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Jaaucanigás

Este documento describe el humedal de Jaaukanigás en Santa Fe, Argentina, que alberga una gran biodiversidad de flora y fauna. Actualmente es un Sitio Ramsar protegido, pero se está trabajando para declararlo Parque Nacional. El humedal abarca casi 500,000 hectáreas a lo largo del río Paraná y contiene esteros, lagunas, selvas en galería y especies en peligro como monos aulladores, yacarés y zorros de río. Declararlo Parque Nacional brindaría una mayor protección y
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Jaaucanigás

Este documento describe el humedal de Jaaukanigás en Santa Fe, Argentina, que alberga una gran biodiversidad de flora y fauna. Actualmente es un Sitio Ramsar protegido, pero se está trabajando para declararlo Parque Nacional. El humedal abarca casi 500,000 hectáreas a lo largo del río Paraná y contiene esteros, lagunas, selvas en galería y especies en peligro como monos aulladores, yacarés y zorros de río. Declararlo Parque Nacional brindaría una mayor protección y
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LUGARES 2 AGOSTO DE 2022

Jaaukanigás. El humedal de Santa Fe con monos y yacarés que


ruega ser declarado Parque Nacional
Es un Sitio Ramsar a orillas del río Paraná con gran biodiversidad en aves, flora autóctona y fauna en peligro de extinción.
La travesía por Jaaukanigás empieza de arriba hacia abajo, por aprenda a no dañar lo que tenemos. Con eso bastaría: la naturaleza
Santa Fe, con la RN 11 como eje. En Villa Ocampo, nuestro punto se cuida sola”.
de partida para descubrirlo, nos espera Román Murzyla, profesor de
historia y responsable de Turismo de la localidad. Nos recibe en el La jornada siguiente nos encuentra bajando hasta Avellaneda para
Portal del Humedal, un complejo de cabañas que queda a orillas del hacer otra entrada a Jaaukanigás, asesorados por Amilcar Vallejos,
Paraná Miní que todos llaman Paranacito. “Nunca vi una sequía tan de área de Turismo de la municipalidad. Aquí Marcelo Zamer
grande. Está dos metros más abajo del nivel normal”, asegura antes conduce un imponente Ford Canadá de 1942 que nos mete en la
de que encaremos nuestra primera aproximación, la más agreste, al zona del Bajo Vénica. “Jaaukanigás va desde Florencia hasta el
Sitio Ramsar Jaaukanigás. arroyo Malabrigo, que está 30 kilómetros al sur de Reconquista. Y
desde la RN 11 hasta el río Paraná”, señala Zamer y nos guía por un
“Estamos en una reserva de casi 500 mil hectáreas que desde 2001 recorrido de 15 kilómetros que atraviesa campos privados de la
están protegidas por una comisión que analiza humedales a nivel familia Vénica y de los Spessot. Entonces vemos más estero y
mundial”, apunta nuestro guía sobre el organismo internacional que mucho más palmar que en Villa Ocampo. Todo parece más húmedo.
brega por 23 sectores –lagunas altoandinas, zonas costeras No hay yacarés a la vista, pero se multiplican las aves como garza
marinas, lagunas endorreicas, turberas y llanuras de inundación– de blanca y mora, el pato rosado, nos chajás y ñandús. Además,
nuestro país y del mundo. Y que le debe su nombre –Ramsar– a la encontramos vacas por doquier. Hay camalotes de distintos tipos,
ciudad iraní donde en 1971 se firmó el primer tratado para la pero los lirios violetas esperan a la primavera para florecer. Tal vez
conservación de humedales, hoy con sede en Suiza. aquella sea la mejor época para venir a ver los humedales teñidos
de colores, cuando los calores del verano todavía no se vuelven
“Es toda la zona del valle de inundaciones que se forma alrededor insoportables.
del río Paraná”, detalla, mientras andamos en camioneta por el
camino principal de Portal del Humedal, este sector del sitio que se Sin embargo, acá la estrella son las palmeras. Un sendero de la
puede visitar gracias a la cooperativa que integra con su hermano variedad caranday –algunas de 130 años– habla de lo resistente de
Onil y con otros pobladores o guías de la zona, como Rubén Blanco, este árbol singular. Tan singular que basta con llegar hasta la
que nos acompaña. “Tenemos una gran biodiversidad. Es un gran Palmera de cuatro gajos, que Zamer presenta como “una rareza
sistema de arroyos, lagunas, albardones y selvas en galería con internacional”, y que se levanta como una palmera común hasta que,
ejemplares como el ibirá pita, inga y laurel”, agrega. a cierta altura, se ¿ramifica? en cuatro. ¡Nunca visto!
Aunque es invierno, andamos en remera. Y la primera parada es Pero eso no es todo: hay más Jaaukanigás en Santa Fe. Porque a 5
para ver los monos Carayá (o aulladores), que si son negros son kilómetros, en Reconquista, nos encontramos con Matías
machos y si son rubias, son hembras. Integran la colonia más austral Bournissent, representante de Turismo de la ciudad, y quien nos
del país, y van de rama en rama entre la picanilla (así le dicen a las lleva hasta el largadero Costa Norte. Queda a 14 kilómetros del
cañas), y otros árboles como el timbó colorado, la tala blanca o el centro, en la zona de Puerto Reconquista, y acá nos subimos a una
baricoca. Cuando se acerca el mediodía vemos también yacarés lancha que va por el riacho San Jerónimo. Entonces tenemos una
negros –en cantidad–, pero hay overos. Lo único florecido en julio es tercera y renovada silueta de este humedal amplio y bien diverso que
el aromito, que con su amarillo corta entre tanto verde. Hay un se llama Jaaukanigás por los habitantes nativos, “hombres de agua”
boyero blanco que imita el canto de otros animales y una parte de la que integraban la nación de los abipones. Héctor Hugo Marcos
reserva se llama Pindó por el arroyo que toma el nombre de las conduce la embarcación, es guarda fauna y miembro de Los Pumas,
palmeras de sus orillas. Hay algún que otro aguará guazú (el zorro una fuerza de control provincial. Su rol pasa por fiscalizar la pesca y
sudamericano más grande y seriamente amenazado) que no vemos, la caza. “Enseño que hay que cuidar el recurso. No se trata solo de
pero además hay lobitos de río, zorros comunes y aves como la decomisar”, me cuenta con sentido común y años en el terreno.
jacana, que es anaranjada.
Al doblar por el arroyo Correntoso, Matías recalca –sin disimular su
Tras una noche en las cabañas a orillas del Paraná Miní, al día orgullo– “esto en Iberá no lo tenés”. Habla de la selva en galería que
siguiente nos subimos a la lancha de la cooperativa para pasear por crece entre las islas, dejando claroscuros. Y aprovecha para echar
río donde los postes de un antiguo puente hablan de los alcances de luz sobre las chances de que algún día Jaaukanigás sea Parque
lo que fue La Forestal, fábrica de tanino que a mediados del siglo Nacional. “Estamos en conversaciones con la Administración de
pasado explotaba el quebracho colorado de la zona. Entre camalotes Parques Nacionales. Presentamos un proyecto de ley en conjunto
–“la verdolaga”– y un pato biguá que se come un moncholo, Román con varios municipios y organismos. Se destinarían 110.000
me cuenta: “Estamos trabajando con varias organizaciones hectáreas de las 492.000 del sitio. Técnicos y biólogos vienen
ambientalistas para que Jaaukanigás sea Parque Nacional. seguido a analizar el destino. Habría cuatro núcleos: Reconquista,
Necesitamos una figura de conservación, que vengan guarda faunas Las Garzas, Villa Ocampo y Florencia. Vendría muy bien para
y tener mejor infraestructura. Aquí todavía hay gente que caza y jerarquizar el destino y cuidar lo que tenemos”, asegura Bournissent
prende fuego. Con las vacas se puede convivir –es la actividad mientras el riacho se ensancha tanto como nuestra ilusión de que
económica más grande de la zona–, pero necesitamos que la gente este humedal –fundamental para nuestro Planeta– sea declarado
Parque Nacional y así protegido como se merece.
Paula Teller

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