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Compulsión de Repetición en Freud

El documento presenta una discusión sobre la diferencia entre la compulsión de repetición de lo reprimido inconsciente y la compulsión repetitiva del ello. Explica que la primera, descrita por Freud en 1914, implica la repetición de contenidos reprimidos a través de la transferencia. La segunda, descrita en 1920, implica la repetición de situaciones displacenteras más allá del principio de placer, impulsada por la fuerza pulsional del ello. El documento analiza estos conceptos a través de ejemplos clínicos como los

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Compulsión de Repetición en Freud

El documento presenta una discusión sobre la diferencia entre la compulsión de repetición de lo reprimido inconsciente y la compulsión repetitiva del ello. Explica que la primera, descrita por Freud en 1914, implica la repetición de contenidos reprimidos a través de la transferencia. La segunda, descrita en 1920, implica la repetición de situaciones displacenteras más allá del principio de placer, impulsada por la fuerza pulsional del ello. El documento analiza estos conceptos a través de ejemplos clínicos como los

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PRÁCTICO N°8 - 15/5/21

PRÁCTICO A: Compulsión de repetición


Resistencia del ello.
Diferencias entre la compulsión repetitiva de lo reprimido inconsciente y la compulsión
repetitiva del ello.
-Freud, S. (1914). Recordar, repetir y reelaborar. [Volumen XII. pp. 145-158]. Buenos Aires:
Amorrortu editores.
-Freud, S. (1920). Más allá del principio de placer. [Capítulos II al IV] Buenos Aires: Amorrortu
editores.

Habíamos visto en relación con la transferencia la COMPULSIÓN DE REPETICIÓN, vamos a ver la diferencia de la
compulsión de repetición de lo reprimido icc y la compulsión repetitiva del ello.
Texto “recordar, repetir y reelaborar” para ver la compulsión de repetición de lo reprimido icc. En este texto Freud da
cuenta de la relación de la repetición con la transferencia como resistencia. Y dice el analizado no recuerda todo lo
olvidado, todo lo reprimido, sino que lo actúa, lo repite en el seno de la transferencia. En ese sentido la compulsión
de repetición plantea una resistencia a la asociación y a recordar. Lo reprimido no retoma la vía del pensamiento sino
por la vía del actuar. Entonces se trata de una repetición del reprimido icc. En la escena transferencial lo que sucede
es que el sujeto toma al analista como objeto de dicha T y en el repite sus inhibiciones, síntomas, identificaciones,
ubicándolo en algún lugar de sus series psíquicas y tomándolo como objeto de sus primeros objetos de amor en todo
lo relativo al CdeE. Ej.: de alguien desafiante en su infancia o sometido por la madre, y eso repite con el analista.

La T es una pieza de repetición, y lo que se repite es la transferencia del pasado olvidado, así el paciente inserta al
analista en una de sus series psíquicas, y revive en la relación con el analista todo lo que tuvo que ver con esa
ambivalencia afectiva de amor y odio de la infancia. Dice Freud se repite las formas de satisfacción pulsional como las
identificaciones primordiales.

La transferencia implica la actualización de las mociones de amor reprimidas y entonces en el lazo transferencial se
reproducen aspectos o fragmentos de la vida sexual infantil, por eso se vive como actual y real algo que pertenece al
pasado. La repetición entonces es un mecanismo inherente a la transferencia, y sabemos que la transferencia puede
ser motor u obstáculo entonces también puede transformarse en obstáculo, ya que el paciente no recuerda y actúa,
entonces es un obstáculo para el recordar, el asociar, se convierte en la resistencia.

Lo que dice Freud en este texto es que a mayor cercanía de que lo reprimido acceda a la conciencia, más se sustituye
el recordar por el actuar. La repetición entonces sería más insistente cuando el paciente se resiste a rememorar,
rememorar los contenidos sexuales que lo avergüenzan, que le dan asco, o contrarían su moral.

Cuando aparece este actuar en el análisis al analista le permite reconducir esta actuación hacia el pasado y tratar de
discernir qué es lo del pasado que está levantando la resistencia para poder analizarlo e intervenir sobre esa
transferencia, a esto Freud lo llama manejo de la transferencia y dice que al analizado lo que le cabe en este momento
es la reelaboración, por reelaborar supone un trabajo del paciente de conectar lo reprimido con una parte del conjunto
de lo reprimido con algunas representaciones y objetivos. Por eso dice Freud en este texto algo muy importante y es
que la resistencia no produce el cese inmediato de la actuación o de la repetición.

Entonces en este texto para diferenciar de lo que vamos a empezar a ver ahora, la compulsión de repetición hasta acá
1914, es repetición de los reprimido y estamos dentro del terreno del principio del placer.

Pregunta: ¿cómo debería actuar el analista para reconducirlo a la elaboración? A partir del ejemplo se podría tratar
de trabajar sobre esa identificación esa proyección sobre el analista como figura paterna o materna y tratar de
reconducirla a los objetos infantiles, en ese sentido el manejo de la transferencia para no decirle directamente usted
me está poniendo en el mismo lugar de su mamá o su papá, reconducir a ese lazo de amor que quedó en el que el
paciente quedó fijado de alguna manera y que repite en transferencia porque la T es un mecanismo inconsciente. El
manejo de la transferencia puede aparecer la posición desafiante, puede aparecer la posición patito feo, puede
aparecer la posición “soy el mejor”, en todo caso la relación en el manejo de la transferencia tiene que ver con esa
posición fantasmática que se repite en análisis, en la relación con el analista, en el caso por caso.

Entonces hasta 1914 estamos en el terreno del principio del placer, lo que compulsa para repetir es la repetición de
lo reprimido. En el texto “más allá del principio del placer” de 1920, por eso decíamos que en esta clase vamos a ver
la diferencia entre la compulsión repetitiva de lo reprimido inconsciente y la compulsión repetitiva del ELLO “más
allá del principio del placer” 1920.

En este texto vamos a ver la compulsión de repetición, no del lado de lo reprimido inconsciente, sino de lo pulsional
que opera más allá del principio. Si en el primer texto ubicamos la compulsión de repetición dentro del principio del
placer como un modo particular del recordar dice Freud en transferencia, la clínica lo lleva a reformular esta teoría y
además más que reformularla como agregar algo en esta teoría, al encontrarse con reediciones que son de situaciones
displacenteras. Habíamos dicho a repetir modos de satisfacción pulsional, acá se encuentra con modos de reediciones
de situaciones displacenteras y que nunca han producido placer.

En el capítulo 2 da cuenta de la contradicción de la repetición con el principio del placer, toma por ejemplo de la clínica
varias cuestiones muy importantes. En primer lugar, el concepto de neurosis traumática que tuvo mucha visibilidad
en épocas de la guerra. Es la neurosis que presenta muchos síntomas con alto sufrimiento subjetivo y una
particularidad que esto es importante para el tema de hoy, la cuestión de que el paciente queda fijado al momento
en el que se produce el trauma y al que retorna una y otra vez. Este texto también es muy importante porque diferencia
angustia, de miedo, de terror, y su relación con el peligro. Entonces va a decir que la angustia es un afecto muy
importante para el análisis, pero la define como un afecto que prepara al sujeto frente al peligro, lo pone como en
expectativa, es un afecto impreciso, no se sabe muy bien de qué se trata por eso cuando aparece en sesión la angustia
es importante prestarle atención, está dando cuenta de algo, aunque todavía no sepamos de qué se trata.

El miedo es ante un objeto determinado, podemos pensar en los miedos comunes de los niños, el miedo al agua, el
miedo los perros, bueno ante un objeto determinado.

El terror en cambio dice Freud acontece cuando el peligro llega sin estar preparado para él, o sea la angustia prepara
para el peligro, sea externo o interno, entonces en el terror la cuestión más importante que interviene es el factor
sorpresa, esto es lo más importante. Analizando la cuestión del terror y buscando esta otra repetición que no da cuenta
del principio del placer ni de lo reprimido, analiza los sueños traumáticos, dice que reconducen una y otra vez al
soñarte a la escena traumática, descartando cada vez el mismo terror, por eso dice estos sueños me llaman mucho la
atención porque no serían sueños de cumplimiento de deseo, estos son otro tipo de sueños, no son los sueños que
son guardianes del dormir ni sueños de cumplimiento de deseo.

Otra cuestión clínica que analiza es el juego infantil, observaba a uno de sus nietos y describe el juego del carrete, que
lo relaciona con la idea del ir y venir de su madre, cuando el niño dice “ooo” que es “Fort” representa que la mamá se
fue, y al acercarlo dice “Da” que representa la vuelta de la madre. Lo que le llama la atención es que el niño cuando
juega lo que más repite es el alejamiento de la madre, el “ooo” y él dice esta repetición no se concilia con el principio
del placer porque es lo que le produce malestar.

Entonces empieza elaborar varias hipótesis y se pregunta “¿puede el esfuerzo, el empuje a procesar psíquicamente
algo que es impresionante por su misma fuerza realizarse de manera primaria e independiente del principio del
placer?” es una pregunta que se hace, habrá algo que tenga tanto empuje que pueda procesarse por fuera del principio
de placer, habla de empuje entonces va a hablar de la fuerza, lo pulsional.

Hay una aclaración en el capítulo 3 muy importante en tanto sigue pensando en la conclusión de repetición, y hace
una diferencia en relación con las resistencias inconscientes, y señala que hay una diferencia entre lo que es lo
reprimido lo cual es el inconsciente descriptivo, del inconsciente sistémico, que es lo no reprimido, lo que nunca fue
consciente, que lo va a terminar de priorizar en el “yo y el ello”.

En este texto es donde señala esa famosa frase que dice: “el inconsciente no resiste, sino que insiste en manifestarse”,
lo que va a insistir en manifestarse es eso no ligado a representaciones, y la insistencia repetitiva en el más allá del
principio del placer tiene que ver con lo NO ligado a representaciones. Lo que fue ligado a representaciones es lo
reprimido, entonces esta insistencia repetitiva será en actos, también dice que el escenario de la transferencia es un
lugar ideal para su despliegue.

Le llama la atención que aparezca esto, porque en el más allá del principio del placer y en el proyecto de psicología
para neurólogos, habíamos hablado de la necesidad del aparato psíquico de mantener la cantidad de energía lo más
baja posible para su funcionamiento, pero acá lo que aparece es el displacer, y pareciera que el sujeto insiste en el
displacer, ¿por qué mi nieto lo que repite dice Freud es que la mamá se aleje, él “ooo”’.

Es una pregunta retórica que se hace porque ya está pensando en la pulsión de vida y la pulsión de muerte en 1920.
Entonces va a decir que el efecto traumático de grandes cantidades, pensando la neurosis de trauma, es imposible de
procesar, irrumpe en el aparato atravesando la barrera anti-estímulo, paralizando su funcionamiento. Aquí en estos
casos no funciona el apronte angustiado que permitiría la contra investidura contra esos estímulos tan grandes y
reforzarían la barrera anti-estímulo, entonces inundan el aparato. Si hablamos de la neurosis traumática nos vamos a
referir al factor sorpresa. Dificultad para procesar la neurosis traumática, las pesadillas, mucho trabajo psíquico para
poder armar algo que tenga que ver con el lenguaje, con la palabra, y poder tramitar eso, lo que pasa en los casos de
pacientes que han pasado por un accidente traumático o en situaciones tan serias, es que cuando vienen a la consulta
repiten a modo de intentar ligar siempre la misma escena, del mismo modo que en los sueños traumáticos.

Ahora el punto es que cuando el exceso viene del interior, cuando el exceso es lo pulsional, vamos a decir la sexualidad,
porque cuando nacemos el aparato psíquico empieza a formarse una de las cuestiones que tenemos que empezar a
tramitar es la sexualidad, y entonces lo pulsional viene del interior del organismo. Y para esto no hay barrera anti-
estímulo, podemos volver al texto del proyecto de psicología para neurólogos en el que él habla de la diferencia entre
lo que sería el estímulo que viene del exterior y lo pulsional al que viene del interior.

Entonces dice si el estímulo viene del exterior por cómo podría ser un acontecimiento traumático o vamos a pensarlo
mejor como el estímulo que viene del interior y del exterior para no confundir, el estímulo que viene del exterior por
ejemplo si fuese un rayo de luz que no me permite ver, yo puedo ponerme anteojos o puedo tratarme con la mano
los ojos y así evito el estímulo que viene del exterior.

Pero cuando el estímulo viene del interior no es tan fácil armar la respuesta para defenderse de este estimulo,
entonces se trata en los casos de este texto que estamos viendo, la necesidad del aparato psíquico de ligar energía
libre a representaciones para su posterior tramitación. Este concepto de más allá del principio del placer pone en
suspenso para la clínica el principio del placer, volvemos a la pregunta del principio ¿porque el niño repite la situación
que le produce más dolor, más padecimiento? Para no pensar en lo traumático, para pensar en porque a veces llegan
a consulta pacientes que repiten aquellos que tienen más que ver con una situación que no le produjo agrado sino
desagrado.

Esto está ligado a y lo que sería la compulsión de repetición del ELLO, que va a tener que ver no con lo reprimido
inconsciente, sino con aquello que no fue reprimido, por lo tanto, no fue ligado a representaciones, y en todo caso el
trabajo en la clínica apuntaría que se pueda ligar a representaciones, distintos objetos, representaciones, el armado
de un entramado a partir de la palabra para que eso pueda ser procesado, tramitado.

La semana que viene en el práctico A vamos a continuar con el yo y el ello, lo que tiene que ver con la reacción
terapéutica negativa el masoquismo etc.

PRÁCTICO B: Clínica en las instituciones de salud mental


-Rubinstein, A. (comp.) (2004). La práctica del psicoanálisis en el hospital. En: Un
acercamiento a la experiencia. pp.27-36. Buenos Aires: Grama ediciones.
-Gamsie, S. (2009). La interconsulta: una práctica del malestar. [pp.58-62]. Buenos Aires:
Ediciones del seminario.
Tienen que ver con la clínica en las instituciones de salud mental y la práctica de psicoanálisis en el hospital,
en distintas instituciones, pero básicamente en el hospital los equipos que funcionan en los hospitales e
interconsultas.

Rubinstein señala la importancia de la clínica psicoanalítica en el ámbito de las instituciones, particularmente en los
hospitales públicos, lo resaltan en ese sentido de la importancia de poder hacer una diferencia en los tratamientos
con los pacientes que padecen. Una de las cosas importantes del texto de Rubinstein es que cuando vamos a trabajar
al hospital nos encontramos con la coexistencia de distintos discursos, y dice “debemos soportar y convivir con esa
coexistencia y a la vez tratar de mantener la especificidad del psicoanálisis”. La función del psicoanalista sería abrir un
espacio para que allí pueda alojarse algo de la subjetividad, que en los espacios médicos y hospitalarios están
particularmente objetivada, y muchas veces la necesidad de la institución que también nosotros objetivemos ese caso.
En cambio, nuestra tarea es que allí aparezca algo de la palabra y algo de la subjetividad de este paciente,
particularmente dar cabida a esa demanda de saber por parte del sujeto y si es posible algo de su deseo.

A la vez Rubinstein dice que las demandas hospitalarias son de una gran variabilidad y es necesario esclarecerlas, en
el sentido de qué tipo de demanda es qué tratamiento requerirá cada cosa. El analista da la palabra al sujeto, da lugar
al sujeto para qué ponga su palabra y coloca el saber de su lado. Estas entrevistas, como vimos en distintos textos,
pueden ser transformarse primero entrevistas preliminares que en algunos casos van a llegar a transformarse en un
tratamiento analítico posterior, y en otros casos solamente van a permitir un alivio del padecimiento de ese paciente,
que ese paciente tenga un lugar en el que poder hablar de situaciones para las que nunca tuvo un espacio en el que
hablar, y va a encontrar la posibilidad de ser escuchado y hay alguien que le da lugar a su sufrimiento.

Otras veces será necesario recurrir a otro tipo de intervenciones, como interconsulta, con médicos, con psiquiatras, a
la medicación, a la asistencia social, a la asistencia legal, a distintos tipos de informaciones que a veces son pasos
previos para que pueda instalarse o no la transferencia. Rubinstein menciona un texto de Freud que se llama “nuevo
camino para la psicoterapia” en el que él dice para en estos casos algo así como “mezclar el oro del análisis con el
cobre”, no sería como aludiendo al oro puro del análisis con el cobre de la sugestión, alude a la sugestión como un
modo de empatía, de generar confianza de ese paciente para que realmente pueda armarse un espacio en el que se
pueda dar cabida a su padecimiento. Entonces lo que vemos es que se trata en la clínica, en hospitales, y a veces
también ocurre en las obras sociales o cuando se trabaja en obras sociales, cuando se trabaja en medicinas prepagas,
adaptar el tratamiento a situaciones y realidades.

Porque a veces por ejemplo en las prepagas los pacientes tienen 20 sesiones por año o en las obras sociales no cubren
más, que eso es importante incluir la variable tiempo, sabemos que empieza hoy y termina dentro de 20 sesiones, tal
vez se pueda retomar el año que viene. o tal vez algunos pacientes si su economía lo permite puedan quedarse como
pacientes privados si se armó la transferencia, eso es condición esencial, pero se ve cómo hay, no es solo cuando lean
estos textos también el de Galende, o también el de Ulloa, son textos que fueron escritos mucho antes de que también
pudieran haber sesiones o analítica en condiciones de tratamientos en prepagas o en obras sociales, sin que sabemos
que tienen un límite, el tiempo de sesión y la cantidad de sesiones anuales.

Muchas veces lo que aparece muy claramente es el tema del sufrimiento en las instituciones y algo que hay de un “no
saber hacer” de la institución, y esto también se traduce en el sufrimiento que trae el paciente a consulta.
Otras veces también, por eso al inicio decía cuando llega una demanda escuchar bien de qué se trata la demanda, esto
es muy importante, los pacientes son mandados, ¿a qué nos referimos por mandados?, por la escuela, por ejemplo,
la escuela sugiere que un niño comience un tratamiento; en los juzgados que ven que una familia necesita de alguna
intervención psicosocial; las defensorías.
Entonces, por un lado, hay que escuchar la demanda de la institución, y luego cuando uno se encuentra con el paciente
enfrente escuchar qué de esa demanda de la institución está en ese paciente, o cuál es la demanda del paciente,
porque nuestro tratamiento va a deber tener en cuenta en el caso que sea interinstitucional las dos demandas.
Se trataría de ver, por un lado, qué implicancia de la derivación y por otro lado cuál es su padecer, porque a veces la
lectura de una defensoría de un juzgado, o una directora de escuelas puede ser adecuada, y a veces no tan adecuada,
o no tan completa como que ve un aspecto de otro, por eso siempre le escuché es importante. Cuando llega el paciente
qué de eso institucional porta, y a lo mejor su padecimiento es completamente otro, pasa por otros lados.
En esos casos hay un trabajo que es con el paciente y al mismo tiempo en otra vía y en otro momento un trabajo con
la institución, porque además son instituciones que piden informes de la evolución de los tratamientos, tanto la
escuela como las defensorías como los juzgados.
En muchos casos esto da lugar a abrir un trabajo analítico, si esto sucede es porque se instaló la transferencia en el
dispositivo.

Hay otro aspecto importante de este texto que se refiere al dinero y qué paga el paciente cuando paga en sesión, en
los hospitales pueden no pagar, pero entonces Rubinstein hace una diferencia entre el pago como sesión de goce, y
la materialización del pago.
¿Qué se refiere el psicoanálisis con la sesión de goce? el goce pensado como eso que al mismo tiempo produce
satisfacción, eso de lo que se queja, pero a la vez goza, algo de ese goce tiene que cederse para qué la sintomatología
pueda ceder también un poco. Más allá de la materialización del pago o no pago porque en los hospitales los pacientes
pagan bonos y tienen dinero y a veces no paga, está bien que es importante que los analistas que trabajan en
hospitales en clínicas o en prepagas cobran lo que le paga la institución, son empleados de la institución en algunos
casos son monotributistas, pero hay un cobro de dinero.
Por eso es importante este concepto que ubica Rubinstein: ¿qué se paga? diferenciar entre el pago como sesión de
goce y el pago material de dinero. El modo en que esto ocurre debe ser tomado en el caso por caso.
Esto en cada caso puede tener distintas lecturas, ya saben la relación de la obsesión con el dinero, la fijación anal
particularmente en el caso de las obsesiones, hay algo ahí también de la relación con el dinero.
La otra cuestión que introduce Rubinstein es la del tiempo, que es un tiempo muchas veces acortado de trabajo,
incluirlo en el tratamiento, incluirlo en el encuadre, que en general en los casos del hospital y prepagas no es más de
una vez por semana, salvo en los casos gravísimos cada vez que se puede solicitar dos veces por semana y una sesión
de eso que son y pautadas anualmente.
La última pregunta que se hace es una pregunta importante que no responde es una pregunta retórica pero una
pregunta que podemos dejar abierta también para todos los que tengan ganas de trabajar en un lugar en una clínica
en un hospital es: ¿qué es lo que sostiene el deseo de los analistas para permanecer en las instituciones o para ingresar
en una institución?

Vamos a pasar al texto de Gamsie que habla particularmente de la interconsulta, entonces dice que el psicoanálisis
muchas veces se encuentra en un lugar del límite, o que los médicos ponen al psicoanálisis en el lugar del límite. ¿Qué
se refiere con esto? llaman al analista cuando encuentran un límite, cuando ya no saben qué hacer con el paciente,
cuando hay algo que no cierra, un síntoma que no remite, y entonces muchas veces ahí los consultan como
especialistas de las cosas que pasan en la cabeza, de eso que los médicos no pueden resolver, no como analistas sino
como especialistas de eso que no se sabe por qué acontece.
Otras veces el mismo médico es el que mediatiza el pedido de los familiares de los pacientes, le dicen al médico a mí
me parece que le vendría bien hacer una terapia y entonces el médico en el hospital deriva a ese paciente por pedido
de la familia, en este sentido coincide Gamsie con Rubinstein es muy importante escuchar quien demanda, que
demanda, y para quien es la demanda. En este momento dice para los analistas es muy importante poder pensar y
reflexionar, y también establecer un tiempo con ese paciente para poder mostrarle que lo escucha, que ahí se abre un
espacio en el que hay alguien que va a escucharlo de manera diferente, para tratar de entender cuál es su
padecimiento, y se verá cómo sigue con ese quehacer, porque a veces a este tipo de consultas llegan con la demanda
de “hay que hacer algo” bueno ese hay que hacer lo tenemos que trabajar juntos con el paciente en el marco de la
instalación de la transferencia y escuchando cuál es el padecer particular de ese paciente, no tanto lo que pide el
familiar o lo que pide el médico.
A veces ocurre que los médicos derivan en casos de pacientes muy graves que le producen angustia a los mismos
médicos, y ahí hay un no saber hacer del médico, en este caso Gamsie dice es importante la interconsulta para restituir
al médico el saber que sí tiene, y trabajar en equipo en todo caso con ese médico para poder restituir ese saber hacer,
trabajar en equipo a veces implica escuchar al médico en que hay casos que pueden paralizarlos o angustiarnos, en
los casos de pacientes graves o porque hay casos en el que el síntoma del paciente toca puntos oscuros, nudos no
trabajados analíticamente por los médicos y a veces es eso lo que produce parálisis o produce angustia.

Lo que dice Gamsie es la interconsulta es también un espacio en el que se puede restituir un saber al médico, podemos
decir también algo de la confianza en su saber para que pueda intervenir como médico con ese paciente.
Agrega otra posibilidad a la que ella enmarca que se reciben en interconsultas demandas de respuestas imposibles, a
esto se refiere a los casos que son llamados como los casos sociales donde aparece el maltrato, la violencia, las familias
de alto riesgo, el incesto, y la profunda miseria que angustian tanto al médico, que muchas veces le impiden pensar,
también puede impedir en nuestro pensar, porque son casos que requieren muchas veces de un trabajo en equipo.

En el caso de la anorexia los médicos tienen una forma ya preparada clara de cómo tratar la anorexia pero si puede
ser que a un médico encuentra en un paciente una dificultad para tratar esa anorexia y entonces le diga a su paciente
mira sería mejor que empieces un tratamiento terapéutico porque sería mejor que consultes con un analista y en todo
caso trabajaremos en equipo porque hay algunas cosas que yo te puedo indicar con las que te puedo ayudar, y hay
otras que no, no estamos pensando estos solos dentro de la clínica hospitalaria, podría ser en forma privada también,
o también podría ser al revés nosotros no ser omnipotentes y que llegue el caso de una anorexia que nosotros
pensamos que es grave es preguntarle, vos te estás atendiendo con algún médico porque es importante no que tengas
un médico de cabecera, tan bien pensar en que no nosotros no podemos resolver todo hay anorexia que también
necesitan de la interconsulta con psiquiatría pero sería también del trabajo en equipo que puede ser en el hospital
público, puede ser en prepaga, y puede ser en clínica.
Lo que dice en este caso Gamsie es muy terminante cuando dice si uno de estos casos sociales, que son lo que se
enmarca en demandas imposibles, en principio dice la autora también podríamos negarnos a resolver ese tipo, si
escapa nuestra posibilidad, porque no podemos intervenir solos y de forma puramente asistencial, y tampoco
podemos ir ahí a resolver con el médico algo que requiere de un equipo interdisciplinario. Entonces hay que resituar
ese pedido, dónde se origina el pedido, qué equipos te necesita para atender este pedido, también volvemos a hablar
acá de la omnipotencia, solo/a un analista no puede resolver uno de estos casos que requieren de un equipo
interdisciplinario, entonces dice debemos negarnos, podemos negamos.

Es inevitable en las distintas instituciones el trabajo en equipo y no sólo es inevitable, sino que hay que buscar el
trabajo en equipo, porque también tiene que ver con un apoyo para nosotros mismos, que en distintas situaciones y
distintas gravedades que presentan los casos.
PRÁCTICO N°9 - 22/5/21

PRÁCTICO A: Reacción terapéutica negativa


Resistencia del súper yo
Sentimiento inconsciente de culpa
-Freud, S. (1923). El yo y el ello. [Cap. III: El yo y el superyó (ideal del yo). pp. 30-40. Cap. V:
Los vasallajes del yo. pp. 49-59]. Buenos Aires: Amorrortu editores.
-Freud, S. (1929). El malestar en la cultura. [Capítulos VII y VIII. Volumen XXI.] Buenos Aires:
Amorrortu editores.

Vamos a trabajar el capítulo 3 y el capítulo 5 del “yo y el ello” y algunas cuestiones del “malestar en la cultura”.
Es un concepto la reacción terapéutica negativa que se vio en teóricos.
En el prólogo del “yo y el ello” F dice que retomará cuestiones que ya había tratado en el “más allá del principio del
placer” desde 1920, y se refiere a la pulsión de muerte.
Acá va a trabajar particularmente el tema del super yo, ideal del yo, cuando ustedes leen a Freud para ver que en
distintos momentos lo menciona ¿de manera diferente superyó o ideal de yo, pero es lo mismo. Al final de la obra él
dice es el ideal del yo.
Entonces dice “el superyó es una diferenciación en el interior del yo que ha de llamarse superyó o ideal del yo, en la
estructuración del yo y en la formación del carácter opera una sustitución de investidura de objetos por identificación”
esto es muy importante “se produce una identificación primaria con los padres, anterior a la diferencia de los sexos,
esta identificación es similar al mecanismo de la melancolía, el objeto perdido se erige en el yo”, lo que pasa en la
melancolía es que el sujeto melancólico está identificado al objeto perdido, volvemos al superyó dice “esta sustitución
le sirve al yo para dominar al ello” hablamos de la sustitución de investidura de objetos por identificación, entonces
“le sirve para dominar al ello a costa de volverse más dócil, hay un abandono de fines sexuales que implica al mismo
tiempo una transformación de libido objetal en libido narcisista, estas identificaciones primarias son fundantes y
duraderas porque se realizan en la primera infancia, de ahí la génesis del superyó e ideal del yo”.
Entonces dice Freud “como resultado del complejo de Edipo completo para niños y niñas en su doble aspecto positivo
y negativo, queda siempre un residuo en el yo, causado por las dos identificaciones a los padres, enlazadas entre sí, se
produce una modificación del yo que se opone al yo restante en calidad de superyó e ideal del yo, el superyó conservará
a lo largo de su vida esa característica que proviene del complejo paterno, y la facultad de contraponerse al yo para
dominarlo, y así como el niño está obligado a obedecer a sus padres ahora está obligado a someterse al imperativo
categórico del superyó”, de este modo así fuertemente lo define Freud, por eso muchas veces decimos que en la clínica
es importante aflojar un poco el superyó, de manera coloquial pero se trata un poco de someterse un poco menos al
imperativo categórico del superyó. Entonces dice “el superyó es el heredero del complejo de Edipo, se opone a las
mociones de ello, se opone al yo y también es el abogado del mundo exterior” todo esto es el capítulo 3.

En el capítulo 5 que se titula “los vasallajes del yo”, vuelve a decir que el yo se somete al superyó y dijimos que se
constituye cuando el yo todavía es endeble, esto es muy importante. Y acá viene lo de la experiencia clínica de Freud
que escucha en su clínica, personas que se comportan de una manera extrañísima, cuando se les muestra esperanza
parecen insatisfechas y empeoran, toda solución parcial cuya consecuencia debiera ser una mejoría o suspensión
parcial de los síntomas, les provocan un esfuerzo momentáneo, y también un refuerzo de su padecer, un esfuerzo que
lo va a relacionar con la pulsión de muerte. Empeoran en el curso del tratamiento en lugar de mejorar, presentan la
llamada reacción terapéutica negativa.
Si pensamos en un ejemplo clínico, una persona en tratamiento que podría estar por llevar a cabo un negocio
importante y ser exitoso con ese negocio, comete un error y hace que este negocio no funcione, ese negocio no va a
ser exitoso, pierde lo que había logrado hasta ese momento. En ese sentido es muy difícil el tratamiento en la clínica.
Entonces en lugar de mejorar presentan la llamada de acción terapéutica negativa, Freud dice “no hay duda de que
algo se opone en ellas a la curación”. Se pregunta: ¿por qué la curación es temida como un peligro? son personas que
no presentan la voluntad de curación, sino la necesidad de permanecer enfermos, de estar enfermas. Ante dos
opciones: cura o enfermedad aparece con mucha fuerza sobre el yo y se impone la necesidad de castigo. Freud dice
“se trata por así decir de un factor moral, de un sentimiento de culpa que haya su satisfacción en la necesidad, y no
quiere renunciar al castigo de padecer. Es el masoquismo moral proveniente del yo, descargado sobre sí mismo y
expresado en la necesidad de castigo. Es es la presencia de la pulsión de muerte, la cual hace que el yo persevere en
aquello que lo degrada y lo condena”. Esto es muy importante porque tanto en la melancolía como en los casos de
reacción terapéutica negativa lo que aparece es el ser degradado, ser condenado ser humillado, por eso este texto es
muy importante, aquello que lo degrada y lo condena dice en el capítulo 5, que se expresa en necesidad de castigo y
sufrimiento.
Clínicamente podemos decir representa el rechazo a salir hacia otra cosa, este ejemplo clínico que decía ese paciente
está por hacer un gran negocio entonces tener un éxito económico importante comete un error, se equivoca y vuelve
otra vez la necesidad de castigo, y el sentirse enfermo, esto es muy importante el sentirse enfermo, Freud dice
entonces es la presencia de la pulsión de muerte hace que el yo persevere en aquello que lo degrada y lo condena.
“Solo se exterioriza en una resistencia a la curación, muy difícil de reducir, una de las formas posibles de reducir esta
resistencia a la curación es si se puede llegar a encontrar algún rasgo de estas identificaciones primarias”, lo cual no
es tan sencillo por supuesto.
El sadismo del superyó aparece en forma consciente con bastante estridencia, pero dice Freud “el afán masoquista
del yo permanece oculto para la persona, y a veces también para el analista, y en todo caso se lo debe describir por
su conducta, no se siente culpable, se siente enfermo”. Hay resistencia a la curación, hay persistencia en el sufrimiento
y es refractario a los influjos de la cura, entonces no sirve de nada a un paciente que presenta estas características
decirle “pero no fíjese mire cómo mejoró la relación con sus hijos o mire qué bien que le está yendo en la facultad se
está por recibir”, no sirve de nada, es peor ese no es el camino, de mostrarle de yo a yo lo bien que está.
Aparece en este texto el concepto de acting out, no de la misma manera que lo vamos a ver en los últimos textos
ligados a la patología border, pero en este caso el acting out es como una repetición de un yo siempre igual a sí mismo,
similar a la melancolía, entonces aparece “soy una porquería, soy el patito feo, soy la oveja negra de la familia” y Freud
dice sobre eso no se puede intervenir, no conviene intervenir porque aparece más resistencia, y lo dice también de
este modo “sobre el sentimiento inconsciente de culpa no se puede intervenir en forma directa”, incluye la ética en
este texto en este capítulo 5 y dice tenemos que admitir que tropezamos con una barrera, para el efecto del
psicoanálisis que realmente no está destinado a imposibilitar reacciones de este tipo, lo que podemos hacer es tratar
que el yo del enfermo decida ir con libertad a decidir hacia un lado y no haciendo otro, pero el psicoanálisis reconoce
Freud, está imposibilitado en estos casos graves para impedir que esto suceda, y dice “el superyó es el obstáculo más
poderoso de resistencia a la cura”.
Una de las preguntas puede ser, para el segundo parcial, ¿cuáles son las cinco resistencias para el análisis?
Una es superyó, la otra es el ello y la otras son las tres resistencias del yo. El superyó está ligado a la pulsión de
muerte, al sentimiento inconsciente de culpa y a la satisfacción en el padecer, si lo pensamos con Lacan pensamos
en ese goce que hay que reducir, esto es la satisfacción en el padecer, Lacan lo conceptualizó como un goce autoerótico
que encuentra satisfacción en el padecer, esto se trata clínicamente de reducir esa posición gozosa.
No es lo mismo cuando aparece la reacción terapéutica negativa, que en una posición gozosa en una neurosis sin
reacción terapéutica negativa.
Se pregunta por la dureza del superyó contra el yo, y entonces la respuesta que da es que hay un componente que se
ha depositado sobre el superyó, y que se ha vuelto hacia el yo, entonces dice lo que gobierna al superyó es un puro
cultivo de la pulsión de muerte, que en los casos más graves logra empujar al yo efectivamente a la muerte.
Llegado a este punto también dice algo muy importante que es que, si bien la reacción terapéutica negativa vuelve
nuestro trabajo clínico ineficaz, NO hay que confundir reacción terapéutica negativa con transferencia negativa, esta
última es un obstáculo (la erótica y la hostil) se interviene y se interpreta si es necesario, no siempre se interpreta,
pero es transferencia negativa no es igual a reacción terapéutica negativa.
Entonces es una forma de resistencia (la RTN) en la que no se interviene de forma directa, se la puede ir bordeando
como decíamos antes, si aparecen cuestiones en las que se puede intervenir sobre algunos rasgos de identificación
que no se hayan abordado hasta ese momento, y que pueden tener con esos rasgos de identificación (que llamamos
fundantes: porque fundan el aparato psíquico) primarios.
Indica también algunas cuestiones para tener en cuenta cuando aparece la RTN que es estar atentos a la eternización
del tratamiento. Poner un plazo eso produce un efecto en el paciente que ya había decidido eternizar el tratamiento,
porque eternizar el tratamiento es eternizarlo como si fuese una línea o una curva asintótica al infinito, sin producir
modificaciones, y de eso no se trata la clínica, el tratamiento se transforma en un nuevo modo de satisfacción
pulsional, goce podemos decir con Lacan de la actualización de la neurosis. Lacan dice “el neurótico retrocede frente
al deseo”, hablando de la RTN, el superyó se vuelve más cruel o el ideal del yo, lacan habla más de ideal del yo. La
renuncia pulsional introduce un nuevo goce: la necesidad de castigo, y también dice Lacan la RTN es un obstáculo para
la clínica.

Ahora vamos a pasar al “malestar en la cultura” de 1929, el capítulo 7 y el capítulo 8. está tan actual tan actual para
pensar la época que nos toca vivir este contexto de pandemia que realmente es impresionante los conceptos y las
nociones y los puntos que aborda en ese texto.
El primero dice “el precio que se paga por el progreso”, pensamos en el capitalismo en el neocapitalismo, entonces
dice “el precio que se paga por el progreso en la cultura es la infelicidad por el aumento del sentimiento de
culpabilidad”, pero además describe un conflicto entre dos tendencias antagónicas, la felicidad individual versus el
progreso de la cultura. Habla de un superyó cultural, como la elaboración de ideales, por ejemplo podemos pensar el
“todo se puede todo”, sin que haya una ley, sin que haya un tener en cuenta al otro, por eso con un superyó cultural
que nos empuja hacia un lugar de ese ideal, Freud dice claramente “como la elaboración de ideales y normas propias
de un determinado contexto sociohistórico”, dice que se está elaboración cultural de ideales siempre tropieza con el
mismo obstáculo que es la tendencia de los hombres a agredirse mutuamente.
Entonces siempre el mismo obstáculo la tendencia destructiva de los hombres, la tendencia de destruirse
mutuamente. Se pregunta a qué herramientas apela la cultura para limitar la agresión, y responde que es difícil porque
la agresión es interiorizada, de vuelta al lugar de la cual procede, es dirigida contra el propio yo incorporada como una
parte del yo en calidad de superyó, y despliega contra el yo la misma agresividad que hubiera dirigido hacia otros, así
se refiere al masoquismo pero al mismo tiempo habla del resurgimiento de afectos primarios, que también tienen que
ver con esos primeros momentos, como el odio, que predomina más como en esta época también actual, si el odio o
el amor. Dice “a pesar de que el superyó tortura con grandes cantidades de angustia, deja el yo expuesto al mundo
exterior”, hay algo de este superyó también leído culturalmente, y qué tiene que ver con la RTN, que es la vivencia de
que ya no somos amados cuando nos golpea una desgracia y quedamos amenazados a la pérdida de amor, como si
volviéramos a estar sometidos a ese superyó que representa a los padres de la infancia. Freud se plantea la paradoja
de cuán poderosa puede ser la agresión como obstáculo en la cultura, y que la defensa contra ella puede volver al
sujeto más desdichado hacia esa misma agresión. Hay que tener en cuenta también que en otra parte de ese texto
cuando vuelve a hablar acerca del superyó y del masoquismo, dice que muchas veces el problema que un sujeto tiene
es la dificultad para expulsar esa pulsión hacia afuera, lo que sería lo de los primeros textos la pulsión de agresividad,
como no todo dirigido hacia el yo, pero claro esto está constituido en la muy primera infancia, en esa identificación a
esos padres de la infancia, a esos vínculos, esos lazos con esos otros fundamentos.

Una viñeta cortita de masoquismo, identificación al padre. No es exactamente RTN, sino masoquismo (lo vamos a ver
la semana que viene), pero me parece importante para ver un poco el tema de la ligazón entre superyó, masoquismo,
conciencia moral y RTN.
VIÑETA: primera entrevista, llego a 15 minutos tarde, me costó venir, sé que tengo que hablar de lo que me pasa, pero
me angustia pensar que voy a estar así para siempre, no sé por dónde empezar ni cómo nombrar lo que me pasa, mi
hijo más chico tiene un año y vivo con miedo de que se enferme, que se ahogue, que me lo roben. Ese es el superyó
todo el tiempo torturando al yo. Siento pánico, no me pasó lo mismo con mis otros hijos, no sé por qué ahora la verdad
es que no entiendo, últimamente estoy muy sobrecargado de trabajo, me supera tengo que tomar decisiones, le
explico yo trabajo en un estudio contable con mi padre y un socio que él tiene desde hace muchos años, resulta que
mi padre tuvo un infarto hace cuatro meses fue muy sorpresivo era un hombre sano fuerte deportista para mí fue un
mazazo en la cabeza, él se ocupaba de tomar las decisiones importantes en el estudio, ahora el médico le prohibió
trabajar por cuatro o cinco meses, estoy teniendo que resolver muchas cosas y no me siento en condiciones, no puedo
dormir, todo el tiempo me acompaña una sensación de irrealidad, me parece que todo es una gran mentira, un gran
sueño, vivo con miedo de que me ocurran cosas malas,.
Este es el paciente del que al inicio contaba que estaba por hacer un gran negocio y fracasa, cuando estaba por hacer
el gran negocio como aparece en esta primera parte muchos rasgos de masoquismo y de superyó, y la identificación
al padre, llega a 15 minutos tarde vive torturado porque le puede pasar algo malo a su hijo de un año, es el superyó
que con mucha dureza tortura yo, estos son los casos en los que la clínica aparece claramente esta resistencia tan
importante.

PRÁCTICO B: Clínica en las instituciones de Salud Mental


-Galende, E. (1990). Psicoanálisis y Salud Mental. Para una crítica de la razón psiquiátrica.
[Capítulo 6: Los tratamientos analíticos en las instituciones. pp. 263-272]. Buenos Aires:
Paidós.
-Ulloa, F. O. (1995). Novela clínica psicoanalítica. [Tercera parte. Capítulo V. pp.231-256].
Buenos Aires: Paidós.
-Zuberman, J. (2002). Psicoanálisis y hospital. Buenos Aires: Facultad de Psicología. Ficha
CEP

Teníamos para hoy en tres textos: el de Galende “psicoanálisis y salud mental. Para una crítica de la razón psiquiátrica”.
Galende referente de la salud mental comunitaria durante 50 años, se dedicó a la salud mental comunitaria, él se
define como psicoanalista sanitarista. Luego tenemos el texto de Fernando Ulloa “novela clínica psicoanalítica”,
además de ser discípulo de pichón fue el creador de lo que se conoce hoy como psicoanálisis institucional desde una
vertiente clínica, y además toda su clínica siempre estuvo ligada a la cuestión de los derechos humanos. Zuberman
contemporáneo médico psicoanalista dedicado a la clínica hospitalaria lacaniano, se dedicó a la transmisión del
psicoanálisis en la institución, y uno de sus aportes es que puede realizar un aporte bidireccional desde el psicoanálisis
hacia las instituciones ampliando la intervención solamente comunitaria o la de la medicación.
Empujan el psicoanálisis a interrogarse, a interrogar los conceptos e interrogar también la posición del analista en las
clínicas. Hoy tenemos que incluir además del hospital muy importante para nosotros, en relación con uno de los
conceptos tan importantes como la transferencia, también pensar el que decida trabajar en una prepaga, en una obra
social, porque ahí también hay condiciones que son diferentes a las condiciones del consultorio privado.

Galende en el texto “psicoanálisis y salud mental” ¿ una de las cosas que dice al inicio es el estar advertido de la
dimensión política de lo que es la práctica en el campo social de las instituciones de la salud mental, en este texto hace
alusión permanente a la dimensión que articula en el dispositivo los conceptos de poder y saber, estos conceptos
atraviesan los múltiples discursos de las prácticas institucionales y en las instituciones, y así también el par dialéctico
instituido-instituyente. Se estaba muy preocupado en la época en que escribió este texto, y hoy también lo es pero de
modo diferente, en lugar de poder que ocupaba el discurso médico llamado discurso médico hegemónico, por eso el
texto de Galende se llama para una crítica de la razón psiquiátrica.
Galende dice que hay tres tipos de intervenciones: las prácticas de tratamientos analíticos en las instituciones de
salud mental, lo vimos en el capítulo 1 en la primera clase; las prácticas centradas en el análisis de la institución; y la
intervención del psicoanálisis en la prevención y la promoción de la salud, cuestión trabajada y desarrollada por
pichón rivière y también por Ulloa. Prevención y promoción de la salud, que también era un ideal de la época, de los
años 60 y 70, cuestión que no pudo instalarse nunca muy adecuadamente porque la prevención de la salud no deja
dinero, acá intervienen mucho el tema de la medicación, los laboratorios entonces la medicación.

En el capítulo 6 se va a referir a los tratamientos analíticos en las instituciones, la primera distinción significativa es:
un tratamiento analítico y ciertas intervenciones analíticas lo importante es que se basen en su método y produzcan
efectos sin constituir un tratamiento en sí mismo, y aclara que lo importante es que respondan a la función
interrogativa del método, y que guarden relación exclusiva a la palabra, ya lo vimos también en el primero, que no
sean consejos que anuncian respuestas a las demandas que sean señalamientos que pueden ser una ocurrencia, una
ocurrencia que siempre esté en relación a la palabra y que apunte a develar algo del síntoma, porque uno no le dice
esto a cualquiera sino que a lo mejor se encuentra con un paciente en un pasillo, o la sesión tiene que llevarse a cabo
en un pasillo porque ese día el consultorio que uno tenía destinado está ocupado, o pensemos hoy en contexto de
pandemia, cómo se están llevando a cabo esos tratamientos muchos se interrumpieron muchos se están llevando a
cabo en forma virtual por supuesto como la mayoría.
Otra diferencia sustancial es la existente entre los tratamientos analíticos y las psicoterapias, e insiste en que los
tratamientos analíticos solamente pueden ser evaluables por sus efectos, mientras que el psicoanálisis no instituye
una relación de asistencia, las psicoterapias son fenoménica en la captación del síntoma, piensa en el sujeto como una
unidad, se basan en su eficacia en la resolución del síntoma y responden a la demanda del paciente. El terapeuta en
las psicoterapias tiene una posición pedagógica, esto está detallado muy bien en el primer capítulo.

Galende se hace una pregunta muy importante que es ¿qué agrega la institución psiquiátrica a los tratamientos? y
responde a lo que agrega es algo muy importante si queremos hacer clínica psicoanalítica en una institución
psiquiátrica, y es la presencia en la institución de la transferencia, es decir en la transferencia con los pacientes va a
estar presente la transferencia que los pacientes tengan con esa institución, y algo muy importante es que esa
transferencia nos antecede, es previa la transferencia a la institución, tenemos que pensarla esa transferencia
analítica propiamente dicha y que suele permanecer como un obstáculo, telón de fondo en todo tratamiento que
hagamos en una institución hospitalaria o en una institución psiquiátrica, y este es un aspecto que la mayoría de las
veces no es analizable.
Galende sugiere no tocarla, dejarla ahí, saber que está como telón de fondo, porque está configurada por la relación
regresiva que el paciente mantiene con la institución médico-asistencial y suele expresarse bajo formas de
sometimiento, como de exigencias despóticas de cuidados y atenciones. Se refiere a lo que puede ser su majestad el
bebé, exigencias despóticas del bebé con la madre, por eso dice formas de sometimiento despóticas primarias por eso
dice la relación regresiva que establece el paciente con la institución hospital, es decir la transferencia a la institución
busca repetir de modo compulsivo el vínculo simbiótica materna sostenido en un yo ideal, de este modo la exigencia
del paciente de ser atendido y curado en su condición de enfermo lo que produce es un aplastamiento de las
singularidades de su historia personal, en ese sentido tanto la institución como la transferencia del sujeto a ella, se
constituyen en una resistencia al tratamiento, ya que el análisis requiere del despliegue de la singularidad propia.
Lo que dice Galende es que el paciente llega a la institución hospitalaria con la ilusión de que le resuelvan los problemas
que tienen, arma lazo puesto en la institución y en los médicos de la institución, arma lazo transferencial con esa
institución. Lo que sucede es que esta relación que se establece con la institución en base a esta ilusión de que me
cure y me resuelva todos los problemas es previa a cuando llegan al consultorio de un analista, entonces esta relación
primaria va a permanecer como telón de fondo cuando llegue al consultorio con el analista, entonces Galende dice
hay que tenerla en cuenta, porque es una relación que no se toca, usted tenía la ilusión de acá la iban a resolver todos
los problemas pero escuchen eso no va a ocurrir, porque eso no ocurrió nunca, es algo que no se toca, es como en un
consultorio privado al principio tocar sobre todo esas relaciones fundantes con los pacientes que tienen lo que traen
es muy claramente la conflictiva edípica, entonces en un primer momento hay lazos que nos conviene tocar, pero en
el consultorio privado eso se supone que va derecho al analista en la relación transferencial, acá hay algo que es previo
con la institución y es primaria, es fundante, por eso dice se produce como una relación regresiva.
Tengan en cuenta que antes de esto hablamos de lo del paradigma de la institución hospitalaria que está sostenida en
el modelo médico hegemónico, este es el punto lo tienen que haber visto en institucional y lo tienen que haber
charlado en muchas en muchas materias donde se habla de clínica, si bien ahora hay algunas cuestiones que se fueron
aflojando, no podemos decir que el modelo médico hegemónico se ha resquebrajado un poco en relación a la década
del 60, lo que pasa que en esta época lo que aparece con mucha fuerza es la cuestión de las neurociencias, que también
es otro paradigma diferente donde lo que predomina es lo orgánico lo biologicista.
es en ese sentido que esta transferencia es previa porque el paciente ingresa al hospital primero, entonces la primera
relación transferencial se realiza con el hospital, y de ahí dice queda esta relación que es más primaria, de donde
aparecen, pueden aparecer, tal vez no en todos los pacientes, esa forma de exigencia despótica de cuidados y
atenciones.
La exigencia despótica es desde el paciente hacia la institución y no de la institución al paciente. Y del paciente
puede trasladarse a nosotros, porque lo mismo que exige a la institución puede exigirnos a nosotros, agrega algo muy
interesante que dice que el psicoanalista no está exento de su propia identificación con la institución y de establecer
aquello que Freud llamó transferencia recíproca, entonces dice que los analistas depositan también en la institución
muchas veces sus propias demandas regresivas de protección, seguridad y cuidado, que papá o mamá me resuelvan
todo sería. Sugiere entonces abrir el espacio clínico, un interrogante acerca de la institución como para poder tomarla
con un síntoma, tanto en el paciente como en el terapeuta, para esto también es importante el trabajo en el propio
análisis y el trabajo en los equipos o con algunos colegas, tomar la institución como un síntoma o algunos aspectos de
la institución como sintomáticos para analizarlo desde la clínica.
En cuanto al encuadre ya sabemos es el tiempo, el número de sesiones, el diván, el no diván, los horarios, en una
institución en la que a veces se atiende en un pasillo, lo que sí hay que tener en cuenta es lograr un espacio de
privacidad, tratar de sostener la privacidad, la singularidad de cada análisis, y otra cosa que es muy importante que
podemos retomar lo que decía Rubinstein y Gamsie y la semana pasada en relación a quien lo manda al paciente,
cómo llega al consultorio, el poderse elegir mutuamente dice Galende. Puede pasar que no se arme la transferencia y
que vos vuelvas al lugar de admisión y digas este terapeuta no me va, o incluso el analista pueda decir acá la cosa no
fluye.

Pasamos al texto de Ulloa que se llama “novela clínica psicoanalítica”, dice en las primeras páginas dice que va a
abordar la muy difícil relación del psicoanálisis con la difícil circunstancia de la salud mental, acá ya vemos que la salud
mental por lo menos en este país hace muchos años que tiene un lugar bastante complicado, no por las personas que
trabajan en los hospitales públicos, sino porque tal vez las políticas no son las más adecuadas en relación
particularmente al dinero que se destina en la prevención y promoción de salud.
Plantea un concepto muy importante para él que decía que una persona, un analista no va a neutral al campo de
trabajo, como que siempre hay algo de su condición política que no puede ser neutralizada del todo. Y entonces dice
que un analista que decida trabajar en el espacio público debe tener en cuenta un eje que es salud mental ética y
derechos humanos, dice que de ninguna forma tiene que instituirse un psicoanálisis de la pobreza, sino que los
analistas tienen que pensar cómo trabajar en la pobreza.
Propone una noción a la que la llama mortificación que ocurre dice en las instituciones como una producción cultural
ligada al efecto mortecino, el efecto mortecino es lo que se ve en los pacientes, es lo que veía Ulloa en los pacientes y
en los trabajadores de la salud mental la falta de fuerza, el agobio corporal, algo parecido decía similar a los cuadros
de la neurastenia conceptualizados por Freud. Dice que una vez que se instala está mortificación el sujeto se
encontrará cortado al borde de la supresión como individuo pensante, o sea que en condiciones que disminuyen el
accionar crítico y autocrítico del sujeto, conceptos que eran muy importantes para Ulloa en relación a la salud mental,
lo tomaba de pichón rivière, que un sujeto pueda aprender y es ser crítico con su accionar, autocrítico, para poder
transformarse, para poder crecer, para poder ser un sujeto más saludable
Contrasta la figura de la mortificación con otra figura que es la de la institución de la ternura, y polariza de este modo
las ideas de un tratamiento proveniente del buen trato en contraste con el paradigma del maltrato, ubicando este
último en algunas prácticas manicomiales, que producen decía él esta mortificación, este estado similar a la
neurastenia, y también producen estandarizaciones y etiquetamiento.
También dice que estas situaciones de confinamiento, de aislamiento, de etiquetamiento se inician en la familia dice,
por eso es importante también el trabajo por la familia. Siguiendo esta idea nombra como encerrona trágica lo que se
produce en la institución hospitalaria como situación sin salida, porque en ese confinamiento y en ese aislamiento, lo
que hay ausencia es del accionar de un tercero que venga a romper con esa situación de maltrato, hacinamiento,
aislamiento, insisto con que la situación actual no es exactamente igual a la época en que este autor escribía de estos
textos, pero es importante para tener en cuenta la relación que nosotros podemos tener con la institución cuando
vemos observamos y escuchamos este tipo de cuestiones.
Otra opción es la de síndrome de violentación institucional para explicar cuando la cultura institucional se hace como
arbitraria, en el sentido que va más allá de las normas acordadas y consensuadas, que va a tomar los distintos niveles
de gravedad y afectando también a los distintos grados y niveles de trabajo, psiquiatras psicólogos y enfermeros
médicos. Él dice se va degradando la función que cada uno tiene que cumplir, los empobrece y los alienta también a
los trabajadores de la salud, así como a los pacientes. Estos efectos significativos que produce esta alienación dice
Ulloa se ven tanto en el terreno de lo psíquico como en el terreno de lo físico, por eso es necesario romper dice con
esa anestesia manicomial. Por supuesto que ahora nosotros estamos en contexto de nuevas leyes de salud mental
que también producen nuevos efectos y que el contexto institucional no es exactamente igual.
Si a ustedes les preguntan ¿cuáles son los conceptos o las nociones qué Ulloa postula? en su texto entonces es: el
concepto de mortificación, el concepto de institución de la ternura, el concepto de encerrona trágica, el concepto de
síndrome de violentación institucional, y los efectos que eso produce afectando en primer lugar a los pacientes, pero
al mismo tiempo a los analistas. Él lo llamaba a todos los trabajadores de la salud mental, en el texto hay descripciones
intensas graves de enfermero que no tiene ganas de ir a atender al paciente. Se degrada la relación institucionalicen,
por lo tanto, se degrada la atención de los pacientes.

Vamos último texto de hoy de Zuberman, en este texto en la primera parte historiza como a partir de pichón rivière
se fue dando la relación entre los hispanistas y la institución hospitalaria desde la década del 60, y promoviendo como
efecto se produjo que empiece a haber un diálogo entre la institución hospitalaria y el psicoanálisis, como decíamos
antes bidireccional, esto es lo que este autor promueve, el análisis bidireccional. Dice que esta relación dependió en
gran medida de la mayor o menor tolerancia de los médicos a un saber que excede el discurso en el que se sostienen,
lo que decíamos con Galende el discurso médico hegemónico. Este autor ubica también la práctica analítica en los
hospitales más allá del encuadre habitual conocido, definiendo al analista por el poder ocupar un lugar que permita
interrogar el saber del otro, causando sus palabras.
La pregunta que sostiene es: ¿qué hacer con aquellos pacientes que consultan en el hospital y que no se presentan
como síntomas neuróticos? No todos llegan con una pregunta neurótica, aparecen con problemas de carácter,
adicciones, inhibiciones, llegan con un padecer que no les hace pregunta, podemos agregar llegan por un problema
de violencia de género, de abuso, cuestiones actuales. Afirma que el hospital llega a aquello de la sociedad que no
anda bien, que no funciona el resto, y sostiene que el analista que decida atender allí será porque le interesa interrogar
esos restos, eso lo causa, así como a Freud dice lo causó el síntoma histérico.
Dice en este texto que no se trata ya de discutir si hay o no hay psicoanálisis en el hospital, sino de discutir las prácticas
de los analistas en los hospitales para poder sostenerlo e interrogarla en relación con el saber del otro, ocupar un lugar
que permita interrogar el saber del otro, causando la palabra.

Es fuerte esto que dice Zuberman en relación lo que llega es el resto, ¿qué quiere decir? es un concepto psicoanalítico,
pues es aquello que no encontró lugar en otro lado, podemos decirlo en términos de condiciones concretas de
existencia, no tiene la posibilidad de elegir otro lado.
Importante tener en cuenta estos conceptos sobre todo tener en cuenta el concepto de Galende de la transferencia
con la institución que nos antecede y después bueno siempre el caso por caso y hacer surgir algo ahí de la singularidad
de cada paciente.
PRÁCTICO N°10 - 29/5/21

PRÁCTICO A: Reacción terapéutica negativa


Necesidad de castigo
Masoquismo del yo.
-Freud, S. (1924). El problema económico del masoquismo. [pp. 161-176].

RTN, resistencia de superyó, sentimiento inconsciente de culpa y necesidad de castigo, con otro texto “el problema
económico del masoquismo” de 1924.
En este texto Freud ubica la RTN como un ejemplo de un tipo de masoquismo, el masoquismo moral. Freud presenta
en este texto el masoquismo como un fenómeno que da cuenta de que hay algo en el sujeto que va más allá de la
búsqueda de placer, y ubica el masoquismo como “la satisfacción en el sufrimiento, particularmente ser humillado ser
denigrado, ser golpeado”. Dice “la satisfacción está puesta en el dolor, no necesariamente físico sino dolor psíquico,
goza con el sufrimiento”, en las prácticas masoquistas puede estar incluido el dolor físico, pero nunca está excluido el
dolor psíquico, básicamente la humillación.

¿Cuál es el problema económico? Si el aparato psíquico busca las vivencias placenteras y se aleja de lo de placentero
que es enorme no es el masoquismo que contradice esta teoría se pregunta. Desde el punto de vista económico la
existencia de la aspiración masoquista, en la vida pulsional de los sujetos, resulta incomprensible si el principio del
placer gobierna los procesos anímicos, de modo tal que su meta es la evitación del displacer y la ganancia de placer.
Entonces si el aparato psíquico está regido por el principio del placer, sería evitar el displacer y la ganancia de placer,
pero dice yo estoy viendo en la clínica qué pasa si el dolor y el placer son metas, qué es esto, qué pasa aquí, y dice una
frase paradigmática de este texto y muy importante “el principio del placer guardián de nuestra vida queda destituido,
el masoquismo se nos presenta como un peligro para la clínica”.
Entonces vamos a analizar la relación del principio del placer con las dos pulsiones, pulsión de vida y pulsión de muerte,
vamos a ver que detrás del masoquismo hay una predominancia de la pulsión de muerte. El principio del placer rige
el aparato con una tendencia a la estabilidad, busca reducir a un grado ínfimo las tensiones, las sumas de excitación,
No confundir esto con principio de nirvana, sino que la cuestión es esta, todo displacer debería coincidir con una
elevación de la tensión, y todo placer con una disminución de la tensión. Pero hay algo que también contradice eso,
porque el estado de excitación sexual es el ejemplo más claro de placer ligado al aumento de tensión, aunque no el
único. Entonces dice placer y displacer no pueden estar referidos al aumento y la disminución de una cantidad, y dice
algo muy importante pareciera no depender del factor cuantitativo, sino del cualitativo. Es la pulsión de vida (la libido)
la que conquistó un lugar junto a la pulsión de muerte en la regulación de los procesos vitales.
Entonces el principio de nirvana que a veces se lo confundía con algo de estabilidad y búsqueda de placer, expresa
claramente la tendencia de la pulsión de muerte, la vuelta a lo inanimado, el principio del placer entonces es el
guardián de la vida, el principio de realidad tiene que ver con el influjo del mundo exterior.
Ninguno de los dos está totalmente destituido, pero qué pasa cuando hay conflictos entre ellos y cuando lo que
aparece es otra fuerza que aparece en la clínica, si bien Freud ya tenía conceptualizada las pulsiones, ahora aparece
en la clínica como masoquismo moral como necesidad de castigo.

Entonces dice hay tres tipos de masoquismo: el masoquismo erógeno, el femenino y el moral.
El masoquismo erógeno es el fundamento de los otros dos, es constitutivo, es estructural, siendo una condición de la
excitación sexual Freud lo plantea como primario, porque está en la constitución de la sexualidad, y tienes dos fuentes
una fuente es que en la primerísima infancia, incluso antes de la constitución del yo, cuando ciertas vivencias traspasan
un nivel x de dolor, el aparato psíquico tiende a erógeneizar esa vivencia, incluso antes de la constitución del yo, por
eso es muy primario.
Erógeneizar esa vivencia en el texto lo denomina co-excitación libidinal, la excitación ya está dada por el exceso de
tensión que produce el dolor, y la libido lo erogeiniza. Este fenómeno ya lo habíamos visto cuando hablamos de las
neurosis traumáticas, quienes habían padecido una herida física padecían menos de la neurosis traumática porque la
libido estaba puesta en ese miembro que producía el dolor, el órgano herido. Da cuenta de un fenómeno psíquico muy
humano muy primario y que observa y escucha en la clínica.
Entonces el masoquismo erógeno tiene 2 fuentes (energías): una es la fuente de dolor y la otra erogeneizar esa fuente
(vivencia) de dolor, cuando pasa un nivel de tensión ese dolor.
Vamos a pasar al masoquismo femenino: es el más observable en la clínica, por eso habíamos dicho la semana pasada
que la RTN no es tan observable, femenino no para mujeres sino para todos los sujetos, cualquier sexualidad, cualquier
identidad. Se basa enteramente dice Freud en el masoquismo primario erógeno, se trata de que el placer está en
recibir dolor. Lo encontramos en la fantasía de los neuróticos o en los actos de las llamadas perversiones, el argumento
de ese este masoquismo femenino es ser azotado, ser atado, ser humillado, ser retado, ser golpeado.
Además, dice Freud en su texto de todas las situaciones que figuren o remitan al ser castrado, penetrado sexualmente
o parir, por eso le puso Freud el nombre de femenino. Tiene que ver con cómo aparece en la clínica y porque de alguna
manera es la posición en la que el sujeto se coloca respecto del otro, ser azotado ser humillado ser atado, una
satisfacción en la búsqueda de esa posición eso es lo que se ve en la clínica.

Por ejemplo, una paciente una vez llega al consultorio mal, enojada consigo misma, porque se había comprado algo
que quería mucho que deseaba mucho y había gastado mucho dinero, entró al baño del shopping y al salir del baño
se olvidó la bolsa con esto que había comprado había gastado mucho dinero. Llega a la consulta muy enojada, auto
reprochándose acerca de esto que había ocurrido, en la búsqueda de que el otro le diga, pero qué tonta que sos, en
el consultorio no encontró esa respuesta, pero hay una búsqueda de que el otro lo ponga en ese lugar de ser azotado.
El masoquista ha hecho algo malo y por eso debe ser castigado dice Freud, tanto en la fantasía neurótica como en el
acto perverso, la escenificación y el argumento condicionan la excitación que puede concluir en auto satisfacción o
puede ser en una relación con el partenaire, acá está hablando directamente del acto sexual.
Lacan dice el masoquista es quien organiza y dirige su propio teatro de sufrimiento, lejos de ser una víctima pasiva
dirige y organiza su propio teatro de sufrimiento, es importante esta frase. El masoquismo femenino en el varón dice
Freud se observa en su fantasía, en ellas el masoquista busca ser tratado y castigado como un niño malo, así como lo
fue por su padre ahora vamos a ver que eso esconde algo de lo que fue relegado en la tramitación del complejo de
Edipo, ser un objeto sexual para su padre.

Vamos al tercero que es el masoquismo moral, en este texto es importante se lo aprecia dice Freud en la clínica como
un sentimiento inconsciente de culpa, ya sabemos que el sentimiento inconsciente de culpa y la necesidad de castigo
van juntos. Lo que destaca en este texto Freud y por eso es importante también el ejemplo que les conté, es que para
el masoquista moral no es necesario que el castigo provenga de una persona con quien tenga una ligazón libidinal, el
masoquista es un hacer golpeado no importa mucho por quién, es una conducta que reclama necesidad de castigo,
una conducta activa que busca hacerse castigar de la forma que sea, esto no es consciente para el sujeto. Además,
estas cosas que suceden, como el ejemplo de la clínica, aparecen como si fuese por casualidad o por destino, “yo
siempre tuve mala suerte, a mí nunca me va bien, nunca encuentro quien me quiera”.
Volvemos a la cuestión de la RTN, es decir a la técnica Freud hice lo mismo que dijimos la semana pasada, son pacientes
que frente a la cura empeoran, se sienten enfermos, esto es lo que indica el sentimiento inconsciente de culpa, es un
empeoramiento súbito del analizante justo cuando se empezaba a percibir una cierta mejoría aparece este
sentimiento inconsciente de culpa, y recordamos que es no se siente culpable es muy importante se siente enfermo,
no aparece la culpa.
La intensidad de la RTN significa una de las resistencias más graves y el mayor peligro para el éxito del tratamiento,
es quizás dice Freud el rubro más fuerte de la ganancia de la enfermedad y el que más se resiste a la curación, no
quiere resignar la condición de enfermo. Esta RTN a lo que se adscribe un sentimiento inconsciente de culpa se
expresa como necesidad de castigo, ya lo dijimos recién el padecer que la neurosis conlleva es justamente lo que la
vuelve valiosa para la tendencia masoquista, esto también es muy importante.
Ahí es donde pone el ejemplo de ese una neurosis refractaria podría desaparecer si la persona cae en una miseria, por
ejemplo, dice Freud de un matrimonio desdichado o pierde su fortuna, es como si el paciente se curará o incluso si
tiene una grave enfermedad física, porque entonces ese padecimiento y esa necesidad de castigo está ahí en el
abandono, en la desdicha, en la pérdida de la fortuna o incluso en una enfermedad grave. En estos casos una forma
de padecer sustituye a la otra, lo que le interesa al paciente es poder retener cierto grado de padecimiento. Reitera
también la indicación de que no conviene interpretar el sentimiento inconsciente de culpa, dado que el paciente no
puede referir ese sentimiento justamente porque es inconsciente.
La novedad de este texto, que no lo habíamos visto de este modo la semana pasada en el yo y el ello, es que para la
teoría y para la clínica es importante Freud atribuye esa necesidad a una expiación, ya que lo que aparece es una re
sexualización del complejo de Edipo, habíamos dicho que el superyó debe su génesis a los primeros objetos de las
mociones libidinosas del ello, la pareja parental, que fueron introyectadas en el yo a raíz de la cual el vínculo con ellos
fue desexualizado, se experimentó entonces un desvío de las metas sexuales, solo de esta forma es que se puede
superar el complejo de Edipo. Ahora bien, vía el mecanismo de identificación el superyó conservó los caracteres de
estas personas introyectadas, su severidad, su inclinación a la vigilancia y al castigo, la severidad resulta acrecentada
por la desmezcla pulsional que acompaña a esa introyección en el yo, ahora el superyó, la conciencia moral eficaz
dentro del yo puede volverse cruel, duro, despiadado contra el yo. Ese superyó está todo el tiempo tutelando al yo, a
diferencia del sadismo, el masoquismo es mudo y el sadismo se muestra siempre con estridencia particularmente
aparece en la neurosis obsesiva, en las obsesiones, pero en la histeria también. El afán masoquista del yo, en cambio
en general permanece oculto para la persona que lo padece y también entonces dice se lo debe distinguir entonces
por su conducta.

La condición del inconsciente del masoquismo moral nos pone sobre la pista del sentimiento inconsciente de culpa y
la necesidad de ser castigado por una figura parental, por eso cuando aparece en el consultorio una paciente con un
relato como este que acabo de contar, ahí también se arma algo de la transferencia, la búsqueda de ser castigado por
una figura parental, cómo trabajar esto que acaba de ocurrir, ese olvido de algo tan valioso en la clínica. Como no
responder desde ese lugar de cruel, duro, despiadado.
Dice Freud hay un secreto, el secreto del masoquismo moral, la conciencia moral y la moral surgieron al mismo tiempo
como una superación del complejo de Edipo, mediante el masoquismo moral la moral es re sexualizado el complejo
de Edipo es reanimado, se abre una vía para una regresión de la moral al complejo de Edipo. Así dice Freud acá
llegamos a la pulsión de muerte, el masoquismo moral pasa a ser el testimonio clásico de la existencia de la mezcla y
la de mezcla pulsional, su peligrosidad dice es que desciende de la pulsión de muerte, corresponde a aquel sector de
ella que se ha sustraído a su vuelta hacia afuera como pulsión de destrucción, aquello que no pudo ser pulsión de
destrucción, se vuelve hacia el interior del organismo como pulsión de muerte. Estamos hablando en términos
económicos de carga/descarga, de fuerzas. Esto es constitutivo, por eso dice primario, fundante del aparato psíquico,
estructural, por eso también tiene que ver con cómo fue esa identificación con las figuras parentales, qué quedó de
esa identificación.
Él habla de la mezcla de pulsiones entonces dice, como tiene este valor psíquico es importante porque tiene un
componente erótico y dice una frase también muy importante del texto que es “ni aún la autodestrucción de la persona
puede producirse sin satisfacción libidinosa”, le da un papel importante a la pulsión de muerte por eso dice el sadismo
del yo deviene con estridencia, en cambio el afán masoquista del yo en general permanece oculto para la persona, y
se lo debe distinguir por su conducta.
Insiste con que el yo tiene ese rol del mediador, trata de que se pongan de acuerdo el superyó, el ello y la realidad
exterior, trata de que se reconcilien entre sí, pero ese yo dice tiene su modelo en el superyó, y esto es importante
recordemos que ha surgido por identificación con los primeros objetos de amor, y que la relación con ellos fue de
sexualizada, por lo tanto, el superyó se constituye tomando rasgos de poder, severidad, vigilancia y castigo.
Dice Freud el superyó es un imán para la pulsión de muerte, por eso lo define como “el almácigo de la pulsión de
muerte”, esta es otra definición de ese texto, también sabemos que la pulsión de muerte desligada de la libido, cuando
hay desmezcla pulsional, va a parar al superyó, así el superyó adquiere una crueldad inusitada, y por otra parte el yo
ha devenido masoquista en tanto se satisface por medio de los castigos del superyó, por medio del masoquismo moral
el complejo de Edipo ha sido re sexualizado.

Este texto tiene esto que estuvimos diciendo muy importante para la clínica, también tiene algo importante porque si
bien el superyó cumple la función de estructurar el psiquismo en un momento de la vida y condiciona la función de la
ley en el sujeto, no deja de ser la fuente de los síntomas y los padecimientos que aquejan al sujeto. Es importante en
este sentido la cuestión de la desmezcla pulsional, cómo aparece la pulsional de muerte como fuente, y cómo aparece
también la erotización del dolor y aún la propia autodestrucción es sin satisfacción. Este es uno de los aspectos más
difíciles de abordar cuando aparecen en la clínica, no imposible pero difíciles. Si insistimos con que cuando se observa
por la conducta del paciente que surge este fenómeno clínico de la reacción terapéutica negativa no se interpreta, se
lo trata de bordear, tal vez tratando de ligar lo con algunas de esas identificaciones tan tempranas.

PRÁCTICO B: Clínica en Instituciones de Salud Mental: Casos Clínicos


-Caso clínico: Santiago S
-Galende, E. (1990). Psicoanálisis y Salud Mental. Para una crítica de la razón psiquiátrica.
[Santiago S. y la institución psiquiátrica. pp.25-34]. Buenos Aires: Paidós.

Podemos pasar al texto del caso Santiago en el que Galende cuenta cómo fue que él conoció al paciente, como fue el
devenir de su tratamiento. Se trata de un paciente y estuvo internado en un hospital psiquiátrico luego de agredir a
un compañero de trabajo, y lo que hace Galende es hacer una reconstrucción de la historia del paciente con los datos
que puede obtener a partir de un tratamiento que dura unos 6 o 7 meses, lo veía dos o tres veces por semana. En ese
texto Galende ubica como una de las cuestiones a tener en cuenta los momentos de pérdida, los momentos de
privación, que fueron en este caso los que provocaron el desencadenamiento de las psicosis, además de una crítica,
no sólo al tratamiento con electroshock sino también a esas internaciones que se prolongan en el tiempo, a veces
porque al paciente le cuesta irse del hospital. En este caso Galende cuenta que le habían ofrecido distintos trabajos,
pero que el paciente no aceptaba. Algunas de las cosas, de los datos clínicos que cuenta Galende en este texto y que
el paciente padecía de alucinaciones verbales, que fue eso lo que provocó el enfrentamiento, no es un enfrentamiento,
entra un compañero al trabajo y él lo empieza a golpear, lo acusaba de ser el cabecilla de un grupo que lo asediaba
con epítetos de “cornudo y maricón”. Galende dice alucinaciones verbales y que también había inscripciones en las
paredes, que por supuesto él decía me están referidas, esa certeza.
Hay algo que ubica Galende y que es muy importante en relación con la historia de este paciente, su madre decía que
el padre había sido un peón, pero él había escuchado en algún lugar que su padre había sido un capataz, entonces ahí
hay algo en la historia de este paciente que está ligado a la figura del padre. La mamá trabajada en el campo como
empleada y justamente cuando se muere este capataz que es quien el paciente sospechaba que era su padre, se van
de ese lugar, tienen que irse, tienen que emigrar y la mamá empieza a trabajar de empleada doméstica.
Entonces dice Galende que él tiene la sospecha de que este hombre no había muerto, una de las cosas que relata
durante su internación es que: “yo sabía que había muerto, pero pensaba que me podía haber equivocado, entonces
tenía la idea de que me lo iba a volver a encontrar”.
Ahí podemos ubicar como algo de la historia de este paciente relacionado a la forclusión del nombre del padre, algo
de la metáfora paterna no logró estructurarse, algo de la ley no funcionaba, y el discurso de la madre como
sosteniendo una mentira, porque quien era el padre de este paciente.
Después la madre se va a vivir a otro lugar la madre empieza a trabajar de empleada doméstica, se casa con un hombre
mayor con quien tiene una hija y este hombre mayor es violento, es por eso que Galende ubica cuestiones de privación
y de pérdida en la historia de este paciente, entonces también podemos decir no hay un reconocimiento por parte de
una figura masculina con el que armar una estructura, sino otra.

Es importante que lo lean para conocer lo que es el desarrollo de una historia de vida en la que en algún momento se
produce un primer desencadenante, y a lo mejor un segundo desencadenamiento en otro momento. Pon un lado
este texto tiene esta función, y por otro lado tiene la función de la crítica a la institución hospitalaria en relación a las
internaciones que se eternizan, a las prácticas de electroshock, y también deja traslucir en este texto Galende que
también había una resistencia del paciente a salir de la institución psiquiátrica, porque como pasa con muchos
pacientes no tienen una familia, no tienen a donde ir, por más que en este caso se habían ocupado de conseguirle un
trabajo, pero no tenía con quién vivir, no tenía a dónde ir a vivir tampoco. Es un paciente que terminó internado, nunca
pudo ser externado.
Bueno en ese sentido la ley de salud mental actual intenta que algo sea de manera diferente, no siempre se logra
porque también hay en muchos casos ausencia de familia o familias que no quieren o no pueden hacerse cargo de los
pacientes internados.

Caso clínico para pensar lo que es clínica de la psicosis: un paciente de 19 años llega al hospital derivado por un colega
que dice “te lo recomiendo de un modo muy particular, me gustaría que vos atiendas a este paciente”. El padre de
este paciente tenía 40 años, era adicto a la cocaína desde hacía más de 10 años, siempre lo había rechazado a este
paciente, cuando era bebé no soportaba que su mujer lo amamantara, se ponía celoso, razón por la cual la madre de
Matías lo destetó muy tempranamente. Según refiere la madre al momento de la consulta, el padre amenazaba con
suicidarse alternando con períodos de consumo en los que andaba un poco mejor decía la madre con periodos de
abstinencia. Dice la mamá de este paciente que es muy similar a las conductas que tenía su padre y que por momentos
se volvía agresivo y amenazante. La madre del paciente tiene 35 años, llega a la consulta quejándose porque dice que
vive tironeada por su marido y su hijo, y tiene con su marido una historia de separarse, volver a juntarse, separarse
volver a juntarse, la mamá del paciente dice “temo que se suicide”, no queda claro si habla de su marido o de su hijo.
Ya su hijo que tiene 19 años vive con los abuelos maternos, y se presenta de esta manera: “yo había hablado mi
problema principal es que soy muy perseguido en la calle, yo viví un tiempo con un chico, fumábamos mucha
marihuana, después se puso de novio, empezó a ver contradicciones con lo que yo decía, deje de laburar, dejé amigos,
yo hacía música era muy tímido de chico, quería ver en qué mundo estaba y ahora está totalmente perdido, lo que yo
venía siendo la orientación que yo tenía, se perdió todo, trataba de ubicarme en un mundo donde supuestamente me
perdí, siento presión para salir a la calle, mi vieja me dio la idea de venir acá desde que nací vengo despertando para
lo que quiero llegar”.
Aparece la cuestión de pérdida, para cuando lean el caso Santiago es también ubicar la pérdida no sólo como una
pérdida real, sino también en el sentido de “me perdí”. Entonces dice “desde que nací vengo despertando a lo que
quería llegar”, el analista le pregunta “qué es para vos despertar”, “uno de los mundos que me imaginé, uno más
humano relacionándome con la gente de este arte y me veo muy mal, muy aislado no me puedo reconectar, nunca
me imaginé que yo iba a estar pensando cosas y la gente iba a saber lo que yo estoy pensando, por ejemplo yo estaba
durmiendo y pensé que linda cama y una chica que pasó por la calle dijo para dormir yo enseguida supe que era para
mí, espero un poco más de respuestas, estuve buscando respuestas en la gente, un dato un mensaje”. La analista le
pregunta “cuáles son las preguntas” y el paciente responde “no tengo preguntas”. La analista le propone acompañarlo
en la formulación de esas preguntas.
No se puede interpretar el lugar, la forma de intervenir. Transcurren las entrevistas en las cuales no logra armar
ninguna pregunta y dice “hoy pienso una cosa y mañana otra, es un permanente despertar, a medida que pasan los
días dice el paciente recibo cosas que después las vivo cosas que están programadas fumo y después siento lo que viví
acá, lo que me pasa es totalmente involuntario, a veces escucho cosas como respuestas a lo mejor dice son gestos que
yo elaboro ahora yo tengo otra cabeza”. Aparece también la cuestión del cuerpo, aparece la cabeza como en un
registro diferente. Habíamos hablado del delirio, los fenómenos elementales y como aparece siempre el cuerpo. “Si
profundizó me voy por las ramas, me trae a un presente que todavía no se fue, quisiera una respuesta de si es verdad
o mentira lo que estoy sintiendo yo, quiero saber si vos me vas a dar una respuesta”.
Por supuesto desde el psicoanálisis no vamos a dar una respuesta. me pareció importante leer esto como también
para que ustedes empiezan a escuchar como cuando Colette soler o Aulagnier o Belucci hablan de la dificultad de
escuchar el delirio de un paciente, la dificultad de escuchar este discurso que parece como entrecortado y de
repetición muchas veces de más de lo mismo, y aunque éste no es de los más difíciles de escuchar.
Luego en otra entrevista empieza a hablar a borbotones habla de sus rituales, cuenta que se estuvo masturbando me
dice que me va a decir cosas que nunca dijo que hizo por ejemplo el amor por primera vez a los 16 años con una
prostituta y que le fue mal, pero que ahora esto ya no le preocupa y dice que la mujer que lleva dentro de él para él
es como un tercer sexo, además descubrí una verdad soy Buda. También me cuentan que se dio cuenta que disfruta
de la soledad y de estar solo estamos solos dice los cuerpos no se tocan y también dice que el dolor le da placer.
Aparece acá la cuestión de la sexualidad la mujer, recuerden el caso de Schreber, soy una mujer y aparece el delirio
de grandeza soy Buda, que aparezca esto él soy Buda, podemos pensar que indicaría como el armado un poco más
preciso de lo que sería un delirio, que le permitiría de alguna manera llenar ese agujero que dejó la forclusión, va como
parche al lugar de aquello que produce tanto padecimiento. Podría ser que a partir de esta definición del paciente soy
buda también apareciera este delirio como tranquilizador ese delirio que le permite vivir sostenido justamente en este
delirio.
Este también es un caso de un paciente de hospital vamos viendo como aparece el discurso de los pacientes psicóticos,
que tiene que ver con lo que ya conocemos de la teoría y como esto se va mostrando en la clínica, cómo son las
posibilidades, cómo aparece lo del paciente que pide la respuesta, o cómo parece lo del paciente que intenta que el
analista es el que haga la pregunta, y en ese sentido vamos a pensar en la transferencia, cómo sería el manejo de la
transferencia para que esta relación no decaiga, en qué lugares ubicarse y, cuáles son las formas más adecuadas para
intervenir.
Bueno yo los invito a que lean el caso Santiago porque, son ustedes los que van a poder ir ubicando algunas cuestiones
de qué podría haber dicho, que no podría haber dicho el analista, cómo fue la escucha, como por un lado para conocer
un poco más y por otro lado porque es un texto que nos permite desde el lugar de ustedes que todavía no están
ejerciendo la profesión jugar un poco con ese texto, imaginarse que dirían o imaginarse que propondrían en lugar de
lo que propuso Galende, cuál fue la resolución y que saben en relación al hospital psiquiátrico o a las internaciones,
que de lo que es hoy el hospital psiquiátrico conocen, que otras formas de intervención o qué otro tratamiento posible
se le puede ofrecer hoy a los pacientes, y cuáles no, cuántas cosas siguen siendo muy similares si no iguales.

La semana que viene vamos a ver intervenciones en situaciones clínicas diverso ataque de pánico hay un texto de
Bellucci y hay un texto de Freud ustedes saben que estoy y teorizó y tuvo clínica acerca de lo que él llamó ataque de
angustia, el gran ataque y en la descripción del gran ataque de angustia están los síntomas que hoy configuran lo que
se conoce como ataques, sudoración de las manos, palpitaciones, terror e imposibilidad de caminar, etcétera. Así que
en ese sentido es importante, bien el texto de Freud sobre la justificación de separar la neurastenia de un determinado
síndrome en calidad de neuro sitio ahí es donde conceptualiza la neurosis de angustia y van a ver que en una de las
partes está como este listado de lo que hoy se conoce como características o manifestaciones del ataque de pánico,
es una definición que usamos habitualmente, pero proviene de la psiquiatría.
Vamos a ver el texto construcciones en análisis y particularmente lo que vamos a ver en el práctico es algunas
diferencias entre las distintas formas de intervenir, interpretación y construcción o interpretaciones y construcciones.
PRÁCTICO N°11 - 5/6/21

PRÁCTICO A: Intervenciones en la clínica


Diferencia entre interpretación y construcción
-Freud, S. (1937). Construcciones en el análisis. [Volumen XXIII. pp. 255-270]. Buenos Aires:
Amorrortu editores.

Parcial a las 11hs hasta las 13hs.


El texto es “construcciones en análisis” de 1937, el texto va a hablar particularmente de construcciones en un
momento de la clínica y la teoría en que Freud se daba cuenta que en algunas situaciones clínicas no podía utilizar la
interpretación o no era conveniente, o era más conveniente articular una construcción. Vamos a ver también en el
texto algunas diferencias entre interpretación y construcción, recuerdan que para utilizar la regla fundamental es la
asociación libre para el paciente como decirle “usted asocie, yo intervengo, diga todo lo que se le ocurra”, intenta
provocar con ese “diga todo lo que se le ocurra” la asociación vive libre. Cómo hacer para que esta regla valga para
todos respetando la singularidad de cada uno.
Se le presenta a Freud un problema ético en el encuentro con las histéricas, que se resistían al saber general de la
medicina, en ese texto dice Freud, Charcot se definía como un fotógrafo, yo solamente el registro lo que pasa en la
realidad, es Freud el que da lugar al síntoma de la histeria, al cuerpo que hoy podemos decir el cuerpo del psicoanálisis,
es darle el saber a quien consulta, decirle “usted es el que sabe”.
Por supuesto qué a esta altura sabemos que es un encuentro entre dos, que puede producirse o no, y que solamente
depende de que se instale la transferencia, este punto es importante la relación entre interpretación y transferencia.
Hay que tener en cuenta hoy que la demanda llega como demanda de urgencia, como pedido de solución urgente y
pacientes que no quieren venir a hablar, pacientes que dicen no tengo nada para decir, cómo hacer para que se instale
la transferencia. Freud en muchos casos como estos diría, “no puede ser que no tenga nada para decir el paciente
porque no puede ser que no tenga pensamientos, eso es imposible”. También podríamos decir que hay un imposible
de la regla fundamental porque el paciente no puede decir todo, va diciendo en todo caso todo porque existen los
mecanismos de defensa, existen las resistencias.

En este texto Freud dice que el decir del paciente, a través del lenguaje, se producen como un conjunto, como un
elemento en redes con conexiones y sustituciones, piensen por ejemplo que ya aprendieron de sueños la complejidad
de su armado, Freud utilizaba una técnica que yo no la utilizo no recomiendo usarla, pero cuando un paciente está
contando algo importante y no revelaba los nombres de las personas a las que se refería Freud no se lo permitirá,
como que lo obligaba a que dijera esos nombres porque pensaba que estaba cortando conexiones. Nosotros sabemos
hoy que el paciente habla de esta decisión subjetiva o fantasmática y con una modalidad diferente, si estamos
hablando de interpretación hablamos de neurosis, con una modalidad diferente en la histeria y luego las obsesiones.
Vamos viendo que en la instalación de la transferencia también hay un hacerse a la situación analítica, tanto para el
paciente como para el analista, también para el analista es aprender a escuchar allí donde hay olvidos, donde hay
lapsus, donde hay ausencias, cuando el paciente trae un recuerdo. Estas son sutilezas o detalles que hacen la
complejidad del análisis y hay que escuchar y también a poder elegir los modos de intervenir, y cuándo intervenir.
Freud no conviene esperar a que haya un relato sistemático de los padeceres, hay que prestarles mucha atención a
los detalles.
También el de la analista debe ganarse la confianza del analizante para que hable, hace falta decía un trabajo en la
transferencia para que este hablar se produzca.

¿Cuándo comenzar a interpretar? y decía, por ejemplo, que hay momentos importantes a la entrada y a la salida de
la sesión, estos momentos contienen detalles que pueden ser interpretados y que contienen sus singularidades, se
acuerdan también de que habíamos hablado del caso de una paciente que cuando en un momento cuando entraba
dejaba la puerta abierta del consultorio, y Freud una interpretación.
En la clínica actual podemos pensar en pacientes que llegan y se sumergen en el diván y empiezan a hablar, así como
el paciente en general los más obsesivos que al llegar acomoda el abrigo acomodan la valija o la mochila o la cartera
ponen todo en su lugar antes de acostarse en sillón o sentarse frente al analista para empezar a hablar estos detalles
lo hablamos también en relación al dinero, como entregan el dinero como pagan sin pagan antes y pagan después y
se demoran, todos estos son es lo que llamamos detalles en la clínica, que pueden darnos claves de la posición
subjetiva y de la estructura.
Otra forma de intervenir que no necesariamente es una interpretación, pero que puede ser con una pequeña
interrupción cuando alguien dice algo que es esencial y pretende seguir hablando como si nada, en este punto
podemos tomar algo que dice Lacan, la táctica de la interpretación y se refiere al estilo particular de cada analista en
cómo intervenir, no hay un código prefijado, esto es fundamental, nada garantiza anticipadamente la eficacia de una
intervención, sino que esa eficacia la vemos o no retrospectivamente por sus efectos, a veces hay que esperar varias
sesiones para saber si una intervención fue adecuada o si no lo fue, y si no lo fue puede ocurrir que el paciente se
levante y se vaya de la sesión decía Freud, que interrumpa el tratamiento o que se ausente por varias sesiones.
Esto es clave lo que voy a decir ahora solo se puede interpretar cuando está instalada la transferencia para Freud.
Hay una primera meta que es albergar al paciente en el análisis, esto implica una de las primeras tácticas para que se
instale la transferencia, porque el paciente tiene que enhebrar al analista en una de sus series psíquicas de aquellas
de las personas de las que recibió amor.

Otra cosa importante es que diferencia el valor de la interpretación, que dice que va en contra del poder de la
transferencia. En la interpretación es muy importante respecto de la relación analista paciente o analista analizante,
la cuestión de la ética, no hacer un mal uso de la transferencia porque como la relación es asimétrica se puede hablar
del poder de la transferencia, en realidad es tomar prestado ese valor y no creérsela, no soy yo en todo caso el paciente
cuando me inserta en una de sus series psíquicas de sus primeros objetos de amor, me está poniendo en un lugar,
pero no me lo tengo que creer, no tengo ese lugar no tengo tampoco ese valor.

¿En que se relaciona con el valor de la interpretación? Freud dijo no utilizar el poder que da la transferencia en relación
con la interpretación. Buena pregunta porque tiene que ver con lo que discutía Freud en relación con la
contratransferencia. Si hay algo que contratransferencialmente está tocando la analista, no usar el valor de la
interpretación utilizando la contratransferencia para interpretar en un momento de molestia o enojo o de angustia
del analista la interpretación. La interpretación tiene que ver con los dichos del paciente, no con lo que me pasa a mí,
en ese sentido es muy claro igual que Lacan. Utilizar la contratransferencia es un diálogo de yo a yo, es tomar prestado
el valor que da la transferencia, y no hay que creérsela dice Freud, no hay que quedar ubicado en ese lugar, por eso
es importante resaltar la diferencia entre relación analítica y relación interpersonal que es de yo a yo, no devolver la
contratransferencia. Además, si se queda ubicado en el lugar del padre o madre, puede producir una identificación
con el analista y reproducir alguna cuestión del paciente, y producir por parte del analista, poner en juego la
contratransferencia. Es ese sentido o sea establecer una relación de inconsciente e inconsciente, no de yo a yo, no es
una relación interpersonal con el paciente. Tiene que ver fundamentalmente con no devolver desde los puntos ciegos,
porque sería devolver desde la contratransferencia, y sería estar en una relación interpersonal en la que se habla de
yo a yo, no ponerse como ejemplo, no ubicarse como medida de todas las cosas, no ubicarse como el que sabe lo que
está bien y lo que está mal, no ubicarse como que sabe lo que le conviene al paciente, como dijimos cuando vimos
contra transferencia “yo en su lugar lo que haría”.

Volvamos a la primera clase, a la posición del que ignora de Miller, esa sería la posición y estar atentos a los detalles,
estos olvidos, esas lagunas, esos silencios, esos lapsus, cuando el paciente trastabilla un poco y dice “no quería decir
eso”, bien estar atento, no tal vez para interpretar en ese momento, pero sí para registrar que lo que viene después
lo más probable es que sea algo importante.
Freud presenta, así como una situación difícil el caso del tratamiento de la neurosis obsesiva, pues son pacientes que
saben todo, cómo hacer para implicar a alguien que sabe todo, para que acepte que, aunque cree que sabe todo, algo
de su saber está determinado por ese todo que sabe, y en realidad también hay algo que ignora, y eso que ignora es
lo que está en la base de sus padecimientos. Pasa también a los pacientes obsesivos les cuesta mucho cuando
justamente se produce un olvido o se produce una equivocación de lenguaje o tratan de seguir de largo, y a lo mejor
en estos casos si se puede decir porque no nos detenemos un poco en este equívoco, por ejemplo, esta podría ser una
intervención en estos casos de neurosis obsesiva de pacientes que saben todo.
En realidad, es para todos los pacientes, hay un saber que no se sabe y resiste a ser sabido y esto tiene que ver con el
tiempo del análisis. Entonces está el tiempo de la instalación de la transferencia, la confianza esto se construye, el
manejo digamos de la transferencia, está el tiempo de analizar y el tiempo de comprender, ¿qué quiere decir con esto?
No vale de nada aportar un saber si todavía el paciente no está dispuesto a escucharlo, tomemos el ejemplo de recién
de un paciente obsesivo porque se le produce un equívoco del lenguaje, un lapsus y uno puede decir por qué no nos
detenemos en eso y el paciente puede decir si, puede decir no. No vale de mucho forzar si el paciente dice no porque
no es el tiempo, no está dispuesto a saber, si nosotros insistimos en esos puntos lo que hacemos es que se refuerza la
resistencia, como decíamos recién lo que aparece es que en los distintos momentos de un análisis surgen las
formaciones del inconsciente, y el sujeto empieza a reconocerse en ellas. También hay un momento en que empieza
así a reconocer como un producto propio estas formaciones del inconsciente que da lugar al inconsciente en la sesión,
algo muy importante y que tiene que ver con una de las resistencias del yo, es que resiste el beneficio secundario del
síntoma, es eso que no se quiere soltar, ese goce lacaniano lo que no se quiere soltar, que es una resistencia del yo.

Bueno no es el momento entonces de la interpretación, la resistencia del yo da cuenta de un no querer saber de eso,
siempre teniendo en cuenta con algo que dice Freud que es muy importante y es que quien consulta trae un padecer
y un deseo de curarse, más allá de que algunos casos sean un poco más difíciles que otros, pero en realidad el que
agarra el teléfono y pide un turno o va a una institución y espera que lo atienda en el tiempo que sea necesario, es
porque tiene un padecimiento y tiene un deseo de curación.
Entonces dice Freud también que sabemos que los síntomas y las inhibiciones están relacionadas con las represiones
y las vivencias infantiles, síntomas e inhibiciones dice son el sustituto del olvidado. Entonces ¿que nos ofrecen los
pacientes en consulta? algunos jirones en sus sueños nos ofrecen retoños de las mociones de afectos reprimidas, así
como las reacciones ante ellas, y nos ofrecen indicios de las repeticiones en acto. La relación transferencial es una
materia prima, su material es muy importante para nosotros porque se establece respecto de la analista, que es
particular, y es apta para favorecer el retorno de los vínculos afectivos, por eso es materia prima para el análisis.
Tenemos a nuestro favor las repeticiones de reacciones en transferencias, todo se ha conservado.

Para ir particularmente a la cuestión de las construcciones Freud dice el analista escucha un detalle, una pieza de
construcción y se la comunica al paciente para que ejerza un efecto, luego construye otra pieza a partir de otro
material, la construye y se la comunica. Esta es la diferencia fundamental respecto de la interpretación que se realiza
sobre un elemento, sobre una ocurrencia o sobre una conducta. Entonces vamos a diferenciar bien interpretación y
construcción para terminar.

Interpretación: puede ser un parlamento, puede ser algo que el analista interpreta y lo dice, puede ser una pregunta,
puede ser el recorte de una palabra o una frase, puede ser citar algo de lo que dijo el paciente en tono de pregunta o
como afirmación. A partir de esta interpretación lo que se produce es un nuevo saber, Freud diría “era el
descubrimiento de una nueva significación sobre el decir del paciente”. Freud da una recomendación que es que: solo
interpretar cuando el material se traba, ahí hay una resistencia, hay un cese de las asociaciones y dice de otra manera
no debe interrumpirse el discurso del paciente. En este caso él se refería a las interpretaciones de construcción de un
decir de la analista, pero son válidas las intervenciones que tienen que ver con recortar una frase o recortar una palabra
no repitiéndola. La interpretación no necesariamente tiene que ser una frase larga del analista, un parlamento,
podemos decir puede ser una pregunta o un recorte de una frase o de una palabra que ha dicho al paciente, como
subrayándola, por ejemplo. Podría llamarse señalamiento.
Como decía Bellucci con una interpretación, dos interpretaciones, no podemos producir la enfermedad del paciente,
sigue de largo igual que con las construcciones.
Es una intervención que puede producir una nueva significación, si el paciente lo toma lo toma y si no lo toma seguimos
adelante. La interpretación trabajaría sobre el discurso manifiesto teniendo en cuenta detalles significativos por
ejemplo un olvido un lapsus un trastabillar del lenguaje, una llegada tarde a la consulta sistemática, un modo de
entregar el dinero sistemático toma detalles que se juegan en la relación transferencial. Por supuesto que hay lo que
aparece es el inconsciente que estaba pujando por salir, es una formación del inconsciente un lapsus. En lo manifiesto
se presenta lo latente.

La diferencia con la construcción es que la construcción refiere a presentarle al paciente una pieza de su prehistoria
olvidada, por eso hace la comparación con la arqueología y los arqueólogos. A diferencia de la interpretación, el
analista hace aquí una conjetura o una hipótesis con el material que trae el paciente y se la presenta, esta conjetura
es un punto a partir del cual se explican otras cosas, es cómo introducir esa pieza faltante en un rompecabezas, el que
elige la pieza faltante es el analista.
ustedes saben que los arqueólogos a partir de restos que encuentran reestablecen piezas, objetos de arte, en cambio
el analista hace hipótesis a partir de recuerdos y asociaciones, de materiales que trae el paciente.
La diferencia con la arqueología dice Freud que hay que tener en cuenta es que nosotros nos dirigimos a algo vivo y la
construcción no es la meta, terminar el objeto como el arqueólogo, sino que la construcción es lo preliminar, a partir
de la construcción se producirán o no nuevas significaciones y el inconsciente traerá nuevos lapsus, nuevos sueños,
sería como más un punto de partida. Freud dice no tengan miedo, porque si la construcción es errónea lo que puede
pasar es que el paciente lo pasa por alto, el paciente queda como no tocado, y si la construcción es correcta ensambla
con la historia del paciente y le permite tal vez enlazar eso con algún recuerdo.

Otra cosa dice Freud, que tiene que ver más con las intervenciones en general pero vale para las construcciones, es
que vale la pena explicar cómo se suelen apreciar en el curso del tratamiento el SI y el No, ambos son multívocos,
cuando uno hace una intervención el sí directo y un analizante puede estar dando cuenta de que la intervención fue
correcta, pero también puede ser resistencial, “sí sí sí, estoy de acuerdo con lo que decís” casi sin escuchar, y él no
también es multívoco, pero mucho más a menudo expresa una resistencia a la intervención.
También dice si la intervención es correcta o no la construcción es correcta no, vamos a tener en esta misma línea dos
tipos de corroboraciones, las llama variedades indirectas de corroboración, quiere decir que las dos son
corroboraciones. La corroboración de expresión negativa sería “no, eso a mí no me ha pasado; no, yo jamás pensarían
es eso”. Este caso Freud la relaciona directamente con la negación. Y luego hay corroboraciones de expresión positiva
esto es lo que decíamos recién cuando el paciente trae un nuevo recuerdo, trae un sueño o una nueva asociación, si
tenemos que saber que es a posteriori, los efectos de las intervenciones se comprueban a posteriori.
Entonces termina diciendo esta construcción que en algún momento decidimos comunicar a un paciente es apenas
una conjetura, una hipótesis que tiene que esperar a ser examinada, confirmada o desestimada por el paciente.

La interpretación es sobre algo que se produce una formación del inconsciente, y que la construcción es que el analista
elige una pieza de valor para el analista, y arma una construcción y se la presenta al paciente.
Las construcciones se pueden usar en momentos de resistencia, por ejemplo, en momentos de inhibición, esto no
quiere decir que todos los analistas tengan que usar las construcciones, en el curso de la experiencia también se podría
decir que van surgiendo, porque es en transferencia que esto puede ocurrir, entonces en transferencia se puede
pensar en el armado de una construcción en un momento resistencial, en un momento de inhibición.
Con pacientes psicóticos a veces se arman construcciones en determinados momentos, cuando ya una relación
transferencial de larga data y se conoce la historia del paciente a veces para justamente desde ese lugar de la analista
de testigo y que ha escuchado algo que otro no escucho, devolverle en forma de construcción algo qué tal vez el
paciente pueda oír y oírse de otra manera.

Tanto la resistencia del ello, la resistencia del superyó, la resistencia del yo es en transferencia. Entonces lo que va
apareciendo hay que verlo en el caso por caso, 1914 lo inconsciente reprimido en acto, en 1920 lo no ligado, esa es la
diferencia, y ahí hay que tratar de las intervenciones tienen que ver cómo armar algo que eso no ligado se te pueda
armar de alguna manera, en general se va armando con distintas repeticiones, por ejemplo, de sueños que insisten.
¿Porque es resistencia la resistencia del ello, o sea donde se ve que es una resistencia? Porque repite siempre lo mismo
es la repetición de lo igual y es un quantum, el eterno retorno, no hay representación de lo no ligado, hay que armar
la representación de lo no ligado que es un gran trabajo para que eso pueda circular de otra manera en el aparato.

PRÁCTICO B: Intervenciones en Situaciones Clínicas diversas: ataque de pánico


-Belucci, G. (2017). Ataque de pánico: ¿categoría diferencial o nombre de la época? En
prensa.
-Freud, S. (1895). Sobre la justificación de separar la neurastenia de un determinado
síndrome en calidad de "neurosis de angustia". [Cap. I. Sintomatología Clínica de la Neurosis
de Angustia. (92-99)]. Buenos Aires: Amorrotu Editores.
-Iunger, V. (2013). Pánico. Recuperado de: http://www.elsigma.com/introduccion-alpsicoanalisis-
pánico/12545

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