HAMBRE
EMOCIONAL
Cuando comemos habitualmente lo
hacemos por necesidades fisiológicas,
nuestro cuerpo lo necesita para tener
energía y poder desarrollar las actividades
que realizamos diariamente. Sin embargo,
durante este tiempo de cuarentena
podemos darnos cuenta que nuestros
niños/as y adolescentes a veces quieren
comer al poco tiempo de haber almorzado, o
buscan comer cosas específicas, o si se
sienten aburridos abren el refrigerador para
sacar cualquier cosa… incluso a cuántos de
nosotros nos ha pasado.
HAMBRE EMOCIONAL
en tiempos de cuarentena
COMER POR CAUSAS EMOCIONALES implica comer debido a la
intensidad de emociones y la dificultad para poder reconocer lo
que nos sucede y poder autorregularnos. Generalmente se asocia
a la ansiedad, sin embargo puede suceder por diferentes
emociones, tales como: aburrimiento, frustración, soledad,
confusión, incluso la alegría, entre otras.
Se puede presentar hambre emocional por la búsqueda de
consuelo o para premiarnos, más que para saciar la necesidad
física. En este sentido, y considerando la situación de cuarentena
en donde las emociones están a flor de piel, es más probable que
esto nos suceda a grandes y a chicos, por lo que queremos
brindarte algunas recomendaciones para abordar el tema con tus
hijos/as y que también podrán servirte:
1. Ayuda a tu hijo/a a reconocer y expresar lo
que puede gatillar el hambre emocional:
En el caso de los más pequeños la observación e
interpretación de lo que les sucede es muy importante dado
que dependiendo de la edad no podrán verbalizarlo: quizás no
le funcionó algo, está preocupado, o simplemente está aburrido,
por lo que es importante ayudarlo a buscar alternativas de
expresión y afrontamiento: crear un juego distinto, compartir con
él o ella un rato, verbalizar sus emociones etc.
En el caso de los adolescentes, es importante conversar con
ellos, buscar un momento y saber cómo están, pueden
sentirse ansiosos, agobiados, enojados, preocupados por algo y
no logran encontrar una alternativa de solución. Ser empáticos y
cercanos para abordar la situación es más importante que
referirse sólo a la conducta de alimentación.
2. Mantén hábitos de alimentación saludables:
Privilegiemos comer diferentes grupos alimentarios
Evitemos las dietas o restricciones de comida, si bien se
puede comer de todo que no sea en exceso,
Bebamos suficiente agua diariamente,
Comamos una ingesta calórica proporcional a peso y talla
de acuerdo a edad,
Marquemos la rutina de comidas, la cual puede incluir
tiempos de colación, en niños y adultos.
3. Come conscientemente
Debes darte el tiempo de comer tranquilamente, hacerlo
lentamente, sin distractores, pudiendo disfrutar del momento de la
comida y utilizando todos los sentidos (gusto, tacto, olfato, etc).
Pueden enseñarles a sus hijos algún ejercicio de mindfulness
donde se practique esta técnica.
SI TIENES INQUIETUDES SOBRE ESTE U OTROS TEMAS DEL
ÁMBITO EMOCIONAL PUEDES CONTACTAR A NUESTRO EQUIPO
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