0% encontró este documento útil (0 votos)
46 vistas4 páginas

La España de los Austrias Menores en el XVII

El documento resume la situación política y social de España en el siglo XVII. Los reyes eran débiles y delegaban el poder en validos, lo que llevó a corrupción y conflictos internos. Esto, junto con las guerras costosas y la presión fiscal de validos como el Conde-Duque de Olivares para financiarlas, provocaron rebeliones en Cataluña y Portugal, dando lugar a la pérdida de estos territorios. El debilitamiento del poder real y el problema de sucesión tras la muerte de Carlos II marcaron el ocaso

Cargado por

Miguel Cenalmor
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
46 vistas4 páginas

La España de los Austrias Menores en el XVII

El documento resume la situación política y social de España en el siglo XVII. Los reyes eran débiles y delegaban el poder en validos, lo que llevó a corrupción y conflictos internos. Esto, junto con las guerras costosas y la presión fiscal de validos como el Conde-Duque de Olivares para financiarlas, provocaron rebeliones en Cataluña y Portugal, dando lugar a la pérdida de estos territorios. El debilitamiento del poder real y el problema de sucesión tras la muerte de Carlos II marcaron el ocaso

Cargado por

Miguel Cenalmor
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tema 8- La España del siglo XVII

El s. XVII es el siglo de los Austrias menores, reyes débiles que dejan el gobierno del
estado a en manos de validos.

En el terreno artístico se vive un período de esplendor. El s. XVII es conocido como el Siglo


de Oro de las letras y las artes. No obstante, la pobreza intelectual y científica del país fueron
patentes, debido al estricto control del pensamiento a través de la Inquisición.

I. LOS MONARCAS AUSTRIAS DEL SIGLO XVII

Felipe III, hijo de Felipe II, es un rey más preocupado por los asuntos domésticos dentro
de la corte que por la política; pronto deja el gobierno de sus reinos en manos de su valido, el
Duque de Lerma. En política internacional intentará una política de pacificación, tras las largas y
costosas guerras del s. XVI, forzada por la bancarrota de 1607.
Felipe IV, hijo de Felipe III. Aficionado a la vida cortesana, es perezoso e inconstante, le
abruman las tareas de gobierno, pero tiene gran sensibilidad artística y ejerce una importante
labor como mecenas. Entrega el gobierno a su valido, el Conde-duque de Olivares, pero poco a
poco irá aumentando su interés y dedicación al gobierno. En su reinado comienzan las pérdidas
territoriales del imperio español. Le heredó su hijo, Carlos II.
Carlos II (el Hechizado) fue débil, enfermizo y de poca inteligencia, quizás debido a los
sucesivos matrimonios consanguíneos de la familia real. Es rey a los 4 años, y es dominado por
numerosos validos. De adulto muestra absoluta incapacidad para gobernar, y su reinado se
caracteriza por una sensación general de desgobierno, constantes luchas por el poder y pérdida
definitiva del prestigio internacional. Murió sin descendencia, creando un grave conflicto sucesorio.

II. GOBIERNO DE VALIDOS (PRIVADOS O PREFERIDOS) Y CONFLICTOS INTERNOS.

Los validos son personas que, por tener la confianza del rey, ejercen el poder de este.
Suelen proceder de la alta nobleza y carecen de cargo oficial. Algunos aprovechan el poder en su
propio beneficio, aumentando la corrupción e ineficacia de la administración y alejan al rey de sus
vasallos creando desconfianza hacia la Corona. Su aparición en la vida política española se debe a
la debilidad de los monarcas, a la complejidad de gobernar en los estados modernos y a su utilidad
cuando se producen fracasos, al dirigirse hacia ellos la críticas, quedando a salvo la figura del rey.

FELIPE III inicia la costumbre de delegar en un valido, con el duque de Lerma,


ambicioso y mediocre, que utilizó el poder para enriquecerse (un ejemplo fue el traslado de la
capital a Valladolid) y colocar a sus familiares, hasta su destitución.
El principal conflicto interno del reinado de Felipe III es la expulsión de los moriscos. Felipe
II había dispersado a los moriscos granadinos por Castilla, pero la Corona y el pueblo los miraban
con reticencia pues no actuaban como auténticos cristianos. En 1609 Felipe III firma el Decreto de
Expulsión. Se pretendía la uniformidad religiosa y cultural, expulsando a la población de religión y
costumbres diferentes. Con ello el duque de Lerma pudo distraer a la opinión pública del acuerdo
firmado con los rebeldes holandeses (el mismo día, el rey firma el decreto de expulsión y la tregua
con Holanda). Las consecuencias de esta expulsión fueron la pérdida de 300.000 personas, y
especialmente graves en Valencia y Aragón, donde los moriscos mantenían una fértil agricultura.

DURANTE EL REINADO DE FELIPE IV, el Conde-Duque de Olivares, se convierte en el


político más capaz y activo del s. XVII. Influido por los arbitristas intentó reformas económico-
políticas. Sin embargo, su carácter autoritario y las guerras que tuvo que afrontar impidieron que
se llevaran a cabo. Las reformas más importantes de Olivares fueron:
• Medidas mercantilistas para favorecer el comercio y las manufacturas nacionales.
• Creación de un Banco Estatal llamado Red de Erarios. Esto liberaría al rey de los
prestamistas extranjeros e impediría la salida de metales preciosos. Sin embargo fracasó, pues se
obligaba a los privilegiados a aportar parte del capital inicial y estos se negaron.

-1-
• Unificación Jurídica e Institucional: Olivares quiso que todos los reinos dejaran sus
fueros e instituciones y aceptaran las de Castilla. El plan era presionar a esos reinos con el ejército
para que se sublevaran contra el rey y éste, tras apagar la rebelión, los castigase arrebatándoles
sus fueros (Memorial Secreto al Rey). El plan se ejecutó en Cataluña, pero con un resultado
distinto al deseado. Las dos principales reformas de reparto de cargas entre reinos fueron:
− La reforma fiscal. Olivares intentará aumentar la presión fiscal sobre los reinos que
apenas contribuyen a sostener la monarquía, y que los impuestos no recaigan sólo sobre Castilla.
Estas medidas crearán un conflicto con Portugal y Cataluña.
− La Unión de Armas. Consiste en crear un ejército permanente sostenido (con hombres y
dinero) por todos los reinos en proporción a su población y riqueza. Portugal se opone. Aragón y
Valencia pagan, pero no aportan soldados; las cortes catalanas niegan tropas y subsidios,
produciéndose una fuerte tensión con el monarca y quedando Cataluña al margen de la Unión.

Consecuencia lógica de este desencuentro son las rebeliones de 1640 en Cataluña y


Portugal, dos frentes separatistas abiertos en los dos extremos de la Península.

REBELIÓN DE CATALUÑA. En 1640, con el pretexto de la guerra contra Francia, los tercios
entran en Cataluña, donde su sustento crea conflictos. Las protestas, apoyadas por la Generalitat,
no son asumidas por el rey, y los campesinos de Gerona atacan a los tercios; más tarde, durante
la fiesta del Corpus, los segadores se apoderan de Barcelona, matando al virrey Santa Coloma y a
la alta burguesía y aristocracia que apoyan al rey. Es la rebelión del Corpus de Sangre. Las
tropas de Olivares ocupan Cataluña y elimina sus fueros.

Como respuesta, la Generalitat entrega Cataluña al rey de Francia, iniciándose la guerra


de los Segadores. Tras doce años, las tropas de Felipe IV entran en Barcelona. Cataluña,
desencantada con Francia, pacta la vuelta a la Monarquía Hispánica a cambio de amnistía general
y de conservar fueros e instituciones, aunque el rey controlará la elección de cargos municipales.

REBELIÓN DE PORTUGAL. Para Portugal, España no protegía sus colonias de ataques


ingleses y holandeses y España la acusa de no cooperar en esa defensa ni con dinero ni con
hombres. Con la rebelión catalana, Olivares intenta reclutar portugueses, pero la nobleza se
niega, se rebela contra su virrey y, apoyados por Francia e Inglaterra, proclaman la independencia.
El duque de Bragança es nombrado rey de Portugal. Felipe IV, dedicado a la rebelión catalana y a
las guerras europeas, no envía tropas suficientes para acabar la Guerra de Restauración, así
conocida en Portugal, prolongándose hasta 1668, año en que España reconoce su independencia.

Los proyectos de reforma política han fracasado. El absolutismo político, la presión fiscal y
el intento de reducir todos los reinos a uno sólo provocan la crisis de la monarquía y el fracaso del
conde-duque de Olivares. Ante el descontento generalizado Felipe IV lo destituye.

El REINADO DE CARLOS II, se caracteriza por el debilitamiento del poder real mientras la
alta nobleza se refuerza. Los validos se mantienen durante la minoría de edad del rey. En su edad
adulta, son sustituidos por el primer ministro (noble que gobierna apoyando al rey), pero su
nombramiento es fruto de las camarillas de la corte. El primero fue don Juan José de Austria,
hermano bastardo de Carlos II, que apoyado por la aristocracia, y con 15.000 soldados entró en
Madrid, y se autoproclama primer ministro. Él y sus sucesores intentan reformas económico-
políticas, pero el clero y la nobleza las rechazan y conspiran para evitar que disminuya su poder.

La política interior de este reinado se caracteriza por el inmovilismo: la Corona de Aragón


mantiene su soberanía (neoforalismo) y no se enfrenta al rey, que no amplía los impuestos y
respeta su autonomía; los Consejos son ineficaces, las Cortes apenas funcionan, los “grandes” de
España vuelven a controlar a la monarquía (neofeudalismo).

El gran problema es la sucesión. Hay dos candidatos: uno francés, Felipe de Anjou, nieto de
Luis XIV de Francia, y otro austriaco, el Archiduque Carlos de Habsburgo, apoyado por Inglaterra,

-2-
Holanda y Austria. En 1700 muere Carlos II. Por testamento reina Felipe de Anjou, iniciando la
dinastía de los Borbones. Francia triunfa, así, sobre Austria en el panorama europeo, pero, muchas
potencias rechazan el testamento, basándose en la debilidad mental del monarca. Se inicia así la
Guerra de Sucesión española, con dos escenarios: uno internacional y otro peninsular (Castilla
acepta el testamento y apoya al francés, mientras la Corona de Aragón apoya al austriaco).

III. EL OCASO DEL IMPERIO ESPAÑOL EN EUROPA. POLÍTICA EXTERIOR.

Los objetivos de los Austrias menores siguen siendo la defensa del patrimonio heredado y la
protección de la religión católica. Para ello cuentan con la diplomacia y la guerra. Sin embargo, la
situación económica y militar es diferente al siglo anterior y obliga a restringir la política belicista:
• La llegada de metales preciosos disminuye, obligando a aumentar los impuestos o a
firmar la paz por no poder mantener al ejército y sufrir derrotas continuas en Europa.
• La crisis demográfica obliga al reclutamiento forzoso. Los prestigiosos tercios se
convierten en el s. XVII en un ejército mal armado, sin preparación, ni motivación, en el que la
deserción es habitual, especialmente cuando no cobran, lo que explica sus continuas derrotas.
• Hubo que invertir cada vez más recursos económicos para defender las colonias ante los
continuos ataques holandeses, ingleses y franceses.

El de FELIPE III es un reinado pacifista debido a los graves problemas económicos. Se


oculta la situación real de las finanzas evitando la guerra y firmando tratados de paz: la Paz de
Vervins puso fin a las Guerras de Religión en Francia; la Paz con Inglaterra por la que España
daría facilidades al comercio inglés en América a cambio de que éstos no suministrasen armas a
los holandeses y suspendieran la piratería; y la Tregua de los Doce Años entre España y las
provincias rebeldes de los Países Bajos, con el reconocimiento de la independencia de Holanda.
Esta política pacifista fue desaprovechada para sanear la hacienda, pues los gastos suntuarios de
la corte sustituyeron a los gastos militares.

En el REINADO DE FELIPE IV el conde duque de Olivares busca recuperar el prestigio de


España como primera potencia europea, con una política belicista, necesitada de dinero.
• España, como principal defensora del Catolicismo, interviene en la Guerra de los 30
años, lucha entre protestantes del Norte de Alemania, apoyados por suecos y daneses, y católicos
del sur liderados por los Habsburgo austríacos. Inicialmente España consigue vencer a los suecos
en la Batalla de Nordlingen. Cuando la católica Francia entra en la guerra, al lado de los
protestantes, la lucha contra tantos enemigos agota a España y empieza a cosechar derrotas.
• En 1621 se renuevan los enfrentamientos con los Países Bajos, apoyados por Francia.
Destaca la victoria en la toma de Breda, inmortalizada en “Las Lanzas” de Velázquez.

En 1643 el conde-duque de Olivares es destituido y se vuelve a una política pacifista. La


paz de Westfalia supone el fin a la Guerra de los 30 años y la victoria protestante. España
reconoce definitivamente la independencia de las Provincias Unidas de Holanda. La guerra con
Francia, que seguía apoyando a Cataluña, acaba con el Tratado de los Pirineos: se cede a
Francia el Rosellón y la Cerdaña y otras plazas de Flandes, y se acuerda la boda entre la hija del
rey y Luis XIV (así se prepara la llegada de los Borbones a España).

Los tratados de Westfalia y de los Pirineos significan el fin de la hegemonía hispánica en


Europa y la consolidación de Francia como primera potencia del continente.

EL REINADO DE CARLOS II significa el fin de la hegemonía española en Europa. Es un


reinado de guerras continuas entre una agotada y arruinada España y Luis XIV de Francia, que
poco a poco se va apoderando de territorios que aún le quedaban a España en Europa (Franco
Condado y plazas flamencas). Francia devuelve a Carlos II todo lo arrebatado a cambio de que
nombre como heredero a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV. El testamento del monarca, a favor
del candidato francés y en contra del candidato austriaco, Carlos de Habsburgo, da paso a una
contienda internacional y a una larga guerra civil en España.
-3-
IV. EVOLUCIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL. LA CULTURA DEL SIGLO DE ORO

En el s. XVII toda Europa vivió una intensa decadencia demográfica y económica, pero fue
mucho más grave en España. Se produjo una grave crisis demográfica (descenso de 1,5
millones de habitantes durante el siglo), debida a la persistencia de la peste, la expulsión de los
moriscos, las dificultades económicas, las guerras constantes y la emigración a América.

La crisis económica fue causada por el declive demográfico, la mala política fiscal y la
competencia de la artesanía del norte de Europa. La lana es el producto más importante pero baja
su producción al decaer la trashumancia; además las guerras reducen las ventas a Flandes. Por
otro lado, el contrabando inglés, holandés y francés hundió el monopolio comercial con América.

La crisis fiscal fue más grave que en el s. XVI, especialmente durante el reinado de Felipe
IV. Los elevados gastos bélicos y la caída de los Caudales de Indias llevaron a la Corona a
constantes bancarrotas. Las reformas de Olivares fueron rechazadas y se tuvo que recurrir a la
venta de títulos y cargos públicos, al aumento de los impuestos indirectos y a las alteraciones y
manipulaciones monetarias que provocaron una inflación galopante y un desbarajuste monetario.

La sociedad española del s. XVII sigue siendo estamental. La nobleza y el clero aumentan
numéricamente. La nobleza recuperó su influencia política y en general, toda la sociedad se vio
influida por los caducos ideales nobiliarios (honra, apariencia de grandeza, desprecio al trabajo).
Se habla de una “Traición de la burguesía”, que hace suyos algunos de esos ideales, se hace
rentista y abandona todo riesgo empresarial. La mentalidad dominante es de fuerte pesimismo,
gran influencia de lo religioso, escaso interés por las actividades productivas y aspiración a vivir de
las rentas. El campesinado es el gran perjudicado. Sometido a la crisis económica y a la fortísima
presión fiscal sufre un proceso de empobrecimiento y en parte se ve abocado al bandolerismo.

Como reacción a la mala situación económica del país, surgió en el s. XVII una corriente
reformista denominada Arbitrismo. Los arbitristas acusan de la crisis a la política exterior, a la
competencia extranjera, al gasto suntuario y a la excesiva inversión en censos y rentas. Defienden
la protección a los productores, fomento de la industria y el comercio, la educación científica y
técnica y las reformas agrarias y fiscales. Critican las costumbres sociales aristocratizantes y el
excesivo número de clérigos. Son considerados como precursores de los ilustrados del s. XVIII.

En el s. XVII, la cultura, a pesar de la crisis, experimenta un gran esplendor artístico y


literario. Es el Siglo de Oro de las artes y las letras, en medio de un ambiente intelectual de
pesimismo crítico y un estancamiento científico que sólo al final del siglo empieza a superarse.

a) La literatura española vive un gran momento. Numerosos autores destacan en todos


los géneros literarios. En novela sobresale Cervantes, autor de Don Quijote de la Mancha.
Continúa la novela picaresca, con El Buscón de Quevedo. En teatro los autores más celebres son
Lope de Vega y Calderón de la Barca. En poesía destacan Góngora y Quevedo.

b) El s. XVII es la época del arte Barroco, Esta corriente es un medio de propaganda al


servicio de la Iglesia Católica y de la monarquía, exaltando el poder absoluto del rey y los dogmas
católicos. El arte y las letras muestran una riqueza y un lujo que distan mucho de la realidad, pero
con una gran calidad artística. La Iglesia y la Corona son los grandes mecenas.

La arquitectura recurre a la ostentación y al lujo, que expresan poder. Madrid se convierte


en un gran centro artístico. Las labores arquitectónicas se concentran en fachadas y retablos de
iglesias y conventos, y en plazas mayores como la de Madrid o Salamanca. En pintura y
escultura se recurre al realismo naturalista y a los efectos dramáticos y teatrales que buscan
remover el espíritu católico. Destaca la escultura policromada de Gregorio Fernández y de Martínez
Montañés. Los pintores barrocos más reconocidos son Zurbarán, Murillo, y sobre todo Velázquez.

-4-

También podría gustarte