Sesión 3
PRINCIPIOS PARA LA
VIDA MATRIMONIAL
Mg. David Mamani Esenarro
CONTENIDO
1. Principio de unidad
2. Principio de privacidad
3. Principio de monogamia
4. Principio de permanencia
5. Principio de compañerismo
6. Principio de complemento
7. Principio de exclusividad
8. Principio de sumisión mutua
ACTIVIDAD CALIFICADA DE LA CLASE
1. TRABAJO INDIVIDUAL: Sintetiza en un organizador gráfico tu
aprendizaje sobre LOS PRINCIPIOS PARA LA VIDA MATRIMONIAL
2. Luego, responda las siguientes preguntas de reflexión: Según tu
opinión ¿Son muy importante estos principios mencionados en la vida
matrimonial? ¿Cuáles serían las consecuencias si se eliminan los
principios mencionados en la vida matrimonial? ¿Cuál de los principios
mencionados necesita ser cultivado en tu vida?
3. Subir el trabajo a CANVAS
BASE BÍBLICA
Jesús dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se
unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”
Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido,
que no lo separe el hombre. Mat. 19:5
1. Principio de la unidad
La unidad familiar implica una fusión, física, mental, social y espiritual
“una sola carne” (Gén. 2:24). Tal unidad exige cooperación, ajuste y
armonía constante. Así como las cuerdas del instrumente necesitan
estar afinadas para esta en armonía, los corazones humanos también
lo requieren (Amos 3:3). Esto solo es posible cuando hay amor.
2. Principio de privacidad
Gén. 2:24 establece “Por tanto, el
hombre dejará a su padre y a su
madre, y se unirá a su mujer”. Esta
nueva relación se convierte primordial
dejando en segundo plano aun la
relación con los padres.
3. Principio de monogamia
La monogamia “matrimonio con una
persona” es contrario a la poligamia.
La poligamia es una alteración del plan
de Dios para el bienestar de la familia,
y sus consecuencias siempre fueron
destructiva (Gén. 4:19; 16:1-6, etc.).
4. Principio de permanencia
El matrimonio está destinado a ser una
unión para toda la vida. No hay otra
razón para justificar la separación o
divorcio, excepto la muerte. En las
palabras de Cristo establece que: “Lo
que Dios unió no lo separe el hombre”
(Mat. 19:6).
5. Principio de compañerismo
Una familia saludable es cuando hay
compañerismo, es decir, donde
compartirnos la vida, caminamos
juntos en la construcción del destino
y cooperamos mutuamente en los
deberes y necesidades. Esto requiere
amistad y confianza (Gén. 2:18).
6. Principio de complemento
El varón y la mujer son iguales en valor pero no en sus
características (femenino y masculino), tampoco en sus funciones
(padre y madre o esposo y esposa). Por tal razón, el varón es el
complemento de la mujer y viceversa, cada uno aporta para el
bienestar del otro (Gén. 2:18).
7. Principio de exclusividad/fidelidad
El matrimonio es un pacto hetero
sexual exclusivo entre un hombre y
una mujer. Por lo tanto, la relaciones
extramaritales es romper el pacto
matrimonial (Exo. 20:14).
8. Principio de sumisión mutua
Desde el punto de vista bíblico, el matrimonio es un compromiso
totalmente voluntario. Una vez casados la liberta de la mujer o del
varón quedan intactas. Entonces, la sumisión mutua es una decisión
voluntaria y muy importante para la estabilidad y el bienestar de la
familia (Efes. 5:21-25)
Rol del esposo y padre
Efesios 5:23
• Es el sacerdote de la familia
• Como proveedor de la familia
• Como protector de la familia
• Como guía y legislador para sus hijos (Efes. 6:4)
• Como amigo y amante para su esposa (Efes. 5:25)
Rol de esposa y madre
• Es la maestra de sus hijos
• Es la reina del hogar
• Es la compañera amorosa de su esposo
• “La madre es la reina del hogar, y los niños son sus súbditos. Ella debe
gobernar sabiamente su casa, en la dignidad de su maternidad. Su influencia
en el hogar ha de ser suprema; su palabra, ley. Si ella es cristiana, bajo la
dirección de Dios, conquistará el respeto de sus hijos”. HC, 207.
Rol de los hijos (Exo. 20:12)
“Se debe a los padres un mayor grado de amor y respeto que a ninguna
otra persona. Dios mismo, que les impuso la responsabilidad de guiar a
las almas puestas bajo su cuidado, ordenó que durante los primeros
años de vida, los padres estén en lugar de Dios respecto a sus hijos. El
que rechaza la legítima autoridad de sus padres, rechaza la autoridad de
Dios. El quinto mandamiento no sólo requiere que los hijos sean
respetuosos, sumisos y obedientes a sus padres, sino que también los
amen y sean tiernos con ellos, que alivien sus cuidados, que escuden su
reputación, y que los auxilien y consuelen en su vejez”. PP, 316.