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Rechazo de Hábeas Corpus en Caso Medina

FIRMEZA DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES, PRUEBA PROHIBIDA, MOTIVACIÓN DE LA DETENCIÓN, EXTRADICIÓN, PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL, DERECHO A LA LIBERTAD, INVESTIGACIÓN PREPARATORIA, INTERVENCIÓN CORPORAL, PLAZO RAZONABLE, NULIDAD DE LA SUSPENSIÓN DEL PLAZO, DETENCIÓN EN FLAGRANCIA, DERECHO AL JUEZ NATURAL

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Rechazo de Hábeas Corpus en Caso Medina

FIRMEZA DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES, PRUEBA PROHIBIDA, MOTIVACIÓN DE LA DETENCIÓN, EXTRADICIÓN, PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL, DERECHO A LA LIBERTAD, INVESTIGACIÓN PREPARATORIA, INTERVENCIÓN CORPORAL, PLAZO RAZONABLE, NULIDAD DE LA SUSPENSIÓN DEL PLAZO, DETENCIÓN EN FLAGRANCIA, DERECHO AL JUEZ NATURAL

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.,.

I
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.º 6712-2005-HC/TC


LIMA
MAGALY JESÚS MEDINA VELA Y NEY
GUERRERO ORELLANA

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En L ma, a los 17 días del mes de octubre de 2005, el Tribunal Constitucional en sesión
de P eno Jurisdiccional, con la asistencia de los magistrados Alva Orlandini, Bardelli
Lart rigoyen, Gonzales Ojeda, García Toma, Vergara Gotelli y Landa Arroyo,
pro uncia la siguiente sentencia

I. ASUNTO

Recurso extraordinario interpuesto por doña Magaly Jesús Medina Vela y por don Ney
Guerrero Orellana contra la Resolución de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para
Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, del 6 de julio de
2005, que declara infundada la demanda de hábeas corpus de autos.

11. ANTECEDENTES

a. Demanda "-.
Con fecha 31 de mayo de 2005, los recurrentes interponen demanda de hábeas
corpus contra los miembros de la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte
Suprema, señores Robinson Gonzáles Campos, José María Balcázar Zelada, Pastor
Barrientos Peña, César Vega Vega y Hugo Príncipe Trujillo, solicitando que se
declare la nulidad del proceso penal seguido en su contra hasta la fase de
instrucción.
Sostienen que acuden al hábeas corpus porque se configura la violación del derecho
a la libertad personal por haberse negado la tutela procesal efectiva cuando se
vulnera su derecho a la probanza y a la defensa. Consideran que tales transgresiones
se produjeron a través de las tres resoluciones judiciales firmes en el proceso penal
seguido en su contra (las expedidas en el 2003 por el Trigésimo Noveno Juzgado
Penal, en el 2004 por la Sexta Sala Penal Superior y en el 2005 por la Primera Sala
Penal Suprema Transitoria).
Expresan que se contraviene su derecho a probar puesto que, habiendo presentado
testi~nia. les (tanto del asesor legal del canal como del administrador del mismo),
nunc fueron admitidas ni rechazadas por el juez. La importancia de tales medios se
centra a en que, antes de emitir el reportaje materia del proceso penal que se siguió
en su con ra, ellos fueron asesorados por abogados, los cuales les aseguraron que no
se afectaba el derecho a la intimidad de la 'vedette' con la emisión del mencionado
' ,,

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

reportaje. Justamente, al no tomarse en cuenta los medios probatorios ofrecidos,


consideran que se les ha impedido probar el error de prohibición en :Sµ~ ,actos, ·lQ
cual llevaría no exactamente a la antijuricidad, sino a la exclusióp. t.de_culpabilidal ··
Asumen que tampoco el juez pudo establecer la existencia de tal~~ hiedios ..como
prueba inútil, pues ésta se configura cuando los hechos alegados no requieren
probanza por ser demasiado obvios.
simismo, alegan la afectación al derecho a la defensa, pues el juzgador nunca se
p onunció sobre el extremo que plantearon como mecanismo de defensa en la
d claración instructiva. Éste se refiere a que, al haber propalado un vídeo que
obaba la existencia de prostitución ilegal, no se pudo afectar la intimidad de la
uerellante.

b. / Declaraciones instructivas de los demandados


· Con fecha 7 de junio de 2005 se toma la declaración de los cinco vocales
demandados, los mismos que niegan los presupuestos del hábeas corpus formulado.
Consideran que actuaron dentro del marco de la ley, y como parte de su
independencia funcional como jueces. Afirman, además, que la sentencia está
debidamente motivada.

Resolución de primera instancia


Con fecha 10 de junio de 2005, el Decimotercer Juzgado Penal de Lima declara
infundada la demanda por los siguientes motivos:
i. La Ejecutoria Suprema fue expedida dentro de un proceso regular.
ii. Se han respetado las garantías del debido proceso, pues los demandantes
contaron con defensa y pluralidad de instancias.
iii. No corresponde aceptar la inhibición planteada por los demandantes, tomando en
consideración lo dispuesto por el artículo 52º y por el Título Preliminar del
Código Procesal Constitucional, en concordancia con el artículo 305º del Código
Procesal Civil. El pedido fue declarado inadmisible.

Resolución de segunda instancia


Con fecha 6 de julio de 2005, la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Procesos
con Reos Libres de la Corte Superior de Lima confirma la sentencia, argumentando
que:
i. Con respecto al tema de fondo, lo que pretende la demanda es cuestionar el
pronunciamiento emitido por el órgano jurisdiccional.
ii. Sí se aprecia en la resolución cuestionada una correcta valoración de los medios
probatorios ofrecidos por los demandantes.
iii. La inhibición, por su parte, al no estar permitida en el Código Procesal
Constitucional, debe ser declarada improcedente.

111. DATOS GENERALES

~ Violación constitucional invocada


' \\

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

La demanda de hábeas corpus fue presentada por doña Magaly Jesús Medina Vela y
por Ney Guerrero Orellana y la dirigen contra los vocales de la Primera Sala Penal
Transitoria de la Corte Suprema, señores Robinson Gonzáles Campos~:· )~~é María.
cázar Zelada, Pastor Barrientos Peña, César Vega Vega y Hugo Príndpe'Trujillo. •
El a to lesivo se refiere a la expedición de la Resolución en el Recurso de Nulidad
N.º 301-04, de fecha 28 de abril de 2005, en la cual se declara no haber nulidad en
la s ntencia de fecha 4 de junio de 2004, la misma que condena a los demandantes a
cua ro años de pena privativa de la libertad, suspendida condicionalmente por el
té ino de tres años, por la comisión del delito contra la libertad- violación de la
in midad.

~ P, titorio constitucional
Los demandantes alegan la afectación de los derechos constitucionales a la tutela
procesal efectiva (artículos 139º, inciso 3, de la Constitución, y 4° del Código
Procesal Constitucional) -en correspondencia con la libertad personal (artículo 2°,
inciso 24, de la Constitución)- , en lo referido al derecho a probar (artículo 139º,
inciso 3, de la Constitución) y al derecho a la defensa (artículo 139º, inciso 14, de la
Constitución).
Sobre la base de esta vulneración, solicitan lo siguiente:
- Nulidad del proceso penal hasta la fase de instrucción a fin de que se les permita
probar el hecho postulado como defensa material.
- Nulidad del proceso penal hasta la fase de instrucción a fin de que el juez penal
en la sentencia se pronuncie sobre el argumento de defensa técnica.

~ Materias constitucionalmente relevantes


Con el fin de responder correctamente a las inquietudes de los demandantes, y
determinar los límites de la independencia de los jueces al momento de determinar
sus sentencias, en esta sentencia se desarrollarán los siguientes acápites:
• ¿Qué implica la utilización del proceso constitucional de hábeas corpus en el
presente caso? Por ende,
¿Un juez constitucional puede inhibirse?
¿Cuándo una resolución puede considerarse firme?
¿De qué forma ha de realizarse un análisis de la tutela procesal efectiva?
• ¿Se ha llegado a afectar el derecho a probar de los recurrentes? Por lo tanto,
¿Cuál es el ámbito constitucionalmente protegido de este derecho?
¿La supuesta violación del derecho a la prueba tiene relación directa con la
responsabilidad de los recurrentes?
¿Cuáles son los elementos de análisis respecto a la supuesta violación de esta
parte de la tutela procesal efectiva?
• ¿Existe alguna vulneración del derecho a la defensa? En tal sentido,
¿Cómo se habrá de entender la defensa técnica y en qué sentido se habrá de
conectar con un test de razonabilidad?
¿Por qué es necesario entender el significado constitucional de los derechos a
la información y a la vida privada para resolver este extremo de la demanda?
',, o!
•'
4

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

¿De qué manera se inserta la determinación de existencia de prostitución


clandestina en el acto ponderativo entre información y vida privada?
• ¿Qué consecuencias genera la presentación de una demanda como la planteada
en el presente caso? l
~;~n; ,,.
" ' ' ..:,'·

IV. UNDAMENTOS

1. a presente demanda de hábeas corpus cuestiona la validez del proceso penal


llevado a cabo contra los actores por el delito contra la intimidad, prescrito
taxativamente en el artículo 154º del Código Penal. La materia de análisis
constitucional versa sobre la declaratoria de responsabilidad de los querellados
(ahora demandantes en el proceso constitucional) en sede judicial. La determinación
de culpabilidad de los coinculpados se asienta en hechos claramente establecidos
que no pueden ser objeto de análisis por parte de este Colegiado, sino que se asumen
como válidos, al estar definido su vigor en sede judicial.
¡ El día 31 de enero de 2000, en el programa televisivo Magaly TV, se transmitió un
vídeo editado que contenía imágenes que revelaban datos íntimos de doña Mónica
Adaro Rueda (querellante en el proceso penal), y se le apreciaba manteniendo
relaciones sexuales con una persona de sexo masculino, identificado posteriormente
como don Eduardo Martín Arancibia Guevara. Tal reportaje fue anunciado como
'Las Prostivedettes', y fue difundido a través de un canal de televisión de señal
abierta. En el curso del proceso penal, se estableció que fueron los querellados, el
productor del programa (don Ney Guerrero Orellana) y la conductora del mismo
(doña Magaly Jesús Medina Vela), quienes contrataron a la persona que se aprecia
en las imágenes para que indujera a la querellante a mantener relaciones sexuales
por medios que son objeto del reportaje televisivo. Para el plan de los denunciados
se contó con el previo ocultamiento de los dispositivos de filmación y grabación de
audio en el ambiente en el cual iban a mantener relaciones sexuales.
Sobre la base de estos hechos, y tras la sanción penal de los querellados, son ellos
mismos los que acuden ante esta instancia constitucional para que se analice en esta
sede si hubo vulneración, o no, de sus derechos fundamentales.

A. IMPLICANCIAS DE LA UTILIZACIÓN DEL HÁBEAS CORPUS EN EL PRESENTE


PROCESO

~ 1
1. Según la Constitución, todo acto u om1s1on que vulnere o amenace la libertad
personal o algún derecho conexo a ella amerita la presentación de una demanda de
hábeas corpus por quien se sienta afectado (artículo 200º, inciso 1). Y, tal como lo
prescribe el Código Procesal Constitucional, se considerará como derecho conexo a
la libertad personal el referido a la tutela procesal efectiva (artículo 4º).
Por tal razón, es pertinente que se plantee la presente demanda de hábeas corpus
sobre la base de una supuesta vulneración del derecho fundamental a la tutela
procesal efectiva de los demandantes, por lo que este Colegiado se encuentra
' ,,

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

habilitado para responder a las inquietudes formuladas sobre la base de un análisis


estricto y pro homine de la resolución judicial cuestionada. Sin embargo, existen
unas cuestiones que deben resaltarse y detallarse respecto al análisis jurídico de
rmulación de este tipo de hábeas corpus restringido. , ~ r)'\ l '
•..
§J. La inhibición del juez

2. rimer tema a resolver se refiere a la capacidad del juzgador para intervenir en un


pt ceso de hábeas corpus. Al respecto, los demandantes alegan que la jueza de
p imera instancia del proceso constitucional no es imparcial, pues ha hecho público
punto de vista respecto a los procesados:

La señora magistrada a cargo del proceso ha manifestado una evidente animadversión


hacia el presente proceso. Su malestar frente a este proceso y sus partes se evidencia del
siguiente dicho: 'No me gusta la prensa, no me gusta Magaly, no me gustan los
Supremos', frase que manifestó el día de ayer a horas 8:30 a.m., en la oficina de la
secretaría cursora de esta causa y en presencia de la señorita abogada Isela Valdez
Savid, quien ejerce conjuntamente el patrocinio de los accionantes 1•

Aun cuando no lo expresen claramente, los recurrentes soliictan que la magistrada


se inhiba de seguir conociendo el hábeas corpus incoado.

El principal argumento que sostienen está referido a la independencia que debe tener
todo juzgador a la hora de resolver un proceso. Sobre la base del artículo 139º,
inciso 2 de la Constitución (que garantiza la independencia en el ejercicio de la
función jurisdiccional), aducen que no puede aceptarse que un juez pueda emitir
juicios de valor sobre las partes de un proceso.
Sin embargo, debe anotarse que, como derecho fundamental, también los principios
de la función jurisdiccional tienen límites. Por ello, es necesario determinar si en los
procesos de hábeas corpus existe alguna restricción referida a tal principio, pues
sól así se justificaría que se haya determinado la imposibilidad de la inhibición de
1 magistrada.

Razona la propia jueza, cuando emite la sentencia de primera instancia respecto al


presente hábeas corpus, que la inhibición planteada no resulta amparable. Se
sustenta en lo dispuesto en el artículo 305º del Código Procesal Civil, en
concordancia con el artículo 52° del Código Procesal Constitucional. Sobre tal base
declara inadmisible la inhibición2 , aunque en segunda instancia se reforma este
extremo de la sentencia y se le declara improcedente. Pero ante ello se debe
responder a la interrogante acerca de si una solución de este tipo está permitida por
las normas procesales sobre la materia.

1
Escrito del abogado de los demandantes del hábeas corpus (fs. 142, 43 del Expediente).
2
Sentencia del Decimotercer Juzgado Penal de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 165 del
Expediente).
' ,,

.
'

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Por la peculiaridad que tiene el proceso de hábeas corpus, se ha dispuesto la


existencia de normas procesales especiales que rijan su desarrollo. El artículo 33º,
· ciso 2, del Código Procesal Constitucional expresa que:
:1 .·~ z.
Este proceso somete además a las siguientes reglas:( ...) No caben densas.de los jueces
ni de los secretarios( ... ). •-

s decir, explícitamente se ha determinado, en aras de la celeridad del proceso de


ábeas corpus, que los jueces constitucionales no puedan alejarse del ejercicio de su
función jurisdiccional. Por ello, en el presente caso, no correspondía, por
incompatible, aplicar el Código Procesal Civil para pedir que la jueza se inhiba -o,
excuse, usando la terminología del Código Procesal Constitucional- del
conocimiento de la causa.
Por ello, es valedero el pronunciamiento realizado por la jueza al respecto. Lo que
no es válida es la utilización de las normas detalladas en su sentencia. Se usan
dispositivos previstos explícitamente para el caso del amparo o para procesos
civiles, lo cual no puede ser aceptable tomando en consideración que el hábeas
corpus, en tanto proceso constitucional y por su carácter de tutela de extrema
urgencia, tiene reglas sumamente especiales y plazos muy breves, que han sido
claramente determinadas por el legislador.
Por lo tanto, el pedido de inhibición planteado por los reclamantes debe ser
declarado improcedente.

5. Conviene en este tramo mencionar qué caminos proporciona el propio Código


Procesal Constitucional a las personas que cuestionan la independencia de un
magistrado que resolverá un caso en el cual pueden verse perjudicadas.
Según una interpretación oportuna del artículo 33º, inciso 1, del mencionado cuerpo
normativo, puede interponer pedido de recusación el propio afectado (o su
Á4 representante legal). Es decir, los recurrentes tuvieron la capacidad de recusar a la
/ jueza que vio su caso, si es que se consideraban perjudicados con su actuación. De
lo que consta en autos, dicho pedido nunca fue realizado.

§2. La firmeza de la resolución

Como segundo tema, debe precisarse qui se considera como una resolución firme.
Ello porque los recurrentes alegan criterios que implicarían una grave desatención
respecto a cuáles son los fallos judiciales que pueden ser materia de un proceso
constitucional.
A su entender, cada una de las tres resoluciones emitidas en el proceso penal que se
siguió en su contra (sentencia condenatoria, sentencia confirmatoria y sentencia no
anulatoria) tienen la condición de firmes 3 • Sin embargo, han interpuesto el hábeas
corpus tan sólo contra la última de ellas.
Corresponde, entonces, dejar sentado con claridad qué habrá de entenderse por
'resolución judicial firme'; más aún si de una explicación errada puede concluirse
3
Claramente establecido en la Demanda de hábeas corpus (fs. 7 del Expediente).
''
7

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

que contra cualquier sentencia judicial se podría interponer una demanda de este
tipo, desnaturalizando la función de control constitucional de este Colegiado, que
quedaría convertido en una instancia judicial más.

7 Seg · el mencionado artículo 4° del Código Procesal Constituciona:H: t~Ólo cabría' la


pres ntación de una demanda de hábeas corpus por violación de la tutela procesal
efe iva cuando existe una 'resolución judicial firme ' .
La 1rmeza de las resoluciones judiciales está referida a aquel estado del proceso en
el ue no cabe presentar medio impugnatorio y, por lo tanto, sólo cabrá cuestionar la
i egularidad de la actuación judicial a través del control constitucional. Por lo tanto,
~· inexistencia de firmeza comporta la improcedencia de la demanda que se hubiese
1presentado, tomando en cuenta la previsión legal expresada en el mencionado
·código.
Por ende, ni la sentencia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado Penal, ni la
emitida por la Sexta Sala Penal Superior de Lima en el proceso penal seguido por
delito contra la intimidad, podrán considerarse firmes. Sí lo será la emitida en la
Corte Suprema y es solamente contra ella que se entenderá presentada la demanda
de hábeas corpus.

§3. El control constitucional de la tutela procesal efectiva

La tutela procesal efectiva como derecho protegible dentro del ordenamiento


constitucional tiene un claro asidero en el artículo 4 º del Código Procesal
Constitucional, reconduciendo y unificando lo dispuesto en el artículo 139º, inciso
3, de la Constitución, pues en éste se incluye separadamente el derecho al debido
proceso y a la tutela judicial.
La presente demanda de hábeas corpus se ha planteado sobre una supuesta
vulneración de dos derechos-reglas pertenecientes a un derecho-principio más
amplio. Se alega que se ha violado el derecho a probar y el derecho a la defensa
técnica, pero ambos como ámbitos de la tutela procesal efectiva.

Con relación a ello, es un hecho sin duda significativo que la jurisdicción ordinaria,
cuando resuelve un proceso constitucional -y así ha sucedido en el presente hábeas
corpus- enfatice que se ha respetado irrestrictamente el derecho a la tutela procesal
efectiva aduciendo, casi siempre invariablemente, la regularidad en la tramitación
del proceso. No se hace uso de argumentos constitucionales, sino, tautológicamente,
de fórmulas propositivas que reiteran que el cuestionado es un proceso regular que,
precisamente, está siendo criticado por el supuesto incumplimiento irrestricto de su
regularidad.
En el caso de autos, los vocales demandados señalan que la causa penal la
resolvieron dentro de los límites y formalidades que señala la Ley Orgánica del
gr
8

Poder Judicial4 , que su decisión es correcta desde el punto de vista sustantivo penal 5 ,
y que no han violentado derecho o garantía constitucional alguno que amenace la
libertad6 . Adicionalmente, manifiestan que
Este fallo fue recurrido (respeto a la pluralidad de instancias)\ fl l',caso llegf> .hasta la
~-
Corte Suprema, de modo que tampoco se produjo la afectación a la 'defensa procesal'
como lo denomina la contraria. Pese a ello, ¿cuál es su pretensión?: ¡la nulidad del
proceso! ¿No existe acaso el recurso previsto en el ordenamiento procesal ordinario?
¿No han hecho valer, los demandantes, los medios impugnatorios contra las
sentencias? 7 •

e Tribunal estima imperativo advertir que estos problemas de argumentación no


s lamente quedan a nivel de los demandados, sino también se presentan en las
r soluciones emitidas por los magistrados constitucionales. El juez de primera
ihstancia señala también que 'la Ejecutoria Suprema se ha expedido en el ámbito de
un proceso regular', toda vez que su pretensión es una valoración jurídica de los
hechos materia del recurso de nulidad, y de esta forma los juzgadores llegaron a la
plena convicción de la responsabilidad de los acusados 8 . La Sala Superior, por su
parte, respecto a la sentencia impugnada, precisa que:
( ...) se aprecia que tal pronunciamiento judicial ha sido producto de un proceso penal
regular seguido en su contra, al interior del cual tuvieron la posibilidad de ejercer todo
el conjunto de derechos y facultades con las que se hallaban investidos a fin de
demostrar su inocencia y en el cual no se advierte vulneración alguna a sus derechos
como alegan (...)9.

De ello que se puede observar que, tanto los demandados como los1 juzgadores
judiciales han determinado que no se ha afectado de la tutela procesal efectiva por
considerar que el proceso ha sido llevado de manera regular, respetándose el
derecho a la defensa o la pluralidad de instancias. Sin embargo, no se realiza
JÍ; argumentación alguna del por qué el examinador llega a esta conclusión.

7 1O. Según el artículo 139º, inciso 5, de la Constitución, toda resolución que emita una
instancia jurisdiccional (mandato que no se restringe a los órganos del Poder
Judicial, sino también a toda entidad que resuelva conflictos, incluido el Tribunal
Constitucional) debe estar debidamente motivada. Ello significa que debe quedar
plenamente establecida a través de sus considerandos, la ratio decidendi por la que
4
Toma de declaración de los vocales supremos, señores Pastor Adolfo Barrientos Peña (fs. 119
del Expediente), Hugo Príncipe Trujillo (fs. 123 del Expediente) y José María Balcázar Zelada (fs.
126 del Expediente).
5
Toma de declaración de vocal supremo César Javier Vega Vega (fs. 125 del Expediente).
6
Toma de declaración de vocal supremo Robinson Octavio Gonzales Campos (fs. 122 del
Expediente).
7
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 160 del Expediente).
8
Sentencia del Decimotercer Juzgado Penal de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 166,
167 del Expediente).
9
Sentencia de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Reos Libres de la Corte Superior de
Justicia de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 231 b, 232 del Expediente).
',, 18 (

se llega a tal o cual conclusión. Pero una resolución, como la que se observa en el
proceso constitucional que se está resolviendo, en que no se precisan los hechos, el
derecho y la conducta responsable, ni tampoco se encuentra razón o explicación
alguna del por qué se ha resuelto de tal o cual manera no respeta las garantías de la
tutela procesal efectiva. La debida motivación debe estar pre~r.PJ:~ . en toda resolución
que se emita en un proceso. Este derecho implica que cualqtl.iéidecisión•cuente con
razonamiento que no sea aparente o defectuoso, sino que exponga de manera
lara, lógica y jurídica los fundamentos de hecho y de derecho que la justifican, de
anera tal que los destinatarios, a partir de conocer las razones por las cuales se
decidió en un sentido o en otro, estén en la aptitud de realizar los actos necesarios
para la defensa de su derecho. El derecho a la motivación es un presupuesto
fundamental para el adecuado y constitucional ejercicio del derecho a la tutela
procesal efectiva.
Además de considerarla como principio y garantía de la administración de justicia,
este Colegiado ha desarrollado su contenido en la sentencia recaída en el Expediente
N.º 1230-2002-HC/TC, donde se precisó que lo garantizado por el derecho es que la
decisión expresada en el fallo o resolución sea consecuencia de una deducción
razonada de los hechos del caso, las pruebas aportadas y su valoración jurídica.
Además, en la sentencia recaída en los Expedientes N. 0 0791-2002-HC/TC y N.º
1091-2002-HC/TC, se afirmó, entre otras cosas, que la motivación debe ser tanto
suficiente (debe expresar por sí misma las condiciones que sirven para dictarla y
mantenerla) como razonada (debe observar la ponderación judicial en tomo a la
concurrencia de todos los factores que justifiquen la adopción de esta medida
cautelar). Lamentablemente, nada de esto se cumple en las resoluciones emitidas en
los órganos jurisdiccionales que han resuelto el presente hábeas corpus, puesto que
ni siquiera se ha respondido a las pretensiones de los recurrentes.
Aparte de la violación de la debida motivación, no puede permitirse ligerezas de este
tipo en un Estado social y democrático de derecho, máxime si la vigencia efectiva
de los derechos constitucionales es el fin esencial de los procesos constitucionales,
tal como lo señala el artículo II del Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional.
En tal sentido, tampoco puede considerarse como adecuado razonamiento de la
judicatura de que no pueda criticarse lo resuelto en el Poder Judicial por estar dentro
del marco de las atribuciones judiciales. No puede alegarse tal inexistencia de
violación sin que se desvirtúen específicamente los argumentos que los recurrentes
alegan. Responder judicialmente de esta manera significa confeccionar en la
sentencia un simple eufemismo procesal. No puede aceptarse que, al momento de
administrar justicia, se señale que no existe vulneración a la tutela judicial efectiva
porque se observa la existencia de un indeterminado 'proceso regular', sin que se
explique por qué ni cómo éste es 'regular', pues es justamente esta 'regularidad' la
que está siendo materia de control por la judicatura constitucional, y una falta de
respuesta motivada al respecto constituye un ejercicio contrario a la función de
administrar justicia. Quien demanda debe demostrar la irregularidad (máxime si se
toma en cuenta la ausencia de etapa probatoria en los procesos constitucionales
prevista en el artículo 9º del Código Procesal Constitucional), y quien sentencia,
' ,,

10

descartarla o acreditarla, pero siempre asumiendo la presunción de


constitucionalidad de los actos jurisdiccionales.

11. Por ello, es necesario que este Colegiado analice cada uno de los argumentos
vertidos por los demandantes respecto a la vulneración de la tut~laiprocesal efectiva
en el proceso penal seguido en su contra, básicamente en la seritertbia emitida.por la
Corte Suprema. '
El estudio concreto de las dos violaciones aducidas (falta de análisis de las pruebas o
carestía de observación de los medios de defensa) podrá franquear una conclusión
conveniente respecto a lo pedido por los demandantes. Si el requerimiento es
aceptable, podrá declararse fundada la demanda, sin que ello signifique una
intrusión en los fueros judiciales. Pero si, por el contrario, lo solicitado tiene por
finalidad concretar una artimaña jurídica, no sólo se podrá declarar infundada la
demanda, sino que incluso se podría tratar de poner un coto a ejercicio procesales
abusivos de este tipo.
Pero lo que no puede permitirse -conviene insistir-, es que sin que se efectúe un
análisis de fondo se llegue a conclusiones apresuradas que no hacen bien al
fortalecimiento de la justicia en el país. Por ende, debe responderse directamente y
con exactitud cada uno de los argumentos esgrimidos por los demandantes.

B. EL ANÁLISIS DE LAS PRUEBAS OFRECIDAS EN EL PROCESO PENAL

2. Los recurrentes alegan que durante el desarrollo del proceso penal en que se les
sanciona por su responsabilidad en el delito de violación de intimidad, se ha
vulnerado su derecho a probar:
Cuando en las instructivas negamos la imputación de delito de violación de la intimidad,
postulamos como defensa material el hecho del asesoramiento legal en la realización del
trabajo periodístico de las Prostivedettes, incluso sefíalando los nombres de los
abogados que nos brindaron la opinión jurídica. Técnicamente ofrecimos medios de
investigación o pruebas testimoniales que debieron ser admitidos y actuados por el Juez
Penal respetando nuestro derecho a probar'º.

s decir, aducen que ofrecieron medios probatorios pero que en el Poder Judicial
tales no sólo no fueron analizados correctamente, sino que, peor aún, no fueron
admitidos o fueron rechazados. En ello radicaría la principal vulneración del
derecho a la tutela procesal efectiva. Frente a ello, la Procuraduría Pública del Poder
Judicial señala que no existe vulneración alguna respecto a este derecho, sino que
una argumentación de este tipo lo que refleja es un interés para que nuevamente se
evalúen los aspectos de fondo de la responsabilidad penal 11 •
Entonces, para determinar con claridad la existencia de la violación a la probanza, se
debe analizarse específicamente cuál es el contenido constitucionalmente protegido
10
Demanda de hábeas corpus (fs. 13 del Expediente).
11
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 158 del Expediente).
,,,

11

de este derecho, para advertir si dentro de él se encuentra comprendida la supuesta


vulneración planteada.

§J. El sentido constitucional del derecho a la prueba ... ':? !' '

r:·r ., .
13. El derecho a probar es uno de los componentes elementales deloerecho a·fa tutela
ocesal efectiva, pues, como ya lo ha señalado este Tribunal en la sentencia del
E ediente N.º 010-2002-AI/TC, constituye un elemento implícito de tal derecho.
Po ello, es necesario que su protección sea realizada a través del presente proceso
co stitucional.
C mo se ha destacado, la tutela procesal efectiva está consagrada en la Constitución
y en el Código Procesal Constitucional, y su salvaguardia está relacionada con la
ecesidad de que, en cualquier proceso que se lleve a cabo, los actos que lo
onforman se lleven a cabo en los cauces de la formalidad y de la consistencia,
propias de la administración de justicia. Es decir, se debe buscar que los justiciables
no sean sometidos a instancias vinculadas con la arbitrariedad o los caprichos de
quien debe resolver el caso. El derecho a la tutela procesal efectiva se configura,
entonces, como una concretización transversal del resguardo de todo derecho
fundamental sometido a un ámbito contencioso. Por ello, según lo señala la
sentencia del Expediente N.º 200-2002-AA/TC, esta tutela:
( ... ) implica el respeto, dentro de todo proceso, de los derechos y garantías mínimas con
que debe contar todo justiciable, para que una causa pueda tramitarse y resolverse en
justicia. Tal es el caso de los derechos al juez natural, a la defensa, a la pluralidad de
instancias, acceso a los recursos, a probar, plazo razonable, etc.

En este esquema, una de las garantías que asiste a las partes del proceso es la de
presentar los medios probatorios necesarios que posibiliten crear la convicción en el
juzgador de que sus argumentos son los correctos. De esta manera, si no se autoriza
la presentación oportuna de pruebas a los justiciables, ¿se podrá considerar
aniparada la tutela procesal efectiva? Todo hace indicar que ello sería imposible.
Sólo con los medios probatorios necesarios, el juzgador podrá sentenciar
adecuadamente. Por ello, la ligazón entre prueba y tutela procesal efectiva es
i eluctable: la primera constituye un derecho-regla de la segunda; una verdadera
arantía de su ejercicio.

14. Sin embargo, el reconocimiento del derecho a la prueba en la normatividad es


restringido, y se le relaciona casi exclusivamente con la presunción, de inocencia.
Por eso, normalmente aparece bajo la fórmula siguiente: "la persona se considera
inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad".
Éste es el enunciado utilizado en el artículo 2º, inciso 24, acápite e, de la
Constitución, que reproduce lo estipulado por el artículo XXVI de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, y, en cierta forma, lo prescrito
en los artículos 11 º, inciso 1, de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
14º, inciso 2, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y 8°, inciso 2,
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
12

Aún así, es menester considerar que el derecho a la prueba apareja la posibilidad de


postular, dentro de los límites y alcances que la ley reconocer, los medios
probatorios para justificar los argumentos que el justiciable esgrime a su favor.

15. Existe un derecho constitucional a probar, aunque no autónomo, que se encuentra


orientado por los fines propios de la observancia o tutela. del derecho al debido
roceso. Constituye un derecho básico de los justiciable; de1 producir la prueba
elacionada con los hechos que configuran su pretensión o su defensa~ Según este
erecho, las partes o un tercero legitimado en un proceso o procedimiento, tienen el
erecho a producir la prueba necesaria con la finalidad de acreditar los hechos que
onfiguran su pretensión o defensa. Así, por ejemplo, el artículo 188º del Código
rocesal Civil establece que los medios probatorios tienen por finalidad acreditar los
hechos expuestos por las partes, producir certeza en el juez respecto de los puntos
controvertidos y fundamentar sus decisiones. Se trata de un derecho complejo que
está compuesto por el derecho a ofrecer medios probatorios que se consideren
necesarios, a que estos sean admitidos, adecuadamente actuados, que se asegure la
producción o conservación de la prueba a partir de la actuación anticipada de los
medios probatorios y que estos sean valorados de manera adecuada y con la
motivación debida, con el fin de darle el mérito probatorio que tenga en la sentencia.
La valoración de la prueba debe estar debidamente motivada por escrito, con la
finalidad de que el justiciable pueda comprobar si dicho mérito ha sido efectiva y
adecuadamente realizado.
Reconocido el derecho a la prueba desde el punto de vista constitucional, este
Tribunal considera pertinente señalar que no todos los supuestos de su contenido
merecen protección a través de un proceso constitucional de la libertad (amparo o
hábeas corpus). Tal como lo establece el artículo 200° de la Constitución, estos tipos
de procesos han sido establecidos para proteger derechos de rango constitucional.
Los derechos que tengan su sustento en normas de rango legal o inferior no podrán
ser acogidos mediante estos procesos; el artículo 5°, inciso 1, del Código Procesal
Constitucional señala, contrario sensu, que solamente serán amparables en sede
constitucional aquellas pretensiones que estén referidas en forma directa al
ontenido constitucionalmente protegido del derecho invocado, tal como se
expresara en la sentencia del Expediente N.º 1417-2005-AA/TC.
Por ello, y a efectos de resolver el presente caso, corresponde ir fijando cuáles son
los supuestos del derecho a la prueba que merecen ser tutelados a través de un
proceso constitucional a la libertad.

16. Para lograr este cometido, se debe partir del derecho que engloba a la prueba. Es el
derecho a la tutela procesal efectiva, uno que también debe ser determinado
correctamente en el terreno constitucional. La vulneración del contenido
constitucionalmente protegido de la tutela procesal efectiva no puede ser
identificada con cualquier irregularidad procesal, si es que ella implica una
infracción de las garantías cardinales y primordiales con las que debe contar todo
justiciable. Por ello, atañe a este Colegiado restringir la protección de la tutela
13

procesal efectiva a determinados supuestos, excluyéndose aquéllos que no están


relacionados directamente con el ámbito constitucional del derecho.
Una muestra de este trabajo interpretativo se encuentra en lo desarrollado con
relación al derecho a la defensa. Este Tribunal se ha pronunciac:lo en el sentido de
que el mismo tiene aspectos que no inciden en el conterí'idb ·constituciorltilmente
rotegido de la tutela procesal efectiva y que, por lo tanto, no ~pueden ser
s sceptibles de protección en estos procesos. En la sentencia del Expediente N.º
14-2004-HC/TC, se expresa lo siguiente:
(...)si bien se demuestra una cierta limitación del derecho de defensa de la persona, no
es la sede del hábeas corpus la pertinente para criticar tal acto. Tal limitación no es una
restricción que afecta bienes constitucionales.

Por ende, en el derecho-regla a la prueba, este Colegiado está en la capacidad de


delimitar y circunscribir cuál es su ámbito de protección en sede constitucional.
Veamos cómo se puede ir estableciendo éste.

§2. La supuesta vulneración del derecho a la prueba

17. Un componente básico para el control jurisdiccional solicitado es determinar el acto


que constituye la vulneración del derecho fundamental. En el caso concreto, los
recurrentes advierten una doble violación: una falta de respuesta respecto a su
admisión y una inadecuada calificación como "prueba inútil".
Cabe recordar que las transgresiones alegadas tienen su origen en un mismo hecho.
Se trata de la postulación realizada por los actores de un medio probatorio. Éste se
refiere a la declaración de testigos, y en virtud del cual consideran que se pudo haber
evidenciado la existencia de informes jurídicos previos a la emisión del vídeo
materia del control penal, que opinaban por la legalidad de su propalación.

18. En primer lugar, se encuentra la falta de respuesta. No obstante haberse ofrecido el


medio probatorio de la declaración de testigos, que según los querellados era parte
importante para su defensa, los juzgadores ni los admitieron ni los rechazaron. Esto
)J/f sucedió tanto en primera como en segunda instancia. En las dos sentencias emitidas
..!/( no se hace mención alguna a la declaración ofrecida.
Según los demandantes del proceso de hábeas corpus, estas resoluciones
constituyeron el mejor ejemplo de vulneración de un derecho fundamental:
( ... ) ni el Trigésimo Noveno Juzgado Penal, ni la Sexta Sala Penal Superior, ni la
Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, han argumentado que
no se admitieron y actuaron los medios de investigación o prueba que ofrecimos por el
vencimiento del plazo probatorio ( ... ) 12 •

Es decir, pese a la obligación exigible a cualquier juzgador de resolver un pedido


realizado por un justiciable, no se dio respuesta en el plazo correspondiente.

12
Demanda de hábeas corpus (fs. 15 del Expediente) .
' ,, &¿ I

14

Para contradecir esta evidencia de vulneración, el representante del Poder Judicial


explica la razón de esta falta de contestación. Si bien concluye en que todo
magistrado está en la facultad de admitir los medios probatorios que considere
pertinentes para valorarlos en la sentencia, y de esta manera sustentar su
razonamiento jurídico, su principal razón consiste en que: r.' .
-
. ......
( ... ) no se expidió una resolución que admitiera o denegara directamente este medio
probatorio y no ocurrió por un hecho muy simple, nos encontrábamos en aquella
oportunidad en un proceso especial, en una sumaria investigación señala el Código( ... ).
Si bien es cierto en aquel proceso no se respetaron estrictamente los plazos, se trató de
expedir una sentencia en un tiempo corto y razonable, así efectivamente se hizo en
cinco meses, once días (...) 13 .

demás, refiere que, al tratarse de un proceso de naturaleza especial, con plazos


xpeditivos, los plazos prescritos son cortos, por lo que sólo correspondía hacer una
. 'valoración de la prueba ofrecida al momento de sentenciar en la Corte Suprema.
En pocas palabras, no se respondió a lo solicitado por los demandantes aduciéndose
que el proceso no podía demorar mucho tiempo, tomando en cuenta para ello la
celeridad exigida en el proceso penal sumario.

19. En segundo lugar, luego de no haber sido ni admitida ni rechazada la prueba


ofrecida, en la Corte Suprema se señaló claramente la inconveniencia de un medio
probatorio como es la declaración de los testigos del caso concreto.
Así, en la máxima instancia judicial se consideró que la prueba presentada por los
querellados en el proceso penal era, casi, una prueba inútil:

Ante la presencia de tal calidad de elementos probatorios, se declara improcedente la


denuncia sobre del derecho a probar la falta de antijuricidad de los hechos. Ante tal
dimensión de evidencias, la existencia o no de una consulta jurídica favorable que dicen
los denunciados haber obtenido previamente a la propalación del vídeo, en nada hará

~in
cambiar el sentido de la presente resolución al estar acreditada la manera provocada,
vejatoria e innecesaria con la que se ha actuado (malicia calificada) 14 •

embargo, los recurrentes alegan que los medios probatorios presentados no


pueden ser considerados como una prueba inútil, precisando que el rechazo de la
prueba invocando su inutilidad, asumiendo que la defensa de los procesados es
quivocada, supone adelantar en la etapa probatoria el juicio que debe efectuarse en
la fase de sentencia 15 • Frente a este argumento, el ad quem constitucional considera
que la actuación del juzgador penal se ajustó a una correcta valoración probatoria,
máxime si los medios probatorios ofrecidos no eran necesarios para determinar su
responsabilidad penal 16 .
13
Declaración del Procurador Público del Poder Judicial (Audiencia Pública del 17 de octubre de
2005).
14
Sentencia de la Primera Sala Penal Transitoria Corte Suprema en el proceso de delito de
violación a la intimidad . R.N . Nº 3301-04 (fs. 94 del Expediente).
15
Demanda de hábeas corpus (fs. 20 del Expediente).
16
Sentencia de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Reos Libres de la Corte Superior de
Justicia de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 231 b del Expediente).
' ,,

15

De lo expresado, queda claro que se tiene que determinar si un juez como el del
proceso penal está en la capacidad de considerar una prueba como inútil, y si ello
termina vulnerando, o no, el derecho a la prueba por parte de los demandantes.

20. Tanto porque los juzgadores no admiten una prueba postulada, como porque la
califican como inútil, los recurrentes han considera;do' que la vul,p.eración alegada se
entra en que, a su entender, se les impidió invocar una circ~fistancia de la pena
ivilegiada, la del error de prohibición vencible, figura prevista en dos normas del
ódigo Penal: los artículos 14º, último párrafo, y 21 º 17 . Este Colegiado debe insistir
n que no es objeto de la presente sentencia señalar si, en efecto, el error de
rohibición se encontraba debidamente acreditado en autos, sino tan sólo determinar
si la omisión de consentir el recibo de determinadas testimoniales constituye una
vulneración del derecho a la prueba.
Ahora bien, lo que buscaron atacar los propios actores con esta postulación
probatoria, según ellos mismos afirman, era el establecimiento de su inculpabilidad.
Este principio, si bien no se encuentra reconocido expresamente en la Constitución
(de forma tácita se presenta en el artículo 2°, inciso 24, acápite e), se trata de uno
implícito que limita la potestad punitiva del Estado.

La esencia de la culpabilidad no reside (... ), sino en la posibilidad de haber actuado de


otra manera en el caso concreto ( ... ). El principio de culpabilidad determina las
siguientes consecuencias: (.. .) Se debe reconocer el error sobre Jos hechos y, al menos,
sobre la antijuricidad ( .... ) 18 •

Asimismo, este Tribunal concuerda con la doctrina cuando se señala que:


( ... )Conforme a la naturaleza de la culpabilidad -y de la inculpabilidad- la evitabilidad
de la falta de comprensión de la criminalidad de la conducta debe valorarse siempre en
relación al sujeto en concreto y a sus posibilidades 19 •

Independientemente de la postulada conexión entre error de prohibición y


culpabilidad (por no ser materia de un proceso constitucional), este Tribunal
buscará contrastar si los dos actos aducidos por el recurrente para sustentar la
violación de la prueba en el proceso penal vulneran el derecho constitucional a la
defensa alegada por los recurrentes.

§3. Elementos de análisis respecto a la prueba ofrecida

21. Una de las manifestaciones del derecho a probar se encuentra en la presentación de


testigos, figura que es totalmente aplicable al caso concreto.
Tal como claramente lo ha expresado el artículo 14º, inciso 3, acápite e, del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (posteriormente reproducido en el

17
Demanda de hábeas corpus (fs. 38 del Expediente).
18
BACIGALUPO, Enrique. Derecho Penal - Parte General. Lima, Ara, 2004. p. 160
19
ZAFFARONI, Eugenio Raúl. Derecho Penal - Parte General. 2ª Ed. Buenos Aires, Ediar, 2002. p.
728.
16

artículo 8° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos), la persona


acusada tendrá derecho, en plena igualdad, durante todo el proceso:
A interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la comparecencia de
los testigos de descargo y que éstos sean interrogados en las mismas condiciones que los
testigos de cargo.
Sin embargo, como todo derecho, éste tampoco es ilimitado o irrestricto_,' sino que
debe estar sujeto a las propias líneas divisorias que en la norm~tividad se·.
desarrollan. Pero, ¿qué se ha dicho respecto a la postulación probatoria en el proceso
p nal sumario, como es el caso de autos?
ara llegar a una respuesta adecuada, es necesario conciliar lo que el ordenamiento
· ídico estima necesario para proteger el ámbito constitucionalmente protegido del
erecho a la prueba y los hechos existentes en el caso sometido a control
constitucional. Para cumplir este objetivo, surgen diversas aristas que pasamos a
explicar a continuación.

3.a. Eficacia de la prueba

22. Su importancia radica en la capacidad de toda parte o tercero legitimado en un


proceso para producir la prueba necesaria que pueda formar la convicción del
juzgador sobre la existencia o la inexistencia de los hechos que son o serán objeto de
probanza. Así, en su contenido se incluye la posibilidad de su ofrecimiento, su
admisión, su actuación, su producción, su conservación y su valoración.
1 Tribunal Constitucional español (la N.º 33/1992), en una sentencia atinente
concretamente a la denegación de medios probatorios, ha señalado que:
( ... )es indiscutible la existencia de una relación entre denegación indebida de pruebas e
indefensión, pero no existe indefensión de relevancia constitucional cuando aun
existiendo alguna irregularidad procesal, no se llega a producir efectivo y real
menoscabo del derecho de defensa, bien porque no exista relación entre los hechos que
se querían probar y las pruebas rechazadas o bien porque quede acreditado que el
interesado, pese al rechazo, pudo en todo caso proceder a la defensa de sus derechos e
intereses legítimos.

Tal como se puede observar, para que la que prueba ofrecida por un inculpado tenga
grado de eficacia tal que pueda ser admitida en un proceso, debe presentar
elementos de juicio irrebatibles a la luz de la responsabilidad penal atribuida.

23. Como premisa básica, la presentación de testimoniales por parte de los querellados
resulta ser una prueba inútil. Ella en sí misma no permite establecer la existencia o
inexistencia del hecho que se pretende probar o verificar con su ofrecimiento o
actuación, que es, finalmente, la capacidad de reacción normativa y la
intemalización de la norma por parte del sujeto.
Justamente, se ha señalado que la prueba del error de prohibición versa:
( ... ) sobre si el sujeto es responsable de la ausencia de motivación conforme a derecho
( ... ). A esa conclusión difícilmente puede llegarse a partir de una prueba directa distinta
de las propias manifestaciones del acusado, de modo que si el propio sujeto invoca
17

error, sólo una manifiesta contradicción a partir de máximas de experiencia puede hacer
decaer su propia declaración al respecto ( ...)2°.

En el presente caso, como se ha podido establecer, la parte demandante pretendió


acreditar que incurrió en error de prohibición con la postulación de un medio
probatorio que parece no cumplir con el nivel de validez exigido. En reál.idad, la
actuación de las testimoniales no hubiera llegado a asegurar la existencia del error
de prohibición. Lo único que se hubiera llegado a expresar es el hecho de que el
sesor legal externo de Frecuencia Latina y también el asesor legal interno emitieron
informe favorable, pero no que hubo un error subjetivo de apreciación al
omento de cometer el delito.

24 En este sentido, es ilógico que se planteen como medio probatorio, la declaración de


testigos, si bastaba con presentar un informe escrito sobre el tema requerido. Para
probar realmente la existencia de un estudio jurídico previo sobre la materia (sobre
si la prostitución clandestina estaba o no tutelada por el derecho a la vida privada),
no era preciso mostrar declaraciones, sino, por el contrario, mostrar documentos.
Durante la audiencia pública realizada en la sede de este Tribunal, se formuló a los
recurrentes una pregunta al respecto; ¿por qué era necesaria la declaración de dos
personas: el asesor legal y el representante del canal, si bastaba con haber
presentado el informe externo? La respuesta reflejaba su indecisión sobre este
aspecto:
Por lo siguiente, primero no había un informe escrito, no existía un informe escrito, por
eso es que se ofrece la prueba testimonial y lo que se iba a testimoniar en ese momento
es que antes de la difusión de ese video, se consulta a estos profesionales y olvidaba un
tercer testimonio que es incluso el administrador del canal de ese entonces. Entonces,
esta es la prueba que se ofrece al momento de la declaración de instructiva que
tranquilamente se pudo haber admitido su actuación y de repente en la valoración no
creerle, pero, el problema sefíor vocal es que no se admite la prueba, no se sefíala la
razón de su no admisión, ni siquiera se notifica y, en la Corte Suprema se dice, no sea
admitida porque no tenía la razón, eso me parece que lesiona frontalmente el derecho a
probar21 •

No es creíble la versión planteada por el abogado de los demandantes respecto a que


tanto el abogado externo como el interno presentaron informes, pero solamente
verbales. En un proceso judicial no es consistente una argumentación como la
ertida. Asumir esta posición coadyuva a considerar adecuada la respuesta de la
judicatura respecto a la postulación probatoria denegada.

25. Un último punto al respecto. El delito por el que fueron sentenciados los recurrentes
en la querella por delito contra la intimidad, está prescrito claramente en el artículo
154º del Código Penal:

20
PEREZ DEL VALLE, Carlos. Estudios sobre la independencia judicial y el proceso penal. Lima,
Grijley, 2005. pp. 164, SS.
21
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005).
18

El que viola la intimidad de la vida personal o familiar ya sea observando, escuchando o


registrando un hecho, palabra, escrito o imagen, valiéndose de instrumentos, procesos
técnicos u otros medios, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de dos
afios. La pena será no menor de uno ni mayor de tres afios y de treinta a ciento veinte
días-multa, cuando el agente revela la intimidad conocida de la manera antes prevista.
Si utiliza algún medio de comunicación social, la pena priv~i".a de libertad será no
menor de dos ni mayor de cuatro afios y de sesenta a ciento och_ enfa días-multa
.•·.
,.... ,,.
..
tal configuración, el delito no sólo se restringe a la responsabilidad por captar
i ágenes, sino que avanza hasta la difusión de las mismas. Fue en cuanto a la
d" sión que los recurrentes solicitaron los informes respectivos, pero también fluye
d autos que respecto a captar imágenes no hubo informe alguno que supuestamente
1 autorice. Es decir, así se hubiese comprobado la existencia de un informe, ello no
ubiera podido exculpar o disminuir la responsabilidad de los querellados respecto
1 momento en que se preparó y se filmó el acto sexual de la querellante.

3.b. Momento de postulación de la prueba

26. Para que los medios probatorios sean admitidos deben ser presentados en su
oportunidad. Ante ello, este Tribunal considera necesario efectuar un análisis de la
presunta vulneración del derecho a la prueba respecto de los presupuestos necesarios
para que el medio probatorio ofrecido sea admitido.
El derecho a que se admitan los medios probatorios, como elemento del derecho de
prueba, no implica la obligación del órgano jurisdiccional de admitir todos los
medios probatorios que hubieran sido ofrecidos.
/

En principio, las pruebas ofrecidas por las partes se pueden denegar cuando importen
pedidos de medios probatorios que no sean pertinentes, conducentes, legítimos o útiles,
así como manifiestamente excesivos 22 .

En tal sentido, es imperioso que se realice un análisis de cuál es el rol que cumple el
medio probatorio, ya que así se podrá determinar, entre otras cosas, si el momento
en que fue postulado era el que correspondía según las normas procesales sobre la
materia.

Así, entre otros, el medio probatorio debe contar con:

• Pertinencia: Exige que el medio probatorio tenga una relación directa o


indirecta con el hecho que es objeto de proceso. Los medios probatorios
pertinentes sustentan hechos relacionados directamente con el objeto del
proceso.
• Conducencia o idoneidad: El legislador puede establecer la necesidad de que
determinados hechos deban ser probados a través de determinados medios
probatorios. Será inconducente o no idóneo aquel medio probatorio que se

22
SAN MARTÍN CASTRO, César. Derecho Procesal Penal. 2ª ed. Lima, Grijley, 2003, p. 817.
19

encuentre prohibido en determinada vía procedimental o prohibido para


verificar un determinado hecho.
• Utilidad: Se presenta cuando contribuya a conocer lo que es objeto de prueba, a
descubrir la verdad, a alcanzar probabilidad o certe~ª· Sólo pueden ser
a mitidos aquellos medios probatorios que presten algÜiifservicio en el proceso
d convicción del juzgador, mas ello no podrá hacerse cuandoJ;e ofrecen
edios probatorios destinados a acreditar hechos contrarios a una presunción de
erecho absoluta; cuando se ofrecen medios probatorios para acreditar hechos
o controvertidos, imposibles, notorios, o de pública evidencia; cuando se trata
de desvirtuar lo que ha sido objeto de juzgamiento y ha hecho tránsito a cosa
juzgada; cuando el medio probatorio ofrecido no es el adecuado para verificar
con él los hechos que pretenden ser probados por la parte; y, cuando se ofrecen
medios probatorios superfluos, bien porque se han propuesto dos medios
probatorios iguales con el mismo fin (dos pericias con la finalidad de acreditar
un mismo hecho) o bien porque el medio de prueba ya se había actuado antes.
• Licitud: No pueden admitirse medios probatorios obtenidos en contravención
del ordenamiento jurídico, lo que permite excluir supuestos de prueba
prohibida.
• Preclusión o eventualidad: En todo proceso existe una oportunidad para
solicitar la admisión de medios probatorios, pasado dicho plazo, no tendrá lugar
la solicitud probatoria.
A partir básicamente de esta última exigencia, corresponde analizar qué sucede en el
caso nacional con relación a los plazos en las solicitudes probatorias.

27. Según el proceso establecido en el Código de Procedimientos Penales para el


procesamiento de delitos que son objeto de persecución privada (artículos 302º y
siguientes), en caso de no haber conciliación en la audiencia de comparendo, el juez
examinará al querellante, al querellado y a los testigos de ambas partes, en la forma
que el propio Código indica.
Asimismo, es de observarse que, conforme al artículo 303º del Código de
/J~ Procedimientos Penales, la documentación existente, así como los testigos y peritos
7' que hubiere, serán examinados en la misma audiencia conjuntamente con las partes:
( El juez instructor citará al querellado mediante cédula, expresando en ella el delito que
se le imputa, el nombre de los testigos ofrecidos, el de los peritos nombrados, si los
hubiere, y el día y hora en que deben comparecer juntos, querellante, querellado,
testigos y peritos. Estos últimos, con su respectivo dictamen. En la misma cédula se
expresará que el querellado tiene derecho para llevar hasta tres testigos que rectifiquen
los hechos imputados, o demuestren la parcialidad de los testigos ofrecidos por el
querellante, y si hay prueba pericial, un perito que discuta los dictámenes de los peritos
judiciales o los presentados por el querellante. A esta cédula se acompañará una copia
de la querella.

Como es de verse, la oportunidad para ofrecer testimoniales o cualquier otro medio


probatorio en un procedimiento de querella es antes de la audiencia, ya que es en
20

ella cuando tendrá lugar su actuación. Pero, ¿cuándo se presentó el medio probatorio
en el proceso penal seguido contra los querellados?

28. Se alegado que la postulación se produjo cuan(,io ,t ,..,


, las instructivas fueron
.~· ~

aliz das. De lo que se puede observar de ellas es ;que,; básicam~nte, lo que los
ntes señalan son datos necesarios para ejercer su derecho á-'la.''defensa. Nada
n su declaración, los dos coinculpados coincidieron en señalar que:
( ... ) luego de consultar con los asesores internos legales del canal encabezados por el
doctor Leopoldo Valdez, quien a su vez realizó una inter consulta con el asesor legal
externo del canal, el doctor Rolando Souza, luego de recibida la asesoría legal necesaria
para evitar que violemos algún tipo de ley, decidimos emitir el informe 23 .

o que se puede colegir de esta manifestación judicial no es que se esté ofreciendo


medio probatorio alguno, sino tan sólo que se está relatando un hecho
particularmente necesario para su defensa. No se puede concluir, de ninguna
manera, en que a través de esta declaración los recurrentes -querellados, en su
momento- , postularon un medio probatorio.
Situación distinta se advierte cuando se presentó un escrito ante el juzgador penal en
el que sí, con claridad, se ofrece un medio probatorio:

Como acto probatorio de parte destinado a demostrar la verdad de los hechos que
forman mi defensa material, aporto los siguientes medios probatorios: l.- Medios
probatorios: a) La declaración testimonial de don Emilio Leopoldo Valdez Castafieda
( ...) b) La declaración testimonial de don Mendel Percy Winter Zuzunaga ( ... ). 2.-
Significado probatorio del acto de defensa.- El objeto de los testimonios ofrecidos tiene
por finalidad acreditar que dado el interés público de la investigación periodística que
motivó la difusión del informe se decidió emitirlo al aire previa consulta con el
apoderado especial del canal y abogados externos de la Compafiía Latinoamericana de
Radiodifusión S.A. 24 •

De esta forma se consolida la idea de que existe un medio probatorio ofrecido por
los demandantes que debió ser observado por el juzgador penal recién a partir del 12
de mayo de 2003 .
Entonces, pese a que, según la normatividad procesal penal, en el proceso penal de
autos el plazo para postular medios probatorios (la comparecencia de testigos es uno
e ellos) era antes de la audiencia realizada el día 28 de enero de 2003, recién se
realizó el pedido casi cinco meses después. Del propio escrito de demanda fluye que
los accionantes realizaron el ofrecimiento probatorio -cuya inadmisión y
consiguiente imposibilidad de actuación se cuestiona- fuera del plazo establecido
por ley, perdiendo así toda oportunidad para ofrecer dicho medio probatorio, ya que
las testimoniales, de haber sido ofrecidas, debieron haber sido actuadas en la misma
audiencia en la que el juez examinó a los querellados.

23
Instructivas de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 62 del Expediente) y de
Ney Edgardo Guerrero Orellana, del 28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente).
24
Escrito N. º 25 de la defensa, recibido el 12 de mayo del 2003 (fs. 71, 72 del Expediente).
' .
21

29. En conclusión, debe enfatizarse que, si bien ha de procurarse la rapidez y la


pr?nti~d para llegar ~una resolución en to?o proce~~)1~d}~,ial, inclusive penal, y
mas aun en uno sumario, ello no puede desvirtuar la protecbon de la persona como
fin supremo de la sociedad y del Estado (artículo 1º de la Constitueión). Todo acto
de celeridad debe tener como propósito esencial el respeto del derecho a la tutela
ocesal efectiva. Tal sentido fluye de lo dispuesto por el artículo 125º del Código
de Procedimientos Penales, el mismo que determina que si el inculpado invoca
h hos o pruebas en su defensa, estos deben ser verificados por el juzgador en el
pl zo más breve.
E hecho que aducen los recurrentes no puede ser apreciado como una vulneración
el derecho a la tutela procesal efectiva en el ámbito relacionado con el derecho a
robar. No puede haber violación de este derecho básicamente por dos motivos. En
rimer lugar, porque el medio probatorio fue postulado fuera de los plazos legales
para hacerlo, por lo que era incorrecto que el juzgador lo aceptase. En segundo lugar
• porque, finalmente, el propio Poder Judicial, a través de la Corte Suprema, subsanó
la deficiencia formal en que habían incurrido los juzgadores de primera y segunda
instancia al no pronunciarse al respecto, considerando acertadamente que tal prueba
era irrelevante.
Por ello, es oportuno subrayar que lo pedido por los recurrentes no se inserta en el
contenido esencial del ámbito constitucionalmente protegido del derecho a la
prueba, motivo por el que este extremo de la demanda se inserta en lo prescrito por
el Código Procesal Constitucional en el artículo 5º, inciso 1, y debe ser declarado
improcedente.

C. EL ARGUMENTO DE DEFENSA RESPECTO AL ÁMBITO DE PROTECCIÓN DEL


BIEN JURÍDICO INTIMIDAD

30. Además de aducir la violación del derecho a la prueba, los recurrentes refieren que,
en el proceso penal seguido en su contra, se ha afectado su derecho a la defensa,
precisando los siguientes motivos:
Desde la fase de instrucción del proceso penal hemos alegado como argumento de
defensa técnica la atipicidad del hecho por el que se nos atribuye ser autores de delito
contra la intimidad, porque los actos de prostitución clandestina, por ser ilícitos, no se
encuentran dentro del ámbito de protección del bien jurídico intimidad. Este argumento
de defensa técnica no ha sido tratado o considerado en las sentencias dictadas en las 3
instancias de la causa penal ( ...)25 .

En la sentencia de primera instancia del proceso penal, el juzgador reseñó


claramente cuál era la estrategia de defensa utilizada por la -defensa de los
recurrentes: que la prostitución clandestina, por constituir un ilícito administrativo,
\ no se encuentra dentro de la esfera de la vida privada; y que la conducta realizada se
\J\ encuentra justificada en la medida que los querellados actuaron en el ejercicio

25
·• Demanda de hábeas corpus (fs. 43 del Expediente).

22

regular de la libertad de información26 . Pese a tal re_conoc1m1ento, los ahora


recurrentes alegan que la vulneración de la defensa técn~~a ·se produjo~uahdo se les
impidió vindicar su acción, obstaculizando la comprobaCíón de la €xÍStencia de la
mencionada prostitución clandestina27 • --
En consecuencia, lo que corresponde determinar en este punto de la sentencia es si
los argumentos de defensa esgrimidos por los querellados del proceso penal
de ieron ser analizados obligatoriamente por el juzgador al momento de resolver, o
si or el contrario, tenía éste la posibilidad de desconocerlos cuando redactó su
s ntencia.

§1. La defensa técnica como derecho

3 . La defensa de una persona es un elemento también clave de la configuración de la


/ tutela procesal efectiva, puesto que un proceso no puede considerarse como
respetuoso de la persona si no se le permite la posibilidad de presentar sus
argumentos, estrategia y elementos de respaldo jurídico necesarios. Así, la defensa
también es un derecho-regla de la tutela procesal efectiva.
Sobre su reconocimiento normativo, debemos remitimos a la Constitución cuando
reconoce en su artículo 139°, inciso 14, la existencia de

El principio de no ser privado del derecho de defensa en ningún estado del proceso( ... ).

Lo~nstrumentos internacionales ponen énfasis en ámbitos específicos del derecho a


1 efensa. El artículo 11 º de la Declaración Universal de Derechos Humanos insiste
n que se aseguren a la persona todas las garantías necesarias para su defensa. A su
vez, el artículo 14º, inciso 3, acápite "d" del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos considera pertinente requerir una defensa no sólo realizada a
título personal, sino también a través de un abogado. Por su parte, el artículo 8°,
inciso 2, acápite c de la Convención Americana sobre Derechos Humanos concede
al inculpado el tiempo y medios convenientes para que prepare y realice su defensa.

32. Teniendo en cuenta tales dispositivos, conviene preguntarse cuándo se produce una
violación del derecho de defensa. Ello ocurrirá cuando una persona no logra ofrecer
a quien la juzga los elementos necesarios para desvirtuar una acusación en su contra
o para afirmar que tiene la razón en lo que alega. Pero no todo acto que imposibilita
un correcto uso de la defensa produce un agravio al derecho.
A colación de lo expuesto, el Tribunal Constitucional español ha señalado, como
parte de la Sentencia N.º 237/1999, que

( ... ) Ja indefensión, que se concibe constitucionalmente como Ja negación de Ja tutela


judicial ( ...) ha de ser algo real, efectivo y actual, nunca potencial o abstracto, por
colocar a su víctima en una situación concreta que le produzca un perjuicio, sin que Je

26
Sentencia de primera instancia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.° 396-2001 (fs. 80 del Expediente).
27
Recurso de agravio constitucional en el proceso de hábeas corpus (fs. 250, 251 del Expediente).
' . ¡oc?
23

;_
. .-·.,-/)':.,
sea equiparable cualquier expectativa de un peligfo .. o riesgo U..). Por ello hemos
hablado siempre de indefensión ' material' y no formal, para la-~ oual resulta necesaria
pero no suficiente la mera transgresión de los requisitos configurados como garantía,
siendo inexcusable la falta de ésta, cuando se produce de hecho y como consecuencia de
aquélla. Puestas así las cosas en su punto final, parece claro que la omisión denunciada,
podría ser reprochable en el plano de la legalidad y con efectos quizá en otros ámbitos,
pero está desprovista de trascendencia constitucional para considerar enervada o
debilitada la efectividad de la tutela judicial.

r ende, queda claro que también corresponde determinar si lo que están alegando
demandantes se puede considerar como una forma de vulneración del derecho
ndamental a la tutela procesal efectiva.

33. ara comprobar la vulneración de la defensa técnica, los recurrentes solicitan que
/este Colegiado reexamine el criterio vertido por el órgano jurisdiccional respecto al
carácter de la prostitución clandestina, presumiendo que sólo así se podrá determinar
que no existe violación de la vida privada si existe un ilícito de por medio.
Ante ello, este Colegiado reitera el pleno respeto de la independencia judicial al
momento de resolver, de modo que únicamente determinará si los juzgadores
observaron, o no, los argumentos de defensa presentados. No se pronunciará ni
emitirá reflexión alguna respecto a lo que decidió la Corte Suprema en este caso,
puesto que ello implicaría que resuelva como una instancia judicial ordinaria.
Cabe resaltar que según el artículo 138° de la Constitución,

La potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por el Poder Judicial a
través de sus órganos jerárquicos con arreglo a la Constitución y a las leyes( ... ).

Una norma de este tipo sólo puede significar respeto pleno de las resoluciones
judiciales y que ningún otro órgano puede afectarlas, ni siquiera el Tribunal
Constitucional, a no ser que haya vulneración de algún derecho fundamental,
situación en la cual la proscripción prevista en el segundo párrafo del artículo 139º,
inciso 2 de la Norma Fundamental cedería ante la posibilidad de interponer una
demanda de algún proceso constitucional, según lo permite el artículo 200º.
Ahora bien, a grandes rasgos y prima facie, lo que se advierte es que en las tres
sentencias emitidas en el Poder Judicial sí se observaron los argumentos de defensa
P, o no se creyó conveniente asumirlos como válidos para resolver el caso. En cada
a de las instancias, los juzgadores establecieron que era irrelevante averiguar la
existencia de prostitución ilegal, pues ello no era objeto de juzgamiento, lo que en
cierta forma ha terminado confirmando que en su criterio la vida privada de las
personas no tiene relación alguna con la finalidad con la que realizan sus actos.

34. Pese a lo que se acaba de determinar, este Colegiado reseñará algunos parámetros
constitucionales sobre los derechos que estuvieron en juego en el proceso judicial
penal sometido a control constitucional, por ser ello necesario en virtud de la
profilaxis interpretativa que corresponde al Tribunal Constitucional en su calidad de
órgano supremo de interpretación de la Norma Fundamental (artículo 1º de la Ley
Orgánica del Tribunal Constitucional). Ello no significa que se está volviendo a
¡0/
' .

24

resolver sobre el caso del fondo, sino únicamenteé·que ''se analiz"1"á la decisión
judicial en el extremo planteado en la demanda, toda vei que sólo.a_¿fSe desvirtuará,
o validará, la tesis esgrimida por los recurrentes, además de ··sentar las bases
conceptuales para el estudio de derechos fundamentales poco desarrollados
jurisprudencialmente.
Asimismo, se pondrá énfasis en que los jueces, como miembros partícipes del
Estado, deben cumplir con las obligaciones que la propia Constitución reconoce en
el artículo 44º: una de ellas referida a garantizar la plena vigencia de los derechos
humanos. Frente a ello, al ser el órgano de control de la Constitución, según lo
previsto en el artículo 201 º de la propia Norma Fundamental, este Tribunal está
capacitado para resguardar el respeto de los derechos fundamentales de las personas.
En los siguientes puntos, se tratará de insistir en el contenido constitucionalmente
protegido de los derechos fundamentales a la información y a la vida privada, para
que a partir de allí se pueda realizar un juicio de ponderación respecto al vídeo
propalado en el programa Magaly TV. Gracias a este estudio, se determinará en el
último extremo y dentro de los márgenes que impone la presente demanda de hábeas
corpus, si hubo, o no, vulneración del derecho a la defensa técnica.

§2. La urgencia de definir los ámbitos de los derechos a la información y a


la vida privada

35. Sólo se podrá analizar la supuesta afectación del derecho a la defensa de los
recurrentes, si previamente se ubica correctamente el reconocimiento judicial de la
existencia de prostitución en la relación entre derechos fundamentales de los
querellados y la querellante.
Al respecto, los recurrentes buscaron ejercer, al momento de emitir el reportaje
mencionado, su derecho a la información. Sin embargo, a partir de un inadecuado
ejercicio de éste, el Poder Judicial determinó su responsabilidad por la afectación de
la vida privada, toda vez que ésta aparece como un límite a tal derecho. Pero, ¿qué
habrá de entenderse por derecho fundamental a la información?
Constitucionalmente, se ha previsto que toda persona puede emitir las noticias que
considere pertinentes, configurándose lo que se conoce como el derecho a la
información. En tal sentido, en el artículo 2º, inciso 4, se ha admitido la existencia
del derecho a la libertad de información. Además, la Declaración Universal de
erechos Humanos, en su artículo 19º, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, en su artículo 19º, inciso 2, la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, en su artículo IV, y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en su artículo 13 º, inciso 1, reconocen el derecho a la investigación,
recepción y difusión de las informaciones.
Como todo derecho fundamental, la información posee un elemento constitutivo que
le da sentido a su tutela constitucional, componente conocido como su contenido

~.·
esencial, concepto cuyo desarrollo se puede encontrar en la sentencia del Expediente
N. º 0050-2004-AI/TC y otros, donde se darrolla una idea institucional del mismo.
En el caso de la información, y tal como se ha desarrollado en la sentencia del
Expediente N. 0 0905-2004-AA/TC, su contenido esencial se encuentra en la
25

veracidad de lo que se manifiesta, lo cual no se refie~é;'explícitamente a una verdad


inobjetable e incontestable, sino más bien a una actitud adecuada.. de quien informa
en la búsqueda de la verdad, respetando lo que se conoce como el deber de
diligencia, y a contextualizada de manera conveniente; es decir, se busca amparar la
verosimilitud de la información.
tonces, solamente se debió ingresar a analizar la afectación de la vida privada de
la uerellante si se comprobaba la veracidad de la información. Caso contrario, ni
si iera se podría mencionar la existencia de un ejercicio del derecho a la
in ormación. Si bien no hay dudas respecto a la autenticidad de las imágenes
P. esentadas (nunca la querellada las criticó), la veracidad del reportaje emitido en el
rograma Magaly TV no se puede considerar una parte del derecho a la defensa,
sino simplemente el cumplimiento de lo mínimo que se le podría exigir a un
programa de índole periodística.

36. El ejercicio del derecho a la información no es libre ni irrestricto; por el contrario,


está sujeto a ciertos condicionamientos que deben ser respetados dentro de un
Estado democrático y social de derecho. Sólo así, con los límites que se deben
encontrar en la propia Constitución, el derecho a la información podrá convertirse
en la piedra angular de la democracia.
Es importante que en el ordenamiento internacional se haya determinado la
existencia de límites a los derechos comunicativos. En tal sentido, tanto el artículo
19º, inciso 3, acápite a del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
como el artículo 13º, inciso 3, acápite "a" de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, precisan que el ejercicio del derecho a la información 'entraña
deberes y responsabilidades especiales', por lo que está sujeto a una restricción
como es la de asegurar

(... )el respeto a los derechos o a la reputación de los demás.

En el ámbito constitucional, se ha prescrito respecto al derecho a la información,


como parte del artículo 2º, inciso 4, que los delitos cometidos a través de los medios
de comunicación social se encuentran tipificados en el Código Penal, sancionándose
ex post la afectación a un derecho fundamental, y reconociéndose de manera
xplícita un límite externo en la vida privada.
De otro lado, sobre la base del principio interpretativo de la unidad de la
Constitución, la vida privada de las personas aparecerá como límite al derecho a la
información, en el sentido que el ejercicio de uno no podrá realizarse vulnerando el
espacio del otro. Así, y tomando en cuenta su naturaleza de derecho-principio de
ambos, se buscará la optimización de sus contenidos. Por ende, es imprescindible
determinar si la preparación, filmación y divulgación de imágenes que demostrarían
una supuesta prostitución ilícita está protegida por el derecho a la información de los
recurrentes o si, por el contrario, ello se configura como una vulneración del ámbito
de protección del derecho a la vida privada de la querellante. Ello hace necesaria la
aplicación del test del balancing o ponderación.
26

37. La vida privada de las personas es un límite válicr~d~i derecho a la información. Por
ello, corresponde fijar algunos contenidos básicos del primé-ro de los derechos
mencionados con el fin de controlar jurisdiccionalmente el segundo.
Lo importante de dotar de un contenido constitucionalmente protegido a la vida
privada en el presente caso se centra en que los recurrentes aseveran que la violación
a su derecho a la tutela procesal efectiva, en el sentido de derecho a la defensa
técnica, se basa en una consideración equívoca. Debe determinarse, por tanto, si
dentro del derecho a la vida privada se puede dejar de abrigar un ámbito como el de
la prostitución clandestina, máxime si el Poder Judicial ya tomó una decisión clara y
concreta, al considerar que sí la protege.
En primer lugar, es menester observar cómo ha sido reconocida en el ordenamiento
jurídico. En la Constitución, como derecho-regla base se ha prescrito en el artículo
2°, inciso 7, que toda persona tiene derecho a la intimidad personal y familiar.
Además, existen otros dispositivos que siguen refiriéndose a este tema dentro del
mismo artículo 2°: el impedimento de que los servicios informáticos no suministren
informaciones que afecten la intimidad personal y familiar (inciso 6); la
inviolabilidad de domicilio (inciso 9); el secreto e inviolabilidad de comunicaciones
y documentos privados (inciso 1O); entre otros. Y pese a que el desarrollo
constitucional de la materia es disperso, lo cierto es que la Declaración Universal de
Derechos Humanos le da cierta coherencia y unidad. Así, en el artículo 12º se
sostiene que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su
familia, su domicilio o su correspondencia, motivo por lo cual se expresa el derecho
a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Un planteamiento similar
se puede encontrar en el artículo 17º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y en el artículo 11 º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
(sobre todo incisos 2 y 3). Menos amplio es el reconocimiento mostrado en el
artículo V de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que
se restringe a señalar que toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra
los ataques abusivos a su vida privada y familiar.
Como se observa, existe disimilitud de conceptos entre la normatividad nacional e
internacional, que por ello exige su reconducción hacia un criterio unitario,
básicamente planteado a partir de la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la
Constitución y del artículo V del Código Procesal Constitucional. Básicamente
planteamos que el derecho-principio reconocido es la vida privada, y la intimidad,
uno de sus derechos-regla.

38. Con respecto al bien jurídico tutelado en la Constitución, no cabe duda que la vida
privada refleja uno de muy difícil comprensión, tanto así que algunos consideran
que se trata de un concepto jurídico indeterminado. No obstante ello, juzgamos que
es necesario plantearse sobre él un concepto inicial y preliminar.
Son diversas las posturas para explicar el significado de la vida privada. Algunas la
conciben como aquella zona de la persona que no es pública, por lo que nadie debe
tener acceso a ella. Sin embargo, más correcto es tratar de otorgar un sentido
' '

27

positivo. Así, sobre la base del right to be alone (derec]J.o .<:t estar en soledad) 28 , se ha
estimado apropiado afirmar que es el ámbito personal en~l~cual un s~r humano tiene
la capacidad de desarrollar y fomentar libremente su personalid0,d': Por ende, se
considera que está constituida por los datos, hechos o situaciones desconocidos para
la comunidad que, siendo verídicos, están reservados al conocimiento del sujeto
1sm y de un grupo reducido de fgersonas, y cuya divulgación o conocimiento por
otros trae aparejado algún daño 9. De esta forma se ha llegado a definirla,
entando su faz positiva, como
( ...) el reducto de lo personal no encuentra su confín en la cárcel de la propia
individualidad( ... ) sino que ella sirve de plataforma para la integración del ser humano
con el círculo de ciertos allegados (especialmente a través de los lazos familiares), con
un ambiente físico (el domicilio) y con el ambiente inmaterial de sus manifestaciones
espirituales (la correspondencia, las comunicaciones de todo tipo, los papeles
privados)30 •

En la jurisprudencia tampoco se ha rehusado la posibilidad de definir un concepto


como éste. Este Colegiado ha señalado, a través de un fundamento de voto en la
sentencia del Expediente N.º 0072-2004-AA/TC, que la vida privada implica
necesariamente la posibilidad de excluir a los demás en la medida que protege un
ámbito estrictamente personal, y que, como tal, resulta indispensable para la
realización del ser humano, a través del libre desarrollo de su personalidad, de
conformidad con el artículo 2° inciso 1 de la Constitución. De esta manera, no sólo
se hace hincapié en un ámbito negativo de su configuración, sino también en el
positivo.
Igualmente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso von Hannover c.
Alemania (Application N.º 59320/00), del 2004, estableció que
( ... ) la importancia fundamental de la protección de la vida privada desde el punto de
vista del desarrollo de la personalidad que tiene todo ser humano. Esa protección( ... ) se
extiende más allá de círculo privado familiar e incluye también la dimensión social. El
Tribunal considera que cualquier persona, aun si es conocida por el público, debe poder
gozar de una 'legítima expectativa' de protección y respeto de su vida privada.

De ello se concluye que únicamente a través del reconocimiento de la vida privada


a persona podrá crear una identidad propia, a fin de volcarse a la sociedad, toda vez
que aquel dato y espacio espiritual del cual goza podrá permitírselo.
La vida privada es un derecho fundamental en primordial relación con la intimidad.
El último de ellos tiene una protección superlativa dado que configura un elemento
infranqueable de la existencia de una persona; la vida privada, por su parte, la
engloba y también incluye un ámbito que sí admite algunas intervenciones que
28
WARREN, Samuel y Louis BRANDEIS El derecho a la intimidad (The Right to Privacy, 1890).
Madrid, Cívitas, 1995. pp. 24, ss.
FERREIRA Rus10, Delia Matilde. El derecho a la intimidad. Análisis del artículo 1071 bis del Código
Civil: A la luz de la doctrina, la legislación comparada y la jurisprudencia. Buenos Aires, Editorial
Universidad, 1982. p. 52.
ZAVALA DE GONZALES, Matilde. El derecho a la intimidad. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, 1982. p.
82.
28

habrán de ser consideradas como legítimas, vinculándose inclusive con otros


derechos como la inviolabilidad de domicilio, preyi~ta, en el artículo 2º, inciso 9 de
la Norma Fundamental. ·· . .:' :'" .
·' .. ?

·-} ' .• ..

39. En el presente caso, el ámbito de la vida privada que estaría siendo objeto de
vi lación es la intimidad personal, zona que también merece protección superlativa
a ravés del tipo penal descrito en el artículo 154 º del Código Penal. En ella, la
P. rsona puede realizar los actos que crea convenientes para dedicarlos al
ecogimiento, por ser una zona ajena a los demás en que tiene uno derecho a impedir
, ntrusiones y donde queda vedada toda invasión alteradora del derecho individual a
la reserva, la soledad o el aislamiento, para permitir el libre ejercicio de la
personalidad moral que tiene el hombre al margen y antes de lo social 31 • Como lo
señala este Colegiado en su sentencia del Expediente N.º 1797-2002-HD/TC, es el
poder jurídico de rechazar intromisiones ilegítimas en la vida íntima o familiar de
las personas.
De esta forma, la intimidad protegía todo acto dentro de un espacio personal de la
querellante, como puede ser las relaciones sexuales que practique, con prescindencia
de la motivación o la causa de dicho hecho. Queda claro, entonces, que su derecho a
la vida privada sí protegía la posibilidad de evitar que otros se inmiscuyan y
reproduzcan en un canal de televisión los actos sexuales que realizó. Sin embargo,
esto no quiere decir que, si se presenta un ilícito, la investigación periodística que se
realice no puede estar también protegida, haciendo disminuir la protección del
ntenido accidental del derecho a la vida privada de la persona. Pero, sobre la base
objetiva del contenido esencial de cada uno de los derechos en juego (vida privada e
información), se efectuará a continuación un análisis ponderativo para comprobar si
la judicatura ordinaria analizó correctamente, o no, el medio de defensa utilizado por
los querellados respecto a la existencia, o no, de prostitución clandestina.

§4. La ponderación entre la información y la vida privada

40. Si bien la relación existente entre los derechos a la vida privada y a la información
es una de las más clásicas en el Derecho, en muchos casos se ha dado una respuesta
poco idónea a la teoría de los derechos fundamentales. Así, se ha propuesto la
primacía de la información en virtud de la aplicación equívoca de la teoría
valorativa de las preferred fredoms al sistema constitucional, postura doctrinal que
propendería a una jerarquía entre los derechos fundamentales. Pero, de otro lado,
también se manifiesta y se presencia una prevalencia de la información, basándose
en el efecto irradiante que posee respecto al resto de derechos. Pero no hay que
olvidar que los derechos fundamentales (todos, sin excluir ninguno) están en
igualdad de condiciones dentro de la Constitución.

31
CARRANZA, Jorge A. Los medios masivos de comunicación y el derecho privado. Un problema
contemporáneo: Los avances de la tecnología comunicacional sobre el individuo y la sociedad.
Buenos Aires, Lerner, 1975. p. 41.
29

Por eso, lo que corresponde realizar es una determinac;ión de los contenidos de cada
uno de los derechos involucrados. Sólo así se Uég~{a' la delimitación adecuada de
sus contornos. Para ello, será necesario optar por el método•gé'la ponderación, con
una utilización mixta de los criterios de razonabilidad (propios de cualquier relación
tre derechos fundamentales) y de desarrollo colectivo (exclusivo de los derechos
de espeto de la persona y los comunicativos).

4.a. La razonabilidad de la medida

razonabilidad es un estándar de control de una acción que, como en el caso


c ncreto, está referido a la emisión de imágenes respecto a los actos sexuales
ometidos por la querellante con otro sujeto.
Incluye, dentro de sí, tres juicios claramente establecidos: la adecuación, la
necesidad y la proporcionalidad, en cada uno de los cuales se debe dejar sentado si
los argumentos de los recurrentes tienen, o no, sentido.

4.a.i. El juicio de adecuación

42. A través de la adecuación, la conclusión a la cual se arribe debe ser lo más ajustada
posible a la finalidad de la Constitución, explícita o implícitamente reconocida. En
tal se ido, la acción que realice la persona debe ser conveniente, jurídicamente
hab do (la norma habrá de ser accesible y previsible) y contar con un fin legítimo.
E e juicio aplicado a la relación entre información y vida privada permite
eterminar que sólo existirá una solución adecuada, si es que la noticia sobre la cual
versa la información no desconoce el objetivo previsto en la Constitución en su
artículo 1º (la persona es el fin supremo de la sociedad y del Estado) y que se
materializa en la vigencia del respeto de los ámbitos de la vida privada de una
persona, por más pública que ésta sea.
Por tanto, ¿es permisible que el derecho a la información pueda tocar temas tan
sensibles como las relaciones sexuales de una persona, por más que haya estado en
un supuesto de prostitución clandestina? Este Colegiado considera que no.
La sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, en el caso Lawrence c. Texas,
del 20 3 (se trata de un caso en que hubo una intervención estatal a un domicilio en
el al dos personas practicaban relaciones homosexuales), también está en la
isma línea:

La libertad protege a la persona de intrusiones gubernamentales arbitrarias en una


vivienda u otro lugar privado( .. .). El derecho de la libertad se extiende más allá de los
límites espaciales. La libertad supone una autonomía de la persona que incluye libertad
de pensamiento, credo, expresión y cierta conducta íntima. El presente caso involucra la
libertad de la persona tanto en su dimensión espacial como en sus más trascendentes
dimensiones.

43. En el caso de autos, el reportaje emitido en el programa Magaly TV, tal como había
sido propalado, no respetaba de ningún modo a la persona sobre la cual versaba el
mismo. Como se puede apreciar de su transmisión, no existe la más mínima
Jo:Y

30

consideración por la querellante ni por su vida privada. Además, no se ha respetado


la inviolabilidad de domicilio (artículo 2°, incis~ytde la Constitución), derecho que
protege también las actividades realizadas por una persona en.lclhabitación un hotel.
n pendientemente del fin con el que se realiza el reportaje~ lo importante en este
pun es analizar si con él se respetaban los valores y principios previstos en la
No a Fundamental: ni la democracia se veía favorecida con un reportaje de este
tip y menos aún la dignidad de la persona podría ser argüida como sustento jurídico
de mismo. Nada productivo para el Estado democrático y constitucional de derecho
se ha de conseguir con el vídeo sobre 'Las Prostivedettes', ni con la emisión de
i . ágenes que muestran partes íntimas de la querellante, máxime si los medios de
qbmunicación social están obligados a colaborar con el Estado en la educación y
formación moral y cultural de la nación, tal como lo precisa el artículo 14 º, in fine,
de la Constitución.
Queda claro, entonces, que la utilización del argumento de la prostitución
clandestina no ayudaba ni ahondaba en nada en el tema de la adecuación de la
medida realizada por los demandantes.

4.a.ii. El juicio de necesidad

44. El criterio de necesidad importa la ausencia de una solución más efectiva y


adecuada de la que se esté tomando. Lo que se busca realizar a través de este juicio
es elegir, entre las medidas posibles, la mejor que exista.
Asumiendo este argumento, se ha señalado que la vida privada
( ... )es un derecho fundamental, razón por la cual las leyes que pretendan limitarlo han
de contar con una muy sólida justificación. Deben ser necesarias para satisfacer un
imperioso interés estatal 32 .

Es relevante, por tanto, para evitar afectar la vida privada de una persona, que el
ejercicio del derecho fundamental a la información se realice sin excesos. Y de otro
lado, en pos de la optimización de cada derecho en juego, buscar que la medida
utilizada permita el mejor desarrollo posible del derecho a la vida privada, tal como
ha debido suceder en el presente caso.

45. La propia Corte Suprema, en el proceso penal seguido contra los demandantes,
recisó que
( ... ) en el caso materia de incriminación se evidencia una injerencia ilegítima a la
intimidad, pues el reportaje televisado 'Las Prostivedettes' exhibe a Mónica Adaro
Rueda manteniendo relaciones sexuales con una persona de sexo masculino. Que
filmaciones de tal naturaleza constituyen formas de cómo se puede penetrar y
quebrantar las fronteras del entorno de la intimidad propia de cada persona, ya que
evidentemente no era una información de interés público. Más reprobable y desvalorada

32
SCHNEIDER (State interest analysis in Fourtenth amendment 'privacy' law), cit. por Pablo Lucas
MURILLO DE LA CUEVA. El derecho a la intimidad. En: "Revista Jurídica del Perú". Trujillo, año
XLVIII, N.º 14 (ene. - mar. 1998). p. 92.
..

31

resulta la conducta sub examen, al haber reconocido los propios sentenciados que
provocaron el encuentro sexual instruyend9 al llamado 'contacto' para que oficie de
. . d 33 • . .• .

mstlga or . _.; r!r 1. ·
~
S· · .. ,.

Lo importante en un caso como éste es determinar si la piopalación del reportaje en


canal televisivo de señal abierta era necesario para cumplir con el objetivo de
infi rmar, y si la forma en que éste se realizó se puede considerar como válida a
pa ir de la búsqueda de protección de la vida privada de las personas. Por ello, este
C legiado se centrará en dos aspectos relevantes; el primero, relacionado con el tipo
d imágenes emitidas y, el segundo, con la urgencia de descubrir una red de
ostitución clandestina.

n tema que vale la pena resaltar está referido al tipo de imágenes que el reportaje
1
emitió. En primer lugar, debe tomarse en cuenta el momento en que se emitieron las
imágenes: la transmisión se produjo a las nueve de la noche, horario en que se
transmitía -y aún hoy se transmite- Magaly TV. En ese momento, ese horario era
considerado ya de carácter familiar 34 , y por lo tanto no era correcta la difusión de
imágenes como las contenidas en 'Las Prostivedettes', máxime si, según el artículo
27º del Texto Único Ordenado de la Ley de Telecomunicaciones, Decreto Supremo
N.º 013-93-TCC, vigente en el momento en que se emitió el reportaje, se
dem ndaba a los medios de radiodifusión que puedan
( ... ) difundir una programación que mantenga los principios formativos que relieven la
dignidad eminente de la persona humana y la defensa de la familia como célula básica
de la sociedad, así como los demás valores que proclama la Constitución Política del
Perú como factores de integración, de identidad nacional y de pacificación.

Nada de lo previsto en esa norma fue respetado en la emisión del reportaje. Es más,
se debió evitar la difusión de imágenes que puedan afectar algún derecho de las
personas, tal como ocurre cuando se cubre el rostro de alguien (el ejemplo más
clásico de ello es cuando aparece un menor de edad, o también cuando testifica
alguien que no desea ser reconocido), ya sea tanto con su consentimiento o sin él,
cosa que tampoco ha ocurrido en el caso de la querellante. Un discurso visual
~ requiere, además de veracidad, ser necesario para cumplir su objetivo.

47. En el caso de autos se ha dicho que el reportaje buscaba demostrar una red de
rostitución en el vedettismo nacional, y que para ello era necesario mostrar a una
bailarina, como era la querellante, justamente manteniendo relaciones sexuales sin
autorización legal para hacerlo. Supongamos que estuviese permitida la filmación de
la persona en la habitación de un hotel, tal como sucedió en este caso, ¿se faculta,
aun así, que el medio de comunicación pueda mostrar las partes íntimas de la
persona involucrada? En el vídeo presentado 35 , se observa con claridad cómo la

33
Sentencia de la Primera Sala Penal Transitoria Corte Suprema en el proceso de delito de
violación a la intimidad. R.N. Nº 3301-04 (fs. 96 del Expediente).
34
Actualmente, en el artículo 40º de la Ley de Radio y Televisión, Ley N.º 28278, se señala que el
horario familiar"( ... ) es el comprendido entre las 06:00 y 22:00 horas".
35
Vídeo del programa (anexado al Expediente).
32

querellante se desnuda -sin saberlo- frente a la cámara, y son vistas sus partes más
íntimas (zonas pudendas), sin que se busque evitar tal hecho. Las únicas imágenes
cubiertas (a través de un cuadrado negro en la pantalla) fueron las del rostro de la
persona que mantuvo relaciones con la querellante.
Queda claro, además, que no hubo consentimieptg ., qe la querellante para la
filmación y menos para la difusión del vídeo del~ que
fue parte, tal como se ha
- lado supra, y esto hace aún más ilícito el reportaje. ".. ·

tema que se debe mencionar está relacionado con la ilegalidad aducida respecto
a 1 prostitución no autorizada. He aquí el tema principal de la supuesta afectación
de derecho a la defensa, pues se constituye como soporte del argumento presentado
p r los recurrentes en el proceso penal que se siguió en su contra, y que fue
puestamente desconocido por el juzgador.
e considera, en el fondo, que los querellados actuaron de acuerdo a derecho, toda
vez que presentaron un reportaje, haciendo uso de su derecho a la información, con
el fin de descubrir una red de prostitución en la farándula limeña. Queda claro que la
prostitución clandestina debe estar proscrita por ser un oficio no permitido en
nuestro ordenamiento.
Al respecto, alegan los demandantes a través de su abogado, que la prostitución
clandestina es un acto no aceptado en Derecho, por lo que habría que considerarlo
como un ilícito o injusto administrativo 36 . Por ello, a su entender, debía analizarse
en primer término si existía dicha red para que, en segundo lugar, se pueda
desconocer una protección superlativa de la vida privada. Considera que le incumbió
al juzgador averiguar si el ilícito aducido se había producido en la realidad, pues
sólo así se hubiese protegido plenamente a los recurrentes.
Frente a ello, para justificar la irrelevancia penal del ejercicio de la prostitución
clandestina de la querellante en la responsabilidad de los recurrentes en el delito
contra la intimidad, el Procurador Público del Poder Judicial consideró pertinente
afirmar que

( ... ) el juez penal, en una extensa sentencia que consta en autos, ha señalado Jo
siguiente: 'No importa, que Jo que realizó Ja señora Adaro en aquel cuarto de hotel, sea
un acto de prostitución o no, no importa que haya estado libando licor con el seflor
Arancibia o que hayan estado jugando a las escondidas porque no es materia del proceso
penal, lo que importa es que existió una violación flagrante de su derecho a la
intimidad37 •

Por ende, la discusión en sede constitucional debe restringirse a determinar si era


importante que el juez analice la aducida prostitución clandestina, y concluir en si
ello comportaba dejar de proteger la vida privada de las personas.
En realidad, ¿qué implica la actividad de la prostitución clandestina? Su ejercicio
está regulado básicamente a través de la Ordenanza N.º 141 de la Municipalidad

36
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia pública del 17 de octubre de 2005).
37
Declaración del Procurador Público del Poder Judicial (Audiencia Pública del 17 de octubre de
2005).
33

Metropolitana de Lima, Sobre Obligatoriedad de Portar Carné de Salud, la misma


que señala en su artículo 6° que
,.
Las personas que ejerzan el meretricio y/o se desempeñen como acompañantes de baile
en boites, clubes nocturnos, cabarets y similares, adeipás, del Carné de Salud, están
obligadas a poseer un Certificado de Control Periódicó epidemiológicor serológico y
tebeciano, los cuales serán expedidos por la Autoridad Sanitaria Muniéipai'por períodos
quincenales, trimestrales y semestrales, según corresponda.

caso de que no se cumplan estas exigencias, según el artículo 14 º, la Dirección


de Salud y Bienestar Social de la Municipalidad podrá sancionar inclusive con una
Ita a la persona infractora dedicada a tal actividad.

49. ¿Era o no relevante la comprobación de prostitución clandestina en el caso de autos?


1
A criterio de este Colegiado, la existencia de este tipo de prostitución es un hecho
que sí ameritaba ser conocido por la sociedad, máxime si a través de su
conocimiento podría llegar a protegerse convenientemente la salud en tanto derecho
social previsto en el artículo 7° de la Constitución.
Pero una cosa es que se llegue a informar sobre la supuesta red de prostitución
existente y otra muy distinta que se vulnere ilícitamente los derechos fundamentales
de las personas, en este caso el derecho a la vida privada. Es necesario informar,
pero no traspasar los límites externos de la vida privada. Bastaba hacer un
seguimiento de la persona que se estaba investigando o mostrar el momento en que
se hacía el trato. Pero no puede ser aceptable, en un Estado democrático y social de
derecho, que una cámara se introduzca subrepticiamente en la habitación de un hotel
para que luego las imágenes captadas muestren públicamente las partes íntimas del
cuerpo de una persona. Ello es inaceptable y excesivo. Con la propia transmisión del
mensaje (desnudo), se ha terminado desdiciendo y sobrepasando el motivo alegado
respecto al reportaje televisivo (presumible prostitución clandestina).
Por ser irrelevante analizar el fin del reportaje (ilícito administrativo manifestado),
no puede considerarse superado el juicio de necesidad en el caso planteado, pues lo
único claro del vídeo emitido es que éste terminó afectando el derecho fundamental
a la vida privada de la querellante.
Lo que también debe tenerse en consideración es que un periodista no es fiscal o
juez para, en su investigación, calificar figuras delictivas y, sobre la base de ello,
afectar derechos fundamentales ilícitamente. Lo que le corresponde hacer en tal caso
es dar cuenta al Ministerio Público o al Poder J_udicial, para que estos actúen de
acuerdo a sus competencias.

4.a.iii. El juicio de proporcionalidad

50. A través de la proporcionalidad se procura que cada solución a la cual se arribe


responda a una conveniencia constitucional o finalidad de la determinación de
contenidos de cada uno de los derechos que están en juego. Es decir, busca que el
resultado del acto interpretativo responda al objeto perseguido por la ponderación
realizada.
111

34

En el caso de la relación entre vida privada e información, se procura que ambos


derechos tengan la mayor efectividad posible, y que uno y otro sean protegidos de
una manera adecuada, máxime si ha habido circ~stancias que demuestran la
desproporcionalidad del reportaje emitido. . _, t_:. ·,: · • •
Según este juicio, quizás hubiese bastado, para concretar el propósito del reportaje,
que éste mostrase a la persona teniendo relaciones sexuales, pero es excesivo y
xa rado haber presentado públicamente (a través de un medio de comunicación
soci 1) el cuerpo desnudo de la querellante. Es decir, en este caso era irrelevante
sa er si había, o no, prostitución clandestina. La violación de la vida privada se
c ncretaba con la emisión de imágenes como las del vídeo.

s1(En este tema, resulta particularmente llamativa la actuación realizada por los
querellados en la comisión del delito de violación de la intimidad, pues demuestra el
poco interés mostrado en la protección del derecho a la vida privada de la víctima.
Así, debe constar cómo los propios inculpados del proceso penal, ahora
demandantes en el proceso constitucional, propiciaron la comisión del ilícito
administrativo, el cual, a su vez, es alegado ahora como parte de su derecho a la
defensa. Ellos mismos pusieron a la persona que tuvo relaciones sexuales con la
querellante, tal como la propia recurrente lo relata:

(.. .)como parte de una investigación periodística y debido a que habían muchos indicios
que sefialaban que la prostitución clandestina se había enquistado entre las vedettes de
nuestro medio ( ...) decidimos averiguar qué tan ciertos eran estos indicios. Fue así que
después de una larga investigación llegamos hasta una proxeneta conocida con el
nombre de 'Corín', quien aseguró tener entre las mujeres que ella ofrecía vedettes
conocidas de la televisión, fue así que luego de llamar a la persona que se hizo pasar
como cliente logramos comprobar en la investigación que la vedette Yesabella y
Mónica Adara se dedicaban a la prostitución clandestina ( ...)38 •

De ello se advierte la intencionalidad de los propios querellados para que las


imágenes sean captadas, pues colocaron una cámara de filmación de manera oculta
(y pese a que la querellada la buscó, no la encontró, tal como se observa en el vídeo
del programa39 ), y enviaron una persona para que contacte intencionalmente a la
bailarina que querían descubrir. Como se puede ver, los recurrentes nunca tuvieron
interés alguno en proteger la vida privada de la víctima, ni en poner a conocimiento
de la autoridad policial o fiscal supuestos ilícitos penales (o administrativos), sino
pr palar un reportaje sobre un tema reservado para las investigaciones de las
utoridades públicas -o en todo caso, presumir tal ilícito-. De esta forma, y tal como
el mismo abogado de los demandantes lo reconoce 40 , hubo afectación del principio
de proporcionalidad en el reportaje realizado.

38
Instructiva de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 62 del Expediente). Lo
mismo fue señalado por el otro coinculpado [Instructiva de Ney Edgardo Guerrero Orellana, del
28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente)].
39
Vídeo del Programa (anexado al Expediente).
40
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005):
considera desproporciona! la actuación de sus defendidos.
35

4.b. El desarrollo colectivo en la medida


~ ~ ·"ª .
52. Luego de concluir con el análisis de la ponder'!ciptú s~gún
parámetros genéricos,
debe efectuarse un examen desde el punto de visto específico . .. I'~~
En cuanto a la relación entre los derechos a la información y a la vida privada, debe
· istirse en la correspondencia existente en derecho entre lo público y lo privado.
Un buena muestra de esta distinción se constata en el Constitucionalismo Histórico
na ional. Así, el artículo 20º de la Norma Fundamental de 1867 consideraba que no
ex stía responsabilidad de la prensa cuando los asuntos eran de interés general,
si ación que variaba completamente cuando mediaba un interés privado, o como
e a misma denominaba, 'publicaciones sobre asuntos personales' .
conclusión, debe establecerse cuándo se está realmente frente a un ' discurso
'blico' , teniendo en cuenta que este incluye un desarrollo colectivo de la sociedad.
ste tipo de discursos

( ... ) está en la base de una serie de distinciones ( ...): asuntos de interés público (matters
of public interest) por oposición a los que no la tienen, intimidad (privacy), figuras
públicas y simples particulares (public figures, private persons)41 •

En el análisis de la validez del derecho a la información o a la vida privada se tendrá


como característica esencial e imprescindible su acercamiento a una base razonable
para el mejoramiento social y personal de los miembros de la colectividad. Sólo de
este forma podrá ser entendido el interés público en una información vertida por los
medios de comunicación social. Este desarrollo colectivo se materializa en dos
ámbitos: uno subjetivo (proyección pública) y otro objetivo (interés del público).

4.b.i. El juicio de proyección pública

53. Un primer aspecto respecto a la formación de la opinión pública por intermedio de


la información vertida por los recurrentes se refiere a la validez de la proyección
pública en el caso concreto. Se asume que el grado de conocimiento de la población
respecto a ciertos personajes conocidos hace que la protección de su vida privada
puede verse reducida.
En el caso concreto, por lo tanto, se aduce la proyección pública de la querellante
para justificar la intromisión en su vida privada. Para justificar ello, el abogado
defensor de los demandantes señala que
Magaly Medina es la principal exponente de la prensa chicha televisiva y( ...) la prensa
no convencional tiene dos temáticas fundamentales, que son los dos arquetipos de la
sociedad cuantitativamente más importantes de este país ( ... ). Entonces, dentro de esa
sociedad, los dos arquetipos fundamentales son la vedette y el futbolista( ... ). De lo que

41
Análisis del proyecto de MEIKLEJOHN, rec. por Pablo SALVADOR CODERCH. El mercado de las
ideas. Madrid, CEC , 1990. p. 28 .
36

42.
acontece es esto, para el público y la temática que había estaba dentro del formato del
canal, si ésa es la idea, dentro del formato del programa estaba la temática"
- J,-1. r_. :
Frente a tal aseveración, en el proceso penal que , se 'l'es siguió por violación a la
intimidad, el juzgador señaló que '. .•,.

( ... )aun cuando admitamos de manera forzada que la agraviada Mónica Adaro es líder o
corriente de opinión en nuestro país, justo es sefialar que las revelaciones hechas sobre
ella nada tienen que ver con la actividad por la cual es públicamente conocida: su labor
como cantante y bailarina ( ... )43 •

os posiciones encontradas como las que mostramos, corresponde formular


algu as precisiones sobre lo que puede aseverarse con relación al juicio de
pro ección pública y su relación con los derechos fundamentales involucrados.

54. Cuando un suceso involucra a una persona conocida por todos, existe una mayor
preocupación del resto de gente en saber sobre ella o conocer lo que los otros opinan
sobre la misma. No es que haya una protección desigual con respecto a su vida
privada, sino que simplemente se está reconociendo una diferenciación.
Pero, ¿por qué brindarle mayor protección las personas sin proyección pública frente
a los que sí la tienen? Para responder a esta interrogante se impone un análisis tanto
de la importancia de sus actividades como de su posibilidad de respuesta ante un
ataque desmedido, toda vez que el acceso que tienen a los medios de comunicación
social es mucho mayor que el que de los particulares.
Lo que también es cierto es que existen diversos tipos de personas con proyección
pública, cada una de las cuales cuenta con un nivel de protección disímil. Según el
grado de influencia en la sociedad, se pueden proponer tres grupos de acuerdo con el
propósito de su actuación:
':" Personas cuya presencia social es gravitante : Determinan la trayectoria de una
sociedad, participando en la vida política, económica y social del país. Ellas son
las que tienen mayor exposición al escrutinio público, por cuanto solicitan el
voto popular.
Personas que gozan de gran popularidad sin influir en el curso de la sociedad:
Su actividad implica la presencia de multitudes y su vida es constantemente
motivo de curiosidad por parte de los particulares, aunque tampoco se puede
negar que ellos mismos buscan publicitar sus labores, porque viven de la fama.
Personas que desempeñan actividades públicas, aunque su actividad no
determina la marcha de la sociedad: Sus actividades repercuten en la sociedad,
pero no la promueven, como puede ser el caso de los funcionarios públicos.
Como se puede dar uno cuenta, la querellante y uno de los querellados se insertan en
el segundo grupo de personas con proyección pública.

t-42- Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005).
43
Sentencia de primera instancia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.º 396-2001 (fs. 82 del Expediente).
37

55. Lo que queda por dilucidar en el caso es si era relevante para determinar la
intromisión de la vida privada de la persona el hecho. ~e5,qt!e1 ella era una bailarina
conocida, y si es que para tal propósito se requefía ) íVériguar la_ existencia de
prostitución clandestina. ,,.,
En un caso de Jurisprudencia Comparada, se publicaron en un semanario diversos
artículos titulados 'Mi vida' como si la propia artista, protagonista de estas historias,
los hubiese escrito, lo cual era falso . Por ello, se señaló en la Corte de Apelaciones
de París, en el caso de Marlene Dietrich, que
( .. .) las vedettes están protegidas por los mismos prmc1p1os (generales), y no
corresponde hacer una excepción en lo que a ellas concierne, bajo el pretexto espacioso
de que ellas buscan una publicidad indispensable a su celebridad.

ntonces, las personas que se dedican al vedettismo también gozan de la protección


de su derecho a la vida privada, y más aún de su intimidad, por más proyección
pública que realicen de sus actividades. Es inaceptable, por ello, que en el caso de
autos se asevere, o se deje sentado, que porque la querellante era una persona
pública, podía vulnerarse o transgredirse su derecho a la vida privada, y exponerla
gratuitamente a un fútil escrutinio de la comunidad.

4.b.ii. El juicio de interés del público

56. El segundo gran tema respecto al desarrollo colectivo está referido a los asuntos que
merecen una atención especializada de la sociedad. En él se demuestra cómo una
persona puede terminar informando un asunto que imperiosamente merece ser
conocido por los demás, y que ello justifica alguna intromisión de la vida privada de
alguien. Ello tampoco ha de impedir la protección de los derechos de los afectados,
sino simplemente la disminución de los límites externos de uno de ellos.
Respecto a la filmación realizada, se afirma que ésta versaba sobre una cuestión de
interés general, lo cual justificaría la posibilidad de invadir la esfera personal de la
querellante, pues

( ... )debido a que era un tema de interés público, había que demostrar la penetración de
la prostitución en el ambiente artístico y al espectáculo ya que muchas personas utilizan
los medios de comunicación como artistas y finalmente no lo son, dejando en claro que
el fin fue hacer conocer un hecho de interés público 44 •

Por tanto, corresponde ahora analizar qué se entiende por juicio del interés del
público, pues solamente a partir de ello se podrá determinar si el juzgador estuvo
acertado en no tomar en consideración una defensa técnica como la referida a la
prostitución clandestina de la querellante.

57. El criterio en mención está en relación directa con la formación de la opinión


pública. Lo público es una garantía de respeto a lo privado si se asume el rol del

44
Instructiva de Ney Edgardo Guerrero Orellana, del 28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente).
38

Estado, pero no debe olvidarse que la sociedad se preocupa también del respeto de
sus miembros y de evitar la invasión de los ámbitos personalt¡_s.
De esta forma, no se puede argüir como válida, por más~·ifl.térés del público que
exista, una intromisión ilegítima en el ámbito privado de las persofüi.s, ya que al
medio de comunicación social

(... ) sólo le corresponde protección en el tratamiento de cuestiones que afecten lo


público. Pero la prensa pierde la protección jurídicamente reforzada de su función
política cuando injustificadamente penetra en la esfera puramente privada para exponer,
sin interés público, la vida privada de las personas o a una discusión que dafie su
honor" 45 •

eterminar correctamente la formación de la opinión pública, se ha considerado


pert ente observarla desde un doble punto de vista. Normativamente, se protege
exc sivamente el discurso cuya importanéia implica una real y efectiva
p icipación de los ciudadanos en la vida colectiva, en clara referencia a las
materias relevantes para el proceso democrático de autogobiemo. Descriptivamente,
es el discurso que interesa a una parte del público o a todo él en el sentido de
presentarse, en el ámbito ético-político, como actitud que tiende a compartir e
identificarse con las inquietudes y necesidad ajenas, y, de forma jurídica, como un
compromiso de los poderes públicos de hacer efectiva la igualdad material.

58. No debe confundirse interés del público con mera curiosidad. Es deleznable
argumentar que cuando muchas personas quieran saber de algo, se está ante la
existencia de un interés del público, si con tal conocimiento tan solo se persigue
justificar un malsano fisgoneo.
ste Colegiado ha reconocido la importancia del derecho a la información, pero en
estrecha vinculación con su rol democrático, cosa inexistente cuando se está ante un
acto de curiosidad. Lejos de él, su protección debería disminuir. Hablando de la
expresión y la información, se ha señalado, en la sentencia del Expediente N. º 0905-
2001-AA/TC, que
( ... ) ellas no constituyen una concreción del principio de dignidad del hombre y un
complemento inescindible del derecho al libre élesenvolvimiento de la personalidad.
También se encuentra estrechamente vinculadas al principio democrático, en razón de
que, mediante su ejercicio, se posibilita la formacióµ·, mantenimiento y garantía de una
sociedad democrática, pues se permite la formación libre y racional de la opinión
pública.

De otro lado, en un caso de Jurisprudencia Comparada (Corte Suprema de Justicia


de la Nación argentina, Causa 1985-B-114, Caso Ponzetti de Balbín c/ Editorial
Atlántida), el juzgador afirmó que si bien es cierto que es de interés público conocer

45
SCHEUNER (Pressfreiheit) , cit. por Juan José SOLOZÁBAL ECHAVARRIA. "La libertad de expresión
desde la Teoría de los Derechos Fundamentales". En : Revista Española de Derecho
Constitucional. Madrid , año 11, N.0 32. p. 107.

39

la salud de un político célebre, no lo es menos qu,e dicho interés no justifica invadir


su vida privada ni tampoco difundir las fotos de dicha pe~s.qi;ia en estado agonizante.
Asimismo, en el ámbito internacional, se ha dejado sentadó claramente qué significa
el interés del público referido a la toma de imágenes relacionada con•,la vida privada
de las personas. Este criterio marca claramente el límite del derecho a la
información. Así, en el ya nombrado caso del Tribunal Europeo de Derechos
H os, Von Hannover c. Alemania (Application N.º 59320/00), del 2004, se
estable ió lo siguiente:
( ... )el Tribunal considera que la publicación de fotos y artículos en cuestión, respecto de
las cuales el único propósito era satisfacer la curiosidad de un sector particular de
lectores de conocer los detalles de la vida privada de la demandante, no puede ser
considerado o juzgado como contributivo al debate alguno de interés general para la
sociedad a pesar que la demandante sea conocida públicamente (... ). Estas fotos fueron
tomadas -sin el conocimiento o consentimiento de la demandante- y el hostigamiento
sufrido por muchas figuras públicas en su vida diaria no pueden ser completamente
desestimados (...). Además, el Tribunal considera que el público no tiene un legítimo
interés de saber dónde se encuentra la demandante y cómo ella actúa o se desenvuelve
generalmente en su vida privada, aunque ella aparezca en lugares que no siempre
puedan ser descritos como aislados y pese al hecho que ella sea muy conocida
públicamente.

Por tal razón, cuando una información no cumple un fin democrático y se convierte
en un malsano entrometimiento que afecta el derecho a la vida privada de un
tercero, el grado de protección del primer derecho fundamental habrá de verse
distendido, sobre todo si se afecta la protección de la dignidad de las personas,
establecida en el artículo 1º de la Constitución.

/ 9. Regresando al caso concreto, la existencia de prostitución clandestina no puede ser


considerada como un dato petiodístico que revista el carácter de interés público.
Mejor dicho, tal reconocimiento no puede ser usado en el proceso penal llevado a
cabo contra los querellados como una noticia de interés público.
Quizás la proscripción de la prostitución clandestina en aras de proteger la defensa
de la salud pública, prevista en el artículo 7° de la Constitución, puede ser materia
de control mediático, pero la utilización de imágenes que exponen partes íntimas de
la querellada no puede considerarse como válida porque no aporta nada a la
· vestigación realizada. No contribuye al desarrollo de la sociedad peruana saber
que una o dos bailarinas se hayan dedicado al meretricio. Y sí es más bien
indefendible y refutable plenamente que se exponga no sólo el cuerpo desnudo de
una persona pública, sino que se la muestre manteniendo relaciones sexuales, con el
objeto de alegar un interés del público en una noticia de este tipo. Interés del público
no es, ni puede ser, sinónimo de fisgoneo, impertinencia o curiosidad. El elemento
objetivo de una noticia difundida a través de un programa de farándula no puede ser
admitido en un Estado democrático y social de derecho que desea proteger
realmente los derechos fundamentales de la persona.
De lo expuesto, por más trascendente que sea para la sociedad la investigación sobre
la prostitución clandestina en el país, no justifica de ningún modo la vulneración de

40
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

la vida privada de una persona. Coincidimos ~~', que es innecesario un análisis


judicial, pese a lo que alegan los recurrentes/ respecto a-)a existencia de la
prostitución clandestina. En primer lugar, porque era excesivo realizar indagación
alguna sobre ella, puesto que la vulneración del derecho a la vida privada de la
querellante se sustentaba en la emisión de imágenes que no tenían valor
c titucional con el supuesto fin del reportaje de Magaly TV. Y, en segundo lugar,
porq e someter a estudio judicial esta materia no correspondía a la sede penal en la
cual se llevaba a cabo el proceso por violación de la intimidad.

60. U análisis ponderativo, tanto de los criterios genéricos como de los específicos, de
lo dos derechos en relación, lleva a la conclusión de que la defensa técnica de los
r currentes realizada en el marco del proceso penal que se siguió en su contra no ha
ido afectada de forma alguna. Ahora sí se puede señalar que todo ha sido llevado de
'manera regular en el ámbito judicial.
Si bien es aceptable que una persona pueda informar sobre un asunto como es la
prostitución clandestina, no puede ser válido que ello se realice presentando uno o
dos casos (pues también se presentó otro vídeo de similares connotaciones), a través
de la transmisión de imágenes inútiles para la investigación periodística. Se puede
decir que los demandantes buscaron ejercitar su derecho a la información,
cumpliendo con el respeto a su contenido esencial de veracidad, pero el problema se
encuentra en mantener incólume su contenido accidental. Justamente, el derecho a la
vida privada es uno de los límites que posee el derecho a la información, y es
precisamente este derecho el que protegía a la querellante. Ante tal circunstancia,
era necesario determinar cuál era el contenido de cada uno de estos derechos.
Aparte de establecer que las sentencias judiciales cumplen con un test de
razonabilidad, se debe convenir en que existen suficientes elementos de juicio para
que el juzgador haya declarado la culpabilidad de los querellados. Para insistir en el
carácter doloso de la actuación de los ahora demandantes, el juzgador de primera
instancia señaló que, aparte de no contarse con el consentimiento de la querellada,
las imágenes no sólo fueron transmitidas un solo día (31 de enero del 2000), sino
también fueron reproducidas los días 2, 3, 4 y 7 de febrero del mismo año 46 .
,,d. La reincidencia de la conductora de televisión con respecto a la vulneración de los
.r/ derechos de la bailarina fue justificada por uno de los demandantes:

( ...) sí volvimos a propalar algunos extractos del vídeo original debido a que la vedette Mónica
Adaro declaró públicamente que la persona con la que había sido grabada era su pareja
sentimental, declaró que no había recibido dinero, declaró que el video era una trampa entre otras
acusaciones sin sentido por lo que nos vimos obligados a responderle con imágenes que hablan
más que las palabras. Estas acusaciones públicas, ellas las hizo a través de sintonizados programas
y en noticieros de la televisión, por lo tanto nos vimos obligados a responderle por el mismo
medio 47 .

1"
lt.. 47
Sentencia de pMmera instancia emitida por el TMgésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.º 396-2001 (fs. 75 del Expediente).
Instructiva de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 63 del Expediente) .
41

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

f ! ~ ...
Frente a ello, el juzgador de segunda instanéli insistió correctamente en el dolo
• con la reiteración de las
existente en la conducta de los querellados, precisando qüe
imágenes se ha seguido penetrando de manera arbitraria en los ambientes íntimos de
una persona, o en los acontecimientos íntimos de ésta48 .
Para los recurrentes, era elemental terminar favoreciendo a la información en virtud
de la existencia de una supuesta red de prostitución clandestina, dato que fue
rev· o y analizado en sede judicial, aunque sin la acuciosidad que los recurrentes
eclam han. Sin embargo, tras realizar un examen ponderativo adecuado (con cinco
juicios ampliamente explicados), queda claro que tal pedido es irrelevante a fin de
resolv r correctamente el caso concreto. Por tal razón, la demanda en este extremo
es el amente infundada.

D.¡ EFECTOS DE LA PRESENTE SENTENCIA

61. Este Tribunal, en la resolución del caso, consideró indispensable e indefectible


analizar detenidamente los argumentos vertidos por los recurrentes respecto a la
violación del derecho a la defensa constitucionalmente recogida.
Este desarrollo expositivo no afecta la independencia judicial en la resolución de un
caso en concreto, pues su fin exclusivo fue examinar la alegada vulneración de un
der cho fundamental por parte de quienes acudieron a la vía del hábeas corpus.
te Colegiado enfatiza en que el objetivo de este examen ha sido, y debe ser,
estrictamente constitucional. Esta intervención tutelar del órgano de control,
entonces, tuvo como propósito concordar la actuación de la magistratura con la
protección de la persona. No ha habido intromisión, sino simplemente una búsqueda
de compatibilizar dicha actuación jurisdiccional con los preceptos constitucionales.

62. Lo expuesto no obsta para que se llame la atención a los magistrados de primera y
segunda instancia del proceso penal.
Las normas pertinentes del Código de Procedimientos Penales deben ser aplicadas al
caso concreto y analizadas en su plenitud para ver si su inobservancia acarrea una
r ponsabilidad de índole constitucional por parte de los demandados. Respecto a
cómo debe responder el Poder Judicial ante un ofrecimiento de pruebas, se asevera
que por más dificultades temporales de los juzgadores para resolver, siempre habrá
de explicarse las razones para la que se llega a esta conclusión. Por ello, se debe
reiterar la importancia de que el Poder Judicial responda ante los requerimientos de
las partes de un proceso con la responsabilidad que dicha institución posee, y según
el rol constitucional que se le ha asignado.
Finalmente, por más que en el extremo de la violación del derecho a la prueba se
haya declarado improcedente la demanda, ello no justifica el modo como fue llevada
a cabo la actuación judicial en este caso. Por eso, se requiere de los magistrados
mayor compromiso con su actividad, en el sentido de dar respuesta (así sea negativa,

48
Sentencia de segunda instancia emitida por la Sexta Sala Especializada en lo Penal para
Procesos con Reos Libres. Exp. N. º 1836-03 (fs. 89, 90 del Expediente).
42
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

como correspondió en este caso) dentro del plazo que corresponda, como derecho de
todo justiciable. Esperamos que estos pedidos puegan, en siguientes oportunidades,
ser contestados en el plazo debido.

63. De otro lado, del estudio de los actuados queda claro que la- decisión del órgano
j ·sdi ional ha sido plenamente válida, y que el pedido de los ·recurrentes ante esta
sede no sólo desatiende las resoluciones emitidas en sede judiéial, sino que pretende
que est Colegiado se constituya en una instancia más del proceso penal, procurando
en la manda de hábeas corpus inducir una supuesta actitud temeraria de parte de
los m gistrados emplazados.
En c nclusión, este Colegiado comparte la posición de los demandados en el sentido
de e los recurrentes pretenden desconocer una decisión judicial dictada con todas
las arantías legales49 , y que la demanda es una mera maniobra mediática para eludir
el 1 umplimiento de una resolución ejecutoriada que tiene la autoridad de cosa
juzgada50 .
Este Tribunal reafirma que cualquiera de las resoluciones emitidas en un proceso
judicial adquiere calidad de cosa juzgada, y que la judicatura constitucional sólo
podrá intervenir cuando haya vulneración de los derechos fundamentales de los
litigantes, cosa que no ha sucedido en el caso de autos.

64. Por tal razón, este Colegiado considera necesario referir un tema que nos causó
extrañeza al momento de analizar tanto el expediente de hábeas corpus como el
penal. El asunto se refiere a que si bien se solicita la prueba testimonial, no se
resenta a los dos abogados que supuestamente emitieron informe, sino
simplemente a uno de ellos.
La duda de este Tribunal surgió cuando, a la hora de observar los escritos
presentados por los recurrentes en la querella iniciada en su contra, el nombre del
estudio al cual pertenece el abogado de los recurrentes incluye el apellido de quien
precisamente es el abogado externo del canal, y que es esta persona la que no ha
sido presentada como testigo. Así, respecto al informe interno, es lógico que se
solicite la intervención del abogado interno de Frecuencia Latina, pues él lo debió
haber elaborado. Sin embargo, respecto al informe externo, resulta extraño que se
s licite interrogar al representante del canal, y que no se hubiese pedido la
declaración del mencionado abogado externo.
Ante ello, en la audiencia pública le preguntamos explícitamente al abogado
defensor si alguno de los letrados que realizaron los informes pertenecía a su
estudio. La respuesta fue la siguiente:

En esa época, no. Uno, sí; uno, no 51 •

49
Toma de declaración de vocal supremo Robinson Octavio Gonzales Campos (fs. 122 del
Expediente).
50
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 160 del Expediente).
51
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia pública, del 17 de octubre de 2005).

43
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Lógicamente, se estaba aceptando que el abogado Souza era -y es- el socio del
abogado Nakazaki, cuyo Estudio Jurídico es el que patrocina a los demandantes en
la presente demanda de hábeas corpus. Según se ptfode observar, quienes
pr even la emisión del reportaje sobre 'Las Prostived~tt.es', gracias~a . un informe
xtem ' son los mismos que posteriormente patrocinan ~ a ' los recurrentes en un
proce penal, y actualmente los respaldan jurídicamente . en ' el proceso
consti cional.
lnclu ive, en el mismo proceso penal, utilizando los argumentos de la propia
defe sa, se pudo haber terminado investigando a dichos abogados (externo e
inte .o) por una posible instigación en la comisión del delito de violación de la
inti idad. Debemos recordar que, según alegan los propios recurrentes, estos
co~etieron el delito simplemente porque ambos abogados les señalaron que no
exif tía un problema de legalidad en sus actos.

65. Según el artículo 11 del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, los
procesos constitucionales tienen como fin la vigencia efectiva de los derechos
fundamentales de la persona. En conjunción con ello, estos procesos deben ser
desarrollados sobre la base de un principio como es la celeridad, tal como lo señala
el artículo 111 del mismo cuerpo normativo. Sobre esta base, corresponde a este
Colegiado tutelar los derechos a las personas en un tiempo adecuado. En un análisis
objetivo de esta afirmación, queda claro que no podrá permitirse actuaciones
procesales que lo único que buscan es, antes que proteger derechos, crear supuestos
temerarios asentados en la irreflexión y osadía, con el único propósito, tal como se
constata en el petitorio de la demanda, de demorar la conclusión final del proceso
originario.
Por más tutelar que sea la función del Tribunal Constitucional, no puede permitirse
que se utilice dispendiosa y .maliciosamente los recursos procesales que tiene a su
disposición cualquier justiciable, lo que a su vez, acarrea una desatención de otras
causas que merecen atención, y que, por analizar casos como el planteado, deben
esperar una respuesta más lenta de la que podría haberse realizado si es que no
estuviesen permitidas actuaciones como la realizada por los recurrentes. Al respecto,
según el artículo 56º del Código Procesal Constitucional, se podrá condenar al pago
de costas y costos al demandante cuando se incurra en manifiesta temeridad.
· bien la norma está relacionada con los procesos de amparo, este Tribunal estima
oportuna su utilización para el caso de autos, pues una interpretación extensiva
coadyuvará a que los fines de los procesos constitucionales (proscripción de
procesos no céleres) sean cumplidos. Este Colegiado considera, asimismo, que, para
que haya una verdadera protección objetiva, y cuando las circunstancias así lo
obliguen, es pertinente imponer multas, y no sólo para los demandados, sino cuando
medie mala fe por parte de los demandantes.
Como se ha podido advertir, la actitud de los recurrentes ha sido plena y
absolutamente irreflexiva. Varios hechos demuestran esta disposición a lo largo del
proceso; entre otros, se pueden mencionar: presentar un pedido de inhibición cuando
ello no procedía; reclamar el uso de los procesos constitucionales contra cualquier
tipo de sentencia; dejar de presentar testigos; evitar relacionar la intervención de los
P'
44
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

miembros de su estudio a lo largo de los procesd~· peµal y constitucional; presentar


una demanda cuando se sabía perfectamente que iba a ser desestimada; pretender
rectificar en sede constitucional lo que había sido ya perdido en la ordinaria. La
realización de este tipo de actos ha contraído consecuencias negativas a este
Colegiado, perturbando el cumplimiento adecuado de sus funciones
constitucionales, motivo por lo cual se impone aplicar a los demandantes el pago de
costos y costas del proceso, así como una multa (según el artículo 22º, su
determinación es discrecional del juez) de veinte unidades de referencia procesal (20
URP).

66. Pese a que el pago se impone contra los recurrentes por una desestimación del
petitorio de la demanda, de los datos presentados a lo largo del proceso seguido, este
Colegiado ha advertido algunas cuestiones respecto a la práctica profesional de la
defensa. Ésta, por principio, no amerita una utilización arbitraria de los medios
procesales que el sistema jurídico provee, sino más bien comporta la necesidad de
patrocinar convenientemente a los defendidos. Así, no es posible que los miembros
de un estudio jurídico primero manifiesten a sus clientes que pueden realizar un acto
porque no lo asumen como delito, cuando sí lo es; luego defenderlos en el proceso
penal que se investiga por la comisión de tal acto; y, posteriormente, conducirlos
hasta un proceso constitucional como modo de infundir esperanzas - muchas
veces infundadas- a quienes confiaron en ellos.
La Norma Fundamental es muy clara cuando prescribe, en su artículo 103º, que no
se puede amparar el abuso del derecho. La actuación inapropiada de un abogado
defensor, más que beneficiar a sus defendidos, puede terminar impidiéndoles un
adecuado patrocinio y protección jurídica, cuestión que, indudablemente, merece ser
evaluada a la luz de la deontología forense en el país.

VI. FALLO

Por esto fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere de la


C nsf ución Política del Perú

HA RESUELTO

1. Declarar IMPROCEDENTE la solicitud de inhibición del juez.


2. Declarar IMPROCEDENTE la demanda de amparo de autos en el extremo que

l
alega la violación del derecho a la prueba.
3. Declarar INFUNDADA la demanda de amparo de autos en el extremo que alega la
violación del derecho a la defensa.
4. EXHORTAR a los magistrados del Poder Judicial mayor compromiso en el
ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, sobre todo en lo relativo a dar respuesta a
los pedidos de los justiciables, por más infundados o improcedentes que estos sean.
••'
45

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.º 6712-2005-HC/TC


LIMA
MAGAL Y JESÚS MEDINA VELA Y NEY
GUERRERO ORELLANA

5. DISPONER la sanción a los recurrentes de la multa de 20 URP, imponiéndoseles el


pago de costas y costos del proceso como consecuencia de su a~ción temeraria al
presentar una demanda absolutamente inviable.
. ...
Publíquese y notifíquese.

SS.
·- AL VA ORLANDINL-~:_...!~----""'--c::.-
BARDELLI LAR 1
GONZALESO D
GARCÍA TOMA
VERGARA GOTELLI
LANDA ARROYO
.,.
I
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.º 6712-2005-HC/TC


LIMA
MAGALY JESÚS MEDINA VELA Y NEY
GUERRERO ORELLANA

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En L ma, a los 17 días del mes de octubre de 2005, el Tribunal Constitucional en sesión
de P eno Jurisdiccional, con la asistencia de los magistrados Alva Orlandini, Bardelli
Lart rigoyen, Gonzales Ojeda, García Toma, Vergara Gotelli y Landa Arroyo,
pro uncia la siguiente sentencia

I. ASUNTO

Recurso extraordinario interpuesto por doña Magaly Jesús Medina Vela y por don Ney
Guerrero Orellana contra la Resolución de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para
Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, del 6 de julio de
2005, que declara infundada la demanda de hábeas corpus de autos.

11. ANTECEDENTES

a. Demanda "-.
Con fecha 31 de mayo de 2005, los recurrentes interponen demanda de hábeas
corpus contra los miembros de la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte
Suprema, señores Robinson Gonzáles Campos, José María Balcázar Zelada, Pastor
Barrientos Peña, César Vega Vega y Hugo Príncipe Trujillo, solicitando que se
declare la nulidad del proceso penal seguido en su contra hasta la fase de
instrucción.
Sostienen que acuden al hábeas corpus porque se configura la violación del derecho
a la libertad personal por haberse negado la tutela procesal efectiva cuando se
vulnera su derecho a la probanza y a la defensa. Consideran que tales transgresiones
se produjeron a través de las tres resoluciones judiciales firmes en el proceso penal
seguido en su contra (las expedidas en el 2003 por el Trigésimo Noveno Juzgado
Penal, en el 2004 por la Sexta Sala Penal Superior y en el 2005 por la Primera Sala
Penal Suprema Transitoria).
Expresan que se contraviene su derecho a probar puesto que, habiendo presentado
testi~nia. les (tanto del asesor legal del canal como del administrador del mismo),
nunc fueron admitidas ni rechazadas por el juez. La importancia de tales medios se
centra a en que, antes de emitir el reportaje materia del proceso penal que se siguió
en su con ra, ellos fueron asesorados por abogados, los cuales les aseguraron que no
se afectaba el derecho a la intimidad de la 'vedette' con la emisión del mencionado
' ,,

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

reportaje. Justamente, al no tomarse en cuenta los medios probatorios ofrecidos,


consideran que se les ha impedido probar el error de prohibición en :Sµ~ ,actos, ·lQ
cual llevaría no exactamente a la antijuricidad, sino a la exclusióp. t.de_culpabilidal ··
Asumen que tampoco el juez pudo establecer la existencia de tal~~ hiedios ..como
prueba inútil, pues ésta se configura cuando los hechos alegados no requieren
probanza por ser demasiado obvios.
simismo, alegan la afectación al derecho a la defensa, pues el juzgador nunca se
p onunció sobre el extremo que plantearon como mecanismo de defensa en la
d claración instructiva. Éste se refiere a que, al haber propalado un vídeo que
obaba la existencia de prostitución ilegal, no se pudo afectar la intimidad de la
uerellante.

b. / Declaraciones instructivas de los demandados


· Con fecha 7 de junio de 2005 se toma la declaración de los cinco vocales
demandados, los mismos que niegan los presupuestos del hábeas corpus formulado.
Consideran que actuaron dentro del marco de la ley, y como parte de su
independencia funcional como jueces. Afirman, además, que la sentencia está
debidamente motivada.

Resolución de primera instancia


Con fecha 10 de junio de 2005, el Decimotercer Juzgado Penal de Lima declara
infundada la demanda por los siguientes motivos:
i. La Ejecutoria Suprema fue expedida dentro de un proceso regular.
ii. Se han respetado las garantías del debido proceso, pues los demandantes
contaron con defensa y pluralidad de instancias.
iii. No corresponde aceptar la inhibición planteada por los demandantes, tomando en
consideración lo dispuesto por el artículo 52º y por el Título Preliminar del
Código Procesal Constitucional, en concordancia con el artículo 305º del Código
Procesal Civil. El pedido fue declarado inadmisible.

Resolución de segunda instancia


Con fecha 6 de julio de 2005, la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Procesos
con Reos Libres de la Corte Superior de Lima confirma la sentencia, argumentando
que:
i. Con respecto al tema de fondo, lo que pretende la demanda es cuestionar el
pronunciamiento emitido por el órgano jurisdiccional.
ii. Sí se aprecia en la resolución cuestionada una correcta valoración de los medios
probatorios ofrecidos por los demandantes.
iii. La inhibición, por su parte, al no estar permitida en el Código Procesal
Constitucional, debe ser declarada improcedente.

111. DATOS GENERALES

~ Violación constitucional invocada


' \\

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

La demanda de hábeas corpus fue presentada por doña Magaly Jesús Medina Vela y
por Ney Guerrero Orellana y la dirigen contra los vocales de la Primera Sala Penal
Transitoria de la Corte Suprema, señores Robinson Gonzáles Campos~:· )~~é María.
cázar Zelada, Pastor Barrientos Peña, César Vega Vega y Hugo Príndpe'Trujillo. •
El a to lesivo se refiere a la expedición de la Resolución en el Recurso de Nulidad
N.º 301-04, de fecha 28 de abril de 2005, en la cual se declara no haber nulidad en
la s ntencia de fecha 4 de junio de 2004, la misma que condena a los demandantes a
cua ro años de pena privativa de la libertad, suspendida condicionalmente por el
té ino de tres años, por la comisión del delito contra la libertad- violación de la
in midad.

~ P, titorio constitucional
Los demandantes alegan la afectación de los derechos constitucionales a la tutela
procesal efectiva (artículos 139º, inciso 3, de la Constitución, y 4° del Código
Procesal Constitucional) -en correspondencia con la libertad personal (artículo 2°,
inciso 24, de la Constitución)- , en lo referido al derecho a probar (artículo 139º,
inciso 3, de la Constitución) y al derecho a la defensa (artículo 139º, inciso 14, de la
Constitución).
Sobre la base de esta vulneración, solicitan lo siguiente:
- Nulidad del proceso penal hasta la fase de instrucción a fin de que se les permita
probar el hecho postulado como defensa material.
- Nulidad del proceso penal hasta la fase de instrucción a fin de que el juez penal
en la sentencia se pronuncie sobre el argumento de defensa técnica.

~ Materias constitucionalmente relevantes


Con el fin de responder correctamente a las inquietudes de los demandantes, y
determinar los límites de la independencia de los jueces al momento de determinar
sus sentencias, en esta sentencia se desarrollarán los siguientes acápites:
• ¿Qué implica la utilización del proceso constitucional de hábeas corpus en el
presente caso? Por ende,
¿Un juez constitucional puede inhibirse?
¿Cuándo una resolución puede considerarse firme?
¿De qué forma ha de realizarse un análisis de la tutela procesal efectiva?
• ¿Se ha llegado a afectar el derecho a probar de los recurrentes? Por lo tanto,
¿Cuál es el ámbito constitucionalmente protegido de este derecho?
¿La supuesta violación del derecho a la prueba tiene relación directa con la
responsabilidad de los recurrentes?
¿Cuáles son los elementos de análisis respecto a la supuesta violación de esta
parte de la tutela procesal efectiva?
• ¿Existe alguna vulneración del derecho a la defensa? En tal sentido,
¿Cómo se habrá de entender la defensa técnica y en qué sentido se habrá de
conectar con un test de razonabilidad?
¿Por qué es necesario entender el significado constitucional de los derechos a
la información y a la vida privada para resolver este extremo de la demanda?
',, o!
•'
4

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

¿De qué manera se inserta la determinación de existencia de prostitución


clandestina en el acto ponderativo entre información y vida privada?
• ¿Qué consecuencias genera la presentación de una demanda como la planteada
en el presente caso? l
~;~n; ,,.
" ' ' ..:,'·

IV. UNDAMENTOS

1. a presente demanda de hábeas corpus cuestiona la validez del proceso penal


llevado a cabo contra los actores por el delito contra la intimidad, prescrito
taxativamente en el artículo 154º del Código Penal. La materia de análisis
constitucional versa sobre la declaratoria de responsabilidad de los querellados
(ahora demandantes en el proceso constitucional) en sede judicial. La determinación
de culpabilidad de los coinculpados se asienta en hechos claramente establecidos
que no pueden ser objeto de análisis por parte de este Colegiado, sino que se asumen
como válidos, al estar definido su vigor en sede judicial.
¡ El día 31 de enero de 2000, en el programa televisivo Magaly TV, se transmitió un
vídeo editado que contenía imágenes que revelaban datos íntimos de doña Mónica
Adaro Rueda (querellante en el proceso penal), y se le apreciaba manteniendo
relaciones sexuales con una persona de sexo masculino, identificado posteriormente
como don Eduardo Martín Arancibia Guevara. Tal reportaje fue anunciado como
'Las Prostivedettes', y fue difundido a través de un canal de televisión de señal
abierta. En el curso del proceso penal, se estableció que fueron los querellados, el
productor del programa (don Ney Guerrero Orellana) y la conductora del mismo
(doña Magaly Jesús Medina Vela), quienes contrataron a la persona que se aprecia
en las imágenes para que indujera a la querellante a mantener relaciones sexuales
por medios que son objeto del reportaje televisivo. Para el plan de los denunciados
se contó con el previo ocultamiento de los dispositivos de filmación y grabación de
audio en el ambiente en el cual iban a mantener relaciones sexuales.
Sobre la base de estos hechos, y tras la sanción penal de los querellados, son ellos
mismos los que acuden ante esta instancia constitucional para que se analice en esta
sede si hubo vulneración, o no, de sus derechos fundamentales.

A. IMPLICANCIAS DE LA UTILIZACIÓN DEL HÁBEAS CORPUS EN EL PRESENTE


PROCESO

~ 1
1. Según la Constitución, todo acto u om1s1on que vulnere o amenace la libertad
personal o algún derecho conexo a ella amerita la presentación de una demanda de
hábeas corpus por quien se sienta afectado (artículo 200º, inciso 1). Y, tal como lo
prescribe el Código Procesal Constitucional, se considerará como derecho conexo a
la libertad personal el referido a la tutela procesal efectiva (artículo 4º).
Por tal razón, es pertinente que se plantee la presente demanda de hábeas corpus
sobre la base de una supuesta vulneración del derecho fundamental a la tutela
procesal efectiva de los demandantes, por lo que este Colegiado se encuentra
' ,,

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

habilitado para responder a las inquietudes formuladas sobre la base de un análisis


estricto y pro homine de la resolución judicial cuestionada. Sin embargo, existen
unas cuestiones que deben resaltarse y detallarse respecto al análisis jurídico de
rmulación de este tipo de hábeas corpus restringido. , ~ r)'\ l '
•..
§J. La inhibición del juez

2. rimer tema a resolver se refiere a la capacidad del juzgador para intervenir en un


pt ceso de hábeas corpus. Al respecto, los demandantes alegan que la jueza de
p imera instancia del proceso constitucional no es imparcial, pues ha hecho público
punto de vista respecto a los procesados:

La señora magistrada a cargo del proceso ha manifestado una evidente animadversión


hacia el presente proceso. Su malestar frente a este proceso y sus partes se evidencia del
siguiente dicho: 'No me gusta la prensa, no me gusta Magaly, no me gustan los
Supremos', frase que manifestó el día de ayer a horas 8:30 a.m., en la oficina de la
secretaría cursora de esta causa y en presencia de la señorita abogada Isela Valdez
Savid, quien ejerce conjuntamente el patrocinio de los accionantes 1•

Aun cuando no lo expresen claramente, los recurrentes soliictan que la magistrada


se inhiba de seguir conociendo el hábeas corpus incoado.

El principal argumento que sostienen está referido a la independencia que debe tener
todo juzgador a la hora de resolver un proceso. Sobre la base del artículo 139º,
inciso 2 de la Constitución (que garantiza la independencia en el ejercicio de la
función jurisdiccional), aducen que no puede aceptarse que un juez pueda emitir
juicios de valor sobre las partes de un proceso.
Sin embargo, debe anotarse que, como derecho fundamental, también los principios
de la función jurisdiccional tienen límites. Por ello, es necesario determinar si en los
procesos de hábeas corpus existe alguna restricción referida a tal principio, pues
sól así se justificaría que se haya determinado la imposibilidad de la inhibición de
1 magistrada.

Razona la propia jueza, cuando emite la sentencia de primera instancia respecto al


presente hábeas corpus, que la inhibición planteada no resulta amparable. Se
sustenta en lo dispuesto en el artículo 305º del Código Procesal Civil, en
concordancia con el artículo 52° del Código Procesal Constitucional. Sobre tal base
declara inadmisible la inhibición2 , aunque en segunda instancia se reforma este
extremo de la sentencia y se le declara improcedente. Pero ante ello se debe
responder a la interrogante acerca de si una solución de este tipo está permitida por
las normas procesales sobre la materia.

1
Escrito del abogado de los demandantes del hábeas corpus (fs. 142, 43 del Expediente).
2
Sentencia del Decimotercer Juzgado Penal de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 165 del
Expediente).
' ,,

.
'

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Por la peculiaridad que tiene el proceso de hábeas corpus, se ha dispuesto la


existencia de normas procesales especiales que rijan su desarrollo. El artículo 33º,
· ciso 2, del Código Procesal Constitucional expresa que:
:1 .·~ z.
Este proceso somete además a las siguientes reglas:( ...) No caben densas.de los jueces
ni de los secretarios( ... ). •-

s decir, explícitamente se ha determinado, en aras de la celeridad del proceso de


ábeas corpus, que los jueces constitucionales no puedan alejarse del ejercicio de su
función jurisdiccional. Por ello, en el presente caso, no correspondía, por
incompatible, aplicar el Código Procesal Civil para pedir que la jueza se inhiba -o,
excuse, usando la terminología del Código Procesal Constitucional- del
conocimiento de la causa.
Por ello, es valedero el pronunciamiento realizado por la jueza al respecto. Lo que
no es válida es la utilización de las normas detalladas en su sentencia. Se usan
dispositivos previstos explícitamente para el caso del amparo o para procesos
civiles, lo cual no puede ser aceptable tomando en consideración que el hábeas
corpus, en tanto proceso constitucional y por su carácter de tutela de extrema
urgencia, tiene reglas sumamente especiales y plazos muy breves, que han sido
claramente determinadas por el legislador.
Por lo tanto, el pedido de inhibición planteado por los reclamantes debe ser
declarado improcedente.

5. Conviene en este tramo mencionar qué caminos proporciona el propio Código


Procesal Constitucional a las personas que cuestionan la independencia de un
magistrado que resolverá un caso en el cual pueden verse perjudicadas.
Según una interpretación oportuna del artículo 33º, inciso 1, del mencionado cuerpo
normativo, puede interponer pedido de recusación el propio afectado (o su
Á4 representante legal). Es decir, los recurrentes tuvieron la capacidad de recusar a la
/ jueza que vio su caso, si es que se consideraban perjudicados con su actuación. De
lo que consta en autos, dicho pedido nunca fue realizado.

§2. La firmeza de la resolución

Como segundo tema, debe precisarse qui se considera como una resolución firme.
Ello porque los recurrentes alegan criterios que implicarían una grave desatención
respecto a cuáles son los fallos judiciales que pueden ser materia de un proceso
constitucional.
A su entender, cada una de las tres resoluciones emitidas en el proceso penal que se
siguió en su contra (sentencia condenatoria, sentencia confirmatoria y sentencia no
anulatoria) tienen la condición de firmes 3 • Sin embargo, han interpuesto el hábeas
corpus tan sólo contra la última de ellas.
Corresponde, entonces, dejar sentado con claridad qué habrá de entenderse por
'resolución judicial firme'; más aún si de una explicación errada puede concluirse
3
Claramente establecido en la Demanda de hábeas corpus (fs. 7 del Expediente).
''
7

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

que contra cualquier sentencia judicial se podría interponer una demanda de este
tipo, desnaturalizando la función de control constitucional de este Colegiado, que
quedaría convertido en una instancia judicial más.

7 Seg · el mencionado artículo 4° del Código Procesal Constituciona:H: t~Ólo cabría' la


pres ntación de una demanda de hábeas corpus por violación de la tutela procesal
efe iva cuando existe una 'resolución judicial firme ' .
La 1rmeza de las resoluciones judiciales está referida a aquel estado del proceso en
el ue no cabe presentar medio impugnatorio y, por lo tanto, sólo cabrá cuestionar la
i egularidad de la actuación judicial a través del control constitucional. Por lo tanto,
~· inexistencia de firmeza comporta la improcedencia de la demanda que se hubiese
1presentado, tomando en cuenta la previsión legal expresada en el mencionado
·código.
Por ende, ni la sentencia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado Penal, ni la
emitida por la Sexta Sala Penal Superior de Lima en el proceso penal seguido por
delito contra la intimidad, podrán considerarse firmes. Sí lo será la emitida en la
Corte Suprema y es solamente contra ella que se entenderá presentada la demanda
de hábeas corpus.

§3. El control constitucional de la tutela procesal efectiva

La tutela procesal efectiva como derecho protegible dentro del ordenamiento


constitucional tiene un claro asidero en el artículo 4 º del Código Procesal
Constitucional, reconduciendo y unificando lo dispuesto en el artículo 139º, inciso
3, de la Constitución, pues en éste se incluye separadamente el derecho al debido
proceso y a la tutela judicial.
La presente demanda de hábeas corpus se ha planteado sobre una supuesta
vulneración de dos derechos-reglas pertenecientes a un derecho-principio más
amplio. Se alega que se ha violado el derecho a probar y el derecho a la defensa
técnica, pero ambos como ámbitos de la tutela procesal efectiva.

Con relación a ello, es un hecho sin duda significativo que la jurisdicción ordinaria,
cuando resuelve un proceso constitucional -y así ha sucedido en el presente hábeas
corpus- enfatice que se ha respetado irrestrictamente el derecho a la tutela procesal
efectiva aduciendo, casi siempre invariablemente, la regularidad en la tramitación
del proceso. No se hace uso de argumentos constitucionales, sino, tautológicamente,
de fórmulas propositivas que reiteran que el cuestionado es un proceso regular que,
precisamente, está siendo criticado por el supuesto incumplimiento irrestricto de su
regularidad.
En el caso de autos, los vocales demandados señalan que la causa penal la
resolvieron dentro de los límites y formalidades que señala la Ley Orgánica del
gr
8

Poder Judicial4 , que su decisión es correcta desde el punto de vista sustantivo penal 5 ,
y que no han violentado derecho o garantía constitucional alguno que amenace la
libertad6 . Adicionalmente, manifiestan que
Este fallo fue recurrido (respeto a la pluralidad de instancias)\ fl l',caso llegf> .hasta la
~-
Corte Suprema, de modo que tampoco se produjo la afectación a la 'defensa procesal'
como lo denomina la contraria. Pese a ello, ¿cuál es su pretensión?: ¡la nulidad del
proceso! ¿No existe acaso el recurso previsto en el ordenamiento procesal ordinario?
¿No han hecho valer, los demandantes, los medios impugnatorios contra las
sentencias? 7 •

e Tribunal estima imperativo advertir que estos problemas de argumentación no


s lamente quedan a nivel de los demandados, sino también se presentan en las
r soluciones emitidas por los magistrados constitucionales. El juez de primera
ihstancia señala también que 'la Ejecutoria Suprema se ha expedido en el ámbito de
un proceso regular', toda vez que su pretensión es una valoración jurídica de los
hechos materia del recurso de nulidad, y de esta forma los juzgadores llegaron a la
plena convicción de la responsabilidad de los acusados 8 . La Sala Superior, por su
parte, respecto a la sentencia impugnada, precisa que:
( ...) se aprecia que tal pronunciamiento judicial ha sido producto de un proceso penal
regular seguido en su contra, al interior del cual tuvieron la posibilidad de ejercer todo
el conjunto de derechos y facultades con las que se hallaban investidos a fin de
demostrar su inocencia y en el cual no se advierte vulneración alguna a sus derechos
como alegan (...)9.

De ello que se puede observar que, tanto los demandados como los1 juzgadores
judiciales han determinado que no se ha afectado de la tutela procesal efectiva por
considerar que el proceso ha sido llevado de manera regular, respetándose el
derecho a la defensa o la pluralidad de instancias. Sin embargo, no se realiza
JÍ; argumentación alguna del por qué el examinador llega a esta conclusión.

7 1O. Según el artículo 139º, inciso 5, de la Constitución, toda resolución que emita una
instancia jurisdiccional (mandato que no se restringe a los órganos del Poder
Judicial, sino también a toda entidad que resuelva conflictos, incluido el Tribunal
Constitucional) debe estar debidamente motivada. Ello significa que debe quedar
plenamente establecida a través de sus considerandos, la ratio decidendi por la que
4
Toma de declaración de los vocales supremos, señores Pastor Adolfo Barrientos Peña (fs. 119
del Expediente), Hugo Príncipe Trujillo (fs. 123 del Expediente) y José María Balcázar Zelada (fs.
126 del Expediente).
5
Toma de declaración de vocal supremo César Javier Vega Vega (fs. 125 del Expediente).
6
Toma de declaración de vocal supremo Robinson Octavio Gonzales Campos (fs. 122 del
Expediente).
7
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 160 del Expediente).
8
Sentencia del Decimotercer Juzgado Penal de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 166,
167 del Expediente).
9
Sentencia de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Reos Libres de la Corte Superior de
Justicia de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 231 b, 232 del Expediente).
',, 18 (

se llega a tal o cual conclusión. Pero una resolución, como la que se observa en el
proceso constitucional que se está resolviendo, en que no se precisan los hechos, el
derecho y la conducta responsable, ni tampoco se encuentra razón o explicación
alguna del por qué se ha resuelto de tal o cual manera no respeta las garantías de la
tutela procesal efectiva. La debida motivación debe estar pre~r.PJ:~ . en toda resolución
que se emita en un proceso. Este derecho implica que cualqtl.iéidecisión•cuente con
razonamiento que no sea aparente o defectuoso, sino que exponga de manera
lara, lógica y jurídica los fundamentos de hecho y de derecho que la justifican, de
anera tal que los destinatarios, a partir de conocer las razones por las cuales se
decidió en un sentido o en otro, estén en la aptitud de realizar los actos necesarios
para la defensa de su derecho. El derecho a la motivación es un presupuesto
fundamental para el adecuado y constitucional ejercicio del derecho a la tutela
procesal efectiva.
Además de considerarla como principio y garantía de la administración de justicia,
este Colegiado ha desarrollado su contenido en la sentencia recaída en el Expediente
N.º 1230-2002-HC/TC, donde se precisó que lo garantizado por el derecho es que la
decisión expresada en el fallo o resolución sea consecuencia de una deducción
razonada de los hechos del caso, las pruebas aportadas y su valoración jurídica.
Además, en la sentencia recaída en los Expedientes N. 0 0791-2002-HC/TC y N.º
1091-2002-HC/TC, se afirmó, entre otras cosas, que la motivación debe ser tanto
suficiente (debe expresar por sí misma las condiciones que sirven para dictarla y
mantenerla) como razonada (debe observar la ponderación judicial en tomo a la
concurrencia de todos los factores que justifiquen la adopción de esta medida
cautelar). Lamentablemente, nada de esto se cumple en las resoluciones emitidas en
los órganos jurisdiccionales que han resuelto el presente hábeas corpus, puesto que
ni siquiera se ha respondido a las pretensiones de los recurrentes.
Aparte de la violación de la debida motivación, no puede permitirse ligerezas de este
tipo en un Estado social y democrático de derecho, máxime si la vigencia efectiva
de los derechos constitucionales es el fin esencial de los procesos constitucionales,
tal como lo señala el artículo II del Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional.
En tal sentido, tampoco puede considerarse como adecuado razonamiento de la
judicatura de que no pueda criticarse lo resuelto en el Poder Judicial por estar dentro
del marco de las atribuciones judiciales. No puede alegarse tal inexistencia de
violación sin que se desvirtúen específicamente los argumentos que los recurrentes
alegan. Responder judicialmente de esta manera significa confeccionar en la
sentencia un simple eufemismo procesal. No puede aceptarse que, al momento de
administrar justicia, se señale que no existe vulneración a la tutela judicial efectiva
porque se observa la existencia de un indeterminado 'proceso regular', sin que se
explique por qué ni cómo éste es 'regular', pues es justamente esta 'regularidad' la
que está siendo materia de control por la judicatura constitucional, y una falta de
respuesta motivada al respecto constituye un ejercicio contrario a la función de
administrar justicia. Quien demanda debe demostrar la irregularidad (máxime si se
toma en cuenta la ausencia de etapa probatoria en los procesos constitucionales
prevista en el artículo 9º del Código Procesal Constitucional), y quien sentencia,
' ,,

10

descartarla o acreditarla, pero siempre asumiendo la presunción de


constitucionalidad de los actos jurisdiccionales.

11. Por ello, es necesario que este Colegiado analice cada uno de los argumentos
vertidos por los demandantes respecto a la vulneración de la tut~laiprocesal efectiva
en el proceso penal seguido en su contra, básicamente en la seritertbia emitida.por la
Corte Suprema. '
El estudio concreto de las dos violaciones aducidas (falta de análisis de las pruebas o
carestía de observación de los medios de defensa) podrá franquear una conclusión
conveniente respecto a lo pedido por los demandantes. Si el requerimiento es
aceptable, podrá declararse fundada la demanda, sin que ello signifique una
intrusión en los fueros judiciales. Pero si, por el contrario, lo solicitado tiene por
finalidad concretar una artimaña jurídica, no sólo se podrá declarar infundada la
demanda, sino que incluso se podría tratar de poner un coto a ejercicio procesales
abusivos de este tipo.
Pero lo que no puede permitirse -conviene insistir-, es que sin que se efectúe un
análisis de fondo se llegue a conclusiones apresuradas que no hacen bien al
fortalecimiento de la justicia en el país. Por ende, debe responderse directamente y
con exactitud cada uno de los argumentos esgrimidos por los demandantes.

B. EL ANÁLISIS DE LAS PRUEBAS OFRECIDAS EN EL PROCESO PENAL

2. Los recurrentes alegan que durante el desarrollo del proceso penal en que se les
sanciona por su responsabilidad en el delito de violación de intimidad, se ha
vulnerado su derecho a probar:
Cuando en las instructivas negamos la imputación de delito de violación de la intimidad,
postulamos como defensa material el hecho del asesoramiento legal en la realización del
trabajo periodístico de las Prostivedettes, incluso sefíalando los nombres de los
abogados que nos brindaron la opinión jurídica. Técnicamente ofrecimos medios de
investigación o pruebas testimoniales que debieron ser admitidos y actuados por el Juez
Penal respetando nuestro derecho a probar'º.

s decir, aducen que ofrecieron medios probatorios pero que en el Poder Judicial
tales no sólo no fueron analizados correctamente, sino que, peor aún, no fueron
admitidos o fueron rechazados. En ello radicaría la principal vulneración del
derecho a la tutela procesal efectiva. Frente a ello, la Procuraduría Pública del Poder
Judicial señala que no existe vulneración alguna respecto a este derecho, sino que
una argumentación de este tipo lo que refleja es un interés para que nuevamente se
evalúen los aspectos de fondo de la responsabilidad penal 11 •
Entonces, para determinar con claridad la existencia de la violación a la probanza, se
debe analizarse específicamente cuál es el contenido constitucionalmente protegido
10
Demanda de hábeas corpus (fs. 13 del Expediente).
11
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 158 del Expediente).
,,,

11

de este derecho, para advertir si dentro de él se encuentra comprendida la supuesta


vulneración planteada.

§J. El sentido constitucional del derecho a la prueba ... ':? !' '

r:·r ., .
13. El derecho a probar es uno de los componentes elementales deloerecho a·fa tutela
ocesal efectiva, pues, como ya lo ha señalado este Tribunal en la sentencia del
E ediente N.º 010-2002-AI/TC, constituye un elemento implícito de tal derecho.
Po ello, es necesario que su protección sea realizada a través del presente proceso
co stitucional.
C mo se ha destacado, la tutela procesal efectiva está consagrada en la Constitución
y en el Código Procesal Constitucional, y su salvaguardia está relacionada con la
ecesidad de que, en cualquier proceso que se lleve a cabo, los actos que lo
onforman se lleven a cabo en los cauces de la formalidad y de la consistencia,
propias de la administración de justicia. Es decir, se debe buscar que los justiciables
no sean sometidos a instancias vinculadas con la arbitrariedad o los caprichos de
quien debe resolver el caso. El derecho a la tutela procesal efectiva se configura,
entonces, como una concretización transversal del resguardo de todo derecho
fundamental sometido a un ámbito contencioso. Por ello, según lo señala la
sentencia del Expediente N.º 200-2002-AA/TC, esta tutela:
( ... ) implica el respeto, dentro de todo proceso, de los derechos y garantías mínimas con
que debe contar todo justiciable, para que una causa pueda tramitarse y resolverse en
justicia. Tal es el caso de los derechos al juez natural, a la defensa, a la pluralidad de
instancias, acceso a los recursos, a probar, plazo razonable, etc.

En este esquema, una de las garantías que asiste a las partes del proceso es la de
presentar los medios probatorios necesarios que posibiliten crear la convicción en el
juzgador de que sus argumentos son los correctos. De esta manera, si no se autoriza
la presentación oportuna de pruebas a los justiciables, ¿se podrá considerar
aniparada la tutela procesal efectiva? Todo hace indicar que ello sería imposible.
Sólo con los medios probatorios necesarios, el juzgador podrá sentenciar
adecuadamente. Por ello, la ligazón entre prueba y tutela procesal efectiva es
i eluctable: la primera constituye un derecho-regla de la segunda; una verdadera
arantía de su ejercicio.

14. Sin embargo, el reconocimiento del derecho a la prueba en la normatividad es


restringido, y se le relaciona casi exclusivamente con la presunción, de inocencia.
Por eso, normalmente aparece bajo la fórmula siguiente: "la persona se considera
inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad".
Éste es el enunciado utilizado en el artículo 2º, inciso 24, acápite e, de la
Constitución, que reproduce lo estipulado por el artículo XXVI de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, y, en cierta forma, lo prescrito
en los artículos 11 º, inciso 1, de la Declaración Universal de Derechos Humanos;
14º, inciso 2, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y 8°, inciso 2,
de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
12

Aún así, es menester considerar que el derecho a la prueba apareja la posibilidad de


postular, dentro de los límites y alcances que la ley reconocer, los medios
probatorios para justificar los argumentos que el justiciable esgrime a su favor.

15. Existe un derecho constitucional a probar, aunque no autónomo, que se encuentra


orientado por los fines propios de la observancia o tutela. del derecho al debido
roceso. Constituye un derecho básico de los justiciable; de1 producir la prueba
elacionada con los hechos que configuran su pretensión o su defensa~ Según este
erecho, las partes o un tercero legitimado en un proceso o procedimiento, tienen el
erecho a producir la prueba necesaria con la finalidad de acreditar los hechos que
onfiguran su pretensión o defensa. Así, por ejemplo, el artículo 188º del Código
rocesal Civil establece que los medios probatorios tienen por finalidad acreditar los
hechos expuestos por las partes, producir certeza en el juez respecto de los puntos
controvertidos y fundamentar sus decisiones. Se trata de un derecho complejo que
está compuesto por el derecho a ofrecer medios probatorios que se consideren
necesarios, a que estos sean admitidos, adecuadamente actuados, que se asegure la
producción o conservación de la prueba a partir de la actuación anticipada de los
medios probatorios y que estos sean valorados de manera adecuada y con la
motivación debida, con el fin de darle el mérito probatorio que tenga en la sentencia.
La valoración de la prueba debe estar debidamente motivada por escrito, con la
finalidad de que el justiciable pueda comprobar si dicho mérito ha sido efectiva y
adecuadamente realizado.
Reconocido el derecho a la prueba desde el punto de vista constitucional, este
Tribunal considera pertinente señalar que no todos los supuestos de su contenido
merecen protección a través de un proceso constitucional de la libertad (amparo o
hábeas corpus). Tal como lo establece el artículo 200° de la Constitución, estos tipos
de procesos han sido establecidos para proteger derechos de rango constitucional.
Los derechos que tengan su sustento en normas de rango legal o inferior no podrán
ser acogidos mediante estos procesos; el artículo 5°, inciso 1, del Código Procesal
Constitucional señala, contrario sensu, que solamente serán amparables en sede
constitucional aquellas pretensiones que estén referidas en forma directa al
ontenido constitucionalmente protegido del derecho invocado, tal como se
expresara en la sentencia del Expediente N.º 1417-2005-AA/TC.
Por ello, y a efectos de resolver el presente caso, corresponde ir fijando cuáles son
los supuestos del derecho a la prueba que merecen ser tutelados a través de un
proceso constitucional a la libertad.

16. Para lograr este cometido, se debe partir del derecho que engloba a la prueba. Es el
derecho a la tutela procesal efectiva, uno que también debe ser determinado
correctamente en el terreno constitucional. La vulneración del contenido
constitucionalmente protegido de la tutela procesal efectiva no puede ser
identificada con cualquier irregularidad procesal, si es que ella implica una
infracción de las garantías cardinales y primordiales con las que debe contar todo
justiciable. Por ello, atañe a este Colegiado restringir la protección de la tutela
13

procesal efectiva a determinados supuestos, excluyéndose aquéllos que no están


relacionados directamente con el ámbito constitucional del derecho.
Una muestra de este trabajo interpretativo se encuentra en lo desarrollado con
relación al derecho a la defensa. Este Tribunal se ha pronunciac:lo en el sentido de
que el mismo tiene aspectos que no inciden en el conterí'idb ·constituciorltilmente
rotegido de la tutela procesal efectiva y que, por lo tanto, no ~pueden ser
s sceptibles de protección en estos procesos. En la sentencia del Expediente N.º
14-2004-HC/TC, se expresa lo siguiente:
(...)si bien se demuestra una cierta limitación del derecho de defensa de la persona, no
es la sede del hábeas corpus la pertinente para criticar tal acto. Tal limitación no es una
restricción que afecta bienes constitucionales.

Por ende, en el derecho-regla a la prueba, este Colegiado está en la capacidad de


delimitar y circunscribir cuál es su ámbito de protección en sede constitucional.
Veamos cómo se puede ir estableciendo éste.

§2. La supuesta vulneración del derecho a la prueba

17. Un componente básico para el control jurisdiccional solicitado es determinar el acto


que constituye la vulneración del derecho fundamental. En el caso concreto, los
recurrentes advierten una doble violación: una falta de respuesta respecto a su
admisión y una inadecuada calificación como "prueba inútil".
Cabe recordar que las transgresiones alegadas tienen su origen en un mismo hecho.
Se trata de la postulación realizada por los actores de un medio probatorio. Éste se
refiere a la declaración de testigos, y en virtud del cual consideran que se pudo haber
evidenciado la existencia de informes jurídicos previos a la emisión del vídeo
materia del control penal, que opinaban por la legalidad de su propalación.

18. En primer lugar, se encuentra la falta de respuesta. No obstante haberse ofrecido el


medio probatorio de la declaración de testigos, que según los querellados era parte
importante para su defensa, los juzgadores ni los admitieron ni los rechazaron. Esto
)J/f sucedió tanto en primera como en segunda instancia. En las dos sentencias emitidas
..!/( no se hace mención alguna a la declaración ofrecida.
Según los demandantes del proceso de hábeas corpus, estas resoluciones
constituyeron el mejor ejemplo de vulneración de un derecho fundamental:
( ... ) ni el Trigésimo Noveno Juzgado Penal, ni la Sexta Sala Penal Superior, ni la
Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, han argumentado que
no se admitieron y actuaron los medios de investigación o prueba que ofrecimos por el
vencimiento del plazo probatorio ( ... ) 12 •

Es decir, pese a la obligación exigible a cualquier juzgador de resolver un pedido


realizado por un justiciable, no se dio respuesta en el plazo correspondiente.

12
Demanda de hábeas corpus (fs. 15 del Expediente) .
' ,, &¿ I

14

Para contradecir esta evidencia de vulneración, el representante del Poder Judicial


explica la razón de esta falta de contestación. Si bien concluye en que todo
magistrado está en la facultad de admitir los medios probatorios que considere
pertinentes para valorarlos en la sentencia, y de esta manera sustentar su
razonamiento jurídico, su principal razón consiste en que: r.' .
-
. ......
( ... ) no se expidió una resolución que admitiera o denegara directamente este medio
probatorio y no ocurrió por un hecho muy simple, nos encontrábamos en aquella
oportunidad en un proceso especial, en una sumaria investigación señala el Código( ... ).
Si bien es cierto en aquel proceso no se respetaron estrictamente los plazos, se trató de
expedir una sentencia en un tiempo corto y razonable, así efectivamente se hizo en
cinco meses, once días (...) 13 .

demás, refiere que, al tratarse de un proceso de naturaleza especial, con plazos


xpeditivos, los plazos prescritos son cortos, por lo que sólo correspondía hacer una
. 'valoración de la prueba ofrecida al momento de sentenciar en la Corte Suprema.
En pocas palabras, no se respondió a lo solicitado por los demandantes aduciéndose
que el proceso no podía demorar mucho tiempo, tomando en cuenta para ello la
celeridad exigida en el proceso penal sumario.

19. En segundo lugar, luego de no haber sido ni admitida ni rechazada la prueba


ofrecida, en la Corte Suprema se señaló claramente la inconveniencia de un medio
probatorio como es la declaración de los testigos del caso concreto.
Así, en la máxima instancia judicial se consideró que la prueba presentada por los
querellados en el proceso penal era, casi, una prueba inútil:

Ante la presencia de tal calidad de elementos probatorios, se declara improcedente la


denuncia sobre del derecho a probar la falta de antijuricidad de los hechos. Ante tal
dimensión de evidencias, la existencia o no de una consulta jurídica favorable que dicen
los denunciados haber obtenido previamente a la propalación del vídeo, en nada hará

~in
cambiar el sentido de la presente resolución al estar acreditada la manera provocada,
vejatoria e innecesaria con la que se ha actuado (malicia calificada) 14 •

embargo, los recurrentes alegan que los medios probatorios presentados no


pueden ser considerados como una prueba inútil, precisando que el rechazo de la
prueba invocando su inutilidad, asumiendo que la defensa de los procesados es
quivocada, supone adelantar en la etapa probatoria el juicio que debe efectuarse en
la fase de sentencia 15 • Frente a este argumento, el ad quem constitucional considera
que la actuación del juzgador penal se ajustó a una correcta valoración probatoria,
máxime si los medios probatorios ofrecidos no eran necesarios para determinar su
responsabilidad penal 16 .
13
Declaración del Procurador Público del Poder Judicial (Audiencia Pública del 17 de octubre de
2005).
14
Sentencia de la Primera Sala Penal Transitoria Corte Suprema en el proceso de delito de
violación a la intimidad . R.N . Nº 3301-04 (fs. 94 del Expediente).
15
Demanda de hábeas corpus (fs. 20 del Expediente).
16
Sentencia de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Reos Libres de la Corte Superior de
Justicia de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 231 b del Expediente).
' ,,

15

De lo expresado, queda claro que se tiene que determinar si un juez como el del
proceso penal está en la capacidad de considerar una prueba como inútil, y si ello
termina vulnerando, o no, el derecho a la prueba por parte de los demandantes.

20. Tanto porque los juzgadores no admiten una prueba postulada, como porque la
califican como inútil, los recurrentes han considera;do' que la vul,p.eración alegada se
entra en que, a su entender, se les impidió invocar una circ~fistancia de la pena
ivilegiada, la del error de prohibición vencible, figura prevista en dos normas del
ódigo Penal: los artículos 14º, último párrafo, y 21 º 17 . Este Colegiado debe insistir
n que no es objeto de la presente sentencia señalar si, en efecto, el error de
rohibición se encontraba debidamente acreditado en autos, sino tan sólo determinar
si la omisión de consentir el recibo de determinadas testimoniales constituye una
vulneración del derecho a la prueba.
Ahora bien, lo que buscaron atacar los propios actores con esta postulación
probatoria, según ellos mismos afirman, era el establecimiento de su inculpabilidad.
Este principio, si bien no se encuentra reconocido expresamente en la Constitución
(de forma tácita se presenta en el artículo 2°, inciso 24, acápite e), se trata de uno
implícito que limita la potestad punitiva del Estado.

La esencia de la culpabilidad no reside (... ), sino en la posibilidad de haber actuado de


otra manera en el caso concreto ( ... ). El principio de culpabilidad determina las
siguientes consecuencias: (.. .) Se debe reconocer el error sobre Jos hechos y, al menos,
sobre la antijuricidad ( .... ) 18 •

Asimismo, este Tribunal concuerda con la doctrina cuando se señala que:


( ... )Conforme a la naturaleza de la culpabilidad -y de la inculpabilidad- la evitabilidad
de la falta de comprensión de la criminalidad de la conducta debe valorarse siempre en
relación al sujeto en concreto y a sus posibilidades 19 •

Independientemente de la postulada conexión entre error de prohibición y


culpabilidad (por no ser materia de un proceso constitucional), este Tribunal
buscará contrastar si los dos actos aducidos por el recurrente para sustentar la
violación de la prueba en el proceso penal vulneran el derecho constitucional a la
defensa alegada por los recurrentes.

§3. Elementos de análisis respecto a la prueba ofrecida

21. Una de las manifestaciones del derecho a probar se encuentra en la presentación de


testigos, figura que es totalmente aplicable al caso concreto.
Tal como claramente lo ha expresado el artículo 14º, inciso 3, acápite e, del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos (posteriormente reproducido en el

17
Demanda de hábeas corpus (fs. 38 del Expediente).
18
BACIGALUPO, Enrique. Derecho Penal - Parte General. Lima, Ara, 2004. p. 160
19
ZAFFARONI, Eugenio Raúl. Derecho Penal - Parte General. 2ª Ed. Buenos Aires, Ediar, 2002. p.
728.
16

artículo 8° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos), la persona


acusada tendrá derecho, en plena igualdad, durante todo el proceso:
A interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la comparecencia de
los testigos de descargo y que éstos sean interrogados en las mismas condiciones que los
testigos de cargo.
Sin embargo, como todo derecho, éste tampoco es ilimitado o irrestricto_,' sino que
debe estar sujeto a las propias líneas divisorias que en la norm~tividad se·.
desarrollan. Pero, ¿qué se ha dicho respecto a la postulación probatoria en el proceso
p nal sumario, como es el caso de autos?
ara llegar a una respuesta adecuada, es necesario conciliar lo que el ordenamiento
· ídico estima necesario para proteger el ámbito constitucionalmente protegido del
erecho a la prueba y los hechos existentes en el caso sometido a control
constitucional. Para cumplir este objetivo, surgen diversas aristas que pasamos a
explicar a continuación.

3.a. Eficacia de la prueba

22. Su importancia radica en la capacidad de toda parte o tercero legitimado en un


proceso para producir la prueba necesaria que pueda formar la convicción del
juzgador sobre la existencia o la inexistencia de los hechos que son o serán objeto de
probanza. Así, en su contenido se incluye la posibilidad de su ofrecimiento, su
admisión, su actuación, su producción, su conservación y su valoración.
1 Tribunal Constitucional español (la N.º 33/1992), en una sentencia atinente
concretamente a la denegación de medios probatorios, ha señalado que:
( ... )es indiscutible la existencia de una relación entre denegación indebida de pruebas e
indefensión, pero no existe indefensión de relevancia constitucional cuando aun
existiendo alguna irregularidad procesal, no se llega a producir efectivo y real
menoscabo del derecho de defensa, bien porque no exista relación entre los hechos que
se querían probar y las pruebas rechazadas o bien porque quede acreditado que el
interesado, pese al rechazo, pudo en todo caso proceder a la defensa de sus derechos e
intereses legítimos.

Tal como se puede observar, para que la que prueba ofrecida por un inculpado tenga
grado de eficacia tal que pueda ser admitida en un proceso, debe presentar
elementos de juicio irrebatibles a la luz de la responsabilidad penal atribuida.

23. Como premisa básica, la presentación de testimoniales por parte de los querellados
resulta ser una prueba inútil. Ella en sí misma no permite establecer la existencia o
inexistencia del hecho que se pretende probar o verificar con su ofrecimiento o
actuación, que es, finalmente, la capacidad de reacción normativa y la
intemalización de la norma por parte del sujeto.
Justamente, se ha señalado que la prueba del error de prohibición versa:
( ... ) sobre si el sujeto es responsable de la ausencia de motivación conforme a derecho
( ... ). A esa conclusión difícilmente puede llegarse a partir de una prueba directa distinta
de las propias manifestaciones del acusado, de modo que si el propio sujeto invoca
17

error, sólo una manifiesta contradicción a partir de máximas de experiencia puede hacer
decaer su propia declaración al respecto ( ...)2°.

En el presente caso, como se ha podido establecer, la parte demandante pretendió


acreditar que incurrió en error de prohibición con la postulación de un medio
probatorio que parece no cumplir con el nivel de validez exigido. En reál.idad, la
actuación de las testimoniales no hubiera llegado a asegurar la existencia del error
de prohibición. Lo único que se hubiera llegado a expresar es el hecho de que el
sesor legal externo de Frecuencia Latina y también el asesor legal interno emitieron
informe favorable, pero no que hubo un error subjetivo de apreciación al
omento de cometer el delito.

24 En este sentido, es ilógico que se planteen como medio probatorio, la declaración de


testigos, si bastaba con presentar un informe escrito sobre el tema requerido. Para
probar realmente la existencia de un estudio jurídico previo sobre la materia (sobre
si la prostitución clandestina estaba o no tutelada por el derecho a la vida privada),
no era preciso mostrar declaraciones, sino, por el contrario, mostrar documentos.
Durante la audiencia pública realizada en la sede de este Tribunal, se formuló a los
recurrentes una pregunta al respecto; ¿por qué era necesaria la declaración de dos
personas: el asesor legal y el representante del canal, si bastaba con haber
presentado el informe externo? La respuesta reflejaba su indecisión sobre este
aspecto:
Por lo siguiente, primero no había un informe escrito, no existía un informe escrito, por
eso es que se ofrece la prueba testimonial y lo que se iba a testimoniar en ese momento
es que antes de la difusión de ese video, se consulta a estos profesionales y olvidaba un
tercer testimonio que es incluso el administrador del canal de ese entonces. Entonces,
esta es la prueba que se ofrece al momento de la declaración de instructiva que
tranquilamente se pudo haber admitido su actuación y de repente en la valoración no
creerle, pero, el problema sefíor vocal es que no se admite la prueba, no se sefíala la
razón de su no admisión, ni siquiera se notifica y, en la Corte Suprema se dice, no sea
admitida porque no tenía la razón, eso me parece que lesiona frontalmente el derecho a
probar21 •

No es creíble la versión planteada por el abogado de los demandantes respecto a que


tanto el abogado externo como el interno presentaron informes, pero solamente
verbales. En un proceso judicial no es consistente una argumentación como la
ertida. Asumir esta posición coadyuva a considerar adecuada la respuesta de la
judicatura respecto a la postulación probatoria denegada.

25. Un último punto al respecto. El delito por el que fueron sentenciados los recurrentes
en la querella por delito contra la intimidad, está prescrito claramente en el artículo
154º del Código Penal:

20
PEREZ DEL VALLE, Carlos. Estudios sobre la independencia judicial y el proceso penal. Lima,
Grijley, 2005. pp. 164, SS.
21
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005).
18

El que viola la intimidad de la vida personal o familiar ya sea observando, escuchando o


registrando un hecho, palabra, escrito o imagen, valiéndose de instrumentos, procesos
técnicos u otros medios, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de dos
afios. La pena será no menor de uno ni mayor de tres afios y de treinta a ciento veinte
días-multa, cuando el agente revela la intimidad conocida de la manera antes prevista.
Si utiliza algún medio de comunicación social, la pena priv~i".a de libertad será no
menor de dos ni mayor de cuatro afios y de sesenta a ciento och_ enfa días-multa
.•·.
,.... ,,.
..
tal configuración, el delito no sólo se restringe a la responsabilidad por captar
i ágenes, sino que avanza hasta la difusión de las mismas. Fue en cuanto a la
d" sión que los recurrentes solicitaron los informes respectivos, pero también fluye
d autos que respecto a captar imágenes no hubo informe alguno que supuestamente
1 autorice. Es decir, así se hubiese comprobado la existencia de un informe, ello no
ubiera podido exculpar o disminuir la responsabilidad de los querellados respecto
1 momento en que se preparó y se filmó el acto sexual de la querellante.

3.b. Momento de postulación de la prueba

26. Para que los medios probatorios sean admitidos deben ser presentados en su
oportunidad. Ante ello, este Tribunal considera necesario efectuar un análisis de la
presunta vulneración del derecho a la prueba respecto de los presupuestos necesarios
para que el medio probatorio ofrecido sea admitido.
El derecho a que se admitan los medios probatorios, como elemento del derecho de
prueba, no implica la obligación del órgano jurisdiccional de admitir todos los
medios probatorios que hubieran sido ofrecidos.
/

En principio, las pruebas ofrecidas por las partes se pueden denegar cuando importen
pedidos de medios probatorios que no sean pertinentes, conducentes, legítimos o útiles,
así como manifiestamente excesivos 22 .

En tal sentido, es imperioso que se realice un análisis de cuál es el rol que cumple el
medio probatorio, ya que así se podrá determinar, entre otras cosas, si el momento
en que fue postulado era el que correspondía según las normas procesales sobre la
materia.

Así, entre otros, el medio probatorio debe contar con:

• Pertinencia: Exige que el medio probatorio tenga una relación directa o


indirecta con el hecho que es objeto de proceso. Los medios probatorios
pertinentes sustentan hechos relacionados directamente con el objeto del
proceso.
• Conducencia o idoneidad: El legislador puede establecer la necesidad de que
determinados hechos deban ser probados a través de determinados medios
probatorios. Será inconducente o no idóneo aquel medio probatorio que se

22
SAN MARTÍN CASTRO, César. Derecho Procesal Penal. 2ª ed. Lima, Grijley, 2003, p. 817.
19

encuentre prohibido en determinada vía procedimental o prohibido para


verificar un determinado hecho.
• Utilidad: Se presenta cuando contribuya a conocer lo que es objeto de prueba, a
descubrir la verdad, a alcanzar probabilidad o certe~ª· Sólo pueden ser
a mitidos aquellos medios probatorios que presten algÜiifservicio en el proceso
d convicción del juzgador, mas ello no podrá hacerse cuandoJ;e ofrecen
edios probatorios destinados a acreditar hechos contrarios a una presunción de
erecho absoluta; cuando se ofrecen medios probatorios para acreditar hechos
o controvertidos, imposibles, notorios, o de pública evidencia; cuando se trata
de desvirtuar lo que ha sido objeto de juzgamiento y ha hecho tránsito a cosa
juzgada; cuando el medio probatorio ofrecido no es el adecuado para verificar
con él los hechos que pretenden ser probados por la parte; y, cuando se ofrecen
medios probatorios superfluos, bien porque se han propuesto dos medios
probatorios iguales con el mismo fin (dos pericias con la finalidad de acreditar
un mismo hecho) o bien porque el medio de prueba ya se había actuado antes.
• Licitud: No pueden admitirse medios probatorios obtenidos en contravención
del ordenamiento jurídico, lo que permite excluir supuestos de prueba
prohibida.
• Preclusión o eventualidad: En todo proceso existe una oportunidad para
solicitar la admisión de medios probatorios, pasado dicho plazo, no tendrá lugar
la solicitud probatoria.
A partir básicamente de esta última exigencia, corresponde analizar qué sucede en el
caso nacional con relación a los plazos en las solicitudes probatorias.

27. Según el proceso establecido en el Código de Procedimientos Penales para el


procesamiento de delitos que son objeto de persecución privada (artículos 302º y
siguientes), en caso de no haber conciliación en la audiencia de comparendo, el juez
examinará al querellante, al querellado y a los testigos de ambas partes, en la forma
que el propio Código indica.
Asimismo, es de observarse que, conforme al artículo 303º del Código de
/J~ Procedimientos Penales, la documentación existente, así como los testigos y peritos
7' que hubiere, serán examinados en la misma audiencia conjuntamente con las partes:
( El juez instructor citará al querellado mediante cédula, expresando en ella el delito que
se le imputa, el nombre de los testigos ofrecidos, el de los peritos nombrados, si los
hubiere, y el día y hora en que deben comparecer juntos, querellante, querellado,
testigos y peritos. Estos últimos, con su respectivo dictamen. En la misma cédula se
expresará que el querellado tiene derecho para llevar hasta tres testigos que rectifiquen
los hechos imputados, o demuestren la parcialidad de los testigos ofrecidos por el
querellante, y si hay prueba pericial, un perito que discuta los dictámenes de los peritos
judiciales o los presentados por el querellante. A esta cédula se acompañará una copia
de la querella.

Como es de verse, la oportunidad para ofrecer testimoniales o cualquier otro medio


probatorio en un procedimiento de querella es antes de la audiencia, ya que es en
20

ella cuando tendrá lugar su actuación. Pero, ¿cuándo se presentó el medio probatorio
en el proceso penal seguido contra los querellados?

28. Se alegado que la postulación se produjo cuan(,io ,t ,..,


, las instructivas fueron
.~· ~

aliz das. De lo que se puede observar de ellas es ;que,; básicam~nte, lo que los
ntes señalan son datos necesarios para ejercer su derecho á-'la.''defensa. Nada
n su declaración, los dos coinculpados coincidieron en señalar que:
( ... ) luego de consultar con los asesores internos legales del canal encabezados por el
doctor Leopoldo Valdez, quien a su vez realizó una inter consulta con el asesor legal
externo del canal, el doctor Rolando Souza, luego de recibida la asesoría legal necesaria
para evitar que violemos algún tipo de ley, decidimos emitir el informe 23 .

o que se puede colegir de esta manifestación judicial no es que se esté ofreciendo


medio probatorio alguno, sino tan sólo que se está relatando un hecho
particularmente necesario para su defensa. No se puede concluir, de ninguna
manera, en que a través de esta declaración los recurrentes -querellados, en su
momento- , postularon un medio probatorio.
Situación distinta se advierte cuando se presentó un escrito ante el juzgador penal en
el que sí, con claridad, se ofrece un medio probatorio:

Como acto probatorio de parte destinado a demostrar la verdad de los hechos que
forman mi defensa material, aporto los siguientes medios probatorios: l.- Medios
probatorios: a) La declaración testimonial de don Emilio Leopoldo Valdez Castafieda
( ...) b) La declaración testimonial de don Mendel Percy Winter Zuzunaga ( ... ). 2.-
Significado probatorio del acto de defensa.- El objeto de los testimonios ofrecidos tiene
por finalidad acreditar que dado el interés público de la investigación periodística que
motivó la difusión del informe se decidió emitirlo al aire previa consulta con el
apoderado especial del canal y abogados externos de la Compafiía Latinoamericana de
Radiodifusión S.A. 24 •

De esta forma se consolida la idea de que existe un medio probatorio ofrecido por
los demandantes que debió ser observado por el juzgador penal recién a partir del 12
de mayo de 2003 .
Entonces, pese a que, según la normatividad procesal penal, en el proceso penal de
autos el plazo para postular medios probatorios (la comparecencia de testigos es uno
e ellos) era antes de la audiencia realizada el día 28 de enero de 2003, recién se
realizó el pedido casi cinco meses después. Del propio escrito de demanda fluye que
los accionantes realizaron el ofrecimiento probatorio -cuya inadmisión y
consiguiente imposibilidad de actuación se cuestiona- fuera del plazo establecido
por ley, perdiendo así toda oportunidad para ofrecer dicho medio probatorio, ya que
las testimoniales, de haber sido ofrecidas, debieron haber sido actuadas en la misma
audiencia en la que el juez examinó a los querellados.

23
Instructivas de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 62 del Expediente) y de
Ney Edgardo Guerrero Orellana, del 28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente).
24
Escrito N. º 25 de la defensa, recibido el 12 de mayo del 2003 (fs. 71, 72 del Expediente).
' .
21

29. En conclusión, debe enfatizarse que, si bien ha de procurarse la rapidez y la


pr?nti~d para llegar ~una resolución en to?o proce~~)1~d}~,ial, inclusive penal, y
mas aun en uno sumario, ello no puede desvirtuar la protecbon de la persona como
fin supremo de la sociedad y del Estado (artículo 1º de la Constitueión). Todo acto
de celeridad debe tener como propósito esencial el respeto del derecho a la tutela
ocesal efectiva. Tal sentido fluye de lo dispuesto por el artículo 125º del Código
de Procedimientos Penales, el mismo que determina que si el inculpado invoca
h hos o pruebas en su defensa, estos deben ser verificados por el juzgador en el
pl zo más breve.
E hecho que aducen los recurrentes no puede ser apreciado como una vulneración
el derecho a la tutela procesal efectiva en el ámbito relacionado con el derecho a
robar. No puede haber violación de este derecho básicamente por dos motivos. En
rimer lugar, porque el medio probatorio fue postulado fuera de los plazos legales
para hacerlo, por lo que era incorrecto que el juzgador lo aceptase. En segundo lugar
• porque, finalmente, el propio Poder Judicial, a través de la Corte Suprema, subsanó
la deficiencia formal en que habían incurrido los juzgadores de primera y segunda
instancia al no pronunciarse al respecto, considerando acertadamente que tal prueba
era irrelevante.
Por ello, es oportuno subrayar que lo pedido por los recurrentes no se inserta en el
contenido esencial del ámbito constitucionalmente protegido del derecho a la
prueba, motivo por el que este extremo de la demanda se inserta en lo prescrito por
el Código Procesal Constitucional en el artículo 5º, inciso 1, y debe ser declarado
improcedente.

C. EL ARGUMENTO DE DEFENSA RESPECTO AL ÁMBITO DE PROTECCIÓN DEL


BIEN JURÍDICO INTIMIDAD

30. Además de aducir la violación del derecho a la prueba, los recurrentes refieren que,
en el proceso penal seguido en su contra, se ha afectado su derecho a la defensa,
precisando los siguientes motivos:
Desde la fase de instrucción del proceso penal hemos alegado como argumento de
defensa técnica la atipicidad del hecho por el que se nos atribuye ser autores de delito
contra la intimidad, porque los actos de prostitución clandestina, por ser ilícitos, no se
encuentran dentro del ámbito de protección del bien jurídico intimidad. Este argumento
de defensa técnica no ha sido tratado o considerado en las sentencias dictadas en las 3
instancias de la causa penal ( ...)25 .

En la sentencia de primera instancia del proceso penal, el juzgador reseñó


claramente cuál era la estrategia de defensa utilizada por la -defensa de los
recurrentes: que la prostitución clandestina, por constituir un ilícito administrativo,
\ no se encuentra dentro de la esfera de la vida privada; y que la conducta realizada se
\J\ encuentra justificada en la medida que los querellados actuaron en el ejercicio

25
·• Demanda de hábeas corpus (fs. 43 del Expediente).

22

regular de la libertad de información26 . Pese a tal re_conoc1m1ento, los ahora


recurrentes alegan que la vulneración de la defensa técn~~a ·se produjo~uahdo se les
impidió vindicar su acción, obstaculizando la comprobaCíón de la €xÍStencia de la
mencionada prostitución clandestina27 • --
En consecuencia, lo que corresponde determinar en este punto de la sentencia es si
los argumentos de defensa esgrimidos por los querellados del proceso penal
de ieron ser analizados obligatoriamente por el juzgador al momento de resolver, o
si or el contrario, tenía éste la posibilidad de desconocerlos cuando redactó su
s ntencia.

§1. La defensa técnica como derecho

3 . La defensa de una persona es un elemento también clave de la configuración de la


/ tutela procesal efectiva, puesto que un proceso no puede considerarse como
respetuoso de la persona si no se le permite la posibilidad de presentar sus
argumentos, estrategia y elementos de respaldo jurídico necesarios. Así, la defensa
también es un derecho-regla de la tutela procesal efectiva.
Sobre su reconocimiento normativo, debemos remitimos a la Constitución cuando
reconoce en su artículo 139°, inciso 14, la existencia de

El principio de no ser privado del derecho de defensa en ningún estado del proceso( ... ).

Lo~nstrumentos internacionales ponen énfasis en ámbitos específicos del derecho a


1 efensa. El artículo 11 º de la Declaración Universal de Derechos Humanos insiste
n que se aseguren a la persona todas las garantías necesarias para su defensa. A su
vez, el artículo 14º, inciso 3, acápite "d" del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos considera pertinente requerir una defensa no sólo realizada a
título personal, sino también a través de un abogado. Por su parte, el artículo 8°,
inciso 2, acápite c de la Convención Americana sobre Derechos Humanos concede
al inculpado el tiempo y medios convenientes para que prepare y realice su defensa.

32. Teniendo en cuenta tales dispositivos, conviene preguntarse cuándo se produce una
violación del derecho de defensa. Ello ocurrirá cuando una persona no logra ofrecer
a quien la juzga los elementos necesarios para desvirtuar una acusación en su contra
o para afirmar que tiene la razón en lo que alega. Pero no todo acto que imposibilita
un correcto uso de la defensa produce un agravio al derecho.
A colación de lo expuesto, el Tribunal Constitucional español ha señalado, como
parte de la Sentencia N.º 237/1999, que

( ... ) Ja indefensión, que se concibe constitucionalmente como Ja negación de Ja tutela


judicial ( ...) ha de ser algo real, efectivo y actual, nunca potencial o abstracto, por
colocar a su víctima en una situación concreta que le produzca un perjuicio, sin que Je

26
Sentencia de primera instancia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.° 396-2001 (fs. 80 del Expediente).
27
Recurso de agravio constitucional en el proceso de hábeas corpus (fs. 250, 251 del Expediente).
' . ¡oc?
23

;_
. .-·.,-/)':.,
sea equiparable cualquier expectativa de un peligfo .. o riesgo U..). Por ello hemos
hablado siempre de indefensión ' material' y no formal, para la-~ oual resulta necesaria
pero no suficiente la mera transgresión de los requisitos configurados como garantía,
siendo inexcusable la falta de ésta, cuando se produce de hecho y como consecuencia de
aquélla. Puestas así las cosas en su punto final, parece claro que la omisión denunciada,
podría ser reprochable en el plano de la legalidad y con efectos quizá en otros ámbitos,
pero está desprovista de trascendencia constitucional para considerar enervada o
debilitada la efectividad de la tutela judicial.

r ende, queda claro que también corresponde determinar si lo que están alegando
demandantes se puede considerar como una forma de vulneración del derecho
ndamental a la tutela procesal efectiva.

33. ara comprobar la vulneración de la defensa técnica, los recurrentes solicitan que
/este Colegiado reexamine el criterio vertido por el órgano jurisdiccional respecto al
carácter de la prostitución clandestina, presumiendo que sólo así se podrá determinar
que no existe violación de la vida privada si existe un ilícito de por medio.
Ante ello, este Colegiado reitera el pleno respeto de la independencia judicial al
momento de resolver, de modo que únicamente determinará si los juzgadores
observaron, o no, los argumentos de defensa presentados. No se pronunciará ni
emitirá reflexión alguna respecto a lo que decidió la Corte Suprema en este caso,
puesto que ello implicaría que resuelva como una instancia judicial ordinaria.
Cabe resaltar que según el artículo 138° de la Constitución,

La potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por el Poder Judicial a
través de sus órganos jerárquicos con arreglo a la Constitución y a las leyes( ... ).

Una norma de este tipo sólo puede significar respeto pleno de las resoluciones
judiciales y que ningún otro órgano puede afectarlas, ni siquiera el Tribunal
Constitucional, a no ser que haya vulneración de algún derecho fundamental,
situación en la cual la proscripción prevista en el segundo párrafo del artículo 139º,
inciso 2 de la Norma Fundamental cedería ante la posibilidad de interponer una
demanda de algún proceso constitucional, según lo permite el artículo 200º.
Ahora bien, a grandes rasgos y prima facie, lo que se advierte es que en las tres
sentencias emitidas en el Poder Judicial sí se observaron los argumentos de defensa
P, o no se creyó conveniente asumirlos como válidos para resolver el caso. En cada
a de las instancias, los juzgadores establecieron que era irrelevante averiguar la
existencia de prostitución ilegal, pues ello no era objeto de juzgamiento, lo que en
cierta forma ha terminado confirmando que en su criterio la vida privada de las
personas no tiene relación alguna con la finalidad con la que realizan sus actos.

34. Pese a lo que se acaba de determinar, este Colegiado reseñará algunos parámetros
constitucionales sobre los derechos que estuvieron en juego en el proceso judicial
penal sometido a control constitucional, por ser ello necesario en virtud de la
profilaxis interpretativa que corresponde al Tribunal Constitucional en su calidad de
órgano supremo de interpretación de la Norma Fundamental (artículo 1º de la Ley
Orgánica del Tribunal Constitucional). Ello no significa que se está volviendo a
¡0/
' .

24

resolver sobre el caso del fondo, sino únicamenteé·que ''se analiz"1"á la decisión
judicial en el extremo planteado en la demanda, toda vei que sólo.a_¿fSe desvirtuará,
o validará, la tesis esgrimida por los recurrentes, además de ··sentar las bases
conceptuales para el estudio de derechos fundamentales poco desarrollados
jurisprudencialmente.
Asimismo, se pondrá énfasis en que los jueces, como miembros partícipes del
Estado, deben cumplir con las obligaciones que la propia Constitución reconoce en
el artículo 44º: una de ellas referida a garantizar la plena vigencia de los derechos
humanos. Frente a ello, al ser el órgano de control de la Constitución, según lo
previsto en el artículo 201 º de la propia Norma Fundamental, este Tribunal está
capacitado para resguardar el respeto de los derechos fundamentales de las personas.
En los siguientes puntos, se tratará de insistir en el contenido constitucionalmente
protegido de los derechos fundamentales a la información y a la vida privada, para
que a partir de allí se pueda realizar un juicio de ponderación respecto al vídeo
propalado en el programa Magaly TV. Gracias a este estudio, se determinará en el
último extremo y dentro de los márgenes que impone la presente demanda de hábeas
corpus, si hubo, o no, vulneración del derecho a la defensa técnica.

§2. La urgencia de definir los ámbitos de los derechos a la información y a


la vida privada

35. Sólo se podrá analizar la supuesta afectación del derecho a la defensa de los
recurrentes, si previamente se ubica correctamente el reconocimiento judicial de la
existencia de prostitución en la relación entre derechos fundamentales de los
querellados y la querellante.
Al respecto, los recurrentes buscaron ejercer, al momento de emitir el reportaje
mencionado, su derecho a la información. Sin embargo, a partir de un inadecuado
ejercicio de éste, el Poder Judicial determinó su responsabilidad por la afectación de
la vida privada, toda vez que ésta aparece como un límite a tal derecho. Pero, ¿qué
habrá de entenderse por derecho fundamental a la información?
Constitucionalmente, se ha previsto que toda persona puede emitir las noticias que
considere pertinentes, configurándose lo que se conoce como el derecho a la
información. En tal sentido, en el artículo 2º, inciso 4, se ha admitido la existencia
del derecho a la libertad de información. Además, la Declaración Universal de
erechos Humanos, en su artículo 19º, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, en su artículo 19º, inciso 2, la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, en su artículo IV, y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en su artículo 13 º, inciso 1, reconocen el derecho a la investigación,
recepción y difusión de las informaciones.
Como todo derecho fundamental, la información posee un elemento constitutivo que
le da sentido a su tutela constitucional, componente conocido como su contenido

~.·
esencial, concepto cuyo desarrollo se puede encontrar en la sentencia del Expediente
N. º 0050-2004-AI/TC y otros, donde se darrolla una idea institucional del mismo.
En el caso de la información, y tal como se ha desarrollado en la sentencia del
Expediente N. 0 0905-2004-AA/TC, su contenido esencial se encuentra en la
25

veracidad de lo que se manifiesta, lo cual no se refie~é;'explícitamente a una verdad


inobjetable e incontestable, sino más bien a una actitud adecuada.. de quien informa
en la búsqueda de la verdad, respetando lo que se conoce como el deber de
diligencia, y a contextualizada de manera conveniente; es decir, se busca amparar la
verosimilitud de la información.
tonces, solamente se debió ingresar a analizar la afectación de la vida privada de
la uerellante si se comprobaba la veracidad de la información. Caso contrario, ni
si iera se podría mencionar la existencia de un ejercicio del derecho a la
in ormación. Si bien no hay dudas respecto a la autenticidad de las imágenes
P. esentadas (nunca la querellada las criticó), la veracidad del reportaje emitido en el
rograma Magaly TV no se puede considerar una parte del derecho a la defensa,
sino simplemente el cumplimiento de lo mínimo que se le podría exigir a un
programa de índole periodística.

36. El ejercicio del derecho a la información no es libre ni irrestricto; por el contrario,


está sujeto a ciertos condicionamientos que deben ser respetados dentro de un
Estado democrático y social de derecho. Sólo así, con los límites que se deben
encontrar en la propia Constitución, el derecho a la información podrá convertirse
en la piedra angular de la democracia.
Es importante que en el ordenamiento internacional se haya determinado la
existencia de límites a los derechos comunicativos. En tal sentido, tanto el artículo
19º, inciso 3, acápite a del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,
como el artículo 13º, inciso 3, acápite "a" de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, precisan que el ejercicio del derecho a la información 'entraña
deberes y responsabilidades especiales', por lo que está sujeto a una restricción
como es la de asegurar

(... )el respeto a los derechos o a la reputación de los demás.

En el ámbito constitucional, se ha prescrito respecto al derecho a la información,


como parte del artículo 2º, inciso 4, que los delitos cometidos a través de los medios
de comunicación social se encuentran tipificados en el Código Penal, sancionándose
ex post la afectación a un derecho fundamental, y reconociéndose de manera
xplícita un límite externo en la vida privada.
De otro lado, sobre la base del principio interpretativo de la unidad de la
Constitución, la vida privada de las personas aparecerá como límite al derecho a la
información, en el sentido que el ejercicio de uno no podrá realizarse vulnerando el
espacio del otro. Así, y tomando en cuenta su naturaleza de derecho-principio de
ambos, se buscará la optimización de sus contenidos. Por ende, es imprescindible
determinar si la preparación, filmación y divulgación de imágenes que demostrarían
una supuesta prostitución ilícita está protegida por el derecho a la información de los
recurrentes o si, por el contrario, ello se configura como una vulneración del ámbito
de protección del derecho a la vida privada de la querellante. Ello hace necesaria la
aplicación del test del balancing o ponderación.
26

37. La vida privada de las personas es un límite válicr~d~i derecho a la información. Por
ello, corresponde fijar algunos contenidos básicos del primé-ro de los derechos
mencionados con el fin de controlar jurisdiccionalmente el segundo.
Lo importante de dotar de un contenido constitucionalmente protegido a la vida
privada en el presente caso se centra en que los recurrentes aseveran que la violación
a su derecho a la tutela procesal efectiva, en el sentido de derecho a la defensa
técnica, se basa en una consideración equívoca. Debe determinarse, por tanto, si
dentro del derecho a la vida privada se puede dejar de abrigar un ámbito como el de
la prostitución clandestina, máxime si el Poder Judicial ya tomó una decisión clara y
concreta, al considerar que sí la protege.
En primer lugar, es menester observar cómo ha sido reconocida en el ordenamiento
jurídico. En la Constitución, como derecho-regla base se ha prescrito en el artículo
2°, inciso 7, que toda persona tiene derecho a la intimidad personal y familiar.
Además, existen otros dispositivos que siguen refiriéndose a este tema dentro del
mismo artículo 2°: el impedimento de que los servicios informáticos no suministren
informaciones que afecten la intimidad personal y familiar (inciso 6); la
inviolabilidad de domicilio (inciso 9); el secreto e inviolabilidad de comunicaciones
y documentos privados (inciso 1O); entre otros. Y pese a que el desarrollo
constitucional de la materia es disperso, lo cierto es que la Declaración Universal de
Derechos Humanos le da cierta coherencia y unidad. Así, en el artículo 12º se
sostiene que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su
familia, su domicilio o su correspondencia, motivo por lo cual se expresa el derecho
a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Un planteamiento similar
se puede encontrar en el artículo 17º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y en el artículo 11 º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
(sobre todo incisos 2 y 3). Menos amplio es el reconocimiento mostrado en el
artículo V de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que
se restringe a señalar que toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra
los ataques abusivos a su vida privada y familiar.
Como se observa, existe disimilitud de conceptos entre la normatividad nacional e
internacional, que por ello exige su reconducción hacia un criterio unitario,
básicamente planteado a partir de la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la
Constitución y del artículo V del Código Procesal Constitucional. Básicamente
planteamos que el derecho-principio reconocido es la vida privada, y la intimidad,
uno de sus derechos-regla.

38. Con respecto al bien jurídico tutelado en la Constitución, no cabe duda que la vida
privada refleja uno de muy difícil comprensión, tanto así que algunos consideran
que se trata de un concepto jurídico indeterminado. No obstante ello, juzgamos que
es necesario plantearse sobre él un concepto inicial y preliminar.
Son diversas las posturas para explicar el significado de la vida privada. Algunas la
conciben como aquella zona de la persona que no es pública, por lo que nadie debe
tener acceso a ella. Sin embargo, más correcto es tratar de otorgar un sentido
' '

27

positivo. Así, sobre la base del right to be alone (derec]J.o .<:t estar en soledad) 28 , se ha
estimado apropiado afirmar que es el ámbito personal en~l~cual un s~r humano tiene
la capacidad de desarrollar y fomentar libremente su personalid0,d': Por ende, se
considera que está constituida por los datos, hechos o situaciones desconocidos para
la comunidad que, siendo verídicos, están reservados al conocimiento del sujeto
1sm y de un grupo reducido de fgersonas, y cuya divulgación o conocimiento por
otros trae aparejado algún daño 9. De esta forma se ha llegado a definirla,
entando su faz positiva, como
( ...) el reducto de lo personal no encuentra su confín en la cárcel de la propia
individualidad( ... ) sino que ella sirve de plataforma para la integración del ser humano
con el círculo de ciertos allegados (especialmente a través de los lazos familiares), con
un ambiente físico (el domicilio) y con el ambiente inmaterial de sus manifestaciones
espirituales (la correspondencia, las comunicaciones de todo tipo, los papeles
privados)30 •

En la jurisprudencia tampoco se ha rehusado la posibilidad de definir un concepto


como éste. Este Colegiado ha señalado, a través de un fundamento de voto en la
sentencia del Expediente N.º 0072-2004-AA/TC, que la vida privada implica
necesariamente la posibilidad de excluir a los demás en la medida que protege un
ámbito estrictamente personal, y que, como tal, resulta indispensable para la
realización del ser humano, a través del libre desarrollo de su personalidad, de
conformidad con el artículo 2° inciso 1 de la Constitución. De esta manera, no sólo
se hace hincapié en un ámbito negativo de su configuración, sino también en el
positivo.
Igualmente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso von Hannover c.
Alemania (Application N.º 59320/00), del 2004, estableció que
( ... ) la importancia fundamental de la protección de la vida privada desde el punto de
vista del desarrollo de la personalidad que tiene todo ser humano. Esa protección( ... ) se
extiende más allá de círculo privado familiar e incluye también la dimensión social. El
Tribunal considera que cualquier persona, aun si es conocida por el público, debe poder
gozar de una 'legítima expectativa' de protección y respeto de su vida privada.

De ello se concluye que únicamente a través del reconocimiento de la vida privada


a persona podrá crear una identidad propia, a fin de volcarse a la sociedad, toda vez
que aquel dato y espacio espiritual del cual goza podrá permitírselo.
La vida privada es un derecho fundamental en primordial relación con la intimidad.
El último de ellos tiene una protección superlativa dado que configura un elemento
infranqueable de la existencia de una persona; la vida privada, por su parte, la
engloba y también incluye un ámbito que sí admite algunas intervenciones que
28
WARREN, Samuel y Louis BRANDEIS El derecho a la intimidad (The Right to Privacy, 1890).
Madrid, Cívitas, 1995. pp. 24, ss.
FERREIRA Rus10, Delia Matilde. El derecho a la intimidad. Análisis del artículo 1071 bis del Código
Civil: A la luz de la doctrina, la legislación comparada y la jurisprudencia. Buenos Aires, Editorial
Universidad, 1982. p. 52.
ZAVALA DE GONZALES, Matilde. El derecho a la intimidad. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, 1982. p.
82.
28

habrán de ser consideradas como legítimas, vinculándose inclusive con otros


derechos como la inviolabilidad de domicilio, preyi~ta, en el artículo 2º, inciso 9 de
la Norma Fundamental. ·· . .:' :'" .
·' .. ?

·-} ' .• ..

39. En el presente caso, el ámbito de la vida privada que estaría siendo objeto de
vi lación es la intimidad personal, zona que también merece protección superlativa
a ravés del tipo penal descrito en el artículo 154 º del Código Penal. En ella, la
P. rsona puede realizar los actos que crea convenientes para dedicarlos al
ecogimiento, por ser una zona ajena a los demás en que tiene uno derecho a impedir
, ntrusiones y donde queda vedada toda invasión alteradora del derecho individual a
la reserva, la soledad o el aislamiento, para permitir el libre ejercicio de la
personalidad moral que tiene el hombre al margen y antes de lo social 31 • Como lo
señala este Colegiado en su sentencia del Expediente N.º 1797-2002-HD/TC, es el
poder jurídico de rechazar intromisiones ilegítimas en la vida íntima o familiar de
las personas.
De esta forma, la intimidad protegía todo acto dentro de un espacio personal de la
querellante, como puede ser las relaciones sexuales que practique, con prescindencia
de la motivación o la causa de dicho hecho. Queda claro, entonces, que su derecho a
la vida privada sí protegía la posibilidad de evitar que otros se inmiscuyan y
reproduzcan en un canal de televisión los actos sexuales que realizó. Sin embargo,
esto no quiere decir que, si se presenta un ilícito, la investigación periodística que se
realice no puede estar también protegida, haciendo disminuir la protección del
ntenido accidental del derecho a la vida privada de la persona. Pero, sobre la base
objetiva del contenido esencial de cada uno de los derechos en juego (vida privada e
información), se efectuará a continuación un análisis ponderativo para comprobar si
la judicatura ordinaria analizó correctamente, o no, el medio de defensa utilizado por
los querellados respecto a la existencia, o no, de prostitución clandestina.

§4. La ponderación entre la información y la vida privada

40. Si bien la relación existente entre los derechos a la vida privada y a la información
es una de las más clásicas en el Derecho, en muchos casos se ha dado una respuesta
poco idónea a la teoría de los derechos fundamentales. Así, se ha propuesto la
primacía de la información en virtud de la aplicación equívoca de la teoría
valorativa de las preferred fredoms al sistema constitucional, postura doctrinal que
propendería a una jerarquía entre los derechos fundamentales. Pero, de otro lado,
también se manifiesta y se presencia una prevalencia de la información, basándose
en el efecto irradiante que posee respecto al resto de derechos. Pero no hay que
olvidar que los derechos fundamentales (todos, sin excluir ninguno) están en
igualdad de condiciones dentro de la Constitución.

31
CARRANZA, Jorge A. Los medios masivos de comunicación y el derecho privado. Un problema
contemporáneo: Los avances de la tecnología comunicacional sobre el individuo y la sociedad.
Buenos Aires, Lerner, 1975. p. 41.
29

Por eso, lo que corresponde realizar es una determinac;ión de los contenidos de cada
uno de los derechos involucrados. Sólo así se Uég~{a' la delimitación adecuada de
sus contornos. Para ello, será necesario optar por el método•gé'la ponderación, con
una utilización mixta de los criterios de razonabilidad (propios de cualquier relación
tre derechos fundamentales) y de desarrollo colectivo (exclusivo de los derechos
de espeto de la persona y los comunicativos).

4.a. La razonabilidad de la medida

razonabilidad es un estándar de control de una acción que, como en el caso


c ncreto, está referido a la emisión de imágenes respecto a los actos sexuales
ometidos por la querellante con otro sujeto.
Incluye, dentro de sí, tres juicios claramente establecidos: la adecuación, la
necesidad y la proporcionalidad, en cada uno de los cuales se debe dejar sentado si
los argumentos de los recurrentes tienen, o no, sentido.

4.a.i. El juicio de adecuación

42. A través de la adecuación, la conclusión a la cual se arribe debe ser lo más ajustada
posible a la finalidad de la Constitución, explícita o implícitamente reconocida. En
tal se ido, la acción que realice la persona debe ser conveniente, jurídicamente
hab do (la norma habrá de ser accesible y previsible) y contar con un fin legítimo.
E e juicio aplicado a la relación entre información y vida privada permite
eterminar que sólo existirá una solución adecuada, si es que la noticia sobre la cual
versa la información no desconoce el objetivo previsto en la Constitución en su
artículo 1º (la persona es el fin supremo de la sociedad y del Estado) y que se
materializa en la vigencia del respeto de los ámbitos de la vida privada de una
persona, por más pública que ésta sea.
Por tanto, ¿es permisible que el derecho a la información pueda tocar temas tan
sensibles como las relaciones sexuales de una persona, por más que haya estado en
un supuesto de prostitución clandestina? Este Colegiado considera que no.
La sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, en el caso Lawrence c. Texas,
del 20 3 (se trata de un caso en que hubo una intervención estatal a un domicilio en
el al dos personas practicaban relaciones homosexuales), también está en la
isma línea:

La libertad protege a la persona de intrusiones gubernamentales arbitrarias en una


vivienda u otro lugar privado( .. .). El derecho de la libertad se extiende más allá de los
límites espaciales. La libertad supone una autonomía de la persona que incluye libertad
de pensamiento, credo, expresión y cierta conducta íntima. El presente caso involucra la
libertad de la persona tanto en su dimensión espacial como en sus más trascendentes
dimensiones.

43. En el caso de autos, el reportaje emitido en el programa Magaly TV, tal como había
sido propalado, no respetaba de ningún modo a la persona sobre la cual versaba el
mismo. Como se puede apreciar de su transmisión, no existe la más mínima
Jo:Y

30

consideración por la querellante ni por su vida privada. Además, no se ha respetado


la inviolabilidad de domicilio (artículo 2°, incis~ytde la Constitución), derecho que
protege también las actividades realizadas por una persona en.lclhabitación un hotel.
n pendientemente del fin con el que se realiza el reportaje~ lo importante en este
pun es analizar si con él se respetaban los valores y principios previstos en la
No a Fundamental: ni la democracia se veía favorecida con un reportaje de este
tip y menos aún la dignidad de la persona podría ser argüida como sustento jurídico
de mismo. Nada productivo para el Estado democrático y constitucional de derecho
se ha de conseguir con el vídeo sobre 'Las Prostivedettes', ni con la emisión de
i . ágenes que muestran partes íntimas de la querellante, máxime si los medios de
qbmunicación social están obligados a colaborar con el Estado en la educación y
formación moral y cultural de la nación, tal como lo precisa el artículo 14 º, in fine,
de la Constitución.
Queda claro, entonces, que la utilización del argumento de la prostitución
clandestina no ayudaba ni ahondaba en nada en el tema de la adecuación de la
medida realizada por los demandantes.

4.a.ii. El juicio de necesidad

44. El criterio de necesidad importa la ausencia de una solución más efectiva y


adecuada de la que se esté tomando. Lo que se busca realizar a través de este juicio
es elegir, entre las medidas posibles, la mejor que exista.
Asumiendo este argumento, se ha señalado que la vida privada
( ... )es un derecho fundamental, razón por la cual las leyes que pretendan limitarlo han
de contar con una muy sólida justificación. Deben ser necesarias para satisfacer un
imperioso interés estatal 32 .

Es relevante, por tanto, para evitar afectar la vida privada de una persona, que el
ejercicio del derecho fundamental a la información se realice sin excesos. Y de otro
lado, en pos de la optimización de cada derecho en juego, buscar que la medida
utilizada permita el mejor desarrollo posible del derecho a la vida privada, tal como
ha debido suceder en el presente caso.

45. La propia Corte Suprema, en el proceso penal seguido contra los demandantes,
recisó que
( ... ) en el caso materia de incriminación se evidencia una injerencia ilegítima a la
intimidad, pues el reportaje televisado 'Las Prostivedettes' exhibe a Mónica Adaro
Rueda manteniendo relaciones sexuales con una persona de sexo masculino. Que
filmaciones de tal naturaleza constituyen formas de cómo se puede penetrar y
quebrantar las fronteras del entorno de la intimidad propia de cada persona, ya que
evidentemente no era una información de interés público. Más reprobable y desvalorada

32
SCHNEIDER (State interest analysis in Fourtenth amendment 'privacy' law), cit. por Pablo Lucas
MURILLO DE LA CUEVA. El derecho a la intimidad. En: "Revista Jurídica del Perú". Trujillo, año
XLVIII, N.º 14 (ene. - mar. 1998). p. 92.
..

31

resulta la conducta sub examen, al haber reconocido los propios sentenciados que
provocaron el encuentro sexual instruyend9 al llamado 'contacto' para que oficie de
. . d 33 • . .• .

mstlga or . _.; r!r 1. ·
~
S· · .. ,.

Lo importante en un caso como éste es determinar si la piopalación del reportaje en


canal televisivo de señal abierta era necesario para cumplir con el objetivo de
infi rmar, y si la forma en que éste se realizó se puede considerar como válida a
pa ir de la búsqueda de protección de la vida privada de las personas. Por ello, este
C legiado se centrará en dos aspectos relevantes; el primero, relacionado con el tipo
d imágenes emitidas y, el segundo, con la urgencia de descubrir una red de
ostitución clandestina.

n tema que vale la pena resaltar está referido al tipo de imágenes que el reportaje
1
emitió. En primer lugar, debe tomarse en cuenta el momento en que se emitieron las
imágenes: la transmisión se produjo a las nueve de la noche, horario en que se
transmitía -y aún hoy se transmite- Magaly TV. En ese momento, ese horario era
considerado ya de carácter familiar 34 , y por lo tanto no era correcta la difusión de
imágenes como las contenidas en 'Las Prostivedettes', máxime si, según el artículo
27º del Texto Único Ordenado de la Ley de Telecomunicaciones, Decreto Supremo
N.º 013-93-TCC, vigente en el momento en que se emitió el reportaje, se
dem ndaba a los medios de radiodifusión que puedan
( ... ) difundir una programación que mantenga los principios formativos que relieven la
dignidad eminente de la persona humana y la defensa de la familia como célula básica
de la sociedad, así como los demás valores que proclama la Constitución Política del
Perú como factores de integración, de identidad nacional y de pacificación.

Nada de lo previsto en esa norma fue respetado en la emisión del reportaje. Es más,
se debió evitar la difusión de imágenes que puedan afectar algún derecho de las
personas, tal como ocurre cuando se cubre el rostro de alguien (el ejemplo más
clásico de ello es cuando aparece un menor de edad, o también cuando testifica
alguien que no desea ser reconocido), ya sea tanto con su consentimiento o sin él,
cosa que tampoco ha ocurrido en el caso de la querellante. Un discurso visual
~ requiere, además de veracidad, ser necesario para cumplir su objetivo.

47. En el caso de autos se ha dicho que el reportaje buscaba demostrar una red de
rostitución en el vedettismo nacional, y que para ello era necesario mostrar a una
bailarina, como era la querellante, justamente manteniendo relaciones sexuales sin
autorización legal para hacerlo. Supongamos que estuviese permitida la filmación de
la persona en la habitación de un hotel, tal como sucedió en este caso, ¿se faculta,
aun así, que el medio de comunicación pueda mostrar las partes íntimas de la
persona involucrada? En el vídeo presentado 35 , se observa con claridad cómo la

33
Sentencia de la Primera Sala Penal Transitoria Corte Suprema en el proceso de delito de
violación a la intimidad. R.N. Nº 3301-04 (fs. 96 del Expediente).
34
Actualmente, en el artículo 40º de la Ley de Radio y Televisión, Ley N.º 28278, se señala que el
horario familiar"( ... ) es el comprendido entre las 06:00 y 22:00 horas".
35
Vídeo del programa (anexado al Expediente).
32

querellante se desnuda -sin saberlo- frente a la cámara, y son vistas sus partes más
íntimas (zonas pudendas), sin que se busque evitar tal hecho. Las únicas imágenes
cubiertas (a través de un cuadrado negro en la pantalla) fueron las del rostro de la
persona que mantuvo relaciones con la querellante.
Queda claro, además, que no hubo consentimieptg ., qe la querellante para la
filmación y menos para la difusión del vídeo del~ que
fue parte, tal como se ha
- lado supra, y esto hace aún más ilícito el reportaje. ".. ·

tema que se debe mencionar está relacionado con la ilegalidad aducida respecto
a 1 prostitución no autorizada. He aquí el tema principal de la supuesta afectación
de derecho a la defensa, pues se constituye como soporte del argumento presentado
p r los recurrentes en el proceso penal que se siguió en su contra, y que fue
puestamente desconocido por el juzgador.
e considera, en el fondo, que los querellados actuaron de acuerdo a derecho, toda
vez que presentaron un reportaje, haciendo uso de su derecho a la información, con
el fin de descubrir una red de prostitución en la farándula limeña. Queda claro que la
prostitución clandestina debe estar proscrita por ser un oficio no permitido en
nuestro ordenamiento.
Al respecto, alegan los demandantes a través de su abogado, que la prostitución
clandestina es un acto no aceptado en Derecho, por lo que habría que considerarlo
como un ilícito o injusto administrativo 36 . Por ello, a su entender, debía analizarse
en primer término si existía dicha red para que, en segundo lugar, se pueda
desconocer una protección superlativa de la vida privada. Considera que le incumbió
al juzgador averiguar si el ilícito aducido se había producido en la realidad, pues
sólo así se hubiese protegido plenamente a los recurrentes.
Frente a ello, para justificar la irrelevancia penal del ejercicio de la prostitución
clandestina de la querellante en la responsabilidad de los recurrentes en el delito
contra la intimidad, el Procurador Público del Poder Judicial consideró pertinente
afirmar que

( ... ) el juez penal, en una extensa sentencia que consta en autos, ha señalado Jo
siguiente: 'No importa, que Jo que realizó Ja señora Adaro en aquel cuarto de hotel, sea
un acto de prostitución o no, no importa que haya estado libando licor con el seflor
Arancibia o que hayan estado jugando a las escondidas porque no es materia del proceso
penal, lo que importa es que existió una violación flagrante de su derecho a la
intimidad37 •

Por ende, la discusión en sede constitucional debe restringirse a determinar si era


importante que el juez analice la aducida prostitución clandestina, y concluir en si
ello comportaba dejar de proteger la vida privada de las personas.
En realidad, ¿qué implica la actividad de la prostitución clandestina? Su ejercicio
está regulado básicamente a través de la Ordenanza N.º 141 de la Municipalidad

36
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia pública del 17 de octubre de 2005).
37
Declaración del Procurador Público del Poder Judicial (Audiencia Pública del 17 de octubre de
2005).
33

Metropolitana de Lima, Sobre Obligatoriedad de Portar Carné de Salud, la misma


que señala en su artículo 6° que
,.
Las personas que ejerzan el meretricio y/o se desempeñen como acompañantes de baile
en boites, clubes nocturnos, cabarets y similares, adeipás, del Carné de Salud, están
obligadas a poseer un Certificado de Control Periódicó epidemiológicor serológico y
tebeciano, los cuales serán expedidos por la Autoridad Sanitaria Muniéipai'por períodos
quincenales, trimestrales y semestrales, según corresponda.

caso de que no se cumplan estas exigencias, según el artículo 14 º, la Dirección


de Salud y Bienestar Social de la Municipalidad podrá sancionar inclusive con una
Ita a la persona infractora dedicada a tal actividad.

49. ¿Era o no relevante la comprobación de prostitución clandestina en el caso de autos?


1
A criterio de este Colegiado, la existencia de este tipo de prostitución es un hecho
que sí ameritaba ser conocido por la sociedad, máxime si a través de su
conocimiento podría llegar a protegerse convenientemente la salud en tanto derecho
social previsto en el artículo 7° de la Constitución.
Pero una cosa es que se llegue a informar sobre la supuesta red de prostitución
existente y otra muy distinta que se vulnere ilícitamente los derechos fundamentales
de las personas, en este caso el derecho a la vida privada. Es necesario informar,
pero no traspasar los límites externos de la vida privada. Bastaba hacer un
seguimiento de la persona que se estaba investigando o mostrar el momento en que
se hacía el trato. Pero no puede ser aceptable, en un Estado democrático y social de
derecho, que una cámara se introduzca subrepticiamente en la habitación de un hotel
para que luego las imágenes captadas muestren públicamente las partes íntimas del
cuerpo de una persona. Ello es inaceptable y excesivo. Con la propia transmisión del
mensaje (desnudo), se ha terminado desdiciendo y sobrepasando el motivo alegado
respecto al reportaje televisivo (presumible prostitución clandestina).
Por ser irrelevante analizar el fin del reportaje (ilícito administrativo manifestado),
no puede considerarse superado el juicio de necesidad en el caso planteado, pues lo
único claro del vídeo emitido es que éste terminó afectando el derecho fundamental
a la vida privada de la querellante.
Lo que también debe tenerse en consideración es que un periodista no es fiscal o
juez para, en su investigación, calificar figuras delictivas y, sobre la base de ello,
afectar derechos fundamentales ilícitamente. Lo que le corresponde hacer en tal caso
es dar cuenta al Ministerio Público o al Poder J_udicial, para que estos actúen de
acuerdo a sus competencias.

4.a.iii. El juicio de proporcionalidad

50. A través de la proporcionalidad se procura que cada solución a la cual se arribe


responda a una conveniencia constitucional o finalidad de la determinación de
contenidos de cada uno de los derechos que están en juego. Es decir, busca que el
resultado del acto interpretativo responda al objeto perseguido por la ponderación
realizada.
111

34

En el caso de la relación entre vida privada e información, se procura que ambos


derechos tengan la mayor efectividad posible, y que uno y otro sean protegidos de
una manera adecuada, máxime si ha habido circ~stancias que demuestran la
desproporcionalidad del reportaje emitido. . _, t_:. ·,: · • •
Según este juicio, quizás hubiese bastado, para concretar el propósito del reportaje,
que éste mostrase a la persona teniendo relaciones sexuales, pero es excesivo y
xa rado haber presentado públicamente (a través de un medio de comunicación
soci 1) el cuerpo desnudo de la querellante. Es decir, en este caso era irrelevante
sa er si había, o no, prostitución clandestina. La violación de la vida privada se
c ncretaba con la emisión de imágenes como las del vídeo.

s1(En este tema, resulta particularmente llamativa la actuación realizada por los
querellados en la comisión del delito de violación de la intimidad, pues demuestra el
poco interés mostrado en la protección del derecho a la vida privada de la víctima.
Así, debe constar cómo los propios inculpados del proceso penal, ahora
demandantes en el proceso constitucional, propiciaron la comisión del ilícito
administrativo, el cual, a su vez, es alegado ahora como parte de su derecho a la
defensa. Ellos mismos pusieron a la persona que tuvo relaciones sexuales con la
querellante, tal como la propia recurrente lo relata:

(.. .)como parte de una investigación periodística y debido a que habían muchos indicios
que sefialaban que la prostitución clandestina se había enquistado entre las vedettes de
nuestro medio ( ...) decidimos averiguar qué tan ciertos eran estos indicios. Fue así que
después de una larga investigación llegamos hasta una proxeneta conocida con el
nombre de 'Corín', quien aseguró tener entre las mujeres que ella ofrecía vedettes
conocidas de la televisión, fue así que luego de llamar a la persona que se hizo pasar
como cliente logramos comprobar en la investigación que la vedette Yesabella y
Mónica Adara se dedicaban a la prostitución clandestina ( ...)38 •

De ello se advierte la intencionalidad de los propios querellados para que las


imágenes sean captadas, pues colocaron una cámara de filmación de manera oculta
(y pese a que la querellada la buscó, no la encontró, tal como se observa en el vídeo
del programa39 ), y enviaron una persona para que contacte intencionalmente a la
bailarina que querían descubrir. Como se puede ver, los recurrentes nunca tuvieron
interés alguno en proteger la vida privada de la víctima, ni en poner a conocimiento
de la autoridad policial o fiscal supuestos ilícitos penales (o administrativos), sino
pr palar un reportaje sobre un tema reservado para las investigaciones de las
utoridades públicas -o en todo caso, presumir tal ilícito-. De esta forma, y tal como
el mismo abogado de los demandantes lo reconoce 40 , hubo afectación del principio
de proporcionalidad en el reportaje realizado.

38
Instructiva de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 62 del Expediente). Lo
mismo fue señalado por el otro coinculpado [Instructiva de Ney Edgardo Guerrero Orellana, del
28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente)].
39
Vídeo del Programa (anexado al Expediente).
40
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005):
considera desproporciona! la actuación de sus defendidos.
35

4.b. El desarrollo colectivo en la medida


~ ~ ·"ª .
52. Luego de concluir con el análisis de la ponder'!ciptú s~gún
parámetros genéricos,
debe efectuarse un examen desde el punto de visto específico . .. I'~~
En cuanto a la relación entre los derechos a la información y a la vida privada, debe
· istirse en la correspondencia existente en derecho entre lo público y lo privado.
Un buena muestra de esta distinción se constata en el Constitucionalismo Histórico
na ional. Así, el artículo 20º de la Norma Fundamental de 1867 consideraba que no
ex stía responsabilidad de la prensa cuando los asuntos eran de interés general,
si ación que variaba completamente cuando mediaba un interés privado, o como
e a misma denominaba, 'publicaciones sobre asuntos personales' .
conclusión, debe establecerse cuándo se está realmente frente a un ' discurso
'blico' , teniendo en cuenta que este incluye un desarrollo colectivo de la sociedad.
ste tipo de discursos

( ... ) está en la base de una serie de distinciones ( ...): asuntos de interés público (matters
of public interest) por oposición a los que no la tienen, intimidad (privacy), figuras
públicas y simples particulares (public figures, private persons)41 •

En el análisis de la validez del derecho a la información o a la vida privada se tendrá


como característica esencial e imprescindible su acercamiento a una base razonable
para el mejoramiento social y personal de los miembros de la colectividad. Sólo de
este forma podrá ser entendido el interés público en una información vertida por los
medios de comunicación social. Este desarrollo colectivo se materializa en dos
ámbitos: uno subjetivo (proyección pública) y otro objetivo (interés del público).

4.b.i. El juicio de proyección pública

53. Un primer aspecto respecto a la formación de la opinión pública por intermedio de


la información vertida por los recurrentes se refiere a la validez de la proyección
pública en el caso concreto. Se asume que el grado de conocimiento de la población
respecto a ciertos personajes conocidos hace que la protección de su vida privada
puede verse reducida.
En el caso concreto, por lo tanto, se aduce la proyección pública de la querellante
para justificar la intromisión en su vida privada. Para justificar ello, el abogado
defensor de los demandantes señala que
Magaly Medina es la principal exponente de la prensa chicha televisiva y( ...) la prensa
no convencional tiene dos temáticas fundamentales, que son los dos arquetipos de la
sociedad cuantitativamente más importantes de este país ( ... ). Entonces, dentro de esa
sociedad, los dos arquetipos fundamentales son la vedette y el futbolista( ... ). De lo que

41
Análisis del proyecto de MEIKLEJOHN, rec. por Pablo SALVADOR CODERCH. El mercado de las
ideas. Madrid, CEC , 1990. p. 28 .
36

42.
acontece es esto, para el público y la temática que había estaba dentro del formato del
canal, si ésa es la idea, dentro del formato del programa estaba la temática"
- J,-1. r_. :
Frente a tal aseveración, en el proceso penal que , se 'l'es siguió por violación a la
intimidad, el juzgador señaló que '. .•,.

( ... )aun cuando admitamos de manera forzada que la agraviada Mónica Adaro es líder o
corriente de opinión en nuestro país, justo es sefialar que las revelaciones hechas sobre
ella nada tienen que ver con la actividad por la cual es públicamente conocida: su labor
como cantante y bailarina ( ... )43 •

os posiciones encontradas como las que mostramos, corresponde formular


algu as precisiones sobre lo que puede aseverarse con relación al juicio de
pro ección pública y su relación con los derechos fundamentales involucrados.

54. Cuando un suceso involucra a una persona conocida por todos, existe una mayor
preocupación del resto de gente en saber sobre ella o conocer lo que los otros opinan
sobre la misma. No es que haya una protección desigual con respecto a su vida
privada, sino que simplemente se está reconociendo una diferenciación.
Pero, ¿por qué brindarle mayor protección las personas sin proyección pública frente
a los que sí la tienen? Para responder a esta interrogante se impone un análisis tanto
de la importancia de sus actividades como de su posibilidad de respuesta ante un
ataque desmedido, toda vez que el acceso que tienen a los medios de comunicación
social es mucho mayor que el que de los particulares.
Lo que también es cierto es que existen diversos tipos de personas con proyección
pública, cada una de las cuales cuenta con un nivel de protección disímil. Según el
grado de influencia en la sociedad, se pueden proponer tres grupos de acuerdo con el
propósito de su actuación:
':" Personas cuya presencia social es gravitante : Determinan la trayectoria de una
sociedad, participando en la vida política, económica y social del país. Ellas son
las que tienen mayor exposición al escrutinio público, por cuanto solicitan el
voto popular.
Personas que gozan de gran popularidad sin influir en el curso de la sociedad:
Su actividad implica la presencia de multitudes y su vida es constantemente
motivo de curiosidad por parte de los particulares, aunque tampoco se puede
negar que ellos mismos buscan publicitar sus labores, porque viven de la fama.
Personas que desempeñan actividades públicas, aunque su actividad no
determina la marcha de la sociedad: Sus actividades repercuten en la sociedad,
pero no la promueven, como puede ser el caso de los funcionarios públicos.
Como se puede dar uno cuenta, la querellante y uno de los querellados se insertan en
el segundo grupo de personas con proyección pública.

t-42- Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005).
43
Sentencia de primera instancia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.º 396-2001 (fs. 82 del Expediente).
37

55. Lo que queda por dilucidar en el caso es si era relevante para determinar la
intromisión de la vida privada de la persona el hecho. ~e5,qt!e1 ella era una bailarina
conocida, y si es que para tal propósito se requefía ) íVériguar la_ existencia de
prostitución clandestina. ,,.,
En un caso de Jurisprudencia Comparada, se publicaron en un semanario diversos
artículos titulados 'Mi vida' como si la propia artista, protagonista de estas historias,
los hubiese escrito, lo cual era falso . Por ello, se señaló en la Corte de Apelaciones
de París, en el caso de Marlene Dietrich, que
( .. .) las vedettes están protegidas por los mismos prmc1p1os (generales), y no
corresponde hacer una excepción en lo que a ellas concierne, bajo el pretexto espacioso
de que ellas buscan una publicidad indispensable a su celebridad.

ntonces, las personas que se dedican al vedettismo también gozan de la protección


de su derecho a la vida privada, y más aún de su intimidad, por más proyección
pública que realicen de sus actividades. Es inaceptable, por ello, que en el caso de
autos se asevere, o se deje sentado, que porque la querellante era una persona
pública, podía vulnerarse o transgredirse su derecho a la vida privada, y exponerla
gratuitamente a un fútil escrutinio de la comunidad.

4.b.ii. El juicio de interés del público

56. El segundo gran tema respecto al desarrollo colectivo está referido a los asuntos que
merecen una atención especializada de la sociedad. En él se demuestra cómo una
persona puede terminar informando un asunto que imperiosamente merece ser
conocido por los demás, y que ello justifica alguna intromisión de la vida privada de
alguien. Ello tampoco ha de impedir la protección de los derechos de los afectados,
sino simplemente la disminución de los límites externos de uno de ellos.
Respecto a la filmación realizada, se afirma que ésta versaba sobre una cuestión de
interés general, lo cual justificaría la posibilidad de invadir la esfera personal de la
querellante, pues

( ... )debido a que era un tema de interés público, había que demostrar la penetración de
la prostitución en el ambiente artístico y al espectáculo ya que muchas personas utilizan
los medios de comunicación como artistas y finalmente no lo son, dejando en claro que
el fin fue hacer conocer un hecho de interés público 44 •

Por tanto, corresponde ahora analizar qué se entiende por juicio del interés del
público, pues solamente a partir de ello se podrá determinar si el juzgador estuvo
acertado en no tomar en consideración una defensa técnica como la referida a la
prostitución clandestina de la querellante.

57. El criterio en mención está en relación directa con la formación de la opinión


pública. Lo público es una garantía de respeto a lo privado si se asume el rol del

44
Instructiva de Ney Edgardo Guerrero Orellana, del 28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente).
38

Estado, pero no debe olvidarse que la sociedad se preocupa también del respeto de
sus miembros y de evitar la invasión de los ámbitos personalt¡_s.
De esta forma, no se puede argüir como válida, por más~·ifl.térés del público que
exista, una intromisión ilegítima en el ámbito privado de las persofüi.s, ya que al
medio de comunicación social

(... ) sólo le corresponde protección en el tratamiento de cuestiones que afecten lo


público. Pero la prensa pierde la protección jurídicamente reforzada de su función
política cuando injustificadamente penetra en la esfera puramente privada para exponer,
sin interés público, la vida privada de las personas o a una discusión que dafie su
honor" 45 •

eterminar correctamente la formación de la opinión pública, se ha considerado


pert ente observarla desde un doble punto de vista. Normativamente, se protege
exc sivamente el discurso cuya importanéia implica una real y efectiva
p icipación de los ciudadanos en la vida colectiva, en clara referencia a las
materias relevantes para el proceso democrático de autogobiemo. Descriptivamente,
es el discurso que interesa a una parte del público o a todo él en el sentido de
presentarse, en el ámbito ético-político, como actitud que tiende a compartir e
identificarse con las inquietudes y necesidad ajenas, y, de forma jurídica, como un
compromiso de los poderes públicos de hacer efectiva la igualdad material.

58. No debe confundirse interés del público con mera curiosidad. Es deleznable
argumentar que cuando muchas personas quieran saber de algo, se está ante la
existencia de un interés del público, si con tal conocimiento tan solo se persigue
justificar un malsano fisgoneo.
ste Colegiado ha reconocido la importancia del derecho a la información, pero en
estrecha vinculación con su rol democrático, cosa inexistente cuando se está ante un
acto de curiosidad. Lejos de él, su protección debería disminuir. Hablando de la
expresión y la información, se ha señalado, en la sentencia del Expediente N. º 0905-
2001-AA/TC, que
( ... ) ellas no constituyen una concreción del principio de dignidad del hombre y un
complemento inescindible del derecho al libre élesenvolvimiento de la personalidad.
También se encuentra estrechamente vinculadas al principio democrático, en razón de
que, mediante su ejercicio, se posibilita la formacióµ·, mantenimiento y garantía de una
sociedad democrática, pues se permite la formación libre y racional de la opinión
pública.

De otro lado, en un caso de Jurisprudencia Comparada (Corte Suprema de Justicia


de la Nación argentina, Causa 1985-B-114, Caso Ponzetti de Balbín c/ Editorial
Atlántida), el juzgador afirmó que si bien es cierto que es de interés público conocer

45
SCHEUNER (Pressfreiheit) , cit. por Juan José SOLOZÁBAL ECHAVARRIA. "La libertad de expresión
desde la Teoría de los Derechos Fundamentales". En : Revista Española de Derecho
Constitucional. Madrid , año 11, N.0 32. p. 107.

39

la salud de un político célebre, no lo es menos qu,e dicho interés no justifica invadir


su vida privada ni tampoco difundir las fotos de dicha pe~s.qi;ia en estado agonizante.
Asimismo, en el ámbito internacional, se ha dejado sentadó claramente qué significa
el interés del público referido a la toma de imágenes relacionada con•,la vida privada
de las personas. Este criterio marca claramente el límite del derecho a la
información. Así, en el ya nombrado caso del Tribunal Europeo de Derechos
H os, Von Hannover c. Alemania (Application N.º 59320/00), del 2004, se
estable ió lo siguiente:
( ... )el Tribunal considera que la publicación de fotos y artículos en cuestión, respecto de
las cuales el único propósito era satisfacer la curiosidad de un sector particular de
lectores de conocer los detalles de la vida privada de la demandante, no puede ser
considerado o juzgado como contributivo al debate alguno de interés general para la
sociedad a pesar que la demandante sea conocida públicamente (... ). Estas fotos fueron
tomadas -sin el conocimiento o consentimiento de la demandante- y el hostigamiento
sufrido por muchas figuras públicas en su vida diaria no pueden ser completamente
desestimados (...). Además, el Tribunal considera que el público no tiene un legítimo
interés de saber dónde se encuentra la demandante y cómo ella actúa o se desenvuelve
generalmente en su vida privada, aunque ella aparezca en lugares que no siempre
puedan ser descritos como aislados y pese al hecho que ella sea muy conocida
públicamente.

Por tal razón, cuando una información no cumple un fin democrático y se convierte
en un malsano entrometimiento que afecta el derecho a la vida privada de un
tercero, el grado de protección del primer derecho fundamental habrá de verse
distendido, sobre todo si se afecta la protección de la dignidad de las personas,
establecida en el artículo 1º de la Constitución.

/ 9. Regresando al caso concreto, la existencia de prostitución clandestina no puede ser


considerada como un dato petiodístico que revista el carácter de interés público.
Mejor dicho, tal reconocimiento no puede ser usado en el proceso penal llevado a
cabo contra los querellados como una noticia de interés público.
Quizás la proscripción de la prostitución clandestina en aras de proteger la defensa
de la salud pública, prevista en el artículo 7° de la Constitución, puede ser materia
de control mediático, pero la utilización de imágenes que exponen partes íntimas de
la querellada no puede considerarse como válida porque no aporta nada a la
· vestigación realizada. No contribuye al desarrollo de la sociedad peruana saber
que una o dos bailarinas se hayan dedicado al meretricio. Y sí es más bien
indefendible y refutable plenamente que se exponga no sólo el cuerpo desnudo de
una persona pública, sino que se la muestre manteniendo relaciones sexuales, con el
objeto de alegar un interés del público en una noticia de este tipo. Interés del público
no es, ni puede ser, sinónimo de fisgoneo, impertinencia o curiosidad. El elemento
objetivo de una noticia difundida a través de un programa de farándula no puede ser
admitido en un Estado democrático y social de derecho que desea proteger
realmente los derechos fundamentales de la persona.
De lo expuesto, por más trascendente que sea para la sociedad la investigación sobre
la prostitución clandestina en el país, no justifica de ningún modo la vulneración de

40
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

la vida privada de una persona. Coincidimos ~~', que es innecesario un análisis


judicial, pese a lo que alegan los recurrentes/ respecto a-)a existencia de la
prostitución clandestina. En primer lugar, porque era excesivo realizar indagación
alguna sobre ella, puesto que la vulneración del derecho a la vida privada de la
querellante se sustentaba en la emisión de imágenes que no tenían valor
c titucional con el supuesto fin del reportaje de Magaly TV. Y, en segundo lugar,
porq e someter a estudio judicial esta materia no correspondía a la sede penal en la
cual se llevaba a cabo el proceso por violación de la intimidad.

60. U análisis ponderativo, tanto de los criterios genéricos como de los específicos, de
lo dos derechos en relación, lleva a la conclusión de que la defensa técnica de los
r currentes realizada en el marco del proceso penal que se siguió en su contra no ha
ido afectada de forma alguna. Ahora sí se puede señalar que todo ha sido llevado de
'manera regular en el ámbito judicial.
Si bien es aceptable que una persona pueda informar sobre un asunto como es la
prostitución clandestina, no puede ser válido que ello se realice presentando uno o
dos casos (pues también se presentó otro vídeo de similares connotaciones), a través
de la transmisión de imágenes inútiles para la investigación periodística. Se puede
decir que los demandantes buscaron ejercitar su derecho a la información,
cumpliendo con el respeto a su contenido esencial de veracidad, pero el problema se
encuentra en mantener incólume su contenido accidental. Justamente, el derecho a la
vida privada es uno de los límites que posee el derecho a la información, y es
precisamente este derecho el que protegía a la querellante. Ante tal circunstancia,
era necesario determinar cuál era el contenido de cada uno de estos derechos.
Aparte de establecer que las sentencias judiciales cumplen con un test de
razonabilidad, se debe convenir en que existen suficientes elementos de juicio para
que el juzgador haya declarado la culpabilidad de los querellados. Para insistir en el
carácter doloso de la actuación de los ahora demandantes, el juzgador de primera
instancia señaló que, aparte de no contarse con el consentimiento de la querellada,
las imágenes no sólo fueron transmitidas un solo día (31 de enero del 2000), sino
también fueron reproducidas los días 2, 3, 4 y 7 de febrero del mismo año 46 .
,,d. La reincidencia de la conductora de televisión con respecto a la vulneración de los
.r/ derechos de la bailarina fue justificada por uno de los demandantes:

( ...) sí volvimos a propalar algunos extractos del vídeo original debido a que la vedette Mónica
Adaro declaró públicamente que la persona con la que había sido grabada era su pareja
sentimental, declaró que no había recibido dinero, declaró que el video era una trampa entre otras
acusaciones sin sentido por lo que nos vimos obligados a responderle con imágenes que hablan
más que las palabras. Estas acusaciones públicas, ellas las hizo a través de sintonizados programas
y en noticieros de la televisión, por lo tanto nos vimos obligados a responderle por el mismo
medio 47 .

1"
lt.. 47
Sentencia de pMmera instancia emitida por el TMgésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.º 396-2001 (fs. 75 del Expediente).
Instructiva de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 63 del Expediente) .
41

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

f ! ~ ...
Frente a ello, el juzgador de segunda instanéli insistió correctamente en el dolo
• con la reiteración de las
existente en la conducta de los querellados, precisando qüe
imágenes se ha seguido penetrando de manera arbitraria en los ambientes íntimos de
una persona, o en los acontecimientos íntimos de ésta48 .
Para los recurrentes, era elemental terminar favoreciendo a la información en virtud
de la existencia de una supuesta red de prostitución clandestina, dato que fue
rev· o y analizado en sede judicial, aunque sin la acuciosidad que los recurrentes
eclam han. Sin embargo, tras realizar un examen ponderativo adecuado (con cinco
juicios ampliamente explicados), queda claro que tal pedido es irrelevante a fin de
resolv r correctamente el caso concreto. Por tal razón, la demanda en este extremo
es el amente infundada.

D.¡ EFECTOS DE LA PRESENTE SENTENCIA

61. Este Tribunal, en la resolución del caso, consideró indispensable e indefectible


analizar detenidamente los argumentos vertidos por los recurrentes respecto a la
violación del derecho a la defensa constitucionalmente recogida.
Este desarrollo expositivo no afecta la independencia judicial en la resolución de un
caso en concreto, pues su fin exclusivo fue examinar la alegada vulneración de un
der cho fundamental por parte de quienes acudieron a la vía del hábeas corpus.
te Colegiado enfatiza en que el objetivo de este examen ha sido, y debe ser,
estrictamente constitucional. Esta intervención tutelar del órgano de control,
entonces, tuvo como propósito concordar la actuación de la magistratura con la
protección de la persona. No ha habido intromisión, sino simplemente una búsqueda
de compatibilizar dicha actuación jurisdiccional con los preceptos constitucionales.

62. Lo expuesto no obsta para que se llame la atención a los magistrados de primera y
segunda instancia del proceso penal.
Las normas pertinentes del Código de Procedimientos Penales deben ser aplicadas al
caso concreto y analizadas en su plenitud para ver si su inobservancia acarrea una
r ponsabilidad de índole constitucional por parte de los demandados. Respecto a
cómo debe responder el Poder Judicial ante un ofrecimiento de pruebas, se asevera
que por más dificultades temporales de los juzgadores para resolver, siempre habrá
de explicarse las razones para la que se llega a esta conclusión. Por ello, se debe
reiterar la importancia de que el Poder Judicial responda ante los requerimientos de
las partes de un proceso con la responsabilidad que dicha institución posee, y según
el rol constitucional que se le ha asignado.
Finalmente, por más que en el extremo de la violación del derecho a la prueba se
haya declarado improcedente la demanda, ello no justifica el modo como fue llevada
a cabo la actuación judicial en este caso. Por eso, se requiere de los magistrados
mayor compromiso con su actividad, en el sentido de dar respuesta (así sea negativa,

48
Sentencia de segunda instancia emitida por la Sexta Sala Especializada en lo Penal para
Procesos con Reos Libres. Exp. N. º 1836-03 (fs. 89, 90 del Expediente).
42
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

como correspondió en este caso) dentro del plazo que corresponda, como derecho de
todo justiciable. Esperamos que estos pedidos puegan, en siguientes oportunidades,
ser contestados en el plazo debido.

63. De otro lado, del estudio de los actuados queda claro que la- decisión del órgano
j ·sdi ional ha sido plenamente válida, y que el pedido de los ·recurrentes ante esta
sede no sólo desatiende las resoluciones emitidas en sede judiéial, sino que pretende
que est Colegiado se constituya en una instancia más del proceso penal, procurando
en la manda de hábeas corpus inducir una supuesta actitud temeraria de parte de
los m gistrados emplazados.
En c nclusión, este Colegiado comparte la posición de los demandados en el sentido
de e los recurrentes pretenden desconocer una decisión judicial dictada con todas
las arantías legales49 , y que la demanda es una mera maniobra mediática para eludir
el 1 umplimiento de una resolución ejecutoriada que tiene la autoridad de cosa
juzgada50 .
Este Tribunal reafirma que cualquiera de las resoluciones emitidas en un proceso
judicial adquiere calidad de cosa juzgada, y que la judicatura constitucional sólo
podrá intervenir cuando haya vulneración de los derechos fundamentales de los
litigantes, cosa que no ha sucedido en el caso de autos.

64. Por tal razón, este Colegiado considera necesario referir un tema que nos causó
extrañeza al momento de analizar tanto el expediente de hábeas corpus como el
penal. El asunto se refiere a que si bien se solicita la prueba testimonial, no se
resenta a los dos abogados que supuestamente emitieron informe, sino
simplemente a uno de ellos.
La duda de este Tribunal surgió cuando, a la hora de observar los escritos
presentados por los recurrentes en la querella iniciada en su contra, el nombre del
estudio al cual pertenece el abogado de los recurrentes incluye el apellido de quien
precisamente es el abogado externo del canal, y que es esta persona la que no ha
sido presentada como testigo. Así, respecto al informe interno, es lógico que se
solicite la intervención del abogado interno de Frecuencia Latina, pues él lo debió
haber elaborado. Sin embargo, respecto al informe externo, resulta extraño que se
s licite interrogar al representante del canal, y que no se hubiese pedido la
declaración del mencionado abogado externo.
Ante ello, en la audiencia pública le preguntamos explícitamente al abogado
defensor si alguno de los letrados que realizaron los informes pertenecía a su
estudio. La respuesta fue la siguiente:

En esa época, no. Uno, sí; uno, no 51 •

49
Toma de declaración de vocal supremo Robinson Octavio Gonzales Campos (fs. 122 del
Expediente).
50
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 160 del Expediente).
51
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia pública, del 17 de octubre de 2005).

43
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Lógicamente, se estaba aceptando que el abogado Souza era -y es- el socio del
abogado Nakazaki, cuyo Estudio Jurídico es el que patrocina a los demandantes en
la presente demanda de hábeas corpus. Según se ptfode observar, quienes
pr even la emisión del reportaje sobre 'Las Prostived~tt.es', gracias~a . un informe
xtem ' son los mismos que posteriormente patrocinan ~ a ' los recurrentes en un
proce penal, y actualmente los respaldan jurídicamente . en ' el proceso
consti cional.
lnclu ive, en el mismo proceso penal, utilizando los argumentos de la propia
defe sa, se pudo haber terminado investigando a dichos abogados (externo e
inte .o) por una posible instigación en la comisión del delito de violación de la
inti idad. Debemos recordar que, según alegan los propios recurrentes, estos
co~etieron el delito simplemente porque ambos abogados les señalaron que no
exif tía un problema de legalidad en sus actos.

65. Según el artículo 11 del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, los
procesos constitucionales tienen como fin la vigencia efectiva de los derechos
fundamentales de la persona. En conjunción con ello, estos procesos deben ser
desarrollados sobre la base de un principio como es la celeridad, tal como lo señala
el artículo 111 del mismo cuerpo normativo. Sobre esta base, corresponde a este
Colegiado tutelar los derechos a las personas en un tiempo adecuado. En un análisis
objetivo de esta afirmación, queda claro que no podrá permitirse actuaciones
procesales que lo único que buscan es, antes que proteger derechos, crear supuestos
temerarios asentados en la irreflexión y osadía, con el único propósito, tal como se
constata en el petitorio de la demanda, de demorar la conclusión final del proceso
originario.
Por más tutelar que sea la función del Tribunal Constitucional, no puede permitirse
que se utilice dispendiosa y .maliciosamente los recursos procesales que tiene a su
disposición cualquier justiciable, lo que a su vez, acarrea una desatención de otras
causas que merecen atención, y que, por analizar casos como el planteado, deben
esperar una respuesta más lenta de la que podría haberse realizado si es que no
estuviesen permitidas actuaciones como la realizada por los recurrentes. Al respecto,
según el artículo 56º del Código Procesal Constitucional, se podrá condenar al pago
de costas y costos al demandante cuando se incurra en manifiesta temeridad.
· bien la norma está relacionada con los procesos de amparo, este Tribunal estima
oportuna su utilización para el caso de autos, pues una interpretación extensiva
coadyuvará a que los fines de los procesos constitucionales (proscripción de
procesos no céleres) sean cumplidos. Este Colegiado considera, asimismo, que, para
que haya una verdadera protección objetiva, y cuando las circunstancias así lo
obliguen, es pertinente imponer multas, y no sólo para los demandados, sino cuando
medie mala fe por parte de los demandantes.
Como se ha podido advertir, la actitud de los recurrentes ha sido plena y
absolutamente irreflexiva. Varios hechos demuestran esta disposición a lo largo del
proceso; entre otros, se pueden mencionar: presentar un pedido de inhibición cuando
ello no procedía; reclamar el uso de los procesos constitucionales contra cualquier
tipo de sentencia; dejar de presentar testigos; evitar relacionar la intervención de los
P'
44
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

miembros de su estudio a lo largo de los procesd~· peµal y constitucional; presentar


una demanda cuando se sabía perfectamente que iba a ser desestimada; pretender
rectificar en sede constitucional lo que había sido ya perdido en la ordinaria. La
realización de este tipo de actos ha contraído consecuencias negativas a este
Colegiado, perturbando el cumplimiento adecuado de sus funciones
constitucionales, motivo por lo cual se impone aplicar a los demandantes el pago de
costos y costas del proceso, así como una multa (según el artículo 22º, su
determinación es discrecional del juez) de veinte unidades de referencia procesal (20
URP).

66. Pese a que el pago se impone contra los recurrentes por una desestimación del
petitorio de la demanda, de los datos presentados a lo largo del proceso seguido, este
Colegiado ha advertido algunas cuestiones respecto a la práctica profesional de la
defensa. Ésta, por principio, no amerita una utilización arbitraria de los medios
procesales que el sistema jurídico provee, sino más bien comporta la necesidad de
patrocinar convenientemente a los defendidos. Así, no es posible que los miembros
de un estudio jurídico primero manifiesten a sus clientes que pueden realizar un acto
porque no lo asumen como delito, cuando sí lo es; luego defenderlos en el proceso
penal que se investiga por la comisión de tal acto; y, posteriormente, conducirlos
hasta un proceso constitucional como modo de infundir esperanzas - muchas
veces infundadas- a quienes confiaron en ellos.
La Norma Fundamental es muy clara cuando prescribe, en su artículo 103º, que no
se puede amparar el abuso del derecho. La actuación inapropiada de un abogado
defensor, más que beneficiar a sus defendidos, puede terminar impidiéndoles un
adecuado patrocinio y protección jurídica, cuestión que, indudablemente, merece ser
evaluada a la luz de la deontología forense en el país.

VI. FALLO

Por esto fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere de la


C nsf ución Política del Perú

HA RESUELTO

1. Declarar IMPROCEDENTE la solicitud de inhibición del juez.


2. Declarar IMPROCEDENTE la demanda de amparo de autos en el extremo que

l
alega la violación del derecho a la prueba.
3. Declarar INFUNDADA la demanda de amparo de autos en el extremo que alega la
violación del derecho a la defensa.
4. EXHORTAR a los magistrados del Poder Judicial mayor compromiso en el
ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, sobre todo en lo relativo a dar respuesta a
los pedidos de los justiciables, por más infundados o improcedentes que estos sean.
••'
45

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.º 6712-2005-HC/TC


LIMA
MAGAL Y JESÚS MEDINA VELA Y NEY
GUERRERO ORELLANA

5. DISPONER la sanción a los recurrentes de la multa de 20 URP, imponiéndoseles el


pago de costas y costos del proceso como consecuencia de su a~ción temeraria al
presentar una demanda absolutamente inviable.
. ...
Publíquese y notifíquese.

SS.
·- AL VA ORLANDINL-~:_...!~----""'--c::.-
BARDELLI LAR 1
GONZALESO D
GARCÍA TOMA
VERGARA GOTELLI
LANDA ARROYO
........

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.O 7222-2005-PHC/TC


PUNO
OCTAVIO AP AZA APAZA

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Arequipa, a los 29 días del mes de agosto de 2006, la Sala Segunda del Tribunal
Constitucional, integrada por los magistrados Bardelli Lartirigoyen, Gonzales Ojeda y
Vetgara Gotelli, pronuncia la siguiente sentencia
~./
----./
. ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Octavio Apaza Apaza contra la
resolución de la Sala Penal e Itinerante de la Provincia de San Román de la Corte Superior
de Justicia de Puno, de fojas 323, su fecha 8 de agosto de 2005, que declara infundada la
emanda de hábeas corpus de autos.

n.ANTECEDENTES

1. Demanda
Con fecha 5 de mayo de 2005 la recurrente interpone demanda de hábeas corpus contra los
Vocales de la Sala Penal Descentralizada e Itinerante de la Provincia de San Romá, Juliaca,
de la Corte Superior de Justicia de Puno, a fin de que se disponga su inmediata libertad, por
considerar que la resolución que confirma el mandato de detención, dispuesto en el auto de
apertura de instrucción, vulnera su derecho fundamental a la libertad personal y al debido
proceso, toda vez que la resolución aludida no está debidamente motivada.

2. Investigación sumaria de hábeas corpus


Realizada la investigación sumaria, con fecha 6 de mayo de 2005, se recibe la declaración
indagatoria del recurrente (fojas 21), quien se ratifica en el contenido de su demanda.

3. Resolución de primera instancia


Con fecha 11 de mayo de 2005, el Primer Juzgado Penal de la Provincia de San Román
declara infundada la demanda, argumentando que la resolución emitida por los Vocales de
la Sala demandada ha sido debidamente motivada, habiéndose realizado una valoración de
los requisitos contemplados en el artículo 135 0 del Código Procesal Penal para que proceda
el mandato de detención preventiva.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

4. Resolución de segunda instancia


Con fecha 8 de agosto de 2005, la recurrida declara infundada la demanda por los mismos
fundamentos.

I1I.FUNDAMENTOS
Precisión del petitorio de la demanda
1. Del análisis integral de lo que obra en autos se infiere que el demandante pretende que
el Tribunal Constitucional ordene la inmediata libertad del recurrente, al haberse
dispuesto, en el auto de apertura de instrucción, su detención injustificadamente.

álisis del caso concreto


La necesidad de que las resoluciones judiciales sean motivadas es un principio que
informa el ejercicio de la función jurisdiccional y, al mismo tiempo, un derecho
fundamental de los justiciables. Mediante ella, por un lado, se garantiza que la
administración de justicia se lleve a cabo de conformidad con la Constitución y las
leyes (artículo 138° de la Constitución) y, por otro, que los justiciables puedan ejercer
/ de manera efectiva su derecho de defensa. El Tribunal Constitucional ha sostenido
(Exp. N.O 1230-2002-HC/TC, FJ 11) que dicho derecho no garantiza una determinada
extensión de la motivación; que se tenga que pronunciarse expresamente sobre cada uno
de los aspectos controvertidos o alegados por la defensa, ni excluye que se pueda
presentar la figura de la motivación por remisión. ***

3. Sin embargo, tratándose de la detención judicial preventiva, la exigencia de la


motivación en la adopción o el mantenimiento de la medida debe ser más estricta, pues
sólo de esa manera es posible despejar la ausencia de arbitrariedad en la decisión
judicial, a la vez que con ello se permite evaluar si el juez penal ha obrado d,é
conformidad con la naturaleza excepcional, subsidiaria y proporcional de la detención
judicial preventiva. Dos son en ese sentido las características que debe tener la
motivación de la detención judicial preventiva. En primer lugar, tiene que ser
"suficiente", esto es debe expresar por sí misma las condiciones de hecho y de derecho
que sirven para dictarla o mantenerla. En segundo término, debe ser "razonada" en el
sentido de que en ella se observe la ponderación judicial en tomo a la concurrencia de
todos los aspectos que justifican la adopción de la medida cautelar, pues de otra forma
no podría evaluarse si es arbitraria por injustificada.

4. Al respecto, se debe señalar que si bien es cierto que el Tribunal Constitucional no es


competente para determinar la concurrencia, en cada caso, de las circunstancias que
2
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

legitiman la adopción o mantenimiento de la detención judicial preventiva, lo cual es


una tarea que incumbe en esencia al juez penal, también lo es que el Tribunal tiene
competencia para verificar que la adopción de la medida cautelar es
constitucionalmente legítima, lo que exige que haya sido adoptada de forma fundada,
completa y acorde con los fines y carácter excepcional de la institución en referencia.
Ahora bien, obra en el expediente (fojas 212), el auto de apertura de instrucción, de
fecha 27 de noviembre de 2004, mediante el cual se abre proceso penal contra el
recurrente y otros, por la presunta comisión del delito contra la salud pública, en la
modalidad de tráfico ilícito de drogas, disponiéndose mandato de detención en su contra
dicho auto que fue confirmado en la resolución de fecha 13 de diciembre de 2004 (fojas
15).

Siendo ello así, el Tribunal Constitucional debe realizar el control de constitucionalidad


del mencionado auto en la medida que, al estar detenido en el establecimiento
penitenciario de máxima seguridad La Capilla, existe una afectación actual al derecho a
la libertad personal del demandante. En el caso concreto, el Tribunal Constitucional
aprecia que el mandato de detención contra don Octavio Apaza Apaza y contra otro
procesado se ha dictado en estricta observancia de lo establecido en el artículo 135° del
Código Procesal Penal, en la medida que el Juez penal no se ha limitado únicamente a
remitirse a lo establecido en dicha disposición legal, sino que ha realizado un análisis
motivado en cuanto se refiere a los presupuestos constitucionales que habilitan
legítimamente al Juez para el dictado del mandato de detención.

6. Así, en cuanto a la suficiencia probatoria, se aprecia que ésta se cumple, pues de las
investigaciones realizadas tanto a nivel policial como a nivel del Ministerio Público se
derivan suficientes elementos probatorios que justifican el mandato de detención, según
se puede ver de fojas 23 a 175. En cuanto a la prognosis de la pena el Juez en
Jl,¡ observancia del ordenamiento jurídico vigente ha determinado que la pena probable a
ry imponer al demandante superaría los cuatro años de pena privativa de la libertad. En lo
que concierne al peligro procesal, el Tribunal aprecia que el Juez ha considerado (fojas
215), objetivamente, la necesidad de asegurar la presencia tanto del demandante como
del otro procesado en el proceso penal, toda vez que existe la posibilidad de que
perturben la actividad probatoria, más aún si se considera que en sus declaraciones
policiales los procesados no han actuado con veracidad.

7. En consecuencia, el Tribunal Constitucional considera que en el presente caso no se


vulnera el derecho a la libertad personal ni a la tutela procesal efectiva, por cuanto el
citado mandato de detención se deriva de una resolución judicial fundada en Derecho y
suficientemente motivada.

3
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.O 7222-2005-PHCITC


PUNO
OCTAVIO APAZA AP AZA

Por los fundamentos expuestos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere
la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

Declarar INFUNDADA la demanda.

ss.
BARDELLI LARTI
GONZALES OJE
VERGARA GOT/''7~J~

L8((JZJ!
Dr. Daniel Figallo Rivadeneyra
SECRETARIO RELATOR (e)

4
TRIB.L AL CONSTITUCIONAL III MI 11111
EXP N ° 08053-2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE

SENT DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 9 días del mes de diciembre de 2015, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los magistrados Urviola Hani, Miranda Canales, Blume
Fortini, Ramos Núñez, Sardón de Taboada, Ledesma Narváez y Espinosa-Saldaña
Barreda, pronuncia la siguiente sentencia, con el fundamento de voto del magistrado
Espinosa-Saldaña Barrera, que se agrega.

SUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por Armando Guillermo Pino Ponce


contra la sentencia de fojas 240, de fecha 23 de octubre de 2013, expedida por la
Tercera Sala Especializada en lo Penal para Procesos con Reos Libres de la Corte
Superior de Justicia de Lima, que declaró infundada la demanda de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 26 de abril de 2013, Ronald Atencio Sotomayor interpone demanda de


hábeas corpus a favor de Armando Guillermo Pino Ponce contra la Sala Penal
Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República. Solicita que se declare la
nulidad de la resolución suprema de extradición N.° 50-2013, así como la nulidad del
"trámite de la extradición” [sicd, y se disponga que se abstengan de extraditar al
beneficiario. Alega la afectación de los derechos a la motivación de las resoluciones
judiciales y a la resocialización del penado.
stiene que la resolución cuestionada solo se limita a enumerar los hechos
stamente ocurridos sin indicar las pruebas o los indicios de su existencia;
ismo, no señala si todos los delitos que se le imputan al favorecido han sido
amparados para que proceda la extradición. Refiere que, conforme a la legislación
peruana los hechos imputados pueden ser sancionados con una pena de hasta 6 años de
privación de la libertad (delito de estafa); que, sin embargo, si se permite la extradición,
al beneficiario le sería impuesta la pena de cadena perpetua sin que cuente con
beneficios, lo cual afecta sus derechos constitucionales.

Admitida a trámite la demanda de hábeas corpus y realizada la investigación


sumaria, los jueces de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la
República, San Martín Castro, Lecaros Cornejo, Prado Saldarriaga, Rodríguez Tineo y
Neyra Flores, manifestaron que la resolución cuestionada se encontraba debidamente
motivada y que fue expedida en el ámbito del proceso regular con arreglo a la
competencia asignada a la Corte Suprema de Justicia de la República y con la plena
garantía del respeto a los derechos de defensa y al debido proceso, pues se estimó el
pedido de extradición del favorecido, quien es acusado formalmente por delitos que en
la legislación peruana corresponden al delito de estafa, especificándose el supuesto
jurídico al cual se adecua su comportamiento típico. Refirieron asimismo que el Tratado
uCA De
<3 •P

NAL CONSTITUCIONAL
EXP N ° 08053-2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
c Extradición entre la República de Perú y los Estados Unidos de América señala los
motivos para denegar el pedido de extradición, sin que en ninguno de dichos supuestos
se contemple la posible imposición de la cadena perpetua.

Por su parte, el procurador público a cargo de los asuntos judiciales del Poder
Judicial manifestó que la demanda no fundamenta la supuesta falta de motivación de la
resolución de extradición N.° 50-2013 cuestionada, pues solo se limita a señalar que no
existen indicios procedimentales. Agrega que a través del presente proceso el
demandante persigue la intromisión del órgano constitucional en pretensiones que
pueden hacerse valer en otra vía procesal.

El Décimo Primer Juzgado Especializado en lo Penal de la Corte Superior de


Justicia de Lima, con fecha 1 agosto de 2013 (f. 171), declaró infundada la demanda por
estimar que la resolución cuestionada no vulnera el derecho a la debida motivación de
las resoluciones; cumple los requisitos señalados en la norma procesal y en el tratado de
extradición, y da a conocer los cargos imputados en la solicitud de extradición, que son
equivalentes a los de nuestra legislación. Asimismo, considera que mediante el presente
proceso no se puede cuestionar el marco penal de otro país, y que la pena de cadena
perpetua no es motivo para denegar el pedido de extradición.

A su turno, la recurrida confirmó la apelada por considerar que la resolución


cuestionada se encuentra arreglada a ley, que se sujeta a lo establecido en el tratado de
extradición, y que ha precisado los hechos de relevancia penal, así como especificado
los cargos imputados que guardan correspondencia con el delito de estafa.

FUNDAMENTOS

ación del petitorio y asunto controvertido

El objeto de la demanda es que se declare la nulidad de la resolución de fecha 12 de


abril de 2013, a través de la cual la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de
Justicia de la República declaró procedente la solicitud de extradición pasiva del
favorecido Armando Guillermo Pino Ponce, formulada por las autoridades del
gobierno de los Estados Unidos de América. El favorecido es acusado de los delitos
de conspiración para cometer fraude bancario, empresa de continuos delitos
financieros y fraude bancario (Extradición N.° 50-2013).

2. Asimismo, se solicita que se declare la nulidad del trámite de extradición y que se


disponga que los emplazados se abstengan de estimar la solicitud de extradición del
favorecido. Debe precisarse que de los hechos que sustentan la demanda se
desprende que los pedidos de nulidad del trámite de extradición y de la abstención
de extraditar al beneficiario están referidos al procedimiento y la resolución del
pedido de extradición pasiva en sede de la Corte Suprema de Justicia de la
ICA DEL
)R,L

AL CONSTITUCI
1111 II111111

sir
EXP N ° 08053-2013-PI-IC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
República. Cabe advertir que, mediante resolución de fecha 14 de diciembre de 2012,
el órgano judicial peruano ordenó la detención preventiva del requerido con fines de
extradición.

En este sentido, corresponde a este Tribunal realizar el control de constitucionalidad


de la resolución suprema de fecha 12 de abril de 2013, en relación con la alegada
vulneración del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales y su
implicancia en el derecho de resocialización del penado, en conexidad con el derecho
a la libertad personal.

§. Sobre la afectación del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales

4. Conforme ha señalado el Tribunal Constitucional, la extradición debe ser entendida


como un procedimiento mediante el cual un Estado es requerido para que haga
entrega de una persona que se encuentra dentro de su territorio y que tiene la
condición de procesada o condenada por un delito común por otro Estado requirente
o solicitante, en virtud de un tratado o, a falta de este, por aplicación del principio de
reciprocidad, para que sea puesta a disposición de la autoridad judicial competente a
efectos de que sea investigada, enjuiciada o para que cumpla la pena que le fue
impuesta en el proceso penal correspondiente (Cfr. STC N.° 3966-2004-11C, F.J. 9).

5. Al respecto, el Estado peruano tiene celebrados diversos tratados y convenios de


extradición bilateral y multilateral, como también normas de ámbito interno que
regulan todo aquello no previsto en los instrumentos internacionales. En tal
sentido, la Ley N.° 24710 y el Decreto Supremo N.° 044-93-JUS regulan la
extradición activa como la extradición pasiva. A su vez, dichas normas han sido
modificadas y complementadas por las disposiciones contenidas en la Sección II del
;o Sétimo del nuevo Código Procesal Penal (artículos 513 al 527), aprobado
ante el Decreto Legislativo N.° 957. Dichos artículos entraron en vigor el 1 de
obrero de 2006, de conformidad con el numeral 4 de la Primera Disposición Final
del mencionado Decreto Legislativo N.° 957, modificado por el artículo único de la
Ley N.° 28460, posteriormente complementados mediante del Decreto Supremo N.°
016-2006-JUS.

6. Conforme lo señala el artículo 37 de la Constitución Política del Perú, la extradición


en el Perú se configura bajo un sistema mixto en donde el Poder Ejecutivo es el que
determina la concesión del pedido de extradición del requerido, previo
pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la República. De otro lado, las
normas de la extradición pasiva contenidas en el Código Procesal Penal refieren al
requerido como la persona procesada, acusada o condenada como autor o partícipe
de un delito, así como a la evaluación de los hechos constitutivos del delito que se le
atribuyen y que, a su vez, impliquen una pena igual o superior a un año de privación
de la libertad (Cfr. artículos 513, 516 y 517.1). Por otra parte, el Tratado de
Extradición entre la República del Perú y de los Estados Unidos de América, entre
5111\CA Ds¿
0

TR AL CONSTITUCIONAL
IIIIIIIIIIIII
EXP N 08053-2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
otros, contiene acuerdos respecto de la obligación de extraditar y los motivos para
denegar la extradición; así como sobre los delitos que dan lugar a la extradición, en
referencia a la conducta delictiva del requerido, independientemente de la
terminología o clasificación que la norma sustantiva dé al delito; asimismo, trata el
tema de la denegatoria al pedido de extradición cuando la sanción penal a imponerse
sea la pena de muerte, supuesto este último que no importa al caso de autos.

7. En autos se cuestiona la resolución suprema que declaró procedente la solicitud de


extradición pasiva de Armando Guillermo Pino Ponce con el alegato de que vulnera
1 derecho a la motivación de las resoluciones judiciales, ya que solo se habría
enumerado los hechos sin indicar las pruebas o los indicios de su existencia, y no se
habría argumentado si todos los delitos imputados fueron estimados.

8. El artículo 139 inciso 3 de la Constitución establece los principios y derechos de la


función jurisdiccional y la observancia del debido proceso y de la tutela
jurisdiccional; en consecuencia, cuando el órgano jurisdiccional imparte justicia, está
obligado a observar los principios, derechos y garantías que la Norma Suprema
establece como límites del ejercicio de las funciones asignadas. En este sentido, la
necesidad de que las resoluciones judiciales sean motivadas es un principio que
informa el ejercicio de la función jurisdiccional y, al mismo tiempo, un derecho
fundamental de los justiciables. Mediante la debida motivación, por un lado, se
garantiza que la impartición de justicia se lleve a cabo de conformidad con la
Constitución y las leyes (artículo 138) y, por el otro, que los justiciables puedan
ejercer de manera efectiva su derecho de defensa.

9. Sobre el particular, este Tribunal ha precisado que "la Constitución no garantiza una
nnada extensión de la motivación, por lo que su contenido esencial se respeta
pre que exista fundamentación jurídica, congruencia entre lo pedido y lo
uelto y, por sí misma, exprese una suficiente justificación de la decisión adoptada,
aun si esta es breve o concisa" (véase, entre otras, la sentencia recaída en el
Expediente N.° 1230-2002-HC/TC, F.J. 11). Esto es así en tanto hay grados de
motivación, pues la motivación ausente resulta inconstitucional, sin embargo la
motivación que presente una suficiente justificación de lo resuelto no resulta
inconstitucional, lo que debe ser apreciado en el caso concreto (Cfr. STC N.° 2004-
2010-PFIC, F.J. 5).

10. Examinado el pronunciamiento judicial cuya nulidad se pretende, la resolución de


fecha 12 de abril de 2013, este Tribunal advierte que la Sala Penal Transitoria de la
Corte Suprema de Justicia de la República sostiene lo siguiente:

(...) El reclamado Pino Ponce, en concierto con su coencausada (...), como corredor de
bienes raíces (...), defraudaron a una institución financiera aseguradora por el gobierno
federal de los Estados Unidos de América y a otros prestamistas (...). Presentaron a los
agraviados documentos fraudulentos para conseguir el préstamo correspondiente: se
declaró falsamente respecto a los empleadores, ingresos, sueldos activos (...), a
OCA Dez

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ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
sabiendas que luego no podrían cancelar las cuentas de las hipotecas que fueron
persuadidos a percibir (...). Se atribuye al reclamado (...) de nacionalidad peruana, ser
autor de diversos hechos punibles —un total de diez cargos—, cuyo referente nacional es
el delito de estafa. Los cargos concretos estriban en que a través de una agencia de
bienes raíces, a la que estaba vinculado, defraudó en el curso de dos años
aproximadamente [...] (engaño, error, disposición patrimonial, perjuicio a los afectados
—sujetos pasivos del engaño— y beneficio ilegal al agente activo) [...]. Los delitos de
conspiración para cometer fraude bancario, empresa de continuos delitos financieros y
fraude bancario, equivalen en el Perú al delito de estafa (...), son delitos comunes
previsto en la legislación penal nacional [artículo 196° del Código Penal] y en la ley
penal estadounidense (...). Las penas privativas de la libertad previstas en ambos
ordenamientos jurídicos importan una duración máxima no inferior a un año (...). La
conducta delictiva (...), está criminalizada en ambos países. El principio de doble
incriminación, por ende, se cumple cabalmente (...). Es de puntualizar que la acusación
no sólo ha sido aprobada por el Gran Jurado, sino que a los efectos de este
procedimiento auxiliar de extradición se cuenta (...) con dos declaraciones juradas que
revelan los actos de conocimiento propio —a través de las respectivas diligencias de
investigación— y versiones referenciales a partir de testimonios (...). Declararon
PROCEDENTE la solicitud de extradición pasiva del ciudadano peruano Armando
Guillermo Pino Ponce formulada por el gobierno de los Estados Unidos de América,
acusado de los delitos de conspiración para cometer fraude bancario, empresa de
continuos delitos financieros y fraude bancario —que en la legislación peruana
corresponde al delito de estafa— (...).

11. De la motivación anteriormente descrita se desprende que el órgano judicial


emplazado ha cumplido con la exigencia constitucional de la motivación de las
resoluciones judiciales, adecuada a las condiciones legales de la materia, al expresar
en los fundamentos que sustenta la resolución cuestionada (fi 133 del cuaderno del
Tribunal) una suficiente argumentación objetiva y razonable a efectos de estimar la
solicitud de extradición pasiva del favorecido formulada por el gobierno de los
nidos de América.

fecto, se describen los hechos constitutivos de delito que se atribuyen al


requerido; se da cuenta de testimoniales y las declaraciones juradas propias de las
diligencias de investigación de los hechos, y se sustenta que los hechos imputados se
encuentran previstos en la normativa material de ambos estados. Asimismo, la
resolución cuestionada argumentó que los cargos imputados (diez cargos) tienen su
referente en el delito de estafa previsto en la normativa penal nacional, de lo que
resulta coherente que en el caso no se tenga que aprobar o desaprobar cada cargo
imputado como pretende el recurrente, pues la Sala Suprema emplazada ha
compatibilizado —conforme a la normativa de la extradición— los hechos imputados
respecto del delito nacional en el que estos se adecúan (delito de estafa en el caso). Y
es que la decisión judicial de un pedido de extradición no se sustancia en un juicio de
reproche penal de culpabilidad del requerido, sino en la compatibilización de los
hechos incriminados respecto del delito imputado (Estado requirente) en el marco
normativo penal nacional, así como en la observancia, entre otros, de los supuestos
para denegar la solicitud que establece la normativa nacional de la extradición, de los
presupuestos del delito y de la pena, y de los indicios suficientes que sustentan la
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LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
ladón. A mayor abundamiento, se aprecia que la resolución cuestionada
contiene una suficiente fundamentación en cuanto a que el favorecido no se
encuentra en ninguno de los supuestos para denegar el pedido de extradición.

12.\ Por lo expuesto, este Tribunal declara que este extremo de la demanda debe ser
desestimado al no haberse acreditado la afectación del derecho a la motivación de las
resoluciones judiciales, en conexidad con el derecho a la libertad personal, con la
emisión de la resolución suprema que declaró procedente el pedido de extradición
pasiva del favorecido Armando Guillermo Pino Ponce, formulado por las autoridades
del gobierno de los Estados Unidos de América.

§. Sobre la afectación del derecho a la resocialización del penado y del acceso a los
beneficios penitenciarios

13. El artículo 139 inciso 22 de la Constitución señala que el régimen penitenciario tiene
por objeto la reeducación, rehabilitación y reincorporación del penado a la sociedad,
lo cual, a su vez, coincide con el artículo 10.3 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, que establece que "el régimen penitenciario consistirá en un
tratamiento cuya finalidad esencial será la reforma y la readaptación social de los
penados". De otro lado, en cuanto a la naturaleza de los beneficios penitenciarios, el
Tribunal Constitucional ha puntualizado en la sentencia recaída en el Expediente N.°
2700-2006-PITC/TC, caso Víctor Alfredo Polay Campos, que, en estricto, los
beneficios penitenciarios no son derechos fundamentales, sino garantías previstas por
el derecho de ejecución penal, cuyo fin es concretizar el principio constitucional de
lización y reeducación del interno. En efecto, las garantías persiguen el
amiento de determinadas instituciones jurídicas y no engendran derechos
amentales a favor de las personas, de ahí que pueden ser limitadas o restringidas
que ello comporte arbitrariedad.

14. En este extremo de la demanda se cuestiona la resolución suprema que estima el


pedido de extradición pasiva del beneficiario, con el argumento de que sus efectos
resultarían vulneratorios del derecho a la resocialización del penado (el beneficiario)
y del acceso a los beneficios penitenciarios por cuanto habría la posibilidad de que se
le imponga la pena de cadena perpetua, aun cuando en el Estado peruano el delito de
estafa tiene una pena máxima de seis años de privación de la libertad personal. Sobre
el particular, cabe reiterar que la decisión judicial de un pedido de extradición
sustancialmente pasa por compatibilizar los hechos incriminados respecto del delito
imputado en el marco penal nacional, y no por determinar qué ordenamiento penal
(del Estado requirente o del Estado requerido) resulta más beneficioso para la
persona requerida a los efectos de la decisión del pedido de extradición.

15. Ahora bien, en cuanto al cuestionamiento de la posible imposición de la pena de


cadena perpetua, fluye de autos que la resolución de fecha 14 de diciembre de 2012,
emitida por el Vigésimo Cuarto Juzgado Especializado en lo Penal de Lima,
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EXP N 08053-2013-PHC/TC
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ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
mediante la cual se da cuenta de la razón judicial de la misma fecha señala, entre
otros casos, que la pena conminada (por el Estado requirente), para el tipo de delitos
que se imputa al favorecido, es de 30 años de pena privativa de la libertad hasta
cadena perpetua (f. 56). Por consiguiente, en el caso no se manifiesta que los delitos
que el Estado requirente imputa al favorecido tengan como única pena la condena a
cadena perpetua o que dicha pena haya sido impuesta al favorecido; por el contrario,
conforme se observa de los antecedentes de la resolución judicial cuya nulidad se
pretende, el beneficiario —en el Estado requirente— se encuentra en situación de
procesado bajo acusación formal, no advirtiéndose que su condición sea la de
condenado a una pena privativa de la libertad en la que se vea afectado el derecho a
la resocialización del penado que invoca la demanda.

16. Por lo expuesto, este Tribunal declara que este extremo de la demanda también debe
ser desestimado al no haberse acreditado el agravio al derecho a la resocialización
del penado, con la emisión de la resolución suprema que declaró procedente el
pedido de extradición pasiva del favorecido Armando Guillermo Pino Ponce
formulado por las autoridades del gobierno de los Estados Unidos de América.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le c


Constitución Política del Perú,

HA RESUELTO

Declarar INFUNDADA la demanda de hábeas corpus.

Publíquese y notifíquese.

SS.

URVIOLA HANI
MIRANDA CANALES
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
LEDESMA NARVÁEZ
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA

certifico:
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ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
Representado por RONALD ATENCIO
SOTOMAYOR

FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO ESPINOSA-SALDAÑA

Si bien coincido con lo resuelto en el presente caso en la sentencia, considero necesario


realizar algunas precisiones sobre lo señalado allí. En especial, deseo hacer ciertas
anotaciones en lo concerniente al tratamiento de la función jurisdiccional (fundamento
8) y la noción de "contenido esencial" (fundamento 9).

1. Como es de conocimiento general, la Constitución de 1993 ha adoptado en su


artículo 139 la frase "Principios y derechos de la función jurisdiccional" para
incluir una serie de disposiciones constitucionales de diversa naturaleza
relacionadas a la impartición de justicia. Con ello se dejó de lado la
denominación de "garantías" que utilizaba la Constitución de 1979 en el artículo
233, el cual contenía normas similares.

2. Este tratamiento no es el más feliz, pues la denominación "principios y derechos


de la función jurisdiccional" termina aludiendo a que una función estatal podría
tener derechos y, más aun, a continuación se consigna una mezcla de derechos
del justiciable, abordados asistemáticamente, con pautas que deben inspirar el
desarrollo de un proceso y algunos elementos que en rigor si merecerían ser
considerados como principios inspiradores de la función jurisdiccional.

3. En ese sentido, considero que es labor del Tribunal Constitucional utilizar


correctamente los términos jurídicos, aun cuando la propia Constitución no sea
rigurosa o precisa en la plasmación de los conceptos recogidos en sus
disposiciones. Por tanto, las referencias a lo dispuesto en el artículo 139
deberían, siempre que sea posible, distinguir las nociones jurídicas a las que
pretenden atribuir relevancia para el caso concreto.

4. Sobre el segundo punto, en la sentencia se utiliza la noción de "contenido


esencial" para hacer referencia a una porción de cada derecho fundamental que
"merece protección a través del proceso de amparo", a diferencia de otros
ámbitos que, si bien forman parte del derecho, no están incluidos en su
"contenido esencial" y, por ende, no merecerían tutela a través del proceso de
amparo, por tratarse de contenidos que tienen origen más bien en la ley (los
llamados contenido "no esencial" o "adicional").
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ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
Representado por RONALD ATENCIO
SOTOMAYOR

5. Al respecto, conviene además tener presente que en la jurisprudencia de este


Tribunal se encuentra que la expresión "contenido esencial" se ha usado de
distinto modo. En especial, ha sido entendida como límite infranqueable,
determinado ab initio, para el legislador de los derechos fundamentales; como
un contenido iusfimdamental que solo puede hallarse tras realizar un examen de
proporcionalidad; o como aquel contenido iusfundamental protegido
directamente por la Constitución que permite la procedencia del amparo, entre
otros usos.

6. En lo que concierne al uso que se le da en esta sentencia, dicha comprensión ha


requerido que este órgano colegiado establezca "listas" de contenidos
iusfundamentales, a través de las cuales el Tribunal instituye cuáles ámbitos del
derecho considera como parte del contenido esencial y cuáles quedan fuera. Esta
operación, qué duda cabe, es sumamente discrecional, y por ello, corre el riesgo
de devenir en arbitraria, máxime si nos encontramos ante derechos de
configuración legal como el derecho a la pensión. Además de ello, su
consecuencia es que se presentan casos en lo que algunos contenidos, los cuales
realmente forman parte del derecho, y que por ende merecerían protección a
través del amparo, han quedado excluidos de esta posibilidad de tutela urgente
pues no fueron incluidos en la decisión del Tribunal Constitucional. Esto ha
pasado, por ejemplo, con respecto de algunas personas de edad avanzada, a
quienes este Tribunal ha tutelado su derecho a acceder a una pensión, pese a no
encontrarse dentro de los supuestos considerados como "contenido esencial" del
derecho a la pensión. Por el contrario, sigue excluyendo de tutela aquellos casos
en los que se demanda acceder a pensiones mayores de 415 nuevos soles, a pesar
de que el "mínimo vital" que en su momento justificó establecer la mencionada
cifra, ha variado notoriamente.

7. Al respecto, y como hemos explicado en otras oportunidades, consideramos que


esta noción de "contenido esencial" suele generar confusión y no aporta mucho
más que la noción de "contenido de los derechos", a secas, téngase presente que,
finalmente, la expresión utilizada por el Código Procesal Constitucional, del
"contenido constitucionalmente protegido" de los derechos.

8. En este sentido, consideramos que casos como el presente podrían analizarse a


partir del análisis sobre la relevancia constitucional del caso, fórmula establecida
en la STC 02988-2013-AA, tomando en consideración reiterada jurisprudencia
del Tribunal Constitucional. Allí se recordó que tanto el artículo 5, inciso 1,
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ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
Representado por RONALD ATENCIO
SOTOMAYOR

como el artículo 38 del Código Procesal Constitucional prescriben la


improcedencia de la demanda si esta no está dirigida a la defensa de ámbitos
protegidos por derechos constitucionales. Con más detalle, se indicó que su
determinación requiere, básicamente':

(1) Verificar que existe una norma de derecho constitucional pertinente para el
caso (es decir, una interpretación válida de disposiciones que reconocen
derechos constitucionales). Esto exige encontrar, primero, una disposición
(enunciado normativo) que reconozca el derecho fundamental invocado, que
puede ubicarse tanto en la Constitución, como en los tratados de derechos
humanos, en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional o en la jurisprudencia
supranacional vinculante para el Estado peruano. Seguidamente, será necesario
establecer las normas (interpretaciones, significados) que se desprendan
válidamente de las disposiciones que reconocen derechos, de tal forma que
pueda reconocerse qué protege realmente el derecho invocado.

Ahora bien, esto de ninguna forma descarta la posibilidad de que se tutelen


derechos constitucionales no reconocidos de modo expreso (derechos implícitos
o no enumerados). Sin embargo, en tal caso será necesario vincular
interpretativamente el derecho invocado en la demanda con lo dispuesto en la
cláusula constitucional que reconoce los derechos fundamentales no enumerados
(artículo 3 de la Constitución2).

Asimismo, de lo anterior no se desprende que los derechos constitucionales de


desarrollo legal queden desprotegidos; al respecto, debe tenerse en cuenta que,
en general, los derechos constitucionales siempre son desarrollados, concretados
o actualizados por los jueces y el poder político (legislativo y administrativo),
sin que ello contradiga o disminuya su naturaleza iusfundamental. Solo en caso
que la legislación de desarrollo rebalse el ámbito constitucionalmente protegido
de un derecho, que se trate de derechos de origen legal, o si el contenido del

1 Con matices, cfr. STC Exp. N° 00665-2007-PA/TC, f. j. 5.a y b, STC Exp. N° 06218-2007-HC/TC, f. j.
10.
2 Constitución Política del Perú
"Artículo 3.- La enumeración de los derechos establecidos en este capítulo no excluye los demás que la
Constitución garantiza, ni otros de naturaleza análoga o que se fundan en la dignidad del hombre, o en los
principios de soberanía del pueblo, del Estado democrático de derecho y de la forma republicana de
gobierno."
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Representado por RONALD ATENCIO
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derecho merece protección en otra vía (lo que corresponderá ser analizado a
partir de otra causal de improcedencia) se declarará improcedente la demanda3.

(2) Constatar que el demandante se beneficie de la posición jurídica amparada


por la norma iusfundamental encontrada. Es decir, luego de analizado el ámbito
protegido del derecho, debe determinarse si lo alegado en la demanda (en la
pretensión, en los hechos descritos) son subsumibles en el ámbito normativo del
derecho, describiéndose a estos efectos quién es el titular del derecho (sujeto
activo), el obligado (sujeto pasivo) y la concreta obligación iusfundamental. En
otras palabras, es necesario acreditar la titularidad del derecho, y más aun, la
existencia de una "relación jurídica de derecho fundamental"4.

(3) Finalmente, debe verificarse que la afectación o restricción cuestionada


incida en el ámbito protegido por el derecho invocado, cuando menos de modo
preliminar o prima facie. Dicho con otras palabras, es decir, sin necesidad de
ingresar a analizar el fondo del caso. En efecto, a través de esta causal de
improcedencia no se trata de demostrar la existencia de una intervención
justificada o ilegítima (lo que solo se conocerá con certeza al finalizar el proceso
constitucional), sino de descartar que estemos ante un caso de "afectación
aparente", en la medida que la lesión o amenaza, si bien perturba de alguna
forma intereses del actor, finalmente no incide en ningún contenido
constitucionalmente relevante.

9. Además de ello, debe tenerse en cuenta que en algunos casos excepcionales este
análisis de relevancia iusfundamental puede ser insuficiente. Por ejemplo:
cuando la Constitución prevé excepciones al ejercicio del referido derecho;
cuando la interpretación que se hace de la disposición que reconoce el derecho
es irrazonable o absurda; cuando la demanda reivindica un contenido
manifiestamente ilícito y tal ilicitud no es puesta en duda; cuando la titularidad
del derecho requiere, de modo necesario, condiciones adicionales de aplicación;
cuando se busca tutelar un ámbito aparentemente protegido, pero que el Tribunal
Constitucional ha excluido expresamente en su jurisprudencia de observancia
obligatoria, entre situaciones que casuísticamente puedan presentarse. En este
supuesto, atendiendo al caso concreto, será necesario tener en cuenta
consideraciones adicionales al examen de tres pasos señalado supra, para

3 Cfr. STC Exp. N° 03227-2007-PA/TC, f. j. 3; RTC Exp. N' 9096-2006-PA/TC, f. j. 2.


4 Cfr., mutatis mutandis, RTC Exp. N° 01581-2010-PHD/TC, f. j. 6, STC Exp. N° 01417-2005-AA/TC, f.
j. 25-27.
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LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
Representado por RONALD ATENCIO
SOTOMAYOR

determinar si lo alegado hace referencia al contenido constitucionalmente


protegido del derecho invocado, y con ello resolver la procedencia de la
demanda.

10. Consideramos que a partir de este análisis puede determinarse, de manera


ordenada y con coherencia conceptual, si la afectación o la amenaza alegada en
una demanda incide realmente en el contenido protegido por el derecho
fundamental invocado y, en ese sentido, si prima facie merece tutela a través del
proceso constitucional; prescindiéndose, pues, de nociones equívocas como la de
"contenido esencial".

11. Esto, desde luego, sin perjuicio de que casos auténticamente referidos al
contenido constitucionalmente protegido de los derechos fundamentales que se
invocan finalmente puedan ser declarados improcedentes, en atención a las otras
causales de improcedencia contenidas también en el Código Procesal
Constitucional.

S.
cificm-79
ESPINOSA-SALD A BAR i RA

Lo que certifico:
7

,
JANET OTA OL I SANT LANA
, ecreteria Relatora
TR' UNAL CONSTITUCIONAL.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
,
"'

EXP. N.O9314-2005-HC/TC
LA LIBERTAD
LUIS KING PERALTA IP ARRAGUIRRE

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 6 días del mes de diciembre de 2005, la Sala Segunda del Tribunal
Constitucional, integrada por los magistrados Bardelli Lartirigoyen, Gonzales Ojeda y
Vergara Gotelli, pronuncia la siguiente sentencia

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Luis King Peralta


Iparraguirre contra la resoluci{m de la Primera Sala Penal de la Corte Superior de Justicia
de La Libertad, de fojas 248, su fecha-12 de octubre de 2005, que declara infundada la
demanda de autos. .

ANTECEDENTES

Con fecha 06 de setiembre de 2005, el recurrente interpone demanda de hábeas


orpus contra la resolución emitida por el Cuarto Juzgado Penal de Trujillo y su
confirmatoria de fecha 26 de julio de 2005, la cual desestima su solicitud de prescripción de
pena. Refiere que se encuentra privado de su libertad desde el 4 de julio de 2005, en
ejecución de la resolución de fecha 10 de enero 2001, mediante la cual se revoca la
condicionalidad de la pena que se le impuso por delito de apropiación ilícita. Señala que
por problemas económicos tuvo que dejar el inmueble que habitaba y que por tal razón no
tomó conocimiento real de las notificaciones judiciales de amonestación, de prórroga del
plazo de suspensión de la ejecución de la pena y finalmente de revocación de la suspensión
e la pena por incumplimiento de las reglas de conducta establecidas en el artículo 64° del
,6digo Penal. Agrega que el 4 de julio de 2005, fecha en la que fue detenido, ya había
ranscurrido el plazo ordinario de prescripción contado desde el momento en que se revocó
la condicionalidad de la pena.

Realizada la investigación sumaria, el señor Pedro Guillermo Urbina Ganvini, vocal


de la Tercera Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, manifiesta que los
procesos constitucionales no tienen por objeto convertirse en una suprainstancia que revise
las resoluciones judiciales cuando éstas han adquirido la autoridad de cosa juzgada, salvo
que sean manifiestas y abiertamente violatorias de los derechos
constitucionales, lo que no sucede en el caso de autos por lo que la demanda debe ser
desestimada.
.
#

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Con fecha 9 de setiembre de 2005, el Segundo Juzgado Penal de Justicia de Trujillo


declara infundada la demanda, argumentando que los procesos constitucionales no son
suprainstancias que revisen las resoluciones judiciales cuando éstas han adquirido la
autoridad de cosa juzgada, salvo que sean manifiesta y abiertamente violatorias
de derechos constitucionales.

La recurrida confirma la apelada con similares fundamentos .

FUNDAMENTOS

1. En el presente caso, el recurrente solicita que se ordene su inmediata excarcelación


alegando que fue capturado e internado en el establecimiento penitenciario a pesar de
que la pena que se le impuso ya estaba prescrita, puesto que había transcurrido 4 años, 5
meses y 24 días la resolución que dispone la revocatoria de la condicionalidad de la
pena.

2. En sede penal ha quedado establecido por disposición expresa de la ley (Art. 5 y 77 del
Código de Procedimientos Penales y Arts. 78 y 88 del Código Penal) que la
prescripción debe ser declarada de oficio en cada caso como condición para la apertura
e instrucción, lo que además admite la uniforme y reiterada jurisprudencia nacional y
la considera el Código Procesal Constitucional cuando en su artículo 5, incisos 2,4 y 10,
prohibe el rechazo liminar tratándose de los casos a los que hacen mención expresa
dichos dispositivos legales tratándose del proceso de hábeas corpus.

Significa la precisión anteriormente expuesta que tratando el caso sub materia, en la


pretensión del recurrente, de la aplicación de oficio de la prescripción ya operada al
momento de la ejecución de la revocación de la condicionalidad de la pena, el Tribunal
Constitucional tiene competencia para ingresar al proceso penal ordinario antecedente y
alizar el fondo de la decisión sólo en lo que atañe a la prescripción invocada como
ustento de la demanda que da origen al presente proceso constitucional, máxime
considerando que en ésta se sostiene que el hecho que sustenta la pretensión "vulnera en
forma manifiesta la libertad individual y la tutela procesal efectiva" en la versión del
artículo 4 del Código Procesal Constitucional, aún cuando dichos condicionamientos
legales son rechazados, en este caso, por los grados inferiores.

4. De acuerdo al artículo 86° del Código Penal, el plazo de prescripción de la pena es el


mismo que fija la ley para la prescripción de la acción penal. Asimismo, conforme al
artículo 80° del Código Penal, la acción penal prescribe en un tiempo igual al máximo
de la pena fijada por la ley si es privativa de libertad. Por lo tanto, el delito de
apropiación ilícita, en su supuesto básico previsto en el primer párrafo del artículo 190°
del Código Penal, por el que fue condenado el demandante, al tener una pena privativa
,. "

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

de libertad máxima de 4 años, tiene un plazo ordinario de prescripción de 4 años.


Asimismo, a tenor del tercer párrafo del artículo 87 del Código Penal, en los casos de
condena condicional, la prescripción comienza a correr desde el día de su revocación.
Es decir, que la revocación de la suspensión de la ejecución de la pena opera como una
causal de interrupción del plazo de prescripción, momento desde el cual deberá
comenzarse a contabilizar el plazo ordinario de prescripción.

5. En el presente caso, según consta a fojas 155 de autos, con fecha 10 de enero de 2001 se
revocó la condicionalidad de la pena impuesta al recurrente, por lo que, computado el
plazo ordinario desde dicha fecha, la prescripción de la pena se produjo ellO de enero
de 2005 . Sin embargo, el recurrente fue detenido con fecha 4 de julio de 2005, fecha en
la que ya había prescrito la pena. En tal sentido, la pretensión debe ser estimada,
ordenándose la excarcelación del recurrente.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la


Constitución Política del Perú.

HA RESUELTO

l . Declarar FUNDADA la demanda de hábeas corpus.


2. Ordenar la excarcelación de don Luis King Peralta Iparraguirre en el Proceso Penal N.O
97-551 , seguido ante el Cuarto Juzgado Penal de Trujillo.
3. Poner en conocimiento de la Oficina Distrital de Control de la Magistratura y del
Consejo Nacional de la Magistratura la conducta del Vocal integrante de la Tercera Sala
Especializada Penal de la Libertad Pedro Guillermo Urbina Ganvini y del Juez Penal
Carlos Eduardo Merino Salazar.

SS.

BARDELLI LARTIRI
GONZALES OJED
VERGARAGOT

Dr Daniel Fi al/o Rivadeneyra


• SECRETAR o RELATOR (e)
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

11 1111111111111 11111 11111


EXP N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 6 días del mes de febrero de 2020, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los señores magistrados Ledesma Narváez, Ferrero Costa,
Miranda Canales, Blume Fortini y Ramos Núñez, pronuncia la siguiente sentencia, con
el abocamiento de los magistrados Sardón de Taboada y Espinosa-Saldaña Barrera,
conforme al artículo 30-A del Reglamento Normativo del Tribunal Constitucional.
Asimismo, se agrega el fundamento de voto del magistrado Espinosa-Saldaña Barrera.

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Luis Américo Gamboa


Abanto contra la resolución de fojas 254, de fecha 5 de junio de 2017, expedida por la
Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Piura, que
declaró improcedente la demanda de habeas corpus de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 15 de noviembre de 2016, don Luis Américo Gamboa Abanto


interpone demanda de habeas corpus y la dirige contra la Universidad César Vallejo
olicita la inmediata apertura de la calle 11, que se encuentra cerrada por una
d de ladrillo de 22,50 metros de largo y de 3 metros de alto, construida por la
'. versidad demandada; puesto que dicha pared le impide tener acceso peatonal y
//'1
7
vehicular al inmueble de su propiedad ubicado en la mz. T, lote 34, Tercera Zona
Industrial 11-12, distrito de Veintiséis de Octubre, de la provincia de Piura, región de
Piura. Se alega la vulneración del derecho a la libertad de tránsito.

El actor sostiene que es propietario del inmueble ubicado en la mz. T, lote 34,
Tercera Zona Industrial 11-12, distrito de Veintiséis de Octubre, de la provincia de Piura,
región de Piura, por haberlo adquirido por parte de la Municipalidad Provincial de Piura
mediante contrato de compraventa de fecha 17 de julio de 2000. Precisa que el citado
inmueble se encuentra ubicado en la intersección de las calles 11 y 16 —es decir, dicho
inmueble colinda por el lado izquierdo con la calle 11 (58,00 metros lineales)—, y se
encuentra inscrito en la Partida 11005461 de los Registros Públicos.
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LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO

El actor agrega que la universidad demandada no ostenta derecho alguno para


poseer de forma parcial la calle 11, que resulta ser una vía pública. Asimismo, al haber
construido de mala fe una pared de ladrillo por la referida calle, no permite el acceso
peatonal ni vehicular a su domicilio, es decir, la calle se encuentra clausurada.

El director ejecutivo de la Universidad César Vallejo SAC, a fojas 60 de autos,


alega que su representada es la propietaria del inmueble ubicado en la ay. Prolongación
Chulucanas s/n, distrito de Veintiséis de Octubre, de la provincia de Piura, región de
Piura, en el que se encuentra actualmente su campus universitario con una extensión
total de cien mil metros cuadrados y que afronta diversos procesos judiciales de
naturaleza civil en relación con los terrenos donde se ubica dicho campus, entre los
cuales se encuentra el proceso de reivindicación instaurado por el demandante.

La parte demandada precisa que el primer acto jurídico respecto al total del
inmueble de su propiedad comprende el área de cincuenta mil metros cuadrados de
propiedad de la universidad demandada, que aparece inscrito en la Ficha 42814
(actualmente Partida Registral 26816) del Registro de la Propiedad Inmueble de la Zona
Registral 1, sede Piura, de la Oficina Registral Región Grau, desde el 6 de febrero de
2001. Esta ficha se independizó del área de ciento setenta y siete con cuarenta y siete
hectáreas del predio inscrito en la ficha 16281 del mencionado registro, con fecha 8 de
febrero de 1995, a favor de la Compañía Constructora El Chipe SAC (hoy Inmobiliaria
Santa Margarita), entre otros actos jurídicos. Estos hechos generaron una serie de
procesos judiciales porque hubo personas que se arrogan tener derechos sobre algunas
o> ; del mencionado campus. El segundo acto jurídico comprende los otros cincuenta
metros cuadrados que forman la parte complementaria del referido campus
1111 iversitario, que fue adquirido mediante la minuta de compraventa de fecha 27 de
'4( ./._rnarzo de 2002, celebrada por la universidad demandada y la Compañía Constructora El
117 Chipe SAC (actualmente Inmobiliaria Santa Margarita).

Añade que el demandante interpuso, en contra de la Universidad César Vallejo


SAC, una demanda de reivindicación en relación con el inmueble de propiedad de dicha
casa de estudios, cuyo proceso está signado con el número de Expediente 01116-2015,
que se encuentra en trámite. Se pretende utilizar la vía constitucional para que se
dilucide la referida controversia, puesto que esta tiene naturaleza civil, entre otras
alegaciones.

En el acta de constatación de fecha 22 de febrero de 2017, que obra a fojas 132


de autos, en esta diligencia, el demandado refiere que ha cercado el área donde se ubica
la referida calle, puesto que la ha comprado a la Inmobiliaria Santa Margarita (antes
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ómpañía Constructora El Chipe SAC); y que el demandante mantiene con la


universidad un proceso por mejor derecho de propiedad. El accionante precisa que
adquirió su propiedad en 1989 y que la universidad adquirió su inmueble en 2001. En la
referida acta, consta que en la calle 11 se advierte la existencia de postes de luz,
desagüe, paredes por el perímetro de la universidad y por la vivienda del demandante, y
un buzón. Asimismo, no hay tránsito vehicular ni peatonal.

El Segundo Juzgado de Investigación Preparatoria de Piura, con fecha 12 de abril


de 2017, declara improcedente la demanda, en aplicación de lo previsto en el artículo 5,
inciso 3, del Código Procesal Constitucional al considerar que la clausura de la
propiedad alegada por el demandante corresponde al ejercicio de un mejor derecho de
propiedad que afirma ejercer la parte demandada y que se encuentra en litigio en la vía
civil (Expediente 01116-2015), en forma paralela a la vía constitucional. Por ello, no
corresponde la inmediata apertura de la calle 11 a favor del recurrente porque, de
efectuarse, se afectaría el derecho de propiedad de la demandada, máxime si, conforme a
lo informado por la Municipalidad Distrital Veintiséis de Octubre, en el Oficio 340-
2017-HFMR-SGCHU-GDU-MDVO, de fecha 16 de febrero de 2017, la referida
universidad se encuentra en superposición de algunas manzanas de la lotización de la
Tercera Zona Industrial 11-12.

La Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Piura


confirma la apelada por similares consideraciones.

ENTOS

mitación del petitorio

1. El objeto de la demanda es que se disponga la inmediata apertura de la calle 11, la


cual se encuentra cerrada por una pared de ladrillo de 22,50 metros de largo y de 3
metros de alto, construida por la demandada Universidad César Vallejo SAC, a fin de
que don Luis Américo Gamboa Abanto pueda tener acceso peatonal y vehicular al
inmueble de su propiedad ubicado en la mz. T, lote 34, Tercera Zona Industrial 11-12,
distrito de Veintiséis de Octubre, de la provincia de Piura, región de Piura. Se alega
la vulneración del derecho a la libertad de tránsito.

El derecho fundamental a la libertad de tránsito

2. La Constitución Política del Perú, en el artículo 2, inciso 11 (también el artículo 25,


inciso 6, del Código Procesal Constitucional), reconoce el derecho de todas las
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personas "[...] a transitar por el territorio nacional y a salir de él y entrar en él, salvo
limitaciones por razones de sanidad o por mandato judicial o por aplicación de la ley
de extranjería". Esta disposición constitucional procura reconocer que todo nacional
o extranjero con residencia establecida puede circular libremente o sin restricciones
por el ámbito de nuestro territorio patrio, habida cuenta de que, en tanto sujetos con
capacidad de autodeterminación, tiene la libre opción de disponer cómo o por dónde
desplazarse, ya sea que dicho desplazamiento suponga facultad de ingreso hacia el
territorio del Estado, circulación o tránsito dentro del mismo, o suponga simplemente
salida o egreso del país.

El Tribunal Constitucional ha señalado respecto al derecho a la libertad de tránsito


que "la facultad de libre tránsito comporta el ejercicio del atributo de ius moversdi et
ambulandi. Es decir, supone la posibilidad de desplazarse autodeterminativamente en
función a las propias necesidades y aspiraciones personales, a lo largo y ancho del
territorio, así como a ingresar o salir de él, cuando así se desee" (Expediente
2876-2005-PHC/TC). Asimismo, ha señalado que el derecho al libre tránsito es un
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elemento conformante de la libertad y una condición indispensable para el libre
esarrollo de la persona, y que esta facultad de desplazamiento se manifiesta a través
del uso de las vías de naturaleza pública o privada de uso público. Este derecho se
puede ejercer de manera individual y física o a través de la utilización de
herramientas, tales como vehículos motorizados, locomotores, etc.

4. Asimismo, el Tribunal ha señalado que la vía de tránsito público está constituida por
todo aquel espacio que desde el espacio haya sido estructurado como referente para
el libre desplazamiento de las personas.

resente caso, conforme se acredita con la Partida 11005461 del Registro de la


dad Inmueble de la Zona Registral 1, sede Piura, de la Oficina Registral
egión Grau (fojas 29), correspondiente al inmueble ubicado en la mz. T, lote 34,
Tercera Zona Industrial Y 1 -Y2 (11-12), distrito de Veintiséis de Octubre, de la
provincia de Piura, región de Piura, de propiedad del demandante, se advierte no solo
la existencia de la calle 11, sino que esta vía colinda con la parte izquierda del
mencionado inmueble (50 metros lineales); es decir, en dicha ficha registral, se
acredita que la calle 11 es vía pública. Asimismo, en el Oficio 340-2017-HFMR-
SGCHU-GDU-MDVO, de fecha 16 de febrero de 2017 (fojas 136), cursado por la
Municipalidad Distrital Veintiséis de Octubre al juzgado que conoció el presente
habeas corpus se informa que se ha verificado la existencia de la calle 11, ubicada en
las manzanas O, P, S, T, U e Y de la lotización de la Tercera Zona Industrial I-1
y 1-2.
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6. Asimismo, conforme se advierte en el Oficio 076-2017-DC-OPUyR/MPP, de fecha 1


de febrero de 2017 (fojas 115), cursado por la Municipalidad Provincial de Piura al
juzgado que conoció el presente habeas corpus, en el cual se informa que los planos
actuales correspondientes a la zona en cuestión no han sido modificados. Y, en los
planos que se encuentran a fojas 138 y 139 de autos, se aprecia la existencia de la
calle 11 que colinda con la casa del demandante.

7 . Por otro lado, en la audiencia de apelación de sentencia de habeas corpus, el


\1 demandante señaló que el objeto del proceso de reivindicación es la calle 16 y no la
11 de la zona en controversia, por lo que la presente controversia constitucional está
referida al impedimento de acceso y salida peatonal y vehicular por la calle 11. En
todo caso, hasta que en la vía ordinaria no se determine otra cosa de acuerdo con la
documentación que se señala en el fundamento 5, la calle 11 se encuentra reconocida
como vía pública.

Efectos de la presente sentencia

8. Se ordena el retiro de la pared de ladrillo de 22,50 metros de largo y de 3 metros de


alto ubicada en la calle 11, de la Tercera Zona Industrial 11-12, distrito de Veintiséis
de Octubre, de la provincia de Piura, región de Piura, para que se permita el libre
tránsito peatonal y vehicular.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere


Política del Perú,

HA RESUELTO

1. Declarar FUNDADA la demanda porque se ha acreditado la vulneración del derecho


a la libertad de tránsito.
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2. Se ordena el retiro de la pared de ladrillo de 22,50 metros de largo y de 3 metros de


alto ubicada en la calle 11, de la Tercera Zona Industrial 11-12, distrito de Veintiséis
de Octubre, de la provincia de Piura, región de Piura.

Publíquese y notifíquese.

SS.

LEDESMA NARVÁEZ

FERRERO COSTA ri «
MIRANDA CANALES

BLUME FORTINI

RAMOS NÚÑEZ

SARDÓN DE TABOADA

ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA

PONENTE FERRERO COSTA

Lo que certifico:

Flavio Reátegui Apaza


Secretario Relator
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FUNDAMENTO DE VOTO DEL M ISTRADO ESPINOSA-SALDAÑA


BARRE

Coincido con lo resuelto en tanto y en cuanto no encuentro que exista una incidencia
negativa, directa, concreta y sin justificación razonable en el derecho a la libertad de
tránsito. Sin embargo, considero necesario realizar algunas precisiones en relación al
proceso de habeas corpus que anoto a continuación:

1. Lo primero que habría que señalar en este punto es que es que el hábeas corpus
surge precisamente como un mecanismo de protección de la libertad personal o
física. En efecto, ya desde la Carta Magna inglesa (1215), e incluso desde sus
antecedentes (vinculados con el interdicto De homine libero exhibendo), el hábeas
corpus tiene como finalidad la tutela de la libertad física; es decir, se constituye
como un mecanismo de tutela urgente frente a detenciones arbitrarias.

2. Si bien en nuestra historia el hábeas corpus ha tenido un alcance diverso, conviene


tener el cuenta que, en lo que concierne a nuestra actual Constitución, se establece
expresamente en el inciso 1 del artículo 200, que "Son garantías constitucionales:
(...) La Acción de Hábeas Corpus, que procede ante el hecho u omisión, por parte
de cualquier autoridad, funcionario o persona, que vulnera o amenaza la libertad
individual o los derechos constitucionales conexos". Asimismo, tenemos que en el
literal a, inciso 24 del artículo 2 también de la Constitución se establece que "Toda N
persona tiene derecho: (...) A la libertad y a la seguridad personales (...)" para
hacer referencia luego a diversas formas de constreñimiento de la libertad.

3. Al respecto, vemos que la Constitución usa dos términos diferentes en torno a un


mismo tema: "libertad personal" y "libertad individual". Por mi parte, en muchas
ocasiones he explicitado las diferencias existentes entre las nociones de libertad
personal, que alude a la libertad física, y la libertad individual, que hace referencia
a la libertad o la autodeterminación en un sentido amplio. Sin embargo, esta
distinción conceptual no necesariamente ha sido la que ha tenido en cuenta el
constituyente (el cual, como ya se ha dicho también en anteriores oportunidades, en
mérito a que sus definiciones están inspiradas en consideraciones políticas, no
siempre se pronuncia con la suficiente rigurosidad técnico-jurídica, siendo una
obligación del Tribunal emplear adecuadamente las categorías correspondientes).
Siendo así, es preciso esclarecer cuál o cuáles ámbitos de libertad son los
finalmente protegidos a través del proceso de hábeas corpus.

4. Lo expuesto es especialmente relevante, pues el constituyente no puede darle dos


sentidos distintos a un mismo concepto. Aquí, si se entiende el tema sin efectuar
mayores precisiones, puede llegarse a una situación en la cual, en base a una
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referencia a "libertad individual", pode terminar introduciendo materias a ser


vistas por hábeas corpus que en puridad de ían canalizarse por amparo. Ello
podría sobrecargar la demanda del uso del h 'beas corpus, proceso con una
estructura de mínima complejidad, precisamente para canalizar la tutela urgentísima
(si cabe el término) de ciertas pretensiones.

5. Lamentablemente, hasta hoy la jurisprudencia del Tribunal Constitucional tampoco


ha sido clara al respecto. Y es que en diversas ocasiones ha partido de un concepto
estricto de libertad personal (usando a veces inclusive el nombre de libertad
individual) como objeto protegido por el hábeas corpus, al establecer que a través
este proceso se protege básicamente a la libertad e integridad físicas, así como sus
expresiones materialmente conexas. Asume así, a mi parecer, el criterio que se
encuentra recogido por el artículo 25 del Código Procesal Constitucional, el cual se
refiere a los "derechos que, enunciativamente, conforman la libertad individual",
para luego enumerar básicamente, con las precisiones que consignaré luego,
diversas posiciones iusfundamentales vinculadas con la libertad corporal o fisica. A
esto volveremos posteriormente.

6. En otros casos, el Tribunal Constitucional ha partido de un concepto amplísimo de


libertad personal (el cual parece estar relacionado con la idea de libertad individual
como libertad de acción en sentido amplio). De este modo, ha indicado que el
hábeas corpus, debido a su supuesta "evolución positiva, jurisprudencial, dogmática
y doctrinaria", actualmente no tiene por objeto la tutela de la libertad personal como
"libertad fisica", sino que este proceso se habría transformado en "una verdadera
vía de protección de lo que podría denominarse la esfera subjetiva de libertad de la
persona humana, correspondiente no sólo al equilibrio de su núcleo psicosomático,
sino también a todos aquellos ámbitos del libre desarrollo de su personalidad que se
encuentren en relación directa con la salvaguarda del referido equilibrio". Incluso
se ha sostenido que el hábeas corpus protege a la libertad individual, entendida
como "la capacidad del individuo de hacer o no hacer todo lo que no esté
lícitamente prohibido" o también, supuestamente sobre la base de lo indicado en
una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (caso Chaparro
Álvarez y Lapo Iñiguez vs. Ecuador), que la libertad protegida por el hábeas corpus
consiste en "el derecho de toda persona de organizar, con arreglo a la ley, su vida
individual y social conforme a sus propias opciones y convicciones".

7. En relación con la referencia al caso Chaparro Álvarez y Lapo Iñiguez vs. Ecuador,
quiero precisar, que lo que en realidad la Corte indicó en dicho caso es cuál es el
ámbito protegido el artículo 7 de la Convención al referirse a la "libertad y
seguridad personales". Al respecto, indicó que el término "libertad personal" alude
exclusivamente a "los comportamientos corporales que presuponen la presencia
fisica del titular del derecho y que se expresan normalmente en el movimiento
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fisico" (párr. 53), y que esta libertas es diferente de la libertad "en sentido amplio",
la cual "sería la capacidad de hacer y no hacer todo lo que esté lícitamente
permitido", es decir, "el derecho de toda persona de organizar, con arreglo a la ley,
su vida individual y social conforme a sus propias opciones y convicciones" (párr.
52). La Corte alude en este último caso entonces a un derecho genérico o básico,
"propio de los atributos de la persona, que se proyecta en toda la Convención
Americana", precisando asimismo que "cada uno de los derechos humanos protege
un aspecto de [esta] libertad del individuo". Es claro, entonces, que la Corte
Interamericana no señala que esta libertad en este sentido amplísimo o genérico es
la que debe ser protegida por el hábeas corpus. Por el contrario, lo que señala es que
la libertad tutelada por el artículo 7 (cláusula con contenidos iusfundamentales
similares a los previstos en nuestro artículo 2, inciso 24 de la Constitución, o en el
artículo 25 de nuestro Código Procesal Constitucional) es la libertad física o
corpórea.

8. Como es evidente, la mencionada concepción amplísima de libertad personal


puede, con todo respeto, tener como consecuencia una "amparización" de los
procesos de hábeas corpus. Por cierto, es claro que muchas de las concreciones
iusfundamentales inicialmente excluidas del hábeas corpus, en la medida que
debían ser objeto de atención del proceso de amparo, conforme a esta concepción
amplísima del objeto del hábeas corpus, ahora deberían ser conocidas y tuteladas a
través del hábeas corpus y no del amparo. En efecto, asuntos que corresponden a
esta amplia libertad, tales como la libertad de trabajo o profesión (STC 3833-2008-
AA, ff. jj. 4-7, STC 02235-2004-AA, f. j. 2), la libertad sexual (STC 01575-2007-
HC/TC, ff. jj. 23-26, STC 3901-2007-HC/TC, ff. jj. 13-15) o la libertad
reproductiva (STC Exp. N° 02005-2006-PA/TC, f. j. 6, STC 05527-2008-PHC/TC,
f. j. 21), e incluso algunos ámbitos que podrían ser considerados como menos
urgentes o incluso banales, como la libertad de fumar (STC Exp. N° 00032-2010-
AI/TC, f. j. 24), el derecho a la diversión (STC Exp. N° 0007-2006-PI/TC, f. j. 49),
o decidir el color en que la propia casa debe ser pintada (STC Exp. N° 0004-2010-
PI/TC, ff. jj. 26-27), merecerían ser dilucidados a través del hábeas corpus
conforme a dicha postura.

9. En tal escenario, me parece evidente que la situación descrita conspiraría en contra


de una mejor tutela para algunos derechos fundamentales e implicaría una decisión
de política institucional muy desfavorable al mejor posicionamiento de las labores
puestas a cargo del Tribunal Constitucional del Perú. Y es que el diseño
urgentísimo y con menos formalidades procesales previsto para el hábeas corpus
responde, sin lugar a dudas, a que, conforme a la Constitución, este proceso ha sido
ideado para tutelar los derechos fundamentales más básicos y demandantes de
rápida tutela, como es la libertad personal (entendida como libertad corpórea) así
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os ámbitos de libertad física equiva s o materialmente conexos (como


os formulados en el artículo 25 del Código Procesa Constitucional).

10.Señalado esto, considero que el objeto del hábeas corpus deber ser tan solo el de la
libertad y seguridad personales (en su dimensión física o corpórea). Asimismo, y tal
como lo establece la Constitución, también aquellos derechos que deban
considerarse como conexos a los aquí recientemente mencionados. En otras
palabras, sostengo que el Tribunal Constitucional debe mantener al hábeas corpus
como un medio específico de tutela al concepto estricto de libertad personal, el
cual, conforme a lo expresado en este texto, no está ligado solo al propósito
histórico del hábeas corpus, sino también a su carácter de proceso especialmente
célere e informal, en mayor grado inclusive que el resto de procesos
constitucionales de tutela de derechos.

11.Ahora bien, anotado todo lo anterior, resulta conveniente aclarar, por último, cuáles
son los contenidos de la libertad personal y las posiciones iusfundamentales que
pueden ser protegidas a través del proceso de hábeas corpus.

12.Teniendo claro, conforme a lo aquí indicado, que los derechos tutelados por el
proceso de hábeas corpus son la libertad personal y los derechos conexos con esta,
la Constitución y el Código Procesal Constitucional han desarrollado algunos
supuestos que deben protegerse a través de dicha vía. Sobre esa base, considero que
pueden identificarse cuando menos cuatro grupos de situaciones que pueden ser
objeto de demanda de hábeas corpus, en razón de su mayor o menor vinculación a
la libertad personal.

13.En un primer grupo tendríamos los contenidos típicos de la libertad personal, en su


sentido más clásico de libertad corpórea, y aquellos derechos tradicionalmente
protegidos por el hábeas corpus. No correspondería aquí exigir aquí la acreditación
de algún tipo de conexidad, pues no está en discusión que el proceso más indicado
para su protección es el hábeas corpus. Aquí encontramos, por ejemplo, el derecho
a no ser exiliado, desterrado o confinado (25.3 CPConst); el derecho a no ser
expatriado ni separado del lugar de residencia (25.4 CPConst ); a no ser detenido
sino por mandato escrito y motivado o por flagrancia (25.7 CPConst); a ser puesto a
disposición de la autoridad (25.7 CPConst); a no ser detenido por deudas (25.9
CPConst); a no ser incomunicado (25.11 CPConst); a la excarcelación del
procesado o condenado cuando se declare libertad (25.14 CPConst); a que se
observe el trámite correspondiente para la detención (25.15 CPConst); a no ser
objeto de desaparición forzada (25.16 CPConst); a no ser objeto de tratamiento
arbitrario o desproporcionado en la forma y condiciones del cumplimiento de pena
(25.17 CPConst); a no ser objeto de esclavitud, servidumbre o trata (2.24.b de la
Constitución). De igual manera, se protegen los derechos al libre tránsito (25.6
Al'9,55LICA DE(

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C' st), el derecho a la integridad (2.1 de Constitución y 25.1 del CPConst)o


el derecho a la seguridad personal (2.24. de la Constitución).

14.En un segundo grupo encontramos algunas situaciones que se protegen por hábeas
corpus pues son materialmente conexas a la libertad personal. Dicho con otras
palabras: si bien no están formalmente contenidas en la libertad personal, en los
hechos casi siempre se trata de casos que suponen una afectación o amenaza a la
libertad personal. Aquí la conexidad se da de forma natural, por lo que no se
requiere una acreditación rigurosa de la misma. En este grupo podemos encontrar,
por ejemplo, el derecho a no ser obligado a prestar juramento ni compelido a
reconocer culpabilidad contra sí mismo, cónyuge o parientes (25.2 CPConst); el
derecho a ser asistido por abogado defensor desde que se es detenido (25.12
CPConst); el derecho a que se retire la vigilancia de domicilio y que se suspenda el
seguimiento policial cuando es arbitrario (25.13 CPConst); el derecho a la
presunción de inocencia (2.24 Constitución), supuestos en los que la presencia de
una afectación o constreñimiento físico parecen evidentes.

15.En un tercer grupo podemos encontrar contenidos que, aun cuando tampoco son
propiamente libertad personal, el Código Procesal Constitucional ha entendido que
deben protegerse por hábeas corpus toda vez que en algunos casos puede verse
comprometida la libertad personal de forma conexa. Se trata de posiciones
eventualmente conexas a la libertad personal, entre las que contamos el derecho a
decidir voluntariamente prestar el servicio militar (25.8 CPConst); a no ser privado
del DNI (25.10 CPConst); a obtener pasaporte o renovarlo (25.10 CPConst); el
derecho a ser asistido por abogado desde que es citado (25.12 CPConst); o el
derecho de los extranjeros a no ser expulsados a su país de origen, supuesto en que
el Código expresamente requiere la conexidad pues solo admite esta posibilidad
"(...) si peligra la libertad o seguridad por dicha expulsión" (25.5 CPConst).

16.En un cuarto y último grupo tenemos todos aquellos derechos que no son
típicamente protegidos por hábeas corpus (a los cuales, por el contrario, en
principio les corresponde tutela a través del proceso de amparo), pero que, en virtud
a lo señalado por el propio artículo 25 del Código Procesal Constitucional, pueden
conocerse en hábeas corpus, siempre y cuando se acredite la conexidad con la
libertad personal. Evidentemente, el estándar aquí exigible para la conexidad en
estos casos será alto, pues se trata de una lista abierta a todos los demás derechos
fundamentales no protegidos por el hábeas corpus. Al respecto, el Código hace
referencia al derecho a la inviolabilidad del domicilio. Sin embargo, también
encontramos en la jurisprudencia algunos derechos del debido proceso que
entrarían en este grupo, como son el derecho al plazo razonable o el derecho al non
bis in ídem.
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17. A modo de síntesis de lo recientemente señalado, diré entonces que, con respecto al
primer grupo (los consignados en el apartado 14 de este texto), no se exige mayor
acreditación de conexidad con la libertad personal, pues se tratan de supuestos en
que esta, o sus manifestaciones, resultan directamente protegidas; mientras que en
el último grupo lo que se requiere es acreditar debidamente la conexidad pues, en
principio, se trata de ámbitos protegidos por el amparo. Entre estos dos extremos
tenemos dos grupos que, en la práctica, se vinculan casi siempre a libertad personal,
y otros en los que no es tanto así pero el Código ha considerado que se protegen por
hábeas corpus si se acredita cierta conexidad.

18. Asimismo, en relación con los contenidos iusfundamentales enunciados, considero


necesario precisar que lo incluido en cada grupo es básicamente descriptivo. No
busca pues ser un exhaustivo relato de las situaciones que pueden darse en la
realidad y que merecerían ser incorporadas en alguno de estos grupos.

S.

ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA

Lo que certifico:

Flavio Reátegui Apaza


Secretario Relator
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.º 00815-2007-PHC!fC


LIMA
füSTO GERMAN FLORES LLERENA

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima (Arequipa), a los 7 días del mes de diciembre de 2009, la Sala Primera
del Tribunal Constitucional, integrada por los Magistrados Landa Arroyo, Beaumont
Callirgos y Eto Cruz, pronuncia la siguiente sentencia

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Justo Gennán Flores


Llerena contra la resolución de la Cuarta Sala Penal para Procesos con reos libres de la
Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas 291, su fecha 19 de diciembre de 2006, que
declaró infundada la demanda de hábeas corpus de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 6 de noviembre de 2006, el recurrente interpone demanda de hábeas


corpus, contra el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria del Distrito Judicial de
Huaura, así como contra la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huaura,
por haber vulnerado sus derechos a la inviolabilidad de domicilio, de defensa, a la tutela
procesal efectiva y al debido proceso, en conexión con la libertad individual. Cuestiona
la expedición de la resolución Nº 2, de fecha 4 de octubre de 2006, emitida en la
investigación Nº 216-2006, seguida contra el recurrente por la presunta comisión del
delito de Violación Se , mediante la cual el juzgado emplazado ordena que el
• Laboratorio Biomol ar y e Genética del Instituto de Medicina Legal del Ministerio
Público practique la 1nterv nción corporal al imputado, a fin de obtener una muestra de
ADN.

Refiere que e el marco de la indicada investi ción Nº 216-2006, la Segunda


Fiscalía deman:iada solicitó al juzgado emplazado ue se requiera la presencia del
recurrente a las in laciones del referido laboratori para realizar la diligencia señalada
y así poder dilu dar los hechos materia de inv stigación. Manifiesta que como se
encontraba en pésimas condiciones de salud, no p do asistir a la indicada diligencia, por
lo que nuevamente la :fiscalía solicitó ante 1 referido juzgado la asistencia del
recurrente bajo apercibimiento de ser conduci por la fuerza pública, de conformidad
con lo establecido por los artículos 202º y 03º del Nuevo Código Procesal Penal.
Señala que ante ello solicitó la nulidad del to, mediante el cual la fiscalía requiere al
'uzgado la referida prueba de ADN, p i ión que se declaró infundada mediante
isposición N .º 2, de fecha 27 de setiem. de 2006, por lo que, tratándose de un acto
inistrativo -según sostiene el dem te-- emitido por la fiscalía en el ejercicio de
l funciones conferidas por ley, inte uso recurso de apelación en el marco de lo
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establecido por la Ley Nº 27444, el mismo que fue declarado improcedente mediante
disposición N.º 3, de fecha 18 de octubre de 2006. Ante ello, señala que se reiteró Jo
solicitado al juzgado para la autorización de la referida diligencia mediante disposición
N.º 4, de fecha 26 de octubre de 2006, lo que finalmente derivó en la expedición de la
resolución cuestionada, autorizando asimismo la conducción compulsiva del recurrente.

Alega que la diligencia ordenada por el juzgado, en la medida que supone una
restricción del derecho a la integridad fisica del recurrente, implica que no exista otro
medio probatorio idóneo para poder dilucidar los hechos materia de investigación, lo
que no se ha dado en el caso de autos, además de haber acreditado fehacientemente su
enfennedad mediante certificados médicos, por lo que considera abusiva la actuación
del Ministerio Público. Solicita, por tanto, que se deje sin efecto los actos de
investigación realizados a partir del día 20 de agosto de 2006, así como la restitución de
los hechos hasta antes del momento en el que se verificó la lesión a sus derechos
constitucionales antes invocados.

Realizada la investigación sumaria, el demandante se ratificó en todos los


extremos de su demanda. A su tumo, la magistrada emplazada, doña Frezzia Sissi
Villavicencio, manifestó que, en efecto, su despacho ha ordenado la realización de la
prueba de ADN bajo apercibimiento de utilizar la fuerza pública toda vez que el
demandante se encuentra renuente acticárselo de manera voluntaria, lo que,
además, se encuentra arreglado a ley. A ega que la intervención corporal ordenada no
constituye amenaza alguna contra la alud del demandante, además de que puede
movilizarse normalmente. Por su p e, el fiscal demandado, don Samuel Caballero
Cisneros, señaló que su actuación e encuentra enmarcada de conformidad con las
facultades conferidas por el Nuev Código Procesal Penal, que se encuentra vigente en
el distrito judicial de Huaura, ~ diendo que su salud no se encuentra tan resquebrajada
como alega el recurrente, debi o a que viene asistiendo tanto a la Corte de Huaura como
al distrito judicial de Lima, h·~biendo acudido inclusive a un diligencia en las oficinas
delaOCMA.

El Décimo Séptimo Juzgado Penal de Lima, co echa 21 de noviembre de 2006,


a fojas 263, declaró infundada la demanda de hábea corpus, por considerar que en el
presente caso los funcionarios emplazados han actuado de conformidad con lo
establecido por el novísimo Código Procesal Pe 1 vigente en la localidad de Huaura
dond ·ercen sus funciones, por lo que no se ria vulnerado derecho constitucional
al 1recurrente.
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FUNDAMENTOS

Delimitación del petitorio

1. La demanda tiene por objeto la nulidad de la resolución judicial Nº 2, su fecha 4 de


octubre de 2006, emitida por el Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de
Huaura en la investigación Nº 216-2006 seguida contra el recurrente por la presunta
comisión del delito de Violación Sexual, ya que se alega que no se han tomado en
cuenta otros medios probatorios para dilucidar los hechos materia de investigación.

2. Asimismo, este Tribunal advierte que el hecho cuestionado ha sido emitido por la
Corte Superior de Justicia de Huaura, dentro de la vigencia del Nuevo Código
Procesal Penal, por lo que este Tribunal, de manera previa a la dilucidación de la
pretensión, ubicará el caso en el contexto del Nuevo Código Procesal Penal

El Nuevo Código Procesal Penal

3. El nuevo Código Procesal Penal, promulgado mediante Decreto Legislativo Nº 957


del 29 de julio de 2004, constituye la culminación de un proceso de reforma iniciado
en Latinoamérica a mediados de la década de 1980, el mismo que se vio
inicialmente plasmado en n país a través del Código Procesal Penal de 1991,
así como del Proyecto de 95 ichas iniciativas tenían como objetivo sustancial la
superación de la rígida est ura procesal prevista por el Código de Procedimientos
Penales de 1940. En ta sentido, el nuevo modelo de proceso penal posee las
siguientes característic : a) adopción de un modelo acusatorio-adversarial, que en
esencia presupone la paración de las funciones de investigación y juzgamiento, así
como la activa p cipación de las partes procesales para la dilucidación de los
hechos controverti os; b) equilibrio entre garantía y eficacia, que pretende ponderar
el respeto de 1 derechos fundamentales del imputado con la eficacia en la
persecución del delito por parte de los órganos integrantes del sistema de
administración de justicia; c) racionalidad del proceso penal, lo que significa que el
sistema de administración de justicia, dado que cuenta con escasos recursos para la
persecución del delito, debe concentrar su atención en la solución de aquellos casos
de gran envergadura y que causan profundo m estar social, mientras que aquellos
casos que no son relevantes pueden ser sol ionados a partir de mecanismos de
negociación previstos legalmente, respetan en todo momento los derechos de la
víctima como del imputado; y d) con guración del proceso penal según la
Constitución, que implica que el nuev modelo de proceso se erige en estricta
observancia de lo dispuesto por s principios y derechos fundamentales
consagrados en nuestra Constitució Política, así como por lo señ.alado en los
diversos Tratados Internacionales forman parte del derecho nacional [Talavera
Elguera, Pablo: "Comentarios al uevo Código Procesal Penal". Grijley, 2004.
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Págs. 1-10].

4. Resta mencionar que, de conformidad con lo dispuesto por la Primera Disposición


Complementaria-Final del indicado Decreto Legislativo Nº 957, el cuerpo
normativo comentado entró en vigencia el 1 de febrero de 2006 en el distrito judicial
señalado por la Comisión Especial de Implementación creada por el Decreto
Legislativo Nº 958, que a tal efecto designó a Huaura como sede inicial para la
aplicación del Código Procesal Penal.

La etapa de investigación preparatoria y el Ministerio Público

5. Por otro lado, este Colegiado considera pertinente destacar las nuevas funciones
encomendadas al Ministerio Público de acuerdo con el nuevo modelo acusatorio-
adversarial, las cuales varían notablemente en relación con el modelo anterior, de
corte "inquisitivo reformado" o ..mixto", en donde la función del fiscal tenía diversa
intensidad, en directa relación con la etapa del proceso existente. Así: i) en la etapa
de instrucción, el fiscal cumplía un rol eminentemente secundario y burocrático, en
la medida que la labor de investigación estaba asignada esencialmente al juez
instructor, contando con el apo o de la fuerza pública; ii) en la etapa de juicio, por el
contrario, el fiscal asumí a 1 bor activa en la acusación del delito como en la
actuación de divers medí probatorios, tratando de asumir una labor
preponderante dentr del proc so. Sin embargo, "( ..)el hecho histórico que la etapa
de instrucción se haya e //ido al juicio y que, en la práctica del sistema
inquisitivo reformado, lo ueces asuman un rol protagónico en la producción de la
prueba en el juicio, re/ gó también al Ministerio Público a un papel secundario en
esta etapa ( .. )" [Du J. Mauricio: "El Ministerio Público en la reforma procesal
penal en América atina: visión general acerca del Estado de los cambios" en: El
Nuevo Proceso, enal. Estudios Fundamentales. Palestra, Lima 2005, Pág. 93].
Asimismo, dicha situación no sólo relegaba al Ministerio Público a una actuación
meramente secundaria dentro del sistema de administración de justicia, sino que
también implicaba la vulneración de una serie de garantías y derechos
fundamentales de los justiciables, consagrados en uestra Norma Fundamental, así
como en diversos instrumentos internacionales.

6. En el modelo actual, no obstante, las funci es del fiscal se han acrecentado, en


estricta correspondencia con su labor de rsecución del delito. En esa línea, se
atribuye al Ministerio Público la direcció éle la labor de investigación preparatoria,
eliminando por completo la figura del · ez instructor, lo que resulta acorde con lo
dispuesto por el artículo 159º de la C stitución. Ello sin embargo, no implica que
la etapa de investigación se realice s · el apoyo del órgano jurisdiccional. Tal como
lo señalan los artículos 322º y 323º el referido Código Procesal Penal:
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Articulo 322. Dirección de la investigación


1. El Fiscal dirige la Investigación Preparatoria. A tal efecto, podrá realizar por sí
mismo o encomendar a la Policía las diligencias de investigación que considere
conducentes al esclarecimiento de los hechos, ya sea por propia iniciativa o a
solicitud de parte, siempre que no requieran autorización judicial ni tengan
contenido jurisdiccional. En cuanto a la actuación policial rige lo dispuesto en el
artículo 65°.
( ...)
Artículo 323. Función del Juez de la Investigación Preliminar
1. Corresponde, en esta etapa, al Juez de la Investigación Preparatoria realizar, a
requerimiento del Fiscal o a solicitud de las demás partes, los actos procesales que
expresamente autoriza este Código.
2. El Juez de la Investigación Preparatoria, enunciativamente, está facultado para:
a) autorizar la constitución de las partes; b) pronunciarse sobre las medidas
limitativas de derechos que requieran orden judicial y -cuando corresponda- las
medidas de protección; c) resolver excepciones, cuestiones previas y prejudiciales;
d) realizar los actos de prueba anticipada; y, e) controlar el cumplimiento del plazo
en las condiciones fijadas en este Código.

7. Tal como se advierte de las nonnas glo_, el nuevo cuerpo normativo instituye al
Ministerio Público como órgano encarg o de dirigir la fase de investigación
preparatoria. Ello, sin embargo, no exclu la intervención del órgano jurisdiccional
en dicha fase, ya que de confonnidad on el precitado artículo 323º, el juzgado de
investigación preparatoria cumple función complementaria. pero, a su vez,
necesaria. Dicha afirmación se h e notoria, en especial, en la autorización de las
medidas limitativas de derecho • las cuales sólo pueden ser dictadas por el Poder
Judicial, a solicitud del fiscal y las partes.

Intervención corporal

8. El artículo 211° del Código Procesal Penal analizado establece lo siguiente:


!

Artículo 211. Examen corporal del imput


El Juez de la Investigación Preparatoria, licitud del Ministerio Público, puede
ordenar un examen corporal del imputa ara establecer hechos significativos de
la investigación, siempre que el deli esté sancionado con pena privativa de
libertad mayor de cuatro años. Con a fmalidad, aun sin el consentimiento del
imputado, pueden realizarse prueb de análisis sanguíneos, pruebas genético-
moleculares u otras intervenc · es corporales, así como exploraciones
radiológicas, siempre efectuadas un médico u otro profesional especializado.
La diligencia está condicionada e no se tema fundadamente un daño grave para
la salud del imputado, para 1 1, si resulta necesario, se contará con un previo
dictamen pericial.
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9. Tal como se advierte, el nuevo Código Procesal Penal establece nuevos mecanismos
procesales acordes con la realidad social existente, y que tienen corno único fin la
dilucidación de los hechos que son materia del proceso penal. En este sentido, las
intervenciones corporales, como parte de esta gama de instrumentos innovadores
diseñados por el legislador penal, constituyen actos de investigación que toman
como objeto de análisis el cuerpo de la persona humana, a fin de adquirir convicción
sobre un hecho controvertido necesario para la solución del caso. Asimismo, en Ja
medida que dichos actos suponen la afectación de derechos fundamentales, es
necesario que sean autorizados por el órgano jurisdiccional y emitidos en estricto
respeto de1 Principio de Proporcionalidad.

Test de Proporcionalidad

1O. Del tenor de la demanda se desprende que uno de los extremos cuestionados hace
referencia a la falta de idoneidad de la medida de intervención corporal dictada
contra el recurrente. En ese sentido, este Tribunal considera que, en efecto, los actos
de intervención corporal suponen una restricción de los derechos fundamentales de
los justiciables, siendo uno de ellos el derecho a la intimidad personal (consagrado
en el artículo 2, inciso 7, de la Norma Fundamental). El contenido esencial de dicho
derecho impide cualquier intrus · ' como toda invasión alteradora del derecho
individual a la reserva, la o e 'slamiento, para pennitir el libre ejercicio de
la personalidad moral e tiene el mbre, al margen y antes de lo social (Cfr. STC.
Exp. Nº 6712-2005-HCffC, C Magaly Medina]. Los actos de intervención
corporal, de confonnidad co a sentencia Nº 207/1996, expedida por el Tribunal
Constitucional Español, vu eran este derecho en( ...) razón de su finalidad, es decir,
por lo que a través de ~ as se pretenda averiguar, una intromisión añadida en el
ámbito constitucionalmente protegido del derecho a la intimidad personal. En otras
palabras, existe la afectación del derecho a la intimidad personal en la medida que
las intervenciones corporales pretendan dilucidar hechos que pueden estar inmersos
en la esferajuridica íntima del justiciable.

11. En consecuencia, al existir una restricción sobe los derechos fundamentales de los
justiciables con la realización de los actos ,e intervención corporal, es necesario
aplicar el test de proporcionalidad para de ·nar si la misma resulta ilegítima o
puede ser justificada en el marco de un Es o de Derecho [Cfr. STC Exp. Nº 0045-
2004-AVTC, Exp. Nº 4677-2004-AA/T fundamento 26].

Examen de idoneidad: implica que medida restrictiva del derecho fundamental


debe ser adecuada para la realizació del fin propuesto. En ese sentido, dado que los
actos de investigación corporal an determinar hechos que son indispensables
para el éxito del proceso penal, su jetivo último lo constituye el no dejar impute la
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comisión de un delito, y, en consecuencia garantizar el interés público en la


investigación del delito, bienjuridico que en definitiva merece atención por parte del
Estado. Así, la medida de intervención corporal, para el caso en concreto (examen
de ADN), tiene por finalidad la averiguación de la identidad del autor en un presunto
delito de violación sexual, en el marco de la investigación Nº 216-2006. En ese
sentido, la medida cuestionada resulta idónea para la realización del fin
constitucionalmente protegido en el presente caso, es decir, el interés público en la
investigación del delito.

Examen de necesidad: supone que la medida adoptada por el legislador, para ser
constitucional, deberá ser absolutamente indispensable para la consecución del fin
legítimo, pues de existir una medida alternativa que, siendo igualmente idónea para
conseguir el mencionado fin, influya con menor intensidad en el respectivo bien
constitucional, entonces, la medida legislativa cuestionada resultará inconstitucional.

En ese sentido, no cabe duda alguna que los actos de intervención corporal
constituyen una intromisión grave en los derechos fundamentales protegidos por
nuestra Constitución. A tal efecto, este Colegiado advierte en el caso concreto que el
recurrente viene siendo investigado por la presunta comisión del delito de violación
sexual, por lo que el órgano jurisdiccional mediante resolución Nº 2, de fecha 4 de
octubre de 2006, autorizó que se realizara la diligencia de toma de muestra de ADN,
toda vez que se pretende realizar una comparación entre la misma y la muestra
obtenida en el cuerpo de la agrav· , di gencia que arrojará resultados sumamente
relevantes, a fin de detenn · si el emandante es responsable por los hechos
materia de investigaci' . En ese sentido, se observa que no existen otros
mecanismos que pu an brindar l mismos resultados, sin que presenten un mayor
grado de afectac· 'n para los d echos fundamentales del recurrente, por lo que la
medida adoptadá cumpliría c el requisito de necesidad exigido.

Examen de proporcionalidad en sentido estricto: el Tribunal Constitucional estima


que, en los actos de investigación corporal, el grado de realización del fin de
relevancia constitucional (que, como se mene· nó anteriormente, lo constituye el
interés público en la investigación del delito) , por lo menos, equivalente al grado
de afectación del derecho a la intimidad ue se realizaría en la medida que al
tomarse dichos actos de investigación, se tendrían datos que forman parte de la
esfera jurídica privada del demandante) En ese sentido, la medida cuestionada
aprobaría el examen de proporcio lidad en sentido estricto, resultando
constitucional.

1 En suma, el acto de intervención co o al de toma de muestra de ADN, dictado en el


presente caso, resulta una medida 1 tima, por lo que la pretensión del demandante
\ debe ser desestimada.
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Por estos fundamentos, e1 Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere


la Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

Declarar INFUNDADA la demanda de hábeas corpus.

Publíquese y notifiquese. 7

SS.

LANDA ARROYO
BEAUMONT CALLIRGOS
ETOCRUZ

Lo que certifico .,
Pleno. Sentencia 7/2023
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR

RAZÓN DE RELATORÍA
En la sesión del Pleno del Tribunal Constitucional, de fecha 22 de
noviembre de 2022, los magistrados Morales Saravia, Pacheco Zerga,
Gutiérrez Ticse, Domínguez Haro (con fundamento de voto) y Ochoa
Cardich han emitido la sentencia que resuelve:
1. Declarar FUNDADA la demanda de habeas corpus; en consecuencia,
NULA la ejecutoria suprema de fecha 26 de julio de 2021 (Recurso de
Nulidad 237-2021-LIMA), mediante la que se declara no haber
nulidad en la sentencia condenatoria de fecha 19 de enero de 2021, y
declara infundada la excepción de prescripción (Expediente 673-2012-
0-1826-JR-PE-02), en el extremo referido a don Juan Carlos Baca
Sotomayor.

2. DISPONE que el favorecido sea puesto en libertad, al haber prescrito


el plazo para que el Estado ejerza su poder punitivo, conforme a lo
expuesto en la presente sentencia.

Asimismo, el magistrado Monteagudo Valdez, en fecha posterior,


comunicó que su voto era a favor de la sentencia.

La Secretaría del Pleno deja constancia de que la presente razón encabeza


la sentencia y el voto antes referido, y que los magistrados intervinientes
en el Pleno firman digitalmente al pie de esta razón en señal de
conformidad.

Flavio Reátegui Apaza


Secretario Relator

SS.

MORALES SARAVIA
PACHECO ZERGA
GUTIÉRREZ TICSE
DOMÍNGUEZ HARO
MONTEAGUDO VALDEZ
OCHOA CARDICH
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 22 días del mes de noviembre de 2022, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los magistrados Morales Saravia, Pacheco Zerga,
Gutiérrez Ticse, Domínguez Haro, Monteagudo Valdez y Ochoa Cardich, pronuncia la
siguiente sentencia, con el fundamento de voto del magistrado Domínguez Haro, que se
agrega. Sin la participación del magistrado Ferrero Costa.

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Gerardo Eto Cruz, en


representación de don Juan Carlos Baca Sotomayor, contra la resolución de fojas 408,
de fecha 30 de diciembre de 2021, expedida por la Tercera Sala Constitucional de la
Corte Superior de Justicia de Lima, que declaró improcedente la demanda de habeas
corpus de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 17 de setiembre de 2021, don Juan Carlos Baca Sotomayor interpone
demanda de habeas corpus y la dirige contra los jueces integrantes de la Sala Penal
Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República, señores San Martín Castro,
Sequeiros Vargas, Coaguila Chávez, Torre Muñoz y Carbajal Chávez (f. 1). Denuncia la
vulneración de sus derechos a la tutela procesal efectiva, al debido proceso, al plazo
razonable, a la debida motivación de las resoluciones judiciales, a la imparcialidad
judicial, así como del principio de seguridad jurídica.

Don Juan Carlos Baca Sotomayor solicita que se declare la nulidad de la


ejecutoria suprema de fecha 26 de julio de 2021 (f. 14) (Recurso de Nulidad 237-2021-
LIMA), mediante la que se declara no haber nulidad en la sentencia condenatoria de
fecha 19 de enero de 2021 (f. 138), que le impuso seis años de pena privativa de libertad
por el delito de defraudación tributaria, y declaró infundada la excepción de
prescripción (Expediente 673-2012); y que, en consecuencia, se ordene el archivo
definitivo de la causa, al haberse producido la prescripción extraordinaria de la acción
penal del delito imputado.

Refiere que en el proceso penal seguido en su contra por el delito de


defraudación tributaria fue condenado a seis años de pena privativa de libertad por el
delito de defraudación tributaria. Señala que se le imputaron hechos calificados como
delito tributario agravado, que se circunscriben al ejercicio fiscal del año 2000, hechos
que culminaron el 30 de diciembre de 2000. Sostiene que el inicio de cómputo del plazo
de prescripción inició el 31 de diciembre de 2000, hecho que ha sido establecido
durante el proceso, de modo uniforme y sin controversia, tanto por la Sala Superior, la
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Fiscalía Suprema y la Corte Suprema de Justicia de la República. Expresa que el


artículo 1, concordante con el artículo 4, inciso a) del Decreto Legislativo 813, de la
Ley Penal Tributaria, establece para el delito de defraudación tributaria una pena entre
ocho y doce años, razón por la que, conforme a lo establecido en los artículos 80 y 83
del Código Penal, se debe considerar que el plazo de prescripción extraordinaria
máximo es de dieciocho años. Afirma que la causa prescribió en diciembre de 2018, sin
embargo, la tramitación incidental de una cuestión prejudicial produjo una suspensión
de dicho plazo prescriptorio por el periodo de dos años, un mes y veintitrés días, que no
ha sido materia de controversia durante el proceso penal, por lo que, con dicho añadido,
el plazo de prescripción se amplió hasta el 22 de febrero de 2021, fecha que fue
establecida por la Fiscalía Superior y la Procuraduría de la Sunat.

Por otro lado, asevera que la Fiscalía Suprema, en su Dictamen 086-2021, de


fecha 26 de marzo de 2021 (f. 235), introducido en el trámite del recurso de nulidad,
manifestó que el plazo de prescripción es mayor, dado que los plazos procesales fueron
suspendidos con motivo del Estado de Emergencia Nacional, razón por la que concluyó
que debía añadirse cinco meses al plazo prescriptorio máximo, desvinculándose del
plazo establecido dentro del plazo para fijar uno nuevo, que culmina el 22 de julio de
2021, plazo desfavorable para el demandante.

Finalmente expresa que la primera excepción de prescripción extraordinaria


deducida ante la Corte Suprema de Justicia de la República (f. 40) incurrió en una
motivación omisiva, dado que no analizó el argumento planteado por su defensa
referido a que sí hubo actividad procesal durante el mes de febrero de 2021, por lo que
no correspondía adicionar dicho mes. Es así que la ejecutoria suprema cuestionada
expone que ha sido expedida el mismo día que ingresaron su segundo pedido de
prescripción extraordinaria, esto es, el 26 de julio de 2021; sin embargo, ha sido
notificada recién el 30 de julio de 2021, es decir con posterioridad al vencimiento del
plazo de prescripción.

El procurador público a cargo de los asuntos judiciales del Poder Judicial, se


apersona al proceso y contesta la demanda de habeas corpus (f. 301). Solicita que esta
sea declarada improcedente, en atención a que los emplazados no han afectado los
derechos invocados por el demandante, en la medida en que han absuelto los agravios
planteados en el recurso de nulidad que se objeta, decisión que se encuentra justificada
en forma razonable y proporcionada. Por otro lado, aduce que la privación de la libertad
del demandante es por virtud de una reserva judicial; esto es, por un mandato escrito
debidamente motivado, por lo que se advierte que no existen razones de peso que
derroten la construcción argumentativa contenida en la resolución cuestionada.
Finalmente, expresa que no es competencia de la judicatura constitucional establecer la
responsabilidad penal, tampoco la valoración probatoria, pues esta es labor exclusiva de
la judicatura ordinaria.
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El Sexto Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima,


mediante Resolución 3, de fecha 30 de setiembre de 2021 (f. 314), declara improcedente
la demanda, por considerar que, si bien del demandante denuncia la afectación de una
serie de derechos constitucionales, en puridad pretende cuestionar el criterio
jurisdiccional contenido en la decisión judicial materia de cuestionamiento. Por otro
lado, expresa que el proceso penal que subyace a la decisión judicial cuestionada se
mantuvo suspendido al declararse fundada la cuestión prejudicial, por existir un
proceso en la vía contenciosa administrativa, desde el 5 de agosto de 2014, fecha en que
se declaró fundada la cuestión prejudicial, al 28 de setiembre de 2016, fecha en que
concluyó el proceso extrapenal, razón por la que a la fecha en que se expidió la
sentencia en primera instancia, la acción penal se encontraba vigente.

La Tercera Sala Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima, con


fecha 21 de octubre de 2021, declara la nulidad de la sentencia apelada (f. 349),
considerando que se ha pronunciado por aspectos no planteados en la demanda.

El Sexto Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima,


mediante Resolución 6, de fecha 22 de noviembre de 2021 (f. 357), emite sentencia y
declara fundada la demanda, por estimar que, del detalle del cuadro desarrollado, con
motivo de la pandemia se suspendieron 151 días, que deben ser sumados a la fecha de
prescripción. Asimismo, aduce que respecto de si hubo actividad en el mes de febrero
de 2021, se aprecia que el demandante ha presentado documentación, sin embargo tal
actividad es de mero trámite, por lo que debe contabilizarse dentro del plazo de
suspensión de los plazos procesales. Con ello se determina que la fecha límite para que
la causa prescriba es el 22 de julio de 2021, razón por la que, considerando la fecha de
expedición de la resolución final, esto es, el 26 de julio de 2021, notificada el 30 de
julio de 2021, se concluye que la decisión fue emitida cuando la causa había prescrito.

La Tercera Sala Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima, revoca


la sentencia apelada y, reformándola, declara improcedente la demanda, por considerar
que la ejecutoria suprema cuestionada se encuentra debidamente motivada en forma
razonada y suficiente respecto de por qué la prescripción de la acción penal debía ser
desestimada, al no haber operado. Además, expresa que fluye a su vez de dicha
resolución que la fecha en que aparece expedida la referida ejecutoria suprema y la
fecha de su notificación no es la que determina la fecha en que la referida Sala adoptó la
decisión de desestimación del pedido de prescripción, que formaba parte del recurso de
nulidad del hoy demandante. Así, queda precisado que tales facultades procesales
pertenecen a la justicia ordinaria, y no a la justicia constitucional, por lo que, en todo
caso, corresponde a esta última verificar que el ejercido de tal potestad la haya cumplido
con respeto de las garantías del debido proceso.
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FUNDAMENTOS

Delimitación del petitorio

1. El objeto de la demanda es que se declare la nulidad de la ejecutoria suprema de


fecha 26 de julio de 2021 (f. 14) (Recurso de Nulidad 237-2021-LIMA), mediante
la que se declara no haber nulidad en la sentencia condenatoria de fecha 19 de
enero de 2021 (f. 138), que le impuso a don Juan Carlos Baca Sotomayor seis
años de pena privativa de libertad por el delito de defraudación tributaria, y
declaró infundada la excepción de prescripción (Expediente 673-2012-0-1826-JR-
PE-02); y que, en consecuencia, se ordene el archivo definitivo de la causa, al
haberse producido la prescripción extraordinaria de la acción penal del delito
imputado.

2. Es así que, al haberse judicializado el pedido de prescripción de la acción penal,


este Tribunal advierte que es objeto de control constitucional la resolución judicial
que desestimó el pedido de prescripción de la acción penal deducida, razón por la
que el presente pronunciamiento se centrará en lo resuelto en la referida
resolución, respecto de ese extremo.

Cuestión previa

3. En el presente caso, si bien el demandante cuestiona la vulneración de una serie


de derechos constitucionales, en puridad se advierte que en realidad pretende la
nulidad de la ejecutoria suprema cuestionada, al considerar que no se encuentra
debidamente motivada respecto del planteamiento de la prescripción de la acción
penal, razón por la que este Colegiado analizará la presunta afectación del derecho
a la debida motivación de las resoluciones judiciales y del derecho al plazo
razonable.

Análisis del caso

Sobre la prescripción de la acción penal

4. El artículo 139, inciso 13 de la Constitución, establece que la prescripción


produce los efectos de cosa juzgada. Bajo este marco constitucional, el Código
Penal, en sus artículos 80 al 83, reconoce la prescripción como uno de los
supuestos de extinción de la acción penal. Es decir, mediante la prescripción se
limita la potestad punitiva del Estado y se extingue la posibilidad de investigar un
hecho criminal y, con él, la responsabilidad del supuesto autor o autores de este.
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR

5. Este Tribunal, en la sentencia emitida en el Expediente 02677-2014-PHC/TC, ha


precisado que la prescripción, desde un punto de vista general, es la institución
jurídica mediante la cual, por el transcurso del tiempo, la persona adquiere
derechos o se libera de obligaciones. Y, desde la óptica penal, es una causa de
extinción de la responsabilidad criminal fundada en la acción del tiempo sobre los
acontecimientos humanos o en la renuncia del Estado al ius puniendi, bajo el
supuesto de que el tiempo transcurrido borra los efectos de la infracción,
existiendo apenas memoria social de ella. Dicho de otro modo, en una Norma
Fundamental inspirada en el principio pro homine, la ley penal material otorga a
la acción penal una función preventiva y resocializadora en la cual el Estado
autolimita su potestad punitiva, orientación que se funda en la necesidad de que,
pasado cierto tiempo, se elimine toda incertidumbre jurídica y se abandone el
castigo de quien se presume lleva mucho tiempo viviendo honradamente,
consagrando de esta manera el principio de seguridad jurídica.

En el caso de autos

6. Se advierte que el demandante ha sido investigado y sentenciado por el delito de


defraudación tributaria, y se le ha impuesto seis años de pena privativa de libertad
por el delito de defraudación tributaria, por la obtención indebida de crédito fiscal
por concepto de impuesto a la renta de tercera categoría correspondiente al
ejercicio 2000 e impuesto general a las ventas correspondiente a los periodos
octubre, noviembre y diciembre de 2000.

7. Revisados los autos, se verifica lo siguiente:

a) A fojas 138 de autos, se aprecia la resolución de fecha 19 de enero de 2021


(Expediente 673-2012), mediante la que se emite sentencia y determina,
entre otros, como imputación, el siguiente hecho:

1.2.1 La empresa Courier San Martín de Porres S.A. es una persona jurídica
dedicada a la actividad económica de prestar servicio de correo, iniciando sus
actividades el veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y cuatro, y
durante el proceso de fiscalización a cargo de la Superintendencia Nacional de
Administración Tributaria, su razón social era Time Courier SAC.
1.2.2 Esta fiscalización fue iniciada por la recepción de una denuncia que
señalaba, que los representantes de la empresa Courier San Martín de Porres
S.A. habían utilizado los comprobantes de pago (recibos por honorarios) que
correspondían a sus trabajadores con la finalidad de incrementar los gastos de
la empresa, consignando cifras elevadas por el pago de honorarios, cuando en
realidad los trabajadores recibieron como sueldo mensual entre cuatrocientos
diez a cuatrocientos cincuenta soles; trabajadores que al término de la relación
solicitaron a la contribuyente sus recibos por honorarios que estaban en su
poder.
1.2.3 Los resultados de los requerimientos del proceso de fiscalización
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR

establecieron que la empresa Courier San Martín de Porres SA no exhibió ni


presentó la documentación e información que se le solicitó, además que
tampoco facilitó la labor de la auditoría, y que se limitó a proporcionar
información incompleta. Dicha empresa, el veintiocho de abril de dos mil
cuatro solicitó un plazo adicional para exhibir la documentación solicitada,
refiriendo que se trataban de documentos del dos mil; pedido que le fue
concedido, pero tampoco exhibió el plan contable general, balance de
comprobación y plan de cuentas, señalando que no podía hacerlo porque el
contador de la empresa de ese periodo, el procesado Roger Espinoza Romero,
sufrió el robo de la computadora donde guardaba la información solicitada.
1.2.4 La fiscalización determinó que no se ha aportado la documentación que
detalle los nombres y apellidos de los trabajadores, documento de identidad,
detalle de las labores realizadas por cada uno, los días y cantidad de horas
trabajadas diariamente, siendo importantes, porque de acuerdo a lo estipulado
en el contrato se necesitaba esos datos para la liquidación del pago mensual a
efectuar al proveedor; y, aun cuando no eran trabajadores de Courier San
Martín de Forres, era ilógico que no realizaran control de la documentación por
tareas asignadas, cuando esos servicios se efectuaban para posteriormente
realizar los pagos a sus proveedores, sin adjuntar tampoco la documentación
referida a los servicios de traslado y entrega de cargo, como guías de remisión
y relación con los datos de los choferes, destinos y tiempos en que se prestaba
el servicio.
(…)
1.2.6 La administración tributaria determinó que el perjuicio irrogado por los
comprobantes de pago no fehacientes, y operaciones comerciales no reales
asciende a dos millones sesenta y nueve mil setecientos treinta y ocho nuevos
soles (S/. 2'069,738.00).

b) A fojas 235 obra el Dictamen 086-2021-MP-FN-1FSP, que establece como


hechos imputados lo siguiente:

La administración tributaria como resultado del procedimiento de fiscalización


a la empresa Courier San Martin de Forres S.A -hoy Time Courier SAC-
efectúo reparos al crédito fiscal del Impuesto General a las Ventas de octubre,
noviembre y diciembre de 2000, al sustentarse en facturas que correspondían a
operaciones no reales; y al Impuesto a la Renta del ejercicio 2000 por gastos
sustentados en recibos por honorarios no fehacientes de setiembre a diciembre
de 2000, consignando montos mayores a los que efectivamente habían pagado,
así como, por las facturas correspondientes a operaciones no reales,
emitiéndose como consecuencia de ello, resoluciones de determinación y de
multa por infracciones tipificadas en el Código Tributario.

c) A fojas 14 se tiene la Resolución de fecha 26 de julio de 2021, que


estableció como hechos materia de imputación los siguientes:

En suma, la imputación señala el empleo de una modalidad defraudatoria por


parte de Juan Carlos Baca Sotomayor, representante de la contribuyente
Courier San Martín de Forres S.A., de haber emitido y manipulado recibos por
honorarios de sus extrabajadores entre los meses de septiembre y diciembre de
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
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2000, consignando montos mayores a los que efectivamente habían pagado con
la ilícita finalidad de incrementar sus gastos y reducir el Impuesto a la Renta
del Ejercicio Fiscal 2000 (recibos por honorarios no fehacientes); así también,
en cuanto al impuesto general a la venta, se habría beneficiado indebidamente
con el crédito fiscal durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de
2000 empleando facturas que simulaban la prestación del servicio de personal
de la Cooperativa de Trabajo y Fomento del Empleo "Perú 2000" Ltda., Arvec
Consultores S.A.C., representada por el procesado Benjamín Ángel Ventura
Rivera y, como persona natural, el procesado Hugo Luis Cueva Egúsquiza
(operaciones no reales).

8. Se observa, a fojas 40, que el demandante presentó un escrito en el que deduce la


excepción de prescripción de la acción penal ante la Sala Penal Permanente de la
Corte Suprema de Justicia de la República, a efectos de que la citada instancia
resuelva –conjuntamente con los recursos de nulidad presentados contra la
sentencia condenatoria– el extremo referido a la prescripción de la acción penal,
argumentando para ello que el plazo de prescripción se había cumplido
holgadamente el 22 de febrero de 2022.

9. En este contexto es que la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia


emite la resolución de fecha 26 de julio de 2021, mediante la que declara, entre
otras cosas, infundada la excepción de prescripción deducida por el demandante
en dicha instancia. Sobre este punto, cuestiona el demandante el hecho de que se
haya desestimado la excepción de prescripción deducida cuando –a su parecer– el
plazo prescriptorio se había cumplido.

10. Al respecto, de la cuestionada resolución suprema se advierte que, para desestimar


la excepción de prescripción de la acción penal (fs. 23-24), expone que:

En ese sentido, corresponde dilucidar el primer aspecto, tanto más si los


procesados Juan Carlos Baca Sotomayor y Roger Américo Espinoza Romero, en
los escritos presentados ante, esta Instancia Suprema, aducen que el ilícito
prescribió el veintidós de febrero, de dos mil veintiuno.

9.1. El delito de consumó el treinta y uno de diciembre de dos mil.


9.2. La comisión del delito de obtención indebida de crédito fiscal, imputada a los
procesados, está conminada con una pena privativa de libertad no menor ocho ni
mayor de doce años. La prescripción extraordinaria (artículo 83 del código Penal)
para dicho delito es de dieciocho años desde la fecha de su consumación.
9.3. Por otro lado, desde el cinco de agosto de dos mil catorce (foja 5358) hasta el
veintiocho de septiembre de dos mil dieciséis (foja 5410), se suspendió la causa,
por existir un proceso en la vía contencioso-administrativo, lo que dio lugar a que
se declarara fundada la cuestión prejudicial promovida por uno de los procesados,
por lo que el plazo de prescripción quedó suspendido por el plazo de dos años, un
mes y veintitrés días.
9.4. De ese modo, desde el treinta de diciembre de dos mil, debe correr el término
que corresponde a la prescripción extraordinaria (dieciocho años), con el
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
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descuento del tiempo transcurrido desde que se declaró fundada la cuestión


prejudicial (dos años, un mes y veintitrés días), lo cual evidenciaría que la acción
penal habría prescrito el veintiuno de febrero de dos mil veintiuno.
9.5. Empero, es menester excluir también de ese plazo el tiempo transcurrido
durante el estado de emergencia nacional para; prevenir la COVID-19, puesto que
existe normatividad que suspendió los plazos procesales de prescripción y
caducidad emitidos por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial.

11. Como es de verse, la Sala suprema consideró que el delito prescribía, en principio,
el 21 de febrero de 2021. No obstante, aplicó suspensión del plazo de prescripción
en virtud del estado de emergencia nacional por la pandemia del Covid-19.

12. Este Tribunal Constitucional considera oportuno establecer algunas


consideraciones sobre la suspensión de los plazos de prescripción de la acción
penal por el estado de emergencia nacional debido a la pandemia del Covid-19.

13. Respecto a la existencia de causales o situaciones de suspensión del plazo de


prescripción, en el presente caso se debe tener en cuenta que, en el mes de marzo
del año 2020, como consecuencia de la pandemia del Covid-19, se autorizó la
suspensión de todo tipo de plazos procesales, conforme lo dispone el numeral
cinco de la Segunda Disposición Complementaria Final del Decreto de Urgencia
026-2020, de fecha 15 de marzo de 2020.

14. Dicha disposición refiere que

En el marco del Estado de Emergencia declarado mediante Decreto Supremo Nº


008-2020-SA, el Poder Judicial y los organismos constitucionales autónomos
disponen la suspensión de los plazos procesales y procedimentales que
consideren necesarios a fin de no perjudicar a los ciudadanos así como las
funciones que dichas entidades ejercen.

15. Dentro de dicho marco jurídico, el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial emitió las
resoluciones administrativas 115-2020-CE-PJ, 117-2020-CE-PJ, 118-2020-CE-PJ,
061-2020-P-CE-PJ, 062-2020-CE-PJ y 157-2020-CE-PJ, que expresamente
suspendieron los plazos procesales desde el 16 de marzo hasta el 30 de junio del
2020; es decir, por 3 meses y 15 días.

16. Conforme se expone en la ejecutoria suprema impugnada, dicho periodo de


tiempo no es considerado para el cómputo del plazo prescriptorio, por lo que la
prescripción no operaría luego de transcurrido el plazo legal, sino luego de
transcurrido dicho plazo, más 3 meses y 15 días.

17. Conforme a lo expuesto, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de


Justicia determinó que el cómputo del plazo prescriptorio se inicia el 30 de
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diciembre de 2000 y habría vencido el 21 de febrero de 2021 (considerando 9.4 de


la ejecutoria, a fojas 24 de autos). No obstante, descuenta para efectos del
cómputo del plazo de la prescripción la suspensión de plazos procesales dispuesta
con ocasión de la pandemia por el Covid-19, por lo que en la referida Resolución
Suprema R.N. 237-2021 (f. 14) el 26 de julio de 2021, se establece que aquella
habría sido emitida cuando el plazo de prescripción aún no había operado.

18. Este Tribunal discrepa de dicha argumentación, por las siguientes razones:

a. La habilitación contenida en el Decreto de Urgencia 026-2020, permite que


el Poder Judicial regule las situaciones en las que no es posibles continuar
con la prestación del servicio de administración de justicia. Ello ya ha
ocurrido, por ejemplo, cuando se ha producido un terremoto que afecta la
prestación de dicho servicio (R.A. 220-2007-CE-PJ, en el caso del terremoto
que se produjo el año 2007 y afectó severamente las localidades de Chincha
o Pisco), o cuando se produce una huelga de trabajadores del Poder Judicial,
que impide el funcionamiento total o parcial de los órganos jurisdiccionales
de un distrito judicial (R.A. 000839-2019-P-CSJAN-PJ, emitida por el
presidente de la Corte Superior de Justicia de Ancash).

b. Tal habilitación permite regular la actuación de los órganos jurisdiccionales


y el acceso a estos por parte de la ciudadanía, para el ejercicio y protección
de sus derechos, en un contexto excepcional. Así, permite la suspensión de
los plazos procesales cuando los ciudadanos se encuentran imposibilitados,
materialmente, de ejercer su derecho de acción; presentar escritos, recursos
impugnatorios y medidas cautelares; programar o continuar con las
audiencias programadas; o desarrollar las diversas actividades
jurisdiccionales agendadas en los procesos en trámite o en ejecución. Ello
permite que, en la situación excepcional por todos conocidas, no se
computen los plazos procesales afectando los derechos de los litigantes.

c. Si bien en estos casos los plazos procesales para la presentación de las


demandas, escritos y recursos se encuentra regulada expresamente en las
normas procesales pertinentes, ante la imposibilidad de presentar y que se
recepcionen dichos documentos durante un periodo de la pandemia, en la
que las oficinas competentes del Poder Judicial no prestaron atención a las
partes litigantes o interesados; tal hecho se encuentra justificado por el
derecho a la tutela procesal efectiva, así como por las garantías del debido
proceso, dado que la suspensión de labores afectó a todos los usuarios del
servicio de administración de justicia.
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR

d. Distinto es el caso de la prescripción de la acción penal. En primer lugar,


porque el ejercicio de la acción penal está sujeta a un plazo, regulado en una
norma con rango de ley, y cuya determinación depende de la gravedad del
delito imputado.

e. En ese sentido, su regulación se encuentra prevista en una norma de rango


legal, esto es, el Código Penal, aprobado mediante Decreto Legislativo 635,
por lo que ni el DU 026-2020 tiene entidad suficiente para modificar los
supuestos regulados al respecto (artículo 118, inciso 19 de la Constitución),
ni tampoco pueden hacerlo disposiciones de inferior jerarquía, como las
resoluciones administrativas 115-2020-CE-PJ, 117-2020-CE-PJ, 118-2020-
CE-PJ, 061-2020-P-CE-PJ, 062-2020-CE-PJ y 157-2020-CE-PJ, que
decretaron la suspensión de los plazos procesales por 3 meses y 15 días.

f. En un Estado constitucional y democrático de derecho, las resoluciones


administrativas se encuentran subordinadas a la Constitución y al
ordenamiento jurídico, no al revés (artículo 51 de la Constitución).

g. En segundo término, la legitimidad del proceso penal, y también de la pena,


derivan del respeto irrestricto de los derechos y garantías que la
Constitución ha establecido al respecto. Una de ellas constituye la
prescripción de la acción penal, la que legitima la persecución y condena,
siempre que se realice dentro de los plazos habilitados para tal efecto. Ello
es correlato del principio de seguridad jurídica, que dimana del artículo 103
de la Constitución, pues tanto el representante del Ministerio Público como
el juez competente y la defensa del procesado, saben que la persecución
penal está sujeta a un plazo cuyo vencimiento impide que la misma
continúe, pues una vez que ocurre o termina el plazo, no es posible
proseguir con el juzgamiento, ni mucho menos condenar a una persona.

h. No puede aceptarse que dicho plazo pueda ser modificado vía un decreto de
urgencia —cuya emisión ha sido regulada para asuntos taxativamente
previstos—, ni mucho menos por una resolución administrativa o mediante
un criterio judicial interpretativo. Cualquiera de tales opciones es
manifiestamente inconstitucional. Distinto es el caso de la determinación del
inicio del cómputo de la prescripción, su suspensión o interrupción, donde
muchas veces ello tiene que ser determinado por el juez penal, pero su
competencia no alcanza a regular, modificar o extender el plazo para que la
prescripción opere.

i. En consecuencia, la interpretación efectuada por la Sala Penal Permanente


de la Corte Suprema de Justicia es manifiestamente inconstitucional, pues
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LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR

contraviene los artículos 51 y 103 de la Constitución, al pretender que


mediante resoluciones administrativas se pueda modificar el contenido de
una o varias disposiciones legales.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere


la Constitución Política del Perú,

HA RESUELTO

1. Declarar FUNDADA la demanda de habeas corpus; en consecuencia, NULA la


ejecutoria suprema de fecha 26 de julio de 2021 (Recurso de Nulidad 237-2021-
LIMA), mediante la que se declara no haber nulidad en la sentencia condenatoria
de fecha 19 de enero de 2021, y declara infundada la excepción de prescripción
(Expediente 673-2012-0-1826-JR-PE-02), en el extremo referido a don Juan
Carlos Baca Sotomayor.

2. DISPONE que el favorecido sea puesto en libertad, al haber prescrito el plazo


para que el Estado ejerza su poder punitivo, conforme a lo expuesto en la presente
sentencia.

Publíquese y notifíquese.

SS.

MORALES SARAVIA
PACHECO ZERGA
GUTIÉRREZ TICSE
DOMÍNGUEZ HARO
MONTEAGUDO VALDEZ
OCHOA CARDICH

PONENTE GUTIÉRREZ TICSE


EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR

FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO DOMÍNGUEZ HARO

Con el debido respeto por la opinión de mis honorables colegas magistrados, considero
pertinente emitir el presente fundamento de voto, a fin de hacer unas precisiones a la
sentencia estimatoria que suscribo.

1. En mi opinión, la presente demanda de hábeas corpus resulta fundada, puesto


que, la fundamentación de la nulidad de la Ejecutoria Suprema de fecha 26 de
julio de 2021 [cfr. fojas 14] [Recurso de Nulidad 237-2021-LIMA] ha incurrido
en un vicio o déficit de motivación externa, el que ha sido definido en el literal
“c” del fundamento 7 de la sentencia dictada en el Expediente 728-2008-
PHC/TC en los siguientes términos: “[e]l control de la motivación también
puede autorizar la actuación del juez constitucional cuando las premisas de las
que parte el Juez no han sido confrontadas o analizadas respecto de su validez
fáctica o jurídica”. Por dicha razón, considero que se ha violado el derecho
fundamental a la libertad individual y, de modo conexo, el derecho fundamental
a la motivación de las resoluciones judiciales de la parte demandante. Por
consiguiente, considero que la citada sentencia debe ser declarada nula, como
también lo sostienen mis colegas magistrados.

2. En relación a la conculcación del derecho fundamental a la motivación de las


resoluciones judiciales, la parte demandante adujo que la argumentación que
sirve de respaldo a la citada resolución —en lo que respecta a la desestimación
de su excepción de prescripción— ha partido de una premisa jurídica
notoriamente incorrecta: que la Segunda Disposición Complementaria Final del
Decreto de Urgencia 026-2020 y las distintas resoluciones administrativas
expedidas por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial pueden suspender los
plazos procesales desde el 16 de marzo hasta el 30 de junio del 2020 —es decir,
por un lapso de tiempo ascendente a 3 meses y 15 días—. Consecuentemente,
juzgo que lo argüido califica como una posición iusfundamental amparada por el
ámbito de protección del derecho fundamental a la motivación de las
resoluciones judiciales.

3. A mayor abundamiento, considero necesario puntualizar que, de acuerdo con lo


indicado en el fundamento 7 de la Sentencia 415/2021, emitida en el Expediente
1770-2020-PA/TC, para que revisión en sede constitucional de lo finalmente
decidido en relación a lo determinado en el proceso penal subyacente —en este
caso, la suspensión de la prescripción del ejercicio de la acción penal— no
constituya una intromisión en los fueros propios de la judicatura ordinaria, la
denunciada incorrección en las premisas tiene que, por un lado, ser notoria y,
por eso mismo, fácilmente verificable; y, por otro lado, calificar, en teoría, como
un vicio o déficit trascendente que desvirtúe por completo la justificación del
sentido de lo que finalmente ha sido decidido.
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR

4. Así pues, en cuanto lo primero, aprecio que la litis es de puro Derecho; en ese
sentido, basta con revisar la motivación de la sentencia sometida a escrutinio
constitucional para advertir, en virtud de un análisis externo, que la
fundamentación ha incurrido en el mencionado vicio o déficit. Y, en lo referido
a lo segundo, advierto que, objetivamente, el yerro en el que se ha incurrido
justifica un fallo diametralmente opuesto al que correspondería: declarar la
prescripción del ejercicio de la acción penal y no una condena.

5. Por todo ello, no corresponde aplicar la causal de improcedencia tipificada en el


numeral 1 del artículo 7 del Nuevo Código Procesal Constitucional.

6. Ahora bien, en cuanto a la actuación reputada como lesiva, coincido enteramente


con los señalado en los fundamentos 12 a 18, por cuanto la fundamentación de la
resolución sometida a escrutinio constitucional ha asumido, equivocadamente,
que el plazo de prescripción puede ser suspendido mediante Decreto de
Urgencia 026-2020 o resoluciones administrativas expedidas por el Consejo
Ejecutivo del Poder Judicial o por interpretaciones jurisdiccionales de las
mismas.

7. En lo que respecta a esto último, resulta imperativo precisar que, en todo caso, la
suspensión de plazos no tiene por lógica limitar derechos fundamentales ni
extender el ejercicio de la acción penal; sino, por el contrario, evitar que el
confinamiento decretado por el Poder Ejecutivo para aminorar la propagación
del Covid 19 —en salvaguarda de la salud de la población— cercene que, en los
hechos, el ejercicio del derecho fundamental de acceso a la justicia —al
vencerse los plazos para la interposición de demandas—, a la defensa —al
vencerse los plazos para contraargumentar y presentar medios de defensa y
probatorios—y a la pluralidad de instancias —al vencerse el plazo para
impugnar—.

S.
DOMÍNGUEZ HARO
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.O 03325-2008-HC/TC


LIMA
PAULA ORFELINDA ARÉVALO ORTÍZ

RESOLUCIÓN DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Lima, 7 de julio de 2009

VISTO

El recurso de agravio constitucional interpuesto por doña Paula Orfelinda


Arévalo Ortiz contra la resolución emitida por Tercera Sala Especializada en lo Penal
para Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas 99, su
fecha 30 de abril de 2008, que declaró infundada la demanda de autos; y,

ATENDIENDO A

1. Que con fecha 31 de octubre de 2007 la recurrente interpone una demanda de


hábeas corpus a favor de su sobrino, don Joel Mendoza Arévalo, la que dirige
contra el Coronel Jefe de la División de Investigación de Homicidios de la
./) DIRINCRI-Policía Nacional del Perú (PNP), don Leonardo Kliver Morales
• I Naupari, por la supuesta violación del derecho a la libertad personal del
/

favorecido , al existir una amenaza de que éste sea detenido en desconocimiento


del debido proceso y bajo una investigación arbitraria e irregular (fojas 1 a 2).

Refiere que con fecha 29 de octubre de 2007, aproximadaménte a las dos de la


mañana, se produjo una gresca entre tres sujetos en las afueras de una casa en el
Cerro San Cosme en La Victoria, y en la cual uno de los agresores realizó dos
disparos, causando una herida por proyectil de arma de fuego en la pierna de don
Arcadio Enrique Lucano Salazar (fojas 16). Asimismo, que ese mismo día se
realizó en el Departamento de Investigación de Lesiones de la DIRINCRI-PNP,
un acta de reconocimiento fotográfico por parte de don Domidel Arévalo, primo
del favorecido, reconociendo fotográficamente a don Joel Mendoza Arévalo
como presunto responsable (fojas 12 a 15).

De otro lado, la demandante también sostiene que oficiales de la PNP ingresaron


a su domicilio sin orden judicial el 29 y el 30 de octubre de 2007, buscando al
favorecido por una denuncia por lesiones proferidas con arma de fuego ,
retirándose de su casa al no encontrar ni al presunto autor ni el arma de fuego
(fojas 1).
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Actos procesales que constan en autos


2. Que con fecha 7 de noviembre de 2007, el Coronel Morales Naupari rinde su
declaración (fojas 8 a 11) estableciendo que la investigación se realiza con base
en el Decreto Legislativo N.O 989, el cual regula la actuación policial con
respecto a la flagrancia, precisando que las diligencias han sido efectuadas con
el conocimiento del Ministerio Público (fojas 9). Del mismo modo, mediante
Oficio N.O 1867-DIRINCRI-PNP/DIVINHOM-SEC del 6 de noviembre de
2007, se informa que se cuenta con indicios suficientes para sindicar al
favorecido como presunto autor, solicitando que el Ministerio Público requiera
al juez competente su detención preliminar (fojas 20), sobre la base de la Ley
N.o 27934, modificada por el Decreto Legislativo N.O989.

Pronunciamiento de las instancias ordinarias durante el trámite del proceso de


hábeas t'orpus
3. Que con fecha 14 de noviembre de 2007 el Decimocuarto Juzgado en lo Penal
de Lima declara infundada la demanda por considerar que no se ha afectado la
libertad individual del favorecido puesto que la labor policial se ha dado bajo un
procedimiento regular (fojas 47 a 50). Posteriormente, el 30 de abril de 2008 la
Tercera Sala Especializada en lo Penal para Procesos con Reos Libres de la
Corte Superior de Justicia de Lima confirma la sentencia estimando que en el
/ ~presente caso hay una ausencia de acervo probatorio que permita verificar la
/ ¡veracidad de las acusaciones de la demandante (fojas 99 a 100).

/'1 / Cabe destacar que al momento de emitirse el fallo, el favorecido no había sido
/ detenido ni obraba en el expediente una orden judicial solicitando la privación
de la libertad de don Mendoza Arévalo.

La libertad personal en la ( onstitución vigente


4. Que la libertad personal es un derecho subjetivo reconocido en el inciso 24) del
artículo 2° de la Constitución Política del Estado, en el artículo 9.1 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en el artículo 7.2 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos. Al mismo tiempo .que
derecho subjetiv~ constituye uno de los valores fundamentales de nuestro
Estado constitucIOnal de derecho, por cuanto fundamenta diversos derechos
constitucionales, a la vez que justifica la propia organización constitucional.

Es importante señalar que, como todo derecho fundamental , la libertad personal


no es un derecho absoluto, pues su ejercicio se encuentra regulado y puede ser
restringido mediante ley, de lo cual se infiere que no existen derechos absolutos
e irrestrictos dado que la Constitución no ampara el abuso del derecho.

Que con relación a la detención personal, el literal f, inciso 24) del artículo 2° de
la Constitución precisa que nadie puede ser detenido sino es : (i) por
mandamiento escrito y motivado del juez; o (ii) por las autoridades policiales en
caso de flagrante delito.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

La flagrancia en la legislación procesal peruana


6. Que el artículo 4° de la Ley N.o 27934, mediante la cual se regula la intervención
de la Policía y del Ministerio Público en la Investigación Preliminar del Delito,
modificado por el artículo 1° del Decreto Legislativo N.O 989, publicado por el
diario oficial El Peruano, el 22 de julio de 2007, establece que existe flagrancia
"cuando el sujeto agente es descubierto en la realización del hecho punible o
acaba de cometerlo o cuando:

a. Ha huido y ha sido identificado inmediatamente después de la perpetración


del hecho punible, sea por el agraviado, o por otra persona que haya
presenciado el hecho, o por medio audiovisual o análogo que haya
registrado imágenes de éste y, es encontrado dentro de las veinticuatro (24)
horas de producido el hecho punible.

b. Es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas, después de la


perpetración del hecho punible con efectos o instrumentos procedentes de
aquel, o que hubieran sido empleados para cometerlo, o con señales en sí
mismo o en su vestido que indiquen su probable autoría o participación en
ese hecho delictuoso".

7. Que el Tribunal Constitucional ha establecido en reiterada jurisprudencia que la


l flagrancia en la comisión de un delito presenta dos requisitos insustituibles: a) la
inmediatez temporal, es decir, que el delito se esté cometiendo o que se haya
// -: cometido instantes antes; y b) la inmediatez personal, es decir, que el presunto
delincuente se encuentre en el lugar de los hechos en el momento de la comisión
del delito y esté relacionado con el objeto o los instrumentos del delito,
ofreciendo una prueba evidente de su participación en el hecho delictivo .
I
I
~. Que el Congreso de la República ha coincidido con este criterio, como se aprecia
I de la Ley 29372 del 9 de junio de 2009 a través de la cual se modificó el artículo

// 260. del Nuevo Código Procesal Penal, el cual fue aprobado por el Decreto
Legislativo N.o 957.

Análisis del caso de autos

/ 9. Que en el presente caso el delito fue cometido aproximadamente a las dos de la


mañana del 29 de octubre de 2007, razón por la cual los oficiales de la PNP
acudieron al domicilio del presunto responsable tanto el 29 como el 30 de
octubre de 2007. En ese sentido, si bien no existen pruebas en el expediente de
que se haya dado un allanamiento ilegal del domicilio de la demandante, el
Coronel Morales Naupari admite en su declaración que la actuación del personal
policial los días 29 y 30 de octubre ha estado respaldada por el concepto de
flagrancia previsto en el artículo 1° del Decreto Legislativo N.o 989 (fojas 9).

Los documentos presentados relativos a la investigación policial son los


siguientes: (i) el acta de reconocimiento fotográfico (fojas 12), el parte policial
(fojas 16), (ii) el parte policial N.O 36507-DIRINCRI-PNP/DIVINHOM-
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

DEPINLES-E3 (fojas 16); (iii) la citación policial N.O l-DIRINCRI-PNP; (fojas


18); (iv) el Oficio N.o 1487-2007- DIRINCRI-PNP/DIVINHOM-DEPINLES-E3
relativo a las lesiones por don Lucano Salazar; y (v) el Oficio N.o 1867-
DIRINCRI-PNP/DIVINHOM-SEC mediante el cual se solicita la detención
preliminar del favorecido.

10. Que aun cuando en el expediente se cuente con indicios que ameriten una
investigación sobre la presunta responsabilidad penal del favorecido, la
actuación policial por flagrancia se ha extendido por un lapso de cuarenta y ocho
horas (29 y 30 de octubre), traspasando cualquier límite legal e inobservando los
requisitos de inmediatez temporal y personal exigidos por la jurisprudencia del
Tribunal Constitucional.

Es oportuno subrayar que la flagrancia debe entenderse como una evidencia del
hecho delictuoso, por lo que solo se constituirá cuando exista un conocimiento
fundado, directo e inmediato del hecho punible que se viene realizando o que se
acaba de realizar.

Por ende, se debe reiterar que lo que justifica la excepClOn al princIplO


constitucional de la reserva judicial para privar la libertad en los supuestos de
flagrancia es la inmediatez temporal y personal del hecho delictuoso, lo que
supone la imposibilidad de obtener una orden judicial previa.

En el presente caso, y ante la imposibilidad de ubicar al favorecido , la PNP pidió


/ al Ministerio Público que solicite al juez penal de turno la detención preliminar,
saliendo del supuesto de flagrancia, por las razones expuestas uf supra .

11. Qu y no obstante, de conformidad con lo establecido en el artículo 1° del Código


Procesal Constitucional, siendo la finalidad de los procesos constitucionales,
entre ellos el hábeas corpus, el reponer las cosas al estado anterior a la violación
o amenaza de violación del derecho fundamental a la libertad personal o un
derecho conexo a éste, en el presente caso carece de objeto emitir
pronunciamiento sobre el asunto controvertido al haber operado la sustracción
de la materia justiciable.

Esto se da por cuanto el supuesto agravio a los derechos del favorecido ha


cesado con la expedición del Oficio N .O 1867-DIRINCRI-PNP/DIVINHOM-
SEC, mediante el cual la PNP pide al Ministerio Público que solicite al juez de
turno la detención preliminar de don Mendoza Arévalo , de acuerdo con lo
previsto en el artículo 2° de la Ley N.o 27934, modificada por el Decreto
Legislativo N .O 989 y que opera cuando no se da el supuesto de flagrancia.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N° 03325-2008-HC/TC
LIMA
PAULA ORFELlNDA ARÉVALO ORTÍZ

Por estas consideraciones, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le


confiere la Constitución Política del Perú

RESUELVE

Declarar IMPROCEDENTE la demanda de hábeas corpus por haberse producido la


sustracción de la materia. ,..,
I

Publíquese y notifíquese.

ss.
VERGARA GOTELLI
LANDA ARROYO
ÁLV AREZ MIRANDZ" .
/
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TRIB 'NAL CONSTITUCIONAL

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alter EXP N 01460-2016-PHC/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 3 días del mes de mayo de 2016, el Pleno del Tribunal
onstitucional, integrado por los magistrados Miranda Canales, presidente; Ledesma
váez, vicepresidenta; Urviola Hani, Blume Fortini, Ramos Núñez, Sardón de
boada y Espinosa-Saldaña Barrera, con el voto singular del magistrado Sardón de
oada y el fundamento de voto del magistrado Espinosa-Saldaña Barrera, pronuncia
la siguiente sentencia.

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Alberto Fujimori Fujimori


la sentencia de fojas 1484, de fecha 27 de enero de 2016, emitida por la Cuarta
enal para Procesos con Reos en Cárcel de la Corte Superior de Justicia de Lima,
eclaró improcedente la demanda de habeas corpus de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 31 de octubre de 2014, don Alberto Fujimori Fujimori interpuso


demanda de habeas corpus contra los jueces San Martín Castro, Prado Saldarriaga y
Príncipe Trujillo, que integraban la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia
de la República; y contra los jueces Rodríguez Tineo, Biaggi Gómez, Barrios Alvarado,
Barandarián Dempwolf y Neyra Flores, quienes conformaban la Primera Sala Penal
Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República. El recurrente solicita lo
siguiente: a) que se declare nula la sentencia emitida por la Sala Penal Especial de la
Corte Suprema de Justicia de la República, la cual, con fecha 7 de abril de 2009, lo
condenó a 25 años de pena privativa de la libertad; b) que se declare nula la Sentencia
emitida por la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la
República, que declaró no haber nulidad en el referido fallo; c) que se ordene un nuevo
juicio oral; y, finalmente, d) que se ordene su inmediata libertad por exceder el plazo de
detención.

El demandante alega que se ha vulnerado su derecho a la libertad personal en


conexidad con el derecho al debido proceso, toda vez que se encuentra privado de su
libertad en virtud de dos sentencias penales que, a su criterio, habrían sido expedidas en
agravio de los principios de presunción de inocencia y de imparcialidad, del principio
acusatorio, del derecho de defensa, del derecho a probar, del derecho al contradictorio,
del derecho a la igualdad sustancial en el proceso, del derecho a no ser desviado de la
jurisdicción predeterminada ni sometido a procedimientos distintos de los previstos por
la ley, y a la observancia del principio de legalidad procesal penal.
UNAL CONSTITUCIONAL

EXP N ° 01460-2016-PHC/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI

Asimismo, argumenta que dichas sentencias vulneraron el principio del juez


natural, ya que se permitió su juzgamiento por jueces provisionales, lo cual
contravendría lo dispuesto en el artículo 100 de la Constitución; vulneraría la
presunción de inocencia, habida cuenta que los magistrados de antemano estaban
convencidos de su culpabilidad; el principio de imparcialidad, pues, en el caso
especifico del juez César San Martín Castro, como se desprendería de ciertos correos
electrónicos difundidos por el programa periodístico Sin medias tintas, se demostraría
que buscaba cualquier fundamento para condenarlo. En el caso de los demás
lopim e 'radas, cuestiona su pertenencia a la Asociación de Jueces para la Justicia y la
racia (Jusdem), entidad que el recurrente califica como "una asociación
410 ; =arista". También denuncia la afectación del principio acusatorio, del derecho
defensa y del derecho a probar, puesto que se le condenó por crímenes de lesa
umanidad según el Derecho Internacional Penal, pese a que tanto el auto de apertura de
instrucción, la acusación fiscal y en el propio auto superior de enjuiciamiento no le
imputaban tal calificación.

El demandante agrega que, por sentencia emitida en segunda y última instancia


por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de la República de Chile, de fecha 29
de setiembre de 2007, y conforme al tratado de extradición entre Chile y el Perú, se
concedió su extradición a efectos de que sea juzgado en nuestro país únicamente por los
delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestro agravado por los hechos
vinculados a los casos identificados como Sótanos del SIE, Barrios Altos y La Cantuta
No obstante, menciona que ha sido condenado por crímenes contra la humanidad según
el Derecho Internacional Penal. Sostiene que dicha condición le impidió acceder a un
indulto humanitario, al arresto domiciliario y a otros beneficios penitenciarios.

El procurador público adjunto a cargo de los asuntos judiciales del Poder


Judicial contestó la demanda y solicitó que sea desestimada en todos los extremos, por
considerar que ambas sentencias respetaron el derecho al debido proceso, así como las
garantías que lo integran. Sostiene que no se vulneró el principio del juez natural, ya
que el avocamiento de los magistrados supremos provisionales al caso del favorecido no
incide en el contenido de ese derecho, de conformidad con la jurisprudencia emitida por
el Tribunal Constitucional. Manifiesta que tampoco se vulneró el principio de
presunción de inocencia, pues el recurrente consintió el agravio que alega al no
formular una recusación oportuna. Indica, por otro lado, que tampoco se vulneró el
principio acusatorio, el derecho de defensa y el derecho de probar, en razón de que
dichos principios fueron observados escrupulosamente por los magistrados competentes
al momento de expedir las resoluciones cuestionadas, más aún si la consideración de las
matanzas de Barrios Altos y La Cantuta como crímenes de lesa humanidad fue
planteada y debatida en el juicio oral.

2
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B CA DE
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Q

TRI T NAL CONSTITUCIONAL

EXP N 01460-2016-PI4C/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI

Asimismo, el representante de la Procuraduría aduce que el recurrente conocía


durante su juzgamiento que los delitos imputados fueron realizados por un aparato
organizado de poder y bajo su liderazgo en su condición de jefe de Estado, a cuyo
efecto utilizó el poder estatal, las Fuerzas Armadas y el Servicio de Inteligencia
Nacional, a la vez que promovió actos de impunidad, lo que constituirían crímenes lesa
humanidad. Agrega que el recurrente fue sentenciado por delitos tipificados en el
Código Penal, a partir de los cuales se tramitó la extradición.

El Cuadragésimo Tercer Juzgado Penal de Lima, mediante sentencia de fecha 2


iembre de 2015, declaró infundada la demanda al considerar que no se vulneró el
al juez natural, pues no hay incidencia en el contenido constitucionalmente
ido del derecho invocado. Tampoco se determinó la existencia de alguna
neración del principio de presunción de inocencia, dado que el recurrente consintió
el accionar de los magistrados al no plantear ninguna recusación.

En cuanto a la imparcialidad, el referido Juzgado sostuvo que el órgano judicial


actuó en estricta observancia de ese derecho, ya que la situación del juez César San
Martín Castro no se discute en un proceso constitucional. En relación con los otros
jueces supremos, no encontró ningún elemento de convicción que indique o demuestre
alguna parcialidad en su conducta. Finalmente, en lo que respecta a los principios
acusatorio, de defensa y de probar, precisó que el juicio se llevó dentro de los
parámetros que a su naturaleza corresponde y que ello no fue cuestionado durante el
proceso penal.

La Sala superior competente revocó la apelada y, reformándola, la declaró


improcedente. Sostuvo que en las resoluciones emitidas por los órganos jurisdiccionales
supremos demandados no se advierte pronunciamiento que atente contra la libertad
individual del demandante, y menos aún una violación del derecho al debido proceso,
por lo que la pretensión del demandante de que se revise una decisión jurisdiccional
condenatoria, que es de competencia de la judicatura ordinaria, se subsume en la causal
de improcedencia contenida en el artículo 5, inciso 1, del Código Procesal
Constitucional.

FUNDAMENTOS

Delimitación del petitorio

1. La demanda tiene por objeto que se declaren nulas las sentencias emitidas por la
Sala Penal Especial y la Primera Sala Penal Transitoria, que se ordene un nuevo
juicio oral y se disponga la inmediata libertad del demandante porque, según

3
TRI NAL CONSTITUCIONAL

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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
alega, se habría excedido todo plazo de detención.

Sobre la alegada vulneración del derecho al juez natural y del principio de


legalidad procesal penal, como consecuencia del enjuiciamiento por magistrados
supremos provisionales

a) Argumentos del demandante

2. El demandante sostiene que, en el desarrollo del proceso penal, se ha vulnerado


el derecho al juez natural y el principio de legalidad procesal penal, puesto que
' si bien su juzgamiento correspondía a la Sala Penal Especial de la Corte

0Ir
1r
ma de Justicia del Perú, conforme al artículo 100 de la Constitución, esta
ó estar integrada por jueces supremos titulares y no por jueces supremos
, :
ueda
9
visionales. No cuestiona el hecho de que, por motivos de carga procesal,
asignarse jueces supernumerarios a las Salas supremas, pero enfatiza que
11,
para el juzgamiento de un ex presidente de la República, que se encuentra
protegido por el antejuicio político, es indispensable garantizar que tanto la
instrucción como el juicio oral sean realizados por jueces supremos titulares, los
40
1
cuales, a su parecer, "son menos propensos a ceder a presiones o influencias por
parte del poder político". Por ello, según concluye que algunos de los
magistrados que expidieron las sentencias impugnadas no cumplían con esta
garantía.

b) Argumentos del demandado

3. A juicio de la parte emplazada, el conocimiento de una causa por jueces


supremos provisionales no incide en el contenido constitucionalmente protegido
del derecho al juez natural. En esa misma línea, refiere que el tercer párrafo del
artículo 100 de la Constitución asigna simplemente la calidad de instructor y
juzgador a la Corte Suprema de Justicia de la República la cual se encuentra
integrada por jueces supremos, sin distinguir entre jueces titulares y
provisionales.

e) Consideraciones del Tribunal

4. El segundo párrafo del inciso 3 del artículo 139 de la Constitución consagra el


derecho al juez predeterminado por ley como una manifestación del derecho al
debido proceso. En términos de la precitada disposición

Ninguna persona puede ser desviada de la jurisdicción predeterminada por la


ley, ni sometida a procedimiento distinto de los previamente establecidos, ni

4
.)UCA CrE"
%

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11 EXP N ° 01460-2016-PHC/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
juzgada por órganos jurisdiccionales de excepción ni por comisiones
especiales creadas al efecto, cualquiera sea su denominación.

5. Este Tribunal ha tenido oportunidad de diferenciar la noción del "derecho al juez


1 natural" (históricamente vinculada con el juzgamiento de los fueros personales,—
en los que un clérigo, un militar, el maestro de un gremio, un comerciante, un
profesor universitario, o un ciudadano corriente, ante faltas cometidas, debían
ser juzgados por alguien que fuera "natural" a ellos, o dicho de otra manera, por
otros que ostenten su misma condición), frente a la idea del "derecho al juez
predeterminado por ley" (cuya preponderancia deriva, más bien, del
reforzamiento del principio de legalidad en la gestación del Estado de Derecho,
y que se expresa en el hecho que debe juzgar quien se encuentra habilitado por
la le para ello, al margen de vinculaciones de tipo personal [sentencia emitida
Expediente 01934-2003-PHC/TC, fundamento 6]). Cabe precisar que, si
en el demandante denuncia la vulneración del derecho al juez natural, e
incluso del principio de legalidad procesal penal, en su manifestación al juez
competente, los argumentos que expone en su demanda cuestionan la garantía
del juez predeterminado por ley.

6. Al respecto, el Tribunal Constitucional, a través de una línea jurisprudencial


consolidada (sentencias recaídas en los Expedientes 0290-2002-PHC,
fundamento 8; 05761-2009-PHC/TC, fundamento 37; 00813-2011-PA/TC,
fundamento 13, entre otras), ha entendido que el derecho al juez predeterminado
por ley plantea dos exigencias concretas:

6.1 Por un lado, que quien juzgue sea un juez u órgano con potestad
jurisdiccional, aspecto que está dirigido a garantizar la interdicción de ser
enjuiciado por un "juez excepcional", o por una "comisión especial"
creada ex profesamente para desarrollar funciones jurisdiccionales, o que
dicho juzgamiento pueda realizarse por comisión o delegación, o que
cualquiera de los poderes públicos pueda avocarse al conocimiento de un
asunto que debe ser ventilado ante un órgano jurisdiccional.

6.2 Por otro, que la jurisdicción y competencia del juez sean predeterminadas
por una ley orgánica, es decir, que dicha asignación deba haberse
realizado con anterioridad al inicio del proceso, y que tales reglas de
competencia objetiva y funcional estén previstas en aquella, conforme se
deduce de una interpretación sistemática de los artículos 139, inciso 3, y
106 de la Constitución. Esta predeterminación de la competencia,
implica, a su vez, lo siguiente: i) el establecimiento, en abstracto, de los
tipos o clases de órganos a los que se encomienda el ejercicio de la

5

CA DEc.<,

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LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
potestad jurisdiccional, y ii) la institución de los diferentes órdenes
jurisdiccionales y la definición genérica de su ámbito de competencia.

7. Por último, en la medida en que el derecho al juez predeterminado por ley se


vincula funcionalmente con la garantía de imparcialidad del órgano que imparte
justicia, este Tribunal ha precisado, además, que la noción de juez "excepcional"
no debe confundirse con la de competencias especializadas (civil, laboral,
constitucional, etc. [sentencia emitida en el Expediente 00290-2002-PHC,
fundamento 8], ni entenderse como una proscripción general a] establecimiento
de subespecializaciones en las jurisdicciones especializadas establecidas en la
Ley Orgánica del Poder Judicial, siempre que así lo requiera una rápida y eficaz
ad .stración de justicia (artículo 82, inciso 24, de la misma Ley Orgánica;
cia 1937-2006-PHC, fundamento 2).

n el presente caso, el Tribunal advierte que el recurrente no realizó alguna clase


de cuestionamiento respecto a la supuesta falta de potestad jurisdiccional del
órgano que juzgó al demandante, o sobre si su competencia fue conferida con
fecha posterior al inicio del proceso o en contravención con la reserva de ley
orgánica. Antes bien, la sentencia ahora impugnada ha sido clara en precisar, en
su parte introductoria, que la competencia y conformación de la Sala Penal
Especial de la Corte Suprema de Justicia del Perú se estableció de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 100 de la Constitución, que prevé la participación
del fiscal de la Nación y la Corte Suprema en caso de resolución acusatoria de
contenido penal contra el presidente de la República y otros altos funcionarios;
el artículo 34, inciso 4, del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder
Judicial (LOPJ), según el cual las salas penales conocen de la investigación y
juzgamiento de los delitos que se imputan al presidente de la República y otros
altos funcionarios; y el artículo 17 del Código de Procedimientos Penales, el
cual establece que, para la instrucción y juzgamiento de los delitos a que refiere
el artículo 34, inciso 4, de la vigente LOPJ, la Sala Penal Permanente se
constituye en Sala Penal Especial con tres jueces y se designa como juez
instructor al menos antiguo.

9. Por otro lado, se cuestiona la provisionalidad en el cargo de algunos de los


magistrados supremos que expidieron tanto la sentencia impugnada como el
recurso de nulidad, por considerar que los jueces supremos titulares, a diferencia
de los provisionales, serían "menos propensos a ceder a presiones o influencias
por parte del poder político". Sobre el particular, cabe indicar que el artículo 100
de la Constitución no enuncia distinción alguna entre jueces supremos titulares y
jueces supremos provisionales; por el contrario, del propio texto de la cláusula
constitucional se desprende el reconocimiento de la misma potestad

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\ CA D

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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
jurisdiccional a todos los jueces supremos, al margen de la condición particular
que puedan ostentar. Cualquier afirmación, en el sentido de asumir que un juez
se encuentra sometido a una clase de influencia, requiere de probanza en el caso
particular. El respeto a la labor judicial y la investidura de los magistrados
demanda que no debamos emitir pronunciamiento sobre su independencia o su
imparcialidad, bajo argumentos genéricos e imprecisos o no comprobados. No
podemos, entonces, asumir que se encuentran influenciados por circunstancias o
poderes externos o por determinado interés particular que incida en el resultado
del proceso.

10. En ese sentido, el Tribunal recuerda que el cuestionamiento de la


provisionalidad del juez que conoce y resuelve el proceso no afecta el contenido
nalmente protegido del derecho al juez predeterminado por ley (cfr.
0158-2008-HC, fundamento 4). En efecto, tal y como ha sido
do por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante,
e IDH), "la provisionalidad no debe significar alteración alguna del régimen
e garantías para el buen desempeño del juzgador y la salvaguarda de los
propios justiciables" (Corte IDH. Caso Apitz Barbera y otros vs. Venezuela.
Sentencia de 5 de agosto de 2008, fundamento 43). En otras palabras, la
provisionalidad en el cargo de juzgador no constituye per se una afectación a las
garantías de competencia, independencia e imparcialidad del órgano
jurisdiccional respecto del justiciable, pues tal provisionalidad no equivale a su
libre remoción. El único supuesto que daría lugar a una vulneración concreta de
tales garantías se manifestaría con la extensión general e indefinida de tal
condición en la mayoría de órganos jurisdiccionales. Sin embargo, aquello no se
presenta en el caso de autos, por lo que la demanda debe declararse infundada en
este extremo.

Sobre la alegada vulneración del derecho a la presunción de inocencia en conexión


con el derecho a ser juzgado por un juez imparcial

a) Argumentos del demandante

1 1. El demandante denuncia la vulneración del derecho a ser juzgado por un juez


imparcial y expone diversas razones. En primer lugar, objeta que el magistrado
Víctor Roberto Prado Saldarriaga haya participado en el proceso, ya que él era
integrante de la Jusdem, entidad, según señala, de marcada orientación
antifujimorista que habría surgido precisamente para enfrentarse a su gobierno.
En segundo lugar, impugna la intervención del juez César San Martín Castro, ya
que él fue expulsado del Poder Judicial durante su gobierno, lo cual demuestra
que este magistrado tendría interés en adoptar represalias. Finalmente, sostiene

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%UCA DE

TRIB N CONSTITUCIONAL

EXP N ° 01460-2016-PHC/TC
L MA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
que este mismo juez violó este derecho ya que, a través de sus correos
electrónicos, se puso en evidencia una marcada predisposición a condenarlo,
pese a que el caso aún no había sido resuelto por la Sala Penal Especial de la
Corte Suprema de Justicia de la República.

b) Argumentos del demandado

12. La entidad demandada sostiene que el recurrente consintió el agravio, lo cual se


explica porque, a pesar de conocer que el juez Prado Saldarriaga pertenecía a la
asociación Jusdem, y que el juez San Martín Castro había sido expulsado del
Poder Judicial, no objetó tales hechos en el proceso penal a través de la
recusación. En relación con la difusión de una serie de correos electrónicos,
cuya autoría se atribuye precisamente al juez San Martín Castro, arguye que se
trata de meras consultas efectuadas, que no denotan una prejuiciada decisión,
iere el actor. Por otro lado, aduce que diversos apartados de la
fueron redactados por el magistrado Prado Saldarriaga. Por ende, no se
que el supuesto interés del primero de los magistrados se hubiera
ducido en la sentencia penal de primera instancia.

c) Consideraciones del Tribunal Constitucional

13. La Constitución no reconoce de modo expreso el derecho a ser juzgado por un


juez imparcial, sin embargo, la inexistencia de una referencia expresa a este
derecho no ha impedido a este Tribunal reconocer su condición de derecho
fundamental. Tal reconocimiento se deriva del concepto de derechos
fundamentales que se proyecta desde la Constitución. Según esta idea, los
derechos fundamentales no son solo aquellos que han sido reconocidos
expresamente como tales, sino también aquellos otros de naturaleza análoga que
contiene la Constitución, o que se fundan en la dignidad del ser humano o en los
principios de soberanía del pueblo, del Estado democrático de Derecho y de la
forma republicana de gobierno.

14. Este Tribunal ha llamado la atención sobre el especial papel que cumple la
Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución en el proceso de
identificar este tipo de derechos. En su formulación básica, esta plantea que la
comprensión o interpretación del programa normativo de las libertades y
derechos fundamentales que la Constitución reconoce (expresa o
implícitamente) debe efectuarse conforme al Derecho Internacional de los
Derechos Humanos, esto es, a la luz de los instrumentos internacionales sobre la
materia que el Perú haya ratificado y de la jurisprudencia de los tribunales
internacionales autorizados para interpretarlos (artículo V del Título Preliminar

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ger
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- del Código Procesal Constitucional)


LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI

15. Del mismo modo, el Tribunal ha puesto en evidencia que a este deber de
comprender el contenido constitucionalmente garantizado de los derechos con
base al Derecho Internacional de los Derechos Humanos se suma la
obligatoriedad de identificar, dentro de aquellos que expresamente reconoce
nuestro texto constitucional, la existencia de derechos de carácter implícito.

16. Este es el caso del derecho a ser juzgado por un juez imparcial. Este derecho
forma parte del derecho al debido proceso (artículo 139, inciso 3, de la
Constitución), y se encuentra reconocido en el artículo 8.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y en el artículo 14.1 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos. El primero de ellos dispone lo
siguiente:

a tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de


o razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e
cial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de
alquier acusación penal formuladas contra ella, o para la determinación de
sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro
carácter (énfasis agregado).

17. Por otro lado, en el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos se prescribe:

Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda
persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías
por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley,
en la substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada
contra ella o para la determinación de sus derechos u obligaciones de
carácter civil [...].

18. El Tribunal ha insistido que el derecho a ser juzgado por un juez imparcial es
una garantía constitutiva y primordial del debido proceso que, en forma análoga
al derecho a ser juzgado por un juez independiente, asegura a toda persona
sometida a un proceso judicial que no se verá perjudicada por la intromisión o
injerencia de sujetos o circunstancias ajenas al caso.

19. La independencia judicial, en términos generales, asegura que el justiciable no


sea juzgado por un juez contaminado sobre la base de influencias externas al
proceso, ya sea que estas provengan de fuera de la organización judicial o de
dentro de ella. En cambio, la imparcialidad se asocia a la necesidad de que se

9
oCA DE¿

TRIB AL CONSTITUCIONAL

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EXP N 01460-2016-PHUTC
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
observe ciertas exigencias dentro del mismo proceso, como es la necesidad de
que el juez no tenga mayor vinculación con las partes, pero también con el
objeto del proceso mismo (cfr. Sentencia 02465-2004-AA/TC, fundamento 9).

20. Por ello, al desarrollar el contenido constitucionalmente garantizado de este


derecho, el Tribunal ha recordado las dimensiones de la imparcialidad,
destacando sus vertientes subjetiva y objetiva. En lo que respecta a la primera,
ha sostenido que tutela al justiciable frente a todo compromiso que pueda tener
el juez con los sujetos procesales o, en su defecto, con el resultado del
proceso. Se garantiza a todo procesado que el juzgador no tenga ningún tipo de
interés en la causa que deba resolver.

21. En lo que concierne a la dimensión objetiva, este Tribunal ha destacado que la


impartición de justicia sea realizada por un juez ajeno a influencias negativas
e puedan derivarse de la estructura del sistema judicial en si mismo. En la
n sistema que afirma la heterocomposición de los conflictos, está la
de que los casos deben resolverse con objetividad. Por ello, la
ación del sistema judicial debe asegurar que los jueces y tribunales de
sticia tengan una posición de neutralidad, para lo cual es preciso también que
estén orgánica y funcionalmente configurados, de tal forma que se excluya
cualquier duda sobre su parcialidad (cfr. Sentencia 02568-2011-PHC/TC,
fundamento 14).

22. Como ha recordado este Tribunal en esta materia, las propias apariencias deben
revestir importancia. Por ende, debe rechazarse todo juicio del que se pueda
legítimamente temer una falta de imparcialidad. Esto se deriva de la confianza
que los tribunales de una sociedad democrática tienen que inspirar a los
justiciables (Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Caso De Cubber contra
Bélgica. Sentencia de 26 de octubre de 1984, citado en la Sentencia 00004-
2006-PI/TC, fundamento jurídico 20). Una evaluación en ese sentido, no puede
formularse en abstracto, sino en cada caso concreto, para lo cual debe tenerse en
consideración las condiciones o características de orden orgánico o funcional
que impiden que un juzgador pueda ser considerado como un ente que no ofrece
una razonable imparcialidad (cfr. Sentencia 06149-2006-PA/TC, fundamento
59).

23. El derecho a ser juzgado por un juez imparcial asegura no solo que el juez o el
tribunal se encuentre en el plano subjetivo libre de cualquier prejuicio o
compromiso personal, sino también que su organización y funcionamiento se
encuentren estructurados de tal forma que se excluya cualquier duda legítima al
respecto (cfr. Sentencia 06149-2006-PA/TC, fundamentos 54 a 57). Esta
kCA De‘

TRIS , AL CONSTITUCIONAL

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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
exigencia de razonable equidistancia con las partes y con el resultado del
proceso comprende también la garantía de que el juez o tribunal no se deje
influenciar por la información que provenga de diferentes fuentes. No importa,
entonces, si dicha información proviene desde fuera del despacho judicial, del
sentimiento popular de actores ideológicos o políticos, de la presión mediática,
de los poderes fácticos o, en general, por cualquier otro medio de apremio
grande o pequeño. La decisión a tornarse debe fundarse en hechos y argumentos
que fluyan del proceso mismo. Esta premisa no solo debe ser clara para los
jueces, sino también para los agentes sociales, políticos y periodísticos que les
concierna.

24. En el presente caso, el recurrente alega que se vulneraron las dimensiones


subjetiva y objetiva del derecho a ser juzgado por un juez imparcial.
Fundamenta su alegato en una serie de actos que atribuye a los jueces y órganos
judiciales emplazados. Estos, en esencia, son los siguientes:

parcialidad y pertenencia a una institución gremial

que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de la República la


maba el magistrado Víctor Prado Saldarriaga, quien era miembro de la
sdem. A su juicio, los miembros de dicha asociación, "sobre la base supuesta
de que el suscrito ejercía un gobierno que había intervenido políticamente dicho
Poder del Estado y atribuyéndome permanentemente que había atentado contra
la democracia, la justicia y el estado de derecho en el Perú [fojas 18]", siempre
lo consideraron como "autor de una serie de violaciones de derechos
fundamentales, siendo precisamente sus casos emblemáticos, los conocidos
como Barrios Altos y La Cantuta" [fojas 18].

Aduce el demandante que dicho convencimiento "lo asumían y difundían en sus


diversas manifestaciones públicas, cuando se referían a mi Gobierno y a mi
persona, como un violador de derechos fundamentales" [fojas 20], por lo que la
intervención de cualquiera de ellos en el proceso penal al cual se le sometió, no
"brindaba las garantías de un juicio imparcial en los casos de Barrios Altos y La
Cantuta, puesto que ya se encontraban prejuiciados al haber prejuzgado y
concluido, antes del juicio oral, que era el autor de los hechos imputados" [fojas
20-21]. En consecuencia, "[n]o constituían personas idóneas para participar
como Jueces en el juicio" [fojas 20], pues los miembros de la Jusdem son
"jueces antifujimoristas" [fojas 21].

26. Al respecto, el Tribunal observa que la eventual pertenencia de dicho magistrado


a la Asociación de Jueces para la Justicia y la Democracia no constituye una

11
\CA

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violación de la vertiente objetiva del derecho al juez imparcial. A juicio del
Tribunal, la adscripción de un juez a una institución que tiene fines estrictamente
gremiales se encuentra garantizada por la libertad de asociación y no tiene el
efecto de resquebrajar la confianza de la sociedad en sus tribunales. En
particular, cuando fines como los de la Jusdem son los propios de una institución
gremial que agrupa a jueces y magistrados, y se encuentran orientados a
objetivos propios de la judicatura en un Estado Constitucional de Derecho. Entre
dichos fines sin duda se encuentran los de "contribuir a la promoción de las
condiciones que permitan alcanzar los valores que la Constitución proclama,
propugnar la legitimación democrática del Poder Judicial, ejercer el derecho
constitucional de libertad de expresión en cuanto a la gestión, conducción y
dirección del Poder Judicial y contribuir a la optimización del sistema judicial
mediante propuestas elaboradas por los propios magistrados como operadores de
dicho sistema"
fttp://www.jusdem.org.pe/actividades/DIPT1C0%20SEMINARIO%20arequipa

en, y sin perjuicio de lo expuesto, este Tribunal advierte que no se ha


tado que el cuestionamiento sobre la imparcialidad del magistrado Víctor
Saldarriaga haya sido planteado oportunamente durante la realización del
ceso penal: las resoluciones que aquí se impugnan no tienen la condición de
firmes. En consecuencia, no se cumple con el requisito del artículo 4 del Código
Procesal Constitucional.

Imparcialidad y destitución de un magistrado

28. Afirma el recurrente que también se afectó el derecho al juez imparcial, pues la
Sala que lo juzgó y condenó en primera instancia o grado estaba integrada por el
juez César San Martín Castro, quien la presidía. Anota que dicho magistrado fue
"expulsado del Poder Judicial por mi persona mediante Decreto Ley 25446, que
lo cesó en su cargo de Juez del Distrito Judicial de Lima y le canceló su título,
en una decisión que si bien generó controversia, tuvo una amplia y mayoritaria
aceptación en la población del Perú" [fojas 21]. Y agrega que este juez fue

públicamente cuestionado al conocerse que integraría la Sala Penal


Especial que me juzgaría, pero disimuló no tener algún tipo de
resentimiento, odio o ánimo de venganza hacia el suscrito por haberlo
expulsado del Poder Judicial, y aparentó brindar garantías de un supuesto
Juicio imparcial' ante la opinión pública nacional y extranjera, sin
embargo, nadie se imaginaba y yo desconocía que, poco a poco, paso a
paso, iba materializando su venganza por la deshonra sufrida al ser
expectorado del Poder Judicial en tales circunstancias [fojas 22-23].

12
.a,uCA DE(
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI

29. En consideración del Tribunal, la reclamación recientemente reseñada tampoco


tiene fundamento. Desde el punto de vista formal, el Tribunal vuelve a llamar la
atención sobre la necesidad de que la resolución judicial sea firme, como
precondición de que esta pueda ser cuestionada en el ámbito de la justicia
constitucional de la libertad. Sin embargo, en el presente caso, el Tribunal
observa que no se ha acreditado que la parcialidad esgrimida contra el
magistrado San Martín Castro se haya planteado oportunamente durante el
desarrollo del proceso. Por ello, también corresponde desestimar la demanda en
este extremo.

imparcialidad y correspondencia electrónica

30. Sostiene el recurrente, por otro lado, que el mismo derecho al juez imparcial
resultó afectado, pues un año antes de que se resolviera su caso, cruzó
correspondencia, de diverso tipo, con diversos profesionales del Derecho,
orientada a encontrar justificación para la expedición de una sentencia
atoria. La misma, que va desde haber influenciado directamente en los
os de la imputación (convirtiéndose en los hechos también en su
'sador), hasta buscar auxilio "de todo tipo de teorías orientadas a sustentar
una sentencia condenatoria en mi contra" [fojas 25], "a obtener tesis de
imputación que sustente mi culpabilidad, puesto que su único y real objetivo era
condenarme a como dé lugar". Ello, en opinión del demandante, estaba
demostrado en los correos electrónicos del 11 de marzo de 2008, 17 de abril de
2008, 16 de mayo de 2008 y 20 de mayo de 2008.

31. El demandante indica que en el correo del 11 de marzo de 2008, el juez San
Martín dejó entrever a su interlocutor que "buscaba la 'tesis' más adecuada para
ocultar su prejuiciada decisión, con [el] malévolo propósito de venganza
personal, manifestando que él se orientaba por la tesis de la autoría mediata, la
cual incluso le relevaría de mayores rigores de prueba". El demandante sostiene,
además que "el Juez San Martín, más de un año antes de la sentencia, ya
consideraba que el suscrito era autor mediato; que la tesis de la 'autoría mediata'
era la más aceptable porque le permitiría relevarse de mayor rigurosidad de
prueba. Ergo, el juez San Martín reafirmaba que no contaba con pruebas para
condenarme" [fojas 28].

32. Es pues, en mérito a lo expuesto, que el demandante afirma que el derecho al


juez imparcial garantiza que el juez no se identifique con las pretensiones de
algunas de las partes o se sustituya a las mismas (pues tiene el deber de actuar
neutralmente) en su caso esto no sucedió. En su opinión, "[s]i bien cualquier

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°~o,>CA DE

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magistrado puede recurrir en consulta para fundamentar una sentencia a diversas
fuentes bibliográficas, así como a la jurisprudencia comparada y a la opinión de
juristas expertos; sin embargo, si lo hace, debe esperar que haya concluido el
proceso y que se haya agotado la prueba y el debate contradictorio [...]". En ese
sentido, "en atención al principio de imparcialidad e independencia en su
función, debe poner en consulta sobre ambos platos de la balanza [...]". A su
juicio, la consulta debe plantearse entre dos extremos: la condena o la
absolución.

33. Este Tribunal tampoco encuentra en este extremo razones para estimar la
demanda. De hecho, de la revisión del expediente no se encuentran acreditadas
las afirmaciones que la parte demandante realiza en relación con las supuestas
inconductas funcionales atribuidas al juez César San Martín Castro. Así, del
Informe Grafotécnico 024-2014, elaborado por la Dirección de Investigación
Criminal de la Policía Nacional del Perú, se desprende que el material que fue
objeto del estudio criminalístico "constituye una reproducción monocromática
no obtenida de su fuente original [y que] presenta características de haber
ido tachadura y adiciones de textos y trazos que no son propios del sistema
por computadora, siendo compatibles de haber sido efectuados
n [fojas 1249].

viene tener presente que este informe oficial fue evaluado por el Ministerio
Público, lo cual generó que la Trigésima Tercera Fiscalía Provincial Penal de
Lima concluyera que "el documento cuestionado no cumple con los requisitos
de autenticidad, y no porque sea falso sino porque es evidentemente falso y
altamente detectable su falta de originalidad" [fojas 1226]. Si bien es cierto que
dicha entidad decidió no formalizar denuncia penal contra los que resultaran
responsables de cometer ilícito, también debe tomarse en cuenta que Tercera
Fiscalía Superior Penal de Lima, vía Queja de Derecho 112-2014, declaró nula
dicha decisión. Como consecuencia de ello, devolvió los actuados a la Fiscalía
Provincial Penal de origen, a fin de que se agoten todas las diligencias
necesarias tendientes a identificar a las personas responsables de los delitos que
fueron denunciados [cfr. fojas 1233]. Se aprecia, pues, que existe un proceso
penal en trámite, en el que, de ser el caso, se determinarán las responsabilidades
penales correspondientes.

35. Todo lo expuesto motiva que este Tribunal no encuentre razones convincentes
para comprobar que el referido juez haya tenido alguna pre concepción sobre la
responsabilidad penal del acusado. La imparcialidad subjetiva del juez impone
que, salvo la existencia de prueba en contrario, esta deba presumirse, pues se
relaciona con la convicción del tribunal en un caso determinado [cfr. Corte IDH.

14
uCA 0.e(

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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
Caso Apitz Barbera y otros vs. Venezuela. Sentencia de 5 de agosto de 2008,
párrafo 56; Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Caso Daktaras vs.
Lituania. Sentencia de 10 de octubre de 2000, párrafo 30]. Sin esta premisa
fundamental se tendría que temores, sentimientos de aversión o prejuicios
indeterminados y remotos e inciertos podrían aducirse para cuestionar la
participación de los magistrados en un proceso, con todo lo que ello implicaría
para el adecuado y oportuno desenvolvimiento de toda labor judicial.

36. Ahora bien, tampoco es irrelevante para este Tribunal el hecho de que estos
cuestionamientos fueron en su oportunidad examinados por el Consejo Nacional
de la Magistratura. Así, el Tribunal Constitucional observa que el recurrente
interpuso, con fecha 3 de enero de 2014, una denuncia por inconducta funcional
en contra del juez César San Martín Castro, la cual se fundamentaba, tal y como
se impugna en este caso, en el intercambio de correos que este habría sostenido
con el abogado Gonzalo del Río, quien seguía entonces un seminario de Derecho
procesal en una universidad española. Este procedimiento culminó con la
Resolución 094-2015-CNM, de fecha 27 de febrero de 2015, en la cual se

4 determinó que los correos electrónicos carecían de verosimilitud. Esto, sin

if,r
I a
iswt
embargo, no supuso que se descartara algún intercambio de pareceres, si ese

.
so, y que, antes bien, ello

o reflejaría el legitimo interés del magistrado de disipar sus dudas


jurídico-conceptuales sobre los aspectos sustanciales y procesales del
caso, por lo cual se deduce que habría recogido y debatido posiciones con
el ánimo de obtener solidez en las convicciones que iría generando
ir conforme a los avances del caso [página 8 de la resolución].

37. En consecuencia, este Tribunal advierte que, al no existir motivos adicionales


que fundamenten una posible vulneración del derecho a ser juzgado por un juez
imparcial en contra del recurrente, no se presentan circunstancias excepcionales
que impongan apartarse del criterio ya asumido por el Consejo Nacional de la
Magistratura, por lo que un reclamo en este punto tan solo pretendería
reexaminar la decisión adoptada y debidamente motivada por dicho colegiado.

38. Por lo demás, no se han encontrado razones para concluir que los magistrados
que integraron la Sala Penal Especial tuvieran pre concepciones sobre el caso
juzgado. Tampoco se puede dejar de destacar que esta decisión fue susceptible
de ser cuestionada, como de hecho sucedió, ante un colegiado de mayor
jerarquía, el cual estaba compuesto por cinco miembros, frente a tres en la
instancia o grado inferior, y que decidieron que la sentencia carecía de
elementos que fundamenten un pedido de nulidad. Por ello, aun en el supuesto

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TRI a 7 AL CONSTITUCIONAL

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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
de que se hubiese demostrado que el juez cuestionado tuvo, sin mayor margen
de dudas, alguna clase de prejuicio o animadversión, situación no acreditada en
el presente caso, ello no justificaría, por sí sola, la anulación de la sentencia
condenatoria. Por ello, debe desestimarse la demanda en este extremo.

So re las supuestas vulneraciones al derecho de defensa, a probar y del principio


acusatorio como consecuencia del alegado juzgamiento por crímenes de lesa
humanidad

a) Alegatos del demandante

39. El demandante sostiene que la acusación fiscal no comprendía la imputación


relacionada con la comisión de delitos contra la humanidad o delitos de lesa
humanidad, por lo que, al ser condenado por dichos ilícitos, no pudo presentar
alegatos ni medios de prueba idóneos a fin de desvirtuar dicha calificación.
Agrega que, para concluir si los referidos delitos constituyen crímenes de lesa
humanidad, es necesario que se someta al contradictorio la imputación referente
a que existía un ataque generalizado o sistemático contra una población civil
conforme al Estatuto de Roma. Esta situación genera, a su juicio, que la
calificación de los crímenes hayan generado una "situación jurídica agravada",
pues es de público conocimiento que sus solicitudes, ya sea para acceder al
indulto humanitario o al arresto domiciliario, fueron denegadas por haber sido
por crímenes de lesa humanidad. También sostiene que era
ente inadmisible que se le impute crímenes y delitos, pues, además, la
la emitida por la Corte Suprema de Justicia de Chile, a través de la cual
suelve el pedido de extradición, no autorizó la entrega por la comisión de
crímenes de lesa humanidad.

b) Alegatos del demandado

40. La parte demandada esgrime que la calificación de las matanzas de Barrios Altos
y La Cantuta como crímenes de lesa humanidad fue planteada y debatida en el
juicio oral contra el demandante. Además, esta se sustenta en la jurisprudencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la doctrina del Derecho
Penal Internacional, la cual exige que no se desconozcan ni omitan en los
fundamentos de las sentencias aquellos crímenes que cumplen con los requisitos
de la normatividad supranacional. Finalmente, resalta que la condena impuesta
contra el actor fue por los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y
secuestro agravado, delitos precisamente denunciados por la fiscalía, por lo que
los hechos materia de la condena no son distintos de los que fueron objeto de
acusación.

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v, C
A D,&.z
\

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LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI

c) Consideraciones del Tribunal Constitucional

41. El Tribunal Constitucional ha sostenido en reiterada jurisprudencia que el debido


proceso tiene la calidad de ser un derecho "continente". Dicho con otras
palabras, "en su seno alberga un conjunto de subprincipios o derechos que le dan
contenido" (Sentencia 03926-2008-PHC, fundamento 7). En este caso, se
argumenta que el hecho de calificar a los crímenes de Barrios Altos y La
Cantuta como "crímenes de lesa humanidad", ha vulnerado diversas garantías
que integran el referido derecho.

42. El demandante sostiene que la acusación fiscal no giró en torno a su presunta


responsabilidad penal por la comisión de crímenes de lesa humanidad, sino por
el delito de homicidio calificado y otros de naturaleza común, tipificados en el
Código Penal, con lo que se vulneran el principio acusatorio y el derecho de
defensa.

43. Este Tribunal ha precisado que la vigencia del principio acusatorio imprime al
sistema de enjuiciamiento con determinadas características, entre las que se
encuentra la prohibición de condenar por hechos distintos de los que figuran en
la acusación fiscal (Sentencia 04552-2013-PHC, fundamento 5). En este caso,
existen dos motivos por los cuales es posible advertir que el referido principio
no ha sido conculcado: (i) que los hechos sobre los que versó tanto la sentencia
de extradición como la acusación fiscal fueron los mismos que se consideraron
las sentencias cuestionadas; y (ii) que la pena impuesta fue la que se prevé en
ulo 108 del Código Penal, que regula el tipo penal de homicidio
ado.

En relación con el primer punto, del examen del expediente se advierte que la
sentencia que condenó al beneficiario por la comisión de delitos de homicidio
calificado, lesiones graves y secuestro agravado se sustentó tanto en los hechos
expuestos en la resolución emitida por la Corte Suprema de Justicia de la
República de Chile como en la acusación fiscal, lo cual demuestra que no se han
vulnerado ni el principio acusatorio ni el derecho a la defensa. Tal y como lo
expone el propio demandante, el 21 de septiembre de 2007, de conformidad con
lo dispuesto en el tratado de extradición entre Chile y Perú, "se concedió la
extradición "a efectos que sea juzgado en nuestro país por los delitos de
Homicidio Calificado, Lesiones Graves y Secuestro Agravado previstos en los
artículos 108, 121 y 152 del Código Penal peruano, correspondiente a los casos
identificados como Sótanos SIE, Barrios Altos y La Cantuta". El demandante

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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
sostiene que la Corte Suprema de Chile no autorizó su extradición para ser
procesado por crímenes en contra de la humanidad.

5. El Tribunal observa que la Corte Suprema de Chile, al expedir a sentencia de


fecha 21 de septiembre de 2007, concedió la extradición del
11
requerido Alberto Fujimori Fujimori o Kenya Fujimori o Albert Fujimori
Fujimori o Ken Inomoto, con doble nacionalidad peruana japonesa, cédula de
identidad peruana 10553955, pasaporte PC 20986, solicitada por el Gobierno
del Perú, sólo por los capítulos y figuras penales que se señalan:
1°. Por el capítulo denominado "Allanamiento", por el hecho punible descrito
en el artículo 361° del Código Penal del Perú, en relación con el artículo 213 del
Código Penal chileno, en los términos a que se hace referencia en el
considerando décimo noveno;
2°. Por el capítulo denominado "Interceptación Telefónica", únicamente por los
hechos punibles descritos en los artículos 162 y 387 del Código Penal peruano,
en relación con los artículos 161 — A y 239 del Código Penal de Chile,
respectivamente.
El primero, en relación a los hechos delictivos fijados en la consideración
trigésima segunda, cometidos a partir del 20 de noviembre de 1995, en adelante,
fecha de la modificación introducida al Código Penal por la Ley 19.423. El
segundo, de fraude al Fisco, respecto de los hechos descritos en la misma
motivación, cometidos a partir del 28 de julio del año 1990;
3°. Por el capítulo denominado "medios de comunicación", únicamente por los
ibles contenidos en el artículo 387 del Código Penal peruano, en
con el articulo 239 del Código Penal de Chile, por los hechos descritos
nsiderando cuadragésimo quinto;
or el capítulo denominado "Quince millones", únicamente por los hechos
punibles descritos en los artículos 387 y 428 del Código Penal peruano, en
relación con los artículos 239 y 193 N° 4 del Código Penal de Chile,
respectivamente, por los hechos descritos en el considerando sexagésimo;
5°. Por el capítulo denominado "Congresistas tránsfugas", únicamente por los
hechos punibles descritos en el artículo 399 (actual 397) del Código Penal
peruano, en relación con los artículos 250 inciso segundo y 248 bis del texto
punitivo nacional, por los hechos descritos en el considerando sexagésimo
séptimo;
6°. Por el capítulo denominado "Sótanos SIE", únicamente por los hechos
punibles descritos en el artículo 152 del Código Penal del Perú en relación al
artículo 141 del Código Penal chileno, sólo por los secuestros de Gustavo
Gorriti y Samuel Dyer Ampudia, de acuerdo a los hechos descritos en el
considerando octogésimo;
7°. Por el caso "Barrios Altos" y "La Cantuta", únicamente por los hechos
punibles descritos en los artículos 108 y 121 del Código Penal del Perú en
relación con los artículos 391 y 397 del Código Penal chileno, respectivamente,

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CA Dtz

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1311 I' 1
1
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
de acuerdo a los hechos descritos en el considerando nonagésimo tercero;

46. Por otro lado, el Tribunal también observa, de la revisión de la acusación fiscal,
que se imputó al demandante la comisión de los delitos de homicidio calificado,
\ lesiones graves y secuestro agravado mediante la modalidad de "autoría mediata
por dominio de la organización" (acusación, pág. 21). Justamente estos fueron
los ilícitos penales cuyo pronunciamiento precisamente había sido autorizado
para su procesamiento por la Corte Suprema de Justicia de Chile. Esta
imputación obedecía a la existencia de un "aparato de poder estructurado
jerárquicamente en el que la pérdida de proximidad al hecho se compensa por la
medida de dominio organizativo" (acusación, pág. 21). Del mismo modo, la
fiscalía sostuvo que el demandante,

luego de trazar y decidir la política de Estado de combatir la subversión


usando los métodos de guerra de baja intensidad y eliminación de
enemigos, tuvo el dominio de la organización, ya que en esta estructura de
poder organizado, su orden -sin necesidad de recurrir a la coacción o
inducir a error, por la predisposición de los ejecutores- iba
irremediablemente a ser cumplida, sin que sea necesario que el procesado
Alberto Fujimori, se reúna con los ejecutantes, o que se desarrolle un
acuerdo común.

47. Este Tribunal aprecia que el Ministerio Público, en la acusación fiscal, sustentó
la responsabilidad penal en el diseño y materialización de una política de Estado,
orno consecuencia la comisión de los delitos de homicidio calificado,
graves y secuestro agravado. Estas alegaciones pudieron ser refutadas -
ho, lo fueron- por la defensa técnica del recurrente, a fin de desarrollar los
argumentos que respaldaban su inocencia. De este modo, cualquier
consideración adicional, como la de no estar de acuerdo con el título de la
imputación, el grado de responsabilidad penal o la valoración de las pruebas, no
son sino objeciones que corresponden ser dilucidadas en la vía ordinaria.

48. Por otro lado, en lo que respecta al segundo punto, este Tribunal constata que
tanto en la acusación como en las sentencias impugnadas se reconoce
expresamente que los hechos y la sanción penal impuesta se sustentan en la
comisión del delito de homicidio calificado, tipificado en el artículo 108 del
Código Penal. Así, en la resolución de la Sala Penal Especial de la Corte
Suprema de Justicia de la República, se señala que, en la época que se
cometieron los hechos imputados, "estuvo vigente el texto original del artículo
108 del Código Penal que establecía como penalidad conminada para esta clase
de delitos pena privativa de libertad no menor de quince años" (pág. 668 de la
sentencia). Este órgano también precisó que, al no definirse el extremo máximo

19
.,35 ).CA DE‘ p.

TRIB 1W L CONSTITUCIONAL

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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
de la sanción penal, era aplicable, por ser más favorable al demandante
(ultractividad benigna de la ley), lo dispuesto en el artículo 29 del Código Penal,
por lo que debía entenderse que era veinticinco años. De hecho, la Primera Sala
Penal Transitoria, que actuó como segunda instancia o grado confirmó este
criterio al indicar que

la pena fijada al encausado Alberto Fujimori Fujimori o Kenya Fujimori


de 25 años de privativa de la libertad, ha sido determinada bajo los
parámetros previstos en nuestra norma penal, en su extremo máximo
previsto en dicho subtipo penal agravado al momento de los hechos y no
en aplicación del artículo 77 del [Estatuto de la Corte Penal
Internacional] que castiga el mismo delito de asesinato con las penas de
reclusión por un máximo de 30 años y con reclusión a perpetuidad
(Sentencia de la Sala Transitoria, pág. 111).

49. De lo expuesto, se corrobora que la pena que se impuso al recurrente fue por la
comisión del delito de homicidio calificado, el cual, al momento de los hechos,
se encontraba sancionado con un extremo mínimo de quince años y uno máximo
de veinticinco, y no en base a lo dispuesto en el artículo 77 del Estatuto de la
Corte Penal Internacional, el cual sanciona el asesinato con una reclusión no
mayor de treinta arios, o la reclusión a perpetuidad cuando lo justifique la
extrema gravedad del crimen y las circunstancias personales del condenado. Lo
expuesto, entonces, demuestra que no se ha vulnerado el principio acusatorio.

en puede apreciarse, la mención, tanto en la parte considerativa como en


va de la sentencia a "crímenes de lesa humanidad". Tiene, tal y como
salta el pronunciamiento de segundo grado, un carácter declarativo, el cual, a
lo más, proyecta ciertas características a otorgársele al tratamiento del delito
imputado.

51. Lo anterior también comprueba que, contrariamente a lo sostenido por el


demandante, no se han vulnerado los derechos de defensa y a la prueba. Al
respecto, este Tribunal ha sostenido que el contenido constitucionalmente
protegido del derecho de defensa queda afectado cuando, en el seno de un
proceso judicial, "cualquiera de las partes resulta impedida, por concretos actos
de los órganos judiciales, de ejercer los medios necesarios, suficientes y eficaces
para defender sus derechos e intereses legítimos" (Sentencia 4275-2013-PHC,
fundamento 8).

52. El derecho de defensa se encuentra íntimamente vinculado con la prerrogativa de


presentar medios de prueba, pues este último permite que el acusado pueda
construir su argumentación a fin de desvirtuar los cargos que se le imputan. En
20
TRIBUiL CONSTITUCIONAL

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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
este caso, como antes se ha dicho, la condena fue impuesta de conformidad con
los cargos formulados por el Ministerio Público. Esto no hace sino demostrar
1,\ que tuvo la oportunidad de presentar los argumentos y medios de prueba que
estimaba pertinentes para ejercer su derecho a la defensa.

53. Por otro lado, el demandante arguye que la calificación de los delitos como de
"lesa humanidad" le ha impedido defenderse y presentar pruebas en el proceso
penal. De la revisión de las sentencias impugnadas, el Tribunal Constitucional
aprecia que las calificaciones efectuadas por los órganos jurisdiccionales no han
impedido que se puedan presentar todos los argumentos y pruebas que estimara
pertinentes. No estamos, pues, como aquí mismo ya se ha anotado, de un
elemento constitutivo para la determinación de la responsabilidad penal del
recurrente, la cual se sustentó en las diversas pruebas presentadas por el
Ministerio Público y que fueron actuadas y sometidas a la garantía del
contradictorio en el marco del juicio penal seguido en su contra. Así, pues, el
Tribunal considera que la calificación declarativa de "lesa humanidad" a los
delitos atribuidos a Alberto Fujimori Fujimori no fue determinante para que el
demandante, tal como alega, no hubiese podido ejercer su derecho a la defensa.

54. En efecto, la determinación de la responsabilidad penal del recurrente se


sustentó en los diversos alegatos y medios de prueba que, en su momento,
fueron presentados por el Ministerio Público. De este modo, de la propia
cal se deduce que la responsabilidad penal debía evaluarse tomando
que se encontraba

en la cumbre de la organización [...] tenía el control del aparato, por


consiguiente, solo él tenía la capacidad de decidir la ejecución o la no
ejecución del hecho, decisión fundamental que se transmitía a través de la
cadena de mando [...] (página 31 de la acusación fiscal).

55. Estas imputaciones se sustentaban en el hecho de que el expresidente "dispuso el


reconocimiento a algunos oficiales y técnicos de las Fuerzas Armadas por los
eficientes servicios en materia de seguridad nacional, incluyendo entre ellos a
algunos de los miembros [del grupo Colina]", lo cual "garantizaba total
impunidad al ilícito" (página 5 de la acusación fiscal). Fue, entonces, la
situación especial de mando la que sustentó la responsabilidad penal del
recurrente.

56. En tal tenor, este Tribunal estima que la declaración de los delitos por los cuales
se condenó a Alberto Fujimori Fujimori como crímenes de "lesa humanidad" no
fue una razón determinante para comprobar su participación en los hechos

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A
#"‘C

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LIMA

\
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delictivos que se le imputaban. Como ha quedado demostrado en las sentencias
impugnadas, las sanciones se impusieron en estricta aplicación de las
disposiciones contenidas en el Código Penal, en especial de lo regulado en el
1, artículo 108 del referido cuerpo normativo y dentro de los parámetros
habilitados por el procedimiento de extradición precedente (como es, por
ejemplo, el de doble imputación). Como se afirma en el punto 1.2.2 del Capítulo
IV de la Parte Segunda de la sentencia de la Primera Sala Penal Transitoria de la
Corte Suprema, que aclara e ilustra la sentencia condenatoria de primera
instancia, la referencia a los delitos de lesa humanidad tiene carácter
declarativo.

57. Después de todo, estas calificaciones, que son provenientes del Derecho Penal
Internacional y del derecho internacional de los derechos humanos (ver, por
ejemplo: Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, artículo 7; y, del
mismo modo, la sentencia Almonacid Arellano y otros vs. Chile, de 26 de
septiembre de 2006), no sustentan el establecimiento de la responsabilidad penal
o la aplicación de una sanción distinta a las reconocidas en la normatividad
interna. Han sido, sobre todo, remisiones a las obligaciones internacionales
asumidas por el Estado peruano y que han sido establecidas por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, antes que un factor determinante de la
Un criterio similar ha sido asumido por este Tribunal al momento de
si es que el Estado peruano había cumplido o no con los deberes

,Ifffifjol 4 nacionales que dimanan de la Convención Americana sobre Derechos


umanos (Sentencia 04587-2004-PA/TC, fundamento 78, y 00679-2005-PA,
fundamento 53).

58. De ahí que las afirmaciones de la Sala Penal Especial y de la Sala Penal
Transitoria se relacionen más con los deberes internacionales asumidos por el
Estado peruano antes que con una calificación que ostente relevancia para la
imputación de delitos a nivel interno.

59. En consecuencia, no se ha acreditado la vulneración del derecho de defensa, del


derecho a probar ni del principio acusatorio.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere


la Constitución Política del Perú,

HA RESUELTO

1. Declarar IMPROCEDENTE la demanda en el extremo que concierne a la


separación del magistrado César San Martín Castro por la supuesta infracción del

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II t.1IIII
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principio de imparcialidad.

2. Declarar INFUNDADA la demanda en lo demás que contiene.

Publíquese y nofifíquese.

SS.

MIRANDA CANALES
LEDESMA NARVÁEZ
URVIOLA HANI
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
ESPINOSA-SALDAÑA BAR

Lo que cert JCO:

JA T OTÁRO SAN/RUANA
Secretaria Relatora
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FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO ESPINOSA-SALDAÑA


BARRERA

Coincido en el sentido de lo resuelto por la mayoría de mis colegas al respecto, pero


además quiero acompañar algunas precisiones adicionales:

1. El demandante del presente hábeas corpus alega que fue extraditado para ser
juzgado en el Perú por tres delitos; pero que sin embargo, de acuerdo a una
mención hecha en el parte resolutiva de su sentencia condenatoria (y en varias
de la parte considerativa), realmente habría sido condenado en base a otra razón:
la comisión de crímenes de lesa humanidad. Frente a ello, corresponde entonces
analizar qué se entiende por crímenes de lesa humanidad y cuál es el carácter
que tiene la referencia a esos crímenes en el fallo sometido a nuestro análisis.

2. En primer lugar el concepto de "crímenes de lesa humanidad", mencionado por


el Ministerio Público y la parte civil en diferentes incidencias del proceso, no
tienen una tipificación como figura delictiva. Implica en nuestro país una
calificación hecha a ciertos delitos, por considerarlos violaciones graves
generadas en el ejercicio abusivo del poder estatal, y que además, configuran el
incumplimiento de obligaciones internacionales. Ahora bien, conviene aclarar
que, aun cuando estemos en una dinámica de "convencionalización del
Derecho" (en la cual se busca configurar un Derecho común inspirado en lo
señalado por los tratados vigentes, su jurisprudencia vinculante y aquellas pautas
que ya se nos imponen como normas de tus cogen), ello no implica más que
considerar que ciertos delitos, si están previstos como crímenes de lesa
humanidad, tienen una serie de rasgos que deben ser tomados en cuenta
(imprescriptibilidad por ejemplo).

3. Dicho con otras palabras, en el Perú los denominados crímenes de lesa


humanidad no están tipificados como delitos. Lo que existe es que, a propósito
de considerar a ciertos delitos comunes como conductas calificables de crímenes
de lesa humanidad, se predica de ellos determinadas cualidades adicionales. En
este sentido, no se quiebra la doble imputación necesaria para habilitar una
extradición, pues el hoy demandante de hábeas corpus ha sido condenado solo
por los tres delitos por los cuales se concedió su extradición.

4. Resulta entonces importante precisar que un juez(a), mediante su labor


jurisdiccional, no se encuentra habilitado para configurar delitos. Esa es una
tarea que corresponde al legislador(a). Ahora bien, lo que si puede hacer un
juez(a), en una dinámica de convencionalización del Derecho, es declarar que
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI

ciertos delitos comunes, al ser además crímenes de lesa humanidad, merecen y


tienen determinadas cualificaciones adicionales.

5. Este tipo de afirmaciones, sin importar si éstas fueron consignadas en la parte


considerativa o parte resolutoria de una sentencia, tienen únicamente un carácter
declarativo. Dicho con otras palabras, en opinión de quienes hacen esa
referencia, los condenados(as) por los delitos declarados como de lesa
humanidad deberían seguir su condena en base a condiciones que les
corresponde por tratarse de tales, y cuyo cumplimiento, por cierto, no son de
competencia de esos jueces. Dicha declaración, para mayores señas, no
constituye una imputación penal, y por ende, por medio de esta no se deduce la
responsabilidad penal del imputado, ni su relación o nivel de participación en los
hechos investigados, ni determina el quantum de la pena a imponer, etc. Su
establecimiento acarrea consecuencias más bien sobre las condiciones y los
beneficios a invocar, entre las más conocidas.

6. No compete a este Tribunal Constitucional, en el presente proceso, evaluar si la


judicatura ordinaria debe cumplir esta declaración de y cómo debe cumplirse. Lo
que corresponde a este Tribunal, como se afirma también en el voto de la
mayoría, es señalar que es infundado el extremo en el cual se alegaba el quiebre
de la doble imputación por una mención a crímenes de lesa humanidad.

7. A ello solo convendría añadir que, si alguna autoridad actúa de una manera que
no se condice con aquellas cualidades que se derivan de declarar a un delito
común como crimen de lesa humanidad, actuación que podría darse en el plano
de lo fáctico, una lógica consecuencia de encontrarnos dentro de un Estado
Constitucional es que dicha actuación no se encontraría exenta de un eventual
control, por lo menos en sede jurisdiccional, y en base a criterios ya reconocidos
incluso por este mismo Tribunal Constitucional.

S. 1`
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
•c,,k i>1

certifico:

NTILLANA
tora
CIONAL
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VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO BARDÓN DE TABOADA

Discrepo con lo resuelto por la sentencia en mayoría por las siguientes razones:

El expresidente de la República Alberto Fujimori interpone demanda de habeas corpus


por violación al debido proceso, solicitando que se declare nula la sentencia de fecha 7
de abril de 2009, emitida por la Sala Penal Especial de la Corte Suprema.

Dicha sentencia lo condenó a pena privativa de la libertad de 25 años, por considerarlo


autor mediato de los delitos de homicidio calificado y lesiones graves —a los que califi-
có como crímenes contra la humanidad—, y de secuestro agravado.

Fujimori solicita, además, que se declare nula la sentencia de vista de la Primera Sala
Penal Transitoria de la Corte Suprema que confirmó la anterior, y que se ordene nuevo
juicio oral y su inmediata libertad

Fujimori no solicita al Tribunal Constitucional que se le absuelva de los delitos que se le


imputan, sino solo que el Poder Judicial le juzgue nuevamente, respetando el debido
proceso.

No es materia de este proceso, por tanto, evaluar el fondo de —si estuvo bien o mal
fundamentada— la sentencia que condenó a Fujimori sino solo la forma en que —el
proceso a través del cual—ella fue elaborada.

En esencia, Fujimori fundamenta su demanda en dos alegaciones:

• Fue juzgado por delitos distintos a los autorizados por su extradición de Chile y a
los que fueron objeto de acusación fiscal.

• Fue juzgado por jueces parcializados.

Analizaré y evaluaré cada una de ellas por separado.

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I. La extradición y la condena

Alberto Fujimori fue extraditado de Chile a Perú el 22 de setiembre de 2007. Al


país sureño llegó proveniente de Japón el 5 de noviembre de 2005. Su destino
final era el Perú, donde pretendía participar en las elecciones generales de 2006.

2. Poco después de su llegada a Chile, sin embargo, fue detenido por la policía, de-
bido a una orden de captura de Interpol. El gobierno peruano interpuso una solici-
tud de extradición, que fue ampliada y modificada varias veces.

3. Esta solicitud imputó a Fujimori responsabilidad por trece delitos comunes, no de


lesa humanidad, ya que ninguno se subsumía en los tipos recogidos por el Título
XIV-A, Delitos contra la Humanidad, del Libro II del Código Penal.

4. Por demás, este Título fue incluido en el Código recién en 1998 —seis años des-
pués de la comisión de los delitos que fueron objeto de pronunciamiento en la
sentencia que el presente habeas corpus cuestiona. Por tanto, no aplicaba al caso.

5. El juez supremo chileno Orlando Álvarez tramitó la extradición en primera ins-


tancia, y resolvió no concederla. Afirmó categóricamente que no existían pruebas
de la responsabilidad de Fujimori en los delitos que se le imputaban.

6. No obstante, una sala de la Corte Suprema de Chile valoró distinto lo actuado y


consideró que sí existían indicios de prueba suficientes —por lo menos, para siete
de las trece imputaciones. Así, concedió la extradición por tales imputaciones.

7. Todas estas eran, repito, por delitos comunes, incluyendo la referida a su respon-
sabilidad en los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta. La sección pertinente de
la resolución de extradición concluye así:

Atendido lo expuesto en las reflexiones precedentes, se acogerá el pedido de extra-


dición instaurado por el Estado peruano, por las circunstancias referidas en el pre-
sente cuaderno nominado "Barrios Altos — La Cantuta", por los delitos de homicidio
calificado y lesiones, concordándose así con el parecer de la señora Fiscal Judicial.

8. Debido a que la solicitud de extradición no calificó o no pudo calificar tales deli-


tos como de lesa humanidad, dicha resolución tampoco analizó o pudo analizar —
y menos afirmarlo— si los referidos crímenes fueron de lesa humanidad.

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9. La acusación fiscal fue reformulada, cambiando la imputación de coautoría por la


de autoría mediata, pero tampoco alegó que Fujimori hubiera cometido delitos de
lesa humanidad.

10. A pesar de ello, la sentencia del 7 de abril de 2009 condenó a Fujimori por ser au-
tor mediato de delitos de lesa humanidad. En su parte resolutiva o fallo, dice lo
siguiente:

Los mencionados delitos de homicidio calificado y lesiones graves constituyen crí-


menes contra la Humanidad según el Derecho Internacional Penal.

11. Evidentemente, Fujimori fue condenado por delitos de lesa humanidad, ya que el
fallo de una sentencia no puede incluir una "calificación" ajena a la condena y que
no produzca consecuencias jurídicas.

12. De hecho, desde el 2011, el fiscal de la Nación,José Peláez,afirmó, repetidas ve-


ces, que el indulto a Fujimori era un imposible jurídico, ya que había sido conde-
nado por delitos de lesa humanidad.

13. Más importante todavía, en 2013 el presidente de la República, 011anta Humala,


denegó la solicitud de indulto humanitario formulada por Fujimori, argumentando
que había sido condenado por delitos de lesa humanidad.

14. No puede ser que, para denegarle el indulto humanitario, se afirme que Fujimori
fue condenado por lesa humanidad; y, para resolver el presente habeas corpus, se
pretenda negarlo.

15. Aun si se asume que la Sala Penal Especial de la Corte Suprema no quiso utilizar
una escopeta de dos cañones, sino que obró de buena fe, igual debe asumir la res-
ponsabilidad que le corresponde por la sentencia sibilina.

16. Como lo demuestra una búsqueda en Google, no solo Peláez y Humala, sino prác-
ticamente todo el mundo —académicos, medios de comunicación, etc.—, enten-
dieron que a Fujimori lo condenaron a 25 años de prisión por delitos de lesa hu-
manidad.

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17. En honor a la claridad, consistencia, integridad y seriedad que requiere la afirma-


ción del orden constitucional, debe reconocerse que Fujimori fue condenado por
delitos de lesa humanidad.

18. Ahora bien, al condenarse a Fujimori por delitos distintos de los que autorizó su
extradición de Chile, se violó el orden constitucional. El artículo VIII del Tratado
de Extradición entre Chile y el Perú de 1932, entonces y aún vigente, dice:

La extradición acordada por uno de los Gobiernos al otro, no autoriza el enjuicia-


miento y castigo del extraído por delito distinto del que sirvió de fundamento a la
demanda respectiva (...).

19. Dicho Tratado forma parte del derecho nacional, desde que el artículo 55 de la
Constitución Política del Perú afirma:

Los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman parte del derecho nacional.

20. Esta vulneración del debido proceso puede ser objeto de reclamo por Fujimori y
no solo por Chile, ya que su libertad individual fue afectada por ella, y el numeral
1 del artículo 200 de la Constitución dice que el habeas corpus procede:

ante el hecho u omisión, por parte de cualquier autoridad, funcionario o persona, que
vulnera o amenaza la libertad individual o los derechos constitucionales conexos.

2 L Además, vulneró el orden constitucional la inconsistencia entre la acusación fis-


cal, que no incluyó imputación a Fujimori por delitos de lesa humanidad, y la sen-
tencia, que si lo condenó por ellos.

22. Esto también contravino el principio acusatorio y afectó el derecho de defensa de


Fujimori, que no pudo contradecir debidamente los argumentos con los que fue
sustentada la condena.

II. Jueces parcializados

23. Alberto Fujimori alega que los jueces que lo juzgaron, liderados por César San
Martín, no actuaron con la debida imparcialidad. Afirma que el encono que este
le tenía se originaba en su destitución como juez en 1992.

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24. Fujimori dice que habría recusado a San Martín si hubiese sabido de ese encono y
conocido los correos electrónicos que intercambió en 2008 con estudiantes de
posgrado y profesores de la Universidad de Alicante, España.

25. Según Fujimori, dichos correos —revelados después de la sentencia— demues-


tran que esta se construyó partiendo de la presunción de su culpabilidad y se recu-
rrió a la teoría de la autoría mediata para relevarse de la carga de la prueba.

26. Por cierto, los peritajes policiales practicados a los correos no indican que se cam-
biara una sola palabra de ellos, sino solamente que obran en fotocopias mal im-
presas, con anotaciones hechas a mano. El peritaje ampliatorio concluye lo si-
guiente:

[...1 para emitir un pronunciamiento categórico es necesario obtener el documento


original.

27. En el procedimiento que afrontó ante el Consejo Nacional de la Magistratura


(CNM) a raíz de estos correos, San Martín reconoció su existencia, pero alegó que
habían sido adulterados. Sin embargo, no presentó los originales digitales o im-
presos.

28. El CNM no hizo cuestión de estado, argumentando que los peritajes ya habían
descartado la validez de los correos. El considerando 9 de la resolución
130-2016-CNM, de segunda instancia, dice:

[...] los correos electrónicos —que son la base de la denuncia—no son considera-
dos como medios probatorios idóneos, conforme a lo expuesto en la pericia que se
realizó [...]

29. Empero "la pericia que se realizó" en ningún momento descartó tal validez, sino
solo afirmó que "para emitir un pronunciamiento categórico es necesario obtener
el original", para cotejarlo con las fotocopias mal impresas y anotadas a mano.

30. El CNM tampoco consideró que en el expediente obra el parte policial 076-2014-
DIRINCRI-PNP/DIVINDAT-DIE.E2, emitido a raíz de la denuncia penal formu-
lada por San Martín al difundirse los correos. Este dice:

[...] no se cuenta con los mensajes de correos electrónicos originales que se encon-
traban en la cuenta de correo electrónico csanmar,pucn.edu.pe del agraviado, quien

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ha eliminado esta cuenta, originales que son necesarios para todo estudio grafotéc-
nico y determinar si su contenido ha sido adulterado. [itálicas agregadas]

31. Desde que San Martín reconoció la existencia de los correos, alegando solo que
habían sido alterados, a él le correspondía acreditar lo alterado. No solo no lo
hizo, sino que, según este parte, imposibilitó que cualquier otro lo hiciera.

32. La apreciación conjunta de estas actuaciones y omisiones procesales —para no


hablar del interés público evidente y la necesidad de aproximarse a la verdad—
justifica evaluar el contenido de los correos desde una perspectiva constitucional.

33. El correo del 11 de marzo de 2008 —catorce meses antes de la emisión de la sen-
tencia—, que San Martín remitió a Gonzalo del Río Labarthe, dice:

Mis dudas son respecto del titulo de imputación y las posiciones dogmáticas respec-
to de la autoría mediata y la coautoría. Como entender ambas teorías, sobre todo en
la que considero más acertada, de la autoría mediata —me releva de mayores rigores
de prueba— de cara a lo que significan los medios de prueba que anexa la fiscalía y
si en verdad estamos en una línea correcta de juzgamiento. Te pido por favor esto
con urgencia pues de lo contrario se puede joder el tema.

34. Este último respondió:

En relación con esta última forma de autoría mediata, el seminario estima que se
debe asumir la tesis de Roxin que centra el dominio no sobre la persona interpuesta
que ejecuta el delito, sino sobre el aparato de poder dentro del cual está integrado y
cohesionado el ejecutor. Esta teoría ha recibido muchas criticas, pero a los efectos de
lo que se pretende en el caso de AF es la más útil.

35. Así, San Martín solamente buscó cómo sustentar una decisión condenatoria. Esto
atentó contra el principio constitucional de presunción de inocencia, contenido en
el artículo 2, inciso 24, literal e, de la Constitución, que dice:

Toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente


su responsabilidad.

36. Esta norma requiere que el juez parta de la hipótesis de inocencia del acusado, la
que debe contrastar con las pruebas que presenta la fiscalía, para ver si es falsea-
da. San Martín procedió al revés.

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37. Los correos revelan que San Martín intervino incluso en la reformulación de la
acusación fiscal. Ante la ausencia de pruebas, logró cambiar el título de la impu-
tación de coautoría a autoría mediata.

38. El correo que Juan Carlos Sandoval dirige a San Martín dice:

La idea es sacarnos de encima la necesidad de la prueba de las órdenes que bien se


articularon en su momento cuando la Fiscalía cambio su título de imputación. Se
cambio oportunamente el titulo de imputación, puesto que se pretendía llevar ade-
lante la imputación por coautoría, estaba muerto el caso. Bien jugado con mi gente
de la defensora y con los amigos que alertaron a la Fiscalía pues de lo contrario nos
íbamos al traste.

39. El 16 de mayo de 2008, San Martín respondió:

Negro hasta que por fin respondes.


Ya cuñao. Estoy a la espera de tus comentarios "in extensos". Y con lo que más o
menos hayan dicho también el resto del seminario. Es importante eso a fin de no
caminar en vano y hacer las cosas de modo conecto.

40. La materialización de las ideas contenidas en los correos demuestra que San Mar-
tín no solo presidió la Sala que condenó a Fujimori, sino que lideró la elaboración
de la sentencia, a pesar de no ser formalmente el ponente.

41. Facilitó tal liderazgo el hecho de que San Martín fuera uno de los pocos jueces
titulares que intervinieron en el juicio. De los ocho jueces que juzgaron a Fujimo-
ri, cinco eran provisionales. Así, carecían de garantía de continuidad en el cargo.

42. La participación de tantos jueces provisionales se justificó con el argumento de


que no había jueces penales titulares disponibles en la Corte Suprema. Prevaleció
el criterio de la especialidad sobre el de la jerarquía de los jueces.

43. No obstante, el carácter técnico de la administración de justicia no puede ir tan


lejos. A falta de jueces penales, pudieron intervenir jueces constitucionales o civi-
les, pero siempre titulares. Entonces, la Corte Suprema tenía 18 jueces titulares.

44. En el enjuiciamiento de un expresidente de la República, la Corte Suprema debía


brindar las máximas garantías de imparcialidad. Solo podía hacerlo encargándo-
selo a jueces titulares, inamovibles en el cargo.

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Hl. Debido proceso

45. El juicio a Alberto Fujimori no respetó las garantías del debido proceso. Este Tri-
bunal Constitucional no debiera consentirlo. En un Estado constitucional de dere-
cho, todos —incluso los políticos controvertidos—tienen derecho a ello.

IV. Conclusión

Por tanto, considero que debe declararse FUNDADA la demanda y, en consecuencia.


NULA la sentencia de fecha 7 de abril de 2009, emitida por la Sala Penal Especial de la
Corte Suprema, así como la sentencia de vista de la Primera Sala Penal Transitoria que
confirmó la anterior, ordenándose la realización de un nuevo juicio oral al expresidente
de la República Alberto Fujimori, que cumpla con el debido proceso.

S.

SARDÓN DE TABOADA

Ñ
r

e 9edif o:

JANET OTÁRO ,' ANTILLANA


/Secretar Relatora
TRIBUNAL CONST+TUCIONAL

deS
'-

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP. N.º 1937-2006-PHC/TC


LIMA
JOSÉ LUIS MENDIOLA SALGADO

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 30 días del mes de marzo de 2007, el Pleno del Tribunal
Constitucional, con la asistencia de los señores magistrados Landa Arroyo, Gonzales Ojeda,
A Orlandini, Bardelli Lartirigoyen, García Toma, Vergara Gotelli y Mesía Ramírez,
ncia la siguiente sentencia

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don José Luis Mendiola Salgado
contra la sentencia de la Segunda Sala Especializada en lo Penal para Procesos con Reos en
Cárcel de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas 1052, su fecha 11 de agosto de
2005, que declaró improcedente la demanda de autos.

ANTECEDENTES

El recurrente interpone demanda de hábeas corpus con fecha 12 de octubre del 2004
contra la Sala Penal Superior Especializada en Delitos de Tráfico Ilícito de Drogas y la Sala
Penal Especializada -E- en Tráfico Ilícito de Drogas de la Corte Suprema de Justicia de la
República, alegando que la sentencia emitida con fecha 1O de diciembre de 1997, así como
la Ejecutoria Suprema confirmatoria de fecha 23 de enero de 1998, vulneran sus derechos
de defensa, al debido proceso y a la tutela jurisdiccional, en conexión con el derecho a la
libertad individtial. Refiere que las cuestionadas resoluciones se han expedido en el marco
del proceso N. º 65-96, que se le instauró junto con otros por la presunta comisión del delito
de Tráfico Ilícito de Drogas y otros, habiéndosele impuesto la pena de cadena perpetua, no
obstante que la acusación fiscal solicitaba sólo veinte años de pena privativa de libertad,
generándole indefensión e infringiéndose además el principio de congruencia que debe
existir entre la acusación fiscal y el pronunciamiento del tribunal. Manifiesta además que la
Sala Superior demandada lo condenó en virtud del artículo 296 del Código Penal y que la
Sala Suprema al confirmar la pena impuesta, de manera injustificada estableció que la
conducta del recurrente también se encontraba subsumida en los artículos 296-A y 296-B,
I lo que considera injusto. Señala también que se ha vulnerado el principio del juez natural en
.J: la medida en que el proceso ha sido tramitado por un órgano jurisdiccional cuya
/ competencia le ha sido asignada mediante resolución administrativa. Solicita por último
, /se declaren nulas las resoluciones mencionadas.

I
2

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Realizada la investigación sumaria, se tomó la declaración de los vocales superiores


,#~ lazados, doctores Victoriano Quintanilla Quispe, Marco Ventura Cueva y Carlos
~ ~~~ ríguez Ramírez, quienes manifestaron que el proceso mencionado había sido tramitado
¡;j' sujeción al debido proceso, encontrándose la sentencia debidamente motivada. Por su
;!/ rte, los vocales supremos emplazados, doctores Alejandro Rodríguez Medrano, José
/// arlos Bacigalupo Hurtado, Nora Irlanda Oviedo Alarcón de Alayza, Ismael Benigno
fl Paredes Lozano y Luis Hemán Rojas Tazza, manifestaron que no se había vulnerado
derecho alguno del recurrente, ya que basaron su decisión en los medios probatorios
existentes, así como en la legislación vigente aplicable al caso, por lo que solicitaron que se
declare infundada la demanda.

El Octavo Juzgado Especializado en lo Penal de Lima, con fecha 30 de junio de


2005 , declaró improcedente la demanda por considerar que en el presente caso sí se habían
respetado las garantías del debido proceso.

La recurrida confirmó la apelada por considerar que la pretensión del actor debía ser
de conocimiento en la vía ordinaria.

UNDAMENTOS

El demandante afirma que la expedición de las resoluciones mencionadas vulneran su


derecho de defensa, al debido proceso y a la debida fundamentación de las resoluciones
judiciales, alegando que la sentencia y la ejecutoria suprema cuestionadas no toman en
cuenta la acusación fiscal, infringiendo también el principio de congruencia. Además
señala que la ejecutoria suprema confirmatoria carece de motivación al no establecer
cuáles son los hechos que sustentan el aumento de los tipos penales indicados en la
imputación, y que vulnera el principio del juez natural al haber sido procesado por un
órgano jurisdiccional cuya competencia ha sido asignada mediante resolución
administrativa.

2. En lo que respecta a la presunta afectación del princ1p10 del juez natural o juez
predeterminado por ley, este Tribunal ya se ha pronunciado anteriormente sobre el
contenido del precitado derecho. Así, de acuerdo con el criterio adoptado por este
Tribunal [Exp Nº 0290-2002-HC/TC; Exps. N.º 1013-2002-HC/TC y N.º 1076-2003-
HC/TC] , el derecho invocado comporta dos exigencias. En primer lugar, 1) que quien
juzgue sea un juez o un órgano que tenga potestad jurisdiccional, garantizándose, así, la
interdicción de ser enjuiciado por un juez excepcional, o por una comisión especial
creada ex profeso para desempeñar funciones jurisdiccionales, o que dicho juzgamiento
pueda realizarse por comisión o delegación, o que cualquiera de los poderes públicos
pueda avocarse al conocimiento de un asunto que deba ser ventilado ante un órvno
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TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

jurisdiccional. En segundo lugar, 2) que la jurisdicción y competencia del juez sean


predeterminadas por la ley, por lo que la asignación de competencia judicial
necesariamente debe haberse establecido con anterioridad al inicio del proceso,
garantizándose así que nadie pueda ser juzgado por un juez ex post facto o por un juez
ad hoc. Asimismo, que tales reglas de competencia, objetiva y funcional, sean previstas
en una ley orgánica. La competencia jurisdiccional se halla sujeta a una reserva de ley
orgánica, lo cual implica: a) el establecimiento en abstracto de los tipos o clases de
órganos a los que se va a encomendar el ejercicio de la potestad jurisdiccional, y b) la
· 1 li ión de los diferentes órdenes jurisdiccionales y la definición genérica de su
ámbito de conocimiento litigioso. Asimismo, que dicha predeterminación no impide el
establ imiento de subespecializaciones al interior de las especializaciones establecidas
en la ey Orgánica del Poder Judicial, máxime si el artículo 82.28, de la misma Ley
Org' ica de Poder Judicial autoriza la creación y supresión de "Distritos Judiciales,
Sal s de Cortes Superiores y Juzgados, cuando así se requiera para la más rápida y
eficaz administración de justicia".

3. onforme a lo expuesto es de advertirse que en el presente caso no se vulnera el


derecho al juez predeterminado toda vez que si bien la Sala Penal Superior
Especializada en los Delitos de Tráfico Ilícito de Drogas, así como la desactivada Sala
Especializada -E- de la Corte Suprema de Justicia de la República, órganos ante los
cuales se procesó al accionante, habían sido creadas mediante resolución administrativa,
se trata de órganos jurisdiccionales propios del Poder Judicial cuyo ejercicio de potestad
jurisdiccional fue determinado con anterioridad a la iniciación del proceso judicial de
autos, habiendo operado únicamente una subespecialización que no vulnera el orden
competencia! establecido previamente en la Ley Orgánica del Poder Judicial. En
consecuencia, este extremo de la demanda debe ser desestimado.

En lo concerniente a la alegada afectación del principio de congruencia entre la


acusación fiscal y el pronunciamiento definitivo que afecta al derecho de defensa, el
fiscal que en el proceso cuestionadose pronunció de fojas 190 a 246 de autos si bien es
cierto, tal como lo señaló el demandante, solicitó en su caso la pena de 20 años (fojas
240), también es necesario recalcar que la acusación que pesaba sobre el recurrente y
otros procesados se fundamentó en los artículos 296, 296-A, 296-B y 297 inc.1 (tal
como consta de fojas 237 a 238). Es en virtud de dicha imputación que la Sala Superior
emplazada emite sentencia (que obra de fojas 12 a 158), desestimando para el actor la
imputación de los delitos contenidos en los artículos 296-A y 296-B (fojas 67) y
condenando finalmente en base a los artículos 296 y 297 inc.1 . De allí que la Sala
Suprema cuestionada, mediante ejecutoria suprema (que corre de fojas 159 a 188)
confirme la condena impuesta, agregando además que la conducta del agente también
abarca los delitos anteriormente desestimados por el ad quem (tal como se advierte a
fojas 174, 179 y 180). De ello se colige que el pronunciamiento final emitido por el
4

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

órgano jurisdiccional ha tomado como referencia en todo momento la acusación fiscal,


en consonancia con el Principio de Congruencia presuntamente afectado. Por lo tanto,
este extremo también debe ser desestimado .

5. En lo referente a la presunta falta de motivación de la Ejecutoria Suprema cuestionada,


tal como consta de fojas 159 a 188, la resolución en mención establece claramente la
participación del actor en los hechos delictivos, llegando a determinarse en autos que el
procesado juntamente con otros procesados, integraba una organización internacional
cuyo fin era el tráfico ilícito de drogas en grandes dimensiones con conexiones en
México, vinculados, además, con los cárteles de Colombia. De ahí que, en base a los
hechos cometidos así como el grado de participación del recurrente, aspectos que se han
llegado a esclarecer a lo largo del proceso, el órgano jurisdiccional emitió la ejecutoria
confim1atoria de la sentencia, por lo que este colegiado encuentra que la Ejecutoria
Suprema sí ha sido debidamente motivada, razón por la cual este extremo debe ser
desestimado.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la


Constitución Política del Perú

HA RESUELTO

Declarar INFUNDADA la demanda.

SS.

LANDA ARROYO
GONZALES OJEDA
ALV A ORLANDINI
BARDELLI LARTIRIGOYEN~
GARCÍA TOMA
VERGARA
,
GOTELLI
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MESIA RAMIREZ
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