Rechazo de Hábeas Corpus en Caso Medina
Rechazo de Hábeas Corpus en Caso Medina
I
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En L ma, a los 17 días del mes de octubre de 2005, el Tribunal Constitucional en sesión
de P eno Jurisdiccional, con la asistencia de los magistrados Alva Orlandini, Bardelli
Lart rigoyen, Gonzales Ojeda, García Toma, Vergara Gotelli y Landa Arroyo,
pro uncia la siguiente sentencia
I. ASUNTO
Recurso extraordinario interpuesto por doña Magaly Jesús Medina Vela y por don Ney
Guerrero Orellana contra la Resolución de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para
Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, del 6 de julio de
2005, que declara infundada la demanda de hábeas corpus de autos.
11. ANTECEDENTES
a. Demanda "-.
Con fecha 31 de mayo de 2005, los recurrentes interponen demanda de hábeas
corpus contra los miembros de la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte
Suprema, señores Robinson Gonzáles Campos, José María Balcázar Zelada, Pastor
Barrientos Peña, César Vega Vega y Hugo Príncipe Trujillo, solicitando que se
declare la nulidad del proceso penal seguido en su contra hasta la fase de
instrucción.
Sostienen que acuden al hábeas corpus porque se configura la violación del derecho
a la libertad personal por haberse negado la tutela procesal efectiva cuando se
vulnera su derecho a la probanza y a la defensa. Consideran que tales transgresiones
se produjeron a través de las tres resoluciones judiciales firmes en el proceso penal
seguido en su contra (las expedidas en el 2003 por el Trigésimo Noveno Juzgado
Penal, en el 2004 por la Sexta Sala Penal Superior y en el 2005 por la Primera Sala
Penal Suprema Transitoria).
Expresan que se contraviene su derecho a probar puesto que, habiendo presentado
testi~nia. les (tanto del asesor legal del canal como del administrador del mismo),
nunc fueron admitidas ni rechazadas por el juez. La importancia de tales medios se
centra a en que, antes de emitir el reportaje materia del proceso penal que se siguió
en su con ra, ellos fueron asesorados por abogados, los cuales les aseguraron que no
se afectaba el derecho a la intimidad de la 'vedette' con la emisión del mencionado
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La demanda de hábeas corpus fue presentada por doña Magaly Jesús Medina Vela y
por Ney Guerrero Orellana y la dirigen contra los vocales de la Primera Sala Penal
Transitoria de la Corte Suprema, señores Robinson Gonzáles Campos~:· )~~é María.
cázar Zelada, Pastor Barrientos Peña, César Vega Vega y Hugo Príndpe'Trujillo. •
El a to lesivo se refiere a la expedición de la Resolución en el Recurso de Nulidad
N.º 301-04, de fecha 28 de abril de 2005, en la cual se declara no haber nulidad en
la s ntencia de fecha 4 de junio de 2004, la misma que condena a los demandantes a
cua ro años de pena privativa de la libertad, suspendida condicionalmente por el
té ino de tres años, por la comisión del delito contra la libertad- violación de la
in midad.
~ P, titorio constitucional
Los demandantes alegan la afectación de los derechos constitucionales a la tutela
procesal efectiva (artículos 139º, inciso 3, de la Constitución, y 4° del Código
Procesal Constitucional) -en correspondencia con la libertad personal (artículo 2°,
inciso 24, de la Constitución)- , en lo referido al derecho a probar (artículo 139º,
inciso 3, de la Constitución) y al derecho a la defensa (artículo 139º, inciso 14, de la
Constitución).
Sobre la base de esta vulneración, solicitan lo siguiente:
- Nulidad del proceso penal hasta la fase de instrucción a fin de que se les permita
probar el hecho postulado como defensa material.
- Nulidad del proceso penal hasta la fase de instrucción a fin de que el juez penal
en la sentencia se pronuncie sobre el argumento de defensa técnica.
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IV. UNDAMENTOS
~ 1
1. Según la Constitución, todo acto u om1s1on que vulnere o amenace la libertad
personal o algún derecho conexo a ella amerita la presentación de una demanda de
hábeas corpus por quien se sienta afectado (artículo 200º, inciso 1). Y, tal como lo
prescribe el Código Procesal Constitucional, se considerará como derecho conexo a
la libertad personal el referido a la tutela procesal efectiva (artículo 4º).
Por tal razón, es pertinente que se plantee la presente demanda de hábeas corpus
sobre la base de una supuesta vulneración del derecho fundamental a la tutela
procesal efectiva de los demandantes, por lo que este Colegiado se encuentra
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El principal argumento que sostienen está referido a la independencia que debe tener
todo juzgador a la hora de resolver un proceso. Sobre la base del artículo 139º,
inciso 2 de la Constitución (que garantiza la independencia en el ejercicio de la
función jurisdiccional), aducen que no puede aceptarse que un juez pueda emitir
juicios de valor sobre las partes de un proceso.
Sin embargo, debe anotarse que, como derecho fundamental, también los principios
de la función jurisdiccional tienen límites. Por ello, es necesario determinar si en los
procesos de hábeas corpus existe alguna restricción referida a tal principio, pues
sól así se justificaría que se haya determinado la imposibilidad de la inhibición de
1 magistrada.
1
Escrito del abogado de los demandantes del hábeas corpus (fs. 142, 43 del Expediente).
2
Sentencia del Decimotercer Juzgado Penal de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 165 del
Expediente).
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.
'
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Como segundo tema, debe precisarse qui se considera como una resolución firme.
Ello porque los recurrentes alegan criterios que implicarían una grave desatención
respecto a cuáles son los fallos judiciales que pueden ser materia de un proceso
constitucional.
A su entender, cada una de las tres resoluciones emitidas en el proceso penal que se
siguió en su contra (sentencia condenatoria, sentencia confirmatoria y sentencia no
anulatoria) tienen la condición de firmes 3 • Sin embargo, han interpuesto el hábeas
corpus tan sólo contra la última de ellas.
Corresponde, entonces, dejar sentado con claridad qué habrá de entenderse por
'resolución judicial firme'; más aún si de una explicación errada puede concluirse
3
Claramente establecido en la Demanda de hábeas corpus (fs. 7 del Expediente).
''
7
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que contra cualquier sentencia judicial se podría interponer una demanda de este
tipo, desnaturalizando la función de control constitucional de este Colegiado, que
quedaría convertido en una instancia judicial más.
Con relación a ello, es un hecho sin duda significativo que la jurisdicción ordinaria,
cuando resuelve un proceso constitucional -y así ha sucedido en el presente hábeas
corpus- enfatice que se ha respetado irrestrictamente el derecho a la tutela procesal
efectiva aduciendo, casi siempre invariablemente, la regularidad en la tramitación
del proceso. No se hace uso de argumentos constitucionales, sino, tautológicamente,
de fórmulas propositivas que reiteran que el cuestionado es un proceso regular que,
precisamente, está siendo criticado por el supuesto incumplimiento irrestricto de su
regularidad.
En el caso de autos, los vocales demandados señalan que la causa penal la
resolvieron dentro de los límites y formalidades que señala la Ley Orgánica del
gr
8
Poder Judicial4 , que su decisión es correcta desde el punto de vista sustantivo penal 5 ,
y que no han violentado derecho o garantía constitucional alguno que amenace la
libertad6 . Adicionalmente, manifiestan que
Este fallo fue recurrido (respeto a la pluralidad de instancias)\ fl l',caso llegf> .hasta la
~-
Corte Suprema, de modo que tampoco se produjo la afectación a la 'defensa procesal'
como lo denomina la contraria. Pese a ello, ¿cuál es su pretensión?: ¡la nulidad del
proceso! ¿No existe acaso el recurso previsto en el ordenamiento procesal ordinario?
¿No han hecho valer, los demandantes, los medios impugnatorios contra las
sentencias? 7 •
De ello que se puede observar que, tanto los demandados como los1 juzgadores
judiciales han determinado que no se ha afectado de la tutela procesal efectiva por
considerar que el proceso ha sido llevado de manera regular, respetándose el
derecho a la defensa o la pluralidad de instancias. Sin embargo, no se realiza
JÍ; argumentación alguna del por qué el examinador llega a esta conclusión.
7 1O. Según el artículo 139º, inciso 5, de la Constitución, toda resolución que emita una
instancia jurisdiccional (mandato que no se restringe a los órganos del Poder
Judicial, sino también a toda entidad que resuelva conflictos, incluido el Tribunal
Constitucional) debe estar debidamente motivada. Ello significa que debe quedar
plenamente establecida a través de sus considerandos, la ratio decidendi por la que
4
Toma de declaración de los vocales supremos, señores Pastor Adolfo Barrientos Peña (fs. 119
del Expediente), Hugo Príncipe Trujillo (fs. 123 del Expediente) y José María Balcázar Zelada (fs.
126 del Expediente).
5
Toma de declaración de vocal supremo César Javier Vega Vega (fs. 125 del Expediente).
6
Toma de declaración de vocal supremo Robinson Octavio Gonzales Campos (fs. 122 del
Expediente).
7
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 160 del Expediente).
8
Sentencia del Decimotercer Juzgado Penal de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 166,
167 del Expediente).
9
Sentencia de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Reos Libres de la Corte Superior de
Justicia de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 231 b, 232 del Expediente).
',, 18 (
se llega a tal o cual conclusión. Pero una resolución, como la que se observa en el
proceso constitucional que se está resolviendo, en que no se precisan los hechos, el
derecho y la conducta responsable, ni tampoco se encuentra razón o explicación
alguna del por qué se ha resuelto de tal o cual manera no respeta las garantías de la
tutela procesal efectiva. La debida motivación debe estar pre~r.PJ:~ . en toda resolución
que se emita en un proceso. Este derecho implica que cualqtl.iéidecisión•cuente con
razonamiento que no sea aparente o defectuoso, sino que exponga de manera
lara, lógica y jurídica los fundamentos de hecho y de derecho que la justifican, de
anera tal que los destinatarios, a partir de conocer las razones por las cuales se
decidió en un sentido o en otro, estén en la aptitud de realizar los actos necesarios
para la defensa de su derecho. El derecho a la motivación es un presupuesto
fundamental para el adecuado y constitucional ejercicio del derecho a la tutela
procesal efectiva.
Además de considerarla como principio y garantía de la administración de justicia,
este Colegiado ha desarrollado su contenido en la sentencia recaída en el Expediente
N.º 1230-2002-HC/TC, donde se precisó que lo garantizado por el derecho es que la
decisión expresada en el fallo o resolución sea consecuencia de una deducción
razonada de los hechos del caso, las pruebas aportadas y su valoración jurídica.
Además, en la sentencia recaída en los Expedientes N. 0 0791-2002-HC/TC y N.º
1091-2002-HC/TC, se afirmó, entre otras cosas, que la motivación debe ser tanto
suficiente (debe expresar por sí misma las condiciones que sirven para dictarla y
mantenerla) como razonada (debe observar la ponderación judicial en tomo a la
concurrencia de todos los factores que justifiquen la adopción de esta medida
cautelar). Lamentablemente, nada de esto se cumple en las resoluciones emitidas en
los órganos jurisdiccionales que han resuelto el presente hábeas corpus, puesto que
ni siquiera se ha respondido a las pretensiones de los recurrentes.
Aparte de la violación de la debida motivación, no puede permitirse ligerezas de este
tipo en un Estado social y democrático de derecho, máxime si la vigencia efectiva
de los derechos constitucionales es el fin esencial de los procesos constitucionales,
tal como lo señala el artículo II del Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional.
En tal sentido, tampoco puede considerarse como adecuado razonamiento de la
judicatura de que no pueda criticarse lo resuelto en el Poder Judicial por estar dentro
del marco de las atribuciones judiciales. No puede alegarse tal inexistencia de
violación sin que se desvirtúen específicamente los argumentos que los recurrentes
alegan. Responder judicialmente de esta manera significa confeccionar en la
sentencia un simple eufemismo procesal. No puede aceptarse que, al momento de
administrar justicia, se señale que no existe vulneración a la tutela judicial efectiva
porque se observa la existencia de un indeterminado 'proceso regular', sin que se
explique por qué ni cómo éste es 'regular', pues es justamente esta 'regularidad' la
que está siendo materia de control por la judicatura constitucional, y una falta de
respuesta motivada al respecto constituye un ejercicio contrario a la función de
administrar justicia. Quien demanda debe demostrar la irregularidad (máxime si se
toma en cuenta la ausencia de etapa probatoria en los procesos constitucionales
prevista en el artículo 9º del Código Procesal Constitucional), y quien sentencia,
' ,,
10
11. Por ello, es necesario que este Colegiado analice cada uno de los argumentos
vertidos por los demandantes respecto a la vulneración de la tut~laiprocesal efectiva
en el proceso penal seguido en su contra, básicamente en la seritertbia emitida.por la
Corte Suprema. '
El estudio concreto de las dos violaciones aducidas (falta de análisis de las pruebas o
carestía de observación de los medios de defensa) podrá franquear una conclusión
conveniente respecto a lo pedido por los demandantes. Si el requerimiento es
aceptable, podrá declararse fundada la demanda, sin que ello signifique una
intrusión en los fueros judiciales. Pero si, por el contrario, lo solicitado tiene por
finalidad concretar una artimaña jurídica, no sólo se podrá declarar infundada la
demanda, sino que incluso se podría tratar de poner un coto a ejercicio procesales
abusivos de este tipo.
Pero lo que no puede permitirse -conviene insistir-, es que sin que se efectúe un
análisis de fondo se llegue a conclusiones apresuradas que no hacen bien al
fortalecimiento de la justicia en el país. Por ende, debe responderse directamente y
con exactitud cada uno de los argumentos esgrimidos por los demandantes.
2. Los recurrentes alegan que durante el desarrollo del proceso penal en que se les
sanciona por su responsabilidad en el delito de violación de intimidad, se ha
vulnerado su derecho a probar:
Cuando en las instructivas negamos la imputación de delito de violación de la intimidad,
postulamos como defensa material el hecho del asesoramiento legal en la realización del
trabajo periodístico de las Prostivedettes, incluso sefíalando los nombres de los
abogados que nos brindaron la opinión jurídica. Técnicamente ofrecimos medios de
investigación o pruebas testimoniales que debieron ser admitidos y actuados por el Juez
Penal respetando nuestro derecho a probar'º.
s decir, aducen que ofrecieron medios probatorios pero que en el Poder Judicial
tales no sólo no fueron analizados correctamente, sino que, peor aún, no fueron
admitidos o fueron rechazados. En ello radicaría la principal vulneración del
derecho a la tutela procesal efectiva. Frente a ello, la Procuraduría Pública del Poder
Judicial señala que no existe vulneración alguna respecto a este derecho, sino que
una argumentación de este tipo lo que refleja es un interés para que nuevamente se
evalúen los aspectos de fondo de la responsabilidad penal 11 •
Entonces, para determinar con claridad la existencia de la violación a la probanza, se
debe analizarse específicamente cuál es el contenido constitucionalmente protegido
10
Demanda de hábeas corpus (fs. 13 del Expediente).
11
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 158 del Expediente).
,,,
11
§J. El sentido constitucional del derecho a la prueba ... ':? !' '
r:·r ., .
13. El derecho a probar es uno de los componentes elementales deloerecho a·fa tutela
ocesal efectiva, pues, como ya lo ha señalado este Tribunal en la sentencia del
E ediente N.º 010-2002-AI/TC, constituye un elemento implícito de tal derecho.
Po ello, es necesario que su protección sea realizada a través del presente proceso
co stitucional.
C mo se ha destacado, la tutela procesal efectiva está consagrada en la Constitución
y en el Código Procesal Constitucional, y su salvaguardia está relacionada con la
ecesidad de que, en cualquier proceso que se lleve a cabo, los actos que lo
onforman se lleven a cabo en los cauces de la formalidad y de la consistencia,
propias de la administración de justicia. Es decir, se debe buscar que los justiciables
no sean sometidos a instancias vinculadas con la arbitrariedad o los caprichos de
quien debe resolver el caso. El derecho a la tutela procesal efectiva se configura,
entonces, como una concretización transversal del resguardo de todo derecho
fundamental sometido a un ámbito contencioso. Por ello, según lo señala la
sentencia del Expediente N.º 200-2002-AA/TC, esta tutela:
( ... ) implica el respeto, dentro de todo proceso, de los derechos y garantías mínimas con
que debe contar todo justiciable, para que una causa pueda tramitarse y resolverse en
justicia. Tal es el caso de los derechos al juez natural, a la defensa, a la pluralidad de
instancias, acceso a los recursos, a probar, plazo razonable, etc.
En este esquema, una de las garantías que asiste a las partes del proceso es la de
presentar los medios probatorios necesarios que posibiliten crear la convicción en el
juzgador de que sus argumentos son los correctos. De esta manera, si no se autoriza
la presentación oportuna de pruebas a los justiciables, ¿se podrá considerar
aniparada la tutela procesal efectiva? Todo hace indicar que ello sería imposible.
Sólo con los medios probatorios necesarios, el juzgador podrá sentenciar
adecuadamente. Por ello, la ligazón entre prueba y tutela procesal efectiva es
i eluctable: la primera constituye un derecho-regla de la segunda; una verdadera
arantía de su ejercicio.
16. Para lograr este cometido, se debe partir del derecho que engloba a la prueba. Es el
derecho a la tutela procesal efectiva, uno que también debe ser determinado
correctamente en el terreno constitucional. La vulneración del contenido
constitucionalmente protegido de la tutela procesal efectiva no puede ser
identificada con cualquier irregularidad procesal, si es que ella implica una
infracción de las garantías cardinales y primordiales con las que debe contar todo
justiciable. Por ello, atañe a este Colegiado restringir la protección de la tutela
13
12
Demanda de hábeas corpus (fs. 15 del Expediente) .
' ,, &¿ I
14
~in
cambiar el sentido de la presente resolución al estar acreditada la manera provocada,
vejatoria e innecesaria con la que se ha actuado (malicia calificada) 14 •
15
De lo expresado, queda claro que se tiene que determinar si un juez como el del
proceso penal está en la capacidad de considerar una prueba como inútil, y si ello
termina vulnerando, o no, el derecho a la prueba por parte de los demandantes.
20. Tanto porque los juzgadores no admiten una prueba postulada, como porque la
califican como inútil, los recurrentes han considera;do' que la vul,p.eración alegada se
entra en que, a su entender, se les impidió invocar una circ~fistancia de la pena
ivilegiada, la del error de prohibición vencible, figura prevista en dos normas del
ódigo Penal: los artículos 14º, último párrafo, y 21 º 17 . Este Colegiado debe insistir
n que no es objeto de la presente sentencia señalar si, en efecto, el error de
rohibición se encontraba debidamente acreditado en autos, sino tan sólo determinar
si la omisión de consentir el recibo de determinadas testimoniales constituye una
vulneración del derecho a la prueba.
Ahora bien, lo que buscaron atacar los propios actores con esta postulación
probatoria, según ellos mismos afirman, era el establecimiento de su inculpabilidad.
Este principio, si bien no se encuentra reconocido expresamente en la Constitución
(de forma tácita se presenta en el artículo 2°, inciso 24, acápite e), se trata de uno
implícito que limita la potestad punitiva del Estado.
17
Demanda de hábeas corpus (fs. 38 del Expediente).
18
BACIGALUPO, Enrique. Derecho Penal - Parte General. Lima, Ara, 2004. p. 160
19
ZAFFARONI, Eugenio Raúl. Derecho Penal - Parte General. 2ª Ed. Buenos Aires, Ediar, 2002. p.
728.
16
Tal como se puede observar, para que la que prueba ofrecida por un inculpado tenga
grado de eficacia tal que pueda ser admitida en un proceso, debe presentar
elementos de juicio irrebatibles a la luz de la responsabilidad penal atribuida.
23. Como premisa básica, la presentación de testimoniales por parte de los querellados
resulta ser una prueba inútil. Ella en sí misma no permite establecer la existencia o
inexistencia del hecho que se pretende probar o verificar con su ofrecimiento o
actuación, que es, finalmente, la capacidad de reacción normativa y la
intemalización de la norma por parte del sujeto.
Justamente, se ha señalado que la prueba del error de prohibición versa:
( ... ) sobre si el sujeto es responsable de la ausencia de motivación conforme a derecho
( ... ). A esa conclusión difícilmente puede llegarse a partir de una prueba directa distinta
de las propias manifestaciones del acusado, de modo que si el propio sujeto invoca
17
error, sólo una manifiesta contradicción a partir de máximas de experiencia puede hacer
decaer su propia declaración al respecto ( ...)2°.
25. Un último punto al respecto. El delito por el que fueron sentenciados los recurrentes
en la querella por delito contra la intimidad, está prescrito claramente en el artículo
154º del Código Penal:
20
PEREZ DEL VALLE, Carlos. Estudios sobre la independencia judicial y el proceso penal. Lima,
Grijley, 2005. pp. 164, SS.
21
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005).
18
26. Para que los medios probatorios sean admitidos deben ser presentados en su
oportunidad. Ante ello, este Tribunal considera necesario efectuar un análisis de la
presunta vulneración del derecho a la prueba respecto de los presupuestos necesarios
para que el medio probatorio ofrecido sea admitido.
El derecho a que se admitan los medios probatorios, como elemento del derecho de
prueba, no implica la obligación del órgano jurisdiccional de admitir todos los
medios probatorios que hubieran sido ofrecidos.
/
En principio, las pruebas ofrecidas por las partes se pueden denegar cuando importen
pedidos de medios probatorios que no sean pertinentes, conducentes, legítimos o útiles,
así como manifiestamente excesivos 22 .
En tal sentido, es imperioso que se realice un análisis de cuál es el rol que cumple el
medio probatorio, ya que así se podrá determinar, entre otras cosas, si el momento
en que fue postulado era el que correspondía según las normas procesales sobre la
materia.
22
SAN MARTÍN CASTRO, César. Derecho Procesal Penal. 2ª ed. Lima, Grijley, 2003, p. 817.
19
ella cuando tendrá lugar su actuación. Pero, ¿cuándo se presentó el medio probatorio
en el proceso penal seguido contra los querellados?
aliz das. De lo que se puede observar de ellas es ;que,; básicam~nte, lo que los
ntes señalan son datos necesarios para ejercer su derecho á-'la.''defensa. Nada
n su declaración, los dos coinculpados coincidieron en señalar que:
( ... ) luego de consultar con los asesores internos legales del canal encabezados por el
doctor Leopoldo Valdez, quien a su vez realizó una inter consulta con el asesor legal
externo del canal, el doctor Rolando Souza, luego de recibida la asesoría legal necesaria
para evitar que violemos algún tipo de ley, decidimos emitir el informe 23 .
Como acto probatorio de parte destinado a demostrar la verdad de los hechos que
forman mi defensa material, aporto los siguientes medios probatorios: l.- Medios
probatorios: a) La declaración testimonial de don Emilio Leopoldo Valdez Castafieda
( ...) b) La declaración testimonial de don Mendel Percy Winter Zuzunaga ( ... ). 2.-
Significado probatorio del acto de defensa.- El objeto de los testimonios ofrecidos tiene
por finalidad acreditar que dado el interés público de la investigación periodística que
motivó la difusión del informe se decidió emitirlo al aire previa consulta con el
apoderado especial del canal y abogados externos de la Compafiía Latinoamericana de
Radiodifusión S.A. 24 •
De esta forma se consolida la idea de que existe un medio probatorio ofrecido por
los demandantes que debió ser observado por el juzgador penal recién a partir del 12
de mayo de 2003 .
Entonces, pese a que, según la normatividad procesal penal, en el proceso penal de
autos el plazo para postular medios probatorios (la comparecencia de testigos es uno
e ellos) era antes de la audiencia realizada el día 28 de enero de 2003, recién se
realizó el pedido casi cinco meses después. Del propio escrito de demanda fluye que
los accionantes realizaron el ofrecimiento probatorio -cuya inadmisión y
consiguiente imposibilidad de actuación se cuestiona- fuera del plazo establecido
por ley, perdiendo así toda oportunidad para ofrecer dicho medio probatorio, ya que
las testimoniales, de haber sido ofrecidas, debieron haber sido actuadas en la misma
audiencia en la que el juez examinó a los querellados.
23
Instructivas de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 62 del Expediente) y de
Ney Edgardo Guerrero Orellana, del 28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente).
24
Escrito N. º 25 de la defensa, recibido el 12 de mayo del 2003 (fs. 71, 72 del Expediente).
' .
21
30. Además de aducir la violación del derecho a la prueba, los recurrentes refieren que,
en el proceso penal seguido en su contra, se ha afectado su derecho a la defensa,
precisando los siguientes motivos:
Desde la fase de instrucción del proceso penal hemos alegado como argumento de
defensa técnica la atipicidad del hecho por el que se nos atribuye ser autores de delito
contra la intimidad, porque los actos de prostitución clandestina, por ser ilícitos, no se
encuentran dentro del ámbito de protección del bien jurídico intimidad. Este argumento
de defensa técnica no ha sido tratado o considerado en las sentencias dictadas en las 3
instancias de la causa penal ( ...)25 .
25
·• Demanda de hábeas corpus (fs. 43 del Expediente).
9¡
22
El principio de no ser privado del derecho de defensa en ningún estado del proceso( ... ).
32. Teniendo en cuenta tales dispositivos, conviene preguntarse cuándo se produce una
violación del derecho de defensa. Ello ocurrirá cuando una persona no logra ofrecer
a quien la juzga los elementos necesarios para desvirtuar una acusación en su contra
o para afirmar que tiene la razón en lo que alega. Pero no todo acto que imposibilita
un correcto uso de la defensa produce un agravio al derecho.
A colación de lo expuesto, el Tribunal Constitucional español ha señalado, como
parte de la Sentencia N.º 237/1999, que
26
Sentencia de primera instancia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.° 396-2001 (fs. 80 del Expediente).
27
Recurso de agravio constitucional en el proceso de hábeas corpus (fs. 250, 251 del Expediente).
' . ¡oc?
23
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. .-·.,-/)':.,
sea equiparable cualquier expectativa de un peligfo .. o riesgo U..). Por ello hemos
hablado siempre de indefensión ' material' y no formal, para la-~ oual resulta necesaria
pero no suficiente la mera transgresión de los requisitos configurados como garantía,
siendo inexcusable la falta de ésta, cuando se produce de hecho y como consecuencia de
aquélla. Puestas así las cosas en su punto final, parece claro que la omisión denunciada,
podría ser reprochable en el plano de la legalidad y con efectos quizá en otros ámbitos,
pero está desprovista de trascendencia constitucional para considerar enervada o
debilitada la efectividad de la tutela judicial.
r ende, queda claro que también corresponde determinar si lo que están alegando
demandantes se puede considerar como una forma de vulneración del derecho
ndamental a la tutela procesal efectiva.
33. ara comprobar la vulneración de la defensa técnica, los recurrentes solicitan que
/este Colegiado reexamine el criterio vertido por el órgano jurisdiccional respecto al
carácter de la prostitución clandestina, presumiendo que sólo así se podrá determinar
que no existe violación de la vida privada si existe un ilícito de por medio.
Ante ello, este Colegiado reitera el pleno respeto de la independencia judicial al
momento de resolver, de modo que únicamente determinará si los juzgadores
observaron, o no, los argumentos de defensa presentados. No se pronunciará ni
emitirá reflexión alguna respecto a lo que decidió la Corte Suprema en este caso,
puesto que ello implicaría que resuelva como una instancia judicial ordinaria.
Cabe resaltar que según el artículo 138° de la Constitución,
La potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por el Poder Judicial a
través de sus órganos jerárquicos con arreglo a la Constitución y a las leyes( ... ).
Una norma de este tipo sólo puede significar respeto pleno de las resoluciones
judiciales y que ningún otro órgano puede afectarlas, ni siquiera el Tribunal
Constitucional, a no ser que haya vulneración de algún derecho fundamental,
situación en la cual la proscripción prevista en el segundo párrafo del artículo 139º,
inciso 2 de la Norma Fundamental cedería ante la posibilidad de interponer una
demanda de algún proceso constitucional, según lo permite el artículo 200º.
Ahora bien, a grandes rasgos y prima facie, lo que se advierte es que en las tres
sentencias emitidas en el Poder Judicial sí se observaron los argumentos de defensa
P, o no se creyó conveniente asumirlos como válidos para resolver el caso. En cada
a de las instancias, los juzgadores establecieron que era irrelevante averiguar la
existencia de prostitución ilegal, pues ello no era objeto de juzgamiento, lo que en
cierta forma ha terminado confirmando que en su criterio la vida privada de las
personas no tiene relación alguna con la finalidad con la que realizan sus actos.
34. Pese a lo que se acaba de determinar, este Colegiado reseñará algunos parámetros
constitucionales sobre los derechos que estuvieron en juego en el proceso judicial
penal sometido a control constitucional, por ser ello necesario en virtud de la
profilaxis interpretativa que corresponde al Tribunal Constitucional en su calidad de
órgano supremo de interpretación de la Norma Fundamental (artículo 1º de la Ley
Orgánica del Tribunal Constitucional). Ello no significa que se está volviendo a
¡0/
' .
24
resolver sobre el caso del fondo, sino únicamenteé·que ''se analiz"1"á la decisión
judicial en el extremo planteado en la demanda, toda vei que sólo.a_¿fSe desvirtuará,
o validará, la tesis esgrimida por los recurrentes, además de ··sentar las bases
conceptuales para el estudio de derechos fundamentales poco desarrollados
jurisprudencialmente.
Asimismo, se pondrá énfasis en que los jueces, como miembros partícipes del
Estado, deben cumplir con las obligaciones que la propia Constitución reconoce en
el artículo 44º: una de ellas referida a garantizar la plena vigencia de los derechos
humanos. Frente a ello, al ser el órgano de control de la Constitución, según lo
previsto en el artículo 201 º de la propia Norma Fundamental, este Tribunal está
capacitado para resguardar el respeto de los derechos fundamentales de las personas.
En los siguientes puntos, se tratará de insistir en el contenido constitucionalmente
protegido de los derechos fundamentales a la información y a la vida privada, para
que a partir de allí se pueda realizar un juicio de ponderación respecto al vídeo
propalado en el programa Magaly TV. Gracias a este estudio, se determinará en el
último extremo y dentro de los márgenes que impone la presente demanda de hábeas
corpus, si hubo, o no, vulneración del derecho a la defensa técnica.
35. Sólo se podrá analizar la supuesta afectación del derecho a la defensa de los
recurrentes, si previamente se ubica correctamente el reconocimiento judicial de la
existencia de prostitución en la relación entre derechos fundamentales de los
querellados y la querellante.
Al respecto, los recurrentes buscaron ejercer, al momento de emitir el reportaje
mencionado, su derecho a la información. Sin embargo, a partir de un inadecuado
ejercicio de éste, el Poder Judicial determinó su responsabilidad por la afectación de
la vida privada, toda vez que ésta aparece como un límite a tal derecho. Pero, ¿qué
habrá de entenderse por derecho fundamental a la información?
Constitucionalmente, se ha previsto que toda persona puede emitir las noticias que
considere pertinentes, configurándose lo que se conoce como el derecho a la
información. En tal sentido, en el artículo 2º, inciso 4, se ha admitido la existencia
del derecho a la libertad de información. Además, la Declaración Universal de
erechos Humanos, en su artículo 19º, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, en su artículo 19º, inciso 2, la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, en su artículo IV, y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en su artículo 13 º, inciso 1, reconocen el derecho a la investigación,
recepción y difusión de las informaciones.
Como todo derecho fundamental, la información posee un elemento constitutivo que
le da sentido a su tutela constitucional, componente conocido como su contenido
~.·
esencial, concepto cuyo desarrollo se puede encontrar en la sentencia del Expediente
N. º 0050-2004-AI/TC y otros, donde se darrolla una idea institucional del mismo.
En el caso de la información, y tal como se ha desarrollado en la sentencia del
Expediente N. 0 0905-2004-AA/TC, su contenido esencial se encuentra en la
25
37. La vida privada de las personas es un límite válicr~d~i derecho a la información. Por
ello, corresponde fijar algunos contenidos básicos del primé-ro de los derechos
mencionados con el fin de controlar jurisdiccionalmente el segundo.
Lo importante de dotar de un contenido constitucionalmente protegido a la vida
privada en el presente caso se centra en que los recurrentes aseveran que la violación
a su derecho a la tutela procesal efectiva, en el sentido de derecho a la defensa
técnica, se basa en una consideración equívoca. Debe determinarse, por tanto, si
dentro del derecho a la vida privada se puede dejar de abrigar un ámbito como el de
la prostitución clandestina, máxime si el Poder Judicial ya tomó una decisión clara y
concreta, al considerar que sí la protege.
En primer lugar, es menester observar cómo ha sido reconocida en el ordenamiento
jurídico. En la Constitución, como derecho-regla base se ha prescrito en el artículo
2°, inciso 7, que toda persona tiene derecho a la intimidad personal y familiar.
Además, existen otros dispositivos que siguen refiriéndose a este tema dentro del
mismo artículo 2°: el impedimento de que los servicios informáticos no suministren
informaciones que afecten la intimidad personal y familiar (inciso 6); la
inviolabilidad de domicilio (inciso 9); el secreto e inviolabilidad de comunicaciones
y documentos privados (inciso 1O); entre otros. Y pese a que el desarrollo
constitucional de la materia es disperso, lo cierto es que la Declaración Universal de
Derechos Humanos le da cierta coherencia y unidad. Así, en el artículo 12º se
sostiene que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su
familia, su domicilio o su correspondencia, motivo por lo cual se expresa el derecho
a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Un planteamiento similar
se puede encontrar en el artículo 17º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y en el artículo 11 º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
(sobre todo incisos 2 y 3). Menos amplio es el reconocimiento mostrado en el
artículo V de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que
se restringe a señalar que toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra
los ataques abusivos a su vida privada y familiar.
Como se observa, existe disimilitud de conceptos entre la normatividad nacional e
internacional, que por ello exige su reconducción hacia un criterio unitario,
básicamente planteado a partir de la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la
Constitución y del artículo V del Código Procesal Constitucional. Básicamente
planteamos que el derecho-principio reconocido es la vida privada, y la intimidad,
uno de sus derechos-regla.
38. Con respecto al bien jurídico tutelado en la Constitución, no cabe duda que la vida
privada refleja uno de muy difícil comprensión, tanto así que algunos consideran
que se trata de un concepto jurídico indeterminado. No obstante ello, juzgamos que
es necesario plantearse sobre él un concepto inicial y preliminar.
Son diversas las posturas para explicar el significado de la vida privada. Algunas la
conciben como aquella zona de la persona que no es pública, por lo que nadie debe
tener acceso a ella. Sin embargo, más correcto es tratar de otorgar un sentido
' '
27
positivo. Así, sobre la base del right to be alone (derec]J.o .<:t estar en soledad) 28 , se ha
estimado apropiado afirmar que es el ámbito personal en~l~cual un s~r humano tiene
la capacidad de desarrollar y fomentar libremente su personalid0,d': Por ende, se
considera que está constituida por los datos, hechos o situaciones desconocidos para
la comunidad que, siendo verídicos, están reservados al conocimiento del sujeto
1sm y de un grupo reducido de fgersonas, y cuya divulgación o conocimiento por
otros trae aparejado algún daño 9. De esta forma se ha llegado a definirla,
entando su faz positiva, como
( ...) el reducto de lo personal no encuentra su confín en la cárcel de la propia
individualidad( ... ) sino que ella sirve de plataforma para la integración del ser humano
con el círculo de ciertos allegados (especialmente a través de los lazos familiares), con
un ambiente físico (el domicilio) y con el ambiente inmaterial de sus manifestaciones
espirituales (la correspondencia, las comunicaciones de todo tipo, los papeles
privados)30 •
39. En el presente caso, el ámbito de la vida privada que estaría siendo objeto de
vi lación es la intimidad personal, zona que también merece protección superlativa
a ravés del tipo penal descrito en el artículo 154 º del Código Penal. En ella, la
P. rsona puede realizar los actos que crea convenientes para dedicarlos al
ecogimiento, por ser una zona ajena a los demás en que tiene uno derecho a impedir
, ntrusiones y donde queda vedada toda invasión alteradora del derecho individual a
la reserva, la soledad o el aislamiento, para permitir el libre ejercicio de la
personalidad moral que tiene el hombre al margen y antes de lo social 31 • Como lo
señala este Colegiado en su sentencia del Expediente N.º 1797-2002-HD/TC, es el
poder jurídico de rechazar intromisiones ilegítimas en la vida íntima o familiar de
las personas.
De esta forma, la intimidad protegía todo acto dentro de un espacio personal de la
querellante, como puede ser las relaciones sexuales que practique, con prescindencia
de la motivación o la causa de dicho hecho. Queda claro, entonces, que su derecho a
la vida privada sí protegía la posibilidad de evitar que otros se inmiscuyan y
reproduzcan en un canal de televisión los actos sexuales que realizó. Sin embargo,
esto no quiere decir que, si se presenta un ilícito, la investigación periodística que se
realice no puede estar también protegida, haciendo disminuir la protección del
ntenido accidental del derecho a la vida privada de la persona. Pero, sobre la base
objetiva del contenido esencial de cada uno de los derechos en juego (vida privada e
información), se efectuará a continuación un análisis ponderativo para comprobar si
la judicatura ordinaria analizó correctamente, o no, el medio de defensa utilizado por
los querellados respecto a la existencia, o no, de prostitución clandestina.
40. Si bien la relación existente entre los derechos a la vida privada y a la información
es una de las más clásicas en el Derecho, en muchos casos se ha dado una respuesta
poco idónea a la teoría de los derechos fundamentales. Así, se ha propuesto la
primacía de la información en virtud de la aplicación equívoca de la teoría
valorativa de las preferred fredoms al sistema constitucional, postura doctrinal que
propendería a una jerarquía entre los derechos fundamentales. Pero, de otro lado,
también se manifiesta y se presencia una prevalencia de la información, basándose
en el efecto irradiante que posee respecto al resto de derechos. Pero no hay que
olvidar que los derechos fundamentales (todos, sin excluir ninguno) están en
igualdad de condiciones dentro de la Constitución.
31
CARRANZA, Jorge A. Los medios masivos de comunicación y el derecho privado. Un problema
contemporáneo: Los avances de la tecnología comunicacional sobre el individuo y la sociedad.
Buenos Aires, Lerner, 1975. p. 41.
29
Por eso, lo que corresponde realizar es una determinac;ión de los contenidos de cada
uno de los derechos involucrados. Sólo así se Uég~{a' la delimitación adecuada de
sus contornos. Para ello, será necesario optar por el método•gé'la ponderación, con
una utilización mixta de los criterios de razonabilidad (propios de cualquier relación
tre derechos fundamentales) y de desarrollo colectivo (exclusivo de los derechos
de espeto de la persona y los comunicativos).
42. A través de la adecuación, la conclusión a la cual se arribe debe ser lo más ajustada
posible a la finalidad de la Constitución, explícita o implícitamente reconocida. En
tal se ido, la acción que realice la persona debe ser conveniente, jurídicamente
hab do (la norma habrá de ser accesible y previsible) y contar con un fin legítimo.
E e juicio aplicado a la relación entre información y vida privada permite
eterminar que sólo existirá una solución adecuada, si es que la noticia sobre la cual
versa la información no desconoce el objetivo previsto en la Constitución en su
artículo 1º (la persona es el fin supremo de la sociedad y del Estado) y que se
materializa en la vigencia del respeto de los ámbitos de la vida privada de una
persona, por más pública que ésta sea.
Por tanto, ¿es permisible que el derecho a la información pueda tocar temas tan
sensibles como las relaciones sexuales de una persona, por más que haya estado en
un supuesto de prostitución clandestina? Este Colegiado considera que no.
La sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, en el caso Lawrence c. Texas,
del 20 3 (se trata de un caso en que hubo una intervención estatal a un domicilio en
el al dos personas practicaban relaciones homosexuales), también está en la
isma línea:
43. En el caso de autos, el reportaje emitido en el programa Magaly TV, tal como había
sido propalado, no respetaba de ningún modo a la persona sobre la cual versaba el
mismo. Como se puede apreciar de su transmisión, no existe la más mínima
Jo:Y
30
Es relevante, por tanto, para evitar afectar la vida privada de una persona, que el
ejercicio del derecho fundamental a la información se realice sin excesos. Y de otro
lado, en pos de la optimización de cada derecho en juego, buscar que la medida
utilizada permita el mejor desarrollo posible del derecho a la vida privada, tal como
ha debido suceder en el presente caso.
45. La propia Corte Suprema, en el proceso penal seguido contra los demandantes,
recisó que
( ... ) en el caso materia de incriminación se evidencia una injerencia ilegítima a la
intimidad, pues el reportaje televisado 'Las Prostivedettes' exhibe a Mónica Adaro
Rueda manteniendo relaciones sexuales con una persona de sexo masculino. Que
filmaciones de tal naturaleza constituyen formas de cómo se puede penetrar y
quebrantar las fronteras del entorno de la intimidad propia de cada persona, ya que
evidentemente no era una información de interés público. Más reprobable y desvalorada
32
SCHNEIDER (State interest analysis in Fourtenth amendment 'privacy' law), cit. por Pablo Lucas
MURILLO DE LA CUEVA. El derecho a la intimidad. En: "Revista Jurídica del Perú". Trujillo, año
XLVIII, N.º 14 (ene. - mar. 1998). p. 92.
..
31
resulta la conducta sub examen, al haber reconocido los propios sentenciados que
provocaron el encuentro sexual instruyend9 al llamado 'contacto' para que oficie de
. . d 33 • . .• .
~·
mstlga or . _.; r!r 1. ·
~
S· · .. ,.
n tema que vale la pena resaltar está referido al tipo de imágenes que el reportaje
1
emitió. En primer lugar, debe tomarse en cuenta el momento en que se emitieron las
imágenes: la transmisión se produjo a las nueve de la noche, horario en que se
transmitía -y aún hoy se transmite- Magaly TV. En ese momento, ese horario era
considerado ya de carácter familiar 34 , y por lo tanto no era correcta la difusión de
imágenes como las contenidas en 'Las Prostivedettes', máxime si, según el artículo
27º del Texto Único Ordenado de la Ley de Telecomunicaciones, Decreto Supremo
N.º 013-93-TCC, vigente en el momento en que se emitió el reportaje, se
dem ndaba a los medios de radiodifusión que puedan
( ... ) difundir una programación que mantenga los principios formativos que relieven la
dignidad eminente de la persona humana y la defensa de la familia como célula básica
de la sociedad, así como los demás valores que proclama la Constitución Política del
Perú como factores de integración, de identidad nacional y de pacificación.
Nada de lo previsto en esa norma fue respetado en la emisión del reportaje. Es más,
se debió evitar la difusión de imágenes que puedan afectar algún derecho de las
personas, tal como ocurre cuando se cubre el rostro de alguien (el ejemplo más
clásico de ello es cuando aparece un menor de edad, o también cuando testifica
alguien que no desea ser reconocido), ya sea tanto con su consentimiento o sin él,
cosa que tampoco ha ocurrido en el caso de la querellante. Un discurso visual
~ requiere, además de veracidad, ser necesario para cumplir su objetivo.
47. En el caso de autos se ha dicho que el reportaje buscaba demostrar una red de
rostitución en el vedettismo nacional, y que para ello era necesario mostrar a una
bailarina, como era la querellante, justamente manteniendo relaciones sexuales sin
autorización legal para hacerlo. Supongamos que estuviese permitida la filmación de
la persona en la habitación de un hotel, tal como sucedió en este caso, ¿se faculta,
aun así, que el medio de comunicación pueda mostrar las partes íntimas de la
persona involucrada? En el vídeo presentado 35 , se observa con claridad cómo la
33
Sentencia de la Primera Sala Penal Transitoria Corte Suprema en el proceso de delito de
violación a la intimidad. R.N. Nº 3301-04 (fs. 96 del Expediente).
34
Actualmente, en el artículo 40º de la Ley de Radio y Televisión, Ley N.º 28278, se señala que el
horario familiar"( ... ) es el comprendido entre las 06:00 y 22:00 horas".
35
Vídeo del programa (anexado al Expediente).
32
querellante se desnuda -sin saberlo- frente a la cámara, y son vistas sus partes más
íntimas (zonas pudendas), sin que se busque evitar tal hecho. Las únicas imágenes
cubiertas (a través de un cuadrado negro en la pantalla) fueron las del rostro de la
persona que mantuvo relaciones con la querellante.
Queda claro, además, que no hubo consentimieptg ., qe la querellante para la
filmación y menos para la difusión del vídeo del~ que
fue parte, tal como se ha
- lado supra, y esto hace aún más ilícito el reportaje. ".. ·
tema que se debe mencionar está relacionado con la ilegalidad aducida respecto
a 1 prostitución no autorizada. He aquí el tema principal de la supuesta afectación
de derecho a la defensa, pues se constituye como soporte del argumento presentado
p r los recurrentes en el proceso penal que se siguió en su contra, y que fue
puestamente desconocido por el juzgador.
e considera, en el fondo, que los querellados actuaron de acuerdo a derecho, toda
vez que presentaron un reportaje, haciendo uso de su derecho a la información, con
el fin de descubrir una red de prostitución en la farándula limeña. Queda claro que la
prostitución clandestina debe estar proscrita por ser un oficio no permitido en
nuestro ordenamiento.
Al respecto, alegan los demandantes a través de su abogado, que la prostitución
clandestina es un acto no aceptado en Derecho, por lo que habría que considerarlo
como un ilícito o injusto administrativo 36 . Por ello, a su entender, debía analizarse
en primer término si existía dicha red para que, en segundo lugar, se pueda
desconocer una protección superlativa de la vida privada. Considera que le incumbió
al juzgador averiguar si el ilícito aducido se había producido en la realidad, pues
sólo así se hubiese protegido plenamente a los recurrentes.
Frente a ello, para justificar la irrelevancia penal del ejercicio de la prostitución
clandestina de la querellante en la responsabilidad de los recurrentes en el delito
contra la intimidad, el Procurador Público del Poder Judicial consideró pertinente
afirmar que
( ... ) el juez penal, en una extensa sentencia que consta en autos, ha señalado Jo
siguiente: 'No importa, que Jo que realizó Ja señora Adaro en aquel cuarto de hotel, sea
un acto de prostitución o no, no importa que haya estado libando licor con el seflor
Arancibia o que hayan estado jugando a las escondidas porque no es materia del proceso
penal, lo que importa es que existió una violación flagrante de su derecho a la
intimidad37 •
36
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia pública del 17 de octubre de 2005).
37
Declaración del Procurador Público del Poder Judicial (Audiencia Pública del 17 de octubre de
2005).
33
34
s1(En este tema, resulta particularmente llamativa la actuación realizada por los
querellados en la comisión del delito de violación de la intimidad, pues demuestra el
poco interés mostrado en la protección del derecho a la vida privada de la víctima.
Así, debe constar cómo los propios inculpados del proceso penal, ahora
demandantes en el proceso constitucional, propiciaron la comisión del ilícito
administrativo, el cual, a su vez, es alegado ahora como parte de su derecho a la
defensa. Ellos mismos pusieron a la persona que tuvo relaciones sexuales con la
querellante, tal como la propia recurrente lo relata:
(.. .)como parte de una investigación periodística y debido a que habían muchos indicios
que sefialaban que la prostitución clandestina se había enquistado entre las vedettes de
nuestro medio ( ...) decidimos averiguar qué tan ciertos eran estos indicios. Fue así que
después de una larga investigación llegamos hasta una proxeneta conocida con el
nombre de 'Corín', quien aseguró tener entre las mujeres que ella ofrecía vedettes
conocidas de la televisión, fue así que luego de llamar a la persona que se hizo pasar
como cliente logramos comprobar en la investigación que la vedette Yesabella y
Mónica Adara se dedicaban a la prostitución clandestina ( ...)38 •
38
Instructiva de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 62 del Expediente). Lo
mismo fue señalado por el otro coinculpado [Instructiva de Ney Edgardo Guerrero Orellana, del
28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente)].
39
Vídeo del Programa (anexado al Expediente).
40
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005):
considera desproporciona! la actuación de sus defendidos.
35
( ... ) está en la base de una serie de distinciones ( ...): asuntos de interés público (matters
of public interest) por oposición a los que no la tienen, intimidad (privacy), figuras
públicas y simples particulares (public figures, private persons)41 •
41
Análisis del proyecto de MEIKLEJOHN, rec. por Pablo SALVADOR CODERCH. El mercado de las
ideas. Madrid, CEC , 1990. p. 28 .
36
42.
acontece es esto, para el público y la temática que había estaba dentro del formato del
canal, si ésa es la idea, dentro del formato del programa estaba la temática"
- J,-1. r_. :
Frente a tal aseveración, en el proceso penal que , se 'l'es siguió por violación a la
intimidad, el juzgador señaló que '. .•,.
( ... )aun cuando admitamos de manera forzada que la agraviada Mónica Adaro es líder o
corriente de opinión en nuestro país, justo es sefialar que las revelaciones hechas sobre
ella nada tienen que ver con la actividad por la cual es públicamente conocida: su labor
como cantante y bailarina ( ... )43 •
54. Cuando un suceso involucra a una persona conocida por todos, existe una mayor
preocupación del resto de gente en saber sobre ella o conocer lo que los otros opinan
sobre la misma. No es que haya una protección desigual con respecto a su vida
privada, sino que simplemente se está reconociendo una diferenciación.
Pero, ¿por qué brindarle mayor protección las personas sin proyección pública frente
a los que sí la tienen? Para responder a esta interrogante se impone un análisis tanto
de la importancia de sus actividades como de su posibilidad de respuesta ante un
ataque desmedido, toda vez que el acceso que tienen a los medios de comunicación
social es mucho mayor que el que de los particulares.
Lo que también es cierto es que existen diversos tipos de personas con proyección
pública, cada una de las cuales cuenta con un nivel de protección disímil. Según el
grado de influencia en la sociedad, se pueden proponer tres grupos de acuerdo con el
propósito de su actuación:
':" Personas cuya presencia social es gravitante : Determinan la trayectoria de una
sociedad, participando en la vida política, económica y social del país. Ellas son
las que tienen mayor exposición al escrutinio público, por cuanto solicitan el
voto popular.
Personas que gozan de gran popularidad sin influir en el curso de la sociedad:
Su actividad implica la presencia de multitudes y su vida es constantemente
motivo de curiosidad por parte de los particulares, aunque tampoco se puede
negar que ellos mismos buscan publicitar sus labores, porque viven de la fama.
Personas que desempeñan actividades públicas, aunque su actividad no
determina la marcha de la sociedad: Sus actividades repercuten en la sociedad,
pero no la promueven, como puede ser el caso de los funcionarios públicos.
Como se puede dar uno cuenta, la querellante y uno de los querellados se insertan en
el segundo grupo de personas con proyección pública.
t-42- Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005).
43
Sentencia de primera instancia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.º 396-2001 (fs. 82 del Expediente).
37
55. Lo que queda por dilucidar en el caso es si era relevante para determinar la
intromisión de la vida privada de la persona el hecho. ~e5,qt!e1 ella era una bailarina
conocida, y si es que para tal propósito se requefía ) íVériguar la_ existencia de
prostitución clandestina. ,,.,
En un caso de Jurisprudencia Comparada, se publicaron en un semanario diversos
artículos titulados 'Mi vida' como si la propia artista, protagonista de estas historias,
los hubiese escrito, lo cual era falso . Por ello, se señaló en la Corte de Apelaciones
de París, en el caso de Marlene Dietrich, que
( .. .) las vedettes están protegidas por los mismos prmc1p1os (generales), y no
corresponde hacer una excepción en lo que a ellas concierne, bajo el pretexto espacioso
de que ellas buscan una publicidad indispensable a su celebridad.
56. El segundo gran tema respecto al desarrollo colectivo está referido a los asuntos que
merecen una atención especializada de la sociedad. En él se demuestra cómo una
persona puede terminar informando un asunto que imperiosamente merece ser
conocido por los demás, y que ello justifica alguna intromisión de la vida privada de
alguien. Ello tampoco ha de impedir la protección de los derechos de los afectados,
sino simplemente la disminución de los límites externos de uno de ellos.
Respecto a la filmación realizada, se afirma que ésta versaba sobre una cuestión de
interés general, lo cual justificaría la posibilidad de invadir la esfera personal de la
querellante, pues
( ... )debido a que era un tema de interés público, había que demostrar la penetración de
la prostitución en el ambiente artístico y al espectáculo ya que muchas personas utilizan
los medios de comunicación como artistas y finalmente no lo son, dejando en claro que
el fin fue hacer conocer un hecho de interés público 44 •
Por tanto, corresponde ahora analizar qué se entiende por juicio del interés del
público, pues solamente a partir de ello se podrá determinar si el juzgador estuvo
acertado en no tomar en consideración una defensa técnica como la referida a la
prostitución clandestina de la querellante.
44
Instructiva de Ney Edgardo Guerrero Orellana, del 28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente).
38
Estado, pero no debe olvidarse que la sociedad se preocupa también del respeto de
sus miembros y de evitar la invasión de los ámbitos personalt¡_s.
De esta forma, no se puede argüir como válida, por más~·ifl.térés del público que
exista, una intromisión ilegítima en el ámbito privado de las persofüi.s, ya que al
medio de comunicación social
58. No debe confundirse interés del público con mera curiosidad. Es deleznable
argumentar que cuando muchas personas quieran saber de algo, se está ante la
existencia de un interés del público, si con tal conocimiento tan solo se persigue
justificar un malsano fisgoneo.
ste Colegiado ha reconocido la importancia del derecho a la información, pero en
estrecha vinculación con su rol democrático, cosa inexistente cuando se está ante un
acto de curiosidad. Lejos de él, su protección debería disminuir. Hablando de la
expresión y la información, se ha señalado, en la sentencia del Expediente N. º 0905-
2001-AA/TC, que
( ... ) ellas no constituyen una concreción del principio de dignidad del hombre y un
complemento inescindible del derecho al libre élesenvolvimiento de la personalidad.
También se encuentra estrechamente vinculadas al principio democrático, en razón de
que, mediante su ejercicio, se posibilita la formacióµ·, mantenimiento y garantía de una
sociedad democrática, pues se permite la formación libre y racional de la opinión
pública.
45
SCHEUNER (Pressfreiheit) , cit. por Juan José SOLOZÁBAL ECHAVARRIA. "La libertad de expresión
desde la Teoría de los Derechos Fundamentales". En : Revista Española de Derecho
Constitucional. Madrid , año 11, N.0 32. p. 107.
•
39
Por tal razón, cuando una información no cumple un fin democrático y se convierte
en un malsano entrometimiento que afecta el derecho a la vida privada de un
tercero, el grado de protección del primer derecho fundamental habrá de verse
distendido, sobre todo si se afecta la protección de la dignidad de las personas,
establecida en el artículo 1º de la Constitución.
40
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
60. U análisis ponderativo, tanto de los criterios genéricos como de los específicos, de
lo dos derechos en relación, lleva a la conclusión de que la defensa técnica de los
r currentes realizada en el marco del proceso penal que se siguió en su contra no ha
ido afectada de forma alguna. Ahora sí se puede señalar que todo ha sido llevado de
'manera regular en el ámbito judicial.
Si bien es aceptable que una persona pueda informar sobre un asunto como es la
prostitución clandestina, no puede ser válido que ello se realice presentando uno o
dos casos (pues también se presentó otro vídeo de similares connotaciones), a través
de la transmisión de imágenes inútiles para la investigación periodística. Se puede
decir que los demandantes buscaron ejercitar su derecho a la información,
cumpliendo con el respeto a su contenido esencial de veracidad, pero el problema se
encuentra en mantener incólume su contenido accidental. Justamente, el derecho a la
vida privada es uno de los límites que posee el derecho a la información, y es
precisamente este derecho el que protegía a la querellante. Ante tal circunstancia,
era necesario determinar cuál era el contenido de cada uno de estos derechos.
Aparte de establecer que las sentencias judiciales cumplen con un test de
razonabilidad, se debe convenir en que existen suficientes elementos de juicio para
que el juzgador haya declarado la culpabilidad de los querellados. Para insistir en el
carácter doloso de la actuación de los ahora demandantes, el juzgador de primera
instancia señaló que, aparte de no contarse con el consentimiento de la querellada,
las imágenes no sólo fueron transmitidas un solo día (31 de enero del 2000), sino
también fueron reproducidas los días 2, 3, 4 y 7 de febrero del mismo año 46 .
,,d. La reincidencia de la conductora de televisión con respecto a la vulneración de los
.r/ derechos de la bailarina fue justificada por uno de los demandantes:
( ...) sí volvimos a propalar algunos extractos del vídeo original debido a que la vedette Mónica
Adaro declaró públicamente que la persona con la que había sido grabada era su pareja
sentimental, declaró que no había recibido dinero, declaró que el video era una trampa entre otras
acusaciones sin sentido por lo que nos vimos obligados a responderle con imágenes que hablan
más que las palabras. Estas acusaciones públicas, ellas las hizo a través de sintonizados programas
y en noticieros de la televisión, por lo tanto nos vimos obligados a responderle por el mismo
medio 47 .
1"
lt.. 47
Sentencia de pMmera instancia emitida por el TMgésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.º 396-2001 (fs. 75 del Expediente).
Instructiva de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 63 del Expediente) .
41
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
f ! ~ ...
Frente a ello, el juzgador de segunda instanéli insistió correctamente en el dolo
• con la reiteración de las
existente en la conducta de los querellados, precisando qüe
imágenes se ha seguido penetrando de manera arbitraria en los ambientes íntimos de
una persona, o en los acontecimientos íntimos de ésta48 .
Para los recurrentes, era elemental terminar favoreciendo a la información en virtud
de la existencia de una supuesta red de prostitución clandestina, dato que fue
rev· o y analizado en sede judicial, aunque sin la acuciosidad que los recurrentes
eclam han. Sin embargo, tras realizar un examen ponderativo adecuado (con cinco
juicios ampliamente explicados), queda claro que tal pedido es irrelevante a fin de
resolv r correctamente el caso concreto. Por tal razón, la demanda en este extremo
es el amente infundada.
62. Lo expuesto no obsta para que se llame la atención a los magistrados de primera y
segunda instancia del proceso penal.
Las normas pertinentes del Código de Procedimientos Penales deben ser aplicadas al
caso concreto y analizadas en su plenitud para ver si su inobservancia acarrea una
r ponsabilidad de índole constitucional por parte de los demandados. Respecto a
cómo debe responder el Poder Judicial ante un ofrecimiento de pruebas, se asevera
que por más dificultades temporales de los juzgadores para resolver, siempre habrá
de explicarse las razones para la que se llega a esta conclusión. Por ello, se debe
reiterar la importancia de que el Poder Judicial responda ante los requerimientos de
las partes de un proceso con la responsabilidad que dicha institución posee, y según
el rol constitucional que se le ha asignado.
Finalmente, por más que en el extremo de la violación del derecho a la prueba se
haya declarado improcedente la demanda, ello no justifica el modo como fue llevada
a cabo la actuación judicial en este caso. Por eso, se requiere de los magistrados
mayor compromiso con su actividad, en el sentido de dar respuesta (así sea negativa,
48
Sentencia de segunda instancia emitida por la Sexta Sala Especializada en lo Penal para
Procesos con Reos Libres. Exp. N. º 1836-03 (fs. 89, 90 del Expediente).
42
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
como correspondió en este caso) dentro del plazo que corresponda, como derecho de
todo justiciable. Esperamos que estos pedidos puegan, en siguientes oportunidades,
ser contestados en el plazo debido.
63. De otro lado, del estudio de los actuados queda claro que la- decisión del órgano
j ·sdi ional ha sido plenamente válida, y que el pedido de los ·recurrentes ante esta
sede no sólo desatiende las resoluciones emitidas en sede judiéial, sino que pretende
que est Colegiado se constituya en una instancia más del proceso penal, procurando
en la manda de hábeas corpus inducir una supuesta actitud temeraria de parte de
los m gistrados emplazados.
En c nclusión, este Colegiado comparte la posición de los demandados en el sentido
de e los recurrentes pretenden desconocer una decisión judicial dictada con todas
las arantías legales49 , y que la demanda es una mera maniobra mediática para eludir
el 1 umplimiento de una resolución ejecutoriada que tiene la autoridad de cosa
juzgada50 .
Este Tribunal reafirma que cualquiera de las resoluciones emitidas en un proceso
judicial adquiere calidad de cosa juzgada, y que la judicatura constitucional sólo
podrá intervenir cuando haya vulneración de los derechos fundamentales de los
litigantes, cosa que no ha sucedido en el caso de autos.
64. Por tal razón, este Colegiado considera necesario referir un tema que nos causó
extrañeza al momento de analizar tanto el expediente de hábeas corpus como el
penal. El asunto se refiere a que si bien se solicita la prueba testimonial, no se
resenta a los dos abogados que supuestamente emitieron informe, sino
simplemente a uno de ellos.
La duda de este Tribunal surgió cuando, a la hora de observar los escritos
presentados por los recurrentes en la querella iniciada en su contra, el nombre del
estudio al cual pertenece el abogado de los recurrentes incluye el apellido de quien
precisamente es el abogado externo del canal, y que es esta persona la que no ha
sido presentada como testigo. Así, respecto al informe interno, es lógico que se
solicite la intervención del abogado interno de Frecuencia Latina, pues él lo debió
haber elaborado. Sin embargo, respecto al informe externo, resulta extraño que se
s licite interrogar al representante del canal, y que no se hubiese pedido la
declaración del mencionado abogado externo.
Ante ello, en la audiencia pública le preguntamos explícitamente al abogado
defensor si alguno de los letrados que realizaron los informes pertenecía a su
estudio. La respuesta fue la siguiente:
49
Toma de declaración de vocal supremo Robinson Octavio Gonzales Campos (fs. 122 del
Expediente).
50
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 160 del Expediente).
51
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia pública, del 17 de octubre de 2005).
•
43
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Lógicamente, se estaba aceptando que el abogado Souza era -y es- el socio del
abogado Nakazaki, cuyo Estudio Jurídico es el que patrocina a los demandantes en
la presente demanda de hábeas corpus. Según se ptfode observar, quienes
pr even la emisión del reportaje sobre 'Las Prostived~tt.es', gracias~a . un informe
xtem ' son los mismos que posteriormente patrocinan ~ a ' los recurrentes en un
proce penal, y actualmente los respaldan jurídicamente . en ' el proceso
consti cional.
lnclu ive, en el mismo proceso penal, utilizando los argumentos de la propia
defe sa, se pudo haber terminado investigando a dichos abogados (externo e
inte .o) por una posible instigación en la comisión del delito de violación de la
inti idad. Debemos recordar que, según alegan los propios recurrentes, estos
co~etieron el delito simplemente porque ambos abogados les señalaron que no
exif tía un problema de legalidad en sus actos.
65. Según el artículo 11 del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, los
procesos constitucionales tienen como fin la vigencia efectiva de los derechos
fundamentales de la persona. En conjunción con ello, estos procesos deben ser
desarrollados sobre la base de un principio como es la celeridad, tal como lo señala
el artículo 111 del mismo cuerpo normativo. Sobre esta base, corresponde a este
Colegiado tutelar los derechos a las personas en un tiempo adecuado. En un análisis
objetivo de esta afirmación, queda claro que no podrá permitirse actuaciones
procesales que lo único que buscan es, antes que proteger derechos, crear supuestos
temerarios asentados en la irreflexión y osadía, con el único propósito, tal como se
constata en el petitorio de la demanda, de demorar la conclusión final del proceso
originario.
Por más tutelar que sea la función del Tribunal Constitucional, no puede permitirse
que se utilice dispendiosa y .maliciosamente los recursos procesales que tiene a su
disposición cualquier justiciable, lo que a su vez, acarrea una desatención de otras
causas que merecen atención, y que, por analizar casos como el planteado, deben
esperar una respuesta más lenta de la que podría haberse realizado si es que no
estuviesen permitidas actuaciones como la realizada por los recurrentes. Al respecto,
según el artículo 56º del Código Procesal Constitucional, se podrá condenar al pago
de costas y costos al demandante cuando se incurra en manifiesta temeridad.
· bien la norma está relacionada con los procesos de amparo, este Tribunal estima
oportuna su utilización para el caso de autos, pues una interpretación extensiva
coadyuvará a que los fines de los procesos constitucionales (proscripción de
procesos no céleres) sean cumplidos. Este Colegiado considera, asimismo, que, para
que haya una verdadera protección objetiva, y cuando las circunstancias así lo
obliguen, es pertinente imponer multas, y no sólo para los demandados, sino cuando
medie mala fe por parte de los demandantes.
Como se ha podido advertir, la actitud de los recurrentes ha sido plena y
absolutamente irreflexiva. Varios hechos demuestran esta disposición a lo largo del
proceso; entre otros, se pueden mencionar: presentar un pedido de inhibición cuando
ello no procedía; reclamar el uso de los procesos constitucionales contra cualquier
tipo de sentencia; dejar de presentar testigos; evitar relacionar la intervención de los
P'
44
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
66. Pese a que el pago se impone contra los recurrentes por una desestimación del
petitorio de la demanda, de los datos presentados a lo largo del proceso seguido, este
Colegiado ha advertido algunas cuestiones respecto a la práctica profesional de la
defensa. Ésta, por principio, no amerita una utilización arbitraria de los medios
procesales que el sistema jurídico provee, sino más bien comporta la necesidad de
patrocinar convenientemente a los defendidos. Así, no es posible que los miembros
de un estudio jurídico primero manifiesten a sus clientes que pueden realizar un acto
porque no lo asumen como delito, cuando sí lo es; luego defenderlos en el proceso
penal que se investiga por la comisión de tal acto; y, posteriormente, conducirlos
hasta un proceso constitucional como modo de infundir esperanzas - muchas
veces infundadas- a quienes confiaron en ellos.
La Norma Fundamental es muy clara cuando prescribe, en su artículo 103º, que no
se puede amparar el abuso del derecho. La actuación inapropiada de un abogado
defensor, más que beneficiar a sus defendidos, puede terminar impidiéndoles un
adecuado patrocinio y protección jurídica, cuestión que, indudablemente, merece ser
evaluada a la luz de la deontología forense en el país.
VI. FALLO
HA RESUELTO
l
alega la violación del derecho a la prueba.
3. Declarar INFUNDADA la demanda de amparo de autos en el extremo que alega la
violación del derecho a la defensa.
4. EXHORTAR a los magistrados del Poder Judicial mayor compromiso en el
ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, sobre todo en lo relativo a dar respuesta a
los pedidos de los justiciables, por más infundados o improcedentes que estos sean.
••'
45
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
SS.
·- AL VA ORLANDINL-~:_...!~----""'--c::.-
BARDELLI LAR 1
GONZALESO D
GARCÍA TOMA
VERGARA GOTELLI
LANDA ARROYO
.,.
I
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En L ma, a los 17 días del mes de octubre de 2005, el Tribunal Constitucional en sesión
de P eno Jurisdiccional, con la asistencia de los magistrados Alva Orlandini, Bardelli
Lart rigoyen, Gonzales Ojeda, García Toma, Vergara Gotelli y Landa Arroyo,
pro uncia la siguiente sentencia
I. ASUNTO
Recurso extraordinario interpuesto por doña Magaly Jesús Medina Vela y por don Ney
Guerrero Orellana contra la Resolución de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para
Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, del 6 de julio de
2005, que declara infundada la demanda de hábeas corpus de autos.
11. ANTECEDENTES
a. Demanda "-.
Con fecha 31 de mayo de 2005, los recurrentes interponen demanda de hábeas
corpus contra los miembros de la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte
Suprema, señores Robinson Gonzáles Campos, José María Balcázar Zelada, Pastor
Barrientos Peña, César Vega Vega y Hugo Príncipe Trujillo, solicitando que se
declare la nulidad del proceso penal seguido en su contra hasta la fase de
instrucción.
Sostienen que acuden al hábeas corpus porque se configura la violación del derecho
a la libertad personal por haberse negado la tutela procesal efectiva cuando se
vulnera su derecho a la probanza y a la defensa. Consideran que tales transgresiones
se produjeron a través de las tres resoluciones judiciales firmes en el proceso penal
seguido en su contra (las expedidas en el 2003 por el Trigésimo Noveno Juzgado
Penal, en el 2004 por la Sexta Sala Penal Superior y en el 2005 por la Primera Sala
Penal Suprema Transitoria).
Expresan que se contraviene su derecho a probar puesto que, habiendo presentado
testi~nia. les (tanto del asesor legal del canal como del administrador del mismo),
nunc fueron admitidas ni rechazadas por el juez. La importancia de tales medios se
centra a en que, antes de emitir el reportaje materia del proceso penal que se siguió
en su con ra, ellos fueron asesorados por abogados, los cuales les aseguraron que no
se afectaba el derecho a la intimidad de la 'vedette' con la emisión del mencionado
' ,,
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
La demanda de hábeas corpus fue presentada por doña Magaly Jesús Medina Vela y
por Ney Guerrero Orellana y la dirigen contra los vocales de la Primera Sala Penal
Transitoria de la Corte Suprema, señores Robinson Gonzáles Campos~:· )~~é María.
cázar Zelada, Pastor Barrientos Peña, César Vega Vega y Hugo Príndpe'Trujillo. •
El a to lesivo se refiere a la expedición de la Resolución en el Recurso de Nulidad
N.º 301-04, de fecha 28 de abril de 2005, en la cual se declara no haber nulidad en
la s ntencia de fecha 4 de junio de 2004, la misma que condena a los demandantes a
cua ro años de pena privativa de la libertad, suspendida condicionalmente por el
té ino de tres años, por la comisión del delito contra la libertad- violación de la
in midad.
~ P, titorio constitucional
Los demandantes alegan la afectación de los derechos constitucionales a la tutela
procesal efectiva (artículos 139º, inciso 3, de la Constitución, y 4° del Código
Procesal Constitucional) -en correspondencia con la libertad personal (artículo 2°,
inciso 24, de la Constitución)- , en lo referido al derecho a probar (artículo 139º,
inciso 3, de la Constitución) y al derecho a la defensa (artículo 139º, inciso 14, de la
Constitución).
Sobre la base de esta vulneración, solicitan lo siguiente:
- Nulidad del proceso penal hasta la fase de instrucción a fin de que se les permita
probar el hecho postulado como defensa material.
- Nulidad del proceso penal hasta la fase de instrucción a fin de que el juez penal
en la sentencia se pronuncie sobre el argumento de defensa técnica.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
IV. UNDAMENTOS
~ 1
1. Según la Constitución, todo acto u om1s1on que vulnere o amenace la libertad
personal o algún derecho conexo a ella amerita la presentación de una demanda de
hábeas corpus por quien se sienta afectado (artículo 200º, inciso 1). Y, tal como lo
prescribe el Código Procesal Constitucional, se considerará como derecho conexo a
la libertad personal el referido a la tutela procesal efectiva (artículo 4º).
Por tal razón, es pertinente que se plantee la presente demanda de hábeas corpus
sobre la base de una supuesta vulneración del derecho fundamental a la tutela
procesal efectiva de los demandantes, por lo que este Colegiado se encuentra
' ,,
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
El principal argumento que sostienen está referido a la independencia que debe tener
todo juzgador a la hora de resolver un proceso. Sobre la base del artículo 139º,
inciso 2 de la Constitución (que garantiza la independencia en el ejercicio de la
función jurisdiccional), aducen que no puede aceptarse que un juez pueda emitir
juicios de valor sobre las partes de un proceso.
Sin embargo, debe anotarse que, como derecho fundamental, también los principios
de la función jurisdiccional tienen límites. Por ello, es necesario determinar si en los
procesos de hábeas corpus existe alguna restricción referida a tal principio, pues
sól así se justificaría que se haya determinado la imposibilidad de la inhibición de
1 magistrada.
1
Escrito del abogado de los demandantes del hábeas corpus (fs. 142, 43 del Expediente).
2
Sentencia del Decimotercer Juzgado Penal de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 165 del
Expediente).
' ,,
.
'
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Como segundo tema, debe precisarse qui se considera como una resolución firme.
Ello porque los recurrentes alegan criterios que implicarían una grave desatención
respecto a cuáles son los fallos judiciales que pueden ser materia de un proceso
constitucional.
A su entender, cada una de las tres resoluciones emitidas en el proceso penal que se
siguió en su contra (sentencia condenatoria, sentencia confirmatoria y sentencia no
anulatoria) tienen la condición de firmes 3 • Sin embargo, han interpuesto el hábeas
corpus tan sólo contra la última de ellas.
Corresponde, entonces, dejar sentado con claridad qué habrá de entenderse por
'resolución judicial firme'; más aún si de una explicación errada puede concluirse
3
Claramente establecido en la Demanda de hábeas corpus (fs. 7 del Expediente).
''
7
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
que contra cualquier sentencia judicial se podría interponer una demanda de este
tipo, desnaturalizando la función de control constitucional de este Colegiado, que
quedaría convertido en una instancia judicial más.
Con relación a ello, es un hecho sin duda significativo que la jurisdicción ordinaria,
cuando resuelve un proceso constitucional -y así ha sucedido en el presente hábeas
corpus- enfatice que se ha respetado irrestrictamente el derecho a la tutela procesal
efectiva aduciendo, casi siempre invariablemente, la regularidad en la tramitación
del proceso. No se hace uso de argumentos constitucionales, sino, tautológicamente,
de fórmulas propositivas que reiteran que el cuestionado es un proceso regular que,
precisamente, está siendo criticado por el supuesto incumplimiento irrestricto de su
regularidad.
En el caso de autos, los vocales demandados señalan que la causa penal la
resolvieron dentro de los límites y formalidades que señala la Ley Orgánica del
gr
8
Poder Judicial4 , que su decisión es correcta desde el punto de vista sustantivo penal 5 ,
y que no han violentado derecho o garantía constitucional alguno que amenace la
libertad6 . Adicionalmente, manifiestan que
Este fallo fue recurrido (respeto a la pluralidad de instancias)\ fl l',caso llegf> .hasta la
~-
Corte Suprema, de modo que tampoco se produjo la afectación a la 'defensa procesal'
como lo denomina la contraria. Pese a ello, ¿cuál es su pretensión?: ¡la nulidad del
proceso! ¿No existe acaso el recurso previsto en el ordenamiento procesal ordinario?
¿No han hecho valer, los demandantes, los medios impugnatorios contra las
sentencias? 7 •
De ello que se puede observar que, tanto los demandados como los1 juzgadores
judiciales han determinado que no se ha afectado de la tutela procesal efectiva por
considerar que el proceso ha sido llevado de manera regular, respetándose el
derecho a la defensa o la pluralidad de instancias. Sin embargo, no se realiza
JÍ; argumentación alguna del por qué el examinador llega a esta conclusión.
7 1O. Según el artículo 139º, inciso 5, de la Constitución, toda resolución que emita una
instancia jurisdiccional (mandato que no se restringe a los órganos del Poder
Judicial, sino también a toda entidad que resuelva conflictos, incluido el Tribunal
Constitucional) debe estar debidamente motivada. Ello significa que debe quedar
plenamente establecida a través de sus considerandos, la ratio decidendi por la que
4
Toma de declaración de los vocales supremos, señores Pastor Adolfo Barrientos Peña (fs. 119
del Expediente), Hugo Príncipe Trujillo (fs. 123 del Expediente) y José María Balcázar Zelada (fs.
126 del Expediente).
5
Toma de declaración de vocal supremo César Javier Vega Vega (fs. 125 del Expediente).
6
Toma de declaración de vocal supremo Robinson Octavio Gonzales Campos (fs. 122 del
Expediente).
7
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 160 del Expediente).
8
Sentencia del Decimotercer Juzgado Penal de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 166,
167 del Expediente).
9
Sentencia de la Cuarta Sala Especializada en lo Penal para Reos Libres de la Corte Superior de
Justicia de Lima en el proceso de hábeas corpus (fs. 231 b, 232 del Expediente).
',, 18 (
se llega a tal o cual conclusión. Pero una resolución, como la que se observa en el
proceso constitucional que se está resolviendo, en que no se precisan los hechos, el
derecho y la conducta responsable, ni tampoco se encuentra razón o explicación
alguna del por qué se ha resuelto de tal o cual manera no respeta las garantías de la
tutela procesal efectiva. La debida motivación debe estar pre~r.PJ:~ . en toda resolución
que se emita en un proceso. Este derecho implica que cualqtl.iéidecisión•cuente con
razonamiento que no sea aparente o defectuoso, sino que exponga de manera
lara, lógica y jurídica los fundamentos de hecho y de derecho que la justifican, de
anera tal que los destinatarios, a partir de conocer las razones por las cuales se
decidió en un sentido o en otro, estén en la aptitud de realizar los actos necesarios
para la defensa de su derecho. El derecho a la motivación es un presupuesto
fundamental para el adecuado y constitucional ejercicio del derecho a la tutela
procesal efectiva.
Además de considerarla como principio y garantía de la administración de justicia,
este Colegiado ha desarrollado su contenido en la sentencia recaída en el Expediente
N.º 1230-2002-HC/TC, donde se precisó que lo garantizado por el derecho es que la
decisión expresada en el fallo o resolución sea consecuencia de una deducción
razonada de los hechos del caso, las pruebas aportadas y su valoración jurídica.
Además, en la sentencia recaída en los Expedientes N. 0 0791-2002-HC/TC y N.º
1091-2002-HC/TC, se afirmó, entre otras cosas, que la motivación debe ser tanto
suficiente (debe expresar por sí misma las condiciones que sirven para dictarla y
mantenerla) como razonada (debe observar la ponderación judicial en tomo a la
concurrencia de todos los factores que justifiquen la adopción de esta medida
cautelar). Lamentablemente, nada de esto se cumple en las resoluciones emitidas en
los órganos jurisdiccionales que han resuelto el presente hábeas corpus, puesto que
ni siquiera se ha respondido a las pretensiones de los recurrentes.
Aparte de la violación de la debida motivación, no puede permitirse ligerezas de este
tipo en un Estado social y democrático de derecho, máxime si la vigencia efectiva
de los derechos constitucionales es el fin esencial de los procesos constitucionales,
tal como lo señala el artículo II del Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional.
En tal sentido, tampoco puede considerarse como adecuado razonamiento de la
judicatura de que no pueda criticarse lo resuelto en el Poder Judicial por estar dentro
del marco de las atribuciones judiciales. No puede alegarse tal inexistencia de
violación sin que se desvirtúen específicamente los argumentos que los recurrentes
alegan. Responder judicialmente de esta manera significa confeccionar en la
sentencia un simple eufemismo procesal. No puede aceptarse que, al momento de
administrar justicia, se señale que no existe vulneración a la tutela judicial efectiva
porque se observa la existencia de un indeterminado 'proceso regular', sin que se
explique por qué ni cómo éste es 'regular', pues es justamente esta 'regularidad' la
que está siendo materia de control por la judicatura constitucional, y una falta de
respuesta motivada al respecto constituye un ejercicio contrario a la función de
administrar justicia. Quien demanda debe demostrar la irregularidad (máxime si se
toma en cuenta la ausencia de etapa probatoria en los procesos constitucionales
prevista en el artículo 9º del Código Procesal Constitucional), y quien sentencia,
' ,,
10
11. Por ello, es necesario que este Colegiado analice cada uno de los argumentos
vertidos por los demandantes respecto a la vulneración de la tut~laiprocesal efectiva
en el proceso penal seguido en su contra, básicamente en la seritertbia emitida.por la
Corte Suprema. '
El estudio concreto de las dos violaciones aducidas (falta de análisis de las pruebas o
carestía de observación de los medios de defensa) podrá franquear una conclusión
conveniente respecto a lo pedido por los demandantes. Si el requerimiento es
aceptable, podrá declararse fundada la demanda, sin que ello signifique una
intrusión en los fueros judiciales. Pero si, por el contrario, lo solicitado tiene por
finalidad concretar una artimaña jurídica, no sólo se podrá declarar infundada la
demanda, sino que incluso se podría tratar de poner un coto a ejercicio procesales
abusivos de este tipo.
Pero lo que no puede permitirse -conviene insistir-, es que sin que se efectúe un
análisis de fondo se llegue a conclusiones apresuradas que no hacen bien al
fortalecimiento de la justicia en el país. Por ende, debe responderse directamente y
con exactitud cada uno de los argumentos esgrimidos por los demandantes.
2. Los recurrentes alegan que durante el desarrollo del proceso penal en que se les
sanciona por su responsabilidad en el delito de violación de intimidad, se ha
vulnerado su derecho a probar:
Cuando en las instructivas negamos la imputación de delito de violación de la intimidad,
postulamos como defensa material el hecho del asesoramiento legal en la realización del
trabajo periodístico de las Prostivedettes, incluso sefíalando los nombres de los
abogados que nos brindaron la opinión jurídica. Técnicamente ofrecimos medios de
investigación o pruebas testimoniales que debieron ser admitidos y actuados por el Juez
Penal respetando nuestro derecho a probar'º.
s decir, aducen que ofrecieron medios probatorios pero que en el Poder Judicial
tales no sólo no fueron analizados correctamente, sino que, peor aún, no fueron
admitidos o fueron rechazados. En ello radicaría la principal vulneración del
derecho a la tutela procesal efectiva. Frente a ello, la Procuraduría Pública del Poder
Judicial señala que no existe vulneración alguna respecto a este derecho, sino que
una argumentación de este tipo lo que refleja es un interés para que nuevamente se
evalúen los aspectos de fondo de la responsabilidad penal 11 •
Entonces, para determinar con claridad la existencia de la violación a la probanza, se
debe analizarse específicamente cuál es el contenido constitucionalmente protegido
10
Demanda de hábeas corpus (fs. 13 del Expediente).
11
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 158 del Expediente).
,,,
11
§J. El sentido constitucional del derecho a la prueba ... ':? !' '
r:·r ., .
13. El derecho a probar es uno de los componentes elementales deloerecho a·fa tutela
ocesal efectiva, pues, como ya lo ha señalado este Tribunal en la sentencia del
E ediente N.º 010-2002-AI/TC, constituye un elemento implícito de tal derecho.
Po ello, es necesario que su protección sea realizada a través del presente proceso
co stitucional.
C mo se ha destacado, la tutela procesal efectiva está consagrada en la Constitución
y en el Código Procesal Constitucional, y su salvaguardia está relacionada con la
ecesidad de que, en cualquier proceso que se lleve a cabo, los actos que lo
onforman se lleven a cabo en los cauces de la formalidad y de la consistencia,
propias de la administración de justicia. Es decir, se debe buscar que los justiciables
no sean sometidos a instancias vinculadas con la arbitrariedad o los caprichos de
quien debe resolver el caso. El derecho a la tutela procesal efectiva se configura,
entonces, como una concretización transversal del resguardo de todo derecho
fundamental sometido a un ámbito contencioso. Por ello, según lo señala la
sentencia del Expediente N.º 200-2002-AA/TC, esta tutela:
( ... ) implica el respeto, dentro de todo proceso, de los derechos y garantías mínimas con
que debe contar todo justiciable, para que una causa pueda tramitarse y resolverse en
justicia. Tal es el caso de los derechos al juez natural, a la defensa, a la pluralidad de
instancias, acceso a los recursos, a probar, plazo razonable, etc.
En este esquema, una de las garantías que asiste a las partes del proceso es la de
presentar los medios probatorios necesarios que posibiliten crear la convicción en el
juzgador de que sus argumentos son los correctos. De esta manera, si no se autoriza
la presentación oportuna de pruebas a los justiciables, ¿se podrá considerar
aniparada la tutela procesal efectiva? Todo hace indicar que ello sería imposible.
Sólo con los medios probatorios necesarios, el juzgador podrá sentenciar
adecuadamente. Por ello, la ligazón entre prueba y tutela procesal efectiva es
i eluctable: la primera constituye un derecho-regla de la segunda; una verdadera
arantía de su ejercicio.
16. Para lograr este cometido, se debe partir del derecho que engloba a la prueba. Es el
derecho a la tutela procesal efectiva, uno que también debe ser determinado
correctamente en el terreno constitucional. La vulneración del contenido
constitucionalmente protegido de la tutela procesal efectiva no puede ser
identificada con cualquier irregularidad procesal, si es que ella implica una
infracción de las garantías cardinales y primordiales con las que debe contar todo
justiciable. Por ello, atañe a este Colegiado restringir la protección de la tutela
13
12
Demanda de hábeas corpus (fs. 15 del Expediente) .
' ,, &¿ I
14
~in
cambiar el sentido de la presente resolución al estar acreditada la manera provocada,
vejatoria e innecesaria con la que se ha actuado (malicia calificada) 14 •
15
De lo expresado, queda claro que se tiene que determinar si un juez como el del
proceso penal está en la capacidad de considerar una prueba como inútil, y si ello
termina vulnerando, o no, el derecho a la prueba por parte de los demandantes.
20. Tanto porque los juzgadores no admiten una prueba postulada, como porque la
califican como inútil, los recurrentes han considera;do' que la vul,p.eración alegada se
entra en que, a su entender, se les impidió invocar una circ~fistancia de la pena
ivilegiada, la del error de prohibición vencible, figura prevista en dos normas del
ódigo Penal: los artículos 14º, último párrafo, y 21 º 17 . Este Colegiado debe insistir
n que no es objeto de la presente sentencia señalar si, en efecto, el error de
rohibición se encontraba debidamente acreditado en autos, sino tan sólo determinar
si la omisión de consentir el recibo de determinadas testimoniales constituye una
vulneración del derecho a la prueba.
Ahora bien, lo que buscaron atacar los propios actores con esta postulación
probatoria, según ellos mismos afirman, era el establecimiento de su inculpabilidad.
Este principio, si bien no se encuentra reconocido expresamente en la Constitución
(de forma tácita se presenta en el artículo 2°, inciso 24, acápite e), se trata de uno
implícito que limita la potestad punitiva del Estado.
17
Demanda de hábeas corpus (fs. 38 del Expediente).
18
BACIGALUPO, Enrique. Derecho Penal - Parte General. Lima, Ara, 2004. p. 160
19
ZAFFARONI, Eugenio Raúl. Derecho Penal - Parte General. 2ª Ed. Buenos Aires, Ediar, 2002. p.
728.
16
Tal como se puede observar, para que la que prueba ofrecida por un inculpado tenga
grado de eficacia tal que pueda ser admitida en un proceso, debe presentar
elementos de juicio irrebatibles a la luz de la responsabilidad penal atribuida.
23. Como premisa básica, la presentación de testimoniales por parte de los querellados
resulta ser una prueba inútil. Ella en sí misma no permite establecer la existencia o
inexistencia del hecho que se pretende probar o verificar con su ofrecimiento o
actuación, que es, finalmente, la capacidad de reacción normativa y la
intemalización de la norma por parte del sujeto.
Justamente, se ha señalado que la prueba del error de prohibición versa:
( ... ) sobre si el sujeto es responsable de la ausencia de motivación conforme a derecho
( ... ). A esa conclusión difícilmente puede llegarse a partir de una prueba directa distinta
de las propias manifestaciones del acusado, de modo que si el propio sujeto invoca
17
error, sólo una manifiesta contradicción a partir de máximas de experiencia puede hacer
decaer su propia declaración al respecto ( ...)2°.
25. Un último punto al respecto. El delito por el que fueron sentenciados los recurrentes
en la querella por delito contra la intimidad, está prescrito claramente en el artículo
154º del Código Penal:
20
PEREZ DEL VALLE, Carlos. Estudios sobre la independencia judicial y el proceso penal. Lima,
Grijley, 2005. pp. 164, SS.
21
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005).
18
26. Para que los medios probatorios sean admitidos deben ser presentados en su
oportunidad. Ante ello, este Tribunal considera necesario efectuar un análisis de la
presunta vulneración del derecho a la prueba respecto de los presupuestos necesarios
para que el medio probatorio ofrecido sea admitido.
El derecho a que se admitan los medios probatorios, como elemento del derecho de
prueba, no implica la obligación del órgano jurisdiccional de admitir todos los
medios probatorios que hubieran sido ofrecidos.
/
En principio, las pruebas ofrecidas por las partes se pueden denegar cuando importen
pedidos de medios probatorios que no sean pertinentes, conducentes, legítimos o útiles,
así como manifiestamente excesivos 22 .
En tal sentido, es imperioso que se realice un análisis de cuál es el rol que cumple el
medio probatorio, ya que así se podrá determinar, entre otras cosas, si el momento
en que fue postulado era el que correspondía según las normas procesales sobre la
materia.
22
SAN MARTÍN CASTRO, César. Derecho Procesal Penal. 2ª ed. Lima, Grijley, 2003, p. 817.
19
ella cuando tendrá lugar su actuación. Pero, ¿cuándo se presentó el medio probatorio
en el proceso penal seguido contra los querellados?
aliz das. De lo que se puede observar de ellas es ;que,; básicam~nte, lo que los
ntes señalan son datos necesarios para ejercer su derecho á-'la.''defensa. Nada
n su declaración, los dos coinculpados coincidieron en señalar que:
( ... ) luego de consultar con los asesores internos legales del canal encabezados por el
doctor Leopoldo Valdez, quien a su vez realizó una inter consulta con el asesor legal
externo del canal, el doctor Rolando Souza, luego de recibida la asesoría legal necesaria
para evitar que violemos algún tipo de ley, decidimos emitir el informe 23 .
Como acto probatorio de parte destinado a demostrar la verdad de los hechos que
forman mi defensa material, aporto los siguientes medios probatorios: l.- Medios
probatorios: a) La declaración testimonial de don Emilio Leopoldo Valdez Castafieda
( ...) b) La declaración testimonial de don Mendel Percy Winter Zuzunaga ( ... ). 2.-
Significado probatorio del acto de defensa.- El objeto de los testimonios ofrecidos tiene
por finalidad acreditar que dado el interés público de la investigación periodística que
motivó la difusión del informe se decidió emitirlo al aire previa consulta con el
apoderado especial del canal y abogados externos de la Compafiía Latinoamericana de
Radiodifusión S.A. 24 •
De esta forma se consolida la idea de que existe un medio probatorio ofrecido por
los demandantes que debió ser observado por el juzgador penal recién a partir del 12
de mayo de 2003 .
Entonces, pese a que, según la normatividad procesal penal, en el proceso penal de
autos el plazo para postular medios probatorios (la comparecencia de testigos es uno
e ellos) era antes de la audiencia realizada el día 28 de enero de 2003, recién se
realizó el pedido casi cinco meses después. Del propio escrito de demanda fluye que
los accionantes realizaron el ofrecimiento probatorio -cuya inadmisión y
consiguiente imposibilidad de actuación se cuestiona- fuera del plazo establecido
por ley, perdiendo así toda oportunidad para ofrecer dicho medio probatorio, ya que
las testimoniales, de haber sido ofrecidas, debieron haber sido actuadas en la misma
audiencia en la que el juez examinó a los querellados.
23
Instructivas de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 62 del Expediente) y de
Ney Edgardo Guerrero Orellana, del 28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente).
24
Escrito N. º 25 de la defensa, recibido el 12 de mayo del 2003 (fs. 71, 72 del Expediente).
' .
21
30. Además de aducir la violación del derecho a la prueba, los recurrentes refieren que,
en el proceso penal seguido en su contra, se ha afectado su derecho a la defensa,
precisando los siguientes motivos:
Desde la fase de instrucción del proceso penal hemos alegado como argumento de
defensa técnica la atipicidad del hecho por el que se nos atribuye ser autores de delito
contra la intimidad, porque los actos de prostitución clandestina, por ser ilícitos, no se
encuentran dentro del ámbito de protección del bien jurídico intimidad. Este argumento
de defensa técnica no ha sido tratado o considerado en las sentencias dictadas en las 3
instancias de la causa penal ( ...)25 .
25
·• Demanda de hábeas corpus (fs. 43 del Expediente).
9¡
22
El principio de no ser privado del derecho de defensa en ningún estado del proceso( ... ).
32. Teniendo en cuenta tales dispositivos, conviene preguntarse cuándo se produce una
violación del derecho de defensa. Ello ocurrirá cuando una persona no logra ofrecer
a quien la juzga los elementos necesarios para desvirtuar una acusación en su contra
o para afirmar que tiene la razón en lo que alega. Pero no todo acto que imposibilita
un correcto uso de la defensa produce un agravio al derecho.
A colación de lo expuesto, el Tribunal Constitucional español ha señalado, como
parte de la Sentencia N.º 237/1999, que
26
Sentencia de primera instancia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.° 396-2001 (fs. 80 del Expediente).
27
Recurso de agravio constitucional en el proceso de hábeas corpus (fs. 250, 251 del Expediente).
' . ¡oc?
23
;_
. .-·.,-/)':.,
sea equiparable cualquier expectativa de un peligfo .. o riesgo U..). Por ello hemos
hablado siempre de indefensión ' material' y no formal, para la-~ oual resulta necesaria
pero no suficiente la mera transgresión de los requisitos configurados como garantía,
siendo inexcusable la falta de ésta, cuando se produce de hecho y como consecuencia de
aquélla. Puestas así las cosas en su punto final, parece claro que la omisión denunciada,
podría ser reprochable en el plano de la legalidad y con efectos quizá en otros ámbitos,
pero está desprovista de trascendencia constitucional para considerar enervada o
debilitada la efectividad de la tutela judicial.
r ende, queda claro que también corresponde determinar si lo que están alegando
demandantes se puede considerar como una forma de vulneración del derecho
ndamental a la tutela procesal efectiva.
33. ara comprobar la vulneración de la defensa técnica, los recurrentes solicitan que
/este Colegiado reexamine el criterio vertido por el órgano jurisdiccional respecto al
carácter de la prostitución clandestina, presumiendo que sólo así se podrá determinar
que no existe violación de la vida privada si existe un ilícito de por medio.
Ante ello, este Colegiado reitera el pleno respeto de la independencia judicial al
momento de resolver, de modo que únicamente determinará si los juzgadores
observaron, o no, los argumentos de defensa presentados. No se pronunciará ni
emitirá reflexión alguna respecto a lo que decidió la Corte Suprema en este caso,
puesto que ello implicaría que resuelva como una instancia judicial ordinaria.
Cabe resaltar que según el artículo 138° de la Constitución,
La potestad de administrar justicia emana del pueblo y se ejerce por el Poder Judicial a
través de sus órganos jerárquicos con arreglo a la Constitución y a las leyes( ... ).
Una norma de este tipo sólo puede significar respeto pleno de las resoluciones
judiciales y que ningún otro órgano puede afectarlas, ni siquiera el Tribunal
Constitucional, a no ser que haya vulneración de algún derecho fundamental,
situación en la cual la proscripción prevista en el segundo párrafo del artículo 139º,
inciso 2 de la Norma Fundamental cedería ante la posibilidad de interponer una
demanda de algún proceso constitucional, según lo permite el artículo 200º.
Ahora bien, a grandes rasgos y prima facie, lo que se advierte es que en las tres
sentencias emitidas en el Poder Judicial sí se observaron los argumentos de defensa
P, o no se creyó conveniente asumirlos como válidos para resolver el caso. En cada
a de las instancias, los juzgadores establecieron que era irrelevante averiguar la
existencia de prostitución ilegal, pues ello no era objeto de juzgamiento, lo que en
cierta forma ha terminado confirmando que en su criterio la vida privada de las
personas no tiene relación alguna con la finalidad con la que realizan sus actos.
34. Pese a lo que se acaba de determinar, este Colegiado reseñará algunos parámetros
constitucionales sobre los derechos que estuvieron en juego en el proceso judicial
penal sometido a control constitucional, por ser ello necesario en virtud de la
profilaxis interpretativa que corresponde al Tribunal Constitucional en su calidad de
órgano supremo de interpretación de la Norma Fundamental (artículo 1º de la Ley
Orgánica del Tribunal Constitucional). Ello no significa que se está volviendo a
¡0/
' .
24
resolver sobre el caso del fondo, sino únicamenteé·que ''se analiz"1"á la decisión
judicial en el extremo planteado en la demanda, toda vei que sólo.a_¿fSe desvirtuará,
o validará, la tesis esgrimida por los recurrentes, además de ··sentar las bases
conceptuales para el estudio de derechos fundamentales poco desarrollados
jurisprudencialmente.
Asimismo, se pondrá énfasis en que los jueces, como miembros partícipes del
Estado, deben cumplir con las obligaciones que la propia Constitución reconoce en
el artículo 44º: una de ellas referida a garantizar la plena vigencia de los derechos
humanos. Frente a ello, al ser el órgano de control de la Constitución, según lo
previsto en el artículo 201 º de la propia Norma Fundamental, este Tribunal está
capacitado para resguardar el respeto de los derechos fundamentales de las personas.
En los siguientes puntos, se tratará de insistir en el contenido constitucionalmente
protegido de los derechos fundamentales a la información y a la vida privada, para
que a partir de allí se pueda realizar un juicio de ponderación respecto al vídeo
propalado en el programa Magaly TV. Gracias a este estudio, se determinará en el
último extremo y dentro de los márgenes que impone la presente demanda de hábeas
corpus, si hubo, o no, vulneración del derecho a la defensa técnica.
35. Sólo se podrá analizar la supuesta afectación del derecho a la defensa de los
recurrentes, si previamente se ubica correctamente el reconocimiento judicial de la
existencia de prostitución en la relación entre derechos fundamentales de los
querellados y la querellante.
Al respecto, los recurrentes buscaron ejercer, al momento de emitir el reportaje
mencionado, su derecho a la información. Sin embargo, a partir de un inadecuado
ejercicio de éste, el Poder Judicial determinó su responsabilidad por la afectación de
la vida privada, toda vez que ésta aparece como un límite a tal derecho. Pero, ¿qué
habrá de entenderse por derecho fundamental a la información?
Constitucionalmente, se ha previsto que toda persona puede emitir las noticias que
considere pertinentes, configurándose lo que se conoce como el derecho a la
información. En tal sentido, en el artículo 2º, inciso 4, se ha admitido la existencia
del derecho a la libertad de información. Además, la Declaración Universal de
erechos Humanos, en su artículo 19º, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, en su artículo 19º, inciso 2, la Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, en su artículo IV, y la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, en su artículo 13 º, inciso 1, reconocen el derecho a la investigación,
recepción y difusión de las informaciones.
Como todo derecho fundamental, la información posee un elemento constitutivo que
le da sentido a su tutela constitucional, componente conocido como su contenido
~.·
esencial, concepto cuyo desarrollo se puede encontrar en la sentencia del Expediente
N. º 0050-2004-AI/TC y otros, donde se darrolla una idea institucional del mismo.
En el caso de la información, y tal como se ha desarrollado en la sentencia del
Expediente N. 0 0905-2004-AA/TC, su contenido esencial se encuentra en la
25
37. La vida privada de las personas es un límite válicr~d~i derecho a la información. Por
ello, corresponde fijar algunos contenidos básicos del primé-ro de los derechos
mencionados con el fin de controlar jurisdiccionalmente el segundo.
Lo importante de dotar de un contenido constitucionalmente protegido a la vida
privada en el presente caso se centra en que los recurrentes aseveran que la violación
a su derecho a la tutela procesal efectiva, en el sentido de derecho a la defensa
técnica, se basa en una consideración equívoca. Debe determinarse, por tanto, si
dentro del derecho a la vida privada se puede dejar de abrigar un ámbito como el de
la prostitución clandestina, máxime si el Poder Judicial ya tomó una decisión clara y
concreta, al considerar que sí la protege.
En primer lugar, es menester observar cómo ha sido reconocida en el ordenamiento
jurídico. En la Constitución, como derecho-regla base se ha prescrito en el artículo
2°, inciso 7, que toda persona tiene derecho a la intimidad personal y familiar.
Además, existen otros dispositivos que siguen refiriéndose a este tema dentro del
mismo artículo 2°: el impedimento de que los servicios informáticos no suministren
informaciones que afecten la intimidad personal y familiar (inciso 6); la
inviolabilidad de domicilio (inciso 9); el secreto e inviolabilidad de comunicaciones
y documentos privados (inciso 1O); entre otros. Y pese a que el desarrollo
constitucional de la materia es disperso, lo cierto es que la Declaración Universal de
Derechos Humanos le da cierta coherencia y unidad. Así, en el artículo 12º se
sostiene que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su
familia, su domicilio o su correspondencia, motivo por lo cual se expresa el derecho
a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Un planteamiento similar
se puede encontrar en el artículo 17º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y en el artículo 11 º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos
(sobre todo incisos 2 y 3). Menos amplio es el reconocimiento mostrado en el
artículo V de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que
se restringe a señalar que toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra
los ataques abusivos a su vida privada y familiar.
Como se observa, existe disimilitud de conceptos entre la normatividad nacional e
internacional, que por ello exige su reconducción hacia un criterio unitario,
básicamente planteado a partir de la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la
Constitución y del artículo V del Código Procesal Constitucional. Básicamente
planteamos que el derecho-principio reconocido es la vida privada, y la intimidad,
uno de sus derechos-regla.
38. Con respecto al bien jurídico tutelado en la Constitución, no cabe duda que la vida
privada refleja uno de muy difícil comprensión, tanto así que algunos consideran
que se trata de un concepto jurídico indeterminado. No obstante ello, juzgamos que
es necesario plantearse sobre él un concepto inicial y preliminar.
Son diversas las posturas para explicar el significado de la vida privada. Algunas la
conciben como aquella zona de la persona que no es pública, por lo que nadie debe
tener acceso a ella. Sin embargo, más correcto es tratar de otorgar un sentido
' '
27
positivo. Así, sobre la base del right to be alone (derec]J.o .<:t estar en soledad) 28 , se ha
estimado apropiado afirmar que es el ámbito personal en~l~cual un s~r humano tiene
la capacidad de desarrollar y fomentar libremente su personalid0,d': Por ende, se
considera que está constituida por los datos, hechos o situaciones desconocidos para
la comunidad que, siendo verídicos, están reservados al conocimiento del sujeto
1sm y de un grupo reducido de fgersonas, y cuya divulgación o conocimiento por
otros trae aparejado algún daño 9. De esta forma se ha llegado a definirla,
entando su faz positiva, como
( ...) el reducto de lo personal no encuentra su confín en la cárcel de la propia
individualidad( ... ) sino que ella sirve de plataforma para la integración del ser humano
con el círculo de ciertos allegados (especialmente a través de los lazos familiares), con
un ambiente físico (el domicilio) y con el ambiente inmaterial de sus manifestaciones
espirituales (la correspondencia, las comunicaciones de todo tipo, los papeles
privados)30 •
39. En el presente caso, el ámbito de la vida privada que estaría siendo objeto de
vi lación es la intimidad personal, zona que también merece protección superlativa
a ravés del tipo penal descrito en el artículo 154 º del Código Penal. En ella, la
P. rsona puede realizar los actos que crea convenientes para dedicarlos al
ecogimiento, por ser una zona ajena a los demás en que tiene uno derecho a impedir
, ntrusiones y donde queda vedada toda invasión alteradora del derecho individual a
la reserva, la soledad o el aislamiento, para permitir el libre ejercicio de la
personalidad moral que tiene el hombre al margen y antes de lo social 31 • Como lo
señala este Colegiado en su sentencia del Expediente N.º 1797-2002-HD/TC, es el
poder jurídico de rechazar intromisiones ilegítimas en la vida íntima o familiar de
las personas.
De esta forma, la intimidad protegía todo acto dentro de un espacio personal de la
querellante, como puede ser las relaciones sexuales que practique, con prescindencia
de la motivación o la causa de dicho hecho. Queda claro, entonces, que su derecho a
la vida privada sí protegía la posibilidad de evitar que otros se inmiscuyan y
reproduzcan en un canal de televisión los actos sexuales que realizó. Sin embargo,
esto no quiere decir que, si se presenta un ilícito, la investigación periodística que se
realice no puede estar también protegida, haciendo disminuir la protección del
ntenido accidental del derecho a la vida privada de la persona. Pero, sobre la base
objetiva del contenido esencial de cada uno de los derechos en juego (vida privada e
información), se efectuará a continuación un análisis ponderativo para comprobar si
la judicatura ordinaria analizó correctamente, o no, el medio de defensa utilizado por
los querellados respecto a la existencia, o no, de prostitución clandestina.
40. Si bien la relación existente entre los derechos a la vida privada y a la información
es una de las más clásicas en el Derecho, en muchos casos se ha dado una respuesta
poco idónea a la teoría de los derechos fundamentales. Así, se ha propuesto la
primacía de la información en virtud de la aplicación equívoca de la teoría
valorativa de las preferred fredoms al sistema constitucional, postura doctrinal que
propendería a una jerarquía entre los derechos fundamentales. Pero, de otro lado,
también se manifiesta y se presencia una prevalencia de la información, basándose
en el efecto irradiante que posee respecto al resto de derechos. Pero no hay que
olvidar que los derechos fundamentales (todos, sin excluir ninguno) están en
igualdad de condiciones dentro de la Constitución.
31
CARRANZA, Jorge A. Los medios masivos de comunicación y el derecho privado. Un problema
contemporáneo: Los avances de la tecnología comunicacional sobre el individuo y la sociedad.
Buenos Aires, Lerner, 1975. p. 41.
29
Por eso, lo que corresponde realizar es una determinac;ión de los contenidos de cada
uno de los derechos involucrados. Sólo así se Uég~{a' la delimitación adecuada de
sus contornos. Para ello, será necesario optar por el método•gé'la ponderación, con
una utilización mixta de los criterios de razonabilidad (propios de cualquier relación
tre derechos fundamentales) y de desarrollo colectivo (exclusivo de los derechos
de espeto de la persona y los comunicativos).
42. A través de la adecuación, la conclusión a la cual se arribe debe ser lo más ajustada
posible a la finalidad de la Constitución, explícita o implícitamente reconocida. En
tal se ido, la acción que realice la persona debe ser conveniente, jurídicamente
hab do (la norma habrá de ser accesible y previsible) y contar con un fin legítimo.
E e juicio aplicado a la relación entre información y vida privada permite
eterminar que sólo existirá una solución adecuada, si es que la noticia sobre la cual
versa la información no desconoce el objetivo previsto en la Constitución en su
artículo 1º (la persona es el fin supremo de la sociedad y del Estado) y que se
materializa en la vigencia del respeto de los ámbitos de la vida privada de una
persona, por más pública que ésta sea.
Por tanto, ¿es permisible que el derecho a la información pueda tocar temas tan
sensibles como las relaciones sexuales de una persona, por más que haya estado en
un supuesto de prostitución clandestina? Este Colegiado considera que no.
La sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos, en el caso Lawrence c. Texas,
del 20 3 (se trata de un caso en que hubo una intervención estatal a un domicilio en
el al dos personas practicaban relaciones homosexuales), también está en la
isma línea:
43. En el caso de autos, el reportaje emitido en el programa Magaly TV, tal como había
sido propalado, no respetaba de ningún modo a la persona sobre la cual versaba el
mismo. Como se puede apreciar de su transmisión, no existe la más mínima
Jo:Y
30
Es relevante, por tanto, para evitar afectar la vida privada de una persona, que el
ejercicio del derecho fundamental a la información se realice sin excesos. Y de otro
lado, en pos de la optimización de cada derecho en juego, buscar que la medida
utilizada permita el mejor desarrollo posible del derecho a la vida privada, tal como
ha debido suceder en el presente caso.
45. La propia Corte Suprema, en el proceso penal seguido contra los demandantes,
recisó que
( ... ) en el caso materia de incriminación se evidencia una injerencia ilegítima a la
intimidad, pues el reportaje televisado 'Las Prostivedettes' exhibe a Mónica Adaro
Rueda manteniendo relaciones sexuales con una persona de sexo masculino. Que
filmaciones de tal naturaleza constituyen formas de cómo se puede penetrar y
quebrantar las fronteras del entorno de la intimidad propia de cada persona, ya que
evidentemente no era una información de interés público. Más reprobable y desvalorada
32
SCHNEIDER (State interest analysis in Fourtenth amendment 'privacy' law), cit. por Pablo Lucas
MURILLO DE LA CUEVA. El derecho a la intimidad. En: "Revista Jurídica del Perú". Trujillo, año
XLVIII, N.º 14 (ene. - mar. 1998). p. 92.
..
31
resulta la conducta sub examen, al haber reconocido los propios sentenciados que
provocaron el encuentro sexual instruyend9 al llamado 'contacto' para que oficie de
. . d 33 • . .• .
~·
mstlga or . _.; r!r 1. ·
~
S· · .. ,.
n tema que vale la pena resaltar está referido al tipo de imágenes que el reportaje
1
emitió. En primer lugar, debe tomarse en cuenta el momento en que se emitieron las
imágenes: la transmisión se produjo a las nueve de la noche, horario en que se
transmitía -y aún hoy se transmite- Magaly TV. En ese momento, ese horario era
considerado ya de carácter familiar 34 , y por lo tanto no era correcta la difusión de
imágenes como las contenidas en 'Las Prostivedettes', máxime si, según el artículo
27º del Texto Único Ordenado de la Ley de Telecomunicaciones, Decreto Supremo
N.º 013-93-TCC, vigente en el momento en que se emitió el reportaje, se
dem ndaba a los medios de radiodifusión que puedan
( ... ) difundir una programación que mantenga los principios formativos que relieven la
dignidad eminente de la persona humana y la defensa de la familia como célula básica
de la sociedad, así como los demás valores que proclama la Constitución Política del
Perú como factores de integración, de identidad nacional y de pacificación.
Nada de lo previsto en esa norma fue respetado en la emisión del reportaje. Es más,
se debió evitar la difusión de imágenes que puedan afectar algún derecho de las
personas, tal como ocurre cuando se cubre el rostro de alguien (el ejemplo más
clásico de ello es cuando aparece un menor de edad, o también cuando testifica
alguien que no desea ser reconocido), ya sea tanto con su consentimiento o sin él,
cosa que tampoco ha ocurrido en el caso de la querellante. Un discurso visual
~ requiere, además de veracidad, ser necesario para cumplir su objetivo.
47. En el caso de autos se ha dicho que el reportaje buscaba demostrar una red de
rostitución en el vedettismo nacional, y que para ello era necesario mostrar a una
bailarina, como era la querellante, justamente manteniendo relaciones sexuales sin
autorización legal para hacerlo. Supongamos que estuviese permitida la filmación de
la persona en la habitación de un hotel, tal como sucedió en este caso, ¿se faculta,
aun así, que el medio de comunicación pueda mostrar las partes íntimas de la
persona involucrada? En el vídeo presentado 35 , se observa con claridad cómo la
33
Sentencia de la Primera Sala Penal Transitoria Corte Suprema en el proceso de delito de
violación a la intimidad. R.N. Nº 3301-04 (fs. 96 del Expediente).
34
Actualmente, en el artículo 40º de la Ley de Radio y Televisión, Ley N.º 28278, se señala que el
horario familiar"( ... ) es el comprendido entre las 06:00 y 22:00 horas".
35
Vídeo del programa (anexado al Expediente).
32
querellante se desnuda -sin saberlo- frente a la cámara, y son vistas sus partes más
íntimas (zonas pudendas), sin que se busque evitar tal hecho. Las únicas imágenes
cubiertas (a través de un cuadrado negro en la pantalla) fueron las del rostro de la
persona que mantuvo relaciones con la querellante.
Queda claro, además, que no hubo consentimieptg ., qe la querellante para la
filmación y menos para la difusión del vídeo del~ que
fue parte, tal como se ha
- lado supra, y esto hace aún más ilícito el reportaje. ".. ·
tema que se debe mencionar está relacionado con la ilegalidad aducida respecto
a 1 prostitución no autorizada. He aquí el tema principal de la supuesta afectación
de derecho a la defensa, pues se constituye como soporte del argumento presentado
p r los recurrentes en el proceso penal que se siguió en su contra, y que fue
puestamente desconocido por el juzgador.
e considera, en el fondo, que los querellados actuaron de acuerdo a derecho, toda
vez que presentaron un reportaje, haciendo uso de su derecho a la información, con
el fin de descubrir una red de prostitución en la farándula limeña. Queda claro que la
prostitución clandestina debe estar proscrita por ser un oficio no permitido en
nuestro ordenamiento.
Al respecto, alegan los demandantes a través de su abogado, que la prostitución
clandestina es un acto no aceptado en Derecho, por lo que habría que considerarlo
como un ilícito o injusto administrativo 36 . Por ello, a su entender, debía analizarse
en primer término si existía dicha red para que, en segundo lugar, se pueda
desconocer una protección superlativa de la vida privada. Considera que le incumbió
al juzgador averiguar si el ilícito aducido se había producido en la realidad, pues
sólo así se hubiese protegido plenamente a los recurrentes.
Frente a ello, para justificar la irrelevancia penal del ejercicio de la prostitución
clandestina de la querellante en la responsabilidad de los recurrentes en el delito
contra la intimidad, el Procurador Público del Poder Judicial consideró pertinente
afirmar que
( ... ) el juez penal, en una extensa sentencia que consta en autos, ha señalado Jo
siguiente: 'No importa, que Jo que realizó Ja señora Adaro en aquel cuarto de hotel, sea
un acto de prostitución o no, no importa que haya estado libando licor con el seflor
Arancibia o que hayan estado jugando a las escondidas porque no es materia del proceso
penal, lo que importa es que existió una violación flagrante de su derecho a la
intimidad37 •
36
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia pública del 17 de octubre de 2005).
37
Declaración del Procurador Público del Poder Judicial (Audiencia Pública del 17 de octubre de
2005).
33
34
s1(En este tema, resulta particularmente llamativa la actuación realizada por los
querellados en la comisión del delito de violación de la intimidad, pues demuestra el
poco interés mostrado en la protección del derecho a la vida privada de la víctima.
Así, debe constar cómo los propios inculpados del proceso penal, ahora
demandantes en el proceso constitucional, propiciaron la comisión del ilícito
administrativo, el cual, a su vez, es alegado ahora como parte de su derecho a la
defensa. Ellos mismos pusieron a la persona que tuvo relaciones sexuales con la
querellante, tal como la propia recurrente lo relata:
(.. .)como parte de una investigación periodística y debido a que habían muchos indicios
que sefialaban que la prostitución clandestina se había enquistado entre las vedettes de
nuestro medio ( ...) decidimos averiguar qué tan ciertos eran estos indicios. Fue así que
después de una larga investigación llegamos hasta una proxeneta conocida con el
nombre de 'Corín', quien aseguró tener entre las mujeres que ella ofrecía vedettes
conocidas de la televisión, fue así que luego de llamar a la persona que se hizo pasar
como cliente logramos comprobar en la investigación que la vedette Yesabella y
Mónica Adara se dedicaban a la prostitución clandestina ( ...)38 •
38
Instructiva de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 62 del Expediente). Lo
mismo fue señalado por el otro coinculpado [Instructiva de Ney Edgardo Guerrero Orellana, del
28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente)].
39
Vídeo del Programa (anexado al Expediente).
40
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005):
considera desproporciona! la actuación de sus defendidos.
35
( ... ) está en la base de una serie de distinciones ( ...): asuntos de interés público (matters
of public interest) por oposición a los que no la tienen, intimidad (privacy), figuras
públicas y simples particulares (public figures, private persons)41 •
41
Análisis del proyecto de MEIKLEJOHN, rec. por Pablo SALVADOR CODERCH. El mercado de las
ideas. Madrid, CEC , 1990. p. 28 .
36
42.
acontece es esto, para el público y la temática que había estaba dentro del formato del
canal, si ésa es la idea, dentro del formato del programa estaba la temática"
- J,-1. r_. :
Frente a tal aseveración, en el proceso penal que , se 'l'es siguió por violación a la
intimidad, el juzgador señaló que '. .•,.
( ... )aun cuando admitamos de manera forzada que la agraviada Mónica Adaro es líder o
corriente de opinión en nuestro país, justo es sefialar que las revelaciones hechas sobre
ella nada tienen que ver con la actividad por la cual es públicamente conocida: su labor
como cantante y bailarina ( ... )43 •
54. Cuando un suceso involucra a una persona conocida por todos, existe una mayor
preocupación del resto de gente en saber sobre ella o conocer lo que los otros opinan
sobre la misma. No es que haya una protección desigual con respecto a su vida
privada, sino que simplemente se está reconociendo una diferenciación.
Pero, ¿por qué brindarle mayor protección las personas sin proyección pública frente
a los que sí la tienen? Para responder a esta interrogante se impone un análisis tanto
de la importancia de sus actividades como de su posibilidad de respuesta ante un
ataque desmedido, toda vez que el acceso que tienen a los medios de comunicación
social es mucho mayor que el que de los particulares.
Lo que también es cierto es que existen diversos tipos de personas con proyección
pública, cada una de las cuales cuenta con un nivel de protección disímil. Según el
grado de influencia en la sociedad, se pueden proponer tres grupos de acuerdo con el
propósito de su actuación:
':" Personas cuya presencia social es gravitante : Determinan la trayectoria de una
sociedad, participando en la vida política, económica y social del país. Ellas son
las que tienen mayor exposición al escrutinio público, por cuanto solicitan el
voto popular.
Personas que gozan de gran popularidad sin influir en el curso de la sociedad:
Su actividad implica la presencia de multitudes y su vida es constantemente
motivo de curiosidad por parte de los particulares, aunque tampoco se puede
negar que ellos mismos buscan publicitar sus labores, porque viven de la fama.
Personas que desempeñan actividades públicas, aunque su actividad no
determina la marcha de la sociedad: Sus actividades repercuten en la sociedad,
pero no la promueven, como puede ser el caso de los funcionarios públicos.
Como se puede dar uno cuenta, la querellante y uno de los querellados se insertan en
el segundo grupo de personas con proyección pública.
t-42- Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia Pública del 17 de octubre de 2005).
43
Sentencia de primera instancia emitida por el Trigésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.º 396-2001 (fs. 82 del Expediente).
37
55. Lo que queda por dilucidar en el caso es si era relevante para determinar la
intromisión de la vida privada de la persona el hecho. ~e5,qt!e1 ella era una bailarina
conocida, y si es que para tal propósito se requefía ) íVériguar la_ existencia de
prostitución clandestina. ,,.,
En un caso de Jurisprudencia Comparada, se publicaron en un semanario diversos
artículos titulados 'Mi vida' como si la propia artista, protagonista de estas historias,
los hubiese escrito, lo cual era falso . Por ello, se señaló en la Corte de Apelaciones
de París, en el caso de Marlene Dietrich, que
( .. .) las vedettes están protegidas por los mismos prmc1p1os (generales), y no
corresponde hacer una excepción en lo que a ellas concierne, bajo el pretexto espacioso
de que ellas buscan una publicidad indispensable a su celebridad.
56. El segundo gran tema respecto al desarrollo colectivo está referido a los asuntos que
merecen una atención especializada de la sociedad. En él se demuestra cómo una
persona puede terminar informando un asunto que imperiosamente merece ser
conocido por los demás, y que ello justifica alguna intromisión de la vida privada de
alguien. Ello tampoco ha de impedir la protección de los derechos de los afectados,
sino simplemente la disminución de los límites externos de uno de ellos.
Respecto a la filmación realizada, se afirma que ésta versaba sobre una cuestión de
interés general, lo cual justificaría la posibilidad de invadir la esfera personal de la
querellante, pues
( ... )debido a que era un tema de interés público, había que demostrar la penetración de
la prostitución en el ambiente artístico y al espectáculo ya que muchas personas utilizan
los medios de comunicación como artistas y finalmente no lo son, dejando en claro que
el fin fue hacer conocer un hecho de interés público 44 •
Por tanto, corresponde ahora analizar qué se entiende por juicio del interés del
público, pues solamente a partir de ello se podrá determinar si el juzgador estuvo
acertado en no tomar en consideración una defensa técnica como la referida a la
prostitución clandestina de la querellante.
44
Instructiva de Ney Edgardo Guerrero Orellana, del 28 de enero de 2003 (fs. 67 del Expediente).
38
Estado, pero no debe olvidarse que la sociedad se preocupa también del respeto de
sus miembros y de evitar la invasión de los ámbitos personalt¡_s.
De esta forma, no se puede argüir como válida, por más~·ifl.térés del público que
exista, una intromisión ilegítima en el ámbito privado de las persofüi.s, ya que al
medio de comunicación social
58. No debe confundirse interés del público con mera curiosidad. Es deleznable
argumentar que cuando muchas personas quieran saber de algo, se está ante la
existencia de un interés del público, si con tal conocimiento tan solo se persigue
justificar un malsano fisgoneo.
ste Colegiado ha reconocido la importancia del derecho a la información, pero en
estrecha vinculación con su rol democrático, cosa inexistente cuando se está ante un
acto de curiosidad. Lejos de él, su protección debería disminuir. Hablando de la
expresión y la información, se ha señalado, en la sentencia del Expediente N. º 0905-
2001-AA/TC, que
( ... ) ellas no constituyen una concreción del principio de dignidad del hombre y un
complemento inescindible del derecho al libre élesenvolvimiento de la personalidad.
También se encuentra estrechamente vinculadas al principio democrático, en razón de
que, mediante su ejercicio, se posibilita la formacióµ·, mantenimiento y garantía de una
sociedad democrática, pues se permite la formación libre y racional de la opinión
pública.
45
SCHEUNER (Pressfreiheit) , cit. por Juan José SOLOZÁBAL ECHAVARRIA. "La libertad de expresión
desde la Teoría de los Derechos Fundamentales". En : Revista Española de Derecho
Constitucional. Madrid , año 11, N.0 32. p. 107.
•
39
Por tal razón, cuando una información no cumple un fin democrático y se convierte
en un malsano entrometimiento que afecta el derecho a la vida privada de un
tercero, el grado de protección del primer derecho fundamental habrá de verse
distendido, sobre todo si se afecta la protección de la dignidad de las personas,
establecida en el artículo 1º de la Constitución.
40
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
60. U análisis ponderativo, tanto de los criterios genéricos como de los específicos, de
lo dos derechos en relación, lleva a la conclusión de que la defensa técnica de los
r currentes realizada en el marco del proceso penal que se siguió en su contra no ha
ido afectada de forma alguna. Ahora sí se puede señalar que todo ha sido llevado de
'manera regular en el ámbito judicial.
Si bien es aceptable que una persona pueda informar sobre un asunto como es la
prostitución clandestina, no puede ser válido que ello se realice presentando uno o
dos casos (pues también se presentó otro vídeo de similares connotaciones), a través
de la transmisión de imágenes inútiles para la investigación periodística. Se puede
decir que los demandantes buscaron ejercitar su derecho a la información,
cumpliendo con el respeto a su contenido esencial de veracidad, pero el problema se
encuentra en mantener incólume su contenido accidental. Justamente, el derecho a la
vida privada es uno de los límites que posee el derecho a la información, y es
precisamente este derecho el que protegía a la querellante. Ante tal circunstancia,
era necesario determinar cuál era el contenido de cada uno de estos derechos.
Aparte de establecer que las sentencias judiciales cumplen con un test de
razonabilidad, se debe convenir en que existen suficientes elementos de juicio para
que el juzgador haya declarado la culpabilidad de los querellados. Para insistir en el
carácter doloso de la actuación de los ahora demandantes, el juzgador de primera
instancia señaló que, aparte de no contarse con el consentimiento de la querellada,
las imágenes no sólo fueron transmitidas un solo día (31 de enero del 2000), sino
también fueron reproducidas los días 2, 3, 4 y 7 de febrero del mismo año 46 .
,,d. La reincidencia de la conductora de televisión con respecto a la vulneración de los
.r/ derechos de la bailarina fue justificada por uno de los demandantes:
( ...) sí volvimos a propalar algunos extractos del vídeo original debido a que la vedette Mónica
Adaro declaró públicamente que la persona con la que había sido grabada era su pareja
sentimental, declaró que no había recibido dinero, declaró que el video era una trampa entre otras
acusaciones sin sentido por lo que nos vimos obligados a responderle con imágenes que hablan
más que las palabras. Estas acusaciones públicas, ellas las hizo a través de sintonizados programas
y en noticieros de la televisión, por lo tanto nos vimos obligados a responderle por el mismo
medio 47 .
1"
lt.. 47
Sentencia de pMmera instancia emitida por el TMgésimo Noveno Juzgado en lo Penal de Lima.
N.º 396-2001 (fs. 75 del Expediente).
Instructiva de Magaly Jesús Medina Vela, del 28 de enero de 2003 (fs. 63 del Expediente) .
41
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
f ! ~ ...
Frente a ello, el juzgador de segunda instanéli insistió correctamente en el dolo
• con la reiteración de las
existente en la conducta de los querellados, precisando qüe
imágenes se ha seguido penetrando de manera arbitraria en los ambientes íntimos de
una persona, o en los acontecimientos íntimos de ésta48 .
Para los recurrentes, era elemental terminar favoreciendo a la información en virtud
de la existencia de una supuesta red de prostitución clandestina, dato que fue
rev· o y analizado en sede judicial, aunque sin la acuciosidad que los recurrentes
eclam han. Sin embargo, tras realizar un examen ponderativo adecuado (con cinco
juicios ampliamente explicados), queda claro que tal pedido es irrelevante a fin de
resolv r correctamente el caso concreto. Por tal razón, la demanda en este extremo
es el amente infundada.
62. Lo expuesto no obsta para que se llame la atención a los magistrados de primera y
segunda instancia del proceso penal.
Las normas pertinentes del Código de Procedimientos Penales deben ser aplicadas al
caso concreto y analizadas en su plenitud para ver si su inobservancia acarrea una
r ponsabilidad de índole constitucional por parte de los demandados. Respecto a
cómo debe responder el Poder Judicial ante un ofrecimiento de pruebas, se asevera
que por más dificultades temporales de los juzgadores para resolver, siempre habrá
de explicarse las razones para la que se llega a esta conclusión. Por ello, se debe
reiterar la importancia de que el Poder Judicial responda ante los requerimientos de
las partes de un proceso con la responsabilidad que dicha institución posee, y según
el rol constitucional que se le ha asignado.
Finalmente, por más que en el extremo de la violación del derecho a la prueba se
haya declarado improcedente la demanda, ello no justifica el modo como fue llevada
a cabo la actuación judicial en este caso. Por eso, se requiere de los magistrados
mayor compromiso con su actividad, en el sentido de dar respuesta (así sea negativa,
48
Sentencia de segunda instancia emitida por la Sexta Sala Especializada en lo Penal para
Procesos con Reos Libres. Exp. N. º 1836-03 (fs. 89, 90 del Expediente).
42
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
como correspondió en este caso) dentro del plazo que corresponda, como derecho de
todo justiciable. Esperamos que estos pedidos puegan, en siguientes oportunidades,
ser contestados en el plazo debido.
63. De otro lado, del estudio de los actuados queda claro que la- decisión del órgano
j ·sdi ional ha sido plenamente válida, y que el pedido de los ·recurrentes ante esta
sede no sólo desatiende las resoluciones emitidas en sede judiéial, sino que pretende
que est Colegiado se constituya en una instancia más del proceso penal, procurando
en la manda de hábeas corpus inducir una supuesta actitud temeraria de parte de
los m gistrados emplazados.
En c nclusión, este Colegiado comparte la posición de los demandados en el sentido
de e los recurrentes pretenden desconocer una decisión judicial dictada con todas
las arantías legales49 , y que la demanda es una mera maniobra mediática para eludir
el 1 umplimiento de una resolución ejecutoriada que tiene la autoridad de cosa
juzgada50 .
Este Tribunal reafirma que cualquiera de las resoluciones emitidas en un proceso
judicial adquiere calidad de cosa juzgada, y que la judicatura constitucional sólo
podrá intervenir cuando haya vulneración de los derechos fundamentales de los
litigantes, cosa que no ha sucedido en el caso de autos.
64. Por tal razón, este Colegiado considera necesario referir un tema que nos causó
extrañeza al momento de analizar tanto el expediente de hábeas corpus como el
penal. El asunto se refiere a que si bien se solicita la prueba testimonial, no se
resenta a los dos abogados que supuestamente emitieron informe, sino
simplemente a uno de ellos.
La duda de este Tribunal surgió cuando, a la hora de observar los escritos
presentados por los recurrentes en la querella iniciada en su contra, el nombre del
estudio al cual pertenece el abogado de los recurrentes incluye el apellido de quien
precisamente es el abogado externo del canal, y que es esta persona la que no ha
sido presentada como testigo. Así, respecto al informe interno, es lógico que se
solicite la intervención del abogado interno de Frecuencia Latina, pues él lo debió
haber elaborado. Sin embargo, respecto al informe externo, resulta extraño que se
s licite interrogar al representante del canal, y que no se hubiese pedido la
declaración del mencionado abogado externo.
Ante ello, en la audiencia pública le preguntamos explícitamente al abogado
defensor si alguno de los letrados que realizaron los informes pertenecía a su
estudio. La respuesta fue la siguiente:
49
Toma de declaración de vocal supremo Robinson Octavio Gonzales Campos (fs. 122 del
Expediente).
50
Apersonamiento y absolución de traslado de la demanda de hábeas corpus por parte del
Procurador Adjunto a cargo de los Asuntos Judiciales del Poder Judicial (fs. 160 del Expediente).
51
Declaración de la defensa de los demandantes (Audiencia pública, del 17 de octubre de 2005).
•
43
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Lógicamente, se estaba aceptando que el abogado Souza era -y es- el socio del
abogado Nakazaki, cuyo Estudio Jurídico es el que patrocina a los demandantes en
la presente demanda de hábeas corpus. Según se ptfode observar, quienes
pr even la emisión del reportaje sobre 'Las Prostived~tt.es', gracias~a . un informe
xtem ' son los mismos que posteriormente patrocinan ~ a ' los recurrentes en un
proce penal, y actualmente los respaldan jurídicamente . en ' el proceso
consti cional.
lnclu ive, en el mismo proceso penal, utilizando los argumentos de la propia
defe sa, se pudo haber terminado investigando a dichos abogados (externo e
inte .o) por una posible instigación en la comisión del delito de violación de la
inti idad. Debemos recordar que, según alegan los propios recurrentes, estos
co~etieron el delito simplemente porque ambos abogados les señalaron que no
exif tía un problema de legalidad en sus actos.
65. Según el artículo 11 del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, los
procesos constitucionales tienen como fin la vigencia efectiva de los derechos
fundamentales de la persona. En conjunción con ello, estos procesos deben ser
desarrollados sobre la base de un principio como es la celeridad, tal como lo señala
el artículo 111 del mismo cuerpo normativo. Sobre esta base, corresponde a este
Colegiado tutelar los derechos a las personas en un tiempo adecuado. En un análisis
objetivo de esta afirmación, queda claro que no podrá permitirse actuaciones
procesales que lo único que buscan es, antes que proteger derechos, crear supuestos
temerarios asentados en la irreflexión y osadía, con el único propósito, tal como se
constata en el petitorio de la demanda, de demorar la conclusión final del proceso
originario.
Por más tutelar que sea la función del Tribunal Constitucional, no puede permitirse
que se utilice dispendiosa y .maliciosamente los recursos procesales que tiene a su
disposición cualquier justiciable, lo que a su vez, acarrea una desatención de otras
causas que merecen atención, y que, por analizar casos como el planteado, deben
esperar una respuesta más lenta de la que podría haberse realizado si es que no
estuviesen permitidas actuaciones como la realizada por los recurrentes. Al respecto,
según el artículo 56º del Código Procesal Constitucional, se podrá condenar al pago
de costas y costos al demandante cuando se incurra en manifiesta temeridad.
· bien la norma está relacionada con los procesos de amparo, este Tribunal estima
oportuna su utilización para el caso de autos, pues una interpretación extensiva
coadyuvará a que los fines de los procesos constitucionales (proscripción de
procesos no céleres) sean cumplidos. Este Colegiado considera, asimismo, que, para
que haya una verdadera protección objetiva, y cuando las circunstancias así lo
obliguen, es pertinente imponer multas, y no sólo para los demandados, sino cuando
medie mala fe por parte de los demandantes.
Como se ha podido advertir, la actitud de los recurrentes ha sido plena y
absolutamente irreflexiva. Varios hechos demuestran esta disposición a lo largo del
proceso; entre otros, se pueden mencionar: presentar un pedido de inhibición cuando
ello no procedía; reclamar el uso de los procesos constitucionales contra cualquier
tipo de sentencia; dejar de presentar testigos; evitar relacionar la intervención de los
P'
44
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
66. Pese a que el pago se impone contra los recurrentes por una desestimación del
petitorio de la demanda, de los datos presentados a lo largo del proceso seguido, este
Colegiado ha advertido algunas cuestiones respecto a la práctica profesional de la
defensa. Ésta, por principio, no amerita una utilización arbitraria de los medios
procesales que el sistema jurídico provee, sino más bien comporta la necesidad de
patrocinar convenientemente a los defendidos. Así, no es posible que los miembros
de un estudio jurídico primero manifiesten a sus clientes que pueden realizar un acto
porque no lo asumen como delito, cuando sí lo es; luego defenderlos en el proceso
penal que se investiga por la comisión de tal acto; y, posteriormente, conducirlos
hasta un proceso constitucional como modo de infundir esperanzas - muchas
veces infundadas- a quienes confiaron en ellos.
La Norma Fundamental es muy clara cuando prescribe, en su artículo 103º, que no
se puede amparar el abuso del derecho. La actuación inapropiada de un abogado
defensor, más que beneficiar a sus defendidos, puede terminar impidiéndoles un
adecuado patrocinio y protección jurídica, cuestión que, indudablemente, merece ser
evaluada a la luz de la deontología forense en el país.
VI. FALLO
HA RESUELTO
l
alega la violación del derecho a la prueba.
3. Declarar INFUNDADA la demanda de amparo de autos en el extremo que alega la
violación del derecho a la defensa.
4. EXHORTAR a los magistrados del Poder Judicial mayor compromiso en el
ejercicio de sus funciones jurisdiccionales, sobre todo en lo relativo a dar respuesta a
los pedidos de los justiciables, por más infundados o improcedentes que estos sean.
••'
45
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
SS.
·- AL VA ORLANDINL-~:_...!~----""'--c::.-
BARDELLI LAR 1
GONZALESO D
GARCÍA TOMA
VERGARA GOTELLI
LANDA ARROYO
........
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Arequipa, a los 29 días del mes de agosto de 2006, la Sala Segunda del Tribunal
Constitucional, integrada por los magistrados Bardelli Lartirigoyen, Gonzales Ojeda y
Vetgara Gotelli, pronuncia la siguiente sentencia
~./
----./
. ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Octavio Apaza Apaza contra la
resolución de la Sala Penal e Itinerante de la Provincia de San Román de la Corte Superior
de Justicia de Puno, de fojas 323, su fecha 8 de agosto de 2005, que declara infundada la
emanda de hábeas corpus de autos.
n.ANTECEDENTES
1. Demanda
Con fecha 5 de mayo de 2005 la recurrente interpone demanda de hábeas corpus contra los
Vocales de la Sala Penal Descentralizada e Itinerante de la Provincia de San Romá, Juliaca,
de la Corte Superior de Justicia de Puno, a fin de que se disponga su inmediata libertad, por
considerar que la resolución que confirma el mandato de detención, dispuesto en el auto de
apertura de instrucción, vulnera su derecho fundamental a la libertad personal y al debido
proceso, toda vez que la resolución aludida no está debidamente motivada.
I1I.FUNDAMENTOS
Precisión del petitorio de la demanda
1. Del análisis integral de lo que obra en autos se infiere que el demandante pretende que
el Tribunal Constitucional ordene la inmediata libertad del recurrente, al haberse
dispuesto, en el auto de apertura de instrucción, su detención injustificadamente.
6. Así, en cuanto a la suficiencia probatoria, se aprecia que ésta se cumple, pues de las
investigaciones realizadas tanto a nivel policial como a nivel del Ministerio Público se
derivan suficientes elementos probatorios que justifican el mandato de detención, según
se puede ver de fojas 23 a 175. En cuanto a la prognosis de la pena el Juez en
Jl,¡ observancia del ordenamiento jurídico vigente ha determinado que la pena probable a
ry imponer al demandante superaría los cuatro años de pena privativa de la libertad. En lo
que concierne al peligro procesal, el Tribunal aprecia que el Juez ha considerado (fojas
215), objetivamente, la necesidad de asegurar la presencia tanto del demandante como
del otro procesado en el proceso penal, toda vez que existe la posibilidad de que
perturben la actividad probatoria, más aún si se considera que en sus declaraciones
policiales los procesados no han actuado con veracidad.
3
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
Por los fundamentos expuestos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere
la Constitución Política del Perú
HA RESUELTO
ss.
BARDELLI LARTI
GONZALES OJE
VERGARA GOT/''7~J~
L8((JZJ!
Dr. Daniel Figallo Rivadeneyra
SECRETARIO RELATOR (e)
4
TRIB.L AL CONSTITUCIONAL III MI 11111
EXP N ° 08053-2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
En Lima, a los 9 días del mes de diciembre de 2015, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los magistrados Urviola Hani, Miranda Canales, Blume
Fortini, Ramos Núñez, Sardón de Taboada, Ledesma Narváez y Espinosa-Saldaña
Barreda, pronuncia la siguiente sentencia, con el fundamento de voto del magistrado
Espinosa-Saldaña Barrera, que se agrega.
SUNTO
ANTECEDENTES
NAL CONSTITUCIONAL
EXP N ° 08053-2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
c Extradición entre la República de Perú y los Estados Unidos de América señala los
motivos para denegar el pedido de extradición, sin que en ninguno de dichos supuestos
se contemple la posible imposición de la cadena perpetua.
Por su parte, el procurador público a cargo de los asuntos judiciales del Poder
Judicial manifestó que la demanda no fundamenta la supuesta falta de motivación de la
resolución de extradición N.° 50-2013 cuestionada, pues solo se limita a señalar que no
existen indicios procedimentales. Agrega que a través del presente proceso el
demandante persigue la intromisión del órgano constitucional en pretensiones que
pueden hacerse valer en otra vía procesal.
FUNDAMENTOS
AL CONSTITUCI
1111 II111111
sir
EXP N ° 08053-2013-PI-IC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
República. Cabe advertir que, mediante resolución de fecha 14 de diciembre de 2012,
el órgano judicial peruano ordenó la detención preventiva del requerido con fines de
extradición.
TR AL CONSTITUCIONAL
IIIIIIIIIIIII
EXP N 08053-2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
otros, contiene acuerdos respecto de la obligación de extraditar y los motivos para
denegar la extradición; así como sobre los delitos que dan lugar a la extradición, en
referencia a la conducta delictiva del requerido, independientemente de la
terminología o clasificación que la norma sustantiva dé al delito; asimismo, trata el
tema de la denegatoria al pedido de extradición cuando la sanción penal a imponerse
sea la pena de muerte, supuesto este último que no importa al caso de autos.
9. Sobre el particular, este Tribunal ha precisado que "la Constitución no garantiza una
nnada extensión de la motivación, por lo que su contenido esencial se respeta
pre que exista fundamentación jurídica, congruencia entre lo pedido y lo
uelto y, por sí misma, exprese una suficiente justificación de la decisión adoptada,
aun si esta es breve o concisa" (véase, entre otras, la sentencia recaída en el
Expediente N.° 1230-2002-HC/TC, F.J. 11). Esto es así en tanto hay grados de
motivación, pues la motivación ausente resulta inconstitucional, sin embargo la
motivación que presente una suficiente justificación de lo resuelto no resulta
inconstitucional, lo que debe ser apreciado en el caso concreto (Cfr. STC N.° 2004-
2010-PFIC, F.J. 5).
(...) El reclamado Pino Ponce, en concierto con su coencausada (...), como corredor de
bienes raíces (...), defraudaron a una institución financiera aseguradora por el gobierno
federal de los Estados Unidos de América y a otros prestamistas (...). Presentaron a los
agraviados documentos fraudulentos para conseguir el préstamo correspondiente: se
declaró falsamente respecto a los empleadores, ingresos, sueldos activos (...), a
OCA Dez
TRIB i AL CONSTITUCIONA
111111111 1111
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LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
sabiendas que luego no podrían cancelar las cuentas de las hipotecas que fueron
persuadidos a percibir (...). Se atribuye al reclamado (...) de nacionalidad peruana, ser
autor de diversos hechos punibles —un total de diez cargos—, cuyo referente nacional es
el delito de estafa. Los cargos concretos estriban en que a través de una agencia de
bienes raíces, a la que estaba vinculado, defraudó en el curso de dos años
aproximadamente [...] (engaño, error, disposición patrimonial, perjuicio a los afectados
—sujetos pasivos del engaño— y beneficio ilegal al agente activo) [...]. Los delitos de
conspiración para cometer fraude bancario, empresa de continuos delitos financieros y
fraude bancario, equivalen en el Perú al delito de estafa (...), son delitos comunes
previsto en la legislación penal nacional [artículo 196° del Código Penal] y en la ley
penal estadounidense (...). Las penas privativas de la libertad previstas en ambos
ordenamientos jurídicos importan una duración máxima no inferior a un año (...). La
conducta delictiva (...), está criminalizada en ambos países. El principio de doble
incriminación, por ende, se cumple cabalmente (...). Es de puntualizar que la acusación
no sólo ha sido aprobada por el Gran Jurado, sino que a los efectos de este
procedimiento auxiliar de extradición se cuenta (...) con dos declaraciones juradas que
revelan los actos de conocimiento propio —a través de las respectivas diligencias de
investigación— y versiones referenciales a partir de testimonios (...). Declararon
PROCEDENTE la solicitud de extradición pasiva del ciudadano peruano Armando
Guillermo Pino Ponce formulada por el gobierno de los Estados Unidos de América,
acusado de los delitos de conspiración para cometer fraude bancario, empresa de
continuos delitos financieros y fraude bancario —que en la legislación peruana
corresponde al delito de estafa— (...).
12.\ Por lo expuesto, este Tribunal declara que este extremo de la demanda debe ser
desestimado al no haberse acreditado la afectación del derecho a la motivación de las
resoluciones judiciales, en conexidad con el derecho a la libertad personal, con la
emisión de la resolución suprema que declaró procedente el pedido de extradición
pasiva del favorecido Armando Guillermo Pino Ponce, formulado por las autoridades
del gobierno de los Estados Unidos de América.
§. Sobre la afectación del derecho a la resocialización del penado y del acceso a los
beneficios penitenciarios
13. El artículo 139 inciso 22 de la Constitución señala que el régimen penitenciario tiene
por objeto la reeducación, rehabilitación y reincorporación del penado a la sociedad,
lo cual, a su vez, coincide con el artículo 10.3 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, que establece que "el régimen penitenciario consistirá en un
tratamiento cuya finalidad esencial será la reforma y la readaptación social de los
penados". De otro lado, en cuanto a la naturaleza de los beneficios penitenciarios, el
Tribunal Constitucional ha puntualizado en la sentencia recaída en el Expediente N.°
2700-2006-PITC/TC, caso Víctor Alfredo Polay Campos, que, en estricto, los
beneficios penitenciarios no son derechos fundamentales, sino garantías previstas por
el derecho de ejecución penal, cuyo fin es concretizar el principio constitucional de
lización y reeducación del interno. En efecto, las garantías persiguen el
amiento de determinadas instituciones jurídicas y no engendran derechos
amentales a favor de las personas, de ahí que pueden ser limitadas o restringidas
que ello comporte arbitrariedad.
16. Por lo expuesto, este Tribunal declara que este extremo de la demanda también debe
ser desestimado al no haberse acreditado el agravio al derecho a la resocialización
del penado, con la emisión de la resolución suprema que declaró procedente el
pedido de extradición pasiva del favorecido Armando Guillermo Pino Ponce
formulado por las autoridades del gobierno de los Estados Unidos de América.
HA RESUELTO
Publíquese y notifíquese.
SS.
URVIOLA HANI
MIRANDA CANALES
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
LEDESMA NARVÁEZ
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
certifico:
2 /16 -
TÁ OLA ANTILLANA
retarla R&atora
AL CONSTITUCIONAL
.,saN,GADEz.
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rr*:
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TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
11111111111111111111111111111111
EXP N ° 08053 2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
Representado por RONALD ATENCIO
SOTOMAYOR
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
(1) Verificar que existe una norma de derecho constitucional pertinente para el
caso (es decir, una interpretación válida de disposiciones que reconocen
derechos constitucionales). Esto exige encontrar, primero, una disposición
(enunciado normativo) que reconozca el derecho fundamental invocado, que
puede ubicarse tanto en la Constitución, como en los tratados de derechos
humanos, en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional o en la jurisprudencia
supranacional vinculante para el Estado peruano. Seguidamente, será necesario
establecer las normas (interpretaciones, significados) que se desprendan
válidamente de las disposiciones que reconocen derechos, de tal forma que
pueda reconocerse qué protege realmente el derecho invocado.
1 Con matices, cfr. STC Exp. N° 00665-2007-PA/TC, f. j. 5.a y b, STC Exp. N° 06218-2007-HC/TC, f. j.
10.
2 Constitución Política del Perú
"Artículo 3.- La enumeración de los derechos establecidos en este capítulo no excluye los demás que la
Constitución garantiza, ni otros de naturaleza análoga o que se fundan en la dignidad del hombre, o en los
principios de soberanía del pueblo, del Estado democrático de derecho y de la forma republicana de
gobierno."
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TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
1 IIIIIIIIIIIIII11111111111I
EXP N ° 08053 2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
Representado por RONALD ATENCIO
SOTOMAYOR
derecho merece protección en otra vía (lo que corresponderá ser analizado a
partir de otra causal de improcedencia) se declarará improcedente la demanda3.
9. Además de ello, debe tenerse en cuenta que en algunos casos excepcionales este
análisis de relevancia iusfundamental puede ser insuficiente. Por ejemplo:
cuando la Constitución prevé excepciones al ejercicio del referido derecho;
cuando la interpretación que se hace de la disposición que reconoce el derecho
es irrazonable o absurda; cuando la demanda reivindica un contenido
manifiestamente ilícito y tal ilicitud no es puesta en duda; cuando la titularidad
del derecho requiere, de modo necesario, condiciones adicionales de aplicación;
cuando se busca tutelar un ámbito aparentemente protegido, pero que el Tribunal
Constitucional ha excluido expresamente en su jurisprudencia de observancia
obligatoria, entre situaciones que casuísticamente puedan presentarse. En este
supuesto, atendiendo al caso concreto, será necesario tener en cuenta
consideraciones adicionales al examen de tres pasos señalado supra, para
111111 11 1 1 1 1 1
EXP N ° 08053 2013-PHC/TC
LIMA
ARMANDO GUILLERMO PINO PONCE
Representado por RONALD ATENCIO
SOTOMAYOR
11. Esto, desde luego, sin perjuicio de que casos auténticamente referidos al
contenido constitucionalmente protegido de los derechos fundamentales que se
invocan finalmente puedan ser declarados improcedentes, en atención a las otras
causales de improcedencia contenidas también en el Código Procesal
Constitucional.
S.
cificm-79
ESPINOSA-SALD A BAR i RA
Lo que certifico:
7
,
JANET OTA OL I SANT LANA
, ecreteria Relatora
TR' UNAL CONSTITUCIONAL.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
,
"'
EXP. N.O9314-2005-HC/TC
LA LIBERTAD
LUIS KING PERALTA IP ARRAGUIRRE
En Lima, a los 6 días del mes de diciembre de 2005, la Sala Segunda del Tribunal
Constitucional, integrada por los magistrados Bardelli Lartirigoyen, Gonzales Ojeda y
Vergara Gotelli, pronuncia la siguiente sentencia
ASUNTO
ANTECEDENTES
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
FUNDAMENTOS
2. En sede penal ha quedado establecido por disposición expresa de la ley (Art. 5 y 77 del
Código de Procedimientos Penales y Arts. 78 y 88 del Código Penal) que la
prescripción debe ser declarada de oficio en cada caso como condición para la apertura
e instrucción, lo que además admite la uniforme y reiterada jurisprudencia nacional y
la considera el Código Procesal Constitucional cuando en su artículo 5, incisos 2,4 y 10,
prohibe el rechazo liminar tratándose de los casos a los que hacen mención expresa
dichos dispositivos legales tratándose del proceso de hábeas corpus.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
5. En el presente caso, según consta a fojas 155 de autos, con fecha 10 de enero de 2001 se
revocó la condicionalidad de la pena impuesta al recurrente, por lo que, computado el
plazo ordinario desde dicha fecha, la prescripción de la pena se produjo ellO de enero
de 2005 . Sin embargo, el recurrente fue detenido con fecha 4 de julio de 2005, fecha en
la que ya había prescrito la pena. En tal sentido, la pretensión debe ser estimada,
ordenándose la excarcelación del recurrente.
HA RESUELTO
SS.
BARDELLI LARTIRI
GONZALES OJED
VERGARAGOT
En Lima, a los 6 días del mes de febrero de 2020, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los señores magistrados Ledesma Narváez, Ferrero Costa,
Miranda Canales, Blume Fortini y Ramos Núñez, pronuncia la siguiente sentencia, con
el abocamiento de los magistrados Sardón de Taboada y Espinosa-Saldaña Barrera,
conforme al artículo 30-A del Reglamento Normativo del Tribunal Constitucional.
Asimismo, se agrega el fundamento de voto del magistrado Espinosa-Saldaña Barrera.
ASUNTO
ANTECEDENTES
El actor sostiene que es propietario del inmueble ubicado en la mz. T, lote 34,
Tercera Zona Industrial 11-12, distrito de Veintiséis de Octubre, de la provincia de Piura,
región de Piura, por haberlo adquirido por parte de la Municipalidad Provincial de Piura
mediante contrato de compraventa de fecha 17 de julio de 2000. Precisa que el citado
inmueble se encuentra ubicado en la intersección de las calles 11 y 16 —es decir, dicho
inmueble colinda por el lado izquierdo con la calle 11 (58,00 metros lineales)—, y se
encuentra inscrito en la Partida 11005461 de los Registros Públicos.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
1111111111111111 1111111
EXP N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
La parte demandada precisa que el primer acto jurídico respecto al total del
inmueble de su propiedad comprende el área de cincuenta mil metros cuadrados de
propiedad de la universidad demandada, que aparece inscrito en la Ficha 42814
(actualmente Partida Registral 26816) del Registro de la Propiedad Inmueble de la Zona
Registral 1, sede Piura, de la Oficina Registral Región Grau, desde el 6 de febrero de
2001. Esta ficha se independizó del área de ciento setenta y siete con cuarenta y siete
hectáreas del predio inscrito en la ficha 16281 del mencionado registro, con fecha 8 de
febrero de 1995, a favor de la Compañía Constructora El Chipe SAC (hoy Inmobiliaria
Santa Margarita), entre otros actos jurídicos. Estos hechos generaron una serie de
procesos judiciales porque hubo personas que se arrogan tener derechos sobre algunas
o> ; del mencionado campus. El segundo acto jurídico comprende los otros cincuenta
metros cuadrados que forman la parte complementaria del referido campus
1111 iversitario, que fue adquirido mediante la minuta de compraventa de fecha 27 de
'4( ./._rnarzo de 2002, celebrada por la universidad demandada y la Compañía Constructora El
117 Chipe SAC (actualmente Inmobiliaria Santa Margarita).
ENTOS
11 11111I VII111111111111111 II 11
EXP N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
personas "[...] a transitar por el territorio nacional y a salir de él y entrar en él, salvo
limitaciones por razones de sanidad o por mandato judicial o por aplicación de la ley
de extranjería". Esta disposición constitucional procura reconocer que todo nacional
o extranjero con residencia establecida puede circular libremente o sin restricciones
por el ámbito de nuestro territorio patrio, habida cuenta de que, en tanto sujetos con
capacidad de autodeterminación, tiene la libre opción de disponer cómo o por dónde
desplazarse, ya sea que dicho desplazamiento suponga facultad de ingreso hacia el
territorio del Estado, circulación o tránsito dentro del mismo, o suponga simplemente
salida o egreso del país.
4. Asimismo, el Tribunal ha señalado que la vía de tránsito público está constituida por
todo aquel espacio que desde el espacio haya sido estructurado como referente para
el libre desplazamiento de las personas.
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EXP N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
HA RESUELTO
1111111111111111 INIII
EXP N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
Publíquese y notifíquese.
SS.
LEDESMA NARVÁEZ
FERRERO COSTA ri «
MIRANDA CANALES
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
Lo que certifico:
11111111111111111111
EXP. N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
Coincido con lo resuelto en tanto y en cuanto no encuentro que exista una incidencia
negativa, directa, concreta y sin justificación razonable en el derecho a la libertad de
tránsito. Sin embargo, considero necesario realizar algunas precisiones en relación al
proceso de habeas corpus que anoto a continuación:
1. Lo primero que habría que señalar en este punto es que es que el hábeas corpus
surge precisamente como un mecanismo de protección de la libertad personal o
física. En efecto, ya desde la Carta Magna inglesa (1215), e incluso desde sus
antecedentes (vinculados con el interdicto De homine libero exhibendo), el hábeas
corpus tiene como finalidad la tutela de la libertad física; es decir, se constituye
como un mecanismo de tutela urgente frente a detenciones arbitrarias.
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EXP. N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
7. En relación con la referencia al caso Chaparro Álvarez y Lapo Iñiguez vs. Ecuador,
quiero precisar, que lo que en realidad la Corte indicó en dicho caso es cuál es el
ámbito protegido el artículo 7 de la Convención al referirse a la "libertad y
seguridad personales". Al respecto, indicó que el término "libertad personal" alude
exclusivamente a "los comportamientos corporales que presuponen la presencia
fisica del titular del derecho y que se expresan normalmente en el movimiento
CA DE¿ pFPG
Az>
1141
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
1111111111111111111
EXP. N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
fisico" (párr. 53), y que esta libertas es diferente de la libertad "en sentido amplio",
la cual "sería la capacidad de hacer y no hacer todo lo que esté lícitamente
permitido", es decir, "el derecho de toda persona de organizar, con arreglo a la ley,
su vida individual y social conforme a sus propias opciones y convicciones" (párr.
52). La Corte alude en este último caso entonces a un derecho genérico o básico,
"propio de los atributos de la persona, que se proyecta en toda la Convención
Americana", precisando asimismo que "cada uno de los derechos humanos protege
un aspecto de [esta] libertad del individuo". Es claro, entonces, que la Corte
Interamericana no señala que esta libertad en este sentido amplísimo o genérico es
la que debe ser protegida por el hábeas corpus. Por el contrario, lo que señala es que
la libertad tutelada por el artículo 7 (cláusula con contenidos iusfundamentales
similares a los previstos en nuestro artículo 2, inciso 24 de la Constitución, o en el
artículo 25 de nuestro Código Procesal Constitucional) es la libertad física o
corpórea.
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LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
10.Señalado esto, considero que el objeto del hábeas corpus deber ser tan solo el de la
libertad y seguridad personales (en su dimensión física o corpórea). Asimismo, y tal
como lo establece la Constitución, también aquellos derechos que deban
considerarse como conexos a los aquí recientemente mencionados. En otras
palabras, sostengo que el Tribunal Constitucional debe mantener al hábeas corpus
como un medio específico de tutela al concepto estricto de libertad personal, el
cual, conforme a lo expresado en este texto, no está ligado solo al propósito
histórico del hábeas corpus, sino también a su carácter de proceso especialmente
célere e informal, en mayor grado inclusive que el resto de procesos
constitucionales de tutela de derechos.
11.Ahora bien, anotado todo lo anterior, resulta conveniente aclarar, por último, cuáles
son los contenidos de la libertad personal y las posiciones iusfundamentales que
pueden ser protegidas a través del proceso de hábeas corpus.
12.Teniendo claro, conforme a lo aquí indicado, que los derechos tutelados por el
proceso de hábeas corpus son la libertad personal y los derechos conexos con esta,
la Constitución y el Código Procesal Constitucional han desarrollado algunos
supuestos que deben protegerse a través de dicha vía. Sobre esa base, considero que
pueden identificarse cuando menos cuatro grupos de situaciones que pueden ser
objeto de demanda de hábeas corpus, en razón de su mayor o menor vinculación a
la libertad personal.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
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14.En un segundo grupo encontramos algunas situaciones que se protegen por hábeas
corpus pues son materialmente conexas a la libertad personal. Dicho con otras
palabras: si bien no están formalmente contenidas en la libertad personal, en los
hechos casi siempre se trata de casos que suponen una afectación o amenaza a la
libertad personal. Aquí la conexidad se da de forma natural, por lo que no se
requiere una acreditación rigurosa de la misma. En este grupo podemos encontrar,
por ejemplo, el derecho a no ser obligado a prestar juramento ni compelido a
reconocer culpabilidad contra sí mismo, cónyuge o parientes (25.2 CPConst); el
derecho a ser asistido por abogado defensor desde que se es detenido (25.12
CPConst); el derecho a que se retire la vigilancia de domicilio y que se suspenda el
seguimiento policial cuando es arbitrario (25.13 CPConst); el derecho a la
presunción de inocencia (2.24 Constitución), supuestos en los que la presencia de
una afectación o constreñimiento físico parecen evidentes.
15.En un tercer grupo podemos encontrar contenidos que, aun cuando tampoco son
propiamente libertad personal, el Código Procesal Constitucional ha entendido que
deben protegerse por hábeas corpus toda vez que en algunos casos puede verse
comprometida la libertad personal de forma conexa. Se trata de posiciones
eventualmente conexas a la libertad personal, entre las que contamos el derecho a
decidir voluntariamente prestar el servicio militar (25.8 CPConst); a no ser privado
del DNI (25.10 CPConst); a obtener pasaporte o renovarlo (25.10 CPConst); el
derecho a ser asistido por abogado desde que es citado (25.12 CPConst); o el
derecho de los extranjeros a no ser expulsados a su país de origen, supuesto en que
el Código expresamente requiere la conexidad pues solo admite esta posibilidad
"(...) si peligra la libertad o seguridad por dicha expulsión" (25.5 CPConst).
16.En un cuarto y último grupo tenemos todos aquellos derechos que no son
típicamente protegidos por hábeas corpus (a los cuales, por el contrario, en
principio les corresponde tutela a través del proceso de amparo), pero que, en virtud
a lo señalado por el propio artículo 25 del Código Procesal Constitucional, pueden
conocerse en hábeas corpus, siempre y cuando se acredite la conexidad con la
libertad personal. Evidentemente, el estándar aquí exigible para la conexidad en
estos casos será alto, pues se trata de una lista abierta a todos los demás derechos
fundamentales no protegidos por el hábeas corpus. Al respecto, el Código hace
referencia al derecho a la inviolabilidad del domicilio. Sin embargo, también
encontramos en la jurisprudencia algunos derechos del debido proceso que
entrarían en este grupo, como son el derecho al plazo razonable o el derecho al non
bis in ídem.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
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EXP. N.° 02854-2017-PHC/TC
PIURA
LUIS AMÉRICO GAMBOA ABANTO
17. A modo de síntesis de lo recientemente señalado, diré entonces que, con respecto al
primer grupo (los consignados en el apartado 14 de este texto), no se exige mayor
acreditación de conexidad con la libertad personal, pues se tratan de supuestos en
que esta, o sus manifestaciones, resultan directamente protegidas; mientras que en
el último grupo lo que se requiere es acreditar debidamente la conexidad pues, en
principio, se trata de ámbitos protegidos por el amparo. Entre estos dos extremos
tenemos dos grupos que, en la práctica, se vinculan casi siempre a libertad personal,
y otros en los que no es tanto así pero el Código ha considerado que se protegen por
hábeas corpus si se acredita cierta conexidad.
S.
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
Lo que certifico:
En Lima (Arequipa), a los 7 días del mes de diciembre de 2009, la Sala Primera
del Tribunal Constitucional, integrada por los Magistrados Landa Arroyo, Beaumont
Callirgos y Eto Cruz, pronuncia la siguiente sentencia
ASUNTO
ANTECEDENTES
establecido por la Ley Nº 27444, el mismo que fue declarado improcedente mediante
disposición N.º 3, de fecha 18 de octubre de 2006. Ante ello, señala que se reiteró Jo
solicitado al juzgado para la autorización de la referida diligencia mediante disposición
N.º 4, de fecha 26 de octubre de 2006, lo que finalmente derivó en la expedición de la
resolución cuestionada, autorizando asimismo la conducción compulsiva del recurrente.
Alega que la diligencia ordenada por el juzgado, en la medida que supone una
restricción del derecho a la integridad fisica del recurrente, implica que no exista otro
medio probatorio idóneo para poder dilucidar los hechos materia de investigación, lo
que no se ha dado en el caso de autos, además de haber acreditado fehacientemente su
enfennedad mediante certificados médicos, por lo que considera abusiva la actuación
del Ministerio Público. Solicita, por tanto, que se deje sin efecto los actos de
investigación realizados a partir del día 20 de agosto de 2006, así como la restitución de
los hechos hasta antes del momento en el que se verificó la lesión a sus derechos
constitucionales antes invocados.
FUNDAMENTOS
2. Asimismo, este Tribunal advierte que el hecho cuestionado ha sido emitido por la
Corte Superior de Justicia de Huaura, dentro de la vigencia del Nuevo Código
Procesal Penal, por lo que este Tribunal, de manera previa a la dilucidación de la
pretensión, ubicará el caso en el contexto del Nuevo Código Procesal Penal
5. Por otro lado, este Colegiado considera pertinente destacar las nuevas funciones
encomendadas al Ministerio Público de acuerdo con el nuevo modelo acusatorio-
adversarial, las cuales varían notablemente en relación con el modelo anterior, de
corte "inquisitivo reformado" o ..mixto", en donde la función del fiscal tenía diversa
intensidad, en directa relación con la etapa del proceso existente. Así: i) en la etapa
de instrucción, el fiscal cumplía un rol eminentemente secundario y burocrático, en
la medida que la labor de investigación estaba asignada esencialmente al juez
instructor, contando con el apo o de la fuerza pública; ii) en la etapa de juicio, por el
contrario, el fiscal asumí a 1 bor activa en la acusación del delito como en la
actuación de divers medí probatorios, tratando de asumir una labor
preponderante dentr del proc so. Sin embargo, "( ..)el hecho histórico que la etapa
de instrucción se haya e //ido al juicio y que, en la práctica del sistema
inquisitivo reformado, lo ueces asuman un rol protagónico en la producción de la
prueba en el juicio, re/ gó también al Ministerio Público a un papel secundario en
esta etapa ( .. )" [Du J. Mauricio: "El Ministerio Público en la reforma procesal
penal en América atina: visión general acerca del Estado de los cambios" en: El
Nuevo Proceso, enal. Estudios Fundamentales. Palestra, Lima 2005, Pág. 93].
Asimismo, dicha situación no sólo relegaba al Ministerio Público a una actuación
meramente secundaria dentro del sistema de administración de justicia, sino que
también implicaba la vulneración de una serie de garantías y derechos
fundamentales de los justiciables, consagrados en uestra Norma Fundamental, así
como en diversos instrumentos internacionales.
EXP. N. 0 00815-2007-PHCffC
LIMA
JUSTO GERMAN FLORES LLERENA
7. Tal como se advierte de las nonnas glo_, el nuevo cuerpo normativo instituye al
Ministerio Público como órgano encarg o de dirigir la fase de investigación
preparatoria. Ello, sin embargo, no exclu la intervención del órgano jurisdiccional
en dicha fase, ya que de confonnidad on el precitado artículo 323º, el juzgado de
investigación preparatoria cumple función complementaria. pero, a su vez,
necesaria. Dicha afirmación se h e notoria, en especial, en la autorización de las
medidas limitativas de derecho • las cuales sólo pueden ser dictadas por el Poder
Judicial, a solicitud del fiscal y las partes.
Intervención corporal
EXP. N. 0 00815-2007-PHC!fC
LIMA
JUSTO GERMAN FLORES LLERENA
9. Tal como se advierte, el nuevo Código Procesal Penal establece nuevos mecanismos
procesales acordes con la realidad social existente, y que tienen corno único fin la
dilucidación de los hechos que son materia del proceso penal. En este sentido, las
intervenciones corporales, como parte de esta gama de instrumentos innovadores
diseñados por el legislador penal, constituyen actos de investigación que toman
como objeto de análisis el cuerpo de la persona humana, a fin de adquirir convicción
sobre un hecho controvertido necesario para la solución del caso. Asimismo, en Ja
medida que dichos actos suponen la afectación de derechos fundamentales, es
necesario que sean autorizados por el órgano jurisdiccional y emitidos en estricto
respeto de1 Principio de Proporcionalidad.
Test de Proporcionalidad
1O. Del tenor de la demanda se desprende que uno de los extremos cuestionados hace
referencia a la falta de idoneidad de la medida de intervención corporal dictada
contra el recurrente. En ese sentido, este Tribunal considera que, en efecto, los actos
de intervención corporal suponen una restricción de los derechos fundamentales de
los justiciables, siendo uno de ellos el derecho a la intimidad personal (consagrado
en el artículo 2, inciso 7, de la Norma Fundamental). El contenido esencial de dicho
derecho impide cualquier intrus · ' como toda invasión alteradora del derecho
individual a la reserva, la o e 'slamiento, para pennitir el libre ejercicio de
la personalidad moral e tiene el mbre, al margen y antes de lo social (Cfr. STC.
Exp. Nº 6712-2005-HCffC, C Magaly Medina]. Los actos de intervención
corporal, de confonnidad co a sentencia Nº 207/1996, expedida por el Tribunal
Constitucional Español, vu eran este derecho en( ...) razón de su finalidad, es decir,
por lo que a través de ~ as se pretenda averiguar, una intromisión añadida en el
ámbito constitucionalmente protegido del derecho a la intimidad personal. En otras
palabras, existe la afectación del derecho a la intimidad personal en la medida que
las intervenciones corporales pretendan dilucidar hechos que pueden estar inmersos
en la esferajuridica íntima del justiciable.
11. En consecuencia, al existir una restricción sobe los derechos fundamentales de los
justiciables con la realización de los actos ,e intervención corporal, es necesario
aplicar el test de proporcionalidad para de ·nar si la misma resulta ilegítima o
puede ser justificada en el marco de un Es o de Derecho [Cfr. STC Exp. Nº 0045-
2004-AVTC, Exp. Nº 4677-2004-AA/T fundamento 26].
Examen de necesidad: supone que la medida adoptada por el legislador, para ser
constitucional, deberá ser absolutamente indispensable para la consecución del fin
legítimo, pues de existir una medida alternativa que, siendo igualmente idónea para
conseguir el mencionado fin, influya con menor intensidad en el respectivo bien
constitucional, entonces, la medida legislativa cuestionada resultará inconstitucional.
En ese sentido, no cabe duda alguna que los actos de intervención corporal
constituyen una intromisión grave en los derechos fundamentales protegidos por
nuestra Constitución. A tal efecto, este Colegiado advierte en el caso concreto que el
recurrente viene siendo investigado por la presunta comisión del delito de violación
sexual, por lo que el órgano jurisdiccional mediante resolución Nº 2, de fecha 4 de
octubre de 2006, autorizó que se realizara la diligencia de toma de muestra de ADN,
toda vez que se pretende realizar una comparación entre la misma y la muestra
obtenida en el cuerpo de la agrav· , di gencia que arrojará resultados sumamente
relevantes, a fin de detenn · si el emandante es responsable por los hechos
materia de investigaci' . En ese sentido, se observa que no existen otros
mecanismos que pu an brindar l mismos resultados, sin que presenten un mayor
grado de afectac· 'n para los d echos fundamentales del recurrente, por lo que la
medida adoptadá cumpliría c el requisito de necesidad exigido.
HA RESUELTO
Publíquese y notifiquese. 7
SS.
LANDA ARROYO
BEAUMONT CALLIRGOS
ETOCRUZ
Lo que certifico .,
Pleno. Sentencia 7/2023
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR
RAZÓN DE RELATORÍA
En la sesión del Pleno del Tribunal Constitucional, de fecha 22 de
noviembre de 2022, los magistrados Morales Saravia, Pacheco Zerga,
Gutiérrez Ticse, Domínguez Haro (con fundamento de voto) y Ochoa
Cardich han emitido la sentencia que resuelve:
1. Declarar FUNDADA la demanda de habeas corpus; en consecuencia,
NULA la ejecutoria suprema de fecha 26 de julio de 2021 (Recurso de
Nulidad 237-2021-LIMA), mediante la que se declara no haber
nulidad en la sentencia condenatoria de fecha 19 de enero de 2021, y
declara infundada la excepción de prescripción (Expediente 673-2012-
0-1826-JR-PE-02), en el extremo referido a don Juan Carlos Baca
Sotomayor.
SS.
MORALES SARAVIA
PACHECO ZERGA
GUTIÉRREZ TICSE
DOMÍNGUEZ HARO
MONTEAGUDO VALDEZ
OCHOA CARDICH
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR
En Lima, a los 22 días del mes de noviembre de 2022, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los magistrados Morales Saravia, Pacheco Zerga,
Gutiérrez Ticse, Domínguez Haro, Monteagudo Valdez y Ochoa Cardich, pronuncia la
siguiente sentencia, con el fundamento de voto del magistrado Domínguez Haro, que se
agrega. Sin la participación del magistrado Ferrero Costa.
ASUNTO
ANTECEDENTES
Con fecha 17 de setiembre de 2021, don Juan Carlos Baca Sotomayor interpone
demanda de habeas corpus y la dirige contra los jueces integrantes de la Sala Penal
Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República, señores San Martín Castro,
Sequeiros Vargas, Coaguila Chávez, Torre Muñoz y Carbajal Chávez (f. 1). Denuncia la
vulneración de sus derechos a la tutela procesal efectiva, al debido proceso, al plazo
razonable, a la debida motivación de las resoluciones judiciales, a la imparcialidad
judicial, así como del principio de seguridad jurídica.
FUNDAMENTOS
Cuestión previa
En el caso de autos
1.2.1 La empresa Courier San Martín de Porres S.A. es una persona jurídica
dedicada a la actividad económica de prestar servicio de correo, iniciando sus
actividades el veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y cuatro, y
durante el proceso de fiscalización a cargo de la Superintendencia Nacional de
Administración Tributaria, su razón social era Time Courier SAC.
1.2.2 Esta fiscalización fue iniciada por la recepción de una denuncia que
señalaba, que los representantes de la empresa Courier San Martín de Porres
S.A. habían utilizado los comprobantes de pago (recibos por honorarios) que
correspondían a sus trabajadores con la finalidad de incrementar los gastos de
la empresa, consignando cifras elevadas por el pago de honorarios, cuando en
realidad los trabajadores recibieron como sueldo mensual entre cuatrocientos
diez a cuatrocientos cincuenta soles; trabajadores que al término de la relación
solicitaron a la contribuyente sus recibos por honorarios que estaban en su
poder.
1.2.3 Los resultados de los requerimientos del proceso de fiscalización
EXP. N.° 00985-2022-PHC/TC
LIMA
JUAN CARLOS BACA SOTOMAYOR
2000, consignando montos mayores a los que efectivamente habían pagado con
la ilícita finalidad de incrementar sus gastos y reducir el Impuesto a la Renta
del Ejercicio Fiscal 2000 (recibos por honorarios no fehacientes); así también,
en cuanto al impuesto general a la venta, se habría beneficiado indebidamente
con el crédito fiscal durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de
2000 empleando facturas que simulaban la prestación del servicio de personal
de la Cooperativa de Trabajo y Fomento del Empleo "Perú 2000" Ltda., Arvec
Consultores S.A.C., representada por el procesado Benjamín Ángel Ventura
Rivera y, como persona natural, el procesado Hugo Luis Cueva Egúsquiza
(operaciones no reales).
11. Como es de verse, la Sala suprema consideró que el delito prescribía, en principio,
el 21 de febrero de 2021. No obstante, aplicó suspensión del plazo de prescripción
en virtud del estado de emergencia nacional por la pandemia del Covid-19.
15. Dentro de dicho marco jurídico, el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial emitió las
resoluciones administrativas 115-2020-CE-PJ, 117-2020-CE-PJ, 118-2020-CE-PJ,
061-2020-P-CE-PJ, 062-2020-CE-PJ y 157-2020-CE-PJ, que expresamente
suspendieron los plazos procesales desde el 16 de marzo hasta el 30 de junio del
2020; es decir, por 3 meses y 15 días.
18. Este Tribunal discrepa de dicha argumentación, por las siguientes razones:
h. No puede aceptarse que dicho plazo pueda ser modificado vía un decreto de
urgencia —cuya emisión ha sido regulada para asuntos taxativamente
previstos—, ni mucho menos por una resolución administrativa o mediante
un criterio judicial interpretativo. Cualquiera de tales opciones es
manifiestamente inconstitucional. Distinto es el caso de la determinación del
inicio del cómputo de la prescripción, su suspensión o interrupción, donde
muchas veces ello tiene que ser determinado por el juez penal, pero su
competencia no alcanza a regular, modificar o extender el plazo para que la
prescripción opere.
HA RESUELTO
Publíquese y notifíquese.
SS.
MORALES SARAVIA
PACHECO ZERGA
GUTIÉRREZ TICSE
DOMÍNGUEZ HARO
MONTEAGUDO VALDEZ
OCHOA CARDICH
Con el debido respeto por la opinión de mis honorables colegas magistrados, considero
pertinente emitir el presente fundamento de voto, a fin de hacer unas precisiones a la
sentencia estimatoria que suscribo.
4. Así pues, en cuanto lo primero, aprecio que la litis es de puro Derecho; en ese
sentido, basta con revisar la motivación de la sentencia sometida a escrutinio
constitucional para advertir, en virtud de un análisis externo, que la
fundamentación ha incurrido en el mencionado vicio o déficit. Y, en lo referido
a lo segundo, advierto que, objetivamente, el yerro en el que se ha incurrido
justifica un fallo diametralmente opuesto al que correspondería: declarar la
prescripción del ejercicio de la acción penal y no una condena.
7. En lo que respecta a esto último, resulta imperativo precisar que, en todo caso, la
suspensión de plazos no tiene por lógica limitar derechos fundamentales ni
extender el ejercicio de la acción penal; sino, por el contrario, evitar que el
confinamiento decretado por el Poder Ejecutivo para aminorar la propagación
del Covid 19 —en salvaguarda de la salud de la población— cercene que, en los
hechos, el ejercicio del derecho fundamental de acceso a la justicia —al
vencerse los plazos para la interposición de demandas—, a la defensa —al
vencerse los plazos para contraargumentar y presentar medios de defensa y
probatorios—y a la pluralidad de instancias —al vencerse el plazo para
impugnar—.
S.
DOMÍNGUEZ HARO
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
VISTO
ATENDIENDO A
/'1 / Cabe destacar que al momento de emitirse el fallo, el favorecido no había sido
/ detenido ni obraba en el expediente una orden judicial solicitando la privación
de la libertad de don Mendoza Arévalo.
Que con relación a la detención personal, el literal f, inciso 24) del artículo 2° de
la Constitución precisa que nadie puede ser detenido sino es : (i) por
mandamiento escrito y motivado del juez; o (ii) por las autoridades policiales en
caso de flagrante delito.
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
// 260. del Nuevo Código Procesal Penal, el cual fue aprobado por el Decreto
Legislativo N.o 957.
10. Que aun cuando en el expediente se cuente con indicios que ameriten una
investigación sobre la presunta responsabilidad penal del favorecido, la
actuación policial por flagrancia se ha extendido por un lapso de cuarenta y ocho
horas (29 y 30 de octubre), traspasando cualquier límite legal e inobservando los
requisitos de inmediatez temporal y personal exigidos por la jurisprudencia del
Tribunal Constitucional.
Es oportuno subrayar que la flagrancia debe entenderse como una evidencia del
hecho delictuoso, por lo que solo se constituirá cuando exista un conocimiento
fundado, directo e inmediato del hecho punible que se viene realizando o que se
acaba de realizar.
EXP. N° 03325-2008-HC/TC
LIMA
PAULA ORFELlNDA ARÉVALO ORTÍZ
RESUELVE
Publíquese y notifíquese.
ss.
VERGARA GOTELLI
LANDA ARROYO
ÁLV AREZ MIRANDZ" .
/
/
. "
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UCA 1:15(,,
alt
alter EXP N 01460-2016-PHC/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
En Lima, a los 3 días del mes de mayo de 2016, el Pleno del Tribunal
onstitucional, integrado por los magistrados Miranda Canales, presidente; Ledesma
váez, vicepresidenta; Urviola Hani, Blume Fortini, Ramos Núñez, Sardón de
boada y Espinosa-Saldaña Barrera, con el voto singular del magistrado Sardón de
oada y el fundamento de voto del magistrado Espinosa-Saldaña Barrera, pronuncia
la siguiente sentencia.
ASUNTO
ANTECEDENTES
EXP N ° 01460-2016-PHC/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
2
u
B CA DE
b
Q
EXP N 01460-2016-PI4C/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
FUNDAMENTOS
1. La demanda tiene por objeto que se declaren nulas las sentencias emitidas por la
Sala Penal Especial y la Primera Sala Penal Transitoria, que se ordene un nuevo
juicio oral y se disponga la inmediata libertad del demandante porque, según
3
TRI NAL CONSTITUCIONAL
EXP. N ° 01460-2016-PHC/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
alega, se habría excedido todo plazo de detención.
0Ir
1r
ma de Justicia del Perú, conforme al artículo 100 de la Constitución, esta
ó estar integrada por jueces supremos titulares y no por jueces supremos
, :
ueda
9
visionales. No cuestiona el hecho de que, por motivos de carga procesal,
asignarse jueces supernumerarios a las Salas supremas, pero enfatiza que
11,
para el juzgamiento de un ex presidente de la República, que se encuentra
protegido por el antejuicio político, es indispensable garantizar que tanto la
instrucción como el juicio oral sean realizados por jueces supremos titulares, los
40
1
cuales, a su parecer, "son menos propensos a ceder a presiones o influencias por
parte del poder político". Por ello, según concluye que algunos de los
magistrados que expidieron las sentencias impugnadas no cumplían con esta
garantía.
4
.)UCA CrE"
%
TRIB AL CONSTITUCIONAL
11 EXP N ° 01460-2016-PHC/TC
LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
juzgada por órganos jurisdiccionales de excepción ni por comisiones
especiales creadas al efecto, cualquiera sea su denominación.
6.1 Por un lado, que quien juzgue sea un juez u órgano con potestad
jurisdiccional, aspecto que está dirigido a garantizar la interdicción de ser
enjuiciado por un "juez excepcional", o por una "comisión especial"
creada ex profesamente para desarrollar funciones jurisdiccionales, o que
dicho juzgamiento pueda realizarse por comisión o delegación, o que
cualquiera de los poderes públicos pueda avocarse al conocimiento de un
asunto que debe ser ventilado ante un órgano jurisdiccional.
6.2 Por otro, que la jurisdicción y competencia del juez sean predeterminadas
por una ley orgánica, es decir, que dicha asignación deba haberse
realizado con anterioridad al inicio del proceso, y que tales reglas de
competencia objetiva y funcional estén previstas en aquella, conforme se
deduce de una interpretación sistemática de los artículos 139, inciso 3, y
106 de la Constitución. Esta predeterminación de la competencia,
implica, a su vez, lo siguiente: i) el establecimiento, en abstracto, de los
tipos o clases de órganos a los que se encomienda el ejercicio de la
5
■
CA DEc.<,
TRI= L CONSTITUCIONAL
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LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
potestad jurisdiccional, y ii) la institución de los diferentes órdenes
jurisdiccionales y la definición genérica de su ámbito de competencia.
6
\ CA D
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LIMA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
jurisdiccional a todos los jueces supremos, al margen de la condición particular
que puedan ostentar. Cualquier afirmación, en el sentido de asumir que un juez
se encuentra sometido a una clase de influencia, requiere de probanza en el caso
particular. El respeto a la labor judicial y la investidura de los magistrados
demanda que no debamos emitir pronunciamiento sobre su independencia o su
imparcialidad, bajo argumentos genéricos e imprecisos o no comprobados. No
podemos, entonces, asumir que se encuentran influenciados por circunstancias o
poderes externos o por determinado interés particular que incida en el resultado
del proceso.
7
%UCA DE
TRIB N CONSTITUCIONAL
EXP N ° 01460-2016-PHC/TC
L MA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
que este mismo juez violó este derecho ya que, a través de sus correos
electrónicos, se puso en evidencia una marcada predisposición a condenarlo,
pese a que el caso aún no había sido resuelto por la Sala Penal Especial de la
Corte Suprema de Justicia de la República.
14. Este Tribunal ha llamado la atención sobre el especial papel que cumple la
Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución en el proceso de
identificar este tipo de derechos. En su formulación básica, esta plantea que la
comprensión o interpretación del programa normativo de las libertades y
derechos fundamentales que la Constitución reconoce (expresa o
implícitamente) debe efectuarse conforme al Derecho Internacional de los
Derechos Humanos, esto es, a la luz de los instrumentos internacionales sobre la
materia que el Perú haya ratificado y de la jurisprudencia de los tribunales
internacionales autorizados para interpretarlos (artículo V del Título Preliminar
8
‘CA Dez
TRI AL CONSTITUCIONAL
II 111111
ger
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15. Del mismo modo, el Tribunal ha puesto en evidencia que a este deber de
comprender el contenido constitucionalmente garantizado de los derechos con
base al Derecho Internacional de los Derechos Humanos se suma la
obligatoriedad de identificar, dentro de aquellos que expresamente reconoce
nuestro texto constitucional, la existencia de derechos de carácter implícito.
16. Este es el caso del derecho a ser juzgado por un juez imparcial. Este derecho
forma parte del derecho al debido proceso (artículo 139, inciso 3, de la
Constitución), y se encuentra reconocido en el artículo 8.1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y en el artículo 14.1 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos. El primero de ellos dispone lo
siguiente:
17. Por otro lado, en el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos se prescribe:
Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda
persona tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías
por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley,
en la substanciación de cualquier acusación de carácter penal formulada
contra ella o para la determinación de sus derechos u obligaciones de
carácter civil [...].
18. El Tribunal ha insistido que el derecho a ser juzgado por un juez imparcial es
una garantía constitutiva y primordial del debido proceso que, en forma análoga
al derecho a ser juzgado por un juez independiente, asegura a toda persona
sometida a un proceso judicial que no se verá perjudicada por la intromisión o
injerencia de sujetos o circunstancias ajenas al caso.
9
oCA DE¿
TRIB AL CONSTITUCIONAL
IflllllII
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
observe ciertas exigencias dentro del mismo proceso, como es la necesidad de
que el juez no tenga mayor vinculación con las partes, pero también con el
objeto del proceso mismo (cfr. Sentencia 02465-2004-AA/TC, fundamento 9).
22. Como ha recordado este Tribunal en esta materia, las propias apariencias deben
revestir importancia. Por ende, debe rechazarse todo juicio del que se pueda
legítimamente temer una falta de imparcialidad. Esto se deriva de la confianza
que los tribunales de una sociedad democrática tienen que inspirar a los
justiciables (Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Caso De Cubber contra
Bélgica. Sentencia de 26 de octubre de 1984, citado en la Sentencia 00004-
2006-PI/TC, fundamento jurídico 20). Una evaluación en ese sentido, no puede
formularse en abstracto, sino en cada caso concreto, para lo cual debe tenerse en
consideración las condiciones o características de orden orgánico o funcional
que impiden que un juzgador pueda ser considerado como un ente que no ofrece
una razonable imparcialidad (cfr. Sentencia 06149-2006-PA/TC, fundamento
59).
23. El derecho a ser juzgado por un juez imparcial asegura no solo que el juez o el
tribunal se encuentre en el plano subjetivo libre de cualquier prejuicio o
compromiso personal, sino también que su organización y funcionamiento se
encuentren estructurados de tal forma que se excluya cualquier duda legítima al
respecto (cfr. Sentencia 06149-2006-PA/TC, fundamentos 54 a 57). Esta
kCA De‘
TRIS , AL CONSTITUCIONAL
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
exigencia de razonable equidistancia con las partes y con el resultado del
proceso comprende también la garantía de que el juez o tribunal no se deje
influenciar por la información que provenga de diferentes fuentes. No importa,
entonces, si dicha información proviene desde fuera del despacho judicial, del
sentimiento popular de actores ideológicos o políticos, de la presión mediática,
de los poderes fácticos o, en general, por cualquier otro medio de apremio
grande o pequeño. La decisión a tornarse debe fundarse en hechos y argumentos
que fluyan del proceso mismo. Esta premisa no solo debe ser clara para los
jueces, sino también para los agentes sociales, políticos y periodísticos que les
concierna.
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TRIS AL CONSTITUCIONAL
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
violación de la vertiente objetiva del derecho al juez imparcial. A juicio del
Tribunal, la adscripción de un juez a una institución que tiene fines estrictamente
gremiales se encuentra garantizada por la libertad de asociación y no tiene el
efecto de resquebrajar la confianza de la sociedad en sus tribunales. En
particular, cuando fines como los de la Jusdem son los propios de una institución
gremial que agrupa a jueces y magistrados, y se encuentran orientados a
objetivos propios de la judicatura en un Estado Constitucional de Derecho. Entre
dichos fines sin duda se encuentran los de "contribuir a la promoción de las
condiciones que permitan alcanzar los valores que la Constitución proclama,
propugnar la legitimación democrática del Poder Judicial, ejercer el derecho
constitucional de libertad de expresión en cuanto a la gestión, conducción y
dirección del Poder Judicial y contribuir a la optimización del sistema judicial
mediante propuestas elaboradas por los propios magistrados como operadores de
dicho sistema"
fttp://www.jusdem.org.pe/actividades/DIPT1C0%20SEMINARIO%20arequipa
28. Afirma el recurrente que también se afectó el derecho al juez imparcial, pues la
Sala que lo juzgó y condenó en primera instancia o grado estaba integrada por el
juez César San Martín Castro, quien la presidía. Anota que dicho magistrado fue
"expulsado del Poder Judicial por mi persona mediante Decreto Ley 25446, que
lo cesó en su cargo de Juez del Distrito Judicial de Lima y le canceló su título,
en una decisión que si bien generó controversia, tuvo una amplia y mayoritaria
aceptación en la población del Perú" [fojas 21]. Y agrega que este juez fue
12
.a,uCA DE(
49
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
30. Sostiene el recurrente, por otro lado, que el mismo derecho al juez imparcial
resultó afectado, pues un año antes de que se resolviera su caso, cruzó
correspondencia, de diverso tipo, con diversos profesionales del Derecho,
orientada a encontrar justificación para la expedición de una sentencia
atoria. La misma, que va desde haber influenciado directamente en los
os de la imputación (convirtiéndose en los hechos también en su
'sador), hasta buscar auxilio "de todo tipo de teorías orientadas a sustentar
una sentencia condenatoria en mi contra" [fojas 25], "a obtener tesis de
imputación que sustente mi culpabilidad, puesto que su único y real objetivo era
condenarme a como dé lugar". Ello, en opinión del demandante, estaba
demostrado en los correos electrónicos del 11 de marzo de 2008, 17 de abril de
2008, 16 de mayo de 2008 y 20 de mayo de 2008.
31. El demandante indica que en el correo del 11 de marzo de 2008, el juez San
Martín dejó entrever a su interlocutor que "buscaba la 'tesis' más adecuada para
ocultar su prejuiciada decisión, con [el] malévolo propósito de venganza
personal, manifestando que él se orientaba por la tesis de la autoría mediata, la
cual incluso le relevaría de mayores rigores de prueba". El demandante sostiene,
además que "el Juez San Martín, más de un año antes de la sentencia, ya
consideraba que el suscrito era autor mediato; que la tesis de la 'autoría mediata'
era la más aceptable porque le permitiría relevarse de mayor rigurosidad de
prueba. Ergo, el juez San Martín reafirmaba que no contaba con pruebas para
condenarme" [fojas 28].
13
°~o,>CA DE
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
magistrado puede recurrir en consulta para fundamentar una sentencia a diversas
fuentes bibliográficas, así como a la jurisprudencia comparada y a la opinión de
juristas expertos; sin embargo, si lo hace, debe esperar que haya concluido el
proceso y que se haya agotado la prueba y el debate contradictorio [...]". En ese
sentido, "en atención al principio de imparcialidad e independencia en su
función, debe poner en consulta sobre ambos platos de la balanza [...]". A su
juicio, la consulta debe plantearse entre dos extremos: la condena o la
absolución.
33. Este Tribunal tampoco encuentra en este extremo razones para estimar la
demanda. De hecho, de la revisión del expediente no se encuentran acreditadas
las afirmaciones que la parte demandante realiza en relación con las supuestas
inconductas funcionales atribuidas al juez César San Martín Castro. Así, del
Informe Grafotécnico 024-2014, elaborado por la Dirección de Investigación
Criminal de la Policía Nacional del Perú, se desprende que el material que fue
objeto del estudio criminalístico "constituye una reproducción monocromática
no obtenida de su fuente original [y que] presenta características de haber
ido tachadura y adiciones de textos y trazos que no son propios del sistema
por computadora, siendo compatibles de haber sido efectuados
n [fojas 1249].
viene tener presente que este informe oficial fue evaluado por el Ministerio
Público, lo cual generó que la Trigésima Tercera Fiscalía Provincial Penal de
Lima concluyera que "el documento cuestionado no cumple con los requisitos
de autenticidad, y no porque sea falso sino porque es evidentemente falso y
altamente detectable su falta de originalidad" [fojas 1226]. Si bien es cierto que
dicha entidad decidió no formalizar denuncia penal contra los que resultaran
responsables de cometer ilícito, también debe tomarse en cuenta que Tercera
Fiscalía Superior Penal de Lima, vía Queja de Derecho 112-2014, declaró nula
dicha decisión. Como consecuencia de ello, devolvió los actuados a la Fiscalía
Provincial Penal de origen, a fin de que se agoten todas las diligencias
necesarias tendientes a identificar a las personas responsables de los delitos que
fueron denunciados [cfr. fojas 1233]. Se aprecia, pues, que existe un proceso
penal en trámite, en el que, de ser el caso, se determinarán las responsabilidades
penales correspondientes.
35. Todo lo expuesto motiva que este Tribunal no encuentre razones convincentes
para comprobar que el referido juez haya tenido alguna pre concepción sobre la
responsabilidad penal del acusado. La imparcialidad subjetiva del juez impone
que, salvo la existencia de prueba en contrario, esta deba presumirse, pues se
relaciona con la convicción del tribunal en un caso determinado [cfr. Corte IDH.
14
uCA 0.e(
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Caso Apitz Barbera y otros vs. Venezuela. Sentencia de 5 de agosto de 2008,
párrafo 56; Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Caso Daktaras vs.
Lituania. Sentencia de 10 de octubre de 2000, párrafo 30]. Sin esta premisa
fundamental se tendría que temores, sentimientos de aversión o prejuicios
indeterminados y remotos e inciertos podrían aducirse para cuestionar la
participación de los magistrados en un proceso, con todo lo que ello implicaría
para el adecuado y oportuno desenvolvimiento de toda labor judicial.
36. Ahora bien, tampoco es irrelevante para este Tribunal el hecho de que estos
cuestionamientos fueron en su oportunidad examinados por el Consejo Nacional
de la Magistratura. Así, el Tribunal Constitucional observa que el recurrente
interpuso, con fecha 3 de enero de 2014, una denuncia por inconducta funcional
en contra del juez César San Martín Castro, la cual se fundamentaba, tal y como
se impugna en este caso, en el intercambio de correos que este habría sostenido
con el abogado Gonzalo del Río, quien seguía entonces un seminario de Derecho
procesal en una universidad española. Este procedimiento culminó con la
Resolución 094-2015-CNM, de fecha 27 de febrero de 2015, en la cual se
if,r
I a
iswt
embargo, no supuso que se descartara algún intercambio de pareceres, si ese
.
so, y que, antes bien, ello
38. Por lo demás, no se han encontrado razones para concluir que los magistrados
que integraron la Sala Penal Especial tuvieran pre concepciones sobre el caso
juzgado. Tampoco se puede dejar de destacar que esta decisión fue susceptible
de ser cuestionada, como de hecho sucedió, ante un colegiado de mayor
jerarquía, el cual estaba compuesto por cinco miembros, frente a tres en la
instancia o grado inferior, y que decidieron que la sentencia carecía de
elementos que fundamenten un pedido de nulidad. Por ello, aun en el supuesto
15
TRI a 7 AL CONSTITUCIONAL
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
de que se hubiese demostrado que el juez cuestionado tuvo, sin mayor margen
de dudas, alguna clase de prejuicio o animadversión, situación no acreditada en
el presente caso, ello no justificaría, por sí sola, la anulación de la sentencia
condenatoria. Por ello, debe desestimarse la demanda en este extremo.
40. La parte demandada esgrime que la calificación de las matanzas de Barrios Altos
y La Cantuta como crímenes de lesa humanidad fue planteada y debatida en el
juicio oral contra el demandante. Además, esta se sustenta en la jurisprudencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la doctrina del Derecho
Penal Internacional, la cual exige que no se desconozcan ni omitan en los
fundamentos de las sentencias aquellos crímenes que cumplen con los requisitos
de la normatividad supranacional. Finalmente, resalta que la condena impuesta
contra el actor fue por los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y
secuestro agravado, delitos precisamente denunciados por la fiscalía, por lo que
los hechos materia de la condena no son distintos de los que fueron objeto de
acusación.
16
v, C
A D,&.z
\
TRIB AL CONSTITUCIONAL
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
43. Este Tribunal ha precisado que la vigencia del principio acusatorio imprime al
sistema de enjuiciamiento con determinadas características, entre las que se
encuentra la prohibición de condenar por hechos distintos de los que figuran en
la acusación fiscal (Sentencia 04552-2013-PHC, fundamento 5). En este caso,
existen dos motivos por los cuales es posible advertir que el referido principio
no ha sido conculcado: (i) que los hechos sobre los que versó tanto la sentencia
de extradición como la acusación fiscal fueron los mismos que se consideraron
las sentencias cuestionadas; y (ii) que la pena impuesta fue la que se prevé en
ulo 108 del Código Penal, que regula el tipo penal de homicidio
ado.
En relación con el primer punto, del examen del expediente se advierte que la
sentencia que condenó al beneficiario por la comisión de delitos de homicidio
calificado, lesiones graves y secuestro agravado se sustentó tanto en los hechos
expuestos en la resolución emitida por la Corte Suprema de Justicia de la
República de Chile como en la acusación fiscal, lo cual demuestra que no se han
vulnerado ni el principio acusatorio ni el derecho a la defensa. Tal y como lo
expone el propio demandante, el 21 de septiembre de 2007, de conformidad con
lo dispuesto en el tratado de extradición entre Chile y Perú, "se concedió la
extradición "a efectos que sea juzgado en nuestro país por los delitos de
Homicidio Calificado, Lesiones Graves y Secuestro Agravado previstos en los
artículos 108, 121 y 152 del Código Penal peruano, correspondiente a los casos
identificados como Sótanos SIE, Barrios Altos y La Cantuta". El demandante
17
TRIBUd CONSTITUCIONAL
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
sostiene que la Corte Suprema de Chile no autorizó su extradición para ser
procesado por crímenes en contra de la humanidad.
18
CA Dtz
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1311 I' 1
1
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
de acuerdo a los hechos descritos en el considerando nonagésimo tercero;
46. Por otro lado, el Tribunal también observa, de la revisión de la acusación fiscal,
que se imputó al demandante la comisión de los delitos de homicidio calificado,
\ lesiones graves y secuestro agravado mediante la modalidad de "autoría mediata
por dominio de la organización" (acusación, pág. 21). Justamente estos fueron
los ilícitos penales cuyo pronunciamiento precisamente había sido autorizado
para su procesamiento por la Corte Suprema de Justicia de Chile. Esta
imputación obedecía a la existencia de un "aparato de poder estructurado
jerárquicamente en el que la pérdida de proximidad al hecho se compensa por la
medida de dominio organizativo" (acusación, pág. 21). Del mismo modo, la
fiscalía sostuvo que el demandante,
47. Este Tribunal aprecia que el Ministerio Público, en la acusación fiscal, sustentó
la responsabilidad penal en el diseño y materialización de una política de Estado,
orno consecuencia la comisión de los delitos de homicidio calificado,
graves y secuestro agravado. Estas alegaciones pudieron ser refutadas -
ho, lo fueron- por la defensa técnica del recurrente, a fin de desarrollar los
argumentos que respaldaban su inocencia. De este modo, cualquier
consideración adicional, como la de no estar de acuerdo con el título de la
imputación, el grado de responsabilidad penal o la valoración de las pruebas, no
son sino objeciones que corresponden ser dilucidadas en la vía ordinaria.
48. Por otro lado, en lo que respecta al segundo punto, este Tribunal constata que
tanto en la acusación como en las sentencias impugnadas se reconoce
expresamente que los hechos y la sanción penal impuesta se sustentan en la
comisión del delito de homicidio calificado, tipificado en el artículo 108 del
Código Penal. Así, en la resolución de la Sala Penal Especial de la Corte
Suprema de Justicia de la República, se señala que, en la época que se
cometieron los hechos imputados, "estuvo vigente el texto original del artículo
108 del Código Penal que establecía como penalidad conminada para esta clase
de delitos pena privativa de libertad no menor de quince años" (pág. 668 de la
sentencia). Este órgano también precisó que, al no definirse el extremo máximo
19
.,35 ).CA DE‘ p.
TRIB 1W L CONSTITUCIONAL
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
de la sanción penal, era aplicable, por ser más favorable al demandante
(ultractividad benigna de la ley), lo dispuesto en el artículo 29 del Código Penal,
por lo que debía entenderse que era veinticinco años. De hecho, la Primera Sala
Penal Transitoria, que actuó como segunda instancia o grado confirmó este
criterio al indicar que
49. De lo expuesto, se corrobora que la pena que se impuso al recurrente fue por la
comisión del delito de homicidio calificado, el cual, al momento de los hechos,
se encontraba sancionado con un extremo mínimo de quince años y uno máximo
de veinticinco, y no en base a lo dispuesto en el artículo 77 del Estatuto de la
Corte Penal Internacional, el cual sanciona el asesinato con una reclusión no
mayor de treinta arios, o la reclusión a perpetuidad cuando lo justifique la
extrema gravedad del crimen y las circunstancias personales del condenado. Lo
expuesto, entonces, demuestra que no se ha vulnerado el principio acusatorio.
EXP N ° 01460-2016-PHC/TC
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ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
este caso, como antes se ha dicho, la condena fue impuesta de conformidad con
los cargos formulados por el Ministerio Público. Esto no hace sino demostrar
1,\ que tuvo la oportunidad de presentar los argumentos y medios de prueba que
estimaba pertinentes para ejercer su derecho a la defensa.
53. Por otro lado, el demandante arguye que la calificación de los delitos como de
"lesa humanidad" le ha impedido defenderse y presentar pruebas en el proceso
penal. De la revisión de las sentencias impugnadas, el Tribunal Constitucional
aprecia que las calificaciones efectuadas por los órganos jurisdiccionales no han
impedido que se puedan presentar todos los argumentos y pruebas que estimara
pertinentes. No estamos, pues, como aquí mismo ya se ha anotado, de un
elemento constitutivo para la determinación de la responsabilidad penal del
recurrente, la cual se sustentó en las diversas pruebas presentadas por el
Ministerio Público y que fueron actuadas y sometidas a la garantía del
contradictorio en el marco del juicio penal seguido en su contra. Así, pues, el
Tribunal considera que la calificación declarativa de "lesa humanidad" a los
delitos atribuidos a Alberto Fujimori Fujimori no fue determinante para que el
demandante, tal como alega, no hubiese podido ejercer su derecho a la defensa.
56. En tal tenor, este Tribunal estima que la declaración de los delitos por los cuales
se condenó a Alberto Fujimori Fujimori como crímenes de "lesa humanidad" no
fue una razón determinante para comprobar su participación en los hechos
21
A
#"‘C
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\
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delictivos que se le imputaban. Como ha quedado demostrado en las sentencias
impugnadas, las sanciones se impusieron en estricta aplicación de las
disposiciones contenidas en el Código Penal, en especial de lo regulado en el
1, artículo 108 del referido cuerpo normativo y dentro de los parámetros
habilitados por el procedimiento de extradición precedente (como es, por
ejemplo, el de doble imputación). Como se afirma en el punto 1.2.2 del Capítulo
IV de la Parte Segunda de la sentencia de la Primera Sala Penal Transitoria de la
Corte Suprema, que aclara e ilustra la sentencia condenatoria de primera
instancia, la referencia a los delitos de lesa humanidad tiene carácter
declarativo.
57. Después de todo, estas calificaciones, que son provenientes del Derecho Penal
Internacional y del derecho internacional de los derechos humanos (ver, por
ejemplo: Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, artículo 7; y, del
mismo modo, la sentencia Almonacid Arellano y otros vs. Chile, de 26 de
septiembre de 2006), no sustentan el establecimiento de la responsabilidad penal
o la aplicación de una sanción distinta a las reconocidas en la normatividad
interna. Han sido, sobre todo, remisiones a las obligaciones internacionales
asumidas por el Estado peruano y que han sido establecidas por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, antes que un factor determinante de la
Un criterio similar ha sido asumido por este Tribunal al momento de
si es que el Estado peruano había cumplido o no con los deberes
58. De ahí que las afirmaciones de la Sala Penal Especial y de la Sala Penal
Transitoria se relacionen más con los deberes internacionales asumidos por el
Estado peruano antes que con una calificación que ostente relevancia para la
imputación de delitos a nivel interno.
HA RESUELTO
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II t.1IIII
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principio de imparcialidad.
Publíquese y nofifíquese.
SS.
MIRANDA CANALES
LEDESMA NARVÁEZ
URVIOLA HANI
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
ESPINOSA-SALDAÑA BAR
JA T OTÁRO SAN/RUANA
Secretaria Relatora
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1. El demandante del presente hábeas corpus alega que fue extraditado para ser
juzgado en el Perú por tres delitos; pero que sin embargo, de acuerdo a una
mención hecha en el parte resolutiva de su sentencia condenatoria (y en varias
de la parte considerativa), realmente habría sido condenado en base a otra razón:
la comisión de crímenes de lesa humanidad. Frente a ello, corresponde entonces
analizar qué se entiende por crímenes de lesa humanidad y cuál es el carácter
que tiene la referencia a esos crímenes en el fallo sometido a nuestro análisis.
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7. A ello solo convendría añadir que, si alguna autoridad actúa de una manera que
no se condice con aquellas cualidades que se derivan de declarar a un delito
común como crimen de lesa humanidad, actuación que podría darse en el plano
de lo fáctico, una lógica consecuencia de encontrarnos dentro de un Estado
Constitucional es que dicha actuación no se encontraría exenta de un eventual
control, por lo menos en sede jurisdiccional, y en base a criterios ya reconocidos
incluso por este mismo Tribunal Constitucional.
S. 1`
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
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certifico:
NTILLANA
tora
CIONAL
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Discrepo con lo resuelto por la sentencia en mayoría por las siguientes razones:
Fujimori solicita, además, que se declare nula la sentencia de vista de la Primera Sala
Penal Transitoria de la Corte Suprema que confirmó la anterior, y que se ordene nuevo
juicio oral y su inmediata libertad
No es materia de este proceso, por tanto, evaluar el fondo de —si estuvo bien o mal
fundamentada— la sentencia que condenó a Fujimori sino solo la forma en que —el
proceso a través del cual—ella fue elaborada.
• Fue juzgado por delitos distintos a los autorizados por su extradición de Chile y a
los que fueron objeto de acusación fiscal.
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I. La extradición y la condena
2. Poco después de su llegada a Chile, sin embargo, fue detenido por la policía, de-
bido a una orden de captura de Interpol. El gobierno peruano interpuso una solici-
tud de extradición, que fue ampliada y modificada varias veces.
4. Por demás, este Título fue incluido en el Código recién en 1998 —seis años des-
pués de la comisión de los delitos que fueron objeto de pronunciamiento en la
sentencia que el presente habeas corpus cuestiona. Por tanto, no aplicaba al caso.
7. Todas estas eran, repito, por delitos comunes, incluyendo la referida a su respon-
sabilidad en los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta. La sección pertinente de
la resolución de extradición concluye así:
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10. A pesar de ello, la sentencia del 7 de abril de 2009 condenó a Fujimori por ser au-
tor mediato de delitos de lesa humanidad. En su parte resolutiva o fallo, dice lo
siguiente:
11. Evidentemente, Fujimori fue condenado por delitos de lesa humanidad, ya que el
fallo de una sentencia no puede incluir una "calificación" ajena a la condena y que
no produzca consecuencias jurídicas.
14. No puede ser que, para denegarle el indulto humanitario, se afirme que Fujimori
fue condenado por lesa humanidad; y, para resolver el presente habeas corpus, se
pretenda negarlo.
15. Aun si se asume que la Sala Penal Especial de la Corte Suprema no quiso utilizar
una escopeta de dos cañones, sino que obró de buena fe, igual debe asumir la res-
ponsabilidad que le corresponde por la sentencia sibilina.
16. Como lo demuestra una búsqueda en Google, no solo Peláez y Humala, sino prác-
ticamente todo el mundo —académicos, medios de comunicación, etc.—, enten-
dieron que a Fujimori lo condenaron a 25 años de prisión por delitos de lesa hu-
manidad.
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18. Ahora bien, al condenarse a Fujimori por delitos distintos de los que autorizó su
extradición de Chile, se violó el orden constitucional. El artículo VIII del Tratado
de Extradición entre Chile y el Perú de 1932, entonces y aún vigente, dice:
19. Dicho Tratado forma parte del derecho nacional, desde que el artículo 55 de la
Constitución Política del Perú afirma:
Los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman parte del derecho nacional.
20. Esta vulneración del debido proceso puede ser objeto de reclamo por Fujimori y
no solo por Chile, ya que su libertad individual fue afectada por ella, y el numeral
1 del artículo 200 de la Constitución dice que el habeas corpus procede:
ante el hecho u omisión, por parte de cualquier autoridad, funcionario o persona, que
vulnera o amenaza la libertad individual o los derechos constitucionales conexos.
23. Alberto Fujimori alega que los jueces que lo juzgaron, liderados por César San
Martín, no actuaron con la debida imparcialidad. Afirma que el encono que este
le tenía se originaba en su destitución como juez en 1992.
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24. Fujimori dice que habría recusado a San Martín si hubiese sabido de ese encono y
conocido los correos electrónicos que intercambió en 2008 con estudiantes de
posgrado y profesores de la Universidad de Alicante, España.
26. Por cierto, los peritajes policiales practicados a los correos no indican que se cam-
biara una sola palabra de ellos, sino solamente que obran en fotocopias mal im-
presas, con anotaciones hechas a mano. El peritaje ampliatorio concluye lo si-
guiente:
28. El CNM no hizo cuestión de estado, argumentando que los peritajes ya habían
descartado la validez de los correos. El considerando 9 de la resolución
130-2016-CNM, de segunda instancia, dice:
[...] los correos electrónicos —que son la base de la denuncia—no son considera-
dos como medios probatorios idóneos, conforme a lo expuesto en la pericia que se
realizó [...]
29. Empero "la pericia que se realizó" en ningún momento descartó tal validez, sino
solo afirmó que "para emitir un pronunciamiento categórico es necesario obtener
el original", para cotejarlo con las fotocopias mal impresas y anotadas a mano.
30. El CNM tampoco consideró que en el expediente obra el parte policial 076-2014-
DIRINCRI-PNP/DIVINDAT-DIE.E2, emitido a raíz de la denuncia penal formu-
lada por San Martín al difundirse los correos. Este dice:
[...] no se cuenta con los mensajes de correos electrónicos originales que se encon-
traban en la cuenta de correo electrónico csanmar,pucn.edu.pe del agraviado, quien
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ha eliminado esta cuenta, originales que son necesarios para todo estudio grafotéc-
nico y determinar si su contenido ha sido adulterado. [itálicas agregadas]
31. Desde que San Martín reconoció la existencia de los correos, alegando solo que
habían sido alterados, a él le correspondía acreditar lo alterado. No solo no lo
hizo, sino que, según este parte, imposibilitó que cualquier otro lo hiciera.
33. El correo del 11 de marzo de 2008 —catorce meses antes de la emisión de la sen-
tencia—, que San Martín remitió a Gonzalo del Río Labarthe, dice:
Mis dudas son respecto del titulo de imputación y las posiciones dogmáticas respec-
to de la autoría mediata y la coautoría. Como entender ambas teorías, sobre todo en
la que considero más acertada, de la autoría mediata —me releva de mayores rigores
de prueba— de cara a lo que significan los medios de prueba que anexa la fiscalía y
si en verdad estamos en una línea correcta de juzgamiento. Te pido por favor esto
con urgencia pues de lo contrario se puede joder el tema.
En relación con esta última forma de autoría mediata, el seminario estima que se
debe asumir la tesis de Roxin que centra el dominio no sobre la persona interpuesta
que ejecuta el delito, sino sobre el aparato de poder dentro del cual está integrado y
cohesionado el ejecutor. Esta teoría ha recibido muchas criticas, pero a los efectos de
lo que se pretende en el caso de AF es la más útil.
35. Así, San Martín solamente buscó cómo sustentar una decisión condenatoria. Esto
atentó contra el principio constitucional de presunción de inocencia, contenido en
el artículo 2, inciso 24, literal e, de la Constitución, que dice:
36. Esta norma requiere que el juez parta de la hipótesis de inocencia del acusado, la
que debe contrastar con las pruebas que presenta la fiscalía, para ver si es falsea-
da. San Martín procedió al revés.
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37. Los correos revelan que San Martín intervino incluso en la reformulación de la
acusación fiscal. Ante la ausencia de pruebas, logró cambiar el título de la impu-
tación de coautoría a autoría mediata.
38. El correo que Juan Carlos Sandoval dirige a San Martín dice:
40. La materialización de las ideas contenidas en los correos demuestra que San Mar-
tín no solo presidió la Sala que condenó a Fujimori, sino que lideró la elaboración
de la sentencia, a pesar de no ser formalmente el ponente.
41. Facilitó tal liderazgo el hecho de que San Martín fuera uno de los pocos jueces
titulares que intervinieron en el juicio. De los ocho jueces que juzgaron a Fujimo-
ri, cinco eran provisionales. Así, carecían de garantía de continuidad en el cargo.
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45. El juicio a Alberto Fujimori no respetó las garantías del debido proceso. Este Tri-
bunal Constitucional no debiera consentirlo. En un Estado constitucional de dere-
cho, todos —incluso los políticos controvertidos—tienen derecho a ello.
IV. Conclusión
S.
SARDÓN DE TABOADA
Ñ
r
e 9edif o:
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'-
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En Lima, a los 30 días del mes de marzo de 2007, el Pleno del Tribunal
Constitucional, con la asistencia de los señores magistrados Landa Arroyo, Gonzales Ojeda,
A Orlandini, Bardelli Lartirigoyen, García Toma, Vergara Gotelli y Mesía Ramírez,
ncia la siguiente sentencia
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don José Luis Mendiola Salgado
contra la sentencia de la Segunda Sala Especializada en lo Penal para Procesos con Reos en
Cárcel de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas 1052, su fecha 11 de agosto de
2005, que declaró improcedente la demanda de autos.
ANTECEDENTES
El recurrente interpone demanda de hábeas corpus con fecha 12 de octubre del 2004
contra la Sala Penal Superior Especializada en Delitos de Tráfico Ilícito de Drogas y la Sala
Penal Especializada -E- en Tráfico Ilícito de Drogas de la Corte Suprema de Justicia de la
República, alegando que la sentencia emitida con fecha 1O de diciembre de 1997, así como
la Ejecutoria Suprema confirmatoria de fecha 23 de enero de 1998, vulneran sus derechos
de defensa, al debido proceso y a la tutela jurisdiccional, en conexión con el derecho a la
libertad individtial. Refiere que las cuestionadas resoluciones se han expedido en el marco
del proceso N. º 65-96, que se le instauró junto con otros por la presunta comisión del delito
de Tráfico Ilícito de Drogas y otros, habiéndosele impuesto la pena de cadena perpetua, no
obstante que la acusación fiscal solicitaba sólo veinte años de pena privativa de libertad,
generándole indefensión e infringiéndose además el principio de congruencia que debe
existir entre la acusación fiscal y el pronunciamiento del tribunal. Manifiesta además que la
Sala Superior demandada lo condenó en virtud del artículo 296 del Código Penal y que la
Sala Suprema al confirmar la pena impuesta, de manera injustificada estableció que la
conducta del recurrente también se encontraba subsumida en los artículos 296-A y 296-B,
I lo que considera injusto. Señala también que se ha vulnerado el principio del juez natural en
.J: la medida en que el proceso ha sido tramitado por un órgano jurisdiccional cuya
/ competencia le ha sido asignada mediante resolución administrativa. Solicita por último
, /se declaren nulas las resoluciones mencionadas.
I
2
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La recurrida confirmó la apelada por considerar que la pretensión del actor debía ser
de conocimiento en la vía ordinaria.
UNDAMENTOS
2. En lo que respecta a la presunta afectación del princ1p10 del juez natural o juez
predeterminado por ley, este Tribunal ya se ha pronunciado anteriormente sobre el
contenido del precitado derecho. Así, de acuerdo con el criterio adoptado por este
Tribunal [Exp Nº 0290-2002-HC/TC; Exps. N.º 1013-2002-HC/TC y N.º 1076-2003-
HC/TC] , el derecho invocado comporta dos exigencias. En primer lugar, 1) que quien
juzgue sea un juez o un órgano que tenga potestad jurisdiccional, garantizándose, así, la
interdicción de ser enjuiciado por un juez excepcional, o por una comisión especial
creada ex profeso para desempeñar funciones jurisdiccionales, o que dicho juzgamiento
pueda realizarse por comisión o delegación, o que cualquiera de los poderes públicos
pueda avocarse al conocimiento de un asunto que deba ser ventilado ante un órvno
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HA RESUELTO
SS.
LANDA ARROYO
GONZALES OJEDA
ALV A ORLANDINI
BARDELLI LARTIRIGOYEN~
GARCÍA TOMA
VERGARA
,
GOTELLI
, /
MESIA RAMIREZ
/,/ 1
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