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Protoplasma y origen de organismos vivos

El capítulo describe que el protoplasma no tiene una estructura definida como una máquina, sino que es un fluido complejo compuesto de moléculas orgánicas grandes como proteínas y lípidos. Contiene partículas filamentosas y moléculas proteicas sueltas. Las reacciones químicas en el protoplasma ocurren de forma ordenada en lugar de caótica, lo que distingue al protoplasma vivo.
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Protoplasma y origen de organismos vivos

El capítulo describe que el protoplasma no tiene una estructura definida como una máquina, sino que es un fluido complejo compuesto de moléculas orgánicas grandes como proteínas y lípidos. Contiene partículas filamentosas y moléculas proteicas sueltas. Las reacciones químicas en el protoplasma ocurren de forma ordenada en lugar de caótica, lo que distingue al protoplasma vivo.
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Capítulo 5: “Organización del protoplasma vivo”

Con el estudio concreto del protoplasma se determinó que no hay ninguna


estructura que recuerde a una máquina, ni siquiera a las de máxima
precisión. La masa fundamental del protoplasma es líquida; es un
coacervado complejo, integrado por gran número de sustancias orgánicas
de elevado peso molecular, entre las que figuran: las proteínas y lipoides.
En esa sustancia fundamental flotan partículas filamentosas, gigantescas
moléculas proteínicas sueltas, y verdaderos conglomerados de esas
moléculas. Las partículas son todavía tan pequeñas que no se les puede
ver ni siquiera con ayuda de los microscopios modernos más perfectos.
Pero al tiempo, en el protoplasma existen elementos visibles. Al unirse
entre sí para formar grandes montones, las moléculas proteínicas y de
otras sustancias pueden destacarse de la masa protoplasmática en forma
de gotas pequeñas, pero visibles ya al microscopio, o constituyendo una
especie de coágulos, con una estructura determinada a los que se da el
nombre de elementos morfológicos: el núcleo, las pastidulas, las
mitocondrias, etc. Desde un punto de vista químico, el recambio de
sustancias o metabolismo es un conjunto de innumerables reacciones,
relativamente sencillas, de oxidación, reducción, hidrólisis, condensación,
etc. Lo que distingue en forma específica al protoplasma es que en él están
distintas reacciones están organizadas en el tiempo de cierto modo,
combinándose para formar un sistema único e integral. Estas reacciones
no se producen al azar, caóticamente, sino en sucesión rigurosa, en
determinado orden armónico. Tan solo la unidad dialéctica del organismo
y el medio, que únicamente pudo surgir sobre la base de la formación de
sistemas individuales de orden plurimolecular, fue la que determino la
aparición de la vida y todo su desarrollo ulterior en nuestro planeta.

Capítulo 6: “Origen de los organismos


primitivos”

Los coacervados que aparecieron por primera vez en las aguas de los
mares y océanos aún no tenían vida. Sin embargo, ya desde su aparición
llevaban latente la posibilidad de dar origen, en determinadas
condiciones, a la formación de sistemas vivos primarios. Las proteínas
dotadas de una determinada estructura, propias de cada sistema coloidal,
ya no se combinan entre sí al azar, sino con estricta regularidad. Así fue
como se produjo ese “salto” dialéctico que significo la aparición de los
seres vivos más simples en la superficie de nuestro planeta. La estructura
de esos sencillísimos organismos primitivos era ya mucho más perfecta
que la de los coacervados. Fueron pasando los años, la estructura de los
seres vivos se iban adaptando más y más a las condiciones en que se
desarrollaba la vida. Hace más de quinientos millones de años la vida se
hallaba concentrada aún en los mares y océanos. En el período silúrico
aparecen las primeras plantas terrestres. Hace 350 millones de años
aparecieron peces auténticos y otros parecidos a los tiburones actuales.
Pasan otros 100 millones de años, llega el período carbonífero y aparecen
en la Tierra espesos bosques en los que crecen gigantescos helechos, la
cola de caballo y el licopodio. Hace 225 millones de años comenzó el reino
de los reptiles. Hace 35 millones de años comenzó el reino de las aves y de
las fieras. En el curso de la segunda mitad del período terciario, los
mamíferos se van pareciendo cada vez más a los actuales. Hace un millón
de años aparecieron en la Tierra los pitecántropos, monos hombres que
forman el eslabón intermedio entre el mono y el hombre. Durante el
cuaternario, en los duros tiempos del último período glacial, en el siglo del
mamut y del reno boreal, ya vivían en la Tierra hombres auténticos, que
por la constitución de su cuerpo no se distinguían de los actuales.

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