jor lo arreglai bien en la casa. (A1 tarro).
No, si tengo casa
(Pausa). Per0 no mi’hallo encerra, me gusta tar a1 medio de
la via; ver casas, gente, perros, arboles, pijaros, toas esas
cuestiones que le dicen a una que no sia muerto, aunque e
corazdn haya caio a un hoyo donde no hay ninguna lu. Es
cierto que toos 10s dias paso sola, per0 parece qu’el domin-
go una tuviera dos veces abandona. Yo no se porque pasa
eso, no s6 porque en 10s dias de fiesta me duele mas pa en-
tro la soled& por eso salgo andar. (Presto atencidn n un trnn
seunte -que no se ue-. Cunndo pasa junto n ella:) Oiga, ?no tie-
ne un cigarro que me de? Hace tantos dias. . . (El transeunte
parece seguir de largo. Isabel se encoge de hombros. A1 tarro:)
iQuC’stabamos hablando? Ah de la casa. Claro, si tengo. No
te voy a decir que’s una tremenda casa, no, pa que te voy a
venir con grupos: es una mejorita noma que levantamos
con el Aliro, por all&por el final de Santa Rosa. . . tSabis,
tabamos re bien, per0 de repente se les ocurrio hacer ahi
uno d’esos edificios bonitos aonde vie la gente que tiene bi-
llete, y vinieron y se 10s llevaron a toos pa otros laos. A no-
sotros con el Aliro no 10s dieion ni bola, porque no Cramos
na casaos ni teniamos hijos. Y o lo queria a 61 y me queria a
mi, per0 10s pedian un papel firmao donde dijera eso. (A1
publzco). “Oiga -le dije a1 caballero qu’estaba incribiendo-,
per0 ese papel tendria que firmarlo Dios noma PO. t Y aon-
de quiere que lo encontremo?”.Y empece a preguntar: (Se-
fialando:) CSae ustC aonde’sta? CSae ustC aonde’sta? CSae
uste adnde’stb? (A1 tarro). La gente s’encogia di’hombros,
miraba pa otro lao, o se tiraba a reir, como si’una tuviera
preguntando por alguien que se habia muerto hacia mucho
tiempo. (Pensativa). CPero el no sia muerto, verda? Si se hu-
biera muerto se habria muerto la via tambien PO. . . Giieno,
la cuestion jue que se 10s llevaron a toos, y a nosotros nos
dejaron botaos ahi hasta que vengan las maquinas a demo-
ler. Es igual que vivir en un cementerio, ahi vie el pur0
tiempo, o sea el dia y la noche y la luna y el viento. Puras
cuestiones que no te contestan cuando les hablai, y a mi me
gusta hablar PO: por eso salgo andar. . . De que murid mi
232
?’ Yo creo que se tenia que haber enamorao de la via, no de
la gente. ~ Q u decis
k voh? (Lo golpea alegremente). iPucha que
me gustaria tar con el Aliro, ahora que t’encontrk a voh pa
conversar! Claro que’s rnedio celoso ah?; per0 como voh
hablai tan re poco. . . CPero no va faltar la ocasion, verda?
Con 61 andaarnos por toas partes, hasta pa Lota m’iba llear
una vez, pa que conociera a su familia, dsea a mi suegra y
a 10s cuiiaos; no puimos ir porque la venta de guesos y pa-
peles se pus0 mala, y 61 queria que yo juera bien pintii
‘Torque como ellos no’stan enamoraos de voh te van a rni-
rar la pura ropa”, me decia. . . Ahora quizb cuando vamo
a poer ir, porque kl ta preso; hace mucho tiempo qu’stfi
preso. . . zQu6’stara pensando? tSe acordarP de mi?. . .
No’staba nA enojao, sejuk riendose; me que6 rnirando y me
dijo: “iLa manerita que tenis de dernostrar carifio voh ho,
menos mal que no mate nA un caballo!”. Y se reia y se reia.
(Puma). A lo rnejor por eso hablo tanto. CFrega la soleda,
ah? Anda como perro detras di’una , te sigue pa onde vai.
Per0 lo mas duro es la noche, ahi se vienen de golpe toas las
233
car con mas juerza, es el tiempo en que erai joven y bonita,
el dia en que un gallo te agarrb a besos alla en el parque pa
un diciocho; el dia que teniai padre y madre y toos te ha-
blaan: eso es lo que te dan ganas de llorar cuando te veis
bota. (Puma). Dicen qui’una se puee volver loca pensando,
que no se da ni cuenta cuando empieza a hablar sola: eso es
lo que da mas mieo. . . Per0 yo digo, Ccomo se va a volver
loca una de pura soleda, cuando hay tanta gente por toos
laos? No puee ser PO. Eso es lo que me conforma. Chis
imaginate que me volviera loca, <qui& ia a esperar al Ali-
ro? (Nostalgica). El Aliro. . . (Animada). CUn dia te lo voy a
presentartelo, ah? Es re choro. . . CSabis c6mo lo conoci?
Yo’staba comiendo una cuestion re giiena que me habia
dao una sefiora; era por alla por una plaza que quea pal lao
de San Diego. Taba agacha asi, comiendo, cuando de re-
pente siento que alguien canta. . . Me voy a acordar toa la
via, era esa cancion que dice: (Canta un trozo de algunos de
esos lacrimbgenos boleros de Lucho Barrios o Ramdn Aguilera)
?Bonita, ah? Era 61 PO; era 61 que venia cantando por el me-
dio de la plaza, curao hasta las patas. Cuando lleg6 aon-
de’staba yo, se par6 y me que6 mirando:
-Eh, mijita -me dijo-. tA6nde’stoy?
-Ahi PO -le dije-. ?Que no se ve?
Era uno d’esos dias humedos y nublaos, unos d’esos dias
que parece qu’estan llorando encima di’una. Pero cuando
le dije asi, se largo a reir, y jue como si de repente hubiera
salio el sol por toas partes. Dijo que habia llegao el otro dia
de Lota, y que se habia puesto a chupar porque no tenia
ni’un amigo. “Asi cuando termine de almorzar, la convio a
tomarse un bajativo”, me dijo, y se larg6 a reir otra ve. No
quiso hablar mas d’el, ni quiso que yo le contara cosas mias;
porque dijo que las personas nacian cuando s’encontraban,
que lo demas no importaa pa na. Y yo que no habia querio
nunca a nadie y nadie me habia querio, empeck a sentir
como ganas de agradecerle cosas a la via, como ganas de
234
Mi papa le rogo, porque l’hambre 100s taba haciendo ver
too negro. Entonces el vecino lo convido a tomarse una bo-
tella de vino, y juimos con 61, con la esperanza de que los
emprestara un billete, per0 lo tuo haciendo tomar toa la
tarde y despuks s’enojo: “Patuo desgraciao -le dijo-, toavia
que te di de tomar hasta que te cabriaste, queris que te em-
preste plata”. . . Cuando llegamos a la casa mi taita se pus0
a Ilorar. (A1 tarro). 2Habis visto llorar a un hombre voh? No
dicen na, no se quejan, no gritan; se quean mirando as
corn0 a lo lejos, y de repente voh veis que las lagrimas l’em
piezan a correr por la cara, y cuando 10s cachai se queren
reirse y entonces es como si’stuviera llorando dos veces. ,
Y Otenia como sei aiios, per0 mi’acuerdo re bien. . . Por eso
me puse a llsrar cuando el viejo me pas6 la botella; 61 se rio
y le dijo a la emplia: “{No te dije qu’estas llegan a llorar de
alegria cuando ven una botella de vino?, no las voi a cono-
cer yo”. (Puma). Qu6 le ia a decirle PO, me vine: me puse a
andar.. . Nosotros siempre tuvimos hambre; hambre de
comia, de ropa, de alegria y de too y esa hambre que tenia-
mos desde que nacimos, se 10s agrandd mas toavia cuando
mi mama se chorio con mi taita porque no encontraa pega
y le dijo que s’echara el pollo. “2Y 10s cabros?”, le dijo 61. “Se
quean conmigo, yo voy a trabajar pa alimentarlos”, le dijo
ella. (-41 tarro). Y o no te pueo decirte na, per0 si una perso-
na ohia a otra de repente, es porque tiene algo nueo en el
corazon, {no cierto? (Puma). 2Por que una se queara siem-
pre con la mama? Yo conoci la desesperacijr Tirsndole 10s
ojos a mi taita; mirandole Ica ojos se llegaa a u n patio oscu-
ro, a uri patio a m e - t % o taba muerto; mi madre tenia pena
en la cara, per0 mi padre tenia pena en el corazbn, tenia
pena ahi aonde ya no sale mPs, aonde quea la mancha pa
siempre. . . 2Por que una se queari toa la via con la ma-
dre?. . . (saca la botella). D’entonces que la empezamos a pa-
sar pior, porque al fin y a1 cab0 61 agarraba algun pol010
por ahi, per0 mi mama no PUO agarrar pega cas; nunca.
(Pausa).L‘hambre, cornpadre, es larza y E q r a , es como-
hoyo aonde una no termina nunca de caer. Per0 no cais na
236
t le, quea hecha una pura mazamorra del color de la tierra,
y asi mismo se~-la van comiendo o la echan en una bolsa nay-
lon pa repartirla en la casa. . . No pue agarrar na. 0 sea que
habia pescao una manzana, la pesquC en el airecito, cuando
reciCn fa cayendo del tarro a1 cami6n. Per0 llego una cabra
como de ocho aiios que no habia poi0 meterse a1 vaciaero y
m’empezo a mirar: era flaca y larga, 10s guesos le salian por
toas partes. . . Per0 pior eran 10s ojos que tenia: ojos de ani-
mal atropellao, ojos de tisica. Me que6 mirando nomi, no
me dijo n5. Y pa que queria hablar si con 10s ojos taba gri-
tando too lo que le pada. . . Cuando le di la manzana, la
agarr6 con las dos manos y le dio una m a s d con un’ansia
tan grande, que me dieron ganas de llorar. . . No se dio ni
cuenta que s’estaba comiendo la parte podria, esa parte
blanda, color caf6, que se guelve barro aentro de la boca; yo
sabia que s’iba a poner a vomitar, asi que me jui. . . Pobre
cabra, <cuPnto mas ira durar? (Puusu). Pucha, si yo juera la
mujer de Dio, le diria: “Oye, viejo, tu que le pegai a la cues-
ti6n de 10s milagros, abreles 10s ojos a 10s giles de all&abajo.
Tan haciendo pueras cabezas de pescao con la via que les
‘1 diste. 0 sea que repartieron la risa y el billete pa unos y a
rales y duermen botaos en las calles?, eso es mucho peirles
PO. Y a 10s otros tambikn es mucho peirles que se acuerden
de voh, porque estan muy ocupaos pasiando y comiendo
es grave el problema, viejo: si no te mandai un milagrito
luego, 10s vamo a quear mas solos que la soledfi; y pa mas
recacha 10s mataron a1 hijo: iDispierta, dispierta, viejo, que
all5 abajo 10s tam0 muriendo!”. (Se rie). Mujer de Dio, las
cuestiones que se li’ocurren a una cuando no tiene con
quien hablar. . . (Saca la botella, bebe. Triste:) Si PO, el unico
que hablaa conmigo era el Aliro; per0 ahora ta preso..
CQueris que te cuente la firme?. Yo Io mcti preso; no sabia
que sin 61 m’iba pasar esto. . . 2Sabis por quk lo meti preso?
Porque apretaa 10s pajaros. 0 sea que nosotros vendiamos
pajaros. Cuando dejaron de comprar gueso y papeles en
San Camilo, a1 Aliro se le ocurri6 vender pajaros, 10s ia flor
<no vis que no 10s costaa na? Per0 yo no me habia pegao
nunca la cachri que cuando se 10s pasha a la gente les pegaa
una apreth. Y entonces se morian a las dos o tres semanas
s’iban muriendo dia poco. El decia que asi tenia que ser el
negocio pa que no se parara la venta; per0 yo no le poia
aguantar eso, me daba mucha pena, porque es como matar
niiios. Ahora nadie habla, nadie se rie, nadie salua; 10s pa-
jaros son 10s linicos que cantan, si ellos se callan toa la via se
va a quear calla, y nosotros 10s que no tenimos nP, 10s vamo
a morir aplastaos por el silencio. . . Le rogu6, le Ilork, per0
n’hubo caso: “La via’sd asi, Isabel -me dijo-, si no mata-
mos 10s pajaros te vai a morir di’hambre; lo hago pa que no
te murai“. Dijo muchas cosas, pero yo no le aguantk, y vine
y lo denuncik. Justo PO, que mas ia hacer. . . 2CuAnto tiem-
PO le tiran a una persona por matar pajaros? Ya dee Hear
mas di un aAo aentro y no he poi0 verlo, porque primer0
se lo llevaron a una parte y despuks a otra. He preguntao,
per0 nadie sae. (A1 piblico). CAbnde’stara! <A6nde’stara
2 Ahde’stara? (Desalentada). Nadie sae aonde’sta Dios ni
aonde’sd la gente. . . (A1 tarro). < a u k les pasa a toos? jQuC
les pasa que no hablan? <Queles pasa que no se besan, que
no se rien? <Queles pasa que parece qu’estuvieran muer-
238
guna ve, espereme s e n d aonde mismo noma, no se ponga
andar porque es pior. SiCntese y m’espera”. Y o no SC aonde
me perdi d’el, no m’acuerdo; per0 a veces cuando salgo an-
dar, me siento una o dos horas por ahi por si acaso me vie-
ne a buscar. . . Per0 tampoco ha aparecio nunca.. . Y quC
v’aparece PO, si e l tambien se perdio. . . (A1 turro, despuh de
una puma). {Tai aburrio di’hablar conmigo? N o te aburrai
PO, {no vis que no quiero irme toavia? Total, aqui’sta fres-
quito y tamos comodos. 2No es cierto qu’estamos comodos?
Claro PO, tamos bien; si una no’sta bien cuando tiene el bi-
llete largo noma, no: una’sta bien cuando hay alguien que
la escuche, que le pone atencion, asi como voh. Porque pa
no hablar con nadie una se muere mejor PO,que va’star le-
siando. (Pensutivu). {Pero’sta bien rara la gente ah? Por ser
ayer taba sent5 en una plaza arreglando esta porqueria
(muestru el zuputo). Cuando llega un viejo y se sienta a mi lao.
Mi’alegre PO. “Aqui si que vai hablar harto, Isabel”, me
dije. Per0 ni mire a1 viejo, porque una no puee ser tan lanzi
tampoco, ?no vis que altiro se creen otra cosa? Y no porque
una sea pobre no va tener dinida PO. Asi que segui arre-
glando el zapato igual que si no hubiera pasao na. Y de re-
pente l’oigo hablar. Per0 como habl6 pa este lao (sefiala u su
izquzerdo) y y o soy medio sorda d’ese oido, no I’entendi nP.
Entonces me di guelta y le dije con toa correccion: “Perdo-
ne caballero, per0 no l’entendi na lo que me dijo”. El viejo
sigui6 chamullando sin darme ni bola, asi que le volvi a decir
que me perdonara, per0 que por ese lao no entendia ni
porque una vez me habia llegao un palo en una mocha que
tuvimos con unos vecinos que le querian pegarle a1 Aliro
all5 en una pic5 de San Rafael. Oye, y cuando termino de
explicarle bien el asunto, el viejo se dio guelta pa mi lao mi
enojao que si le hubiera sacao la madre, me miro con un
ojos de loco y me dijo: “iY que tenis que entender, vieja i
trusa; y o no’stoi hablando contigo yo’stoi hablando solc
Y se pard y se juC ech5ndome garabatos. (A1 turro). {Que .
parece? (Extrufiudu). Solo. Hablar solo. . . Pucha que tiene
que ser triste eso. {No te digo que la gente s’esta volviendo
240