LA CAÍDA DEL HOMBRE
Génesis 3.1-8
No hay datos concretos, de cuánto tiempo Adán y Eva permanecieron en su estado de
inocencia. Lo cierto es que fue el periodo de vida más maravilloso del ser humano.
ESTADO DE INOCENCIA
La inocencia es el estado del hombre antes de pecar. A este periodo se la ha llamado
el estado original del ser humano:
La santidad: El hombre fue creado en un estado de madurez y perfección, es
decir justicia original e imagen de Dios.
Justicia original: Perfecta armonía y subordinación a Dios. Conocimiento,
justicia y santidad. Efesios 4.24; Colosenses 3.10. Cualidades morales,
inocencia y santidad.
La capacidad de elección: En su estado de inocencia el hombre tenía la
facultad, para elegir si pecaba o no. Adán era santo y perfecto, era capaz de
elegir entre el bien y el mal, y eligió el mal.
Su dominio sobre la creación: El hombre tenía facultad para gobernar la
creación, es decir, era el mayordomo o administrador de toda las cosas que
Dios puso en sus manos, para administrar. Génesis 1.26; Salmos 8.5-8;
Hebreos 2.5-8.
Su comunión con Dios: En su estado de inocencia, el hombre podía disfrutar de
una comunión íntima e interrumpida con Dios, esta comunión era el resultado
de la santidad y de la justicia en que vivía el hombre. Cuando la Biblia en
Génesis 3.8, dice que “oyeron la voz de Dios”, indica que Adán se comunicaba
con su Dios de manera directa, cara a cara.
El periodo de prueba: El ser humano en su condición de inocencia, estaba en
un tiempo de prueba. Dos arboles se constituyeron en la prueba, para que el
hombre escogiera. El árbol de la vida eterna y el árbol del conocimiento del
bien y del mal. Génesis 2.16-17: Estos versículos indican que el hombre podía
comer de todos los árboles incluyendo el árbol de la vida, menos del árbol del
conocimiento del bien y del mal. El hombre no pasó la prueba.
LA CAÍDA
La tentación: Fue la puerta para caída del hombre. Tras las palabras astutas de
la serpiente hacia la mujer, surgió la tentación, es decir la incitación a obrar de
forma contraria a la voluntad de Dios. “Y vio la mujer que el árbol era bueno
para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la
sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió
así como ella.” Génesis 3:6. A esto, 1Juan 2.16, le llama los deseos de los ojos
y Santiago 1.13-15, lo identifica como concupicencia.
La desobediencia: Fue la causa de la caída o del pecado del hombre y esto
significa que por causa del pecado, el hombre cayó de ese estado de inocencia
y santidad, con la cual fue creado a imagen y semejanza de Dios. Eclesiastés
7.29.
Génesis capítulo tres, narra la triste historia del fracaso humano, satanás aprovechó la
ocasión y llevó al hombre a la peor desgracia de su vida. Por esta razón, el hombre
empezó a experimentar los efectos desastrosos del pecado y a enfrentar las
consecuencias de su fracaso:
1. Consecuencias inmediatas:
La vergüenza de su desnudez. Génesis 3.7. Dice aquí la Biblia que Adán y Eva
cocieron hojas de higuera, para cubrir su desnudez. Pero eso es una solución
superficial, que no garantiza durabilidad y así son la alternativas que el hombre
busca, basadas en el facilísimo para solucionar sus problemas.
El miedo: El pánico se apoderó de ellos y se escondieron. Génesis 3.8. Lo que
aquí encontramos es que el hombre intentó huir de la presencia de Dios, pero
eso no es posible, porque el Señor lo sabe todo. Salmos 139.1-12.
La justificación: El hombre no tuvo la capacidad de reconocer su pecado y
busco una serie de excusas, tratando de justificar su desobediencia. Génesis
3.11-13.
Maldiciones: Castigos. Nunca el hombre había escuchado o recibido
expresiones de castigo y maldición. Génesis 14-19.
Su expulsión del huerto: El pecado hizo al hombre indigno de su comunión con
Dios y por esta razón, se leen estas palabras tan fuertes: Lo sacó Jehová del
huerto. Echó, pues fuera al hombre. Le impidió al hombre, regresar al huerto.
Génesis 3.23-24.
2. Consecuencias remotas
La impiedad: Lo opuesto a la santidad, pues el hombre era santo antes que
pecara. Romanos 1.18.
La injusticia: Lo contrario a la justicia y a la rectitud. El ser humano era recto y
justo, pero su caída lo constituyó en un ser injusto e inconsecuente a la justicia
de Dios, es decir, el hombre correspondió de manera incoherente a Dios.
Romanos 1.19-20.
La necedad: Génesis 3.4-5. Satanás trastornó la inteligencia del hombre,
habiendo conocido a Dios, no le reconocieron como tal, sino que el ser
humanos envaneció su razonamiento. Romanos 1.21-23.
La inmundicia: Suciedad, basura, desperdicio, inmoral, pecaminoso, bajo.
Concupicencias: Deseos carnales o apasionados. La concupicencia incita a
obrar a escondidas, frente a un mandamiento o cuando se da una prohibición.
La concupicencia desenfoca el pensamiento de la realidad y de la verdad de
Dios. Ejemplo: Eva vio codiciable el árbol prohibido, porque su mente empezó
a ser tentada por el mal. Acán, fue tentado a obrar en contra de la ordenanza
de no tomar del anatema de Jericó. Esta mala acción, da como resultado algo
que yo he llamado: El proceso del pecado: Vi, codicié, tomé y escondí. Josué
7.20-21.
La inmundicia también se relaciona con los siguientes actos:
La deshonra de sus propios cuerpos: Practica pasiones vergonzosas:
homosesualidad y el lesbianismo. Romanos 1.26.
Pasiones y hechos vergonzosos: Hombres con hombres, dando rienda
suelta a las lascivia, a los apetitos carnales y a las aberraciones
sexuales. Romanos 1.27.
La reprobación: Viene del griego “Adokimes”, que significa: Fracasar ante una
prueba: Desaprobado y rechazado, con base a la relación con Dios. Esto
también quiere decir: Corrupción moral, falta de aptitud, descalificación, mente
reprobada y naturaleza pecaminosa. 2Corintios 13.5-7; 2Timoteo 3.8; Tito 1.16;
Romanos 1.28-32; este pasaje narra la condición pecaminosa del hombre.
La condenación: Castigo merecido de parte de Dios para todos los que
persistieron en el pecado. Romanos 3.23qqq
Conclusión
El hombre cayó de un estado, de un nivel donde Dios lo había puesto, este
fracaso, se traduce en la muerte espiritual del ser humano, esto lo ratifica la
Biblia cuando dice que el hombre está muerto en delitos y pecados, es decir en
condenación.