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Florence Nightingale

Este documento presenta información biográfica sobre Florence Nightingale, una enfermera pionera del siglo XIX. Detalla su educación en una familia acomodada británica, su decisión de dedicarse a la enfermería a pesar de la oposición familiar y su formación en Kaiserswerth, Alemania. También describe su trabajo durante la guerra de Crimea, donde mejoró las condiciones higiénicas de los hospitales y redujo la tasa de mortalidad, estableciendo los fundamentos modernos de la enfermería.

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Florence Nightingale

Este documento presenta información biográfica sobre Florence Nightingale, una enfermera pionera del siglo XIX. Detalla su educación en una familia acomodada británica, su decisión de dedicarse a la enfermería a pesar de la oposición familiar y su formación en Kaiserswerth, Alemania. También describe su trabajo durante la guerra de Crimea, donde mejoró las condiciones higiénicas de los hospitales y redujo la tasa de mortalidad, estableciendo los fundamentos modernos de la enfermería.

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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MÉXICO

COLEGIO DE CIENCIAS Y HUMANIDADES PLANTEL NAUCALPAN

TRABAJO DE INVESTIGACIÓN:
FLORENCE NIGHTINGALE

Proyecto final de semestre para la materia de Historia Universal I

Elaborado por:

Rojas Segura Sofía


Campuzano Sandoval Camila
San Juan Jiménez Gloria Yamilet
Ojeda Larumbe Camila Julieth
López Hernández Nelly 
INTRODUCCIÓN

En el siglo XIX el concepto de mujer no existía, y no porque no solo no


se mencionara en los libros, si no porque la mujer tenía un papel secundario en la 
sociedad, ante los ojos de los hombres, incluso ante las mismas mujeres,
la mujer no tenía voz ni voto, era vista desde una perspectiva donde no
era más que un objeto, una ama de casa,
la única encargada de los hijos,  ésto era causa de las normas sociales de
la época.

Por ende era muy raro saber de mujeres estudiando y haciendo descubrimientos c
ientíficos, y si la regla cambiaba,el mérito se lo quedaba un hombre, ya que
era el único que tenía el derecho a pensar, descubrir e inventar. Por esos motivos,
la siguiente presentación proponela investigación de
Florence Nightingale como enfermera investigadora en el siglo XIX, fue una pioner
a importante para el Desarrollo de la salud en ámbitos como la salubridad.
Una mujer que debe tener mas reconocimiento.

Después de haber leído sobre muchas mujeres revolucionarias en esta época sob
re las cuales podiamos investigar y visibilizar sus aportaciones, finalmente tomamo
s la decisión de hablar sobre Florence, porque creemos que fue una persona sum
amente importante para la trascendencia de
la salubridad en los hospitales como ahora la conocemos, sin ella mucho de lo
que ahora conocemos como concepto de salud, no existiría. 
FLORENCE

Florence Nightingale una mujer nacida en Florencia en el seno de una familia


británica acomodada, de padres hacendados y ricos de la alta burguesía, llamados
Fanny y William Edward Nightingale, fue bautizada con el nombre de Florencia,
en referencia al lugar de nacimiento, la segunda de diez hermanos, cinco varones
y cinco mujeres; educada bajo la supervisión de su padre, William, quien le
enseñó latí, griego, filosofía, matemáticas, le enseñó historia y de la música;
gracias a esta educación, Florence tanía una visión hacia humanidad, en el setido
de la creación
Su vida es fácil conocerla a través de sus escritos llamados. “Notas personales” y
de sus propios diarios.
Era todavía una adolescente cuando empezó a sentir un conflicto entre su propia
voluntad de acción y los placeres de la animada vida familiar social.
Florence siempre tuvo un sentido
Tras muchos sacrificios y la fuerte oposición de su familia, en especial de su
madre y de su hermana, logró formarse como enfermera.

PRIMEROS AÑOS

Florence Nightingale nace el 12 de mayo de 1820 en Villa Colombaia, Florencia, y


recibió el nombre de su ciudad natal, en aquel entonces capital del Gran Ducado
de Toscana, que había estudiado en la Universidad de Cambridge.
Una mujer de la posición social de Florence tenía escasas oportunidades de
aplicar en la práctica sus conocimientos.
Desde muy joven destacó en matemáticas, y culminó sus estudios y aplicó sus
conocimientos de estadística a la epidemiología y a la estadística sanitaria.

Inspirada por lo que ella interpretó como una llamada de Dios anunció a su familia
su decisión de dedicarse a la enfermería a partir de 1844. Esta decisión constituía
un desafío para las convenciones sociales de la época, donde la mujer estaba
destinada a cumplir con el rol de esposa y madre, el político y poeta Richard
Monckton Milnes, quien sería uno de sus más firmes apoyos políticos e
intelectuales, llegó a proponerle matrimonio, pero ella rechazó su propuesta
convencida de que interferiría con su decisión de consagrarse a la enfermería; asi
que tras muchos sacrificios y la fuerte oposición de su familia, en especial de su
madre y de su hermana, logró formarse como enfermera

En 1845, Florence, decidida por cualquier medio a aprender la enfermería en la


práctica, había pedido permiso a sus padres para atender a los enfermos en la
Clínica Salisbury, cuyo médico jefe era un amigo de la familia. Pero no obtuvo el
permiso, y no porque tuvieran algo en particular contra el hospital, sino porque sus
padres consideraban que no era un trabajo adecuado para una dama de su
posición social. Comentario de Florence sobre este asunto: “para ellos era como si
hubiese decidido ser ayudante de cocina”. Finalmente, llegó a la amarga
conclusión de que sólo la viudez o la pobreza podían dar una ocasión de trabajar a
una mujer con educación. Durante este triste periodo de su vida, recibió cierto
estímulo del doctor Samuel Gridley Howe, el americano pionero en la enseñanza
para ciegos, quien le aconsejó que perseverase en su vocación de enfermera a
pesar de la consternación de familiares y amigos.

El PUNTO DECISIVO

En 1849, Florence se embarcó en un viaje cultural por Egipto y Grecia durante el


que dedicó algún tiempo a tomar apuntes detallados sobre la situación social y
sobre los vestigios arqueológicos. En el viaje de regreso, de paso por Alemania, el
grupo visitó Kaiserswerth, cerca de Düsseldorf, lugar en el que el pastor Theodor
Fliedner había fundado en 1836 un hospital que era además orfanato y escuela. El
personal de la institución estaba formado por “diaconisas” formadas por Fliedner y
su esposa Caroline. A los treinta años, “la edad a la que Jesucristo comenzó su
misión”, Florence volvió a Kaiserswerth para recibir una formación de enfermera,
pese a la tenaz oposición de su familia.

Florence demostró ser una alumna capacitada, y al cabo de tres meses de


formación el pastor Fliedner le sugirió que publicara un relato sobre la vida en
Kaiserswerth destinado a los lectores ingleses

Florence, por su parte, estaba deseosa de dar a conocer Kaiserswerth como un


lugar en el que las mujeres podían recibir una educación útil. El opúsculo,
publicado anónimamente, comienza con una crítica a la educación que se impartía
entonces a las mujeres:

[...] aunque desde el punto de vista intelectual se ha dado un paso adelante, desde el
punto de vista práctico no se ha progresado. La mujer está en desequilibrio. Su educación
para la ación no va al mismo ritmo que su enriquecimiento intelectual (ibíd, pág. 3).

Este tema ya lo había desarrollado en 1846, en una carta a su padre, con respecto
a la educación en general; y lo que llama la atención es que Florence no veía
entonces ningún sistema sencillo para corregir la desigualdad entre la teoría y la
práctica. Su idea era: “hay que realizar ensayos, hay que emprender esfuerzos;
algunos cuerpos tienen que caer en la brecha para que otros pasen sobre ellos...”

Entre 1851 y 1854, Nightingale completó la instrucción práctica que había


adquirido en Kaiserswerth visitando hospitales de Gran Bretaña y de Europa, y
recogiendo información. Sistematizó todas estas experiencias analizando informes
de hospitales y publicaciones oficiales sobre la sanidad pública.
Cuando en 1853 visitó el Hospital Lariboisière en París, quedó favorablemente
impresionada por sus salas, construidas a modo de pabellones. Estas salas
estaban especialmente diseñadas para recibir la luz y el aire fresco, al tiempo que
permitían que los “efluvios malignos” o “miasmas” pudieran disiparse entre los
largos y estrechos bloques. Su estudio sobre la disminución de la mortalidad en
Lariboisière contribuyó a confirma la denominada “teoría de los miasmas”, que
sostenía que la enfermedad surgía espontáneamente en los espacios sucios y
cerrados. Ésta había sido la base para el desarrollo de la sanidad pública en el
Reino Unido a partir de 1830, con medidas tales como la construcción de
alcantarillas y el suministro de agua pura a las ciudades. Entre los que se
ocupaban de sanidad pública, los llamados “reformadores de la sanidad”, había
pocos médicos; muchos eran ingenieros civiles y Edwin Chadwick, principal
encargado de la sanidad en aquella época, trabajaba en una compañía de
seguros. En 1858, Louis Pasteur descubrió los “gérmenes” y probó que la
enfermedad no aparecía espontáneamente. Esto sirvió de base a algunos
científicos médicos para atacar los proyectos de los reformadores sanitarios; pero
aunque las premisas de éstos fuesen erróneas, puede afirmarse que sus
conclusiones eran correctas y que sus reformas eran válidas.

El interés de Florence Nightingale por la higiene durante la guerra de Crimea, así


como la importancia que dio al papel de la enfermera en la organización del
entorno, se deben en gran medida a su forma de entender las causas de la
enfermedad. Se distingue de los partidarios de la “teoría de los miasmas” de su
tiempo por la conexión tan personal que establece entre sus ideas científicas y
religiosas. Para Florence, Dios había creado la enfermedad de las miasmas para
que el hombre pudiera conocer sus causas a través de la observación y prevenir
así su reaparición mediante la organización del entorno. Creía, por consiguiente,
que las enfermeras, al encargarse de la higiene, tenían una oportunidad única
para progresar espiritualmente, para descubrir la naturaleza de Dios mediante el
aprendizaje de sus “leyes de la salud” (Nightingale, 1873). Florence Nightingale
consideraba que nunca se le había enseñado nada sobre la naturaleza de la
enfermedad, ni siquiera en Kaiserswerth, sino que había aprendido a través de la
experiencia, la observación y la reflexión, de modo que, cuando fue llamada a
organizar la formación de enfermeras, intentó reproducir las condiciones en las
que ella había aprendido la realidad evidente de la enfermedad.

Durante los siguientes años, segura de su vocación y de manera autodidacta, se


convirtió en una experta frecuentando los centros sanitarios que visitaba en cada
uno de sus viajes. En efecto, Florence fue una gran viajera, una costumbre de la
época cuya función era instruir a las mujeres del siglo XIX
El 22 de agosto de 1853 asumió el cargo de superintendente en el Instituto para el
Cuidado de Señoras Enfermas –eran mujeres sin techo– en Londres, puesto que
ocupó hasta octubre de 1854. En esta institución realizó algunas mejoras, como la
instalación de agua caliente en las habitaciones o el emplazamiento de un
ascensor. Se encargó, además, de encontrar casas de convalecencia para buscar
trabajo a institutrices que salían del hospital.

FLORENCE EN LA GUERRA DE CRIMEA

Una de sus contribuciones más importantes y famosas, tuvo lugar durante


la guerra de Crimea, el 21 de octubre de 1854, ella y un equipo de 38 enfermeras
voluntarias, al que entrenó personalmente y que incluía a su tía Mai Smith,
partieron hacia el Imperio Otomano se encontraron con que los soldados heridos
recibían tratamientos totalmente inadecuados por parte del sobrecargado equipo
médico, mientras que la oficialidad era indiferente a esta situación. Los suministros
médicos escaseaban, la higiene era pésima y las infecciones comunes y en
muchos casos fatales, no se contaba con equipamiento apropiado para procesar
los alimentos para los pacientes.
Durante el primer verano de Florence en Scutari, algo más de cuatro mil soldados
perdieron la vida; fallecieron diez veces más soldados por enfermedades como
tifus, fiebre tifoidea, cólera y disentería que por heridas en el campo de batalla.
En marzo de 1855, el gobierno británico destinó una comisión sanitaria a Scutari,
casi seis meses después de la llegada de Florence. Ella ordenó la limpieza de los
vertederos contaminantes y mejoró la ventilación del hospital. A partir de esas
medidas el índice de mortalidad bajó rápidamente.

El 29 de noviembre de 1855, mientras aún permanecía en Crimea, se celebró una


asamblea pública con el propósito de reunir fondos para homenajearla, haciéndole
entrega de un objeto de arte en reconocimiento por su labor durante la guerra. Fue
tal el éxito de la convocatoria que se decidió crear el Fondo Nightingale para el
entrenamiento de enfermeras, con Sidney Herbert como secretario honorario de la
fundación y el duque de Cambridge como presidente.
En 1859 Nightingale disponía gracias a este fondo de 45 000 libras, monto con el
que inauguró el 9 de julio de 1860 la Escuela de Entrenamiento Nightingale
(Nightingale Training School) en el hospital Saint Thomas. Actualmente se
llama Escuela Florence Nightingale de Enfermería y Partería (Florence Nightingale
School of Nursing and Midwifery) y forma parte del King's College de Londres.
También recolectó fondos para el hospital Real Buckinghamshire de Aylesbury,
cerca de su hogar familiar, lo cual permitió que atendiese a mayor cantidad de
pacientes, al poder mantener bajas las tasas de admisión. El diseño actual del
edificio estuvo fuertemente influido por Nightingale, convirtiéndose en el primer
hospital civil en incorporar sus diseños respecto del sistema de ventilación, la
amplitud de las escaleras, la disposición de los armarios, etc. Su hermana Frances
Parthenopecolocó la piedra fundacional del edificio, en tanto que su
cuñado sir Harry Verney fue uno de los principales promotores y autoridades de la
institución.

En 1856, con la guerra ya terminada, Florence –que había enfermado de fiebre


tifoidea en Crimea– solicitó audiencia a la Reina Victoria y convenció a la monarca
de la necesidad de poner en marcha drásticas reformas higiénicas en los centros
hospitalarios.
En mayo de 1856 se expidió una Real Orden para establecer una investigación
sobre los desastres de la guerra de Crimea. Los minuciosos apuntes tomados por
Florence Nightingale durante su estancia en Scutari ayudaron a que se
fomentaran las medidas preventivas, aplicándose eficaces reformas.
Al finalizar la guerra, Florence Nightingale recibida como una auténtica heroína en
su país– comenzó a ser conocida como la dama de la lámpara “the Lady of the
Lamp” a causa del poema Santa Filomena de Henry Wadsworth Longfellow,
publicado en 1857:

“Los heridos en la batalla,


en lúgubres hospitales de dolor;
los tristes corredores,
los fríos suelos de piedra.
¡Mirad! En aquella casa de aflicción
Veo una dama con una lámpara.
Pasa a través de las vacilantes tinieblas
y se desliza de sala en sala.
Y lentamente, como en un sueño de felicidad,
el mudo paciente se vuelve a besar
su sombra, cuando se proyecta
en las oscuras paredes.”

En 1883 la reina Victoria le otorgó la Real Cruz Roja y, en 1907, el Rey Eduardo
VII le concedió la Orden del Mérito, la primera vez que se dispensaba a una mujer.
En 1908, se le entregaron las Llaves de la Ciudad de Londres y en 1910 falleció
mientras dormía

Si su genio administrativo la hizo ganarse el respeto de la reina Victoria y de


muchos de los miembros del gobierno, lo que suscitó el cariño del pueblo británico
fue la atención y el cuidado que dedicó personalmente a los soldados enfermos y
heridos. Se dice que cada noche recorría los seis kilómetros de pasillos del
hospital y un soldado agradecido recordaba cómo besaba la sombra de la “dama
del candil” cuando ésta pasaba por su lado. Florence Nightingale se convirtió en
un símbolo de esperanza en una campaña militar que, por lo demás, fue
desastrosa.
LA FORMACIÓN DE LAS ENFERMERAS

La idea de formar enfermeras no era totalmente nueva en la Gran Bretaña de


mediados del siglo XIX. Ya antes de la guerra de Crimea habían comenzado a
resurgir las asociaciones de enfermeras, que agrupaban a numerosas mujeres
competentes y moralmente intachables, en contraposición al estereotipo de
enfermera borracha e ignorante creado por Charles Dickens. Durante los decenios
de 1830-1840 y 1840-1850, y gracias a las nuevas libertades religiosas, se habían
creado en Gran Bretaña numerosos centros como St. John’s House, una
hermandad anglicana creada en 1848, que en tres meses formaba a mujeres para
cuidar a los enfermos pobres en sus propios hogares. Seis enfermeras de la St.
John’s House acompañaron a Florence Nightingale a Crimea; sin embargo, y a
pesar de la amistad que entabló tanto con Mary Jones, directora de la hermandad,
como con la reverenda madre Clare Moore, superiora del Convento de la Merced
de Bermondsey, del que procedían algunas de las enfermeras de Crimea,
Florence insistió en instaurar una formación laica de las enfermeras. A medida que
maduraba su idea, era consciente de la resistencia que podía suscitar. Durante la
guerra de Crimea, el rumor aparecido en la prensa de que algunas enfermeras
habían intentado convertir a soldados en sus lechos de muerte había estado a
punto de dar al traste con su misión. El temor a este tipo de controversias fue
probablemente un factor de peso que hizo que Florence Nightingale se inclinara
por la formación laica de enfermeras.

En los hospitales, algunos habían empezado ya a protestar ruidosamente contra


las nuevas enfermeras. En 1856, John Flint South, cirujano en el hospital St.
Thomas de Londres, declaró que en su opinión una enfermera no necesitaba más
formación que una criada. A pesar de todo, Florence y el Fondo Nightingale
comenzaron a negociar en 1859 la creación de un centro de formación de
enfermeras en el hospital St. Thomas. La oposición de ciertos sectores de la
profesión médica era inevitable.
Aunque Florence Nightingale consideraba que los libros de texto eran
inapropiados para enseñar en qué consistía el “quehacer” de la enfermera, admitía
que los libros podían ser útiles para familiarizarse con el entorno administrativo o
sanitario de la labor de la enfermera. Su insistencia en que, para facilitar el estudio
y la reflexión, cada alumna enfermera debía tener su propia habitación en el Hogar
Nightingale muestra que no sólo le preocupaba el aspecto práctico de la
formación.

En sus primeros años, la Escuela Nightingale tenía las siguientes características:

 la escuela era independiente, pero estaba vinculada a un hospital;


 las alumnas dependían únicamente de la enfermera jefe;
 la escuela proporcionaba un hogar a las alumnas;
 la instrucción de las alumnas corría a cargo de miembros del hospital
(monjas y médicos)
 la evaluación de las alumnas corría a cargo de las monjas y de la enfermera
jefe;
 las alumnas recibían un salario mínimo durante su formación;
 el contrato de alumna enfermera estipulaba que ésta debía aceptar, tras su
formación, un puesto en algún hospital elegido por el Fondo Nightingale,
cuya política consistía en enviar grupos de enfermeras para difundir el
sistema Nightingale de formación en otros hospitales.

La nueva labor de Florence Nightingale entrañaba no pocas dificultades. El


sistema dependía de monjas que carecían de formación; los médicos, como era
de prever, no entendían que las enfermeras necesitaran una formación específica;
la enfermera jefe, Sarah Wardroper, responsable de las enfermeras en el hospital,
utilizaba a las alumnas como personal suplementario. En definitiva, no resultaba
fácil encontrar alumnas con las cualidades requeridas.

Según Monica Baly, historiadora del Fondo Nightingale:


El candil de Nightingale no dio luz inmediatamente; la reforma llegó de manera lenta y penosa, de
forma que lo que se conoció como el sistema Nightingale no fue el proyecto ideal imaginado por
Florence Nightingale, sino un experimento pragmático derivado de un compromiso forzoso (Baly,
1986, pág. 230).

La afirmación de la doctora Baly es sin duda acertada: la escuela no progresó de


manera tan regular como sugirieron los primeros historiadores, y la primera
década fue especialmente difícil. Ahora bien, el dispositivo que empezó a emerger
durante los años siguientes mejoró considerablemente, sobre todo gracias a una
serie de iniciativas tomadas por la propia Florence Nightingale en los años
posteriores a 1870. En realidad, no hay muchas razones para creer que la
formación de enfermeras fuera para ella algo más que un experimento.

Otro punto que conviene tener en cuenta a la hora de valorar el éxito de la Escuela
Nightingale es que, a pesar de sus comienzos difíciles, su crédito llegó a ser
enorme, en parte porque Nightingale seguía siendo una leyenda, pero también
gracias al duro trabajo realizado. Henry Bonham-Carter, primo de Florence
Nightingale y secretario del Fondo Nightingale de 1861 a 1914, contribuyó con su
dedicación a que se reconocieran los resultados de la Escuela Nightingale. En
1887, año en el que se jubiló de su puesto de dirección la Sra. Wardroper,
Bonham-Carter tuvo la satisfacción de anunciar que 42 hospitales contaban con
enfermeras jefes formadas en la Escuela Nightingale, en la que un total de 520
enfermeras habían completado su instrucción. Los éxitos de la escuela facilitaron
la incorporación de alumnas mejor capacitadas, por lo que “enfermeras
Nightingale” cada vez mejor preparadas comenzaron a crear sus propias escuelas
de enfermeras.

Las primeras emigraciones de “enfermeras Nightingale” a Australia, Canadá, India,


Finlandia, Alemania, Suecia y Estados Unidos permitieron la creación de una red
internacional de escuelas que aplicaban el sistema Nightingale. A medida que el
oficio de enfermera se convertía en todo el mundo en una ocupación digna para la
mujer, el “candil” de Florence Nightingale pasó a ser el emblema de la profesión,
simbolizando, por un lado, la esperanza transmitida a los heridos en Crimea y, por
otro, la cultura y el estudio. Cuando, en 1934, se creó la Florence Nightingale
International Foundation con el objeto de perpetuar dignamente el legado
educativo de Florence Nightingale, su emblema fue, naturalmente, un “candil”

En 1859 se publicaron sus Notas sobre Enfermería: Qué es y qué no es (Notes on


nursing: What it is, and what it is not), un pequeño libro que sirvió como base del
programa de estudios de la Escuela Nightingale y de otras escuelas de enfermería
que siguieron el mismo modelo, a pesar de haber sido escrito como guía para
quienes ejercían cuidados de enfermería a domicilio. 

Notas sobre Enfermería también tuvo una buena recepción por parte del público
general y aún hoy es considerado una introducción clásica a la enfermería.
Nightingale dedicó el resto de su vida a promover el establecimiento y el desarrollo
de la enfermería como profesión y a organizarla en su forma moderna.

Según Mark Bostridge, uno de los mayores logros de Nightingale fue la


introducción de enfermeras entrenadas para el cuidado de enfermos a domicilio en
Inglaterra y en Irlanda a partir de 1860. Esto significó que los enfermos pobres
podrían acceder a ser cuidados por personal capacitado, en lugar de ser cuidados
por otras personas de buena salud, pero también de escasos o nulos recursos
como para acceder a una formación adecuada en la materia. Esta innovación es
vista como el antecedente del Servicio Nacional de Salud británico, establecido
cuarenta años después de su muerte.

Florence tuvo una influencia decisiva en la creación de la Cruz Roja Británica en


1870, y fue miembro de su Comité de Damas, interesándose por las actividades
del movimiento hasta su fallecimiento. Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja,
manifestó en una visita a Londres en 1872: «A pesar de que soy conocido como el
fundador de la Cruz Roja y el promotor de la Convención de Ginebra, es a una
dama que todo el honor de esa convención es debido. Lo que me inspiró a viajar a
Italia durante la guerra de 1859, fue el trabajo de Miss Florence Nightingale en
Crimea».

El Juramento Florence Nightingale fue creado en 1893 en la escuela de


enfermería Ferrand, del Hospital Arpar de Detroit. Es aquel con el que las
enfermeras y enfermeros se comprometen a «Abstenerse de provocar daño
alguno» y a «considerar como confidencial toda información que le sea revelada
en el ejercicio la profesión, así como todos los asuntos privados de los pacientes»

El año 2010 fue declarado Año Internacional de la Enfermería para reivindicar,


entre otras, la relevancia histórica de Florence Nightingale en el centenario de su
fallecimiento.

CONTRIBUCIONES:
El primer programa oficial de entrenamiento de enfermeras, la Escuela Nightingale
para enfermeras, fue inaugurado en 1860. La misión de la escuela fue entrenar
enfermeras para trabajar en hospitales, asistir a los menos pudientes y enseñar.
Se pretendía que los estudiantes estuviesen capacitados para cuidar a los
enfermos en sus domicilios, un enfoque que aún hoy es avanzado

La más duradera contribución de Florence Nightingale fue su rol en la fundación


de la enfermería moderna como profesión. Ella estableció los parámetros de
compasión, dedicación al cuidado del paciente, diligencia y cuidado en la
administración hospitalaria.

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