AUTORES
José Luis y Silvia Cinalli
DISEÑO Y COMPAGINACIÓN
Denis López –[Link]
EDICIÓN Y PUBLICACIÓN
PLACERES PERFECTOS
Av. Castelli 314 – Resistencia
CP: 3500 – Chaco – Argentina
Tel/fax: 0054 (0362) 4438000
E-mail: consultas@[Link]
Sitio Web: [Link]
La versión de Biblia utilizada en este libro es Reina
Valera 1960, salvo que se especifique lo contrario.
NVI: Biblia Nueva Versión Internacional
DHH: Biblia Dios Habla Hoy
TLA: Biblia Traducción al Lenguaje Actual
NBLH: Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy
RVR95: Biblia Versión Reina Valera 1995
LBLA: La Biblia de las Américas
ÍNDICE
1. La tarea suprema.
2. Lecciones del dolor.
3. Fe: la llave que lo abre todo.
4. Beneficios de pensar bien.
5. De común a especial (Sebastián Galeano).
6. Premio o castigo.
7. Dios en primer lugar.
8. Fruto o hacha.
9. Características de un verdadero cristiano.
10. Desconectados del infierno.
11. Cómo tomar decisiones sabias.
12. Qué hacer con las ofensas.
13. Beneficios del desierto.
14. La misión más importante.
15. Cómo superar un pasado doloroso.
16. Cuerpos liberados, mentes esclavizadas.
17. Ministerio Bernabé.
18. Claves para no perder la bendición.
19. El alcance de la fe.
20. Productividad: la base de nuestra recompensa.
21. Sujeción: la clave para disfrutar el favor de Dios.
22. Cómo vencer el desánimo.
23. Trabajo y ministerio a tiempo completo.
24. Dios y las riquezas.
25. Un ejemplo digno de imitar.
26. Qué hacer con las personas negativas.
27. Claves para el progreso económico.
28. El poder de la alegría.
29. El principio de la honra.
30. Alabanza suprema (Nancy Mocek).
31. Secretos para vivir al máximo.
32. El tiempo: recurso no renovable.
33. Técnicas para ahorrar (Paola Jara).
34. La mejor manera de ser bendecido.
35. Cómo administrar el dinero.
36. ¿Maduro o más duro?.
37. Cómo enfrentar la crítica injusta.
38. El secreto de la renovación.
39. Perseverancia: la clave de todo progreso.
40. Grandes oportunidades.
Bibliografía citada.
1
La tarea suprema
Meditemos acerca de la tarea más grande de un cristiano: el obedecer.
- La revelación sigue a la obediencia.
Hace dos milenios el Señor nos encargó una misión: predicar el evangelio al
mundo entero (Mateo 28:18-20). Cuando Dios ordena algo, espera que se
cumpla. Hasta tanto se obedezca, no hay nueva revelación. Demasiados
cristianos esperan una “dirección” especial de Dios que no llega. Es que Dios no
tendrá nada que decir hasta que se haga lo que él ha pedido.
No necesitas un ángel que te diga qué hacer, ya lo sabes. Tu misión, como la de
todo cristiano, es emprender la tarea de hacer que el mundo se reconcilie con
Jesús. Es urgente, necesita premura. No hay nada que esperar. Edgardo Silvoso
dijo: “El reino de Dios es siempre expansivo, nunca regresivo”. Mientras
nosotros esperamos, hay miles de personas que agonizan a nuestro alrededor y
pasan a la eterna condenación sin esperanza.
- La presencia sigue a la obediencia.
“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo
lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre,
hasta el fin del mundo”, Mateo 28:19-20 (NVI). Nota el nexo: “hagan
discípulos” y “estaré con ustedes siempre”. La obediencia garantiza la
presencia de Dios en nuestras vidas.
- El poder del evangelio sigue a la predicación.
El evangelio sólo es buena noticia y poder cuando lo predicamos. Emmanuel
Kant dijo: “La existencia de la Biblia es la bendición más grande que la
humanidad haya experimentado”. Y eso es cierto si se la comunica y se la
practica. ¿Quieres ver milagros? Predica a Jesús. ¿Quieres experimentar la
unción y la llenura del Espíritu? Comparte a Cristo. Que Jesús sea el objetivo
principal de tu predicación; el primer punto de tu bosquejo y la esencia de tu
oración. Cuando se predica el evangelio hay una explosión de poder.
- El amor por las almas sin salvación precede a la predicación del evangelio.
No hemos sido llamado a sobresalir, sino a predicar. La autopromoción no forma
parte del plan de Dios para sus obreros. Piensa en Jesús. Él nunca buscó la fama
ni el aplauso de la gente. Al contrario, más de una vez dijo a quienes curaba que
no lo dijeran a nadie. Sanó al hombre junto al estanque de Betesda y se fue sin
decir quién era (Juan 5). ¿Qué ventaja personal le trajo ese milagro? Hay una
sola explicación para todo lo que hacía: amaba a las personas.
- La consolidación sigue a la conversión.
Un recién convertido es un niño espiritual. Necesita asistencia inmediata. Los
mejores discípulos se forman en la intimidad cercana y con el pastoreo personal;
no con un extraordinario sermón desde la lejana distancia de un púlpito elevado.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
¿Te resulta difícil testificar de Jesús? ¿No debería figurar en el primer lugar de tu
agenda? ¿Qué cosa te detiene para llevar a cabo la misión que Dios te ha
encomendado?
Dios sólo nos tiene a nosotros para evangelizar a esta generación. ¡No podemos
fracasar! La eternidad de miles de personas depende del cumplimiento de esta
misión.
¿Persigues el reconocimiento público a cualquier precio? ¿Te atrae el aplauso de
la gente? ¿Buscas notoriedad en cada cosa que haces? ¿Necesitas un “cargo o
título” para servir?
Reflexiona acerca de las siguientes declaraciones:
- “Que tu misión sea transformar toda tu ciudad. ¿Tendrás éxito? No lo sé, ¡pero
siempre es mejor tirar a una estrella, aunque no le peguemos, que tirarle a un
zorrino y acertar!”.1
- El término “evangelismo de presencia” fue acuñada por Tommy Tenney.
Ocurre cuando la presencia de Dios en una persona crea una zona de radiación
divina, un campo de influencia de la presencia manifiesta del Señor, de tal
magnitud, que afecta a quienes están a su alrededor. Es entonces cuando la gente
lo nota y dice: “Esa persona ha estado con Jesús”. Es bueno tener a Dios con
uno, pero es mucho mejor que Dios vaya con uno. ¡Qué asombrosos resultados
tendríamos!
- “‘Muy breve es la vida que me has dado’, Salmo 39:5, y luego entramos en la
eternidad, ya sea en el gozo eterno con Dios en el cielo o en el tormento eterno
en el infierno. Dios no tiene una casa intermedia. Tú y yo nos vamos al cielo o al
infierno”, Billy Sunday.
- “En el momento en que el alma abandona el cuerpo y se encuentra desnuda
delante de Dios, no puede hacer otra cosa más que saber cuál será su porción
para toda la eternidad. Tendrá una visión completa, ya sea de gozo eterno o de
tormento eterno”, Juan Wesley.
- “En cuanto hayas ganado un alma, no te importará ninguna otra cosa. No existe
mayor emoción que entregar el evangelio y conducir a la gente al reino eterno
del Dios Todopoderoso. Por lo tanto, dale a la evangelización todo lo que tienes.
Esta vida es tu única oportunidad”, W. Moody.
- “Predica para convencer y convertir. Tu tarea no es entretener. Tampoco es la
de hacer sonreír a la gente a fin de que regresen a sus casas sintiéndose relajados.
La salvación no es una medicina que adormece. No acaricies las almas,
¡sálvalas!”, Reinhard Bonnke.
- “La predicación que no tiene el aroma de la grandeza de Dios podrá entretener
por un tiempo, mas no calmará el grito del alma que clama: ‘muéstrame tu
gloria’”, John Piper.
- “El evangelio no busca defender a Dios. Dios nos defiende a no-sotros, porque
sin él somos desventurados y víctimas del diablo”, Anónimo.
2
Lecciones del dolor
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si una de mis ramas
no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia, para que dé más”,
Juan 15:1-2 (DHH).
Visitamos varias provincias argentinas que se yerguen orgullosas a los pies de la
cordillera de los Andes, repletas de viñedos que pueblan sus laderas y valles.
Cierta mañana, en medio de la simpleza de una viña, Dios nos dio la respuesta a
oraciones que elevamos durante mucho tiempo; oraciones surgidas desde el
dolor más agudo.
Durante varios años, toda suerte de pruebas y calamidades se cer-nieron sobre
nuestra familia, al punto de casi perder las esperanzas de un mejor amanecer.
El sufrimiento intenso, sostenido en el tiempo, sin pausa ni tregua, fue
socavando nuestras fuerzas emocionales y nuestra capacidad de superación.
Todo sentimiento de paz y sosiego fue quitado. De día un lamento, de noche un
infierno. Aprendimos el poder del dolor. Es más fácil tolerar un gran dolor por
escaso tiempo que uno menos intenso pero por mucho tiempo. No sólo la
intensidad, sino la duración del dolor marcan una vida.
No había oración eficaz, ni consejero, pastor o profeta al que no fuéramos
pidiendo ayuda. La iglesia se unió en clamor por nosotros, otras congregaciones
también se sumaron. Pero, a pesar de todo, nuestro sol se convirtió en densa
tiniebla y nuestro verdor en sequedad de verano. El que guiaba perdió la
dirección. El que animaba quedó sin aliento.
Volvamos a la viña. El resplandor del día intensificaba el verde profundo de las
hojas y desnudaba los racimos que tímidamente aparecían entre las voluptuosas
ramas. Nada chamuscado, nada opaco. Todo esplendor de vida.
Ese día, el vitivinicultor fue la clave. Comenzó su serena charla con una
pregunta: “¿Por qué es tan importante la cantidad de hojas que tiene una vid?”.
Sin esperar respuesta de nuestra parte, él mismo contestó: “Porque dependiendo
de la densidad de las hojas, será la calidad de la uva. Si hay muchas hojas habrá
menor insolación en el racimo y esto incidirá en el color, aroma, sabor y en la
cantidad de azúcar de la uva. La verdadera esencia es el sol; la poda permite que
éste quede atrapado en el fruto. El poeta Horacio Quiroga hablaba de los racimos
como redondos milagros que atrapan soles. El sol es la esencia”, repetió.
De repente, como un rayo atravesando nuestra mente, recordamos el relato de
Jesús y la maldición de la higuera. Tenía un profuso follaje y ningún higo
(Marcos 11:12-14). Dios está interesado en que haya fruto y en la calidad del
mismo. No se rige por proyecciones, imágenes o apariencias. “(...) Jehová no
mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos,
pero Jehová mira el corazón”, 1º Samuel 16:7.
El viñatero prosiguió su explicación: “Un viñedo requiere cuidados básicos,
como un buen riego y protección contra el granizo. Pero hay uno de inmensa
relevancia para la salud de la planta y el resultado final de la cosecha: la poda.
Es distinta dependiendo de la edad de las plantas. El viñedo nuevo es más fácil
de podar. No existen raíces demasiado grandes y el sol llega al fruto de forma
adecuada; pero en el viñedo viejo, la cosa cambia. Cuanto mayor sea el
crecimiento de la planta más profusa es la poda. Por la gran cantidad de hojas
que produce, no hay suficiente luz solar y esto restringe la calidad del fruto. Lo
único que queda es hacer una poda fuerte, no sólo con tijera sino también con
serrucho, donde se limita fuertemente el número de yemas vegetativas
asegurándose un mejor fruto. La poda, en definitiva, es uno de los manejos más
importantes en nuestras viñas...”.
Ahora sí podíamos entender. Dios seguía interesado en nuestra vida y en la
cosecha por venir. Los años de dolor podían transformarse en vida plena y
exuberante, como el propio viñedo atestiguaba en su porte.
La poda puede parecer que cercena la vida o limita el progreso, cuando en
realidad aumenta la capacidad productiva, eliminando lo espurio. Como en la
uva el sol queda atrapado, así desea Dios que en nuestra vida pueda verse a
Jesucristo, verdadero Sol de justicia, como sello indeleble en todo lo que
hacemos.
No desesperes, no te rindas en medio del dolor, no escuches palabras negativas.
No, terminantemente no. Las aflicciones del justo son un medio de purificación
para la vida y el servicio. El conocimiento de uno mismo y de sus
vulnerabilidades es el mejor preludio para una existencia más fructífera. Declara
que a las experiencias más esplendorosas en tu vida, las vivirás desde hoy en
adelante.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
- “Cuando Dios quiere usar a una persona de manera significativa, él la aplasta
profundamente”, Charles Swindoll.
- Piensa por un momento en todas las pruebas por las que estás pasando.
Seguramente algunas te preocuparán más que otras. ¿Confiarías tus problemas a
Dios? Él está trabajando en lo secreto para hacer de ti una mejor persona.
- Puedes estar atravesando un mal momento o tal vez una mala semana, pero
cobra ánimo... Una mala noche puede transformarse en un buen día si la fe no ha
desmayado. Puedes sentir que has pasado por una mala semana o un pésimo
mes; sin embargo, “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la
alegría”, Salmo 30:5.
3
Fe: la llave que lo abre todo
“Jesús regresó a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y
había un alto oficial del rey, que tenía un hijo enfermo en Capernaúm. Cuando
el oficial supo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó
que fuera a su casa y sanara a su hijo, que estaba a punto de morir. Jesús le
contestó: - Ustedes no creen, si no ven señales y milagros. Pero el oficial le dijo:
- Señor, ven pronto, antes que mi hijo se muera. Jesús le dijo entonces: - Vuelve
a casa; tu hijo vive. El hombre creyó lo que Jesús le dijo, y se fue. Mientras
regresaba a su casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron: - ¡Su hijo
vive! Él les preguntó a qué hora había comenzado a sentirse mejor su hijo, y le
contestaron: - Ayer a la una de la tarde se le quitó la fiebre. El padre cayó
entonces en la cuenta de que era la misma hora en que Jesús le dijo: ‘Tu hijo
vive’; y él y toda su familia creyeron en Jesús”, Juan 4:46-53 (DHH).
Esta historia nos permite ver los niveles crecientes de la fe genuina:
1. Fe que descansa en los milagros de Jesús.
Este hombre era un oficial del rey, un individuo prominente en la corte de
Herodes, que decidió acudir a un “simple carpintero” por la salud de su hijo. Su
fe era incipiente y limitada. Suponía erróneamente que la sanidad sólo sería
posible si Jesús se trasladaba desde donde estaba, en Caná, a su hogar, en
Capernaúm: “Cuando el oficial supo que Jesús había llegado de Judea a
Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a su casa y sanara a su hijo, que estaba
a punto de morir”, versículo 47.
La última parte del versículo nos da suficiente información para creer que este
oficial estaba convencido de que Cristo no tenía poder más allá de la muerte. La
fe de este hombre estaba en el peldaño más bajo. Su confianza necesitaba ser
alimentada por algún hecho sobrenatural. Se asemeja a la fe de muchos
cristianos, que nunca va más allá de la sed de prodigios y milagros. Necesitan
ver siempre señales para seguir creyendo. Tú, ¿eres así?
2. Fe que descansa en las palabras de Jesús.
La esperanza de este hombre sólo consistía en creer las palabras que Jesús le
había dado: “Ve, tu hijo vive”. “Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo,
y se fue”, versículo 50. La fe de este oficial avanza un paso más. Aceptó la
palabra sin ver ningún milagro todavía. Cuando una persona tiene “una Palabra
de Dios”, posee todo lo suficiente para suplir cualquier necesidad. “Dios no es
hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y
no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”, Números 23:19. La Nueva Versión
Internacional lo dice así: “Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de
parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?”.
¡Anímate! Tenemos un Dios que siempre cumple lo que promete.
3. Fe que descansa en la persona de Jesús.
“(...) Y creyó él con toda su casa”, versículo 53. El tercer escalón de la fe es
aquella que descansa en la persona de Cristo, aun cuando no exista una promesa
divina en medio de una situación específica. Esta fe es la que tienen los
cristianos maduros. Esta clase de fe es la que todos debemos aspirar. Los
creyentes que tienen esta fe, duermen en medio de las tempestades porque saben
que Dios es quien los dirige. 1ª Pedro 5:7 dice: “Dejen todas sus preocupaciones
a Dios, porque él se interesa por ustedes” (DHH). ¡Aprende a descansar en él,
que sabe cuidarte!
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“Mi amigo, te aconsejo que pongas en manos de Dios todo lo que te preo-cupa;
¡él te dará su apoyo! ¡Dios nunca deja fracasar a los que lo obedecen! ¡Por eso
siempre confío en él!”, Salmo 55:22-23 (TLA).
Repasa los tres peldaños de la fe y responde:
¿Reconoces en qué etapa está tu fe? ¿Eres de los que necesitan ver para creer?
¿Esperas siempre algo sobrenatural para mantener tu confianza en el Señor?
¿Hay alguna promesa que Dios te ha dado y todavía no se ha cumplido? ¿Sigues
creyendo que se cumplirá? ¿Qué prueba o dificultad actual hace titubear tu fe?
¿Te animas a depositar todas tus cargas en el Señor?
4
Beneficios de pensar bien
Durante la segunda guerra mundial, un joven soldado se casó y llevó a su esposa
a vivir al destacamento militar, enclavado en un lugar árido y desolado.
La mujer no disfrutaba el desierto ni la sequedad del ambiente. Su esposo estaba
fuera de casa, en servicio activo, la mayor parte del día, y ella se sentía
abandonada y aburrida.
Finalmente, le escribió a su madre en estos términos: “No me gusta que mi
esposo me deje tanto tiempo sola. Éste es un lugar horrible para vivir. Mamá, me
vuelvo a casa”. La madre contestó la carta con una sola frase: “Dos hombres
miraban a través de los barrotes de una prisión; uno veía lodo; el otro, estrellas”.
Esa joven esposa captó el mensaje y decidió buscar las “estrellas”. Se informó
acerca de la zona, investigó acerca de las flores silvestres, estudió el idioma, se
inculturizó y aprendió las comidas típicas. Para cuando terminó el período de
servicio de su esposo, estaba tan fascinada con el desierto que había escrito un
libro referido al tema.
Su equivocada manera de pensar la había llevado a resaltar el lado negativo de
todo lo que la rodeaba. En cuanto cambió su forma de pensar, cambió su
manera de vivir.
Si reflexionas un poco, te darás cuenta de que tu conducta, tus palabras y hasta
tu semblante son el resultado de lo que piensas. La forma en que procedes es el
reflejo de tus ideas. Vives de acuerdo con lo que piensas. La Biblia dice: “Tal
como un hombre piensa en su corazón, así se vuelve”, Proverbios 23:7. En otras
palabras, eres lo que crees que eres; y serás lo que creas que serás.
¿Cuáles son tus pensamientos? ¿Cómo alimentas tu mente? La Biblia asegura
que Dios “(...) nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales en Cristo”, Efesios 1:3.
Gran parte de los triunfos y fracasos dependen de la buena o mala manera de
pensar. Es imposible pensar mal y vivir bien. Los pensamientos forjan el
destino.
Marco Aurelio, diecinueve siglos atrás, dijo: “Nuestras vidas son la obra de
nuestros pensamientos”. No necesitas hablar mucho con una persona para saber
cómo son sus conversaciones internas; deja que hable y te dirá qué hay en su
corazón.
¿De dónde vienen los malos pensamientos? Debemos reconocer que estamos en
una guerra permanente, cuyo enemigo es Satanás. Él trabaja sembrando
pensamientos malos en la mente. La mentira, el engaño y la falsedad son sus
armas predilectas y la persistencia es su estrategia. El diablo es un farsante. Jesús
lo llamó “mentiroso y el padre de la mentira”, Juan 8:44. Él miente a todos. Te
miente y me miente. Bombardea nuestra mente con pensamientos de duda,
temor, sospecha y negatividad. Debemos elegir qué pensar y estar siempre
atentos para que nuestra mente no se contamine. El diablo nos susurra para que
cambiemos la manera de pensar y así nos apartemos del propósito de Dios.
El diablo se enfrentó una sola vez a Jesús en el desierto y salió humillado. De
allí en adelante nunca volvería a desafiar al maestro cara a cara. Su derrota fue
tan contundente que cambió la estrategia. De ahí en más aparecería camuflado
en los líderes religiosos, opositores y aun por medio de sus discípulos, entre
quienes podemos mencionar a Pedro y a Judas.
No te sorprendas si las personas que más aprecias y de las que más esperas
ayuda son las que intenten hacerte caer. No tengas miedo. Confía en Dios y
desarrolla una relación de amistad con el que todo lo puede y todo lo sabe. Si
Dios está de tu lado, jamás perderás. Si Dios te acompaña, de ningún modo
te saldrás del camino. No lo olvides: ¡él es quien guía tus pasos!
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Yanina es una chica amable, inteligente y bien dispuesta. Está dotada con
talentos y cualidades extraordinarias. Sin embargo, es inestable emocionalmente.
Comienza una carrera y la abandona. Decide servir a Dios y, pronto, rompe su
compromiso. Parece esconderse de sus responsabilidades. Prefiere adoptar una
actitud pasiva ante los desafíos e inventa excusas para no avanzar. Tiene miedo a
fracasar y no lograr lo que intenta. Ha desarrollado un esquema mental de “no
puedo” y su mente se ha asegurado que viva en un continuo fracaso. Ha
permitido que su vida almática y sus estados de ánimo dicten su
comportamiento. ¡Craso error!
Si quieres conquistar todo lo que Dios anhela para tu vida, debes subir un nivel,
porque si vives conforme a las emociones, no lograrás el triunfo que deseas.
Limpia tu mente. Asegúrate de saber qué quiere Dios para ti; luego, muévete en
esa dirección.
Si eres como Yanina, deja ya de excusarte. Abandona esa forma negativa de
pensar. ¡Hasta los demás verán tu negatividad y huirán por miedo al contagio! Si
quieres algo bueno, vive del lado correcto, vive con Dios, el único que ha
triunfado de verdad.
Levántate cada mañana esperando lo mejor.
Comienza cada día orando así: “Padre celestial, pongo mis emociones bajo tu
gobierno y sujeto mi mente a tu señorío. Deseo pensar como tú piensas y sentir
con tu corazón. Me preparo para vivir un día de servicio y de avance. Creo que
me llevarás de triunfo en triunfo en Cristo Jesús. Amén”.
5
De común a especial
Por Sebastián Galeano
La Biblia registra la visita de Jesús y sus discípulos a una boda (Juan 2). En este
relato hay verdades espirituales profundas dignas de destacar. Veamos algunas:
1. Dios es personal. Jesús llega a la fiesta por invitación (versículo 2). Dios no
hará nada que tú no le permitas hacer. Hay personas que imaginan a Dios
manejando los hilos de un titiritero gigante llamado planeta tierra. Este concepto
está muy distante de la idea creadora de Dios. En Juan 1:12 dice: “A quienes lo
recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de
Dios” (DHH). Vivir una vida bajo el control de Dios significa creer en él y
recibirlo como Señor y Salvador. Éste es el primer principio del discipulado
cristiano.
2. Dios es alegre. Jesús participó de una fiesta. No era un religioso acartonado;
es más, nunca animó a nadie a serlo. Jesús participaba de cenas y banquetes con
pecadores, cosa que irritaba a los fariseos religiosos. Él mismo comparó al reino
de Dios con una gran fiesta de bodas. Dijo que en los cielos hay alegría cada vez
que un pecador se arrepiente (Lucas 15:10). Nos han enseñado erróneamente que
placer y santidad son polos opuestos; que reír, disfrutar y gozar son virtudes
vedadas a los que desean ser cristianos de verdad. Eso no es cierto. Dios desea
que su pueblo sea alegre y lo sirva con gozo: “Por cuanto no serviste a Jehová
tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las
cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con
hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá
yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte”, Deuteronomio 28:47-48.
3. Dios es representado por sus hijos. “María dijo a los que estaban sirviendo:
- Hagan todo lo que él les diga”, versículo 5. Tu ministerio es presentar a Jesús
a los que necesitan ayuda. Los dones que Dios te regaló son para que puedas
usarlos, de ese modo lo glorificas a él. Un ejemplo de esto es José (Génesis 41).
Su don de interpretar sueños fue utilizado por Dios para salvar del hambre a una
nación pagana. Finalmente, todo esto resultó en bendición para la familia de
Jacob, que creía y temía al Señor.
4. Dios es la respuesta a las necesidades del hombre. María sabía que Jesús
tendría alguna repuesta (versículo 5). Nunca sabrás de qué manera Jesús va a
obrar, pero sí ten la seguridad que él tiene la respuesta. María dijo a los
sirvientes que estaban allí: “Hagan todo lo que él les diga”. Nunca se adjudica
el milagro, pero sí muestra el camino por seguir: obedecer las instrucciones de
Jesús. Mi sobrino antes de orar por la comida, canta una canción que dice así:
“Cuando oro, a veces Dios dice ‘si’; otras dice ‘espera’ y hay veces que dice
‘no’, pero él siempre contesta mi oración”.
5. Dios es la mejor opción para el ser humano. Las tinajas de agua para la
purificación estaban vacías (versículos 6 y 7). La religión judía estaba
descuidada, aun sus ritos más sagrados eran olvidados. Ninguna religión
satisface la necesidad de las personas. Cumplir con ciertos ritos religiosos no
suplirá tus necesidades. Puedes pasar años dentro de una organización religiosa,
llámese iglesia, capilla, comunidad de fe, etc., pero lo cierto es que seguirás tan
vacío como siempre. A.W. Tozer dice: “Sea lo que sea que abraces, la verdadera
experiencia cristiana siempre debe incluir un encuentro genuino con Dios. Sin
eso la religión es como una sombra, una reflexión de la realidad, una copia
barata de un original que alguna vez fue disfrutado por alguien de quien hemos
escuchado”.
Jesús transforma el rito en una experiencia de vida. Cumplir con los rituales de
la religión transforma al cristiano en un religioso. El legalismo consiste en
cumplir reglas humanas, disfrazadas como espiritualidad; pero no provoca
ningún cambio. Esas tinajas llenas de agua eran para el ritual de la purificación.
Jesús toma esos mismos elementos para que las personas allí presentes sean
testigos de su primer milagro. ¡Vive una experiencia genuina con el Salvador del
mundo!
PARA MEDITAR Y ACTUAR
¿Esperas un milagro? No te rindas. Vuelve a insistir. No dejes de orar. Recuerda
que Dios responde siempre las oraciones. Relata tu experiencia de encuentro con
Dios. Si no la recuerdas, posiblemente nunca la hayas tenido. Es imposible
olvidarlo. Si no estás seguro de tu conversión, no pierdas un instante más, haz
una oración al cielo pidiendo a Jesús que sea parte de tu vida. Invítalo y pídele
perdón por tus pecados y prométele seguirlo todos los días de tu vida.
6
Premio o castigo
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de
Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el
cuerpo, sea bueno o sea malo”, 2ª Corintios 5:10.
“(...) Todos compareceremos ante el tribunal de Cristo”, Romanos 14:10.
Los dos pasajes nos hablan acerca de un mismo acontecimiento: el tribunal de
Cristo.
1. ¿Quiénes se presentarán ante ese tribunal? Solamente los cristianos (2ª
Corintios 5:1, 5 y 8).
2. ¿Para qué se presentarán ante dicho tribunal? Para ser recompensados o
no por lo que hayan hecho aquí en la tierra. No estará en riesgo la salvación
eterna, ya que los pecados del cristiano fueron juzgados en la cruz a través del
sacrificio de Jesús. Romanos 8:1 dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús (...)”. Juan dijo: “El que en él cree, no es
condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en
el nombre del unigénito Hijo de Dios”, Juan 3:18. Los cristianos
compareceremos pues ante el tribunal de Cristo no como pecadores sino como
siervos del Señor; no para dar cuentas de nuestros pecados sino de nuestras obras
y de nuestro servicio para él.
3. ¿Es posible perder el premio? Absolutamente sí. Colosenses 2:18 dice:
“Nadie os prive de vuestro premio (...)”. 2ª Corintios 5:10 expresa: “Él decidirá
si merecemos que nos premie o nos castigue” (TLA). Y 2ª Juan 8 lo formula de
esta manera: “Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de
vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo”. ¿Lo ves? Es asunto de
ganar o perder, de recibir o no el premio.
John Bevere dice que la recompensa se relaciona con la honra. Un claro ejemplo
es el de Jesús cuando estuvo en Nazaret: “No pudo hacer allí ningún milagro,
salvo que sanó a unos pocos enfermos (...)”, Marcos 6:5. La expresión “no
pudo” indica que fue refrenado. ¿Qué lo estorbó para que no pudiera hacer
milagros? La falta de honra. Jesús mismo dijo: “No hay profeta sin honra sino
en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”, Marcos 6:4. Jesús no
fue tratado con respeto y consideración sino como un conciudadano más; por
tanto, recibieron de él una recompensa parcial y muy pequeña (sólo unos pocos
enfermos fueron sanados).
Por el contrario, el centurión mencionado en Mateo 8:5-13 honró a Jesús y se
llevó el premio completo. El oficial romano dijo: “Señor, no soy digno de que
entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará”, versículo 8.
En primer lugar, lo trata como Señor y, luego, dice de sí mismo que no es digno.
¿No es digno? Si él era un oficial del ejército romano, es decir, el conquistador;
y Jesús pertenecía a una nación conquistada. Sin embargo, el centurión sabía
bien quién era Jesús y reconoce su autoridad espiritual por encima de la suya.
Trata a Jesús como alguien muy importante y le rinde el debido respeto. Como
consecuencia, su criado fue sanado completamente.
La honra es una clave esencial para recibir del cielo. “Yo honraré a los que me
honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco”, 1º Samuel 2:30.
Quienes honran a Dios, serán honrados. Sencillamente, así funciona. Todos los
que honraron a Jesús, recibieron de Dios en la proporción en que se rindió la
honra.2
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Lo que hagas con Jesús y la cruz determina dónde pasarás la eternidad. La
forma en la que vivas como creyente determinará cómo pasarás la eternidad.
En definitiva, ambas decisiones dependen de ti. ¿Qué escogerás?
¿Qué calidad de vida estás viviendo para el Señor? ¿Qué frutos estás
produciendo? Cuando te presentes ante el tribunal de Cristo, ¿habrá recompensa
para ti? ¿Tu recompensa será total o parcial?
7
Dios en primer lugar
“Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un
puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora
recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo
comamos, y nos dejemos morir. Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has
dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la
ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios
de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la
vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la
tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa,
muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija
menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías”, 1º Reyes
17:12-16.
“El Señor habló con Moisés y le dijo: Conságrame el primogénito de todo
vientre. Míos son todos los primogénitos israelitas y todos los primeros machos
de sus animales”, Éxodo 13:1-2 (NVI).
“Dedicarás al Señor todo primer nacido de la matriz. También todo primer
nacido del ganado que poseas”, Éxodo 13:12 (NBLH).
“Traerás lo mejor de las primicias de tu tierra a la casa del Señor tu Dios”,
Éxodo 23:19 (NBLH).
“También le darás las primicias de tu trigo, de tu vino y de tu aceite, así como
la primera lana que esquiles de tus ovejas”, Deuteronomio 18:4 (NVI).
“Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así
tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo”,
Proverbios 3:9-10 (NVI).
He aquí algunos principios espirituales dignos de practicar:
1. Dios debe ser primero en todo. Lo primero que hagas en tu día determina
cuánto vale Dios para ti. Coloca a Dios en primer lugar. Que tus primeros
pensamientos, palabras y oraciones sean para Dios. Que tus primeras ofrendas,
canciones y alabanzas sean rendidas a él sin condición. Demuéstrale que él es
primero en tu semana participando de los cultos dominicales.
2. Lo primero nunca va a la cuenta del hombre, siempre va a la tesorería del
Señor. Dios pedía lo primero de los frutos y animales y también pidió la primera
ciudad de la tierra prometida. Cuando Israel consagró Jericó, Dios los bendijo
con treinta y tres ciudades más. Cuando retienes lo que le pertenece a Dios,
atraes la maldición sobre tu vida. En cambio, cuando honras a Dios dándole lo
primero, la provisión y la protección están garantizadas (1º Reyes 17:13-16).
Todo es cuestión de orden.
3. Lo que hagas con lo primero determina lo que pasará con el resto. Si él es
primero, todo lo demás lleva bendición. Lo primero lleva el poder de la
redención sobre lo que queda (1º Reyes 17:13-16 y Proverbios 3:9-10). Si lo
primero no es para Dios, la bendición, que ya está acreditada en los cielos, no se
manifestará al resto de tu vida. En otras palabras, si honras a Dios con lo
primero, se activará la bendición sobre el resto.
4. No sólo importa lo que das, sino cuándo lo das. Todo es cuestión de orden.
A Dios debe dársele primero. Elías le pidió a la viuda que le diera primero a él,
luego debían comer ella y su hijo. “Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y
comió él, y ella, y su casa, muchos días”, versículo 15. ¿Cuántos días?
MUCHOS DÍAS. La Biblia al Día dice: “Y los tres siguieron comiendo de la
provisión de harina y aceite todo el tiempo que fue necesario”. ¿Cuánto
tiempo? TODO EL TIEMPO. “No importaba qué cantidad usara, siempre
quedaba todo lo suficiente en los depósitos, tal como el Señor lo dijo por medio
de Elías”, versículo 16. Observa el orden: PRIMERO; MUCHO DÍAS, TODO
EL TIEMPO Y TODO LO SUFICIENTE. En otras palabras, cuando Dios recibe
primero, la provisión está asegurada.
5. A Dios debe dársele lo mejor. “Ustedes traen animales ciegos para el
sacrificio, y piensan que no tiene nada de malo (...) ¿Por qué no tratan de
ofrecérselos a su gobernante? ¿Creen que estaría él contento con ustedes? ¿Se
ganarían su favor? (...) ¿Creen que con esta clase de ofrendas se van a ganar su
favor? (...) No estoy nada contento con ustedes (...). ¿Y creen que voy a aceptar
de sus manos los animales lesionados, cojos o enfermos que ustedes me traen
como sacrificio? ¡Maldito sea el tramposo que, teniendo un macho aceptable en
su rebaño, se lo dedica al Señor y luego le ofrece un animal mutilado! Porque
yo soy el Gran Rey —dice el Señor Todopoderoso, — y temido es mi nombre
entre las naciones”, Malaquías 1:8-14 (NVI).
PARA MEDITAR Y ACTUAR
- En tu rutina diaria, en tus proyectos y decisiones, ¿qué espacio ocupa Dios?
- ¿Te resulta fácil darle el lugar de privilegio? Si no es así, ¿qué te lo impide?
¿Cuáles son las áreas en las que experimentas mayores dificultades?
Repite la siguiente oración: “Desde hoy asumo el compromiso de poner a Dios
en primer lugar. Mi primer pensamiento, las primeras palabras y mi primera
oración serán para él. Apartaré de cada bendición lo primero para mi Señor.
Haré el esfuerzo de darle a Dios lo primero y lo mejor. Entiendo el principio
espiritual: al dar primero a Dios, se activa sobre mí el poder de la bendición y la
multiplicación. Por mi obediencia a la ley del orden, seré puerta de bendición
para el resto de mi familia, ministerio y trabajo. Declaro su provisión. Vienen
muchos días en los que tendré todo lo necesa-rio para abundar en toda buena
obra. Amén”.
8
Fruto o hacha
“Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi
amado una viña en una ladera fértil. La había cercado y despedregado y
plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho
también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi
viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella?
¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Os mostraré,
pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida;
aportillaré su cerca, y será hollada. Haré que quede desierta; no será podada ni
cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no
derramen lluvia sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la
casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y
he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”, Isaías 5:1-7.
“Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que
son mis discípulos”, Juan 15:8 (NVI).
“No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.
Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los
espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro
de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón
saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”, Lucas 6:43-
45.
“Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña,
y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres
años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué
inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala
todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere
fruto, bien; y si no, la cortarás después”, Lucas 13:6-9.
“Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego”, Mateo
7:19.
“El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca
buen fruto será cortado y arrojado al fuego”, Mateo 3:10 (NVI).
De estos pasajes podemos extraer siete principios rectores:
1. Cuando Dios invierte en una persona, espera frutos de ella. “Mas el fruto
del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (...)”, Gálatas 5:22-24.
2. Dios permite que una persona dé frutos fuera de tiempo, pero no tolerará
la falta de frutos o los frutos amargos.
3. Se juzga a cada persona por las oportunidades que haya tenido. Tanto la
higuera de Lucas 13, como la viña de Isaías 5, reunían las mejores condiciones
ambientales para producir frutos, pero no las aprovecharon y el juicio cayó sobre
ellas.
4. La inutilidad invita al desastre. La inoperancia y la inactividad atraen la
maldición. No hay tragedia más grande en el mundo que vivir sin servir a Dios.
5. Los que no hacen más que recibir, no deben sobrevivir. La higuera y la
viña se alimentaban de los nutrientes que el suelo les proporcionaba, pero nunca
produjeron frutos. Por tal motivo, fueron destruidas.
6. Si bien es cierto que Dios da una nueva oportunidad, también es cierto
que hay una última oportunidad.
7. Nunca se sabe cuándo termina la gracia y comienza el juicio. No sabemos
cuál es el límite secreto entre la paciencia y la ira de Dios. ¿Hasta dónde
podemos llegar con el pecado? ¿Cuánto tiempo espera la misericordia? ¿Dónde
toca su término la gracia y comienza el fin del reprobado?
PARA MEDITAR Y ACTUAR
- ¿Estás dando frutos para Dios?
- ¿Qué clase de frutos estás produciendo?
- ¿Estás compartiendo tu fe? ¿Estás sirviendo con tu don o ministerio?
- ¿Pueden los demás reconocer que estás creciendo en amor, gozo, paz,
paciencia, mansedumbre y templanza?
9
Características de un verdadero
cristiano
“Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, re-
pentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó
una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién
eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar
coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que
yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que
debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la
verdad la voz, más sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y
abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron
en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió. Había entonces
en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión:
Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a
la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo,
de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado
Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.
Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre,
cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de
los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El
Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi
nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque
yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. Fue entonces
Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo,
el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado
para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al momento le
cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose,
fue bautizado. Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por
algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. En seguida predicaba
a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios”, Hechos 9:3-
20.
Este pasaje contiene diez principios espirituales para ser un cris-tiano a la
manera de Dios:
1. No hay transformación sin encuentro. Saulo dijo: “¿Qué quieres que yo
haga?”, versículo 6. La transformación verdadera de una persona comienza el
día de su conversión. Hasta ese momento, Saulo hacía lo que su conciencia le
dictaminaba, ahora hace lo que Jesús quiere.
2. Dios convierte, la iglesia consolida. Fue necesario que Ananías acompañara
a Saulo en sus primeros pasos como cristiano. Dios puede hacerlo solo, pero ha
decidido hacerlo a través de nosotros. Los primeros días de un creyente son
decisivos. Si no lo consolidas, lo pierdes. Visítalo, Ananías lo hizo. Discipúlalo
con diligencia. Pastoréalo con responsabilidad.
3. Sin obediencia no hay revelación. “El Señor dijo en visión: Ananías. Y él
respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo (...)”, versículos 10 y 11. Si
quieres que el cielo permanezca abierto, obedece, pues a la obediencia le siguen
nuevas revelaciones.
4. No hay visión sin oración. “(...) Porque he aquí el ora. Y ha visto en visión
(...)”, versículos 11 y 12. Las revelaciones más profundas suelen venir en
tiempos compartidos con Dios. Ora por ti y tu familia. Ora por tu trabajo y tu
ciudad. Ora por tu célula y tus discípulos. Ora, ora y ora. Con el tiempo
aprenderás que la oración es el mejor negocio de la vida.
5. No hay misión sin llamado. “(...) Instrumento escogido me es éste, para
llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de
Israel”, versículo 15. No hagas lo que Dios no te ha pedido hacer. No corras sin
ser enviado. Pero si Dios te envía, no te detengas, ya que él nunca ha enviado a
alguien a trabajar a su propia expensa.
6. En la obediencia hay bendición. “El Señor le dijo: Ve (...) y Ananías fue
(...)”, versículos 15 y 17. La obediencia de Ananías le valió un reconocimiento
especial por parte del Espíritu Santo en la Biblia.
7. No hay discípulo sin llenura divina. “Hermano Saulo, el Señor Jesús que se
te apareció en el camino por donde venías me ha enviado para que recibas la
vista y seas lleno del Espíritu Santo”, versículo 17. Lo que está delante y lo que
está detrás de nosotros, en nada se compara con lo que está dentro de nosotros.
La presencia del Espíritu Santo hace la diferencia en la vida de un cristiano.
8. No hay productividad sin sanidad emocional. “Hermano Saulo (...)”,
versículo 17. Ananías pudo cumplir con la misión de Dios en cuanto fue libre de
su prejuicio hacia Saulo, un acérrimo enemigo; ahora, un hermano. Los nuevos
creyentes deben ser libres de rencor, remordimiento y amargura. Deben aprender
a vivir bajo los códigos del perdón y la reconciliación. Deben ser libres del
temor y el rechazo y vivir lejos de la murmuración y la envidia. La sanidad
interior es indispensable para que un cristiano opere en el mundo del Espíritu.
9. No hay cristiano sin congregación. “Y estuvo Saulo por algunos días con los
discípulos que estaban en Damasco”, versículo 19. Cuando aceptamos a Cristo,
Dios se convierte en nuestro Padre y nosotros en sus hijos; los demás creyentes,
en nuestros hermanos y, la Iglesia, en nuestra familia espiritual (Efesios 1:5). Es
voluntad de Dios que tú pertenezcas a una iglesia.
10. No hay liderazgo sin evangelismo permanente. “En seguida predicaba a
Cristo en las sinagogas diciendo (...)”, versículo 20. Nunca dejes de testificar y
ganar almas para Dios. Asegúrate de que los nuevos discípulos adopten
rápidamente la visión de ganar a otros. ¡Libéralos para la misión!
PARA MEDITAR Y ACTUAR
¿Has entregado tu vida a Dios? ¿Lo obedeces? ¿Tienes tiempo de oración?
¿Estás cumpliendo con el llamado de Dios para tu vida? ¿Te congregas con
regularidad? ¿Compartes el evangelio con otras personas?
¿Cuántas personas ha puesto Dios en tus manos para discipular? ¿Lo estás
haciendo con entrega y responsabilidad?
10
Desconectados del infierno
“Y cuando les digan: ‘Consulten a los adivinos y a los espiritistas que susurran
y murmuran’, digan: ‘¿No debe un pueblo consultar a su Dios? ¿Acaso
consultará a los muertos por los vivos?’ ¡A la ley y al testimonio! Si ellos no
hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer”, Isaías
8:19-20 (NBLH).
“Cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te da, no aprenderás a hacer
las cosas abominables de esas naciones. No sea hallado en ti nadie que haga
pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivi-nación, ni
hechicería, o que sea agorero, o hechicero, o encantador, o adi-vino, o
espiritista, ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas
cosas es abominable al Señor; y por causa de estas abominaciones el Señor tu
Dios expulsará a esas naciones de delante de ti”, Deuteronomio 18:9-12
(NBLH).
“No practiquen la adivinación ni los sortilegios. No se vuelvan a los adi-vinos ni
a los espiritistas, ni los busquen para ser contaminados por ellos. Yo soy el
Señor su Dios”, Levítico 19:26 y 31 (NBLH).
“Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la
adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos”,
Levítico 20:27.
“A la hechicera no dejarás que viva”, Éxodo 22:18.
Hay un especial interés del ser humano por lo sobrenatural y mis-terioso. Quiere
saber el futuro y el destino atravesando las fronteras de lo real y conocido. Bucea
en el pasado, se sumerge en lo oculto y pretende anticiparse al futuro
conectándose con el mundo espiritual demoníaco. Este tipo de práctica está en
ferviente auge; es que todo ser humano tiene dentro un vacío con forma de Dios.
Dios ha puesto eternidad en el corazón de los hombres (Eclesiastés 3:11).
Esta sed espiritual innata en el ser humano, ese afán de trascendencia, la
necesidad de saber más allá de lo real y visible, es aprovechado por un sinfín de
religiones falsas y, lo que es peor, es abrazado por un sinnúmero de cristianos
incautos que creen que jugar con este tipo de cosas es inofensivo. Nueva era,
brujería, hechicería, religiones orientales, satanismo, horóscopos, San la muerte,
gauchito Gil, astrología, control mental, reiki, parapsicología, meditación
trascendental, magia blanca, magia negra, adivinación, numerología, esoterismo,
macumba, vodoo, santería, videncia, espiritismo, tarot, ocultismo, umbanda,
rosacruz, fenómenos paranormales, son algunas de las variantes ofrecidas.
El apóstol Pablo tiene algo que decir al respecto: “Porque va a llegar el tiempo
en que la gente no soportará la sana enseñanza; más bien, según sus propios
caprichos, se buscarán un montón de maestros que sólo les enseñen lo que ellos
quieran oír. Darán la espalda a la verdad y harán caso a toda clase de
cuentos”, 2ª Timoteo 4:3-4 (DHH).
Eliana Gilmartin, en su libro La Iglesia en la sociedad de hoy, dice: “Mientras la
Palabra de Dios reclama un cambio radical en las vidas de adentro hacia fuera,
producido por el efecto del Espíritu Santo en el corazón (...), las religiosidades
populares se presentan con el atractivo de tener escasa exigencia sobre el hombre
interior, no acusan responsabilidades morales para el hombre o necesidad de
cambios, no le dicen a la persona en el estado de miseria en que se encuentra, ni
que sus justicias son trapo de inmundicia: ‘usted puede’, acarician el ego, ‘usted
vale’”.
La misma autora enseña acerca del fetichismo o idolatría; y dice que es la
tendencia a poner en objetos, sujetos o abstracciones variadas las características
que sólo pertenecen a Dios en cuanto tal: su deidad, poder, soberanía,
intervención. He aquí algunos ejemplos: amuletos, estatuas, estampitas, lugares
de la naturaleza, templos, altares, objetos, imágenes, entre otros.
La gente necesita ver algo para creer, aunque ese algo sea una imagen de yeso o
fundición. Estas prácticas están condenadas en la Biblia: Éxodo 20:4 y 5;
Habacuc 2:18-20; Miqueas 5:12 y 13; Ezequiel 21:21-23; Zacarías 10:2.
Permite que expliquemos algunas prácticas demoníacas prohibidas expresamente
por la Palabra de Dios:
Hechicería. Prácticas que echan mano de poderes ocultistas o espíritus malos
para lograr los fines propuestos, sean ellos “buenos” o “malos”, sobre hombres,
animales o fuerzas de la naturaleza. Ejemplo: brujería, chamanismo,
superstición, curanderismo, encantamiento, maleficios, magias, sortilegios,
hechizos, “trabajos”. Estas prácticas están condenadas en los siguientes pasajes
bíblicos: Isaías 57:3-5; 2º Reyes 9:22; Apocalipsis 21:8; Éxodo 7:11; Daniel
2:10; Miqueas 5:12 y 13.
Adivinación. Es la capacidad por medio de la cual se pretende predecir
acontecimientos futuros, o conocer el pasado o presente de las personas,
invocando para ello poderes sobrenaturales, “leyendo” dichos datos en diversos
elementos: manos, cenizas, velas, cartas, etc. La Biblia desaprueba la práctica de
la adivinación en Isaías 2:6, 8:19-20; Miqueas 3:11 y 5:12 y 13; Ezequiel 21:21-
23; Za-carías 10:2; 1º Samuel 15:23, 28:3-25.
Espiritismo. Es la evocación de espíritus de muertos a través de personas
llamadas “mediums”, para consultarlos e incluso entablar “conversaciones” con
ellos. La Biblia enseña que es imposible establecer contacto con un muerto, y así
lo confirma la parábola del rico y Lázaro. Por esto, podemos afirmar que en
realidad se está invocando a espíritus malignos, demonios y fuerzas de maldad, o
simplemente es el engaño de alguna mente alucinada. Algunos textos:
Deuteronomio 18:11; Levítico 20:27.5
PARA MEDITAR Y ACTUAR
La propuesta de estas falsas religiones es atractiva para muchas personas porque
parecen ofrecer mucho y pedir poco a cambio.
Este tipo de prácticas no son nuevas ni provechosas. Son puertas abiertas al
infierno mismo. Por lo tanto, si has incursionado en ellas, arrepiéntete y
abandónalas ya. Pide perdón a Dios y decide voluntariamente rendirte solamente
a él y a su eterna Palabra.
Decide desprenderte de todos aquellos objetos que simbolicen prácticas
condenadas en la Biblia.
- ¿Estuviste involucrado alguna vez en las prácticas descriptas en este estudio?
¿Lo estás en la actualidad?
- ¿Comprendes la gravedad de esos actos?
- Si es tu caso, necesitas confesar ese pecado y buscar el perdón y la ayuda de
Dios.
Haz esta oración: “Señor, perdóname por haber visitado brujos, hechiceros y
curanderos. Declaro que mi vida y mis pensamientos no son controlados por las
fuerzas del mal sino por el Espíritu Santo. Creo que ningún demonio tiene poder
sobre mi vida porque han sido derrotados por Jesucristo. Renuncio a toda
atadura o maldición generacional y declaro mi total libertad de todas las cosas
malas que heredé de mi familia. Rechazo todo lo que no es de bendición.
Declaro que siempre estaré protegido por Dios. Amén”.
11
Cómo tomar decisiones sabias
La vida está hecha de decisiones. Qué comerás al mediodía, cómo cuidarás tu
cuerpo y a quién le dedicarás tiempo hoy, son resoluciones que tendrás que
tomar.
Algunas decisiones son más importantes y trascendentales que otras. Elegir en
qué estación cargarás combustible no tiene la misma relevancia que escoger a la
persona con la que te casarás.
La vida es un juego que se practica hacia adelante. No hay retrocesos. Hoy
somos el producto de decisiones que tomamos ayer; mañana seremos el
resultado de elecciones que tomaremos hoy. Como la suma de todas las
decisiones forja nuestra vida, es necesario ser sabio y hacer elecciones que no
traigan remordimiento más adelante. A continuación, algunas recomendaciones:
- Cuida tu ser interior. Epícteto dijo: “He aquí nuestro dilema: una y otra vez
perdemos de vista lo que es importante y lo que no lo es”.
¿Qué es lo único que perdurará más allá en la eternidad? Nuestro espíritu. El
cuerpo no es más que una cáscara que guarda lo único que trascenderá la barrera
de la inmortalidad. Bien lo dijo Steven Wright: “Tengo la intención de vivir para
siempre; hasta ahora, voy bien”.
Jesús dijo: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido
destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí
tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se
meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”,
Mateo 6:19-21. No malgastes energía y tiempo en aquello que es pasajero; al
contrario, haz que lo pasajero esté siempre al servicio de lo que es eterno.
Fue el apóstol Pablo quien dijo: “Porque nada trajimos a este mundo, y nada
podemos llevarnos”, 1ª Timoteo 6:7 (NVI).
Job manifestó: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir”,
Job 1:21. “Llegamos desnudos y sin un centavo; nos iremos desnudos y sin un
centavo. En el ínterin adquirimos algunas cosas para poner en nuestro cuerpo y
en nuestros bolsillos, pero en realidad, nada nos pertenece. Lo pedimos prestados
por un tiempo; luego, un día, devolvemos todo”, Ortberg John.
Dedica tanto tiempo al cuidado de tu ser interior como el que dedicas a tu ser
exterior.
- Ten cuidado con quienes te rodeas. Impide que las personas te desenfoquen
en el propósito de Dios para tu vida. Aprende a decir “no” a las personas que te
alejen de la misión y aprende a decir “sí” a las que te ayudarán a crecer. Nuestra
meta es agradar a Dios solamente.
- Adopta una actitud positiva frente a los problemas de la vida. Víctor Frankl
fue un psiquiatra muy respetado en Viena. Cuando los nazis asumieron el poder,
él lo perdió todo. Le quitaron la casa, su carrera y la libertad. Sus padres, su
hermano y su esposa fueron asesinados en los hornos de gas. Frankl pasó años
en Auschwitz, donde lo golpearon, maltrataron y deshumanizaron. El
sufrimiento y la tortura a los que fue sometido resultan difíciles de asimilar. Lo
obligaron a competir con otros prisioneros por restos de comida y a trabajar en la
nieve sin zapatos. Nunca sabía si lo obligarían a recoger las cenizas de los que el
día anterior habían sido los cuerpos de sus amigos o si él sería parte de dichas
cenizas.
Poco a poco, estando demacrado, desnudo, humillado, enfermo y sin esperanza
razonable de quedar en libertad ni de reunirse con sus seres queridos, Frankl
empezó a darse cuenta de que sólo le quedaba una libertad. Vio cómo algunos
prisioneros, pese a que padecían hambre, ofrecían su pan e intentaban consolar a
otros aun más débiles. Llegó a darse cuenta de que se le puede quitar al hombre
todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la de decidir la actitud
frente a las circunstancias adversas.
Allí, en ese campo, Frankl empezó a tomar decisiones. Atesoraría el recuerdo de
sus seres queridos y, como médico, brindaría la ayuda que le fuera posible a los
demás. Buscó cómo ejercer su libertad. Decidió qué pensaría, cuáles palabras
diría, cómo las diría, qué ayuda ofrecería, cómo respondería ante la humillación,
cómo caminaría y cómo mantendría la cabeza en alto. Y la libertad de Frankl
empezó a cundir. Un escritor lo describe de la siguiente manera: sus guardias
tenían más permiso (podían irse del campa-mento, caminar por donde les diera
la gana y gastar cuanto quisie-ran); pero Frankl tenía más libertad.6
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“Gané millones, pero no me han dado felicidad”, John D. Rockefeller.
“Los millonarios rara vez sonríen”, Andrew Carnegie.
“Era más feliz cuando trabajaba de mecánico”, Henry Ford.
¿Cuánto tiempo diario dedicas a aquellas cosas que dices valorar?
¿Concuerdan tus compromisos semanales con tus convicciones personales?
Piensa en decisiones que tendrás que tomar en este día y que te ayudarán a
alimentar tu ser interior, como: concurrir a una célula bíblica, meditar, leer un
buen libro cristiano, visitar a alguien, entre otras posibilidades.
Decide no quejarte por nada ni criticar a nadie. Recuerda que la actitud se elige.
Y, por último, decide cómo reaccionarás ante los problemas; ésa es una libertad
que nadie te podrá quitar.
12
Qué hacer con las ofensas
Todos, en algún momento de la vida, seremos lastimados.
No hay forma de inmunizarse contra las ofensas. Hacer que las personas siempre
nos traten bien está fuera de nuestro alcance. No podemos controlar la manera en
que las personas reaccionan hacia nosotros, pero sí la forma en la que nosotros
reaccionamos ante las ofensas. Pablo decía: “Y por esto procuro tener siempre
una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres”, Hechos 24:16.
Retener una ofensa es perjudicial para tu vida; podría transformarte en una
persona amargada y resentida. Esta actitud contaminaría tus relaciones y
perjudicaría tu futuro. Salomón decía: “La cordura del hombre detiene su furor,
y su honra es pasar por alto la ofensa”, Proverbios 19:11.
No podrás establecer relaciones saludables a menos que te desprendas de las
ofensas inmediatamente. John Bevere dice: “Negarnos a deshacernos de una
ofensa no nos ayudará a deshacernos del problema. Es imposible establecer
una relación sana con una persona que ha dejado otra relación amargada y
ofendida”.
El mismo autor cita una vieja historia que ilustra esta verdad.
En la época en que los primeros colonos se mudaban al oeste de los Estados
Unidos, un hombre sabio solía pararse en una colina en las afueras de una ciudad
que recién estaba construyéndose. A medida que los colonos del este llegaban, el
hombre era la primera persona que encontraban antes de entrar en el nuevo
poblado. Ansiosamente, preguntaban cómo era la gente de ese lugar. Él les
respondía con una pregunta: “¿cómo era la gente de la ciudad de la que ustedes
salieron?”. Si ellos contestaban: “la ciudad de la que venimos era malvada; la
gente era maleducada, chismosa y estaba llena de mentirosos y ladrones”; el
sabio les decía: “esta ciudad es igual a la que acaban de dejar”. Entonces, le
agradecían el haberles ahorrado tener que pasar nuevamente por el problema que
acababan de dejar, y seguían más adelante hacia el oeste.
Esta situación se repetía periódicamente. Cierta vez, llegó un grupo de colonos y
formuló al hombre la misma pregunta: “¿cómo es la ciudad?”. El hombre sabio
les preguntó a su vez: “¿cómo era la ciudad de la que ustedes salieron?”. Ellos
respondieron: “era hermosa. Teníamos muchos amigos amados. No había
escasez. Si alguien tenía un proyecto importante, la comunidad entera se reunía
para ayudarlo. Fue una decisión muy dura la de dejar ese lugar, pero nos motivó
la idea de abrir el camino para las generaciones futuras”; el anciano sabio les
dijo exactamente lo mismo que al otro grupo: “esta ciudad es igual a la que
ustedes acaban de dejar”. Y ellos con gozo exclamaron: “¡quedémonos aquí!”.
El sabio entendía que la forma en la que cada uno de ellos percibía sus
relaciones pasadas era el escenario en que se desarrollarían las nuevas.7
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Una persona que no puede perdonar ha olvidado cuán grande es la deuda que
Dios le ha perdonado.
Jesús dijo: “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a
ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su
Padre les perdonará a ustedes las suyas”, Mateo 6:14-15 (NVI).
“Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que
también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados”,
Marcos 11:25 (NVI).
“La amargura es una venganza no consumada”, Francis Frangipane.
Medita en los dos pasajes siguientes: “Si la ira del gobernante se levanta contra
ti, no abandones tu puesto, porque la serenidad suaviza grandes ofensas”,
Eclesiastés 10:4 (NBLH). “Abandonen toda amargura, ira, enojo, gritos y
calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos
unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes
en Cristo”, Efesios 4:31-32 (NVI).
¿Reconoces alguna ofensa en tu corazón? Enfrentar un problema no resuelto
suele ser difícil, pero beneficiará tu salud emocional. Si quieres ser sano
totalmente tendrás que resolver viejas deudas que otros tienen sin saldar contigo.
No hacerlo podría condicionar tu futuro negativamente. Si te mantienes lejos de
la ofensa, tu futuro será glorioso. Por el contrario, permanecer atado a viejas
heridas, limitará tu potencial. Recuerda que las personas ofendidas permanecen
esclavas del enemigo, quien los quiere fuera del plan eterno de Dios.
Permite que el Espíritu Santo revele si hay falta de perdón o amargura en tu
corazón. Toma la decisión de ser libre. No te escondas detrás de la ofensa.
Enfréntala para que tu corazón no se endurezca.
13
Beneficios del desierto
“Llevaré a Israel al desierto, y allí, con mucho cariño, haré que se vuelva a
enamorar de mí. Le devolveré sus viñas, y convertiré su desgracia en gran
bendición (...)”, Oseas 2:14-15 (TLA).
Permítenos compartirte algunas lecciones que aprendimos en el desierto:
1. Los problemas no duran para siempre. “Bienaventurados los que lloran
porque ellos recibirán consolación”, Mateo 5:4. Para un creyente, los problemas
nunca tienen un día más, sino un día menos. “Llevo como tres años con este
problema”, dijo un joven. ¡Error! Tu problema no tiene tres años; a tu problema
le queda tres años menos.
2. El reloj de Dios va a ritmo diferente que el nuestro. No somos nosotros
sino es el Señor quien decide cuándo estamos listos para la obra. Cualquiera de
nosotros hubiera creído que, después de egresar de las mejores universidades,
Moisés estaba listo para liderar; sin embargo, Dios no opinó lo mismo y lo llevó
al desierto cuarenta años. Recuerda que Dios no llama a los capacitados,
capacita a los llamados y lo hace a su manera y en sus tiempos.
3. Lo bueno para nosotros podría no serlo para Dios. “Porque mis
pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos – afirma el
Señor –”, Isaías 55:8.
Dios siempre contesta nuestras oraciones: algunas veces con un “sí”; otras, con
un “no”; y, muchas veces, con un “no por ahora”. Si todavía no has encontrado
tu pareja, logrado el ascenso en tu tra-bajo, construido tu casa o alcanzado tu
sueño, no te desanimes. Jamás es hora para darse por vencido. El hecho de que
no recibas lo que pides no significa que Dios no te ame; significa que Dios
está trabajando en ti. Pablo oró tres veces a Dios por una enfermedad en su
cuerpo y Dios le dijo: “Bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la
debilidad”, 2ª Corintios 12:9.
Un hijo le dijo a su anciano padre:
– ¡Padre, qué desgracia!, se nos ha ido el caballo.
– ¿Por qué le llamas desgracia?, veamos lo que trae el tiempo – contestó el
padre.
A los pocos días el caballo regresó acompañado de otro caballo.
– ¡Padre, que suerte!, nuestro caballo ha traído otro – exclamó esta vez el
muchacho.
– ¿Por qué le llamas suerte?, veamos que nos trae el tiempo – repuso el padre.
Algunos días después, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no
acostumbrado al jinete, se asustó, lo tiró al suelo y el muchacho se quebró una
pierna.
– Padre, ¡qué desgracia, me he quebrado una pierda! – exclamó el joven.
– ¿Por qué lo llamas desgracia?, veamos que nos trae el tiempo – volvió a decir
el padre.
Pocos días después, pasaron por la aldea los enviados del rey, re-clutando
soldados para llevárselos a la guerra. Entraron en la casa del anciano, pero como
vieron al joven con su pierda entablillada, lo dejaron y siguieron adelante.
Aquel hijo comprendió la sabiduría de su padre. La desgracia y la fortuna nunca
son absolutas, es mejor esperar el día de mañana. Para los que confiamos en
Dios, lo que sucede siempre manifestará un propósito positivo.
4. Los problemas tienen oportunidades ocultas. Hay ocasiones en las que
Dios permite que suframos para purificarnos: “(...) Alégrense, aunque sea
necesario que por algún tiempo tengan muchos problemas y dificultades.
Porque la confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la
calidad del oro se prueba con fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se
prueba por medio de los problemas. Si ustedes pasan la prueba, su confianza
será más valiosa que el oro (...) Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien
de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que se ha
probado tanto merece ser muy alabada”, 1ª Pedro 1:6-7 (TLA).
Debemos estar contentos, no por los problemas, sino a pesar de los problemas.
Hay ocasiones en que el sufrimiento tiene el objetivo de corregirnos o
disciplinarnos. Hebreos 12:5-6 expresa: “Hijo mío, no tomes a la ligera la
disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda, porque el Señor
disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo” (NVI). Otras
veces, el sufrimiento es el puente a la promoción. El pozo promovió a José al
palacio; el desierto fue usado por Dios para llevar a Moisés al liderazgo y la
cárcel fue el lugar para que Pablo escribiera las cartas doctrinales. En medio de
tantos problemas y aflicciones, uno es tentado a pensar que Dios nos ha
olvidado. Sin embargo, no es así. Hoy, al mirar hacia atrás, reconocemos que
Dios ha estado con nosotros cada minuto que estuvimos en el desierto. Dios hace
lo mismo contigo. Él no te ha abandonado. Él conoce tu sufrimiento. Ten ánimo
y persevera.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Hemos aprendido que:
- Grandes crisis producen grandes hombres y grandes obras de valentía.
- A veces, obligamos a Dios a que nos lleve al desierto para lograr nuestra
atención.
- Cuanto más grande sea un llamado, más grande el sacrificio requerido.
- Hay lecciones que no son difíciles de entender, sino difíciles de aceptar.
- Dios conquista a los hombres enamorándolos.
- Hay lecciones que sólo se aprenden en el desierto.
- Cuando Dios quiere formar a un hombre lo lleva a la escuela, no de la gracia,
sino del dolor.
- Uno experimenta mejor la presencia de Dios cuando está en el desierto.
- Mares tranquilos nunca forjaron marineros hábiles.
- Dios no trae el sufrimiento pero tiene sobradas razones para permitir que él
llegue a nosotros.
- Las adversidades nos acercan o nos alejan de Dios; y eso depende de nosotros.
- En el desierto uno valora lo que realmente importa.
- ¿Tuviste que atravesar o te encuentras actualmente en un “desierto”?
- ¿Cuál fue o es tu actitud frente a esas adversidades?
- ¿En qué medida te ayudan las enseñanzas que acabamos de compartir?
14
La misión más importante
“Sólo yo soy Dios; sólo yo puedo salvarlos. Yo les anuncié que los salvaría, y
así lo hice. No los salvó un dios extraño; de eso, ustedes son mis testigos (...)”,
Isaías 43:11-12 (TLA).
Hay una sola razón por la que Jesús demora su venida: “El Señor no retarda su
promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento”, 2ª Pedro 3:9.
La iglesia puede “acelerar” o “retrasar” el tiempo del retorno de Cristo, nuestro
Señor. Cuanto más rápido cumplamos la misión de hacer discípulos hasta lo
último de la tierra (Mateo 28:18-20), más rápido nos encontraremos con Jesús
cara a cara.
No tenemos “todo el tiempo” para compartir el evangelio. La mi-sión es urgente.
Jesús nunca estuvo apurado, excepto cuando se trataba de evangelizar: “Zaqueo,
date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa”, Lucas
19:5. Las personas que mueren sin Cristo pasan a una eternidad sin esperanza.
Por eso, cuando se trata de llevar las buenas noticias, no hay tiempo que perder.
Se han contado las memorias de un hombre que al morir llegó al conciliábulo del
mismo infierno. Allí se celebraba una importante reunión de demonios. Su
presidente, el príncipe de las tinieblas, ocupaba la silla principal. La asamblea
discutía un punto importante: qué plan implementar para asegurar que los
hombres perdieran sus almas. Varios demonios se pusieron de pie ofreciéndose
para la misión:
– ¿Cuál es tu plan? – inquirió el presidente de la asamblea.
– Yo diré al hombre que Dios no existe – contestó un demonio.
– ¡No! Esa no es una buena idea, ya que en el fondo del corazón nadie niega la
existencia de Dios – respondió enojado Satanás.
– ¿Cuál es tu plan? – volvió a preguntar el diablo.
– Yo les diré que no hay infierno – exclamó tímidamente otro de-monio.
– Tampoco sirve, pues los seres humanos experimentan en vida el infierno de los
sufrimientos – exclamó ofuscado Satanás.
Se levantó un tercer demonio y dijo:
– Soberano rey de las tinieblas, yo iré a los hombres y les diré que Dios, el cielo
y el infierno existen, pero que no se apresuren, que no hay prisa, que no se
preocupen por sus almas, ya que pueden dejar estos asuntos para más adelante.
Les diré que hay tiempo, mucho tiempo.
– ¡Bravo, bravo! Eso sí me gusta. Qué idea tan genial. Tú irás, te trasladarás a la
tierra y empezarás tu labor – exclamó por última vez el príncipe de los
demonios.
Se dice que desde entonces la estrategia diabólica no ha cambiado. Ese plan
parece darle mucho resultado. Por eso la palabra más pe-ligrosa en el
vocabulario de un creyente es “mañana”.
“El diablo está abocado a una gran tarea, aislar a la iglesia de aque-llas personas
que necesitan a Cristo. Él vive y respira para este propósito: dejar a la iglesia
encerrada en el templo y a las personas cristianas aisladas de los no creyentes. El
diablo está ocupado en edificar una iglesia cómoda, conformista y sin ninguna
urgencia para cumplir su tarea. Su lema es: ‘hacer que crean que tienen todo el
tiempo del mundo’”.8
Juan 4:35 dice: “¿No dicen ustedes: ‘Todavía faltan cuatro meses para la
cosecha?’. Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la
cosecha está madura” (NVI).
¡La época de la gran cosecha de almas es ahora!
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Medita en las siguientes declaraciones:
- “Un evangelista predica a Jesucristo. Algunos piensan que ayudar a los pobres
es el evangelio, pero ello es un resultado del evangelio. Otros hacen énfasis en
sanar a los enfermos. Ésa puede ser una tremenda señal del poder de Dios, pero
no es el evangelio puro. Debes predicar a Jesucristo o no predicas el evangelio”,
Luis Palau.
- “Hay una comunión secreta con Dios donde obtenemos el fuego celestial (...)
eso hace el trabajo personal por las almas fácil, natural y sereno. Permanecer en
la presencia de Dios hasta que veamos las almas como a través de sus ojos, nos
hace anhelarlas con incansable vehemencia. Me parece que tal pasión es la
suprema forma de amor sin egoísmo, y la más cercana aproximación al motivo
divino que impulsó al Señor Jesucristo a vaciarse de su gloria y asumir la forma
de siervo sufriendo en la cruz. Ningún hombre puede encender ese fuego
celestial por sí mismo; debe provenir de la brasa viva del altar de lo alto”, A. T.
Pierson.
- “Los cristianos no tenemos una misión. Como cristianos nosotros somos la
misión. Tú no estás en el mundo para cumplir el plan de Jesús, estás aquí porque
eres el plan de Jesús”, Junior Zapata.
- “Denme cien predicadores que no teman a nada sino al pecado y no deseen
nada sino a Dios; y no me importa si son clérigos o laicos, sólo ellos
estremecerán las puertas del infierno y exaltarán el reino del cielo en la tierra”,
Juan Wesley.
- “Mi tarea como evangelista es pararme en la puerta del reino e invitar a la
gente a entrar”, Luis Palau.
- “El gozo más grande proviene de ganar gente para Jesucristo. Tu graduación es
apasionante. El día de tu boda es apasionante. Tu primer bebé es apasionante.
Pero lo más emocionante que puedes hacer es ganar a alguien para Cristo. Y una
vez que lo haces, no querrás parar”, Timothy Robnett.
15
Cómo superar un pasado doloroso
Estoy llegando de mi último viaje ministerial (escribe José Luis). Estuve todo el
fin de semana dictando conferencias en una gran ciudad a cientos de kilómetros
de distancia. No puedo dejar de pensar en las palabras de Juan. Me había
escuchado atentamente hablar acerca del diseño de Dios para la familia y,
especialmente, para el matrimonio. Estaba regresando a su casa cuando decidió
volver y abrir su corazón. Temblaba y sollozaba. Ver llorar a un ser humano
conmueve, pero ver llorar a un hombre, conmueve aun más. Comenzó a
contarme una historia tristísima de frustración y fracaso matrimonial. Mencionó
una y otra vez que él había sido el único responsable de que su matrimonio fuera
un fastidio. Era cul-pable; sin embargo, se sentía arrepentido por haber llevado
una vida desordenada.
De pronto, tuve claridad acerca de Juan. Él permanecía atado a sus recuerdos, a
lo que se había ido y no existía más. Seguía dándole el poder al pasado y esto
condicionaba su presente haciéndolo miserable a él y a toda su familia.
Con qué asombrosa facilidad nos sucede a nosotros lo mismo que a Juan.
Permanecemos atados a lo que fue, a lo que, si vive, sólo vive en el pasado. Juan
no se animaba a enfrentar la vida porque estaba pegado al ayer. Y, a menos que
camines de cara al futuro, te pasará exactamente lo mismo. Siempre hay menos
en el ayer y mucho en el mañana. Nunca lo que se fue será mejor que aquello
que vendrá. Lo prometedor y bueno de Dios para tu vida está adelante, en el
futuro. Dios puede superar tus expectativas. ¡Él quiere hacerlo!
Hay personas que sistemáticamente priorizan los recuerdos desagradables. Les
rinden sus pensamientos. Sus mentes han sido capturadas en ese engaño, en esa
traición, infidelidad o pérdida. Recuerdan, reviven y resienten, pero no toman la
decisión de poner punto final a ese dolor. Viven atormentadas por sus recuerdos,
encadenadas a malas experiencias.
Vivir así es torturante. Rendir pleitesía a los acontecimientos desagradables del
ayer malogra el presente y condiciona el futuro de muchas maneras.
No seas de los individuos que pasan la mayor parte de su tiempo pensando en el
pasado o en el futuro. Dios está en el presente. El pasado y el futuro son algo que
no podrás controlar jamás. “Es imposible ejercer control sobre el futuro, porque
no es real, y nunca lo será. No intentes jugar a ser Dios. Simplemente sé tú
mismo y no te cargues de ansiedad y te llenes de miedo. Recuerda que quien
vive con los temores no encontrará la libertad del amor de Dios”.9
¿Has sufrido alguna experiencia dolorosa? Rompe esa imagen. Olvídala. No
hables más de eso. No le des importancia. En vez de relatar o explicar tu pasado,
enfrenta tus miedos y resuelve tus conflictos. Sacúdete de la frustración. No
viajes por la vida con heridas sin sanar. No permitas que esos momentos tristes
se conviertan en tu lastre. ¿Por qué seguir pegado al pasado? “Ir hacia atrás es
vivir atrasando la vida. Ir hacia atrás no es ir hacia delante. No se puede vivir en
eterna reversa. No debes, no debo vivir así. No es bueno, no es justo, no es
saludable y, es más, no es un buen negocio. Atraparás lo nuevo sólo cuando te
hayas sacado de encima lo viejo. Bueno o malo, está el ayer y el ayer no está en
ninguna parte, sólo en tu recuerdo”, Omar Herrera.
¡Vamos! Vacía el baúl de los malos momentos. Despójate de lo viejo. Échale
alas a tus sueños. Vuela y vuela alto. Date una nueva oportunidad. Lo bueno de
Dios te está esperando.
Cuanto más llores tus miserias, cuanto más tiempo viajes con tus desgracias a
cuestas, cuanto más permanezcas quejándote por tus problemas y cuanto más
tiempo convivas con tu dolor, menos pro-babilidad tendrás de superar tus
fracasos y de aprovechar las opor-tunidades que la vida te ofrece. Extender la
temporada de lágrimas no resolverá tu conflicto, lo profundizará. Llora, pero no
llores toda la vida. Preocúpate, pero no demasiado. Sufre, pero sólo por un rato.
Asimila el golpe y vuélvete a parar. Duerme en medio de tus tormentas. Siéntate
encima de tus ruinas y entona tu mejor canción. No llores tu fracaso,
transfórmalo en la antesala de una gran victoria.
Aprende a reír más de lo que lloras; a cantar más que a gruñir.
Lee cuidadosamente este pasaje: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte,
ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por
venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar
del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”, Romanos 8:38-39.
Observa que Pablo no dice nada del pasado. Tu pasado no sanado podría
estorbar tu relación con Dios. En otras palabras: tú podrías ser tu peor enemigo.
El pasado no resuelto podría hacerte perder innumerables bendiciones. Juan
20:24 dice: “Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos
cuando Jesús vino”. ¿Por qué no estaba Tomás con el resto de los discípulos?
Posiblemente porque estaba llorando su tristeza en la soledad. “En su melancolía
algunos creyentes que tienen a un Cristo muerto, no van a la iglesia y pasan sus
días de reposo evitando la adoración colectiva con el resto de los creyentes
aburriéndose somnolientamente. Sea como fuere, en cualquier caso, se pierden,
como Tomás, un buen sermón. ¡Si sólo hubiese sabido que tal disertación habría
de ser pronunciada esa noche! Uno nunca sabe cuándo llegarán cosas buenas y la
única manera de estar seguro de obtenerlas es estando siempre en nuestro debido
lugar”, Alexander Bruce.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
¿Existe algún recuerdo emocionalmente negativo al que rindes “adoración” una
y otra vez? ¿Qué harás con él a partir de lo que has leído?
¿Asistes regularmente a los servicios dominicales de la iglesia?
¿Te reúnes en una célula junto a otros creyentes? No olvides que Tomás se
perdió el mensaje inaugural del Cristo resucitado porque estaba demasiado
ocupado en lamentar su tristeza y dolor. ¡Qué no te suceda lo mismo!
16
Cuerpos liberados, mentes
esclavizadas
Se hizo una investigación acerca del poder de la mente. El equipo de un
científico ató un perro a un poste. Luego, pusieron el alimento fuera de su
alcance. Cuando el perro intentaba llegar a la comida, se lastimaba, porque su
correa no era lo suficientemente larga. Cada vez que tironeaba, sentía dolor. A la
cuarta semana de este cruel experimento, el perro permanecía junto al poste. Ni
siquiera intentaba llegar a la comida. Durante la quinta semana le quitaron la
correa y lo ubicaron a sesenta centímetros del alimento; pero el perro permanecía
cerca del poste. Había sido condicionado por el dolor que le impedía buscar el
alimento que ahora era libre de comer, pero él creía que no podía hacerlo. El
perro casi muere de hambre durante las siete semanas del experimento. De
hecho, debieron alzarlo y llevarlo hasta el alimento para volver a recuperarlo
gradualmente.10
La mente, a menudo, es el obstáculo más grande para llegar al éxito.
Lo que determina cuán lejos llegaremos en la vida no es lo que somos, sino lo
que creemos.
¿Por qué el pueblo de Israel demoró cuarenta años para entrar en la tierra
prometida? Por el condicionamiento de la mente. Aunque Dios los había
liberado del yugo de faraón, ellos seguían mentalmente esclavizados a Egipto
(Números 11:4-5). Era más fácil para Dios liberarlos de faraón que de sus
propios pensamientos (Hechos 7:39). Dios tuvo que tratar con la mentalidad de
esclavos para poder introducirlos en la tierra de la promesa. Liberarse del
opresor no significa ser libre de la opresión. Habían sido liberados, pero no
eran libres.
Ésta es la paradoja: cuerpos libres, mentes esclavas. La peor tragedia no es vivir
en la cárcel, sino permanecer cuando se tiene la opción de salir de ella. Hay
personas que viven en prisiones imaginarias. Prisioneros en cárceles con puertas
abiertas. Espíritus liberados con mentes oprimidas. “Las puertas de la prisión
están abiertas, pero los prisioneros todavía están sentados dentro de sus celdas.
Están contentos de que las puertas estén abiertas. Pero aun así siguen sentados
sobres sus catres. ¿Por qué? Porque en la prisión la comida es gratis. Cuando uno
está en prisión, alguien más paga nuestra ropa. Nos duchamos y podemos
sentarnos y ver televisión, observar cómo anda el mundo. En otras palabras, es
más fácil existir en esclavitud que vivir en libertad”.11
¿Por qué estar dentro cuando podemos estar fuera? La buena noticia del
evangelio es que Cristo ha venido a pregonar libertad a los cautivos, a hacernos
verdaderamente libres (Lucas 4:18).
Cuando yo era niño, en mi casa se usaba un calefón eléctrico para bañarnos.
Después de algunos años tuvimos la dicha de contar con gas natural, el cual era
más económico que la electricidad, por lo que mis padres compraron un calefón
a gas. El costo de mantenimiento era menor y, además, muy cómodo, ya que uno
tenía agua caliente ni bien abría el grifo. Sin embargo, todos seguimos usando el
calefón eléctrico. Estábamos habituados al él. Nos parecía un cambio muy
grande y no estábamos acostumbrados al nuevo desafío. La vieja estructura de
pensamiento nos condicionaba. ¿No has visto cuántas personas hacen lo mismo?
Tienen sillones hermosos, pero se sientan en sillas rotas. Guardan platos de
porcelana para ser usados en ocasiones especiales. Usan lo viejo y guardan lo
nuevo. ¿Por qué? Porque, aunque han sido prosperados exteriormente, en sus
mentes siguen siendo pobres y, como uno es lo que piensa, terminan viviendo
vidas miserables.
Usa lo mejor que tengas ahora. Luce tu mejor ropa. Disfruta el exquisito
perfume que tienes guardado. Come con los mejores cubiertos. Enciende las
velas perfumadas y date un buen baño de inmersión, si tienes bañera. Mímate, no
es pecado.
Hay una sola cosa que Dios no pudo hacer con su pueblo en el desierto: cambiar
la mentalidad de esclavos. Algo similar sucede hoy en día. Dios puede llevarte
hasta el estanque, pero no puede obligarte a que bebas el agua de la bendición.
Abandona tu patrón mental de pobreza y miseria. Nunca más te autoprofetices
derrota. Nunca más digas: “no tengo” o “no puedo”. Resiste la inoperante
manera de pensar en la estrechez. Deja de ser esclavo de tus defectos. Despierta
tu increíble potencial adormecido por la costumbre. No tengas miedo a no tener.
No seas prisionero de tus antiguos fracasos. No vivas más en la tierra de lo
imposible. ¡Renueva tu mente!
Entiende que nadie más que tú puede limitarte. Podrías ser tu peor enemigo o
tu mejor aliado. Comienza por pensar diferente. Jamás conquistarás tus sueños
atado a tus limitaciones. Nunca llegarás a mejor puerto si no pierdes de vista la
orilla. No alcanzarás la cima portando las cadenas de tus frustraciones y
complejos. Si quieres levantar vuelo, tendrás que derribar las murallas de la
autocompasión. Vamos, hoy es un día diferente y Dios te da una nueva
oportunidad. Piensa lo mejor y, por supuesto, espera lo mejor. Enfrenta la vida
con entusiasmo y seguramente algo bueno sucederá.
Lo más asombroso de todo es que aquellos israelitas que no cam-biaron su
mentalidad, no entraron en la tierra prometida (Números 32:13 y Deuteronomio
1:35). ¡Todos murieron y fueron enterrados en el desierto! ¿Quieres acaso que te
suceda lo mismo? Tenían la oportunidad de vivir libres en la abundancia de
Canaán, pero rechazaron la oferta y fueron sepultados sin poseerla. Reentrena tu
mente para la libertad.
¿Por qué vivir en el pozo cuando podrías vivir en la cima? ¿Por qué permanecer
en la miseria, cuando podrías vivir en la abundancia? ¿Por qué abandonar, si
puedes continuar? ¿Por qué seguir siendo esclavo, cuando puedes ser libre? Mira
alto. Mira lejos. Mira más allá de tus limitaciones. Y nunca, pero nunca, mires
hacia atrás, ya que no podrás conducir hacia el futuro mirando por el espejo
retrovisor.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
La libertad mental es mucho más importante que la libertad física.
Pablo dijo: “Olvidando ciertamente lo que queda atrás, extendiéndome a lo que
está por delante (...)”, Filipenses 3:13-14.
¿Qué viejo patrón de pensamiento estorba el futuro que Dios tiene para tu vida?
¿Puedes identificarlo? ¿Qué limitación es auto-impuesta y cuál no? ¿Qué harás
para erradicarla definitivamente de tu mente?
¿Qué cosas del pasado condicionan tu presente y te impiden proyectarte hacia el
futuro?
¿Será un hobby que te insume mucho tiempo? ¿Algún hábito dañino? ¿Una
relación tóxica? ¿La crítica mordaz de tus compañeros? ¿La traición de un ser
querido? ¿La mentira de un amigo? El pasado será tan fuerte como permitas que
sea. Para avanzar hacia la tierra de la bendición, deberás darle la espalda al
desierto. Para entrar y poseer las bendiciones, deberás dejar las viejas estructuras
de pensamiento. Si no dejas, no entras y si no entras, no posees. Como lo mires,
la decisión estará siempre en tus manos. El éxito es tu responsabilidad.
17
Ministerio Bernabé
Alentarnos unos a otros forma parte de la vida cristiana. La Biblia nos amonesta
a practicar el ministerio de la edificación o estímulo, llamado también ministerio
Bernabé.
Bernabé significa hijo de consolación. Se lo menciona tres veces en la Biblia y
en cada ocasión está alentando y apoyando a los demás. Parece estar dedicado
constantemente a hacer sentir bien a otras personas y a capacitarlas para que
crean en sí mismas. Bernabé fue:
1. Un líder con una mano generosa. “Entonces José, a quien los apóstoles
pusieron por sobrenombre Bernabé (...) como tenía una heredad, la vendió y
trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles”, Hechos 4:36-37. Bernabé
es un claro ejemplo de alguien que da mucho y lo da todo. Creía en la iglesia de
tal manera que estaba dispuesto a sacrificar todo lo que tenía para impulsarla a
cumplir su misión.
Siembra aunque no coseches en el mismo lugar donde siembras o no lo hagas tan
pronto como desearías. Tu generosidad puede no ser correspondida por la
persona en quien siembras, pero Dios te dará el fruto a través de otras personas.
Confía, ya que hay una ley de genética espiritual que dice: “recoges lo que
siembras”. Y esa ley nunca falla.
2. Un líder con una mente generosa. “Cuando llegó a Jerusalén, trataba de
juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese
discípulo. Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó
cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo
en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús”, Hechos
9:26-27. Bernabé ayudó a Pablo a ser admitido por la iglesia. La iglesia tenía
razones suficientes para sospechar de quien había sido el enemigo número uno.
Bernabé fue el instrumento para que Pablo fuera aceptado por los cristianos y
por la iglesia primitiva. Cuando nadie más creía en Pablo, Bernabé sí lo hizo.
¿Hubiera llegado Pablo a ser el líder que fue si Bernabé no lo hubiera animado?
“Bernabé tenía su mente tan abierta como su mano. De no haber sido por
Bernabé, Pablo hubiese sido un buen creyente, pero hubiese permanecido a
través de los años como Saulo de Tarso y probablemente habría quedado en el
anonimato”.12
Más tarde fue el mismo Bernabé quien buscó a Pablo para introducirlo en el
ministerio: “Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le
trajo a Antioquia. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron
a mucha gente (...)”, Hechos 11:25-26.
3. Un líder con un corazón generoso. Bernabé apoyó a cierto joven llamado
Juan Marcos y terminó peleándose con Pablo por él. Juan Marcos había
desertado del campo en el primer viaje misionero (Hechos 13:13). Bernabé quiso
ofrecerle una nueva oportunidad, la que Pablo le negaría. Pablo elegiría otro
colaborador para emprender su segundo viaje y Bernabé llevó consigo a Juan
Marcos (Hechos 15:36-40). Ambos equipos hicieron cosas extraordinarias. Pero
lo verdaderamente trascendente es que Juan Marcos escribió más tarde uno de
los cuatro evangelios. Nada de eso hubiera pasado si Bernabé no hubiera sido el
hijo de consolación. Marcos se habría perdido para la obra de la iglesia si
Bernabé no lo hubiera capacitado para creer en sí mismo y volver a ganar un
sentido de valor personal. Después de algunos años, Pablo iba a necesitar a Juan
Marcos, demostrando que en aquella oportunidad había estado equivocado (2ª
Timoteo 4:11). La iglesia le debe al corazón generoso de Bernabé el aporte
invalorable del apóstol Pablo y el Evangelio de Marcos.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“Hay quienes reparten y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo
que es justo, pero vienen a pobreza”, Proverbios 11:24.
“Quien da siempre tiene una razón para vivir”, Eliana Gilmartin.
Ejercítate en el ministerio de la consolación. Dios espera que seamos personas
capaces de hacer sentir bien, de hacer sentir especiales a aquellos que se sienten
como nada. ¿Qué maneras prácticas usas para animar a otras personas a creer en
sí mismas?
18
Claves para no perder la bendición
Quienes honran a Dios serán honrados por él. “Yo honraré a los que me honran,
y los que me desprecian serán tenidos en poco”, 1º Samuel 2:30.
Dios es padre, pero también es Gran Rey (Malaquías 1:14) y debe ser honrado
como tal. A continuación, algunos puntos de reflexión:
1. La forma en que tratamos a Dios determina cuánto recibimos de él. La
sanidad obtenida por el criado del centurión (Mateo 8:5-13); la liberación
demoníaca a la hija de la mujer sirofenicia (Marcos 7:24-30); el reconocimiento
y alabanza a la mujer que derramó el valioso perfume sobre los pies del Señor
(Marcos 14:3-9) son claros ejemplos de que quienes honraron a Jesús recibieron
recompensa completa. Por el contrario, los que lo tuvieron en poco y los que
abiertamente le negaron honra, como los habitantes de Nazaret (Marcos 6:1-6) y
los escribas y fariseos (Lucas 5:17-26) perdieron la recompensa y el galardón.
2. La forma en que tratamos a un mensajero del Señor, determina cuánto
recibimos de Dios. “Sométase toda persona a las autoridades superiores;
porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido
establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por
Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos”,
Romanos 13:1-2. Respetar, valorar, tener en alta estima, tratar con deferencia y
sumisión a quienes ostentan la autoridad delegada de Dios, es honrar a Dios
mismo. En otras palabras, si tú honras al enviado de Dios, honras a Dios y, por
ello, serás recompensado. Por el contrario, si tú no te sometes a la autoridad
delegada por Dios, deshonras a Dios y, por ello, pierdes tu recompensa. Esto es
algo muy serio y debe ser tratado como tal. “Si eres verdaderamente nacido del
Espíritu de Dios, reconocerás y estimarás la autoridad. De hecho, muéstrame a
una persona que no tenga consideración alguna por la autoridad y yo te mostraré
a una persona que no es hija de Dios. No importa si ha hecho la oración del
pecador y asiste a la iglesia cada semana. Quien no tiene honra en su corazón por
la autoridad, no es salvo. Tú podrías decirme: ‘¿No es muy duro lo que acabas
de decir?’. No, porque Jesús dijo que conoceríamos a los verdaderos creyentes
por sus frutos, no por el hecho de que hayan hecho una oración. Una persona que
verdaderamente conozca y ame a Dios es una persona que reconoce su
autoridad, porque conocer a Dios es conocer la autoridad. Dios y su autoridad
son inseparables”, John Bevere.
Piensa en las bendiciones que podrías perderte por no honrar a quienes están en
autoridad. “No devuelvan mal por mal, ni insulto por insulto; más bien
bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición”, 1ª
Pedro 3:9 (NVI).
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Reflexiona en los siguientes pasajes:
“(...) Y les advierto que ya no volverán a verme hasta el día que digan: -
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”, Lucas 13:35 (NVI). Jesús dijo
que se manifestaría cuando nosotros bendigamos u honremos a quienes él envíe.
“Ciertamente les aseguro que el que recibe al que yo envío me recibe a mí, y el
que me recibe a mí recibe al que me envió”, Juan 13:20 (NVI).
“Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al
que me envió. Cualquiera que recibe a un profeta por tratarse de un profeta,
recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo por tratarse de un
justo, recibirá recompensa de justo. Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca
a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que
no perderá su recompensa”, Mateo 10:40-42 (NVI).
Nota que hay una jerarquía de autoridad que debemos respetar y honrar: a los
que están por encima de nosotros, los que están a nuestro propio nivel y, por
último, a quienes están bajo nuestra autoridad. Para todos hay una recompensa.
Si honras a quienes Dios ha puesto en autoridad sobre tu vida, recibes
recompensa. Si lo haces con quienes están a tu propio nivel de autoridad o por
debajo de tu nivel de autoridad, también obtienes el premio. En otras palabras, al
honrar a cualquier nivel, recibes la bendición del cielo.
¿Comprendes la importancia de esta enseñanza?
19
El alcance de la fe
Mateo 14:22-33 relata el encuentro de Jesús con sus discípulos en el mar. Estaba
oscuro, había tormenta y los vientos azotaban la em-barcación. Mientras el
maestro se acercaba caminando sobre el agua, ellos no lo reconocieron. “Y los
discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡un fantasma! Y
dieron voces de miedo”, versículo 26.
Lo malo en la vida no es encontrarnos con dificultades, porque ellas son
inevitables, sino ser incapaces de reconocer la presencia de Dios en ellas. El
pasaje mencionado encierra algunas verdades profundas, dignas de destacar:
1. Las tormentas suelen ser ocasiones propicias para las maravillas de Dios.
¿Dónde experimentó Moisés su gran encuentro con Dios? En el desierto. ¿Dónde
escribió el apóstol Pablo sus mejores cartas? En la cárcel. ¿Dónde recibió Juan
las revelaciones del Apocalipsis? En el exilio. No reniegues de tus dificultades,
en medio de ellas podrás experimentar la presencia de Dios y ser testigo de sus
maravillosas obras.
2. Los que se atreven a salir de la zona de comodidad, experimentarán
milagros.
Alejandro Rodríguez, en su libro Cómo emprender un proyecto de fe sin morir
en el intento, dice: “Los creyentes que permanecen en la barca no están
dispuestos a correr ningún tipo de riesgo. Poseen la virtud de admirar a los que
caminan sobre las aguas y tienen éxito al hacerlo. Sin embargo, luego terminan
criticando a quienes comenzaron a hacerlo y que por diversas circunstancias no
pudieron permanecer y se hundieron. Prefieren la seguridad de sus barcas antes
que el riesgo de fracasar”.
3. Para no hundirse, hay que perseverar.
Los que caminan sobre el agua corren el riesgo de hundirse. Muchas personas se
entusiasman frente a un nuevo desafío, salen de su zona de comodidad y
emprenden un proyecto de fe; pero, luego de un tiempo, se desaniman frente a
las críticas, la oposición o los fracasos aislados. Estas personas yacen a la vera
de la ruta, heridas, derrotadas y desilusionadas. Empiezan bien pero terminan
mal. La clave es no abandonar, no rendirse. Recuerda que lo malo no es caer,
sino caer y no levantarse.
4. Los que caminan sobre el agua son los que miran a Jesús.
“Son aquellos que después de escuchar la voz de Dios descienden de sus barcas
(llamémosle seguridad, jerarquía, reputación, poder, estabilidad económica,
educación, etc.) y aceptan el desafío de caminar mirando sólo a Jesús.
Atraviesan los sinsabores de la crítica, el juicio, el rechazo y el desánimo.
Superan las tormentas de los fracasos sufridos; los desiertos plenos de falta de
recursos; la ausencia de resultados inmediatos y tantos otros vientos imaginables
que encuentran en el camino. Estos creyentes no necesitan que la tormenta se
detenga para llegar a tierra firme y comenzar a adorar, como lo hacen aquellos
que estaban en la barca. Estos tienen el tremendo privilegio de entrar en íntima
adoración a Dios, incluso cuando parece que todo se hunde”.13
5. Los que alcanzan sus sueños se mueven en el poder de la visualización.
La gente vive de acuerdo con lo que piensa. Tus pensamientos determinan tu
destino. Cuando a tu mente llegan pensamientos de muerte, rápidamente Satanás
hará que te veas enterrado en el cementerio. Antes de que experimentes un
fracaso financiero, vendrá la imagen de miseria y derrota. Marcelino Sojo dice:
“Necesitarás cultivar el pensamiento con visualización positiva que Dios ha
predestinado para ti. Todas las veces que Jesús dijo que iba a morir, él no dejaba
el pensamiento en las escenas del sufrimiento en la cruz; siempre terminaba con
las palabras ‘al tercer día resucitaré’. El poder de la visualización permite ver
más allá. Cuando aprendas a dominar lo negativo, rechazando pensamientos de
fracaso y de muerte, visualizarás los resultados de la vida; entonces, verás
resultados gloriosos. Ejemplo de esto: cuando Lázaro tenía varios días de
muerto, Jesús lo veía durmiendo, mas no muerto. Él dijo: ‘Nuestro amigo Lázaro
duerme’, Juan 11:11. Cuando en la casa de Jairo había llanto, Jesús les dijo: ‘La
niña no está muerta, sólo duerme’, Marcos 5:39. Antes de que el fracaso se
materialice, primero se presenta en tu mente. Por lo tanto, si te ha funcionado en
lo malo, cámbialo por lo bueno. Cambia tus pensamientos por los pensamientos
de Dios”.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
- ¿Cómo enfrentas las “tormentas” que la vida te presenta?
- ¿Estás “caminando sobre el agua” o te hallas a la vera del río?
Si tu anhelo es perseverar y te das cuenta de que no lo podrás lograr sin la ayuda
de Dios, repite la siguiente oración: “Señor, ayúdame a caminar por encima de
las dificultades poniendo mis ojos solamente en ti. Anhelo descubrirte como el
Dios de los milagros todavía vigente. Sujeto mis pensamientos a tu voluntad. Les
ordeno que se adecuen a la Palabra de Dios. Declaro que todo espíritu perverso
no tiene autoridad para gobernar mi mente. Anulo todo lo negativo: el fracaso, el
temor, la muerte y la enfermedad. La derrota no es mi herencia. En mí reposan la
paz y lo bueno de Dios. Mi pensamiento está sujeto al pensamiento de Dios. Soy
lo que Dios dice que soy, tengo lo que Dios dice que tengo. Alcanzaré todo lo
que él promete. Amén”.
20
Productividad: la base de nuestra
recompensa
“El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un
viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco mil
monedas de oro, a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su
capacidad. Luego se fue de viaje. El que había recibido las cinco mil fue en
seguida y negoció con ellas y ganó otras cinco mil. Así mismo, el que recibió
dos mil ganó otras dos mil. Pero el que había recibido mil fue, cavó un hoyo en
la tierra y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vol-vió el
señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos. El que había recibido las
cinco mil monedas llegó con las otras cinco mil. ‘Señor – dijo –, usted me
encargó cinco mil monedas. Mire, he ganado otras cinco mil’. Su señor le
respondió: ‘¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te
pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!’. Llegó
también el que recibió dos mil monedas. ‘Señor – informó –, usted me encargó
dos mil monedas. Mire, he ganado otras dos mil’. Su señor le respondió:
‘¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo
de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!’. Después llegó el que
había recibido sólo mil monedas. ‘Señor – explicó –, yo sabía que usted es un
hombre duro, que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha
esparcido. Así que tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Mire, aquí
tiene lo que es suyo’. Pero su señor le contestó: ‘¡Siervo malo y perezoso! ¿Así
que sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido?
Pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo
hubiera recibido con intereses’. ‘Quítenle las mil monedas y dénselas al que
tiene las diez mil. Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en
abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese siervo
inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes”,
Mateo 25:14-30 (NVI).
Una persona rica estaba por emprender un viaje. ¿A dónde se dirigía? No se
sabe. ¿Qué iba a hacer? Tampoco. Lo que sí conocemos es lo siguiente:
1. Distribuyó su dinero entre sus siervos. El multimillonario hombre no quería
que su dinero quedara ocioso; deseaba que diera ganancias. Comprendía que no
todos sus siervos tenían la misma habilidad en los negocios, por lo que repartió
según sus capacidades. A uno dio cinco mil, a otro dos mil y, por fin, al último,
le entregó mil monedas de oro.
Primera lección: todos los siervos recibieron algo. Eso significa que hemos
recibido al menos un don de parte de Dios. ¡Descubrámoslo!
Segunda lección: no recibimos lo que pedimos sino lo que somos capaces de
administrar.
2. El uso que los siervos hicieron del dinero. ¿Qué motivó a los dos primeros
siervos a ganar más dinero? Cumplir la orden del dueño con la certeza de que
un día tendrían que rendir cuentas de su mayordomía.
¿Cuál fue la razón por la que el tercer siervo no hizo nada con el dinero de su
señor? Tenía otras prioridades. Habrá dicho para sí mismo: “primero termino
algunas cosas en la vida y luego trabajo para mi señor”. La misma razón por la
que muchos cristianos descuidan su servicio. No es que no quieren servir a Dios,
pero no lo hacen de inmediato. Se convencen a sí mismos de que lo harán
después. ¿Cómo después? Sí, después de terminar la carrera, ca-sarse, criar sus
hijos, asegurarse un buen pasar económico, entre otras prioridades.
Lo cierto es que el tiempo pasó y el regreso del amo sorprendió a aquel siervo
sin haber invertido su dinero.
Tercera lección: los asuntos personales no deben ser una excusa para servir
a Dios.
3. Rendición de cuentas. El dueño llegó de su viaje y arregló cuentas con todos
sus siervos. Los dos primeros multiplicaron sus monedas de oro y a cada uno de
ellos se les dijo: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel!”. En otras palabras, “son
empleados buenos y se puede confiar en ustedes”. En cambio, al tercer siervo
que no había producido, el señor lo reprendió duramente y lo echó a la oscuridad
diciéndole: “Siervo malo y perezoso”.
Cuarta lección: la prosperidad no depende de la cantidad sino de la
administración de los ingresos.
Quinta lección: la buena administración atrae nuevos recursos; la mala
administración atrae la pobreza.
Sexta lección: lo que administramos mal, lo perderemos.
Séptima lección: Dios protege sus recursos de los malos adminis-tradores.
Octava lección: Dios no desperdicia sus recursos. ¿Por qué crees que Jesús
mandó levantar todas las migajas después de haber comido la multitud? Porque
Dios detesta el despilfarro. Jesús tenía mente de buen administrador. Dios nunca
financia la irresponsabilidad.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“No hay lugar para los desocupados y holgazanes en el ministerio. Es muy
difícil, si no imposible, que Dios convoque a su servicio a alguien que es
perezoso, indolente o esté caminando por la vida con los brazos cruzados”, Pablo
Deiros.
La productividad es la medida que utiliza Dios para distinguir a los buenos de
los malos siervos. El que produjo fue llamado “siervo bueno y fiel”. Al que no
produjo se le dijo “siervo malo y perezoso”.
El señor de la parábola (que representa a Dios), no está interesado en los
beneficios, puesto que les deja todo el capital y los intereses a sus siervos. Dios
prueba a sus siervos mediante la productividad y fidelidad.
- ¿Eres fiel en el uso de las oportunidades de servicio que el Señor te da?
Recuerda que la negligencia se castiga y la diligencia se re-compensa.
- ¿Has escondido tu talento? ¿Te avergüenzas de Jesús al punto de esconder tu
fe?
- ¿Qué medidas tomarás para ser más productivo con los recursos que Dios te ha
dado?
21
Sujeción: la clave para disfrutar el
favor de Dios
Toda autoridad proviene de Dios. “Sométase toda persona a las auto-ridades
superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por
Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo
establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí
mismos”, Romanos 13:1-2.
¿Puede una persona someterse a Dios sin hacerlo a sus autoridades delegadas?
Absolutamente no. Quien no se somete a las autoridades delegadas, no se somete
a Dios mismo.
No te sujetes al hombre. Obedece a la autoridad que hay en él.
La rebelión es uno de los pecados que Dios menos tolera. El primero que atentó
contra la autoridad de Dios fue Satanás (Ezequiel 28:13-17; Isaías 14:12-15). Y
todos aquellos que se rebelan contra Dios o sus autoridades delegadas siguen el
principio satánico.
Hay un espíritu de independencia que gobierna este mundo y se ha permeado en
las iglesias. El líder independiente produce seguidores independientes. Dios
nunca pone a alguien en autoridad, a menos que haya aprendido a estar bajo
autoridad.
Watchman Nee, en su exitoso libro Autoridad espiritual, dice: “El que tuvo
alguna vez un encuentro con la autoridad de Dios trata simplemente con ella y
no con el hombre. No miremos al hombre sino sólo a la autoridad de que está
revestido. No obedecemos al hombre sino a la autoridad de Dios en ese
hombre”.14
Si quieres contar con el favor de Dios y hacer un progreso real en tu camino al
liderazgo, debes erradicar toda rebelión oculta. Jamás te arrepentirás de haberlo
hecho.
Terry Nance, en su libro El Escudero de Dios, dice: “Cuando Dios le dijo a
Moisés que le hablara a la roca en Números 20:8-29, tanto él como Aarón se
rebelaron. Moisés golpeó con enojo la roca en lugar de hablarle, y Aarón lo
apoyó en su rebelión. Como consecuencia, Dios le indicó a Moisés que le quitara
a Aarón la túnica de sumo sacerdote y se la pusiera a su hijo Eleazar. Cuando
esto sucedió, Aarón murió. Esto indica lo serio que es representar
incorrectamente a Dios ante el pueblo. La autoridad del sumo sacerdote
permaneció, pero le fue entregada a Eleazar. La única ocasión en que no estamos
obligados a someternos a las autoridades, es cuando éstas violan la Palabra de
Dios. Entonces no se nos exige que nos sometamos, porque tenemos una
autoridad más alta”.
Lee cuidadosamente Jeremías 35:1-19. Se destaca la obediencia de los recabitas
hacia su padre Jonadab; y la aprobación de Dios hacia esa obediencia opuesta al
mandato divino. Jorge Pradas, en su libro Orientación Pastoral, dice: “Jonadab
había mandado a sus hijos que jamás bebieran vino, y sin embargo, Dios había
ordenado a Jeremías que llevara a los hijos de Jonadab a un aposento,
mandándoles beber vino. Los hijos dijeron que su padre les había prohibido
tomar vino. Nuestra lógica natural y religiosa nos haría reaccionar de esta
manera: si Dios lo ordena, es más importante obedecer a Dios que a los hombres.
Sin embargo, Dios no se enojó porque los hijos decidieron obedecer a su padre,
pues él, seguramente, había decretado ese momento para enfatizar su aprobación
a la obediencia hacia el padre y por consiguiente señalar la importancia de la
autoridad paternal. Con este hecho, no nos cabe la menor duda de que la sujeción
a la cabeza de la familia cuenta con el respaldo de Dios. No solamente Dios no
se enoja, sino que lo aprueba, ya que dice en el versículo 19 del capítulo 35 de
Jeremías: ‘No faltará de Jonadab, hijo de Recab, varón que esté en mi presencia
todos los días’.”15
PARA MEDITAR Y ACTUAR
¿Te resulta fácil o difícil sujetarte a las autoridades?
¿Estás dispuesto a permanecer bajo la autoridad espiritual que te ha colocado?
¿Cuál podría ser la razón por la que una persona no quiera sujetarse a la
autoridad? He aquí algunas respuestas:
- Esperar un ascenso. Dejemos que sea Dios quien nos exalte y promueva en su
tiempo. No hagas nada para autopromoverte (1ª Pedro 5:6).
- Ocupar el puesto del líder. Nunca ocupes un puesto que Dios no te haya dado.
¿Estás en el lugar donde Dios quiere que estés? Entonces, permanece en él
durante el resto de tu vida, si es eso lo que Dios quiere.
- Orgullo. Una de las características de una persona orgullosa es la incapacidad
para sujetarse a las autoridades, carece de docilidad para ser enseñada.
¿Te has enfrentado a la tentación de creer que eres el reemplazo de tu líder?
Lo que es peor aun, ¿te han tentado a hacerlo? ¡Cuidado! “Cuando una parte del
pueblo comienza a clamar que tú seas convertido en su nuevo líder, ten cuidado.
Cuando ellos están dispuestos a hacerte capitán en lugar del líder, porque los vas
a guiar por donde ellos quieren ir, ¡cuidado! Se trata de una tentación y un
engaño de Satanás. No se trata del camino hacia el éxito y la vida. Es el camino
hacia el pecado y la rebelión, y en un movimiento así nunca se halla Dios”.16
Si tu líder está sometido a la Palabra de Dios, resuelve ya mismo renovar tu
compromiso de sujeción a él aunque haya cosas con las que no estés conforme.
No seas el germen de una rebelión. No operes bajo el principio satánico.
Desecha la insubordinación de tu vida. No podrás rechazar la autoridad delegada
por Dios y recibir su bendición al mismo tiempo.
Debes trabajar bajo la autoridad y dependencia de Dios y también de sus
autoridades delegadas. Jesús, aunque era Dios, nunca trabajó separado de su
padre. El practicó una dependencia íntima declarando que “el hijo no puede
hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hace”,
Juan 5:19 y 30.
Haz algo por tu líder que demuestre que estás sujeto a él. Entrégate por completo
a la obra de Dios en total sujeción a las autoridades delegadas por el Señor.
Muestra respeto por tus autoridades superiores. La forma en la que te relaciones
debe reflejar tu posición como un verdadero servidor de ellos.
Si necesitas arrepentirte de la queja, la murmuración y la rebelión, hazlo ahora.
Las medidas tomadas a medias causan estragos.
22
Cómo vencer el desánimo
Jesús estuvo desanimado: “¡Ah, generación incrédula y perversa!”, respondió
Jesús. “¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes y soportarlos?”, Lucas
9:41.
Jesús se sintió decepcionado por sus discípulos. ¿Por qué? Porque no pudieron
echar fuera un demonio. ¿No tenían la autoridad para hacerlo? Sí la tenían. Unos
versículos atrás, en Lucas 9:1, leemos: “Habiendo reunido a sus doce discípulos,
les dio poder y autoridad sobre todos los demonios (...)”. Entonces, ¿por qué no
pudieron echarlo fuera? Dejemos la respuesta por un instante y pensemos en el
contexto de este incidente.
1. El ambiente espiritual era adverso. En los primeros nueve capítulos del
Evangelio según San Lucas observamos a Jesús enfrentándose vez tras vez con
demonios, culminando esta activa oposición satánica cuando se topó con una
legión (8:26-30). Lo curioso es que, después de que Jesús envía a sus setenta
discípulos a evangelizar, el ambiente espiritual fue transformado y Satanás
derrotado, según Lucas 10:17-20.
2. Los líderes religiosos habían conspirado contra Jesús para matarlo. “Al
oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le
echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el
cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle (...)”, Lucas 4:28-29.
3. Juan el bautista tuvo dudas acerca de Jesús como el Mesías. “Y llamó
Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el
que había de venir, o esperaremos a otro?”, Lucas 7:18-19.
4. Los discípulos no tenían amor por los perdidos. Mientras Jesús enseñaba a
la gente, los apóstoles le sugirieron despedir a la multitud. ¡Sólo ellos querían
tener la exclusividad con él!, de acuerdo con Lucas 9:10-17. En otra
oportunidad, cuando los samaritanos rechazaron el testimonio de los discípulos,
Jacobo y Juan le pidieron a Jesús que enviara fuego del cielo y los consumiera,
como se ve en Lucas 9:51-56.
5. Los discípulos no entendían la misión de Jesús. En el monte de la
transfiguración todo era gloria y revelación. Los discípulos querían permanecer
allí. Jesús tuvo que reconvenirlos, ya que era necesario descender para compartir
el evangelio con los perdidos, según Lucas 9:28-36.
Evidentemente había sobradas razones para que Jesús se sintiera frustrado.
¿Cómo enfrentó Jesús el desánimo?
- Se enfocó en la misión. “Es abundante la cosecha, pero son pocos los obreros.
Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que mande obreros a su campo”,
Lucas 10:2. La acción vence a la inacción. ¿Te sientes desilusionado, abatido o
decepcionado? Enfócate en el cumplimiento del propósito de Dios para tu vida.
- Escogió a otros discípulos para que llevaran las buenas noticias de salvación,
tal cual se relata en Lucas 10. La evangelización es la mejor manera de tratar con
la depresión, el desánimo y la desilusión. Si estás en un tiempo de adversidades
y tu ánimo decae, ocúpate en suplir las necesidades de otros y en cómo llevarles
vida y salvación. Tu depresión simplemente desaparecerá.
Los setenta discípulos enviados a predicar el evangelio cumplieron fielmente las
órdenes del maestro. Como resultado, Jesús se regocijó.
Unos momentos atrás habíamos visto a Jesús desilusionado. Ahora, unos
versículos más adelante (Lucas 10:21), lo vemos feliz y gozoso. ¿Cuál fue la
estrategia que cambió la desilusión y la frustración de Jesús en alegría y gozo?
La evangelización. Si quieres arrancar una gran sonrisa de Dios, ocúpate ya de
anunciar el evangelio. No sólo que lo pondrás contento, sino que habrás vencido
al diablo: “Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre”, Lucas 10:17.
Había una gran diferencia entre la actitud de los doce apóstoles y los setenta
discípulos. Los primeros rechazaron las multitudes y mostraron una gran apatía
hacia las necesidades de la gente. En cambio, los setenta se interesaron
genuinamente por los perdidos.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
La evangelización desarticula al infierno, constituye una amenaza para Satanás y
neutraliza cualquier estrategia tendiente a robarnos la efectividad de nuestro
ministerio.
Ora a Dios para que te muestre la persona a quien le compartirás el evangelio
esta semana. Decídete a hacerlo sin perder la oportunidad. Disfruta de antemano
la alegría y el gozo rebosante que experimentarás.
23
Trabajo y ministerio a tiempo
completo
Reflexionemos juntos acerca de algunos aspectos importantes:
1. La división entre “secular” y “espiritual” no es bíblica. Suele asociarse lo
espiritual con las actividades que se realizan en el templo y, lo secular, con lo
referente al trabajo y quehaceres de la vida diaria. Sin embargo, los primeros
cristianos desarrollaban sus ocupaciones al tiempo que divulgaban el evangelio
del reino. Testificar de Cristo no era para ellos una actividad aislada, sino
un estilo de vida. Entendieron que el verdadero ministerio estaba en el corazón
de la ciudad y que el trabajo no sólo era el medio para la provisión, sino también
la oportunidad para testificar de Jesús. Trabajar en la sociedad y servir a Dios
no son actividades mutuamente excluyentes.
2. Los primeros discípulos no fueron elegidos en el templo, sino en el mundo
de los negocios. Pedro y su hermano Andrés eran socios en una compañía
pesquera (Mateo 4:18). Mateo era un recaudador de impuestos (Mateo 9:9). Juan
y su hermano Jacobo eran acopiadores en una empresa alimenticia (Mateo 4:21).
Lucas era médico (Colosenses 4:14). Aquila y Priscila eran constructores
(Hechos 18:2-3). Lidia era una empresaria adinerada en el mundo de las telas
(Hechos 16:14) y Dorcas, una diseñadora de túnicas y vestidos al más alto nivel
(Hechos 9:36). La mayor parte de los profetas del Antiguo Testamento, con
excepción de dos: Elí y Samuel, eran hombres de negocios; también Jesús lo era.
En otras palabras, los elegidos para transformar el mundo no eran los líderes
religiosos del templo, sino los “laicos” del mercado.
No existe una división bíblica entre “clero” y “laicado”. No debes sentirte un
cristiano de segunda categoría porque no estás dedicado exclusivamente a las
“cosas espirituales” en el templo. Tú has sido llamado por Dios. Tu trabajo es
tu ministerio y tu ministerio es tu trabajo. Sin la participación activa de
personas llamadas a liderar en el mercado, las naciones no serían transformadas
y el reino de Dios no sería extendido. Estás ungido para impregnar de Cristo a
tus compañeros y transformar el ambiente donde te desenvuelves diariamente.
¡Ése es tu trabajo, ése es tu ministerio!
3. La espiritualidad no está determinada por el lugar donde se desempeña el
ministerio. Quienes están dedicados al trabajo en el templo no deberían ser
considerados mejores cristianos que los que están trabajando en la sociedad.
Hemos sido llamados a ejercer ocupaciones diferentes, pero tenemos una misma
misión: reconciliar al mundo con Cristo. Jesús es nuestro ejemplo. Él pasó la
mayor parte de su ministerio fuera del templo y de las sinagogas. Cumplió su
misión en las afueras o en los hogares de los necesitados: en la casa de Jairo,
Zaqueo, Simón el fariseo y en la de Lázaro. Donde estaba la gente y había
necesidad, allí estaba el Señor.
4. La iglesia no fue concebida dentro de un edificio religioso, sino en el
aposento alto de una casa privada. Un edificio que poseía la capacidad para
albergar a más de 120 personas no podía pertenecer a una persona pobre. Sin
lugar a dudas, el dueño era una persona rica en la sociedad de entonces. Allí se
derramó el Espíritu Santo y todos fueron llenos del poder para predicar el
evangelio.
5. Se puede ser santo y económicamente exitoso al mismo tiempo. Limpiar un
piso, ordeñar una vaca o administrar un banco no son tareas menos espirituales
que meditar, orar o adorar. Consagra tu trabajo, actividad o negocio a Dios. Deja
que él tome la dirección y sé diligente en la administración.
6. El retiro no es una opción. El hecho de que una persona se jubile no significa
que se haya retirado del servicio a Dios. Una vez le preguntaron a Srirley Alman
y a su esposo Wedge, directores in-ternacionales de JUCUM (Juventud con una
Misión), acerca de la jubilación y ellos respondieron: “Nosotros no nos
retiramos, ¡nos reavivamos!”.17 Servir a Dios es la máxima satisfacción.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
¿Crees que eres menos espiritual por llevar adelante tu labor profesional?
Antes de su ministerio público, Jesús se ganaba la vida en una carpintería. Fue
un hombre de negocios por más de veinte años. ¿Puedes imaginarte a Jesús
realizando presupuestos, calculando costos, fijando precios competitivos y
cobrando por los trabajos artesanales de su carpintería?
Tu trabajo diario es tu ministerio. Ámalo. Dios te ha puesto allí para que
cumplas su misión. ¿Has sido escogido para traer el reino de los cielos al
corazón de la ciudad? Entrégate a la causa porque el Dios del ministerio es
también el Dios de los negocios.
Abraza tu llamado a transformar el lugar donde el Señor te ha colocado y utiliza
todo el poder del Espíritu Santo puesto a tu disposición.
24
Dios y las riquezas
Edgardo Silvoso, en su libro Ungido para los Negocios, dice: “Jesús nunca se
opuso a la riqueza en sí. Lo que desaprobaba era la riqueza ociosa y el control
que ésta puede llegar a ejercer sobre aquellos que la poseen, Lucas 18 y Marcos
10. Pablo no condenaba a las riquezas ni el placer que proporcionaban. El
problema no es la riqueza, sino el apego a ellas: ‘Porque raíz de todos los males
es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y
fueron traspasados de muchos dolores’, 1ª Timoteo 6:10. Dios confía riquezas a
las personas para que sean de bendición a otros porque la riqueza es un recurso
renovable y él es el reabastecedor generoso”.
Muchas personas creen que todo lo que tiene que ver con las riquezas y el dinero
las aleja de Dios. Abraham era riquísimo; Job también lo era. David estuvo
interesado en la recompensa antes de pelear con Goliat: “¿Qué harán al hombre
que venciere a este filisteo?”, 1º Samuel 17:26. Para él no había conflicto entre
la tarea espiritual y una recompensa económica. “La ganancia como motivación
es para el hombre de negocios lo que para un atleta es la necesidad de ganar.
Ningún atleta entrena y compite para perder. Siempre quiere ganar. El instinto de
ganar y el deseo de obtener ganancias los puso el creador en el hombre a fin de
proveer el incentivo que se requiere para la conquista de desafíos excepcionales.
Sin embargo, ser el ganador y obtener ganancias de manera no ética o fuera de la
voluntad de Dios, nunca es aceptable”.18
¿Por qué se desprecia más a los ricos que a los pobres? Se suele atribuir virtud a
la pobreza y desprecio a la riqueza. Las iglesias son más propensas a enviar
misioneros a los países pobres que a los ricos. Sin embargo, las personas que
viven en los países desarrollados están tan perdidas como las que viven en el
tercer mundo.
Jesús demostró interés por todos, fueran ricos o indigentes. El amó y se ocupó de
ambos. Antes de entrar en Jericó, Jesús sanó a un mendigo llamado Bartimeo y,
apenas atravesó las puertas de la ciudad, ministró a uno de los hombres más
ricos e influyentes de la sociedad: Zaqueo. La gente alabó a Jesús por ayudar a
Bartimeo, pero despreció la actitud de alojarse en la casa de Zaqueo. ¿Por qué?
Porque a Bartimeo no se lo consideraba tan pecador como a Zaqueo. Sin
embargo, no hay ninguna evidencia explícita en las Escrituras de que Bartimeo
fuera mejor que Zaqueo. Jesús sabía que ambos necesitaban la salvación. “A
menudo dejamos de ver las necesidades más profundas de los ricos y famosos a
causa del prejuicio por el cual se le atribuye virtud innata a la pobreza y maldad
innata a la riqueza. Los pobres no tienen más necesidad que los ricos de
encontrarse con Jesús”.19 ¡Evangelicemos a todos!
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Corrie ten Boom en una oportunidad enseñó cómo Dios recompensa a los
generosos. Ella se paró frente a la clase de una escuela y colocó dos botellas
sobre la mesa. Una tenía la boca estrecha, y la otra, ancha. Tomó la de boca
ancha y vertió su contenido. La arena se derramó rápidamente sobre la mesa
dejando la botella vacía. Luego, empezó a volcar la arena de la botella de boca
angosta. La arena se acumuló, tomando un largo tiempo para vaciarse. “Ustedes
ven”, dijo ella mirando la delgada línea de arena. “Esta botella es como algunos
cristianos: ellos dan a Dios, pero no tan rápida y libremente. Ahora miren lo que
pasa...”. Empezó a revertir el pro-ceso introduciendo la arena en cada una de las
botellas. La botella de boca ancha se llenó rápidamente hasta rebosar. Sin
embargo, le tomó mucho más tiempo tratar de llenar con arena la botella de boca
angosta. Entonces dijo: “Esta botella había dado lentamente, y ahora recibe de
manera igualmente lenta”. Hizo una pausa y luego terminó preguntando: “¿Qué
clase de botella eres tú?”.
Reflexiona acerca de las siguientes declaraciones:
- “La gente pobre trabaja mucho y se gasta todo el dinero que gana, como
consecuencia tienen que trabajar mucho durante toda la vida. La gente rica
trabaja mucho, ahorra y después invierte su dinero de modo que ya no tenga que
trabajar mucho”, Harv Eker.
- “No tienes que vender tu alma para hacer tus números”, Tom Chappell.
- “El amor al dinero promueve la corrupción, la inmoralidad y pervierte los
valores. Las ansias por acumular riquezas obscurecen los deseos de Dios en
cuanto a la verdad y a la honestidad, hasta que la decepción y la deshonestidad
toman el control y determinan aquello que tú haces y cómo lo haces”, Myles
Munroe.
- “Si tu patrón consiste en gastar todo lo que ganas, lo más probable es que un
incremento en tus ingresos tendrá como resultado un incremento en tus gastos.
Por eso el dicho: un tonto con dinero es una gran fiesta”, Robert Kiyosaki.
- “La primera generación hace el dinero, la segunda lo administra y la tercera lo
gasta. Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir por
siempre”, Mahatma Gandhi.
- “No es cuestión de cuánto dinero yo doy a Dios sino cuánto de su dinero
guardo para mí”, Loren Cunningham.
Luego de haber meditado, ¿a qué conclusión arribas en cuanto a tu relación con
los bienes materiales?
- ¿Descubres que tenías algunas creencias erróneas? ¿Cuáles?
- ¿A qué decisiones te impulsa esta reflexión?
25
Un ejemplo digno de imitar
María Magdalena tuvo el honor de ser la primera persona a quien Jesús se reveló
después de su resurrección (Marcos 16:9; Juan 20:11-18). ¿Cuál habrá sido el
secreto para tamaño privilegio?
- Servía a Cristo por gratitud.
María Magdalena había estado poseída por siete demonios (Lucas 8:2; Marcos
16:9). Los síntomas en el NT son variados. Con mucha frecuencia implicaba
padecimientos físicos, tales como ceguera (Mateo 12:22), sordera (Marcos 9:25),
incapacidad para hablar (Mateo 9:32-33), convulsiones (Marcos 1:26; Lucas
9:38-40), ataques y padecimientos generales (Lucas 13:11-13).
Las personas poseídas por demonios están afligidas, desanimadas y
desesperadas. Sus vidas están arruinadas y son dignas de compasión. María
Magdalena era una de esas personas. Vivía en perpetua agonía y Jesús la había
liberado. Ella le debía todo y el servicio incondicional fue la prueba de su
inmensa gratitud. ¿Acaso no hemos sido también nosotros liberados del
tormento de miríadas de demonios que nos tenían esclavizados bajo las garras
del pecado? ¿No es suficiente motivo para que iniciemos una vida de devoción y
servicio a nuestro buen Dios? ¿Qué otra cosa debemos esperar para consagrar
nuestra vida? Dios nos necesita para transformar al mundo.
- Servía a Cristo desde el anonimato.
Lucas 8:1-3 dice: “(...) Jesús anduvo por muchos pueblos y aldeas, anun-ciando
la buena noticia del reino de Dios. Los doce apóstoles lo acompañaban, como
también algunas mujeres que él había curado de espíritus ma-lignos y
enfermedades. Entre ellas iba María, la llamada Magdalena, de la que habían
salido siete demonios (...) y muchas otras que lo ayudaban con lo que tenían”
(DHH).
Las mujeres no ejercían el ministerio público de la predicación; sin embargo, eso
no impidió que María Magdalena sirviera a Jesús. No siempre el que más se ve
es el que hace lo más importante. Muchos de los seguidores más valiosos están
en el trasfondo invisible de la causa del reino. No necesitas estar en la palestra
pública para servir a Dios. ¡Florece en el lugar donde has sido plantado!
- Servía a Cristo incondicionalmente.
María Magdalena formaba parte de los seguidores de Jesús en una época en que
las mujeres eran despreciadas y discriminadas por su género. Los judíos varones,
al levantarse, hacían una oración: “Gracias Señor, porque no me hiciste esclavo,
gentil ni mujer”.
Las mujeres no servían como testigos en un juicio y se las consideraba como
objetos. Ningún rabino se atrevía a conversar con ellas. Sin embargo, al aceptar
Jesús a María Magdalena entre sus discípulos, nos enseñó que Dios honra a las
mujeres. ¿Tienes dudas? ¿Sabes quién fue la primera persona a quien Dios se
reveló en la tierra prometida? A Rahab, mujer y prostituta. ¿Sabes a quién
escogió Dios para encarnarse? A María. ¿Sabes quién fue la primera persona a
quién Jesús reveló su resurrección? A María Magdalena. ¿Sabes quiénes fueron
las primeras en anunciar la resurrección de Jesús? María, la madre de Jesús,
María Magdalena y Salomé. ¿Sabes quiénes permanecieron leales a Jesús
cuando todos, incluso los apóstoles, lo abandonaron? María Magdalena y las
otras mujeres. John Macarthur, en su libro Doce Mujeres Extraordinarias, dice:
“Esas mujeres permanecieron allí hasta que sobrevino la muerte. Nunca dejaron
la escena hasta que se produjo el deceso. Y aún entonces, permanecieron junto al
cuerpo de Jesús. Tal era el magnetismo de su lealtad y amor por el Señor”.
Cristo no tiene servidores de segunda clase. Aunque la sociedad o cualquiera
quiera atribuirte poca importancia, tú tienes un gran valor por pertenecer a la
familia de Dios. Recuerda que nadie podrá quitarte tu valía, a menos que tú lo
permitas.
- Su servicio fue recompensado.
Ningún otro discípulo permaneció más tiempo con Jesús durante su muerte y
resurrección. María Magdalena fue la primera en llegar a la tumba al amanecer
del primer día de la semana. Su devoción fue auténtica e incondicional. Y ese
servicio iba a ser recompensado de una manera inigualable. Fue la primera en
verlo y oírlo, según Juan 20:15-18. ¡Un tremendo privilegio! Cuando María
Magdalena se dio cuenta de que era Jesús, no quiso dejarlo ir: “Jesús le dijo: -
no me detengas”, versículo 17.
Es triste que hoy en día se tenga que insistir tanto para que los creyentes pasen
más tiempo con Jesús. María, por el contrario, no quería dejarlo ir. “El epitafio
bíblico sobre su vida quedó registrado en Marcos [Link] ‘Habiendo, pues,
resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció
primeramente a María Magdalena’. Ése fue su legado extraordinario. Nadie
podrá jamás compartir ese honor o quitárselo. Pero nosotros podemos, y
deberíamos, tratar de imitar su profundo amor y servicio por Cristo”.20
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Lo que inviertes en tu relación con Dios determinará lo que obtengas de él.
John Bevere dice: “Lo que hagamos con la cruz de Cristo, determina dónde
pasaremos la eternidad. Sin embargo, nuestro modo de vivir después, como
creyentes, determina cómo pasaremos la eternidad, ya que seremos
recompensados o sufriremos pérdida, por lo que hicimos aquí en la tierra, 2ª
Corintios 5:9-10”.
“Por poderoso que sea, el primer aspecto de Dios nunca es el de amo absoluto;
es el del Dios que se pone a nuestro nivel humano y se limita”, Jacques Ellul.
“Nos ganamos la vida con lo que obtenemos. Creamos vida con lo que damos”,
Winston Churchill.
¿Reconoces la importancia de la comunión con Cristo como lo hizo María
Magdalena? ¿Estás dispuesto a no “dejarlo ir” a fin de pasar más tiempo con él?
¿Qué impide que te consagres totalmente a Dios y su causa?
¿No crees que tu servicio podría desatar una tremenda bendición como la que
Jesús otorgó a María Magdalena?
26
Qué hacer con las personas negativas
A continuación, algunas consideraciones:
- No podrás cambiar a las personas negativas.
Ni siquiera Dios puede hacerlo si ellos no quieren. Abandona el complejo
mesiánico de querer cambiar lo que no depende de ti. Tú no tienes el control
sobre el comportamiento de ninguna persona en el mundo. Solamente puedes
controlarte a ti mismo; así que, hazlo.
- El futuro depende de tu círculo íntimo.
Las personas que te influyen tienen el poder de agregar o quitar valor a tu vida.
Más tarde o más temprano, terminarán afectando tus actitudes. Te alientan y
motivan o te contaminan. Elige con cuidado a las personas con las que pasarás
tiempo. “Lo importante no es lo que sepas, sino a quién conozcas. Si quieres
volar con las águilas, ¡no nades con los patos! Yo procuro relacionarme
únicamente con personas positivas y prósperas y, lo que es igual de importante,
alejarme de las negativas”.21
- El éxito depende de tus actitudes.
Intenta encontrar una persona feliz con actitudes negativas, ¿difícil, verdad?
Muéstrame una persona negativa y te mostraré una persona sin futuro. Tener
éxito demanda esfuerzo. Progresar no es nada cómodo. Adoptar un estilo de vida
positivo requiere trabajo duro. Hay un viejo adagio que dice: “Si estás dispuesto
a hacer sólo lo que es fácil, la vida será dura. Pero si estás dispuesto a hacer lo
que sea duro, la vida te será fácil”. Sal de tu zona de comodidad. Trabaja en tus
actitudes mucho más que en tus aptitudes. Serán las actitudes la que
determinarán tu éxito en la vida.
- Si quieres progresar, aléjate de las personas negativas.
Tener una actitud positiva ante la vida no es sencillo, imagínate cuánto te costará
mantenerla si te juntas con personas negativas. Lo único que se contagia más
rápido que una actitud positiva, es una negativa. Harv Eker, en su libro Secretos
de la mente millonaria, dice: “De ahora en adelante, quiero que enmarques la
negatividad de otras personas como un recordatorio de cómo no debes ser.
Cuanto más negativas sean ellas, más recordatorios tienes sobre lo poco atractiva
que resulta esa forma de ser. No estoy sugiriendo que se lo digas, tú limítate a
hacerlo, sin condenarlos por ser como son. Y si comienzas a juzgarlos,
criticarlos y rebajarlos por ser como son y por lo que hacen, eso significa que no
eres mejor que ellos”.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Las personas negativas tienen la mente cerrada. El pastor Osvaldo Carnival
introdujo el concepto de psicoesclerosis espiritual. Así como la arteriosclerosis
es el endurecimiento de las arterias, la psicoesclerosis es el endurecimiento de
los pensamientos. La fe se hace rígida, las actitudes se vuelven negativas y el
espíritu se torna inflexible. Espero que ese no sea tu caso. Y si lo es, todavía
estás a tiempo. Reflexiona y:
1. Examínate: ¿tu fe aumenta cada día? ¿Sientes la alegría de vivir y de servir a
Dios? ¿Puedes amar con facilidad a quienes te rodean? ¿Te sientes cómodo en la
mayoría de las situaciones o todo te cae mal? ¿Estás cultivando pensamientos de
fe? ¿Lees la Biblia para que Dios hable a tu corazón? ¿Estás creciendo personal
y es-piritualmente? ¿Tienes ganas de aprender? Sin importar tu edad, ¿sientes la
vitalidad para hacer que el hoy sea mejor que el ayer?
2. Piensa en aquellas personas negativas que están a tu alrededor. ¿Dejas
que ellas influyan en tu vida? ¿Pasas mucho tiempo escuchándolas? ¿Qué
medidas tomarás ahora que sabes que permanecer a su lado podría resultar
tóxico para ti? Si no hay forma de que puedas alejarte de ellas porque trabajan
contigo o viven en tu hogar, ¿qué harás a fin de que no te afecten para mal?
27
Claves para el progreso económico
El dinero es importante. ¿Con qué pagas los servicios de tu casa? ¿Cómo
compras los alimentos? ¿Qué te piden a cambio de la aten-ción médica de tu
familia?
Ya que el dinero es un elemento vital para nuestra supervivencia, veamos
algunos aspectos importantes:
- Si quieres más, administra mejor.
Jesús enseñó este principio en la parábola del mayordomo irresponsable. “El que
es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es
injusto, también en lo más es injusto”, Lucas 16:10. ¿Confiarías la
administración de tu casa a quien no es idóneo para hacerlo? Lo mismo hace
Dios con sus recursos. A menos que demostremos ser competentes en la
administración de lo poco, Dios no nos confiará más. En otras palabras:
administras mal y perderás. Cuando Adán mal administró los recursos que Dios
le había dado en el Edén, fue expulsado de allí: “Y lo sacó Jehová del huerto del
Edén (...)”, Génesis 3:23. “Cuando Adán administró mal su trabajo en el jardín,
no sólo perdió su empleo, sino también su hogar. ¿A quién le había dado Dios el
jardín? Al hombre. ¿Quién le quitó el jardín al hombre? Dios ¿Quién lo echó?
Dios. De hecho, Dios toma tan en serio la administración que hasta puede
asignar ángeles para que protejan su propiedad de los malos administradores. Es
lo que hizo con Adán, así que, ¿por qué no habría de hacerlo contigo?”.22
Jesús fue un gran administrador. ¿Recuerdas qué les ordenó hacer a sus
discípulos después de alimentar a la multitud hambrienta? Que recogieran los
pedazos sobrantes (Juan 6:12). Aun las migajas deben ser administradas de la
mejor manera. Dios no quiere que se pierda nada; no acepta el despilfarro. En
definitiva, si quieres más, administra mejor.
- Bendice aquello que quieras tener.
Admira, bendice y anhela lo que quieres recibir. Acércate a la persona espiritual
que respetas y bendícela. Dile que tú quisieras ser tan espiritual como ella. Habla
con aquellos que tienen la familia que tú deseas tener. Escúchalos, admíralos y
aprende de ellos. Escucha los secretos de aquellos que están prosperando
económicamente sobre la base de la ética y la integridad. Incorpora lo que
puedan enseñarte.
- Busca a Dios antes que su prosperidad.
“En una oportunidad, mi padre estaba conversando con un pastor etíope. Sabía
que era muy pobre y cometió un error tratando de mostrar lo que en su opinión
era un poquito de simpatía. Le dijo al pastor etíope: ‘Hermano, nosotros, en
EEUU., estamos orando por usted y su pobreza’. El pastor humildemente lo miró
y le dijo: ‘No, usted no comprende. Nosotros oramos por ustedes y su
prosperidad. Es más difícil para ustedes vivir de la manera que Dios quiere que
vivan en medio de su prosperidad, que para nosotros en medio de nuestra
pobreza’. El gran truco que el enemigo ha utilizado para robar la vitalidad de los
creyentes ha sido el ‘caramelo de la prosperidad’. No estamos en contra de la
prosperidad. Sé tan próspero como puedas serlo, pero busca a Dios en vez de
buscar la prosperidad como fin. La intimidad con Dios siempre nos traerá su
‘bendición’, pero la búsqueda de la ‘bendición’ no siempre nos traerá la
intimidad”.23 No te conformes con un toquecito cariñoso, busca su gloria.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“El dinero puede ser la cáscara de muchas cosas, pero no el núcleo. Puede
darnos comida, pero no apetito; medicina, pero no salud; relaciones, pero no
amigos; sirvientes, pero no fidelidad; días de alegría, pero no paz ni felicidad”,
Henrik Ibsen.
“Toma un billete, colócalo sobre tu cabeza y luego di: ‘Si el dinero es mi amo,
yo seré su esclavo. Él me dirá lo que tengo que hacer, dónde vivir, cómo
sentirme, qué comprar y cómo relacionarme con los demás’. Después, te pido
que coloques ese mismo billete bajo tu zapato y písalo diciendo: ‘Si Dios es mi
amo, el dinero será mi esclavo. De esta manera haré con el dinero todo lo que el
Señor me indique. Nunca más el dinero me robará la paz, ni me quitará el gozo,
ni me llenará de ansiedad y temor. Nunca más pondrá disensión con los que
amo. En otras palabras, nunca más tendrá autoridad sobre mi vida’.”24
¿Quién administraba el dinero en tu casa cuando eras pequeño? ¿Se gastaba todo
lo que se ganaba o ahorraban parte de él?
¿Había diferentes fuentes de ingresos o el dinero provenía de un solo trabajo?
¿Conocían el concepto de la inversión? El dinero, ¿era fuente de alegría? ¿Tus
padres solían discutir por el dinero? ¿Qué aprendiste de ellos en cuanto a la
administración económica? ¿Descubriste alguna forma diferente de
administrarlo? ¿Estás programado para ahorrar dinero o para gastarlo? ¿Eres
capaz de hacer buenos negocios o grandes desastres? ¿Qué cosas necesitarías
ajustar para ser un buen administrador de tus finanzas?
28
El poder de la alegría
Una de las hipótesis que mayor relevancia ha adquirido a lo largo de las últimas
décadas por parte de los etólogos (estudiosos del comportamiento) es que
nacemos para sonreír. No es una conducta aprendida. Los estudios del
psicólogo norteamericano Paul Ekman y su equipo informan que “la sonrisa
amplia” es una de las expresiones más simples. En cambio, las noventa y seis
versiones principales del enojo emplean cientos de combinaciones musculares.
Hoy día los científicos han descubierto y confirmado lo que la Biblia enseña
hace cientos de miles de años: que el hombre fue creado para que viva con
alegría.
Sin embargo, nos cuesta despertar a la bondad de Dios y a la grandeza de su
amor para con nosotros. Pensamos que ser cristiano es ser rígido. Tan pesado es
el paradigma que muchas veces la conducta lo refleja en forma automática. Una
vez tres hombres buscaban a un pastor en el aeropuerto. Sin recordar su nombre,
decidieron que lo reconocerían por su apariencia. De repente, en el pasillo vieron
a un hombre alto con traje oscuro; uno del grupo de los tres se acercó y le
preguntó: “¿es usted el pastor que estamos esperando?”. El recién llegado
contestó: “no, no soy pastor. Tengo esta cara por culpa de mi úlcera”.
Es que existe la asociación mental entre un cristiano y la seriedad definida como
falta de sentido del humor. Es más, algunos cristianos andan con “cara de
úlcera” todo el tiempo, creyendo que son más espirituales, y hasta se sienten
inquietos cuando se presenta el mensaje de Dios de una manera divertida. Tener
una dimensión auténtica de fe no es tener cara de feliz cumpleaños todo el día
sino estar plantados en buenos pensamientos, con el respaldo de una fe real y
genuina, en paz, porque Dios construye nuestro futuro. Es quitarle toda autoridad
al diablo que quiere que desconfiemos de Dios y su cuidado.
Uno de los cristianos con intenciones más serias fue Juan Bunyan, autor del
Progreso del peregrino, el libro más leído después de la Biblia. En su tiempo fue
resistido porque algunas personas pensaban que era demasiado jovial y su
lectura resultaba entretenida y divertida. Si hay alguien con sentido del humor,
ese es Dios. Job 41:5 dice: “¿Podrás jugar con él como juegas con los pájaros,
o atarlo para que tus niñas se entretengan?” (NVI).
Proverbios 8: 30, 31 personifica a la sabiduría como fuente de distracción: “Allí
estaba yo, afirmando su obra. Día tras día me llenaba yo de alegría, siempre
disfrutaba de estar en su presencia me regocijaba en el mundo que él creó; ¡en
el género humano me deleitaba!” (NVI).
En la analogía de los diversos profetas, la característica es que ellos daban
mensajes de lo más solemnes, pero apelando a distintos recursos relacionados
con el sentido del humor. En 1º Reyes 18, Elías se ríe de los profetas de Baal y
emplea la ironía para con ellos. En Isaías 44:12, el profeta usa la sátira para
explicar la incongruencia de la idolatría.
Jesús mismo explicó el reino de los cielos usando la comparación de una fiesta
de bodas. ¿Y cómo es el clima de una fiesta? ¿Por qué no lo comparó con un
funeral?
El apóstol Pablo es el perfecto cristiano viviendo en gozo. Sus epístolas están
saturadas de notas alegres.
Mateo 14:27 dice: “¡Tened ánimo!”. En inglés la palabra “ánimo” es la misma
que para “alegría”.
La alegría es una forma de evangelizar. La falta de vida, de alegría y gozo en
los templos y reuniones cristianas es lo que estimuló el famoso comentario del
filósofo alemán Nietzche: “Si quieren que crea en su redentor tienen que parecer
más redimidos”. Fue el hijo de un pastor, nacido el 15 de octubre de 1844.
Es una fuerza curativa. Proverbios 17:22. Norman Coussin popularizó el
concepto de la risa como terapia. Golpeado por una enfermedad en los huesos,
descubrió que la risa traía alivio a su dolor. Posteriormente se descubrió que la
risa libera endorfinas que son opioides endógenos, un calmarte natural que se
asocia con el bienestar, mejora el humor, el apetito, disminuye la irritabilidad,
normaliza el tránsito intestinal y disminuye la agresión.
Robert Ader descubrió que el sistema inmunológico puede aprender, al igual que
el cerebro. Así como puedes aprender nuevas habilidades, también tu sistema de
defensa puede aprender. Si te deprimes, bajan tus defensas; después de un
tiempo que sigues viendo todo mal y peor, ya el sistema defensivo se prepara
para responder. Las células “T” reciben el mensaje y dicen: “ahí viene otro
bajón, a morir”. Este campo se llama psiconeuroinmunología.
Es un poder creativo. El Salmo 51:8 dice: “Anúnciame gozo y alegría; infunde
gozo en estos huesos que has quebrantado” (NVI). El salmista expresa el poder
regenerativo de la alegría.
Proverbios 10:28 dice que la esperanza del justo es alegría.
Hebreos 13:17 explicita la alegría asociada al ministerio.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
¿Cuáles son los ladrones del gozo o la alegría?
- ¿Las circunstancias? La mayoría de las personas son víctimas de las
circunstancias, sin embargo, muchas de ellas están fuera de nuestro control. En
otras palabras, si nos angustiamos o no, igual no cambiamos el curso de las
cosas.
- ¿Las cosas? Lincoln caminaba con sus dos hijos, mientras ellos iban peleado y
llorando. Alguien le preguntó qué ocurría. “Lo mismo que a todo el mundo”,
replicó el presidente. “Tengo tres nueces y cada niño quiere dos”.
- ¿La preocupación? Es una causa por la cual las defensas bajan.
- ¿Qué harás para reír más y lamentar menos?
29
El principio de la honra
Este estudio está inspirado en el libro Honra y Recompensa, de John Bevere,
cuya lectura recomendamos.
- Si honramos a Dios, seremos honrados por él. “(...) Yo honraré a los que me
honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco”, 1° Samuel 2:30.
- Si honramos a Jesús seremos honrados por el Padre. “(...) El que me recibe
a mí, recibe al que me envió”, Juan 13:20. “(...) El que no honra al Hijo, no
honra al Padre que lo envió”, Juan 5:23.
- Si honramos a un enviado de Dios, honramos a Dios mismo. “(...) El que
recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que
me envió”, Juan 13:20. “El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me
recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta,
recibirá igual premio que el profeta; y el que recibe a un justo por ser justo,
recibirá el mismo premio que el justo. Y cualquiera que le da siquiera un vaso
de agua fresca a uno de estos pequeños por ser seguidor mío, les aseguro que
tendrá su premio”, Mateo 10:40 (DHH).
- Si honramos a nuestros líderes, recibiremos recompensa. “Ante todo
recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias a
Dios (...) por los que gobiernan y por todas las autoridades, para que podamos
gozar de una vida tranquila y pacífica (...)”, 1ª Timoteo 2:1-2 (DHH). La paz y
la tranquilidad son consecuencias de honrar a las autoridades que Dios puso
sobre nosotros. Al honrarlos, honramos a Jesús y, al honrar a Jesús, honramos a
Dios Padre. El modo en que actuamos, hablamos y hasta pensamos de nuestros
líderes es el modo en que tratamos a aquel que envió a nuestros líderes.
La honra a la autoridad delegada por Dios es independiente del liderazgo de
esa persona. La Biblia dice que toda autoridad pro-viene de Dios, pero no dice
que toda autoridad es buena (Romanos 12:1-2). Faraón es un ejemplo. Él fue
muy malo con los hijos de Abraham. Los golpeó, maltrató y humilló; sin
embargo, su autoridad provenía de Dios: “(...) Yo te he puesto (...)”, dice Dios
en Éxodo 9:16.
Nabucodonosor, el rey de Babilonia, fue tan malvado como Faraón con el pueblo
de Israel. Sin embargo, Dios claramente dijo de él: “(...) He aquí yo enviaré y
tomaré a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo (...)”, Jeremías 43:10. Saúl
fue un líder loco e incompetente. Terminó sus días consultando a una adivina.
Sin embargo, era la autoridad que Dios había colocado: “Me pesa haber puesto
por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí (...)”, 1º Samuel 15:11.
David, que ya había sido ungido por Samuel, siguió sometido al liderazgo de
Saúl, honrándolo como su rey cuando éste quería matarlo: “(...) Jehová me
guarde de hacer tal cosa contra mi señor; el ungido de Jehová, que yo extienda
mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová”, 1º Samuel 24:6-7.
Somos llamados a honrar a la autoridad aun cuando nos maltrate. David llamo
“mi señor” y dos veces “ungido de Jehová” a aquel que hacía desgraciada su
vida. David vio más allá de la crueldad de Saúl y vio la autoridad que había
sobre él. Honró a su rey y fue honrado por Dios (Salmo 89:20-24, 35-37).
La Biblia registra la historia de Ana, una mujer estéril (1º Samuel 1). Un día fue
al templo y derramó su corazón a Dios pidiéndole un hijo. El sacerdote Elí creyó
que estaba borracha y la insultó: “(...) ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu
vino”, versículo 14. ¿Cómo respondió Ana la ofensa de Elí? “(...) No, señor
mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino
que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una
mujer impía (...)”, versículos 15 y 16. ¿Lo ves? Ana honró a su líder tratándolo
con respeto y consideración. Le dijo “señor mío” y, luego, se refirió a ella misma
como su “sierva”.
John Bevere, con gran tino, dijo: “Lo que Ana deseaba y oró para recibirlo
durante años, no fue manifestado hasta que ella honró al sacerdote que la
menospreció, de quien Dios dijo más adelante: ‘Y le mostraré que yo juzgaré su
casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han
blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de
Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás (...)’, 1° Samuel
3:13-14. Qué terrible, nada de perdón. Sin embargo, Ana recibe a Dios al honrar
a este hombre. Tuvo muy poco que ver con lo que Elí hacía, pero mucho con el
modo en que Ana recibió al hombre que estaba por encima de ella en autoridad.
Si honramos a quienes están por encima de nosotros, recibimos la
recompensa que Dios da por medio de la posición que ellos ocupan. En el
caso de un líder duro, su autoridad es establecida por Dios, pero la conducta no
es originada por él. El líder dará cuentas a Dios pero, mientras tanto, quienes
están bajo su gobierno serán probados, como lo fueron David y Ana. Si honran,
ellos serán grandemente recompensados”.
Ahora bien, es cierto que la Biblia nos enseña a someternos incondicionalmente
a la autoridad, pero no nos enseña a obedecerla incondicionalmente. Hay una
diferencia entre sumisión y obediencia. La sumisión trata con nuestra actitud,
mientras que la obediencia se relaciona con nuestros actos. Sólo una vez la
Biblia nos dice que no obedezcamos a la autoridad, y es cuando nos manda
pecar, es decir, a que hagamos algo que sea contrario a la Palabra de Dios
escrita. Veamos un ejemplo. Nabucodonosor ordenó que todas las personas se
arrodillaran y adoraran una imagen de oro. Sadrac, Mesac y Abednego se
negaron, pues violaba el segundo mandamiento que Dios ordenó a Moisés,
Daniel 3:16-18. Ellos obedecieron a Dios, pero no deshonraron al rey. Se
dirigieron a él como “oh rey”. No dijeron: “¡Rey tirano, nunca haremos lo que
dices!”. Hablar con esa falta de respeto habría sido deshonrar a Dios, quien puso
a ese hombre en el liderazgo. Debemos someternos a la autoridad (honrarla) aun
cuando debamos desobedecer su mandato. ¿Cuál fue la consecuencia de haber
honrado al rey? “Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abednego en
la provincia de Babilonia”, Daniel 3:30. ¡Ellos fueron ascendidos! Cuando
alguien que está en autoridad te maltrata, si lo honras, serás recompensado. Es
una ley espiritual: al honrar a quienes Dios pone por encima de nosotros,
honramos a Dios; a su vez, Dios nos honrará. Cuando vemos más allá de las
circunstancias y nos centramos en esta ley espiritual, nunca seremos
decepcionados.
Cualquier maltrato, en especial por parte de quienes tienen autoridad sobre tu
vida, sencillamente te está preparando para un ascenso o una recompensa, si
manejas el maltrato correctamente. Por tanto, esto es lo que debes preguntarte:
“¿a cuántas recompensas o ascensos he renunciado porque no he caminado en el
principio de la honra?”.25
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Es imposible temer a Dios y no tener consideración por los siervos que él ha
puesto. Temer a Dios es respetar a las autoridades establecidas.
- ¿Eres de tomar a la ligera lo que tus líderes dicen? ¿Valoras sus consejos?
¿Reconoces haber perdido bendiciones por no respetar el principio de la honra?
Si es así, ¿cómo cambiarás tu actitud hacia las autoridades puestas sobre ti?
Comenta tus apreciaciones personales.
30
Alabanza suprema
Por Nancy Mocek
“Señor, abre mis labios y publicará mi boca tu alabanza”, Salmo 51:15.
“Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu
grandeza”, Salmo 145:6.
“Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus
manos”, Salmo 19:1.
“Este pueblo he creado para mí, mis alabanzas publicará”, Isaías 43:21.
“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que
pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los
llamó de las tinieblas a su luz admirable”, 1ª Pedro 2:9 (NVI).
“Grande es Jehová y digno de suprema alabanza; su grandeza es inescrutable”,
Salmo 145:3.
“Perseveraban unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas
comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo
favor con todo el pueblo (...)”, Hechos 2:46-47.
El Diccionario Bíblico Ilustrado define a la alabanza como “la acción de
glorificar a Dios, de enaltecerlo y bendecirlo, especialmente con cánticos,
música y danza”.
Ahora, respondamos algunas preguntas:
- ¿A quién se dirige nuestra alabanza?
En primer lugar, y por excelencia, a Dios. Nuestro Dios es merecedor de la más
sublime alabanza. Lo alabamos por lo que él es y por lo que ha hecho. Existen
dos maneras de alabar a Dios: alabamos a Dios directamente, al exaltarlo y
expresarle nuestra admiración y gratitud, y alabamos a Dios indirectamente, al
hablar bien de él delante de los demás.
La alabanza no es algo que surge natural y espontáneamente. A muchos les
resulta más fácil encontrar en otra persona aspectos negativos antes que
positivos, criticar antes que elogiar, descalificar antes que aprobar. Dios nos creó
con el propósito de que lo alabemos y esto debe ser extensivo a todas las
personas, ya que cada uno de los seres humanos ha sido creado a imagen y
semejanza de Dios. Si nuestra boca expresa alabanza a Dios, también debe
expresar alabanza a nuestro prójimo. “Con la lengua bendecimos a nuestro
Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios.
De una misma boca salen maldición y bendición. Hermanos míos, esto no debe
ser así”, Santiago 3:9-10 (NVI).
Tú y yo tenemos el poder de transformar nuestro entorno, ¿cómo? Decidiendo
usar nuestras palabras para bendecir y resaltando las virtudes de las personas.
- ¿Quién o quiénes alaban?
La Biblia expresa que las personas alaban a Dios, pero también afirma que la
creación toda lo alaba. Dios nos revela su poder, su amor, su soberanía, su
inmensidad, a través de las obras de sus manos. Ellas dan testimonio de los
atributos de nuestro Dios. Sin embargo, únicamente los seres humanos tienen la
libertad de decidir alabarlo o no.
La iglesia del Señor, al reunirse, debe expresar alabanza a su Rey. Dios se
complace en la unidad que se produce cuando todos se unen en un solo canto de
alabanza y gratitud, porque crea un ambiente propicio para la manifestación de
su amor y de su poder.
“Es bastante difícil tener un espíritu de división cuando uno está adorando con
otros miembros del cuerpo de Cristo. El Espíritu Santo opera en la atmósfera de
fe y expectación, la cual es amplificada por la alabanza. Cuando nuestro corazón
está enfocado en Jesús, ¡cualquier cosa puede pasar!”, Mike Herron.
- ¿Cómo se expresa la alabanza?
A la luz de los pasajes leídos y de las numerosas referencias que encontramos en
la Biblia, podemos asegurar que la alabanza existe cuando se expresa o se
demuestra. “Hay formas de alabanza oral y las que no lo son, pero cualquiera
que sea la forma de demostrar la alabanza, los demás se dan cuenta de que
ocurre”, Bob Sorge. La alabanza se caracteriza por ser extrovertida, contagiosa,
dando lugar a la celebración y a la alegría. Se expresa con cantos, expresiones
orales y físicas (manos levantadas, de pie, de rodillas, con aplausos), el toque de
instrumentos musicales y otras formas externas.
Necesitamos recordar que Dios creó individuos originales y que el Señor se
complace cuando cada uno expresa el sentir de su corazón de conformidad con
su personalidad única. “Cante con entusiasmo, y con mucho valor. Cuídese de
cantar como si estuviera medio muerto o medio dormido; levante su voz con
fuerza, sobre todo, cante con espiritualidad. En cada palabra que cante, ponga su
mirada en Dios. Propóngase agradarle más que a usted mismo o a cualquier otra
criatura”, Juan Wesley.
- ¿Cuál es la finalidad de la alabanza?
Dar a conocer las virtudes de nuestro Dios a toda persona. El énfasis siempre
está puesto en Dios. Él es el centro de nuestra alabanza. Si miramos a nuestro
alrededor, encontraremos a hombres y mujeres; a niños, jóvenes y adultos; a
ricos y pobres; a buenos y malos; a poderosos y marginados; pero todos,
absolutamente todos, necesitados del amor de Dios. Nosotros tenemos el
privilegio de ser portadores del maravilloso amor de Cristo y darlo a conocer a
través de la alabanza. No podemos pasar inadvertidos. Si hemos sido impactados
por Jesús, nuestra respuesta natural y espontánea debe ser rendirle la más
excelente alabanza.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
La alabanza no debería ser una tarea difícil y ardua de dominar, sino que debiera
fluir de la vida del modo más espontáneo. La ala-banza es una de las cosas más
naturales que el creyente puede hacer.
Toma en cuenta los siguientes consejos y, mediante la práctica, conviértelos en
hábitos en tu vida:
- Busca a una o dos personas a lo largo del día y comparte con ellas una virtud
de Dios que las edifique.
- Decide hoy resaltar una virtud en otra persona que necesita ser afirmada. Hazlo
con sinceridad.
- Cada vez que participes de un encuentro de celebración a Dios, junto a otras
personas, hazlo con una actitud de alegría, expresándole alabanza con todo tu
ser.
- Toma un tiempo, ahora mismo, piensa en un atributo específico de Dios a
través del cual haya ministrado a tu vida, y ofrece tu alabanza a Dios de una
manera creativa.
31
Secretos para vivir al máximo
- Dios no hace magia, sino milagros.
La comida para la multitud hambrienta no fue creada de la nada (Juan 6). Se
necesitó que alguien aportara cinco panes y dos peces para que Jesús completara
el milagro de multiplicación. El Señor hacía cuando los discípulos hacían.
Dios se mueve cuando su iglesia se mueve: “Ellos salieron a anunciar el
mensaje por todas partes; y el Señor los ayudaba (...)”, Marcos 16:20 (DHH).
Milagro es la sociedad entre Dios y el hombre para que algo suceda.
- El evangelio que no se predica, no sirve.
“Hoy día, la brujería, el ocultismo y la maldad convierten al evangelio en un
arma tan necesaria como una escopeta en la cueva de una serpiente. A medida
que más y más personas sean liberadas por la sangre de Cristo, más inquieto
andará el diablo. No hacemos nada con un cristianismo frío y eventual. No son
tiempos de estar ociosos, es ahora cuando las naciones necesitan el mensaje
ardiente de la cruz”, Reinhard Bonnke. Jesús, y solo él, puede transformar una
pérdida en ganancia, el odio en amor, la enfermedad en salud, un desastre en
bendición, el fracaso en una oportunidad y un infierno en un pedazo de cielo.
¡Qué glorioso evangelio el de nuestro Señor Jesucristo!
- El creyente que no arde por Cristo y su obra, se quema a sí mismo.
Dios hace a sus ministros una “llama de fuego” (Hebreos 1:7). Los cristianos que
hicieron historia fueron personas apasionadas. Tu ministerio y tu vida pueden
ser: cenizas, brasas o llamas. ¡Tú escoges! ¡Conviértete en un incendiario para
Dios!
- Dios siempre premia la fe.
Dios no le mandó a Elías desafiar a los profetas de Baal en el monte Carmelo.
Sin embargo, Dios respondió con fuego como resultado de su fe y no de su
obediencia. El fuego de Dios viene solamente sobre los trabajadores y no sobre
los cristianos cómodos. En otras palabras: si no trabajas, no hay fuego.
- La excelencia es la marca del cristiano verdadero.
La mediocridad es la fórmula del diablo para desviarnos del propósito de Dios.
Todo lo que emprendas en la vida bajo el concepto del “más o menos”,
terminará con malos resultados.
- La evangelización es la mejor estrategia de protección.
Efesios 6:15 dice: “Calzados los pies con el celo por anunciar el evangelio de la
paz” (RVR95). Si queremos estar firmes frente a todo ataque espiritual,
necesitamos usar el calzado de la evangelización. “ ‘El creyente más victorioso
es aquel que testifica’, dijo Warren Wiersbe. Cierta vez, una mujer me dijo que
estaba poseída por un demonio, a pesar de que había ‘nacido de nuevo’. Yo le
dije: ‘Las moscas se pueden posar sobre la hornilla de una cocina sólo cuando
está fría. Deje que el Espíritu Santo entre en su vida, y ese demonio sucio no se
atreverá a tocarla. Si lo hiciera, se quemaría los dedos’. Mientras más compartas
a Cristo, más seguro y protegido estarás”.26
- Hay una sola cosa que necesita urgencia.
La única vez que los evangelios destacan a Jesús apurado se relaciona con la
evangelización. Jesús le dijo a Zaqueo: “Date prisa (...)”, Lucas 19:5. El mismo
día en que Jesús entró en la casa de Zaqueo también entró en su corazón. Dios
no quiere que nadie perezca sino que todos vengan al arrepentimiento (2ª Pedro
3:9). No hay tiempo que perder. “Según las estadísticas, de cada diez mil
personas que viven en los alrededores de una iglesia, cuatro mueren cada
semana. Si de esas diez mil personas sólo una se salva por mes, no podemos
decir que los resultados sean satisfactorios. No te dejes engañar. El diablo
intentará desviarte de la misión principal de tu vida. Al diablo le tiene sin
cuidado qué tan duro trabajemos para nuestra iglesia, siempre y cuando este
trabajo nos mantenga alejados de la evangelización. El predicar la Palabra de
Dios le hace mucho daño al reino de Satanás”.27 No hay disciplina espiritual que
sustituya la tarea primordial de la evangelización, ni siquiera la oración. Como
dijo Suzette Hattingh: “¡La oración sin evangelismo, es como una flecha
disparada al aire!”.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
El evangelio es eterno, pero no tenemos una eternidad para predicarlo.
Los cristianos que no trabajan dan trabajo. ¿Qué opinas de esta declaración?
La pasión es una característica distintiva de un cristiano comprometido. ¿Eres
una persona apasionada por Cristo? Si tu respuesta es “no”, ¿qué esperas para
serlo?
¿Qué registra tu termómetro espiritual? ¿Está congelado tu servicio al Señor?
¿Eres un adorador tibio?
32
El tiempo: recurso no renovable
Tiempo atrás me dirigía hacia mi equipo de radioaficionado en el sótano de mi
casa, con una humeante taza de café en una mano y el diario en la otra. Lo que
comenzó como una típica mañana de sábado, se convirtió en una de esas
lecciones que la vida parece darnos de vez en cuando.
Déjenme contarles. Sintonicé mi equipo de radio para entrar en una red de
intercambio. Después de un rato, me puse en contacto con un compañero que
parecía un tanto más viejo que yo. Él estaba conversando acerca de ‘mil
bolitas’. Quedé intrigado y me detuve para escuchar lo que le decía a su
interlocutor: “Juan, parece que estás demasiado ocupado con tu trabajo. Estoy
seguro de que te pagan bien, pero es una lástima que tengas que estar fuera de
casa y lejos de tu familia tanto tiempo. Es difícil imaginar que un hombre joven
tenga que trabajar setenta horas a la semana para sobrevivir. Que triste que te
perdieras la presentación teatral de tu hija”.
Luego continuó: “Déjame decirte algo Juan, algo que me ha ayudado a
mantener una buena perspectiva sobre mis propias prioridades”. Entonces fue
cuando comenzó a explicar su teoría sobre ‘mil bolitas’. “Hace unos años, me
senté un día e hice algo de matemática. La persona promedio vive unos 75 años.
Entonces, multipliqué 75 por 52 semanas por año, y obtuve 3900, que es el
número de sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida.
Para ese entonces, con mis 55 años, ¡ya había vivido más de 2800 sábados! Me
puse a pensar que si llegaba a los 75 años, sólo me quedarían unos 1000
sábados más para disfrutar. Así que fui a una juguetería y compré todas las
bolitas que tenían. Tuve que visitar tres negocios diferentes para conseguir las
1000 que yo quería. Las llevé a casa y las puse en una fuente de cristal
transparente, junto a mi equipo de radioaficionado. A partir de entonces, cada
sábado he tomado una bolita y la he tirado. Descubrí que, al observar cómo
disminuían, me enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes. No
hay nada igual que observar cómo se agota tu tiempo en la tierra, para ajustar
y adaptar tus prioridades en esta vida.
Ahora, déjame decirte una última cosa antes que nos desconectemos y lleve a mi
bella esposa a desayunar. Esta mañana saqué la última bolita de la fuente de
cristal y, entonces, me di cuenta de que si vivo hasta el próximo sábado, me
habrá sido regalado un poquito más de tiempo. Me gustó conversar contigo,
espero que puedas estar más tiempo con tu familia y volver a encontrarnos aquí
en la banda. Hasta pronto, se despide ‘el hombre de 75 años’. Cambio y fuera”.
Uno pudiera haber oído un alfiler caer al suelo cuando este varón se des-
conectó. Creo que nos dio a todos bastante que pensar. Yo había planeado
trabajar en la antena aquella mañana y luego iba a reunirme con unos cuantos
radioaficionados para preparar la nueva circular del club. En vez de aquello,
subí las escaleras y desperté a mi esposa con un beso. “Vamos, querida, te
quiero llevar a ti y a los muchachos a desayunar fuera”, le dije con mucho
entusiasmo. “¿Qué pasa?”, preguntó sorprendida. “Oh, nada, es que no hemos
pasado un sábado juntos con los chicos en mucho tiempo. Por cierto,
¿podríamos detenernos en la juguetería antes de llegar al restaurante? Necesito
comprar algunas bolitas (...)”.28
El tiempo es un regalo de Dios. Puedes hacer lo que quieras con él, menos
guardarlo. Hay muchas personas que han perdido el control sobre su tiempo, y
otras desperdician sus dones y talentos porque no los administran correctamente.
Gordon Macdonald recomienda “presupuestar el tiempo”. La persona
desorganizada ha de adquirir una perspectiva presupuestaria, lo cual significa
distinguir entre lo fijo, o sea, lo que uno tiene que hacer, y lo discrecional, que es
lo que a uno le gustaría hacer.
¿Cómo utilizaba Jesús su tiempo? Se enfocaba en el propósito por el que había
venido a la tierra. Jesús comprendía claramente cuál era su misión. Tenía una
tarea principal que realizar y medía el uso del tiempo por aquel sentido de
misión. En segundo lugar, él conocía sus propias limitaciones. Era Dios, pero
también era hombre. Por lo tanto buscaba pasar tiempo a solas con su Padre
celestial antes de tomar decisiones y acciones importantes. Él presupuestaba
tiempo para la oración a fin de reunir fortaleza y resolución interior para
compensar las propias debilidades cuando comenzaba la batalla espiritual.29
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“Al final de cada día, una casilla más del calendario pasa de la columna del
futuro a la del pasado; de posibilidad a historia. Y todos tus momentos pueden
recordarse, celebrarse o lamentarse, pero nunca pueden recuperarse”, J. Ortberg.
“Todas las tragedias que podemos imaginar pueden reducirse a una sola: el paso
del tiempo. La vida es uno de esos juegos en el que sólo se puede avanzar”,
Simona Weil.
En cuanto al tiempo, todo el mundo tiene lo mismo. Hay una distribución
equitativa de 24 horas a cada persona de este planeta, lo que nos lleva al lógico
razonamiento de que el problema no es la falta de tiempo, sino la forma en que
se lo administra. Por lo tanto, “No hay tiempo que perder (...)”, 1ª Corintios 7:29
(BLA).
¿Cómo administras tu tiempo? Encarna la oración del salmista: “Enséñanos a
pensar cómo vivir para que nuestra mente se llene de sabiduría”, Salmo 90:12
(BLA).
¿Te has dado cuenta de que lo único que no puedes atesorar es el tiempo?
¿Estás dedicando tiempo a las cosas realmente importantes de tu vida?
¿Es tu familia una prioridad? ¡Ofrécele tiempo! “Amor es compartir la vida; y el
tiempo es vida. Por lo tanto, compartir el tiempo con alguien es amarlo”, Jaima
Lopera Gutierrez.
Saint Exupery, el famoso escritor de El Principito, dijo: “Lo fundamental es
invisible a los ojos”. ¿Valoras la relación con Dios? Si tu respuesta es “sí”,
¡conságrale tiempo! Oseas 10:12 dice: “Ya es el tiempo de buscar al Señor (...)”
(NVI).
33
Técnicas para ahorrar
Por Paola Jara
¿Sabes dónde se define la prosperidad de una persona? En la casa. “Tesoro
precioso y aceite hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato todo lo
disipa”, Proverbios 21:20.
Las decisiones relacionadas con el dinero no se toman en el trabajo, la empresa o
el ministerio. Cuánto gastarás, ahorrarás o invertirás, se define en el hogar. El
insensato malgasta todo los recursos, pero el sabio guarda (ahorra) tesoro
precioso y aceite. ¡Éste es el motivo de su prosperidad!
¿Descubriste cuán importante es ahorrar? Ahorrar es muy importante. Sí, porque
es el inicio de la prosperidad. Es útil recordar que la palabra “ahorrar” proviene
del árabe “hurr”, que significa “de condición libre”, mostrando la relación
directa entre ahorro e independencia. En otras palabras, ahorro es igual a libertad
financiera.
Fijemos algunas estrategias para ahorrar:
1. Siempre algo es mejor que nada. Si no ahorras con regularidad, puedes
empezar con poco dinero. Si bien se recomienda ahorrar el 20% de los ingresos,
si no fuera posible, comprométete a separar un monto que consideres razonable.
2. Los hábitos nos forman a nosotros. J. Maxwell dijo: “Primero nosotros
formamos hábitos, luego los hábitos nos forman a nosotros”. Ahorrar es un
hábito, algo tan sencillo que puede convertirse en una buena rutina. Establece un
objetivo regular de ahorro y hazlo un hábito.
3. ¡Manos a la obra! Empieza ahora mismo. Ahorrar con anticipación te dará
más posibilidades y aprovecharás mejor las ventajas de capitalización, si el
dinero está bien invertido.
4. Ahorrar los ingresos extras. Planea ahorrar parcial o totalmente los
aguinaldos, premios e ingresos por trabajos extra.
5. Llevar un registro de ahorros. Puedes llevar un anotador o un archivo en tu
computadora donde apuntes lo ahorrado y qué harás con ello más adelante. No
sólo es importante mantener una cuenta separada y detallada de lo ahorrado, sino
que también se convierte en una motivación para seguir ahorrando.
6. Pagarse a uno mismo. Es bueno establecer prioridades a la hora de
presupuestar y separar el dinero. Lo primero es “pagar a Dios”, esto sería
diezmar. Y, en segundo lugar, pagarse a uno mismo. No es lo mismo ahorrar lo
que sobra que ahorrar lo que tú quieras.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
Cuando eras chico, ¿el ahorro era un hábito en tu familia?
¿Qué aprendiste de tus padres acerca de la administración del dinero?
¿Cuáles son tus prioridades a la hora de repartir los ingresos?
Si comenzaras a separar parte del dinero que ganas ahora mismo, ¿en qué lo
invertirías?
Después de haber estudiado este tema, ¿qué medidas tomarás?
34
La mejor manera de ser bendecido
Casi no la había visto. Era una mujer vieja con su automóvil estacionado en el
camino. El día estaba frío, lluvioso y gris. Alberto se dio cuenta de que ella
necesitaba ayuda. Detuvo su vetusto Pontiac delante del Mercedes de la
anciana, y se le acercó. Aunque con una sonrisa nerviosa en el rostro, se dio
cuenta de que ella estaba preocupada.
Nadie se había detenido. Desde hacía más de una hora que estaba a la vera de
la ruta por un desperfecto. Para la anciana, ese hombre que se aproximaba no
tenía muy buen aspecto y más bien podría tratarse de un delincuente. Como no
había nada para evitarlo, estaba a su merced. El hombre se veía pobre y
hambriento.
Alberto pudo percibir la situación. Dado que el rostro de la mujer reflejaba
cierto temor, se adelantó a tomar la iniciativa en el diálogo y dijo: “Estoy para
ayudarla, señora. Entre a su vehículo para que no se enfríe. Mi nombre es
Alberto”.
Aunque se trataba de un neumático bajo, para la anciana era una situación
difícil. Mientras Alberto cambiaba la cubierta, ella le contó de dónde venía y
que estaba de paso por allí.
Cuando Alberto terminó de arreglar la llanta, ella le preguntó cuánto le debía.
Él no había pensado en el dinero. Para él sólo se trataba de ayudar a alguien en
un momento de necesidad. Era su mejor forma de pagar por las veces que lo
habían ayudado cuando se encontraba en situaciones similares. Alberto estaba
acostumbrado a vivir así.
Entonces le respondió a la anciana que si quería pagarle, la mejor manera de
hacerlo sería repetir el mismo acto de generosidad con otra persona. La
próxima vez que viera a alguien en necesidad y estuviera a su alcance el poder
asistirlo, que lo hiciera de manera desinteresada. Alberto esperó que la señora
se marchara; luego, entró en su coche y se fue. Unos kilómetros más adelante,
la señora divisó una pequeña cafetería. Pensó que sería bueno quitarse el frío
con una taza de café caliente y un pedazo de torta antes de emprender el último
tramo de su viaje. Se trataba de un pequeño lugar un tanto arruinado. Afuera se
veían dos bombas viejas de combustible que no se habían usado en años. Al
entrar, observó que la caja registradora se parecía a aquella de piñones que se
usaban cuando ella era joven.
Una amable camarera se le acercó y le extendió una toalla de papel para que se
secara el cabello mojado por la lluvia. La chica tenía un rostro agradable, con
una agraciada sonrisa, aquel tipo de sonrisa que no se borra aunque estuviera
muchas horas de pie. La anciana notó que la camarera tendría como ocho
meses de embarazo y, sin embargo, esa situación no le hacía cambiar su
simpática actitud hacia los clientes. Pensó en la gente que tiene tan poco para
dar y sin embargo, puede ser generosa con los extraños. Entonces se acordó de
Alberto. Luego de terminar su café caliente y su comida, le pagó a la camarera
el precio de la cuenta con un billete de 100 pesos.
Cuando la muchacha regresó con el cambio, comprobó que la mujer se había
ido. Pretendió alcanzarla para darle el vuelto. Al correr hacia la puerta observó
que en la mesa donde la anciana estaba, había una nota escrita en una servilleta
de papel al lado de cuatro billetes de 50 pesos. Los ojos se le llenaron de
lágrimas cuando leyó: “No me debes nada, yo estuve una vez como tú estás.
Alguien me ayudó como hoy te estoy ayudando a ti. Y si quieres agradecerme,
esto es lo que puedes hacer: no dejes de ayudar y ser una bendición para otros,
como hoy lo hago contigo. Continúa dando tu amor y tu simpatía, y no permitas
que esta cadena de bendiciones se corte”.
Aunque había mesas para limpiar y azucareras que llenar, aquel día se le fue
volando. Esa noche, ya en su casa, mientras entraba calladamente en su cama
para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano,
pensó en lo que la anciana había hecho con ella. ¿Cómo habría adivinado ella
las necesidades que tenía y los problemas económicos que estaban pasando con
la llegada del bebé? La muchacha era consciente de lo preocupado que estaba
su esposo por su situación y quería contarle ahí mismo lo sucedido. Lo encontró
profundamente dormido. Sin embargo, se acercó suavemente hacia él para no
despertarlo, mientras lo besaba tiernamente y le susurraba al oído: “Todo va a
estar bien Alberto. Te amo (...)”.30
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El
que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza
cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu
cosechará vida eterna”, Gálatas 6:7-8 (NVI).
Lo que das es lo que recibes. “Parecería que todo en la vida se nos devuelve, sea
esto bueno o malo”, Jaima Lopera Gutierrez.
¿Qué estás dando? ¿Estás sembrando amor en la vida de los demás? Eso es lo
que obtendrás. ¿Estás sirviendo desinteresadamente o lo haces para obtener algo
a cambio?
“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si
no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad,
hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe”, Gálatas 6:9-10
(NVI).
Piensa en una forma concreta para ayudar a una persona necesitada en esta
semana.
35
Cómo administrar el dinero
La administración financiera y económica forma parte del plan de Dios para
nuestras vidas. Si aprendes a manejar tu dinero, estarás mejor preparado para
enfrentar las vicisitudes y los imprevistos que podrían desestabilizar tu
economía.
Medita en las siguientes declaraciones:
1. La buena administración es la clave del progreso.
El secreto del bienestar económico de una persona no está en la cantidad de
dinero que gane, sino en cómo lo administra. “Puede que no sea una frase muy
brillante, pero todo se reduce a esto: la única y más grande diferencia entre la
prosperidad y el fracaso económico es lo bien que administres tu dinero. Es
sencillo, para dominar el dinero debes administrarlo”.31
2. La planificación asegura la tranquilidad.
Pensar en cómo administrar el dinero, a la larga, te lleva a pensar menos en él.
Si, por el contrario, gastas sin pensar, las deudas acapararán todos tus
pensamientos. Elabora un presupuesto mensual donde contemples diezmos y
ofrendas para Dios, gastos fijos y los proyectos que deseas concretar. Nunca
olvides que a Dios debe dársele primero: “Honra al Señor con tus riquezas y
con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar
y tus bodegas rebosarán de vino nuevo”, Proverbios 3:9-10 (NVI).
3. El ahorro es la base del crecimiento.
Guarda una pequeña cantidad de dinero cada mes, aunque tus ingresos sean
exiguos. Resiste a los estímulos de la sociedad de consumo que te invita a
derrochar sin límites. Piensa, ¿cuánto ahorrarías si sólo suprimes gaseosas,
golosinas o cigarrillos?
Hay personas que creen que la única forma de prosperar es ganar más dinero. Y
eso no es verdad, ya que los gastos, generalmente, aumentan en proporción
directa a los ingresos. Si quieres prosperar, vive una vida austera, no miserable,
ahorra todo lo que puedas y luego inviértelo.
4. Un fondo de emergencia permite afrontar futuras eventualidades.
Ahorrar es una forma de pagarse a uno mismo. Reserva una suma de dinero para
imprevistos, como accidentes, enfermedades o desempleo que te permita
sobrevivir, al menos, por cinco meses. Sin embargo, tu confianza debe estar
puesta siempre en Dios y no en tus ahorros: “El que confía en sus riquezas,
caerá, pero los justos prosperarán como la hoja verde”, Proverbios 11:28
(LBLA). “Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza
mía, en él confiaré”, Salmo 18:2. “Mas el que confía en Jehová prosperará
(...)”, Proverbios 28:25. “Prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los
que en él se refugian”, Salmo 34:8.
5. Aplazar gustos y placeres es un hábito saludable.
Ahorra primero, luego invierte en algo que genere dinero extra a tu ingreso
principal. Con el producido de la inversión puedes darte algunos “lujos”, no
antes. Simplifica tu estilo de vida al máximo. Eso significa que debes lograr
vivir con menos dinero.
6. Diversas fuentes de ingreso aseguran mayor estabilidad.
Si hoy vives con el 100% de tu sueldo, procura ponerte la meta de bajar esa
dependencia al 90% en algunos años. Entonces tendrás dos ingresos: el de tu
sueldo y el de un renta nueva. Las licenciadas Danila Terrano y María Laura
dicen: “Si una persona de 20 años, destina todos los meses 75 dólares de su
sueldo a jugar a la lotería, cuando tenga 65 años, no habrá ganado más que algún
premio insignificante, y enfrentará su retiro sólo con lo que perciba por su
jubilación. Si esa misma persona guarda mensualmente 75 dólares en una caja
fuerte, a los 65 años contará con 40.500 dólares. Ese dinero puede ser un buen
fondo para emergencias, pero será exiguo para afrontar los años que le quedan
por delante. Ahora, si ese joven, en las mismas condiciones, hace a un lado 75
dólares y los invierte a lo largo de 45 años que le restan hasta jubilarse, obtendrá
un rendimiento promedio del 8% anual. A los 65 años, sumará casi 400.000
dólares en su patrimonio. Este último caso implica un mayor esfuerzo, ya que
hay que hacer buenas inversiones y monitorearlas de cerca. Pero el trabajo de
este inversor se compensará con el tiempo. He aquí la diferencia entre dejar el
futuro en manos del azar y programarlo para hacer realidad nuestros sueños”.32
7. El endeudamiento sólo es válido si es para inversión.
Nunca te endeudes, excepto para incrementar tu patrimonio. Evita gestionar
créditos para consumo. Por ejemplo, sería válido un crédito para pagar una casa,
ya que incrementaría tu patrimonio, aun cuando tengas que pagar intereses por el
préstamo. En caso de algún imprevisto que te impida pagar, venderías el bien
adquirido; pero si te endeudas para irte de vacaciones, pagarás intereses y, en
caso de algún imprevisto, tendrás que deshacerte de algún bien para liquidar esa
deuda. Por donde lo mires, no es un buen negocio sacar un crédito para
vacaciones o consumo.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“(...) Él te da el poder para hacer las riquezas (...)”, Deuteronomio 6:18.
“Larga vida hay en su mano derecha, y en su izquierda, riquezas y honra”,
Proverbios 3:16 (RVR95).
La escena que se pinta es muy llamativa: ambas manos se hallan llenas de
regalos. En la mano derecha se encuentra una vida larga (Proverbios 9:11;
10:27) y en la mano izquierda, están la riqueza y el prestigio.
Contesta las siguientes preguntas:
- ¿Qué lección importante has extraído de este estudio?
- ¿Ahorras parte de tus ingresos o gastas todo lo que ganas?
- ¿Eliges la satisfacción inmediata por encima del equilibrio a largo plazo?
- Actualmente, ¿tienes deudas? ¿Qué estrategia usarás para reducirlas?
- ¿Cómo podrías mejorar tu capacidad para administrar?
ORACIÓN
Renuncio a la maldición que trae la deuda, renuncio a la mala administración y a
la frustración financiera. Renuncio a toda atadura económica. Declaro que el
enemigo no tiene ningún derecho o potestad sobre mi vida, familia y economía.
Recibo la sabiduría para bien administrar todos los recursos que Dios pone en
mis manos. Me comprometo a vivir sabiamente en el área de las finanzas. Creo
que Dios es mi libertador y mi fiel proveedor. Amén.
36
¿Maduro o más duro?
Dios anhela que las personas se conviertan en sus discípulos; nosotros
también.
Mateo 28:19-20 dice: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las
naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro
que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (NVI).
Una persona es un discípulo de Jesús cuando:
1. Está creciendo en su relación con Dios. Una continua comunión con el
Señor es indispensable. “Jesús dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande
mandamiento”, Mateo 22:37-38. El aroma de Dios no perdura en un cristiano
que no permanece en su presencia.
La oración, la meditación, el estudio bíblico y el servicio a Dios son maneras
positivas de madurar espiritualmente. Involucrarse activamente en la
evangelización mundial, también lo es.
2. Tiene comunidad con otros creyentes. Efesios 2:19 dice: “(...) Ya no son
ustedes extraños ni extranjeros, sino miembros de la familia de Dios”. Una
persona que madura en su fe se conecta significativa y regularmente con otros
creyentes para animarse y apoyarse mutuamente. Hebreos 10:24-25 dice:
“Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las
buenas obras. No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo
algunos, sino animémonos unos a otros (...)” (NVI).
La Biblia llama a la iglesia “la esposa de Cristo”, y “el cuerpo de Cristo” (2ª
Corintios 11:2). Hay creyentes que dicen amar a Dios y no honran su iglesia.
Rick Warren, en su libro Una vida con propósito, dice: “No puedo imaginar
diciéndole a Jesús: ‘Te amo, pero no me gusta tu esposa’ o ‘te acepto, pero
rechazo tu cuerpo’. Sin embargo, eso es lo que hacemos cuando le restamos
importancia, menospre-ciamos o nos quejamos de la iglesia. Por el contrario,
Dios nos manda a amarla tanto como la ama Jesús. La Biblia nos ordena amar a
nuestra familia espiritual cuando dice: ‘Respeten a todos, y amen de manera
especial a los miembros de la iglesia (...)’, 1ª Pedro 2:17 (TLA). Es triste ver que
muchos cristianos usan la iglesia, pero no la aman”.
3. Influye positivamente en los no creyentes. “Jesús dijo: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo”, Mateo 22:39. Amar al prójimo implica amar a los creyentes y
a los que no lo son.
Andy Stanley y Bill Willits, en su libro Cinco llaves para liderar grupos,
introducen el concepto de invertir e invitar. El creyente invierte en las vidas de
sus amigos no creyentes y luego los invita, en el momento apropiado, a
integrarse a la comunidad de creyentes, es decir, la iglesia.
La manera más efectiva y económica de influir positivamente en quienes no
conocen todavía a Jesús, es el amor. Juan 13:35 dice: “De este modo todos
sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” (NVI). Otra
versión lo expresa así: “Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará
cuenta de que son discípulos míos” (DHH).
El texto bíblico no dice: “En esto conocerán que son mis discípulos, en que
hayan memorizado cincuenta versículos”. ¿Es nuestro amor por Dios y el
prójimo cada vez mayor? “El amor del que habla Jesús en este pasaje no es un
amor de una sola vez. El verbo que usa implica acción continua. Nuestro amor
por él y el amor por nuestro prójimo deben expresarse repetida y
continuamente”.33
Una persona alcanza la madurez espiritual si crece en estas tres relaciones:
intimidad con Dios, comunidad con la iglesia e influencia sobre los no
creyentes.
La culminación de una conferencia o seminario no debe conside-rarse nunca
como un punto de llegada en la madurez espiritual. Son útiles, pero no
determinantes del crecimiento. Pueden ayudar al cristiano a volverse mejor
informado acerca de su fe, pero no lo llevan automáticamente a la madurez.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
- Lee 1ª Juan 4, especialmente los versículos 7, 8, 20 y 21.
- ¿Cuánto tiempo hace que no compartes a Cristo? ¿Te resulta difícil hacerlo?
¿Te has dado cuenta de que la eternidad de las personas está en juego?
- “No hay atajos en el camino a la madurez. El desarrollo de un carácter
semejante al de Cristo no se puede apresurar. El crecimiento espiritual, como el
físico, lleva tiempo”.34 ¿Tu relación con Dios es mejor o peor que la semana
pasada? ¿Estás creciendo en intimidad con él o te has estancado?
- “La vida en comunidad requiere compromiso. Sólo el Espíritu Santo puede
crear la comunión verdadera entre los creyentes, pero la cultiva con las
elecciones que hagamos y los compromisos que asumamos”.35 ¿Estás conectado
a otros cristianos mediante una célula o ministerio? ¿Amas la iglesia como amas
al Señor?
- “El trabajo de conversión es lo primero y más grande hacia lo que debemos
sentirnos impulsados; detrás de este objetivo debemos trabajar con todas
nuestras fuerzas”, Charles Spurgeon.
- “No tienen otra cosa que hacer más que ganar almas”, Juan Wesely.
- “La evangelización es un acto deliberado de obediencia a la voluntad revelada
del Señor. No hay nada más importante para Dios, pues él quiere que todos sean
salvos, 1ª Timoteo 2:4”, Luis Palau.
37
Como enfrentar la crítica injusta
Es mucho más fácil iniciar una calumnia que detenerla.
Carlos Spurgeon dijo: “Si quieres que una verdad vaya alrededor del mundo,
tendrás que alquilar un tren para que tire de ella, pero si quieres que una mentira
dé la vuelta al mundo, volará, es tan ligera como una pluma y un soplo la
llevará”.
A continuación cinco consejos que te ayudarán a enfrentar la crítica injusta:
1. Acepta el hecho de que serás criticado. Nadie ha sido más calumniado y
criticado que Jesús. Fue difamado y acusado falsamente. Se burlaban de él y
decían que estaba poseído por demonios y, lo que es peor, fue traicionado
vilmente por sus discípulos. Judas lo vendió por unas cuantas monedas y Pedro
lo negó abiertamente con juramentos. ¡Una de cada seis personas que componía
su círculo íntimo lo traicionó! ¿Por qué deberíamos esperar un pronóstico mejor?
2. No respondas a las críticas. David soportó la crítica (1º Samuel 17:28).
Tenía un rey que le tiraba lanzas. “(...) Saúl deliraba en medio de la casa,
mientras David tocaba el arpa con su mano como de costumbre. Saúl tenía la
lanza en la mano, y Saúl le arrojó la lanza, pues se dijo: ‘clavaré a David en la
pared’. Pero David lo evadió dos veces”, 1º Samuel 18:10-11 (NBLH). “Gente
malvada y cruel te ataca y te lanza flechas (...)”, Génesis 49:23 (TLA).
Gene Edwars, en su libro Perfil de tres monarcas, dice: “¿Qué se hace cuando
alguien nos arroja una lanza? ¿Se recoge la lanza y se la arroja contra el agresor?
David no hizo eso. No la arrojó de nuevo, ni preparó la suya para arrojársela.
Simplemente simuló que no veía las lanzas aun cuando venían directamente
contra él”.
Aprende a evadir las lanzas que los lanceros te arrojen. Esquívalas y haz de
cuenta que nada ha sucedido. El mismo autor sigue di-ciendo: “Las personas que
han sido alcanzadas por una lanza se convierten en una oscura sombra de
amargura. ¿Cómo hacer para que una lanza no nos hiera? Uno: no aprendas
nada acerca del arte elegante de tirar lanzas. Dos: apártate de la compañía
de todos los lanceros. Tres: cierra herméticamente tu boca. De esta manera,
uno nunca será tocado por las lanzas, aun cuando te atraviesen el corazón”.
3. No intentes razonar con los críticos injustos. “El que habla mucho no sabe
guardar secretos. No te juntes con gente chismosa”, Proverbios 20:19 (TLA).
“Tú no le debes nada a los críticos”, Mike Murdok.
¿Por qué darle demasiada importancia a los pinchazos y picaduras? Elévate por
encima de las críticas injustas. No desperdicies energía con personas criticonas.
Ve tras tu sueño; sal y conquista tu futuro.
4. No hables mal de los críticos. Dale Carnegie dice: “Las personas no están
pensando en usted o en mí y se cuidan muy poco de lo que digan de nosotros.
Piensan en ellas antes del desayuno, después del desayuno y así sucesivamente
hasta la noche. Se interesan mil veces más en cualquier jaqueca suya que en la
noticia de la muerte de usted o de la mía”.
“Aunque seamos calumniados, ridiculizados, engañados, apuñalados por la
espalda y traicionados por los mejores amigos, no incurramos en una orgía de
lamentaciones”, Harold Abbot.
5. Decide que las críticas no te afectarán negativamente. No podrás impedir que
la gente te critique, pero sí podrás hacer algo infinitamente más importante:
¡decidir que no te afectarán!
“Haz lo que entiendas que es justo, porque te criticarán de todos modos. Serás
condenado si lo haces y condenado si no lo haces. Nunca debe importarte lo que
la gente diga, siempre que sepas en el fondo de tu corazón que ellos no tienen la
razón”, W. Roosevelt.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
La crítica injusta es frecuentemente un cumplido disfrazado.
¿Cómo reaccionas cuando alguien dice algo negativo de ti? ¿Tiendes a responder
ante la crítica? Aprende de Jesús, quien jamás desperdició tiempo para responder
a los críticos. Nunca abandones tus planes a causa de las críticas. ¿Has sido
alcanzado por una lanza? ¿Estás amargado? ¿Guardas resentimiento? ¿Qué
medidas to-marás después de haber estudiado esta lección? Dejemos que
Matthew Brush nos de un último consejo: “Compórtate de la mejor manera y a
continuación, abre el paraguas y procura que la lluvia de críticas no te moje”.
38
El secreto de la renovación
La renovación espiritual es un nuevo impulso o derramamiento de poder que
vigoriza la vida y la pone en perspectiva para el cumplimiento de grandes
proyectos. Nos eleva a un estado mejor, superior a lo vivido anteriormente.
La renovación involucra, entre otras cosas, vitalidad, vigor y resultados.
Lo opuesto a la renovación son la pasividad, la religiosidad y el conformismo.
En la naturaleza todo se renueva. Constantemente nuestro cuerpo experimenta
un proceso de renovación física. El sueño por las noches produce renovación de
las fuerzas. Nuestra piel se hace nueva en un proceso que dura tan sólo
veintiocho días. La sangre cambia en el lapso de algunos meses. Todos los
tejidos de nuestro cuerpo están en permanente renovación. Y si la fe está viva,
¿por qué no ha de renovarse?
La renovación trae frescura, expresa salud y produce bienestar. Los sentidos se
despiertan y las emociones se intensifican.
En cambio, la conformidad produce hastío y cierta tendencia a la negatividad. Si
asistes a una célula, no te sientes motivado; si estás en un ministerio, lo vives
como una carga; si vas al trabajo, te quejas de todo; si llegas a tu hogar, te
fastidias por pequeñeces.
¿Quieres una fe dinámica? ¿Deseas una auténtica innovación?
El secreto para la renovación es la donación. Necesitas nuevos desafíos que
demanden de ti la máxima entrega y el bien supremo para los demás. El mejor
ejemplo es Dios mismo. La renovación del pacto vino cuando Dios “donó” a su
propio hijo. La renovación viene por el dar. Si no estás siendo renovado es
porque el desafío que te has planteado es demasiado pequeño, necesitas algo que
no puedas hacer solo. De ese modo, en el fluir del dar, se activa el fluir del
recibir.
Apártate de toda “esquizofrenia espiritual”. Esto sucede cuando se separan los
principios de vida de la Palabra, de nuestra propia espiritualidad. Veamos
algunos ejemplos. La Biblia dice que para cosechar tenemos que sembrar. Habla
de ser productores. Sin embargo, la mayoría de los creyentes viven su vida
cristiana para recibir y no para dar. Dan atención, tiempo y dinero a una carrera,
relación, hobby o deporte. Dan atención, tiempo y dinero al médico o al
abogado, inclusive al gobierno mediante el pago de los impuestos; sin embargo,
en el mundo de la fe, esperan recibir sin aprender a dar.
¿Por qué crees que en el mundo espiritual todo gira en torno de tus necesidades?
Mateo 6:33 dice: “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (NVI).
Dar no es natural, es sobrenatural. Nunca sobra. La sociedad consumista en la
que vivimos nos presiona a trabajar duro para que gastemos más, y eso no
necesariamente significa mejor calidad de vida o más felicidad. Mi abuela sólo
usaba zapatos para eventos especiales, el resto del tiempo andaba en alpargatas.
Hoy tenemos zapatos, zapatillas, botas, chinelas, etc., pero tal vez hemos perdido
la capacidad de gozarnos en lo simple.
Sócrates solía caminar descalzo en el mercado todas las tardes. Buscaba ideas
acerca de la bondad, la virtud y del comportamiento humano. Sus discípulos
suponían erróneamente que necesitaba alguna cosa en especial. Cuando se le
ofrecía dinero para que com-prara algo, él decía: “Necesito ir al mercado y
caminar un poco para darme cuenta de la cantidad de cosas que no necesito”.
Lo natural es que mires por lo tuyo y no está mal, relájate. Lo trascendente es
incluir a otros.
El gran problema de nuestro tiempo es la soledad, sumada a pro-blemas de
autoestima baja, agotamiento y falta de pasión.
¿Dónde comienza el cambio? Con una acción: dar. Darse por entero.
¿Dónde crece la renovación? En la interrelación con los demás. Vemos la
necesidad y actuamos.
¿Existe un espacio físico para experimentar la renovación? Según los estudiosos,
sí existe y es la célula. Paul M. Miller dice: “Todo surgimiento duradero de
renovación en la historia de la iglesia ocurrió en pequeñas reuniones caseras”.
Tom Sine ha dicho que el movimiento espiritual que conquistó al imperio
Romano eran, en realidad, pequeñas reuniones en las casas. Él dijo: “A lo largo
de los siglos, la renovación de la iglesia ha ocurrido a través de pequeños grupos
caseros en los que las personas están ligadas las unas a las otras en un propósito
común”.
Si tu pasión, entusiasmo, vitalidad y entrega han crecido; si tienes ideas nuevas y
el empuje para ponerlas en obra, entonces estás siendo renovado por el poder del
Espíritu Santo. Si, por el contrario, todo te disgusta, casi nada te motiva,
¡cuidado!, vas en el camino contrario, el de la religión estéril y totalmente
muerta.
El ministerio de Jesús, el de los apóstoles y primeros cristianos estaba
fundamentado en la acción y la donación. Como resultado de esa entrega
absoluta, había vitalidad y renovación completa. “Den a otros, y Dios les dará a
ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta.
Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a
ustedes”, Lucas 6:38 (DHH).
PARA MEDITAR Y ACTUAR
¿Cuáles son los planes para renovar tu vida? ¿Qué podrías hacer para que tu
célula se transforme en el fluir del amor de Dios para otras personas? Plantéalo
en este momento.
¿Cómo podrías ser agente de renovación para tus familiares, amigos y vecinos?
Cuando uno comienza a practicar el principio de la donación, el Espíritu Santo
trae vida y vida en abundancia.
Ora así: “Señor, necesito una renovación. Ahora entiendo que no es sentarse
pasivamente esperando que caiga del cielo. Entiendo que, si me pongo en acción
para las buenas obras, en el fluir del dar está el fluir del recibir. Me preparo para
caminar en esta nueva dimensión espiritual, amén”.
Como Dios es extravagantemente generoso, no tenemos dudas de que la
renovación enriquecerá tu vida, familia, trabajo y ministerio. Por ello, comienza
a dar.
39
Perseverancia: la clave de todo
progreso
Arnold Schwarzenegger vivía en Austria cuando comenzó a levantar pesas. Era
apenas un jovencito delgaducho que no prometía demasiado. Los padres no
estaban conformes con que él practicara ese deporte. Iba al gimnasio tres veces a
la semana y todas las no-ches se ejercitaba varias horas en su casa. En la
actualidad, este “Hércules” convertido en un famoso actor, es el más poderoso
imán de taquilla de la historia del cine y uno de los hombres más acaudalados
del mundo de la farándula. En una entrevista televisiva, Schwargzenegger
identificó el factor que lo condujo al éxito: “La perseverancia”, dijo. “El trabajo
arduo, mucha disciplina y un pensamiento positivo”.36
Alguien conoció a un hombre que narraba cuentos mejor que Luis Landrisina;
otro vio a un joven que jugaba al fútbol mejor que Diego Maradona. Sin
embargo, ninguno de ellos saltó al éxito. Tal vez conozcas personas talentosas
que jamás llegaron a la cumbre de su profesión u oficio. ¿Por qué? Porque los
que alcanzan la cima no son necesariamente los que poseen más talento innato,
sino los que trabajan con mayor esfuerzo y perseveran a lo largo del tiempo. En
la confrontación entre el agua y la roca, el agua siempre gana, no porque sea más
fuerte, sino más perseverante.
La persistencia hace que nuestros fracasos se conviertan en escalones para subir.
Los que perseveran ganan; y los ganadores nunca renuncian.
La perseverancia es una marca esencial de un buen creyente. “Mas la que cayó
en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra
oída y dan frutos con perseverancia”, Lucas 8:15.
Es sorprendente ver el progreso mundial de la cadena de restaurantes Mc
Donalds. Ellos tienen un lema que reza: “Insiste, nada en el mundo puede tomar
el lugar de la persistencia. No lo hará el talento, nada en el mundo es más común
que hombres de talento sin éxito. El genio no lo hará, el mundo está lleno de
ruinas educadas. Solamente la persistencia y la determinación son
omnipotentes”.
Los grandes vendedores deben aprender esta lección. Los que venden más son
los que insisten después que sus potenciales clientes dicen “no”.
Thomas Edison dijo: “La cualidad más importante de tu vida será la insistencia
en alcanzar el objetivo, utilizando lo que sabes y demostrando perseverancia en
probar, sin importar las veces que se haya fallado”.
John Maxwell, en su libro Actitud de Vencedor, dice: “No conquistamos por la
inteligencia; conquistamos por la perseverancia. ¡Por lo tanto, persevera!”.
Michael Jordan lo expresó de esta manera: “He fallado más de 9000 tiros en mi
carrera. He perdido alrededor de 300 juegos. En 26 ocasiones me han depositado
la confianza para hacer el tiro que define el juego y he fallado. He fallado una y
otra vez en mi vida; y es por eso que he tenido éxito”.
De una u otra manera, la perseverancia siempre produce frutos. “Un arquero
quiso cazar la luna. Noche tras noche, sin descansar, lanzó sus flechas hacia el
astro. Los vecinos comenzaron a burlarse de él. Inmutable, siguió lanzando sus
flechas. Nunca cazó la luna, pero se convirtió en el mejor arquero del mundo”,
Alejandro Jodorowsky.
Las personas de éxito son las que han sabido hacer lo que debían hacer, cuando
debían hacerlo y sin importarles si les gustaba o no.
Muchísimas personas comienzan algo y nunca lo terminan. Si quieres ver
avances, debes comprometerte con algún proyecto y perseverar en él. No
encontramos a ninguna persona en la Biblia que haya tenido éxito sin
perseverancia. Recuerda, si quieres terminar primero, primero debes terminar.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
“Pero ustedes, esfuércense y no desmayen, porque hay recompensa por sus
obras”, 2º Crónicas 15:7.
Te daremos algunos consejos para ejercer la perseverancia:
1. Comienza por terminar pequeñas cosas. “El deseo cumplido rego-cija el
alma”, Proverbios 13:19. El esfuerzo sólo da sus frutos después que la persona
se niega a renunciar. Ten el espíritu de alguien que concluye lo que comienza.
2. Enfócate en pocas cosas a la vez. Tienes que tener presente cuál es el
objetivo básico, sea éste vender una campaña publicitaria, alcanzar un título o
ser elegido presidente de tu país. Luego trabaja sin apartarte de ese objetivo.
Mike Murdock dijo: “La persistencia es el resultado de una obsesión. Tal
determinación solamente puede venir desde un total enfoque en algo que tú
deseas”.
3. Sé paciente contigo mismo. La impaciencia es costosa. Tus ma-yores errores
sucederán a causa de la impaciencia. “Para conseguir lo que uno quiere en la
vida, uno tiene que ser paciente, creer en sí mismo y estar dispuesto a insistir en
ello una y otra vez. Insistir, insistir y volver a insistir”, Stuart Levine.
4. Establece tu propia agenda y apégate a ella. Jesús no permitió que las
emergencias de otros lo perturbaran. No permitas que nada te desenfoque. Jamás
abandones. “La persistencia ha sido la política de la mayoría de aquellos que han
logrado el éxito. Por supuesto que el desaliento va a aparecer, pero lo importante
es superarlo. Si puedes hacerlo, entonces, el mundo es tuyo”, Dale Carnegie.
La perseverancia es la llave del éxito; si golpeas la puerta con la persistencia y el
ruido suficientes, seguramente despertarás a al-guien.
40
Grandes oportunidades
“(...) Para aquellos que lo aman, Dios ha preparado cosas que nadie jamás
pudo ver, ni escuchar ni imaginar. Dios nos dio a conocer todo esto por medio
de su Espíritu, porque el Espíritu de Dios lo examina todo, hasta los secretos
más profundos de Dios”, 1ª Corintios 2:9-10 (TLA).
“Todo lo bueno y perfecto que se nos da, viene de arriba, de Dios (...)”,
Santiago 1:17 (NVI).
Las personas que capturan oportunidades y hacen realidad sus sueños tienen tres
características:
1. Son apasionadas. Pablo, Pedro, Bernabé, Felipe y otros tantos discípulos del
Señor eran personas apasionadas. De muchos de ellos no conocemos siquiera el
nombre, edad o profesión; sin embargo, sabemos que eran creyentes
entusiasmados. Hechos 8:4 dice: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas
partes anunciando el evangelio”. Eran perseguidos, los encerraban y castigaban
sin piedad y, aun así, anunciaban a Cristo. ¡Eso sí era pasión!
Las personas apasionadas, generalmente, son automotivadas con tremendas
luchas: “Yo, Pablo (...), estoy preso (...)”, Colosenses 4:18, y con oraciones sin
respuestas: “He tenido un sufrimiento, una espina clavada en el cuerpo, que
como un instrumento de Satanás vino a maltratarme. Tres veces le he pedido al
Señor que me quite ese sufrimiento; pero el Señor me ha dicho: Mi amor es todo
lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad”, 2ª
Corintios 12:7-9 (DHH). Pese a todo esto, nada ni nadie les robaba la pasión:
“Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también
obtengan la sal-vación que es en Cristo Jesús con gloria eterna”, 2ª Timoteo
2:10.
Dios ama a los apasionados. Ana vivió entusiasmada durante toda su vida
sirviendo a Dios y esperando la venida del Mesías: “También estaba allí una
profetisa llamada Ana (...) Era ya muy anciana. Se casó siendo muy joven, y
había vivido con su marido siete años; hacía ya ochenta y cuatro años que se
había quedado viuda. Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al
Señor, con ayunos y oraciones. Ana se presentó en aquel mismo momento, y
comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que
esperaban la liberación de Jerusalén”, Lucas 2:36-38 (DHH).
Pedro era el más atrevido de todos los discípulos y Jesús siempre contestó las
peticiones nacidas de su corazón apasionado.
Dios es apasionado en grado sumo, tanto que no tolera a los tibios, prefiere los
fríos o los calientes: “Yo sé todo lo que haces. Sé que no eres frío ni caliente.
¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero como eres tibio, y no frío ni caliente, te
vomitaré de mi boca”, Apocalipsis 3:15 y 16 (DHH).
Si queremos conquistar las grandes oportunidades que Dios nos presenta,
debemos dejar toda tibieza y transformarnos en discípulos apasionados por
Cristo y su obra. ¿Habrá algo de mayor relevancia? La devoción por un equipo
de fútbol, una profesión o una empresa, ¿podría ser más importante que el
Señor?
Todos aquellos que alguna vez concretaron sueños fueron personas apasionadas.
¡Tú deberías serlo!
2. Son enseñables. Tener una actitud humilde y enseñable es esencial. Los
creyentes con futuro siempre están tomando nota, observan personas, iglesias y
estrategias y toman lo mejor. Imitan los mejores ejemplos. Tom Peters, en su
libro Prosperando en el Caos, dice: “Los mejores líderes son los que mejor
toman sus apuntes, los que mejor preguntan, y los mejores aprendices. Son
ladrones desvergonzados”. Pasa de ser un “sabelotodo” a un “aprendelotodo”.
Dios suele enseñarnos preciosas verdades a través de experiencias. El grupo más
íntimo de Jesús (Pedro, Jacobo y Juan) aprendió que después de una gran
victoria espiritual puede venir una derrota aplastante y humillante. Ellos tuvieron
la experiencia espiritual más asombrosa en la historia de la humanidad, es decir,
estar con Jesús en el monte de la Transfiguración (Mateo 17:1-13) y ver la gloria
de Dios. Pero, al descender, se enfrentaron con un demonio que no pudieron
echar y fueron el hazmerreír de toda una multitud (Mateo 17:14-21). Los
creyentes que conquistan sueños saben que las experiencias inspiradoras,
edificantes y gloriosas enseñan tanto como las amargas, dolorosas y
humillantes. Nunca menosprecies una experiencia; podría ser el comienzo de
una gran lección.
3. Son desmesuradamente serviciales. El cristiano está en este mundo para
servir. Ésta es su razón de ser. Cada vez que vemos a alguien esforzado y
servicial en grado desmesurado, recordamos la promesa: “¿Has visto a hombre
solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará”, Proverbios 22:29. La
versión Lenguaje Actual es más convincente todavía: “Dime quién se esfuerza
en el trabajo y te diré quién comerá como rey”. Busca este tipo de personas
como tus mentores. Sé tú este tipo de persona desde hoy, sin vueltas y sin
vacilación. Sirve a Dios de manera desmesurada.
Jesús no quiere discípulos a la ligera. Su gracia no es barata. Dios merece
nuestra entrega total por amor y gratitud hacia lo que él ha hecho por nosotros.
PARA MEDITAR Y ACTUAR
- ¿En qué áreas de tu vida eres apasionado? ¿En que cosas demuestras tu
máximo entusiasmo? ¿Has pensado que podrías servir a Dios en alguna de esas
áreas?
- Si pudieras medir tu temperatura espiritual, ¿qué reflejaría? ¿Cómo te
describirían los que están cerca de ti?
BIBLIOGRAFÍA CITADA
1. TENNEY, T. En la búsqueda de Dios. Editorial Unilit. Miami. Florida.
EEUU. 1998.
2. BEVERE, J. Honra y recompensa. Editorial Casa Creación. EEUU. 2008.
5. GILMARTIN, E. La iglesia en la sociedad de hoy. Una mirada bíblica a los
temas del momento. Ediciones Solideogloria. Mar del Plata. Argentina. 2004.
6. ORTBERG, J. Cuando el juego termina todo regresa a la caja. Editorial
Vida. Miami. EEUU. 2009.
7. BEVERE, J. La trampa de Satanás. Editorial Casa Creación. Lake Mary.
Florida. EEUU. 2000.
8. TESTIGOS. Manual del éxito del testigo. CCE. Centro Cristiano Esperanza.
Plotier. Argentina. 2008.
9. YOUNG, P. La Cabaña. Editorial Emecé S.A. Buenos Aires. Argentina.
2009.
10. 11. MUNROE, M. En busca de la libertad. Editorial Peniel. Bs. As.
Argentina. 2006.
12. DEIROS, P. Liderazgo Cristiano. Serie: Programa de formación ministerial
por extensión. Publicaciones Proforme. Buenos Aires. 2008.
13. RODRIGUEZ, A. Cómo emprender un proyecto de fe sin morir en el
intento. Ediciones Jucum. Argentina. 2009.
14. NEE, W. Autoridad Espiritual. Editorial Vida. Deerfield. Florida. [Link].
1990.
15. PRADAS, J. Orientación Pastoral. Editorial Quilmes. Buenos. Aires.
Argentina. 1998.
16. NANCE, T. El escudero de Dios: Devocionales. Editorial Unilit. Miami.
Florida. EEUU. 2006.
17. ALMAN, S. Él es tu Dios. Editorial Vida. Miami. Florida. EEUU. 2002.
18. 19. SILVOSO, E. Ungido para los negocios. Editorial Gospel Light
Publications. Ventura. [Link]. 2009.
20. PIPER, J. La supremacía de Dios en la predicación. Grand Rapids. México
2008.
21. EKER, H. Los secretos de la mente millonaria. Editorial Sirio. Málaga.
España. 2005.
22. MUNROE, M. En busca de la libertad. Editorial Peniel. Bs. As. Argentina.
2006.
23. TENNEY, T. En la búsqueda de Dios. Editorial Unilit. Miami. Florida.
EEUU. 1998.
24. RODRIGUEZ, A. Cómo emprender un proyecto de fe sin morir en el
intento. Ediciones Jucum. Argentina. 2009.
25. BEVERE, J. Honra y recompensa. Editorial Casa Creación. EEUU. 2008.
26. 27. BONNKE, R. Evangelismo con Fuego. Encendiendo la pasión por los
perdidos. Editorial Full Flame Gmb. Belarus. 2003.
28. GUTIERREZ, J. y TRUJILLO, M. La culpa es de la vaca, 2ª parte. Editorial
Intermedio. Colombia. 2007.
29. MACDONALD, G. Ponga orden en su mundo interior. Editorial Betania.
Nashville. Tennessee. EEUU. 1989.
30. GUTIERREZ, J. y TRUJILLO, M. La culpa es de la vaca, 2ª parte. Editorial
Intermedio. Colombia. 2007.
31. EKER, H. Los secretos de la mente millonaria. Editorial Sirio. Málaga.
España. 2005.
32. TERRAGNO, D. y LECUONA, M. Cómo hacer de uno... una pyme exitosa.
Revista Nueva. Edición 332. 3/01/2010. Argentina.
33. STANLEY, A y WILLITS, B. Las cinco llaves para liderar grupos.
Editorial Peniel. Colombia. 2006.
34. 35. WARREN, R. Una vida con propósito. Editorial Vida. Miami. Florida.
EEUU. 2002.
36. Tomado de Selecciones del Readers Digest. Agosto 1996.