Resumen de Responsabilidad Extracontractual
Resumen de Responsabilidad Extracontractual
“La necesidad efectiva, o eventual, en que se encuentra una persona de hacerse cargo de las
consecuencias gravosas de un acto que se le atribuye como propio” (Corral)
TIPOS DE RESPONSABILIDAD.
Responsabilidad jurídica: aquella que surge de la violación de deberes jurídicos y que produce
consecuencias jurídicas (Corral)
Responsabilidad jurídica.
Uno de los temas fundamentales del Derecho, es que hay diversos tipos de responsabilidad:
Responsabilidad penal.
Responsabilidad administrativa.
Responsabilidad civil.
- la obligación que tiene una persona de indemnizar o reparar los perjuicios a otra
ocasionados” (Abeliuk)
- La obligación que pesa sobre una persona de indemnizar el daño sufrido por otra”
(Alessandri).
- “ La imputación a una persona de la obligación de reparar un perjuicio” (Corral)
- “La obligación en que se encuentra una persona de reparar y satisfacer el perjuicio o daño
sufrido por otra” (Corte Suprema)
1- Supuesto de hecho.
2- Efecto Jurídico.
Supuesto de hecho: lo que tiene que ocurrir para que una persona sea civilmente responsable.
4 elementos imprescindibles:
Efecto jurídico: Consiste en la obligación que nace a cargo del responsable de reparar el daño
sufrido por la víctima (y de evitarlo en el futuro)
DEFINICIÓN.
Proviene de un hecho ilícito perpetrado por una persona en perjuicio de otra, que no
constituye la violación de un deber contractual. El deber de reparar surge de la
trasgresión, no de una obligación propiamente tal, sino de un deber genérico de no dañar
a otro (alterum non laedere), que es un principio general de todo ordenamiento jurídico
REGULACIÓN: Arts. 2314 y ss CC
Ninguna responsabilidad sin culpa – PRINCIPIO que informa todo el sistema clásico de
responsabilidad.
3º Objetivación de la culpa
Se comienza a considerar que para estimar la existencia de culpa no es necesario
escudriñar en la conciencia psicológica del agente – basta comparar su comportamiento
con un estándar objetivo: el hombre medio razonable.
4º Ampliación del ámbito de la responsabilidad contractual
Frente a situaciones producidas a raíz de un contrato, pero que no son estrictamente
incumplimientos contractuales (p. ej: accidentes de personas con ocasión de un contrato
de hospedaje, transporte), se comienza a extender la cobertura del contrato para hacer
caer dentro de su ámbito los hechos dañosos.
Se sostiene que existe una obligación de seguridad (que se contiene tácitamente en el
contrato), la que, al ser incumplida, permite considerar incluido el hecho dentro del
régimen de la responsabilidad contractual. Este se considera más favorable a las víctimas,
básicamente por eximirlas de la carga de probar la culpa o negligencia del contratante
incumplido.
B) RESPONSABILIDAD OBJETIVA.
A pesar de los correctivos señalados se consideran insuficientes para solucionar todos los
casos planteados por la sociedad industrializada.
Surge la TEORÍA DE LA RESPONSABILIDAD OBJETIVA
La obligación de reparar debe ser configurada al margen de consideraciones
culpabilísticas.
La RESPONSABILIDAD OBJETIVA o ESTRICTA: es aquella que establece la responsabilidad
del autor material de un menoscabo con independencia de que éste haya actuado de
manera culpable o no. Es aquel tipo de responsabilidad en el que el criterio de imputación
de la conducta dañosa no se basa en la culpa del agente.
La responsabilidad objetiva no es un sistema monolítico.
Esta teoría ha sido muy utilizada frente a los daños producidos por organizaciones en las
que es muy complejo individualizar al culpable, o en que no existe propiamente culpa en
estricto rigor, ya que el daño es estadísticamente necesario a una determinada actividad
productiva. Un primer campo de objetivación de la responsabilidad fue el de los
accidentes del trabajo y otro fue el de las actividades o cosas peligrosas.
Responsabilidad objetiva es aquel tipo de responsabilidad en el que el criterio de
imputación de la conducta dañosa no se basa en la culpa del agente.
Si no se basa en la culpa, ¿sobre qué criterio se construye?
El responsable no es el que actúa con culpa, sino aquel que es beneficiado por la
producción del riesgo que determinó el resultado dañoso.
La teoría ha sido acogida como fundamento de la legislación sobre accidentes del trabajo y
para la responsabilidad objetiva de otras actividades productivas riesgosas.
Ha sido considerada insuficiente, por no alcanzar los casos en los que el accidente se
produce como consecuencia de una actividad que no reporta beneficio económico.
No pretende que el daño como tal desaparezca, puesto que éste ya se ha producido y la
reparación que se obtenga mediante el ejercicio de la correspondiente acción de
responsabilidad sólo conseguirá que otra persona asuma el costo que significa compensar,
hasta donde sea posible, la pérdida sufrida por el perjudicado.
Aunque esta noción de la responsabilidad centrada en la idea de reparación del daño
causado a la víctima es una cuestión no debatida el régimen de responsabilidad, al mismo
tiempo y de manera casi inevitable y complementaria, desempeña otras funciones.
Funciones.
Función demarcatoria
Función punitiva
Función preventiva
Función distributiva
Función satisfactiva.
b) Función punitiva:
Una de las funciones más controvertidas de la responsabilidad civil es la punitiva.
El reconocimiento de esta función supone admitir que la responsabilidad civil tiene
como finalidad «reprochar, reprimir o castigar los comportamientos dañosos una vez
que éstos han tenido lugar».
En consecuencia, las indemnizaciones que se imponen exceden del daño
efectivamente causado para transformarse en una suerte de pena civil al tener
carácter sancionador de un comportamiento especialmente impropio y disuasivo de
futuros comportamientos similares.
Esta función punitiva y los daños que en consecuencia se imponen –punitive damages–
sí son reconocidos en los ordenamientos anglosajones. Los denominados punitive
damages se configuran entonces como la suma de dinero que excede de la reparación
del daño sufrido y que es impuesta cuando el demandado actuó dolosamente o con
una «desconsideración consciente, indiferente, maliciosa u opresiva de los derechos e
intereses del actor».
c) Función preventiva:
De acuerdo con esta concepción –especialmente defendida desde la perspectiva del
Análisis Económico del Derecho– la responsabilidad civil tendría como función «evitar
o, mejor dicho, minimizar los costes de los accidentes incentivando comportamientos
eficientemente precavidos»; en consecuencia, se señala que «no se compensa
correctamente si, al hacerlo, no se previene».
El derecho de daños cumple tambié¡”una función disuasiva, tanto en el sentido
particular del que ya ha sufrido la condena civil por un actuar injusto, como del resto
de los integrantes de la sociedad. Parece lógico que, desde el punto de vista
psicológico, la persona que ha obrado dañinamente y en virtud de esta acción se ve
conminada a soportar en su patrimonio el costo del daño causado, tratará de evitar en
el futuro la conducta descuidada o dolosa que le produjo tal pérdida.
Lo mismo puede decirse de los demás miembros de la sociedad que son advertidos de
no producir ciertos daños o de ser más cuidadosos para evitar incurrir en los
desembolsos de aquellos que han sido condenados por algún hecho culposo o doloso.
Esta función preventiva tiende a difuminarse, o al menos a cambiar su estructura
tradicional, en los regímenes de responsabilidad objetiva o sin culpa.
d) Función distributiva:
Determinados autores han señalado que la responsabilidad civil cumple también una
función distributiva, en el sentido de que esta institución debe tender a corregir la «aleatoriedad
con que se distribuye la carga de ser víctima de un accidente, poniendo el acento en la forma más
equitativa de hacer dicha distribución entre todos los candidatos a sufrir el daño». En
consecuencia, se trata de «distribuir ex ante (incentivando) o ex post (forzando mediante la
condena a indemnizar, transferencias de recursos de dañador a víctima)» la estimación económica
de todos los costes del daño
La responsabilidad, por medio de normas y estructuras funcionarias, indica quién debe soportar,
en definitiva, los costos de las pérdidas que produce la vida en sociedad; si la víctima, si el autor
del daño, si los consumidores a través de internalización en los costos de producción de los gastos
de provisiones o seguros de responsabilidad de las empresas llamadas a responder objetivamente.
De esta manera, se puede decir que una función de las reglas de responsabilidad civil es la de
organizar las confluencias de actividades de los privados; y con ello tienden a distribuir entre varios
sujetos los costos de su actividad y, en este sentido, “regulan, o mejor inducen, una regulación
espontánea.
Un sistema de responsabilidad eficiente, desde el punto de vista económico, será el que pueda
asignar los costos de los accidentes de modo que esa distribución contribuya a un mayor bienestar
general de la población y reduzca la ocurrencia de los accidentes. Puede decirse que un sistema
razonable de asignación de recursos y costos debería tender a robustecer la función preventiva del
derecho de daños, ahora en la perspectiva de la racionalidad de la actividad del homo economicus
en que se basan estos análisis.
e) Función satisfactiva:
La función satisfactiva pone de relieve que la responsabilidad civil tiende a buscar la
satisfacción de la víctima y, en contraposición, la expiación del causante del daño. En
consecuencia, la responsabilidad civil supone una reacción frente al daño injusto y
debe valorarlo y repararlo tanto material como jurídicamente, lo que permite –
entonces– que la reparación supere el daño efectivamente sufrido, al tener en cuenta
factores como la gravedad de la lesión o el beneficio obtenido por el autor del daño.
Sin embargo, esta función ha sido criticada al considerarla una versión atenuada de los
punitive damages y propugnar un enriquecimiento injusto de la víctima al exceder la
indemnización el daño efectivamente producido.
Principio de reparación integral del daño: Se deriva de los art. 2317 y 2329 CC
Supone que debe resarcirse todo daño y perjuicio sufrido por el perjudicado ya sea emergente o
cesante; previsible o imprevisible; moral o patrimonial.
Este principio se conoce también como restitutio in integrum trata de conseguir «la más perfecta
equivalencia entre los daños sufridos y la reparación obtenida por el perjudicado», de manera que
el perjudicado quede una situación que sea lo más parecida posible a la que se encontraría de no
haber sufrido el daño.
- Deber de reparación total de los daños; es decir, la indemnización debe comprender todos
los daños sufridos, no menos, ni tampoco más. Así, «la reparación ha de encontrar un justo
equilibrio entre la infracompensación y el enriquecimiento injusto del perjudicado».
- Deber de reparación independiente de la culpa; es decir, la reparación se determina con
base en la gravedad del daño ocasionado y no en la gravedad de la culpa del autor de éste,
pues la finalidad perseguida no es realizar un juicio de reproche sobre la actuación del
autor del daño sino restaurar el interés del perjudicado.
Su contenido impone que la medida de la reparación corresponda con la entidad del daño
causado, dejando fuera cualquiera otra consideración.
Sin embargo, la afirmación de que el principio de reparación integral únicamente resulta aplicable
en el caso de daños patrimoniales, debe ser matizada todavía más, a la luz de lo dispuesto en el
art. 1558 CC. La dicción del artículo es la siguiente:
«Si no se puede imputar dolo al deudor, sólo es responsable de los perjuicios que se previeron o
pudieron preverse al tiempo del contrato; pero si hay dolo, es responsable de todos los perjuicios
que fueron una consecuencia inmediata o directa de no haberse cumplido la obligación o de
haberse demorado su cumplimiento».
Esta disposición ha sido interpretada como una limitación del daño indemnizable en sede de
responsabilidad contractual, la reparación únicamente se extiende a «los daños directos previstos
si se actuó con culpa», no debiendo repararse los perjuicios imprevisibles, salvo que concurra dolo.
Por tanto, se ha afirmado que «en materia contractual impera el principio de reparación limitada
de los daños provenientes del incumplimiento» y únicamente cuando concurra dolo, se producirá
una reparación integral al tener que resarcirse los perjuicios «directos previstos e imprevistos».
Debe indemnizarse todo el daño tanto patrimonial como extrapatrimonial que se produzca.
LÍMITES PRINCIPIO INTEGRAL DEL DAÑO.
Art. 1558 CC en materia contractual, únicamente permite la reparación del perjuicio directo
previsto si sólo hay culpa.
Art. 1559 CC, tratándose de obligaciones de dinero, la indemnización es sólo moratoria y queda
reducida al pago de intereses. Regla modificada por la ley Nº 18.010, en cuanto el art. 19 de ésta
sustituye el interés corriente allí donde en el art. 1559 se habla del interés legal. La limitación al
principio de la reparación integral está dispuesta por el hecho de que los perjuicios que se reparan
quedan reducidos al pago de intereses.
LIMITES CONVENCIONALES.
El principio de reparación integral no es regla que quede fuera del ámbito dispositivo de los
interesados. Es protector de los derechos de la víctima lesionada, pero nada impide que, dentro de
ciertos criterios, puedan introducirse límites convencionales.
Acción u omisión.
Humana.
Voluntaria.
Externamente manifestada.
Antijurídica.
a)Acción u omisión:
Por tanto, puede hacerse responsable al autor por los daños cuando éstos provengan tanto de su
actuación como de su omisión.
Acción: alude a cualquier comportamiento o conducta positiva que genere daño. Un hacer.
Se entiende que la omisión dará lugar a responsabilidad siempre que exista una abstención, un no
hacer que provoque un daño «independientemente de que esta abstención contradiga o no una
norma previa impuesta por la ley»
Para que haya responsabilidad es menester que se dé un ACTO HUMANO, es decir, un hecho del
hombre voluntario. Puede consistir en:
Puede hacerse responsable al autor por los daños cuando éstos provengan tanto de su actuación
como de su omisión y debe negarse su responsabilidad en caso contrario.
El concepto de acción alude a cualquier comportamiento o conducta positiva que genere daño.
La omisión «es todo comportamiento que el agente debía realizar en las circunstancias en que se
ha producido el evento y que no ha hecho (un no hacer, debiendo hacer)».
Omisión
- Sentido restringido: «omisión es todo comportamiento que el agente debía realizar en las
circunstancias en que se ha producido el evento y que no ha hecho (un no hacer, debiendo
hacer)».
- DÍEZ-PICAZO las omisiones son «comportamientos de carácter negativo y que consisten en
no hacer alguna cosa o no llevar a cabo una determinada conducta».
Aceptar esta configuración estricta supone que únicamente habrá una omisión que dé lugar a
responsabilidad cuando exista un deber jurídico que se incumple, como señala BARROS BOURIE,
que exista «un deber especial de actuar en beneficio de otro»1375.
CORRAL TALCIANI «solo las personas, y actuando como tales, con su inteligencia y voluntad,
pueden incurrir en responsabilidad».
Solo a los seres humanos capaces puede atribuírseles responsabilidad por los daños derivados de
su actuación u omisión.
- Capacidad = imputabilidad personal, es decir, la aptitud que tiene una persona para
contraer la obligación de reparar un daño.
Art. 2319 CC señala que «no son capaces de delito o cuasidelito los menores de siete años ni los
dementes».
REGLA GENERAL: toda persona es capaz a efectos de poder atribuirle su responsabilidad, salvo los
sujetos señalados en el art. 2319 CC: dementes y menores de 7 años
CONCEPTO
Alessandri señala que jurídicamente son dementes “los que, al tiempo de ejecutar el hecho, están
privados de la razón por causas patológicas”.
REQUISITOS:
(Corral)
En la psiquiatría moderna se tiende a negar la posibilidad de que existan realmente estas “lagunas
de cordura” dentro de una enfermedad mental.
No obstante, la doctrina las admite sin son consideradas médicamente posibles en algún caso
determinado. Entonces, el demente sería responsable por lo obrado en intervalo lúcido.
Barros va más allá y sostiene que el mismo decreto de interdicción no es prueba de la demencia en
materia extracontractual, sino que es un antecedente que debe servir de base para la declaración
de demencia que debe hacer el juez que conoce del litigio de responsabilidad.
3° Que la demencia no sea imputable a la voluntad del sujeto:
Art. 2318 que “El ebrio es responsable del daño causado por un delito o cuasidelito”.
Aplicación del principio de las actiones liberae in causa (acciones libres en su causa), y que puede
ser aplicado en supuestos diversos de la ebriedad.
Por extensión se entiende que el art. 2318 se aplica también a las llamadas locuras tóxicas:
privación de razón por empleo de morfina, opio, cocaína u otro tipo de drogas o estupefacientes.
La ebriedad debe ser ocasional, ya que el alcoholismo puede ser considerado una enfermedad
permanente, que puede llegar a asimilarse a la demencia si produce pérdida permanente de la
capacidad de razonar.
Dos situaciones:
1º) Infantes
Según el art. 2319.1, “No son capaces de delito o cuasidelito los menores de siete años…”; o sea,
los infantes (cfr. Art. 26)
En este caso, el CC dispone que la inimputabilidad se determine judicialmente caso a caso: “Queda
a la prudencia del juez determinar si el menor de dieciséis años ha cometido el delito o cuasidelito
sin discernimiento; y en este caso se seguirá la regla del inciso anterior” (art. 2319.2).
Quien cuida al incapaz puede incurrir en responsabilidad por los daños causados por este último.
Art. 2319.1: “…pero serán responsables de los daños causados por ellos las personas a cuyo cargo
estén, si pudiere imputárseles negligencia”.
La responsabilidad se aplica a los padres, tutores, curadores, o cualquier persona que tenga a su
cargo el cuidado del incapaz. Puede tratarse, por tanto, de una situación fáctica sin reconocimiento
jurídico.
Quien cuida al incapaz puede incurrir en responsabilidad por los daños causados por este último.
Art. 2319.1: “…pero serán responsables de los daños causados por ellos las personas a cuyo cargo
estén, si pudiere imputárseles negligencia”.
La responsabilidad se aplica a los padres, tutores, curadores, o cualquier persona que tenga a su
cargo el cuidado del incapaz. Puede tratarse, por tanto, de una situación fáctica sin reconocimiento
jurídico.
ANTIJURIDICIDAD O ILICITUD.
la ilicitud misma, esto es, la antijuridicidad de la conducta, no amerita prueba, ya que se trata de
un juicio de derecho que corresponde al juzgador. No obstante, el comportamiento, activo u
omisivo, que se tacha de injusto, dañoso, sí debe ser acreditado por el demandante.
Según el art. 1698 CC, corresponde al actor probar el hecho ilícito en que funda su demanda
La ley no ha reglamentado las causas eximentes de responsabilidad civil, pero la doctrina ha ido
identificándolas:
Legítima defensa
Estado de necesidad
Otros supuestos.
a)Legítima defensa:
No hay responsabilidad por los daños que se causen en legítima defensa frente a una agresión
injusta, siempre que se den todas las condiciones de esta eximente: agresión ilegítima, falta de
provocación y proporcionalidad de la respuesta. La legítima defensa puede aplicarse a lesión de
personas o a daño de bienes.
Se ha sostenido que la legítima defensa en sede civil requiere al igual que en materia penal la
agresión ilegítima y la falta de provocación, pero que la racionalidad del medio empleado debe ser
sustituida por la proporcionalidad al daño que se evita.
Los tribunales afirman que debe exigirse el requisito penal de la racionalidad del medio, pero
sostienen que si éste no concurre, si bien no operará como causal justificatoria, podrá autorizar al
juez a reducir la indemnización por la imprudencia de la víctima. La CS ha dicho que procede la
rebaja de la indemnización “…en atención a que el occiso se expuso imprudentemente al mal al
agredir ilegítimamente y sin provocación, armado de un cortaplumas.
b) Estado de necesidad:
El daño causado para evitar la realización del que amenaza a su autor o a un tercero.
Ej. Los bomberos que para evitar la propagación del fuego dañan edificios contiguos.
En todo caso, el hecho de que no haya acción para pedir la reparación del daño a título de
responsabilidad no quiere decir que el afectado deba sufrir todo el costo del salvamento. Éste
tendrá derecho a pedir restitución para evitar el enriquecimiento injusto (no se demandarán todos
los perjuicios sufridos, pero sí la compensación del daño que restaure el equilibrio entre los dos
patrimonios involucrados).
c) Otros supuestos:
Autorización legal:
Será causal de exclusión de la ilicitud el que el agente al causar el daño haya actuado con una
autorización legal. Se aplicará art. 10 Nº 10 CP, que exculpa de responsabilidad penal al que “obra
en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, autoridad, oficio o cargo”.
El ejercicio de un derecho para excluir la responsabilidad debe ser “legítimo”, con lo cual no habrá
causal de justificación si se actúa abusando del derecho o con desviación de poder de la autoridad,
cargo u oficio.
La ignorancia o error respecto de la naturaleza del hecho dañoso exime de responsabilidad si en las
mismas circunstancias un hombre prudente hubiere incurrido en ella o él. Es decir, el error debe
ser excusable para constituir causa de exclusión de responsabilidad, aunque en tal caso parece que
estamos frente a un supuesto de ausencia de culpa, más que de una causal de justificación.
La causal de exención de responsabilidad que el CP describe como haber obrado “violentado por
una fuerza irresistible o impulsado por un miedo insuperable” (art. 10 Nº 9 CP), a nuestro juicio,
debe operar no como causal de exclusión de la ilicitud del hecho, sino de su voluntariedad. En
efecto, cuando alguien obra por fuerza o por miedo invencibles, su voluntad queda seriamente
disminuida, si no suprimida del todo.
Los supuestos de hecho de una causal de exclusión de la ilicitud deberán ser probados por el
demandado que intenta liberarse de la obligación de reparar alegando su concurrencia.
Según el art. 180 CPC, si la sentencia criminal produce efectos de cosa juzgada en el juicio civil, “no
será lícito en éste tomar en consideración pruebas o alegaciones incompatibles con lo resuelto en
dicha sentencia o con los hechos que le sirvan de necesario fundamento”.
PACTOS DE IRRESPONSABILIDAD
En general, hay consenso que los acuerdos de irresponsabilidad son válidos, salvo en dos
situaciones:
1ª) No pueden aplicarse al dolo o culpa grave, puesto que no vale la condonación del dolo futuro y
la culpa lata se equipara al dolo, y
2ª) No pueden referirse a daños contra las personas y sus bienes indisponibles, ya que la persona
está fuera del comercio humano.
Más modernamente se sugiere distinguir entre convención que exonera de responsabilidad por un
daño a un bien indisponible, que sería nula, y convención que exime al agente de sus deberes de
cuidado, en que lo que se consiente no es un daño sino un asumir un riesgo mayor. Estas últimas
sólo serían inválidas en caso de actuación con dolo o culpa grave.
Sin embargo, la doctrina ha ido forjando algunos supuestos en los que el consentimiento de la
víctima o la aceptación de los riesgos funciona como causa legitimante. Se aplica así el adagio
volenti non fit injuria. Cuando la víctima se expone al daño a sabiendas y con la debida información
de que puede sobrevenir, no podrá después demandar su reparación.
Ej: la persona que consiente en que se le aplique un tratamiento médico riesgoso, o los que
participan en deportes o actividades en las que las lesiones son comunes o incluso la vida es
puesta en peligro.
La aceptación del riesgo exime de responsabilidad cuando ha sido la causa única del daño. Por
ejemplo, si se sufre un perjuicio por penetrar en un sitio de acceso prohibido