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Resumen de Responsabilidad Extracontractual

Este documento describe los diferentes tipos y elementos de la responsabilidad civil extracontractual. Define la responsabilidad civil como la obligación de reparar un daño causado a otra persona. Explica que la responsabilidad civil extracontractual surge de un hecho ilícito que causa un daño y no de la violación de un contrato. Además, detalla los cuatro elementos necesarios para este tipo de responsabilidad: una acción u omisión antijurídica, un daño, un criterio de imputación como la culpa, y una relación de causalidad entre la acción y

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Resumen de Responsabilidad Extracontractual

Este documento describe los diferentes tipos y elementos de la responsabilidad civil extracontractual. Define la responsabilidad civil como la obligación de reparar un daño causado a otra persona. Explica que la responsabilidad civil extracontractual surge de un hecho ilícito que causa un daño y no de la violación de un contrato. Además, detalla los cuatro elementos necesarios para este tipo de responsabilidad: una acción u omisión antijurídica, un daño, un criterio de imputación como la culpa, y una relación de causalidad entre la acción y

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MATERIA QUE ENTRA EN CONTROL RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL.

Responsabilidad, ¿qué es?

“La necesidad efectiva, o eventual, en que se encuentra una persona de hacerse cargo de las
consecuencias gravosas de un acto que se le atribuye como propio” (Corral)

TIPOS DE RESPONSABILIDAD.

Dependiendo del sujeto responsable, de la actividad que se imputa y de sus consecuencias. La


responsabilidad puede ser: Moral o Jurídica

Responsabilidad moral: aquella que proviene de la infracción de un imperativo moral o religioso


(Barcia)

Responsabilidad jurídica: aquella que surge de la violación de deberes jurídicos y que produce
consecuencias jurídicas (Corral)

Responsabilidad jurídica.

Uno de los temas fundamentales del Derecho, es que hay diversos tipos de responsabilidad:

Responsabilidad penal.

Responsabilidad administrativa.

Responsabilidad civil.

DEFINICION DE RESPONSABILIDAD CIVIL.

Existen diversas definiciones:

- la obligación que tiene una persona de indemnizar o reparar los perjuicios a otra
ocasionados” (Abeliuk)
- La obligación que pesa sobre una persona de indemnizar el daño sufrido por otra”
(Alessandri).
- “ La imputación a una persona de la obligación de reparar un perjuicio” (Corral)
- “La obligación en que se encuentra una persona de reparar y satisfacer el perjuicio o daño
sufrido por otra” (Corte Suprema)

REGIMENES DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL.

Precontractual/ Contractual / Extracontractual.


PRECONTRACTUAL: no se encuentra regulada en el Código Civil pero sí es reconocida por la
doctrina y la jurisprudencia

CONTRACTUAL: se regula en los artículos 1547 y concordantes del Código Civil.

EXTRACONTRACTUAL: se regula en los artículos 2314 y siguientes del Código.

° La responsabilidad civil puede descomponerse en dos partes:

1- Supuesto de hecho.
2- Efecto Jurídico.

Supuesto de hecho: lo que tiene que ocurrir para que una persona sea civilmente responsable.

4 elementos imprescindibles:

1- Acción u omisión antijurídica/incumplimiento contractual


2- Daño.
3- Criterio o factor de atribución o imputación: es la circunstancia que justifica que se haga a
alguien responsable del daño sufrido por la víctima. El criterio de atribución más común –
aunque no el único– es la culpa.
4- Relación de causalidad: no basta con que concurran un daño y una conducta culposa; es
necesario que ese daño haya sido causado por esa culpa.

Pueden incidir sobre la existencia y extensión de la responsabilidad civil circunstancias: la


participación de una pluralidad de responsables; culpa de la víctima.

Efecto jurídico: Consiste en la obligación que nace a cargo del responsable de reparar el daño
sufrido por la víctima (y de evitarlo en el futuro)

FÓRMULA DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL.

Acción u omisión antijurídica o Incumplimiento contractual + Daño + criterio de imputación +


Causalidad= obligación de indemnizar.
RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL.

DEFINICIÓN.
Proviene de un hecho ilícito perpetrado por una persona en perjuicio de otra, que no
constituye la violación de un deber contractual. El deber de reparar surge de la
trasgresión, no de una obligación propiamente tal, sino de un deber genérico de no dañar
a otro (alterum non laedere), que es un principio general de todo ordenamiento jurídico
REGULACIÓN: Arts. 2314 y ss CC

ELEMENTOS DE LA RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL.

1- Acción u omisión antijurídica.


2- Daño o perjuicio.
3- Imputación subjetiva del perjuicio (culpa o criterio objetivo).
4- Relacion de causalidad entre acción u omisión.
5- La no existencia de causas de justificación, exención o extinción.
6- La capacidad del autor del hecho ilícito.

MODELOS DE ATRIBUCIÓN DE RESPONSABILIDAD.


El objeto de la RC: es establecer los requisitos para que el daño sufrido por una persona dé
lugar a una acción reparatoria.
El principio subyacente es que cada cual corre con sus propios riesgos de daño, a menos
que haya una razón jurídica para atribuirlo a un tercero. Si no se cumplen los requisitos de
la responsabilidad, el principio general es que la pérdida de un accidente debe quedar
donde caiga.
Ese principio tiene su fundamento moral en el orden de libertades que nos posibilita
desarrollar nuestros planes de vida, porque así como nos beneficiamos de la
convivencia, recíprocamente debemos soportar los costos que surgen de esas
relaciones.
Una sociedad regida por un principio extenso de responsabilidad sería asfixiante,
porque cada daño daría lugar a la búsqueda de un responsable, en la medida que casi
siempre hay algún tercero cuya acción u omisión pudo evitar el perjuicio.
Los modelos de atribución de responsabilidad, que tradicionalmente existen en todos
los sistemas jurídicos:
RESPONSABILIDAD POR CULPA O NEGLIGENCIA: hace responsable al tercero que
causa el daño cuando haya actuado con culpa o dolo
RESPONSABILIDAD OBJETIVA: establece la obligación de reparar todo daño que se
produzca en el ejercicio de cierta actividad, cualquiera sea la diligencia empleada.

La responsabilidad civil no es la única manera de enfrentar los riesgos de daño.


Sólo una parte menor de los daños a que estamos expuestos pueden ser cubiertos por
las reglas de la responsabilidad patrimonial.
Una forma de cubrir los daños que se producen en la actividad humana es a través de
los SEGUROS
El seguro privado obligatorio por daños a terceros: reparación de la víctima sobre la
base de un deber legal de asegurarlos. Para realizar una actividad, la ley impone el
deber de contratar un seguro que cubra los riesgos de accidentes conexos a su
desarrollo (p.ej. propietario de un vehículo motorizado respecto de las víctimas de
accidentes del tránsito).
En un sistema de seguros obligatorios, la reparación se rige por las normas de los
contratos, la obligación de la compañía de seguros de indemnizar a la víctima del
accidente emana del contrato de seguro. Pero el seguro es una especie de garantía
forzosa impuesta por la ley en favor de las víctimas.
El sistema de seguro obligatorio permite que el costo de los accidentes sea finalmente
distribuido entre todos los candidatos a víctima. De manera que el seguro obligatorio
es resultado de una política pública que persigue obtener grados óptimos de seguridad
y de dispersión del costo de los accidentes, cuyo instrumento es el seguro privado.
Otra forma de cubrir los daños que se producen en la actividad humana
SEGUROS VOLUNTARIOS que cubren los daños del propio asegurado
REGÍMENES DE SEGURIDAD SOCIAL
Problemas del derecho de la RC es la oscuridad acerca de sus fronteras con los
sistemas de seguro y de seguridad social.
RESPONSABILIDAD OBJETIVA Y SUBJETIVA.

A) RESPONSABILIDAD SUBJETIVA/ RESPONSABILDAD POR CULPA O NEGLIGENCIA.

El más generalizado de los modelos de atribución de responsabilidad.


En el derecho chileno es el estatuto general y supletorio de responsabilidad, de modo que
se aplica a todos los casos que no están regidos por una regla especial diversa.
Arts. 2284, 2314 y 2329 CC.
¿En qué consiste?
En este régimen la atribución de responsabilidad se funda en que el daño ha sido causado
por un hecho negligente o con culpa, esto es, realizado con infracción a un deber de
cuidado.
En este régimen de responsabilidad, la obligación reparatoria sólo nace a condición de que
se haya incurrido en infracción a un deber de cuidado.
La culpa o negligencia es antecedente de dos principios que definen el ámbito de la
responsabilidad civil: }
A falta de una razón para atribuir responsabilidad, el daño causado por un hecho
cualquiera es soportado por quien lo padece (casum sentit dominus)
La culpa es una razón suficiente para hacer responsable a quien ha intervenido
causalmente con su hecho en la producción de un daño.

¿En qué consiste?


Los deberes de cuidado que definen la actuación culpable pueden ser establecidos por el
legislador, mediante la dictación de reglas de conducta orientadas a evitar accidentes (p.
ej: Ley del tránsito); o pueden ser el resultado de una regla no legislada, que debe ser
definida por los jueces, recurriendo a la costumbre o a criterios prudenciales de diligencia
y de cuidado.
Atendida la variedad de la conducta humana, la mayor parte de los deberes de cuidado no
pueden ser definidos con exhaustividad por la ley, quedando entregada su determinación
a los jueces.
La responsabilidad por culpa supone una valoración de la conducta del demandado,
porque la obligación de reparar el daño causado sólo nace si aquel no ha observado un
estándar de conducta debida.
La responsabilidad por culpa exige que el hecho sea imputable subjetivamente como su
hecho al demandado; el juicio jurídico de culpabilidad atiende a la conducta externa,
valorada según un patrón objetivo de conducta debida.
La responsabilidad queda limitada a las conductas que infringen los deberes de cuidado
que nos debemos en el ejercicio de nuestra libertad.
La negligencia se ha mostrado como un criterio eficiente de atribución de responsabilidad.
La responsabilidad por culpa asume como patrón de conducta el de una persona prudente
y diligente, que pondera los riesgos de su acción, empleando el cuidado que las
circunstancias exigen.
Este modelo asume que hay un punto de equilibrio eficiente entre el cuidado excesivo y el
descuido, de modo que naturalmente tiende a coincidir la diligencia debida con la
conducta socialmente más eficiente

REGIMEN CLASICO DE RESPONSABILIDAD.

El régimen clásico de responsabilidad elaborado a partir del proceso codificador


decimonónico se asienta sobre el principio de la culpa. Situación que se repite en todos los
ordenamientos occidentales.
RESPONSABILIDAD POR CULPA

Ninguna responsabilidad sin culpa – PRINCIPIO que informa todo el sistema clásico de
responsabilidad.

Paliativos a la teoría subjetiva de la responsabilidad.

1º Una revalorización de los supuestos de responsabilidad del hecho ajeno.


Aunque presentes ya en los Códigos Civiles, se comienza a ver en estas “presunciones de
culpa” no un criterio excepcional o residual, sino uno casi paralelo en importancia al
criterio clásico.
La interpretación que se hará de estas presunciones llevará a ampliar el concepto de
“empresario” para incluir a las grandes sociedades comerciales o personas jurídicas, a
aligerar la prueba del vínculo de la dependencia y a dificultar la exoneración del tercero
responsable
2º Extensión del concepto de culpa
La jurisprudencia amplía el concepto de negligencia, de manera que comportamientos que
podrían considerarse de “cuidado ordinario o normal” son considerados “descuidados” y
originadores de responsabilidad.

3º Objetivación de la culpa
Se comienza a considerar que para estimar la existencia de culpa no es necesario
escudriñar en la conciencia psicológica del agente – basta comparar su comportamiento
con un estándar objetivo: el hombre medio razonable.
4º Ampliación del ámbito de la responsabilidad contractual
Frente a situaciones producidas a raíz de un contrato, pero que no son estrictamente
incumplimientos contractuales (p. ej: accidentes de personas con ocasión de un contrato
de hospedaje, transporte), se comienza a extender la cobertura del contrato para hacer
caer dentro de su ámbito los hechos dañosos.
Se sostiene que existe una obligación de seguridad (que se contiene tácitamente en el
contrato), la que, al ser incumplida, permite considerar incluido el hecho dentro del
régimen de la responsabilidad contractual. Este se considera más favorable a las víctimas,
básicamente por eximirlas de la carga de probar la culpa o negligencia del contratante
incumplido.

B) RESPONSABILIDAD OBJETIVA.
A pesar de los correctivos señalados se consideran insuficientes para solucionar todos los
casos planteados por la sociedad industrializada.
Surge la TEORÍA DE LA RESPONSABILIDAD OBJETIVA
La obligación de reparar debe ser configurada al margen de consideraciones
culpabilísticas.
La RESPONSABILIDAD OBJETIVA o ESTRICTA: es aquella que establece la responsabilidad
del autor material de un menoscabo con independencia de que éste haya actuado de
manera culpable o no. Es aquel tipo de responsabilidad en el que el criterio de imputación
de la conducta dañosa no se basa en la culpa del agente.
La responsabilidad objetiva no es un sistema monolítico.

Esta teoría ha sido muy utilizada frente a los daños producidos por organizaciones en las
que es muy complejo individualizar al culpable, o en que no existe propiamente culpa en
estricto rigor, ya que el daño es estadísticamente necesario a una determinada actividad
productiva. Un primer campo de objetivación de la responsabilidad fue el de los
accidentes del trabajo y otro fue el de las actividades o cosas peligrosas.
Responsabilidad objetiva es aquel tipo de responsabilidad en el que el criterio de
imputación de la conducta dañosa no se basa en la culpa del agente.
Si no se basa en la culpa, ¿sobre qué criterio se construye?

1- Surgen factores de imputabilidad diversos de la culpa.


Los factores propuestos son:
1- Teoría del riesgo-beneficio:
La responsabilidad tendría su fundamento y justificación en el aprovechamiento
pecuniario de una actividad riesgosa o susceptible de causar daños.

El responsable no es el que actúa con culpa, sino aquel que es beneficiado por la
producción del riesgo que determinó el resultado dañoso.

La teoría ha sido acogida como fundamento de la legislación sobre accidentes del trabajo y
para la responsabilidad objetiva de otras actividades productivas riesgosas.

Ha sido considerada insuficiente, por no alcanzar los casos en los que el accidente se
produce como consecuencia de una actividad que no reporta beneficio económico.

2- Teoría del riesgo creado o agravado:


La responsabilidad se justifica no en el provecho económico que supone una actividad
riesgosa, sino en el simple hecho de haber generado un riesgo particular o haber agravado
un riesgo ya existente.
En el fondo, se presume que quien genera un riesgo lo hace porque le reporta algún
beneficio, aunque no sea de carácter material o económico.
La teoría criticable porque, de aceptarse de manera generalizada, al ser todas las
actividades humanas potencialmente riesgosas, existiría una inhibición del actuar humano
que restringiría la libertad y coartaría el surgimiento de actividades que, aunque
peligrosas, necesitan desarrollarse en beneficio de la sociedad.
Así, si el transporte aéreo hubiera tenido que cargar desde sus comienzos con el gravamen
de responder objetivamente de todos los daños, la aviación comercial no habría podido
desarrollarse. (Corral)
3- Teorías mixtas:
Teorías que tienden a ver en la culpa y el riesgo los dos factores de imputación de la
responsabilidad.
Una tendencia: pone en una posición equivalente culpa/riesgo, sin que ninguno de ellos
tenga preeminencia sobre el otro. Esta solución es criticada por falta de certidumbre sobre
los casos no expresamente contemplados en las normas.
Otra tendencia: criterio de imputación subjetiva (culpa) debe considerarse el fundamental,
aunque no exclusivo. El fundamento del riesgo funciona de manera excepcional para
ciertas materias, en las cuales, por razones de política legislativa, se hace inconveniente la
adopción de los enfoques culpabilísticos.
Esta última parece ser la posición más aceptada y más sensata, en el estado actual de
nuestro derecho. Los paliativos de la responsabilidad objetiva son importantes y
necesarios, pero deben cubrir sólo áreas en las que dicha responsabilidad es factible, y
siempre permaneciendo como referente general y mecanismo supletorio el de la
responsabilidad por culpa

Responsabilidad objetiva. Recepción en Chile

La REGLA GENERAL ES: RESPONSABILIDAD SUBJETIVA O RESPONSABILIDAD POR CULPA

La responsabilidad objetiva debe ser establecida por una norma legal.


Se ha dicho que responsabilidad objetiva “no puede establecerse con una interpretación
extensiva de las normas legales, pues por ser de carácter excepcional, debe establecerse
en forma expresa” (C. Stgo., 31 de enero de 1992) y que “ ello es así por cuanto su
aplicación implica otorgar un tratamiento particular por sobre el régimen común y
general”
Es decir, en nuestro sistema no puede haber objetivación de la responsabilidad por
analogía o interpretación judicial, siendo necesaria la intervención del legislador. En los
casos dudosos, habrá de seguirse el criterio de la responsabilidad subjetiva.

Ejemplos RESPONSABILIDAD OBJETIVA O SIN CULPA.


1º) Responsabilidad por daños causados por animales fieros
El art. 2327 caso de responsabilidad objetiva al hacer responsable de los daños causados
por un animal fiero que no es útil para la guarda o servicio de un predio, aun cuando no
hubiera culpa, al dueño o tenedor del animal.

2º) Responsabilidad por daños causados por vehículos motorizados


El art. 169.2 DFL n° 1 2009 que fija el Texto Refundido de la Ley de Tránsito dispone que el
propietario o tenedor de un vehículo motorizado es responsable solidario con el conductor
de los daños y perjuicios que se ocasionan con motivo del uso del vehículo, sin que pueda
excusarse probando falta de culpa. Las únicas causales de exoneración es que el vehículo
haya sido usado contra su voluntad.

FINALIDADES DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL.

La responsabilidad civil extracontractual apunta a un fundamental fin:


Reparar el daño causado, dejar a la víctima indemne.

No pretende que el daño como tal desaparezca, puesto que éste ya se ha producido y la
reparación que se obtenga mediante el ejercicio de la correspondiente acción de
responsabilidad sólo conseguirá que otra persona asuma el costo que significa compensar,
hasta donde sea posible, la pérdida sufrida por el perjudicado.
Aunque esta noción de la responsabilidad centrada en la idea de reparación del daño
causado a la víctima es una cuestión no debatida el régimen de responsabilidad, al mismo
tiempo y de manera casi inevitable y complementaria, desempeña otras funciones.

Funciones.

Aun afirmando el carácter esencial de la función reparatoria–la responsabilidad civil


desempeña también otras funciones; reconociendo de este modo una multifuncionalidad
de la institución.
Algunas de estas funciones son:

Función demarcatoria
Función punitiva
Función preventiva
Función distributiva
Función satisfactiva.

a) La función de demarcación RC supone reconocer que esta institución delimita «las


fronteras que separan los ámbitos de la libertad de actuación y los de protección a
determinados bienes e intereses».
El sistema de responsabilidad civil extracontractual, en la medida en que se explicita y se
concreta mediante criterios legales y jurisprudenciales, sirve a los particulares para
conocer la esfera de libertad que el ordenamiento les reconoce. En este sentido puede
decirse que la responsabilidad, fundada en la culpa, es un “elemento de garantía de la
persona” que “permite saber a priori cuáles eventos pueden serle imputados a quien actúa
y consiente a la persona una libre elección de sus propios comportamientos” (Corral)

b) Función punitiva:
Una de las funciones más controvertidas de la responsabilidad civil es la punitiva.
El reconocimiento de esta función supone admitir que la responsabilidad civil tiene
como finalidad «reprochar, reprimir o castigar los comportamientos dañosos una vez
que éstos han tenido lugar».
En consecuencia, las indemnizaciones que se imponen exceden del daño
efectivamente causado para transformarse en una suerte de pena civil al tener
carácter sancionador de un comportamiento especialmente impropio y disuasivo de
futuros comportamientos similares.
Esta función punitiva y los daños que en consecuencia se imponen –punitive damages–
sí son reconocidos en los ordenamientos anglosajones. Los denominados punitive
damages se configuran entonces como la suma de dinero que excede de la reparación
del daño sufrido y que es impuesta cuando el demandado actuó dolosamente o con
una «desconsideración consciente, indiferente, maliciosa u opresiva de los derechos e
intereses del actor».

c) Función preventiva:
De acuerdo con esta concepción –especialmente defendida desde la perspectiva del
Análisis Económico del Derecho– la responsabilidad civil tendría como función «evitar
o, mejor dicho, minimizar los costes de los accidentes incentivando comportamientos
eficientemente precavidos»; en consecuencia, se señala que «no se compensa
correctamente si, al hacerlo, no se previene».
El derecho de daños cumple tambié¡”una función disuasiva, tanto en el sentido
particular del que ya ha sufrido la condena civil por un actuar injusto, como del resto
de los integrantes de la sociedad. Parece lógico que, desde el punto de vista
psicológico, la persona que ha obrado dañinamente y en virtud de esta acción se ve
conminada a soportar en su patrimonio el costo del daño causado, tratará de evitar en
el futuro la conducta descuidada o dolosa que le produjo tal pérdida.
Lo mismo puede decirse de los demás miembros de la sociedad que son advertidos de
no producir ciertos daños o de ser más cuidadosos para evitar incurrir en los
desembolsos de aquellos que han sido condenados por algún hecho culposo o doloso.
Esta función preventiva tiende a difuminarse, o al menos a cambiar su estructura
tradicional, en los regímenes de responsabilidad objetiva o sin culpa.

d) Función distributiva:

Determinados autores han señalado que la responsabilidad civil cumple también una
función distributiva, en el sentido de que esta institución debe tender a corregir la «aleatoriedad
con que se distribuye la carga de ser víctima de un accidente, poniendo el acento en la forma más
equitativa de hacer dicha distribución entre todos los candidatos a sufrir el daño». En
consecuencia, se trata de «distribuir ex ante (incentivando) o ex post (forzando mediante la
condena a indemnizar, transferencias de recursos de dañador a víctima)» la estimación económica
de todos los costes del daño

La responsabilidad, por medio de normas y estructuras funcionarias, indica quién debe soportar,
en definitiva, los costos de las pérdidas que produce la vida en sociedad; si la víctima, si el autor
del daño, si los consumidores a través de internalización en los costos de producción de los gastos
de provisiones o seguros de responsabilidad de las empresas llamadas a responder objetivamente.
De esta manera, se puede decir que una función de las reglas de responsabilidad civil es la de
organizar las confluencias de actividades de los privados; y con ello tienden a distribuir entre varios
sujetos los costos de su actividad y, en este sentido, “regulan, o mejor inducen, una regulación
espontánea.

Un sistema de responsabilidad eficiente, desde el punto de vista económico, será el que pueda
asignar los costos de los accidentes de modo que esa distribución contribuya a un mayor bienestar
general de la población y reduzca la ocurrencia de los accidentes. Puede decirse que un sistema
razonable de asignación de recursos y costos debería tender a robustecer la función preventiva del
derecho de daños, ahora en la perspectiva de la racionalidad de la actividad del homo economicus
en que se basan estos análisis.

e) Función satisfactiva:
La función satisfactiva pone de relieve que la responsabilidad civil tiende a buscar la
satisfacción de la víctima y, en contraposición, la expiación del causante del daño. En
consecuencia, la responsabilidad civil supone una reacción frente al daño injusto y
debe valorarlo y repararlo tanto material como jurídicamente, lo que permite –
entonces– que la reparación supere el daño efectivamente sufrido, al tener en cuenta
factores como la gravedad de la lesión o el beneficio obtenido por el autor del daño.
Sin embargo, esta función ha sido criticada al considerarla una versión atenuada de los
punitive damages y propugnar un enriquecimiento injusto de la víctima al exceder la
indemnización el daño efectivamente producido.

PRINCIPIOS QUE RIGEN LA RESPPNSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL.

Principio de reparación integral del daño.

Principio de responsabilidad por culpa. ( leer más arriba)

Principio de reparación integral del daño: Se deriva de los art. 2317 y 2329 CC

Supone que debe resarcirse todo daño y perjuicio sufrido por el perjudicado ya sea emergente o
cesante; previsible o imprevisible; moral o patrimonial.
Este principio se conoce también como restitutio in integrum trata de conseguir «la más perfecta
equivalencia entre los daños sufridos y la reparación obtenida por el perjudicado», de manera que
el perjudicado quede una situación que sea lo más parecida posible a la que se encontraría de no
haber sufrido el daño.

De este principio se derivan las siguientes consecuencias:

- Deber de reparación total de los daños; es decir, la indemnización debe comprender todos
los daños sufridos, no menos, ni tampoco más. Así, «la reparación ha de encontrar un justo
equilibrio entre la infracompensación y el enriquecimiento injusto del perjudicado».
- Deber de reparación independiente de la culpa; es decir, la reparación se determina con
base en la gravedad del daño ocasionado y no en la gravedad de la culpa del autor de éste,
pues la finalidad perseguida no es realizar un juicio de reproche sobre la actuación del
autor del daño sino restaurar el interés del perjudicado.

Su contenido impone que la medida de la reparación corresponda con la entidad del daño
causado, dejando fuera cualquiera otra consideración.

Sin embargo, la afirmación de que el principio de reparación integral únicamente resulta aplicable
en el caso de daños patrimoniales, debe ser matizada todavía más, a la luz de lo dispuesto en el
art. 1558 CC. La dicción del artículo es la siguiente:

«Si no se puede imputar dolo al deudor, sólo es responsable de los perjuicios que se previeron o
pudieron preverse al tiempo del contrato; pero si hay dolo, es responsable de todos los perjuicios
que fueron una consecuencia inmediata o directa de no haberse cumplido la obligación o de
haberse demorado su cumplimiento».

Esta disposición ha sido interpretada como una limitación del daño indemnizable en sede de
responsabilidad contractual, la reparación únicamente se extiende a «los daños directos previstos
si se actuó con culpa», no debiendo repararse los perjuicios imprevisibles, salvo que concurra dolo.

Por tanto, se ha afirmado que «en materia contractual impera el principio de reparación limitada
de los daños provenientes del incumplimiento» y únicamente cuando concurra dolo, se producirá
una reparación integral al tener que resarcirse los perjuicios «directos previstos e imprevistos».

En contraste, en el ámbito extracontractual no se realiza esta distinción, aplicándose el principio de


reparación integral del daño e indemnizándose –con base en lo dispuesto en los arts. 2317 y 2329
CC– todo daño y perjuicio sufrido por el perjudicado.

Este Principio es propio del ámbito de la Responsabilidad Civil,

Supone que se indemnice “Todo el daño y nada más que el daño”.

Debe indemnizarse todo el daño tanto patrimonial como extrapatrimonial que se produzca.
LÍMITES PRINCIPIO INTEGRAL DEL DAÑO.

Art. 1558 CC en materia contractual, únicamente permite la reparación del perjuicio directo
previsto si sólo hay culpa.

Art. 1559 CC, tratándose de obligaciones de dinero, la indemnización es sólo moratoria y queda
reducida al pago de intereses. Regla modificada por la ley Nº 18.010, en cuanto el art. 19 de ésta
sustituye el interés corriente allí donde en el art. 1559 se habla del interés legal. La limitación al
principio de la reparación integral está dispuesta por el hecho de que los perjuicios que se reparan
quedan reducidos al pago de intereses.

LIMITES CONVENCIONALES.

El principio de reparación integral no es regla que quede fuera del ámbito dispositivo de los
interesados. Es protector de los derechos de la víctima lesionada, pero nada impide que, dentro de
ciertos criterios, puedan introducirse límites convencionales.

ELEMENTOS DE LA RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL.

1) Acción u omisión antijurídica.


2) Daño o perjuicio.
3) Imputación subjetiva del perjuicio (culpa o criterio objetivo)
4) Relación de causalidad entre acción u omisión antijurídica y el daño producido.
5) La no existencia de causas de justificación, exención o extinción de la
responsabilidad del deudor.
6) La capacidad del autor del hecho ilícito.

1) Acción u omisión antijurídica:

El primer requisito de la responsabilidad extracontractual es la concurrencia de una:

Acción u omisión.

Humana.

Voluntaria.

Externamente manifestada.

Antijurídica.
a)Acción u omisión:

Acción: Es afirmación comúnmente admitida que la responsabilidad extracontractual el daño ha de


venir derivado de un hecho humano, el cual puede configurarse como un comportamiento activo
(acción) o pasivo (omisión).

Por tanto, puede hacerse responsable al autor por los daños cuando éstos provengan tanto de su
actuación como de su omisión.

Acción: alude a cualquier comportamiento o conducta positiva que genere daño. Un hacer.

Omisión: Se han configurado dos sentidos de la omisión:

Un sentido amplio: considera omisivos «aquellos comportamientos que el agente no ha llevado a


cabo, aun teniendo la posibilidad de hacerlo (un no hacer)».

Se entiende que la omisión dará lugar a responsabilidad siempre que exista una abstención, un no
hacer que provoque un daño «independientemente de que esta abstención contradiga o no una
norma previa impuesta por la ley»

b) Acción u omisión Humana:

Para que haya responsabilidad es menester que se dé un ACTO HUMANO, es decir, un hecho del
hombre voluntario. Puede consistir en:

- una conducta positiva, comportamiento activo (facere)

- una conducta omisiva, comportamiento pasivo (non facere ).

Puede hacerse responsable al autor por los daños cuando éstos provengan tanto de su actuación
como de su omisión y debe negarse su responsabilidad en caso contrario.

El concepto de acción alude a cualquier comportamiento o conducta positiva que genere daño.

La omisión «es todo comportamiento que el agente debía realizar en las circunstancias en que se
ha producido el evento y que no ha hecho (un no hacer, debiendo hacer)».

DÍEZ-PICAZO las omisiones son «comportamientos de carácter negativo y que consisten en no


hacer alguna cosa o no llevar a cabo una determinada conducta».
Únicamente habrá una omisión que dé lugar a responsabilidad cuando exista un deber jurídico que
se incumple, como señala BARROS BOURIE, que exista «un deber especial de actuar en beneficio
de otro»

Omisión

Se han configurado dos sentidos de la omisión:

- Sentido restringido: «omisión es todo comportamiento que el agente debía realizar en las
circunstancias en que se ha producido el evento y que no ha hecho (un no hacer, debiendo
hacer)».
- DÍEZ-PICAZO las omisiones son «comportamientos de carácter negativo y que consisten en
no hacer alguna cosa o no llevar a cabo una determinada conducta».

Aceptar esta configuración estricta supone que únicamente habrá una omisión que dé lugar a
responsabilidad cuando exista un deber jurídico que se incumple, como señala BARROS BOURIE,
que exista «un deber especial de actuar en beneficio de otro»1375.

Se sitúan en esta línea restrictiva BARROS BOURIE, CORRAL TALCIANI.

Humana y realizada por una persona capaz:

La actuación u omisión generadora debe ser humana.

CORRAL TALCIANI «solo las personas, y actuando como tales, con su inteligencia y voluntad,
pueden incurrir en responsabilidad».

Solo a los seres humanos capaces puede atribuírseles responsabilidad por los daños derivados de
su actuación u omisión.

Doctrina y jurisprudencia afirman como requisito necesario de la responsabilidad la capacidad del


autor de la conducta causante del menoscabo.

- Capacidad = imputabilidad personal, es decir, la aptitud que tiene una persona para
contraer la obligación de reparar un daño.

Art. 2319 CC señala que «no son capaces de delito o cuasidelito los menores de siete años ni los
dementes».

REGLA GENERAL: toda persona es capaz a efectos de poder atribuirle su responsabilidad, salvo los
sujetos señalados en el art. 2319 CC: dementes y menores de 7 años

Capacidad en responsabilidad extracontractual- más laxa que en sede contractual. Responsabilidad


extracontractual: se exige únicamente «discernimiento de lo correcto y una aptitud para apreciar
el riesgo»; la capacidad es configurada como «el grado mínimo de aptitud de deliberación acerca
del sentido y efectos de la acción, y la voluntariedad, en su sentido más elemental, como el simple
control sobre la propia conducta».

Incapacidad por discapacidad mental.

CONCEPTO

Alessandri señala que jurídicamente son dementes “los que, al tiempo de ejecutar el hecho, están
privados de la razón por causas patológicas”.

REQUISITOS:

1º Que la demencia sea actual

2° Que la demencia sea total

3° Que la demencia no sea imputable a la voluntad del sujeto

(Corral)

1º Que la demencia sea actual:

La discapacidad mental es una situación permanente.

Lo importante es que al momento de ejecutarse el hecho el agente estuviera imposibilitado de


deliberar normalmente. Por eso se admite que la privación de juicio o enajenación sea transitoria.

2° Que la demencia sea total. Intervalos lúcidos:

Problema de los intervalos lúcidos

En la psiquiatría moderna se tiende a negar la posibilidad de que existan realmente estas “lagunas
de cordura” dentro de una enfermedad mental.

No obstante, la doctrina las admite sin son consideradas médicamente posibles en algún caso
determinado. Entonces, el demente sería responsable por lo obrado en intervalo lúcido.

Autores coinciden en que la interdicción por demencia no impediría la responsabilidad si se prueba


intervalo lúcido.

Barros va más allá y sostiene que el mismo decreto de interdicción no es prueba de la demencia en
materia extracontractual, sino que es un antecedente que debe servir de base para la declaración
de demencia que debe hacer el juez que conoce del litigio de responsabilidad.
3° Que la demencia no sea imputable a la voluntad del sujeto:

La ebriedad. Supuesto especial

Art. 2318 que “El ebrio es responsable del daño causado por un delito o cuasidelito”.

Aplicación del principio de las actiones liberae in causa (acciones libres en su causa), y que puede
ser aplicado en supuestos diversos de la ebriedad.

Por extensión se entiende que el art. 2318 se aplica también a las llamadas locuras tóxicas:

privación de razón por empleo de morfina, opio, cocaína u otro tipo de drogas o estupefacientes.

Si la embriaguez o locura tóxica es independiente de la voluntad, podría ser inimputable el agente


directo y la responsabilidad podría reclamarse del real autor de la embriaguez o intoxicación.

La ebriedad debe ser ocasional, ya que el alcoholismo puede ser considerado una enfermedad
permanente, que puede llegar a asimilarse a la demencia si produce pérdida permanente de la
capacidad de razonar.

Incapacidad por minoría de edad.

Dos situaciones:

1º) Infantes

Según el art. 2319.1, “No son capaces de delito o cuasidelito los menores de siete años…”; o sea,
los infantes (cfr. Art. 26)

2º) Mayores de siete años y menores de dieciséis

En este caso, el CC dispone que la inimputabilidad se determine judicialmente caso a caso: “Queda
a la prudencia del juez determinar si el menor de dieciséis años ha cometido el delito o cuasidelito
sin discernimiento; y en este caso se seguirá la regla del inciso anterior” (art. 2319.2).

Quien cuida al incapaz puede incurrir en responsabilidad por los daños causados por este último.

Art. 2319.1: “…pero serán responsables de los daños causados por ellos las personas a cuyo cargo
estén, si pudiere imputárseles negligencia”.

La responsabilidad se aplica a los padres, tutores, curadores, o cualquier persona que tenga a su
cargo el cuidado del incapaz. Puede tratarse, por tanto, de una situación fáctica sin reconocimiento
jurídico.
Quien cuida al incapaz puede incurrir en responsabilidad por los daños causados por este último.

Art. 2319.1: “…pero serán responsables de los daños causados por ellos las personas a cuyo cargo
estén, si pudiere imputárseles negligencia”.

La responsabilidad se aplica a los padres, tutores, curadores, o cualquier persona que tenga a su
cargo el cuidado del incapaz. Puede tratarse, por tanto, de una situación fáctica sin reconocimiento
jurídico.

ANTIJURIDICIDAD O ILICITUD.

El análisis de la ilicitud se centrará, en la constatación de si el hecho en cuestión constituye una


infracción a una norma positiva o va contra el principio general de que nadie puede dañar
injustamente a otro (alterum non laedere).

la ilicitud misma, esto es, la antijuridicidad de la conducta, no amerita prueba, ya que se trata de
un juicio de derecho que corresponde al juzgador. No obstante, el comportamiento, activo u
omisivo, que se tacha de injusto, dañoso, sí debe ser acreditado por el demandante.

Según el art. 1698 CC, corresponde al actor probar el hecho ilícito en que funda su demanda

Si existe sentencia penal (o infraccional) condenatoria, y se ejerce la acción civil en un juicio


posterior, la sentencia produce cosa juzgada en lo que se refiere a la existencia del hecho y su
ilicitud.

CIRCUNSTANCIAS QUE EXCLUYEN LA ILICITUD

La ley no ha reglamentado las causas eximentes de responsabilidad civil, pero la doctrina ha ido
identificándolas:

Legítima defensa

Estado de necesidad

Otros supuestos.

a)Legítima defensa:

No hay responsabilidad por los daños que se causen en legítima defensa frente a una agresión
injusta, siempre que se den todas las condiciones de esta eximente: agresión ilegítima, falta de
provocación y proporcionalidad de la respuesta. La legítima defensa puede aplicarse a lesión de
personas o a daño de bienes.

Se ha sostenido que la legítima defensa en sede civil requiere al igual que en materia penal la
agresión ilegítima y la falta de provocación, pero que la racionalidad del medio empleado debe ser
sustituida por la proporcionalidad al daño que se evita.

Los tribunales afirman que debe exigirse el requisito penal de la racionalidad del medio, pero
sostienen que si éste no concurre, si bien no operará como causal justificatoria, podrá autorizar al
juez a reducir la indemnización por la imprudencia de la víctima. La CS ha dicho que procede la
rebaja de la indemnización “…en atención a que el occiso se expuso imprudentemente al mal al
agredir ilegítimamente y sin provocación, armado de un cortaplumas.

b) Estado de necesidad:

El daño causado para evitar la realización del que amenaza a su autor o a un tercero.

Ej. Los bomberos que para evitar la propagación del fuego dañan edificios contiguos.

El estado de necesidad se diferencia de la legítima defensa en que en el estado de necesidad no


hay agresión injusta por parte de la víctima del daño.

El estado de necesidad exime de responsabilidad si el daño que se trata de evitar es inminente y


no hay otro medio practicable y menos perjudicial. Si el valor de lo salvado es igual o inferior a lo
dañado, hay responsabilidad. Los bienes en juego deben ser mensurables de modo de permitir una
comparación.

En todo caso, el hecho de que no haya acción para pedir la reparación del daño a título de
responsabilidad no quiere decir que el afectado deba sufrir todo el costo del salvamento. Éste
tendrá derecho a pedir restitución para evitar el enriquecimiento injusto (no se demandarán todos
los perjuicios sufridos, pero sí la compensación del daño que restaure el equilibrio entre los dos
patrimonios involucrados).

Se ha dicho también que el estado de necesidad no eximirá de responsabilidad civil cuando el


necesitado se haya colocado culposamente en la situación disminuida.

c) Otros supuestos:

Autorización legal:

Será causal de exclusión de la ilicitud el que el agente al causar el daño haya actuado con una
autorización legal. Se aplicará art. 10 Nº 10 CP, que exculpa de responsabilidad penal al que “obra
en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, autoridad, oficio o cargo”.

El ejercicio de un derecho para excluir la responsabilidad debe ser “legítimo”, con lo cual no habrá
causal de justificación si se actúa abusando del derecho o con desviación de poder de la autoridad,
cargo u oficio.
La ignorancia o error respecto de la naturaleza del hecho dañoso exime de responsabilidad si en las
mismas circunstancias un hombre prudente hubiere incurrido en ella o él. Es decir, el error debe
ser excusable para constituir causa de exclusión de responsabilidad, aunque en tal caso parece que
estamos frente a un supuesto de ausencia de culpa, más que de una causal de justificación.

La causal de exención de responsabilidad que el CP describe como haber obrado “violentado por
una fuerza irresistible o impulsado por un miedo insuperable” (art. 10 Nº 9 CP), a nuestro juicio,
debe operar no como causal de exclusión de la ilicitud del hecho, sino de su voluntariedad. En
efecto, cuando alguien obra por fuerza o por miedo invencibles, su voluntad queda seriamente
disminuida, si no suprimida del todo.

Circunstancias que excluyen la ilicitud y prueba.

Los supuestos de hecho de una causal de exclusión de la ilicitud deberán ser probados por el
demandado que intenta liberarse de la obligación de reparar alegando su concurrencia.

No obstante, tampoco procederá esta prueba si la causal de exoneración de responsabilidad fue ya


ventilada y rechazada en un juicio penal previo.

Según el art. 180 CPC, si la sentencia criminal produce efectos de cosa juzgada en el juicio civil, “no
será lícito en éste tomar en consideración pruebas o alegaciones incompatibles con lo resuelto en
dicha sentencia o con los hechos que le sirvan de necesario fundamento”.

ASUNCIÓN VOLUNTARIA DE LA POSIBILIDAD DE DAÑO.

PACTOS DE IRRESPONSABILIDAD

Se discute sobre la validez de un pacto de irresponsabilidad extracontractual.

En general, hay consenso que los acuerdos de irresponsabilidad son válidos, salvo en dos
situaciones:

1ª) No pueden aplicarse al dolo o culpa grave, puesto que no vale la condonación del dolo futuro y
la culpa lata se equipara al dolo, y

2ª) No pueden referirse a daños contra las personas y sus bienes indisponibles, ya que la persona
está fuera del comercio humano.

Más modernamente se sugiere distinguir entre convención que exonera de responsabilidad por un
daño a un bien indisponible, que sería nula, y convención que exime al agente de sus deberes de
cuidado, en que lo que se consiente no es un daño sino un asumir un riesgo mayor. Estas últimas
sólo serían inválidas en caso de actuación con dolo o culpa grave.

Aceptación de los riesgos


La mera aceptación de los riesgos o el consentimiento de la víctima no exime de responsabilidad
por el daño causado. Sólo autoriza a reducir el monto de la indemnización si se estima que la
víctima actuó con imprudencia (cfr. Art. 2330).

Sin embargo, la doctrina ha ido forjando algunos supuestos en los que el consentimiento de la
víctima o la aceptación de los riesgos funciona como causa legitimante. Se aplica así el adagio
volenti non fit injuria. Cuando la víctima se expone al daño a sabiendas y con la debida información
de que puede sobrevenir, no podrá después demandar su reparación.

Ej: la persona que consiente en que se le aplique un tratamiento médico riesgoso, o los que
participan en deportes o actividades en las que las lesiones son comunes o incluso la vida es
puesta en peligro.

Debe tratarse de un consentimiento previo al daño, ya que si la voluntad se manifiesta con


posterioridad estaremos más bien en el ámbito de la renuncia al derecho de demandar
reclamando la responsabilidad ya surgida. El consentimiento de la víctima en ponerse en
situaciones de riesgo puede funcionar como legitimante de la conducta del agresor, siempre que
no haya dolo, y cuando el riesgo tenga un valor socialmente relevante. Se exige también que el
autor de la lesión actúe en interés del lesionado y de acuerdo con la voluntad presumible de éste.

La aceptación del riesgo exime de responsabilidad cuando ha sido la causa única del daño. Por
ejemplo, si se sufre un perjuicio por penetrar en un sitio de acceso prohibido

HASTA AQUÍ ENTRA EL CONTROL DEL 30/08/23

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