Violencia Intrafamiliar
La violencia familiar comenzó a tematizarse como problema social grave a comienzos de los años
60, cuando algunos autores describieron el “síndrome del niño golpeado”, redefiniendo los malos
tratos hacia los niños. El tratamiento periodístico de estos casos, en una época en que los medios
de comunicación comenzaban a mostrar su poder de penetración, contribuyó a generar un
incremento de la conciencia pública sobre un problema. En el comienzo de los años 70, la
creciente influencia del movimiento feminista resultó decisiva para atraer la atención de la
sociedad sobre las formas y las consecuencias de la violencia contra las mujeres. Progresivamente,
se comenzó a descorrer el velo sobre otros fenómenos mucho más extendidos de lo que se creía:
por ejemplo, el abuso sexual de los niños y las diversas formas de maltrato hacia los ancianos.
Hasta no hace mucho tiempo, la violencia familiar era considerada como un fenómeno poco
frecuente, catalogado como anormal y atribuido a personas con trastornos psicopatológicos. Sin
embargo, la mayoría de los trabajos de investigación realizada en los últimos veinte años nos
demuestran que la violencia y el maltrato en la familia son fenómenos “normales” desde un punto
de vista estadístico a cuya definición, como una formación cultural apoyada en valores,
contribuyen mitos, creencias y estereotipos firmemente arraigados en la sociedad.
La violencia y el maltrato dentro de la familia no es un fenómeno aislado, como durante tanto
tiempo nos empeñamos en creer. Diversos estudios estadísticos desafían nuestra incredulidad:
alrededor del 50% de las familias sufre o ha sufrido alguna de las formas con las cuales se
manifiesta el problema. 6 Si bien existen los casos de hombres maltratados por sus esposas o
compañeras, representan el 2% del total de casos de adultos víctimas del asunto. La violencia
familiar representa un grave problema social, ya que se estima que alrededor de un 48% de las
familias sufre o ha sufrido alguna forma de violencia en el departamento de Tupungato.
Comprenderlo como un problema social implica cuestionar la creencia bastante común de lo que
sucede dentro del ámbito de la familia es una cuestión absolutamente privada. Esta afirmación
deja de tener validez si consideramos que cualquier acto de violencia de una persona contra otra
constituye un crimen, independientemente de que ocurra en la calle o dentro de la casa. Pero,
además, hay otras razones para dejar de considerarlo como un “problema privado”: Las personas
sometidas a situaciones crónicas de violencia dentro del hogar presentan una debilitación gradual
de sus defensas físicas y psicológicas, lo cual se traduce en un incremento de los problemas de
salud (enfermedades psicosomáticas, depresión, etc.) También se registra una marcada
disminución en el rendimiento laboral (ausentismo, dificultades en la concentración, etc.) Los
niños y adolescentes, que son víctimas o testigos de la violencia intrafamiliar, frecuentemente
representan trastornos de conducta escolar y dificultades en el aprendizaje. 7 Los niños, que
aprenden en su hogar modelos de relación violentos, tienden a reproducirlos en futuras
relaciones, perpetuando así el problema. Un alto porcentaje de menores con conductas delictivas
proviene de hogares donde han sido víctimas o testigos de violencia crónica. Un alto porcentaje de
asesinatos y lesiones graves ocurridos entre miembros de una familia con el desenlace de
situaciones crónicas de violencia doméstica. Estas son algunas razones por las cuales el problema
de violencia familiar no puede seguir siendo entendido como una cuestión privada, ya que la
salud, el trabajo, la seguridad son cuestiones públicas y comunitarias. Por lo tanto, un factor
potencialmente perturbador para todas estas áreas debe ser considerado como un problema que
nos afecta a todos, en cuantos integrantes de una comunidad. Si nos adelantamos a la realidad,
encintaremos un fenómeno complejo, multifacético y extendido: violencia conyugal, maltrato
infantil, abuso sexual intrafamiliar, maltrato a ancianos y a discapacitados son algunas de sus
manifestaciones mas frecuentes. Lo encontraremos en todas las clases sociales y en todos los
niveles socioeducativos. Adopta diversas formas: maltrato físico, maltrato psicológico, abuso
sexual, abandono y negligencia. Es probable que la violencia familiar sea un valor cultural con
raíces profundas, que caracteriza la relación entre los más fuertes y los más débiles desde tiempos
remotos en la sociedad occidental. El análisis histórico de este grave problema social revela, mas
bien, que se trata de un comportamiento 8 aprendido que se transmite de una generación a otra a
través de canales habituales, la familia, el juego, el deporte, las instituciones educativas y
últimamente, con el poderoso esfuerzo de los medios masivos de comunicación. En lo que
respecta a la investigación, asistencia y prevención de la violencia familiar, los países anglosajones
tomaron la iniciativa y han venido produciendo conocimientos sobre el fenómeno y generando
políticas gubernamentales y no gubernamentales para dar una respuesta al problema. Se han ido
generando algunos sectores profesionales al interés de conocer la especificidad del fenómeno, a
partir del desde los discursos médicos, jurídicos, psicológicos y sociales no eran suficientes para
abarcar la complejidad del problema. El problema crucial que hemos detectado es la inadecuación
de las formaciones previas de los profesionales de diversas disciplinas que integran los equipos de
asistencia y prevención. Dichos profesionales, del mismo modo que otras personas e instituciones,
suelen sostener un conjunto de creencias erróneas o mitos respecto de la violencia familiar
(muchos derivados de sus propios marcos conceptuales), que funcionan como conocimiento de
que las respuestas habituales obstáculos para la eficacia del trabajo asistencial o preventivo. El
fenómeno de la “doble victimización”, descrito por numeroso autores, se vuelve evidente cuando
médicos, psicólogos, abogados, jueces, asistentes sociales, enfermeros profesionales investigan la
“culpabilidad” de las víctimas de abuso y maltrato.
cuanto mayor sea el número de profesionales capacitados para difundir, concienciar, educar a la
comunidad y realizar diagnósticos tempranos, los recursos comunitarios se multiplicarán y se
potenciará la eficacia preventiva a la cual aspiramos. Con las variaciones culturales obvias, este
ciclo y esta escala de violencia conyugal se dan en todas las latitudes, en todas las clases sociales,
en personas de distintos niveles educativos. La única forma de cortar el ciclo y la escala de
violencia es a través de la intervención externa. Según los casos, esta intervención externa esta
dada por familiares, amigos, médicos, educadores, psicólogos, asistentes sociales, enfermeros,
abogados, policías, etc., los tribunales, la iglesia, etc.
La violencia intrafamiliar es un fenómeno de ocurrencia mundial en el que las mujeres y los niños
son los grupos más vulnerables. La OMS asegura que una quinta parte de las mujeres en el mundo
es objeto de violencia en alguna etapa de su vida y como consecuencia de ello presentan altos
índices de discapacidad, tienen doce veces más intentos de suicidio y altas tasas de mortalidad en
comparación con la población que no la padece. La violencia puede ser estudiada desde varios
enfoques: 1) Perspectiva biológica: algunos casos de lesiones en el sistema límbico, en los lóbulos
frontales y temporales o anormalidades en el metabolismo de la serotonina pueden predisponer a
la agresión. 2) Perspectiva psicológica: los padres que más maltratan son aquellos que poseen baja
autoestima, los que tienen antecedentes de maltrato, los que están deprimidos, los que tienen
baja tolerancia a la frustración y los dependientes al alcohol. 3) Perspectiva psiquiátrica: los
testigos y víctimas de violencia presentan altas tasas de depresión y estrés postraumático. El
abuso de sustancias y de alcohol, así como los trastornos de personalidad limítrofe o antisocial
incrementan de manera considerable el
riesgo de violencia. La violencia y el suicidio se han encontrado relacionados. 4) Perspectiva del
contexto específico: hay diferencias en la expresión de la violencia en medios rurales y en medios
urbanos debido a que los estresores en dichos ambientes son distintos. 5) Perspectiva social: Hay
evidencia de que los aspectos sociales juegan papeles importantes en la expresión de las conductas
violentas, uno de ellos es la trasmisión intergeneracional de la violencia.
La violencia familiar puede adoptar muchas formas, pero involucra el uso de la intimidación y
amenazas o conductas violentas para ejercer poder y control sobre otra persona. En general, la
persona abusiva es de sexo masculino y las mujeres a menudo son las víctimas; sin embargo, la
violencia familiar también se produce contra los hombres. El maltrato infantil, de personas mayores y
de hermanos también se considera violencia familiar.
Las siguientes son formas de violencia familiar y maltrato físico:Las siguientes son formas de violencia
familiar y maltrato físico:
• Física. Se refiere a palizas o golpes que causan lesiones físicas que pueden incluir
moretones, fractura de huesos, sangrado interno e incluso la muerte. A menudo, el maltrato
comienza con contactos leves y con el tiempo empeora para convertirse en acciones más
violentas.
• Sexual. Suele acompañar o seguir el maltrato físico, y tiene como consecuencia una
violación u otra actividad sexual forzada.
• Psicológica o emocional. Una persona que maltrata a menudo lo hace mentalmente o
emocionalmente con palabras, amenazas, hostigamiento, posesión extrema, aislamiento forzado y
destrucción de pertenencias. El aislamiento a menudo se produce cuando la persona que maltrata
intenta controlar el tiempo, las actividades y el contacto con otras personas de la víctima. Las
personas que maltratan pueden lograr esto al interferir con las relaciones de apoyo de la víctima,
crear barreras para las actividades normales, como sustraer las llaves del coche o encerrar a la
víctima en la casa, y mentir y distorsionar la realidad para obtener el control psicológico.
• Acoso. Conducta de hostigamiento o amenaza repetida que a menudo deriva en maltrato
físico o sexual.
.
Violencia Física
Esta violencia puede presentarse en cualquier ámbito como en la pareja, familia, escuela, trabajo,
comunidad o instituciones y puede llegar en último extremo a la muerte. Es una forma de control,
intimidación y agresión al cuerpo de otra persona y puede hacerse a través de contacto directo
con el cuerpo (golpes, rasguños, jalones,) o bien, mediante limitación del movimiento (atadura,
confinamiento).
Se estima que el 35% de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por
parte de un compañero sentimental, o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su
compañero sentimental. Algunos estudios nacionales demuestran que hasta el 70% de las mujeres
ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su
vida. (ONU Mujeres, 2018)
• Definir el problema.
• Identificar causas y factores de riego.
• Diseñar y evaluar las intervenciones.
• Incrementar en escala las intervenciones que resultan efectivas.
• El Plan de acción de la Organización Mundial de la Salud a nivel global para el
fortalecimiento del rol del sistema de salud, a nivel nacional y de respuesta multisectorial,
para abordar la violencia interpersonal, especialmente contra mujeres y niñas, y todos los
niños (2016);
• El Plan estratégico de acción a nivel región de OPS para el fortalecimiento del Sistema de
Salud en violencia contra las mujeres (2015), como otros múltiples marcos de políticas y
estrategias a nivel nacional, regional y global.
• La violencia física o corporal, también es considerada una invasión del espacio físico de la
otra persona, la cual puede hacerse de dos formas: una es a través del contacto directo
con el cuerpo de la otra persona por medio de golpes, empujones; la otra es al restringir
sus movimientos encerrándola, causándole lesiones con armas blancas o de fuego, en
ocasiones forzándola a tener relaciones sexuales y ocasionándole la muerte.
• De esta forma la violencia física origina un impacto inmediato en el cuerpo de la víctima,
sin embargo es el aspecto emocional el que más sufre; de hecho toda violencia persigue,
como objetivo final, afectar emocionalmente a la víctima, ya que esto hace que la persona
se desgaste psicológicamente.
• El caso de violencia física visto con mayor frecuencia, es el que padece la mujer de manos
de su pareja; la que se hace en contra de los niños, etc.
• La violencia física puede producirse en cualquier ámbito: familiar, escolar, laboral, en la
comunidad, etc.
• Entre las causas que originan este tipo de conductas están:
• El alcoholismo, según registros estadísticos la mayoría de los casos de violencia física se
dan en mujeres que son agredidas por sus parejas, las cuales se encuentran en estado de
ebriedad.
• Falta de conciencia de los habitantes de la sociedad, pensando que la mejor forma de
realizar las cosas es a través de golpes, tiroteos, etc.
• El no saber dominar los impulsos, en ocasiones se puede perder la paciencia, y al no poder
controlar los impulsos, se termina generando violencia.
• Falta de comprensión hacia los niños, muchas veces las madres, no toman en cuenta que
los niños, son criaturas inocentes que muchas veces hacen las cosas sin pensar. Existen madres
que maltratan físicamente a sus hijos generando violencia.
• La drogadicción, los jóvenes que caen en este vicio y no tienen como comprarlo, son
capaces de propinar golpes y hasta llegar a matar a alguien.
• Entre las consecuencias que origina la violencia física están: Homicidio, lesiones graves,
suicidio, temor, ansiedad, vergüenza, odio, etc.
La violencia es el “uso intencional de la fuerza física o el poder real o como amenaza contra uno
mismo, una persona, grupo o comunidad que tiene como resultado la probabilidad de daño
psicológico, lesiones, la muerte, privación o mal desarrollo.
También se incluyen las patadas, zarandeos o empujones a los niños, arañazos, mordiscos,
pellizcos, tirones de pelo o de orejas, golpes con un palo, someterles a posturas incómodas,
quemaduras u obligarlos a ingerir ciertos productos.
La violencia física es aquella acción generada de manera voluntaria y que por lo mismo ocasiona
daños no accidentales, utilizando la fuerza física o material (es decir, sirviéndose de objetos) y que
tiene como fin fundamental generar un impacto directo en el cuerpo y consecuencias físicas tanto
externas como internas.
Puede generar distintas emociones como: Angustia, desesperación, impotencia y miedo- que
experimentan son generalmente negativos, ya que las acciones planeadas han sido frustradas.
Consecuencias de violencia física dentro del hogar:
• Comportamientos agresivos, como cualquier otro comportamiento, resultan de una
combinación de factores individuales del niño y factores en la familia, la comunidad, y en la
sociedad.
• Violencia en la comunidad; tráfico de drogas; aislamiento; acceso a armas; pertenecer a
una pandilla.
En la mayor parte de casos los menores son los mayores afectados en estos En
ocasiones el estrés en la pareja también desentona en una situación de violencia
contra las féminas, ello ocasionado en algunas ocasiones por el cambio del rol de
la mujer en el hogar, al asumir tareas que el hombre tradicionalmente realizaba.
La falta de comunicación también sirve como catalizador para que las mujeres
sufran de violencia por sus parejas en algún momento de sus vidas, así como
situaciones de infidelidad de parte de la mujer o su cónyuge, lo cual conlleva a
episodios de violencia en la pareja.
En este mismo sentido podemos decir que tampoco no existe un perfil de hombre
maltratador, aunque algunos de estos hombres tienen ciertos patrones como
violencia en su familia de origen, consumo de alcohol y drogas, pobreza, carácter
controlador y posesivo, aislamiento social y concepción estereotipada del hombre
y la mujer. Casos, en casos mayores el gobierno toma los casos de violencia física
enviándoles a hogares “seguros” en la mayoría de los casos los menores son
privados de libertad, cuando estos cumplen la mayoría de edad se considera que
ellos ya podrán ser personas legales y responsables. Sé estima que estos jóvenes
pueden llegar a tener retrasos mentales, traumas, problemas de autoestima etc.
Ahora muchas instituciones apoyan y defienden los derechos de cada una de las personas,
en casos como estos se recomienda buscar ayuda psicológica y física, el gobierno de
Guatemala a implementado terapias totalmente gratuitas en cada unidad publica.
Nunca se deben tomar en menos cada actitud relacionada con violencia física, cada
persona esta obligada a ayudar a cada una de las personas que sufren de violencia .
Violencia verbal
La agresión verbal, también llamada abuso verbal, es un tipo de violencia que se
caracteriza porque pretende hacer daño a otra persona con un mensaje o un discurso
hiriente. Se puede manifestar en forma de acusaciones, insultos, amenazas, juicios,
críticas degradantes, ordenes agresivas, gritos o palabras descalificantes, o puede no
contener insulto alguno, ya que para producir malestar psicológico no es esencial utilizar
esa clase de recursos.
La agresividad verbal, además de una forma de violencia psicológica, es el modo más
común del maltrato emocional: el tipo de abuso más disimulado y aceptado por la
sociedad.
No existe país ni grupo social que no tenga incorporados en su lenguaje palabras soeces
que se utilizan como una forma de agredir a otras personas. De una cultura a otra, incluso
en algunas que hablan el mismo idioma, las palabras que se utilizan para herir pueden no
tener el mismo sentido, pero el efecto es el mismo: Agresión. Lo que es un hecho, es que
la palabra que denigra tiene un sentido subjetivo, y es ese mismo elemento el que hace
que tenga tanto poder. El uso habitual del insulto lo hace parecer normal, y es eso
precisamente lo que lo hace peligroso.
¿Qué se considera violencia verbal?
El simple hecho de pronunciar frases que tienen como objetivo socavar la dignidad y la
autoestima de la otra persona mediante insultos o humillación, si se da repetidamente
durante un cierto tiempo, se considera violencia verbal.
Por otra parte, este tipo de violencia se puede dar tanto del hombre a la mujer como
viceversa.
Existen en realidad muchísimas formas de violencia verbal, que aquí algunos ejemplos con
los cuales tal vez te sientas identificada:
Acusaciones y culpas. Él/ella te responsabiliza por todo lo malo que sucede. Tú siempre
eres el culpable, el que se ha equivocado o el que ha tenido malas intenciones.
Palabras degradantes. Puede ser una forma de violencia verbal bastante sutil e insidiosa.
Te hace sentir de poco valor, aunque muchas veces pronuncie esas palabras con una
sonrisa en la cara. Recuerda que todas las burlas y humillaciones son parte de la violencia
verbal.
Bloqueo del diálogo. Si no te habla, si rechaza todo tipo de comunicación cuando no está
de humor o impide la resolución de conflictos mediante el diálogo, si te aísla y evita la
charla, también es una forma de violencia verbal.
Te juzga y te critica. Todo lo que haces está mal. Él/ella señala todos tus defectos y aunque
dice que es para ayudarte, en realidad te está descalificando.
Trivializar. Le resta importancia a tus opiniones sobre todos los temas. Toma algo que has
dicho o hecho y lo convierte en insignificante. Si lo hace con honestidad y franqueza, este
tipo de maltrato puede ser difícil de detectar. Cuando él/ella toma esta actitud, te puedes
sentir confundido y tal vez creas que no le has explicado bien tu opinión.
“Cosificación”. Te trata como si fueras una cosa. Si te dice frases como “quítate de ahí” o
“muévete”.
Gritos e insultos. Al principio puede ser en privado, pero con el tiempo, es probable que
comience a gritarte o insultarte en público. Tal vez diga cosas tales como “qué tonta/o
eres” o “déjalo, yo puedo hacerlo mejor”, o tal vez cosas peores.
En todos los casos, además de las palabras, también es importante el tono en el que te
habla y los gestos, que pueden agregarle mucha más violencia a las frases.
Si le reprochas su actitud, es probable que él/ella reaccione de las siguientes maneras:
1. Ignora tu reclamo. Simplemente dice no saber de qué le estás hablando.
2. Minimiza la situación. Te dice que estás exagerando, que no es para tanto.
3. Genera un maltrato mayor. “Ahora vas a ver” o “Te voy a dar verdaderas razones para
quejarte”.
Lamentablemente, muchas personas minimizan este tipo de situaciones, pero no
deberían. El ataque verbal es tan grave como el maltrato físico. Aunque no deje huellas en
el cuerpo, lastima el alma y afecta la salud mental.
Objetivos del insulto
Denigrar la dignidad de un individuo.
Destruir la integridad moral de una persona, mermar su imagen, que se sienta que es
disminuida, rebajada o menoscabada.
Dañar emocionalmente. Una palabra usada como arma tiene la propiedad de provocar
dolor emocional, que en muchos casos, tan fuerte como el dolor físico.
Destruir la imagen o la reputación de alguien. Eso se logra con insultos que siembran
dudas sobre las inclinaciones personales, sobre su valor como individuo, sus actos
privados o cualquier cosa que ponga a la persona en desmedro en su contexto social.
Sembrar discordia entre personas o grupos sociales. En este caso el insulto tiene un fin
político o de presión grupal. Se utiliza exacerbando motivos raciales, nacionalistas o de
supuestas capacidades de un grupo u otro.
La violencia verbal es el uso de las palabras como instrumento de agresión emocional, es
decir, los discursos se dirigen a un individuo en particular con la intención de afectar su
estado psicológico, reproduciendo generalmente formas de insultos, humillaciones,
manipulaciones, amenazas, entre otros comportamientos negativos.
En ocasiones, las personas tardan mucho tiempo en darse cuenta de que sufren violencia
verbal ya que la huella de dicha violencia no es tan visible a corto plazo como el efecto
que produce la violencia física propia de un golpe que puede causar una herida en la piel.
Sin embargo, pese a que las heridas del alma no se ven a primera vista, sí se sienten.
¿Cuáles son los efectos que se derivan de la violencia verbal? Disminución de la
autoestima de la víctima puesto que la imagen que tiene de sí misma se distorsiona a
través del mensaje externo que recibe.
Además, también aumenta la infelicidad personal en relación con ese vínculo afectivo. Las
personas que son víctimas de violencia verbal pueden llegar a sentirse incluso culpables
como consecuencia de la manipulación emocional y del chantaje que ejerce el agresor
sobre la víctima. En ocasiones, tras la ira desmedida llega el capítulo del perdón y la
reconciliación es posible que creas que no estás experimentando abuso si no has sido
herida físicamente. Pero el abuso verbal y emocional puede tener efectos a corto y largo
plazo que son tan graves como los efectos del abuso físico. El abuso emocional y verbal
incluye insultos e intentos de asustarte, aislarte o controlarte. También puede ser un signo
de que el abuso físico está a punto de ocurrir. El abuso verbal y emocional también puede
continuar si el abuso físico comienza. Si eres víctima de abuso, no es tu culpa.
La violencia de tipo verbal puede ser ejercida tanto por hombres como mujeres. En este
sentido no se hace diferencias por género, ni edad tampoco. Cuando la violencia se da en
una familia se encuentra expuesta no solo a la víctima, sino también a todos los
integrantes de la misma una persona que ha sido víctima de violencia verbal durante un
buen tiempo tiende a incorporar ese tipo de maltrato. Las víctimas se acostumbran a ser
tratadas de esa forma y lo encuentran normal, de esta manera suele repetir el patrón. Por
ejemplo, una persona que sufrió violencia verbal en su infancia por parte de su padre
suele experimentarla de sus parejas también.
Si el ofendido por la amenaza fuere víctima u ofendido o testigo en un procedimiento
Violencia sexual
La violencia sexual es cualquier actividad o contacto sexual que ocurre sin su
consentimiento. Puede involucrar fuerza física o amenaza de fuerza. También puede
ocurrir debido a coerción o amenazas. Si usted ha sido víctima de violencia sexual, no es
su culpa. La violencia sexual nunca es culpa de la víctima.
La violencia sexual ocurre con más frecuencia en las mujeres, pero los hombres también
son víctimas. Aproximadamente 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 71 hombres en los
Estados Unidos han sido víctimas de una violación que se llevó a cabo o de un intento de
violación (penetración forzada) en su vida. Sin embargo, la violencia sexual no se limita a
la violación.
La violencia sexual es cometida con mucha más frecuencia por hombres. A menudo, es
alguien que la víctima conoce. El perpetrador (persona que causa la violencia sexual)
puede ser un:
Amigo
Compañero de trabajo
Vecino
Pareja íntima o cónyuge
Miembro de la familia
Persona en una posición de autoridad o influencia en la vida de la víctima
Las definiciones legales de violencia o agresión sexual varían de estado a estado. De
acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la violencia
sexual incluye cualquiera de las siguientes:
Violación cometida o intento de violación. La violación puede ser vaginal, anal u oral.
Puede involucrar el uso de una parte del cuerpo o un objeto.
Forzar a una víctima a penetrar al perpetrador o a alguien más, ya sea hacerlo o
intentarlo.
Presionar una víctima a que sea penetrada. La presión puede involucrar el terminar una
relación o difundir rumores acerca de la víctima, o el uso indebido de la autoridad o la
influencia.
CUALQUIER contacto sexual no deseado. Esto incluye tocar a la víctima en los senos, los
genitales, la parte interior de los muslos, el ano, el trasero, la entrepierna en partes
desnudas o a través de la ropa.
Hacer que la víctima toque al perpetrador haciendo uso de la fuerza o la intimidación.
Acoso o cualquier experiencia sexual no deseada que no involucre tocar. Esto incluye
abuso verbal o compartir pornografía no deseada. Esto puede ocurrir sin que la víctima se
dé cuenta.
Los actos de violencia sexual pueden ocurrir debido a que la víctima no puede consentirlos
debido al consumo de alcohol o drogas. El consumo de alcohol o drogas puede ser
voluntario o involuntario. Independientemente de ello, no es culpa de la víctima.
Es importante saber que el contacto sexual pasado no implica consentimiento. Cualquier
contacto o actividad sexual, física o no física, requiere que ambas personas estén de
acuerdo de manera libre, clara y voluntaria.
Una persona no puede dar su consentimiento si:
Es menor de la edad de consentimiento legal (puede variar por estado)
Tiene una discapacidad mental o física
Está dormida o inconsciente
Está muy intoxicada
La violencia sexual es un problema de salud Pública, que influye en la calidad de vida de la
población guatemalteca.
Es un fenómeno social que afecta a mujeres niños y niñas, adultos y adultas mayores,
hombres; de todas las clases sociales, etnias, religiones y culturas en espacios públicos o
privados y en cualquier etapa de la vida. Son las mujeres, las niñas y los niños quienes
sufren más actos de violencia sexual en Guatemala.
¿QUE ES VIOLENCIA SEXUAL?
Se define como Toda conducta que entrañe amenaza o intimidación que afecte la
integridad física, moral y sexual de la víctima.
Todo acto en el que, a través la fuerza física, por ejemplo la seducción, la persuasión,
intimidación, coerción, presión o amenaza, se obliga a una persona a tener sexo contra su
voluntad.
La violencia sexual provoca lesiones físicas y psicológicas profundas, aquí algunas de ellas:
• Embarazos no deseados,
• Aborto en condiciones de riesgo,
• Enfermedades de transmisión sexual, incluyen- do VIH y el Sida,
• Infecciones del tracto urinario
• Dolor pélvico, enfermedades pélvicas inflamatorias e Infertilidad.
Si alguno de tus maestros, un integrante de tu familia, un jefe/supervisor en el trabajo, o
cualquier persona mucho mayor que tú se conduce de manera sexual contigo, esto es
abuso sexual -aún si tú estás de acuerdo. Si un maestro/a u otro adulto en tu vida trata de
tocarte o besarte de manera sexual o pide que les hagas alguna cosa sexual, cuéntaselo de
inmediato a otro adulto en quien confíes. Con frecuencia, los abusadores te harán sentir
culpable o dirán que te meterás en problemas si no haces lo que ellos dicen o si se lo
cuentas a alguien. Recuerda que su accionar NO es correcto -y no importa lo que te digan
o hagan, todo eso es 100% su culpa y NO la tuya.
Cualquier persona puede ser víctimas de una violación, abuso o agresión sexuales, sin
importar la edad, raza, género u orientación sexual. Algunas personas creen que esto solo
les sucede a las mujeres, pero no es verdad. La mayoría de las víctimas de agresión sexual
son mujeres, pero 1 de cada 5 resulta ser un hombre.
Los médicos y enfermeros que cuidan de las personas víctimas de una agresión sexual
están entrenadas especialmente para ello.
Saben cómo ser cuidadosos, compasivos y dóciles. Ellos seguramente te:
Examinarán para chequear si fuiste lastimado/a de alguna manera
Proveerán servicios de salud que podrían incluir un anticonceptivo de emergencia (si
existe riesgo de embarazo), una prueba de detección de ETS, y medicamentos para ayudar
a prevenir VIH (profilácticos postexposición).
Recolectarán evidencia, así dispones de la opción de presentar una denuncia oficial si lo
decides. Esto puede incluir semen, cabello, o células de piel de la persona que te atacó.
Maltrato infantil
El maltrato infantil es un problema mundial con graves consecuencias que se arrastran
toda la vida. Aunque últimamente se han realizado encuestas de ámbito nacional en
varios países de renta baja y renta media, todavía faltan datos sobre la situación reinante
muchos países.
El maltrato infantil es un problema complejo y difícil de estudiar. Los cálculos actuales
arrojan cifras muy variables según el país y el método de estudio utilizado, en función de
los siguientes factores:
la definición de maltrato infantil utilizada;
el tipo de maltrato infantil estudiado;
la cobertura y calidad de las estadísticas oficiales;
la cobertura y calidad de las encuestas en que se pide información a las propias víctimas, a
padres o a cuidadores.
Con todo, de los estudios internacionales se desprende que casi 3 de cada 4 niños de
entre 2 y 4 años sufren con regularidad castigos corporales o violencia psicológica de la
mano de padres o cuidadores y que una de cada 5 mujeres y uno de cada 13 hombres
declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia.
Se calcula que cada año mueren por homicidio 40 150 menores de 18 años, algunos de
ellos, probablemente, a resultas de malos tratos. Se trata casi con toda seguridad de una
subestimación de la verdadera magnitud del problema, pues una importante proporción
de las muertes debidas al maltrato infantil es atribuida erróneamente a caídas,
quemaduras, ahogamiento u otras causas.
En situaciones de conflicto armado o en asentamientos de refugiados, las niñas están
especialmente expuestas a la violencia, la explotación y los abusos sexuales por parte de
combatientes, fuerzas de seguridad, miembros de su propia comunidad o trabajadores de
asistencia humanitaria, entre otros.
El maltrato infantil tiene a menudo graves consecuencias físicas, sexuales y psicológicas a
corto y a largo plazo, entre ellas lesiones (traumatismos craneoencefálicos y graves
discapacidades, especialmente en niños pequeños), estrés postraumático, ansiedad,
depresión e infecciones de transmisión sexual (ITS), incluida la infección por el VIH. Las
adolescentes pueden sufrir además otros problemas de salud, como trastornos
ginecológicos o embarazos no deseados. El maltrato infantil puede mermar el rendimiento
cognitivo y académico y guarda estrecha relación con el abuso de alcohol, el uso indebido
de drogas y el tabaquismo, que son importantísimos factores de riesgo de enfermedades
no transmisibles como las dolencias cardiovasculares o el cáncer.
El maltrato es causa de estrés, asociado a su vez con alteraciones del desarrollo temprano
del cerebro. En condiciones de estrés extremo, el desarrollo de los sistemas nervioso e
inmunológico puede verse perjudicado, por lo que un adulto que haya sufrido maltrato en
la infancia presenta mayor riesgo de sufrir problemas físicos y psicológicos o de
comportamiento, tales como:
• actos de violencia (como autor o como víctima);
• depresión;
• tabaquismo;
• obesidad;
• comportamientos sexuales de alto riesgo;
• embarazos no deseados;
• consumo nocivo de alcohol y drogas.
La violencia ejercida contra los niños también contribuye a las desigualdades en la
educación. Los niños que en la infancia han sufrido algún tipo de violencia tienen un 13%
más de probabilidades de no acabar la escolaridad.
Más allá de sus consecuencias sanitarias, sociales y educativas, el maltrato infantil
también tiene efectos económicos, en particular los costos de hospitalización y de
tratamiento psicológico, así como el costo de los servicios de protección de menores y de
la atención de salud de larga duración. Se conocen varios factores de riesgo de maltrato
infantil, aunque no todos ellos están presentes en todos los contextos sociales y
culturales. La lista que sigue ofrece una visión general que puede ayudar a entender las
causas del maltrato infantil.
Para prevenir el maltrato infantil y responder a él hay que abordarlo desde
planteamientos multisectoriales.
Cuanto antes se intervenga de este modo en la vida del niño, mayores serán los beneficios
para él (en términos de desarrollo cognitivo, aptitudes sociales y de comportamiento y
nivel de instrucción, por ejemplo) y para la sociedad (menor delincuencia y criminalidad,
por ejemplo).
Son intervenciones eficaces y prometedoras las siguientes:
• apoyo a padres y cuidadores: sesiones de información y capacitación para
fomentar una crianza cariñosa y sin violencia, impartidas a domicilio o en el medio
comunitario por enfermeros, asistentes sociales o no profesionales debidamente
formados;
• dispositivos de formación y preparación para la vida: mayores niveles de
matriculación en una enseñanza de calidad, que aporte a los niños conocimientos,
aptitudes prácticas y vivencias que fortalezcan la resiliencia y reduzcan los factores
de riesgo de violencia;
• programas de prevención de los abusos sexuales que sirvan para sensibilizar a los
niños y adolescentes y aportarles conocimientos y aptitudes prácticas que los
ayuden a integrar la noción de consentimiento, a evitar y prevenir los abusos y la
explotación sexuales y a pedir ayuda y apoyo; intervenciones encaminadas a
generar un clima escolar positivo y un entorno sin violencia y a reforzar las
relaciones entre los alumnos, el profesorado y la administración.
• trabajo sobre las normas y valores: programas destinados a transformar las
restrictivas y dañinas normas sociales y de género que se aplican a la crianza de los
hijos, la disciplina infantil y la igualdad de género y a promover el papel nutricio de
los padres; aplicación y cumplimiento de las leyes: legislación que prohíba los
castigos violentos y proteja a los niños de los abusos y la explotación sexuales.
Servicios de respuesta y apoyo: detección precoz de los casos, aunada a una atención
continua de los niños que padecen malos tratos y de las familias para evitar en lo posible
que el maltrato se reproduzca y paliar sus consecuencias.
La violencia contra las niñas y los niños se puede prevenir. Esto requiere un enfoque
multisectorial que aborde los determinantes sociales de la violencia. La salud no es el
único sector, pero es importante. La función del sector de la salud incluye ayudar a
identificar el abuso en etapas muy tempranas, brindar a los sobrevivientes el tratamiento
y el apoyo necesarios y derivar a las niñas y los niños a servicios esenciales en otros
sectores. En colaboración con otros, el sector de la salud también debe trabajar para
evitar que se produzca violencia. Hay oportunidades para intervenir temprano y así
reducir la carga de la violencia en la Región, por ejemplo, integrará la prevención de la
violencia en esfuerzos más amplios para mejorar la salud y el bienestar de las niñas y los
niños o adolescentes.
A nivel mundial, 1 de cada 2 niñas y niños de entre 2 y 17 años sufre algún tipo de
violencia cada año. Según una revisión global, se estima que el 58% de las niñas y los niños
en América Latina y el 61% en América del Norte sufrieron abuso físico, sexual o
emocional en el último año.