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Sucesiones en Roma

Las sucesiones en la antigua Roma estaban reguladas por un conjunto de normas y principios legales. Existían varios tipos de sucesión como la dinástica, testamentaria e intestada. La sucesión testamentaria consolidó el modelo legal singular al permitir a los individuos determinar el destino de sus bienes después de la muerte. Sin embargo, también debilitó el rol de la familia en el derecho sucesorio. Las sucesiones eran fundamentales para la organización social y política romana.

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Sucesiones en Roma

Las sucesiones en la antigua Roma estaban reguladas por un conjunto de normas y principios legales. Existían varios tipos de sucesión como la dinástica, testamentaria e intestada. La sucesión testamentaria consolidó el modelo legal singular al permitir a los individuos determinar el destino de sus bienes después de la muerte. Sin embargo, también debilitó el rol de la familia en el derecho sucesorio. Las sucesiones eran fundamentales para la organización social y política romana.

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Derecho Romano: Sucesiones

Jesús de Ávila Galindo

José Felipe Estrada

Dagoberto Jiménez

Jordi Sierra León

Orosman José Soto

Juan Dimas Pastor

Eduard Negrete

Instituciones Jurídicas Romanas


Derecho
1er Semestre
Universidad Cooperativa De Colombia
Montería-Córdoba
Derecho Romano: Sucesiones

En la antigua Roma, las sucesiones eran parte fundamental de la organización social y


política. De hecho, la sucesión era una práctica bien establecida y se aplicaba a
diferentes ámbitos de la vida pública romana. La singular legal sucesión se
implementó en el derecho de sucesiones romano debido a la estructura legal que
propiciaba dicha práctica, como la hereditas testamentaria que se estableció en la
época romana.

En primer lugar, el derecho sucesorio romano se preocupaba por garantizar la


transmisión ordenada de la propiedad. Establecía un conjunto de normas y
procedimientos para determinar quiénes eran los herederos legítimos y cómo se
distribuirían los bienes del difunto entre ellos. Esto permitía evitar conflictos y
disputas entre los posibles herederos y aseguraba una transición suave y justa de la
propiedad.

Además, el derecho sucesorio romano protege los derechos de los herederos y les
confería seguridad jurídica. Establecía principios como el de la universitas iuris que
permitía a los herederos suceder en la totalidad de los derechos y obligaciones del
fallecido. También se establecieron mecanismos para proteger a los herederos contra
las deudas y responsabilidades del difunto, evitando que se perjudiquen en el proceso
de sucesión.

El sistema de sucesiones romano se regía por las leyes de las Doce Tablas, el Corpus
Iuris Civilis compilado por el emperador Justiniano y otras fuentes jurídicas. Estas
leyes establecieron los principios y procedimientos para la sucesión, incluyendo la
designación de herederos, la distribución de los bienes y la liquidación de las deudas
del fallecido.
La sucesión dinástica era el tipo de sucesión más común en la antigua Roma, donde
se transmitía el poder político y económico de una generación a otra dentro de una
misma familia. Además, también existía la sucesión testamentaria, en la cual el
testamento del fallecido establecía quiénes serían los herederos de sus bienes y
propiedades.

Con la implementación de la hereditas testamentaria, se consolidó el modelo de


sucesión singular legal en la ley sucesoria de Roma, lo que implicó una mayor
importancia a los elementos legales de la sucesión y debilitando su función en la
seguridad familiar y la continuidad de linajes. Asimismo, en la antigua Roma también
se podía encontrar la sucesión intestada. Este tipo de sucesión se presentaba cuando
una persona fallecía sin haber dejado testamento. En este caso, la ley romana
establecía un orden de prelación entre los herederos.

El modelo de la hereditas testamentaria consolidó el tipo de sucesión singular legal en


la ley sucesoria romana, lo que significó un aumento en la importancia de los
elementos legales y una disminución en su función en la continuidad familiar.

Esta práctica testamentaria en la sucesión fue clave para el fortalecimiento del


derecho de propiedad y permitió una mayor libertad en cuanto a la transmisión y
distribución de los bienes. Sin embargo, el derecho de sucesiones romano también
tenía como objetivo proteger la unidad y cohesión de la familia.

A pesar de la importancia del derecho de propiedad y la libertad en cuanto a la


transmisión y distribución de los bienes, en la Antigua Roma se tenía muy presente el
papel de la familia como institución fundamental para el mantenimiento de
estructuras sociales y políticas.

Uno de los principios fundamentales en las sucesiones romanas era el de la sucesión


testamentaria. Los ciudadanos romanos tienen el derecho de redactar un testamento
en el cual pudieron designar a sus herederos y establecer las condiciones de la
distribución de los bienes. Estos testamentos pudieron ser escritos o verbales, aunque
con el tiempo se fue imponiendo la forma escrita para garantizar su vigencia.

Si bien, el testamento era una herramienta importante para la transmisión de bienes,


existían restricciones sobre quién podía hacer testamento y cómo podía disponer de
sus bienes. Por ejemplo, en ciertos periodos históricos, las mujeres y los esclavos
tienen limitaciones para testar o heredar. Además, algunas disposiciones
testamentarias podrían ser consideradas nulas si fueran contrarias a la ley o a ciertos
principios morales. Es decir, si algunas disposiciones testamentarias que iban en
contra del orden público o eran consideradas inmorales podrían ser declaradas nulas.
Por ejemplo, si un testamento establecía una condición excesivamente o genenerosa o
violaba los derechos de los herederos forzosos, podía ser impugnado y anulado.

En caso de que no exista un testamento válido, se aplicaba la sucesión intestada, en la


cual la ley establecía un orden de sucesión basado en la relación de parentesco y la
cercanía en grado. Los herederos intestados, llamados heredes ab intestato, seguían
un orden de heredar la herencia, la cual se distribuía según el orden de sucesión
establecido por la ley. En primer lugar, los hijos del fallecido tenían derecho a
heredar. Si había varios hijos, la herencia se dividía en partes iguales entre ellos. Si
alguno de los hijos había fallecido antes del testador, pero dejaba hijos (nietos del
fallecido), estos últimos heredaban la parte que les hubiera correspondido a sus
padres; seguidos por los otros descendientes. En caso de no haber descendientes, la
sucesión pasó a los ascendientes, como los padres y abuelos. Si no había parientes en
ninguno de estos grados, la herencia se destinaba al Estado.

En la Roma antigua también tenemos a las legítimas las cuales eran partes de la
herencia que estaban reservadas a algunos herederos forzosos como los hijos y, en
ciertos casos, el cónyuge. Estas porciones estaban protegidas y no podrían ser
desheredadas en su totalidad. Las legítimas aseguraban que ciertos familiares
cercanos recibieran una parte justa de la herencia, incluso en contra de la voluntad del
testador.

Además, cabe destacar que en la antigua Roma también existían las sucesiones
mixtas, donde se combinaban los elementos de la sucesión dinástica y la sucesión
testamentaria para transmitir tanto el poder como los bienes materiales de una
generación a otra dentro de una misma familia. Es preciso mencionar que, a pesar de
la importancia y prevalencia de la sucesión dinástica en Roma, esta también pudo ser
influenciada por el contexto histórico y político de la época, como se puede observar
en los casos de las sucesiones de los emperadores.

La sucesión en el derecho romano también estaba sujeta a ciertas limitaciones y


restricciones legales. Por ejemplo, se prohibía la herencia a ciertas personas, como los
peregrini (extranjeros no ciudadanos) y los infames (personas con una reputación
social negativa). Además, existían normas para proteger los derechos de las mujeres,
los hijos y otros miembros dependientes de la familia.

En la antigua Roma, existían restricciones de género en la sucesión. Las mujeres


generalmente tenían limitaciones en cuanto a su capacidad para heredar y transmitir
la herencia. En muchos casos, las mujeres estaban excluidas de la sucesión intestada y
solo podían heredar a través de disposiciones testamentarias específicas.

Aunque se reconocía la libertad para hacer testamentos en el derecho romano, había


ciertas limitaciones en cuanto a quién podía hacer testamentos y qué podía ser
incluido en ellos. Por ejemplo, las personas que no tenían la capacidad legal
adecuada, como los esclavos, no podían hacer testamentos. Además, algunas
restricciones se aplicaban a ciertos tipos de propiedades, como tierras públicas, que
no podían ser legadas.

El estatus legal de una persona podría influir en su capacidad para heredar. Por
ejemplo, los esclavos no tienen el derecho de heredar y, por lo tanto, no pudieron ser
nombrados herederos en un testamento. Además, las mujeres tienen limitaciones en
cuanto a su capacidad para heredar, especialmente en comparación con los hombres.

En conclusión, las sucesiones en el derecho romano eran un conjunto de normas y


principios legales que regulaban la transferencia de bienes y obligaciones de una
persona fallecida a sus herederos, un tema crucial que determinaba el futuro del
gobierno y la estabilidad política. Estas reglas se basan en la continuidad familiar, la
voluntad testamentaria y el orden de parentesco, y desempeñan un papel fundamental
en la organización social y económica de la antigua Roma. Es decir, radicaba en que
eran la clave para preservar el orden y evitar conflictos entre las familias poderosas.
En está existían distintos tipos de sucesiones que eran fundamentales para la
organización social y política de la época. Además de la sucesión dinástica, también
estaban presentes la sucesión testamentaria e intestada, ambas con sus propias reglas
y orden de prelación.

El derecho de sucesión en la antigua Roma evolucionó con el tiempo y pasó por


varias etapas. Con la implementación de una estructura legal como la hereditas
testamentaria, se estableció un sistema de sucesión singular que permitió a un
individuo determinar el destino de sus bienes después de su muerte, lo que fortaleció
la posición legal del propietario en su testamento. Además, la implementación de este
sistema debilitó la función familiar en el derecho sucesorio. Las sucesiones en la
Roma antigua tuvieron una gran relevancia debido a que afectaban tanto al bienestar
de las familias poderosas como al de la sociedad en general.
Bibliografía

[Link]
sucesiones-y-donaciones/9788490856437/

[Link]
formas-del-testamento-ante-la-historia-comparada/9789567799305/

Cibergrafía

[Link]
sucesin_legtima.html

[Link]

[Link] POST-
CLASSICAL

[Link]
334504/20790371/153589

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