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PARDO

El documento describe la evolución del concepto de conocimiento científico a lo largo de la historia. Se mencionan tres paradigmas: el premoderno (Antigüedad y Edad Media), el moderno (siglos XVI-XX) y el actual (siglo XX). El paradigma moderno enfatizó la capacidad descriptiva, explicativa y predictiva de la ciencia a través de leyes, así como su carácter crítico, fundamentación lógica y empírica, y pretensión de objetividad. El paradigma actual cuestiona la objetividad absoluta y

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El documento describe la evolución del concepto de conocimiento científico a lo largo de la historia. Se mencionan tres paradigmas: el premoderno (Antigüedad y Edad Media), el moderno (siglos XVI-XX) y el actual (siglo XX). El paradigma moderno enfatizó la capacidad descriptiva, explicativa y predictiva de la ciencia a través de leyes, así como su carácter crítico, fundamentación lógica y empírica, y pretensión de objetividad. El paradigma actual cuestiona la objetividad absoluta y

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VERDAD E HISTORICIDAD.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO Y SUS FRACTURAS


Rubén H. Pardo
1. EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO: DOBLE SENTIDO Y DOBLE ORIGEN

El conocimiento científico ha desempeñado siempre un papel crucial en todas las


sociedades a lo largo de la historia. Tanto en las culturas primitivas como en la
sociedad actual, la verdad y el poder están intrínsecamente relacionados y se les
ha atribuido múltiples significados. En nuestra sociedad actual, el conocimiento y
la información se han convertido en recursos esenciales debido a la complejidad y
el riesgo que caracterizan nuestra realidad.

Para comprender adecuadamente cualquier actividad teórica o práctica, es


necesario tener al menos una comprensión mínima del contexto social en el que
se lleva a cabo. En este sentido, reflexionar sobre nuestro mundo actual implica
reflexionar principalmente sobre la ciencia y la tecnología. Por lo tanto, entender
qué entendemos por ciencia y conocimiento científico se vuelve fundamental.
El concepto de ciencia es fundamental en nuestra civilización occidental y surgió
en la antigua Grecia. Sin embargo, los supuestos teóricos que sustentan nuestra
concepción actual de la ciencia difieren de los que existían en la antigüedad
clásica. Cada época histórica tiene su propia concepción del conocimiento
científico, basada en los criterios de lo que se considera conocimiento en sentido
estricto.
¿Qué características debe tener el conocimiento científico? La cientificidad
depende de ciertos requisitos, como la capacidad descriptiva, explicativa y
predictiva a través de leyes. La ciencia busca describir y explicar la realidad
mediante la formulación de leyes que establecen relaciones constantes entre los
fenómenos. Estas leyes permiten explicar y predecir hechos particulares, lo que
brinda un control sobre los fenómenos.
Además, la ciencia tiene un carácter crítico. No se conforma con la mera
descripción de hechos, sino que plantea interrogantes y cuestiona
constantemente. El pensamiento científico es inherentemente interrogante y su
principal tarea es formular preguntas.
En resumen, el conocimiento científico es fundamental en nuestra sociedad
actual. Busca describir, explicar y predecir la realidad mediante leyes, y se
caracteriza por su enfoque crítico y su capacidad para formular preguntas.
Comprender la importancia de la ciencia y el conocimiento científico es esencial
para comprender y desenvolverse en el mundo contemporáneo.
La ciencia se basa en la primacía de la pregunta y en la actitud crítica. La tarea de
la ciencia implica cuestionar y dudar, en lugar de aceptar dogmas incuestionables.
La opinión y la creencia obstaculizan el camino hacia el conocimiento científico, ya
que ocultan la falta de certeza y el reconocimiento de lo que no se sabe.
El conocimiento científico requiere fundamentación tanto lógica como empírica.
La coherencia lógica entre las proposiciones de una teoría es fundamental, pero
también es necesario respaldar las afirmaciones científicas mediante la
contrastación empírica, es decir, a través de la confrontación con la experiencia y
la evidencia.
La ciencia se caracteriza por su carácter metódico. El método científico es el
camino para acercarse al conocimiento y consiste en la exclusión del error
mediante la verificación y la comprobación. La ciencia busca la certeza a través de
la comprobación empírica y, en la actualidad, se considera que un cuerpo de
conocimientos solo puede ser considerado científico si sigue este procedimiento
establecido por la comunidad científica.
La sistematicidad es otra característica importante del conocimiento científico. Se
refiere a la organización lógica y coherente de las proposiciones científicas. El
conocimiento científico forma un sistema consistente en el que nuevos
conocimientos se integran con los ya establecidos.
Además, el conocimiento científico debe ser comunicable mediante un lenguaje
preciso. La ciencia busca la precisión en la formulación de relaciones entre
fenómenos estudiados y la expresión clara y unívoca de los enunciados científicos.
La búsqueda de un lenguaje preciso y libre de ambigüedades es un requisito
indispensable en la ciencia.
Por último, se espera que el conocimiento científico sea objetivo. La objetividad
implica la capacidad de trascender los condicionamientos históricos y subjetivos
para adoptar un punto de vista neutral como observador. Se busca la
imparcialidad y la distancia necesaria respecto al objeto de estudio.
En resumen, el conocimiento científico se caracteriza por su actitud crítica, su
fundamentación lógica y empírica, su metodología rigurosa, su sistematicidad, su
lenguaje preciso y su pretensión de objetividad. Estas características definen la
naturaleza y el enfoque de la ciencia en la búsqueda del verdadero conocimiento.
La objetividad en el conocimiento implica evitar cualquier influencia del sujeto
que conoce y prescindir de él en el proceso cognoscitivo. Aunque existen
discusiones sobre la posibilidad y el sentido de la objetividad, podemos afirmar
que el conocimiento científico aspira a ser objetivo.
En resumen, la ciencia, según nuestra comprensión actual, es un cuerpo de
conocimiento que se caracteriza por su capacidad descriptiva, explicativa y
predictiva mediante leyes. También implica un enfoque crítico, una
fundamentación lógica y empírica, un carácter metódico, sistematicidad,
comunicabilidad a través de un lenguaje preciso y una pretensión de objetividad.
Sin embargo, es legítimo preguntarse si siempre se ha entendido así la ciencia y
cuándo surge esta concepción. La respuesta es no, ya que cada época ha tenido su
propia forma de comprender la ciencia en relación con su comprensión de la
realidad y la racionalidad. Nuestra idea actual de ciencia tiene un origen doble:
uno remoto en la filosofía griega y otro más reciente en el conocimiento como lo
entendemos en la modernidad.
El concepto de ciencia en sentido amplio abarca un conocimiento considerado
sólido en una época determinada. El significado de lo que es ciencia varía
históricamente, ya que cada comunidad científica construye su propia definición
en función de las prácticas sociales y la comprensión de la realidad. Por lo tanto,
no siempre se ha concebido el conocimiento científico como lo entendemos
actualmente. Si le explicáramos a un griego del siglo V a.C. lo que entendemos por
ciencia hoy en día, probablemente no lo identificaría con el término "episteme"
utilizado para referirse a la ciencia. Para él, sería más un conocimiento empírico o
técnico.
Desde esta perspectiva amplia y histórica de la ciencia, podemos hablar de tres
grandes paradigmas: el paradigma premoderno, que abarca la antigüedad y la
Edad Media; el paradigma moderno, surgido a partir de la revolución científica de
los siglos XVI y XVII hasta la primera mitad del siglo XX; y el paradigma actual, a
veces llamado "posmoderno" o "tardomoderno", que se desarrolla
principalmente en el siglo XX y presenta diferencias significativas con respecto al
paradigma moderno.
Comprender las diferencias y los significados de estos paradigmas en la
concepción del conocimiento científico es un objetivo fundamental. Aunque
requiere una lectura completa para una comprensión más profunda, es
importante mencionar algunos rasgos distintivos de cada paradigma.
El paradigma premoderno se divide en dos períodos: la antigüedad clásica,
centrada en el pensamiento griego de los siglos VI al IV a.C., y la Edad Media, que
abarca desde el siglo V hasta el XV. En estos períodos, el conocimiento científico
se basaba en el saber empírico y se consideraba más como un producto de la
fantasía y la dogmática según los estándares actuales de epistemología y
metodología.
En contraste, el paradigma moderno, que surge con la revolución científica de los
siglos XVI y XVII, marca un cambio fundamental en la concepción de la ciencia. En
este período, se enfatiza la capacidad de la ciencia para describir, explicar y
predecir fenómenos mediante leyes. Se busca fundamentar lógica y
empíricamente las afirmaciones científicas, y se desarrolla un método riguroso
para evitar el error y garantizar la certeza. La sistematicidad y la comunicabilidad
mediante un lenguaje preciso son aspectos clave de este paradigma.
No obstante, es importante señalar que el concepto de ciencia no es estático, y a
medida que avanza el tiempo, surgen nuevas perspectivas y enfoques. El
paradigma actual, a veces denominado "posmoderno" o "tardomoderno", se
desarrolla principalmente en el siglo XX. Aunque tiene raíces en el paradigma
moderno, presenta diferencias significativas. En este paradigma, se cuestiona la
pretensión de objetividad absoluta y se reconoce la influencia del sujeto en el
proceso de conocimiento. También se considera la historicidad y la contextualidad
de la ciencia.
Comprender estos tres paradigmas y sus diferencias es esencial para comprender
la evolución del pensamiento científico a lo largo de la historia. Cada época ha
tenido su propia concepción de la ciencia, influenciada por su comprensión de la
realidad, la racionalidad y las prácticas sociales. Aunque nuestra visión actual de la
ciencia se basa principalmente en el paradigma moderno, es necesario reconocer
que el conocimiento científico está en constante evolución y que las futuras
perspectivas pueden desafiar nuestras ideas actuales.
En resumen, el concepto de ciencia ha evolucionado a lo largo de la historia y
varía según los paradigmas epocales. Actualmente, se entiende como un cuerpo
de conocimiento que cumple con ciertas características, como capacidad
descriptiva, explicativa y predictiva, carácter crítico, fundamentación lógica y
empírica, carácter metódico, sistematicidad, comunicabilidad mediante un
lenguaje preciso y pretensión de objetividad. Sin embargo, es importante
reconocer que estas características pueden cambiar en diferentes épocas y
contextos, y que la ciencia continúa desarrollándose y adaptándose a medida que
avanzamos en el conocimiento.
El "mundo griego" puede considerarse como el fundamento de la cultura
occidental, ya que inició el proyecto racionalista que aún perdura en nuestra
tradición. En este contexto, el concepto clave es el logos, que los griegos
entendían como un discurso explicativo y demostrativo, en contraposición al
mythos, que era un discurso narrativo sin necesidad de demostración. El logos, al
igual que la ciencia, se basa en la fundamentación y en la racionalidad. Esta
distinción entre mito y logos marca la primera manifestación del concepto de
ciencia, donde el conocimiento científico pertenece al logos, como un discurso
demostrativo y racional que se fundamenta en principios lógicos.
Además, otra oposición relevante para rastrear el origen del concepto actual de
ciencia es la diferenciación entre doxa (opinión) y episteme (saber científico). En el
ámbito del logos, los griegos distinguían entre el saber cotidiano y vulgar, que
carecía de fundamentación y era acrítico, y el saber científico, que se
caracterizaba por estar fundamentado y ser crítico. El término episteme, de
acuerdo con el concepto antiguo del saber, se refiere a la pura racionalidad y
engloba también la filosofía.
Por otro lado, en el contexto de la Edad Media, la concepción cristiana de la vida
aportó elementos importantes a nuestra tradición, como la subordinación de la
razón a la fe y la comprensión del mundo en términos de un orden divino. En este
caso, la prioridad dada a la fe sobre las evidencias racionales se basa en la
interpretación de la realidad como esencialmente divina y no racional, partiendo
del supuesto de una naturaleza que refleja la huella o signo de Dios y un universo
jerárquicamente ordenado en clave teológica.
A pesar de estas diferencias entre la concepción griega y la cristiano-medieval, hay
características compartidas que forman un suelo común y permiten hablar de un
paradigma premoderno. Este paradigma se distingue de la modernidad, que surge
con la revolución científica de los siglos XVI y XVII, pero tanto el mundo antiguo
como el medieval constituyen una unidad frente a la modernidad. Algunos
fundamentos comunes incluyen la comprensión científica del mundo con
elementos como el geocentrismo, el orden jerárquico, el orden teleológico y la
finitud del espacio. Además, en cuanto al conocimiento científico, se amplía la
idea de razón y ciencia, y se reconoce que el saber empírico no es supremo, sino
que existen otros saberes considerados superiores, como la filosofía primera o la
sabiduría.
Es esencial comprender estas diferencias y similitudes entre los paradigmas
premodernos y modernos para tener una visión completa de la evolución del
pensamiento científico y cómo ha llegado a ser como lo conocemos en la
actualidad. Reconociendo los cambios y continuidades, se puede comprender
mejor la concepción científica del mundo y el desarrollo de la ciencia a lo largo del
tiempo.
En resumen, el "mundo griego" es el fundamento de la cultura occidental y marca
el inicio del proyecto racionalista. El concepto clave es el logos, que los griegos
entendían como un discurso explicativo y demostrativo, en contraposición al
mythos, que era un discurso narrativo sin necesidad de demostración. La ciencia
se basa en el logos y se caracteriza por ser un saber fundamentado y
demostrativo.
En resumen, el paradigma premoderno de la ciencia se basa en una comprensión
del mundo difícil de entender para nosotros, ya que nuestra idea actual de lo
científico se origina en la modernidad. La modernidad, por otro lado, representa
un proceso de desacralización y secularización. Se establece una separación entre
lo religioso y lo profano, y se pasa del teocentrismo medieval a centrarse en los
problemas prácticos y terrenales.
La esencia de la modernidad radica en el ideal de una racionalidad plena. Se cree
en un orden racional-matemático en el mundo, y se confía en el poder de la razón
tanto en el conocimiento como en la acción práctica. Se busca alcanzar un
conocimiento universal y necesario, así como formular una ética de validez
universal. Se cree en el progreso social como resultado del desarrollo científico,
donde se espera que el avance del conocimiento científico mejore la sociedad en
su conjunto.
Sin embargo, en la actualidad se cuestiona si todas las consecuencias de la
investigación científica son positivas y si el desarrollo de la ciencia debe ser
ilimitado. Aunque se reconoce la importancia y los beneficios de la ciencia,
también se plantea la necesidad de considerar los posibles impactos negativos y
establecer límites.
En definitiva, la modernidad representa un cambio profundo en el pensamiento,
orientado hacia la razón y la búsqueda de conocimiento. Aunque el paradigma
moderno ha traído avances significativos, también se plantean interrogantes y se
busca encontrar un equilibrio entre el desarrollo científico y sus implicaciones
sociales y éticas.
Además, es importante destacar que la modernidad ha sido un proceso continuo y
en constante evolución. A lo largo del tiempo, ha habido avances y
transformaciones significativas en la comprensión científica del mundo y en la
aplicación de la razón en diferentes campos.
En este sentido, el pensamiento moderno ha experimentado cambios en sus
fundamentos filosóficos y en la concepción de la realidad. Se ha pasado del
dominio de la metafísica y la teología a un enfoque más centrado en la
observación empírica, el razonamiento lógico y el método científico. Esto ha dado
lugar a un énfasis en la experiencia y en la verificación empírica como bases para
la construcción del conocimiento científico.
Asimismo, el paradigma moderno ha generado un impulso hacia la búsqueda de
leyes naturales universales y la formulación de teorías explicativas que abarquen
una amplia gama de fenómenos. Esto ha llevado al desarrollo de disciplinas
científicas especializadas y a un enfoque sistemático en la investigación y el
estudio de la naturaleza.
En cuanto a la ética, la modernidad ha planteado la posibilidad de fundamentarla
en la razón, separándola de las influencias religiosas y tradicionales. Se ha
buscado establecer principios éticos universales y racionales que guíen la
conducta humana, independientemente de las creencias religiosas o culturales.
Sin embargo, es importante reconocer que el paradigma moderno no es estático
ni homogéneo. Ha habido diferentes corrientes de pensamiento y enfoques
dentro de la modernidad, que han dado lugar a distintas interpretaciones y
aplicaciones de la ciencia y la razón. Además, la crítica y el cuestionamiento hacia
algunos aspectos de la modernidad han surgido a lo largo del tiempo,
especialmente en relación con sus supuestos universalistas y sus implicaciones
sociales, políticas y ambientales.
En resumen, el paradigma moderno se caracteriza por la centralidad de la razón y
la ciencia, la búsqueda de conocimiento universal y la formulación de principios
éticos racionales. Sin embargo, también ha habido cambios y críticas en la
concepción de la realidad y en la comprensión de los límites y responsabilidades
de la ciencia. La modernidad continúa siendo un campo de estudio y debate, con
implicaciones importantes para nuestra comprensión del mundo y nuestro actuar
en la sociedad contemporánea.
En resumen, el texto plantea la relación entre los paradigmas de la modernidad y
la posmodernidad en términos de racionalidad y conocimiento. En la modernidad,
se considera a la ciencia como un conocimiento superior y la razón científica como
sinónimos de razón y verdad. Sin embargo, en la posmodernidad se cuestiona y
rechaza la idea de una verdad universal y definitiva, y se enfatiza la interpretación
y la relatividad del sentido.
La posmodernidad se caracteriza por la fragmentación del sentido y la caída de los
ideales de conocimiento, ética y progreso social de la modernidad. Se critica la
construcción de grandes relatos y utopías, y se descree de la posibilidad de
alcanzar una ética universal y un orden social igualitario. También se plantea una
crítica a la ciencia y al cientificismo, argumentando que la razón no debe reducirse
únicamente a la racionalidad científica y que existen otras formas de racionalidad.
La cultura posmoderna defiende la necesidad de ampliar la idea de razón y
verdad, reconociendo la presencia de verdad en discursos y expresiones
extracientíficas, como el arte. Aunque existen debates y diferentes posturas sobre
la relación entre la modernidad y la posmodernidad, se sugiere que la
posmodernidad puede ser vista como una etapa tardía de la modernidad, con una
estrecha relación con esta.
En última instancia, se destaca que nuestra actual idea de ciencia, entendida
como un conocimiento explicativo basado en leyes, crítico, fundamentado,
metódico y objetivo, tiene sus fundamentos tanto en la antigüedad clásica, con su
proyecto racionalista, como en la modernidad, donde se identifica la ciencia con el
conocimiento empírico y se convierte en tecnología. Se enfatiza la importancia de
comprender los fundamentos filosóficos de la modernidad para abordar la
clasificación de las ciencias y el tratamiento de la verdad en relación con la
historia.
Luego de comprender la relación entre los paradigmas de la modernidad y la
posmodernidad, es importante abordar la clasificación de las ciencias y el
tratamiento de la verdad en relación con la historia.
En la clasificación tradicional de las ciencias, se establecen diferentes disciplinas
que se enfocan en el estudio de aspectos específicos de la realidad. Sin embargo,
en el contexto posmoderno, esta clasificación puede ser cuestionada debido a la
fragmentación del sentido y la multiplicidad de perspectivas. Se plantea la
necesidad de ampliar la idea de ciencia y considerar otras formas de conocimiento
que van más allá de los límites establecidos por la clasificación tradicional.
En cuanto al tratamiento de la verdad en relación con la historia, se reconoce que
la verdad no es algo fijo y absoluto, sino que está sujeta a interpretación y
perspectiva. La posmodernidad enfatiza la idea de verdades provisorias y
contingentes, cuestionando la existencia de verdades universales y definitivas. Se
reconoce que el sentido lingüístico siempre conlleva cierta equivocidad y que la
comprensión de la realidad implica una dimensión interpretativa.
En conclusión, en el contexto posmoderno se cuestiona la clasificación tradicional
de las ciencias y se plantea la necesidad de ampliar la idea de ciencia para abarcar
otras formas de conocimiento. Además, se entiende que la verdad es relativa y
sujeta a interpretación, lo que nos invita a adoptar una visión más flexible y crítica
en nuestra comprensión del mundo. La relación entre la modernidad y la
posmodernidad continúa siendo objeto de debates y reflexiones, pero entender
estos fundamentos filosóficos nos permite abordar los desafíos y las
transformaciones de nuestro contexto actual.
En este sentido, es importante destacar que la transición hacia la posmodernidad
no implica necesariamente un rechazo total de los ideales de la modernidad, sino
más bien una crisis y una apertura hacia nuevos enfoques. Algunos consideran
que estamos viviendo una "modernidad tardía" en la cual se mantiene una
estrecha relación con la modernidad, aunque también se reconocen sus
limitaciones y se plantean nuevas perspectivas.
En la cultura posmoderna, se critica y cuestiona la idea de verdad sostenida por la
filosofía moderna. Se sostiene que no existen verdades universales y definitivas,
sino más bien verdades provisionales y contingentes. El sentido lingüístico se
percibe como inherentemente ambiguo y sujeto a interpretación, lo que implica
que toda comprensión de la realidad tiene una dimensión de perspectiva.
Además, se critican y rechazan los ideales éticos y el concepto de progreso social
propios de la modernidad. Se considera que las utopías, los grandes relatos y las
ideologías han perdido su validez y que no hay futuro ni posibilidad de alcanzar un
orden social completamente nuevo. En este sentido, la posmodernidad se
caracteriza por un desencanto respecto a las construcciones teóricas y a la idea de
progreso social.
Asimismo, se plantean cuestionamientos a la ciencia y al cientificismo. Si bien se
reconocen los aspectos liberadores y positivos de la investigación científica,
también se destacan los efectos indeseables e inevitables de su desarrollo. Se
argumenta que la ciencia no debería ser considerada un fin en sí misma, sino que
su valor principal debe medirse en función de su impacto social. Se busca ampliar
la noción de razón y verdad, reconociendo otras formas de racionalidad y la
presencia de verdades en discursos y expresiones extracientíficas, como el arte.
En resumen, la posmodernidad se caracteriza por una crisis y fragmentación del
sentido, cuestionando los ideales de conocimiento, éticos y de progreso social de
la modernidad. Se plantea una visión de la verdad como algo relativo y sujeto a
interpretación, y se promueve la ampliación de la idea de ciencia y la
consideración de otras formas de conocimiento. La relación entre la modernidad y
la posmodernidad sigue siendo objeto de debate, pero comprender estos
fundamentos filosóficos nos permite reflexionar sobre los cambios y desafíos de
nuestra época actual.

1.¿Cuál es el concepto de ciencia que plantea el autor?


2.¿Cómo lo relaciona con la concepción de saber que cada etapa histórica posee?
1. El autor plantea que el concepto de ciencia se refiere a un tipo de
conocimiento explicativo basado en leyes, crítico, fundamentado, metódico,
sistemático y comunicable mediante un lenguaje preciso, con pretensión de
objetividad.
2. El autor relaciona el concepto de ciencia con la concepción de saber propia de
cada etapa histórica al señalar que la modernidad es el origen reciente de
nuestra actual idea de conocimiento científico. Además, destaca que la
modernidad ha influenciado la identificación entre ciencia y conocimiento
empírico, así como la conversión de la ciencia en tecnología. Esto implica que
la ciencia actual está estrechamente vinculada con la época en la que se
desarrolla, reflejando los valores, enfoques y paradigmas propios de esa época.
1.¿Qué características debe reunir un conocimiento para ser considerado
científico?
2.¿En qué consiste la diferencia entre plantear a la ciencia en un sentido
restringido y en un sentido amplio?
1. Un conocimiento para ser considerado científico debe ser explicativo, basado
en leyes, crítico, fundamentado, metódico, sistemático y comunicable
mediante un lenguaje preciso, con pretensión de objetividad.
2. La diferencia entre plantear a la ciencia en un sentido restringido y en un
sentido amplio radica en el alcance y la amplitud del concepto. En un sentido
restringido, la ciencia se refiere específicamente a disciplinas y métodos
científicos tradicionales, como la física, la química o la biología. En un sentido
amplio, la ciencia incluye no solo estas disciplinas, sino también otras formas
de conocimiento basadas en métodos rigurosos y empíricos, como la
sociología, la psicología o la historia. La ciencia en un sentido amplio abarca un
enfoque interdisciplinario y reconoce la diversidad de métodos y perspectivas
en la búsqueda del conocimiento.
¿Cuáles son los tres grandes modelos epocales o paradigmas que se pueden
analizar desde una perspectiva amplia o histórica de la ciencia? Caracterízalos.
Según el texto, los tres grandes modelos epocales o paradigmas que se pueden
analizar desde una perspectiva amplia o histórica de la ciencia son los siguientes:
1. Paradigma Premoderno: Este paradigma se sustenta en una comprensión del
mundo basada en una visión teocéntrica y religiosa. En esta época, el
conocimiento científico era limitado y se encontraba fuertemente influenciado
por la Iglesia y la religión. La realidad se explicaba principalmente desde una
perspectiva divina y no se aplicaban métodos científicos rigurosos.
2. Paradigma Moderno: En contraste con el paradigma premoderno, la
modernidad se caracteriza por un proceso de desacralización y secularización.
Se establece una separación entre lo religioso y lo secular, así como entre la
religión y la ciencia. La modernidad se enfoca en la razón y la racionalidad,
considerando que el mundo posee un orden racional-matemático. Se confía en
el poder de la razón tanto en términos de conocimiento como de dominio y
transformación de la naturaleza. Se busca alcanzar un conocimiento universal y
necesario, así como formular una ética de validez universal. Además, se cree
en el progreso social como resultado del desarrollo científico.
3. Paradigma Actual (Tardomoderno o Posmoderno): Este paradigma se
caracteriza por la fragmentación del sentido y la crítica a los ideales de
conocimiento y ética de la modernidad. Se cuestiona la idea de una verdad
universal y se enfatiza la interpretación y la perspectiva en la comprensión de
la realidad. Se rechazan los grandes relatos y utopías, así como la noción de un
progreso social definido. También se plantean cuestionamientos a la ciencia y
al cientificismo, reconociendo la necesidad de ampliar la idea de razón y de
verdad más allá de la ciencia. Este paradigma es caracterizado por la caída de
los ideales modernos y el desencanto hacia ellos.
En resumen, los tres paradigmas históricos de la ciencia son el premoderno
(teocéntrico y religioso), el moderno (racionalista y enfocado en la razón y el
progreso) y el actual o tardomoderno (caracterizado por la fragmentación, la
crítica a los ideales modernos y la necesidad de ampliar la concepción de razón y
verdad).
La diferencia entre doxa y episteme radica en el grado de fiabilidad y rigor que se
les atribuye en el ámbito del conocimiento.
1. Doxa: Se refiere a la opinión, creencia o conocimiento comúnmente aceptado,
pero que carece de fundamentos sólidos o evidencia científica. La doxa se basa
en la percepción subjetiva, la tradición, los prejuicios o la información no
verificada. Es un conocimiento subjetivo y no necesariamente respaldado por
pruebas o métodos rigurosos.
2. Episteme: Se refiere al conocimiento científico o sistemático basado en la
aplicación de métodos rigurosos, la observación empírica, la experimentación y
la validación mediante la evidencia. La episteme busca la verdad objetiva y se
fundamenta en principios lógicos y metodológicos sólidos. Es un conocimiento
objetivo y verificable que busca explicar las regularidades y leyes que rigen el
mundo.
En resumen, la doxa se refiere a conocimientos basados en opiniones o creencias
sin fundamentos científicos, mientras que la episteme se refiere a conocimientos
basados en métodos rigurosos y evidencia empírica, buscando la objetividad y la
veracidad.

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