Historia Del Teatro
Historia Del Teatro
LA TRAGEDIA
La tragedia es una representación dramática capaz de conmover y causar pena, que tiene un desenlace
funesto. Destacaron los escritores ESQUILO, SÓFOCLES y EURÍPIDES.
Aquí se presentan algunas características de la tragedia:
a) Las obras son solemnes, escritas en verso y estructuradas en escenas-
b) Las historias están basadas en mitos o antiguos relatos.
c) Eran obras de poca acción.
Aristóteles decía que la tragedia debe estar lo más que se pueda bajo un mismo periodo de sol o excederlo
un poco. En poco más de un siglo los griegos crearon dramas y comedias que aún interesan y conmueven.
Esquilo ha sido llamado el padre del drama griego porque contribuyó a que las representaciones teatrales se
transformaran en espectáculos. Sus obras más conocidas son Prometeo encadenado y Antígona.
Sófocles era instruido, amable y tolerante y gozó de gran simpatía y popularidad. Sus principales obras
Antígona y Edipo Rey se siguen llevando a escena.
Eurípides tenía fama de huraño. Sus principales obras son Electra y Orestes, Efigenia en Aulida y Efigenia en
Taurida.
Los grandes trágicos griegos establecieron las características del teatro que se ha convertido en el género
literario que todos conocemos.
LA COMEDIA
La comedia se desarrolló hacia la mitad del siglo V Antes de Cristo. Las comedias más antiguas que se
conservan son las de ARISTÓFANES. Tienen una estructura muy cuidada derivada de los antiguos ritos de
fertilidad. Su comicidad consistía en una mezcla de ataques satíricos a personalidades públicas. Para el siglo
IV Antes de Cristo, la comedia había sustituido a la tragedia como forma dominante.
Luego apareció un tipo de comedia local, llamada "nueva". En las obras de MENANDRO, el gran autor de
comedias nuevas, la trama gira alrededor de una complicación o situación que tiene que ver con amor,
dinero, problemas familiares y similares.
TEATRO ROMANO
El teatro romano no se desarrolló hasta el siglo III Antes de Cristo. Al principio se asociaba con festivales
religiosos, pero la naturaleza espiritual se perdió pronto. Al incrementarse el número de festivales, el teatro
se convirtió en un entretenimiento. No es de extrañar que la forma más popular fuera la comedia. El periodo
de creación dramática romano empezó en el siglo II Antes de Cristo, y estuvo dominado por las comedias de
PLAUTO y TERENCIO, que eran adaptaciones de la comedia nueva griega. Las obras se basaban en una
intriga de carácter local.
Este primer período se denomina clásico, porque comprende el teatro de las civilizaciones clásicas, Grecia y
Roma, y las obras están escritas en griego o latín.
Alrededor del final del siglo II Después de Cristo, el teatro literario entra en declive y es sustituido por otros
espectáculos y entretenimientos más populares. La Iglesia cristiana atacó el teatro romano y contribuyó al
declive del teatro así como a considerar a las personas que participaban en él como inmorales. Con la caída
del Imperio romano en el 476 Después de Cristo, el teatro clásico decayó en Occidente y no resurgió hasta
500 años más tarde. Sólo los artistas populares, conocidos como juglares y trovadores, sobrevivieron y
proporcionaron un nexo de continuidad.
TEATRO MEDIEVAL
El teatro español, al igual que el europeo, surge vinculado al culto religioso. La misa, es en sí misma un
drama, una representación de la muerte y resurrección de Cristo. Serán los clérigos los que creen los
primeros diálogos teatrales: los tropos, con los que escenificaban algunos episodios relevantes de la Biblia.
Estas representaciones, se fueron haciendo más largas y espectaculares dando lugar a un tipo de teatro
religioso que fue el teatro medieval por excelencia. Poco a poco se fueron añadiendo elementos profanos y
cómicos a este tipo de representaciones que, por razones de decoro, terminaron por abandonar las iglesias y
comenzaron a realizarse en lugares públicos.
AUTOS
Durante este periodo, surgieron obras folclóricas, farsas y dramas pastorales y persistían varios tipos de
entretenimientos populares. Todo esto influyó en el desarrollo de los autos durante el siglo XV. Los autos
diferían de los ciclos religiosos en el hecho de que no se trataba de episodios bíblicos, sino alegóricos, y
estaban representados por profesionales como los trovadores y juglares.
CREACIÓN DE LA ÓPERA
Las elaboradas exhibiciones escénicas y las historias alegóricas de los intermezzi, y los continuos intentos de
recrear la producción clásica, llevaron a la creación de la ópera a finales del siglo XVI. Aunque el primer
teatro de corte clasicista tenía un público limitado, la ópera se hizo muy popular. A mediados del siglo XVII,
se estaban construyendo grandes teatros de la ópera en Italia.
COMMEDIA DELL'ARTE
Mientras la elite se entretenía con el teatro y el espectáculo de estilo clasicista, el público en general se
divertía con la commedia dell'arte, un teatro popular y vibrante basado en la improvisación.
TEATRO ROMÁNTICO
El romanticismo apareció en Alemania, un país con poca tradición teatral antes del siglo XVIII. Alrededor de
1820, el romanticismo dominaba el teatro en la mayor parte de Europa.
El teatro romántico español buscó la inspiración en los temas medievales y presenta a un héroe individual
dominado por las pasiones. Se recuperan las formas y estructuras del teatro del Siglo de Oro. La voz
engolada y el verso rotundo triunfan en el teatro romántico español. Su gran figura es José Zorrilla, el autor
de Don Juan Tenorio. El tema del burlador es retomado con gran libertad por Zorrilla y en su entusiasmo
romántico hace que sea el amor quien redime al seductor. La fuerza y encanto de este personaje y obra ha
conseguido que nunca haya dejado de representarse en algún teatro español.
MELODRAMA
Las mismas fuerzas que condujeron al romanticismo también, en combinación con varias formas populares,
condujeron al desarrollo del melodrama, el género dramático más arraigado en el siglo XIX. El melodrama
como literatura es a menudo ignorado o ridiculizado, cuando menos desdeñado por los críticos, porque
aporta imágenes de villanos que se atusan el bigote o heroínas sujetas a vías de tren.
TEATRO BURGUÉS
Proponía una recreación de lo local y de la vida en el hogar. El espectador debía tener la impresión de asistir
a un hecho real y a ello vino a contribuir el escenario de tres paredes con el objetivo de que el público
observe a través de la imaginaria cuarta pared.
REALISMO PSICOLÓGICO
Las obras demuestran problemas sociales como la enfermedad genética, la ineficacia del matrimonio como
institución religiosa y social, y los derechos de las mujeres, pero también son valiosos por sus convincentes
estudios de individuos.
TEATRO SIMBOLISTA
Los simbolistas hicieron una llamada a la "desteatralizació" del teatro, que se traducía en desnudar el teatro
de todas sus trabas tecnológicas y escénicas del siglo XIX, sustituyéndolas por la espiritualidad que debía
provenir del texto y la interpretación. Los textos estaban cargados de simbología de difícil interpretación,
más que de sugerencias. El ritmo de las obras era en general lento y semejante a un sueño.
TEATRO EXPRESIONISTA
El movimiento expresionista tuvo su apogeo en las dos primeras décadas del siglo XX, principalmente en
Alemania. Exploraba los aspectos más violentos y grotescos de la mente humana, creando un mundo de
pesadilla sobre el escenario. Desde un punto de vista escénico, el expresionismo se caracteriza por la
distorsión, la exageración y por un uso sugerente de la luz y la sombra.
GRUPOS TEATRALES
Quizás se deba a la influencia de Antonin Artaud la aparición de una serie de grupos de teatro durante la
década de 1960.
TEATRO CONTEMPORÁNEO
El teatro realista continuó vivo en el ámbito comercial, sobre todo en Estados Unidos. El objetivo parecía ser
el realismo psicológico, y se emplearon para este fin recursos dramáticos y escénicos no realistas. Existen
obras basadas en la memoria, secuencias sobre sueños, personajes puramente simbólicos, proyecciones y
otros recursos similares. Incorporan diálogos poéticos y un fondo sonoro cuidadosamente orquestado para
suavizar el realismo crudo. La escenografía era más sugerente que realista.
MUSICAL
En la década de 1920 los musicales surgieron a partir de una libre asociación en forma de serie de canciones,
danzas, piezas cortas cómicas basadas en otras historias, que algunas veces eran serias, y se contaban a
través del diálogo, la canción y la danza. Un grupo a cargo de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II
perfeccionó esta forma en la década de 1940. Ya durante la década de 1960 gran parte del espectáculo
había dejado el musical para convertirse en algo más serio. A finales de la década siguiente, posiblemente
como resultado de crecientes problemas políticos y económicos, volvieron los musicales bajo un signo de
desmesura y lujo, haciéndose hincapié en la canción, el baile y la comedia fácil.
EL TEATRO EN LATINOAMÉRICA
Se tienen pocas nociones de cómo pudieron ser las manifestaciones escénicas de los pueblos
precolombinos, pues la mayor parte de éstas consistían en rituales religiosos. Existe un único texto
dramático maya, descubierto en 1850, el Rabinal-Achi, que narra el combate de dos guerreros legendarios
que se enfrentan a muerte en una batalla ceremonial. Su representación depende de distintos elementos
espectaculares como el vestuario, la música, la danza y la expresión corporal. A partir de la época colonial, el
teatro se basa en los modelos procedentes de España.
No es hasta mediados del siglo XX cuando el teatro latinoamericano ha adquirido cierta personalidad, al
tratar temas propios tomando como punto de partida la realidad del espectador a quien va destinado. Se
caracteriza por su notable vigor. Surge el teatro social.
El dramaturgo Augusto Boal, en Brasil, desarrolló técnicas de teatro callejero y para obreros, y es autor del
texto Teatro del oprimido. Grupos como Rajatabla y La Candelaria se han preocupado por realizar un teatro
que sirva como medio de discusión de la realidad social, sin dejar al margen el aspecto espectacular y
estético del drama.
EL TEATRO ORIENTAL
El teatro oriental en general tiene ciertas características en común que lo distinguen del teatro
posrenacentista occidental. El teatro asiático es presentacional, ya que la idea de representación naturalista
es del todo ajena a él. Aunque los teatros de los diferentes países varían, son obras integradoras de las
diversas artes que mezclan literatura, danza, música y espectáculo.
TEATRO CHINO
El teatro chino empezó a desarrollarse en el siglo XIV; era muy literario y tenía convenciones muy estrictas.
Desde el siglo XIX, ha sido dominado por la ópera de Pekín. En ella se da una importancia primordial a la
interpretación, el canto, la danza y las acrobacias más que al texto literario. La representación puede
describirse como una colección de extractos de varias obras literarias combinados con una exhibición
acrobática. La acción tiende a ser oscura y el énfasis se centra en la habilidad de los actores. El escenario es
una plataforma desnuda con el mobiliario estrictamente necesario. Las acciones son estilizadas, los papeles
codificados y el maquillaje es elaborado y grotesco; los colores son simbólicos. Bajo el gobierno comunista la
temática ha cambiado, pero el estilo ha seguido siendo más o menos el mismo.
TEATRO JAPONÉS
El teatro japonés comenzó en el siglo VII Después de Cristo y es el más complejo de Oriente. Sus dos géneros
más conocidos son el teatro nô y el kabuki. Nô, el teatro clásico japonés es estilizado; la síntesis de danza-
música-teatro extremadamente controlada intenta evocar un ánimo particular a través del relato de un
hecho o historia. Está muy relacionado con el budismo Zen. El apogeo del nô tuvo lugar en el siglo XV. El
kabuki data del siglo XVI y es más popular en estilo y contenido. Otros géneros dramáticos japoneses son el
bugaku, un refinado teatro danzado, así como un teatro de marionetas o muñecos llamado bunraku, en el
que los intérpretes sobre el escenario manipulan unas marionetas casi de tamaño natural. Todas las formas
dramáticas se apoyan en el ritual, la danza y la tradición. Son elegantes y bellas, y ponen el énfasis en
valores opuestos a los del teatro occidental.
Historia del teatro
Te explicamos cuál es el origen y la historia del teatro en diferentes partes del mundo, desde la Antigüedad
hasta hoy.
Los antiguos griegos fueron los primeros en pensar el teatro como una forma de arte.
¿Cuál es el origen y la historia del teatro?
El teatro, el género artístico en el que se dan cita la literatura (dramaturgia) y las artes escénicas (la represen
tación teatral), es una de las formas de expresión artística más antiguas de la humanidad.×
Sin embargo, los primeros en comprender el teatro como una forma de arte en sí misma, es decir, como el
“arte dramático”, fueron los antiguos griegos de los siglos VI al IV a. C.
Los antiguos griegos celebraban ciertos rituales religiosos en honor a Dionisos, dios del vino y la fertilidad,
conocidos como las bacanales. En estos ritos la danza y los estados de trance eran normales, pero también
cierta narrativa y escenificación de los mitos fundacionales, y esto último fue lo que dio origen al teatro.
Se originó en el siglo VI a. C. gracias a un sacerdote de Dionisos, llamado Thespis, quien introdujo a los
rituales una importante modificación: un diálogo que sostenía con el coro durante cada festival.
Así, Thespis se convirtió en el primer actor de teatro. De hecho, según crónicas del siglo III a. C. fue el propio
Thespis quien ganó la primera competición teatral de Grecia, celebrada en Atenas en el año 534 a. C.
A partir de entonces, las competencias teatrales se hicieron muy corrientes en los festivales en honor a
Dionisos, los cuales duraban cuatro días enteros y empleaban estructuras de madera con divisiones para la
orquesta, el público y el escenario, alrededor de la estatua de Dionisos.
A lo largo del siglo V y IV a. C. el teatro griego floreció y se independizó del culto religioso. Sin embargo,
continuó siendo un mecanismo de la sociedad griega para educar a sus jóvenes en la religión, la mitología y
los valores cívicos clásicos.
En esa época surgieron los tres grandes dramaturgos griegos: Esquilo (525-456 a. C.), Sófocles (496-406 a. C.)
y Eurípides (484-406 a. C.), autores de un extenso conjunto de piezas trágicas que abordaban los grandes
mitos griegos. Junto a ellos, proliferaron grandes comediantes griegos como Aristófanes (444-385 a. C.).
El teatro fue tan relevante en la cultura griega, que el propio filósofo Aristóteles (384-322 a. C.) se inspiró en
ellas para escribir el primer tratado sobre el arte dramático de la historia de la humanidad: la Poética de 335
a. C.
Del mismo modo fue tan importante para la región mediterránea de la época, que la cultura romana lo tomó
como modelo e inspiración para desarrollar su propio teatro entre los siglos II y III a. C. Así surgieron autores
de tanto renombre como Plauto (254-184 a. C.) y Terencio (185-159 a. C.), cuyas obras formaban parte de
un evento mucho más grande en la cultura romana: los Juegos Romanos en honor a los dioses.
Los romanos también incorporaron a su cultura el legado dramatúrgico griego, preservándolo en latín para
lectores muy posteriores.
Hubo también, en la antigüedad, ricas tradiciones teatrales en el Oriente del mundo, especialmente en la
cultura ancestral de la India. El teatro de la India surgió a partir de las danzas religiosas y ceremoniales.
Este teatro adquirió un estudio formal hacia el siglo IV y II a. C., a juzgar por lo que recoge el Natia-shastra,
un antiguo tratado hinduista sobre la danza, el canto y el teatro, atribuido al musicólogo Bharata Muni (de
fechas inciertas). En esta obra se estudia, especialmente, el teatro clásico indio, punto máximo de la
literatura sánscrita.
En este tipo de drama aparecían figuras muy estereotípicas como el héroe (nayaka), la heroína (nayika) o el
payaso (vidusaka), en medio de relatos de corte mitológico y religioso, sobre el origen de los dioses. La
representación consistía más que nada en la danza y diálogo de los actores, disfrazados y maquillados,
pero sin escenario ni decorados.
El teatro indio se practicó casi sin interrupciones ni cambios durante mucho tiempo, y tuvo su apogeo entre
los siglos III y V d. C. Dos de los grandes dramaturgos de esta tradición fueron Sudraka (s. III d. C.) y Kalidasa
(s. IV-V d. C.), este último autor de grandes piezas amorosas.
Otra importante tradición no occidental, el teatro de la China, se originó hacia el siglo VI a. C. Estaba
compuesto mayormente por danzas, acrobacias, mimos y actos rituales sin un género definido.
Los actores, varones en su totalidad, podían representar diferentes tipos de papeles estereotípicos, ya
fueran masculinos (sheng), femeninos (tan), cómicos (chou) o guerreros (ching). En muchos casos se
empleaban máscaras y maquillaje.
La tradición china inspiró versiones similares en Japón y en otras naciones del sudeste asiático, que
florecieron en siglos posteriores, y que no fueron conocidas en Occidente hasta prácticamente el siglo XIX.
Tras la caída del Imperio romano, el teatro en Occidente perdió su antigua relevancia popular y religiosa:
esto se debe a que el cristianismo rechazó el legado pagano de Europa e hizo todo lo posible por distinguirse
y desmarcarse de dicha tradición. Sin embargo, hacia el siglo X, la liturgia cristiana y la celebración de la
Pascua eran eventos centrales en la cultura cristiana, y se realizaban con gran pompa y escenografía.
Así, en la Edad Media surgió un teatro litúrgico, que reproducía las escenas más importantes de la
mitología cristiana, como la visita de María Magdalena a la tumba de Jesucristo. Con ello nació una rica
tradición de la dramaturgia cristiana posterior.
Hacia los siglos XI y XII, muchos monasterios franceses comenzaron a escenificar los relatos bíblicos en una
plataforma por fuera del templo, abandonando además el culto latín para usar lenguas vernáculas, más
cercanas a la gente. Era común la escenificación del Génesis o del Apocalipsis, o bien las vidas atormentadas
de los santos, como la de Santa Apolonia o Santa Dorotea.
A medida que estos actos teatrales ganaban complejidad, se las empezó a exhibir en carrozas o escenarios
móviles, para llevar la liturgia y el relato eclesiástico a los distintos rincones del país. Esto fue
particularmente popular en España, y se les dio a conocer bajo el nombre de Autos sacramentales, es decir,
dramas de la eucaristía.
A partir de entonces, surgieron sus principales detractores: los puritanos protestantes que condenaban el
humor y el atrevimiento predominante en sus representaciones, y los humanistas renacentistas que veían
con malos ojos su frivolidad y su vínculo con cierta tradición medieval de la cual buscaban desprenderse.
En consecuencia, muchas de estas obras se prohibieron en París y en los países de la Europa protestante,
mientras florecían en la Europa de la contrarreforma, en España principalmente. Grandes autores
del barroco español como Lope de Vega (1562-1635), Tirso de Molina (1583-1648) y Calderón de la Barca
(1600-1681) se consideran entre los más grandes autores del acto sacramental.
El teatro japonés era interpretado por actores varones, que podían usar máscaras.
Mientras tanto, en el Japón del siglo XIV, una cultura escénica se cristalizaba. Heredero de las danzas
sintoístas y los rituales budistas, tanto propias como copiadas de China y otras naciones asiáticas, el teatro
japonés daba sus pasos más importantes.
El teatro noh surgió en Kioto hacia 1374, bajo la tutela del shogun Yoshimitsu, dando inicio a una
importante tradición de mecenazgo teatral por parte de los señores feudales japoneses.
La mayoría de las obras de este estilo, interpretadas con infinita gracia y refinamiento por actores siempre
masculinos acompañados de un pequeño coro, fue escrita en las siguientes décadas por Kanami Motokiyo,
su hijo Zeami Motokiyo y posteriormente el yerno de este último, Zenchiku. Pocas obras nuevas se han
escrito para el teatro Noh desde el siglo XV.
Quizá por ello, hacia el siglo XVI, el panorama teatral japonés presentó cierto decaimiento. A eso hay que
sumar la prohibición de 1629 a todos los espectáculos teatrales protagonizados por mujeres, luego de que
las presentaciones de la sacerdotisa sintoísta O-Kuni trajera revuelo entre el público en Kioto.
Es por ello que, a inicios del siglo XVII, un nuevo teatro japonés surgió para llenar el vacío, reflejando las
nuevas sensibilidades burguesas de la época: el Kabuki, un exitoso teatro de café, que empleaba fastuosos
escenarios y disfraces muy elaborados, cuyas obras provenían de la tradición literaria y del teatro de
marionetas.
El triunfo de la burguesía como la nueva clase social dominante determinó un cambio en las sensibilidades
teatrales y pronto se presenció el nacimiento de nuevos géneros y nuevos estilos, como el teatro barroco
español y el teatro isabelino inglés, en cuya tradición aparecieron grandes nombres como los de Miguel de
Cervantes y William Shakespeare.
Sin embargo, la más importante de las nuevas formas de teatro fue la Comedia del Arte italiana, surgida
hacia 1545 como una forma de teatro callejero y popular, pero interpretado por actores profesionales.
Muchas de las comitivas teatrales eran itinerantes, desplazándose de pueblo en pueblo y armando
escenarios improvisados.
Allí representaban piezas de comedia física, improvisaciones teatrales y piezas propias
cuyos personajes eran fácil y rápidamente reconocibles, dado que usaban siempre las mismas máscaras. Por
ejemplo, Pantalone era un anciano pomposo y malhumorado al cual se le hacían bromas y jugarretas,
mientras que Arlecchino era el sirviente bromista y atrevido, y Pulcinelli era el barrigón y jorobado
especialista en propinar palizas.
A partir de entonces nuevas formas de espectáculo teatral comenzaron a popularizarse en una Europa que
valoraba cada vez más la dramaturgia. La tragicomedia se convirtió en un género popular, suerte de eslabón
intermedio entre la comedia y la tragedia. En el siglo XVII surgió también la ópera, y el llamado “estilo
italiano” de hacer teatro se esparció por toda Europa.
En ese mismo contexto, el teatro francés tuvo un importante auge, de la mano de dramaturgos
renombrados como Pierre Corneille (1606-1684) y Jean Racine (1639-1699), grandes autores de tragedias, y
especialmente de Jean-Baptiste Poquelin, mejor conocido como Molière (1622-1673), actor y autor de
comedias, farsas, tragicomedias y algunas de las obras más celebradas de la lengua francesa.
La entrada a la modernidad
El legado que dejaron autores como Wolfgang von Goethe (1749-1832) y Friedrich Schiller (1759-1805), con
grandes obras dramáticas como el Fausto o Guillermo Tell a comienzos del siglo XIX, fue inspiración para el
nacimiento de un nuevo género: el melodrama, que incorporaba la música para enfatizar las emociones de
los personajes.
De la mano del nacionalismo europeo, este nuevo estilo cuajó en casi todos los países y produjo obras y
autores de renombre como Georg Büchner, Victor Hugo, José Zorrilla y muchos otros.
Sin embargo, la fundación del teatro moderno, propiamente dicha, tuvo lugar ya entrado el siglo XIX, con
la fundación del teatro realista, triunfo del racionalismo por sobre los románticos. El realismo enfatizó la
necesidad de un teatro naturalista: decorados similares a los reales, actuaciones verosímiles y despojadas de
una dicción o una gestualidad grandilocuentes.
Como era de esperarse, el realismo nació en Francia, la cuna de la Ilustración. Sin embargo, alcanzó su
cumbre expresiva en la pluma de autores nórdicos como el sueco August Strindberg (1849-1912) y el
noruego Henrik Ibsen (1828-1906), o incluso con el también destacado cuentista ruso Antón Chéjov (1860-
1904).
El siglo XX y la contemporaneidad
En el teatro contemporáneo cobró realce el rol del director teatral.
La llegada del turbulento siglo XX trajo consigo las vanguardias, una incesante fuente de innovación formal y
estética que dio nacimiento a muy numerosas escuelas teatrales en Europa y América.
En general, las vanguardias buscaron en sus personajes una mayor intensidad y profundidad psicológica,
abandonaron las tres unidades clásicas aristotélicas y abrazaron a menudo la denuncia y la militancia
política. Además, gracias a ellas cobró realce el rol del director teatral por encima de los actores; un papel
comparable con el director cinematográfico.
Los movimientos teatrales de vanguardia son muy numerosos como para enumerarlos en su totalidad, pero
conviene señalar el expresionismo, el “teatro épico” de Bertoldt Brecht, el teatro del absurdo vinculado con
la filosofía del existencialismo y las obras de Antonin Artaud, Eugène Ionesco y Samuel Beckett.
Desde 1960, el teatro contemporáneo ha intentado reconectar con las emociones del espectador ,
alejándose del teatro épico y el mensaje político. Son numerosas las vertientes teatrales que buscan romper
con el escenario y llevar el teatro a la calle, o incorporar el público al escenario, o que incluso recurren
al happening o el teatro de situación improvisado en la vida real.