UNIDAD DIDÁCTICA
ARTROLOGÍA
Definición
La artrología es la rama de la anatomía descriptiva, que se dedica al estudio de las diferentes articulaciones.
También se le conoce como sindesmología.
Articulaciones
Una articulación o juntura es una estructura que funciona como elemento conector de diferentes piezas
óseas o cartilaginosas del esqueleto. Generalmente las articulaciones entrañan la idea de movimiento, pero
también funcionan como elemento de fijación firme para la unión de huesos. Juegan un papel muy importante
en los movimientos corporales, desde respirar y caminar hasta labores evolutivamente complicadas como el
uso de herramientas.
Partes de una articulación
1. Según el número de superficies que se van a articular:
- Simple: sólo se articulan dos superficies rodeadas por la cápsula articular (articulación escápulo-humeral).
- Compuestas. Varias superficies (más de dos) articulares se articulan rodeadas por una única cápsula
articular (articulaciones del carpo, tarso, rodilla).
2. Según la arquitectura de la superficie:
- Plana: superficies aplanadas, sólo permiten pequeños deslizamientos entre huesos. No hay cambio angular
(entre apófisis articulares vertebrales, huesos del carpo...)
- Trocoide: un segmento gira alrededor de una formación angular en forma de anillo. Permite movimientos de
rotación (articulación atlanto-axial, articulación radio-cubital proximal.)
- Troclear: una superficie formada por dos relieves laterales y un surco o cresta central). Se articula con otra
superficie que tiene la forma adecuada para recibirla. Permite movimientos de los huesos en un plano sagital
(paralelo al plano medio. Realiza movimientos de extensión y flexión.
- Condilar: Dos cóndilos se articulan con una superficie adaptada para cogerlos. Permite movimientos en el
plano sagital (extensión y flexión). (Articulación femoro-tibial)
- Esferoidea: Es una superficie esférica (fuertemente convexa) y la otra fuertemente cóncava. Permite un
rango muy amplio de movimientos (sagital (extensión y flexión) y transverso (abducción: separar y abducción:
acercar). También puede combinarlos (movimientos de circunducción).
-Elipsoideas: en vez de ser superficies esféricas, son elípticas. Permite muchos movimientos pero no tan
amplios como las articulaciones esferoideas. (Articulación antebraquiocarpiana exclusivamente de los
carnívoros porque en los ungulados es troclear).
Movimientos que permiten hacer
Flexión: los segmentos óseos se aproximan entre sí.
Extensión: los segmentos óseos se alejan entre sí.
Hiperextensión: los segmentos óseos se han alejado más de lo normal.
En los ungulados, la posición normal a causa del peso es la hiperextensión.
Aducción: los segmentos óseos se aproximan entre sí.
Abducción: los segmentos óseos se alejan entre sí.
Circunducción: Movimiento de abducción y aducción combinado.
Clases de articulaciones
Las articulaciones según su movimiento se dividen en.
Anfiartrosis: Articulación unida por fibrocartílago, con movimientos muy limitados.
Sinartrosis: Unidos con fibras colágeno lo cual impide en su totalidad el movimiento.
Diartrosis: Articulación sinovial formada por superficies articulares revestidas de cartílago hialino,
cápsula articular, y ligamentos de refuerzo. Poseen mucho movimiento.
Las articulaciones según su conformación se dividen en.
Cartilaginosas: Conservan el ensamblaje óseo por medio de un cartílago y no poseen cavidad
sinovial.
Fibrosas: Mantienen unidos los huesos gracias al tejido conectivo fibroso, el cual contiene
abundantes fibras de colágena, y carece de cavidad sinovial.
Sinoviales: Los huesos que forman este tipo de articulación cuentan con una cavidad sinovial; se
mantienen juntos por la acción del tejido conectivo denso y regular de una cápsula articular y con
frecuencia por el trabajo de los ligamentos.
Movimientos articulares
Las articulaciones son unas estructuras anatómicas mediante las cuales los huesos próximos se relacionan
entre sí, permitiendo el movimiento entre esos huesos. Se forman a lo largo del desarrollo embrionario.
En unos casos, el mesénquima se convierte en tejido conjuntivo fibroso y da lugar a la articulación fibrosa. A
veces, el mesénquima se convierte en cartílago y da lugar a la articulación fibro-cartilaginosa. Cuando el
mesénquima comienza a licuarse y tiende a desaparecer y se forman cavidades hasta que se forma una
gran cavidad entre los dos esbozos. El mesénquima desaparece en la unión y en los alrededores.
El mesénquima se densifica y forma los límites de la cavidad (cápsula articular). La cápsula articular tiene la
cavidad delimitada por una estructura periférica de origen mesenquimatoso. Esa cavidad es la cavidad
articular y está ocupada por el líquido sinovial (sinovia).
Las articulaciones fibrosas y cartilaginosas implican un movimiento muy reducido entre los huesos que se
implican. En la articulación sinovial, el movimiento es muy amplio y muy variable, dependiendo del tipo de
articulación. Las articulaciones fibrosas permiten un movimiento muy escaso. Son de dos tipos: suturas o
sindesmosis.
Las suturas son una delgada capa de tejido conjuntivo que se interpone entre huesos adyacentes. Se dan en
los huesos de la bóveda craneal o de la cara. Siempre se da en huesos de endogénesis osteoconjuntiva. Las
suturas no son más que tejido mesenquimático que se interpone entre los huesos. Gracias a ellas se puede
seguir creciendo.
Con el tiempo tienden a desaparecer porque el tejido conjuntivo va siendo substituido por huesos. Los
huesos próximos quedan unidos cuando ocurre. Las suturas siempre se convierten en sinostosis (formación
de tejido óseo entre huesos vecinos). Mediante las suturas, se puede conocer la edad del cadáver. Las
suturas permiten el deformamiento y facilita el parto.
La sindesmosis permite más movimiento que las suturas. La sindesmosis consiste en la presencia de
ligamentos de tejido conjuntivo fibroso que unen huesos vecinos y permiten cierto movimiento. Ejemplo:
articulación entre huesos metacarpianos. A veces, la sindesmosis también evoluciona a sinóstosis (los
huesos quedarían fusionados entre sí).
Las articulaciones cartilaginosas son articulaciones en las que los huesos están separados por tejido
cartilaginoso que se interpone entre ellos. Hay varios tipos:
- Sincondrosis (entre huesos de la base del cráneo: esfenoides y occipital). También evolucionan a
sinóstosis. En la sincondrosis, el tipo de cartílago que se interpone es el cartílago hialino.
- Sínfisis: el tejido cartilaginoso que se interpone entre los huesos es fibrocartílago. Ej.: sínfisis pélvica,
sínfisis mandibular. La sínfisis evoluciona a sinóstosis. La sínfisis entre los cuerpos vertebrales próximos
(disco intervertebral), no se osifica.
En las articulaciones sinoviales, el mesénquima entre los huesos acaba desapareciendo, formando la
cavidad sinovial. El cartílago articular es el primer componente de la articulación sinovial. Es cartílago hialino
y con aspecto translúcido y brillante. En el perro tiene 1 milímetro de diámetro, pero no es uniforme porque
tiende a acentuar las superficies para que las dos superficies articulares encajen mejor.
El cartílago es un tejido que recuerda al hueso porque tiene condrocitos embebidos en la matriz cartilaginosa
(con una sustancia fundamental (condroitina), sulfato, pero también fibras de colágeno dispuestas de forma
regular formando arcos en los que el apuntamiento del arco se dirige hacia la superficie del cartílago. Las
fibras de colágeno en la superficie son tangenciales. En la profundidad, las fibras son verticales.
Esa disposición de las fibras confiere gran resistencia a las fuerzas mecánicas que tiene que soportar,
sobretodo presiones. El cartílago necesita una nutrición, pero no está vascularizado. Se nutre por difusión
desde estructuras próximas. La parte superior del cartílago está bañada por el líquido sinovial que lo nutre.
También por difusión de vasos próximos del hueso adyacente al cartílago.
También desde vasos de la cápsula articular por difusión. La estructura del cartílago recuerda a una esponja,
puede absorber líquido. El movimiento de la articulación es importante para que el cartílago se pueda nutrir
porque absorbe y expulsa líquido. Tampoco está inervado. Las lesiones de cartílago son poco dolorosas.
La cápsula articular se encuentra periféricamente en la articulación y está separando la cavidad articular
anterior del exterior. Consta de membrana sinovial, que tiene abundantes irregularidades que miran al interior
(vellosidades o pliegues sinoviales), que aumentan la superficie de la membrana sinovial y aumentan su
función.
Colabora en la producción del líquido sinovial (sinovia). La sinovia tiene una estructura amino proteica
(aminoglicanos), producidos por la membrana sinovial. La sinovia tiene un aspecto viscoso y filante (cuando
se toca y se tira, queda unido), se debe a los aminoglicanos (sobretodo ácido hialurónico).
También tiene un componente acuoso en mayor %. Procede de los vasos sanguíneos próximos (sobre todo
es plasma sanguíneo que se ha filtrado). La articulación sinovial está muy vascularizada. Los cartílagos
articulares no van a contactar entre sí porque existe la sinovia que se interpone entre ellos.
Función de la sinovia
Evitar el roce entre superficies articulares, para que no se calienten ni desgasten.
Nutre al cartílago articular (que es avascular) mediante difusión.
La cantidad de sinovia no es muy elevada. En una gran articulación (vaca, caballo), hay entre 20-40 ml.
En el perro hay 2 ml.
La membrana fibrosa es el componente más externo de la membrana articular. Tiene mucho tejido conjuntivo
fibroso rico en fibras de colágeno que refuerzan la membrana de la articulación. Aprovecha las fibras del
periostio para insertarse en el hueso.
La membrana sinovial y la membrana fibrosa están en contacto, pero a veces, se adelgaza y desaparece en
zonas concretas y permite que la membrana sinovial pueda evaginarse hacia el exterior y se forma una
pequeña bolsa que está en comunicación con la membrana sinovial. Se llama receso sinovial y aparece
frecuentemente.
Los ligamentos son otras estructuras que pueden reforzar la articulación. A veces, están fusionados con la
membrana fibrosa y son de la articulación (son ligamentos intrínsecos).
Cuando son estructuras independientes (son ligamentos extrínsecos). Generalmente, las arterias epifisiarias
también pueden emitir ramas para la propia articulación que vascularizan abundantemente la membrana
fibrosa y, sobretodo la membrana sinovial. La cápsula sinovial también está ricamente inervada.
Tiene dos tipos de fibras (exteroceptiva: capta estímulos exteriores (dolor, tacto...) y propioceptiva: encargada
de captar el grado de tensión de la cápsula articular (cuando se extiende o recoge). Según la posición, las
cápsulas articulares están de posición diferente.
Envía al encéfalo la información del individuo y es fundamental para que la locomoción sea como debe ser.
La mayoría de los componentes de la articulación se componen por mesénquima, que permanece alrededor
de la articulación. A veces, el mesénquima aparece dentro de la cavidad articular. Aparecen estructuras
fibrocartilaginosas como los meniscos (estructura fibrocartilaginosa de la articulación femoro-rotuliana) o los
discos articulares (entre temporal y mandíbula).
Generalmente esas formaciones favorecen que superficies que en un principio no son coincidentes, lo sean
(facilitan el mecanismo articular).
Problemas con las articulaciones
Las articulaciones pueden dañarse por muchos tipos de lesiones o enfermedades, incluyendo:
Artritis: Inflamación de las articulaciones. Causa dolor, rigidez e inflamación. Con el tiempo, la articulación
inflamada puede dañarse en forma seria
Bursitis: Inflamación de una pequeña bolsa llena de líquido que protege a la articulación
Dislocaciones: Lesiones que sacan de lugar a los huesos.
La artrosis es un trastorno crónico asociado a alteraciones en el cartílago y los tejidos circundantes, y
se caracteriza por dolor, rigidez y pérdida de la función.
Cuidados con las articulaciones
Para entender bien cómo se desgastan las articulaciones es importante saber cuál es su función y cómo la
llevan a cabo. Los extremos de los huesos están recubiertos de cartílago, un tejido duro pero flexible que
actúa amortiguando y facilitando el movimiento. El engranaje lo completan los ligamentos y la cápsula
articular que permite fijar la articulación; además, es donde se secreta el líquido sinovial, encargado de
lubricar y nutrir la articulación.
Las articulaciones permiten que exista movimiento entre los huesos y que podamos mover, girar y doblar las
distintas partes de nuestro cuerpo. Algunas articulaciones actúan como si fueran “bisagras”, posibilitando
simplemente un movimiento de cierre y apertura, como en el caso de las rodillas y los codos. Otros
movimientos como los que realizamos hacia adelante o hacia atrás, en sentido lateral o girando, son posibles
también gracias a las articulaciones, es el caso de la cadera o del hombro.
¿Por qué las articulaciones se resienten con la edad?
El cartílago de la articulación se va desgastando con el paso del tiempo. Esto conlleva que los extremos de
los huesos estén menos protegidos y que el rozamiento pueda provocar molestias y dolor. Un elevado
porcentaje de personas padecen malestar articular debido a que, con los años, el cuerpo pierde la capacidad
de producir colágeno, una proteína -presente en la carne y pescado- que ayuda a conservar tus
articulaciones en condiciones normales. En el caso concreto de las mujeres, la llegada de
la menopausia aumenta el riesgo de padecer molestias articulares debido, principalmente, a los cambios
hormonales. Los responsables son los estrógenos, que en esta etapa disminuyen sus niveles y que juegan
un papel protector de la articulación.
¿Por qué las articulaciones sufren con el deporte?
La práctica de algunos deportes es un factor de riesgo para sufrir problemas en las articulaciones. La
sobrecarga articular o la repetición continuada de determinados movimientos -especialmente correr y saltar-
acaba pasando factura.
8 hábitos para cuidar tus articulaciones
1. Practica ejercicio moderado de forma regular. ¡Camina, nada, monta en bici! Cualquier deporte que no
suponga tener que correr o saltar, que es cuando las articulaciones sufren más.
2. Haz estiramientos suaves cada día. Te ayudará a mantener las articulaciones en buena forma.
3. Evita el sobrepeso. Los kilos de más pueden producir sobrecarga en huesos y articulaciones y aumentar
el desgaste.
4. Realiza las tareas cotidianas cuidando las posturas y no cargando siempre las mismas articulaciones.
5. Si haces ejercicio intenso, respeta los periodos de descanso para que las articulaciones se puedan
recuperar.
6. Procura minimizar los movimientos repetitivos que aumentan la presión y el roce en las articulaciones,
favoreciendo un mayor desgaste.
7. Consulta con tu médico o farmacéutico si sientes molestias. No esperes a que el dolor vaya en aumento.
8. Ayúdate con complementos alimenticios que incluyan colágeno. Contribuyen al bienestar de las
articulaciones. Los deportistas profesionales y los que realizan ejercicio físico diario someten a sus
articulaciones a una repetición constante de movimientos que hacen que las articulaciones se vayan
desgastando y que puedan surgir molestias o dolor.