Refinería Olmeca
La Refinería Olmeca, anteriormente llamada refinería de Dos Bocas, es una
refinería de petróleo ubicada en el puerto de Dos Bocas en el estado mexicano de
Tabasco. Junto a otras seis, forma parte del Sistema Nacional de Refinación
(SNR), propiedad de la empresa paraestatal mexicana Petróleos Mexicanos
(PEMEX). Su construcción inició el 1 de agosto de 2019 y se inauguró el 1 de julio
de 2022. Actualmente se encuentra en periodo de prueba.
Historia
Antes de Olmeca, la más reciente construcción de una refinería de PEMEX fue en
1979 durante el gobierno de José López Portillo.
A finales de 2018 el gobierno presentó un Plan Nacional de Infraestructura que
incluía ciento cincuenta y siete proyectos que, entre otros megaproyectos como el
Tren Maya, incluía la refinería de Dos Bocas.
El 1 de julio de 2022 el presidente de México inauguró la planta; los
administradores estimaron que la producción de combustibles iniciaría en 2023
mientras que ciertos expertos no esperaban producción a capacidad máxima sino
hasta en 2025.8
Instalaciones
El terreno de construcción cubre un total de 556 ha. Por 35 km de ductos se
conectará a la red nacional de poliductos para encontrarse hasta el entronque de
Minatitlán (Veracruz). El proyecto consta de diecisiete plantas de proceso,
cincuenta y seis tanques de almacenamiento, treinta y cuatro esferas, talleres,
edificios administrativos y de servicios y cuartos de control.
Además también incluye la construcción de un libramiento para impedir el
congestionamiento urbano alrededor del municipio de Paraíso.
Cuando el gobierno anunció el proyecto, se estimó su costo total en 8,000 millones
de dólares. A fines de 2022, se estimaba el costo en 12,000 millones.
Críticas
La Secretaría de Energía aplicó para su construcción una metodología diferente a
la prevista en la legislación, con el objetivo de ahorrar tiempo y reducir costos de
producción. Con ello se omiten los pases de la Ley de Obra Pública y Servicios
Relacionados y la Ley de Petróleos Mexicanos. Si existen inconformidades
durante el proceso, se requeriría mucho más tiempo.
El Instituto Mexicano del Petróleo determinó que las tierras del Municipio de
Paraíso, donde se quería construir la refinería, no eran adecuadas ya que
contaban con un ecosistema muy rico. A pesar de ello, se desforestaron 220
hectáreas de selva y manglares. Lo cual ha puesto en peligro al cangrejo azul y ha
sembrado miedo en algunos locales, los cuales creen que habrá más derrames
petrolíferos en la laguna de Mecoacán, afectando a la pesca. También se teme
que al aumentar el número de gases emitidos, la lluvia ácida sea más corrosiva
con los cultivos. Este miedo viene precedido de que ya suceden estos fenómenos
a causa del Puerto de Dos Bocas.