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Aportaciones de Augusto Comte a la Sociología

Augusto Comte fue un filósofo y sociólogo francés considerado el fundador de la sociología. Desarrolló el positivismo filosófico y sociológico, creando una metodología para estudiar la sociedad de manera científica y sistemática. Configuró la sociología como una ciencia que estudia los fenómenos sociales y propuso que la sociedad, al igual que la naturaleza, podía reducirse a leyes. Comte buscó aplicar los conocimientos sociológicos para mejorar la sociedad y resolver

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Aportaciones de Augusto Comte a la Sociología

Augusto Comte fue un filósofo y sociólogo francés considerado el fundador de la sociología. Desarrolló el positivismo filosófico y sociológico, creando una metodología para estudiar la sociedad de manera científica y sistemática. Configuró la sociología como una ciencia que estudia los fenómenos sociales y propuso que la sociedad, al igual que la naturaleza, podía reducirse a leyes. Comte buscó aplicar los conocimientos sociológicos para mejorar la sociedad y resolver

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AUGUSTO COMTE, PRECURSOR Y FUNDADOR DE LA SOCIOLOGÍA

El pensamiento sociológico, y en cierta medida jurídico, del fundador de la sociología, Augusto


Comte, desde nuestro juicio, es de enorme relevancia abordar su histórico pensamiento, y sobre
todo sus aportaciones conceptuales y metodológicas, para entender la ciencia de la sociología.
Creador del positivismo sociológico, así como configurador de una metodología de gran
relevancia para entender a la sociedad.

Se trata del fundador del positivismo filosófico y sociológico de mayor envergadura que, a pesar
de no ser jurista, ha contribuido históricamente a entender la esencia del derecho, dado que el
positivismo jurídico, pese a sus diferencias, ha sido la teoría general del derecho de mayor
presencia en las dos últimas centurias. Comte ha sido protagonista de la idea de orden y
progreso; es un autor auténtico, innovador, pero problemático.

Nuestro autor constituye un paradigma de sociólogo que no se contenta únicamente con la


teoría, ya que se traslada a la práctica de los hechos empíricos para percatarse, de manera
directa, de la veracidad de sus propuestas sociales. Su propuesta vertebral fue la hegemonía
de una estructura ontológica, no sólo del ser humano, sino de la sociedad entera; es decir, no
sólo desde una estructura microsocial, sino fundamentalmente macrosocial. Como dice el
sociólogo español Ramón Soriano: “Si hubiera que resumir la aportación de Comte en dos
palabras, diría que es el autor positivista de la sociedad porque se ocupó de la sociedad
contemplándola como un hecho observable que podría y pedía ser reducido a leyes, de la
misma manera que la naturaleza”.

El filósofo mexicano Francisco Larroyo ubica el pensamiento de Comte de manera innovadora


y propositiva; lo visualiza como una persona que piensa y que constantemente desarrolla
actividades intelectuales. Ha sido llamado el siglo XIX, siglo de la cuestión social. La filosofía
positiva fundada por Comte es, en mucha parte, un producto vivo y característico de tal siglo.
Así lo confirma su vocación social dominante desde sus orígenes, y que hubo de abrirse camino
entre una muchedumbre de variadas ideas que ofrece en su conjunto la época señalada.

Para comenzar, abordaremos brevemente la biografía del fundador de la sociología, Comte


nació en Montpellier, Francia, el 19 de enero de 1798, al interior de una familia conservadora,
monárquica y burguesa; murió en París el 5 de septiembre de 1857. Se inscribió en la escuela
Politécnica en París, en 1814, abandonó la carrera e ingresó a la escuela de Medicina en su
ciudad natal. No terminó sus estudios y se dedicó a impartir clases privadas de ciencias exactas.
Cuando tenía veinte años, conoció al utopista Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simón,
y de manera inmediata en su secretario y asesor Político y El Organizador. De este importante
ideólogo integró, en esta primera fase, parte de su marco categorial básico. “La filosofía del
último siglo ha sido revolucionaria; la del siglo XIX ha de ser reorganizadora”.

A los veintisiete años se casó con Carolina Bassin; su matrimonio fue desafortunado. A partir
de 1826 se dedicó a dar conferencias y a asesorar a personalidades políticas. Nunca consiguió
un puesto de investigador o profesor a nivel regular. Él recibió influencias del pensador francés,
conservador y monárquico, Louis Gabriel, vizconde de Bonald, famoso por sus ideas católicas,
tradicionalistas y opositoras a la Revolución francesa, así como de Joseph-Marie, conde de
Maistre. También influye de manera indirecta en su pensamiento Anne Robert Jacques Turgot,
en su idea de historia universal, creación de leyes generales y progreso. Igual sucede con Marie-
Jean-Antoine Nicolás de Caritat, marqués de Condorcet , con su idea de las edades y su
propuesta de previsión del progreso de la sociedad. A partir de ellos irá configurando, no
obstante la heterogeneidad conceptual, su paradigma societal. Sus ideas son contrarias a
Rousseau y Voltaire; en cierta forma se opone al pensamiento ilustrado. En 1845 se enamoró
de Clotilde-Marie de Ficquelmont de Vaux; ella no le correspondió, pues estaba enferma de
tuberculosis. Nuestro autor tenía tres años de separado de su esposa Carolina y quedó
impactado con la belleza de Clotilde. Al año, ella muere y Comte quedó afectado en el terreno
emocional. En su última década de vida intensificó su modelo teórico, de carácter conservador,
científico y moral.

De 1819 a 1826 escribió los famosos Opúsculos de filosofía social. Para 1826 escribió Cursos
de filosofía positiva.93 Para 1843 publicó el Tratado elemental de geometría analítica, y en 1844
publicó el Discurso sobre el espíritu positivo. Entre 1851 y 1854 publicó el Sistema de política
positiva, y, finalmente, El catecismo positivista lo crea en 1850 y el Calendario positivista lo
publica ese mismo año.

Estamos de acuerdo con el sociólogo francés Raymond Aron al hablar de tres etapas del
pensamiento de Comte. La primera, representada por los escritos de los años veinte de la era
decimonónica, representada por los Opúsculos mencionados. La segunda etapa es la del
Curso de filosofía positiva, que es la base de su pensamiento. La tercera etapa es la del
Sistema de política positiva, donde establece una síntesis de lo presentado en la primera y
segunda etapas, profundizando en su idea de la religión positiva de la humanidad, para
proponer, en consecuencia, un esquema organizativo de forma social. Para entender la
evolución de su pensamiento, tenemos que plantear su idea de sociología, tal y como lo formula
en el Curso de filosofía positiva.

Nos percatamos de la intención de Comte por instaurar una nueva estructura gnoseológica
sobre la sociedad. Un destacado miembro del Círculo de Viena, Moritz Schlick, retoma a nuestro
autor al decir: deseo aplicar estas consideraciones a aquellos modos de pensar agrupados bajo
el rubro de «positivismo». Así las cosas, para este pensador, como para el resto del positivismo
lógico, la importancia del concepto mismo de positivismo es una batalla epistemológica para
defender su legado. En este contexto, al menos Comte es reconocido como el fundador de esta
noción. Moritz Schlick, en tanto ilustre representante de la filosofía de la primera mitad del siglo
XX, se declara orgullosamente positivista: “Si alguien quiere calificar como positivista a toda
opinión que niegue la posibilidad de la metafísica, como una mera definición no tiene nada de
objetable y en ese sentido yo me designaría a mí mismo un estricto positivista”. En ese sentido,
coincidimos con Soriano cuando dice: «es el ejemplo de sociólogo que lleva a la práctica vital
sus convicciones sociológicas; probablemente el sociólogo que más fe ha tenido en la
virtualidad de los conocimientos sociológicos para la mejora de la sociedad y la solución de sus
problemas».99 Este modelo implicaba una estática social y una dinámica social; la primera,
encargada de la armonía y del orden; la segunda, del progreso social. En esa vía, la sociología
es la ciencia teórica práctica de los fenómenos sociales. Comte tiene a su vez una idea de
filosofía. La verdadera filosofía se propone sistematizar, en la medida de lo posible, toda la
existencia humana, individual y sobre todo colectiva, contemplada simultáneamente en los tres
órdenes de fenómenos que la caracterizan, pensamientos, sentimientos y actos. En todos estos
aspectos, la evolución fundamental de la humanidad es necesariamente espontánea, y la
apreciación exacta de su desenvolvimiento natural es lo único que puede aportarnos la base
general de una sabia intervención. Pero las modificaciones sistemáticas que podemos introducir
en ella tienen, sin embargo, suma importancia, para disminuir mucho las desviaciones parciales,
los retrasos funestos y las grandes incoherencias, propias de un impulso tan complejo, si
quedase totalmente abandonado a sí mismo.

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