DECLARACIÓN DE FE
DE LAS
IGLESIAS QUE INTEGRAN LA
ASOCIACIÓN BAUTISTA
MISIONERA MEXICANA
ARTÍCULO DÉCIMO
LA DOCTRINA DE
“LA JUSTIFICACIÓN”
VERSÍCULO CLAVE:
“ 1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por
medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos
entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos
gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”
Romanos 5:1-2.
OBJETIVO:
Entender que la justificación es la bendición de Jesucristo sobre
los que tienen fe en Él; que la justificación no es por obras sino
por la fe en Jesucristo. La justificación nos mantiene en una
correcta relación con Dios.
ARTICULO X. LA JUSTIFICACIÓN.
Creemos que las Escrituras enseñan que la justificación es la
imputación de la justicia misma de Cristo a los que tengan fe en
Él (Hechos 13:39; Romanos 3:28; 5:1; 1ª a los Corintios 6:11; 2ª a los Corintios
5:21; Gálatas 2:16; Efesios 2:8) ; que la justificación incluye el perdón
de los pecados (Romanos 3:23-24; 4:5-8, 22-25; 5:9; Tito 3:5-6; 1ª de Juan
1:7) y el don de la vida eterna (Mateo 25:46; Juan 3:16, 36; 5:24; 6:40, 47;
Romanos 6:22-23; Tito 3:5-7; 1ª de Juan 5:11-12); que esta justificación es
exclusivamente por fe y no por obras, dándonos Dios
gratuitamente mediante esta fe la justicia perfecta de Cristo
(Romanos 5:18-19; Efesios 2:9). La justificación nos introduce a un
estado de paz y favor con Dios (Isaías 53:11; Juan 16:33; Romanos 5:1-
2; Efesios 2:14; Colosenses 1:20).
INTRODUCCIÓN
Les comparto una breve ilustración para comenzar a entender
lo que significa la justificación.
Dos amigos alquilaron una cortadora de césped para cortar la
hierba del patio trasero del templo, que había crecido
desmesuradamente. Allá afuera, sobre la tierra, encendieron la
cortadora. Tierra, polvo y basura volaron por todas partes, y
todo les cayó sobre su cuerpo; al concluir con su trabajo se
encontraban sucios, muy sucios de pies a cabeza.
Uno de ellos comentó: “Terminada nuestra tarea me desvestí,
entré a la regadera y abrí la llave. Me bañé y me sequé”. Yo
pude haber ido al espejo y al verme haber dicho: “¡Ah, estoy
como si nunca hubiera estado sucio!”. Pero, eso no habría
trasmitido adecuadamente el poder y el valor del agua y del
jabón. Por otro lado, pude haberme parado frente al espejo y
decir: “¡Yo estaba muy sucio pero ahora estoy limpio!”. Esa es
la diferencia.
2 Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R.
I. DEFINICIÓN DE LA “JUSTIFICACIÓN”.
La justificación es el acto judicial de Dios por medio del cual,
con base en la obra de Cristo, con el cual el pecador está unido
por medio de la fe, Dios declara que el pecador ya no está
expuesto al castigo de la ley sino que ha sido restaurado a Su
favor.
También se ofrece una definición alternativa de la cual se ha
excluida toda metáfora: “La justificación es el cambio total de la
actitud de Dios para con el pecador, debido a la nueva relación
de éste con Cristo. Es un cambio que va de la culpabilidad y
condenación a la absolución y aceptación. Antes, Dios
condenaba; ahora, perdona. Antes, Dios le rechazaba; ahora lo
admite en Su favor”.
Así definida, la justificación es, por tanto, un acto declarativo,
diferente a un acto eficaz; es un acto de Dios, externo al
pecador, distinto del acto que tuviera lugar en el interior del
pecador (la regeneración), gracias al cual su naturaleza fue
totalmente transformada. La regeneración se refiere al cambio
de la naturaleza del creyente, mientras que la justificación se
refiere al cambio de su posición delante de Dios. La
regeneración tiene que ver con el estado del hombre, la
segunda con su posición.
1. ¿Qué significa la justificación de acuerdo a los siguientes
pasajes bíblicos?
a. Deuteronomio 25:1. “Si hubiere pleito entre algunos, y
acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, estos
absolverán al justo1 y condenarán al culpable.”
RESPUESTA: La justificación es una declaración de justicia.
1 La palabra hebrea es - haṣ·ṣad·dîq, jasaddiq, “el justo”. De – tsaddiq,
“justo”. Uno que es justo por lo que toca a su causa; uno que es declarado
justo.
Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R. 3
b. Salmo 32:2. “Bienaventurado el hombre a quien Jehová no
inculpa de iniquidad…”
RESPUESTA: Quien ha sido justificado no es inculpado de pecado
alguno.
c. Romanos 4:4-5. “4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario
como gracia, sino como deuda; 5 mas al que no obra, sino cree
en aquel que justifica2 al impío, su fe le es contada por
justicia.”
RESPUESTA: La fe es la que hace que se nos declare juntos.
De los anteriores versículos se desprende claramente que
“justificar” no significa “hacer” a uno justo. La palabra hebrea
traducida como „justificación‟ no lleva consigo ese significado;
y la palabra griega tampoco. Justificar significa declarar a uno
justo en el sentido legal, exculpar al pecador, colocar a una
persona en una relación justa con Dios. Puede verse con
claridad que la palabra no tiene nada que ver, al menos de una
manera directa, con el carácter o la conducta de la persona. Es
estrictamente un asunto de relación. Naturalmente, tanto el
carácter como la conducta están supeditados y regidos por esta
relación. No se puede atribuir una justicia real a la persona
justificada, sino que esa persona es declarada justa y es tratada
como tal. Por ello, al definir la justificación ha sido dicho que es
un cambio de la culpabilidad y condenación a la absolución y
aceptación. Por ello se insiste en que la justificación es un acto
judicial de Dios por el que los que ponen su confianza en
Cristo son declarados justos en Su presencia, y libres de
culpabilidad y castigo.
2La palabra griega original es δικαιοῦντα - dikaiounta, “justificando”; verbo,
participio presente, voz activa. Traducido como “que justifica” en Romanos
4:5 VRV60. Del verbo δικαιόω – dikaioó, “mostrar que se es justo; ser
declarado justo; considerar justo (a alguien).
4 Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R.
II. LOS ELEMENTOS DE LA JUSTIFICACIÓN
2. Los elementos que integran el concepto de la justificación son
dos.
A. La remisión del castigo.
a. Dios absuelve a la persona que pone su fe en Jesucristo, y
la declara „justificada‟. Note que esto no equivale a
declararla „inocente‟, porque una declaración así iría en
contra de la verdad. Dios simplemente declara que las
demandas de la ley han sido satisfechas y que el creyente
está libre de condenación. Romanos 5:1 dice, “Justificados,
pues, por la fe, tenemos paz para con Dios, por medio de
nuestro Señor Jesucristo.” Esta paz no es simplemente una
tranquilidad de mente o una paz subjetiva, sino la paz
objetiva que viene como producto de la reconciliación. Vea
también los siguientes pasajes, que declaran esa verdad.
Romanos 4:5; Juan 3:16.
b. Esta absolución de la que se habla, puesto que es un acto
de Dios, en Su carácter de juez que administra justicia, debe
considerarse un „perdón‟. Después de todo, puesto que es
Dios, primeramente, quien es afectado por nuestro pecado,
es Él a quien corresponde mostrar gracia para con el
pecador arrepentido, otorgándole el perdón.
c. La declaración de que el pecador ya no está expuesto a
castigo alguno por su pecado encuentra su fundamento, no
en el hecho de que el pecador haya satisfecho las demandas
de la ley sino en el hecho de que Cristo Jesús, con quien el
pecador está ahora unido por la fe, pagó ya su deuda por el
pecado. Véanse Hechos 13:38-39; Romanos 3:24-26; Efesios 1:7.
Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R. 5
B. Restauración al favor de Dios.
a. La justificación es más que la mera remisión del castigo;
esto dejaría al pecador en la posición de un criminal quien
no es encausado. Además de la liberación del castigo, la
justificación implica que Dios trata al pecador como una
persona que es, y siempre ha sido, justa. La persona
justificada recibe no sólo la remisión de su castigo sino que
también recibe la recompensa prometida a la obediencia.
b. Veamos algunos ejemplos bíblicos de este concepto.
Lucas 15:22-24; Juan 3:16; Romanos 5:1-2; 1ª a los Corintios
1:30-31; Gálatas 3:6; Filipenses 3:8-9.
c. Esta restauración al favor de Dios, vista en su aspecto de
„renovación de una relación quebrantada‟, es
adecuadamente llamada „reconciliación‟. Juan 1:12;
Romanos 5:11.
d. Cuando se otorga un perdón en términos meramente
humanos, no hay ayuda alguna otorgada al perdonado. No
hay castigo, pero tampoco hay recompensas; la ley ya no
puede reclamar nada a quien ha sido perdonado, pero
tampoco el perdonado puede reclamar nada a la ley. Pero lo
que a pesar de ser urgentemente necesitado no es provisto
por el gobierno humano, es plenamente provisto por Dios.
En la justificación no sólo hay remisión del castigo, sino que
hay aprobación. La remisión jamás es separada de la
restauración.
e. La declaración de que el pecador es restaurado al favor de
Dios tiene su base no en el carácter personal o en la
conducta del perdonado sino única y exclusivamente en la
obediencia y justicia de Cristo, con quien el pecador se ha
unido por medio de la fe. Así como nuestro castigo fue
remitido por haberlo tomado Cristo sobre Sí mismo, así
también participamos de las recompensas prometidas a la
obediencia; en este caso, Su obediencia. Juan 20:31; 1ª a los
Corintios 3:21-23.
6 Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R.
III. LAS OBRAS Y LA JUSTIFICACIÓN
3. Romanos 3:28 dice: “Concluimos, pues, que el hombre es
justificado por fe sin las obras de la ley.” ¿Cuál diría usted que
es la conclusión del Apóstol Pablo – con base en este versículo -
respecto a la justificación y las obras de la ley?
RESPUESTA: Que el hombre es justificado por la fe, sin intervención
alguna por parte de las obras de la ley.
4. ¿Cuál es entonces el propósito de la ley, según Romanos
3:20? Romanos 3:20 dice: “… ya que por las obras de la ley
ningún ser humano será justificado delante de él; porque por
medio de la ley es el conocimiento del pecado.”
RESPUESTA: Pablo enseña que el cumplimiento de la ley es
completamente insuficiente como medio para ser justificados de Dios.
La ley puede abrir los ojos del pecador para que vea su pecado, pero no
puede quitárselo. La ley define el pecado, pero no libra al hombre de
él.
5. ¿Cuál es la exigencia de la ley, según Gálatas 3:10?
Gálatas 3:10 dice: “Porque todos los que dependen de las obras
de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo
aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el
libro de la ley, para hacerlas.”
RESPUESTA: La ley exige una obediencia continua y perfecta. Y
como nadie puede terne una obediencia continua y perfecta, se deduce
que la justificación por la obediencia a la ley es imposible.
6. ¿Cuál es la base de la justificación según 2ª a los Corintios
5:21; Romanos 3:24 y Romanos 5:9?
2ª a los Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por
nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos
justicia de Dios en él.”
Y en Romanos 3:24 leemos, “… siendo justificados
gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en
Cristo Jesús…”
Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R. 7
A lo que Pablo agrega en Romanos 5:9, “Pues mucho más,
estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de
la ira.”
RESPUESTA: Cristo Jesús, quien era sin pecado, fue hecho pecado por
nosotros, para que por su justicia nosotros fuésemos hechos justos por
él. Una vez justificados gratuitamente por Su sangre, por medio de la
fe, tenemos la plena seguridad de que seremos salvos de la ira de Dios
que caerá sobre los pecadores.
Aquí se presenta el sacrificio de Cristo en la cruz como la base
de la justificación. No se puede quitar esta doble idea del
pasaje. Los sacrificios del Antiguo Testamento estaban llenos
de símbolo; declaraban que “Sin derramamiento de sangre no
se hace remisión” (Hebreos 9:22). El gran sacrificio del Nuevo
Testamento, la muerte de Jesucristo, fue más que la muerte de
un mártir; fue una muerte con propósito: Que los hombres
pudiésemos ser “justificados en su sangre” (Romanos 5:9),
mediante la fe en Jesucristo.
7. Lea el pasaje de Romanos 4:1-5 y escriba a continuación el
versículo 5.
RESPUESTA: “Mas el que no obra, sino cree en aquel que justifica al
impío, su fe le es contada por justicia”.
El apóstol Pablo da en este texto un golpe de muerte a la
justicia judaica. La frase “… su fe le es contada por justicia”,
del verso 5, describe al hombre que, desconfiando del valor de
sus propias obras, se entrega sin reservas a la misericordia de
Dios, manifestada en Jesucristo, para su justificación. De esta
manera sucede que “… de todo lo que por la ley de Moisés no
pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que
cree” (Hechos 13:39). El mejor de los hombres necesita ser salvo
por la fe en Jesucristo, y el peor de todos no necesita más que
eso mismo. Así como no hay diferencia en la necesidad,
tampoco la hay en el método de su aplicación. Todos los
pecadores salvados se encuentran unidos en esa misma base, y
8 Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R.
allí estarán para siempre; por consiguiente, el primer paso para
la justificación es la convicción de que las buenas obras que el
pecador pueda presentar a su favor jamás le alcanzarán para
llegar a ser justificado delante de Dios; y el segundo, creer en
aquél que justifica a los injustos.
IV. LOS RESULTADOS DE LA JUSTIFICACIÓN
8. ¿Cuál sería la traducción literal de la primera frase de
Romanos 5:1, que dice: “Justificados, pues, por la fe, tenemos. .
.”, con base en el apoyo analítico que se ofrece en la “Nota No.
3”, al pie de esta página.3
RESPUESTA: El texto griego dice, Δικαιωθέντες οὖν ἐκ Πίστεως, es decir,
“Habiendo sido justificado, pues, por la fe, tenemos…”
En esta expresión se destacan tres grandes elementos. El
primero es que una vez que hemos creído en Jesucristo como
nuestro único y suficiente Salvador, ya hemos - desde ese
mismo momento - sido justificados plenamente. La palabra que
expresa la acción, denota algo que ha sido terminado en el
pasado, pero sus efectos se continúan hasta el presente, y así
continuarán en el futuro. El segundo es que fue alguien
diferente al pecador arrepentido quien efectuó o produjo la
justificación de que se habla. Ese alguien es Dios, nadie más. Y
el tercero es que nuestra justificación fue por medio de la fe en
Jesucristo y no por obra alguna, por monumental que ésta haya
sido o hubiera podido ser.
3 Δικαιωθέντες - del verbo δικαιόω: declarar justo, justificar. Verbo, en su
forma de Aoristo, Participio, Voz Pasiva.
οὖν - conjunción: por tanto, pues, etc.
ἐκ – preposición: De, en función de, por causa de.
Πίστεως – fe: Sustantivo, singular, femenino. De πίστις – fe, creencia,
confianza, fidelidad, etc.
Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R. 9
9. ¿Cuáles son algunos de los muchos resultados de la
justificación mencionados por Pablo? Romanos 5:1-11.
a. (5:1). Paz para con Dios.
b. (5:2). También nos gloriamos de la esperanza de la gloria
de Dios.
c. (5:3). Nos gloriamos en las tribulaciones.
d. (5:5). La esperanza no avergüenza porque el amor de
Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu
Santo.
e. (5:6). A su tiempo murió por los impíos.
f. (5:9). Seremos salvos de la ira.
g. (5:10). Hemos sido reconciliados con Dios.
h. (5:10). Seremos salvos por su vida.
i. (5:11). Hemos recibido ahora la reconciliación.
V. APLICACIÓN
1. Complete y comente con su maestro las siguientes
afirmaciones respecto a la justificación
a. Los hombres son justificados ( judicialmente ) por Dios.
Romanos 8:33.
b. Los hombres son justificados ( meritoriamente ) por Cristo.
Isaías 53:11
c. Los hombres son justificados ( mediante ) la fe. Romanos
5:1.
d. Las obras que realiza una persona dan evidencia de su
justificación ( es decir, sus buenas obras son las evidencias de
justificación ). Santiago 2:14, 18-24.
2. El Maestro podrá mencionar, explicar y discutir con su clase
algunos problemas a los que se enfrenta quien enseña y predica
“La Doctrina de la Justificación” por medio de la fe.
a. La incredulidad de las personas.
b. La ignorancia de lo que la Biblia enseña al respecto.
c. El ataque de las filosofías del mundo.
d. La debilidad de la enseñanza en muchas iglesias.
10 Iglesia Bautista Berea de Monterrey, A. R.