Tesis Leche
Tesis Leche
FACULTAD DE AGRONOMÍA
por
MONTEVIDEO
URUGUAY
Junio 2013
Tesis aprobada por el tribunal integrado por Ing. Agr. (PhD) Francisco Salazar, Ing.
Agr. (PhD)Walter Baethgen, y Ing. Agr. (PhD) Alejandro La Manna, el 18 de junio
de 2013. Autora: Ing. Agr. Carolina Lizarralde Directora Ing. Agr. (Dra) Laura
Astigarraga. Co-Director Ing. Agr. (PhD) Valentín Picasso
II
AGRADECIMIENTOS
III
TABLA DE CONTENIDO
Página
PÁGINA DE APROBACIÓN .......................................................................... II
AGRADECIMIENTOS..................................................................................... III
RESUMEN…………………………………………………………..…........... VI
SUMMARY………..………………………………………………………….. VII
1. INTRODUCCIÓN …................................................................................. 1
1.1. LA HUELLA DE CARBONO DE LOS PRODUCTOS DE
ORIGEN AGROPECUARIO........................................................ 2
1.2. SITUACIÓN DEL URUGUAY EN GEI Y EL CASO DE LA
LECHERÍA…................................................................................. 3
1.3. LA HUELLA DE CARBONO DE LA LECHE SEGÚN
CARACTERÍSTICAS DE LOS SISTEMAS
PRODUCTIVOS……..................................................................... 6
1.3.1. Los sistemas pastoriles/mixtos en comparación a los
sistemas confinados …......................................................... 10
1.3.2. Análisis de las variables que inciden en la Huella de
Carbono de la leche en los sistemas pastoriles o mixtos ……. 13
1.4. DIFERENCIAS EN METODOLOGÍA DE CÁLCULO….......... 17
1.5. HIPÓTESIS...................................................................................... 20
1.6. OBJETIVOS…................................................................................. 20
2. MATERIALES Y MÉTODOS…............................................................... 21
2.1. SISTEMA DE PRODUCCIÓN DE LECHE DE URUGUAY Y
FUENTES DE DATOS................................................................ 21
2.2. DESCRIPCIÓN DEL MODELO PARA CUANTIFICAR
EMISIONES DE GEI…................................................................. 22
2.3. UNIDAD FUNCIONAL Y LÍMITES DEL SISTEMA................ 23
IV
2.3.1. Definición de la unidad funcional ……................................... 24
[Link]ón…….......................................................................... 24
2.3.3. Alcance y límites del análisis……............................................ 25
2.3.4. Preparación del modelo análisis del ciclo de vida.................. 26
2.4. CÁLCULO DE LA HUELLA DE CARBONO.............................. 26
2.4.1. Emisiones de metano……........................................................ 26
2.4.2. Emisiones de óxido nitroso ……............................................. 27
2.4.3. Emisiones de anhídrido carbónico........................................... 28
2.5. ANÁLISIS ESTADÍSTICO……................................................... 28
2.5.1. Análisis de componentes principales…................................... 29
2.5.2. Análisis de conglomerados….................................................... 30
3. RESULTADOS ……………….…………………………………………… 32
3.1. DESCRIPCIÓN DE LA BASE DE DATOS……………………... 32
3.2 ANÁLISIS DE CORRELACIÓN…………………………………. 33
3.3 REGRESIONES SIMPLES…..................................................... 35
3.3.1. Productividad ............................................................................ 35
3.3.2. Producción leche por vaca masa….......................................... 36
3.4. ANÁLISIS DE COMPONENTES PRINCIPALES…………….. 36
3.5. ANÁLISIS DE CONGLOMERADOS…………………………… 39
4. DISCUSIÓN ….…………………………………......................................... 43
4.1. EL EFECTO DE LA PRODUCCIÓN DE LECHE EN LA
HUELLA DE CARBONO DE LA LECHE…............................. 45
4.2. EL EFECTO DE LA PRODUCTIVIDAD EN LA HUELLA DE
CARBONO……............................................................................ 46
4.3. ANÁLISIS DEL EFECTO DE PRÁCTICAS DE MANEJO EN
LA HUELLA DE CARBONO..................................................... 47
5. CONCLUSIONES ….…………………………………............................... 51
6. BIBLIOGRAFÍA ….…………………………………................................. 52
7. ANEXO: Impact of management practices on milk carbon footprint in
grazing dairy systems in Uruguay ....................................................... 60
V
RESUMEN
VI
RELATIONSHIP BETWEEN CARBON FOOTPRINT AND MANAGEMENT
PRACTICES IN DAIRY FARMS IN URUGUAY
SUMMARY
VII
1. INTRODUCCIÓN
Estimaciones de la contribución del sector agropecuario sobre las emisiones de gases
de efecto invernadero (GEI) consideran que el sector aporta el 13,5% de las
emisiones mundiales de los GEI de origen antropogénico (IPCC, 2007). Steinfeld et
al. (2006) señala que el 18% de las emisiones globales provienen de la ganadería (a
pesar de que un tercio de estas se generan por la deforestación y son atribuidas a la
producción pecuaria) y exceden a las emisiones globales del transporte (Ledgard,
2008). Por todo lo anterior, en el último tiempo, ha aumentado sustancialmente la
preocupación de la contribución de la producción de alimentos al cambio climático
(Flysjö et al. 2011, Hagemann et al. 2011, Rotz et al. 2010).
Referente a las emisiones del sector lechero, en el año 2007 se emitieron 1969
millones de toneladas de CO2 equivalente (eq), de los cuales 1328 millones de
toneladas son atribuidas a la leche, 151 millones toneladas a la carne de refugo de
animales, y 490 millones toneladas a la carne de terneros invernados. El sector global
lechero contribuye un 4% a las emisiones globales totales de GEI. Este valor incluye
emisiones asociadas con la producción de leche, procesamiento y transporte, así
como también las emisiones de la producción de carne de los lácteos relacionados a
animales de refugo y engorde (FAO, 2010).
1
1.1. LA HUELLA DE CARBONO DE LOS PRODUCTOS DE ORIGEN
AGROPECUARIO
La preocupación de la globalización de flujos de alimentos e implicancias
ambientales llevó al término “food miles” en 1990 para indicar la distancia recorrida
por un alimento desde el lugar de producción al consumidor (en millas o km). Este
simple indicador generalmente se refiere al requerimiento de energía y es asociado
con las emisiones de GEI de la principal etapa de transporte en la entrega de un
producto al mercado. Actualmente, se ha sustituido el término por la huella de
carbono de un producto, el cual refleja el total de emisiones de GEI y se relaciona
con el uso de energía utilizada en todo el ciclo de vida del producto. La exigencia de
información de la huella de carbono a los productos fue inicialmente impulsada por
grandes cadenas de supermercados en el Reino Unido. Esto llevó a ir probando el
etiquetado de carbono en cuatro tipos de productos por el supermercado Tesco, entre
ellos la leche. Otros también han sido activos en esta área, incluyendo a Marks y
Spencer quienes en el 2007 comenzaron a tratar de minimizar su propia huella de
carbono y más importante aún, asegurarse que sus proveedores tuvieran programas
para reducir la huella de carbono de sus productos al mismo tiempo. Además, a
comienzos del 2011 se comenzó a implementar el plan piloto de la Ley Grenelle en
Francia, donde todos los productos que ingresan al país deben tener calculada su
huella de carbono (CEPAL 2011, Ledgard 2008).
2
industrialización, por el empaquetado y por el transporte (muchas veces
interoceánico) antes de llegar a las manos del consumidor (Carbon Trust 2013).
3
La contribución de nuestro país es de tan solo 0,05 % de las emisiones mundiales de
los GEI antropogénicos pero a diferencia del promedio mundial, la mayor parte de
las emisiones de GEI provienen de la agricultura, y en particular de la ganadería. En
el año 2004, las emisiones totales de GEI para Uruguay fueron de 25.932 kton CO2
eq. El sector agricultura contribuyó con el 80% de las emisiones nacionales
expresadas en CO2 equivalente (MVOTMA, 2010).
metano
óxido nitroso
4
Durante los últimos 10 años la producción de leche uruguaya ha crecido al 3%
acumulativo anual, y en los últimos 5 años la tasa de crecimiento llegó al 4%
acumulativo anual (Uruguay XXI, 2011), representado actualmente aprox. el 10%
del producto bruto interno (PBI) agropecuario (MGAP, 2012).
5
La producción de leche se encuentra concentrada principalmente en el sur del país.
Los Departamentos de Colonia, San José y Florida representan el 84% de la
producción nacional y el 55% de los establecimientos, y contienen la mayoría de las
empresas industrializadoras (Uruguay XXI, 2011).
6
con un valor promedio de 7,5 kg CO2-eq. por kg de leche corregida por grasa y proteína
(LCGP) y a los valores más bajos en las regiones industrializadas como Norte América y
Europa oscilando entre 1 y 2 kg CO2-eq. por kg de LCGP. El sur de Asia, este de Asia,
Norte de África, América Central y América del Sur tuvieron valores intermedios de
emisiones, los cuales se estimaron entre 3 y 5 kg CO2-eq. por kg de LCGP a la portera
del predio.
El informe de la FAO (2010) estimó que tanto los sistemas de base pastoril como los
sistemas mixtos contribuyen con alrededor del 50% de la producción global de leche,
siendo las emisiones de los sistemas pastoriles, en promedio, el 60% de las emisiones
globales del sector, mientras que los sistemas mixtos representaron el 40% de las
emisiones. Las emisiones promedio de sistemas de base pastoril son 2,72 kg CO2 eq.
kg LCGP, comparado a 1,78 kg CO2 eq. kg LCGP en los sistemas mixtos. Estas
diferencias se explican en parte a que los sistemas pastoriles incluyen a las zonas
agro-ecológicamente áridas, con emisiones relativamente altas (norte de África). Las
altas emisiones pueden ser explicadas por la baja producción de leche de la vaca,
combinada con la baja digestibilidad del alimento en muchos de estos sistemas. Las
bajas emisiones de GEI por kg de leche se encontraron en las zonas templadas, donde
se localiza principalmente la producción de los países industrializados (FAO, 2010).
7
en la producción de leche por vaca y en la edad al primer parto tienen poco efecto
sobre la HC de la leche, mientras que la reducción mayor se logra con la mejoría de
la digestibilidad de la dieta de los animales: una mejoría de 5 unidades en
digestibilidades de 56% en los sistemas extensivos (Nigeria) reduce la HC en 15%.
Sin embargo los autores del informe reconocen que una mejoría de la digestibilidad
de la dieta también va a repercutir en una mejoría de la producción de leche (en este
caso se asume +10%) y por lo cual adicionando este efecto, la HC se vería reducida
en un 20%.
En un estudio similar de Hagemann et al. (2011), para distintos países alrededor del
mundo, también muestra variaciones muy importante según los sistemas de
producción y los recursos disponibles en la distintas regiones del mundo. A
diferencia del estudio de FAO (2010), los autores realizan un análisis de tipo global
para poder hacer comparaciones entre sistemas productivos y países. Hagemann et
al. (2011) resaltan la importancia de la productividad por vaca y de su longevidad
como manera de disminuir el número de reemplazos necesarios para la reposición,
como así también la extracción que se pueda realizar como carne en el sistema (esto
último está asociado al sistema de asignación que se hace entre leche y carne en un
sistema de producción lechero). Los resultados reportados por estos autores entre la
productividad por vaca y la HC de la leche los hemos ajustado a una relación
potencial decreciente siendo la misma: y = 96,4x -0,51, R2 = 0,89 (Figura 4).
8
Figura 4. Relación entre la productividad por vaca y la huella de carbono para
diferentes países del mundo (Adaptado en base a datos de Hagemann et al., 2011).
3,50
Huella de carbono (kg CO2 e/ kg LCGP)
3,00 Bangladesh
2,50
Cameroon
2,00
1,50
Brasil
1,00 Alemania
Nueva Zelanda California
0,50
0,00
0 2000 4000 6000 8000 10000 12000
Producción de leche por vaca (lts LCGP/VM/año)
3,00 Bangladesh
2,50
Cameroon
2,00
1,50
Brasil
Nueva Zelanda
1,00
Alemania
0,50
California
0,00
0 5000 10000 15000 20000 25000 30000 35000 40000
Producción de leche ( lts LCGP/ha)
9
1.3.1. Los sistemas pastoriles/mixtos en comparación a los sistemas confinados
La principal fuente de emisión de GEI durante la fase primaria es la fermentación
entérica de los rumiantes. Estas emisiones están asociadas al proceso de
fermentación de los alimentos fibrosos (pasturas, forrajes conservados) en el rumen,
por lo cual se ha presentado la alimentación con alta proporción de concentrados
como sistemas que disminuyen las emisiones de GEI por unidad de producto (Harper
et al., 1999). Sin embargo, algunos trabajos muestran que para la producción de
leche, los sistemas pastoriles o mixtos pueden ser una alternativa mejor a los
sistemas de tipo confinado si el análisis se realiza con la metodología de Huella de
Carbono (desde la cuna a la portera del predio) (Rotz et al. 2010, Flysjö et al. 2011).
10
Figura 6. Principales fuentes de emisión de GEI en un sistema pastoril y en un
sistema confinado de producción de leche (Flysjö et al, 2011)
1,20
CO2 e por litro leche
1,00
0,80
0,60
0,40
0,20
0,00
NZ
SE
Rotz et al. (2009) también compararon las emisiones producidas por sistemas de
producción contrastantes de Estados Unidos. Utilizando el programa “Integrated
Farm System Model” se simularon los siguientes sistemas para una misma
superficie (100 hectáreas): i) confinado con producción moderada de leche y ii) un
sistema de baja producción con parición estacional, pastoreo durante todo el año y
27% de la materia seca consumida proviene de concentrados. El modelo simula los
procesos biológicos y físicos así como sus interacciones. Los flujos de nutrientes
dentro del predio se modelan para predecir el impacto ambiental, entre ellos las
emisiones netas de GEI y la huella de carbono. Es importante resaltar que los valores
de huella de carbono se calcularon corrigiendo con un 3,5% de grasa y 3,1% de
proteína.
11
Cuadro 2 La huella de carbono para distintos sistemas de producción de leche de
Estados Unidos (Rotz et al, 2009)
Confinado Mixto
(i) (ii)
Producción leche (kg/vaca/año) 8391 5879
Forraje ensilado (kg MS/ha) 7110 3500
Forraje pastoreado (kg MS/ha) 0 3340
Concentrado (kg MS/ha) 5650 2650
Huella carbono (kg CO2eq/litro leche) 0,74 0,59
A partir de estos trabajos los sistemas pastoriles o mixtos parecen tener ventajas en
términos de menor huella de carbono en comparación con los sistemas confinados.
Además es posible que a futuro los cálculos de huella de carbono incluyan el
secuestro de carbono. De ser así, el uso de sistemas mixtos o pastoriles presentarían
aun mejores ventajas por proporcionar una reducción en las emisiones netas de GEI y
la huella de carbono durante la transición de cultivos a pasturas permanentes
(Crosson et al. 2011, FAO 2010, IDF 2010, Rotz et al. 2009).
12
1.3.2. Análisis de las variables que inciden en la Huella de Carbono de la leche
en los sistemas pastoriles o mixtos
En la última década los tambos de Nueva Zelanda (NZ) han evolucionado desde un
sistema tradicional a base de pastura y con pocos insumos a un sistema más intensivo
con aumento de insumos al sistema (ej. fertilizantes, energía, agua para irrigación),
produciendo más leche en la misma superficie. Como consecuencia, en los últimos
cinco años la producción de leche aumentó un 20% pero no necesariamente asociado
a una reducción de la HC por litro de leche en la misma proporción (Basset-Mens et
al., 2009).
Producción leche
3764 4970 4718 4848
(kg /vaca/año)
Alimento comprado (*)
1101 0 0 13108
(kg MS/ha)
Fertilización
114 0 139 119
(kg N /ha)
Huella de carbono
0,933 0,646 0,762 0,754
(kg CO2 eq/litro)
(*) Ensilaje de maíz o ensilaje de pasturas
13
La HC fue menor en BI (0,646 kg CO2- eq/kg) y más alta para el tambo promedio
(0,933 kg CO2- eq/kg). Los valores para FN y FNSM fueron intermedios y similares
(0,762 y 0,754 kg CO2- eq/kg respectivamente). Estos autores concluyen que para el
sistema de Nueva Zelanda, una mayor intensificación en base a compra de alimento
(ensilaje de maíz o ensilaje de pasturas) no siempre significará una menor huella de
carbono. Esto se debe a que probablemente el alimento comprado es de menor
calidad que el alimento producido en el predio (mayores emisiones de metano
entérico/kg MS al bajar la calidad de los alimentos).
14
Figura 7. Disminución de la emisión de gases efecto invernadero al mejorar la
eficiencia del rodeo y la calidad de la dieta del sistema de producción de leche
(Beukes et al, 2010)
15
Figura 8. Relación entre la productividad por vaca y la huella de carbono (Adaptado
en base a los datos de Casey y Holden, 2005b)
1,80
Huella de carbono (kg CO2 e /kg LCGP)
y = 203,86x-0,61
1,60 R² = 0,8772
1,40
1,20
1,00
0,80
0,60
0,40
0,20
0,00
2.000 3.000 4.000 5.000 6.000 7.000 8.000
Producción de leche por vaca ( lts LCGP/VM/año)
La menor HC se alcanzó en los predios con menor carga (1,6 a 1,7 vacas/ha en
comparación a 2,2 a 2,3 vacas/ha) y con alta productividad por vaca (6000 a 6400
litros/vaca en comparación a 4000 a 4500 litros/vaca) (Casey y Holden, 2005b). Esto
puede ser el resultado de menos vacas necesarias para producir una determinada
cantidad de leche, dado que una proporción de las emisiones de metano es relativa al
número de animales en el sistema. Un tambo con vacas de baja producción requiere
significativamente más animales por unidad de superficie, con un aumento relativo
en el aporte de la dieta a mantenimiento. Aumentar la eficiencia de las vacas parece
ser la mejor opción para reducir las emisiones (Casey y Holden, 2005b).
También para el sistema irlandés, Lovett et al. (2006) muestran el impacto del uso
de alimentos concentrados en sistemas de base pastoril (mixtos) para la mejora de la
productividad por vaca. En un trabajo de simulación dirigido a estudiar el efecto del
potencial productivo por vaca (7000 a 8800 litros) y del agregado de concentrados
(500 a 1500 kg/vaca/año) en un sistema en base a pasturas, la menor HC se logró con
potenciales de producción intermedios (8000 litros/vaca) y altos niveles de
concentrados (1500 kg de concentrado, representando 20% del total de materia seca
16
consumida por las vacas). Estos resultados estarían explicados principalmente por la
reducción de las emisiones de metano entérico por unidad de materia seca
consumida. El efecto del aumento de la productividad por vaca está asociado
fundamentalmente a la disminución de la emisión de GEI por litro de leche
producido pero su efecto es menos claro según estos autores ya que en el modelo está
integrado también la perdida de fertilidad asociada al alto potencial genético y por lo
tanto a la necesidad de disponer de más remplazos en el rodeo.
Todos estos trabajos resaltan la importancia de realizar un análisis de tipo global para
poder realizar comparaciones entre sistemas productivos y entre países. Para ello la
metodología de análisis de conglomerados, sugerida por Hagemann et al. (2011)
parecería ser la manera más adecuada para estudiar un conjunto de variables que
inciden sobre la huella de carbono a nivel de sistema de producción.
17
Cuadro 4. Valores internacionales de huella de carbono
Referencia País Npredios Sist. UF Asig. HC
Cederberg & Mattsson, 2000 Suecia 2 C si* Si 1,1
Haas et al., 2001 Alemania 6 P No No 1,3
Hospido et al., 2003 España 2 C ? Si 0,8
Williams et al., 2006 UK E M No Si 1,1
Basset-Mens et al., 2009 NZ ? P Si Si 0,9
Thomassen et al., 2008 Holanda E M Si No 1,4
Rotz et al., 2009 EEUU M C si** Si 0,7
Flysjö et al., 2011 NZ E P si* No 1,0
Flysjö et al., 2011 Suecia E C si* No 1,2
E: datos estadísticos, M: modelos
Sist: sistema, C: confinado, P: pastoril, M: mixto
UF = Unidad funcional, Si* corrección por 4% grasa, Si** corrección por 3,5% grasa
Asig= Asignación de co-productos, leche y carne
18
Utilizar distintos factores de emisión también provoca modificaciones en los
cálculos. La mayoría de los estudios utilizan los factores de emisión por defecto del
Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). Sin embargo, Nueva
Zelanda tiene factores de emisión específicos para CH4 entérico y del estiércol así
como también para las emisiones de N2O de la excreta y fertilizante nitrogenado.
Estos factores de emisión (FE) se utilizaron en el estudio de Flysjö et al. (2011) para
Suecia de manera de omitir esta variación en el estudio.
En cuanto a las asignaciones algunos trabajos realizan una distinción entre carne y
leche en el sistema mientras que otros no realizan asignaciones (Crosson et al.,
2011). Este último es el caso por ejemplo de Flysjö et al. (2011) donde dado que el
principal objetivo del estudio fue analizar los parámetros que afectan la HC en la
producción de leche, se incluyeron los co-productos, por lo cual, no se incluyeron
asignaciones. Sumado a esto, en los casos en que se hacen asignaciones existen
diferencias importantes en la forma de calcularlo, resultado en valores variables. En
este sentido el estudio de Cederberg y Stading (2003) comparando distintas
metodologías en el manejo de co-productos arroja diferencias según diferentes
criterios de asignación. Se calcularon los datos de huella de carbono según los cuatro
tipo de asignaciones: no asignar, asignación económica, física (biológica) y de
expansión. Los datos obtenidos fueron: 1,0; 0,92; 0,85 y 0,7 kg CO2 eq/ kg leche
respectivamente (figura 9).
19
Figura 9. Emisiones de GEI de la producción de leche con diferentes criterios de
asignación de co-productos (Cederberg y Stading, 2003)
1,20
Huella de carbono (CO2 e/LCGP)
1,00
0,80
0,60 N2O
CH4
0,40
CO2
0,20
0,00
Sin asignación Asignación Asignación Sistema de
económica física 85% expansión
92%
1.5 HIPÓTESIS
Los predios con mayor productividad por vaca y por unidad de superficie presentan
menor huella de carbono de la leche.
1.6 OBJETIVOS
Comparar factores que afectan la huella de carbono de la leche de sistemas reales de
producción con diferente productividad por vaca y unidad de superficie.
20
2. MATERIALES Y MÉTODOS
21
predios no fueron seleccionados al azar por lo cual no son necesariamente una
muestra representativa del país. La mayoría de los predios lecheros analizados son
miembros de Federación Uruguaya de Grupos CREA (FUCREA), asociación
uruguaya de productores. Los tambos seleccionados para el estudio tienen
antecedentes de mantener buenos registros y contar con asistencia técnica, por lo
cual, la calidad de la información y contar con un rodeo estabilizado fueron los
criterios para incluir estos tambos en el estudio. La información fue recolectada para
el ejercicio fiscal 2010-2011 a partir de un formulario que se le proporcionada a
productores o asesores. La información colectada incluye superficie lechera, uso del
suelo, rotación, cantidad de alimento comprado, producción de leche total,
producción de leche por vaca, contenido de grasa y proteína en la leche, numero de
vacas y reemplazos en el rodeo, peso de la vaca, número de nacimientos, porcentaje
de reposición y edad al primer parto.
22
sistema AFRC (AFRC, 1993). Para el cálculo de la oferta de alimento en energía
metabolizable, luego de definir la rotación forrajera según la información brindada
por el productor, se estimó la oferta forrajera de cada alternativa utilizando la
producción de forraje según las tablas de Leborgne (1983). El consumo de pasto se
ajustó en función de los requerimientos del rodeo y del suministro de concentrado
reportado por el productor para el ejercicio.
Las salidas del modelo fueron número de terneros, estación de parición, rotación,
carga animal, tipo y cantidad de pastura cosechada por animal o maquinaria, dieta
animal, cantidad de forraje y concentrado requerido, concentrado comprado y
producción animal (leche cruda, leche remitida y vacas/vaquillonas de refugo
vendidas).
23
(IDF, 2010). La misma se desarrollo a partir de un proceso de consultoría y revisión
para hacer frente al problema de la falta de credibilidad y consistencia en el cálculo
de la huella de carbono de la leche o productos derivados. La solución fue
desarrollar una guía clara en unidad funcional, límites del sistema, cambio en el uso
del suelo, co-productos y otros aspectos debatidos de la metodología.
2.3.2 Asignación
Para los sistemas de producción lechera donde el foco principal es la producción de
leche, la carne generada por exceso de terneros o refugo de vacas es un importante
co- producto. Muchas metodologías basadas en las guías de ISO (2006) pueden ser
usadas para asignar emisiones entre los co-productos, pero la metodología
seleccionada afecta la estimación de la intensidad de los GEI en los productos lácteos
(Mc Geough et al. 2012, Flysjö et al. 2011, Cederberg y Stading 2003). En nuestro
estudio, la asignación entre leche y carne fue realizada utilizando el método de
24
asignación física sugerido por la guía IDF (2010), donde las emisiones se asignan de
manera proporcional a la cantidad de leche producida y los animales que se venden.
AF = 1 – 5.7717 x R
Este listado representa aproximadamente el 95% de las emisiones de GEI que deben
de considerarse en un ACV, es decir desde la producción del alimento hasta la
25
portera del establecimiento (venta). De este modo se cumple con uno de los
requerimientos claves de los estándares de la norma PAS2050.
26
similar a los resultados de Dini et al. (2012) para vacas lecheras bajo pastoreo en
Uruguay.
27
La volatilización de NH3 y el lavado de NO3 producen emisiones indirectas de N2O.
Para los efectos de volatilización de NH3 en las emisiones de N2O a través de la
deposición atmosférica del N en suelos y cursos de agua se utilizó un factor de
emisión de 0,010 kg N20-N/ kg N (IPCC, 2006). La fracción de N de los fertilizantes
sintéticos que se volatiliza como NH3 y NOx bajo diferentes condiciones fue 0,10 kg
NH3–N / kg de N aplicado o depositado. Los factores de emisión para las emisiones
de N20 de lixiviación y lavado de N fueron 0,0075 kg N2O–N/ kg NO3–N.
28
análisis de regresión simple para analizar la asociación entre la huella de carbono y
once posibles variables explicativas. Las variables analizadas fueron: producción de
leche por vaca, producción de leche por ha, carga animal, eficiencia del rodeo (vacas
en ordeñe sobre el total del rodeo), concentrado por vaca masa (VM), proporción de
concentrado en dieta de VM, forraje por vaca, consumo de MS por vaca masa,
producción de forraje por ha, N excretado por VM, N excretado por ha y huella de
carbono.
Realizado estos análisis, se entiende que esta realidad compleja no puede reflejarse
en un estudio comparativo de los predios por cada variable, sino que existe la
necesidad de integrarlas todas de alguna forma, para que representen esa realidad.
Para resumir esta información se recurrió a la estadística multivariada la cual es
usada para describir y analizar observaciones multidimensionales obtenidas al relevar
información sobre varias variables para cada uno de los casos de estudio. Para
realizar el análisis se utilizó el paquete estadístico InfoStat (2012).
29
visualizar observaciones y variables en un mismo espacio, así es posible identificar
asociaciones entre observaciones, entre variables y entre variables y observaciones.
En los biplot construidos por InfoStat, la distancia entre símbolos representando
observaciones y símbolos representando variables no tiene interpretación, pero las
direcciones de los símbolos desde el origen si pueden ser interpretadas.
El ACP se puede realizar siempre y cuando haya menos variables que observaciones,
por lo cual se removieron las variables que tuvieron colinealidad (ej. concentrado en
la dieta y uso concentrado por vaca, que fueron altamente correlacionados). Se
retuvieron las siguientes ocho variables: producción de leche por ha, producción de
leche por vaca masa, carga animal, eficiencia del rodeo, uso de concentrado por vaca,
consumo de materia seca por vaca, N excretado por ha y huella de carbono. El ACP
permitió la transformación de un conjunto de variables explicativas correlacionadas
en nuevas variables, las denominadas componentes principales, que son todas
combinaciones lineales de las variables correlacionadas originalmente.
30
Para realizar este análisis se utilizaron las mismas 8 variables que se utilizaron para
el ACP. La técnica de clasificación seleccionada fue la jerárquica, este método
produce agrupamientos de tal manera que un conglomerado puede estar contenido
completamente dentro de otro. Se eligió el método de agrupamiento de ward, que une
grupos considerando que la variabilidad entre ellos sea mínima. Dado que los datos
tienen propiedades métricas se usó la medida de distancia euclidea. El análisis se
corrió con los datos estandarizados de cada uno de las variables. Los resultados se
muestran en un dendograma (diagramas de árboles en dos dimensiones), en el que se
pueden observar las uniones y/o divisiones que se van a realizando en cada nivel del
proceso de construcción de conglomerados. Este análisis estadístico también se
realizó utilizando InfoStat (2012).
31
3. RESULTADOS
La eficiencia del rodeo, una variable que toma en cuenta la composición del rodeo
medida como vacas en ordeñe en relación a todo el rodeo, fue de 0,42 ± 0,04, (CV =
10%), con un porcentaje de nacimientos de 80 ± 8,6, con una edad al primer parto de
28 ± 3,0 meses y una tasa de reemplazo de 28 ± 3 %.
32
Cuadro 5 Valores medios, máximos y mínimos de las principales variables de los
predios analizados
Parámetros Unidades Promedio CV Máximo Mínimo
Superficie pastoreo lechero ha 445 62% 1044 55
PRODUCCION DE LECHE
LCGP producción anual toneladas por año 1821 71% 5334 186
LCGP producción por ha litros por ha 4075 33% 7362 1883
Producción por vaca kg leche 5672 22% 7772 3184
Contenido de grasa % 3,72% 5% 4,32% 3,42%
Contenido de proteína % 3,35% 4% 3,77% 3,19%
RODEO
Carga animal vaca masa/ha 0,71 18% 1,05 0,48
Eficiencia del rodeo [Link]ñe/stock 0,42 10% 0,48 0,28
Peso vivo kg 547 3% 580 500
Nacimientos % 80% 11% 96% 66%
Tasa de reemplazo % 28% 10% 35% 25%
Edad al primer parto meses 27,8 11% 35,4 24,0
ALIMENTACION
Producción de pasto kg MS/ha 6421 17% 9037 4586
Concentrado por vaca kg MS/vaca/día 4,9 40% 7,6 1,9
Concentrado en la dieta % 36% 33% 56% 17%
Fibroso por vaca kg MS/vaca/día 8,4 0,20 12,0 5,4
Consumo de MS kg MS/vaca/día 13,3 17% 17,2 7,8
N EXCRETADO
N excetada por ha kg N/ vaca/año 84 20% 128 63
N excretado por vaca kg N / ha/ año 119 10% 145 99
kg CO2 e por
HUELLA DE CARBONO 0,99 10% 1,24 0,87
LCGP
Finalmente, la huella de carbono promedio para la base de datos analizada fue 0,99
con un coeficiente de variación de 10%.
33
Cuadro 6. Coeficiente de correlación de Pearson (r, debajo de la diagonal) y rango de signi ficancia
(p, arriba de la diagonal) para 10 variables del predio y huella de carbono
Prod. N exc./ha
Ha Carga Prod. Vaca Ef. rodeo Conc. Vaca Conc. Dieta Consumo Prod. Pastura N exc./VM HC
Prod. ha <0,05 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05 NS <0,05 <0,05
Carga 0,82 <0,05 <0,05 <0,05 NS <0,05 <0,05 NS <0,05 <0,05
Prod. vaca 0,87 0,44 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05
Ef. rodeo 0,71 0,45 0,77 <0,05 <0,05 <0,05 <0,1 NS <0,05 <0,05
Conc. vaca 0,72 0,42 0,79 0,65 <0,05 <0,05 NS NS <0,05 <0,05
Conc. Dieta 0,52 0,32 0,54 0,44 0,94 <0,05 <0,1 NS NS <0,05
Consumo 0,82 0,4 0,97 0,82 0,69 0,41 <0,05 <0,05 <0,05 <0,05
Prod. pastura 0,62 0,46 0,55 0,35 0,34 0,13 0,57 <0,05 <0,05 <0,1
N exc/.vaca 0,21 -0,09 0,4 0,22 0,02 -0,23 0,51 0,46 <0,05 NS
N exc/ ha 0,86 0,85 0,61 0,51 0,43 0,22 0,62 0,66 0,42 <0,05
HC -0,78 -0,52 -0,81 0,55 -0,71 -0,56 0,69 -0,38 -0,07 -0,51 1
NS = no significativo
34
La mayor correlación entre las variables y la huella de carbono fue para producción
de leche por vaca (r = - 0,81, P < 0,001), productividad (r = - 0,78, P <0,001),
consumo de materia seca (r =-0,69, P< 0,001) y concentrado por vaca (r = -0,71, P <
0,001).
3.3.1. Productividad
Se observó una relación negativa y significativa entre productividad y huella de
carbono.
1,30
1
1,20
Huella de carbono (kg CO 2 e/ha)
6
1,10
3 5
7 8
1,00
2 20 10 15
9 13
12 16
24
19 17 22
0,90 21
11 14
23
18
0,80
0,70
1,5 2,5 3,5 4,5 5,5 6,5 7,5 8,5
Produccion de leche (1000 litros LCGP/ha)
35
3.3.2. Producción leche por vaca masa
La relación entre producción de leche por vaca y huella de carbono también resulto
ser decreciente y significativa.
Figura 12. Relación entre huella de carbono y producción de leche por vaca
1,30
1
Huella de carbono (kg CO2/ EPCM)
1,20
4
6
1,10
3 8 5
7 15 10
1,00
13 20
2 16 24
9 12 22
0,90 17 19
11 21
23
14 18
0,80
0,70
2,0 3,0 4,0 5,0 6,0 7,0 8,0 9,0
36
alimentación y performance animal, se conservaron en el análisis a pesar de estar
altamente correlacionadas (r =0,97).
Dado que dos de los eigenvalores de la matriz de correlación fueron más grandes que
el mínimo pre-seleccionado de 1 (criterio de Kaiser, Massart et al., 1988) y
alcanzaron a explicar el 86% del total de variación de la información, se retuvieron
los 2 primeros componentes principales. El cuadro 7 muestra los eigenvectores (el
peso para variables descriptivas estandarizadas) que corresponden a cada
componente principal.
A pesar que la interpretación del peso de cada variable puede ser compleja, es
posible aproximarnos a una valoración de la importancia de cada variable para cada
componente. Por ejemplo, el primer componente está compuesto principalmente por
variables relacionadas con producción de leche (por ha y vaca masa), así como a
prácticas de alimentación y de manejo del rodeo. Mientras que el segundo
componente esta mas influenciado por la carga animal y el nitrógeno excretado por
hectárea contribuyendo de menor manera a la HC. A continuación se puede
37
observar como quedaron distribuidas cada una de las variables en la figura de ACP
(Figura 13).
El CP1 explica el 71,8% de la variabilidad mientras que el CP2 el 13,8%, por lo cual
la suma de los dos ejes explica el 85,6% de la variabilidad total de las observaciones.
38
de materia seca por vaca masa y consumo de concentrado por vaca masa. A su vez
los tambos ubicados en el cuadrante derecho inferior son aquellos que presentan
menores huellas de carbono.
Por otro lado, las variables que presentan ángulos cercanos a 90º con la variable
huella de carbono se encuentran poco correlacionadas con la misma. En función de
lo anterior, N excretado por ha y VM por ha estarían expresando poca asociación
con la huella de carbono.
39
Predios que se encuentran en un mismo grupo presentan similitud entre sus variables
y difieren en las mismas con los otros grupos. A continuación se pueden observar los
valores promedios obtenidos por cada cluster cuadro 8).
El grupo 1, integrado por ocho tambos, presentó una baja productividad en términos
de litros/ha explicada por una baja producción por vaca masa y una baja carga
VM/ha. La baja productividad por vaca masa estaría asociada a un bajo consumo por
vaca y baja utilización de concentrado (2,57 kg concentrado/VM/día, representando
23% del consumo de MS). Adicionalmente, este grupo presenta una alta relación de
reemplazos en relación a la cantidad de vacas en ordeñe promedio al año. El
resultado fue una alta huella de carbono (1,09 kg CO2/kg LCGP) en comparación con
los otros clusters.
Por otro lado, el grupo 3 formado por 9 predios, se caracteriza por una mayor
producción de leche por hectárea (5377 kg LCGP/ha), explicado por mayor
productividad por vaca masa (6788 kg LCGP/VM) y por una mayor carga animal
(0,80 VM/ha). Estos predios presentan prácticas de manejo del alimento asociadas a
una mayor disponibilidad de forraje por vaca y una alta proporción de concentrado
en la dieta (39%). Esto a su vez permite mejorar la performance de las vacas y del
rodeo en general reflejado en la eficiencia del rodeo. Este grupo presenta la menor
40
huella de carbono (0,92 kg CO2/kg LCGP), aunque el N excretado por ha (101 kg
N/ha) fue mayor que en los otros clusters.
El clúster 2, está integrado por 7 tambos con valores intermedios entre los clusters
precedentes.
1,2
1,3%
5,1% Electricidad
1 1,1%
8,4% 1,4%
Huella carbono leche
0,4 N excretado
57,1% 50,6% 50,0%
0,2 Fermentación
entérica
0
1 2 3
Cluster
En todos los grupos se puede observar que la fermentación entérica es la que realiza
el mayor aporte de emisiones, contribuyendo alrededor de la mitad del total de las
emisiones de GEI (57% para el clúster 1 y 50% para los clúster 2 y 3). Las raciones
con alto contenido fibroso en relación al almidón, causan mayores emisiones de
metano/ kg LCGP (Figura 8). Por la misma razón, las emisiones directas de óxido
nitroso de la excreta depositada durante el pastoreo y las emisiones indirectas de
óxido nitroso del amonio y N lixiviado fueron más altas en el clúster 1 dado que la
41
dieta de las vacas era rica en contenido de nitrógeno debido a una baja proporción de
concentrado en la dieta (Cuadro 8).
En cuanto a las emisiones del manejo del estiércol representaron alrededor del 7%. A
pesar que el factor de emisión de los sistemas de laguna es 10 veces más alto que la
excreta depositada en el suelo, el peso de esta actividad en la huella de carbono fue
bajo dado que las vacas pastorean todo el año y la mayoría de las excreciones son
depositadas directamente en el campo.
42
4. DISCUSIÓN
Los resultados de este estudio proveen los primeros resultados de huella de carbono
de la leche disponible para sistemas de producción de leche de Uruguay. Abarca una
amplia variación entre regiones (tipo de suelo y sistema de producción – ejemplo alto
vs bajo uso de concentrado) del país dedicadas a la lechería. A pesar que los predios
no fueron seleccionados al azar y por lo tanto no son representativos del promedio
del país (los tambos tienen asesoramiento técnico logrando mejor performance que el
tambo promedio), nos permitieron calcular la huella de carbono para predios con una
amplia variación en productividad por unidad de superficie.
Los predios analizados, que cuentan con asistencia técnica, produjeron 70% más
leche que el tambo promedio de Uruguay, con 22% más de producción de leche por
vaca y 39% más de la carga animal (Hernández, 2009).
La huella de carbono promedio para los 24 tambos analizados fue 0,99 kg CO2 eq/ kg
LCGP, con una variación de ± 10%. De todas maneras, la variación a nivel del total
de predios lecheros del país es probablemente más alta, dado que la mayoría de los
datos de producción de usados en nuestro estudio fueron obtenidos de tambos con
producciones de leche altas en comparación con el tambo promedio de Uruguay
(cuadro 5).
43
Desde 2010, se encuentra disponible una guía del IDF para los cálculos de la huella
de carbono. Algunos estudios publicados luego de esta fecha han utilizado esta
metodología, tal es el caso de Flysjö et al. (2011). De todas formas, esos autores
utilizaron factores de emisión específicos para Nueva Zelanda (1% N-N20/ kg N
excretado en lugar del FE por defecto del IPCC: 2%), haciendo nuevamente que la
huella de carbono reportada por ellos no sea comparable con nuestro estudio, el cual
utiliza los FE por defecto del IPCC (2006). Para poder realizar la comparación de la
huella de carbono promedio de nuestro estudio con los datos reportados por Flysjö et
al. (2011) para Nueva Zelanda y Suecia, utilizamos el mismo factor de emisión y el
método sin asignación entre leche y carne tal como lo hicieron estos autores. El valor
obtenidos para los 24 tambos analizados fue 1,04 kg CO2 eq/ l LCGP, el cual está
comprendido entre el valor reportado para el tambo analizado para Nueva Zelanda
(1,00 kg CO2 eq/ l LCGP) y entre el valor del tambo analizado para Suecia (1,16 kg
CO2 eq/ l LCGP), según lo reportado por estos autores. Estos resultados estarían
sugiriendo que el tambo promedio (calculado a partir de los 24 tambos analizados en
este trabajo) estaría en condiciones de competir ambientalmente en términos de
gases de efecto invernadero con países desarrollados.
Por otro lado, el secuestro de carbono es la opción con mayor potencial de mitigación
para el sector agropecuario. Sin embargo, los estándares para la metodología de
huella de carbono y para la guía del IDF (2010) optan por no tomar en cuenta la
materia orgánica del suelo por falta de información científica a nivel global. De
todas maneras esto no impide que se calcule cuando existe información, siempre y
cuando se reporte ambos valores: huella de carbono con secuestro y sin secuestro
44
(IDF, 2010). En Uruguay existe un trabajo publicado por Díaz- Rossello y Duran
(2011) que cuantifica el secuestro de carbono en suelos de sistemas agrícolas-
lecheros mixtos. Estos sistemas presentaron un acelerado proceso de intensificación
con grandes cambios en el manejo del suelo en las últimas décadas, siendo
representativo del camino que siguieron predios comerciales. Durante el periodo
1994 al 2010 la ganancia de carbono orgánico fue de 950 kg/ha/año. Este valor es
equivalente a 3483 kg CO2 eq/ha/año o a 0,85 kg CO2 eq/ kg LCGP. Por lo cual la
huella de carbono promedio considerando el secuestro de carbono según estos
cálculos sería 0,14 kg CO2 eq/ kg LCGP (0,99-0,85 kg CO2 eq/ kg LCGP kg CO2
eq/ kg LCGP), valor es similar al reportado por Rotz et al (2009) en predios
pastoriles de Pennsylavania (0,13 kg CO2 eq/ kg LCGP).
45
Esto puede ser el resultado de menos vacas necesarias para producir una determinada
cantidad de leche, dado que una proporción de las emisiones de metano es relativa al
número de animales en el sistema. Además, cuando nos desplazamos desde vacas
con baja producción a vacas con alta producción, la proporción de energía de
alimento utilizada para el mantenimiento disminuye progresivamente. Dado que las
emisiones entéricas han sido identificadas como los mayores contribuyentes del total
de emisiones (Figura 15), los factores claves, como meritos genéticos para
producción de leche y la eficiencia alimenticia, son importantes objetivos para
disminuir las emisiones.
Trabajos de Mc Geough et al. (2012) y Lovett et al. (2006) muestran que la mejora
en la producción animal aumenta la producción de CH4 por animal pero reduce la
producción de CH4 por unidad de leche. Nuestro estudio ha demostrado que esto es
posible a través de la suplementación de concentrado siempre y cuando el consumo
total de materia seca se mantenga también alto (cuadro 8). Esto es consistente con los
resultados reportados por Kolver y Muller (1998) y Tozer et al. (2004), que
expresaban que en los sistemas pastoriles aumentar el CMS por vaca aumenta la
producción de leche.
46
Estudiando los efectos de la intensidad de la producción de leche y la huella de
carbono, los resultados de Casey y Holden (2005b) mostraron una tendencia similar
-0,45
(HC (kg CO2 eq /1000kg LCGP) = 3,07 x , R2 = 0,69). Además para Irlanda, los
resultados publicados por Lovett et al. (2006) pueden ser ajustados a una relación
decreciente entre productividad y huella de carbono (HC (kg CO2 eq /1000 kg
-0,48
LCGP) = 3,83 x , R2 = 0,91). Finalmente, es posible también describir la misma
relación con los resultados de Hagemann et al. (2011) para la productividad de leche
– 0,365
en distintos países del mundo (HC (kg CO2 eq /1000 kg LCGP = 3,07 x , R2 =
0,77).
Un tambo con vacas de baja producción requiere más animales por unidad de
superficie, con un aumento relativo en el aporte de la dieta destinada a
mantenimiento. Aumentar la eficiencia de las vacas parece ser la mejor opción para
reducir las emisiones porque al aumentar la producción de leche por vaca el número
total de vacas por ha puede disminuirse (Casey y Holden, 2005b) y también el
numero de vaquillonas que se requieren para reemplazos.
47
unidad de superficie (variables por ha) pero con baja correlación en la HC (cuadro
7).
El clúster 1 con 8 tambos, presentó la mayor huella de carbono (1,09 kg CO2 eq/ kg
LCGP) explicada por una baja productividad (2502 LCGP/ha), baja producción de
leche (4285 LCGP/VM) y baja eficiencia del rodeo. Este grupo está en su mayoría
integrado por tambos que no utilizan suficiente concentrado por vaca. El concentrado
representa en promedio del 23% del total del CMS, que es menos que la cantidad
promedio de concentrado por vaca para todos los tambos (36%). El consumo de
alimento (tanto de forraje como de concentrado) es bajo (11,0 vs 13,3 kg MS/VM en
promedio para todos los tambos), dado por una baja producción de forraje y un
suministro de concentrado que no logra compensar la baja disponibilidad de forraje
por vaca. Este tipo de tambos, a menudo sufren limitaciones en los recursos
financieros para tener disponibilidad para comprar concentrado, lo cual afecta
negativamente la producción de leche por vaca y consecuentemente sus resultados
económicos. De hecho, la producción promedio de leche está muy por debajo del
promedio de los tambos analizados. Como consecuencia de una pobre performance
animal (producción de leche por vaca y eficiencia del rodeo), la contribución del
CH4 entérico a los GEI es la más alta comparada con los otros dos clusters y
concuerda con los resultados reportados por Kristensen et al. (2011), Beukes et al.
(2010), y Casey y Holden (2005b).
Además, nuestro estudio muestra que los tambos que presentan mayor N excretado
por ha pueden aumentar la lixiviación. Este resultado está asociado al menor uso del
concentrado en la dieta de las vacas (50% del promedio de los 24 tambos analizados)
y por lo tanto a un menor aprovechamiento del N de las pasturas. La sustentabilidad
de los sistemas debe basarse en la valoración de de varios indicadores relevantes y no
exclusivamente en la huella de carbono.
48
Por otro lado, el clúster 3 corresponde a 9 tambos los cuales tienen la menor huella
de carbono (0,92 kg CO2 eq/ kg LCGP). La producción promedio por vaca (6788 kg
LCGP/VM) y los parámetros de alimentación demostraron una clara intensificación
de la producción de leche. Estos tambos se distinguen por un alto consumo por vaca
masa (15,2 kg MS) y un alto suministro de concentrado (5,9 kg) presentando un
mejor margen en la alimentación por vaca.
49
El análisis multivariado conducido en este estudio demuestra que las variables que
reflejan prácticas de manejo como por ejemplo estrategias de alimentación y
performance animal fueron las más relevantes y el análisis exploratorio realizado,
ha permitido ver el impacto de las prácticas de manejo sobre la HC. La explicación
de la variación total (86%) en las emisiones alcanzado por el ACP, ha permitido
identificar estrategias que demuestra que el enfoque a nivel predial es capaz de
detectar diferencias entre tambos. La fortaleza de utilizar información no
experimental a partir observaciones es que nos permite identificar grupos de clústeres
o grupos de observaciones que son significativamente distintos del resto de las
observaciones, e identificando los parámetros en los cuales difieren es posible dar
una recomendación general que tenga impacto a escala predial (Kristensen et al.,
2011).
50
5. CONCLUSIONES
51
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