Indigenismo Literario en Perú
Indigenismo Literario en Perú
CICLO SEMESTRAL
Zonas del Indigenismo: Es imprescindible señalar que existen tres zonas: la zona sur del Perú andino,
representada por José María Arguedas (1911-1969), cuyos personajes novelísticos más importantes en Los
ríos profundos saben el quechua; la zona norte, cuyo mayor exponente es Ciro Alegría (1909-1967), las
novelas de este último están generalmente situadas en el departamento de La Libertad; y la zona del centro del
Perú, que tiene como manifestación literaria la novelística de Manuel Scorza (1928-1983), situada
frecuentemente eri Cerro de Pasco. Scorza escribió Redoble por Raneas, entre otras obras
Argumento:
El mundo es ancho y ajeno relata la vida de la comunidad de Rumi, ubicada entre las
altas montañas de la Cordillera de los Andes, en el departamento de La Libertad (norte del Perú). Los indígenas
que integran esa comunidad, encabezados por el alcalde Rosendo Maqui, se defienden de un déspota
hacendado, don Álvaro Amenábar, quien, amparado por jueces corruptos y testigos falsos, quiere arrebatarle
sus tierras para expandir su ya inmensa propiedad. Pero lo que en realidad más apetecía el hacendado era
convertir a los comuneros en peones para que laboraran en una mina de su propiedad cercana a Rumi. Las
tierras de cultivo tenían para él un valor secundario.
Debido a ello la comunidad de Rumi se encuentra permanentemente acechada por el despojo; cuando esto al
fin sucede, los comuneros se trasladan a las alturas de Yanañahui, tierras pedregosas y de clima inhóspito, de
escasa productividad, pero que al menos les permite mantener viva la comunidad. No obstante, muchos
comuneros huyen en busca de un futuro mejor y se emplean en diversas partes del Perú, viviendo experiencias
muy duras y hasta fatídicas. Varios capítulos de la obra se dedican a relatar las peripecias de algunos de estos
comuneros, como Amadeo Illas, Calixto Páucar, Augusto Maqui, Demetrio Sumallacta y Juan Medrano.
Empero, las agresiones del hacendado continúan. Los comuneros, guiados por un abogado indigenista, apelan
ante la Corte Superior para recuperar sus tierras, pero el expediente del juicio es robado por hombres
contratados por Amenábar y termina en la hoguera. Algunos comuneros se unen a la banda del Fiero Vásquez,
famoso ladrón, y se vengan a su manera de la gente de Amenábar. Rosendo Maqui es acusado de ladrón de
ganado, de incitador de la violencia y de dar refugio a bandidos, entre ellos al Fiero Vásquez. El viejo alcalde
es encarcelado y muere en su celda tras ser golpeado por los guardias.
Los años transcurren y una nueva perspectiva para la comunidad se abre con la llegada de Benito Castro, un
antiguo residente de Rumi, hijo adoptivo de Rosendo, que retornaba tras 16 años de ausencia. Benito, que ha
Sin embargo, ante un segundo juicio de linderos interpuesto por el ambicioso Amenábar, los comuneros, por
instigación de Benito, se levantan en armas para evitar el despojo. La sublevación es brutalmente reprimida
por la guardia civil, aliada con los caporales de Amenábar. Los comuneros rebeldes son aniquilados uno tras
otro cayendo bajo el fuego de la ametralladora. La comunidad desaparece así.
Escenarios
El caserío de Rumi, comunidad arquetípica de los Andes, se ubica en la sierra del norte del Perú. Está situado
entre el arroyo Lombriz (que era el límite con la Hacienda de Umay, propiedad de don Álvaro Amenábar) y
la quebrada de Rumi (donde partía la acequia que alimentaba de agua al poblado). Posee tierras muy fértiles
donde se cultiva el maíz y el trigo. De otro lado, los guardianes tutelares de la comunidad son el cerro Rumi y
el cerro El Alto. Estos cerros agrestes rodean la llanura de Yanañahui frente a la cual está la laguna del mismo
nombre. Dicha pampa solía estar cubierta de agua en invierno, por lo que le hacía inapta para el cultivo; este
era solo posible en las faldas de los cerros, pero solo de productos de altura y de baja calidad: quinua, papas…
Pero Rumi, si bien es el principal escenario de los hechos, no es el único. En realidad la novela abarca múltiples
escenarios: prácticamente están representadas todas las regiones o altitudes de la agreste y variada geografía
del Perú, desde la costa hasta la selva.
Época
Los sucesos de la novela se desarrollan entre los años 1912 y 1929, aunque en el primer capítulo el autor hace
algunas regresiones a las dos últimas décadas del siglo XIX, relatándose algunos episodios de la historia
pasada de Rumi. También en capítulos posteriores se interpolan historias pasadas, como el relato de la rebelión
de Pedro Pablo Atusparia (1885) y la masacre de los indios cashibos, en la selva peruana (1866).
En dicha época estaba en boga el gamonalismo, un sistema de explotación de los campesinos de las haciendas,
caracterizado por su baja productividad, su baja rentabilidad, el derroche de fuerza de trabajo y la exclusión
cultural de sus peones agrícolas. Los gamonales ostentaban un apreciable poder local y eran los más firmes
propagadores de la tesis de la inferioridad racial del indígena, tachándola de vicios que ellos mismos
procuraban mantener, como la ignorancia, el consumo de alcohol y de coca. Las comunidades indígenas
seguían sin embargo subsistiendo pese a que los gamonales hacían todo el esfuerzo por engullir sus tierras y
reducir al indio a la condición de siervo.
Por esa época surge también la corriente indigenista que agrupa a intelectuales que procuran la redención del
indígena. Se funda en 1909 la Asociación Pro-Indígena, por Pedro Zulen y Dora Mayer de Zulen, que cuestiona
al gamonalismo.
Políticamente es la última fase de la llamada República Aristocrática, que dio pase al Oncenio de Augusto B.
Leguía (1919-1930), época en la cual se produjeron muchas rebeliones de indígenas con la subsiguiente
represión.
Personajes
Podemos decir que el personaje principal de la obra es la comunidad de Rumi, cuyos miembros son llamados
comuneros. La comunidad es el único espacio en el Ande en el que el campesino puede ser completamente
feliz. Es un sitio privilegiado donde persisten los ideales de solidaridad y donde el hombre aún puede ser
Pero por razones didácticas es necesario individualizar a los personajes y dividirlos en principales y
secundarios. Son numerosos y solo mencionaremos a los de mayor relevancia.
Principales
• Rosendo Maqui, es el alcalde de Rumi. Soluciona con inteligencia todo conflicto que se origina al
interior de la comunidad. Pero la prueba de fuego la tiene cuando el hacendado don Álvaro Amenábar
y Roldán entabla a la comunidad un primer juicio de linderos. La comunidad pierde el juicio, debido a
que el hacendado compra testigos falsos y soborna a jueces y autoridades. Rosendo continúa la batalla
legal, haciendo una apelación. Pero es apresado, acusado de ladrón de ganado. Se niega a fugarse de
la prisión con el Fiero Vásquez y muere luego como consecuencia de los golpes que recibe de los
carceleros, a los que no opone ninguna resistencia para evitar mayores sufrimientos a los suyos. Su
muerte, por ello, lo transforma en un símbolo de la comunidad.
• Don Álvaro Amenábar y Roldán, el ambicioso y desalmado hacendado de Umay, inmensa hacienda
que ocupaba buena parte de la provincia. Su padre, don Gonzalo Amenábar, era quien había empezado
a expandir la propiedad, enfrentando a otros poderosos hacendados de la zona, como los Córdova.
Álvaro prosiguió el avance hasta chocar con las tierras de la comunidad de Rumi. Viéndo a esta como
una presa fácil, le entabló un juicio de linderos, lo que ganó merced a sobornos y testigos falsos.
Esperaba que los comuneros aceptaran convertirse en sus peones, pero ellos prefirieron replegarse
pacíficamente a Yanañahui, zona alta y de clima agreste donde a duras penas sobrevivieron. No
conforme, don Álvaro entabló un segundo juicio a la comunidad, que también ganó. Esta vez, los
comuneros, encabezados por Benito Castro, tratarán de defender sus tierras con las armas y sucumbirán
reprimidos por las fuerzas gobiernistas.
• Bismarck Ruíz, un tinterillo contratado como «defensor jurídico» de Rumi durante el primer juicio de
linderos. Era originalmente enemigo de los Amenábar y por eso aceptó el encargo, alentando a la
comunidad pues aseguraba que era una causa ganada. Sin embargo don Álvaro lo soborna con 5.000
soles para que cometiera algunas omisiones durante el proceso, por lo que la comunidad pierde el
juicio. Con el dinero ganado pretende huir a la costa acompañado de su amante, Melba Cortez, pero
los bandidos le roban los caballos y debe regresar caminando hasta el pueblo. Melba fallece en sus
brazos y a él no le queda sino regresar donde su esposa, a seguir su vida monótona de siempre.
• Benito Castro, hijo de un montonero y de una comunera de Rumi, fue fruto de una violación. El esposo
de su madre aceptó cuidarlo como si fuera suyo, aunque siempre recordándole que era un indio «mala
casta». Rosendo y Pascuala, compadecidos del maltrato que recibía del padrastro, se llevaron a Benito
Secundarios
• Anselmo el tullido, un indio inválido que era un eximio tocador de arpa. Rosendo y Pascuala lo crían
como a un hijo. Tras el traslado de la comunidad a Yanañahui no soportará el clima muy frío y fallecerá
poco después.
• Porfirio Medrano, regidor de Rumi. Era un montonero azul que se había avecindado en Rumi,
casándose con una moza. Conservaba su viejo rifle Pivode, que usaba para cazar venados. Tras el
primer despojo, sus adversarios encabezados por Artemio Chauqui logran que se le destituya de su
cargo. Vivirá hasta ser testigo del último despojo de la comunidad y morirá defendiéndola.
• Clemente Yacu, regidor de Rumi, se distinguía por su arrogancia y buen sentido, y por su
conocimiento de los suelos propicios para determinados cultivos.
• Artidoro Oteíza, regidor de Rumi. Era blanco aunque sus ancestros habían sido siempre comuneros,
no habiendo noticias de mestizaje cercano. El narrador sostiene una posible y lejana ascendencia
española.
• Ambrosio Luma, regidor de Rumi, elegido en reemplazo de Porfirio Medrano. Era gran trabajador,
muy sencillo y modesto
• Artemio Chauqui, era descendiente del viejo Chauqui, un comunero que era recordado por su
sabiduría. Sin embargo, Artemio no igualaba al brillo del ancestro. Se muestra adversario de Porfirio
Medrano, a quien achaca ser un foráneo. También se opone a Rosendo defendiendo la opción de la
resistencia armada tras el primer juicio de linderos. Tiempo después se opondrá también a los cambios
implementados por Benito Castro. Representa la defensa de las tradiciones de Rumi frente a la
modernidad.
• Abram Maqui, hijo mayor de Rosendo Maqui. Era un diestro jinete. Su esposa era la Eulalia y su hijo
se llamaba Augusto. Falleció durante la epidemia de gripe de 1921.
• Evaristo Maqui, hijo menor de Rosendo Maqui, era herrero, oficio que aprendió en el taller de Jacinto
Prieto. Alcohólico y relajado, murió intoxicado con ron de quemar.
• Juanacha, hija menor de Rosendo Maqui, esposa de Sebastián Poma y madre del pequeño Rosendo
Poma. Tras la muerte de su madre, la Pascuala, se traslada a vivir junto con su padre. Vivirá hasta ser
testigo del despojo final de la comunidad.
• Nasha Suro, la adivina o bruja de Rumi, quien predice la desgracia de la comunidad. Su padre había
sido un curandero muy célebre, que había sanado a don Gonzalo Amenábar, el padre de don Álvaro,
de una fractura grave en la cabeza. Los comuneros esperaban que con sus artes Nasha hiciera algún
maleficio a don Álvaro, pero ella termina por confesar su incapacidad para realizarlo. Luego del primer
despojo se instala en Yanañahui pero desaparece poco después. No se supo de ella durante mucho
tiempo hasta que apareció por el distrito de Uyumi, enfrentando al cura don Gervasio Mestas. Debió
morir en edad muy avanzada.
• Don Gervasio Mestas, el cura del distrito de Uyumi, era un español treintón y locuaz, blanco y obeso.
A él recurren Rosendo y los regidores para pedirle consejo ante el despojo sufrido. Don Gervasio se
limita a aconsejarles que aceptaran la voluntad de Dios y guardaran sus mandamientos.
• Arturo Correa Zavala, joven abogado, miembro de la Asociación Pro-Indígena. Aceptará defender a
la comunidad durante el segundo juicio de linderos, no cobrando por sus servicios. Vive muy
pobremente.
• Jacinto Prieto, el herrero de Rumi. No era originario de la comunidad, sino que había venido de otro
pueblo, pero había arraigado y se sentía un comunero más. Se ofrecerá para testificar a favor de Rumi
en el primer juicio de linderos, pero será provocado por un pleitista apodado El Zurdo a quien golpeará
rudamente. Encarcelado por este hecho, tiene esperanza de la justicia y hasta envía una carta al
Presidente de la República. Terminará decepcionado. Saldrá de la cárcel merced a un pago de mil soles,
dinero que le obsequia el Fiero Vásquez.
• Augusto Maqui, hijo de Abram Maqui y nieto de Rosendo Maqui, es un joven fornido e impulsivo.
Se enamora de una pastora llamada Marguicha. Es enviado a espiar a la hacienda de Umay de don
Álvaro, logrando escapar tras matar de un machetazo a un perro guardián. Tras el primer despojo
partirá a trabajar a las caucherías de la selva seducido por la paga alta que le ofrecen. Allí será testigo
del horrible abuso que los caucheros cometen sobre los nativos selváticos. Quedara ciego debido a un
accidente y se unirá a una nativa llamada Maibí. No volverá más a Rumi.
• Marguicha (diminutivo de Marga), es una joven pastora de Rumi, pareja de Augusto Maqui, con quien
se une durante una noche de luna llena, durante la cosecha. Pero Augusto la deja, partiendo a trabajar
a las caucherías de la selva. Al final Marguicha se casará con Benito Castro con quien tendrá un niño,
a poco de ocurrir el segundo y definitivo despojo de la comunidad.
• Doroteo Quispe, comunero de Rumi, «indio de anchas espaldas», que era un gran rezador. Se sabía
muchas oraciones para determinadas ocasiones, siendo la que más recomendaba la «Oración del Justo
Juez» que según él alejaban las desgracias a quien lo repitiera sin cometer el más mínimo yerro. Se
hace amigo del Fiero Vásquez. Tras el primer despojo de Rumi se pliega junto con otros comuneros a
la banda de dicho bandolero. Tomará venganza sobre Bismarck Ruíz, Zenobio García y el Mágico
Contreras. Luego retorna a la comunidad instalada en Yanañahui y será uno de sus defensores durante
el segundo despojo.
• Casiana, mujer que al principiar el relato tiene unos 30 años. Es cuñada de Doroteo Quispe y soltera.
Se convierte en amante del Fiero Vásquez. Con él tiene un hijo, llamado Fidel Vásquez.
• Valencio, hermano de Paula y Casiana, quien junto con ellas se dedicaba al principio a cuidar ovejas
en la altura, al servicio de un patrón explotador, quien solía azotarlo cuando se perdía algún animal.
Cansado de los abusos, mató a un caporal y se internó en la puna, guareciéndose en cuevas, hasta que
fue reclutado por la banda del Fiero Vásquez. Su aspecto era grosero y primitivo y su habla muy
primaria. Sin embargo se destaca por su valor y arrojo. Finalmente se sumará a la comunidad instalada
en Yanañahui, donde tomará por mujer a una india llamada Tadea. Luchará contra los guardias civiles
durante el último despojo, sucumbiendo junto con los otros comuneros.
• Fidel Vásquez, hijo del Fiero Vásquez y Casiana. Morirá durante el segundo despojo de Rumi, con
apenas 15 años de edad y empuñando un arma de fuego.
• Eloy Condorumi, comunero de Rumi, que junto con Doroteo se suma a la banda del Fiero Vásquez.
• Jacinto Cahua, comunero de Rumi, uno de los opositores de Rosendo Maqui y partidario de la defensa
violenta frente al primer despojo. Su posición es rechazada por la comunidad y junto con Doroteo se
suma a la banda del Fiero Vásquez. Fallece poco después durante una lucha contra los gendarmes.
• Mardoqueo, comunero de Rumi que se dedica a la fabricación y venta de esteras, abanicos y otros
utensilios de totora. Enviado a espiar a la casa-hacienda de Amenábar, es descubierto y azotado. Se
vengará haciendo caer una galga sobre la comitiva de don Álvaro, lo que causará la muerte al tinterillo
Iñiguez. Descubierto, morirá abaleado.
• Amadeo Illas, comunero de Rumi, que tiene la habilidad de contar fábulas y cuentos. Huye junto con
su esposa para escapar de la pobreza de Yanañahui y se interna en la ceja de selva, empleándose como
raumador en una plantación de cocales a orillas del río Calchis, atraído por la buena paga. Pero no se
acostumbra a la fatigante labor y al mismo tiempo es testigo de la explotación del indígena de parte de
patrones y caporales malvados. Su propia esposa es violada por los caporales mientras se hallaba
ausente, pero ella no le cuenta nada. Endeudado, huye hacia otra hacienda, cuyo patrón acepta pagar
la deuda a cuenta de su trabajo. Tiempo después, su amigo Demetrio Sumallacta le encuentra contando
cuentos en la capital de la provincia. Las adversidades no amenguaron pues, su talento.
• Calixto Páucar, comunero de Rumi, quien tras el primer despojo de Rumi partirá hacia el asiento
minero de Navilca, para emplearse como peón de mina. Su llegada coincide con una huelga de mineros
a raíz del cual muere víctima uno de los disparos realizados por los gendarmes. Es enterrado como
desconocido.
• Demetrio Sumallacta, joven flautista de Rumi, amante de las aves canoras, es quien incorpora en el
relato aires poéticos. Huirá también de la pobreza de Yanañahui, instalándose en la capital de la
provincia, donde vive junto con su mujer y su suegro, dedicado a la venta de leña y otros trabajos
eventuales. Su encuentro con unos futres (petimetres o presumidos) es relatado en el capítulo XX.
• Juan Medrano, comunero de Rumi, hijo del regidor Porfirio Medrano. Con su esposa Simona y sus
dos hijos Poli y Elvira se traslada a Solma, en la ceja de selva, para emplearse como colono o aparcero
de las tierras de un patrón ambicioso, que le requisa casi toda la cosecha dejándole solo la cantidad
necesaria para su sustento
• Adrián Santos, hijo de Amaro Santos, un comunero de Rumi. Su padre era uno de los tantos
comuneros que habían nacido fruto de las violaciones de los montoneros en las muchachas de Rumi.
Adrián aparece en el capítulo titulado «El maíz y el trigo», todavía niño, sumándose al grupo de
repunteros enviados a reunir el ganado. Años después, Adrián parte hacia la costa en busca de trabajo,
dejando en Yanañahui a su mujer Casimira Luma. En Trujillo trabaja en obras de canalización.
• Casimira Luma, llamada familiarmente Cashe o Cashita, es la esposa de Adrián Santos. Es una
muchacha dulce. Espera con paciencia el retorno de su esposo, de quien recibe una carta esperanzadora.
¡Desgracia!
Una culebra ágil y oscura cruzó el camino, dejando en el fino polvo removido por los viandantes la canaleta
leve de su huella. Pasó muy rápidamente, como una negra flecha disparada por la fatalidad, sin dar tiempo
para que el indio Rosendo Maqui empleara su machete. Cuando la hoja de acero fulguró en el aire, ya el largo
y bruñido cuerpo de la serpiente ondulaba perdiéndose entre los arbustos de la vera.
¡Desgracia!
Rosendo guardó el machete en la vaina de cuero sujeta a un delgado cincho que negreaba sobre la coloreada
faja de lana y se quedó, de pronto, sin saber qué hacer. Quiso al fin proseguir su camino, pero los pies le
pesaban. Se había asustado, pues. Entonces se fijó en que los arbustos formaban un matorral donde bien podía
estar la culebra. Era necesario terminar con la alimaña y su siniestra agorería. Es la forma de conjurar el
presunto daño en los casos de la sierpe y el búho. Después de quitarse el poncho para maniobrar con más
desenvoltura en medio de las ramas, y las ojotas para no hacer bulla, dio un táctico rodeo y penetró
blandamente, machete en mano, entre los arbustos. Si alguno de los comuneros lo hubiera visto en esa hora,
en mangas de camisa y husmeando con un aire de can inquieto, quizá habría dicho: «¿Qué hace ahí el anciano
alcalde? No será que le falta el buen sentido». Los arbustos eran úñicos de tallos retorcidos y hojas lustrosas,
rodeando las cuales se arracimaban —había llegado el tiempo— unas moras lilas. A Rosendo Maqui le placían,
pero esa vez no intentó probarlas siquiera. Sus ojos de animal en acecho, brillantes de fiereza y deseo, recorrían
todos los vericuetos alumbrando las secretas zonas en donde la hormiga cercena y transporta su brizna, el
moscardón ronronea su amor, germina la semilla que cayó en el fruto rendido de madurez o del vientre de un
pájaro, y el gorgojo labra inacabablemente su perfecto túnel.
Nada había fuera de esa existencia escondida. De súbito, un gorrión echó a volar y Rosendo vio el nido,
acomodado en un horcón, donde dos polluelos mostraban sus picos triangulares y su desnudez friolenta. El
¡Desgracia!
Tenía la boca seca, las sienes ardientes y se sentía cansado. Esa búsqueda no era tarea de fatigar y
considerándolo tuvo miedo. Su corazón era el pesado, acaso. Él presentía, sabía y estaba agobiado de angustia.
Encontró a poco un muriente arroyo que arrastraba una diáfana agüita silenciosa y, ahuecando la falda de su
sombrero de junco, recogió la suficiente para hartarse a largos tragos. El frescor lo reanimó y reanudó su viaje
con alivianado paso. Bien mirado —se decía—, la culebra oteó desde un punto elevado de la ladera el nido de
gorriones y entonces bajó con la intención de comérselos. Dio la casualidad de que él pasara por el camino en
el momento en que ella lo cruzaba. Nada más. O quizá, previendo el encuentro, la muy ladina dijo:
«Aprovecharé para asustar a ese cristiano». Pero es verdad también que la condición del hombre es
esperanzarse. Acaso únicamente la culebra sentenció: «Ahí va un cristiano desprevenido que no quiere ver la
desgracia próxima y voy a anunciársela». Seguramente era esto lo cierto, ya que no la pudo encontrar. La
fatalidad es incontrastable.
¡Desgracia! ¡Desgracia!
Rosendo Maqui volvía de las alturas, a donde fue con el objeto de buscar algunas yerbas que la curandera
había recetado a su vieja mujer. En realidad, subió también porque le gustaba probar la gozosa fuerza de sus
músculos en la lucha con las escarpadas cumbres y luego, al dominarlas, llenarse los ojos de horizontes. Amaba
los amplios espacios y la magnífica grandeza de los Andes.
Gozaba viendo el nevado Urpillau, canoso y sabio como un antiguo amauta; el arisco y violento Huarca,
guerrero en perenne lucha con la niebla y el viento; el aristado Huilloc, en el cual un indio dormía eternamente
de cara al cielo; el agazapado Puma, justamente dispuesto como un león americano en trance de dar el salto;
el rechoncho Suni, de hábitos pacíficos y un poco a disgusto entre sus vecinos; el eglógico Mamay, que prefería
prodigarse en faldas coloreadas de múltiples sembríos y apenas hacía asomar una arista de piedra para atisbar
las lejanías; éste y ése y aquél y esotro… El indio Rosendo los animaba de todas las formas e intenciones
imaginables y se dejaba estar mucho tiempo mirándolos. En el fondo de sí mismo, creía que los Andes
conocían el emocionante secreto de la vida. Él los contemplaba desde una de las lomas del Rumi, cerro
rematado por una cima de roca azul que apuntaba al cielo con voluntad de lanza. No era tan alto como para
coronarse de nieve ni tan bajo que se lo pudiera escalar fácilmente. Rendido por el esfuerzo ascendente de su
cúspide audaz, el Rumi hacía ondular, a un lado y otro, picos romos de más fácil acceso. Rumi quiere decir
piedra y sus laderas altas estaban efectivamente sembradas de piedras azules, casi negras, que eran como
lunares entre los amarillos pajonales silbantes. Y así como la adustez del picacho atrevido se ablandaba en las
cumbres inferiores, la inclemencia mortal del pedrerío se anulaba en las faldas. Éstas descendían vistiéndose
más y más de arbustos, herbazales, árboles y tierras labrantías. Por uno de sus costados descendía una quebrada
amorosa con toda la bella riqueza de su bosque colmado y sus caudalosas aguas claras. El cerro Rumi era a la
vez arisco y manso, contumaz y auspicioso, lleno de gravedad y de bondad. El indio Rosendo Maqui creía
entender sus secretos físicos y espirituales como los suyos propios. Quizás decir esto no es del todo justo.
Digamos más bien que los conocía como a los de su propia mujer porque, dado el caso, debemos considerar
el amor como acicate del conocimiento y la posesión. Sólo que la mujer se había puesto vieja y enferma y el
Rumi continuaba igual que siempre, nimbado por el prestigio de la eternidad. Y Rosendo Maqui acaso pensaba
o más bien sentía: «¿Es la tierra mejor que la mujer?». Nunca se había explicado nada en definitiva, pero él
quería y amaba mucho a la tierra.
Volviendo, pues, de esas cumbres, la culebra le salió al paso con su mensaje de desdicha. El camino descendía
prodigándose en repetidas curvas, como otra culebra que no terminara de bajar la cuesta. Rosendo Maqui,
De pronto, el dulce oleaje de un trigal en sazón murió frente a su pecho, y recomenzó de nuevo allá lejos, y
vino hacia él otra vez con blando ritmo.
Invitaba a ser vista la lenta ondulación y el hombre sentose sobre una inmensa piedra que, al caer de la altura,
tuvo el capricho de detenerse en una eminencia. El trigal estaba amarilleando, pero todavía quedaban algunas
zonas verdes. Parecía uno de esos extraños lagos de las cumbres, tornasolados por la refracción de la luz. Las
grávidas espigas se mecían pausadamente produciendo una tenue crepitación. Y, de repente, sintió Rosendo
como que el peso que agobiaba su corazón desaparecía y todo era bueno y bello como el sembrío de lento
oleaje estimulante. Así tuvo serenidad y consideró el presagio como el anticipo de un acontecimiento
ineluctable ante el cual sólo cabía la resignación. ¿Se trataba de la muerte de su mujer? ¿O de la suya? Al fin
y al cabo eran ambos muy viejos y debían morir. A cada uno, su tiempo. ¿Se trataba de algún daño a la
comunidad? Tal vez. En todo caso, él había logrado ser siempre un buen alcalde.
Desde donde se encontraba en ese momento, podía ver el caserío, sede modesta y fuerte de la comunidad de
Rumi, dueña de muchas tierras y ganados. El camino bajaba para entrar, al fondo de una hoyada, entre dos
hileras de pequeñas casas que formaban lo que pomposamente se llamaba Calle Real. En la mitad, la calle se
abría por uno de sus lados, dando acceso a lo que, también pomposamente, se llamaba Plaza. Al fondo del
cuadrilátero sombreado por uno que otro árbol, se alzaba una recia capilla. Las casitas, de lechos rojos de tejas
o grises de paja, con paredes amarillas o violetas o cárdenas, según el matiz de la tierra que las enlucía, daban
por su parte interior a particulares sementeras —habas, arvejas, hortalizas—, bordeadas de árboles frondosos,
tunas jugosas y pencas azules. Era hermoso de ver el cromo jocundo del caserío y era más hermoso vivir en
él. ¿Sabe algo la civilización? Ella, desde luego, puede afirmar o negar la excelencia de esa vida. Los seres
que se habían dado a la tarea de existir allí, entendían, desde hacía siglos, que la felicidad nace de la justicia y
que la justicia nace del bien de todos. Así lo había establecido el tiempo, la fuerza de la tradición, la voluntad
de los hombres y el seguro don de la tierra. Los comuneros de Rumi estaban contentos de su vida.
Esto es lo que sentía también Rosendo en ese momento —decimos sentía y no pensaba, por mucho que estas
cosas, en último término, formaron la sustancia de sus pensamientos— al ver complacidamente sus lares
nativos.
Fue un escritor, antropólogo y etnólogo peruano. Como escritor es autor de novelas y cuentos
que lo han llevado a ser considerado como uno de los tres grandes representantes de la
narrativa indigenista en el Perú, junto con Ciro Alegría y Manuel Scorza. Introdujo en la
literatura indigenista una visión interior más rica e incisiva. La cuestión fundamental que se
plantea en sus obras es la de un país dividido en dos culturas (la andina de origen quechua y
la urbana de raíces europeas), que deben integrarse en una relación armónica de carácter
mestizo. Los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea son el núcleo
de su visión.
Su labor como antropólogo e investigador social no ha sido muy difundida, pese a su importancia y a la
influencia que tuvo en su trabajo literario. Se debe destacar su estudio sobre el folclore peruano, en particular
de la música andina; al respecto tuvo un contacto estrechísimo con cantantes, músicos, danzantes de tijeras y
diversos bailarines de todas las regiones del Perú. Su contribución a la revalorización del arte indígena,
reflejada especialmente en el huayno y la danza, ha sido muy importante.
Fue además traductor y difusor de la literatura quechua, antigua y moderna, ocupaciones todas que compartió
con sus cargos de funcionario público y maestro.
Novelas y cuentos
Aunque no fue diestro en el manejo de las técnicas narrativas modernas, su literatura (basada especialmente
1935 - Agua. Colección de cuentos integrada por: Agua, Los escoleros y Warma kuyay. Segundo premio en
el concurso internacional promovido por la Revista Americana de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán,
francés e inglés por La Literatura Internacional, de Moscú.
1941 - Yawar Fiesta. Novela. Revisada en 1958.
1954 - Diamantes y pedernales. Novela, conjuntamente con una reedición del libro Agua y el cuento
«Orovilca».
1955 - «La muerte de los Arango». Cuento. Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en
México.
1958 - Los ríos profundos. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue
reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
1961 - El Sexto. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
1962 - La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
1964 - Todas las sangres. Novela.
1965 – “El sueño del pongo”. Cuento, en edición bilingüe (castellano-quechua).
1967 - Amor mundo. Colección de cuatro cuentos de tema erótico: «El horno viejo», «La huerta», «El ayla»
y «Don Antonio».
1971 - El zorro de arriba y el zorro de abajo. Novela que dejó inconclusa y que fue publicada póstumamente.
Poesía
Escritos primero en quechua, y luego traducidos al español por el mismo autor, los poemas de Arguedas
asumen conscientemente la tradición de la poesía quechua, antigua y moderna, convalidan la visión del mundo
que la anima, revitalizando sus mitos esenciales y condensan en un solo movimiento la protesta social y la
reivindicación cultural.
1962 - Túpac Amaru Kamaq taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Túpac Amaru. Himno-
canción.
1966 - Oda al jet.
1969 - Qollana Vietnam Llaqtaman / Al pueblo excelso de Vietnam.
1972 – Katatay y otros poemas. Huc jayllikunapas. Poemas en versiones quechua y española. Publicado
póstumamente por Sybila Arredondo de Arguedas.
PREGUNTAS PROPUESTAS
1. A diferencia de autores como José María Arguedas y Ciro Alegría, el indigenismo de Clorinda Matto de
Turner se caracteriza por mostrar
A) las nuevas técnicas narrativas.
B) los diversos conflictos del mundo andino.
C) la mentalidad de las clases burguesas.
D) una visión paternalista sobre los indígenas.
2. En el Indigenismo peruano, José María Arguedas, Manuel Scorza y Ciro Alegría representan,
respectivamente, la zona
A) selvática, costeña y serrana. B) central, norteña y oriental.
C) surandina, central y norandina. D) serrana, costeña y urbana.
4. Con respecto a la novela indigenista El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría, marque la alternativa que
contiene la afirmación correcta.
A) Bismarck Ruiz es el último alcalde de Rumi.
B) Rosendo Maqui arenga a la lucha a los comuneros.
C) Benito Castro y Rosendo Maqui mueren en la novela.
D) Amenábar es un modelo de sabiduría y de prudencia.
5. En El mundo es ancho y ajeno, Ciro Alegría presenta a la comunidad campesina como un lugar
A) amable. B) solidario. C) agresivo. D) feudal.
6. Marque la alternativa que relaciona correctamente personajes y roles en la novela El mundo es ancho y
ajeno, de Ciro Alegría.
1. Bismarck Ruiz a. Gamonal de la hacienda de Umay.
2. El fiero Vásquez b. Primer alcalde de la comunidad de Rumi.
3. Benito Castro c. Bandolero que ayuda a los campesinos.
4. Álvaro Amenábar d. Abogado corrupto al servicio del gamonal.
5. Rosendo Maqui e. Último alcalde que incita a la rebelión.
A) 1d, 2b, 3e, 4a, 5c B) 1a, 2b, 3d, 4c, 5d C) 1e, 2d, 3c, 4a, 5b
D) 1d, 2c, 3e, 4a, 5b
6. Considerando los antecedentes del Indigenismo, relacione autores y obras que plantean la problemática del
indígena peruano.
1. José Carlos Mariátegui a. Aves sin nido
A) 1d, 2c, 3a, 4b B) 1d, 2b, 3c, 4d C) 1a, 2c, 3b, 4d D) 1c, 2d, 3a, 4b
7. Con respecto al argumento de la novela El mundo es ancho y ajeno, marque la alternativa correcta.
A) La comunidad de Rumi es azotada por la sequía y el hambre.
B) Rosendo Maqui defiende la comunidad y muere luchando.
C) El bandolero Benito Castro defiende a los campesinos.
D) El último alcalde de Rumi invoca a los comuneros a pelear.
8. Marque la alternativa que completa adecuadamente el siguiente párrafo referente a los personajes de El
mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría: “El bandolero que se solidariza con la comunidad campesina de
Rumi es ____________, quien tendrá un trágico final; mientras que Rosendo Maqui, primer alcalde de Rumi,
es __________”.
A) Bismarck Ruiz – signo del abuso y de la explotación
B) el fiero Vásquez – líder de la rebelión campesina
C) Benito Castro – emblema del desarrollo capitalista
D) el fiero Vásquez – modelo de sabiduría y prudencia
9. Álvaro Amenábar logra apoderarse de las tierras de la comunidad de Rumi debido a que
A) los comuneros se van a trabajar lejos del pueblo.
B) convence a los comuneros para que se las venda.
C) manipula las leyes para poder usurpar las tierras.
D) la sabiduría popular está al servicio del gamonal.
11. Con respecto a la verdad (V) o falsedad (F) de los siguientes enunciados sobre Los ríos profundos, de José
María Arguedas, marque la alternativa correcta.
I. Es una novela típica del Modernismo peruano.
II. La peste se origina en la hacienda Patibamba.
III. Rosendo Maqui es un exitoso alcalde de Abancay.
IV. Ernesto acentúa su identificación con la cultura andina.
V. Doña Felipa encabeza la rebelión de las chicheras.
12. Marque la alternativa que contiene el enunciado correcto con respecto a Los ríos profundos, novela de José
María Arguedas.
A) Los colonos se rebelan y su comunidad es destruida.
B) El zumbayllu instaura la armonía en el colegio.
C) El director del internado en Abancay es Benito Castro.
D) La opa Marcelina es el símbolo maternal para Ernesto.
13. En Los ríos profundos, el vínculo andino del hombre con la naturaleza se manifiesta en
A) el contacto de Ernesto con el sonido de los ríos y el canto de los pájaros.
B) la figura de la opa Marcelina y la aparición de la peste en Abancay.
15. Con respecto a la obra de José María Arguedas, marque la alternativa que completa correctamente la
siguiente afirmación: “Entre las obras de José María Arguedas destacan _______, conjunto de cuentos con
que inicia su obra literaria; El zorro de arriba y el zorro de abajo _________; y Katatay, que pertenece al
género _______”.
16. Con respecto a la verdad (V) o falsedad (F) de los siguientes enunciados sobre el argumento de Los ríos
profundos, de José María Arguedas, marque la alternativa que contiene la alternativa correcta.
I. La visita de Ernesto a Abancay lo desconecta de la naturaleza.
II. Ernesto lleva al colegio el trompo llamado tankayllu.
III. La rebelión de las chicheras fue encabezada por doña Felipa.
IV. El Padre Director mantiene la relación de la Iglesia con el feudalismo.
V. Ernesto escapa del internado temeroso de morir a causa de la peste.
17. Con respecto a Los ríos profundos, de José María Arguedas, marque la alternativa que completa
correctamente el siguiente enunciado: “Antero, llamado Markask’a, es quien
A) trata de manera déspota y cruel a los colonos de Patibamba”.
B) posee una visión mágico-religiosa del mundo que le rodea”.
C) lleva al colegio un trompo que instaura luz y armonía”.
D) ayuda a doña Felipa a repartir la sal entre los colonos”.
18. Marque la alternativa que completa correctamente el siguiente enunciado: “En Los ríos profundos, cuando
Ernesto y su padre viajan al Cusco, visitan algunos restos arqueológicos incas, esto permitirá acentuar en
Ernesto su
A) desarraigo cultural y su sentimiento de soledad”.
B) identificación con el mundo y la cultura del Ande”.
C) visión infantil del mundo y su fe religiosa”.
D) incipiente sabiduría ligada al ámbito popular”.
19. José María Arguedas, en su novela Los ríos profundos, plantea una visión andina del mundo. En efecto,
en el hombre andino existe una
A) predisposición al cambio social.
B) tendencia a rechazar lo rural.
C) actitud animista de la realidad.
D) inclinación por lo occidental.
20. Respecto de la novela Los ríos profundos de José María Arguedas que propone una visión andina del
mundo, determine el valor de verdad (V o F) de los enunciados sobre Ernesto, personaje central de la novela.
(UNMSM 2020 I)
TAREA DOMICILIARIA
1. «Cosechaban los adultos, los jóvenes, los niños, los viejos. Rosendo, acaso más lento que los demás, se
confundía con todos y parecía no ser el alcalde, sino solamente un anciano labriego contento. Anselmo, el
arpista, estaba hacia un lado, sentado en una alta banqueta y tocando su instrumento. Las notas del arpa, las
risas, las voces, el rumor de las hojas secas y el chasquido de las mazorcas al desgajarse, confundíanse
formando el himno feliz de la cosecha. Algunas muchachas, provistas de calabazas, iban y venían del sitio de
labor a la vera de la chacra donde estaban los cántaros de chicha, para proveerse, y repartir el rojo licor
celebratorio».
Del fragmento citado de la novela El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría, podemos inferir que la
___________ es concebida como un ______________.
2. Marque la alternativa que contiene la afirmación correcta, con respecto a los antecedentes del indigenismo
de Arguedas y Ciro Alegría.
A) Buscan la reivindicación del mundo religioso andino.
B) Presentan una narrativa influenciada por la vanguardia.
C) Expresan una visión paternalista y superficial sobre los indios.
D) Exploran con profundidad la subjetividad del indígena.
3.
Mañana, ayer. Las palabras estaban granadas de años, de siglos. El anciano Chauqui contó un día algo que
también le contaron. Antes todo era comunidad. No había hacienda por un lado y comunidades acorraladas
por otro. Pero llegaron unos forasteros que anularon el régimen de comunidad y comenzaron a partir la tierra
en pedazos y apropiarse de esos pedazos. Los indios tenían que trabajar para los nuevos dueños. Entonces los
pobres –porque así comenzó a haber pobres en este mundo– preguntaban: “¿Qué de malo había en la
comunidad”? Nadie contestaba o por toda respuesta les obligaban a trabajar hasta reventarlos. Los pocos indios
cuya tierra no habían sido arrebatadas aún, acordaron continuar con su régimen de comunidad, porque el
trabajo no debe ser para que nadie muera ni padezca sino para dar el bienestar y la alegría. Ese era, pues, el
origen de las comunidades y, por lo tanto de la suya.
En relación al fragmento citado de la novela El mundo es ancho y ajeno, de Ciro Alegría, la comunidad
campesina representada por el escritor indigenista muestra
A) la anulación del régimen comunitario.
B) la solidaridad de sus miembros.
C) el continuismo del sistema feudal.
D) el trabajo individual de los indios.
Con respecto al fragmento citado de la novela Los ríos profundos, de José María Arguedas, es correcto afirmar
que
A) predomina la sintaxis quechua en el diálogo.
B) muestra una visión animista del mundo.
C) desarrolla el conflicto del migrante andino.
D) describe la amistad entre Ernesto y el Lleras.
5. En la novela Los ríos profundos, los conflictos sociales y raciales, así como el sistema opresivo del colegio,
incrementan en el personaje principal
A) la necesidad de un cambio político.
B) la visión animista sobre el mundo.
C) el sentimiento de desarraigo cultural.
D) los vínculos con la comunidad andina.