LA SERPIENTE EMPLUMADA:
UNA MIRADA A LAS AGUAS PROFUNDAS DE MÉXICO
Tomás Bernal Alanis*
Aunque la obra de Lawrence no es un mito ciones que expresan la riqueza de la con-
la inspira el mito: el de la búsqueda de la
inocencia primordial, el regreso al origen dición humana.
y al gran pacto con las bestias, las plantas, Así, los viajes y los libros de viajes son
los elementos, el sol, la luna, los astros elementos pedagógicos fundamentales en
OCTAVIO PAZ el mundo moderno que nos hablan de la
posibilidad de conocer otros horizontes,
como lo expresa muy bien la ensayista
INTRODUCCIÓN Susan Sontag en un sugerente ensayo:
E
Los libros de viajes a lugares exóticos
siempre han opuesto un “nosotros” a
l viaje ha constituido a lo largo de la
un “ellos”, una relación que arroja una
historia el elemento primordial para acer-
diversidad limitada de valoraciones...
carse a otras culturas, a otros pueblos, en Así mientras los reinos de los fenóme-
fin, para tener otra mirada sobre el mis- nos aparecen siglo tras siglo en los mapas,
mo hombre. las razas ejemplares destacan sobre to-
La condición humana se ha visto repre- do en los libros de viajes a la utopía, es
sentada por estas miradas. Miradas que se decir, a ningún sitio.1
convierten en visiones de lo otro, lo dife-
rente, de lo que nos constituye como género Estos encuentros –a través del viaje– nos
viviente en sus múltiples manifestaciones. invitan a la exploración del alma de otras
Son los viajes los que ilustran, nos enseñan culturas, que muchas veces manifiestan
a reconocernos a nosotros mismos. otras posibilidades de vida humana. Y a ve-
Los viajes a lugares lejanos, extraños, ces, esos desplazamientos no serán posi-
exóticos, han despertado el impulso de la bles, por el sencillo factor del tiempo.
imaginación y el deseo de conocimiento
de otros mundos, otras latitudes, y por qué
no decirlo, de otras civilizaciones. Civiliza- 1 Susan Sontag. “Cuestiones de viajes” en Cuestión
de énfasis, p. 305. Para la autora, el enfoque
aparece como un discurso filosófico para señalar
las diferencia morales de Europa con las otras
* Departamento de Humanidades, UAM -A. sociedades.
[59]
TOMÁS BERNAL ALANIS
Aquella lejana posibilidad de viajar y te enfrentamiento entre los distintos cau-
conocer a nuestros “primitivos contempo- dillos militares. La anhelada paz no fue tal,
ráneos”, cada vez parece más lejana. Hay y la dispersión de las fuerzas sociales siguió
mundos que van desapareciendo y otros presente en el campo y en la ciudad.
emergiendo, por lo cual, ahora los “viajes Las balas siguieron siendo parte de la
imposibles” llegaron a nuestro tiempo, política mexicana, los viejos problemas
como lo expresa el antropólogo francés agrarios siguen presentes, los intereses par-
Marc Augé. ticulares o de grupo todavía no cuajan en
un proyecto nacional, con un programa
El viaje imposible es ese viaje que ya elaborado y sustancial.
nunca haremos más. Ese viaje que ha- Para los años veinte, el Estado mexicano
bría podido hacernos descubrir nuevos empieza a formular una serie de políticas
paisajes y nuevos hombres, que habría que intentan definir el rumbo del México
podido abrirnos el espacio de nuevos
posrevolucionario a través de una ideolo-
encuentros. Eso ocurrió alguna vez y al-
gía nacionalista que pretende integrar a los
gunos europeos sin duda experimen-
taron entonces fugitivamente lo que distintos sectores de la sociedad.
nosotros experimentaríamos hoy si una La promulgación de la Constitución de
señal indiscutible nos probara la exis- 1917 abre las posibilidades de este en-
tencia, en alguna parte del espacio, de cuentro entre los distintos grupos sociales
seres vivos capaces de comunicarse y sirve como regulador de las nuevas rela-
con nosotros.2 ciones en el sistema político mexicano. Si-
tuación que es clarificada de la siguiente
Pero uno de esos viajes en su tiempo lo- manera por la antropóloga Elsa Muñiz:
gró un acercarmiento entre culturas –la
mexicana y la europea– por medio de una El inicio de la década de los años veinte
gran novela escrita por el literato inglés marcó el fin de la guerra civil, el punto de
David Herbert Lawrence (1885-1930), La arranque de la reorganización del país
serpiente emplumada, en el año 1926. en un contexto todavía, convulsiona-
Ahora vayámonos adentrando en la riqueza do, en el que no sólo se buscó la estabi-
lidad en términos materiales y políticos
antropológica que nos depara dicha obra.
que permitieran al nuevo grupo en el
poder la reorientación del proyecto ca-
pitalista, también se impulsó una recupe-
HISTORIA Y UTOPÍA ración de los valores culturales y morales
que guiaran a la sociedad hacia una
Después de la lucha armada de 1910, el nueva vida: diferente de la “paz de los
país continuó en una situación de constan- sepulcros” del porfiriato y del “desenfre-
no revolucionario.3
2 Marc Augé. El viaje imposible, pp. 15-16. Aquí
el papel del antropólogo y el papel de la antro-
pología –como ciencia de la diferencia– van a
ser fundamentales para tener una relación de
conocimiento constante sobre la realidad co-
nocida o visitada, en aras de comprender y 3 Elsa Muñiz. Cuerpo, representación y poder. Mé-
estudiar la diversidad humana en sus múltiples xico en los albores de la reconstrucción nacional,
manifestaciones. 1920-1934, p. 14.
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LA SERPIENTE EMPLUMADA: UNA MIRADA A LAS AGUAS PROFUNDAS DE MÉXICO
El grupo revolucionario –el grupo sono- pero con pies de plomo”, y para avanzar
rense: Adolfo de la Huerta, Alvaro Obre- por la ruta del trabajo, del crecimiento eco-
gón y Plutarco Elías Calles– llevó a cabo nómico y del mestizaje racial. Pero como
este intento por conformar una política bien lo ha estudiado Moisés González
integral y nacionalista, basada en el pro- Navarro, la ideología revolucionaria no era
yecto de la educación rural de la cruzada única y había pasado de ser una utopía a
vasconcelista, y del trabajo antropoló- una ideología.5
gico organizado entre otros por el antro- A ese país convulsionado, revuelto,
pólogo Manuel Gamio cuya obra Forjando llegará el escritor inglés David Herbert
Patria, publicada en 1916, sirvió como lema Lawrence en la década de los años veinte
revolucionario y programático de los gobier- para mirarlo y dejar como testimonio su gran
nos posrevolucionarios: obra sobre México y los mexicanos: La ser-
piente emplumada (1926), como un acer-
De modo que la clase gobernante pudo camiento al otro.
consolidarse gracias a la elaboración de
una nueva forma de nacionalismo den-
tro de la que cobraron sentido las me- LOS ORÍGENES
didas de uniformidad y de depuración
racial. A partir del régimen obregonista
David Herbert Lawrence nació en 1885 en
comenzó a realizarse un trabajo sistemá-
tico de ideologización de los mitos fun- Eastwood, una región minera en Inglate-
dadores de lo que debería de entenderse rra. Hijo de un padre minero y una madre
por revolucionario a través de la educa- de clase media, ambiente en el cual veía
ción y la cultura.4 expresada una contradicción de clase,
educación, costumbres y valores que lo
El viejo régimen porfirista no terminaba de atormentará toda su vida y determinará en
agonizar y el nuevo régimen posrevolucio- gran parte sus juicios sobre sí mismo y so-
nario iniciaba un proceso de reconstruc- bre los otros.6
ción nacional. Las miradas ajenas y propias Una educación con fuerte énfasis reli-
trataban de inducir un cambio en el país, gioso producirá en Lawrence y su posterior
pero obras como la de Ramón María del obra un amplio influjo evidente en su con-
Valle Inclán Tirano Banderas (1926), la de cepción de las relaciones sociales, de los
Vicente Blasco Ibañez El militarismo meji- grupos raciales y la función sexual. Hijo de
cano (1920), o la de Martín Luis Guzmán su época, y de un periodo lleno de pesi-
La sombra del caudillo (1928), nos hablan mismo que cubrió todo un lapso de la vi-
de ese país que no ha dejado totalmente da europea.
las balas para llegar al poder.
Fue este un marasmo de intereses, de 5 Para una mayor información sobre la ideología
lucha de generaciones y de propuestas por revolucionaria pueden verse los trabajos de
Moisés González Navarro “La ideología de la
construir el México moderno y civilizado, Revolución Mexicana”, vol. X, núm. 4, 1961 y
que como decía Antonio Caso: “Con alas Guillermo Palacios “Calles y la idea oficial de la
Revolución Mexicana”, vol. XXII, núm. 3, 1973,
ambos en la revista Historia Mexicana.
4 Beatriz Urías Horcasitas. Historias secretas del 6 Un estudio que profundiza en ello es el de Alfred
racismo en México (1920-1950), p. 19. Fabre-Luce, D.H. Lawrence (Novelista y Profeta).
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Ese pesimismo de corte nietzschiano, au- decadencia de Occidente, que va a marcar
nado a una larga tradición inglesa de críti- con un derrotero de pesimismo el ambien-
ca al capitalismo y a la civilización como te europeo de la posguerra.
elementos destructores del mundo vital del Lawrence es parte de esta oleada que
hombre, reconocida entre otros por los buscó otro sentido a la vida, a la civilización
poetas William Woordsworth, William y a la condición del hombre. Los viejos
Morris, John Ruskin y Thomas Carlyle, están sueños decimonónicos del progreso y del
presentes en la obra de este escritor, co- uso de la máquina para sustituir el trabajo
mo lo ha estudiado profundamente Irene del hombre, no eran más que eso y encon-
Martínez Sahuquillo en su obra sobre Law- traban su expresión salvaje en la explota-
rence y su crítica a la civilización: ción capitalista, como lo afirmaba el mismo
Oswald Spengler:
Nuestro autor participaba, en fin, de un
espíritu de la época, un Zeitgeist, marca- En lugar de la auténtica religión de épo-
do por la zozobra, la rebeldía, el ansia cas pasadas, aparece el superficial en-
de sentido y la búsqueda de nuevos hori- tusiasmo por las “conquistas de la
zontes, y su obra no es más que una con- Humanidad”, considerando como tales
tribución, coloreada, eso sí, por una exclusivamente los progresos de la téc-
particular idiosincracia, a la cultura de nica, destinados a ahorrar trabajo y a
su tiempo.7 divertir a los hombres. Pero del alma, ni
una palabra.8
Lawrence fue un viajero que recorrió va-
rias partes del mundo, lo cual le permitió Es el mundo mecanizado que le trae tantos
conocer muchas culturas. Viajó por Italia, problemas y angustias a Lawrence, por lo
Australia, Estados Unidos y México, todos que busca un sentido a la vida, más espi-
ellos, lugares que describió en sus obras. ritual, el de encontrar esa alma, esa fuerza
Entre sus libros se encuentran: El arco iris vital para enfrentar el mundo de las má-
(1911), El Pavo Blanco (1915), Mujeres ena- quinas y la técnica, así como la supuesta
moradas (1921) y El Amante de Lady felicidad para el mayor número de hombres.
Chatterlley (1928). Entre las corrientes del pensamiento so-
Para entender su obra y su espíritu via- cial que le tocaron vivir a Lawrence se
jero es imprescindible conocer el mundo encontraban la anarquista y la socialista, en
que le tocó vivir. Un mundo de guerras –re- las cuales él ve una forma más de control
cuérdese la primera guerra mundial 1914- sobre el hombre mismo, ya que creaban
1918– la agonía del modelo victoriano condiciones de censura y favorecían una
inglés, la época dorada del imperialismo y política de masas controlable y crítica de
un horizonte escéptico sobre el futuro del las verdaderas condiciones materiales y
hombre. En 1918 aparece la influyente obra espirituales del hombre contemporáneo.
del filósofo alemán Oswald Spengler La Esa fue la angustia de un hombre, de un
escritor y de un pensador que vio el peligro
7 Irene Martínez Sahuquillo. La revuelta contra la
civilización. D. H. Lawrence y el romanticismo 8 Oswald Spengler. El hombre y la técnica y otros
antimoderno, p. 10. ensayos, p. 13.
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inminente de un sistema social –capita- el mundo contemporáneo y para la vida
lismo– que devora al hombre en su preten- personal del escritor. México ha sido
dido sueño de crearle condiciones de des- espacio fructífero y recurrente para los ex-
canso y satisfacción material para sus tranjeros que ponen sus pies sobre nuestra
necesidades. Por ello, Lawrence trata de ir tierra. Tan sólo basta recordar los innu-
más allá y de buscar un regreso a la edad merables viajeros que han pasado sobre
dorada –léase paraíso perdido– de los tierras mexicanas desde la Conquista has-
orígenes del hombre: ta la actualidad.
De esas miradas han quedado múltiples
Lawrence pertenece a esos utópicos testimonios de asombro y duda, de bien-
nostálgicos que, en lugar de soñar con estar y malestar, de angustia y descanso;
un futuro que ha roto, por fin, toda en fin, de percepciones ambiguas sobre
atadura con el pasado, evocan un or- México que despiertan las más recónditas
den ideal anterior al advenimiento de la
emociones en el ser humano. Los paisajes
sociedad moderna. El mito que inspira
mexicanos han sido recorridos por aven-
su visión de una sociedad regenerada
es, en efecto, el mito del retorno al ori- tureros, religiosos, científicos, comerciantes,
gen, por lo cual puede decirse que es literatos, en suma, una pléyade de pere-
la nostalgia de los orígenes, de un pasa- grinos que nos han visitado a lo largo de
do mejor que el presente, antes que la varios siglos.
proyección de un futuro enteramente La tierra y la cultura mexicanas –pasado
nuevo, que haga tabla rasa del pasado, lo y presente– han sido el escenario de extra-
que alimenta su imaginación utópica.9 ordinarias novelas del siglo XX escritas por
extranjeros. Tan sólo basta mencionar a
Es ese momento de crisis de la conciencia Malcolm Lowry con Bajo el volcán (1946),
europea lo que permite que muchos Max Frisch con Homo Faber (1957) y por
pensadores volteen hacia el pasado y hacia supuesto, La serpiente emplumada (1926)
las sociedades que todavía mantienen de D. H. Lawrence.
estructuras sociales alienadas. La otra mirada D. H. Lawrence llega a México en 1923
es posible, y los viajeros que buscaban en a buscar otro sentido de la vida que no
las aguas de las sociedades del pasado encontraba en la vieja Europa. México, des-
encontraron claves para descifrar el mundo pués de salir del periodo posrevoluciona-
moderno. Lawrence perteneció a esta rio, aparecía en el orbe mundial como un
estirpe, la de los buscadores de tesoros en país potencial para generar otras posibi-
otras tierras. lidades de desarrollo, como lo había mos-
trado en su obra La raza cósmica (1925) el
filósofo mexicano José Vasconcelos.
LAWRENCE Y MÉXICO Eran tiempos de propuesta, de bús-
queda, los que atrajeron el espíritu ator-
La presencia de David Herbert Lawrence mentado de Lawrence tras un lugar que le
en México tiene un sentido simbólico para permitiera recuperar el lazo perdido del
hombre con la naturaleza y su vitalidad.
El ideario posrevolucionario mostraba al
9 Irene Martínez Sahuquillo, op. cit., p. XXIX. mundo esa posibilidad de reencontrarse
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con el pasado, que seguía vivo y actuando ra la historia de México. De ese eterno
en la conciencia de los hombres y en los regreso, de ese mito del eterno retor-
actos más simples de su vida cotidiana: de no12, estudiado por Mircea Eliade como
ahí la importancia que le ha dado a Lawrence un componente esencial en la historia de
el crítico literario Jorge Rufinelli: las sociedades.
La serpiente emplumada es un acto de
Y esa redención del hombre moderno la autognosis, desde fuera, con la mirada
vio Lawrence posible en el regreso al puesta en otra cultura desgarrada por sus
pasado, a las raíces culturales que aún contradicciones y en busca de una respuesta
pervivían en el Nuevo Mundo, en es- a la crisis occidental de Europa. Lawrence
pecial una nueva religión que debía
se sumerge en las aguas profundas de la
sustituir al cristianismo y que podría te-
historia de México para encontrar las an-
ner como base las formas prehispánicas
de la visión del mundo.10 tiguas fuerzas de la naturaleza.
El triángulo que forman Kate, Ramón y
Esa es la manifestación central de la nove- Cipriano es la representación de una bús-
la La serpiente emplumada, la búsqueda queda delirante en un mundo caótico y
interna de un pasado que nos permita lleno de caminos. Kate, la extranjera en
recuperar las fuerzas de la naturaleza para desasosiego, Ramón, el impulsor del re-
proponer otra forma de vida y concebir la greso de una antigua forma de vida, y Ci-
relación indisoluble entre esta y el hombre, priano, el representante terrenal del poder
entre el pasado y el presente. político militar. Los tres van en busca del
Pero así como Lawrence veía esa poten- tiempo perdido, con la esperanza de reen-
cialidad en las fuerzas del pasado mexica- contrar esa resistencia que nos dignifique
no también era consciente de sus limita- y nos fortalezca. Los tres huyen de un pa-
ciones. En la novela, el autor nunca deja sado para buscar en el presente una forma
de tener una mirada dualista sobre México de vida más plena, llena de una espiritua-
y su historia: lidad apoyada en las antiguas tradiciones
religiosas del México antiguo e indígena.
Había estado en muchas ciudades del Es un viaje simbólico, una experiencia
mundo, pero México tenía una fealdad de vida, como lo ha expresado muy bien
subterránea, una especie de maligni- Sergio González Rodríguez en un estudio
dad... Volvió a sentir, como ya lo había profundo sobre la obra de Lawrence y su
sentido antes, que México estaba inclui- contacto con la historia y el paisaje mexicanos:
do en su destino casi como una fatali-
dad. Era algo tan denso, tan opresivo como Urdía un intento por comprender una
los dobleces de una enorme serpiente alteridad que persistía en desafiar el
que apenas fuera capaz de levantarse.11 pensamiento europeo, sus saberes, et-
nológicos, antropológicos, arqueológi-
Inicio simbólico de la novela sobre esa cos en una aurora de lo que después se
dualidad que representa Quezalcóatl pa- llamaría ciencias humanas. La serpiente
emplumada, Mañanitas mexicana y La
10 Jorge Rufinelli. El otro México, p. 75.
11 D. H. Lawrence. La serpiente emplumada, pp.
21-24. 12 Mircea Eliade. El mito del eterno retorno.
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mujer huyó a caballo son los momentos Desmoronar. Esto era lo que el país in-
distintos de esa búsqueda de una tierra tentaba sin descanso, con una lenta
prometida en el paisaje mexicano.13 insistencia de reptil: desmoronar. Impe-
dir la elevación del espíritu. Arrebatar el
En sus distintos viajes a México entre 1923 exaltado sentido de la libertad.16
y 1925, Lawrence retrató la cultura indíge-
na del país con los cuentos de Mañanitas Kate –la americana– experimentaba ese
mexicana (1927) y La mujer que se fue a sentido de irrealidad y fatalidad que rodeaba
caballo (1925), y en su prefacio a esta últi- el México rural y sus paisajes desolados, a
ma Guillermo de Torre reafirma lo dicho pesar de todo, hermosos y llenos de vida,
por Sergio González: de un impulso por vivir:
Esta apelación a las fuerzas oscuras, esta La realidad concreta, estridente, exaspe-
creencia en que la sangre y la carne rante, se había desvanecido, y un suave
poseen más sabiduría que la inteligencia mundo de potencia ocupaba su lugar, el
se convierte en el eje de su doctrina eró- aterciopelado y oscuro flujo de la tie-
tica y vital.14 rra, el delicado pero supremo aliento de
vida del aire interior.17
Lawrence siempre mantuvo una distancia
hacia las culturas indígenas, las cuales pro- Es una impresión constante de fascinación
porcionaban otros valores frente a su tra- y desconcierto frente al indio mexicano lo
dición europea. Este contacto nunca pudo que hace que repetidas veces Lawrence se
ser total y honesto, como lo muestra en mueva en un espacio definido entre la rea-
una escena de su novela: lidad y su sentido cultural; como lo apre-
cia el personaje de la novela La mujer que
Porque había advertido que, en general, se fue a caballo:
cuando un indio miraba a un hombre
blanco, ambos procuraban evitar el Y ese ciego entusiasmo por los indios
contacto visual, encuentro de sus mi- desconocidos, encontró eco en el cora-
radas. Dejaban entre ellos un amplio zón de la mujer. La invadió un roman-
espacio de territorio neutral.15 ticismo tonto, más ficticio que el de una
niña. Sintió que era su destino vagar en-
Los ojos de los personajes –a través del tre los refugios secretos de los indios, en
autor– constantemente afirman su temor a una montaña, misteriosos, maravillosos,
fuera del tiempo.18
esas fuerzas del pasado que son signo de
la fatalidad:
Las dos extranjeras vinieron a tierras mexi-
canas a encontrar al dios Quetzalcóatl, sus
ritos, sus misterios, las llevaron a un desti-
no fatal, lleno de sangre, pero de una fuerza
13 Sergio González Rodríguez De sangre y de sol,
p. 16.
14 Guillermo De la Torre “Prefacio” en David
Herbert Lawrence, La mujer que se fue a caballo, 16 Ibidem, p. 79.
p. 20. 17 Ibidem, p. 123.
15 D. H. Lawrence, op. cit. p. 74. 18 D. H. Lawrence. Ibid., p. 37.
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TOMÁS BERNAL ALANIS
que las arrastraba irremisiblemente a los PALABRAS FINALES
viejos rituales de ese México primitivo, en
busca de su alma. David Herbert Lawrence visitó tierras me-
xicanas en los años veinte. La visión que
El hombre siente que recibe su virilidad da de México es trágica, fatal y ambigua. Si
del corazón de la tierra, como el maíz por un lado, ve posibilidades de que en
altivo, que vuelve sus verdes hojas hacia tierra mexicana pueda llevarse una reno-
fuera. Sed altivos como el maíz y dejad vación moral del individuo; por el otro,
profundizar a vuestras raíces, porque las
sigue pensando que las fuerzas destructo-
lluvias han llegado, y ya es hora de que
ras de la historia de México son mayores.
cultivemos algo en México.19
El pasado se impone al presente, la san-
gre sigue corriendo por las entrañas de la
Son los rituales de la antigua sociedad pre-
cultura mexicana. El regreso de Quetzal-
hispánica que intentan emerger de las
cóatl se ha cumplido, pero el costo es
aguas subterráneas de la historia de Mé-
grande: Las guerras religiosas, el problema
xico, de su pueblo y su gente, es el mito
agrario, el caudillismo, la educación rural,
del eterno retorno, del tiempo circular del
sólo son algunos de los ingredientes de esta
pensamiento primitivo, que invade los
tragicomedia en tierras mexicanas.
corazones y les inyecta un ambiente de
Una vez más, la otra mirada se imponía.
delirio colectivo:
La serpiente emplumada del pasado se-
Más allá, bajo los árboles, en el espacio guía presente, y Lawrence pudo darle una
limpio y vacío que había frente a la igle- fuerza expresiva pocas veces alcanzada
sia, Kate vio a los hombres medio des- por escritores más allá de nuestras fronte-
nudos bailando en círculo al ritmo del ras que vieron en nosotros otro mundo, otra
tambor: la danza circular. Luego bailaron cultura, la cual había que rescatar de la
una danza religiosa sobre el regreso de noche de los tiempos
Quetzalcóatl. Era el baile antiguo, de pies
desnudos y absorto de los indios, el bai-
le de la absorción interior.20 BIBLIOGRAFÍA
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pueblo! Salvajes con la imposible carne
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salvaje de disolverse en una terrible masa González Navarro, Moisés. “La ideología de
negra de deseo.21 la Revolución Mexicana” en Historia
Mexicana, vol. X, núm. 4. México, El Co-
legio de México, 1961. pp. 628-636.
19 D. H. Lawrence. La serpiente emplumada, p. 225.
20 D. H. Lawrence. Op. cit., p. 395. González Rodríguez, Sergio. De sangre y
21 D. H. Lawrence. Ibidem, p. 454. sol. México, Sexto Piso, 2006.
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