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Identidad: Individual y Colectiva

Los grupos de pares son grupos que se organizan sobre la base de intereses y características comunes. Formar parte de un grupo de pares ayuda en la construcción de la identidad personal y social ya que a través del encuentro con otros se obtienen insumos para definir quién soy, quién estoy siendo y quién quiero ser. Los grupos de pares juegan un rol importante en la adolescencia, etapa en la que se busca desarrollar la propia identidad de manera independiente de los padres.

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Identidad: Individual y Colectiva

Los grupos de pares son grupos que se organizan sobre la base de intereses y características comunes. Formar parte de un grupo de pares ayuda en la construcción de la identidad personal y social ya que a través del encuentro con otros se obtienen insumos para definir quién soy, quién estoy siendo y quién quiero ser. Los grupos de pares juegan un rol importante en la adolescencia, etapa en la que se busca desarrollar la propia identidad de manera independiente de los padres.

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Identidad(es)

Entre muchas clasificaciones que se hacen de la identidad, en esta investigación se distinguen


dos: la identidad individual y la identidad colectiva. La identidad individual alude a la identidad
personal, el sentido de sí mismo del sujeto individual. En cambio, la identidad colectiva es el
sentido de sí mismo de un sujeto colectivo. El sujeto colectivo es una comunidad, un pueblo, una
organización, un grupo, una familia, una sociedad, un curso o aula de estudiantes, un grupo
pequeño. El sujeto colectivo también tiene un sentido de sí mismo: cuando una familia se
posiciona ante otra familia, ante el vecino mostrando que son distintos, que tienen un modo de ser
y una imagen propia. Los alumnos de cuarto año de psicología afirman su identidad ante otro
paralelo o frente a estudiantes de otros cursos.
Entre estas identidades individuales y colectivas hay una relación dinámica. La identidad colectiva
se vive y recrea a través de la identidad individual de los sujetos. El sujeto individual le da vida a
las identidades colectivas. El sujeto individual al afirmar que es de La Paz o que es paceño
expresa su identidad, define su identidad a través de una identidad colectiva. Al afirmar el sentido
de sí mismo reconociéndose como paceño, materializa la identidad colectiva paceña mediante la
afirmación de la identidad personal. La identidad colectiva se manifiesta y realiza a través de la
identidad personal. De la misma forma, la identidad personal se vive y recrea mediante la
identificación con la identidad colectiva de la comunidad en la que vive, o las identidades
colectivas significativas por las que se desplaza y recrea. La identidad personal se retroalimenta,
crece y potencia a través de la personalización del sentido de sí mismo de su comunidad.
Uno de los sectores más importantes en este proceso son los grupos de pares. Estos se
organizan, fundamentalmente, sobre la base de lo común: intereses, inquietudes; formas de ver el
mundo, de entenderlo, de moverse en él. Se trata de hallar pares –otros semejantes a nosotros-
con quienes compartir lo que se vive como una conquista -tomar las propias decisiones,
desenvolverse con autonomía- y también lo doloroso, aquello que provoca sufrimiento, tal como
reconocer que hacer frente a la realidad personal y social puede aparejar dificultad y frustración.
Convertirse en parte de un grupo muestra cómo se pone en marcha el mecanismo de
identificación, ya que los jóvenes suelen incluirse en aquellos conjuntos que, en algún aspecto y
de alguna forma, los representan. Las experiencias grupales, si bien no definen íntegramente al
sujeto, guardan una particular relación con sus pensamientos, sentimientos y deseos; con sus
anhelos, sus expectativas y su modo de entender el contexto en el que vive, cuestiones que se
conjugan en la definición de la posición que asume cada individuo y que se vinculan con el
reconocimiento del lugar que éste ocupa en el espacio social. En este sentido puede decirse que
pertenecer, sentirse y hacerse parte de un grupo constituyen instancias nodales en el proceso de
construcción de la identidad tanto personal como social. El encuentro con otros aporta insumos a
partir de los cuales se construyen, de-construyen y re-construyen diversas respuestas a las
preguntas por la identidad: ¿quién soy?¿quién estoy siendo? ¿quién quiero ser?.

¿Qué son los grupos de pares? ¿Que significa formar parte de uno?¿Cómo se relacionan con la
construcción de la identidad? Pensá en los grupos de pares a los que perteneces. Nombrarlos y expresá en
que crees que ayudaron para que vos seas quién sos hoy.
Adolescencia e identidad
La adolescencia es la etapa del desarrollo que transcurre desde el inicio de la pubertad (aparición
de los caracteres sexuales secundarios a raíz de cambios hormonales) hasta la finalización del
crecimiento biológico y del desarrollo psicológico y social del individuo, aunque éste seguirá con
cierta evolución durante todo el ciclo vital1 . Su inicio y finalización es diferente en cada individuo,
y es más tardía en el varón. La adolescencia es un periodo primordial para el desarrollo
psicosocial2 , siendo cuatro los hitos a alcanzar en esta etapa de la vida:

 La lucha por pasar de la dependencia de las figuras parentales, a la independencia.

 Preocupación incrementada por el aspecto corporal en una sociedad donde hay una
constante preocupación en este sentido. Pero el interés en el adolescente es sobre todo
para tener un aspecto, o imprimir una marca, diferente a la de sus padres, que en la
actualidad puede ser a través de los piercings y tatuajes .

 Integración en el grupo de amigos, teniendo este hecho mayor importancia al inicio de la


adolescencia para perder fuerza al final del desarrollo psicosocial a favor de una relación
individual más íntima con quien compartir pensamientos y sentimientos.

 Desarrollo de la propia identidad, siendo este hito el propósito del actual escrito.
Se puede afirmar que el hito o meta más importante de la adolescencia es el desarrollo o
construcción de la identidad. Todo adolescente necesita saber quién es, pues necesita sentirse
respetado y amado, como todo ser humano, y para ello necesita saber quién es. El niño prepúber
se identifica a través de sus padres o los adultos de su entorno, pero el adolescente necesita
desarrollar su propia identidad y ser ellos mismos. Erik Erikson (1902-1994) es uno de los autores
que más ha escrito sobre el desarrollo de la identidad desde la infancia hasta la vejez, con
especial énfasis en la adolescencia, a través de un enfoque psicoanalítico. A lo largo de los
estadios del ciclo vital aborda diferentes aspectos, siendo los más relevantes las crisis
psicosociales, el radio de relaciones significativas y las fuerzas básicas. Según Erikson el
desarrollo humano sólo se puede entender en el contexto de la sociedad a la cual uno pertenece.
Cada una de las ocho etapas del desarrollo implica una dificultad o crisis emocional con dos
posibles soluciones, favorable versus desfavorable, siempre avanzando etapa por etapa sin poder
saltarse ninguna. Las cinco primeras etapas corresponden a la infancia y adolescencia.
En ocasiones, en algunos jóvenes o en algunos períodos de la historia, la crisis de la adolescencia
es escasamente percibida, sin ningún ruido, pero en otras ocasiones es muy marcada, claramente
señalada como un período crítico, como una especie de “segundo nacimiento”. La formación de la
identidad puede poseer algún aspecto negativo que en ocasiones puede permanecer a lo largo de
la vida como un aspecto rebelde de la identidad total. Lo deseable es que la identidad negativa no
se vuelva dominante. La identidad negativa es la suma de todas aquellas identificaciones y
fragmentos de identidad que el sujeto tuvo que interiorizar como indeseables. La adolescencia
corresponde al estadio V del ciclo vital de Erikson, cuando la crisis psicosocial es la Identidad
(resolución favorable) en contraposición a confusión de roles o de identidad (resolución
desfavorable). La fuerza básica es la Fidelidad y las relaciones significativas serán los pares y
modelos de liderazgo. Para llegar a la crisis psicosocial de la identidad de la adolescencia hay que
haber superado las cuatro etapas previas, siendo lo ideal que haya sido de forma favorable. Por
tanto, en el estadio denominado infancia, haber logrado Confianza; en la niñez temprana,
Autonomía; en la edad del juego, Iniciativa; y en la edad escolar, Laboriosidad y Competencia.
Finalmente se llega al estadio V, Adolescencia (12-20 años), que es cuando la crisis psicosocial,
tal como se ha mencionado anteriormente, es alcanzar la identidad en contraposición a la
confusión de roles (desenlace desfavorable). El radio de relaciones significativas en este periodo
son el grupo de amigos, grupos externos y modelos de liderazgo. Muchas veces el adolescente
está más preocupado por lo que él puede aparentar en los ojos de los demás, o sea la imagen
que proyecta, que en cómo él realmente se siente. En la búsqueda de la identidad pueden
necesitar repasar las crisis psicosociales vividas previamente, siendo la más relevante la primera,
la de confiar en los demás y en uno mismo. Luego está el segundo estadio en el cual debe haber
adquirido la cualidad básica de la voluntad, que le permitirá buscar oportunidades para decidir
libremente en cada momento. El adolescente suele tener un miedo atroz a quedar en ridículo,
prefiriendo actuar sin pudor, de forma libre, contradiciendo sus superiores antes que realizar una
actividad que pudiera parecer vergonzoso ante sus ojos o los de sus pares. Necesitan sentir la
afirmación de sus iguales. De la misma forma, el adolescente puede ser muy intransigente y nada
tolerante con las diferencias culturales, sociales, físicas o raciales, de aptitudes o características
individuales, siendo una forma de defensa ante el sentimiento de pérdida de identidad. La fuerza
básica de este estadio es la Fidelidad.

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