Origenes Mitos Final
Origenes Mitos Final
Orígenes /
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© 2020 Corporación Tepiapa
Todos los derechos reservados.
Nit. 901221638-5
www.tepiapa.org - [email protected]
ISBN: 978-958-52897-0-3
Dirección General
Alarcón Manrique, José Edgar
Álvarez Sarmiento, Juan David
González Vásquez, María Paula
Autor
Delúque Epieyu, Brynner
Editores Literarios
Scalante Morales, Jeesica
Mantilla Beltrán, Diego Alejandro
ORÍGENES
Valenzuela Duarte, Karla
Diseño
Gómez Alarcón, Gustavo
Espitia Téllez, Sara Valentina
Sobre algunos relatos dentro de la cultura wayuu.
Ilustradores
Convocatoria Ilustradores*
*CONVOCATORIA ILUSTRADORES ÍNDICE
Ilustradores Internacionales
Argentina Suárez, Olga Inés (Olga Suárez) Prólogo 8
Chile Navarro Macker, Nataschia (TopoPanda)
Finlandia Vierinen, Viivi (Viv Magia) Deidades wayuu 15
Maleiwa 16
Ilustradores Nacionales Mma 17
Vargas Arévalo, Arvey Fernando (Arvey Vargas) Palaa 18
Muñoz Rojas, Adriana Carolina (Yamunotri) Ka´i 19
Rodríguez Arévalo, Andrea Patricia (Negus) Puloüi 20
Cuervo Benavides, Camilo (Cuervo21) Juyá 21
Monroy, Cindy Katherine (Cindy Monroy) Maleiwa 22
Sierra Alzate, Daniela (Dansialz) Seres inferiores o profundos 29
Murillo Cantillo, Dublas (Dublas Murillo) Cimientos de las generaciones wayuu 31
Gómez Chauz, Freddy Manuel (Manuel Chauz) Manna 37
Herrera Jiménez, Grecya Alejandra (Grecya Herrera) I 37
Rodríguez Ramírez, Ivón Caterín (Sttelland) II 52
Romero Vera, José Luis (José Romero) Wolünka 63
Figueroa Berrio, Leidy Tatiana (TatianaFb) Pichiküa 71
Bello Burgos, Liliana Consuelo (Liliana Bello) Kasémashi 77
Mora Daza, Luis Fernando (Luis Mora) El rayo y el trueno 87
Cuida García, María Camila (Camila Cuida) La historia de Samulü 117
González Gil, Nathalie (Nathalie González) I 117
Solarte Cuchalá, Paola Andrea (Cuchalá Paola) II 124
González González, Sebastián (Sebastián González) Las doncellas danzantes 137
Aguirre Rodríguez, Sergio Alfonso (Sergio Aguirre) La herencia de Eperrui 155
Borja De la Rosa, Yosimar de Jesús (Yosimar Borja) El origen de los clanes wayuu 165
Marulanda, Lilian Lorena (Reycabra) Aleker 191
González Galindo, Camila Andrea (Matildas.arte)
Castaño Castaño, Jorge Armando (Takoii Ilustra) Glosario de dioses y personajes wayuu 241
Gelves Pataquiva, Lucas Francisco (Gelpat Lucas)
Prens Patiño, Manuela (Manu Prens)
Blanco Vargas, Margarita María (Maga Blanco)
DEDICATORIA
La complejidad de la Vida Buena no puede medirse por las Por ello, es importante salvaguardar estas narrativas, ya que nos
exageraciones progresistas y/o desarrollistas cuyos esquemas indican los modos de acción (costumbres) que hacen que la vida
mentales convergen en exacerbaciones del poder, de dominación sea estimada, valorada y cuidada. En razón de lo anterior, la vida
Orígenes / Prólogo
y de destrucción de la vida en el planeta. La Vida Buena que que se gesta en el planeta se denomina Tepiapa: mi casa.
encontramos en los relatos ancestrales wayuu apela por una
comprensión de la realidad que sea diversa, equilibrada, Podría decirse que los relatos ancestrales de nuestro continente
armónica e interconectada. Es por eso que la Vida Buena narrada en son mitos, como lo habrían percibido y vivido algunos connotados
estos relatos quieren ser un signo más sencillo y esencial para nuestro pensadores de culturas ya casi extintas. Como es sabido, la palabra
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“mito” nos llega de los griegos. Se entiende por Mythos palabra la riqueza creativa de las mentes que también ejercitan la sencilla
o historia, o comúnmente se interpreta como narración o relato. atención del escuchar; y por su recurrencia narrativa logran persuadir,
Lamentablemente, para cierta comunidad humana, esta bella incorporando la delicada y sutil manera del buen vivir.
expresión tiene un prejuicio que le ha ocasionado mucho daño a
un sin número de relatos ancestrales. Por mucho tiempo, un sistema La Vida Buena tiene sus símbolos. Mucho más, si sintoniza con las
de pensamiento lógico y cientificista, cuyos fines pretendían la hierofanías de lo cósmico. En este sentido, la Vida Buena wayuu es
verdad, descalificó la expresión Mythos como lo opuesto al logos una reflexión que permite conectarse con lo sagrado y unifica su
(inteligencia o razón). Ha calado tanto este prejuicio que en algunos sentido dentro de los límites de su comprensión para encontrarse
escenarios académicos la expresión Mythos es peyorativa y puede en la triple dimensionalidad de cualquier símbolo (siguiendo al
designarse como una afirmación vaga o desprovista de fundamento. maestro Ricoeur) “cósmica, onírica y poética”.
En pocas palabras, es un testimonio poco fiable. Esta y otras
corrientes de pensamiento ingenuas de lo fundamental y lo sencillo, Al ser cósmica, podrá notar que la distancia del narrador (y de
desatendieron la inteligencia, la fuerza y el pretexto gestante que se usted como lector) se abrevia ante la presencia expectante del
alberga en estas narraciones. O tal vez, fueron desobligantes ante origen. Esta narración, en su totalidad, no le permitirá escindirse o
la riqueza que abarcan los relatos ancestrales o los mythos; en el desprenderse de las hierofanías descritas, será uno con Maleiwa,
contexto griego, el Mythos es el conjunto de sentidos y significados Juya, Mma, Puloüi, Manna y Kasémashi, entre otros. Será la voz de
que vehiculan y difunden al azar, los encuentros, las conversaciones, ellos y de los demás personajes que triunfan ante la posibilidad de
el poder de las decisiones, los amores y las acciones de los dioses. la vida en su cosmovisión wayuu.
En los mitos encontramos el sentido de la prudencia, la tolerancia Ante lo onírico, la intencionalidad de los relatos es que se puedan
y fundamentalmente la necesidad de la Vida Buena. De la misma imprimir en la psique para que cada oyente pueda iniciar y construir
manera, encontramos matrices culturales que nos dirigen en su propia sacralidad, esto es, que cada quien pueda descifrar su
perspectiva integral, a un modo de Vida Buena armonioso. De propia mundanidad o particularidad. En efecto, el sueño –Lapüü-
ahí que, siguiendo a Donald Frishmann en el tercer tomo de su en wayuunaiki, es el medio por el cual se interpreta y se le da
libro, Palabras de los saberes verdaderos, destaquemos la siguiente significado a la Vida Buena, al presente, pasado y futuro del ser
Orígenes / Corporación Tepiapa
reflexión: “Frente al modelo occidental de civilización que ha propio y de su comunidad. Además, a través de Lapüü el wayuu
provocado un desequilibrio extremo entre el género humano y su se comunica y mantiene relación con sus ancestros (familiares,
medio ambiente, la cosmovisión de los pueblos indígenas americanos, naturaleza, divinidades y cosmos).
Orígenes / Prólogo
por medio de su literatura, ofrece un punto de vista distinto, cuyo
fin es rescatar la armonía perdida” (2007, pág.). Se puede decir que La tercera dimensión, siguiendo a Octavio Paz, es poética porque la
la riqueza de estos Mythos wayuu está en su difusión, lejos de ser naturaleza de su narración es un ejercicio espiritual que ancla la buena
compilada y apretada en páginas; su tradición está hecha para ser vida a una liberación interior. Por ello, le pedimos más que al lector,
narrada estrictamente en su carácter oral. Sí, su disposición explota al narrador, que se deje desnudar ante la sencillez y lo fundamental
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de esta experiencia poética. No obstante, ante la cristalización fin de hallar puntos de encuentro ante las complejas visiones de
de la narrativa, no se deje confundir por la arbitrariedad de lo mundo. Por ello, en Oficios se profundizará los pilares prácticos
prejuzgado por el mito. Por el contrario, déjese acariciar por que definen los quehaceres de cada miembro. Se conocerá la
el cumplimiento de poderes y circunstancias que condensa praxis que mantienen el equilibrio de la Vida Buena y, no menos
esta obra del Origen. Asómbrese, ame, admire, diviértase con importante, se podrá exponer los mecanismos de supervivencia
los personajes y asista a las épicas tragedias que acompaña la adoptados por este pueblo originario para determinar sus flexibles
paradoja de la Vida Buena. maneras de adaptación y valoración de la vida. Para concluir la
trilogía, en Jerarquías, se presentarán las convicciones más reales
Lejos de ser una manipuladora propuesta de progreso o de que mantienen la organización social wayuu desde sus principios
unívoco comportamiento, entérese del propedéutico mundo de rectores que hacen de este pueblo originario un sistema social
relaciones, juegos, aprendizajes y reacciones ante la Vida Buena. armónico, esto es, en equilibrio.
Déjese acariciar ante la pluralidad, solidaridad y hospitalidad
wayuu y conserve esa sensación íntima que aflora de estas Agradecemos a Brynner Delúque Epieyu por la compilación, a
narraciones, que también constituye nuestro cosmos, nuestro Jessica Scalante y Diego Mantilla por la edición y a muchos otros que
planeta y nuestra humanidad. transitaron en esta obra para que usted pueda disfrutarla. También
agradecemos a los ilustradores que, con su toque profesional, los
Esta obra literaria es el primer volumen de tres. Aquí se acercarán mucho más a las comprensiones antropológicas, sociales,
presentan los comienzos de universo y de los organismos espirituales y cósmicas de nuestra cultura wayuu.
vivos, las costumbres y los modos más relevantes de los
saberes ancestrales wayuu. En este comienzo denominado Por último, agradecemos a la Corporación Tepiapa que desde sus
Orígenes, podrán conocer la particularidad y otra especulación inicios ha optado por la ancestralidad, el otro modo de ser que
cosmogónica que da cuenta de lo grandiosa que puede ser la reivindica la Vida Buena, que no es otra que como dice Utta: He
Vida Buena. Al mismo tiempo serán testigos de las características vivido mucho tiempo y he aprendido que las grandes hazañas se
peculiares y significativas que hacen del pueblo wayuu un forjan de decisiones muchas veces simples y fáciles de ejecutar. Tú,
sistema de pensamiento resistente e inteligente a la adaptación padre mío, me has dado lo necesario para poder vivir y moverme
Orígenes / Corporación Tepiapa
y la supervivencia. De este modo, Orígenes es la voz más en esta tierra. Es necesario una equivocación para afirmar el rumbo
profunda y sólida de la constitución de este pueblo originario. que queremos tomar, es necesario pensar una y otra vez en cada
Como decíamos anteriormente, conocerán los personajes y las paso que debemos dar.
Orígenes / Prólogo
situaciones más propias de esta realidad ancestral.
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Sobre algunos relatos dentro de la
cultura wayuu.
DEIDADES WAYUU
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MALEIWA MMA
Orígenes / Corporación Tepiapa
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Orígenes / Corporación Tepiapa
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Orígenes / Corporación Tepiapa
PULOÜI JUYÁ
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(Camilo Cuervo)
MALEIWA
El que siempre estuvo, ha sido y su
descendencia.
Antes que el tiempo corriera con sus manecillas y que el día y la noche
mostrasen su rostro, antes incluso que se formase el cosmos, existía
Maleiwa. Dentro del vacío caótico y la oscuridad, estuvo y fue Maleiwa.
En su soledad, él navegó en el mar de la nada, meditando y hablando
consigo mismo durante tiempos insondables, contestando e indagando
dentro de sus pensamientos ideas que solo un dios puede concebir.
Orígenes / Maleiwa
Sin un lugar donde reposar sus pies, Maleiwa hizo surgir de ellos a
la tierra, llamada por él, Mma. Sobre esta gran extensión de valles,
montañas y cavernas, Maleiwa pudo descansar sus pies y caminó en
medio de la oscuridad.
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Con el paso de los eones, Mma despertó de un largo sueño Hacia el sur, otra bola de fuego explotó y dio cabida al surgimiento de
arrullado por la oscuridad de Piushi. Al despertar, se dio cuenta que un imponente ser, una mujer de aspecto joven, vestida con telas verdes
su ser había cobrado forma femenina y dirigió así su paso hacia la de deslumbrante belleza. Sus collares vivaces y danzantes acompañan
superficie. Mma se irguió pasiva frente a sus dominios en búsqueda el paso de Liwa, joven mujer de las siembras y las cosechas, aquella que
de la paz y la calma. De apariencia sumisa y movimientos lentos, lleva agua para que el wayuu pueda hacer crecer los regalos de Mma y
Mma es sigilosa y evita a toda costa los conflictos, su sabiduría y no muera de hambre.
obediencia hacen de ella un ser imparcial. Mma es la madre de
la naturaleza, de ella nacen todos los seres vivientes, de ella se Una nueva bola de fuego voló hasta lo más profundo del cielo, el
alimentan, en ella viven y se reproducen llevando una vida sin oeste fue su destino y, al explotar, emergió de aquel estruendo un
penurias. La misma Mma es la que devuelve a su seno a los seres rayo majestuoso, retumbando sobre la tierra, iluminando desde el
vivientes, tragándose sus restos muertos, para darle más espacio a firmamento las aguas. Juyá se asomó de entre las nubes para llevar las
las criaturas nacientes en la extensión de Maleiwa. lluvias y las tempestades. Aquel que va fecundando la tierra, calmando
la sed de todo ser viviente. El gran Juyá camina portando sus atuendos
Transcurrido el tiempo, Maleiwa quiso visitar a Mma. Cayó en sobrios y elegantes. En su mano empuña un bastón que irradia destellos
forma de fuego y, al chocar con la tierra, explotó haciendo volar las centelleantes entre blancos y amarillos.
rocas que Mma tenía prendidas en su manto. Como consecuencia,
una de las piedras voló por los aires dirigida hacia el norte del Maleiwa los reunió en su momento y a cada uno le entregó un dominio
firmamento y en su vuelo cobró forma femenina, la de la gran sobre lo que existía en los alrededores y sobre aquello que él tenía en
mujer Palaa, el mar. Se derramó en la tierra y alzó su voz altiva su pensamiento. Su deseo era consumar un gran anhelo que lo había
y estruendosa. Palaa cantaba las melodías más dulces cuando lo asaltado hace tiempo, pero decidió que su momento de descansar
deseaba; sin embargo, su estrepitosa voz podía también ser el más había llegado. Se hundió en las entrañas de la tierra hasta que encontró
terrorífico de los sonidos, e incluso, el más estridente y prolongado. un sitio inhóspito en donde tomar su milenario sueño. Sin embargo,
Sus vestidos azules y blancos se encendieron al ver pasar las luces. justo en el instante antes que Maleiwa cerrara los ojos, cayeron desde el
Entonces, de las orillas espumosas de Palaa se levantó su esbelta cielo otras dos bolas de fuego que causaron un gran estruendo al chocar
y orgullosa figura femenina. A sus pies, el fluido salado bramó contra la tierra. El sueño de Maleiwa había sido así interrumpido.
Orígenes / Corporación Tepiapa
desde el interior furioso de las olas, chocando contra las rocas que
habitaban las orillas del espumoso mar. La primera en explotar ocasionó una gran llamarada que se alzó hacia
el cielo. De las brasas de esta llama surgió un ser de figura humana
Orígenes / Maleiwa
Una segunda roca encendida en llamas salió disparada hacia el y aspecto masculino. Tenía porte de guerrero, ostentaba un sheiin
este. Voló y recorrió el firmamento hasta caer, ocasionando así un brillante y sus cabellos parecían fuego. Como distintivo único, poseía un
cataclismo de dimensiones inimaginables. De este fenómeno surgió gran sombrero y sus ojos podían encenderse como la brasa ardiente. Su
el Jepirachi, la fuerza de los vientos alisios, habitantes de los trópicos. nombre era Ka’i.
Su figura ostentaba el crepitar de un Sheiin1 majestuoso. Jepirachi
habita los cielos con su genio apacible y su oratoria elocuente. 1. Sheiin: vestido.
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La segunda bola de fuego que cayó esta vez, y flechas por toda la tierra, aplacando así el
y que explotó en la tierra, no alzó una gran brillo de Ka’i, llevando las noticias a todas las
llamarada; por el contrario, de ella emanó deidades puesto que son sus mensajeros.
una luz blanquecina envuelta en polvo de la
cual surgió un jovencito con una especie de De un tiempo, cuando Maleiwa y Ka’i se
lámpara, su luz era tenue y apenas iluminaba unieron para trabajar, surgió accidentalmente
sus manos. Su aspecto era el de un muchacho Warattui, la aurora, quien precede el brillo de
curioso, tenía un arco y muchas flechas en su Ka’i, anunciando la salida del sol.
carcaj2, era Kashii. Ambos serían los ojos de
Maleiwa, quienes darían informe de todo lo Kashii y Piushi tuvieron después a las estrellas.
que pasara fuera de sus leyes supremas. La estrella fugaz es Irunuu, lleva noticas de
mal augurio y avisa la llegada de eventos
Piushi, al sentir la explosión del fuego y la luz importantes, siendo estos un vaticinio de
que desgastaba sus oscuros vestidos, hizo surgir desdicha. Jolotsü, acompaña el sendero del
de su vientre a Puloüi, una mujer de aspecto wayuu sea en la tierra o en el mar. Su compañía
juvenil que tiene dominio sobre la naturaleza, es fundamental para seguir las sendas sin perder
de voz misteriosa, con vestidos blancos y la el camino. Las estrellas brillantes amparan al
habilidad de cambiar el orden de lo creado caminante wayuu.
por Maleiwa. De Piushi, quien se caracteriza
por ser bastante tramposa y embaucadora, Juyá, la lluvia, tiene numerosos hermanos
también surgió Chamá, hermana de Puloüi, y entre todos conforman sus distintas
madre de las desgracias y de la mala fortuna. manifestaciones. Omala, es la gran lluvia
Chamá es quien lleva en sí los males y busca torrencial, fuerte y repentina. Cuando del
devorar todo lo creado por Maleiwa. Habita la cielo se alzan las luces y ruge el firmamento,
tierra como un espíritu maligno que encarna su es Simiriü, la tormenta eléctrica. Cuando la
Orígenes / Corporación Tepiapa
ser en las enfermedades, ella acompaña a los lluvia es beneficiosa para la tierra y cae para
enfermos que sufren una larga agonía. alegría de todo ser vivo, es Atchaperra. Esa
lluvia que hace reverdecer las aceitunas, es
Orígenes / Maleiwa
De Piushi también surgió Simiriü. Él pertenece Irruwala. Por el contrario, la lluvia devastadora
z á lez)
(S e b a s t i á n G o n
a las tierras altas, es sombrío y frío, su corazón que logra arrancar las raíces de los árboles y
helado no le permite acercarse a la tierra bajo el ocasionar desastres, es llamada Jonoi.
brillo del sombrero de Ka’i y el paso de Joutay.
De los espumosos vestidos de Palaa surgen
Wawai y Joutay, guerreros que van con arcos 2. Carcaj: Funda para guardar flechas.
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Manuliwain, nombre propio que se le da a Juyá, es la lluvia estacional
que acaba con las sequías y fecunda la tierra en aras de la abundancia.
Él trae consigo el canto de los arroyos y se encarga de llevar el agua a
todos los rincones de Mma, para que esta, a su vez, refresque y nutra
pozos y manantiales.
Por su parte, Puloüi engendró también a una hija llamada Wolünka, SERES INFERIORES O PROFUNDOS
cuya cualidad otorgada fue la de concebir la vida de otro ser, dar vida
para seguir poblando las extensiones de Mma. Nacidos entre la primera y la segunda
generación wayuu.
Palaa tuvo una hija, Talüwayuupuna, de quien Juyá se enamoró.
Ella era mucho más hermosa que Liwa y que Puloüi, esta última le Existe otro tipo de seres inferiores, no son semidioses, son seres
envió un conjuro para que nunca pudiera verse con Juyá. Además, dotados de una apariencia física particular y encantamientos únicos.
Talüwayuupuna era estéril, ella no poseía el don de Wolünka. Juyá Los Akalakui o “duendes desierto” son seres antropomorfos y pigmeos,
nunca pudo procrear con ella. Se le conoce como la piedra del destino. muy parecidos a los seres humanos, sin embargo, sus características
dejan entrever una descendencia distinta, algo que está fuera de los
Son hijos de Piushi, también hermanos de Mma, Puloüi y Pichiküa. rasgos del wayuu y del ser humano. Son excesivamente lujuriosos y
cuales se invocan, necesidades que evocan esos mismos misterios espantos. Al perseguir a Tumajü’le, los Wanüluu fueron transformados
de la vida, aquello que es desconocido. Es así como ese misterio es en viento, quedando como espíritus errantes llenos de maldad. Viven
asociado a la sequía de la costa. escondidos en las profundidades de Mma.
Pichiküa habita las planicies, las piedras y los remolinos de viento Los Wanüluu más conocidos son: Jamü, el hambre, un ser lleno de
que alzan arena en una danza ascendente. Como deidad, Pichiküa oscuridad considerado como la desgracia y muerte del wayuu. Jamü
cobra una dimensión atroz, siendo un augurio fatal de pestes y mala va siempre acompañado de sus bestias, las serpientes de la sabana.
fortuna, e incluso de muerte. Kasiwanot, de apariencia poco nombrada, lleva sus flechas cargadas
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(Camilo Cuervo)
de llanto y muerte. Kerrali’a, un ser semejante a los fuegos fatuos, trae
consigo una gran desolación e infertilidad, accede carnalmente a todo
lo que se encuentra en su camino, es un lagarto oscuro que en la
noche toma rasgos semihumanos con un encantamiento propio, lleva
una luz en el hombro derecho para advertir a los incautos, cuando no
para cegarlos y hacerlos vulnerables.
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Mma. Las piedras llevan dentro de sí una chispa de energía desde La tercera generación wayuu estuvo compuesta por seres
los tiempos en que Maleiwa pensó en la creación y en ellas fue antropomorfos con características especiales según el don que
alojado el fuego de esa deidad. El fuego fue un joven de nombre hubiesen recibido, también interactuaban con las deidades, no tenían
Kasémashi, portador de la llama. poderes sobrenaturales, pero estaban dotados de dones especiales.
Quisieron transgredir la delgada línea que había entre ellos y las
De Maleiwa y Mma surgen otras deidades que son propias de la deidades, de ahí que algunos sufrieran sus transformaciones en el
naturaleza. Entre ellas están: Jalianaya, la tejedora de los dioses, acto, otros con el pasar del tiempo, pero cada uno dio paso a la
quién les confecciona sus atuendos y resalta sus cualidades; siguiente generación.
Kanaspi, la que esboza y cuida todo el entorno natural además
de darle color a todas las criaturas; Kanás, aquella que diseña el Esta generación fue concebida entre Juyá y Mma, fueron tomados
mundo y sus formas y de quien surge el ser al que llaman Aleker del barro de Wotkasainrü3, tierras de las montañas de Makuira, en
en la media guajira, donde se extiende un verdor entre las arenas, quien Maleiwa puso su confianza y amor. Mencionaremos a algunos
paisaje ondulado donde se encuentran dunas, arenales y playas de los que destacaron:
blancas. Este ser dotado de los dones de las telas y los dedos ágiles
es también conocido como Waleker en la Alta Guajira. Esta tierra Utta es un gran orador y un sabio organizador. Se le conoce por ser un
se caracteriza por su aridez, paisaje casi desértico donde los cactus buen palabrero o putchipü. Utta organizó a los hijos de Maleiwa en
se alzan en medio de la planicie árida. clanes y les dejó un animal protector para acompañarlos y enseñarles
los usos y costumbres dictados por Maleiwa.
La segunda generación de los hombres fue concebida entre Mma y
gentil. Estos sabios siguen entre nosotros hoy en forma de plantas. como correa y le colgaba de la mochila. El andar cojo, debido a un
Entre ellos está Aipia, el árbol de trupillo, muy sabio, buen instructor dolor intenso en la espalda, hacían de su caminar un cuadro cómico.
y médico, reparaba los miembros heridos y era buen constructor,
de ahí que su tallo se use para construir las casas y sus hojas para Molokoona, la tortuga. Su apariencia física era, al parecer, indeseable.
alimentar el ganado, también es muy fuerte, ya que es resistente Causada por una piel seca y arrugada. Sabía tocar bien la ka’asha4 y
a las sequías; Wayawaichi, el sanador de la diarrea; Jawapia, para era un buen corredor de caballos. Para ocultar su apariencia usaba
bajar la fiebre; Ishipa, laxante natural para aquellos que sufren de
constipación y Kashuria, para los dolores del parto.
3. Wotkasainrü: Una tierra ubicada en la alta Guajira. / 4. Ka’asha: Tambor.
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una capa oscura bordada con oro, y así podía ufanarse de su riqueza. Este equilibrio surge desde el principio u origen simbolizado en
En un desafortunado episodio, Molokoona cayó de espalda tan fuerte la palma de la mano, en la familia existe alguien que continúa (la
y de tal manera, que permaneció encorvado desde ese momento nieta), alguien que genera (el hijo/a), existe alguien que disciplina (el
y la capa, con el pasar del tiempo, se transformó en un caparazón tío materno), alguien que da familia de sangre (la madre) y alguien
de colores relucientes, provenientes de las piedras preciosas y los que conserva la tradición (la abuela). La abuela, la madre y el tío
metales de su riqueza. materno fungen como autoridad, así como Maleiwa es la autoridad
de los dioses, la madre y la abuela son la imagen de Mma y los hijos
Julirrü, Meimalin y Mapá son tres doncellas que en el ardid de la son a quienes hay que enseñarles como alguna vez lo hicieron los
emoción de una noche de fiesta y baile se dejaron seducir por animales designados de cada clan6.
Molokoona, a quien entregaron su virtud. Este acto hizo enfurecer a
las deidades, y en su sabiduría decidieron convertirlas en mariposa,
colibrí y avispa melera respectivamente.
(G
r
e c ya H
La cuarta generación son los actuales habitantes de aquel territorio
err era )
peninsular. Nacidos del vientre de Mma, engendrados por Maleiwa,
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MANNA
Los hijos prodigiosos
Hace muchas eras, mientras las deidades jugaban con el tiempo, existió
una joven muy hermosa dedicada a sus labores, esta joven era Mma.
Orígenes / Manna - I
–¿Eres tú la compañera de Juyá?
–Sí –asentó Mma.
–Veo que estás sola, ¿dónde está tu marido?
7. Mannuya: La niebla.
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–No lo sé, no pude ver hacia dónde se fue, ¿para qué lo buscas?,
¿tiene asuntos pendientes contigo?
–Para nada, solo preguntaba por él, quería saludarlo –le
respondió Mannuya quien bajó desde las colinas en su
forma blanca, opaca y densa, mientras posaba sobre Mma
su insistente mirada–. Somos amigos. Hemos caminado y
cazado juntos. Aunque hemos tenido experiencias fuertes,
nos hemos apoyado en todas las situaciones, por eso creamos
una amistad que ha soportado toda clase de adversidades.
Orígenes / Manna - I
extraordinariamente. A pesar de ello, Mannuya siguió hablándole a por lo que el acto abominable del incesto encendió la ira de las
Mma de manera emotiva. Ella, sintiendo cierto grado de compasión deidades. La primera en revelar su furia contra ambos fue Palaa,
por ese personaje tan lleno de melancolía y nostalgia, no se percató quien mostró su resentimiento contra su hermano, que a su vez no
de su cercanía. Estaban tan cerca que se dejaron envolver por ese pudo controlar la situación y menos entrever la gravedad de ello.
instante en el que ambos evocaron sentimientos sobrios y tristes.
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Palaa se levantó airosa contra ellos. Mannuya escapó de la embargo, Manna le temía por su potente voz que era más bien
furibunda deidad, mientras que Mma no tuvo más remedio que estruendosa y terrible, mucho más cuando se ponía airoso. Simiriü
refugiarse en una cueva. Palaa envió a uno de sus hijos, a Wawai9, era ciertamente beligerante y hostil, algunos preferían temerle para
para estrangular a la criatura, fruto del incesto de Mma y Mannuya, no caer en absurdas disputas; los demás, se alejaban de él por su
que se encontraba en el vientre de esta. Mma, en medio de su carácter y peligrosidad.
desespero y dolor, pidió ayuda a una de sus hermanas; acudió a
Maitus, dueña de la calma y creadora de esta. Fue ella quien en Un día, se celebró una fiesta en honor a Juyá. Las invitaciones se
un comienzo la condujo a la cueva. Maitus levantó los brazos y enviaron a los confines del orbe y del firmamento, se esperaba que
envolvió la cueva con bonanza y serenidad, repeliendo así el rigor todas las personalidades fueran a ese gran festejo.
de la furia de Wawai, quien intentaba golpear con fuerza la piedra
para poder cumplir su cometido. Fue en ese momento cuando Simiriü llevó la invitación a Manna, a
quien le dijo:
Fue allí, en la cueva, dónde nació Manna, la hija de la Tierra y el
Frío. Bajo la crianza de Mma, creció hermosa, inquieta y curiosa. En –¿Por qué no vas con nosotros? Habrá un festejo en honor a
esa cueva, Manna se hizo majayüt10. Las noticias de su hermosura y Juyá, haremos un Kaula’ayawa11, ya que mi hermano va a estar
porte agraciado viajaron a los rincones menos esperados; se hablaba con nosotros para divertirnos.
de una mujer, la más hermosa, quien vivía en una cueva, salida de –Es un gran halago que me hayas invitado a este grato festejo,
Sain–Mma (el corazón de la tierra, la naturaleza) muy ávida en sus pero yo soy muy tímida y allá van a ir personalidades importantes,
labores, su cabello largo y brillante le daba cierta solemnidad. me sentiría muy mal. Los festejos de esa magnitud no son lo mío
–le respondió Manna.
Varios personajes fueron hacia ella para cortejarla y a ninguno pudo
ver como un pretendiente que valiera la pena. No hubo hombre Con una persuasión elocuente, Simiriü logró convencer a Manna,
que se resistiera a su presencia y a pesar de todos los regalos que quien aceptó dudosa de ir a tan grandioso evento.
le ofrecieron, ella no dio a ninguno su visto bueno. Manna estaba
consciente de la edad núbil, en la cual los amores florecen y los Muchas deidades fueron invitadas al jolgorio, donde hubo Yonnas12,
Orígenes / Corporación Tepiapa
deseos no se hacen esperar. Es por eso que ella controló su ser juegos, competencias y muchas de las diversiones que hay en esas
y se alejó de tales pretensiones. Muchos seres divinos de talantes fiestas para darle un plus a la noche. Simiriü buscaba la manera de
Orígenes / Manna - I
juveniles y varoniles acudieron a pretenderla, entre estos estaba hacer caer a la doncella en sus artimañas de seductor.
Simiriü, la tempestad y hermano del grandioso Juyá. Él tenía la fama
de ser mujeriego, de ser todo un casanova, a pesar de su vejez.
9. Wawai: El huracan. / 10. Majayüt: Señorita o doncella.
Simiriü se propuso seducir a la muchacha, sin otra intención más 11. Kaula’ayawa: Juego de la cabrita.
12. Yonna: Danza tradicional wayuu en la que la mujer persigue al hombre al compás
que despojarla de su virtud y calmar su ímpetu amoroso. Sin del tambor y en círculos, desplegando su manta con ambas manos, mientras el hombre
escapa de ella dando largos y veloces pasos hacia atrás procurando no caer.
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Mientras tanto, el jolgorio de la fiesta continuaba, las deidades hacían
libaciones, danzaban de diferentes formas, mostraban su alegría,
hacían gala de sus habilidades en la lucha y eran partícipes de los
juegos y otras demostraciones propias de la fiesta. Simiriü, exaltado
por los efectos del licor, empezó a rugir con portento mientras sus
emociones se enardecían al notar la ausencia de Manna, a quien
buscaba airoso entre la multitud.
M u ñ oz )
y dominantes que él, por eso, en esta ocasión, supuso que alguno
na
li
(C a r o de ellos le había quitado a su doncella. Liwa, su hermana menor,
quiso contenerlo, apartándolo de los demás y queriendo llevarlo a
otro sitio para que se calmara, pero la joven Liwa recibió un golpe
Cuando la fiesta estaba en su cenit, Simiriü estaba danzando entre de Simiriü que la empujó, cayendo esta al suelo. En ese instante se
polvaredas nubosas y mientras lo hacía no quitaba su mirada levantó indignado el gran Juyá, alzando la voz:
de Manna, quien, a su vez, estaba observando los bailes que se
presentaban. De un momento a otro, Simiriü, en medio de la –¡Basta! ¿Cómo te atreves a golpear a nuestra hermana? ¿Quién
polvareda, hizo que las nubes bajaran y lo envolvieran a él y a toda te ha dado esa autoridad para querer castigar a quien te quiere
la pista que inmediatamente se cubrió de frío. Todos en medio de ayudar? ¡Te crees muy rudo mostrando tu agresividad y queriendo
la expectativa ovacionaron tal hazaña del viejo. usar la fuerza contra nosotros, pero sales corriendo apenas ves
llegar a Joutay13, aquel te hace temblar y esconderte asustado!
Fue en medio de la polvareda, en ese momento brumoso y místico –¡Tú eres peor! –gritó Simiriü, amenazando con soltar todas sus
Orígenes / Corporación Tepiapa
por las nubes de Simiriü, que en un giro inesperado de su danza fuerzas– no querrás que lance mi furia contra todos ustedes. Tú eres
tropezó con la joven virgen. El impulso los hizo caer al piso de tal quien dice que soy peor, sin embargo, tú te alejas de tu mujer para
Orígenes / Manna - I
forma que Simiriü se abalanzó hacia el regazo cálido y húmedo de que venga otro y se comparta tu lecho y tu casa en tu ausencia.
Manna. Gotas del cuerpo de Simiriü cayeron sobre el cuerpo de –¡Dame mis armas, mujer! –gritó Juyá lleno de ira, dirigiéndose a
la doncella ocasionando así un prodigio entre los dioses. Simiriü Mma y empujándola–, dame mis armas para cortarle la garganta
logró fecundar a Manna. La doncella sintió una extraña vibración a este hablador y que se ahogue en su propio veneno y furia,
en su vientre y, sin que nadie se diera cuenta, salió corriendo a para que su ofensa muera junto a él.
esconderse en la seguridad de su cueva.
13. Joutay: Viento o brisa.
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En el furor de la contienda, uno de los hermanos de Juyá levantó Manna estaba sentada, reflexiva y
la voz diciendo: pensando en los últimos acontecimientos
cuando, una noche, sintió el movimiento
–¡Ya cállense y cálmense! ¿Se han vuelto locos o qué? Nos están de dos seres en su vientre. Del susto,
haciendo quedar mal con los invitados… cayó al suelo al darse cuenta de que
estaba embarazada. Estaba tan aturdida
En eso lo interrumpió Mma: como espantada, puesto que no tuvo en sus
recuerdos ningún momento con varón alguno.
–¿Quién te ha nombrado a ti como juez entre tus hermanos? –le Estaba consciente de que algo le estaba
gritó mientras intentaba apartar a Juyá de la pelea–. Es nuestro deber pasando, pero no podía revelarlo. Temía
asegurar que no haya pelea entre nosotros, no podemos permitir que la repudiaran por haber entregado su
que nuestras emociones se exalten por un simple capricho. inocencia sin tener esposo, evidentemente
no le creerían lo que había sucedido.
Juyá continuó envuelto en su furia y empujó a Mma,
quien cayó al suelo en un golpe seco. Los mismos que alababan su inocencia
y su encanto, serían quienes la
Las cosas empeoraban, cuando de repente apareció repudiarían y buscarían un castigo
Maitus, haciendo que se apaciguara la situación. Con ejemplar para ello. Temía el rechazo y la
su llegada, todos se quedaron en silencio. Ella, con indiferencia, así que se llenó de amargura
su resplandeciente traje, caminaba entre la multitud y empezó a llorar. En medio de su llanto, su
y paseaba entre los contendientes. Su sola presencia rostro empezó a perder brillo, se marchitó su
irradiaba una paz profunda. Mientras el resto se apartaba, piel, su cabello se hizo cenizo y opaco, sus ojos
los contendientes dejaron sus armas y, soltaron sus arcos y perdieron la chispa vivaz que la caracterizaba y
flechas mientras Maitus caminaba hasta encontrar un banquito se dejó llenar de dolor.
para sentarse. En ese instante, todos empezaron a tomar sus sitios
Orígenes / Corporación Tepiapa
y cada uno empezó a irse para así olvidar la bochornosa escena. Cuando se cansó de llorar, aceptó la idea de
ser madre, pero sabía bien que no podía
La fiesta continuó por unos días más, cuando las deidades quedarse allí. Se levantó, se lavó la cara,
Orígenes / Manna - I
se sintieron cansadas, empezaron a marcharse poco a poco, suspiró y dijo: –Es bueno que yo me vaya,
hasta que todos volvieron a sus respectivas casas. Simiriü, no puedo quedarme aquí esperando un
ignorando que su cortejo divino fecundó a Manna, siguió cruel castigo por algo que no hice, así
por todo el firmamento, yendo de aquí para allá. que me iré a donde mi abuela.
(C a m i l a
Cuida
)
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En la mitad de la noche, cuando la oscuridad y la quietud dominaron –¡Me siento una desgraciada, hijitos míos! El miedo me invade, no
el espacio, Manna se levantó, tomó lo poco que tenía e invocando tengo fuerzas para continuar, no sé a dónde voy ni que camino
su propia suerte, salió de aquella cueva que le había brindado escoger, el frío se apodera de mis huesos. ¿Por qué me ha tocado
protección, donde ella había vivido su infancia y donde los dones esta suerte? Nadie tendrá misericordia de mí, nadie me recibirá
de las deidades llegaban a rendirle pleitesía por su belleza. Salió con gusto ni con alegría. Hijitos míos, será mejor que me quede
en dirección de tierras desconocidas, en busca de su abuela para a vivir en este paraje tan alejado, tan desolado, esperando que
encontrar refugio, consuelo y manos expertas que le enseñaran mis días terminen aquí, que el sol y el viento resequen mi cuerpo
sobre su rol de madre. No quería que nadie la viera en su estado, y sea presa de las bestias. Mis huesos se hundirán entre piedras
acabada, marchita, ni que le repudiaran los hijos que nunca quiso y arenas. Algún día florecerán de amarillo y blanco, mientras la
concebir, pero a quienes aceptaba como tal. creación pierde memoria de mi existencia. Y eso estará bien.
Con los primeros atisbos de la luz de la mañana hubo gran Ante el dolor y el sufrimiento de Manna, las criaturas aún en su vientre
revuelo. La ausencia de Manna fue notada y trataron de buscarla. y sintiendo lástima por su madre, invocaron sus propias fuerzas e
El gran Ka’i dispuso su ayuda, Joutay empezó a recorrer la tierra, hicieron que el cielo se cubriera de nubes. La aridez empezó a ceder,
pero sus esfuerzos fueron en vano. Manna ya estaba muy lejos, haciendo nacer de la tierra pastos verdes, de las piedras empezaron
su presencia no podía ser notada por Ka’i y mucho menos por a brotar manantiales. El intenso calor se vio sofocado por una brisa
Joutay. Ella iba por caminos estrechos y desechos tratando de fresca. Todo era verdor, como una evocación de Jepirra14. Se sintió
no dejar huellas, evitando así que la encontraran y fuera peor el en las tierras de Liwa, la hermana de Juyá. Se encontraba en tierras
castigo que le depararía. fértiles y allí calmó su sed, tomando agua de uno de sus arroyos.
Estuvo divagando por territorios lejanos e inhóspitos, por no pocas Manna llevaba muchas lunas en esas tierras, cuando un día sus
lunas, escondiéndose de la mirada de Ka’i y de Joutay, quienes hijos, quienes habían demostrado sus habilidades y su naturaleza
la buscaban asiduamente. Dormía en pequeñas grutas, entre las estando en el vientre, le dijeron a su madre: –Madre, nosotros vamos
piedras, alimentándose de tunas, frutos silvestres que de suerte a necesitar armas para cuando llegue nuestro día, es mejor pensar
encontraba en esas tierras. en eso desde ahora. Busca ramas que se ajusten para hacer arcos y
Orígenes / Corporación Tepiapa
Orígenes / Manna - I
mitigaba su zozobra conversando con las criaturas de su vientre.
Ellos respondían suavemente a la voz de su madre. Manna escuchó la voz de sus hijos y se dispuso a hacerles sus armas.
Mientras caminaba, ellos le dieron indicaciones de lo que debía
–¿Por qué sufres tanto, madre? Confía en nosotros. Sabemos que cortar, vio un árbol de olivo, y de ahí saco las ramas para hacer las
te hemos causado este sufrimiento. No llores más, deja el miedo,
nosotros te acompañamos. Mientras duermes, nosotros vigilaremos. 14. Jepirra: (Cabo de la Vela) Sitio sagrado de los Wayuu, es el paraíso
terrenal donde van a descansar las almas después de la muerte.
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armas que necesitarían sus hijos. Lo mismo hizo con las cuerdas, fueron de caza, siempre se toman su tiempo cazando. Me alegra
necesarias para poder enlazar los arcos. esta visita, me siento contenta –le dijo la anciana a Manna,
mientras buscaba un asiento para ella.
En una de sus andanzas buscando ramas y fibras para las armas, por –No eres de estas tierras –repuso–, nunca te había visto antes, no
capricho de sus hijos, Manna se agachó para recoger una caña. El me acuerdo de haber visto a una jovencita tan hermosa. ¿Qué le
peso de su cuerpo la llevó hacia abajo y desgraciadamente su estado ha pasado a tu cabello? ¿Dónde has estado?
de debilidad no le dio chance para reaccionar. Manna cayó sobre la
caña, con tan mala suerte que su ojo recibió el mayor daño. La caña La anciana soltó una risa burlona que estremeció la misma tierra e
se alzó incrustada en el ojo de Manna. Ella soltó un grito de dolor tan hizo temblar las piedras –Dime, ¿de dónde eres?, ¿qué te trae por
fuerte que el mismo Joutay que recorría las tierras pudo escucharlo. estas tierras?, ¿qué buscas?, ¿hacia dónde te diriges?
Manna levantó una mano y se dio un golpe en el abdomen inflado,
dándoles así un primer castigo a sus hijos caprichosos. Los niños, –Abuela, tengo sed. Dame agua– dijo Manna con cierto temor
resentidos por ese acto, hicieron que todo aquel ambiente primaveral hacia la anciana. Esta se apresuró a traerle una totuma de agua.
desapareciera, las praderas verdes se transformaron en arena y –Hija mía, ¿qué te trae por acá? Cuéntame, ¿cómo llegaste a
piedra, las nubes se dispersaron, los manantiales desaparecieron parar a estas tierras lejanas y solitarias?
y, de repente, Manna se encontró nuevamente en tierras áridas y –Abuela –la interrumpió Manna–, vengo de tierras lejanas, de las
pedregales. Manna se levantó para buscar refugio del inclemente frescuras espumas del mar, del frío y las aguas, vengo en busca
clima y resguardarse de la tierra en la que moraban esas soledades. de mi abuelita quien vive cerca de Jepirra. Yo soy…
En medio de esa caminata, en la tierra de duendes, piedras y arenas En ese momento, un ruido de voces iracundas irrumpió en
donde la mirada se perdía envuelta en la lejanía, Manna pudo notar obscenidades, eran los hijos de Chamá, los Wanüluu. La anciana
una casa, la única casa de toda esa tierra, la única que había visto se sobresaltó.
hasta el momento. Al parecer estaba habitada, ya que salía humo de
su cocina. Con cierta prisa, Manna se encaminó hacia aquella casa –Anda, hija mía, escóndete, rápido. En estas tinajas, ven, rápido,
para pedir agua, para pedir una guía sobre cómo dejar ese lugar y escóndete aquí para que no te vean mis hijos. No son amigables
Orígenes / Corporación Tepiapa
qué dirección tomar para encontrar nuevos horizontes. En aquella con los extraños y pueden atacarte, ven rápido, resguárdate en esta
casa vivía Chamá, una mujer de prodigios oscuros, hermana de tinaja donde están los algodones –le dijo apresurada la anciana
Orígenes / Manna - I
Puloüi, madre de bestias feroces y fieras antropomorfas. mientras abría la tinaja de barro llena de algodones silvestres.
–¡Oh, hija mía, has llegado! –saludó la anciana a Manna. Manna en seguida hizo caso a las órdenes de la anciana, se escondió
–Sí, he llegado. He caminado mucho, buscando un lugar apropiado en la tinaja y contuvo la respiración para poder oír lo que decían los
para mí y mis hijos. feroces hijos a la anciana. Ella los nombró uno a uno, a medida que
–Llegaron justo para hacerme compañía. Mis hijos no están, se ingresaban dando tumbos y haciendo revuelos.
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–Unalt-wayuu, el jaguar fuerte y veloz; Wasashi-wayuu, el puma no llegan los ojos de Ka’i ni los oídos de Joutay. Juyá no se asoma por
de garras ágiles; Ku’yu’yu-wayuu, el ave de pico feroz; Josü- acá y son tierras que Palaa no pisa. ¡Vamos hijos, coman! Me gusta
wayuu, el oso imponente y poderoso; Kalaira-wayuu, el tigre que estén contentos, quiero darles lo mejor.
letal; Marüla-wayuu, el espanto–. Entre muchos otros que dio a
luz Chamá, puesto que es la madre de las bestias y de todo ser Mientras decía esto, los hijos feroces devoraban a Manna sin el menor
de aspecto repulsivo. atisbo de compasión. Así, murió Manna en las fauces de las fieras
–¡Madre! ¿Qué es ese olor que se siente aquí en la casa? humanas. Fue el festín de la familia sanguinaria de Chamá y sus hijos.
–¿A qué te huele hijo? No será que sientes el aroma de esta hierba Una vez satisfechos, se recostaron y empezaron a limpiarse los dientes
que acabo de recoger –le dijo la anciana Chamá, poniendo unas al tiempo que botaban los residuos que sobraban.
hierbas en sus narices. Uno de los hijos volvió a insistir:
–Aquí hay algo que huele rico y tenemos hambre, dánoslo, que Por otro lado, la solitaria Mma estaba pensativa frente al fogón cuando
queremos comer. escuchó a lo lejos un chillido cargado de tristeza y dolor. Mma sintió
un breve quejido en su vientre y pensó en su hija. Ante tal sentimiento
Chamá tenía intenciones de comerse a Manna, pero lo tenía de dolor, Mma se estremeció por la tristeza. Tan grande fue su dolor
planeado para cuando estas estuvieren solas. Sin embargo, por que hizo temblar el suelo entero, generando asombro y temor en las
petición de sus hijos, decidió compartir el banquete con ellos y, por demás deidades.
medio de señas les indicó dónde estaba la joven.
Orígenes / Manna - I
La anciana Chamá en medio de risas y felicitaciones a sus hijos, les
dio instrucciones de cómo comerla.
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que esos restos florecieran. Manna quedó
convertida en la planta silvestre de flores
blancas, abrojos de las llanuras. Estas plantas
reverdecen al contacto del rocío y la neblina,
II son conocidas como las flores Manna.
y les enseñaron los oficios de la casa, tenían que ayudar en intención era hacerlos fallar y que quedaran
las labores mientras crecían y finalmente quedaron en la en ridículo para poder burlarse de ellos;
Orígenes / Manna - II
servidumbre de la casa a merced de Chamá. pero nunca consiguieron su cometido, ya
que los niños eran astutos.
A su tiempo, las bestias expulsaron lo que habían comido. Entre
las heces había restos de Manna que no se habían digerido. Mma, A diferencia de los hermanos, los hijos-
al sentir que los restos de su hija estaban esparcidos por el suelo, bestia de Chamá no podían llevar siempre
sintió una gran nostalgia y, para honrar la memoria de su hija, hizo ida
) animales de presa, cosa que les enfurecía
u
mi la C
(C a
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y los hacía sentir celos de los niños. Inundados de aquellos Después de la visita de Juyá por esas tierras, salieron los niños a vagar
sentimientos, decidieron deshacerse de ellos diciéndoles: y cazar por los terrenos reverdecidos gracias a Juyá. Allí, lograron
encontrar sandias y melones silvestres:
–Hey, hermanos, ¿qué tal si hacemos una competencia para
saber quién de nosotros tiene buen tiro y puntería? –¡Oh, mira! –exclamó Peeliyü– se ven sabrosos esos frutos.
Vamos a recogerlos y comerlos.
Los hijos de Manna ya sabían de la intención de sus hermanos-bestia
y, sabían que estaban en desventaja frente a las armas que ellos Cegados por el deseo de comer aquellos frutos de apariencia
dominaban, pues sus puntas afiladas estaban conjuradas y siempre deliciosa, entraron, sin percatarse, a un cercado. Empezaron su
alcanzaban su objetivo. Así que idearon un plan. Mientras los banquete riéndose y saboreando aquel manjar que rara vez comían
hermanos feroces estaban dormidos, ya caída la noche e imperando y mucho menos estando en la casa de Chamá, la espantosa.
el silencio, los niños aprovecharon el momento y ejecutaron su
intención. Se levantaron sigilosamente y empezaron a cambiar –¡Alto! –Escucharon una voz furiosa de algún lado cercano– ¿Por
los extremos de cada una de las flechas por puntas ordinarias. Su qué se comen los frutos de mi huerta? Desgraciados, hijos de
objetivo era anular el encantamiento que recaía sobre estas. porquería que han salido de las sobras podridas. Ustedes que no
son diferentes a los gusanos que hay en los dientes de quienes
Al día siguiente era la competencia. Esta consistía en disparar son sus hermanos –les gritó Mo’uwá15 – ¡Se van de aquí ahora, o
hacia la luna. El objetivo era acertar con una flecha a Kashii, les castigaré y les haré comer sus propias heces!
quien descansaba en su lecho. La bestia Jaguar fue el primero en
ponerse en posición, templó el arco falseado por los hermanos Los niños asustados salieron corriendo ante la amenaza de la
y este se reventó, la flecha se quebró y la punta se le clavó en recelosa mujer, escapando hacia un bosque cercano hablaron:
los dedos, haciéndose retráctil y pegándosele a los huesos de la
mano. Después de este, le siguió Puma, quien también sufrió el –No sabíamos que la noble Mo’uwá fueran tan asquerosa
mismo accidente. Los demás corrieron la misma suerte, excepto en su lenguaje, siempre la hemos conocido como una mujer
Marüla, sus flechas se convirtieron en garras. Kalaira, ante tal dulce y delicada.
Orígenes / Corporación Tepiapa
Orígenes / Manna - II
Luego de este suceso, los hijos-bestias no tuvieron la misma suerte –Se ha atrevido a insultarnos y a deshonrar nuestra persona, no
al cazar y rara vez podían llevar presas al hogar, mientras que los podemos dejar esto así. Ha difamado a nuestra madre.
hermanos seguían adiestrándose cada vez más y lograban llevar
presas para poder alimentarse en casa.
15. Mo’uwá: Ave de tamaño pequeño, plumaje gris parduzco,
garganta blanca y patas rojas, también llamada Torcaza.
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Pasado el percance con Mo’uwá y luego de haber tomado la decisión amargamente su destino, su desgracia, ignorando su verdadera
de saldar su ofensa, se levantaron y siguieron su camino para volver procedencia.
a su hogar con su madre y sus hermanos. A cierta distancia, divisaron
un venado que estaba paciendo descuidado. Cada uno apuntó su Llegaron los niños a la casa de su parentela, llevaban consigo
flecha hacia el animal, pero de repente un ave empezó a chillar desde algunas lagartijas para la comida, su ensimismamiento era notable y
las ramas de un olivo. Ante el estridente sonido, el venado se espantó la anciana les preguntó:
y salió corriendo, dejando en la escena a los niños y a sus arcos
apuntando a la nada. –¿Por qué están callados y con esa mirada?
–¡Madre! –le preguntó uno de ellos–, ¿Por qué la gente nos dice
–¿Por qué hiciste eso? –le preguntaron los niños a Karala16. que nosotros nacimos de sobras y desechos de comida? ¿Acaso es
–Es verdad lo que se escucha en el viento. ¿Quieren matar a Mo’uwá? nuestra madre de linaje noble?
¿No saben ustedes que es de los nuestros? Han aprendido las malas –¿Quién les ha dicho esto? –preguntó la anciana sorprendida, sin
costumbres de sus hermanos, las bestias feroces de Chamá. Ellos poder ocultar el susto ante tal interrogatorio.
vienen por acá, nos persiguen, nos torturan y nos matan. Destruyen –La noble Mo’uwá nos lo ha dicho, y otras aves también mientras
nuestras vidas y nuestras casas ¿Ustedes quieren ser como ellos? íbamos de caza.
–Eso es mentira –dijo la anciana asustada–. Ustedes son mis nietos
El ave de variados colores, solamente dijo estas palabras, alzó el vuelo y mis hijos. Yo los crie cuando su madre, integrante de esta noble
y dejó a los niños tratando de asimilar lo sucedido. Los hermanos familia, se fue de entre nosotros. Ellos solo quieren que estemos
caminaron absortos con la mirada perdida, pensando en las palabras que divididos para poder atacarnos.
habían escuchado, tanto de Mo’uwá como de Karala. Antes se habían –Madre, ya estamos creciendo –le dijo uno de los niños– y cada
preguntado sobre su descendencia. Para ellos era casi imposible que vez que salen nuestros hermanos sufres mucho aquí en la casa.
fueran hermanos de unos seres tan llenos de maldad y, que compartieran Enséñanos a cocinar. Para que seamos nosotros quienes heredemos
una misma madre, quien era la personificación de la perversidad, de los secretos de tu cocina.
quien habían soportado tantos castigos y tanto sufrimiento. –Cocinas delicioso –repuso el otro, intentando persuadirla.
–Anda, enséñanos. Aquí hemos traído estos animales para prepararlos.
Orígenes / Corporación Tepiapa
Orígenes / Manna - II
contenta y les dijo:
–¿Ustedes son los hijos de Chamá? ¿Hermanos de las bestias? Aquellos
que acaban con nuestra fauna y destruyen nuestro hábitat. –Rápido, hay que buscar leña y poner la olla, mientras voy por agua.
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Así lo hicieron, encendieron algunos palos, armaron el fogón.
Pusieron la olla con agua y empezaron las instrucciones de cocina,
primero echaron los animales dentro de la olla.
Orígenes / Manna - II
comida? venimos con hambre. comer no le prestaron atención. Al concentrarse en el sonido aquel,
–En la olla hay mucha comida –les respondió Tumajü’le–, oyeron que sus dientes les hablaban:
sírvanse la que quieran.
– ¡Ekakai pii! ¡Comes a tu madre! –decía el chasquido de sus dientes.
Las bestias cambiaron inmediatamente de semblante y se abalanzaron – ¡Ekakai pii! ¡Comes a tu madre! –repetían nuevamente sus dientes.
contra la olla sirviéndose de aquella comida, se sirvieron de caldo,
carne, ahuyama y fueron comiendo con ansias.
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Ellos se sintieron asqueados, y al notar la ausencia de su madre
y la de los niños soltaron la comida y corrieron hacia donde
creyeron que estaba la supuesta madre que les había ordenado
comer aquello tan raro.
estaba la supuesta madre sentada. Descubrieron que era Tumajü’le. liberarse de su pasado y preservar sus vidas. Sin embargo, este
Este al verse sorprendido, y para escapar de las garras de las bestias, vigor otorgado por Maleiwa no duraría por siempre18.
Orígenes / Manna - II
dio un salto y se convirtió en nube. Escapando así de las bestias,
quienes se llenaron de ira y corrieron a perseguirlo.
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WOLÜNKA
La doncella prohibida.
Orígenes / Wolünka
hermosos regalos. Después de varios días de intentar enamorarla,
ebrios de pasión, se abalanzaban hacia ella dejando desbordar los
deseos de la carne. Ella, solo se alejaba y sonriente les declaraba:
si te atreves a tal aberración, sobre ti recaerá un castigo que te
perseguirá lo que resta de tu vida y sufrirás a donde quiera que
vayas a esconderte.
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Ellos quedaban aturdidos ante semejante amenaza, puesto que la durante varios días. Por las mañanas, Kashii salía a cazar conejos
creían sola e indefensa. Por las noches, cuando algún pretendiente y luego se los obsequiaba a la hermosa doncella. A medida que
quería acariciar el cuerpo de la doncella mientras esta dormía, cazaba, perfeccionaba también su puntería. Todas las tardes, Kashii
escuchaba sonidos similares a choques de piedras. Lleno de temor observaba, sin miedo ni rechazo, cómo Wolünka se sumergía en
y sin conocer el origen de este aterrador sonido, el pretendiente se las aguas cristalinas.
devolvía a su chinchorro y desistía de su deseo.
Wolünka aceptó seguir recibiendo las visitas y los regalos de aquel
Cada tarde, acostumbrada a las visitas, Wolunka despedía a los joven hermoso de piel clara y ojos brillantes. La juventud de ambos
pretendientes que venían a hacerle compañía. Una vez inmersa los hacía congeniar bastante bien. Después de un tiempo, decidieron
en la habitual soledad de su rancho, bajaba al arroyo a bañarse ser novios, se querían tanto y existía entre ellos tal confianza que
contenta y sonriente. la doncella le permitió a Kashii acompañarla al arroyo, respetando
siempre una distancia prudente.
En aquellas aguas, la doncella no se percataba de que sus lascivos
visitantes se escondían entre matorrales o espinos. En la visión La vida continuaba sin ningún imprevisto, y a nadie molestaba
de su cuerpo desnudo, los pretendientes encontraban la forma la relación de los jóvenes, puesto que Kashii no demostraba otra
de apaciguar sus pasiones desenfrenadas. Wolünka se preparaba intención diferente que servirle de compañía a la doncella prohibida.
para bañarse, se quitaba la ropa y se lanzaba al agua. Era en ese El joven cazador se sentaba todas las tardes a cierta distancia. Ella se
momento cuando sus pretendientes quedaban estupefactos ante lanzaba al agua y él se mantenía ocupado dándole forma a una rama,
tal escena, la mujer a la que tanto deseaban, tenía en sus partes haciendo una flecha para la cacería. Él miraba sonriente a la joven
íntimas unos insólitos y afilados dientes. El terror causado ante mientras ambos realizaban sus quehaceres.
aquella revelación los hacía correr despavoridos desistiendo de sus
pasiones, pues pensaban en cómo su virilidad se pondría en juego Cierto día, Kashii no salió a cazar, sin embargo, Wolünka bajó
si seguían sus anhelos. como de costumbre a tomar su baño de la mañana, se quitó la
ropa mientras permanecía sentada en una piedra. A pesar de no
En una ocasión, Kashii bajó a la tierra para poner en práctica sus tener la intención de cazar, Kashii bajó a la tierra con su arco y
Orígenes / Corporación Tepiapa
dotes de cazador. Además, deseaba ver a Wolünka, pues desde la su flecha nueva, apuntó como si estuviera divisando su presa y
primera vez que posó su mirada sobre ella, quedó prendado de su justo cuando la muchacha se lanzó al agua, los ojos del joven
belleza y sensualidad. Bajó una noche oscura y durmió sobre las cazador brillaron de un azul tan intenso como la luz de la luna y
Orígenes / Wolünka
piedras que rodeaban el hogar de la doncella. disparó su flecha. Esta voló rápida e irremediablemente hacía las
partes íntimas de Wolünka, quien soltó un grito desgarrador que
A la mañana siguiente, salió a cazar, quería después visitar a hizo retumbar todo el arroyo. Las aguas que antes eran cristalinas
Wolünka, compartir con ella el fruto de su flecha y así alejarla de se tornaron rojas debido a la abundante sangre que brotaba de
su soledad y de sus posibles pretendientes. Esta acción se repitió la doncella.
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Es debido a este momento que, al asomarse la luna en el cielo, o al
empezar a retirarse, la mujer tiene la menstruación. Wolünka quedó
sin defensas, lo único que le quedó fue la carnosidad colgante de
uno de sus dientes caídos, llamado clítoris. Más tarde, un joven
que pasaba por ahí, al ver el agua de un rojo brillante se lanzó al
arroyo con la intención de ayudar al que podría estar sangrando
y cuando salió, quedó transformado en el pájaro conocido como
Isho, el cardenal guajiro.
Una vez terminado el rancho hecho por Juyá, la bella doncella fue
encerrada en ese sitio, para alejarla de las miradas viriles, y evitar
así que se aprovecharan de su pérdida. Durante el encierro, Mma
le enseñó a Wolünka algunos oficios para que ella no se llenara
de soledad. De ahí que cuando a la mujer le llega su menarquía o
primera menstruación, se le encierra en un lugar donde debe ser
instruida en los quehaceres domésticos y guarda una dieta especial
para poder pasar de niña a mujer, aprendiendo sobre los usos y
costumbres de la mujer. Pasa de jugar como niña, a afrontar la
realidad de la mujer que lleva la esencia wayuu.
Orígenes / Wolünka
Uno de los hombres que quiso volver a pretender a la hermosa
mujer, y llegar a consumar sus deseos con ella, fue el gran Simiriü.
(Lorena Marulanda) Pero este no encontraba la manera de entrar a la morada de la
doncella, siempre tan resguarda por Puloüi y confiada a los ojos de
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Ka’i. Al no poder controlar las ganas de tener amoríos con Wolünka, (
tomó forma de nube y se precipitó desde cierta distancia, le
O
lg
aS
tapó la vista a Ka’i y en forma de lluvia torrencial cayó sobre el
uá
r ez
rancho. Fue tanta el agua que hizo caer Simiriü en ese momento,
)
que los arroyos amenazaron con llevarse la casa y los árboles
que la rodeaban.
19. Existen dos versiones sobre esta historia: En la primera, un poco más etérea,
los wayuus son hijos de la unión entre wolunka y un Dios. En la segunda, los
wayuus son creados de la mezcla del barro y la sangre de Wolünka.
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PICHIKÜA
El viento revoltoso o torbellino.
Orígenes / Pichiküa
Para apaciguar esta tensión, Walatchi camino directa y silenciosamente
hacia Mma escondiendo el calor de su pasión. Al estar frente a ella,
la besó en la mejilla y se despidió, partiendo del lugar sin causar
estrago alguno.
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–¿A dónde vas muchacho?
–Voy a buscar un panal que tenga mucha miel –le respondió el
niño–, tengo antojo.
( Paola
Sol
–¿Ves aquel cerro? Allí podrás encontrar mucha miel, hay
art
e)
bastantes abejas en ese lugar. Si vas allí comerás miel en un abrir
y cerrar de ojos.
Orígenes / Pichiküa
desde ese momento fue cuidado por las hormigas en la tierra. empezó a gritar preso del miedo.
Pichiküa fue creciendo al amparo de las hormigas. Un día fue a
buscar miel de abejas21 para comer, había tomado un camino sin
rumbo fijo y tenía la esperanza de toparse con algún panal lleno de
21. Aunque en la región se han avistado abejas, también se tiene
miel. En el camino iba silbando y brincando con alegría, de repente conocimiento de la existencia de la avispa mielera.
se encontró con un hombre de cara sonriente de la región: 22. Taliray: instrumento de cuerda, violín rudimentario.
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Cansada de aquellos sonidos tan monstruosos, Palaa se llenó de ira Estando en tierra firme, fuera de los dominios
contra Mma e hizo inundar toda esa región para eliminar así aquel ser de Palaa, Pichiküa se tiró al suelo riendo a
que le importunaba su sueño. Palaa, sin haber logrado dormir, inundó la carcajadas. Tomó arena entre sus manos, la
llanura, el bosque y el cerro mismo. Cuando el gigante despertó, luego de lanzó al aire y la sopló en repetidas ocasiones.
tragarse a Pichiküa por error, no pudo escapar de la fuerza de Palaa. Sus Bailó y brincó en el suelo, celebrando su fortuna,
esfuerzos de evadir las aguas fueron en vano. Así, Palaa llegó a convertir levantando cada vez más arena a su alrededor. El
a aquel ser en un islote de piedra en el mar. niño se burlaba de Mma y de Palaa, las dos mujeres
mientras tanto escuchaban esta burla sintiendo
La mujer furiosa iba a retirarse, pero se detuvo al escuchar gritos cierta lástima por aquel niño. Palaa quiso ser
de auxilio provenientes de aquellas piedras. Palaa se llenó su madre, pero aquel niño solo conocía a las
de espanto y sorpresa cuando se dio cuenta de la presencia hormigas y jugando y brincando se alejó de
de aquella otra criatura, era un niño. Se puso tan contenta cualquier sentimiento materno.
que lo tomó en sus brazos y comenzó a jugar con él. Ella
lo envolvió en su gran manto azul y con las olas formó Pichiküa, en medio de su algarabía, fue
un chinchorro donde él pudiera recostarse y descansar haciéndose liviano poco a poco y sus ligeros
después del temor que había experimentado. pies levantaron más polvo de lo común. El
niño, sin darse cuenta, se transformó en un
El niño Pichiküa era muy travieso, a él le encantaba suave torbellino que corría a través de la tierra.
hacer bromas y reír a carcajadas. Cuando despertó le
dijo a Palaa: Es por eso y desde entonces que, cuando los
días son muy calurosos, Pichiküa se presenta
–No me tomes entre tus brazos ni me des tus como un torbellino, levantando arena por
chinchorros, a mí no me interesa quedarme contigo. un momento y perdiéndose enseguida. Es
En ocasiones llego a pensar que, durante mi sueño, tú semejante a un duende que puede aparecer
me harás caer al fondo, hacia tus huellas y yo moriré. en cualquier lugar arrastrando arena en su
Orígenes / Corporación Tepiapa
Orígenes / Pichiküa
en tierra firme. Palaa lo buscó con desesperación, pequeñas cosas que se encuentren
pero no lo pudo encontrar porque Pichiküa era sobre su madre, Mma.
muy pequeño y ella no vio la dirección en la que
él huyó. Solamente escuchaba su risa.
(Jose Romero)
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KASÉMASHI
De cómo se originó el fuego y cómo lo
consiguieron los hombres.
Orígenes / Kasémashi
–Has llegado –saludó el joven al anciano.
–Sí, he llegado –le respondió Maleiwa.
–Cuéntame viejo, ¿qué noticias traes de las tierras y los caminos
que has recorrido?
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Maleiwa lo miró fijamente, no respondió a la pregunta del joven,
sino que le dijo:
Orígenes / Kasémashi
Maleiwa, para castigar la arrogancia y terquedad de aquel Como consecuencia de su arrogancia y su vivacidad, Kasémashi
muchacho, hizo que la flecha tomara otra dirección, la llevó hasta fue convertido por Maleiwa en fuego, quien además lo encerró en
el firmamento, haciendo así que el sol se oscureciera. las piedras de Puloüi24. A través del tiempo, Maleiwa se sirvió de
los atributos de luz y calor dados a Kasémashi.
El muchacho, mirando hacia el cielo, quedó sorprendido y admirado
de la velocidad y distancia que había alcanzado la flecha. Pensando
24. Piedras de Puloüi: Se conocen como piedras sagradas que se encuentran en un
lugar desconocido, lleno de misterio, encantamientos y conjuros.
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Habían pasado dos generaciones wayuu, las piedras y los árboles, déjame sentir algo de calor a tu lado, este frío me cala los huesos
y una tercera estaba en transición, pero ninguna de ellas conocía y es insoportable.
el fuego. Todo lo comían crudo, ya fuera vegetal o animal. Para
poder comer la carne, la sacaban al sol y esperaban que se secara; El joven, mediante gestos lastimeros, hizo lo posible para convencer
de esa manera, el calor del sol cocía sus alimentos. En ese tiempo, los a Maleiwa. Rechinó sus dientes, hizo que sus músculos temblaran,
hombres no se diferenciaban de los animales. Algunos vivían dentro incluso logró que sus vellos se erizaran mientras tiritaba de una
de los huecos de los árboles; otros, en las cuevas de las montañas y manera inaudita.
otros más, los afortunados, construían refugios muy similares a una
casa, aun así, todos ellos sufrían del frío de las noches inclementes. –Te lo pido abuelo –le decía Junuunay–, déjame estar a tu lado,
y si quieres, una vez caliente mi cuerpo me iré de aquí y no te
Maleiwa disfrutaba del fuego en forma de piedras encendidas, ya molestaré nunca más.
que era la figura que había elegido para tan importante posesión.
Las guardaba con cuidado dentro de una cueva ubicada en las Todo esto le dijo el joven a Maleiwa, tratando de esconder sus
tierras verdes de Jepirra, allí las mantenía alejadas de los hombres y segundas intenciones. El gran padre accedió ante la súplica del joven
de toda criatura. Maleiwa no quería darles el fuego a los hombres y así le permitió sentarse a su lado, junto al fuego. Sin embargo,
porque sabía que estos no tenían criterio, no se mostraban como Maleiwa continuó sospechando de este misterioso joven.
seres racionales y no estaban lejos de actuar como los animales. A
pesar de que los había dotado de todo, temía que lo usaran para El fuego calentaba todo a su alrededor, las hermosas llamas brillaban
alentar su maldad y su ira, y terminaran usándolo los unos, en y danzaban, embelesando a quien las mirase. Para Junuunay, era
contra de los otros. como tener una estrella a su lado y no podía dejar de mirarlo.
Entretanto, tomó valor para iniciar conversación con Maleiwa, su
Cierta vez, Maleiwa se hallaba sentado junto al fuego, buscaba objetivo era distraerlo, pero este permanecía con la mirada fija al
calentarse. Ya apartado del frío y de la oscuridad, se sorprendió al ver fuego sin responder nada.
acercarse a un joven titiritando de frío, casi a punto de congelarse. Este
joven era Junuunay; Maleiwa al verlo se llenó de ira e indignación. En un acontecer repentino, Maleiwa sintió un leve susurro.
Orígenes / Corporación Tepiapa
Orígenes / Kasémashi
clase venir hasta aquí. Intruso ¿Acaso vienes a retarme? crujir las piedras. Aquel leve acontecimiento bastó para que
Maleiwa girara su cabeza en dirección de donde venía el viento.
Junuunay, con cierto miedo, le respondió con un tono suplicante: Junuunay aprovechó este pequeño descuido del gran padre para
tomar dos piedras encendidas y guardarlas en una mochila que
–¡No! Mi gran abuelo, vengo perdido por culpa de esta inmensa traía consigo. Enseguida corrió procurando esconderse entre la
oscuridad. Solo quiero calentar mi cuerpo. Apiádate de mí y maleza seca.
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Maleiwa, al verse burlado por ese mortal impertinente, se levantó Junuunay en un acto desesperado siguió corriendo, a su paso se
para perseguirlo y darle un castigo ejemplar. Furioso Maleiwa dijo: encontró con Jakala y le dijo:
–¡Ese intruso tramposo me engañó, le voy a dar un castigo para –Amigo mío, Maleiwa me está persiguiendo porque le robé el
que siempre se acuerde de su atrevimiento! Lo haré vivir de las fuego para dárselo a los hombres. Toma esta brasa, escóndela en
heces ajenas, vivirá en medio de la inmundicia y del desperdicio un lugar seguro y luego huye del lugar. Aquel que posea el fuego
de los demás sin olvidar lo que me ha hecho y, aunque se será el hombre más afortunado, pues se hará sabio.
arrepienta, no le quitaré el castigo jamás.
Cuando terminó de hablar, Junuunay le dio a Jakala la brasa
Diciendo esto, Maleiwa corrió a perseguir a Junuunay. Este corrió con luminosa. Este la cogió y salió corriendo hasta encontrar un buen
desespero, pero a pesar de intentar correr con más velocidad, sus lugar para esconderla, un palo de una uvita silvestre; sin embargo,
cortas piernas no le permitieron alejarse mucho. Maleiwa lo seguía de no estaba aún seguro. Tomó la brasa ardiente de nuevo y la pasó
cerca y cuando finalmente lo estaba alcanzando, Junuunay volvió a a un palo de olivo, después a un trupillo, y así la fue moviendo de
valerse de su habilidad para esconderse y pudo despistar a su verdugo. un palo a otro. Mientras corría, Maleiwa se dio cuenta de que él
era otro cómplice; Jakala se asustó y quiso dar media vuelta para
Inesperadamente, se encontró con correr hacia el otro lado, pero ya era tarde. Maleiwa lo agarró del
un joven cazador llamado Kenáa, cuello mientras estaba corriendo, lo levantó y lo hizo caer al suelo
quien había observado la situación tan fuerte, que al momento del golpe estiró las piernas y quedó
entre la maleza, manteniéndose convertido en un saltamontes.
seguro lejos de la vista de Maleiwa.
Kenáa guardó sigilo y se escabulló entre
las malezas para ayudar a Junuunay.
Al verse a salvo, el portador de
las piedras decidió darle una
como agradecimiento.
Orígenes / Corporación Tepiapa
Orígenes / Kasémashi
escapar del furioso Maleiwa y, aunque Ka’i lo escondió de la vista del
gran padre, no fue suficiente. Al caer la noche, Maleiwa lo descubrió
tratando de huir nuevamente a través de los arbustos. Miró con furia
al cómplice del robo y de un golpe certero convirtió a Kenáa en un
cocuyo nocturno25.
25. Por esta razón, estos bichos emiten luz en la noche, reflejando así la piedra (Lucas Gelves)
encendida que le fue robada a Maleiwa.
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(S e
r gi
oA
gu
irr Debido al pisotón que le dio Maleiwa en el cuello, este escarabajo
e)
no pudo volver a girar su cabeza.
Orígenes / Kasémashi
sin embargo, todo esto fue en vano. Maleiwa lo encontró, cuando
Junuunay quiso voltear para ver al gran padre y suplicarle su perdón,
Maleiwa le pisó el cuello e inmovilizó su cabeza. Lo alzó y lo lanzó
tan fuerte que, cuando tocó el suelo, el conjuro de Maleiwa se
hizo efectivo y Junuunay se convirtió en un escarabajo de estiércol,
condenado a vivir de las heces de los demás, arrastrándose siempre.
26. Si’kí: En wayuunaiki significa fuego.
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EL RAYO Y EL TRUENO
Historia de avaricia y justicia
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complacía en tener el poder sobre todo lo creado, lo podía todo a
su antojo y capricho. Era muy celoso con sus armas y no permitía
que nadie se atreviera siquiera a verlas. Ni siquiera le permitía a
criatura alguna acercarse a cierta distancia de él.
(Manuel Chauz)
–Amigos míos, vayan y díganle a aquella nube que venga a que nos invade y la sequía que arrasa nuestras huertas. El agua que
derramar agua a mi huerta y nuestra tierra para que nos refresque – recogí de las lluvias pasadas ya se acabó, no he podido ordeñar
sin embargo, los animales no se atrevían a nada por miedo a Ala’ala. las nubes que se acercan porque tú las alejas de nosotros. Solo
esto vengo a pedirte, aquí traigo esta vasija para llenarla de agua.
La huerta de Juyá no daba buenas cosechas la mayoría de las veces. –¡Ah! Era eso cuñado –le respondió Ala’ala mientras arrojaba una
De muchas semillas que sembraba, pocas cosechaba y, aunque las carcajada burlona–. Mejor espera las próximas lluvias y haz
cosechara, estas crecían escuetas o con gusanos, señal de deterioro más vasijas para que puedas recoger más agua. Mis nubes están
y putrefacción. Esto no solo pasaba en la huerta de Juyá, sino también para darme sombra a mí y a mi siembra, no te las puedo dar. El
en las huertas de los demás pobladores. Ala’ala era demasiado agua es para mis cultivos. Mejor espérate las próximas lluvias
egoísta, tacaño y no regalaba ni una gota de agua para los demás y te enviaré unas cuantas nubes para que puedas sacarles un
moradores de esas tierras. Juyá y las demás personas intentaban poco de agua. Ahora, si estás apurado por regar tu huerta, dile a
abastecerse de agua con la llegada de cada estación lluviosa. De su tus vecinos y los animales que las rieguen con orina y problema
parte, la huerta de Ala’ala se mantenía verde, floreciente y daba sus resuelto –Luego de estas palabras volvió a reírse, burlándose de
frutos en abundancia, ya que mantenía regándose con abundante Juyá– que yo buscaré la form…
agua. Toda la comarca y su gente sufría mucho, el hambre y la sed –Listo, cuñado –lo interrumpió Juyá–. Tomaré tu consejo, pero,
causaban estragos en aquellos habitantes, bajo la indiferencia que por lo menos regálame un poco de agua en esta vasija que
dejaba la mezcla de poder y arrogancia de Ala’ala. traje, para no perder el largo viaje recorrido hasta tus dominios.
–Muy bien –le respondió Ala’ala–, lleva un poco de agua, más
Llegó el día cuando Juyá, apremiado por la sed, cansado de tanta no te acostumbres. Sabes que no me gusta la gente pedigüeña
injusticia y tanto sufrimiento, dejó a un lado su orgullo y se dispuso en mis tierras, ni aun tratándose de mis parientes, aunque seas
a ir donde su cuñado a suplicarle por un poco de agua para poder tú, ¿queda claro?
regar su siembra y calmar su sed. Cuando llegó a la casa de Ala’ala –Sí, muy claro, ya lo entendí –Asintió Juyá–. En su momento
este lo saludó de forma huraña: sabré recompensar lo generoso que has sido hoy conmigo.
–Cuñado, has llegado. Al escuchar la palabra de recompensa, Ala’ala abrió los ojos llenos
Orígenes / Corporación Tepiapa
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como solía suceder, le dijo que en su momento iban a convenir propia de la gente doblemente fracasada. No te maltrates mucho,
el trato. De esta manera Ala’ala no lo obligó a marcharse con las nuestro cuñado es déspota y arrogante porque tiene las armas
manos vacías. Juyá tomó una nube oscura, muy cargada, y empezó poderosas que a ti te corresponden. Quitándole eso, ¿qué le
a llenar su vasija con el agua de aquella nube. Una vez llena, se fue queda? ¡Nada! Él no es nada, sin esas armas se vuelve vulnerable.
a su casa, donde lo esperaban con ansias. Pero no hay que quitárselas por la fuerza, no; para eso se necesita
mucha destreza y mucha astucia. Ven hermano, hay que dejar
A diferencia de su cuñado, Juyá era muy generoso; cuando llegó a su que los frutos maduren y que las plantas silvestres den su fruto, ya
casa puso en el suelo el agua que había traído y la empezó a repartir te diré qué acciones cambiarán el rumbo de nuestra tierra.
equitativamente. De esta manera logró calmar la sed de su familia y
la de sus vecinos. Con ese poco de agua, esperaron hasta la próxima Pasaron las lunas, llegó la estación lluviosa y con la poca agua que
estación lluviosa. Todas las estaciones lluviosas eran distribuidas por Ala’ala dejó ir al resto del mundo, las plantas pudieron reverdecer y
Ala’ala, quien hacía ir y venir las nubes a su antojo, aunque él cumplía florecer. Siguieron pasando las lunas, y las flores se convirtieron en
el ciclo de las seis lunas, era muy tacaño con las lluvias. frutos. Frutos dulces y coloridos que estaban regados por toda esa
región. La dulce Attiee empezó a recoger los frutos para llevarlos a
El mundo sufría hambre y sed, la gente moría al igual que sus su casa y disfrutar de esta pequeña bonanza de frutos silvestres. La
animales, las plantas se secaban con aquel sol candente e implacable, tierra pudo beber y saciar su sed después de tanta sequía. Simit, la
todo era desolación y hambruna. Ala’ala estaba llevando a toda la hermosa hermana de Juyá, se acercó a su hermano y le dijo:
creación a un final fatídico por culpa de su avaricia y despotismo,
ya que él regía el mundo de ese entonces. –Lo mejor es mantener tu promesa de darme en matrimonio a
ese viejo arrogante. No vaya a ser que se quiera vengar de ti –le
Juyá, estaba inquieto, algo en su corazón y en su mente no lo dijo a Juyá mientras tomaba algunos frutos silvestres–, vamos a
dejaba estar tranquilo, pensaba y pensaba en la situación que vivía hacer una gran fiesta y aprovecharemos esta bonanza. Rápido,
el mundo y se decía para sí mismo: invita a Ala’ala y a su familia, dile que vamos a hacer una fiesta
en honor de su alta dignidad, en retribución por su generosidad
–¡Qué dolor tan grande el que siento, qué frustración! ¿Qué será con la poca agua que nos regaló.
Orígenes / Corporación Tepiapa
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uno de los vecinos de Juyá aportó algo a la fiesta y así poder mostrarse
solidarios. Todo se movía en pro de la gran fiesta. Juyá, intrigado, se
acercó a su hermana y le dijo:
Llegaron los palabreros y se dirigieron hacia la piedra en donde –Muy bien, qué bonito hablas, pero ya me estás haciendo
Ala’ala estaba sentado. Los invitados se ubicaron en sus respectivos dormir. Mejor vete a donde tu señor y dile que no quiero fiestas.
tulüs31, Ala’ala los recibió en su enramada y después de intercambiar Viniendo de él, hasta el zumbido de los zancudos me harían
saludos y palabras, se dio inicio al discurso de Jokoliwa: mejor que su fiesta tan rebuscada.
–Estamos aquí para hacerte partícipe de los acontecimientos Terminó de hablar Ala’ala y despidió a sus visitantes sin más
que están pasando en nuestra tierra y, a propósito, te traemos formalidades. Definitivamente, era indiferente a los deseos de Juyá.
noticias de Juyá.
Los palabreros llegaron donde Juyá, quien ansioso les pidió la
Ala’ala se acomodó en su asiento y miró al horizonte haciendo muecas. respuesta dada a su invitación. Al enterarse de la negativa, se
indignó tanto por aquella humillación que le dijo a su palabrero:
–Ha dicho –continuó Jokoliwa–: vayan donde mi cuñado
y díganle que yo lo invito a mis tierras para que disfrute de –No puedo creer que tú, Jokoliwa, el más renombrado orador de
una fiesta en su honor. Quiero hacerle un homenaje como es estas tierras, hayas fallado en lograr la asistencia de una persona
Orígenes / Corporación Tepiapa
30. Pütchejana: palabrero / 31. Tulü: pequeño banco de madera con forma animal.
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(Arvey Vargas)
Juyá reprendió a los que él había nombrado como palabreros. Al día Ala’ala tomó su rayo y levantándolo disparó en dirección de
siguiente, después de un tiempo volvió a insistir para conseguir la Waliruü con intención de volverlo cenizas. Este, asustado, logró
aceptación de Ala’ala. Pero su cuñado era muy difícil de convencer, evadir el rayo y escapar de aquella amenaza. Utta, por su parte,
y Juyá por su parte era muy terco para desistir. Escogió entonces se quedó quieto sin mostrar miedo alguno a las palabras y
a otros palabreros para ir. Esta vez, envió a tres oradores con acciones del viejo cascarrabias.
renombre: Utta, el picogordo, Atpanaa, la liebre y Waliruü, el zorro.
Juyá les habló de su propósito y los envió a las estancias de Ala’ala. –Y tú… –dijo furioso Ala’ala mirando a Utta.
–Quémame, despedázame, golpéame contra las piedras si
Ala’ala vio llegar a sus visitantes, y con tono despectivo les habló: quieres –le dijo Utta, cortándole las palabras a Ala’ala–, pero me
tienes que escuchar sin interrumpir. Juyá ha querido invitarte de
–Señores –en medio de una risa burlona–, cabezas de testículos, ¿a la mejor manera, y nadie lo hará como lo está haciendo él.
qué han venido ahora?
Utta terminó sus palabras y se marchó sin darle tiempo a Ala’ala de
De los tres, Atpanaa se puso en pie y empezó a hablar: responder. El viejo cascarrabias se quedó atónito ante la seguridad
de Utta. Se desarmó enseguida y tuvo el ligero deseo de llamar al
–Hemos venido de parte de Juyá, que se ha mostrado triste por… noble Utta, pero su orgullo se lo impidió.
Ala’ala le cortó la inspiración diciéndole: Los mensajeros llegaron donde Juyá escondiendo su cara de
vergüenza. Tenían temor al encontrarse ante la presencia de Juyá,
–Embustero y embaucador, vienes con el mismo cuento del cuñado. quien se entristeció al pensar que sus planes se echarían a perder por
¿Crees que me vas a confundir fácilmente con tus esfuerzos la inasistencia de Ala’ala. Juyá llamó a su hermana Simit y le dijo:
tontos? Como si no supiera quién eres. No soy de esos a
quienes estás acostumbrado a burlar. En tus orejas conozco la –Hermana, nuestro cuñado se niega a venir a la fiesta que hemos
magnitud de tus mentiras y burlas. Deja esa cara de lástima y preparado, su espíritu es inquebrantable. Saquemos nuestro
vete o te quemo con un rayo. último recurso y hagamos que venga. Ve tú a convencerlo para
Orígenes / Corporación Tepiapa
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Ala’ala quedó impactado con la presencia de la bella mujer, quien El día de la fiesta llegó, Juyá recibía en su enramada a todos sus
no dejaba que este pronunciara palabra alguna. ilustres invitados. Aves, reptiles, felinos y muchos animales que
en ese tiempo fueron gente, y llegaban con sus comitivas para
–La insistencia nuestra para que vayas a la fiesta no es más disfrutar de las atenciones de Juyá. La fiesta prometía días de
que nombrarte anfitrión de la misma. Aunque te digo que no júbilo y gozo. Una vez que Simit le dijo a su hermano que su
eres el único invitado ilustre a quien hayamos invitado. No te cuñado había aceptado, este la tomó del brazo y le dijo:
niegues a ir porque estarías manchando tu nombre y tu honra.
¿Crees que el gran Maleiwa se negaría a tal halago? Ni siquiera –Mucho cuidado con lo que vayas a hacer con ese viejo. Sé
las grandes deidades lo harían, ahora tú, que en rango no eres cautelosa en todo lo que te pide, y no dejes que sospeche
superior a nosotros… de tus intenciones. Hazlo esperar y que beba mucho. Si te
obliga a estar con él, usa tus poderosas palabras y arrúllalo,
Al punto de las palabras de la doncella, Ala’ala quedó conmovido, hazlo caer en un sueño profundo. Una vez dormido, quítale
más que de las palabras, de la belleza de la mujer. Llenándose de las armas. Aquello que por derecho nos corresponde.
pasión y lujuria respondió:
La fiesta comenzó muy temprano, antes de que Kashii se asomara
–Ya es mucho honor con nombrarme anfitrión de su afamada con sus trajes galantes ante el toque del tambor. Todas las deidades
fiesta, pero los honores no pueden quedarse en palabras. y señores llegaron muy solemnes a este encuentro. No hubo
Dime, hermosa dama, ¿hay otras cosas que yo pueda disfrutar personalidad que no quisiere asistir a tan esperada reunión. Todo
en su fiesta? estaba dispuesto y los invitados estaban vestidos elegantemente.
De repente, escucharon a lo lejos un ruido de una marcha de pasos
La mujer, muy astuta, se apresuró a decir: beligerantes, había llegado Ala´ala. Los asistentes miraron a Juyá con
cierto desdén, reprochando la invitación para compartir con tan
–No hay mayor placer para los hombres honorables como tú, desagradable personaje. Los invitados fueron tomando posiciones
que disfrutar de las atenciones de mujeres virginales y de los lejanas e indiferentes, algunos asustados y otros muy molestos.
encantos de una doncella. Ala´ala se ubicó en su enramada, arreglada según las exigencias
Orígenes / Corporación Tepiapa
–Anda y dile a Juyá que allá estaré. Dile también que mi intención –Cuñado, ¿qué tal? He aceptado venir a esta fiesta solo por tu
es pedir tu mano, además llevaré la dote. hermana, la hermosa Simit. Solo por ella, y te digo que no me
iré hasta disfrutar del placer que ella esconde.
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Su presencia era imponente. Vestía trajes elegantes, mucho más
hermosos que aquellos hechos por la gran Jalianaya y Kanaspi.
Llevaba a sus espaldas, en un carcaj, su poderosa arma: el rayo. Lo
acompañaban muchos de sus sirvientes y amigos, era una manada
entera; además, buscaba presumir con la cantidad de animales
que llevaba. Su único propósito era alardear de sus riquezas y dar
la correspondiente dote por la hermosa Simit. Durante el viaje,
hizo sonar su arma en varias ocasiones, como advertencia a los
caminantes. Junto a él también llegó la comitiva del gran señor
Anuwana, el buitre y sus acompañantes los samuros.
Él lograba darle vida al sonido del tambor, nadie más era capaz
de darle brío a las cosas inertes y hacer que la tristeza y el dolor
retrocedieran ante el toque de aquel instrumento. El primero en
Orígenes / Corporación Tepiapa
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Mientras tanto su cuñado seguía despierto muy vivaz a pesar de dónde escondía el trueno al rugir. La nueva pareja fue a la choza
haber tomado varias tinajas de licor. Aquel que fue hecho por Simit, que el mismo Ala´ala había preparado. Él no quiso perder tiempo y
especialmente para él. Juyá veía con preocupación que ya todos los se abalanzó sobre Simit para poseerla.
jugos fermentados se estaban agotando. Ala´ala siguió tomando y
tomando y su espíritu se mantuvo sobrio. –Espérate, no seas grosero –le gritó Simit–. Celebremos este
momento. Voy a buscar un licor que yo misma te preparé para
–¿Qué hacemos para dormirlo? –preguntó Juyá. que puedas tener fuerza y puedas revivir tus años de juventud.
–Hablemos con él hasta que eso pase –dijo Simit. Mientras esperas, toma este jugo, también hecho por mí.
–Nada, no se puede, ya lo hemos hecho entre muchos y se
mantiene en pie todavía. Ala´ala accedió a regañadientes y empezó a tomar a chorros de
la chicha fermentada, también bebió los jugos fermentados, pero
En vista del problema, Simit fue a buscar un licor aún más especial, nada le hizo efecto. Simit se inquietaba cada vez más ante tal visión,
hecho con miel para que se durmiera el viejo cuñado. Ala´ala pensaba en que perdería su virtud en vano y con tan desagradable
seguía tomando sin mostrar debilidad alguna, acabó con todo el sujeto. Apenas vio entrar a Simit con una jícara, Ala´ala rugió para
licor. Se mantuvo conversando por la protección de su espíritu, acceder a su nueva mujer, la acostó en el chinchorro y quiso abrirle
y con el rayo firme entre sus rodillas, que no aflojaba para nada. las piernas de un tirón; pero esta se apresuró a ofrecerle una mezcla
Entonces llamó a Juyá: entre la dulce miel de abejas y la miel amarga de las avispas. Él se
convenció y le aceptó el trago. Una vez consumió el licor, cayó al
–Cuñado, esta miel fermentada está muy sabrosa, supongo que suelo, muy borracho.
la hizo tu hermana. Ella será mía. Recuerdas el día en que tú
fuiste a mi casa a pedir un favor y yo enseguida te di lo que me Se sintió muy mareado en el suelo y apretó el rayo entre sus piernas
pediste. Ahora, tu hermana será la recompensa por ese favor, la y entre sus manos. Inevitablemente, cayó en un profundo sueño.
haré muy importante y te daré una gran dote por ella, nada le Es cuestión de esperar, pensó Simit; pero el cuerpo de Ala’ala se
faltará. Tus dos hermanas me servirán. Simit será la que comparta mantenía rígido, no aflojaba para nada su arma.
las noches conmigo y ella será mi favorita. Anda, búscala.
Orígenes / Corporación Tepiapa
–Simit es ya una persona con juicio propio. Ella sabe decidir Ya había pasado mucho tiempo desde que Ala´ala se había quedado
109
finalmente soltó el rayo. La mujer no dudó
en alejarse lo más rápido posible para
darle las armas a su legítimo dueño, Juyá.
(Arvey Vargas)
Empezó a rugir, pero apenas y lograba chillar. Ya no quedaba nada Mma lo dejó en su furia. Ala’ala Siguió sin rumbo buscando a
del viejo sonido estridente que solía producir su garganta. Juyá hasta que se encontró con Joojotchi, el viento impetuoso,
y este le dijo:
Entonces, de un saltó, empezó a revolcar todo a su alrededor
buscando su arma. Sin embargo, el rayo ya no estaba. Salió de –No sé ni me interesan sus asuntos, pero ya Juyá está lejos
la choza y se halló en la más lúgubre soledad. Ala´ala, furioso, de tu alcance, junto a su mujer, su hija y su hermana. Tienen
empezó a rugir, pero ya no asustaba a nadie. Así que solamente mucha ventaja, van hacia los caminos del occidente. Ni
le quedó gritar: volando los encontrarás.
–Maldito Juyá, no eres más que la orina de las deidades, te Ala´ala golpeó fuerte su cabalgadura y aumentó su velocidad
encontraré y te haré pagar. Y a ti ramera, que seduces con intentando atrapar a Juyá.
engaños, darás a luz a las peores bestias…
Aunque Juyá había ganado cierta distancia, sus piernas no le daban
Montó su cabalgadura y salió en busca de Juyá. En medio del mucha ventaja. A lo lejos vio aproximarse a su cuñado, golpeó
camino, se encontró con Ka´i y le preguntó por la ubicación de la tierra con un rayo y las nubes se juntaron y dejaron caer una
Juyá. Ka’i no le dio ningún indicio, en cambio le dijo: copiosa lluvia sobre aquellas tierras, todo se volvió barro e inundó
la extensión de ese territorio. Ala´ala pudo salir de todo el barro a
–Voy de prisa a mirar mis siembras, necesitan agua y cuidado. su alrededor y siguió persiguiendo a Juyá. Cuando casi se acercaba,
–Dime dónde está ese traidor, necesito encontrarlo. Attie le pidió golpear su rayo una vez más, e inmediatamente
–Ya te dije que yo no ando pendiente de los asuntos de otros, salieron del suelo espinos y ramas que envolvieron a Ala´ala. Pero
voy de afán, otro día hablamos –le dijo Ka´i dejando atrás a al viejo obstinado no le importó llenarse de espinos y tunas. Con su
Ala’ala en medio de su solitario camino. cabalgadura siguió su camino vehementemente.
Miró al suelo, y de un grito invocó a Mma y le preguntó por Juyá: El furioso viejo se acercaba y ya Juyá no tenía fuerzas en sus
piernas, las mujeres que lo acompañaban estaban igual o peor que
Orígenes / Corporación Tepiapa
113
La lluvia se fue retirando poco a poco mientras lo perseguía su
enemigo, y a Ala’ala le fue imposible alcanzarlo. Ala’ala tuvo que
quedarse en ese sitio, rugiendo y profiriendo amenazas contra Juyá.
Aún lo hace, continúa en el mismo lugar solo y arrogante, aullando
cada vez que llueve.
(Arvey Vargas)
LA HISTORIA
DE SAMULÜ
El rey gallinazo
Usaba una capa negra, larga y muy pesada que no se quitaba jamás.
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que pudieran decirle cómo y cuándo podría ganar las competencias
y todos en la comarca vivían muy pendientes de sus caballos.
Sus cuidadores hacían su trabajo con esmero para que éste no se
enfureciera y no les castigara.
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no era de levantar mucho la voz, era paciente y tenía por nombre nuestros hijos? Parecen las raíces de un trupillo seco, todo el que
Katiot. Durante el día, ella recolectaba panales, raíces, frutos los ve no puede disimular ya sea su risa o su llanto al ver los huesos
silvestres y todo aquello comestible que se encontrara a lo largo de de los niños, parecen esqueletos con vida. ¿Por qué no mandas a
esas tierras. Tenía que levantar piedras, estaba obligada a rascar la matar una de tus reses para que comamos bien así sea un solo día?
tierra y no le importaba que los espinos la hirieran, con tal de llevar
algo para alimentar a sus hijos y a su tacaño marido. Samulü, un poco impresionado y a la misma vez molesto le respondió:
Algunas veces Anuwana decidía ir a visitar a Samulü y cada vez que –Me estás pidiendo algo imposible mujer. ¡Cómo vas a siquiera
iba, un pensamiento recurrente volvía: ¿Cuál será la razón por la que pretender que yo voy a matar a mis reses solamente porque
mi primo prefiere comer raíces a comer carne? Se llegó a hacer esta quieres comerlos! ¿Qué tú no ves que os harán mucha falta?
pregunta innumerables veces; aun así, siempre prefirió quedarse con Porque cuando yo me muera todos los que vayan a venir a mi
la incógnita. Para él, este comportamiento era sin duda particular; entierro tienen que comer de ellos y así evitarás que hablen mal
sin embargo, no era algo para preocuparse o alarmarse. Anuwana de mí, estas reses evitarán que ellos digan que yo fui un miserable
nunca habló mal de su primo, a quien apreciaba demasiado y a y que en vida no cuidé ni un animalito para brindar en mi velorio.
quién recurría por un consejo antes de cualquier competencia que
se hiciera en aquel lugar. La mujer siguió suplicando a su favor:
Él era todo lo contrario a su primo. A Anuwana le gustaba –¿No te basta con que aún hoy en vida hablen de lo miserable
banquetear y se mantenía siempre gordito, tenía en su rancho que eres con nosotros que somos tu única familia? –Ya con cierta
un lugar especial para ir colocando algunos recuerdos de sus molestia, Samulü le respondió a su mujer:
banquetes: huesos, cuernos o algún órgano disecado. Esto le –No quiero que después de muerto me encuentre ante mis
recordaba a los que lo visitaban que siempre había algo por lo cual antepasados con las manos vacías, no puedes pedir eso de mí.
celebrar en la vida. Todo aquel que iba a visitarlo veía el fuego Deja los animales en su lugar, además, no es aconsejable que
ardiente en su cocina, el humo continuo avisaba que la actividad comas carne, todos saben que nos hace envejecer más rápido
para cocinar estaban siempre montadas, había vísceras y carne niños muriéramos arrugados. Más bien diles a los niños que
colgada para que cualquiera que fuera pudiera degustar de la vayan y traigan lagartijas para que podamos comer hoy.
generosidad y hospitalidad de Anuwana. Se decía que el hambre
nunca podía llegar hasta ese lugar. La mujer se fue con sus hijos llena de frustración y tristeza a buscar
raíces, panales, lagartijas o cualquier otro insecto que ayudara
Un día, Katiot le dijo a su marido: a mitigar el hambre que reinaba en su casa. Mientras tanto, los
animales paseaban al lado de la hambrienta familia cubriendo con
–Vamos a morir de hambre. ¿De verdad no ves el estado actual de tierra lo que ellos, con esmero, buscaban para comer.
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Un día, Anuwana hizo un banquete, mandó a llamar a Los sucesos transitaban conforme la luna hacía su
sus invitados y, ya que era vecino de Samulü, decidió habitual recorrido. Una vez más, Anuwana ofreció
enviarle el espinazo del animal a su primo. Katiot un banquete a diferentes invitados. Para no hacer
era muy buena cocinera y tenía la mejor sazón caminar mucho a su primo, este le mandó otro
de la comarca, ella tomó el espinazo, buscó pedazo del animal sacrificado, en esta ocasión fue
agua y empezó a hacer una cocción que una pierna. Cuando se la entregaron, la mujer
se convirtió en un delicioso sancocho. de Samulü, siempre tan diligente, empezó su
Después de preparar todo, le dio de trabajo culinario e hizo un buen asado con la
comer a sus hijos y esperó a que llegara carne recibida. Ella por sí misma buscó los
su esposo para compartir con él un ingredientes en la sierra para que el asado
poco de la generosidad de su primo fuera jugoso. De nuevo, ella y sus hijos
Anuwana. cenaron antes de que llegara el esposo.
Cuando Samulü llegó a su casa, miró Una vez Samulü entró, se sorprendió
con sorpresa el fogón, las vasijas tanto con lo que había preparado su
desocupadas reposando sobre la mujer que éste no quiso perder ni un
mesa y a sus hijos recostados en sus momento más y se abalanzó contra
chinchorros con cara sonriente y con la la carne sazonada, comiéndola y
barriga abultada. Su mujer llegó y le dijo: disfrutándola con gran placer. Después
de haber participado de las delicias
–Esposo mío, tu primo Anuwana ha de la carne que muy amablemente su
sido muy generoso con nosotros y primo les había regalado, quedó un poco
nos ha regalado un espinazo de res inquieto. Se le veía contando su ganado,
para que nosotros podamos comer, pero también hablaba sobre multiplicarlos
cociné –Samulü degustó el plato que animales. Era inútil hablarle o pretender que
le había preparado su mujer, fue tan desviara su mirada del camino que llevaba a
agradable la sorpresa que exclamó: la casa de su primo. Al ver pasar el tiempo,
–¡Qué cosa tan sabrosa! Ojalá vuelva otra su mujer lo observaba con cierta lástima,
vez a comer una carne tan deliciosa –Y se mientras su esposo se hundía cada vez más
lamía los dedos queriendo saborear hasta la en sus pensamientos y contemplaciones. Comer
última gota del sancocho. carne había cambiado no solo su forma de actuar,
sino también de pensar.
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–¿No crees que has sido muy desagradecido con tu primo? Además
de grosero. Él te ha invitado a todos sus banquetes y, a pesar de
que tú no has ido, te ha enviado parte de su comida. Aun así, no
has matado ni una sola vez un animal tuyo, ni de los enfermos,
ni de los viejos, en señal de agradecimiento por la generosidad
que Anuwana ha demostrado con nosotros. Por favor, mata a un
animal, debemos retribuirle de alguna forma a tu primo.
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–Prepárate mujer, arréglate tú y arregla también a tus hijos, que –No gastemos la carne. ¡Es nuestra! Pero si quieres ser generosa con
nos vamos a acompañar a nuestro primo Anuwana en su fiesta. Él él, mándale los ojos ¡ah sí, ya sé! así podremos pagarle el favor. Si a
ha querido que nosotros vayamos y esta vez sí le acompañaremos. él no le gustan, pues los traes, ya sabremos que no va a recibir nada
de nosotros y no nos empeñaremos en enviarle nada más.
Llegó el día del evento y todos se reunieron en la gran fiesta de
Anuwana para celebrar la llegada de las lluvias y la cosecha. De La mujer hizo lo que su esposo le pidió y le mandó a Anuwana los ojos
esta manera, todo empezó a transcurrir entre alegría y gozo, entre del animal, con la esperanza de que a éste le gustarán y no se enojara
bailes, competencias y comida. Samulü sobresalió al ganar las por ese detalle. Anuwana recibió los ojos del animal y exclamó:
competencias de baile. Anuwana le daba del mejor licor que había,
preparado en miel fermentada, y este sin reparo alguno gozaba de la –¡Nunca nadie había hecho esto por mí! ¿Cómo se dieron
fiesta. Anuwana pidió que le dieran lo mejor que habían cocinado y cuenta de que estas son las partes del animal que a mí más me
para eso dispuso a varias personas para que le sirvieran. Así pasó la encantan? –Y sin demora agarró los ojos del animal, pidió que
noche, entre borracheras y comilonas, Samulü comió hasta quedar los hicieran en sopa y se los comió con gusto.
más que satisfecho y luego se durmió.
Le dijo a la mujer con una sonrisa:
Al día siguiente, Samulü batido a causa de un terrible guayabo, aquel
malestar que deja una noche de excesos en el licor, se despertó con –Regresa y dile a mi primo que si vuelve a matar a otro animal
ganas de seguir bebiendo y seguir comiendo. La fiesta ya había me mande los ojos, ya que como ves, esa es mi parte favorita.
terminado, así que se levantó como pudo, llegó hasta su montura
y vacilando entre movimientos torpes llegó a su casa. Una vez allí, La mujer muy contenta se devolvió a su casa, le dio la noticia a su
llamó a su mujer y le dijo: esposo y siguió su vida normal; la diferencia era que ya no tenía
que salir a buscar más reptiles, ni más raíces, ya que su esposo
–Mujer no estaría mal que hoy matáramos a un animalito de continuamente mandaba a matar animales para su manutención.
estos, uno de los que están enfermos, escoge el que esté más
127
Y Samulü quien, a pesar de haber cambiado, no había dejado su
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a st a ño) egoísmo de lado, respondió:
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(A
129
frente. Empezó a matar un animal diario, comiéndoselo
siempre él solo. Para evitar que Katiot comiera con los
niños, se apresuraba a darle a ella las partes menores
y enviaba las vísceras a su primo Anuwana, quien
gustosamente esperaba siempre el regalo de su primo.
a sus hijos, esta era la única salida ante la escena de su casa Mientras tanto, Anuwana incrementó en gran manera su riqueza,
atiborrada de carne impregnada de mal olor. dejó de comer sus animales propios y esperaba gustoso las vísceras
que su primo zamuro de vez en cuando le hacía llegar.
Como Samulü estaba tan acostumbrado a vivir entre el olor a
carne putrefacta, su aspecto se tornó muy descuidado, aquel olor Sin que Samulü lo notara, preso de la gula y el descontrol, su
se impregnó en su cuerpo y más aún en la gran capa negra que capa fue llenándose de plumas y poco a poco lo cubrieron por
siempre mantenía con él. Pasaban incontables lunas y los animales completo. Todo su cuerpo se revistió de un plumaje negro y un
de Samulü ya se habían acabado, él mismo se encargó de terminar olor desagradable. Así se convirtió en lo que conocemos ahora
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como Samulü35. La historia se repitió con su primo Anuwana 36 ,
al compartir los dos la misma comida, empezaron a comer carne
humana. Por eso Samulü es totalmente negro mientras que a
Anuwana le creció un plumaje entre grisáceo y blanco en su
cuerpo y su cabeza quedó de un rojo vivaz. De ahí, la costumbre
que aún hoy se ve en el Samulü, quien le da paso a Anuwana para
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que se coma las partes blandas primero y este pueda comerse la
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carne después.
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Por otra parte, Katiot fue condenada a seguir rasgando la tierra para
conseguir su alimento y se convirtió en una gallineta, ellas precedieron
a las actuales gallinas y mantienen la costumbre de picotear la tierra
buscando pequeños insectos y raíces para lograr alimentarse.
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LAS DONCELLAS
DANZANTES
La imprudencia de Molokoona
37. Esta historia se cuenta con detalle en el mito del Rayo y el Trueno.
38 Mushale’e: el señor de los cerros.
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Había convenido con Juyá aprovechar el evento para hacer la
presentación que él estaba organizando, así contribuiría con los
gastos y se beneficiaría de la presencia de tan nobles invitados. Todo
se estaba coordinando para el gran evento. No era necesario enviar
palabreros para las invitaciones, ya que Juyá se había encargado
de eso. Mushale´e iba y venía de las tierras de Juyá ayudándolo en
la organización. Limpiaba la tierra para la pista de baile, buscaba
troncos para levantar las enramadas, ayudaba en la huerta para
obtener los granos que se iban a consumir, en fin, colaboraba con
los detalles y pormenores necesarios.
139
(Andrea Rodriguez)
ante los sonidos discordantes de los tambores. Mushale´e, al igual que Entretanto, Mushale´e llegó a la casa de Molokoona, señor de aspecto
Juyá, veía con preocupación el evento, ya que los invitados podrían sobrio y reservado, con la costumbre de dar respuestas sosegadas y
comenzar a marcharse, así que se le acercó a Juyá y le preguntó: tranquilas, pensativo, mal orador, pero de decisiones veraces. Era muy
respetado por ello y por su gran habilidad para tocar el tambor. Se decía
–Amigo, ¿has visto a Molokoona entre los invitados? que cada vez que el instrumento resonaba en sus manos, aquel que lo
–Amigo mío, olvidé invitarlo. Se me pasó por alto hacerle el llamado. escuchara se levantaría ineludiblemente a bailar y gozar embelesados
Tú sabes que él vive muy lejos de aquí. por la melodía. Su talento era animar a cualquiera y hacer que la
–No te preocupes –le respondió Mushale´e con una sonrisa astuta–, tristeza y la soledad se transformaran en alegría y algazara. Cuando
yo iré a buscarlo, haz lo posible para que los invitados no se aburran. Mushale´e vio a Molokoona, se bajó enseguida de su cabalgadura y
Inicia los juegos y las competencias mientras yo regreso. salió corriendo a su encuentro. Prácticamente le exigió acudir a su
fiesta para que él no fracasara, para que no se echaran a perder todas
Así hizo Juyá, inició a las competencias programadas en la fiesta e sus ambiciones y su nombre quedara pisoteado.
invitó a todos a participar. Los hombres se reunieron dispuestos a
competir mientras las mujeres prefirieron reunirse para la organización –Molokoona, ¡amigo mío! He venido hoy para pedirte que
de la comida, los bailes y los detalles de la salida del encierro de vayas a la fiesta que hemos organizado Juyá y yo, necesitamos
las señoritas a presentar. Las doncellas que se iban a presentar en tu experticia en el tambor, ya que se torna aburrida. El evento
sociedad eran: Julirü, una señorita de porte elegante, contextura principal se presenta cuando el sol esté bajo y de color rojo,
delgada y cabello largo y fino, era muy hermosa pero también tímida; antes que salga Kashii y tememos que se vaya la gente antes de
Meimalin, joven hermosa que se caracterizaba por ser inquieta y que esto ocurra.
coqueta, su cabello no era tan largo, pero sí de un brillante intenso –No puedo ir –le respondió Molokoona–. Esas tierras están
que la hacía competir con Kashii; y Mapá, resaltaba por ser la más muy lejos y no creo llegar a tiempo. No puedo quedarte mal,
dulce, pero contaba con un genio explosivo, era la más joven de las diciéndote que voy, y arriesgarme a llegar tarde. Mi nombre y mi
tres y su cabello sorprendía por su color azabache intenso. palabra quedarían manchados.
–Amigo mío, tienes razón en decir que la distancia es mucha y
flautas, etc., amenizaban el evento. Los tambores resonaron con fuerza, ir. Si quieres, puedo llevarte conmigo, aquí en mi cabalgadura y
pero no inspiraban a nadie a bailar o a cantar las historias de antaño, así lograríamos llegar a tiempo.
los invitados ya se mostraban inconformes con los bailes y la música, –Es una buena oferta, pero no es bien visto que lleguemos juntos
decían que más que una fiesta, parecía un velorio. De enramada en –le respondió Molokoona–, ni mucho menos que lleguemos en
enramada se escuchaba que las jóvenes iban a ser presentadas cuando el la misma cabalgadura. No quiero que la gente me critique por
sol se vistiera de color naranja, justo antes de que Kashii se asomara. No llegar contigo y digan que soy miserable al punto de no usar
obstante, las jóvenes no se animaban a salir a la pista, y se empeñaban mis propios animales para transportarme. Sabes cuánto le gusta
en continuar mascando el maíz para la elaboración de la chicha. hablar a la gente, de aquel que no se encuentra presente.
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La discusión se tornó larga e intensa, el uno tratando de convencerlo
y el otro buscando excusas para hacerse del rogar. Ambos eran
orgullosos. Hasta que, finalmente llegaron a un acuerdo y
Molokoona accedió ir a la fiesta, pero con una condición: iría una
vez Kashii alumbrase el cielo y la tierra se tornara azul.
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(Andrea Rodriguez)
Una vez finalizada la presentación, él tomó las baquetas y acercó comenzó a avanzar nuevamente y todos recuperaron su actitud de
al tambor. Hizo algunos movimientos de brazos y empezó a extraer fiesta. La alegría y energía desbordaban por doquier, acompañando
el sonido de su instrumento. las risas y los bailes característicos de quienes la están pasando bien.
El estruendo del tambor de Molokoona retumbó en toda esa tierra, La primera en salir a bailar con movimientos gráciles fue Pe´et39,
todos se paralizaron ante aquellos sonidos tan potentes y llenos de quien dio pequeños saltos a través de la pista al compás de sus ágiles
vida. Los asistentes a la fiesta no dudaron en decir: pies. Mouwa, también se extendió con sus ligeros pies en la pista
de baile, y así fueron varias las parejas que bailaron al sonido del
–¡Este sí es un tamborero, alguien que sabe cómo llamar la atención! tambor. Cada uno de los asistentes buscó una pareja para disfrutar
más en medio de la música, la comida y el licor. Así transcurrió la
Del tambor salían sonidos que eran capaces de despertar el alma noche, hasta que Molokoona mostró signos de cansancio y le pidió
más adormilada. Todo aquel que escuchaba los sonidos sentía un excusas a Mushale´e:
cosquilleo recorriendo su cuerpo, alejaba todo sentimiento negativo y
hacía que los asistentes se movieran al compás de aquel instrumento –Amigo, dame un tiempo para ir a mirar mi montura, han pasado
bien tocado. Fue ahí cuando las doncellas se animaron a bailar y al muchas horas, debe necesitar atención.
ponerse de pie exhibieron sus galantes vestidos; sonriendo y danzando –Si necesitas atención para tu montura –respondió Mushale’e–,
invitaron a los jóvenes presentes a entrar en la pista de baile. Todos se déjame decirle a alguno de mis sirvientes que te ayude y así
sintieron emocionados, pues la fiesta finalmente había tomado forma. podrás seguir disfrutando de la fiesta, llenando de alegría el
corazón de los invitados.
Ante la impaciencia de los invitados por iniciar el baile, Mushale´e –No es necesario, déjame hacerlo con mis manos, me gusta
tomó la palabra y dio un discurso, agradeció a todos por su consentir a mis animales. Si llega la mañana y no he regresado,
asistencia, y en nombre del gran Juyá, abrió la pista dando a conocer te pido que lleves mi capa a mi casa. Está en la enramada de
a sus hijas; ellas estaban terminando el ritual de terminación del Juyá, junto al banquito.
encierro. La encargada de ponerles el vestido y hacer el ritual fue –Claro, cómo no, yo llevaré tu capa a tu casa –concluyó Mushale’e.
Cada una estaba vestida conforme a su belleza y carisma. Todos Ambos siguieron su camino, sin embargo, en un leve descuido
alrededor de la pista se quedaron en un silencio tan profundo que Molokoona dio media vuelta, fue hasta la enramada y se sentó junto
incluso el tambor se detuvo, era la presentación de las doncellas al banquito. Molokoona casi nunca se quitaba su capa, pero, aun así,
y era el esperado momento en el que ellas iban a dar su primera en el momento Mushale’e no le dio mucha importancia.
demostración de baile y fortaleza ante los galantes asistentes.
Al amanecer, cada uno de los invitados fue a descansar a su
Molokoona se quedó en silencio, casi pasmado, observando aquella enramada, otros fueron a sus ranchos, despidiéndose y esperando
escena; quedó deslumbrado por la belleza de aquellas doncellas que
estaban en la flor de su juventud y se enamoró de su virtud. El tambor 39. Pe´et: También llamada perdiz.
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la noche para volver a encontrarse. Mushale’e, como buen a Mushale’e–, pero si gustas, puedes llevar su capotera
anfitrión, esperó a que apareciere Molokoona, pero con el adelante, te aseguro que él llegará puntual a la misma
pasar del tiempo no llegó, por lo que Mushale’e no espero hora de ayer.
más y se dirigió hasta la enramada donde estaba
su capa y efectivamente la encontró. Se quedó Así, Mushale’e se devolvió al lugar de la fiesta
asombrado ante la belleza de aquel traje negro, llevando consigo el bolso de su amigo. Cuando
con bordes dorados y brillantes, además de las la oscuridad empezó a caer y los invitados
relucientes placas de oro que adornaban ese comenzaron a reunirse para continuar con
señorial atuendo. Le pesó más de lo normal, la fiesta y el desborde de los sentidos.
lo que hizo que se preguntase cómo su Molokoona salió de su valioso escondite,
amigo podía cargar todo el tiempo con ese después de dormir plácidamente, para
traje. Aunque Mushale’e tenía curiosidad dar inicio a la fiesta.
por saber el porqué del peso de la capa,
no quiso ser imprudente y revisarlo para –¿Dónde estabas que no viniste
no dejar mal su honor. Montó su bestia y conmigo esta mañana?
se fue a llevar la capa de su amigo. –Amigo, estuve buscando unos
animales perdidos toda la mañana,
A pesar del peso de la capa que llevaba, hasta ahora pude alcanzarte.
Mushale’e llegó con cierta rapidez a
casa de Molokoona y, entregándole Mushale’e lo vio con la capa puesta,
la capa a Jayu’unay40, se retiró sin pero no quiso preguntarle sobre
decir nada más. La mujer tomó la capa el misterio de aquella prenda que
y suavemente la dejó en el suelo; de siempre usaba. Molokoona pidió
repente, de entre ella surgió Molokoona que encendieran una fogata a su
147
oro. Su aspecto enseguida llamó la atención de las doncellas que Meimalin, Simit y muchas otras que engalanaban la fiesta. Antes del
esperaban el sonido del tambor para empezar la fiesta. amanecer, Molokoona llamó a su amigo Mushale’e y le dijo:
El tambor le dio inicio a la celebración, el trueno hacía alarde del –Voy a retirarme por unos momentos. Tengo que ir a mirar cómo
plan que aquel gran personaje tenía contra Ala’ala. Este instrumento está mi montura.
al ser tocado por Molokoona animaba a los demás a la yonna, y
las doncellas se alegraban de hacer caer a sus pretendientes en Sin embargo, Molokoona no se dejó ver después de eso; ya por
el baile. La fiesta tomó cuerpo, todo eran risas, conversaciones, la mañana, todos volvieron a sus aposentos o a sus casas para
juegos y bailes. Algunos que ya estaban borrachos, tirados sobre descansar y esperar la noche para seguir con la fiesta. Mushale’e
el suelo, yacían con el baile aún en su gesto. No solo el tambor vio el bolso de su amigo en las raíces de un trupillo y se dijo:
sonaba, también estaban los demás instrumentos. Por otro lado,
se escuchaban los jayeechis41, cantando historias de antaño; de –Mi amigo se está pasando de listo conmigo, ahora ya van dos
cuando se formó el mundo, de cuando Maleiwa caminaba entre veces que hace que yo le lleve sus cosas –Y enfadado tomó el
los suyos. Los nobles invitados seguían tomando y conversando, bolso de Molokoona y se dispuso a llevarlo a su casa. Cuando
entonando jayeechis. Aquella noche, los invitados bailaron hasta llegó a la casa de su amigo, Mushale’e no se preocupó en llamar
que sus pies gritaron de dolor. a la hermana de éste, solo lanzó el bolso con la capa dentro y
siguió su camino.
Pichiküa levantó una polvareda y alejó los abrojos que se habían
quedado en la pista, limpiándola de inmediato. Ante el halago de La noche volvió y nuevamente se reunieron los invitados para continuar
Juyá, Chipuutna42, con sus vertiginosos movimientos, hizo un cerco con la fiesta. Mushale’e al ver a su amigo, se apresuró a preguntarle:
de arena alrededor de la pista y barrió toda la fina polvareda y las
piedras que podían estorbar a los próximos danzantes. Para calmar el –Amigo, dime qué planes tienes. ¿Qué escondes bajo esa capa y
calor de la jornada, se hizo presente en la pista la tempestad, Wa´ale, por qué evitas que te veamos el rostro? Y no satisfecho con esto,
para refrescar la arena caliente que levantaban los otros bailadores. antes del amanecer te vas.
intensificaban, la cantidad de bebida hizo que otros invitados se piernas en actitud de fatiga (tal vez por el golpe que recibió al ser
animaran a demostrar su destreza en el baile. arrojado al suelo)–, pero hoy estuve revisando mi huerta, para
que nadie se metiera a llevarse mis siembras.
Estaban alegres por el sonido del tambor de Molokoona cuando se –¡Qué bueno saberlo! –le dijo Mushale’e– Debes preocuparte
escuchó a lo lejos un zumbido y un ruido que parecía como si las más por descansar, no quiero que te fatigues trabajando de día
piedras rodaran, era Wawai43, que se acercaba revoloteando sobre y de noche.
las piedras. Otro de los personajes que se decidieron acercar la pista
fue el sabio Utta, muy elegante con su porte solemne. Las doncellas 41. Jayeechi: cantos tradicionales a través de los cuales se cuentan historias y se
transmite el conocimiento y el saber wayuu.
más hermosas estaban entre las bailarinas: Maitus, Julirü, Mapá, Iwa, 42. Chipuutna: el viento impetuoso. / 43. Wawai: el huracán.
148
149
roa )
igu e
n aF
Mushale’e, muy contento, se fue a atender a los demás invitados y a Ta
t ia
(
ofrecerles bebida a los ilustres asistentes. El tambor empezó la fiesta
y todos se animaron a ir a la pista de baile, esta vez las muchachas
estaban retando a los hombres a ver quién resistía tres bailes. Todo
se volvió risas y apuestas. La noche transcurría y Molokoona veía
con entusiasmo la delicada forma como las doncellas, en medio de
risas, le coqueteaban y le hacían insinuaciones sensuales.
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En el momento todo fue confusión, unos dormían en exceso debido a Molokoona dormía plácido, acurrucado en la capa; se cubría
su borrachera. Ante el conflicto que se presentaba, Mushale’e y Na’y44 la cara con sus manos, dejando solo la nariz afuera para poder
invitaron a todos sus familiares a darle cacería a Molokoona, quien respirar. Esto les causó tanta indignación a ambos hermanos que de
era acusado de violar a las doncellas. Molokoona corrió lo más que un golpe lo dejaron caer al suelo. A Molokoona se le doblaron los
pudo, pero su pesada capa apenas le dejaba dar unos cuantos pasos. brazos y los dedos se le atrofiaron ante ese súbito golpe, soltando
Cuando estuvo cansado y supo que lo iban a alcanzar, se agachó y se un grito de dolor. Al escuchar el alarido, Mushale’e y Na’y volvieron
envolvió en su capa escuchando los apresurados pasos de sus a cargarlo y lo dejaron caer con tanta fuerza nuevamente, que el
perseguidores. grito se escuchó por toda aquella región dejándolo inconsciente en
ese paraje. Mushale’e y Na’y salieron corriendo, pero el castigo de
Mushale’e y su comitiva vieron la capa a un lado las deidades los alcanzó como un rayo, convirtiéndolos a
del camino y le dijeron a Na’y: cada uno en el gavilán y el halcón respectivamente.
–El maldito violador está tan asustado que Después de algunas horas, Molokoona
dejó caer su capa, debe estar muy cerca. despertó de aquel trance, todo su cuerpo
–Con eso tan pesado, tenía que dejarlo a un le dolía, ya que los huesos se le habían
lado –le respondió Na’y–. La llevaremos y la quebrado. Fue allí cuando notó que su capa
venderemos por un buen lote de ganado. se le había pegado a la espalda y debido al
peso no le fue posible levantarse más. La
Na’y tomó el pesado manto y se lo echó a los capa se quedó para siempre fusionada a
hombros. su cuerpo. Fue condenado a cargar con
su capa a cuestas y sus brazos y piernas
–Este manto debe ser muy caro, el tejido rotas lo obligaron a arrastrarse con
es lujoso al igual que las placas y los bordes lentitud y torpeza. Hasta el momento
hechos de oro le dan mucho más valor. presente Molokoona se arrastra con
153
LA HERENCIA
DE EPERRUI
Y cómo surgieron los sapos
155
Eran indiferentes y preferían Diez días después del regreso de Kashii, puedes ir con tu comitiva
esconderse del sol en cualquier sitio y quedarte en una enramada que será hecha especialmente para
que encontrasen y pasar tiempo ti y tu familia.
juntos. Llegaban al punto de hacer
huecos en la tierra con la única La invitación fue hecha y aceptada mientras hablaban de las
intención de ocultarse del llamado próximas lluvias, del alimento y del ganado. Hicieron una pausa
de su tío al trabajo. Una vez, fueron para la comida y después de compartir deliciosos alimentos,
algunos visitantes a aquellas tierras, intercambiaron sus impresiones. Luego de aquella beneficiosa
eran palabreros que pretendían invitar a reunión, los visitantes siguieron complacidos su camino. Eperrui,
Eperrui a una fiesta. Los ilustres visitantes laborioso y diligente, comenzó a trabajar el doble para que su ganado
eran Jokoliwa, Atpanaa y Walir. Fueron y su cosecha rindieran y consiguiera llevar buenos ejemplares a la
a invitarlo a una fiesta ofrecida por Juyá fiesta. No quería que lo vieran como un holgazán al asistir a un
y Mushale’e. Cuando estos personajes evento de tal magnitud sin llevar aporte alguno, pese a que tuviera
llegaron, fueron recibidos por Eperrui en que asistir con sus perezosos sobrinos.
su estancia:
Eperrui llamaba todos los días a sus sobrinos para que le ayudaran a
–Amigos míos, ¿a qué debo esta llevar a pastar a su ganado. Pero la holgazanería se había propagado
magnífica visita? y ya ninguno prestaba atención, era como si en ese rancho no
–Te traemos una invitación de parte de hubiera jóvenes. Luego de llevar el ganado a pastar, Eperrui fue a su
Juyá para que asistas a una gran fiesta huerta a limpiar su siembra y ninguno de sus sobrinos le ayudó en
–se apresuró a decir Jokoliwa–. Habrá ese oficio, así que se fue nuevamente a buscar su ganado, pero pese
bailes y comilonas, puedes ir con tu a su esfuerzo, ninguno de sus sobrinos quiso ayudarlo tampoco.
familia y las hijas de tus parientes No obstante, a la hora de la comida, todos se reunían junto a su
para que bailen durante esas noches. tío para comer de su plato, ellos querían la mejor parte, más no
Es un honor para mí que me tengan lástima, pero no les decía nada. Eran unos vividores, no les gustaba
en cuenta en estos eventos. Que el trabajar y les encantaba disfrutar de las ganancias ajenas.
mismo Ala’ala les traiga a ustedes
la lluvia para que puedan tener una Llegó el día de la fiesta, Eperrui se engalanó con su mejor atuendo y
cosecha abundante y el hambre nunca su mujer se adornó con sus joyas. Ya se disponían a partir a la fiesta
se apodere de sus casas. cuando sus sobrinos llegaron corriendo y le pidieron que los llevara,
–Agradecemos tus deseos, amigo. él accedió. Ellos empezaron a revolcar todo el ajuar de Eperrui y
se pelearon por escoger los mejores atuendos, cada vez que uno
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veía uno hermoso, todos decían al mismo tiempo –Mío, mío,
mío.– Eperrui y su mujer sentían pena por aquellos holgazanes. Los
señores se adelantaron y ellos gritando le exigieron a Eperrui unas
bestias para ir, ya que no querían cansarse al tener que caminar.
Eperrui les prestó sus bestias y aun así se pelearon por escoger la
más veloz o la más hermosa decían al mismo tiempo –Mío, mío,
mío–. Luego de un prolongado rato, todos partieron a la fiesta.
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inevitable sentir pena por ellos. Esa noche y las otras noches
Eperrui se emborrachó con las bebidas fermentadas que
ofrecieron en la fiesta.
(Cindy Monroy) Cuando llegó, bajó de su montura y se acostó, había llegado muy
enfermo, llamó a su mujer y le preguntó:
–Sobrinos míos, hoy vamos a buscar ganado, de seguro al menos
dos de ustedes querrán venir conmigo. –Si yo muriese, ¿te casarías con uno de mis sobrinos?
–¡Qué hombres tan trabajadores! –decían las señoritas presentes– –No –contestó la mujer francamente–, tus sobrinos son muy flojos
Ayudan a su tío en sus labores. y holgazanes. ¿De qué voy a vivir al estar con uno de ellos?
–Taya, tayakai, taya –respondieron al unísono los sobrinos. –Eres joven, puedes hacer tu vida como quieras.
Todos, sin excepción, fueron con su tío a buscar animales esta vez. En su lecho de enfermo, sabiendo que su muerte se acercaba.
Sin embargo, cuando estaban lejos de las personas se escondieron Eperrui llamó a sus sobrinos, al no haber contado con el tiempo
entre los arbustos e hicieron huecos en la tierra para desaparecer y suficiente para tener hijos, y delante de sus demás familiares
no tener que trabajar. Esto enojó demasiado a Eperrui. les empezó a decir: –Ya saben que mis días están contados, mi
muerte está más próxima que la de ustedes. Los he llamado para
Por la tarde del día siguiente, recogió unos animales para llevarlos a la preguntarles algo muy importante. ¿Cuál de ustedes, sobrinos, se
fiesta. Sus sobrinos lo acompañaron sin hacer el mínimo esfuerzo. Pero quiere quedar con mi ganado y los demás animales?
cuando se acercaban al rancho de Juyá, ellos quisieron ayudar, era
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–Yo, yo, yo, míos, míos –decían al unísono. –Cuando yo muera, ¿quién de ustedes va a tomar mi esposa
–Me alegra escuchar esto, pero recuerden que tienen que como suya?
cuidarlos, pastorearlos y no dejar que se extravíen. –Yo, yo, yo, míos, míos –dijeron al unísono.
–Recuerden que, al aceptarla, podrán gozar de sus dulces
Entonces todos comenzaron a voltear la cabeza y mirar placeres todos los días y todas las noches y mostrar en sociedad
indiferentes a los demás. No querían responsabilidades ya que a esa mujer tan hermosa.
no les gustaba trabajar. Eperrui tuvo que volver a preguntar. –Yo, yo, yo, míos, míos –repitieron al unísono.
–¿A quién de ustedes, sobrinos míos, le dejo mi arco y flecha Mientras ellos esperaban la ansiada respuesta del elegido,
tanto de guerrero como de caza? Eperrui sintió que sus fuerzas lo dejaron y sin dar una
–Yo, yo, yo, míos, míos –decían al unísono. sola palabra adicional, murió el viejo Eperrui con una
–Está bien, pero recuerden que hay que cuidarlos, no los deben sonrisa en su rostro, casi que de satisfacción.
usar de manera inapropiada. No es correcto mostrarlos a los demás.
–Nuevamente cada uno cambió su mirada de codicia a una de Sus sobrinos continuaron diciendo lo mismo
plena indiferencia bostezando ante el testador moribundo. queriendo saber quién era el afortunado, pero ya
era imposible, las palabras de Eperrui se habían
Otra vez preguntó el viejo: –¿A quién de ustedes, sobrinos míos, silenciado y ellos sabían que la mujer no elegiría
le voy a dejar mi amuleto de cacería para que sea un buen por voluntad propia a ninguno de ellos. Así
cazador y provea alimento a la casa?, ¿quién se va a quedar con transcurrieron la eternidad de sus días.
mis atuendos y mis joyas?
Es por esta razón que cada vez que llueve,
–Yo, yo, yo, míos, míos –decían al unísono. los sapos forman algarabía pidiendo ser
–Magnífico, pero recuerden que su uso es para eventos especiales quienes se quedan con la mujer de Eperrui.
cuando sean invitados; no son para vender ni intercambiar por Con su voz ronca de tanto repetir lo
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EL ORIGEN DE LOS
CLANES WAYUU
Maleiwa tomó barro, manchado por la sangre de Wolünka, y de ahí
formó figuras, personas a quien les dio la vida.
Los representó con la misma forma que tenemos ahora y fue así
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Una vez fueron terminados, los primeros de ellos fueron llamados
a dormir en esa región, sin dejarse ver aún de los primeros hijos.
Dormirían profundamente hasta que el Gran Ser pudiera encontrar
el momento oportuno para despertarlos.
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la noticia del encuentro. Mientras tanto, las demás deidades los suyos. Entonces fue llamado para que se presentase ante
arreglaban el sitio del encuentro, que era una pista de baile, Maleiwa y la corte de deidades que lo acompañaban. Una vez
asimismo, cosechaban los alimentos para todos los invitados. llegó, Maleiwa le dijo:
Mientras los amaneceres transitaban, los hijos de Maleiwa, poco a –He querido llamarte para que le des nombre a los seres que he
poco, comenzaron a llegar en grandes grupos a su reunión. Llevaban formado, ellos son mis nietos, son mis nuevos hijos, y deseo que
algunos presentes para aportar al evento: alimentos, instrumentos, se entiendan entre ustedes y con ustedes. Pero sepan que no son
bebidas, etc., y se acomodaron en los lugares seleccionados iguales, tienen fuerza en sus huesos, su sangre posee vida y sus
previamente por las deidades. Una horda de espléndidos colores músculos movimiento. Tienen una parte mía dentro de sí. Les he
y llamativas formas adornaron aquel sitio. Nadie se abstuvo de puesto en su cabeza entendimiento y emociones en su corazón.
participar a tal evento, excepto los árboles y las piedras que no También les he dado piernas y brazos para caminar y trabajar.
asistieron por ser anteriores, incluso al tiempo mismo. Maleiwa pidió ¿Comprendes la labor que te estoy pidiendo?
a todas las deidades reunirse para elegir el nombre de los nuevos –¡Oh, mi gran padre! –respondió Ala’ala– No has escogido
hijos, aprovechando la asistencia de los oradores convocados. mejor persona que yo para tan notable tarea, siempre he sabido
Puloüi, presa de los celos, prefirió retirarse al notar que Mma era la que puedo mucho más que mis hermanos, continuamente
madre de los nuevos wayuu. Palaa, distante, aguardaba a un lado demostrando su torpeza e ineptitud. Para mí, es una tarea simple,
sin participar en la discusión. ¿cuándo deberé llevar a cabo tan fácil tarea?
–Tu trabajo será reconocido –le dijo Maleiwa–. Te daré riquezas,
Maleiwa pensó en Karrai46 , pero Simit le recordó que este tendía joyas, los mejores atuendos elaborados por Kanás y Jalianaya,
a ser escandaloso y su falta de sueño no le permitiría ordenar sus además de oro, si es lo que quieres.
pensamientos adecuadamente. Jalianaya propuso a Eperrui47; sin
embargo, rápidamente se dio cuenta de su notable indiferencia Ala’ala se sorprendió ante el valor de las palabras mencionadas
al asunto. Iwa, por su parte, quiso participar nominando a Joutay, por Maleiwa, sus ojos brillaron denotando una ambición tan
evento, sin obtener todavía el nombre que tendrían los wayuu. cuando ya todos se fueron a dormir a sus lugares, Ala’ala no pudo
Todos decidieron dormir, esperando que los sueños les dijeran lo dormir de la emoción, se decía para sí –seré más rico que todos
correcto por hacer. estos miserables, haré que cada uno sea mi sirviente y les castigaré
su ociosidad –Su imaginación se centraba en todo lo que él podría
Llegada la mañana, las deidades acudieron a Maleiwa de nuevo y hacer con sus congéneres.
escucharon de su propia boca el nombre del orador que él había
escogido: Ala’ala, el mono aullador, era el elegido por su ancianidad,
por ser un personaje respetable y por su notable grandeza entre 46. Karrai: el alcaraván, ave pequeña de color grisáceo
conocida por su predilección nocturna.
47. Eperrui: el sapo.
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El tambor de Molokoona despertó a todos en esa región. El
rumor se había esparcido y los asistentes al evento fueron con sus
mejores galas para conocer a los nuevos hijos y para presenciar la
gran labor de Ala’ala.
–En este día he querido reunirlos a todos ustedes, mis hijos, para
que me ayuden a organizar este mundo. Su casa, esta tierra que
es de cada uno de nosotros y estamos llamados a cuidarla, a
protegernos y a hacer que seamos mejores hermanos y amigos. Es
nuestro deber el ser justos y compasivos con todos, nadie puede
verse ni más ni menos que el que está a su lado. Recuerden que
comparten el mismo origen, provienen de la tierra, del agua,
de la oscuridad, del mar y de la luz. Les dejaré esta tierra para
que ustedes mismos puedan servirse de ella y cuidarla como es
debido. Nosotros nos retiraremos porque este es su tiempo. Ya
no podrán decir nada más, solamente ver y actuar. Sus acciones
deben ser buenas, hemos colocado el bien en sus corazones y
ahí deberá permanecer.
riqueza que ves en las manos de las deidades será tuya para (Luis Mora)
Ala’ala contaba con una gran imaginación, pero su criterio era débil
y pasional.
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nuevos hijos que reposaban en el suelo, reunidos en los grupos Finalmente, sus profecías negativas terminaron y Ala’ala tomó a
que ellos mismos habían formado, despertaran de su sueño. uno de ellos por la oreja y lo levantó. No sintió la más mínima
compasión cuando el ser aterrorizado rompió en llanto.
Ala’ala cargaba un bolso terciado, lleno de hierbas que mascaba,
y soltaba un pestilente hedor. Se acomodó su shé’in y se dispuso a –Este estúpido será el que dará inicio a la familia de los
comenzar su trabajo. Antes había recogido todos los regalos que las Asitu’lupunaa, aquellos que nacen de la conexión del pubis –Y,
deidades le habían dado por tal hazaña y los hizo llevar a su casa pegándole en las nalgas, lo empujó a un lado–. Este tonto será
entre los cerros. el que dará origen a la familia de los Apülüpuna, los que nacen
de la unión de piernas y/o muslos –Y lo lanzó junto al primero–.
Maleiwa hizo que dieran unos pasos adelante para ayudar en la Este otro idiota será el padre de la tribu de los So>opunawa,
tarea al anciano. Entonces Ala’ala tomó la palabra: los que estarán siempre encima de sus mujeres –Lo agarró de
los genitales y lo lanzó a un costado–, este inepto dará origen a
–Escuchen idiotas, seres ineptos y sin gracia. Sé que cuentan la tribu de los Sütunalupuna, nacidos de las axilas malolientes,
con poco entendimiento, así que presten mucha atención a aquellos que durante el coito olerán las axilas de cada uno –Lo
lo que les voy a decir. Seres hipócritas, ustedes llevan nuestro agarró de los brazos y de un tirón lo apartó–. Este inútil será
nombre por lástima, no merecen la compasión de la naturaleza. el que dará inicio a la tribu de los Süchirroutapuna, los que
Su corazón está lleno de odio y de ahí iniciará la pelea entre vienen de los senos, porque vivirán pegados de las tetas de sus
ustedes. Corromperán la naturaleza con sus enfermedades y sus mujeres –Le golpeó las costillas y lo empujó para apartarlo.
preferencias. Se revolcarán entre sus maldades olvidando a su –Umm, ¿qué tenemos aquí? –comentó Ala’ala y se detuvó a
creador y a todos aquellos que los precedieron en esta vida y en observar a uno de ellos–. Este tiene cara de mujer, será el padre
esta tierra. Vivirán de sus pasiones y serán portadores de malas de los Süpoloupuna, nacidos del trasero, porque les gustará
noticias, de ustedes lo bueno se alejará. Toda su vida será una el coito anal aún en ellos mismos –Le pellizcó las nalgas y lo
miseria, serán egoístas y acaparadores. Serán el hazmerreír de apartó riéndose. Luego continuó–, Este sucio será el padre de
Los presentes se asustaron ante las palabras de Ala’ala, quien no lo tiró al suelo–. Este otro desaliñado y afeminado será el padre
daba una pizca de esperanza a los nuevos hijos. Mientras tanto los de los Shioulupuna, los que salen por el recto, porque cada vez
nuevos seres aguardaban colmados de miedo y asombro. que se acuesten con su mujer pedirán que los penetren por el
ano –Y agarrándole de las tetillas lo alzó y lo tiró junto a los
–Siento lástima por ustedes –continuó Ala’ala–, estoy acá solo que ya habían pasado. Y así continuó con cada uno; a medida
por la petición del gran Maleiwa quien creó todo lo existente, que pasaban, el viejo Ala’ala les dio nombres, cada uno más
que ha estado aquí desde siempre, que es el que siempre ha sido inconveniente que el otro.
y el que siempre permanecerá.
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De repente, un ruido terrible se escuchó en la tierra, era la voz de Maleiwa:
Fue tanto el dolor que sintió Ala’ala en ese momento que sus chillidos se
escucharon más allá de las montañas. La correa que llevaba su bolso se
le pegó al cuerpo a Ala’ala mientras este la sostenía con tal fuerza que
quedó en esa posición eternamente, convirtiéndose después en una
cola larga y delgada que le sirvió para sujetarse a las ramas. Ala’ala ( Luis Mora )
48. Razón por la cual los monos tiene su cara pelada actualmente.
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poco a poco, tomó la forma que conocemos actualmente y Maleiwa –Tus sabios consejos ayudarán a llevar a cabo esta misión, sé que
le dijo, –vete a los bosques y vive en la copa de los árboles. Saltarás eres prudente y certero en tus palabras. Te confío esta misión y
de una rama a otra y olvidarás el lenguaje que alguna vez se te dio. sé que cada uno de nosotros estará contento con tus decisiones.
Aquel fue el castigo que le dio Maleiwa a Ala’ala por su insolencia. Dicho esto, las deidades pusieron a los pies de Utta innumerables
Todos quedaron pasmados al ver la reacción del gran Maleiwa, no regalos: joyas, trajes, tejidos, piedras preciosas y armas poderosas;
podían ocultar el pavor que les producía la situación. Los dioses se pero Utta, mirando a todos, cogió un collar blanco de menor
sintieron indignados por el actuar del viejo insolente de Ala’ala. valía diciendo:
Llamó Maleiwa nuevamente a sus mensajeros y les pidió buscar a otro –He vivido mucho tiempo y he aprendido que las grandes
orador. Esta vez, las deidades se sumaron para encontrar al adecuado. hazañas se forjan de decisiones muchas veces simples y fáciles
de ejecutar. Tú, padre mío, me has dado lo necesario para poder
Todas las deidades se pusieron de acuerdo y le dijeron a Maleiwa que vivir y moverme en esta tierra. Es necesario una equivocación
mandara a traer a Si’itchon, también llamado Utta. Este se presentó para afirmar el rumbo que queremos tomar, es necesario pensar
ante Maleiwa, con la frente en alto, sin miedos ni ambiciones. Con una y otra vez en cada paso que debemos dar.
su porte solemne, una nariz grande y una mirada certera. Utta era
de discursos asertivos. Él avanzó con pasos decididos hasta la Todas las deidades estaban admiradas de las palabras de aquel hombre.
estancia de Maleiwa, donde todos los inmortales esperaban para
este acontecimiento. El lúgubre personaje llevaba en su espalda una –Me has elegido para una tarea que, aunque no es nada fácil, es
gran responsabilidad: corregir los errores de Ala’ala o destruir la simple –continuó Utta–. De todas las cosas que has puesto a mis
generación que acababa de ver el brillo de Ka’i. pies, solo tomaré este collar, así estaré lejos de los ambiciosos y
me adornará el día de mi muerte.
–Has llegado, mi gran amigo –dijo Maleiwa.
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Entonces Utta empezó su trabajo, llamó a los wayuu, quienes se
acercaron con temor en sus ojos, después del sufrimiento vivido en
manos de Ala’ala.
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De esta mujer nacerá el clan de los Shooliyuu, los que se lavan en de los Jayaliyuu, los astutos. Aquellos que se caracterizan por ser
la laguna. Buscarán siempre los parajes con agua y abrirán pozos a más listos. Por eso, los acompañará Apchii, el perro salvaje.
donde vayan, serán acompañados por Tey-Tey, el teru teru50.
Esta mujer dará a luz a los Teu’teuyuu, los de respiración
De esta otra mujer nacerán los Lipuana, los de arriba. Ellos vivirán silenciosa. Pasarán inadvertidos por su cautela. La abuela que los
en los cerros y montañas. Los acompañará en su camino Mushalee, acompañará será Sarüüt, la constrictora 51. –Utta respiró profundo
el gavilán –Utta dio un fuerte respiro y continuó–. Esta mujer dará nuevamente, humedeció sus labios y continuó–. De esta mujer
inicio al clan de los Woluwoliyuu, los de piel blanca. Su piel será saldrá el clan de los Uraliyuu, los que se enojan, serán celosos
como el color de Kashii. Estarán acompañados por Wakawaa, la de su tierra y su enojo será evidente. Los acompañará la peligrosa
garza y por Yotó, el halcón reidor. Ma’alaa, la cascabel.
Esta mujer será la madre de los Wale’püshanayuu, los amigables. De esta mujer nacerán los Uliyuu, los de buen paso. Tendrán un
Aquellos que serán familia más allá de la sangre. Los acompañará paso sereno e irán sin afanes. Los acompañará Wali’i o Gees, el
en su camino Wasashii, el puma. oso hormiguero.
De esta mujer saldrá el clan de los Sapuana, los vigilantes de la Del vientre de esta mujer saldrá el clan de Wouliyuu o Gouriyu, los de
noche. Serán los vigías nocturnos y sus abuelos serán Kaarrai, el pies ligeros. Tendrán unos pasos firmes y ágiles y serán acompañados
alcaraván, y Ala’ala, el mono aullador. por mi hermano Isho, el cardenal y mi hermana Peet, la perdiz.
De esta otra mujer nacerá el clan de los Sekuana, los de paso Esta mujer –refiriéndose a quien se encontraba al lado de la anterior–,
rápido. Aquellos que irán más rápido que sus hermanos. Para será la madre de los Peeriyuu, los hijos de la perdiz. Compartirán
acompañarlos pondré a Jerü’le, la culebra verde. –Utta, con familiaridad con los anteriores y su abuela será Peet, la perdiz.
solemnidad y respeto continuó.
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Esta mujer dará origen al clan de los Uchalayuu, los vigilantes de
Juyá. Serán los que sirven de vigía del invierno. Los va a acompañar
Eperrui, el sapo.
Esta mujer dará a luz al clan de los Jiinnu, los peludos. Aquellos
que asemejarán el tener una cola peluda53. Los acompañará Waliir,
el zorro. –Utta vio a varios en torno a un pequeño charco de agua,
tratando de mirar hacia dentro, entonces los llamó–. De esta mujer
nacerá el clan de los Orro’olujunayuu, cazadores de agua. Cazarán
sobre el agua, sigilosamente. Los acompañará en su camino
Potshonoi, la libélula.
De esta otra mujer saldrán los del clan de los Olou’lujunayuu, los
vigías de la noche. Serán buenos cazadores en la oscuridad de la
noche. Sus abuelos serán Toolü, la lechuza y Monkoloüshet, el buho.
Esta mujer dará origen al clan Uliana, los de paso sigiloso. Serán
buenos cazadores, de tiros certeros y muy cautelosos. Sus abuelos
serán tres: Kalaira, el tigre, Atpanaa la liebre y Wainpirrai, la paularata.
Esta otra mujer será la madre del clan Siijona, los guardianes del
clan. Cuidarán de cada uno de sus miembros igual que una madre
cuida de sus hijos. Los acompañarán en su camino Ko’oi, la avispa
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fuerte. Tendrán siempre un fuerte olor que los caracterizará, su piel será descansar y relajar mi cabeza y mi corazón para responder mejor
oscura. Estarán acompañados por Uyaliwa, el zorrillo. en la tarea que me asignaste.
De esta mujer saldrá el clan Mekiijanayu, son los pensadores. Se servirán Maleiwa estaba muy contento con la labor de Utta y las deidades
de su imaginación y su reflexión. Estarán acompañados de E’rrú, el perro. alababan su sabiduría. Maleiwa dejó que Utta fuera a descansar
De ellos saldrá también el clan Jayaliyu. para reponer sus fuerzas.
De esta otra mujer saldrá el clan de los Atpayuu, los que siempre Antes, mientras escuchaba el canto de Utta poniendo el nombre
querrán hablar. Serán recolectores amigables y buenos conversadores. a sus nuevos hijos, Maleiwa jugueteaba con el barro y recordaba
Los acompañará en su camino Atpa, la guacharaca. los orígenes de aquellos seres. Razón por la que los hizo entrar en
una cueva representando así el vientre de Mma. Maleiwa recogió a
De esta mujer saldrán los Kookocheruyuu, son los roedores. Irán por los todos sus hijos y los puso en el A’üü54, separó a los que aún faltaban
bosques recolectando frutos y bayas salvajes. Estarán acompañados por por nombres y los hizo dormir hasta que Utta pudiera terminar su
Yalíwana, la rata. trabajo. Así como el wayuu viene de Mma, el clan proviene de la
mujer. Es una semilla que crece en el vientre de las mujeres, ya que
¡Miren! De esta mujer nacerán los del clan Shoütterayuu, los que se fueron formados de las entrañas de Mma.
confunden en el ambiente. Se podrán camuflar y así podrán confundir a los
que los persiguen. Estarán acompañados por Jakaliwa, el lagarto cambiador. Después, Maleiwa pidió que Kasémashi lanzara una de sus flechas.
Entonces de repente, del firmamento cayó una gran piedra candente.
Esta mujer será la madre del clan de los Ishoinayuu, los de color rojo. En esa piedra caliente, fueron inscritos cada uno de los símbolos
Tendrán la piel del color del cobre, serán rojizos. Sus abuelos serán que hasta hoy representan las castas del wayuu. Aún se conserva la
Kashapa, el saltamonte y Jakala, la langosta. piedra con los símbolos inscritos en ella, desvaneciéndose a medida
que el tiempo la hace caer en el olvido. Todo esto fue escrito en el
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Utta se dirigió a Maleiwa diciéndole: será la madre. Al dedo medio le corresponderá al tío materno por
ser quien sobresale en la familia y la representa. El dedo anular, por
–Padre mío, la noche estuvo muy fresca gracias a la compañía de seguir al medio indicará a los hijos de la madre y a los sobrinos.
Maitus. He reflexionado en algo, para que no nos confundamos El dedo meñique, por ser el pequeño, indicará al nieto. Así será la
con tantos nombres. familia del clan que representan. Toda mujer que salga de la línea
–Estoy ansioso por saber tu reflexión, mi gran amigo. materna, será parte de su Eirukü55, por lo tanto, serán sus madres
también. Todos los que sean ascendentes de la línea paterna serán
Maleiwa hizo despertar a todos los wayuu y los hizo salir de la tíos y abuelos, más no pertenecerán a su familia.
cueva en las parejas asignadas. Utta se apresuró a decir:
Luego de mirar detenidamente a los clanes por familia, agregó:
–Cuando los vi por primera vez, estaban en grupos, se unieron
por algún lazo de afinidad. Así que, ¡cada pareja tome a los –Ya están organizados, pueden ir a conquistar estas tierras.
que tengan afinidad y logren ser buenos wayuu! Que su trabajo No olviden cuidar de los dones que les dio el gran Maleiwa.
sea el mejor para cuidar la tierra que nuestro padre y abuelo Son nuestros hijos, cuiden a sus abuelos, cuiden a sus hijos,
Maleiwa les ha dado. Aunque sus lazos no sean de sangre, se enséñenles lo bueno para que no sufran después. Corrijan
unirán por vínculos aún más importantes. con fuerza para esperar con amor. No existe una jerarquía
única para ustedes. Se unirán por familia y por clan, su familia
Entonces se agruparon algunos en los grupos en que estaban cercana es la materna, por ello deben cuidar la fuente del clan.
primero, se conocieron y formaron su clan. Protegerán a sus mujeres y procurarán darle la dignidad que
les fue dada por Maleiwa y los dones dados por los espíritus
–En cuanto a su familiaridad –continuó Utta–, la mujer tendrá la inmortales. Sus canciones contarán estas historias. Sus hijas
primacía en el árbol de sus ascendientes y descendientes porque mantendrán su clan, sus hijos protegerán su familia. Se podrán
la sangre de los hijos proviene del vínculo materno y a ese orden unir en tiempos de soledad y tristeza para preservar su vida.
lleve y origine. exigir el máximo valor para que valoren la vida de los demás, y
que aquella maldad profetizada en ustedes no los lleve a quitar
Utta tomó a uno de los que estaban cerca de él y agarró su mano vidas ajenas. Apártense de toda maldad y ofensas.
y la mostró a los demás explicando:
–La mano que tienen será el reflejo de la familia que los Deben respetar a los otros clanes y familias porque todos son creación
constituirá. De ese modo conocerán su origen y ascendencia. e hijos del mismo ser, Maleiwa.
El dedo pulgar, por su fuerte espíritu y por contener la tradición,
será la abuela. El dedo índice, por ser quien direcciona el linaje,
55. Clan, carne, sangre.
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Una vez estaban organizados por clanes, un grupo quedó en el
fondo de la cueva. Utta los miró y miró al horizonte y a los ojos de
Maleiwa, se les acercó y les dijo:
(Ivón Rodríguez)
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ALEKER
El tejido entre los wayuu
Orígenes / Aleker
aquellas indefensas niñas. Se esmeró por superarse, por el bien
de los tres, y sobrevivir en aquellos parajes tan salvajes. Irunuu,
además de un experto cazador, creció como un hombre ejemplar.
56. Wokoloo: Protaginista de este mito es conocido actualmente como una especie de
reptil de apariencia siniestra que tiende a cambiar de color.
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Una mañana, Irunuu salió a cazar como de costumbre, fue a buscar El joven estaba tan sorprendido ante aquella escena que no pronunció
el alimento para proveer a la casa. Su actitud era sigilosa, estaba en palabra alguna. Pensó que aquella experiencia era producto de algún
el centro del bosque sombrío, desconocido para muchos, pues se conjuro de Puloüi. El joven, con intención de asustarla, dio unos pasos
sabía que eran las inmediaciones de Puloüi. Estaba atento a cualquier para acercarse a ella, pero quedó paralizado cuando aquella niña se le
movimiento que significase una presa, iba muy concentrado cuando, quedó mirando. Sus ojos brillantes parecían contrastar con lo que se veía
de repente, escuchó un murmullo entre los árboles, una voz dulce a la distancia. Lo miró y siguió jugando con las
y risueña que enrarecía aquel sitio. Irunuu buscó con la mirada hormigas, restándole importancia a
hacia la dirección de donde provenía esa cautivadora voz para aquel sujeto que preguntó:
descubrir su fuente. Aunque Irunuu escuchaba la voz, su sonido era
ininteligible y la intensidad era muy baja. El joven cazador pensó –¿Qué haces aquí?
que era algún ave que andaba revoloteando en su nido o en busca –¿Estás ciego? ¿Qué no ves
de alimento. Cada vez que avanzaba un poco, él escuchaba más que estoy jugando con mis
cerca aquel murmullo. Por un instante, el joven, quien procuraba amigas? –respondió la niña,
ser cauteloso ante aquella confusión, tensó arco y flecha en caso indiferente e impasible.
de necesitarlos. El joven cazador llegó a pensar que aquel sonido –¿Cómo llegaste a perderte en
era provocado por un espíritu, un Yoluja 57; pero ese ruido era estos bosques? ¿Con quién
diáfano e inocente, lejos de lo maligno. El joven avanzaba cada viniste acompañada? ¿Cómo te
vez más e iba preparado para disparar ante cualquier amenaza. llamas? ¿Quiénes y dónde
La voz se escuchaba cada vez más cerca. De repente, el joven están tus padres?
entró en un claro y con gran asombro contempló la escena que
tenía frente a sus ojos. La niña no le hizo caso
alguno al joven, siguió
Una niña estaba recostada en el suelo, entre risas y palabras jugando con las hormigas, a
jugaba con un grupo de hormigas. Aquella niña, a pesar de su quienes señalaba como sus
risa y voz tan diáfana e inocente, tenía un aspecto alejado de la amigas y les hablaba como si
Orígenes / Corporación Tepiapa
ternura que se podría esperar. Era de ojos saltones, cabello hirsuto, fueran niños.
de abdomen prominente y estaba sucia. La niña, sin percatarse
del joven e ignorando su presencia, hablaba y jugaba con las –¿Por qué no me respondes,
Orígenes / Aleker
hormigas. Ella decía palabras ininteligibles para su espectador, niña? Aquí estoy frente a ti –
construía casitas y caminos con la arena, y soplaba simulando dijo el joven en medio de su
un huracán para las hormigas. Luego corría y les arrojaba algún confusión. Tratando de encontrar una explicación
reptil pequeño que las hormigas, muy afanosas, atrapaban y a aquella escena tan particular que estaba viviendo.
llevaban hasta su casa.
57. Yoluja o Waliirü: fantasma, espectro.
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–No corras, Wokoloo –le dijo la niña a una hormiga–. Ya te traigo En este punto, el miedo ya había abandonado al joven cazador y su
comida para que lleves contigo. corazón se compadeció de la pequeña niña perdida en aquel paraje
solitario. Sintió tanta ternura por aquella criatura, que no le importó
El joven, creyendo firmemente que estaba bajo el hechizo de Puloüi, su aspecto y la tomó en sus brazos. El joven había comprendido
dio media vuelta e intentó alejarse de aquel lugar. Se sentía aterrado que las estrellas le habían dado una hija, no de su sangre ni de su
por ese encuentro tan inoportuno. Incluso su piel se erizó a causa carne, pero sí de su amor y su corazón. Con palabras llenas de
del miedo producido por aquella niña. ternura, le dijo:
–No tengas miedo –le dijo la niña al joven–. Mis amigas no te van –Ya no sientas miedo, ya no vas a volver a estar sola. Vas a ir a
a hacer daño. Ya verás que cuando la tierra se caliente, se irán a conmigo, despídete de tus amigas. Eres bienvenida en mi casa
quedar en su casa y no saldrán más. que desde hoy será tu hogar.
–No sé quién eres, apareces en este sitio tan solo. Creo que eres algún
tipo de criatura o un Yoluja que me ha hecho algún encantamiento. El joven la cargó y la llevó a su casa. Se había hecho el compromiso
de cuidar de ella, de borrar el miedo y la tristeza de su corta vida
Ante aquel comentario, la niña soltó una pequeña carcajada y le dijo: y compensarlo con felicidad. El camino fue corto, pues los dos
manifestaban la alegría que aquel encuentro les había concedido.
–No, no soy un Yoluja, ni mucho menos un embrujo de Puloüi.
Tengo carne y huesos al igual que tú –Extendió los brazos Las tres hermanas de Irunuu eran unas mujeres muy amargadas y
hacia él, antes de continuar–. Llévame a otro sitio, cárgame, y demasiado arrogantes. Estaban llenas de odio y rencor, a pesar de
te darás cuenta de que no soy lo que tú crees. Yo no tengo ni estar al cuidado de su hermano, a quien ellas celaban demasiado.
hogar ni padres, estoy aquí, desperté en este lugar, sin familia. Aunque Irunuu había dejado de lado su propia vida para dedicarse
He encontrado muchos animales salvajes por acá, yo creo que al a cuidar y velar por sus hermanas, ellas crecieron sin atisbo de
se comieron a mis padres. La soledad siempre me abraza, no he cariño, no sabían lo que era dar una caricia, no sabían lo que era
visto que alguien se apiade de mí. Mis amigas me acompañan el amor y se habían condenado a una vida sin hijos. Las hermanas
durante el día, son buenas amigas. Aunque no saben dar muchos vieron venir a su hermano y al verlo acompañado, se esmeraron
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consejos, me divierto con ellas; pero el frío de la noche inunda mis por inspeccionar a su acompañante. Inmediatamente notaron el
ojos de lágrimas –En ese momento se le quebró la voz y su llanto aspecto físico de aquella criatura, sintieron asco.
se asomó en su diálogo entrecortado–. En mi mundo todo se ha
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vuelto oscuridad y soledad, lamento mucho no tener a alguien –¡Qué cosa tan fea! ¿De dónde habrá sacado nuestro hermano
con quien hablar o a alguien que me ayude a crecer y vivir. semejante monstruo? –vociferó la primera.
–Lo trae para asustarnos –dijo la segunda.
Diciendo esto, la niña no pudo aguantar más el llanto que cubría por –De pronto la traiga para que la matemos delante de él y
completo su cara. Aunque procurase limpiar su rostro con sus pequeñas quememos su carne –Se apresuró a decir la tercera.
manos, las lágrimas corrían como olas sobre las tiernas mejillas.
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Las tres estaban asombradas por la llegada de aquella horrorosa
criatura y empezaron a burlarse de su hermano a sus espaldas.
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un pedazo de piel cerca del fogón. Poco a poco se convirtió en su
padre. Jugaba con ella, le hacía muñecas de barro para que ella se
entretuviera, le enseñaba algunos cantos. En fin, era muy especial. s)
en
Pr
Su propósito era que aquella pequeña niña olvidará por completo n ue
la
(Ma
sus días de tristeza y soledad. La llamó Wokoloo, el mismo nombre
que ella le había puesto a una de sus amigas, las hormigas.
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Una mañana, el joven cazador preparó su arco y sus flechas, llenó Dos noches estuvo Irunuu fuera, y en esas noches la niña durmió
su recipiente de agua, llamó a sus hermanas y les dijo: en el suelo, entre las cenizas, soportando el frío de la noche.
Por la mañana, vieron venir a Irunuu con un venado muerto
–Hoy voy a cazar un venado en el centro del bosque, lo estoy que traía en la espalda. Las hermanas, muy contentas salieron a
siguiendo desde hace días, por lo que, si me va bien, regreso recibirlo y a atenderlo. Él buscaba con la mirada a la niña, pero
en algunos días antes de que se oculte el sol. Voy a dejarles no pudo encontrarla.
la niña a su cuidado. No dejen que llore ni que pase hambre.
Manténganla limpia, no dejen que su corazón sea invadido por –¿Dónde está la niña? –preguntó impaciente el joven.
la tristeza y la soledad. –Jugando con las hormigas –respondieron las hermanas–,
–Claro hermano –respondieron las hermanas–, así haremos. revolcándose en la tierra, o quizás se escapó al lugar de donde vino.
Puedes ir tranquilo, atenderemos bien a la niña.
La niña, al escuchar la voz de su protector, salió corriendo a
Irunuu cogió las armas y algunas provisiones, se despidió tiernamente sus brazos y no pudo contener el llanto en sus brazos. No logró
de aquella niña y le prometió un regalo a su regreso. Wokoloo lo encontrar palabras para describir sus sufrimientos, pero sus lágrimas
despidió con un abrazo. Irunuu se fue alejando en el horizonte, salía lo reflejaban todo. De entre su bolso sacó un sartal de piedras
a cazar para proveer el alimento necesario, más aún con la reciente y una flor y se la obsequio bajo la mirada envidiosa y celosa de
responsabilidad que había adquirido. Para ello debía confiar en sus sus hermanas.
hermanas y dejar a la niña a su cuidado. Cuando Wokoloo no pudo
ver a Irunuu más, vivió momentos de sufrimiento a causa de la fría –¿Trajiste regalos para nosotras también?
soledad que la invadió de nuevo. –¡Hermanas! No han cuidado a la niña como se debe. Se las
encomendé y la encuentro sucia y llorando. ¿Qué les pasa?
Cuando las hermanas no pudieron ver a Irunuu, emprendieron su –Hicimos todo lo que nos pediste, intentamos bañarla y darle
maldad contra la niña a través de insultos y maltratos. Los maltratos de comer, pero esa niña tuya es más salvaje que un animal –
físicos y psicológicos no se hicieron esperar. Se burlaron de su contestó la primera hermana.
apariencia física, se ensancharon tanto que la compararon con algún –Se la pasa jugando con las hormigas y demás bichos,
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animal salvaje por las condiciones en que fue encontrada y quisieron revolcándose en la tierra con esos animales –replicó la segunda.
tratarla como tal. Le golpearon con ramas y le dieron las sobras de la –Se hizo del cuerpo en tu chinchorro y para esconder su culpa,
comida aderezadas con escupitajos para que ella se alimentara. Fue lo quemó –agregó la tercera.
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tal la osadía, que tomaron el chinchorro de Irunuu, lo cortaron y le
prendieron fuego, obligándola a dormir en la arena. Luego partieron Irunuu, dándole crédito a las palabras de sus hermanas, se dirigió a
la vasija de su hermano, donde ella comía y comenzaron a tirarle las la niña y le dijo con toda la ternura que pudo:
asquerosas sobras al suelo. Cuando la niña lloraba llena de tristeza,
la pellizcaban y le gritaban para que dejara de llorar. –Hija mía ¿Por qué hiciste eso? Debes portarte bien con tus tías.
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Wokoloo no pudo producir ningún sonido inteligible, sus Entrada la noche, sola en su choza, la niña recordaba a Irunuu, su
palabras se resistieron a manifestarse y todo se redujo a un llanto protector, y lo invocaba con una ternura desesperada. Lamentaba
desesperado que salía desde su corazón. Irunuu buscó la manera su condición, el no tener un chinchorro para dormir, ni un vestido
de tejer un nuevo chinchorro para la niña; pero no era fácil, pues con el cual cubrir su desnudo cuerpo, aquellos elementos que le
sus hermanas, eran muy perezosas para los trabajos manuales. La podrían ayudar a protegerse del incesante y gélido viento nocturno.
niña volvió por un corto lapso a los cuidados de Irunuu. De nuevo Las malvadas hermanas dormían plácidamente, mientras ella se
estuvo limpia y pudo comer alimentos deliciosos, estaba contenta, encerraba en un soliloquio de dolor y penas donde su llanto era
sus ojos volvieron a brillar. Irunuu veía que la niña era obediente y lo más desgarrador. De repente, de tanto hablar de sus desdichas,
trabajadora, aunque era tímida, y miraba con cierta sospecha a sus sufrimientos y necesidades, en medio de la oscuridad espesa,
hermanas. El tiempo que Irunuu podía pasar junto a la niña y sus en el cenit de la noche ocurrió algo que su corazón deseaba
hermanas se terminaba pronto. profundamente, aunque no fuera posible hallar explicación a lo que
sus deseos estaban produciendo en ese instante.
Muy de mañana, antes de que el sol despuntara, Irunuu preparó
sus armas para salir nuevamente a cazar, la carne de venado ya se Un resplandor invadió la solitaria choza y la que antes era
estaba agotando. Nuevamente salió y se perdió en el horizonte. En una niña poco agraciada, en medio de los rayos de luz tenue
esta ocasión, las hermanas vertieron más furia contra la niña. y blanca que se desprendían de ella, cambió a una doncella
hermosa, de esbelta figura, su cabello pasó de hirsuto a una
–Ahora te traen regalos y a nosotras nada. larga cabellera oscura como la noche misma, su piel se hizo
–Te has robado a nuestro hermano, engendro. tersa y límpida, el harapo que tenía como taparrabo, pasó a ser
–¿Qué tipo de hechizo le hiciste? –le reprochaban las hermanas. un gran vestido resplandeciente e impoluto. Solo la oscuridad
fue testigo de aquella transformación, como si un conjuro se
Su crueldad aumentó contra aquella niña indefensa, que trataba hubiese apoderado de ella. Con dulzura se levantó del suelo, y
de consolarse y desahogarse con su llanto. Le hicieron moretones miró cuidadosamente a los lados, con el temor de ser vista por
con carbones encendidos, le embadurnaron sus excrementos en alguna mirada atrevida o imprudente. La noche oscura estaba
la cara y en todo el cuerpo, la mantuvieron amarrada. Todo esto acompañada de un profundo silencio.
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lavaban las vasijas. La niña no podía hacer otra cosa que llorar, vagina58, emergió una hebra de hilo de colores vivaces y brillantes,
ante las vejaciones que sufría en manos de esas malvadas mujeres. que más parecían un rayo de luz que una hebra trenzada con
Como no soportaban el tenerla cerca, hicieron una especie de hilo. Con la hebra que tenía, y sus manos que se movían con una
choza para mantenerla lo más lejos posible y se dirigían a ella
como si fuera su mascota.
58. El hilo de Aleker emerge también desde su boca, sus labios producenl hilo
de color blanco y de su vagina salen hilos de diferentes colores.
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rapidez experta, empezó a darle forma y sacar así un tejido nunca También había aprendido las artes de Kanaspi y Jalianaya, ahora
antes visto en ese mundo. A pesar de la rapidez de sus manos, sus Wokoloo podía imitar la forma y color de las flores y también de
movimientos eran delicados. la espuma del mar. En su derroche de ternura y agradecimiento,
Wokoloo le tejió un chinchorro a Irunuu, su protector, por quien
Wokoloo tejía hábilmente con sus dedos. Era una experta en sentía una gratitud y un cariño inmenso.
las labores del tejido, ya que había aprendido de las deidades
encargadas de tejer el diseño de la naturaleza. Había aprendido de Dichosa, tejía hasta la madrugada, cuando el silencio se retiraba
Attiee, la que le tejió directamente a Ka’i y quien tejió el arcoíris. para darle paso a la algarabía de los animales que daban aviso
de la llegada de la aurora. Había creado un chinchorro muy bello
que imitaba las flores de Liwa 59 y daba la sensación de bienestar,
de estar en la época de las lluvias que acompañan a Liwa.
Rápidamente, tomó el chinchorro y lo acomodó en el sitio donde
Irunuu lo dejaba, un sitio que él se había dado mañas de hacer. Al
(Nataschia Navarro)
asomarse los primeros rayos de la aurora, el encantamiento cesó y
la preciosa doncella volvió a ser la niña poco agraciada de antes.
Había amanecido y el día no prometía nada bueno para la niña,
quien rápidamente se dejó ganar de la tristeza y un dolor invadió
su corazón.
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se dejaron llevar por la curiosidad y extendieron aquel tejido de
colores vivos, perfectamente realizado. Se convencieron de que
aquel tejido era obra de alguna tejedora con cierta experticia y lo
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más seguro era que los espíritus no tuvieran esa habilidad. Ante a su hermano, le mostraron aquella obra fina que había aparecido
ese misterio, empezaron a buscar huellas que delataran el incauto en su casa.
visitante que había dejado aquel tejido allí.
–Hermano, siempre hemos apreciado lo que haces por nosotras.
El día avanzaba y la niña no aparecía, entonces se dirigieron a su En tu ausencia, tejimos esto para ti –le dijeron mientras le
choza con la duda de si algún Yoluja finalmente la hubiera matado mostraban el fino chinchorro.
o se la hubiera llevado, ya que no daba señales de su existencia; –Trabajamos mucho, día y noche, para poder darte este regalo,
pero la niña aún estaba dormida y no la creyeron capaz de hacer le pusimos nuestro empeño.
semejante obra tan hermosa. Quisieron levantarla para hacerla
objeto de su cruel imaginación, pero Irunuu ya se asomaba en el Irunuu recibió el regalo con alegría, ya que el trabajo era muy bueno,
horizonte, trayendo aves y animales silvestres para la comida. habían logrado crear un tejido de trazos finos y colores brillantes.
Lo guardó con mucho cuidado, diciéndole a las hermanas que lo
Las mujeres se olvidaron de sus intenciones y salieron a su encuentro iba a usar en algún evento importante.
para llenarlo de atención. Él dio a sus hermanas la presa que había
cazado y enseguida se dirigió a buscar a Wokoloo. Sorprendido, –Es un regalo muy hermoso el que me han dado. No sabía que
vio la choza en que la niña estaba y la encontró dormida en el ustedes tuvieran unas manos tan delicadas como para tejer una
suelo, Irunuu la acarició con ternura, luego notó las laceraciones, obra de arte como esta. Y no solamente sus manos, su ingenio
el olor pestilente que desprendía y su cuerpo delgado; sin poder también, para saber combinar los colores de la naturaleza.
contener o disimular su enojo se dirigió a sus hermanas.
Las hermanas complacidas sonrieron ante las palabras de Irunuu.
–¿Por qué mi hija tiene estas heridas y laceraciones en su cuerpo? Pasaron dos días en las que Irunuu cuidó con atención paternal a
¿La han maltratado? Miren lo delgada que está. ¿La hicieron Wokoloo, para que ella, según él, no volviera a sentir el dolor y la
pasar hambre? ¿Siempre que me vaya tendré que encontrarla soledad a la que estuvo acostumbrada por mucho tiempo, pero de
así? Ustedes no son más que un trío de torpes e inútiles mujeres. nuevo, Irunuu debía disponerse a salir, debía ir de cacería para traer
–La cuidamos, hermano, como nos has indicado. No tenemos la más carne a la casa.
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culpa de que ella sea muy terca y le guste la arena y los bichos.
–Tiene un andar torpe y se cayó sobre el fogón. Sus hormigas la –Nuevamente me voy a buscar comida, ya se nos está acabando
atacaron, por eso su hinchazón. lo último que traje.
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–¿Qué podemos hacer si le gusta revolcarse en sus propios –¡Tan rápido! Esa hija tuya come como un animal.
excrementos? –dijeron las mujeres a Irunuu. –Es una niña, tiene que alimentarse bien –dijo Irunuu a sus
hermanas–. No lo digan como si ustedes cazaran, con gusto yo
El joven sin creer completamente lo que le decían las hermanas, cazo para que la niña pueda comer en abundancia.
dio crédito a sus palabras. Ellas, sonrientes por haber convencido –Cuiden a la pequeña Wokoloo, enséñenle con cariño. Sean
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cada una, una madre para ella. No dejen que se lastime, y si lo doncella, se convertía en Aleker, Una hábil y talentosa tejedora. La
hace, cúrenla con amor y dedicación. niña, conociendo lo que le pasaría en el silencio de la noche, se
impacientó al saber que aquellas mujeres podrían descubrirla, ya
Diciendo esto, el joven salió. Las mujeres lo despidieron con mucho que su transformación se daría en medio de oscuridad y calma.
cariño. Irunuu empezó a alejarse de la casa, sin dejar de lado la
preocupación por la pequeña e indefensa niña que dejaba atrás. Una de las hermanas tuvo una idea para poder esperar y descubrir
aquel ser que dejó su chinchorro olvidado.
–No podemos esperar a que esa niña se quiera ir.
–Debemos seguir molestando a ese monstruo para que se vaya –Se me ocurre algo, hermanas.
–se decían las hermanas. –Cuéntanos, ¿qué idea tienes para descubrir al incauto que nos
–No podemos quedarnos con esto tampoco. ¿Qué pasará si nos dejó su chinchorro?
preguntan cómo lo hicimos? Tenemos que salir de la duda y saber –Hay que agradecerle el favor que nos hizo con nuestro hermano,
quién lo trajo, quien lo hizo. Esta noche nos toca averiguarlo, así nos va a apreciar mucho más.
antes que llegue nuestro hermano. –El que lo haya hecho, al ver su chinchorro de nuevo, nos lo va
a pedir. Aun así, hay que dejar que lo vea –dijo la primera.
Esa misma tarde en la que se fue Irunuu, las hermanas empezaron –¿Piensas dejarlo en un lugar visible para que se lo lleve? –
a planear la manera de averiguar cómo apareció el chinchorro preguntó la segunda.
entre ellas. –¡No! Vamos a acostarnos en él, cuando lo vea y sepa que
estamos dentro, nos despertará y así sabremos quién es –
–Yo masticaré hierbas amargas para no dormirme –dijo la respondió la primera.
primera. –¡Qué buena idea! Así todas sabremos la verdad –se apresuró a
–Yo voy a afilar una rama para puyar a la primera que se duerma decir la tercera.
–dijo la segunda.
–Yo voy a prender unos troncos para calentarnos y así esperar a Tal como lo habían planeado, las hermanas amarraron el chinchorro
que salga lo que viene –dijo la tercera. en la enramada y se acostaron para poder esperar a su visitante
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–Fuego no –respondió la primera–. No nos va a dejar ver y nos desconocido. Lo que no esperaban era que ese chinchorro contaría
delatará. En vez de descubrirlo, él nos descubrirá a nosotras. con un encantamiento propio.
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Las malvadas hermanas mandaron a la pequeña Wokoloo a dormir El encantamiento consistía en darle el descanso necesario a aquel
temprano, no sin antes descargar su frustración sobre la niña. Y en la que lo usase, cualquiera que se recostase en él, podría experimentar
soledad de su choza, ella pudo escuchar los planes de sus malvadas un sopor tan grande que lo haría caer en un largo, placentero e
tías. Lo que estas hermanas no sospechaban, era que esa niña poco inevitable sueño. Por tal razón, el chinchorro solo se podía usar
agraciada, se convertía bajo el cuidado de Kashii en una hermosa por la noche, aquel que osase, acostarse durante el día podría
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Cautivas por aquel sopor, las hermanas de Irunuu, una vez
acostadas en el chinchorro, se sumieron en un sueño tan profundo
que no pudieron notar los rayos de luz que despedía Wokoloo
al transformarse en Aleker. Su cuerpo pequeño e hinchado
se volvió largo y esbelto. Su cabellera se alargó
haciéndose de un oscuro brillante. Esa noche, la
hermosa mujer, se dispuso a tejer con el hilo de
luz que salía de entre sus labios vaginales. Esa
noche, Aleker imitó el verdor de los bosques y
las flores de las enredaderas. El movimiento de
las aves y el paso de las hormigas. La perfección
se hacía tangible a través del delicado movimiento
de sus dedos para tejer, era tan grande su habilidad
para hacerlo que una noche fue suficiente para crear
varios tejidos multicolores, únicos en aquellas tierras. La hábil
Aleker creó un mantón, sheiin, de vistosos colores y con encajes
dorados; un fajón y un guayuco de tono brillante; y una pequeña
mochila que se podía llevar del fajón. Así, Aleker creó la nueva
indumentaria que usaría Irunuu, para que pudiera ser honorable
entre su gente y captar la atención de los nobles de su comarca.
experimentar un letargo tal que lo convertiría en un perezoso
holgazán. Este chinchorro hacía que el ánimo se debilitara y que la Todo eso pasó durante la noche, mientras las malvadas mujeres
voluntad cayera en un estado de dejadez, a tal nivel que la persona dormían plácidamente en el chinchorro. Cuando casi despuntaba
que lo usara en horas inadecuadas podría incluso regresar, unos el alba, la hermosa doncella volvió a ser la niña fea que era antes.
cuantos años, en su estado mental. La pauta era clara: solo podía Para sorpresa de las mujeres, que se liberaron del encantamiento
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usarse para dormir en la noche. Ese es el encantamiento que tiene con el primer rayo de luz, encontraron un atuendo hermoso
el chinchorro. justo en el mismo sitio donde encontraron aquel chinchorro.
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Actualmente, todavía se siente la estela de este precepto, el –¿Cómo pasó todo esto? Solo cerramos los ojos un momento
chinchorro se utiliza para dormir en la noche, en el día es necesario y aparecieron estos bonitos atuendos.
quitarlo para que el encantamiento no atraiga a ninguna persona. –Le diremos a nuestro hermano que hicimos todo esto –
Cabe anotar que este encantamiento pierde su fuerza una vez el aseguró la primera hermana.
alba despunta al amanecer.
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Las hermanas se quedaron pasmadas admirando la perfección de animales, y empecé a beber su sangre para no morir de sed. Fue
aquellos tejidos y se miraban las manos sin comprender nada. Mientras la única manera como pude sobrevivir, gracias a la sangre de los
lo hacían, relataron los sueños que cada una tuvo la noche anterior. animales. Me sentí muy satisfecha y feliz seguí mi camino.
–Yo soñé que fui a Jepirra –dijo la primera hermana–. Iba Con un poco de náuseas, la tercera comenzó su historia.
transitando sobre un camino de piedras y ramas a través del
mar. El mar estaba muy agitado y las olas me querían hacer –Yo soñé que estaba en un sitio muy oscuro, de repente, me di
caer al agua. Después, cuando por fin me acercaba mi meta, cuenta de que podía volar, y volaba y volaba. A pesar de que
los muertos sintieron un extraño olor que yo llevaba –Enseguida todo estaba oscuro yo lograba ver bien en esa oscuridad. Las
se olió su cuerpo– y al olerme, no me dejaron pasar. Ellos me alas que tenía me llevaron a otro sitio, era como una cueva,
dijeron que mi olor era el de la profanación. Me dijeron que pero estaba cerrada, sin explicación alguna las alas mismas me
había ido en contra de las leyes de las deidades y que mi olor llevaron al fondo de esa cueva.
delataba que yo me encontraba allí como un ser vivo y no como –La cueva de Jepirra, la cueva de la muerte –dijo la primera.
uno muerto. Después, me encerraron en una cueva y yo me veía –No lo sé. Pero mientras me dirigía hacia el fondo de esa
caminando entre las paredes y brincando de una piedra a otra. cueva, vi un punto brillante y la luz casi me deja ciega, era tan
Mientras una voz de mujer, de doncella, me decía que no podía deslumbrante que tuve que devolverme a la oscuridad. Ahí, las
entrar a Jepirra porque mi olor profano podía envenenar aquel alas me dejaron descansar entre las piedras, lejos de la luz, no
lugar y por lo tanto debía quedarme fuera del más allá. me fue posible acercarme en ningún momento a la luz porque
cada vez que lo intentaba, me hacía daño.
Sorprendida, la segunda hermana comenzó con su relato también.
Después de escucharse cada una contando sus sueños, se preguntaron:
–Yo soñé que estaba en medio de muchos animales. Esos
animales estaban casi esqueléticos y buscaban qué comer, ellos –¿Qué nos quieren decir nuestros sueños?
seguían caminando y yo iba detrás, como si los cuidara. –Eso solo quiere decir una cosa –dijo la primera–, si a mí me
–Espera, ¿Tú trabajando? si no sabes hacer nada –interrumpieron echaron de la cueva de Jepirra y a ti no te dejaron morir de
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pequeños, era hermoso; pero no había agua. Los animales nosotras y tendremos que prosperar.
empezaron a comer, todos estaban contentos por la cantidad de
comida que había. Sin embargo, yo tenía mucha sed, tenía tanta Al escuchar la posible interpretación, las tres mujeres se echaron a
sed que me estaba muriendo, pero no encontraba nada para reír, gozosas del augurio de los sueños. Entonces, muy contentas,
saciarla. Cuando ya estaba a punto de morir, salté encima de los fueron a levantar a Wokoloo. Como Irunuu podía llegar en cualquier
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(Margarita Blanco)
momento de la mañana, era su oportunidad de darle una paliza solemnidad. De nuevo, mientras se medía el traje dudó de la mano
a la niña, con el pretexto de no querer despertar temprano y la de sus hermanas. Aunque ellas estaban convencidas de lo que
obligaron a buscar el agua para bañarse. En el jagüey, Wokoloo se decían, lo que hacían generaban dudas de su arte. Esta vez no hubo
entretuvo con sus amigas las hormigas. Aunque también encontró un discurso de agradecimiento, no hubo palabras oportunas para
otro tipo de diversión, a la niña le deleitaban los charcos dejados aquel evento dudoso.
por las lluvias, ya que podía disfrutar de renacuajos, libélulas y otros
insectos, sin las malvadas restricciones de las mujeres, pues ellas no No podía comprender cómo sus hermanas podían haber hecho
se preocupaban por el aseo de la niña. Wokoloo, de repente, sintió tejidos tan hermosos y perfectos en un tiempo tan corto. Las técnicas
un miedo terrible, como si de un conjuro se tratase. No podía ver no solo eran difíciles, sino desconocidas. Él sabía que sus hermanas
su reflejo en el agua, ya que podía caer en una especie de trance eran torpes y lentas a la hora de usar las manos para hacer cosas
que la podía ahogar en un mundo aparte. Para evitarlo, removió el semejantes. Irunuu no quería quedarse con aquella duda, y cada
agua para evitar ver su reflejo. Desde la orilla, prefirió ver las ondas vez creía menos en la palabra de sus hermanas. Empezó a recorrer
del agua tirando piedras pequeñas. cada rincón de la casa, fue a la cocina, al dormitorio, a la choza
de los enseres, debajo del fogón, a la enramada. Pasaba hasta dos
Estaba distraída en ese estado de mínima felicidad, cuando fue veces en el mismo sitio, buscando algo.
sorprendida por Irunuu.
–¿Con qué habrán tejido mis hermanas? No encuentro ningún
–¿Te gusta jugar lejos de la casa, hija mía? artefacto con el cual ellas hayan podido hacer esta clase de tejidos.
No hay telar, uso, ni nada parecido. No veo algodón o algo similar.
Ella se inclinó a jugar con los insectos y a unir ramas formando No encuentro una aguja siquiera. No hay rastros para explicar esto
figuras extrañas. Él la tomó de la mano, la limpió y la bañó. Luego, –se decía Irunuu sumergido en un inquietante soliloquio.
ambos retomaron su camino rumbo a la casa. Fue recibido por –¿Tejieron de noche? Pero esta mañana me recibieron muy
las hermanas que estaban saltando de alegría y mostrándole la contentas, no había cansancio en sus rostros, si a mis hermanas
indumentaria que ellas habían encontrado diciendo: lo que les gusta es dormir. Además, no ha habido luna en
estas noches. ¿Cómo pudieron ver? No logro entender esto
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–Por el cariño que te tenemos, quisimos hacer esto para ti. Estos que les pasa a mis hermanas. O tienen algún hechizo, o me
trajes solo los pueden usar los nobles, no hay como este tejido están engañando. Voy a averiguar lo que pasa, les diré que iré a
nuestro. Mira estas maravillas para ti: un fajón, un mantón, un cazar, pero esperaré la noche para sorprenderlas y descubriré el
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guayuco, una mochila pequeña para tu cinturón. hechizo que tienen estas mujeres.
Irunuu se asombró de la sorpresa que le tenían sus hermanas. Lo En ese monólogo estaba sumido Irunuu mientras se mecía en su
aceptó con gratitud, entró a la choza para probarse la indumentaria, chinchorro, pensando una u otra forma para darle respuesta a
y le quedó a su medida. Los colores le daban una imponente sus interrogantes.
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Por otra parte, la preocupación de las mujeres se centraba en hallar siempre con la cabeza agachada, incluso para hablar con alguien,
al artífice de los tejidos para que, llegado el momento, ellas pudiesen mantenía la cabeza agachada. De ahí que el zorrillo ande con los
dar una explicación a su hermano y pudieran evitar la sospecha de ojos dirigidos al suelo. Se decía que venía de estirpe noble. A su
engaño. Pretendían ganarse la gratitud del hermano y deshacerse paso dejaba un fuerte humor que exudaba de su cuerpo, era un
de la niña de una vez por todas. Consideraban todo tipo de ideas, penetrante olor suave que, según él, se debía a que se alimentaba
divagaban entre los planes más tontos a los más elaborados, todo de flores de suave olor, miel y las hojas tiernas de los arbustos.
mientras el desespero hacía presa de ellas.
Como es la costumbre, el joven Irunuu recibió al ilustre visitante
–Esta noche voy a amarrar una piedra a mis manos y dormiré en la enramada, mientras que las mujeres los atendían llevando
sosteniendo la piedra, así cuando caiga la piedra, yo despertaré agua, chicha y alimentos. El anciano le hablaba a Irunuu de todo
de un golpe y me mantendré despierta. lo que había visto y oído en su camino: la llegada de la lluvia, las
–Es una buena idea –dijo la segunda hermana–, mi plan es el técnicas de siembra, la lectura de huellas en la cacería, y otras
siguiente: me acostaré con un pie encima del otro, de modo tantas cosas evidentes en la experiencia de un anciano. Mientras
que cuando me duerma el pie caerá, ese movimiento me el anciano hablaba, sacaba de su mochila un puñado de pétalos
despertará y así podré mantenerme vigilante, despierta. de flores y se los llevaba a la boca, las disfrutaba como quien
–¡Ese es un buen plan! –dijeron sus hermanas. disfruta de la miel.
–Mi plan es este: yo esperaré sentada en un banquito, voy
a amarrar mi cabello a uno de los troncos de la enramada y –Abuelo, ¿por qué comes esas flores? –preguntó Irunuu con
cuando me duerma, y mi cabeza caiga, mi cabello me dará un curiosidad.
jalón que me despertará al instante –dijo la tercera hermana –Ahhh, estas cosas –respondió el viejo con cierta vergüenza–.
orgullosa de sí misma. Son mi comida, ya estoy viejo y vengo caminando mucho y mi
–Ese plan es perfecto– concluyeron todas. camino sigue más allá de lo que los ojos ven. Por estas flores me
mantengo despierto, alejan el cansancio de mí. Cualquiera que
Era casi mediodía, las hermanas estaban ocupados planeando cosas las coma no se sentirá ni cansado ni con sueño.
y cosas para descubrir el misterio que envolvían aquellos tejidos tan
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perfectos, tiempo que la pequeña Wokoloo aprovechaba para jugar La pregunta fue impertinente por parte de Irunuu, ya que a los
y sentir un poco de paz en medio de los castigos que le propinaban ancianos se les respetan sus mañas y aún más a un Outchi’. Las
sus malvadas tías. hermanas escucharon la respuesta del viejo y, a la hora de llevar la
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comida, le pidieron un poco de las flores al anciano.
A lo lejos se comenzó a divisar un personaje que venía de
visita, se acercaba Uyaaliwa, un famoso Outchi’60 de esas
regiones. Uyaaliwa era un anciano de ojos pequeños que tenía
un movimiento lento y torpe por sus pequeños pies, caminaba 60. Outchi’: médico tradicional, en algunos casos puede hacer
referencia a un muerto (depende de su pronunciación al ser palabras
similares – en el segundo caso se habla de un Ottushi).
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–Abuelo, hemos sabido que tú tienes conocimiento de los misterios Entonces el viejo tomó de su mochila las flores y le dio un puñado
y encantamientos de los espíritus. a cada una, quienes enseguida se apresuraron a guardarlo, se
–Así es, hijas mías –respondió el anciano–, los espíritus me han marcharon riéndose en tono sarcástico. Ya estaba pasado el
confiado los misterios de la naturaleza y soy portador de su palabra. mediodía cuando el viejo se levantó para seguir su camino. Irunuu
¿Por qué lo preguntan, hijas mías? recibió los últimos consejos del viejo caminante y prestó toda la
–Escuchamos que comes flores para poder mantenerte sin cansancio atención posible, ya que eran consejos de un anciano con una
y aguantar el sueño. Queremos pedirte un poco de estas flores. vasta experiencia en la vida y había sido largo el camino que había
–Hijas mías. Estas cosas no son para comer por ahí, son misterios recorrido en ella.
que uno tiene.
Cuando Uyaaliwa se fue, Irunuu llamó a sus hermanas y les dio
Entonces una de las mujeres se le colocó justo detrás de su espalda y ciertas instrucciones porque su ausencia se iba a prolongar.
le hizo un ligero masaje en el hombro diciéndole:
–Hermanas, voy a ir de caza nuevamente, esta vez, más allá
–¿Cómo un hombre tan sabio y tan importante se niega a de las montañas, donde están los bosques altos, hacia allá
enseñar a quien quiere aprender esas artes tan importantes? me dirijo. El anciano Uyaaliwa ha dicho que las estrellas le
–Muy bien –respondió el anciano–. dijeron que se acerca una sequía fuerte y los animales lo han
Pero úsenlo bien, no abusen de sabido, por eso se están alejando hacia los lejanos bosques
comer estas flores, porque las para encontrar agua.
consecuencias serán bastante –Ten cuidado hermano –le dijo una de sus hermanas–, hace
terribles para ustedes. poco tuve un sueño con muchos animales que buscando agua
Espero aprendan iban hacia un bosque de árboles y pastos verdes.
a comerlas de a –Los animales saben leer lo que pasa con las lluvias. Por eso
poquito. No se se retiran. Yo me iré por dos días, ya que el camino es largo y
las acaben. trataré de traer mucha presa para que la sequía no nos tome
por sorpresa. Ustedes encárguense de la huerta, de cuidar y
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–Sí, hermano. Eso haremos.
–No olviden el cuidado que deben darle a Wokoloo –continuó
diciendo Irunuu–. Recuerden que es una niña que merece
mucho cuidado y necesita cariño y atención. No la traten con
dureza ni la hagan sufrir con castigos malvados, es una niña. El
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corazón de los niños es como las flores frescas o las alas de las Llegó el crepúsculo, la luna apenas comenzaba a asomarse.
mariposas. Son frágiles, hay que tratarlos con delicadeza. Si les Maleiwa dibujó la oscura noche; sin embargo, esta vez, no la hizo
falta amor o cuidado, el corazón se arruga y sus ojos se llenan completamente silenciosa. El gran creador hizo aves, pequeños
de lágrimas. Esas lágrimas les producen angustias y cuando la animales y los insectos para que no fuera un silencio de muerte.
angustia se apodera de ellos, producen dolor. El dolor no trae Aleker hacía parte de esos pequeños animales nocturnos.
más que odios y rencores. A aquellos culpables del sufrimiento
de un niño, el remordimiento les dejará la frustración de una Llegada la noche, las mujeres se dispusieron a ejecutar cada uno de
vida inservible por no haber sabido cuidar de otra vida. sus planes, entonces una les dijo a las demás.
Después de dar estas y otras instrucciones más, el joven cazador se –En vez de hacer lo que planeamos, es mejor que usamos las
despidió de sus hermanas y caminó hacia el horizonte, hasta que se flores del viejo para estar despiertas toda la noche.
perdió a la vista de sus hermanas. Entonces esperó pacientemente –¡Es buena idea! –dijeron las demás.
la noche para devolverse, mientras que las hermanas se burlaban de
las palabras de su hermano y hacían muecas mientras él avanzaba Enseguida las mujeres sacaron las flores guardadas y notaron que
hacia su largo viaje. despedían un olor bastante penetrante. Su perfume era tan fuerte,
que no pudieron resistirse a olerlas antes de comérselas. Aquel olor
–Nuestro hermano quiere que criemos a su mujer –dijo la les dio tal éxtasis que sintieron que una descarga de sensaciones
primera–, él espera a que se haga una doncella para tomarla les recorría el cuerpo como hormigas. Las hermanas sintieron un
como mujer. Es ciego, qué no ve que ese monstruo no es persona. deseo incontrolable, su naturaleza se dejó ver en sus sentidos y
–Es cierto –dijo la segunda–, el cuidado que le da, el amor que las tres quisieron estar al frente de la otra contemplando no solo
siente por ella, sus caricias. Todo es porque está asegurando su su propio cuerpo, sino acariciando también cada parte del cuerpo
futuro con ese engendro. de las demás. Era como si estuviesen hechizadas, presas de algún
–Está loco. Si quiere que nos hagamos cargo de su futura mujer conjuro. Empezaron a tocarse y a acariciarse en todas partes. Tan
–agregó la tercera–, eso no es una niña, es un animal, no ve lo grande fue la sensación que las inundó, que chillaban de placer
horrible que es. al contacto de sus manos. Realmente no eran flores perfumadas,
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los sentidos a las sensaciones mismas de la naturaleza.
–Cuando seas una señorita vas a hacer dormir a nuestro hermano
mientras buscas otros machos para revolcarte en tu suciedad. Todo era un juego de caricias y besos, espejos de lujuria, un
mero reflejo de la naturaleza en su máxima expresión. Impulsos
Y así le fueron propinando golpes y otros castigos severos a la niña. que, aunque indebidos, no dejaban de ser la manifestación de
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las sensaciones exaltadas. Cuando las mujeres comieron de Tomó su arco y su flecha y se preparó por si tenía que disparar
aquel dulce manjar, sintieron en la lengua el sabor de la miel en cualquier momento. Su miedo no radicaba en el evento
silvestre, dulce como el amor, una caricia al paladar. Las mujeres del resplandor, sino en la pequeña Wokoloo. Temía que la niña
sintieron un arrebato de locura tan grande que cada una se sintió fuera víctima de un hechizo de algún Yoluja. Todo estaba en una
como varón frente a la otra y quisieron reventar toda esa carga oscuridad tan densa que casi se podía palpar. Irunuu se acercó, se
lujuriosa que las llenaba. Retorciéndose de placer, las mujeres se asomó a través de una abertura en la pared del rancho y observó
entregaron a un río de pasión y locura. Fueron presas de un calor estupefacto, lo que ocurría frente a sus ojos.
incontrolable. Irunuu escuchó las risas y los gritos a lo lejos, pero
pensó que eran las ocurrencias de las mujeres, sus historias y sus
chistes, “cosas de mujeres” pensó. Las mujeres estaban borrachas
de placer, producto de las flores obsequiadas por el viejo Uyaaliwa.
Pero esa excitación no demoró, ya que las mujeres sucumbieron
al cansancio provocado por sus arrebatos de pasión y cayeron
dormidas, desnudas y entrelazadas.
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atención, su mirada se centró en la choza de la pequeña Wokoloo.
De ahí vio que salía una luz brillante. El hecho despertó el terror en
Irunuu, pero como todo buen cazador, ya estaba acostumbrado a
las eventualidades de la noche y hasta había sido testigo de ciertos (Daniela Sierra)
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Una tenue luz blanca surgía de la niña que dormía en el suelo, esa encontraste en el bosque. Yo soy Aleker, la hija de la Piushi61. Mis
luz blanca la invadía, como una sábana de seda que serpenteaba dos aspectos se deben a la misión que me ha sido encargada. He
en el frío. De repente escuchó un quejido, similar al momento en aprendido directamente de aquellas deidades que han existido
el que alguien despierta de un profundo sueño y estira su cuerpo. desde tiempos antiguos, cuando el tiempo era joven y Maleiwa
Surgió entonces una figura bastante peculiar. Una mujer de cuerpo nos acompañaba. Aprendí el arte del tejido de Kanaspi, Se’se,
esbelto se levantó del suelo, envuelta en un espléndido vestido Atía y Jalianaya. Aquellas que les tejen a los dioses y quienes
hecho de luz blanca, una cabellera negra y brillante caía en su recrean la hermosa creación de Maleiwa.
espalda como una cascada hecha de la noche misma. Su piel se
tornó tersa y clara, sus manos eran delicadas y limpias, sus ojos En medio del estupor de Irunuu, Aleker continuó:
brillaban como lo hace la luna llena.
–Fui enviada a estas tierras para enseñar al wayuu el arte de tejer
La doncella miró a su alrededor, para asegurarse de que nadie la y de usar los colores de la naturaleza. Creí que tus hermanas
estuviera espiando. La choza quedó completamente iluminada por podían aprender, pero en su corazón encontré pura ociosidad y
la luz que salía de aquella doncella misteriosa. Aleker se sentó, maldad. Pensé que en tu hogar podría haber paz y tranquilidad,
agarró unas ramas secas entre sus manos y con un conjuro, estas pero lo que encontré fue odio y rencor. En carne propia tuve
se convirtieron en telares y asas para tejer. Acercó sus manos a su que sufrir las vejaciones que tus hermanas me hacían sin ningún
vagina y sacó una hebra tan resplandeciente como su vestido. Con remordimiento, sufrí de castigos inmerecidos, solo por el placer
sus manos ágiles y delicadas, empezó a formar las tramas y los de su perversión.
trazos para sus tejidos. Esa noche tejió una mochila, otro chinchorro
y un mantón. Todo lo tejió con una habilidad enorme que podría Al escuchar lo que decía Aleker de sus hermanas, Irunuu bajó la
ser fruto de alguna deidad. La doncella sabía que el cazador la cabeza y sintió culpa y vergüenza, no era siquiera capaz de alzar la
había estado observando por mucho tiempo. mirada. Aleker seguía explicando su historia.
Irunuu, con cierto temor y confundido, dios unos pasos hacia atrás –Cuando me encontraste en el fondo del bosque ambos sentimos
para retirarse de aquel lugar, pero una voz lo detuvo. lástima, de no ser así, yo te hubiera devorado. Fuiste como un
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Irunuu, temeroso, entró a la choza de Wokoloo y de nuevo A Irunuu le invadió una extraña sensación. No era el amor que había
comprobó que la luz inundaba todo el sitio. sentido hasta ahora por Wokoloo; esta vez era un amor distinto el
que sentía por esa doncella, hermosa como la luz.
–No me conocerás más como Wokoloo, la niña fea que
61. Piushi: Hija de la oscuridad.
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hermana–. Esas flores no eran más que una hierba hedionda Justo cuando corrieron las mujeres, unos visitantes llegaron a
para poder embriagarse y aprovecharse de otros. buscar a Irunuu.
A la mitad de la mañana vieron aproximarse a Irunuu con un sartal –Amigos, ¡han llegado!
de animales cazados por él. Las hermanas salieron a recibirlo, –Sí, hemos llegado –respondieron los hombres–, venimos a
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invitarte a un velorio, murió nuestro padre, aquel que te llamó
buen cazador y que te ayudó en algunas ocasiones. Ahora que
ha muerto, pensamos en que tú deberías acompañarlo en su
viaje a Jepirra.
–Sí claro, esperen que busque mis cosas –respondió Irunuu sin
dudarlo.
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–Esta noche le diremos a Tolü, la anciana que trabaja el algodón,
que nos ayude. Ella pasa toda la noche hilando su algodón, está
acostumbrada a desvelarse. A lo mejor ella descubra por nosotras
el misterio y a cambio, le pagaremos por su trabajo.
(Margarita Blanco)
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Cuando la anciana de cabello cenizo llegó a la casa, la segunda Las hermanas se pusieron sus rústicas mantas y corrieron hacia la
hermana le dijo: luz, para su sorpresa, la doncella las estaba esperando.
–Abuela. Te hemos traído para que puedas averiguar quién es el –Ustedes están llenas de odio y rencor, por eso sus manos no les
que nos visita de noche, y si ves algún movimiento, nos despiertas servirán más.
para conocerlo. –¿Quién eres y por qué nos insultas? –preguntaron las hermanas.
–Muy bien hijas mías, así lo haré. –Yo soy Wokoloo, la niña que ustedes maltrataron por gusto,
mujeres inservibles.
Cuando la noche se acercaba, la anciana tomó todo su algodón y –Eres mujer de Yoluja –dijeron inquietas las hermanas.
empezó su labor, ella cantaba de alegría pues la noche era su preferida.
A mitad de la noche, de la choza de Wokoloo salió una luz cegadora. Se abalanzaron sobre Aleker, pero la luz las encegueció. Corrieron
La vieja, pensó que era el visitante extraño del que le habían hablado. por toda la estancia buscando a la doncella, entonces sus manos
Se acercó a la entrada y se maravilló ante la escena: una hermosa se deformaron, sus dedos se alargaron y la manta que usaban
doncella se encontraba tejiendo con hermosos hilos brillantes y se pegó a sus dedos formando una capa. Las mujeres quedaron
coloridos que salían de su vagina. convertidas en murciélagos. Esa es la razón por la que estos
animales despiden un olor pestilente y están obligados a vivir en
Aleker sintió que un hormigueo recorría todo su cuerpo, era esa lugares oscuros lejos de la luz.
sensación de sentirse vigilada. Giró la cabeza y descubrió a la anciana
observándola así que le gritó la advertencia, un conjuro para que En otro lugar se encontraba Irunuu, llegó a un sitio oscuro, no veía
aquella mujer guardará para siempre su secreto. La anciana abrió cementerio alguno, pero escuchaba el llanto de la gente. Irunuu
sus ojos de par en par, intentando ver mejor a la mujer. La luz tan había llegado a la casa de los Yoluja, sus supuestos amigos eran
fuerte de la doncella le complicaba su objetivo y en un momento, sus espíritus que adoptaron la forma de sus amigos para convencerlo.
párpados se quemaron. Tolü salió corriendo. Sin poder ver, tropezó Muchos de esos espíritus lo aclamaban como buen cazador, otros
con los chinchorros de las hermanas, que se despertaron alertadas. lo miraban con ojos llenos de odio. Uno de los Yolujas se le acercó
Inmediatamente le preguntaron a la anciana por el visitante, pero ella y le preguntó.
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Irunuu no quiso responder ante su estupor. Pero unos espíritus
Cada vez gritaba más fuerte, sus brazos se llenaron de plumas al igual que soplaron humo hacia él y le hicieron perder la consciencia. Una
todo su cuerpo. De repente, dio un salto y se elevó en el cielo volando, vez más, Yoluja le preguntó lo mismo, e Irunuu respondió.
se había convertido en una lechuza. Aún hoy, sus espantosos gritos se
escuchan en la noche, la vieja Tolü vociferando alarmada por sus ojos.
62. To’u, to’u to’u: ¡Mis ojos, mis ojos, mis ojos!
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–Una hermosa mujer, Aleker, vive en mi casa y me hizo estos vestidos. vine para enseñar al wayuu a tejer, para enseñarle el arte de las
–Eres un buen cazador –le dijo Yoluja–, pero cometiste el error de ir a deidades que están junto a Maleiwa. Vine para enseñar a tus
mis bosques a cazar. Te llevaste mis animales por tu ambición. Dime, hermanas, pero el odio con el que me maltrataron ha dejado
cazador ¿Cómo puedo llegar hasta esa hermosa mujer y hacerla mi huellas en mí. Míralas convertidas en murciélagos por culpa de
mujer? Ella viene de una noble casta a la que tú no puedes acceder. su perversión. Ahora me han hecho comprender que el wayuu
–Ella está en mi casa. Después de tres noches regresará de donde vino. está lejos del amor, por eso no puedo corresponderte.
–Cazador, eres un buen muchacho. La vida te agradecerá esto. Nos
vemos en tres noches en tu casa. Irunuu la contemplaba borracho de pasión.
Era casi el amanecer, Irunuu sintió como si se deshiciera de un hechizo –Los tejidos que hice para ti –continuó Aleker–, los hice por el
y se vio en un viejo cementerio. Estaba muy cerca de su casa. Al llegar afecto que te tuve. Lo que tienes puesto ahora es debido a las
allí, no vio a nadie, la choza de Wokoloo estaba vacía y sus hermanas buenas acciones que tuviste conmigo, pero, aun así, no pudiste
ausentes. Tuvo miedo por la vida de la niña, se imaginó a las tres mantener tu palabra. Fuiste y revelaste a Yoluja lo que soy y
hermanas vejándola y hasta matándola en un arrebato de furia. Todo dónde estoy. Me vendiste a los espíritus malvados, solo porque
pasó por la mente de Irunuu. Repentinamente, sintió una vocecita ronca tu voluntad no fue lo suficientemente fuerte.
que lloraba en su hombro. Era la niña, no mencionó palabra alguna. –Perdona mi imprudencia, los espíritus me hechizaron,
Después de tanto llorar se durmió en los brazos de su protector. Una obligándome a decirles todo de ti.
vez puesta en su choza, en su chinchorro, Irunuu se dispuso a buscar –No puedo quedarme contigo a esperar que Yoluja venga a
a sus hermanas en el dormitorio del rancho. No encontró a ninguna reclamarme. Tengo que volver junto a mi madre, la oscuridad me
de ellas. Solo vio tres murciélagos que revoloteaban en el techo del está llamando. Tú me fallaste y ya nada debo hacer en estas tierras.
dormitorio. Se sintió muy cansado y se acostó a dormir.
Aleker lloró amargamente. Se había enamorado de aquel joven
A la mitad de la noche, Aleker se puso a tejer como de costumbre. cazador. Irunuu limpió las lágrimas de sus ojos, pero el destello de
Irunuu se despertó. Al ver a la doncella tejiendo y al ver su cuerpo luz quemó sus dedos. Irunuu le dijo que él estaba perdidamente
desnudo detrás del vestido de luz traslúcida, se levantó su profundo enamorado de ella.
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alguien falso e impuro como tú. No podrás disfrutar de mi belleza y mi madre viene a reclamarme. Si me quedo después del amanecer
eterna, ni de mi invención prolongada de niña. no podré volver con mi madre ni con mi padre. Déjame ir.
–Y entonces –respondió Irunuu–, ¿Por qué me diste falsas ilusiones –¡No! –respondió Irunuu– No te dejaré ir, quiero que te quedes
de estar contigo? conmigo y nos escapemos lejos de aquí, quiero tu amor y tus
–¡Cállate! No te mostré mis secretos para despertar en ti tus pasiones, caricias. Quiero la pasión de tu cuerpo.
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Al oír esto, Aleker hizo un movimiento brusco y se soltó de Irunuu, –¡Madre mía! Madre mía, no me dejes, no me abandones en
salió corriendo de aquella choza con rumbo desconocido. La noche medio de este sufrimiento. Ayúdame a irme contigo. Padre
llegaba a su fin y los rayos de Ka’i se acercaban peligrosamente. Las mío, llévame contigo, no me dejes sufriendo aquí. Madre mía
aves le anunciaron a Aleker que se debía retirar, debía refugiarse en escúchame, se me van mis fuerzas, ven a buscarme.
la oscuridad para poder regresar con su madre.
Irunuu alcanzó a sujetar el reluciente traje. Los ojos de Aleker vieron
–Esposa mía, no te vayas. con tristeza la luz de la aurora, su destino estaba sellado. En ese
momento la delgada rama que la sostenía se partió y Aleker cayó al
Aleker corría como las nubes, sus pies eran ligeros y parecían suelo soltando un grito de dolor tan fuerte que fue escuchado por
competir con el viento. Irunuu corría tras ella gritando: “esposa mía, toda la tierra. Al tocar el suelo, la hermosa Aleker se convirtió en
no te vayas, espérame”. Ella corría con todas sus fuerzas, pero a araña y se perdió en el bosque.
medida que se acercaba el amanecer, sus fuerzas la abandonaban,
sus pies se hacían ligeros y no podían mantener la marcha. Lloraba Irunuu, con el reluciente traje de su amada en sus manos, intentó
amargamente su suerte. Irunuu la perseguía lleno de dolor y bajar rápidamente para buscarla, pero tal osadía le costaría su propia
desconsuelo, pero no podía alcanzarla. existencia. Piushi no quiso que aquel ser estuviera cerca de su hija.
En el momento en el que Irunuu saltó para alcanzar a Aleker, el hechizo
–Hija mía, hija mía, espérame, no me dejes –gritaba desconsolado de Piushi se hizo realidad, el reluciente traje lo envolvió y fue obligado
Irunuu. a elevarse en el firmamento convertido en una estrella fugaz.
Con miedo, Aleker corrió hacia el bosque, allí la oscuridad era Después de esto, los tejidos de Aleker fueron encontrados por los
espesa y ella ya estaba cansada. Por el contrario, Irunuu, muy wayuu, quienes intentaron imitarlos. De esta forma el tejido llegó
acostumbrado a correr largos trayectos, la estaba alcanzando poco hasta nosotros y el alma de Aleker continúa enseñando al wayuu
a poco. Ella frenó frente a un árbol para descansar. Apenas escuchó desde las simétricas telarañas que se pueden ver en los arbustos
la voz de Irunuu, subió a la cúspide de aquel árbol. Irunuu seguía y en la naturaleza. Los tejidos del wayuu fueron resultado de esta
gritando tras ella. Sin pensarlo, empezó a trepar las ramas de aquel historia y ahora, cuando el wayuu ve una estrella fugaz, escupe
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árbol para poder encontrarse con su amada mujer. para alejar cualquier augurio maldito, maldito como el amor de
Irunuu y Aleker.
–Aleker, no sigas, las ramas están delgadas. ¡Te vas a caer! –
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gritaba Irunuu.
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