Guerra Del Rif
Guerra Del Rif
La Guerra del Rif, también llamada Segunda Guerra de Marruecos, fue un conflicto bélico originado en la sublevación de las
tribus de la Región del Rif contra las autoridades coloniales de España y Francia. Inició en 1911 y finalizó en 1927. Los
protectorados de ambos Estados europeos habían quedado delimitados en la Conferencia de Algeciras (1906) y en el Tratado de
Fez (1912).
Conferencia de Algeciras: Su objetivo fue solucionar la llamada Primera Crisis Marroquí, que enfrentaba a Francia con Alemania.
Dicha crisis surgió en 1904 con motivo del acuerdo que habían suscrito Francia y España, con el visto bueno del Reino Unido de
Gran Bretaña (que no deseaba un asentamiento alemán frente a Gibraltar) e Irlanda, para delimitar las zonas de África sobre las
que dichas potencias coloniales ejercerían su dominio. Los alemanes mostraron disconformidad con dicho acuerdo, por estar
interesados en un protectorado propio en Marruecos, alegando como justificación la crecida deuda que tenía el Sultán de
Marruecos con bancos alemanes y el interés de comerciantes en desarrollar actividades en suelo marroquí por lo que iniciaron
una ofensiva diplomática que culminaría en 1905 con la visita a Tánger del Káiser Guillermo II, donde anunció su defensa a la
independencia marroquí y exigió la convocatoria de una reunión de las potencias afectadas por la situación inestable del
sultanato.
Tratado de Fez: El Sultán Abdelhafid de Marruecos cedió la soberanía de su país a Francia, convirtiéndose en un protectorado
francés. Como parte del tratado, Alemania reconoció las esferas de influencia francesas y españolas en Marruecos, recibiendo a
cambio territorios en el Congo Medio (actual República del Congo), una colonia del África Ecuatorial Francesa, los cuales se
convirtieron en parte de Camerún Alemán.
En virtud de esos acuerdos, el norte del sultanato de Marruecos fue asignado a España mientras que el sur quedó bajo la
autoridad del Imperio colonial de la Tercera República francesa. El tramo final de la guerra coincidió con la dictadura española
del General Miguel Primo de Rivera, que se ocupó personalmente de la campaña militar entre 1924 y 1927. Ese año, las tropas
rebeldes del Rif se rindieron, por lo que España y Francia recuperaron los territorios que habían perdido durante la revuelta.
Contexto histórico: Luego de la derrota en la guerra hispano-estadounidense de 1898, España experimentó una de las mayores
crisis de identidad colectiva de su historia debido a la disolución de su Imperio colonial. En ese contexto, el Rey Alfonso XIII
(1886-1931) puso toda su atención en Marruecos, ya que veía, en su conquista, la posibilidad de restaurar las aspiraciones de
grandeza de la Corona hispánica. La principal riqueza de Marruecos eran los depósitos de minerales de la región montañosa del
Rif, pero la dureza del terreno y la falta de carreteras dificultaban su explotación.
La Conferencia de Algeciras (1906) y el Tratado de Fez (1912) decretaron la división del sultanato de Marruecos en dos zonas: el
norte, para España; y el sur, para Francia. Esta división tomó en cuenta la presencia española en las plazas fuertes del norte de
África, como Ceuta y Melilla, que pertenecían a la Corona desde el siglo XVI. El protectorado español se estableció sobre unos 20
000 km² que incluían la región montañosa del Rif y la región vecina de Yebala. Tanto en la parte española como en la francesa, la
colonización implicó que se mantuvieran formalmente algunas estructuras de poder preexistentes, pero éstas solo tenían
competencia en asuntos religiosos. Así, el Sultán se mantuvo simbólicamente como máxima autoridad marroquí y era
representado en la zona española por un Jalifa o Vicario. En 1909, se desarrolló la guerra de Melilla debida a la oposición de los
rifeños a la explotación de los yacimientos de plomo e hierro y la construcción de un ferrocarril para exportar esos recursos. Ese
conflicto, que terminó con una victoria española, fue el antecedente inmediato de la Guerra del Rif.
Desarrollo de la Guerra del Rif: En 1911 los rifeños se sublevaron contra la presencia española en su territorio. Para reducir a los
rebeldes, el gobierno español ordenó el envío de tropas a Marruecos; unas fueron voluntarias y otras, de reclutamiento forzoso,
lo que provocó el descontento de gran parte de la población. La ineficacia de esas tropas mal entrenadas y peor dirigidas
terminó en el desastre de Annual, en julio de 1921, en el que murieron trece mil militares españoles, incluido el General que los
comandaba, Manuel Fernández Silvestre. Tras la victoria, el líder rifeño Mohammed Abd al-Karim al-Jattabi, conocido en la
historiografía española como Abd el-Krim o Abdelkrim, declaró el establecimiento de la República del Rif.
Los ataques rifeños contra posiciones españolas continuaron durante todo 1924, año en que se sublevó también la región de
Yebala, de modo que en ese entonces España sólo controla efectivamente, aparte de Ceuta y Melilla, Larache y Arcila.
Francia (Mariscal Lyautey) intervino entonces en el conflicto colocando puestos avanzados a lo largo de la frontera con la zona
española. Esos puestos fueron atacados por tropas rifeñas en 1925, dando lugar a la Batalla de Uarga, que provocó la entrada de
Francia en la guerra. Francia (General Pétain) atacó a los rifeños por el sur, empleando en ocasiones el bombardeo con armas
químicas. Finalmente, en septiembre de 1925 el ejército español, con apoyo naval francés, realizó un exitoso desembarco en la
bahía de Alhucemas, que fue el principio del fin de la guerra. Abd el-Krim se entregó a los franceses el 27 de mayo de 1926. Fue
deportado a la isla de la Reunión (Océano Indico), de la que logró escapar dos décadas más tarde para morir en El Cairo, en
1963.
Las principales causas del inicio de la guerra del Rif: El reparto del territorio de Marruecos entre España y Francia, decretado en
la Conferencia de Algeciras y el Tratado de Fez. - La aspiración del gobierno de Rey Alfonso XIII de restaurar parte de la antigua
gloria imperial española, perdida tras la guerra hispano-estadounidense de 1898. - La agresión de tribus rifeñas a trabajadores
españoles de las minas del Rif, cercanas a Melilla, que dio lugar a la intervención del ejército español, en 1909. - La rebelión de
las tribus rifeñas contra la dominación europea y su voluntad de constituir un Estado independiente tanto del sultán de
Marruecos como de las autoridades coloniales.
Las principales consecuencias de la guerra del Rif: La disolución de la República del Rif y el restablecimiento de la dominación
colonial franco-española. - La muerte de unos 25.000 militares españoles, 27.000 franceses y unos 30.000 rifeños. - La captura
del líder rifeño Abd el-Krim, que fue deportado por los franceses a la isla de Reunión, en el océano Índico. - Un importante
malestar en la sociedad española, debido al reclutamiento forzoso, especialmente entre los sectores más humildes. Ese malestar
se profundizó luego del desastre de Annual, que dio lugar a la creación de una comisión de investigación (Expediente Picasso),
que elaboró un informe en el que se señalaron múltiples errores tácticos y estratégicos del Rey y del alto mando español. - La
creación de un cuerpo militar organizado que reemplazó a las fuerzas voluntarias y/o reclutadas a la fuerza, la Legión Española,
que tuvo como modelo a la Legión Extranjera francesa. Sus jefes fueron Francisco Franco y José Millán-Astray. - El desprestigio
de la monarquía del rey Alfonso XIII debido a las constantes derrotas, que derivó en el golpe de Estado que en 1923 perpetró el
Capitán General Miguel Primo de Rivera. La dictadura que implantó tenía como uno de sus principales objetivos ganar la guerra
en África y restaurar el prestigio del ejército español. - Las secuelas que provocaron en la población civil marroquí los
bombardeos con gas mostaza. Entre esas secuelas se destacan enfermedades respiratorias y diversos tipos de cáncer. - El
fortalecimiento de las fuerzas españolas que triunfaron en la guerra, la cuales aportaron unos 13.000 hombres cuando se
produjo el golpe de Estado de 1936, que dio inicio a la guerra civil española.
La guerra de Marruecos fue en general mal vista y provocó importantes conflictos en la sociedad española del momento. Era del
dominio público la pobreza del Rif y muchos no comprendían la pertinencia de una guerra tan sangrienta y onerosa solo por una
cuestión de principios. Sin embargo, los jóvenes pudientes y de las clases medias, solían librarse del servicio militar. Inicialmente
esto se hacía como en el siglo xix pagando a alguien para que fuera en su lugar o mediante redención a cambio de una cantidad
económica. Este sistema se sustituyó en 1912 mediante el sistema de "cuota", que permitía hacer un servicio militar reducido y
en el regimiento de su elección a cambio de un pago de dinero. Esto reforzaba la idea, cierta al fin y al cabo, de que los "hijos de
los pobres" eran enviados a morir a Marruecos. Hubo hijos de la nobleza y alta burguesía que como oficiales de complemento
participaron en la guerra.
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