TEORIA I
INTRODUCCIÓN
Introducción a la teoría de la arquitectura es la materia que brinda las bases sobre
las cuales se desarrolla el conocimiento teórico del arquitecto. La definición de
conocimiento teórico puede proporcionar una perspectiva engañosa de la materia
ya que el conocimiento teórico es considerado, muchas veces, superfluo. De este
modo, el estudiante que por primera vez se encuentra con el término “teoría de la
arquitectura” imagina, las más de las veces, que la materia a estudiar no tendrá
una utilidad práctica, y que está en el programa sólo para completar los créditos.
No se le concede, pues, importancia alguna a la teoría de la arquitectura, y en la
mayoría de los casos se considera como un cúmulo de conocimientos inservibles,
de los cuales el arquitecto no echará mano jamás en su quehacer diario. Sin
embargo, debemos advertir que esta postura es errónea.
La teoría de la arquitectura engloba una gran cantidad de conceptos que el
arquitecto utiliza diariamente en su vida cotidiana. En cierto modo, la teoría de la
arquitectura proporciona las directrices que regirán un proyecto y, por lo tanto, sin
ella será muy difícil, si no imposible, obtener un buen proyecto. El proyecto
carecerá de un sostén por lo que, necesariamente, estará incompleto. Por
ejemplo, la relación que hay entre los espacios de una edificación, las leyes de la
estética, la integración de la obra en el contexto y la satisfacción de necesidades,
por mencionar sólo algunos, son elementos que pertenecen al campo de estudio
de la teoría de la arquitectura. Dicho de otro modo, la teoría de la arquitectura
engloba todos los aspectos que un arquitecto ha de conocer para que su proyecto
funcione adecuadamente.
La indiferencia con que actualmente se mira a la teoría de la arquitectura
proviene, paradójicamente, de la labor de la mayoría de los arquitectos de hoy en
día. Dolorosamente vemos cómo, día con día, es más común ver proyectos que
carecen de concepto, que no cumplen con ningún valor social y que
estéticamente son insatisfactorios. Y lo que es peor, vemos cómo estas obras son
consideradas, erróneamente, como arquitectura y cómo en ciertos círculos no
sólo se tolera, si no que aún se favorece, este tipo de obras. De ahí nace la
creencia general de que la teoría de la arquitectura es poco menos que inútil. Por
otro lado, el ritmo frenético con el que muchos arquitectos trabajan no ayuda a
cambiar esta postura; es mejor, para muchos arquitectos, enfocarse a aspectos
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“prácticos” del proyecto que “perder el tiempo” con cuestiones teóricas.
Curiosamente, la gran mayoría de los arquitectos proyectistas quieren hacer
proyectos “novedosos”, y buscan afanosamente la forma de lograrlo mediante el
uso de formas cada vez más complejas. Dejando a un lado la cuestión de si es
novedoso o no, debemos hacernos otra pregunta: el proyecto conseguido, ¿es un
buen proyecto? Novedad no significa, necesariamente, utilidad o buen gusto, ni
aún estética. Probablemente nos encontremos frente a un mal proyecto, por más
que éste resulte novedoso. La novedad, a los ojos de mucha gente, dará a la
nueva obra una notoriedad suficiente para pasar por alto las otras faltas de las
cuales adolezca el proyecto.
Aun cuando los argumentos mostrados hasta ahora parecen dar validez a la
despreocupación que existe contra la teoría de la arquitectura, en realidad
confirman la importancia de este campo del conocimiento. En efecto, estas obras
carentes de consideraciones teóricas adolecen también de falta de carácter
arquitectónico, y su diseño se basa en la moda más que en cualquier otra
consideración. Es por ello que vemos, actualmente, muchos proyectos que copian
diferentes aspectos del trabajo de otros artistas, convirtiéndose, la mayoría de las
veces, en parodias de éstos. Los proyectos así realizados son edificaciones, mas
no por ello alcanzan el estatus de arquitectura. Como analizaremos a lo largo del
presente texto, se debe cumplir con diversos requisitos y funciones. Por otro lado,
si analizamos con detalle el trabajo de los grandes arquitectos contemporáneos,
encontraremos que todos ellos no sólo reconocen la importancia de la teoría de la
arquitectura, si no que aún le otorgan un papel destacada en sus proyectos.
Arquitectos como Santiago Calatrava, Renzo Piano, Teodoro González de León y
muchos otros no dejan de tener la mira puesta en la teoría de la arquitectura, y
aún ahora continúan haciendo valiosas aportaciones en este campo de estudio.
En otras palabras, la teoría de la arquitectura es al proyecto lo que los cimientos
son a la edificación: ciertamente se puede trabajar, aunque éstos sean frágiles o
defectuosos, pero es un error hacerlo, y el producto final no tendrá un sostén
adecuado, como el que tendría si se hubieran colocado buenos sostenes.
Otro aspecto que no deja de llamar la atención de la teoría de la arquitectura es
su carácter atemporal. Aunque han pasado muchos años desde que se
escribieron los primeros libros sobre teoría de la arquitectura, se han creado
muchos estilos y tendencias e incluso se ha modificado el valor de la obra
arquitectónica, los principios básicos que rigen la teoría de la arquitectura se han
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conservado. Marco Vitruvio Polión, teórico romano de la arquitectura de los
tiempos de César Augusto, definió que una edificación, para considerarse como
obra de verdadera arquitectura, ha de ser “firmitas, utilitas, venustas”, lo cual
significa que ha de ser firme, útil y bella. Vitruvio definió, hace más de dos mil
años, las tres características de la arquitectura que hasta ahora se mantienen si
más cambio que el de haber sustituido la palabra “bella” por “estética”. Sin
embargo, aún con esta modificación, el concepto sigue siendo el mismo: la
arquitectura ha de resultar agradable a la vista.
Estas y otras consideraciones serán analizadas a detalle en el presente texto. No
se pretende que en él se encuentre concentrada toda la información concerniente
a la teoría de la arquitectura, pero sí, cuando menos, dotar al lector de los
conocimientos básicos para aprender a apreciar y analizar el valor de la obra
arquitectónica.
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INTRODUCCION A LA
ARQUITECTURA
CONCEPTUALIZACION NIVELES DE TEORIA DE LA ESPACIO FORMA EN EL RELACION
BASICA E INVESTIGACION ARQUITECTURA CONCEPCION ARQUTIECTONICO ESPACIO DISEÑO FUNCION ESPACIO
INTRODUCTORA HISTORICA ARQUITECTONICO SOCIEDAD
DEFINICION DE MARCO TEORIA DE LA CONCEPTO Y COMPONENTES TIPOS DE NECESIDADES DISEÑAR Y FUNCION PARTICULAR
ARQUITECTURA HISTORICO ARQUITECTUR EJECUCION DEL ESPACIO A SATISFACER POR EL PROYECTAR TECNICA IDAD
PROYECTO
A DE HOY
LUGAR Y RELACION ENTRE DIMENSIONAMIENTO DESARROLL FUNCION RELACION DEL
PROYECTO
MEMORIA DISTINTOS OY SOCIAL ARQUITECTONICO
LOCALES CREACION CON SU ENTORNO
TIPOS DE ORDEN HABITABILIDAD EL PROYECTO FUNCION
COMO
EN EL DISEÑO SATISFACTOR DE ESTETICA
NECESIDADES
MOBILIARIO FUNCION
FACTOLOGI
CA
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UNIDAD 1
ARQUITECTURA
OBJETIVO
El alumno comprenderá el significado del término “arquitectura” y los conceptos
relacionados con ella. Se explicará qué es la arquitectura, por qué se le considera
arte, ciencia y técnica a la vez.
TEMARIO:
1.1 ¿QUÉ ES ARQUITECTURA? DEFINICIÓN DE ARQUITECTURA.
1.2 ARQUITECTURA: CIENCIA, TÉCNICA Y ARTE.
1.3 ¿QUÉ ES CIENCIA? DEFINICIÓN DE CIENCIA.
1.3.1 POR QUÉ LA ARQUITECTURA SE CONSIDERA CIENCIA.
1.4 ¿QUÉ ES TÉCNICA? DEFINICIÓN DE TÉCNICA.
1.4.1 POR QUÉ LA ARQUITECTURA SE CONSIDERA TÉCNICA.
1.5 ¿QUÉ ES ARTE? DEFINICIÓN DE ARTE.
1.5.1 POR QUÉ LA ARQUITECTURA SE CONSIDERA ARTE.
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MAPA CONCEPTUAL
¿QUE ES ARQUITECTURA?
DEFINICIÓN DE ARQUITECTURA
ARQUITECTURA COMPARACIÓN ENTRE
DIVERSAS POSTURAS TEÓRICAS
CIENCIA TÉCNICA Y ARTE
DEFINICIÓN DE DEFINICIÓN DE DEFINICIÓN DE
CIENCIA TECNICA ARTE
PORQUE LA PORQUE LA PORQUE LA
ARQUITECTURA SE ARQUITECTURA SE ARQUITECTURA SE
CONSIDERA CIENCIA CONSIDERA TECNICA CONSIDERA ARTE
INTRODUCCIÓN
Hablar de arquitectura es hablar de un tema muy amplio. Y es que, en medio de
tantos estilos, corrientes y movimientos como podemos encontrar hoy en día, hay
una pregunta que se impone sobre todas las demás: ¿qué es la arquitectura?
A lo largo de los años se han dado muchas respuestas para esta pregunta, y
ninguna es completamente satisfactoria. Sin embargo, finalmente la mayoría de
los teóricos de la arquitectura se han puesto de acuerdo en que la arquitectura
engloba los conceptos de ciencia, de técnica y de arte. Sin embargo, la pregunta
persiste: ¿qué es arquitectura? Y, unida a esta pegunta, surge otra: ¿por qué a la
arquitectura se le puede considerar, a la vez, como ciencia, como técnica y como
arte?
En la presente unidad se definirá el concepto de arquitectura, así como también
los de arte, ciencia y técnica. Por último, pero no menos importante, se explicará
cómo es que la ciencia, la técnica y el arte se conjuntan en la obra arquitectónica.
1. ¿QUÉ ES ARQUITECTURA? DEFINICIÓN DE ARQUITECTURA
La arquitectura ha tenido, a lo largo de los años, muchas definiciones. La presente
unidad no describirá estas diversas posturas históricas (que serán analizadas con
más detalle en unidades posteriores) si no que se concentrará en definir, lo más
clara y sencillamente posible, qué es la arquitectura.
Esta definición no es tan sencilla de encontrar debido a que cada corriente
arquitectónica, y aún cada arquitecto en particular, tiene su propia visión y su
propio concepto relativos a su labor. A lo largo de los años profesionales de todas
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las áreas del conocimiento han dado diversas definiciones de la arquitectura, cada
una de ellas poniendo énfasis en una cuestión diferente de la misma de acuerdo
con su personalidad, su relación con la arquitectura, el tiempo y el lugar en la que
se formula esta definición. Más tarde se analizarán detalladamente estas
posturas; por ahora sólo es importante hacer constar la pluralidad de opiniones
respecto a la arquitectura. Sin embargo, un factor constante en todas estas
definiciones es que la arquitectura es la proyección, diseño y construcción de
espacios habitables por el ser humano.
Así pues, la arquitectura, básicamente, es la creación de espacios habitables,
pero estos espacios han de cumplir una función. Una obra arquitectónica que no
sea habitable o que no tenga función alguna no puede considerarse arquitectura;
pasará entonces a convertirse en una escultura, la cual otra forma de arte.
Muchas veces se piensa, erróneamente, que toda edificación debe considerarse
como obra arquitectónica. Esta postura es errónea; la mayoría de las
edificaciones que nos rodean no pueden considerarse en modo alguno como
arquitectura. Para que una edificación pueda considerarse como una obra
arquitectónica, deberá cumplir con una serie de requisitos teóricos y prácticos que
serán descritos a lo largo del presente libro y que no es oportuno detallar ahora.
Bastará, para comprender por qué no todo el espacio construido es arquitectura,
hacernos tres preguntas básicas:
¿El espacio edificado cumple con una función de modo satisfactorio?
¿Es la construcción del edificio la adecuada para que éste permanezca en
pie?
¿Se puede considerar estética la edificación que estamos analizando?
Estas preguntas, sin embargo, no son tan fáciles de responder como puede
parecer a simple vista. Esto se debe a que debido a la amplitud de temas que
abarca la arquitectura, es virtualmente imposible que alguna edificación cumpla
completamente todos los aspectos que encierran estas preguntas. A lo largo de
los años la arquitectura se ha considerado de estas tres formas, si bien es cierto
que, como ya dijimos, sus analistas han puesto su énfasis en distintos aspectos
de la misma.
1 VILLAGRÁN GARCÍA, José Teoría de la arquitectura pp.17-32
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Distintos autores y artistas reconocidos nos enseñan que la arquitectura es
diversa y que todas tienen relación con el arte.
VITRUBIO POLIÓN, Marco (siglo I a.C.)
Marco Vitruvio fue un visionario y revolucioanrio de la arquitectura romana.
Trabajó al servicio del emperador Julio César. Fue un pionero en el registro
escrito de sus estudios, investigaciones y obras. Consideró que el buen arquitecto
debe estar también formado en otras disciplinas (geometría, historia, medicina).
Escribió un emblemático tratado: De Architectura, en el cual abordó la cuestión de
las proporciones del cuerpo humano. El gran artista del Renacimiento Leonardo
da Vinci retomó varios siglos después este trabajo que devino en su famoso
dibujo, titulado: El Hombre de Vitruvio. Fue una gran influencia para los científicos
y artistas del Renacimiento.
Nació en la ciudad italiana de Verona, en el seno de una influyente familia
romana.
Fue contemporáneo del político y militar romano Julio César y del emperador
Octavio Augusto, a quienes sirvió en el ejército como soldado y luego como
ingeniero militar.
Proyectó montacargas, poleas, máquinas de guerra, ballestas, grúas, describió la
rueda hidráulica, e inventó el módulo quinario para la construcción de acueductos.
Propuso 3 principios rectores de la arquitectura:
1. la belleza (venustas)
2. la firmeza (firmitas)
3. la utilidad (utilitas).
Consideró que la arquitectura debe procurar el equilibrio de estas condiciones, en
tanto, advirtió que la falta de alguno de ellos hará que la obra esté incompleta y no
pueda concebirse como tal.
En su incansable afán por el estudio, profundizó sobre las proporciones del
cuerpo humano, a partir de las cuales es posible determinar la armonía y belleza
de los hombres. Este tópico continuó siendo abordado por otros colegas, artistas
y científicos.
Respecto de la formación profesional del arquitecto, consideró que este debe
dominar muchas disciplinas. Contar con una buena educación, ser hábil con los
instrumentos de dibujo, saber de geometría, de historia, sentir y comprender la
música, disponer de conocimientos médicos, estar al tanto de las opiniones de
Escribió el tratado De Arquitectura y se lo dedicó al poderoso emperador Augusto,
a quien consideró su protector.
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La obra abordó de una manera integral el trabajo de la arquitectura y se ocupó de
argumentar la importancia que tiene la misma en la vida cotidiana de las
personas, en lo práctico y en lo estético.
Está dividido en 10 libros: urbanismo, ingeniería civil, arquitectura y las
calificaciones de un arquitecto o ingeniero; materiales de construcción (arena,
ladrillos, cal, piedra, etc.); templos y órdenes de la arquitectura; continuación del
libro anterior; edificios civiles; edificios domésticos; decoraciones interiores y
pintura mural; abastecimiento de agua y acueductos; las ciencias que influyen
sobre la arquitectura; y el uso y construcción de máquinas.
Recibió una importante pensión de parte del estado romano en los últimos años
de vida, en reconocimiento a sus aportes al imperio.
Falleció en Roma.
Post-Mortem
No han quedado casi registros de sus obras. Algunos estudios le atribuyeron
restos de construcciones en la ciudad de Fano, donde habría construido una
basílica y un arco de triunfo.
Siglo XV
Leonardo da Vinci retomó su estudio y trabajos sobre las proporciones del ser
humano contenidas en su tratado.
A partir de ellas realizó la icónica ilustración titulada El Hombre de Vitruvio.
Si bien no tradujo la obra de Vitruvio fue uno de sus mejores intérpretes,
especialmente en lo visual.
Sin duda alguna, rescató dicha obra fundamental del olvido y le dio un impulso
fenomenal en aquellos años donde el Renacimiento y el Humanismo dominaron el
mundo.
Tras realizarle las correcciones oportunas al trabajo, le aplicó las medidas
matemáticas dándole respuesta a la cuestión de las proporciones humanas que
tanto interés despertaron a través de los siglos…
En el dibujo de Leonardo, la figura del hombre, está enmarcada en un círculo y
también en un cuadrado.
Estudios y análisis posteriores consideraron que estas aportaciones geométricas
de Leonardo a la figura original de Vitruvio tienen un alto contenido simbólico.
En el Renacimiento predominó la concepción antropocentrista, es decir, el hombre
estaba en el centro del universo. Recordemos que, en la etapa inmediatamente
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anterior (Edad Media), se sostuvo y defendió el teocentrismo (Dios como
protagonista).
El círculo que enmarca la figura del hombre se traza a partir del ombligo, detalle
que denota que el ser humano se volvió el centro; mientras que el cuadrado
invocaría la estabilidad y la conexión con el orden de la tierra.
El dibujo está hecho sobre una Superficie de 34.4 x 25.5 cm y se aprecia al
hombre con brazos y piernas extendidos en dos posiciones, y enmarcados, como
señalamos, en un cuadrado y un círculo turistas, y conocer de astronomía.
PALLADIO, Andrea de (1508-1580)
Andrea di Pietro, universalmente conocido como Palladio, vino al mundo en la
ciudad italiana de Padua un 30 de noviembre de 1508. De familia humilde; apenas
con 13 años ingresaría como aprendiz en un taller de cantería de la ciudad, donde
iniciaría su formación hasta que, en 1523, su familia se instaló en la no lejana
Vicenza, en cuyo gremio de constructores se inscribió Andrea mientras completó
su formación de juventud al amparo de los talleres de Giovanni di Giacomo da
Porlezza y de Girolamo Pitteli.
Retrato de Andrea Palladio atribuido a Giovanni Battista MaganzaLlegado a la
treintena y mientras trabajaba en las obras de una villa cercana a Vicenza, Andrea
entró en contacto con Giangiorgio Trissino, humanista y personalidad de gran
relevancia en los ambientes culturales vicentinos, quien lo puso bajo su protección
ayudándolo a completar su formación mediante la financiación de diversos viajes
a Roma, ciudad en la que tuvo la oportunidad de conocer in situ las ruinas
clásicas. Fue precisamente el mecenas Trissino quien acuñó el apelativo de
Palladio para referirse al joven Andrea en evocación a Palas Atenea, diosa griega
protectora de las artes.
Fue así como Andrea Palladio fue alcanzando notable prestigio en los ambientes
ilustrados de la región del Veneto, siéndole encargados numerosos proyectos de
palacios y villas señoriales suburbanas. A la muerte de Trissino y ya con un
importante bagaje a sus espaldas, entabló contacto con Daniele Barbaro,
cardenal humanista y profundo estudioso de la arquitectura antigua, muy
especialmente, de los escritos de Vitrubio.
Fue precisamente a través de su nuevo mentor Daniele Barbaro como Palladio
fue poco a poco introduciéndose en los círculos humanistas y culturales de la
esplendorosa Venecia, donde gracias a los méritos que cosechó proyectando
principalmente edificios religiosos, llegó a ser nombrado arquitecto mayor de la
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República Véneta en sustitución de Jacopo Sansovino, cargó que hasta su muerte
en 1580, compaginaría con distintos proyectos tanto públicos como privados
siempre en la norteña región del Véneto.
Palladio y sus "Cuatro Libros de Arquitectura"
Además de por un ingente legado arquitectónico traducido en numerosas obras
religiosas y civiles, Palladio ha sido unánimemente reconocido como una figura
clave de la arquitectura de la Edad Moderna gracias a sus "I quatro libri
dell'architettura"; un brillante tratado en el cual, gracias a su profundo
conocimiento de los teóricos clásicos -principalmente Vitrubio- sentó las bases de
un nuevo lenguaje arquitectónico basado en la proporción y los órdenes
arquitectónicos antiguos.
Portada de Los Cuatro Libros de Arquitectura de Andrea Palladio Publicado en
Venecia, ilustrado por el propio Palladio y escrito en latín vernáculo como era
tradicional en los círculos humanistas de la época, el tratado se compone de
cuatro libros:
El primero trata sobre las herramientas del arquitecto, la elección de los
materiales, las técnicas constructivas, los órdenes clásicos y las normas
de la proporción.
En el segundo se proponen varios modelos de palacios tanto en planta
como en alzado, siendo en cierto modo una forma de llevar a la práctica
las teorías presentadas en el primero de los libros.
En el tercero, basándose en el saber vitrubiano, Palladio se centra en la
construcción y organización de calles, plazas, palacios, puentes,
basílicas y distintos equipamientos urbanos.
Por último, en el cuarto de los libros, son presentados varios modelos
ornamentales que el autor recopilaría durante su visita a Roma.
La relevancia de Palladio: Palladianismo y Neopalladianismo
Tanto su importante legado constructivo como, sobre todo, su brillante tratado
teórico, confirman a Andrea Palladio como una de las figuras claves de la
arquitectura de la Edad Moderna, hasta el punto de que, pese a que su ámbito de
actuación se limitó a una región concreta de la geografía italiana, sus ideas
arquitectónicas plasmadas en Los Cuatro Libros de Arquitectura trascendieron las
fronteras transalpinas, difundiéndose con notable éxito durante los siglos XVII y
XVIII por los distintos territorios europeos.
Las ideas de Palladio calaron especialmente hondo en las Islas Británicas, donde
su teoría, que prácticamente adelantaba el Neoclasicismo, hicieron del Barroco un
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movimiento casi inexistente; pero incluso, con el paso de los siglos, no es extraño
apreciar ideas palladianas en diferentes edificios de lugares tan dispares como
Estados Unidos, China o Australia.
Principales obras de Andrea Palladio
Las Villas Palladianas
Las villas palladianas son un conjunto de construcciones suburbanas ubicadas
todas en el ámbito geográfico del Véneto italiano que fueron proyectadas en el
siglo XVI por Andrea Palladio. Se distinguen de otro tipo de villas como pueden
ser las romanas o florentinas en que, mientras que éstas fueron concebidas
exclusivamente para el recreo y descanso de sus propietarios, las que nos
ocupan, además de finalidad recreativa, funcionaban como pequeños centros de
producción agrícola.
Entre las contrastadas como suyas y las que le son atribuidas, son un total de 24
las villas palladianas conservadas, las cuales, fueron declaradas en la década de
los noventa del siglo XX Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Una de las primeras villas confirmadas como obra de Andrea Palladio es la
llamada Villa Godi, proyectada al amparo de su primer mecenas Giangiorgio
Trissino en la localidad de Lonedo, cerca de Vicenza. Mencionada por él mismo
en su tratado, supuso uno de sus primeros ensayos en los que el arquitecto trató
de compaginar y hacer convivir sus teorías clásicas con la tradición constructiva
de la zona.
El edificio principal huye de cualquier alarde ornamental en favor de la más
absoluta simetría, de ahí su severo aspecto exterior caracterizado por dos alas
perfectamente simétricas que flanquean un cuerpo central, abierto mediante una
logica accesible a través de una escalinata.
También en las cercanías de Vicenza, Palladio proyectó la Villa Chiericati,
encargada por un notable de nombre Giovanni a quien, al mismo tiempo, el
universal Andrea diseñó también los planos de un palacio urbano en la propia
ciudad de Vicenza. En la Villa Chiericati, planteada hacia 1550, se observa un
depurado perfeccionamiento del lenguaje clásico, en el cual, el pórtico de acceso
al pabellón principal imita inequívocamente la estructura de los pronaos de los
templos de la Grecia Clásica.
LEDOUX, Claudio (1736-1808)
El francés Claude Nicolas Ledoux (1736-1806) arquitecto, ingeniero y urbanista.
Fue el referente del concepto del arquitecto como organizador de la sociedad.
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Gracias a una beca, Ledoux recibió una sólida enseñanza en el colegio Beauvais
de París.
Tras cinco años en un taller de grabado, el joven Ledoux participó en el curso
gratuito de arquitectura de Jacques-François Blondel, gran teórico del reino de
Luis XV, que formó a la mayor parte de los arquitectos franceses y extranjeros de
la segunda mitad del siglo XVIII. La escuela enfatizaba a originarios de la tradición
barroca pero expuso a los estudiantes a la arquitectura inglesa.
Ledoux visitó Inglaterra, donde fue influenciado por la tradición palladiana. Al
terminar esta enseñanza académica, Ledoux aprendió el oficio junto con Louis-
François Trouard, partidario de la nueva tendencia comocida como ‘estilo griego’.
Aunque mucha de la arquitectura de Ledoux es práctica y funcional, los aspectos
visionarios de su trabajo son los más conocidos. Sus diseños se convirtieron en
símbolos del régimen antiguo y el exagerado uso de elementos clásicos
parecieron anticipar el clasicismo post-modernista.
Con 20 años, Ledoux realizó su primera obra, el decorado del Café Militaire (Café
militar) que lo elevó al pedestal de los arquitectos de moda.
Su figura fue controvertida ya en su propia época porque provocaba admiración y
estupefacción por un lado crítica por otro. Hacia 1920 con el descubrimiento de la
abstracción se lo eleva como héroe de la modernidad precursor de Le Corbusier.
La capacidad de Ledoux para abstraer la realidad y concebir la arquitectura en
sentido amplio más allá de la construcción del edificio, hizo que contactara con los
reformistas ilustrados.
Sus primeras obras en los años 70 son de arquitectura clasicista francesa:
sencillez de líneas, equilibrio, claridad, preocupación por las distribuciones,
adaptación al solar, geometría, soluciones y formas típicamente francesas.
En París, construyó varios palacetes aristocráticos entre los que encontramos el
Hôtel d’Hallwyll, palacete de Hallwyll (1766-1767), el Hôtel d’Uzès (palacete de
Uzès) (1768-1769) y el Hôtel de Montmorency (palacete de Montmorency) (1769-
1771).
En 1773, Ledoux fue honrado con la consagración de la Academia Real de
Arquitectura y, ese mismo año, fue ascendido a arquitecto de la Ferme Générale
(compañía encargada del cobro de los impuestos indirectos, entre otros), lo que le
valió el proyecto de la salina real de Arc-et-Senans, terminada en 1779.
Las innovaciones y diseños estéticos y morales de la arquitectura son plasmados
por Ledoux al final de sus días en el libro L ’Architecture considérée sous le
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rapport de l’art, des moeurs et de la législation (La Arquitectura vista desde la
relación del arte, de las costumbres y de la legislación) (1804).
Entre sus obras se destacan: el pabellón de Louveciennes (1771) las cuadras de
Versalles (1773) una parte de los edificios de la ciudad residencial-industrial de
las salinas de Chaux, en Arc et Senans (1775-1779) y el castillo de Bénouville
(1777).
El Barrière de la Villete fue un edificio para recaudación de impuestos a la entrada
de Paris. Arquitectura funcional, imagen del Estado: simbolismo.
LABROUSTE, Henri (1801-1875)
Pierre François - Henri Labrouste (París, 1801- Fontainebleau, 1875) fue un
Arquitecto francés de la famosa Escuela de Bellas Artes. Tras una estancia de
seis años en Roma, Labrouste abrió su propio taller de arquitectura, que
rápidamente destacó entre los Racionalistas. Es notable por ser pionero en el
empleo de estructuras de hierro.
Nacido en París, Francia en 1801, Pierre François - Henri Labrouste (hermano del
Arquitecto François Marie Théodore Labrouste), fue un arquitecto Francés
reconocido por ser de los primeros arquitectos en utilizar el hierro no solo con
fines estructurales, sino también con fines decorativos.
Henri Labrouste fue un arquitecto educado en la Academia de Bellas Artes de
Francia y fue uno de sus alumnos destacados. Cuando tenía veintitrés años fue
galardonado con el Grand Prix de Roma,2 Labrouste obtuvo el segundo puesto
tras el Palacio de Justicia de Blouet en 1821. En 1823 ganó el premio del
departamento, y entró a trabajar como subinspector de obra bajo la dirección de
Godde en la construcción de Saint-Pierre-du-Gros-Caillou. En 1824, al ganar el
concurso para la Corte Suprema de Apelación, ganó mucha notoriedad. En
noviembre del mismo año viajó a Italia. Vivió durante seis años en Roma.Tras su
regreso a París Labrouste, junto a algunos jóvenes arquitectos como Félix Duban,
Louis Duc y Leon Vadouyer (ganadores del Grand Prix entre 1823 y 1826),
revolucionaron el peculiar sistema de enseñanza de Beaux-arts, agitando los
viejos principios académicos e internándose en cuestiones tan centrales como el
color en la arquitectura, la restauración de monumentos, la composición de la
ciudad moderna, o la introducción del hierro como elemento constructivo.
Esta generación, especialmente Henri Labrouste y su entorno, era abiertamente
crítica abierta con la formación científico-técnica ofrecida a los arquitectos. Por
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ello, discípulos españoles acudían a París para realizar actividades en sus
talleres. En el Taller de Labrouste convivían no solo discípulos españoles, sino
también daneses, alemanes, holandeses, suizos, polacos y rumanos. Labrouste
criticaba la debilidad de la formación en cuestiones constructivas.
En 1857 Eugene Viollet - le Duc heredó gran parte de su taller.
Entre los arquitectos que se incorporaron a su taller se encuentran Lorenzo de la
Hidalga, Alejandro Sureda, Feliz de Zabalburu, Jean- Baptiste Lassus.
Obras principales
Biblioteca de Sainte - Geneviéve, construida entre 1843 y 1850 en París.
Construcción en la que Henri Labrouste mostró por primera vez la estructura del
inmueble. A partir de ese momento el empleo de los nuevos materiales se impuso
definitivamente en los edificios públicos.
Aunque Labrouste también dio un aspecto neorrenacentista al exterior de la
biblioteca, fue sin embargo uno de los primeros arquitectos en mostrar las
posibilidades estéticas de la fundición, ya que si bien utiliza el hierro con fines
estructurales, no desdeña por ello sus aspectos decorativos, como se aprecia en
los arcos y en las finas columnas de tipo corintio de la sala de lectura de la
biblioteca.
Sala de lectura de la Biblioteca Nacional de Francia construida entre 1858 y 1868.
La obra maestra de Labrouste, en cierto modo continuación de la anterior y
respecto a la cual presenta un progreso evidente, es la Bibliotheque Nationale. En
su sala de lectura, dieciséis ligeras columnas de fundición sostienen a nueve
metros de altura bóvedas esféricas cuya apertura permite el paso de la luz. Pero
lo más espectacular de su obra radica en la sala de reserva, cubierta con un techo
cristal y en la que aparecen a la vista todas las estructuras.
Todas estas obras contribuirán a invalidar las teorías estéticas de J. Ruskin, "La
verdadera arquitectura no admite al hierro como material constructivo", al tiempo
que abrirán nuevas perspectivas en este campo que, sin embargo, solo se
aplicarían a la construcción de edificios públicos.
RUSKIN, John (1819-1900)
Escritor, crítico de arte y reformista inglés
Nació el 8 de febrero de 1819 en Londres.
Hijo de Margaret Cox y John James Ruskin, un rico comerciante que estimuló su
pasión por el arte, la literatura y los viajes.
Cursó estudios en la Universidad de Oxford.
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Maestro estético reconocido de varias generaciones de artistas victorianos, es
mencionado en las historias del arte, sobre todo, como introductor del gusto
neogótico en Inglaterra, máximo paladín del prerrafaelismo y descubridor de
William Turner, al que dedicó un famoso ensayo.
Influenciado por las ideas de los «socialistas de Sheffield», al igual que William
Morris, fundó la Company of St George, para la mejora social y las artes útiles,
desde donde defendió un ornamentalismo ligado a la reforma de la sociedad. Su
tema principal trata sobre la relación entre el arte y la moral, y ya aparece en el
primer volumen de sus Pintores modernos (1843), obra que le dio prestigio como
esteta y crítico de arte. Posteriormente aparecen Las siete lámparas de la
arquitectura (1849) y Las piedras de Venecia (1851-1853), donde se analiza la
importancia moral, económica y política de la arquitectura. En el año 1851 se
interesó por los prerrafaelistas conociendo a pintores como Dante Rossetti,
Edward Burne-Jones y John Everett Millais, quien más tarde contrajo matrimonio
con la mujer de Ruskin tras su separación en 1854.
Su obra de se revela contra el entumecimiento estético y los perniciosos efectos
sociales de la Revolución Industrial, dice que el arte, alcanzó su cenit en el gótico
de finales de la edad media. Obtuvo la primera cátedra Slade de Arte de la
Universidad de Oxford en 1869, cargo en el que permaneció hasta 1879. Dona a
la universidad una colección de grabados, dibujos y fotografías, y fundó una
escuela de dibujo para los estudiantes. Es nombrado de nuevo catedrático en
1883 aunque renunció en protesta por las prácticas de vivisección realizadas en
los laboratorios de la universidad.
Entre sus últimas obras destacan Conferencias sobre arquitectura y pintura
(1854), Conferencias sobre la economía política del arte (1858) y Fors Clavigera
(1871-1884).
Se casó el 10 de abril de 1848 con Effie Gray. El matrimonio, no consumado, se
disolvió bajo anulación.
John Ruskin padeció periodos de locura y queda incapacitado hasta su
fallecimiento en Lancashire, el 20 de enero de 1900.
Obras
Pintores modernos (1843-1860)
Las siete lámparas de la arquitectura (1849)
TEORIA I ARQ. ISABEL RIOS
Las piedras de Venecia (1851-1853)
Conferencias sobre la arquitectura y la pintura (1853)
Economía política del arte (1857)
Dos caminos (1859)
Sésamo y lirios (1865)
La moral del polvo (1866)
La corona de olivo silvestre (1866)
Fors Clavigera (1871-1887)
La Biblia de Amiens (1880-1885)
Praeterita (1885-1889)
LE DUC, Violet (1814-1879)
Eugène-Emmanuel Viollet-le-Duc (París, 27 de enero de 1814 - Lausana, 17 de
septiembre de 1879) fue un arquitecto, arqueólogo y escritor francés. Representa
una de las más importantes figuras de la escuela racionalista francesa, que
rechazó la enseñanza de la Escuela de Bellas Artes, sustituyéndola por la práctica
y los viajes por Francia e Italia.
Se dedicó principalmente a la restauración de conjuntos monumentales
medievales como la Cité de Carcasona o el Castillo de Roquetaillade, siendo
criticado por el atrevimiento de sus soluciones. Sus restauraciones buscaron
recuperar o incluso mejorar el estado original del edificio, con un interés centrado
más en la estructura y en la propia arquitectura que en los elementos decorativos.
Utilizó el estudio arqueológico en el examen crítico inicial de los edificios, como
paso previo para conocer su realidad y defendió el uso del hierro y la coherencia
de la arquitectura gótica, en contra del eclecticismo.
Más importante es su aportación teórica, en la que defendió el uso de una
metodología racional en el estudio de los estilos del pasado, contrapuesta al
historicismo romántico. Sus teorías ejercieron una gran influencia en artistas
posteriores, como Guimard, Gaudí, Horta o Vilaseca.
Teoría de la restauración
En sus teorías defiende que el restaurador debe ponerse en la piel del arquitecto-
creador primitivo; entender el espíritu de la obra y aplicarlo a la reconstrucción de
la misma. Trata de devolver al edificio su forma original (forma prístina), o como él
entiende que debió haber sido, puesto que afirma que a partir de las partes que
aún existen es posible reconstruir el total, por pura coherencia del estilo. Llegó a
decir en su "Diccionario razonado de la arquitectura francesa", 1868: "El estilo es
a la obra de arte, lo que la sangre es al cuerpo humano". Sostiene la necesidad
TEORIA I ARQ. ISABEL RIOS
de prescindir de actitudes subjetivas en la restauración, precepto que él mismo
incumplía a menudo. Sus intervenciones sobre los diversos monumentos
franceses se caracterizaron siempre por la primacía del estilo gótico, considerado
superior por Viollet desde el punto de vista tanto técnico como estético. La
llamada "unidad de estilo" perseguía resaltar los aspectos medievales del edificio
intervenido, lo cual obligaba a eliminar o al menos alterar los elementos
"inferiores" o secundarios añadidos con posterioridad en los momentos
renacentista, barroco o neoclásico. Lo cierto es que en muchas ocasiones, las
intervenciones violletianas provocaron la desaparición de interesantes añadidos
de indudable calidad y valor histórico artístico, así como causaron la ruptura del
proceso vital de la obra artística: el intervencionismo indiscriminado borraba de un
plumazo las variadas huellas que señalaban el paso del tiempo en el edificio.
Viollet-le-Duc es una figura discutida, totalmente opuesta a John Ruskin, puesto
que éste último defiende la conservación frente a la restauración. Se achaca a Le-
Duc falta de rigor histórico al buscar una recuperación idealizada del edificio,
añadiendo incluso partes que nunca habían existido. Sin embargo su influencia ha
sido grande en toda Europa, llegando a crear escuela; en España por ejemplo se
procedió a restaurar algunas partes considerables de la catedral de León, tales
como el hastial oeste, la fachada sur o la cúpula barroca, intervenidas por
Madrazo y Demetrio de los Ríos entre otros. De lo que no hay duda es de su
profundo conocimiento del arte medieval, habiendo incluso quien lo considera un
gran arquitecto gótico nacido fuera de tiempo.
Otros autores:
GROPHIUS, Walter (1881-1969)
COSTA, Lucio (1902-1998)
VAN DER ROHE, Mies (1886-1969)
LE CORBUSIÈRE (1887-1965)
WRIGHT, Frank Lloyd (1867-1959)
Una definición comúnmente aceptada de arquitectura, y que en cierto modo
engloba todos los aspectos que debemos tener en cuenta para saber qué es la
arquitectura es “a arquitectura es el arte, la ciencia y la técnica de construir,
diseñar y proyectar espacios habitables para el ser humano.
Como se podrá ver, en esta definición se considera a la arquitectura bajo tres
aspectos: científico, técnico y artístico. Conviene, pues, señalar cuál es el
significado de cada uno de estos tres conceptos, enfatizando a la vez por qué la
arquitectura pertenece a estos tres campos del conocimiento.
TEORIA I ARQ. ISABEL RIOS
1.1 ¿QUÉ ES CIENCIA? DEFINICIÓN DE CIENCIA
La ciencia se entiende por su método: el método científico. En esta unidad no se
estudiará el método científico; bastará con decir que el método científico es la
serie de pasos lógicos que tiene como objetivo dar la solución más adecuada a un
problema. El método científico se analizará con más detalle en unidades
posteriores; para efectos de esta unidad basta con señalar algunas de sus
características generales:
No basa sus postulados en dogmatismos ni en prejuicios, si no que
comprueba su veracidad mediante la observación.
Es un método progresivo, es decir, que se construye a partir de la
superación gradual de sí mismo.
Utiliza mediciones para comprender las magnitudes de los fenómenos que
estudia.3
Estas características son las más importantes del método científico, y la
arquitectura se sirve de ellas comúnmente de acuerdo con sus fines y con sus
necesidades.
En unidades posteriores se estudiará con mayor detalle la aportación de la
metodología científica a la arquitectura. Sin embargo, al menos en los puntos
anteriormente mencionados, el método científico está presente en la arquitectura.
En unidades posteriores se verá, por ejemplo, que cada corriente arquitectónica
basa sus postulados en los resultados de una observación de su medio, y que
cada una de estas corrientes tiene como finalidad “corregir” los defectos de los
que adolece su predecesora. Respecto al hecho de que la arquitectura utilice
mediciones, esto se podrá comprobar cuando se analice que la proporción, la
escala y la medición del espacio se miden en términos numéricos. Por lo tanto, la
arquitectura ha de ser considerada como ciencia.
Hay otro factor que nos obliga a considerar a la arquitectura como ciencia.
Cuando calculamos una estructura, una instalación o simplemente el área de un
espacio dado, hacemos uso de las matemáticas, la ciencia por excelencia.
También es matemática la geometría, factor básico para poder dar forma al
proyecto arquitectónico. Toda vez que la arquitectura hace uso no tan sólo de las
matemáticas sino también del método científico, está claro que la arquitectura ha
de ser considerada como una ciencia.
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Descartes, René Discurso sobre el método
1.2 ¿QUÉ ES TÉCNICA? DEFINICIÓN DE TÉCNICA
Entendemos como técnica una metodología para llevar a cabo un fin concreto.
Esto quiere decir que, para que algo se considere como llevado a cabo mediante
técnica debe existir un fin, y una vez encontrado éste, se debe seguir una serie de
pasos definidos para lograr este fin.
Como ya se dijo, la técnica ha de tener un fin. Esto significa que no tan sólo
hemos de saber qué queremos hacer, sino que también deberemos definir para
qué vamos a hacerlo y con qué lo haremos. Estos tres puntos se consideran
determinantes: saber qué se ha de hacer, para qué se va a hacer, y con qué se va
a hacer.4
Analizando estos tres puntos, descubrimos que el primero que aparece en la
elaboración de un proyecto es el segundo: para qué se va a hace algo. Si no
existe una necesidad que cubrir, resulta inútil cualquier trabajo que se lleve a
cabo. Así surge la causa final de nuestra obra.
Posteriormente descubrimos que, al existir un problema, le encontramos una
solución de manera espontánea. Por ejemplo, si el problema inicial es que
necesitamos un espacio con fines habitacionales, la respuesta a este
requerimiento es obvia: necesitamos una casa. Así definimos el punto de qué es
lo que se ha de hacer. Finalmente llegamos al tercer punto.
Este tercer punto se refiere a la decisión sobre el material que utilizaremos para
satisfacer la necesidad, y es el punto que, finalmente, dará forma a nuestra idea.
En el citado ejemplo de la casa, podemos decidir que ésta se conformará de
madera, de piedra, de tabique… estos materiales, todos distintos entre sí,
provocarán que tengamos uno u otro tipo de casa. Sin embargo, hablando
específicamente de la arquitectura, estos materiales no son más que una de las
materias primas de la labor arquitectónica, por que existe una aún más
importante: el espacio. La arquitectura es, como técnica, la técnica del uso
adecuado del espacio, y por lo tanto el espacio ha de ser considerado la materia
prima de la arquitectura.
En este momento sabemos cuál es la necesidad, sabemos qué haremos para
cubrirla y, finalmente, conocemos el modo en el que lo haremos. Al llevar a cabo
la realización física de nuestro proyecto, elaboraremos una obra de creación, lo
cual implica, en todo caso, una transformación. Así, el fin de todo proyecto técnico
TEORIA I ARQ. ISABEL RIOS
es transformar la materia prima para adaptarla a una finalidad hecha con razón y
voluntad. Es decir, esta técnica es una adaptación de la materia para un fin.
1.2.1 Por qué la arquitectura es técnica
Cuando llevamos a cabo un proyecto arquitectónico estamos cumpliendo con la
satisfacción de una necesidad, pues como se ha mencionado, para que se lleve a
cabo una obra arquitectónica debe existir una necesidad para cubrir, en este caso
la necesidad de contar con un espacio. Ya vimos que ésta es la finalidad última de
la técnica y, puesto que la arquitectura cumple con este requisito, ha de ser
considerada una técnica.
Aristóteles cita, a propósito de la arquitectura, que: “la arquitectura es un arte, y
es, además, un hábito productivo acompañado de razón”5. Esto nos da a
entender que la arquitectura siempre sigue un fin particular. En otras formas de
arte, la obra es el fin en sí mismo: una pintura, por ejemplo, tiene su razón de ser
en que es visualmente hermosa, y una escultura no satisface ninguna necesidad
más que la de recrear la vista. Este demuestra cómo el arte puede ser un fin en sí
mismo.
La arquitectura, a diferencia de estas artes, debe ser producida con un fin
práctico. Una casa habitación que no sea habitada por nadie es un absurdo. Es
por esto por lo que la arquitectura ha de ser considerada una técnica: es
satisfactor de necesidades, consta de una metodología y lleva a cabo una
transformación de la materia prima.
1.3 ¿QUÉ ES ARTE? DEFINICIÓN DE ARTE
El arte es el enfoque más común que se tiene de la arquitectura. Pero, ¿qué es
arte? Según Aristóteles, el filósofo griego, el arte es “la interpretación de la
materia como técnica y poesía”6. Esta definición demuestra que el arte, en sí
mismo, es una técnica, toda vez que, como ya vimos, la técnica consiste en una
transformación y en un hacer racional y voluntario para alcanzar un fin. Sin
embargo, existen diversos factores que diferencian radicalmente el arte de la
técnica. El pintor ruso Wassily Kandinsky dice en su libro Sobre lo espiritual en el
arte (1911) que hay tres elementos distintivos en toda obra de arte:
El elemento de la personalidad propia del artista. Este elemento se refiere
a que todo artista ha de tener características que identifiquen la obra como
suya, más allá de las características de la corriente o el movimiento que
sigan.
TEORIA I ARQ. ISABEL RIOS
El elemento del estilo. Este elemento es contraparte del anterior, y significa
que la obra ha de denotar su pertenencia a una época y a un ambiente
cultural.
El elemento de lo puro y eternamente artístico. Con esto nos referimos a
que el arte ha de trascender límites espaciales y temporales.
Otro elemento rector en el arte es la estética. La definición de estética, como
tantas otras referentes al arte, es en sí misma abstracta, pero se puede decir que
estética es el estudio no de la obra de arte, sino de la belleza dentro de la
misma.7 Así, cuando algo es bello decimos que es estético, en tanto que decimos
que es antiestético cuando resulta desagradable.
Es importante, al hablar de arte, mencionar también de otra de sus
características: la obra de arte es única. Como el proceso de creación es único,
entonces también es único el producto de éste. Así es que una obra de arte nunca
es igual a otra, aun cuando haya sido hecha por el mismo artista, con el mismo
propósito y en situaciones más o menos similares. Naturalmente, dado que la
obra ha de tener el elemento de personalidad y el de estilo, será distintiva de un
artista y de un movimiento en específico, pero aun así la obra artística es única.
1.3.1 Por qué la arquitectura se considera arte
Ya hemos dicho que la arquitectura se ha visto como arte desde que se dieron las
primeras definiciones sobre el tema. Conviene, pues, que analicemos cuáles son
las características que permiten a la arquitectura para ser considerada como un
arte.
En primer lugar, se debe mencionar que toda obra arquitectónica ha de tener una
estética. Ya en sus libros sobre arquitectura, el teórico romano Vitrubio dedicó una
gran parte de su trabajo a analizar la estética desobre proporción, escala, forma y
en general sobre todos los elementos que conforman la estética de la
arquitectura. Desde entonces, ningún teórico de la arquitectura ha dejado de
interesarse por el aspecto estético de la misma, y aún en pleno siglo XX
arquitectos destacados como Le Corbusière y Frank Lloyd Wright han analizado
concienzudamente la forma en la que la estética se encuentra presente en la
arquitectura. Así pues, podemos decir que, dado que la obra arquitectónica posee
una estética, es considerada arte. Cabe decir que la estética es un concepto de
percepción psicológica: nuestra mente analiza los elementos que componen una
obra y, si éstos se encuentran combinados acertadamente, entonces
consideramos bella a la obra de arte. La estética será analizada a conciencia en
TEORIA I ARQ. ISABEL RIOS
unidades posteriores, donde se estudiarán los elementos que la componen y
cómo es que son percibidos de modo inconsciente.
Además de estética, la obra arquitectónica es única. No existen dos espacios que
hayan sido diseñados iguales; en caso de que los hubiere sería una seña clara de
plagio y, por lo tanto, no se consideraría arte la obra. Así pues, mientras la obra
mantenga su carácter único cumplirá con los requisitos que se exigen para
considerar que es arte.
En cuanto a los elementos de personalidad, estilo y eternidad del arte, también los
encontramos en la arquitectura. Si se analiza la obra de un artista en particular, es
posible encontrar que siempre tiene algún signo distintivo. Algunos arquitectos,
por ejemplo, son famosos por sus estructuras, otros por las formas de sus
edificios y unos más por su uso del color y de la luz, pero todos ellos tienen algo
que los identifica.
El estilo, actualmente, es un tanto más difícil de definir. Y es que desde mediados
del siglo XX comenzaron a aparecer muchas tendencias de modo simultáneo.
Anteriormente las corrientes artísticas podían considerarse a nivel mundial,
cambiando tan sólo algunas particularidades regionales de la misma. Pero ahora
esta tendencia parece invertirse: la arquitectura engloba muchas corrientes
diferentes, y ninguna es la definitiva, e incluso hay algunos arquitectos que,
insatisfechos con la concepción arquitectónica que ven día con día, crean su
propio movimiento, postura completamente válida que ayuda, además, a
incrementar el acervo arquitectónico. No se analizará este fenómeno; sólo
quedará dicho que aún la arquitectura grecorromana. Podemos ver en su obra un
análisis profundo en medio de la pluralidad arquitectónica que se vive en la
actualidad existen tendencias definidas, y que todos los arquitectos se decantan
por alguna de éstas.
Respecto al principio de la eternidad y pureza del arte, este es, tal vez, el más
importante de los tres elementos que componen a la arquitectura y al arte en
general pues implica la capacidad de trascender el gusto de una época. Esto es
importante por que las modas son efímeras; lo que hoy gusta mañana ya no, y lo
que ayer gustaba hoy es olvidado. En todas las ramas del arte sucede que,
cuando la moda pasa, la obra queda relegada a favor de los productos hijos de la
nueva corriente. En el caso de la pintura o de otras formas de arte este problema
puede ser menos grave, pero si tenemos en cuenta que la vida de una obra
arquitectónica es larga, debemos pensar que ésta, necesariamente, debe estar en
TEORIA I ARQ. ISABEL RIOS
condiciones de cumplir con su función por un largo tiempo. Por lo tanto, es
importante que la obra arquitectónica sea trascendente.
Para que una obra trascienda debe contar con las dos condiciones que
mencionamos anteriormente: estética y valor único. Ya dijimos en qué consiste el
valor único de una obra; pasemos, pues, a la estética. Ésta es una ciencia,
aunque sus aplicaciones sean artísticas. Para hacer su labor, la estética basa sus
principios en la percepción inconsciente, es decir, la forma en la que nuestro
cerebro, ya que no nuestros ojos, entiende y analiza las impresiones de nuestros
sentidos. Dado que el funcionamiento de nuestro cerebro es siempre el mismo,
las reglas de la estética trascienden modas, y es por ello que aún hoy en día
encontramos hermosas obras que remontan su historia a miles de años en el
pasado. Así, aún cuando un estilo pasa de moda, la herencia de éste perdura por
muchos años en la memoria de la humanidad.
A continuación, se estudiará un ejemplo práctico de los tres postulados de
Kandinsky aplicados a la arquitectura, tomando para ello como referencia el
Partenón, en Atenas. Este templo fue construido en el siglo VI a.C., siguiendo una
corriente arquitectónica propia de su época y de su lugar pero que, actualmente,
se considera obsoleta. Sin embargo, el Partenón respondía perfectamente a las
exigencias arquitectónicas de su momento, su estructura presentaba todos los
elementos correspondientes a la arquitectura griega y sus materiales eran los
adecuados para la época y la situación en la que este monumento se construyó.
Así pues, encontramos que el Partenón cumple con el elemento del estilo.
Respecto a la personalidad propia del artista, actualmente los arqueólogos e
historiadores de arte han averiguado que dentro del Partenón había una gran
estatua de la diosa Atenea, hecha de materiales preciosos, de la misma forma
que, en la ciudad de Olimpia, había una estatua de Zeus con características
similares, también obra de Fidias, el arquitecto del Partenón. Así pues,
encontramos en ambos edificios elementos característicos de este artista, que
diferencian a Fidias de otros arquitectos contemporáneos suyos y que también
pertenecían a la escuela de arquitectura griega.
Por último, se analizará el elemento de lo puro y eternamente artístico. Como ya
se dijo, el Partenón fue construido hace dos milenios y medio, lo cual lo coloca
fuera del contexto de la arquitectura actual; un arquitecto que hiciera un
monumento de estilo griego probablemente sería criticado duramente. Sin
embargo, la calidad del Partenón lo salva de “pasar de modo”. Su posición en lo
alto de la Acrópolis lo ha convertido en un símbolo de la ciudad de Atenas; sus
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proporciones perfectas hacen que aún dos mil años después de haberse
construido encontremos el edificio hermoso a la vista y su escala monumental
obligan al visitante a mirar con respeto este vetusto edificio, sintiéndose
dominado, aún en contra de su voluntad, por el gigante de mármol. Así pues,
podrá decirse sin error que el Partenón es un edificio que ha vencido el paso del
tiempo; es un edificio siempre actual, un ícono de la arquitectura que ha
trascendido épocas, modas y estilos.
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