CALLEJÓN DEL BESO
Cuenta la leyenda que Carmen era una joven hermosa y cariñosa que vivía con su
intransigente padre. Carlos era un apuesto galán humilde dedicado a cumplir con su
trabajo.
Un día, por casualidad, Carmen y Carlos se conocieron y entre ellos surgió un lazo
indestructible. Desde entonces, el joven se situaba bajo el balcón de la casa de Carmen,
quien le respondía siempre con una sonrisa. Así pasaron semanas hasta que, más tarde,
iniciaron una conversación.
Pasó el tiempo y los jóvenes planeaban un futuro juntos. Cuando menos lo esperaban, el
padre de la joven se enteró de sus encuentros. Entonces, amenazó a su hija con recluirse
en un convento. A pesar de esto, Carmen y Carlos decidieron continuar con la relación en
secreto.
Carlos alquiló una habitación situada frente a la casa de su amada, donde podría hablar
con ella de balcón a balcón. Un día, el padre de la joven les pilló besándose desde el
balcón y, lleno de furia, clavó una daga a su hija y le quitó la vida. Desde entonces se
conoce este lugar como Callejón del Beso.
LA LLORONA
Dice la leyenda que hace muchos años aparecía en Xochimilco la figura de una mujer
vestida de blanco, la cual cruzaba las calles de la ciudad mientras lamentaba: ¡Ay, mis
hijos!
Los habitantes de la ciudad decían que se trataba de una pobre mujer que había sufrido
por un hombre que la había abandonado. Entonces decidió ahogar a sus hijos en un río y,
arrepentida, intentó quitarse ella la vida. Pronto fue apodada como la Llorona.
Dicen que, a día de hoy, el espectro sigue apareciendo por las noches y recorre la ciudad
con su vestimenta blanca. Aún hoy se puede oír su desgarrador lamento.
SAC NICTÉ
Dice la leyenda que Sac-Nicté era una antigua princesa cuando Mayapán, Uxmal y Chichén
Itzá conviven como las grandes urbes de la cultura maya. Era una época en la que sus
reyes habían hecho un pacto de paz y no existían los ejércitos. Cuando Canek tuvo 3 veces
7 años se convirtió en rey de Chichén Itzá y vió por primera vez a la princesa Sac Nicté
teniendo ella apenas 3 veces 5 años. Desde ese momento, ambos supieron que sus vidas
estarían destinadas a estar juntos por la eternidad. En cambio, Sac-Nicté había sido
destinada por su padre, rey de Mayapán, para ser esposa de Ulil, un sub heredero del
reino de Uxmal.
Faltando solo 37 días para la boda, un mensajero de Mayapán citó al príncipe Canek para
invitarlo a la boda, a lo que respondió que no faltaría. Esa misma noche un enano viejo
visitó a Canek y le susurró: “la flor blanca te espera entre las hojas verdes”, ¿vas a dejar
que otro la arranque? Justo después, el enano desapareció.
En Uxmal todo se preparaba para la boda, la ciudad entera había sido decorada para la
gran ocasión. Justo cuando Sac-Nicté estaba a punto de contraer matrimonio, Canek
apareció con sus guerreros y se llevó a la princesa frente a la mirada de todos, dejando al
príncipe Ulil plantado.
Este hecho terminó con la paz y Uxmal y Mayapán se unieron en guerra en contra de
Chichén Itzá. Antes de que la guerra estallara, los habitantes del Chichén Itzá partieron
una noche con la luz de la luna para salvar su ciudad. Cuando llegaron los enemigos de
Uxmal y Mayapán se encontraron la ciudad de Chichén Itzá vacía, la cual decidieron
incendiar. Desde entonces la ciudad quedó abandonada hasta nuestros días.
LA DAMA ENLUTADA
Cuenta esta leyenda que, al casi caer la medianoche, algunas personas fueron testigo de
cómo un espectro femenino salió de la Catedral y puso rumbo hacia el norte de la ciudad.
La mujer vestía de negro y, cuando llegó frente al Santuario de Nuestra Señora de
Guadalupe, atravesaba la calle y después desaparecía.
Esa noche, la enlutada cosechó varias muertes. Aquellos que la persiguieron fueron sus
víctimas cuando escuchaban su tenebroso grito.
LA CHINA HILARIA
Cuenta la leyenda que, en la calle de la Alegría, hace muchos años vivió Hilaria Macías,
conocida por todos como china Hilaria, ya que tenía el cabello muy rizado y hermoso.
Con el tiempo un hombre poco recomendable, conocido como el Chamuco, se enamoró
de Hilaria. Esta no quiso corresponderle ya que sentía cierto rechazo, no solo a su aspecto,
sino también a su personalidad. El cambio, el Chamuco insistía, primero con modestia,
después con palabras soeces.
Hilaria comenzó a sentir miedo y decidió visitar al cura para que hablara con Chamuco. El
padrecito le dijo al hombre que pidiera a Hilaria uno de sus rizos afirmando: “Si consigues
alisarlo, en unos 15 días, te corresponderá”.
Chamuco siguió las recomendaciones del cura y, pasadas dos semanas, harto de querer
enderezar el rizo, acudió a la magia negra. Asistió a un brujo que invocó al Diablo. Este le
pidió su alma como recompensa y el Chamuco aceptó. Tras días y días de trabajo no pudo
hacer nada.
Chamuco reclamó al diablo su falta de seriedad y este, enojado, se fue. Desde entonces,
Chamuco quedo loco andando por las calles del encino atormentado. Cada vez que
alguien le preguntaba cómo estaba, solo respondía: “De la china Hilaria”.
LEYENDA DE LA FLOR DE CEMPASUCHIL
Dice la leyenda que hace mucho tiempo existieron una niña llamada Xóchitl y un niño
llamado Huitzilin.
Ambos crecieron juntos y pasaron mucho tiempo unidos durante la infancia, incluso,
iniciaron una historia de amor durante la juventud. Un día, decidieron subir a lo alto de
una colina, allí donde el sol deslumbraba con fuerza, pues sabían que allí moraba el Dios
del Sol. Su intención era pedirle a Tonatiuh que les diera la bendición para poder seguir
unidos. El Dios sol acepto y bendijo su amor.
Pronto, la tragedia llegó a ellos cuando Huitzilin fue enviado a participar en una batalla
para defender a su pueblo y tuvo que separarse de Xóchitl.
Pasó un tiempo y Xóchitl se enteró de que su amado había fallecido en el conflicto. La
muchacha sintió tanto dolor que le pidió a Tonatiuh unirse con su amado en la eternidad.
El Dios del Sol, al ver a la joven tan apenada, decidió convertirla en una hermosa flor. Así
que lanzó un rayo dorado sobre ella, entonces, creció en la tierra un botón que
permaneció cerrado durante mucho tiempo.
Un día, apareció un colibrí atraído por el aroma de la flor y se posó sobre sus hojas. Fue
entonces que la flor se abrió y mostró su color amarillo, como el mismo sol. La flor había
reconocido a su amado Huitzilin, el cual ahora tenía forma de colibrí.
Cuenta la leyenda que mientras exista la flor de cempasúchil y haya colibríes, el amor de
Xóchitl y Huitzilin vivirá por siempre.
EL AUTOBUS FANTASMA
Cuenta la leyenda que, en una vieja y peligrosa carretera que unía Toluca con Ixtapan de la
Sal, un autobús circulaba de madrugada de Ixtapan de la Sal hacia Toluca.
Todo iba bien hasta que comenzó a llover, momento en que el autobús tenía que tomar
curvas muy peligrosas y pasar por un puente en el que solo cabe un vehículo.
De repente, los viajeros se asustaron al ver que el autobús había tomado más velocidad. El
conductor se percató de que los frenos estaban fallando. Pronto, en una de las curvas, el
autobús se precipitó al vacío dejando víctimas y sin sobrevivientes. El autobús número 40
se incendió y jamás llegó a su destino.
Dice la leyenda que desde entonces, si transitas por esa carretera durante la madrugada e
intentas subirte a un autobús, posiblemente sea el número 40. Si subes al autobús, no
deberás hablar en ningún momento. Antes de bajar, jamás deberás mirar hacia atrás en el
autobús. Si lo haces no sobrevivirás.
LA LEYENDA DE LOS VOLCANES
Dice una antigua leyenda que los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, de los más altos de
México, representan a una doncella y un joven guerrero Tlaxcaltecas. Iztaccíhuatl era la
princesa más bella y se enamoró del guerrero Popocatépetl, uno de los más valientes de
su pueblo.
Antes de partir a la guerra en la que los Tlaxcaltecas se encontraban inmersos frente a los
aztecas, el joven guerrero pidió la mano de la doncella Iztaccíhuatl. El cacique le concedió
su deseo, a cambio de que volviera sano y salvo del conflicto.
Mientras Iztaccihuatl esperaba el regreso de su amado, un rival de Popocatépetl engañó a
la joven y le dijo que el muchacho había fallecido en la guerra. Entonces, la princesa murió
de tristeza en poco tiempo.
Cuando Popocatépetl regresó victoriosos del combate, recibió la mala noticia. Durante
días y noches el joven vagó por la ciudad pensando cómo podía honrar el gran amor que
se habían tenido. Así fue como ordenó construir una gran tumba bajo el sol amontonando
10 cerros para levantar una enorme montaña.
Entonces, tomó el cuerpo de la princesa y la recostó en la cima de la montaña. Allí, la besó
por última vez para después, con una antorcha humeante en la mano, arrodillarse a velar
por su sueño eternamente.
Desde entonces permanecen juntos uno frente a otro y, con el tiempo, la nieve cubrió sus
cuerpos convirtiéndolos en dos enormes volcanes.
CAMECUARO, EL LAGO DE LAS LAGRIMAS
Dice una antigua leyenda que Huanita, princesa purépecha, se enamoró de Tangáxhuan,
sobrino del fundador del Imperio Purépecha. Un día, Candó, un sacerdote, la secuestró y
la recluyó en una yácata. Se dice que la princesa lloró tanto que sus lágrimas formaron un
lago. De ahí que Cameruco signifique “lugar de la amargura oculta”.
Pronto Tangáxhuan, al enterarse de la noticia, fue al lugar donde estaba Huanita. Cuando
vió a Candó le lanzó una flecha con su arco. La flecha se clavó en un sabino, el cual se
partió y de allí se formó un manantial de agua verde.
Cuentan que las personas que se introducen en el lago de Camécuaro ven aparecer en sus
aguas la figura de una mujer que intenta que se queden con ella para siempre.
LEYENDA DE LA CASA DE LAS BRUJAS
Cuenta la leyenda que el dueño de esta casa ubicada en Guanajuato vivía allí con su
pequeña hija Susan cuando lo mandaron a la cárcel por cometer un delito.
Así, la niña quedó con sus tías, las cuales no la trataron nada bien. Las mujeres la
encerraron en un sótano y no le proporcionaban alimentos. Días después, los vecinos
aseguraban escuchar lamentos cuando fue hallado el cuerpo sin vida de la joven.
Se dice que en las noches de luna llena la casa se vuelve terrorífica, quienes transitan por
ahí aseguran ver a una joven asomándose por una de las ventanas.
LA NOVIA DEL MAR
Dice la leyenda que hace muchos años vivía en la ciudad de Campeche una hermosa mujer
que solía pasear por la costa para ver las enormes embarcaciones que llegaban al puerto.
Una tarde, durante sus paseos, la joven quedó asombrada de un marinero y se enamoró
perdidamente de él. Pronto, los encuentros eran frecuentes y se volvieron inseparables.
Dicen que el mar sintió celos al ver que la joven ya no visitaba cada día la costa, ni tocaba
el agua con sus dedos. Entonces, un día que el marinero zarpó, el mar transformó sus
celos en ira y decidió separarlos para siempre. Su furia creó una enorme tormenta que
hundió el barco donde viajaba el marinero. El joven nunca más regresó.
Desde aquel momento la mujer espera cada tarde en la playa. Siempre se verá en el
malecón de Campeche, mirando hacia el mar.
LA MULATA DE CÓRDOBA
Cuenta la leyenda que, allá por el siglo XVII se fundó la ciudad de Córdoba. Allí llegó sola
una mujer mulata muy hermosa. Todos los hombres quedaban prendados con ella a su
paso. Pronto, su presencia en la ciudad comenzó a tener reacciones contrapuestas.
Algunos la rechazaban, los supersticiosos decían que tenía un pacto con el diablo; que
tenía poderes mágicos que le permitían estar en dos lugares al mismo tiempo.
Otros la veneraban porque decían que era una virtuosa en las artes de la medicina y era
capaz de curar solo con hierbas.
Ante todos los rumores que se fraguaron, la Santa Inquisición no tardó en apresarla y
enviarla al presidio de San Juan de Ulúa acusada de brujería. Allí esperaría al día de su
muerte en la hoguera. En su celda, encontró un trozo de carbón y empezó a dibujar con
todo lujo de detalles un barco en la pared. Una noche, mientras el carcelero de turno
dormía, desapareció en la nave. Al día siguiente, se encontraron al carcelero con la razón
perdida aferrado a la reja del calabozo vacío.
POPCHON Y XULUBCHON
Cuenta la leyenda que, hace muchos años, los antiguos tzotziles predominaban en la
región central y centro norte de Chiapas. Allí vivían felices, ya que tenían los suficientes
recursos hídricos para nutrirse, bañarse y cultivar productos como el maíz y el frijol.
También saciar la sed de sus animales.
En cambio, no siempre había reinado la prosperidad allí, dice la leyenda que existió una
enorme serpiente acuática: Popchón. Este reptil tapó con su gran cabeza el cauce del río
Grijalva, en el Cañon del Sumidero, esto provocó una creciente que inundó poblaciones
cercanas.
Ante esta situación los vayijeltik , espíritus animales protectores de los tzotziles, unieron
fuerzas para derrotar a Popchón, pero no pudieron. Después, recurrieron a la X´ob, alma
del maíz, quien sí pudo acabar con la serpiente. Esto hizo que el agua del río siguiera su
curso.
En este lugar, se dice, también había otra serpiente enemiga Xulubchón, quien se encargó
de dividir montañas y cerros para que pasaran los arroyos. Xulubchón alteraba el cauce de
ríos e invocaba tormentas para limpiar las aguas de los afluentes. Aunque, esta serpiente
no tuvo un mal final ya que, según la leyenda, era la encargada de traer la lluvia al planeta.
EL ARBOL DEL AMOR
Cuenta la leyenda que entorno a 1860 vivía una joven llamada Oralia en una casa señorial.
Era una joven que contagiaba a todos su alegría de vivir. Juan era un humilde joven que se
había enamorado en silencio de Oralia y soñaba con mejorar su situación laboral, pues
sentía que su condición lo alejaba de la muchacha.
Por las tardes, cuando Juan salía de la mina se convertía en aguador, e iba a toda prisa
para entregarle el agua a Oralia. Con ella, la joven regaba las plantas de su jardín,
especialmente un árbol al que cuidaba con esmero.
Pronto, la muchacha también empezó a enamorarse de Juan. En cambio, había otro joven
interesado en Oralia, Philippe Rondé.
Con el paso del tiempo Oralia se sentía confundida, ya que no podía decidirse por ninguno
de los dos. Entonces, debía tomar una decisión.
La muchacha se sintió tan triste que rompió a llorar y se dirigió a su jardín. Allí un árbol
que había sembrado hace años y que Juan había regado ya estaba muy grande. Oralia se
sentó bajo su sombra y siguió llorando. Sus lágrimas regaban la tierra.
Pronto, las ramas del árbol se posaron en el regazo de la joven y empezaron a caer gotas
de agua. Eran las lágrimas del árbol, que pronto se convirtieron en flores blancas.
Entonces Oralia se decidió: debía quedarse con Juan.
Al día siguiente, Philippe Rondé le dijo a Oralia que debía volver a su país. La muchacha se
sintió aliviada. Esa misma tarde, la muchacha fue a buscar a Juan a quién abrazó y besó.
Desde entonces, todos los enamorados zacatecanos querían sellar su afecto bajo aquel
árbol que, con el paso del tiempo, fue talado.
LA ISLA DE LAS MUÑECAS
Dice la leyenda que, allá por los años 50, un hombre llamado Julián Santana decidió
recolectar todas las muñecas que aparecían en la zona del canal, después de que una
joven muriera allí ahogada.
El hombre decía que había oído los lamentos de la muchacha y, desde entonces, decidió
colocar allí las muñecas o partes de ellas que iba encontrando como supuesto símbolo de
paz y protección, a fin de espantar a los espíritus malignos.