La tortuga Veloz
El cuento para que los niños entiendan
que todos somos distintos y que
debemos aceptar a todos por igual.
La tortuga Veloz era más rápida y
nerviosa que el resto de las tortugas. A
muchas de sus compañeras les
molestaba que fuese tan rápida e
inquieta.
Pero algo sucedió una mañana de
Navidad, que hizo que todas las tortugas
entendiesen que ser diferentes es algo
de lo más normal.
EL CUENTO DE LA TORTUGA DISTINTA.
LA TORTUGA VELOZ
Había una vez una aldea de lentas y pausadas
tortugas. Todas ellas vivían en calma, sin prisas, No
les interesaba lo más mínimo el tiempo.
Había una vez una aldea de lentas y pausadas
tortugas. Todas ellas vivían en calma, sin prisas, No
les interesaba lo más mínimo el tiempo.
Entre todas había una tortuga distinta, se llamaba
Veloz. Su madre le puso ese nombre porque no
paraba de correr de un lado a otro.
-Veloz, ¿quieres quedarte quieta mientras te
abrocho el cordón? – se quejaba cada día la mamá
de la tortuga.
Era tan rápida como un jaguar y tan ágil como una
libre. Resultaba bastante extraño verla correr y
saltar entre el resto de las lentas tortugas.
La profesora tortuga siempre estaba llamándole la
atención
– Veloz, ¿quieres estar tranquila en tu asiento? –
Pero Veloz no podía. Por más que lo intentaba, no
era capaz de llevar el ritmo pausado de todas las
demás.
Cuando jugaba en el patio, su compañera le decía:
-Veloz, ¿quieres estarte quieta que así no puedo
contarle el secreto a Teresa?
Pero a Veloz le emocionaba tanto salir al patio, que
le era imposible quedarse sentada en un banco
cuchicheando.
Se sentía tan distinta a todas las demás, que a veces
pensaba que algún día se convertiría en cualquier
otro animal.
EL CUENTO DE LA TORTUGA DISTINTA
-Tal vez yo sea como las
mariposas – pensaba Veloz –
que primero son un pequeño
huevo, luego se convierten en
gusano y terminan siendo bellas
mariposas.
Veloz empezaba a estar cansada
de que todo el mundo le dijese
que se estuviese quieta.
-Veloz, no saltes en la biblioteca – decía la tortuga
bibliotecaria.
-Veloz, no corras tanto que no te alcanzo –
comentaba su amiga Claudia.
Pero un día muy especial sucedió algo …
La mañana de Navidad, toda la aldea amaneció
cubierta por la nieve. El gran árbol de Navidad, que
habían decorado todas las tortugas juntas, estaba
rodeado de regalos.
– ¡Ha venido Santa Claus! – anunció una tortuga
pequeñita.
Poco a poco, despacio, muy despacio, todas las
tortugas se levantaron, tomaron su desayuno y se
pusieron los abrigos para acudir a por sus regalos.
Veloz llegó la primera de todas, claro está. Y
mientras esperaba al resto de lentas tortugas, pudo
ver a un lobo escondido entre los árboles, dispuesto
a capturar a sus lentas amigas.
Entonces, Veloz comenzó a toser para llamar la
atención del canino.
Y el lobo pensó – Empezaré mi banquete con esta
tortuga solitaria –
Cuando el lobo se abalanzó sobre Veloz, esta
empezó a correr como solo ella sabía hacer.
Así consiguió despistar al lobo, que acabó perdido y
ya nunca más supo encontrar el camino.
Cuando Veloz regresó a la aldea, todas las tortugas
la estaban esperando.
– Gracias Veloz, tu rapidez nos ha salvado a todos, –
dijo la profesora tortuga, que había visto a su
querida alumna.
Así fue como todas las tortugas entendieron lo
importante que era Veloz en sus vidas y Veloz
comprendió que no era malo ser un poco distinta.
FIN
Autora. Beatriz de las Heras García.
PREGUNTAS DE COMPRENSION SOBRE EL CUENTO DE TORTUGA
1. ¿Cómo eran las tortugas de la aldea en el cuento de la tortuga Veloz?
2. ¿Por qué crees que a las tortugas no les interesaba el tiempo?
3. ¿Por qué todos pensaban que Veloz era distinta?
4. ¿Por qué crees que les molestaba que Veloz se moviese tanto?
5. ¿Tienes algún amigo o amiga que se mueva mucho? ¿O eres tú quien
se mueve mucho?
6. Te propongo un modo de actuar por si algún día te encuentras a un
Veloz.
o Habla tranquilo. No le pidas que se esté quieto, pero pídele que
no te mueva a ti, para que no pierdas tu concentración.
o No le grites, pídele que te escuche, pero déjale hablar a él
también.
o Si no sabes cómo actuar, antes de ponerte a gritar, pide ayuda a
un adulto. Así nadie se pondrá triste.
7. Y si tú eres el que se mueve mucho, como Veloz…
o Procura no mover a los demás. Entiende que a ellos les puede
molestar.
o No grites, intenta que te escuchen, pero déjales hablar a ellos
también.
o Pide ayuda a tus papis y a tu profesora siempre que lo necesites;
ellos sabrán qué hacer para que te sientas bien.