SENTENCIA DEL 24 DE MARZO DE 2021, NÚM.
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Sentencia impugnada: Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, del 22 de marzo de 2019.
Materia: Tierras.
Recurrentes: María Rivas Gil y compartes.
Abogado: Lic. Ramón Antonio Rodríguez.
Recurrido: Juan Bautista Lantigua Adames.
Abogado: Dr. Amable R. Grullón Santos.
Juez ponente: Manuel Alexis Read Ortiz.
EN NOMBRE DE LA REPÚBLICA
La Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, actuando como corte de casación, competente para
conocer las materias de tierras, laboral, contencioso administrativo y contencioso tributario, regularmente
constituida por los magistrados Manuel Alexis Read Ortiz, presidente, Manuel R. Herrera Carbuccia,
Moisés A. Ferrer Landrón, Anselmo Alejandro Bello F. y Rafael Vásquez Goico, jueces miembros, asistidos
de la secretaria de la Sala, en la sede de la Suprema Corte de Justicia, ubicada en Santo Domingo de
Guzmán, Distrito Nacional, en fecha 24 DE MARZO DE 2021, año 178° de la Independencia y año 158° de
la Restauración, dicta en audiencia pública, la siguiente sentencia:
Apoderada del recurso de casación interpuesto por María Rivas Gil, Faustina Espinal Rivas y Reina
Espinal Rivas, contra la sentencia núm. 2019-0070, de fecha 22 de marzo de 2019, dictada por el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Noreste, cuyo dispositivo figura copiado más adelante.
I. Trámites del recurso
1. El recurso de casación fue interpuesto mediante memorial depositado en fecha 10 de mayo de
2019, en la secretaría general de la Suprema Corte de Justicia, suscrito por el Lcdo. Ramón Antonio
Rodríguez, dominicano, tenedor de la cédula de identidad y electoral núm. 081-0005304-3, con estudio
profesional abierto en la avenida Nicolás de Ovando núm. 404, sector Cristo Rey, Santo Domingo, Distrito
Nacional, actuando como abogado constituido de María Rivas Gil, Faustina Espinal Rivas y Reina Espinal
Rivas, portadoras de las cédulas de identidad y electoral núms. 081-0006672-2, 081-0011072-8 y 071-
00206796-5, domiciliadas y residentes en el municipio Río San Juan, provincia María Trinidad Sánchez.
2. La defensa al recurso de casación fue presentada mediante memorial depositado en fecha 6 de
junio de 2019, en la secretaría general de la Suprema Corte de Justicia, suscrito por el Dr. Amable R.
Grullón Santos, dominicano, provisto de la cédula de identidad y electoral núm. 071-0007784-6, con
estudio profesional abierto en la calle Ramón Melo esq. ave. María Trinidad Sánchez, plaza Quirino
Santos, municipio Nagua, provincia María Trinidad Sánchez y domicilio ad hoc en el bufete del Lcdo.
Paulino Duarte González (Duarte y Tejada Dutesa), ubicado en la avenida Bolívar casi esq. Máximo Gómez,
Santo Domingo, Distrito Nacional, actuando como abogado constituido de Juan Bautista Lantigua Adames,
dominicano, titular de la cédula de identidad y electoral núm. 081-0000781-7, domiciliado y residente en
la calle Luperón núm. 6, municipio Río San Juan, provincia María Trinidad Sánchez.
3. Mediante dictamen de fecha 13 DE MARZO DE 2021, suscrito por la Dra. Casilda Báez Acosta, la
Procuraduría General de la República estableció que deja al criterio de la Suprema Corte de Justicia la
solución del presente recurso de casación.
4. La audiencia fue celebrada por esta Tercera Sala, en atribuciones de tierras, en fecha 9 de diciembre
de 2020, integrada por los magistrados Manuel A. Read Ortiz, presidente, Moisés A. Ferrer Landrón y
Rafael Vásquez Goico, jueces miembros, asistidos por la secretaria y el alguacil de estrados.
II. Antecedentes
5. En ocasión de litis sobre derechos registrados en desalojo judicial, incoada por María Rivas Gil,
Faustina Espinal Rivas y Reina Espinal Rivas contra Juan Bautista Lantigua Adames, relativa a las parcelas
núms. 915 y 916, DC. 3, municipio Cabrera, provincia María Trinidad Sánchez, la Sala Liquidadora del
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original del Distrito Judicial de María Trinidad Sánchez dictó la
sentencia núm. 02271700543, de fecha 21 de junio de 2017, que rechazó la demanda original por
encontrarse los inmuebles registrados a favor de un tercero.
6. La referida decisión fue recurrida en apelación por María Rivas Gil, Faustina Espinal Rivas y Reyna
Espinal Rivas, dictando el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste la sentencia núm. 2019-
0070, de fecha 22 de marzo de 2019, objeto del presente recurso de casación y que textualmente dispone
lo siguiente:
PRIMERO: Rechaza en cuanto al fondo el recurso de apelación de fecha diecinueve (19) del mes de
septiembre del 2017, incoado por las señoras María Rivas Gil, Faustina Espinal Rivas y Reyna Espinal Rivas,
por conducto de sus abogados y apoderados especiales Licdo. Abel González Raposo y Dr. Diógenes A.
Jiménez Hilario, contra la sentencia marcada con el No. 02271700543, de fecha veintiuno (21) de junio del
año dos mil diecisiete (2017) emitida por la Sala Liquidadora del Tribunal de Tierras de Jurisdicción
Original de María Trinidad Sánchez, y con él, las conclusiones dadas en la audiencia de fecha treinta y uno
(31) del mes de enero del año dos mil diecinueve (2019) por los motivos señalados precedentemente.
SEGUNDO: Acoge las conclusiones de la parte recurrida a través de su abogado el Dr. Amable R. Grullón
Santos, emitidas en la audiencia de fecha treinta y uno (31) de enero del año 2019, por los motivos que
anteceden. TERCERO: Codena a la parte recurrente, señoras María Rivas Gil, Faustina Espinal Rivas y
Reyna Espinal Rivas, al pago de las costas del procedimiento con distracción y provecho a favor del Dr.
Amable Grullón Santos, quien afirma haberlas avanzado en su mayor parte. CUARTO: Ordena a la
Secretaria General de este Tribunal Superior de Tierras, proceder al desglose de los documentos que
conforman este expediente, en cumplimiento de la Resolución No. 06-2015, de fecha 09 de febrero del
2015, sobre Operativo de Desglose de Expedientes, dictada por el Consejo del Poder Judicial, en fecha 18
de febrero del 2015, y remitir esta decisión al Registro de Títulos de Samaná una vez adquiera la autoridad
de la cosa irrevocablemente juzgada con la finalidad de que cancele la nota cautelar que generará este
proceso. QUINTO: Confirma la sentencia No. 02271700543, de fecha veintiuno (21) de junio del año dos
mil diecisiete (2017), emitida por la Sala Liquidadora de Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de
María Trinidad Sánchez, cuya parte dispositiva dice así: “PRIMERO: Declara buena y válida en cuanto a la
forma la presente Litis sobre Derechos Registrados en procura de desalojo judicial, relativo a los inmuebles
identificados como Parcelas 915 y 916, del Distrito Catastral número 3, del municipio de Cabrera,
provincia María Trinidad Sánchez, incoada por las señoras María Rivas Gil, Reina Espinal Rivas y Faustina
Rivas, en contra del señor Juan Bautista Lantigua Adames, proceso que tiene como parte en intervención
forzosa al señor Clemente Duarte, por haber sido interpuesta conforme al derecho. SEGUNDO: En cuanto
al fondo, se rechaza la presente Litis Sobre Derechos Registrados; por las razones indicadas en el cuerpo
de la presente decisión. TERCERO: Condena a las señoras María Rivas Gil, Reina Espinal Rivas y Faustina
Rivas, al pago de las costas del procedimiento a favor y provecho del Dr. Amable R. Grullón Santos,
abogado que afirma haberlas avanzado en su mayor parte. CUARTO: Ordena a la secretaria de este
tribunal comunicar la presente decisión a las partes, a los fines legales correspondientes; así como hacer
los trámites necesarios a fin de dar publicidad a la presente decisión” (sic).
III. Medios de casación
7. La parte recurrente invoca en sustento de su recurso de casación los medios siguientes: “ Primer
medio: Violación al Artículo 69 de la Constitución de la República Dominicana sobre la Tutela Judicial,
Artículo 8 Numeral 1 de la Convención Americana de los Derechos Humanos Artículo 10 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Segundo medio: Omisión de los artículos 1134 y 1315 del código Civil
dominicano y violación al principio de contrariedad y desnaturalización de los hechos y documentos
depositados por las partes recurrentes. Tercer medio: Violación del artículo 51 de la Constitución de la
República Dominicana sobre el Derecho de Propiedad” (sic).
IV. Considerandos de la Tercera Sala, después de deliberar Juez ponente: Manuel Alexis Read Ortiz
8. De conformidad con lo que establece la Constitución de la República, el artículo 9 de la Ley núm.
156-97 de fecha 10 de julio de 1997, que modificó la Ley núm. 25-91 de fecha 15 de octubre de 1991,
Orgánica de la Suprema Corte de Justicia y el artículo 1° de la Ley núm. 3726-53 del 29 de diciembre de
1953 sobre Procedimiento de Casación, modificada por la Ley núm. 491-08, del 19 de diciembre de 2008,
esta Tercera Sala es competente para conocer del presente recurso de casación.
9. Para apuntalar su primer medio y segundo medios de casación, los cuales se examinan reunidos por
su estrecha vinculación, la parte recurrente alega, en esencia, que el tribunal a quo rechazó la solicitud de
experticia caligráfica a los actos de venta de fechas 25 de abril y 15 de octubre del año 1980 y 13 de
noviembre de 1989, notarizados por el Lcdo. Miguel Belarminio Tejada Méndez, notario público del
municipio Río San Juan indicando, tal como lo hizo el tribunal de primer grado, que los documentos se
encontraban en copia simple, cuando se aportaron los originales de la certificaciones expedidas por el
ayuntamiento del municipio Río San Juan; que el tribunal a quo al no valorar las pruebas aportadas
incurrió en una franca violación al derecho de defensa de la parte hoy recurrente en casación; que
además, el tribunal a quo incurrió en una flagrante violación al principio de tutela judicial efectiva y
debido proceso consagrados en los artículos 69 de la Constitución dominicana, 8 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y 10 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; aduce
además, que el tribunal a quo debió ordenar la medida, por cuanto fue aportada el acta del estado civil
del notario actuante en los actos de venta Miguel Belarminio Tejada Méndez, en la que se verifica que
nació en fecha 7 de septiembre de 1966, por lo cual al momento de legalizar las firmas este solo contaba
con 14 años y, en adición, se aportó una certificación emitida por la Suprema Corte de Justicia en la que se
establece que fue juramentado como abogado en el año 1992, por lo que en la fecha en que legalizó las
firmas no se encontraba facultado para ello; que al no pronunciarse sobre estos documentos, el tribunal a
quo incurrió en violación de los artículos 1134 y 1315 del Código Civil y con ello desnaturalizó los hechos
de la causa.
10. La valoración de los medios mencionados requiere referirnos a las incidencias originadas en el
proceso ante la jurisdicción de fondo, establecidas en la sentencia impugnada y de los documentos por
ella referidos: a) que Ángel Espinal Gil era el titular del derecho de propiedad sobre las parcelas núms. 915
y 916, DC. 3, municipio Cabrera, provincia María Trinidad Sánchez; b) que éste estuvo casado con María
Rivas Gil, con la que procreó dos hijas de nombres Faustina Espinal Rivas y Reina Espinal Rivas; c) que
conforme al contrato de fecha 25 de abril de 1980, notarizado por el Lcdo. Miguel Belarminio Tejada
Méndez, notario del número del municipio Río San Juan, el señor Ángel Espinal vendió a la señora María
Salas una porción de 56 tareas en el paraje La Novilla; d) que mediante acto de fecha 15 de octubre de
1982, notarizado por el notario público Miguel Belarminio Tejada Méndez, la señora María Salas vendió al
señor Clemente Duarte la porción comprada; e) que mediante acto de fecha 13 de noviembre de 1989,
también notarizado por el Lcdo. Miguel Belarminio Tejada Méndez, el señor Clemente Duarte vendió esa
porción al señor Juan Bautista Lantigua Adames; f) que Ángel Espinal Gil falleció en fecha 29 de enero de
1991; g) que María Rivas Gil, Reina Espinal Rivas y Faustina Espinal Rivas, alegando que Clemente Duarte
era arrendatario en el inmueble y, por consiguiente, su adquisición fue fraudulenta, incoaron una
demanda en desalojo judicial por ante el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de María Trinidad
Sánchez contra Juan Bautista Lantigua Adames, en su calidad de ocupante del inmueble, llamando en
intervención forzosa a Clemente Duarte y resultando apoderada de la litis la Sala Liquidadora; h) que
tomando en consideración que como fundamento de la demanda en desalojo se cuestionaba la veracidad
de los actos de ventas antes mencionados, el tribunal apoderado procedió a analizar los documentos
aportados, indicando que operó la voluntad de vender de María Rivas Gil en el acto de venta de fecha 25
de abril de 1980 y que aunado a la declaración de los testigos Eleno Mosquea Martínez y María Virgen
Salas, era evidente que en virtud de las ventas sucesivas la propiedad de los inmuebles quedó en manos
de Juan Bautista Lantigua Adames, demandado en desalojo, por cuanto no se comprobó la alegada
ocupación ilegal y, consecuentemente, rechazó la demanda original en desalojo judicial mediante la
sentencia núm. 02271700543, de fecha 21 de junio de 2017; i) que no conforme con ese fallo, la parte
demandante y hoy recurrente, interpuso recurso de apelación, fundada en que se dictó una sentencia
contraria a los hechos de la causa y al derecho; j) que mediante sentencia núm. 2019-0070, de fecha 22 de
marzo de 2019, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste rechazó el recurso y confirmó la
sentencia del tribunal de primer grado adoptando sus motivos, fallo ahora impugnado mediante el
presente recurso de casación.
11. Para fundamentar su decisión el tribunal a quo expuso los motivos que textualmente se
transcriben a continuación:
“En cuanto a ordenar una experticia caligráfica por ante el INACIF, de los actos de ventas enunciados
por la parte recurrente, este Tribunal es de criterio que procede su rechazo al quedar comprobado y
demostrado que se hicieron las diligencias pertinentes para obtener los mismos por ante el Registro de
Títulos de Nagua, el cual única y exclusivamente remitiera a este Órgano en fotocopia certificada, el acto
de venta de fecha 05/12/1986, por lo que se toma inoperante ordenar una medida de esa naturaleza en
actos que reposan en fotocopias ilegibles […] Por tales razones este tribunal decide: Primero: Rechaza la
medida de instrucción relativa, a experticia caligráfica planteada por el abogado de la parte recurrente […]
Que por otra parte continua señalando la jueza liquidadora de jurisdicción original que la parte
demandante fundamenta su solitud de desalojo judicial en contra del señor Juan Bautista Lantigua
Adames en atención a que este último ocupa ilegalmente los inmuebles objeto de litis. Ante tales
argumentos, vale señalar que si bien es verdadero no ha sido cuestionada la calidad de las demandantes
corno continuadoras jurídicas del señor Ángel Espinal Gil, no menos cierto es que en la especie ha
operado una triple transferencia del derecho de propiedad que en principio pertenecía al fallecido Ángel
Espinal Gil, en donde es la misma demandante señora Maria Rivas Gil en su condición de esposa del hoy
fallecido Ángel Espinal Gil, conjuntamente con el hoy finado, mediante contrato de venta de inmueble
bajo firma privada de fecha 25/04/1980, legalizado por el Lic. Miguel Belarminio Tejada Méndez, notario
público de los del número del municipio de Rio San Juan, les venden, ceden y traspasan a la señora María
Salas la propiedad de los inmuebles. Esta última a su vez transfiere al señor Clemente Duarte y este último
a su vez transfiere al señor Juan Bautista Lantigua Adames: lo cual también se aúna a las declaraciones
vertidas por los señores Eleno Mosquea Martínez y María Virgen Salas en calidad de testigos. Que en ese
mismo orden de ideas y sobre la base del motivo anterior la jueza a-quo señaló que es evidente que la
propiedad de dichos inmuebles objeto de litis fue transferida a terceros, contando desde un inicio con la
voluntad de la misma esposa del señor Ángel Espinal, tal como se puede advertir de la firma de esta
plasmada en el primer acto de venta. Por ende, no ha quedado demostrado ante este tribunal que el
señor Clemente Duarte de forma irregular y fraudulenta haya realizado traspaso de esa propiedad a favor
del señor Juan Bautista Lantigua Adames, independientemente se haya depositado contratos de
arrendamiento, que dicho sea de paso mediante dicho arrendamientos se demuestra que fueron
arrendados los inmuebles 08 años después de haber operado la primera venta en fecha 25/04/1980. Que
en ese sentido continua señalando la magistrado a-quo que a juicio de este tribunal, no subsisten causales
para que opere un desalojo en contra de la parte demandada, al no demostrarse la irregularidad argüida
por la parte demandante, máxime cuando conforme a las disposiciones del artículo 1583, del Código Civil
se establece que la venta es perfecta cuando las partes se han puesto de acuerdo en la cosa y el precio,
por lo tanto desde ese momento opera la transferencia de propiedad a favor del comprador” (sic).
12. Por lo precedentemente transcrito quedó establecido que el tribunal a quo rechazó la solicitud de
la actual parte recurrente consistente en la realización una experticia caligráfica a los actos de venta de
fecha 25 de abril de 1980 y 5 de diciembre de 1986, por solo aportadose copias ilegibles de esos actos. La
jurisdicción de alzada, luego de analizar las pruebas aportadas, llegó a la conclusión de que, tal como
había constatado el primer juez, la parte hoy recurrente demandó en desalojo al titular inscrito Juan
Bautista Lantigua Adames, alegando que se trataba de un ocupante ilegal, sin demostrar que el señor
Clemente Duarte Lantigua Adames, haya obtenido el derecho de forma irregular y fraudulenta y sin que
pudiera retenerse de contratos de arrendamiento depositados, por cuanto estos fueron suscritos
posteriormente a las transferencias.
13. Respecto de las medidas de instrucción esta Suprema Corte de Justicia ha juzgado lo siguiente: Los
jueces de fondo son soberanos para apreciar la procedencia o no de ellas y no incurren en vicio alguno ni
lesionan con ello el derecho de defensa cuando aprecian, con los documentos del proceso y los elementos
de convicción sometidos al debate, que es innecesaria o frustratoria una medida propuesta. En este caso,
se incoó una demanda en desalojo alegando la realización de maniobras fraudulentas para la obtención
del derecho de propiedad sobre los inmuebles de que se trata, indicando para su demostración requería
la verificación de firma del vendedor en los actos de ventas y de la audición de testigos, lo que implicaba
que la parte hoy recurrente, no los jueces de fondo, realizara el depósito de las pruebas idóneas para ello,
esto es, los originales de los documentos cuestionados, a fin de que pudiera practicarse la experticia.
Correspondía a los jueces de fondo la valoración e interpretación de los elementos de prueba sometidos
al debate, y comprobar si los alegatos son ciertos y si el accionante fue víctima o no de un fraude.
13. Sin embargo, del análisis de la sentencia impugnada esta Tercera Sala verifica que la jurisdicción de
alzada hizo las diligencias de lugar para obtener las pruebas que la parte recurrente enumeró como
inaccesibles y no obtuvo resultados. En ese orden de ideas, correspondía a la parte recurrente en virtud
del principio actori incumbit probatio, proporcionar y satisfacer los medios a fin de demostrar hechos
alegados y no lo hizo, pues el hecho de aportar certificaciones del ayuntamiento que daban cuenta de la
existencia de los actos de venta impugnados que se encontraban en el expediente en copia ilegible, no
suplían la exigencia de los originales requeridos para hacer el peritaje; por lo que los medios examinados
carecen de fundamento y se desestiman.
14. Para apuntalar su tercer medio de casación la parte recurrente alega, en esencia, que el tribunal a
quo incurrió en violación al artículo 51 de la Constitución de la República Dominicana, sobre el derecho de
propiedad y contra las garantías y el debido proceso consagrados en los artículos 68 y 69 de la
Constitución dominicana, al no reconocerle el 50% de los derechos que le correspondía a María Rivas Gil
sobre los inmuebles en cuestión, como esposa común en bienes de Ángel Espinal Gil.
15. En cuanto al aspecto alegado por la recurrente de que le fue conculcado su derecho de propiedad, el
examen de la sentencia impugnada revela que el tribunal a quo no incurrió en su violación, ya que es criterio
sostenido de esta Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia que solo puede configurarse la violación del
derecho de propiedad de contenido constitucional cuando uno de los poderes públicos ha emitido un acto
arbitrario de despojo con características confiscatorias o expropiatorias y sin fundamento legal alguno, lo que
no ha ocurrido en la especie, toda vez que los jueces del fondo aplicaron la ley, por lo que, no existe violación al
derecho de propiedad en el fallo impugnado; que se evidencia además, que se cumplió con el debido proceso,
por cuanto las partes tuvieron la oportunidad de presentar sus medios de defensa, en tiempo hábil, ante un
juez competente, sin que se advierta vulneración alguna a los preceptos constitucionales que argumenta la
parte hoy recurrente en su medio de casación, razón por la cual se desestima por igual este tercer medio de
casación examinado y, en consecuencia, procede rechazar el presente recurso de casación.
16. Al tenor de las disposiciones del artículo 65 de la Ley núm. 3726-53 sobre Procedimiento de
Casación, el cual expresa que: toda parte que sucumba en el recurso de casación será condenada al pago
de las costas del procedimiento.
V. Decisión
La Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, de conformidad con la Constitución de la República, la
norma legal aplicada al caso, la doctrina jurisprudencial observada y sobre la base de los motivos
expuestos, dicta por autoridad y mandato de la ley la siguiente decisión:
FALLA
PRIMERO: RECHAZA el recurso de casación interpuesto por María Rivas Gil, Faustina Espinal Rivas y
Reyna Espinal Rivas, contra la sentencia núm. 2019-0070, de fecha 22 de marzo de 2019, dictada por el
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, cuyo dispositivo ha sido copiado en parte anterior
del presente fallo.
SEGUNDO: CONDENA a la parte recurrente al pago de las costas del procedimiento y ordena su
distracción a favor del Dr. Amable Rafael Grullón Santos, abogado de la parte recurrida, quien afirma
Avanzarlas en su mayor parte.
Firmado: Manuel Alexis Read Ortiz, Manuel R. Herrera Carbuccia, Moisés A. Ferrer Landrón, Anselmo
Alejandro Bello F. y Rafael Vásquez Goico.
César José García Lucas, Secretario General de la Suprema Corte de Justicia, CERTIFICO que la
sentencia que antecede ha sido dictada y firmada por los jueces que figuran en ella y fue leída en la
audiencia pública en la fecha en ella indicada.
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