Enfermedades emocionales a nivel del alma y del espíritu
1. Introducción
2. Desarrollo
3. Conclusión
4. Comentario personal
5. Referencias
Introducción
En muchas ocasiones hemos oído frases como "así Dios me hizo y así soy", "así nací y así me
moriré", cuantas veces no hemos escuchado a hermanos expresarse sobre su vida de una manera
quizás amarga o cuantas veces hemos encontrado personas incapaces de perdonar dado que han
sido lastimadas a lo largo de su vida.
La escritura nos revela que cuando Cristo entra en el corazón del creyente, lo limpia y lo hace una
nueva criatura; es un proceso que a veces requiere tiempo en el cual el Señor actúa en la vida del
ser humano para mostrarle su gloria y su grandeza; sin embargo existen casos en los que se
requieren herramientas que nos ayuden a comprender el comportamiento
humano para poder brindar el apoyo tanto emocional como espiritual que el creyente necesita.
Personas que llegan a nuestras congregaciones con el fin de encontrar una solución a
sus problemas, de dejar atrás sus vicios, sus hábitos y sus viejas costumbres; existen personas para
las cuales este proceso no es nada fácil y necesitan de un guía espiritual que les oriente en este
trayecto.
Es aquí donde se observa la necesidad de la consejería pastoral o consejería cristiana dado que el
ser humano fue creado por Dios como un ser tripartito, es decir que se compone de un espíritu,
un alma y un cuerpo (1° Tesalonicenses 5:23); El Señor, nuestro creador desea que el ser humano
tenga un espíritu saludable así como también un alma y un cuerpo saludable [1].
En el presente documento se presentan los temas referentes a las enfermedades emocionales a
nivel del alma, así como la manera en la que podemos tener salud en nuestra alma. Es increíble
que la mayoría de la gente quiera tener un cuerpo saludable y en muchas de las ocasiones se
acercan a Cristo para que les sane sus enfermedades o dolencias, pero ¿qué es más importante
para el Señor, sanar el cuerpo o sanar el alma?
Conocemos por medio de las escrituras que el alma es la que regresa a Dios cuando morimos y el
cuerpo es un estado temporal del hombre mientras vive en la tierra, el cuerpo ha sido formado del
polvo y al polvo volverá ( Eclesiastés 12:7), es un cuerpo corruptible que se desgasta con el pasar
de los años; así que la condición del tal no interesa realmente dado que cuando muramos ese
cuerpo ya no nos servirá, sin embargo nuestra alma debe estar sana y limpia ante Dios para poder
entrar a sus moradas.
He aquí una razón por la cual debemos procurar tener un espíritu y un alma saludable ante Dios; Él
es el único que conoce lo más profundo de nuestro ser, por que ante el estamos desnudos
espiritualmente hablando dado que ni uno solo de nuestros pensamiento y/o deseos le son
ocultos, la biblia nos hace un llamado a limpiar nuestras vestiduras cada día y a permanecer en la
santidad, la cual nos encamina al paraíso.
Desarrollo
Las preocupaciones son parte de nuestra vida. Todos en alguna medida estamos sujetos a
preocuparnos por nosotros y nuestros seres queridos. También es normal el disgustarse por algún
incidente. Sin embargo, estas preocupaciones y estos disgustos desaparecen al poco tiempo. Con
lo que debemos ser cuidadosos es cuando el disgusto se queda por horas, días y a veces semanas.
Estas preocupaciones y disgustos que se quedan por un tiempo determinado en nuestro
organismo echan raíces, afectando nuestros sentimientos, pensamientos y
nuestro comportamiento.
Cuando la preocupación o el disgusto se prolongan por un tiempo largo se convierte en una
enfermedad emocional. Estos disgustos se convierten en poco tiempo en problemas orgánicos.
Las enfermedades emocionales trastornan el sistema nervioso pero es importante aclarar que una
enfermedad emocional no es lo mismo que una enfermedad mental ni tampoco es un sinónimo
de estrés. El estrés es consecuencia de la enfermedad emocional [2].
Enfermedades emocionales a nivel del alma
a) La tristeza
Jesucristo orando en el Getsemaní en víspera de su arresto expresó a sus discípulos: "Mi alma está
muy triste, hasta la muerte" (San Mateo 26:38); expresando el dolor y la angustia de pensar lo que
estaba experimentando, era una condición emocional que lo llevó al borde de la muerte, muchas
personas cuando no superan la tristeza, se convierte en una depresión profunda que los lleva a la
desesperación intentando quitarse la vida, lo cual en algunas ocasiones logran hacerlo [3].
El término tristeza es utilizado para designar a una de las sensaciones o emociones más típicas y
básicas que solemos sentir los seres humanos, consistiendo de un estado anímico con un alto
contenido negativo en el que la persona que lo padece se siente abatida, con ganas de llorar
constantemente y una baja autoestima, es decir, no se siente ni lindo/a, ni inteligente, ni
preparado para hacer nada importante por su vida [4]. La tristeza se caracteriza entonces por ser
un generador de estados o sentimientos de aflicción, pena, angustia, preocupación y pérdida de
energía o de voluntad.
b) La amargura
Ana, tenía problemas de esterilidad, en esas circunstancias se acerca a Dios y con amargura de
alma oró a Jehová, porque su rival la irritaba, tomando en cuenta que la enojaba causándole
tristeza (1° Samuel 1:6-10). Como su enfermedad era fuerte en el alma, no pudiendo sanar a este
nivel, le expresó al sacerdote Elí su enfermedad a nivel espíritu; "No señor mío, yo soy
una mujer atribulada de espíritu" (1° Samuel 1:15) [3].
La amargura es el sentimiento de profunda pena, dolor y desagrado que puede experimentar
un individuo como consecuencia de alguna situación o evento que le depara la vida.
Generalmente, aquellos hechos tristes e irreversibles, como por ejemplo la muerte de un ser
querido, o en su defecto el fracaso en alguna actividad u objetivo que se estaba siguiendo, suelen
desencadenar el sentimiento de la amargura en las personas [5].
c) La ira
La acción de Moisés cuando Dios le ordena hablarle a la roca para que brotara agua, demuestra su
ira en su corazón. Dios le dijo que le hablara a la roca, sin embargo Moisés trató al pueblo como
gentes rebeldes y golpeo la roca dos veces, la consecuencia de este acto fue que no pudo entrar a
la tierraprometida.
El padre que lleva un patrón de crianza agresiva puede generar ira en el corazón de sus hijos, pero
la exhortación de Dios a los padres es no provocar la ira de vuestros hijos, para que no se
desalienten (Efesios 6:4); es decir para que no se desanimen y no experimenten el deseo de
abandonar el hogar dado que para ellos no tiene ningún sentido vivir en sufrimiento [6].
La ira es un término de origen latino que se refiere a la furia y la violencia. Se trata de una
conjunción de sentimientos negativos que genera enojo e indignación. La psicología recomienda
exteriorizar la ira de alguna manera, para evitar que ésta devenga en enfermedad. Es importante
señalar que existen diversas formas no violentas de canalizar un sentimiento negativo; actividades
tan sanas como la práctica de algún deporte o tan enriquecedoras como el estudio de música y la
ejecución de un instrumento representan algunas de las decisiones más adecuadas para convertir
la ira en algo positivo [7].
d) Resentimientos en los corazones de los hijos
Muchos niños sufren a causa de las faltas y fracasos de los padres, del abandono por
un matrimonio disfuncional o divorcio. Algunos sufren de maltratos físicos, castigos crueles y
psicológicos por parte de los progenitores causando heridas internas imborrables; este tipo de
hechos provocan resentimientos en los corazones de los hijos lo cual provoca odio hacia sus
padres provocando amargura en ellos [6].
Según la psicóloga clínica Teresa Baquerizo, los hijos que están resentidos con los padres es
porque esperan algo de sus progenitores y no lo obtienen. Son demandas o necesidades variadas
que van desde el reconocimiento –validación–, amor, hasta objetos materiales. El resentimiento
aparece, agrega, desde que los vástagos no se sienten importantes para sus padres y se dan
cuenta de que no son lo prioritario. Nace desde esa necesidad de amor no correspondida de
manera adecuada y cuando las reglas disciplinarias no van dirigidas al crecimiento
y desarrollo armonioso de los hijos, sino a satisfacer las necesidades de los padres [8].
e) Abusos emocionales
El abuso emocional busca lastimar a través del insulto, humillación, rechazo, devaluación, etc. Sus
heridas no se perciben a simple vista, pero pueden perdurar a lo largo de toda la vida [9].
"Violencia no es simplemente matar a otros.
Es violencia cuando usamos una palabra cruel, cuando hacemos un gesto para apartar a alguien
de nuestro camino y cuando obedecemos porque tenemos miedo".
Jiddu Krishnamurti
El abuso emocional consiste en un proceso constante en el que las ideas, sentimientos,
características de personalidad y percepciones de una persona son rebajados y despreciados hasta
que llega un momento en que la víctima empieza a ver estos aspectos de sí misma como
gravemente dañados o incluso ausentes. Es decir, se produce una destrucción del sentido del yo,
de la identidad personal [10].
f) El acto sexual ilícito
El pecado moral y las avenencias también lastiman el alma. El hombre no mide las consecuencias
de estos actos, pero los resultados son negativos en gran manera. La biblia enseña que el que cae
en la inmoralidad de adulterio, es falto de entendimiento, la actividad corrompe su alma, acarrea
heridas y vergüenza consigo mismo (Proverbios 6:32-33) [11].
La palabra adulterio reconoce su origen etimológico, en el latín "adulterium", vocablo integrado
por "ad" que denota aproximación, y por "alter" que significa "otro". A su vez proviene de
"adulterare" que puede traducirse como contaminar algo, corromperlo o cambiarle su esencia.
El concepto de adulterio como hoy lo entendemos, o sea, como mantener relaciones
sexuales fuera del lazo del matrimonio, fue sufriendo, junto a la religión y las costumbres,
un cambio importante, acentuado en los últimos tiempos, lo que ha sido receptado en
la legislación [12].
Como tener salud del alma
a) Consejería cristiana
El creyente debe acudir con un hombre o mujer de Dios para que le oriente en sus dificultades. La
consejería cristiana es un ministerio de librar a las personas de las ataduras emocionales que les
impide la felicidad y una vida victoriosa en Cristo. En el momento de recibir la salvación, Jesucristo
nos perdona nuestros pecados y los echa al fondo del mar. Sin embargo, en muchas personas,
quedan lastimaduras emocionales que necesitan ser sanadas. Esto también es parte del proceso
de crecimiento espiritual y un gran paso hacia la santidad. El consejero cristiano es el instrumento
de Dios para la liberación emocional y para encaminar al creyente hacia una vida plena en donde
puede ser de bendición para otros [13].
Por tanto el consejero(a) debe ser una persona confidente la cual no divulgue la información que
el creyente le confía, este también debe dejarse guiar por la dirección de Espíritu Santo con base
en el conocimiento de la palabra de Dios para dar un buen consejo a la persona que se lo esta
solicitando.
b) Consejería profesional
Muchos creyentes no quieren reconocer que hay situaciones que se nos salen de las manos, en la
vida atravesamos distintas circunstancias en las que en ocasiones no sabemos cómo reaccionar.
No podemos ignorar que tenemos un cuerpo que funciona de una manera perfecta porque Dios
así lo creo; todos somos seres pensantes, lógicos y emocionales y todos los cuerpos funcionan
igual; es decir todos tenemos un cerebro que controla nuestro cuerpo con impulsos a través de la
neuronas para que este funcione, todos tenemos un corazón el cual palpita y bombea sangre a
todo nuestro cuerpo y cada órgano cumple su función de una manera perfecta.
Sin embargo hay heridas emocionales que necesitan ser tratadas por un profesional en la rama, no
porque Dios no pueda curarlas sino porque también Dios en su misericordia permitió el avance
de la ciencia para mejorar el estilo de vida del hombre, son herramientas y personas que Dios usa
secularmente para ayudarnos a superar nuestras heridas emocionales; así como da la sabiduría a
los médico para operar pacientes o para crear medicamentos que mejoran la salud del ser
humano cuando esta enfermo.
c) Hablar de sus sentimientos
Las emociones o sentimientos reprimidos terminan en enfermedades como la gastritis, ulceras,
dolores lumbares que, con el tiempo suelen convertirse en cáncer.
Dr. Bráuzio Varella
Confidenciar nuestras intimidades ayuda a sanar el alma. La terapia del dialogo es una buena
opción para despojarse de la carga emocional [14]. La biblia nos aconseja que dejemos todas
nuestras cargas y ansiedades en Dios, nos invita a abrir el dialogo directamente con Él a través de
la oración. El mejor confidente al que podemos acudir es Él, pero de igual manera podemos
realizar esta terapia de dialogo con el pastor, algún líder de confianza o con el conyugue.
d) Hacer catarsis
La palabra catarsis puede traducirse como "purga" o "purificación". Su sentido original refería
al procedimiento para purificar o sanear a aquellos individuos u objetos que tenían algún tipo de
impureza [15].
Hablar deliberadamente sin interrupción de nuestra problemática, para vaciarnos de toda
preocupación y energía negativa. Esta técnica nos ayudará a sentirnos más "ligeros" y a no
reprimir las emociones dado que como comentábamos anteriormente, es dañino para la salud del
cuerpo y del alma.
e) Perdonar
El perdonar es un paso que muchas personas consideran muy difícil porque dejar de lado las
heridas provocadas por el prójimo cuesta esfuerzo; sin embargo es un requisito de parte de Dios
porque ¿cómo pediremos perdón a Dios por nuestras faltas?, ¿si nosotros no perdonamos a
nuestros ofensores?
Como creyentes no podemos guardar rencor hacia nadie porque esto nos daña internamente y
nos aleja de Dios, esta lejanía nos hace enfriar nuestra fe y cauteriza el corazón ante la aflicción o
la necesidad ajena.
Pedir perdón y perdonar es la clave principal para la sanidad interior. El perdón se convierte en
requisito indispensable para sanar las heridas. El perdón conduce al amor y misericordia de Dios
[14].
f) Hacer uso del dominio propio
"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio"
(2° Timoteo 1:7). Necesitamos tener el poder y la autoridad sobre nuestra carne para controlar
nuestras emociones como: la ira, la euforia, el enojo, etc. Una vez que hemos nacido de nuevo no
podemos seguir reaccionando como hombre/mujeres naturales, es decir, de manera impulsiva y
sin considerar las consecuencias de nuestros actos.
Es necesario que el creyente refrene su carne y su lengua ante diversas situaciones, el creyente
será probado en distintas circunstancias para evaluar que los frutos de Espíritu Santo de Dios
estén en él (Gálatas 5:22). No quiere decir que seamos seres sin emociones ni sentimientos sino
que seamos capaces de tener dominio propio sobre ellos para actuar de una manera prudente
ante cada situación.
Conclusión
La psicología nos dota de consejos que podemos implementar en la consejería cristiana para
brindar una ayuda tanto emocional como espiritual, obviamente no dejando de lado el consejo de
la palabra de Dios, la oración y el ayuno. Conocemos como creyentes que no existen barreras para
Dios que Él es soberano y hace conforme a su voluntad en las vidas de los seres humanos; sin
embargo como líderes, pastores o guías espirituales debemos dar siempre un buen consejo
inspirado en la biblia que conforte y fortalezca la vida de los creyentes de la congregación, siendo
siempre prudente en nuestra manera de conducirnos y mostrar el ejemplo de que Cristo está en
nuestros corazones.
Reconocer que en ocasiones es necesaria la ayuda profesional no es dejar de creer en el poder de
Dios, sino que hay personas preparadas que pueden ayudarnos a controlar y enfocar nuestras
emociones hacia algo positivo pero por supuesto el Señor tiene la última palabra y el decide cómo
actuar en nuestra vida.
Comentario personal
En especial durante el estudio de este curso he comprendido que la psicología nos ayuda como
ministros a tratar casos especiales en nuestras congregaciones, no podemos negarle la ayuda a
ninguna persona porque para eso estamos en esta tierra para ser "luz" en medio de las tinieblas,
no podemos solo ayudar a las personas que tienen un buen estatus social o económico; sino que
las puertas de la iglesia de Dios están abiertas a personas con problemas de adicciones, de doble
moral, de violencia intrafamiliar con el fin de guiarles u orientarles en el crecimiento espiritual
hasta que lleguen al pleno conocimiento y la estatura de Cristo.