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Historia de la Arquitectura Gótica

Este documento resume los orígenes de la arquitectura desde Adán y Eva hasta Noé. Explica que la arquitectura surgió de la necesidad humana de tener refugio y que fue perfeccionándose a lo largo de las generaciones. Menciona que Caín construyó la primera ciudad y que Noé y sus hijos ya poseían conocimientos avanzados de construcción que usaron para crear el arca.
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Historia de la Arquitectura Gótica

Este documento resume los orígenes de la arquitectura desde Adán y Eva hasta Noé. Explica que la arquitectura surgió de la necesidad humana de tener refugio y que fue perfeccionándose a lo largo de las generaciones. Menciona que Caín construyó la primera ciudad y que Noé y sus hijos ya poseían conocimientos avanzados de construcción que usaron para crear el arca.
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"a ¿_ ¿:f(d¿fcmá
DE LA ARQUITECTURA,
}/' e~he!GC~~ ..c.eb

JIJhe ~ ¡ae ~ fMá'r con la kotm'nacúm


¿~,

POR EL ARQUITECTO

~~tt ~uatt ~igu<f . be ~ttcfcitt ~a~($,


~tá ~?<edof<;? Vtée-!/ee?'l'ta1"tÓ ~ & IJll.ea/
~catkntá ~ %o/~ v61"!1'4 ~ !/. i!fte?"?UI?tdo. .

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MADRID
POR IBARRA • IMPRESOR DE CÁMARA DE S. M.
1833.
1
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AL EXCELENTÍSIMO
É ILUSTRÍSIMO SEÑOR

illo? J!Jh~1wef a<f(,lf-«,(~~ y>aufao,


CABALLERO GRAN CRUZ DE LA. REA.L Y DISTINGUIDA.
ÓRDEN ESPAÑOLA. DE CÁRLOS III, COMISA.RIO GENERAL
·· DE LA. SANTA. CRUZADA., ARCEDIANO DE MADRID, DIGNI~

DAD DE LA. SA.NTA. IGLESIA. PRIMADA. DE TOLEDO, PRE-


DICA.DOR DEL REY NUESTRO SEÑOR, INDIVIDUO DE DIFE-
RENTES REALES A.CA.DEMIAS Y VICE-PROTECTOR DE LA.
DE NOBLES .ARTES DE SAN FERNANDO &c.

EXCELENTÍSIMO SEÑOR.

Hace algun tiempo que recorriendo la memoria


de nuestras Catedrales y Arquitectos, oyó V. E. con
agrado algunas de mi~ observaciones sobre la Arqui-
tectura Gotiéa, que no sin fundamento llamé la Ar-
quitectura de los Templos de la Cristiandad ~ maní-

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festando tambien no podía conformanne con el pare.;.
cer absoluto de los que pretenden despojarla de un tí-
tulo que d/cen lleva sin razon, y que acaso calificarían
de justo y apropiado si á sus conocimientos literarios
reuniesen la parte cientifica de la profesion, tanto en
la teoría sublime del arte, como la particular de la cons-
truccion que siguieron nuestros primeros Españoles al
restablecimiento de la Monarqula. Con este motivo anun·
cié á V. E. el pensamiento de reunir aquellos datos y
~· noticias, á que me re feria, y desde entonces me ocupé de
su ordenacion, entresacando de otro mayor trabajo Y.
mis particulares estudios lo que bastase á la inteligencia
de aquellas observaciones , y al doble ·obgeto de pre.-
sentar á la juventud estudiosa los principios de la be-
lla Arquitectura reasumidos en su historia ; cuyos
apuntes someto y dedico hoy al ilustrado celo de
V. E . por si los considera dignos de poder salir á la
luz pública bajo de su proteccion y beneplácito, cual
deseo.
Madrid 28 de setiembre de x832.

EXCMO. . SEÑOR.

B. L. M. DE v. E.

c:kanJb~e/tk~¿~ Val'~.

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1
·APUNTES
PARA LA HISTORIA:

DE LA ARQUI'fECTURA~
Y OBSERVACIONES

.~ot;~ t, fl~ ~ ri:iá"r C()fl, la kunmnac«m.


¿~~-

TIEMPOS DE LA PRIMITIVA.' (!ONSTRUCCION,

1 Si la Hútoria propiamente diclla, es la relaCion


ó descripcion de las cosas como ellas fueron, por una
narracion t::ondnuada :y vel,'dadera de los s~cesos mas
memorables á que se refi~.re, mal. podria·mos · dar ~ste
dictado al presente . escrit.o dirigido principalmeJllC á
observar el .origen y progresos de la Arquitectura G()..;
tica en su -mayor belleza y esplendor; notando para
ello aquellas cosas mas principales y de ~ayor intercs
en el estudio ·de la. historia que nos facilite su cono-
cimiento, y nos pueda taq¡bien conducir. al de los mo-
tivos y causas que debieron influir en la decadencia
. . 1

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'2
y C?lvido de ;}a· que llamamos ~lla Arquitecton en el
irte de la .construccion t con c't ianlo hace relacion al
de la Nacioa Españ~la y sus profesores 4 apenas cono-
cidos como jlust!'ador~ d.~ _un·..a~tc 'lue_ siendo contem·
poráneo de la creacion y primogénito de los demas ar~
tes, es móvil y principio de todos !!llo~. Por eso, y aun-
que nos propongamos seguir b sucinta y racionada nar-
racion que ofrece el origen, progresos y decadencia de
~a Arquitectura, nupca ,será este escrito otra co&,a que
apuntes para su historia, '{ la manifestacion del lau-
dable des~o de q-ue. nua pluma, y taleqtos mas felices
se empcií'asen·en 'su íormaCion' tal' cual lo exige el in-
tercs general de su conocimiento: Porque si la histo-
ria es lá mensag~ra de la .aritigii.edad, el mejor tes-
tigo dé los pasados tiempos y la maestra de la vida,
si bien es útil á todo~, · se tiene por indispensable, y
se prcceptua con justicia al arquitecto la de su arte, para
que ilustrándose de su origen, progreao y revolucio-
nes, adquiera la verdadera inteligencia en los adornos
que le ,.constituye~·: r)~. que ~orre~po~~eo á ciertas
y determinadas alusiOnes con que los ant1guos perpe-
tuaron sus hazañas y triunfos; tenga noticia de los sun-
JuosOI$ edificios y fábricas en toda6. las diferentes étlO-
cas , que c.o rrespon(len á su historia, y conozca con la
yi~~ 9~ ~- ~9~ i,l~sir~s pryJ~or~s , el;, ti,efPpo y gusto en
q_Jl,~ q'?~es.i,ero,P,"T ¡w, , - 1 • • • . • . . ., .

.. ~ J>ijimos ·que_ la A-rq~itectura era contemporánea


<}e .la creacion, porque si'en.do el-arte de·construir toda
clase de obras y · edificios para uso, comodidad , defen-
~a y comerciq de lqs ,hombres, deqemós b'?-~car ~Jl ori-
gen y priQ<:ipio :en .•~l_momento _ de la _caida :de nuestro
padre comun ;. pues que con ella quc~ó s\lge_to á las ne-
cesidades ~e la vida y á la de labrarse un albergue se-

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3
guro para su conservacion- ~· <!!>modida:d · y descanso. Esta
misma conveniencia y necesidades, fue causa podero-
sísima para mejorar el hombre sus primeras habitacio-
nes dándolas los precisos apartamientos • por medio de
divisiones para los usos y fines de cada uno; techos y
vertientes que diesen corriente á _las aguas segun : que
la misma· naturaleza de las cosas, y aquellas necesida.-
des le fueron enseñando : Y aumentado su número, e&-
contraremos otra poderosa razon de su fomento' en la
amistad y amor tan inseparab.le entre los de una mis-
ma familia, como ~olicit3da pt>r t6do hombre que.n~t­
turalmente busca la compañía y sociedad; naciendo de
·estas reuniones de comunicacion y conocimientos los
·adelantamientos, y aun .la eoiulacion en .el arte de cons-
truir como en todas las demas artes y manufacturas~
poniendo en• .movimient• el. uso de su raz&n~ y los me-
dios mas oportunos que les facilitasen sus empresat.
3 Pero nuestro primer padre Adán¡. obra la ·mas
perfecta é ilustrada que salió de las manos del Criador,
si perdió en su ca ida, y primer .pecado, los ·t~soros de
gracia que le habiw sido dados, conservó por lo ·me-
nos la · facultad de hacer uso de los conocimientos que
la Bondad Divina le comunicó para ocurrir á las nece-
sidades á que le dejó espucsto su inobediencia ; y en su
larga vida, transmi&iéodolos á sus hijos, y egercitand..
éstos sus: facultad.;s intelectuales en el arie de. }a. edi&·
caCion, : hicieron otros in~entos relativos á .los iflstru-
mentos y materiales que necesitaron para la egecueion
de .las machas · obras que fueron consiguientes á su mul-
tiplicacion:, y RoS atestiguan la historia, .y el sagrado
test.G, precedieron al diluvio ·uoiversal. Caín edificó una
·ciudad, y la :llamó · con el nombre de su hijo, Henóch;
y Tubal-Caín fue ya artífice diestro en trabajar de mar-
t:

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''4
tillo toda obra de cobre y de hierro •. Des pues de hacer
mérito la historia de las dos columnas construidas por
los hijos de los hombres, la una de piedra y la otra de
ladrillo, en las que notaron los períodos ohsenados por
el curso y revoluciones de tos ástros, refiriéndonos que
las egecutaron con aqnellas materias para que resistiesen
la primera al agua, y la segunda al fuego, elementos
que habían de destruir al género humano segun )a pre-
dicion de Adán conservada por tradir.ion; nos presenta
á .Noé y .sus hijos tan prácticos como inteligentes en )a
-coostruccion: En forjar el hierro; fundir metales, y la-
brar la madera, con todo lo demas que fue neccs!l4'io
para Ja egecucion de aquella maravillosa arca, ó miste-
-riosa nave, cuyas dimensiones y estructura dietó el mis-
mo Dios.
4 . ..\.sí que~ y si bien' no podemos mirar }á Arqui-
_tectura aute-dilu,·iana como arte, por no constar h~­
llarse reducida á principios, deducimos por consecuen-
_cia precisa que Noé, sus hijos é inmediatos destendien··
tes no pudieron tener· el trabajo, y )a necesidad de in-
-ventar, sino la de perfeccionar unos conocimientos ya
adquiridos, y que pusieron desde luego en movimiento
-para establecerse primeramente en los vaJles de Ararat"'
.ó montes de Armenia, y despues por ·haberse hecho nu-
merosa esta .famiJia, en las Hanuras .dc Sennar entre ~1
Euú·ates y el . Tigria; país fértil: al que
dieron el nom-
bre dé Sinvaar, que significa mudanza de habitacion,
y luego Mesopotamia; en el que contrariando la vol un·
-iad .del Seiíor que era la de la repohlacion constt·uye-
,ron una · gr~n ciudad' capaz de alojorlos á todos. Empre-
:sa para la que pusieron en movimiento los conqcimien-
·tos que tenían en el arte de la construccion, los com-
·• Glncais ~. ·.,.. l'l. 17 y u, •• Géacsis e:. 8. v. 4•

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5
binaron de varias rnaneras, y añadieron otros nue-
vos que la observacioo y la esperiencia les fue suminis-
trando. .
5 Aumentado. considerablemente el número de ha-
bitantes, y el de sus ganados, tuvieron la precision de
· estenderse repartiéndose y separándose algun tanto las
familias; y temiendo se interrumpiese su comunicacioo,
ó bien llevados por el orgullo y gloria de grangearse
un nombre célebre é inmortal en la posteridad, conci-
bieron de comun acuerdo la idea de construir aquella
soberbia y gigantesca torre que dió nombre á la cimtad
de Bahél, despues Babilonia, y originó la dispersion
cou la milagrosa confusion de lenguas, por cuyo medio
el Señor dispersó aquellas familias sobre la haz de to-
das las regiones*. Se deja conocer cuan adelantada es-
taría á esta época la ciencia de la construccion cuando
emplearon en las obras de la ciudad y torre de Babél
el JadriUo cocido· en lugar de piedra, y se sirvieron de
bctun, ó cierta argamasa particul.a r en vez de mortero
comun; á que se añade que para la coostruccion de la
torre y su artificio, hubieron de tener conocimientos
poco comunes, pero precisos al uso de la maquinaria
y demas artes auxiliares al de la construccion. Estos co-
noc.imientos mas ó menos estensos y perfecccionados los
. llevaron consigo los nue,·os pobladores ; y segun la in-
. clinaciou de .::ada pueblo, y aun de cada parti-cular, se-
. gun la. :influencia y mayores proporciones del clíma en
. donde se establecieron' fertilidad' comercio y con ve-
. niencias que les labró su industria, adelantaron los unos
en los espresados conocimientos arl.ísticos, al paso que
·otros perdieron hasta lo poco que pudieron haber ad-
quirido · en ellos. '
• Génesis c:ap; u. .,.• 9·

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6
6 Establecidas las familias de Sém en el Asia, desde
el Eufrates hasta el Occeano orcidental; las de Can en
la Siria, en el Egipto y el Afrira; y las de Jafet en
el Asia desde el Eufrates hasta Tunai, con toda la Eu-
ropa; no tarda1'on en formar grandes imperios y reinós
poderosos, fundando muchas célebres ciudades, tanto
en el término de estos establecimientos como en otras
diferentes colonias que mas adelante estendieron sus
-individuos respectivamente. Nemród descendiente de
Can, tenido en la historia por el primer Rey, edificó
ciudades á las que dieron el nombre de grandes; y cre-
yéndose sea el verdadero fundador de Nínive, nos pre-
senta á su pueblo por el de mayor antigüedad. en cuel'-
po de nacion. Nieto de Noé, y el mas próximo al pun-
to en que se originó la dispersion, si ya no fue su es-
tablecimiento anterior á la empresa de la soberbia obra
que la motivó cuando se pretende que la ciudad de
Sicione fue edificada antes de la muerte de su abuelo,
hubo de conservar las artes entonces conocidas, mejorán-
. dolas sus descendientes, y preparando las grandes obras
. que posteriormente se emprendieron por Niuo, Semi-
. ramis y otros Reyes.
7 Conviniendo en que el adelantamiento y progre-
sos de la Arquitectura fué fonsiguiente al fomento,
riqueza, é ilustracion de los nuevos diferentes imperios
formados con la dispersion, se tiene como vado para
. )a historia de la Arquitectura todo el tiempo trascurrí-
. do en las dos épocas antidiluviana, y posdiluviana, has- ~
ta la en que Jos descendientes de Java o, ni_eto tambien
de Noé, que poblaron la Grecia la llevaron al alto gra-
do de hermosura, .d e fiencilléz y. de :belleza , que hicie-
ron y hacen hoy las delicias de la Europa culta; por-
que si hien es cierto que la bistoria general~ Y. los libros

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7
sagrados nos hacen mencion de las célebres ciudades de
la Caldea, Asiria y Egipto; de la del país de los Medas¡
la Pcrsia y Mesopotamia; la del Pentapolis, Fenicia, Ci-
licia, Palestina y Arabia feliz; ~ni hasta para calificar
el mérito y perfeccion de su Arquitectqra, ni menos
para inferir su caracter en ninguna de aquellas dife~
rentes naciones. Cuanto nos dice el sagrado testo tocan·
te á la grandiosidad y magnificencia de . las ciudades de
Babilonia, Ní.nive, Tebas y otras, no, es con relacion
á su Arquitectura particular, sino á su orgullo, ido-
latría y demas vicios por los cuales las amenazaba .el
Señor por medio de sus Profetas. Ni .dan mayores lu-
ces las descripciones de los historiadores profanos para
caracterizar por ellas la Arquitectura de los Caldeos, de
los Asirios, de Jos Egipcios, Persas, Medos, y Fenicios;
porque las bellezas que. nos describen los viageros no
pertenecen á Jos tiempos de que vamos hablando sino
á otros muy posteriores; y lo úniéo que puede inferir-
se es que estos pueblos y naciones habían hecho. en la
Arquitectura mayores progresos que los Hebreos, cuan-
" do á 78 años despues de construido el Tabernáculo poD
Beseleél y Oliah, iluminados y destinados al efecto por
el mismo Dios•, tuvo Salomón que traer de Tiro al
an1uitecto Hiram•• para la direccion y construccion del
templo, siendo así que el Taheruaculo era modelo de
este mismo templo.

ARQUITECTURA GRIEGA.

8 Los primeros pasos de las artes no pueden·. ser


otra cosa que ensayos, que el tiempo, la ob~ervacion y
la csperiencia perfeccionan y reducen á sistema cientí..-
• Exodo. e. '3'· •• lleyes, lil¡. 3· e. 7•

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8
fico: Por lo comun se busca primero lo necesario, des-
pues lo cómodo, y al fin lo bello; y queriendo cscederse
se da en lo superfluo, y mas de una vez en lo mons-
truoso. La Arquitectura sin un carácter particular re-
lativo á los órdenes que la decoran y arreglan en todas
sus partes, contaba ya muchos siglos de edad cuando
los Griegos la formaron un sistema tan bello, tan na-
tural y grandioso que ninguna nacion antigua había
sabido establecer, ni alguna otra moderna ha podido
imaginar otro mejor; si bien es muy probable que mu-
chas de las inveneio~es q~e la opinion general les atri-
buye, hayan sido una imitacion de los Egipcios que
fueron los que con una mayor y notable antelacion se
dedicaron á la construccion de grandiosos edificios, á
los que y su Arquitectura han podido los Griegos darla
un mayor grado de perfeccion.
9 Se dice de los primeros Griegos que fueron sel-
váticos, que vivieron . al aire libre 6 en cavernas, y por
último que edificaron chozas; naciendo tal vez de este
principio la opinion de Jos autores antiguos con el mis-
mo Vitrubio en punto al origen de la Arquitectura,
cuya opiuion queda desvanecida con el aserto de cuanto
va relacionado hasta su época, y la verdad de que las
chozas y cabañas fueron de todos los tiempos, y lo son del
presente. Los Griegos tuvieron y conocieron la Arqui-
tectura de sus tiempos, y ya sea que' deban sus ade-
lantamientos á la fuerza de su genio inventor, ó á las
observaciones y estudio en sus viages y espediciones
militares en el Asia Y- en' el Egipto, hicieron ricas ad-
quisiciones en las artes y ciencias trayendo al país na-
tivo la geometría y la aritmética; por manera que en-
riquecida por ellos la ciencia de la construccion con los
órdenes y adornos que la proporcionó su sabiduría! adap-

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!
tados á sus costumbres, á sus divinidades y religion,
é imitándolos de la misma naturaleza que examinaban
y tenían siempre presente, aunque .sin esclavizarse á
sus formas como en las otras artes; fué tomada y se-
guida su Arquitectura por los Romanos, y . el modelo
del buen gusto de tantos ilustres profesores y artistas
que precedieron al gran Vitrubio, qne la perpetuó en
aus escritos, y es y será siempre. la segura senda que
deberá seguir quien aspire á su posesion.
1 O Segun Winkelmann en su historia de las artes
siguieron la Pintura y la Escultura entre los Griegos
los mismos pasos de infancia que la Arquitectura, aunque
no tan lentos; tenían ya hasta el número de treinta
divinidades reverenciadas, y solo ~epresentadas por pie-
dras informes, ó por piedras cúbicas y prismáticas; pu-
sieron despues cabezas humanas sobre estas piedras, y
por fin perfeccionaron la Escultura: Las primeras figu-
ras .que dibujaron, eran solo forma das ó contornea~
das por líneas la mayor parte tectaa, .. y .los primero.~
cuadros no representaban mas que la:simple 'delineacion
de la sombra; despues indicaron .ea el . rostro la .dif~
rencia del sexa, y últimamente perfeccionaron la Pin-
tura. El primer órdeq que emplearon en sus edificios
fué tan sumamente sencillo como despro¡>Qr~ionada la
columna en su corta altura; pues seg\ln Millicia en sus
principios de Arquitectura, y :Mr. Le-Roy en las ruinas
de Grecia, la altura de las columnas del templo de Co-
rinto, no llegan á cuatro diámetros; las del de Tori-
cion como á treinta millas de Atenas, apenas tienen cin-
co diámetros; y en el templo de Apolo en .Delos., no
llega su altura á seis diámetros. Pero las artes de Pin-
tura y Escultura entre los Griegos, llegaron á un gra-
do de elevada perfeccion mJ,lcbo antes que la Arquitec-,
. ! .

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10
tura; pues que no teniendo ésta en la naturaleza nada
perfecto que imitar como sus hermanas, hubo de ir
caminando á pasos muy lentos, viéndose obligada á es-
tablecer sus reglas en virtud de una multitud de raz~
namientos, de observaciones, y de combinaciones, que
no pudo fijar hasta que fuesen confirmadas por la es-
periencia.
1 t Vengamos ya á su examen, y al de los modelos
que los Griegos se propusieron segun Vitrubio•, para
formar su · sistema en la Arquitectura; y por qué gra-
duaciones fué pasando del mas pobre y sencillo prin-
cipio, hasta llegar al grado de belleu y perfeccion en
que nos la transmiten, y manifiestan aun las ruinas de
sus magníficas obras. Las simples ea bañas, ó sean las
cabañas rústicas ya abiertas, ya cerradas por sus costa-
dos y frente, fueron modelos suficientes para enrique•
cer y arreglar el sistema que hoy admiramos en los
órdenes de Arquitectura, y en la A.,(¡uitectura sencilla,
ó lisa; proporcionando la · reunion de lo útil á la como-
didad, á la seguridad ó solidez, y á ·la magnificencia ó
hermosurá, que son los tres requisitos principales que
exige la construccion en un mismo edificio. Instruido
el arte con el egercicio repetido, rectificado por la ob.
aervacion, sancionad e por la esperiencia, y.animado por
-el de$etl del lutimiento y de la no"edad; enseñó á Jos
hombres á hermosear y decorar (:()nvenientemente estas
cabafias, que la necesidad había obligado á construir.
Los maderos enclavados ó plantados verticalmente, l01
horizontales que los atan y reciben el techo, este mis•
mo techo, y el cubierto ó armazón que las preservaba
-dando vertiente á las aguas, dieron origen á las tres
-partes principales de un arte que dirigido á disminuir
• Lib. u. c. i:.

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if
las necesidades del homhre, funda su mayor mérito en
la utilidad que le proporciona multiplicándole las co-
modidades de la vida.
12 Sacaron de los pies derechos 6 maderos verti-
·cales, la invencion de la columna, con basa~ capitél; r
pues no debiéndose rolocar aquellos sustentáculos in-
mediatamente sobré el terreno sin U:n pie que los reciba, .
y asegure su asiento, les pusieron debajo un trozo de
piedra labrado por cuadrado, de que nació la basa ; .y
como para recibir bien las carreras horizontales, ó ma-
deras trans.versas que habían de sostener el techo y cu-
Lierta era· forzoso darles el debido asiento y sugecion,•
pusieron en la parte superior otro trozo de madera (que
hoy llamamos zapata) labrado á i-ntento, de que provi-
no el capitél; siendo las molduras en una, y otro, re-
presentacion de las ligaduras, ó argollas, con que suge-
taban el tronco ó caña del referido sustentáculo para
evitar el que se hendiese ó rasgase con la carga que
había de sufrir•.
13 Los maderos hori.ontales 6 carrer.as transver...
aas, que reciben el techo y suelo, se ·mudaron ó toma-
ron el nombre de arquitrabes; y como para preservar•
los de las aguas se los cubría con una tabla, ó liston
algo saliente , dió éste las. primeras ideas del ·cimacio 1
moldur~s con que ~e adorna y distingue el arquitrabe.
El techo horiion-tal y maderas ·que le atiranta~
dió ocasion para la formacion del friso; y el dejar des.:.
eubiertas, y algun tanto salientes las cabezas de aque-
llas maderas. dió origen á los triglifoa y metopas en el
friso dórico.
. El .cubierto y vertientes de los tech~ inclinados que·
f'or.man la armadura, suministró las · ideas para el arre.-
• P. BeaoCIIto, part. J. c. u 7 otroa.
j:

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'12
· glo y compostc1on efe · J:i cormsa, cuyos miembros se
tomaron y dispusieron de la colocación y salida de las
partes componentes de aquella ; y fiualo)ente Jos estre-
mos de la misma armadura~ ó petos que forma en su
·frente y testero, dieron apropiado origen á los fron-.
tones.
· 14 De aquí el origen de la columna; y del en fa"'
hlamento ó cornisamento, cuyo arreglado sistema lla-1
mamos órd(m justificando.. por sí mism~ la propiedad de
.su denominación : Así que entendiéndose por órden de
·Arquitectura este ·sistema de 'columnas · y entablamento
• que aquellas sostienen, dispuest~ con determinadas pro-
porciones en su todo, miembros, y adorno, que forman
ea cada uno. carácter. propio .y . particular; se advierte
que á la decoracion de .este modelo le procuraron los
arquitectos toda· la gracia de que erá susceptible sin
desfigurarle con ornatos so.pierflaós ; ó estraños de su
naturaleza, presentándole . bajo una forma agradable en.
todas las partes que le constituyen de. tal modo combi,;.
nadas, que indicando su utilidad .' particular contribuyan
á ·la solidéz. del edificio. Por ! ni~oera que en la Arqui..
tectura no se llamó bello, sino ·lo que era buen&; no
se miró como agradable, sino lo · que era · necesario
8 por· lo menos útil; y huyendo de la afectacion, no se
adoptó· ningun estraño ornamento, ; sino Jos que sin
· perjuicio de :)a· solidéz recordasen a~;Un uso . antiguo,
é · produgesen· alguma nueva comodi~ad. ·
15 Los p1·imeros órdenes, . y los :templos de . la an-
tigüedad para que. se cl'.earon, segun parece deducirsé
·del constesto de Vitruhio•, fueron obras construidas de
carpintería· ·descubier-ta; ; por Jo menos ·se ·. evid'encia que
en la egccucion .d e los . que primero se conocieron! 1
~ Lib. IV. e:. s . n. u.

Digi!lzed byGoogle
f3
refiere, se imit6 aquella construccion de un modo tan
propio como particular y significativo. El mas antiguo
·y primitivo de los órdenes es el Dórico; tuvo su origen
en la ciudad de Argos, en la que se dedicó un templo
á Juno por Doro Rey de la Acaya y de todo el Pelo-
poneso; el cual templo, dice Vitrubio, salió de este ór-
.den por casualidad , y que á su imitacioo se construye-
ron otros en las demas ciudades de Acaya, no habiendo
sido hasta entonces conocidas las proporciones.
16 Promovida por los Atenienses la grande espe-
dicion militar que de comun acuerd9 con toda la Gre-
:cia destinaron al Asia, ocuparon las regiones de Caria
fundando la célebre ciudad de Efeso, y otras doce ciu-
dades mas que tomaron el nombre de Jónicas, y de
Jonia la region ocupada, por el nombre de Jono con-
ductor· y general de la espedicion; y habiendo decretado
erigir templos á los Dioses, el primero que construye-
ron dedicado á A polo Paniono, le hicieron á imitacion
de los que habiao visto y dejaban en la Acaya; por cuya
·razon, y la de haber advertido aquella forma en las ciu-
-dades de los Dorios le llamaron Dórico. Queriendo ha-
cer las columnas de este templo y no teniendo reglas
·para sus proporciones, discurriendo sobre el · modo
de hacerlas aptas para sostener el peso, y al propio
tiempo agradables á la vista, tomaron la medida del ves-
tigio del pie humano, y hallando ser la sesta parte de
la altura del hombre la trasladaron á la columna dan-
doTa de altura seis veces el grueso de su imoscapo, ó
diámetro inferior: De esta suerte la columna dórica
proporcionada al cuerpo varoníl, comenzó á dar á Íos
edificios, firmeza :r hermosura•.
. .17. 'fratando dcspues de edificar en Efeso un. tem-
• Lib. xv. e:, z. 11. 4•

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14
plo á Diana de nueva forma y belleza, siguiendo los
mismos principios que en el anterior, le arreglaron á
la delicadeza del cuerpo femenil de una matrona; hi-
cieron la columna alta ocho diámetros de su imoscapo,
para que fuese mas airosa; pusiéronla basa debajo en
significacion del calzado, y á imitacion del c~ltello ri-
sado y ensortijado, volutas á una y otra mano del ca-
pité); escavaron tambien canales en toda la eaña de la
columna, imitando los pliegues delicados de la túnica
matrona) ; y de esta forma vinieron á hallar dos es-
pecies de columnas, una varonil y sin adornos cual es
la Dórica, cuyo nombre va dicho tomó de los Dórios;
y otra con primorosos ornatos y proporciones femeniles,
cual es la Jónica•, cuyo nombre la quedó de los Jc)..
nios sus inventores.
18 Adelantando los arquitectos, prosigue Vitrftbio,
en sutileza y elegancia, gustando de lo airoso 1 gentil
en los miembros de los órdenes, dieron posteriormente
al alzado de la columna Dórica siete gruesos de su irnos..
capo con inclusion del capitél, y ocho y medio a la Jó-
nica eon basa 1 capitél. Siendo de advertir que Vitru-
bio no .habla de la base en el órden dó~ico, porque
no la tuvo en su origen, ni en Jos tiempos de que va ..
n1os hablando, que segun los. cálcolos mas prudentes
de los cronologistas fechan las épocas en que quedaron
fijadas las proporciones de Jos órdenes para en el Jó-
nico y templo de Diana en Efeso por los años de 3450:
de la creacion, ó como ~00 afios antes de la fundacion
de Roma ; y computándose que las del Dórico eorres-
ponden al año ~978 de la ereacion, deducen por la épo-
ea del establecimiento de. las colonias tardaron los Grie-
gos mas de 51 O. años en fijarle aquellas proporc1ones.
• Lib. zy. c. r. a. S•

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15
· 19 Continúa Vitrubio dándonos á conocer el tercer
órden Griego, que llamaron Corintio por el nombre de
la ciudad de Corinto en donde se inventó, imitando la
delicadeza de una doncella; pues teniendo, dice, las don-
cellas por su poca edad alrosos y esbeltos los miembros,
son susceptibles de m(l.yor delicadeza y elegancia en los
adornos•. La caña de la columna tiene las mismas pró·
porciones que en el órden Jónico, pero la mayor al-
tura del capitél Corintio debido al ce1ebre escullor Ca-
limaco, la hace parecer mas alta y delgada. En el Jó-
nico tiene de altura el capitél un tercio del diámetro
iuferior de la columna, y en el Corintio tiene todo ~te
diámetro; por consiguiente correspondió de altura á la
columna Corintia con basa y capitél, nueve diámetros
y un tercio de su imoscapo.
~O Añade el mismo autor, que establecidos los tres
órdenes, han solido ponerse á sus columnas diferentes
capiteles con varios nombres; pero ni podemos conceder
tl acierto en las simetrías de tales capiteles, ni que
constltuyan diverso carácter de columnas; sino que
sus nombres son deducidos con alteracion de las Corin-
tias, Jónicas y Dóricas, cuyos proporciones se trans-
firieron á nueva combinacion de partes••. Es decir que
no conocieron los antiguos arquitectos con el mismo
Vitrubio, mas órdenes de Arquitectura verdaderamente
tales, y como dimanados de los Griegos que los tres
referidos Dórico, Jónico, y Corintio; pues aunque este
último se advierte tomó del Jónico la caña de la co-
lumna, y del Dórico y Jónico la composicion de su cor•
nisamento, es en todo constitutivo y forma con los an-
teriores la parte mas bella y delicada que faltaba á la
robustez y medianía, completando la hermosura del ar-
• Lib. IV. c. I. Do 7· •• Id. n. 9·

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16
te llevado á Ja perfeccion que admiramos , y del que
vamos á dar mas completa idea.
21 Queda ya notado ( 16) que de la obra mas per-
fecta que salió de las manos del Criador, cual es la del
cuerpo humano, tomaron y arreglaron los arquitectos
Griegos la simetría de los edificios en aquellos cuerpos
de Arquitectura que llamamos órdenes, y dijimos justi-
ficar la propiedad de su denominacion. Formado el hom-
bre por el Autor de la naturaleza á su imágeu y semejan-
za , quedó recomendada la perfeccion que comprende con
esta prerogativa tan sublime como misteriosa; y si los sa-
bios artistas que produjo la Grecia, no conocieron aquel
primer principio que hace su mayor escelencia, supie-
ron por lo menos apreciar su belleza, analizar sus pro-
porciones, y hallando la correspondencia de todos sus
miembros y de las partes con el todo, arreglar la sime-
tría de los edificios y establecer la construccion con una
exacta conmensuracion que observarop mas principal-
mente en los templos de sus divinidades, y en los edi-_
ficios públicos. Tomaron tambien del cuerpo humano.
la variedad de medidas qne sirven y arreglan el todo y.
partes de las obras, como son el dedo, palmo, pie, r
codo; y distribuyéndolas, ó subdividiéndolas en núme~
ro perfecto de partes iguales respectivamente en cada
una, fijaron la proporcion, y con ella el arte de cons-
truir toda especie de edificios sugetos, ó decorados con
alguno de los órdenes.
- 22 . Todo órden de Arquitectura se compone de tres
partes principales que le coi:npletan,.y son Pedestal, Co-
lumna, y Cornisamento; si bien es de advertir el que
para formar órden no es de precisiOn absoluta el pe-
destal, sino solamente la columna y su cornisamento.
Cada uno de estos cuerpos se dividen en otras tres

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11
partes, y estas mismas partes se subdividen en otras de
.d iferente forma, tamafío y nombre, que hacen los miem-;
bros y molduras respectivas: el pedestal se compone
de zócalo, dado ó neto, y cornisa ó cimacio: la columna
de basa, caña ó fuste, y capitél; y el cornisamento ó
entablamento, de arquitrabe, friso, y cornisa. Venga-
mos á su economía.
23 En el cuerpo humano, hien formado, es el ros~
-tro quien modula todos sus miembros, y de donde <le-
pende su mayor gentileza; en los órdenes de Arqui-
tectura · el diámetro inferior de la columna . es la me-
dida comun de todos ellos, ó quien produce aquel
efecto, dando en cada uno la espresion que le es debi-
da por la diferencia que resulta en las respectivas al-
turas que desde el tiempo de los Romanos se hallan
fijadas en razon geométrica de uno á ocho para en la
columna Dórica; de uno á nueve para la Jóaica; y de
uno á diez para la Corintia. Por manera que si en unft
misma altura, ó bajo de dos lineas paralelas se hubiesen
de trazar las tres referidas columnas, resultan con el
diferente diámetro de un octavo en la Dórica, un no-
veno en la Jónica, y un dédmo en la Corintia.
~4 El cornisamento en todo órden tiene determi-
nada proporcion con la columna que le sostiene, si-
guiendo la ley que enseña la misma naturaleza de que
el mas robusto apeo reciba mayor carga que otro mas
delicado; y esta proporcion consiste en darle de altura
la cuarta parte de. la que tiene la columna con basa y
capitel. Por consiguiente si entre dos paralelas se han
de trazar los tres diferentes órdenes, se habrá de divi-
dir la altura en cinco partes iguales, y dejando una
para el cornisamento, quedarán las cuatro restantes
·para la columna cuyo diámetro será la octava, la no-:
. . 3 -

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18
'\'e na, ó la décima parte cual queda referido; siendo de
advertir que aun cuando se nota igual altura en los
cornisamentos de los tres órdenes, no por eso hay en
todos igual pesantez, porque la diferencia del diá·
metro los aligera en realidad y proporcionalmente,
cuando la subdivision de partes y miembros respec-
tives á cada uno influye en la apariencia con ma-
yor ventaja.
25 Aunqu~ se ha dicho (22) que para formar 6r-
~en oo sea en manera alguna necesario el pedestal, si-
no solamente columna y cornisamento, no se tiene por
completo en la comun opinion cuando no consta de las
tres partes espresadas, y dichas principales, pedestal,
columna, y cornisamento. El pedestal se halla tamhien
sugeto á determinada altura con arreglo y proporcion
á la columna, correspondiéndole tener la tercera parte
de la de ésta; pues si bien no se funda dicha propor-
cion en un principio evidente y demostrativo, se halla
aancionada por la opinion general, y estriba muy prin-
cipalmente en el agradable efecto que produce á la
vista. Asi que siendo. el pedestal la tercera parte de la
colnmna, y el cornisamento la cuarta, el número doce
que es el menor de los que tienen tercera y cuarta
part.e en número exacto, nos facilitará la division de
los órdenes una vez sea determinada la altura que de-
han tener; porque dividiendo esta altura en diez y nue•
l'e partes iguales, doce serán para la columna con basa
y capitel, cuatro para el pedestal, y las tres restantes
para el cornisamento.
~6 Enriquecida la construccion con la invencion
y m:ts conecto arreglo do los tres órdenes Griegos, que-
daron facilitados al genio de la Arquitectura inmensos
l'ecursos para variar sus composicio.nes ; y proporciouá~-

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'19
dole los ·medios de caracterizar sus edifitios, de aumen-
tar su suntuosidad y magnificencia, redobló sus esfuer-
zos, multiplicó sus observaciones, y estableció máximas
y reglas que sin poner límites al talento de Jos gran-
des profesores, pudiesen servir de freno á los igno-
rantes y atrevidos, que sin los debidos conocimientos
quisiesen introducir con la novedad de sus ilusiones la
arbitrariedad, pervirtiendo la belleza ArquitectónW:a.
Vcrsan principalmente estas máximas:
· 1: ·En la conservacion de las partes integrantes de
las primitivas construcciones, que como modelos sumi-
nistraron aqueUas primeras ideas para la invencion de
los órdenes; y en la de representar Jos objetos que ha-
bían dado lugar á su iovencion, y cuantos fuesen úti-
les, sin contrariar en manera alguna la apariencia con
la realidad. Siguiendo este buen principio ó máxim.a,
cuando en Jugar de la madera emplearon ó sustituye-
ron'los Griegos la piedra, conservaron la indicacion de las
partes primitivas y necesarias, dándoles las formas corres•
pondientes al carácter de la composicion en que entraban.
' ~.- La de dividir y disponer los principales miem-
bros de la Arquitectura de tal modo que dependiendo
unos de otros facilitaran la construccion, pudiera al-
guno deteriorarse sin originar la ruina del todo, y
pudiera tambien volver á reemplazarse el miembro de-
teriorado; situando ó constituyendo ademas los edifi-
cios de tal modo, que esta situacion contribuyese á
su misma seguridad. 1t )a edcta observancia de estas
máximas se debe atribuir la conservacion de tanto nú-
mero de edificios antiguos que aun existen ya ente-
ros, ya maltratados por particulares accidentes mas
bien que por razon del tiempo inmemorial que algu-
nos cuentan de existencia.
3:

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!!O
3.a La de ·no- iotcrrumpit' )a alencion del · todo
del edificio, sino lo puramente preciso para cortar é
impedir una moootona uniformidad , á fm de no des-
truir ni perturbar la iutegrid:td de su carácter y el
uso del todo y de cada una de sus partes. Esta im-
'portante máxima fue obsenada por los Arquitectos an-
tiguos de la Grecia, quienes cuidadosamente evitaban
los resaltos dirigiendo la ·composicion de sus edificios
de tal modo que ninguna. de las partes interrumpiese
la vista y atencion del tod.o, ni el buen efecto de las
demas. Cuidaban tambien ,Cle incluir y situar sus edi-
ficios públicos en e&pacio$· tales. que sU: esten5ion bas-
tase para gozar del conjunto de las fábricas sin que
disminuyesen la grandeza de su Arquitectura, consi-
guiendo .por este medio y prevencion , · que las plazaa
pareciesen dependientes de su:- edificio, y no éste de
aquellas. ~ '
27 Para facilitar la constante: observancia de estas
máximas establecieron reglas y principios sobre la im-
portancia de los tres puntos que requiere la buena edi-
ficacion; á saber, comodidad, firmeza y hermosura, á
que suslantialmente est~n reducidas las seis principa-'
les partes de que consta la Arquitectura, y Vitrubio
es plica en su libro 1.0 cap. ~. 0 ordeoacion, disposicioo,
euritmia, simetría, disfribucion, y decoro ú ornato; pues
como se advertirá por sus respectivas significaciones, la
comodidad de un edificio depende de . )a ordenac.ion
y disposidon; su firmeza de la distribucion; y la her-
mosura de la euritmia, simetría y ornato.
1.0 Ordenaciones una apropiada comodidad de Jos
miemhros ó partes de que se compone el edificio, sea
cual fuere, de suerte que haciendo relacio.n cada una
de estas partes al todo y entre sí mismas, tengan la

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!U
capacidad c:S · dimensiones ·correspondientes á sus dife-
rentes destinos.
2.o Disposicion es una apta colocacion, y efecto
elegante de estos mismos miembros y partes que com-
ponen el edificio, ó bien quien regula y coloca todas
sus piezas en los sitiós ·mas adecuados á la comodidad,
atilidad, y servicio á que se destinan. Esta disposicion •
se representa, y demuestra por diseños que forman la
inteligencia completa del todo del edificio y de cada una
de sus partes, y tambien por modelos c~rpóreos.
3. 0 Euritmia es un gracioso aspecto, y apariencia:
eon'veniente en la composicion y colocacion de los o:liem-
bros de un edificio, compartiéndolos con igualdad y se-··
mejanza á una y otra mano: la euritmia dice el P. Be-.
na vente •, divide el objeto en dos partes, de las cuales
coloca en el· medio las que son únicas en su género, y
las que sé>n· multíplices ó se hallan repetidas, las pone
en los lados; ·lo cual concilia en la obra mucho desem-
barazo y hermosura.
. 4.() Simetría es una conveniente razon y corres-
pondencia entre los miembros y partes de un edificio,
con el todo á que hacen relacion, y entre sí mismas:
atiende por consiguiente á la cantidad respectiva de ca-
da miembro con su todo, y se refiere á la proporcion;
pero la proporcion es quien modula y comensura los
miembros, y la simetría es el efecto y resultado de
la comensuracion: Así no se debe confundir la simetría
con la proporcion, ni menos con la euritmia; pues
la simetría no se estiende á mas que á proporcio-
nar las part~ con el todo y entre sí, que es lo que
forma la armonia, resultando de esta correspondencia
la belleza! y la euritmia sobreviene despues á . hacer
• Pnt. · 1; cap.· S· • n. 36. ·

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~2
graciosa , y agradable aquelJa misma 'Lellezli.
5. 0 Distribuciones un debido empleo, y arreglo de
materiales y de sitio, y un económico gasto en las obras
gobernado con prudencia : es por consiguiente de quien
depende la comodidad, y el buen uso de todas las pie-
zas que constituyen un edificio; el que debe adaptarse
á sus habitadores, á su calidad, y al fin á que se con-
sagre; tenien& presentes los materiales que han de
emplearse, cómo han de ser empleados; y si hay faci-
lidad ó dificul~ad en adquirirlos, para con este conoci-
miento formar el proyecto.
. 6.o Decoro es un correcto ornato de la obra, he-
cho de cosas aprobadas con autoridad. Versa el decoro
sobre la calidad, origen y naturaleza de cada miembro
ortográfico del edificio, dándole un aspecto hermoso
y propio de su instituto por rito, por costumhr1 y por
naturaleza. Por rito, porque los Griegos, y á su imi-
tacion las demas naciones tenían establecida la forma
mas correspondiente á cada una de sus divinidades, dán-
dolas tamhien sus propios atributos; y porque todo
edificio pide de suyo, aspecto y forma diferente segun
la calidad, ú objeto á que se destina. Por costumbre,
porque exige ésta que á la m:tgnificencia esterior cor-
responda la interior del edificio; y que no se traspor-
ten arbitrariamente las propiedades y ornato de un ór-
den á otro faltando á lo establecido, y adaptado por
antigua ley y costumbre. Por naturaleza, porque los
mismos edificios exigen por su constitucion y fines á
que se dedican, la mas conveniente posicion, la elec-
cion del parage mas sano y ventilable, la posibilidad de
aguas, ó el despejo en entradas y salidas libres, con
otras diferentes atenciones.
28 Tamuien fijaron leyes sobre el oficio y uso de

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. ..
--:-=-=-==~~=
23
las molduras, 6 miemllros componentes de las tres par-
tes principales en que se dividen las que correSponden
al órden en general, pedestal, columna, y cornisamen-
to, que por la mayor parte son invariables por su uso
repetido, por su aprop4ado origen, y aun por su oficio;
pues aunque muy diversas por sus especies y formas,
no son de modo alguno arbitra1·ias sino que están su-
getas como la ciencia misma de que son parte á la na•
tu raleza, y á la geometría; á la naturaleza, por su uso,
oficio y sigoificacion, y á la geometría por su forma ó
contorno. Materia tao bella é interesante, como tratada
con sobrada concision hasta el presente, y sobre la que
oos estenderiamos gustosos si no temiesemos escedernos,
l'omo mas propia de un tratado de enseñanza , ó iosti•
tuciones de Arquitectura que del escrito presente.
29 Finalmente no olvidaron los Griegos el darnos
reglas y preceptos, que perpetuaron en sus diferentes
obras, sobre Ja mas adecuada colocacion de las colum-
nas, y géneros de edificios que de ella resultan; y co-
mo los mas principales en que apuraron la belleza del
arte, fueron los templos de sus Divinidades nosdescri-
be Vitrubio libro 3. 0 cap. 1.0 y 2. 0 su disposicioo y
y aspecto, distinguiéndolos en las siete especies que de-
talla y nombra Y nantys, Prostylos, Amphiprostylos,
Perypteros, Pseudodypteros, Dypteros, y Hypetros. Res'•
.pecto al ancho de los iotcrcolumnios, tomando por uni-
dad el diámetro inferior de la columna, sefialaron cinro
~species, ó géneros diferentes que son: Pycnostylos, Sys-
-tylos, Eustylos, Diastylos y Areostylos, que praclicaroo
-con arreglo á la unidad de medida, al mayor ó menor
diámetro de las columnas, al órdeu que empleaban,
y al uso del edificio.
30 Tales son las máximas, reglas, y principios que

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24
establecieron los arquitectos Griegos para llegar á la
perfeccion que admiraron los tiempos de Pericles re-
gulados por el año de 35 71 de la creacion, en los que
llegó el buen gusto y engrandecimiento de las artes al
mayor grado de períeccion y de entusiasmo artístico
apenas concebible. Se hizo de sus conocimientos el es-
tudio general de la nobleza, del potentado, y del pue-
blo; se erigieron escuelas y academias públicas, á cuyos
estudios asistían y eran admitidos como disdpulos to-
dos los jóvenes libres; y como las obras de los artistas
habían de ser juzgadas en público, tenían hasta .los
magistrados la .precision de instruirse en las artes, y en
las ciencias sus auxiliares para decidir y fallar con el
debido conocimiento ante un pueblo tenido por artista
é inteligente, y todo interesado en la gloria de la Gr~
cía-artística. El mismo Pericles se hizo arquitecto con
el. continuado trato, y la comunicacion de Jos sabios pro-
fesores que empleó en la multitud de edificios que se
construyeron por su órden; al paso que se vió á Pla-
1on aplicado á las lecciones y práctica del diseño, mien-
tras perfeccionaba los sublimes estudios de las ciencias
que le inmortalizaron.
31 Winc1c.elmann en su historia de ]as artes dice,
.q ue al debido uso de los· monumentos deben las artes
su engrandecimiento entre los Griegos, pues consagra-
das únicamente á las Divinidades y á los objetos mas
útiles á la patria, inspiraban sus producciones una es-
pecie de respeto al pueblo, al tiempo ;que no hallán-
.dose los artist~ obligados en manera alguna á sacrifi..
car su genio· y sus Juces al mezquino · gusto de nin-
gun opulento propietario, 6 mandarín; cuanto egeeu-
taban era conforme al suyo, y á las elevadas ideas de
la . nacion,. á la . que : es~l~ivamenle estaba sugela s11

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25.
·gloria· y fortuna, sin que de modo alguno dependiese
del orgulloso capricho de la ignorancia, y sí únicamente ..
de su mérito. A solo los célebres artistas, dice Millicia
en sus Memorias, se daban los grandes honores en las
fiestas mas solemnes á las que concurría toda la Gre-
cia, y á pluralidad de votos eran coronados por sus
obras que despues les pagaban con premios superiores
á todo precio; porque mas que millones, con la perpe-
tuidad de sos nombres, debieron valerles las estatuas,
é inscripciones que les eligieron, y los nombres que las
mismas obras tomaban de sus autores. El ar1¡uitccto
Mético dió nombre á una de las plazas públicas que
construyó en Atenas, como á otro de sus edificios des-
tinado á tribunal: Agapto dió nombre á los pórticos y
pcristilios que inventó y construyó al rededor de la pla-
za que se dice contigua á los Estadios; y Fidias grabó
su nombre al pie de su Júpitel' Olímpico. Hasta los
obreros puramente prácticos fueron distinguidos por su
perfcccion en el trabajo manual, como el hábil cante-
ro Architeles en la egecucion y labra de las columnas;
y un artesano de Nax6s de quien Pausanias hace el mé-
rito distinguido de haberle erigido estátuas, por haber
sido el primero que dió la forma de teja al mármol
Pentelico para cubrir los edificios. Nada omitieron los
Griegos de cuanto pudiese concurrir al engrandecimien-
to y progreso de la Arquitectura, y hasta conminó
con castigos pecuniarios la falta y desaciertos de sus
profesores : Millicia dice que en Thcbas y otras ciudades
se castigaba con una multa al artista que presentaba una
obra mezquina, y que daban premio al que la denunciaba;
y ·Vitrubio en el proemio del libro décimo ha re mencion
de una ley de Efeso por la cual el ariJUilecto que to-
maba á su cargo una obra presentando el cálculo de SU:
4

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26
coste, dejaba sus bienes como en fianza en poder del
magistrado hasta concluirla; y si las espcnsas correspon-
dian con la regulacion era premiado con decretos ho-
lloríficos; si los gastos no escedian de una cuarta parte,
no se le exigia responsabilidad alguna; pero si pasaban
de esta cuarta parte, entonces se tomaba de sus bie-
nes en fianza todo lo ne~esario para concluir la obra,
esto es, todo el esceso de la referida cuarta parte.
32 Con tan buenos y arraigados principios en el pue-
Llo Griego pudieron sostener las nobles Artes su · gus-
to, riqueza y esplendor á la muerte de Pericles, y por
tOdo el espacio de noventa y nueve aiíos que media
hasta el ensalzamiento de Alejandro: Proclamado gene-
ralísimo de todas las fuerzas de la Grecia, y hecho due-
. ño del vasto imperio Persa, de muchas provincias y
ciudades del Africa y Asia , la enriqueció con sus · des-
pojos, al paso que estendió el gusto de la bella Arqui-
tectura á todos los paises conquistados, edificando puer-
tos, y ciuftades, cual nos describe la historia. A la
muerte de Alejandro quedaron como estacionarios los
progresos de las artes, como es consiguiente á las di-
sensiones ocurridas entre los diferentes gefes y gober-
nadores de las pro\'incias de su Imperio; mas divididas
éstas, y formados los reynos de Egipto, Siria y Ma-
cedonia , volvió á florecer y tomar fomento la bella
Arquitectura aun despues de reducida la Grecia y de-
clarada provincia Romana; porque fueron respetadas y
constantemente seguidas por los Romanos las máximas
y reglas establecidas á su conservaciou, en toda aque-
1la época feliz para las artes, en que subyugado á su
Imperio la mayor parte del mundo conocido queda-
ron ellos mismos como esclavos de la sabiduría Grie-
ga, y de sus hermosos monumentos, que despues ar-

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27
ruinó -el azote ·de la guerra¡ primer móvil de su de-
cadencia.

ARQUITECTURA GRECO-ROMANA.

33 Habían ya corrido 604 años de la fundacion


de Roma cuando la Grecia llegó á ser provincia suya,
y como esta república había hecho pocos progresos en
las nobles Artes; pudieron los Romanos admirar hasta
con entusiasmo las bellezas de les Griegos y su Arqui-
tectura; su mayor gloria había consistido en las conquis-
tas y engrandecimiento de su poder, y hallando en la
república Ateniense otra especie de tesoros desconocidos
para eJios, la tuvieron en la mayor consideracion, a m•
bicionaron su ·gloria y sabiduría, la declararon su ami-
ga y aliada, y haciéndola su escuela fueron á aprender
á. ella los Romanos el arte de pensar, y los sublimes
conocimientos en el de la construccion, cuya grandiosi-
dad de monumentos despertó las ideas y b.uenas dispe·
aiciones que solo habían podido hasta entonces maiÑ-
f~tar en la Cloaca magna, en los muros de Roma, en
el circo Maximó, templo · de Júpiter Capitolino, ca-
minos, aqüeductos y puentes. -
34 Estos cortos principios de grandiosidad debidos
á su amor á la patria fueron del mayor estímulo para
introducir en ella la cultura, delicadeza y gusto Grie-
go, mientras que proclamados protectores de las artes
en el país de su nacimiento, hicieron construir á sus
propias espcnsas algunos edificios en la misma Atenas.
Hicieron tambien pasasen á Roma los arquitectos Grie-
gos, honrándolos .y remunerándolos con generosidad,
logrando · por este medio instruir á sus profesores nati-
vos con el egemplo, trato y lecciones de su ciencia; bas-
- 4: -

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~8
ta que -seducidos los At~nienses por Aristion, y ('Oro-
prometidos por la union ron el Rey del Ponto contra
los Romanos fueron subyugados por el feroz Si la, <¡ue
parece puso su mayor gloria en arruinar y destruir los
mas magnífiros monument_os. Hizo demoler entre otros
mud10s templos el de Júpiter Olímpico, y trasladar á
Roma sus columnas, <le modo que toda la Grecia solo
ofre.~ia luego los tristes restos de sus devastaciones. En
vano procuraron los Romanos se trasJ¡,dasen á la capi ..
tal los mas sabios artistas Griegos, porque con la inde-
pendencia perdieron su genio creador, y envilecidos
por la esclavitud desapareció para ellos en Italia la sen-
cillez. la naturalidad, y la belleza que babia hecho su
mayor y justificado mérito.
35 La opulenta Roma hizo por estos. tiempos, cons•
truir magníficos ediftcios, y el lujo y fausto de sus ri-
cos ciudadanos favoreció sobremanera el establecimien-
to de la bella Arquitectura; la emulacion, y el deseo de
escedcrse ó sobrepujarse los unos á los otros en sun-
tuosidad y riqueza, llevó el gusto de las nobles Artes
hasta el grado de poderse decir degeneraba en pasion,
al paso que la Arquitectura hacia en pocos años rápi-
dos progresos. Posesionado Sita del gobierno de Roma,
esceclió á todos sus conciudadanos por la suntuosidad
de los edificios que erigió; por manera que el devas-
tador de la Arquitectura en la Grecia, fue el mas de-
cidido y poderoso protector de la misma en Italia, co-
mo lo acredita mas particularmente el templo de la For-
tuna que hizo construir en Preneste, cuya grandez.a y
magnificencia se deduce aun de sus vestigios.
36 César con mas autoridad que Sjla, se decla-
ró protector de las artes;- reunió cuantas preciosidades
pudo en sus largas espediciones y conqp.ist~s, y ocup6

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9J9
todos los artistas del imperio con las grandes obras que
promovió en el foro de ~u nombre, y en la magni-
ficencia de los muy diferentes edificios públicos que
hizo egecutar en la reedificacion de Corinto, y en el
decoro mas particularmente· de las ciudades de Italia,
Francia y España. Augusto, llamado por Tiro-Livio
el restaurador de los templos, amaba con pasion las no-
bles artes haciendo de ellas tal uso que en su tiempo
florecieron rápidamente en todo el ip¡perio Romano.
Compró las mas bellas estatuas de los .Dioses con que
decoró las plazas públicas de Roma , y colocó en los
pórticos de su Foro las de los mas ilustres Romanos
que habían contribuido á la gloria de la patria; reparó
las ya colocadas, y reedificó los puentes, aqueductos,
y grandes caminos del imperio. Sus sucesores conti-
nuaron la proteccion dispensada á las artes promovien- ,
do la Arquitectura por medio de la construccion y em-
presa de las grandes obras q~e. ordenaron erigir en la
vasta estensiou de su imperio en Eu.ropa, Africa, y
Asia, ó reparando Jos ·ya erigidos de bello gusto, sien-
do los que mas se dtstinguieron los emperadores Clan-
dio, Neron, Vespasiano, Tito, Domiciano, Nen·a, Tra-
jano, Adriano, Antonino,-Marco-Aurelio, Septimio-Se•
vero, Ca~acalla, Diocleciano, Alejandro Severo, y Galiana.
3 7 Con tal proteccion, y ostentando Ja Arquitec-
tura todo su esplendor y magnificencia, obtuvo en _los
tiempos de Augusto el mayor triunfo y perpetuidad de
sus principios en los diez libros que le dedicó la sabi··
duría é inteligencia de Vitrubio en tan dificil arte. Acos-
tumbrado por la meditacion y continuado estudio á com-
prender las cosas mas dificiles, penetró los secretos mas
escondidos, y venció todas a(¡uellas dificultades que ofre•
ce en su estension! consiguiendo reducir!~ á los pre-

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30 .
ceptos que individualiza, y descendiendo al por menor·
de todos y cada uno de los estudios que debe hacer el
arquitecto, y de las ciencias auxiliares de que han de
ir acompañados; y si bien al examen de estos precep-
tos queda como inrimidado el ánimo mas esforzado,
advierte en el pormenor de su detenida esplicacion la
posibilidad de adquirir aquel conjunto, cuando una cons-
tante aplicacion y una mano diestra le guia de princi-
pio en principio, y de conocimiento en conocimiento
hasta el grado, .y preciso término para poder por sí
mismo auxiliar los que progresivamente fue adquirien-
do, y le sirven al mismo tiempo de estímulo á redo-
blar su conato.
38 Adoptada por Jos Romanos ;]a Arquitectura Grie-
ga, no solo la siguieron con empeño sino que general-
mente habtando, · la hicieron servicios y señaladas me-·
joras que contribuyendo á su mayor elegancia, conser-
vó su carácter esencial, y fijó de un modo invariable
iUS proporCIOnes.
1.0 Dando la mayor altura á las columnas de loa
t1'es órdenes, cual queda referido (23 y 24) de ocho diá-
metros en la columna Dórica, nueve en la Jónica, y de
diez para en la Corintia, cuando entre los Griegos del
mejor tiempo tuvieron solamente seis, ocho y nueve
d·iámet ros.
2. 0 Dieron basa á la columna Dórica, y su-·
p1ieron el plinto en la Jonica, que no tuvo entre los
Griegos.
3. 0 Disminuyeron la altura del entablamento redu-
ciéndola á Ja cuarl.a parte de la de la columna, y alguna
vez á menos, cuando entre los Griegos llegó á ser á
veces de una tercera parte, lo que hacia el órdeo so-
bradamente pesado. -

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31
4,0 Caracterizaron los :.rqnitrabes y las cornisas,
·segun la naturaleza de cada óruen; dando á la cornisa
alguna mayor robustez, como miembro el mas prjn-
-cipal del entablamento.
5. 0 Dejaron igualmente espaciados los intercolum-
nios Dóricos por medio de la colocacion de los trigli-
fos al centro de las columnas angulares, cuando Jos
Griegos colocándolos al estrenio del friso obligaban á
que estos intercoluoios estremos fuesen un cuarto de
diámetro menores que los de mas. .
39 No nos atreveremos á contar entre las mejoras
·que hicieron los Romanos el aumento de los órdenes
Toscano, y Compuesto, pues que no teniendo carac-
téres esenciales que Jos constituyan órdenes nuevos,
no pueden calificarse de invencion como algunos pre-
tenden; así que para constituir nuevo órden es nece-
sario que se diferencien de los demas en sus propor-
ciones genet·ales y particulares, en la figura 1 en la
·cantidad y disposicion de los miembros, de suerte que á
:primera vista se haga sensible esta diferencia por su
·distinto carácter; mucho menos podrán merecer el dic-
·tado de tales órdenes los llamados Atico 1 Pérsico, Ca-
- riatides, y Rústico.
40 El órden Toscano ajustado á proporciones por
:los Romanos, ó pulido por estos sobre el modo con que
·edificaban los Etruscos, antiguos habitadores del gran
·ducado de Toscana, ó como atribuye Daviler por aque-
llos antiguos pueblos tle la Lidia que pasando del Asia
á esta parte de la Italia formaron una populosa provin-
cia ; no es otra cosa que un Dól'ico tosco, que solo
puede emplearse, aunque siempre con escasa propiedad,
en edificios cuyo principal destino sea demostrar, firme·
za y rusti.cidad.

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32
41 El ~rden Compuesto lo fue por los mismos 'Ro-
manos que probando muchas veces á mezclar las pro-
porciones y adornos de los tres primiti"os, lograron su
combinacion y arreglo por cuya razon le llamaron Com-
puesto; tal vez unieron el Dórico y Jónico, como se
advierte por las ruinas del templo de la Concordia: y
mas frecuentemente confundieron en uno el Jónico, el
Dórico y el Corintio. Así es que verdaderamente casi
todas las proporciones y adornos del Compuesto son del
Corintio, á diferencia de algunos pequeños miembros
que varia u ya en altura, ya en figura ; del Jónico son
las volutas colocaJas por ángulo en el sitio en donde
el capitel Corintio se adorna con los caulículos mayores;
y del Dórico solo los obolos por bajo del a vaco, aunque
con alguna semejanza á los del Jónico¡ de suerte que
aiendo el capitel la parte mas principal del órden, se
evidencia hallarse en el Compuesto el agregado de los
tres Dórico, Jónico y Corintio. Puede el órden Com-
puesto ser oportuno cuando se pretende unir la firme..
za á la hermosura, y la amenidad de los adornos á la
gravedad y magestad . de la obra¡ por esta razon le em-
plearon los Romanos mas principalmente en los mono•
meutos públicos y arcos triunfales, como en el de Ti-
to y de Septimio Severo. ·
42 Pero si los Romanos hicieron en los órdenes
las mejoras de que va hecho mérito • introdugeron vi-
cios y ' abusos en la Arquitectura que de hecho con-
tribuyeron á su corrupciou y decadencia, tales fueron:
1.0 El de empotrar las columnas en los muros, qui-
tándolas la gallardia, elegancia y magestad, que siem-
¡)fe los Griegos habian procurado ronservar, y presen-
tan las columnas aisladas, con el desembarazo de los pór-
ticos que los machones~ ó ~uros entorpecen. .

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33
!.o Emplear muclias veces las columnas como me-:
ro adorno, mientras los Griegos las presentaron siem-
pre como partes integrantes del edificio, situándolas ais-
ladamente en donde la belleza , la comodidad , y la fir- ·
meza lo exigían. Por este mas acertado y natural uso
que hicieron los Griegos de las columnas, no interrum-
pieron jamas el entablamento de los órdenes, dejando
á estos 1~ mayor sencillez y magestad ; los Romanos in-
terrumpieron muchas veces, este mismo entablamento.
3.0 Multiplicaron las divisiones de las partes prin.o
cipales de los órdenes, confundiéndolas con el mayor
número de molduras, y sus escesivos adornos; cuando
los Griegos gustando de pocas y grandiosa~ molduras
en las mismas partes, con relacion á la masa total y al
carácter del edificio, observaron en sus adornos la mayor.
sencillez, gravedad, y correspondencia.
4.0 Los Griegos no colocaron jamas otros fronto-
nes que los que resultaban, y nacían de la necesidad
por los vertientes de los tejados ó cubiertas de sus edi·
ficios; y los Romanos los multiplicaron colocándolos so-
bre las puertas y ventanas, .y aun en el interior de los
edificios, figurando con esto ·una cubierta ó tejado, en
donde no puede estar.
5.0 Pusieron, sin necesidad, zócalos y pedestales de-
bajo de las columnas quitándolas mucha parte de su
gracia y magestad, mientras que no habiendo tenido
basa el órden Dórico Griego;··la suprimieron aquellos
arquitectos algunas veces en los demas órdenes; y por
lo que hace á la eleccion de pedestales jamas los usaron
los Griegos que no los pidiese la uecesidad , como en
los templos con Podio en que se suprimían las escali-
natas ó gradería de las fachadas laterales; y la del
pórtico•.
5

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34
· 43 Tal es la· Arquitectura Grero-Rómana, ó sea
la .Arquitectura Griega llevada á la perfeccion por los
Romanos, conocida y usada en todo su· ''asto imperio,
y de la. que abundaban los mejores modelos por todos
los: reinos· y provincias de su colosal dominio, en cada
uno de los edificios públicos que había construido su
poder; y .sin embargo de que Vitrubio la había dado
en sus diez libros un código, ó coleccion de leyes y pre·
ceptos capaces de sostenerla, de .conservar su pu-reza y
principios; que sola Roma abrazaba ·y poseia u_n tesoro
de bellezas Arquiiectónicas suficientes por sí mismas de
conseguir ·aquel fin, con mas ventaja que lo fueron sus
ruinas para su restablecimiento, fue degenerando de
bella Arquitectura, mas singularmente desde mediados
del siglo tercero en que puede decirse principió á de-
caer, llegando hasta el es tremo de hacerse desconocida
y aun monstruosa. Muchas y varias á la verdad fueron
las causas que concurrieron á una para la decadencia de
la Arquitectura, pero en su examen deberemos tener
presente que ya el mismo Vitruhio se lamenta de que
en su tiempo se hallaban introducidos vicios y, abusos,
que pudieron muy bien dat• mérito suficiente á sú. obra
y doctrinas; y que éstas no produgeron en los contem-
poraneos, y siguientes profesores á este grande hombre,
torio el ·cf~o que deberían. Así es que segun nota el
sáhio Académ.icó que honró la memoria de Don Ventura
Rodríguez·•, estaban ya en olvido las nobles y sencillas
formas del antiguo ornato, en el imperio de Vespasia-
no, y que desde entonces fue siempre á mas la corrup-
cion: que ésta se aumentó con la traslacion de la silla
del imperio á Constantinopla, por razon de que aleján-
dose los arquitectos Romanos de Jos grandes monumentos
• E. S. J ove llanos , nota 6. al elogio de Rodriguez.

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35
que decoraban la antigua"capitai: aunque se acercaron
mas á Jos originales, ó habían estos desaparecido des-
pues de tres siglos de esclavitud y de robo, ó el buen
gusto se había ya perdido enteramente. Constantino m~m·
dó por decreto imperial demoler los templos de 'la gen-
tilidad, y sus sucesores siguieron este egemplo ' piadoso
con mayor ó menor actividad, ó tolerancia, hasta Teo-
dosio que restableciendo los antiguos edictos derribó
cuantos monumentos podian hacer relacion con la ido-
latría; siguiéndose á esta egccucion, la invasion de la
Italia por •las náciones bárbaras que la dominaron, y
parecía· poner su mayor grandeza y gloria en arruinar
}o magnífico de cuantos edificios se presentaban á su
vista. Recuérdese lo que la cu1ta Roma hizo en Grecia
cuando fue conquistada por Sita, y podrán deducirse
los efectos que debería ·producir esta invasion: venga-
mos ya á nuestra España.
44 Cultivada por los Romanos la Arquitectura Grie·
ga en los tiempos de sfi mayor gloria y esplendor, con
todo el entusiasmo artístico que queda referido, y sien-
do. yá entónces la España provincia Romana, y despues
una de las mas preciosas joyas que adornaron la impe-
rial ·diadema, participó de la elevadon artística de su
metrópolt como ' tamhien de su decadencía; mas si bien
la histoda de la Arquitectura Española en las épocas á
que nos : r~ferimos puede y debe considerarse la misma
que la Romana, tos motivos de su decadencia y · de la
pérdida del buen gusto en el arte de la construccion,-
debieron ser mucho mayores por un cúmulo de circuns-:
tandas que la fueron enteramente particulares. La Es:
paña ·no pudo jamás contar el multiplicado número de
modelos vivos, y de correctos edificios que se hallaban
eomo derramados por la Italia, y si Roma se resintió
5:

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36
de sola la traslacion de la silla del império á Con§tan-
tinopla, esta misma lras\¡tcion debió de causar una mayor
sensacion en la Pettínsula; si los decretos del empera-
dor Constantino y sus sucesores, ordenaron la demo-
licion de los templos Genlílicos, hubieron de ser obe-
decidos con mas prontitud y precision en un suelo que
abrazó tan rápida corno sólidamente el Cristianismo des-
de el instante de su predicacion Evangélica; debiendo
inferirse como consecuencia precisa de su celo, el que
nada absolutamente se conservase íntegro de cuanto pu-
diesen hacer relacion directa con la plaga ridícula de
sus Divinidades, y de su sacrílega supersticion. Así que
y dado caso de (JUe se reservasen algunos. monumen-
tos consagrados al beneficio público, á la diversion ho-
nesta, ó de uso particular, sobrevino sobre ellos una
guerra destructora por la invasion y dominacion de los
septentrionales, en cuya época perdió la Arquitectura
como las demas artes hasta el nombre.
45 Los templos dedicados al Ser Supremo, que los
primeros cristianos acostumbraron llamar Basíl,'cas, mu-
daron tambien de forma mas singularmente despues que
el Emperador Constagtino mandó construir en forma <Je
cruz la Basílica de San Pedro, año de 324, para signi-
ficar aun en lo material del edificio y su planta el prin-,
cipal instrumento de nuestra redcncion: mas el espíritu,
de pobreza que entonces . babia entre los cristianos, se
comunicó á las iglesias que edificaron, y :descuidan-
do, ó tal vez ·apartándose de intento de las reglas y
preceptos de la bella Arquitectura, no tuvieron . ya otra,
mayor a_tencion que la de la solidez y con,veniencia; por;
manera que. perdida su elegancia y magestad, viqo_ ~~
ser pesada, sin carácter propio, proporcion ni unidad.:
Así co~r_ió la" noble y sencilla Arquitectura por muchos

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37
tiempos sugeta al libre capricho de los artistas, mas bien
que á principios que no conocieron respecto de su belle-
za, quedando por consecuencia ·reducida la ciencia de
la construccion al mecánico egercicio de levantar pare-
des y de hacer mezclas, y convirtiéndose sus profeso-
res en meros albañiles y mamposteros; pues aunque no
podemos· negar que el celo y cuidado de algunos de
nuestros Reyes Godos • por la conservacion de los edi-
ficios antiguos, y por el de que en los que se hubiesen
de labrar de nuevo se observasen las reglas de belleza
que aquellos presentaban, llegó á punto de ~ombrar y
facultar los sugetos mas inteligentes para que vigilasen
la observancia de sus interesantes preceptos, malogró
si~mpre tan bellas disposiciones la falta de principios,
la influencia del capricho, y la arraigada arbitrariedad
en el libre sistema de la construccion.
46 Al abandono en que la bella Arquitectura se
hallaba en el ~iglo séptimo, y parte del siguiente, so-
brevino la destructora guerra , é inundacion de los Sar- _
racenos, cuya furiosa tempestad atra,·esando el estrecho,
cubrió en breves días de luto y desolacion toda la Pe-
nínsula; la historia nos atestigua que el furor de sus
tropas llevaba consigo la general devastacion de cuan-
tos monumentos de Arquitectura, Pintura, y Escultura
se )as presentaban dedicados al culto, cual era consi-
guiente al odio contra el Cristianismo, el jndaismo, y
la idolatría, sobre cuyas ruinas pretendió Mahoma levan-
tar su secta. Pasado este primer tiempo de terrorismo,
y cuando los Arabes se hallarqn ya en sosiego, es indu-
dable protegieron las artes, é hicieron progresos en las
de joyería y platería que comunicaron á nuestros arte-
factos españoles; creando, ó mejor dicho introduciendo
• Elogio do Rodríguez, nota 7 : Millicia, mem. t. 1. art. Eloisío.

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38
la Arquitectura de su· noínhre que· perfeccionaron bajo
de su propio ornato, en el Alcazar de Sevilia, y Alham-
hra de Granada; Arquitectura bien diferente de la que
nos presenta la soberbia empresa de Abderramen en la
célebre Mezquita de Córdoba, hoy su Santa Iglesia Ca-
tedral, que se conserva íntegra á escepcion del gran
erucero y coro labrado en su centro, en el reinado de
Don Carlos l. Esta obra singular, forma al entrar en
su interior, un todo sorprendente en el ánimo del in-
teligente examinador, tanto mayor cuanto le ofrece desde
luego un modo de construccion particular é inimitable,
en el contrarresto de fuerzas, y el de una libre arbi-
trariedad , contraria en un todo á las reglas de propor-
cion, y opuesto á la misma naturaleza. Tal es la de
haber fundado aquel vasto conjunto de galerías, 6 de
naves paralelas, sobre columnas de solo un pie y medio
. de diámetro, para venir á concluir el espesor de su~
muros en cuatro pies y medio, y labrar sobre ellos las
canales maestras que dan surtidero á las aguas por mi-
tad á una y otra mano. Su carácter es arabesco como
las formas de sus arcos dobles, y los vuelos que suce-
sivamente se van formando á una y otra mano para
engruesar la fábrica hasta los arranques de sus cañones,
ó bóvedas, que corren al través bajo de una misma al-
tura; mas fueron aprovechados en su construccion los
restos de otras diferentes obras antiguas, en columnas y
capiteles de diferentes tamaños, gusto y proporcion, que
mutilaron 6 ajustaron á su intento.

ARQUITECTURA GÓTICA.

4 7 A esta época aunque posterior á la ilustracion


de los Arabcs, empew á florecer en España la Arqui·

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39
tectura llamada Gótica, cuya nueva forma y m:n~era
de construccion es opinion recibida hizo rápidos pro-
gresos en toda la Europa por resultas de l::ts militares
y religiosas espediciones de ultramar, conocidas con el
nombre de Cruzadas. De esta nueva y particular Ar-
quitectura, sobre cuya historia, origen y progresos nos
proponemos hacer las observaciones ya insinuadas en
un principio ( 1) tenemos en nuestra Espafia un pro-
digioso número de monumentos que conservándos.e ín·
tegros llamarán por muchos, y muchos tiempos la ateo-
don de los inteligentes, por su inmensa magnitud y
esvelted, por el lujo profuso de sus adornos y perfora-
ciones, y por la delicadeza é inteligencia de su egecu-
cion; al mismo tiempo que sobrepujando en antigüedad
á cuantos se conoceu de este gén~ro en los Reinos de
-Italia, Francia, Alemania y otros, es harto_ injusta la
crítica moderna cuando pretende quitarla una denomi-
nacion, que los mismos contemporáneos no osaron con~
tradecir, y cuya posesion se confunde con la historia de
la decadencia y abandono de la Arquitectura Greco-
Romana.
48 Recordando que la Arquitectura y construccion
de los Españoles fue la misma que la del imperio en
su mayor esplendor (44) deducimos por el convenci-
miento de la historia que pudieron nuestros profesores
tener conocimientos de su belleza antes que los Rema..,.
nos; pues sobre constar por ella el comercio y comu-
nicacion de los Fenicios con nuestras costas de levante,
la dominacion Cartaginense suministró por )o menos
aquellas ideas, artes y oficios que poseía esta repúbli-
ca, y no es dudoso en maner-a alguna la subsistencia
de algunos monumentos construidos en aquella época.
Basta á n_uestro pro~sito el poder designar el puente

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'40
llamado Martorell sobre el rio Llohregat á las inmedia·
ciones de la viUa de aquel nombre, que los naturales
nombran puente del Diablo acaso por la disposicion, y
desagradable piso que tuvo. Fue mandado construir por
Annibal cen el templete ó monumento erigido en ho-
nor, y para depósito de las renizas de su padre Amil-
car á la cabeza de salida; y decimos hacer á nuestro pro-
pósito, porque su disposicion y la forma apuntada de
sus arcos góticos podrá prestarnos alguna luz; y sirve
de consuelo el menor apoyo cuando se camina por la
oscuridad. Finalmente téngase presente que el debido
ódio á la idolatría, pudo ser causa poderosísima para
que los cristianos se apartasen de cuanto hiciese rela-
cion con sus sacrílegos ritos; y como los órdenes habían
sido · creados, y empleados principalmente en sus tem-
plos, huyeron hasta de la forma y ornato que pudiese
dal' muestra, ó idea ni aun confusa de su creencia y
principios.
49 Digimos que acostumbraron los cristianos el Ha-
mar Basílicas á sos templos (45) no tanto por el sig-
, nificado de esta voz, cu;mto porque las primeras iglesias
se fabricaron á su imitacion, ó por decir mejor se con-
virtieron en tales las mismas Basílicas. Eran las Basí-
licas uuos edificios públicos formados por tres ó mas na-
.ves sobre columnas, entre las que la del medio era
siempre mas ancha que las laterales, y servían para tri-
bunales de justicia, á cuyo fin elevaban la parte supe-
rior ó mas avanzada de la nave prinripal con algunos
escalones; y en ella se colocaban el dosél y jueces, ocu-
pando la demas parte los ministros y dependientes del
tribunal, quedando todo el resto para Jos litigantes y
.pueblo espectador. En algunos de estos edificios por cor-
responder á particulares'· ó «¡U e no fuesen ya de uso

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41
plíblico, se juntaban los primeros Cristianos cuando la
impiedad gentílica no les permitía aun templos públicos,
y en ellos egercían el culto divino conmutando el local
del tribunal en el de Altar, y al rededor como parage
el mas digno se colocaban los ministi'Os haciendo coro,
quedando todo lo demas del templo para el pueblo.
50 Despues que los Cristianos tuvieron libertad pa-
ra erigir templos públicos, consagraron en tales las mis-
mas Basílicas, y los que edificaron de nuevo los dis-
pusieron y construyeron á su imitacion, sustituyendo
las columnas t con machones t ó pilares robustos y con-
formes á la mayor elevacion de las naves, abandonan-
do las reglas que prescriben los órdenes, y obrando si
se quiere con una entera libertad. ¿Y no podrémos ha-
llar alguna mayor y propia semejanza entre estas nue-
vas iglesias, y nuestros templos Góticos? Tres, y cinco
naves; la del centro mas ancha y elevada que las late-
rales, y estas mayores tambien que las de los estremos,
no dejan á la verdad de dar una idea la mas completa
de aquella particular construccion; y de la forma que
generalmente observamos en las iglesias y catedrales de
este género. Para alumbrar estas naves, y la del centro,
era forzoso que trepasen las unas sobre las otras hacien-
do un todo piramidal; y resultando la del medio de
una estraordinaria altura , ni podían sugetarse á órden
alguno, ni acaso se conocían ya las reglas de unidad,
de proporcion y de ornato; no atendiendo á otra mayor
circunstancia que á la material construccion de los edi-
ficios, y al contrarresto de fuerzas, regulándose la for-
ma y disposicion segun el genio y capacidad del Ar-
~uitecto.
51 Pero se nos dirá que la invasion y dominacion
de los septentrionales sobrevino á muy poco tiempo, y
- 6

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42
en él perdió la Arquitectura, como las demás artes hasta
el nombre; pues en sus primeras erupciones mataron,
destruyeron, y arrasaron cuanto encontraron: que unos
pueblos que no conocieron en el país de su origen otro
modo de construccion qt,te la limitada , á humildes y
groseros edificios sin merecer ni tener el nombre de
Arte, no pudieron entrar en cultura, ni menos sacudir
su primitiva rudeza endurecida con el egercicio de las
armas hasta pasados muchos años de quietud y de asien-
to: y finalmente que aun despues de establecidos los
Godos bajo el sosiego de la paz, aunque se ~edicasen
al cultivo de las artes, estando ya en olvido el antiguo
ornato de la Arquitectura, y hasta las ideas de propor-
cion, del buen gusto, y de la comodidad, quedó redu-
cida la ciencia de la construccion al mecánico egercicio
de hacer mezclas y de levantar paredes.
52 Enhorabuena que así sea; no pretenderemos tam..
poco probar que los antigups Godos tragesen, ó hiciesen
restablecer en España la Arqui,tectura Greco-Romana
en .s u mayor esplendor, ni menos la sencillez y belleza
Griega: bástanos el que no hayan destruido y aniqui-
lado enteramente el arte de construir entonces conocido,
y c1ue despues de su sosiego, y de los primeros inevi-
tables daños causados por la guerra que le precedieron
para arrojar de la Península á los Romanos, Suevos, y
Vándalos, hayan adoptado con la religion los usos, ar-
tes, y costumbres del imperio á quien antes servían
como estipendiarios, y aliados. Por eso nuestros antiguos
profesores llamaron, y entendieron por Arquitectura ·
Gótica, no la que pudieron haber creado, ó introducido
los Godos, slno la que estos usaron en la con.$lrucdon
de sus edificios. · Los · Jónios no tuvieron otra mayor
razon para llamar Dódco el órdcn con que arreglaron

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43
y decoraron el templo de Apolo Paniono, que la de
ser una imitacion de los construidos por los Dóricos
( 15 y 16); y así lo entiende tambien Morales cuando
describiendo las iglesias de Santa María de Naranro y
Sao Miguel de Lino, que atribuye á Tioda, arquitecto
de Don Alfonso el Casto, de quien se hará mérito, dice
de la última que toda la fábrica es de obra Gótica muy
lisa, sino son el cimborio y torre. Para que podamos
formar juicio entre aquellos dos estremos opuestos oiga-
mos cual se esplica el ilustre académico Señor Jove-Lla-
nos en la nota séptima al elogio de Rodríguez.
"No era ciertamente su caracter feróz y asolador
,, como ordinariamente se pinta. Si en sus primeras irup-
»dones mataron y destruyeron ¿qué pueblo conquista-
» dor de la antigüedad no señaló del mismo modo sus
>>victorias? Era tambien natural que los pueblos afemina-
» dos y cultos que invadieron y dominaron, encareciesen
>>sobremanera la idea de sus estragos, y diesen á su
>>vigor y rudeza el nombre de ferocidad y barbarie.
»Esta sin duda es la causa del terror y espanto con que
>>hablaban de ellos los historiadores coetaneos, que des-
>> pues copiaron sin discernimento los modernos; pero
»si consideramos á los Godos reducidos ya al sosiego y
»artes de la paz ¿qué otro pueblo de aquella época ofre-
»ce mayores egemplos de humanidad y templanza? Cuan-
>> do la historia misma no testificase estas virtudes, ¿quién
»de los que hao examinado y conocen s~ legislacion,
>>no l.as verá brillar en medio de su sencillez é ignoran•
>> cia? Sea como fuere, continúa, sin poder presentarlos
» como aficionados, ni protectores de las artes , preten-
» demos que no se les debe mirar como sus perseguí-
» dores. Si acaso destruyeron algunos de sus monumentos
»consagrados á la idolatría, atribuyase esto á celo de
6:

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44
,, religion y no á odio de ellas. Alguna vez Jos vemos
,, estimarlas y protegerlas, y cuando faltasen otros tes.
>> timoníos, los que dejó el gran Teodorico consignados
,, en las obras de Casíodoro, y otros de que hace me-
» moría Filibién, son harto ilustres y suficientes para
, sal~arlos de la nota de destructores de las Artes: nota,
»que á nuestro juicio se achaca á los padres de la mo-
» derna Europa, con tanta injusticia, como otras de que
»a lgun d ia los librarán la sana crítica, y la imparcial
» filosofia.''
53 Despues de este buen discurso, del que se de-
duce que el imperio Godo conservó la Arquitectura cual
se hallaba al tiempo de su establecimiento, ninguna otra
mayor razon podríamos afíadír para probar que la inva-
sion y dominacion de los septentrionales en España no
fue la que directamente causó la pérdida del buen gusto
en ella; sino que estando en olvido el antiguo ornato,
y hasta las ideas de proporcion, de gusto, y de como-
didad, quedó reducida la ciencia de la edificacion á una
pura práctica en la egccucion de las fábricas cuyo me-
canismo debe la teoria dirigir y ordenar. La teoría,
que es la que nos enseña á csplicar, demostrar y juz-
gar las obras de su invencion, como las ya egecuta-
das; que no se adquiere sino por medio del estudio fun-
damental de las diferentes materias y ramos que abraza;
por el repetido egercicio en el de la delineacion; por
el conocimiento, examen y medida de las obras de la
antigüedad, y por una continuada mcditacion .sobre
las mismas. Continuemos nuestro propósito.
54 Se dice y tiene por muy dudoso, el que exis-
ta monumento alguno, que en su totalidad y con toda
certeza pueda tenerse por la denominacion Goda ante-
rior á la ocupacion y conquista de los Sarracenos, que

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'45
la cronología de nuestros Reyes pone· en el año ele 714;
añadiéndose que las iglesias y demas edificios qne fue-
ron labrados en aquella época, no pudieron haberse sal-
vado de kt referida tempestad que atra-resando el estre-
cho cubrió en breves dias de luto y desconsuelo toda la
Península: que no habiendo apenas quedado un palmo
de tierra libre de la inunclacion fuera de las ásperas
montañas de Asturias y Cantábria, todo fué envuelto en
aquella cruel y sangrienta guerra, en la que el furor
de los Mahometanos llevaba consigo la general devas-
tacion de cuantos monumentos de Arquitectura, Pin-
tura y Escultura, se les presentaban dedicados. al culto:
y finalmente se pretende asegurar que las iglesias y
demas edificios que pudieron haberse reservado, bien
reparados y engrandecidos despues, ó reedificados ente-
ramente nada conservan de su forma primitiva, por cu-
yas razones se debe tener y conceptuar el tiempo y época
anterior de la dominacion Goda del todo vacío en la
historia de la Arquitectura Espafiola: pero si encontráse-
mos un solo edificio que diese testimonio de ser ante-
rior á la invaslon, quedarían desvanecidas aquellas pro-
babilidades, y bastaba tambien para que por él pudiése-
mos formar una justa idea de su gusto y manera en la
Arquitectura de aquellos tiempos. Felizmente este hal~az­
go nada tiene de dudosó, y no uno sino algunos.· edi-
ficios pudiéramos presentar que sobre haberse reservado
de aquella general devastacion, subsisten compitiendo
con los tiempos: entre otros, es -notable lo que nos re-
fiere la crónica general de San Benito hablando del mo-
nasterio é iglesia de San Millan de la Cogulla . en la
Rioja, sobre el antiguo de San Millan de Suso edificado
por el mismo Santo, que falleció en el afio de 57 4. •.
• Tamo t. folio 273 vuelto.

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"'Como este ·monasterio, dice, fué edificio fabricadE>
, por manos del Santo y creció con oraciones y lágrimas,
»en tan buen punto se edificó que despues que le pu-
,, sieron los primeros cimientos y piedras, hasta el dia
,, de hoy no sabemos haya sido destruido ni deshecho del
»todo. Siempre ha estado en pie en tiempo de Cristia-
» nos con las guerras; y esto no es mucha maravilla, pe-
,, ro es la muy grande que pasando egércitos de Moros
,, y atravesando y cruzando por Rioja, que siempre ha
,, sido plaza de armas antes y des pues de la destruccion
,, de España, con todo es() nunca echaron por el suelo
,, á esta ~asa, como á otras muchas, y así puede com-
,, petir en antigüedad con cuantos hay en España." Por
la misma crónica se vé que el monasterio mas moderno
de San Millan de la Cogulla, que precisó á egecutar
el crecidísimo número de monges que aJlí concurrieron,
aunque posterior á la invasion, no fue tampoco tan mo-
derno que baje su fundacion y construccion del año de
1004 ; época que hace tamhien á nuestro propósito,
pues aunque en el dia no se halle este templo tal como
entonces se construyó por las agregaciones y obras hechas
posteriormente, se conserva con su historia y descrip-
cion cuanto basta al conocimiento de sus formas y
disposicion.
55 ,,. La iglesia de Santa María la Real de Hirache
cerca de Estella, cuyo monasterio es hoy casa colegial
de Monges Benitos, fue conservada tambien en la general
devastacion cual consta de la misma crónica general
tomo 3. 0 fol. 366; refiriendo que cuando el egército
Moro se aproximó, y la soldadesca se disponía para in-
cendiarle como otros, la persuasiva de su Abad presen-
tándose al General, y convenciendole con razones de po-
lítica, alcanzó el que se conservase aquella íntegra, y

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4,7
aun que se reparasen los cortos daños ya causados; sien-
do despues ó constituyéndose en monasterio Muzarahe.
Consta así mismo, que cuando un Rey llamado Don
Sancho (que se debe entender Don Sancho el 1.0 segun
un privilegio de su descendiente el Rey Don García de
Nágera) fue á combatir y tomar el castillo de Monjard~n
Hamado de San Estéhan, entró primero en la iglesia de
Hirache á hacer oracion á la Virgen (cuya imagen es
la misma que entonces babia), y despues de su victoria
á darla· gracias por ella; comprobando este hecho el
que en efecto se había conservado el referido tem-
plo y subsistía en aquellos primeros tiempos de los
Sarracenos.
56 Esto supuesto, y si por ventura el templo de
Santa María la Real de Hirache formado de tres naves,
es tal como nos asegura su descripcion el modelo aun-
que sencillo, del gusto y manera gótica ¿no quedará so-
bradamente justificada su denominacion? ¿no quedarán
cortadas ya todas las disputas y discusiones sobre eLori-
gen de esta Arquitectura? ¿y no concluiremos con decir,
que ·nutrida y egercitada en nuestro suelo desde la de-
cadencia del gusto Griego, ó sea de la Arquitectura
Greco-Romana, se alimentó y perfeccionó con otros mayo-
res conocimientos y elevacion de espíritu formado aun-
que con posterioridad entre nosotros mismos sin mendi-
garle .de otra nacion alguna? ¡Que ventajas no: sacaría
la historia de la Arquitectura, si éste · y otros mU<·hos
edificios de aquella edad, y siguientes al renacimiento
de la monarquía, se reconociesen, midiesen, y anali-
zasen por una mano diestra é inteligente, ofrecien·do
á los aficionados y profesores, ·una . curiosa coleccion de
monumentos por la mayor parte de entem .y'- perfecta
conservacion, cual no es facil hallar en otro país alguno!

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48
Por eso el amante de ·las Artes y sabio académico Jove·
Llanos, con motivo de los edificios que cita en la nota 9
al elogio de Rodríguez, de que haremos mérito, escla-
ma con entusiasmo ¡ojalá que nuestros profesores antes
de pasar los .Alpes en busca de los grandes monumentos
cl!n que el genio de la .Arquitectura enriqueció la Ita-
lia , buscasen al pie de nuestros montes estos humildes
pero preciosos edificios que atesilguan todavía la sen-
cillez y .sólida piedad de nuestros padres.
Pero avancemos un poco mas, y acaso la misma ra..
zon nos guiará., ó.dará luces mas claras sobre aquellos
adelantamientos, si bien bastará que lo sean y se en-
cuentren en el ya citado edificio de San Millan de la
Cogulla por mas moderno, y otros posteriores, pero que
llevan notable antigüedad á los de otros reinos.
57 Restablecida Ja monarquía Española y procla-
mado por Rey en Asturias al valeroso infante en el año
de 718, quien despues de mil reencuentros y de las
Jefensas de Toledo y Mérida, llevó la madre patria con
otros distinguidos Españoles en armas y letras á aquel
m(mtuoso y reducido distrito; bien se echa de :ver que
en situaciori tan crítica no podía haber otra mayor aten-
cion que la de resistir al enemigo por medio de las
armas y continuados choques, y la de ir adelantando
·paso á paso sus conquistas y nacientes dominios. La
pobreza de los Españoles en taLestado no podía per-
mitirles labrar otros edificios que Jos puramente indis-
pensables á sus necesidades y piedad cristiana, y estos
debieron ser tan humildes como era consiguiente al
estado preciso y político en que se hallaban: esto no
obstante no dejaron de construirse muy luego diferen-
tes edif.lcios :é iglesias,· entre las qué se conserva aun
~ntegra la del monasterio de Villanueva! edificada en

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49
tiempoS del tercero Rey de Asturias Don Alfonso pri-
mero, ó el Católico, que falleció en 757. La ·Cámara
Santa de Oviedo y su torre, unida hoy á la Catedral,
fue construida por Don Alfonso el Casto, cuyo falleci-
miento se data en el año de 843. Asimismo se conser-
van en el mejor estado de integ¡-idad las Iglesias parro-
quiales de San Miguel, y Santa María de Naranco del
tiempo de Don Ramiro primero, que falleció en 850.
La Iglesia del Monasterio de Baldedios, que se dice de
Don Alfonso el Magno , y falleció en 9 i O; y otras par-
roquiales, como la de Villa-mayor, de VilJardobeyo, de
Amandi, de Avania, de Deva, de Trebias; y otras, que
aunque de incierto tiempo se tiene~ algunas por de el
de Don Alfonso el Casto y su arquitecto Tioda, de quien
haciendo particular mencion Ambrosio de Morales en
su Crónica general, Ji.bro 13, capítulo 40, dice haber si~
do persona de tal calidad y distincion que se lee fir-
mando los privilegios Reales á la par de los obispos, y
primeros oficiales de Palacio. Lo que induce á creer se·
ria el gefe de las operaciones militares del egército real
en la parte de ataque y defensa, ó como en nuestros
días el comandante general de Ingenieros, y por tal uno
de los oficiales mas principales de Palacio; porque es de
advertir que la Arquitectura civil y militar fue siem-
pre unida hasta los tiempos modernos en que estable-
cidos 1~ nuevos sistemas de ataque, y defensa, y ha..;
eiéndose uaa · ~ierida particular porlas sutilezas é·inven...
ciones del hombre el arte de destruir y aniquilar á sus
mismos hermanos, se tu\'o ya por necesaria la division
de. la Arquitectura en ci-úl y militar. ''
,··58 ,La construttion.; ó sea la: Arquitedur.a ;de •.qu~
vamós hablllnde .era sin ~duda .no solo la de los puehl~
1 provincias que se iban reconquistando por nuestros
.7..

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50
Reyes GODOS , sino la de todas las poblaciones libres ya
del yugo Sarraceno; porque era la misma en su gé-
nero que se conocia y seguía antes de la· ocupacion y
pérdida del reino en. la desgraciada jornada del Guada.;.
lete. A este tiempo se iba introduciendo bajo el gobier•
no de los Arahes desde Ahderramen, el ya citado modo
y forma de edificar que tuvo y conserva su nombre pro-
pio y particular; si bien la Arquitectura Arabe en su
mayor esplendor y ornato, no se encuentra hasta pasados
muchos afíos de asiento, en los que fueron los Ara bes
entt:ando en cultura y civilizacion, ó por mejor cuando
y~ se hallaban ilustrados con los conocimientos mate-
máticos en que progresaron'· y egecutaron bajo de . su
propio ornato el Alcazar de Sevilla, y la Alhamhra de
Granada. Su principio no fue otra cosa que una com-
hinacion de partes del antiguo con los caprichos de la
-Arquitectura Persiana y Egipcia, cual aparece de la mez-
quita de Córdoba; y abrumada despues de adornos, un
sistema de pura arbitrariedad, pesado y sin la natura-
lidad que exige la belleza respectiva en cada uno, co-
mo dictado por la acalorada imaginacion de quien pro-
cura aventajarse y distinguirse de los demas por el atre-
vimiento, el capricho, y aun el desórden.
59 Estendida la monarquía Goda y trasladada la
Corte á la ciudad de Leon en principios del siglo diez,
fue ya J;Das rápida la poblacion de aquel Reino y de los
de Castilla , y fue tamhien considerable el número de
obras que se emprendieron, singularmente despues que.
Don Alfonso el ' 71 tomó á Toledo, en cuya ciudad falle-
ció año de 1109. Por manera que en los reinados-. SÍ;-;
guienres de Doña Urr.aca y Don Alomao VII, de :Don
Sauc.ho, y .Don Alfonso VIII, 'que . alcanzan hasta et.aíia
Hl M, es precisamente la época en que se vió flore-

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5f
cer en Espáña la Arquitectura Gótica cual en otro
Reino alguno de Europa; como veremos con toda cer-
teza. La primera obra de mayor consideracion referente
á esta época, es la Iglesia Catedral de Avila titulada de
San Salvador, principiada á construir con la torre y
fortaleza que sirvió de Alcazar de Jos Reyes en el año
de 1 091 por el arquitecto Alvar García, natural de Es-
telJa en NavaTra, y cuyas obras duraron diez y seis años.
_ Este templo dice Don Antonio Ponz, que es espacioso
y una antignaJia gótica; es decir, que aun carece su
Arquitectura de la gracia y esbelteza de las otras Cate-
drales de España construidas en tiempos posteriores. La
Iglesia del Mo-nasterio de Sahagun, destruida en la gucr·
ra de la independencia, fue principiada en el afio 1121
y concluic.ia en t 183; era formada de tres grandes na\"es,
y aunque fuerte y tosca si se quiere, enteramente con-
forme con el gusto que precedió al G-ótico bello y delica-
do. La Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Lugo, que
se ideó y principió en el año 11 ~9. La de la Catedral
de Tarragona, mas suntuosa y elegante que las de Avila
y Lugo principiada en el afío de 1131; y finalmente
entre otras, como las de Solsona y Tortosa, la de Cuen-
ca , cuya primera piedra fue colocada por Don Alfon•
so VIII despues de la conquista de aquella ciudad en
-, el año 11 7 7.
60 La piedad de los Reyes restableciendo la digni-
dad del culto, y la de las Iglesias; enriqueciéndolas de
cada día mas y mas, al tenor del aumento de poder y
de: riqueza á que caminaba la Nacion; obró la admira-
ble y precisa revolucion en las artes consideradas en ge.;.
11eral con el engrandecimiento de la Arquitectura en
particúlar, á favc.n de la que contribuían como á por-
~a la pia·liheralidad de .sus Príncipes, y el celo é ilus~
7:

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52
tracion de los Prelados Dioc.esaoes. Añádase á esto la
introduccion del gusto oriental estendido por tantos ilus-
tres Espaf!o1es ''en idos de Ultramar, y por la concur-
rencia de estraugcros con motivo de las guerras, y de
las Cruzadas formadas para concluir con los infieles Aga-
renos de España, y hallaremos si se quiere la razon de
los adelantamientos, y de las mejoras que pudo haber
recibido la ciencia de la edificacion; y como tambien
hizo cambiar su peculiar Arquitectura, de sencilla, ti-
mida, y :mn pesada; en rica, atrevida y elegante; al
paso que los triunfos tan repetidos ~obre los Arabes,
daban á los Españoles la conveniencia, gusto y rique-
zas de que antes carecian.
61 Para dar una idea, aunque sucinta, del carác-
ter general del gusto Gótico en su mayor perfeccion~
es forzoso tomarla principalmente de las Iglesias, no tan
, solo por ser los edificios mas notables que produjo, si-
no tambien porque en ellas se señala mas visiblemen-
te por medio de aquella gallardía y gentileza que pre-
s~ntan y resulla de las proporciones, y forma de todas
sus partes. Dividida á lo largo la superficie de su planta
en tres, y cinco naves, y levantados verticalmente los mu-
rl)s que las forman hasta los respectives arranques de
f4S bóvedas peraltadas, cuya ele\'acion crece gradual-
mente desde las laterales estremas haita la del centro;
apl)yadas estas hó\"edas en arcos a puntados, altos y es-
trechos, que nacen y se sostienen sobre .c olumnas del•
gadísimas, cuyo conjunto forman pilares del menor diá-
Jnetro ,_ ó espesor posible, mediante el auxilio y contrar•
resto de los arcbotantes ·que cayendo de bóveda eni
J>óveda las sirven de C$tribo; presentan tanto en la ,.¡&l~
interior como en la estérior, aquella notable esbelteza
y. ,gallardía, que la difere~cia y distiQgue de todas, _y

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;5'3
cada una de las especies.. conocidas)"dé Á'f'qlli4ectura por-:1
que vistas y examinadas pór de dentro, )a altura y ter-
minacion aguda de las bóvedas que las •hace aparece~
mas estrechas, la ·; k:Je ·s qs' arcos apunta~os; y la suma
delieadeza y esJJeltéz de )as ~ohirlmas ~y · de fédos·l06•miem-
hros mendres ·del aroato', ofrecen ·. aquella ·apat'ente · de-
bilidad que impone á primera entrada, al tiempo mis-
mo que obtienen una solidez real y efectiva. Por de
fuera .son min~as con• mayor -trimquiJid.ad, pero siem•
pre con. adniiracion ;. porqu~ )as altas. agujas de sus torres,
J<,s grupos de otr.is iorrQCiHas· á ),as ·que se hallan pega-
das en sus ángulos otras menores que se terminan á
diversas alturas, y siempre en agujas muy delgadas; la
graciosa forma de los: ~rchotantes cayendo de bó"eda en.
bóveda del modo predicho,. y toda la coronacion com..
puesta de templecitos, pi1'ámidres, . agujas y obeliscos en
frente y- costados, realzan el · carácter de las obras Gó-
ticas con tal gentileza que las hace. distinguirse de to-ó
das )as demas; y si se agrega Ja ,filigt'ana de los trepa-
dos y perforaciones ~ las<ventarias·;·ICmraboyas :, arcos
y agujas, y aun eu los muros mismo.!; aumentando su
delicadeza , concluiremos con que este ·carácter tan rico
como ligero y gentil, .no puede ser equivocado con el
de ning UJla ~.otna -~spácie, ded~onstli'lccion. ; ·
~ . Es · ya. ,reaibido<camo~f>rmeipio que )la Arquitec..
tura. Gólica·, debe llu~ Ol!ipn á, hnl Cruzados del Oriente,
esto es, á los · egércitos :europeos q·ue pasaron á la con-
qui~ta de la Tittna. Santa en fines del siglo ouceno, ó
sea en .eh año i 09:.5·, ·y :que posesionándose de una par-
té del t~ia menér~da~~ia j :HalesJiDa •, ;e~nsenaron por
espuio .de !dos (siglos los· soberamu: y , prim:ipados•·qU:e
establecieron en 'Nicea,,, eh A'lltioqu.í a, enl Jerusaicn; ·en
Cesarea, ~n T~lemaida '·y en un~ ry otra orilla del Jordan.

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!54
SieQdo· varia• y easi· eontinuas··lu : espediciooes que se
formaron én esta momorahle épóca, · causaron una pre-
cisa y natural revolucion en las ideas y costumbres
general~s de aquellos tiempos; en la industria y co-
mercio, en las artes . nobles y mecánicas, y muy par-
ticularmente en el de la Arquitectura como el de la mas
inmediata influencia en aquellas espediciones militares;
porque teniendo presente como hemos notado (57) que
la division de la Arquitectura en.,civil y militar es muy
moderna, se hace evidente que cacJa caudillo de las di-
ferentes armadas, 6 egérdtos particulares que concur-
rieron á la conquista llebava consigo, y no podía de-
jar de llevar la dotacion correspondiente de obreros
y de gefes, 6 arquitectos que los dirigiesen tanto en
las empresas militares como en las civiles. En apoyo de
esta verdad que debe mirarse como consecuencia pre-
cisa de la guerra de aquellos tiempos, en los que para
tomar y rendir una fortaleza era preciso oponer .otra
artificial que la dQminase, nos conserva la historia hasta
el nombre y patria de ·algunos de los · mas célebres ar-
tistas, 6 arquitectos que se distinguieron en la direccion
y construccion de las torres y castiUos que de pronto
se aparecían delante de las plazas sitiadas, tanto para
combatirlas, cuanto para :dominarlas y at~layar las ope-
raciones y movimientos de t SU.S defensores. ¿-Ni cómo po·
driau operaciones de tanta magnitud é interes quedar
fmdas á manos mercenarias, ó á los artistas del país que
siempre debían considerar, y mirar como enemigos?
63 Acaso se dirá que la España está escluida del
:nlímero de aquellas· potencias que enviaron tropas á ta
Guerra Santa, como .siente Paulo Emilio, tn •tazon de
que entonces tenia su particular cruzada dentro de casa;
~ por consiguiente aunque el origen del gusto Y. manera

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55
en la ·Arquilec.hlta .~ ~e;.disa;l r tenga~ 'por .venido
del Oriente, no · habiendo c&ncurl'ido, los Españoles á las
.Gruzadas no pudieron tomarle en su fuente~ sino apren-·
derle de las .domas .naciones. Pero &Obre ser un supuesto
falso, ó como lllet'a c.o~getura ; las ,.mism-:s :bwlas ·'eSpe•
didas para nuest~as particulares Cruzadas mani:fi'estan lo
contrario; ·cua'noo para evitar la emigracion de los Espa-
ñoles á Oriente 1 y acrecentar la concurrencia d~ los ea-
tranger<>.9, .se .. éspidió por el Papa Pascual 11 la muy ~.
tahle de. 8 ,de abril del afio ·de · H O9, en la que repi-
tiéndose las amonestaciones hechas :anteriormente por sus
predetesores.; concede · iguales indulgencias que á las de
la Tierra Santa. Cuando faltase este testimonio bastaba
el de la historia.de la gran conquista. de Ultramar com-;
pilada por órden del: Rey Don Alonso X: que cita el ·Señor
Jove-Llanos comb contenido. de la. nota déc:ima, en la
que haciéndose honrosa memoria· de varios Españoles que
estuvieron en la Palestina , y despues de hacer mérito de.
las gentes que Uevaron.á Ultramar el conde de Tolosa,'
y el obispo de Puy , no,a·y-distingue la parte que hace
mas . á nuestro. proposito: :á ~aher•. É como quier, que
gran guerra hobiúen &On Moros en España desde los
puertos á dentro, que es llamada España la mayor, ca
dt. la una parte Don Alfonso el wejo ,. Rey de Castilla,
guerreaba . cen Toledo, ·y . el Bey Don ~a miro tle Aragon
saca,ra ,su (kues/4;..para ir á ct.rciJ1' .á Uritla, mas ' por
todo. ·esto no · cesó, que iodos · bu . Reinos de España
que de Cristianos eran no fuesen caballeros 1 é qtras
gentes.•.•
. · E :eKan. lambúTJ con ellos una gran piua tle España·
lt;,l '»>ff:fW•. E tetkJs esms. pa~a!Hm' jli'lltos port¡ue ·. se en~
tendían mejor, é se armaban· de una mantra.....
.A. la otra puerta, cerca de aquella .do eStaba un

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56
turco qw·:llmrJabllw f;t~r~án :pa.sO ez· ·crnuk . Don R.únon
de Tolosa e~ el obispb. de Puy, e con 1lltu Don Gaslon
tk Bearle, .é. todas.· lBs Tolesanos é. ·Pro11enzales i Gas-
cones·;· i·otro•·si .JtJ.S,.J&. Cataluña .. é. . de todos los otros
Be~nos de ,Esptlii"a' .q~~t· t1'an hay gran pieza de ellos en
la hueste.~ ..... · ~ :.: · · , ,
E una compañ'l!l Je caballeros Españoles, que hay
'babia q!Je aguardaban al conde de Tolosa, de que el
jieiera ·tJabóiUo: á , Doa P,erogtm:lalez el Romero, que era
muy:'bwJ! ettba/Jero de '.armas,.é .ira natural t:k Cas-
ú1la·, :~: kizo muy :bien .aquel dia .;. así 9ue tres dé los
mejores caballeros que había· entre los Moros mató por
su mano de lanza é de espada. Finalmente refiriéndose
á. la descripcion que. iba. haciendo .al . Rey Corhalán su
privado :Amegd·elis de. las .tropas que. ·salino· á la fá--
mo&a- batalla· de ;Antioquía, al pasar, el tercio, ó cuerpo
de Españoles' 'que· asdénde á. mas de siete mil hombres
segun la ·misma historia, concluye diciendo. Entonce
't;or/Ja/Pn 9ue..sslaba .en . su. 1ien.da , .c¡uando vió aqu.ella
#-1).1~ ~a~ ássei'K!ej'ada :de la :otra·parte; püguntó á .Ameg-
á.el#s é¡.Jijolto:.IJ}.Sahes:rtN. .quien :sim aqaeHos que ·está
apartados? nunca v.i otros ' tales, ni 'otra tal genú 7!Í
semejante , de ellos.. Dijo .Amigdelis: Señor , blen lo pue-
des .Jaber que.. aqu~.6s. 'son .los m~ buenos . caballeros
Jel ticmpiJ. "itjo.. l¡ue.&dnqf:1idU.orf á' Espaiia por el su
C"~!' t.sfuer~ri.·,qile:mGS, ·Alor.IJS . mataron ellos .des-pues
t¡ue naCieron q11~ tJos <tUJn ·JhJjisteis ac¡ui de toda. gsnh:
É aunque los otros fuyan del campo, sepades que estos
non fulrán por ninguna manera: que conocen que ka~.
logMflo. bien. ~as: .ditr~ ,· .é ..s1' lt"S acau'cier~ querrán ante
mtJFÍGI. el'l. s.er.W,eúA '. tlt.\ Ditis .t¡t~e, /Jtlfnar, las .cáheuu., fNir.d
fulr. . . ·· .. · · ~·· · ·,.\ · · · ... .,·,' .. '
6~ Pero ·si. ·el .cat'ácter gener~tde. \a ATqw·tectura

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5t
Gótiéa no pertenece á ninguno de los modos.: de edifi-
car conocidos en el Oriente, ¿cómo y de dónde le tomaron
los arquitectos Europeos? ¿ó cómo se dirá que pudo ve-
nirnos de allí? Es verdad que las· historias de aquella
guerra espresan la estraordinaria sorpresa con que los
Europeos vieron por primera vez.,. y admiraron las Igle-
sias, palacios y monumentos que decoraban á C':mstan-
tinopla por donde todos pasaban al Asia ; y que trasla-
-dados despues á la vista y examen de los grandes mo-
.numentos de la Grecia, la Fenicia, el Egipto y otras
regiones adonde penetraron, irían de admiracion en
admiracion. Mas cuando ó no acertaron, ó no quisieron
imitar aquella construccion, es mas facil persuadirse que
haciendo los mayores esfuerzos para engrandecer su es-
tilo en la de· los humildes edificios que dejaban en Eu-
ropa, tomaron solamente. lo mas acomodable á los ob-
getos en que se empleaban, pagándose mas de la estra-
ñeza y artificio que les presentaban los edificios de la
edad media , que de la regularidad y sencillez que pu-
dieran haber observado en los restos de la primitiva, cu-
ya belleza solo aciertan á apreciar los que juzguen . d~
la Arquitectura por buenos y sólidos principios.
65 Los edificios Arabes de que babia una gran copia
en los paises que fueron teatro de la guerra de las Cru-
zadas, no pudieron dejar de llamar tambien la aten.cion
de los Europeos, pues aunque las primeras coustruc~
·CÍones Arabes se compusieron por lo comun de los me-
jores restos del Antiguo hallados en abundancia porlos
paises que dominaron, como hicieron en España en la
empresa de la ya citada Mezquita de Córdoba, observando
despues los mismos restos, ó bien la Arquitectura Per-
siana y Egipcia, formaron aquella peculiar manera qU:e
difundieron á todos los paises en qu.e 8e tremolaba el es-
. 8

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58
tandarte mahometano~ y cuyos principios ·se derihan mas
principalmente de la geometria, y de la mecánica que
poseyeron en alto grado. Los Arabes conocieron y usa-
ron algunas veces del arco agudo ó apuntado, tomándolo
acaso de los Egipcios que remataban así las altas puertas
de sus templos, y son de esta forma los <le la capilla
del Alearan en Córdoba, llamada vulgarmente del Zan-
carron, y algunos del patio de los Leones en la Alham-
bra de Granada; pero tan desfigurados con las picadu-
ras y recortes en medias lunas que giran por las dohelas
de imposta á imposta, que apenas se puede concebir
hayan podido servir de tipo al arco simple y piramidal
del gusto Gótico.
66 Mas inmedi~ta <lerivacion se advierte enlosar-
cos dobles, ó mejor triples que con frecuencia se ven
en las \'eutanas, y alguna vez en las puertas de los edi-
ficios Góticos, por el relleno con trepados y lazos ca-
lados del gusto Arabesco que se nota en aquella parte
de vacíos que quedan entre los dos arcos pequeños que
concurren al centro, apoyándose sobre una misma colum-
na, -Y el grande ó mayor que los cubre arrancando des-
de las mismas impostas. Much:ts veces se une en el Gó-
tico un gran número de arcos pequeiios, continuados
á la sombra de otros mas grandes que los cubren, como
en las ventanas altas de la Catedral de Burgos; y otras
adornando los muros principales, que perforaron á ve-o
ces como se advierte en las Catedrales de Lean y Oviedo.
Asi es que casi todo el ornato .menudo en la filigrana
de su Escultura, en los catados de ventanas y clarabo-
yas, en las labores de lazos y nudos, como en el ador..
no interior de sus arcos con holas ó cuerpos redondos,
tienen mas ó menos seiialado su tipo en el ornato Ara.. ·
besco ; á diferencia de que no siéndoles permitido es-

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59
culpir en sus adornos figura alguna VIVIente, inventa-
ron y esculpieron las de puro capricho, ó sin obgeto y
significacion, mientras los Góticos echaron mano de la
figura humana hasta el estremo de convertir á los Após-
toles en Estípites para sostener sus arcos dobles.
67 Felibien piensa que la Arquitectura Gótica se
tomó de la naturaleza misma, y que los árboles delga-
dos que subiendo paralelos, y enlazando sus ramas for·
man una especie de bóveda elevadísima, dieron la pri-
mera idea de su carácter; y á la verdad que esta con.;.;
getura tiene bastante fuerza cuando atendiendo á las
éolumnas Góticas casi siempre agrupadas en haces, 6
unidas y enlazadas entre sí al rededor de un fuste,
ó tronco que las sirve de alma, como para aumentar
&u diámetro y repartir entre su conjunto la carga y efecto
de una sola columna, q~e por razon de las despropor-
eionadas diferentes alturas de sus arcos y bóvedas jamas
podría ajustarse á su propósito, ni cumplir su destino;
las vemos ramificarse despues por todas partes constitu-
yendo estos mismos d:ferentes arcos y cerchones, que
atan y forman la montea de la bóveda que sostienen.
68 Aunque el Sef)or Jove-LianÓs • se hace cargo
de este pensamiento, todavia encuentra en las torres y
fortalezas de maderas que en tanto número construye-
ron los Cruzados, la razon de · las columnas así agru-
padas comparándolas á Jos pies derechos · de las referi-·
das fortalezas; y en Jos ajabalconados de las mismas J~
de los arcos apuntados, si bien conor~ tener estos mas'
apropiado origen é imitacion del arco Egipcio; deducien-
do su congetura respecto de las columnas por la nece-
sidad que tuvieron de juntar y agrupár en uno un cre-
cido número de pies derechos para poder sostener sobre
• Nota u,
8:

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60
ellos la · armazon ·de aquellas fábricas de atalaya y de
defensa, á ·lo que debia de obligarles tambien no solo
la altura que las daban, sino 'la falta de árboles corpu-
lentos y robustos que la alcanzasen, y que no siempre
pudieron tener á la mano. Concluyendo con satisfacet:
á la obgeccion general, ó pregunta que pudiera hacér-
sele, ¿de que cómo puede ser que los arquitectos dé Oc-
cidente que se suponen tan rudos é ignorantes, de tan
estrecho epíritu y pobre imaginacion , hubiesen criado
una Arquitectura cuyo carácter se distingue por la osa-
dia, la grandeza y la gallardía de sus edificios? respon-
de que esta revolucion se hizo como ott·as muchas, ó
mejor como casi todas las que presenta la historia de
las artes; y para corroborarla dice:
''El espirito humano, cobarde y perezoso en el e&-
» tado de <JUÍetud., se hace impetuoso y atrevido cuando
>~ algun grande ·estimulo le aguija. En los árduos em-
» peños busca y cncúentra en sí mismo fucr:z.as que
>>antes no con ocia, y .en medio de grandes y peligro-
>> sas escenas corre denodado donde le llama· la nece-
» sidad y la gloria. Entonces el corazon le ayuda, acalla
>)las sugestiones de la fria pru~encia, y sin Yer mas
>>que la gloriosa. perspectiva que se le presenta se lan-
>l za allá por medio de los riesgos, y sobre los obstáculos
»que s~ le .oponen. Semejantes situaciones son las que
)) han des.~ny:uelto los ·,uayores talentos, y han produ-
frÍpo en~~ mundo las mas altas hazañas, y las mas herói-
n cas virtudes. Tal era la que encendió y engrandeció el

»espíritu de nuestros arquitectos. ¿Qué empresa ofrece


>da hi~toria mas grande que la guerra de Ultramar?
>\ ¿Pud9 aprir.se á Jos ojos de un Europeo de entoncetl
>~ es:ccna mns nueva , mas gloriosa? Tantas y tan varias
»naciones! puestas e-n movimiento: tantos príncipes, tan-

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6f
»tes y tan poderosos señores, 'prelados ·y caballeros, uni-
» dos para una misma empresa: tantas batallas, tantos
»y tan peligrosos encuentros, heróicamente vencidos: tan':"
>>tos pueblos sugetos, tantas ciudades conquistadas: tan-
>l tos principados . y señoríos levantados: en una palabra

»ganado el grande obgeto de tantos afanes á despecho


» del poder , y con mengua de la gloria de los temibles
»déspotas del Oriente, ¿qué influencia no tendrían en
, el corazon de los agentes de tan maravillosa conquis-
» ta? ¡.qué revolucion no causarían en su espíritu, en
,,·sus ideas! . mídanse por aqui las de los arquitectos E u-
» ropeos. Trasladados repentinamente á un pais culto.
>>el mas propicio á las artes, y cubierto de insignes mo-
» numen tos del antiguo y presente poder Asiático: puesto
»en medio de las magníficas escenas que abrió aquella
~,santa guerra, y en que fueron tan gran parte; y arras-
n trados, como los d1tmas del entusiásmo religioso y de la
>>noble ambician de gloria y 'de fortuna, su espíritu no
>)pudo dejar de henchirse de aquel carácter osado, gran-
» de y amigo de la pompa y gentileza, que distingue entre
P t.odas la Arquitectura que inventaron.
· 69 De aqui se infiere que es'tla Arquitectura, ó esta
nueva manera de construccion considerada en su mayor
pompa y gentileza, nos vino de las Cruzadas de la Tierra
~ Santa., ¿mas por eso. la deberemos despojar del nom-
bre y ·di~tado de GÓTICA que la dió la antigüedad, y
. que los mismos cont~mporáneos, y proft~sores de toda
la Europa interesados en apropiarsela respectivamente,
no contradigeron en manera alguna? Si examinamos
con atencion el espíritu del mismo sabio académico, á
quien nos une el vínculo mas •afectuoso de amor y de
gratitud, halláremos que pre.tendiendo probar, 6 averi-;
guar el origen y verdadera causal de su progreso y en-

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69d
salzamiento, sostiene su denominacion cuando inclinado
á darla el nombre de .Arqu;tectura Oriental, inculca mas
y mas las pruebas de haberse haBado y concurrido los
distinguidos tercios Españoles á aquellas gloriosas cspe-
diciones, como tambien sus arquitectos nacionales; y mas
principalmente cuando comparando por las épocas de su
construccion las Iglesias mas célebres de Europa en este
género, demuestra que la de Leon sobrepuja . á todas
en be1leza, al paso que las vence en antigüedad: ven-
gamos ya á este particular é interesante edmen.
70 El mas antiguo edificio · que tuenta la Francia
bajo la forma y belleza Gótica en todo su sentido , es la
Catedral de Amiens que pertenece al principio del siglo
trece, ó segun el cómputo mas exacto al aiio de 12!:20:
ciento veinte y cinco años despues de la primera Cru-
zada, 6 ciento veinte y uno de la toma de Jerosalen.
La Catedral de Reíais incendiada en mil doscientos diez,
y reedificada como á mediados del siglo; esto. es, mas
moderna qu~ la de Amiens: la de Strasburgo , tambien
incendiada y reedificada á fines del mismo siglo, ó ya
entrado el aiio de mil trescientos, · ampliada despues con
su célebre torre. Y finalmente, entre otras, las Catedrales
de Roban y de Bourges que perteneciendo á épocas aun
mas avanzadas no son ya de tanto interés.
7 t En la Italia no se cita obra alguna de este. gé-
nero anterior á la época de los célebres Pisas padre · é
hijo, llamados Nicolás y Juan, que fueron contempO-
ráneos de nuestro español el célebre Pedro Perez, autor
de la Catedral de Toledo, que como luego veremos cor-
responde á mediados del siglo trece: y en cuanto á Jos
Alemanes ó Tudescos , sobre no citarse edificio alguno
anterior á esta época y como de su propiedad, el mismo
Felibien nos atestigua que en la escuela de Arquitecto•

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63
-t"a que Juan de Pisa tenia en Arézio su patria, babia
discípulos Alemanes, alguno de los cuales, dice, traba-
jaron d!!spues con crédito en Roma. Esto supuesto ni
es verosimil que en su patria pudiese estar floreciente
entonces este modo y género de edificacion , que para
aprenderla sus hijos tuviesen la necesidad de salir de
ella, ni menos que si los Tudescos fuesen sus invento-
res, ó mejoradores, estuviese tan en decadencia y olvi-
do al tiempo mismo que florecía en el resto de la
Europa.
72 No olvidando los edificios de que va hecha nar·
racion respecto de la España (54, 55, 57 y 59) hasta la
época de las Cruzadas, porque ellos atestiguan de un
modo irrecusable su mayor antigüedad, y conocimientos
en el arte de la erlificacion, como se ha visto por el de
San Millan de la Cogulla construido noventa y cinco
años antes de la toma de Jerusalen, siendo los demas
ya contemparáneos, ya aunque posteriores mas inmedia-
tamente próximos á este memorable acontecimiento; ha-
llaremos entre otros, continuando el exámen propuesto.
- · 1.0 Que por mandato y disposicion testamentaria
del Infante Don Ramiro de Navarra, que pasó á la Tier-
ra Santa en las primeras Cruzatlas con otros muchos
·Espaiioles, se construyó por su albacea y p~r~ente Doq
Pedro Virila, Abad de Cardeña, en la Sonsierra de Na•
varra entre Aba los y Pcciña año de 1136, la Iglesia
de Santa María de la Piscima, en· conmemoracion ele la
Piscina-Probática de Jerusaleu•; es decir, que á los
treinta y siete años de' haberse tomado esta Saut·a y
memotable ciudad, tu vamos ya entre nosótros el primer
-gatslo. y .manera de · ésta, si se quiere nueva Arquitecto~
ra. ¿Y no pudiera nuestro Alhar-García, natural de Es-
• S. D. M. Nava~rete disert. Hist. pags. J6 ·y 17. ·

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64
tella· en Navarra, lialJer sido uno de los que aeomparia·
ron al Infante Don Ramiro en su religiosa espedicion,
:é ilustrando en ella .los conocimientos artísticos que ha-
·h ia ·ya manifestado en el proyecto y egecucion de la
Iglesia de San Salvador de Avila, ser tambien quien cons-
truyese la de Santa María de la Piscina? Esta congetura
es bastante natural y verosímil ;-porque así como por
su habilidad y maestría fue llamado á Avila por el Conde
Don Ramon de Tolosa, yerno del Conquistador de To-
ledo, pudo tambien serlo por su Infante Don .Ramiro
al tiem'po de ordenar su partida ' y comitiva •
.2. 0 Que al cumplir los den años de la toma deJe-
rusalen, ó sea en el de 1199, se dió principio por el
obispo Don Manrique al mas bello y pet·fecto de los
edificios Góticos, cual es la Catedral de Leon; cuya ege·
cucíon y proyecto se pretende atribuir á un arquitecto
monge Benito del monasterio de Eslonza, sin que conste
de documentos otra cosa alguna mas que la de ser Pe-
'dro Cehrian maestro de la obra de aquella Santa Igl~~
sia y fábrica en los años anteriores de 11 75.
3.0 Que en veiute y dos de agosto de 1222 se con~
sagró por el obispo Don Mauricio la primera piedra de
la hermosa Catedral de Burgos, si bien el Señor Lla-
guno data la colocacion de esta primera · piedra, á que
asistió el Santo Rey Don Fernando, á veinte de Julio d~
~1.21~ ' -
4. 0 Que la reedificacion y engrandecimiento de la
Santa Iglesia Catedral de Toledo por el citado Pedro
Perez como contemporáneo de los Pisas, se verificó ~
concluyó en el año de 1252, habiendo sido colocadas
las primeras ·piedras por el mismo Santo Rey Don Fa-:-;
nando, y Arzobispo Don Rodrigo año de 1.226.
,73 En el transcurso de los ciento diez y seis años qu~

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65"
median d~sde 1~ con~tru~cion d~'Ja Iglesia de Santa María
de la Piscina á la conclusion de la Catedral deToledo, nos
ofrece la historia de la Arquitectura y arquitectos de
. }~spaña un prodigioso número de edificios que dando
testimonio cierto de la maestria, gusto, y conocimientos
de que sus autores se hallaban adornados, son al propio
tiempo fieles garantes de aquella prepiedad, ó indepen-
diente . posesion que pretendemos justificar: tales son
mas principalmen e, la Santa Iglesia Catedral de Santiago
principiada en f 082, concluida en su .cuerpo principal
en 1128, y enteramente en el año 1 188. La Iglesia del
monasterio _de monges Bernardos de Baldedios, construi-
da por el arquitecto Galterío en 1218. L_31s Catedrales
de Orense, y de Mondofiedo que se datan en 1219.
La Iglesia del monasterio de Sámos correspondiente al
año de 1228, siendo uno de los mayores y mejores tem-
plos del Reino. La Iglesia Catedral de Palma en Mallorca,
colocada y sentada la primera piedra por el Rey Don
Jaime en Octubre de 1230, cuyas naves de doscientos
veinte y tres palmos de alt.ura en la principal y ciento
diez y ocho las laterales, se haJlan sostenidas por colum-
nas ó pilares de solos siete palmos de diámetro•. Y final-
mente entre otras la Santa Iglesia Catedral de Valencia
principiada ~n 1262, aumentada des pues por el ar-
quitecto Valdemar, natural de la misma ciudad, en 1459
y concluida por Pedro Compt en 1482.
7 4 Los demas edificios que en tan crecido número
pudiéramos citar como un(1 de los mas bellos adornos
de nuestras provincias y sus capitales, en las Catedrales
de Palencia correspondiente al año de 1321 : de Tortosa,
en 1347: de Oviedo, en 1388: de Sevilla, en 1401: y
• El palmo Mallorquín , ó Catalan, con el pie castellano, esta en la razon aprox1•
ma~a de 10 á 7· Por conaiguiento el diámetro do 7 palmos corresponde á + pies y 9
d6cuuoa.
9.

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66
de Sigüenza, en 150 7 : la· Iglesia y bellísimo claustro de
San Juan de los Reyes en Toledo, correspondiente á
1. 442; y las casas, ó Lonja de Palma de Mallorca, y
·ciudad de Valencia, que corresponden á los años de ·
1426 y 1482, no son ya de los que puedan darnos una
mayor luz en el caso presente; porque perteneciendo
unos á las épocas· posteriores que .se refieren, y siendo
incierta la de otros muchos que podríamos añadir, solo
prueban la destreza y maestría de nuestros arquitectos
en este género de edificacion, y tambien que mirándola
como de su propiedad fueron los últimos que Ja aban-
donaron en fuerza de los nuevos conocimientos princi-
piados á difundir por Jos años de 1526, en el que se
imprimió por primera vez la obra de Diego Sagredo,
tituhtda Medidas del Romano. Desde esta época se ven
y_a en muchos edificios las proporciones de los antiguos
órdenes aunque alterados sus modulos, y en general tan
pródigamente aplicados los accesorios de la Escultura,
que aunque de buen origen, gusto y egecucion, en lu·
gar de enriquecer la Arquitectura, la hadan confusa en
S'!l ornato, y de un género de capricho pueril y mezquino,
hasta que bajo las sabias manos de Villalpando, Toledo
y Herrera, recobró la robusta y sencilla magestad que
babia tenido en sus mejores tiempos.
75 Parece quedar probado que la Arquitectura Gó-
tica, considerada en su mayor pompa y esplendor, aun
en el supuesto de que deba su elevado espíritu, genti- ·
leza, y ornato, á las memorables religiosas espedicio-
nes del Oriente, no siendQ desconocida.la forma y dis-
posicion de sus todos, de los Arquitectos Espafioles, pu-
dieron estos con mayor ventaja anteponerse á los de las
demas naciones Europeas, sobrepujáudolos en maestría,
y en aquella belleza respectiva que supieron comunicar

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67
á sus edificios; y que ta.mbien se deduce pudie~on haber
adquirido con una mayor antelacion á los resultados de
las Cruzadas, por las relaciones de comercio con los mis-
mos Orientales que frecuentaban el de las · costas de la
Península y sus puertos, tanto los que se hallaban ya
librés del yugo Sarraceno, como los ocupados aun por
los infieles. Que la obra y monumento mas antiguo
de los conocidos, y celebrados en la historia de las ar...
tes, cual es la Catedral de Amiens, cuenta ochenta y
tres años de mas moderna construccion que la de
nuestra iglesiá de Santa María de la Piscina, y vein-
te y uno de la hermosa Catedral de Leoñ, siendo de lá
misma edad y gusto que la de Burgos. Que nues-
tros templos construidos con la antelacion predicha de
noventa y mas años anteriores á la época en que se
acordó y verificó la primera Cruzada, como la Iglesia
mas moderna de San Millan de la CoguJla, y otras que
podrian citarse, atestiguan y justifican la denominacion
de Gótica que tomó esta Arquitectura, ó este género y
gusto de construcion, siendo respetada y jamas contra-
dicha por los antiguos, y contemporáneos á su mayor
ensalzamiento. Y finalmente que si no acertamos á fijar
la verdadera época y origen de la Arquitectura Gótica
por hallarse confundida con el transcurso y revoluciones
de los tiempos, de ningun modo se evidencia ni aun
congetura haberla podido aprender -los Españoles de otra
nacion alguna; antes bien atendiendo á los motivos que
tuvieron los primeros Cristianos para abandonar las for·
mas y decoracion de los templos gentílicos, y los órde·
nes con que se cpriquecian, llegando hasta el es tremo
de hacerse ya desconocido el antiguo ornato en el arte
de la edificacion; la nueva forma y manera adoptada
generalmente para las Iglesias, y las que nos . quedan
9:

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68
. de los tiempos anteriores á la invasion de los Sarracenos
.y posteriores al naéiente restablecimiento de la antigua
monarquía Goda que quedan citados ( 49, 50 y 53),
:nos autoriza para concluir repitiendo: que nutrida y
.egf.rcitada en nuestro suelo la .Arquitectura Gótica, que
con sobrado fundamento pudier_amos llamar de los
TEMPLOS DE LA CRISTU.NDAD, desde la decadencia
del gusto Greco-Romano, se perfeccionó despues con ma-
yores conocimientos y elevacion de espíritu entre los Es-
pañoles, al tenor de los repetidos triunfos sobre el Aga-
reno, y del engrandecimiento que les prestaba aquella
conveniencia, gusto y riquezas de que antes carecían;
haciendo por consiguiente cambiar su peculiar construc-
cion de sencilla, timida y aun pesada, en rica, atre-
vida y elegante cual la vemos y admiramos.

RESTABLECIMIENTO

, DE LA ARQUITECTURA.

76 Continuó el gusto Gótico masó menos correcto,


ó estraviado segun el genio de sus profesores por cosa
de tres siglos, siendo las últimas fábricas de considera•
cion construidas por este género las Catedrales de Sala-
manca y Segovia: .esta última Iglesia principiada por
Juan Ontañon, fue continuada y concluida por Rodrigo
Gil, su hijo, cuyo profesor se hallaba ya ilustrado con
las nuevas ideas venida~ de Italia, en donde la medita-
cion, la observacion de los restos de la antigüedad, y
el estudio de las obras de Vitruhio labraba el manantial
de riqueza Arquitectónica que logró perpetuar en el Va-
ticano. Despues de tantas y tan diferentes variaciones
como babia sufrido la noble
. .
y sencilla Arquitectura po~
~ ' .

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69
el largo espacio de ·mas de once ·siglos, perdiendo en
todas y cada una su belleza y magestad , llegó por fin
el tiempo en que volviese á recobrar los derechos de que
la habian privado la ignorancia y ahilated de los artis-
tas, y el abandono de las máximas y reglas fundamen-
tales en que apoyaba su permanencia, y que la habían
elevado al grado de perfeccion y hermosura en que la
hemos visto.
7 7 Dadas á conocer por el célebre Basari.on las doc-
trinas de, Vitrubio, recopiladas en Jos diez libros que
componen su obra , se escitó mas particularmente el
celo é investigaciones del arquitecto Florentino Felipe
Bruneleschi, que pasando á Roma observó, estudió, mi-
dió y diseñó los mas bellos edificios, siendo el primero
que distinguió, y dió á conocer los tres órdenes Grie-
gos que el barbarísmo babia desterrado, y puesto en
total olvido; y una vez manifestados los medios de res-
tablecer la bella Arquitectura, fue facil seguir su egem-
plo á Alberti y Bramante; á Perruci, Sanmicheli y
;Buonarrota; como á Julio Romano, Sansovino, Serlio,
Vignola, Palladio, Scamoci y otros insignes arquitectos
que empeñaron sus fatigas en la ilustracion de sus prin-
cipios; y en apurar los medios de p~rpetuarlos en sus
escritos, y mas correctos diseños. No fue de menor inte-
res al restablecimiento de la bella Arquitectura, la fa-
mosa empresa de la grand~ y suntuOSfl Iglesia de San
Pedro en Roma, principiada en el ·Pontificado de Ju-
lio 11 año de 1 513 ; pues que escitada la noble emula-
cion de Bramante, Rafael, Perruzzi y San gallo, 1\ficael
Angelo, Foutana, Vignola y Bernini, pusieron en eger-
cicio las reglas que dedugeron del estudio de Vitrubio,
y las de sus observaciones sobre el examen y medida
de los monumentos antiguos. -

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í70
78 .De una igual sino mayor importancia respec-"
tivamente fueron los esfuerzos que el genio Español hizo
por estos tiempos, á resultas del conocimiento de los
·preceptos de Vitrubio, y de los viages á italia de algu-
nos de sus profesores: Alonso Berruguet, discípulo de
Micael Angelo, á quien se atribuye la traza y disposi-
cion del claustro de la Catedral de Cuenca, y la puerta
de ingreso á la cabeza del puente de San Martín de
Toledo; Pedro de V aldevira en la capilla del Salva-
dor de la ciudad de Úbeda, hospital y capiJla mayor
de San Francisco de Baeza, y concurrencia á la conclu-
sion y arreglo de la Santa Iglesia de Jaen; Gaspar Be-
cerra, que tambien pasó á Roma y trabajó al lado de
Mica el Angelo, y Rafael; el célebre Machuca , en el pa-
lacio de la Alhambra: Luis Vega, en el del Pardo; Bar-
tolomé Bustamante, en el hospital é Iglesia de San
Juan Bautista de Toledo llamado de afuera; y el tra-
ductor del Serlio Francisco de Villalpando, en la esca-
lera principal del Alcazar y sus galerías; prepararon con
la sencillez y buen gusto de sus obras la senda de la
gloria que inmortaliza á Juan Bautista de Toledo, y á
su discípulo Juan de Herrera en la suntuosa maravilla
del Escorial.
79 Estendiéndose el Señor Llaguno, al tratar de
estos dos ilustres profesores, enumera sus obras y pro-
ducciones, y prueba con documentos la mala fé con que
Jos estrangeros han pretendido disminuir su justo cré-
dito con anónimas invectivas, y las ridículas pretensio-
nes de hacer dudosos los verdaderos autores del gran-
dioso monumento del Escorial con el intento de con-
fundirlos con los que solo trabajaron en sus obras co·
mo subabernos egecutores, ó fueron en ellas meros ar-
tífices y menestrales~ al mismo tiempo que presentán-

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7t:
donos su ilustrador Don Juan Agustin Cean las reite-
radas fatigas de Herrera por el establecimiento de socie_.
dade& académicas de ensefianza, nos manifiesta el interes
que desde luego ofrece la historia de un arte, cuyos prin-
cipios nacen de la mayor ilustracion que de ellas se ad-
quiere, y de cuyo importante estudio no podemos apar-
tarnos sin desatender el de la naturaleza y primitivo
origen de la belleza que nos enseña, nutrientlo y forti-
ficando nuestras ideas y recto juicio: siendo tales las la-
mentables consecuencias de su abandono que inmedia-
tamente nos conduce al estravio de la rawn, y de la es-
travagancia. ¿Porque cómo se concebirá de otro modo•
que aquella misma Roma, fiel imitadora de la belleza
Griega, depositaria de tantos y tan grandiosos monu-
mentos como produjo, que no babia admitido dentro
de su recinto la Arquitectura Gótica, ni aun en suma- '
yor belleza y esplendor, haya podido llegar al vergon-
zoso estremo de abrigar, aplaudir y proteger la mons-
truosa Arquitectura de Borromino y sus secuaces? ¿ ~
cómo ennoblecida por Herrera la Arquitectura en Es-
paña, difundidas sus máximas por los discípulos é imi-
tadores de aquel grande hombre en toda la Península,
no produgeron los felices resultados que debieron seguir-
se á tanta ilustraciou de conocimientos? Porque abra-
zadas ciegamente por otro Herrera Barnuebo, y por
Gimenez Donoso, las licencias de Borromino, de que
fueron testigos y fieles discípulos, las trasladaron y di- .
fundieron en el país nativo á su vuelta de Italia; y co-
mo viciada la Arquitectura por los estravios de la razon,
y por el envegecido capricho de cargarla de adornos y
de diges, tan impropios como agenos de su pureza, les
fue facil hallar en la multitud ignorante los apoyos ne-
cesarios para dar fomento al partido de oposicion á la

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7!
escuela del Bernini, y á la de nuestro Juan de Her•
rera, que en vano intentaron sostener sus discípulos
Mora, y Gomez , con otros muy beneméritos é ilustra-
dos profesores.
80 Asi es como muchos que guiados por el cami-
no de la historia de la bella Arquitectura , y por consi-
guiente de los principios, reglas y máximas que estalllece,
la hubieran podido llevar al colmo de su perfeccion, lle-
garon á· estraviarse 'basta el punto de crear y dar nom-
bre á la Arquitectura llamada Churrigueresca, ó Rive-
:resca, cuyos dictados envuelven un mismo sentido, y
~orresponden á la época y escuela que hemos citado
de Herrera Barnuebo y Gimencz Donoso, de Don José
Churriguera, sns hijos y sobrino Don Narcis_o Tomé, has-
ta Don Pedro de Ribera, maestro mayor de Madrid con
quien podemos decir concluyó, cuando advertimos apro-
ximarse la época feliz para las artes en que el imperio
de la razon sustituyese al de la arbitrariedad, y del
capricho, que á egemplo de la capital babia ya cundido
por las principales ciudades del Reino.
81 Son obras de Donoso los cuerpos principal Y.
SJ!gundo de la casa panadería, ó peso real, pero no su
galería y primer cuerpo; la fachada de Monserrate calle
de Atocha, la de la Iglesia parroquial de San Luis, y en•
tre diferentes disefios para retablos el mayor de la Iglesia
de San Basilio. Don José Churriguera, padre, prescin-
diendo de la multitud de diseños que hizo para retablos,
apenas tiene otras obras propias de consideracion que
las del nuevo Bastan y la casa de la Re11l Academia y
gabinete de Historia, cuya fachada fue reformada des-
pues. Su sobrino Don Narciso Tomé, proyectó y egecut6
las obras y atrevido rompimi~nto del transparente en la
Catedral de Toledo: y Don Pedro de Ribera es propie-

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'13'
·tario de las fachadas del hospicio y cuartel de guardias
de Corps, la antigua portada de San Sehastian calle de
·Atocha, fuente de Anton-Martin, y tamhien del puen-
·te de Toledo y sus retablitos; pero estas fueron, dice el
Señor Jove-Llanos, las últimas boqueadas de aquel es-
pirante estilo. _
8~ Las Reales obras promovidas en Aranjuez, bajo
la direccion del ingeniero en gefe Don Esteban _Mar-
·chand, y la venida á Madrid de Don Felipe Jubarra,
discípulo del caballero Fontana, forman el gusto del jo-
ven Don Ventura Rodríguez nacido para las artes, y
muy particularmente para la Arquitectura: las lecciones
:y máXimas del Señor J u barra desarrollando su fecundo.
-genio, le prepararon á la pérfeccion del arte en la ege•
cucion del precioso modeló de proyecto para el Real
Palacio, que hoy se conserva y cUstodia en el Real Mu-
seo militar de artillería, y sirvió de no pequefia utili- ·
dad á Don Juan Bautista Sacheti para el nuevo Alcazar,
y augusta mansion de nuestros Soberanos labrado don-
.de estuvo el antiguo.
83 Asi que con el restablecimiento de la bella Ar-
quitectura se veían ya interesados los Príncipes, y So-
beranos de Europa en impedi-r de una vez su decaden-
cia futura, y en facilitar su progreso por medio de la
enseñanza pública y establecimiento de Academias de
nobles Artes, para las que ~ictaron leyes y sabios esta-
tutos; el pacífico y floreciente Señor Don Fernando VI
las domicilió en nuestro suelo, erigiendo y clotando la
que denominó Real Academia de San Fernando, pro-
movida anteriormente por &n Domingo Oliver. primer
escultor de Cámara del Señor Don Felipe V. En ella
mereció el célebre Rodríguez dar principio á la enseñanza
de su clase, supliendo t:ntonces á los primeros directores
to

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~14
Sacheti y Pavia Carliet; que· soto Jo fueron en el nom-
bre; mientras que el ingenioso Don Diego de Villa-
nueva la hacia. un ~n,te~~~nte ser:vi~io escribiendo y pu·
J>li.cando la. obrita· que tit~ló, col,(¡eion .de diferentes pa-
peles uíl;icos sobre todas las parles .de la .Arquitectura:
y si fijamos la atencíon sobre lo que hicieron nuestros
Augustos Soberanos por esta madre Academia, á la que
.tanto nos glQriamos pertenec~, facil será convenir en
que ninguna otra ha mer~cido . m~yor predileccion,. ma-
yores facuhades y sabios. regla~ntos. Proyectada ya
cual hemos es puesto, en el Reinado del Señor Don Fe-
lipe V; erigida, y dotada por el Señor Don Fernando
el VI; distinguida , y ·eqriquecida. por el Señor Doa
Carlos III; protegida, y estimada por el Señor Don Cár·
los IV; facultada, reglamentada., nuevamente dotada, Y.
. distinguidos sus Directores y Tenientes, por su augusto
sucesor y nuestro amado Soberano el Señor Don Fer-
~ando VII de un modo particular, y solo digno de su
p.ia beQe.ficencia, · h~ll:ó e.n .ella -la Arquitectura el seguro
asilo que tanto necesitaba para lil conservacion de su
pureza, y el anonadamiento de sus perpetradores.
84 De las Actas de la Real Academia, primero anua•
les y des pues trieqiales, constan su progreso histórico,
y el crecido número de los profesores nacionales que ha
sabido formar, y la dieron crédito y honor hasta en la
mis.ila Roma , en donde fueron distinguidos por sus vir-
tudes, aplicacion y talentos. El célebre Rodriguez, que
pudiéramos decir sin mucha temeridad se formó á sí
mismo, babia ya obte11ido el .distinguido honor de ser
creado académico de Mérito de San Lucas en 1 7 4 7, en
cuyo año aquella corporacion examinó, aprobó y aplaudi6
la idea y planos de un magnífico templo que sometió y
remitió .á su censura; mientras que pensionados por la

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Real munificencia de nuestros Soberanos, á propuesta
de la Academia en premio de la aplicacion, y del ade-
lantamiento de sus discípulos y profesores, pasaron en
crecido número á perfeccionar sus estudios con el exa-
men y medidas de los monumentos de la antigua Ro-
ma; siendo los primeros que merecieron esta distincion
Don Miguel Fernandez y Don Juan de Villanueva, de
quien haremos particular mérito concluyendo estos apun-
tes; tambien hubo diferentes profesores que fueron á es-
.tudiar el antiguo á sus propias espensas, como Don
Manuel Martin Rodríguez cuyo delicado gusto y fin u..
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ra, igualó al celo 1 é incansable laboriosidad por el ade..


lantamiento de sus discípulos en la Academia, y en el
estudio particular que dejó ya establecido su ti o' el se..
ñor Don V entura, y sostuvo aquel constantemente; y
finalmente otros muchos cuya memoria corresponde á
un mas detenido escrito que el que hoy presentamos á
la juventud, con el doble obgeto de que se penetre de
los pasos y huellas que deberá seguir si por ventura
pretende como aquellos mas sobresalientes profcsorC$
distinguir su carrera.
85 A los particulares desvelos y conato en la ense-
ñanza· pública de nuestros Directores Académicos 1 Ro-
dríguez y Villanueva, debemos mas principalmente el
lleno de conocimientos que supieron difundir, y consi-
guieron perpetuar en sus obras: porque si guiado Vi-
trubio por las reglas, máximas y preceptos que dejaron
establecidas los Griegos, y apartándose enteramente del
uso y libertad de sus tiempos en poner órdenes sobre
órdenes, colocó en la Basílica de Fano las columnas ocu-
pando el todo de su altura supliendo con retropilastras,
ó parastades, el necesario apoyo para la coloracion del
piso intermedio y su techo nuestro sabio arquitecto
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Don Juan de Villa nueva, para no interrumpir de modo
alguno las de sus galerías altas de la fachada principal del
Musco, aplicó este particular recurso y doctrinas con
mayor ventaja, no siendo menor el acierto y maestria
con que dispuso el cuerpo bajo en las mismas sin des-
decir, ni menos cortar ó interrumpir el colosal del cen-
tro; _y tambien el de la fachada al Jardín Botánico, que
redujo á un embasamento, para recibir el hermoso y
noble cuerpo que la decora. Estudiarldo los templos de
la antigüedad , y mas adecuada colocacion de las co-
lumnas, en los mi~mos monument.os y ruinas que ed-
minó, y midió; para rectificar los buenos principios con
que distinguió el Señor Villanueva su carrera, trans-
mitió á su patria la belleza Griega que retrató y modeló
en el Pór.tico del Observatorio de San Bias; y con no
menor novedad y mas inmediata util aplicacion, en la
fachada · de ingreso al Museo á la subida de San Geró-
nimo. Hizo tambien una oportuna y mas ventajosa apli-:
cacion de los templos Toscanos, ó Greco-Romanos en
la H.otunda del ante ingreso á los salones del Museo,
y en la apropiada eleccion del hermoso templete con
que remató el Observatorio Astronómico de S~n Bias;
y como si quisiese pre~entar con el lleno de sus vastos
conocimientos, todo el .fruto que puede y debe sacar el
arquitecto del estudio del antiguo, aplicó tan· feliz co-
mo diestramente el de sus Basílicas; primero en el pro-
yerto del Panteon H.egio, cuyos disefios originales se con-
servan en las salas de estudio de la Academia; y des-
pues en la invencion y construccion del Oratorio calle del
eaballero de Gracia, cuyo dictado parece concurrir co-
mo á porfia, con la que presenta y ofre~e de suyo la dis-
posicion del templo~ · · ·

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