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Gladiadores en la Antigua Roma: Mitos y Realidades

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Escuela 4-233: “Alto del Olvido” Curso: 1° 2ª

ROMA ANTIGUA

TRABAJO PRÁCTICO EVALUATIVO Nº 2:

“LOS GLADIADORES”

Integrantes:…………………………………

Nombre del grupo:……………………………..

Fecha:…../……./…….

Fecha de entrega:

1
Escuela 4-233: “Alto del Olvido” Curso: 1° 2ª

TEMA: LOS GLADIADORES

Indicadores de logro

● Presentación en tiempo y forma


● Análisis crítico y lectura comprensiva de los textos históricos
● Recreación de los contextos históricos
● Ejercicio de la empatía histórica

Actividades

1) Leer el siguiente texto, subrayando las palabras que no entiendan. Al menos subrayen
5 (cinco), y escriban sus significados.

Todo el que haya visitado un anfiteatro romano piensa en las peleas de gladiadores que se
daban en la arena de estos, pero, ¿qué hay de mito y realidad en las recreaciones
hollywoodienses de estas peleas?

El arte de la lucha

La figura del gladiador Romano se remonta a la época etrusca (IV), durante la cual se
celebraban combates entre los prisioneros en torno a las tumbas de los héroes para honrar a
Saturno.

Estos juegos, pasarían a ser parte de la vida de Roma durante el siglo III a.c., cuando Marco
Junio Pera y Decimo Junio Pera organizaron estos juegos en el foro Boario para honrar la
muerte de su padre, Junio Bruto Pera, descendiente de los fundadores de la ciudad.

A partir de ahí las peleas de gladiadores dejarían de ser un acto ritual para ser algo lúdico, de
hecho pasó a ser el principal divertimiento del imperio, en el que se fundaron numerosos
anfiteatros en toda localidad que se preciase.

En la época la figura de un gladiador era una inversión, por lo que la mortalidad en los
combates no era tal y como la hemos visto en las películas, sino que en muchas ocasiones se
perdonaba la vida de los vencidos, y si se les mataba, era para aliviar su sufrimiento,
clavándoles un arma blanca entre la clavícula y el omóplato hasta llegar a su corazón,
considerando esta una forma de muerte más digna que dejarle perecer por sus heridas en la
arena.

Los gladiadores

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Escuela 4-233: “Alto del Olvido” Curso: 1° 2ª

El gladiador toma su nombre del arma principal que solían utilizar, llamada gladius, que
consiste en una espada corta de hoja recta, similar a las de los legionarios romanos.

Los combatientes podían tener diferentes orígenes:

Los voluntarios en busca de fama y gloria y los esclavos y prisioneros, que, de forma forzada,
podían llegar a conseguir su libertad luchando en la arena.

Su formación se daba en las escuelas lanistas, y los maestros, habitualmente empresarios y


propietarios de estas, se encargaban de decidir que gladiadores lucharían, sus diferentes
categorías y su armamento.

Las escuelas estaban repartidas por la capital y las provincias, llegando a lograr algunas una
fama tal, que llegaba a todos los rincones del imperio.

Existían numerosos tipos de gladiadores, en función de sus técnicas de combate y equipación,


pero las más comunes eran las siguientes:

Los Samnitas, que tomaban su nombre de la similitud con el armamento del pueblo
homónimo, siendo el primer tipo de gladiador en aparecer.

Los Mirmillones, distinguidos por su equipo y armaduras similares a las de los guerreros galos,
incluyendo el casco completo con cresta (que les daba aspecto de pez) y la espada corta
llamada gladius.

Los Secutores, armados con escudo casco y espada, eran la evolución de los Mirmillones para
el combate con los reciarios, una lucha muy de moda durante la época imperial.

Los Reciarios, que carecían de armaduras e iban equipados con una red, un tridente y una
daga, es decir, iban equipados de forma similar a los pescadores de la época, y su estrategia de
combate, era muy diferente a la de los demás gladiadores, basándose más en mantener la
distancia y la velocidad que en el ataque frontal, como el resto de los combatientes.

Mujeres en la arena

Contra todo pronóstico, se han encontrado varias pruebas de que efectivamente, existían
mujeres gladiadoras, habiendo sido poco comunes, pero existentes en el imperio.

LA SUERTE FINAL DE LOS GLADIADORES ROMANOS

La imagen que tenemos de los gladiadores es la de hombres condenados a luchar hasta el


último aliento, pero se trata de uno de tantos mitos que rodean el mundo de la gladiatura en

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la antigua Roma. Aunque efectivamente se daban auténticas masacres, por lo general estas se
aplicaban a los condenados a muerte, mientras que los gladiadores eran luchadores
entrenados que la mayoría de las veces sobrevivían a los combates y podían llegar a ganar
mucha fama y eventualmente su libertad.

UNA INVERSIÓN LUCRATIVA

Los gladiadores eran mayoritariamente esclavos, pero eso no significa que su vida fuera
desechable. Para el lanista, el propietario de una escuela de gladiatura, cada combatiente era
una valiosa inversión ya que se debía ocupar de alimentarlo para que estuviera en forma,
pagar sus cuidados médicos, entrenarlo y equiparlo para la lucha: por ello, era el primer
interesado en que sus gladiadores sobrevivieran, ya que formarlos y mantenerlos era muy
caro. También a causa de ello, un gladiador podía llegar a tener mejor alimentación y salud que
personas libres pero muy pobres.

Cuando se organizaban juegos, el editor o patrocinador pagaba al lanista el alquiler de los


servicios de sus gladiadores. Estos, a pesar de ser esclavos, recibían un sueldo por combatir: el
emperador Marco Aurelio fijó esta cantidad entre un 20 y un 25% de lo que ganaba el lanista
por su alquiler. Con el tiempo podían obtener su libertad de dos posibles maneras:
comprándola con lo que hubieran ahorrado o, si ganaban muchos combates, recibiéndola
como premio excepcional junto con una espada de madera llamada rudis, la prueba de que
habían conquistado la libertad con su propia fuerza.

En el momento que un editor alquilaba a los gladiadores, se hacía responsable de lo que les
pudiera pasar: si un luchador moría ya no se consideraba un alquiler sino una venta, en una
especie de versión esclavista del “si lo rompes, lo pagas”. Según las regulaciones en vigor en el
siglo II d.C., una época de especial popularidad de los combates de gladiadores, este pago era
25 veces superior al precio de alquiler del luchador. Por lo tanto, tampoco al editor le
interesaba que muriera si no era para satisfacer la sed de sangre del público.

Pero ni siquiera el público, la mayoría de las veces, quería la muerte de un gladiador si este
luchaba bien y demostraba valor y empeño en el combate. Hay que considerar que, para los
romanos, los gladiadores eran atletas aun cuando fueran esclavos y representaban una
cualidad muy valorada en la antigua Roma, el valor en la lucha. Por ello, incluso si perdía un
combate, el público a menudo era favorable a perdonarle la vida para que luchara otro día: a
fin de cuentas, nadie puede ganar siempre.

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Los combates no necesariamente eran a muerte, sino hasta que uno de los combatientes
perdía sus armas o se rendía. Cuando un gladiador se veía en dificultades, podía declarar su
rendición: esto se indicaba generalmente alzando el brazo izquierdo con el dedo índice
extendido, soltando el escudo o colocándose la espada detrás de la espalda. En este momento
el combate quedaba interrumpido inmediatamente y le correspondía al editor decidir la suerte
del vencido. Aunque el veredicto final era suyo, la reacción del público era decisiva, ya que
quien organizaba los juegos lo hacía precisamente para ganar popularidad.

Contrariamente al mito extendido, el método de votar por la muerte con el puño cerrado y el
pulgar hacia abajo, o por la vida con el pulgar hacia arriba, no era práctica común. La razón es
simple: en arenas medianamente grandes, desde la distancia entre unas gradas y otras era
imposible hacerse una idea clara de qué votaba el público a menos que fuera por una gran
mayoría. Este gesto sí existía pero por parte del editor, ya que entonces había una sola mano
que mirar, y ni siquiera en este caso era un gesto universal. Era más común que la decisión
tanto del público como del editor se expresara verbalmente, con las palabras mite (libéralo) o
iugula (dególlalo).

La tasa de mortalidad de los gladiadores es difícil de determinar, pero los estudios


arqueológicos la suelen situar entre un 10 y un 20 por ciento. Aunque nos pueda parecer muy
alta, era mucho menor que la de otros espectáculos como las carreras de caballos, ya que los
combates eran un espectáculo menos común y por lo general un gladiador lucharía entre dos y
cinco veces al año. Estas muertes no se producían siempre en combate, ya que a pesar de los
cuidados médicos había un alto riesgo de que las heridas se infectaran.

Así pues, aunque la vida de gladiador era dura sin lugar a dudas, para aquellos que luchaban
con valor y lograban sobrevivir lo suficiente, al final ofrecía unas expectativas menos fatales de
lo que a menudo se piensa.

2) Responder a las siguientes preguntas


a. ¿Cuál es el origen de las luchas de gladiadores y cómo se fue transformando en el
tiempo?
b. ¿Quiénes luchaban en la arena?
c. Elaboren un cuadro conceptual con los tipos de gladiadores
d. ¿Por qué el texto habla que los gladiadores no morían “tan fácilmente”?
e. ¿Cómo los gladiadores podían conseguir su libertad?
f. ¿Qué valor/es representaban los gladiadores para los romanos?
g. ¿Qué gesto había que hacer si eras gladiador y te querías rendir?

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h. ¿Qué obligaciones tenía un patrocinador o manager para con su gladiador?

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