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Mito de Don Juan: Análisis y Presencia Cultural

Este documento describe el mito universal de Don Juan y su presencia en obras literarias, pictóricas, cinematográficas y musicales a lo largo de la historia. Explica cómo el personaje de Don Juan surgió en la obra de Tirso de Molina en el siglo XVII y cómo ha sido reinterpretado por autores como Zorrilla, Molière, Lord Byron y otros. También resume cómo el mito continúa inspirando obras en diversos medios hasta nuestros días.
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Mito de Don Juan: Análisis y Presencia Cultural

Este documento describe el mito universal de Don Juan y su presencia en obras literarias, pictóricas, cinematográficas y musicales a lo largo de la historia. Explica cómo el personaje de Don Juan surgió en la obra de Tirso de Molina en el siglo XVII y cómo ha sido reinterpretado por autores como Zorrilla, Molière, Lord Byron y otros. También resume cómo el mito continúa inspirando obras en diversos medios hasta nuestros días.
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Don Juan: descripción del mito universal y su presencia en obras literarias,

pictóricas, cinematográficas, musicales…

Por donde quiera que fui,


la razón atropellé
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé
y a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo los claustros escalé
y en todas partes dejé
memoria amarga de mí.

Fragmento de Don Juan Tenorio, de José Zorrilla (1844)

1. Descripción del mito universal

De todos los personajes de la literatura española que han alcanzado relieve mundial, don
Juan Tenorio forma, junto con Don Quijote y la Celestina, el trío más importante. Y de
los personajes teatrales españoles es, sin duda, el más universal y el que representa con
mayor acierto algunos de los aspectos de la condición humana.

El nacimiento del personaje se debe a Tirso de Molina, con su obra El burlador de


Sevilla y convidado de piedra (1630). Por tanto, es a principios del siglo XVII cuando el
personaje sube por primera vez a las tablas. El éxito de la obra de Tirso y la fuerza de su
personaje llevó tempranamente a la creación de obras basadas en el Tenorio, en el
mismo siglo XVII, en el XVIII1 y hasta llegar al XIX, con la obra más conocida sobre el
mito: Don Juan Tenorio, de José Zorrilla. A continuación, estudiaremos al mito en las
dos obras citadas.

En la obra de Tirso de Molina, El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630),


Don Juan es un personaje dinámico y avasallador. Su condición de burlador la debe a
su capacidad para seducir, engañar y abandonar sin remordimientos a las mujeres que se
cruzan en su camino. El Tenorio de Tirso de Molina desafía las convenciones sociales y
familiares. Pero también se burla del castigo divino que pueda recibir por sus actos. Por
ello, en la obra de Tirso, el cielo castiga a Don Juan, a diferencia de la obra de
Zorrilla.

En la obra de José Zorrilla, Don Juan Tenorio (1844), el protagonista, gracias al amor,
consigue arrepentirse en el último momento, y, por tanto, se salva de la condena eterna.

1
Siglo XVII: Alonso de Córdova: La venganza en el sepulcro.

Siglo XVIII: Antonio de Zamora: No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague
El gran éxito de la obra se explica por la confluencia de varios elementos: el acierto en
la caracterización de un don Juan burlón y violento pero enamorado; una historia
amorosa en la que el personaje de doña Inés reúne los valores ideales y físicos de la
mujer romántica; y la redención final del protagonista por mediación del amor.

En la caracterización de don Juan Tenorio es muy importante el estamento social del


que proviene, porque explica su particular modo de conducirse. No hay que olvidar que
es un joven aristócrata, hijo de una de las familias más poderosas de Castilla: un
señorito acostumbrado a que todos sus caprichos sean satisfechos y sus maldades
queden impunes. Como buen mentiroso, hay en don Juan no poco de actor, un actor
cuyo público son otros galanes como él, que celebran sus burlas a damas de toda clase y
condición.

En Don Juan Tenorio nos identificamos con la acción y a la vez nos separamos de ella:
la vivimos y, simultáneamente, la vemos como puro teatro. Y esta es la fascinación que
ejerce el personaje mítico.

La visión eminentemente antipática del personaje fue la dominante desde el Barroco a la


Ilustración. El Romanticismo, por el contrario, vio en don Juan a alguien
completamente distinto: un rebelde, un hombre desencantado del amor, que se subleva
contra Dios y contra la sociedad.

Nos centraremos ahora en aspectos universales de este mito: son infinidad las
interpretaciones psicológicas, antropológicas, culturales, sociales y de todo tipo que se
han realizado del mito de Don Juan. Más que una personalidad don Juan es un
arquetipo, pues carece de verdadera profundidad, no existe sino para conquistar. Don
Juan antepone su egoísmo a cualquier ley moral, religiosa o social que pueda frenarle.
Llega incluso al asesinato. Y en esa obsesión por gozar del momento y por burlarse de
los demás, el protagonista no advierte de los avisos que le auguran un mal final. En la
obra de Tirso, don Juan no puede salir triunfante en su empresa. No lo hubiera
permitido una sociedad extremadamente religiosa como la del siglo XVII. En la de
Zorrilla, el amor triunfa por encima de la muerte y el espectro de doña Inés consigue
interceder por su amado para que pueda tener lugar la salvación y la reunión de los dos
enamorados en el más allá.

2. Presencia del mito en obras literarias, pictóricas, cinematográficas, musicales…

A raíz del éxito del Tenorio de Zorrilla, proliferan las obras basadas en el personaje.
Diversos autores efectúan versiones teatrales del mito, pero no faltan versiones
narrativas como las Sonatas de Valle Inclán. Parodias, estudios, versiones
cinematográficas, reinterpretaciones modernas: don Juan Tenorio, de una y otra forma,
sigue presente aún hoy en la mitología literaria española. Por su parte, en Europa el
personaje ha tenido casi tanta vitalidad y vigencia como en España. La ópera Don
Giovanni de Mozart, el Don Juan de Molière y el romántico Don Juan de Lord Byron,
por citar solo las obras más conocidas, dan testimonio de la fuerza con que el personaje
de don Juan Tenorio ha traspasado el tiempo y las fronteras.
Fuera de España, y sobre todo en Italia, la figura de Don Juan se ha convertido en Don
Giovanni y su creador es Mozart.

Por último, destacaremos que el mito de Don Juan es uno de los temas favoritos de la
generación del 98, y fue cultivado por Valle-Inclán, Unamuno, Manuel y Antonio
Machado y Azorín.

[Molière sitúa al personaje en Sicilia. Todos sus rasgos nos llevan al de Tirso: es infiel, seductor,
libertino, blasfemo…. La obra es una reflexión sobre el libertinaje y sus excesos. Su cinismo se castiga
con la muerte.

El Don Juan de Lord Byron es una novela escrita en verso en donde aparecen los temas románticos
fundamentales: la libertad, la evasión y la rebeldía contra las convenciones. Esta obra sirve al autor como
una perfecta máscara de sí mismo.

Edmond Rostand, autor dramático francés, autor de Cyrano de Bergerac, escribió recreando el mito La
última noche de Don Juan.

En La Regenta de Clarín , el personaje de Álvaro Mesía es conocido en la ciudad como el Tenorio de


Vetusta.

Valle-Inclán aborda al personaje de Don Juan en sus cuatro Sonatas.

Gregorio Marañón en su ensayo sobre el mito lo analiza no como el símbolo de la masculinidad sino
como el de la inseguridad y la necesidad de autoafirmación.

Pérez de Ayala en su novela Tigre Juan materializa en un personaje secundario el proceso de decadencia
de Don Juan; el suyo es un ser blando, cobarde y casi afeminado.

El mito de Don Juan es uno de los temas favoritos de la generación del 98. Tres piezas son de especial
mención: Las galas del difunto de Valle Inclán, Juan de Mañara de Manuel y Antonio Machado y El
hermano Juan de Unamuno. Las tres se diferencian en el tratamiento del mito: los hermanos Machado
siguen el modelo tradicional y destacan sus rasgos más románticos. Valle crea una figura esperpéntica y
Unamuno hace una interpretación propia del hombre angustiado a través de una obra teatral estática.

Azorín utiliza a Don Juan para su idea de eterno retorno (técnica con la que sitúa a algunos personajes de
la literatura en distintas épocas). Recuperado de una grave enfermedad, Don Juan lleva una vida tranquila
en una pequeña ciudad de provincias; ya no es un ser egoísta ni el seductor de antaño, ha pasado a ser el
objeto de seducción.

Max Frisch, escritor suizo, reinterpreta al personaje describiéndolo como a un apasionado del ajedrez. Su
fama de mujeriego le impide llevar a cabo su verdadero interés. Para poder disfrutar de la ansiada
tranquilidad escenifica su descenso a los infiernos.]

3. Conclusión: [Redáctala y entrégala ala profesora].

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