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Uveítis: Tipos, Causas y Tratamientos

La úvea es la capa intermedia del ojo que incluye el iris, cuerpo ciliar y coroides. La uveítis es una inflamación de la úvea que puede afectar la parte anterior (iris y cuerpo ciliar), posterior (coroides y retina) o toda la úvea. Las causas incluyen infecciones, problemas del sistema inmune, trauma ocular e idiopáticamente. El tratamiento depende de la causa y puede incluir medicamentos como corticoides para reducir la inflamación.
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Uveítis: Tipos, Causas y Tratamientos

La úvea es la capa intermedia del ojo que incluye el iris, cuerpo ciliar y coroides. La uveítis es una inflamación de la úvea que puede afectar la parte anterior (iris y cuerpo ciliar), posterior (coroides y retina) o toda la úvea. Las causas incluyen infecciones, problemas del sistema inmune, trauma ocular e idiopáticamente. El tratamiento depende de la causa y puede incluir medicamentos como corticoides para reducir la inflamación.
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La úvea es la capa intermedia del ojo entre la esclerótica (parte blanca del ojo) y la

retina (capa sensible a la luz en la parte de atrás del ojo). Tiene 3 partes:

• Iris (la parte coloreada del ojo)


• Cuerpo ciliar (la parte del ojo que ayuda al cristalino a enfocar)
• Coroides (la parte del ojo que conecta la retina con la esclerótica)
Por ende, la uveítis es una enfermedad inflamatoria, intraocular, que afecta tanto el
tracto uveal (iris, coroides y cuerpo ciliar), como estructuras adyacentes: esclera,
cornea, humor vítreo, retina y cabeza del nervio óptico.
Las uveítis son mas frecuentes entre los 20-50 años. Su etiología es múltiple y
confusa, por ello es fundamental realizar siempre una anamnesis completa.
En los cuadros en los que existe inflamación uveal pueden afectarse la porción
anterior de la úvea, incluyendo el iris, y el cuerpo ciliar: se trata de uveítis anterior
o iridociclitis; o la porción posterior: coroiditis, aunque suele hacerlo al mismo
tiempo la retina, y entonces se habla de coriorretinitis. Cuando se afecta toda la
úvea, se trata de panuveítis.
Esta localización de los procesos inflamatorios en dos regiones puede tener relación
con su aporte arterial:
• Úvea posterior: ciliares cortas posteriores.
• Úvea anterior: ciliares posteriores largas y ciliares anteriores.
La uveítis puede presentarse en algunos casos como una enfermedad idiopática y
en casi el 50% de los casos nunca se llega a encontrar esta causa. Sin embargo,
en otros casos existen múltiples factores que están relacionados con la aparición
frecuente de esta patología siendo 6 los principales motivos o factores de riesgo
para desarrollar uveítis:
• Idiopática
• Problemas del sistema inmune
• Infecciones
• Trauma o lesiones en el ojo
• Factores genéticos (muy poco frecuente)
• Algún tipo de cáncer
Aunque en la mayoría de los casos el pronóstico es favorable con el tratamiento
adecuado, debemos enfrentarla como una enfermedad grave pues en su peor
evolución podría afectar de manera irreversible a la visión del paciente incluso
ocasionando ceguera, glaucoma o cataratas.
UVEÍTIS ANTERIORES
La mayoría de las uveítis anteriores son idiopáticas. Una minoría se relaciona con
procesos sistémicos. La patogenia de las uveítis anteriores recidivantes se cree que
es autoinmunitaria.
El paciente muestra un síndrome ciliar (dolor, fotofobia, blefaroespasmo e inyección
periquerática). La irritación del esfínter del iris determina una pupila en miosis y el
edema iridiano provoca una ralentización de sus reacciones o bradicoria. El iris
puede aparecer tumefacto y con cambios de coloración, por dilatación vascular y
borramiento de sus criptas. Incluso es posible que sangren los vasos iridianos,
apareciendo hipema (sangre en cámara anterior). Por último, hay exudados en la
cámara anterior, al romperse la barrera hematoacuosa por la inflamación, pasando
proteínas, fibrina y células al humor acuoso.
El tratamiento es etiológico, si se conoce la causa. Es sintomático mediante
midriáticos, para evitar sinequias y disminuir el dolor al relajar el esfínter del iris. Se
aplican corticoides locales para reducir la inflamación, e hipotensores oculares, en
caso de aumento de la PIO. Entre las complicaciones tenemos edema corneal,
catarata, extensión al segmento posterior y glaucoma secundario.
UVEÍTIS POSTERIORES
La mayoría de las uveítis posteriores son por causas locales (sinusitis, infecciones
de vecindad, etc.) o generales. En muchos casos, existe una alteración de la
inmunidad con autosensibilización a elementos pigmentados y vasculares de la
úvea, lo que explicaría la frecuencia de las recidivas y la dificultad para encontrar
una etiología.
El paciente suele referir visión con niebla o moscas volantes. Rara vez hay signos
de inflamación en la cámara anterior y se necesita el examen de fondo de ojo, donde
se observan opacidades en el vítreo (agregados celulares, fibrina y bandas de vítreo
degenerado) con aspecto blanquecino. También pueden presentar focos de
coroiditis (blanquecinos o amarillo-grisáceos, de localización coroidea, con edema
de la retina adyacente). A veces se acompañan de áreas blanquecinas cicatriciales
y alteraciones de pigmento, o de hemorragias retinianas.
En muchas ocasiones se utilizan corticoides sistémicos perioculares o intraoculares.
En los últimos años se han desarrollado implantes que inyectado dentro del ojo a
través de una pequeña incisión en pars plana van liberando el corticoide de forma
lenta. En las uveítis de causa autoinmunitaria se emplean también
inmunosupresores como ahorradores de corticoides. Entre las posibles
complicaciones, pueden aparecer edema macular crónico, extensión al nervio
óptico y desprendimientos de retina exudativos.

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