0% encontró este documento útil (0 votos)
81 vistas19 páginas

STC-047: Inexigibilidad de Cláusula Penal

Este documento resume una decisión de la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá sobre una salvaguarda impetrada por Jhon Alexánder Celis Lozano. La Sala determinó que el tribunal inferior había lesionado los derechos del impetrante al declarar improcedente la ejecución de una cláusula penal junto con la obligación principal del contrato, dado que los deudores sí habían renunciado a la constitución en mora y esta había ocurrido con la notificación del mandamiento de pago.

Cargado por

Esteban Medina
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
81 vistas19 páginas

STC-047: Inexigibilidad de Cláusula Penal

Este documento resume una decisión de la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá sobre una salvaguarda impetrada por Jhon Alexánder Celis Lozano. La Sala determinó que el tribunal inferior había lesionado los derechos del impetrante al declarar improcedente la ejecución de una cláusula penal junto con la obligación principal del contrato, dado que los deudores sí habían renunciado a la constitución en mora y esta había ocurrido con la notificación del mandamiento de pago.

Cargado por

Esteban Medina
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA

Magistrado ponente

STC047-2021
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00
(Aprobado en sesión virtual de veinte de enero de dos mil veintiuno)

Bogotá, D. C., veinte de enero de dos mil veintiuno


(2021)

Se decide la salvaguarda impetrada por Jhon


Alexánder Celis Lozano a la Sala Civil del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de esta ciudad, integrada por las
magistradas Martha Isabel García Serrano, Hilda González
Neira y Martha Patricia Guzmán Álvarez, con ocasión del
juicio ejecutivo con radicado n° 2018-00050-01, incoado
por el gestor contra César Torres Bernal y otros.

1. ANTECEDENTES

1. El reclamante implora la protección de sus


prerrogativas al debido proceso y acceso a la administración
de justicia, presuntamente violentadas por la autoridad
accionada.
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

2. Del escrito inaugural y la revisión de las pruebas,


la causa petendi permite la siguiente síntesis:

Con fundamento en un contrato en donde el


promotor fungía como arrendador, éste demandó
compulsivamente a los tenedores César Torres Bernal, José
Isaías Ulloa Velásquez y Cenaida Pinzón Espinosa ante el
Juzgado Treinta y Siete Civil del Circuito de Bogotá, con el
propósito de obtener la cancelación de los cánones
insolutos y de la “cláusula penal” convenida.

Emitido el mandamiento de pago el 22 de febrero de


2018, los allí encausados formularon frente al mismo, entre
otras excepciones perentorias, la denominada de
“inexigibilidad de la cláusula penal”.

Mediante sentencia de 30 de agosto de 2019, el


aludido estrado del circuito decretó el “pago parcial” de los
arrendamientos cobrados y, además, declaró no probada la
reseñada defensa y, por tal motivo, los demandados
impetraron apelación.

La definición de la alzada correspondió al colegiado


confutado, quien, el 29 de julio de 2020, ratificó lo proveído
en cuanto al “pago parcial” de los instalamentos cobrados,
pero revocó lo atinente a la “cláusula penal, pues, conforme
esbozó, los ejecutados “no habían sido constituidos en mora”
de la acreencia accesoria y, por ello, resultaba inviable
reclamarla de manera concomitante con la obligación
principal.
2
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

Para el censor, el tribunal fustigado lesionó sus


garantías, por cuanto, amén de haber renunciado, los allá
enjuiciados, expresamente a la constitución en mora, tal
requisito quedó satisfecho con la notificación del apremio de
pago, conforme lo establece el artículo 423 del Código
General del Proceso1.

3. Solicita, por tanto, dejar sin efecto la providencia


refutada, en cuanto declaró probada la excepción de
“inexigibilidad de cláusula penal” y, en su lugar, ratificar lo
proveído por el a quo sobre ésta.

1.1. Respuesta del accionado y vinculados

1. El tribunal recriminado defendió la legalidad de


su actuación.

2. José Isaías Ulloa Velásquez, Cenaida Pinzón


Espinosa y César Torres Bernal, manifestaron que no se
conculcó prerrogativa alguna al interior del decurso
refutado.

3. Los demás convocados guardaron silencio.

1 “(…) Artículo 423. requerimiento para constituir en mora y notificación de la cesión del
crédito. La notificación del mandamiento ejecutivo hará las veces de requerimiento para
constituir en mora al deudor, y de la notificación de la cesión del crédito cuando quien demande
sea un cesionario. Los efectos de la mora sólo se producirán a partir de la notificación (…)”.

3
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

2. CONSIDERACIONES

1. La controversia estriba en determinar si la


corporación atacada lesionó las prerrogativas del actor, al
declarar improcedente la ejecución de cláusula penal junto
a la obligación principal del contrato en cuestión, porque,
en su decir, el acreedor, aquí actor, no constituyó en mora a
los deudores de esa estipulación.

2. En el fallo de 29 de julio de 2020, el ad quem


recriminado tras citar los artículos 15942 y 15953 del
Código Civil y luego de trascribir el contenido de la cláusula
materia de controversia, señaló que allí no se había
renunciado de manera expresa a la constitución en mora y,
como tal acontecer no se acreditó en la contienda, la
sanción pecuniaria contenida en ese acuerdo de voluntades
se tornaba inexigible.

Sobre lo esbozado, así discurrió la colegiatura


censurada:

“(…) En este asunto, los coontratantes pactaron [la] cláusula


penal [así:] “[e]n el evento de incumplimiento de incumplimiento
de cualquiera de las partes a las obligaciones a su cargo
contenidas en la ley o en este contrato, la parte incumplida
deberá pagar a la otra (…) una suma equivalente a dos (2)

2 “(…) Artículo 1594. Tratamiento de la obligación principal y de la pena por mora. Antes de
constituirse el deudor en mora, no puede el acreedor demandar a su arbitrio la obligación
principal o la pena, sino solo la obligación principal; ni constituido el deudor en mora, puede el
acreedor pedir a un tiempo el cumplimiento de la obligación principal y la pena, sino cualquiera
de las dos cosas a su arbitrio; a menos que aparezca haberse estipulado la pena por el simple
retardo, o a menos que se haya estipulado que por el pago de la pena no se entienda
extinguida la obligación principal (…)”.
3 “(…) Artículo 1595. Causación de la pena. Háyase o no estipulado un término dentro del cual

deba cumplirse la obligación principal, el deudor no incurre en la pena sino cuando se ha


constituido en mora, si la obligación es positiva (…). Si la obligación es negativa, se incurre en
la pena desde que se ejecuta el hecho de que el deudor se ha obligado a abstenerse (…)”.

4
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

cánones de arrendamiento vigentes a la fecha del


incumplimiento, a título de pena. En el evento que los perjuicios
ocasionados por la parte incumplida excedan el valor de la
suma aquí prevista (…), la parte incumplida deberá pagar a la
otra parte, la diferencia entre el valor total de los perjuicios y el
valor de la pena prevista en esta cláusula. Este contrato será
prueba suficiente para el cobro de la pena” (…). [S]e advierte
que los [pactantes] no renunciaron al requerimiento de ser
constituidos en mora para el pago de dicha cláusula; entonces,
no es posible tener acreditada la causación de la pena, pues
para que ello ocurriera debía probar el ejecutante [aquí actor]
que constituyó en mora a sus deudores, [elemento de
convicción] que se echa de menos (…)”.

“(…) En refuerzo de lo anterior, debe precisarse que las partes


(…) establecieron que, “el contrato sería suficiente para el cobro
de la pena”, manifestación que, en modo alguno, se equipara
con la renuncia de [la] constitución en mora, necesaria para
poder perseguir por la vía ejecutiva el cobro de la penalidad
(…)”.

“(…)”.

“(…) [S]e insiste, los contratantes acordaron una cláusula penal


por incumplimiento, sin renunciar a la constitución en mora,
circunstancia de medular importancia, pues hasta que ello
ocurriera no era posible perseguir la obligación principal (pago
de cánones de arrendamiento), y la penalidad; por lo que
resulta fundada esta censura y, por ende, se dará por probada
la excepción denominada “inexigibilidad de la cláusula penal”
(…)”.

Para la Sala, se incurrió en la vulneración


denunciada, de un lado, porque contrario a lo sostenido por
el colegiado convocado, los deudores sí renunciaron a la
constitución en mora, según se observa en la cláusula
décima del contrato de arrendamiento4 y, de otro, por
cuanto, al tenor de lo reglado en el artículo 423 del Código

4
“(…) Los arrendatarios declaran que renuncian en beneficio del arrendador o de su cesionario
a todo requerimiento para constituirlo en mora en el cumplimiento de las obligaciones a su
cargo derivadas de este contrato (…)”.
5
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

General del Proceso5, la notificación del mandamiento de


pago al deudor basta para constituirlo en mora de la
obligación reclamada.

Adicionalmente, las señaladas imprecisiones se


oponen al criterio establecido por la Corte que deben
tenerse en cuenta a la hora de ponderarse la viabilidad del
cobro por vía ejecutiva de la cláusula penal, pues
dependiendo de su naturaleza compensatoria o moratoria,
sólo resulta exigible una de ellas, junto a la obligación
principal, si de manera expresa así se ha convenido.

Así, cuando el artículo 1594 del Código Civil señala


que “(…) ni constituido el deudor en mora, puede el acreedor
pedir a un tiempo el cumplimiento de la obligación principal y
la pena, sino cualquiera de las dos cosas a su arbitrio
(…)”6, se está frente una cláusula penal compensatoria, en
donde el acreedor puede escoger entre la satisfacción de la
obligación principal o, exigir la pena, pero nunca reclamar
ambas, porque elegida una se excluye la otra.

Seguidamente, la redacción del precepto citado


distingue otra modalidad de cláusula con un tratamiento

5 “(…) Artículo 423. requerimiento para constituir en mora y notificación de la cesión del
crédito. La notificación del mandamiento ejecutivo hará las veces de requerimiento
para constituir en mora al deudor, y de la notificación de la cesión del crédito cuando quien
demande sea un cesionario. Los efectos de la mora sólo se producirán a partir de la notificación
(…)” (se destaca).
6 “(…) Artículo 1594. Tratamiento de la obligación principal y de la pena por mora. Antes de

constituirse el deudor en mora, no puede el acreedor demandar a su arbitrio la


obligación principal o la pena, sino solo la obligación principal; ni constituido el
deudor en mora, puede el acreedor pedir a un tiempo el cumplimiento de la obligación
principal y la pena, sino cualquiera de las dos cosas a su arbitrio; a menos que
aparezca haberse estipulado la pena por el simple retardo, o a menos que se haya estipulado
que por el pago de la pena no se entienda extinguida la obligación principal (…)” (se destaca).
6
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

distinto al antes descrito, en donde sí es posible pedir, a la


vez, el cumplimiento de la obligación principal y la pena.

Así, siempre que de manera expresa se acuerde el


cumplimiento del contrato y el pago de la cláusula, la pena
se tornará moratoria, pues la norma de manera inequívoca
señala que se pueden superar los límites de la
compensatoria cuando (…) aparezca haberse estipulado
la pena por el simple retardo, o a menos que se haya
estipulado que por el pago de la pena no se entienda
extinguida la obligación principal (…)”.

Adviértase, si en el contrato no se precisa la


posibilidad de pedir simultáneamente la pena y la
obligación principal, la cláusula en comento será
compensatoria y tendrá la restricción allí señalada.

Al punto, esta Corporación ha adoctrinado lo


siguiente:

“(…) Buen servicio presta evocar, aunque sea de manera breve,


que a la luz de la disposición en cita las “cláusulas penales”
que contempla la Codificación Civil son de dos layas distintas:
una, puramente compensatoria, según la cual al acreedor le
compete, verificado el “incumplimiento” de la otra parte, optar
entre la consumación del “convenio” en cuestión, en este caso el
definitivo, y recibir el monto de estimación que anticipadamente
se hizo de los perjuicio por dicha inobservancia; huelga decir,
basta seleccionar una de ellas para, colateralmente, desechar la
otra (…)”.

“(…) En cambio, no ocurre lo mismo cuando la “cláusula penal”


es de naturaleza moratoria, esto es, cuando su finalidad es
indemnizar los agravios que puedan ocasionarse por la simple
demora en la realización de la prestación debida, lo que no
7
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

imposibilita, además de pagarla, honrar tal deber “contractual”.


En definitiva, en esta clase no se excluyen las alternativas que
si lo hacen en la anterior, sino que, más bien, puede coexistir el
“cumplimiento de la obligación” y el desembolso de la
tipificación adelantada de perjuicios. Sólo que, para aplicarla es
menester que aparezca expresamente concertada por los
interesados; de lo contrario, se presume la enastes vista (…)”7.

Bajo ese horizonte, cuando el tribunal acusado


concluyó que la cláusula penal materia de disenso no era
exigible ante la falta de prueba de la constitución en mora
de los deudores, vulneró el debido proceso del actor porque
en el contrato objeto del decurso criticado se renunció a tal
fenómeno e, igualmente, tal situación se presume
consumada con la notificación del mandamiento de pago a
los demandados.

Se pasó por alto, comprender que la cláusula penal


de la regla 1594 del C.C. puede revestir dos formas, el
carácter de indemnización compensatoria o de moratoria,
emergiendo por consecuencia, que riñe la acumulación de
la obligación principal con la pena; de tal modo que en
principio se presume por ley, su naturaleza meramente
compensatoria. Por ello, se añade en el precepto, ha de
preferirse una cosa o la otra, la principal o su cumplimiento
por equivalente; y salta patente, por tanto, como regla
general la anterior premisa, por cuanto por principio las
indemnizaciones son compensatorias o de cumplimiento por
equivalencia, como norma supletoria a la voluntad de las
partes. Empero, la disposición admite la excepcionalidad
en la parte final, para autorizar la acumulación por “(…)
7 CSJ. STC6654-2018 de 23 de mayo de 2018, exp. 11001-02-03-000-2018-01242-00.
8
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

pacto expreso”, caso en el cual, el convenio así previsto,


reviste carácter eminentemente moratorio, acopiable con la
obligación principal.

Sobre lo esbozado, la Sala ha indicado:

“(…) Efectivamente, el Tribunal respaldó la sentencia de primer


grado tras cavilar que, de acuerdo con las probanzas
recopiladas, como «el promitente vendedor escogió celebrar el
contrato prometido, cual era extender la escritura pública de
compraventa, entonces no puede exigir la cláusula penal que
cobraría vida solo ante la no celebración del contrato» (…)”.

“(…) Desde esta perspectiva, es evidente que para la


Magistratura era inatendible la persecución de la sanción en la
medida que el contratante cumplido optó por «materializar» la
estipulación principal y, de tal modo, declinó de cualquier
posibilidad de hacer exigible la «cláusula penal». Situación que
se ajusta a lo normado en el artículo 1594 del Código Civil
conforme al cual: (…)”

“(…) Antes de constituirse el deudor en mora, no puede el


acreedor demandar a su arbitrio la obligación principal o la
pena, sino solo la obligación principal; ni constituido el deudor
en mora, puede el acreedor pedir a un tiempo el cumplimiento
de la obligación principal y la pena, sino cualquiera de las dos
cosas a su arbitrio; a menos que aparezca haberse
estipulado la pena por el simple retardo, o a menos que
se haya estipulado que por el pago de la pena no se
entienda extinguida la obligación principal

“(…) Con base en esa preceptiva se ha establecido que existen


dos tipos de «penalidades»: las puramente compensatorias y las
moratorias, pero solo la última da derecho al acreedor a
reclamar paralelamente la prestación negocial y el monto por
retardo, puesto que en la primera – compensatoria – una cosa
excluye la otra (…)”8 (se destaca).

8
CSJ. STC9514-2020 de 5 de noviembre de 2020, exp. 11001-02-03-000-2020-02899-00.
9
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

Desde esa perspectiva, la autoridad cuestionada al


omitir la verificación de la naturaleza de la cláusula penal
motivo de controversia y, de suyo, a constatar si, de
acuerdo con la jurisprudencia de esta Colegiatura, dicha
estipulación se podía cobrar de manera coetánea con la
obligación principal, lesionó las garantías superlativas del
actor.

3. Si bien esta Sala ha considerado que en la labor de


administrar justicia, los juzgadores gozan de libertad para
la exégesis del ordenamiento jurídico y la valoración de los
elementos demostrativos9, motivo por el cual el fallador de
tutela no puede inmiscuirse en sus pronunciamientos; en
los eventos en los cuales la autoridad profiere una decisión
ostensiblemente contradictoria o desajustada del plexo
normativo o de la jurisprudencia, como la aquí atacada, es
factible la intervención de esta particular jurisdicción, por
cuanto, se afecta rectamente el debido proceso y el principio
de identidad en la construcción del silogismo judicial,
menoscabando el derecho a la defensa.

Varios principios y derechos en los regímenes


democráticos imponen la obligatoriedad de motivar la
sentencia judicial: el de publicidad porque asegura la
contradicción del fallo y muestra la transparencia con que
actúan los jueces, pues si hay silencio en las causas de la
decisión no habrá motivos para impugnar; el de
racionalidad para disuadir el autoritarismo y la
arbitrariedad; el de legalidad porque el fallo debe estar

9 CSJ. STC de19 jun. 2013, rad. 2013-00182-01.


10
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

afincado en las normas aplicables al caso y en las pruebas


válidamente recaudadas; los de seguridad jurídica y
confianza legítima y debido proceso, entre otros, para
materializar el principio de igualdad y aquilatar el Estado
Constitucional.

El deber de motivar toda providencia que no tenga


por única finalidad impulsar el trámite, reclama, como
presupuesto sine qua non, que la jurisdicción haga públicas
las razones que ha tenido en cuenta al adoptar la respectiva
resolución, de tal manera que tras conocérselas se tenga
noticia de su contenido para que no aparezca arbitraria,
caprichosa, antojadiza, sino producto del análisis objetivo,
amén de reflexivo de los diferentes elementos de juicio
incorporados al plenario y dentro del marco trazado por el
objeto y la causa del proceso.

4. En consecuencia, se otorgará el auxilio implorado


y, se ordenará a la Sala Civil del Tribunal Superior del
Distritito Judicial de Bogotá que, dentro de las cuarenta y
ocho horas (48) siguientes a la notificación de esta
determinación, deje sin efecto el fallo que profirió el 29 de
julio de 2020, así como las providencias que de ella se
deriven y, en el mismo término, se pronuncie, nuevamente,
sobre la exigibilidad de la cláusula penal materia de
controversia, conforme a lo aquí expuesto.

5. Deviene fértil abrir paso a la protección incoada,


dado el control legal y constitucional que atañe en esta sede
al juez, compatible con el necesario ejercicio de control
11
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

convencional, siguiendo el Pacto de San José de Costa Rica


de 22 de noviembre de 1969 (art. 8º de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos), a fin de garantizar el
debido proceso.

El convenio citado es aplicable dado el canon 9 de la


Constitución Nacional, cuando dice:

“(…) Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la


soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los
pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho
internacional aceptados por Colombia (…)”.

Complementariamente, el artículo 93 ejúsdem,


contempla:

“(…) Los tratados y convenios internacionales ratificados por el


Congreso, que reconocen los derechos humanos y que prohíben
su limitación en los estados de excepción, prevalecen en el
orden interno (…)”.

“(…) Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se


interpretarán de conformidad con los tratados internacionales
sobre derechos humanos ratificados por Colombia (…)”.

El mandato 27 de la Convención de Viena, sobre el


Derecho de los Tratados de 196910, debidamente adoptada
por Colombia, según el cual: “(…) Una parte no podrá
invocar las disposiciones de su derecho interno como
justificación del incumplimiento de un tratado (…)”11, impone
su observancia en forma irrestricta cuando un Estado parte
lo ha suscrito o se ha adherido al mismo.

10 Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969.


11 Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985.
12
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

5.1. Aunque podría argumentarse la viabilidad del


control de convencionalidad sólo en decursos donde se halla
el quebranto de garantías sustanciales o cuando la
normatividad interna es contraria a la internacional sobre
los derechos humanos, se estima trascendente efectuar
dicho seguimiento en todos los asuntos donde se debata la
conculcación de prerrogativas iusfundamentales, así su
protección resulte procedente o no.

Lo aducido porque la enunciada herramienta le


permite a los Estados materializar el deber de garantizar los
derechos humanos en el ámbito doméstico, a través de la
verificación de la conformidad de las normas y prácticas
nacionales, con la Convención Americana de Derechos
Humanos y su jurisprudencia, ejercicio que según la Corte
Interamericana se surte no sólo a petición de parte sino ex
officio12.

No sobra advertir que el régimen convencional en el


derecho local de los países que la han suscrito y aprobado,
no constituye un sistema opcional o de libre aplicación en
los ordenamientos patrios; sino que en estos casos cobra
vigencia plena y obligatoriedad con carácter impositivo para
todos los servidores estatales, debiendo realizar no
solamente un control legal y constitucional, sino también el
convencional; con mayor razón cuando forma parte del
bloque de constitucionalidad sin quedar al arbitrio de las
autoridades su gobierno.

12Corte IDH. Caso Gudiél Álvarez y otros (“Diario Militar”) contra Guatemala. Sentencia de
noviembre 20 de 2012. Serie C No. 253, párrafo 330
13
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

5.2. El aludido control en estos asuntos procura,


además, contribuir judicial y pedagógicamente, tal cual se
le ha ordenado a los Estados denunciados, incluido
Colombia13, a impartir una formación permanente de
Derechos Humanos y DIH en todos los niveles jerárquicos
de las Fuerzas Armadas, jueces y fiscales14; así como
realizar cursos de capacitación a funcionarios de la rama
ejecutiva y judicial y campañas informativas públicas en
materia de protección de derechos y garantías15.

Insistir en la aplicación del citado control y esbozar el


contenido de la Convención Interamericana de Derechos
Humanos en providencias como la presente, le permite no
sólo a las autoridades conocer e interiorizar las obligaciones
contraídas internacionalmente, en relación con el respeto a
los derechos humanos, sino a la ciudadanía informarse en
torno al máximo grado de salvaguarda de sus garantías.

Además, pretende contribuir en la formación de una


comunidad global, incluyente, respetuosa de los
instrumentos internacionales y de la protección de las
prerrogativas fundamentales en el marco del sistema
americano de derechos humanos.

13 Corte IDH, Caso Vélez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepción preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C No. 248, párrs. 259 a
290, criterio reiterado Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones
preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C
No. 259, párrs. 295 a 323.
14 Corte IDH, Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepción Preliminar,

Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211,


párrs. 229 a 274.
15 Corte IDH, Caso Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo,

Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C No. 246, párrs. 278 a
308.
14
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

6. De acuerdo a lo discurrido, se otorgará el auxilio


implorado.

3. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la Ley,

RESUELVE:

PRIMERO: CONCEDER la tutela solicitada por Jhon


Alexander Celis Lozano a la Sala Civil del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de esta ciudad, integrada por las
magistradas Martha Isabel García Serrano, Hilda González
Neira y Martha Patricia Guzmán Álvarez, con ocasión del
juicio ejecutivo con radicado n° 2018-00050-01, incoado
por el gestor contra César Torres Bernal y otros.

SEGUNDO: En consecuencia, ordenar a la autoridad


confutada que, dentro de las cuarenta y ocho horas (48)
siguientes a la notificación de esta determinación, deje sin
efecto el fallo que profirió el 29 de julio de 2020, así como
las providencias que de ella se deriven y, en el mismo
término, se pronuncie, nuevamente, sobre la exigibilidad de
la cláusula penal materia de controversia, conforme a lo
aquí expuesto. Envíesele la reproducción de esta sentencia.

15
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

TERCERO: Notificar lo resuelto mediante


comunicación electrónica o por mensaje de datos, a todos
los interesados.

CUARTO: Si este fallo no fuere impugnado, remítase


el expediente a la Corte Constitucional para su eventual
revisión.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

16
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

17
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

ACLARACIÓN DE VOTO

Aunque comparto la decisión adoptada por la


Honorable Sala, dado el acierto en su motivación,
respetuosamente aclaro mi voto con el exclusivo propósito
de resaltar que se torna innecesario en el ejercicio
jurisdiccional cotidiano, incluir de forma genérica y
automática una mención sobre el empleo del denominado
«control de convencionalidad».

Ciertamente, de conformidad con la propia


jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, cuando un Estado ha ratificado un tratado
internacional como la Convención Americana, surge, entre
otros deberes, el imperativo para sus jueces de examinar ex
officio, en sus decisiones, la vigencia material de lo pactado.

De esta manera, el «control de convencionalidad»


comporta una actitud de consideración continua que deberá
acentuarse y manifestarse expresamente, tan solo en
aquellos pronunciamientos donde se advierta comprometido
o amenazado «el efecto útil de la Convención» 16, lo cual
acontecerá en los eventos donde pueda verse «mermado o
anulado por la aplicación de leyes contrarias a sus disposiciones,
objeto y fin del instrumento internacional o del estándar internacional

16CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) contra
Perú. Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C No. 158, párrafo 128.
18
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-03468-00

de protección de los derechos humanos» 17; todo lo cual resulta

ajeno al presente caso.

En los anteriores términos dejo fundamentada mi


aclaración de voto con comedida reiteración de mi respeto
por la Honorable Sala de Casación Civil.

17CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panamá. Sentencia de enero 27 de 2009.


Serie c No. 186, párrafo 180.
19

También podría gustarte