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Cadera

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Capitulo | LA CADERA La articulacién coxo-femoral Durante el paso de la cuadrupedia a la bipedestacion, tacadera, que fue la articulacién proximal del miem. bro posterior, se convirtié en la articulacion de la raiz del miembro inferior, mientras gue la articula- cién del miembro anterior, el hombro, se convirtio en la del miembro superior, El miembro superior Perdid su funcién de apoyo y de locomocién, para Convertirse en un miembro suspendido, destinado ala prehension gracias a la mano de la que es so. Porte logistico Simultineamente, el miembro inferior conserve su funcién de locomocion y, debido a este hecho, se convirtié en el miembro portador ¥ locomotor de forma exclusiva. La cadera asumia asi en solitario esta funcién de soporte del tronco tanto en posicidn esti tica como durante la locomocién. Esta funcién porta- dora la transforms en profundidad. Mientras que el hombro es funcionalmente un come plejo articular, una sola articulacion, la cadera, asume {a funcién de orientactén y de soporte del miembro inferior. En este sentido, ia cadera,o articulacién caxo. femoral, esta dotada de una menor amplitud de movie mientos ~compensada de cierta forma por el raquis lumbar- pero, sin embargo, es mucho mas estable— és la articulacion mis dificil de luxar de todo el cuerpo, Estas caracteristicas se deben a su funcion de Soporte de peso del cuerpo y de locomocién. Fue en la articulacién de la cadera en la que se inau- guré la era de las protests articulares que transforma- ron la cirugia del aparato locomotor. Esta articulacign, aparentemente la mas sencilla de modelat. ya que sus superficies articulares son muy parecidas a las de una esfera, plantea todavia miliples problemas: de dimen- sion de la esfera protésica, de naturaleza de las super~ ficies en contacto relacionada con el coeficiente de frotamiento, de resistencia al desgaste, de toxicidad ecasional a residues por el desgaste, y sobre todo. de Ja forma unién con ef hueso vivo sometido a la cues- tion del empotramiento 0 falta del mismo, lo que pro- Yoca que algunas protesis puedan aleanzar una fija- ci6n secundaria a la e-penetracidn de sus superficies Gracias a ta cadera la investigacién sobre protesis s¢ desarroll6 extraordinariamemte emergiendo gran can- tidad de modelos de protesis, BL98 sac Senses aoagte La cadera, articulacion proximal del miembro inferior La cadera es la aticulacién proximal del miembro inferior: situada en su raiz, su funcidn es orientarlo en todas las direcciones del espacio, para lo cual posee tres ejes y tres grados de libertad (Fig, 1): * un eje transversal XOX’, situado en el plano fron- tal, alrededor del cual se ejecutan los movimientos de flexo-exten: * un eje sagital YOY". situado en el plano anteropos- terior, que pasa por el centro O de la articulacién, alrededor del cual se efectiian los movimientos de abduccién-aduccién; * un eje vertical OZ. que se confunde con el eje lon- gitudinal OR del miembro inferior cuando la cade- fa esti en una posicién de alineamiento. Este eje longitudinal permite los movimientos de rotacién externa y rotacién interna del conjunto del miem- bro inferior. Los movimientos de la cadera los realiza una sola arti- culacién: la articulacién coxofemoral. en forma de enartrosis, es decir una articulacin tipo esférica, muy coaptada, Esta caracteristica se opone totalmente a la de la articulacion del hombro, verdadero comple- jo articular cuya articulacién escapulohumeral es una enartrosis con poca capacidad de coaptacién y una gran movilidad en detrimento de la estabilidad. En consecuencia, la articulacién coxofemoral tiene menos amplitud de movimiento —compensada, en cierta medida, por el raquis lumbar-; en cambio, este inconveniente se ve compensado Por una mayor esta- bilidad. Laarticulacién coxofemoral trabaja en compresiin, ya que soporta el peso del cuerpo. a diferencia de la arti- culacion escapulohumeral que trabaja en elongacién. Aunque. como en el caso de la articulacién del hom- bro, se trate de una articulacion con tres ejes y tres grados de libertad, la articulacién de la cadera no Posee amplitudes lo suficientemente grandes, espe- cialmente en el caso de la abduccién, para que pueda observarse, a su nivel, un fendmeno equivalente a la paradoja de Codmann en la articulacién del hombro: esta pseudo-paradoja (véase cl Tomo I) no existe en el caso del miembro inferior. S82 2828 Beeeheessgs Fig. 1 La flexién de la cadera es el movimiento que produce el contacto de la cara anterior del musto con el iron- co, de forma que el musio y el resto del miembro infe- rior sobrepasan el plano frontal de la articulacién, quedando por detante del mismo. La amplitud de la flexi6n varia segiin distintos facto- res: * De forma general, Ia flexién activa de la cadera no cs tan amplia como la pasiva. La posicion de la rodi- Ila también interviene en la amplitud de la flexién: cuando la rodilla esté extendida (Fig. 2), la flexion no supera los 90°, mientras que cuando la rodilla esti flexionada (ig. 3) alcanza ¢ incluso sobrepasa los 120°. + En lo que respecta a la flexién pasiva, su amplitud supera siempre los 120°, pero de nuevo la posicién Movimientos de flexién de la cadera de la rodilla es importante: exrendida (Fig. 4), la fle- ‘xi6n es claramente mayor que cuando esti flexiona- da (Fig. 5): en este caso, la amplitud alcanza los 145° y el muslo contacta casi totalmente con el térax. Mas adelante se podra constatar (pag. 146), como la flexién de rodilla, siempre que los muscu- los isquiotibiales estén relajados, permite una mayor flexién de la articulacién de la cadera. Si se flexionan ambas caderas de forma pasiva y, simulténeamente, mientras que las rodillas tam- bién estan flexionadas (Fig. 6), la cara anterior de los muslos contacta ampliamente con el tronco, puesto que a la flexién de las articulaciones coxo- femorales se aiiade /a hascula de la pelvis hacia atrés por enderezamicnto de la lordosis lumbar (flecha), Movimientos de extensién de la cadera La extensién ditige el miembro inferior por detrés del plano fromal. La amplitud de la extensién de ta cadera es mucho menor que la de la flexién, estando limitada por la ten- sién del ligamento iliofemoral (véase pag. 28). La extensién activa es de menor amplitud que la extension pasiva, Cuando la rodilla esta extendida (Fig. 7) la extension es mayor (20°) que cuando est Mexionada (10°) (Fig. 8), esto se debe a que los mus- culos isquiotibiales pierden totalmente su eficacia como extensores de cadera. puesto que han utilizado gran parte de su fuerza de contraccién en la flexién de Todilla (véase pag. 146). La extensién pasiva no ¢s mas que de 20° en el paso hacia delante (Fig. 9); alcanza los 30° cuando la mano homolateral desplaza con firmeza el miembro inferior hacia arriba y atras (Fig. 10). Hay que recalcar que la extensién de la cadera aumen- ta notablemente debido a la anteversién pélvica produ- cida por una iiperlordosis lumbar, Esta participacion del raquis lumbar se puede medir en las figuras 7 y 8 mediante el dngulo entre fa vertical (trazos finos) yla posicién de alineacién normal del muslo (trazos gruesos). Esta ultima posicion se obtiene gracias al Angulo invariable que forma el muslo con la linea que une el centro de la cadera con la espina iliaca anterosuperior. Sin embargo, este angulo Varia segin sujetos, ya que depende de la estitica pélvica, es decir del grado de retroversién o anteversién pélvica, Las amplitudes aqui referidas corresponden a indivi- duos “normales” sin ningiin entrenamiento previo, Se pueden aumentar considerablemente gracias al ¢jercicio y al entrenamiento: por ejemplo, las baila- Tinas pueden realizar sin problemas la apertura de ambas piernas (Fig. 11) incluso sin apoyarse en el suelo, merced a la flexibilidad de su ligamento ilio- femoral; sin embargo, es necesario recalcar que com- pensan la falta relativa de extension del muslo poste- rior debido a una anteversion pélvica demasiado pro- nunciada. Movimientos de abduccién de la cadera La abducci6n dirige el miembro inferior hucia fuera iy lo aleja del plano de simetria del cuerpo. Si teoricamente es factible realizar la abduceién de una sola cadera, en la practica la abduccion de una cadera se acompafia de una abduccién idéntica de la otra cadera. Esto ocurre a partir de los 30° | Fig, amplitud en la que se inicia una basculacion de la pelvis mediante la inclinacién de la linea que une las dos fositas sacrolumbares (que corresponden a la Proyeccién cutinea de las espinas iliacas posterosu- periores). Prolongando el eje de ambos miembros inferiores, se constata que se cortan en el je simétri- co de la pelvis: por lo tanto, se puede deducir que en esta posicién ambas caderas estan en abduccién de 15° cada una. Cuando se completa el movimiento de abduccién méxima (Fig. 13), el angulo formado por los dos miembros inferiores alcanza los 90°. La simetria de abduccién de ambas caderas reaparece, pudiendo deducir que la mixima amplitud de abduccien de una cadera es de 45°, Obsérvese que, en ese preciso instan- te, la pelvis tiene una inclinacién de 45° con respecto a la horizontal, del lado de la carga. El raquis, en con- junto, compensa esta inclinacion de la pelvis median- te una convexidad hacia el lado que carga. Nuevamente reaparece fa participacion del raquis en los movimientos de cadera. La abduccién esta limitada por el impacto éseo del cuello del fémur con la ceja cotiloidea (véase pag. 26) aunque antes de que esto ocurra intervienen los mis- culos aductores y los ligamentos ilio y pubofemorales (véase pag. 34), Mediante ejercicio y entrenamiento adecuados, es posible aumentar la maxima amplitud de abduccién, ‘como en el caso de las bailarinas, que pueden alcanzar de 120° ( Fig. 14) a 130° (Fig. 15) de abduceién activa, es decir sin apoyo. En cuanto a la abduccién pasiva, los individuos que se entrenan pueden alcanzar Jos 180° de abduccion frontal (Fig. 16); en realidad, ya no se trata de abduccién pura, puesto que para distender los ligamentos iliofemorales, la pelvis bascula hacia delante (Fig. 17) mientras que el raquis lumbar se hiperlordosa (flecha) de forma que la cadera esta en abduccién-flexion. La aduccién Ieva el miembro inferior hacia denero y 10 aproxima al plano de simeiria del cuerpo. Dado que en la posicién de referencia ambos miembros inferio- res estan en contacto, no existe movimiento de aduc- cién “pura”, Sin embargo, existen movimientos de aduccién rela- tiva (Fig. 18) cuando, a partir de una posicién de abduccion, el miembro inferior se dirige hacia dentro. También existen movimientos de aduccién combin: dos con extensién de cadera (Fig. 19) y movimien- tos de aduccién combinados con flexién de cadera (Fig, 20). Por ultimo, existen movimientos de aduccién de una cadera combinados con una abduccién de la otra cadera (Fig. 21), acompafiados de una inclinacion de la pelvis y de una incurvacién del raquis. Recalcar que a partir del momento en el que los pies se separan ~y Movimientos de aduccién de la cadera esto es necesario para garantizar el equilibrio del cuer- po-, el :ingulo de aduecién de una eadera no es exac- tamente e] mismo que el angulo de abduccién de la otra cadera (Fig. 22): su diferencia es el angulo forma- do por los ejes de ambos miembros inferiores en la posicion simétrica de partida. En todos estos movimientos de aduccién combinada, Ja amplitud maxima de aduccidn es de 30°. De entre todos estos movimientos de aduccién combi- nada, hay uno que efectia una posicién bastante fre- cuente (Fig. 23): la sedestacién con las piernas cru- zadas. En este caso, la aduccién se asocia a la flexion y rotacion externa de cadera y es la posicién mis ines- table para la cadera (véase pag. 38). Esta posicion es la que adopta con frecuencia el pasajero copiloto en un coche, lo que le predispone a una luxacion por impacto contra el salpicadero. Fig. 20 Fig. 19 Fig. 18 Fig. 23 Fig. 22 Fig. 21 de la cadera Los movimientos de rotacién longitudinal de la cade- ra se realizan alrededor del eje mecdnico del miembro inferior (eje OR, Fig, 1). En la posicién normal de ali- neamiento, este eje se confunde con el eje vertical de la articulacion coxofemoral (eje OZ, Fig. 1). En estas condiciones, la rotacién externa es el movimiento que dirige la punta del pie hacia fuera. mientras que la rotacién interna dirige la punta del pic hacia denio. Cuando la rodilla esta totalmente extendida no existe ningtin moyimiento de rotacion en la misma (véase pag. 130), siendo la cadera. en este caso, la tinica res- ponsable de los movimientos de rotacién. Sin embargo. ésta no es la posicién utilizada para apreciar la amplitud de los movimientos de rotacién. Es preferible realizar este estudio con el individuo en dectibito prono, o sentado en el borde de una camilla con la rodilla flexionada en dngulo recto. En dectibito prono, la posicion de referencia (Fig. 24) se obtiene cuando la rodilla flexionada en angulo recto esta vertical. A partir de esta pasicién, cuando la pierna se dirige hacia ficera, se mide la roracién inter- na (Fig. 25), cuya amplitud maxima es de 30 a 40°. Cuando la pierna se dirige hacia dentro, se mide la rolacion externa (Fig. 26), cuya amplitud maxima es de 60°. En sedestacién al borde de la camilla, cadera y rodi- lla flexionadas en angulo recto, la rotacion externa se mide igual que en el caso anterior, cuando la pierna se dirige hacia dentro (Fig. 27), con el muslo girando en cl sitio, y la rotacién interna cuando la pierna se diri- ge hacia fuera (Fig, 28), En esta posicién. la amplitud maxima de la rotacion externa puede ser mayor que en la posicién de dectibito prono, ya que la flexion de la cadera distiende los ligamentos ilio y pubofemorales. que son los principales factores limitantes de la rota- clon externa (vease pag. 40). En la posicion de sedestacién con las piernas cruza- Movimientos de rotacion longitudinal das (Fig. 29), la rotacién externa se combina con una flexién que sobrepasa los 90° y con una abduccién. Los adeptos al yoga llegan a forzar la rotacion externa hasta tal punto que los ejes de ambas piernas quedan paralelos, superpuestos y horizontales (posicién deno- minada de “loto”), La amplitud de las rotaciones depende del angulo de anteversion del cuello femoral. Esta anteversion esta, por lo general, muy acentuada en el nifio, lo que con- lleva una rotaci6n interna de la pierna -el nifio anda con “los pies hacia dentro” y presenta con frecuencia un pie plano valgo bilateral-. Con el crecimiento. el aingulo de anteversién recupera su valor normal, haciendo que los problemas citados anteriormente desaparezcan. Sin embargo. es necesario citar una cir- cunstancia en la que la anteversion puede permanecer perenne ¢ incluso exagerada: algunos nifios adquicren el habito nefasto de sensarse en el suelo entre sus talo- nes con las rodillas flexionadas, esto conlleva una rotacion interna del fémur y. como Ia plasticidad del esqueleto es todavia muy grande. una anteversién exa- gerada de los cuellos femorales. Una forma de reme- diar esta situacion es obligar al nifo a adoptar una actitud inversa, es decir sentarse con las piernas cruza- das, 0 todavia mejor. en la posicién de yopa. lo que. con el tiempo. moldea el cuello femoral en retrover- sion. La medicion del angulo de anteversién de los cue- Mos femorales planteaba. hasta el momento. con el método radiolégico clisico, algunas dificultades para interpretar los resultados. En la actualidad, gracias al escdner, esta medicion se lleva a cabo de forma sim- ple y precisa. Por lo tanto, conviene utilizar este méto- do cuando se pretende diagnosticar rotaciones defec- tuosas de los miembros inferiores. ya que. por lo gene- ral, el problema se inicia en la cadera. de la cadera Como en el caso de todas las articulaciones que tienen tres grados de libertad, cl movimiento de circunduc- cién de la cadera se define como la combinacion simulténea de movimientos elementales efectuados alrededor de tres ejes. Cuando la circunduccion alean- za su maxima amplitud, e| eje del miembro inferior describe en el espacio un cono cuyo vértice resulta ser el centro de la articulacion coxofemoral: es el cono de circunduccidn (Fig. 30). Este cono dista mucho de ser regular, puesto que las amplitudes maximas no son iguales en todas las direc- ciones del espacio; por lo tanto, la trayectoria descrita por la porcién distal del miembro inferior no es un cir- culo, sino una curva siniosa que recorre distintos sec- tores del espacio determinados pot la interseccidn de Jos tres planos de referencia’ A, Plano sagital, en el que se realizan los movimien- tos de flexo-extensién. B. Plano frontal, en el que se ejecutan los m tos de abduccidn-aduccién. C. Plano horizontal. Los ocho sectores de espacio numerados del | al VIII demuestran que la trayectoria atraviesa sucesivamente Jos sectores IH, II. I. IV, V y VIII Obsérvese cémo la trayectoria contomea el miembro en carga; si este ulti- mo desapareciese, la trayectoria suftiria un ligero des- plazamiento hacia dentro. La flecha R que prolonga hacia abajo, adelante y afuera el miembro inferior en cl sector IV representa el eje del cono de circun- duccién, que corresponde a la posicion tanto fun- cional como de inmovilizacién de la cadera. El movimiento de circunduccién Strasser propuso proyectar esta trayectoria sobre una esfera (Fig. 31) cuyo centro O to ocupa el centro de la articulacién coxofemoral. cuyo radio OL esta formado por el férnur y en la que el eje de los polos El es horizontal. En la citada esfera se pueden sefialar las amplitudes maximas gracias a un sistema de meridia- nos y de paralelos (ausentes en esta figura). Se propuso este mismo sistema de medicién para el hombro, aunque en este iiltimo caso es ciertamente mucho mas interesante, puesto que la rotacién sobre el eje longitudinal es mayor para el miembro superior que para el inferior A partir de una posicién determinada OL del fémur, la articulacién puede realizar movimientos de abduccién (flecha Ab) 0 de aduccién (flecha Ad) recorriendo el meridiano horizontal MH, movimientos de roracidn interna (flecha Ri) 0 de rotacién externa Re median- te rotacién alrededor del eje OL. En cuanto a los movimientos de flexoextensién, estos son de dos tipos segiin se efectiien en el sentido del paralelo P se dice entonces que la flexion FI es circumpolar- 0 en el sentido del gran circle C cn cuyo caso se dice que Ja flexion F2 es cireuncentral—. La flexién F2 se des- ‘compone en FI, ya mencionada y F3, en el meridiano MH, Estas distinciones no parecen tener demasiada utilidad practica. ‘Sin embargo, més interesante parece el hecho de que en funcién de la amplitud limitada de la abduccién, no pueda reproducirse en ta articulacién de la cadera la pseudo-paradoja de Codmann (véase Tomo 1), Orientacion de la cabeza del fémur y del cotilo La cabeza del fémur La articulacion coxofemoral es una enartrosis: sus superficies articulares son esféricas. La cabeza del fémur (Fig. 32: vision anterior) esta constituida por los 2/3 de una esfera de 40 a SO mm de didmetro. Por su centro geométrico O pasan los tres gjes de la articulacion: eje horizontal 1, eje vertical 2, je anteroposterior 3. El cuello femoral sirve de soporte a la cabeza del fémur a la par que garantiza su union con la diafisis. El eje del cuello femoral (flecha A) es oblicuo hacia arriba, hacia dentro y hacia delante, formando asi el eje diafisario D, angulo denominado de inclinacién, de 125° en el adulto: con el plano frontal (Fig. 38: visién superior) forma un angulo denominado de declinacton, de 10 a 30°, abierto hacia dentro y hacia delante y también denominado dngulo de anteversion. De esta forma (Fig. 35: vision posterointerna), el plano frontal vertical que pasa por la cabeza del fémur y el eje de los condilos (plano P) deja was de si, casi ‘en su totalidad, la diafisis femoral y su extrema supe- rior; dicho plano P contienc el eje mecénico MM" del miembro inferior, que junto con el eje diafisario D forma un Angulo de 5 a 7° (véase pag. 76). La forma de la cabeza y el cucllo varia segiin indivi- duos, esto hizo que los antropélogos constataran que respondia a una determinada adaptacién funcional. Por lo tanto, se distinguen dos tipos extremos ( Fig. 36 segiin Paul Bellugue): + un tipo “longilineo” donde Ia cabeza representa mas de los 2/3 de una esfera y los dngulos cérvico-diafi- sarios son maximos (| = 125°, D = 25°). La didfisis femoral es delgada y la pelvis pequefia y alta. Una morfologia como ésta favorece grandes amplitudes articulares y corresponde a una adaptacion a la velocidad de la carrera (esquemas a yc); un tipo “brevilineo": la cabeza apenas sobrepasa la hemiesfera, fos dngulos cérvico-diafisarios son pequenos (I =115°, D = 10°), la diafisis es mas ancha y la pelvis maciza y ancha. La amplitud articular no es tan grande, y lo que pierde cn velocidad lo gana en robustez (b y d). Es una morfologia de fuerza. El acetabulo El acetabulo (Fig. 33: vision externa; flecha azul C*) recibe a la cabeza del fémur; esta situado en la cara externa del hueso iliaco, en la unién de las tres partes que lo componen. Tiene forma de hemiesfera limitada en su contorno por el limbo acetabular L. Tan sdlo la periferia del acetabulo esta recubierta de cartilago: es la cara semilunar Cs, interrumpida en su parte inferior por la escotadura acetabular. La parte central del ace- tabulo esta por detris de la cara semilunar y, por lo tanto, no contacta con la cabeza del femur: es el sras- fondo cotiloideo Tf al que una fina lamina 6sea sepa- a de la superficie endopélvica del hueso iliaco (Fig. 34: hueso transparente). El centro del acetabulo O se localiza en la interseccién de dos diagonales IP y ET (1: tuberosidad iliaca, P: pubis, ELA: espina iliaca antero-superior, Tl: tuberosidad isquidtica). Mas ade- lante se vera (pag. 32) como el rodete acetabular Ra se eneaja en el limbo acetabular. El acetébulo no esta orientado directamente hacia afuera, sino que “mira” hacia abajo y hacia delante (Fig, 38: la flecha A’ representa el eje del acetibu- Jo). En.un corte vertical del mismo (Fig. 37) se puede ver con claridad esta orientacién hacia abajo: el eje del acetabulo forma un angulo de 30 a 40° grados con la horizontal, esto implica que la parte superior del ace~ tabulo rebasa la cabeza por firera; este avance se mide por el dngulo de recubrimiento WV. que generalmente ¢s de 30° (angulo de Wiberg). En el techo del acetabu- lo es donde la presién de la cabeza es mayor y cl car tilago de la misma y de la cara semilunar es mas espe- so. En un corte horizontal (ig. 38) se pone de mani- fiesto la orientacion hacia delante: el ¢je del acetébu- lo A’ forma un angulo de 30 a 40° con el plano frontal. Se distingue también el trusfondo TY por detrés de la cara semilunar Cs y el rodete acetabular Ra encajado en el ligamento transverso del acetdublo LT y en el limbo acetabular. El plano tangencial del acetabulo Pr ¥, paralelo a este. el plano del contorno del rodete ace- tabular Bc, son oblicuos hacia delante y hacia dentro. En la practica, para realizar estos dos tipos de corte se recurre a: + en el caso del corte verticofrontal. a la tomorradio- graffa, que proporciona una imagen semejante 2 la figura 37; * en el caso del corte horizontal, al examen escano- grafico de la cadera, que proporciona una imagen semejante a la figura 38 y permite medir el angulo de anteversion del acetabulo y del cuello femoral. lo que es muy util para el diagndstico de tas displasias de cadera. Nexos de las superficies articulares Cuando la cadera esta alineada (Fig. 39), lo que corresponde a la hipedestacién tambien denominada Posicion “erguida” (Fig. 40). la cabeza del fémur no esti totalmente recubierta por el acetabulo, 1oda la parte antera superior de su cartilago esti al descubier- to (flecha blanca, Fig. 39). Esto se debe (Fig. 45: vision en perspectiva de las tres planos de referen- cin de la cadera derecha) a que ef eje del cuello femoral oblicuo hacia arriba, hacia delante y hacia dentro no estd en a prolongacién del eje del acetibu- lo oblicue hacia abajo. hacia delante y hacia fuera Mediante un modelo de Ia articulacién de la cadera (Fig. 41), se puede constatar la siguiente disposicion: tuna esfera sujeta por un tallo curvo de acuerdo con los ‘ingulos de inclinacién y de declinacién, el plano D representa el plano que pasa por los ejes diafisario y transversal de los céndilos, Por otra parte. un hemiste= Fi convenientemente orientado con respecto a un plano sagital S: un pequeto plano F representa el ‘plano frontal que pasa por el centro del hemisferio. En la posicién erguida. Ia esfera queda ampliamente des- cubierta por arriba y por delante: la media luna negra representa la parte del carilago que no esti cubierta Haciendo girar de determinada manera el hemisteriow acetdbulo con respecto a la esfera-cabeza del femur (Fig, 44), se llega a hacer coincidir totalmente las superficies articulares de la cabeza y cl acetabulo: en «ste caso la media luna negra desaparece totalmente. Gracias a los planos de referencia S y P es ficil cons- tatar que para hacer coincidir las superficies articula- Fes son necesarios tres movimientos elementales: * una flexién préxima a los 90° (fecha + una ligera abduccién (flecha 2 * una ligera rotacion externa (Mecha 3), En esta nueva posicidn (Fig. 46). el je del acetibulo A se ha alineado en A” con el eje del cuello, En el esqueleto (Fig. 42). la coincidencia de las super- ficies articuiares puede conseguirse mediante los mis- Mos movimientos de flexion, abduccién y rotacién ‘externa: la cabeza se encaja totalmente en el acetbu- lo, Esta posicién de la cadera corresponde a la situa cin de cuadrupedia Fig. 43), que es, por lo tanto, la ‘autentica posicion fisiolbgica de la cadera. La evoiu- ccidn que hizo que el hombre pasara de la marcha cua- drupeda a la bipeda es responsable de la no coinci- denela de las superficies articulares de la articul cién coxofemoral. Por otra parte. esta no coincidencia de las superficies articulares puede utilizarse como un argumento a favor del origen cuadnipedo del hombre. Esta posicion de no coineidencia permanente en bipe- destacién podria considerarse el origen de la degrada sion artrésica de la cadera. sobre todo cuando, en el mbito de las displasias de cadera, las alteraciones de orientacion de las superficies articulares la favorecen, Fig. 40 Arquitectura del fémur y de la pelvis La cabeza, el cuello y la diafisis femoral forman un conjunto que realiza lo que se denomina en mecanica un voladizo. En efecto, el peso del cuerpo que recae sobre la cabeza del fémur se transmite a la didfisis femoral a través de un brazo de palanca: el cuello femoral. Se puede observar el mismo sistema en vola- dizo en una horea (Fig. 51), donde la fuerza vertical tiende a cizallar la barra horizontal en el punto de unién con el mastil y a cerrar ef dngulo que forman ambas piezas. Para evitar un accidente de este calibre, basta con intercalar oblicuamente una jamiba de fuerza. EI cuello del femur constituye la barra superior de la horca y observando el miembro inferior en su conjun- fo (Fig, 49) se puede constatar que el eje mecdnico (trazos gruesos) en el que se alincan las tres articula- ciones de la cadera. rodilla y tobillo, deja por fuera la horca femoral (obsérvese también que el eje mecani- €O no coincide con la vertical (trazos intercalados de distinto tamaiio), Se podra ver mas adelante (Fig. 129) el interés mecénico de esta disposicion Para evitar el cizallamiento de la base del cuello del femur (Fig. 52), el extremo superior del femur Pposee una estructura muy visible sobre un corte vertical de hueso seco (Fig. 47), Las liminas del hueso esponjo- so estan dispuestas en dos sistemas de trabéculas que corresponden a lineas de fuerza mecénicas, con: * un sistema principal formado por dos haces de tra- béculas que se expanden sobre el cuello y la cabeza: + el primer haz | se origina en la cortical externa de la didfisis y se acaba en la parte inferior de la cor- tical cefalica, Es el haz arcijorme de Gallois » Bosquette; + el segundo haz 2 se expande desde la cortical inter- na de la diafisis y la cortical inferior del cuello y se dirige verticalmente hacia la parte superior de la cortical cefalica: es el haz cefalico 0 abanico de sus- tentacion, Culmann demostré que si se carga excéntricamente un tubo de ensayo en forma de cayado 0 griia (Fig. 50)) se pueden hacer aparecer dos abanicos de lineas de fuer- 7a: uno oblicuo. en la convexidad, que corresponderia, a fuerzas de traccién y representa el homdlogo del haz arciforme: y otro vertical, en la concavidad, que corresponderia w fuerzas de presin y representa el haz cefalico (jamba de refuerzo de la horea), con: + un sistema aceesorio formado por dos haces que se expanden hacia el irocdnter mayor: * el primer haz 3, a partir de la cortical interna de la diafisis: es el haz trocantéreo, + el segundo haz 4. de menor importancia. formado por fibras verticales paralelas a la cortical externa del trocinter mayor, es el haz sub-cortical, Hay que recaicar tres puntos: I° En la meseta trocantérea se constituye un sistema ojival mediante la convergencia de los haces arci- forme I y trocantéreo 3, El cruce de estos dos pila- res forma una clave de arco mas densa que des- ciende de la cortical superior del cuello. El pilar interno es menos silido y se debilita todavia mas a medida que aumenta la edad, debido a la osteopo- rosis senil. 2° En el cuello y la cabeza se constituye omy sistema ajival formado esta vez por la convergencia del haz arciforme 1 y del abanico de sustentacién 2. En la interseccidn de estos dos haces, una zona mas densa forma el niicleo de la cabeza. Este sistema cervico- cefiilico se apoya en una zona extremadamente séli- da, la cortical inferior del cuello, que forma el espoldn cervical inferior de Merkel I, también denominado el arco de Adams o el calear 3° Entre el sistema ojival de la meseta trocantérea y el sistema de sustentacién cervicocefillico existe una zona menos resistente que la osteoporosis senil torna todavia mis vulnerable, mis frigil: pre- cisamente ésta es la zona donde se localizan las Sracturas cervico-trocaniéreas (Fig. 52). La estructura de la cintura pélvica (Fig. 47) también se puede analizar del mismo modo. Formando un anillo totalmente cerrado, transmite las fuerzas verticales del raquis lumbar (flecha sombreada con trazos y desdo- lida) hacia las dos articulaciones coxofemorales. Existen. dos sistemas trabeculares. principales que transmiten las fuerzas a través de la carilla auricular, en direccion al acetibula y al isquién (Figs. 47 y 48), + Las trabéculas sacrocotiloideas se organizan segin dos sistemas: 1° El primero 5, procedemte de la parte superior de la superficie auricular, se condensa en el borde pos- terior de la escotadura cidtica formando la espina cidtica Ec, sobre el que se pliega para expandirse en la parte inferior del acetébulo, donde se conti- nia con las trabéculas de traccidn del cuello femo- ral 1. 2° El segundo 6, procedente de la parte inferior de la superficie auricular, se condensa a la altura del estrecho superior formando la espina innominada Ei, y plegandose para expandirse en la parte supe- rior del acetébulo donde se continua con las trabé- culas de presién del abanico de sustentacion 2. * Las trabéculas sacroisquidticas 7 se originan en la superficie auricular con los dos haces citados ante- riormente, para descender hasta el isquidn. Se entre- cruzan con las trabéculas que nacen en el limbo ace- tabular 8. Este sistema de wabéculas. isquidticas soporta el peso del cuerpo en sedestacién + Por tiltimo, las trabéculas originadas en la espina innominada Ei y en la espina cidtica Ee se insertan en la rama horizontal del pubis, completando de esta manera el anillo pélvico, reforzado a su vez por las trabéculas subcorticales 4. El rodete acetabular y el ligamento de la cabeza del fémur E] rodete acetabular Ra es un anillo fibrocartilagino- so que se inserta en el limbo acetabular (Fi aumentando notablemente la profundidad de la cavi- dad acetabular (vase pag. 36) ¢ igualando las irre- gularidades del limbo L: extirpando la parte superior del rodete acetabular, se puede ver la escoiadura ilio- pubiea EP. En cuanto a la escotadura isquioptibica Lip, la mas profunda de las tres, el rodete acetabular forma un puente insertindose en el ligamento trans- verso del acetabulo LT, fijo a su vez en los dos bor- des de la escotadura: en el esquema se ha desmontado LT y Ra. Por arriba y por delante del acetibulo, en la espina iliaca anteroinferior, se inserta el tendin direc to Tl del misculo recto femoral, mientras que el ten- din reflejo T2 se dobla por encima del borde superior del acetabulo. y el tendon recurrente T3 se dirige haci la cdpsula articular, para confundirse con ella. E corte vertico-frontal de la cadera ( SM), el rode- te se fija con firmeza en el borde del ligamento trans- verso (véase también la Fig. 37). En la parte superior del corte, por debajo del misculo zliiteo medio se halla la capsula articular Ca, el ligamento iliotendino- petrocantéreo Lit y, desdoblando la cépsula articular, el tendén reflejo T2 del musculo recto femoral. De hecho, en el corte se puede apreciar la forma trian- gular del rodete ademas de las tres caras que se des ‘riben a continuaci6n: una cara interna que se inserta totalmente en la ceja y el ligamento transverso; una cara central (que mira hacia el cemtro de la articula- cidn) recubierta de cartilago, continuacién de la cara semilunar, y por lo tanto en contacto con la cabeza de! femur , una cara periférica en la que se inserta la cip- sula articular Ca, pero esta insercidn capsular solo se da en la parte mas interna de Ia citada cara, dejando libre el borde cortante del rodete dentro de la cavidad articular; de esta forma, aparece delimitado entre el rodete y la capsula un receso circular (Fig, 55 segiin Rouviére), denominado pliegue perilimbico Pp. El ligamento de ta cabeza del fémur antiguamente denominado ligamento redondo LR es una cintilla aplanada fibrosa | Fig, $7), de 30-35 mm de largo, que se extiende desde la escotadura isquiopitbica (Fig. 53) a la cabeza del fémur y se aloja en el trasfondo del acetabulo (Fig, 54). Su insercién en la cabeza del femur (Fig. 56) se sitia en la parte superior de una pequefia fosa apenas localizada por debajo y por detras del centro de la superficie cartilaginosa; en la parte inferior de la fosita, el ligamento se limita a des- lizarse sobre ella. La cintilla se divide en tres haces: + un haz posterior isquidtico hp, el de mayor longitud, que sale por la escotadura isquiopibica, pasando por debajo del ligamento transverso (Fig. 53), para insertarse por debajo y por detras del cuerno poste- rior de la cara semilunar, * un haz anterior piibico ha que se fija en la misma escotadura, por detras del cuerno anterior de fa cara semilunar, un haz medio him mis delgado, que se inserta en el borde superior del ligamento transverso (Fig. 53: esta figura se ha desmontado tanto cl ligamento transverso LT como el rodete acetébular Ra), El ligamento de la cabeza del femur se localiza (Fig. 54), junto con tejido celulo-adiposo, en Ia cavidad posterior 0 irasfondo ‘TI, donde estd recubierto por la ‘sinovial (Fig. 55); esta membrana se inserta, por una parte, en el borde central de la cara semilunar y en el borde superior del ligamento transverso y, por otra, en la cabeza del fémur. en el borde de la fosita de inser- cidn del ligamento de la cabeza del femur. Por lo tanto, la sinovial tiene, aproximadamente, una forma troncocénica, por lo que se la denomina la tienda del ligamento de la cabeza del fémur Ts. El ligamento de la cabeza del fémur no desempeiia una funcién mecinica importante, a pesar de scr extremadamente resistemte (carga de ruptura = 45 kg): sin embargo, contribuye a la vascularizacion de la cabeza del fémur. De hecho (Fig. 58: vision inferior segim Rouvitre), la rama posterior de la arteria obtu- ratriz | desprende una arteriola, la arieria del liga- mento de la cabeza del fémur 6, que pasa por debajo del ligamento transverso y penetra en el espesor del ligamento de la cabeza del femur. Por owa parte, la cabeza y el cuello estan vascularizados por las arte rias capsulares 3 ramas de las arterias circunflejas ¥ posterior 4, colaterales de la arteria femo- ral profimda 2. Una fractura transcervical que seccio- ne las arterias capsulares reduce la vascularizacion de ta cabeza del fémur, pasando a depender exclusiva- mente de la arteria del ligamento de la cabeza del femur. ale La caipsula de la cadera tiene forma de manguito cilindrico (Fig. 59) retraido en diabolo, que se extien- de desde el hueso iliaco a la extremidad superior del femur. Este manguito se constituye de cuatro fibras tipo: * fibras longitudinales 1, de unidn. paralelas al eje del cilindro; * fibras oblicuas 2, también de unidn, pero formando una espiral, mas 0 menos larga, alrededor del cilin- dro; * fibras areiformes 3. cuya tnica insercién cs el hueso iliaco, expandidas en forma de “guirnaldas” de un punto a otro de! limbo acetabular. forman un arco, de longitud variable, cuya parte mas promi- nente sobresale del centro del manguito, Estos arcos fibrosos “envuelven”, a modo de un nudo de corba- ta, la cabeza del fémur y contribuyen a mantenerla en el acetabulo; + fibras cireulares 4, sin ninguna insercién sea. Sobre todo abundantes en el centro del manguito, al que retraen ligeramente, Sobresalen en la cara pro- funda de la capsula formando el anillo de Weber 0 zona orbicular, que rodea y cife el cuello. Mediante su extremo interno, el manguito capsular se fija en el limbo acetabular 5, en el ligamento transver- so y en la superficie periférica del rodete acetabular (vease pag. 24), estableciendo estrechos nexos con el tendon del misculo recto femoral (RF, Pig. 53); su haz directo 1 se fija en la espina iliaca anteroinferior, su haz reflejo T2 se fija en la parte posterior de la corredera supracotiloidea tras haberse deslizado por un desdoblamiento de la insercion capsular ( Fig. $4) y del ligamento iliotendinopetrocantéreo Lit que refuer- za la parte superior de la capsula (véase pag. 28); su haz recurrente T3 refuerza la parte anterior de la cép- sula. El extremo externo del manguito capsular no se inser- ta en el limite del cartilago de la cabeza. sino en la base del cuello, siguiendo una linea de insercién que pasa: * por delante (Fig. $9), a lo largo de la linea intertro- cantérea anterior 6; * por detras (Fig. 60), no en la linea intertrocantérea posterior 7, sino en la unién del tercio externo y de los dos tercios internos de la cara posterior del cuello 8, justo por encima de la corredera 9 del tendén del obturador externo, antes de fijarse en Ja fosa digital Fd, en la cara intema del trocanter mayor Tma; La capsula articular de la cadera * Ia linea de insercién cruza, oblicuamente. los bordes superior e inferior del cuello. Por abajo (Fig. $9), pasa por arriba de la fosita pretrocantiniana 10, y 1.5 cm por arriba y por delante del trocanter menor Tme. Las fibras mis profundas ascienden por la parte inferior del cuello para fijarse en el limite del cartilago de la cabeza. De esta forma elevan los plie- gues sinoviales © frenula capsulae 11, el. mas saliente de todos forma el pliegue pectineojoveal de Amantini 12. La wtilidad de estos frenula capsulae se hace patente en los movimiemtos de abduccion. De hecho. si en aduccién (Fig. 61) la parte inferior de la capsula | se distiende mientras que su parte superior 2 se tensa, durante la abduccién (Fig. 62) la longitud de la parte inferior de la capsula 1 seria insuficiente y limitaria el movimiento si las frenula capsulae 3, al desplegarse, ho aportasen una holgura adicional. Se puede ver cémo la capsula se repliega hacia arriba 2 mientras que el cuello se tropieza con el limbo acetabular a tru- vés del rodete acetabular 4 que se deforma y'se aplas- Ja: este mecanismo explica que el rodete acetabular aumente la profundidad del acetibulo sin limizar ef movimiento, En los movimientos de flexién extrema, la porcién anterosuperior del cuello choca contra el limbo, lo que en algunos individuos deja en el cuello (Fig. 59) la marca de una huella iliaca Hi localizada justo por debajo del limite del cartilago. Infiltrando un producto opaco en la cavidad articular se puede obtener. radiolégicamente, una artrografia de la cadera (Fig, 63), poniendo de manifiesto algu- nos detalles de la cipsula y del rodete acetabular: cl anillo de Weber 0 zona orbicular 9 forma un retrace cidn evidente que divide la cavidad articular en dos compartimentos: «f compartimenio exierno | y et compartimento interno 2. Ambos constituyen en su Porcién superior los pliegues superiores 3 y en su por- cién inferior los pliegues inferiores 4. En la porcion superior del compartimento interno se ramifica un espolén, cuyo vértice se mienta en direceién al limbo acetabular: se trata del pliegue supralimbico § (com- parese con la Fig. $4); de su porcion inferior se des- Prenden dos pequefios “islotes” redondeados separa dos por un profundo “golfo": son los dos pliegues ace~ tabulares 6 y la huella de parte del ligamento de la cabeza del femur 7. Finalmente, entre la cabeza y el acetibulo se dibuja la invertinea articular 8. at Los ligamentos de la cadera La capsula de la articulacién coxofemoral esta refor- zada por potentes ligamentos en sus caras anterior y posterior: En la cara anterior de la articulacién de la cadera con el extremo superior del fémur, sobre la que se insertan el mtisculo vasto lateral VL y el musculo gluteo menor Gm (Fig, 64), se hallan dos ligamentos: * el ligamento iliofemoral 1a y 1b, abanico fibroso cuyo vértice se inserta en el borde anterior del hueso iliaco por debajo de la espina iliaca anteroinferior (donde se inserta cl muisculo recto femoral: RF) y cuya base se adhiere al fémur, a lo largo de toda la linea intertrocantérea anterior, Este abanico ¢s mas delgado en su porcién media Ic, mientras que sus dos bordes estén engrosados por: — el haz superior o ilioprerrocantéreo 12, el mas fuerte de los ligamentos de la articulacion (8 a 10 mm de espesor), que se termina por fuera en el tubéreulo pretocantéreo y en la parte superior de Ja linea intertrocantérea. Esta reforzada, por arri- ba, por el figamenio iliotendinotrocanieéreo d, el cual, segin Rouviére, esta formado por la unién del rencon recurrente del misculo recto femoral ¢ y de una /émina fibrosa que surge del limbo ace- tabular f, La cara profunda del gliteo menor Gm desprende una expansion aponeuratica 2 que se fusiona con la parte externa del ligamento iliopre- tocantéreo; el haz inferior o iliopretocantiniano 1b. cuyo origen se confunde con el del precedente. se inserta mas abajo, en la parte inferior de la linea intertrocantérea anterior. el ligamento pubofemoral 2 se inserta arriba, en la parte anterior de la eminencia iliopectinea y el labio anterior de la corredera infrapibica. donde sus fibras se entrecruzan con la insercién del mis- culo pectineo. Por abajo, se fija en la parte anterior de la fosa pretocantiniana. En conjunto (Fig. 65), estos dos ligamentos forman en Ia cara anterior de la articulacién una N tumbada (Welcker) 0, todavia mejor, una Z cuyo wazo superior la, el haz iliopretocantereo, es casi horizontal, cuyo wazo medio 1b, el haz iliopretrocantiniano, cs casi vertical y cuyo irazo inferior 2, el ligamento pubofe- moral, es horizontal y completa la Z. Entre el liga- mento pubo-femoral 'y cl ligamento iliofemoral, la capsula mis delgada corresponde a la bolsa serosa que la separa del tendén del mnisculo iliopsoas Up; a veces, la capsula esta perforada a este nivel. lo que hace que la cavidad articular y la Bolsa serosa del ‘misculo psoas iliaco se comuniquen, En Ia cara posterior (Fig. 66) existe un tinico liga- mento, ¢l ligamento isquiofemoral 3: su insercién interna ocupa la parte posterior del limbo y del rodete acetabular; sus fibras se dirigen hacia arriba y hacia fuera, cruzando la cara posterior del cuello'h para fijarse en la cara interna del trocanter mayor por delante de la fosa digital; en esta fosa finaliza el mis- culo obturador externo cuyo tendén se desliza (flecha blanea) por una corredera que bordea la insercion capsular: también se pueden distinguir (Fig. 67) algu- nas fibras i que se dirigen directamente a la zona orbi- cular j. En el paso de cuadrupedia a bipedestacién, donde la pelvis se extiende sobre el fémur (véase pag. 20), todos los ligamentos se enrollan, en el mismo senti- do, alrededor del cuello (Fig. 68); en una cadera derecha vista desde su cara externa, giran en el senti- do de las agujas de un reloj (dirigigndose del hueso ili- aco hacia el fémur), esto significa que Ia extension los enrolla alrededor del cuello, tensandolos, en tanto que la flexién los desenrolla, destensindolos. ynoges Seen eT & n © a a +” a a - a oaTT Ss Tre a Funcion de los ligamentos en la flexoextension En la posicién de alineacién normal (Fig. 69) los ligamentos estan moderadamente tensos. En la figu- ra. pueden observarse de forma esquematizada los dos haces del ligamento iliofemoral IF y del ligamen- to pubofemoral PF: el ligamento isquiofemoral. loca- lizado por detras no es visible. En el diagrama (Fig. 70), la corona periférica azul representa el acetibulo y el circulo central representa la cabeza y e! cuello femoral: los ligamentos, que aparecen representados por muelles, estan dispuestos entre la corona y el cir- culo central. y también se pueden ver, por delante, el ligamento iliofemoral IF y, por detris, el ligamento isquiofemoral IsF (cl ligamento pubofemoral no se ha representado en la figura para no sobrecargar el dibujo). En la extension de cadera (Fig. 71: el hueso iliaco gira por detras en extensién sobre el fémur fijo), todos los ligamentos se tensan (Fig. 72), puesto que se enrollan en el cuello femoral. Sin embargo. de entre todos ellos, el haz iliopetrocantiniano Ip del ligamen- to iliofemoral es el que miis se tensa, debido a su posi- cin casi vertical (Fig. 71): por lo tanto, es esencial- mente éste ef que limita la retroversion pélvica. En la flexion de cadera (Fig. 73: el hueso iliaco bas- cula hacia delante en Mexién sobre el femur fijo) ocurre todo lo contrario ( Fig. 74): todos los figamen- tos se distienden, tanto el isquiofemoral como el pubofemoral como el iliofemoral. En esta posicion, la telajacion de los ligamentos es un factor de inestabili- dad de la cadera. at Funcion de los ligamentos en la rotacién externa-rotacion interna Cuando Ia cadera realiza una rotacién externa (Fig. 75) la linea intertrocantérea anterior se aleja del limbo acetabular: de forma que todos los ligamentos anterio- res de la cadera estiin tensos, y que, por tanto, la ten- sién es maxima en los haces cuya direccién es hori- zontal, es decir el haz iliopretrocantéreo IP y el liga- ‘mento pubofemoral PF. Esta puesta en tension de los ligamentos anteriores se observa tanto en un corte horizontal visto desde arriba (Fig. 76) como en una visién posterosuperior de la articulacion (Fig. 77); demostrando que Ja rotacién externa distiende cl liga mento isquiofemoral IsF. Por el contrario, cn la rotacién interna (Fig. 78), todos los ligamentos anteriores se distienden y en par. ticular el Aaz ilioprerocaniéreo IP y el ligamento pubofemoral PF, mientras que el ligamento isquiofe- moral IsF se tensa (Figs. 79 y 80). Funcion de los ligamentos en la aduccién-abduccién En la posicién de alineacién normal (Fig. 81), en la que los ligamentos anteriores y el ligamento iliofemo- ral, con sus dos haces iliopretrocantéreo IP e iliopre- trocantiniano \p y el ligamento pubofemoral PF estén moderadamente tensos, es sencillo constatar que: * en los movimientos de aduccién (Fig. 82), el haz iliopretrocantérco IP se tensa y el ligamento pubo- femoral PF se distiende. En cuanto al haz iliopretro- cantiniano Ip, se tensa ligeramente: en los movimientos de abduccién (Fig. 83) sucede lo contrario: e! ligamento pubofemoral PF se tensa considerablemente mientras que el haz iliopretro- cantéreo IP se distiende, al igual que el haz iliopre- trocantiano Ip, pero este ultimo en menor grado. En cuanto al ligamento isquiofemoral [sF, uni- camente visible en una visién posterior, se distiende durame la aduccién (Fig. 84) y se tensa durante la abduceién (Fig. 85). Fisiologia del ligamento de la cabeza del fémur EI ligamento redondo representa una reliquia anato- mica y desempeiia un papel bastante inadvertido en la limitacién de los movimientos de la cadera. En la posicion de alineacién normal (Fig. 86: corte \erticofrontal) esta ligeramente tenso y su insercion femoral ocupa en el trasfondo acetabular (Fig. 87: dia- grama del trasfondo acetabular con las distintas posi- cfones de fa fosa del ligamento de la cabeza del femur) su posicion media 1, un poco por debajo y por detras del centro +. En la flexion de la cadera (Fig. 88), el ligamento de la cabeza del femur se dobla sobre si mismo y la fosa (Fig. 87) acaba situandose por arriba y por delante del centro del trasfondo 2. Por lo tanto, ei ligamento de la cabeza del fémur no inerviene lo mas minimo en la limitacion de la flexion. En la rotacién interna ( 89: corte horizontal, vision superior), la fosa se desplaza hacia la parte posterior y la insercién femoral del ligamento contac- ta con la parte posterior de la cara semilunar 3. El ligamento permanece ligeramente tenso. En la rotacién externa (Fig. 90), la fosa se desplaza hacia delante y el ligamento contacta con la parte anterior de la cara semilunar 4. De nuevo, el ligamen- 10 No aparece mas que ligeramente tenso. Obsérvese el tope de la cara posterior del cuello en el limbo aceta- bular, debido al rodete acetabular desplazado y aplas- tado. En la abduccién (Fig. 91), la fosa desciende en direc- cién a la escotadura isquioptibica 5 y el ligamento se halla plegado sobre si mismo. Elrodete acetabular esta aplastado entre el borde superior del cuello y el limbo acetabular. Finalmente, la aduccién (Fig. 92) desplaza la fosa hacia arriba 6 contactando con el limite superior del trasfondo. Esta es la nica posicién en la que el liga- mento esta realmente tenso. La parte inferior del cue- lo empuja ligeramente tanto el rodete acetabular como el ligamento transverso. Asi, parece que el trasfondo acetabular representa el emplazamiento en todas las posiciones posibles de la fosa del ligamento de la cabeza del femur. incluidas las escotaduras posterior 7 y anterior 8: de hecho, en ellas se localiza la fosa durante los movimientos de aducctin-extension-rotacion interna T y adueciin-fle- xidn-roiacion externa 8. Entre ambas escotaduras la parte prominente y redondeada del cartilago corres- ponde a ta posicién en la que la aduccion esté mas Jimitada, en el plano frontal por el obsticulo que representa el miembro inferior, Por lo tanto, el perfil interno de la cara semilunar no se debe al azar sino que representa la linea de las posiciones extremas de la fosa del ligamenio de la cabeza del fémur:

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