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Causas del Conflicto Rusia-Ucrania

El documento analiza las principales causas de la invasión rusa a Ucrania en 2022, incluyendo la caída de la Unión Soviética y el Tratado Dos más Cuatro, la influencia cultural rusa en Ucrania y las tensiones generadas por la posible expansión de la OTAN y la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
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Causas del Conflicto Rusia-Ucrania

El documento analiza las principales causas de la invasión rusa a Ucrania en 2022, incluyendo la caída de la Unión Soviética y el Tratado Dos más Cuatro, la influencia cultural rusa en Ucrania y las tensiones generadas por la posible expansión de la OTAN y la adhesión de Ucrania a la Unión Europea.
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Razones del inicio del conflicto entre

Rusia y Ucrania
Como se pudo ver en los antecedentes históricos, la tensión entre rusia y ucrania es un
conflicto que abarca décadas de discusión entre ambos países por territorio disputado y
diversos factores sociales, pero este conflicto no se materializa hasta el año 2013 manteniendo
cada vez más latente la posibilidad de un conflicto armado materializándose finalmente el 22
de febrero del año 2022 con el despliegue de tropas rusas sobre territorio ucraniano. a
continuación, repasaremos y analizaremos las principales causas para que se dé la invasión a
territorio ucraniano por parte del gobierno de Vladimir Putin.

 caída del muro de Berlín, tratado dos más cuatro y el comienzo de


la decadencia de la URSS:
En 1989 empezó la caída del muro de Berlín, muro que separaba dos partes de Alemania
producto de la segunda guerra mundial, empezando una serie de tensiones entre la OTAN
y la unión soviética al tener el control de las dos partes de Alemania.

El Tratado Dos más Cuatro, también llamado Tratado sobre el acuerdo final con respecto a
Alemania, fue un acuerdo firmado en 1990 entre la República Federal de Alemania (RFA),
la República Democrática Alemana (RDA) y las cuatro potencias que controlaban las zonas
de ocupación aliada en Alemania tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa:
Francia, el Reino Unido, los Estados Unidos y la Unión Soviética.

El Tratado allanó el camino para la reunificación alemana y fue firmado en Moscú el 12 de


septiembre de 1990, después de meses de negociaciones entre las partes. El 1 de octubre
de 1990, las 4 potencias aliadas, mediante una declaración conjunta emitida en Nueva
York, renunciaron a sus derechos en relación con la ciudad de Berlín, devolviéndole así a
Alemania su plena y entera soberanía. Entró en vigor el 15 de marzo de 1991, fecha del
depósito de los últimos documentos de ratificación en una ceremonia oficial.

Según el tratado, la Alemania reunificada podría pertenecer, si así lo deseare, a la OTAN.


Además, las tropas soviéticas debían retirarse del este de Alemania antes del 31 de
diciembre de 1994. A partir de entonces, el ejército alemán, y por tanto, efectivos
alemanes de la OTAN, podrían ocupar la totalidad del territorio alemán, pero los efectivos
de otros países miembros de la OTAN no podrían mantener tropas en las antiguas
provincias germanoorientales. Las fuerzas armadas alemanas fueron reducidas a 370.000
integrantes. Además, Alemania renunció a la posesión de armas nucleares, biológicas y
químicas. Así mismo, Alemania acordó confirmar su aceptación de la línea de control con
Polonia como frontera definitiva con ese país, y aceptó que las fronteras de Alemania tras
la reunificación corresponderían solo a los territorios entonces administrados por
Alemania Occidental y Oriental, con la exclusión y renuncia de cualquier otro reclamo
territorial. La «cuestión Óder-Neisse» fue regulada en un tratado separado (firmado 2
meses después), pero también fue incluida en el Tratado Dos más Cuatro.

El 9 de febrero de 1990, durante el proceso de redacción del tratado de reunificación


alemana, el secretario de Estado de Estados Unidos, James Baker, visitó al entonces
Secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, y a su
ministro de exteriores, Eduard Shevardnadze, y un día después, se produjo también la
visita del canciller de la Alemania Federal, Helmut Kohl. El objetivo era apaciguar a los
soviéticos por la inclusión de una Alemania unificada en la órbita occidental. Gorbachov
llegó a proponer una estructura pan-europea de seguridad, que incluiría el ingreso de
Rusia en la OTAN. Baker consideró esta idea pan-europea «un sueño» inalcanzable. Baker
y Kohl convencieron a Gorbachov de que una Alemania unificada entrase en la OTAN,
aduciendo que sería mejor que una Alemania por libre, pero diciendo que no habría
expansiones al este.

Las negociaciones habrían dado garantías al gobierno soviético de que la OTAN (creada en
la posguerra de la Segunda Guerra Mundial) no permitiría la adhesión de ningún país del
bloque del Este —excluyendo la República Democrática de Alemania (RDA),versión
respaldada por algunos historiadores y documentos publicados por el semanario alemán
Der Spiegel. Dentro de este marco se hizo posible la reunificación alemana en 1990 y la
OTAN incluyó al territorio de la RDA. No obstante, el entonces presidente de la Unión
Soviética, Mijaíl Gorbachov, afirmó en una entrevista de 2014 que el tema de la expansión
de la OTAN al este nunca se tocó.

Aunque varias transcripciones del departamento de Estado de los Estados Unidos


demuestran que Baker en efecto pronunció esas palabras durante aquella conversación —
aludiendo a la no expansión de la OTAN—, dicho compromiso no está reflejado en la
redacción final del tratado de reunificación. Además, el New York Times publicó en 1992
una serie de documentos oficiales que daban cuenta de la adopción de una doctrina
estratégica que tomó el nombre de Doctrina Wolfowitz, en virtud de la cual Estados
Unidos se reservaba la supremacía sobre los demás Estados, proponía el unilateralismo y
establecía como «primer objetivo evitar el resurgimiento de un nuevo rival, ya sea en el
territorio de la antigua Unión Soviética o en otro lugar». El documento inicial fue luego
moderado en sus términos. Entre tanto, en Rusia se desarrollaron posturas políticas que
eventualmente se consideran como una versión análoga rusa de la Doctrina Monroe.

En la segunda mitad de la década de 1990, Estados Unidos decidió expandir las fronteras
de la OTAN hacia el este. Así, en 1999 la OTAN incorporó a Hungría, Polonia y la República
Checa, para posteriormente —en 2005, semanas antes de la adhesión de estos Estados a la
UE— ampliarse también a Bulgaria, Lituania, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia y
Letonia; estos dos últimos fronterizos con Rusia. De esta forma, Bielorrusia y Ucrania
quedaron como los dos países ubicados sobre la «línea roja» que separaba a la OTAN de
Rusia. Ucrania se convirtió entonces en una posición crucial para ambos bandos y su
política interna empezó a ser fuertemente influenciada por la puja de poder internacional.

En 2008, el presidente estadounidense George W. Bush, declaró públicamente la intención


de incorporar a Ucrania —y también a Georgia— a la OTAN, y simultáneamente el
proeuropeo Víktor Yúshchenko, presidente de Ucrania, pidió la entrada de su país a la
coalición militar. Por su parte, el presidente ruso Vladímir Putin, se pronunció en contra de
la posibilidad de dicha adhesión. No obstante, en 2010 Víktor Yanukóvich —quien
reemplazó a Yúshchenko como presidente— retiró el pedido, aunque en septiembre de
2020, el nuevo presidente Volodímir Zelenski, aprobó la Estrategia de Seguridad Nacional,
«que prevé el desarrollo de la asociación distintiva con la OTAN con el objetivo de ser
miembro de la OTAN».
 Cultura rusa en Ucrania:
La cultura rusa sigue siendo un factor predominante en territorio ucraniano, haciendo que
lamentablemente, haya una división cultural entre ucranianos a favor de la rusificación y otros
a favor de seguir siendo un estado independiente.

La política de rusificación fue más intensa en Ucrania que en otras partes de la Unión Soviética,
por lo que este país contiene ahora el grupo más grande de rusófonos que no son rusos
étnicos: en 2009 había en torno a 5,5 millones de ucranianos cuya lengua materna era el ruso.
Los hablantes de ruso son más numerosos en la mitad sudoriental del país, mientras que tanto
el ruso como el ucraniano son usados por igual en el centro, y el ucraniano es la lengua
dominante en el oeste. Algunos de estos "ucranianos rusificados" hablan ruso, mientras que
otros hablan una mezcla de ucraniano y ruso conocida como "súrzhyk"; muchos de ellos
también tienen cierto dominio del idioma ucraniano. Las estimaciones de su prevalencia en el
país varían, pero según distintos estudios, los "ucranianos rusificados" constituyen entre un
tercio y la mitad de la población total de Ucrania.

En la Ucrania postsoviética, el ucraniano sigue siendo el único idioma oficial en el país; sin
embargo, en 2012, el presidente Víktor Yanukóvich introdujo un proyecto de ley reconociendo
"lenguas regionales", en virtud del cual el idioma ruso en particular podría ser usado
oficialmente en las zonas predominantemente rusófonas de Ucrania, en escuelas, tribunales e
instituciones gubernamentales. Mientras que el proyecto de ley fue apoyado por los
ucranianos en las regiones del este y el sur del país, esta legislación generó protestas en Kiev,
donde los representantes de los partidos de la oposición argumentaron que esta ley dividiría
aún más al país entre sus partes ucranianoparlantes y rusoparlantes, y haría del ruso un idioma
oficial de facto allí.

 Euromaidan y la posibilidad de un conflicto armado cada vez más


latente:
El Euromaidán (en ucraniano, Євромайда́н, Yevromaidán; «Europlaza») es el nombre dado a
una serie de manifestaciones y disturbios heterogéneos de índole europeísta y nacionalista de
Ucrania que en su punto álgido derrocaron al presidente Víktor Yanukóvich, líder de la
formación política prorrusa Partido de las Regiones. Los sucesos se desencadenaron en Kiev la
noche del 21 de noviembre de 2013, un día después de que el Gobierno de Ucrania hubiera
suspendido in extremis la firma del Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio con
la Unión Europea (UE).

Aunque el 30 de marzo de 2012, Yanukóvich y los líderes de la UE habían acordado un estatuto


de asociación de Ucrania con la UE, la entrada en vigor se fue aplazando y las negociaciones
quedaron estancadas durante un año, entre otras razones porque una de las exigencias
europeas era la liberación de Yulia Timoshenko y Yuri Lutsenko, opositores al Gobierno. Ello no
impidió que durante los meses previos al inicio de las protestas, Yanukóvich prometiera
realizar las reformas necesarias para seguir adelante con la negociaciones.

Sin embargo, sorpresivamente, el 21 de noviembre de 2013, el Gobierno ucraniano,


encabezado por Mikola Azárov, publicó una nota oficial en la que informaba que el proceso de
preparación de la firma del acuerdo quedaba «suspendido». Las razones esgrimidas fueron la
caída en la producción industrial y el mantenimiento de relaciones con los países de la
Comunidad de Estados Independientes. Yanukóvich asistió a la cumbre de la UE los días 28 y
29, tal como estaba previsto antes de la suspensión unilateral, pero solo para declinar la última
oferta europea, de 600 millones de euros, por considerarla «humillante». Por su parte, Azárov
reprochó a la UE y al Fondo Monetario Internacional la falta del apoyo económico que hubiera
compensado el «divorcio comercial» con Rusia, a la vez que admitía que había sido Moscú
quien había conminado a Kiev a no sellar el pacto.

Desde el 21 de noviembre, se producen en Kiev varias concentraciones en la plaza de la


Independencia exigiendo al gobierno retomar el diálogo con la UE. La concentración aglomeró
a cientos de miles de personas en todas las inmediaciones de la plaza, con discursos diarios de
líderes políticos opositores, así como íconos culturales ucranianos y extranjeros que venían en
señal de motivación y apoyo. Entre los principales gestores se encontraban: organizaciones
sociales, la oposición política —incluido el grupo ultra-nacionalista y de extrema derecha
Sector Derecho, uno de los principales organizadores del movimiento en Kiev e instigador de
los disturbios, y el partido parlamentario de extrema derecha Svoboda— y las Iglesias
ucranianas —como la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Kiev—, con excepción de la
Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Moscú. En las manifestaciones también
participaron representantes de minorías étnicas (rusos, chechenos, tártaros de Crimea, judíos,
georgianos, armenios y otros) y ciudadanos de otros países (de Polonia, Bielorrusia, Georgia,
Rusia y otros).

Las protestas desembocaron en disturbios, que fueron creciendo en intensidad, al punto de


que hubo días en que muchos manifestantes continuaban sus protestas toda la noche, lo que
hacía imposible su desalojo del lugar por parte de las autoridades. El 16 de enero, la Rada
ordenó penas contra los manifestantes, el bloqueo de edificios administrativos y la instalación
de tiendas de campaña. Esto fue tomado por los manifestantes como un veto a su derecho de
manifestarse y protestar. Desde entonces, las protestas provocaron una escalada de violencia
en rechazo a las nuevas leyes. Como resultado, el 22 de enero las manifestaciones registraron
cinco muertos por primera vez desde su inicio. Entre tanto, las protestas se fueron
expandiendo a lo largo del centro y oeste del país y con algunos focos en el este,
mayoritariamente ruso. La exigencia no era solo el cambio económico a Europa, sino el cambio
total de gobierno, lo que llevó a la dimisión de Azárov el 28 de enero y, a que Parlamento
reunido en asamblea extraordinaria, derogara las polémicas leyes que limitaban los derechos
de manifestación y reunión.

La noche del 19 y 20 de febrero, Yanukóvich y los principales líderes de la oposición (Vitali


Klichkó, Arseni Yatseniuk y Oleh Tiagnibok) acordaron una tregua, y el desarme de las
barricadas colocadas en la plaza de capital anteriormente como medida de contención a las
fuerzas policiales. El 21 de febrero —tras el llamado “Jueves Negro” (20 de febrero) en el que
murieron más de 60 manifestantes—, se aprobó un acuerdo entre ambas partes para
adelantar las elecciones, formar un gobierno de transición, volver a la Constitución de Ucrania
de 2004 y frenar la violencia. En la madrugada del 21 al 22 de febrero Yanukóvich, sin informar
al parlamento, abandonó la capital y desapareció en dirección desconocida —según declararía
más adelante, lo hizo al temer por su vida y la de su familia—. El 22 de febrero, por la mañana,
la Rada Suprema lo destituyó de su cargo por "abandono de sus funciones constitucionales" y
tomó el control del país votando, por mayoría constitucional, la vuelta a la Constitución de
2004, acordada el día anterior. Sólo después de dicha vuelta al sistema político parlamentario,
en lugar del presidencial, Oleksandr Turchínov asumió la presidencia del parlamento, previa
renuncia por escrito del presidente anterior. Al día siguiente, Turchínov fue nombrado primer
ministro en funciones con el fin de realizar la coordinación de tareas de gobierno. El 28 de
febrero, Yanukóvich reapareció en Rostov del Don (Rusia), donde denunció un presunto golpe
de Estado.

La víspera del Euromaidán, la población ucraniana se encontraba virtualmente dividida: un de


los ucranianos apoyaba una asociación con Rusia, mientras que el prefería una con Europa. Al
mismo tiempo, el de los ucranianos consideraban que la prioridad para Ucrania tenía que ser la
integración con la UE y el , por el contrario, se mostraba partidario de una unión aduanera con
Rusia. El mayor apoyo hacia la integración con la UE se encontraba en Kiev (alrededor de ) y en
el oeste de Ucrania (); el apoyo se reducía al en el centro de Ucrania, al en el sur y en Crimea
(sede de la Flota del Mar Negro) y al en el este.

 Adhesión de Crimea a rusia:


La anexión de Crimea por Rusia es el proceso de incorporación de las dos entidades que
forman la península de Crimea, la República de Crimea y la ciudad autónoma de Sebastopol,
como sujetos federales de la Federación de Rusia.36 De acuerdo con la Ley sobre Nuevos
Territorios Federales de la legislación rusa que se aplicó en la península, esa legislación
considera a Crimea parte de Rusia desde el momento de la firma del acuerdo interestatal del
18 de marzo de 2014. Además, el periodo transitorio se prolongará hasta el 1 de enero de
2015.

El proceso tiene su origen en el Euromaidán, la revolución ucraniana iniciada a finales de 2013,


la cual culminó con la destitución de Víktor Yanukóvich en lo que unilateralmente para el
gobierno ruso fue un golpe de Estado. Entonces se inició una serie de manifestaciones de
rusófilos —en su mayoría rusos étnicos y ucranianos rusófonos— opuestos a los eventos
ocurridos en Kiev y que anhelan estrechar sus vínculos (o inclusive integrarse) con Rusia. Luego
varios gobiernos regionales propusieron referendos separatistas y se produjo una invasión
militar, donde las Fuerzas Armadas de Rusia se desplegaron en Crimea, con el objetivo, según
el Kremlin, de garantizar la integridad de los ucranianos prorrusos habitantes de Crimea y las
bases rusas estacionadas allí, hasta que se normalizara la situación socio-política; desoyendo
las advertencias de no invadir lanzadas por Estados Unidos y Kiev. Previamente, las
autoridades de Crimea —de ideología prorrusa— habían solicitado la asistencia del gobierno
de Moscú después de que el gobierno de Kiev introdujera una ley para abolir el uso oficial de
toda lengua distinta al ucraniano.

La anexión de Crimea por Rusia no es reconocida por Ucrania, que la considera ilegítima y
opuesta al derecho internacional, y asegura que el territorio sigue conformando la República
Autónoma de Crimea y la ciudad especial de Sebastopol.41 Esta anexión por parte de Rusia,
considerada ilegal por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea, causó la peor crisis en
las relaciones entre Rusia y Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría,42 empeorada
drásticamente por la invasión rusa de Ucrania de 2022. Además, ya en marzo de 2014, la
Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 68/262 llamada Integridad
territorial de Ucrania en respuesta a la crisis de Crimea.43 Aprobada por 100 países, la
resolución afirmó el compromiso de las Naciones Unidas para reconocer a Crimea como parte
de Ucrania, rechazando el referéndum sobre el estatus político.

Invadiendo y anexando Crimea, Rusia violaba un tratado internacional y tres tratados


bilaterales firmados con Ucrania: el Memorándum de Budapest —que ofrecía garantías de
seguridad por parte de sus signatarios a Ucrania—; el Tratado de Amistad y Colaboración entre
Ucrania y Rusia de 1997; el Tratado sobre la permanencia de la Flota del mar Negro rusa en
territorio ucraniano hasta 2017 y el Tratado de Járkov por el que dicha permanencia se
extendía hasta 2042.

 Guerra del Dombás:


La guerra del Dombás, es un conflicto armado que se desarrolla en Ucrania oriental desde el 6
de abril de 2014, entre el gobierno de Ucrania y las fuerzas separatistas prorrusas del Dombás.
Como parte de la guerra ruso-ucraniana, este conflicto ha pasado por diferentes etapas, la más
reciente de las cuales evoluciona en el contexto de la ofensiva de Ucrania oriental dentro de la
invasión rusa de Ucrania de 2022.

Las protestas prorrusas se intensificaron tras la adhesión de Crimea a Rusia a mediados de


marzo y el 7 de abril, un grupo de manifestantes proclamó la República Popular de Donetsk
(RPD) en un edificio de la administración regional en la ciudad del mismo nombre. El 13 de
abril, las autoridades de Kiev pusieron en marcha una operación especial en el este del país
con la participación de las Fuerzas Armadas. El 17 del mismo mes, se celebró una reunión en
Ginebra, Suiza, entre los jefes de la diplomacia de Ucrania, la Unión Europea, Estados Unidos y
Rusia, siendo aprobado un documento con medidas para poner fin al conflicto. También se
acordaron revisiones a la Constitución de Ucrania. Sin embargo, esto no fue aceptado por las
milicias prorrusas.

La República Popular de Lugansk (RPL) fue proclamada el 28 de abril. Esta república se unió a la
RPD en su lucha contra el gobierno de Ucrania. Así, para el 1 de mayo, hasta 16 ciudades y
pueblos del este ucraniano se hallaban parcial o totalmente en manos de los grupos armados
prorrusos, al día siguiente de que Ucrania reconociera públicamente que la situación en los
oblasts de Donetsk y Lugansk escapaba a su control y las autoridades de Kiev pusieron en
marcha una nueva operación especial con la participación de las Fuerzas Armadas en Sloviansk.
Ello no impidió que dos días después se llevaran a cabo los referéndums sobre el estatus
político de Donetsk y Lugansk, en los que el 89 % de los electores del óblast de Donetsk votó a
favor de la independencia de la RPD y el 96 % de los votantes del óblast de Lugansk optó por
separarse de Ucrania. Ante la consolidación de un frente de combate, tras los sucesivos
llamados de alto el fuego, los señores de la guerra ocuparon grandes extensiones de terreno
en la zona prorrusa.

Desde el inicio del conflicto, la Unión Europea y Estados Unidos han apoyado al gobierno de
Ucrania, alegando que Rusia es el único responsable de las tensiones separatistas. Por su
parte, el Gobierno de Rusia ha condenado reiteradas veces las acciones del gobierno
ucraniano, refiriéndose a sus integrantes como «criminales» y calificando los sucesos en
Ucrania de genocidio. Ucrania acusó a Rusia de intervenir en el conflicto ayudando a los
separatistas prorrusos, pero dichas acusaciones fueron negadas por Rusia. Por parte de Rusia,
los opositores al gobierno de Kiev y medios de comunicación como Bild denuncian
participaciones de la Agencia Central de Inteligencia y de Academi - Greystone Limited
apoyando con hombres y material de inteligencia a los militares de Kiev. Por su parte, la OTAN
desplegó sus tropas en países cercanos a las fronteras rusas y ucranianas: Polonia, Rumania y
los países bálticos
 Crisis en 2021 y 2022:
La crisis ruso-ucraniana de 2021-2022 tuvo sus inicios en marzo y abril de 2021, cuando Rusia
reunió alrededor de 100 000 soldados y equipo militar cerca de su frontera con Ucrania, lo que
representó la mayor movilización de fuerzas desde la anexión de Crimea por parte de ese país
en 2014. Esto precipitó una crisis internacional y generó preocupaciones sobre una posible
invasión. Las imágenes de satélites mostraron movimientos de tropas, misiles y otras armas
pesadas. Las tropas se retiraron parcialmente en junio. La crisis se renovó en octubre y
noviembre de 2021, al concentrarse nuevamente más de 100 000 soldados rusos cerca de la
frontera en diciembre.

El 21 de febrero de 2022, Rusia reconoció oficialmente las dos regiones separatistas en el este
de Ucrania, la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, como estados
independientes y desplegó tropas en el Donbás en un movimiento interpretado como la
retirada efectiva de Rusia del Protocolo de Minsk. Las repúblicas disidentes fueron reconocidas
en los límites de sus respectivos oblasts de Ucrania, que se extienden mucho más allá de la
línea de contacto. El 22 de febrero Putin dijo que los acuerdos de Minsk ya no eran válidos. El
mismo día, el Consejo de la Federación autorizó por unanimidad el uso de la fuerza militar en
el exterior.

En la mañana del 24 de febrero, Putin anunció que Rusia estaba iniciando una «operación
militar especial» en el Donbás y lanzó una invasión a gran escala en Ucrania.

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