¿Qué es el pecado?
RAE Pensamiento, palabra o acción que se considera que va contra la voluntad de
Dios.
Es la trasgresión voluntaria y consciente de la Ley Divina
Cosa que se aparta de lo recto y justo, o que falta a lo que es debido
El pecado es la causa de todos los males que aquejan al hombre.
La palabra griega “hamartia” que significa literalmente: errar al blanco.
Es decir que el pecado es errar en el blanco perfecto de la voluntad de Dios, obrar fuera de sus
propósitos, obrar fuera de su voluntad y fuera de lo que nos dice su palabra. Es por eso que no
podemos decir que hay pecados grandes o pecados pequeños, pues todo aquello que esta fuera
del blanco de dios, es pecado
Los pecados, aunque sean pequeños, sobre todo si son comunes o habituales, frenan el
crecimiento espiritual, y no dejan alcanzar la santidad.
Consecuencias del pecado
Muerte fisica (genesis 2:16-17)
Muerte espiritual (romanos 6:23/ efesios 2:1-3) lejos de dios
Muerte eterna (apocalipsis 20:14-15)
Disciplina y castigo (hebreos 12:6 / 2 pedro 2:9-10) no hay pecados grandes o pequeños
pero si son diferentes las consecuencias.
1. El pecado daña la relación con Dios
Esto lo vemos en el Génesis (3, 7-10), luego del pecado de los primeros padres, la primera
consecuencia visible es la afectación a la relación que tenían con el Padre.
Se da una pérdida de la plena comunión con Él hasta el punto de llegar a sentir vergüenza de ser
vistos por Dios. Esto no solo genera una relación afectada entre el pecador y Dios, sino que afecta
la comunión con los hermanos.
Con aquellos hombres que al ser también hijos adoptivos del Padre, se ven afectados por mis
acciones. Pensemos siempre en comunidad, en que juntos podemos disminuir tanta oscuridad y
ser luz.
2. El pecado afecta la relación entre los hombres
También Génesis (3,12) da testimonio de cómo la acción pecaminosa afecta la relación entre los
primeros hombres. Sin duda es el pecado el causante de los conflictos humanos además de ser el
germen de la desconfianza, la envidia y demás males que aquejan a la familia humana.
Es muy frecuente que la culpa de los demás nos parezca enorme y la nuestra muy pequeña o nula,
pero la realidad es que todos tenemos parte en esto, y por eso es tarea de todos, sin excepción, el
luchar contra el mal.
Cuando se ha de tomar una decisión o emprender una acción, es fundamental pensar no solo en lo
que esto significa en el ámbito personal, sino también en el social y comunitario.
Y créeme, esto hará que muchas decisiones se vean transformadas y algunas acciones sean
evitadas. Como dice Santiago (4, 1-2), finalmente toda guerra y conflicto en la historia del hombre,
además de toda envidia, traición y egoísmo, es producto del pecado del hombre.
3. El pecado daña la creación
El hombre como administrador de la creación (Génesis 3, 17-18), tiene en sus manos la
responsabilidad de proteger todo lo que en ella hay.
Es por esto que cuando mi pecado afecta la naturaleza, por ejemplo, sus consecuencias van a
recaer sobre todos los hombres además de romper la sana comunión con el mundo.
En la carta Encíclica del papa Francisco, «Laudato Sí», podemos entender por qué insistente en el
cuidado que debemos tener de la casa común.
No solo porque cada uno de nosotros vive en esta casa, sino porque es común, es decir que todo
lo que en ella se ve afectado, afecta a todos los que en ella conviven.
Cada una de nuestras acciones negativas acarrea un sinfín de consecuencias para el medio en el
que vivimos y el cual debemos de proteger para las generaciones presentes y futuras.
4. El pecado atrae a la muerte
El pecado acarrea la muerte física y espiritual (Génesis 2,15-17) la muerte se introdujo al mundo
como consecuencia del primer pecado.
Pero en realidad la consecuencia más compleja de todo pecado es la muerte espiritual o
eterna. Que es la separación eterna entre el hombre y Dios, estar permanentemente lejos de su
presencia y de su gloria.
Es por esto que debemos comprender lo delicado de caer en la tentación, pues ello lleva a verse
sometidos a una esclavitud, a los vicios, lo que conlleva a una serie constante de malas acciones y
decisiones que terminan por destruir al pecador y a quienes le son más cercanos.
“Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros pecados apartaron de vosotros el
bien.” Jeremias 5:25
¿Cómo nos dañamos a nosotros mismos?
Ten cuidado con las personas que son cercanas, porque te pueden contagiar. Fijese bien como
esto es algo que el apóstol Pablo nos advierte en 1 Corintios 15:33 “No erréis; las malas
conversaciones corrompen las buenas costumbres.”
El pecado puede dañarte a vos y a otras personas a tu alrededor.
El pecado engendra más pecado (una mentira se hace 100, un engaño pasa a dos, una salidita se
convierte en algo rutinario, etc.