UNIVERSIDAD CATÓLICA BOLIVIANA SAN PABLO
UNIDADES ACADÉMICAS CAMPECINAS DE PUCARANI
EPIDEMIOLOGIA
HISTORIA NATURAL DE LA HEPATITIS A
ESTUDIANTE:
ABEL TORREJON DAZA
DOCENTE:
MG. SC. DR: FRANKLIN MAMANI BAUTISTA
Historia natural de la hepatitis A
Definición
La hepatitis causada por el virus de la
hepatitis A es una enfermedad aguda,
frecuente a nivel mundial. Aunque
permanece endémica en países en
desarrollo, las tasas de seroprevalencia en
los países desarrollados continúan
disminuyendo. En los niños la infección
aguda usualmente es asintomática; sin
embargo, en los adultos se pueden presentar
una variedad de manifestaciones clínicas
que van desde leves hasta una falla hepática
fulminante, la cual afortunadamente, es muy poco frecuente. La transmisión de virus es
generalmente por la ingestión de agua y alimentos contaminados con materia fecal que está
infectada con el virus. El diagnóstico de la hepatitis A se basa en las pruebas de laboratorio,
apoyadas en la búsqueda de anticuerpos tipo IgM, específicos para el virus de la hepatitis
A. La inmunoprofilaxis con gamma globulina anti-VHA puede prevenir y atenuar la
enfermedad en personas expuestas al virus. La vacuna por su parte, induce inmunidad a
largo plazo y abre la posibilidad a la erradicación de esta enfermedad en el mundo.
Historia
La historia reporta epidemias de ictericia desde el
siglo V AC, y luego principalmente en Europa
durante los siglos XVII y XVIII [2]. Durante el siglo
XIX se especulaba que la causa de la ictericia era
un tapón mucoso que obstruía el conducto biliar.
Las epidemias eran muy frecuentes en las tropas
del ejército e hizo pensar que podía haber una
causa infecciosa. En 1885 se descubrió que la
hepatitis podía transmitirse a través de
transfusiones sanguíneas y en 1923, Blumer [3],
concluyó que las hepatitis infecciosas eran
epidémicas después de analizar el patrón de la
enfermedad en 63 brotes de ictericia en los
Estados Unidos entre los años 1812 y 1922; la
mayoría de las infecciones se presentaban en los
niños y adolescentes, la incidencia aumentaba en
el otoño y en el invierno, y aparentemente se transmitía persona a persona. Los estudios
posteriores con voluntarios humanos durante y después de la Segunda Guerra Mundial
permitieron diferenciar la hepatitis A de la hepatitis B y categorizarlas como entidades
diferentes. Entre los años 1950 y 1970, los estudios conducidos por Krugman [4- 6]
permitieron definir que la hepatitis era causada por agentes infecciosos transmitidos por la
vía fecal-oral, pero también con la inoculación de sangre obtenida durante el periodo de
incubación, para luego en 1973, identificarse el virus en la materia fecal mediante
microscopía electrónica [7]. A partir de entonces, se desarrollaron inmunoensayos que
permitieron la identificación de anticuerpos IgG e IgM para diferenciar una hepatitis A
reciente de una previa, y finalmente en 1979 se pudo cultivar el virus de la hepatitis A en
cultivos celulares, contribuyendo al posterior desarrollo de la vacuna
Agente viral
Los virus en general se clasifican de acuerdo a sus propiedades, como son estructura de
la cápside, las propiedades fisicoquímicas del genoma (DNA o RNA; de cadena sencilla o
doble), su tipo y sitio de replicación en la célula, sus propiedades antigénicas, sus
propiedades biológicas, tales como si son partículas virales envueltas (envoltura
proveniente de la membrana lipídica del hospedero) o desnudas. Los principales cinco virus
causantes de hepatitis viral pertenecen a familias diferentes
Periodo prepatogenico.
El virus puede encontrarse en las heces de los enfermos hasta 5 días antes de que
aparezcan los primeros síntomas y hasta 2 semanas después de que los ojos y la piel se
pongan amarillos (ictericia). El periodo de incubación de la hepatitis A suele ser de unos
14–28 días.
Signos y síntomas
Fiebre.
Fatiga.
Pérdida de apetito.
Náusea y/o vómitos.
Dolor abdominal.
Orina oscura.
Heces de color arcilla.
Dolor en las articulaciones.
Defecto o daño
A diferencia de otros tipos de hepatitis viral, la hepatitis A no causa un daño hepático a
largo plazo ni se convierte en crónica. En raras ocasiones, la hepatitis A puede causar
pérdida repentina de la función hepática, sobre todo, en adultos mayores o en personas
con enfermedades hepáticas crónicas.
En estado crónico
La hepatitis crónica puede provocar complicaciones como cirrosis (cicatrización del
hígado), insuficiencia hepática y cáncer de hígado. El diagnóstico y el tratamiento temprano
de la hepatitis crónica pueden prevenir estas complicaciones.
Prevención primaria
Vacunarse contra las hepatitis A y B.
Lavarse las manos y consumir agua potable.
No tener contacto con sangre o fluidos de otras personas.
Asistir a los controles prenatales.
Prevención segundaria y terciaria
El diagnóstico temprano brinda la
mejor oportunidad para la
intervención médica eficaz y para
prevenir que la infección siga
propagándose. También permite
que las personas infectadas
adopten las medidas necesarias
para prevenir la transmisión de la
enfermedad. El diagnóstico
temprano de la infección crónica
también permite a las personas
tomar precauciones para proteger el
hígado de daños adicionales,
específicamente abstenerse de tomar alcohol y evitar determinados medicamentos que se
sabe que son hepatotóxicos. La realización de pruebas confirmatorias y la notificación y el
asesoramiento a los donantes de sangre con resultados positivos en los análisis
sistemáticos de la sangre donada, brindan una oportunidad excepcional para realizar un
diagnóstico temprano y ofrecer apoyo médico a las personas asintomáticas que concurren
a donar sangre. Existen antivíricos contra el VHB y el VHC. Sin embargo, el acceso a los
medicamentos activos contra estos virus es limitado. Actualmente, tres antirretrovíricos
(TDF, 3TC, FTC) son eficaces para tratar tanto la infección por el VIH como por el VHB, de
modo que las personas coinfectadas pueden tomar menos medicamentos para combatir
las dos enfermedades. Si bien la infección por el VHC se puede tratar, el acceso al
tratamiento sigue siendo un problema en numerosos países. Los avances terapéuticos y la
investigación intensiva han permitido desarrollar muchos medicamentos orales nuevos
contra la infección por el VHC. Algunos medicamentos orales específicos contra el VHC
están en las últimas etapas de desarrollo, y la comercialización de algunos otros ha sido
autorizada recientemente. Queda mucho por hacer para garantizar la disponibilidad y el
acceso a pruebas diagnósticas fiables y asequibles y a regímenes terapéuticos seguros y
simples, en particular en zonas del mundo con recursos limitados.