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Ceramica Raku

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CERÁMICA RAKÚ

La técnica de elaboración en cerámica RAKÚ, tiene su nacimiento en Corea, posiblemente durante


el siglo XV. Está ligado estrechamente para con la ceremonia del té, en el budismo Zen. Está
filosofía exalta la belleza delo simple y lo natural, enfatiza la meditación y contemplación
silenciosa, como medio de desarrollar el conocimiento de la belleza intrínseca de la forma
asimétrica e imperfecta.
Con el desarrollo de esta filosofía, los japoneses pronto abandonaron sus clásicos bols Temmoku
que habían empelado durante siglos para la ceremonia del té, adoptaron un tipo de alfarería rural
de Corea cuya simplicidad estaban más de acuerdo con el concepto del Zen. Gradualmente a
través del tiempo las técnicas usadas tuvieron características que determinaron un tipo de
cerámica que fue conociéndose como Rakú.
Artesanos como Köyetsu (1558-1635) pintor, poeta, calígrafo, ceramista, laquista y esperto en
espadas fue quizá el más grande artista artesano japonés que se ha destacado en el desarrollo del
Rakú; como así también Kenzan (1640-1743) ceramista y pintor influenciado por Köyetsu,
valorizaban el Rakú por sus potenciales artísticos de textura superficial y color, especialmente
tratándose de la elaboración de bols para la ceremonia del té y por la facilidad comparativa con la
cual los pocos versados en cerámica, pero con sensibilidad artística podían hacer sus propios
potes. Inicialmente fueron los más familiares, aquellos bols de coloración negra y roja.
Kenzan fue de los primeros en incorporar una nueva variedad de decoraciones aportando verdes,
turquezas, amarillos y púrpuras, como así también la decoración con filetes calígrafos. Sus obras
decoradas con caligrafías y el terminado final de las mismas fue inigualable excepto por Köyetsu
quien originariamente fue pintor.
Bernard Leach: en su libro “A POTTER BOOK” comenta una experiencia propia de iniciación; lo que
posteriormente lo llevó a realizar experiencias propias en el desarrollo de esta tan antigua
artesanía RAKÚ, y dice así: “La paleta y vidriado me fueron entregados por mi maestro” VI y último
Kenzan de la rama de Tokio, quien falleció poco después del gran terremoto e incendio de 1923.
Mi conexión con este grupo de ceramistas se produjo casi por casualidad, un día de 1911, cuando
fui invitado a una especie de reunión de té en la casa de un amigo artista en Tokio.
Allí se encontraban entre 20 y 30 personas artistas y escritores, actores, etc. Quienes se habían
reunido en el piso de un gran salón de té. Pinceles y platitos con colores estaban distribuidos por
doquier, y en su momento fueron traídos una cantidad de cacharritos sin vidrear y fuimos
invitados a escribir o pintar sobre ellos.
Casi todos los japoneses instruidos, son maestros del pincel como para poder ejecutar de corrido
algunas escrituras decorativas (para ojos occidentales, de gran belleza) y muchos saben pintar.
Me dijeron que para una hora, estos carrachos serían vidriados y horneados en un pequeño horno
portátil, que un ceramista estaba calefaccionado a carbón, a poca distancia de la terraza del jardín.
He luchado con las pinturas que no me eran familiares y con los largos pinceles hasta terminar
satisfactoriamente mi trabajo; luego cada uno de los cacharros fueron llevados e introducidos en
un recipiente que contenía un vidriado blanco y cremoso que cubrió la totalidad de la superficie de
la obra. A continuación, fueron dispuestos alrededor del horno en su parte superior para ser
secados durante un momento y luego son ayuda de unas largas pinzas introducido en la mufla
para su cocción final.
A pesar de que el horno estaba a una temperatura del rojo pálido, los cacharros no se rompieron.
Se cerró el tiraje del horno y un operario comenzó a pantallear la cámara de fuego hasta que
aparecieron chispas a fin de elevar gradualmente la temperatura. En media hora
aproximadamente, el color de la mufla el rojo brillante y pudimos apreciar que el vidriado que
recubría nuestros cacharros se tornó brillante por la fusión. Se abrió el tiraje y se retiró las tapas
de la mufla para luego retirar las refulgentes obras una por una y colocarlas sobre una tajuela,
mientras que el resplandor disminuía lentamente a la temperatura de ambiente y el color aparecía
acompañado de curiosos y agudos ruiditos a medida que el cuarteado se comenzaba a apreciar en
el vidriado que se enfriaba y contraía.
Pasaron otros minutos hasta que nosotros cautelosamente pudimos tomar nuestras obras
pintadas escasamente una hora antes. Como resultado de esta experiencia, un impulso latente se
despertó en mí, e inmediatamente comencé a buscar un maestro en la materia, encontrando uno
en la persona de Ogata Kenzan. Este viejo artesano, bondadoso y pobre, echado a un lado por el
comercialismo de la era Maiji vivía en una pequeña casa en los barrios pobres al norte de Tokio.
El me enseñó como hacer Rakú de acuerdo a la tradición japonesa.
No existe duda que la mayoría de las cosas descriptas como trabajo del primer Kenzan, en
nuestras colecciones occidentales fueron realizadas realmente por él, o por su inmediato
predecesor Kenya; pero el viejo hombre, como todos los artesanos del oriente se perdió cuando se
alejó de la tradición y se dejó vencer por la influencia del occidente. Más adelante yo hice un pacto
con él, por el cual me construiría para mí un horno en mi jardín, me enseñaría sus recetas y por un
par de años me entrenaría en este difícil arte. Nueve años consecutivos pasé en Japón y China,
dando más y más de mi tiempo a esta nueva vocación, juntando ideas de toda fuente posible y
poniéndola a prueba final del fuego.
Rakú posee dos ventajas que deberían ser mencionadas en conjunto, con esas cualidades que
obviamente le recomiendan el el artista, el artesano y el colegio. Es de material poroso y frágil
cuando nuevo, mientras que con el continuo uso de los poros y el cuarteo se van llenando hasta
impermeabilizar la obra, que hasta un florero realizado en Rakú, eventualmente ha de dejar de
producir una marca húmeda donde se pose. Su fragilidad, debido a su baja temperatura de
cocción necesita realizar la obra con paredes gruesas, lo cual no aconseja la realización de vajillas
de mesa con finos espesores. Un horneado preliminar y más pretado del bizcocho, fortalece al
cuerpo pero con el sacrificio del carácter peculiar del vidriado y su cuarteado.
Los japoneses realizan cerámicas de este tipo, empleando vidriados de suaves coloraciones sobre
bizcocho de vajilla en loza piedra, llamada comúnmente KOCHI (VAJILLA Kochinchina) pero ésta
requiere horneado a mayor temperatura final.
La palabra Rakú varía en su significado, partiendo desde confort, comodidad o divertimento, hasta
alegría. Proviene de un ideograma grabado en un sello de oro realizado en 1593, dado al hijo de
Amaya, llamado Chojiro; un coreano que se estableció en Kioto en 1525. Se dice que fue el primer
ceramista en hacer esta vajilla.

SIGNO RAKÚ TANNYU (1795-1854)


Era aplicado en la parte posterior de los bols para la ceremonia del té, y generalmente ubicado
dentro o a un costado del junquillo de apoyo de la obra.
A Amaya le sucedió su mujer Teirin quien evidentemente tenía tanta habilidad como gusto,
porque sus obras atraían la atención del gran maestro del té Rikiu. Algunos años más tarde, en
1578 su hijo Chojiro, oficialmente el primero en la línea de los ceramistas Rakú de fue entregada
una gran orden sobre utencillos de té, por Oda Nobunaga, quien tuvo el efecto de colocar la vajilla
inmediatamente de moda. Desde ese momento en adelante, la línea se continuó sin romperse y
Rakú Kichizaemon, realizaría el bols de té en coloración negra, en la ciudad de Kioto, unos años
atrás.
Aunque en Japón, hasta hace pocos años atrás, la cerámica Rakú solo se ralizaba para la ejecución
de recipientes para la ceremonia del té, en occidente exentos de estas limitaciones y con una
visión más amplia realiza formas con plena libertad individual, pero siempre dentro de esa
informal sencillez que es inherente al Rakú.
En cierto modo, el Rakú es una técnica alfarera, y en ella se emplean los mismos elementos que
son comunes a cualquier alfarería manual.
Pero en otro sentido, el Rakú es una técnica alfarera muy especial que implica una actitud
filosófica del que pretende llegar a dominarla, a costa de fracasos experimentación e investigación
Cuatro son los elementos que componen la experiencia en Rakú, la arcilla, el esmalte, el fuego y la
persona, y de estos cuatro elementos, el más falible y difícil de predecir es el de ceramista. A
menudo hay más de una respuesta al desafío de la arcilla, el esmalte y el fuego en un momento
dado. Es la solución final, se encuentra la esencia misma del Rakú.
Partiendo de estos cuatro elementos mencionados anteriormente, se ha de tratar de orientar a
todos aquellos, que desean abrirse en este difícil camino a la expresión y a la investigación, en la
cual quedará exento un solo elemento (el ceramista)quien quedará en libertad en encontrar de
por sí mismo la verdadera esencia de este arte.
PREPARADO PARA LAS PASTAS PARA LA ELABORACIÓN DE OBJETOS EN RAKÚ.
De entre todas las investigaciones realizadas por los estudiosos en este apasionante tema, es
rescatable por afinidad de conceptos una serie de datos que bien pueden orientar al ceramista
clásico, en el preparado de una buena pasta que pueda brindar sin mayores dificultades la
elaboración de obras en Rakú.
Es de común conocimiento de que en Oriente, donde nace esta técnica se han empleado arcillas
naturales de la zona, de alta plasticidad, refractariedad de coloraciones preferentemente claras.
Lo esencial es de que estas pastas puedan resistir sin romperse, el cambio brusco de temperatura,
hacer factible la construcción de obras con paredes relativamente gruesas y porosas.
De tales conclusiones, se extrae inmediatamente el preparado de una pasta de grano
compensado, en proporciones a determinar mediante experiencias previas, pudiéndose orientar
entre los siguientes porcentajes: 25% al 50%. La granulometría del chamote a emplear, sería por
lógica para obras con paredes relativamente finas, de grano impalpable (malla 150) hasta un grano
de malla 80.
Y para la elaboración de obras de mayor envergadura con espesores mayores, el empleo de
chamote de malla mayor, hasta malla 15.
Si bien la incorporación de chamote refractario a una pasta determinada, favorece un mucho la
resistencia al choque térmico, por su acción de “traba” existe otro factor a considerar, el cual sería
la porosidad de la pasta, especialmente tratándose de la ejecución de Rakú a temperaturas
intermedias (1000-1060). En las cuales el comportamiento químico-físico de la pasta es mucho
más complejo con respecto al Rakú de baja temperatura de cocción (750-900°c).
Experiencias realizadas, han determinado la conveniencia de la incorporación a la pasta, de
pequeñas proporciones de aserrín de madera muy fino, el cual al ser quemado durante la cocción
de bizcocho, promueve una porosidad adecuada a la pasta, que acentúa finalmente la resistencia
al choque térmico durante la cocción final de la obra.
Algunos ejemplos de preparados de pastas en distintos procesos de elaboración de obras:
PASTAS PARA RAKÚ PARA LA ELABORACIÓN DE OBRAS DE TORNO:
Arcilla blanca 5 kg.
Chamote malla 200 1 kg
Chamote malla 100 1kg
Chamote malla 80 1/2 kg
Aserrín malla 50 1/2 kg
PASTAS PARA RAKÚ PARA ELABORACIÓN DE OBRAS POR PRENSADO MANUAL O MECÁNICO:
Arcilla blanca 5 kg
Chamote malla 100 1 kg
Chamote malla 80 1/2 kg
Chamote malla 50 ½ kg
Aserrín malla 50 ½ kg
PASTAS PARA RAKÚ PARA ELABORACIÓN DE OBRAS EN MODELADO:
Arcilla blanca 5 kg
Chamote malla 80 ½ kg
Chamote malla 30 ½ kg
Chamote malla 15 1kg
Aserrín malla 50 1/2Kg

Estos ejemplos son solamente de orientación general para el iniciador en esta materia y por
supuesto son factibles de emplear también arcillas rojas o de coloraciones claras, siempre y
cuando soporten perfectamente el tratamiento térmico que requiere la técnica. Los orientales
prefieren las pastas blancas, a fin de obtener mayor realce de coloraciones que le puedan
proporcionar los esmaltes, especialmente aquellas coloraciones salmón o rojo ladrillo, en sus bols
de té rakú, sobre cuerpos blancos.

El preparado de las pastas Rakú, deben estar perfectamente mezcladas especialmente en seco, y
luego se incorpora la cantidad de agua necesaria hasta obtener la más adecuada al proceso de
ejecución de la obra.

Es conveniente dejar reposar por un periodo de tiempo prudencial la pasta preparada, a fin de que
todos los componentes de maceren perfectamente bien, y antes de su empleo realizar un nuevo
amasado final.

REALIZACIÓN DE OBRAS DE RAKÚ

Si bien ya se dijera que en occidente se realiza Rakú con una visión más amplia en cuanto a las
obras, en la cual cada individuo queda en plena libertad de expresión; cabe destacar que las obras
pueden poseer todas las características técnicas de tratamiento superficial. Es decir que bien
pueden ser trabajadas con el criterio de alisado completo de la superficie, como así también con la
posibilidad de texturas superficiales, o bien marcando nítidamente los trazos del modelado
manual. Los orientales por lo general empleaban en la elaboración de sus obras para la ceremonia
del té, el alisado manual, pero también en algunos casos texturaban la superficie de sus objetos
con herramientas varias, a tal objeto como ser las que se representan a continuación:

a) Raspador dental elaborado en madera o en hueso.


b) Estampador a rodillo elaborado en madera o terracota.
c) Maza de polpeo con incisiones, elaborado en madera.

Los métodos de formación de una obra, son generalmente realizados a mano, si bien pueden ser
ejecutados por procedimientos mecánicos, lo cual por supuesto disminuye en gran parte la
creatividad propia del artesano. Entre los procedimientos manuales podrían destacarse aquellos
ya conocidos por todos los ceramistas, pero recordaremos los mismos por el simple hecho de
completar lo ya expuesto:

-ALFARERIA DE TORNO
-PRENSADO EN MOLDE
-AHUECADO CON DEVASTADOR
-PROCEDIMIENTO AL CILINDRO
-PROCEDIMIENTO A PLACAS
-MODELADO LIBRE
Habrá que recordar que solamente las limitaciones de realización de las obras serán aquellas de
gran fragilidad o su gran tamaño, que puede implicar dificultades propias de horneado.

Las paredes deben ser relativamente gruesas parejas, las uniones realizadas perfectamente, y que
todo el aspecto sea fuerte y robusto.

El secado de las obras debe ser parejo y generalmente más prolongado en relación a la cerámica
común, dado el espesor de sus paredes. Cabe la posibilidad de agilizar el secado mediante estufa,
siempre y cuando fuera parejo y no muy forzado.

HORNOS CLÁSICOS PARA LA REALIZACIÓN DE RAKÚ

En Japón, el Rakú y los esmaltes sobre vidriado se cuecen tradicionalmente con madera y carbón,
en pequeños hornos a mufla, con corriente ascendente de aire.

Los hornos Rakú a carbón, de forma y tamaño similar a una estufa casera de hierro, son
generalmente portátiles y a veces se alquilan para la diversión de huéspedes para una tarde.

Actualmente pueden ser empleados casi todos los hornos convencionales empleados en cerámica,
ya fueran con alimentación eléctrica y aquellos a combustible sólido, gaseoso o líquido, siempre y
cuando fueran periódicos y no de gran tamaño en capacidad útil.

La temperatura de bizcocho a la cual hornearán las obras de Rakú, puede oscilar entre los 800 a
1000°C, de acuerdo a la pasta preparada y los fines requeridos. Por lo general se recomienda no
llegar al grado óptimo de maduración de la pasta, ya que se cerrarían los poros de la misma y
podría provocar el fisurado o estallido de la obra en la cocción de esmalte. El bizcocho debe ser
perfectamente poroso para facilitar la salida de gases y/o la evaporación del agua a fin de evitar el
posible estallido de la obra.

DE LOS PROCESOS DECORATIVOS DE LAS OBRAS EN RAKÚ

Los procesos decorativos posibles a realizar en obras Rakú, son o pueden ser todas aquellas
convencionales empleadas en cerámica común, pudiendo mencionar entre otras, las siguientes:

Decoración con engobes de cubierta o bajo cubierta.


Esmaltado parcial o total de la obra.
Esmaltado con superposición de dos o más esmaltes.
Decorado con esgrafiados en esmalte.
Decorado por medio de sellos.
Decorado con pátinas colorantes en sobre y bajo cubierta.
Decorado con esmaltes deslizantes.

La aplicación de los esmaltes y vidriados puede ser realizada por los siguientes procedimientos:

Aspersión o baño - Inmersión o baño – Vertido – Cortina - Pincel


Pudiendosé emplear perfectamente aquellos esmaltes opacos, brillantes y mates, como así
también aquellos vidriados incoloros o de coloraciones intensas o suaves. La capa de carga de los
esmaltes por lo general debe ser relativamente gruesa, aunque esto puede variar de acuerdo a la
característica de los mismos en su proceso de elaboración.

DE LOS ESMALTES Y VIDRIADOS EMPLEADOS EN RAKÚ:

Si bien pueden emplearse una gran variedad de esmaltes o vidriados de distinta composición
química, la experiencia sumada a la práctica determina fundamentalmente como de los mejores
resultados, aquellos de alto contenido de Plomo y/o de compuestos alcalinos, para el esmaltado
de obras Rakú a ser horneadas a temperaturas oscilantes entre los 800 a 900°C.

Pueden ser preparados simplemente mediante una frita adecuada a la cual se la ha de incorporar
agentes opacificantes, colorantes o modificadores, dando lugar a resultados satisfactorios. Entre
este tipo de vidriados, son recomendables aquellos fundentes de origen industrial como así
también los fluxes de baja temperatura de cocción, fácilmente adquiribles en los comercios
especializados.

Los agentes opacificantes, modificadores como así los pigmentos para la obtención de color son
numerosos y podrán ser empleados mediante experiencias realizadas previamente a la
elaboración de obras en Rakú.

La elaboración y empleo de esmaltes crudos (sin fritar) proporcionan al ceramista un nuevo y


apasionante campo de acción, pudiéndose obtener mediante su empleo nuevas texturas,
coloración y efectos en reflejos metálicos tan apreciados por su iridiscencia, brillo y calidad.

Rafael Martín, ceramista argentino, a quien se debe en parte el resurgimiento del Rakú en nuestro
país, ha proporcionado una serie de formulas de esmaltes y vidriados óptimos para la realización
del Rakú a temperatura media, las cuales se mencionan en el presente trabajo.

VIDRIADOS BÁSICOS PARA ESMALTE DE RAKÚ


1)
MINIO 52 grs.
BORAX 14 grs.
CAOLÍN 4 grs.
CUARZO 40 grs.

2)
ALBAYALDE 85 grs.
CUARZO 15 grs.

A estos vidriados base para esmaltes, es factible incorporarles agentes colorantes como ser óxido
de hierro, cobre, cobalto, manganeso u otras sales metálicas a fin de lograrse coloraciones
diversas.
Otros esmaltes y vidriados coloreados pueden ser los que se han experimentado con éxito en
nuestra escuela ( Arranz de Buenos Aires) y que pueden ser considerados por su coloración,
textura y calidad interesantes.
1)
CUARZO 50 grs.
CAOLIN 50 grs.
[Link] LITIO 10 grs.
MINIO 290 grs.
[Link] COBRE 5 grs. VERDE CLARO CON REFLEJOS ROJOS Y COBREADOS INTENSOS.

2)
FELDESPATO K 100 grs.
FLUORITA 50 grs.
[Link] BARIO 5 grs.
MINIO 200 grs.
CARBONATO DE FE 25 grs. ROJO LADRILLO CON REFLEJOS NEGROS PARCIALES.

3)
CUARZO 50 grs.
FELDESPATO K 50 grs.
CARB. DE BARIO 10 grs.
CARB. DE LITIO 25 grs.
MINIO 200 grs.
[Link] MANGANESO 20 grs. VIDRIADO GRIS TRANSPARENTE CON REFLEJOS PLATEADOS.

Bernand Leach, menciona algunas fritas empleadas por los artesanos Japoneses los cuales pueden
orientar al artesano moderno en la reproducción de Rakú tradicional , y son los siguientes:

FRITA DENOMINADA “SHIRATAMA”


ALBAYALDE 50 grs.
CUARZO 39 grs.
BORAX CALCINADO 11 grs.

ESMALTES PARA RAKÚ (empleados en la experiencia)

ESMALTE N° 1
FUNDENTE 90 grs.
ÓXIDO DE COBRE (Cúprico) 2 grs.
ALBAYALDE ([Link] plomo) 8 grs.

ESMALTE N° 2
FUNDENTE 90 grs.
ÓXIDO DE HIERRO(Fe2 O3) 6 grs.
CARBONATO DE BARIO 4 grs.

ESMALTE N° 3
FUNDENTE 80 grs.
ÓXIDO DE COBRE (cúprico) 3 grs.
MINIO 17 grs.

ESMALTE N° 4
FUNDENTE 85 grs.
[Link] COBALTO 1 gr.
CARB. DE COBRE 2 grs.
ALBAYALDE 12 grs.

BIBLIOGRAFÍAS ESPECIALIZADAS

TECNOLOGIE DEL KERAMIK: Liebscher & Willert.


CERÁMICAS DEL LEVANTE ESPAÑOL
ENCICLOPEDIA GRÁFICA DE LA CERÁMICA: Jorge Saavedra Mendez.
CERÁMICA ORIENTAL: H. Kondo.
[Link] BOOKS: Bernand Leach.
TRATADO DE CERÁMICA: Finn Linggard.

PROFESORA: SILVIA I. LAVALLE

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