Alfaqui Vademecum
Alfaqui Vademecum
ALFAQUI VADEMECUM
“EL MAESTRO VA CONMIGO”
PRONTUARIO
PROCLAMA
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Preparar bien sí las inteligencias de los niños con la amplia explicación del
texto y la lectura como instrucción y darles compendiado todo el estudio;
la ley, los números, la esencia de la doctrina, que es el grano. Esto, les es
fácil aprenderlo con descanso.
Debo advertir aquí, lo que dije sobre esta facultad de “la memoria” en el
“Conócete a tí mismo” y es que la mucha memoria es a causa de que hay
vacíos en el alma y caben todos esos tratados largos; es señal cierta de
que aquello, el individuo que lo puede grabar en su memoria, nunca lo
supo; a éste, no necesitáis obligarlo; él se ve inclinado a aprenderlo y lo
aprende con facilidad y sin cansancio a la simple lectura y lo recitará al pie
de la letra; pero hará como el loro, repetir lo que se le ha enseñado; mas
no agregará nada nuevo, nada suyo en aquella existencia; pero en otra, ya
aquello, no cabe en su memoria, porque ya está en su conciencia; y no
dirá las mismas palabras del libro, pero dirá la esencia y dará sus
conceptos, porque ya está arraigado en él y habrá sacado consecuencias
en estado libre de espíritu; entonces lo sabe: cuando lo aprendió de
memoria, no lo sabía: estaba vacío de esos conocimientos; por eso los
pudo aprender.
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pero recogen la esencia y dan seguras soluciones y en un párrafo
contundente dirá más que el hombre de memoria en muchos capítulos y
aun en un proverbio encerrará toda una ciencia, como está encerrada en
unos números, o en unas letras, cuyo significado sabemos.
El Maestro Juez.
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PARTE I
CAPÍTULO I
ELOÍ
1. DISCIPULO.-¿Quién es Eloí?
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M.- Así es efectivamente; y porque Dios, Jehová y otros nombres, no
encuadran plenamente al creador, se derogaron todas las leyes, doctrinas
y credos, que eran sólo pequeñas partes de la verdad eterna y se da hoy
sólo el nombre de Eloí, con sólo la bandera comunal y el común credo
espiritismo; bandera y credo únicos en todo el universo infinito, con cuyo
nombre de Eloí, le reconoce todo ser que vive en la ley de su padre; y este
nombre de Eloí, sólo lo pueden ostentar y pronunciar los mundos que ya
sufrieron la justicia y sus hombres y espíritus fueron justificados y
reconocidos por mayores de edad.
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vibratorio; y si variara su ley para cualquier acto, entonces, ni sería el
sumo sabio, ni el sumo poderoso, porque demostraría equivocación y
ésta, sólo es de los hombres; por lo que decimos, que renovamos la ley,
para la buena comprensión de la mente humana; pero el espíritu sabe,
que lo que se renueva, no es la ley, sino el hombre, que progresa.
M.- Tenemos la conciencia, por único juez; y esta sufre o goza por el bien
o el mal que hacemos; y cuando ésta despierta a la luz de Eloí, ve
claramente el daño causado a un semejante y sabe, que en aquel estado,
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se encuentra fuera de la ley única de amor y se avergüenza de llamar a su
padre, que le mandó únicamente amar: de aquí los sufrimientos, hasta
que paga las deudas, en buena ley, a quién dañó y entonces adquiere el
perdón de su misma conciencia, y se pone en armonía con su ofendido;
entonces goza y puede llamar a Eloí su padre, por lo demás, no hay gracia
de perdón entre el creador y su criatura, ni premio, ni castigo, más que los
que nosotros mismos nos proporcionamos.
12 D.- Sin embargo, han sido desalojados y expulsados, muchos de los que
en la tierra estaban. ¿Esto no es un castigo de Eloí?...
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la ley, el rebelde, en espíritu o cuando hombre, sufrirá los remordimientos
o las satisfacciones de su conciencia y siempre la ley es la misma; pero por
el estado de la conciencia, unos sufren, en tanto que otros gozan.
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CAPÍTULO II
LA VIDA
M.- Justamente, ahí que los ojos humanos no ven cosa palpable, es el gran
taller del espíritu, donde modela los cuerpos y las formas para la
demostración de la vida; y es que el espíritu, en él vive en su verdadero
estado de vida ejecutiva y vé los materiales que en ese éter, eterno
pensamiento de Eloí, para la formación de los cuerpos están depositados;
y de ese éter, el espíritu, hace los mundos y los cuerpos de los hombres
para demostrar la vida y por lo tanto, eso que los ojos del cuerpo ven
vacío, está completamente lleno de la vida universal, que el espíritu sólo
puede demostrar.
M.- Justamente, por sólo Eloí todo tiene vida y vida eterna; pero si esa
vida sólo fuera en estado etéreo ¿de qué aprovecharía? Y por añadidura,
no existirías tú para sostener este precioso diálogo, en el deseo que tienes
como hombre, de comprender la vida; y por esto Eloí exige del espíritu,
que demuestre la vida en cuerpos y formas, eternamente renovadas; y así,
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el espíritu, que es la voluntad de Eloí, convierte el éter, pensamiento de
Eloí, en formas tangibles, hasta su cuerpo, en el que se encierra para crear
eternamente formas y mundos, cada vez más bellos y en ellos, como
espíritu y como hombre, goza de su acción de ser voluntad tangible del
gran Eloí, para lo cual, se completan éter y espíritu, que son pensamiento
y voluntad de Eloí: resultando así el ser de las cosas por la acción del
espíritu, nacidas del deseo de ser que es su pensamiento. Ese
pensamiento de Eloí, es el éter del que todo procede y en el todo se funde
para renovarse eternamente, demostrando cada vez más vida, cuantas
más formas y más bellas ejecuta la voluntad espíritu por el que está
demostrada la vida, en las ideas primero; y luego en los mundos con los
tres reinos y por todos en el hombre, corona de la creación y la vida
demostrada. Por esto sentó Shet, refiriéndose al espíritu: “En él estaba la
vida, y la vida es la Luz de los hombres”.
M.- Para el universo todo o sea la vida universal sin formas, en Eloí, desde
cuyo centro vibra eternamente; para la vida demostrativa de las formas,
en el espíritu, porque él es el único creador de las formas: y el espíritu dá
la vida demostrativa a los mundos y al hombre: por lo que, decir que la
vida radica en la sangre, en el corazón u otro centro, no dice nada para la
sabiduría porque, las sensaciones, las sentís en todo el cuerpo hasta en el
cabello. Pero en realidad y verdad eterna, la vida radica en Eloí sólo,
porque es el único creador. Todo lo demás, hasta el espíritu es criatura,
aunque sea su hijo consubstancial.
M.- Sólo siendo así, puede ser deseable la vida y explicable el sacrificio que
se impone el espíritu al encarnarse en un alma embrionaria y en cuerpos
imperfectos, hasta que logra descubrirse a su alma y cuerpos; y si no fuera
continuada, tampoco podría ser vida; pues el tiempo de una interrupción
sería muerte; y precisamente, después de cada encarnación, es cuando el
espíritu organiza el archivo de su alma con más clarividencia que
encerrado en el cuerpo y entonces hace balance de sus valores y se
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dispone a otra excursión; a otra prueba, cada vez mayor y más
provechosa; y así, no sufre interrupción la vida demostrativa.
22 D.- Pero la vida natural que vemos en los tres reinos de la naturaleza,
¿es vida diferente y por lo tanto hay dos vidas?...
M.- La vida solo una es, en todo el universo; pero los seres y reinos no
racionales sólo tienen la vida natural emanada del principio de la vida
éter, y es el magnetismo remanente que cada molécula ingiere en su
eterno baño en el éter vivificante; pero cada molécula no la puede
demostrar, porque es necesario para la demostración, un movimiento de
impulsión y otro de repulsión, con una alma que le sirva de fuerza central,
que equilibre las dos fuerzas. Esto, lo demostraréis en todo movimiento
mecánico aún a la simple vista y con poco raciocinio; pero la causa actora,
siempre es la fuerza central o alma, que sirve de ligazón a todas las
moléculas de los cuerpos minerales, vegetales, animales o mundos; pero
todos son regidos y organizados por el espíritu, único facultado para
demostrar la vida en sus diferentes grados; por lo que, no hay dos vidas,
sino una sola vida.
23 D.- ¿Y, cómo se dice dos vidas, dos reinos o dos mundos?
M.- La causa es tan sencilla, como racional. Se dice dos vidas, porque la
materia, o los cuerpos, tienen la ley natural del trabajo y del goce, sin
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responsabilidad. El espíritu tiene la vida relativa, o de la razón, por lo que
es responsable de todas las cosas de la vida y de la armonía de la vida; y
en tanto no domina a las vidas naturales incluyéndolas en su alma por el
dominio de los instintos, parece (sin un análisis justo) que la vida de la
materia, sea diferente a la vida del espíritu; y no es más que la diferencia
de grado. Cuando el espíritu ha logrado dominar los instintos de la materia
y los une a su conciencia, decimos racionalmente que unimos las dos
vidas, los dos reinos y los dos mundos el material y el espiritual.
24 D.- Por lo que observo, ¿la vida del alma es sólo vida material?
M.- Así es; y no difiere el alma humana del alma animal, pues es la misma;
con la diferencia de grado en pureza de esencias, lo que la hace más
sensible que es la facultad de las almas. Pero esto, lo contestaré, cuando
el discípulo me preguntará en su correspondiente capítulo lo “que es el
alma”; porque aquí le basta saber que el alma sólo tiene vida natural; y
aun agregaré que además de tener el alma sólo vida natural, esta vida es
temporaria.
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26 D.- Cierto, maestro, que temblé de espanto, ante la palabra
“temporaria” para el alma. Pero el cuerpo que es el instrumento con que
el espíritu obra la creación, ¿no tiene más pago que el goce breve de una
existencia y esto contando que esa existencia no sea muy amarga? ¿No
será esto injusticia?
28 D.- ¿De modo que recopilando aún más diremos que la vida llamada
racional es del espíritu?
CAPÍTULO III
EL ESPÍRITU
M.- El espíritu, como todo el universo, procede del padre universal; pero
él vive, ab y coeterno; es decir, que antes de ser individual el espíritu
humano (llamémoslo así) vivía en el gran Eloí, como el hombre vive en su
padre según la materia, antes de ser engendrado; así, el espíritu, no tiene
metamórfosis en su creación, aunque sufre la ley metafísica en su vida
individual, para su mayor progreso; pero en cuanto a su procedencia, nace
directamente de Eloí; esa es su procedencia y a ella ha de volver, no ha
fundirse otra vez en el padre, sino como individualidad numérica y hecho
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un maestro de la creación para poder llamarse, en los mundos y ante los
hombres, hijo de Eloí, honrando a su padre, por la potencia, sabiduría y
amor.
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puesto que el espíritu es su hijo consubstancial y es su voluntad única
creadora.
M.- Al espíritu, no le sujetan más leyes que las divinas y no elude ninguna,
sino que todas las cumple fatalmente, porque tampoco puede esquivarlas;
y cuando el espíritu ha de cumplir una ley de justicia, que la ley de afinidad
le presenta, no tiene en cuenta para nada, ni las leyes naturales, ni las
humanas; pero trabaja constantemente sobre las leyes naturales, que
rigen a su alma y cuerpo, porque éstas aunque secundarias, no son nunca
opuestas a las leyes divinas, sino que son un resultado o efecto de las
leyes de afinidad y justicia, que administran y rigen toda la naturaleza. Aún
más: el espíritu inspira las leyes humanas que han de regir el progreso
humano. Pero como los instintos del cuerpo y del alma, son el goce de la
materia y estas dos entidades no tienen raciocinio, hasta que el espíritu ha
dominado los instintos animales y sujetado a la ley de justicia, difícilmente
es oída la inspiración del espíritu y prevalece la ley de la materia, la que es
burlada y desconocida por él, cuando esas leyes se oponen enteramente a
las leyes divinas, sobre todo en la procreación; y si transige muchas veces,
es a causa de la sabiduría, porque sabe el espíritu, que los instintos, en el
hombre, no se dominan por la prohibición, sino por hartura del goce de
sus derechos naturales. Esto es el amor extremo, por el que es natural que
el espíritu sufra, por el sufrimiento de su alma, por lo demás, al espíritu,
sólo lo domina la ley divina y sólo a ella se somete.
34 D.- Puesto que el padre dió la entera libertad al espíritu y así y todo la
ley le somete ¿dónde la ley toma el poder dominador?
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justicia se encarga de ejecutar el acto, porque, cada individuo, recibe
sobre sí toda esa omnipotencia humano-espiritual de todo el universo. Así,
obrará en el tiempo, quiera y no, la justicia, porque nadie hará lo que a
cada uno le fué encomendado sino él mismo y la falta se ve siempre,
acusando al moroso o negligente. Esta acusación constante al moroso, tan
pronto hace conciencia, cumple para no verse fuera de la solidaridad, en
la que, todos individualmente, son omnipotentes, porque cuentan
siempre con la potencia sumada de la universalidad que existe como
contrato social infinito, reconocido por Eloí, que es la ley.
M.- Toda la creación de formas y cuerpos, por las que ha de llegar en cada
mundo a la suma perfección de que es capaz allí; pero concretando, el
espíritu forma los mundos y les rige y hace en ellos toda la creación y
hasta los mismos cuerpos animales y humanos con los que extrae la
esencia pura de toda la materia, hasta que en él no hay nada asimilable a
su alma. Entonces los disgrega, para que la ley de afinidad lleve cada
partícula de aquellas escorias, a mundos en formación (que siempre los
hay eternamente) y para habitar esa familia que acaba en un mundo, se
crea otro que empieza en progreso donde termina el que disgregaron; por
lo que decimos, vida eterna y continuada y que, el espíritu es creador y es
dicho en verdadera propiedad.
M.- “Conócete a tí mismo” y verás muy claro, que no sólo no hay mengua,
aunque tampoco se acrece la omnipotencia de Eloí; pero entre todas las
potencias del espíritu unidas por la solidaridad, no llegan a la
omnipotencia de Eloí, porque él creó la única substancia de la que todo
procede, cosa que la unidad espiritual no puede crear porque ese es el
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secreto, para siempre, entre los hombres y los espíritus. Y aunque
fuéramos capaces de la creación de materia o substancia prima, ¿dónde
podríamos depositarla si el universo está lleno? La omnipotencia del
creador por esa substancia única que llena el universo, es porque él crea al
espíritu su hijo para la continuidad de la creación eterna, en mundos,
cosas y hombres; y el espíritu es omnipotente en la creación de los
mundos y no es omnímodo porque está sujeto a leyes; en tanto que Eloí
creó el universo y lo sostiene omnímodamente, no habiendo nada sobre él
y todo le rinde homenaje; de ahí la diferencia de la omnipotencia del
espíritu por la ley y la del creador Eloí, que es la ley, resumiendo esta
verdad en estas sencillas palabras. El espíritu es omnipotente, pero no
omnímodo; y el creador Eloí es la omnipotencia omnímoda.
M.- Sí, ese es el mandato que tiene y lo hace bajo la ley de amor,
persiguiendo siempre el progreso, la mayor belleza y su enriquecimiento
en potencia y conciencia; y tanto más progresa, cuanto más conoce de la
creación, por su práctica en la metamorfosis de las cosas y se agranda a sí
mismo, por el volumen de su alma y pureza; pero sobre todo, por el mayor
grado de amor.
38 D.- El amor parece un egoísmo entre los hombres; y sin embargo toda
la nueva que se nos da hoy, es una ley de amor y se nos manda tener
amor común y vida común y vemos que es bueno. ¿Cómo no ha sido antes
acatado este mandamiento tan justo?
M.- Volveré a repetir: ¿puede la cambronera dar higos, o el olivo dar uvas?
¿Cómo quieres, discípulo amado, que los hombres dieran amor si para sí
mismos no lo tenían? Es preciso primero saturarse a sí mismo, llenarse de
los sentimientos de amor, para que trascienda fuera de sí y lo comunique
a los demás: y en tanto tú no estás lleno de amor, en vano te esforzarás en
amar a todos, puramente; a lo sumo, amarás a tus afines, o a los que te
ayuden: así, tienes razón de decir que el amor es egoísta y es justicia que
así sea porque antes es necesario saturarnos, hartarnos de aquello que
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debemos dar, en lo que se refiere al espíritu: porque, en lo que se refiere
a la materia, mientras los hombres en su mayoría no están saturados de
amor puro que engendra la idea de la vida comunal impuesta por la ley de
amor para todo el universo, todas las cosas naturales, se encuentran
legisladas por leyes humanas, que son de imposición y por lo tanto
injustas; pero todo está parangonado con el progreso general de la
mayoría y será en vano pedir uvas al olivo.
39 D.- ¿Entonces quiere decir que la comuna sólo puede ser en los
mundos cuando la mayoría del cómputo numérico, hombres y espíritus
están saturados de amor y esto indica que la comuna es la perfección de
las humanidades?
M.- Justamente, sólo cuando el amor reina (y reina todo sólo por la
mayoría) cabe la comuna en las humanidades y por esto no llega en
ningún mundo, antes del juicio final. Es sí, la perfección relativa no sólo en
las familias humanas de los mundos, sino en todo el universo porque es la
imposición de la ley por verdadera justicia y justicia quiere decir que todos
tienen equitativamente los mismos derechos y obligaciones en el trabajo y
el usufructo, y se llega, real y verdaderamente, hasta el amor común; pero
esto es de los últimos siglos, en los mundos regenerados como la tierra, y
entonces se indica el límite de la perfección de su humanidad; y en ese
punto de perfección, empezarán en otra morada más arriba. Mas mientras
la madre tenga a su hijo más amor que a otro hombre que no nació de
ella, es decir, mientras fuera capaz la madre de privar a otro ser, de algo,
para dárselo a su hijo; y el hijo y el padre y el hermano y en todos los
demás de una ciudad y en todo el mundo no vean a sus hermanos en
verdad de verdad, no puede estar la comuna verdadera, aunque esté
implantada y en todo su apogeo de justicia y bienestar material, porque
para eso necesita leyes y códigos para regirse: la comuna, no necesita
códigos de letras, sino un gran archivo de sabiduría y amor en las
conciencias. Esa es la perfección comunal de cada mundo, a la que
llegaremos, empezando en la comuna forzada por la ley de justicia; y es
natural que empecemos por las cosas materiales, hasta saturarnos de
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ellas, porque sin empezar por ahí no llegaríamos al común amor puro
porque, sin nacer, no se puede ser hombre.
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potencia por que les estorba poco su cuerpo para estar cerca y vigilar a
sus guiados.
M.- La patria del espíritu, es todo el universo; pero sólo puede vivir
(hablando nuestro lenguaje) en los planos a que su progreso alcanza y no
porque tenga barreras que les impidan penetrar en todo el universo; sino
porque su potencia no le permite llegar más que lo que el progreso habido
en su potencia marca; de ahí adelante, necesita la mano de un mayor que
le supla su impotencia. Muchas veces, se conceden viajes de estudio por
otras regiones, para el adelanto de una humanidad y así es que, aunque la
patria del espíritu es todo el universo, en realidad, se circunscribe al radio
de su progreso; pero se agranda en cada instante, según se progresa. Esta
es su vida eternamente.
45 D.- Por fin, ¿cuál es el día más grande y más feliz del espíritu?
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día más grande, es a la vez el más terrible por esa anatomía, en la que se
ve casi al no ser en aquel momento solemne, que lo comprende el
espíritu, pero no lo pueden describir los conceptos de todos los hombres.
M.- ¡Muy bien, discípulo amado! ¿Has querido resumir en una sola
contestación todas las grandes y eternas verdades de este capítulo? Pues
oye. ¿Has notado que dije “se ve casi al no ser”? ¿Y te parece poco el casi?
Pues ese “casi” encierra este gran axioma: “El espíritu después de su
individualización (es decir, después del feliz día de su nacimiento como
individualidad numérica), en toda la eternidad, NO PUEDE SER QUE NO
SEA”. Será casi nonada, pero ES. Y como Eloí es la incomprensible
grandeza, la infinita grandeza, la indescifrable grandeza, esa nonada que el
espíritu representa ante él es tener comparación con la infinita grandeza;
y esa comparación, infinitesimal, nonada, casi no ser, pero que es, ¡es tan
grande en sí!... Como queda dicho del espíritu: es indescriptible para el
hombre y sólo comprensible al espíritu. Y para darte una idea del valor de
ese casi, de esa nonada, te diré que ese casi no ser, puede ser el sol que
alumbra a todo un plano. ¿Es bastante? ¿Es grande? ¿Y que es un plano
comparado con todo el universo? Lo que es todo el universo comparado
con el Creador. Pero entre el valor del universo y el del Creador está ese
casi no ser, esa nonada, QUE NO PUEDE SER QUE NO SEA: el espíritu.
¿Qué le da su potencia? La sabiduría solidarizada ¿qué le da la sabiduría y
la omnipotencia? El amor; y mayor será su sabiduría y su omnipotencia
cuanto mayor sea su amor. Resume, pues, amado discípulo, toda la
grandeza del espíritu, sabiendo que entre la grandeza del universo y la del
Creador está el espíritu.
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CAPITULO IV
M.- Sólo hay una ley divina, y ésta es la de amor; pero esta da nacimiento
a muchas otras leyes secundarias, y sobre todo a las fatales de afinidad y
justicia, que son, para bien entenderlas, el administrador y cajero
contador del gran propietario de la ley de amor, Eloí, cuya propiedad es
todo el universo.
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M.- El régimen único de todo el universo, por el que hace imperar la
armonía desde el mayor de los mundos al más pequeño y desde el mayor
maestro hasta el menor de los espíritus, sin excluir ni aun a los
malversadores y detractores de la ley; pues si de su tutela excluyera al ser
más malo y rebelde que haya habido, dejaría de ser ley de amor y no
existiría ni el universo, ni su creador; por esto es que es mayor quien más
ama, y por esto también no podemos llegar jamás a igualar al autor de la
ley de amor, ni entre todos los seres del universo, porque él ama por igual
absolutamente desde el mayor maestro al más rebelde de los espíritus; y
sólo así es el amor puro.
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en igual grado, porque no pueden desarmonizar unos hechos de otros, en
todo el universo. Esto no es castigo, puesto que se les da punto adecuado
a sus tendencias, y sí (como se ve) es amor, en su más alto grado.
51 D.- ¿En que funciones las leyes de afinidad y justicia tienen mayor
trabajo en los mundos?
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que está en la conciencia de los comunistas, ni pide más que lo que puede
uno dar en franca y bien entendida libertad, ni la justicia (que también
esta latente en las conciencias) les permite a los individuos usurpar, ni
despilfarrar, que es no dar lo que uno puede: uno, diez o cien, o consumir
lo que no necesitan, cosa que no puede suceder, porque en la comuna no
hay nada superfluo ni inconveniente, y todos tienen la ley del trabajo por
norma y el amor por ley.
54 D.- ¿De modo que el espíritu no puede eludir las leyes divinas
eternamente?
M.- En el tiempo todas las cumple, fatalmente; y cuanto más tarda (por
indolencia, acefalía o malicia), más sufrimientos se agrega
voluntariamente; pero es deudor a la comunidad del retraso que ocasiona
y del sufrimiento que da a los conscientes cumplidores.
SEGUNDA PARTE
CAPITULO V
LA CREACION Y SU FIN
M.- Los mundos los crea el espíritu y los sujeta por ley a su órbita, con
arreglo a la vida que ha de desarrollar. Mas el germen de un mundo tiene
su iniciación en un centro planetario, que para la tierra es el sol. Este
desprende de si la fuerza, o germen telúrico, a la que se van agregando
átomo sobre átomo, molécula sobre molécula, por la afinidad y atracción
magnética; durante un tiempo, hasta que en el éter se carga aquel cuerpo
de la vida necesaria para su desarrollo y creación de todas las especies que
debe producir, va vagando por los espacios, pendiente de su centro, el sol,
y sin rumbo al parecer. Pero tan pronto como se ha cargado de toda la
vida necesaria, el espíritu maestro de esa naturaleza lo sujeta a su órbita y
a la revolución diaria. Ya es un mundo, como unidad.
M.- No, ni aun siquiera es gaseoso: es luz, fuego vivo, y largos millones de
siglos ha sido visto por otros mundos como vemos nosotros un cometa;
esto suele ser, en general, esos mensajeros celestes que a veces vemos y
que han dado sustos a los hombres de la tierra, pensando en el fin del
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mundo; pero de estos cometas también los hay que son familias de
espíritus que van en visita de triunfo, porque acabaron su misión en un
mundo y van a otro que ya se formó para ellos, llevando entre todos el
valor del mundo, computando su peso y valor en luz y sabiduría.
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61 D.- ¿Y fué espontánea la aparición de las especies?
62 D.- Y como aparecían entonces en los huevos que los troncos de los
árboles engendraron, ¿no podían hoy aparecer igualmente?
M.- La ley no hace dos veces un cosa en los mundos; así, no es de ley que
suceda, ni sucede, si no que, por el progreso, una vez que aparecen las
especies, se reproducen de sí mismas por su ley, ya por el huevo, ya por la
concepción en sus órganos generatrices, porque el espíritu maestro extrae
de la tierra toda la substancia de cada especie y la deposita en el embrión:
la tierra no lo da más que una vez, porque no lo tiene en sí; una vez que
dió el germen ya no le quedan si no los elementos de alimentación, para la
subsistencia de lo que creó.
63 D.- Siendo así que aparecieron en esa forma los seres, ¿no sería mejor
que así fuera, pues no sufrirían las madres la preñez ni los peligros del
nacimiento y del parto?
M.- No, por muchas razones; porque, además de lo que he dicho, que el
espíritu extrajo toda la substancia creatriz de cada especie, esa primera
aparición es muy costosa y tarda. El ser, para su desarrollo necesita un
número de grados de calor, y en el seno de la madre los recibe en mucho
menos tiempo que los recibió en la tierra o en el tronco del árbol; y
porque por la preñez, los peligros del parto y el amamantar al hijo crea
afinidad mayor en la especie humana, cariño en los animales y amor en los
hombres, y une a todos en familia; además de que, si hay sufrimientos
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para la procreación, son pagados de antemano con el amor de la unión y
el goce sublime de los sexos; goce impreso por el espíritu, en su ley, a la
materia, para excitarla al acto de la concepción; acto que no esquivan ni el
macho ni la hembra, ni el hombre ni la mujer, aun sabiendo los
sufrimientos que les impondrá el ser padres; es la ley, que es fatal, lo que
nos lleva al cumplimiento del caso primordial para que se crean los
mundos: la procreación, que es la continuidad del progreso y la vida
demostrada. Y raciocinando: ¿serías tú, amado discípulo, más gustoso en
saltar en las breñas, recién nacido, que estar arrullado con tanto amor,
pegadito a los pechos de tu adorada madre, en tanto que tu padre se mira
alegre en tus ojillos y se arroba en los de tu madre, de cuyas entrañas
saliste para ser el lazo de los dos? Admira, profundiza aquí, que esto
encierra toda la sabiduría y el todo del amor.
65 D.- Es cierto. Su última razón hizo vibrar todo mi ser; temblé ante la
idea de que pudiera haberme visto entre las piedras a mi nacimiento y he
previsto a nuestros progenitores. La emoción no me abandona ante la
perspectiva y comprendo que algo grande debió ocurrir para aparecer el
hombre a la faz de la tierra... ¿Qué fué; ello, pues?
M.- Ya ves si había cosa interesante. ¡La concepción del primer hombre,
que no fué uno, sino muchos millones a la vez, y machos y hembras!... Oye
atento y trasládate con el pensamiento a cincuenta y cinco millones de
siglos atrás. ¿Ves la tierra, toda cubierta de vegetación abrupta? ¿Ves todo
el reino animal exuberante, que hay animales que parecen montañas?
¿Ves cada brizna de yerba, cada planta y cada arbusto, cada bestia y cada
animal, que tienen una partícula de nuestro ser? ¿Qué ves más? No ves
ningún satélite. Un sol nada más, que baña la tierra en el día y al irse la
deja sumida en las tinieblas. ¿Querrías tu vivir así? ¿No te gusta vagar a la
luz plateada de la luna, testigo de tus miradas a tu amada compañera?
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Pues si entonces hubieses existido, no habrías tenido eso. No había esa
luna, que escucha tus coloquios de amor. La noble madre tierra no quiere
recibir a su hijo el hombre en tanta pobreza; se dispone a su parto y a la
concepción del que será corona de su progreso, y aún llama a sus tres
reinos, mineral, vegetal y animal, y les manda sacrificarse todos para crear
al rey de la misma creación. Ya todas las cosas en su punto, el maestro que
dirigió hasta entonces todas las creaciones e hizo brotar la brizna y creó
los animales, dotándolos de un alma, del alma universal, hace el supremo
esfuerzo; y desde el interior de la tierra, donde estaba depositado aquel
germen telúrico que salió del sol sesenta y ocho millones de siglos antes
se hinchó y rompió la tierra, mandando un pedazo de ella a colocarse en el
punto de gravedad de la ley, para que alumbrara en las noches. Al mismo
tiempo sucumben los reinos vegetal y animal y son enterrados en la tierra
donde salieron y las aguas todo lo cubren. Queda el silencio absoluto otra
vez en la tierra, pero concebido el hombre, que aparecerá diez millones de
siglos después.
66 D.- Todo esto es digno del gran Creador. ¿Por qué no lo ha sabido el
hombre hasta hoy?
67 D.- Deploro mi ceguera y bendigo esta hora y con ella a Eloí, por la
unidad espiritismo. ¿Me dirá ahora el maestro que han hecho la tierra y el
espíritu en ella durante esos diez millones de siglos?
M.- Todas las especies de los tres reinos se fundieron en una sola masa.
De nuevo brotaron todas las especies por la misma ley que al principio,
pero más rápidamente, porque ya había semillas y substancias; pero todas
las especies perdieron en rusticidad y fiereza y ganaron en finura, belleza y
frutos. Más el espíritu exprimió las esencias de los cuerpos y la quinta
esencia de las almas, y de ellas aparece un nuevo árbol que antes no
existió. La familia espiritual que había de tomar la tierra, para llevarla al
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progreso y perfección, que había ascendido de un mundo primitivo,
descansaba entretanto que aprendía la vida de trabajo; y estando las
cosas en su punto por la ley de afinidad, los más adelantados espíritus de
la familia se encierran en los troncos de los nuevos arboles: los quinos, y
allí, auxiliados por el maestro y otros como guías por la ley de amor, de la
savia del quino forman su feto, encerrado en un huevo de color verde y
tela holgada y flexible y allí pasa su gestación, adquiriendo una magnitud
de cuatro a cinco centímetros. En esas bolsitas estaba encerrado el
embrión del hombre esbelto y hermoso de hoy. Cuando ya la vida era
hecha en lo animal, se encerró el espíritu en cada bolsita para formar el
sexo y llegó el gran día de aparecer, cayendo los quinos podridos por su
base y quedando al descubierto los hombrecillos, que la luz y calor del sol
reanimó. ¡Supremo instante, en que toda la creación fija sus ojos sobre el
área de la tierra, y saluda en el nombre de Eloí a los hombrecillos, recién
nacidos, por la ley eterna, como nacen la primera vez en todos los
mundos!...
68 D.- Cierto que no hay nada más grande en la creación que la aparición
del hombre, tan humilde cuanto digna de la sabiduría eterna. Pero ¿quién
le auxilió en el primer momento?
M.- Nada descuida la ley; estaba el gorrión preparado y, al ver los saltitos
de aquellas bolsitas, e incitado su instinto, dirigido por el maestro espíritu
de la naturaleza, rasgó la envoltura y el hombrecillo estiró sus miembros.
Del mismo animalito recibió calor y alimentos, aunque el ambiente le era
suficiente a su primer desarrollo; y como allí había poca materia, no era
muy obstaculizado el espíritu para vencer la resistencia, y además estaban
el espíritu maestro y los guías y protectores para su auxilio; así, por la
inteligencia, se albergaron en los troncos y cuevas, donde no fueron
ofendidos y se desarrollaron muy pronto, alcanzando una estatura de
unos cincuenta centímetros esta primera generación madre, y se juntaron
machos y hembras y procrearon otra generación mayor, hasta llegar al
máximo desarrollo de la materia, que empezaría a descender en su cuerpo
cuando ya habría dominado al reino animal. Entonces cambiaría la
robustez por belleza, para llegar a la que hoy tenemos en que reina el
33
espíritu, después de cuarenta y cinco millones de siglos, en que otra vez se
renueva la tierra y aparece otra nueva luna, como triunfo del espíritu. Esta
verdad confirmará todo lo anterior, irrebatiblemente.
71 D.- Ahora si veo el terrible trabajo del espíritu. Mas, ¿por qué ha de
sufrir, siendo inteligencia y potencia?
M.- Porque sabe que viene a dar vida positiva a todo, a cambiar la vida
natural en vida real y verdadera, y no puede, por la ley, destruir nada, ni el
más insignificante instinto, sino que cada uno tiene que hacer una ley de
conciencia y con todos los instintos la razón de la ley de la vida. Ese es su
rico archivo de creador, que acrecienta cada existencia y cada etapa en
cada mundo, y así irá eternamente por el infinito, siempre estudiando y
34
siempre aprendiendo; y también desciende a mundos menores a enseñar,
como el fué enseñado por otros mayores.
72.- ¿De modo que, según veo, la satisfacción y goce del espíritu es sólo su
sabiduría?
CAPITULO VI
36
75 D.- Me interesa saber ahora las funciones de los seres sobre la tierra,
especialmente del hombre; y ahora que ya me ha dicho su aparición tan
maravillosa y sabia cuanto humilde, ¿cómo forma su cuerpo,
materialmente, puesto que la función espiritual ya la vimos?
M.- Es un juicio, desde que tiene que exponer al consejo de justicia los
fines que se propone, las probabilidades con que cuenta, las afinidades
que viene a crear o a afianzar, o las deudas que ha de pagar y el progreso
que trae, que es para lo que es obligatoria la reencarnación; también tiene
que decir el sexo en que habrá de aparecer y hasta la belleza que ha de
alcanzar; y el consejo le autoriza o le corrige conforme sea en justicia, y
entonces la ley de afinidad y la de justicia empiezan su obra preparatoria;
pero él mismo tiene que depositar su microhombre en el que será su
padre material y estará presente en el acto de su concepción.
M.- Nada más justo que el espíritu se prepare todas las armas necesarias
para triunfar en la lucha; y la belleza no es una pequeña arma, sino una de
las mayores, sobre todo en la mujer, en el tiempo en que no ha tenido
libertad de elección, ni derechos sociales siquiera y por la belleza tenía
que doblegar al hombre libertino y bruto, bajo las leyes egoístas, hechas
todas a su favor y egoísmo, hasta que hoy se igualan los derechos de los
37
dos sexos y se ama a la mujer por su belleza de alma y como madre rige
como el hombre los destinos de la comuna. Por lo que, si uno es feo, suya
es la culpa, aunque responda a casos de justicia.
78 D.- Luego los defectos físicos, la salud y las enfermedades son también
obra del espíritu y responden a la justicia?
M.- En todos los casos son obra del espíritu, salvo que, como ocurre
muchas veces, sean causados por un espíritu enemigo que los inocula; es
triste ver la obcecación con que lo hacen esos aberrados, aun en estos
días, después del juicio: pero ya se acaba esto con la llegada de la luz
“Electro magno”, porque ya los espíritus detractores (si alguno queda) en
la transición no pueden salir a la luz como lo hacían hasta ahora,
desdoblándose, y tienen que encerrarse en su inmundo cuerpo, hasta su
desencarnación, momento en que pasarán al mundo que les corresponda,
como pasaron los espíritus que había en el espacio y que no tenían raíz en
la tierra. Mas hay muchas enfermedades que el espíritu trae para
expiación, y éstas no hay medicina que las cure; pero en todo caso las
enfermedades son un buen depurativo del alma en los seis días de error y
en la comuna desaparecen, pasadas algunas generaciones.
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todos los tres reinos de un mundo. El espíritu es en sí la esencia de todo, y
suya es la razón por la que el hombre es hombre y domina a los tres
reinos; para ello tiene esa arma provechosa de las enfermedades y anula
los efectos de la medicina unas veces por aberración y otras por justicia.
Los hombres, por el espiritismo, han podido saber a que atenerse; pero no
lo quisieron recibir los hombres de las ciencias, para no verse desmentidos
en sus equívocos.
81 D.- Según esto deduzco que, aunque existan colores, éstos no indican
inferioridad, desde que todas las especies forman parte del cuerpo y alma
del hombre. Pero, ¿y las razas?
M.- Los colores, las razas, los dan el clima, el terreno y sobre todo el bajo
grado de progreso general de los mundos que van ascendiendo; pero todo
eso no indica inferioridad, siendo más bien una armonía y un estímulo;
sabed que, en los siglos, todos fuimos blancos, negros y cobrizos, y el
espíritu era el mismo; teníamos que consumir de todo (la ley es
inexorable) para ir fundiendo todos los caracteres en un solo carácter;
pero también sabía la ley que llegaría, en su tiempo, una nueva raza
39
mucho más perfecta, unificada y fuerte, que las dominaría todas,
fundiéndolas en la suya; por lo demás, no hay nada que observar en esas
razas, como no sea un poco de retraso en la belleza externa, pues en sus
organismos y en el espíritu son los mismos de las razas que al parecer
están más adelantadas, por lo bellas.
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CAPÍTULO VII
EL HOMBRE
M.- El hombre es el ser racional de los mundos y sobre él no hay más que
el Creador; pero invito al discípulo a subdividir la pregunta en muchas,
para hacer una anatomía descriptiva del ser más grande de la creación.
M.- Es la verdadera arca de Noé, por cuanto está formado de las esencias
de cuarto grado de las materias de los tres reinos con vida natural animal;
es el instrumento de que se sirve el espíritu para su obra de la
demostración de la vida; y es el filtro de la materia, para su purificación,
que pasa al alma; más sin esta no existiría, porque se disgregarían sus
moléculas y serían insensibles.
41
alma de las plantas, que viste formar unas masas pegajosas, lombriz o
babosa; aquello ya es producto filtrado desde el mineral a la planta, y allí
está el alma universal sirviendo de impulsión; la masa aquélla se contrae y
es con la repulsión que se establece la primera vida animal ya hoy alma
animada, que ya no morirá eternamente. Ahora ya aparecerán nuevas
especies y tomaran de aquella alma, que aquéllos mismos animalejos
seguirán elaborando y otros tomando, hasta que vivan todas las especies y
todas la agrandan y la purifican incesantemente, hasta que la medida del
espíritu dice: ya puede formarse el alma del hombre, que es cuando todas
las especies han desarrollado sus instintos. En aquel momento sucede el
terrible cataclismo que te describí, y queda otra vez en silencio la tierra,
apareciendo las especies que fueran antes las más finas. El espíritu
maestro separó del alma animal, que estaba fundida en una sola, la quinta
esencia, y así también la quinta esencia de las moléculas de los cuerpos,
que comparada con el alma, es cuarta esencia. Allí están todos los
gérmenes de los instintos de sensibilidad y memoria animal, llegando al
precioso momento del nacimiento del hombre. Desciende entonces la
familia espiritual, para encargarse y tomar la tierra; toma cada uno la
parte de alma que le corresponde y la parte de materia también
correspondiente, y el espíritu se envuelve en aquella alma y por ella se
adhiere a la materia, quedando engendrados los primeros hombres en el
tronco del quino que le sirve de matriz en su larga gestación. Así se forma
el alma humana, que llegará, en el tiempo, hasta la casa de Eloí, sirviendo
de vestido al espíritu que la dignifica y por ella toda materia vuelve al
centro en donde se inició a la vida natural, y entonces, por la unión del
espíritu, está espiritualizada. ¿Quién podrá ver en aquella alma que
alumbra como un sol y como muchos soles aquella lombriz o babosa que
vimos bajo la raíz de la grama? ¡Qué de evoluciones y metamorfosis
infinitas y continuadas! ¡Qué tremendo trabajo el de la naturaleza y que
sabiduría la del espíritu, en esa elaboración de alta alquimia!... Sólo siendo
el espíritu omnipotente y consubstancial de Eloí puede hacer esto, que
ningún otro ser que no sea el hombre puede ejecutarlo. Bendigamos a Eloí
en su sabiduría y amor paterno.
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86 D.- Así, no me extraña que no haya podido la humanidad, hasta hoy,
desentrañar estas grandezas; confieso forzoso que la razón no alcanza
cuando el hombre es sólo dúo; y aunque me ha dicho ya la procedencia
del espíritu para hacerse hombre completo, vuelvo a preguntar aquí: ¿El
espíritu ha adquirido otra naturaleza?
M.- Sí, realmente. Cuando fué lanzado a la vida individual sólo tenía la
naturaleza divina de su progenitor Eloí; pero en estas luchas ha adquirido
la naturaleza humana; la naturaleza de creador de formas y cuerpos para
la demostración de la vida, y dobló su sabiduría; pues tenía la sabiduría
innata por su naturaleza y consubstancial de su padre, y por la experiencia
ha adquirido la sabiduría de la razón, que, si es material por su origen,
cuando logra el espíritu, por su esfuerzo, colocarse en su lugar como
primera entidad de su trinidad, esta razón que nació de la experiencia, en
la sabiduría, forma el mejor blasón del espíritu, que lo coloca por corona
de la conciencia, formando el entendimiento y todos los sentidos, y si bien
llamamos a éstos corporales, en realidad la materia, sin el alma, no tiene
sentidos, sino instintos que aun no son sentidos: sentido significa
sentimiento y esto es del alma, por su sensibilidad; pero son sentidos
materiales irracionales, como en todas las especies observáis, del hombre
abajo, y en el hombre también son así hasta que razona. Y como la razón
es del espíritu porque pertenece al discernimiento, que sólo puede
iniciarlo la sabiduría, propiedad del espíritu, cuanto mas crece el
discernimiento más crece la razón. Así sigue su proceso, hasta que,
dominados los instintos, se descubre el espíritu y se convierte la razón en
naturaleza espiritual, que es la segunda naturaleza del espíritu y a la que
llamamos razón humana; por lo que hasta el cuerpo del hombre llega a las
sensaciones espirituales, por el descubrimiento de su trinidad, porque
entonces el espíritu, a conciencia de su razón, se eleva por las regiones
etéreas o siderales (como las han llamado los hombres), pero adonde el
espíritu se eleva es a la comunidad de los espíritus libres en el espacio, o a
mundos a los que su progreso alcanza, y así sirvió dos vidas, dos reinos y
dos mundos, teniendo por esto el espíritu ahora, realmente, dos
naturalezas.
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87 D.- ¿Así es, maestro, que sólo por el espíritu el hombre es hombre?
M.- Y sin él sólo sería un animal distinguido, pero que llevaría todas las
desventajas sobre los animales por su menor fuerza bruta y delicadeza, y
sería más desgraciado que todos; y aun lo es por muchos siglos, hasta que
muchos descubren la razón y auxilian a los otros, hasta que todos llegan a
razonar; entonces los primeros se hacen trinos y empieza el progreso y el
tiempo de la resurrección, tan mal entendida.
M.- Así es realmente; antes era sólo el aspirante a hombre, el niño que se
desarrolla bajo la dirección de su padre y del preceptor; y aun no lo es
hasta que la experiencia y los años lo hacen apto para dirigir él a otros
hombres, en lo moral y material.
M.- Como ya conoces las tres entidades del hombre, seré breve. Sabes que
el cuerpo y alma del hombre es la verdadera arca de Noé, que se dió como
símbolo; el espíritu tiene que organizar los instintos, para que cada uno
sea satisfecho, en justicia, en sus derechos naturales; y como tenemos
dentro de nosotros mismos todas las especies naturales y éstas, por su ley,
piden la satisfacción, lo mismo que cuando son sólo animales, tienen que
ser satisfechas. Pero hasta que el espíritu logra dominar algunos para
hacer conciencia, que es una fuerza convictiva, y sumada la de varios
instintos que han de imponerse a otros instintos como ejemplo de que
aquellos están sometidos y toman en ley de sabiduría lo que es de su ley,
hasta el momento, digo, en que esa fuerza sumada de instintos
44
dominados puede imponerse, es el alma y el cuerpo humano un enjambre
de abejas sin reina, donde sólo existen la confusión y el desorden y nacen
bandos antagónicos. Aquí empieza el mal y por esto es el antagonismo la
causa y el principio de las pasiones, que se eleva a concupiscencia si el
espíritu esta dominado por la materia; miles de veces sucede así por un
equívoco en elegir padres, sexo, posición y ambiente, y ahí el espíritu se
enceguece y busca su satisfacción en la materia, que no puede dársela
porque no está en su ley; hasta que el sufrimiento, la inflexibilidad de las
leyes de afinidad y justicia y los avisos amorosos de sus guías logran abrirle
los ojos, y entonces se convierte en héroe y reconoce su equívoco,
enderezando su camino con mayor razón y con la experiencia que le dan
los sufrimientos, convirtiendo el mal en bien; por lo que, realmente, el mal
no existe, porque no está en la ley divina, sino en la ignorancia que del mal
tiene el espíritu y en las leyes que el hombre hace para vivir en sociedad,
que es el primer grado de progreso a que llegan las humanidades.
91 D.- ¿Por lo que antecede se diría que el progreso es lo que hace sufrir?
M.- Justamente es así; pero también el niño tiene que sufrir si ha de llegar
a ser hombre y tiene que encerrarse en las entrañas de su madre, llorar al
nacer, sufrir las consecuencias de su impotencia en la infancia, su
inexperiencia en la adultez y el aprendizaje de su oficio o carrera, porque
solo así puede llegar a ser hombre. Lo mismo es el progreso. El nos hace
sufrir primero, para llegar por él a la civilización, cuando todos están en
camino de progreso.
M.- Punto arduo es éste, aun en estos días; pero está la verdad en su
reinado y hay que juzgar y sentenciar. ¿Recuerdas, discípulo amado, el
triste desenlace de las tres grandes virtudes teologales? Fué funesto para
sus sostenedores; en las tres potencias no sucederá lo mismo en su
esencia y ser, pero sí en su propiedad. Distribuyamos, y digo primero que
deberíamos decir y diré: memoria, voluntad y entendimiento, porque
éste es su orden genealógico científico, moral y jurídico. La memoria es
propiedad del alma desde que es individualizada; pero significa vacío y
tiene un corto período de vida para cada cosa, pues en cuanto una cosa se
comprende en lo material pasa a la conciencia como reminiscencia o
índice, habiendo luego que acudir por la razón, al registro en el archivo de
la conciencia; y sólo la inteligencia puede recomponerlo en esencia,
simplificando todo un poema, una historia, una ciencia, en una ley, en un
46
número o en una moraleja. Por lo que la memoria es una facultad
realmente de la materia y es a causa del vacío o de la ignorancia del alma,
que, si puede retener una cosa, es porque hay un lugar vacío del alma. Por
esto se borra de la memoria una cosa, en su materialidad y se comprende
bajo una sola palabra, ley o número; y es sin embargo entonces cuando se
sabe la cosa; cuando por ese número, ley o palabra el entendimiento la
desarrolla; pero entonces ya, aunque está en el alma, ésta se convirtió en
archivo del espíritu y lo llamamos conciencia; pero es nuestra misma alma,
sometida a su creador espíritu. El hombre no debe preciarse de tener una
gran memoria, sino un gran talento, un entendimiento perspicaz porque
esto emana de la inteligencia y esto no es facultad del alma, sino del
espíritu. La memoria tampoco radica en el cerebro; éste no es más que un
centro de vibración para el alma, única que tiene memoria, y tendrá tanta
más memoria cuanta menos sabiduría hay en su archivo, que es la
conciencia de las cosas; y conciencia quiere decir posesión, fruición. Por lo
que acabaré diciendo que la memoria es facultad del alma y que el alma
es materia, lo que indica ignorancia; que posee la facultad de la memoria,
porque el alma es formada (como ya sabes) del alma universal, y ésta es la
placa infinita preparada por el Creador, por lo cual está dotada de la
necesaria sensibilidad para retener y transmitir eternamente los hechos y
sonidos de todo el universo. Esto lo ha comprobado la ciencia, que sabe ya
hasta cuánto corren la luz y el sonido. Pero hasta las figuras, te digo yo,
quedan impresas y eternamente se ven en el éter. Por esto tiene esa
facultad el alma animal y humana, como lo comprobaréis siempre, por las
leyes del magnetismo y remanencia. La voluntad ya no es facultad, ni
propiedad del alma ni del cuerpo; éstos no tienen más que instintos, por
los que obran los seres irracionales y los hombres inconscientes, que son
llevados a las cosas por el mandato de otros; esto es imposición del
consciente al inconsciente, y así no es voluntad. Pero, fijándonos
estrictamente en los seres de cuerpo y alma, vemos que todo lo hacen por
un instinto y sin raciocinio, sin entender lo que hacen, y esto no es
voluntad. Por lo que voluntad no es potencia del alma, sino un derivado
del entendimiento, que nos muestra la necesidad de obrar. Eso es
voluntad, que tendrá mayor o menor valor según la razón de voluntad,
47
según que obremos por convicción o forzados por imposición de las
circunstancias, o según que nos neguemos a la imposición o al deber por
discernimiento o por indolencia. Todo esto no es, no puede ser del alma
(que aunque sea buena es materia), sino del entendimiento, de la
inteligencia y de la razón, y éstos atributos sólo son del espíritu. Del alma
son los instintos, que pasan a ser voluntad cuando entran dominados a
formar la conciencia y el sentimiento; esto sólo pertenece al espíritu; y así
no es del alma, aunque radica en el alma humana, la que lo es por el
espíritu, el cual, para mayor razón concluyente, sabéis que es la voluntad
del Creador, en tanto que el alma es el pensamiento del Creador. El
pensamiento es el deseo del ser, en tanto que la voluntad es el ser, y éste
es el espíritu por su inteligencia. El entendimiento es la comprensión de
las cosas, la concepción de las cosas, el discernimiento de las cosas. Esto
es sólo de la inteligencia, de la razón, y esto es sólo del espíritu. Entonces
el entendimiento no es del alma animal ni del alma humana. Lo que hubo
es que el hombre, cuando encontró esas potencias, no conocía el espíritu,
porque no se conocía a sí mismo; sólo había visto el alma y a ella adjudicó
lo que es del espíritu. Pero no hay impiedad, aunque haya impropiedad en
la adjudicación, porque el espíritu quería que fuese reconocida el alma su
esposa, en la que se encierra. Cuando sería conocida, el hombre se haría
trino, descubriéndose el esposo, y sería el día de la verdad. El cuerpo vería
que no puede prescindir del alma y que, siendo ésta sólo el vestido en que
se envuelve su director, el espíritu, propietario de la razón, tampoco el
alma podría conservar su primacía ni prescindir ni rechazar al espíritu, su
primero, ni al cuerpo, su inferior. Así, el alma vence a su cuerpo y se rinde
al espíritu, y los dos se elevan en potencias y facultades hasta él.
95 D.- Cada vez aumenta mi sed y es justo que sea así ante las maravillas
descubiertas. ¿Qué me dirá de los cinco sentidos?
M.- No me interesa poco esto. Pero ¿quién ha dicho que el hombre sólo
tiene cinco sentidos? Tiene cinco, cinco mil y cinco millones y todos
cuantos instintos venció y se rinden por su sensibilidad y pureza. Hay
quien siente el roce de un pensamiento y quien apenas siente un latigazo;
48
eso va con el desarrollo de las facultades y cada uno siente tanto más
cuanto más se eleva.
M.- Por facultades materiales han de entenderse todas las que al cuerpo
se refieren, y son representadas en los sentidos así de placer como de
dolor, pero no pueden nunca ser separadas del alma, porque por ésta se
sienten. Mas tiene facultad el cuerpo y el alma de aprovecharlo todo, de
usufructuar todo lo que en el mundo hay, creado por la naturaleza y por el
espíritu, porque todo es para el cuerpo humano y en su ley natural nada le
es prohibido; pero tiene por regularizador su alma, resistencia intermedia
que es entre el cuerpo y el espíritu; y cuando ésta puede regularizar las
facultades del cuerpo, ya camina hacia la armonía y domina fácilmente
todas las fuerzas y facultades naturales, porque entre el cuerpo y el alma
están todas las facultades del reino animal; pero no pueden llegar al
dominio o posesión de esas facultades sino por la emanación inteligente
que el cuerpo recibe, por el alma, del espíritu que en ella está envuelto;
por lo que, si el cuerpo obrara sólo con su alma, sólo serían facultades
animales, y ya en el hombre no cabe esto, ni aun en el estado
embrionario.
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sentimentales, que no pueden llegar al amor porque no hay razón; pero
desarrollar el cariño es propio y facultad de la materia, por la afinidad.
M.- Sólo el progreso que hay del animal al hombre, si prescindimos del
espíritu; porque la ley es sólo una y se produce por los mismos medios.
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alma universal, cargada de las partes esenciales de la materia que ha de
asimilar a su alma, del carácter, cualidades y aptitudes que ha de tener en
aquella existencia y queda entonces como aletargado, porque se anubla y
se reduce a la impotencia de la debilidad del infante, en la que se ha de
amoldar, conforme a la lucha que viene a sostener, y de esto son los
padres los encargados.
101 D.- Cierto que estas funciones tan grandes y matemáticas requieren
potencia, sabiduría y sacrificio, que sólo el espíritu en libertad puede
concebir y obrar. Pero, ¿cómo pueden cumplir los padres, cuando ignoran
todas esas funciones y misión?
M.- Por el amor que el infante despierta en ellos, con sus gracias e
inocencias, y porque la ley de afinidad y justicia esta latente, más que
nunca, entre las familias, durante la infancia, y los guías y protectores
inspiran de continuo en los padres y se demuestran en el infante por sus
miradas, gracias y lloros, incitando al espíritu del infante a sus
demostraciones, con las que pide compañía, alimento y ayuda en sus
enfermedades. Las madres por su percepción, lo sienten pronto, porque
su ternura les anuncia la necesidad del infante, y generalmente aciertan
ellas más que el médico lo que sufre el niño. Tal es la sensibilidad de
algunas madres que, estando lejos de su cría, sienten en sus pechos, por
una vibración, que su hijo llora, como lo podéis comprobar muchas veces.
Pero esto ya pertenece a facultades medianímicas bien marcadas, aunque
todas las cosas que el hombre ejecuta son facultades medianímicas, por
más que no se hayan estudiado como tales. Por lo tanto, decir facultades
del cuerpo es impropio, y aún del alma también; pero es necesario, para la
comprensión, hasta que se es trino; entonces ya todo se puede
comprender y probar por el estudio psíquico, que quiere decir unidad
consciente de fuerzas materiales y espirituales, lo que llamamos
mediumnidades y, por esto, facultades medianímicas.
M.- Son innumerables. Sólo pueden contarse por los actos diferentes que
el hombre ejecuta. Pero no enumeraré ninguna, porque en la ley de
mediumnidades, en el código, se dicen las más principales, que han sido
objeto de estudios en tiempo de tinieblas. Mas sabe que siempre obramos
medianímicamente y que por los resultados de tus obras conocerás la
procedencia; porque, conociéndote a ti mismo, por fuerza sabrás quién te
sopla y de qué lado viene el viento.
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TERCERA PARTE
CAPÍTULO VIII
GRADOS DE PROGRESO
53
valladares, lo que no consigue hasta que da personalidad al espíritu. Es
ahora cuando la humanidad se encuentra entre dos luces, en el
crepúsculo, entre la noche y el día, en que vislumbra el sol de la verdad del
espiritismo, por el cual empieza a comprender su error; pero entonces
también el error, el prejuicio de una larga vida de millones de siglos bajo
yugos que entonces ve que le coartaron su libertad y le obligaron a ser
ignorante y falto de sentimientos, y entre el error y la verdad se entabla
una lucha titánica, la que se acaba con un acto de justicia y se dan por
terminadas todas las doctrinas, credos, religiones y dioses y empieza el
séptimo día, bajo el solo credo espiritismo y con un solo nombre universal:
Eloí.
105 D.- Los días: ¿cómo se dividen y qué pertenece a cada uno?
M.- Para la inteligencia del hombre únicamente se les da una división por
etapas o epopeyas; pero en el capítulo “La creación” habéis visto las
funciones ejecutadas en sus épocas. Pero la tierra, como todos los
mundos, tiene siete días, mucho más largos que los de la humanidad, y
unos y otros son muy irregulares; pero los de la humanidad de la tierra
son: 1º, desde la aparición del hombre hasta la fundación de las ciudades;
2º, de éstas hasta que recibió maestros misioneros en Adán y Eva, con 27
misioneros más; 3º, de Adán a Noé; 4º, de Noé a Moisés; 5º, de Moisés a
Jesús; 6º, de Jesús al Anticristo o juicio final, y 7º, de ahí hasta el final del
progreso, en que, no teniendo la tierra más que dar, marchará la familia
espiritual y ella se disgregará.
106 D.- ¿Cuáles son los primeros progresos que mostró la humanidad?
108 D.- ¿De modo que no son necesarias las religiones para el progreso de
los mundos? M.- Ya he dicho que son la rémora del progreso; pero esto no
quiere decir que no sean necesarias, pues necesarios en los mundos son
hasta el crimen y las guerras; porque los instintos originan el antagonismo
y éste las pasiones. En ese antagonismo (único pecado original de todos
los mundos) nacen las tendencias religiosas, políticas y sociales, y
necesarias son todas esas calamidades. Pero el que sean necesarias no
quiere decir que sean buenas, salvo para que el espíritu ejecute su
potencia y su sabiduría, sacando bien del mal. Por lo demás, no son
necesarias para nada en los mundos, y por esto no existen religiones, ni
religión, más que en los mundos de expiación; no las hay en los mundos
regenerados desde el juicio final, ni en los mundos de luz y progreso que
pasaron de ser expiatorios y viven sólo el credo espiritismo y el régimen
único de la comuna, con el solo nombre Eloí universal, que no es un Dios,
ni la comuna política, ni el espiritismo religión.
M.- ¿No viste en que quedaron las tres grandes virtudes de “fe, esperanza
y caridad”, que hoy puedes llamar ceguera, desesperación y baldón? Los
milagros no existen: los hechos que la religión dogmatiza milagros se
registran todos los días; y si se repiten es porque son hechos naturales,
producidos por causas naturales; los operan los médiums, según el
desarrollo de sus facultades, pero jamás fuera de la ley, que es cuando
serían milagros, según el entender de las religiones. Mas nos importa muy
poco de todo eso que pasó y a la tierra no volverá, y sólo sacaremos el
55
provecho de poder apreciar mejor los beneficios de la comuna ante las
páginas negras y rojas que nos han dejado las religiones.
111 D.- Desearía calificar los seis días o epopeyas de la humanidad por su
progreso, porque comprendo que la labor habrá sido diferente.
M.- Cierto es que la labor es diferente (aunque sólo tenga un fin), como
todo en la tierra es diferente y el fin sólo es el progreso; pero en cuanto a
los días de la humanidad hay que calificarlos así: 1º. Infancia, en la que
sólo se puede esperar hacerse hombre. 2º. Adultez, de la que sólo
travesuras y desaciertos hemos de recoger. 3º. De aprendizaje y
desarrollo, en que los maestros fueron los 29 misioneros. 4º. Roturación
del terreno y clasificación para la siembra con provecho, desde Noé, por
Abraham y Jacob, hasta Moisés. 5º. La siembra de todas las semillas,
desde Moisés hasta Jesús y Juan. 6º. El cultivo, la escarda y la siega,
recogiendo en el juicio de mayoría los frutos y llevándolos a los depósitos
del Padre. 7º. El descanso y el cobro del trabajo en la comuna, bajo el
árbol de la verdad eterna, el espiritismo, coronado por Eloí.
M.- No hay ninguna ciencia que se oponga; aunque sus hombres nieguen
el espiritismo, sólo hacen un papel tan ridículo como lo harían en negar
que ellos viven estando hablando contigo; su negativa no tiene valor más
que en cuanto a ellos los retrata de imbéciles, porque niegan la evidencia
y sus mismas funciones, que operan espiritualmente en el mismo acto en
que quieren negar el espíritu y el espiritismo.
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CAPITULO IX
116 D.- Los hechos físicos, considerados en general, ¿son causa o efecto?
119 D.- Bello ejemplo para servir de jalón seguro en todos los hechos y
conocer la causa que origina los efectos. Pero en el caso de oponerse a la
procreación por tantos medios, ¿dónde está la causa?
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las clases en que dividieron la sociedad por las leyes absurdas de la
propiedad, por las que se acapara el sudor de los trabajadores por los que
no trabajan ni producen, obrando como vampiros, que a fin de chupar
causan la muerte de los sentimientos, a la vez que aniquilan los cuerpos
por el encarecimiento de las cosas necesarias a la vida. Mas todo esto lo
tienes explicado en toda la nueva doctrina y en la comuna desaparece,
porque desaparece la propiedad individual, que es causa del desequilibrio.
M.- Sólo el amor (porque el amor es desinterés) puede evitar el robo. Por
lo que, aun no existiendo la propiedad, puede existir el robo; porque si
uno es sabio y el producto de la sabiduría no lo entrega a la comunidad; si
el que es obrero oculta sus aptitudes por indolencia, no hay duda que
usurpa beneficios que no da, pudiendo. Esto es robo y, por lo demás, roba
material o espiritualmente todo el que no produce y da mal ejemplo; pero
la causa, digo, es la falta de amor, en primer término, aunque su raíz la
encontrarás lo mismo en el antagonismo, origen único del mal.
M.- Por ti mismo. Sabiendo que no puedes querer para otro lo que para ti
no querrías.
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buscando cada uno su nivel, su armonía, sus afectos; pero el cambiarlo de
morada no es desheredarlo, sino amarlo extremadamente, puesto que se
le pone con sus iguales, donde sus defectos no escandalizarán ni lo
avergonzarán. Eso es medir las distancias.
PARTE CUARTA
CONOCIMIENTOS DE REGIMEN
CAPITULO X
123 D.- Ya que me dijo el maestro que el espíritu no puede eludir la ley
divina, ¿quiere decir esto que está impresa en el hombre? M.- Puesto que
el hombre sólo lo es por el espíritu, y es hombre (que haga honor a ese
nombre) sólo cuando es trino y sin embargo de tantas caídas siempre se
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rehabilita, ello es porque lleva impresa en su ser la ley de amor, que es la
ley divina.
M.- Por las leyes de mayoría siempre, aunque sea estando solo en la
fruición de la equidad; porque la equidad aun no significa justicia absoluta,
ya que, cuando ésta llega, el amor está en su más alto grado posible en
cada mundo y entonces la ley está en todos y no se necesita dictarla.
M.- Todos los seres en uso de razón, es decir, desde que están en posesión
de los conocimientos comunales; y son cómputo hombres, mujeres y los
espíritus libres, porque también para ellos se legisla, y toman parte en
verdadera justicia; pues ellos serán los hombres de la generación
siguiente.
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M.- ¿Cuándo la justicia puede ser injusticia? ¿No hacéis la ley en plebiscito
y bajo un código de amor y libertad? No, no hay extorsión, ni la ley comete
injusticia; la ley es un acicate para los que aun están atrasados, y es justo
que les obligue a adelantar, hasta poder igualarse a la mayoría, y al fin se
llega así a la unidad. Mas puede haber responsabilidades al hacer cumplir
la ley, porque es posible que los más atrasados no estén en la capacidad
suficiente para poder cumplir la ley, y aquí del maestro para medir las
distancias y poner a cada uno en el punto que le corresponde. Por lo
demás, todos están obligados no sólo a respetar, sino a cumplir la ley.
129 D.- ¿Qué causas han de ocurrir al establecimiento de una nueva ley
comunal?
M.- El mayor progreso; el ser insuficiente la ley que regía hasta entonces,
siempre buscando el mejoramiento; el mayor progreso con el menor
esfuerzo, y esto sólo puede ser hecho por la mayor sabiduría.
130 D.- ¿En todos los continentes puede ser la misma ley?
M.- Sí, en cuanto a ley fundamental del código de amor, porque esta ley es
única, y desde el mundo embrionario hasta el centro de las vibraciones
ella sola impera, sin excepción. Ahora, en cuanto a las leyes de
administración y régimen social, no puede ser la misma absolutamente
más que en su fondo, pero variará sin que lo podáis evitar como varía el
ser étnico para la ley natural: y es que el esquimal no está en las mismas
necesidades ni puede ser lo que el hombre del meridiano: por lo que cada
región se dicta su régimen distributivo y social, conforme a sus
necesidades.
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meridiano, deben hacer sus leyes como si no existieran más que ellos y su
región fuera todo el mundo. Lo que quiere decir que en todas partes llega
el hombre a su ciudad y a su casa, porque en todas partes encuentra las
mismas obligaciones, los mismos derechos y los mismos beneficios,
porque en todas partes son sus hermanos y en todas partes no hay más
que el reinado del espíritu regido por el amor.
M.- La ley del trabajo. Y cada uno en su oficio, ocupación, arte o ciencia ha
de ver sólo su deber, porque sólo el trabajo es la regeneración y la base
del progreso, y por tanto, de la civilización.
134 D.- ¿Por trabajo debe entenderse toda ocupación y siempre está
obligado el hombre a él?
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incumbencia de los maestros, con sus consejos, que precisamente serán
los ancianos sus consejeros.
135 D.- Por fin, maestro, ¿qué haremos de todas las leyes seculares que
rigieron a la humanidad?
CAPÍTULO XI
DEFINICIONES MAXIMAS
136 D.- Deseo conocer lo que hay sobre la trinidad del Creador y demás
trinidades; pues en las doctrinas derogadas y relegadas existe, sobre todo,
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una trinidad, compuesta de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo,
pero no puedo explicármela racionalmente. ¿Qué hay de verdad?
138 D.- Ya todos los caminos están abiertos, maestro. Pero hay que
andarlos con el jalón luminoso plantado en esa trinidad del único santo, y
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no interrumpir el orden de marcha aun a trueque de repetir las cosas; así,
hágame la trinidad del hombre.
M.- Ya la sabes. Espíritu, alma y cuerpo; pero debes saber también que
estamos en el mismo orden de la trinidad anterior; es decir, que
ascendiendo sería: cuerpo, alma y espíritu, y responde a la sabiduría,
porque no se pude encontrar la causa sino estudiando los efectos. Por
esto encontramos al hombre en la materialidad de su cuerpo (que obra
maravillas físicas y hasta su propia belleza), pero si este cuerpo no tuviera
el alma, que le hace sentir las sensaciones gratas o ingratas al cuerpo, no
tendría alicientes ni goces, porque no experimentaría las luchas que le
interesan, aunque la lucha es vida; pero el alma (aunque sea esencia) no
deja de ser materia del mismo origen que su instrumento cuerpo, y, como
lo demuestra el reino animal, nada embellecería de la naturaleza; mas el
alma aun en su primera vida humana, rústica y embrionaria, ya presiente
algo que no pueden presentir los animales, y es el espíritu, modelador y
modulador de las formas y demostrador de la vida, de los movimientos, de
los sentimientos, del carácter, de la nobleza y de todas las cualidades
sobreanimales, porque para el espíritu (y así para el hombre) todo es
natural, por que todo esta en su ley; y lo que hace (aunque sean
maravillas) son cosas naturales y no milagros, que no existen; pero estas
maravillas, que han llamado fenómenos, el espíritu las concibe, las
engendra en su conciencia y las ejecuta el cuerpo, su digno instrumento,
sintiendo el efecto el cuerpo y el espíritu, por la sensibilidad del alma su
intermediaria, resistencia equilibradora. He aquí, pues, una digna y
segunda trinidad, respondiendo a la gran primera trinidad de Eloí, que se
complace en las obras de su hijo y lo reconoce en el hombre como
espíritu, alma y cuerpo; pero no olvides que sólo juzga y sólo manda a su
hijo directo y consubstancial: el espíritu.
139 D.- Digna trinidad la que forma el espíritu, primer efecto de Eloí,
siendo la segunda entidad la máxima trinidad. ¿Cuál es la trinidad de la
vida, tercera entidad de la trinidad de Eloí?
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M.- Energía, movimiento y luz, que significa mecánica, metafísica y física;
lo que da, necesariamente, principio a la vida y su demostración, que ya
tienes explicado en la creación.
M.- Ninguna cabeza puede tenerse sin pies; para llegar a la civilización es
necesario pasar por la ilustración, y a ésta se sube por la educación.
M.- Con sus dos efectos: arte y ciencia; pero como estos dos forman el
progreso general, que llamamos civilización, tendremos para la gran causa
sabiduría, civilización y progreso; trinidad de la que nacen todas las
demás, mecánica, metafísica y física, que están reguladas por las
matemáticas. Pero encontraréis siempre todas estas trinidades por esta
gran trinidad que nos demuestra la vida progreso, civilización y sabiduría,
porque (te repito por última vez) no se puede llegar a la causa más que
por los efectos, y progreso y civilización son efecto de la sabiduría.
144 D.- Me acaba de decir el maestro que las matemáticas regulan todo el
progreso, puesto que sujetan a la trinidad madre del progreso: mecánica,
metafísica y física. ¿Es que las matemáticas son una verdad real?
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M.- ¡Ay..., amado discípulo!... Has tocado el punto más delicado que existe
del espíritu abajo!... Si del espíritu te contesté sin distingos, no debo
hacerlo así de las matemáticas. Son ellas justamente la demostración
palmaria de la verdad eterna, hasta del espíritu. Mas esto es del tiempo
venidero, porque es de pertenencia de la matemática racional, llamada
pura, hoy abstracta para la misma ciencia matemática, hija de la
geometría, y ésta es sólo del espacio infinito. Mas no te dejaré vacío y aun
dejaré abierto el camino para los geómetras que llegan y para algunos de
los que hay hoy, y digo: 1º. Que las matemáticas que hoy conoces son la
ciencia exacta físicamente por excelencia, en cuanto dicen que cuatro
hombres son cuatro hombres, o cuatro columnas, o cuatro vigas, etc., y no
se les puede desmentir; por lo que todas las ciencias se someten a su
inflexibilidad. 2º. Que esa misma verdad física en número no es la verdad
metafísica, porque cuatro hombres son infinitos cuatro en su constitución,
lo mismo que sean columnas, vigas, etc., porque son tantos unos como
corpúsculos los componen u otra unidad aun más infinitesimal que el
corpúsculo. 3º. Que son las matemáticas producto de la razón que ideó, y
que así son y serán eternamente idealismo inacabable como el universo,
pero siempre jamás serán dominadas las matemáticas positivas por las
matemáticas puras (o de la razón), como el espíritu domina al universo y
Eloí al espíritu. 4º. Que se prueba esto con que las matemáticas, por la
geometría, han tomado sus elementos del espacio, del tiempo y del éter,
porque no hay otra masa, y estos tres elementos alimentan las
matemáticas por la inacabable fórmula C.G.S. (centímetro, gramo,
segundo), y están en relación con cada mundo: pero es sólo facultad del
sabio espíritu comprenderlo, porque esa trinidad representa al Creador en
su incomprensibilidad; por lo que las matemáticas, en toda su grandeza,
son sólo condicionales en cuanto son positivas; pero las reales
matemáticas son las racionales, que dan cada día campo a la
experimentación, y lo darán eternamente y siempre por el ideal de la
razón; pero en cada mundo, al final, el último número será el último
átomo de la esencia que puede extraerle el espíritu para su archivo. Esta
es la matemática pura y real, porque es racional y es un idealismo.
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145 D.- Después del desenlace de la pregunta anterior, poco me queda
para completar mi plan de examen; y aun las que voy a hacer son sólo
para concretar. Dígame: ¿por qué es lo último el ejercicio de la justicia,
siendo así que sin ella no puede existir el equilibrio?
M.- La raíz de ese mal es la raíz de todos los antagonismos; pero en este
caso de la justicia hay una causa abstracta en el nombre, que son los
dioses, la multitud de dioses creados por la concupiscencia, pues cada
religión impuso uno; que aunque hayan dicho (sarcásticamente) que todos
eran un mismo ideal, en las prácticas, en los dogmas, en los gatuperios,
que cada una ha puesto en juego para hacer a su Dios mayor que al de la
otra, dieron lugar a todas las injusticias congregadas, dogmas y artículos
absurdos de fe ciega. Pero lo que no puede descubrir ninguna religión es
que su Dios es Dios de ciegos y él es rey de los ciegos; por lo que jamás vió
ninguna ni jamás verá las injusticias de la división de las razas, de las clases
y de las riquezas comunes del suelo, porque en esas divisiones estaba su
reinado. Por eso caen todos los dioses de su trono en cuanto se inicia la
humanidad en la unidad de un credo, en el reconocimiento del Creador
único, al que no pueden resistir las divisiones porque el universo es uno e
indivisible, como Eloí. Cuando éste es reconocido por la razón, por la luz
del espíritu dominador de todo el universo; cuando el hombre trino ve
que el espíritu es el Creador secundario, entra en su razón
convictivamente, porque se conoce a si mismo, conoce que toda división
es injusticia y que sólo la unidad de la comuna puede hacer justicia, y
convencido la proclama, bajo el credo universal espiritismo, adorando sólo
y universalmente a Eloí.
M.- Todo está aclarado en la nueva obra, y primero que todo el símbolo de
Adán y Eva; en tu pregunta veo más una justificación del porqué del
símbolo que el símbolo mismo, pero no tiene explicación diferente del
arca de Noé, y digo que el símbolo fué hecho por Moisés, encerrando en él
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toda la obra de la creación, cual podía decírseles a los hombres de
entonces. Mas no lo dió como artículo de fe, ni todo el génesis aquél es
mas que el índice de la historia del mundo y de las humanidades de la
tierra; y fué así porque entonces ya se anulaban todas las leyes dadas
siglos atrás, porque se daba la ley del Sinaí, y dejaba en aquel génesis el
índice de lo que había que hacer cuando los hombres se vieran en su
realidad, como tu te ves siendo el cofre de la sabiduría representado en el
arca de Noé, y viste como en tu cuerpo están todas las especies de los tres
reinos de la naturaleza y, por el espíritu, todo el universo. Decir que Adán
y Eva fueron los primeros hombres de la tierra era decir: aquí empieza el
hombre regenerado. Mas observa que anotan que Caín, desterrado del
paraíso y andando errante, encontró mujer con quién tuvo hijos, y no
podía ser si Adán y Eva fueran los primeros hombres, mayormente cuando
sólo habían tenido (a estar al Génesis) a Caín y Abel, y éste fué muerto por
Caín; y aunque vivieran Abel y Caín como hombres, no podían concebir y
parir hijos. Observa más y veras que, después que Moisés anota a muerte
de Abel por Caín, asegura que “Adán conoció a Eva y tuvo un hijo, Seth”; y
éste es el primer hijo que tuvieron Adán y Eva en la tierra y fué el
legislador, como lo puedes observar, pues dice que “en él empezaron los
hombres a llamarse de Jehová”. Ya ves, discípulo amado, que desde el
primer momento, desde la primera generación de los misioneros, fueron
anulados los dioses, y por eso Moisés empieza su génesis riguroso en el
capítulo quinto, y de ahí arranca la historia de la regeneración; pues los
cuatro capítulos primeros solo son como el índice de una larguísima
historia no escrita y que ya caducaba. Adán y Eva son los primeros
hombres del mundo en su raza regeneradora; y efectivamente, en ellos
nacía la humanidad que podía llamarse formada por hombres. Esto es lo
que significa ese hecho real, y no símbolo, y lo significó bien, en cuanto
Caín, en hebraico, quiere decir maldad, y Abel virtud o bondad. La virtud
es sacrificio, como maldad es venganza; y también está dicho allí, en el
llamado que hace Lamech a sus mujeres, diciéndoles y jurándoles que
“Caín sería vengado siete veces”; pero Lamech juró vengarlo setenta veces
siete; es decir, que declaraba la raza primitiva la guerra sin cuartel a la raza
naciente y redentora de Adán y Eva. Y tanto han cumplido los primitivos
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su juramento, que aun hoy, después del juicio final, en que la raza
adámica cubre la tierra y es suya la inmensa mayoría en el suelo y la
totalidad de los que están en espíritu, aun lucha el juez y su tribunal con
los dioses que condenó cuando Seth evocó a Jehová, pero ahora es el
último segundo de la lucha, porque Eloí marcó el punto en su cuadrante y
la luz ilumina las tinieblas de Caín.
148 D.- Satisfecho, maestro, y por último le suplico que toda esta
grandeza y sabiduría me la dé encerrada en un canto que recuerde al
hombre en todo su ser y evoque al padre Eloí.
Es el hombre el universo,
Y su espíritu la luz;
Conociéndote a ti mismo,
Verás el espiritismo,
Que es sapiencia, amor y luz
Y credo del universo.
Si elevas tu pensamiento
Al centro del creador,
Traspasando esa substancia,
Veras que eres consubstancia,
Y que eres el creador
De los mundos y los cuerpos.
M.- Irás otra vez y escucha Que te dijo: “eres maestro” Y al maestro se le
exige...
El Maestro.
Joaquín Trincado.
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