100% encontró este documento útil (1 voto)
332 vistas210 páginas

Revista Flappsip

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
332 vistas210 páginas

Revista Flappsip

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

INTERCAMBIO

PSICOANALÍTICO

Volumen VII
Número 1 / Año 2019
FLAPPSIP
FEDERACIÓN LATINOAMERICANA DE ASOCIACIONES
DE PSICOTERAPIA PSICOANALÍTICA Y PSICOANÁLISIS
FUNDADA EN 1998
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

3 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO
PSICOANALÍTICO
Volumen VII
Número 1 / Año 2019

CRÉDITOS EDITORIAL ................................................................................. 8


Participaron en la elaboración de César Estrella Viladegut
este número
CONFERENCIA
Comité Editorial Resistencia y muerte .............................................................................. 10
César Estrella (editor general) Rita Kehl

Secretaría científica FLAPPSIP Comentario a la conferencia de ............................................................ 16


Facundo Blestcher la psicoanalista María Rita Kehl
Manuel Laguarda
Delegados de Revista
Intercambio Psicoanalítico
Inés Gutiérrez (AEAPG) ARTÍCULOS
Daphne Gusieff (APPPNA)
Mariana Groisman (ASAPPIA) La amenaza de momo: ¿nuevas o viejas vulnerabilidades? .............. 18
Marili Arostegui (ADPP) Alicia Costanzo
Rosario Oyenard (AUDEPP)
Cristiane Paixão (CEPdePA) Exclusão, reconhecimento e desumanização do outro ..................... 25
Margarita Rodríguez (CPPL) Ana Lila Lejarraga
Luciana Gageiro Coutinho (CPRJ)
Angélica Sotomayor (ICHPA) Neoliberalismo, identificação com o agressor e violência: ................ 33
Renato Mezan (SEDES) considerando a dinâmica afetiva da submissão
e as formas possíveis de resistência
Diseño y volumen digital Beatriz Gang Mizrahi
Cecilia Passalacqua
Morir de amor. Entendiendo el feminicidio ....................................... 41
Imagen de portada: desde la metapsicología vincular
“Grito al cielo”. Carmen wurst
Enrique Souberville.
La violencia de la corrupción. ¿Atrapados sin salida? ........................ 49
César Estrella

Violencia heteronormativa en el ambito educativo ........................... 56


Claudia Rodríguez Maristán

Sobre el temor a nuevas formas de hacer familia. ............................. 63


Algunas reflexiones en torno a la homoparentalidad
Cristóbal Carvajal Canto

Masculidade e feminilidade: dissidência ou tabu. .............................. 71


Denise Martinez Souza

Trauma en el cuerpo: ........................................................................... 78


rompiendo el ciclo del trauma intergeneracional
Diana Cornejo de Baumann

4 / FLAPPSIP
Reflexiones sobre la impostura y algunas alteraciones del acto, .... 85
inhibición generalizada y pasaje al acto
Enrique Ascaso

Violencia y adolescentes con discapacidad ........................................ 92


en contextos institucionales: intervenciones posibles
Jorge Cantis

Em busca de uma certa temporalidade: .............................................. 98


o artesanal da vida como antídoto da violência
Lea Lubianca Thormann

Imaginarios sociales, violencia, femicidio ......................................... 102


Marcela Ramírez

Acompañamiento psicológico a testigos-victimas ........................... 110


en juicios de “lesa humanidad”
Lucía Azrak y Mariana L. Groisman

Trauma psicosocial y sus efectos en el campo transferencial. ..... 118


Una aproximación psicoanalítica
Mariana Rubio

Reich e a relação entre psicanálise e política .................................... 130


Mario Pablo Fuks

¿Niñas madres o niñas violadas? ....................................................... 144


La violencia en los medios de comunicación
Marta A. De Giusti

El psicoanálisis en una unidad de cuidados intensivos ................... 152


neonatales
Miguel Maldonado Pedreros

Desejos silenciados............................................................................... 159


Miriam Chnaiderman

La violencia de la clínica y los cuidados del analista......................... 166


Cynthia Chantrill y Norberto Lloves

Cuando la neutralidad deviene ........................................................... 174


en violencia en el proceso terapéutico
Olinda Serrano de Dreifuss

5 / FLAPPSIP
Meios de comunicação com refugiados ............................................ 181
na américa latina no século XXI
Suely Duék

Violencia y educación: .......................................................................... 187


escenarios para un diálogo transdisciplinar
Viviana H. Peña Cavassa

INTRO .......................................................................................... 196

CONCURSO DE ESTUDIANTES
PRIMER PREMIO ................................................................................... 198
De la diferencia a la diversidad, de la familia a las familias.
María Victoria Patrón

MENCIÓN DE HONOR : ........................................................................ 206


Del silencio al testimonio: una história de Belo Monte
Flavia Gleich

6 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

7 / FLAPPSIP
César Estrella Viladegut Les presentamos un nuevo número de la revista Intercambio Psicoana-
Editor lítico, revista virtual de FLAPPSIP que dedica este número al tema de
nuestro X Congreso Latinoamericano FIGURAS ACTUALES DE LA VIO-
LENCIA. RETOS AL PSICOANALISIS LATINOAMERICANO, llevado a cabo
en Montevideo los días 24, 25 y 26 de mayo del 2019.
El congreso convocó la participación activa de psicoterapeutas y psicoa-
nalistas de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay. Analizó de manera
profunda el estado actual de la violencia en Sudamérica. Se discutieron
trabajos que daban cuenta de una mirada psicoanalítica de temas como
el feminicidio, la violencia política, la corrupción, abusos sexuales y vio-
lencia de género, la violencia familiar y el suicidio. También se trabajó
el tema de la violencia interna desde la clínica, desde la sesión analítica,
desde la transferencia y la contratransferencia, y de cómo debemos pro-
tegernos frente a este trabajo tan intenso. Se discutieron casos clínicos y
también experiencias de intervención en la comunidad, en los sistemas
de salud y en los sistemas penitenciarios.
Se planteó también un diálogo interdisciplinario pues resulta imperati-
vo frente a un tema tan amplio y de tantas aristas como es la violencia,
contándose con la participación de la comunicadora social Paula Sibilia,
la filósofa Denise Najmanovich y la psicoanalista María Rita Kehl, quien
gentilmente nos ha enviado su ponencia para publicarla en este núme-
ro. Comenta La ponencia el Dr. Manuel Laguarda.
Este número contiene además, los trabajos presentados en las plena-
rias, donde están representadas todas las asociaciones pertenecientes
a FLAPPSIP. También publicamos el trabajo de María Victoria Patrón, ga-
nadora del concurso de estudiantes “Jorge Rosa” y el trabajo de Flavia
Gleich, quien obtuvo la mención honrosa.
Esperamos que la publicación periódica de la revista Intercambio Psi-
coanalítico se convierta en un espacio de intercambio y enriquecimiento
del pensamiento psicoanalítico, tanto desde una perspectiva teórica y
clínica, como también de la aplicación del psicoanálisis en la comunidad.

8 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

9 / FLAPPSIP
RESISTENCIA Y MUERTE
Rita Kehl1 Introducción: el síntoma social

¿Qué es el síntoma si no un resto no elaborado de una experiencia


Psicoanalista, periodista, ensayista,
traumática?
poetisa, cronista y crítica literaria
Los traumas pueden ser individuales así como sociales.
brasilera. Magister en Psicología
Ejemplos de traumas sociales: cataclismos naturales que afectan
Social. En el 2010 obtiene el Premio
una comunidad y destruye sus condiciones materiales y naturales
Jabutide Literatura en la categoría
de vida.
“Educación, Psicología y Psicoanálisis”
Cataclismos humanos: guerras, persecuciones, dictaduras. En el úl-
con el libro O TempoeoCão- A
timo caso, el elemento traumático incluye no solamente lo que se
Atualidadedas Depressões. Luego
impuso a toda la sociedad, - como los sufrimientos de una parte de la
recibe el Premio Direitos Humanos
población – en general, los resistentes y combatientes de la tiranía.
del gobierno federal en la categoría
Es igual que la población no se entere de lo que se pasa, la existen-
“Mídiae Direitos Humanos”. Es
cia de las violaciones de derechos humanos traumatiza la sociedad
psicoanalista del Movimiento de
entera.
los Trabajadores Rurales SemTerra
Los dos ejemplos que siguen son casos de síntomas causados por los
(MST). En el 2012 fue invitada a
traumas que la dictadura militar de 1964-85 causó en la sociedad bra-
integrar la Comisión Nacional de la
sileña.
Verdad.
Ha publicado los siguientes libros:
La dictadura que no se acabó
Processos Primários, 1996 E, ditora
La Comisión Nacional de la Verdad brasileira fue creada en 2012 por el
Estação Liberdade. A Mínima
Congreso Nacional por la Ley 12.528.2011, por decisión y empeño de
Diferença, 1996 (ImagoEditora).
la Presidente Dilma Roussef. En esa ocasión, habían pasado ya 33 años
Deslocamentos do Feminino - A
desde el año 1979, cuando un acuerdo entre el último gobierno dicta-
MulherFreudianana Passagem
torial y representantes de la sociedad civil crearon la Ley de la Amnistía.
para a Modernidade, 1998
Dilma Roussef, en su juventud, estuvo en prisión por haber sido activista
(ImagoEditora). Função Fraterna,
de izquierda contra la dictadura. En la prisión la joven de 21 años fue
2000 (Relume Dumará). Sobre Ética
bárbaramente torturada (sin denunciar a nadie). Pienso que el trauma
e Psicanálise, 2000 (Companhiadas
de la tortura fue decisivo para que la presidente, tantos años después,
Letras). Ressentimento, 2004 (Casa
crease la CNV, instituida mucho tiempo antes en los otros países por
do psicólogo). Videologias, co-
su función fundamental para la Justicia de Transición y retomada en la
escrito por Eugênio Bucci, 2004
Democracia.
(Boitempo Editorial). A Fratria
Brasil ha sido el único país, de los que sufrieron dictaduras en América
Órfã, 2008 (Editora Olho d’Água).
Latina, en conceder Amnistía a los militares culpables de graves violacio-
O TempoeoCão, 2010 (Boitempo
nes de derechos humanos contra prisioneros políticos. Es comprensible
Editorial). 18 crônicas e mais algunas,
la circunstancia que determinó nuestra injusta “amnistía para los dos
2011 (BoitempoEditorial)
lados”: los padres, las madres, los hermanos que buscaban liberar a los
presos políticos aceptaran la condición impuesta por el gobierno del últi-
mo presidente militar, João Battista Figueiredo. Torturadores y asesinos,
culpables de las graves violaciones, recibieron el mismo perdón que los
militantes que asaltaran bancos, los jovenes “conspiradores” contra au-
toridades ilegítimas, los guerrilleros qué, en verdad, ni siquiera llegaran
a empezar la guerrilla.

10 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Una de las graves consecuencias de esa equiparación entre crímenes co-


munes y crímenes de lesa humanidad practicados por agentes del Esta-
do, fue la propagación entre sectores de la sociedad civil no envueltas en
la lucha política, - y hasta hoy, entre personas de todas las clases sociales
– de la equivocada teoría de “los dos lados”. Son muchos los brasileños
que creen que la violenta represión efectuada por agentes del Estado1
contra prisioneros indefensos fue la misma que aquella empezada por
guerrilleros de izquierda. “Fue una guerra”, dicen los desinformados; “es
normal que existan víctimas de los dos lados”. Como si fueran crímenes
de la misma naturaleza, esos cometidos por defensores de derechos
humanos y los otros, cometidos por los violadores de esos mismos de-
rechos. No quiero decir que las vidas de las pocas víctimas de militantes
de izquierda valgan menos (ni más) que la de los militantes asesinados
por las manos de los agentes de la represión. Las decisiones de matarlos
no fueran menos criminales que las que produjeron la muerte de los
jóvenes opositores del régimen militar.
Asimismo, la teoría de los “dos lados” no es cierta. No solamente por
la desproporción numérica: cualquier asesinato es un crimen. Lo que
diferencia unos de los otros, es que los crímenes cometidos por la gente
civil es considerado como “crímenes comunes”, a ser sometidos a juicio
y penalidad conforme a la decisión judicial. Y los crímenes cometidos
por agentes del estado contra los ciudadanos con su guardia son de otra
naturaleza: la tortura, los asesinatos contra ciudadanos desarmados o
cautivos y la ocultación de los cadáveres son crímenes de lesa-humani-
dad. No amnistiables.
La inclusión de torturadores y torturados bajo la protección de la Ley,
de la misma Ley de Amnistía tuvo un efecto malo sobre la población
brasileña de poca formación política: mucha gente cree, hasta hoy, que
la dictadura militar de 1964-85 existió para impedir algo peor: algo como
una dictadura estalinista. Como si los asesinatos cometidos por agentes
del Estado hubieran sido muertes inevitables que ocurren en situacio-
nes de guerra.
Otra de las graves consecuencias fue que, después de la redemocratiza-
ción, la Policía brasileña sigue militarizada. Y, lo que es peor, sigue asesi-
nando gente en las calles: gente inocente, víctimas de “balas perdidas”,
criminales ya desarmados o, lo que es peor, prisioneros que son tortura-
dos como en tiempos de dictadura. En Brasil, después de la redemocra-
tización, la policía sigue matando más gente en las calles y las cárceles
(sin tortura) de lo que hicieron entre 1964-85. Una barbaridad brasileña.
La tercera consecuencia se reveló mientras la CNV hacia sus investigacio-
nes. Los investigados, protegidos por la Ley de Amnistía, no revelaron nada.

1 Y decididas, eso lo reveló la Comisión de


la Verdad, desde el comandante en jefe
de las fuerzas armadas, el Presidente de la
Republica.

11 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

El único que dijo algo sobre el asesinato y la desaparición del cuerpo del
diputado Rubens Paiva, en 1968, fue asesinado en su residencia pocos
días después. El empleado de la casa fue detenido. Los inocentes, en
Brasil, siguen pagando por los crímenes del Estado. La redemocratiza-
ción está lejos de completarse.

Resistencia seguida de muerte


“Quién no tuve reacción, sigue vivo”. Así hablo el gobernador de São Pau-
lo, en defensa de una acción de la policía que asesinó nueve supuestos
bandidos en un barrio pobre de la ciudad. En seguida, para aparentar la
tranquilidad de un estadista, garantizó que la ocurrencia seria apurada
con rigor. Pero nos preguntamos si es posible confiar en la imparciali-
dad del inquirido, cuando el mismo gobernador se apresuró para avalar
las ejecuciones de la policía con su comando.
“Resistencia seguida de muerte”: pasó que los agentes de las Policías
Militares, los integrantes del Ejército brasileño y diversos matadores de
alquiler (free lance) justificaban la ejecución de supuestos enemigos pú-
blicos de la izquierda que luchaban por democracia en el período dicta-
torial. Con la prensa con censura y las manifestaciones públicas prohibi-
das, el Estado militarizado capturó personas sin mandato o justificación,
torturó y asesinó cerca de 400 estudiantes, trabajadores y militantes po-
líticos. Hasta hoy, 141 de esas personas siguen desaparecidas. Los cuer-
pos de otros 44 asesinados nunca fueron devueltos a sus familias. Son
números alarmantes, que asimismo no incluyen los masacres de miles
de campesinos e indígenas, entre los cuales hay muchos desaparecidos,
en sitios asolados del país.
Los militares simulaban situaciones para pretextar auto-defensa. Mu-
chos cuerpos de personas asesinadas fueran entregadas en cajones
cerrados, y falsos atentados de suicidios ocultaron las verdaderas cir-
cunstancias de los asesinatos en cárceles del ejército o de la policía. La
impunidad de los asesinos estuvo tan asegurada, que no se preocupa-
ban en ocultar marcas de tiros en las espaldas o en la cabeza de las
víctimas, como también de pretextar suicidios para explicar la muerte
de personas torturadas en la cárcel, como fue el caso del periodista Vla-
dimir Herzog.
Cuando el Estado, protector institucional de la población, se permite
mentir para ocultar sus crímenes, no hay más seguridad para nadie. Se
engaña a la gente que imagina que la supuesta “mano dura” de los go-
biernos es el mejor recurso para proteger los trabajadores. Cuando el
Estado miente, la población no tiene nadie a quién pedir ayuda. Si a las
instituciones democráticas les falta transparencia, incluso o sobre todo
a la policía (que en Brasil permanece militarizada) se compromete la se-
guridad de todos los ciudadanos. En mi país, la policía tira para matar.
La burguesía y gran parte de las clases medias están de acuerdo con esa
práctica.

12 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Una de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad fue de que se


prohibiera entre los policías, la justificación de “resistencia seguida de
muerte” – repetida por el gobernador de São Paulo con otras palabras:
“quién no intento reacción, está vivo”. Así que nos preguntamos ¿cuál
es la diferencia, para el ciudadano normal (o sea, pobre...) entre la ame-
naza de la policía y la de los criminales? En el año de 2006, después de
una ola de asesinatos de policías, 168 jóvenes fueron ejecutados por la
policía en las calles periféricas de São Paulo y Santos, con la misma jus-
tificación de “resistencia seguida de muerte”. Pero todos saben lo que
ocurre: nuestra policía practica “vendettas”, como la mafia italiana. O
peor que la mafia, porque muchos cuerpos desaparecen (como en la
dictadura) y con eso, las familias nunca pueden concluir el duelo. Las
madres que luchan para que se les digan el paradero de sus hijos, no
tienen defensas contra las amenazas hechas por la misma policía encar-
gada de investigar los abusos. En Brasil la investigadora norteamericana
Kathryn Siskink reveló que el número de asesinatos cometidos por las
policías militares – que ya no deberían ser militares hace muchas déca-
das – es más grande, en la actualidad, que en el período militar. Sí: las
características socio económicas de los muertos, torturados y desapare-
cidos es diferente. Pero siguen los asesinatos cometidos por policías, y
la sociedad brasileira lo ignora.
Los policías asesinos no son mayoría; no sería difícil revelar sus críme-
nes, si las autoridades lo ordenasen. En los casos investigados por la
CNV, lo más importante no fue descubrir los nombres de quién torturó
y mató, pero si los nombres de los que ordenaron las ejecuciones. Pero
la tortura practicada contra los opositores de la dictadura fue ordenada
por autoridades militares, lo que se puede pensar sobre las públicas, lo
que se puede decir sobre las mismas prácticas cometidas en plena de-
mocracia, ¿cuándo los gobiernos utilizan su autoridad para justificarlas?
Hoy, la eliminación sumaria de supuestos criminales por la Policía Mili-
tar sigue los mismos procedimientos y goza de la misma impunidad de
las chacinas ejecutadas por grupos de traficantes. Hay poca diferencia
entre la crueldad de los jefes del tráfico y las ejecuciones policiales. El
inquietante paralelo entre las prácticas de la policía y de los criminales
desnuda el desamparo de la población civil. “Llámame el ladrón”, dice la
samba de Chico Buarque, de cuatro décadas atrás. Hoy, los policías (los
“hombres”, como se decía), ya no invaden más las casas de cantantes,
actores, profesores y abogados, pero se siguen llevando, sin mandato
judicial, a los habitantes que dicen “sospechosos” de los barrios perifé-
ricos. Siguen ejecutando niños que fuman marihuana juntos, en eses
mismos barrios. No se trata de seguridad pública. Como dice el psi-
coanalista Helio Pelllegrino, fallecido en 1987: “combatir la violencia con
más violencia es como intentar adelgazar comiendo azúcar”.

13 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Lo más grave es que hoy, como en el pasado, el Estado deja de investigar


los crímenes cometidos por policías. Y miente para la población, para
que nadie les conteste. Todo lo que se justifica “en favor de la seguridad
pública” produce el efecto inverso. El Estado, al mentir, niega el derecho
republicano a la información; así que actúa contra los derechos de la
misma sociedad que pretende gobernar. Y pierde legitimidad. Desam-
para a los ciudadanos. La vida social queda más insegura porque la ley
no vale para todos. La Ley, como se sabe por el psicoanálisis, es simbóli-
ca y vale para todos. Pero la función de las autoridades debería ser la de
sostener, con la transparencia de sus actos, la validez de la ley. El Estado
que practica “vendettas” como la Camorra destruye las condiciones de
su autoridad, que en consecuencia pasará a depender de más y más de
la violencia para afirmarse.

14 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

15 / FLAPPSIP
COMENTARIO A LA CONFERENCIA DE
LA PSICOANALISTA MARIA RITA KEHL
Dr. Manuel Laguarda En esta conferencia Rita Kehl se refiere básicamente a dos situaciones
que son diferentes pero que tienen sus paralelismos: la tortura, asesi-
AUDEPP nato y desaparición de militantes de izquierda durante la dictadura y las
prácticas de gatillo fácil, o sea la eliminación de delincuentes o supues-
tos delincuentes, por parte de la policía militarizada en el Brasil de hoy.
Me voy a referir a la primera de estas situaciones, los crímenes de lesa
humanidad del periodo dictatorial y a los reclamos consiguientes de ver-
dad, memoria y justicia en relación a ellos, una suerte de gran asignatura
pendiente hasta el día de hoy.
Como Uds. saben las recientes declaraciones de un represor conocido,
primero en el Tribunal de Honor Militar y después en un reportaje a un
medio de prensa, han vuelto a colocar el tema en el primer plano de la
opinión pública.
En todos estos años han sido tres las estrategias tendientes a invisibi-
lizar este tema: primero la negación, no es verdad que hayan ocurrido
estos hechos tan terribles.
En segundo lugar la teoría de los dos demonios, los dos bandos cometie-
ron barbaridades y la culpa no es de los militares porque supuestamen-
te ellos no actuaron primero.
En tercer lugar el olvido, han trascurrido 40 años y el tiempo debe borrar
los hechos.
En el reportaje mencionado, este represor para exculparse se aferra a
la segunda defensa, pero paradójica e involuntariamente su actitud ex-
hibicionista y desafiante bombardea las otras dos defensas: la negación
y el olvido.
Desde el punto de vista psicoanalítico hay dos consideraciones:
a) No pueden equiparase las trasgresiones a la ley-y esto vale tanto para
las torturas y desapariciones en dictadura como para el gatillo fácil en
democracia-cometidas por los agentes del estado, con las llevadas a
cabo por los particulares enfrentados a aquellos.
Decía Lacan en el trabajo sobre la familia de 1938 que el padre prohíbe
y protege.
Para que el estado cumpla esas funciones, como Padre simbólico, debe
asumir, trasmitir, y aplicar la Ley, constituirse en el garante de la ley.
La ley como orden simbólico trasciende al estado.
Si el estado es la ley, ya no es el Padre simbólico es el padre arbitrario de
la horda primitiva que devora y asesina a sus hijos.
b) Esto coincide con la situación de anomia que describe Durkheim y se
traduce en el plano psicosocial con dos modelos de construcción del yo,
dos subjetividades en consonancia: la sumisión y contradictoriamente
la violencia; y esto puede tener consecuencias hasta ahora en la proli-
feración de conductas violentas y delictivas en nuestras sociedades que
tampoco se pueden combatir apelando al gatillo fácil y a más violencia.

16 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

17 / FLAPPSIP
LA AMENAZA DE MOMO:
¿NUEVAS O VIEJAS VULNERABILIDADES?
Alicia Costanzo1 RESUMEN

A partir de dos viñetas, de dos siglos diferentes, se plantean los rie-


AUDEPP. Psicóloga, Miembro
gos del crecimiento y cómo éstos se despliegan hoy en día, a través
habilitante de AUDEPP, ex docente
del uso de las redes sociales.
e investigadora de la Universidad
Los “nuevos territorios virtuales” a ser explorados, pueden resultar
de la República (UDELAR) (Uruguay),
tanto un sostén del self como una barrera de protección frente a los
docente de Posgrado del Instituto
peligros de la cercanía física.
Universitario de Psicoterapia de
Sin embargo las “urgencias identificatorias y vinculatorias” de los
AUDEPP (IUPA), Montevideo.
adolescentes, en el tiempo de la extimidad, al decir de Paula Sibilia,
aliciacostanz@[Link]
pueden exponerlos a peligros, aún en estos escenarios virtuales. Es
el caso del desafío de Momo, un claro ejemplo de cómo un contacto
sin el encuentro perturbador del cuerpo a cuerpo real con otro, lejos
de ser tranquilizador puede convertirse en ominoso.
Los desafíos de la exogamia encontrarán peligros antiguos travesti-
dos, camuflados, con nuevos ropajes, así como peligros amplificados,
merced al anonimato de las redes. Ahora como antes, o más aún,
será fundamental la presencia y sostén de los adultos.

Palabras claves: adolescencia- vulnerabilidad- violencia- medios de co-


municación

Los peligros de crecer…

Montevideo, 1972.
Es de mañana temprano y Ana, una tímida púber de recientes 13
años, espera en la parada, acompañada de sus dos perros, el ómnibus
para ir al liceo. Entre las personas que están junto a ella, un hombre de
unos 30 y tantos años “un señor de bigote”, se acerca haciendo algún co-
mentario sobre los perros y pregunta, como al pasar, a qué liceo va y lue-
go qué ómnibus va a tomar. Ana, incómoda desde un primer momento
con la situación, atina a decirle que “el primero que pase”, esperando
despistar al extraño. Sin embargo el primer ómnibus que llega es el que
ella espera. No hay chances de dejarlo pasar, su colegio queda lejos y el
142 no pasa muy seguido.
Sube rápidamente y detecta un asiento vacío junto a una señora, que
ocupa aliviada.  El hombre que también ha subido al ómnibus sigue ha-
cia atrás.
La púber piensa que el mensaje es claro: su parquedad y actitud sin duda
deben dejar en evidencia que no tiene interés en seguir ningún tipo de
comunicación con el extraño. Prosigue el largo viaje más tranquila.
Al bajarse a unas pocas cuadras del liceo, siente unos pasos y una
voz que se acerca y le dice: “¡Pero qué apurada que vas!”. El hom-
bre de bigote ahora camina junto a ella. No se atreve ni a mirarlo,

18 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

pero tampoco a mentirle cuando él le pregunta por su liceo y a qué


hora sale. Piensa que es evidente, que va a reconocer su uniforme y que
de algún modo puede saber los horarios de salida de su liceo…no está
acostumbrada a mentir a los adultos; hasta ahora éstos son/eran figuras
confiables.  Sólo se atreve a decir, con sus pulsaciones mil, otro horario
de salida, que no es el de ese día. En eso el hombre le dice una grosería,
de lo que quisiera hacerle. Ana asqueada, subiendo el tono de su voz,
le dice algo como “¡Pedazo de un estúpido!” y, no sabe de dónde saca
fuerzas pero dobla corriendo por una esquina y llega temblando al liceo.
En el horario de salida, aterrada, le pide a unas amigas que miren a ver
si hay “un hombre de bigote” cerca de la puerta. Al rato más tranquila
y acompañada de una amiga va tomar un ómnibus de vuelta a su casa.
A partir de esa experiencia, nunca más vuelve a tomar el 142 ni a esa
parada. Cuando se anima nuevamente a ir en ómnibus, camina alguna
cuadra más, todas las mañanas y toma otro que hace un recorrido muy
diferente y un poco más largo para llegar al liceo.

En cualquier lugar del mundo…2018


En el recreo, tres compañeros hablan y se muestran los celulares. En el
mensaje reenviado se lee:
“Esta es la cadena de Momo
si la ves no hay escapatoria
si o si, vida o muerte tienes
que pasar esta cadena a 17
contactos o hoy a las 3:33
AM te jalarán los pies y
Morirás
ESTAS ADVERTIDO!!!!”

-¡Dale, eso es cuento, es para asustar niños de escuela!, comenta uno.


-No boludo, en serio, me lo dijo Thiago, a él se lo contó un amigo, que
conoce a un flaco que le pasó. ¡En serio boludo!
Un chico cuenta cosas “horribles” que parece que les han pasado a
otros al no reenviar el “desafío de Momo”, incluso que Momo ha llama-
do a alguno  y no se sabe cómo pero “sabe todo de vos y de tu familia”.
Otros dicen que es una estupidez, sobre todo las chicas. Algunos varo-
nes desafían a otros a ver si se animan, si no son cagones…
Suena el timbre, vuelven a clase.
Esa noche Maxi no duerme bien, se despierta sobresaltado a las 3 y algo
de la mañana, mira su celular. Creyó haberlo escuchado sonar…queda
alerta, le parece sentir algún ruido extraño (¿o será el viento?) empieza
a sentirse nervioso, algo mareado, vuelve a mirar la hora… siente los la-
tidos de su corazón cada vez más fuertes, el mareo aumenta, le zumban
los oídos, finalmente sintiéndose morir... grita desesperado…

19 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Estas dos viñetas, de siglos diferentes, revelan el desafío de crecer, salir


del ámbito protegido de la familia, salir al mundo, en lo que Ricardo
Rodulfo llama la Etapa de la segunda deambulación, caracterizada por
un retorno a lo exploratorio en una independencia que, nos dice el au-
tor, ahora gana la calle y eventualmente la noche, en un nuevo distan-
ciamiento-extrañamiento de lo familiar. Así también el adentrarse en el
mundo virtual es encontrar “nuevos territorios” a explorar, vivir, con una
dotación aún restringida de herramientas, dada la inexperiencia.
En la segunda viñeta, la novedad, “sin salir de casa”, sin el contacto po-
tencialmente perturbador del cuerpo a cuerpo real con otro, lejos de ser
tranquilizador se convierte en ominoso.

Pero ¿Qué es el desafío de Momo? es un reto viral que circuló por What-


sapp, primero apuntando a los adolescentes y más recientemente a los
niños.
Este juego surgió en Japón y ha causado alerta entre las autoridades de
algunos países, como en su momento se produjo con el fenómeno de la
“Ballena azul”, debido a su difusión entre los menores de edad.
El reto consiste en agregar un número telefónico a WhatsApp para enta-
blar una conversación con la figura de Momo, una mujer con apariencia
aterradora; en caso de no hacerlo, se recibirá una maldición. El riesgo
que corren los destinatarios al recibir imágenes o mensajes agresivos,
es que les provoquen ansiedad, depresión o insomnio; además de que
sean víctimas de extorsión, acoso, que los inciten a la violencia o al suici-
dio y que les roben información personal.
¿Quién es Momo en realidad? La aterradora mujer con ojos enormes y
cuerpo de pájaro es una creación de la artista Midori Hayashi, quien se
especializa en realizar figuras terroríficas a partir de muñecas.
La cadena de Momo, más allá de apelar al pensamiento mágico, siempre
potencialmente presente “en un rincón del corazón”, de todos nosotros,
también funciona porque vivimos en el mundo de la exhibición,casi obli-
gatoria, de la intimidad: la Extimidad al decir de Paula Sibilia (1). Un mun-
do en el que lo esperable es que se muestre la vida en directo: lo que se
hace, opina, come, compra, visita, etc, en una “espectacularización de la
vida cotidiana” (Guy Debord) (1’)
Byung-Chul Han en La sociedad de la transparencia nos recuerda que
“Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de liber-
tad, se han convertido en un gran panóptico, el centro penitenciario ima-
ginado por Bentham en el siglo XVIII, donde el vigilante puede observar
ocultamente a todos los prisioneros. El cliente transparente es el nuevo
morador de este panóptico digital, donde no existe ninguna comunidad
sino acumulaciones de Egos incapaces de una acción común, política, de
un nosotros (…) La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más
bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponién-
dose a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima
y actor a la vez.” (p.94, 95)

20 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Nosotros somos el producto en internet, nuestros datos son vendidos y


nosotros los “ofrecemos” voluntariamente.
Volviendo a la segunda viñeta  ¿Sería tan difícil de creer para un púber,
que vive “conectado por defecto” al decir de Roberto Balaguer, que al-
guien, a través de una “prótesis identitaria” cómo es su celular, pudiera
llegar a controlar sus datos y por lo tanto su vida? Ni qué hablar para
un niño que en medio de un episodio de “Pepa pig” imprevistamente
ve aparecer a Momo… La versión posmoderna del Gran Hermano de
Orwell en “1984”…
Sin embargo R. Balaguer nos recuerda que “.cada nueva tecnología que
ha surgido ha sido percibida como una amenaza, al tiempo que, para
otros, es la promesa del salto cualitativo en el desarrollo de la cultura”
(p. 38)
“En términos psicoanalíticos, las computadoras, los móviles y el ciberes-
pacio pueden resultar en un tipo de “espacio transicional”, esto es, una
extensión del mundo intrapsíquico. Puede ser experimentado como una
zona intermedia entre el self y el otro que es en parte self y en parte
otro” es decir como espacio potencial entre realidad y fantasía (Suler
1996).
El ciberespacio, las redes sociales funcionan “como un holding electró-
nico, una función maternante, de sostén, distribuido entre todos los
contactos, usuarios o “amigos”. Para Balaguer las redes permiten a los
jóvenes explorar, expresar, intercambiar, existir, y podríamos agregar:
pertenecer.
Las redes posibilitan” un espejamiento garante de existencia”. El en-
cuentro allí con personas con características o intereses similares, “su-
pone un reforzamiento del self a través de las experiencias de alter ego.
Sostén del self por un lado y “barrera de protección frente a los peligros
de la cercanía física”, por otro.
Sin embargo siempre puede haber riesgos de encontrarnos con el lobo
mientras cruzamos un bosque, aún si este es virtual...

Marcelo Cao plantea que el conjunto de cambios y pérdidas a los que se


ve enfrentado un adolescente afectará los cimientos de su autoestima.
Buscará calmar estos vacíos a través de una “frenética cacería identitaria
y vinculatoria”, que tiene lugar durante el tránsito de la condición ado-
lescente. Estas “urgencias marcan el ritmo incesante que lleva al ado-
lescente a conectarse con estos nuevos otros del vínculo (adultos extra-
familiares y jóvenes de diversos pelajes y edades) que oficiarán como
modelos, rivales, objetos y auxiliares en su desesperada búsqueda de la
tan deseada y tan temida cultura adulta” “…fugaces identidades con las
que el adolescente se manejará en su marcha hacia el desprendimiento
material y afectivo de su familia de origen…” La novedad es que estas
urgencias ahora también encuentran un canal de tramitación en los es-
cenarios virtuales.
Luis Horstein plantea que las condiciones de subjetivación se han modi-
ficado al ritmo de los profundos cambios socioculturales, y se pregunta:

21 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

“¿cómo se dan hoy los procesos de desinvestimiento familiar y el pasaje


a los espacios compartidos de la cultura?”
Las redes sociales, merced al anonimato, facilitan una mayor impunidad
de los pedófilos que siempre ha habido, y de personas que bajo esta
“protección”, despliegan los aspectos más destructivos de los que son,
probablemente, narcisismos muy malheridos... La expresión del Narci-
sismo maligno parece estar facilitada: ¿será por los aspectos exhibicio-
nistas y el tipo de Ideal del yo al que propende nuestra cultura? ¿Una
cultura que podríamos pensar más a preeminencia del Yo ideal (omni-
potente, que no tolera la espera, las frustraciones, ni considera al otro)
ante el Ideal del Yo?

Volviendo a Momo, la criatura terrorífica, parece recordar a una esfin-


ge que nos obliga a hablar con ella o nos maldice.  Su creadora, como
decíamos, se especializa, en realizar figuras inquietantes o terroríficas a
partir de muñecas. Los símbolos de la infancia intervenidos adquieren
un carácter ominoso. ¿La salida de la protección de la infancia podrá ser
potencialmente tan riesgosa?

En la mitología griega, la Esfinge (en griego antiguo ‘estrangular’) era un


demonio de destrucción y mala suerte, que se representaba con rostro
de mujer, cuerpo de león y alas de ave.
La esfinge nos remite, obligatoriamente a los psicoanalistas, a la trage-
dia de Edipo: un joven que ha perdido sus raíces y va en búsqueda de
nuevos territorios. Esta búsqueda termina en tragedia por desconoci-
miento, a través de una confrontación narcisista con Layo primero; el
riesgo y el desafío ante la Esfinge después, para finalmente encontrar el
poder, la sexualidad y la destrucción.
La exploración de nuevos territorios va a enfrentar a los adolescentes a
las nociones de muerte y sexualidad. La “noción de mortalidad, a pesar
de estar expuesta a una cuota variable de negación o desmentida”...va
a jugar un papel central en esta etapa, así como la sexualidad va a” abrir
una dimensión de intercambios vinculares.”(p.199) (Cao, M, 2009) Estas
nociones implican enfrentar los enigmas de quién se es, quién es YO.
Esta travesía no está, por lo tanto, exenta de riesgos. Peligros antiguos
travestidos, camuflados, con nuevos ropajes. Peligros amplificados.
Ahora como antes, o más, los adultos, los psicoterapeutas, deberemos
estar atentos a los disfraces e intentar mantenernos en equilibrio, como
plantea H. Lerner, entre evitar caer en la banalización de los problemas
del adolescente, o bien considerar patológica cualquiera de sus mani-
festaciones. Alerta que también podríamos extender a algunas prácticas
culturales.

22 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía
Balaguer, Roberto (2012) La nueva matriz Chul Han, Byung (2013) La sociedad de la transparencia, Barcelona: Editorial Herder.
cultural. Uruguay: Editorial Pearson. Horstein, Luis (2017) Prefacio Problemáticas adolescentes Intervenciones en la clínica actual.
Cao, Marcelo Luis (2013) Desventuras de la Silvia Morici, Gabriel Donzino (compiladores) (p.14) Bs. Aires: Ed Noveduc, Colección Ensayos y
autoestima adolescente. Hacia una clínica Experiencias.
del enemigo íntimo. Bs. Aires: Ed. Windu.   Lerner, Hugo- Rother Hornstein, Ma. Cristina   (compiladora) (2015) “Ser o estar adolescente”
Cao, Marcelo Luis (2009) La condición Adolescencias contemporáneas. Un desafío para el psicoanálisis. Bs. Aires: Psicolibro
adolescente. Replanteo intersubjetivo para ediciones. 
una psicoterapia psicoanalítica. Bs. Aires: Rodulfo, Ricardo (2012) “Padres e hijos”. En tiempos de la retirada de las oposiciones, Bs. Aires:
Edición del autor. Editorial Paidós.
Sibilia, Paula en Autores varios. (2010) La intimidad un problema actual en Psicoanálisis. Bs.
Aires: Editorial Psicolibro, Paidós.

23 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

24 / FLAPPSIP
EXCLUSÃO, RECONHECIMENTO
E DESUMANIZAÇÃO DO OUTRO
Ana Lila Lejarraga1 RESUMO

Partindo da violência da exclusão social, entendida como trauma que


CPRJ. Psicanalista, Membro do CPRJ,
marginaliza e desumaniza suas vítimas, a proposta deste trabalho é
Professora do Instituto de Psicologia
abordar a questão da ausência de reconhecimento da alteridade e
da UFRJ, Doutora em Saúde Coletiva
do processo que leva a desumanizar o semelhante. A noção de recon-
(IMS/UERJ), com Pós Doutorado em
hecimento apresenta-se como peça-chave, já que atitudes de maior
Psicologia Clínica (PUC/SP). Autora de
reconhecimento tenderiam a diminuir os brutais efeitos da exclusão
diversos livros e artigos.
e a fortalecer laços solidários entre as pessoas. Abordamos também
a contribuição do psicanalista americano Cristopher Bollas sobre a
construção de um estado mental fascista, em que o sujeito perde
seus traços morais de humanidade, legitimando a desumanização e
extermínio do outro diferente.

Palavras chave: exclusão social, alteridade, desumanização

Sabemos que o esgarçamento dos laços sociais gera exclusão econô-


mica, política e social. O processo de globalização neoliberal provoca
incremento da desigualdade social e do desemprego, lançando vastas
camadas da população nos bolsões da miséria e da exclusão. Os excluí-
dos alternam-se entre a invisibilidade e a criminalização já que sua con-
dição ameaça os sistemas do poder global. Trata-se da violência de um
trauma social produzindo efeitos que dilaceram e desumanizam suas
vítimas.
A noção de trauma social e seu caráter devastador nos remetem à con-
tribuição pioneira de Ferenczi, que não só enfatizou o peso do fator ex-
terno real – a violência de um adulto sobre uma criança – na constituição
do trauma patogênico, como atribuiu o efeito da desestruturação psí-
quica ao desmentido, ou seja, à ausência do reconhecimento de um ou-
tro adulto do abuso sexual cometido contra a criança. O desmentido por
parte de um terceiro, ao não reconhecer o sofrimento infantil, provoca
a ruptura da confiança da criança em si mesma e no outro, lançando-a
para a solidão do abandono e a fragmentação de sua subjetividade (Fe-
renczi, 1931/1992) . O desmentido, que equivale à recusa do reconheci-
mento (Gondar, 2016), insere o trauma no âmbito mais abrangente das
relações intersubjetivas e sociais.
Se pensarmos, deste ponto de vista, na figura do excluído, vemos que
o traumático não pode ser entendido só desde a perversidade das con-
dições de vulnerabilidade e miséria a que são jogados os desafortunados
de vez, mas, principalmente, pela ausência do testemunho e do recon-
hecimento dessa violência. Com outros excluídos, como grupos LGBTs,
comunidades indígenas, ativismos de negros, mulheres, entre outros,
embora não se trate necessariamente de miséria material, também
acontece a marginalização e a falta de reconhecimento, já que se tra-
ta de “minorias” que, lutando por seus direitos identitários, questionam
preconceitos e as várias formas de discriminação do poder dominante.

25 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Frente ao catastrófico quadro dos traumas coletivos na contempora-


neidade e vivendo numa assustadora conjuntura no Brasil em que o
presidente recém eleito expressa despudoradamente seu ódio contra
todo tipo de minorias ou excluídos, acusando-os de “comunistas”, va-
gabundos ou bandidos, surge a perplexidade frente à adesão que esse
discurso suscita. O que levaria milhares de pessoas a aderir a posturas
políticas de desprezo e condena dos excluídos? Como entender, psica-
naliticamente, que um sujeito chegue a desumanizar o outro, porque
é diferente? Por que essa ausência de reconhecimento e solidariedade
com os cidadãos mais vulneráveis?
A noção de reconhecimento se apresenta, nesta problemática, como
peça-chave, porque atitudes individuais e coletivas de maior reconheci-
mento não só tenderiam a diminuir os brutais efeitos da exclusão, como
ajudariam a fortalecer laços amorosos e solidários entre os sujeitos.
Além do mais, o reconhecimento, que tem longa tradição filosófica e
psicanalítica, é eminentemente intersubjetivo, permitindo entrelaçar os
campos da subjetividade com âmbitos mais abrangentes sociais e polí-
ticos.
Escolhemos, para fins deste trabalho, a ideia de reconhecimento que
lemos na obra de Winnicott, retomada por Jessica Benjamin e trabalha-
da no campo da filosofia política por Axel Honneth, porque nos ajuda a
pensar especialmente o reconhecimento da alteridade, ponto central de
nossa reflexão.
Embora Winnicott não se refira explicitamente ao reconhecimento como
um conceito, sua teoria sobre o desenvolvimento emocional inclui como
um dos seus eixos centrais a dinâmica do reconhecimento. No início da
vida, segundo o autor, o reconhecimento da mãe de seu bebê é funda-
mental para fundar as bases da existência psíquica. Winnicott teoriza
sobre um tipo de vínculo mãe-bebê, nomeado de “experiência da mu-
tualidade” (Winnicott, 1970/1989), que permite ao bebê começar a ter
uma experiência incipiente de ser, de continuidade da existência. Mãe
e bebê constrõem um tipo de experiência de intimidade, uma “sintonia
afetiva” nas palavras de Daniel Stern, que permite ao bebê desenvolver
segurança e confiabilidade no laço com o outro, dotando o mundo de
valor e sentido. O reconhecimento da mãe de seu bebê, na sua função
especular, é fundamental para que este se sinta real e existente e, tam-
bém, para que possa desenvolver o sentimento de “acreditar em”, ou
seja, o sentimento de confiar no mundo humano.
Num momento posterior, a mãe começa a falhar na sua adaptação tão
incondicional, iniciando-se o necessário processo de desilusão do lac-
tente. Quando se desilude, diminuindo sua onipotência, o lactente co-
meça a perceber que a realidade não é inteiramente criada por ele, o
que lhe permite a adaptação parcial ao mundo exterior, desenvolvendo
a transicionalidade. Com o uso dos objetos transicionais, que são para-
doxalmente subjetivos – criados pelo bebê – e objetivos – encontrados
na realidade compartilhada –, o bebê começa a perceber a externalida-

26 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

de dos objetos, diminuindo sua onipotência ilusória. O jogo de ilusão e


desilusão, pano de fundo da transicionalidade, permite ir descobrindo a
realidade prazerosamente, através do brincar criativo.
Entretanto, para a total aceitação da realidade externa, é necessário que
o lactente adquira o que Winnicott nomeia como capacidade de “usar
um objeto” (Winnicott, 1969/1989), isto é, percebê-lo como externo e
não como mera projeção. Para isto o lactente precisa destruir o objeto
na sua fantasia, que, ao sobreviver, demonstra sua autonomia e existên-
cia independentes. Na abordagem de Winnicott, tanto a ilusão quanto a
destrutividade desempenham papel fundamental na constituição e acei-
tação da realidade. A ilusão é a porta de entrada para o contato com a
realidade, fazendo com que esse contato seja significativo e prazeroso.
E a destrutividade, isto é, o ciclo de destruição e sobrevivência do objeto,
permite perceber o caráter objetivo e autônomo da realidade, aceitando
a diferença do outro.
Devemos ressaltar que o reconhecimento da alteridade carrega no seu
bojo o reconhecimento da igualdade. Assim, devo reconhecer que o ou-
tro existe independente de mim, que é objetivo e diferente em relação
a minha subjetividade, mas, também, que é um sujeito igual a mim na
sua humanidade. O reconhecimento que se inicia na experiência da in-
timidade mãe-bebê, aponta tanto para perceber algo da subjetividade e
diferença do outro – começo das brincadeiras e das experiências tran-
sicionais em geral – quanto para o reconhecimento do outro como su-
jeito igual-a-mim, num sentido identificatório. Diferença e semelhança
convivem no reconhecimento, já que os outros são, como diz Benjamin
(1988), combinações complexas de semelhanças e diferenças.
Axel Honneth, filósofo da Escola de Frankfurt, trabalha o reconhecimen-
to intersubjetivo que está na base dos conflitos sociais, mostrando como
as falhas ou recusas do reconhecimento levam à violação da integridade
e dignidade dos sujeitos, o que não se limita à esfera subjetiva, esten-
dendo-se necessariamente aos mais amplos âmbitos públicos e sociais.
Honneth (2009) teoriza três níveis do reconhecimento: a esfera das re-
lações primárias ou do amor, a esfera jurídica e a esfera da estima so-
cial ou da solidariedade. No primeiro âmbito, lançando mão da teoria
winnicottiana, o autor entende que a experiência do amor vivenciada
na primeira infância funda a possibilidade do amor a si mesmo e da au-
toconfiança, base indispensável para a participação autônoma na vida
pública. Na segunda esfera, a do reconhecimento jurídico, os homens
livres e iguais ante as normas legais, partilham deveres e direitos, fun-
dando-se o respeito. O terceiro âmbito é o da estima social, que vai além
dos afetos e da rede jurídica de direitos, e leva ao desenvolvimento da
solidariedade, especialmente em circunstâncias políticas negativas ou
adversas.

27 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Da mesma forma que no trauma ferencziano, em que ausência do re-


conhecimento era responsável pela desagregação psíquica, as diferen-
tes esferas do reconhecimento podem falhar, o que levaria os sujeitos a
não desenvolver o amor de si e a confiança, à ausência do respeito e ao
fracasso da solidariedade.
Para Honneth, as experiências de recusa do reconhecimento – nas es-
feras do direito e da estima social – geram sentimentos de vergonha e
ofensa, podendo se tornar fontes motivacionais para a luta política, se
articulados a movimentos sociais. Desse modo, os conflitos sociais te-
riam uma lógica moral, sendo, fundamentalmente, na visão de Honneth,
lutas por reconhecimento.
Após esta brevíssima pincelada sobre o reconhecimento, retomemos
agora a questão que norteia este trabalho, qual seja, o porquê da difi-
culdade de reconhecer o outro diferente, chegando a desumanizá-lo e a
destruí-lo, negando a diversidade característica do humano.
Como vimos, a dificuldade para aceitar a alteridade teria a ver, a prin-
cípio, com o fracasso da experiência primária da intimidade. Se esse
encontro inaugural for muito precário, a relação com o outro diferente
tenderá a ser de desconfiança e apreensão, o que poderia descambar,
tanto individual quanto coletivamente, para a hostilidade e destruição
do outro. O fracasso no encontro primário tende a produzir efeitos em
cascata, dificultando as trocas transicionais, a aceitação da alteridade, o
brincar e o usufruir da cultura, prejudicando a capacidade de reconheci-
mento do outro diferente.
Também sabemos que se não conseguirmos aceitar a alteridade, se a
diferença do outro nos agredir por não estar em sintonia com nossa
onipotência narcísica, a tendência será projetar nele nossos aspectos re-
primidos ou cindidos, transformando-o num objeto ameaçador. Quanto
maior for a negação de nossa ambivalência e agressividade, o descon-
hecimento de nossos “excluídos internos”, maior será a tendência para
projetar no outro diferente aquilo que não aceitamos ou integramos em
nós mesmos. E os excluídos sociais, desse modo, poderiam se tornar
objetos preferenciais para depositar neles nossas partes mais abjetas,
repudiadas, miseráveis.
Nesse sentido, o psicanalista americano Christofer Bollas (1998) apre-
senta uma contribuição original para refletir sobre o estado de espírito
que legitima a desumanização e o extermínio de semelhantes. Segun-
do Bollas, a saúde emocional implica poder desfrutar da complexidade
interior, que funciona como uma espécie de parlamento interno, com
opiniões e sentimentos conflitantes. Não se trata de chegar a uma re-
solução final, mas de saber tolerar e administrar essa complexidade,
evitando a supersimplificação. Na construção de um estado mental fas-
cista, temos a presença de uma ideologia que, para afirmar sua verdade,

28 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

deve eliminar toda oposição. Todos temos ideologias, mas a ideologia


deste estado mental constitui uma crença ou convicção que se torna
total, pretendendo explicar a totalidade dos fenómenos. Considerando
que há um fascista potencial em cada um de nós, Bollas analisa o desen-
volvimento desse estado mental, que ocorre quando, devido a uma for-
te pressão, seja por necessidade ou ansiedade, o mundo interior perde
sua função parlamentar, eliminando-se dúvidas, incertezas e autoques-
tionamentos. Perde-se, assim, o caráter polissêmico da ordem simbólica
– sua complexidade – exterminando-se toda ideia conflitante, toda opo-
sição. A mente emprega a função patológica da certeza. Entretanto, a
destruição da oposição interna gera um vazio moral. E para conter esse
vazio, o sujeito precisa encontrar uma vítima; alguém para ser deposi-
tário desse vazio. Assim, cinde-se o self e projeta-se na vítima o vazio. A
vítima deve também ser excluída, eliminada, o que transforma o estado
de espírito fascista num ato de violência. Realiza-se, desse modo, um
processo de genocídio intelectual; denegrindo o oponente, distorcendo
e descontextualizando seus pontos de vista, ridicularizando-o, omitin-
do referências a seu trabalho ou cultura, etc. Bollas nos lembra que no
genocídio o outro é destruído pelo que é (comunista, judeu, gay, negro,
etc) e não pelo que faz.
Ao mesmo tempo, ao negar as qualidades do outro pelo genocídio in-
telectual, gera-se na mente fascista uma grandiosidade delirante, idea-
lizando-se a aniquilação como processo de purificação. Sempre ao ser-
viço de uma ideologia ou de uma causa superior, a pessoa que projeta
na vítima aspectos contraditórios de si, acaba destruindo seu próprio
self, sua humanidade. Assim, exalta-se a virtude da pureza, do não con-
taminado, porque se extirpou do próprio mundo interno tudo o que era
sentido como conflitante ou nocivo. O estado de mente fascista livra-se
da oposição por uma violência permanente, idealizando-se o processo
de aniquilação e a guerra.
Em síntese, se houver uma boa experiência de intimidade inicial, se
houver reconhecimento mútuo nos primórdios, a criança terá experi-
mentado o prazer da conexão afetiva e confiança no mundo, o que lhe
possibilita a descoberta prazerosa da realidade e o deleite pelo contato
com o outro diferente. Nesse sentido, vemos como as crianças saudá-
veis desfrutam com as novidades e as diferenças! Embora nossos senti-
mentos sejam inerentemente ambivalentes e o diferente sempre possa
suscitar estranheza e aversão, como bem nos mostrou Freud com seus
conceitos de “narcisismo das pequenas diferenças” e de unheimlich, os
sentimentos de “acreditar em”, de confiabilidade e a capacidade para
aceitar a alteridade, fundam as bases para reconhecer e respeitar a hu-
manidade do semelhante.

29 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Como vimos, por outro lado, todos temos nossos excluídos internos,
nosso estado potencial fascista que pode não lidar bem com a comple-
xidade interior e que, num momento de fragilidade ou tensão, pode-
ria desenvolver um estado de espírito que procure a certeza absoluta
destruindo toda ideia conflitante. Aderindo a uma ideologia que teria a
função de ligar todas as ideias e sentimentos de forma total, eliminando
dúvidas e incertezas, sustenta-se a pureza da mente fascista pela pro-
jeção na vítima – o inimigo que precisa ser exterminado – do próprio
vazio moral. Assim, a mente fascista, que deixou de ser democrática,
perde seus traços morais de humanidade, idealizando-se o processo de
destruição do outro.
Caberia afirmar, com base nestas considerações, que os sujeitos mais
propensos a denegrir e desumanizar o semelhante são menos saudá-
veis emocionalmente? De um modo geral pensamos que sim, mas não
podemos ignorar o peso das crenças e valores, os séculos de dominação,
a desigualdade social naturalizada, a herança cultural do patriarcado,
deixando a questão, neste breve trabalho, em aberto. Sabemos que a
amplidão e complexidade do tema exige respostas que só poderiam ser
dadas desde uma perspectiva multidisciplinar, com a reflexão de antro-
pólogos, sociólogos, filósofos políticos e outros pensadores, sabendo
que todas as abordagens, incluindo a psicanálise, têm validade relativa,
não podendo ser erigidas em saberes totalizantes.
Para finalizar, sabemos que não podemos, frente à catástrofe traumáti-
ca da exclusão, permanecer indiferentes, já que o psicanalista não pode,
por uma questão ética, ser indiferente frente ao sofrimento humano.
Como vimos, a ausência de reconhecimento se torna um aspecto fun-
damental do caráter traumático e devastador da exclusão social. Assim,
a esperança é que a psicanálise possa contribuir, com sua teoria e sua
prática, para ampliar as redes de reconhecimento mútuo, para que os
sentimentos amorosos e solidários com o outro diferente possam pre-
dominar sobre os raivosos e odientos, e para que a aceitação e o re-
conhecimento da diversidade da vida se torne um valor compartilhado,
fonte de riqueza de nossa humanidade.

30 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Referências bibliográficas
BENJAMIN, J. (1996). Los lazos de amor. GONDAR, J. (2016). “Terror, terrorismo e reconhecimento”. In: Cadernos de Psicanálise (CPRJ),
Buenos Aires, Paidós. Rio de Janeiro, v. 38, n. 35, jul./dez. 2016.
BOLLAS, C. (1998). “O estado de mente HONNETH, A. (2009). Luta por reconhecimento, a gramática moral dos conflitos sociais. São
fascista”. In: Sendo um personagem. Rio de Paulo, Editora 34.
Janeiro, Revinter. WINNICOTT, D. W. (1969). “O uso de um objeto e o relacionamento através de identificações”.
FERENCZI, S. (1931). “Análise de crianças In: Explorações psicanalíticas. Porto Alegre, Artes Médicas, 1994.
com adultos”. In: Obras Completas, vol. 4. ________. (1970). “A experiência mãe-bebê de mutualidade”. In: Explorações psicanalíticas.
São Paulo, Martins Fontes, 1992. Porto Alegre, Artes Médicas, 1994.

31 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

32 / FLAPPSIP
NEOLIBERALISMO, IDENTIFICAÇÃO
COM O AGRESSOR E VIOLÊNCIA:
Considerando a dinâmica afetiva da submissão e as formas possíveis de resistência

Beatriz Gang Mizrahi1 RESUMO

Entendido em seu contexto histórico, o neoliberalismo promove for-


1CPRJ. Psicanalista CPRJ. biagang@
mas violentas de relação social geradoras de sofrimento. Sua bus-
[Link]
ca por uma redução sistemática das proteções e suportes coletivos
pode talvez basear-se em uma negação defensiva da dependência
humana. A violência implicada nessa dinâmica pode ser analisada,
com Winnicott e Alice Miller não como primária, mas como resultado
de uma adaptação reativa a contextos ambientais hostis.
Segundo Miller, contextos políticos opressores podem ser alimenta-
dos por processos psíquicos ligados à identificação com o agressor: o
sujeito que sofreu abuso na infância, para garantir inconscientemen-
te o vínculo com o adulto agressivo do passado, se torna ele mesmo
um tirano, apoiador de violências contra os mais vulneráveis. Para
Winnicott, por sua vez, o medo da dependência, que costuma ser
mais intenso para sujeitos cuja dependência não foi acolhida na in-
fância, gera atitudes dominadoras defensivas que podem se expres-
sar nos mais diversos totalitarismos políticos. Essas duas descrições
parecem expor dinâmicas defensivas presentes no neoliberalismo.
Resistências possíveis a essa dinâmica implicam a busca por contex-
tos (tanto relacionais quanto políticos) que, por sua consistência nos
permitem uma liberdade que não se opõe à dependência, mas se dá
no encontro vital com o outro acolhedor.

Palavras-chave: Neoliberalismo; poder; negação da dependência; identi-


ficação com o agressor; resistência.

Entre as tragédias diárias de violência extrema, recentemente escuta-


mos estarrecidos sobre um pai que, no seu apartamento na Barra da
Tijuca, Rio de Janeiro, mata seus filhos e sua mulher e depois se mata. A
mulher morre pela faca, enquanto as crianças são jogadas pela janela. O
homem teria deixado uma carta onde fala que diante do risco iminente
de perder o seu novo emprego, o melhor seria “acabar com tudo” para
evitar o sofrimento de todos. Os conhecidos da família afirmam que ele
teria, meses atrás, deixado o seu velho emprego e trocado por um novo,
com um salário maior, onde no entanto, acaba se desesperando, ao vis-
lumbrar o desastre de uma demissão .
Para além da polarização entre fatos da cultura e configurações psico-
lógicas do indivíduo, tragédias como essa nos fazem pensar em formas
de violência e sofrimento onde se cruzam desastres ao mesmo tempo
sociais e subjetivos, cuja dinâmica aponta para aspectos tanto do nosso
contexto político contemporâneo quanto da história singular dos seus
participantes. Nesse sentido, se por um lado a loucura desse homem
não pode ser compreendida apenas considerando que foi atingido pela
insegurança hoje generalizada no trabalho – devendo ter ele certamente
perturbações profundas em sua construção subjetiva – por outro lado,

33 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

imaginamos o quanto a precariedade sentida atualmente no trabalho


e nos demais vínculos de pertencimento social pode se conjugar com
falhas primárias no processo de constituição do self, intensificando
dinâmicas patológicas que talvez tivessem um curso menos desastroso,
fosse o contexto social mais favorável.
Para nos ajudar a pensar sobre situações desse tipo, que envolvem a
relação entre a violência que atinge o sujeito a partir de suas primeiras
relações e a violência social relacionada hoje à dissolução neoliberal dos
laços sociais, escolho uma autora pouco estudada no Brasil: Alice Miller,
psicanalista suíça de origem judaico polonesa que mergulha profunda-
mente no tema do abuso infantil, e ousa criticar claramente boa parte
da psicanálise por ter deixado de lado os efeitos psicopatológicos, para
a criança, da perturbação dos pais.
A crítica de Miller (Miller, 2006) se dirige ao que poderíamos compreen-
der como uma psicanálise voltada para a pulsão, um referencial que,
segundo ela, se ergue como uma defesa psíquica contra o pleno recon-
hecimento do trauma, já que os psicanalistas, por supervalorizarem os
perigos internos que habitariam o indivíduo a partir de um pulsional
supostamente disruptivo, evitariam admitir o quanto o self da criança
pode, de fato, ser assolado por invasões e violências que lhe chegam de
fora: da família ou da cultura mais ampla que ainda nega, em boa medi-
da, a dependência infantil .
Ela sugere que a violência sofrida pelos pais, quando crianças, estaria
na base não só da transmissão transgeracional da violência que come-
tem depois contra seus próprios filhos, mas também daquela violência
cometida nos crimes, ou perpetrada por ditadores em regimes totali-
tários. A fidelidade ao pai agressor e a necessidade de manter com ele
um vínculo, que na infância era fundamental para a própria sobrevivên-
cia, levaria a criança e depois o adulto a negar a dor que sentiu no pas-
sado diante da agressão sofrida. Seria inconscientemente para manter
essa relação primeira, indispensável e vital com o adulto próximo, que
o sujeito viria, desde a infância, a se identificar com a sua violência: seja
vindo a cometê-la contra seus próprios filhos, seja, no plano sociopolíti-
co maior, tornando-se ele mesmo um líder tirânico, ou um apoiador das
mais diversas tiranias.
Um outro caminho dessa mesma identificação com o agressor como
tentativa de evitar uma ameaça traumática de abandono, distinto do
ataque ao outro, é o ataque a si mesmo. Esse auto-ataque pode apa-
recer na depressão, nas doenças somáticas, mas também em uma ne-
gação inconsciente da própria dependência, negação essa que serve
para atender a uma exigência do pai agressor que não podia aceitar
a vulnerabilidade do filho pequeno. Ao ser negada, a vulnerabilidade
sentida precisa ser projetada pelo sujeito em outras pessoas a quem ele
passa a oprimir, pois assim imagina livrar-se da própria dependência,
sendo por isso mais aceito aos olhos do pai perturbado(que um dia foi
a sua única referência) .

34 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

A ideia central defendida de várias formas por Miller é a de que os me-


canismos identificatórios que tornam o sujeito submisso às exigências
do adulto agressor, fazem com que ele repita a violência sofrida, tanto
contra terceiros quanto contra si mesmo. Seria justamente essa repe-
tição que estaria na base de processos que boa parte da psicanálise cha-
mou de pulsão de morte, conceito que teria protegido os psicanalistas
de perceberem com nitidez a origem da destrutividade humana na per-
turbação parental.
Atribuir a destrutividade ao indivíduo e encará-la como primária em re-
lação ao trauma é um processo defensivo que nos poupa de encarar
toda a dureza que um indivíduo pode chegar a viver, quando criança, em
um ambiente hostil. Da mesma forma, boa parte de nossos valores cul-
turais – sejam de fundo religioso ou político – que enxergam o indivíduo
como naturalmente mau, recusando a origem traumática das atitudes
violentas e acreditando numa moral que precisaria sempre nos ser im-
posta de fora, compõem essa mesma defesa psíquica que recusa recon-
hecer a dor que pode nos chegar a partir dos contextos traumatizantes.
Usando essas ideias de Miller volto a pensar o que poderia ter movido
esse pai de classe média, que tanto nos chocou com sua atitude ao mes-
mo tempo homicida e suicida, tendo sacrificado de forma tão arrebata-
dora a vida dos filhos, da mulher e a própria.
Se com Miller, dispensamos totalmente a ideia de uma destrutividade
inata, somos levados a crer que um opressor deve certamente ter existi-
do no passado desse homem para que ele chegasse a cometer tamanha
violência. Por outro lado podemos imaginar como a opressão que segu-
ramente viveu em seu passado infantil, pode ter sido reeditada agora
para ele em tempos de precariedade social, na ameaça real, e nada deli-
rante, de ele vir a ficar sem o seu trabalho.
Teria ele inconscientemente, em seu gesto louco, ainda tentado deses-
peradamente atender a uma exigência social de matar e morrer para co-
rresponder a uma performance laboral inatingível porque produzida em
um contexto novo, no qual o trabalho, instrumento ainda hegemônico
de inclusão social, se torna tão escasso? Em que medida a exigência so-
cial de submissão cotidiana dos sujeitos a esses ideais performáticos tão
impossíveis e distantes de nossas necessidades afetivas vitais, nos pro-
põe, em última instância, a aceitação de um certo tipo de morte diária
como recurso último e imaginário para sermos socialmente aceitos?
Parece que esse homem que os vizinhos reconheciam como trabalhador
empenhado e preocupado com a família poderia então ter sido toma-
do, diante da insegurança no emprego, por um tal desespero quanto à
permanência de certos vínculos fundamentais para o sustento (concreto
e emocional) de si mesmo e de sua família, que, num esforço desespe-
rado, teria se submetido radicalmente à lógica empresarial de matar e
morrer pela concorrência, pela produtividade. Com isso acaba levando
sua família a morrer junto com ele, mas ainda numa tentativa última de
assim preservar o que, na falta de outras referências, lhe parecia indis-
pensável à vida.

35 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Pensando para além desse caso isolado nos perguntamos como o con-
texto atual de dissolução das proteções sociais e insegurança quanto
aos vínculos necessários à própria sobrevivência pode reeditar traumas
e experiências passadas de abandono, acionando nos sujeitos defesas
que o levam à reprodução da violência contra si mesmo e contra os ou-
tros, numa tentativa última de garantir seus laços fragilizados. Daí por
exemplo a frequência com que pais excessivamente preocupados com a
performance educacional dos filhos oprimem e deslegitimam muitas de
suas necessidades afetivas, fazendo a vida deles girar apenas em torno
de estudar, competir, e comprar. Com um foco excessivo na produtivi-
dade escolar, esses pais limitam a vitalidade criativa das crianças, fiéis a
uma cultura da morte por submissão aos desígnios do mercado.
Ao mesmo tempo em uma mão contrária e complementar, que vai do
singular ao macropolítico, precisaríamos também pensar como, talvez, a
máxima neoliberal atual que nega radicalmente a dependência humana,
ao dissolver as proteções coletivas historicamente ligadas ao trabalho,
sem substituí-las por outras formas de inclusão social, bebe na mesma
fonte de defesas psíquicas reconhecidas por Miller como estando na
base de muitas tiranias políticas. Ou seja, a negação da dependência, a
de si mesmo e a do outro, feita sistematicamente no neoliberalismo de
hoje, pode ser, para muitos, uma manifestação da identificação e sub-
missão defensiva ao pai perturbado da infância, que não podia admitir a
dependência como parte da vida.
Compreender essa negação atual da dependência nos faz pensar em
como, ao longo da história, foi questionada uma falsa ideia moderna de
liberdade como ligada a uma suposta autonomia absoluta do indivíduo
desprovido de vínculos coletivos. E como hoje, com a redução sistemá-
tica das proteções sociais construídas ao longo de séculos, essa pre-
tensão moderna de uma liberdade como independência total retorna
com força.
O sociólogo Robert Castel (Castel, 1998) sugere que na aurora da mo-
dernidade, a dissolução dos laços hierárquicos opressores do antigo re-
gime teria, inicialmente, deixado o indivíduo “livre” apenas para lutar por
sua sobrevivência através do trabalho precário nas condições terríveis
das primeiras fábrica capitalistas. Entretanto, nos diz o autor, a partir
das grandes revoltas trabalhistas do final do século XIX e início do século
XX, teria existido um momento em que passamos a aceitar socialmente
o paradoxo de que a liberdade do indivíduo só é viável quando esse
indivíduo está minimamente incluído em contextos capazes de acolher
a sua dependência. Assim foram criados a educação e a saúde públicas,
os direitos trabalhistas e as aposentadorias, de modo que o sujeito pas-
sou a contar com uma rede minimamente consistente que lhe permitiu
certa margem de escolha – não mais sendo obrigado a aceitar quaisquer
condições de trabalho, para garantir meramente a sua sobrevivência.

36 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Ora, seriam justamente esses suportes sociais os que hoje são sistema-
ticamente destruídos no neoliberalismo em nome de uma pretensa li-
berdade. A liberdade do indivíduo é aqui compreendida falsamente, não
como ligada a uma margem possível de escolha sobre as dependências
que pode estabelecer em cada momento, mas como independência to-
tal, que o sujeito só atinge se vier a dispensar grande parte dos supor-
tes externos. A liberdade passa então a ser vista imaginariamente como
uma negação da dependência (da dependência própria e dos outros).
Me parece que tal negação, preocupante no contexto macropolítico,
pode estar relacionada, no nível micropolítico, com a fidelidade defensi-
va inconsciente de muitos ao pai (ou mãe) hostil que tiveram na infância,
pai este que desprezava a dependência do filho, recusando-se a atender
às suas necessidades. Ao mesmo tempo essa negação da dependência,
sendo social, pode potencializar os efeitos traumatizantes do ambiente
familiar em volta do indivíduo, pois nenhuma alternativa consistente aos
vínculos com os opressores, sejam os de seu passado, sejam os do pre-
sente, é consistentemente oferecida hoje pelo social.
A questão que nos surge como desafio seria aquela de pensarmos uma
ideia de liberdade que não nega, mas afirma a nossa dependência. Se
o neoliberalismo parece dizer que liberdade é uma possibilidade do su-
jeito lidar com a falta, com as adversidades, aceitando a ausência de
referências sociais acolhedoras, poderíamos opor a essa ideologia uma
ideia de liberdade como possibilidade de contar consistentemente com
o ambiente, a ponto de podermos, minimamente, escolher de quem e
do que depender, em cada momento.
Na psicanálise essa questão de como concebemos a liberdade possível
se relaciona a questão de como se constitui o sujeito. A leitura clássica
pulsional tende a ver um sujeito que nasce a partir da possibilidade de
enfrentar a falta e a castração oriunda do conflito entre suas tendências
pulsionais antissociais e as restrições à satisfação que lhe chegam atra-
vés da cultura. Aqui, o centro de referência para a liberdade possível es-
taria na aceitação de que, se queremos viver com o outro, precisaríamos
renunciar boa parte de nossos anseios pulsionais, e não esperar que se-
jam acolhidos. Liberdade aqui é vista como uma certa possibilidade de
enfrentamento da adversidade, aceitação da escassez, uma exigência de
trabalho, para que o sujeito lide com o mundo real que, inevitavelmen-
te, frustrará os seus impulsos, uma vez que esses são essencialmente
antissociais.
Já os referenciais como os de Miller (Miller, 2002) e Winnicott (Winnicott,
1975), que questionam o caráter primariamente antissocial e violento
de nossas tendências inatas, vislumbram o quanto nossas necessidades
podem ser de fato atendidas, inspirando uma outra leitura possível do
que seja a liberdade, que não contradiz o atendimento à nossa depen-
dência.
A vitalidade criativa de Winnicott (Winiccott, 1988) é passível de ser aten-
dida pelo ambiente porque não é inerentemente disruptiva e violenta.

37 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Ela não visa uma descarga tensional total (como a pulsão de morte em
Freud), que se opõe à vida social e à convivência satisfatória com a al-
teridade. A vitalidade em Winnicott busca contextos que em parte se
afetem pelos gestos espontâneos e em parte resistam a estes, dando
consistência real ao que é assim criado pelo self. Essa força criativa só se
satisfaz quando encontra não um outro destruído, mas um parceiro for-
te e vital, capaz de se afetar e resistir ao movimento criativo do sujeito.
Nessa perspectiva não nos constituímos na falta, não no enfrentamen-
to da adversidade como propõe o neoliberalismo, mas sim ao termos
internalizado o ambiente que de fato atendeu a nossa dependência na
infância e que por isso mesmo nos permite uma bússola egoica para
que possamos procurar, no presente, tal atendimento. Talvez seja essa
“bússola”, voltada para o acolhimento possível em cada situação, a nos-
sa verdadeira liberdade.
Penso aqui que se a leitura social que prevalece hoje na cultura neoli-
beral de dissolução das proteções nega defensivamente a dependência,
seria nessa visão distinta – de uma liberdade entendida como possibi-
lidade de contar com os contextos acolhedores e buscá-los para nós
mesmos – que está a nossa possibilidade de resistência afetiva e políti-
ca. Isso colocaria para nós psicanalistas, o desafio de afirmar uma psi-
canálise mais centrada na presença do que na falta, menos desconfiada
do ser humano como sujeito que, supostamente, abrigaria um pulsional
tão perigoso, que precisaria ser contornado pela castração ao invés de
ser atendido pelo ambiente.
Entretanto, para esse caminho, são muitos os obstáculos defensivos. Se
Miller aponta o risco de os psicanalistas afirmarem o pulsional como
aquele perigo interno que moraria em nós, para não terem que ver o
perigo externo vindo dos pais e da cultura, Winnicott aponta o medo
da dependência como um outro obstáculo ao pleno reconhecimento da
função ambiental, não só na infância mas ao longo de toda a vida.
O medo da dependência, levaria segundo Winnicott (Winnicott, 1975),
não só às diversas formas de domínio sobre a mulher, primeira pessoa
de quem dependemos na maioria das culturas, mas às diversas formas
de tirania relacional e social em que tentamos dominar com violência
os que não nos atendem, na tentativa última de produzir o acolhimento
que nos falta.
Mas se o medo da dependência ainda é imperioso e inspira as mais
diversas formas de totalitarismo social, dentre as quais podemos ci-
tar o neoliberalismo, o antídoto possível é um pensamento que ca-
minhe na direção contrária: o da aceitação e afirmação de nossas
dependências e vulnerabilidades. Seja no consultório, na política, e
na vida de modo geral, é importante lembrar que não somos meno-
res quando precisamos do outro e dos suportes sociais externos.

38 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Que amadurecer não é aceitar a falta como suposta condição universal,


mas buscar para si as presenças possíveis em cada momento e con-
texto, incluindo aqui o contexto político. Pois só quando tais presenças
acolhedoras prevalecem em nossa experiência que as faltas e dores do
caminho podem ser de fato reconhecidas.
Parece que caminhar nessa direção nos leva a fazer mudanças trabal-
hosas, mas muito necessárias em nossa forma de pensar os afetos e a
vida social.

Referências

Castel, R. (1998) As metamorfoses da Miller, A. (2002) For your own good: Hidden Cruelty in child-rearing and the roots of violence,
questão social: uma crônica do salário. Nova York: Farrar, Straus and Giroux
Brasil: Editora Vozes Winnicott, D. W. (1975) O brincar e a realidade, Brasil: Imago Editora
Miller, A. (2006) The body never lies: the Winnicott, D. W. (1996) Tudo começa em Casa, São Paulo, Brasil: Martins Fontes
lingering effects of hurtful parenting. , Nova Winnicott, D. W. (1988) O ambiente e os processos de maturação, Porto Alegre, Brasil: Artmed
York, Londres: W.W. Norton &Company Sennett, R. (1999) A corrosão do Caráter: Consequências pessoais do trabalho no novo
capitalismo, Rio de Janeiro, Brasil: Editora Record

39 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

40 / FLAPPSIP
MORIR DE AMOR1,
ENTENDIENDO EL FEMINICIDIO
Desde la metapsicología vincular

1Título del libro de Teresina Muñoz- Najar a quien agradezco el obsequio de esta publicación, la cual me impactó por las
cuatro historias narradas con la sencillez, cuidado y reflexión y cuya lectura inspiró el presente ensayo.

Carmen Wurst1 “…desde mi casa a la tuya


contados tengo los pasos yo prefiero verte muerta
[Link]. Psicóloga – Psicoterapeuta
que gozando en otros brazos”
Psicoanalítica. Magister en Gerencia
Canción mexicana “Por una mujer bonita”
Social – Perita forense. Fundadora y
directora de Desarrollo del Centro
RESUMEN
de Atención Psicosocial. Actual
asesora de la Comisión de abusos
Se aborda el feminicidio es uno de los crímenes más crueles contra
sexuales contra menores del
las mujeres, por un lado desde la teoría de género y el campo jurídico
Congreso de la República. Presidenta
y desde el enfoque metapsicológico de la teoría vincular. Se analiza
de la Asociación de Psicoterapia
un caso de una pareja que desde el proceso de enamoramiento no
Psicoanalítica.
llegan a la etapa del amor, y ante la amenaza de pérdida despier-
[Link]@[Link]
ta a nivel primario la pulsión de dominio y de muerte, que desatan
una vivencia de aniquilamiento que se trasladada a la eliminación de
otro, que lo salvara del derrumbe del Yo.

Palabras claves: Feminicidio, Género, Teoría Vincular

Introducción
Durante el 2018, 149 mujeres fueron asesinadas en Perú en manos de
sus parejas o exparejas sentimentales; un panorama que no es excep-
cional ni ajeno en la región, Latinoamérica reporta en conjunto 2409 ca-
sos de feminicidio en el mismo año. Curiosamente luego de la marcha
activista “Ni una menos”, el número de casos aumentó, no sólo en nú-
mero sino en la crueldad del asesinato. Muñoz – Najar (2017) reflexiona
acerca de este aumento señalando lo siguiente: “¿Acaso a propósito de
la marcha (…) nos volvimos más respondonas y decidimos denunciar
a nuestros agresores?”1. Esta realidad impactante, especialmente las
formas crueles en las que estas mujeres perdieron la vida, siendo los
agresores en la mayoría de los casos, sus parejas con quienes mante-
nían o habían mantenido un vínculo afectivo y se presume una etapa de
enamoramiento.
Cuando hablamos de Feminicidio, no podemos dejar de referirnos al ma-
chismo, a las construcciones de género, de control, de poder, a la des-
igualdad. Desde el campo jurídico hablamos también de un delito, un cri-
men que desde el 2011 gracias a la lucha de grupos feministas, se tipifica
en el código penal. En el Perú recién en el 2016 se tipificó el delito de
feminicidio, casi a punto de ser archivada por enésima vez en la Comi-
sión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de la República2. En
Latinoamérica ya son 14 países que han tipificado el delito de feminicidio

1 Muñoz – Najar, Teresina (2017) Morir de


Amor. Un reportaje sobre el feminicidio en
el Perú. Lima: Aguilar
2 Muñoz, Teresina (2017). Morir de amor.
Editorial Aguilar. Lima.
41 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

en sus códigos3. A noviembre de 2016, de acuerdo al Instituto Nacional


Penitenciario, hay en este momento 228 feminicidas encarcelados y 155
hombres detenidos por tentativa de feminicidio entre procesados y sen-
tenciados.

Si bien existen diversos enfoques que intentan explicar el feminicidio,


se centrará el análisis como el trágico final de un vínculo de pareja, una
muerte absurda luego del amor y el desamor, intentando una compren-
sión desde la metapsicología de la teoría vincular y la construcción de la
subjetividad en el vínculo de pareja que se establece entre el agresor y
la víctima.
Para ello se plantean algunos interrogantes: ¿Qué pasó con el enamo-
ramiento? ¿Qué pasó con el amor? ¿Cómo entendemos la dinámica
intrasubjetiva en el agresor que pierde su posibilidad de control de la
pareja?¿Es la pulsión de dominio y/o la pulsión de muerte4 que lleva al
agresor a cometer tal crimen? ¿Cómo se configura la relación y que fallas
pudieran leerse en la construcción del espacio intersubjetivo donde se
teje la trama violenta? O ¿cuántos de los patrones sociales de género
hacen que se desencadene una violencia, donde lo transubjetivo va mar-
cando un modelo de relación asimétrica de control y poder?
La Metapsicología del Feminicidio
Caso
Lisbeth y Joseph5 se conocieron cuando ambos tenían diez años y se
reencontraron en la adultez, tenían 24 años y siendo estudiantes coinci-
dieron en el ámbito académico cuando estudiaban en la Universidad en
el Cuzco; además de estudiar, Lisbeth trabajaba de camarera y Joseph
como vigilante. Lizbeth era la mayor de tres hermanos, su madre, maes-
tra rural trabajaba lejos de la ciudad; perdió a su padre cuando tenía
diez años y se quedó estudiando en el Cuzco al cuidado de unos tíos.
Josehp tenía una familia aparentemente funcional, eran varios herma-
nos, no se ubica el lugar que éste ocupaba en la familia. No conocemos
mucho su historia personal, se presume que está siendo protegido por
familiares, luego del terrible desenlace de esta historia.
Joseph “quedó prendado de ella y poco a poco la enamoró”, le llevaba
flores, chocolates, peluches y llegó más de una vez con carteles que
decían “Te amo”. Ella le confesó a su madre que se sentía un poco

3 En Morir de amor: República Dominicana,


Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras,
México, Nicaragua y Panamá, mientras
que Argentina y Venezuela establecen el
homicidio agravado por razones de género
en su legislación.
4 Freud, S. (1920) Más allá del principio del
Placer
5 Resumen de caso presentado en Morir de
Amor…
42 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

avergonzada con tantas y tan públicas demostraciones de amor, pero fi-


nalmente capituló y lo aceptó como enamorado. Los amigos y familia de
Joseph, manifestaron que él cambió para bien, antes se emborrachaba y
terminaba en riñas callejeras, cuando empezó con Lisbeth cambio pues
era la condición para ser aceptado en casa de su enamorada. Al pasar el
tiempo Joseph se volvió más obsesivo, entraba a sus clases, le llevaba el
almuerzo, le revisaba el celular, le mandaba cartas y mensajes. Los ami-
gos de la pareja no lo consideraban violento, pero si celoso y cariñoso,
no le “dejaba espacio”. A un año de la relación Lisbeth decide terminar
por que era muy meloso, pero siguieron pues él dijo que iba a cambiar,
le comenta a las amigas que Joseph no tenía personalidad, que depen-
día de ella y que por eso terminaría paulatinamente, no podía hacerlo
bruscamente pues él era demasiado detallista, le escribía cartas, pero
que su relación había cambiado.
El día anterior a su muerte, Lisbeth había salido con un amigo de Lima,
un optometrista que le había hecho unos lentes, con quien se encontró
en la plaza de Armas del Cuzco, salieron al cine y a una discoteca a la
que iba con sus amigas. Al día siguiente Lisbeth fue a almorzar a la casa
de Joseph, según la familia todo transcurrió normalmente, a las 3.30 se
dirigieron a su casa y a las 7.30 pm, el hermano de Lisbeth la encontró
en el suelo “en medio de un horrible desorden, la sangre que aún le salía
del cuello, había formado un charco alrededor de su cuerpo”. Joseph no
solo la había acuchillado 35 veces en el rostro, sino que la había golpea-
do hasta dejarla irreconocible. Actualmente Josehp está prófugo de la
justicia y está en la lista de los más buscados.
Análisis
Bregio6 plantea la diferencia entre el enamoramiento y el amor, esta-
bleciendo que el primero es presentado en la literatura como un estado
emocionalmente intenso acompañado por un tono exultante y puede
ser de naturaleza perecedero, mientras que el amor puede ser más esta-
ble y duradero y que representa un trabajo psíquico de múltiples dimen-
siones, un trabajo de elaboración, de proceso secundario y por lo tanto
de placer postergado. En el amor se incluye un espacio de desencuen-
tro, la separación, la distancia y la no posesividad, implica una renuncia a
funcionamientos narcisistas, mientras que el enamoramiento se apoya
en funcionamientos narcisistas más arcaicos.
Desde la teoría vincular, J. Puget e I. Berenstein (1997) teorizan acerca
del modelo del aparato psíquico, considerando que hay tres registros
que se organizan en tres zonas diferentes, uno desde el propio cuerpo
y psique, otro desde la relación con otros, y el que se construye desde
la influencia del entorno y la cultura. Krakov y Pachuk (1998)7 “sin-
tetizan esta concepción tripartita refiriendo las siguientes hipótesis:

6 Bregio, A, Spivacow, M “Sobre el


enamoramiento” Material del curso
7 [Link]
php?id=0000195

43 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

a) El espacio intrasubjetivo tiene como contenidos las representaciones


del yo con relación a sí mismo, a su cuerpo, que implican como com-
ponentes a la pulsión, al deseo, a la fantasía y a las relaciones de obje-
to. b) El espacio intersubjetivo contiene la representación inconsciente
de los otros dentro del psiquismo, que incluye a los acuerdos y pactos
inconscientes. c) El espacio transubjetivo contiene las representaciones
del mundo externo real, en sus dimensiones social y física.”
A partir de estos postulados teóricos, intentaremos analizar las mani-
festaciones que hacía Joseph para hacer público su “enamoramiento”
por Lisbeth. La dificultad para separarse de su enamorada, remitían a
una etapa primaria narcisista, esa ansiedad por abordarla y seguirla, por
fusionarse con ella y “no dejarle espacio”, de cambiar en apariencia, no
profundamente, más bien instalándose lo que llamaríamos un falso sí
mismo, que le permitiera ser aceptado por la familia. La reacción vio-
lenta ante la salida de Lisbeth, son una prueba que la impulsividad que
se expresaba con el consumo de alcohol y las riñas, mostraban las fallas
primarias, la debilidad del Yo que no soportaba la separación, lo cual
dificultó que la relación transitara hacia el amor.

Intentando entender desde la idealización del objeto y lo que planta


Freud (1905) acerca de un “reecuentro” con el pasado, con la vida se-
xual infantil, nos preguntamos que activó en Joseph esta fascinación,
si fueron algunos encuentros del pasado, cuando ambos eran niños y
se conocieron? Una historia olvidada, transformada en el aquí y ahora,
donde emergen inclinaciones infantiles acompañadas del incremento
de la pulsión. (Freud, 1905, pág 208 en Bregio)
Este enamoramiento experimentado por Joseph, al parecer no vivido de
la misma manera por Lisbeth, lo coloca en un estado de indefensión
frente a ella, donde reaparece el desamparo, se pregunta permanente-
mente sobre la intención de su objeto amoroso, tiene que asegurarse,
con letreros, cartas y regalos que posee a su amada, como plantea Bre-
gio8 “El enamorarse es un acto de ruptura. En él el sujeto se descentra y
este descentramiento será el germen tanto del dolor como de la pleni-
tud”. Es como haber perdido el centro de gravedad.
Jibaja9 plantea que el acosador y/o potencial victimario tiende a tener
una estructura mental frágil que requiere de una persona o personas en
su entorno que apuntalen su auto-valoración; a la manera de un yo au-
xiliar, estas personas “amadas” son consideradas como parte de sí mis-
mas. El potencial victimario ante la pérdida inminente de su yo auxiliar,
es decir una persona que considera suya a la manera de un objeto de su
propiedad, siente que se derrumba su identidad basada en relaciones
de dominancia, como una representación inconsciente de los otros en
su psiquismo, que colapsan en su espacio intersubjetivo.

8 Ibiden
9 Jibaja, C. Propuesta conceptual,
documento interno de CAPS

44 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

La posesividad expresada en los celos, aspira a velar el dolor de la sepa-


ración, aparece un avasallamiento a la autonomía del objeto, un anhelo
de someter su cuerpo y su alma. Cuando Joseph revisa el celular de su
enamorada, le lleva el almuerzo, no le deja espacio, busca anular toda
posibilidad de diferenciarse, desea que ella sea parte de él, que lo com-
plete. Cuando él constata que esto no es posible, a las primeras mani-
festaciones de Lisbeth que desea terminar la relación, busca fusionarse,
tratando de parecerse más al ideal que ella le plantea. Cuando descubre
que el objeto (Lisbeth) investido no es apropiable (probablemente cuan-
do comprueba que salió con el optómetra), se despierta la violencia, sur-
ge la pretensión de dominio del otro y en su búsqueda de encuentro
máximo, daña al objeto10.
A partir de esta comprobación, Lisbeth no quiere estar con él, prefiere a
otros, se desarrolla el síndrome de pérdida inminente descrito por Ver-
gés Báez11, para hacer referencia al conjunto de reacciones que carac-
terizan a los hombres con conductas violentas cuando se convencen de
que es inminente que sus parejas se vayan de la relación. El síndrome se
caracteriza por una serie de reacciones disfuncionales, una especie de
duelo inadecuado, matizado por rabia, frustración, depresión, regateo,
actitud hipervigilante, intimidación y chantajes.
Joseph a la manera de Puget (1989)12, buscaba un “proyecto vital com-
partido”, el cual no era asumido por Lisbeth, quien más bien tenía otros
proyectos propios, y se sentía abrumada por las expresiones de control
y celos de su enamorado. Entendiendo esto desde el espacio intersub-
jetivo, podemos entender que Lisbeth al romper este “proyecto” entra
en una situación de riesgo, su acosador o potencial victimario, ante la
pérdida de dominio sobre su pareja, se descompensa psicológicamen-
te, para Joseph que ha construido una percepción del otro desde los
mandaros de género de posesión y opresión de la mujer como objeto
“amado”, la desconoce como diferente y separada de él, en su fantasía
ella le pertenece.
Lisbeth funciona como un objeto que apuntala su auto-valoración,
es una posesión a la que hay que controlar y dominar. Sin una mu-
jer a quien tratar de manera controladora y cruel, la organización
mental del victimario pierde base y teme el derrumbe de su yo.

10 Ob cit pág 109


11 Luis Norberto Vergés Báez (M.A). UNFPA
/ Ministerio Público “Factores psicosociales
en hombres internos por feminicidios en el
Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria en
República Dominicana”.
12 Puget, J, Beristein, I,(1989) Psicoanálisis
de la pareja matrimonial. Bs Aires: Paidós

45 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Esta sensación de derrumbe de la identidad del yo - nivel intrasubjetivo


- dominador del agresor, trae una vivencia de angustia intensa que a su
vez conlleva a que el agresor utilice mecanismos defensivos primarios
de manera automática que atenúen su sensación de derrumbe.13
Desde el nivel transubjetivo podemos entender que el orden patriarcal,
que gesta la primacía del poder del varón, lleva a Joseph a no aceptar la
posibilidad que su enamorada pueda salir, divertirse o mantener una
amistad fuera de esta relación diádica; la herida narcisista a su rol de va-
rón y la pérdida de control de su pareja, a quien cree poseer, lo llevaron
a utilizar mecanismos violentos de castigo, perdiendo el sentido de rea-
lidad, vengando la humillación de su ego, eliminado a quien le infringió
esa injuria a su amor propio.

Conclusiones

El feminicidio es uno de los crímenes más crueles contra las mujeres,


inexplicable cuando se piensa en una pareja que en un inicio estuvo
enamorada.
El enamoramiento es generalmente una etapa fugaz, intensa y mo-
vilizadora. El amor requiere esfuerzo, trabajo psíquico y procesos de
maduración. A través de este caso podemos inferir que el feminicidio
podría presentarse en parejas que no han completado este paso al
amor.
Para el amor se requieren dos, y cuando un miembro de la pareja no
completa un proyecto común y busca la separación, despierta a nivel
primario la pulsión de dominio y de muerte, ante la pérdida inmi-
nente, se activan mecanismos primarios, que desatan una vivencia
de aniquilamiento que se trasladada a la eliminación de otro, que lo
salvara del derrumbe del Yo. Podemos imaginarnos al perpetrador
repitiendo esta frase “Si no eres mía, no serás de nadie”, que explica
desde lo vincular, una falla en la construcción de un espacio inter-
subjetivo saludable en el vínculo de pareja.
Las construcciones de género, el poder y control sobre el otro, son
parte de la cultura patriarcal. El feminicidio es un desenlace trágico
y doloroso que quiebra el pacto social, donde se pierde el respeto al
ser humano que se cree poseer, donde se abandona la condición de
sujeto social, que se construye en el espacio transubjetivo.

13 Jibaja – Documento conceptual Caps

46 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía

Bregio, A, Spivacow, M “Sobre el Muñoz – Najar,Teresina (2017) Morir de Amor. Un reportaje sobre el feminicidio en el Perú.
enamoramiento” Material del curso Lima: Aguilar
Jibaja, C. Propuesta conceptual, documento
interno de CAPS Vergés Báez. Luis Norberto (M.A). UNFPA / Ministerio Público “Factores psicosociales en
hombres internos por feminicidios en el Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria en República
Dominicana”.

47 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

48 / FLAPPSIP
LA VIOLENCIA DE LA CORRUPCIÓN.
¿ATRAPADOS SIN SALIDA?
César Estrella1 RESUMEN

El presente trabajo nos plantea a partir de un hecho de corrupción y


1 APPPNA. Psicólogo. Psicoterapeuta.
de un caso clínico, reflexionar acerca de la corrupción en Latinoamé-
Past President de FLAPPSIP. Past
rica, tratando de entenderla desde una perspectiva psicoanalítica,
President de la Asociación Peruana
sin dejar de lado sus orígenes históricos, sociales y jurídicos. Final-
de Psicoterapia Psicoanalítica de
mente se plantean algunas posibles alternativas a la cultura de la
Niños y Adolescentes (APPPNA). Ex
corrupción.
Director de la revista Transiciones.
Editor de la revista Intercambio
Palabras clave: Corrupción, impunidad, psicoanálisis
Psicoanalítico. cesarestrellav@gmail.
com
Cuando comencé a preparar mi ponencia ocurrieron en mi país hechos
importantes que me hicieron reflexionar acerca del tema de la corrup-
ción como un sistema violento y perverso, insertado probablemente
desde hace siglos, que destruye personas, sociedades, países, sin impor-
tar su orientación política o económica. El Perú tiene a los presidentes
de los últimos 30 años acusados por corrupción, Fujimori preso, Toledo
prófugo, Humala también estuvo preso y es investigado, Kuczynski con
arresto domiciliario y García se suicidó cuando iba a ser detenido y lleva-
do a la cárcel. Tiene también presa a Keiko Fujimori, lideresa del partido
con mayor número de congresistas. Todos estos casos a excepción de
Fujimori, son consecuencia de las delaciones de Marcelo Odebrecht.
Algunos podrían pensar: “mientras que en otros países quedan libres,
por lo menos acá están presos, hay una justicia que funciona”, sin em-
bargo, persistía la percepción de impunidad en la mayoría de la pobla-
ción y se pensaba que si están presos es por el escándalo en Brasil. Esta
percepción está cambiando gracias a la gestión de los fiscales peruanos
que llevan adelante la investigación.
Desde hace muchísimos años se sabe que el Poder Judicial en mi país es
altamente corrupto, pues se dilatan procesos y se compran sentencias,
sin embargo, nunca se había tenido una evidencia tan real y vívida como
a finales del 2018, donde se destapó una red de corrupción, vía audios,
que involucraba a los jueces supremos de Lima y Callao. Las escuchas te-
lefónicas eran para pedir favores, negociar sentencias a cambio de miles
de dólares, o nombrar jueces y fiscales de su entorno. Lo que llamó mi
atención es la familiaridad en estas comunicaciones telefónicas. Todos
ellos se llamaban “hermanito”, un diminutivo cómplice que a su vez de-
velaba lazos fraternos perversos.
Estos hechos, por su dimensión mediática y de escándalo causaron con-
moción y repudio en buena parte de la población de mi país, acostum-
brada a convivir y muchas veces aceptar la corrupción como algo insti-
tucionalizado. La frase “roba pero hace obra” fue muy común hace algunos
años, al elegir a algún alcalde de una ciudad pequeña o grande como Lima.

49 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Hemos vivido con una corrupción normalizada (Ubilluz, K. 2019) donde


la impunidad era aquello que predominaba (Sifuentes, M. 2019). En una
encuesta realizada por el Instituto de Estudios Peruanos en diciembre
del 2018, un 89% considera que la corrupción está “bastante o muy ex-
tendida” y un 55% de la población considera que toleramos bastante o
mucho la corrupción (Tanaka, M. 2019). Convivimos con la corrupción,
nos hemos habituado a ella y de alguna manera hemos sido cómpli-
ces pasivos. Ahora ante el escándalo nos sorprendemos y conmovemos
pero también, de alguna manera, nos vemos reflejados en esa realidad.
Me preguntaba también si esto se puede catalogar como violencia. Com-
partimos la idea de Vicente Santuc (1999), antropólogo peruano, quien
considera que a pesar que la violencia puede cubrir realidades distintas,
lo constante es que “en cada caso se trata de un ‘otro’ que ni el pensar ni
el actuar del hombre llegan a dominar” (p.106). Revisando el impacto de
la corrupción, encontramos el último reporte de la Defensoría del Pue-
blo (Andina. pe, 2017) donde informa que el Perú pierde 3,500 millones
de dólares al año por causa de la corrupción; con este dinero se podría
alimentar por tres años a las personas que viven por debajo de la línea
de la pobreza. Eso es violencia.
La corrupción en el Perú es muy antigua. Como dato está el manuscrito
de Antonio de Ulloa de 1748, dirigido al rey de España, titulado “Discurso
y reflexiones políticas sobre el estado presente de los reinos del Perú” ,
donde describe los numerosos hechos de corrupción durante el Virrei-
nato. Durante siglos no hemos sido capaces de combatirla, y en muchos
casos las leyes la han fomentado, o como dice Santuc, no la hemos lle-
gado a dominar. Sus orígenes son históricos, culturales, económicos y
jurídicos.
Como psicoterapeutas nos toca observar cómo todo esto se impregna
en el psiquismo y qué mecanismos se ponen en juego para que la per-
sona pueda llegar a cometer algún acto de corrupción.
Quiero compartir con ustedes un caso donde esto se puede ver clara-
mente.
Se trata de Juan, un muchacho de 19 años, natural de una provincia de
la sierra de mi país, su origen es andino, su madre profesora y su padre
comerciante, ellos habían conseguido con mucho esfuerzo darles edu-
cación a sus hijos. Él quería servir a su país. Los baches en su formación
académica, por estudiar en provincia, se hicieron evidentes al momento
de dar el examen de ingreso a la universidad, el cual reprobó hasta en
dos ocasiones. Estos fracasos provocaron un cuadro de angustia con
sentimientos de devaluación muy intensos que provenían de una histo-
ria en la que desde pequeño se había sentido poco inteligente, teniendo
algunos años un rendimiento escolar bajo. Sin embargo persistió y se
mudó a Lima a la casa de su hermano mayor, para prepararse mejor en
una academia pre universitaria e iniciar una psicoterapia. Trabajamos
intensamente durante varios meses en los que con mucho esfuerzo res-
pondía a los retos académicos y en las sesiones se iba dando cuenta
que su tema no había sido falta de capacidad, sino algo de inmadurez,

50 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

falta de motivación e interés. Poco a poco le íbamos encontrando sen-


tido a su angustia y evaluando sus motivaciones para dedicarse a una
carrera que implicaba el servicio público. Su deseo de servir al país, de
trabajar por su pueblo y de estudiar una carrera, le generaba mucho
entusiasmo.
Faltando dos meses para su examen de admisión a la universidad, la an-
gustia había cedido bastante, se sentía más seguro de sus capacidades y
se había dado tiempo incluso para iniciar una relación de pareja.
En una sesión, a raíz de una noticia, hablamos sobre la vida difícil en pro-
vincia, en especial en una zona de ceja de selva de mi país, tomada antes
por el terrorismo y hoy por el narcotráfico, donde las condiciones son
muy difíciles, pero a la vez con mayor cantidad de candidatos a la alcal-
día. Le señalo esta contradicción, y me dice: “Si, es que ahí los narcos les
rompen la mano (les dan dinero) a los alcaldes para que les dejen sacar
la cocaína”. Luego le digo: “Y a ti, ¿qué te parece eso?” Me mira y me dice:
“está mal doctor…yo voy a regresar a mi pueblo cuando termine mi ca-
rrera. Le pregunto: y quizá te toque estar en una situación parecida ¿qué
harás?”. Se queda pensando varios segundos y cabizbajo me dice: “Yo
haría lo mismo, si todos lo hacen, yo creo que también haría lo mismo,
con eso aseguro a mi familia, un tiempo nomás, luego ya lo dejo…todos
roban, desde los más chicos hasta los alcaldes, congresistas, hasta a los
militares les pagan los narcos para que dejen pasar la droga y a nadie le
pasa nada, todos están forrados (llenos de dinero). Yo no lo haría, pero
si se me presenta la ocasión creo que si lo hago”.
Luego de mi sorpresa inicial, pasaron por mi mente todas las sesiones
donde se traslucía un muchacho con una moral intachable, con una gran
vocación de servicio y un deseo de vivir en base a su trabajo profesional.
Sorprendía que pusiera por delante el beneficio individual mal habido
antes que el bien común. Pienso que hay un punto donde la norma se
trasgrede, donde la ley se hace laxa. Hablamos más de esto, de cómo
nos hemos ido acostumbrando a que es normal, a que no pasa nada si
uno alguna vez trasgrede las leyes. Haciendo uso del vínculo transferen-
cial pude decirle que sentía que él me estaba pidiendo una autorización
para delinquir, que yo también me hiciera de la vista gorda y pasara por
alto este quiebre en su moral, hasta antes planteada como recta y justa.
Usando este caso clínico y el de la corrupción judicial de los “hermanitos”
me permito hacer algunas digresiones que, desde el psicoanálisis, pue-
den aportar algunas luces a este fenómeno.
Desde los escritos de Freud en Psicología de las masas y análisis del
Yo (1921), sabemos de la interacción entre lo colectivo y lo individual,
y cómo muchas veces los acontecimientos colectivos marcan la histo-
ria individual. En el mito de la horda primitiva planteado en Tótem y
Tabú (1913) frente a la omnipresencia del padre, surge un ataque de
los hermanos a la autoridad paterna. Luego los hermanos se reúnen
y producto de la culpa y de la necesidad de evitar nuevas violencias,

51 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

se impone la prohibición de matar y del incesto. Esto marca, desde el


orden de lo simbólico la primera regla de convivencia entre hermanos,
lo que daría inicio a la comunidad y luego a la sociedad con sus propias
leyes de convivencia.
¿Qué pasa entonces con la corrupción? ¿Cómo es que se instala en la
sociedad y cómo logra que los individuos se corrompan?
En la línea de Tótem y Tabú, Pinetta (2017) y Santander (2017) plantean
que la corrupción aparecería como dilución de esa transacción mítica, la
ley aparentemente se acata, pero en verdad se trasgrede, existe una evi-
tación de contactarse con la culpa, esta se escinde, se niega o proyecta,
pero secretamente. Se aparenta el respeto a una ley (padre introyecta-
do), pero en realidad el funcionamiento es narcisista. La instauración de
la ley comunitaria es tan laxa que no termina de impedir la “desmesura
de la compensación narcisista o de auto-conservación una vez que ésta
ha empezado a desarrollarse”.
Si nos remitimos al modelo de la horda primitiva sería un hermano que
aparenta aceptar la ley paterna de prohibición del incesto, pero secreta-
mente busca transgredirla y situarse en un lugar sin limitaciones a sus
deseos, poniendo por delante el beneficio personal. Minerbo (2017) sos-
tiene que en el momento en que la corrupción dejó de ser una práctica
ocasional para tornarse institución, deviene cultura. Ese proceso se da
en dos etapas: la desnaturalización del orden simbólico que funda una
institución; esto es la ley, en el sentido psicoanalítico del término: aque-
lla que nos torna humanos en la medida en que coloca límites a la des-
mesura de nuestros deseos, fundando así, el pacto social; y en segundo
lugar, la institucionalización de la corrupción, que se torna un modo de
vida y cultura.
Dentro de esta lógica de funcionamiento narcisista de la corrupción se
desarrolla también el complejo fraterno. Este tema ha sido profunda-
mente desarrollado por Luis Kancyper (2003). Nos plantea que el com-
plejo fraterno cumple “un papel estructurante y un carácter fundador
en la organización de la vida anímica del individuo, de los pueblos y de
la cultura” (p. 17). La función sustitutiva y defensiva de este complejo
hace que los hermanos puedan eludir y desmentir la confrontación ge-
neracional, así como obturar las angustias. Esto se nota claramente en el
caso de corrupción judicial donde el apelativo de “hermanito” simboliza
un lazo y una complicidad perversa que busca el beneficio personal, eli-
minando la confrontación generacional y la ley.
Pero, ¿por qué en nuestro continente hay tanta corrupción? Pinetta
(2017), Herreman (2017) y Peña (2012) plantean que la corrupción
es una grave patología social, que tiene antecedentes históricos que
han marcado a nuestra sociedad generando leyes que fomentan la
marginación, el desamparo y la desesperanza, donde el cuidador se
convierte también en agresor (es muy claro en el caso de los policías
o fiscales que piden dinero para no denunciar o multar al ciudada-
no). La ley entonces se pervierte y se ingresa en una lógica corrupta,

52 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

donde lo que vale es ganar, sin que importe hacer trampa. Al fallar las
instituciones se promueve la impunidad, si ésta la asociamos al poder,
pequeño o grande, se instala la omnipotencia narcisista y muchas veces
perversa, dando la sensación de que nunca va a haber sanción o castigo.
Se instala la cultura de la corrupción, en la cual hemos crecido y convi-
vido.
Viene entonces a mi mente Juan, el muchacho del cual les hablé líneas
arriba, y me hace mucho sentido el planteamiento de Hanna Arendt
acerca de la banalidad del mal, cuando sostiene que en condiciones de
tolerancia de la ley y la sociedad, el mal extremo puede ser cometido por
hombres ordinarios. Marcelo Viñar (1999) sostiene que “el sujeto huma-
no no solo socializa su erotismo y su moralidad, sino que se construye
además por la transmisión interiorizada de la historia y la cultura” (p.
118). Es precisamente la historia y la cultura de la corrupción y la impu-
nidad la que nos ha llevado a ser tan complacientes y tolerantes frente
a la trasgresión.
¿Hay salida de este sistema corrupto?
Rudiger Dornbusch , economista alemán, al analizar una de las razo-
nes de la corrupción en América Latina decía “Los países desarrollados
tienen leyes flexibles que se aplican firmemente, los países en desarro-
llo tienen leyes firmes q se aplican flexiblemente”. Traducido a nuestro
lenguaje, la ley del padre parece firme, pero es tremendamente laxa,
permitiendo toda clase de colusiones y trasgresiones.
Si asumimos que la corrupción se ha convertido en cultura, solo nos
queda sostener y apoyar un nuevo pacto social, con leyes firmes que
sancionen drásticamente la corrupción de tal forma que se frene esta
sensación de impunidad. Que también puedan contener y reparar el
desamparo, la desconfianza y el caos en el que puede caer una sociedad
sin orden. Por otro lado ir generando desde la infancia, en los hogares
y en las escuelas, una cultura de la integridad, que nos permita desa-
rrollar una ética social donde el bien común esté por encima del indivi-
dual. También es importante que surjan en la sociedad personas que se
puedan convertir en una suerte de referentes paternos, que sostengan
la ley desde una posición adulta, promoviendo admiración y un efecto
identificatorio. (Peña, S. 2003 y Minerbo, M. 2017). Creo que solo de esta
manera dentro de algunos años vamos a poder responder a la pregunta
del título de este trabajo: La violencia de la corrupción ¿Atrapados sin
salida?
Como diría el poeta peruano César Vallejo “Hay, hermanos, muchísimo
que hacer”

53 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Referencias bibliográficas
Andina .pe (2017) Perú pierde S/ 12,000 Minerbo, M. (2017) Corrupción en América Latina… una perspectiva Psicoanalítica. En: https://
millones al año por corrupción. En: [Link]/PSICOYSOCIEDAD/Minerbo_esp php
[Link] Peña, S. (2003) Psicoanálisis de la corrupción. Política y ética en el Perú Contemporáneo. Lima:
peru-pierde-s-12000-millones-al-ano- Peisa
[Link] Pinetta, J. (2017) Corrupción: entre lo voraz, el lazo social primario y la Alteridad. En: https://
Freud, S. (1913) Tótem y Tabú. En: Obras [Link]- [Link]/PSICOYSOCIEDAD/Pinetta_esp.php
Completas. Tomo V. Traducción López Quiroz, A. (2013) Historia de la corrupción en el Perú. Lima: Tarea
Ballesteros. Madrid: Biblioteca Nueva Santander, P. (2017) Corrupción: una perspectiva desde el psicoanálisis. En: [Link]
Freud, S. (1921) Psicología de las masas y [Link]/noticias/opinion/2017/04/18/corrucion-una-perspectiva-desde-el-psicoanalisis/
análisis del Yo. En: Obras Completas. Tomo Santuc, V. (1999) Violencia y cultural. En: En el umbral del milenio. Volumen I Lima: SIDEA
VII. Madrid: Biblioteca Nueva Sifuentes, M. (2019) Yonhy Lescano y otros necesitados. En:
Herreman, C. (2017) Algunas ideas en [Link]
torno a la corrupción y la impunidad en Tanaka, M. (2019) Percepciones sobre la corrupción. En: [Link]
México. En: [Link] percepciones-corrupcion-columna-martin-tanaka-noticias-610581
PSICOYSOCIEDAD/Herreman [Link] Ubillus, K. (2019) La corrupción en el estado. Un problema de regulación Cultural. En: https://
Kancyper, L. (2003) El complejo fraterno [Link]/
y su relación con Narciso y Edipo. Viñar, M. (1999) El psicoanálisis en vértigo de la mutación civilizatoria. La
En:Transiciones, Volumen 5, p. 13-30. Lima: práctica psicoanalítica en el contexto actual. En: En el umbral del milenio. Volumen I. Lima:
Cromática SIDEA

54 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

55 / FLAPPSIP
VIOLENCIA HETERONORMATIVA
EN EL AMBITO EDUCATIVO
Mag. Psic. y Educ. Claudia RESUMEN
Rodríguez Maristán.1
El presente trabajo busca reflexionar en torno a la situación actual
AUDEPP. Magister en Psicología
sobre la temática de la diversidad sexual y cómo la violencia hete-
y Educación, Psicoterapeuta
ronormativa persiste en la institución educativa afectando el víncu-
Psicoanalítica, Licenciada en
lo educativo. Para comprender algunos de los por qué, se toma en
Psicología. Docente en instituciones
cuenta los orígenes institucionales y sus objetivos, que se mantienen
de educación formal y no formal, a
aún hoy en el imaginario social y la espera del cumplimiento de los
nivel de primaria, educación media
mismos como parte del contrato fundacional de esta institución edu-
básica, formación universitaria
cativa.
y formación docente. En la
A su vez, se analizan algunas escenas cotidianas que viven los jóve-
actualidad se desempeña desde
nes dentro del centro educativo y la repercusión de ello en los di-
un perfil técnico – profesional en la
ferentes actores institucionales. Por último, busca dar visibilidad a
Coordinación de Educadores (Área
las estrategias que la institución comienza a poner en marcha, como
274) y en el equipo de Coordinación
forma de abordar y dar respuesta a las necesidades de la comunidad
del Plan FPB- 2007 en la órbita del
educativa sobre el tema desarrollado.
Programa de Educación Básica
Se tomaron aportes psicoanalíticos para comprender la complejidad
de CETP-UTU. Socia de AUDEPP.
de los atravesamientos institucionales, como así también la cons-
Montevideo.
trucción de las subjetividades y el sufrimiento de los diferentes ac-
Email: clrodriguezmaristan@gmail.
tores, ocasionado por el ejercicio de violencia heteronormativa y el
comandresbeytia@[Link]
currículo oculto que se genera, opacando e invisibilizando el deseo
de los sujetos.

Palabras clave: Violencia, Educación, Diversidad sexual, Heteronorma,


Vínculo

Introducción
En las instituciones educativas se producen procesos de enseñanza –
aprendizaje a partir del vínculo educativo que se establece entre estu-
diantes y docentes, mediados por los conocimientos. El vínculo en los
últimos años ha sido atravesado por una serie de temáticas de la vida
cotidiana que son necesarias abordar para generar un buen clima de
convivencia. En este proceso los prejuicios persisten, desencadenando
diferentes niveles de violencia y agresión en los centros educativos, lo
diferente es sentido como peligroso. Algunas de esas temáticas se rela-
cionan con la identidad sexual de los adolescentes, tema que moviliza a
adultos que no poseen las herramientas para entender las modificacio-
nes y procesos que conlleva esta etapa. De la mano de ello atraviesa la
violencia heteronormativa basada en pautas sociales, que imposibilitan
pensar en el otro más allá de la división por su sexo biológico, cayendo
en una visión reduccionista y actuando en consecuencia.

56 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Origen y persistencia de sentidos

Las instituciones al decir de Frigerio y Poggi (1992) son portadoras de un


contrato fundacional que especifica el mandato social que cada una de
ellas deberá cumplir. Este se basa fundamentalmente en el origen histó-
rico que han tenido las mismas, el cual tiñe los cambios y adaptaciones
que va teniendo la institución educativa a lo largo de los años y que por
ende deberá ser tenido en cuenta para comprender el trasfondo e ima-
ginario social que ciñe las mismas.
Esta referencia, nos lleva a plantearnos los orígenes del Consejo de Edu-
cación Técnico Profesional – Universidad del Trabajo del Uruguay (en
adelante CETP-UTU) y los sentidos que giraron en torno a su comienzo y
cómo ellos se sostienen a nivel social. Incidiendo aún hoy en los discur-
sos que circulan dentro de la institución, impactando simbólicamente
en las formas de ser y hacer como estudiantes y docentes, al igual que
sobre los cuerpos de estos.
Es así como desde sus comienzos y durante varios años sólo recibió y
formó jóvenes varones en sus talleres (1874 -Talleres de Maestranza,
Cuartel de Morales, Parque Nacional; 1878 - Escuela Nacional de Artes
y Oficios, dependía del Ministerio de Guerra; 1887- Escuela Nacional de
Artes y Oficios, depende del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pú-
blica; 1889 - la Escuela pasa a la órbita de la Comisión de Caridad y Bene-
ficencia Pública) enviados desde sus hogares, derivados por el ejército,
la policía o asilos, huérfanos, abandonados, de extractos sociales bajos,
para ser “regenerados” y formados para la vida práctica en sociedad.
A partir de 1908 se incluyen mujeres en la formación, pasando a depen-
der del Ministerio de Industria, Trabajo e Instrucción Pública.
Hacia 1910 Pedro Figari integra el Consejo de Administración de la Es-
cuela y presenta el Proyecto de “Escuela de Artes y Oficios”, intenta gene-
rar una renovación de orientación artística y autóctona a nivel educativo.
Logra asumir como director provisorio de 1915 a 1917. En este tiempo
se generan cambios a nivel organizativo, desaparece el internado, se in-
cluyen las mujeres, se comienza la formación en arte, industria y ciencia
planteando como objetivo la formación de “artesanos artistas”. En 1916
nace la Escuela Industrial, esta se componía de Escuelas industriales pri-
marias con tres años de duración, tanto para estudiantes varones como
mujeres. Además nacen las escuelas industriales superiores, donde se
brindaban cursos normales para la formación de docentes. En el año
1942 por ley pasa a denominarse Universidad del Trabajo (UTU).
En la actualidad la formación técnico-profesional se brinda en todo el
territorio nacional, abarcando desde los niveles de educación media bá-
sica hasta niveles superiores de carácter terciario.

57 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Entre muros

Lo planteado anteriormente nos permite acercarnos a algunas vicisitu-


des que se juegan en lo cotidiano dentro de las aulas y talleres. Si bien
se busca garantizar el derecho a la educación de los estudiantes, de la
mano de la no discriminación, como así lo indica la Ley general de Edu-
cación Nº 18.4371 de 2008 en el Artículo 18 (De la igualdad de oportuni-
dades o equidad):
El Estado brindará los apoyos específicos necesarios a aquellas personas
y sectores en especial situación de vulnerabilidad, y actuará de forma
de incluir a las personas y sectores discriminados cultural, económica
o socialmente, a los efectos de que alcancen una real igualdad de opor-
tunidades para el acceso, la permanencia y el logro de los aprendizajes.
Asimismo, estimulará la transformación de los estereotipos discrimina-
torios por motivos de edad, género, raza, etnia u orientación sexual.
En algunos casos persiste una mirada estereotipada que tiende a esta-
blecer cuales son las formaciones para hombres y mujeres, no teniendo
en cuenta el deseo de los estudiantes respecto a su formación o voca-
ción, ocasionando diferentes niveles de exclusión y discriminación en el
ámbito educativo.
Estas situaciones se generan desde el momento de la inscripción e inclu-
so al concretar la asistencia a clases, donde se realiza un oferta sesgada
por el sexo biológico, planteándose una lógica binaria, ejemplo de ello
es cuando se sugieren talleres de belleza capilar a “mujeres”, mientas los
de mecánica automotriz, carpintería, electricidad y otros son ofertados a
“varones”. Por otra parte, se plantean otros tipos de talleres que “inclu-
yen” a ambos sexos: gastronomía, deporte, audiovisual, música, entre
otros.
Estas lógicas se ponen en funcionamiento en algunos espacios de talle-
res, donde los docentes se convierten en portavoz, actuando en conse-
cuencia, de lo que se espera de esos adolescentes. A tal punto se cues-
tiona la formación que han elegido adolescentes y jóvenes porque no
condice con su sexo, lo cual conlleva malestar y muchas veces esos es-
tudiantes al encontrarse en situación de vulnerabilidad o no contar con
las herramientas o apoyo necesario, se autoexcluyen de estos espacios,
viéndose sus trayectorias educativas interrumpidas. De esta forma no
se garantiza la inclusión educativa que se relaciona con el acceso, la par-
ticipación y los logros de todos los estudiantes, con especial énfasis en
aquellos que están en riesgo de ser excluidos o marginados.

1 Ley general de Educación Nº 18.437 en


[Link]
[Link]

58 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Podemos considerar que se produce la denominada “violencia invisi-


ble”, tal como nos plantea Ana María Fernández (2009), actos que se
producen casi naturalizados y han sido invisibilizados, no cuestionados,
ocasionando discriminación, fragilidad y procesos de inferioridad sobre
quienes la padecen. Ejemplo de ello son aquellas situaciones en donde
algunos docentes justifican su accionar planteando que el nombre “le-
gal” es el que esta en la cédula de identidad del estudiante y no con el
que se siente identificado conforme a su identidad sexual.
Para que se generen cambios reales es necesario pensar en modifica-
ciones que conlleven un tránsito desde una pedagogía de la homogenei-
dad hacia una pedagogía de la diversidad y el aprovechamiento de esta
como una oportunidad para enriquecer los procesos de enseñanza y
aprendizaje y optimizar el desarrollo personal y social.
Por otra parte, debemos comprender que el derecho a la educación es
considerado como puerta de entrada al ejercicio de otros derechos, ya
que opera como multiplicador y permite el acceso también al mundo
laboral, a la seguridad social y a la representación política.

Enseñar e incluir en la diversidad


En consonancia con Frigerio entendemos que educar no es cualquier
trabajo:
(...) el adulto que está ahí hace un trabajo, lo hace porque es su trabajo y,
a la vez, ese adulto hace lo que hace también porque el otro (el niño, el
pequeño, el alumno) le importa y entonces pone en juego un excedente,
un plus, que entra solo en una contabilidad subjetiva en la que no hay
ganancia, sino don. Gratitud del plus que permite a un pequeño, a un
niño, [a un adolescente] a un alumno, confiar en que él cuenta para el
grande (2010, p. 37).
Es por ende que las vivencias y problemáticas de los estudiantes no se
agotan en el conocimiento que adquieren dentro de la institución desde
el punto de vista académico. Más aún si concebimos al espacio educati-
vo como un reflejo de la sociedad.
CETP-UTU ha propuesto abordar en los últimos años abordar el tema de
la diversidad sexual y romper con algunos modelos heteronormativos,
trabajando en las aulas desde la perspectiva de género. Si bien en prin-
cipio existe una asignatura en Ciclo Básico que aborda la temática, estos
docentes son demandados por otros cursos para trabajar con el resto
de la población estudiantil.
A su vez para garantizar al abordaje desde el punto de vista educa-
tivo de temas que comienzan a ser evidenciados a nivel socio-cul-
tural y dar marco a la puesta en prácticas de una serie de acciones,
diseña y establece la Resolución 3066/172: “Propuestas de Acciones
Afirmativas hacia la población afrodescendiente y personas trans.”

2 Resolución 3066/17 en: [Link]


[Link]/utu/resoluciones/2017/diciembre/
res-3066-17_exp-[Link]

59 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Buscando problematizar esta y otras temáticas con el resto de la comu-


nidad educativa: equipos de dirección, docentes, entre otros, ha genera-
do espacios de formación y reflexión en modalidad de taller tendientes
a sensibilizar y concientizar sobre la realidad de estos jóvenes, también
generó una campaña gráfica y audiovisual para ello.
Este abordaje comprendemos que va en la línea que proponen algunos
autores como Bruner (1997) haciendo referencia a que lo que enseña el
docente a sus estudiantes, la forma de pensamiento y el registro verbal
que transmite no queda aislado de la cotidianeidad de sus estudiantes,
por ende el centro educativo no puede ser entendido desde una mirada
social y cultural independiente del contexto de los mismos, así como
tampoco el “currículum” que allí se enseñe.

A modo de conclusión

La mirada psicoanalítica para comprender estos hechos es de suma


relevancia. Aportar a los procesos de subjetividad desde una pers-
pectiva de género en consonancia con la diversidad y por ende en las
elecciones que realizan los estudiantes, nos permite como psicoana-
listas adoptar un posicionamiento ético y político ante estas nuevas
formas de sufrimientos que acontecen.
El abordaje a nivel de las instituciones educativas por ende implica
un entrecruzamiento de líneas complejas, que conllevan tener en
cuenta a toda la comunidad educativa como se ha mencionado ante-
riormente, para que se produzcan transformaciones reales y no que-
dar en un mero accionar discursivo. A su vez, se entiende que estos
procesos son lentos en relación con las necesidades de los sujetos
que padecen diferentes formas de violencias dentro de la institución
educativa, repercutiendo en la subjetividad de los mismos.
Por ello es necesario hacer visible, lo invisible, desnaturalizar aque-
llos procesos y estereotipos que se han mantenidos por año, casi
inmóviles e incuestionables dentro del ámbito educativo, en parti-
cular del CETP-UTU, como hace a la elección en la formación de ado-
lescentes y jóvenes de acuerdo a su deseo y vocación, que implicará
el modificar el currículo en muchos casos y trabajar también sobre el
currículo oculto que circula en las aulas.

60 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía
ARDAO, A. (1971). Etapas de la inteligencia FREUD, S. (1930) El Malestar en la Cultura. Buenos Aires: Amorrortu.
uruguaya. Montevideo: Universidad de la FRIGERIO, G. & DIKER, G (Comps.) (2010). Educar: saberes alterados. Buenos Aires: Del Estante-
República.
 Clacso.
BRUNER, J. (1997). La educación, puerta de FRIGERIO, G. & POGGI, M. (1992). Actores, instituciones, conflictos. En: Las instituciones
la cultura. Madrid: Visor. BRUNER, J. & educativas. Cara y ceca. Elementos para su comprensión (pp. 56-70). Buenos Aires: TROQVEL
HASTE, H. (1990). La elaboración del sentido. HEUGUEROT, M. (2002). El origen de la Universidad del Trabajo del Uruguay (1879-1916).
La construcción del mundo por el niño. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental.
Buenos Aires: Paidós. KÄES, R., CORREALE, A., DIET, E., DUEZ, B., KERNBERG, O. & PINEL J. P. (1998). Sufrimiento y
FERNÁNDEZ, A.M. (2013) La diferencia psicopatología de los vínculos institucionales. Buenos Aires: Paidós.
desquiciada. Géneros y diversidad sexual. LOURAU, R. (1988). El análisis institucional. Buenos Aires: Amorrortu.

Buenos Aires: Biblos. NUÑEZ, V. (2003) El vínculo educativo. En: TIZIO, H. (Coord). Reinventar el vínculo educativo:
FERNÁNDEZ, A.M. (2009) Las lógicas aportaciones de la pedagogía social y del psicoanálisis. (pp. 19- 49). Barcelona: Gedisa.
sexuales: Amor, política y violencias. Buenos SEMPOL, D. (s/f) Jóvenes y trans: algunos desafíos para las políticas públicas de juventud.
Aires: Nueva Visión. Recuperado de: [Link]
FREUD, S. (1913) Tótem y Tabú. Buenos VIÑAR, M. (2009). Mundos adolescentes y vértigo civilizatorio. Montevideo: Ediciones Trilce.
Aires: Amorrortu.

61 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

62 / FLAPPSIP
SOBRE EL TEMOR A NUEVAS FORMAS
DE HACER FAMILIA
Algunas reflexiones en torno a la homoparentalidad

Cristóbal Carvajal Canto1 RESUMEN

En la historia del psicoanálisis la sexualidad diversa ha quedado aso-


1ICHPA. Psicólogo Clínico (U. Católica
ciada, en muchas ocasiones, a lo psicopatológico per se. En particu-
de Chile), Magíster Psicología Clínica
lar, quedar amarrada la homosexualidad a conceptos como perver-
mención Psicoanálisis (U. de Chile),
sión, ha promovido el rechazo a la posibilidad de que dos mujeres o
Diplomado en Psicoanálisis y Género
dos hombres homosexuales puedan ser madres o padres. Si ha habi-
(ICHPA - U. de Chile). Psicoanalista
do estigmatización y rechazo en la sociedad en general, también ha
en Formación (Sociedad Chilena de
ocurrido aquello dentro de nuestra disciplina, ya que como psicoa-
Psicoanálisis ICHPA). Psicoterapeuta
nalistas estamos implicados desde nuestro lugar y nuestra época. En
de adolescentes y adultos en
el presente trabajo se intenta explorar algunas nociones que pueden
consulta particular. Docente de la
estar a la base de ciertos miedos y prejuicios respecto a la homopa-
P. Universidad Católica de Chile
rentalidad, en especial, abordando y confrontando el lugar que tiene
y Universidad Alberto Hurtado.
el Complejo de Edipo como concepto nuclear del psicoanálisis.
cristobalcarvajal@[Link]

Palabras clave: Homoparentalidad – Psicoanálisis – Complejo de Edipo

“En la empresa científica no debería


haber espacio para el horror a lo nuevo”.
(Freud, 1925[1924], p.227)

Introducción
En la teoría psicoanalítica clásica, la sexualidad diversa ha estado
asociada a conceptos que la han ubicado en el ámbito de lo psicopato-
lógico. Por ejemplo, la homosexualidad ha sido entendida y asociada a
conceptos como “perversión” o “elección narcisista”. Sin embargo, en de-
sarrollos psicoanalíticos posteriores han existido autores/as que han in-
tentado ir más allá, permitiéndose repensar y proponer nuevas lecturas
que han intentado superar estas barreras teóricas (Mc Dougall, 2000;
Zelcer, 2010; Glocer, 2010, 2015; Fernández, 2013; Tajer, 2013; Agrest,
2014; Ayouch, 2015; Tort, 2016). Estas nuevas maneras de aproximarse
a la diversidad en la sexualidad humana han permitido dejar de ubicarla
en el campo de lo psicopatológico per se. En aquellos conceptos carga-
dos semióticamente, se apoyan quienes hacen saltos lógicos y se basan
en prejuicios, al asociar, por ejemplo, homosexualidad y paidofilia. De
esta forma, ha quedado una ligazón errónea, violenta, peligrosamente
estigmatizadora y que ha generado mucho miedo y rechazo. Es así como
en el devenir de estas problemáticas teóricas -que al mismo tiempo son
culturales y políticas-, está marcado el carácter de aquel vínculo que un
adulto homosexual tendría con un niño o una niña.

63 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Desde esta lógica que amarra de alguna manera homosexualidad-per-


versión-paidofilia, se puede comprender cómo desde estas conjeturas
diagnósticas y comprensiones psicopatológicas aparecen las ideas que
cierto grupo de la sociedad utiliza con fuerza, a la hora de rehusarse a la
posibilidad de que dos mujeres o dos hombres homosexuales puedan
ser madres o padres. Estas nuevas configuraciones familiares, que por lo
demás existen desde hace mucho tiempo, han generado en la sociedad
grandes resistencias. Intentaré abordar en el presente trabajo algunos
de los miedos y de las resistencias que han surgido en nuestra disciplina
en relación a estas temáticas. Algunas preguntas que me orientarán son:
¿Qué conceptualizaciones de nuestras propias teorías psicoanalíticas
han sufrido una mayor confrontación desde estas “nuevas realidades”?
¿Qué lugar ha tenido la teoría psicoanalítica y los psicoanalistas en esta
aproximación miedosa y prejuiciosa, y a la vez, violenta y estigmatizado-
ra, ante nuevas configuraciones familiares como las homoparentales?
Homoparentalidad: ¿una nueva realidad?
La denominación “homoparentalidad” es un neologismo creado en 1997
por un grupo LGBT francés para nombrar a los padres o madres del
mismo sexo, siendo incorporado al Diccionario Petit Robert en el año
2001 (Agrest, 2014). Francia comenzó a regular las Uniones Civiles en
1999 -siendo uno de los primeros países del mundo en hacerlo-, e hizo
efectivo desde el 2013 el Matrimonio Igualitario con posibilidad de adop-
tar. Algunos de los países europeos que también tienen legislación so-
bre adopción homoparental son: Bélgica, Holanda, Inglaterra, España,
y desde el año pasado Alemania y Finlandia. Portugal, por su parte, ha
sido uno de los países que aprobó el Matrimonio Igualitario, pero no la
adopción homoparental. De diferente modo, Italia y Suiza son países
donde no está legalizado el Matrimonio Igualitario pero sí se permite la
adopción por parte de una persona LGBT del hijo biológico y/o adoptado
del cónyuge o conviviente civil (Pérez, 2016).
Por otras latitudes, en Sudamérica se puede contraer Unión Civil en va-
rios países, incluyendo Colombia, Uruguay, Argentina y Chile. En Argen-
tina fue promulgada la ley de Unión Civil en el 2002, y en el 2010 se
promulgó en el Congreso la ley de Matrimonio Igualitario, el que otorga
los mismos derechos civiles que a los individuos heterosexuales, es de-
cir, con opción de adopción (Agrest, 2014). Se encuentran en las mismas
condiciones desde el 2013, Uruguay y Brasil. Si bien estos países están
cercanos geográficamente, Chile se encuentra todavía alejado de esa
realidad en igualdad de derechos, ya que existe ley de Unión Civil desde
el 2015 (trece años después que Argentina), y aún no existe ley de Matri-
monio Igualitario. Pese a esto, en los últimos meses ha habido algunos
avances a nivel de legislación en el Congreso chileno. En Junio de 2018, la
Comisión de Familia de la Cámara de Diputados aprobó una indicación
preliminar para la nueva ley de adopción donde se señala que niños y
niñas podrán vivir en una familia “cualquiera sea su composición” (La
Tercera, 2018).

64 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Así como puede observarse en esta panorámica, los cambios legales y


culturales vinculados a las relaciones de pareja entre personas del mis-
mo sexo, y más aún, la posibilidad de las personas no heterosexuales de
casarse y tener derechos de filiación son bastante recientes. Así, pode-
mos deducir que la homoparentalidad no existe desde el momento en
que se acuñó el concepto, sino que ha estado presente de una u otra
manera a lo largo de la historia de la humanidad, invisibilizada.
Miedo a lo nuevo: tendencia a la conservación de la teoría
Los psicoanalistas somos sujetos sociales, inmersos en contextos so-
cio-culturales y políticos específicos que influyen de diferentes formas
en la manera que tenemos de entendernos a nosotros y a los demás. Si
el concepto homoparentalidad no tiene más de veinte años, y ha ido ge-
nerando resistencias y discusiones a nivel mundial, produciendo miedo
y reacciones varias ¿Cómo no iba a suceder eso también en los círculos
e instituciones psicoanalíticas, que están compuestas de sujetos sociales
implicados e inmersos en un contexto y una época específica?
Con la “aparición” de la homoparentalidad en Occidente, se presentó
una resistencia social asociada a un profundo cuestionamiento de lo que
implica armar familia, con una tradición religiosa y cultural judeo-cristia-
na que tiene y se esfuerza por defender una mirada esencialista, donde
existiría una manera natural de conformar familia. Con esto, la tenden-
cia conservadora ve amenazada sus convicciones y verdades absolutas,
lo cual genera incertidumbre, con su correspondiente miedo. Miedo a lo
nuevo, a lo diferente, a lo desconocido.
Al igual que el aparato psíquico que tempranamente nos presenta Freud,
hay una tendencia a la conservación desde el Principio de Constancia,
donde cualquier estímulo-novedad genera displacer. Así también, los
grupos humanos muestran enormes resistencias ante lo nuevo y dife-
rente, experimentándolo como un ataque a lo más íntimo de la identi-
dad cultural-grupal.
Como planteaba más arriba, los psicoanalistas no nos diferenciamos en
este punto. Somos sujetos implicados y, tal como plantea Dr. Juan Flores
(2006) existe un desafío permanente al ser psicoanalista, que tiene que
ver con tolerar la incerteza de nuestras concepciones, lo cual, posibilita
el disenso, el pluralismo y la discusión. Si bien, esto enriquece la insti-
tución también puede ser experimentado por ésta como una amenaza,
pues pone en cuestión la seguridad de lo establecido.
En este sentido, con la temática de la homoparentalidad, en los círculos
psicoanalíticos también han emergido miedos y resistencias, ya que si
una pareja del mismo sexo tiene un hijo o una hija, ¿qué ocurre con con-
ceptos fundamentales del psicoanálisis como por ejemplo el Complejo
de Edipo? Aparece entonces en el “aparato psicoanalítico” un estímu-
lo-novedad que genera displacer, apuntando directamente a la necesi-
dad de cuestionar aquellas bases teóricas. Así, ocurre que “se desabro-
chan nudos teóricos y clínicos que parecían inmunes a toda propuesta
de modificación” (Alizade, 2012, p.78).

65 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Tal como plantea Silvia Bleichmar (2007, en Agrest, 2014) la posición


ante la homoparentalidad estará estrechamente relacionada con la po-
sición que se tenga de la homosexualidad, y tal como pasa a nivel social,
no existe unificación en el psicoanálisis -por sus múltiples vertientes teó-
ricas, y por las implicaciones históricas y contextuales de cada psicoana-
lista- de las posiciones ante la homosexualidad. Esto hace que también
existan divergencias ante la homoparentalidad.
Efectivamente, este estímulo-novedad -la homoparentalidad- puede
paralizar, impidiendo una disposición de apertura para poder pensar,
cuestionar y realizar nuevas propuestas conceptuales y comprensiones
ante este hecho social. Esta detención, resistencia ante el displacer, pue-
de fácilmente llevar a una idealización de la heteroparentalidad, seña-
lándola como la única forma segura de crianza y de hacer familia. No
obstante, esto cae rápidamente, ya que como plantea Ceccarelli (2010):

“…hasta la fecha, todos aquellos que presentan algún tipo de proble-


ma o patología mental, de comportamientos antisociales tales como
delincuencia, marginalidad o sociopatías y otras tantas patologías, fue-
ron criados en casas de familias de heterosexuales. Esto significa que el
sexo de aquellos que se ocupan de los niños no es a priori una garantía”
(p.176).

El psicoanalista no puede pensar con miedo: la importancia de reformu-


lar
Hemos podido ir pensando como a modo de una resistencia desde una
identidad-psicoanalítica, es posible entender ciertas resistencias ante
el empuje a abrir y cuestionar algunas de las bases conceptuales más
importantes de nuestras teorías. Asimismo, hemos ido pensando sobre
cómo el miedo puede llevar a reafirmar instituciones -incluyendo en esta
idea algunas conceptualizaciones, como por ejemplo el Complejo de Edi-
po-, coartándose así la posibilidad de revisar e investigar, por ejemplo,
cómo la homoparentalidad aparece y se despliega en nuestra clínica.
Junto con estar de acuerdo en avanzar y no dejar que el miedo y los
prejuicios estanquen el necesario pensar, situándose de manera fija en
afirmaciones psicopatologizadoras per se, me parece fundamental estar
atentos y con apertura, para identificar en el campo clínico cuáles son
“los modos de enfermar” o las formas que pudiera ir adoptando la psi-
copatología en estos nuevos escenarios.
Con todo lo revisado hasta el momento, podemos ver como las nue-
vas configuraciones familiares someten a algunos de los presupuestos
psicoanalíticos a una dura prueba (Ceccarelli, 2010), y dentro de estos
fundamentos, uno de los que ha sufrido una mayor confrontación es
el Complejo de Edipo. El miedo a lo novedoso nos puede llevar a po-
sicionarnos como un guardián de un orden simbólico inmutable, exa-
minando lo normal/patológico desde una teoría dogmática. Pero ahí es
donde vale la pena recordar la importancia de las reformulaciones y de
la apertura investigadora.

66 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Sabemos que desde Freud, nos encontramos en la conflictiva edípica


con una literalidad mujer-madre-con-vagina y un hombre-padre-con-pe-
ne. Desde algunos autores postfreudianos, se pone de relieve otra pers-
pectiva, con aspectos centrales como la triangulación y el orden simbóli-
co (Sabah, 2016). De esta manera, podemos encontrar desde la escuela
lacaniana a autores como Joël Dor (2008) quien plantea que el padre “se
trata menos de un ser encarnado que de una entidad esencialmente
simbólica, ordenadora de una función” (p. 12). Por otro lado, encontra-
mos a Juan David Nasio (2011), quien indica que todos los niños y niñas,
independientemente de sus condiciones familiares y socio-culturales,
viven la fantasía universal del Complejo de Edipo, sean parte de una
familia clásica, monoparental, reorganizada u homosexual, o incluso si
es un niño abandonado, huérfano o adoptado. El autor ([Link].) agrega
que ningún niño/a escapa al Edipo, porque ningún pequeño/a de cuatro
años puede sustraerse al torrente de pulsiones eróticas que se liberan
en él en aquella edad y porque ningún adulto de su entorno cercano
puede evitar convertirse en el blanco de sus pulsiones ni en el cauce
para canalizarlas.
Por otra parte, Silvia Bleichmar (2010) indica respecto al Complejo de
Edipo que éste abre “el reconocimiento de que uno no puede usurparle
un derecho a un tercero” (p.42). Por esa razón sería el origen del super-
yó, no porque están implicados mamá y papá, sino porque lo que está
en juego es que uno no puede matar a alguien para quedarse con la
pareja, uno no puede ejercer un daño sobre un tercero ([Link].).
Apreciando estas reformulaciones, me parece fundamental tomar una
actitud más coherente con el objetivo investigativo del psicoanálisis, pu-
diendo aproximarnos a la homoparentalidad con una conceptualización
del Complejo de Edipo en estado de interrogación como plantea Leticia
Glocer (2011, en Agrest, 2014). La autora ([Link].) piensa aquello toman-
do la propuesta de Deleuze, de un Edipo ampliado, transcultural, con
identificaciones enraizadas en los discursos actuales y pasados, y que
van más allá del núcleo familiar clásico o no. Desde estas nuevas aproxi-
maciones teóricas y relecturas podemos vislumbrar, por ejemplo, como
el Complejo de Castración traduciría las restricciones que el proceso de
civilización impone al niño/a para que se constituya como sujeto.
Todo lo revisado hasta acá refuerza que el lugar del “padre” y de la “ma-
dre” no tiene que ser necesariamente ocupado por un hombre o por
una mujer. Lo que es llamado “función paterna” y “función materna” no
necesita de la presencia de un hombre-con-pene o de una mujer-con-va-
gina, respectivamente. Así, la realidad anatómica de quien cría a un niño
o una niña no es un elemento fundamental para la construcción de su
subjetividad (Ceccarelli, 2010).
Reflexiones finales: ¿Cómo poder seguir pensando la homoparentali-
dad?

67 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Tal como hemos identificado en este recorrido, el miedo a lo novedoso


e inexplorado genera resistencias que pueden llevar fácilmente a una
parálisis del pensar, produciendo esto un estancamiento en el desarro-
llo de nuestras conceptualizaciones y una negativa a conocer e investi-
gar lo nuevo, lo que sorprende y desencaja. En este sentido, es crucial
recordar el espíritu investigativo de Freud, con el cual mantenía una
constante apertura a nuevos descubrimientos e indagaciones frente a
lo novedoso, afirmando que “por su carácter eternamente incompleto
e insuficiente, la ciencia está condenada a confiar para su salud en nue-
vos descubrimientos y concepciones” (Freud, 1925[1924], p.227). En este
sentido, conservar marcos conceptuales estáticos se distancia mucho
de lo que esperamos del psicoanálisis, ciencia que como cualquier otra
debe aceptar la falta, la incompletud de su saber.
La homoparentalidad -de diversas formas- ha existido desde hace tan-
tos años como la humanidad existe, sin embargo, desde hace pocas dé-
cadas ha aparecido como un hecho social definido y visibilizado. Si bien,
desde hace varios años un gran número de psicoanalistas y autores/as
se ha estado interrogando estas cuestiones, abriendo su clínica a nuevas
formas de armar familia y repensando sus teorías, nos queda mucho
por analizar, conocer y aprender sobre estas novedosas configuracio-
nes familiares. Lo crucial es entender que conservar conceptos con una
actitud de “horror a lo nuevo” (Freud, 1925[1924], p.227) produce letra
muerta y nos cierra a nuevas maneras de comprender la complejidad
del psiquismo humano y de estas nuevas configuraciones familiares en
particular.
Hoy en día podemos sorprendernos con el hecho de que, hasta hace
pocas décadas, en algunos países, estaba prohibido que homosexuales
y lesbianas ingresaran a escuelas de psicología y a instituciones psicoa-
nalíticas. Quizás en el futuro, las próximas generaciones también miren
con sorpresa y extrañeza los miedos, prejuicios y discriminaciones que
existen actualmente en torno a las personas que conforman familias
homoparentales.

68 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía
Agrest, B. (2014). Padres del mismo sexo Fernández, A.M. (2013). “El orden sexual moderno: ¿la diferencia desquiciada?” En Fernández,
y parentalidad. En Rotenberg, E. (Comp.), A.M. y Siqueira, W. (Edit.), La diferencia desquiciada. (pp.17-26). Buenos Aires: Biblos
Parentalidades. Interdependencias (Sociedad).
transformadoras entre padres e hijos. Flores, J. (2006). Conflicto social y subjetividad: la implicación del analista. Revista electrónica
(pp.275-287). Buenos Aires: Lugar Editorial. del Centro Psicoanalítico de Madrid. N°11.
Alizade, M. (2012). Hacer la vida en el siglo Freud, S. (1925[1924]). Las resistencias contra el psicoanálisis. Tomo XIX. Buenos Aires:
XXI: familias, parejas, soledades. Revista de Amorrortu.
la Sociedad Argentina de Psicoanálisis, N° Glocer, L. (2010). “Reflexiones sobre la homoparentalidad”. En Rotenberg, E. y Agrest, B.
15/16, 73-86. Buenos Aires. (Comp.), Homoparentalidades. Nuevas familias. (pp.165-176). Buenos Aires: Lugar Editorial.
Ayouch, Th. (2015). Géneros, cuerpos, Glocer, L. (2015). La diferencia sexual en debate: Cuerpos, deseos y ficciones. 1era Ed. Buenos
placeres. Perversiones psicoanalíticas con Aires: Lugar Editorial.
Michel Foucault. Buenos Aires: Letra Viva. La Tercera (2018). Comisión de Familia explicita adopción homoparental (on line; 14 Junio
Bleichmar, S. (2010). La identidad como 2018). Recuperado de: [Link]
construcción. En Rotenberg, E. y Agrest, adopcion-homoparental/205294/
B. (Comp.), Homoparentalidades. Nuevas McDougall, J. (2000). Sexualidades y neosexualidades. Revista Trópicos. Caracas, VIII (1) pp.23-
familias. (pp.33-46). Buenos Aires: Lugar 31. Caracas.
Editorial. Nasio, J.-D. (2011). El Edipo: el concepto crucial del psicoanálisis. (1° Ed.). Buenos Aires: Paidós.
Ceccarelli, P. (2010). Configuraciones Pérez, A. (2016). Homoparentalidad. Un nuevo tipo de familia. Memoria para optar al Grado
edípicas contemporáneas: reflexiones de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales. Facultad de Derecho, Departamento de Derecho
sobre nuevas formas de paternidad. Privado. Universidad de Chile.
En Rotenberg, E. y Agrest, B. (Comp.), Sabah, M. (2016). “Más acá del Complejo de Edipo. Una mirada a los procesos de formación de
Homoparentalidades. Nuevas familias. la identidad”. 2016-2. Revista Gradiva. ICHPA, Santiago de Chile.
(pp.165-176). Buenos Aires: Lugar Editorial. Tajer, D. (2013). “Diversidad y clínica psicoanalítica: apuntes para un debate”. En Fernández,
Dor, J. (2008). El padre y su función en A.M. y Siqueira, W. (Edit.), La diferencia desquiciada. (pp.123-142). Buenos Aires: Biblos
psicoanálisis. (1ª Ed.). Buenos Aires: Nueva (Sociedad).
Visión. Tort, M. (2016). Las subjetividades patriarcales: un psicoanálisis inserto en las
transformaciones históricas. (1° Ed.). Buenos Aires: Topía Editorial.
Zelcer, B. (2010). Diversidad sexual (Comp.). Buenos Aires: Lugar Editorial.

69 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

70 / FLAPPSIP
MASCULIDADE E FEMINILIDADE:
DISSIDÊNCIA OU TABU
Denise Martinez Souza1 RESUMO

No presente artigo a autora a questão da feminilidade como um con-


1CEPdePA. Psicologa, Psicanalista,
ceito tabu da psicanalise e questiona o conceito freudiano da mascu-
Membro Pleno e Presidente do
linidade primária, bem como a concepção da feminilidade como uma
Centro de Estudos Psicanalíticos
masculinidade frustrada.
de Porto Alegre – CEPdePA. Past
Faz reflexões sobre o conceito de gênero, sobre a desigualdade entre
president da FLAPPSIP. Fundadora
os sexos e a disparidade existente nas leis da cultura no que se refere
e editora da Revista de Psicanálise
as identificações subjetivantes de homens e mulheres.
Rabisco.
Ressalta a importância do achado revolucionário de um núcleo de
Email: denisemtzsouza@[Link]
identidade de gênero – o sentimento e a ideia de ser homem ou mul-
her - adquirido antes do reconhecimento da diferença anatômica
dos sexos.
Propõe que na origem do processo identificatório existiria uma femi-
nilidade primária, nesse tempo em que a mulher/mãe propiciará ao
infans, seja ele menino ou menina, uma ideia de que a feminilidade
nada falta.
Postula que no caso das meninas, seria sobre a feminilidade primária
que O Ego ideal iria forjar-se e, sobre o qual o Ideal de Ego feminino
primário iria forjar-se. Segue construindo a ideia de que a posição
fálico-castrada resultante das vivencias edipianas das meninas, de-
terminariam um papel social de gênero desvalorizado para as mul-
heres, trazendo serias implicações para o Ideal de Ego secundário
feminino e para seu papel social.
A autora propõe nesse artigo que a feminilidade primária seria um
patrimônio originário no psiquismo de homens e mulheres, sobre o
qual a masculinidade evoluiria, rompendo assim a lógica falicista e
o falocentrismo como organizador da identidade e da sexualidade
humana.

Palavras chave: Feminilidade primária; Ego Ideal e Ideal de Ego

Sabemos todos que a palavra tabu nos remete a um significado bifronte.


Por um lado aquilo que é proibido, impuro, perigoso, misterioso. Por
outro a ideia de acima do comum, sagrado ou consagrado.
Penso que a feminilidade, mais que a masculinidade, poderia ser pen-
sada como um tabu. A masculinidade com sua exterioridade, com sua
atividade e menor ambiguidade, parece ter sido tocada e compreendida
pela psicanálise mais como maná do que tabu.
Freud em seus artigos “A sexualidade feminina e a “Feminilidade”, abor-
da tanto uma como a outra como sinônimos, o que há muito procura-
mos diferenciar. (1931/1933)

71 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Porém, devemos fazer justiça a Freud e lembrar que no final de sua obra
ele reconheceu que a vida sexual da mulher, e eu estenderia isso à femi-
nilidade, seria para a psicanálise “um continente negro”.
Ele conclamou seus seguidores a explorar o caminho que ele iniciara
e que pela doença terminal, não teria tempo de concluir. Entretanto,
seus herdeiros homens, encontraram dificuldades em levar adiante o
trabalho.
As mulheres psicanalistas, ficaram, por muitos anos aprisionadas so-
bre o peso patriarcal do legado freudiano. Não conseguiram acrescentar
ideias ou corrigir premissas equivocadas sobre a sexualidade e a femini-
lidade das mulheres. Assim o universo feminino seguiu, por muito tem-
po, um continente mergulhado nas brumas do desconhecimento.
Mary Langer (1971) comenta que as ideias sobre a mulher constituíram
o “tendão de Aquiles” da doutrina psicanalítica. (LANGER, 1998, p.16)
Jeannine Chasseguet-Smirgel (1975) declarou que “A única maneira que
teríamos de manter Freud vivo entre nós seria desenvolvendo sua des-
coberta, discutindo os aspectos arrojados, aprofundando certos pontos
com a ajuda do método que ele nos legou.” (Revue Française de Psycha-
nalyse, n.1-2)
Isso parece ter mobilizado muitas psicanalistas mulheres que, ao se
identificarem com a transferência de trabalho de Smirgel, começaram
a revisar pressupostos tabus da teoria freudiana como o da masculini-
dade primária.
O conceito de gênero, trouxe questionamentos sobre a desigualdade
entre os sexos, enfatizando a importância de incluir a disparidade exis-
tente nas leis da cultura, para homens e mulheres, em suas identifi-
cações subjetivantes.
Foi com Melanie Klein quem contrariou a premissa freudiana da mas-
culinidade primária que governaria organização sexual feminina, bem
como retira a importância do clitóris como que definiria uma primeira
filiação masculina, que faria da menina um menino, sem sabe-lo.
Klein, mesmo dando uma guinada na teoria da sexualidade feminina ao
propor o conceito de feminilidade primária, ainda o faz utilizando um
pressuposto naturalista onde a anatomia marcaria o destino, agora não
enfatizando a vagina.
Ressalto a importância de pensarmos a feminilidade e a masculinidade,
como um processo de subjetivação, resgatando a importância da rea-
lidade psíquica, do registro da fantasia e do simbólico, que dotaram o
corpo de significado. (Bleichmar, 1988, p.20)
Foi com os trabalhos de Robert Stoller (1968) sobre o transexualismo
que uma diferença abissal entre sexo e gênero pode ser traçado.
Sob o conceito de gênero agrupariam-se todos os aspectos psicológicos
sociais e culturais da feminilidade/masculinidade, reservando ao sexo
os componentes biológicos, anatômicos e o intercambio sexual.

72 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Em seus estudos sobre o transexualismo, foi possível verificar que a


identidade feminina ou seja a feminilidade, poderia estabelecer-se, ig-
norando a anatomia e desafiando o substrato biológico do corpo, dos
hormônios do qual emanaria o desejo sexual. (STOLLER, Sex and gen-
der, 1968)
Suas investigações levaram a postulação da existência de um núcleo
de gênero que é o esquema ideoafetivo mais primitivo, consciente e in-
consciente da posse de um sexo e não do outro
O núcleo de identidade, ou seja, o sentimento e ideia de ser homem
ou mulher- seria adquirido antes do reconhecimento de uma diferença
anatômica genital por parte da criança. A importância revolucionária
desse achado encontra-se na possibilidade de generalizar a descoberta
e postular que há um núcleo de identidade presente em todo o ser hu-
mano.
Emilce Bleichmar (1988) para compreender o núcleo de identidade fe-
minina irá propor a existência de uma feminilidade precoce que se ins-
tituiria por identificação primária e/ou especular com a mãe. É nessa
identificação que a menina irá conhecer, definir e nomear-se utilizando
o mesmo discurso cultural pelo qual a mãe conheceu, definiu e chamou
a si mesma. (BLEICHMAR,1988, p.20)
Essa feminilidade primaria surgiria a partir da intimidade, dos cuidados,
do prazer e do amor da mulher/mãe que, que nesse primeiro tempo
reina soberana e, que propiciará, ao infans, seja menino ou menina, cap-
turar e edificar uma ideia de feminilidade à qual nada falta. A feminili-
dade primária portanto estaria na origem do psiquismo de homens e
mulheres.
Será por sobre a imagem da feminilidade materna, que o núcleo do Ego
Ideal da menina irá forjar-se e sobre o qual mais tarde o Ideal de Ego
feminino primário e seu sistema narcisista irão edificar-se.
As meninas tem a vantagem de ter a estruturação da identidade de gê-
nero facilitada pelo campo intersubjetivo criado entre ela e a mãe que a
identifica como igual, nomeia como tal e com a qual a especularização é
completa. Pode ser a mãe e como a mãe.
Tanto a menina como a mãe gozarão de um tempo em que a represen-
tação de ser mulher como gênero será sede de poder, sem que se possa
rastrear dados considerados como fálicos ou masculinos.
A feminilidade primaria parece transcorrer a margem de toda signifi-
cação masculina para a menina, nesse primeiro tempo anterior a per-
cepção da diferença anatômica do sexos.
A feminilidade que emana do gênero feminino e da função materna, não
devem ser confundidos com a ideia de mulher fálica. Até por que esse
fantasma se constrói sobre outro organizador psíquico ligado ao falo-
centrismo, conceito que a feminilidade primária questiona.

73 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

O falicismo será acrescido à feminilidade mais tarde, quando o falo sur-


gir no discurso cultural como símbolo privilegiado de poder e não em
virtude da suposta masculinidade inicial. Há um momento no desenvol-
vimento psíquico da menina que a masculinidade se imporá à feminili-
dade pela perda do lugar valorizado que a mãe ocuparia. Nesse momen-
to surgiria uma Feminilidade Secundária ou Pós -Edípica.
A percepção da diferença anatômica dos sexos, romperá com o idílio
narcísico entre mãe e filha.
A crise da castração por qual passa a menina e que faz com que in-
gresse no complexo de Édipo provocará desvalorização de gênero que
arrasa com o universo feminino.
Onde nada faltava tanto a mãe como a filha, parece que tudo passa a
faltar. Subitamente o pênis real do pai será o representante privilegiado
de toda a carência, daquilo que falta e precisa complemento, mas tam-
bém que coloca sob judice o valor do papel da mãe, passando ao pai o
valor narcísico.
A menina testemunhará a desigualdade na valorização social dos gêne-
ros, incorrendo na completa desvalorização do Ego Ideal Feminino Pri-
mário, que passa de idealizado e pleno para deficiente e inferior.
Acreditamos, portanto, que o maior conflito enfrentado a partir da cas-
tração para a menina não seria ter que trocar de objeto de amor, pas-
sando da mãe para o pai, mas sim como uma menina faria para “desejar
ser uma mulher num mundo paternalista, masculino e fálico” (p.23.
O complexo de castração dá um destino a sexualidade. A menina se
voltará ou não para o pai, estabelecendo sua escolha de objeto sexual,
fixando ou não, desse modo, sua heterossexualidade. Orienta e norma-
tiza o desejo sexual e não o gênero, decide a organização da sexualidade
feminina, não da feminilidade.
O complexo de Édipo força uma reconstrução da feminilidade, necessi-
tando a instauração de um Ideal de Ego Feminino Secundário, que inclua
a posição fálico-castrado, o papel social de gênero, onde o desvalor da
mulher está posto.
A incorporação do conceito de gênero a teoria do desenvolvimento psi-
cossexual permitiu situa-lo como um organizador do sistema narcisista
Ego Ideal-Ideal de Ego, sendo o gênero um articulador que subordina
tanto o ideal de Ego como o Superego.
Durante séculos as mulheres foram sujeitadas, foram mercadoria de
troca, foram, propriedade, possuídas e abusadas.
O masculino tinha o privilegio da força, da potência, do nome, da terra,
do governo e do poder.
À mulher restava almejar somente ser o objeto do desejo desse outro
poderoso.
Se ao masculino cabia ocupar todos os espaços, ao feminino cabia o
privado.

74 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Durante muito tempo a feminilidade esteve ligada a maternidade, ao


incondicional amor mãe/filho romantizado. O feminino esteve ligado a
imagem do cuidado, da abnegação e do desvelo. Foi condicionada a ser
recatada e do lar, ter habilidades para cama, mesa e banho e há muito
custo adquiriu o direito de trabalhar meio turno para comprar seus al-
finetes.
Deméter se insurgiu contra Zeus e resgatou Perséfone do reino dos
mortos, Penélopes se transformaram em Hipólitas, às Afrodites soma-
ram-se as Atenas.
Tudo isso mudou, mas não faz muito. Há somente 50 anos esse discurso
foi posto em cheque. Vivemos um momento histórico em que há um
deslocamento dos lugares clássicos do que é ser homem e ser mulher.
As mulheres ocupam um outro lugar na sociedade e na cultura. Lutam
cada vez mais para serem sujeitos do próprio desejo, proprietárias do
seu corpo, apossadas de si mesmas. A maternidade deixou de ser instin-
to para ser uma escolha e não mais um determinismo, são profissionais
bem sucedida em todos os empreendimentos, demonstram competên-
cia em profissões consideradas até pouco tempo atrás como masculi-
nas. Muitas são cabeça do casal, as vezes ganha mais que seu parceiro,
outras são arrimo de família, outras vivem sozinhas com total autossu-
ficiência.
A identidade e o papel de gênero mudou e com eles o sistema narcisista
de valor da feminilidade. Cada vez mais o falocentrismo e o patriarcado
são questionados.
O que proponho pensar é que o Ideal de Ego Feminino Secundário mu-
dou, sem necessidade, talvez, da antiga desconstrução do Ideal de Ego
primário, onde o valor da feminilidade primaria deixava sua marca.
A feminilidade da mulher contemporânea oferece modelos valorizados
de identificação, que podem mudar a herança edípica ao superego. Um
superego que contemple com orgulho o nome da mãe e o nome do
pai. Com isso poderemos contribuir com uma estruturação superegoica
mais estética além de moral. A castração manterá sempre sua impor-
tância como organizador da sexualidade e da escolha de objeto, sua re-
distribuição da libido, romperá as identificações narcisistas com a femi-
nilidade primária onde ao feminino nada falta, mas não sobre o sistema
narcisista de valor, mantendo qualificada a identidade feminina.
Onde estaria o tabu?
Na possibilidade de inverter a lógica. Invés de pensarmos uma masculi-
nidade primária e a feminilidade como uma masculinidade frustrada po-
dermos pensar a feminilidade primária como um patrimônio originário
de homens e mulheres da qual a masculinidade evoluiria.
Onde estaria a dissidência?
Alterar o pensamento psicanalítico da lógica falicista e romper com o
falocentrismo como organizador da identidade e sexualidade humana!

75 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

REFERÊNCIAS BIBLIOGRAFICAS

BLEICHMAR, E. (1988) O feminismo FREUD, S. (1931) Sexualidade Feminina. In: Obras Completas Standart Edition. Rio de Janeiro:
espontâneo de histeria. Porto Alegre: Imago Editora; 1987.
Editora Artes Médicas. ________ (1933) Feminilidade. In: Obras Completas Standart Edition. Rio de Janeiro: Imago
CHASSEGUET-SMIRGEL, J. (1975) Revue Editora; 1987.
Française de Psychanalyse, n.1-2. LANGER, M. (1971) Questionamos: documentos de crítica a localização atual da Psicanálise –
Prologo. Buenos Aires: Editora Granica.
STOLLER, R. (1968) Sex and gender: the development of masculinity and femininity. New York:
Science House.

76 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

77 / FLAPPSIP
TRAUMA
EN EL CUERPO:
Rompiendo el ciclo del trauma intergeneracional

Diana Cornejo de RESUMEN


Baumann1
En este trabajo presento el trabajo de caso clínico con una joven de
1APPPNA. Magister en Salud
14 años que ha sufrido abuso sexual. Situación traumática que tam-
Mental ruta Psicoanálisis. Psicóloga.
bién vivió su madre en su adolescencia. Se reflexiona sobre como el
Psicoterapeuta. Past President
trauma es trasmitido de una generación a otra a través de un estado
de la Asociación Peruana de
mental inscrito dentro del cuerpo y su funcionamiento. Se propone
Psicoterapia Psicoanalítica de
empezar el trabajo dentro de la terapia desde conseguir el cambio en
Niños y Adolescentes (APPPNA).
los estados internos del cuerpo.
Directora de la revista Transiciones.
[Link]@gmail.
Palabras clave: Trauma- reverié somático- psique-soma- disociación-sin-
comcristobalcarvajal@[Link]
tonía verbal y no verbal.

Introducción

Sabemos que no es posible tener acceso a la alteridad, que no sería


posible una subjetivación o proceso de historización sino anclamos en
el vínculo con el otro y en los límites que ese otro tiene para nosotros
como sujeto. Estamos aquí hablando de lo traumático estructural, vio-
lencia primaria a decir de Piera Auglanier.

Pero ¿qué sucede si este proceso de subjetivación se ancla en un otro


para quien lo traumático ha sido vivido como una experiencia cotidiana,
más allá de lo primario y estructural? ¿Cómo se produce esta trans-
misión entre padres e hijos de tal modo que encontramos vivencias y
experiencias similares con años y generaciones de distancia? Y más
concretamente me surge la gran inquietud de encontrar respuestas a
cómo iniciar el trabajo terapéutico con aquellos pacientes que cargan
con experiencias traumáticas de varias generaciones de tal modo que
podamos ir rompiendo los círculos repetitivos y generando en ellos nue-
vas posibilidades de estar presentes en este mundo. Sin lugar a dudas
tenemos que poner la mirada hacia la posibilidad de representación y
simbolización pero creo que de un modo más concreto hay que dirigir
la mirada hacia aquellas fallas, huecos, fragmentos donde no se puede
establecer una cadena de representaciones capaces de llegar a la ima-
gen y la palabra.

En relación a este tema quisiera compartir la experiencia con Ángela


y los caminos por donde empezamos a abrir un nueva posibilidad de
re-significación de la experiencia vivida por ella y su familia.

78 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Ángela y su historia familiar:

Ángela es traída a consulta cuando tiene 15 años. Viene de provincias


y es traída por su madre ya que unos días atrás fue víctima de una vio-
lación. En la noche, tarde, ella regresaba en un taxi a su casa que es
en las afueras de la ciudad. El taxista se desvía de la ruta, va hacia una
zona descampada donde la fuerza y la viola. Ella recuerda sin emoción
lo ocurrido, recuerda haber caminado kilómetros y recuerda recién sen-
tirse en sí misma cuando llega a casa, atraviesa el portal y le cuenta a su
madre lo ocurrido.

Su madre, mujer extranjera, con quien me entrevisto primero antes de
conocer a Ángela muestra mucho dolor y asombro mientras me va con-
tando. su propia historia. Ella me dice:

“Yo no tenía padres, fui criada por mi abuelo quien abusaba de mi. A los
14 años conseguí legalmente que me den la independencia. Fue un caso
único y especial porque en mi país solo es posible a partir de los 16. En el
momento en que el juez me la concedió compré mi pasaje y me vine con
unos amigos a América. No quise regresar nunca. En este nuevo país he
pasado por un largo proceso de terapia, pensé que había reconstruido
mi vida y – me dice con mucha tristeza- no pude escapar, mira lo que
ocurrió con mi hija”.

El escuchar la historia me lleva a plantearme muchas preguntas sobre lo


traumático instalado dentro de las historias repetitivas en varias genera-
ciones. Me preguntaba mientras escuchaba a esta madre ¿qué hacía una
niña de 15 años tarde en la noche sola, con el primer taxista que encon-
tró en la calle para ir a un lugar apartado de la ciudad ¿Por qué la posi-
bilidad de un asalto de este tipo no estaba en la mente de esta familia?
En un segundo momento luego de escuchar la historia de la mamá mi
asombro es mayor, la pregunta que me hago es ¿cuáles fueron las ante-
nas de consciencia y cuidado que fallaron y cómo esta falla se transmitió
de una generación a otra?

Ángela
Conozco a Ángela, ella con sus 15 años es una adolescente que siempre
se está moviendo, hace varios deportes, siempre inquieta y en acción.
Estar relajada es algo ajena a ella. Ella tiene una buena mente, con ella
se puede tener una estimulante conversación intelectual, es una buena
observadora del mundo y llega conclusiones y teorías sobre los demás
que apasionan. Su mente es alerta y vigilante. Ella me dice: “Mi mente
corre todo el tiempo, mientras hablamos estoy aquí y en varias cosas
más”. Su mente nos hace pensar en Winnicott cuando habla de la mente
y su relación con el soma. ¿Dónde está ella en relación a su cuerpo?

79 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En la apasionada conversación con ella cobro consciencia de que me


cuesta registrar mi cuerpo como si solo estuviera presente mi cabeza y
mi cuerpo fuera algo rígido.

En estados post-traumáticos abundan experiencias rígidas y caóticas


que prolongan la devastación del trauma pasado mucho después de
los desorganizadores incidentes iniciales. Cuando siento a Ángela siento
que este modo de ser suyo va más allá del suceso vivido pocas semanas
atrás. Mi impresión es como si ya existiera este modo de relacionarse
con el mundo desde mucho tiempo atrás. Hace pensar en aquellos ni-
ños o adultos que viven confiando enormemente en sus mentes y sin
embargo paradójicamente no se sienten dentro de su cuerpo.

Aprendiendo juntas a escuchar a Ángela

Alvarez (2010) quien llama a los niños con estas experiencias como “ni-
ños no dibujados” nos alerta sobre lo fácil que puede ser trabajar en el
nivel equivocado. Nos sugiere iniciar el trabajo por niveles simples que
lleven hacia la regulación de la calma, antes de avanzar hacia lo cognitivo
y verbal. Pienso que la integración que nos permite liberar una fuerza
hacia el bienestar constituye uno de los objetivos centrales de la terapia,
y en este caso particular significa una integración desde estados inter-
nos muy básicos, que parten de lo guardado en su cuerpo y en sí misma,
aprendiendo a encontrarlo y leerlo.
Como terapeutas tenemos la tarea de ir desarrollando la capacidad de
ser sensibles al sub-texto no verbal que expresa aquello que no puede
ponerse en palabras, ya que si bien fue una experiencia vivida, aún no
puede “ser pensada”. Reconocer esta escucha y el impacto contratrans-
ferencial en nosotros, puede guiarnos hacia la experiencia emocional
significativa de quien tenemos delante nuestro.
En el trabajo con Ángela comienzo a observar como hay ocasiones en
que su cuerpo se contrae ante algunas observaciones que le hago. Ma-
rion Milner (1936) quien nos ha ayudado a trabajar desde una conscien-
cia sensorial, habla de una actitud contraída hacia la vida cuando la per-
sona se cierra ante los signos de una amenaza, como una anemona de
mar. Le comento, “creo que lo que te he dicho no es bueno para ti”, se
me queda mirando y cuando le hago ver cómo se ha puesto su cuerpo
y como yo he sentido que mis palabras pueden haber sido recibidas
como algo duro dirigido hacia ella, comienza a cobrar consciencia de sus
reacciones corporales.

Poco a poco va aprendiendo a registrar su cuerpo y algunas de sus vi-


vencias. Muestra interés por como ella va funcionando con su cuerpo.
Mis intervenciones son siempre muy cautas para que no las sienta ame-
nazantes. Comienza- comenzamos a sentir su cuerpo y su mente.

80 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En una sesión me dice. “Tú sabes que mi mente nunca para, hasta cuan-
do me lavo los dientes estoy haciendo un juego con mi teléfono, como
si pensar en mi cuerpo fuera entrar en miedo y ansiedad”. Curiosamen-
te en ese momento ella no está en un estado híper- vigilante ella está
echada tranquila, con el cuerpo relajado. Me dice: “Creo que tengo que
buscar de engreírlo más, como ahora contigo echada y tranquila”. De
repente se interrumpe, se sienta sobresaltada y me dice: “Acabo de ver
una imagen que es un recuerdo de mi infancia”. La escena que Ángela
me trae es que está con su padre quien hacía que sus tres hijos se des-
nuden ante él y luego les tocaba largo rato a cada uno su sexo. “Él hacia
eso cada vez que veníamos a visitarlo” Su cara es de asombro total. Su
voz es la de una niña pequeña entendiendo por primera vez lo que es-
taba pasando.
Dentro mío la sensación que tengo es de un cuerpo que tiembla y con
mucho terror. Se lo expreso y la voy acompañando con la mirada, esta-
mos respirando juntas, yo voy siguiendo su ritmo. Luego de mucho rato
así las dos juntas sintiendo me dice:” Creo que no lo recordaba porque
no podía sentir mi cuerpo así temblando, me asustaba, era mucho para
mí, más allá del hecho donde menos podía dejar que mi mente pare era
en sentirme yo así”.
Guntrip (1995) describió a pacientes que cuando se atrevieron a dejar de
lado la actividad y el pensamiento consiguieron contacto con sus senti-
mientos de dolor y desesperación.
Sin lugar a dudas en la pareja terapéutica ambas partes perciben lo
que sucede en su propio interior y en el interior del otro y actúan en
consecuencia. Sabemos que muchas veces lo más importante no ocurre
por lo que se dice, sino por un seguimiento del cuerpo y movimiento,
por los tonos de voz, por las acciones. Las sensaciones incluyen texturas
no verbales sobre el cuerpo, el estado de los músculos, nuestra cara, la
reacción de nuestros órganos internos, ritmos y movimientos.
Para Alan Schore, (2003) la sintonía con el paciente depende en gran
medida de nuestra capacidad de estar atentos realizando una lectura de
sus señales verbales y no verbales. Para él cuando damos nuestra res-
puesta, es a partir de nuestras señales no verbales que quien tenemos
delante nuestro, pueda sentir sus estados internos.
Desde la psicología de desarrollo Stern considera que las representacio-
nes se construyen a partir de la experiencia interactiva con alguien, o sea
que parten de la experiencia interna, a partir de la propia experiencia de
estar con otro. Contienen elementos como sensaciones, percepciones,
afectos, acciones, pensamientos, motivaciones, elementos de contexto,
están imbuidas de “ser y hacer”, o, dicho de otra manera, de conocimien-
to procedimental.

81 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Para Bion es a partir de la experiencia compartida de mente-cuerpo que


se da el reverié materno que permite desarrollar en el infante la capaci-
dad de sentir contención en su mente y en su cuerpo. Seligman (2000)
observa que el sentido de nuestras experiencias sobre nosotros mismos
se construye en relación. Dentro del trabajo terapéutico Elizabeth Krei-
mer, colega peruana, avanza unos pasos más dando un nuevo giro a la
tuerca, ella ya desde sus primeros escritos (1999) habla de una escucha
somática a la denomina como reverié somático, planteándonos que esta
escucha es una importante herramienta que nos permite afinar de un
modo profundo nuestra escucha.

Construyendo bases para transformar

En la traumatización el sentido de realidad de la víctima es debilitado.


Con Ángela lo terapéutico en muchas ocasiones fue nuestra sintonía,
este acompañamiento casi sin palabras, pero con plena consciencia de
lo que se estaba ocurriendo en el presente construyendo sus pequeñas
verdades de lo vivido juntas
Lo central del trabajo inicial estuvo en ir construyendo la sutil trama
entre trabajar la consciencia y la sensación del cuerpo. Para conseguirlo
era necesario desarrollar un estado relajado del ser donde se puede
reflexionar y no un cuerpo a la defensiva respondiendo continuamente
a impactos.
Pienso que en muchas ocasiones la dificultad de mentalizar un trauma
estaría relacionado no tanto con lo “no decible “, es decir con las imáge-
nes de lo ocurrido que generó el trauma sino con lo “no escuchable” de
éste, es decir de la propia sensación interna.
El niño pequeño aprende acerca de la naturaleza de los estados men-
tales y aprende a representar simbólicamente estados mentales espe-
cíficos. Con Ángela yo sentía que en nuestro trabajo estábamos como
rellenando o zurciendo “huecos generacionales” estados mentales frag-
mentados, “proto-emociones tóxicas que debían ser evacuadas” (Bion,
1992; Ferro, 2007; Lanza Castelli 2015). Protoemociones en tanto lo físi-
co y lo psicológico son aún indiferenciados (Lanza Castelli 2018)
Generando la capacidad de sentirlos es que se puede empezar el cami-
no a representarlos y comprenderlos.

82 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografia
Alvarez, A. (2009) The thinking Heart: Damasio, A.R. (2012) El yo viene a la mente: construyendo el cerebro consciente. Londres:
three levels of psycoanalytic therapy with Vendimia
disturbed chilfren. Londres Rare boock. .Guntrip, H. (1995) Fenómenos esquizoides, relaciones de objeto y el yo. Londres: Karnac.
Bloom K, (2006) El yo encarnado: Lanza Castelli, G. (2014) Mentalización y transformación de la experiencia emocional. Revista
movimiento y psicoanálisis. Londres,Karnac. de Mentalización 2014.
Balint, M. (1968) The basic fault. Londres Milner, M. (1936) Una vida propia. Londres
Bick, E. (1968) La experiencia de la piel en Schore, A.N. (2012) The Science of the Art of Psychotherapy. New York: Norton
las primeras relaciones de objeto. Revista Stern,D. (1992) El mundo interpersonal del infante. Mexico: Paidos
Internacional de Psicoanálisis 49 (48). Winnicott, D.W. (1958) La capacidad de estar solo. Revista Internacional de Psicoanálisis 39:
Bion, WR. (1959) Ataques a los enlaces. 416–20.
Revista Internacional de Psicoanálisis 40 (38) Winnicott, D.W (1949) La mente y su relación con el psique-soma. Revista Internacional de
Ferro, A. (2008) Micortransformaciones psicoanálisis
y transformaciones narrativas. Revista
Uruguaya de Psicoanálisis 107. (116-136)

83 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

84 / FLAPPSIP
REFLEXIONES SOBRE LA IMPOSTURA Y
ALGUNAS ALTERACIONES DEL ACTO,
Inhibición generalizada y pasaje al acto

Enrique Ascaso1 RESUMEN

Se tiene la impresión que la sociedad actual promueve una altera-


1AEAPG. Psicoanalista.
ción de la formación del Ideal, y de una nueva complejidad de las
Email: eascaso@[Link]
instancias censuradoras teniendo como una de sus consecuencias la
inflación narcisista y por tal motivo favoreciendo el individualismo
y la rivalidad. Sociedad que se nos presenta con el slogan “prohibido
prohibir”.
Ante la degradación progresiva de las figuras de autoridad ¿quién
opera como agente en la doble función de la transmisión libidinal y
de la Ley? ¿Qué ocurre cuando la angustia ante el peligro de muerte,
de abandono o de posible pérdida del amor del objeto que completa
no está mediatizada simbólicamente?
La clínica contemporánea llevo a pensar el síntoma, no solo como
retorno de lo reprimido, sino también como defensa para evitar la
situación de peligro señalada por el desarrollo de angustia.
Propongo reflexionar sobre dos manifestaciones prevalentes de la
clínica actual, las alteraciones del acto que se presentan en la inhibi-
ción generalizada y el pasaje al acto, en sujetos que padecieron per-
turbaciones de las funciones materna y paterna y que desencadena-
ron vivencias de autoengaño e impostura.

Palabras clave: Psicoanálisis, alteraciones del acto

“Mentimos mucho, en especial a las personas que amamos, y muy en espe-


cial a ese extraño cuyo desprecio nos causaría el mayor dolor: uno mismo”.
Marcel Proust

Se tiene la impresión que la sociedad actual trabaja en favor de una


alteración de la formación del Ideal, y de una nueva complejidad de las
instancias censuradoras promoviendo la inflación narcisista y por tal
motivo favoreciendo el individualismo y la rivalidad. Sociedad que se nos
presenta con el slogan “prohibido prohibir”.
Ante la degradación progresiva de las figuras de autoridad ¿Quién opera
como agente en la doble vertiente de la trasmisión libidinal y de la Ley,
ser objeto de amor y deseo y aquellos que prohíben y rehúsan?
¿Qué ocurre cuando la angustia ante el peligro de muerte, de abandono
o de la posible pérdida del amor del objeto que completa (fálico) no está
mediatizada simbólicamente?
Se suele sostener que la clínica contemporánea no se trata de una sin-
tomatología nueva sino de una generalización de dicha sintomatología.
Diversas manifestaciones de la angustia, depresión, melancolía, distin-
tos tipos de inhibiciones, los ni, (ni estudian ni trabajan), los pasajes al
acto como el incremento de la criminalidad, la delincuencia, y distintas
manifestaciones de la violencia.

85 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Estas cuestiones llevaron a pensar el síntoma, desde Inhibición, Síntoma


y Angustia en adelante, no sólo como retorno de lo reprimido, caracte-
rístico del funcionamiento neurótico, es decir, como sustitución que po-
sibilita la satisfacción pulsional, sino también, el síntoma como defensa
para evitar la situación de peligro señalada por el desarrollo de angustia.
En esta oportunidad, voy a proponer pensar sobre dos alteraciones del
acto, la inhibición generalizada y el pasaje al acto, en sujetos que vivie-
ron la vida desde el autoengaño y la impostura.
A tal fin, voy a apelar a la historia del filósofo francés Louis Althuser,
quien padeció una depresión crónica e intensa a lo largo de su vida y
que, en un acto de enajenación, ahorcó a su mujer. El otro caso es el de
Jean-Claude Romand quien asesinó a su mujer, sus hijos y sus padres
porque era un impostor que se sentía incapaz de afrontar el inminente
desmoronamiento de su mundo de mentiras.
En el “Porvenir es largo”, texto autobiográfico escrito por Louis Althu-
ser y publicado luego de su muerte, además de realizarlo para intentar
comprender su desenlace monstruoso, fue un intento de implicación
subjetiva luego de haber sido declarado inimputable, irresponsable de
sus actos. Es así que manifiesta “para quien siempre se vio a sí mismo
hecho de imposturas y artificios, la mejor prueba de su no-existencia es
destruirse o destruir al otro que cree en tu existencia”. También refiere
“tres causas conscientes para mis depresiones: pánico de ser abando-
nado, horror a ser sometido a demandas de amor y quedar expuesto,
desnudo ante el público, en mis artificios e imposturas”.
El Dr. Luis Córdoba, en dos trabajos presentados, en los Encuentro de
discusión de la AEAPG, “Las impulsiones, perspectivas psicoanalíticas”
(1992), y “Construcciones en Psicoanálisis” (1993), pensando en el caso
del filósofo francés, proponía la hipótesis del pasaje al acto como un
destino posible y un fracaso del Acting-out. Se interrogaba sobre cómo
fue posible que coexistieran en el maestro-pensador, la producción inte-
lectual y el sufrimiento, la locura y el crimen. Para su comprensión apela
a la “novela familiar” y a los fantasmas que pueden tener valor de des-
tino para un sujeto al no poder ser de-construídos. Siguiendo esta línea
de pensamiento, propone el “levirato” como mito fundante en la familia
de Louis Althuser. Mandato bíblico que dice: “cuando muere uno de los
hermanos sin dejar hijos, la esposa del difunto habrá de casarse con su
cuñado. El primogénito habrá de ser el sucesor del hermano muerto y
llevará su nombre para que este no sea borrado de Israel”. Louis lleva el
nombre de su tío muerto en la guerra, como “al que amaba mi madre, al
muerto en el cielo, al otro que ella veía cuando me miraba”.
Su madre, de quien él se torna devoto, lo impulsa a adoptar una postura
omnipotente. Cita textual: “con la misión de salvarla de su martirio y de su
marido. ¿Cómo hacer para que ella me amara a mí?, seduciéndola, conquis-
tándola a través de artificios e imposturas, no siendo yo, sólo así podía, tal
vez, hacer realidad su deseo”. “Sí, yo no había tenido padre y había jugado
indefinidamente al “padre del padre” para hacerme la ilusión de tenerlo, en
realidad darme a mí mismo el papel de un padre respecto a mí mismo,

86 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

puesto que todos los padres posibles o encontrados no podían repre-


sentar el papel. Y los rebajaba desdeñosamente al colocarlos debajo de
mí”.
Podemos especular que la erotización del sufrimiento parece una forma
de anular la ausencia o fallas del deseo materno y de la función paterna.
Sus manifestaciones ponen en evidencia el fracaso de la represión de su
complejo de Edipo, fracaso que no conduce a su sepultamiento sino a la
persistencia de la conflictiva a nivel consciente, propio de la operatoria
del mecanismo de desmentida.
Jean-Claude Romand, es el mejor ejemplo de una persona con doble
vida que desencadena unas consecuencias trágicas cuando ya no es ca-
paz de mantener su impostura, nunca se recibió de médico ni fue inves-
tigador de la Organización Mundial de la Salud. Tomé conocimiento del
caso a raíz de la novela “El adversario” de Emmanuel Carrére.
La sugerente elección del título de la novela “El adversario”, aquel a quien
la biblia llama Satán, el enemigo, es sumamente sugerente de acuerdo a
la línea argumental que desarrollamos.
La Biblia dice que Dios creó un espíritu poderoso, inteligente y hermoso,
que era el jefe entre los ángeles. Se llamaba Lucifer (lo que significa ‘El
que brille’) – y era muy bueno. Pero Lucifer también tenía libre albedrío,
y podía elegir.
Lucifer, como Adán, se enfrentaron a una decisión. Podían aceptar que
Dios era Dios, o podían decidir de ser un dios para sí mismo. Eligieron
desafiar a Dios y declararse a sí mismo como “Más Alto”. La belleza,
sabiduría y poder de Lucifer – todas las cosas buenas creadas en él por
Dios – condujo al orgullo. Su orgullo condujo a su rebelión, pero nunca
perdió ninguno de sus poderes y habilidades. Su estrategia fue reclutar
a la humanidad para unirse a él – tentándolos a la misma elección que él
hizo – amarse a sí mismos, independizarse de Dios y desafiarlo. Ambos
eligen ser ‘dios’ para ellos mismos. Por otra parte, está en la misma
esencia del diablo la estrategia de disfrazarse como ángel de luz. Su es-
trategia es buscar engañarnos.
Según el cristianismo, el Diablo, conocido como Lucifer, es un ser sobre-
natural maligno y tentador de los hombres. En el Nuevo Testamento se
le identifica con el Satán hebreo del Libro de Job (1:6-8), con el Diablo del
Evangelio de Mateo (4:8-10), con la serpiente del Génesis (3:1-5) y con el
gran dragón del Apocalipsis (12:9), todos como un solo personaje. Tam-
bién es el “Padre de la mentira”.
Jean-Claude Romand, durante 18 años fue para sus amigos y familia-
res un estudiante aplicado, médico investigador de la OMS y miembro
respetable de la comunidad. ¿Quién hubiese creído que el muchacho
ejemplar llegaría a ser un monstruo?
Se matriculó en primer año de medicina en Lyon a pesar que la idea
de cuidar enfermos, de tocar cuerpos doloridos le repugnaba. A raíz
de una ruptura con su novia cayó en depresión, no se presentó a
rendir examen final de segundo año. Pasó un trimestre encerrado
en su departamento, sin ir a la facultad y sin ver a sus compañeros.

87 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Permanecía postrado en la cama, ya no limpiaba y se alimentaba de


latas de conservas. Esta descripción es un buen ejemplo de lo que pro-
ponemos como inhibición generalizada.
Inventó un secuestro y agresión por parte de desconocidos y con pos-
terioridad una enfermedad grave para justificar su desaparición del cír-
culo de compañeros. Manifestó haber inventado aquella agresión para
llamar la atención sobre él – pero “después, ya no sabía si era verdad o
mentira. No tengo, por supuesto, el recuerdo de la agresión real, pero
tampoco el de haberla fingido, de haberme desgarrado la camisa o ha-
berme arañado yo mismo. Si reflexiono, me digo que debí de hacerlo,
pero no me acuerdo. Y terminé por creer que me habían agredido de
verdad”. Esta descripción de un proceso de desmentida, ¿es posible con-
siderarlo como un intento restitutivo de la enfermedad a la manera de
los delirios en la psicosis?
A partir de ese momento comenzó todo el derrotero de su vida frau-
dulenta. Al tiempo retomó la relación con quien fue luego su esposa,
no obstante, nunca más se presentó a rendir examen y construyó una
serie de engaños para hacerles creer a su novia/esposa, compañeros de
estudios y familiares, que se había recibido de Médico y trabajaba como
investigador en la O.M.S. Como nunca realizó un trabajo productivo y
rentable, financió su engaño e inactividad malversando fondos de sus
padres y parientes que le confiaron sus ahorros y lo consideraban per-
sona de palabra y buen inversor.
Llama la atención que durante 17 años nadie haya sospechado ni des-
cubierto sus mentiras. Refiere que en su infancia nunca pudo expresar
sus sufrimientos porque eso habría decepcionado a sus padres. De su
padre admiraba que nunca dejase traslucir sus emociones y se esforzó
por imitarle. Su madre, persona enfermiza, se preocupaba por las cosas
más nimias, y él aprendió a engañarla para que no sufra disgustos. “Yo
no mentía entonces pero nunca revelaba el fondo de mis emociones.
Mis padres no sospecharon nunca mi tristeza, seguramente habrían es-
tado dispuestos a escucharme, Florence (su esposa) también, pero no
supe hablar… y cuando estás tomado en este engranaje de no querer
defraudar, la primera mentira llama a la siguiente y es así toda la vida”.
En su familia paterna, que sostenía rígidamente la regla de no mentir
jamás, estaba paralelamente arraigada la costumbre de la “mentira pia-
dosa”. Tenían fama de ser un clan austero, muy trabajadores, y que su
palabra equivalía a un contrato. Tanto las “mentiras piadosas” como el
ocultamiento de su aflicción, fueron modos que encontró para obturar
todo su sufrimiento y también un modo de sustraerse, de manera falli-
da, a las demandas de sus progenitores, y a su vez una forma encubierta
de rebeldía.
Jean-Claude fue un adolescente solitario, malo en deportes, atemoriza-
do por los chicos más despabilados que durante un tiempo se refugió
en compañía de una amiguita imaginaria, que podemos considerar otro
antecedente de desmentida.

88 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Luego de haber asesinado a toda su familia, tomó barbitúricos e incen-


dió su casa con él adentro y dejó una nota de puño y letra en su automó-
vil en la que se acusaba de los crímenes y que todo lo que se creía saber
de su actividad profesional era un engaño.
Aparentemente fue la pasión desencadenada por una amante que pro-
vocó el descontrol emocional que alteró sus cuidadas rutinas, su con-
ducta austera y por primera vez tuvo la certeza de ser descubierto en
su impostura, lo que lo impulsó a los actos homicidas y suicida, aunque
este último haya sido fallido.
La vergüenza es un modo de respuesta ante la mirada del Otro. En este
sentido podemos decir que el antecedente de la mentira es la vergüen-
za. El sujeto avergonzado vacila ante la situación de sentirse descubierto
y una reacción frecuente es detenerse en su decir, en su actuar, inhibirse
o precipitarse al acto cayendo de la escena. No poder admitir una defi-
ciencia del Ideal cuando se pone todo el orgullo en un rasgo u objeto.
Como decía Freud, es comprensible que los niños mientan, pero algu-
nas mentiras que se producen bajo el influjo de unos motivos de amor
hiperintensos pueden volverse fatales. Una identificación con un padre/
madre omnipotente es sólo lograble por medios fraudulentos.

Es necesario diferenciar la imposibilidad de decir toda la verdad del acto


de mentir como decisión consciente. Por otra parte, cuando la mentira
está referida a un rasgo identitario que afecta al sí mismo (selbst) posi-
blemente se produzca por la imposibilidad de responder a la angustia
que genera el conflicto con actos adecuados al manejo de la realidad, ac-
tos que para los sujetos en constitución se encuentran imposibilitados.
Ante la enorme debilidad y prematuración el ser humano no tiene otra
opción que alienarse al Otro, que lo piensa, le habla, lo alimenta y lo
libidiniza. Otros que también transmiten sus mecanismos defensivos y
su posición ante la Ley. A esa alienación necesaria pero no suficiente
debe continuar un movimiento de separación, que nos orienta hacia el
camino de la responsabilidad por nuestros actos, que implica el proceso
de sustraerse a la demanda del Otro, pero sin caer, ni en el negativismo
psicótico ni en la impostura, sino en un proceso de apropiación de lo
heredado para hacerse un lugar en el discurso.
Este proceso suele tener sus complicaciones y dificultades. Cuando un
sujeto no se encuentra en condiciones de enfrentar los conflictos que
le generan la realidad y sus motivaciones pulsionales mediante actos
adecuados, actos que siempre implican renuncias y procesos de duelos,
la impostura, la inhibición generalizada o el pasaje al acto son respues-
tas posibles. En este sentido, el deseo se basa en el duelo de la función
perfecta que la impostura supone.
Podemos suponer que los motivos para falsear la propia identidad y
convertirse en un impostor, es el de ocultar una falta previa.
Hasta aquí he venido refiriéndome a la inhibición generalizada, y creo
necesario diferenciarla de los habituales usos del término inhibición,

89 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

que se refieren a inhibiciones parciales, o focalizadas en ciertas fun-


ciones yoicas, (la incapacidad de andar por la calle de Juanito, evitación
del objeto fobígeno). Cuando nos referimos a inhibición generalizada o
global, como los que se describen en ciertos estados depresivos, en las
neurastenias, fatiga crónica, etc., se trataría de una parálisis del sujeto
en su relación con el mundo, sujetos que no pueden hacerse cargo de
las más mínimas acciones para su integración social.
El pasaje al acto da cuenta del fracaso de la inhibición, cuando hay todo
un tiempo de inhibición que precede al acto como en los casos recorda-
dos.
Cuando se encuentra perturbada la función simbólica, de sustitución
que posibilita el descompletamiento narcisista mediante el mecanismo
de la represión, que posibilita al sujeto pasar de la posición de ser o no
ser el falo a la de tenerlo o no, las manifestaciones clínicas pueden cum-
plir la función de suplencia ante la inconsistencia de la represión frente
a sensaciones de angustia, que, por afectar al ser, se vuelven insoporta-
bles.
La propuesta que pretendo trasmitir, es considerar las dificultades que
tienen algunos sujetos de articular las funciones materna y paterna
cuando han experimentado déficit primario, de ligazones amorosas y
fallas en el proceso de represión estructurante, como cuestiones intere-
lacionadas, y que se inciden mutuamente. Frecuentemente se tiende a
acentuar una visión cronológica de los conflictos. La desmentida es un
mecanismo que persiste en la medida que no se accede a otro mecanis-
mo más elaborado como lo es la represión. Lo que no logra metafori-
zarse, no pasa a integrar el campo de lo inconsciente reprimido, conser-
vándose en lo manifiesto e insistiendo de forma repetitiva sin lograr un
proceso de elaboración.

Bibliografía

Althusser, Louis (1993) El porvenir es largo. Córdoba, Luis (1992) Un asesinato: fracaso del acting-out? Encuentro de discusión “Las
Buenos Aires: Ediciones Destino. Impulsiones: perspectiva psicoanalítica- Congreso AEAPG 1992.
Basili, Rubén (2002) El pasaje al acto en las (1993) Reconstruir. Una responsabilidad de psicoanalista.
organizaciones básicas de la personalidad Kohut, Heinz (1978) Reflexiones sobre el narcisismo y l furia narcisista – Publicado en The
– Fepal XXIV Congreso Latinoamericano de Search for the self.
psicoanálisis – Montevideo. Schenquerman, Carlos (2005) La genitalización manifiesta del deseo edípico como marca del
Carrére, Emmanuel El adversario. fracaso de la represión. APA.
Barcelona: Editorial Anagrama. Trobas, Guy (2002) Tres respuestas del sujeto ante la angustia: inhibición, pasaje al acto y
acting-out – Seminario dictado 2002 en Nueva escuela lacaniana, Sede Miami.
Vegh, Isidoro – Yo, Ego, Sí-mismo. Distinciones de la clínica. Buenos Aires: Paidós.

90 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

91 / FLAPPSIP
VIOLENCIA Y ADOLESCENTES CON DISCAPACIDAD
EN CONTEXTOS INSTITUCIONALES:
Intervenciones posibles

Jorge Cantis 1 RESUMEN

Se reflexionará las formas violentas en que los niños y adolescentes


1 ASAPPIA. Psicólogo – Psicoanalista.
con discapacidad son sometidos en los contextos familiares, sociales
Coordinador Área de Discapacidad
e institucionales.
ASAPPIA, Director de la Carrera de
Los ejes a desarrollar son:
Especialización de Discapacidad:
• Violencia pasiva y violencia activa en los contextos familiares en
Campos de Intervención,
relación a los niños y adolescentes con discapacidad
Subjetividad e Interdisciplina Colegio
• Economía pulsional vincular y violencia
de Psicólogos de Mar del Plata,
• Violencia social, exclusión y estigmatización en los adolescentes
Profesor Titular en la Carrera de
con discapacidad
Especialización en Psicología Clínica
• Paradojas y contradicciones como expresión de la violencia en
de la Discapacidad (Facultad de
los contextos institucionales
Psicología UBA), Profesor Titular en
• Trabajos psíquicos en el adolescente con discapacidad y la auto-
la Licenciatura de Fonoaudiología
determinación
(Facultad de Medicina UBA) y
• Sufrimiento psíquico y violencia
Profesor Titular en la Maestría
“Problemas y Patologías del
Palabras clave: Violencias – Discapacidad – Familia – Paradojas - Institu-
Desvalimiento” (UCES). cantisj@
ciones
[Link]

Introducción
Una revisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicada
en la revista médica The Lancet arrojó que los niños con discapacidad
sufren actos de violencia con una frecuencia casi cuatro veces mayor
que el resto.
Precisamente, los factores que determinan que los niños y adolescentes
con discapacidad tengan un riesgo mayor de ser víctimas son el estigma
social, la discriminación y la desatención estatal.
En esta exposición trataré las formas violentas en que el niño y el ado-
lescente con discapacidad se encuentra sometido a distintas formas de
violencia: familiar, institucional y social.
Violencia familiar
Aparecen dos manifestaciones que son nucleares de la violencia fami-
liar: la desinvestidura y la intrusión. La desinvestidura, expresada como
una violencia pasiva, la intrusión, expresada como una violencia activa
(Cantis Jorge, 2007).
La violencia pasiva es una violencia sin desempeño motriz, en la que no
hay gritos ni golpes. Por un lado, observamos un notable abandono físi-
co y emocional, desatención severa, en que el niño con discapacidad se
encuentra en una verdadera situación de desamparo e inermidad. Y por
otro lado, aparece un tipo de violencia caracterizada precisamente, por
una adhesividad esclavizante entre la madre y su hijo con discapacidad.
En este tipo de violencia, la madre o los padres hacen por el niño con
déficit sin enseñarle. Lo que está obturado no es el aprendizaje sino el
conocimiento y la autonomía. Porque el que enseña da autonomía.

92 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En esta situación, vemos cómo la familia va arrasando progresivamente


la constitución de la subjetividad, va desubjetivando al niño y adolescen-
te con discapacidad, dejándolo con una notable desvitalización anímica.
En la adolescencia esta situación se va complejizando y es importante
determinar si el joven con discapacidad tiene deseo de autonomía y de
autodeterminación para las actividades de la vida diaria ya que los tra-
bajos psíquicos que debe realizar como el desasimiento de la autoridad
de los padres y la búsqueda del objeto exogámico queda obturado y
silenciado.
¿Cómo va a procesar el adolescente las exigencias pulsionales con éste
escenario endogámico?
En la violencia activa encontramos la discapacidad ya sea como causa
del maltrato o como una consecuencia de dicho maltrato.
En cuanto a la discapacidad como causa del maltrato en la población
infantil con déficit, tal maltrato está relacionado por un lado, con la de-
manda excesiva de cuidados físicos, de excesos en la estimulación, que
terminan en una híper-estimulación, equivalente a un bombardeo sen-
sorial; por otro lado encontramos intrusiones de estudios cruentos, mo-
lestos y a veces innecesarios, en que los padres necesitan re-confirmar
el diagnóstico de la discapacidad. Son también modalidades de maltrato
las expectativas no realistas alentadas por los profesionales. Recuerdo
una joven con discapacidad congénita y con secuela en los miembros in-
feriores que llega a consulta psicoanalítica por sus intentos de suicidio y
una fuerte hostilidad a su grupo familiar. El sufrimiento psíquico en ella
se debía a que se sentía “estafada” por las promesas profesionales de
curación. Ella recordaba en sesión que de pequeña le decían: “Si seguís
con kinesiología te vas a curar y no vas a usar más los bastones cana-
dienses”. “El cirujano también “me prometió que me iba a curar y ahora
me doy cuenta que seré una renga para toda la vida”. Es un ejemplo
claro de maltrato profesional/institucional y cómo la paciente escuchó
dichos pronósticos profesionales
Respecto a la discapacidad como consecuencia del maltrato físico, en
muchas ocasiones los comportamientos violentos de los padres produ-
cen daños muy significativos que culminan con daño cerebral en los ni-
ños y adolescentes, hemorragias intraoculares y retraso mental.
El abandono físico en los primeros años, puede tener también este tipo
de consecuencias.
Durante la temprana infancia, el daño irreparable y permanente en el
sistema nervioso, puede ser consecuencia de malnutrición y abandono,
reduciendo la capacidad intelectual y de adaptación del niño.
El impacto del abandono en el desarrollo neuronal es más crítico duran-
te los primeros años de vida.

93 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En los niños con discapacidad existe una mayor proclividad hacia el


abandono como forma de maltrato a causa del incremento en las de-
mandas de cuidado y las necesidades médicas.
Economía pulsional vincular
Cuando la madre o el padre captan el estado de desvitalización de su
hijo discapacitado aparece en ella o en él una crisis de angustia como
forma de reaccionar ante una identificación con la desvitalización cap-
tada en su hijo, infiltrada en su propio cuerpo como fuente pulsional. El
ataque de furia parece como una consecuencia de dicha crisis de angus-
tia y contiene una tentativa (fallida) de recuperarse de la identificación
precedente. Las defensas desarrolladas en estos vínculos suelen ser una
combinación entre una desmentida o desestimación de la realidad y la
instancia materna, y una desestimación del afecto.
Estas defensas requieren de un soporte en el mundo, como una deman-
da de la íntersubjetividad: El otro pasa a ser el destinatario de una ven-
ganza, de un sacrificio, de las expresiones falsas, de las tentativas de
obtener una ganancia de placer orgánico.

Violencia institucional
Miguel Verdugo (1995) plantea que en los contextos institucionales en-
contramos abuso como el daño corporal ejercido a las personas con
retraso mental o así también el abuso de drogas psicotrópicas y el aisla-
miento prolongado.
Otra negligencia institucional es no proporcionar los servicios específi-
cos de tratamiento que la persona con discapacidad necesita.
También constituye una modalidad de violencia institucional la forma
de diagnosticar a las personas con retardo mental llamado eclipse del
diagnóstico (Reiss y Levitan, 1982) consistente en una marcada tenden-
cia a diagnosticar el retardo en cuanto los trastornos cognitivos y el co-
eficiente intelectual pero dejando de lado a los estados emocionales o
psicopatológicos de la persona afectada.
Un tema interesante a reflexionar son las paradojas instituciones como
expresión de la violencia en los contextos institucionales
Paradojas Pragmáticas, Paradojas Semánticas, Paradojas Lógicas y Pa-
radojas Orgánicas.
Las Paradojas Pragmáticas son dos órdenes contrapuestas en los mar-
cos institucionales que generan confusión en el joven con discapacidad
y en su grupo familiar.
Son dos órdenes que se contraponen: la orden genérica con la orden de
abstracción. En estas órdenes se prohíbe el cuestionamiento.
En las Paradojas Semánticas no encontramos órdenes si no que hay afir-
mación. Hay una frase que alude a otro significante. Ej.: “Yo te quiero“. Y
en realidad se encubre un sentimiento de rechazo. En los equipos apare-
ce el fastidio/agotamiento al joven que se descompensa constantemen-
te en la institución. Una de las intervenciones consiste abordar al joven
con discapacidad con esta modalidad: “Vos crees que acá no te quieren“.

94 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Para el joven es una amenaza de la pérdida del amor.


Las Paradojas Lógicas son más propias de las personas esquizofrénicas.
Es una versión falsa de los hechos, es una contradicción entre las pala-
bras y los hechos
Las Paradojas Orgánicas son la contradicción entre dos mensajes cor-
porales.
El adolescente con discapacidad violento o violentado por el grupo fa-
miliar y/o institucional

Muchas veces en la clínica los terapeutas se encuentran invadidos por


los estallidos violentos de los adolescentes con discapacidad: pegan,
dan patadas, gritan, se niegan en ese momento a la tarea terapéutica.
En este grupo de pacientes, el intento de gritar o golpear, es una forma
de buscar interlocutores en el mundo o un intento de despertarlos para
saber si el otro está dormido o no, si está retraído o conectado, vivo o
muerto. El golpe, es una forma de saber si el otro tiene vitalidad.
También hay un tipo de violencia relacionada con la forma en que los
padres ó terapeutas hablan con el adolescente con discapacidad. Este
no entiende y todo lo que percibe es un conjunto de sonidos no signifi-
cativos y habitualmente estos sonidos se transforman rápidamente en
golpes para él.
Muchas veces me han consultado por los comportamientos ó estallidos
de furia de adolescentes con discapacidad en los contextos instituciona-
les: cómo emergen en forma abrupta esas manifestaciones sin estímulo
aparente. Son adolescentes que pasan del estado del dormir a la vigilia
con un fuerte acelere ó sea desde la inercia a la furia por disparadores
internos. En estas escenas los terapeutas quedan contagiados afectiva-
mente y no pueden discriminar y muchas veces fracasan en las inter-
venciones eficaces generándose un círculo vicioso de retroalimentación
Violencia social
Las actitudes sociales derivadas de la ignorancia, el temor o el despre-
cio, muchas veces pueden ser para el adolescente con discapacidad y
su familia, un obstáculo más intenso que la propia discapacidad, ya que
generan una mentalidad prejuiciosa en la sociedad que resulta en una
genuina exclusión y un sentimiento de ser extranjero en su propia co-
munidad,
Asimismo, en ocasiones la sociedad tiende a aplacar al adolescente con
discapacidad, por temor a padecer lo mismo; hay un intento de nivelar
las diferencias.

95 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Metas clínicas
En síntesis las metas clínicas del terapeuta consisten en una intervención
temprana con los padres y familia extendida con el objetivo de abordar
la hostilidad materno-paterna respecto de su hijo con discapacidad. Esta
hostilidad muchas veces aparece como una violencia invisible, silenciada
pero que obstaculiza todo proceso terapéutico.
Otra meta clínica está focalizada en despertar a lo psíquico, rescatar lo
vital tanto en niños y adolescentes con discapacidad como en su grupo
familiar y evitar un self protético construyendo un proyecto genuino.
A nivel institucional es importante detectar los indicadores de desgaste
profesional en los terapeutas que van obturando los modos de inter-
vención.

Bibliografía
Cantis Jorge (2007) “Violencia en la clínica de Maldavsky David (1995) Pesadillas en Vigilia. Bs. As.: Amorrortu
Niños y Adolescentes con Discapacidad“. IV
Congreso FLAPPSIP ” Violencia: Amenazas y Verdugo Alonso Miguel (1995) “Personas con discapacidad. Perspectivas psicopedagógicas y
Desafíos “ Porto Alegre Brasil rehabilitadoras. Madrid: Siglo Veintiuno

Maldavsky David (1992) Teoría y clínica de


los procesos tóxicos. Bs. As: Amorrortu

96 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

97 / FLAPPSIP
EM BUSCA DE UMA
CERTA TEMPORALIDADE:
O artesanal da vida como antídoto da violência

Lea Lubianca RESUMO


Thormann 1
O artigo aborda o tema da violência na comunicação desde o ângulo
1 CEPdePA. Psicanalista, membro
da temporalidade violada, tendo como desenlace a falha na consti-
pleno do CEPdePA
tuição de uma ecologia afetiva, necessária para a construção de ex-
periências e de uma singularidade/subjetividade que caracterizam
o humano e simbólico. Traz três vinhetas no sentido de ilustrar esta
articulação.

Palavras chave: Temporalidade violada, ecologia afetiva, subjetividade

A minha fala de hoje está relacionada a uma reunião de experiências:


da clínica psicanalítica, do meu trabalho com a observação da relação
mãe-bebê e sua aplicação na intervenção precoce, de vivências na trans-
missão da psicanálise e na vida.

Algo que venho observando e experienciando aqui e ali e me faz pensar


numa in-certa direção.

Do tema proposto - violência na comunicação- vou fazer um recorte


para me debruçar no ângulo da temporalidade e do que penso estar
havendo a partir da revolução tecnológica e cultural: uma aceleração
nas experiências da vida, tendo como consequência a automatização
das experiências, um tempo líquido, do instantâneo e da fugacidade
que impedem a transformação das experiências emocionais em um es-
paço-tempo com contornos definidos. Desde este vértice, a violência na
comunicação se configura pelo tempo líquido e por um ódio gasoso.
O pacote da modernidade líquida com todos os seus aparatos tecno-
lógicos e tempo fluido, impõe ao ser humano um tempo externo à ele,
afetando o seu tempo interno e subjetivo e consequentemente o seu
equilíbrio narcísico. Isto significa que a experiência da ilusão - matéria
prima da subjetividade e dos ritmos que singularizam o humano, ofere-
cendo a base para todas as experiências posteriores é violada, afetando
em especial, o criar, o acreditar e o esperar.

A globalização e instantaneidade da informação mudam a nossa vida


cotidiana e os ritmos de nosso tempo [Link] expostos à
uma série de demandas e exigências onde o ser não só é atropelado
pelo fazer, mas por um fazer rápido, por uma aceleração da experiência.
Algumas consequências:

Uma identificação mimética com a máquina, que pela possibilidade da


comunicação instantânea e permanente, parece tentar abolir as distân-
cias de tempo e espaço ou acabar com as alternâncias nos ritmos pre-
sença/ausência fundamentais para a saúde emocional e estruturação
psíquica, assim como para a produção intelectual e erótica do ser humano.

98 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Aqui vale lembrar Freud da economia psíquica – tudo que ultrapassa


certa intensidade perde a qualidade de bom ou ruim e passa a ser trau-
mático, já que supera a nossa possibilidade de processamento interno.
E também Freud no ensaio sobre a Transitoriedade (1916) que nos diz
“O valor da transitoriedade é o valor da escassez no tempo”

Na clínica encontramos um incremento significativo do que eu chamo


das patologias da intrusividade – tipos de sofrimento relacionados a
traumas não processados e não transformados na experiência emocio-
nal, ou seja, na escassez ou impossibilidade de encontros que conten-
ham e transformem na experiência as constantes invasões e intrusões
impostas por uma vida que atropela tempo e espaço singulares.

Uma espécie de náusea existencial pela falta de significado e simboli-


zação das experiências tem como consequência a dramática manipu-
lação defensiva do tempo e do espaço: viver enfiado ou alienado em
algo ou alguém, colado e mimetizado com máquinas, jogos e séries,
além da automatização na vida cotidiana e da banalização da violência.
Neste contexto, evoco da minha experiência, três cenas:

- Pedro, é um bebê observado por uma colega na ormb. Desde a primei-


ra observação segue um padrão na amamentação onde a mãe segura
Pedro com uma mão e na outra o celular, parecendo capturada pelo
mesmo – digitando ou falando com naturalidade numa ligação. Após
um mês a observadora nota, que Pedro começa a chutar com uma das
perninhas a mão da mãe que segura o celular.

- Frederico é um bebê de 1a9m que atendi em intervenção precoce e


que tinha por hábito jogar longe o celular de sua mãe sempre que esti-
vesse ao seu alcance. Uma das queixas da mãe era a de que Frederico
não desgrudava dela, mostrando-se sempre muito necessitado, trazen-
do como exemplo que quando davam as mãos para caminhar ele a aca-
riciava, o que a deixava irritada. Ela insistia na angústia de separação de
Frederico. De minha parte trabalhava com ela que a gente só separa o
que juntou e que ela e o Frederico ainda não haviam se juntado, expe-
riência que necessita de um olhar num espaço- tempo para acontecer.
-Gustavo é um homem de 38 anos que chega à sua primeira sessão com
o celular na mão, cabeça baixa, digitando algo enquanto me diz que ju-
rou para si mesmo que jamais pisaria no consultório de uma psicanalis-
ta. Desde então, cerca de quatro anos, segue entrando na sessão desta
forma – celular na mão, olhar na tela.

O que estas três experiências tem em comum?


Poderíamos pensar em novas sensibilidades?
Algo da ecologia afetiva /vivência estética que incluí a transformação da
experiência num tempo/espaço fica falho, ameaçado e não se constituí,
afetando tanto a construção de experiências, quanto a intimidade.

99 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

De outro ângulo, da constituição de uma ecologia afetiva e construção


da experiência emocional, convido vocês para assistirmos o vídeo Ca-
minhando com Timtim.

O trajeto de Timtim expressa com força estética que nós precisamos


de tempo e espaço para acontecer, para ser. Em especial, para poder-
mos transformar as nossas experiências em formas de existir, de ser no
mundo e que elas sejam recheadas de um significado pessoal, de um
sentido próprio (Winnicott – trabalho de recriar o mundo – experiência
da ilusão, onde acreditar e criar estão entrelaçados, como base das de-
mais experiências na vida)

A repetição, a continuidade, o ritmo. A narrativa da mãe que tem a


função de ir juntando o filho no caminho, integrando as experiências.
O ser humano depende de alguém que o acompanhe no seu trajeto
inicial para vir a ser alguém com um eu integrado. Precisa ser temporali-
zado e espacializado para ir construindo contornos próprios.

Embora de forma diferente da inicial, tempo e espaço seguem sendo


fundamentais ao longo da vida para construirmos experiências.

O tempo é senhor das delicadezas. É na possibilidade de esperar que


construímos a esperança. Antídoto da violência.

Penso que a psicanálise precisa caminhar em defesa do que é humano,


talvez a consigna atual seja o sair do automático. Da recuperação de um
tempo singular que sustenta e alberga diferenças. Do artesanal e intimo
relacionado ao tempo subjetivo a às nossas origens.

Precisamos construir o nosso inventário de delicadezas!

100 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

101 / FLAPPSIP
IMAGINARIOS SOCIALES,
VIOLENCIA, FEMICIDIO
Marcela Ramírez 1 RESUMEN

Se aborda el tema del Femicidio, forma extrema de violencia de gé-


1ICHPA. Miembro Titular de la
nero en nuestra cultura patriarcal, poniendo el énfasis en el modelo
Sociedad Chilena de Psicoanálisis
de masculinidad hegemónica que lo sustenta. Si bien la identidad ge-
– ICHPA, Magíster© en Psicología,
nérica se constituye tempranamente a través de procesos intersub-
mención Psicoanálisis, Universidad
jetivos, también el imaginario social contribuye a reforzar o cambiar
Adolfo Ibáñez. Docente Magister
nuestra identidad genérica. En la adolescencia, cuando la música
Ichpa-Universidad Adolfo Ibañez. Ex
constituye un importante elemento de culturalización, las letras de
Miembro Directiva de la Federación
las canciones, especialmente del Reggaetón y del Trap, continúan
Latinoamericana de Asociaciones
reforzando un modelo de masculinidad hegemónica impregnado de
de Psicoterapia Psicoanalítica y
violencia y la dominación.
Psicoanálisis-FLAPPSIP. Ex Presidenta
de Sociedad Chilena de Psicoanálisis-
Palabras Claves: Femicidio – masculinidad hegemónica – imaginarios so-
ICHPA. Ex Delegada de ICHPA
ciales
para International Federation of
Psychoanalytic Societies – IFPS.
8 de marzo día de la mujer, “la Coordinadora Feminista 8M entregó un
marcela.ramirez955@[Link]
último balance de la marcha realizada ayer por el centro de Santiago,
calculando que unas 400 mil personas participaron de la manifestación”
(la [Link]). Así fue el 8M en Santiago, la marcha feminista más
grande en la historia de Chile.

Ese mismo día en Santiago, se produce el Femicidio N° 11 del año 2019,


de Natividad Barcaza Faúndez, 45 años, madre de una hija, asesinada
por su cónyuge con un arma de fuego en la vía pública. Tras cometer el
crimen el presunto agresor huyó del lugar. Posteriormente fue encon-
trado muerto, producto de un suicidio por ahorcamiento. (Ministerio de
la Mujer y Equidad de Género)
Para la legislación chilena, según la ley 20.480 aprobada el año 2010, un
femicidio es el asesinato de una mujer realizado por quien es o ha sido
su esposo o conviviente y las penas van desde los quince años y un día
de cárcel hasta la cadena perpetua. Esta ley marcó un avance en nuestra
legislación al incluir el femicidio como delito, pero aún es insuficiente
porque reduce el asesinato al ámbito de la violencia intrafamiliar y des-
conoce asesinatos que obedecen a misoginia, opresión, sometimiento
y control de las mujeres. Así, el asesinato de Gabriela Alcaíno (17) en
junio 2018 y su madre, Carolina Donoso (53), a manos de su ex pololo
Fabián Cáceres (18), luego de que la joven decidiera poner fin a la re-
lación de ambos, bajo la ley chilena actual no puede ser considerado
como femicidio. Para la concepción feminista en cambio femicidio es un
crimen misógino que refleja, en grado extremo, el sentido de propiedad,
dominación y control que ejercen los hombres hacia las mujeres en las
sociedades patriarcales.
En Chile según las estadísticas oficiales al 29 de abril de 2019, se han re-
gistrado 14 femicidios consumados y 33 femicidios frustrados. Según las
estadísticas de Red Chilena Contra la Violencia que utiliza el concepto más
amplio de femicidio, a la misma fecha hay 18 femicidios consumados.

102 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Fuente: ministerio de la mujer, red chilena


contra la violencia hacia las mujeres

El femicidio o feminicidio como


lo nombra Marcela Lagarde, ase-
sinato de una mujer por el hecho
de ser mujer, evidencia dramáti-
camente el “continuo de violencia
que se ejerce contra las mujeres
y devela el conjunto de prácti-
cas, órdenes y representaciones
simbólicas que sostienen su in-
feriorización y que constituyen el
contexto social que los permite”
(Redford, J. y Russell, D., 1992). Entre los principales móviles de los fe-
micidas se encuentra el afán de dominación, posesión y de control. Es
decir, el argumento del agresor sigue siendo “la maté porque era mía”.
La comprensión del femicidio y las acciones orientadas a generar las
condiciones para que este tipo de asesinato sea cada vez menos fre-
cuente no pueden provenir de una sola disciplina dado la multiplicidad
de factores que se ponen en juego. Sin embargo, como psicoanalistas
con perspectiva de género, estos crímenes misóginos nos abocan a in-
tentar profundizar en el entrecruzamiento de lo social y lo subjetivo bus-
cando comprender cómo se incorporan en nuestra subjetividad signifi-
caciones culturales profundamente arraigadas en la sociedad.
Uno de los pilares en que se sustenta esta cultura patriarcal es el modelo
de masculinidad hegemónica que trasmite y reproduce, concepto acu-
ñado por el sociólogo australiano Bob Connell quien en los 80 abre el ca-
mino en la academia a los Estudios de la Masculinidad. Desde una pers-
pectiva de género, hablar de lo masculino y lo femenino lleva implícita la
afirmación que tanto la masculinidad como la feminidad se construyen
socialmente y por tanto, pueden modificarse en el tiempo y variar entre
las culturas. Sin embargo, el modelo de masculinidad hegemónica tal
como lo planteara Connell, se presenta como el más deseable en un mo-
mento dado y es el preferido por consenso implícito por sobre otros mo-
delos. Si bien los autores concuerdan en que existen distintos modelos
de masculinidad, al parecer todos ellos remiten a un modelo hegemóni-
co que funciona como el eje en torno al cual se definen por identificación
o rechazo las masculinidades emergentes. (López y Güida, 2000)
Diversos estudios de la masculinidad Stoller, Kimmel, Badinter, concuer-
dan en señalar que una de las características del ser masculino, es no
ser femenino, no parecerse a una mujer… “la primera obligación para
un hombre es la de no ser mujer”, y no ser mujer en nuestra cultura aún
significa no ser débil, no ser vulnerable, no ser sensible, no ser emocio-
nal… Pero además Kimmel enfatiza que un elemento importante en el
imaginario que tienen los hombres acerca de lo que significa ser mas-
culino es el poder que los hombres tienen sobre otros hombres y sobre
las mujeres, poder que requiere de agresividad. (Kimmel,1997). O como
planteara Bordieu (1998, pág.21) “Ser un hombre es, de entrada, hallar-
se en una posición que implica poder”.

103 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En la misma línea, Bonino plantea que nacer con sexo masculino con-
lleva la exigencia de “ajustarse a roles y a identificarse con valores, inte-
reses y atributos que la normativa genérica adjudica a la masculinidad:
poder, agresividad, logicidad, autoconfianza, sexualismo, repudio de lo
femenino y superioridad sobre la mujer. Cuanto más, más varón” (Boni-
no,1996-97, pág.3-4).
Así, en nuestra sociedad patriarcal, y consecuente con este modelo de
masculinidad hegemónica –modelo ideal al cual todos los hombres de-
berían aspirar– la violencia ha sido una de las herramientas que han
usado los hombres para ejercer y mantener una posición dominante.
El género y por tanto, la identidad masculina se constituye temprana-
mente en la vida. Inicialmente, a través de procesos intersubjetivos, de
trasmisión e identificación entre el infans y sus figuras de apego. Si-
guiendo a Laplanche (2006) la asignación del género se puede entender
como un proceso de implantación simbólica en el cual, a través del dis-
curso y la acción, los padres o cuidadores trasmiten representaciones
simbólicas, los mensajes de la asignación de género, junto con sus fan-
tasmas, sus expectativas inconscientes o preconscientes. Más tarde, es-
tas representaciones simbólicas son reforzadas en nuestra cultura por
todo un imaginario simbólico que se expresa y trasmite a través de las
instituciones sociales, como la familia, la escuela, el mercado de trabajo,
los medios de comunicación y el lenguaje.
El imaginario social impregnado por la cultura patriarcal que ubica a los
hombres en una posición dominante–violenta y a las mujeres en un lu-
gar de sumisión–sometimiento, emerge de muchas maneras en nuestra
cultura constituyendo una potente fuerza que se opone y genera re-
sistencias inconscientes a los cambios que desde distintas veredas se
intentan impulsar. Además, este imaginario opera a través de los invi-
sibles sociales, aspectos de nuestra cultura que naturalizan ciertas cos-
tumbres, modos, ideas, comportamientos e invisibilizan otros sentidos y
repercusiones de estas mismas costumbres. Al decir de Ana María Fer-
nández, “un invisible social no es lo oculto en alguna profundidad, sino
que paradójicamente, se conforma de hechos, acontecimientos, proce-
sos, dispositivos, producidos–reproducidos en toda la extensión de la
superficie tanto social como objetiva. (…) Lo invisible no es lo oculto, en-
tonces, sino lo denegado, lo interdicto de ser visto” (Giberti y Fernández,
1998, pág. 44).
Mientras en la infancia los juguetes estereotipados por sexo y los cuen-
tos infantiles tradicionales de princesas y príncipes salvadores entre
otros, son un importante material que contribuye al reforzamiento de
masculinidad y feminidad estereotipada (Ramírez, 2009), en la puber-
tad y adolescencia cuando la música adquiere gran relevancia en la so-
cialización, construcción de roles y estereotipos de los jóvenes, resulta
indignante y preocupante analizar algunas letras de canciones de artis-
tas de gran éxito que desde el arte, contribuyen a reforzar los modelos
de masculinidad hegemónica, dentro de una sociedad que emite estos
mensajes misóginos desde la infancia.

104 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Algunos ejemplos:
Guns N’ Roses en “I Used to Love Her”, hace una oda el femicidio:
“…La amaba, pero tuve que matarla, tuve que ponerla seis pies bajo tierra,
y todavía puedo oírla quejarse…”
Police en “Every Breath You Take” refuerza la idea de que la mujer es propie-
dad del hombre, comienzo del camino a “la maté porque es mía”.

“…Cada aliento que tomes, cada movimiento que hagas, cada atadura que
rompas, cada paso que des, te estaré vigilando.
Todos y cada uno de los días, y cada palabra que digas, cada juego que jue-
gues, cada noche que te quedes, te estaré vigilando. Oh, ¿no puedes ver que
tú me perteneces?

Como estas canciones están en inglés al parecer no captamos el mensaje,


pero hoy en día el reggaetón es del todo claro:

Daddy Yankee ‘En la cama’


“A ella le gusta que le den duro y se la coman
A ella le gusta que le den duro y se la coman
Y es que yo quiero la combi completa ¡Qué! chocha, culo y teta”

Bad Bunny “Soy Peor”


Sigue tu camino que sin ti me va mejor
Ahora tengo a otras que me lo hacen mejor
Si antes yo era un hijo de puta, ahora soy peor
Ahora soy peor, ahora soy peor, por ti...

Maluma “4 babies”
Estoy enamorado de cuatro babies
Siempre me dan lo que quiero
Chingan cuando yo les digo
Ninguna me pone pero

Trébol Clan “Agárrala”


“Agárrala, pégala, azótala, pégala.
Sácala a bailar que va a por toas
Pégala, azótala, agárrala que ella va a toas
Agárrala, pégala, azótala”

Jiggy Drama “Contra la pared”


“Si sigues en esta actitud voy a violarte,
hey que comienzo contigo y te acuso de violar la ley
así que no te pongas alzadita yo sé que a ti te gusta porque estás sudadita”

105 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Costa “Labios tatuados”


“Yo la zurro en los labios, no dice nada, me agarra de los huevos, escupe y traga,
en sus tetas y en su cara (...)
La doy clases de doma, botando sin goma, tengo por el cuerpo pa que beba
y que coma, se la traga con gula, zorra contra natura
lámeme los huevos ponla bien dura,
la pego y la araño, en el club o en el baño,
no voy a dejar de darte hasta que te haga daño”

A través de estas canciones de gran difusión y éxito en las Discos donde


chicos y chicas “perrean” al son del Reggaetón y del Trap, estos mensajes
insisten en la reproducción de un “pacto social” que garantiza una socie-
dad jerarquizada en la cual a los hombres se les trasmite y refuerza esta
masculinidad hegemónica impregnada de violencia y dominación. Como
revela en el estudio “Músicas populares urbanas, relaciones de género
y persistencia de prejuicios” muchas canciones deslumbran y atraen no
por la atención de los y las oyentes en su letra sino por sus caracterís-
ticas rítmicas, melódicas y armónicas, en donde el ritmo tiene que ver
con los “latidos del corazón” (Hernández y Maia, 2013). Sin embargo, aun
cuando la atención esté centrada en el ritmo, nuestro inconsciente se
nutre también de los otros estímulos, las letras misóginas y violentas
que operan subrepticiamente como invisibles sociables.

En este contexto, la violencia contra las mujeres resulta ser una con-
ducta esperable en nuestra sociedad, violencia que consecuentemente
puede culminar en el femicidio. Las mujeres actuales, inmersas en una
sociedad atravesada por las demandas y rebeliones feministas ya no
avalan ese ideal de masculinidad, situación que pone en entredicho la
identidad masculina y en muchos casos los conflictos resultantes dan
lugar a los abusos de género, la violencia que busca someter cuerpos y
mentes y finalmente, el femicidio.

En la medida en que las subjetividades se constituyen en el interjuego


con lo social, resulta esperanzador advertir el efecto que pueden tener
los movimientos feministas y los movimientos que abogan por nuevas
masculinidades ya que, tal como Connell y Messerschmidt (2015) seña-
laran, generan “la posibilidad de cambio en las relaciones de género, en
la idea de que un patrón dominante de la masculinidad está abierto al
desafío de la resistencia de las mujeres al patriarcado, y de los hombres
como portadores de masculinidades alternativas” (citado por García
2013, pág. 35-36).

106 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En Colombia, la campaña colombiana “Usa la razón, que la música no de-


grade tu condición” (2014) hace visible la violencia en el reggaetón con-
cienciando sobre la violencia y el machismo de las letras de las cancio-
nes. Bad Bunny a su vez, ha dado un vuelco significativo en sus letras y a
través de una nueva imagen con uñas pintadas, colores brillantes, shorts
cortos, lentes rosa, y otros, entrega expresiones alternativas de masculi-
nidad, estilo e identidad latina constituyendo su performance un “dispo-
sitivo pedagógico de género”. Este concepto acuñado originalmente por
García (2005) ha sido reformulado como “cualquier procedimiento social
–organizativo, artístico, comunicativo y corporal– a través del cual un su-
jeto individual o colectivo aprende, cuestiona, resiste y/o transforma los
componentes (discursivos y normativos) de género de su subjetividad
y/o de su contexto sociocultural” (García, 2013, pág. 101). Así, el disposi-
tivo artístico que implementa Bad Bunny, artista heterosexual, a través
de una imagen que incorpora lo femenino como un aspecto presente en
hombres y mujeres, cuestiona la masculinidad latinoamericana y actúa
como un importante referente social de cambio.

Como psicoanalistas nuestra labor nos exige la abstinencia, sin embar-


go, no podemos ser neutrales frente a la violencia contra las mujeres
en nuestra sociedad, por lo que resulta imprescindible incorporar una
perspectiva de género en nuestro quehacer para no quedar inadverti-
dos ante los invisibles sociales.

107 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía

Bonino, L. (1996-1997): “La condición Kimmel, M. (1997) “Homofobia, temor, vergüenza y silencio en la identidad masculina”. http://
masculina a debate. Teorías y prácticas [Link]/grups/uploads/2008/01/homofobia-temor-verguenza-y-silencio-en-la-
sobre el malestar de los varones”, Área [Link]
3. Cuadernos de Temas grupales e
Institucionales, N°4. Invierno. http:// Laplanche, J. (2006): “El género, el sexo, lo sexual”. En Alter, Revista de Psicoanálisis, N°2 El
[Link]/Uploads/a3-4- Género en la Teoría Sexual. [Link]
[Link] sexual/

Bordieu, P. (1999): “La dominación La [Link] [Link]


Masculina”. Anagrama: Barcelona, España. personas-las-participaron-marcha-feminista/562781/

García, L. (2013): “Nuevas masculinidades: López, A., Güida. C. (2000): “Aportes de los Estudios de Género en la conceptualización sobre
discursos y prácticas de resistencia al Masculinidad”.
patriarcado”. Tesis para obtener el título [Link]
de maestría en ciencias sociales con [Link]
mención en género y desarrollo, Facultad
Latinoamericana De Ciencias Sociales Sede Ministerio de la Mujer y Equidad de Género
Ecuador. [Link] [Link]
[Link]/bitstream/10469/6284/2/TFLACSO- femicidios/
[Link]
Ramírez M. (2009): “Niños a la Moda”. Revista Centro Psicoanalítico Madrid 2009 N*18
Giberti, E., Fernández A. M. (1988): “La Mujer [Link]
y la violencia invisible”. Ed Sudamericana.
Redford, J., Russell, D. (1992): “Femicide: The Politics of Woman Killing”. Twayne Publishers,
Nueva York. En Naciones Unidas, Área de Ciudadanía y Derechos Humanos de la Corporación
la Morada, Femicidio en Chile, Octubre 2004

108 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

109 / FLAPPSIP
ACOMPAÑAMIENTO PSICOLÓGICO
A TESTIGOS-VICTIMAS
En juicios de “lesa humanidad”

Lic. Lucía Azrak 1 RESUMEN

La temática versa sobre violencia de estado e institucional en el caso


1ASAPPIA. Lic. En Psicología.
de juicio a directivos de la empresa multinacional Ford, la importan-
Psicoanalista. Tesorera de Asappia,
cia del aporte del psicoanálisis en su mirada hacia el sujeto sufriente,
Integrante de la Comisión directiva,
el acompañamiento al testigo en todo lo que significa lo traumático,
miembro del área de Infancia y
la importancia de la reivindicación simbólica que restituye la digni-
docente del segundo año del Post-
dad de las personas y la difusión social para generar y sostener una
Grado.
historia y memoria colectiva.

Lic. Mariana L. Palabras claves: Violencia Institucional-Juicio directivos empresa multi-


Groisman 1 nacional-acompañamiento a testigos-víctimas-Reivindicación simbólica.

Les queríamos comentar que cuando recibimos la invitación para parti-


1 Lic. En Psicología, Psicoanalista,
cipar en este Congreso, justamente nos estábamos anoticiándonos de
Presidenta de Asappia, miembro
una resolución de la justicia de nuestro país, en el juicio llamado “La cau-
del área de infancia y docente del
sa Ford” en el cual se condenaba a dos altos funcionarios de la empresa
posgrado de Asappia.
“Ford Motor Argentina” por delitos de “lesa humanidad”. Se llama de esa
manera, toda vez que se probó a través de testimonios y documentación
que existió un “aporte de la estructura organizacional y de infraestructu-
ra territorial por parte de las autoridades y personal jerárquico de Ford
a las fuerzas militares para la realización de los secuestros probados.”
Sentencia que fue titular en muchos medios del mundo y casi ausente
en nuestros medios locales, quienes para no quedar rezagados, tardía-
mente le dieron lugar en su portal.
Por tal motivo y considerando que el acontecimiento se ajustaba a los
ejes temáticos sugeridos es que nos interesó extender su difusión a
otros ámbitos, no por ser novedosa la articulación de Violencia Institu-
cional y Psicoanálisis sino por ser la primera vez que se juzga la respon-
sabilidad empresarial y además con sentencia condenatoria.
Decíamos que viendo los ejes temáticos sugeridos, resulta representati-
vo de Violencias Institucionales y del Estado, de la complicidad silenciosa
de los medios de comunicación, y del trabajo de los psicólogos, psicoa-
nalistas, junto con otras Instituciones y disciplinas, en este caso con el
judicial, de la puesta en juego de la ética del psicoanálisis fundamen-
talmente por la mirada subjetiva, por la escucha atenta y el acompaña-
miento a víctimas, testigos y familiares.
Entre los aspectos mencionados, fundamentalmente nos interesa des-
tacar el aporte del psicoanálisis en el acompañamiento a los testigos,
como crucial dispositivo de intervención antes y durante el juicio.
Si bien no hemos actuado en forma directa en esta situación, nos
valimos de los aportes de colegas que han trabajado en la creación
de instrumentos apropiados y en el acompañamiento a las vícti-
mas-testigos llevado a cabo por el equipo del “Centro de Asistencia a
Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos Dr. Fernando Ulloa”.

110 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Como quizás muchos sabrán éste fue creado en el marco de las políti-
cas reparatorias de Memoria, Verdad y Justicia que el Estado Nacional
Argentino desarrolla desde el año 2003, a través del programa “Conse-
cuencias Actuales del Terrorismo de Estado”, y que luego deriva en el
Plan Nacional de acompañamiento a testigos víctimas en los juicios de
“lesa Humanidad”.
Viene operando en tres ejes: La justicia, La historia, y la Psicología, bajo
una lectura psicoanalítica, interpretando al sujeto, y su situación trau-
matizante, con el objetivo de evitar que la búsqueda de justicia sea re-
victimizante, y generar las condiciones que posibiliten enmarcar el acto
subjetivo que implica el testimonio como parte del proceso reparatorio.
La dinámica clásica del proceso judicial en algunas circunstancias, pue-
den producir una revictimización en quienes deben brindar sus testi-
monios ya sea por desconocimiento, o por la necesidad de centrar la
mirada en el medio probatorio y no en el sujeto, o por urgencias y otras
razones.
La mirada multidisciplinaria permite hacer hincapié en el sujeto testimo-
niante, en tanto sujeto histórico de derechos, y no en la mirada jurídica
del testimonio como objeto de prueba. Este trabajo permite priorizar,
al momento del testimonio, la salud física y psíquica de la víctima por
sobre el valor probatorio de su relato. A raíz de ello, surge el concepto
de víctima-testigo en el que se busca resignificar el carácter de víctima
por sobre el de testigo. 
En el juicio no se tiene en cuenta al sujeto que declara, que tiene fanta-
sías, sueños, y conflictos en la construcción de la memoria personal, que
duda y tiene lagunas. El testigo debe poder transformar un cúmulo des-
ordenado de recuerdos en un relato ordenado, coherente, sin fisuras,
con una exigencia que supera las condiciones subjetivas de cualquiera.
Una cita de Ana Berezin nos recuerda que frente a la situación traumá-
tica nos enfrentamos al empleo de mecanismos de defensa extremos
que ya no son los de la vida psíquica corriente (represión sublimación,
introyección, proyección, por ejemplo), sino que operan mecanismos ta-
les como omnipotencia, negación, disociación afectiva. Todos estos me-
canismos ofrecen al psiquismo coartadas para atenuar el sufrimiento,
pero al mismo tiempo dañan la trama psíquica, construyen modos este-
reotipados y con potentes mecanismo de fijación en relación a los otros
y a las propias vivencias, producen efectos en la “memoria psíquica” de
lo vivido, afectan la posibilidad de construir experiencia, restringen he-
rramientas psíquicas con las cuales enfrentar la realidad psíquica y la
realidad material, generan lagunas en el pensamiento y en la posibilidad
de recordar. Por ejemplo, construir experiencia en este sentido no tiene
que ver con “aprender de la situación sufrida” sino que está relacionado
con poder ensamblarlo a alguna serie psíquica que le permita atenuar el
dolor producido al ser escuchado y comprendido.
Esta práctica, en la intersección del campo del psicoanálisis con los de-
rechos humanos, remite a ese texto fundamental de Fernando Ulloa
sobre la ética del psicoanalista frente a lo siniestro, escrito en 1984.

111 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Allí Ulloa decía: “El psicoanálisis se sostiene en un propósito: el devela-


miento de aquella verdad que estando encubierta, para el propio sujeto
que la soporta, se presenta como síntoma. Alcanzar o no este propósito
suele ser aleatorio, pero que el psicoanalista no desmienta en su prácti-
ca lo que afirma teórica y técnicamente, fundamenta la calidad ética de
su quehacer”.
Se trata entonces de la capacidad de responder por lo que uno hace,
por los efectos que produce quien interviene en un dispositivo terapéu-
tico -y el acompañamiento lo es, aunque esos efectos nunca puedan ser
previsibles.
Este dispositivo funciona como facilitador, como posibilitador, como un
espacio donde la palabra puede circular primeramente ahí. En ese sen-
tido, los que realizan el acompañamiento se constituyen en determina-
dos momentos en un “pequeño público”. Así, la palabra circula primero
en este pequeño público para luego poder hacer su pasaje al gran públi-
co de las audiencias. Estas primeras palabras, muy cargadas de dolor, de
silencios, de miedos, fueron fundamentales, en el sentido de un primer
tránsito de la palabra, de una ruptura del aislamiento y el sentimiento
de soledad.
El trabajo de construcción del testimonio, es la única manera de no dejar
atrapado al testigo bajo el peso de una responsabilidad, que no le com-
pete. La exigencia moral de testimoniar, “el deber”, se torna un aspecto
complejo, en la medida en que se deja de lado la dimensión del “dere-
cho” que este significa. Plantear el testimonio en términos de deber no
hace más que agudizar la revictimización.
Relatan su verdad, una verdad probablemente construida a partir de
una experiencia arrasadora, y debemos considerar por ende que el arra-
samiento mismo habrá dejado sus huellas en el testimonio. No escu-
charemos sólo el relato de una serie de acontecimientos fácticos: escu-
charemos también y predominantemente su efecto en la cadencia del
discurso, de quien porta en su cuerpo una verdad que en algunos casos
no se puede transponer al plano de lo público por la magnitud y por la
profundidad de la marca.
Dice Giorgio Agamben en su libro Lo que queda de Auschwitz: “recoger
la palabra secreta, escuchar lo no testimoniado, ahí nace toda escritura,
toda palabra como testimonio”.
Al dar testimonio, el sujeto reescribe su historia, la reinventa, se erige en
un nuevo sujeto, se abren nuevas significaciones, reconstruye su “iden-
tidad”.
En un sentido estrictamente psicoanalítico, lo traumático es aquello que
retorna y está ligado a la repetición, y no tiene tanto que ver con el he-
cho traumático en sí, sino con la imposibilidad de nombrarlo.
En el capítulo “Memoria y Verdad. Los juicios como rito restitutivo”,
la licenciada Rosseaux describe lo que significa en la vida de una
persona exponer lo sufrido: “Se juega el temor intenso de no recor-
dar todos los detalles debido a la cantidad de años transcurridos.

112 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

La sacralización de la memoria, el mandato moral sobre la memoria in-


tacta, se torna un peso muy difícil de domeñar cuando se aproximan
las fechas de un juicio. Los testigos se sienten aprisionados entre el de-
ber memorístico y las evidencias de los desfiladeros de la memoria, que
siempre se articulan a un recuerdo, y los recuerdos se inscriben en una
lógica temporal y subjetiva totalmente diversa a la temporalidad de los
hechos históricos”.
Primo Levi, en Los hundidos y los salvados, escribe: “los recuerdos que-
daron grabados en forma de película desenfocada y frenética, llena de
ruido y de furia, y carente de significado, un ajetreo de personajes sin
nombre ni rostro sumergidos en un continuo y ensordecedor ruido de
fondo del que no afloraba la palabra humana. Una película en blanco y
negro, sonora pero no hablada”. Hay una imposibilidad de traducción
de la vivencia al lenguaje, sobre todo frente a las experiencias que son
incomprensibles por ser límites.
El vacío que bordeamos con palabras para intentar suturar lo imposible
de nombrar, hace que debamos detenernos frente a eso. No podemos
empujar a un sujeto a nombrarlo todo a cualquier precio. Si bien este es
un axioma válido para orientarse en el trabajo terapéutico, esta pruden-
cia cobra un estatuto singular en la clínica atravesada por los derechos
humanos en el trabajo con sobrevivientes y, en particular, en lo tocante
al problema del testimonio.
No es posible desatender, desoír y negar que las atrocidades cometidas
produjeron y producen sufrimiento psíquico... No podemos escuchar
desde cualquier lugar ni en cualquier circunstancia.
Somos convocados a la pregunta sobre la consecuencia ética de escu-
char esos relatos. ¿Qué se hace con lo que se escucha? Nadie sale igual
de allí, ni los jueces, ni los fiscales, ni los profesionales de la salud men-
tal, mucho menos los familiares, los hijos, los compañeros que muchas
veces escuchan lo ocurrido por primera vez en las audiencias.
¿Cómo dar con el tono? ¿Cómo no ofender? ¿Desde dónde hablar?, y
¿cómo tomar la distancia esencial para poder escuchar? ¿Cómo soste-
nernos desde una ética en el campo de la técnica? ¿A qué ética acudir? El
trabajo de acompañamiento incide sobre estos puntos de sutura, pero
también de apertura de absolutos, de suavizar la textura de los recuer-
dos. Muchas veces sin esa posibilidad el testimonio no puede llevarse
adelante. Nunca sabemos qué se toca cuando se pone en marcha la
palabra.
Otorgar valor a la palabra de las víctimas, dignificándola, es un hecho
fundamental en la significación de “lo reparatorio”, para intentar evitar
la revictimización de los sujetos. El concepto de restitución está relacio-
nado con la reparación de daños.
Este desarrollo nos llevó a recordar los aportes de Silvia Bleichmar, res-
pecto del traumatismo y del “Psicoanálisis Extramuros”, donde la expe-
riencia le permitió realizar un verdadero asentamiento de conceptos de
la teoría y práctica psicoanalítica en el campo social, en la búsqueda de
nuevas vías de trabajo, frente a traumatismos excepcionales.

113 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

La práctica psicoanalítica en el campo social, forja de una práctica extra-


muros, que no se limita a la relación terapéutica de consultorio sino a
una exigencia pública que define la eficacia de sus acciones.
El traumatismo, aunque compartido, ataca la subjetividad o impacta de
manera diferente en aquellos que lo padecen. Acostumbrados los ana-
listas a trabajar en el desmantelamiento de la defensa, en el levanta-
miento de la defensa, en la desarticulación de los modos defensivos del
sujeto, nos preguntamos cómo debemos actuar cuando éstas estallan
espontáneamente.
Podríamos suponer quizás que frente a la experiencia traumática hay un
sujeto conversando consigo mismo, intentando traducir de algún modo
eso indescifrable, encontrándose con lo irreductible, con ese resto que
no entra en el texto, que deja a la conversación consigo mismo incon-
clusa. Pero se trata también de una conversación que luego se conti-
núa con un otro, con quien escucha, que será en definitiva quien podrá
dar formar de relato, narración, historia, a esa experiencia que es toda-
vía experiencia traumática y no ha sido aún experiencia del trauma.  La
primera es muda y la segunda entra en el campo de la palabra, de las
significaciones, busca ligadura y si bien arrastra el dolor, no queda sólo
como afecto desligado.
El acompañamiento, la escucha, desde una concepción teórica, nos per-
mite, en una lectura indiciaria, reconstruir la génesis de la cadena trau-
mática en la cual se juega lo histórico-vivencial, reordenando los hitos
y haciendo posible que lo que era inscripción atemporal en el incons-
ciente advenga temporalización historizante para el sujeto, histortizar
simbolizando, eslabonar de un modo significante los efectos de lo acon-
tecial-traumático que el sujeto sufre. Repite a la búsqueda de una signi-
ficación capaz de transformar esa vivencia traumática pero en la medida
que repite, el traumatismo se engarza en series traumáticas cada vez
mayores y se va cristalizando el síntoma.
Laplanche va a portar algo nuevo que no es fijación al trauma, sino fija-
ción del trauma. El trauma es el que está enquistado en el sujeto y por
eso se produce la compulsión de repetición.
La función de los terapeutas es responder a esa búsqueda de sentido. Es
decir, otorgar formas de simbolización y de significación que desanuden
las simbolizaciones espurias o las que no han logrado insertarse en las
cadenas psíquicas para organizar nuevas formas de significación que
rompan la compulsión de repetición.
Consiste en la elaboración permanente de la angustia desencadena-
da por los fantasmas, ayudar a elaborar, perlaborar, devolver, mediante
simbolización, abriendo nuevas vías para el psiquismo, mediante lo que
Bion llamaba “la función alfa”, la angustia que recibe transformada en
simbolización que no es catarsis.
Existe una suposición muy arraigada que el simple hecho de hablar ali-
via el dolor sufrido. No basta con que algo emerja en la conciencia o en
lo manifiesto, si el sujeto no es capaz de significar eso que emerge.

114 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Oírse, ayudarlo a oírse, implica la posibilidad de darle una significación


diferente, de ligarlo para reconocerlo como propio y darle la significa-
ción que lo haga variar en su posición de sujeto.
Allí está el otro, el que escucha, el que interpreta, el que puede encontrar
en esa palabra lo que la palabra dice sin enunciar. Ese más de la palabra
enunciada. Si este es habitualmente nuestro trabajo, lo es de un modo
crucial frente a la experiencia traumática. Entonces, decididos a abando-
nar la idea de inefabilidad de lo traumático, nos proponemos encontrar
ese más que la palabra nos dice, para construir juntos, narración.
Y se pregunta Mariana Wikinski ¿Será que la experiencia se vuelve apro-
piable sólo a partir del momento en que se logra narrarla, sólo si se logra
narrarla? ¿Será que se transforma en experiencia al narrarla? Incluso si
esa narración se realiza para uno mismo, incluso si en esa narración no
se agota su sentido, algo permite que su “traducción” a materia lingüísti-
ca abra al menos la ilusión de suponerle un sentido.

“Después de este proceso judicial que acabó con una condena histórica,
los querellantes, victimas-testigos festejaron con sus abogados, com-
pañeros, investigadores. En las conversaciones durante los festejos, el
tema Ford se abordó sin la sensación de injusticia que sufrieron durante
cuatro décadas.
 Algunas esposas enfrentaron los micrófonos. “Después de muchos años
de sufrimiento llegamos a un final feliz. Es un mensaje para todos, que
se animen, porque se llega, la fuerza pero sobre todo la unión de la gen-
te, apoyados unos con otros siempre. “De Ford no esperamos nada, nos
hicieron mucho daño, nos quisieron quitar la dignidad humana, pero
acá estamos. 
Mientras se preguntaban si habrá más conquistas, aprovecharon el en-
vión para proyectar deseos. Las mujeres tienen intención de escribir los
avatares que sufrieron desde una mirada de género. Uno de los ex tra-
bajadores del comedor quiere recopilar todas las anécdotas que recuer-
da y que no pudo relatar ante los jueces. Arcelia cuenta sobre los nuevos
cuadros que piensa pintar.” (Nota en el Cohete a la Luna”)
Uno de los aspectos más interesantes del juicio, según otras fuentes,
fue el pedido de la querella de reparación del daño provocado por el
Terrorismo de Estado, que trasciende la esfera individual y personal de
las víctimas de los delitos de lesa humanidad. Las reparaciones no pe-
cuniarias “son mucho más importantes de lo que uno podría prima fa-
cie suponer” y deben repensarse “desde la perspectiva de la integridad
de la personalidad de la víctima y teniendo presente su realización como
ser humano y la restauración de su dignidad”.  No trató de otra cosa
todo este juicio.
La querella privada de los trabajadores pidió como medida de repara-
ción y como garantía de no repetición, que se disponga la colocación de
una señalización como sitio de memoria en la entrada de la fábrica y el
quincho, con un acto que cuente con la presencia de los trabajadores,

115 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

sus familias, y todo el personal de la empresa. Que se ponga a disposi-


ción del público los archivos de la empresa especialmente los vinculados
al periodo de 1976–1983. Que se disponga la firma de un convenio con
el CONICET para el otorgamiento de becas que puedan llevar los nom-
bres de los trabajadores secuestrados para investigaciones sobre res-
ponsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad. Que se realicen
formaciones en derechos humanos para todo el personal de la fábrica,
que incluya una charla de los ex trabajadores sobrevivientes y sus fami-
lias, entre otras acciones.
Se trata de un derecho de naturaleza individual y colectiva, ya que toda
la sociedad tiene el derecho a la verdad, al recuerdo y a la memoria.
Y así podemos concluir con la importancia de la Memoria colectiva que,
entre otras atribuciones participa del trabajo de la construcción en la
memoria individual, mantiene disponible en sus relatos, recuerdos y en
sus monumentos, significantes que han devenido inusitados.
Una de las consecuencias del juicio es la de levantar las resistencias a
recordar y hablar y así se hacen disponibles nuevos materiales de la me-
moria para el trabajo de historización.
No hay grupo ni institución, ni sociedad sin memoria, sin trabajo de
historización. Cuando esta se anula y se propone el “No recuerdo” en-
tran en actividad mecanismos análogos a la Forclusión y la Denegación,
como anulación de la historia y la experiencia. Esta anulación propicia la
aniquilación del pensamiento y de la memoria colectiva.

Bibliografía
Información publicada por: El Centro de Mariana Wikinski,
Asistencia a Víctimas de Violaciones de “La Subjetividad en Riesgo” de la Lic. Silvia Bleichmar
[Link] “Dr. Fernando Ulloa”  “Psicoanálisis Extramuros” de la Lic. Silvia Bleichmar
Entrevistas y Publicaciones de la Lic. Fabiana “Violencia de Estado y Psicoanálisis” de Janine Puget y René Kaës
M. Rousseaux, Publicaciones del “Cohete a la Luna” sobre el “Juicio a Ford”
Entrevistas y Publicaciones de la Lic. Entrevista a Víctimas y familiares

116 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

117 / FLAPPSIP
TRAUMA PSICOSOCIAL Y SUS EFECTOS
EN EL CAMPO TRANSFERENCIAL
Una aproximación psicoanalítica

Lic. Mariana Rubio 1 RESUMEN

No es posible la reparación psíquica en un contexto social de impu-


1AUDEPP. Licenciada en Psicología.
nidad, olvido social, ocultamiento y ausencia de memoria colectiva.
Especialista en Psicoterapia
La autora se pregunta: ¿cómo relatar, comunicar una experiencia vi-
Psicoanalítica (postgrado IUPA 2005-
vida como atroz, de una manera brutal? ¿Cómo hacerla entrar en el
2006). Seminarios de Formación
registro de lo psíquico para que sea compartible y transmisible para
continua y grupos de supervisión
que la experiencia de alucinación se vuelva representación, expe-
(AUDEPP 2007-2019). Directora
riencia compartible, psíquica? ¿Cómo significarla para que se pueda
y Psicoterapeuta del Centro
interiorizar, integrar, vivir con? ¿Cómo pasar del registro repetitivo,
Psicopedagógico Timbó (2010
de la palabra evacuativa al registro del dolor, de la narración? En la
-2014). Asistente del Seminario
clínica seremos los testigos para poder contener, escuchar, imaginar
en AUDEPP: Teoría y Clínica de lo
lo intolerable, pero es necesario que la sociedad pueda transitar por
Traumático (2018). Psicoterapeuta de
los caminos de la reparación, que se pueda socializar con y junto a
la Cooperativa de atención a la salud
otros, para que desde lo social se pueda zurcir los hilos de un tejido
mental y DDHH. Atención a pacientes
que ha sido rasgado de una forma brutal por el despotismo. Como
Víctimas del terrorismo de Estado.
terapeutas, tendremos que ocupar la posición de Perseo como terce-
Publicaciones y trabajos presentados
ros ofreciendo una mirada que no sea presa del horror y del espanto,
en congresos, jornadas científicas
alojando el horror en un clima de confianza, vislumbrando el reflejo
y en la Revista Psicoanalítica de
de ese objeto que a modo de mirada horripila pero teniendo la ne-
AUDEPP. Publicación del poemario
cesaria precaución de no quedar fascinados ni atrapados en aquello
“En el hilo del naufragio” (2013)
que congela, paraliza y enceguece.
Editorial Yauguru. (Premio del MEC).
Socia de AUDEPP.
Palabras clave: violencia política, trauma psicosocial, horror, reparación,
Email: marrubio273@[Link]
trama psíquica, tarea del análisis.

“Pese a que alguna vez tendré dudas, nunca dejaré de creer en el ser huma-
no, en su aspecto luminoso, capaz de indescriptibles actos de solidaridad
y sacrificio. Pero también sabré que el ser humano es un animal capaz de
cometer el mal absoluto, de vejar a otro por diversión, de hacerlo morir en
el tormento. Antes de caer preso no sabía que este descenso al abismo, esta
degradación infinita, era posible. Aterra mirarse en ese espejo. Eso habré
aprendido en estos calabozos”
(Liscano, 2007).
El Furgón de los locos
Carlos Liscano

El presente trabajo tiene como propósito reflexionar, por un lado, so-


bre algunos de los efectos en el tiempo presente de la violencia política
vivida en nuestro país, sus marcas en la estructuración subjetiva, las re-
sonancias afectivas en el campo transferencial-contratrasferencial y la
tarea del análisis.
Por otro lado, reflexionar sobre cómo esta violencia del poder político
cívico militar ha tenido como premisa mayor convertir al sistema político
durante ese período en terror político generando un dispositivo de con-
trol, amenaza y violencia que atenta contra la dignidad y los derechos
humanos.

118 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Ese poder destructor ha afectado a toda la sociedad y ha gestado un


Trauma Psicosocial. La dictadura en Uruguay ha tenido como en otros
países del Cono Sur sus particularidades, las cuales desarrollaré sucinta-
mente.
Cabe aclarar que el interés por el tema está motivado desde un lugar de
implicación, desde mi historia generacional y desde mi ideología, porque
estoy convencida que nadie trabaja desde la plena neutralidad.
Trabajo hace varios años en una Organización de Salud Mental y Dere-
chos Humanos que desde el año 2009 ofrece atención a aquellas perso-
nas que han sido víctimas del Terrorismo de Estado, con el objetivo de
brindar reparación psicosocial. Esta organización brinda atención psico-
lógica individual y grupal, psiquiátrica y social. En la actualidad se cons-
tata un número muy importante de consultas psicológicas y psiquiátri-
cas, efecto de la apertura en el campo social. Con la ley de reparación
y la aprobación por parte del Estado se habilitó al reconocimiento de lo
sucedido. Esta apertura permite que el sufrimiento individual se resig-
nifique y tenga mayores posibilidades de elaboración en el psiquismo.
María Celia Robaina en su Tesis de Maestría: Psicoterapia y efectos tar-
díos de tortura y prisión política en Uruguay destaca junto a otros cole-
gas que el éxito del trabajo clínico va a depender de lo que ocurra en el
contexto social en relación a cómo se procesan los efectos psicosociales
producidos por el terror del Estado.
No es posible la reparación psíquica en un contexto social de impuni-
dad, olvido social, ocultamiento y ausencia de memoria colectiva. Para
que las situaciones personales puedan ser elaboradas es necesario
que se produzca una re-consideración de todo el entorno social, que
dichas situaciones tengan existencia para ese entorno, porque al dolor
personal se suma el aislamiento. Y el ser humano no transita solo sus
realidades psíquicas sino en constante interrelación con los demás. La
elaboración de estas situaciones supone el reconocimiento de lo vivido
por sus semejantes.
Los efectos de la violencia política han dejado marcas en la estructura-
ción subjetiva, marcas en las familias y en toda la sociedad. Esas marcas
persisten en la actualidad, no sólo en los ex presos y ex presas políticas
que vivieron la tortura física y psicológica sino también en las siguien-
tes generaciones (hijos y nietos). La clínica constata el retorno de dichos
efectos como dimensión de lo indecible, inmetabolizable, innombrable.
Para poder entender algunos de los efectos de la violencia política en
nuestro país destacaré en primer lugar algunas particularidades de la
Dictadura en Uruguay. Daniel Gil en su libro El Terror y la Tortura desta-
ca que la violencia ejercida durante la décadas del 60 y del 70 por parte
del terrorismo de Estado en los países del Cono Sur de Latinoamérica
tuvo distintas variantes en cada país. Mientras que en Chile el sistema
de control y represión tuvo un fuerte impacto en las grandes masas, en
Argentina el exterminio de decenas de miles de personas y en Uruguay,

119 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

por sus peculiaridades culturales, geográficas, demográficas y su tradi-


ción política, tuvo como imperativo ineludible un sistema de control y
vigilancia estricto: la cárcel, la tortura y la inmensa cifra de exiliados.
El terror se instala en sus dos vertientes, hacia adentro para los presos,
por las penas, la tortura, la amenaza, el miedo, y hacia afuera, por el mie-
do, el mejor no meterse, “aquí no pasa nada”, etc. Todos aquellos que
vivimos ese momento directa o indirectamente podemos recordar el
padecimiento sufrido, el miedo alcanzado, el estado de silenciamiento,
de acatamiento, de resignación, el sistema de opresión y de intolerancia
ejercido por el terrorismo de Estado hacia toda la sociedad. Muchos de
nosotros podemos recordar y sentir cuando la sombra y el erizo de la
nieve acudieron en ese tiempo y la piel quedó temblando en el descenso
de la hora ácida, en el ánimo por debajo del suelo.
La finalidad de la cárcel política era la desubjetivización, la demolición,
la caída del Ideal del Yo por medio de la tortura. Destruir sus principios,
sus valores y como lo destaca Marcelo Viñar en Fracturas de Memoria el
objetivo fue la demolición, es decir desorganizar, desarticular la relación
de la persona consigo mismo y con el mundo. Se quiere conseguir el
sometimiento a través del suplicio del cuerpo, la destrucción psíquica.
La demolición, en palabras de Viñar, es “la experiencia de derrumbe y
de locura metódica y científicamente inducida que coloca al individuo
frente a su mundo, que fue amado, investido, ahora transformado en un
agujero siniestro lleno de vergüenza, humillación, orina, horror, dolor,
excrementos, cuerpos y órganos mutilados; el todo inscrito en un espa-
cio vivido como inmensurable y eterno, que tiene las características de
la pesadilla y del espacio onírico” (Viñar, 1993, p.41). Me hago eco de las
palabras de Dante en sus primeros versos del primer canto de la Divina
Comedia: “¡Cuán duro trance es relatar cómo era esta salvaje selva espe-
sa y ardua, que al recordarlo me renueva el miedo! Es tan amargo, que
algo más ya es muerte (...)” (Dante, 2015, p.83).
La máquina infernal arrasa y toma a todo el Yo accionando sobre el ais-
lamiento, los mecanismos de desaferentización visual (capucha), el des-
nudo, el control de las funciones biológicas, el grito, el interrogatorio
continuo, las órdenes, el insulto.
Cuando el poder político de un Estado tiene como premisa mayor con-
vertir al sistema político en terror político y en dispositivo de amenaza,
control y violencia, atenta indudablemente contra la dignidad y los de-
rechos humanos. La estética del mal (prisión política, tortura, censura,
desaparición forzada, exilio) tiene como propósito demoler al Yo del su-
jeto, atentar y destruir su estructura psíquica. Su objetivo es destruir al
Yo y a su mundo simbólico. Ese tercero simbólico que oficia como sostén
de los lazos sociales se convierte en un poder amenazante y destructor
afectando a toda una sociedad y gestando un Trauma Psicosocial.
La violencia oficial y colectiva genera efectos a mediano y largo plazo de-
jando marcas e inscripciones que dañan a toda la estructura psíquica del
sujeto. El dolor, el horror generan vacío representacional, siendo muy difícil
para el sujeto en el tiempo presente la trasmisión de la experiencia vivida.

120 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En el trauma psicosocial ha quedado una marca, una inscripción nociva


que afecta a toda la vida del sujeto y queda como registro en la socie-
dad. Lo traumático produce vacío representacional, lo acontecido no se
puede relatar, narrar, no alcanzan las palabras, estas quedan sumergi-
das en el silencio. Me pregunto, ¿cómo relatar, comunicar una experien-
cia vivida como atroz, de una manera brutal? ¿Cómo hacerla entrar en
el registro de lo psíquico para que sea compartible y transmisible para
que la experiencia de alucinación se vuelva representación, experiencia
compartible, psíquica? ¿Cómo significarla para que se pueda interiorizar,
integrar, vivir con? ¿Cómo pasar del registro repetitivo, de la palabra eva-
cuativa al registro del dolor, de la narración?
En la clínica seremos los testigos para poder contener, escuchar, ima-
ginar lo intolerable, pero es necesario que la sociedad pueda transitar
por los caminos de la reparación, que se pueda socializar con y junto a
otros, para que desde lo social se pueda zurcir los hilos de un tejido que
ha sido rasgado de una forma brutal por el despotismo. Es necesario re-
habilitar los caminos de la memoria, restituir la palabra silenciada, para
que al decir de Vallejo esos “golpes en la vida tan fuertes (…) que abren
zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte (...)” (Va-
llejo, 2009, p.59) sean integrados y reparados por la memoria colectiva.
La sociedad, al decir de Castoriadis, es en la medida en que se instituye
y es instituida, institución del hacer social y del representar decir/social.
Todo imaginario social es histórico social y está integrado por las signifi-
caciones sociales compartidas que constituyen la base de toda sociedad.
Ese imaginario social posibilita, al decir del autor, un mejor entendimien-
to con el otro y con las interrelaciones sociales. Es propio de cada mo-
mento social e histórico, se va modificando con el tiempo y la cultura,
tiene relación con lo instituido y con esa trama indisociable de la psiquis
y la sociedad. Todo pensamiento del sujeto estará mediatizado por las
significaciones compartidas. En este sentido, cuanto más significaciones
sociales compartidas mejores son las posibilidades de que se pueda tra-
mitar lo traumático, tanto a nivel social como individual.
En su tesis, Maricel sostiene que desde el año 2005, con el comienzo de
los gobiernos de izquierda y después con los procesos de investigación
y de reparación hacia las víctimas, se observan efectos en los procesos
psicoterapéuticos. Estos efectos se generan a punto de partida de lo que
acontece en el contexto social, quien valida distintas políticas públicas
de investigación o reparatorias, de las cuales sólo nombraré algunas.
Así, durante el gobierno del Presidente Tabaré Vázquez (2005-2010) se
conforman dos equipos de investigación, en acuerdo con la UdelaR, in-
tegrados uno por antropólogos forenses para iniciar la búsqueda de los
restos óseos de los detenidos desaparecidos, y otro por historiadores
para investigar el pasado reciente. A su vez, en 2006 se aprueba la Ley
de Reparación de Derechos Jubilatorios y Pensionarios a través de la
cual se otorga reparación económica a ex presos políticos, desexiliados
y clandestinos. En el 2010, por otra parte, se crea en ASSE la Oficina de
atención a víctimas del terrorismo de Estado.

121 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

A partir del año 2005 se reciben mayor número de consultas de los ex


presos políticos. En el devenir de mi experiencia con esta clínica parti-
cular me he enfrentado a una difícil tarea; no es sencilla la clínica de lo
traumático. Es una la tarea compleja la de tornar representable, meta-
bolizable y transmisible la experiencia de horror; para que se instale en
el proceso un yo narrativo, un movimiento autorreflexivo, de interioriza-
ción de ese acontecimiento es necesario tiempo. Tarea como ya dijimos
que está ligada indisolublemente a lo que ocurra en el contexto social.
Es complejo y necesario el tránsito por el camino de la reparación, para
que el sujeto suelte las amarras a un mundo de abismos y dolor, que
pueda ser testigo de lo vivido; que la experiencia adquiera un nuevo
sentido en su estructura psíquica para que pueda ser integrada, es fun-
damental que quienes trabajamos con esta población nos sintamos
comprometidos a transitar el desafío que implica un trabajo de análisis.
Nos puede auxiliar para la comprensión de lo traumático la figura mi-
tológica de la Gorgona por excelencia, la Medusa. Rodeada su cabeza
de serpientes, con manos de bronce, alas de oro y colmillos de jabalí, la
Gorgona acecha con su mirada penetrante y terrible a quien ose mirarla,
convirtiendo a quien recibe esa mirada en piedra.
Será Perseo quien mate a la medusa, utilizando como espejo su puli-
mentado escudo que le permite esquivar esa mirada penetrante que
congela y que lo llevaría a la muerte si la mirara directamente. Perseo
corta su cabeza elevándose en el aire gracias a las aladas sandalias que
le diera Hermes.
Esta figura condensa de alguna manera lo bestial en lo mortal como
objeto del horror y de espanto. Lo traumático es horror y el sujeto de
alguna manera rehúsa, reniega para poder seguir viviendo a la mirada
penetrante que congela. De alguna manera el sujeto traumatizado es-
quiva ese objeto de horror, lo escinde permitiéndole en muchos casos
seguir viviendo. Pero lo oculto, lo silenciado, lo escindido como sabemos
genera efectos.
Como terapeutas, tendremos que ocupar la posición de Perseo como
terceros ofreciendo una mirada que no sea presa del horror y del espan-
to, alojando el horror en un clima de confianza, vislumbrando el reflejo
de ese objeto que a modo de mirada horripila pero teniendo la nece-
saria precaución de no quedar fascinados ni atrapados en aquello que
congela, paraliza y enceguece.
Es interesante poder pensar más allá del relato, de la narrativa de las
personas con las que trabajamos el espacio físico. Como ya dijimos, se
trabaja en un edificio asignado por el Estado. El consultorio en el que
trabajo tiene particulares características que recuerdan a un espacio de
celda: pequeño, poco iluminado, con mala ventilación, la ventana ape-
nas se abre, la cortina cuesta correrla. Algo del orden del encierro cir-
cula, se siente y se presentifica en mí como terapeuta y en el paciente.
Sobreviene en el presente el tiempo de celda y cerrojo, muro y desga-
rramiento, ese tiempo imperturbable. Las características del espacio,

122 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

sumadas al relato de las personas, generan en mi contratransferencia


distintas emociones como en muchos momentos la sensación de ago-
bio, de encierro, de falta de aire, de cansancio, de impotencia, de dolor
de cabeza. En los pacientes surgen distintos comentarios, como el de
una persona que luego de cambiar y modificar el mobiliario del lugar,
con el propósito de convertirlo dentro de lo posible en un lugar más
agradable, me comenta: “qué cambio, ahora quedó mucho mejor, me
voy a sentir más libre para hablar”. Al abrir la puerta, que roza en el nivel
del piso y produce un ruido muy molesto, otra persona me comenta que
la próxima vez se va a encargar de arreglarla; otro menciona: “esto me
hace acordar a la cárcel”. Cabe preguntarse entonces qué lugar e impor-
tancia tiene para el Estado el trabajo en Salud Mental que se realiza con
esta población.
Muchas personas que consultan llegan solicitando un espacio para po-
der hablar de lo que vivieron, comentando además que en terapias an-
teriores solo hablaban del presente pero que ahora tienen necesidad
de profundizar en ese pasado. Una de esas personas, que pertenece a
la segunda generación, cuenta que siendo adolescente se llevaron a su
madre presa, mucha de su familia se exilió y que todo lo que ha pasado
le sigue doliendo en el presente, que es un tema que no está cerrado,
que ha recurrido a sustancias adictivas para aliviar el dolor y que siente
que le han destrozado su vida y la de su familia.
Le cuesta sostener los trabajos, se siente preocupado porque frente a
determinadas circunstancias se pone en situaciones de riesgo consigo
mismo (peleas con otros, conductas adictivas y antisociales), en esos
momentos se le presentan pensamientos de muerte, ganas de que todo
se termine, dejar de vivir. Llega la tardecita y se “encierra” en su casa,
necesita aislarse del mundo externo pero se siente “preso” en su propia
casa. Todas las noches se le presentan imágenes de estar en un lugar
muy chico encerrado. Teme enloquecer. Sus vínculos son inestables. Le
preocupa no poder sostener en el presente un proyecto.
En su momento me pregunté: ¿qué hace que esa vivencia del temor al
derrumbe, en palabras de la persona, el temor a enloquecer irrumpa en
el presente con tanta intensidad? ¿qué acontecimiento del presente la
provoca y hace que se trence con su pasado?
El motivo de consulta está dado por un acontecimiento que vivió en su
lugar de trabajo, quedó encerrado por accidente durante muchas horas
en un espacio reducido sin tener manera de pedir auxilio; cuenta cómo
se sintió cuando quedó encerrado, las cosas que pensó, el temor a en-
loquecer y a partir de ese acontecimiento, durante mucho tiempo, se
siente asaltado por imágenes terroríficas en la noche que no lo dejan
dormir. ¿Pero estas imágenes con cuáles otras se enlazan? En las entre-
vistas comenta que puede consultar a partir de la ley de reparación y
que desde hacía mucho tiempo tenía necesidad de hablar de todo lo que
vivió durante la dictadura.

123 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Un acontecimiento de su presente relacionado con el despido laboral


produce el temor al derrumbe psíquico, a la desorganización pero esto
se enlaza a modo de á-précoup con su pasado. Ese pasado del cual no
ha podido hablar y que recién ahora puede hacerlo vuelve desde el pre-
sente a través del temor al derrumbe, a enloquecerse, en las imágenes
terroríficas que lo asaltan en la noche, imágenes que expresan el encie-
rro, la locura, el dolor vivido, el suyo y el de su madre, como expresa. La
Gorgona en los bordes de la noche, al acecho, con la mirada que horripi-
la. En el devenir del tratamiento puede transitar por ese pasado, contar
lo que sintió, contactar con el desamparo, ligar su presente con aquel
pasado nunca hablado pero sí actuado.
Ricardo, de 68 años de edad, consulta porque siente que está cerrándo-
se en los afectos, desde hace mucho tiempo no se encuentra bien con
su pareja, está teniendo problemas para dormir, se siente muy cansado.
Vive en un estado de alarma continuo, prisionero, dice él, en su propia
casa, en el vínculo de pareja, controlado y violentado por esa relación,
violencia física y psicológica. Concurre al espacio psicológico buscando
sentirse seguro de sí mismo y seguro en los otros vínculos. Los valores
morales, la valoración de sí mismo se ve interpelada por la relación de
pareja, quien en forma constante lo desvaloriza. Es de destacar que en
lo laboral ha tenido reconocimientos muy importantes en altos cargos
que ha ocupado en distintas instituciones estatales.
En una de las primeras entrevistas Ricardo comenta si el trabajo que
vamos a hacer va a ser un interrogatorio; en otras pide que corra la cor-
tina porque la luz del sol lo encandila. Empieza a hablar de las distintas
torturas que vivió cuando estuvo preso, del dolor, de todas las cosas
que tiene adentro guardadas por tantos años, sin poder hablarlas y aho-
ra se anima a hablar de todo eso; en esos momentos pensaba si iba a
poder resistir, seguir siendo coherente con sus principios. Quiere dejar
un testimonio, escribir todo lo que él y sus compañeros vivieron. Busca
y quiere encontrarse con el que había sido en ese momento. Sacarse la
capucha para poder mirar- mirarse…
Al relatar los distintos tipos de tortura, no aparece la angustia. Yo quedo
angustiada, depositaria de todo ese relato. Recibo, alojo en mí lo de-
positado y espero calibrando el taiming del paciente para poder ligar
la representación con el afecto, aquello que está suelto en la cadena
representacional y que actúa desde el presente. Depositó en mí esa an-
gustia, lo que él no pudo angustiarse lo siento yo de una manera inten-
sa… Ricardo manifiesta que se empezó a animar a consultar luego de las
denuncias que realizó junto a otros compañeros.
Ricardo repite en su pareja desde hace muchos tiempo la violencia, el
destrato, el encierro, apareciendo vivencias de control, de sumisión, de
amenaza, no sabe cómo salir de todo eso, se siente “preso”, sin salida.

124 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Despliega en la transferencia su desconfianza y coloca la pregunta,


como ya dije antes, “¿esto va a ser un interrogatorio? Me pregunto: ¿El
espacio físico en donde trabajamos le recuerda a la celda en la que estu-
vo? La luz que ingresa lo perturba, se siente molesto. Esto que aparece
como indicio y que me interroga, es parte del trabajo del análisis, con-
vertir ese signo de percepción en un indicio, algo nimio, aparentemente
insignificante toma el valor de algo “traumático” vivido por Ricardo en el
momento de la tortura, esa luz que enceguece, que enloquece.
Sergio tiene importantes problemas óseos, reuma, en todas las articu-
laciones, le cuesta trasladarse, desplazarse, vestirse, siente dolor en sus
huesos. Se apoya en un bastón con el cual se siente más “libre”, ya que
la imposibilidad del movimiento le genera la vivencia de estar “preso” en
su propio cuerpo. Ese cuerpo al que siente muy suyo, también le gene-
ra desconocimiento. El dolor avanza hacia distintas partes del cuerpo y
siente que el dolor del presente está anclado en los “golpes” recibidos
cuando estuvo preso. Siente bronca, impotencia, angustia. Sergio puede
llorar, angustiarse, contactar con todas estas emociones. Los años de
militancia política le consumieron la vida, siente que al quedar libre todo
el amor por su trabajo, esa pasión que encendía su alma se ha ido, ha
caído como la caída de su cuerpo… No puede sentir el olor de estar libre,
el aroma de la tierra, el placer de ver el fuego, los leños que se consu-
men… Sergio siente que se consume…
Otra persona que estuvo muchos años presa queda por momentos cap-
turada en el silencio, al rato vuelve en sí y me pregunta:“¿cómo puedo
seguir viviendo después de todos los palos que me dieron? A veces la
vida pasa al lado mío y hay días en que me siento un fantasma (...)”
Primo Levi en su libro Si esto es un Hombre escribe “no hay dónde mi-
rarse, pero tenemos delante nuestra imagen, reflejada en cien rostros
lívidos (...) ya estamos transformados en los fantasmas (...) entonces por
primera vez nos damos cuenta de que nuestra lengua no tiene palabras
para expresar esta ofensa, la destrucción de un hombre” (Levi, 2014,
p.26). Silencio poblado de fantasmas.
Siento que detrás de este silencio se oculta el horror vivido. Decido espe-
rar, no preguntar, acompañar con mi presencia, mi mirada, sosteniendo,
albergando ese dolor intransferible en el que las palabras no alcanzan.
El exceso está en mi, en esa angustia que irrumpe de pronto frente a
su silencio. El trauma implica el encuentro con un “exceso imprevisto”,
exceso que dificulta el acceso a la inscripción psíquica, de manera que
las palabras no tienen la potestad de nombrar lo que resulta imposible
de asimilar.
Otra de las personas con las que trabajé, también me pedía que corriese
la cortina porque le molestaba mucho la luz, sentía que la enceguecía.
Este pedido se reiteró en varias oportunidades, de pronto aparecía en la
mitad de su discurso como algo que irrumpía. Como en otra situación,
una persona se mostraba sumamente molesta al escuchar el murmullo
de la calle o los ladridos de algún perro, su relato se interrumpía y que-
daba pendiente de esos ruidos a los que llamaba insoportables.

125 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

De igual modo, cada vez que abría la puerta del consultorio la persona
reparaba siempre en ese detalle. ¿Qué de eso oído de ese crujido, de
ese fragmento suelto, de ese trozo escuchado en el presente hace que
se trence con el pasado? Estos indicios que aparecen en el lugar de lo
oído, de lo visto resuenan en mí, hacen signo, me interpelan; el pedido
de correr la cortina para no mirar directamente a la luz que enceguece,
los ruidos que aturden, la puerta que al abrirla y cerrarla cruje.
Susana Toporosi en su libro En Carne Viva cita a Silvia Bleichmar, quien
plantea que las representaciones que generan sufrimiento psíquico no
todas provienen de lo secundariamente reprimido, sino que hay otras
formas de ingreso al psiquismo y de inscripción (basándose en la carta
52 de Freud), modos de inscripción no transcribibles a los que Freud
denominó “Signos de Percepción”.
El signo de percepción oficia como un fragmento de un objeto real que
ignora de dónde proviene lo traumático apareciendo como pedazos,
restos de lo visto, de lo oído. La tarea del analista será la de transfor-
mar el signo de percepción en indicio para que se mude en un signo y
se enlace a la cadena de significaciones. Mientras que el indicio está en
proximidad con el objeto, es metonímico, no simboliza al objeto, sino
que da cuenta de su presencia. En las experiencias traumáticas lo que
no aparece es el indicio, aparece el signo de percepción, aparecen los
fragmentos, los pedazos de lo visto u oído de algo que se vivió. Esos sig-
nos se pueden producir durante toda la vida producto de experiencias
traumáticas y que no se pueden transcribir, metabolizar. En las revivis-
cencias el sujeto está prendido a ellas, no están reprimidas, son marcas,
restos de lo traumático.
En la clínica hay situaciones que al analista le hacen signo. El paciente
presenta fragmentos de algo que vio, de algo que escuchó y el analista,
atento a su contratransferencia, se encuentra interpelado por algo que
le llama la atención, como puede ser un detalle.
Según Silvia Bleichmar, no cualquier elemento se constituye en un indi-
cio; él mismo crea en el analista un enigma, el cual construye una hipó-
tesis para poder responder a ese enigma. En las situaciones traumáticas
el Yo como efecto de haberse sentido devastado no se encuentra en
condiciones para captar esos signos, ingresando de todas maneras esos
signos de percepción al psiquismo a modo de restos, fragmentos, mar-
cas, sin posibilidad de transcripción. Al sujeto traumatizado se le presen-
tan esos fragmentos, se le presentifican, no hay un yo que pueda recor-
dar.
En el relato presentado de algunas personas que han estado presas po-
demos visualizar algunos de los efectos que aún persisten en el pre-
sente y que se enlazan con ese pasado vivido y sufrido, configurando el
presente en una repetición traumática. El horror se configura como algo
traumático y se presentifica en la actualidad.

126 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En otro trabajo presentado en este mismo congreso al que titulamos


“Lo Silenciado en el Trauma” nos hacíamos la siguiente pregunta: “¿Se
trata de poner en palabras, de percibir los sentimientos cercenados y
reconstruir su historia?, ¿se trata de respetar el silencio?” (Pereira y Ru-
bio, 2019, p.7).
La persona que está traumatizada muchas veces presenta desconfianza,
silenciamiento, temores. El tratamiento del traumatismo está dirigido a
conceder un espacio de intimidad, de escucha y de simbolización en un
tiempo y en un proceso que permita la reconstrucción de la historia.
En dicho trabajo nos preguntamos: ¿Cómo lograr desde lo transferencial
que eso que ha quedado desligado pueda ser reconstruido en el registro
simbólico?
Consideramos que la tarea estaría dirigida a poder tramar, ligar la repre-
sentación y el afecto ya que en los sucesos traumáticos aparecen sepa-
rados. La experiencia del trauma invade a la persona, pero también se
presenta como habilitadora de posibles significaciones. Los dos tiempos
del trauma; el de la implantación y el de la resignificación se conforman
en un aprés coup y se vuelve eficaz desde el presente.
Para que lo traumático no retorne desde una ajenidad exterior, será ne-
cesario encontrarle un lugar, entrelazar los eslabones sueltos en la ca-
dena representacional, ligando lo que ha quedado desligado. Esta tarea
favorecerá la no repetición y la vivencia de una temporalidad distinta a
la de un presente que se torna insistente.
El lugar del terapeuta será el de respetar los tiempos subjetivos de ela-
boración, respetando el silencio y evitando tener una actitud intromisiva
que pueda llevar a que la persona se sienta revictimizada.
Nuestro lugar será el de sostener que la persona hable lo que pueda
para que a su debido tiempo pueda operarse la caída que favorece el
advenimiento subjetivo. Esta concepción no es sólo ética, es una concep-
ción del proceso terapéutico.
Respetar entonces el tiempo de la persona, sus defensas psíquicas siem-
pre y cuando estas no sean mortíferas. Esperar, dar tiempo para que el
psiquismo se re-acomode.
El desafío como analistas será el de alcanzar, como lo hizo Perseo, el
ángulo de la mirada que permita la tercialidad alojando en el cuerpo, en
la palabra, en la mirada ese objeto que horripila como la Medusa, hilva-
nado esos fragmentos – restos de lo real en la trama psíquica del sujeto.
Trama mediatizada por las significaciones sociales compartidas.

127 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía

Alighieri, D. (2015). Divina Comedia. Madrid, ________(1885). Proyecto de psicología para neurólogos. En: Obras Completas, tomo l. Buenos
España. Edición de Giorgio Petrocchi y Luis Aires, Argentina. Amorrortu Editores.
Martínez de Merlo. Editorial Cátedra. ________ (1920). Más allá del principio de placer. En: Obras Completas, tomo XVlll. Buenos Aires,
Bleichmar, S. (2014). Las teorías sexuales en Argentina. Amorrortu Editores.
psicoanálisis. El trauma psíquico. Incidencia ________ (1926). Inhibición, síntoma y angustia. En: Obras Completas, tomo XX.
del trauma en el fantasma. Percepción de la Buenos Aires, Argentina. Amorrortu Editores.
diferencia. Buenos Aires, Argentina. Editorial _________ (1939). Moisés y la religión monoteísta. En: Obras Completas, tomo XXlll. Buenos
Paidós. Aires, Argentina. Amorrortu Editores.
Bleichmar, S. (2011). La construcción de ________ (1982). ¿Por qué el mal? Editorial Amorrortu.
sujeto ético. La repetición de lo traumático. García, S. (s/f). Trauma psíquico y método psicoanalítico. (Online) [Link]
Buenos Aires, Argentina. Editorial Paidós. revista_pdf/rup100/[Link]
Caetano, G; Rilla, J. (2014). Historia Gerson, S. (s/f). Cuando el tercero está muerto. Memoria, Duelo y ser Testigo después del
contemporánea del Uruguay. La quiebra del Holocausto. (Online) [Link]
modelo. La dictadura militar. Editorial Fin tercero-esta-muerto-con-introd_0.pdf
de siglo. Gil, D. (1990). El terror y la tortura. Montevideo, Uruguay. Eppal. Colección Biblioteca de
Carvalho, M; Carvalho, P. (2004). Trauma Psicoanálisis. Serie Textos.
Psíquico. Los modelos del trauma en Freud Gil, D. (1995). El yo herido. Editorial Trilce.
y sus repercusiones en el psicoanálisis post
freudiano. ALTER Revista de Psicoanálisis Green, A. (1982). La nueva clínica psicoanalítica y la teoría de Freud. aprés-coup. Lo arcaico.
Nro 9. Buenos Aires, Argentina. Editorial Amorrortu.
Casas, M. (2005). El trauma y el Laplanche, J. (2006). Problemáticas VI. El aprés-coup. Buenos Aires Amorrortu Editores
inconsciente. (Online) [Link] Levi, P. (2014). Si esto es un hombre. España. Editorial: Ediciones Península.
[Link]/revista_pdf/rup100/100- Liscano, C. (2007). El Furgón de los Locos. Buenos Aires, Argentina. Edición Planeta.
[Link] Pereira, D; Rubio, M. (2019). Lo silenciado en el trauma. Una aproximación psicoanalítica.
Catoriadis, C. (1989). La institución Presentado en el Congreso Figuras actuales de la violencia AUDEPP-FLAPSIPP.
imaginaria de la sociedad. Interrelación del Resnizky, S. (2001) Análisis de una neurosis traumática Psicoanálisis ApdeBA. Vol XXll Nro 1
espacio psíquico personal y el imaginario Robaina, M. (2016). Psicoterapia de los efectos tardíos de tortura y prisión política. Tesis de
social. Buenos Aires, Argentina. Editorial maestría.
Turquets. Scholnik, F. (2002). Efectos de lo traumático en la subjetivación. (Online) [Link]
Ferenczi, S. (1933). Explorando el concepto [Link]/revista_pdf/rup100/[Link]
de identificación con el agresor. Su rol en Toporosi, S. (2018). En Carne viva. Abuso sexual impacto juvenil. Buenos Aires, Argentina.
el trauma, la vida cotidiana y la relación Editorial [Link]ón Psicoanálisis, y cultura.
terapéutica. Tutté, J. (2006). El concepto de trauma psíquico. Un puente en la interdisciplina.
Ferenczi, S. (1933). Problemas y Métodos (Online) [Link]
del Psicoanálisis. La confusión de lenguas Viñar, M. (2011) El enigma del traumatismo externo. Notas sobre el trauma y la exclusión. Su
entre los adultos y el niño. Buenos Aires, impacto en la subjetividad. Revista Uruguaya de Psicoanálisis. (Online) [Link]
Argentina. Ediciones Hormé y Ed. Paidós. org/apurevista/2010/[Link]
Freud, S. (1883-1884). Estudio sobre la Viñar, M; Maren. (1993). Fracturas de la memoria. Editorial Trilce.
histeria. En: Obras Completas, tomo Vallejo, C. (2009). Obra poética completa. Editorial Alianza Madrid.
II. Buenos Aires, Argentina. Amorrortu
Editores.

128 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

129 / FLAPPSIP
REICH E A RELAÇÃO
ENTRE PSICANÁLISE E POLÍTICA
Mario Pablo Fuks 1 RESUMO

Reich, o movimento Psicanalítica e a “Psicóloga de Massas do fascis-


1 Instituto Sedes Sapientiae.
mo”
Psicanalista; médico psiquiatra
Em novembro de 2016 o Departamento de Psicanálise do Instituto
argentino. Ex docente de lá UBA.
Sedes Sapientiae de São Paulo convocou a seus membros a um en-
Membro dele Departamento de
contro interno sobre “Psicanálise e Política”. Se acabava de produzir
Psicanálises dele Instituto Sedes
o impeachement de Dilma Rousseff e vários indícios permitiam pre-
Sapientiae de São Paulo; Professor
ver desenvolvimentos fascistas no Brasil. Um dos temas sugeridos foi
dele Curso de Psicanálises,
“A luta contra a o fascismo durante a Segunda Guerra Mundial”. Este
Coordenador dele Curso de
trabalho apontou desde o início a mostrar com W. Reich defendeu a
Psicopatologia Psicanalítica y
psicanálise como instrumento de compreensão e transformação dos
Clínica Contemporânea, Supervisor
conflitos políticos assim como seu impacto na história institucional
dele Projeto de Pesquisa e Clínica
do movimento psicanalítico.
Psicanalítica das Problemáticas
Reich e a relação entre Psicanálise e Política
Alimentares, todos em ele Instituto
Proponho-me trabalhar esta relação a partir da prática psicanalítica
Sedes Sapientiae. Autor com
y política de W. Reich e de sua obra “A Psicologia de Massas do Fas-
Silvia Alonso: Histeria. Com lá
cismo”, apontado as ligações possíveis de serem estabelecidas com
mesma autora “A construção da
alguns dos aspectos mais inquietantes da realidade conjuntural bra-
masculinidade e a histeria nos
sileira.
homens na contemporaneidade”,
em Histeria e gênero/P. E. Co-
Palavras chave: Wilhelm Reich - Psicologia de massas - Fascismo
organizador e coautor com M. Ramos
e cols.: Atendimento psicanalítico da
A presença marcante e conflitiva de Wilhelm Reich no movimento psi-
anorexia e bulimia.
canalítico foi processada institucionalmente pela via de sua expulsão da
Email: mfuks@[Link]
Sociedade Internacional de Psicanálise, em 1934. Este acontecimento
coincide com o início de um longo período de fechamento ideológico
e doutrinário da Associação Psicanalítica Internacional (IPA) e de suas
filiais nos diversos países.
Nos anos 70, com os ventos de liberação que percorrem o mundo, a
relação política-psicanálise  volta a movimentar a psicanálise e o “caso
Reich” (Rodrigué, 1995) é retomado como um analisador desta proble-
mática e dos processos de institucionalização.  A instituição psicanalítica
“oficial” é questionada, e se produzem movimentos de inovação, ruptura
e criação de novos projetos coletivos, entre os quais a cisão da Asso-
ciação Psicanalítica Argentina, em 1973, a criação do Centro de Docência
e Investigação em Buenos Aires1 e a criação do Curso de Psicanálise em
1976 e, posteriormente, em 1985, do Departamento de Psicanálise, am-
bos no Instituto Sedes Sapientiae de São Paulo, como espaços psicanalí-
ticos autônomos e politizados.
Marie Langer, psicanalista argentina de origem austríaca, nos fala sobre
esses dois momentos históricos: “Nos anos 30 em Viena, a juventude
intelectual era atraída intensamente pela Psicanálise e pelo Marxismo.

1 Centro de Docencia e Investigación de


la Coordinadora de Trabajadores de Salud
Mental.

130 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Hoje em dia, em Buenos Aires, a juventude que conheço se dedica com


igual interesse a esses grandes temas” (Langer (1973), Psicanálise e/ou
Revolução Social (p. 251).
Freud e Marx haviam criado duas ciências que traziam uma nova cons-
ciência ao homem. Um grupo significativo de analistas austríacos e
alemães compartilhava esse interesse.  O mais destacado entre eles foi
Wilhelm Reich. Para Reich a aproximação e a complementação entre
ambos os pensamentos iriam enriquecer cada um deles.
Para o historiador Rodrigué (1995), assim como para E. Roudinesco
(1998), não resta dúvida de que a expulsão de Reich foi uma decisão
política, e não científica, decisão ditada em grande medida, pelo reflexo
do pânico diante de uma situação de grande risco real.
M. Langer aporta seu testemunho direto sobre as circunstâncias reais
políticos-institucionais. Ela, que tinha na época 24 anos, era médica e
estava iniciando sua formação psicanalítica em Viena, relata que esteve
em 1932 em Berlim, ouviu Hitler falar diante de uma concentração mul-
titudinária de nazistas e tomou a decisão de militar na esquerda. Sentia
que era absurdo entregar-se sem lutar.  Freud – diz ela - negava o perigo,
idealizava a Alemanha de Goethe, que achava avessa às extravagâncias
bélicas. “Nós, os jovens politizados, pensávamos diferente”, diz a autora.
Na Áustria todos os partidos de oposição foram proibidos; a metade
da população pertencia a eles, e muitos militavam clandestinamente.
Frente a isto, as autoridades da Associação Vienense decidem que, para
preservar a psicanálise, era necessário proibir seus integrantes de exer-
cer qualquer atividade política ilegal e de atender pessoas que estives-
sem em tal situação. Precisavam optar. Frente à circulação de rumores
quanto ao engajamento político de Langer, o analista lhe colocou as
seguintes possibilidades: ou ela escolhia a militância política e abando-
nava a análise, ou ficava na psicanálise e renunciava à prática política.
Havia uma terceira possibilidade, manter as duas coisas, mas... evitar
falar muito disso na análise. Solução obviamente problemática desde o
ponto de vista dos princípios do método e da ética da psicanálise. Ficou
nessa situação por um tempo decide sair dela e exilar-se. Vai para Es-
panha e se engaja como médica nas Brigadas Internacionais, que lutam
contra o franquismo.
As posições ideológicas e políticas assumidas pelos analistas de esquer-
da2, e principalmente por Reich, entram em uma dinâmica de debate – e
posteriormente de oposição e antagonismo – com as posições domi-
nantes na instituição psicanalítica, o que desembocou na formulação,
pela primeira vez, de uma política oficial. Rodrigué (1995) afirma que
Wilhelm Reich foi o primeiro sintoma, no sentido analítico do termo, da
institucionalização da psicanálise. O próprio Reich utilizava o conceito
de sintoma institucional. Para ele, por exemplo, a teoria da pulsão de
morte, introduzida por Freud em Mais além do princípio do prazer,

2 Annie Reich, S. Bernfeld, E. Jacobson, O.


Fenichel, K. Friedlander, G. Gerö, etc.

131 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

era um sintoma do conflito criado entre a potência crítica e criativa de


Freud e as tendências conservadoras e regressivas, que chegavam até
a dessexualizar a teoria psicanalítica.
O processo de afastamento institucional de Reich começa na Sociedade
Psicanalítica de Berlim e culmina no Congresso da Associação Interna-
cional em Lucerna em 1934. Sobre as vicissitudes da instituição psica-
nalítica na Alemanha após a ascensão do nazismo, a “limpeza étnica” de
analistas judeus e de teorias e linguagens psicanalíticas, considerados
“ciência judaica”, e sua concomitante uniformização doutrinária (Glei-
chschaltung) não falaremos nesse trabalho.
Com o início da guerra se produz a diáspora para diversas regiões do
mundo, e a psicanálise torna-se não só apolítica, mas também acrítica,
adaptativa, tendendo ao isolamento e ao encapsulamento intrainstitu-
cional. As instituições psicanalíticas se transformaram em corporações
profissionalistas, verticais, burocráticas. Segundo Roudinesco, os ana-
listas da esquerda freudiana, assim como muitos outros da chamada
segunda geração internacional, tiveram que enfrentar o exílio e a inte-
gração numa nova cultura. “Encontraram na IPA uma nova pátria freu-
diana, e foram então os artífices do legitimismo ou, ao contrário, contes-
taram o aparelho freudiano, chegando até a cisão, o exílio interior, ou
ainda a mudança de prática”. (Verbete Fenichel, p. 230).
Continuando com o analisador Marie Langer, depois da luta nas Briga-
das Internacionais, ela abandona a Europa, vai para Uruguai e acaba por
radicar-se finalmente em Buenos Aires, onde retoma o trabalho psicana-
lítico. Junto a colegas argentinos e outros analistas, também imigrantes,
funda em 1946 a Associação Psicanalítica Argentina, a primeira na Amé-
rica do Sul a ser reconhecida pela IPA.
Em 1971 ela escreve para um encontro da Internacional um artigo que
intitula Psicanálise e/ou Revolução Social em que relata esta história.
Afirma que nos anos 30 os analistas da geração jovem foram convenci-
dos pelo grupo de analistas mais velhos a optar por uma ou pela outra.
Agora, em 1970, os analistas mais velhos acompanham os jovens que
decidem questionar a instituição e construir um caminho que não exclui
essas possibilidades. Langer se constituiu em porta-voz do Grupo Plata-
forma que, junto com o Grupo Documento, também da APA, protagonizam
a primeira cisão por motivos ideológicos e políticos na história movimento
psicanalítico. Além dos analistas europeus ligados à Plataforma Internacio-
nal, já existiam, na América Latina outros grupos, como por exemplo aqui
em São Paulo, que questionavam o funcionamento da SBPSP, tentando
resistir ao processo de centralização de poder e isolamento ideológico e
técnico que nela se instalara desde a década de 60. Um destes grupos or-
ganizou-se em 1976, formado por psicanalistas, extra e intrainstitucionais
- Regina Schnaiderman, Roberto Azevedo, Fábio Hermann e Isaias Melso-
hn3, entre outros - e começa a desenvolver uma proposta de formação psi-
canalítica, fundando o Curso de Psicanálise do Sedes Sapientiae, ao qual

3 Ver Cytrinowicz (2006).

132 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

psicanalistas argentinos que emigramos para o Brasil viemos a nos in-


corporar (Ver Cytrynowicz, 2006). O Sedes era um lugar de acolhimento
e apoio aos movimentos que lutavam contra o arbítrio, pelo retorno da
democracia e a favor da transformação social.
Na América Latina, ao longo da Guerra Fria, em diversos graus e formas,
as instituições oficiais estiveram submissas aos os regimes ditatoriais, e
até, por vezes, sintonizadas com eles, fato do qual no Brasil existiram
exemplos flagrantes, como o relatado em Não conte a ninguém, de He-
lena Besserman Viana( 1994), e também os analisados recentemente
por Marilucia Meirelles no lançamento e apresentação do livro Sobre a
ditadura civil-militar no Brasil: o que a psicanálise tem a dizer, do Depar-
tamento de Psicanálise (Arantes, M.A. e Ferraz, F., 2016).
Do ponto de vista político-ideológico, as atitudes, principalmente dos
dirigentes e de muitos membros das Sociedades Psicanalíticas ligadas à
IPA – que naquela ocasião congregavam um número bem expressivo de
membros – foram de ausência e ambiguidade, disfarçando tácito apoio
ao regime autoritário (Meirelles, 2016).
Solicitados por organismos federativos regionais, omitiam solidarizar-se
publicamente com o analista uruguaio Marcelo Viñar, por exemplo, ale-
gando que os estatutos da instituição proibiam pronunciamentos sobre
assuntos políticos, mas não deixavam de expressar, por carta, seu dese-
jo de que o colega afetado (preso e sob tortura) “...estivesse gozando de
saúde, esperando que seu caso se resolvesse satisfatoriamente” (idem,
p. 2). Vemos que os sintomas institucionais identificados por Rodri-
gué se reproduzem ao longo do tempo, ganhando feições tão absurdas
quanto trágicas.
Os acontecimentos na SPRJ de Rio de Janeiro, referidos ao “cordeiro-lo-
bo”, se revestem de uma gravidade sem comparação; descobre-se aí
que uma candidato em formação, o Dr. Amilcar Lobo, atuava paralela e
clandestinamente, como Tenente-Médico das equipes de tortura tanto
pela permanência na instituição do candidato Amilcar Lobo, mesmo que
já fosse conhecida sua participação, paralela e como tenente - médico
nas equipes de tortura da Seu codinome era “[Link]”. Helena Bes-
serman Vianna, a analista carioca que denunciou o fato através de uma
carta anônima dirigida a Marie Langer, é identificada através de uma
investigação grafológica de perfil claramente policial. Sua autoria foi re-
velada por uma pesquisa grafológica encomendada pelas autoridades
locais. Não conte a ninguém, foi a orientação dada para a autora de dita
carta, em 1993, por um alto diretor da IPA, frente ao relato desta série de
acontecimentos. É o contrário da posição assumida publicamente por
Langer junto a Armando Bauleo, no livro “Cuestionamos II” em 1983:
“Enviamos a denúncia a diversas sociedades psicanalíticas, esperamos
que sejam tomadas as medidas correspondentes” e, acrescenta: “O que
mais pode se dizer frente a esta denúncia? O que sentir senão horror
e indignação? (...). Sem nenhuma dúvida a sobrevivência institucional
pode implicar um altíssimo preço”.

133 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

A psicanálise institucionalizada havia silenciado mais uma vez. Publi-


cado em 1997, o livro sacudiu o establishment psicanalítico com a de-
núncia desse encobrimento, tendo diversos desdobramentos dentro do
movimento psicanalítico. Quando perguntam a René Major, em
2003, por que criou os Estados Gerais da Psicanálise, ele responde:
“O principal motivo veio do esquecimento, do recalcamento e mesmo da
ignorância intrínseca da política no movimento psicanalítico. A história
da psicanálise no Brasil teve um papel desencadeador nessa tomada de
consciência.” Foi durante o lançamento do livro de Besserman-Viana
em Paris, do qual ele fez o prefácio, que foi decidida a convocação dos
Estados Gerais.
Tivemos que tomar conhecimento dos sintomas que podem produzir
na realidade a implicação desconhecida da dimensão política na trans-
missão da experiência analítica e nas instituições psicanalíticas. Os sin-
tomas que se manifestaram no Rio não eram apenas locais ou regionais,
mas internacionais, pois diziam respeito a todo o movimento desde a
Segunda Guerra (Plon, 2003).
A ideologia fascista involucrada em processos institucionais que davam
sustentação a poderes autoritários e ditatoriais já havia sido denunciada
e analisada nos debates europeus dos anos 70. Em um colóquio sobre
“Psicanálise e política” em Milão, Philippe Sollers valorizava a posição de
Reich pondo a ênfase na questão do fascismo.
Quem pode afirmar que o fascismo seja um perigo descartado, quando
se implanta em toda América do Sul, está vivo na Europa e carcome os
países revisionistas? (..). É preciso ter do fascismo um conhecimento pre-
ciso, claro, sem pudor. Uma política sem psicanálise, e uma psicanálise
sem política constitui hoje o risco mesmo do fascismo nos países capita-
listas industrializados. (Sollers,1974)
Qual era o panorama teórico institucionalizado no qual se inseriu a ge-
ração que encarava a formação psicanalítica entre 60 e 70, quando a
política voltou a se fazer presente? Na concepção psicanalítica da vida
psíquica estava ausente a dimensão do social, a significação da explo-
ração econômica e a dominação política.  Não havia sido excluído so-
mente Reich. Havia sido excluído também o Freud que revolucionou a
cultura, o que tinha contribuições importantes a fazer sobre o social e
sobre a política. Assim o testemunham vários de seus trabalhos, como
Psicologia das Massas e Análise do Eu, O Porquê da Guerra e Moisés e
o Monoteísmo. Era o Freud que afirmava que uma cultura que não sa-
tisfaz um número tão grande de seus integrantes e os impulsiona para
a rebelião, não tem a possibilidade de conservar-se definitivamente - e
nem o merece.
Para os analistas dos anos 70, para nós, tinha sentido a aproximação en-
tre Marx e Freud. Estudávamos os dois. Na reflexão teórica sobre a ideo-
logia, o Althousser, com sua forte presença da psicanálise, nos atraía
enormemente. Havia algo no tipo de pensamento que tornava Marx e
Freud próximos e afins.

134 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Este caráter conflitual e provocador de cisões – afirma o autor - é, por


natureza, constitutivo de sua cientificidade, de sua objetividade. Em uma
realidade assim, necessariamente conflitual, não dá para ver tudo des-
de toda parte. Não se pode ver, a não ser ocupando uma determinada
posição no conflito e não outra, não se deixando arrastar pelas ilusões
da ideologia dominante. É preciso desenvolver posições filosóficas ma-
terialistas, dialéticas, que são posições de classe, para poder conhecer o
que é encoberto, o que é velado pela ideologia.
Maquiavel dizia que há que ser povo para conhecer os príncipes. Al-
thusser parafraseia: para compreender o capital; ter reconhecido sua
existência, ter compartilhado suas lutas. Não existe nenhum outro meio
além da prática, para que esse deslocamento aconteça. “Agora bem” –
sublinha – “para um intelectual não existe nenhuma outra maneira que
ser povo, que converter-se em povo por meio da experiência prática da
luta desse povo” (p. 117, itálico do autor).
Cabe questionar esse conceito de conversão, que tem ressonâncias tan-
to psicanalíticas como históricas, as conversões religiosas. Esta pala-
vra - povo – mexia com muitos de nós, nos víamos integrando o campo
popular. Nós éramos parte do povo, e de povos em luta. Há algo para
pensar, nesta linha, quanto aos processos de ressignificação e ressub-
jetivação envolvidos nas experiências transformadoras, que operam
rupturas. Freud teve que deslocar-se subjetivamente de uma posição
de superioridade médica e de gênero, para poder escutar as pacientes
histéricas. Teve que deixar que se fizessem ouvir, acolher suas ideias,
reconhecer e teorizar a “limpeza da chaminé” proposta e sustentada por
elas, mudar sua técnica inicial: assim pôde ver a sexualidade infantil
falando em seus sintomas corporais. Porque é necessário um desloca-
mento do ponto geográfico de observação, dentro de um sistema, para
poder desvelar uma realidade encoberta.
Foi preciso também sair para as ruas nas manifestações, para reconhe-
cer a cidade e começar a entender a política do espaço, da circulação e
da não circulação, da rebeldia latente e seu sufocamento permanente,
as ruas só para os carros, a falta de espaços públicos, até que algo se
quebrasse, acionando o sufocar agudo por parte da tropa de choque.
São acontecimentos associados à violência da repressão policial ou mi-
litar contra movimentos de protesto, contra injustiças, os que levam à
assunção de um compromisso político e um engajamento na luta. Para
Reich, foi a experiência da greve que aconteceu em Viena em 16 de julho
de 1927. Ele estava lá. “Se me dediquei ao movimento de higiene men-
tal, não foi precisamente para curar algumas pessoas ou melhorar sua
saúde: comecei depois desse dia, quando foram mortas cem pessoas
na rua e feridas umas mil” ... (Reich, citado por Langer, (1973), p. 9) O
movimento na Argentina surgiu como reação à repressão no Cordo-
bazo, em 1969, que deslanchou uma greve geral à qual os analistas
aderiram. Nos diversos casos trata-se de observações e interrogações
impregnadas de uma inquietante estranheza. Reich se pergunta sobre
essa inibição submissa, essa passividade por parte dos manifestantes.

135 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Por que os repressores são tão violentos e indiferentes ao sofrimento,


tratando-se de pessoas de sua própria classe social?
Marcelo Freixo fala da mesma coisa em Extermínio, Folha de 5 de jul-
ho de 2016: policiais militares, muitas vezes negros, pobres e favelados,
matando meninos negros, pobres e favelados. Matando e morrendo em
número crescente.
Ser afetado pelo sofrimento dos outros desloca o observador implicado
dos lugares “naturais”, e este deslocamento é político; desloca-nos dos
lugares instituídos, de nosso pertencimento ao estabelecido, de nossas
identidades fixadas, em função de um reconhecimento solidário frente à
injustiça, o desamparo que nos demanda, nos convoca, nos induz a uma
responsabilidade.
Foi preciso, como destacam quase todos os autores, que Reich saísse do
consultório clínico para as manifestações de rua em 1927 para que de-
cidisse se engajar na luta política. Mas foi preciso, também, passar pela
indagação prática sobre a articulação entre as condições subjetivas
(para a revolução social) e o questionamento da moral sexual burguesa,
através da experiência multiplicadora de Sex-Pol4, ou seja deslocar-se
para outros lugares, outras parcerias e outros modos de interlocução
e agir sobre uma realidade, para se lançar em outro modo de ação em
1933 - a escrita do livro sobre psicologia de massas do fascismo.

A Psicologia de massas do fascismo

São novas perguntas emergindo também de novos acontecimentos po-


líticos o que leva Reich a escrever uma de suas obras mais importantes:
a Psicologia de massas do fascismo. Por que a proposta socialista, com
seus ideais de liberdade e igualdade, foi derrotada nas urnas, subjugada
pela ideologia nacional-socialista?  Hitler chega ao poder pela via elei-
toral e este é o fato mais inquietante, o fato maldito, para as forças de
esquerda, e que requer novas respostas.
Foi a prática em Sex-Pol a que lhe possibilitou ver, por exemplo, a crise em
que estava imersa a juventude. Ver de que maneira e até que grau a mo-
ral autoritária implantada  desde a infância, através da repressão sexual
inerente ao patriarcado, entrava em choque com novos valores morais,

4 Movimento surgido em 1931, do primeiro


congresso da Associação Alemã para uma
Política Sexual Proletária, com amplas
ramificações nos centros industriais,
baseados em exposições e debates,
focados em temas cotidianos e prementes:
problemas de moradia, dilemas religiosos
e atitude negativista dos educadores em
relação à sexualidade e as dificuldades
emocionais e sexuais vivenciadas por
crianças e adolescentes. Reich (1933), p. 87;
Bedani & Albertini (2009), p. 4-5.
136 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

formas de vida e concepções de mundo que irrompiam na cena social,


sinalizados pelos movimentos artísticos de vanguarda, revolucionárias
descobertas científicas, a onda de impacto produzida pela Revolução
Russa, a luta pelos direitos sociais da mulher, as formulações da Psica-
nálise e a franqueza maior com a qual as questões sexuais começavam
a ser abordadas. Por outro lado o jovem carregava em sua estrutura
uma moral autoritária, milenarmente patriarcal e sexo-negativa.  Este
conflito axial tornava o jovem apático e temeroso de se responsabilizar
por seu próprio destino. “As massas, frustradas sexualmente, tornam-se
neuróticas, e o neurótico sabe sofrer mas não sabe lutar”, dirá mais tar-
de Marie Langer, comentando as conclusões de Reich (Langer, p.9): “Na
verdade Hitler nada mais representava do que a expressão da trágica
contradição entre o anseio por liberdade e o medo real da liberdade”5
(Reich, 1942).
É nesse campo ideológico contraditório que o nazismo vai explorar e
manipular a ideologia nacionalista, racista, da honra e o dever, da disci-
plina e da exaltação da virilidade.
Mas há um ponto importante a destacar de começo: é a análise que
faz Reich da psicologia de massa da classe média, em função do papel
determinante que lhe coube naquelas eleições. O sucesso de Hitler não
está em sua personalidade nem em sua ideologia objetiva e não se ex-
plica por uma “mistificação” das massas induzida desde fora. A questão
central é saber o que acontecia no seio das massas para que elas se
unissem a um partido cujos chefes perseguiam uma política oposta aos
interesses dos trabalhadores. O nacional-socialismo pôs a descoberto
o conjunto de contradições que caracterizam a psicologia de massas da
pequena burguesia.
Reich produz uma análise detalhada e penetrante de cada um dos ele-
mentos dessa complexidade, e de como eles operam diferencialmente
diante do agravamento da crise. Destacamos alguns aspectos.

O pequeno burguês não pode solidarizar-se, nem com a própria camada


social, nem tampouco com o proletariado; com a própria camada social,
porque nela reina a concorrência, com o proletariado industrial, porque
o que ele mais teme é precisamente a proletarização. (p.46).

É o nacional-socialismo o que lhe trará a possibilidade de um sentimen-


to de união. Como se forma e se sustenta dito sentimento? O fato que o
movimento fascista tenha podido unificar a pequena burguesia se expli-
cará pela psicologia de massas.

A posição das classes médias é determinada pela sua posição no modo pro-
dução capitalista, pela sua posição no aparelho do estado capitalista, pela
situação familiar particular, que é determinada diretamente pelo processo
de produção, mas que fornece a chave para compreender a sua ideologia.

5 Reich (1942) citado por Bedani, p. 236

137 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Podemos comprová-lo no fato de que os pequenos camponeses, funcio-


nários e comerciantes médios mostram diferenças econômicas entre si,
mas se caracterizam por uma situação familiar, em seus grandes traços,
idêntica” (p.44).

A consciência social do funcionário do Estado e do empregado médio


não se caracteriza pela consciência de uma comunidade de destino com
seus colegas de trabalho, mas por sua posição em relação à autoridade
e e à nação. “Esta posição consiste no funcionário público numa comple-
ta identificação com o poder de estado; no empregado, numa identifi-
cação com a empresa que serve” (Reich (1933) p. 46-47, itálico do autor).
Tudo se resume a uma fórmula: “Eu sou o estado, a autoridade, a em-
presa, a nação”; esta identificação “...representa uma realidade psíquica
e constitui um dos melhores exemplos de uma ideologia transformada
em força material” (p. 47). (Itálico meu).
Trata-se, então, de algo da ordem do ser, que o coloca acima do pro-
letário e no meio, entre ele e a autoridade. Reich explicita claramente
o sentido do conceito de identificação na psicanálise e que, conforme
sabemos, foi amplamente trabalhado por Freud na Psicologia de massa
e análise do eu como determinante constitutivo da estrutura de uma
massa psicológica, pela dupla identificação dos membros com o líder e
consequentemente entre seus eus.
Esta identificação vertical não daria lugar a uma identificação solidária
lateral com seus colegas, com sua classe, não só em razão da conco-
rrência, mas também porque o que galvaniza o sujeito é a posição in-
termediária que ocupa entre a autoridade e o trabalhador manual ou
proletário. É um subalterno com respeito a essa autoridade, e um repre-
sentante da mesma em suas relações com seus subordinados, gozando,
por esse motivo, de uma especial proteção moral (não material).
Poderíamos dizer que se trata de um halo protetor, de uma investidura
emblemática, de um efeito fetichístico, efeito de um processo que co-
meça com um buscar parecer-se com seus superiores idealizados, para
ir transformando-se à imagem e semelhança da classe dominante. “Com
o olhar constantemente virado para o alto, o pequeno burguês forma
uma forquilha [ou acaba por cavar uma fossa segundo a tradução em
espanhol6] entre sua situação econômica e sua ideologia” (p. 47). Vive
em condições de penúria, mas se preocupa antes de mais nada com a
aparência, o chapéu alto e a casaca, como manifestação visível desse
olhar. Não aparece no texto uma referência explícita ao conceito de fe-
tiche na explicação do fetichismo, introduzido por Freud no trabalho com
esse título, de 1927, mas não é difícil reconhecer sua possível pertinência

6 Reich, W. (1933) La psicologia de masas


del fascismo. (Tradução de R.M. Ruiz da
edição alemã de Sex-Pol Verlag, Zurich,
1933). México: Roca, 1973.

138 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

nesse valioso estudo sobre a ideologia da pequena burguesia, assim


como a ressonância na ideia de “forquilha” ou de “fossa que é cavada”
do conceito de cisão ou clivagem vertical no eu, entre o reconhecimento,
em uma parte, de uma realidade factual mas recusada (verleugnen) em
sua significação angustiante, e regiões em que domina a aderência a
uma crença narcísica onipotente à que não se renúncia, sustentada pelo
investimento perceptual repetitivo e estereotipado do fetiche.
Reich estuda assim modos de subjetivação associados a determinadas
formas de vida a partir de uma observação muito detalhada, de um mer-
gulho na vida social e política, de um “pôr a mão na massa”. Como a
pequena burguesia é o pilar principal da ordem autoritária, esta atribui
grande importância à “integridade dos costumes” e à eliminação de toda
“influência inferior”, sendo a família o pivô da política cultural.
Assim verá até que ponto ser portador de uma moral de honra e de-
ver, originada na família, implicará em possuir uma diferença essencial,
uma superioridade ligada a uma identidade nacional e racial, que ser-
virá de suporte a movimentos massivos de estigmatizarão xenófoba e
moralista focada em determinados indivíduos e grupos inferiores ou
propiciadores da decadência da sociedade – primeiro e principalmen-
te judeus, negros, indígenas, doentes mentais, comunistas, pervertidos
sexuais, doentes crônicos – que serão impulsionados por estratégias
discursivas e práticas de controle, associadas aos diferentes poderes
instituídos, socioeconômicos, políticos, religiosos, jurídicos, policiais, mi-
litares, médico-higienistas, etc., com forte apoio educacional e midiático,
que desembocará em políticas de segregação e aniquilamento, tanto
em território alemão como nos países anexados e dominados em sua
expansão militar imperialista.
Este é o eixo em torno ao qual se organiza a ideologia fascista alemã e
sua teoria racial: “A tarefa mais nobre de uma nação consiste em salva-
guardar a pureza da raça, e salvaguardá-la da mestiçagem, que a conduz
sempre à decadência da raça superior”. Se apoia em razões “naturais”
(seleção natural, sobrevivência do mais forte) mas Reich destaca que
mescla de sangue (“blutschande”) também implica pecado, contrariar a
vontade do Criador eterno. Há em jogo uma ideologia política naciona-
lista e imperialista, mas também fantasias inconscientes de forte carga
afetiva: a outra acepção de “blutschande” é incesto.
A estruturação subjetiva do fascista se caracteriza, assim, pelo pensa-
mento metafísico, o sentimento religioso, a submissão a ideais abstratos
e morais, e a crença na missão divina do “Führer”, sobre um subsolo de
adesão submissa a um ideal de líder e de nação.
Na relação que estabelece a massa com o líder está presente também
está identificação profunda e fusional com ele e com a pátria, a nação,
que ele encarna, que ele é. O líder constrói seu discurso sem necessida-
de de argumentos, em base a um apelo afetivo direto de modo a propi-
ciar essa identificação. Isto nos lembra de uma declaração, em junho de
2016, do deputado J. Bolsonaro, referida ao povo, em ocasião de respon-
der se adequaria seu discurso à situação de pré-candidatura:

139 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

“Costumo dizer que não falo o que o povo quer. Eu sou o que o povo
quer” (negrito meu). Trata-se aqui, novamente, de algo no sentido de um
ser: um ser todo completo, autossuficiente, que não representa – haja
vista a existência de uma crise de representatividade -, que não precisa
de mandato, que é propriamente o soberano absoluto, ao modo do pai
primevo onipotente e despótico da horda primitiva postulado por Freud.
Esta figura política que vinha obtendo números significativos nas pes-
quisas, já havia protagonizado diversos episódios de ressonância como
sua homenagem pública, durante o impeachment, ao Coronel Brilhan-
te Ustra, torturador que chefiou um dos maiores órgãos de repressão
da ditadura; suas tomadas de posição sexistas, homofóbicas e de justi-
ficação da violência contra a mulher, com forte implicação pessoal, as-
sim como suas manifestações depreciativas para com a imagem dos
membros das minorias étnicas , mostras claros sinais do perfil fascista
descrito. Somam-se as ameaças condenatórias e de punições armadas
dirigidas aos marxistas, promovendo um retrocesso em relação ao pac-
to civilizatório a través de liberalização das normas de armamento da
sociedade civil e o direito a matar com menos justificativas por parte das
forças militares.
O fato inaudito de estas evidencias de fascismo é que um pré-candidato
em ascensão em novembro de 2016, se transforma no fato maldito em
novembro de 2018, ao vencer o primeiro e segundo turno das eleições.
As perguntas sobre o por qué, sobre como isto foi possível, voltam a co-
locar-se com toda força e urgência: não dá para dizer que não se sabia
do que se tratava. Cómo explicar-se esta adesão? A classe média voltou
a desempenhar seu papel. Igual que o candidato da ultra direita é uma
classe “ferida”. Revoltada contra o desempenho estrutural, em perigo
real de proletarização, ameaçada pelo sentimento de fracasso derivado
de sua ideologia de desempenho e sua mentalidade de carreira, tem
despejado maioritariamente toda sua culpa auto agressiva y autodes-
trutiva sobre um bode-expiatório: o PT esquerdista e corrupto. A ideo-
logia fascista serviu para projetar para fora esta agressão, configurando
um laço paranoico que impregna o ambiente político cultural, incremen-
ta a hostilidade e empobrece a reflexão e o debate.
O antipetismo é incentivado através da campanha midiática ao serviço
das elites, como médio de colonizar os sentimento antipopular de sua
classe aliada e tropa de choque de seus interesses. Ódio e desprezo pelo
povo, encobertos por um ódio e desprezo pela política. Destinado a im-
pedir, isto é o fundamental, sua identificação com os mais pobres que
“precisam”, esses sim, da política. O medo à proletarização que sofrem
as classes médias é um dos elementos m´s importantes das ideologias
totalitárias e agressivas, “apropria sensibilidade moral demostra a supe-
rioridade moral que falta às pessoas inferiorizadas que aceitam a corru-
pção seletivas porque, supostamente, sobrevivem às custas do Estado.
Por aí é que medra o bolsonarismo. Se expressará no ódio ao pobre e sua re-
presentação política, a esquerda, abrindo o caminho para sua criminalização.

140 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Quem os odeia mostra que não é um deles, transfigurando seu desa-


preço antipopular em virtude moral. “Se não me dei bem foi por causa
deles”. Este parece ser o conteúdo crucial da prédica neofascista de Bol-
sonaro. Sem explicitar qualquer tipo de proposta política, ela expressa
o ódio e a frustração de classe dos ameaçados pela decadência social
(Souza, 2018)
Uma parte menor porem importante da classe média apoia ao candida-
to petista e se sente representada, configurando a base potencial para
constituir uma frente antifascista entre o primeiro e o segundo turno
eleitorais. Os psicanalistas brasileiros comprometidos na luta apoia-
ram ativamente este movimento em defesa dos direitos conquistados
e em apoio de democracia - e o continuam fazendo - através de través
da criação de diversos espações de articulação e expressão. Formara
amplias redes organizativas, emitiram declarações coletivas, as difun-
diram dentro e fora do Brasil, as publicaram em FLAPPSIP. Também se
manifestaram individualmente, em duplas e pequenos grupos, através
de entrevistas nas redes sociais. Criaram em seus âmbitos institucio-
nais dispositivos como as redes de conversa, horizontais e espontâneas,
abertas a uma escuta amplia, solidária e reflexiva, das demandas emer-
gentes.
Entretanto, a frente política antifascista não prosperou. Acabou por ser
consagrado um político de ultradireita, negacionista da ditadura militar,
autoritário e fascista, como presidente do Brasil.
Jessé Souza, intelectual e sociólogo brasileiro de cujo livro A classe mé-
dia no espelha: sua história, seus sonhos e ilusões, sua realidade (2018)
podemos extrair muitas ideias que permitem continuar e aprofundar
as análises iniciadas por Reich, afirma o seguinte: “Medo e agressivida-
de é o verdadeiro ar que todo fascismo respira. Foi a ausência histó-
rica de um contradiscurso que se opusesse à narrativa dominante do
que ele denomina o liberalismo vira-lata, o que jogou a classe média no
colo da elite conservadora. A classe média rompeu o pacto democrático
para abraçar a ideia de que a corrupção do estado é a fonte de todos os
males do Brasil e não o assalto “legalizado’ realizado pelos bancos e as
grandes corporações.” ... “A elite económica conseguiu consolidar, junto
a seus intelectuais e sua a imprensa, a ideia de que o empobrecimento
da população teria sido causado pela corrupção política. O vínculo orgâ-
nico entre empobrecimento e corrupção política é uma mentira. É óbvio
que a corrupção política é recriminável, pero não foi ela a que deixou a
população mais pobre. Esta é a grande questão que ficou fora do qua-
dro. E era o que importava nas eleições”, afirma o autor.
O privilégio da classe média, que corresponde ao 20 por cento da popu-
lação brasileira, é principalmente o acesso ao capital cultural, o seja con-
hecimento, cursos, línguas, universidades etc. Isto explica, por exemplo,
a raiva de parte da classe média al ver pobres entrando na universidade,
que era seu “bunker”, que garantiria salários melhores, reconhecimento
e prestígio.

141 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

A análise do papel desempenhado pelo fascismo em suas diversas


formas, nos começos da Modernidade e na época dos regímenes to-
talitários do século XX, assim como o papel que lhe cabe hoje no capi-
talismo contemporâneo, já vinha adquirindo relevância no debate por-
menorizado em torno dos acontecimentos políticos dos últimos tempos
no continente, nos Estados Unidos e na Europa. Entretanto, depois dos
últimos acontecimentos em Brasil, tem ficado imperioso instaurar este
debate em Latinoamérica, por todo o que atravessamos, por todo o que
nos irmana, por todo o que nos une, aprofundando e resignificando jun-
tos a partir de conjunturas novas, a relação entre psicanálise e política.

Referencias bibliográficas

Althusser, L. (1976). Marx y Freud. In Novos Laclau, E. (2013) A razão populista. São Paulo: Três Estrelas.
escritos: La crisis del movimiento Langer, M. (1973). a) Prefácio pp. 9-13; b) Psicanálise e/ou Revolução Social (1971), pp. 251-263.
comunista internacional frente a la teoria In Langer, M. (Comp.). Questionamos a psicanálise e suas instituições.  Petrópolis: Vozes.
marxista (pp 197-135). Laia: _________ (org)(1973) Cuestionamos II : Psicoanalisis Institucional y Psicoanalisis sin Institucion.
Barcelona, 1978. Buenos Aires: Granica.
Meirelles, M.L.A. (2016). Apresentação do livro Ditadura civil-militar no Brasil: o que a
Arantes, M.A.A.C e Ferraz, F.C. (orgs) (2016) psicanálise tem a dizer. Departamento de Psicanálise do Instituto Sedes Sapientiae. Boletim
Ditadura civil-militar no Brasil: o que a Online n. 39.
psicanálise tem a dizer. São Paulo: Escuta. Plon, L. D. O inconsciente sociopolítico – Entrevista a René Major (2003, 12 de outubro). Folha
Bedani, A. e Albertini, P. (2009). Política de São Paulo. São Paulo, Caderno Mais.
e sexualidade na trajetória de Reich: Reich, W. (1933). Psicologia de Massa do Fascismo (Tradução de [Link] Dias a partir da versão
Berlim (1930-1933) Arquivos Brasileiros de francesa de Éditions La Pensée Molle). Porto: Escorpião. 1974.
Psicologia. Rio de Janeiro, v.61, nº 2. _________(1933) La psicologia de masas del fascismo. (Tradução de R.M. Ruiz a partir da edição
Besserman-Viana, H. (1994). Não conte alemã de Sex-Pol Verlag, Zurique, 1933). México: Roca, 1973.
a ninguém...: contribuição à história das
Sociedades Psicanalíticas do Rio de Janeiro. ________ (1933).The function of the orgasm: Sex-economic problems of biological energy. (V. R.
Rio de Janeiro: Imago. Carfagno, trad.). London: Souvenir Press, 1942-1989, p. 236 (citado por Bedani, 2009).
Cytrynowicz, M.M. e Cytronowicz, R. (2006).
História do Departamento de Psicanálise Rodrigué, E. (1995). O caso Reich. In Sigmund Freud: o século da psicanálise- 1895-1995. Vol. 3,
do Instituto Sedes Sapientiae. São Paulo: (pp 189-198). São Paulo: Escuta.
Narrativa Um.
Katz, C. S. (1985) Psicanálise e Nazismo. Rio Roudinesco, E. e Plon M. (1998). Dicionário de Psicanálise. Rio de Janeiro: Jorge Zahar.
de Janeiro: Taurus. Sollers, P. (1974). A propósito da dialética. In Verdiglione, A. (org) Locura y sociedad segregativa
__________(2014) Não nos curaremos (pp. 30-52). Barcelona: Anagrama, 1976.
somente com palavras. Entrevista. Percurso, Souza, Jessé A classe média no espelho: sua história, seus sonhos e ilusões, sua realidade. Rio
Ano XXIV, n. 52. de Janeiro: Estação-Brasil, 2018.
Wagner, C. M. (1995) Freud e Reich – Continuidade ou ruptura? São Paulo: Summus Editorial.

142 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

143 / FLAPPSIP
¿NIÑAS MADRES
O NIÑAS VIOLADAS?
La violencia en los medios de comunicación

Marta A. De Giusti 1 Resumen

La autora reflexiona sobre una editorial que se tituló “Niñas madres


1AEAPG. Psicóloga. Psicoanalista.
con mayúsculas”,
Socio Plenario de la Asociación
la misma se publicó en uno de los matutinos de mayor tirada de la
Escuela de de Psicoterapia para
Argentina. El artículo produjo gran impacto en la ciudadanía, por sus
Graduados (AEAPG). Past President
controvertidos contenidos.
de FLAPPSIP. Docente Titular de
Este editorial se inscribe en un contexto social donde, a partir de la
los Posgrados en Psicoanálisis
potencia que cobra el movimiento de mujeres, al calor de la consigna
de la AEAPG en convenio con
“Ni una menos”, que reclama por el número de femicidios que acon-
la Universidad Nacional de La
tecen en el país, comienzan a visibilizarse las distintas prácticas don-
Matanza. Integrante del Colectivo
de quedan expuestas, cotidianamente, la vida de miles de mujeres.
Teatral de la AEAPG. Supervisora de
Una de estas prácticas mortíferas, son los abortos que se realizan
adolescentes y adultos del Centro
en forma clandestina dado que, hasta el momento, están prohibidos
Asistencial Arnaldo Rascovsky y de
por las leyes argentinas, salvo si se trata de una violación contem-
diversas instituciones hospitalarias
plada en el Código Penal desde el año 1921, como causal de aborto
de la ciudad de Buenos Aires y del
no punible
interior del país. Representante de la
A la autora le interesa poner en correspondencia esta posición me-
AEAPG en el Foro de Instituciones de
diática, con casos concretos y documentados que ocurrieron en el
Profesionales en Salud Mental de la
país, en los meses posteriores. En este sentido, trabaja sobre un caso
Ciudad de Buenos Aires. Domicilio:
en particular que resulta emblemático para comprender esta com-
Talcahuano 981. 8ºG. Cap. Fed.
pleja problemática.
(Argentina). T.E: 4816-0393. 155-054-
0810.
Palabras clave: Medios de comunicación. Niñas-madres. Abuso sexual.
Mail: martadegiusti@[Link]
Violación. Malestar en la cultura. Ley

A veces, cuando oímos hablar de los horrores de la Historia, nos parece


que las motivaciones ideales solo sirvieron de pretexto para los afanes
destructivos; en otras ocasiones, por ejemplo frente a las crueldades de
la Santa Inquisición, opinamos que los motivos ideales han predomina-
do en la consciencia, suministrándoles a los destructivos un refuerzo in-
consciente. Ambos mecanismos son posibles. (S. Freud, 1932 “El porqué
de la guerra”)1
El 1° de febrero de 2019 se publica, en el diario La Nación, uno de los
dos diarios argentinos de mayor tirada, una editorial que se tituló “Niñas
madres con mayúsculas”2. Este editorial se inscribe en un contexto social
donde, a partir de la potencia que cobra el movimiento de mujeres, al
calor de la consigna “Ni una menos”, que reclama por el número de fe-
micidios que acontecen en el país, comienzan a visibilizarse las distintas
prácticas donde quedan expuestas, cotidianamente, la vida de miles de
mujeres. Una de estas prácticas mortíferas son los abortos que se rea-
lizan en forma clandestina dado que hasta el momento está prohibido

1 Freud, S: ¿Por qué la guerra? (Einstein y


Freud) (1933 [1932]). AE T. XXII
2 (Fuente: diario La Nación; editorial del 1
de febrero de 2019)

144 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

por las leyes argentinas, salvo si se trata de una violación, contemplada


en el Código Penal desde el año 1921, como causal de aborto no punible
Se reactualiza entonces en el país, un gran debate acerca de la necesi-
dad de despenalizar y legalizar el aborto de modo de convertirlo en le-
gal, seguro y gratuito. En los inicios de 2018 las masivas concentraciones
de mujeres en la calle y su difusión en medios de comunicación y redes
sociales, permiten el debate de un Proyecto de Ley de Interrupción
Voluntaria del Embarazo, debate que se extendió a lo largo y ancho del
país para luego ser presentado en las cámaras de diputados y senado-
res, respectivamente. El símbolo de esta demanda política fueron los pa-
ñuelos verdes. El pañuelo verde, se articuló en una importante sinergia
con el pañuelo blanco de las madres y abuelas de Plaza de Mayo y la di-
mensión entonces, de los derechos humanos, convirtiéndose en un dis-
tintivo eficaz y potente de esta lucha, que ha cruzado fronteras. El lema
de esta Campaña por la despenalización fue y es “educación sexual para
decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”
Surge como consecuencia un álgido debate con lo que se dio en llamar
las organizaciones antiderechos que reforzaron su accionar violento,
para frenar la agenda por los derechos sexuales y los derechos de gé-
nero, (por eso se los llamó antiderechos). Se trata de sectores tradicio-
nalistas y/ o religiosos que, en este tema específico, no acuerdan con el
aborto en ningún caso aún en situaciones de violación, embarazos no
queridos y/o adolescentes ya que sostienen que se trata de dos vidas
que hay que salvarlas a como dé lugar.
Es en este contexto que surge este editorial del que voy a transmitir tex-
tualmente algunas frases.
El escrito reproduce supuestos testimonios de niñas de 11, 12 y 13 años
que quedaron embarazadas bajo distintas circunstancias y que supues-
tamente manifiestan su deseo de proseguir el embarazo defendiéndose
“valientemente” de sus madres abortistas con el argumento de “a mí,
nadie me lo saca”. Así el anónimo autor de este escrito expresa su admi-
ración hacia las niñas madres a quien nomina “madrazas por cierto”, y
manifiesta su tristeza para con las abuelas abortistas aunque felizmente
no logran su “criminal propósito”. El mismo autor presupone que para
estas niñas, no tiene la menor importancia “si esos embarazos fueron
deseados o causados por una violación, por su ignorancia o estado de
necesidad, (a ellas) nada les importa, salvo conservar a sus hijos”. Al mis-
mo tiempo el “nadie me lo saca” le hace pensar al editorialista que esa
conducta es lo natural en la mujer y agrega que se trata de “lo que viene
de su instinto de madre, lo que nace de sus ovarios casi infantiles”
Según el autor “más allá de la forma en que se gestaron los embara-
zos, claramente nada deseada ni deseable…. resulta admirable y emo-
cionante ver desplegarse el instinto materno” y continúa “encarnado,
corporizado, ese instinto vital de preservación arrasa con todo lo que
se ha dicho y escrito desde una teoría reñida con el derecho a la vida”.

145 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Y sigue…”despedaza el pañuelo verde, al error inducido del “yo decido


sobre mi cuerpo”, al feto como desprovisto de vida,… hablamos de un
hijo desde el minuto de la concepción, de un bebé por nacer que se de-
sea eliminar, asesinándolo”…finaliza.
Respecto del papel de la sociedad dice “Cuando la realidad golpea con
la suba de cifras de embarazo adolescente, como sociedad debemos
ayudar a prevenir conflictivas situaciones no deseadas con una adecua-
da educación sexual. Ante los hechos consumados, la ley ha de apo-
yarlas y ampararlas para que puedan transitar sus embarazos con el
soporte que merecen. Una sociedad madura y solidaria….será aquella
que respete y cobije en su seno a quienes tan valiente como amoro-
samente proclaman un claro y responsable compromiso, un canto a la
vida, emocionante y admirable……” en fin… así, entre violines y palabras
edulcoradas culmina la línea editorial, de uno de los principales diarios
con marcada influencia en la ciudadanía y dado que es anónima, pode-
mos pensar que refleja la línea ideológica de este diario, paradigma de
una posición que idealiza y reivindica la maternidad en púberes y ado-
lescentes, difundiendo falacias y groseros equívocos sobre un presunto
“instinto materno” en las mujeres que surge de sus “ovarios infantiles”, y
deja como dato anecdótico, la violación como delito generador de esos
embarazos circunstancia a la que llama: “los hechos consumados”. En
tanto el embarazo infantil y puberal están íntimamente ligados al abuso
sexual, se omite un derecho existente desde 1921 que es la posibilidad
de abortar, idealizando la maternidad forzada a la par que queda por
fuera la condición de niñas de las víctimas a quienes no duda de amena-
zar con acusaciones de asesinato si no cumplen con tan santo mandato,
así como nomina asesinos a sus familias o a la sociedad que las apoye y
sostenga. De este modo se pone de manifiesto, la lógica que subtiende
todo el escrito: junto con los más altos ideales, su carácter altamente
punitivo.
Me interesa poner en relación esta posición mediática, con casos con-
cretos y documentados que ocurrieron en el país muy poquito después.
A diferencia de “los ejemplos” anónimos que arguye el editorial, se trata
de actos de público conocimiento ocurridos entre el mes de febrero y
marzo de este mismo año en la Argentina. Voy a trabajar sobre uno en
particular que me resulta emblemático y que acaso nos permita com-
prender el efecto performativo de estas palabras. El caso que les voy a
relatar tuvo lugar en la provincia de Tucumán en la Argentina, pero fue
precedido por situaciones similares un mes antes en la provincia de Ju-
juy y que se conocieron por declaraciones de sus abogados. Se trata de
dos situaciones de características similares: niñas de 12 años obligadas
a realizarse una cesárea pese a que sus familiares habían solicitado
en persona realizar en forma inmediata, la interrupción voluntaria del
embarazo (ILE) por ser productos de una violación. En ambos casos se
encontraban amparadas por la ley, ya que la violación está prevista por
el Código Penal como causal de aborto no punible desde el año 1921.

146 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En los casos de Jujuy, las dilaciones de los sistemas de salud provinciales


para dar respuesta pronta hicieron que las menores no accedieran a ese
derecho y terminaran en cesárea.
El caso que ocurrió en Tucumán y trascendió las fronteras del país hasta
llegar a la ONU fue el de Lucía, una niña de 11 años violada por la pareja
de su abuela en Tucumán. La mamá de Lucía había radicado la denuncia
por el abuso de su hija el 5 de febrero; en ese momento la niña estaba
de 16 semanas de embarazo y fue trasladada al hospital público, Eva
Perón.
Los hechos más importantes:
1 -Aunque tanto la madre como la menor habían expresado su voluntad
de acceder a la interrupción legal del embarazo el procedimiento se di-
lató hasta las 23 semanas de gestación y finalmente Lucía fue sometida
a una cesárea que no realizó ninguno de los médicos del hospital, argu-
yendo objeción de conciencia, razón por la cual llamaron a un médico
privado que fue asistido por su mujer médica, quien viendo el estado
de la niña pidió una cesárea inmediata dado que según su apreciación
profesional no iba a resistir más tiempo el embarazo por su pequeña
complexión física, presión elevada y su desmejorada situación psíquica.
La médica evaluó que de continuar el embarazo más tiempo, corría pe-
ligro de muerte. Finalmente nació una bebé de 23 semanas que murió
a los diez días.
2 -Lucía, entrevistada al principio de su estadía en el Hospital por una
psicóloga, manifestó claramente lo que deseaba, con estas palabras:
“quiero que me saquen eso que el viejo me puso adentro”
3 -En lugar de llevar a cabo con carácter de urgencia la ILE, dilataron el
procedimiento hasta poner en riesgo la vida de la niña. Además en ese
período también intervinieron en el feto inyectándole corticoides para
acelerar el crecimiento. Según la Organización Mundial de la Salud, las
adolescentes menores de 16 años corren un riesgo de defunción ma-
terna cuatro veces más alto que las mujeres de 20 a 30 años, y la tasa
de mortalidad de sus neonatos es aproximadamente un 50% superior.
Desde Naciones Unidas consideraron que las restricciones en el acceso
a la interrupción legal del embarazo constituyen situaciones de tortura
y expone a mujeres y niñas a humillaciones y malos tratos, que en este
caso abarca los procedimientos realizados sobre el feto
4 -Actuación de las autoridades: No obstante, que el caso de Lucía no
presentaba obstáculo legal alguno para su resolución inmediata, dife-
rentes estamentos de la sociedad tales como el Estado, el cuerpo médi-
co a través de los objetores de conciencia y grupos religiosos organiza-
dos, consiguieron actuar impidiendo el cumplimiento de la ley en tiempo
y forma, letal para este caso. En este cuadro de situación la ministra de
salud de la provincia junto con una fiscal emitieron un comunicado se-
ñalando que: darían cumplimiento a la interrupción legal del embarazo
de la menor “en procura de salvar las dos vidas”. Es en este momento, y
en forma inmediata, se pronuncia la Corte Suprema de Justicia de Tucu-
mán manifestando que lo expresado por el sistema de salud provincial,

147 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

no reflejaba lo que la jueza interviniente había resuelto en su momento:


esto era, dar curso en forma inmediata a la Interrupción Legal del Emba-
razo solicitada por la menor y la familia, desestimando la judicialización
del caso. No puedo menos que evocar el editorial cuando dice “Ante los
hechos consumados (o sea producida la violación), la ley ha de apoyarlas
y ampararlas para que puedan transitar sus embarazos con el soporte
que merecen. Para estos grupos ¿Será este el soporte qué merecen las
niñas violadas? Esta serie de violencias? violencia violatoria sexual, vio-
lencia de género para culminar en esta zaga de violencia institucional?
¿Y la defensa de las dos vidas dónde está?
Freud crea el psicoanálisis a partir de captar en sus pacientes, una di-
mensión singular del padecimiento humano y propone el trabajo inédi-
to de escucharlos, a fin de comprenderlos y darles una posibilidad de
elaboración y cura. Se trata de una clínica, no de una cosmovisión y la
clínica sigue siendo el campo más fecundo del psicoanálisis. Al mismo
tiempo, articula los síntomas singulares al malestar en la cultura con
lo cual, para los que nos filiamos a este recorrido y lo seguimos: la in-
dagación y exploración del mundo que nos toca vivir, es un necesidad
ética del mismo modo que construir estos espacios de intercambio y
discusión en la medida que, al decir de Bauman: “El silencio se paga con
la dura divisa del sufrimiento humano”3
En este sentido les traigo algunas preguntas y algunas consideraciones
clínicas en este largo eslabonamientos de violencias.
Acerca de los medios de comunicación: ¿Es lícito establecer una corres-
pondencia entre el tenor de este tipo de editoriales y los actos materia-
les posteriormente ocurridos?
Mariana Wikinski4 señala que “el contexto narrativo que denomina o
adjetiva un evento como violento podría prefigurar también un acto de
violencia puesto que el contexto narrativo no solo interpreta sino que
también tiene potencia constitutiva”. En este sentido la misma autora
habla de “potencia de las palabras”, “potencia de la violencia enunciati-
va”…
En la editorial por ejemplo, nominar el aborto como asesinato.
Otra pregunta: Habida cuenta que quien lo enuncia es un medio de co-
municación de alta inserción en la ciudadanía, ¿podríamos pensar en un
efecto performativo de los actos inmediatamente sucedidos? Y aún más,
que posteriormente una vez producidos estos episodios, ¿la opinión me-
diática sirva de respaldo, justificación y legitimación suficiente para los
mismos?

3 Zygmunt Bauman; “La globalización.


Consecuencias humanas” (1998) Ed. Fondo
de cultura económica
4 Wikinski, M: Violencia ¿social? y
desubjetivación. Algunos conceptos en
debate

148 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Lucía
Lucía dice: “quiero que me saquen eso que el viejo me puso adentro”.
Nos encontramos con la dimensión del abuso sexual y el efecto de de-
vastación psíquica que conlleva. Su cuerpo, que viene al ritmo de la me-
tamorfosis puberal, violentamente desflorado, se transforma de pronto
portando algo desconocido “eso”, un doble ominoso, retorno de lo igual
pero dentro de su cuerpo, lo que instala, un permanente producto y
testigo siniestro de la violación. Marca de su propia inermidad, frente
a la enorme desproporción de poder entre una niña y un adulto, que
además guarda con ella una relación intrafamiliar.
Bajo el peso traumático de la violación llega al hospital acompañada de
su madre, con una idea y un deseo claro y conociendo ambas que la
asiste el derecho a “que le saquen lo que le pusieron”.
¿De qué se trata la ley? ¿Cómo pensar sus efectos en la construcción de
subjetividad y en la organización del entramado social?
La ley en este caso, cualifica la conducta aberrante del violador como
una injuria que constituye un delito, es decir registra el acto y lo legitima
como violento e intrusivo, ordena castigo para el agresor y resarce, en
parte, a la victima de las consecuencias de ese acto, por eso permite el
aborto inmediato, en este caso o en cualquiera donde una niña o mujer
se encuentre bajo esa situación. En este sentido la ley la ampara, ope-
rando como un tercero de apelación que convierte a Lucía, en sujeto
de derecho. Intenta reinstalar a la niña en su niñez y no someterla a la
responsabilidad imposible de una maternidad forzosa, cuyo producto
rechaza. ¿Qué efecto produce? Acota y mesura el desvalimiento y la in-
equidad, de la terrible desproporción de Poder que existe en toda esta
situación. Ineludible decir, que hablar de niñas madres resulta un con-
trasentido, ligado a un grosero equívoco entre la función biológica de
gestar, que la menarca inaugura y la construcción de lo materno que,
como tal, requiere condiciones de posibilidad para su ejercicio. Mater-
nidad, que a la edad de Lucía, se debiera guardar como promesa hasta
que la niña ya mujer, se sienta lista para transitarla.
El Hospital
Es un analizador de una verdadera operación biopolítica donde, a través
de los agentes de salud: ministra de salud, directora del hospital y médi-
cos, desconocen el pedido de la jueza de interrupción inmediata y con-
tinúan con el embarazo de Lucía, en abierta contradicción con el deseo
de la niña y siguiendo la línea del violador, nuevamente se apoderan de
su cuerpo, esta vez para disciplinarlo de acuerdo al mandato del Ideal:
la niña madre.
Recordemos el editorial a este respecto, cuando dice: “despedaza... al
error inducido del “yo decido sobre mi cuerpo”. Efectivamente lo despeda-
za: para el violador la niña es un objeto para su goce, para el hospital es un
objeto para controlar y disciplinar con arreglo a las aspiraciones del Ideal.
En ambos casos, lo intolerable es el “yo decido sobre mi cuerpo” en tanto
lo que se sostiene, es el dominio y el control sobre el cuerpo femenino.

149 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Entonces no se defiende la vida, lo que se defiende coercitivamente, es


que una mujer no puede hacer con su cuerpo lo que quiere.
Encerrona trágica al decir de Ulloa5 donde se establece un vínculo pu-
nitivo, cruel y sin salida donde queda cuestionada la instancia misma
de la Ley como tercero de apelación, y por tanto arrasa con el sujeto de
Derecho.
¿Niñas madres o niñas violadas?
En los casos que aquí les presento, entiendo una forma de funciona-
miento, donde se destituye la ley civil, penal y la Convención de Dere-
chos de niños, niñas y adolescentes, por otra parte al desmentir la res-
ponsabilidad de los adultos, de cómo actuar por Derecho ante el delito
de una niña abusada, queda vulnerada peligrosamente, la ley humana
de prohibición del incesto, base de los pactos interhumanos y de la cul-
tura.

5 Ulloa, F: Novela Clínica Psicoanalítica.


[Link], Paidós 1995

Bibliografía
Berezin, A. (2010) Sobre la crueldad. Buenos Ulloa, F. (1995) Novela Clínica Psicanalítica. [Link].: Paidós
Aires: Psicolibro Wikinski, M. Violencia ¿social? y desubjetivación. Algunos conceptos en debate
De Giusti, M: Ley punitiva vs. Ley protectora. Fuentes consultadas: diario La Nación; editorial del 1 de febrero de 2019)
2010 https//[Link]
Freud, S. (1933 [1932]) ¿Por qué la guerra? https//[Link]
(Einstein y Freud) AE T. XXII [Link] condeno-el-
(1919) Lo ominoso. AE T XVII accionar-del-estado-provincial/
(1930) El malestar en la cultura. AE T XXI

150 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

151 / FLAPPSIP
EL PSICOANÁLISIS EN UNA UNIDAD DE
CUIDADOS INTENSIVOS NEONATALES
Lic. Miguel Maldonado RESUMEN
Pedreros 1
En el presente trabajo se desarrolla la manera como el psicoanálisis
1 ADPP. Psicólogo Clínico. Psicólogo
se ha ido haciendo lugar en la Unidad de cuidados intensivos neona-
Perinatal. Terapeuta psicoanalítico.
tales de un hospital del sector público, donde una de sus funciones
Dirección: Grimaldo del Solar
es el trabajar la violencia que genera la situación de vida de tener a
450 dpto. 90, Lima 18. Teléfono:
un hijo en situación de riesgo en estos espacios, así como también la
5114449629, +51981930184. Correo:
violencia que genera la institución sobre estas personas.
mimaldop@[Link]
Acercarnos desde el psicoanálisis a la UCI neonatal implica incorpo-
rar el espacio de la palabra, y de la dimensión subjetiva dentro de la
atención; y tomar posición frente al sufrimiento psicológico de las
diferentes personas que forman parte de estos Servicios, es decir, el
recién nacido, su familia y los profesionales que laboran en él. Nos
dimos cuenta además que estos espacios constituían un ecosistema
cerrado, intenso, donde impera la urgencia, lo perentorio.
A manera de ejemplo de cómo se desarrolla este trabajo se presen-
tará la intervención con una madre de un recién nacido prematuro,
para terminar con unas reflexiones finales, sobre como el psicoanáli-
sis ayuda a disminuir la intensidad de la violencia que generan estas
situaciones.

Palabras clave: Recién nacido, Unidad de cuidados intensivos neonata-


les, psicoanálisis relacional, violencia institucional, Prematuro

A fines del siglo pasado trabajábamos en la maternidad de Lima, dando


atención a madres adolescentes. Un día encontramos una madre ado-
lescente en crisis que lloraba desconsoladamente. Nos comentó que su
bebe había nacido mal y que no sabía dónde estaba, lo que hizo que
parte del trabajo de contención que realizábamos, fuera ubicar a su hijo.
Luego de varios vericuetos terminamos encontrándolo en la Unidad de
Cuidados Intensivos Neonatales. Es así es como llegué a conocer la exis-
tencia de la UCI.
Evocando el tema del Congreso que nos ocupa, en estos espacios nos
encontramos con dos tipos de violencia: una provocada por situaciones
de vida como, por ejemplo, que nazca un bebe prematuro con malfor-
maciones o enfermedades agudas, que requiere estar en una Unidad
de Cuidados Intensivos para sobrevivir - en este trabajo nos vamos a
abocar al prematuro- y otra, generada por la forma como se manejan
estas situaciones en las instituciones, que al centrarse en el cuerpo, en
la salud física, en la supervivencia, generan o incrementan la violencia.
Es importante destacar que el trabajar en estos sitios también era vio-
lento para nosotros, primero por lo impactante que es encontrarse con
lo anti natural de la escena de un recién nacido sufriendo y en riesgo de
muerte, y segundo, porque desde nuestra concepción de recién nacido,

152 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

sabemos que ellos nacen con la disposición a establecer vínculos, que


su psique se desarrolla a partir de la relación con un otro (Mitchell, 2015;
Rodríguez Sutil, 2014), sumado a la trascendencia que tienen estos in-
tentos de vincularse en esos primeros días en su desarrollo, así como
sus repercusiones tanto psíquicas como en el desarrollo de su cerebro
vinculado a temas afectivos (Shore, 2005). Los prematuros, lamentable-
mente necesitan estar en una incubadora, en algunos casos como el
de Alexandra dos meses y medio, que les voy a presentar, con pocas
o de todas maneras no suficientes posibilidades de contacto humano.
Las implicancias que esto conlleva, como señalan Fava (1993), en el libro
Los hijos de las máquinas, revelan una gran diferencia: mientras que el
recién nacido busca soportar y procesar sus experiencias y sentimientos
a partir de su relación con la madre o el entorno, hecho que lo contiene y
organiza, en vez de ello, los prematuros están solos en una incubadora,
con pocos contactos ya sea de parte de los profesionales o de una ma-
dre sumamente angustiada por la situación.
Acercarnos desde el psicoanálisis a la UCI neonatal implica incorporar el
espacio de la palabra, de la dimensión subjetiva y tomar posición frente
al sufrimiento psicológico de las diferentes personas que forman parte
de estos Servicios, es decir, el recién nacido, su familia y los profesio-
nales que laboran en él. Nos dimos cuenta además que estos espacios
constituían un ecosistema cerrado, intenso, donde impera la urgencia,
lo perentorio.
Patricia Alkolombe (2011), en su trabajo Diálogos entre ginecólogos obs-
tetras y psicoanalistas, plantea algunas ideas sobre el quehacer de un
psicoanalista en un trabajo interdisciplinario, reflexionando en cómo
nos insertamos en estos espacios. En una situación semejante a la que
nos encontramos, en nuestro caso con neonatólogos y enfermeras,
Alkolombe nos habla de la interfase como una zona de vinculación/di-
ferenciación en el marco de una experiencia interdisciplinaria, que se
diferencia de la consulta psicoanalítica o médica de consultorio, en la
medida que implica la construcción de un espacio común con los distin-
tos abordajes profesionales.
Mathelin (1998) por otro lado nos dice que este espacio se va constru-
yendo en la práctica, que fue lo que nos sucedió. Poco a poco nos fui-
mos ubicando en nuestro rol y función, sintiendo que teníamos un sitio.
Constamos que la única manera de trabajar en estos espacios era for-
mando parte del equipo, interdisciplinariamente, desde la interfase que
nos refiere Alkolombe, aportando desde nuestro lugar al trabajo de la
UCI. De esta manera, trascendimos un trabajo focalizado solo en el cuer-
po, considerando el sufrimiento psíquico, el recién nacido y su madre
como interlocutores, no como pacientes. ¿Cómo se dio la creación de
esta interfase? Ese es un interesante tema para otro trabajo.

153 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Hace nueve años comenzamos a trabajar en el Hospital Nacional Docen-


te Madre Niño San Bartolomé. En la actualidad soy consultor en psico-
logía perinatal del servicio de neonatología, donde se encuentra la UCI
neonatal. Vamos a presentar de una manera somera, dentro de lo que
el tiempo nos permite, una parte del trabajo que realizamos, a partir de
la presentación de Ruth y su hija Alexandra, quienes nos han brindaron
su consentimiento para hacerlo.
Todo comenzó un jueves en la UCI. Una neonatóloga nos pide que hable
con la mama de una recién nacida prematura que pesa 730 gramos,
y que además de tener también malformaciones, está muy delicada y
en riesgo de muerte. “A la mamá – nos dice- se le ve muy nerviosa y no
quiere verla”. Esta es una de las maneras como tomamos contacto con
las madres y los recién nacidos; ellas no nos buscan, nosotros vamos
hacia ellas. Por ello, los doctores ya han incorporado nuestra atención y
citan, los días jueves que asistimos, a las madres cuyos bebes están más
delicados, o que las ven a ellas desesperadas o nerviosas. Según Ma-
thellin (1998) todos los recién nacidos y su familias que pasan por esta
experiencia, deberían ser atendidos. En nuestro caso, atendemos por
problemas de cobertura solamente a los que los doctores citan, como es
el caso de Ruth; pero también nos acercamos a los que nos llaman con
su mirada, ya sean las madres cuando las vemos en las salas de interna-
miento y están solas sin sus bebés en la cama, o los recién nacidos cuan-
do los vemos en la incubadora. Por último, atendemos también a las que
nos derivan otras madres, con las cuales hemos trabajado y saben lo
que hacemos: “esa señora está mal, sería bueno que converse con ella”.
Me acerco a la incubadora. La imagen de la bebé era impactante por la
fragilidad, pequeñez y la deformación que tenía en el labio superior que
llegaba al paladar. Le comento que voy a conversar con su mamá que
debe estar extrañándola. Por lo general, recabo los datos de la ficha,
y por ello supe que el nombre de la madre era Ruth – es importante
para las mamás que las llamemos por su nombre-. Constato que la bebe
tenía el mismo apellido de la madre, lo cual me hizo pensar que había
problemas con el padre.
Voy a buscar a Ruth a su cama y me presento como psicólogo que vie-
ne a acompañar a las madres que tienen que separarse de sus bebes.
Ella me mira, voltea hacia la pared, después de un momento, por las
lágrimas que caen me doy cuenta que está llorando conmigo. Al rato le
pregunto si ha pensado en algún nombre para su hija, “Alexandra” me
dice. Le comento que la había visto a Alexandra y le había dicho que
venía a hablar con ella (le explico dónde está y ella se alegra) ¿Ah la ha
visto? me dice con gesto de satisfacción. Me comparte que es prema-
turita y está muy delicada (retoma el llanto) y me empieza a compartir
minuciosamente cómo llegó al hospital: ingresó de emergencia por la
presión alta (preeclampsia), y por ello la internaron. Le dijeron además
que su placenta se había comido todas sus vitaminas y que estaban
en riesgo los dos: Alexandra tenía 50% de posibilidades de sobrevivir.

154 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

A la violencia de la situación que vivía Ruth, se añade la violencia de las


palabras de los profesionales. Es común que las madres que pasan por
estas experiencias necesiten “contar” lo que vivieron, tal como suele su-
ceder en las personas que pasan por situaciones traumáticas. Por lo ge-
neral no pueden comunicarlo antes, y es como si se deshicieran de algo
tóxico que vuelcan sobre nosotros; lo hacen minuciosamente y suelen
repetirlo varias veces, para nuestro dolor, como parte de su elaboración.
Contratransferencialmente nosotros nos vamos sintiendo cargados, al
estar “encargándonos” de sus cosas y viendo si podemos devolverles
algo cuando se puede.
Me dice que no la vio los primeros días porque estaba en la UCI obstétri-
ca, y no tenía quién le informe de su estado; que le da miedo verla, ade-
más que tiene temor que le suba la presión cuando la ve porque la pone
muy nerviosa. Recordando el impacto que tuve cuando vi a Alexandra,
le digo que es natural que sienta esos temores. Además que Alexandra
está con las vías, el respirador y eso es impactante, (le explico para que
sirve cada cosa, tratando de humanizar las máquinas). Después de un
silencio me dice que en parte quería tener un hijo, pero no sabía cuándo
y ya tenía 40 años, hace años que no se cuidaba y no salía embarazada,
estaba pensando en hacerse un tratamiento y salió embarazada (queda
en silencio).
Me dice que solo ha tenido dos parejas, y con la segunda él no quería
tener hijos. Cuando le contó que estaba embarazada, le dijo que aborte,
porque él quería vivir la vida. Después de varios roces se separó de él y
se vino a Lima. Le digo que debe de haber sido una situación muy difícil
entre la alegría de enterarse del embarazo y la respuesta de su pareja.
No sabe lo duro que fue, me dio mucha cólera y decepción (empieza a
llorar). Me llamaba, nos comunicábamos por la red, me decía que no era
cierto, que de repente era de otro, que no pensara que me iba a ayudar.
Me aislé del grupo de amigos que frecuentábamos. Después corte todo
contacto con él y con el grupo y me vine a Lima a alojarme en la casa de
mis padres, no le dije a nadie de mi embarazo. Bloqueé todos los contac-
tos en las redes, no quería que le cuenten a él.
La acogió su familia, le empiezo a decir. Ella me interrumpe-…bueno en
mi casa se habla muy poco, no he podido hablar de esto con ellos. La
verdad que con nadie, pero al menos me acompañaban. Rescato el valor
de su lucha y todo lo que ha tenido que vivir para tener a Alexandra, (si-
lencio)…Sí, pero mire lo que me pasa, no puedo ni siquiera llorar por que
se me sube la presión. Trabajamos la culpa que tiene por lo que le pasa
a Alexandra, ¿Será por una discusión que tuve ese día con un familiar
que pasó esto? La ubico en la situación de madre de un prematuro, de
lo impredecible, de la incertidumbre con la que hay que convivir. Habla-
mos sobre el tema; le propongo que puedo seguir acompañándola los
jueves. Ella acepta y así fue como empezó un trabajo que duró 7 encuen-
tros más. Regreso y le doy el informe a la doctora de la UCI y comparto
con Alexandra sobre el encuentro con su mamá.

155 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

La siguiente vez, se había complicado la situación con un problema car-


diaco. Ruth había empezado a ver a Alexandra más seguido a la vez que
continuaba elaborando el duelo por la situación con su pareja y la culpa
por sentirse responsable, temas que están muy presentes en casi todos
los encuentros; así como la comprensión de los informes que le daban
los doctores diariamente.
Algunos hitos en el trabajo en las siguientes reuniones: el tema de dejar
su leche en el banco, el temor a tocarla “porque se puede romper”, las
primeras comunicaciones entre ellas, más adelante sus miedos a car-
garla ya que Alexandra necesitaba que haga de mamá canguro. En un
primer momento se coordinó para que las enfermeras la reemplazaran,
hasta que Ruth pudo hacerlo; fue duro darle pecho con las dificultades
que implicaba por la malformación de su boca, que ella interpretaba
como rechazo cuando Alexandra no podía lactar. Después de dos me-
ses y medio trabajamos los temores a tenerla con ella en el alojamiento
compartido, y posteriormente cuando tenía que llevarla a casa.
Como decía Mathellin (1998), cada analista debe inventar su lugar en un
servicio, su interfase sería según Alkalombe (2011). En el caso de Ruth y
Alejandra, como en el caso del trabajo con prematuros y sus madres de
lo que se trata es de brindar un tipo de escucha, donde se pueda hablar
lo no hablado (Ruth no había podido hablar con nadie), donde se pueda
dar sentido y naturalidad a los sufrimientos, abrir un espacio para ela-
borar las culpas, que el traumatismo del nacimiento pueda simbolizarse,
inscribirse, hacer un trabajo de duelo por la pérdida del recién nacido
ideal, y de la separación, para que cada quién se halle en posición de
sujeto. Sentimos que hacemos un holding a las madres que facilita el
desarrollo de la capacidad de holding de ellas para con sus hijos (Winni-
cott, 1990).
Las madres de prematuros no viven los últimos meses del embarazo,
donde del bebe imaginado va pasando a relacionarse con el bebe real.
Al sentir las pataditas e irlo conociendo, palpándolo, percibiendo cómo
se mueve y reacciona, favorece en la madre el desarrollo según Winni-
cott (1981) de la preocupación maternal primaria. En lugar de ello estas
madres viven una situación traumática y violenta que detiene estos pro-
cesos. Por ello, consideramos que en el trabajo con Ruth y Alexandra
y con las madres de prematuros, favorecemos en algunos casos este
desarrollo, desde una escucha psicoanalítica que permita contener a las
madres y sus recién nacidos y elaborar lo violento de estas situaciones.
Por otro lado, también ayudamos a que los doctores y el equipo empie-
cen a dar un lugar al sufrimiento psíquico, a la dimensión subjetiva, a
reconocer al recién nacido y a la madre como interlocutores y no como
pacientes, disminuyendo de esta manera la violencia generada por la
forma como se manejan estas situaciones en las instituciones.

156 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Referencias Bibliográficas

Alkolombe, P. (compiladora). (2011). Mathelin, C. (1998). La sonrisa de la Gioconda. Clínica con bebés prematuros. Buenos Aires:
Travesías del cuerpo femenino. Un Editorial Nueva Visión.
recorrido psicoanalítico en torno a temas Mitchell, S. (2015). Influencia y autonomía en psicoanálisis. Madrid: Editorial Ágora Relacional.
de ginecología y obstetricia. Buenos Aires: Rodriguez Sutil, C. (2014). Psicopatología psicoanalítica relacional. La persona en relación y sus
Editorial Letra Viva. problemas. Madrid: Editorial Ágora Relacional.
Coderch, J. (2014). Avances en Psicoanálisis Schore, A. (2005). Apego, regulación de los afectos y el hemisferio derecho en desarrollo:
relacional. Nuevos campos de exploración relación de la neurociencia del desarrollo con la pediatría. Pediatrics Review 26 (09), pp 344-
para el Psicoanálisis. Madrid: Editorial Ágora 357
Relacional. Winnicott, D. (1981) Escritos de pediatría y psicoanálisis. Barcelona: Editorial Laia.
Fava Vizziello G., Zorzi C., Bottos M. (comp.) Winnicott, D. (1990). Los bebés y sus madres. Buenos Aires: Editorial Paidós
(1993) Los hijos de las máquinas. La vida de
los niños internados en terapias intensivas
neonatales. Madrid: Editorial Nueva Visión.

157 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

158 / FLAPPSIP
DESEJOS SILENCIADOS
Miriam Chnaiderman 1 Resumo

A partir do relato de violências que fazem alguns personagens do do-


1 Instituto Sedes Sapientiae.
cumentário “De gravata e unha vermelha” (2014, 84 min., São Paulo)
Psicanalista, documentarista,
procura-se refletir sobre o que move nessa delicada interface entre
ensaísta. Tem dois livros
cultura e a subjetividade. Dados assustadores em relação a assassi-
publicados, “Ensaios de Psicanálise
natos de travestis no Brasil mostram o quanto assumir o desejo – que
e Semiótica”(ed. Escuta, 1989)
sempre levaria ao questionamento do binarismo de gênero - expli-
e “O hiato convexo: literatura
cita o atordoamento que acompanha toda de qualquer sexualidade.
e psicanálise” (ed. Brasiliense,
Propondo o retorno a Freud de os “Três ensaios sobre a sexualidade”
1989). Tem publicado em várias
para pensar essas questões, utiliza-se como referencial teórico o tex-
revistas e coletâneas. Mestrado em
to de Nathalie Zaltzmann que nos fala da ausência de código para o
Comunicação e Semiótica, PUCSP.
encontro sexual.
Doutora em Artes pela Escola de
comunicações da USP. E mail:
Palavras chave: Desejo – violência – travesti – binarismo de gênero
chnaide@[Link]

Taís
Porque enquanto eu penso que sou dona do meu corpo, eu não sou, o
Estado é que é dono do meu corpo. Ele que vai decidir por mim. E quan-
do eu decido que eu tenho que aplicar silicone, botar prótese, e cortar o
meu pênis, o Estado diz que eu não faço parte dessa sociedade que eu
tenho que estar. E a sociedade que tá no meio vai me repudiar por quê?
Porque eu sou uma aberração? Eu tou indo contra os princípios religio-
sos. Eu sou algo que não era pra existir.

Essa é uma das falas de Taís, personagem do documentário “De gravata


e unha vermelha” (Chnaiderman, 2014) que dirigi. Nesse filme, os perso-
nagens escolheram viver seu desejo e seu corpo de forma singular não
obedecendo aos cânones binários do mundo em que vivemos.
O grupo Generidades, do Departamento de Psicanálise, assim se refere
ao filme:
“O impacto que o filme da Miriam nos provoca é sempre o de uma certa
vertigem.
Acompanhamos ali, em imagens e depoimentos, o quanto as possibili-
dades de construção de um corpo “para chamar de meu” e os percursos
do desejo são múltiplos, singulares, rebeldes a qualquer discurso que
busque enquadrá-los na lógica simplista binária que se apoia na biolo-
gia para justificar práticas sociais de opressão e apagamento de todos
aqueles que não se encaixam na cisheteronormatividade”.
A idéia do filme veio da leitura de uma entrevista com a cartunista Laer-
te, que aos 60 anos, assumiu-se mulher. Já era uma figura pública e,
corajosamente, passou a aparecer vestida como mulher nas várias en-
trevistas que concedeu. Fiquei encantada com a sua liberdade. Laer-
te publica diariamente suas tirinhas no jornal “A Folha de São Paulo”.

159 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

É do grupo de Glauco e Angeli. Fez parte de todo um movimento que


nos anos 70 manifestava-se politicamente através das histórias em qua-
drinho. Nas mãos desse grupo de cartunistas a contra-cultura aparecia
como oposição à ditadura e forma política de contestar o institucionali-
zado. Em uma entrevista a Ivan Finotti, na Folha Ilustrada (Finotti 2010)
afirmava: O travestimento é uma questão de gênero, não de sexo… O
que tenho descoberto é que isso é muito arraigado, essa cultura binária,
essa divisão do mundo entre mulheres e homens é um dogma muito
forte. Não se rompe isso facilmente. Desafiar esses códigos perturba
todo ambiente ao redor de você.”
No filme Laerte conta:
Eu passei muitos anos realmente me construindo de uma forma que eu
considerava masculina. O tempo que eu era comunista, e tudo, eu não
permitia, não abria muito espaço para me ver como homossexual, como
qualquer outra coisa que não fosse…
Essa fala de Laerte fala de uma das formas de violência que nossa cultu-
ra exerce ao cercear o desejo. Tristemente, Laerte aqui refere-se ao pre-
conceito que a esquerda sempre teve em relação à homossexualidade.
Em relação a formas não institucionalizadas de desejo.
Johnny Luxo, outro personagem do filme, faz o seguinte relato:
Eu sempre fui gay desde criança, assim, com sete anos de idade eu já
tinha total consciência de que eu era gay, de que eu gostava de meninos
e que tava tudo bem pra mim, não tinha problema nenhum, o problema
na verdade eram os demais a minha volta, então eu comecei a ter muito
problema na escola, no primário, que as pessoas já me olhavam meio di-
ferente, os meninos às vezes vinham com umas perguntas meio estran-
has, do tipo você é menino ou menina? Porque assim, eu tenho traços
ligeiramente femininos. Quando eu era criança isso era um pouco mais
acentuado, enfim, até aí tudo bem também né? O drama na verdade era
quando a diretora da escola chamava os meus pais pra conversar, e daí
eu pensava gente porque não chamam os pais dos outros, porque na
verdade o única que se fudia era eu.
Outro depoimento de Johnny, aterrador:
Eu já tava praticamente acabando o terceiro colegial. Eu estudava no
Objetivo da avenida paulista e ali foi o ápice do ápice do ápice do bull-
ying. Eu lembro que todo dia que eu saia andando da escola você tinha
que descer a escadaria da Gazeta e aí é onde ficava todo mundo reunido
pós escola. Eu lembro que uma vez teve uma gritaria, que um menino
que me odiava, não sei porque não me pergunte porque eu nem con-
heço esse menino, aí o menino começou a me xingar, puxou um coro
bicha! Bicha! Bicha! Bicha! E aí eu me lembro que me virei pra trás pra
ver da onde tava vindo o zumzumzum e na hora que eu virei ele cuspiu
e caiu cuspe na minha cabeça, assim, bem na minha cara.

160 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Sempre me indaguei sobre a violência de nosso mundo em relação à


homossexualidade. Penso que no desejo vivido entre pessoas do mes-
mo sexo, escancara-se o quanto a sexualidade não tem nada a ver com
a reprodução. É o desejo que move e apenas o desejo. Daí a violência.
O Brasil é campeão em assassinatos de travestis, homossexuais e tran-
sexuais, sendo que esse número foi o maior nos últimos dez anos. Ba-
seio-me em dados da Associação Nacional de Travestis e Transexuais
de 2017, conforme publicação de 25 de janeiro de 2018, assinada pela
repórter Helena Martins da Agência Brasil Brasília. Consegui essa infor-
mação no site Sem Censura.
Reproduzo aqui a notícia de fevereiro de 2017:
Era dia e pessoas passavam enquanto pelo menos três homens espan-
cavam Dandara dos Santos, 42 anos. A violência vivida ao longo de toda
uma vida chegou, em uma rua do bairro Bom Jardim, na periferia de For-
taleza, ao máximo. As cenas foram registradas em vídeo pelos próprios
algozes. As imagens, que ganharam as redes sociais um mês depois do
fato, foram interrompidas antes do ato final da sessão de tortura: os
tiros disparados contra Dandara.
Dandara era travesti. No vídeo, o motivo do assassinato é gritado pelos
homens, que zombam de sua condição e demonstram intolerância. A
causa foi posteriormente confirmada pela polícia cearense.
O caso ilustra tantos outros que ocorrem no Brasil. De acordo com a
Associação Nacional de Travestis e Transexuais (Antra), apenas em 2017
foram contabilizados 179 assassinatos de travestis ou transexuais. Isso
significa que, a cada 48 horas, uma pessoa trans é assassinada no Bra-
sil. Em 94% dos casos, os assassinatos foram contra pessoas do gênero
feminino.
Os dados são detalhados no Mapa dos Assassinatos de Travestis e Tran-
sexuais no Brasil em 2017, lançado nesta quinta-feira (25), pela Antra,
em Brasília.
Bruna Benevides, autora do estudo afirma:
É como se os corpos dessas pessoas que desafiam as normas tivessem
que ser expurgados da sociedade. E é isso que a sociedade tem feito”.
O relatório destaca que o número de assassinatos em 2017 é o maior
registrado nos últimos 10 anos. Apenas entre 2016 e 2017 houve um
aumento de 15% de casos notificados. A organização aponta que a si-
tuação mantém o Brasil no posto de país onde mais são assassinados
travestis e transexuais no mundo. Em segundo lugar está o México, com
56 mortes. A comparação é feita tendo como base os dados da ONG
Internacional Transgender Europe (TGEU).
Aqui os dados são escancarados. Mas, há violências sutis, que passam
pela publicidade, pelo dia a dia. No decorrer do documentário, as pe-
quenas violências cotidianas vão aparecendo. Transcrevo aqui o depoi-
mento de Letícias Lanz, que era Geraldo Eustáquio, nome que faz ques-
tão de manter:

161 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Então eles queriam que eu representasse um papel que não dava certo
comigo, né? Eles queriam que eu brincasse de carrinho e eu queria brin-
car de boneca e a minha avó foi a única pessoa que teve sensibilidade
pra isso. Ela me deu uma boneca, brigou com a família inteirinha pra eu
ter aquela boneca, e o curioso é que a boneca era naquela época, era
um material que chamava celulóide, e eu resolvi lavar a boneca, e ela se
dissolveu na água. Meus pais ficaram numa alegria que cê nem imagina.
Eu chorei três anos por causa da boneca, que nunca mais eu tive uma.
Como nós, psicanalistas, pensamos essas questões? Quais instrumentos
teóricos temos? Há cerca de quatro anos atrás, na França, vimos os psi-
canalistas divididos, alguns claramente posicionados contra o casamen-
to gay e a adoção de crianças, em um terrível uso da teoria lacaniana,
e outros afirmando a radicalidade do desejo tal como foi pensado por
Freud.
Em texto elaborado pelo Grupo Generidades do Departamento de Psi-
canálise do Instituto Sedes Sapientiae, é Freud, do “Três Ensaios sobre a
Teoria da Sexualidade”, de 1905 que é recuperado. Afirmam: Gostaría-
mos de recuperar aqui a força desse texto sem deixar de lado os aspec-
tos atrelados ao contexto sócio histórico que, de certa forma, puderam
ser repensados ao longo dos anos. Passados mais de cem anos da pu-
blicação do texto de 1905, acompanhamos nas sociedades ocidentais
grandes mudanças em relação às escolhas individuais, aos caminhos
dos desejos, quer estes sejam nas vivências dos papéis de gênero, nas
novas configurações familiares ou nas escolhas dos parceiros amorosos.
Esse texto, porém, ainda nos parece muito potente e atual no sentido
de marcar a constituição do psiquismo entrelaçada com o caminho da
sexualidade. Nele Freud afirma a sexualidade infantil como o percurso
através do qual nos constituímos enquanto seres sexuados e construí-
mos nossa maneira de estar no mundo. A partir desse texto podemos
pensar na capacidade simbólica e criativa dos seres humanos que nos
permite buscar e construir os caminhos possíveis para dar conta das
intensidades e dos enigmas inerentes ao corpo que, por estar imantado
pela presença de um outro, já não é regido pelo campo do instinto”.
Essa abertura para a alteridade nos caracteriza como psicanalistas. Esse
corpo de mil sexos é o corpo da psicanálise.
Vários psicanalistas questionaram o quanto a ideia de gênero caberia
ou não como conceito. Como se Freud não tivesse se indagado sobre a
Kulturabeit, o trabalho da cultura em nossa subjetividade.
O grupo Generidades toma como parâmetro as “considerações de
Eduardo Leal Cunha quando propõe pensar nas questões que os sujei-
tos trans e a teoria quer colocam à psicanálise, não para compreender o
que se passa com tais sujeitos ou buscar soluções para o que eventual-
mente possamos entender como um problema, mas “para nos darmos
conta de eventuais sintomas que dizem da psicanálise e suas práticas no
contemporâneo”.

162 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Sim! O que fazemos nós com todos esses dados? Prendemo-nos em


concepções familialistas ou abrimo-nos para o que o desejo propõe?
A verdade é que, nessa violência cotidiana e muitas vezes no limite, algo
que é da nossa relação com a sexualidade se explicita. Nathalie Zaltz-
man, no seu ensaio “Do sexo oposto” (ZALTZMAN, 1999) inserido na co-
letânea Diferenças Sexuais (CECCARELLI (org), 1999). Citando Zaltzman:
“Em termos freudianos, a função sexual e o sexo são, para o Ego, um
escândalo inaceitável, uma tal ameaça à sua integridade narcísica que
ele nada quer saber a seu respeito...” (p. 103)
Zaltzman vai acompanhando o percurso freudiano mostrando como
aquilo que inicialmente parecia solidamente estabelecido, a clara dife-
rença entre o feminino e o masculino, no texto “Análise terminável e
interminável” acaba se transformando em masculino-feminino/ recusa
do feminino.
A partir da afirmação da inexistência de fantasmas especificamente
masculinos ou feminios, Zaltzman conclui que “o inconsciente não ad-
quire distinção alguma estável e decisiva da diferença dos sexos, pelo
contrário, a característica dominante da polaridade sexual está em sua
plasticidade”. (p. 105)
A tese principal de Natalie Zaltzman, é que não há, para a relação sexual,
qualquer código pré-estabelecido: “Não há apoio prévio, genético, histó-
rico, não há inscrição primeira do ato sexual. É um acontecimento que
não possui prefiguração inconsciente”. (p. 109)
Observa que “nos edifícios metapsicológicos de Freud, nenhum lugar,
nenhum conceito, nenhuma alusão marcam o lugar do ato sexual na
realidade psíquica. Diferentemente das pulsões parciais e das confi-
gurações inconscientes que conotam seu trabalho psíquico, nenhuma
formulação teórica vem delimitar uma correspondência, uma determi-
nação, uma ponte, um elo entre o ato sexual e a vida psíquica, exceto a
teoria, sempre abandonada, apesar de nunca completamente, da neu-
rose atual e do trauma, caracterizadas justamente por uma suspensão
do trabalho psíquico!”. (p. 109)
Na violência contra travestis, homossexuais e transexuais, é atuada a
insuportabilidade de todo e qualquer ato sexual. Há uma falência no
desejo que se explicita nessa violência. Essa delicada interface entre a
subjetividade e a cultura se faz presente necessariamente nessa sexua-
lidade que se escancara na violência.

163 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografia

CHNAIDERMAN, M. (2014) De gravata MARTINS, H. (2018) site Sem Censura, 25 de janeiro de 2018
e unha vermelha - documentário, 84
minutos. Distribuidora Imovision ZALTZMAN, N. (1999) “Do sexo oposto” in Diferenças Sexuais, CECCARELLI (org.), SP, Ed.
Escuta. (pp 89-120)
FINOTTI, I. (2010) Cartunista Laerte diz que
sempre quis se vestir de mulher” Folha
Ilustrada 4/11/2010.

164 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

165 / FLAPPSIP
LA VIOLENCIA DE LA CLÍNICA
Y LOS CUIDADOS DEL ANALISTA
Lic. Cynthia Chantrill 1 “Cuando el inconsciente y las transferencias están en juego,
conviene ir con precaución”
Korman 1996
1 AEAPG. Psicóloga. Terapeuta
del Equipo de Adultos del Centro
RESUMEN
Rascovsky. Socia Activa, Egresada
Convocados por el tema “Figuras actuales de la violencia, retos al psi-
y Docente de AEAPG. en carreras
coanálisis Latinoamericano”, los autores se preguntan qué define la
de Especialidad y Maestría.
“figura actual de la violencia.”
Ex Integrante de la Comisión
Algunos de los interrogantes que atraviesan este artículo son:
Organizadora del Congreso [Link].
• ¿Cómo inciden las diversas formas de violencia actual en la clíni-
Ex integrante de la Comisión
ca cotidiana?
Científica A.E.A.P.G. Ex docente
• ¿Cuáles son las fuerzas con las que trabaja un análisis, con qué
U.B.A. Facultad de medicina y
leyes se cuenta para su regulación y cuándo esas fuerzas adquie-
Facultad de Psicología J. F. Kennedy.
ren el carácter de lo violento?
• Si el trabajo de análisis convoca pasiones y dolores que resisten
Dr. Norberto Lloves 1 su recuerdo en palabras, ¿qué técnica implementar ante el mate-
rial explosivo con el que se trabaja en la clínica?, y ¿cómo pensar
los cuidados del analista?
1 AEAPG. Psicoanalista. Médico.
Ante la idea de que la violencia externa no es privativa de la causa
Psiquiatra. Socio Activo y Docente
del sufrimiento psíquico y poniendo énfasis en las fuerzas internas
titular de la AEAPG en carreras de
que lo hacen consistente, los autores proponen la siguiente hipóte-
Postgrado. Delegado por la AEAPG
sis: lo actual de la violencia ofrece un escenario propicio para la fi-
ante Flappsip. Jefe del Servicio de
gurabilidad de la violencia propia que habita la condición humana
Salud Mental de la Obra Social del
cuando entra en intercambio con el medio; violencia presente en el
Personal Gráfico.
núcleo del aparato psíquico, siempre actual, que ante la imposibili-
dad de elaborarse insiste por representarse a través de las diversas
figuras que ofrece lo contemporáneo.
Hipótesis ejemplificada con casos clínicos, que llevan a los autores
a preguntarse cómo se preserva la persona del analista tanto, de lo
violento de su práctica, cómo del empuje constante de su propio pul-
sar inconciente. Arribando así a algunas reflexiones sobre la higiene
del analista.

Palabras clave: Violencia externa e interna; ética; estrechamiento de la


conciencia; higiene del analista.

Introducción
Ante el título del 10º Congreso de FLAPPSIP, denominado: “Figuras ac-
tuales de la violencia, retos al psicoanálisis Latinoamericano”, nos pre-
guntamos qué se define como “figura actual de la violencia” y cómo inci-
de en la práctica psicoanalítica.
La tecnología, por ejemplo, uno de los elementos contemporáneos por exce-
lencia, incide en la vida cotidiana por la cantidad de información imposible de
procesar, contribuyendo a hacer de la violencia un show mediático y, ocupan-
do gran parte de nuestra atención en las múltiples pantallas que nos invaden,

166 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

nos hace testigos activos y pasivos de tragedias domésticas, inseguridad


ciudadana, enfrentamientos sociales, pobreza extrema y guerras remo-
tas; violencias que se transforman en temas obscenos habituales para
el entretenimiento en nombre de la información. Mientras más sangre,
crímenes, desgracias múltiples sobre algún prójimo, más se facilitan las
condiciones para satisfacer la tendencia que Freud menciona en el “Ma-
lestar en la cultura”: “(…) el prójimo no es solamente un posible auxiliar
y objeto sexual, sino una tentación para satisfacer en él la agresión, ex-
plotar su fuerza de trabajo sin resarcirlo, usarlo sexualmente sin su con-
sentimiento, desposeerlo de su patrimonio, humillarlo, infligirle dolores,
martirizarlo y asesinarlo.” (Freud. 1930. Pág. 108); asimismo, la violencia
de la información, convoca la vocación masoquista primordial, pudiendo
posicionar al sujeto bajo amenaza o reivindicativo, con efectos de sufri-
miento subjetivo o actuaciones de riesgo.
Un breve ejemplo: Julián viene a la consulta desesperado por una angus-
tia incomprensible e insoportable de la última semana. Ahondando en
las condiciones que le dieron origen, relata que había fallecido el padre
de un amigo, pero que no cree que fuera eso; luego comenta que en el
WhatsApp de los compañeros del trabajo, “como broma” pasaron el vi-
deo de una decapitación, donde fue tomado por una compulsión a verlo
repetidas veces. Esa tarde comenzó la angustia y sintió la necesidad de
ir a abrazar a su padre y llorar con él. Trabajando este material, se fue
constituyendo un conflicto angustiante con raíces en el complejo pater-
no, que se había activado en este sujeto.

¿Cómo inciden las diversas formas de violencia actual en la clínica coti-


diana?
La realidad externa trae malestares propios de la cultura; la violencia
social es parte del malestar de todos los tiempos, pero en sí misma pue-
de ser inoperante, a no ser que adquiera cualidad patógena cuando su
fuerza arrasa con efecto traumático, adquiriendo verdadero carácter
patógeno al asociarse a una frustración interior que la preexiste, es-
pecialmente sexual, que prepara el terreno para manifestarse (Freud.
1916. Pág. 324). Pero la frustración interior no depende sólo de las des-
venturas del mundo para expresarse; hay veces que el conflicto interno
produce sufrimiento, paradójicamente, ante logros y bienestares que un
sujeto obtiene en el mundo externo, es decir, se puede fracasar al triun-
far y sufrir con el bienestar (Freud. 1916. Pág. 323).
Por lo tanto, no es privativa de la violencia externa la causa del sufri-
miento psíquico. En este escrito queremos poner énfasis en las fuerzas
internas que lo hacen consistente.
Pensamos como hipótesis, que lo actual de la violencia ofrece un esce-
nario propicio para la figurabilidad de la violencia propia que habita la
condición humana cuando entra en intercambio con el medio; violencia
presente en el núcleo del aparato psíquico, siempre actual, que ante
la imposibilidad de elaborarse insiste por su falla para representarse.

167 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Encontrando a su paso, modos de expresión a través de las diversas


figuras que ofrece lo contemporáneo.
Dice Freud en una carta sobre el estallido de la 1º guerra mundial: “(…) el
psicoanálisis ha llegado a la conclusión de que los impulsos primitivos,
salvajes y malignos de la humanidad no han desaparecido en ninguno
de sus individuos sino que persisten, aunque reprimidos, en el incons-
ciente y que esperan las ocasiones propicias para desarrollar su activi-
dad. (Freud, 1914. Pág. 302)

Dentro del proceso de análisis


¿Cuáles son las fuerzas con las que trabaja un análisis, con qué leyes se
cuenta para su contención y regulación y cuándo esas fuerzas adquieren
el carácter de lo violento?
En esta línea, cómo pensar los cuidados del analista quien, en la direc-
ción de la cura en transferencia, convoca a “(…) los más malignos de-
monios que moran, apenas contenidos, en un pecho humano”, lo que
puede convertir al análisis en un campo de batalla donde se “(…) tiene
que estar preparado para la eventualidad de no salir indemne de esta
lucha” (Freud. 1905 pág. 96). A esto se suma que el analista también está
inmerso en el contexto de las “figuras actuales de la violencia” y es su
deber preservar al análisis de lo que él recibe de dicho ámbito.
El intercambio que se produce en un análisis da cuenta de un trabajo
que no es pacífico, en tanto convoca pasiones y dolores que resisten su
recuerdo en palabras y tienden a expresarse en actos. La transferencia
en su vertiente resistencial y el acting out son ejemplos de esto.
Entonces, insiste la pregunta: ¿Qué material se trabaja en análisis para
que pueda irrumpir la violencia y cómo se articula ésta con las figuras
actuales de la violencia?
Ante estos interrogantes, queremos compartir otras breves viñetas clí-
nicas:
Una paciente joven, declarada feminista, consulta angustiada y lo atribu-
ye a que su novio fue “escrachado” en las redes sociales como violento,
por una antigua novia de su adolescencia. Esta información se viralizó
en su círculo íntimo y no tan íntimo. La presión social y su identificación
indiscriminada con la letra de esa otra mujer, le provocaba un conflicto
que se le presentaba imposible de resolver. ya que el novio amoroso,
de un día para el otro, se había convertido en una verdadera amenaza
social.
Un paciente que sufre de crisis epilépticas, pierde su trabajo. Le comu-
nica a su analista que, ante la infructuosa búsqueda de nuevo empleo,
decidió comprarse un auto con la indemnización y empezar a trabajar
con Uber. La analista se pregunta sobre cuál es su responsabilidad ante
el riesgo de un paciente medicado por epilepsia que decide manejar un
transporte público.

168 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Sobre la técnica y el material explosivo


En los diversos textos en los que Freud hace sus mejores apuestas a
transmitir la técnica, siempre deja ver lo imposible de la tarea. Es por
‘ello’ que el psicoanálisis se sigue escribiendo.
El padre del psicoanálisis compara la tarea del analista con la del ciruja-
no, primero habla de extirpar un cuerpo patógeno, pero luego se corrige
diciendo que se trata de disolver una infiltración. ¿Cómo?: “Se disuelve la
resistencia y así se facilita a la circulación el camino por un ámbito antes
bloqueado”, operación que apunta a resolver el “estrechamiento de la
conciencia neurótica”. (Freud 1895, 296)
Ante lo complejo y críptico de esta frase, Freud apela a una alegoría para
explicarla: “Si, tras una tramitación completa, uno pudiera exhibir a un
tercero el material patógeno en toda su compleja organización multidi-
mensional, ahora discernida, él tendría todo el derecho de preguntar
cómo pasó semejante camello por el ojo de la aguja.”(Freud 1895, 296).
Alegoría que revela la dificultad que representa nuestra tarea como ana-
listas.
En la clínica del psicoanálisis se produce un trabajo entre un analizante
y un analista sumergidos en el ámbito de la palabra y, con el empleo
ético de la transferencia, se propicia la repetición de una nueva vieja
historia, con el único objetivo de procesar ese penar de más con que
un paciente consulta. La cura analítica es el efecto de un arduo trabajo
de elaboración psíquica que propicia nuevos modos de administración
pulsional para facilitar el trabajo y el amor, dentro de los confines que
impone el infortunio de la vida, y sin olvidar los intereses, recursos y
límites del analizante, con quien se comparte la responsabilidad de su
curación. El material que adviene, en forma más o menos disruptiva,
a veces inconsistente o pueril desde la lógica de la conciencia, bajo la
legalidad del dispositivo analítico, permite, con la atención flotante, que
se vayan recolectando restos, jirones, piezas sueltas que constituirán el
hilo invisible que deshilvana al camello de un lado para reconstruirlo del
otro lado del ojal.
¿Qué es lo que transportan estas producciones que suelen causar tor-
mentos?
No sólo se trata de la afrenta narcisista por la división del sujeto, tam-
bién está en juego “lo demoníaco”: esa íntima exterioridad que da cuen-
ta de la propia exigencia pulsional ignorada, rechazada y proscripta, en
tanto guarda los caracteres bestiales que habitan al sujeto bregando por
su manifestación, en conflicto con las prerrogativas de la cultura.
Si volvemos a la cuestión de la “infiltración”, para figurarla sirve como
guía el modo en que Lacan describe a la libido con el mito de la laminilla:
“Supongámosla, ancha crepa para desplazarse como la amiba, ultraplana
para pasar bajo las puertas, omnisciente por ser llevada por el puro instin-
to de la vida, inmortal por ser escisípara. Tenemos aquí algo que no sería
agradable sentir derramársele a uno en la cara, sin ruido durante el sueño
para sellarla.” (Lacan. 1966, p 824)” Y con “eso” trabajamos los analistas,

169 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

disolviendo resistencias, que van dejando caer desde restos a camellos


enteros. Es así como pensamos la libido, como el órgano del ello, ese ór-
gano íntimamente relacionado con aquella infiltración sobre la que hay
que operar… Aunque inquiete, importa recordar que las prohibiciones
que impone la cultura recaen sobre el incesto, el asesinato y el canibalis-
mo; que con ese material se trabaja en un análisis.

Sobre la “higiene” del analista


A estas alturas del relato, nos interesa pensar sobre la reelaboración del
propio analista ante los restos transferenciales, intentando no quedar
enredado en las enmarañadas telarañas libidinales de sus pacientes,
atento a cómo salir caminando del consultorio sin quedar pegado a al-
guna laminilla ajena. Es sabido que en tanto se instala la transferencia
en análisis, se pueden reproducir esos modos violentos de manifestarse,
tanto para el analizante como para el analista, de los deseos incestuosos
y asesinos que se tramitarán en una dimensión inconsciente procuran-
do satisfacciones sustitutivas.
¿Cuál es la función del analista que lo coloca en el centro de esa realiza-
ción pulsional? El analista se ofrece “en calidad de objeto” (Freud. 1916.
Pág. 404) de las mociones pulsionales reprimidas para la instalación de
la neurosis de transferencia, e insta a una demanda inconsciente donde
el analizante despliega su particular economía psíquica.
¿Cómo hace un analista para hacer soporte de ese lugar y no morir en
el intento?
Es el marco legal que representa el dispositivo analítico, asociación libre
y atención flotante, como acuerdo entre analizante y analista de crear
un espacio de trabajo en el terreno de la palabra, lo que aporta los con-
dimentos mínimos necesarios para instaurar una legalidad que regule
los términos del encuentro, donde la violencia pulsional pueda encon-
trar un marco simbólico para su tramitación psíquica.
Por lo tanto, en el análisis, en tanto se instale la transferencia, se trata
de una demanda de satisfacción pulsional sustitutiva al analista, quien
debe “(…) denegar (versagen) aquellas satisfacciones que más intensa-
mente se desea y que exterioriza con mayor urgencia” (Freud. 1919. Pág
160). Es aquí donde, desde el punto de vista técnico y ético, insiste la im-
portancia de la regla de abstinencia respecto de las satisfacciones susti-
tutivas relacionadas con la dinámica de contracción de la enfermedad,
siendo indispensable rehusarse, para sostener la insatisfacción como
motor del análisis. Posición de no correspondencia que puede dar lugar
a la hostilidad del analizante.

El otro punto es lo pulsional del analista, ¿cómo se las arregla con sus
demonios?

170 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Freud previene sobre las tentaciones que lo pueden invadir desde el


poder con el cual es investido. Insiste en los peligros para el análisis de
una ambición pedagógica que pretenda inculcar ideales, así como de
una pasión samaritana movida por desbordes de su propia vida afectiva
(Freud, 1912. Pág. 118); ambas situaciones propicias para el despliegue
de la violencia desde el analista.
Desde esta perspectiva es donde entran a jugar los límites de la fun-
ción del analista, en tanto no debe tomar al paciente como objeto de
su propia escena fantasmática, ni dirigir la cura en función de un ideal,
ni instilar sugerencias a partir de prejuicios personales. Pero como el
analista también está habitado por exigencias pulsionales, que podrían
encontrar expresión en la dirección de un tratamiento ¿cómo hace para
sostener su función? Aquí entramos en el terreno de la ética.
Es interesante la manera en que Lacan sitúa los pagos que debe hacer
un analista, como renuncias necesarias para tener las cuentas claras con
el deseo, ya que es imposible sostener el ejercicio de la función sin tro-
piezos; por lo tanto: “(…) paga con palabras, sus interpretaciones. Paga
con su persona, en la medida en que, por la transferencia, es literalmen-
te desposeído de ella. (…) Finalmente, “es necesario que pague con un
juicio en lo concerniente a su acción”, exigencia mínima para el autor, en
tanto “una parte de esa acción permanece velada para sí mismo” (Lacan.
1959/60. Pág. 347).
Freud dice que la resistencia del ello es la responsable de la necesidad de
reelaboración. El punto es de qué manera el analista resuelve el vínculo
de su yo con su propio ello en la dirección de un análisis, cómo renuncia
a la tentación de que su yo quede como esclavo, corriendo por resolver
exigencias imposibles, tentados de que se regodee en todos los restos
pestilentes que deja el trabajo y seducido por la loca idea de que puede
existir una realidad sin tiempo ni espacio, tal como lo dicta el ‘ello’.
Por eso hay una dimensión ética en el requisito de la experiencia del
análisis personal, la supervisión, la formación teórica, el intercambio con
los pares y el ejercicio de la escritura en la formalización de la clínica,
pues implican las renuncias esenciales del analista ante la falibilidad del
ser que lo habita: falta en ser develada por la insistencia de lo pulsional
y las producciones del inconsciente.
Pero hay algo más: es necesario tiempo y espacio para reelaborar, tam-
bién en la lectura general, en la recreación y en el ocio; en aquello que el
analista encuentre apropiado para librar su conciencia, ensanchándola,
para que su atención flotante fluya ágil y despejada en los análisis que
dirige.
Una vez más, la apuesta es a que los restos que insisten, aquellos restos
de sesiones, de tratamiento, con los enormes camellos que van saliendo
de nuestros pacientes, puedan disolverse por la palabra. Pero es ne-
cesario mantenerse advertidos que ese trabajo no puede acumularse,
pues el estrechamiento de la conciencia del analista va a acarrear peo-
res consecuencias para él que para sus pacientes.

171 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía
- Freud Sigmund (1996) “Sobre la -Freud Sigmund (1998) “Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo analítico” (1916)
psicoterapia de la histeria” (1895) En J. L. En J. L. Etcheverry (trad.), O. C. (Vol. XIV), Bs. As. Ed. Amorrortu.
Etcheverry (trad.), O. C. (Vol. II), Bs. As. Ed. -Freud Sigmund (1996) “Conferencia 22: Algunas perspectivas sobre el desarrollo y la
Amorrortu. regresión. Etiología.” (1916) En J. L. Etcheverry (trad.), O. C. (Vol. XVI), Bs. As. Ed. Amorrortu.
- Freud Sigmund (1996) “Fragmentos de -Freud Sigmund (1996) “Conferencia 27: La transferencia” (1916) En J. L. Etcheverry (trad.), O. C.
análisis de un caso de histeria” (1905 (1901)) (Vol. XVI), Bs. As. Ed. Amorrortu.
En J. L. Etcheverry (trad.), O. C. (Vol. XIV), Bs. -Freud Sigmund (1994) “Nuevos caminos de la terapia analítica” (1919) En J. L. Etcheverry
As. Ed. Amorrortu. (trad.), O. C. (Vol. XVII), Bs. As. Ed. Amorrortu.
-Freud Sigmund (1996) “Consejos al médico -Freud Sigmund (1996) “El malestar en la cultura” (1930 (1929)). En J. L. Etcheverry (trad.), Obras
sobre el tratamiento psicoanalítico” (1912) Completas: Sigmund Freud (vol. XXI), Bs, As. Ed. Amorrortu.
En J. L. Etcheverry (trad.), O. C. (Vol. XII), Bs. - Korman. V. (1996), El oficio del analista. “Consideraciones sobre el final de análisis”. Paidós
As. Ed. Amorrortu. Psicología Profunda. Buenos Aires.
-Freud Sigmund (1996) “Apéndice de De -Lacan Jacques (1987) Escritos II. “Posición del inconciente” (1960) Siglo XXI Ed.
guerra y muerte. Carta al doctor Frederik -Lacan Jacques (1988) La ética del psicoanálisis. Libro 7. Clase del 22-6-60. “La demanda de
van Eeden” (1914) En J. L. Etcheverry (trad.), felicidad y la promesa analítica”. D. Rabinovich. (trad.) Bs. As. Paidós. (Seminario original
O. C. (Vol. XIV), Bs. As. Ed. Amorrortu. dictado 1959-1960). Texto establecido por J. A. Miller

172 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

173 / FLAPPSIP
CUANDO LA NEUTRALIDAD
DEVIENE EN VIOLENCIA
En el proceso terapéutico

Mg. Olinda Serrano de RESUMEN


Dreifuss 1 CPPL
Diversos tipos de violencia y maltrato se presentan en nuestros pa-
1 Magister. Docente de la Escuela del
cientes actualmente. Partimos de los aportes de Ferenczi respecto a
Centro de Psicoterapia Psicoanalítica
la consideración de la realidad concreta en las vivencias de maltrato
de Lima
y sufrimiento, de modo que no se repita el factor de desmentida, que
resulta en lo verdaderamente traumático en cada situación.
En la relación terapéutica se da especial importancia al vínculo a par-
tir del soporte afectivo que Ferenczi propone respecto a la empatía,
el tacto y la modestia del terapeuta, acogiendo así el lenguaje de la
falta básica propuesto por Balint.
Asimismo, se integra el concepto de amistad de transferencia de
Kancyper y el de salud de transferencia de Alizade que permiten y
promueven una mayor autenticidad en la relación con el/la pacien-
te. Se considera el mito de la neutralidad analítica planteado des-
de la vertiente intersubjetiva y se integra el trabajo terapéutico con
las respuestas contratransferenciales que plantea Bollas. Un breve
e intenso testimonio de una paciente violentada desde su historia
y luego desde diversos tratamientos psiquiátricos muestra cómo la
clásica neutralidad y la espera de la asociación libre pueden experi-
mentarse como un sufrimiento más.

Palabras clave: Ferenczi, relación terapéutica, amistad de transferencia

Con frecuencia nos encontramos en la clínica con diversas situaciones


de violencia, pacientes de toda edad que han sufrido variados padeci-
mientos, maltrato a nivel físico, emocional y social, y ello se expresa no
sólo en el relato de experiencias consigo mismos o con otros dado que,
a través del concepto de transferencia, esperamos de alguna manera
que aquello se repita en el vínculo terapéutico. Sin embargo, no siempre
pensamos en cómo se repite desde el lado del terapeuta y sus procedi-
mientos.
Más aún, ¿no es acaso toda queja la expresión de algún tipo de violencia,
real o imaginaria? ¿Cómo trabajar ahora con ella, o cómo nos situamos
en estos procesos de modo que no se repita violencia?
Ferenczi (1933) propone reconocer el trauma en la realidad concreta y no
sólo como expresión de algo constitucional o una fantasía en la realidad
psíquica. En su artículo “Confusión de lenguajes entre los adultos y el niño”
plantea cómo la ternura y el juego del niño pueden recibir respuestas apa-
sionadas de parte de los adultos, que resultan violentas. Simultánea- o
posteriormente el niño se escinde, introyecta y se identifica con el agre-
sor, sometiéndose a éste que desmiente lo sucedido y puede culparlo in-
cluso. Sabemos de las discusiones, malentendidos y dificultades que este
planteamiento ocasionó en la relación con Freud y sus contemporáneos.

174 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Sabemos también del cuidado y seguimiento de su obra por Balint, así


como de su aporte y vigencia ya que actualmente no son los efectos de
la sexualidad reprimida y sus síntomas lo que más nos convoca sino
la destructividad, violencia, abuso sexual y en todas sus formas, como
fuentes principales de sufrimiento actual.
Usualmente, detrás de historias de maltrato nos encontramos con re-
ferencias a historias personales cargadas de carencia y violencia, episo-
dios secretos y antiguos sufrimientos que marcan, que dejan huellas o
cicatrices, a través de generaciones incluso, de acontecimientos y estilos
de reacción, acusaciones o silencios de complicidad o incredulidad, de
vínculos violentos. Nos encontramos también con entornos que natura-
lizan vínculos y formas de violencias de todo tipo… La violencia aunque
frecuente sólo es “normal” en la estadística, o en sus datos. Lo familiar/
siniestro maltrata y “mata” algo sensible e importante del sujeto como la
libertad, la construcción de la identidad y sus procesos de subjetivación,
para poder sobrevivir. (Cabré, 2013)
Como decíamos, encontramos que Ferenczi ve que el paciente resulta
traumatizado no sólo por los eventos sufridos sino por la desmentida
de los otros y el sometimiento al agresor, y señala: “Son niños que se
sienten moral y físicamente desvalidos, su personalidad no se halla sufi-
cientemente consolidada como para poder protestar, aunque sólo fuera
mentalmente, porque la fuerza y la autoridad excesivamente poderosas
del adulto los entorpecen y les arrebatan el sentido. Pero esta misma
ansiedad, si alcanza cierto nivel máximo, los obliga a someterse como
autómatas a la voluntad del agresor, a adivinar todos sus deseos y sa-
tisfacerlos; completamente olvidados de sí mismos, se identifican con el
agresor.” (Ferenczi, 1933:144) Ferenczi acoge a estos pacientes “difíciles”,
cree en la realidad de sus traumas, y considera que un desconocimien-
to de la realidad al comprender el trauma constituye nuevamente una
desmentida. Él ensaya modificaciones técnicas, las reporta, las deshecha
cuando es pertinente, y elabora teóricamente, y luego otros continúan
su trabajo teórico y técnico.
Finalmente, Ferenczi (1928) denuncia que la teoría y el protocolo
psicoanalítico clásico pueden constituirse en otras actitudes de des-
mentida dentro del tratamiento y el paciente puede no ser, nueva-
mente, objeto o más bien sujeto de escucha y credibilidad.1 Propone
el “tacto psicológico” como capacidad para la empatía y dice:

1 “La situación analítica -es decir, la frialdad


y la hipocresía profesional, y además, oculto
tras de esto, pero nunca revelado: un
desagrado experimentado en relación con
el paciente, pero que éste sentía con todo
su ser- no era esencialmente diferente de
la que, en la infancia del sujeto, condujo a
la enfermedad. …imponíamos al paciente
el peso que significaba la reproducción del
trauma originario…” (Ferenczi, 1933:142)
175 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

“Esta empatía nos protegerá de estimular innecesariamente la resisten-


cia del paciente…” (p. 79) También se percata del elemento iatrogénico
del poder, -como lo veremos luego en el testimonio de una paciente- y
señala: “La modestia del analista no debe ser una pose estudiada, sino la
consecuencia de la reflexión sobre la limitación de sus conocimientos. ….
Es necesario no avergonzarse nunca de confesar sin reservas los errores
que se cometieron.” (p. 83) Esto es muy importante porque es justamen-
te lo distinto a la actitud de desmentida del trauma, siempre tan dañina.
Ante los errores, el/la terapeuta tiene la oportunidad de mostrarse au-
téntico, falible y honesto y poder analizar y eventualmente interpretar
lo que ese error y la disculpa signifique en el paciente y entre ambos. La
humildad es importante. A partir del concepto de “introyección” y la con-
sideración del entorno, Ferenczi propone un “estilo clínico marcado por
la receptividad empática y por la presencia sensible del psicoanalista,
que pasa a ofrecerse como soporte afectivo para las experiencias de re-
gresión a la dependencia, así como de júbilo creador, de sus analizados.”
(Kupermann, 2011:249) Ello es imprescindible para el nuevo comienzo
en el paciente que, a través de la regresión benigna, propuso luego Ba-
lint (1979).
La neutralidad psicoanalítica buscó proteger de las transgresiones de
transferencia-contratransferencia en ambos partícipes del proceso, so-
bre todo al inicio del movimiento psicoanalítico, y de la historia profe-
sional de cada terapeuta. Sin embargo, no se puede ser neutral ante el
maltrato porque para el paciente esa actitud puede ser la repetición del
peor maltrato: el abandono emocional de los padres. (Frankel, 2008)
Un gesto o una palabra de indignación y de empatía por quien sufre o
quien relata una experiencia de violencia, una expresión contratransfe-
rencial (Bollas, 2009) puede hacer la diferencia. 2 Esperar que el paciente
asocie, de un modo tradicional, por ejemplo, es desconocer su infinita
dificultad para ello, como lo señala Balint (1979) en tanto sería desco-
nocer el lenguaje no verbal del ámbito de la Falta Básica. Expresarse
libremente supone una gran confianza, ausente cuando el entorno no lo
permitió antes, cuando hubo violencia y luego descrédito de lo sufrido.
Dice una antigua paciente: “Cancelar una sesión sin avisar, por ejemplo,
implica una falta de compromiso y el compromiso es muy importante
porque el paciente te confía su vida. El compromiso del paciente no pue-
de ser más grande que el del terapeuta con su paciente. Es una situación
de poder porque se supone que el terapeuta está bien mentalmente
en comparación con el que va para que lo ayude. Además, el terapeuta
brinda un servicio, el paciente muestra que necesita un cambio, tiene
que contarle un problema a una persona que ni conocía; eso es inmen-
so, es muy difícil y el terapeuta debe mostrar respeto, tener eso presente.

2 Bollas (2009:250) “El uso gradual no-


traumático de mi propia subjetividad es un
elemento esencial en mi trabajo, sobre todo
con pacientes gravemente perturbados.”

176 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

A veces el paciente no puede ni hablar ni contar su historia por el temor


a lo que el terapeuta le pueda decir porque es más difícil no decir cuan-
do estás pidiendo ayuda y algún nivel de conciencia tienes de lo que te
pasa; a pesar de eso da temor. El paciente puede creer que el terapeuta,
como otros, lo va a reprochar, cuestionar… entonces el temor para ha-
blarle al terapeuta es infinito. Es el temor de ser rechazado, juzgado, no
creído porque si eso es lo común en su vida, ¿por qué no pensar que va
a pasar también con el terapeuta?”
Proponemos incluir el concepto de amistad de transferencia propuesto
por Kancyper (2014) para dar espacio y sustento teórico a una forma de
comprensión e intervención en los procesos con pacientes violentados,
vale decir, a una forma de vinculación terapéutica. El autor la define así:
“La amistad de transferencia, como contrapunto a la noción de amor de
transferencia (Freud, 1915) es una transferencia positiva sublimada que
favorece la alianza terapéutica. Se manifiesta en la dinámica del campo
analítico en el seno de una atmósfera (Stimmung) afectiva, confortable,
tierna, distendida e intensa a la vez. … tanto el analista como el anali-
zante se sumergen -transferencia-contratransferencia positiva sublima-
da mediante- en una entrega franca y profunda, y preservan, al mismo
tiempo, la asimetría funcional del proceso analítico.” (p. 96, 97)
Este concepto nos recuerda el de salud de transferencia propuesto por
Alizade (2002) 3 Ella dice: “De la misma manera en que las proyecciones
de las imagos y conflictos patógenos generan la neurosis de transferen-
cia, los intercambios y estimulaciones de la salud potencial del paciente
generan una salud de transferencia. Esta salud de transferencia acom-
paña el curso del tratamiento y contribuye a su eficacia.” (p. 39) También
sugiere “la desviación interpretativa e indagatoria por fuera del área
sintomática” (p. 13) y agrega: “Consideré la conveniencia de esgrimir
modificaciones técnicas estratégicas en aras de la eficacia clínica. Estas
desviaciones tienen por objeto evitar la monotonía o perseveración de
un discurso doliente desgastado, resistencial, sobre el cual no se opera
trabajo elaborativo alguno.” (p. 18)

3 “El analista explora la región sana del


paciente y provoca la influencia o infiltración
sobre la zona traumática. El trauma se
decatectiza gracias a la multiplicación
de facilitaciones vitales, y con frecuencia
se logra desencadenar un proceso
intrapsíquico destraumatizador. El analista
rescata la positividad en el trabajo de duelo,
en la interpretación de los sueños, en los
conflictos narcisistas y edípicos irresueltos.”
(p. 39)

177 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Desde la vertiente intersubjetiva en psicoanálisis, que reconoce a Fe-


renczi en sus orígenes, se plantea que el psicoanálisis ha transitado pau-
latinamente “desde las pulsiones a los afectos y desde la mente, conce-
bida como una entidad individual, hacia el campo intersubjetivo, que es
el campo constituido por el encuentro de dos subjetividades, con lo cual
la personalidad individual de cada analista ha entrado en el escenario
de la relación terapéutica.” 4 Desde esta perspectiva, Orange, Atwood y
Stolorow (2012) plantean el mito de la neutralidad analítica íntimamente
vinculado con la regla de abstinencia y consideran que “la falta de ex-
presión de interés, afecto y simpatía es siempre vivida como una hostil
indiferencia.” (p. 19) A su vez, la transferencia está co-determinada por
las subjetividades de paciente y analista y en cierta manera, el analista
constantemente se autorevela.
Resumiendo, el protocolo psicoanalítico clásico que busca interpretar
la transferencia requiere proponer una relación más auténtica (Ferenc-
zi, 1928, 1933), que propicie un “nuevo comienzo” (Balint, 1982), que
se resguarde menos de las actuaciones perjudiciales para el proceso,
aunque advertidas oportunamente por Freud (1915) en su momento,
e integre si es preciso las llamadas “respuestas contratransferenciales”
(Bollas, 2009). La propuesta de entender la contratransferencia como
una co-transferencia (Orange, Atwood y Stolorow, 2012) es interesante
y sugestiva así como el concepto de enactment entendido como una
escenificación, una puesta en acto modificadora del psiquismo. En todo
caso, se trata de una búsqueda por reflexionar y nombrar aspectos del
vínculo terapéutico, conscientes de los riesgos y los excesos tanto de la
supuesta neutralidad como de la excesiva espontaneidad y pérdida del
encuadre. Finalmente el terapeuta se constituye en un ambiente facili-
tador y por lo tanto no violento, que muestre su genuino interés por es-
cuchar y conectarse con su paciente, lejos de la desmentida por un lado
y de la posición de poder por otro, se permite conectar a través de su
intuición y acogida en el espacio terapéutico para facilitar el despliegue
del ser en libertad.

4 Orange, Atwood y Stolorow (2012:14)

178 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía
Alizade M. (2002) Lo positivo en Ferenczi S., (1928) Elasticidad de la técnica psicoanalítica. En: Problemas y métodos del
psicoanálisis. Buenos Aires: Lumen Psicoanálisis (1966) Buenos Aires: Paidós
Amati S. (2008) La violencia social Ferenczi S. (1933) La confusión de lenguajes entre los adultos y el niño. En: Problemas y
traumática: un desafío a nuestra métodos del Psicoanálisis (1966) Buenos Aires: Paidós
adaptabilidad inconsciente. En: Revista Freud S. (1915) Puntualizaciones sobre el amor de transferencia. OC. XII Buenos Aires:
de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis, Amorrortu
Número 11/12 Frankel J., La teoría del trauma en Ferenczi. En: Revista de la Sociedad Argentina de Psic
Balint M. (1982) La Falta Básica. Buenos oanálisis, Número 11/12
Aires: Paidós Kancyper L., (2014) Amistad, una hermandad elegida. Estudio psicoanalítico. Buenos Aires:
Bollas C. (2009) Lo sabido no pensado. Lumen
Buenos Aires: Amorrortu Kupermann D., (2011) Principios para una ética del cuidado en psicoanálisis: hospitalidad,
Cabré L., (2013) Marcas tempranas y empatía y salud del analista. En: Sándor Ferenczi y el psicoanálisis del siglo XXI. Boschán P.,
transferencia. En: Revista de la Sociedad (comp.). Buenos Aires: Letra Viva.
Argentina de Psicoanálisis, Número 17 Orange D., Atwood G. y Stolorow R., (2012) Trabajando intersubjetivamente. Madrid: Ágora
Relacional.

179 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

180 / FLAPPSIP
MEIOS DE COMUNICAÇÃO COM REFUGIADOS
NA AMÉRICA LATINA
No século XXI

Suely Duék 1 RESUMO


Círculo Psicanalítico do
Rio de Janeiro O recente deslocamento de refugiados latinos na América Latina me
CPRJ fez pensar no que a psicanálise tem a dizer e também no que faz o
psicanalista quando se volta para o mundo exterior, dedicando-se
ao que Freud denominou de psicanálise aplicada. Este é um desafio
1 Psicanalista. Membro efetivo
à psicanálise e dentre os psicanalistas latinos. Renato Mezan no livro
do Círculo Psicanalítico do Rio de
“Interlocuções” lembra que o “analista não é apenas um profissional
Janeiro, Brasil. [Link]@gmail.
da terapia: é também um cidadão envolvido na trama de seu tempo.
com
Mezan nos fala da importância da lente do psicanalista no “socius”, e
prefere chamar de “psicanálise implicada”. O trabalho objetiva ana-
lisar como nos países da América Latina os psicanalistas têm tratado
a problemática dos refugiados e seus reflexos desde o pós-guerra até
os dias atuais, e o que mais pode ser feito já que estamos diante de
uma população que sofre um deslocamento forçado. Reconhecemos
três possibilidades de implementação de soluções tais como a repa-
triação voluntária, a integração local e o reassentamento. O desafio
para a psicanálise está na segunda solução que envolve o acolhimen-
to e a integração. Através da fundamentação de pensadores da psi-
canálise e de outros saberes desejamos pautar que a psicanálise tem
o que dizer e o que fazer diante do homem pós-moderno.

Palavras-chave: Refugiados; Pertencimento, Trauma; Exclusão; Identi-


ficações; Falta; Desenraizamento; Intolerância; Violência; Ódio; Cuidar;
Acolhimento; Ambiente Facilitador; Integração.

Prólogo:
A palavra que Freud usa do alemão para expressar desamparo (Hilflosi-
gkeit) é um substantivo que designa a condição de alguém que se encon-
tra sem ajuda, desamparado, indica também a falta. Freud usa ambas as
terminologias: “sentimento de desamparo” e “situações de desamparo”.

1 INTRODUÇÃO

Boas histórias também acontecem...


Era uma vez, uma história que começou em 1923 e permanece até hoje:
Uma moça de nome Sabina, vinda da terra de Freud, durante a guerra,
escolheu a América Latina, Rio de Janeiro. Tornou-se passadeira numa
loja de tecidos de tropical inglês cujo dono era um imigrante egípcio,
pessoa que mais tarde veio a ser sogro de sua filha. Á noite ela camin-
hava até o cais do porto para esperar os navios que traziam mulheres
que chegavam enganadas na certeza de promessas de empregos, que
na verdade eram casas de prostituição. Sabina cuidava de todas elas até
que conseguissem emprego e moradia em casas de famílias conhecidas.
Por ser poliglota redigiu os estatutos para a fundação do Lar das Damas,
espaço de acolhimento aos que necessitam ajuda, tornando-se a pri-
meira presidente da instituição, onde a base ideológica é a Justiça Social.

181 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

2 A CLÍNICA PSICANALÍTICA DO TRAUMÁTICO NA IMIGRAÇÃO FORÇADA

Diante da resistência ao atual movimento migratório na América Lati-


na este trabalho representa uma inquietação quanto ao papel do psi-
canalista e sua capacitação para este desafio. Os países sul-americanos
foram surpreendidos com onda migratória inédita. Nem todos estão
abertos à recepção, o êxodo Venezuelano segundo a ONU é de três mil-
hões de pessoas. O perfil social dos refugiados mudou, são pessoas em
situação precária, constituem sua própria rede de solidariedade em ce-
nário de ausência governamental. Quando nos referimos aos meios de
comunicação propostos ao acolhimento dos refugiados da globalização,
visualizamos a violência que os levou aos deslocamentos e as políticas
de absorção, inclusive com suas formas veladas de rejeição. 
Mia Couto (2009), escritor humanista, no livro “ E se Obama fosse Africa-
no? ” Relata a respeito do medo:

Existem muros que separam nações, mas não separam os que tem
medo dos que não tem medo, portanto não nos basta provar a barbárie
dos outros e deixarmos de nos fazer perguntas.... Nesse momento de
caos e perda, o importante não é tanto a língua, nem sequer o quanto
ela nos é materna. Mais importante é essa outra língua que falamos
mesmo antes de nascermos. Nesse registro está a porta e o passaporte
em que todos nós nos fazemos humanos. (Couto, 2009, p.139).

A clínica psicanalítica do sofrimento na imigração forçada apresenta im-


passes e vicissitudes na direção do manejo psicanalítico e no seu cam-
po epistemológico, teórico-clínico de articulação entre outros saberes.
Portanto a boa atuação do analista exige um profundo conhecimento
da técnica e da metapsicologia são essenciais a sua análise e a super-
visão; ele deve ter um olhar singular, respeito aos costumes e crenças
do paciente, mas também respeito aos seus próprios valores. A relação
transferencial necessita de criatividade e cuidado, o analista é parte do
psiquismo na relação com o analisando cujas fronteiras são vulneráveis
e inexatas.
A partir de Winnicott o analista se implica no processo da transicionali-
dade onde o olhar para a contratransferência é fundamental de tal for-
ma que haja um equilíbrio possível para o psiquismo de ambos, analista
e analisando. A consciência do desejo de se manter analista de uma po-
pulação com características específicas deve estar sempre significada na
contratransferência.

182 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

No livro Intervenções, Renato Mezan (2011) cita a obra de Freud e seus


seguidores onde figura quantidade expressiva de trabalhos dedicados à
Psicanálise Aplicada, a fenômenos e Instituições sociais, obras artísticas
e literárias e ao que possa expressar a dimensão do humano; entretanto
o autor prefere o termo psicanálise implicada e justifica alegando que o
analista é um cidadão envolvido na trama de seu tempo.
Mezan (2017) no capítulo sobre os limites da tolerância, no livro: A
Sociedade, Cultura, Psicanálise, conta a História de Nasrah, imigrante
mulçumana, vivendo na Holanda: destaca pontos como os limites do
processo de integração ao seu novo ambiente e o papel de absorção do
estado. Quanto às questões psicológicas, ressalta que dizem respeito à
manutenção da identidade pessoal e ao trabalho psíquico imposto na
adaptação à sociedade hospedeira e que esta necessita saber preservar
as tradições do refugiado-imigrante. O cenário que se apresenta é res-
ponsável pela constituição e destituição do lugar de sujeito.
Hanni Biran (2008), psicanalista Israelense trabalha com grandes gru-
pos, sonhos e o inconsciente social, destaca a importância da aplicação
do conceito de pertencimento semeado numa cultura de população
diversificada.  Em 2013 no Instituto de Psicanálise Contemporânea e
Grupanálise de Tel Aviv houve uma conferência organizada pelo centro
judeu-árabe da Universidade de Haifa onde ela apresentou o trabalho
intitulado Posse e Pertencimento; foram levantados aspectos no sentido
de se fazer compreender o mecanismo humano do medo de perder o
lugar e a identidade do self na posse do lugar.
O trabalho extramuros com grandes grupos em áreas de conflito é um
procedimento necessário para elaboração do trauma coletivo, existe o
risco de explosões de violência na cultura que se expressam através de
comportamentos discriminatórios.
Estamos contemplando um cenário de restrições e exclusão da popu-
lação de Latinos em seu próprio continente onde sofrem impactos trau-
máticos que originam o perigo do processo transgeracional.
O termo desenraizado aplica-se àquele que está à deriva até que con-
siga adaptar-se a nova terra. No enquadre emocional a experiência do
refúgio é desestabilizadora no que concerne às identificações que se
enraízam desde os primórdios da vida psíquica. Variável importante
também é o fator intolerância, já que a tolerância com o diferente não
consegue ser absoluta. O narcisismo do refugiado é submetido a desa-
fios, e o medo de perder a dignidade se superpõe ao medo de perder a
identidade.
Sobre os limites da tolerância lembramos Freud capitulo V de O Mal Es-
tar Na Civilização onde ele diz: “O próximo não é apenas um possível au-
xiliar e objeto sexual, mas uma tentação para satisfazer nele a agressão,
explorar sua força de trabalho sem ressarci-lo, usá-lo sexualmente sem
seu consentimento, subtrair-lhe seu patrimônio, humilhá-lo, infligir- lhe
dor para torturá-lo, matá-lo”. (Freud, 2010, p.57-140).

183 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

No livro Cadernos Sobre o Mal, Joel Birman, questiona: O que mais o


discurso Freudiano pode nos dizer a este respeito? (Birman, 2006, p.59)
e cita Freud
Ao pensar a economia pós guerra no texto Considerações Atuais sobre
a Guerra: “Seria muito difícil que as classes privilegiadas abrissem mão
facilmente da propriedade privada em prol da redistribuição da riqueza.
Para a manutenção da vida cada qual acredita que possa saquear e
violentar o outro em nome de sua expansão narcísica”. (Freud, 1915, p.
273-303).
Na revista Calibán edição de 2017 sobre o Mal, encontramos os seguin-
tes posicionamentos: Luis Campalans no artigo Anotações sobre Psica-
nálise e Humanismo lembra que este foi um movimento filosófico que
surgiu no Renascimento, e que na modernidade consiste na exaltação
de ideias e valores éticos relativos ao indivíduo, os chamados direitos
humanos, tolerância racial e religiosa, e ele acrescenta: “Entretanto é
possível falar de um humanismo inumano responsável por grandes tra-
gédias históricas e atuais”. (Campalans, 2017, p.38). Marcelo Viñar no
artigo Terror Político e Exílio – Desexílio e suas marcas subjetivas, explica
a origem deste debate em termos atuais, diz ele: “... talvez a colagem de
sempre na história das chamadas civilizações, usamos termos sinôni-
mos para despojar nossos semelhantes da sua dignidade de humanos
e criar o inframundo dos excluídos, cuja figura extrema foi imortalizada
pelo Primo Levi. ” (Viñar, 2018, p.14).

3 A IMPORTÂNCIA DO CUIDAR DE SI E DO CUIDAR DO OUTRO NA


PSICANÁLISE

Criam-se as categorias dos refugiados, sobreviventes e apátridas, cam-


po fértil para o aparecimento de preconceitos e desprezo a grupos mi-
noritários; este é o momento em que o analista identifica a origem dos
comportamentos patológicos e os contornos do medo e do ódio, res-
ponsáveis pelas barbáries e crueldades.
A Globalização, o neoliberalismo, o “Divino Mercado” de acordo com
Dany-Robert Dufour (2007), na falta com o cuidar do outro e o ódio da
falta fundamental que constitui o sujeito, recriam-se obstáculos intrans-
poníveis para a conscientização do vínculo entre a falta e o ódio.
Como diz Vladimir Safatle (2010), no livro Fetichismo - colonizar o outro,
“...é preciso considerar que muitas vezes a manutenção de ideias opos-
tas representa uma estratégia de sobrevivência onde a fronteira entre
o normal e o patológico se esfumação”. (Safatle, 2010, p.7). Ao negar o
outro, com ausência da alteridade, o sujeito do ódio projeta a fantasia
na realidade, posição que pertence possivelmente à fase do narcisismo
e cria formas de funcionamento que correspondem às chamadas novas
patologias sociais.

184 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Para alguns pensadores da psicanálise e da filosofia o inconsciente do


sujeito fundado na perda e na falta, não é mais o do recalcamento de
Freud, mas relaciona-se com o não reconhecimento da diferença do ou-
tro.
As ferramentas utilizadas pelo sujeito contemporâneo na sociedade
atual, muitas vezes através da disseminação do ódio, do mal e de outras
vertentes como o uso inadequado da tecnologia, podem levar à desu-
manização da cultura.
A falta da liberdade real encoberta pela ilusão de autonomia do indi-
víduo, através da credibilidade em falsas verdades, funciona como um
motor que não pode parar de se defrontar com o vazio e que continua
sempre a não alcançar a completude do desejo, gerando a violência.
A integração local representa um recurso de direitos humanos,
como solução do desafio que a psicanálise enfrenta diante da exclusão
dos que chegam a uma nova terra.

4 CONCLUSÃO

A cegueira na alteridade gera traumas desestruturantes e condutas


antissociais, reitera a importância da teoria do amadurecimento de
Winnicott onde o indivíduo e o ambiente facilitador são interdepen-
dentes na saúde. O refugiado-imigrante enquanto excluído vive a de-
privação sentindo-se um estrangeiro e ele reage à falta no seu desejo
de pertencer.

Bibliografia

Birman, J. (2009). Cadernos sobre o Fedri, C. B. (2018, junho). Cidadania e participação algumas contribuições para a teoria do
mal-estar na atualidade. Rio de Janeiro: amadurecimento para o atendimento às vítimas de violência.
Civilização brasileira. Revista Rabisco 8 (1), p.181-192.
______. (2006). Arquivos do mal-estar e Freud, S. (2010). O mal-estar na civilização. São Paulo: Companhia das letras. 496p.
resistência. Rio de Janeiro: Civilização Mezan, R. (2011). Intervenções. São Paulo: Casa do Psicólogo. 323p.
brasileira. ______. (2017). Sociedade, cultura e psicanalise. São Paulo: Blucher; Karnac. 560p.
Campalans, L. (2017). Anotações sobre Oz, A. (2009). Mais de uma luz. São Paulo: Companhia das letras. 136p.
psicanálise e humanismo. Revista Calibán, Safatle, V. (2018). Patologias do social. São Paulo: Autêntica. 352p.
15(2), p.38.
Duék, S. (2018). Bibliografia particular. [s.l.]: ______. (2010). Fetichismo colonizar o outro. Rio de Janeiro: Civilização brasileira. 152p.
[s.n.]. Viñar, M. (2018). Terror político e exílio - desexílio. Revista Calibán, 15(2). p.14.
Winnicott, D. (1965). O ambiente e os processos de maturação. Porto Alegre: Artmed. 268p.

185 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

186 / FLAPPSIP
VIOLENCIA Y EDUCACIÓN: ESCENARIOS PARA
UN DIÁLOGO TRANSDISCIPLINAR
Viviana H. Peña Cavassa 1 RESUMEN
Centro de Psicoterapia
Psicoanalítica de Lima A propósito de la Décima “A cocachos aprendí (o La escuelita)” del poe-
CPPL ta y periodista peruano Nicomedes Santa Cruz y, del refrán popular “La
letra con sangre entra”, el trabajo discute la relación docente-alumno
a partir de dos cuestiones: la identificación proyectiva y la transmisión
1Psicoterapeuta Psicoanalítica
generacional de las emociones. El docente ejerce una forma particular
del CPPL. Licenciatura en Ciencias
de autoridad sobre el educando que toma forma bajo la influencia de
Administrativas Magister en
su tránsito por el Edipo; y así se postula que el rol del educador está
Docencia para la Educación Superior
signado no sólo por su experiencia pedagógica o su recorrido en la do-
por la Universidad Nacional
cencia sino, en buena parte, por su historia personal.
Andrés Bello (Chile). MBA en Texas
La larga cadena de violencia es analizada a partir de la representa-
A&M University (EEUU). Es Socia
ción-fantasía “pegan a un niño” que junto con los conceptos de trans-
Fundadora de SOPREP (Sociedad
ferencia y de nuevas herramientas como las neurociencias aportan
de Psicodrama Relacional y
a la comprensión de la vivencia subjetiva de esta y los otros modos
Psicoanalítico del Perú). Profesora
de violencia social como el bullying, la discriminación y la exclusión
Asociada y Coordinadora Académica
e incluso la imposición de contenidos y maneras de comportarse que
de la Universidad Peruana de
desconocen la subjetividad del individuo. Se intenta discutir esto con
Ciencias Aplicadas (UPC). Delegada
la presentación de una viñeta. Algunos fenómenos sociales como la
FLAPPSIP por el CPPL para el periodo
nueva matriz cultural digital y los modelos pedagógicos se plantean
2018-2020.
como alternativas que se contraponen a la violencia. Se concluye
proponiendo que la experiencia pedagógica para el docente puede
ser entendida como una incitación a la repetición o como una opor-
tunidad para reparar las heridas de la propia infancia.

Palabras clave: violencia, educación, fantasía, identificación proyectiva

La décima intitulada “A cocachos aprendí (o La escuelita)” del poeta y


periodista peruano Nicomedes Santa Cruz (1980) reza:

A cocachos aprendí
mi labor de colegial
en el Colegio Fiscal
del barrio donde nací.

Y dice así:

Tener primaria completa


era raro en mi niñez
(nos sentábamos de a tres
en una sola carpeta).
Yo creo que la palmeta
la inventaron para mí,
de la vez que una rompí
me apodaron «mano ’e fierro»,
y por ser tan mataperro
a cocachos aprendí.

187 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Juguetón de nacimiento,
por dedicarme al recreo
sacaba Diez en Aseo
y Once en Aprovechamiento.
De la Conducta ni cuento
pues, para colmo de mal
era mi voz general
«¡chócala pa’ la salida!»
dejando a veces perdida
mi labor de colegial.

¡Campeón en lingo y bolero!


¡Rey del trompo con huaraca!
¡Mago haciéndome «la vaca»
y en bolitas, el primero…!
En Aritmética, Cero.
En Geografía, igual.
Doce en examen oral,
Trece en examen escrito.
Si no me «soplan» repito
en el Colegio Fiscal.

Con esa nota mezquina


terminé mi Quinto al tranco,
tiré el guardapolvo blanco
(de costalitos de harina).
Y hoy, parado en una esquina
lloro el tiempo que perdí:
los otros niños de allí
alcanzaron nombre egregio.
Yo no aproveché el Colegio
del barrio donde nací…

Tiempos Aquellos

Las travesuras o “mataperradas” de Nicomedes Santa Cruz, como decían


los peruanos de antaño, estuvieron bien utilizadas para hacer de él al-
guien creativo; al fin y al cabo se salió con la suya y ahí estaba como el
alumno más reconocido, el más “egregio”, de su clase. Parece una ironía.
Un viejo adagio que dice “La letra con sangre entra” ha servido de lección
para que docentes y otras autoridades incluyen el castigo infringido al
cuerpo como vehículo para corregir o aprender y, aún después de la
mitad del siglo XX continuó reverberando en casas, escuelas y recintos
sagrados. ¿De dónde saca el educador esta frase?, ¿Acaso de su propia
experiencia?, ¿Qué tanto se puede entender a partir de los procesos de
identificación proyectiva por parte de los docentes?

188 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Cabría preguntarse si el miedo es más eficaz para el aprendizaje que la


confianza. Esta idea ha gozado de un amplio crédito incluso en nuestros
días. Si es así, ¿estamos hablando del miedo inducido por el docente que
reedita sus propias experiencias de terrores infantiles?
En los Proverbios de Salomón se nos dice que la base de la sabiduría es
el temor a Dios. Los teólogos entienden que en este contexto no se ha-
bla de temor como el miedo a lo desconocido o el terror sino más bien
el respeto, admiración, obediencia y sumisión por quien antecede en el
conocimiento. Pero a sabiendas de que a toda fuerza se le opone otra
de igual intensidad y sentido contrario, no son pocos los que a la admi-
ración contraponen la envidia, a la sumisión la rebeldía y a la obediencia
la contestación.
Me interesa discutir la relación docente-alumno a partir de dos cues-
tiones: la identificación proyectiva y la transmisión generacional de las
emociones. ¿Se transmiten los dolores o la esperanza? Porque la trans-
misión se puede entender bien como repetición o bien como descubri-
miento, aquellos a los que hacen alusión las teorías sexuales infantiles
que acompañan nuestros primeros descubrimientos. ¿Cómo hacer que
la trasmisión generacional no esté basada tanto en el temor sino en la
curiosidad vital o en el descubrimiento? O es una forma de llamar la
atención sobre la repetición de los terrores docentes en la infancia. ¿Esta
forma de comportarse del docente autoritario tiene su base en desdi-
chas en la infancia? ¿El que infunde miedo es porque tiene un miedo
básico?
Una imagen vale más que mil palabras

Fragmento de “La Letra con Sangre Entra”. Francisco de Goya. (1780-


1785). Museo de Zaragoza, España
En la imagen, fragmento de la obra del pintor español Francisco de Goya
“La letra con sangre entra” de fines del siglo XXVIII, se muestra una típica
escena de escuela en que el maestro castigaba con azotes al alumno
mientras los otros observaban la escena. ¿Goza el maestro con el acto
de propinar golpes al alumno y se venga de las veces en que él mis-
mo fue violentado en otro tiempo? Si es así, nos encontramos ante una
larga cadena de violencia a través de las generaciones. Cabe entonces
preguntarse si esta conducta por parte del maestro fue suficiente para
disuadir en los estudiantes los actos punibles que las causaron; de ser
así no se repetirían. En la pintura de Goya se deja ver como los niños
observan con miedo y a la vez mucha atención la escena que se mues-
tra sin reparo alguno. En este sentido Freud (1919) hace una minucio-
sa indagación clínica, que amplía el conocimiento de las perversiones,
cuando sus pacientes neuróticos le confiesan con relativa frecuencia la
representación-fantasía “pegan a un niño”, la que vincula a sentimientos
placenteros de satisfacción onanista. Freud además nos recuerda que
tengamos en cuenta que el niño azotado, en efecto, nunca es el fanta-
seador, sino más bien un hermanito.

189 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

¿Estamos ante un caso de perversión sado-masoquista? Y en tal caso,


¿permitiría explicar la dinámica que se da en el particular vínculo docen-
te-estudiante?
Nuevos modos para viejas costumbres
Una forma de ver la autoridad que ejerce el docente sobre el educando
es elucidada a partir de su tránsito por el Edipo, caracterizado por la am-
bivalencia hacia las figuras parentales y que se transferirá a los maestros
y a otros en los vínculos sociales que el niño sostenga a lo largo de la vida
(Freud, 1895). Con esto se estaría postulando que el rol del educador
está signado no sólo por su experiencia pedagógica o su recorrido en
la docencia sino, es buena parte, por su historia personal. Al revisar la
literatura en la materia (Britzman, 2012), se encuentra que hay un sesgo
hacia la variante amorosa de la transferencia donde el otro está en el
lugar del ideal, olvidándose que también el odio es parte de esta misma.
Se abre aquí una línea para ser pensada en el escenario vincular del aula
con el fin de que no se convierta sólo en la excusa para el castigo, sino
más bien para hacer posible entender la posición que en el rol del maes-
tro es la más adecuada.
Algunos abuelos y padres recuerdan como los maestros en las décadas
pasadas castigaban con un reglazo en la mano, un jalón de orejas o ha-
ciéndolos pasar horas inmóviles en la esquina de la vergüenza con la
sola vista de la pared o sosteniendo libros en los brazos o la cabeza. Con
el paso del tiempo y la concepción de nuevos modelos en la actividad
docente, estas formas de educación se fueron desvirtuando y, han per-
mitido avizorar que existen otros modos más efectivos de impactar en
los educandos y con mejores resultados. Afortunadamente, los castigos
que involucran al cuerpo han sido prácticamente abolidos del sistema
educativo, sea por convicción o por disposición de las autoridades edu-
cativas. Aun cuando las agresiones físicas han mermado, no ha ocurrido
lo mismo con el maltrato psicológico propinado a través de duras pa-
labras y gestos sancionadores y denigrantes que, en suma, atentan de
igual modo contra la autoestima del estudiante.
Hoy más importante que encarar a los alumnos, la labor del docente
sería más bien reparar las experiencias traumáticas de sus propias ex-
periencias de aprendizaje.
La violencia entre los educandos
Un descontento en la cultura contemporánea toma forma también en
las escuelas y centros educativos contribuyendo a la compleja red de
violencia social. Otros fenómenos como el bullying, que siempre ha exis-
tido, han ganado terreno en el complejo escenario de la discusión sobre
el aula y los jóvenes. ¿Son ahora los jóvenes quienes habiendo sido re-
ceptores de violencia en diferentes formas incluyendo la de los padres y
maestros se han convertido en los verdugos de sus compañeros a modo
de una identificación con el agresor? En este sentido, Poy (2007) y Vás-
quez (2017) proponen que el comportamiento de los adolescentes hoy
en la escuela sería el resultado de la violencia introyectada de las figuras
de autoridad.

190 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Nuevos modos de la cultura


Revolución digital
Las discusiones ahora son inseparables de la revolución digital en curso
ya por más de 20 años, y esto ha hecho que se valore más el compo-
nente participativo de la educación como una forma de co-creación. En
nuestros días, las bases culturales de modelos de repetición han sido
socavadas por nuevas formas de creación digital. Antes el colegio era
una prolongación de la casa y de la autoridad familiar (Recalcati, 2014)
y no había este tercero que hoy representa el universo de la comunica-
ción digital. Un escenario cuya potencia era desconocida anteriormente,
donde antes uno podía entender las transferencias docentes como una
extensión de la de los padres, ha dado paso a los medios que plantean
otras alternativas de identificación más parciales, más fragmentadas.
La escuela puede ser un espacio para generar identificaciones integra-
das que compensen la tendencia de la cultura contemporánea hacia las
identificaciones fragmentadas. Una evidencia la tenemos en las pelícu-
las de superhéroes recientemente producidas; donde se suman los per-
sonajes y caracteres en una sola producción (suma de identificaciones
parciales). Ya no es suficiente uno de los héroes, se requiere juntarlos.
Niños y jóvenes están inmersos en una matriz cultural (Balaguer, 2012)
diferente de la que tuvieron sus padres. La vinculación en redes deja
en evidencia la importancia de un nuevo espacio de sostén y apoyo, de
contención (Winnicott, 1965), de la misma manera que lo hacen los ce-
lulares a los que Kohut (1988) denominó “objetos culturales del self” y,
juntos actúan como una extensión del mundo intrapsíquico, constitu-
yéndose desde, objetos salvadores como los denomina Balaguer hasta
en intrusos y agresores. En esta esfera, los maestros y padres pueden o
no estar presentes, lo que se traduce en una amenaza pero también en
una oportunidad.
Violencia Social
La educación suele ser vista como un antídoto contra la la violencia so-
cial, sin embargo es evidente que en este espacio se despliegan un sin-
número de escenas de agresión que se representan a diario. A partir de
lo elaborado por Freud, se discute que tales representaciones expresan
tanto pasiones libidinales en la relación profesor-estudiante como len-
guaje propiamente dicho. Se podría pensar que el mayor reto emocio-
nal para el maestro consistirá en leer entre líneas la comunicación del
pupilo del deseo prohibido, sostenido en la fantasía freudiana de ser
golpeado, sin llegar a actuarlo.
Discriminación e inclusión
Las investigaciones de Cortés (2005) y Poy (2007) arrojan efectos paradóji-
cos de la inclusión social en términos de la relevancia subjetiva que alcanza.
Inmigrantes indocumentados y refugiados han venido a ampliar la base de
ajenos que se incorporan a las aulas; por su vulnerabilidad son presa de bur-
las y al igual que aquellos con habilidades diferentes no calzan fácilmente.

191 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Las políticas han facilitado su inserción en las aulas aun a costa de la


posición de los gestores institucionales. Dentro de este marco, se cons-
truye la figura del estudiante, incluido y paradójicamente excluido del
discurso educativo.
Juan y el miedo aprendido
(Esta anécdota me acompaña ya hace muchos años y fue una de las
razones que me animó a persistir en mi formación como terapeuta psi-
coanalítica).
Es el primer día del año académico y entro a un aula nueva. Un par de
días atrás, a razón de una mayor cantidad de estudiantes y debido a que
el promedio de calificaciones de estos alumnos no era suficiente para
tentar una vacante durante el proceso de inscripción regular, se había
creado un grupo adicional para la matricula complementaria del curso,
que debido a no contar con la disponibilidad conjunta de un aula y un
docente que se ajustaran al horario, decidí asumir. El reto era grande,
sabía de sus credenciales, la experiencia me permitía anticipar que al
menos la mitad de quienes estuvieran ahí, no solo no aprobaría el curso
sino que no estaría en la institución por mucho tiempo. Aun así entro
al aula con el mismo entusiasmo y nerviosismo con el que lo hago cada
primer día de clases desde los 5 años.
Miro al fondo del aula, en la última fila me percato que un grupo de
alumnos conversa, se ríen e intercambian miradas. Observan con dete-
nimiento mis pasos, a medida que avanzo hacia el escritorio algo cam-
bia en sus rostros. Se desata la tensión, ya no miran al frente, tampoco
sonríen. Pienso que parece que estuvieran castigados. Intento dialogar
con ellos, pregunto por sus expectativas, rehúyen contactar de cualquier
forma.
Menciono la agenda de la sesión del día, reviso detenidamente cada uno
de los acápites del silabo, los requerimientos, las evaluaciones, la biblio-
grafía. Un nuevo intento de entablar un vínculo y sus expresiones se
tornan más aterradoras, casi como en frente tuvieran a un fantasma.
Unos días después, el área de apoyo académico me contacta para men-
cionarme que tengo entre mis estudiantes varios casos de alumnos “en
riesgo”, aquellos que están cursando una o más materias por tercera vez
y que saldrían expulsados de la universidad de no aprobarlos en este
intento.
También me comentan de un par de casos “delicados” cuyos padres es-
tán muy molestos porque sus hijos no aprueban y que han venido a que-
jarse de la falta de apoyo por parte de la institución. Alumnos en riesgo y
delicados, las palabras hacen bastante justicia a lo fragilizados que están
algunos, pensé. Uno de ellos es fuertemente recriminado en público
por el padre según me fue referido por el área de asesoría; y recordé
que se encorvó hacia atrás cuando le quise alcanzar una copia impresa
del silabo en aquella primera clase, como si temiese recibir un golpe.

192 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Estaba asombrada por este gesto, parecía una representación articula-


da de como su padre interno persecutorio estaba identificado conmigo
de manera tal que me percibía como una persona diferente de quien
soy, y a quien él reaccionó. Me experimentaba como una persona distin-
ta que producía terror en él; mi contratransferencia fue inmediata, me
dio miedo pero no pude saber a qué se debía.
Muy probablemente, Juan no podría haberlo discutido conmigo, pero
sentía que no era necesario porque ya había conseguido hacérmelo en-
tender de una forma no verbal y difícil de olvidar. Durante las siguientes
semanas sentía esto mismo cada vez que interactuaba con él y trataba
infructuosamente de mostrarle que no le haría nada. Estos fenómenos
podemos entenderlos psicoanalíticamente en modo transferencial; sin
embargo, la cualidad de esta era tan particular que parecía muy distinta
a una forma común, era la de una emoción muy profunda, un miedo
inscrito a modo de trauma.
Nuevas herramientas para la comprensión
Damasio (2000) nos recuerda que las emociones son parte de los dis-
positivos bioreguladores con que venimos equipados para sobrevivir,
se desencadenan sin deliberación consciente despachando órdenes al
cuerpo en forma de movimiento. Hoy, a partir de las neurociencias, sa-
bemos también que son connaturales a los procesos racionales e inter-
fieren en como el sistema nervioso central, simpático y parasimpático
que enervan cada órgano, regulan su actividad motora, formando así
parte de las experiencias de huida y la angustia al conjugarse con las
reacciones químicas derivadas de las alteraciones en las cantidades y
acciones de los neurotransmisores, y que han sido aprendidas por el
cerebro.
Oportunidad para el diálogo
En los últimos años han tomado preponderancia modelos como el de
María Montessori en donde el educando se desarrolla a partir de la libre
elección en contextos de interés y en un aula preparada para permitirle
experiencias únicas con un docente que facilita, lo que contrasta con
el modelo en que se le exige al niño que esté en un aula haciendo una
actividad pautada, en un horario y espacio limitados, donde el maestro
impone los contenidos y modula la conducta desconociéndose la subje-
tividad del educando.
Surge la pregunta, ¿Cómo generar un modelo educativo que se adapte a
las exigencias actuales?
Cierro este escrito con más interrogantes que respuestas y con la expec-
tativa de contribuir a seguir abriendo líneas de reflexión que favorezcan
el intercambio fructífero entre especialistas de diversas canteras en fa-
vor de los educandos y de nuestra sociedad en general.
Empecé esta presentación con la décima del escritor afroperuano Nicome-
des Santa Cruz, donde el mundo de las travesuras, de la ‘mataperrada’, que
podía ser entendida como una ociosidad, con el paso de los años se con-
virtió en un material para elaborar una décima muy conocida en el Perú.

193 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Los ¨cocachos” lejos de doblegar al niño-artista, fueron metabolizados y


el “niño pegado” del relato dejó de ser una sombra interior para iluminar
críticamente el mundo de la experiencia escolar.
El otro aspecto es el sentido de la experiencia pedagógica para el docen-
te. Dicho en pocas palabras, se trata de enfrentar un dilema entre la re-
petición y la reparación. En el primer caso, se refiere de la repetición de
experiencias dolorosas y no integradas de la propia experiencia escolar
del docente como de terrores infantiles tempranos. Como se aprecia en
la obra de Goya, la imagen de pegar a un niño concierne más a los adul-
tos que a los niños representados. “La letra con sangre entra” se dice a
los niños y niñas pero en verdad es una guía de acción para los adultos.
Es en este sentido que puede ser entendida como una incitación a la
repetición, a la reparación o al desplazamiento.
Los métodos pedagógicos usualmente son discutidos en términos de lo
que hay que hacer con los alumnos, pero no se pone énfasis lo suficien-
te en las fantasías que están presentes en la acción docente. No se trata
únicamente de una invocación a la tolerancia y la diversidad. Dicho así
puede quedar en mera exigencia superyoica, en un puro asunto de “co-
rrección política”. La práctica docente, sea o no consciente, implica una
confrontación con la infancia y adolescencia vividas por los docentes. El
desafío consiste en algo así como “darse una segunda oportunidad” y
reparar las heridas, “los cocachos” de la propia infancia. En la viñeta que
he presentado intento mostrar estos dos aspectos.

Referencias

Balaguer, R. (2012). La nueva matriz cultural. Andrés Bello.


Buenos Aires: Pearson Education. Freud, S. (1895). Estudios sobre la Histeria. En Obras Completas, Vol. II. Buenos Aires:
Britzman, D.P. (2012). What is the use Amorrortu Editores.
of theory? A psychoanalytic discussion. Freud, S. (1919). Pegan a un niño. En Obras Completas, Vol. III. Buenos Aires: Amorrortu
Changing English: Studies in Culture Editores.
and Education, 19 (1), pp. 43-56. doi: Kohut, H. (1988). Psicologia do Self e a Cultura Humana. Porto Alegre: Artes Médicas.
10.1080/1358684X.2012.649143 Poy, R. (2007). ¿El sistema educativo puede responder al problema del bullying?, en Situación
Cortés, M. (2005). Sobre la psicología del actual y características de la violencia escolar, ed. P. Gázquez, M.C. Pérez, A.J. Cangas i N. Yuste,
colegial. O una teoría freudiana sobre Granada, Grupo Editorial Universitario, pp.  81-86.
el maestro como sujeto. Cuadernos Recalcati, M. (2014). L’ora de Lezione: Per un’erotica dell’insegnamento. Torino: Einaudi.
Pedagógicos, Medellín, Universidad de Vasquez, B. (2017). El acoso escolar: Una mirada al agresor - Bambalinas de una transición en
Antioquia, núm. 26, pp. 97-108. crisis-, en Temas de Psicoanálisis, Núm. 14. Tomado de [Link]
Damasio, A. (2000). Sentir lo que sucede: wp-content/uploads/2017/09/BEGONA-VAZQUEZ.-El-acoso-escolar-una-mirada-al-agresor.-
cuerpo y emoción en la fábrica de la [Link]
conciencia. Santiago de Chile: Editorial Winnicott, D. (1971). Realidad y Juego. Barcelona: Editorial Gedisa, 1995.

194 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

195 / FLAPPSIP
CONCURSO DE ESTUDIANTES
“DR. JORGE ROSA”
En cada uno de sus congresos, FLAPPSIP convoca a estudiantes de las

asociaciones miembros a participar en un concurso de trabajos cien-

tíficos. En este caso, publicamos el primer premio y la mención de

honor correspondiente al X Congreso de FLAPPSIP llevado a cabo en

Montevideo del 24 al 26 de mayo de 2019. El jurado evaluador estu-

vo integrado por los colegas Miguel Maldonado (ADPP), Silvina Burba

(ASAPPIA) y Flavio Carvalho Ferraz (SEDES).

196 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

197 / FLAPPSIP
PRIMER PREMIO
DE LA DIFERENCIA A LA DIVERSIDAD,
DE LA FAMILIA A LAS FAMILIAS.
María Victoria Patrón 1 Introducción
Como punto de partida para la reflexión plasmada en el presente tra-
bajo, utilicé el relato de la experiencia y los desafíos de una familia
1 Magister en Educación Inclusiva
homoparental en Uruguay1. Sin embargo, las reflexiones que suscita
por el Instituto de Educación
el testimonio no solo competen a la temática de la homoparentalidad
(IOE), University College London
como forma de familia, sino más bien interpelan a la familia en sí mis-
(UCL). Especialista en Psicoterapia
ma como institución social. Claro que este tiempo viene de la mano de
Psicoanalítica por el Instituto
una cultura particular que habilita -desde lo simbólico hasta lo legal- a la
Universitario de Postgrado de
configuración de las más diversas formas de familia, y que esta familia
AUDEPP (en curso). Licenciada en
en particular pudo constituirse como tal gracias al momento histórico
Psicología por la Universidad de
y cultural que estamos transitando. Así que como lo plantea una de las
la República (UDELAR). Profesora
entrevistadas, “…las circunstancias legales de amparo legal, ayudan a
de Inglés por International House
ubicar esa necesidad y ese deseo (…) cuando la posibilidad es absoluta-
y London University. Docente de
mente inexistente, tampoco te surge como necesidad (…) lo pone en la
Educación Inclusiva en Universidad
fantasmática, el amparo legal y el amparo político te genera un amparo
Dámaso Antonio Larrañaga
contigo mismo, con tu deseo, te abre la posibilidad”.
(UCUDAL). Montevideo – Uruguay
El presente tema, me convoca como profesional que trabaja con niños
[Link]@[Link]
y familias diversamente configuradas, y como miembro activo de esta
Este testimonio, fue recogido de
cultura en particular. Comparto con Bozzolo (1999) que el análisis de
una entrevista radial del programa
esta temática no se remite solo a la comprensión de representaciones
No Toquen Nada, en Fm del Sol.
e ideas despojadas de su encarnadura, sino que está también motivada
Recuperado de: [Link]
por el interés “…por entender los complejos procesos de transforma-
notoquennada/entrevistas/pata-y-
ción de agrupamientos e instituciones, que conforman la sociedad en
ana-la-mama-y-la-papa-presentaron-
que nos toca vivir e intervenir. Es por lo tanto, además de teórica, una
a-hugo
reflexión a la vez ética y política” (p. 70). Bozzolo (1999) sostiene que
el denominado eclecticismo posmoderno nos lleva muchas veces a un
“resignación paralizante”. Por el contrario, complejizar las producciones
sociales y buscar comprenderlas desde los diversos atravesamientos
epocales y sociales nos acerca a un posible análisis de la familia como
un dispositivo social que anida un “…complejo anudamiento significan-
te.” (Bozzolo, 1999, p.74)
Es por lo antedicho, que es de especial interés profundizar en las actua-
les configuraciones de familia, que en tanto dispositivo social producirá
formas de existencia y modos de “ser sujeto” (y de sufrir como sujetos)
únicos y característicos de nuestro tiempo.
En el presente trabajo, comenzaré por establecer las diferencias existen-
tes entre dos modelos epistemológicos posibles con los cuales pensar la
temática, el paradigma de la diferencia y el paradigma de la diversidad.
Continuaré luego por revisar cuales son las funciones de familia que de-
ben ser cumplidas para la constitución psíquica de un niño.

1 Este testimonio, fue recogido de una


entrevista radial del programa No Toquen
Nada, en Fm del Sol. Recuperado de:
[Link]
pata-y-ana-la-mama-y-la-papa-presentaron-
a-hugo

198 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Terminaré por comentar algunas paradojas existentes en los vínculos de


familia hoy con susrespectivos atravesamientos culturales.

Paradigma de la diferencia y de la diversidad


“Pensar en las parejas y las familias se hace posible a partir de transfor-
maciones en los paradigmas teóricos que nos permiten leer más allá
de la diferencia entre dos términos, la multiplicidad de modelizaciones
posibles” (Rojas, 2014, n/a). Rojas introduce en este párrafo, la diferencia
existente entre los modos de pensamiento que resultan del paradigma
de la diferencia y del paradigma de la diversidad. Considero fundamen-
tal, explorar aunque sea de manera breve, esta diferencia, ya que su
clara dilucidación echa luz sobre la conceptualización de la diversidad (o
las diversidades) como formas de manifestación grupal e individual en
la actualidad, y nos permite cuestionarnos no solamente el contenido de
dichas manifestaciones sino también la forma en que estás son pensa-
das (Lewkowicz, 1998).
El paradigma de la diferencia supone la existencia de un ‘uno’ y un ‘otro’
claramente diferenciados, vinculados entre sí de manera jerárquica. Fer-
nandez (1989) denomina a esta forma de pensar tan característica de la
modernidad en occidente como “episteme de lo uno”, en la cual lo “uno”
es todo aquello constituido y aceptado como la norma y lo “otro” es todo
lo que se desvía de la misma. Almeida [Link] (2009) sostienen que desde
la perspectiva de la diferencia reina la lógica de resta: al otro le falta algo
para ser como uno, aseveran, “Podríamos decir que la diferencia es la
distancia entre la Otredad y la Mismidad” (p.44). En el caso de la fami-
lia, esta lógica opera cuando entendemos a la familia burgesa tradicio-
nal como el modelo de normalidad, y al resto de las configuraciones de
familia como desviaciones de estas. Es interesante la crítica planteada
por Almeida et al. (2009) al uso generalizado y banalizado de la pala-
bra diversidad. Los autores sostienen que el término se ha establecido
como convención social, para hablar de todo lo diferente (es decir, todo
lo concebido desde el paradigma de la diferencia como desviación de
la norma) de manera políticamente correcta. De esta manera, lo que se
hace al evitar de manera explícita el uso de otros términos sancionados
por la cultura y utilizar el término diverso en su lugar, es ocultar la na-
turalización de las normas de “lo uno” (lo normal, la mismidad). Rojas
(2014) define con claridad lo que el paradigma de la diversidad pregona:
“Hablar de diversidades no refiere entonces a la existencia de variadas
formas: “nuevas
parejas” o “nuevas organizaciones familiares”, la diversidad oficia como
paradigma para
pensar la diferencia sin establecer entre los términos una desigualdad
jerárquica; se trata de una lógica que habilita pensar distintas, n, mode-
lizaciones de familia y pareja, no como
desviaciones de un eje central, como fueran respectivamente en la mo-
dernidad el matrimonio burgés y la familia nuclear.” (n/a)

199 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En la entrevista, surge esta conflictiva paradigmática de manera clara,


cuando una de las invitadas cuestiona la naturalización de las homo-
parentalidades ante el miedo de que esto se convierta en norma: “…yo
tengo unos amigos que son cuatro mamás y papás de un niño, y con eso
que hacemos? lo metemos en un cajón porque ahora eso es lo que está
prohibido, se permite que seamos dos nada más sin importar de qué
sexo o género, pero tenemos que ser dos…lo que me parece más rico
de esta situación es no naturalizar que existen familias de dos mamás y
de dos papás sino empezar a abrir una real cabeza del concepto de fami-
lia…no permitir que las cosas que nos amplían nos terminen cerrando.”
Es decir, lo que se plantea es que, si esta modalidad particular de fami-
lia se naturaliza, pasará por tanto a ocupar el lugar de “lo uno” y todas
las posibles y novedosas manifestaciones de familia que salgan de ese
molde, pasaran a ser “lo otro” y por tanto, excluido o no reconocido so-
cialmente. Es en este ejemplo, que queda clara la importancia de posi-
cionarnos epistemológicamente en el paradigma de la diversidad para
pensar este tema, si es que de verdad hay voluntad para desentrañar,
comprender y validar socialmente las diversas manifestaciones existen-
tes del amor. Si no, no estamos haciendo más que aplicar “nuevas re-
tóricas para viejas prácticas” como plantean Almeida et al. (2009). Esto
desata, indefectiblemente, cuestionamientos teóricos y técnicos que nos
interpelan como terapeutas; ¿cómo es posible pensar y escuchar a es-
tas n familias, desde una perspectiva psicoanalítica? Si la diversidad es,
por definición propia, imprevisible y no generalizable, ¿cómo podemos
hacer para teorizar sobre las familias?, ¿Cómo explicar teóricamente y
contener legalmente (como se ve en el caso de la columna) la infinidad
de posibilidades de manifestación subjetiva que pregona la diversidad?
El desafío mayor de este paradigma sea quizás dejar de buscar máximas
explicativas y dar lugar a las formaciones actuales desde su ser inédito e
irrepetible, y entregarnos al encuentro con lo novedoso.
Bozzolo (1999) propone a la episteme de la complejidad para pensar es-
tos acontecimientos. La autora sostiene que es la complejidad lo que ca-
racteriza al campo de la subjetividad; complejidad no en tanto dificultad
sino haciendo referencia a la episteme que se utiliza para pensar. Esta
episteme, plantea Morin (1999), puede ser utilizada para comprender a
los sistemas abiertos (atravesados por el tiempo, la historia, lo político,
lo social, lo psicológico, etc.) ya que estos no son pasibles de ser pensa-
dos desde un solo cuerpo de saber, es decir, exigen una comprensión
transdisciplinaria. Esto se debe a la inseparabilidad de los elementos
que constituyen a los complejos y a la existencia de …un
tejido interdependiente, interactivo e interretroactivo entre el objeto de
conocimiento y su
contexto (…) la complejidad es la unión entre la unidad y la multiplicidad”
(Morin, 1999, p.67).

200 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

En otras palabras, el pensamiento complejo nos habilita a la renuncia de


la existencia de orden y leyes fijas, nos acerca a construir un objeto de
estudio abierto, desde la parcialidad de nuestra mirada y con especial
énfasis en el aporte de otras disciplinas para su construcción (Almeida et
al., 2009). Desde esta manera, entiendo que la temática de la familia su-
pone la apertura a nuevas disciplinas que colaboren en la construcción
de las familias, como objetos de estudio o intervención en constante
modificación y transformación.
Sin embargo, e inclusive desde esta perspectiva compleja, considero
cardinal revisar cuáles son los aspectos que podrían entenderse como
esenciales para poder hablar de familia (y diferenciarla de cualquier otra
agrupación social), más allá de sus posibles configuraciones.
Spivacow (2014) expresa este punto con la siguiente pregunta “¿Cuál es
el contexto intersubjetivo necesario y suficiente para que se constituya
un sujeto a partir de un organismo biológicamente humano?” (p.130).
Exploraré a continuación, cuáles son las funciones características de las
familias.

Función familia.
Rojas (1999) asevera que la familia es unos de los espacios privilegiados
para la construcción y el apuntalamiento del psiquismo. Esta construc-
ción se da gracias a dos funciones principales, el sostén y el corte, que le
permiten al psiquismo desarrollar la funcionalidad necesaria para que
se instalen las represiones constitutivas. El psiquismo infantil logrará su
singular fantasmática en articulación con la interfantasmatización que
da forma al discurso familiar. Las certezas iniciales que son brindadas
por la pertenencia a una familia darán lugar a un proceso de singulari-
zación y apertura mediante la cual el individuo irá apropiándose de lo
recibido y comenzará a delinear un discurso personal diferenciado del
origen (Rojas, 1999). La familia es también primordial en el primer orde-
namiento pulsional, la provisión de la lengua materna, la transmisión de
estructuras conductuales y representacionales y la organización de las
emociones (Lacan, 1938 en Spivacow, 2014).
Esto sucede por ser la familia el primer encuentro que tiene el sujeto con
el Otro y las marcas que quedan en su psiquismo, “…constituye el primer
orden significante, el primer código, con sus satisfacciones secretas, sus
indicaciones respecto del goce, el gran espacio en el que se instituyen
las regulaciones de los lazos entre los sujetos…” Spivacow (2014, p.135).
Bleichmar (2006) plantea que hoy ya no es posible aseverar que un pa-
dre y una madre son necesarios para el correcto desarrollo psíquico
del niño, proponiendo por otro lado, que lo que sí es fundamental es la
existencia de una relación asimétrica entre el niño y el adulto en la cual
se respete la prohibición de la apropiación del cuerpo del niño para el
goce del adulto. Por tanto, la autora afirma que para la constitución de
subjetividad no es precisa la existencia de una forma particular de or-
ganización familiar. Ceccarelli (2010) también afirma que las denomina-

201 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

das funciones maternas y paternas no tienen que porqué ser ejecutadas


por personas de un sexo determinado, en tanto la realidad biológica de
quien lleva a cabo las tareas de crianza no juega un rol esencial para la
construcción de la
subjetividad del niño. Esta construcción estará más atravesada por la
organización psíquica de los cuidadores, las fantasías de ser padre o ma-
dre y especialmente el espacio que el niño ocupa en el psiquismo de los
mismos. Las entrevistadas en el programa radial dicen al respecto de
este tema: “…nos dicen las mamás como si fuera algo natural…no existe
un nombre para esta nueva figura, yo sería “la papá” “mamá y papá son
conceptos que se construyen también”. Esta mirada invita a reflexionar
sobre lo planteado en este apartado, ya que deja de manifiesto que lo
vital en el trayecto hacia la configuración de una familia, no se acota ni a
la nominación ni al sexo biológico de quienes son padres/madres, sino
más bien a la construcción de un rol que encarne las funciones de fami-
lia aquí detalladas.

Paradojas del vínculo


Más allá de que las familias hoy se configuren de diversas formas, los
vínculos que en estas se gestan y establecen, siguen siendo fruto de pa-
radojas y conflictos intersubjetivos. Estos vínculos se verán atravesados
por la cultura en la que existen, pero mantendrán algunas de las tensio-
nes existentes en configuraciones anteriores.
La sociedad occidental contemporánea promueve la exaltación de una
individualidad aislada y un enaltecimiento del yo que puede ir en contra
de la posibilidad de generar proyectos colectivos (Rojas, 2014). Sin em-
bargo, y cómo sostiene Benjamin (1996), existe en todo vínculo humano,
la necesidad de pertenecer y de ser reconocido por un otro. Necesidad
que coexiste con la exigencia del yo de autonomía y singularidad; en
palabras de Rojas (2014) “…pertenecer implica adquisición, pero tam-
bién renuncia”. Esta conflictiva puede verse en distintas manifestaciones
familiares o de pareja: padres sobrecargados con exigencias laborales y
sociales, cuyo intercambio con sus hijos se convierte en una exigencia
más (la renuncia de espacios de libertad individuales) que es vivida con
culpa o desde la huida. Este conflicto paradojal toma visibilidad desde
que la mujer dejó de ser la única participante del vínculo que debía su-
peditar sus proyectos individuales al proyecto familiar, y ganó espacios
de inserción laboral y social por fuera del proyecto familiar (Rojas, 2014).
Esto ha generado una reconfiguración del matrimonio y la familia mo-
derna, dando espacio a otras formaciones y configuraciones de familia.
La reproducción cesa de ser el eje sobre el cual versa la trama familiar,
el poder pasa a redistribuirse en la relación matrimonial y las categorías
de “lo femenino” y “lo masculino” se encuentran agotadas como singular
y se exhiben desde lo plural (Rojas, 2014).

202 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Estas reconfiguraciones, que cuestionan el concepto de ‘la familia’ pro-


moviendo en su lugar el de ‘las familias’, coexisten en esta época de for-
maciones diversas, con modelos de familia y de crianza a ultranza tradi-
cionales. Otra paradoja se hace presente, en la que
curiosamente la mujer vuelve a aparecer sujeta a exigencias sociales
contradictorias; por un lado se espera que toda mujer busque, desee y
alcance el éxito profesional y sea una proveedora igualitaria en la fami-
lia, mientras al mismo tiempo se promueven y defienden
discursos sobre la importancia del apego, la lactancia a demanda y ex-
tendida, la disponibilidad materna sin límites (Rojas 2014). Una vuelta a
“lo natural” y tradicional en términos de crianza y también de reproduc-
ción (el parto natural por sobre las otras posibilidades, el retorno de la
‘doula’ como técnico de referencia en el embarazo y parto).
Quizás sea erróneo aseverar que las nuevas y diversas formas tan solo
coexisten, ya que esto sería dar por tierra al mismo paradigma de la
diversidad y posicionarnos aún en el paradigma de la diferencia. ¿Será
más certero hablar de fusiones y superposiciones de modelos familia-
res?

Conclusión
El presente trabajo buscó echar luz sobre las actuales reflexiones al
respecto de la familia. Entiendo vital comprender qué episteme es-
tamos utilizando para pensar esta temática, ya que las implicancias
de utilizar una u otra son bien distintas. Para lograr aproximarnos
a esta multiplicidad de manifestaciones, considero que la revisión
de las funciones centrales a cumplirse en el seno de la familia podrá
operar como una brújula para nuestra escucha e intervención clíni-
ca. Se puede concluir al decir de Rojas (2014) que aún “persisten con
nuevas formas y sentidos, las alegrías y penas del amor, la búsque-
da del par, el deseo del hijo, en fin, el establecimiento de vínculos
que se hunden, para bien o para mal, en las raíces más profundas de
los afectos” (n/a). Lo que nos toca a nosotros desde nuestro trabajo
como terapeutas, es ampliar nuestra escucha (dentro del psicoaná-
lisis y fuera del
mismo también) para trasformar nuestros abordajes y complejizar
nuestras prácticas (Rojas, 2007). De esta manera estaremos también,
desde nuestros discursos y prácticas, aportando a la construcción de
una auténtica multiplicidad de familias.

203 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Bibliografía
Bleichmar, S. (2006) Paradojas de la Fernández, A. (1989) El campo grupal. Editorial Nueva Visión, [Link].
sexualidad masculina. Buenos Aires: Paidós. Lewkowicz, I. (1998) La historia sin objeto. Edición propia, Bs. As.
Bozzolo, R. (1999). Los vínculos y la Morin, E. (1994) Epistemología de la complejidad. Editorial Paidós, [Link].
producción histórica de subjetividades. Rojas, C. (1999) Perspectivas vinculares en psicoanálisis de niños. Psicoanálisis de las
Psicoanálisis configuraciones vinculares. Volumen XXII, (2), pp.129-152.
de las configuraciones vinculares. Volumen Rojas, C. (2007) Pensar la/s familia/s hoy: estar solo, con otro. En Psicoanálisis e
XXII, (2), pp. 67-86. Intersubjetividad (2) Recuperado de: [Link]/website/articulo.
Ceccarelli, R. (2010) Configuraciones asp?id=172&idd=2
edípicas contemporáneas: reflexiones Rojas, C. (2014) Familias y parejas en la diversidad: problemáticas vinculares actuales.
sobre las nuevas formas de paternidad. En Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares, Tomo XXXVII, 2014, pp 181-201
Rotenberg.E. y Agrest, B. (ed). (2010) Spivacow, M. (2014) Nuevas familias. Un desafío para el psicoanálisis. Revista de la sociedad
Homoparentalidades. Nuevas Familias. argentina de psicoanálisis., s/f, (18), pp. 129 -150
Buenos Aires. Lugar Editorial.

204 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

205 / FLAPPSIP
MENCIÓN DE HONOR
DEL SILENCIO AL TESTIMONIO:
UNA HISTÓRIA DE BELO MONTE
Em 1914, no texto Recordar, repetir e elaborar, Freud compreendeu a
Flavia Gleich 1 dinâmica envolvida entre o esquecimento promovido pelo recalque e a
repetição sintomática. A repetição seria a forma cambaleante do neu-
rótico detentar trazer à consciência uma cena, uma fantasia, um pen-
1 Formada em psicología pela
samento recalcado. O sintoma, sabemos, tem uma dupla função: a de
Pontifícia Universidade Católica de
produzir em ato aquilo que foi esquecido e produzir, simultaneamente,
São Paulo. Atualmente, está
um simulacro de prazer proibido. Ao dar vazão ao retorno do recalcado,
no quarto ano do curso de
o sintoma é uma forma bastante peculiar do sujeito recordar; caberá ao
psicanálise no Sedes Sapientiae e
analista a leitura dessa forma de recordação instigando o sujeito para
atende em seu consultório, em São
que ele tente colocar em palavras, em seu tempo, o que ainda não pos-
Paulo. Entre 2013 e 2016, integrou a
sui nomeação.
equipe de saúde mental na Cáritas
Segundo nos adverte Maria Rita Kehl1 (2014), hoje é claro que tal neces-
Arquidiocesana de São Paulo,
sidade de elaboração psíquica pode ser observada tanto nas modalida-
atendendo
des de sofrimento psíquico individual quanto nas repetições de fatos
solicitantes de refúgio de países
violentos e traumáticos que marcam as sociedades modernas, goberna-
como Nigéria, República Democrática
das com base na supressão de experiência histórica. A autora estabele-
do Congo, entre outros. Em 2017, fez
ce um ponto de encontro entre a teoria psicanalítica e as formulações
parte do grupo Clínica de Cuidado,
teóricas desenvolvidas por Walter Benjamin. O filósofo alemão atentou
que realizou escutas e atendimentos
para os efeitos
aos ribeirinhos na cidade
deletérios das guerras sangrentas (aliadas ao capitalismo moderno) do
de Altamira, Pará. Iniciou, em
século passado. Foi a partir delas que ruiu o que era característico das
2018, o mestrado no programa de
narrativas tradicionais, que ofereciam até então criação de sentido às
pós-graduação em Humanidades,
experiências históricas; a transmissão, realizada a partir da repetição
Direitos e outras legitimidades
das narrativas, tinha o caráter de preservar as experiências dos homens
da Universidade de São Paulo.
de uma determinada época, sustentando um imaginário coletivo, além
flaviaglecih@[Link]
de criar uma cadeia de pertencimento: uma pessoa que escuta uma his-
tória, ao narrar para outra, inclui a experiência de quando a ouviu.
Benjamin afirmara que a recém-terminada Guerra Mundial tinha sido
um dos acontecimentos mais terríveis da história; o horror não pôde
ser transmitido, uma vez que os soldados que voltavam das trinchei-
ras estavam emudecidos, impedidos de narrar o que haviam vivido nos
campos de batalha.
Freud também notou o impacto nos soldados que haviam vivido o terror
nas trincheiras e apresentavam sonhos compulsoriamente repetitivos;
essa observação foi determinante para que ele revisasse sua teoría for-
mulada até então. Foi em seu célebre ensaio Além do Princípio do Prazer,
de 1920, que as neuroses traumáticas passaram a ser estudadas lado a
lado das neuroses de guerra. Freud não negou o que havia afirmado
anteriormente –que no sintoma há uma luta travada entre as fantasías
inconscientes e a censura –mas ampliou em larga escala a compreensão
sobre o aparelho mental e reviu, definitivamente, a conflitiva psíquica.

1 História e Repetição. In. Paradoxos da


Repetição (2014). Ed. Annablume. Org.
Dominique Fingermann.

206 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

A eclosão da Primeira Grande Guerra, e com os notáveis efeitos dela nos


sujeitos, fez com que Freud começasse a plantar modificações funda-
mentais na teoria e na clínica psicanalíticas, evidenciando a psicanálise
como uma teoria capacitada a analisar fenômenos da sociedade e da
cultura a partir das dinâmicas inconscientes que os determinam.
Se entendemos que o sintoma neurótico é a verdade recalcada que re-
torna como uma espécie de charada que o sujeito não decifra, o mesmo
vale para os sintomas sociais. Eles também pedem por reconhecimento,
nomeação e elaboração. No caso brasileiro ainda vivemos os efeitos da
falta de acesso à verdade dos períodos traumáticos de nossa história,
desde a colonização, seguido do período escravocrata até a ditadura ci-
vil-militar.
Nesta última, por exemplo, a forma com a qual os militares negociaram
o governo de transição, através da Lei de Anistia, promoveu um verda-
deiro convite ao esquecimento (Kehl, 2014).
Um episódio recente e que encena algumas destas dinâmicas é o da
usina de Belo Monte, no Pará. A elaboração do projeto nos remete ao
período civil ditatorial brasileiro, porém sua construção se efetivou na
nossa recém conquistada democracia. Em seu controverso processo de
implantação, uma série de violações de direitos humanos foi colocada
em curso. Neste cenário, produtor de intenso sofrimento psíquico, em
janeiro de 2017, fiz parte, ao lado de um grupo de psicólogos e psicana-
listas, de um projeto que visava a escuta clínica dos ribeirinhos do rio
Xingu e a documentação deste processo de violenta transformação no
território2.
Relato a seguir, de forma breve, o atendimento clínico feito a um dos ri-
beirinhos afetados pela construção da barragem. Algumas das reflexões
suscitadas por Freud e Benjamin me acompanharam durante o percur-
so.

2 O projeto foi idealizado pela jornalista


Eliane Brum, junto dos psicanalistas
Christian Dunker e Ilana Katz. A ida a campo
tinha dois objetivos: 1) ajudar a inscrever
no tempo parte das experiências vividas
durante a construção da hidrelétrica e
devolver esse conteúdo àqueles que nos
contaram suas histórias e 2) refletir sobre
o sofrimento e as soluções encontradas
por cada um dos atendidos para mitigar
este sofrimento, na intenção de ajudar a
elaborar minimamente o vivido.
Ver mais em: [Link]
[Link]/2016/09/refugiados-de-belo-monte-
porilana-katz-eliane-brum-e-christian-
dunker/

207 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Encontramos seu Francisco em frente à sede da comunidade. Ele fez


questão de nos acompanhar até sua casa pois temia que pudéssemos
nos perder caso entrássemos no bairro sozinhas. Após uma longa ca-
minhada, avistamos sua mulher e seus três filhos que estavam nos
aguardando na porta da casa – todos participaram da conversa.
Ao nos relatar a história das atividades de renda dos seus pais e avós
(algumas extintas hoje), seu Francisco foi nos contando também sobre
a história do município de Altamira. Seu avô no início do século passa-
do se dedicava à “caça de gato” (onça). Posteriormente, tornou-se se-
ringueiro –esta mesma atividade foi ensinada a seu pai e depois para o
próprio seu Francisco, quando ainda era pequeno. Com o preço baixo
da borracha e com histórias de violência envolvendo a extração da serin-
ga, seu Francisco migrou para o garimpo e, depois, mais uma vez, para o
comércio de peixe que se mostrava, à época, mais rentável. Contou um
pouco sobre a construção da Rodovia Transamazônia, disse que seu pai
havia
testemunhado “muita coisa” que aconteceu durante os anos de obra.
Ao narrar estes episódios, Seu Francisco disse que viver naquela região
é viver para a mudança, “precisa ter no sangue a adaptação”. Ele, no
entanto, disse que não queria trocar de atividade econômica mais um
vez; entendia que ainda valia a pena lutar para ser um pescador. Mas
um pescador diferente de antes. Ele agora precisaria de meios “extras”
para garantir sua sobrevivência3, pois sua renda no comércio de peixe
havia sido radicalmente afetada pela barragem de Belo Monte. “No rio
eu ainda tenho minha liberdade, é diferente de qualquer outro trabalho,
eu sou o patrão de mim mesmo”. Seu Francisco conseguia rememorar
seu passado e se projetar no futuro – esta habilidade fez com que ante-
cipasse movimentos do consórcio responsável pela barragem. Contou,
por exemplo, que, ainda no início das discussões com a empresa Norte
Energia, tinha uma sensação de que o rio seria drasticamente afetado
pela obra. A empresa defendía enfaticamente o contrário. Ele pediu en-
tão –coordenando a ação com otros ribeirinhos– que a empresa reali-
zasse um levantamento apresentando as informações sobre tamanho,
quantidade e espécie de peixes coletados pelos ribeirinhos pós-obra.
Seu Francisco tinha um documento similar que detalhava a vida no rio
em anos anteriores. Com esses documentos em mãos, seria possível
comparar o impacto ocasionado pela obra.

3 Seu Francisco contou que faz parte


do novo projeto do ISA (Instituto Sócio
Ambiental), que envolve a transmissão
do saber da atividade da seringa: antigos
seringueiros ensinam pescadores
interessados a realizar esta atividade
de modo sustentável, com árvores de
reflorestamento da região.

208 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Em dado momento da conversa, seu Francisco trouxe seus documentos


reunidos, um calhamaço de papel pesado, e enquanto me mostrava, ob-
servei que seus filhos olhavam para o pai como se escutassem a história
pela primeira vez. As meninas disseram que o pai nunca havia contado
nada disso a elas; que seu Francisco guardava as coisas para si e
ficava muito tempo em silêncio, pensando. A filha mais velha afirmou já
ter pescado, embora não gostasse tanto, mas sentia muita falta de viver
na beira do rio, sentia falta da convivência com o pai também. Quando
a família se estabeleceu na casa da cidade, seu Francisco intensificou o
trabalho, chegando a passar cinco dias por semana no rio. Foi a primeira
vez na conversa que ele falou de sua solidão e a mão da filha mais velha
pousou em suas costas com delicadeza.
Seu Francisco reconhecia-se como alguém que “desviava a rota” quando
necessário, ao mesmo tempo em que se autodenominou como um “ho-
mem tradicional”: um homem que precisa mudar de emprego por conta
das dinâmicas locais impostas, mas que tem uma “história de vida” nas
atividades que cultiva. E era justamente esta “história de vida” cultivada
no rio que o fazia continuar na “luta diária”. Para se perpetuar nela, fa-
lou, não só ele como os outros ribeirinhos necessitavam “fazer sua par-
te”, mas também todos os órgãos envolvidos neste processo, sejam eles
governamentais, as ONGs atuantes da região, junto da sociedade civil.
Cada um precisa fazer sua parte, disse, caso contrário não ganharão
sozinhos, nunca se ganha a luta sozinho.
Kehl4 afirma que apesar do reconhecimento dos fatos geralmente não
trazer boas notícias, em contrapartida, a supressão da verdade histórica
é muito mais deletéria e produz sintomas sociais graves: a começar pela
repetição patológica de erros e crimes passados. Para a autora, apoiada
em Benjamin, “é necessário transformar a vivência bruta em experiência
coletiva, pois somente ela é condição de elaboração da vivência traumá-
tica” (2014, p.121).
Em Altamira estivemos amparados pela ética da psicanálise, que é a de
ensejar a construção de narrativas. No território, tentamos encontrar
formas de fazer circular a transmissão de tantas histórias, ouvir a me-
moria local social atravessada por múltiplas bocas, versões plurais sobre
aquela experiência: com sua tragédia e também com sua resistência. A
história de seu Francisco foi contada, ali, de forma diferente, e chegou às
suas filhas e mulher – que até então não haviam sido incluídas em sua
narrativa daquela
forma. Uma de suas frases que parece condensar o sentido atribuído
à transmissão nos foi dita num dos últimos momentos de um dos en-
contros: “a humanidade pode se sustentar onde for possível construir
histórias de vida”.

4 Ídem.

209 / FLAPPSIP
INTERCAMBIO PSICOANALÍTICO

Referências Bibliográficas:

Benjamin, W. (1933). “Experiência e Freud, S. (1914). “Recordar, Repetir e Elaborar” In: Obras Completas. São Paulo: Cia das Letras,
Pobreza” In: Magia e técnica, arte e política 2010. Vol. 10.
– Obras Escolhidas I (Tradução de Sérgio Freud, S. (1920). “Além do Princípio do Prazer”. In: Obras Completas. São Paulo: Cia das Letras,
Paulo Rouanet). São Paulo: Brasiliense, 2010. Vol. 14.
1985. Freud, S. (1930). “Mal-Estar na Civilização”. In: Obras Completas. São Paulo: Cia das Letras,
Benjamin, W. (1936). “O narrador” In: Magia 2010. Vol. 18.
e técnica, arte e política – Obras Escolhidas Endo, P. (2012). “Walter Benjamin, Sigmund Freud e o Trauma das Máquinas”. In: Walter
I (Tradução de Sérgio Paulo Rouanet). São Benjamin – Rastro, Aura e História. Org. Sedlmayer, S. & Ginzburg, J. Minas Gerais: Editora
Paulo: Brasiliense, 1985. UFMG, 2012.
Kehl, M.R (2014). “História e Repetição”. In: Os paradoxos da repetição. Org. Fingermann, D.
São Paulo: Editora Annablume, 2014.

210 / FLAPPSIP

También podría gustarte