Etruscos
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Etruscos
Periodo antigüedad clásica
Información geográfica
Área cultural Etruria
Equivalencia actual Italia central
Información antropológica
¿Preindoeuropea?
Raíz étnica ¿Pelásgico?
¿Tirsénico?
Pueblos relacionados Lemnios, retios, tirrenos
Idioma Etrusco
Asentamientos importantes
Ciudades de Etruria
Mapa que muestra la extensión de la civilización
etrusca y la dodecápolis.
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«Etrusco» redirige aquí. Para el idioma, véase Idioma etrusco.
Los etruscos o tirrenos fueron un pueblo de la Antigüedad cuyo núcleo geográfico fue la
Toscana (Italia), a la cual dieron su nombre. Eran llamados Τυρσηνοί, tyrsenoi, o
Τυρρηνοί, tyrrhenoi (Tirrenos), por los griegos; y tusci, o luego etrusci, por los romanos;
ellos se denominaban a sí mismos rasenna o rašna (Rasenas).
Los primeros indicios de una cultura identificable como etrusca datan de alrededor del año
900 a. C.1 Es el periodo de la cultura villanovense de la Edad de Hierro, considerada la fase
más temprana de la civilización etrusca,23456 que a su vez se desarrolló a partir de la cultura
protovillanovena de finales de la Edad de Bronce en la misma región7 La civilización
etrusca perduró hasta que fue asimilada por la sociedad romana. La asimilación comenzó a
finales del siglo IV a. C. como resultado de las guerras romano-etruscas;8 se aceleró con la
concesión de la ciudadanía romana en el 90 a. C., y se completó en el 27 a. C., cuando el
territorio de los etruscos se incorporó al recién creado Imperio romano.1
Etnonimia y etimología
Los etruscos se llamaban a sí mismos Rasenna, que era una síncopa a Rasna o Raśna (neo-
etrusco), con ambas etimologías desconocidas. Rasenna proviene de 9. La forma sincopada,
rasna, es inscripcional y se inflexiona.1011 En griego ático, los etruscos eran conocidos
como tirrenos (Τυρρηνοί, Tyrrhēnoi, antes Τυρσηνοί Tyrsēnoi),12 de donde los romanos
derivaron los nombres Tyrrhēnī, Tyrrhēnia (Etruria), y Mare Tyrrhēnum (mar Tirreno),13 lo
que llevó a algunos a asociarlos con los Teresh (uno de los pueblos del mar nombrados por
los egipcios).
Los antiguos romanos se referían a los etruscos como Tuscī o Etruscī (singular Tuscus).1415
Su nombre romano es el origen de los términos "Toscana", que se refiere a su corazón, y
"Etruria", que puede referirse a su región más amplia. Los lingüistas creen que el término
Tusci era la palabra umbriana para "etrusco", basándose en una inscripción en una pastilla
de bronce antigua de una región cercana.16 La inscripción contiene la frase turskum ...
nomen, literalmente "el nombre toscano". Basándose en el conocimiento de la gramática
umbriana, los lingüistas pueden deducir que la forma base de la palabra turskum es
*tursci,17 que, a través de la metátesis y de una epéntesis inicial de la palabra, podría llevar
a la forma, e-trus-ci.18
En cuanto al significado original de la raíz, *turs-, una hipótesis muy citada es que, al igual
que la palabra latina turris, significa "torre", y proviene del griego para torre: τύρσις.1920
Según esta hipótesis, los Tusci fueron llamados "gente que construye torres"19 o "los
constructores de torres".21 Esta etimología propuesta se hace más plausible porque los
etruscos preferían construir sus ciudades en altos precipicios reforzados por muros.
Alternativamente, Giuliano y Larissa Bonfante han especulado que las casas etruscas
pueden haber parecido torres a los simples latinos.22 La etimología propuesta tiene una
larga historia, ya que Dionisio de Halicarnaso observó en el siglo I a. C., "No hay razón
para que los griegos no hayan llamado a los etruscos con este nombre, tanto por vivir en
torres como por el nombre de uno de sus gobernantes".23
Historia
Artículo principal: Etruria
Desde la Toscana se extendieron hacia Umbría y, por el sur, hacia el Lacio2425 y la parte
septentrional de la Campania,262728 donde chocaron con las colonias griegas de la Magna
Grecia (sur de Italia); hacia el norte de la península itálica ocuparon la zona alrededor del
valle del río Po, en las actuales regiones de Emilia-Romaña, Lombardía y la parte sur del
Véneto.
Llegaron a ser una gran potencia naval en el Mediterráneo occidental, lo cual les permitió
establecer factorías en Cerdeña y Córcega. Sin embargo, hacia el siglo V a. C. comenzó a
deteriorarse fuertemente su poderío, en gran medida al tener que afrontar, casi al mismo
tiempo, las invasiones de los celtas, desde el norte, y la competencia de los cartagineses
para los comercios marítimos, desde el sur.
Su derrota definitiva, por los romanos, se vio facilitada por tales enfrentamientos y por el
hecho de que, los rasena (o etruscos), nunca formaron un estado sólidamente unificado sino
una especie de débil confederación de ciudades de mediano tamaño.
En cierto modo predecesores de Roma y herederos del mundo helénico, su cultura (fueron
destacadísimos orfebres, así como innovadores constructores navales) y sus técnicas
militares superiores, hicieron de este pueblo el dueño del norte y centro de la península
itálica desde el siglo VIII a. C. hasta la llegada de Roma.
A partir del siglo IV a. C., Etruria (nombre del territorio de los etruscos), fue gradualmente
conquistada y absorbida por la República romana y, los etruscos, al igual que los demás
itálicos, federados por los romanos, volviéndose así parte integrante de la Italia romana.
Por mucho tiempo el origen de los etruscos se dio por desconocido. Debido a ello surgieron
tres teorías que trataban de explicar dicha problemática:
1. La teoría orientalista, propuesta por Heródoto, que cree que los etruscos llegaron
desde Lidia hacia el siglo XIII a. C. Para demostrarlo se basa en las supuestas
características orientales de su religión y costumbres, así como en que se trataba de
una civilización muy original y evolucionada, comparada con sus vecinos.
2. La teoría autóctona, propuesta por Dionisio de Halicarnaso, que consideraba a los
etruscos como oriundos de la península itálica. Para argumentarlo, esta teoría
explica que no hay indicios de que se haya desarrollado la civilización etrusca en
otros lugares y que el estrato lingüístico es mediterráneo y no oriental.
3. Teoría de un origen «nórdico», defendida por muchos a finales del siglo XIX y
primera mitad del XX; se basaba solo en la similitud de su autodenominación
(rasena) con la denominación que los romanos dieron a ciertos pueblos celtas que
habitaban al norte de los Alpes, en lo que actualmente es el este de Suiza y oeste de
Austria: los ræthii o réticos; tal origen, basado solo en parofonías, está ya
descartado.
Sin embargo, las modernas investigaciones sobre el origen de los etruscos llevadas a cabo
por un grupo de genetistas y coordinadas por Guido Barbujani, miembro del departamento
de Biología y Evolución de la Universidad de Ferrara (Italia), llegó a la conclusión de que,
genéticamente, el origen de los etruscos corresponde a la segunda teoría, esto es, la de
Dionisio de Halicarnaso, por medio de un estudio de ADN mitocondrial:
"ha consistido en comparar las muestras de estos individuos toscanos descendientes de
etruscos con muestras modernas de individuos de la región de Anatolia, ocupada
actualmente por la parte asiática de Turquía. «Hemos utilizado un método que nos ha
permitido calcular cuánto tiempo hace que se produjo una migración entre ambos grupos»,
explica Barbujani. «Hemos obtenido fechas muy antiguas, de hace más de 5000 años. Para
que Heródoto tuviera razón deberíamos haber encontrado una fecha que se remontase
aproximadamente a los 3000 o 2800 años, pero no ha sido así. Concluimos, por tanto, que
entre Anatolia y la Toscana se han producido migraciones, pero éstas no originaron la
civilización etrusca porque son muy anteriores», añade".29
Este descubrimiento, no obstante, no desmiente la relación cultural que hubo entre el
pueblo autóctono (etrusco) y Anatolia, debido a que hay suficientes pruebas de carácter
cultural que las unen; en términos generales los etruscos nacieron siendo un pueblo
autóctono que, sin embargo, adoptó muchos rasgos culturales orientales provenientes de la
región de Anatolia.
Organización política y social
Bailarines y músicos
etruscos. Tumba de los leopardos, necrópolis de Monterozzi, Italia.
Artículo principal: Sociedad etrusca
Políticamente Etruria se conforma en federaciones de doce ciudades unidas por lazos
estrictamente religiosos, lo que es llamado Dodecápolis, o Liga etrusca a la que se sumarían
la Etruria padana y la Etruria campana; pero esta alianza no es política ni militar y cada
ciudad es en extremo individualista.
La estructura política es, en un principio, la de una monarquía absoluta, donde el rey
(lucumo) distribuye justicia, actúa como sumo sacerdote y comandante en jefe del ejército.
A partir del siglo IV a. C. se da una transición donde el gobierno es una dictadura de corte
militar, la cual desemboca en una República, en esencia oligárquica, con magistraturas
colegiadas, donde gobierna el hombre más anciano perteneciente a la familia más rica,
quien contaba con el apoyo de un senado fuerte y estable y la participación de una asamblea
popular en representación del pueblo.
En la pirámide social etrusca podemos distinguir cuatro escalafones:
• En primer lugar estaban los terratenientes, miembros de la oligarquía.
• Plebe libre, ligada por lazos de clientela a los anteriores.
• Extranjeros, generalmente griegos, que eran artesanos y mercaderes.
• Por último, esclavos. Los etruscos tenían una gran cantidad de servicio doméstico y
agrario.
¿Imperio o no Imperio?
Historiadores como Raymond Bloch o León Homo atribuyen a los tirrenos la primera
experiencia unificadora de Italia, comparándola con la experiencia del Imperio romano, le
dieron la categoría de Imperio. Asimismo, el historiador romano Tito Livio habla de que
antes de que Roma conquistara a los diversos pueblos que habitaban e hiciera de las tierras
italianas su hogar, ya los etruscos extendían sus territorios entre los mares Tirreno y
Adriático, además de obtener recursos gracias a ciudades ubicadas en las regiones de la
Padana y la Campania.
Considerando Imperio como un ente político que domina a otros pueblos en sus actividades
más importantes como la política, la economía y militar, entre otras, y bajo la guía de un
emperador, cuya figura detenta un poder absoluto. Por lo tanto, bajo esta definición, los
etruscos no deberían ser considerados un imperio dada su organización política en
ciudades-estado, cada una de las cuales —las pertenecientes a la liga— pasaron de una
monarquía a una república oligárquica.
Sin embargo, no se puede encasillar en este concepto a la civilización como tal; es decir, no
se le puede dar este título a la liga etrusca, pero no se puede hablar de la misma manera
sobre las ciudades de forma individual, ya que estas poseían colonias y conquistaron
territorios logrando establecer su jurisdicción, sus formas políticas y su organización social
a cada espacio en el cual se establecieron. Políticamente, Etruria se conforma en
federaciones de doce ciudades unidas por lazos estrictamente religiosos, lo que es llamado
Dodecápolis, o Liga etrusca, a la que se sumarían la Etruria padana y la Etruria campana,
pero esta alianza no es política, ni militar y cada ciudad es en extremo individualista.
La estructura política es, en un principio, la de una monarquía absoluta, donde el rey
(lucumo) distribuye justicia, actúa como sumo sacerdote y comandante en jefe del ejército.
A partir del siglo IV a. C. se da una transición donde el gobierno es una dictadura de corte
militar, la cual desemboca en una República, en esencia oligárquica, con magistraturas
colegiadas, donde gobierna el hombre más anciano perteneciente a la familia más rica,
quien contaba con el apoyo de un senado fuerte y estable y la participación de una asamblea
popular en representación del pueblo.
En la pirámide social etrusca podemos distinguir cuatro escalafones:
En primer lugar estaban los terratenientes, miembros de la oligarquía. Plebe libre, ligada
por lazos de clientela a los [Link], generalmente griegos, que eran artesanos
y mercaderes. Por último, esclavos. Los etruscos tenían una gran cantidad de servicio
doméstico y agrario.
La familia y el papel de la mujer
Tanto griegos como latinos consideraron «promiscua» y «licenciosa» a la cultura etrusca.
Tales opiniones se debieron al contraste de la situación social de la mujer entre los etruscos,
mucho más libre que entre griegos y romanos; hay que recordar que entre helenos y latinos
las mujeres estaban absolutamente subordinadas a los varones.
La mujer etrusca, al contrario de la griega o de la romana, no era marginada de la vida
social, sino que participaba activamente tomando parte en los banquetes, en los juegos
gimnásticos y en los bailes, y sobre todo ayudaban en las labores de la vía pública.
La mujer además tenía una posición relevante entre los aristócratas etruscos, puesto que
estos últimos eran pocos y a menudo estaban involucrados en la guerra: por esto, los
hombres escaseaban. Se esperaba que la mujer, en caso de muerte del marido, asumiría la
tarea de asegurar la conservación de las riquezas y la continuidad de la familia. También a
través de ella se transmitía la herencia.
Líderes etruscos conocidos
• Usuini (en Clusium) probablemente a principios del siglo XI a. C.
• Mezentius 1100 a. C.
• Lausus (en Caere)
• Tyrsenos
• Velsu siglo VIII a. C.
• Larthia (en Caere)
• Arimnestos (en Arimnus)
• Lars Porsena (en Clusium) finales del siglo VI a. C.
• Thefarie Velianas (en Caere) finales del siglo V a. C.-principios del siglo IV a. C.
• Aruns (en Clusium) hacia el 500 a. C.
• Volumnius (en Veii) a mediados del siglo IV a. C.-437 a. C.
• Lars Tolumnius (en Veii) finales del siglo IV a. C.-428 a. C.
• Lucius Tarquinius Superbus (siglo VI a. C.)
Relaciones con otros pueblos (aliados y enemigos)
Los etruscos eran un pueblo netamente comerciante desde el comienzo hasta el final de su
civilización, principalmente marítimo, aunque también terrestre. Por otro lado, sus tierras se
vieron invadidas varias veces por pueblos bárbaros ya que sus ciudades eran muy ricas y
codiciadas, eran paso obligado hacia las fértiles tierras de la Campania y para llegar a Roma
(como ocurrió, por ejemplo, con la invasión de Aníbal).
En un principio se aliaron y repartieron las zonas de influencia marítima con los fenicios,
en contra de los helenos. Hacia el siglo VI a. C. estrecharon relaciones con Corinto y cesó
la hostilidad con los griegos. Sin embargo, en el 545 a. C. se aliaron con los cartagineses
nuevamente contra los griegos.
En cuanto a lo continental, tuvo numerosos enemigos. Desde un principio, la Liga Latina
(con Roma de aliada o a la cabeza de la misma), en el Lacio; en la Campania los samnitas;
en las costas e islas los siracusanos y cumitas y en las llanuras del Po los pueblos celtas
serán enemigos de Etruria. Solo conservarán como aliado incondicional durante toda la
historia de esta civilización a los faliscos, pueblo asentado al oeste del Tíber.
Hacia el 300 a. C. se aliaron con los helenos en contra de cartagineses y romanos, por el
control de las rutas comerciales.
Hacia el 295 a. C. una liga de etruscos, sabinos, umbros y galos cisalpinos combatió contra
Roma, saliendo esta última victoriosa. Sin embargo, en sucesivas alianzas temporales con
los galos continúan luchando contra los romanos, hasta que se produce una alianza con
Roma contra Cartago. Tras esto, los etruscos, ya en decadencia, comienzan a ser absorbidos
por los romanos.
Lengua, alfabeto e inscripciones
Artículos principales: Idioma etrusco y Literatura etrusca.
El etrusco es una lengua aparentemente no emparentada con las lenguas indoeuropeas. Es
de destacar que la fonética es completamente diferente de la del griego o del latín, aunque
influyó en este en varios aspectos fonéticos y léxicos.30 Se caracteriza por tener cuatro
vocales que representamos como /a/, /e/, /i/, /o/, reducción de los diptongos, tratamiento
especial de las semivocales. En las consonantes carecía de la oposición entre sordas y
sonoras, aunque en las oclusivas tenía contraste entre aspiradas y no aspirada.
Alfabeto
Artículo principal: Alfabeto etrusco
El etrusco utilizaba la variante calcídica del alfabeto griego, por lo que puede ser leído sin
dificultad, aunque no comprendido. De este alfabeto griego básico algunas de las letras no
son utilizadas en etrusco (oclusivas sonoras) y además se le añade un grafema para /f/ y la
digamma griega se utiliza para el fonema /v/ inexistente en griego.
Inscripciones
Las principales evidencias de la lengua etrusca son epigráficas, que van desde el
siglo VII a. C. (se dice que los etruscos empezaron a escribir en el siglo VII a. C., pero su
gramática y su vocabulario difieren de cualquier otro del mundo antiguo hasta principios de
la era cristiana). Conocemos unas 10 000 de estas inscripciones, que son sobre todo breves
y repetitivos epitafios o fórmulas votivas o que señalan el nombre del propietario de ciertos
objetos. Aparte de este material contamos con algunos otros testimonios más valiosos:
1. El Liber Linteus o Texto de Agram es el texto etrusco más largo con 281 líneas y
unas 1300 palabras. Escrito en un rollo de lino, posteriormente fue cortado en tiras y
utilizado en Egipto para envolver el cadáver momificado de una joven mujer; se
conserva actualmente en el museo arqueológico de Zagreb (probablemente cuando
esto sucedió se consideraba que tenía más valor el rollo de lino que el propio texto
que, paradójicamente, hoy es nuestro mejor testimonio de la lengua; tal vez si no
hubiera sido conservado como envoltura ni siquiera habría llegado hasta nosotros).
2. Algunos textos sobre materiales no perecederos, como una tablilla de arcilla
encontrada cerca de Capua de unas 250 palabras, el disco de Magliano escrito por
dos caras, el cipo de Perugia escrito por dos caras y con 46 líneas, y unas 125
palabras o un modelo de bronce de un hígado encontrado en Piacenza (unas 45
palabras).
3. Aparte de estos testimonios tenemos dos inscripciones interesantísimas más: la
primera de ellas es la inscripción de Pyrgi, encontrada en 1964, sobre láminas de
oro, que presenta la peculiaridad de ser un texto bilingüe en etrusco púnico-fenicio y
que ha ampliado considerablemente nuestro conocimiento de la lengua. La segunda
de las inscripciones resulta algo intrigante, ya que fue encontrada en la isla de
Lemnos (N. del mar Egeo, Grecia), de unas 34 palabras, y que parece escrita en un
dialecto diferente de los encontrados en Italia. Tal vez esto sea sintomático de la
presencia de colonias etruscas en otros puntos del mediterráneo, o bien se trate,
como otros autores sostienen, de una lengua hermana del etrusco, el lemnio.
Aunque se considera que la presencia de una sola inscripción no nos aclara gran
cosa.
Seguramente la inscripción de Pyrgi es la única inscripción etrusca razonablemente larga
que podemos traducir o interpretar convenientemente gracias a que el texto púnico, que
parece ser una traducción casi exacta del texto etrusco, es perfectamente traducible. Con
respecto al acceso a las inscripciones: la mayoría de inscripciones etruscas conocidas y
publicadas se hallan recogidas en el Corpus Inscriptionum Etruscarum (CIE).
Arte
Artículos principales: Arte etrusco y Escultura etrusca.
Músico etrusco de la "Tumba del Triclinio", en
Tarquinia.
Es de destacar el arte funerario y su relación en la pintura y escultura, destacándose sus
terracotas y la talla de una piedra local llamada "nenfro". Desarrollaron una importante
industria orfebre, trabajaron el bronce, su metalurgia se caracteriza por sus grabados,
graneados, filigranas y repujados, en relación con la coroplastia crearon el estilo Bucchero
en cerámica. Todos estos productos fueron base para la exportación tanto hacia el norte de
Europa como hacia Oriente. Otro punto importante es la pintura donde varias escuelas
produjeron frescos admirables, pero la misma tiene temas marcadamente narrativos,
anecdóticos y principalmente funerarios. Aunque el arte etrusco, como otras artes del
Mediterráneo Occidental, se vio influido fuertemente por el arte de la Grecia Clásica y el
magnificente arte helenístico, guarda características singulares, el arte etrusco muy
relacionado con los rituales funerarios legó a Roma un extraordinario naturalismo en cuanto
a la representación de rostros: los bustos son prácticamente una invención etrusca, el busto
propiamente dicho, realizado en bronce fundido, difiere del "busto" griego, en este último
la persona retratada suele estar idealizada, no así en el genuino busto etrusco. Los colores
preferidos en la pintura por los etruscos fueron el rojo, verde y el azul, al parecer porque les
asignaban connotaciones religiosas. Entre las obras más destacables se encuentran:
• El Apolo de Veyes escultura del dios Apolo del siglo VI a. C. encontrada en el
templo/santuario en honor a la diosa Minerva de Portonaccio.
• La Quimera de Arezzo: fechada entre 380 a. C. y 360 a. C. La quimera, según la
mitología romana, fue abatida por Belerofonte, a lomos de su caballo Pegaso. Tras
su descubrimiento en 1553 se convirtió en símbolo de la toscana (ver Quimera de
Arezzo).
• Loba Capitolina o Lupa Capitolina: esta célebre escultura ha llegado en cierto
modo a ser un símbolo de Roma, sin embargo todo indica que es una obra etrusca
del s. IV a. C., en cuanto a los dos niños que representan a Rómulo y Remo, téngase
en cuenta que fueron forjados y añadidos en el s. XVI.
• El llamado Marte de Todi, escultura de un guerrero armado de un modo semejante
al de los hoplitas griegos, aunque el armamento (tipo de coraza etc.) es en lo real,
etrusco.
• L'Arringatore (el orador): fechada entre el siglo II a. C. y el siglo I a. C. Al parecer
representa a un noble llamado Aule Meteli, pero se desconoce quién era.
• El sarcófago de los esposos: fechado hacia el 520 a. C. Fue encontrado en una
necrópolis en Cerveteri. Construido en terracota, la tapa del sarcófago representa
una pareja recostada en un triclinio.
• El Frontón de Talamone, frontón con relieves de terracota de un templo etrusco del
siglo II a. C.
Arquitectura
Artículo principal: Arquitectura etrusca
En las construcciones de viviendas se utilizaba el adobe, con estructura de madera y
revestimiento de barro cocido y en los templos la piedra. Conocían el arco de medio punto,
la bóveda de cañón, y la cúpula, elementos que utilizaron –entre otras cosas– para la
construcción de puentes. También construyeron canales para drenar las zonas bajas,
levantaron murallas defensivas de piedra pero, sobre todo, destacó la arquitectura funeraria,
en forma de impresionantes hipogeos. Los templos estaban inspirados en el modelo griego,
aunque presentaban notables diferencias: solían ser más pequeños, de planta cuadrangular,
cerrados, sin peristilo, solo con una hilera de columnas del orden llamado "toscano" a modo
de los pronaos griegos, y el altar estaba sobre un foso llamado por los latinos mundus —
limpiadero, purificador— (la palabra quizás es de origen etrusco), es decir, un orificio que,
simbólicamente, serviría para arrojar los restos de los sacrificios.
Literatura
Muestras de escritura etrusca, del Liber linteus.
Los textos etruscos, escritos en un espacio de siete siglos, utilizan una forma del alfabeto
griego debido al estrecho contacto entre los etruscos y las colonias griegas de Pithecusae y
Cumae en el siglo VIII a. C. (hasta que dejó de utilizarse, a principios del siglo I d. C.). Las
inscripciones etruscas desaparecieron de Chiusi, Perugia y Arezzo en esta época. Sólo se
conservan algunos fragmentos, textos religiosos y, sobre todo, funerarios, en su mayoría
tardíos (del siglo IV a. C.). Además de los textos originales que han llegado hasta nuestros
días, hay un gran número de citas y alusiones de autores clásicos. En el siglo I a. C.,
Diodoro Sículo escribió que la cultura literaria era uno de los grandes logros de los
etruscos. Poco se sabe de ella e incluso lo que se conoce de su lengua se debe a la
repetición de las mismas pocas palabras en las numerosas inscripciones encontradas (a
través de los modernos epitafios) contrastadas en textos bilingües o trilingües con el latín y
la púnica. De los géneros mencionados, sólo se menciona un tal Volnio (Volnius) en las
fuentes clásicas.31 Con algunas excepciones, como el Liber Linteus, los únicos registros
escritos en lengua etrusca que se conservan son inscripciones, principalmente funerarias. La
lengua está escrita en la Alfabeto etrusco, una escritura relacionada con el primer Alfabeto
griego eubeo.32 Se conocen muchos miles de inscripciones en etrusco, en su mayoría
epitafios, y han sobrevivido algunos textos muy breves, que son principalmente religiosos.
La literatura imaginativa etrusca sólo se evidencia en referencias de autores romanos
posteriores, pero es evidente por su arte visual que los mitos griegos eran bien conocidos.33
Religión
Artículo principal: Mitología etrusca
Existen ciertas analogías con religiones orientales, especialmente con la de Sumeria y
Caldea e incluso la egipcia.
El tipo de religión es de revelación, y está plasmada en una serie de libros sagrados, los
cuales tienen temas tales como la interpretación de los rayos, la adivinación, la rectitud del
estado y de los individuos y hasta un análogo del Libro de los Muertos egipcio. Todo el
compendio religioso es conocido como "Doctrina Etrusca". Ésta se dividía en "Doctrina
Teoría" y "Preceptos Prácticos", y estaba dedicada a la búsqueda de la interpretación de
prácticamente todo fuera de lo común para predecir el porvenir.
Los sacerdotes se denominaban arúspices, y siempre tuvieron una posición de privilegio en
la sociedad. Los arúspices se especializaban en interpretar lo que consideraban diversos
signos proféticos: la adivinación a partir de la observación de los hígados de animales
sacrificados, la creencia en que se podía adivinar el futuro observando los rayos
(ceraunomancia) u otros meteoros, y la interpretación con intenciones adivinatorias de los
vuelos de las aves. Existían rituales de todo tipo, tanto dirigidos al estado como a los
individuos, extremadamente minuciosos y formales, al punto tal que son tomados como
ciencia.
El panteón de dioses etrusco está íntimamente ligado a la influencia mitológica griega, de
ahí que se adore a homólogos griegos, aunque formen una tríada, similar a la
Cretomicénica. La más importante fue: Tinia (Zeus), Uni (Hera) y Menrfa (Atenea), que se
veneraban en templos tripartitos. También existía la creencia en la existencia de demonios
maléficos, al modo asirio.
Los etruscos creían en la vida de ultratumba, de ahí las manifestaciones de gran
importancia en los lugares de enterramiento.
Es importante destacar que lo sagrado intervino ininterrumpidamente en sus vidas y su
presencia agobiaba sus espíritus y corazones, aunque un modo de paliar o atenuar esto fue
una moral que resultaba «licenciosa» a los griegos y romanos. Es casi seguro que de los
etruscos tomaron los romanos la noción de «circo» ya no para representaciones teatrales
sino para luchas entre gladiadores: en efecto, entre los etruscos estas luchas solían formar
parte de sacrificios fúnebres a sujetos de la élite, o una «diversión» realizada con los
prisioneros de guerra.
Problemas generales
El pueblo etrusco solo existe como tal dentro de Italia y solo toma conciencia de su
identidad y de su pasado dentro de ella.34 Sin embargo, incluso en el marco de este contexto
geográfico, tampoco puede negarse la profunda originalidad de este, solo explicable por los
rasgos peculiares que caracterizan su trayectoria, por los múltiples contactos, pero también
por las específicas circunstancias que componen seguramente su historia primitiva.34 Sea
como fuere, los etruscos históricos son el resultado de una síntesis de elementos diversos
que tienen lugar durante la Edad del Hierro en un territorio comprendido entre el río Tíber y
el Arno, donde poblaciones itálicas anteriores a las invasiones indoeuropeas crean una
comunidad cultural muy singular. Por una parte, allí se produce una evolución continuada y
específica de la cultura vilanoviana con peculiaridades propias, no identificable como
conjunto con ninguna otra cultura, y, al mismo tiempo, susceptible de ser definida como
vilanoviana evolucionada o civilizada.34
Por otro lado, en esa zona, entre los rasgos que suelen considerarse característicos y
peculiares de la forma de evolucionar allí la cultura vilanoviana, aparecen algunos que los
estudiosos identifican como orientalizantes.34 El primer problema que se plantea es el de si
tal orientalización se debe a la presencia de una oleada de pueblos procedentes del
Mediterráneo oriental o si, por el contrario, es el resultado de un ambiente general, una
koiné de tipo orientalizante que predomina en todo el mar Mediterráneo en los alrededores
del 700 a. C..34 A partir de esa fecha, desde luego, empieza a ser definitiva la creación de
las características propias del pueblo etrusco.34 Incluso la epigrafía empieza a definirse en
favor de la existencia de una lengua etrusca con rasgos absolutamente individualizados.34
Aquí se plantea el problema de si las características del pueblo etrusco en época arcaica se
deben a la existencia de una emigración datable en esta época, o si se trata del resultado de
las vicisitudes complejas que tuvieron lugar cuando el pueblo etrusco se puso en contacto
con una koiné mediterránea, en que los rasgos orientalizantes han llegado a convertirse en
un fenómeno común generalizado.34
Al margen de este problema, que plantea de un modo algo simplista la cuestión de que los
rasgos orientalizantes pueden proceder de la emigración de pueblos o del contacto con las
culturas predominantes entonces del Mediterráneo, existe otro planteamiento que, más que
los rasgos específicos de la cultura material de principios de la época arcaica, atiende a ese
otro problema, tampoco desdeñable, que es el de la lengua misteriosa de los etruscos.34 Es
este, desde luego, un problema que subsiste en cualquier caso, sea cual fuere la actitud
adoptada ante la naturaleza de la cultura y civilización etrusca. Si en lo que se refiere a los
rasgos culturales las actitudes adoptadas pueden ser múltiples, dado que cabe admitir la
formación autóctona de cualquier tipo de fenómeno cultural, el problema de la lengua
etrusca, especialmente misterioso, permanece sin que ninguna solución palmaria llegue a
servir para su aclaración.34
Al plantearse de este modo, el problema cobra una nueva dimensión, ya que ahora afecta a
toda la realidad lingüística y cultural del Mediterráneo anterior al predominio en él de las
lenguas indoeuropeas.34
En este contexto es en el que se puede observar el cúmulo de datos que los antiguos
mismos transmitieron en relación con el pueblo etrusco.34 Varias son, en este aspecto, las
versiones que transmiten las fuentes antiguas sobre el origen de la presencia etrusca en
Italia.34 Desde luego, el siglo VII a. C. es la fecha en que se pueden datar los primeros
epígrafes que contienen textos en lengua etrusca. Ahora bien, tal no puede considerarse
necesariamente la fecha de introducción de un pueblo extraño.34
Estamos en la época en que, a lo largo de todo el Mediterráneo, se producen movimientos
culturales de gran trascendencia, entre los cuales no desempeña un papel secundario la
difusión de la escritura.34 Esta es también la época en que se configuran las formaciones
estatales, a partir de ciertas transformaciones económicas y sociales que hacen viable la
introducción de técnicas, en las que la escritura desempeña un importante papel como
instrumento útil para la organización y para el control económico y social.34 El momento es
clave para determinar la definición de los etruscos como etnia con personalidad cultural
capaz de imponer su presencia en la península.34 Pero de ahí a identificar este momento con
el de la llegada de los etruscos va un abismo, en el que chocan tanto los datos de la
tradición como los restos arqueológicos y, sobre todo, los criterios de orden teórico y
metodológico.34 En general, ya no resulta aceptable la identificación del fenómeno cultural
con la aparición de un pueblo portador de sus elementos principales.34