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Geopolítica en la Carta de Jamaica

Este documento analiza la percepción geopolítica de Simón Bolívar plasmada en la Carta de Jamaica, escrita en 1815. Bolívar ya desde la época de la emancipación de los países latinoamericanos tenía la idea de la integración continental y la conformación de un gran Estado hispanoamericano. La Carta de Jamaica enfatiza la reflexión sobre la independencia y autonomía de los nuevos países. El documento examina cómo la visión de Bolívar proyectaba una mirada geopolítica que trascendía las fronteras nacionales e imaginaba

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Geopolítica en la Carta de Jamaica

Este documento analiza la percepción geopolítica de Simón Bolívar plasmada en la Carta de Jamaica, escrita en 1815. Bolívar ya desde la época de la emancipación de los países latinoamericanos tenía la idea de la integración continental y la conformación de un gran Estado hispanoamericano. La Carta de Jamaica enfatiza la reflexión sobre la independencia y autonomía de los nuevos países. El documento examina cómo la visión de Bolívar proyectaba una mirada geopolítica que trascendía las fronteras nacionales e imaginaba

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Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23.

Enero - Junio 2017

I.S.S.N:1856-349X
Depósito Legal: l.f..07620053303358

Geopolítica de la integración en la
Carta de Jamaica

Claudio Alberto Briceño Monzón1

Recibido: 23/02/2017 Aceptado: 12/052017

RESUMEN
En el pensamiento emancipador de Simón Bolívar, la conformación de un Estado
hispanoamericano continental y la idea de integración están presentes en el
[Link], configurando así una geopolítica intuitiva. Desde la segunda década del
[Link], la perspectiva geopolítica se sustenta en las interrelaciones entre nación,
política exterior y proceso de desarrollo. El objetivo de este trabajo es analizar
la percepción política-estratégica de Simón Bolívar plasmada en la Carta de
Jamaica, que enfatiza la reflexión acerca de la independencia y la autonomía,
presentes también en la América Latina contemporánea.

Palabras clave: integración, autonomía, Carta de Jamaica, Simón


Bolívar, América.

1
Doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata-Argentina. Magíster en Historia de
Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas. Licenciado en Historia por las
Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela. Profesor Titular de la Escuela de Historia, de
la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de los Andes. Miembro del
Grupo de Investigación sobre Historiografía de Venezuela de la Universidad de Los Andes.
Profesor de la Maestría en Fronteras e Integración del Centro de Frontera e Integración José
Manuel Briceño Monzillo, de la Universidad de los Andes, Núcleo Táchira, San Cristóbal,
Venezuela.

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Geopolítica de la integración en la Carta de Jamaica / Claudio Alberto Briceño Monzón pp. 89-110

Geopolitics of integration in the


Jamaica Charter

ABSTRACT
In the Liberator Simón Bolívar´s emancipatory thought, the conformation of a
continental Spanish American state and the idea of integration are present at
the 19th century, thus configuring an intuitive geopolitics. Since the second
decade of the 20th century, the geopolitical perspective is based on the
interrelations between nation, foreign policy and development process. In this
sense, the objective of this paper is to analyze the political-strategic perception
of Simon Bolivar embodied in the Jamaica Charter, which emphasizes reflection
on independence and autonomy, also present in contemporary Latin America.

Keywords: integration, autonomy, Charter of Jamaica, Simón Bolívar, América

Desde la génesis de la emancipación de los países se tenía la


idea de la integración y la conformación de un Estado de proporción
continental, que inspiró la acción de pensadores como Francisco de
Miranda, Simón Bolívar y Bernardo de Monteagudo.

Monteagudo, Bolívar y Miranda reflexionan sobre temas que van


a estar luego presentes en los debates regionales a lo largo de
los siglos XIX y XX, y que serían objeto de atención por la teoría
autonomista: por un lado, la vulnerabilidad interna de las nacio-
nes hispanoamericanas y cómo tratarla, y por el otro, la forma
como la estructura de poder mundial permitía o limitaba la ac-
ción internacional de los Estados y cuáles estrategias podían
éstos adoptar para ampliar su margen de maniobra.2

Esta idea inspiró una geopolítica intuitiva, que correlaciona en ese


momento la actividad política en el espacio, concebida como una ex-
presión para designar la atribución del medio ambiente, elementos
tales como las características geográficas, las fuerzas sociales y cul-
turales y los recursos económicos, en la política de una genésica

2
Briceño Ruiz, José. «Saber y teoría: reconstruyendo la tradición autonómica en los estudios
de integración en América Latina», en: Briceño Ruiz, José y Alejandro Simonoff (eds.).
Integración y cooperación regional en América Latina: una relectura a partir de la teoría de
la autonomía, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2015, p.54.

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nación. Esta geopolítica intuitiva logra sistematizarse en 1916 con el


libro del sueco Rudolf Kjellén (1864-1922) titulado El Estado como
organismo viviente, cuando se comienza a pensar en esta noción
como una correspondencia de los aspectos geográficos en su expre-
sión espacial y las circunstancias políticas en las relaciones de poder
y dominio. Desde la segunda década del siglo XX: «…la geopolítica
se racionaliza, en visiones estratégicas, uniendo tres elementos: po-
lítica exterior, desarrollo y la idea de nación.»3
Podemos intuir que Bolívar con su concepción de un Mundo Nue-
vo, vaticinó el establecimiento de unas heterogéneas naciones, her-
manadas con la idea de la unión en un solo Estado americano que
parecía objetado por su escasa probabilidad, pero para el cual Bolívar
encuentra viable en una forma de convenio confederativo. La quiméri-
ca percepción bolivariana que América Latina alcanzaría su indepen-
dencia, iría enlazada de su integración en una patria continental.
Bolívar comprendió en su momento histórico, que la población de
las nacientes repúblicas requería de capacitación política y que
Suramérica no tenía la usanza de un gobierno autónomo propio como
las naciones del norte representadas por Estados Unidos. Buscó des-
pertar en el proceso independentista el ideal de una nación libre, con
una posición geopolítica continental, que proyectaba su mirada más
allá de las fronteras americanas, una visión trazada más allá de los
límites de provincias y países, en una idea de integración continental
suramericana.
En este capítulo se analiza la percepción política y estratégica
que proyectó Simón Bolívar en la Carta de Jamaica, internacionalizando
la posición de la América Meridional ante el contexto mundial. El capí-
tulo se estructura de la siguiente manera: Bolívar y la independencia,
miradas de la Carta de Jamaica, la percepción del nacionalismo his-
panoamericano en la Carta de Jamaica, la geopolítica en la Carta de
Jamaica y unas consideraciones finales.

3
Rivarola Puntigliano, Andrés. «Autonomía y geopolítica», en: Briceño Ruiz, José y Alejandro
Simonoff (eds.). Integración y cooperación regional en América Latina: una relectura a
partir de la teoría de la autonomía, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2015, p.71. Actualmente
se emplea el término geopolítica, sin advertir el sentido que tiene esta palabra, utilizándolo
indiscriminadamente como una expresión calificativa en una serie de enunciados que van
desde la alianza geopolítica, socio geopolítico, amenaza geopolítica, eje geopolítico e inte-
reses geopolíticos. Siendo implícito que cada una de estas nociones tiene la intención de
enunciar una idea particular.

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1. Bolívar en el contexto de la independencia

Los documentos históricos que revelan la vida pública del Liber-


tador, además de estar íntimamente relacionada con la emancipa-
ción política de los países que libertó, se extiende mucho más allá de
estas naciones, traspasando los linderos internacionales. Simón Bo-
lívar fue el Libertador, el político y el estratega de una visión geopolítica
de su tiempo. Bolívar pensaba la revolución como una contienda por
la independencia, y la independencia como la instauración de una
nación. La América Meridional descubre su identidad por la presión
imperial del Estado Borbónico, después en la guerra contra España y
seguidamente en las controversias con sus vecinos y su relación con
los demás países.
Las ideas que profetiza Bolívar, son la justificación y el testimonio
del pensamiento de un hombre que simboliza la potestad intelectual
frente al dominio colonial español que defendía sus intereses y sus
dominios con las armas mediante la ocupación militar. El ideario
bolivariano va logrando consolidar una doctrina y pensamiento, propio
de la identidad de los americanos meridionales en su sentido de per-
tenencia, procedencia y permanencia; haciendo entender al mundo
que Hispanoamérica debía entrar en el concierto internacional con la
conformación de repúblicas independientes. Dominar el espacio geo-
gráfico del Mundo Nuevo, transformando los hombres, ganando bata-
llas y estructurando una nueva nación sobre las bases del colonialis-
mo español, es decir, formar Estados que evidencien meritoriamente
la revolución independentista. Tal como lo planteaba Arturo Uslar Pietri,
en la década del ochenta del siglo pasado, Simón Bolívar:

…no ha cesado de ser actual y de tener respuestas y ejemplos


para las situaciones de nuestros días. Tal vez porque las gran-
des disyuntivas que condicionan el presente de la América Lati-
na son en gran parte las mismas de su tiempo. Tanto o más que
ayer necesitamos hoy halar formas prácticas de integración que
nos fortalezcan y nos permitan realizar un destino propio en el
escenario del planeta. Necesitamos tanto como ayer crear insti-
tuciones políticas y sociales que correspondan a nuestra reali-
dad y que no sean el mero traslado de los modelos europeos y
norteamericanos. Nos angustia todavía hallar la definición de lo
que somos y de los que podemos ser. Todos estos son los te-
mas permanentes de su asombrosa obra de político y pensador.
Los problemas que él tuvo que enfrentar son, en lo esencial, los

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Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23. Enero - Junio 2017

mismos que hoy tenemos que resolver y por eso las cosas que
él dijo tienen tan singular resonancia de actualidad.4

Sin embargo, es importante concebir a Bolívar como:

…un hombre que actuó y respondió a las exigencias de su tiem-


po. Pretender otorgarle a sus palabras motivaciones y conteni-
dos ajenos a su momento histórico, extraer de conjunto los frag-
mentos que se adecúan a intencionalidades políticas absoluta-
mente diferentes a las de su propia circunstancia constituye una
práctica que no favorece la comprensión de las contradictorias y
complejas condiciones en las cuales vivió Simón Bolívar como
protagonista fundamental del proceso que dio origen al surgi-
miento de las naciones latinoamericanas. Es en este contexto y
como parte de esta crucial y decisiva coyuntura de la historia de
América Latina que tiene sentido aquilatar y valorar la significa-
ción y relevancia histórica de la obra y acción de Simón Bolívar.5

2. Heterogéneas miradas de la Carta de Jamaica

El 6 de septiembre de 1815, firma Bolívar en Kingston, Jamaica,


una carta sin destinatario, pero que se supone va dirigida al señor
Henry Cullen, en la cual presenta su proyecto de independencia de
Venezuela y propone el impulso conjunto de la unión de todos aque-
llos países que fueron colonias de España para conformar una confe-
deración de repúblicas hispanoamericanas, contribuyendo con ello, a
la equidad política de los gobiernos republicanos, democráticos y li-
berales, en el concierto de las relaciones internacionales frente al
dominio de imperios y monarquías.

El texto admite la eventualidad de la integración, pero inmediata-


mente la niega. Reconoce que las repúblicas hispanoamerica-
nas pueden juntarse en el futuro, pero advierte cómo adversan el
proyecto numerosos factores de disgregación. Plantea la alter-
nativa de un congreso de representantes de los Estados que
nazcan de la guerra, pero lo coloca en una época dichosa cuyo
advenimiento

4
Uslar Pietri, Arturo. Bolívar hoy, Caracas, Monte Ávila Editores C.A., 1983, p.8.
5
. Quintero, Inés. «Bolívar dictador, Bolívar revolucionario», en: Quintero, Inés y Vladimir
Acosta. El Bolívar de Marx: estudio crítico, Caracas, Editorial Alfa, 2007, p.46.

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Geopolítica de la integración en la Carta de Jamaica / Claudio Alberto Briceño Monzón pp. 89-110

debe sentir remoto cuando lo atisba desde las urgencias


jamaiquinas.6

El Libertador profundiza la circunstancia de un «americano meri-


dional», en un documento en el cual abraza con penetrante compren-
sión y con visión profética el porvenir del continente. Existe un con-
senso en reconocer a la Carta de Jamaica como uno de los docu-
mentos magistrales del Libertador y ello se debe a la gran cantidad de
temas que aborda demostrando un cabal conocimiento de los proble-
mas políticos, sociales y culturales, tanto americanos como europeos.
En la historiografía bolivariana, distintos intelectuales venezola-
nos y extranjeros han comentado las ideas de esta intuitiva Carta.
Entre los que señalaremos a Elías Pino Iturrieta, quien señala que:

Para los venezolanos la Carta de Jamaica es un documento pro-


fético, en cuanto desvela los misterios del porvenir luego de ex-
plicar las características básicas de la sociedad durante la inde-
pendencia. Es, además, la piedra angular del mensaje
integracionista que continua pendiente en América Latina (…)
Reconoce que las repúblicas hispanoamericanas pueden juntar-
se en el futuro por la existencia de factores que las han unido
desde antiguo – una raíz, una lengua, una fe y unos usos comu-
nes – pero advierte como los adversan unos factores de disgre-
gación – diversidad ambiental, ambiciones lugareñas, heteroge-
neidad de psicologías – suficientemente poderosas como para
conspirar exitosamente contra un sueño sublime. Antes de iden-
tificar a tales factores de disgregación para sustentar su argu-
mento, Bolívar refuerza la postura sobre la integración diciendo:
más no es posible.7

Reinaldo Rojas, en cambio señala que:

Al revisar detenidamente su contenido, nos encontramos que en


esta carta, Bolívar expone un largo diagnóstico del estado en
que se encontraba hasta ese momento la lucha contra la domi-
nación española, tanto en su perspectiva continental como en el
cuadro de los intereses que se debatían en la arena internacio-
nal, especialmente en Europa. A esto se agrega una visión pro-

6
Pino Iturrieta, Elías. Simón Bolívar (1783-1830), 1a. ed., Caracas, Editorial Alfa, 2012, p.84.
7
Pino Iturrieta, Elías. Nueva lectura de la Carta de Jamaica (Discurso de incorporación como
Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia, 27 de febrero de 1997),
Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1997, p.17, p.38.

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Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23. Enero - Junio 2017

funda de la realidad social, económica, política y cultural de las


diversas regiones que componían al mundo hispanoamericano
de la época, y un análisis del conflicto con España, relacionando
las posibilidades ciertas de victoria, con el papel que debía asu-
mir Europa y fundamentalmente Inglaterra, en la culminación fe-
liz de la justa empresa independentista. Finalmente, el Liberta-
dor expone una serie de proyectos e ideas con las que incursiona
en el futuro de la nueva América, proyectos que iniciados por él
mismo posteriormente, –como la instauración de gobiernos po-
pulares republicanos y la unidad hispanoamericana– todavía
mantienen fresca su vigencia, convirtiéndose en ideas a con-
quistar en la marcha histórica de nuestros pueblos hacia su libe-
ración definitiva.8

Vladimir Acosta considera que en la Carta de Jamaica,

Describe Bolívar la brutalidad e injusticia del régimen colonial


español; y expresa su convicción de que el triunfo de la lucha
independentista es inevitable porque los lazos de esta América
con España se han roto en forma definitiva. Expone un panorama
de esa América española y del estado de sus luchas. Llama a la
Europa de la Santa Alianza a abandonar su complicidad con Es-
paña y critica a los Estados Unidos por su ambigua neutralidad.
Rechaza de nuevo el sistema federal, no obstante sus ventajas
teóricas, y lo asocia otra vez con la amenaza de desintegración
de nuestras nacientes repúblicas. Se opone a la monarquía y
defiende con firmeza el principio republicano. Insiste en que so-
mos una nueva humanidad, mezcla de lo europeo con lo indíge-
na americano y lo africano. Plantea de nuevo el carácter conti-
nental de la lucha libertadora; y aunque reconoce las dificultades
que se oponen a que nuestra América ya libre de España pueda
ser, como debiera, una sola gran nación y reconoce su fragmen-
tación al menos en varios grandes bloques… sueña con que el
Istmo de Panamá pudiera ser para nosotros los americanos
independizados de España lo que otrora el de Corinto para los
griegos: un espacio para la anfictionía, para realizar un gran con-
greso de unidad en la guerra y en la paz de esas nuestras futuras
repúblicas soberanas e independientes.9

A grandes rasgos, en estas diversas miradas se evidencia cierto


interés por el estudio de la Carta de Jamaica, como uno de los docu-

8
Rojas, Reinaldo. Bolívar y la Carta de Jamaica, Barquisimeto, Ediciones Moon, 2013, p.30.
9
Acosta, Vladimir (Compilación y Comentarios). Independencia, soberanía y justicia social
en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, Caracas, Monte Ávila Editores, 2015,
p.31.

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mentos fundamentales para abordar el pensamiento político del Li-


bertador, en su visión geopolítica intuitiva de Hispanoamérica para sep-
tiembre de 1815.

3. La visión del nacionalismo hispanoamericano en la Carta de


Jamaica

La Carta de Jamaica predice la conformación de cada una de las


naciones hispanoamericanas después de su independencia, demos-
trando la claridad con que Bolívar veía el porvenir político y social de
los diversos países del continente americano. Igualmente, percibía
que la unión nacional estaba determinada por un sentimiento de per-
tenencia de los ciudadanos hacia el territorio que habitan, reafirman-
do la existencia de la nación cuando los individuos que la integran
están conscientes de que tienen un cometido común, un proyecto de
un porvenir mancomunado. Es así como se puede calificar a lo nacio-
nal como un nexo emotivo y real, que está compuesto por varios ele-
mentos que lo identifican. Es la certeza de un pasado colectivo, que
se manifiesta en la herencia cultural, y un intercambio de aspiracio-
nes y sentimientos, que implica la unidad en el lenguaje. La nación
asume la dimensión social que preserva en su interior un concepto
de viejo raigambre, el de pertenencia a una cultura; expresa moder-
namente aquello que ampara las obras de reconocimiento colectivo.
En ese momento, Hispanoamérica ya se hallaba fragmentada en
diversas unidades políticas administrativas, heterogéneas no sólo
por las fronteras coloniales, sino también por los sentimientos nacio-
nales. El Libertador reconocía que era un extranjero en Perú, que los
colombianos no eran peruanos y que los bolivianos no tenían en alta
estima a los venezolanos, al respecto advirtió:

Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo


una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí
y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costum-
bres una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobier-
no que confederase los diferentes Estados que hayan de formar-
se; más no es posible, porque climas remotos, situaciones di-
versas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a
la América. ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para
nosotros lo que el de Corinto para los griegos Ojalá que algún día
tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los
representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y

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México ese sentimiento se forjó con el culto a la Virgen de Guadalupe11,


el cual fue observado por Bolívar quien precisó:

…los directores de la independencia de Méjico se han aprove-


chado del fanatismo con el mejor acierto, proclamando a la fa-
mosa virgen de Guadalupe por reina de los patriotas, invocándola
en todos los casos arduos y llevándola en sus banderas. Con
esto el entusiasmo político ha formado una mezcla con la reli-
gión, que ha producido un fervor vehemente por la sagrada causa
de la libertad. La veneración de esta imagen en Méjico es supe-
rior a la más exaltada que pudiera inspirar el más diestro profe-
ta.12

Actualmente podemos afirmar que Venezuela, ha logrado conso-


lidar su nacionalismo, a través del culto al Libertador, Simón Bolívar,
el cual se ha transformado en una especie de religión, en la cual su
veneración llegó a estructurarse entre lo histórico y lo mítico. La histo-
ria patria se transformó en nacional, y se fue encaminado hacia el
desarrollo del culto a los héroes, particularmente a Bolívar, que repre-
senta la nación, homogenizando la sociedad, relegando el espíritu
provincial presente en la historia patria.

El culto se inició con la solemne repatriación de sus restos en


1842 y se ha mantenido constante, aunque con intensidad varia-
ble, en las diversas áreas de expresión de la sociedad. El
bolivarianismo goza, por consiguiente, de legitimidad histórica
(…) Cabe reiterar un hecho fundamental, el culto a Bolívar pronto
fue convertido de un culto del pueblo en un culto para el pueblo,
el cual sirve de eje del culto heroico montado por las historiografías
patria y nacional, y es fomentado como un universo ideológico
que envuelve a la sociedad. El bolivarianismo goza, por consi-
guiente, de acatamiento y fervor social.13

El sentido de pertenencia y la identidad son construidos a través


de imágenes (el mapa, los paisajes típicos) y símbolos (la bandera, el
10
Bolívar, Simón. Carta de Jamaica, Caracas, Comisión Presidencial para la Conmemoración
del Bicentenario de la Carta de Jamaica, p. 28. Original 1815.
11
Brading, David A. La Virgen de Guadalupe: imagen y tradición, México, Taurus, 2002.
12
Bolívar, S., op. cit., p. 30.
13
Carrera Damas, Germán. «Mitología política e ideologías alternativas: el bolivarianismo–
militarismo», en: Carrera Damas, Germán y Curiel Carole Leal , et al. Mitos políticos en las
sociedades andinas: orígenes, invenciones y ficciones, Caracas, Editorial Equinoccio,
2006, pp.404-405.

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Geopolítica de la integración en la Carta de Jamaica / Claudio Alberto Briceño Monzón pp. 89-110

den esas nociones. Para conceder un fundamento material a la iden-


tidad nacional, fueron escogidos lugares simbólicos, y derribados o
construidos monumentos. El siglo XIX fue la época en que los este-
reotipos de las naciones fueron elaborados por escritores de relatos
de viajes, autores de guías turísticas y geógrafos. El resultado fue
que, en el comienzo del siglo XX, la mayoría de la población de los
grandes países modernos tenía una identidad múltiple: una identidad
local, ligada a lo que quedaba de la cultura popular, y una identidad
nacional vinculada a la cultura de las elites difundida mediante la es-
cuela y la imprenta. Simón Bolívar es un símbolo de unidad y grande-
za para toda América Latina, pero para Venezuela es una representa-
ción fundamental de la patria, como la bandera, el escudo y el himno
nacional.14 Como señala Manuel Caballero, «…el culto de Bolívar ha
jugado un innegable papel positivo, al servir de elemento unificador de
la nación venezolana: la ha dotado de esa unidad de creencia que, fue
el catolicismo para España…»15

4. La geopolítica en la Carta de Jamaica

El general colombiano Julio Londoño, en su libro La visión


geopolítica de Bolívar, describe al Libertador como un hombre que:

Dios formó su carne con el limo de América. Por eso su prodigio-


sa actividad, sus pensamientos, sus hechos, sus estudios y sus
afanes, sus esperanzas y sus ambiciones convergían sobre el
continente de una manera invariable; y por eso también, ríos y
mares, montañas y planicies, los elementos geográficos todos
del Nuevo Mundo, se expresaban a través de él; su voz era la

14.
«Los símbolos se usan en los procesos de comunicación con propósitos particulares e
influyen en las actitudes de personas y grupos a quienes se dirigen los mensajes. Los
símbolos son las formas más simples para transmitir un mensaje y resumen una base de
significados comunes para el público. Por otra parte en términos del proceso cognitivo que
subyace, los símbolos evocan emociones fuertes en ocasiones sin base racional y sinte-
tizan una realidad política y social compleja que se ha conformado en un tiempo y en un
espacio; favoreciendo un principio de economía: un símbolo reduce el esfuerzo cognitivo,
evita la búsqueda de información y está dominado por las emociones.» Acosta, Yorelis.
«Elementos simbólicos de la confrontación política venezolana», en: Marcelino Bisbal (ed.).
La política y sus tramas: miradas desde la Venezuela del presente, Caracas, Ediciones de
la UCAB, abril, 2013, p.27.
15
. Caballero, Manuel. Contra la abolición de la historia, Caracas, Editorial Alfa, p.132.

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Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23. Enero - Junio 2017

dos, no fue otra cosa que la forma potente en que el suelo ame-
ricano expresó su deseo de ser libre.16

Marco Aurelio Vila, en su libro Bolívar y la geografía, presenta la


elemental formación geográfica del Libertador y logra sintetizar el co-
nocimiento cartográfico de la época de la independencia, las estrate-
gias militares y su relación con los paisajes geográficos señalando:

Los que tuvieron bajo su responsabilidad el desarrollo de las cam-


pañas de la Guerra de la Independencia… aprendieron la geogra-
fía de los territorios donde les tocó actuar por el contacto directo
con cada paisaje. Hacían geografía al avanzar; hacían geografía
al replegarse. El material cartográfico, hoy de tanta importancia
en las actividades bélicas era, de hecho, inexistente. Los mapas
disponibles en la época, únicamente solían representar grandes
espacios. El relieve, en el mejor de los casos, se exponía de una
manera sumamente simple y la exactitud, en numerosas oca-
siones, era supuesta. Los mapas de la época podían servir para
orientarse; no para conocimiento preciso.17

En la visión de la geopolítica de los países hispanoamericanos de


la segunda y tercera década del siglo XIX, se valoriza la influencia del
medio geográfico en el desarrollo histórico y político de las nacientes
repúblicas, reconociéndose metas como la inserción en la política
internacional y la no injerencia en la política interna de otras naciones,
con la compensación de salvaguardar la soberanía y la autodetermi-
nación nacional de cada país.
Pocos días después de la publicación de la Carta de Jamaica, el
26 de septiembre de 1815, los soberanos de Rusia, Austria y Prusia,
constituyeron la Santa Alianza, con la finalidad de contrarrestar los
movimientos revolucionarios en Europa, la unión política y militar de
dichas naciones, y uno de sus objetivos era la completa restauración
del poder español en América Hispana. Bolívar con la penetrante vi-
sión de su genio político, había dado contestación anticipada a los
soberanos de Europa con la Carta de Jamaica. En los primeros trata-
dos de amistad que negoció con los países hispanoamericanos, pro-
pone la formación de una liga mucho más íntima y unida que las que

16
Londoño, Julio. La visión geopolítica de Bolívar, Bogotá, Imprenta del Estado Mayor General,
1950, pp.7-8.
17
Vila, Marco Aurelio. Bolívar y la geografía, Caracas, Corporación Venezolana de Fomento,
1976, p.51.

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se formaban en Europa. Todo ello se proyecta en formar una Socie-


dad de Naciones Hermanas con las antiguas colonias españolas, es
el origen del hispanoamericanismo para poder así a cualquier agre-
sión de las potencias extranjeras. Esta iniciativa de Bolívar tuvo re-
percusiones en Europa, no solo en el orden político sino en el orden
doctrinario.
En este período el peligro latente en la América Hispánica, estaba
determinado por la influencia de la Santa Alianza en el dominio y sub-
ordinación económica–político–ideológica que España ejercía sobre
sus colonias americanas. Durante este tiempo, ningún pensador his-
panoamericano tuvo la intuitiva visión del Libertador Simón Bolívar de
sistematizar y proponer las relaciones políticas en su proyección es-
pacial, en función de los intereses en el marco de la entonces estruc-
tura mundial.18 Como señala Kaldone Nweihed:

… Bolívar se anticipó a varias generaciones de pensadores y


actores de la historia al conceptuar, 150 años antes de la explo-
sión de esta realidad, la actual división tripartita del mundo que
hoy vivimos. Por una parte y por la otra, suyo es el haber enten-
dido el valor desigual de los Estados que emergen del orden
colonial. Entendió, que los Estados, aun cuando todos gocen de
una isonomía nominal, de igualdad jurídica nominal, no son igua-
les y que la desigualdad no reside en que unos sean grandes o
pequeños, sino simplemente en el hecho de su nacimiento, pues
si nacieron del vientre colonial, los nuevos Estados arrastran una
mácula que solamente una reforma a fondo como la que él quiso
intentar, podría alguna vez borrar, para iluminar las sendas abier-
tas hacia lo que en su siglo se llamara progreso, que es lo que
hoy llamamos eufemísticamente, desarrollo. Era el visionario más
grande de todos las épocas y de todos los tiempos.

La Carta de Jamaica logra expandir las ideas bolivarianas como


un medio explicativo que hace que su pensamiento sea mundial, lo
que significó una «influencia decisiva en los acontecimientos interna-
cionales de su tiempo.»19 Aunque, Bolívar reconoce el limitado cono-
cimiento que tiene del Nuevo Mundo, por no existir fuentes para su
estudio, y las existentes afirma estaban «cubiertas de Tinieblas,…
sólo se pueden ofrecer conjeturas más o menos aproximadas…»20,
18
Nweihed, Kaldone G. Bolívar y el Tercer Mundo, Anuario de Estudios Bolivarianos, año 1,
no. 1, 1990, p.228.
19
Sosa Rodríguez, Carlos. Las relaciones internacionales como disciplina académica autó-
noma, Caracas, Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales, no.14, 1983,
p.113.
20
Bolívar, S., op. cit., p. 9.

100
Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23. Enero - Junio 2017

termina respondiendo con un manifiesto de ideas espléndidas, testi-


monio de su razonamiento del Mundo Nuevo. Igualmente describe el
hábito a la obediencia del yugo español, en el ámbito religioso, políti-
co, económico; una subordinación benevolente que hizo entender que
la esperanza venía de la madre patria y no de nuestro propio territorio
de su sentir de identidad híbrida entre los pobladores originarios, el
español y el afrodescendiente.
Refiere sintéticamente el triunfo y libertad alcanzado por las pro-
vincias del Cono Sur: «El belicoso estado de las provincias del Río de
la Plata ha purgado su territorio y conducido sus armas vencedoras al
Alto Perú, conmoviendo a Arequipa e inquietando a los realistas de
Lima. Cerca de un millón de habitantes disfruta allí de su libertad. El
reino de Chile, poblado de 800.000 almas, está lidiando contra sus
enemigos que pretenden dominarlo…»21. Afirma un sentido de nacio-
nalismo continental en el cual: «…el pueblo que ama su independen-
cia por fin la logra.»22 Expone la obediencia del Virreinato del Perú a
favor de la causa del Rey, y en contraposición establece que Nueva
Granada era el centro geopolítico de América y el corazón de los sim-
patizantes de la causa patriota. Y a Venezuela, su terruño, la define
como una tierra devastada por la guerra, llegando a expresar: «…que
era una de los más bellos países de cuantos hacían el orgullo de la
América. Sus tiranos gobiernan un desierto; algunas mujeres, niños y
ancianos son los que quedan.»23 De México se expresa con un sen-
tido de pertenencia e identidad y explica que el yugo español, hizo
que los que nacieran en esos territorios parecieran «…destinados a
empaparse con la sangre de sus hijos… los mejicanos serán libres
porque han abrazado el partido de la patria, con la resolución de ven-
gar a sus antepasados o seguirlos al sepulcro.»24 Puerto Rico y Cuba
en el Mar Caribe, en su concepción estaban fuera del área geopolítica
de influencia de los países sublevados y escapaban a estos movi-
mientos por el control militar de la Armada Española que estaba en-
cargada del celo y resguardo de la presencia de piratas y de otras
potencias como Inglaterra, Francia y Holanda.
Reconoce que España había sido el más vasto imperio del mun-
do, y su decadencia se evidenciaba en su imposibilidad para subyu-
gar sus colonias americanas y hasta para sobrevivir en el continente
europeo. Bolívar estaba imbuido en las ideas liberales de su tiempo y

21
Ibídem, p. 11.
22
Ibídem.
23
Ibídem, p. 12.
24
Ibídem, p. 13.

101
Geopolítica de la integración en la Carta de Jamaica / Claudio Alberto Briceño Monzón pp. 89-110

esto lo demuestra al afirmar que la prescripción de América era inad-


misible porque Europa no era solamente España y por esto se plan-
teó las siguientes interrogantes: «¿Y la Europa civilizada, comercian-
te y amante de la libertad, permite que una vieja serpiente, por sólo
satisfacer su saña envenenada, devore la más bella parte de nuestro
globo? ¡Qué! ¿está la Europa, sorda al clamor de su propio interés?
¿No tiene ya ojos para ver la justicia? ¿Tanto se ha endurecido, para
ser de este modo insensible?»25 Sobre el decadente Reino Español,
hace un maquiavélico análisis geopolítico precisando las debilidades
militares, económicas, culturales, científicas y políticas de un imperio
que no volvería hacer nunca lo que fue en América y Europa. Conclu-
ye que la posición europea sobre el proceso de independización de
las colonias hispanoamericanas debió ser proyectado y desarrollado
políticamente, no solo porque el equilibrio del mundo así lo requería
sino porque era: «…el medio legítimo y seguro de adquirirse estable-
cimientos ultramarinos de comercio.»26
Para Bolívar, Europa estaba facultada por la legislación equitativa
y por los intereses liberales. Consideró al proceso emancipador de la
América Meridional como la contienda «… más justa y por resultados
la más bella e importante de cuantas se han suscitado en los siglos
antiguos y modernos.»27
Bolívar ante el interrogante de cuál era la población de cada Pro-
vincia y de cuál es la política de las nuevas naciones entre repúblicas
y monarquías, responde de forma enigmática al señalar que era muy
difícil: «…presentir la suerte futura del Nuevo Mundo, establecer prin-
cipios sobre su política, y casi profetizar la naturaleza del gobierno
que llegará a adoptar. Toda idea relativa al porvenir de este país me
parece aventurada.»28 Sin embargo, luego hace lo que el mismo con-
sidera «…algunas conjeturas… dictadas por un deseo racional…»29
Y en su raciocinio señala:

Nosotros somos un pequeño género humano; poseemos un mun-


do aparte; cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las
artes y ciencias aunque en cierto modo viejo en los usos de la
sociedad civil. Yo considero el estado actual de la América, como
cuando desplomando el Imperio Romano cada desmembración
formó un sistema político, conforme a sus intereses y situación

25
Ibídem.
26
Ibídem, p. 14.
27
Ibídem.
28
Ibídem, p. 16.
29
Ibídem, p. 17.

102
Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23. Enero - Junio 2017

o siguiendo la ambición particular de algunos jefes, familiares o


corporaciones; con esta notable diferencia, que aquellos miem-
bros dispersos volvían a restablecer sus antiguas naciones con
las alteraciones que exigían las cosas o los sucesos; más no-
sotros, que apenas conservamos vestigios de lo que en otro tiempo
fue, y que por otra parte no somos indios ni europeos, sino una
especie media entre los legítimos propietarios del país y los
usurpadores españoles; en suma, siendo nosotros americanos
por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que
disputar éstos a los países y que mantenernos en él contra la
invasión de los invasores; así nos hallamos en el caso más ex-
traordinario y complicado.30

Igualmente Bolívar puntualiza como en América no era lícito el


ejercicio de la administración pública entre los criollos que eran los
que controlaban la economía y la producción: lo que nos situaba en lo
que calificó como una «…infancia permanente con respecto a las
transacciones públicas… estábamos privados hasta de la tiranía ac-
tiva, pues no nos era permitido ejercer sus funciones.»31
Bolívar con gran sagacidad ilustra como la Metrópolis española
mantenía a sus colonias americanas sometidas y subordinadas a sus
disposiciones de proscripción de rubros agrícolas europeos, la res-
tricción de los principales cultivos de exportación, la imposibilidad de
desarrollar ideas productivas, la prerrogativa del monopolio de los re-
cursos de intercambio de primera necesidad, siendo que el comercio
exclusivo entre Provincias no estaba permitido, lo que estimuló el ais-
lamiento y la autarquía provincial, que tanto caracterizó luego el siglo
XIX en la mayor parte de los países hispanoamericanos. Ante esta
realidad de dependencia americana Bolívar manifiesta que nuestro
destino era: «…los campos para cultivar el añil, la grana, el café, la
caña. El cacao y el algodón, las llanuras solitarias para criar ganados,
los desiertos para cazar las bestias feroces, las entrañas de la tierra
para excavar el oro que no puede saciar a esa nación avarienta.»32
En su análisis geopolítico del tiempo en que Bolívar escribió esta
Carta intuitiva de la realidad del Mundo Nuevo, acentúa que en ese
momento en la aldea global no existía ninguna otra colonización que
sufriera tal ultraje y violación de sus derechos. Por la ausencia de un
régimen genuino, equitativo y liberal, según Bolívar fue lo que dio ori-

30
Ibídem, pp. 16-17.
31
Ibídem, p. 18.
32
Ibídem, p. 18.

103
Geopolítica de la integración en la Carta de Jamaica / Claudio Alberto Briceño Monzón pp. 89-110

gen a la revolución independentista. Se fueron formando juntas de


gobiernos populares, que buscaban establecer sistemas democráti-
cos y federales, con ciudadanos, divisiones de poderes y constitu-
ción de leyes.33 Bolívar habla con mucha propiedad de Venezuela34 y
Nueva Granada35, lo contrario de Buenos Aires, Chile y México, res-
pecto de los cuales reconoce tener «noticias tan inexactas» como del
conocimiento de «documentos bastantes instructivos.»36 La impor-
tancia geoestratégica de Panamá, pronosticando la futura construc-
ción del Canal, la expresó así:

Esta magnífica posición entre los dos grandes mares podrá ser
con el tiempo el emporio del universo, sus canales acortarán las
distancias del mundo, estrecharán los lazos comerciales de Eu-
ropa, América y Asia; traerán a tan feliz región los tributos de las
cuatro partes del globo. ¡Acaso sólo allí podrá fijarse algún día la
capital de la tierras como pretendió Constantino que fuese
Bizancio la del antiguo hemisferio!.37

Para Bolívar lo correcto era la constitución de una gran república


hispanoamericana, que con una capacidad tremenda podía desafiar
a las grandes potencias de su tiempo y poder desarrollar cierta auto-
nomía, para no pasar del colonialismo a una emancipación subordi-
nada a la economía europea. Como señala Londoño,

Es cierto que en la Carta de Jamaica Bolívar no aboga por los


grandes Estados, y que aún aparece como enemigo de su for-
mación. Pone de presente que los ciudadanos de tales Estados,
lo mismo que sus vecinos, recelan de sus gobernantes… Pero
no hay que olvidar que Bolívar es un político, que las Capitanías

33
. «En tanto que nuestros compatriotas no adquieran los talentos y las virtudes políticas que
distinguen a nuestros hermanos del Norte, los sistemas enteramente populares, lejos de
sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina. …los meridionales de este
continente han manifestado el conato de conseguir instituciones liberales y aun perfectas,
sin duda, por efecto del instinto que tienen todos los hombres de aspirar a su mejor felicidad
posible; la que se alcanza, infaliblemente, en las sociedades civiles, cuando ellas están
fundadas sobre las bases de la justicia, de la libertad y de la igualdad.»
34
«Venezuela ha sido la república americana que más se ha adelantado en sus instituciones
políticas, también ha sido el más claro ejemplo de la ineficacia de la forma democrática y
federal para nuestros nacientes estados.»
35
«En Nueva Granada las excesivas facultades de los gobiernos provinciales y la falta de
centralización en el general, han conducido aquel precioso país al estado que se ve redu-
cido en el día (1815).»
36
Bolívar, S., op. cit., p. 21.
37
Ibídem, p. 26.

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Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23. Enero - Junio 2017

y Virreinatos temerán perder su extensión territorial, y que este


sentimiento puede ser fatal para la causa de la emancipación.
Sabe además que la subdivisión, especialmente en esos mo-
mentos, preocupa poco o nada a España, no obstante el doloro-
so conocimiento que tiene de que su émulo de conquista, Por-
tugal, conservará sus colonias suramericanas por más tiempo y
habrá de ensancharlas desmesuradamente debido a su agrupa-
ción en un solo y gigantesco territorio que lleva en sí la implaca-
ble pujanza del dinamismo espacial. 38

Pero en la práctica apoyó el desarrollo de pequeños países.

…un estado demasiado extenso en sí mismo o por sus depen-


dencias, al cabo viene en decadencia y convierte su forma libre
en otra tiránica; relaja los principios que deben conservarla y
ocurre por último al despotismo. El distintivo de las pequeñas
repúblicas es la permanencia, el de las grandes es vario; pero
siempre se inclina al imperio. Casi todas las primeras han tenido
una larga duración; de las segundas sólo Roma se mantuvo al-
gunos siglos, pero fue porque era una república la capital y no lo
era el resto de sus dominios, que se gobernaban por leyes e
instituciones diferentes.39

Igualmente fue defensor de la tesis centralista, para mantener la


indispensable unidad; el federalismo, tendía a fragmentar la nación
en varios países, consolidando y desarrollando la cultura, las ciencias
y el arte.40 Siendo prioritaria la necesidad de primero ser libres y des-
pués cultos. Bolívar tenía la propensión hacia un gobierno capaz de
mantener el espacio unificado, tendencia que en cierto momento lo
trasladará a ejercer la autocracia como único medio para lograr la
estabilidad ciudadana.
El Libertador realiza un excelente análisis geopolítico de la unión
quimérica de Venezuela y Nueva Granada al señalar que:

La Nueva Granada se unirá con Venezuela si llegan a convenirse


en formar una república central, cuya capital sea Maracaibo, o
una nueva ciudad que, con el nombre de Las Casas en honor de
38
. Londoño, J., op. cit., p. 25.
39
Bolívar, S., op. cit., pp. 24-25.
40
En Venezuela la idea del Estado centralista y la negativa al Estado federal y su organización,
tiene su génesis en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, mencionado en el Mani-
fiesto de Cartagena 1812 y en la Carta de Jamaica 1815, y en su discurso inaugural ante
el Congreso de Angostura 1819. Se establece así unos antagonismos entre la visión
constitucional federalista y centralista, diferencia teórica – práctica que conllevó a una
serie de confrontaciones desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

105
Geopolítica de la integración en la Carta de Jamaica / Claudio Alberto Briceño Monzón pp. 89-110

de este héroe de la filantropía, se funde entre los confines de ambos


países en el soberbio puerto de Bahía Honda. Esta posición, aunque
desconocida, es más ventajosa (...) Su acceso es fácil y su situación
tan fuerte, que puede hacerse inexpugnable. Posee un clima puro y
saludable, un territorio tan propio para la agricultura como para la cría
de ganado, y una grande abundancia de maderas de construcción.
Los salvajes que la habitan serían civilizados y nuestras posesiones
se aumentarían con la adquisición de la Goajira. Esta nación se llamaría
Colombia como un tributo de justicia y gratitud al creador de nuestro
hemisferio. Su gobierno podrá imitar al inglés; con la diferencia de que
en lugar de un rey, habrá un poder ejecutivo electivo, cuando más
vitalicio, y jamás hereditario que en las tempestades políticas se
interponga entre las olas populares y los rayos del gobierno, y un
cuerpo legislativo, de libre elección, sin otras restricciones que las de
la cámara baja de Inglaterra.41

Bolívar fue contrario a la posibilidad del establecimiento de un go-


bierno monárquico, para sustituir al gobierno colonial, fue opositor de
los sistemas federales y planteó la utopía de una gran federación de
pueblos en la América Meridional.42 La Carta de Jamaica, concluía
con una exaltación a Inglaterra, lo que se explica por las sagacidad
política que Bolívar buscaba al lograr captar el apoyo de los ingleses,
sabiendo los riegos de dicha alianza, pero convencido de la ineludible
persuasión de encontrar la atención de una potencia imperial que sus-
tituyera a España, en el abastecimiento e intercambio comercial, para
poder combatir desde las repúblicas americanas, agobiadas y explo-
tadas por la decadente hegemonía del imperio español. En palabras
de Bolívar:

Cuando los sucesos no están asegurados, cuando el Estado es


débil, y cuando las empresas son remotas, todos los hombres
vacilan, las opiniones se dividen, las pasiones las agitan y los
enemigos las animan para triunfar por este fácil medio. Luego

41
. Bolívar, S., op. cit., p. 26.
42
«No convengo en el sistema federal entre los populares y representativos por ser demasia-
do perfecto y exigir virtudes y talentos políticos muy superiores a los nuestros; por igual
razón rehusó la monarquía mista de aristocracia y democracia, que tanta fortuna y esplen-
dor ha procurado a la Inglaterra. No siéndonos posible lograr entre las repúblicas y monar-
quías lo más perfecto y acabado, evitemos caer en anarquías demagógicas, o en tiranías
monócratas. Busquemos un medio entre extremos opuestos, que nos conducirían a los
mismos escollos, a la infelicidad y al deshonor… sólo pueblo tan patriota como el inglés es
capaz de contener la autoridad de un rey, y de sostener el espíritu de libertad bajo un cetro
y corona.» Bolívar, S., op. cit., p. 25.

106
Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23. Enero - Junio 2017

que seamos fuertes, bajo los auspicios de una nación liberal que
nos preste su protección, se nos verá de acuerdo cultivar las
virtudes y los talentos que conducen a la gloria; entonces segui-
remos la marcha majestuosa hacia las grandes prosperidades a
que está destinada la América meridional; entonces las ciencias
y las artes que nacieron en el Oriente y han ilustrado la Europa
volarán a Colombia libre, que las convidará con un asilo.43

Consideraciones finales

La geopolítica utiliza a la geografía para servir a la política. Estu-


dia el espacio geográfico desde el punto de vista político. La geopolítica
correlaciona el espacio geográfico con la percepción del análisis polí-
tico de una sociedad en un momento determinado de su historia. La
intuitiva geopolítica de Bolívar reside en el análisis que hace del espa-
cio geográfico que no se limita a la simple localización y extensión,
sino el espacio geográfico incorporado a una sociedad; incluye tama-
ño, posición y configuración del territorio, clima, población, cultura,
forma de gobierno, historia recursos, comunicaciones, todo ello en
una integridad e interacción y dentro de las condiciones históricas
dadas.
Bolívar dentro de este orden de ideas, tuvo en todo momento un
análisis con carácter de geopolítica intuitiva. Proyectó la independen-
cia de América Latina, desde una perspectiva geoestratégica, en la
cual el control y conocimiento sobre el territorio implicaba el poder y
dominio político del mismo. Su estrategia militar se fundamentó por
su esclarecedora mirada del tiempo y el espacio, más allá de la mira-
da local, provincial, regional y continental. Pronosticó que la indepen-
dencia de los nuevos países hispanoamericanos, se desarrollaría entre
confrontaciones internas, inestabilidad y el auge de conflictos entre
intereses locales, provinciales y metropolitanos. Fue partidario de la
idea de la integración, entre los nuevos Estados; y consideró que la
seguridad y el orden interno eran necesarios para obtener el recono-
cimiento en el concierto de la comunidad internacional.
La Carta de Jamaica generó una visión política que profería un
acabado fervor reflexivo de la independencia de los países hispano-
americanos, que no buscaban únicamente la emancipación de las
nuevas naciones sino también procurar justificar la razón histórica a
un anhelo integrador, que al librarse del yugo español, permitirse inci-

43
Bolívar, S., op. cit., p. 31.

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Geopolítica de la integración en la Carta de Jamaica / Claudio Alberto Briceño Monzón pp. 89-110

tar las labores para sancionar la amistad entre los Estados y motivar
la autonomía y la paz de los pueblos. Este documento, fundamental
del pensamiento bolivariano, simplifica los elementos histórico políti-
cos de la independencia, hace un balance de lo obtenido hasta el
momento en el ámbito político y militar, y presenta una visión geopolítica
para las iniciativas nacionales e internacionales.
Como muy bien expuso Kaldone G. Nweihed, profesor titular jubi-
lado de la Universidad Simón Bolívar

El Bolívar que se revela al Tercer Mundo en el bicentenario de su


nacimiento físico no puede ser adulterado. No se le debe exage-
rar ni minimizar, sino objetivamente examinar desde la tabula
rasa de su época y espacio como un hombre que tuvo, en primer
lugar, respuestas válidas para la mayoría inmensa de las incóg-
nitas que surgen del dilema de la descolonización y, en segundo
término, recetas sencillas y radicales para la epidermis de la
neocolonización. Nosotros no podemos pedirle al Tercer Mundo
que crea en una imitación irreflexiva de su obra por brillante que
hubiera sido, como para utilizarla de escudo protector frente a
tantas fuerzas reaccionarias y pretender que bastaría con la re-
tórica vacía; pero sí podemos pedirle que entienda esa obra en
su profundo contenido múltiple y constructor, y que aplique sus
doctrinas, enseñanzas y mensajes en la medida en que el tras-
plante del ambiente lo permita y las condiciones exteriores sean
traducibles, más siempre dentro de su espíritu inconfundible de
libertad, acción incesante y democracia verdadera (…) todavía
no se ha escrito la historia universal desde la otra orilla del océa-
no, desde algún rincón cultural colonizado, que estuviera cons-
ciente de que, como parte del hemisferio pasivo de la humani-
dad, no puede renunciar a su derecho de revisar el pasado pro-
clamándose en insurrección legítima contra la pasividad. Tampo-
co al de reafirmar que la universalización realizada por uno de los
protagonistas no podrá obligar para siempre a quienes nunca
fueron consultados. Este fue el sentido de Bolívar como
historiógrafo y precursor del Tercer Mundo.44

En la Carta de Jamaica, se hace un análisis de geopolítica intuitiva


de la realidad hispanoamericana para la segunda década del siglo
XIX, la cual en muchas de sus fundamentaciones podemos afirmar
que han tenido utilidad hasta nuestra contemporaneidad del siglo XXI.

44
Nweihed, Kaldone G. Bolívar y el Tercer Mundo, 2a. ed., Mérida, Universidad de Los Andes,
Consejo de Publicaciones, 1999, pp. 447-448.

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Cuadernos sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo / Vol. 12. No. 23. Enero - Junio 2017

A 200 años de esta lúcida y profética Carta, debemos realzar su pen-


samiento no solo exaltando sus ideas, sino estudiando y divulgando
su razonamiento que aún es vigente en América Latina; inspirador
documento que realiza con el propósito principalmente de encontrar
apoyo efectivo para que triunfara la emancipación hispanoamericana,
dando a conocer al mundo que: «Es una idea grandiosa pretender
formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación.»45

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45
Bolívar, S., op. cit., p. 28.

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