Historia e Historiografía
Historia e Historiografía
e historia de la psicología
Patricia Altamirano
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Los estudios históricos se encuentran dentro de este
último abordaje.
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“verdad” en la Historia así como aquellas en torno al sentido, la
situación y la temporalidad no dejan de ser temas acerca de los
cuales el historiador debe reflexionar.
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que los sostenían y en la evidencia que dejaban a su paso. Era
una Historia narrativa orientada al comportamiento político
de los grandes hombres donde toda acción se vincula a ideas
trascendentes y a líneas de explicación relacionadas con grandes
ideas que, en última instancia, gobernaban el devenir del hecho
histórico.
Frente a este tipo de Historia clásica de corte tradicional
y centrada en las ideas, surgió un nuevo modelo, la Historia
“positivista”. Este modelo basado en las evidencias, propuso
nuevos métodos de indagación, fundamentados en fuentes sobre
las cuales había previamente ejercido una crítica devastadora
para probar su autenticidad. La Historia positivista es empírica
analítica y pretende abarcar el comportamiento humano en
toda su extensión
Historia intelectuales
El movimiento historiográfico que desde hace algunas
décadas crece con renovado interés es el denominado Historia
Intelectual, cuya definición implica desplazamiento sistemático
y bastante prometedor de la noción tradicional de Historia..
Sus exponentes más importantes son: Reinhard Koselleck,
Quentin Skiner, Francois Sirinelli, François Foucault, M.
Abensour, Charles Zarka, Carlos Altamirano, JA Pocock,
Richard Rorty, Dominique La Capra . Estos autores no
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siempre realizan el mismo trayecto metodológico ni trabajan
desde los mismos axiomas, por lo que entre las nociones de
historia intelectual, historia de los conceptos, historia de
la historiografía, enfoque contextual, reflexión lingüística,
interioridad y exterioridad de los textos, se mantienen los
conceptos de la semántica histórica, campo semántico, actos
de lenguaje, oferta, formación discursiva, redes, generaciones,
corpus textual. Se incluyen entre sus cambios y convergencias de
las diversas corrientes del movimiento grandes textos filosóficos,
históricos, políticos, escritos de publicistas, manifiestos
políticos y culturales, periódicos y revistas, correspondencias,
biografías y autobiografías, incluso las historias mínimas. La
atención está centrada en papel de los intercambios culturales,
la intertextualidad, la dimensión comparativa en la historia
conceptual y las numerosas relaciones entre prácticas no
lingüísticas: el gesto, la imagen, el hipertexto
En este intercambio de enlace entre la teoría y la realidad,
el pensamiento y el texto, el texto y el contexto, la multiplicidad
de significados y la movilidad de los significados, la naturaleza
histórica de las obras y su inestabilidad, las reglas metodológicas
y los procesos de investigación, entre otras relaciones, se cruzan
y trascienden las fronteras disciplinarias y mejora la búsqueda
irreductibilidad de la historicidad.
Historia social
Esta denominación de Historia social constituye
la concepción de la Historia que toma en cuenta
predominantemente los fenómenos sociales como parte de la
elaboración del relato histórico. Reconoce que los cambios
sociales son progresivos, escalonados y a veces se ven frente
a transformaciones importantes a partir de efectos que no
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fueron visibles. Interpela la Historia tradicional de los grandes
hombres, sus ideas trascendentales y el pasado monopolizado
por líderes políticos, lo que siempre generó la invisibilización
de los pueblos y sociedades. Esta Historia social se consolida
con la Escuela francesa de Annales.
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de datos para la observación y el análisis histórico a la par
de la prerrogativa de ciencias que la Historia detentaba en el
materialismo histórico y la utilización de métodos hipotético-
deductivos para la explicación de los procesos históricos.
Historia de la psicologia
Metafísica y los orígenes de la psicología moderna
¿Por qué las cuestiones acerca de los orígenes sociales
de la psicología moderna resultan fundamentales para la
discusión sobre qué es la psicología en la actualidad? ¿Cuándo
nace la psicología como disciplina científica y como profesión
reconocida? ¿Cuándo surge la reflexión sobre el alma, la
conciencia, las formas de acción de las personas y la voluntad
de los individuos?
Antes del “nacimiento formal” de la psicología, tal como
la describen los manuales de historia, era la metafísica1 la que
abordaba los principales interrogantes que hoy podemos
vincular a aquella. Si bien no eran exactamente las mismas
preguntas, los fenómenos a los que hacían referencias eran los
mismos que motivan hoy los debates psicológicos tanto en la
ciencia como en la profesión.
La metafísica es una rama de la filosofía que
estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios
fundamentales de la realidad. Una afirmación es metafísica
cuando enuncia algo relevante sobre un asunto («cuando emite
un juicio sintético sobre un asunto») que por principio escapa
a toda posibilidad de ser experimentado sensiblemente por el
ser humano.
La metafísica aborda problemas centrales de la filosofía.
Se pregunta por los fundamentos últimos del mundo y lo
existente, la estructura de la realidad, el sentido y finalidad
1
La palabra «metafísica» deriva del griego que significa «más allá de la
naturaleza o más allá de lo material o físico»
13
de todo ser. Su objetivo es lograr una comprensión teórica
del mundo, los principios últimos, la verdad más profunda
de las cosas. Trabaja sobre objetos teóricos como: ser, nada,
existencia, esencia, mundo, espacio, tiempo, mente, Dios,
libertad, cambio, causalidad y finalidad, alma.
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la mónada, el espíritu universal o la voluntad. De un modo
inductivo, intenta ver de manera unificada los resultados de
todas las ciencias particulares, configura una imagen metafísica
del mundo. De un modo reduccionista (ni especulativa-
deductiva ni empírico-inductiva), en tanto mero constructo
especulativo a base de presupuestos de los cuales los seres
humanos siempre han tenido que partir para poder llegar a
conocer y actuar.
Como apreciamos, dentro de la psicología racional
(parte de la metafísica especial) se encontraban las reflexiones
sobre la psicología filosófica o el estudio de esas categorías
desde las cuales se podía especular en torno al hombre.
Lo anterior significa que las ideas psicológicas habían
tenido existencia mucho antes del siglo presente. Estas fueron
producidas e intercambiadas ampliamente entre hombres de
la medicina, economistas, políticos, historiadores, artistas, y no
solamente dentro de la metafísica, pero es aquí donde el saber
de la época las ubicaba.
Entonces, para poder reexaminar los orígenes de la
psicología moderna el punto de partida es diferenciarla de la
metafísica superando la visión contemporánea que la ciñe a
esta. Para ello necesitamos plantearnos, como problema a ser
explicado, ¿cómo llegó a constituirse esta nueva comunidad?
Y al mismo tiempo, tal como lo plantean Ben-David y Collins
(1966), hacerlo desde una perspectiva sociológica alternativa a
la positivista.
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inteligible y coherente, implica el uso de muchas disciplinas
auxiliares. El objetivo de todos los historiadores ha consistido en
recopilar, registrar e intentar analizar todos los hechos del pasado
del hombre y, en ocasiones, descubrir nuevos acontecimientos.
Por consiguiente, la historia es inseparable del historiador.
Salvo que el historiador sea testigo, los hechos históricos son
conocidos a través de fuentes intermedias. Fuentes que pueden
ser los testimonios de los testigos de los acontecimientos, relatos
escritos, archivos y otras que proporcionan las pruebas con que
el historiador descifra tales hechos.
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Los debates sobre a qué debemos llamar historia, cómo
se debe registrar, cómo se construye y, sobre todo, qué datos
tomamos en cuenta y cuáles no y sobre quién pesa la potestad del
saber, todo ello está marcado y discutido en la historiografía.
La historiografía es una disciplina que se dedica a estudiar y
a analizar cómo se ha dado, a lo largo del tiempo, el registro
de hechos históricos por el hombre teniendo en cuenta los
métodos, las formas, los objetos de estudio, autores, fuentes y
los intereses que han variado en cada época y espacio.
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búsqueda de leyes universales de la naturaleza para su dominio
tecnológico. Los fenómenos deben ser explicados causalmente
por medio de leyes generales y universales y la razón se
convierte en instrumento, en un medio para otros fines (razón
instrumental). En metodología histórica positivista priman
las pruebas documentadas, subvalorando las interpretaciones
generales. Como consecuencia, los trabajos de esta naturaleza
suelen tener acumulación documental y escasa síntesis
interpretativa.
De esta manera, la historia, la psicología y la sociología
serían un conocimiento libre de todas las relaciones con la
filosofía basado en datos empíricos en igual medida que las
ciencias naturales, proponiendo la investigación empírica
para la comprensión de los fenómenos sociales, psíquicos e
históricos.
Desde esta perspectiva, la mirada positivista viene a
oponerse a la fase caracterizada por explicaciones mágicas de
los fenómenos naturales, en la que se utilizaban categorías
antropológicas o del sentido común para comprender el mundo
y la utilización de una tecnología esotérica para intervenir sobre
él. Pero si bien se opone a la metafísica o filosofía priorizando
explicaciones racionales y buscando sistemáticamente el porqué
de las cosas, se aparta de los hechos echando mano a entidades
abstractas y términos metafísicos para sus explicaciones.
Las posiciones positivistas tienen una importancia
central en el impulso de las ciencias en el siglo XIX,
posibilitando nuevas formas de hacer ciencia, establecer
nuevas problemáticas y evidenciar avances destacables en el
conocimiento. En la actualidad esta corriente suma la mirada
teórica y en algunos casos abandona la estricta adscripción a
todos sus postulados extremos.
18
permite deducciones generales. El afán de los positivistas en
hacer de la historia una “ciencia exacta” es imposible porque
el objeto de estudio es el ser humano, cuya conducta, a
diferencia de la de los animales, tiene un grado de racionalidad
y es irrepetible. Así vistos, los hechos históricos solo pueden
abordarse una vez que han sucedido y el historiador sólo puede
interpretar su necesidad a posteriori, pues todas la hipótesis
que barajase sobre lo que hubiese podido conocer si se hubiese
actuado de otra manera constituyen, en el mejor de los casos,
meras especulaciones.
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sea desvirtuada por la subjetividad del historiador. Esto es, que
cualquier injerencia de tipo teórico o filosófico interpretativo
o valorativo suponía falsear el carácter exacto que debía
poseer la historia. Negarse a teorizar sobre la historia era una
actitud propia de los historiadores positivistas, discípulos de
Ranke (considerado comúnmente como el padre de la historia
científica), devenida en una constante general durante varios
siglos en los que las reflexiones sobre la evolución histórica, la
historia universal y la sociedad se hacían fundamentalmente
desde el campo de la filosofía o de la política, pero no desde la
historia propiamente.
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ser conceptuada como la ocurrencia de hechos pasados que
podemos ordenar para nuestra comprensión, pues está asentada
en los documentos y solo hay que analizar esos hechos.
La historia de la psicología:
otra versión cuasi positivista
Para Alberto Rosa Rivero la historia de la psicología es:
Una metadisciplina, una forma de saber reglado que
sigue unas normas que son las que suministran las garantías
de fiabilidad y validez de sus interpretaciones. Un saber
disciplinado y empíricamente fundado.
Una disciplina particular: su sustancia es el tiempo, el
devenir, el cambio.
El historiador se halla ante el imperativo metodológico
de guardar una actitud historicista, es decir, un intento de
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estudiar el pasado en los términos contemporáneos al presente
de aquel pasado que se evoca.
La historia es una disciplina empírica pues trabaja con
datos objetivos, es decir, evidencias que son a) empíricas: los
restos del pasado (documentos y monumentos) que alcanzan
nuestro presente y b) conceptuales: causas del cambio (describe
y explica).
La investigación histórica se centra en una región
particular del espacio estudiado por la disciplina (un
acontecimiento, un periodo histórico, etc.). Es en este sentido
en el que se habla de historia regional, como la descripción y
explicación de una región del pasado.
El producto final de la historia suele tener una forma
narrativa. Con frecuencia los productos finales del trabajo del
historiador aparecen con la forma de un relato que describe y
explica lo sucedido en un momento pasado. Esta característica
hace que haya autores que defiendan que el contenido de la
historia no esté constituido solamente por los eventos que se
relatan sino también por la forma en que esos eventos se
presentan y explican además de incluir, de forma inevitable,
implicaciones ideológicas y morales.
La multiplicidad de sentidos atribuibles al término
“historia”: función material, eficiente, formal, final. Pero para
que el texto sea considerado como perteneciente a la práctica
historiográfica disciplinada, debe ser no sólo verosímil
(compatible con la evidencia conceptual de que se dispone
sobre la causalidad física y de las acciones individuales y grupales
humanas), sino también tener validez empírica; es decir, los
acontecimientos y las causas evocadas deben de apoyarse sobre
la evidencia documental o monumental disponible. Solo así
puede hablarse de una historia científicamente válida, con
pretensiones de verdad.
22
¿Cuál es el objeto de estudio de la
Historia de la Psicología?
Desde la perspectiva de Rosa Rivero, la HPsi tiene por
objetivo describir y explicar la psicología, los cambios del
pasado y producir elaboraciones teóricas sobre el propio devenir
de su objeto de estudio. Esto es, estudia los modos en los que
se hace, se construye y se aplica el conocimiento psicológico.
24
diagnóstico crítico y una mirada política sobre los historiadores
que escriben historia desde esa perspectiva.
Desde su mirada, la historia contenida en los manuales de
psicología está distorsionada. Su único objetivo es orientar a los
estudiantes y futuros psicólogos en el convencimiento de que
existe en el pasado una razón para acompañar en el presente
distintas corrientes psicológicas. De esta manera, se han
creado mitos acerca de la psicología, su origen e historia con
la única finalidad de imponer una forma de verla, valorando
positivamente unos saberes y negativamente otros.
Desde la perspectiva crítica de Danziger, la sociología
de la ciencia positivista presenta muchas características que
merecen ser examinadas. Dice que es acrítica con una naturaleza
profundamente ahistórica de sus categorías explicativas;
que contempla una noción de progreso acumulativo, donde
distingue la ciencia de la pre-ciencia; que sostiene que el
progreso puede ser medido por el número de publicaciones de
investigación. Aplicada a la historia de la psicología, es ésta
manera de pensar la que induce a la conclusión tradicional de que
la psicología moderna comenzó en Alemania y posteriormente
trasladó su centro a los Estados Unidos.
Es cierto que las normas que rigen la actividad científica
han sido siempre las mismas, y siempre han existido como ideas.
En este punto llegamos a advertir una dificultad fundamental
que proviene del intento de combinar el enfoque positivista
de la “evidencia” con una teoría individualista del cambio
histórico. Esta última atribuye una importancia primordial a las
intenciones individuales, mientras que el primero devalúa los
informes “subjetivos” directos de dichas intenciones, las cuales,
por eso mismo, deben ser inferidas de datos “objetivos”. ¿Sobre
qué criterio de relevancia son seleccionados dichos datos,
entre la riqueza potencialmente ilimitada de la información
histórica? Claramente, el criterio de relevancia es provisto por
la necesidad de reconstruir la situación elegida, confrontada al
individuo histórico. En este punto la supuesta objetividad del
procedimiento deviene aparente: la perspectiva del sociólogo
25
es meramente sustituida por aquella de la figura histórica en
cuestión.
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una práctica científica en el cual se provoca algún fenómeno
para observar e interpretar su resultado para comprobar luego
el grado de validez de una hipótesis. Esta definición tan
breve y clara no ha sido la misma a través de los tiempos. Las
reconstrucciones históricas sobre el término experimentación
son diversas y profundamente vinculadas a la posición que
el autor tenga con la validez que ese método confiere a las
conclusiones.
Este punto es muy importante dado que es un concepto que
para algunas epistemologías e historias de la ciencia psicológica
es el puntal de la creación de la disciplina psicológica; en la
actualidad se comporta de manera distinta y tiene significados
distintos. La experimentación como dispositivo de medición
ha cambiado y extremado sus formas metodológicas y técnicas
para hacerlo más confiable y seguro.
¿Eran idénticas las prácticas de experimentación en el
laboratorio de Wundt o al inicio de la psicología? La respuesta
es no.
La disputa al respecto del lugar de la experimentación
en las ciencias no solo existe en las ciencias sociales, humanas
sino también en la física y la química que tradicionalmente
fueron adjudicadas dentro del grupo de las llamadas ciencias
experimentales porque su materia de estudio y los problemas
que plantean pueden someterse a experimentación.
Básicamente, la experimentación consiste en reproducir
en laboratorio el fenómeno estudiado. Pero las formas de
entender este concepto, su metodología e implicancia en el
descubrimiento científico han cambiado a lo largo del tiempo.
En psicología, tanto la concepción de la naturaleza de la
experimentación como las perspectivas acerca del rol que debía
serle asignada, han variado marcando profundas diferencias a
lo largo del tiempo.
Para algunos, la psicología experimental representaba
la totalidad de la ciencia psicológica, mientras que para otros
era solo una pequeña parte. En el inicio de la psicología como
ciencia, el experimento psicológico paradigmático estaba
27
basado en las introspecciones de un puñado de observadores
sofisticados y altamente entrenados. En la actualidad, las
condiciones en que se desarrolla un experimento deben estar
planeadas y controladas. Cuando éstas cambian, el fenómeno
debe controlarse con el fin de lograr una interpretación confiable
de los resultados de las mediciones. La observación es parte del
experimento y está sujeta a las condiciones controladas por el
investigador.
28
Wundt desarrollaron jamás tales objetivos para su disciplina. Si
lo hubieran hecho, sus oportunidades de lograr el respeto del
establishment académico hubieran sido aún más escasas. Por lo
tanto, la gran diferencia entre las posiciones institucionales
de la psicología alemana y americana tuvo su contrapartida
en la divergencia absoluta de propósitos.
Esto no debería sorprender porque, al desarrollar sus
objetivos, una disciplina define su rol en términos de la división
general del trabajo, entre otras. Por lo tanto, los objetivos definen
su posición relativa respecto de otras disciplinas. Constituyen
una declaración de su interés intelectual, el último criterio a
través del cual métodos, conceptos y evidencias son juzgados.
Lo que mantiene juntos a los practicantes de un campo es
su interés intelectual común y el hecho de que, básicamente,
todos tienen los mismos propósitos. Este propósito define
tanto el dominio dentro del cual los practicantes han de
trabajar como los modos en los cuales ellos proponen actuar
en dicho dominio. Tal dominio es una construcción intelectual
de los practicantes de la disciplina, no es algo dado desde el
exterior. En efecto, el desarrollo de un interés intelectual
implica no solo la formulación de un programa de trabajo sino
también la distinción conceptual de la materia sobre el cual
habrá de ejecutarse dicho trabajo. De esa manera, la categoría
conducta, tal como es usada por la psicología moderna, viene a
ser una construcción intelectual que identifica cierto dominio
y el material potencial para legitimar el trabajo psicológico.
En este marco, la sociología del conocimiento reconoce
los intereses personales como reflejos de intereses de grupos que
provienen del contexto de otros intereses, del de los conflictos
sociales. Sean o no conscientes de ello, los individuos actúan en el
interior de un tejido de tales relaciones que se extienden desde la
sociedad entera hasta sus ambientes profesionales inmediatos. En
consecuencia, es apropiado para la psicología del conocimiento
trazar los intereses intelectuales de los individuos hasta aquellos
intereses sociales más amplios que caracterizan a las sociedades
en las distintas fases de su historia.
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La propuesta de reflexión histórica:
• Marca claramente un recorrido anclado en la
necesidad de revisar la psicología incluyendo
los factores sociales, las instituciones que la hacen
posible y, finalmente, la profesión como práctica y
tecnología central frente a las demandas sociales.
• Critica la mirada de los autores de los manuales
que construyen de manera intencionada formas
estereotipadas de la historia sosteniendo, por lo
tanto, la vigencia de mitos que apoyan ciertas versiones
de lo que debe ser la psicología. Mitos que legitiman
ciertas demandas sociales hacia la disciplina y que
son los que promueven la formación de los futuros
psicólogos en el convencimiento del “deber ser”. Se
obtiene, de este modo, un poderoso elemento que
dice qué es lo que los psicólogos deben hacer en la
práctica y qué deben estudiar para encontrarse dentro
de un ámbito legitimado.
• Pone en cuestión la tensión entre intereses
individualeseinteresesintelectuales. Eneste sentido,
para explicar la conformación de una comunidad de
psicólogos, propone una lectura histórica anclada
en los conceptos de intereses sociales e intelectuales
como ejes articuladores de la disciplina y sus saberes,
objetos y métodos en el contexto donde nace gracias
a las demandas sociales.
• Dado que el concepto de interés permite avanzar sobre
las categorías de historia externa e historia interna
de la ciencia, realiza una dura crítica a posiciones
positivistas como la de Ben David y Collins. Destaca
así factores extradisciplinarios determinantes de los
intereses intelectuales y sociales para aplicándolos a la
historia de la psicología.
30
la política renueva la pSicología
Benjamin Harris
Las narraciones históricas no son neutrales. Esta es
la primera observación que nos marcan los historiadores
críticos. No son neutrales porque los historiadores seleccionan
cuáles eventos van a relatar y cómo los van a interpretar.
Por ello, podemos decir que son elecciones subjetivas, porque
deciden qué es significativo y qué no lo es, condicionando
fuertemente la forma en que las personas conciben la historia
presente y pasada. Esto sucede en las escuelas. Para enseñar
la historia en las escuelas, se seleccionan algunos contenidos
e interpretaciones y se dejan de lado u omiten otros. De este
modo, se fortalecen creencias sobre valores, mitos y políticas
públicas en la sociedad.
31
investigación, según Harris, están inspirados por el contexto
social y los intereses políticos.
32
misma. Rescata los textos de Danziger, en el sentido que proveen
de una forma distinta de encarar la historia, destrozando varios
mitos y avanzando sobre la importancia de la construcción
social en las historias tradicionales y empíricas.
33
Diferenciándose, Rose va a tomar a un Gastón Bachelard
que indica que de lo que se trata no es de la construcción situada
o de la deconstrucción, sino más bien de que “toda verdad nueva
nace a pesar de la evidencia; toda experiencia nueva se adquiere
a pesar de la experiencia inmediata”. La ciencia se construye
contra la evidencia de los datos dados y gracias a una operación
teórica sobre los fenómenos, que permite el surgimiento de una
verdad científica. Para Bachelard, se construye ciencia cada vez
que hay una ruptura con el conocimiento dado a través de la
experiencia inmediata. Tampoco es una racionalización de
esta. Y va mas allá proponiendo que la ciencia necesita una
constante vigilancia epistemológica para evitar ser atrapada por
las categorías inmediatas de lo empírico.
Esta posición no pretende tan solo deconstruir o, en
su defecto, indicar que todo objeto teórico construido por la
psicología se encuentra en coordenadas históricas, políticas,
sociales y culturales. De hecho, Rose cree que es así, pero
que esto nos permite solo llegar a criticar al positivismo y no
construir ciencia sin caer en el relativismo. Es decir, también
la ciencia que construirán los psicólogos críticos sería histórica,
cultural y se encontraría en las coordenadas de relativizar sus
avances y construcciones teóricas o tecnológicas.
La posición de Bachelard, tomada por Rose, descree que
la ciencia sea solo un relato de las experiencias de los científicos,
un discurso con ciertas reglas que permite describir la realidad
y, a partir de una retórica particular, construir un “discurso
científico”.
Al igual que en el resto de las ciencias, el objeto de
conocimiento de la psicología adquiere existencia gracias a
una compleja red de elementos cuyo origen es otro circuito.
Con el entramado de esos elementos, se construye luego un
determinado sistema de explicación y juicio. Por lo tanto,
no se trata de una simple y mera cuestión de elaboración de
sistemas de significación, sino más bien de circunscribir tales
elementos en un circuito de actividad, técnica y artefactos. De
este modo, Rose apoya la postura desde la cual la psicología es
34
“un conjunto de artes y destrezas que implica la vinculación de
pensamientos, afectos, fuerzas, artefactos y técnicas que ejercitan
un orden, producen lo humano y lo psicológico, y permiten pensar
psicológicamente como un modo de existencia que debe abordarse
de una manera específica”.
Rose destaca el lenguaje como constitutivo del
conocimiento. Es decir, como algo que hace la realidad
pensable y maleable mediante un ordenamiento específico
y el establecimiento de relaciones entre los elementos. En
este sentido, él habla de ensamblamientos que vinculan
pensamiento y acción. Ubica así a la psicología como una
tecnología que permite determinar la conducta dentro de
dispositivos institucionales -la justicia, la educación, el sistema
productivo, la familia, etc., e influir en la forma de actuar de
los sujetos. Y para entender la historicidad de los objetos
teóricos de la psicología, propone mirar lo que los psicólogos
hacen, cómo se organizan dentro de estas instituciones sociales,
qué prácticas realizan, cómo sus prácticas suponen actitudes
y acciones sobre los sujetos, cómo intervienen en los seres
humanos. En estos lugares de ensamblamiento, los psicólogos
trabajan y generan, a partir de allí, discursos sobre que son estas
entidades psicológicas.
35
intento por ganar aliados y lograr que algo ingrese en el campo
de lo verdadero. Se establecería así una batalla acerca de la
verdad, un acto de violencia que entraña un proceso social de
exclusión en el que algunos argumentos, evidencias, teorías y
convicciones son empujados hacia los márgenes.
Para comprender la “construcción de lo psicológico” se
requiere, en consecuencia, realizar una investigación acerca de
las maneras en que se formaron las redes que operaban dentro
de cierto régimen de verdad. Pero advierte que este proceso
dista de ser un juego de suma cero en los que lo que pierde una
parte, lo gana la otra. No se trata de una batalla de poder o un
ejercicio de dominación por parte de unos actores –individuales
o colectivos- sobre otros, tal como los simplifican Callon y
Latour. En este sentido y para Rose, las formas de verdad en
psicología fueron establecidas por estadística y experimentación
en términos de herramientas y métodos. La predominancia
de estas formas de construir la verdad que compartía con
otras disciplinas científicas, delimitaron el propio espacio de
pensamiento, descartando y desvalorizando otras formas de
saber psicológico.
La estadística fue una forma de pensar la psicología y
un programa de generación de verdad. Compartida con otras
ciencias sociales, permitió otorgar veracidad, cientificidad y ser
convincente. Mientras que la experimentación fue necesaria fue
comomedio para disciplinarse, para reunir a los diferentes grupos
de profesionales, editores de revistas científicas, organismos de
financiación, colegas universitarios y autoridades universitarias
a fin de formar las alianzas necesarias para forzar el ingreso de la
disciplina en el aparato de la verdad. Reubicadas en un entorno
técnico en lugar del filosófico, Danzinger (1990) afirma que
puede comprenderse mejor el debate acerca de la relación entre
las “ciencias” psicológicas y las “ciencias naturales”
Durante el transcurso del siglo XX, la psicología pasó a
ser tomada como un conjunto de técnicas y dispositivos creados
para gobernar la conducta. Su poder devino de su capacidad
para organizar, racionalizar y simplificar temas adjudicados
36
al terreno de lo individual y la diferencia humana, y hacerlo
extensible y maleable por autoridades sociales.
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y las normas cambiantes que intentaron actuar sobre los detalles
de la conducta, el comportamiento y la subjetividad humanas
(no sólo los modales sino también los deseos y los valores) se
ubicarían en el campo de la ética.
De este modo, el repertorio “ético” de los individuos se vio
enriquecido con fragmentos y componentes de las disciplinas
“psi”. Los individuos fueron incorporando al lenguaje y a su
conducta tales términos y comenzaron a expresar, a través
de ellos, algo sobre sí mismos. Utilizando las palabras de
Foucault, se transformó en la manera de hacer inteligible y
practicable el ser y la existencia, con pensamientos, pasiones,
aspiraciones, desafecciones, límites y modalidades particulares
de expresarlos, identificarlos, codificarlos y responder a ellos.
En este contexto, la psicología generó, en primer lugar,
una serie de nuevas autoridades sociales y, en segundo lugar,
una serie de objetos y problemas nuevos sobre los que se pudiera
ejercer legítimamente la autoridad social. Así, los psicólogos
clínicos, educacionales e industriales, los psicoterapeutas y los
consejeros, cuyo campo de operación pasó a ser la conducción
de la conducta, la administración de la subjetividad, alegaban
tener poder y estatus social por poseer verdades y dominar
técnicas psicológicas. Tal legitimidad se funda en creencias
sobre el conocimiento, la objetividad y la cientificidad. En este
sentido destaca, tomando a Castel (1991), que es notable el
surgimiento de ideas de normalidad como producto mismo
de la administración tutelada por expertos, y de riesgo como
peligro in potentia que habría de ser diagnosticado por los
expertos y administrado profilácticamente en nombre de la
seguridad social.
Rose indica que los sistemas de autoridad, basados en las
instituciones de control de la sociedad, tomaron de la psicología
un “fundamento ético” que les dio las creencias psicológicas.
Ejercer la autoridad se vuelve ética en la medida en que se la
ejerce desde postulados de “conocimiento”. La psicología
permite cambiar los consabidos supuestos de la instituciones
que ejercen autoridad (ordenar, decretar, reglamentar, intimar,
38
prescribir, mandar) a que sean ellos mismos los que dispongan
, ordenen, decidan y resuelvan para con sus propias conductas
y así establecer practicas de “salud”.
39
Referencias
Ben-David y Collins, K: “Social factors in the origin of a new science: the case of
psychology”, American Sociological Review, 1966. 31. pp. 451-465.
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1993.
Danziger, K. (1990): Historical roots of the psychological laboratory. In:
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33). Los orígenes sociales de la psicología moderna. Cambridge: Cambridge
University Press. Traducción: Ana María Talak. Cátedra: Psicología I, Facultad
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Danziger, K. (1998) “Hacia un marco conceptual para una historización crítica de
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Grez, Sergio y Salazar, Gabriel: Manifiesto de historiadores. Santiago de Chile.
Editorial LOM, 1999.
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Hempel, Carl: La explicación científica: Estudios sobre la filosofía de la ciencia.
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Capítulo 2., “historia critica de la psicología.” Traducción de Sandra DE
Lucas, y María del Carmen Marchesi. UBA, Escuela de Lenguas.
Topolsky, Jerzy: Metodología de la Historia. Madrid, España. Editorial Cátedra,
1985.
40