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Cartas de San Pablo

Este documento resume la vida y enseñanzas de San Pablo. Describe su conversión del judaísmo al cristianismo, sus tres viajes misioneros para difundir el evangelio, y los problemas y dificultades que enfrentó como apóstol de Jesucristo. También resume los principales puntos de su doctrina y las características de las comunidades cristianas que estableció y de sus famosas cartas.

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Cartas de San Pablo

Este documento resume la vida y enseñanzas de San Pablo. Describe su conversión del judaísmo al cristianismo, sus tres viajes misioneros para difundir el evangelio, y los problemas y dificultades que enfrentó como apóstol de Jesucristo. También resume los principales puntos de su doctrina y las características de las comunidades cristianas que estableció y de sus famosas cartas.

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8.

La persona de san Pablo


INTRODUCCIÓN
            Veremos la figura más fascinante del Cristianismo: san Pablo. La pasión
que sintió por Cristo sale de lo normal. Realmente es un apasionado de la causa de
Cristo; vive sólo para Cristo y para llevar su mensaje por todas partes.

            Todos los cristianos, de cualquier lengua y de cualquier nación, hemos


recibido el nacimiento del “agua y del Espíritu” de la mano de nuestra madre, la
Iglesia, y así hemos quedado integrados en la familia de los hijos de Dios en una
Iglesia que está abierta a todos los hombres: es la Iglesia “Católica”. Para que la
Iglesia llegara a realizar esta “catolicidad” y no fuera una secta dentro del
judaísmo, Dios se sirvió especialmente del apóstol san Pablo. Él comprendió que
el Evangelio de Jesucristo era una Buena Noticia para todos los hombres y extrajo
las consecuencias, superando las barreras estrechas de los que pretendían limitar
la predicación del Evangelio encerrándolo dentro de un exclusivismo religioso que
sólo tenía en vista al pueblo de Israel.

            A lo largo de su historia, la Iglesia siempre ha sido iluminada por la palabra


de san Pablo, porque tanto el Magisterio como los teólogos han recurrido
necesariamente a sus cartas para profundizar y proponer la doctrina de la fe.
Muchas polémicas teológicas se han desarrollado en trono a sus textos y grandes
santos han alimentado su espiritualidad en la lectura de las cartas paulinas.

            Conozcamos, pues, a este titán del Cristianismo, para que, a través de él,
lleguemos a conocer con pasión a Jesucristo y lo prediquemos con la misma
valentía que el mismo san Pablo.

OBJETIVO DOCTRINAL: conocer a una de la figuras más importantes de la


expansión misionera y expositor doctrinal del cristianismo.
OBJETIVO VIVENCIAL: Vivir lo que san Pablo nos dice: “Sed mis imitadores, como
yo lo soy de Cristo” (1 Cor 11, 1).
TESIS: San Pablo es una de las figuras más fascinantes del Nuevo Testamento y el
personaje del cristianismo primitivo del que poseemos más datos históricos. Sus
cartas constituyen la correspondencia más célebre de todas las épocas. Son,
además, cronológicamente hablando, los primeros escritos del Nuevo Testamento
y por lo mismo nos suministran los primeros datos sobre el origen, estructura y
desenvolvimiento de una serie de comunidades cristianas a veinte o veinticinco
años de la puesta en marcha del Cristianismo. Su actividad apostólica tuvo como
objetivo principal la fundación de comunidades cristianas, y de esta manera
extender la Iglesia de Cristo y el mensaje de salvación traído por el mismo Cristo.
 

EXPLICACIÓN DE LA TESIS:

1.                Su persona
            Nació en Tarso de Cilicia, hacia el año 10. Judío de raza y religión, pero de
cultura griega y ciudadano romano. Su formación básica fue judía. Estudió en
Jerusalén, en la escuela de Gamaliel,  el viejo. En un primer momento se produjo en
él un rechazo total de los creyentes en Jesús y se lanzó a una persecución
encarnizada, como apasionado fariseo, creyendo que los cristianos eran una secta
en contra de la ley de Moisés. Pero un determinado momento de su vida, hacia el
año 36 d.C., tuvo un misterioso encuentro con Jesús de Nazaret, camino a
Damasco, y se convirtió en un propagandista del Mensaje de Jesús.

            Tras unos años de educación en la fe en las comunidades cristianas de


Damasco y Antioquía, y un tiempo de reflexión personal, Pablo inicia una actividad
incansable con el afán de propagar el mensaje de Jesús y formar nuevos grupos
de creyentes.

            El libro de los hechos describe los tres viajes misioneros de Pablo, no
exentos de dificultades, sufrimientos y prisiones:     

 El primero, por Chipre y el sur de Asia Menor (años 45-48).


 El segundo, por la parte central de Asia Menor, Macedonia y Grecia (años 49-52).
 El tercero, por Galacia, Frigia, Éfeso, Macedonia y Grecia (años 53-58).
 Un cuarto viaje, desde Cesarea a Roma, por mar, lo realiza Pablo como prisionero
de los romanos.
 

2.                Puntos de su doctrina


a. Justificado por la fe: como fariseo, Pablo creía estar justificado o salvado, por
su práctica detallada de la ley. Pensaba que eran “sus” obras las que le hacían
justo delante de Dios. Ahora descubre que sólo Cristo, con su muerte, hace
justo al hombre, de una manera gratuita. No se trata, pues, de “merecer” la
salvación sino de “recibirla”, adhiriéndose fielmente a Cristo[1].
b. La gracia de Dios: Pablo ha experimentado la gratuidad del amor de Dios. Ha
descubierto que Dios nos ama, no porque somos buenos, sino para que seamos
buenos. Esta es la fuente de gozo y seguridad para Pablo.
c. Jesucristo crucificado: la cruz, iluminada por la resurrección, se encuentra en el
corazón de Pablo. A los pies del Crucificado, Pablo se siente pecador, pero
perdonado. El Jesús de Pablo es siempre el Cristo Crucificado (carta a los
filipenses).
d. La Iglesia, Cuerpo de Cristo: Pablo percibe la unión entre Jesús y sus discípulos,
entre la cabeza y el cuerpo (carta a los corintios) y se hace miembro vivo de
este cuerpo
e. Apóstol de Jesucristo: a partir del encuentro con Jesús, Pablo quedará
absolutamente enamorado de Cristo y se lanzará al apostolado con pasión, sin
tregua ni mengua. Predica, primero a los judíos; después, al ser rechazado por
éstos, predica a los gentiles o paganos.
 

3.                Problemas y dificultades que Pablo tuvo que afrontar


a. Un problema: ¿Una Iglesia cristiana-judía o una Iglesia nueva? Es decir, quien
entraba en la naciente Iglesia, ¿tenía que circuncidarse y observar toda la ley de
Moisés...o abrirse a una nueva realidad, un nuevo estilo? Para esto se reunió el
primer concilio en Jerusalén, con Pedro a la cabeza y los demás apóstoles y
decidieron con la luz del Espíritu Santo que no era necesario circuncidarse.
b. Dificultades:
 Incomprensiones y falsas acusaciones, por todas partes y procedentes de sus
mismos hermanos judíos y de los paganos, griegos y romanos.
 Cárcel, desde donde escribió varias cartas.
 Martirio en Roma, decapitado, hacia el año 67, durante la persecución de Nerón.

4.                Características de las comunidades paulinas


a. Son comunidades afincadas en el mundo helenista. Esto le ofrecía múltiples
ventajas, pues era el mundo más culto, pero también traía la amenaza de un
paganismo hedonista, de atractivos y fáciles cultos religiosos, costumbres
reñidas con el evangelio. Ahora se entienden las continuas advertencias,
recomendaciones y llamadas de atención de Pablo a esas comunidades.
b. La mayor parte de ellas estaban enclavadas en las regiones costeras del norte
del Mediterráneo (Asia Menor, Grecia, Italia); dentro, por tanto del imperio
romano. Tanto Pablo como sus colaboradores procuraron establecer las
comunidades cristianas en centros neurálgicos, en ciudades unidas entre sí por
una fuerte red de comunicaciones. Así se favorecía el contacto y el diálogo
entre las comunidades cristianas.
c. Son comunidades establecidas en núcleos urbanos en contraste con las
comunidades rurales palestinenses. Pablo no es ciertamente el fundador del
cristianismo, pero sí es el creador del cristianismo urbano con todo lo que este
acontecimiento iba a suponer para la evolución del cristianismo.
d. Dentro de las ciudades en las que se asientan, el ámbito natural de las
comunidades es la casa. Son comunidades domésticas que se reúnen en las
casas para celebrar su fe y alimentarla.
e. Son comunidades formadas por cristianos de procedencia tanto judía como
pagana. Esto trajo, al inicio, sus dificultades, pero que fueron superándose con
el amor cristiano.
f. Son comunidades en las que, junto al entusiasmo y el heroísmo, está presente
el pecado. No eran comunidades santas, sino comunidades que querían ser
santas; con virtudes y defectos, con ejemplos maravillosos y con pecados. Pero
ésta es la Iglesia de Cristo, santa y pecadora al mismo tiempo, santa y
necesitada de continua conversión.

5.                Características de sus cartas


a. En qué lengua están escritas: Las cartas de san Pablo están escritas en griego
“común”, lengua que, además del arameo, domina con facilidad. Pablo, en
general, las dictaba a un amanuense o escribano. Algunas cartas, como la
escrita a Filemón, fue redactada por su propia mano. Pero siempre él las
revisaba y ponía los saludos finales con su letra.
b. Fin de sus cartas: Sus cartas sirvieron a Pablo para comunicar su concepción
teológica y espiritual del misterio de Cristo. Hoy día el Papa sigue también esta
tradición paulina de enviar cartas de carácter teológico y espiritual a todos los
fieles del mundo.
c. Cuántas y cuáles: Son 14, incluyendo la carta a los hebreos. Se consideran del
propio Pablo: la primera a los Tesalonicenses, las dos a los Corintios, la de los
Gálatas y Romanos, la de los Filipenses y Filemón. De las demás, aunque no
sean del mismo Pablo, se escribieron en círculos netamente paulinos, es decir,
por discípulos de Pablo (Colosenses, Efesios, 1-2 Timoteo, Tito y 2
Tesalonicenses), escritas después de la muerte de Pablo. Se han divido así sus
cartas:

 Cartas kerigmáticas: 1 y 2 Tesalonicenses (año 50-51).


 Grandes cartas: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas (56-58).
 Cartas de la cautividad: Filipenses, Colosenses, Efesios y Filemón (61-63).
 Cartas pastorales: 1 y 2 Timoteo, Tito (67), llevan este apelativo debido a su
preocupación pastoral de establecer la jerarquía y la organización de las
comunidades.

a. Esquema: Las cartas de Pablo se ajustan al esquema de la carta antigua:


encabezamiento, el cuerpo de la carta o mensaje y el saludo final. Sin embargo,
en el desarrollo de este esquema, Pablo es casi siempre profundamente
original. La novedad del evangelio lo penetra todo y, desde el principio hasta el
final, las cartas de Pablo rezuman vida cristiana. Nada de artificios ni de
fórmulas vacías.
b. Estilo: Utiliza todos los recursos estilísticos: paradoja, metáfora, diatriba y sobre
todo la antítesis. Usa también exhortaciones y consejos.
c. Material empleado: Incluye material ya formulado: himnos[2], confesiones de
fe[3], catálogos de vicios y virtudes[4], series encadenadas de textos bíblicos[5],
doxologías[6]. No sólo los formula sino que los reformula y los somete a una
transformación teológico-literaria.
d. Características teológicas: Desde el punto de vista teológico las cartas de san
Pablo presentan estas características:
 Hay un pluralismo teológico en sus cartas, es decir, habla de varios temas.
 No hay que buscar en las cartas paulinas una teología sistemática, por dos
razones: primero, porque el momento histórico en que se encontraba la reflexión
cristiana la hacía posible; y segundo, porque el género epistolar no era el más
adecuado para ello. Por eso, la teología de san Pablo es una teología en proceso
de elaboración, pues responde concretamente a preguntas concretas.
 No construye sobre la nada, sino que echa mano de tradiciones que corrían por
ahí.
 Se hace manifiesta su formación judía, en el empleo abundante de citas del
Antiguo Testamento. Usa la interpretación tipológica, es decir, la relación-
comparación entre los acontecimientos de la antigua alianza y los de la nueva.
 

CONCLUSIÓN:  Terminado el tercer viaje, fue preso y conducido a Roma, donde sin
duda recobró la libertad hacia el año 63, aunque desde entonces los últimos cuatro
años de su vida están en la penumbra. Según parece viajó a España (cf. Rm 15, 24
y 28) e hizo otro viaje a Oriente. Murió en Roma, decapitado por los verdugos de
Nerón, el año 67, en el mismo día del martirio de san Pedro. Sus restos descansan
en la basílica de san Pablo en Roma. 

9. Las cartas de san Pablo


Después de haber estudiado la persona de Pablo, ahora nos adentramos al análisis
de sus cartas.

INTRODUCCIÓN
            Después de haber estudiado la persona de Pablo, ahora nos adentramos al
análisis de sus cartas.01:55 

            La forma literaria epistolar de la época griega y romana es actualmente muy


conocida por la gran cantidad de cartas de ese período que se conservan. Esto
permite ver que san Pablo asumió la forma propia de su tiempo. Introdujo, sin
embargo, algunos cambios de importancia, lo que trajo como consecuencia que
sus cartas pertenezcan a la literatura religiosa.

OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer el núcleo del pensamiento de san Pablo.


OBJETIVO VIVENCIAL: Leer y meditar las cartas de san Pablo, hasta hacerlas vida
de nuestra vida.
TESIS: San Pablo escribió las catorce cartas más famosas que existen en el
mundo y en ellas se resume todo lo que la Iglesia católica enseña acerca de la fe y
la moral. Tienen dos partes: una dogmática, es decir, verdades de la fe, y otra
moral, es decir, reglas de buena costumbre. La más extensa y doctrinal es la que
escribió a los cristianos de Roma. La más corta, a Filemón. Las más apasionantes
y fuertes son las dos que escribió a los corintios, corrigiendo algunos errores. La
más elevada y difícil es la de los efesios. La más cariñosa, a los filipenses. Las
últimas cartas las escribió desde la cárcel, dirigidas a Timoteo y Tito. La primera
carta a los Tesalonicenses tiene el mérito de ser el primer escrito del N.T., pues fue
escrita antes que los Evangelios. Todas las cartas tienen como autor, o
directamente a Pablo, o a discípulos que escucharon directamente a Pablo.
 

EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
A)             Cartas kerigmáticas: 1 y 2 Tesalonicenses (años 50-51)

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1. Situación de la Iglesia: es una comunidad floreciente, suficientemente


organizada, firme en la fe, en la esperanza y en la caridad, a pesar de las
continuas persecuciones por parte de sus conciudadanos y los judíos.
Problemas: ¿qué va a ser de los difuntos sorprendidos por la muerte
antes de la venida gloriosa de Cristo Jesús? ¿Cuándo tendrá lugar esta
venida?
2. Contenido teológico-espiritual:
 En la primera: dirige palabras de aliento y consuelo, les recuerda el trato y
los desvelos de su predicación y de su trabajo, trata de corregir algunos
errores sobre la inminente venida del Señor, les habla de la pureza, del
trabajo, del destino de los difuntos, de la vigilancia.
 En la segunda: puntualiza la doctrina sobre la parusía, diciendo que no es
inminente, y por tanto, hay que seguir trabajando, construyendo la ciudad
terrena y no dejarse atrapar en las redes de un estéril parasitismo religioso.
        3.  Estilo: se nota la naturalidad y sencillez, y el tono parenético, es decir,
exhortativo y en forma de avisos.

B)        Grandes cartas (A los Corintios, Gálatas, Romanos)


*          A los Gálatas:
1. Situación de la Iglesia: Los gálatas eran un pueblo de origen céltico,
emparentados con las tribus de la antigua Galia. Procedentes de Europa
se instalaron en el centro de Asia Menor –la actual Turquía- y fueron
sometidos por los romanos en el año 180 a.C. Galacia se hallaba inmersa
en una grave crisis de identidad cristiana, provocada desde fuera por
unos predicadores del evangelio que ponían en entredicho la validez y
legitimidad del anuncio evangélico hecho por Pablo, acusado de falsario
y de predicar un evangelio mutilado, de ser un mini-apóstol. Estos
agitadores decían que el verdadero evangelio es el que manda observar
fielmente la ley de Moisés, incluido el rito de la circuncisión. De ahí que el
tono de Pablo en esta carta sea polémico, incluso agresivo en algunas
partes.
       2.  Esquema y división: hay tres secciones bien definidas:
 Una sección histórico-apologética en la que Pablo reivindica su legítima
condición de apóstol (1-2).
 Una sección doctrinal, donde demuestra que la verdadera salvación viene
de Dios a través de Cristo aceptado por la fe.
 Y una sección exhortativa, donde señala cuál debe ser la actitud del hombre
liberado por Cristo, contrapuesto al hombre según la carne.
     3.  Contenido teológico-espiritual:
 La salvación del hombre (justificación) viene de Dios, a través de Jesucristo
muerto y resucitado. La ley no salva.
 Al hombre le corresponde aceptar, creer que Jesucristo es el único
salvador.
 Esta fe, no sólo es asentimiento intelectual, sino sobre todo amor. Sólo así
el hombre se convertirá en hombre nuevo y libre.
 Este hombre nuevo, recreado por Dios a imagen de Jesucristo será capaz
de superar el pecado y la muerte, causantes del hombre viejo.
       4. Estilo: es quizá la carta más genuina de Pablo, por sus datos biográficos, su
tono, su estilo y sus ideas. Hace uso de referencias históricas, evocaciones
personales, citas de la Escritura, procedimientos exegéticos, característicos de las
escuelas rabínicas, interpelaciones personales, observaciones irónicas. Maldice y
apostrofa con violencia, recrimina sin respetos humanos; ruega con dulzura. El
ardor de la polémica genera un bello desorden y falta de estructura en la carta.
Esta carta ha sido piedra de escándalo y signo de contradicción. Los protestantes
la enarbolaron como bandera para criticar todas las leyes y normas que ha ido
dando la Iglesia, pues “la ley no cuenta” –dice san Pablo. Para entender
completamente el mensaje de Pablo hay que leer bien todo el conjunto de las
cartas. Aquí, simplemente Pablo nos pone alerta para que no caigamos en un
legalismo formulista, vacío y fariseo, sin amor. Pero la Iglesia no cae en eso: sus
normas y leyes están motivadas por el amor. Por eso, nuestra fe tiene que ir
acompañada de obras de amor.
*          Primera carta a los Corintios:
1. Situación de la Iglesia: Corinto era célebre como centro comercial,
deportivo y cultural, y como lugar donde se daban cita toda clase de
cultos religiosos: divinidades griegas, romanas y orientales. En particular
se había hecho famoso el templo de Afrodita, la diosa del amor, en cuyo
recinto se ejercía sin cortapisa alguna la prostitución sagrada. Todo esto
había convertido a Corinto en una ciudad de vida alegre y desenfrenada,
propensa a todo tipo de excesos, en particular los sexuales. Esto
perturbaba a la joven comunidad cristiana, que de ninguna manera se
quería dar a estos excesos deshonestos. Ninguna comunidad causó a
Pablo tantos quebraderos de cabeza como la de Corinto. En estas cartas
se refleja la fisonomía de la primera comunidad cristiana: dificultades,
tensiones, discordias, celos, envidias, rivalidades, problemas, pecados,
etc. Pero también el gozo del Espíritu, la efusión de los carismas, la
íntima satisfacción del amor cristiano que supera todas las barreras
sociales y económicas.
2. Esquema de la carta: no hay un esquema concreto:
 Saludo y acción de gracias (1 Cor 1, 1-9).
 Divisiones en la comunidad (1 Cor 1, 10 – 4, 21)
 Desórdenes en la comunidad (1 Cor 5, 1-6 – 6, 20)
 Problemas concretos (1 Cor 7-11): celibato, virginidad, matrimonio.
 Problemas en las asambleas litúrgicas (1 Cor 11-14)
 La resurrección de los muertos (1 Cor 15)
 Conclusión (1 Cor 16).
       3.  Contenido teológico-espiritual:
 Ante la división creada, Pablo proclama la auténtica sabiduría: la de Dios,
manifestada en el misterio de la cruz de Jesucristo.
 Ante los desórdenes sexuales, Pablo recuerda que el cristiano bautizado es
una creatura nueva y templo de Dios. Propone los valores del celibato y del
matrimonio, como dos caminos que Dios nos ofrece para llegar a la
santidad. Pablo ensalza el valor del celibato y virginidad.
 Ante las demás cuestiones (carnes sacrificadas, asistencia a los banquetes
paganos, multiplicidad de carismas...), Pablo expone la lección de la
eclesiología práctica, recordando que todos somos parte de la Iglesia y
debemos buscar lo que es útil a la comunidad, movidos por el amor.
 Ante la increíble degeneración a la que habían llegado las asambleas
litúrgicas en las que se celebraba la Cena del Señor, Pablo da una
estupenda catequesis sobre la Eucaristía y cómo celebrarla y recibirla con
dignidad y en estado de gracia en el alma.
 Ante la resistencia de algunos en aceptar la resurrección de los muertos,
Pablo ofrece una reflexión sobre escatología: la resurrección de Cristo
garantiza nuestra resurrección.
        4.    Estilo: la escribe en un estado sereno y concentrado. Por eso, su estilo es
limpio y vigoroso. Hay variedad de tonos: sencillez, densidad, ironía, sarcasmo,
explosiones de ternura o de indignación.
 

*          Segunda carta a los corintios:


1. Situación de la Iglesia: unos cuantos venidos de Jerusalén y llegados a
Corinto rechazaron la autoridad de Pablo, a quien llenan de insultos,
acusaciones y calumnias. Pablo tuvo que poner remedio urgente a esta
situación, saliendo a la defensa de su ministerio y de su vocación
apostólica.
2. Esquema y división: Más que una carta son diversas cartas:
 Saludo y acción de gracias (2 Cor 1, 1-11).
 El ministerio apostólico (2 Cor 1, 12; 7, 16).
 Colecta a favor de las iglesias pobres de Judea (2 Cor 8-9).
 Autodefensa de Pablo (2 Cor 10-12).
 Conclusión (2 Cor 13).
     3.  Contenido teológico-espiritual:
 Profundiza en el ministerio apostólico con sus grandezas y miserias, con su
esplendor y su peso, sus riesgos y sus compensaciones. Declara que su
ministerio lo recibió de Jesucristo, quien le llamó gratuitamente a ser
apóstol de los gentiles.
 La solidaridad entre las distintas comunidades cristianas.
        4.  Estilo: es una carta donde podemos percibir el perfil humano y apostólico
de Pablo[1]. El estilo es fiel reflejo de un espíritu en efervescencia. La emoción con
que está escrita roba claridad a la expresión; a cada paso nos topamos con
alusiones oscuras, complejas construcciones gramaticales y desconcertantes
interrupciones en el proceso de sus pensamientos. Pero la pasión con que está
escrita y la sinceridad desnuda, leal y conmovedora que nos transmite, le confieren
una belleza singular ante la que el lector no puede permanecer insensible.
 

            *          Carta a los romanos:[2] 


1. Situación de la Iglesia: es una comunidad que Pablo no fundó, por eso, es
más diplomático. Probablemente judíos procedentes de Palestina, donde
se habían convertido al cristianismo, fueron los iniciadores de la
comunidad cristiana de Roma. Dado que el emperador Claudio expulsó a
todos los judíos de Roma, por los conflictos entre judíos estrictamente
tales y judeocristianos, en Roma sólo quedaron cristianos de origen
pagano, es decir, romanos convertidos al cristianismo. Más que otra
cosa, Pablo presenta las ideas claves de su evangelio, sobre todo a los
puntos más controvertidos y más propensos a crear dificultades en el
seno de las nacientes comunidades cristianas.
2. Esquema y división:
 Introducción (Rom 1, 1-15).
 Sección doctrinal (Rom 1-11)
 Sección exhortativa (Rom 12-15)
 Sección conclusiva (Rom 15-16).
      3.  Contenido teológico-espiritual:
 Contenido teológico: La fuerza salvadora de Dios actúa en el hombre por
medio de la fe en Jesucristo. Es toda la doctrina de la justificación o
salvación, proveniente de Cristo, que nos libera del pecado. Jesús nos
ofrece la salvación y el hombre, por la fe, acepta esta salvación, se convierte
y se abre a esa salvación.
 El fruto más precioso de la salvación es la vida sobrenatural; es decir, la
participación en la vida íntima de las tres Personas divinas, cuya obra de
arte es la santificación de nuestras almas y la creación del hombre nuevo en
nosotros.
 El proyecto salvador de Dios alcanzará también al pueblo de Israel.
 

3. Estilo: prevalece el estilo homilético o exposición teológica del tema


doctrinal, entremezclado con exhortaciones. Mezcla también estilo litúrgico,
himnos, demostración rabínica y diatriba o controversia.

C)        Cartas de la cautividad (Filipenses, Colosenses, Filemón,


Efesios)
            Entre los años 58 y 63, Pablo pasa cuatro años en la cárcel, primero en
Palestina y luego en Roma. Tiene tiempo para meditar y profundizar en el misterio
de Cristo y de la Iglesia.

            *          Carta a los Filipenses:


1. Situación de la Iglesia: Filipenses es, junto con la dirigida a Filemón, la
carta más familiar y confidencial de las cartas paulinas. Es la carta del
amigo que se encuentra en dificultades a los amigos que ni por un
instante se han olvidado de él y le han tratado de ayudar con todos los
medios a su alcance. Es la carta de un corazón agradecido y a la vez
preocupado, porque también en aquella comunidad se vislumbran
desavenencias e incomprensiones. También a Filipos parece que han
llegado unos predicadores judaizantes que pueden amenazar seriamente
la acción evangelizadora de Pablo, como había ocurrido en las
comunidades de Galacia.
2. Esquema y división: este es el esquema
 Pablo y la comunidad de Filipos (1-2): noticias, proyectos.
 Exhortaciones contra los predicadores judaizantes en Filipos (3)
 Invitación a la alegría y agradecimiento por la ayuda recibida (4)
       3. Contenido teológico-espiritual:
 Invitación constante a la alegría, incluso ante la perspectiva de la muerte.
 La preocupación por el crecimiento espiritual y por la armonía y la unidad de
la comunidad.
 Papel central de Cristo en la historia de la salvación, y modelo supremo del
cristiano en todo y para todo.
        4. Estilo: es una carta personal, atenta, cordial y tierna. No hay que buscar
doctrina sistemática. Usa la exhortación, alusión al pasado y al presente.
 

*          Carta a los Colosenses


1. Situación de la Iglesia: en Colosas había una considerable comunidad
cristiana, formada en su mayor parte por gente convertida del
paganismo. Pero debía contar con un buen número de judeo-cristianos,
como se deduce de los problemas que se mencionan en la misma carta.
Entre los cristianos de Colosas había algunos que enseñaban errores
gravemente peligrosos, donde se mezclaban elementos cristianos, judíos
y paganos[3]. ¿Cuáles eran estos errores?
 Tendencia judaizante: los judíos convertidos al Cristianismo querían obligar
a todos a la circuncisión, a la observancia del sábado, a la abstinencia de
ciertos alimentos.
 Culto excesivo a los ángeles hasta hacer de ellos unos dioses.
 Ascetismo rígido: purificaciones, abstinencia de alimentos, etc.
       2.  Esquema y división:
 Introducción
 Parte dogmática (1-2): supremacía de Cristo en la Creación y en la
Redención.
 Parte moral o exhortativa (3): les exhorta a la firmeza en la fe, frente a los
errores; y a fundamentar su vida cristiana sobre la resurrección de Cristo.
 Conclusión:
      3.  Contenido teológico-espiritual:
 Himno cristológico: Pablo hace una teología sobre Jesús más desarrollada,
considerándolo como centro del universo, primogénito de toda la creación y
redención, y cabeza de la Iglesia. Cristo es presentado como el “Hijo del
amor”. Se reitera la relación entre Él y todo[4], con evidente tono polémico
contra el gnosticismo que despreciaba el mundo material y lo atribuía a otro
creador.
 Más tarde, Pablo presenta a Cristo como “cabeza del cuerpo” que es la
Iglesia. La Iglesia, por tanto, es presentada como Cuerpo Místico, que tiene
a Cristo por cabeza y recibe de Él su impulso vital, y es Esposa de Cristo.
Cristo es la Cabeza del cuerpo, porque es el primero en la resurrección: el
primero en resucitar y aquel por el que resucitan los demás, al hacerles
partícipes de su muerte y resurrección mediante el bautismo.
 Pablo ataca en la carta la ascesis y el culto a los seres intermediarios que
proponían los nuevos maestros. Éstos esperan que ciertas prácticas les
alcancen la salvación. Pero Pablo dice bien claro que la salvación sólo
vendrá si estamos unidos a la cabeza que es Cristo.
 Como exigencia del bautismo y de la unión con Cristo cabeza el cristiano
bautizado tiene que ser hombre nuevo y renunciar al hombre viejo, para
recobrar la imagen del Creador. Una tabla de moral familiar indica las
obligaciones morales de cada uno de los miembros de la familia.
      4. Estilo: multiplicación de sinónimos, complementos que se suceden en
cascada. Vocabulario paulino: cabeza, cuerpo, misterio, plenitud, sabiduría,
riqueza, conocimiento, potencias cósmicas. Influencia de la literatura sapiencial.
 

            *          Carta a Filemón           


1. Situación de Filemón: Filemón es un cristiano pudiente de Colosas,
ganado para el evangelio por Pablo y a quien hace algún tiempo se le ha
fugado un esclavo llamado Onésimo. Este esclavo se encuentra ahora
con Pablo, que desearía mantenerlo junto a sí. Sabe que le asisten 
razones para hacerlo, pero no quiere forzar la situación, y con una gran
delicadeza deja la decisión en manos del propio Filemón. Le devuelve al
esclavo, al que hace portador de esta preciosa carta.
2. Esquema y división: no hay esquema, pues es muy breve. Pablo da
gracias, intercede por Onésimo y se despide.
3. Contenido teológico-espiritual: el tema es la esclavitud, que era aceptada
en aquella sociedad grecorromana, pero que estaba en abierta
contradicción con el mensaje de Cristo. Pablo no encara directamente el
problema; se limita a exponer con una maestría insuperable los
principios cristianos de los que Filemón deberá sacar las consecuencias.
La idea principal es ésta: todos somos iguales ante Dios.
4. Estilo: es muy sencillo y cordial. Es la carta más breve del Nuevo
Testamento.
 

            *          Carta a los Efesios (años 62-63)


1. Situación de la Iglesia: Éfeso, capital de la provincia romana de Asia,
estaba situada en la costa occidental de la península del Asia Menor. Su
importante puerto y su numerosa población hacían de ella en tiempos de
Pablo una ciudad muy floreciente. Está dirigida a cristianos de la
segunda generación, los cuales han quedado deslumbrados por ciertas
filosofías paganas[5] y necesitan que alguien les ayude a profundizar en
el misterio de Cristo. Hay división, permisividad y atracción del mundo
pagano.
2. Esquema y división:
 Un saludo.
 Parte doctrinal y teológico (1-3): Cristo y la Iglesia.
 Parte moral y exhortativa (4-6): invitación a la unidad y deberes del propio
estado.
 Conclusión
       3. Contenido teológico-espiritual:
 La acción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en el plan de la Salvación .
El Padre nos elige para ser sus hijos. El Hijo nos obtiene la redención con su
sangre. El Espíritu Santo nos sella y es la garantía de nuestra herencia.
Entona un himno sobre el Plan salvador de Dios: a todos –judíos y paganos-
nos ha llamado Dios a ser santos e irreprochables en el amor, hacernos
hijos suyos, redimirnos en Cristo y darnos la fuerza del Espíritu. En la
historia de salvación, Cristo Jesús es el centro. La salvación que ha traído
Cristo es una don gratuito
 Unidad de la Iglesia en cuanto cuerpo de Cristo. La Iglesia es el lugar donde
toda discriminación desaparece –yo soy judío, yo soy pagano-, donde no
hay particularismos ni privilegios raciales, religiosos, culturales o sociales,
donde la unidad no es uniformidad ni pasividad, sino dinamismo y
colaboración. Cristo ha derribado el muro de la Ley que antes separaba a
judíos y paganos.
 Exhortación a la nueva vida en Cristo. Muestra un programa de vida
cristiana para todos, y a los hijos y padres de familia les recuerda los
deberes del cuarto mandamiento de la Ley de Dios. Nos invita a renovarnos
en Cristo, imitar el amor de Cristo, a caminar como hijos de la luz. Para ello,
Pablo nos da las armas para luchar contra los enemigos: el escudo de la fe,
el yelmo de la salud y la espada del Espíritu. Al exponer las relaciones entre
los esposos aparecen los elementos básicos que servirán a la Iglesia para
comenzar la reflexión que concluirá con la definición del sacramento
del matrimonio: la relación entre la unión de los esposos y la unión de Cristo
con la Iglesia. Este gran misterio del cual fluye la santificación más alta del
matrimonio, muestra el carácter sagrado, y, prohíbe considerarlo como un
contrato puramente civil, sujeto a la fluctuación de las voluntades. Por eso
la Iglesia no reconoce el enlace civil como matrimonio legítimo para el
cristiano.
        4. Estilo: tiene un aspecto de carta circular; parece una disertación teológica
destinada a toda la iglesia cristiana, y no sólo a los efesios. En la parte doctrinal y
dogmática se nota un estilo solemne y redundante, frases profundas, imágenes
largas, y los pensamientos no se ordenan de forma progresiva. En la parte moral,
es más claro, preciso  y en forma imperativa o exhortativa.
 

D)        Cartas pastorales (Timoteo y Tito)


            1.                ¿Por qué se llaman cartas pastorales?
            Se llaman pastorales porque están dirigidas a dos grandes pastores,
colaboradores de Pablo, y porque se ocupan de la función y normas de los
pastores, es decir, de aquellos que mantienen la unidad y la fe dentro de una
iglesia particular, que empieza a estructurarse.

            2.                ¿En qué año fueron escritas?


            Las cartas pertenecen a la época final del siglo I. Posiblemente son de un
discípulo que, después de la muerte de Pablo, le hace hablar en las nuevas
situaciones que se habían creado en las comunidades.

            3.                ¿Qué problemas surgieron en las iglesias a las que se dirigen las
cartas pastorales?
 Falsos doctores practicaban y enseñaban doctrinas de carácter judaizante
gnóstico, que debían suponer un grave peligro, dada la insistencia con que
las cartas las mencionan.
 No aparece el fervor y el entusiasmo de los creyentes del tiempo de Pablo,
sino que los cristianos se han vuelto mediocres y conformistas.
 Se sentía también la necesidad de unos dirigentes de iglesias locales que
asegurasen el depósito de la fe que Timoteo y Tito habían recibido de
Pablo.
4.                ¿Por qué son tan importantes las cartas pastorales?
 Ellas mantienen viva la herencia de Pablo, dado que había corrientes que
querían una especie de vuelta al judaísmo.
 Defienden el carácter genuino del Evangelio, para que no se diluyese en una
especie de intimismo esotérico y sectario, que evadía los problemas del
mundo, en busca de pura interioridad espiritual, y con una visión dualista del
mundo (maniqueísmo).
 Nos dan las pautas sobre la organización de la Iglesia, con las funciones de
los varios ministerios.
 Dan unas reglas de vida para la fe de la comunidad: la fe verdadera es la
que enseñaron los apóstoles, y fue transmitida en los inicios; los ministros
deben mantener intacto el depósito de la fe recibido por los apóstoles; los
creyentes crecerán en la fe, no pronunciando discursos inútiles, sino
guardando la unidad con los apóstoles y poniendo en práctica la bondad
que Cristo enseñó.
 

5.                ¿Qué principios doctrinales tienen estas cartas pastorales?


 Cristo, en quien se hace visible el plan salvífico de Dios, es el único
mediador universal. El nuevo nacimiento que comporta el bautismo no es
debido a nuestras obras, sino a la bondad de Dios.
 La Iglesia aparece como el nuevo pueblo de Dios, purificado por el sacrificio
de Cristo, como la casa del Dios vivo, como la gran familia de Dios, como el
fundamento y la columna de la verdad. Tiene la misión de enseñar y
conservar el depósito recibido. Los ministros, que reciben el ministerio por
la imposición de las manos tienen la misión de enseñar y el poder de
jurisdicción.
 La salvación por Cristo lleva consigo unas exigencias: ante todo la fe,
esperanza y la caridad, fundamento de toda vida cristiana. Además oración
y espíritu de lucha; obediencia, paciencia y mansedumbre, pureza, fidelidad
a la sana doctrina y práctica de las buenas obras.
 Virtudes humanas: sobriedad, laboriosidad, amabilidad, hospitalidad,
honradez.
 

6.                Veamos ahora las cartas pastorales:


*          Cartas a Timoteo
 

1. Situación de Timoteo: Timoteo era hijo de una judía y de un griego. Fue el


discípulo predilecto de Pablo. Pablo en esta carta aparece como el
Pastor que transmite normas que asegurasen la continuidad de las
Iglesias fundadas por él.
2. Esquema y división:  no hay un esquema fijo. Se trata de una serie de
consejos y recomendaciones para que sea fiel a su misión de pastor.
3. Contenido teológico-espiritual:
 La primera carta: Organización de la comunidad. Forma de combatir los
errores[6]. La vida cristiana de los fieles.
 La segunda carta: Pablo desde la cárcel le da consejos pastorales a
Timoteo: mantenerse fiel al ministerio y conservar la sana doctrina. Son
como un testamento de Pablo, antes de morir.
        4.  Estilo: es muy cordial, sencillo, ardiente y, por momentos, apasionado.
 

*          Carta a Tito
1. Situación de Tito: era griego, no circunciso Lo había llevado Pablo en su
viaje a Jerusalén, donde deseaba obtener la aprobación de los Apóstoles
para la libertad de los gentiles frente a la ley de Moisés. Parece que
Pablo le encomendó la Iglesia de Creta, y se supone que está al frente de
ella cuando le escribe la carta.
2. Esquema y división: tampoco aquí hay un esquema fijo, al igual que en
las cartas a Timoteo.
3. Contenido teológico-espiritual:
 Organización de la Iglesia.
 Lucha contra los errores de los falsos maestros.
 Vida cristiana de los fieles, con consejos para ancianos, jóvenes y esclavos.
 Exhortaciones a la obediencia y la caridad.
 Puntos doctrinales: la muerte sacrificial de Cristo y su manifestación
gloriosa al final de los tiempos; el amor de Dios a los hombres y su voluntad
salvífica universal; la renovación por el Espíritu a través del bautismo y la
acción transformadora de la gracia que nos constituye herederos de la vida
eterna.
       4.  Estilo: igual que en las cartas a Timoteo.
 

CONCLUSIÓN: San Pablo ha sido, es y será el gran apóstol de Cristo. Toda la


teología le debe a él sus reflexiones y sus principales puntos doctrinales. Pablo de
Tarso es un monumento a la gracia de Dios. Pablo nos demuestra cómo Dios no
destruye nuestra naturaleza humana, sino que la eleva, la transforma, respetando
nuestro temperamento y propia idiosincrasia. Dios se sirvió de Pablo para
sistematizar la doctrina de Cristo. Cristo no dejó nada escrito, simplemente habló y
obró. Pero dejó a sus apóstoles la tarea de anunciar, de palabra o por escrito, su
mensaje de salvación.
 
ORACIÓN: San Pablo, te pedimos la misma pasión que tú tuviste por Cristo. Que
también nosotros, como tú, vayamos por este mundo predicando el evangelio,
pues “Ay de nosotros, si no anunciamos el evangelio”. Que nos gastemos y nos
desgastemos por las almas, como lo hiciste tú. Amén.
 

CAPÍTULO DÉCIMO
 
[1]              A través de esta carta podemos conocer el colosal esfuerzo misionero
realizado por Pablo: sus fatigas y peligros; el estado de tensión interior que
devoraba su vida; su amor apasionado a Cristo y a la Iglesia; las extraordinarias
experiencias místicas con que fue agraciado...Y su magnífica, excepcional
personalidad en el esplendor de los contrastes: a la vez teólogo y misionero,
fundador y organizador, contemplativo y caminante infatigable; lírico y polemista. Y
en cuanto a su carácter: altivo y humilde, audaz y tímido, sereno y apasionado,
afectuoso y sarcástico, cortés y duro, generoso y amargo, prudente y arrebatado.
Todo un mosaico de luces y sombras, éxitos y fracasos, esperanzas y
abatimientos.
[2]              La carta a los Romanos es la más extensa de las escritas por Pablo. No
es una síntesis completa y definitiva  de la enseñanza de Pablo y mucho menos de
la doctrina cristiana; pero sí es el gran escrito de Pablo y el primer ensayo de gran
envergadura en la historia de la teología cristiana. Juntamente con Gálatas, esta
carta a los Romanos ha constituido el principal punto de referencia en la polémica
entre católicos y protestantes, hasta el punto de que podría decirse que la Reforma
protestante ha hecho de Romanos el texto sagrado por antonomasia. Algunos han
considerado esta carta como el testamento teológico de Pablo, pues fue escrita en
uno de los momentos más críticos de su vida.
[3]              Estos colosenses se parecen a algunos creyentes actuales que confían
más en devociones particulares no aprobadas por la autoridad eclesiástica, que en
Cristo, o se refugian en la astrología, magia, supersticiones, horóscopos.
[4]              La palabra “todo” está repetida ocho veces en el himno.
[5]              Una de esas filosofías es el gnosticismo. Esta corriente de pensamiento
amalgamó enseñanzas originadas en la religión del Irán, la filosofía platónica, el
judaísmo y, finalmente, el cristianismo. Se caracterizó por el dualismo que rechazó
la materia como mala y aceptó sólo el espíritu como bueno. El alma, una chispa de
la divinidad encerrada en la cárcel del cuerpo, debía ser liberada por un redentor
que le transmitiera un conocimiento (gnosis) salvador. El redentor debía
comunicar el conocimiento de los medios ascéticos por los cuales el alma llegara
a dominar el cuerpo, se liberara y pudiera volver a fundirse con la divinidad. Era
característico de este pensamiento el desprecio del cuerpo humano. Sostenían
que había un complicado sistema de seres celestiales e intermediarios entre lo
divino y lo terrenal, que regían la vida de los hombres y a los cuales les atribuían
poder y se les debía rendir culto. Estas nuevas corrientes de pensamiento
pretendieron instalarse dentro de la Iglesia.
[6]              Corrían por ahí ya tendencias gnósticas, es decir, algunos falsos
maestros ponían la salvación en el conocimiento, fruto del propio esfuerzo
personal. 
 

10. Carta a los Hebreos


 

La carta a los hebreos es una homilía o tratado de teología donde se hace una
apología o defensa acerca del sacerdocio de Cristo, superior al sacerdocio levítico,
para dilucidar dudas y animar a los cristianos en momentos duros de persecución
para que se mantengan fieles a la grandeza de su fe

            Esta carta ha despertado asombro y perplejidad. Asombro, por su lenguaje


solemne. Perplejidad, debida a los conceptos y símbolos de difícil interpretación.
Perplejidad, al escuchar que esta carta no es carta, ni la escribió san Pablo, ni está
dirigida a los hebreos. La inscripción “a los hebreos” pudo haber surgido por la
fuerte influencia que el judaísmo helenista tuvo en este escrito.

            Difícilmente encontraremos un escrito más estimulante, en el que mejor se


vea reflejado el cristiano y la comunidad creyente, que recoja nuestras vivencias y
problemas con tanta hondura y humanidad, como lo hace la carta a los Hebreos.

            Ningún escrito del Nuevo Testamento ha plasmado con tanta audacia y
profundidad la más grave tentación que puede dar al traste con la identidad
cristiana, tanto a nivel personal como comunitario: la tentación del cansancio. Un
cansancio proveniente no del trabajo –cosa normal y perfectamente explicable-,
sino de la pérdida de vista de las dimensiones reales del misterio cristiano, de sus
exigencias determinantes, de sus esperanzas gratificantes.

OBJETIVO DOCTRINAL: conocer la admirable y perpleja carta a los hebreos.

OBJETIVO VIVENCIAL: Agradecer a Dios que nos haya mandado a su Hijo


Jesucristo, único Sacerdote eficaz de la Nueva Alianza.
TESIS: La carta a los hebreos es una homilía o tratado de teología donde se hace
una apología o defensa acerca del sacerdocio de Cristo, superior al sacerdocio
levítico, para dilucidar dudas y animar a los cristianos en momentos duros de
persecución para que se mantengan fieles a la grandeza de su fe, así como Dios es
fiel, y no se dejen llevar por el cansancio de la lucha por la fe cristiana, cediendo al
abandono del camino emprendido, a la defección total, a la apostasía.  ¡Vale la
pena ser cristiano!
 

EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1.                Autor, fecha y destinatarios

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            Se creyó que era de san Pablo. Pero las dudas sobre su origen paulino
proceden de la diferencia de estilo y de la concepción teológica. Además el tema
central del sermón, el sacerdocio de Cristo, no se encuentra nunca explícitamente
en las cartas de Pablo. Más bien, se estima que lo escribió un oyente de Pablo.

            Los destinatarios son ciertamente cristianos, y lo son desde algún tiempo.
Ni siquiera es evidente que se trate de cristianos procedentes del judaísmo. No se
descarta que se trate de comunidades donde se dejaba sentir el influjo cultural de
los judeocristianos. Es una comunidad que está atravesando un momento difícil,
una crisis típica de la segunda generación: indolencia y descuido de la fe, poco
aprecio de la salvación traída por Cristo, abandono de las reuniones de la
comunidad, donde se comunicaba el amor cristiano. El autor califica esta situación
como grave, ya que constituye una merma importante en la fe y se puede llegar a
una verdadera apostasía.

            ¿En qué año fue escrita esta carta? Más o menos entre los años 70 y 90.

2.                Características literarias


a. Lenguaje solemne, como los discursos de la antigüedad.
b. No es carta, sino pieza oratoria, escrita para ser pronunciada oralmente.
Es, pues, una homilía o sermón en el que se expone oralmente y se
defiende el misterio de Cristo a la luz de la historia de la salvación y de la
Escritura.
c. Sabe combinar el aspecto doctrinal y apologético con el exhortativo y
lleno de consuelo.
d. Sus afirmaciones son contundentes, macizas.
 
3.                División y contenido temático
a. Primera parte (1-2): habla de la posición salvífica de Cristo, que es más
válida y ventajosa para los hombres que la de los mismos ángeles.
b. Segunda parte (3-5, 1-10): proclama las excelencias del sacerdocio de
Cristo y exhorta a fiarnos de ese Sacerdote digno de crédito.
c. Tercera parte (5-10): es la parte central y la más amplia; desarrolla los
aspectos específicos del sacerdocio de Cristo, invitando de nuevo a la fe
y a la confianza.
d. Cuarta parte (11-12): se ocupa más en particular de dos aspectos
básicos de la vida cristiana: la fe y la constancia.
e. Quinta parte (12-13): introduce el tema del comportamiento cristiano en
su doble dimensión: hacia Dios y hacia los hermanos.
 

4.                Contenido teológico y espiritual


            Fin de la carta: inculcarles la preexcelencia de la Nueva Alianza sobre la
Antigua y exhortarles a intensificar la fe y la esperanza en Jesucristo, Salvador
eficaz y definitivo, dado que muchos estaban en peligro de perder la fe y volver al
judaísmo, no sólo por las persecuciones a que estaban expuestos, sino más bien
por la lentitud de su progreso espiritual y la atracción que ejercía sobre ellos la
magnificencia del Templo y el culto de sus tradiciones.
            El contenido teológico-espiritual de la carta es éste:
 

1. Jesucristo es el único sacerdote santo, misericordioso y digno de crédito,


que con su sacrificio en la cruz, con su muerte y resurrección, con su
ascensión e intercesión, nos ha salvado y abierto las puertas del cielo,
instaurando la nueva alianza. Sólo Él nos ha salvado con su obediencia al
Padre.
2. Hebreos destaca la contraposición entre el nuevo culto y el antiguo, al
que califica de ineficaz. Sólo por la sangre de Cristo puede el hombre
purificar su corazón y vivir su conversión interior y su comunión con Dios.
3. Todo esto trae consigo el compromiso de vivir con intensidad y
constancia la esperanza y la fe, sobre todo en los tiempos duros y de
prueba, y así no caer en la apostasía, en el enfriamiento de la fe. Fe y
constancia son dos actitudes especialmente necesarias para cristianos
de la segunda generación.
4. Nos ayudan en este camino de la fe fuerte y recia algunos insignes
personajes del Antiguo Testamento. Se subraya el carácter paradójico de
la fe que no tiene y sin embargo posee, que no ve y sin embargo conoce,
que sirve para salvar y para poner en evidencia, es decir, para condenar.
Dentro del ciclo patriarcal, la figura de Abrahán ocupa el centro de la
escena. Su fe, que está en el origen de las promesas divinas y que le
hace superar la prueba de tener que sacrificar precisamente a su hijo,
depositario de las promesas, es modelo para todos los descendientes.
En Moisés, la fe le hace superar todos los sufrimientos y tribulaciones
que inevitablemente lleva consigo la fidelidad a Dios. La fe, pues, inicia,
mueve y culmina toda la aventura del éxodo y la conquista de la tierra,
acontecimientos cruciales en la historia del pueblo de Dios. Sin la fe no
se explica esa historia y tampoco podría explicarse la del pueblo
cristiano. Por tanto, la fe es garantía de pleno éxito, tanto para alcanzar la
gloria como para afrontar las más duras dificultades. Por lo mismo, hay
que correr recio el estadio de la vida para ganar el combate de la fe,
despojándonos de todo aquello que dificulta la agilidad; en este caso se
trata de despojarnos del pecado, que es el obstáculo fundamental.
5. Valor del sufrimiento: es algo con lo que hay que contar y no debe ser
considerado como un castigo de Dios. Al contrario, las pruebas y los
sufrimientos nos corrigen, nos transforman, nos perfeccionan, y son una
demostración de la solicitud paternal de Dios para con nosotros.
6. El actuar cristiano: se sintetiza en dos aspectos: buscar la paz y la
santidad. Santidad que no significa directamente perfeccionamiento
moral, sino apartamiento existencial del mundo y comunión con Dios.
Este actuar cristiano se concreta en esto: amar a los hermanos, respetar
el matrimonio, vivir desprendidos de los bienes  terrenos
 

CONCLUSIÓN: Terminemos esta carta diciendo que este Cristo Sacerdote es la


causa del sacerdocio ministerial, del que participan todos los sacerdotes; y al
mismo tiempo, Cristo es la alegría de todo sacerdote.
 

ORACIÓN: Señor, a ti te reconocemos como Sacerdote de la Nueva Alianza y te


agradecemos la obediencia a tu Padre, gracias a la cual nos redimiste con tu
sangre. Te pedimos que todos los sacerdotes se parezcan a Ti, sobre todo, en ese
deseo de inmolación continua y en esa muerte de sí mismos, para dar vida al
mundo. Amén.

11. Las cartas católicas: Santiago, 1 y 2 Pedro,


Judas
: Las cartas católicas se llaman católicas porque están dirigidas a todos, sin
limitación geográfica. Se atribuyen a Santiago, Pedro, Judas.

            ¿Por qué se llaman católicas a estas cartas? Católico significa universal.
Mientras las cartas de san Pablo, hasta ahora vistas, tienen por destinatario una
iglesia particular y su contenido trata de temas aplicables especialmente a esa
comunidad, estas cartas que ahora veremos no tienen un destinatario particular;
son dirigidas a todas las iglesias; su mismo contenido también es universal,
referido para todos.

            Estas cartas no tienen carácter epistolar como las de san Pablo, sino que
son como breves exposiciones y sentencias doctrinales acompañadas de algunas
normas prácticas, con objeto de defender la pureza de la fe, amenazada por
herejías propagadas en el seno de las comunidades cristianas por falsos
maestros, como ya lo había anunciado san Pablo: “Yo sé que después de mi
partida se introducirán entre vosotros lobos rapaces que no perdonarán el rebaño, y
de entre vosotros mismos surgirán hombres que enseñarán cosas perversas para
arrastrar a los discípulos en pos de sí” (Hechos 20, 29-30).
OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer el núcleo del mensaje de las cartas católicas.
OBJETIVO VIVENCIAL: Tratar de hacer vida y obras nuestra fe católica.
TESIS: Las cartas católicas se llaman católicas porque están dirigidas a todos, sin
limitación geográfica. Se atribuyen a Santiago, Pedro, Judas. En ellas se anima a
permanecer en la sana doctrina y se desenmascara a los falsos maestros.
También se invita a hacer vida y obras la fe, practicando las virtudes cristianas.

EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1.                Autor, fecha y destinatarios
            Autor de la carta de Santiago es el mismo Santiago, hermano de Cleofás y
de María, hermana de la Virgen[1]. Por tanto, es primo de Jesús, gobernó la
comunidad cristiana de Jerusalén desde el año 42 en adelante y sufrió el martirio
en el 62. Compuso su carta hacia el año 60. La dirige a las doce tribus de la
dispersión, esto es, a los cristianos de origen judío dispersos por todo el mundo
grecorromano.
            Autor de las cartas de Pedro es el mismo Pedro, el Príncipe de los
apóstoles. Compuso sus cartas hacia el año 64-67. Las dirige a los fieles del Asia
Menor, gentiles que habían sido evangelizados por Pablo.
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            Autor de la carta de Judas es el apóstol Judas Tadeo[2], el hermano de


Santiago. Compuso su carta hacia el año 62-67. La dirige a los cristianos
convertidos del judaísmo que en ese momento se encontraban dispersos por
territorios del imperio romano, expuestos a unos pretendidos maestros de la
verdad, pero que en realidad son portadores de falsedad. No sería descabellado
considerar a estos falsos maestros como precursores de los gnósticos del siglo II.
 

2.                Características literarias


            La carta de Santiago está escrita en griego esmerado, pero con
reminiscencias semitas tanto en el vocabulario como en el estilo. Vocabulario rico,
rico en aliteración, rima, frases rítmicas, palabras gancho, recurso a la diatriba.
Escrito vivaz y de gran actualidad por su exhortación práctica. Más que una carta
parece una homilía o catequesis de tono moralizante. El autor utiliza  a fondo el
legado de las tradiciones proféticas y sapienciales del Antiguo Testamento,
tratando de conservar dentro de la corriente cristiana algunos valores tradicionales
que él consideraba peligrosamente amenazados.
            Las cartas de Pedro están escritas en griego. La primera carta es un denso
resumen del Nuevo Testamento sobre la fe cristiana y sobre la conducta que esta
fe inspira; está escrita en tono seguro, entusiasta, alegre[3]. La segunda carta está
elaborada con maestría y detenimiento; alterna exposición, exhortación y
controversia; junto a tonos solemnes y mesurados encontramos arrebatos
apasionados; con estructura concéntrica que tiene a poner de relieve la polémica
contra los falsos maestros, parte central de la carta. Esta segunda carta tiene las
características propias del género literario “carta testamento”, donde un personaje,
que se supone cercano ya a la muerte, reúne a los suyos para darles las últimas
recomendaciones con el objeto de asegurar la permanencia del grupo,
advirtiéndole sobre los peligros que lo amenazan. Para ello les recuerda el pasado
y los conforta con la seguridad de que Dios seguirá actuando en el futuro.
            La carta de Judas está en griego, rico en vocabulario y construcción clásica.
Esta carta tiene todas las características de un folleto antiherético. Por tanto,
pertenece al género literario “controversia”.
 

3.                División y contenido temático       


            Carta de Santiago:
            Capitulo 1: alegría y paciencia en la prueba.
            Capítulo 2: la fe sin obras es una fe muerta.

            Capítulo 3: el control de la lengua y la verdadera sabiduría.

            Capítulo 4: la humildad frente a la ambición.

            Capítulo 5: diversas exhortaciones.

            Primera carta de Pedro:


            Capítulo 1: Llamado a una vida nueva.

            Capítulo 2: Llamado a una conducta cristiana.

            Capítulo 3 y 4: Llamada a la caridad.

            Capítulo 5: Exhortaciones.

            Segunda carta de san Pedro:


Capítulo 1: Exhortación a consolidar la vocación recibida. Recuerdo de la enseñanza de
Cristo y los profetas.

Capítulo 2: Polémica contra los falsos maestros

            Capítulo 3: El día del Señor. Exhortación a una vida santa.      

Carta de Judas:
Recuerdo de ejemplos pasados.

Invectiva contra los falsos maestros.

Exhortación a la comunidad.

4.                Contenido teológico y espiritual


            Carta de Santiago:
a. Fin de la carta de Santiago: animarles a soportar con fortaleza las
persecuciones y hacer vida y obras la fe.
b. Contenido teológico-espiritual: exhorta a vivir las virtudes cristinas:
paciencia, dominio de la lengua, caridad para con los pobres; condena la
avaricia, la ambición, la acepción de personas. En esta carta está la
fundamentación bíblica del sacramento de la unción de enfermos. Y
sobre todo, lanza su mensaje principal: la fe sin obras es una fe muerta.
Cartas de san Pedro:
a. Fin de las cartas de Pedro: consolar y sostener la fe de aquellos
cristianos en momentos difíciles.
b. Contenido teológico-espiritual: En la primera carta exhorta a una vida
cristiana más santa. Esta santidad se pone a prueba por la calidad del
amor fraterno. Sólo así podrán los cristianos permanecer en las
tribulaciones. En la segunda carta refuta el error de aquellos que trataban
de quitar importancia al juicio de Dios y negaban la Parusía. Recomienda
la paciencia, arrepentimiento y conversión, porque el Señor puede pedir
cuentas en cualquier momento.
Carta de Judas:
a. Fin de la carta de Judas: poner en guardia contra los falsos doctores que
ponían en peligro la fe cristiana
b. Contenido teológico-espiritual: transmite estas verdades: Dios Padre es
fuente de gracia y poder, y de Él procede la salvación para todos los
hombres. Jesucristo es nuestro Dueño y Señor. El Espíritu Santo es quien
nos conserva en el amor de Dios y en Él encontramos la esperanza de
alcanzar la vida eterna. El cristiano ha sido llamado por vocación divina
por un acto de amor de Dios, a vivir de fe y animado por la caridad.
 

CONCLUSIÓN: Leamos estas cartas para escuchar los latidos del Corazón de
Cristo, a través del corazón de estos sus apóstoles.
 

ORACIÓN: Señor, que sepamos hacer vida nuestra fe, pues la fe sin obras es una fe
muerta. Que nuestras obras sean reflejo de nuestro amor a Dios que se manifiesta
a través de nosotros. Que ante los errores de nuestros días, mantengamos y
defendamos con valentía y respeto nuestra fe, que es el tesoro más hermoso que
tenemos y que vale más que la propia vida. Amén.
[1]              Por tanto, no se trata de ninguno de los dos Santiago que figuran en las
listas de apóstoles (cf. Mc 3, 18 par; Hech 1, 13).
[2]              Algunos dicen que la escribió algún discípulo cercano a la escuela o
tradición representada por Santiago, cuya autoridad invoca el autor del presente
escrito.
[3]              De esta carta es una de las exhortaciones más expresivas del Nuevo
Testamento: “Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a todo el
que os pida explicaciones” (1 Pe 3, 15).
 

El Apocalipsis ¿qué es y a qué se refiere?


En el Apocalipsis Jesús es el conquistador de Satanás y su reino

Por: C Van den Biesen | Fuente: El Te?o Responde

Apocalipsis (Libro de las Revelaciones)

El Apocalipsis, del verbo "apokalypto", revelar, es el nombre dado al último libro de la Biblia.
También se le llama libro de la Revelación. Aunque es una obra cristiana, el Apocalipsis pertenece a
una clase de literatura que tiene que ver con temas escatológicos, muy en boga entre los judíos del
siglo I a. C. y del I después de Cristo.

Autenticidad

El autor del Apocalipsis se llama a sí mismo Juan. "Juan a las siete iglesias que están en Asia" (Ap.
1, 4). Y de nuevo, "yo, Juan, vuestro hermano y compañero de la tribulación. . . me encontraba en la
isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios" (1, 9). El Vidente no da más detalles sobre su
personalidad. Pero por la tradición sabemos que el Vidente del Apocalipsis era San Juan, apóstol,
hijo de Zebedeo, el Discípulo amado de Jesús. Al final del siglo segundo el Apocalipsis fue
reconocido por los representantes históricos de las iglesias principales como una obra genuina del
apóstol Juan. En Asia, Melitón, Obispo de Sardes, una de las Siete Iglesias del Apocalipsis,
reconoció el Apocalipsis de Juan y escribió un comentario sobre él (Eusebio de Cesarea, Historia
Eclesiástica, IV, 26). En la Galia, Ireneo cree firmemente en su autoridad Divina y Apostólica
(Adversus Haer., V, 30). En África, Tertuliano cita frecuentemente el Apocalipsis sin dudas
aparentes sobre su autenticidad (C. Marcion, III, 14, 25).

En Italia, el Obispo Hipólito asigna su autoría al apóstol Juan, y el Fragmento Muratoriano (un
documento del principio del siglo tercero) lo enumera junto con las otras escrituras canónicas,
añadiendo, ciertamente, el Apocalipsis apócrifo de San Pedro, pero con la cláusula, quam quidam
ex nostris in ecclesia legi nolunt. El Vetus Itala, la versión latina común en Italia y Africa durante el
siglo tercero, contenía el Apocalipsis. En Egipto, Clemente y Orígenes creían sin vacilación en su
autoría joánica. Ellos eran estudiosos y hombres de juicio crítico. Su opinión es aún más valiosa por
cuanto ellos no simpatizaban con la enseñanza milenaria del libro. Ellos se contentaron con una
interpretación alegórica de ciertos pasajes pero nunca se aventuraron a impugnar su autoridad.
Acercándonos más estrechamente a la era apostólica tenemos el testimonio del mártir de san
Justino, a mediados del siglo segundo. De Eusebio, (Hist. Eccl., IV, xviii, 8), así como de su diálogo
con el judío Trifón (c. 81), realizado en Éfeso, la residencia del apóstol, sabemos que él admitió la
autenticidad del Apocalipsis. Otro testigo de alrededor del mismo tiempo es Papías, Obispo de
Hierápolis, un lugar no lejos de Éfeso. Si no escuchó directamente a San Juan, al menos conoció
personalmente algunos de sus discípulos (Eusebio, Hist. Eccl., III, 39). Su conocimiento es
indirecto. Andreas, Obispo de Cesarea, en el prólogo a su comentario del Apocalipsis, nos informa
que Papías admitió su carácter inspirado. Indudablemente Papías sacó del Apocalipsis sus ideas
sobre el milenio, por lo cual Eusebio desacredita su autoridad, declarándolo haber sido un hombre
de comprensión limitada. Los escritos apostólicos no dan ninguna evidencia de la autenticidad del
libro.

Argumentos en contra de su autenticidad


Los "Alogi", una secta del año 200 D.C., llamada así debido a su rechazo de la doctrina del Logos,
negó la autenticidad del Apocalipsis y se lo asigna a Cerinto (Epifanio, Ll, ff, 33,; cf. Iren., Adv. Haer.,
III, 11, 9). Cayo, un presbítero romano, de aproximadamente la misma época, sostiene una opinión
similar. Eusebio cita sus palabras tomadas de su Disputa: "Pero Cerinto por medio de revelaciones
que él afirmó ser escritos por un gran Apóstol falsamente imaginaba cosas maravillosas,
afirmando que después de la resurrección habría un reino terreno" (Hist. Eccl., III, 28). El
antagonista más formidable de la autoridad del Apocalipsis es Dionisio, Obispo de Alejandría,
discípulo de Orígenes. Él no se opone a suponer que Cerinto es el escritor del Apocalipsis. "Pues",
dice, "ésta es la doctrina de Cerinto: que habrá un reino terreno de Cristo y como él era un amante
del cuerpo, soñaba que se manifestaría en la satisfacción del apetito de los sentidos". Sin embargo,
él mismo no adoptó la visión de que Cerinto fuera su autor. Él consideraba el Apocalipsis como la
obra de un hombre inspirado pero no de un Apóstol (Eusebio, Hist. Eccl., VII, 25). Durante los siglos
IV y V la tendencia a excluir el Apocalipsis de la lista de sagrados libros siguió aumentando en las
iglesias Syro-palestinas. Eusebio no expresa ninguna opinión definida. Él se manifiesta con la
afirmación: "El Apocalipsis es aceptado por algunos entre los libros canónicos, pero otros lo
rechazan" (Hist. Eccl., III, 25). San Cirilo de Jerusalén no lo nombra entre los libros canónicos
(Catech. IV, 33-36); tampoco aparece en la lista del Sínodo de Laodicea, o en la de Gregorio de
Nacianzo. Quizás el argumento más contundente contra la paternidad literaria apostólica del libro
es su omisión del "Peshito", la Vulgata siria. Pero aunque el hecho de que estas autoridades den
evidencia contra la autenticidad del Apocalipsis merece ser considerado, ellos no pueden anular ni
afectar el testimonio más antiguo y unánime de las iglesias. La opinión de sus oponentes, además,
no era libre de prejuicios. De la manera en la que el Dionisio sostuvo la cuestión, es evidente que él
consideró el libro peligroso al ocasionar nociones crudas y sensitivas acerca de la resurrección. En
el Occidente la Iglesia perseveró en su tradición de la autoría apostólica. Solo san Jerónimo parece
haber sido influenciado por las dudas del Oriente.

El Apocalipsis comparado con el Cuarto Evangelio

La relación entre el Apocalipsis y el Cuarto Evangelio ha sido discutida por todos los autores, tanto
antiguos y como modernos. Algunos afirman y otros niegan su parecido mutuo. El sabio obispo
alejandrino, Dionisio, hizo en su tiempo una lista de diferencias a la que los autores modernos han
tenido poco para agregar. Él empieza observando que mientras el Evangelio es anónimo, el escritor
del Apocalipsis da su nombre, Juan. Enseguida señala cómo la terminología característica del
Cuarto Evangelio, tan esencial a la doctrina joánica, está ausente en el Apocalipsis. Los términos,
"vida", "luz", "gracia", "verdad", no aparecen en el último. Tampoco la crudeza de dicción por parte
del Apocalipsis se le escapa. El griego del Evangelio es correcto en su gramática, e incluso le da
crédito al autor por una cierta elegancia de estilo. Pero el lenguaje del Apocalipsis le parecía
bárbaro y desfigurado por incorrecciones. Él, por consiguiente, se inclina a atribuir las obras a
autores diferentes (Hist. Eccl., VII, 25). Los que sostienen una paternidad literaria común replican
que estas diferencias pueden ser consideradas teniendo en cuenta la naturaleza peculiar y el
objetivo de cada obra.

El Apocalipsis contiene visiones y revelaciones. En conformidad con otros libros del mismo tipo,
por ej., el Libro de Daniel, el Vidente dio su nombre a su obra. El Evangelio, por otro lado, está
escrito en la forma de un recuento histórico. En la Biblia, obras de ese tipo no llevan la firma de sus
autores. Así también en lo referente a la ausencia de terminología joánica en el Apocalipsis. El
objeto del Evangelio es demostrar a ese Jesús es la vida y la luz del mundo, la plenitud de la verdad
y de la gracia. Pero en el Apocalipsis Jesús es el conquistador de Satanás y su reino. Se aceptan
los defectos de gramática en el Apocalipsis. Algunos de ellos son bastante obvios. El lector puede
notar el hábito del autor de agregar una aposición en el nominativo a una palabra en un caso
oblicuo (cf. 3, 12; 9, 12; 20, 2). Además contiene algunos modismos hebreos: por ej., la palabra
hebrea equivalente a "erchomenos": "el que ha de venir", en lugar de "esomenos", (1, 8). Pero debe
tenerse en cuenta que cuando el Apóstol vino por primera vez a Éfeso, probablemente era
totalmente ignorante de la lengua griega.

Los defensores de la identidad de autoría apelan además al hecho llamativo que en ambas obras
Jesús es llamado el Cordero y la Palabra. La idea del cordero que hace expiación por el pecado por
medio de su sangre se toma de Isaías (53). A lo largo del Apocalipsis el retrato de Jesús es el del
cordero. A través del derramamiento de su sangre ha abierto el libro con siete sellos y ha triunfado
sobre Satanás. En el Evangelio Jesús es señalado por el Bautista como el "Cordero de Dios... que
quita el pecado del mundo" (Juan 1, 29). Algunas de las circunstancias de su muerte recuerdan el
rito observado al comer el cordero pascual, el símbolo de la redención. Su crucifixión tiene lugar en
el día mismísimo en el que la Pascua era comida (Juan 18, 28). Aunque fue crucificado, sus
ejecutores no rompieron los huesos de su cuerpo para que la profecía se cumpliera: "no se le
quebrará hueso alguno" (Juan 19, 36). El nombre "Logos": "Palabra", es muy propio del Apocalipsis,
del Evangelio y de la primera Epístola de San Juan. La primera frase del Evangelio es, "En el
principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios". La primera epístola
de San Juan empieza, "Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído. . . de la palabra de
vida". Así también en el Apocalipsis, "Y su nombre es la Palabra de Dios" (19, 13).

Tiempo y lugar

El vidente testifica que las visiones que está a punto de narrar fueron vistas por él mientras estuvo
en Patmos. "Yo Juan. . . estaba en la isla llamada Patmos por causa de la palabra de Dios y del
testimonio de Jesús" (1, 9). Patmos es uno del grupo de pequeñas islas cerca de la costa del Asia
Menor, aproximadamente doce millas geográficas de Éfeso. La Tradición, como Eusebio nos dice,
nos ha afirmado que Juan fue desterrado a Patmos durante el reinado de Domiciano por causa de
su testimonio de la palabra de Dios (Hist. Eccl., III, 18). Él se refiere obviamente al pasaje "por causa
de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús" (1, 9). Es verdad que el significado más probable
de esta frase es, "para oír la palabra de Dios", etc., y no "desterró debido a la palabra de Dios´´, etc.,
(cf. 1, 2). Pero era bastante natural que el Vidente habría considerado su destierro a Patmos como
previsto por la Providencia Divina para que en la soledad de la isla pudiera oír la Palabra de Dios. La
tradición transmitida por Eusebio halla confirmación en las palabras del Vidente que se describe
como "un hermano y compañero en la tribulación´´ (1, 9). Ireneo ubica el destierro del Vidente en
Patmos al final del reino de Domiciano. "Paene sub nostro saeculo ad finem Domitiani imperii" (Adv.
Haer., V, 4). El Emperador Domiciano reinó en los años 81-96 D.C. En todos lo referente a la
tradición joánica Ireneo merece un crédito excepcional. Su vida fue muy cercana a la edad
Apostólica y su maestro, San Policarpo, había estado entre los discípulos de San Juan. Eusebio
registrando la afirmación de Ireneo sin ningún error, agrega como el año del destierro del Vidente el
decimocuarto del reinado de Domiciano. San Jerónimo también, sin reserva o vacilación, sigue la
misma tradición. "Quarto decimo anno, secundam post Neronem persecutionem movente
Domitiano, in Patmos insulam relegatus, scripsit Apocalypsim" (Ex libro de Script. Eccl). Contra el
testimonio unido de estos tres testigos de la tradición la declaración de Epifanio, que pone el
destierro del Vidente bajo el reinado de Claudio en los años 41-54 D.C, parece sumamente
improbable (Haer., li, 12, 33).
Contenido

(1) LAS SIETE IGLESIAS


 
 1, 1-3. Título y descripción del libro. La revelación hecha por Jesús el Mesías a Juan.
 
 1, 4-9. Saludo. Saludo introductorio a las siete Epístolas, deseando a las iglesias la gracia y
la paz de Dios y de Jesús.
 
   
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 1, 9-20. La visión de Jesús como Hijo de hombre. El retrato es tomado de Daniel 10 y Enoc
46. Cf. las frases, "uno como hijo de hombre" (Apocalipsis 1, 13, Daniel 10, 16; 7, 13);
"ceñido con oro" (Apocalipsis 1, 13; Daniel 10, 5); "ojos como llamas de fuego" (Apocalipsis
1, 14; Daniel 10, 6); "a una voz como de una multitud" (Apocalipsis 1, 15; Daniel 10, 6); "caí
como muerto" (Apocalipsis 1, 17; Daniel 10, 9); "y él me tocó" (Apocalipsis 1, 17, Daniel 10,
18); "pelo blanco como lana" (Apocalipsis 1, 14; Daniel 7, 9; Enoc 46, 1).
 
 2, 1-3, 22. Las Cartas a las siete Iglesias. Las Iglesias son Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira,
Sardes, Filadelfia, y Laodicea. Las Epístolas son cortas exhortaciones a los cristianos a
permanecer fieles a su fe, a estar atentos a los falsos apóstoles a abstenerse de la
fornicación y de la carne ofrecida a los ídolos.

(2) EL LIBRO CON LOS SIETE SELLOS


 

 Capítulos 4 y 5. La visión de Dios entronizado sobre los Querubines. El trono está rodeado
por veinticuatro ancianos. A la derecha de Dios está un rollo sellado con siete sellos. En
medio de los Querubines y de los ancianos el Vidente mira un cordero, "agnus tamquam
occisus", llevando en su garganta la cicatriz de la incisión con la que fue degollado. El
Vidente llora porque nadie ni en cielo ni en tierra puede romper los sellos. Es confortado al
oír que el cordero era digno de hacerlo debido a la redención que había forjado por su
sangre. El retrato del trono es tomado de Ezequiel 1. Compare en ambas relatos la
descripción de las cuatro bestias. Ellos se parecen a un león, un buey, un hombre, y una
águila. Sus cuerpos están llenos de ojos (cf. Ap. 9, 8; y Ez. 10, 12). Los veinticuatro
ancianos probablemente fueron sugeridos por las veinticuatro clases de sacerdotes que
atienden en el Templo. El cordero degollado por los pecados de la humanidad es de Isaías
53.
 
 Capítulos 6 y 7. Los siete sellos y la enumeración de los Santos. Al abrir cuatro sellos,
cuatro caballos aparecen. Su color es blanco, negro, rojo, y pálido, o verdoso ("chloros"),
Ellos significan conquista, matanza, carestía y muerte. La visión es tomada de Zac. 6, 1-8.
Al ser abierto el quinto sello el Vidente mira a los mártires que fueron asesinados y oye sus
plegarias por el triunfo final. Al abrirse el sexto sello los predestinados a la gloria son
contados y marcados. El Vidente los mira divididos en dos clases. Primero, 144,000 judíos,
12,000 de cada tribu. Después una multitud innumerable escogida de entre todas las
naciones y lenguas.
 
 Capítulos 8 y 9. El séptimo sello. Después del intervalo de alrededor de media hora, el
séptimo sello es roto; siete ángeles aparecen, cada una sosteniendo una trompeta. El
sonido de las primeras cuatro primeras trompetas causa una destrucción parcial de los
elementos de naturaleza. Uno tercio de la tierra es quemada, así como un tercio de los
árboles y todo el césped. Uno tercio del mar se vuelve sangre (cf. Ex., vii, 17). Uno tercio de
los ríos se ha convertido en agua ajenjo. Uno tercio del sol, la luna, y de las estrellas se
oscurece, haciendo que un tercio del día se oscurezca (cf. Ex. 10, 21). Al sonar la quinta
trompeta langostas salen del abismo. Su trabajo es atormentar a los hombres por cinco
meses. Se les pide encarecidamente no tocar el césped. Su forma es la de caballos (Joel 2,
4), sus dientes son como los de leones (Joel 1, 6), su pelo como el pelo de mujeres. Ellos
tienen colas de escorpiones con los que castigarán al hombre. El mando ellos lo tiene el
Ángel del Abismo, nombrado "Abaddon", el destructor. Al sonido de la sexta trompeta, los
cuatro ángeles encadenados al Éufrates son soltados. Ellos lideran un ejército de jinetes.
Por el fuego que los caballos escupían y por sus colas que eran como serpientes, uno
tercio de la humanidad es matada. Después de la sexta trompeta hay dos relatos. (1) El
ángel que está de pie en la tierra y el mar. Él jura que al sonido de la séptima trompeta el
misterio estará completo. Él da al Vidente un librito. Cuando lo come, lo siente dulce al
paladar, pero amargo una vez devorado. Tomado de Ezeq., 2, 8; 3, 3. (2) La contaminación
de la corte del Templo por los paganos. Dura tres años y media. Tomado de Dan. 7, 25; 9,
27; 12, 7-11. Durante ese tiempo dos testigos son enviados a predicar en Jerusalén. Ellos
son los dos olivos de Zac, 4, 3.11. Al final de su misión son asesinados por la bestia. Ellos
son resucitados después de tres días y medio (= años). La séptima trompeta suena ahora,
las naciones son juzgadas y el reino de Cristo es establecido.

(3) EL DRAMA DIVINO


 
 Primer Acto. Capítulos 12-14. El cordero, la mujer, y su descendencia; y opuesto a ellos, el
dragón, la bestia del mar, y la bestia de la tierra. La idea principal se toma de Gén. 3, 15. "Yo
pondré enemistad entre ti (la serpiente) y la mujer, entre tu descendencia y la suya". La
mujer está envuelta en esplendor celestial; una corona de doce estrellas sobre su cabeza y
el sol y la luna bajo sus pies (cf. Gén. 37, 9. 10). Ella está con los dolores del parto. Su
primogénito está destinado a gobernar todas la naciones (Sal. 2, 8. 9). Ella, y su otra
descendencia, es perseguida durante tres años y medio por el gran dragón que intenta
matarlos. El gran dragón es Satanás (Gén. 3, 1). Él es expulsado del cielo. Con su cola
arrastra con él un tercio de las estrellas. Tomado de Dan. 8, 10. Las estrellas caídas son los
ángeles caídos. La bestia del mar está en gran parte tomada de la descripción de Daniel de
las cuatro bestias. Se levanta del mar (Dan. 7, 3); tiene siete cabezas marcadas con
blasfemias por todas partes. También tenía diez cuernos, como la cuarta bestia de Daniel
(7, 7); se parece a un leopardo, la tercera bestia de Daniel (7, 6), tenía pies como de oso, la
segunda bestia de Daniel (7, 5); y dientes como de león, la primera bestia de Daniel (7, 4). El
gran dragón da pleno poder a la bestia, después de lo cual todo el mundo le rinde culto
(aquéllos cuyos nombres no están en el libro del cordero). Los seguidores de la bestia
tienen su marca en la cabeza y en la mano. La bestia de la tierra tiene dos cuernos como
de carnero. Su poder yace en su arte de engañar por medio de fichas y milagros. A lo largo
del resto del libro se le llama el falso profeta. Su oficio es ayudar la bestia del mar, e inducir
a los hombres a adorar su imagen. El primer acto del drama concluye con una promesa de
victoria del Cordero de Dios sobre la bestia.
 
 Segundo Acto. Capítulos 15-16. Las siete copas. Son las siete plagas que preceden la
destrucción de la gran ciudad, Babilonia. Son en gran parte sugeridas por las plagas
egipcias. La primera copa se vierte sobre la tierra. Úlceras afectan violentamente a
hombres y bestias (Ex. 9, 9. 10). La segunda y tercera copa son vertidas en los mares y ríos,
que se convierten en sangre (Ex. 7, 17-21). La cuarta copa es derramada en el sol, que
quema a los hombres hasta la muerte. La quinta copa es vertida en el trono de la bestia, lo
que causa gran oscuridad (Ex. 10, 11-29). La sexta copa es derramada en el Éufrates, cuyas
aguas se secan y forman un paso para los reyes del Este (Ex. 14). La séptima copa es
vertida en el aire, y una tormenta y un terremoto destruyen Babilonia.
 

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 Tercer Acto. Capítulos 17-18. La gran ramera. Está sentada sobre la bestia de color
escarlata con las siete cabezas y diez cuernos; está vestida de escarlata y engalanada con
oro. En su cabeza está escrito: Misterio, Babilonia la grande. Los reyes de la tierra cometen
fornicación con ella. Pero el día de su visita ha llegado. Es convertida en un lugar desolado,
morada de animales inmundos (Ls. 13, 21. 22). Su caída es lamentada por los gobernantes
y comerciantes de la tierra.
 
 Cuarto Acto. Capítulos 19-20. La victoria sobre la bestia y el gran dragón. Un caballero
aparece montado en un caballo blanco. Su nombre es "Palabra de Dios". Él derrota a la
bestia y al falso profeta, los cuales son tirados vivos al lago de fuego. Su derrota es
seguida por la primera resurrección y el reinado de Cristo por mil años. Los mártires
resucitan y participan de la gloria y felicidad de Cristo. Durante estos mil años, el gran
Dragón es encerrado con cadenas. Cuando termina el plazo es liberado para atormentar la
tierra. Él engaña a las naciones Gog y Magog. Estos dos nombres son tomados de Ezeq.,
caps. 28-29, donde, sin embargo, Gog es el rey de Magog. Por último es lanzado también
por toda la eternidad al lago de fuego. Aquí es cuando el juicio universal y la resurrección
tienen lugar.
 
 Quinto Acto. Capítulos 21-22. La nueva Jerusalén (cf. Ezequiel 40-48). Dios mora en medio
de sus santos que disfrutan total felicidad. La nueva Jerusalén es la esposa del cordero.
Los nombres de las Doce Tribus y de los Doce Apóstoles están escritos en sus portones.
Dios y el cordero son el santuario de esta nueva ciudad.
 
 Epílogo. Versículos 18-21. La profecía del libro se cumplirá pronto. El Vidente advierte al
lector que no le añada ni le quite nada, so pena de perder su puesto en la ciudad celeste.
 
Propósito del libro

De esta lectura del libro es evidente que el Vidente estaba influenciado por las profecías de
Daniel más que por cualquier otro libro. Daniel fue escrito con el objeto de confortar a los
judíos bajo la cruel persecución de Antíoco Epifanio. El Vidente en el Apocalipsis tenía un
propósito similar. Los cristianos eran perseguidos furiosamente en el reino de Domiciano.
El peligro de apostasía era grande. Los falsos profetas anduvieron tratando de seducir al
pueblo para aceptar las prácticas paganas y tomar parte en el culto al César. El Vidente
insta a sus cristianos a permanecer fieles a su fe y enfrentar sus problemas con fortaleza.
Él los anima con la promesa de una recompensa amplia y rápida. Él les asegura que la
Venida triunfante de Cristo está a las puertas. Tanto al principio como al final de su libro el
Vidente es muy enfático diciéndole a su pueblo que la hora de la victoria está cercana. Él
comienza diciendo: "Bendito es el que. . . guarde lo escrito en ella; pues el tiempo está
cerca" (1, 3). Él cierra sus visiones con las palabras patéticas: "El que da testimonio de
estas cosas dice: Seguro que sí, vengo pronto: Amén. Ven, Señor Jesús". Con la venida de
Cristo serán vengadas las penas de los cristianos. Sus opresores serán entregados al juicio
y a los tormentos eternos. Los mártires que han caído resucitarán, de modo que ellos
puedan compartir los placeres del reinado de Cristo, el milenio. Aunque esto no es sino un
preludio a la bienaventuranza eterna que sigue después de la resurrección general.

Es un artículo de fe que Cristo retornará al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos.
Pero el tiempo de su segundo advenimiento es desconocido. "Pero de ese día y hora nadie
sabe, no, ni los ángeles del cielo, sino sólo el Padre" (Mt. 24, 36). Aparecería, y es sostenido
así por muchos que los cristianos de la edad Apostólica esperaron que Cristo volvería
durante su propia vida o generación. Este parece ser el significado más obvio de varios
pasajes ambos en las Epístolas y Evangelios (cf. Juan 21, 21-23, Tes. 4, 13-18). Los
cristianos de Asia Menor y el Vidente con ellos, parecen haber compartido esta expectativa
engañosa. Su esperanza equivocada, sin embargo, no afectó la integridad de su fe en la
parte esencial de la dogma. Su visión de un periodo milenario de felicidad corpórea era
igualmente erróneo. La Iglesia ha desechado totalmente la doctrina de un milenio anterior a
la resurrección. San Agustín ha sido quizás quien más que ningún otro ha ayudado a librar
la Iglesia de todas las imaginaciones crudas como referidas a sus placeres. Él explicó el
milenio alegóricamente y lo aplicó a la Iglesia de Cristo en tierra. Con la fundación de la
Iglesia el milenio empezó. La primera resurrección es la resurrección espiritual del alma del
pecado (De Civ. Dei Lib. XX). Así el número 1,000 debe ser tomado indefinidamente.

Estructura del libro y su composición literaria

La estructura del Apocalipsis requiere una división en tres partes.

La primera parte comprende las siete cartas de exhortación. La segunda tiene como idea
principal la sabiduría de Cristo. Es simbolizada por el libro con siete sellos. En él están
escritos los decretos eternos de Dios tocante al fin del mundo y a la victoria final del bien
sobre el mal. Nadie excepto Jesús, el cordero degollado por los pecados del mundo, es
digno de romper los sellos y leer su contenido.
La tercera parte describe el poder de Cristo sobre Satanás y su reino. El cordero derrota el
dragón y la bestia. Esta idea se desarrolla en un drama de cinco actos. En cinco escenas
sucesivas vemos ante nosotros la batalla, la caída de Babilonia la ramera, la victoria y la
bienaventuranza final.

La tercera parte es no sólo la más importante, sino también la mejor lograda desde un
punto de vista literario. El drama del cordero contiene varios pensamientos bellos de valor
duradero. El cordero, simbolizando afabilidad y pureza, conquista la bestia, la
personificación de lujuria y crueldad. La ramera significa idolatría. La fornicación que los
gobernantes y las naciones de la tierra cometen con ella significa el culto que rinden a las
imágenes de César y a las monedas de su poder. La segunda parte es inferior en belleza
literaria. Mucho de su contenido es tomado del Antiguo Testamento, y está lleno de un
simbolismo extravagante. El Vidente muestra un sabor imaginativo para todo lo raro y
grotesco. Él se deleita describiendo langostas con pelo como de mujeres y caballos con
colas como de serpientes. Hay pasajes ocasionales que revelan un sentido de belleza
literaria. Dios quita la cortina del firmamento como un escriba enrolla sus pergaminos. Las
estrellas caen de los cielos como higos de una higuera agitada por la tormenta (6, 12-14).
En general, sin embargo el Vidente muestra más amor por el esplendor oriental que una
apreciación de verdadera belleza.

Interpretación

Sería igualmente fatigoso e inútil enumerar aún las aplicaciones más prominentes hechas
del Apocalipsis. El odio racial y el rencor religioso han encontrado en todas las épocas en
su visión materia muy conveniente y satisfactoria. Personas tales como Mahoma, el Papa,
Napoleón, etc., han sido identificadas a su tiempo con la bestia y la ramera.
Particularmente para los "reformadores" el Apocalipsis era una cantera inagotable de
dónde extraer invectivas que podrían lanzar entonces contra la jerarquía romana. Las siete
colinas de Roma, las túnicas de color escarlatas de los cardenales, y los abusos
infortunados de la corte papal provocaron una aplicación fácil y tentadora. Gracias a la
investigación paciente y activa de estudiosos, la interpretación del Apocalipsis ha sido
transferida a un campo libre de "odium theologicum". Pero entonces el significado del
Vidente es determinado por las reglas de exégesis común. Aparte de la resurrección, el
milenio, y las plagas que preceden la consumación final, ellos ven en sus visiones una
referencia a los acontecimientos principales de su época. Su método de interpretación
puede llamarse histórico comparado con la aplicación teológica y política de edades
anteriores. La clave para los misterios del libro la encuentran en 17, 8-14. Pues así dice al
Vidente: "El que pueda entender que entienda."

La bestia del mar que había recibido plenitud de poder del dragón, o Satanás, es el Imperio
romano, o más bien, César, su representante supremo. La imagen de la bestia con la que
sus siervos son marcados es la imagen del emperador en las monedas del reino. Este
parece ser el significado obvio del pasaje: que todas las transacciones comerciales, todas
las compras y ventas eran imposibles si no se tenía la marca de la bestia (Ap. 13, 17).
Contra esta interpretación se objeta que los judíos en el tiempo de Cristo no tenían ningún
escrúpulo manejando dinero en el que la imagen de César estaba grabada (Mt. 12, 15-22).
Pero debe tenerse presente que el horror de los judíos hacia las imágenes imperiales era
principalmente debido a la política de Calígula. Él confiscó algunas de sus sinagogas, y las
transformaba en templos paganos poniendo su estatua en ellos. Él incluso intentó erigir
una imagen de él en el Templo de Jerusalén (Jos. Ant., XVIII, viii, 2).

Las siete cabezas de la bestia son siete emperadores. Cinco de ellos el Vidente dice que
son caído. Ellos son Tiberio Augusto, Calígula, Claudio y Nerón. El año de la muerte de
Nerón es el 68 D.C. El Vidente continúa diciendo: "Uno es", a saber Vespasiano, años 70-79
D.C; es el sexto emperador. El séptimo, nos dice el Vidente, "no ha venido todavía, pero
cuando venga, su reino será corto". Así se prevé a Tito, quién reinó apenas dos años (79-
81). El octavo emperador es Domiciano (81-96). De él, el Vidente tiene algo muy peculiar
que decir: Lo identifica con la bestia y lo describe como aquel que "era y no es, y que saldrá
del pozo sin fondo" (17, 8). En el versículo 11 agrega: "Y la bestia que era y no es: ella
misma también es la octava, y es de los siete, y va a la destrucción". Todos esto suena
como lenguaje de los oráculos. Pero la pista para su solución es preparada por una
creencia popular muy difundida en aquel momento. La muerte de Nerón había sido
atestiguada por pocos, de modo que sobre todo en el Este había la idea de que Nerón
todavía estaba vivo. Gentiles, judíos y cristianos estaban bajo el engaño de que él estaba
escondiéndose, y como se creía normalmente, que se había ido con los enemigos más
problemáticos del imperio. De ahí que esperaban que volvería a la cabeza de un ejército
poderoso para vengarse de sus enemigos. La existencia de esta creencia imaginativa es un
hecho histórico bien atestiguado. Tácito habla de él: "Achaia atque Asia falso exterrit velut
Nero adventaret, vario super ejus exitu rumore eoque pluribus vivere eum fingentibus
credentibusque" (Hist., II, 8). Así también "Dio Chrysostomus: kai nyn (alrededor del año 100
D.C.) eti pantes epithymousi zen oi de pleistoi kai oiontai (Orat., 21, 10,; cf. Sebo., "Vit.
Caes". s.v. Nero, 57, y los Oráculos de la Sibilina, V, 28-33). Por tanto, los contemporáneos
del Vidente creían que Nerón estaba vivo y esperaban su retorno. El Vidente o bien
compartió su creencia o la utilizó para su propio propósito. Nerón había hecho un nombre
para sí por su crueldad y libertinaje. Los cristianos en particular tenían razones para
temerle. Bajo él tuvo lugar la primera persecución. La segunda ocurrió bajo Domiciano.
Pero diferente a la anterior, no se limitó a Italia, sino que se extendió a lo largo de las
provincias. Muchos cristianos fueron llevados a la muerte, otros desterrados (Eusebio, Hist.
Eccl., III, 17-19). De esta manera el Vidente fue llevado a considerar Domiciano como un
segundo Nerón, "Nero redivivus". De allí que lo describiera como "el que era, que no, y que
había de volver". De ahí que lo cuenta como el octavo y al mismo tiempo le hace uno de los
siete precedentes, el quinto, Nerón. La identificación de los dos emperadores era fácil de
hacer pues incluso autores paganos llamaron a Domiciano un segundo Nerón (calvus Nero,
Juvenal. IV, 38). La creencia popular acerca de la muerte de Nerón y su retorno parece ser
referida también en el pasaje (13, 3): "Y yo vi uno de sus cabezas como si fuera cortada
hasta la muerte: y su herida de muerte fue sanada."

Los diez cuernos son explicados comúnmente como los gobernantes vasallos bajo la
supremacía de Roma. Son descritos como reyes (basileis), en un sentido más amplio, pues
ellos no son reyes verdaderos, sino que recibieron poder para gobernar con la bestia. Su
poder, además, es apenas para una hora, significando su corta duración e inestabilidad (17,
17). El Vidente ha marcado la bestia con el número 666. Su propósito era que por este
número la gente lo conociera. El que entienda, que cuente el número de la bestia. Porque es
el número de un hombre: y su número es seiscientos y sesenta y seis. Un número humano,
es decir inteligible por las reglas comunes de investigación. Nosotros tenemos aquí un
caso judío de gematría. Su objeto es ocultar un nombre sustituyéndolo con una cifra de
igual valor numérico a las letras que lo componen. Por mucho tiempo intérpretes intentaron
descifrar el número 666 por medio del alfabeto griego, por ej., Ireneo, "Adv. Haer"., V, 33.
Sus esfuerzos no han dado ningún resultado satisfactorio. El éxito mejor ha sido obtenido
usando el alfabeto hebreo. Muchos estudiosos han llegado a la conclusión de que su
significado es Nerón. Pues cuando el nombre que "César Nerón" es deletreado con letras
hebreas, da la cifra 666.

La segunda bestia, la de la tierra, el seudoprofeta cuyo oficio era ayudar a la bestia del mar,
probablemente significa el trabajo de seducción continuado por los cristianos apóstatas.
Ellos se dedicaron a hacer que sus compañeros cristianos adoptasen las prácticas
paganas y se sometiesen al culto del César. Parece que no son los Nicolaítas de las siete
Epístolas. Porque ellos son comparados allí a Balaam y Jezabel que seducen los Israelitas
a la idolatría y fornicación. La mujer con dolores de parto es una personificación de la
sinagoga o la iglesia. Su primogénito es Cristo, su otra descendencia es la comunidad de
los creyentes.

En esta interpretación, de la que hemos dado un resumen, hay dos dificultades:

En la enumeración de los emperadores tres son pasados por alto, Galba, Otto, y Vitelio.
Pero esta omisión puede ser explicada por la brevedad de sus reinos. Cada uno de los tres
reinó apenas unos meses.

La Tradición ubica el Apocalipsis en el reino de Domiciano. Pero según el cómputo dado


antes, el Vidente mismo ubica su obra en el reino de Vespasiano. Pues si este cómputo
fuera correcto, Vespasiano es el emperador a quien él designa como "el que es". A esta
objeción, sin embargo, puede contestarse que era la costumbre de escritores apocalípticos,
por ej., Daniel, Enoc, y los libros Sibilinos, lanzar sus visiones en la forma de profecías y
darles la apariencia de ser la obra de una fecha más temprana. Ningún fraude literario se
pretendía con ello. Era meramente un estilo peculiar de escritura adoptado como más
adecuado al asunto. El Vidente del Apocalipsis sigue esta práctica. Aunque realmente
desterrado en Patmos en el reino de Domiciano, después de la destrucción de Jerusalén, él
escribió como si él hubiera estado allí y visto sus visiones en el reino de Vespasiano quizá
cuando el templo todavía existía. Cf. 2, 1. 2.

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