A la orilla del río ...
JUAN L ORTIZ y ramas que quedaban…
Solos de pronto, solos,
A la orilla del río ante la extraña noche
un niño solo que subía y los rodeaba:
con su perro. del vago, del profundo
A la orilla del río terror igual,
dos soledades surgió el desesperado
tímidas anhelo de un calor
que se abrazan. que los flotara.
¿Qué mar oscuro, A la orilla del río
qué mar oscuro, dos soledades puras
los rodea, confundidas
cuando el agua es de cielo sobre una isla efímera
que llega danzando de amor desesperado.
hasta las gramillas?
A la orilla del río El animal temblaba.
dos vidas solas ¿De qué alegría
que se abrazan. temblaba?
Solos, solos, quedaron El niño casi lloraba.
cerca del rancho. ¿De qué alegría
La madre fue por algo. casi lloraba?
El mundo era una crecida
nocturna. A la orilla del río
¿Por qué el hambre y las piedras un niño solo
y las palabras duras? con su perro.
Y había enredaderas
que se miraban,
y sombras de sauces,
que se iban,
A Teresita Fabani – JUAN L ORTIZ y del amor de todo con los números de que
tu alma ya estaba
La sombra, al fin, la sombra en que ya casi
flotabas, melodiosa?
te cubrió, frágil niña, con la ola temida Oh, si esa melodía oscura de tu alma
que golpeaba contra tu cabecera en el se hubiera fundido dulcemente, y en
desvelo visionario. seguida
Ah, la luz del alba celeste, en las cortinas, con las ondas que traerían ahora el día
qué vana, profundo, musical
qué vana la franja de oro desvaído en la —esas ondas que habías sentido y que
pieza, rehuías, marea etérea,
y qué vanas las flores, y qué vano el gesto infinita, de estrellas en el vértigo—,
largo de tus brazos,
y estarás ya, frágil niña, de vuelta en estas
llamando, ay, llamando sobre tu cabellera ramas que se mecen,
ya medio anegada.
serena ya, de aire sobre nuestra tristeza
y nuestra inquietud vaga por ser dignos de
Los finos brazos de cera hacia una luz con ti
alas, apenas luz,
hasta en los menores gestos grises de una
pero donde temblaban jardines y mañana de invierno:
campanas de media tarde,
criatura toda de música, de la música de
hacia, a pesar de todo, la esperanza, otro aquí y de la música
ángel,
de allá,
que solía traerte un chal para los breves
atravesada como un lirio sobre la corriente
hombros al crepúsculo,
del límite,
un aire amigo, lírico, para la asfixia de la
crucificada largamente, largamente, sobre
noche,
el filo mismo del
y un ligero conjuro para los fantasmas
límite:
últimos de la noche…
del aire, frágil niña, del aire y de estas
Qué solos, frágil niña, qué solos los largos
ramas,
brazos llamando!
la sonrisa sin herida, y la voz sin penumbra
¿Se desesperaron frente a la crecida
rota ahogada…
extraña, extraña?
al fin, al fin?
¿O encontraste en lo hondo, en la pálida
aurora abisal,
que “todo tenía nombre”, el nombre, ay,
cambiante pero el
único de nuestro amor
Acción de Gracias 2006 – OCEAN
VUONG
Hace demasiado frío en Brooklyn esta
noche
y todos mis amigos están a tres años de
distancia.
Mi madre me dijo que yo podría ser
lo que quisiera, pero decidí vivir.
En el rellano de una vieja casa de piedra
rojiza
un cigarro arde y se disipa.
Camino hacia él: una navaja
que el silencio afila.
El humo esculpe su quijada.
La boca por la que vuelvo a entrar
en la ciudad. Extraño, eco
palpable, aquí está mi mano, llena de
sangre delgada
como el llanto de una viuda. Estoy listo.
Listo para ser cada uno de los animales
que dejas atrás.
Rompe hogares – OCEAN VUONG que hemos recorrido en círculos. Es decir:
así
bailamos: a solas en cuerpos dormidos. Es
Y así fue como bailamos: arrastrando los
decir:
vestidos
blancos de nuestras madres, agosto
así nos amamos: en la lengua un cuchillo
que se vuelve
nos teñía las manos rojo oscuro. Y así
lengua.
amamos:
medio litro de vodka y una tarde en el
desván, tus dedos
acariciando mi pelo, mi pelo un incendio.
Nos cubríamos
los oídos y los arranques de tu padre se
convertían
en latidos. Cuando nuestros labios se
tocaron el día se cerró
como un ataúd. En el museo del corazón
dos personas sin cabeza construyen una
casa en llamas.
La escopeta siempre estuvo sobre la
chimenea.
Siempre hay tiempo para matar, -sólo para
rogarle a dios
que te lo devuelva. Si el desván no, el
coche. Si el coche no,
el sueño. Si el chico no, su ropa. Si vivo no,
cuelga un teléfono. Porque el año es una
distancia
HAIKUS VARIOS: 6 Natsume Soseki
1 Kabayashi Issa
Sobre la montaña florida
La mariposa revolotea Sueltan los caballos
como si desesperara En el cielo otoñal
en este mundo
7 Konishi Raizan
2 Watanabe Hakusen
Mil pequeños peces blancos
Anoche cubrí Como si hirviera
mis hijos dormidos El color del agua
y el ruido del mar.
8 Yosa Buson
3 Yamagushi Sodo
Bajo la lluvia de verano
Esta primavera en mi cabaña El sendero
Absolutamente nada Desapareció
Absolutamente todo
9 Ogiwara Seisensui
4 Masaoka Shiki
Cuando canta la cigarra,
Primavera en el hogar. cuando canta,
No hay nada canta en coro
y sin embargo hay de todo y el sol muere.
5 Kobayashi Issa 10 Taneda Santoka
Pareciera que el sapo Mi cuenco de mendigar
Va a expeler Acepta hojas caídas
una nube
BELEN ZAVALLO
Un cordón de otro vientre me ciñe la
cintura
arrastro un dolor ajeno y paso la lengua
por la pus que mamá usa para pintar los
azulejos de su casa
Papá arrastra las chancletas por mi piel
marca un trazo de caracol en la espalda
Un día le escribí una carta larguísima,
otro día quemé las hojas y junté las cenizas
ahora las llevo en un almohadilla prendida
a mi bretel
amamanto a mi hija con el pecho y con ese
humo cerca de su lengua
todo se muere, bebita, cuando abrís la
boca
BELEN ZAVALLO
Con el cuerpo metido en un horno
me asomo a los álbumes familiares
las pestañas arqueadas de mamá, el
peinado con gel de papá
a mí me caen los pelos del párpado como
pétalos
la abuela que no conocí usa sombrero
la abuela que quise usa guantes
que le cubren las manchas de las manos
de chica leía al tacto sus arrugas
como una niña ciega tocaba las superficies
y dejaba que ella me narrara su historia
Francisca toma mi leche y estira la palma
hasta la clavícula
toca mis lunares
sé que abajo de sus uñas guarda mi pellejo.
BELEN ZAVALLO
Un camino de tierra en la garganta
la historia empezó con un viaje a un pueblo
Mamá vendió su piano y olvidó la música
Papá era un clavel del aire, huérfano de
madre y padre y de hermano
temprano lo rodearon tres tumbas
ahí fue cuando se le llenó de polvo la
lengua
Despedida de un paisaje -
Wisława Szymborska Respeto su derecho
a reír, a susurrar
No le reprocho a la primavera y a quedarse felices en silencio.
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla Supongo incluso
como todos los años que los une el amor
con sus obligaciones. y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.
Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba. Algo nuevo, como un trino,
Si los tallos vacilan comienza a gorgotear entre los juncos.
será sólo por el viento. Sinceramente les deseo
que lo escuchen.
No me causa dolor
que los sotos de alisos No exijo ningún cambio
recuperen su murmullo. de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
Me doy por enterada pero nunca obedientes.
de que, como si vivieras, Nada le pido
la orilla de cierto lago a las aguas junto al bosque,
es tan bella como era. a veces esmeralda,
a veces zafiro,
No le guardo rencor a veces negras.
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante. Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Puedo incluso imaginarme Renuncio al privilegio
que otros, no nosotros, de la presencia.
estén sentados ahora mismo Te he sobrevivido suficiente
sobre el abedul derribado. como para recordar desde lejos.
CARTA DE CRISTOBAL COLON
En agosto de 1492 Cristóbal Colón
zarpó con la misión de descubrir las
indias occidentales. Los reyes
Fernando e Isabel de Castilla y
Aragón, patrocinadores de la gesta,
no recibieron noticias de él hasta
marzo de 1493 cuando les reportó
el descubrimiento. Colón creyó
haber llegado a la costa de China,
pero solo después Américo
Vespucio confirmó que en
realidad había descubierto un
Nuevo Mundo. Esta es la primera
carta en la que el navegante ofrece
a sus soberanos detalles de los
nuevos territorios y sus habitantes.
“No vi ni pueblos ni ciudades en la
costa, solo algunas villas y fincas,
de cuyos habitantes no logré habla
porque huyeron en cuanto nos
vieron… Los habitantes de ambos
sexos siempre van desnudos
como vinieron al mundo, excepto
que algunas mujeres cubren sus
partes privadas con hojas y ramas o
con un velo de algodón que ellas
preparan. No están provistos de
ningún tipo de hierro, y carecen de
armas, que les son desconocidas, y
para las cuales no están adaptados;
no a causa de ninguna deformidad
corporal, sino porque son tímidos y
llenos de terror…No vi monstruos, ni
oí reportes de ninguno excepto en la
isla llamada Carib, poblada por una
raza que come carne humana”.
Manuela Sáenz, después inventada para ustedes,
de conocer al Libertador, que hacen el amor sin
escribe una carta de placer y conversan sin
despedida a su esposo gracia. Tú eres un
con copia a Bolívar para protestante y yo una
que sepa que su destino pagana, eso debería ser
está con él. obstáculo suficiente. Pero
también estoy enamorada
de otro hombre, y esa es
“Solo lamento que tú no la razón más poderosa.
seas un mejor hombre ¿Ves como puede mi
para que dejarte sea un mente ser tan precisa?”.
mayor honor para
Bolívar. ¿Piensas que soy
menos honorable porque
él es mi amante y no mi
esposo? No vivo de
convenciones sociales que
los hombres construyen
para atormentarnos.
Déjame, mi querido
inglés. Nos casaremos de
nuevo en el cielo pero no
en esta tierra. En esta
tierra eres un hombre
aburrido. Allá arriba en las
alturas celestiales todo
será muy inglés, porque la
vida de monotonía fue
En 1940, Mahatma humana, especialmente
Gandhi hizo campaña para para hombres como yo
evitar que los indios que creen en la amistad
participaran en la Segunda universal: la humillación a
Guerra Mundial, ya que Checoslovaquia, la
consideraba incongruente violación de Polonia y la
luchar por la libertad de toma de Dinamarca. Yo sé
Europa si India no gozaba que su visión de la vida
de autonomía de Gran considera dichas espolias
Bretaña. En esta carta a como actos virtuosos,
Adolfo Hitler, el líder pero nosotros hemos sido
pacifista de 71 años le enseñados a considerarlos
pide que desista de la actos que degradan la
guerra, un mensaje inútil humanidad. De modo que
que el führer nunca no puedo desearle
respondió. éxitos”.
“Querido amigo: llamarlo
amigo no es una
formalidad porque no
tengo enemigos. Sus
escritos y los
pronunciamientos de sus
amigos y admiradores no
dejan espacio para dudar
que muchos de sus actos
son monstruosos e
impropios de la dignidad