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Trabajo Lunes

La química desempeña un papel fundamental en las ciencias naturales y en la vida diaria, aunque a menudo pasa desapercibida. Estudia la composición y propiedades de la materia a escala atómica y molecular, y es crucial para satisfacer las necesidades humanas como la alimentación, energía y medicamentos. La química moderna se desarrolló a partir de la alquimia y ahora incluye disciplinas como la química orgánica, inorgánica, analítica y fisicoquímica.

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Trabajo Lunes

La química desempeña un papel fundamental en las ciencias naturales y en la vida diaria, aunque a menudo pasa desapercibida. Estudia la composición y propiedades de la materia a escala atómica y molecular, y es crucial para satisfacer las necesidades humanas como la alimentación, energía y medicamentos. La química moderna se desarrolló a partir de la alquimia y ahora incluye disciplinas como la química orgánica, inorgánica, analítica y fisicoquímica.

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La química

La química desempeña un papel fundamental, tanto por el puesto que


ocupa en las ciencias de la naturaleza y del conocimiento como por su
importancia económica y su omnipresencia en nuestra vida diaria. A
fuerza de estar presente por doquier se suele olvidar su existencia, e
incluso corre el riesgo de pasar completamente desapercibida. Es una
ciencia que no propende a ofrecerse en espectáculo, pero sin ella
muchas proezas terapéuticas, hazañas espaciales y maravillas de la
técnica, que todos consideramos espectaculares, no habrían visto la
luz del día. La química contribuye de forma decisiva a satisfacer las
necesidades de la humanidad en alimentación, medicamentos,
indumentaria, vivienda, energía, materias primas, transportes y
comunicaciones. También suministra materiales a la física y la
industria, proporciona modelos y sustratos a la biología y la
farmacología, y aporta propiedades y procedimientos a las ciencias y
las técnicas en general.

Un mundo sin química estaría desprovisto de materiales sintéticos y,


por lo tanto, carecería de teléfonos, ordenadores, tejidos sintéticos y
cines. Sería también un mundo carente, entre otras muchas cosas, de
aspirinas, jabones, champús, dentífricos, cosméticos, píldoras
anticonceptivas, colas, pinturas y papel, por lo que no habría tampoco
ni periódicos ni libros.

No olvidemos que la química ayuda a los historiadores del arte a


descubrir algunos de los secretos de fabricación de los cuadros y
esculturas que admiramos en los museos. Recordemos asimismo que
permite a la policía científica analizar las muestras recogidas en el
“escenario del delito” e identificar así a los culpables más rápidamente,
y por último sepamos también que es ella la que descubre las
sutilezas moleculares de los platos que cautivan nuestro paladar.

La química es la ciencia natural que estudia la composición, estructura


y propiedades de la materia ya sea en forma de elementos, especies,
compuestos, mezclas u otras sustancias, así como los cambios que
estas experimentan durante las reacciones y su relación con la
energía química. Linus Pauling la definió como la ciencia que estudia
las sustancias, su estructura (tipos y formas de acomodo de los
átomos), sus propiedades y las reacciones que las transforman en
otras sustancias en referencia con el tiempo. La química, a través de
una de sus ramas conocida como química supramolecular, se ocupa
principalmente de las agrupaciones supratómicas, como son los
gases, las moléculas, los cristales y los metales, estudiando su
composición, propiedades estadísticas, transformaciones y
reacciones, si bien la química general también incluye la comprensión
de las propiedades e interacciones de la materia a escala atómica.

La química es llamada a menudo «ciencia central» por su papel de


conexión en las otras ciencias naturales, relacionándose con la física
por medio de la fisicoquímica, la biología mediante la bioquímica, la
astronomía a través de la astroquímica, la geología por vía de la
geoquímica, entre otras. La mayoría de los procesos químicos se
pueden estudiar directamente en el laboratorio, usando una serie de
técnicas a menudo bien establecidas, tanto de manipulación de
materiales como de comprensión de los procesos subyacentes. Una
aproximación alternativa es la proporcionada por las técnicas de
modelado molecular, que extraen conclusiones de modelos
computacionales.

La química moderna se desarrolló a partir de la alquimia, una práctica


protocientífica de carácter esotérico, pero también experimental, que
combinaba elementos de química, física, biología, metalurgia,
farmacéutica, entre otras disciplinas. Esta fase termina con la
revolución química, con el descubrimiento de los gases por Robert
Boyle, la ley de conservación de la materia y la teoría de la combustión
por oxígeno postuladas por el científico francés Antoine Lavoisier. La
sistematización se hizo patente con la creación de la tabla periódica de
los elementos y la introducción de la teoría atómica, cuando los
investigadores desarrollaron una comprensión fundamental de los
estados de la materia, los iones, los enlaces químicos y las reacciones
químicas. Desde la primera mitad del siglo xix, el desarrollo de la
química lleva aparejado la aparición y expansión de una industria
química de gran relevancia en la economía y la calidad de vida
actuales.
Las disciplinas de la química se agrupan según la clase de materia
bajo estudio o el tipo de estudio realizado. Entre estas se encuentran
la química inorgánica, que estudia la materia inorgánica; la química
orgánica, que estudia la materia orgánica; la bioquímica, que estudia
las sustancias existentes en organismos biológicos; la fisicoquímica
que comprende los aspectos estructurales y energéticos de sistemas
químicos a escalas macroscópica, molecular y atómica, y la química
analítica, que analiza muestras de materia y trata de entender su
composición y estructura mediante diversos estudios y reacciones.

La palabra química procede de la palabra «alquimia», el nombre de un


antiguo conjunto de prácticas protocientíficas que abarcaba diversos
elementos de la actual ciencia, además de otras disciplinas muy
variadas como la metalurgia, la astronomía, la filosofía, el misticismo o
la medicina. La alquimia, practicada al menos desde alrededor del año
330, además de buscar la fabricación de oro, estudiaba la composición
de las aguas, la naturaleza del movimiento, del crecimiento, de la
formación de los cuerpos y su descomposición, la conexión espiritual
entre los cuerpos y los espíritus. Un alquimista solía ser llamado en
lenguaje cotidiano «químico», y posteriormente (oficialmente, a partir
de la publicación, en 1661, del libro El químico escéptico, del químico
irlandés Robert Boyle6) se denominaría química al arte que
practicaba.

A su vez, alquimia deriva de la palabra árabe al-kīmīā (‫)الکیمیاء‬. En su


origen, el término fue un préstamo tomado del griego, de las palabras
χημία o χημεία (khemia y khemeia, respectivamente). La primera
podría tener origen egipcio. Muchos creen que al-kīmīā deriva de
χημία, que a su vez deriva de la palabra Chemi o Kimi o Kham, que es
el nombre antiguo de Egipto en egipcio. Según esa hipótesis, khemeia
podría ser "el arte egipcio". La otra alternativa es que al-kīmīā derivara
de χημεία, que significa «fusionar». Una tercera hipótesis, con más
adeptos en la actualidad, dice que khemeia deriva del griego khumos,
el jugo de una planta, y que vendría a significar "el arte de extraer
jugos", y en este caso "jugo" podría ser un metal, y por tanto podría
ser "el arte de la metalurgia".
Cuando el hielo se derrite o un clavo se oxida, hay un cambio en la
materia. Cuando le echamos sal a un vaso con agua, también hay un
cambio en la materia. Materia es todo lo que vemos y todos los
cambios en la materia son estudiados por la química.

La química busca comprender la estructura de los átomos y cómo se


unen para formar moléculas. También cómo reaccionan las moléculas
y la concentración o la cantidad de moléculas en un espacio.

Si un gas sube o baja depende de sus propiedades químicas. La


energía que liberan los compuestos y la velocidad en que reaccionan
son problemas de la química. Conceptos como pH y acidez, tensión
superficial, catálisis, iones, electrolitos y temperatura son el día a día
de los químicos.

Ramas de la química
 Química analítica: se dedica al análisis de las sustancias. Los
químicos analíticos trabajan por lo general en producción y
control de calidad en las industrias.

 Bioquímica: las reacciones químicas a nivel molecular en los


organismos vivos son el objetivo de estudio de la bioquímica.

 Química inorgánica: se enfoca en el estudio de los compuestos


inorgánicos, es decir, todos aquellos compuestos donde el
carbono no forma parte de su constitución.

 Química orgánica: incluye el estudio del carbono y de todos sus


compuestos. Los químicos orgánicos trabajan en industrias tan
diversas como las farmacéuticas y la industria petrolera.

 Fisicoquímica: aborda las propiedades físicas y el


comportamiento de la materia a través de modelos y teorías.
La química está en muchos productos de la vida cotidiana. Los
químicos emplean reacciones químicas para producir drogas,
plásticos, telas, entre otras cosas. El proceso de producir compuestos
químicos se llama síntesis química.

En las industrias, el control de calidad es una aplicación de la química.


Analizar la pureza de los materiales, los productos intermedios y los
productos finales para asegurar que se ajusten a las condiciones
exigidas por el público es importante.

Otra aplicación de la química es en la química ambiental. La


contaminación del aire y del agua son problemas abordados por las
agencias gubernamentales o privadas. Estas realizan análisis
químicos para determinar la cantidad de compuestos contaminantes
presentes en una determinada muestra y así poder tomar medidas de
protección.

En el área de la salud, la química tiene muchas aplicaciones. Por


ejemplo, el nivel de azúcar (glucosa) en la sangre se mide por medio
de reacciones químicas. Lo mismo pasa con muchos otros
compuestos sanguíneos, como el colesterol y las hormonas. Esto se
hace para determinar el estado de salud de una persona.

La química también está involucrada en la elaboración de


medicamentos y suplementos nutricionales. Muchas de las medicinas
que usamos y conocemos son productos químicos.

Al igual que las otras ciencias, la química no es una ciencia


completamente independiente. Las aplicaciones de la química en la
física y en la biología han sido de gran utilidad, tanto así que existe la
fisicoquímica y la bioquímica como ramas de la química.

Nuestro día a día está lleno de química: en el interior de nuestro


cuerpo, en nuestra piel y todo lo que nos rodea.

Saber química es poder descubrir por qué en un momento nos


sentimos mal del estómago, por qué nuestras manos quedan limpias
después de usar jabón, e, incluso, por qué podemos comernos un
huevo después de hervirlo.

El método científico y sus aplicaciones


La investigación acerca a la humanidad a la realidad y constituye un
estímulo para la actividad intelectual. Es fundamental que los
investigadores de cualquier campo conozcan qué es el método
científico, ya que este los ayuda a solucionar problemas, comprobar
hechos y generar conocimiento considerado válido.

El uso de esta metodología es vital para la ciencia en general ya que


ha facilitado todos los avances que se han dado en cada uno de los
campos científicos, los cuales han conformado la sociedad actual. Sin
su utilización, México y el mundo serían lugares muy diferentes.

El método científico es una herramienta de investigación que permite


generar conocimiento objetivo al resolver la veracidad o falsedad de
un postulado por medio de la aplicación de una serie de etapas o
pasos.

Constituye una forma estructurada y sistemática de afrontar una duda.


Su propósito es convertir una verdad subjetiva en objetiva, gracias a
que se prueban y comprueban los hechos con la finalidad de mostrar
su existencia real.

Este sistema faculta al investigador para que se aproxime a la realidad


de forma independiente a sus creencias. Los pasos del método
científico únicamente buscan descubrir el funcionamiento del universo
o algún hecho concreto, basándose en el estudio y la evidencia
disponible.

investigación de carácter científico en la cual el profesional en


medicina legal está en la obligación de cumplir a cabalidad como
científico que es. Esto por cuanto la Autoridad Judicial requiere del
perito el aporte de la prueba científica, que tenga validez y que pueda
ser utilizada también como prueba jurídica en el proceso legal. Ahora,
para que una investigación sea de carácter científico, debe
necesariamente, estar basada en un método, el cual no es otra cosa
que la manera de abordar esa investigación con carácter objetivo y
sistemático, que lo conviertan en un ejercicio verificable y

reproducible, fundamentado en un razonamiento riguroso.

Se podría decir que un método constituye la base de cualquier


investigación y lo que busca es el razonamiento preciso de cualquier
fenómeno que sea analizado. El método científico es el que permite
observar, pensar y resolver problemas de manera objetiva y
sistemática, de ahí la importancia de su aplicación. El sentido común
no puede ser juez autorizado de la ciencia, ya que la ciencia debe
tener los medios para someter a prueba los hechos. En ese sentido el
método científico, no debe visualizarse como un conjunto de
instrucciones mecánicas e infalibles, ni tampoco como una técnica
para manejar solo algunos problemas, debe ser concebido como el
procedimiento de abordaje para dar respuesta a cada problema del
conocimiento (3).

Esto nos lleva a profundizar un poco más en aquellos aspectos que


hacen de la peritación médico legal un ejercicio de carácter científico.
En el contexto general de la investigación de un hecho, al médico
forense se le podrían plantear una serie de interrogantes o aspectos a
dilucidar, como podría ser un caso clínico en el cual se le solicita
determinar el tipo de lesiones que presenta un paciente e indicar si las
mismas son compatibles con los hechos narrados, sea un accidente
de tránsito, una agresión física o un delito sexual, otro ejemplo sería
en el caso de patología forense, determinar la causa y manera de
muerte.

En cualquiera de estos casos, el abordaje debe ser metódico, objetivo


y sistemático.

El método científico es un proceso que tiene como finalidad establecer


relaciones entre hechos para enunciar leyes y teorías que expliquen y
fundamenten el funcionamiento del mundo.
Es un sistema riguroso que cuenta con una serie de pasos y cuyo fin
es generar conocimiento científico a través de la comprobación
empírica de fenómenos y hechos. En el método científico se utiliza la
observación para proponer una hipótesis que luego se intenta
comprobar a través de la experimentación.

Muchos de los descubrimientos que hoy conocemos partieron de una


hipótesis que fue comprobada a través de este método. Es utilizado en
la mayoría de las ciencias como la química, la física, la psicología; y
puede ser aplicado para explicar fenómenos de la vida cotidiana.

Galileo Galilei fue uno de los pioneros en el uso del método científico
experimental. Con los años, su aplicación ha tenido múltiples
interpretaciones de muchísimos pensadores, entre los que se
encuentran John Locke, Isaac Newton, David Hume, Immanuel Kant y
Karl Hegel. En Discurso del método (1637), René Descartes dispuso
ciertas reglas para orientar la razón hasta ser iluminado con la verdad
en las ciencias.

Desde que el ser humano utiliza la razón para desarrollarse, ha


necesitado la explicación de ciertos fenómenos que rigen al mundo.
Según el campo de acción y las implicancias del estudio, existe una
serie de métodos que ayudan al descubrimiento. No es igual el método
histórico al método lógico, así como no es igual el inductivo o el
deductivo.

Sin embargo, el método científico predomina y se puede extrapolar a


casi todas las ciencias ya que se basa en dos pilares fundamentales:
la falsabilidad y la reproducibilidad:

 Falsabilidad. Cualidad que poseen las proposiciones, leyes o


teorías (que el método científico considera como verdaderas) de
ser reevaluadas como falsas. Esta idea fue propuesta por el
filósofo austríaco, Karl Popper y permite diferenciar al
conocimiento científico del que no lo es.
 Reproducibilidad. Capacidad que posee un determinado
conocimiento científico de ser replicado por otra persona y en
otro momento bajo las mismas condiciones obteniendo el mismo
resultado.

Una investigación biológica generalmente empieza con una


observación, esto es, con algo que llama la atención del biólogo. Por
ejemplo, un biólogo que estudia el cáncer puede notar que cierto tipo
de cáncer no responde a la quimioterapia y preguntarse por qué pasa
eso. Una ecóloga marina, al observar que los arrecifes de coral de su
lugar de estudio se decoloran (se vuelven blancos), puede empezar
una investigación para entender las causas de ese fenómeno.
¿Qué hacen los biólogos para dar seguimiento a esas observaciones?
¿De qué manera puedes tú dar seguimiento a tus observaciones del
mundo natural? En este artículo analizaremos el método científico, un
método lógico para la resolución de problemas usado por biólogos y
muchos otros científicos.

Además puede ser considerada como una de las maneras más


efectivas para confirmar alguna teoría que será en algún momento
parte de alguna de las ciencias que conocemos hasta ahora, siendo
de gran utilización en todas las ramas de la ciencias como científicos
que desean comprobar su teoría y mostrarla con una base solida
aplicándole el método científico.

Además puede ser considerada como una de las maneras más


efectivas para confirmar alguna teoría que será en algún momento
parte de alguna de las ciencias que conocemos hasta ahora, siendo
de gran utilización en todas las ramas de la ciencias como científicos
que desean comprobar su teoría y mostrarla con una base solida
aplicándole el método científico.

La investigación acerca a la humanidad a la realidad y constituye un


estímulo para la actividad intelectual. Es fundamental que los
investigadores de cualquier campo conozcan qué es el método
científico, ya que este los ayuda a solucionar problemas, comprobar
hechos y generar conocimiento considerado válido.
El uso de esta metodología es vital para la ciencia en general ya que
ha facilitado todos los avances que se han dado en cada uno de los
campos científicos, los cuales han conformado la sociedad actual. Sin
su utilización, México y el mundo serían lugares muy diferentes.

El método científico es una herramienta de investigación que permite


generar conocimiento objetivo al resolver la veracidad o falsedad de
un postulado por medio de la aplicación de una serie de etapas o
pasos.

Constituye una forma estructurada y sistemática de afrontar una duda.


Su propósito es convertir una verdad subjetiva en objetiva, gracias a
que se prueban y comprueban los hechos con la finalidad de mostrar
su existencia real.

Este sistema faculta al investigador para que se aproxime a la realidad


de forma independiente a sus creencias. Los pasos del método
científico únicamente buscan descubrir el funcionamiento del universo
o algún hecho concreto, basándose en el estudio y la evidencia
disponible
Materia: propiedades y cambios
La materia puede sufrir cambios en su estado de agregación, es decir,
pasar de sólido a líquido y a gas. Para lograr esto debe haber
cambios. Los sólidos pueden cambiar a su estado líquido cuando
absorben energía suficiente para romper las fuerzas de atracción que
existen entre sus moléculas, este es conocido como el punto de
fusión, y lo podemos observar claramente cuando colocamos hielo en
alguna bebida, tras pasar un tiempo el hielo absorbe energía calorífica
de sus alrededores lo que permite que cambie su estado a un líquido.
El proceso es reversible si al líquido absorbemos su energía interna y
permitimos que las fuerzas de atracción sean más fuertes, a esto lo
conocemos como punto de congelación, en el cual las partículas de
líquido se reorganizan en una estructura más rígida y se convierte en
un sólido.

En la evaporación ocurre un fenómeno semejante, las partículas del


líquido al adquirir mucha energía cinética gracias al calor administrado,
provoca que se separen y se empiezan a mover más rápidamente
provocando el cambio al estado gaseoso. En el punto de ebullición las
partículas de un líquido adquieren la energía suficiente para superar
las fuerzas de atracción que las mantienen unidas como líquido. Para
revertir la evaporación se debe sustraer el calor del gas hasta que las
partículas disminuyen su velocidad y se mantengan unidas pasando al
estado líquido, esto ocurre en la condensación.

Otro proceso interesante es la sublimación en el cual las partículas en


la superficie de un sólido adquieren suficiente energía para pasar
directamente al estado gaseoso sin pasar por el estado líquido. Este
fenómeno lo puedes observar con el hielo seco, que es dióxido de
carbono en estado sólido, Donde se observa claramente que el hielo
se deshace emitiendo el dióxido de carbono en estado gaseoso. De
forma inversa los gases pueden pasar al estado sólido mediante el
proceso de deposición. Esto lo puedes observar cuando ves que la
superficie de un bote de helado contiene cristales de hielo los cuales
se forman del vapor de agua en el ambiente.

Como ya se ha mencionado anteriormente la materia puede sufrir


cambios, estos cambios pueden ser de tres tipos, físicos, químicos, o
nucleares. Existen diversos ejemplos de cada uno de ellos y para
clasificarlos hay que saber a qué nivel ocurre el cambio en la materia.

Un cambio físico se puede percibir si la materia cambió de forma,


tamaño o estado de agregación, es decir sí cambió a un estado sólido,
líquido, o gaseoso. Si analizamos estos cambios nos daremos cuenta
de que estos pueden ser reversibles, por ejemplo, podemos derretir un
chocolate con calor, pero en cuanto dejemos de aplicar el calor el
chocolate tenderá a solidificarse nuevamente, al moldear un pedazo
de plastilina podríamos regresarlo a su forma original fácilmente.

Estados de agregación
Cada estado de agregación tiene sus particularidades. Los sólidos
como las rocas o los metales tienen una forma y volumen definidos,
para mantener esta estructura sólida las partículas que conforman el
cuerpo se mantienen unidas mediante fuerzas de atracción, las cuales
hacen que el sólido tenga una estructura rígida y en muchos sólidos se
puede apreciar una estructura cristalina. Cada partícula se encuentra
en una posición fija y su único movimiento son vibraciones, es decir,
no cambian de posición.

En un líquido cada partícula se mueve lentamente a través de toda la


sustancia, este movimiento les otorga fluidez a los líquidos por lo que
éstos tienen un volumen definido, pero no una forma, más bien
adquieren la forma del recipiente en el que son contenidos.

Los gases por su parte son sustancias sin forma ni volumen definidos.
El volumen de un gas varía dependiendo de propiedades físicas como
la temperatura y la presión. Las partículas en un gas se mueven
constantemente de forma aleatoria otorgando fluidez, las partículas de
un gas tienden a ocupar todo el espacio en el recipiente en el que son
contenidos. Cuando inflamos un globo estamos agregando gas en su
interior el cual se expande hasta que la presión lo permite antes de
reventarse, pero los gases pueden disminuir su volumen si son
sometidos a presiones y pueden expandirse al incrementar la
temperatura.

Cambios de la materia
La materia puede sufrir cambios en su estado de agregación, es decir,
pasar de sólido a líquido y a gas. Para lograr esto debe haber
cambios. Los sólidos pueden cambiar a su estado líquido cuando
absorben energía suficiente para romper las fuerzas de atracción que
existen entre sus moléculas, este es conocido como el punto de
fusión, y lo podemos observar claramente cuando colocamos hielo en
alguna bebida, tras pasar un tiempo el hielo absorbe energía calorífica
de sus alrededores lo que permite que cambie su estado a un líquido.
El proceso es reversible si al líquido absorbemos su energía interna y
permitimos que las fuerzas de atracción sean más fuertes, a esto lo
conocemos como punto de congelación, en el cual las partículas de
líquido se reorganizan en una estructura más rígida y se convierte en
un sólido.

En la evaporación ocurre un fenómeno semejante, las partículas del


líquido al adquirir mucha energía cinética gracias al calor administrado,
provoca que se separen y se empiezan a mover más rápidamente
provocando el cambio al estado gaseoso. En el punto de ebullición las
partículas de un líquido adquieren la energía suficiente para superar
las fuerzas de atracción que las mantienen unidas como líquido. Para
revertir la evaporación se debe sustraer el calor del gas hasta que las
partículas disminuyen su velocidad y se mantengan unidas pasando al
estado líquido, esto ocurre en la condensación.

Otro proceso interesante es la sublimación en el cual las partículas en


la superficie de un sólido adquieren suficiente energía para pasar
directamente al estado gaseoso sin pasar por el estado líquido. Este
fenómeno lo puedes observar con el hielo seco, que es dióxido de
carbono en estado sólido, Donde se observa claramente que el hielo
se deshace emitiendo el dióxido de carbono en estado gaseoso. De
forma inversa los gases pueden pasar al estado sólido mediante el
proceso de deposición. Esto lo puedes observar cuando ves que la
superficie de un bote de helado contiene cristales de hielo los cuales
se forman del vapor de agua en el ambiente.

Un fenómeno químico es distinto, en estos existen cambios a nivel


molecular, es decir las moléculas cambian al romperse y formarse
nuevos enlaces en las moléculas, hay cambios en las estructuras
químicas. En este tipo de cambios las sustancias iniciales se
transforman formando nuevas con propiedades distintas a las de la
sustancia original. Aunque muchos de estos cambios son irreversibles
muchos fenómenos químicos se pueden revertir regresando a las
sustancias originales a partir de los productos. Muchos cambios
químicos están presentes en nuestra vida cotidiana, en nuestra cocina,
por ejemplo, existen muchas reacciones químicas al cocinar los
alimentos La composición química de estos cambia, por ejemplo las
proteínas de la carne o el huevo cambian su estructura y resultan ser
más fáciles de absorber por nuestro organismo, al hornear un pan
utilizando levadura, el cual es un hongo, se lleva a cabo la reacción de
fermentación en la cual este microorganismo transforma los azúcares
en dióxido de carbono y etanol, el dióxido de carbono ayuda a que el
pan infle y quede esponjoso, mientras que el etanol se evapora
durante el horneado.
Energía y su interrelación con la materia
Nuestro universo entero está compuesto por materia y energía, en sus
numerosas formas, presentaciones y capacidades. De hecho, las dos
disciplinas básicas con las que intentamos comprender las leyes
fundamentales que lo rigen, la física y la química, se ocupan de las
relaciones entre estos dos elementos: la sustancia que compone las
cosas y su capacidad de transferir calor o realizar un trabajo.

Desde un punto de vista intuitivo, comprendemos la materia como


aquello que podemos tocar, que es concreto y ocupa un lugar en el
universo. En cambio, no puede tocarse la energía, que sólo se percibe
en sus distintas manifestaciones: calor, luz, movimiento, etc. Las cosas
a nuestro alrededor poseen a la vez una masa propia y una cantidad
variable de energía, dependiendo en gran medida del estado en que
se encuentran.

Se trata de dos conceptos fundamentales, estrechamente vinculados


entre sí, entre los cuales existen determinadas equivalencias. Por
ejemplo, es posible transformar masa en energía, cosa que ocurre
cotidianamente en el interior de las estrellas, a través de reacciones
nucleares intensas, o en el interior de nuestros propios organismos,
cuando descomponemos los alimentos que ingerimos y extraemos de
ellos energía química para mantenernos vivos.

La materia se define como aquello que se extiende en una


determinada región del espacio-tiempo, que posee una cantidad
determinada de energía y que está sujeto a cambios en el tiempo. Su
nombre proviene del latín mater, “madre”, dado que se trata de la
sustancia matriz de las cosas, o sea, de aquello que las origina o que
las compone.

En el universo la materia y la energía son constantes, esta es una


noción la cual aparentemente es obvia pero no siempre fue así. Los
descubrimientos de la conservación de la materia publicados por
Lavoisier en 1789 dieron pauta al estudio de la química como la
ciencia que estudia la materia bajo este principio que enuncia que ésta
no se crea ni se destruye solo se transforma. Esto lo podemos ver al
observar cambios químicos a nuestro alrededor, una fogata donde un
trozo de madera es quemado es transformado en dióxidos de carbono,
vapor de agua, cenizas y otros gases de combustión. Sí en un inicio
midiéramos la masa del trozo de madera y después midiéramos la
masa de las cenizas y lográramos atrapar los gases de combustión
nos daríamos cuenta de que es la misma masa.

De igual forma en la primera ley de la termodinámica se establece que


la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Normalmente
podemos observar esto al observar un carro de juguete deslizarse por
una pista de carreras, en lo más alto previo a ser soltado el carro no
tiene velocidad, pero por su posición posee energía potencial, una vez
que empieza a descender el carro adquiere velocidad ganando
energía cinética y perdiendo la energía potencial que tenía en un
inicio. Constantemente la materia y la energía interaccionan y están
sujetas al cambio.

Te invito a acceder al siguiente enlace el cual es un simulador que nos


permitirá observar a la materia y a la energía interactuando y los
cambios que pueda haber en ella. Puedes acceder desde una
computadora o un dispositivo móvil conectado a internet. Es muy
sencillo e intuitivo para usar, te recomiendo explorar todas las
opciones que ofrece ya que podemos aprender muchas cosas de él.

En la parte introductoria de este simulador podemos observar el calor


el cual es una de las formas de energía que existe en el universo, éste
se transfiere de un cuerpo con mayor temperatura a uno de menor
temperatura, por lo que podemos deducir que la materia puede
almacenar y transferir el calor, esto lo podemos ver gracias a los
termómetros con los cuales podemos comparar las temperaturas. Por
otro lado, el simulador nos permite observar que esta capacidad
depende de la naturaleza de la materia, algunos cuerpos absorben
calor a una mayor tasa y otros pueden transferirla más fácilmente.
Estas son propiedades características de cada tipo de materia.
Hoy en día es importante estudiar las fuentes de energía y buscar
aquellas que resulten eficientes y que además sean amigables con el
medio ambiente.

En este punto podemos definir entonces lo que es materia y energía.


Materia es todo aquello que contiene masa y ocupa un lugar en el
espacio. Puede existir en infinidad tipos y en diversos estados de
agregación dependiendo de las condiciones en las que se encuentre,
además de que su composición y estructura química le otorga,
diversas propiedades. Por otro lado, la energía se define como la
capacidad de hacer un trabajo, lo cual pudimos observar en el
simulador cuando el sistema permitía transformar la energía en
movimiento como en el ventilador o en energía luminosa.

Además de estos ejemplos sencillos de la materia y su interacción con


la energía, existe una teoría en la cual nos ofrece una equivalencia
que existe entre la materia y la energía. Esta teoría es conocida como
la Relatividad Especial, postulada por Albert Einstein en 1905, la cual
nos dice que todo cuerpo con masa posee un tipo de energía
asociada, y de igual forma cualquier cosa con energía posee una
masa correspondiente. Dicha teoría se expresa mediante la ecuación
E=mc2. Donde E es la energía m es la masa y c es la constante de la
velocidad de la luz la cual está elevada al cuadrado. Aquí podemos
darnos cuenta de que incluso la masa de un solo átomo podría tener
asociada una gran cantidad de energía, si consideramos lo diminuta
que es esta masa. Esta teoría resultó de suma importancia y dio paso
a aprovechar la energía de los átomos en aplicaciones como plantas
de energía nuclear.

Con frecuencia nos referimos a los objetos usando términos como


materia, masa y peso. Para aclarar esto veamos las siguientes
definiciones.

Masa: es la cantidad de la materia que tiene un cuerpo.


Todos los seres humanos tenemos masa y ocupamos un lugar en el
espacio, algunos más y otros menos.

Peso: corresponde a la acción de la fuerza de gravedad sobre la masa


de un objeto en particular.

A veces se confunde la masa con el peso. Pero como te puedes dar


cuenta, no es igual. Así que la próxima vez que escuches que alguien
quiere bajar de peso puedes decirle que en realidad lo que necesita es
perder masa. Para pesar menos entonces deberíamos ir a la Luna
donde la gravedad es diferente con respecto a Tierra. La masa de una
persona en la Luna y en la Tierra es igual.

La energía juega un papel primordial en la producción de objetos de


uso cotidiano, ya que es necesaria para realizar cualquier cambio o
transformación de materia, fenómenos como la fotosíntesis, la
formación del arcoiris, la cocción de alimentos, el movimiento al
caminar, la respiración son ejemplos de la interacción entre la materia
y la energía.

Energía: es la capacidad de un objeto para realizar un trabajo.

Cuando la energía interviene en los cambios de la materia se presenta


de la manera que la conocemos: luminosa, eléctrica, radiante,
química, nuclear, entre otras. La energía se manifiesta en diferentes
formas y se transforma de una a otra.

La materia es la sustancia que forma los cuerpos físicos. En otras


palabras, se trata de todo aquello que tiene masa y que ocupa un
lugar en el espacio. Al hablar de masa nos estamos refiriendo a la
materia que tiene un cuerpo, por lo que se trata de una magnitud
fundamental a la hora de entender y trabajar con la materia.

Otro aspecto importante que tenemos que tener en cuenta a la hora de


estudiar la materia es el volumen, que se puede definir como el
espacio que ocupa un cuerpo en relación a la masa que tiene. De este
modo, según lo densa que sea la masa de un cuerpo, es decir, lo junta
que esté su materia entre sí, estaremos anta materia en un estado u
otro. Aunque existen diversos estados de la materia definidos que van
más allá de los estados clásicos, los más conocidos son el estado
sólido, el líquido y el gaseoso.

Modelos atómicos y partículas subatómicas


Se conoce como modelos atómicos a las distintas representaciones
gráficas de la estructura y funcionamiento de los átomos. Los modelos
atómicos han sido desarrollados a lo largo de la historia de la
humanidad a partir de las ideas que en cada época se manejaban
respecto a la composición de la materia.

Los primeros modelos atómicos datan de la antigüedad clásica,


cuando los filósofos y naturalistas se aventuraron a pensar y a deducir
la composición de las cosas que existen, es decir, de la materia.

La “Teoría Atómica del Universo” fue creada por el filósofo griego


Demócrito junto a su mentor, Leucipo. En aquella época los
conocimientos no se alcanzaban mediante la experimentación, sino
mediante el razonamiento lógico, basándose en la formulación y el
debate de ideas.

Demócrito propuso que el mundo estaba formado por partículas muy


pequeñas e indivisibles, de existencia eterna, homogéneas e
incompresibles, cuyas únicas diferencias eran de forma y tamaño,
nunca de funcionamiento interno. Estas partículas se bautizaron como
“átomos”, palabra que proviene del griego atémnein y significa
“indivisible”.

Según Demócrito, las propiedades de la materia estaban


determinadas por el modo en que los átomos se agrupaban. Filósofos
posteriores como Epicuro añadieron a la teoría el movimiento aleatorio
de los átomos.

A través de los siglos, el hombre ha especulado acerca de la


naturaleza de las partículas esenciales de la materia.
A simple vista, la materia aparece como una masa continua, sin
embargo, la evidencia experimental ha probado que está formada por
partículas sumamente pequeñas. Estas partículas son los átomos,
tienen las propiedades del elemento del que forman parte y están
compuestos por partículas más pequeñas.

Tanto los átomos como las partículas subatómicas son tan pequeñas
que resulta difícil compararlas con cualquier objeto conocido.

Los físicos han logrado medir el volumen ocupado por una cierta
cantidad de átomos y a partir de ahí han logrado calcular el volumen
de cada una de las partículas. La unidad que se usa para medir el
tamaño de los átomos es el ångström (Å). El tamaño de los átomos
varía desde 1 Å para el H2 hasta 5 Å para el átomo de cesio. Para
poder llegar a estos conocimientos ha tenido que pasar mucho tiempo
y mucha investigación por parte de diversos científicos interesados en
el estudio de la materia y en los fenómenos de la misma.

El modelo atómico es la manera en que, a lo largo de los años, se ha


representado la estructura y el funcionamiento de los átomos y de sus
partículas. De acuerdo con los avances de distintas generaciones de
científicos y filósofos, poco a poco se ha construido la figura del átomo
tal como la conocemos ahora.

A continuación, te compartimos los postulados más importantes dentro


de la evolución del modelo atómico. Es importante que tomes en
cuenta que estas no son todas las personas que han hecho
aportaciones, pero que es muy probable que aparezcan en tu examen
de admisión a la universidad.

Los primeros filósofos griegos de la antigüedad fueron conocidos


como naturalistas, ya que se enfocaban en entender la naturaleza y
los distintos fenómenos que la integraban.

Uno de ellos fue Demócrito de Abdera (460 – 370 a. C.), quien


sostenía que todas las cosas están compuestas por pequeñas
partículas indivisibles. A estas partículas les dio el nombre de ἄτομος
(átomo) que literalmente significa “que no puede cortarse”.

En 1911, Ernest Rutheford (1871 – 1937), originario de Nueva


Zelanda, propuso su nuevo modelo atómico tras haber realizado
experimentos con la dispersión de partículas a través de una laminilla
de oro. Al descubrir que algunas se desviaban o rebotaban, llegó a las
siguientes conclusiones:

 El átomo se compone de espacio vacío en su mayoría. Los


electrones se mueven libremente en este espacio.
 Existe una concentración de cargas positivas en el centro. A
esto, se le llamó núcleo.
 Se identificó a partículas con carga positiva, que recibieron el
nombre de protones.
 Junto con las aportaciones que años más tarde haría James
Chadwick (1891 – 1972), que descubrió los neutrones, es decir,
las partículas subatómicas con carga neutra, el átomo sería
concebido como un sistema solar, donde las partículas girarían
en torno al núcleo, que sería el centro de todo.

Sin embargo, este modelo tenía algunas fallas, ya que, los electrones
que orbitan el núcleo serían atraídos por la carga positiva de este
hasta ser absorbidos.

En 1913, el científico danés Niels Bohr (1885 – 1962) estudió el átomo


del hidrógeno, lo que le ayudó a establecer ciertas adecuaciones al
último modelo atómico:

 Los átomos que tienen el mismo número de electrones de


valencia y que poseen distintos números, tienen características
similares.
 Los átomos tienen un núcleo demasiado pequeño y denso que
contiene partículas subatómicas.
 Los electrones se encuentran en diferentes órbitas alrededor del
núcleo. Estas órbitas tienen una carga distinta y, entre más
lejana sea la órbita, mayor será su carga positiva.
 Este último postulado solucionó la problemática del postulado de
Rutheford ya que, entre más carga positiva genere un electrón,
este se despegará del núcleo a las órbitas más lejanas.

Estos modelos fueron mejorando el concepto real del átomo hasta


llegar al actual, representado por Sommerfeld y Schrödinger, quienes
hicieron aportaciones importantes al modelo más actual que se tenía.
La “Teoría Atómica del Universo” fue creada por el filósofo griego
Demócrito junto a su mentor, Leucipo. En aquella época los
conocimientos no se alcanzaban mediante la experimentación, sino
mediante el razonamiento lógico, basándose en la formulación y el
debate de ideas.

Demócrito propuso que el mundo estaba formado por partículas muy


pequeñas e indivisibles, de existencia eterna, homogéneas e
incompresibles, cuyas únicas diferencias eran de forma y tamaño,
nunca de funcionamiento interno. Estas partículas se bautizaron como
“átomos”, palabra que proviene del griego atémnein y significa
“indivisible”.

Según Demócrito, las propiedades de la materia estaban


determinadas por el modo en que los átomos se agrupaban. Filósofos
posteriores como Epicuro añadieron a la teoría el movimiento aleatorio
de los átomos.

El primer modelo atómico con bases científicas nació en el seno de la


química, propuesto por John Dalton en sus “Postulados Atómicos”.
Sostenía que todo estaba hecho de átomos, indivisibles e
indestructibles, incluso mediante reacciones químicas.

Dalton proponía que los átomos de un mismo elemento químico eran


iguales entre sí y tenían la misma masa e iguales propiedades. Por
otro lado, propuso el concepto de peso atómico relativo (el peso de
cada elemento respecto al peso del hidrógeno), comparando las
masas de cada elemento con la masa del hidrógeno. También propuso
que los átomos pueden combinarse entre sí para formar compuestos
químicos.
La teoría de Dalton tuvo algunos errores. Afirmaba que los
compuestos químicos se formaban usando la menor cantidad de
átomos posible de sus elementos. Por ejemplo, la molécula de agua,
según Dalton, sería HO y no H2O, que es la fórmula correcta. Por otro
lado, decía que los elementos en estado gaseoso siempre eran
monoatómicos (compuestos por un solo átomo), lo que sabemos no es
real.

Conceptos básicos de química


Aleación. Producto homogéneo, obtenido por fusión, compuesto por
dos o más elementos químicos, uno de los cuales, al menos, debe ser
un metal.

Átomo. Partícula indivisible por métodos químicos, formada por un


núcleo rodeado de electrones. Es la unidad constituyente más
pequeña de la materia que tiene las propiedades de un elemento
químico.

Anión. Ion con carga negativa.

Carga eléctrica. Es una propiedad física intrínseca de algunas


partículas subatómicas que se manifiesta mediante fuerzas de
atracción y repulsión entre ellas por la mediación de campos
electromagnéticos.

Carga elemental. Constante electromagnética física fundamental igual


a la carga de un protón que se utiliza como unidad atómica de carga (e
= 1,602 x 10-19 C).

Catión. Ion con carga positiva.

Compuesto de coordinación. Sustancia química con átomos,


moléculas o iones –los ligandos– unidos a un átomo o ion central, que
generalmente suele ser un metal.
Compuesto químico. Se trata de una sustancia formada por la
combinación de uno, dos o más elementos en proporciones fijas.

Electrón. Partícula de materia elemental con carga eléctrica negativa,


que gira alrededor del núcleo atómico.

Electronegatividad. Se define como la tendencia de un átomo a captar


electrones de otro átomo en un enlace covalente.

Elemento químico. Una sustancia química pura compuesta por átomos


con el mismo número de protones en el núcleo atómico. A veces, este
concepto se aplica a la sustancia elemental a diferencia del elemento
químico, pero, muchas veces, el término elemento químico se utiliza
para ambos conceptos. Un elemento químico es una sustancia que no
puede descomponerse en otras sustancias más sencillas, mediante
una reacción química.

Enlace covalente. Un enlace químico formado entre átomos que


comparten electrones.

Enlace iónico. Un enlace químico formado entre especies cargadas


opuestamente a causa de su mutua atracción electrostática. Un enlace
iónico se refiere a la atracción electrostática ex-perimentada entre las
cargas eléctricas de un catión y un anión, en contraste con un enlace
covalente puro.

Enlace metálico. Enlace químico que mantiene unidos los átomos de


los metales entre sí. Estos átomos se agrupan de forma muy cercana
unos a otros, lo que produce estructuras muy compactas.

Enlace químico. Es la unión física responsable de las interacciones


entre átomos, moléculas e iones, que tiene una estabilidad en los
compuestos diatómicos y poliatómicos.

Estado de oxidación. Es un indicador del grado de oxidación (pérdida


o ganancia de electrones) de un átomo en un compuesto u otra
especie química. Formalmente, el estado de oxidación, que puede ser
positivo, negativo o cero, es la carga hipotética que un átomo tendría
si todos sus enlaces con diferentes elementos fueran 100 % iónicos,
sin componente de enlace covalente. Se escriben con números
arábigos precedidos de su signo por ejemplo, +1, +2, 0, –1, –2, –3…

Fórmula. Combinación de símbolos químicos que expresa la


composición de una sustancia.

Fórmula empírica. Fórmula que expresa solamente los símbolos de los


átomos presentes en una molécula y la más sencilla relación numérica
entre ellos, sin indicar su estructura.

Fórmula estructural. La fórmula estructural de un compuesto químico


es una representación gráfica de la estructura molecular, que muestra
cómo se organizan los átomos en el espacio.

Fórmula molecular. La fórmula química da el número total de átomos


de cada elemento en cada molécula de una sustancia.

Formulación. Consiste en la representación de los elementos que


forman parte de un compuesto. Además de la representación, se
encuentra la proporción de los elementos que intervienen así como el
número de átomos que forman la molécula.

Grupo. Conjunto de elementos químicos que se encuentran en una


misma columna de la tabla periódica y se caracterizan por tener
propiedades físicas y químicas semejantes.

Isótopo. Cada uno de los átomos que poseen el mismo número de


protones (igual número atómico) y distinto número de neutrones.

IUPAC. Abreviatura en inglés de International Union of Pure and


Applied Chemistry (Unión Internacional de Química Pura y Aplicada).
Fue fundada en 1919. Organismo que vigila la formulación y
nomenclatura de los compuestos químicos, entre otras muchas
funciones.
Ligando. En un compuesto de coordinación, es el átomo, átomos o
grupos de átomos unidos al átomo central.

Masa atómica. Masa en descanso de un átomo en su estado


fundamental. La unidad comúnmente utilizada es la unidad de masa
atómica unificada, que se define como la duodécima (1/12) parte de la
masa de un átomo de carbono-12 en el estado fundamental y se usa
para expresar las masas de las partículas atómicas, uma = 1,6605420
x 10-27 kg.

Materia. Es todo aquello que ocupa un lugar en el espacio, posee una


cierta cantidad de energía, y está sujeto a cambios en el tiempo y a
interacciones con aparatos de medida.

Molécula. Es la parte más pequeña de una sustancia química que


puede existir de forma independiente con sus propiedades
características. Según el número de átomos que constituye la
molécula, éstas pueden ser: diatómicas (dos átomos), triatómicas (tres
átomos), tetratómicas (cuatro átomos), etc.

Neutrón. Partícula elemental sin carga eléctrica, que forma parte del
núcleo del átomo. Esta partícula subatómica está presente en el
núcleo atómico de todos los átomos, excepto el protio, isótopo más
abundante del hidrógeno, cuyo núcleo está compuesto únicamente por
un protón.

Nombre del elemento. Los nombres de los elementos proceden de


nombres de la mitología, planetas, cuerpos celestes, lugares
(ciudades, regiones o países), ríos, propiedades físicas y químicas y
nombres de científicos.

Nombre sistemático. Se dice del nombre de identificación de una


sustancia química que se obtiene por aplicación de las reglas
sistemáticas de la nomenclatura química y a partir del cual se puede
inferir, al menos, su composición química.
Nombre vulgar. Se dice del nombre que identifica a una sustancia
química, pero que no ha sido obtenido por aplicación de las reglas
sistemáticas de la nomenclatura.

Nomenclatura química. Conjunto de reglas o fórmulas que se utilizan


para nombrar todos los elementos y compuestos químicos.

Número atómico (Z). Es el número total de protones en el núcleo


atómico que tiene cada átomo de ese elemento. Coincide con el
número de electrones, lo que hace al átomo eléctricamente neutro.
Sirve para indicar la posición de los elementos en la tabla periódica.

Número másico (A), también llamado número de masa o número de


nucleones, es la suma del número de protones y el número de
neutrones del núcleo de un átomo.

Período. Conjunto de elementos químicos que se encuentran en una


misma fila de la tabla periódica y se caracterizan por tener
propiedades físicas y químicas diferentes.

Peso atómico. La masa media de un átomo de un elemento tal como


se presenta en la naturaleza, que se expresa en unidades de masa
atómica (uma). La relación de la masa media del átomo respecto a la
unidad de masa atómica unificada.

Protón. Partícula elemental con carga eléctrica positiva, que forma


parte del núcleo del átomo. Es una partícula subatómica con una
carga eléctrica elemental positiva +1 (1,6 × 10-19 C), igual en valor
absoluto y de signo contrario a la del electrón, y una masa 1836 veces
superior a la de un electrón.

Símbolo atómico. Una, dos o tres letras que se utilizan para


representar el átomo en la fórmula química. Los símbolos de tres letras
son los que usa provisionalmente la IUPAC desde el descubrimiento
de un nuevo elemento hasta su verificación por la IUPAC y propuesta
del nombre y símbolo de dos letras por sus descubridores.
Símbolo químico. Los símbolos químicos son abreviaciones o signos
que se utilizan para identificar los elementos. Fueron propuestos en
1814 por Berzelius en reemplazo de los símbolos alquímicos. A partir
de los símbolos se formulan los compuestos químicos.

Tabla periódica. Es una disposición de los elementos químicos


ordenados por su número atómico creciente en columnas (grupos) y
filas (períodos) presentados de modo que destaquen sus propiedades
periódicas.

Valencia. Se define como el número de enlaces que un átomo del


elemento forma al unirse con otros átomos. La valencia de un
elemento es la capacidad de combinación de un átomo.

Configuraciones electrónicas y los números


cuánticos
Configuración electrónica
Expresa la secuencia de los electrones contenidos en un átomo, estos
electrones se encuentran en los orbitales. Las características de estos
orbitales (nivel, forma y orientación), está definida por los números
cuánticos

Los números cuánticos


Los números cuánticos son los parámetros de la función de onda, ellos
definen las características de los orbitales.

NÚMEROS CUÁNTICOS
Los números cuánticos son los parámetros de la función de onda, ellos
definen las características de los orbitales. Estos son:

El número cuántico principal (n)

 Nos informa sobre el tamaño y el nivel de energía del orbital.


 Los valores que puede tomar el número cuántico principal n, son
números enteros que van desde
 n= 1, 2,….
 A mayor número cuántico más grande será el orbital y tendrá
una mayor energía. Implica que estará más alejado del núcleo
de un átomo.

El número cuántico azimutal o del momento angular (l)

 Nos informa sobre la forma que adopta el orbital.


 Depende del número cuántico n.
 Los valores que puede tomar el número cuántico azimutal ( l ),
son números enteros que van desde l = 0, 1, 2,… n-1.

Ejemplo 2 – Se tiene un elemento con los siguientes números


cuánticos en su último electrón (4, 3, -1, -½). Los tres primeros
números cuánticos indican que el electrón ocupa el orbital 4f -1, El
spin –½ me indica que primero se semillenaron todos los orbitales f
con electrones y spin ½, y que ahora se están llenando
completamente los orbitales f con electrones y spin – ½ y que el
llenado llega hasta el orbital 4f -1, (Para ampliar la imagen haga clic
sobre ella) La flecha roja indica la posición del último electrón para el
elemento en cuestión. Los electrones de los orbitales f los escribimos
como 4f 10, Remplazando en la fórmula de trabajo ns (n – 2)f (n – 1)d
np, la configuración de la capa de valencia debe ser 6s 2 4f 10, los
orbitales d y p se llenan después de los f y por eso no aparecen en
esta configuración.

Números cuánticos – Los números cuánticos son parámetros


asociados a magnitudes numéricas que ayudan a determinar la
distribución de los electrones en un átomo. Los números cuánticos nos
ayudan a entender la forma en que se distribuyen los electrones en los
orbitales atómicos.

Número de electrones que alberga un orbital

Cada orbital puede albergar hasta dos electrones.

Analicemos que información nos porporciona la siguiente información:


orbital 2s
Con esa información sabremos que el orbital:

se encuentra en el nivel 2 (número cuántico n=2),

que tiene forma esférica (orbital s, significa que tiene un l=0), y

que su número cuántico magnético, m=0; es decir no importa como se


coloque tendrá la misma información. Si pensamos en la esfera esto
es cierto.

Sabemos ademas que cada orbital puede albergar hasta dos


electrones, ¿cómo poder diferenciar a los dos electrones? Para ello
se emplea un cuarto número cuántico, el del espín electrónico s,
también se le da la notación ms.

El número cuántico del espín electrónico (s)


 Es propio del electrón, no depende del orbital
 Puede tomar solo dos valores + ½ ó – ½
 Los signos opuestos indican el giros opuestos, uno gira en un
sentido horario, y el otro en sentido antihorario.
 El valor de s + ½ se representa con una flecha hacia arriba
 El valor de s - ½ se representa con una flecha hacia abajo

La Mecánica Cuántica nació en 1925 y en ella colaboraron


grandemente los jóvenes alemanes Werner Heisenberg y Erwin
Schrödinger.

Werner Heisenberg en 1924 expresó, que es imposible conocer


simultáneamente con mucha exactitud la posición y velocidad de un
electrón, y en 1926, Erwin Schrödinger estableció un modelo
matemático llamado Ecuación de Onda, que permite predecir las
zonas de probabilidad donde es posible encontrar a los electrones
moviéndose.
Para cada electrón existe una ecuación de onda que describe su
movimiento. Para resolver esta ecuación matemática, es necesario
introducir tres parámetros conocidos como Números Cuánticos. Cada
electrón de un átomo queda descrito con 4 valores numéricos que
corresponde a cada número cuántico.

Nos da la idea de la forma que tiene el Orbital (zona de probabilidad


donde se puede encontrar un electrón)

Adquiere valores desde 0 hasta n-1

El número cuántico azimutal determina la excentricidad de la órbita,


cuanto mayor sea, más excéntrica será, es decir, más aplanada será
la elipse que recorre el electrón. Su valor depende del número
cuántico principal n, pudiendo variar desde 0 hasta una unidad menos
que éste(desde 0 hasta n-1). Así, en la capa K, como n vale 1, l sólo
puede tomar el valor 0, correspondiente a una órbita circular. En la
capa M, en la que n toma el valor de 3, l tomará los valores de 0, 1 y 2,
el primero correspondiente a una órbita circular y los segundos a
órbitas cada vez más excéntricas.

Indica el nivel energético donde se pude encontrar un electrón. Tiene


relación con la distancia media del electrón al núcleo y nos da una
idea del tamaño del orbital.

n: adquiere valores positivos y enteros

n= 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 ó K, L, M, N, O, P, Q

Únicamente se encuentran llenos hasta el nivel energético 7, en lo que


se conoce como estado basal, debido a que en la tabla periódica los
elementos conocidos solo ocupan 7 periodos.

Consiste en la distribución de los electrones en los diferentes orbitales


de un átomo, y para desarrollarla se aplica la Regla de las Diagonales:
Se toman las flechas de arriba hacia abajo y del extremo superior a la
punta, una tras otra. Así que en cada orbital, se deberán llenar con 2
electrones máximo ( Primero el orbital 1s= 2e-; después 2s= con 2e-;
después el 2p= 6e- <aquí recordemos que el subnivel p tiene 3
elipces, cada una se llena con 2e->y asi sucesivamente hasta llegar a
los subniveles u orbitales d con 10e- <debido a que contiene 5
elipces> y los subniveles f con 14 e- <pues tiene 7 elipces>;
realizaremos este llenado hasta que completemos el número de
electrones que contiene el átomo).

Los elementos tendrán una terminación en su configuración


electrónica de acuerdo a su posición en la tabla periódica. El último
nivel de la configuración electrónica coincide con los periodos del
elemento considerado siempre y cuando esté en los bloques “s” o “p”;
mientras que en el “d” se resta una unidad y en el “f ” se le restan 2
unidades al periodo correspondiente.

Los isotopos y sus aplicaciones


Los isótopos son formas no radiactivas de átomos. Aunque no emiten
radiación, gracias a sus propiedades únicas pueden utilizarse en una
gran variedad de aplicaciones, como la gestión del agua y del suelo,
los estudios medioambientales, las evaluaciones de la nutrición y la
ciencia forense.

De los primeros 82 elementos de la tabla periódica, 80 tienen isótopos


estables. A través de la medición y el análisis de su distribución se
pueden emplear en muchas aplicaciones prácticas. El OIEA presta
asistencia a los Estados Miembros en la utilización de técnicas
basadas en isótopos en ámbitos como la hidrología, los estudios
ambientales y la agricultura, entre otros.

Una forma de utilizar los isótopos estables es midiendo su cantidad y


proporción en muestras, por ejemplo de agua. Los isótopos estables
naturales del agua y de otras sustancias se emplean para rastrear el
origen, la historia, las fuentes, los sumideros y las interacciones en los
ciclos del agua, el carbono y el nitrógeno.
Los isótopos estables también se pueden utilizar como trazadores, que
se añaden deliberadamente al sistema que se desea analizar, por
ejemplo en la agricultura o la nutrición. Para ello, deben separarse por
medio de técnicas muy sofisticadas, como la espectrometría de
masas.

Mientras que el deuterio 2H, un isótopo el doble de pesado que el


hidrógeno, se usa principalmente en la investigación relativa a la
nutrición, el isótopo estable más comúnmente utilizado en la
agricultura es el nitrógeno 15. Muchos otros isótopos estables también
se están utilizando cada vez con más frecuencia.

Tal vez ya has escuchado de la radioactividad y de los isótopos


radioactivos, resulta que es un concepto muy interesante el cual ha
sido material importante para la imaginación de escritores y directores
de cine. Tal vez has escuchado de accidentes en plantas nucleares
cómo el de Chernóbil, donde una planta nuclear se desestabilizó hasta
el punto en el que el reactor nuclear estalló liberando grandes
cantidades de radiación al ambiente, pero ¿sabías que en México
sucedió un desastre nuclear que afectó a miles de personas en todo el
país? te invito a leer la siguiente nota para saber más al respecto:

Ciudad Juárez, el mayor accidente nuclear de América


Habrás leído en la nota que se menciona el isótopo de cobalto-60 el
cual se encontraba dentro de una máquina de radioterapia usada para
el tratamiento de cáncer, este es uno de los 22 radioisótopos que se
han descubierto del cobalto, y sólo hay un isótopo natural estable, el
cobalto-59, cuando mencionamos a los isótopos de un elemento se
indica el número de masa de este. Recordarás que la cantidad de
protones en los átomos de un elemento es fija, pero la cantidad de
neutrones puede variar cambiando su número de masa. En el caso del
cobalto su número atómico es de 27, de acuerdo con la fórmula para
calcular el número de masa sabemos que el isótopo estable cobalto-
59 tiene 32 neutrones.

Masa atómica media y abundancia relativa


Notarás que en las tablas periódicas además del número atómico de
un elemento también indica la masa atómica. Ahora que sabes que los
elementos como el cobalto pueden presentar isótopos cuya masa
varía, entonces ¿a qué corresponde la masa atómica reportado en las
tablas?

La mayoría de los elementos en la tabla periódica poseen al menos un


isótopo que es estable, por lo que se necesita obtener una masa
atómica promedio de todos esos isótopos y se debe calcular mediante
un promedio ponderado en el cual se toma en cuenta la proporción en
la cual se encuentran estos isótopos en la naturaleza, es decir, su
porcentaje de abundancia, algo que no se toma en cuenta si se realiza
un promedio aritmético.

La emisión de radiación por parte del cobalto 60 o por cualquier otro


isótopo radiactivo ocurre por una inestabilidad en las fuerzas de
atracción y repulsión que hay en el núcleo. Recuerda que el protón es
una partícula con carga positiva, al estar en el núcleo junto con otros
protones existe una repulsión entre sus cargas, estás repulsiones son
contrarrestadas por 2 fuerzas fundamentales de la naturaleza la fuerza
nuclear débil y la fuerza nuclear fuerte las cuales ayudan a mantener
la integridad del núcleo atómico. Al estar los protones y los neutrones
juntos estas fuerzas los afectan a ambos, pero en ocasiones pueden
existir átomos con núcleos inestables debido a las diferencias entre
estas fuerzas de atracción y repulsión, estos átomos inestables se les
conoce como isótopos y existen varios de forma natural que emiten
radiación de tipo alfa, beta o gamma, al emitir esta radiación estos
átomos se transforman en otros átomos más estables. También es
posible sintetizar isótopos en laboratorios como el caso del cobalto-60.

Este tipo de radiación la podemos observar en el radio-226 (Ra-226),


un elemento radiactivo que se desintegra espontáneamente
desprendiendo partículas alfa. estas partículas Alfa son idénticas a los
núcleos de helio cuentan con 2 protones y 2 neutrones su símbolo es
24He o la letra griega Alfa, α, por lo que esta radiación tiene carga
positiva.
Las partículas Alfa son las menos energéticas y no podrían atravesar
una hoja de papel, la radiación beta podría atravesar el papel, pero
estructuras metálicas podrían frenarla, finalmente los rayos X y aún
más los rayos gamma tienen un poder de penetración debido a que
son altamente energéticas, para detener a los rayos gamma se
necesita una gruesa capa de plomo. ¿Sabías que los trajes de los
astronautas tienen una capa de plomo para protegerlos de la radiación
que existe en el espacio?

El poder de penetración de los diferentes tipos de radiación es una de


sus propiedades que más se ha utilizado en diversos campos de la
ciencia. La potencia de los rayos gamma se utiliza para eliminar
microorganismos que pudieran contaminar instrumental médico y
alimentos. Como ya lo sabes los rayos X se utilizan para obtener
imágenes de los tejidos duros de nuestro cuerpo y también para
obtener tomografías. Además, éstos se utilizan en otros campos como
la geología, la biología, la química, ciencia de los materiales, geofísica,
oceanografía, entre otras. Una de las aplicaciones más importantes es
la generación de energía eléctrica en plantas nucleares donde se
utiliza material radioactivo como el uranio, la cual es una forma de
producir energía eléctrica limpia sin emisiones de carbono a la
atmósfera.
Los átomos cuentan con electrones, protones y neutrones. Para
pertenecer a un elemento químico determinado, los átomos deben
tener un número específico de electrones y de protones. La cantidad
de protones en su núcleo se denomina “número atómico” y se emplea
para organizar los elementos en la tabla periódica.

No obstante, los átomos pertenecientes a un mismo elemento químico


pueden presentar diferentes cantidades de neutrones en su núcleo;
dichas variedades se denominan “isótopos”. Todos los isótopos de un
mismo elemento tienen prácticamente las mismas propiedades
químicas. Sin embargo, difieren en cuanto a sus propiedades físicas,
en particular la masa atómica. Si emiten radiación, se denominan
“isótopos radiactivos” o “inestables”; en caso contrario, se denominan
“isótopos estables”.
Los primeros 80 elementos de la tabla periódica tienen isótopos
estables. Dadas sus propiedades, los isótopos estables pueden usarse
para analizar y gestionar los recursos hídricos y edáficos. También se
emplean en estudios ambientales, evaluaciones nutricionales y la
ciencia forense.

En la hidrología isotópica se estudian cuestiones como las cantidades


y proporciones de determinados isótopos estables del hidrógeno que
se presentan de manera natural en el agua, para formular
conclusiones sobre el origen, la edad, la historia y las fuentes de ese
líquido.

Los isótopos estables también pueden usarse en estudios sobre la


agricultura. Por ejemplo, mediante fertilizantes marcados con el
isótopo nitrógeno 15, los científicos pueden determinar la eficacia con
la que los cultivos absorben el fertilizante y establecer la dosis correcta
que deben usar los agricultores.

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