0% encontró este documento útil (0 votos)
587 vistas271 páginas

Amarga Soledad

El documento cuenta la historia de Mariett, una adolescente que se siente sola y desamparada. Sus padres están divorciados y su madre siempre está ocupada con el trabajo, mientras que su padre tiene una nueva familia. Mariett se siente indiferente a todos y lucha con sus emociones mientras se prepara para unos exámenes importantes.

Cargado por

denise montiel
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
587 vistas271 páginas

Amarga Soledad

El documento cuenta la historia de Mariett, una adolescente que se siente sola y desamparada. Sus padres están divorciados y su madre siempre está ocupada con el trabajo, mientras que su padre tiene una nueva familia. Mariett se siente indiferente a todos y lucha con sus emociones mientras se prepara para unos exámenes importantes.

Cargado por

denise montiel
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Amarga Soledad |EDITANDO

by skyblue_0811

Hacen ya tres años dejé de ser esa niña feliz, amante a la vida. Así me recordaba, ahora que me
veo en el espejo no veo esa misma alegría que alguna vez me caracterizaba, tras varios sucesos
mi vida logra dar un giro inesperado, tras la llegada de mi supuesto admirador.

Sus mensajes, se habían convertido en mi adicción.

###
EDITANDO
Contiene algunas faltas ortográficas.
CAPÍTULO 1

Las gotas de agua caen descontroladamente por la ventana de mi salón de clases, la


profesora explica el tema de la genética y ADN mientras yo estoy sumergida en mi mundo.

- Señorita Palmer, ¿Qué es la genética?- Me pregunta la maestra Flores.

- Profe... yo...
- No me está prestando atención ¿Cierto?- Cuestiona.

- Me duele la cabeza, no me siento bien - Miento.

En ese momento suena la campana señalando el cambio de horario, todos salen murmurando
cosas, seguro es de mi.

Guardo mis cosas en la mochila. Cuando estoy a punto de abrir la puerta la profesora llama mi
atención.

- Mariett...

- Sí, profe...

- Últimamente estas muy distraída en mi clase. Tus calificaciones han bajado mucho en este
último mes, ¿Hay algo que anda mal? - sus ojos me miraban expectantes por mi respuesta. Sólo
agaché la cabeza conteniendo mis lágrimas.

Quería llorar.

- No, profe todo está bien. - dije, mientras sonreía.

Gritaba mi conciencia.

- Eres una buena estudiante, no quiero comunicarle a tus padres este problema.

- No, maestra flores, le prometo que prestaré mas atención en la próxima clase - Traté de
convencerla.
Si mi mamá se enteraba sería capaz de regañarme y era lo que menos quería.

- Bueno, está bien, pero si necesitas ayuda ya sabes donde encontrar la psicóloga escolar. -
asentí mientras sujetaba con fuerzas mi mochila.

- Sí, gracias y no se preocupe.

***

Después de terminar las clases, fui directo a casa. Mi padre prometió venir por mi pero seguro se
le olvidó, como lo hizo con mi cumpleaños.

Después de que se divorció de mamá ya no es el mismo. Ya hacen tres años de su separación y


ya tiene una nueva esposa, hace un mes de mi cumpleaños y no se acordó de ese día seguro
insignificante para él.

Mamá solo tiene tiempo para su trabajo. Cada vez que intento hablar con ella siempre es lo
mismo «hablemos más tarde estoy trabajando en un nuevo artículo para la revista».

Amigas... no tengo.

A quienes consideré una vez mis amigas, nunca lo fueron, siempre hablaban de mi, yo les
contaba mis mas íntimos secretos pero ellas se iban de chismosas a contarle a todos sus
conocidos mis cosas. Lo mejor que pude hacer fue distanciarme de ellas.

***

Ya en casa. Subo a mi habitación, me doy rápidamente una ducha y me pongo a realizar mis
tareas pendiente, no he estudiado lo suficiente durante estas semanas y ya en un mes son los
exámenes del primer semestre.

Mi teléfono suena alocadamente y refleja el nombre de a veces tiendo a ser impulsiva es algo
que no puedo evitar, por lo que evito a toda costa tomar la llamada. Me molesta la forma en la
que él actúa, siempre quiere complacer a Selena, su esposa, en sus caprichos y ahora que está
embarazada siempre está a la defensiva.

Selena y yo no nos llevamos bien, por su culpa el matrimonio de mis padres acabó.

Por su culpa papá no es el mismo conmigo.

Por su culpa mamá nunca tiene tiempo para mí.

Por su CULPA mi vida ahora es una miseria, ya no tengo el amor de mis padres. Ella es la
culpable.

Esas son razones suficiente para odiarla.

***

Treinta minutos mas tarde llamo por teléfono a mi padre, ya tengo cuatro llamadas perdidas de él,
mi enojo ya había pasado.

Primer tono.
Segundo tono.

Terc...

- ¿Hola?-no es la voz de papá sino de su mujer.

- ¿Me puedes pasar con mi papá?-le pregunto cortésmente.

- Ahora está ocupado, pero si quie...

- Okay, gracias -cuelgo.

***

Ya han pasado dos semanas.

Mañana empiezan los exámenes del primer semestre, ayer solicité una beca para estudiar en
Oxford, trato de estudiar pero Pink mi gata. No me dejaba.

Tenía la costumbre de sacarla a pasear todos los días, pero desde hace una semana no lo hacía.
Su ronroneo no me deja poner atención en lo que hago.

- ¡Pink! ¡basta!-trato de quitármela de encima. Tiene la costumbre de ponerse en mis pies para
que le de caricias.

Miro la hora en mi celular 7:10 pm. Es tarde para sacarla a pasear.

Escucho toques suaves en la puerta.

- ¡Está abierta!-digo.

- Saldré un momento, no me esperes despierta- dice mi madre arreglándose su chaqueta de


cuero color marrón, por su aspecto, deduzco de que a donde irá no es nada relacionado a su
trabajo.

- ¿ Saldrás ahora a trabajar? - pregunté conociendo la respuesta.

-No

- ¿A dónde irás entonces?


- No tengo que darte explicaciones de mi vida Mariett -dice molesta. -Nos vemos más tarde.

Y se fue...

A veces pienso que no lo importo.

No solo lo pensaba.

Estaba segura.

No le importaba a nadie.

«La vida que te tocó Mariett»

Esta vez no puedo evitar las lágrimas salen por mis ojos empapando mis mejillas, dirán que soy
débil pero me siento vacía, me siento como un caparazón completamente vació.

Siento que solo ocupaba un espacio innecesario en este mundo, no soy nadie.

En Agosto cumpliré dieciocho. En dos semana haré la prueba de admisión para estudiar en
Oxford. No les contaré nada a ellos hasta ver que los resultados fueran positivos.

Miro la hora nuevamente son las 8: 43 pm. Pink ya está durmiendo acurrucadita en mis pies, no
evité sonreír.

Salgo de la casa y me dirijo al patio, observo el cielo negro y me quedo contemplando las
estrellas y la luna. Todos tenemos un propósito en la vida, todos soñamos con ser alguien, tener
amigos,

Amigos de verdad

Familiares que te quieran.

Dios creó a los animales para que Adán no esté solo, pero vio que aún se sentía vacío, entonces
creo a Eva. La luna está acompañada de las estrellas, los animales tienen su pareja, el planeta
está en compañía de otros planetas. Y así es la creación.

Y aquí estoy yo... la chica solitaria, la chica que no es amada por nadie... se siente horrible..
Siento que me ahogo por dentro, me siento muerta en vida... no quiero sentirme así está pero esa
soledad me está destruyendo lentamente... a pesar de que llevo tres años con sintiéndome así,
aún no me acostumbro del todo.
No recuerdo el momento en que llegué al parque, pero estaba tan sumida en mis pensamientos
que no me di cuenta de que estaba alejada de casa.

Hasta la noche se sentía como yo me sentía en ese momento; Solitaria.

***

Ya me acaban de impartir el primer parcial y creo que me fue bien. Mi celular empieza a sonar
indicándome una llamada de mi padre.

- Hola cielo, ¿Cómo estás?-pregunta con exagerado entusiasmo.

- Estoy bien -respondo indiferente.

- Qué bueno, Mari te llamaba para saber si te gustaría pasar las vacaciones aquí conmigo -estaría
mal de la cabeza si acepto estar en el mismo techo que la arpía de su esposa.

- Lo siento, pero no puedo...

- Hija, se que no quieres venir por Selena, pero te aseguro que cuando la conozcas mejor te
llevarás muy bien con ella, y además en dos meses nacerá tu hermanito y me gustaría que te
lleves bien con ambos - si ya le soy indiferente desde ahora, ¿Qué será cuando ya nazca?

- Mariett, ¿Estás ahí?

- Sí, papá. Pero te llamaré luego acabo de salir de la escuela y voy caminando. Te marco luego.

- Piensa bien mi propuesta cariño, vendrán los sobrinos de Selena y me gustaría que estés aquí.

- Hablamos luego.

Lo sabía, tanta insistencia de que vaya y solo por que van los sobrinos de la arpía.

Media hora mas tarde llegué a casa, mi madre esta sentada en el sofá con su laptop en las
piernas, paso desapercibida por su lado pero ya subiendo las escaleras empieza hablarme.

- En la noche vendrá Joseph, tendrás que bajar a cenar.

- ¿Quién es Joseph?-pregunto.

- Mi prometido -esa respuesta me cayó como un balde de agua fría.


- ¿Tu-tu prometido?

- Sí, ¿Algún problema?-se quita sus lentes para enfocarme mejor, sus ojos verdes me miran
expectantes por mi respuesta.

- Es tu vida. Haz lo que quieras con ella, pero a mi no me arrastres en ella -las palabras salieron
de mi boca sin que pudiera controlarlas.

-¿Qué dijiste Mariett? - pregunta furiosa dando grandes zancadas a mi dirección.

- Dije que no bajaré por que estudiaré, tengo cuatro parciales mañana... - traté de ir a mi
habitación, pero lo que dijo después hizo que parara en seco.

- Tú y tu indiferencia me tienen harta.

------------------------------------------------------

¡Holaaaaa!

Soy una inexperta en esto de escribir aquí, si te está gustando la historia una estrellita podrías
dejar
Gracias por tu voto y lectura
Mariett en multimedia.
CAPITULO 2

«TÚ Y TU INDIFERENCIA ME TIENEN HARTA»


Esas palabras resuenan en mi cabeza una y otra vez, siento el coraje invadir cada parte de mi
cuerpo por la frialdad en sus palabras.
¡Ella era la indiferente a mí!
No le importaba en lo absoluto pero me echaba la culpa a mi de su error. Me sostuve del
barandal tomando grandes bocanadas de aire y no gritarle las palabras que en mi cerebro de
formulaban.
Un nudo se instaló en mi garganta haciendo que fuera posible hablar con normalidad. Ella regresó
al sofá colocándose sus lentes actuando justo como dijo que yo lo hacía; "con indiferencia"
No sabia sin reír o llorar ante su acción.
— ¿Entonces crees que soy indiferente?-pregunté con una sonrisa cínica controlando mi
verdadero humor para no gritarle hasta quedar afónica por el coraje que sentía en aquel
momento.
— Mariett, déjame trabajar -me dice sin apartar la vista de su laptop.
— ¡Te vas y regresas a las seis, intento conversar contigo y me apartas con la excusa de que
siempre estás ocupada! ¿¡Y dices que la soy yo la indiferente!?- mis ojos se cristalizaron de
inmediato haciéndome imposible controlar las lágrimas que amenazan por escapar de mis ojos.
— ¿Entonces piensas que el dinero caerá de cielo?- apartó su ordenador y se acercó a mí.
Caminé unos pasos atrás imaginándome lo que se avecinaba, su voz me intimidó a tal punto que
tuve que retroceder.- ¿¡Porqué te quedas callada!? ¡Respóndeme! ¿El dinero caerá del cielo, ah?
¿Crees que es fácil mantener esta casa? Pagar luz, agua, cuando compras un libro o cualquier
otra cosa, ¿De dónde crees que viene ese dinero? ¿Te quejas de que trabajo mucho?
— Tú y yo no tenemos comunicación como antes... ya no eres la misma de antes...
— Aah, porque tu padre si es el mismo de siempre, ¿no?-se cruza de brazos -¿Por que no vas a
quejarte con tu padre y a largarte con él de una buena vez? Sería lo mejor para todos.
«Te acaba de echar »
Las lagrimas que retenía salieron a flote igual que la ira, el dolor y la desilusión. Ya era muy
evidente que ella cambió y ahora yo no le importaba en lo absoluto. Ya era un hecho que no le
importaba y saber aquello lo cual ya era muy evidente dolió a un más.
¿Qué le hice que me odiaba tanto?, ¿En qué nos convertimos?
Limpié con el dorso las lagrimas que escaparon de mis ojos antes de mirarla con desprecio y
dolor. Le daría lo que quería, desaparecería de su vista para que llegar a casa no le pesara solo
por ver mi rostro.
-No te preocupes, si tanto quieres que desaparezca de tu vista lo voy hacer porque no quiero
seguir causándote incomodidades, mamá.
Subí de prisa a mi habitación para encerrarme y no volver a salir hasta el día siguiente. Si tanto le
molestaba mi presencia le haré el favor escondiendo mi rostro en mi habitación, yo sí deseaba
más que ella largarme de esta casa que tantos recuerdos me traía; recuerdos de lo que un día
fuimos y nunca volveremos a ser.
Encendí la laptop para entrar a la plataforma de Oxford y llenar los datos correspondientes a mi
solicitud. confiaba en mis buenas calificaciones y tenía la fe puesta en que me aceptarían, porque
de lo contrario me tendría que tragar las palabras dichas con anterioridad a mamá, de no ser que
reconsidere la idea de vivir con mi padre y la arpía de su esposa
*

Me quedo pensando en las palabras de mi papá; de pasar la navidad con él, cosa que implica
pasar tiempo con la arpía de su mujer. No era la mejor idea pero necesitaba salir de esta casa al
menos por dos semanas.

Mi teléfono empieza a sonar sacándome de mis pensamientos. Justo mi padre; estuve


a punto de rechazar la llamada pero me contuve deslizando el dedo al botón verde.

-- Hola, ¿Me escuchas Mari?

-- Sí, ¿Qué sucede? - hablé indiferente.

--¿Está todo bien?, Te escucho distante.

« Nada está bien»

-- Eso no importa ahora, ¿Para qué llamas?


-- Mari, si hay algo que me quieras contar, lo que sea, no dudes en decírmelo... Siempre te
escucharé y estaré ahí para ti. - ¿Por qué miente? Él no está ahí para mí porque de ser así no me
sentiría tan sola.

« No te importo»

-- No tengo nada de que hablar pero dime tú, ¿Por qué llamas?

-- Solo quiero escuchar qué decidiste con lo que te propuse... tenemos mucho que no nos vemos
y anhelo verte, Cielo. Tengo deseos de verte, siempre te digo que pasaré por ti a la escuela pero
la falta de tiempo me lo prohíbe, sé que no es excusas pero no es fácil la verdad.

No lo quería admitirlo pero tenía razón. Él vive en Guadalajara y yo en la ciudad por lo que llegar
aquí son máximo dos horas dependiendo el tránsito, pero nadie lo ha obligado hacer promesas
que luego no cumpliría, él también lo dijo;

No son excusas.

-- Te olvidaste de mi cumpleaños.- Buscaba razones para desistir en su propuesta.

-- Mariett, te dije la razón ¡Por Dios!, además no lo olvidé. Me quedé sin batería - no es excusa.

-- Sólo me llamas cuando te acuerdas de mí.

-- Nena, no digas eso sabes que no es cierto.

Busco más excusas para no pasar la navidad con él, pero ya no sabía que más decirle. Aunque
pensándolo bien, en ese momento era mejor opción que pasar navidad con mamá. No sería tan
malo pasar una navidad en la casa de él. Sólo tengo que evitar a Selena, y llevaremos la fiesta
en paz.

-- Mariett, ¿Estás ahí?

-- El viernes termino los últimos parciales de este semestre, sino vienes el mismo día, olvida
pasar las vacaciones conmigo -lo escuché echar un grito de victoria haciéndome reír levemente -
ahora estoy ocupada, hablamos luego.

— Está bien, cuídate mucho, te amo cielo...

Colgué.

Tan solo habían pasado unas cinco horas después de aquel enfrentamiento con mi mamá. Mi
estomago no dejaba de gruñir por el hambre y no quería bajar y encontrarme con ella o el tal
Joseph.

Recordé haber dejado una barra de chocolate en mi escritorio, opté por comerlo y saltarme la
cena. Un día sin comer y el mundo seguiría igual.

Un nuevo día se hizo presente, ya me duché y me vestí con el uniforme del instinto, opté por
amarrar mi castaño cabello en una coleta alta, me pongo los zapatos, y mis accesorios, reloj,
pulseras, y un poco de perfume, tomé mi mochila y me dispuse a salir de mi habitación para irme.

En el último escalón, escucho movimientos proveniente de la cocina al parecer está haciendo el


desayuno.

Pasé desapercibida, no pretendía comer nada proveniente de ella.

Ya en la escuela la misma rutina entrar, sentarme atrás, mientras que todo el salón socializa de
como les fue en los exámenes de ayer, mientras que yo estoy en el última butaca de lado
izquierdo, con mi celular en mano leyendo uno de mis libros favoritos de Pablo Coehlo ignorando
los murmullos de los posibles temas que saldrían en las pruebas de hoy.

Murmullos provenientes de la sala me pusieron en alerta, no tenía deseos de encontrarme con


algún invitado de ella para forzarme a sonreír. Estaba lista para pasar desapercibida a mi
habitación cuando mi madre carraspea la garganta dándome a entender que debía saludar a
quién invadía la casa.

Él hombre de mediana edad y ojos verdes, intensos como los de mi madre no dejaba de mirarme
como si no creyera que fuera hija de mi madre.

-- Joseph, ella es Mariett mi hija. Mariett él es Joseph mi prometido.

-Mucho gusto, Mariett. Tú madre me ha hablado mucho de ti.

-Imagino que nada bueno, ¿No? - si las miradas mataran ya estaría tres metros bajo tierra por la
mirada asesina de ella.

Con un ademán de despido me retiré a mi habitación. Qué descaro el de ella en traer a su


"prometido" aquí. Me limité a pensar más de lo necesario acerca del tal Joseph y mi madre
dándome una ducha para ponerme a estudiar. Mañana tocan las últimas pruebas y necesitaba
sacar buen promedio para ser aceptada por Oxford.

Necesitaba que así fuera porque ya imaginé toda una vida lejos de México.

--¿Se puede?

« No, lárgate »

-- Sí, ¿Sucede algo? - le pregunto al invasor llamado Joseph.

Le ofrezco asiento, lo cual se sienta inmediatamente en mi escritorio. Acerca la silla hasta donde
estoy y empieza hablar.

-- Al parecer no fui de tu agrado ¿Cierto?

--¿Perdón?- Enarqué una ceja haciéndome la desentendida.

-- Sí, no te caigo bien-se señala así mismo. Paré mi lectura con desgano. No tenía ánimos de
socializar con nadie, mucho menos con el novio y tal vez futuro esposo de mi madre.

-- Acabo de conocerte para que ya me caigas mal y además a quien debes agradarle es a mi
madre y ya lo lograste. - pretendí seguir con mi lectura pero el siguió hablando haciéndome
incomodar por su inoportuna invasión.

-- En los cinco minutos que nos hemos visto, veo que eres muy cerrada, no confías en las
personas - ¿ y qué se cree él? ¿Adivino?

--¿ Perdón?, Oye... que vayas a ser el próximo marido de mi mamá, no quiere decir que te metas
en mi vida, no me conoces para estar hablando sin saber de mí, ahora bien si ya terminaste, ¿te
puedes ir? -cada palabra salieron frías y despiadadas pero no surtió el efecto que quería porque
Joseph mostró su bonita y blanca dentadura como si le causara gracia mi comentario.

-- Dije que se fuera de mi habitación.

--He trabajado con muchas personas de tu carácter- sonrió como si se enorgullecía - solo quiero
que sepas algo; no soy tu enemigo ni nada por el estilo, Mariett, sé que te sorprendiste cuando tu
madre te dijo que soy su prometido y estoy seguro que con el tiempo te agradaré. Cuando
quieras hablar con alguien quiera escucharte, no dudes en hablarme. Me pondría muy feliz si
empezáramos a llevarnos bien.

-- Gracias por su preocupación, la tomaré en cuenta -dije en un intento de terminar la


conversación para que me pudiera dejar sola

- Bueno... te dejaré estudiar.

Lo vi salir por el umbral de la puerta dejándome sola, justo lo que quería que hiciera.

------------------------------------------------------

Gracias por tu voto y lectura.


Maritza en multimedia.
CAPITULO 3

Empecé a ordenar mi maleta; aún no le he dicho nada a mi madre de que pasaré la


navidad con papá. Sin tocar entró a mi habitación haciéndome sobresaltar. Sus ojos pasaron de
mi maleta a mí mirándome con sus ojo inyectados de rabia.
--¿Y esa maleta?
-- Pasaré navidad con papá...
—¿Desde cuándo haces lo que quieres? -Su voz cargada de odio envió una oleada de miedo a
todo mi cuerpo.
—¿Perdón?
Justo cuando iba hablar el timbre de la casa sonó impidiéndola hablar. Salí de la habitación para
abrir la puerta pensando que se trataba de mi padre. Al tiempo de abrirla mi celular vibró en mis
jeans lo cual lo saco para leer el mensaje que mi padre envió.
«Hola cielo, lamentablemente no podré pasar por ti, pero irá el sobrino de Selena ve tranquila, él
es confiable»
¿Es es serio?
— Tú debes ser Mariett— levanté la vista encontrándome con un chico quien me miraba como si
fuera algún bicho raro.
—¿Y quién la busca?–pregunté ya sabiendo la respuesta.
—Tu padre no pudo venir por ti así que me encargó llevarte, ¿Ya nos vamos?
— Pues ella no irá a ningún lado- interviene mi madre haciendo que la mire con el ceño fruncido.
Ella no puede negarme irme con mi padre.
—¿Qué estás diciendo?
—Lo que oíste. Y tú, jovencito si solo viniste a eso te puedes ir porque ella no irá a ningún lado,
¿Por qué no pretenderás irte con un extraño Mariett?
—¿Por qué me haces esto?, Dijiste que me fuera con papá, ¿Ahora me sales con esto?
— Yo pasaré en unos minutos por si cambian de opinión – intervino el chico girándose y
desaparecer de nuestra vista.
— ¡No irás! ¿Y sabes porqué ? ¡Pues no irás porque hasta ahora me vengo enterando que te ibas
con Mark, y a parte de eso ¿¡Pretendías irte con un extraño!? ¿No ves que a tu padre no le
importas?
Cada minuto a su lado, más me convencía que no le importaba en lo absoluto. Solo quería
hacerme la vida miserable sin ninguna razón. Ella me odiaba, ya era un hecho.
—¡ Como yo tampoco te importo!-exclamo furiosa — ¡Al menos él sí se preocupa por mí, en
cambio de ti no puedo decir lo mismo!
Levantó su mano izquierda impactándola en mi mejilla haciendo que girara por completo la cara
a causa del golpe. Las lagrimas de repente se acoplaron en mis ojos y el nudo en mi garganta
empezó a instalarse haciendo que unas terribles ganas de llorar sintiera. Nunca antes me había
pegado y esta vez lo hizo aún sabiendo que decía la verdad.
—¡A mí no me alces la voz jovencita! ¿Se te olvida quién es tu madre? - Se acercó más a mí con
pasos decididos y autoritarios sin mostrar una pizca de arrepentimiento haciendo que el desprecio
hacia ella creciera considerablemente - ¿Sabes qué? ¡Lárgate con tu padre! ¡Lárgate y si quieres
no regreses!, Ya me tienes harta con tus reclamos estúpidos , tú mejor que nadie sabes como es
tu padre, ¿Cuándo fue la última vez que vino a verte? ¿Te felicitó en tu cumpleaños? ¿Se acordó
siquiera? - No podía articular nada, solo dejé que las lágrimas silenciosas inundaran mi rostro
mientras los hipidos impedían respirar. -¿Lo ves? ¡Vete... vete con Mark! La puerta está abierta!
-¿En serio soy tu hija?-pregunté antes de correr a mi habitación y llorar como me había estado
conteniendo. Yo también quería irme y no regresar a esta casa, quería desaparecer de su vida
para siempre pero me tendría que aguantar mientras tanto.
La respiración cada segundo comienza a escasear de mis pulmones, sentía como si me
estaba ahogando. Intenté abrir la puerta pero no podía levantarme del piso.
Sentía que moría
No recuerdo el tiempo en que batallé para respirar; hasta que perdí el conocimiento.

— Despertó- fue lo que oí al abrir los ojos y adaptarlos a luz mientras miraba a mi alrededor. Su
rostro fue el primero en reconocer, lucía pálida y quería acercarse pero no lo hizo sino que me
miraba de una forma indescriptible. No sabía si era culpa o remordimiento. Luego estaba Joseph
quien sí se acercó a mí.
—¿Cómo te sientes Mariett?
— ¿Qué me pasó?
— Te desmayaste, Pero cuéntame ¿Qué sucedió?
La miré a ella antes de responder.
— No lo sé -respondí sin apartar la vista de ella quien lucía nerviosa.

—Bueno, creo que es tarde, regresaré a casa, pero le contaré lo sucedido a Mark - me percaté
del otro rostro que pasé por alto.
El sobrino de la arpía. ¿Cómo llegó entrar a mi habitación si mi madre desconfiaba de él?
—De ninguna manera...- me levanté como un resorte captando las miradas de los presentes. Otra
vez intentó hablar mi madre pero decidió no hacerlo.
— ¿Qué le digo entonces? -Preguntó el castaño con mirada amenazante.
— No estoy hablando de eso...-abrí el closet para sacar la caja en la que llevaría mi gata,
procediendo a terminar de guardar mis cosas lista para irme.
No pretendía quedarme aquí después del episodio de hoy.
—¿Qué haces?- preguntó al fin. Pretendí ignorarla pero terminé contestándole.
— Haciendo lo que quieres; desaparecer de tu vista - su mirada cambió sustituyéndola por dolor,
pero no me importó. Ella ya había provocando tanto dolor físico como mental en apenas dos o
tres horas.
— No es recomendable que te vayas así, Mariett -opinó Joseph haciendo que suspirara con
pesadez.
— No te preocupes Joseph; más bien no es recomendable que me quede en estas cuatro
paredes al lado de alguien que tanto me desprecia.
Cabizbaja salió de mi habitación sin chistar. Es lo menos que puede hacer después de lo que
hizo; aún sentía el ardor en mi mejilla, no quería ni mirarme al espejo.
*
Las horas pasaban con lentitud, apenas solo ha pasado una hora y media y apenas íbamos por
mitad de camino. Pink dormía mientras la acariciaba dentro de la caja.
No tenía nada que hacer porque el chico el cual desconocía aún su nombre de indignaba a
conversar. Miré otra vez a Pink recordando como la rescaté antes de convertirse en mi mascota.
Era una gatita con pocos días de nacida cuando intentó cruzar la calle; autos iban y venía sin
importarle la vida de ella. Bajé del taxi con lagrimas en los ojos al ver como asustadiza se echaba
para atrás o para adelante cuando un auto se acercaba. Bajé del auto poniendo en riesgo mi
propia vida para salvar a la que ahora es mi mascota; la única familia que sí sabe de mi estado de
animo, quien sí estaba en mis días difíciles y me acompañaba.
A veces un animal es mejor compañía que un ser humano. La diferencia entre los humanos y los
animales es que ellos no te mienten.
—¿Cómo te llamas?- Pregunté tratando de romper el silencio incomodo.

—Llevamos alrededor de dos horas junto y, ¿Ahora es que preguntas mi nombre?


—No te preocupes, no estás obligado a decírmelo...
— Que bueno... por que de todos modos no pensaba decírtelo -lo miré estupefacta sin agregar
nada más a pesar de que quería ponerlo en su lugar por maleducado.
«Idiota»
Alrededor de 15 minutos llegamos a una gasolinera bajamos de la camioneta. El "innombrable" o
mejor conocido como sobrino de la arpía, se alejó a no sé dónde. Miré mi celular y eran las
8:30pm. Justo en ese momento empezó a vibrar en mis manos indicándome una llamada entrante
de mi padre.
—¿Si? -Respondí malhumorada. También me sentía molesta con el y su falta de interés por mí.
—Hola cielo, ¿Por dónde andan?
—¿Sabes? Solo voy para tu casa porque quiero estar lejos de tu ex esposa, de lo contrario ni
consideraría la idea de visitarte, papá.
—¿Sucedió algo con Sebastián?, ¿Qué sucedió con tu Maritza?
—¿Te parece poco que mandaras a un extraño para llevarme a tu casa?
--Él no es un extraño, cariño... pero cuéntame; ¿Qué pasó con tu madre?
--Colgaré para que le preguntes tú mismo...
--Mariett...
--Ah, ¿Sabes qué ha estado rondando en mi mente papá? Que te importa más cualquier animal
que tu propia hija... -colgué sin dejarlo contestar.
—¿No piensas entrar?- preguntó el innombrable ahora con nombre metiéndose a la camioneta.
Pensé en volver a sentarme en el asiento de copiloto pero no podía con el mal genio del chofer,
por lo que me digné a sentarme atrás. Yo también tenía mi genio; y si nos enfrentábamos sería
una mala combinación.
No sé en que memento del camino quedé dormida pero cuando despierto no veo al innombrable
por ningún lado, ni a Pink y mucho menos mi maleta, estoy completamente sola en la camioneta,
observo a mi alrededor y solo veo tres enormes casas.
¿Cuál de todas sería la de mi papá?
¡Ay no!
¿Y si ese chico me dejó tirada? Nunca me quiso decir su nombre, ¿Y si es un enemigo de mi
papá y se quiso vengar conmigo?
Sacudí la cabeza alejando mis pensamientos paranoicos, eso solo están en los libros y películas.
Me acerqué a una de las casas que más llamó mi atención antes de ser abierta por una señora de
sonrisa gigante.
—¡Bienvenida niña! Ya estaba ansiosa por conocerte.
La miré dudando de si toqué la puerta correcta cuando fui arrastrada al interior con ella. Pensé en
rechistar pero me relajé cuando vi a mi padre hablando con Selena antes de desviar su vista a mi
dirección.
—¡Mi pequeña Mari!- saludé a todos los presentes antes de ser envuelta en los brazos de mi
padre.
Entre los presentes solo reconocí a Selena y al tal Sebastián quien tenía la vista perdida en un
libro. Entre los presentes había una chica de pelo rosa, imaginé que se trataba de la sobrina de la
mujer de mi padre.
Selena se levantó del sofá con dificultad por su gigante panza para luego ser envuelta en sus
brazos en modo de saludo. Me sentía hipócrita al abrazarla pero accedí a venir lo cual resultaba
más fariseo de mi parte, la detestaba pero era ella o mi madre y desde luego no sería la última.
—Ya llevabas mucho tiempo afuera, iba a empezar a preocuparme.
— Me quedé dormida - dije apenada mientras le dedicaba una mirada cargada de odio al
innombrable ya con nombre, el sólo sonreía de lado.
Idiota. Al menos pudo haberme llamado.
- Alessia - la chica de cabello rosa se posicionó a mi lado - ella es mi hija Mariett. Mariett, ella es
sobrina de Selena. -con una sonrisa y un mucho gusto nos dimos la mano seguido de un beso en
la mejilla.
—Supongo que ya conoces a Selena - asentí desganada y ansiosa por terminar con las aburridas
presentaciones.
— Sí, mi memoria no es de corto plazo. - A excepción de Sebastian todos rieron como si les
hubiese hecho algún chiste.
Mi papá me dedicó una sonrisa mientras continuaba la presentación.
—Bien, ella es Elena; se encarga de la cocina y consentir a Selena con sus antojos.
Elena me abrazó antes de dedicarme una sonrisa genuina pero cargada de una buena vibra,
mientras me susurraba que se encargaría de hacerme sentir como en casa. Sin duda, con la
única que me llevaría bien era con ella. Me gustaba lo que me transmitía. Su serenidad y
amabilidad desde luego me habían comprado.
—Bien y por último está Sebastián ya deben de conocerse llegaron juntos, ¿No?— ambos nos
miramos esbozando una sonrisa hipócrita. Cuando él iba o responder me le adelanté contestando
con parsimonia.
—Sí, claro. Ya hemos socializado lo suficiente, ¿O no es así Sebas?
El chico me miró sonriendo antes de volver a dedicarse a lo que hacía antes de entrar; leer.
__________________________________

Selena en multimedia
Cualquier falta ortográfica no se les olviden hacérmela saber.
Gracias por leer, comentar y votar. Me animan a seguir escribiendo; Gracias.
CAPITULO 4

La cena no estuvo tan agradable que digamos, a causa de Selena que quería hacerme
hablar a toda costa, con cara de pocos amigos le respondía a sus preguntas; tuvo que haber
notado lo incomoda que me hacía sentir porque se calló en toda la cena. Con la excusa del
cansancio fui la primera en salir despistada de ahí con ayuda de Elena quién animada me mostró
la que sería temporalmente mi habitación.

-Gracias Ele -la miré apenada por mi atrevimiento por aquel apelativo, pero me sonrió antes de
poner a un lado mi maleta - ¿Te puedo decir Ele, cierto?- sonrió gentilmente acariciando mi
cabello.

-Claro que sí preciosa, puedes llamarme como te sientas más cómoda -le sonreí en
agradecimiento perdiéndome en sus ojos cafés, me agradaba mucho Elena, su forma de ser me
transmitía paz, serenidad.

Agarró mi maleta lista para abrirla, pero agarré su mano antes de que la abriera por completo. No
tenía nada que ocultar en mi maleta pero me molestaba que otros tocaran mis cosas. Me miró sin
entender por qué la sujetaba y apartaba mis cosas lejos de su alcance.

-¿Qué pasa? -arrugó su frente esperando una respuesta de mi parte.

— No me gusta que toquen mis cosas - sonrió asintiendo, dedicándome un buenas noches antes
de desaparecer de mi habitación.

*
Me levanté a las siete y media olvidando por completo que ya estaba de vacaciones, aproveché
de inmediato para guardar mis cosas en el closet. La mañana estaba fría por lo que no tenía
pensado salir de la habitación. Mi padre a lo mejor estaría alistándose para irse a su trabajo por lo
que no tenía ningún motivo de salir de este lugar y toparme con su mujer ni muchos menos con el
odioso de su sobrino.

Los toques en la puerta me espantaron; abrí la puerta encontrando a mi padre vestido, listo para
empezar su jornada laboral, Depositó un beso en mi frente haciéndome reír al recordar viejos
tiempos.

-¿Cómo amaneciste cariño?

-No pude dormir en toda la noche - aún no me acostumbro del todo de estar en otro lugar que no
sea mi casa.

Me miró preocupado antes de preguntar; - ¿Es incomoda la cama?, ¿Algún problema con la
habitación? - negué permitiendo que entrara por completo a la habitación. Todas mis cosas
estaban regada por toda la cama.
Se hizo un espacio y sentarse esperando mi respuesta.

-Es la primera vez que duermo fuera de casa... sin ella -asintió entendiendo a lo que me refería.

Maritza, mi madre siempre ha sido muy sobreprotectora a todo lo referente a mí, nunca dormía
fuera de casa a menos que también estuviera con ella.

Permanecimos en silencio por varios minutos, él me miraba como si quisiera preguntarme algo,
solo lo miré como él lo hacía conmigo porque no tenía idea de lo que quisiera decirme.

-¿Qué pasó con tu madre? -me tensé de inmediato solo de recordar lo sucedido con ella. Yo no
tenía la culpa de que ella actuara como lo hizo solo por decirle que me iría con él.

-¿A poco ella no te contó? -pregunté haciéndome la indiferente; no tenía ganas de explicarle todo
lo que pasó.

-Ella me contó, está muy apenada por como se dieron las cosas entre ustedes -bufé sin creerle
una sola palabra.

-De lo único que se arrepiente ella es de haberme tenido, papá - hablé sin pensar viéndolo
indignado por mi actitud. Su actitud recia ante mí es lo que me da a pensar de que era así. Ella
me odiaba y a lo mejor fui un error en su vida, quién sabe

-No puedes decir eso Mariett, tu madre te ama y lo único que hace es preocuparse por ti -eso no
es cierto - me llamó preocupada porque no le contestabas el teléfono. Entiendo que a veces su
actitud sea chocante pero ella no sabe demostrar bien sus sentimientos, hija, debes entenderla.

-¿Y a mí quién me entiende? - otra vez las estúpidas lágrimas picaban en mis ojos -
quieres que trate de entenderla, pero ella no hace nada para tratar de entenderme a mí, ella me
odia aunque ustedes digan lo contrario.
-A ella le cuesta mostrar lo que siente...
-Ah claro, por eso se dejaron, ¿No? - mi padre iba a responderme pero hablé antes de que lo
hiciera -la verdad es que no quiero saber... y ya.. no hablemos de ella, ¿Sí?
Soltó el aire que retenía asintiendo a mi petición.
-Tenemos mucho qué hablar. Especialmente de nuestra última conversación cuando venías de
camino.
-No sé de qué hablas - me hice la desentendida sabiendo con exactitud a qué se refería.
-¿A veces pienso que te importa más un animal que tu propia hija? - me tensé sin saber qué
responder, aunque los hechos hablaban por sí solo.
Estaba a punto de responderle cuando la arpía... su esposa irrumpe en mi habitación.
-¿Interrumpo?- Mi padre negó poniéndose de pie -Mark, ya está servido el desayuno se te está
haciendo tarde, dijiste que tenías que llegar temprano a la oficina y ya son casi las nueve...
-¡Ooh, sí! Tengo una reunión con unos nuevos socios, lo olvidé completamente. - me da un beso
en la frente, y a Selena en los labios.
«Esos besos tenían que ser de Maritza »
-¿No vas a desayunar?-le pregunta Selena preocupada cuando lo ve alejarse.
-¡No, voy tarde!
La veo dar un suspiro de cansancio poniendo su mano derecha en su panza casi explotando.
-Mmm, Mariett-
-¿Sí?
-¿Te gustaría acompañarnos, a Aless y a mí al centro comercial por unas cosas para el bebé?
Su rostro me miró esperanzador pero yo no tenía ganas de ir con ella a ningún lado, no soportaba
la idea de estar a su lado, su mera presencia me molestaba.
-No, gracias no me siento bien...

-¿Es grave? ¿Quieres ir al hospital?


« Pero en serio que eres una arpía Selena»
-No, no te preocupes, no es nada grave, solo me duele un poco la cabeza, no pude descansar
bien. -Asintió relajando su expresión como si en verdad le importara mi bienestar.
-Bueno, en ese caso, ahí está Elena por si se te ofrece cualquier cosa, desayuna y dile que te de
un medicamento para ese dolor de cabeza; si necesitas algo, no dudes en decirme - asentí sin
mostrar la incomodidad que su presencia empezaba a ocasionar en mí.
-¿Sabes Mariett... me alegra que estés aquí para conocernos un poco más, la última vez que nos
vimos percibí que no fui de tu agrado... sé que te molestó el hecho de que tu padre y yo nos
apresuramos en casarnos, pero en verdad nos queremos y quisiera que nos lleváramos bien por
él y por el bebé que viene en camino. Quiero que estés presente en su vida y saber que tu
hermano cuente contigo -por algún extraño motivo sus palabras parecían sinceras, aunque no
debería creerle, después de que mi papá la conociera, el matrimonio de mis padres empezó a
tener problemas hasta que finalmente firmaron el papel de divorcio para luego mi padre volverlo a
firmar, pero con una mujer diferente. Ella.
Si cree que vine para conocernos mejor como dijo ella, está muy equivocada, solo estoy aquí por
mi padre y por el inconveniente que tuve en casa, de seguro sea la última vez que me verán aquí.

Solo necesito aprobar para la beca en Oxford y todo estará bien.

«Solo un milagro»

«Solo un milagro Mariett » me digo a mi misma entrando al baño para ducharme.


Después de ducharme salí con Pink en brazos para buscar nuestro desayuno. Elena tarareaba
una canción mientras limpiaba la cocina. Sentía que le debía una disculpa pero no sabía cómo
proceder a disculparme con ella.

-Hola Elena -me sonrió como lo hizo anoche haciéndome sentir aún más culpable.

-Hola chiquita, ¿Llevas rato ahí parada?- me da un beso en la frente como si nada hubiera
pasado.

¿Qué tiene mi frente que todos quieren besarla?

-No, acabo de llegar.

-Ah, bueno. ¿Cómo amaneciste? -tomé asiento en el comedor aún frustrada sin saber cómo
empezar a disculparme.

-Extraña pero bien...

-Me imagino, déjame buscarte el desayuno.

-Está bien.

-Ah, por cierto - se devuelve - acabo de comprar una comida especial para gatos ¿Crees que le
guste a tu gato Rosa?- sonreí divertida.

- "Pink" come lo que sea -asintió sonriendo sin dejar de preparar mi desayuno - Ele... te debo una
disculpa por lo de anoche, yo no...

-No te preocupes, ustedes los jóvenes necesitan su propio espacio... así que no te preocupes por
eso, así son todos ustedes - al menos me entendía.

-Buenos días -la voz del odioso arruinó mi mañana. No quería ver su cara de amargado y que
luego se me pegara.

-Buenos días Sebastián.- saluda Ele, mientras que yo sólo miro mis uñas ignorando al intruso.

«Me molesta su presencia».


Se sienta a un lado de donde estoy ignorándome por completo.

-Ele, ¿No te molestaría llevarme el desayuno a la habitación? - Pregunto poniéndome de pie.

-¿No me digas que es porque estoy aquí?- se cruza de brazos sonriendo. Me molesta su mera
presencia, todo su aspecto da a entender lo odioso que es.

-No comparto la mesa con personas indeseables, luego hago mala digestión.

-¿Qué fue eso en la cocina?- me pregunta poniendo mi desayuno a un lado de la cama.

-Pues... nada- tomo un pan tostado y empiezo a comerlo.

-Por lo que veo no te llevas bien con Sebastián - abrió la puerta para retirarse pero antes de irse
me dirige unas palabras.

-¿Sabes? Dicen que el agua y el aceite no se mezclan, pero... ¿Y si ligamos dos químicos
iguales? ¿Tendrán que mezclarse no?-pone su mano en su barbilla y agarra postura pensativa
pero no dice nada más. ¿Qué fue eso?

-¿Y qué quieres decir con eso?- Me guiña un ojo y se aleja dejándome sola en la habitación.
¿Es en serio? ¿Qué me quiso decir con eso?

Decidí salir un rato al jardín con Pink en brazos, Selena y su sobrina estaban fuera por lo que solo
quedábamos el odioso, Elena y yo. Solo no tenía que cruzarme con Sebastián y todo estaría bien.
El jardín se veía en perfectas condiciones, la tranquilidad que había era muy relajante, junto al
sonido de las aves de cielo. Este era mi lugar favorito de toda la casa.

Paré en seco viendo la alberca gigante y con profundidad, sus aguas azuladas me tensaron
haciendo de pronto que no quiera volver a pisar esta parte del jardín.

Me aterraba la idea de caer por accidente y que no haya nadie para socorrerme mientras el agua
entraba por mi nariz y boca mientras empezaba a hundirme sin darme oportunidad de salir. La
sola idea me dio escalofríos.
Seguí viendo con detenimiento todo el lugar antes de encontrarme con el odioso del sobrino de
Selena sentado en una tumbona con la vista en el libro que leía anoche.

Su rostro se veía relajado mientras desplazaba su vista por las líneas de libro. ¿Por qué tenía que
fruncir sus cejas cuando se veía mejor con su rostro relajado como ahora?

¿Qué le debía la vida que parecía molesto con todo el mundo?

-Mirar el panorama es gratis, pero si me sigues mirando así, te cobraré hasta los segundos...

-¡Ja! Ni que fueras Robert Patterson o algún protagonista de los libros que leo - me apresuré a
responder acalorada lista para irme por ser agarrada en infraganti.

-¿Realmente a qué viniste aquí si los odias a todos?

_________________________________
Sebastian en multimedia
CAPITULO 5

«¿Realmente a qué viniste aquí si los odias a todos?»

¿Cuál era su problema?


-Odias a mi tía- continúa hablando cerrando el libro de golpe. Sus ojos oscuros se posaron en los
míos, haciendo que instintivamente me perdiera en ellos. Había algo en su mirada que llamaba mi
atención, pero aparté mis pensamientos acerca de sus ojos para contestarle de forma reacia.
-Pues, no sé si lo olvidaste, pero aquí vive mi padre.
No me contestó sino que abrió el libro continuando con su lectura o simplemente ignorarme.
-Así que los de su tipo leen - dije en un susurro más para mí, que para él, mientras caminaba de
regreso a la casa. Pero al parecer, hablé lo suficientemente alto para escuchar su respuesta a
medida que cerraba el libro de golpe.
- Pues, para perder el tiempo como tú, trato de distraerme, y no andar con cara de, "los odio a
todos". -lo miré con saña queriendo queriendo decirle todas las palabras ofensivas en mi mente.
Pero me contuve inspirando varias veces a medida que una sonrisa jocosa se dibujaba en mis
labios.
-Pues tú tampoco te quedas atrás. Necesitarás más que ese libro para esconder tu estúpida y
horrible cara de ogro, por lo que resta del año.
-Pues deberías hacerme compañía. Necesitas esos libros más que yo -sin detener la ira que
antes controlaba ,me acerqué quitándole el libro de sus manos. Me miró con el ceño fruncido por
mi atrevimiento.
No entendía cómo lo hacía para sacarme de mis cabales.
-¡Deja de meterte conmigo! ¿Me oyes? ¡No sabes con quién te estás metiendo!- le arrojé el libro
esperando que le cayera en la cara, pero fue más ágil por lo que lo sostuvo a tiempo.

Me miró con diversión antes de volver a perderse en las letras del libro. No entendía por qué me
molestaba tanto, todo lo que hacía.
-¿Me dejarás leer o ya quieres que te preste el libro para que escondas esa cara odiosa por un
buen rato? -empuñé mis manos queriendo estamparla en su cara, para borrarle su sonrisa de
diversión. No había sido buena idea haber venido.
-¡ERES LA PERSONA MÁS DETESTABLE QUE HE CONOCIDO EN TODA MI VIDA!-grité llena
de cólera, lanzándole una mirada cargada de odio.
Me alejé a toda prisa de allí, porque si pasaba un segundo más, no sabía de qué pudiera ser
capaz.

-¿Dónde estabas? - Preguntó Ele, al verme entrar a la cocina. La miré con los ojos entornados al
recordar el episodio con el insoportable.
-Pues estaba en el jardín, pero tuvo que aparecer el ogro insoportable para acabar con mi paz.
Sonrió causándole gracia mi comentario.
-Ele, es en serio. ¿Cómo soportan a ese...? No tengo palabras para dirigirme a ese... tipo.
-Todos tenemos nuestras forma de ser.
-Él es un ogro, insoportable. Y ya cambiemos de tema. No le demos tanta prioridad a ese
neandertal -volvió a reír haciendo que riera con ella. Estaba muy enojada, pero Ele con su risa
contagiosa hizo que me uniera a ella. -¿En qué puedo ayudarte? -pregunté mientras me ponía de
pie.
-Tú sólo siéntate, que el almuerzo ya casi está listo.
-¡No, te quiero ayudar! - Exclamé entusiasmada.
No objetó mucho, me permitió ayudarla a preparar almejas gratinadas. Aprendí a preparar ese
exquisito plato gracias a papá. Cuando vivíamos juntos a él siempre le tocaba preparar la cena
los viernes, y sólo sabía preparar ese plato. Al principio le quedaba horrible, pero luego después
de horas de prácticas le quedaba delicioso.

-Esto nunca lo haría con mi ma... - comenté para mis adentros. Pero al parecer me
había escuchado.
-¡Llegamos Elena!
Gritó Selena entrando a la cocina con su sobrina Alessia.
- ¿Qué preparaste de comer?, ¿Me hiciste el pescado? - preguntó una Selena hambrienta. Al
escucharla hablar, no pude evitar sonreír.
«Recuerda que la odias».
-No, pero hay algo mejor -me miró de reojo; antes de que una imagen, completamente desastrosa
llamara nuestra atención.
Sebastián entrar empapado junto a mi gata.
-Sebas, ¿ Qué pasó? - espetó preocupada Selena.
- ¡Quita tus sucias manos de Pink! - Grité histérica y enojada. Todos me miraron sorprendidos
por la brusquedad de mis palabras. Pero no me importó.
-Si no es por mí, tu gata muere ahogada - se la quité de las manos aún con el deseo latente de
gritarle más palabras desagradables.
-Sebas, ve a cambiarte agarrarás un resfriado.- dijo su hermana, con preocupación notable en su
voz.
- ¿Quieres que creas ese terrible cuento cayó al agua? ¿Me crees tan estúpida?- escupí histérica.
Sé que lo hizo a propósito, él me odia. Lo ha dejado más que claro en nuestros encuentros.- ¡Los
gatos odian el agua! ¡Tú la aventaste a propósito!
- ¡Piensa lo que quieras! ¡ Debía dejarla ahogarse!- Exclamó en el mismo todo hostil en el que le
hablé.
- ¡Basta chicos! - volvió hablar su hermana poniéndose al frente de ambos. Estaba lista para
propinarle unos buenos golpes en su carita perfecta.
No quería seguir respirando el mismo aire intoxicado por él, por lo que con mi gata en brazos traté
de irme a mi habitación. Él también iba camino a su habitación por lo que en plena escalera,
batallábamos por quién subiría primero.
- ¿Pueden dejar sus niñadas y subir juntos? Hay bastante espacio para hacerlo- propuso Elena
haciendo que él innombrable ogro le prestara atención dándome la oportunidad de subir primero.
*
-¿Puedo pasar? -la chica de pelo rosa y hermana de mi mortal enemigo, estaba parada fuera de
mi habitación, esperando que la dejara entrar.
-¿Necesitas algo? -Pregunté malhumorada. Ella seguía parada en la puerta esperando mi pase.
-Estoy segura que no recuerdas mi nombre. - comentó divertida mientras se adentraba a la
habitación.
- ¿Viniste a eso? ¿A que me aprenda tu nombre?.- Mis palabras eran duras, pero no podía
evitarlo, estaba realmente molesta por lo que pasó minutos atrás.
-Creo que mejor me voy. Olvidé mi celular - casi salía por la puerta pero antes de que lo hiciera,
me disculpé. No debería ser tan hostil con ella, cuando no había hecho nada malo. Pero esa era
mi forma de ser, pensaba que todos eran mis enemigos, Por eso me molestó tanto la pregunta
de su hermano, cuando me preguntó qué buscaba aquí, si los odiaba a todos.
No era cierto, algunos más que otros me caían mal pero con mi cara de pocos amigos solo
trataba de ahuyentar a personas indeseables, como a él, por ejemplo.
- Lo siento... Alessia- Se giró sonriéndome.
-Entonces sí sabes mi nombre -comentó divertida sentándose al borde de la cama.
-¿Ahora sí me dirás qué se te ofrece? - Se encogió de hombros antes de responderme.
-Solo vine hacerte compañía... o si querías hablar con alguien.

-¿Por? -pregunté arrugando la frente.

- Veo que eres de poco hablar. -Asentí con la vista perdida en Pink, quién lamía su pata derecha
después de haberla secado con el blower.-¿Es primera vez que vienes?

- Sí -asintió sonriéndole a mi gata. No parecía tener intención de hablar más, por lo que agregué;-
Pensé que las de tu clase eran insoportable - tapé instintivamente mi boca. Ella me miró
consternada antes de ponerse de pie.

-Así que te gusta clasificar a alas personas -dijo con decepción. Yo en cambio solo negaba pero
no me atreví a sacarla de su conclusión. - ¿Por qué eres así?

-Perdón... - me disculpé avergonzada.

-Te comportas como... -no dijo más.

-¿Cómo? -pregunté curiosa, pero solo negó.

-Olvídalo... no vale la pena que hables con una como yo... - abrió la puerta dispuesta a irse.

-¡Espera por favor! - detuvo su paso pero no volteó a verme- no soy... muy sociable por si no te
diste cuenta... - me encogí de hombros avergonzada. Ella se volteó con una sonrisa que no llegó
a sus ojos.

-Me di cuenta - dibujé una sonrisa tratando de aligerar el ambiente pesado.

-Tienes que tener muchos amigos donde vives, ¿No es así? -pregunté cambiando de tema.

Se encogió de hombros antes de responderme.


-No, no lo suficiente- desvió sus ojos al piso- no soy muy bien recibida... - chaqueó la lengua
restándole importancia.

-Pensé que tenía muchos... amigos.

-¿Qué te lleva a pensar que soy como tú... me catalogas? -suspiré sin tener una respuesta en sí.

-Por tu forma de ser... no lo sé. -sonrió sin gracia.

-¿Mi forma de ser? según tú, ¿Cuál es mi forma de ser?

-No sé, pero tu vibra es de una persona... ¿Superficial?- me escogí de hombros agachando la
cabeza avergonzada por volver abrir mi bocota- Y las personas superficiales... - continúe
diciendo - tienen muchos... ¿amigos? -Ya no estaba segura de lo que salía de mi boca. Pero me
sorprendió que mi comentario en ves de molestarla, la divirtiera.

-No soy superficial - se defiende de forma divertida.

-De eso me doy cuenta.

-A quiénes consideré una vez mis amigas, una de ellas me traicionó con mi novio, ahora mi ex,
por supuesto - dijo con obviedad poniendo cara de asco-Lo que más me molestó no fue que mi
novio y mi mejor amiga me hayan engañado, sino que todos los que me conocían lo sabían... me
estuvieron viendo la cara de estúpida todo ese tiempo. Pero eso no me afectó... bueno, en su
tiempo sí, pero ahora no - sonreí por la forma cómica en la que habló. Esta chica es muy diferente
a como la imaginé en mi mente.

-Mucha información -dije entre risas. Pero ella solo se encogió de hombros mordiendo su labio
inferior.

- Oye...

-¿Si?

-Mi hermano no es mala persona. - Todos los hermanos dicen eso.

-Sí claro, entiendo- digo sarcásticamente.

-Es en serio... lo ves así pero es una gran persona.

-¡No me digas! - levanté ambas cejas como si estuviera sorprendida. Estaba siendo sarcástica.
-Es en serio Mariett, Sebastián ha pasado por muchas cosas y su sufrimiento lo ha llevado a tener
ese comportamiento, pero de que lo conozcas bien me darás la razón.

***

-Hola - entró mi padre a la habitación.

-Hola- Se sentó a un lado de la cama dejando un beso en mi frente.

-¿Cómo te has portado hoy?, ¿Aburrida?

-Nada nuevo -dije chasqueando la lengua -¿Y tú? ¿Porqué llegaste tan tarde?

-Hoy tuve un día muy agitado. Pensé que saldría temprano pero resulta que tenía una reunión
con unos canadienses de último minuto... ¿pero sabes quién no ha dejado de llamarme en todo el
día?

-¿Quién?- pregunté aunque ya sabía la respuesta.

-Maritza... debe pensar que no le quiero contestar, pero no he tenido tiempo ni de tomar el
celular. Mañana la hablaré.

-¿Ya le importo? -las palabras salieron de mi boca sin pensar.

Mi padre me fulminó con la mirada pero no dijo nada.

-Por cierto... -habló después de unos segundos -¿Cómo te llevas con el prometido de tu madre?

-Apenas lo he visto dos veces y no en situaciones... agradables. Pero te responderé como le dije
a él... "Con quien tiene que llevarse bien, es con ella. No conmigo".

-Mariett -se cruzó de brazos dándome una mirada de desaprobación.

-Ya ve con tu esposa, que de seguro te espera- lo eché de la habitación.

Después de que saliera de mi habitación, los recuerdos de cuando éramos una familia feliz se
reprodujeron como flashback. Cuando mis padres estaban juntos éramos una familia de verdad.
Ahora ya somos todos desconocidos, recuerdo que cada año, visitábamos países nuevos. Eran
momentos de aventuras, los tres juntos, riendo y siendo felices... viviendo como una verdadera
familia. Extrañaba esos tiempos...
Tiempos que se han extinguido con el paso de los años.
.
***
Ya han pasado tres días y pasado mañana es navidad, aún no me he acostumbrado totalmente a
estar aquí pero ya en dos semanas regreso a casa, en pocos meses termino la secundaria. Con
la laptop en mis piernas, empecé a revisar los mensajes y ver si Oxford me envió lo que tanto
esperaba.

-¡Hola! -irrumpe Alessia a mi habitación.

-¿Qué tal?- pregunté sin quitar la vista de la pantalla. Quería saber si ya me habían enviado algún
correo electrónico.

-¡Vayamos a la alberca!

Sonreí sin prestarle atención.

-Sólo debes bajar por las escaleras, abres la puerta principal, vas al jardín, y ahí encontrarás la
alberca. ¡Buena suerte en tu búsqueda!- dije con sarcasmo. No tenía ni un correo de Oxford.
¿Será que es su forma de decir que no aceptarán mi solicitud?, ¿Habré reprobado ese examen?

Cerré la laptop desilusionada, por ese dichoso correo que no pretendía llegar.

-Es que vayamos las dos... tú y yo, me quiero solear un poco. Tú deberías hacerlo también, estás
muy pálida. Los vecinos de al lado nos esperan.

-¿Sí? ¿Y qué más? - vuelvo abrir la laptop pero la pelirosa volvió a cerrarla.

-No seas tan amargada y vayamos a socializar con los vecinos. - resoplé viendo lo emocionada
por mi respuesta. Lo pensé un rato antes de aceptar ir con ella.

-Sólo por un rato, ¿vale?- dije a regañadientes, me paré de mala gana mientras ella aplaudía
emocionada.

-¡Sabía que te convencería! ¿Trajiste algún bañador?

"¿Para qué necesitaba eso?".

___________________________________

Alessia en multimedia
Se pueden imaginar (obviamente) los personajes como quieran

Gracias por tu lectura y voto.


CAPÍTULO 6

-¿Y tu bañador?- volvió preguntar Aless.


- No pretendo ponerme ningún bañador - comenté distante, mientras salía de la habitación.
-¡Eres una aburrida!- Exclamó siguiéndome.
Al llegar al jardín mis ojos visualizan a dos desconocidos, que al parecer eran los vecinos. Los
chicos al vernos saludaron eufóricos a la chica a mi lado. Me tomó del brazo para presentarme
con ellos.
-Ella es Mariett, es la hija de Mark.
-Mariett ella es Rossana - señaló a la chica de cabello castaño, ojos avellanos y sonrisa grande.
Me miró sonriente antes de darnos las manos.
-Un gusto Mariett. ¡Sí que te pareces a tu padre, eh!-Dijo haciéndome sonreír. Rossana parecía
una chica agradable y simpática. Me cayó bien instantáneamente.
- Y él es Matthew - continuó Aless. El chico tenía un leve parecido a la Rossana, solo que este
tenía el cabello más claro que el de ella, y los labios eran más finos y pequeños. Pero ambos
tenían la misma mirada, nariz puntiaguda y cejas pobladas aunque la chica la tenía más
esterilizada. -Ellos son hermanos y viven en la segunda casa después de la nuestra - comentó la
pelirosa confirmando mis sospechas de que eran hermanos.
-Mucho gusto -dije cuando me extendió su mano para estrecharla.
-Nunca antes te había visto, ¿Es primera vez que vienes, no?- preguntó el chico.
-Sí - afirmé
-¿Qué padre! pues, bienvenida. Aquí a tus órdenes para lo que necesites, guapa -comentó
Rossana con su sonrisa simpática. Sólo agradecí en respuesta. Dudaba que llegara a necesitar
algo de ellos. Los chicos me caían bien pero no me consideraba sociable o extrovertida por lo que
dudaba que volviéramos a vernos sin la chica pelirosa presente.
Miré de reojo a la otra persona que nos acompañaba; Sebastián. Su vista estaba perdida en el
libro que leía en la mañana, por lo que él parecía ajeno a todos nosotros. No soportaba la idea de
tenerlo cerca, no me agradaba en lo absoluto. Sólo deseaba que mantuviera su cabeza dentro de
ese libro hasta que yo me marchara allí.
*

Todos platicaban animados excepto él quien continuaba con su lectura, no había despegado la
vista de aquel libro en ningún momento desde el rato que teníamos. Aless y Rossana me invitaron
a que las acompañara a la cocina por bebidas pero me negué quedándome en la tumbona. Si
entraba a la casa cabía la posibilidad de que volviera a la laptop para revisar si había algún correo
de Oxford. Por eso decidí quedarme allí y pensar en otra cosa que no sea la admisión. Matthew
también desapareció de mi campo de visión después de recibir una llamada de su novia, por lo
que solo nos encontrábamos el grinch, y yo.
Aún me seguía preguntando por qué me encontraba en un lugar tan espantoso como este. La
vista estaba espectacular, pero le tenía mucho pánico a la alberca, tuve tantas malas
experiencias desde mi niñez que ya había quedado traumada.
Miré al chico odioso tratando de no pensar en mis desgracias pasadas con las piscinas.
Recordé las palabras de su hermana cuando dijo de que él también había pasado por cosas que
lo han llevado a tener ese comportamiento tan reacio e inexpresivo. No voy a negar que tuviera
curiosidad por saber las razones de su forma de ser. Tenía curiosidad. Pero ese chico y yo nunca
nos llevaríamos bien. No importan las razones y situaciones por la que actuara así. El odio era
mutuo.
-¿Qué tanto me ves?- sin ninguna razón coherente un caliente descendió a mi cara, tal vez por la
vergüenza de ser descubierta viéndolo. Tenía la costumbre de mirar fijamente a las personas
mientras hacía un viaje ancestral en mi mente. Pero las horripilantes palabras que salieron de mi
boca, no tenía comparación con ninguna cosa estúpida que antes haya dicho en mis diecisiete
años de vida.
- Quiero conocerte. - Volteé mi cara al lado opuesto de donde él se encontraba, mientras me
reprendía por las estupideces que decía sin pensar.
¿A caso soy normal?
«IDIOTA»
«IDIOTA»
« Y mil veces más; IDIOTA»
Me imaginé corriendo a mi habitación para coserme la boca para así dejar de decir todas las
estupideces que salían de esta. Pero me mantuve en el mismo lugar, volteando mi cara a su
dirección. Frunció la frente mientras me miraba como si fuera salida de otro planeta. Hasta yo me
miraría de esa forma.
¿Por qué le dirías al chico que detesta que quieres conocerlo?
Pensándolo bien; a lo mejor sí soy una extraterrestre. Digo y hago demasiadas estupideces como
para considerarme humana después de todo.
-¿Ah sí? - se cruzó de brazos ladeando una arrogante y patética sonrisa pero bonita a la vez.
¿En qué andaba pensando?
-¿Sabes qué? - dije a medida que me ponía de pie. Demasiadas emociones en un día- retiro lo
antes dicho. Sólo quería ver tu reacción; además... no tengo ninguna intención de conocer a un
tipo como y tú -me miraba sin quitar su sonrisa arrogante mientras cerraba su libro.- Debería estar
bastante desquiciada para antes ser amiga de alguien como tú, ¿sabes?- dije con una sonrisa
socarrona. Sólo esperaba sonar convincente aunque no mentía en lo que decía. No quería tener
más problemas con él, solo quería llevar la fiesta en paz.
Estaba a punto de rodear la piscina y llegar a la casa. Pero mis planes no eran los mismos que
los de él, cuando sentí que ponía su mano en mi espalda y empujarme al agua. Un grito escapó
de mis labios mientras me tambaleaba para no caer dentro del agua. Pero todos mis intentos
fueron en vano cuando caí de lleno en la piscina.
El agua fría impactó mi cuerpo mientras sentía que me zambullía. Intentaba no respirar para que
el agua no entrara por mi boca y nariz y tratar de salir antes que los recuerdos invadieran mi
mente. Pero la desesperación y la reaparición recuerdos de hace diez años no lograron que
hiciera lo que quería. Sentía mis pulmones comprimirse mientras el agua entraba por la boca y
nariz.
«No puedo respirar»
« ¡Mamá!»
Sentía que vivía el mismo episodio donde casi moría ahogada
No será como aquella vez. Ahora sí iba a morir.
«Voy a morir»
_________________________________
Gracias por leer esta historia, espero que la estén disfrutando.
CAPITULO 7

SEBASTIÁN
Actúe sin pensar; Solo quería hacerla enojar más de lo que estaba, aventándola al agua. No pasó
por mi mente el hecho de que no supiera nadar. Al principio, pensé que lo hacía a propósito pero
con el paso de los segundos, su cuerpo inerte dejó de sucumbir dentro del agua.
Al darme cuenta de lo que estaba pasando, solté el libro que antes leía para meterme a la alberca
y sacar a esa chica odiosa, que por mi imprudencia e inmadurez se ahogaba.
-¿¡QUÉ PASÓ SEBAS!? - gritó mi hermana soltando la bandeja con las bebidas, al verme con la
chica desmayada en mis brazos.
Con cuidado la coloqué en el suelo a medida que mi hermana, a mi lado intentaba llamarla.
-¿Qué pasó Sebastián? - Sin perder tiempo realicé el RCP para que la chica inconsciente
reaccionara.
-Solo está inconsciente -dije, Mariett aún seguía sin responder. Mi única opción en ese momento
fue darle respiración boca a boca.
Tan solo pasaron unos segundos cuando la chica, antes inerte recuperó el aliento. Saqué el aire
que retenía solo porque la chica al fin abrió los ojos a medida que tosía, sacando toda el agua de
su sistema.
-¿Morí? - Mi hermana se abalanzó a los brazos de ella, aún sollozando de verla inconsciente.
-¡Me... me asustaste mucho!- Mariett parecía no prestarle atención a mi hermana, sino, que sus
ojos estaba en mí. Me miraba con denotado recelo y rencor. Merecía esa mirada, después de
todo, es mi culpa que se encontrara en esa situación.
Sus ojos de repente se cristalizaron mientras temblaba abrazándose a sí misma. Tenía frío. No
podía sentirme más culpable de lo que ya estaba; pasó por mi culpa, no pensé en las
consecuencias que traería mi acto.
La miré apenado, disculpándome con ella en mis pensamientos. Quería decirle que lo sentía pero
esas las palabras no querían salir.
-¡TE JURO QUE NUNCA HE ODIADO TANTO A UNA PERSONA COMO TE ODIO A TI! -
escupió esas palabras con tanto odio, que hizo que todo un escalofríos recorriera mi piel.
Lo merecía; ella estaba a punto de morir por mi culpa.
La chica en grandes zancadas rodeó la alberca para marcharse y dejar a todos los presentes
perplejos ante ese momento incomodo. Mi hermana decidió seguirla después de mirarme como si
quisiera una explicación de mi parte, pero yo solo me quedé estático en el mismo lugar que antes
ocupaba la chica en su estado de inconsciencia.
-¿Okay? Esto fue raro. Se supone que debería agradecerte por haberla salvado.- Dijo la chica,
que según tenía entendido se llama Rossana.
No dije nada solo seguía ahí suspendido.
-Debemos irnos Ross... nos vemos luego Sebastián- se despidió su hermano.
Supe que ya estaba solo cuando no escuché sus pasos y murmullo.
Las palabras de ella aún seguían resonando en mi mente; no entendía cómo le hacía esa chica
para sacar lo peor de mí. Pero en ese momento, me sentía culpable, muy culpable por lo que tuvo
que pasar, mientras yo imaginaba que lo hacía en broma.

MARIETT
Cuando tenía siete años de edad, iba a morir ahogada. Recuerdo que le dije a mi madre que
estaba aburrida y que quería jugar con ella o mi padre. Ella me miró sonriente antes de agacharse
a mi nivel.
-¿Quieres una hermana para jugar?- asentí feliz abrazando la muñeca que solo soltaba para
bañarme o ir a la escuela. -Yo también quiero que tengas una hermana para que juegues con
ella. Pero por ahora no será posible.

La miré desilusionada con la vista en mis pies. Me sentía sola, y a pesar de que mi
papá pasaba mucho tiempo conmigo, jugando a las muñecas, hubieron veces que quería jugar
con alguien como yo, en aquel entonces.
-¿Dónde está papi? Dile que juegue conmigo -Hice un puchero levantando la cabeza a su
dirección. Dejó un beso en mi frente antes de regresar a la estufa y continuar con su labor de
cocinera.
-Tu padre está ocupado, pero desde que termine le diré que juegue contigo -asentí triste
caminando a la puerta trasera que conectaba con el patio, en donde estaba la piscina. -¿A dónde
vas?
-A jugar sola con Mara - ese era el nombre de mi muñeca. Mi madre negó con el cucharon en su
mano.
-La piscina tiene mucha agua, es peligroso que estés ahí - la miré fingiendo estar molesta,
caminando hacia mi habitación.
Nunca los desobedecía, siempre hacía lo que ellos querían, pero ese día quería jugar y
divertirme. Así que decidí jugar a la espía, donde iba a tratar de infiltrarme al patio sin que la
malvada bruja "mi madre" se diera cuenta de mi misión, porque ella, según yo, escondía un
tesoro en el patio.
Todo iba bien. Logré salir sin que mi madre se diera cuenta. Cuando estaba celebrando por llegar
exitosamente al lugar secreto donde estaba el tesoro, Mara cayó al agua. No podía dejarla ahí
porque mamá se daría cuenta que la desobedecí y tampoco podía llamarlos. Así que decidí
sacarla sin intentar hacer ruidos.
No podía mojarme, así que con la mano intenté tomarla, pero mientras más movimientos hacía,
más lejos se iba la muñeca. Todos mis planes se vinieron abajo cuando más de medio cuerpo
hacía contacto con el agua, al percatarme de eso, resbalé cayendo por completo. Cuando
alcancé al fin a Mara e intenté salir, pero fue imposible hacerlo. Cada vez que pataleaba sentía
que más me hundía.
Tenía miedo, mucho miedo.
Pero más miedo me daba imaginar la cara de desilusión de mi madre al ver que la desobedecí.
-¡Mamá! ¡Papá! -grité desesperada mientras el agua entraba por mi boca y nariz.
Pensé que iba a morir. Pero desperté en un hospital. Mis padres no parecían molestos, sino que
parecían estar agradecidos de que al fin abriera los ojos.
Después de aquel evento, le tomé fobia a las piscinas y a todo lo que tuviera que ver con agua
estancada. Recibí ayuda profesional, pero nada parecía funcionar. Porque mientras ese recuerdo
destrozo estuviera en mi mente, nadie podría ayudarme a vencer ese miedo.
*
Dicen que cuando estás muriendo ves pasar toda tu vida en ese corto lazo de tiempo. Pero yo no
vi eso. Yo solo vi el rostro sonriente de mi madre, cuando me premiaba cuando hacía algo bien, o
cuando le decía que la quería. Recordé como éramos antes de convertimos en lo que ahora
somos.
«Mamá... te quiero» -fue lo único que pensé cuando sentía que ya iba a morir. Aunque ella sacara
lo peor de mí, era mi madre y no podría odiarla. No podía hacerlo, porque aunque ahora estemos
creando recuerdos malos, no podía olvidarme de los buenos que vivimos juntas.
Iba a morir, sentía la muerte acunándome en sus brazos. Pero luego ser depositada en un lugar
frío y duro.
No quería morir.
Aunque mi vida no sea como antes, nunca he pensado con acabar con mi vida. Quería hablar
para tratar de hacer un trato con este para que me llevara dentro de un año o dentro de 72 horas;
en ese tiempo podría resolver mis rencores con ella. No podía morir y que mi madre, el único
recuerdo que tuviera de mí fuese aquella tarde cuando no me quiso dejar venir.

¿Por qué fui tan desobediente con ella? ¿Por qué no le hice caso cuando no me quiso
dejar venir?
Si también lo hubiese hecho caso hace diez, no me hubiese pasado nada en aquel entonces.
Pero tuve que desobedecerla; justo como ahora.
Al fin pude abrir mis ojos mientras sentía que el aire regresaba a mis pulmones. Tosí mientras el
agua salía de mi boca.
La muerte, con su rostro oscuro a causa de una sombra que impedía ver su rostro con nitidez, me
miraba de una forma indescriptible. Era mi momento de hacer el trato; necesitaba disculparme
con mis padres y necesitaba maldecir al chico que me arrancó la vida.
-¿Morí?- Fue lo único que pude decir, antes de sentir unos brazos en cada lado de mi cuerpo.
Era Alessia quien me rodeaba en sus brazos. No morí.
El rostro que antes pensaba que se trataba de la muerte; era el de Sebastián. El rencor hacia él
creció aún más. Me separé de la chica, ella dijo algo pero no le presté atención, solo miraba a su
hermano sintiendo que las lagrimas dentro de mis ojos picaban. Lo odiaba, odiaba a ese chico, y
sin duda no llevaríamos la fiesta en paz si permanecíamos en el mismo techo.
-¡TE JURO QUE NUNCA HE ODIADO TANTO A UNA PERSONA COMO TE ODIO A TI!
Quería decirle todo lo que había en mi mente pero solo me limité a decirle eso, limpiando con
enojo las lagrimas que sin darme cuenta, salieron de mis ojos.
*
-¿Por qué estás tan empapada Mariett?- Preguntó Selena con preocupación. Pero no tenía
deseos de darle explicación, aunque quería decirle lo cruel y despiadado que es su sobrino.
-Nada -subí a mi habitación dejándola con la palabra en la boca cuando iba a decir algo.
-Mariett...
-¿Qué quieres? -pregunté sin hostilidad a la chica que invadió mi habitación sin una invitación.
Estaba molesta con todos
-Solo quiero saber por qué te comportaste así con mi hermano, si fue él que te salvó de morir
ahogada. -sonreí con sarcasmo sintiendo como la ira crecía por escucharla hablar sin saber qué
pasó realmente.
-¡Por culpa de tu apreciado y buen hermano casi muero ahogada! -vociferé colérica -Y no... no me
salvó... intentó matarme. -su rostro se descompuso mirándome con preocupación. -¿Puedes
dejarme sola? - no debía acompañarla en primer lugar. Nada de esto estuviera pasando.
- ¿Sebastián te aventó a la alberca? ¿Por qué él haría eso? - preguntó en un susurro mirándome
como si se sintiera culpable por lo que pasó. No le respondí - voy a preguntarle qué le pasa
contigo...
-No hagas nada
-¿Por qué no? No puedo dejar pasar esto... Él no es así...
-Necesito cambiarme - se quedó viéndome un rato como si intentara disculparse en su lugar, pero
no lo hizo, me dejó sola. Aunque no por mucho tiempo cuando mi padre también se adentró a la
habitación.
Su rostro me miró con notable preocupación. A lo mejor su mujer ya le puso al tanto.

-¿Qué pasó?
-Caí a la alberca - abrió los ojos de par en par, cambiando su expresión otra vez a la
preocupación.
-¿Cómo es eso de que caíste al agua? - él era consciente lo cuánto me aterraba caer al agua.
Después de aquel incidente hace diez años, nos mudamos de ese lugar, solo porque ya no era
capaz de salir al jardín. Ellos también tenían miedo de que otra vez ocurriera lo que pasó.

- No vi por dónde iba... además no es nada grave - no, solo iba a morir ahogada, pero
ese no era nada grave.

-Te quiero bien lejos de ese lugar, no me perdonaría si algo malo te llegara a pasar.

-Ya no tengo siete años -dije irritada. Pero sé que es consciente de que aún no superaba ese
evento.-No me pasará nada. - dije más calmada- Desvié la vista al techo, él tenía razón para estar
preocupado.

- Ahora ve a vestirte te puedes resfriar estamos en épocas para andar bien abrigados. - asentí
sonriendo mientras le abría la puerta para que saliera - y con respecto a Sebastián, hablaré con
él-dijo determinante.

-¿Por qué hablarías con él? -no quería defender a ese tipo, pero tampoco quería crear discordia
en esta época del año. Sé que estas fechas son importantes para todos ellos y no quiero que por
mi culpa se torne incomoda.

-Él ya me comentó lo que pasó, pero esperé a que tu me lo dijeras - Asentí resoplando.

No sé qué buscaba con decirle a mi padre que es el culpable de que casi muriera ahogada.

Cerré la puerta al verlo salir. Tenía mucho frío y no quería pescar un resfriado en esta época del
año.

«Solo a personas anormales se les ocurre en épocas de frío estar en una alberca» pensé
mientras me ponía ropa seca después de ducharme con agua tibia.

Sólo me tardé unos segundos, abrí la puerta del baño llevándome un gran susto. Alessia estaba
cruzada de brazos parada frente a la puerta del baño. -¡Me asustaste! - exclamé llevándome mi
mano derecha al corazón.

-¿Por qué lo defendiste? -fruncí el ceño como si no entendiera a qué se refería. Caminé
ignorándola hasta mi cama y abrir mi laptop.

- ¡No me ignores MARIETT ALEXANDRA!- paré en seco al escuchar la mención de mi segundo


nombre. No recuerdo habérselo dicho.

-¿ Por qué sabes mi segundo nombre?

-¿Fue lo único que captaste de lo que te dije? -contestó con otra pregunta haciéndome sonreír
ligeramente, ya no estaba tan molesta como hace unos minutos atrás.

-Es mala educación responder con otra pregunta, ¿Sabías?

- Sigo esperando la respuesta. Iré por mi celular, espero que cuando regrese me respondas -
después de unos segundos salió de la habitación dejándome sola.

Al abrir la laptop, me encontré con varios correos; aún tenía las esperanzas de que entre esos
correos uno fuera de Oxford. El primer correo que mis ojos captaron fue el de Joseph. Lo pensé
varias veces antes de abrir el correo.

De: Joseph.
Para: Mariett Palmer.

Hola ¿Cómo estás?

¿Cómo la estás pasando con tu padre?


Espero que bien. Sé que las cosas con tu madre están algo tensas y puedo imaginar cómo te
sientes. Quiero que sepas que puedes contar conmigo, para lo que necesites. Puedo ser tus
oídos cuando sientas que nadie te escuche. No quiero ser un enemigo, sino lo contrario; un
amigo, en quien puedas confiar.

Por algún motivo leer este correo hace que tenga una perspectiva diferente hacia el prometido de
mi madre. Joseph no parecía ser una mala persona, sé que él es muy empático, es capaz de
conectar con cualquier persona. Después de todo es psicólogo.

Después de batallar por cinco minutos, decidí responderle con un simple; «Gracias».

Es demasiado viniendo de mí.

Abrí el otro correo y es de Oxford. Tomé varias bocanadas de aire antes de abrir el mensaje y
comenzar a leerlo.

¡FELICIDADES!- leí el encabezado mientras las lagrimas de felicidades se asomaba por lo que ya
de antemano, sabía.

Oxford University.

-( ¡FELICIDADES!
Ha sido seleccionada para estudiar en nuestra prestigiosa universidad OxFord, logró
obtener una excelente puntuación entre los 10.000 estudiantes que se postularon para obtener
becas. Ha sido citada para el 27/01/2019 para volver a tomar las pruebas pero con mención a su
carrera seleccionada. Solo estudiantes sobresalientes son aceptadas en esta prestigiosa
universidad, con esto nos despedimos deseándole buena suerte.)

No tenía palabras para explicar lo feliz que me encontraba en aquel momento, quería llorar de la
felicidad. Era justo lo que estaba esperando, y que justo estuviera sucediendo parecía irreal. No
había palabras para explicar lo feliz que estaba en ese momento.
CAPITULO 8

C.D México
Joseph
—Hola amor -rodeo con mis brazos a Maritza mientras me da un corto beso en los labios; le
había propuesto pasar la navidad en mi casa ya que Mariett se fue con su padre. Detestaba verla
sola. Al principio dudó pero seguí insistiendo hasta que había aceptado
— ¿Cómo te fue hoy?
—Ya sabes, como siempre –comenté mientras me sentaba a su lado – oye... ¿le has hablado a
Mariett de nuestra boda? – su expresión facial cambió drásticamente dándome a entender que
no había hablado con su hija.
—Después de que se fue a pasar las vacaciones con su padre, no la he llamado – se para de su
asiento, dándome la espalda, me paro también para rodear sus hombros y girarla para que me
vea.
Bajó la mirada hasta sus pies, sonreí mientras levantaba su rostro para que me observara.
—¿Qué sucede contigo?
—No lo sé - sus ojos se habían cristalizaron - ella ha cambiado mucho, te juro que no la
reconozco.
— ¡Es tu hija Maritza! Tienes que pasar más tiempo con ella ¿Qué estás esperando? ¿Qué se
vaya de tu lado y nunca regrese?
—No... no lo soportaría- comentó afligida. - No sé qué hacer con ella. No sé cómo actuar
—Tus hechos dan a demostrar que no te importa nada de lo que ella haga. Si ella está así de
distante contigo es porque tú la has llevado a eso ¿ no lo has pensado? - se alejó un poco de mí
mientras observaba por la ventana el jardín permaneciendo unos largos segundos en silencio.
—Sabes muy bien que es mi única hija, todo lo que hago es por ella... – trata de justificarse
aunque esa no es razón suficiente para decir que todo lo que hace es por su bien. En algunas
ocasiones he visto la forma tan distante en que ella ve a su hija. No le demuestra lo importante
que es su hija para ella. Mariett solo ve que su madre trabaja arduamente para que no le falte
nada, pero lo material no es lo único importante en la vida de un ser humano, a todos nos da
felicidad saber que somos queridos, que tenemos a alguien en quien confiar y ella no le
demuestra eso a su hija. Sólo piensa que con ella tenga comodidad ya le bastará para vivir. La
tomé de las manos y la guío al sofá para hablar seriamente con ella de este tema que tanto me
preocupa.
— Escucha... No todo es dinero en la vida, entiendo que tratas de darle lo mejor, y ¡está bien! es
[Link] ella también necesita una madre, que la escuche, y esté con ella. Cuando los niños
están a la edad de adolescencia, es cuando más atención hay que darles... tu indiferencia hacia
ella puede causarle un trauma emocional ¿sabías?
—¡ No soy tu paciente que necesita de ayuda! ¿sí? Por favor no quiero hablar de eso, estás
acostumbrado a tantos casos en tu consultorio, que ya andas poniendo demás en mi relación con
Mariett. Ella es casi adulta, ella entiende todo lo que hago por ella. No quiero hablar de ese
absurdo tema ¿ está bien?
—¿Sabes algo? después de que un árbol crece torcido, no hay forma de que después de grande
pueda ser enderezado. - tener esa conversación con ella hizo que llamara a mis hijos para saber
de su bienestar.

***
MARIETT
Estamos todos sentados en la sala, hasta que esté la cena, esta tarde la pasé bien junto a Selena
y Aless, fuimos al centro comercial para ayudar a Aless a terminar de comprar sus regalos para
darlos en esta navidad. He conocido una faceta diferente de Selena, estoy tratando de darle una
oportunidad y dejar de ser tan inmadura respecto a ella. Con los pasos de los días he visto de
que ella es una buena persona la he juzgado. A veces pensamos conocer bien a una persona
pero solo deparamos en el lado negativo, y ya lo comparamos como una persona mala y
despreciable, Selena poco a poco se está ganando una parte de mí, es una buena mujer de eso
ya no tengo dudas, se preocupa por mí y trata bien a papá. Desde que recibí aquel correo de
Oxford, estoy tratando de ver las cosas de otro modo.

«Si es una arpía, está haciendo muy bien su trabajo» pero ya eso no me importa, papá
es felíz a su lado y eso es lo único que importa.

Siempre llegué a pensar que Selena le prohibía a mi padre pasar tiempo conmigo, pero no es
así, él siempre llega a tardes hora de la noche de la empresa, son pocas las veces que llega
temprano; él se está exigiendo mucho. No quiere separar su vida personal con la del trabajo. Me
sorprende el giro que dio su vida. Él no acostumbraba a pasar tardes horas alejado de su familia,
en el trabajo llamaba a mamá para saber cómo iban las cosas y siempre trataba de llegar a
tiempo a los almuerzos.

Tenía una peculiar forma de dormir y era ver una película con él, una hora antes de acostarme
para quedarme dormida antes de terminar la película, para luego al otro día él narrarme la parte
en la que me quedé dormida. Viejos tiempos aquellos. Ahora que lo pienso; todos mis recuerdos
favoritos son con papá, en ni uno de ellos son con mi madre. Ella sólo nos veía divertirnos pero
nunca participaba.

Todos ya hemos cambiado y no para bien, desearía que las cosas sean como antes, donde solo
éramos nosotros tres.

«Pero ya nada será igual»

—¿Qué tanto piensas? – habla mi padre sacándome de mis pensamientos. Observo a mi


alrededor y solo nos encontrábamos nosotros dos
—Recordando viejos tiempos – comenté mientras le sonreía. Tomó mis manos entre las suyas
para luego también dedicarme una sonrisa cargada de nostalgia.

—¿Recuerdas cuando veíamos películas de terror y no podías dormir y te ibas a dormir con
nosotros? -sonreí ante tal recuerdo. Siempre hacíamos tregua para decidir qué película ver si
romance de adolescente, terror o ciencia ficción.

—Lo recuerdo como si fuera ayer

—Recuerdo cuando naciste – desvía su vista en algún punto fijo en la pared – cuando naciste...
fue un sábado a las 12:[Link] - me sorprende que lo recordara con tantos detalles. Es la primera
vez que hablaba de mi nacimiento, nunca antes me dio curiosidad acerca de ese tema- nunca
olvidaré esa fecha ni la hora. Recuerdo, cuando te tuve por primera vez en mis brazos empecé a
llorar... bueno empezamos a llorar los tres...– pequeñas lágrimas caen de mis ojos igual a papá–
ese fue el mejor momento de mi vida, tenerte tan pequeña e indefensa en mis brazos – no me
aguanto las ganas de abrazarlo, me acerqué a él para abrazarlo, él no se lo esperaba pero
corresponde.

***

De repente el ambiente se sintió denso con la presencia de un individuo llamado de Sebastian;


aún de recordar lo que me hizo aquella vez, una inmensas ganas de patearlo me saltaban por la
mente, jamás le perdonaré lo que me hizo. No es para nada un caballero, más bien es un niño
vestido de adulto.

—Ya está la cena vamos al comedor – comentó Elena, los tres nos dispusimos pararnos para ir a
donde estaban los demás reunidos. El comedor.

Después de bendecir los alimentos cada quien se dispuso a comer en silencio. Cuando
terminamos de cenar nos reunimos a la sala de estar para repartir los regalos. Cada quien fue
por sus regalos para repartirlos.

—Este obsequio es para ti Mari – dice mi padre extendiendo el regalo a mi dirección.

—Gracias, este es tuyo – también le pasé su regalo. Él lo abrió y al parecer le gustó, su sonrisa lo
delata.

Aless me guiña un ojo por que la de la idea fue ella, el obsequio consistía en un reloj de la marca
Seiko y un portarretrato en donde estábamos él y yo; la foto fue hace unos cuatros años atrás en
nuestra última navidad juntos cuando fuimos a Rusia. Es muy bonito recuerdo.
- Recuerdo esta foto -comentaba mientras abrazaba el portarretrato -prometo usar el
reloj el lunes en el trabajo, todos moriran de la envidia cuando lo vean - sonreí al escucharlo
hablar como un niño feliz.

Me dispuse abrir la caja me llevo una gran sorpresa al ver el IPhone x el celular del año le
agradecí feliz aunque solo esperaba de su parte algún libro o joyerí[Link]í pasamos la noche,
Selena me regaló una pulsera con un sol. Aless me regaló un vestido de color azul , Elena me
regaló...bueno a Pink le regaló una camita en forma de Donut de color rosa. Todos recibieron
regalos.

En fin así pasamos esa noche entre regalos y risas... por mi cabeza jamás pasó la idea de que
podíamos todos de a divertirme estando en este lugar, pensé que estaría encerrada en la
habitación, pero me sorprendió el hecho de que compartiéramos como si nos conocieramos
todos de toda la vida. Era la primera vez que había visto sonreír a Sebastian y mentiría si dijera
que su sonrisa no era bonita.

—Hoy ha sido una magnífica noche llena de risas y alegrías pero ya es hora de descansar – dijo
mi padre mientras se ponía de pie para irse.

Todos les hicieron caso después de despedirse se fueron a sus respectivas habitaciones, cuando
mi padre se iba llamé su atención. Necesitaba contarle acerca de mis estudios a Inglaterra; sólo
esperaba que se alegrara por mí y que me felicitara por lograr obtener la beca.

—¿ Que sucede cielo?

—Quiero comentarte algo importante.

—¿Tiene que ser hoy? Es que estoy muy...

—Entiendo, no te preocupes será otro día– empecé a caminar hacia mí habitación nerviosa por
su reacción si le contaba

—Mariett... - me paré tensa sin verlo a la cara —Ven, conversemos...seguro es importante lo que
me tienes que contar.

—Estás cansado debes descansar... no te preocupes puedo contarte mañana... – le digo sin
mirarlo a los ojos. Él Seguro pensaba que me había molestado pero la verdad, estaba nerviosa a
cómo lo tomaría; sólo esperaba que su expresión fuera de felicidad.

—Ven, siéntate – lo pensé por unos segundos, pero si no es hoy no será [Link] senté en
donde estaba anteriormente mientras inhalaba todo el aire que me fue posible para comenzar
hablar.

—En... enero tengo que ir a Londres – desvié la mirada al piso mientras frotaba mis manos con
nerviosismo

—¿ Excursión de la escuela? - preguntó sin entender lo que en verdad quería decir.

—No... quiero estudiar en Oxford – lo miré a los ojos dudosa de su reacción pero él comenzó a
reír estrepitosamente dejándome sorprendida por su reacción.

—Hija... – continúa riéndose como si le hubiese hecho el chiste del año – eso es imposible tienes
que ser un genio para entrar a esa universidad y además tu madre no te dejará ir a estudiar a
otro país.

Su comentario me molestó mucho; no creía en mí ni en mi capacidad, y que sea él que


desconfiara de mí, me desilusionó mucho.

— Cuánta confianza tienes en mi papá. - dije con ironía mientras me levantaba del sofá. Ya no
quería seguir teniendo esta conversación con él.

—Sabes que si es por dinero pago lo que sea tesoro pero los estudiantes que entran ahí son
muy...

—Obtuve el segundo lugar en el primer parcial que dieron para obtención de una beca.

Él se quedó con la boquiabierta mientras me miraba con una expresión extraña.

Pasaban los segundos y mi padre no articulaba palabras más bien su cara era para morir riendo a
pesar de lo molesta que estaba.

—¿No dirás nada?

—No... no sé qué... decir – dice tartamudeando. - ¿eso es posible?

—Estuve planeando esto por dos años irme a estudiar a Inglaterra, si tu no me ayudas otra
persona podría hacerlo - comenté pensando en Joseph.

— Si es lo que quieres estoy dispuesto ayudarte en lo que sea Mariett, pero no creo que a tu
madre le agrade la idea de que te vayas a estudiar en el exterior...

—Ella no es un problema, ella mejor desea que desaparezca de su vida; mejor estará feliz de
saber que que no sabrá de mí por unos años-comenté molesta.

— No puedes decir eso, ella se preocupa mucho por ti no deberías de hablar de esa forma
Mariett. Sabes mejor que nadie todo lo que ella tuvo que dejar para tenerte ¡ por supuesto que le
importa todo lo que hagas! -comentó realmente molesto. No sabía que ese comentario lo haría
molestar de esa manera.

- Está bien... no volveré a decir la verdad; sólo necesito que el 27 del mes próximo te tomes el día
libre en la empresa y me acompañes a Inglaterra, nunca antes te había pedido algo como lo estoy
haciendo hoy... no me digas que no por favor - pareció pensarlo por unos segundos antes de
volver hablar.

-- Lo hablaremos con tu madre, a ver que piensa...

—¡Nooooo! Quiero que se entere ya faltando semanas para irme. - sé que actuaba con egoísmo
pero temía que me prohibiera irme.Él se tomó del cabello mordiendo sus labios mientras
caminaba en círculo por todo el lugar.

—Es imposible Mariett ella merece estar informada de cada uno de tus planes.

—¡Pero con tu ayuda me es suficiente! – alcé la voz un poco.

—Sabes muy bien que las cosas no funcionan así, Maritza es tu madre y además apenas tienes
17 años eres una niña. ¡Por Dios Mariett! - ya a este punto nos gritabamos, de seguro todos
escuchaban nuestra no civilizada conversación pero eso no era lo que me importaba ahora, sólo
quería escuchar la respuesta de confirmación de mi padre.

—¡Ya no seré menor de edad! ¡cumpliré 18 en ocho meses!

Se cruzó de brazos mientras respiraba agitado por haber exaltado la voz.

—¿ Y tu crees que con 18 ya eres toda una mujer? – enarca una ceja a espera de mi respuesta.

—Pero podré tomar mis propias decisiones.

Él vuelve a sentarse en el sofá tomando entre sus manos su cabeza.

—Pensé que al menos contaría contigo pero veo que eres igual a ella, no se puede contar con
ningunos de los dos. -Mis ojos se habían cristalizado, estaba en aquel momento realmente
molesta por no brindarme su apoyo. Subí las escaleras rápidamente para entrar a mi habitación,
cerré la habitación para que ni intentara entrar ya no quería seguir hablando, es claro que
preferirá estar del lado de mamá antes que el mio. Observé dormir a Pink en su cama nueva y no
pude evitar sonreír ante lo tierna que se veía.

Me molesta tanto cuando no me entienden, no se ponen en mi lugar solo viven en su burbuja


mientras se preocupan por ello mismos sin importarle nada más. Escuché varios toques en la
puerta pero los ignoré porque sabía quién era. Los toques se vuelven más existente.

—Necesito estar sola. Mañana será otro día – hablé de mala gana mientras ponía mi almohada
encima de mi cabeza. Al parecer se había cansado de tocar porque ya no se escuchan. Sólo
pasaron tres minutos cuando los toques nuevamente se escucharon se supone que es navidad y
debería estar feliz, en paz y armonía; no molesta ni irritada queriendo romper todo a su paso. Así
estaba yo.

—¡ Dijiste que estabas cansado ve a dormir! - me paré de mala gana abrir la puerta, pero la
sorpresa que me llevé sí que me dejó sorprendida. Sebastian estaba parado en la puerta con un
vaso de agua en sus manos. No nos habíamos hablado después de aquel incidente de la alberca
y juré no volver hacerlo; pero tenerlo en la puerta había empeorado mi humor. Ya estaba cansada
de que todos nuestros encuentros sean para discutir o para decirnos lo mucho que nos
odiabamos.

—¿Qué haces aquí? Te quiero lo suficientemente lejos de mí porque si vienes a molestarme te


pido de favor que no es el momento. –No lo dejé hablar, sólo azoté la puerta para luego tirarme
en la cama para descansar, este día fue bastante largo. Solo anhelaba de que los días pasaran
pronto para regresar a mi antigua vida.

_______________________

Gracias por sus lecturas y sus votos.


¡Feliz año nuevo!
CAPÍTULO 9

5, 4, 3 ,2 1... ¡feliz año nuevo! Todos se abrazaban se abrazaban felices por la entrada del año
nuevo; todos excepto yo. Las tres últimas navidades la pasé en casa viendo películas navideñas
mientras acariciaba a Pink. Que este año esté con mi padre y su nueva familia es algo totalmente
nuevo para mí.

«¿Qué estará haciendo Maritza en estos momentos?»

Maritza

-¡Feliz año nuevo, cielo! -Joseph me envuelve en un abrazo eufórico por la entrada de este nuevo
año.

- Fue sorprendente lo rápido que se fue el ya pasado año- comenté nostálgica aún en los brazos
de él. Quería llamar a Mariett y escuchar su voz, pero no tenía la valentía de hacerlo.

-¿No vas a llamar a tu hija? - preguntó Joseph como si leyera mis pensamientos. ¡ Claro que sí!
quería saber acerca de su bienestar y saber si la está pasando bien con Mark, pero mi llamada
solo podía ponerla incómoda y no quería eso.

-Ella... ella de seguro estará ocupada divirtiéndose con ellos allá. - me alejé de él incómoda por
retomar aquel tema.

-Maritza...

- ¡No! Por favor Joseph, hoy no. Es año nuevo y no quiero empezar a discutir por lo mismo -
traté de abrazarlo otra vez él me esquivó

-¿ Y cuándo hablaremos? ¿Cuándo suceda algo grave con Mariett? Cuándo...

-¿¡De qué hablas Joseph!? - pregunté exaltada. -¡Que le podría pasar a Mariett! Ella es una
maleducada y malcriada...

-¿¡Y por qué tú crees que ella es así!? - me cuestiona elevando un poco el tono de voz.

-¡Por culpa de su padre, desde niña siempre la ha apoyado en todos sus berrinches!
-Hay niños que quedan marcados con trastornos por así decirlo, con la separación de sus
padres, tienden a pensar que la separación es por culpa de ellos cuando en verdad no es así...

-Joseph, disculpa que lo diga así - tomé su mano mientras lo veía a los ojos - esto es una
estupidez, ella estaba lo suficientemente grande para afrontar la realidad. Tenía catorce años ya
una adolescente, ¡y ya por favor dejemos de hablar de ella de los trastornos y hablemos de
nosotros, de nuestra boda... deja de preocuparte por ella no es asunto tuyo de como es mi
relación con ella...

-¿Te digo algo Maritza? No existe un maltrato más destructivo que la falta de amor hacia un hijo.
Y sí... Disculpa que me entrometa en tu terrible relación con tu hija, te prometo que no volverá a
ocurrir -y tan solo esas palabras bastaron para dejarme pensativa en toda la noche -si me
disculpas, iré a llamar a mis hijos para desearles un feliz año nuevo. Ahora regreso.
__________________________
Gracias por sus lecturas, y votos...
CAPÍTULO 10

MARIETT
Ya había empacado mis pertenencias en mi pequeña maleta, en una hora estaré en camino a mi
hogar se siente extraño llamarlo de ese modo pero muy pronto dejaría de serlo
-¿ Ya estas lista? - preguntó Aless con cierta nostalgia. Cuando se enteró de que ya era hora de
irme se desilusionó mucho, ya me había acostumbrado a estar aquí, este lugar también ya se
sentía como mi hogar.
-Sí... Ya estoy lista solo tengo...- antes de que pudiera terminar la palabra ella me tomó en sus
brazos dándome un fuerte abrazo. Sólo pude devolverlo, detestaba las despedidas y ya Aless lo
hacía más difícil.
-Te voy a extrañar mucho - hablaba entre sollozos -en apenas unas semanas ya te he apreciado
mucho Mariett.
-No más que yo... nunca imaginé que tú y yo llegáramos a ser amigas.
- Otra vez estaré sola -resopló desilusionada. Aless debería llamarse "La chica del drama".
-Pero si te regresas a Inglaterra en unos días - ella bufó restándole importancia a mi comentario.
- Pero estaré sola, mi compañera de cuarto abandonó la universidad y se regresó a su hogar, me
quedaré sola con el insoportable de mi hermano.
-¿Compañera de cuarto? ¿ no vives con tus padres? - ella vuelve a bufar.
-Dejé de vivir con mis padres desde que tenía 17 años, Sebastian y yo nos fuimos a estudiar a...
-¿ Se puede? -dice mi padre interrumpiendo a Aless.
- Ya estás dentro - comenté decepcionada por tener que irme.
-¿Ya estás lista?- asentí mientras ponía mi cartera en mi hombro.
-Bien, estaré llevando tu equipaje al auto. Ve a despedirte de los demás, el viaje es largo y se nos
hace tarde.
-Sí... claro...- los tres bajamos, Aless llevaba a Pink en sus brazos. Ya en la sala de estar estaba
Selena, Elena, y Sebastian él estaba sentado en el sofá con un libro en las manos, la portada se
me hacía conocido "Nadie más que tú" esa historia tiene un final muy triste, te hace llorar... pero
es bonita a pesar del triste desenlace ... No todo debe ser perfecto y bonito, en la vida no todos
viven en un mundo rosa donde la tristeza no existe, si crees que la vida es así estás muy
equivocado. Y la escritora del libro expresa la realidad tal cual es.
-¿ Cuándo regresas mi niña? - preguntó Ele mientras me envolvía en un fuerte abrazo.
-No lo sé, pero será pronto, lo prometo...
Después de varios segundos nos separamos, observé a Selena quien me miraba con una sonrisa
cargada de nostalgia, su mano derecha descansa en su vientre lo cual parece una bola gigante
al colapso de reventar.
¿Quién lo diría?
Toda mi vida culpé a Selena de la separación de mis padres, la odié sin razón alguna. Mi padre
realmente tenía razón; "cuando la conociera bien me daría cuenta de la gran personalidad de
ella". No es el monstruo o bruja del cuento, tal vez siempre fui yo. Si hoy en día mis padres no
están juntos, es porque se acabó el amor o lo que sea que los haya unido. Le dediqué una
sonrisa sin mostrar los dientes mientras tocaba su abultado vientre. Era la primera vez que lo
hacía. El bebé se removió, lo cual fue muy extraño.

-¿ Lo sentiste verdad? - preguntó Selena. Su sonrisa fue reemplazada por una mueca
de dolor.

-¿ Sucede algo Selena? - pregunta Elena al notar lo mismo que yo.

Algunas lágrimas salen de los ojos de ella, pero lo limpia rápidamente.

-No es nada, en estos días he estado muy sensible y además él bebé.

***
Después de varios minutos logré despedirme de todos hasta del insoportable de Sebastian lo cual
solo dije un «adiós» por no ser descortés. Sólo por educación.

-¿ Qué tanto piensas cielito? - dice mi padre sacándome de mis cavilaciones.

-Nada importante - desvié la mirada a los paisajes que dejábamos atrás.

Por varios minutos de silencio él vuelve hablar.

-¿ Y quién se quedará con la custodia de Pink cuando te vayas a Londres? - dice él con su vista
fija en el camino, no pude evitar expandir mi sonrisa al saber que realmente tengo el apoyo de mi
padre en mi decisión. Al ver que no digo nada sólo sonrió.-¿ No pensarás llevártela cierto?

- ¿ Eso significa que me apoyarás?

- Eso significa que lo discutiré con Maritza - resoplé frustrada, ya podía imaginar la respuesta
negativa de ella- si lo que quieres es irte a estudiar allá, te apoyaré todo lo que pueda, así que
despreocupate de tu madre.

- Eso espero, ¿irás conmigo a final del mes? - le pregunto entusiasmada pero a la vez nerviosa.
Tenía miedo de que su respuesta sea que no pueda; de ser así tendría que ir con ella, y no quería
que ella sea ella quien me acompañe.

-¡ Por supuesto hermosa! - su respuesta fue música para mis oídos.

***
Después de tres horas y media de viaje, llegamos a mi destino, «mi hogar»

-Llegaste -dice mi padre sacándome de mis pensamientos.

-Lamentablemente...- las palabras escaparon de mi boca sin que pudiera evitarlo.

-¿ De qué hablamos ? - su expresión fue completamente seria - una vez que entremos ahí,
quiero que dejes esa expresión de indiferencia- pensé en refutar pero continuó hablando - de lo
contrario apoyaré a Maritza en cualquier decisión que vaya a tomar con respecto a tu viaje,
porque ya debes saber cuál es su respuesta ¿no?

-No dije nada - salgo del coche antes de que él volviera amenazarme con el viaje.

Segundos después estábamos parado frente a mi hogar, mi padre tocó el timbre, la puerta fue
abierta siendo nosotros recibidos por ella.

-Hola Maritza - saludó papá.

-Mark... - dijo ella.

-Cuánto tiempo ha pasado ¿no? Te vez... diferente.

- Lo mismo digo de ti. - solo me quedé observando con aquellas dos personas que intercambian
palabras... después de unos segundos mi madre posa sus ojos en mí.

-Hola mamá- logré decir ya que ella no tenía intención de hablarme. Pensé en entrar a mi
habitación sin decir una palabra pero las palabras de mi padre estaban incrustadas en mi cerebro;
una vez que entremos ahí, quiero que dejes esa expresión de indiferencia. De lo contrario
apoyaré a Maritza en cualquier decisión que vaya a tomar con respecto a tu viaje, porque ya
debes saber cuál es su respuesta ¿no?

Ella me sonríe. solo sonríe. - tuvo que ser feliz en los días que no estuve con ella.
"Lamento arruinar tus planes mamá, te prometo que las cosas serán diferentes en unos meses"

-¿ Se quedarán parados? - nos preguntó mientras se hacía a un lado para que entremos.

Una vez dentro le quité la maleta a papá mientras ponía a Pink en el piso.

-Iré a ordenar mis cosas - subí a toda prisa los escalones dejándolos a solas.
MARITZA

-¿Cómo se portó en tu casa? - rompí el silencio incómodo.

-Bien... se portó bien.

-¡ Eso sí que es novedad! - dije sarcásticamente conocía a la perfección a Mariett imaginé miles
de escenarios donde le hacía la vida imposible a su madrastra, pero no imaginé que se portara
bien.

-Mariett tiene un carácter fuerte, pero no me sorprendo... lo ha sacado de ti. Al principio las cosas
con ella fue un caos pero luego se fue adaptando.

-¡No me digas!- exclamé mientras sonreía.

El silencio reinó por unos segundos, pero el lo rompió al instante.

-¿ Entonces te vas a casar?

-Así es... ¿ y tu esposa y el embarazo como va? - comente curiosa

-Todo bien gracias a Dios... esperando ansiosos la llegada del bebé.

- Me alegro, ¿ Y Mariett cómo se portó con ella?

-Bien... Con el paso de los días Mariett aprendió a sobrellevarla. Porque, ¿recuerdas que te había
comentado antes que Mariett no le agradaba en lo absoluto a Selena?

-Sí, me habías comentado - siento una opresión en el pecho enterarme de esto, se lleva mejor
con su madrastra que conmigo. ¿ Cómo tomó ella que Mariett pasara unos días contigo?

- Selena se puso muy feliz saber que Mariett pasaría unos días conmigo, desde hace tiempo ella
quería que eso sucediera.

Asentí mientras sonreía- me alegra saber eso - el ambiente cambió drásticamente. Su rostro se
veía pálido como que si lo que fuera a decir no me agradaría.

-Necesitamos hablar seriamente del futuro de nuestra hija Maritza- escuchar decir esa palabra «
el futuro de nuestra hija» me dio nostalgia. Mark y yo pasábamos horas y horas hablando de eso
mismo, del futuro de Mariett.
Nos sentábamos en el sillón, yo con mi gran panza recostada al lado de Mark, hablando de todo
lo que queríamos para nuestra hija.

-Yo le enseñaré a jugar fútbol - decía él.

-Nada de fútbol, ese juego no es para una mujer, yo le enseñaré a usar maquillajes, a vestir bien,
le enseñaré todo lo que una mujer debe saber, me gustaría que aprendiera a jugar tenis, y la
pondremos en natación, pero nada de fútbol, ¿ entendido?

-No quiero que le enseñe a nuestra pequeña a ponerse esa pintura en la cara, ni que se ponga
eso vestiditos cortos, porque eso si no lo toleraría- me encantaba cuando se ponía así de
protector se veía tan adorable - pues ni modo... tendré que esperar que nazca él otro, porque será
niño para enseñarle todo lo que quiero que aprenda...

-¡ Todavía no ha nacido Mari y ya estás invocando otro!

-Aah, espera no me quitarás el privilegio de enseñarle defensa personal a nuestra princesita - sus
ojos brillaban de emoción, no olvidaré nunca la forma en la que hablaba, en cómo se ponía al
hablar de ella.

¡No creo necesario que le enseñes a pelear, no quiero que se convierta en una callejera!

-¡ Pues te equivocas! Estoy más que seguro que más de uno se le pegará como sanguijuela,
nuestra hija será hermosa así como su madre...

-Te amo...

-Yo te amo más.

Un amor que solo duró catorce años...

-Maritza - posé mis ojos en donde se encuentra Mark, él miraba con cara de preocupación - ¿ te
encuentras bien? Te veo ida...

-No importa, pero dime, ¿qué quieres decirme de Mariett?

-Yo no tengo derecho de hacerlo sin su consentimiento...

-¿ De qué hablas?

____________________________________
Gracias por tu lectura y voto.
CAPÍTULO 11

Dedicado a EunhaeKJH por estar siempre ahí cada vez que actualizo esta historia,
¡Gracias!
Mariett
Escuchaba atenta lo que hablaban mis padres, no sabía cómo contarle a mamá de que me
aceptaron en la universidad Oxford, las palmas de mis manos no dejaban de sudar, mi corazón
late tan fuerte que siento que saldrá por mi boca, bajé las escaleras lentamente mientras trataba
de normalizar mi respiración, la primera en verme es mamá que mantiene una expresión de
confusión. No quería contarle nada respecto a mis planes porque ya podría imaginarme su
respuesta. Papá me dijo que confiara en él, y eso es lo que voy hacer. Observé a mi padre, hizo
un gesto para que comenzar hablar pero ni una palabra salía de mi boca.
—¿ Qué tienes para contarme Mariett? – podía ver su frustración reflejada en sus palabras, en
cambio, las palabras que ya tenía planeado decir ya no estaban en mi cerebro.
—Yo... Yo...
—¿Qué tu qué? – los ojos de ella estaban inyectados de ira y aún no sabía de lo que yo tenía que
contarle. Me sentía más intimidada.
—Mari... sino le quieres hablar ahora puede ser en otro momento...
—¡No pienso hablar con ella si tu no estás! – otra vez sentía esa sensación de no poder respirar,
los nervios causaban ese malestar en mí. Tenía que hablar, no debe ser tan difícil decir que me
voya estudiar a Inglaterra estando ella de acuerdo o no.
—¿¡ Quieres dejarte de rodeos y hablar de una buena vez!? Deja el drama y habla, ya me tienes
estresada.
—Tranquila Maritza no es para que te exaltes de esta forma.
-- ¿Ya ves por qué nunca tenemos una conversación normal? - me fui a mi habitación sin decir
una palabra más, papá me llamaba pero no me detuve. Tan solo pasaron unos minutos y ya
estaba él tocando en mi puerta.
—Mariett... cielo... no hagas esto por favor, ven bajemos y vamos a contarle a Maritza lo planes
que tienes, no hagas las cosas tan difíciles ¿ sí?
—Hazlo tú... no pienso contarle nada, y además si le cuento se atreverá a decirme que no... no
me va a entender.
-- ¿ De qué hablamos en el auto? si sigues actuando de ese modo, Maritza nunca permitirá que
estudies en el exterior. Demuestrale a tu madre de que ya eres una adulta capaz de tomar sus
propias decisiones sin la ayuda de sus padres.- Por más que me molestara la situación él, tenía
razón, ya es tiempo de madurar y demostrarle que yo tengo la capacidad de cuidar de mí, y de
hacerme responsable de mis actos, si realmente quería irme tenía que comportarme a la altura de
una persona capaz de hacerse responsable de su propia vida, y no andar lloriqueando o
exaltándose por cualquier situación.
Respiré varias veces antes de pararme y abrir la puerta de la habitación, papá estaba recostado
en la pared del pasillo con su celular en la mano. Al verme me sonrió para luego poner su celular
en el bolsillo de su pantalón.
- ¿ Estás seguro de que si actúo como dices ella no se opondrá? - él asintió mientras me guiaba
por las escaleras directo a donde se encontraba ella. Me observó por unos segundos con su
mirada fría y carente de sentimientos
—Hace dos meses solicité una beca para estudiar a Inglaterra y hace algunos días me aceptaron
para irme a estudiar allá... — abrió los ojos sorprendida por lo que decía pero no opinó —cuando
acabe la escuela me iré a estudiar allá... eso era lo que tenía que contar.
—¿Te estás dando cuenta de lo que me estás contando Mariett? – pregunta ella, yo solo la
observo con la misma intensidad en que ella me mira.

—Tengo dos años planeando esto, no pienso renunciar a mis sueños, sería muy injusto
de tu parte si me haces rechazar esta oportunidad.

—Pues conmigo no cuentes — mentiría si dijera que me sorprendió su respuesta, ya sabía de


antemano de que reaccionaria de ese modo. Solo la vi alejarse por las escaleras.

-- Me mentiste - papá me miró avergonzado. Me tomó de las manos haciendo que lo mire a los
ojos.

-- Prometo que trataré de persuadirla, sólo dale un poco de tiempo para que piense mejor las
cosas.

-- Y sabes que justo eso no tenemos; tiempo.

-- Sólo confía en mí, ya verás.

***
—Diez minutos después mi padre emprendió camino a su casa, sabía que algo como eso iba a
pasar será muy difícil hacerla cambiar de [Link] confío en que papá sé que él hará que ella
cambie de parecer, subí resignada las escaleras, hoy a sido un largo día, ya mañana empezaban
las clases, me tiré en mi cama perdiendo la noción del tiempo quedando profundamente dormida.
Mañana también será un día largo.

***

MARITZA

No pude dormir toda la noche, Mariett a estado planificando su futuro desde hace tiempo, no sé
en qué momento dejé de ser madre, lágrimas de impotencia, de coraje, de dolor salían de mis
ojos, traté de comunicarme con Joseph, pero no tomaba su celular. Pude conciliar el sueño ya a
las tres de mañana, me desperté por el sonido del celular, indicándome que tenía una llamada de
Joseph.

—¡ Amor! ¿sucedió algo? – ya me había arrepentido en llamarlo, no me gustaría escuchar un "te


lo dije" de su parte. Siento que todo lo relacionado a Mariett se está saliendo de control, no sé qué
hacer - ¿sigues ahí Maritza?

-- Sí, sigo aquí. Ayer te llamaba porque te extrañaba, no es nada grave.

-- ¿ Dónde estás ahora?

-- En casa, hoy me tomaré un día libre...

-- Voy para allá, debes aprender a mentir mejor, no tendría diez llamadas perdidas si sólo
llamaras por que me extrañas - tras decir eso colgó. Él me conocía ya lo suficiente, por más que
me esforzara en mentir él ya me conoce lo suficiente.

***

Tan solo pasaron treinta minutos cuando ya Joseph estaba en la a la de estar de mi casa. No
quería hablar sólo necesitaba un abrazo de su parte.

--¿Qué sucede? - preguntó mientras me envolvía en sus brazos.

—Estoy perdiendo lo único que quería proteger. – dije entre sollozos, no recordaba la última vez
que lloré, cuando lloras demuestras tus debilidades, y no ando por ahí dejando lágrimas débiles

—¿ De qué hablas Maritza?

—Mariett... – los sollozos no me dejan hablar, Joseph se separa de mí, con el semblante pálido.

—¿ Qué pasó con Mariett? –la preocupación nueva vez se hace presente en él - ¿ Qué sucede
Maritza? Me preocupas.

—Se va... se va a Inglaterra, y presiento que si se, va no volverá. -Nuevas lágrimas aparecen en
mis ojos, Joseph me tomó de las mano guiándome al sofá. Me arrepentiré por esto, siempre le
demostraba a él de lo fuerte que era, muchas veces le dije que no se metiera en mi relación con
mi hija, y hoy estoy llorando en su hombro justo por eso; perderé a mi hija para siempre y sólo
por mi orgullo.

—Explícame bien, por que no logro entenderte, pero primero tranquilizante ¿si? — asiento un
poco desorientada por la situación, pero después de varios minutos mi respiración vuelve a
regularizarse, pierdo la vista en algún punto fijo en la pared y de la nada comienzo hablar.
—Me odia... me odia porque no le pongo atención, debe pensar que yo no le importo, se me está
escapando de las manos, y no puedo hacer nada para evitarlo – reí con ironía, era lo único que
podía hacer al recordar las veces en que era indiferente con ella. Salí de esos pensamientos que
tanto mal me hacían en aquel momento. Joseph tomó mi barbilla haciendo que lo mire a los ojos.
Ya le había contado lo sucedido en ala noche de ayer.

—Mariett es una buena chica y te aseguro que estas muy equivocada con ella...

—No te escuché cuando me aconsejaste que me acercara a ella – un grito ahogado se escapa de
mi garganta - Sería muy difícil para mí saber a mi hija lejos de mí... en otro país... No he sido lo
que ella necesitaba.

—Maritza, ¿después de que Mariett te contara acerca de sus planes que hiciste o le dijiste?

Nueva vez comencé el llanto.

–Pues... le dije que... conmigo no contara – agaché mi cabeza al nivel de mis pies no quería ver
el rostro decepcionado de Joseph.

–No sé qué decirte amor, pero debes darle a Mariett el apoyo que ella necesita, ella ya a
planeado su futuro, debes apoyarla... cuando Víctor y Maya me comentaron que querían
estudiar en el exterior no me opuse, hice lo contrario los felicité por su decisión, tienen ganas de
superarse, de prepararse para un mejor futuro... deberías hacer lo mismo con Mariett, no cortes
sus alas, sino más bien déjala volar.

–¿ Aunque eso signifique que la pierda para siempre? – me encontré diciendo en un hilo de voz
con temor de la respuesta

–¡ Cielo! Solo irá a estudiar, tu podrás ir, como ella también podrá venir– negué deliberadamente.

–Sabes perfectamente cómo es la relación entre nosotras.

–Pues tendrá que cambiar. Tú debes apoyarla y estar con ella siempre, la una se tiene que tener
a la otra.

Después de unos minutos hablando con Joseph, él tenía razón, tenía que apoyarla aunque eso
significara estar lejos de ella, reconozco que tengo culpa de por qué somos tan distante. Pensé
que lo que hacía era por su bien, pero lo que hacía era alejarla de mí sin darme cuenta, y eso era
lo que más me dolía.
__________________________
Gracias por tus lecturas y votos
CAPÍTULO 12

Capítulo dedicado a mi prima favorita made1911 por motivarme a escribir esta historia y
por también estar ahí leyendo cada capitulo atenta. "Ai loviu"
"¿Quién eres?"
Ya han pasado cuatros días del suceso con mi mamá, antes de ayer mi padre me informó acerca
del nacimiento de mi hermanito Eithan, seguro en unos días vaya a verlo... estoy recostada en mi
cama con la vista al techo, hace tanto tiempo que no reviso mis redes sociales, aunque nunca me
ha importado.
« No tengo verdaderos amigos con quienes hablar amigos»
Rápidamente enciendo mi laptop, y abrí mi cuenta de Facebook, encontrando dos solicitudes de
amistad, tenia una solicitud de amistad de Alessia, Sonreí al recordarla. no dudé en aceptarla,
miré la otra solicitud esperando ver alguna foto, pero nada, no tenía foto alguna en su muro,
divisé mirando a ver si tenia amigos, nada, no había nada ¡ni loca le acepto a solicitud!
Apenas puedo ver que se llama Ian Fernández.
Cuando intento eliminar su solicitud, en una muy mala maniobra le di a la opción que dice
aceptar, justo cuando iba a cancelar la solicitud, la puerta de mi habitación se abre.
-¿Puedo entrar?- es mi madre. Aparté la laptop e hice un ademán para que entrara. Se sentó al
lado contrario de donde yo estaba y comenzó hablar.
-Yo... solo... - resopló frustrada - es... - relamió sus labios para continuar pero la detuve.
-¿Puedes ir al punto? - enarqué una ceja- estoy ocupada.- apretó sus puños y me miro extraño,
pero luego suavizó un poco su mirada.
Se paró de la cama y me dio la espalda, pude notar que se cortó el cabello, ahora lo llevaba más
arriba de los hombros y caían ondulados. Cuando era pequeña siempre decían que éramos muy
parecidas, que nuestros ojos son idénticos, pero ya con el paso del tiempo mis genes han ido
cambiando, mis ojos son mas grandes que los de ella y son mas intensos, según ella soy la viva
imagen de su abuela, o sea, mi bisabuela.
-La ultima vez que hablamos...- dice ella sacándome de mis pensamientos genéticos- me tomaste
por sorpresa - da un largo suspiro, para luego encararme - si lo que quieres... es irte a estudiar
allá... no te lo voy a impedir - su voz estaba serena, algo extraño en ella- tus calificaciones
siempre han sido sobresalientes... no tendrás problemas en mantener tu beca... si... - suspira
frustrada -si necesitas de mi ayuda... lo que sea no dudes en pedírmelo, aquí voy a estar siempre.

¿ Me está apoyando para que me vaya a Inglaterra? Realmente mi madre me ha dejado en


shock. No disimulé mi asombro ante sus palabras. No me lo esperaba.
-¿ Me estás queriendo decir... que apoyas mi decisión de irme al extranjero?- enarqué una ceja
expectante a su respuesta, ella asintió con la cabeza para luego añadir:
-Ya estás grande Mariett, y creo que ya sabes lo que haces - se da la vuelta para luego salir de mi
habitación dejándome aún mas confusa de lo que ya estaba.
«Esto tiene que ser obra de Joseph»
***
Unos minutos después de asimilar lo ocurrido con mi mamá aquí en mi habitación, volví a
encender la laptop, algo que llamó mi atención es que tengo un mensaje del tal « Ian»
« Hola» me escribió.
No tardé en responderle

«¿Hola?»
Me aparté de mi el ordenador, cuando otro mensaje me alertó. Era él.
Ian:« ¿Cómo estás?
Yo: «¿Quién eres?»
Me animé a preguntar. Un minuto después ya tenía su respuesta .
Ian: «soy... una persona»
Yo: « ¿ En serio? Guau siempre quise hablar con un humano, por que yo soy un extraterrestre
¿sabías? » - escribí sarcásticamente.
Ian: « jajaja... no pensé que tuvieras buen sentido de humor»
Yo: « Te vuelvo hacer la pregunta... ¿ te conozco? »
Esperé ansiosa su respuesta la cual nunca llegó se desconectó.
Unos minutos después hice lo mismo. Ya la noche había llegado y debía cenar y realizar tareas.
Y así fue, ya eran las 9:41pm. Estaba muy cansada, me quedé mirando el techo, no se en qué
momento el sueño me dejó inconsciente, dormí plácidamente algo extraño en mí.
***
Un nuevo día se hizo presente, me levanté como siempre con ganas de salir corriendo de casa.

Entré al baño y me duché cepillé mis dientes, cuando salí busqué mi uniforme, dejé suelto mi
cabello, tomé lo necesario y salí de mi habitación lista para emprender el nuevo día.
Cuando bajé mi mamá me esperaba en las escaleras.
- ¿Cómo amaneciste hoy? - ¿okay? Es algo extraño recibir tantas atenciones de su parte. Ella
enarcó una de sus cejas expectante.
- Bien, como siempre - me encogí de hombros.
-El desayuno está listo, ve a desayunar, en lo que lo haces iré a vestirme para llevarte al cole.
No pude esconder mi asombro, ella notó como abrí mis grandes ojos. No dije nada solo asentí
con la cabeza, sonrió de lado y subió por las escaleras rumbo a su habitación. Entré a la cocina
aun en el aire por la actitud de mi mamá. No sé que se traía entre manos, mamá es de pocas
palabras como también de pocas atenciones, no suele ser conmigo muy demostrativa de afectos,
como para preguntarme como amanecí, o prepararme el desayuno, cuando ella sabe que apenas
ceno en casa, probé las pancakes con mermelada de fresas mis favoritas cuando era niña. La
probé deleitándome con el sabor haciéndome viajar al pasado por un minuto, cuando ella
acostumbraba apremiarme, por un logro en la escuela o cuando era mi cumpleaños llenaba de
mermelada todo el pancake con la reprobación de mi papá siempre decía que me haría daño
comer tanto dulce.
Tomé el yogurt de vainilla ya saliendo de mi burbujas de pensamientos.
-¿ Ya terminaste?- entró en la cocina ya lista para emprender camino, asentí con la cabeza ya
terminando de tomarme el último sorbo de yogurt.
Salimos de casa, su auto ya estaba afuera, subí de copiloto mientras ella se sentaba al otro lado.
Puso el auto en marcha, no hablamos por un largo rato. No me contuve mucho tiempo y aventé
una pregunta.
-¿ Porqué haces esto? - jugué con mis dedos nerviosa.
-¿ Hacer qué?- mantuvo su vista al frente.

-Esto... lo que haces ahora, lo de ayer ¿ que pretendes? - no la encaré.


-No pretendo nada Mariett, y si te refieres a que te lleve al colegio, es porque tenía que salir a
esta hora al trabajo.
-Y ¿Cómo explicas el hecho de que ahora si me apoyas para que me vaya a estudiar al exterior?
-¿ Tu pasatiempo es llevarme la contraria cierto?- para el auto frente al colegio.
-Me parece raro que de la noche a la mañana tengas una actitud distinta conmigo no es normal
en tí...- cogí mi mochila y salí del auto- hablamos luego. - procedí a decir, y entrar a la escuela,
justo cuando iba a entrar una llamada procedente de mi teléfono llama mi atención.
-Hola, Mari- es mi papá.
-Hola pá ¿a qué viene tu llamada a esta hora?- escucho como sonríe.
-Lo sé cielo, se que estás en la escuela, no he tenido tiempo para hablar contigo hija.
-No tienes que explicarme pá...
- Mari...
-¿Sí?
-¿ Maritza aún sigue con la idea de no dejarte ir a estudiar en Oxford?
-Ayer estuvo hablando conmigo acerca de eso, me dijo que me vaya, que si es por mi futuro que
haga lo que tenga que hacer...- me encojo de hombros al recordar las palabras de mi mamá.
-Es un gran avance cielo, eso quiere decir que irás a realizar la prueba de admisión. -sonrío ante
la idea de irme lejos, es lo que siempre quise y estoy a nada de realizar mis sueños.
-¡Sabia que tenia que decirte algo cielo!- dice mi padre sacándome de mis pensamientos, y
cambiando de tema.
-¿ Tiene que ser ahora pá? Ya voy a entrar...
-Es acerca de Sebastían...
- En ese caso no me interesa nada de ese sujeto.
-Pensé que se llevaban bien.- puse los ojos en blanco.
-Pues no nos llevamos tan bien que digamos. Pero anda ¿que quieres decirme? - después de
unos segundos y un suspiro de parte de mi papá el habla al fin.
-Sebastían fue interferido de universidad, ahora estudiará aquí en México.
-¿ Eso era? ¡que padre!- fingí emoción.
-Pensé que seria bueno que lo supieras por si algún día te lo encuentras.
-Aguarda... ¿ por si me lo encuentro?-arrugue la frente.
-Si hija estudiará en la ciudad.
¿es en serio?
***

Después de terminar la conversación con mi padre, tenia cara de pocos amigos y no era para
menos, saber a ese ogro en la ciudad cambió mi humor y no para bien.
La primera hora pasó lenta, arte como detesto esa materia. Las otra se fueron como agua, ya era
hora de salida cuando miro el celular tengo cinco notificaciones del chat no le puse atención y me
fui a casa.
Una vez que llegue subí a mi habitación abrí mi Facebook y abrí los mensajes... y todos eran del
chico/a misterioso/a, porque no sabía si era mujer o hombre. Aunque su nombre lo delata.
Ian: «Hola»
Ian: «Disculpa por dejarte en visto»
Ian:«Tuve un inconveniente »
Ian:«Soy Ian, y es obvio que soy chico, por si lo dudas»
Ian: « ¿ Que tal tu día? »
¿ Es en serio?... No dude en responderle.
Yo: « Hola... pensé en bloquearte, mejor dicho, te voy a bloquear desde que te envíe este
mensaje... así que Ian por favor deja de enviarme mensajes, no acostumbro hablar con
desconocidos»
Su respuesta no tarda en llegar la cual me sorprende.
Ian: « ¿No estamos a tiempo de conocernos? ¿no podemos ser amigos?»
Yo: « Lo siento, pero no»
Ian: « ¿ Porqué eres tan cerrada?»
Río sarcásticamente ¿pero que se cree este tipo?
Yo: « Oye ¿ realmente crees que soy idiota? ¿ Acaso piensas que me trague el cuento de que
quieres ser mi amiguito? Estoy mas que segura que eres una arpía molestosa de la escuela, si
piensas que caeré en su juego estás equivocado/a... lo mejor que puedes hacer es dejarme en
paz y dejar de enviarme mensajes, te bloquearé.»
No le di tiempo ni de responder, ya que rápidamente salí del chat, cerré sesión.
Me tiré a mi cama boca arriba, conozco a los chicos de mi escuela, estoy segura que lo hacen
para molestarme, como lo han hecho con otros chicos, empiezan siendo amigos, luego
comienzan a tenerles mas confianza contándoles secretos, para luego publicarlo todo en la
escuela, y enterarse de cosas horribles... son de lo peor.
*
-Mariett...- siento caricias suaves en mi cara- Mariett - abrí los ojos adaptando mis ojos a la luz.
-Mmm
-Tienes rato dormida, pensé que era tiempo de que despertaras, además está de noche y no has
como nada - ¿okay? La actitud de mi mamá no sé si alegrarme o asustarme, es extraño recibir
tantas atenciones de su parte, si fuera ella en su versión antigua, le diera lo mismo que me quede
dormida hasta el otro día, desde ayer todo es tan extraño- ¿ que tanto me vez?
-¿ Estás segura que eres mi mamá? ¿ en serio eres Maritza Rizzo?
-Deja de hablar estupideces - se para de mi cama- alístate, iremos a cenar afuera con Joseph- y
desapareció por la puerta sin dejarme opinar. Di un suspiro y procedí a alistarme. Me duché, y me
vestí con algo cómodo.
Observé mi laptop y solo recordé el hecho de la tarde del tal Ian.
¿ Realmente eres unos de esos bravucones?
¿ Será real que quieres ser mi amigo?
¿Quién eres Ian?
___________________________
Espero que les haya gustado el cap. Gracias por sus lecturas y vista. Cualquier mala ortografía
me la pueden hacer saber... Gracias nueva vez por la oportunidad de seguir leyendo
CAPÍTULO 13

Los siguientes días fueron pasando, cada día estaba mas ajetreada en la escuela, no había
vuelto hablar más con él tal Ian, no lo bloqueé, llevaba días sin entrar a mi cuenta de facebook, no
quiero encontrar mas mensajes de ese desquiciado. En tres días vuelo a Inglaterra con mi papá,
ya la idea me tiene emocionada. Las cosas con mi madre han ido mejorando, ya no nos tratamos
como dos desconocidas viviendo en la misma casa, pero tampoco es que hable mucho con ella,
con él paso de los días me he dado cuenta que Joseph es una buena persona aunque le hago
creer que me cae mal, me cuesta admitirlo pero hace una linda pareja con ella.
—¿ Me estás escuchando Alejandra?- ruedo los ojos.
—Deja de llamarme Alejandra mamá- entorné los ojos.
—Ese también es tu nombre por si no lo recuerdas.
—¿ En que pensaban al nombrarme de esa manera?- salgo de la habitación dejando sola a mi
mamá pero luego me sigue.
—Es una historia muy larga, pero oye... mira lo que tengo- me detengo en el pasillo para ver.
—¿ Que?- me cruzo de brazos.
—Mañana nos iremos a vacacionar con Joseph- me extiende un sobre la cual tomo.
—¿ Un crucero por tres días?- enarcó una ceja.
—Sí. Será divertido
— ¿Recuerdas que el martes me voy a Inglaterra?
—Pero venimos el domingo.
No quiero decirle la verdadera razón por la cual no quiero ir.
—No quiero ir- sigo mi camino a la cocina.
—¿ Ves? Y esas son razones suficientes para una discusión. ¿ porqué te gusta llevarme la
contraria. ¡ estoy haciendo un verdadero esfuerzo para...
—¿ En serio vamos a discutir? No tengo ánimos para iniciar una discusión.
—Abrí el refrigerador en busca de algo de comer, tomé yogurt. Mi favorito.
—¿ Con qué cara le diré a Joseph que no iremos?
—Con la única que tienes...- digo en un susurro pero al parecer me escuchó.
—¿ Que dijiste?
—Que puedes ir sin mi.
—Deja de decir estupideces.
***
—¿ Se puede?- es Joseph.
—Ya estas adentro - desvío mi vista nuevamente a mi cuaderno, estaba realizando algunas
tareas.
—Maritza acaba de decirme de que no irán mañana al crucero - me detuve en seco.
— Que mal por ti - volví a mi asunto.
—Tu madre estaba emocionada con ese crucero.
—Joseph - giré la silla de mi escritorio para verlo- si ya terminaste te puedes ir, estoy muy
ocupada – dio un largo suspiro.

—¿ Puedes hacerlo por tu madre por lo menos?

—No me harán cambiar de parecer, váyanse yo puedo quedarme sola, sé cuidar de mi.

—¿ Porqué haces esto Mariett?

Mis ojos se han cristalizado.

—No puedo hacerlo - digo en un susurro.

—¿ De que hablas?- me di la vuelta en mi silla giratoria y crucé mis brazos, fruncí el ceño por mi
cobardía.

—¡ No puedo hacerlo! ¿okey?- una lágrima traicionera escapa de mi ojo, la limpio rápidamente.
No me gusta que me vean llorar. Joseph gira mi silla a su dirección.

—¿ Que te detiene?- habló pacífico.

—Te burlarás de mi - sonrió.

—Prometo no hacerlo... además... – susurró en mi oídos he sido testigo de cosas peores, relajé
mi rostro ahora tenia una cara divertida.

—¿ Y que te asegura que lo que te diré es ridículo?- él se encogió de hombros sonriente.

Después de unos segundos casi eternos hablé.

—Cuando era niña... estuve a nada de morir ahogada- él me escuchaba atento. Terminé de
contarle todo y no decía nada solo escuchaba.

—¿ porqué pensaste que me burlaría Mariett?- me encogí de hombros


.
—Porque es estúpido que le tema a una cantidad excesiva de agua.

—Todo el mundo le teme a algo Mariett- puso su mano sobre la mía- debes enfrentar ese miedo.

—Es imposible- dije al fin.


—No hay nada imposible Mari... lo que te sucedió fue un hecho trágico pero debes vencer ese
temor... la mejor forma de vencer el miedo es enfrentarlo, intentarlo.- me paré de la silla y caminé
de un lado a otro.

—Cuando estaba en casa de mi padre, caí a una piscina, no habían pasado un minuto y ya
estaba inconsciente...- di un largo suspiro controlé mis lágrimas para que no salieran- soy un
fracaso.

—¡ No chiquita, no digas eso!- me tomó en sus brazos dándome un cálido abrazo, fue imposible
controlar mis lágrimas. Después de unos minutos se separó de mi, limpió con sus dedos mis
lágrimas.- le diré a Maritza, que lo dejemos para otra ocasión- negué con la cabeza.

—Lo voy a intentar- sus ojos se iluminaron- pero si ven que mi pánico aumenta... al menos sabrán
que lo intenté.

—¿ Estás segura?- asentí.

—Ya basta de tanta plática y déjame estudiar- cambié mi actitud, a como solía comportarme con
él- él negó sonriente. Cuando iba a salir de la habitación llamé su atención- y otra cosa... nunca
me viste llorar, y nunca te conté nada... ahora si, cierra la puerta cuando salgas... me senté en mi
silla lista para hacer lo que hacia antes de que Joseph invadiera mi espacio.
Estudiar. Escuché la puerta cerrarse y Sonreí por la forma en comportarme con mi padrastro. Lo
apreciaba mucho ya tenia ganado mi corazón.
***

El viernes llegó, tenia empacada mi pequeño equipaje de tres días.

—¿ Ya estás lista?- pregunta mi madre entrando a mi habitación- Joseph nos está esperando.

—Me falta poco... dame tres minutos.- daba vuelta por toda la habitación en busca de nada.

—Te esperamos abajo. No te tardes- salió de mi cuarto para luego entrar otra vez - Pink está en
la casa de Joseph. Estará ahí hasta que regresemos... apresúrate se nos hace tarde - una vez vi
que la puerta se cerró me senté en mi cama largando un profundo suspiro.

—Puedes hacerlo Mariett... solo es agua... y además no te mojarás sino quieres, el agua estará
lejos- me decía a mi misma.- puedo hacerlo... ¡ claro que puedo!- bajé con mi equipaje en manos.

—Pensé que cambiaste de opinión- me sonríe cálidamente Joseph, me quitó el equipaje y lo llevó
a su auto.
***
—¡ Llegamos!- expresa feliz Joseph- espero que disfrutes este viaje mi reina- le dice a mi madre,
dejándole un beso en los labios.

Ya dentro del barco nos muestran nuestras habitaciones, me fui directo a la mía. No pienso salir
de allí hasta que sea domingo.

Pasaron algunas horas las cuales aproveché leyendo, Joseph pasó por mi habitación, me
preguntó si me sentía incómoda, pensé que seria peor pero no fue tan trágico a como me lo
imaginé. En la noche fuimos a un restaurante, el ambiente allí fue cálido, ellos platicaban
abiertamente sobre su boda y todo lo concerniente a eso, Joseph intentaba unirme a la
conversación de la cual opinaba de vez en cuando.

—Iré a mi dormitorio- me paré de la mesa.

—Pero si apenas comiste un poco.

—No tengo hambre estoy exhausta, necesito descansar.- ambos asienten.

Caminé sin un destino previsto, solo quería relajarme un poco, no dormí nada pensando en lo
horrible que seria estar en este crucero. Miré hacia arriba viendo un cielo oscuro acompañado de
estrellas la luna se mantenía un poco oculta. me abracé a mi misma al ver la linda noche. Mi
mejor pasatiempo es ver el cielo, y ver como las estrellas brillan y ver ese hermosos queso blanco
redondo llamado luna, si tuviera una oportunidad de pedir un deseo sin duda alguna seria ir al
espacio. Sonreí ante mi imaginación.

Paré en seco cuando vi en donde me encontraba. Me encontraba en el área de piscina, muchas


personas le temían a la oscuridad, a la noche, mientras mi mayor pasatiempo es estar en la
oscuridad. Muchas personas darían lo que fuera por vivir dentro de una alberca en tiempos de
calor, cuando yo ni los pies puedo entrar a una gran cantidad de agua, dirás es absurdo que eso
suceda pero realmente a mi me sucedía. Me senté lo mas alejado que pude, y observé atenta el
cielo, solo habían unas cuantas personas en el lugar no pasaban de cinco, algunos compartían
salivas y bacterias por sus bocas, mientras que otros platicaban, hubo algo o mejor dicho alguien
que llamó mi atención, con la poca luz del lugar puedo ver su gran agilidad dentro del agua. Por
momentos envidie su valentía.

El tiempo pasó de prisa, ya el sueño me tenía dominada él chico dio su última vuelta en la piscina,
al parecer va a salir del agua voy caminando hacia la salida hasta que...

—¿ Mariett?- me detengo en seco al escuchar mi nombre, me giro lentamente para encararlo.

— ¿Tu?
___________________________
Gracias por tu voto y lectura.
CAPÍTULO 14

—¿ Qué haces aquí?- me pregunta Sebastían.

—¿ Pues no vez? Lo mismo que tu - le digo de mala gana.

—No lo creo- miró al cielo.

Bufé y seguí con mi camino.

—Como sea... adiós- hice un ademán con las manos restándole importancia.
Llegué a mi habitación y me tumbé en mi cama. Cayendo de pronto en un profundo sueño.
***
A la mañana siguiente me puse un vestido color esmeralda mi cabello lo llevé suelto, caían en
ondulaciones por mi espalda, hoy me levanté con mucho ánimo de dar una vuelta. Solo espero no
encontrarme con el innombrable.

—Buenos días.

—Hola má.

—¿ Como amaneciste hoy?- se sienta a un lado de la cama.

Aun no me acostumbro a recibir tanto interés de su parte. Me estoy adaptando.

—B- bien- sonrío sin mostrar los dientes.

—¿ Quieres desayunar con nosotros?

—Mmm... no... está bien. Iré a dar una vuelta.

—¿ Segura?- sonrío asintiendo.

—Bien... está bien, cualquier cosa solo llámame - después de unos segundos sale de mi
habitación, después de un rato también salí de mi habitación, necesitaba salir... moría de hambre.

Al entrar al restaurante, el olor a comida lleno mis fosas nasales multiplicando mas mi apetito.
Cuando voy a dar un paso adelante para ubicar un asiento disponible y alejado de los demás
escucho a alguien hablar a mis espalda. Reconozco esa voz.
—Estamos destinados a encontrarnos siempre - me giro para encarar a Sebastían.

Cuando estaba apuntó de responderle, el me interrumpe.

—Necesito hablar contigo - cruzo los brazos.

—¿ Que quieres?- le digo sin rodeos.

—Estaba pensando si desayunamos juntos- Alcé las cejas un gesto incrédulo.

— Sebastían invitándome a desayunar ... Eso si es una novedad. ¡no! ¡Ya entiendo! Como no hay
piscinas a tu alcance para que puedas aventarme como la última vez ¿ lo recuerdas? Entonces
le echarás algo a mi comida...

—¿ Puedes dejar de decir estupideces?- bufé.

—Dime que quieres de una buena vez, ya se me está pasando el apetito- el rueda los ojos y lo
veo acercarse a una mesa, pienso un segundo si seguirlo o no pero termino siguiéndolo. Me
senté al frente de él.

—¿ Me vas a mirar o vas a ordenar tu comida.

—Idiota - mascullo entre dientes.

Después de ordenar nuestro desayuno miro de reojo a Sebastían quien luce tenso.

—¿ Crees que puedes hablar sin tantos rodeos? ¡Me tienes nerviosa, desesperada...! el drama no
va contigo por si no lo sabías- después de un suspiro de su parte termina hablando.

—S-solo... quería disculparme contigo.- miró algún punto fijo.


—¿ Querías... o sea ya no quieres?
—¿ Lo vez? Ese es él problema contigo... siempre terminas sacando la peor parte de mi...
—Como si realmente tuvieras corazón - bufé, mirando mis uñas. El pensaba opinar, pero en ese
momento llegó el mesero con nuestra orden.
Nos limitamos solo a comer sin decir una palabra lo veo mirar un punto fijo en su copa con agua,
no dudé en romper el silencio.
—¿ Estas pensando en como aventarme al mar Sebastían?- el me mira por unos segundos para
luego tomar su agua y darle un sorbo corto.
—¿ Que ganaría yo aventándote al mar?- sus ojos oscuros están puestos en mi haciendo que me
ponga nerviosa.
—n-no lo sé. Dime tú...- dirijo mi vista a mi plato, llevándome una gran cantidad a mi boca- él solo
niega con la cabeza.
—Cambiando de tema...
— ¿Porqué le temes al agua?- me atraganté.
—Deja de decir estupideces.
—Pues tu actitud dice lo contrario...
—Es algo que no te incumbe ¿ okay?

Después de unos minutos no volvimos hablar, terminamos de comer.


Salimos del local caminando sin rumbo... realmente no sé porque lo sigo.
—¿ Entonces ya aceptas mis disculpas?
—Supongo - dije restándole importancia - si no pretendes tirarme de algún lugar, entonces estás
disculpado- no aparté ni un momento mi vista del cielo, cuando lo miro doy un respingo al ver que
él me observa de una manera extraña difícil de interpretar.
—¿ Porqué solo piensas en que voy a tirarte de algún lugar?
—Pues porque ... porque., es lo único que sabes hacer - aparto la vista al piso.
—¿ Porqué me odias tanto?- lo miro de golpe ante su insinuación.
—¿Porqué crees que te odio?- se encoge de hombros observando también el cielo. Sin
percatarnos hemos llegado al área donde se encuentran las piscinas. Nos acercamos a un
barandal poniendo nuestro peso en el duro metal.
—Me lo dijiste ¿ ya no lo recuerdas?-
—Estaba enojada... muy enojada... Pero no te voy a mentir no me caes bien, pero tampoco te
odio – dirijo mi vista a unos niños que se lanzan al agua.
—¿ Eres así siempre de directa?- ahora lo observo a él.
—¿ Y eres así siempre de preguntón?- sonríe.
—Cuándo te vi la primera vez en tu casa supe que serias difícil de tratar... Mark me lo había
advertido...
—Tampoco eres santo de mi devoción- interrumpí.

—Eres agradable Mariett- lo miro sin ocultar el asombro en su comentario.

—¿Y-y porqué me dices eso?- fruncí el ceño, él solo se encoje de hombros perdiendo la vista en
los niños que parlotean en el agua.

—También soy sincero como tú.

No nos dijimos nada durante un largo tiempo, el silencio que nos inunda es algo incómodo.
—Creo que me... me tengo que ir.

—Aguarda.

—¿ Sí?

—¿ Podemos esta noche... ver una película?

Las palabras abandonan mi boca.

—Digo... si quieres claro... no te tiraré al mar por si lo estás pensando - reí por su comentario.

—¡ Pero que gracioso saliste!- dije usando un tono sarcástico- sino me aventarás al agua
entonces acepto tu invitación- doy pasos apresurados para alejarme de allí.

—¡ESPERA!- me giro sobre mis talones para verlo- ¿ en donde nos encontraremos? – le di
rápidamente la dirección de donde se encontraba mi habitación y desaparecí de allí.
***
Escucho toques suaves en la puerta. Me rehusó abrir no quiero ni abrir los ojos... otros toques
mas insistentes.

—¡ Ya voy!- me levanté cubierta con la sabana.

—Cierra de paso- le digo a quién sea que estuviera tocando, y vuelvo a tirarme en la cama.

—¿ Entonces... significa que no iremos?- abro los ojos de golpe, para enfocar mejor a Sebastían,
di un respingo cayendo al piso frío y con la sabana enredada en todo mi cuerpo.

¡Que vergüenza!

—¡ Oh por Dios! Lo olvidé por completo- él me ayuda a levantarme.

—Si no quieres ir est...

—De ninguna manera- me apresuro a decir - espérame aquí salgo en unos minutos- lo vi
acomodarse en la cama, mientras yo sacaba ropa limpia de mi maleta, me adentré al baño,
después de unos minutos cortos ya estaba lista. Ya nos encontrábamos afuera caminando a
dirección de donde veríamos la película.

—Creo que ya es tarde. De seguro va muy adelantada...

—Disculpa se me había olvidado por completo, dormí alrededor de nueve horas...-dije


avergonzada.

—¿ Eso quiere decir que no has comido nada después de que desayunos?

—Mmm...si- dije de lo más casual.

—¿Y que te parece si vamos por algo para cenar? – me paro frente al él.

—¿ Estás seguro que no quieres tirarme de algún lado?- arrugué los ojos.

—¿ Es en serio que sigues con la idea de que quiero aventarte?

—¿ Que te hizo cambiar de opinión como para pedirme una disculpa? – cambié tema- lo vi
suspirar frustrado.

— Mi psicólogo - perdió la vista en algún punto lejano.

—¿ Psicólogo?- fruncí el ceño, ahora observándolo detenidamente.

Respiró profundo -No quiero hablar de esto contigo, no me gusta que me tengan Lástimas.

Bufé.

—Tengo cosas más importantes en que pensar como para tenerte lástima - me observó por unos
segundos para luego sonreírme y mostrarme sus lindos hoyuelos que se le forman al sonreír, su
dentadura es perfecta y bonita, es la primera vez que sonríe así tan despreocupado.

—En serio que me caes bien Mariett, me caes muy bien - sentí un caliente por todo el rostro
iniciando desde mis orejas hasta las mejillas aparté la vista para que no me vea ruborizada
aunque no hay tanta luz.- ¿ qué sucede?

—N-nada.

Seguimos caminando sin un destino, hubo un gran silencio incómodo entre los dos.

—¿ Porqué te viniste a México a terminar tu carrera universitaria?- me animé a preguntar.

—Una larga historia - se limita a decir.


—Entiendo...

Seguimos caminando hasta detenernos al restaurante que visitamos esta mañana. Visualicé a
Joseph y a mi madre en una mesa del medio.

—¿ Que sucede - pregunta Sebastían al ver que no continúo caminando.

—¿ En serio quieres estar aquí?

—Sí... ¿ porqué... quieres ir a otro?- me pregunta, frunciendo los ojos.

—¡ Hey chicos! ¡aquí!- Joseph alza su mano izquierda para que lo viéramos.

—Tarde...- le digo a Sebastían entre dientes, lo tomé de su brazo y lo guié a la mesa en donde se
encuentra Joseph y mi madre.

—Buenas noches- saluda Sebastían.

—Mamá... él es Sebastían. Sebastían ella es mi mamá Maritza- se dan las manos seguido de un
mucho gusto... - aunque ya se conocían – sonrío sin mostrar los dientes- Sebastían él es...

—Joseph Almonte- me interrumpe Sebastían- es mi psicólogo- mi vista recorre a Joseph quién


sonríe. Achiné los ojos y arrugué las cejas.

—Ética profesional hija... respeto mi trabajo como también a mis pacientes- alzó las manos al
cielo en señal de rendición. Sonreí ante su gesto.

Después de unos minutos ordenamos nuestra cena, hablábamos de cosas triviales, datos
importantes como el clima y la maravillosa estadía en este crucero, al parecer Joseph le hablo a
Sebastían acerca de este crucero para que despejara la mente, que servirá como terapia, me
enteré también de que Sebastían estudia a dos cuadras de mi escuela y que estudia
administración de empresas. Lo mismo que yo quiero estudiar.

—¿ Y tu Mari que vas a estudiar?- las miradas ahora están puestas en mi.

—Lo mismo que Sebastían- le di un sorbo a mi jugo.

—Buena elección - dice Sebastían llevándose un pedazo de lasaña a su boca.

Seguíamos hablando sobre temas triviales, durante un largo tiempo. Observamos la hora. 9: 58
pm.
—Chicos ya nos vamos a descansar- se levantan de su mesa- no te vayas a dormir tan
tarde- dice mi madre— Sebastían fue un gusto compartir contigo... creo que te debo una disculpa
de la vez que fuiste a casa a buscar a Mariett para llevarla a Guadalajara... no te traté de la forma
debida.

—No se preocupe señora... si estuviera en su lugar actuaría de ese modo.

— No me digas señora me haces más vieja de la cuenta. Tan solo dime Maritza.

—Está bien... Maritza.

—Okay chicos nos vemos mañana... Sebastían te encargo de llevar temprano a Mariett a su
habitación. Confío en que así será.

—Así es, a las once te quiero ver en la cama- habla esta vez mi madre.

—Se supone que estamos aquí de vacaciones... mañana no tengo escuela- ruedo los ojos.

Ambos se despidieron de nosotros con un beso en la mejilla.

—Tu madre es agradable.- bufé.

—Ahora... de un tiempo para acá volvió a ser lo que solía.

—Cuando fui por ti, pensé que ella era una bruja loca - exploté en carcajadas ante su forma de
referirse a mi mamá- es en serio, en la forma en que te hablaba la comparé con una de esas
brujas de Disney... aunque pensándolo bien entre tú y unas de esas brujas locas no hay mucha
diferencia - lo miré mal, él sonrió alzando sus manos al cielo.

—¿Qué? No solo tú eres directa.

—Estúpido.

Salimos del restaurante, nos sentamos cerca del área de recreación.

—¿ Por qué necesitas un psicólogo?- dio un suspiro largo y duró unos segundos en responder.

—No quiero hablar de eso... mucho menos contigo.


—Entiendo - me decepciona un poco la forma en que lo dijo.

Otro silencio se hace presente entre los dos.

—¿ Somos amigos?- su pregunta me toma por sorpresa.

—Supongo...- me encogí de hombros perdiendo la vista en algunos juegos inflables.

—Discúlpame- me siento observada. Sé que es él.

—No tienes porqué disculparte... apenas nos estamos llevando y todo es parte de tu terapia.

—Cuando fui la primera vez a su consultorio... - habla de Joseph- me fue difícil contarle todo lo
que me sucede - pierdo la vista en sus ojos, se ven inexpresivos. A pesar de la poca iluminación
pude fijarme en ellos.

— Entiendo... realmente te entiendo Sebastían... Es difícil contarlo todo tus problemas a personas
desconocidas... piensas guardártelo todo antes que hablar con aquellas personas llamadas
terapeutas... ¿ Pero sabes? Con Joseph es diferente realmente el ama su trabajo... le conté algo
que pensé jamás saldría de mi... y lo hice...

—Así es... a Joseph realmente le tengo la confianza para contarle cualquier cosa... pensé que
eras de esas niñas caprichosas que se ponen celosas al ver a sus padres tener nuevas parejas.-
Sonreí al ver el cambio del tema.

—No te voy a negar la verdad... realmente no me gustó el giro que dio mi vida a la separación de
mis padres... para luego enterarme en menos de un mes la nueva novia de mi padre... cuando mi
madre me contó sobre su relación con Joseph...- no seguí no quiero contarle- Joseph es un gran
hombre, en el poco tiempo que llevo conociéndolo, estoy aprendiendo a quererlo... aunque él no
lo sepa.

Permanecimos callados durante un largo rato.

—Creo que es hora que vayas a dormir - observó el reloj que descansaba en su muñeca
izquierda. 10:58 pm.

Caminamos en silencio hasta llegar a mi habitación.

—Que tengas buenas noches Mariett.

—Buenas noches Sebastían - cerré la puerta de mi habitación después de que lo vi desaparecer


por el pasillo. Para luego tirarme en la cama y viajar al país del sueño.
___________________________
Gracias por tus votos y lecturas, cualquier falta ortográfica, me gustaría que me la hicieras
saber...
Hasta ahora este el capítulo Más largo. Espero que sea de su agrado... Nos vemos en la próxima.
CAPÍTULO 15

Después de ese maravilloso fin de semana de crucero, tuve tiempo de despejar mi


mente, el miércoles pasó rapidito, ya estaba en el aeropuerto lista a abordar el avión... De
Sebastían no he vuelto a saber nada. Y es que tampoco intercambiamos número. La ultima vez
que lo vi fue el sábado por la noche, cuando me acompañó a mi habitación. Pensé que al menos
lo vería el domingo pero no fue así.
—¿Lista?- me pregunta mi mamá.
—Eso creo.
—Joseph te desea mucha suerte... pidió que lo disculpara de su parte por no poder venir.
— Si... lo sé... que no se preocupe.
En los altavoces avisaron que el vuelo ya salía en treinta minutos que tenemos que ir abordando
el avión.
—Cielo ya es tiempo- dice mi padre.
—Cuídala por favor Mark... es ahora tu responsabilidad.
—No me lo tienes ni que pedir Maritza.
—Apenas serán tres días ¡Por Dios!- rodé los ojos.
Después de cinco minutos mi mamá nos dejó ir repitiéndole a mi papá una y otra vez que me
cuide.
— ¿Como te sientes cielo? ¿estás lista?- me pregunta mi papá ya en nuestros asientos.
—Un poco nerviosa... ¿y sino paso las pruebas?- Alcé la voz un poco.
—Todo va a salir bien cielo... ya verás, lo mas difícil ya lo pasaste así que no te pongas tan
negativa ¿estamos?
—Está bien.

Nos quedan alrededor de dos horas para llegar. Mi papá se quedó dormido, decidí sacar mi
teléfono celular y entrar a Facebook. Inicié sesión tenia siete mensajes de dos chat. Abrí el
primero que era de Alessia.
Alessia: «Sino te escribo yo, sé que no lo ibas hacer tú»
Alessia: « ¿En donde te metes mujer?»
Alessia: « estoy a punto de hacer lo mismo que Sebastían y transferirme a México... me siento
sola... Y tu ni me escribes»
Alessia: « te juro que si no me escribes antes del sábado te bloquearé »
- Reí ante su último mensaje. No dudé en responderle.
Yo: « Hola Aless... sino te contesté antes es por que no he tenido tiempo de entrar a mis redes
sociales. No cometas la locura de tu hermano. Termina tu carrera allá, de seguro nos
encontremos pronto.» no le diré que voy para allá, no creo tener tiempo de ir a verla.
Decidí abrir el otro chat, tres mensajes del tal Ian.
Ian: « Tuve una batalla interna si escribirte o no. Pero terminé haciéndolo, pensé que ya me
habías bloqueado, pero me alegra que no lo hayas hecho »
Ian: « No me compares con los tontos de tu escuela. No quiero hacerte daño si es que lo estás
pensando»
Ian: « No sé que estás haciendo ahora pero te deseo suerte a lo que sea que vayas hacer ¡
cuídate en donde sea que estés! »-
Ese fue el último mensaje que envió. Tiene la fecha de hoy 26.1.2019 5: 38AM.
¿ Se habrá enterado de que iré a Inglaterra? ¿ quién se lo habrá dicho?
Sacudí la cabeza echando afuera mis cavilaciones. No dudé en responderle. Está en línea.
Yo: « ¿ Quién eres?... Necesito fotos tuya »- se tarda en responder.

Ian: « Un Hola estaría bien... soy Ian. Y no te enviaré fotos mías. No quiero que sepas
quién soy realmente. Pero como te dije no pretendo hacerte daño. Solo quiero que me veas como
tu admirador secreto. Si descubres mi identidad entonces no será secreto »

— ¿ En serio tengo un admirador secreto? – sonrío como tonta al darme cuenta que hablé sola.

***
Ya estábamos instalados en el hotel en donde nos quedaremos mi papá y yo. El vuelo nos ha
dejado agotados en nueve horas estaré tomando la prueba.

—¿ Que haces?- pregunta mi papá ofreciéndome una taza de té.

—Estudiando un poco.

—No necesitas estudiar mi cielo... eres inteligente y además... lo que no aprendiste en un año...

—No lo aprenderé en un día- completo yo. Ambos reímos - ¿ como van las cosas con Eithan y el
trabajo? - le hice caso, cerrando mis libros.

—Todo bien. Selena está ansiosa en que lo conozcas. Tiene un gran parecido a ti de cuando eras
niña, solo que Eithan no tiene el color de tus ojos, pero los tiene bien grandes como tú - aprieta
mi mejilla. Sonreí ante su gesto.

— Estoy ansiosa por conocerlo.

— Pues cuando nos vayamos pasado mañana tomaremos el vuelo a Guadalajara.

—¿ Recuerdas que faltaré dos días en la escuela?

— ¡Pediste permisos para faltar!

Permanecimos en silencio durante un rato. Él tecleaba algo en su teléfono celular, mientras yo


estaba sumergida en mis pensamientos. No puedo dejar de pensar en Sebastían, ni mucho
menos en Ian.

Es un poco nuevo para mi todo esto. El cambio de actitud de mi mamá hacia mí, que mi papá
este aquí conmigo apoyándome, aceptar a Selena como la esposa de mi papá, y con ganas de
abrazar a mi hermano Eithan y llenarlo de besos por doquier, querer a Joseph como un padre,
tener nuevos amigos, y que después de todo Sebastían y yo tratemos de llevarnos bien, de que
en estos últimos días sea más abierta y sonría más... Después de todo no es tan amarga mi vida,
no estoy tan sola como alguna vez lo imaginé.

—¿ De que tanto sonríes?- mi papá me observa con sus brazos cruzados y una sonrisa pícara de
lado.

—¿ Te estás acordando del noviecito? – eché una sonora carcajada ante su comentario, pero
sentí un caliente por toda mi cara.

—No tengo novio pá- digo limpiando las lágrimas que salieron de tanto reírme.

— ¿Ah sí? ¿ y porqué ríes así entonces?

—Pues... porque me causó gracia en la forma en que lo dijiste, eso es todo - se quedó
observándome por unos segundos para comprobar si decía la verdad.

— Solo te advierto algo señorita... - dice en un tono serio pero juguetón - el que quiera ser tu
novio tiene que conquistarme a mi primero – otra carcajada se hace presente entre los dos. –¡
Tendrá que darme chocolates, flores... Y claro las serenatas en la noche!- no paro de reír ante
las ocurrencias de mi papá. Es realmente gracioso.

— De mi no esperes nuero papi, porque no va a llegar -me paré de la cama para poner a cargar
mi móvil.

—Eso lo dices ahora, pero ya llegaran . Solo te voy a decir algo...

¿Okay? Llegamos al momento incómodo...

— Soy hombre cielo... y conozco los tipos de hombre que existen...

— ¿Es necesario que entremos ahora en este tema pá?

—¡Sí señorita! Es necesario... muy pronto vivirás aquí y no quiero que seas víctima de algún
Hombrecito de estos...
Esto va para largo

***

—¿ Estás lista? – en pocos minutos estaré tomando el examen, me siento nerviosa, angustiada,
cansada, con mucho sueño. Y no es para menos, el discurso de mi papá duró alrededor de una
hora y media.

Dándome instrucciones de los tipos de hombres que existen en el mundo. Ya eran las 12.30 am.
Y el seguía con su cantaleta.

—¿ Me estás prestando atención Mari?- asentí con la cabeza, sentía que los párpados se me
cerraban solos. –es importante cielo que sepas acerca de este tema, y no te dejes engatusar de
estos rateros.

Estarás aquí por cuatros años y no estaré siempre para defend... -así fue como caí rendida, si él
no me levantaba esta oportunidad hace mucho se fuera por la borda.

—Todos los que tomarán la prueba de administración, tienen que estar en el salón 10A.
Empezarán en cinco minutos.- habló la malhumorada secretaria, que nos recibió en la entrada.

—Todo va a salir bien ¿ de acuerdo?- asentí con la cabeza.- y además... si las cosas salen mal
no tengo problemas en pagarte tu carrera mi cielo - lo miro a los ojos horrorizada.

—No me ayudas en nada papá. – él sonrió mostrando su blanca dentadura, encogiéndose de


hombros.

Al entrar al salón lo vi repleto de estudiantes, mis manos sudaban, el corazón me martilleaba me


senté en la única butaca disponible.

—Muy bien chicos - entró un profesor hablando en su perfecto inglés sentándose encima del
escritorio - sé que muchos están nerviosos lo siento en él ambiente... - algunos ríen - la prueba
empezará... – observó su reloj- en cinco minutos, dejen los nervios a un lado, saquen sus lápices,
sacapuntas, todo lo requerido a la hora de tomar una prueba, excepto el material de apoyo, en un
buen lenguaje sin trampas- siguen las risas- bien... si no pasan esta prueba- alzó al aire las
hojas- es porque esta no es su vocación, los que no la pasan tienen otra oportunidad de elegir
otra carrera, porque al menos pudieron entrar a está institución, pero si reprueban otra vez, mejor
sea que elija otra universidad para estudiar. Así es que...- se paró del escritorio- basta de pláticas
y vamos a lo que vinimos.

***
— ¿Como te fue?- pregunta mi padre, ya en el hotel.
—Estuvo bien... - respondo abrazándome a mi misma.

—Ya verás... que todo saldrá bien, eres muy inteligente y sacarás buena calificación.- sonrío de
lado.

—Ojalá...

—¿ Me quieres acompañar y conocer un poco de esta ciudad?

—Hoy no... estoy cansada...

—Anda - me empuja del hombro – necesitas despejar la mente un poco Mari... deja de ser tan
cerrada...

—¿Recuerdas que no dormí nada en toda la noche? – me recosté en la cama.

Hizo un ademán con las manos restándole importancia - Como gustes, pero yo si saldré un poco -
se despidió, depositando un beso en mi frente. Ya una vez sola, quedé rendida al instante.

Necesitaba descansar.

***
Escucho mi teléfono sonar, haciendo que me sobresalte cayendo de la cama. Es una llamada
entrante por vía de WhatsApp. Desconozco el número...

¿ Hola?- me apresuro en decir, no escuché nada del otro lado - ¿ Hola? ¿ quién es? – solo se
escucha una pesada respiración –oye... ¿Sino vas hablar para que llamaste...? voy a colgar.

— ¡No! ¡Espera no cuelgues!...

—¿ Sebastían?

__________________________

Gracias por sus lecturas y votos. Y gracias por la oportunidad de seguir con historia.
CAPITULO 16

Sebastían

La escucho hablar del otro lado de la línea, me arrepentí al instante de haberla llamado, pero fue
tan complicado conseguir su número, que terminé hablando. Recordé casualmente él ultimo día
que nos vimos, fue sábado y en el crucero. Ya cuando nos íbamos, pensé en despedirme pero no
pude. Después de ese día fui a mis terapias con Joseph, pensé también en pedirle a él, el numero
de ella, pero las palabras no salían de mi boca. Le pregunté a Aless pero me dijo que no lo tenía.

-¿ Y para que quieres su número? ¿ no te pareció suficiente las maldades que le hiciste a ella?-
me preguntó ella cuando le comenté de que necesitaba su contacto.

-¿Porqué siempre piensas lo peor de mi hermanita?

-No sé... dime tú, hermanito. Además no tengo su número.

-No te creo.

-Como quieras... adiós.

-Hey espera...- colgó.

Seguía molesta conmigo por dejarla sola en Inglaterra. Dijo que estaba bien pero la conozco, y sé
que nada estaba bien.

Lo único que se me ocurrió hacer fue acudir a Joseph con la brillante idea de que necesitaba otra
sección.

-Es raro tenerte aquí dos días seguidos - comenta Joseph.

-Si lo sé... pero me comentaste que podría venir cuando quisiera, que las puertas estarían
abiertas - utilizo las palabras que él me había dicho anteriormente.

-Sí, tranquilo... recuerdo habértelo dicho. Me alegra de que estés mas abierto y que ya las cosas
fluyan como ahora.

Después de un largo rato, de hablar y desahogarme con Joseph era hora de entrar en terreno
falso.
-¿ Como van las cosas con tu hijastra?- frunce el ceño.

-¿ Hablas de Mari?- me acomodé en el sofá.

-Pues... creo que es la única. - él sonríe.

-Si, Sebastían las cosas van bien con ella. Al principio era un poco cerrada pero ya las cosas
están fluyendo.- su vista se posa en mi, y se que vienen las preguntas.

-¿ Como van las cosas con ella? ¿ ya son amigos no? ¿ le contaste la verdad?- sus preguntas
hacen que me tense.

-Ella no es la chica de la que te hablé...

-¿ En serio? ¿Ahora lo vas a negar? - una risa seca sale de su boca.- ¿ te gusta mi hijastra?- abrí
los ojos como platos. Esa pregunta no me la esperaba.

-¿ Qué? Claro que no - bufé nervioso.- te dije que solo me siento culpable por todo lo que le había
hecho en Guadalajara.

-¿ Entonces si es ella la chica de la que hablabas?- sonríe triunfal.

-¡ Okay! Sí. Es ella ¿y qué?- me paré molesto del sofá. Fui directo a la puerta. Antes de que
pudiera abrirla me di la vuelta, respiré hondo, y hablé entre dientes.

-¿ Me... me puedes por lo menos... darme... su número telefónico?.- él siguió sonriendo, me


tendió su mano para que le pasara mi móvil. Lo desbloqueé y se lo di. Lo vi teclear hasta que me
lo pasó nuevamente.

-Ahí lo tienes... solo te digo que Mariett es muy complicada. Pero estoy seguro que te irá bien con
ella - seguía riendo. Yo solo apretaba los dientes. Por ser tan obvio. Salí de allí a toda prisa.

Y así fue como obtuve su contacto.

-Oye...Sino ibas hablar para que llamaste... voy a colgar...- solo eso faltó para devolverme a la
realidad.

-¡ No! ¡Espera no cuelgues!


-¿ Sebastían?
-Hola... sí soy yo.
-¿ Como conseguiste mi teléfono?
-No te voy a contar... - la escucho sonreír.
-Entiendo - el silencio se hizo presente en los dos.
-¿ Como te fue en la prueba?
-¿ Como sabes de que estuve tomando una prueba?
He metido la pata.
-Me lo contaste cuando estábamos en el crucero. - no recuerdo que lo haya hecho.
-¿ Ah si? No lo recuerdo pero está... me fue bien. Bueno, eso creo.
-Estoy seguro de que te fue bien.
-Eso espero -
No nos dijimos nada por unos segundos.
-¿ Nos... volveremos a ver otra vez?- la escucho sonreír.
-Sí... ¿porque no?
-¿ Cuando regresas?- pregunto intrigado.
-Mañana, si Dios lo permite...
-¿ Puedo pasar por ti al aeropuerto?- no pensé al preguntar. Ahora pensará que me interesa. Sí
me interesa, pero no se lo quiero demostrar, entre nosotros nos pasará nada...
-No lo creo posible, nos desviaremos a Guadalajara. Conoceré a mi hermano...- mi animo cayó al
piso.
-¡ Que bien! - logré decir.- entonces de Guadalajara? Cuando regresas?
-No lo sé, ya he perdido dos días de clases, no puedo perder tantas clases. - saber eso no sé
porqué pero me puso feliz.
-Tienes razón. No puedes tener tantas ausencias.
-Así es... mañana mismo regreso a la ciudad.- Sonreí triunfal al saber que ya regresa.
-Lo mismo opino...
Después de un rato de hablar banalidades colgamos, la escuchaba cansada, me comentó que no
a descansado lo suficiente, el viaje fue agotador, y amaneció despierta estudiando lo que
posiblemente podría salir en las pruebas cuando al fin y al cabo no salió nada de lo que estudió.
Era obvio.
Mañana saldrá de Londres en la madrugada para ir a Guadalajara, debe de estar bien agotada.
Tome mi laptop para realizar algunas tareas para mañana, cuando recibo una llamada Kristine mi
ex- novia de Londres.
-¿ Que quieres kris?- digo con desgano. Ella también fue una de las razones por la cual me fui de
Londres.
-Te amo Ian, te juro que estoy a punto de tomar un vuelo a México.
-Ni se te ocurra.
-¿ Cuántas veces quieres que te pida perdón? Se que me amas yo también te amo...
-Tu terminaste conmigo por si lo olvidas...
-Y fue la peor decisión de mi vida... me haces falta...
-Kristine que tengas un buen día, no me vuelvas hablar, adiós.
-¿Si no quieres que te llame porque tienes mi número?, se que me amas...- colgué.
Mariett
Ya todo está listo para irme a México, abrí el chat encontrando un mensaje del tal Ian, pensé en
no verlo pero me llamó la atención.
Ian: « Hoy me levanté pensando en ti... soñé con tu sonrisa, con tus hermosas esferas verdes,
eres la flor de mi jardín, el sol en mi día gris... solo te quería hacer sonreír al leer esto y espero
haberlo logrado»

Yo: « Felicidades lo has logrado. ¿ en serio que no me contarás quién eres?»


-¿ Ya estás lista?- dice mi padre entrando a mi habitación, guardé mi celular en la parte delantera
de mi pequeño empaque.
- Ya vámonos...
**
Unas horas después llegamos a Guadalajara. El taxi nos dejó justamente al frente de la casa de
mi papá. Pagamos al taxi y nos introducimos a la casa.
-¡ Ya llegamos! - gritó mi padre. La primera en recibirnos fue Elena.
-¡ Mi niña, estás aquí! - me dio un fuerte abrazo.
-¡Hola Ele!
-Deben de tener mucha hambre, iré a prepararles algo para comer ¿si?- mi papá y yo asentimos,
la vimos desaparecer a la cocina.
-¡Mariett! Que bueno es volver a verte
-Hola Selena- ella me abraza, para luego abrazar a mi papá.
-¿ Como te fue cariño?- se dirigió a mi.
-Creo que bien...
-¿ Donde está Eithan?- pregunta mi papá.
-Durmiendo, ya sabes como es... no me dejó dormir en toda la madrugada.
-Ese niño es una copia de Mariett de pequeña- Sonreí ante la expresión de mi padre.
-Vamos Mari, ven a conocer a tu hermano.
Lo encontramos dormido en su cunita, se ve tan hermoso, para tener días de nacido está
bastante grande.
-¿ Él duerme solo papá
-Solo en la tarde, para que se adapte a su cuarto- lo saca de la cuna.
- Lo despertarás- digo en un susurro.
-Le haré un favor... no duerme nada en la noche, se la pasa llorando, no nos deja dormir.- abrió
los ojos lentamente, los tiene bien grandes, sus pestañas son largas, los ojos son de un color
ámbar. Me acerqué a él acariciando su mejilla derecha, su piel es bien suave.
-¿Lo quieres cargar?- me tenso al instante, nunca he cargado un bebé.
-No creo que sea buena idea... - doy unos pasos atrás.
-¿ Porqué no? pensé que eso querías.
-Nunca he cargado a un bebé y no quiero dejarlo caer...
-Tonterías... extiende tus brazos...- hago lo que me pide, puso a Eithan en mis brazos, lo acerqué
más a mis brazos pegándolo a mi pecho.-¿ lo ves? No es tan difícil.
Sonreí asintiendo.
-Yo tampoco sabía cargar a un bebé, pero aprendí contigo - posé mi vista a él.
-¿ Como yo era de pequeña?- me animé a preguntar.
-Un terremoto, tsunami, tormenta, huracán...
-Okay entendí- Sonreí.
- Dormías el día entero para luego no dejarnos descansar a tu madre y a mí en la noche.
-¿ Como Eithan?
- Peor que Eithan - ambos reímos. - parecías un agujero sin fondo comiendo.
-¿ Eso era bueno no?
-Sí... pero era a todas horas... cuando tenias ya algunos meses ya no eras tan terremoto,
tsunami, tormenta huracán.
-Entonces tienes esperanzas con Eithan - reímos por mi comentario.

-Tu rutina de sueño cambió, parabas horas y horas del día con tus ojotes verdes bien
abiertos.

Seguimos charlando por un buen rato, Elena nos ofreció de comer, engullimos todo lo que había
en el plato... seguimos platicando ahora se había unido Selena, ya era tiempo de irme, el vuelo es
en hora y media.

-¿ Cuando regresas?- pregunta Elena.

-No lo sé, pero será pronto- reí con timidez.

-Ya sabes Mari, puedes venirte cuando gustes, así me ayudas con este huracán - se refirió a
Eithan, todos negamos sonriente.

-Eithan es un niño muy tranquilo, no entiendo sus quejas- besé su frente.

-Me hubiera encantado tenerte aquí en la noche, para ver si opinarías lo mismo.

***
Ya estaba en el aeropuerto en quince minutos sale mi vuelo a dirección, a C.D México.

-Cualquier cosa, tienes mi número ¿ estamos?

-Papá- dije agobiada- me lo has dicho mas de cinco veces en menos de tres minutos.
-Es para que no se te olvide.- rodé los ojos.

-En algunos meses estaré viajando sola ¿ lo olvidas?

-No, pero...

Ya era tiempo de subir al avión.

-Pero nada - besé su mejilla -cuando llegue y esté en casa te llamaré ¿De acuerdo?

-Me llamarás antes - bufé.

-Como digas.- nos despedimos.

Una hora después ya estaba en C.D le mandé un mensaje a mi papá «Llegué» estaba sentada
esperando a que vinieran a buscarme, Joseph dijo que se encargaría de llevarme a casa, ya que
mi madre está en su trabajo.

Estaba sentada a las afuera del aeropuerto, tecleando mi móvil, cuando escucho su voz.

-¿ Nos vamos?- dejé de lado lo que hacia en mi móvil, para luego levantar la vista en cámara
lenta. Sí, era Sebastían.

-¿ Y- y tú que haces aquí? - fruncí el ceño.

-Vine por ti - habló de lo más casual, entrando sus manos en sus bolsillos de su pantalón. Reí sin
poder evitarlo.

-Pero ¿ como...?

-Basta de platicas y vámonos- me quitó el equipaje que llevaba en mis manos, lo vi escabullirse
entre las personas que iban y venían apresuradas, no me quedó de otra que seguirlo a paso
veloz. Abrió la puerta trasera del auto en el que andaba, para luego entrar mi pequeña mochila de
viaje, cerró para luego abrir la puerta de copiloto invitándome a entrar.

-Gracias, pero puedo sola.- me introduje al auto sin su ayuda.

-Solo intentaba ser caballero- dijo al entrar al su lugar.

-Eso conmigo no va, es una perdida de tiempo.- bufé.

-¿ Como te fue?- puso en marcha el auto.


-No lo sé, te lo había dicho.

No hablamos nada por un buen rato. El silencio que llevábamos no era incómodo. Más bien era
agradable.

-¿ Vas mañana a la escuela?- salí de mi burbuja al ver que él había roto el silencio.

- Sí

-¿ Puedo pasarte a buscar? Digo, sino tienes planes...- me crucé de brazos, para mirarlo, aunque
sé que el tiene la vista puesta al camino.

-¿ Realmente que quieres de mi Sebastían?- paró en un semáforo en rojo para luego verme a los
ojos.

-¿ De que hablas- fruncí el ceño.

-Tú...

-Solo trato de ser amable, nada más, Mariett. Pensé que ya confiabas en mi, trato de reparar mi
error, solo eso...- apretó el volante, para luego pisar el acelerador hasta más no poder.

-D-disculpa yo...

-No me des explicaciones, te entiendo.

Siento una opresión en el pecho, mi mayor problema es creer que todas las personas son malas,
cuando no es así, Sebastían al principio no era una persona muy agradable que digamos pero en
estos últimos días he visto una versión mejor de su persona.

-¿Porqué no me invitas a cenar ya que estamos por aquí?- me animé a decir. Lo vi sonreír pero
no dijo nada. Nos desviamos del camino a mi hogar para ir a no se donde.

-¿ A donde me llevas?

- La semana pasada salió una nueva película de Marvel, quiero verla, y por cierto me debes una
película.- no me miraba.
**
Llegamos al cine mientras él iba por las taquillas yo iba por palomitas y refrescos. Lo atendieron
primero.
Me fue ayudar con las palomitas. Entramos y nos ubicamos al final de los asientos.

-Te advierto de que no es una película romántica donde hay muchas flores y cositas rosas.

- Me alegro...- bufé- no vería contigo una película de esas.

-Yo tampoco...

Los comerciales se hicieron presentes, unos quince minutos después había empezado la película.
No habían pasado ni treinta minutos para ya quedar rendida.
___________________________

Gracias por sus lecturas, si la historia es de tu agrado puedes dejar tu voto


CAPÍTULO 17

SEBASTIAN
No entiendo como pudo haber quedado dormida en la mejor parte de la película, la vi dormir en
una mala posición en su silla, lentamente la fui acercando a mi, para que pudiera descansar en mi
hombro. No sé que me está pasando con Mariett, nunca me había pasado... ni con Kristine, es
una necesidad tremenda de estar con ella y nunca apartarme, con Mariett olvido mis problemas.
Hasta cuando hablamos por chat, me hace sentir... No sé... ¿ Vivo? La quiero a mi lado... Eso es
todo.
La película ya había terminado, a pesar de la poca luz, admiraba su belleza, hasta dormida se
veía hermosa.
—¿ Donde estoy.. - dijo adormilada. Su voz se escuchaba ronca y raposa. Abrió los ojos como
plato para luego frotarlo. - ¿ En serio me dejaste dormir?- asentí encogiéndome de hombros.
—Te veías cansada...
—Mmm. Sí... sigo cansada, ¿ que hora es - observé el reloj que descansaba en mi muñeca.
—Once y treinta y ocho.
—¡Oh Dios! Es tardísimo ¿ nos vamos?
***
—Gracias por traerme- dijo al llegar a su hogar.
—Fue una noche agradable, aunque te hayas quedado dormida en plena película.- dije
sarcásticamente.
—¡ Perdón! ¿ okey?... ¿Nos vemos mañana? – sentí un vuelco en la parte izquierda de mi pecho.
—S-sí, claro - me miró raro pero no dijo nada.
**
Ya la mañana se había echo presenté, me encontraba listo para pasar a buscar a Mariett,
cuando recibo una llamada.

número desconocido
—Buenos días.
—¿ El señor Sebastían Ávila?
—Si, con él habla ¿ quién habla?
—Lacano - me tense al escuchar aquel apellido. Es el detective que contraté.
—¿ Buenas noticias?
—Sí, y no. Lo estoy esperando en el lugar de siempre.
—Estoy allá en quince minutos.
**
MARIETT
—¿ Nos vamos?- preguntó mi madre apresurada.
—N-no vienen por mí.
—Okay, en ese caso cierra bien al salir, y nos vemos en la noche.
—¿ Pero no desayunarás?
—Voy tarde Mariett, hablamos luego. - salió a toda prisa.
Esta madrugada recibí una notificación del chat, donde tenia un mensaje de Ian. Lo leí ahora.

Ian: « Quisiera decirte quién soy, pero... me quedaré con las ganas»

Respondí
Yo:« ¿ Y porqué no?» - aunque sabia que no respondería.
**
Han pasado veinte minutos desde la última vez que vi la hora, Sebastían no aparece por ningún
lado y no responde mis llamadas.
—Estúpido Sebastían, ya sabia yo quién realmente eres. - cerré la puerta de mala gana y me fui a
la escuela.
— Hola Mariett- saluda Carla mi compañera de mesa, ya en el aula.

— Hola - le dediqué una sonrisa.


—¿ Es cierto que te irás a estudiar a Oxford?- asentí con la cabeza.
—¡Guou que padre!... Mis padres no me dejarían irme tan lejos... Ya sabes. son muy protectores
No sé porqué mi ánimo bajó, ¿será al darme cuenta que no le importo a mis padres? Digo, los
padres normales no dejarían a su hija de apenas diecisiete años, irse al otro lado del mundo en
donde se encontrará sola. ¿es normal...?
—Buenos días clase. Saquen lápiz, sacapuntas, lapiceros, borrador. Tenemos examen sorpresa,
lo demás que no mencioné, abajo lo quiero- y justo eso me faltaba para completar mi día, un
examen sorpresa y física a primera hora.
**
Ya era hora de ir a casa tomé mi mochila para salir del salón, al salir me encontré con Sebastían,
estaba con los brazos cruzados y recostado en su auto.
—Idiota... - dije entre dientes, pasando desapercibida por su lado, no quería que me viera.
— ¡ Mariett!- gritó tras mis espalda, no quise girar.-¡ Mariett!—respiré profundamente para luego
encararlo.
—¿ Que quieres?- dije de malhumorada.
—Vine por ti...
—No tenias que molestarte, tengo dos pies, y puedo llegar hasta el fin del mundo con ellos.
—Todo tiene una explicación.
—No tienes que darme explicaciones de nada...
—¡Claro que sí, de seguro llegaste tarde por mi culpa!
—¿ Tarde? ¡ oh no! ¡ que va! Había olvidado que me habías dicho que pasarías a buscarme a mi
casa- mentí. Él enarcó una ceja.
—¿ En serio?
—S-si- titubeé.
—No pensé que hablabas mentiras - puso su mano en su barbilla tomando una postura
pensativa.
—Y tú no...no te das cuenta cuando hablo sarcásticamente.- sonrió, dejando ver esos hoyuelos
tan atractivos que se formaban en sus mejillas.
—¿ Nos vamos?
—Contigo a ningún lado - caminé apresurada.
—Mariett no hagas esto. Sube y te diré porqué no fuí por tí esta mañana.- lo dudé un poco pero
terminé accediendo ya que no tengo nada que hacer en casa, y además mi mamá llegaba en la
noche.
**
Me llevó a comer a McDonald’s luego fuimos a una playa, el recorrido fue en silencio no
hablábamos de nada. Estábamos sentados en la arena cuando pregunté:
—¿ Que quieres de mi Sebastían- el se encogió de hombros.
—Nada...- miraba el mar perdido en sus pensamientos.
—¿ Porqué no fuiste por mi esta mañana?
—Compromiso de último minuto...
—¿ En serio?- enarqué una ceja- ¿ eso es todo?
No respondió.
—¿ Porqué vinimos a la playa?
—¿¡Cuál es tu problema con él agua!?- preguntó furioso.
Lo miré atónita, me paré como pude sacudiendo la arena de la falda de mi uniforme.
—¡ Eres un idiota!
—Como digas... - miró el agua por varios minutos, no nos dijimos nada durante ese tiempo. Algo
le pasaba, suavicé el rostro.
—¿ Porqué te viniste a estudiar aquí...?

— No es asunto tuyo...- respondió malhumorado.


— ¡Eres un animal... el animal más animal del mundo!- corrí para salir de allí.
—¡ Mariett! – lo sentí correr
No le puse atención, seguí corriendo.
—¡ Detente!
Me detuve.
pero no lo hice por que él me lo pudiera, sino por que ya mis pulmones no daban a más.
—¿¡Cuál es tu problema conmigo!? ¿¡que tanto te tiene así!?
—¡Perdón! ¿ okey?
—¡ Me traes aquí, actúas indiferente, me tratas con mal y luego vienes y dices perdón! ¡que pasa
por tu mente! ¿No me digas que te llamó la novia y te dijo que esperan un bebé y ahora dudas de
la paternidad?- negó repetidas veces frunciendo el ceño.
— No sabia que tuvieras tanta imaginación, pero no es nada de eso. Y no vas a entender...
— Cuéntame...- exigí.
—¡ No estoy para recibir tu lástima! ¿ entiendes?- relajé el rostro.
—¿ Y tu crees que voy andar por ahí teniendo lastimas por los demás cuando tengo mis propios
asuntos por las cuales preocuparme?- me crucé se brazos.
Permanecimos en silencio por varias horas creo, las personas empezaron a irse, el sol en pocos
minutos se iba a ocultar, ya estaba cansada de estar aquí. Sebastían estaba suspendido en la
nada... Esto ya era aburrido.
—Juguemos algo...- rompí el silencio agobiante que teníamos.
—¿ Que juego?- dijo al fin.
—Sin tapujos- me miró intrigado. Bufé.
—Tú me preguntas, yo te pregunto, y solo responder con la verdad, por eso el juego se llama sin
tapujos.- expliqué.
—Inventado por ti ¿ cierto?- asentí orgullosa con la cabeza.
—Empieza.
Pensó mucho antes de hacer la pregunta -¿ Que somos?
—¿ Qué somos?- bufé- no lo sé- me encogí de hombros.
—¿ En serio? Pensé que somos... amigos.
—¿ Tú crees que si no fuéramos amigos estaría aquí contigo?- negué con la cabeza- aunque aún
no te acepte del todo pero te estoy llevando, y creo que eso es bueno. Mi turno.
Todavía no es hora para hacer preguntas fuertes- ¿ porque administración?- me referí a su
carrera.
—Mi familia tiene empresas en muchas partes del mundo.
—Okay... ronda dos. Pregúntame.
—¿ Tienes o has tenido novio?- sus ojos cafés me miran expectantes.
—No te voy a responder Mi turno
— ¡Debes responder!
— Y dije que no lo haría...
Dejó de insistir.
- Me acomodé mejor. – ¿ Porqué necesitas de un psicólogo?- se tensó al escuchar mi pregunta.

— No voy a responder - lo miré con mala cara -Sabía que no salía ileso...
—Responde...
—Por problemas que me han incitado a pedir ayuda profesional... Mi turno... ¿ Porqué tanta fobia
a agua?
—Por problemas que me han incitado a tenerle esa fobia enfermiza...
—Historia completa. Ahora- bufé.

– Tú no me contaste tu problema...
—Y tú te volaste una pregunta.
Terminé narrando la historia de cuando caí a al agua y estuve al morir. Él no dijo nada, se mostró
totalmente inexpresivo.
—¿ Porqué México, y no terminar tus estudios en Oxford?
— Me... me enteré hace poco de que no soy hijo de los que creí mis padres.- actúe como él.
Inexpresiva- eso quiere decir que no soy hermano de Alessia ni Selena es mi tía.- respiró hondo-
mis padres me contaron la verdad hacen algunos meses, pensé que podría vivir con eso, de vivir
sin conocer a mis verdaderos padres, pero... la curiosidad de saber la verdad, va mas allá de lo
que podría imaginar. Me transferí a estudiar aquí, porque ellos pertenecen o pertenecían aquí,
quiero dar con ellos por lo menos para saber la causa de porqué ...- miró el cielo, casi oscuro
como si esperara una respuesta de su parte.– De porqué me abandonaron.
Nos quedamos en silencio por varios segundos.
— Tu turno- dije.
—Ya te conté lo que querías saber, supongo que el juego acabó. - se paró del suelo - es tarde
tenemos que regresar, me tendió la mano para que lo sujetara. La tomé.
—Aún tengo preguntas...
—¿ Que quieres saber Mariett?- rodó los ojos al cielo.
—¿ Todo? Como por ejemplo que has investigado.
—Te contaré todo con una condición...- lo miré fijo a los ojos.
—¿ Que condición?
—Primero te contaré, eso que dices que quieres saber, ya luego ajustaremos cuentas- tragué
seco.
—¿ Y si es algo malo?- se encoge de hombros.
—¿ Aún no confías en mí?...
—Un poco- dije sincera.
—Bueno... entonces no te contaré...
—¡ Está bien acepto!
—¿ Eres de palabras?- le tendí mi mano derecha y la tomó.
— Ya es un trato.- respiró profundo y comenzó hablar.
—Esta mañana... cuando iba a buscarte a tu casa, llamó el detective, y sí, Contraté un detective
para que todo sea pronto.
—¿ Y tus padres están de acuerdo? Digo, son tus padres aunque no de sangre pero lo son.
—Sí, claro que son mis padres, la idea fue de ellos, dijeron que apoyaban mi decisión, y cuando
les comenté lo que haría se mostraron dispuestos a ayudar. Esta mañana llamó el detective, tenía
información... cuando fui al encuentro me comentó acerca de la clínica en donde nací... - hizo
silencio.
—¿Y?
—Hoy en día esa clínica no existe, no hay paradero de nadie, ni de empleados, registros... No
hay nada. Hacen varios años destruyeron esa clínica y construyeron un vivero.
—¿ Un vivero?
—Así es. - nos introducimos al auto.
—¿ Por eso tenias cara de perro cuando nos conocimos cierto?- él sonrió.
—Tú no te quedas atrás tampoco.
—Me molestabas- me justifico.
El silencio no se hizo esperar entre nosotros, él no apartó la vista del camino.
—Oye Sebastían...
—¿ Sí?
—¿ Cuál era tu condición?- sonrió de lado sin apartar la vista del camino.
—¿ Tienes miedo?- bufé.
—No seas idiota. - me crucé de brazos.-¿ vas a hablar si o no?
—La condición es... te enseñaré a nadar- abrí los ojos como platos, mas grandes no pudieron
estar.
—No estoy para juegos Sebastían...
— No es juego.- reí sin gracia.
—Y-yo no puedo entrar al agua ¿ ¡que no entiendes!?-digo alterada.
—Oye...- detuvo él auto ya en mi casa- solo, confía en mi, te prometo que no te pasará nada.
—Tengo Hidrofobia Sebastían, ya no hay nada que hacer conmigo.
— Sólo confía en mí- puso su mano encima de la mía, sentí una corriente pasar por todo mi
cuerpo hasta quedarse en mi corazón. Lo aparté nerviosa.
¿ Que fue eso?

—Y-yo no puedo...
—Nada de eso... yo te ayudaré. Solo confía en mí ¿ Estamos?- suspiré cansada, asentí con la
cabeza.
No sé en que lío me estoy metiendo...
__________________________________

¿Podrá Mariett dejar el miedo y arriesgarse con Sebastían?


No se les olviden dejar su voto. Gracias por tu lectura
CAPÍTULO 18

—¿ Como te va en la escuela Mari?- me pregunta Joseph. En ese momento nos


encontrábamos cenando en su casa.
—Bien – me encogí de hombros – creo que bien.
—¿ Porqué no invitaste a tu amigo?- mi mamá me mira esperando mi respuesta.- bufé.
—Él tiene cosas que hacer, y apenas somos conocidos.- mentí. posé la vista en mi plato.
Con el poco tiempo que llevo conociendo a Sebastían me di cuenta de que es una buena persona
y no el grinch a como lo catalogué, recuerdo cuando Alessia me había dicho, que cuando lo
conociera bien le daría la razón de que él no es una mala persona.
Aveces las personas nos equivocamos con otras personas, pensamos que solo están para
hacernos daño, en mi caso es así, veo lo malo en las personas, ya no confío a como lo hacia
antes, esa parte de mi vida ya la quiero dejar atrás. Me equivoqué muchas veces, me equivoqué
con tantas personas, me equivoqué con Selena cuando pensé que ella me quitaba tiempo con mi
Papá, cuando no era así, la llamé arpía, al principio me caía mal, cuando ella ni culpa tenia de la
relación que tenía yo con él. Me equivoqué con Alessia, pensé que era una mimada engreída, y
resultó ser buena chica, me equivoqué con Sebastían y solo vi lo
Negativo en él, fui egoísta, solo me centré en mis problemas, pensé que él mundo solo giraba a
mi alrededor, y que la vida me mostraría lo peor de mi, mostrarme lo patética que soy.
Pero ya no. Reiré cuando tenga que reír, lloraré cuando tenga que llorar, abrazaré cuando
quiera abrazar, no me limitaré a nada, aprenderé a ser mejor persona porque se que no soy
perfecta.
—Tierra llamando a Mariett- entrecierro los ojos varias veces. - ¿ escuchaste a Joseph?.
—¡ Perdón! ¿de que hablaban?- ambos negaron sonriendo.
—Mañana mis hijos vienen de Estados Unidos...
Mi teléfono sonó indicándome una llamada de Sebastían. Le pedí disculpas a Joseph y tomé la
llamada.
—¿ Hola?...
—¿ Podemos hablar? Estoy en tu casa- miro a mi madre y a Joseph quienes me miran. Me alejé
de ellos.
—No estoy en casa ahora...
—¿ Donde estás?
—En casa de Joseph.
—Estaré allá en unos minutos.
.
—¿ Es urgen...?- colgó.
—¿ Sucede algo?- pregunta mi madre al acercarme a ella.
—No es nada grave...- volví a tomar asiento.– Sebastían vendrá por mi...
—¿ Dime algo Mariett...?- tragué en seco –¿ ustedes tienen algo?- su pregunta me sorprendió,
Joseph sonreía.
—¡Claro que no!- bufé.
Solo de pensarlo ya sentía náuseas, no por Sebastían, es solo la simple idea de tener novio me
aterra. De pensar que uniré mi vida en un futuro con una persona hace que se me
erice la piel. Sacudo mi cabeza ante tal imaginación.
—¿ Porqué piensas que entre Sebastían y yo pueda haber algo?- suspiró.
—Últimamente están muy unidos, por la forma en que...- Joseph la interrumpe.
—Maritza...-la regaña Joseph.– si Mariett tuviera “algo” lo cual dudo con Sebastían, te lo diría...-
el timbre sonó.
—¡ Yo voy! – me apresuré a decir...- nos vemos en la casa ¡ adiós!- no le di tiempo a opinar.
**
Sebastían estaba recostado de su auto, con las manos dentro de sus bolsillos.
—Hey- me puse al lado de él.

—¿ Vamos a otro lado?

Nos subimos a su auto. Condujo por unos minutos para luego aparcar su auto en el parque.

Cuando dio un paso hacia afuera lo detuve.

—¿ Que sucede?- sentí un cosquilleo en todo mi cuerpo al sentir su tacto. Lentamente solté mi
agarre.

Caminamos por el parque sin hablar, tomamos asiento en los columpios.

—No me subía en esto desde que era niño...- sonrió .

No dije nada.

—Hoy las estrellas están mas hermosas que nunca.- aligeré el ambiente entre los dos. Él miró al
cielo comprobando que lo que le habla dicho fuera cierto.

—El cielo está hermoso.- iba a decir algo más pero me contuve.

—¿ Como te ha ido en estos días?- Sonreí ante su cambio de tema.

—Bien... ¿ y a ti?- se encogió de hombros.

—Bien...

—¿ Porqué tanta prisa de hablar conmigo hace unos minutos?- permaneció en silencio no lo
obligué hablar.
—Necesito que me acompañes tengo la dirección de mi supuesta madre biológica.- abrí mis dos
grandes ojos de sorpresa.

—¿ S-sabes quien es tu verdadera madre? -asintió con la cabeza.

—¿ Crees poder mañana?- me pregunta -Mar...

—¿ Sí?

—No le cuentes a Alessia. Se que mantienes contacto con ella.

—Esto no es de mi incumbencia Sebastían, no tengo porqué contárselo.

Pasaron alrededor de una hora, ya el frío estaba insoportable, me abrazaba a mi misma.


Sebastían se quitó su chaqueta y me la tendió para que me la pusiera. La tomé agradeciéndole.

—¿ Nos vamos?- me tendió su mano para que la tomara.

**
—Que tengas buenas noches.- me dice ya al frente de mi casa.

—Igual...- cuando iba a salir el toma mi mano atrayéndome hacia él, dándome un fuerte abrazo.
Sentí el corazón en mi boca, mis manos ya estaban frías, envolví mis manos en su ancha
espalda.

—Gracias por todo... por estar conmigo, sabia que podía confiar en ti. Regresar a México fue lo
mejor que pude hacer.- su olor se adentraba a mis fosas nasales, aun seguíamos abrazados... es
la primera vez tenía un contacto así tan... ¿intimo? Con un chico. Mi respiración ya no estaba
normal.

Por un momento pensé en permanecer así con él... pero recordé de que no somos nada. Abrí
los ojos de golpe ya que los tenía cerrados.

—Y-yo... me...- salí a toda prisa de su auto, salí sin mirar atrás... sentía sus ojos clavados en mi,
pero no me detuve a mirar si tenia razón. Las llaves parecían no querer colaborar, las introducía y
parecían hoy ser mas grande de lo normal. Si no me apresuraba estaba segura que bajaría de su
auto para ayudarme, y en estos momentos no quería ni verle la cara. A menos no hoy. Dios
estuvo de mi parte que permitió que la puerta abriera. Cuando entré solté todo el aire que al
parecer contenía. Mi teléfono me alertó con un mensaje del chat. Ian.

Ian: « De seguro estás durmiendo, pero no me puedo aguantar. ¡ ME GUSTAS!»


Ian: « ¡ME GUSTAS MUCHO!»

Quisiera saber quien es el que está atrás de todo esto, todo sería más fácil. Me dirán loca
desquiciada falta de amor y de juicio, pero cada mañana así como cada noche, espero ansiosa el
mensaje de Ian, cada vez que me envía un mensaje nuevo, mi corazón da un vuelco de alegría.

¿ Qué siento cosas raras por Ian « mi chico misterioso »? la respuesta es sí.

Tecleé con rapidez.

Yo: « ¿Quién eres realmente Ian?... Tan solo Déjame verte, quiero conocerte »

Subí a mi habitación prácticamente en las nubes. Pasaron varios minutos los cuales me
parecieron eternos.

Ian: « Me Odiarás »

bufé cansada.

Yo: « ¿ Porqué me escribes que te gusto si no sé quién eres, y no tienes planes de dejarte ver? »

Ian: « Solo quería que lo supieras»

Yo: « ¿ Sabes que...? Cuando tengas decidido revelar tu identidad, entonces me hablas... Buenas
noches Ian»

Apagué el móvil y lo aventé a mi escritorio, me tiré a mi cama, con la esperanza de que la noche
se acabara...
____________________________________
Gracias por seguir leyendo. Por tus votos y lecturas.
¿Quien será Ian?
CAPÍTULO 19

A la mañana siguiente Sebastían me recogió de mi casa temprano.


—¿ Era necesario salir a esta hora?- bufé malhumorada.
—Deja de quejarte, el viaje es bien largo.
—Son las seis Sebastían ¡por Dios! – entorné los ojos.
—Iremos a Monterrey Mariett – lo observé sorprendida.
—¿A- a Monterrey?- se detuvo en el semáforo en rojo para luego verme a los ojos.
—Sí, a Monterrey.
—Son nueve horas en autobús Sebastían – tragué en seco. Ya me arrepentí de acompañarlo en
su viaje.
—¿ Te arrepientes? – bufé.
—Claro que no, nunca me arrepiento de mis acciones – mentí descaradamente. Mi respuesta lo
dejó mas tranquilo ya que relajó el rostro.
Ya llevábamos cuatro horas de camino. El cuerpo me dolía de tanto estar en una sola posición, el
calor era insoportable, el hambre ya hizo su presencia. Estaba ya desesperada por salir y
caminar.
—¿ Sucede algo? – me miró de reojo.
—Tengo hambre, tengo calambres en los pies, me duele la espalda... - lo miré aunque se que no
me veía. – pero no, no sucede nada.
Paró el auto en la carretera.
—He estado tan sumido en mis pensamientos que he olvidado que te llevaba a mi lado
busquemos un lugar en donde comer ¿ te parece? – asentí avergonzada por la forma en que le
hablé. Condujo por la carretera por unos minutos, encontramos una cafetería nos introducimos al
lugar, el camarero salió por nuestra orden.
—¿ Que tanto piensas? – desde que salimos a estado muy sumido en sus pensamientos –
entiendo que el motivo de este viaje te ha preocupado pero siento que hay algo mas...
—No es nada ¿ okey? Me duele la cabeza es todo. – hablaba mentira lo conozco ya lo suficiente
para saber cuando me miente.
—¿ Por que me mientes eh? – su teléfono sonó. Miró la pantalla.
—Es importante... debo contestar – salió a toda prisa del establecimiento.
Sentían que algo se traía entre manos. Algo lo tenía preocupado
La comida llegó, comí como si el mundo dependiera de eso, me avergoncé al instante de la
situación.
—¿ Ya nos vamos? – un Sebastían totalmente frío e inexpresivo se acercó a mí, es ver al mismo
grinch que conocí en casa de mi papá en las vacaciones de diciembre.
—Es un viaje largo, por lo tanto debemos ir avanzando. – pagó la cuenta, salió con su comida a
toda prisa hacia su auto.
Permanecí paralizada en el mismo lugar en el que me encontraba anteriormente.
Después de pensarlo treinta segundos decidí seguirlo.
—Te deseo suerte...– le dije
cuando me encontré frente a él.
—¿ De que hablas? – frunció el ceño.
—Pues... de que no iré contigo, hablaré con mi mamá para que me recoja porque no pienso
acompañarte – caminó de un lado a otro con sus manos en la cabeza.

— Perdón...
—¿ Cuál es tu problema?... Actúas como un...
— ¡ Perdón! ¿ Okey?... Estoy al borde de un colapso, Kristine no me deja en paz, estoy a punto
de saber mi verdadera identidad... ¡Me volveré loco! – se sentó en los escalones del
establecimiento, agachando la cabeza y sosteniéndola entre sus manos. Estoy segura que no la
estaba pasando nada bien, enterarse de que sus padres, aquellos que te vieron crecer, realmente
no comparten su misma sangre, no sé como reaccionaría si mi madre me dice que realmente no
es mi madre, solo de pensarlo un escalofríos pasa por todo mi cuerpo.
—Todo... todo va estar bien Sebastían – recosté mi cabeza en su hombro – no te agobies tanto. –
hablé en un tono pasivo.
—¿ Que haría sin ti Mariett? – levantó la cabeza para encararme yo hice lo mismo, nuestros
cuerpos estaban tan cercas, su respiración chocaba con la mía, mi pulso se disparó, sentía el
corazón en la boca por lo que iba a pasar, mi cuerpo no respondía. Él se iba acercando
lentamente, por impulso cerré los ojos esperando a que nuestros labios se unieran. Lo cual no
sucedió.
—Disculpen... ¿ nos pueden dejar pasar? – habíamos olvidado por completo de que estábamos
impidiendo el paso de la cafetería. Nos separamos como dos resortes dándole el paso a la señora
que nos había pedido el permiso, esto era una locura... una verdadera locura. Mi primer beso
estaba a punto de darlo, y no en las mejores situaciones, un caliente pasó por toda mi cara, hasta
detenerse en mas orejas... me sentía avergonzada... cerré los ojos esperando un beso... ¡Que
estúpida!
—¿N- nos podemos ir? – hablé estropiadamente con la cabeza gacha, no quería que me viera
sonrojada, y además de la vergüenza que sentía. Ese había sido el momento mas en
embarazoso de mi vida.
—S- sí claro – quitó la alarma del auto, pensó en abrirme la puerta pero yo lo hice primero.
En todo el camino se mantuvo en silencio, y no era para menos, yo tampoco pensaba romperlo.
—Mar... lo... lo que sucedió...
—¡ No, no... no hables, no digas nada! -me encantaba la forma en que pronunciaba mi nombre. El
obedeció y no habló más.
Solo había pasado dos horas, el momento tenso ya iba desapareciendo, tenia una inquietud, no
dudé en preguntar.
—Sebastían...
—¿ sí?
—¿ Kristine, Cristina o como se llame... quién es ella? – mantuvo su vista en el camino, noté que
apretaba su mandíbula.
—Ex- novia...
—¿ Y porqué terminaron? – él sonrió de lado.
—Te responderé si me contestas esta pregunta.
—Si no me quieres contar lo entenderé – bufé.
—Sí, te quiero contar, pero a cambio quiero saber algo de ti – rodé los ojos. Ya volvíamos a ser
los mismos de siempre.
—¿ Que quieres saber Sebastían? – alargué las palabras.
—¿ Has tenido novio? – si tuviera algo en la boca de seguro lo escupiría. Que pregunta mas
estúpida. Obvio que nunca he tenido novio.

— Esa pregunta ya me la habías hecho...

— Pero no me contestaste...

Rodé los ojos.

—Si – mentí.

—¿ Ah sí? – apretó el timón con fuerza. ¿ y porqué ya no están? – decidí seguir el jueguito.

—Porque me mudé de ciudad.

—O sea, ¿ que si se viene para acá se darían otra oportunidad?


– negué con la cabeza. -¿ Y porqué no?... ¿ Hay... otro?
Quedé muda. Pero luego contesté su pregunta.

—Sí – frenó de repente, provocándome un gran susto - ¿ me quieres matar? – puse mi mano en
donde se encontraba mi corazón.

—¿ Quién es? – su rostro estaba tenso. No recordaba de que hablaba, pero entré en
razonamiento.

—¿ De qué hablas? – me hice la desentendida.

—¿ De quién estás... enamorada?.

« Menso estúpido ¿ donde están tus ojos? estuvimos a punto de besarnos y me pregunta que de
quién estoy enamorada... obvio que de tí»

—De Ian – mentí. Ya le he contado anteriormente de Ian. Su rostro ya no estaba tenso más bien
sorprendido su expresión no la pude describir muy bien. -¿ Algún problema? – le dije con una
sonrisa burlona.

—No lo conoces – Sonrió de la misma forma que yo, poniendo el auto en marcha.

—Me escribe todos los días, en la mañana al despertar y en la noche antes de dormir. Él dice que
es mi admirador secreto, pero siento que pronto sabré su identidad. – desvié mi vista al camino.

—Entonces te gusta que te escriban poemas. Lo miré de reojo pero no le contesté. Más bien
sonreí con picardía.

* * *
Sentí el auto detenerse, abrí los ojos lentamente, me había quedado dormida, froté mis ojos, para
adaptarlos a la luz.

Estábamos en un condominio Sebastían veía un punto fijo en algún lugar. Ya habíamos llegado.

—¿ Que tanto piensas? ¿Porqué me dejaste dormir?– pestañó varias veces.

— Te veías cansada... - miré hacía afuera lo escuché hablar. -llegamos.

—¿ Y no estás listo? – sonó mas una afirmación que una pregunta. Él asintió con la cabeza.

—Estoy... nervioso -apreté su mano derecha, en un gesto de apoyo.

—Escucha bien... todo va a estar bien. Que sea lo que Dios quiera. – asintió con la cabeza –
ahora salgamos de aquí y vamos a lo que vinimos.

Después de mucho pensarlo salimos tomados de la mano, Sebastían al parecer no pensaba


soltarme, sólo lo hicimos para salir del auto pero luego volvió a tomarla con posesividad.

—No te imaginas lo cuán agradecido que estoy contigo – susurró en mi oído. Avanzamos hasta
detenernos a una casa color naranja, era pequeña tenía también un pequeño jardín, la casa era
de doble planta.

Sebastían dudoso tocó el timbre, no dejaba de abalanzar sus pies de atrás para alante
tuve que apretar su mano para que se tranquilizara. Una mujer pasada en edad nos abrió la
puerta, nos miraba con el ceño fruncido pero sonriente.
—¿ Buenas tardes?
—Hola...
—¿ Quienes son ustedes? – Sebastían parecía mudo ante la situación, no había hablado ni para
asegurar que su boca le pertenecía. Después de unos segundos reaccionó.
—Vicenta ¿ Quién está en la puerta? – se asomó una mujer de algunos 40 y tantos años de edad,
cabello rubio, ojos grandes cafés. Quise encontrar el parentesco con Sebastían pero no lo hallé.
La mujer nos saludó con extrañeza, esperando una respuesta de porqué nos encontrábamos allí.
Sebastían terminó contando la razón de nuestra visita. Quise encontrar nervios en sus gesto pero
nada. Actuaba normal.
— ¿Entonces dices que tu detective asegura, que aquí vive tu madre biológica? – Sebastían
asintió con la cabeza, nos encontrábamos sentados en el jardín, ya el frío empezaba a dar la
bienvenida.
—Su nombre es Marisol Jiménez – la mujer negó pensando.
—No niño, aquí realmente no vive nadie con ese nombre, y no conozco a nadie con ese apellido.
Las personas que nos vendieron la casa a mi esposo y a mi se apellidan Florentino, y ya
rompimos hace años la comunicación con ellos. – Sebastían estaba ido, miraba a la nada, de
repente se paró de silla en donde nos encontrábamos.
—Gracias señora por todo. Vámonos Mariett llegaremos tarde, este viaje fue una pérdida de
tiempo – habló en un tono totalmente frío, su voz era irreconocible. Me dolía verlo así, mas bien
me molestaba verlo así. Caminé a su dirección, se veía frustrado, cansado.
Agradecimos a la señora que nos había atendido y salimos de allí.
—¡ Hey, espera! – tuve que correr para alcanzarlo, quitó la alarma y me abrió la puerta de
copiloto.
—Entra al auto Mar– sentía su frialdad, estaba totalmente inexpresivo.
—¿ Y nos vamos así... sin más? – pregunté.
—¿ Dime haber... que quieres que haga entonces? – se cruzó de brazos esperando mi pregunta.
—Pues... habla con tu detective que siga investigando sobre tu familia biológica. Que investiguen
a los propietarios reales de esta casa ¿ se apellidan Florentino no?
—Ya no me importa Mariett... te arriesgué trayéndote aquí, son nueve horas y cuarenta minutos
de camino, y todo por una estupidez – bufó cansado.
—¿ Estupidez? – fruncí el ceño.
—Sí... estupidez... ¿ porqué tuve que buscarlos si ellos no lo han hecho? – quise contestarle,
pero tenía razón.
— De seguro te buscaron en su tiempo... de seguro pensaban que estabas muerto... no sé.
—Has leído muchos libros Mariett. Sube al auto, va a llover y el camino es largo - hizo un gesto
con la mano invitándome a entrar, no le hice caso, no quería entrar sin antes convencerlo de que
no desista de su búsqueda, al ver que no me movía me vio molesto. – Mar... es tarde...
—¿ En serio que ya no seguirás con tu búsqueda? – lo interrumpí. Bufó agotado. – ¿vivirás con la
duda.?
—Sí
—¿ Que les dirás a tus hijos? – vi un brillo extraño se apoderó en sus ojos, sonrió de lado sin
mostrar sus dientes.
—Si a mis veintidós aprenderé a vivir con la duda, ellos también. Además mis padres son y
siempre serán Bianca y Ricardo. Ellos si son mis padres.
– quise contradecirlo pero no pude, en silencio entré al auto. Él hizo lo mismo.
Al entrar a la carretera el agua no se hizo esperar, un gran torrente del agua caía del cielo, miré la
hora «6: 58pm» apenas llevábamos treinta minutos de camino.
—Debemos parar, el agua no nos dejará avanzar. – una llamada entrante tenía «mamá»
—Hola má – hable casual pero podía imaginarla.
—¡ Por Dios Mariett! ¿ en dónde estás? – su voz se escuchaba preocupada.
—Má... estoy bien ¿okey? Anoche me diste permiso para acompañarlo.
—¿ Y por donde vienen? – no quise responder.
—Monterrey.
—¿Qué!? ¡ Por Dios Mariett! ¿ Sabes las horas que se tomarán para venir? ¡Hoy era la prueba
de tu vestido! Acabamos de perder la cita ¡ Por Dios!– me reprochaba molesta - ¿ Estás
escuchando Joseph? Aún están en Monterrey, sabía que era mala idea dejarla ir- hablaba con
Joseph.
—Mariett... - dirigí mi vista a Sebastían, alejé el celular de mi oreja.
—¿sí?
—El auto no quiere prender– abrí mis ojos como dos platos.
—¡Mariett, Mariett! – acerqué el móvil a mi oreja otra vez.
—S-sí mami...
—Pasame con Sebastían.
Obedecí.
—Hola Maritza – saludó a mi madre animado. Después de una pausa habló – aun no hemos
salido de Monterrey...si... s-si. Buscaremos algún lugar para pasar la noche – mi corazón se
disparó, no daba créditos a lo que escuchaba – pueden confiar en mi... si...si... llamaremos al
amanecer. Confíen en mi, nada le pasará a Mariett – me miró a los ojos. Me pasó el teléfono.
—S-si má.
—¡Escucha bien Mariett! – no me libraré de esta – pasarán la noche en algún hotel... dormirán
separados, ¿ entiendes?
—Si má, escuché.
—Cero locuras, son jóvenes, y la vida par ustedes apenas empieza – mis mejillas las sentía
calientes. Sabia a que se refería.
—¡ Sebastían y yo somos amigos! – rodé los ojos - ¡ Jamás pasaría algo entre nosotros mamá! -
había olvidado por completo de que lo tenía al lado, me volteé a verlo... aprestaba la mandíbula, a
pesar de verse ajeno a todo lo que nos rodeaba. Después de unos segundos corté la
comunicación con mi madre. No se porqué me sentía avergonzada... ¿Será por que herí sus
sentimientos?
__________________________________
Tu voto ayudaría mucho... Gracias por leer
CAPÍTULO 20

—Que haremos ahora? -hablé en un susurro con la cabeza baja.


—No lo sé... creo que esperar.
—Sebastían yo...
—No... no digas nada. Por favor.
—No sabes que te voy a decir.
—Pero lo imagino – su tono me puso alerta, debe de estar odiándome en estos momentos.
—Cuando mi mamá se pone en ese plan, de las responsabilidades... aveces tengo que decir
cosas para mentir – sonrió de lado enarcando una ceja. Hablé de más...
—¿Ah si?
— O sea... - las palabras no salían - ¿ me entiendes no? – sonrió secamente, pero al menos su
humor cambió. Se quitó el cinturón de seguridad, para luego abrir la puerta.
—¿ Que harás? – pregunté con el ceño fruncido.
—El auto está averiado iré a pedir ayuda. – estaría loca si me quedaba aquí sola.
—Iré contigo – me ofrecí.
—No. Te necesito aquí, no podemos dejar el auto solo.
—¿¡ Entonces yo si me puedo quedar sola ah!? ¿y si me secuestran? Estoy en un lugar
completamente ajeno. En mi vida jamás había visitado esta parte de Monterrey. – Sebastían me
veía divertido, sus brazos estaban cruzados. Se divertía con la situación, yo ya entraba en pánico.
– oye eso no es divertido – golpee su hombro.
—Está lloviendo. Te resfriarás.
—¡No me importa!- reía a carcajadas, su risa me incitó a reír también.
Le puso seguridad al auto, y procedimos a hacerles señas a los autos que pasaban para que se
pararan. El agua estaba fría, empezaba a tener frío.
—¡ Ay no Sebastían esto no funciona! – me quejé – ¡me duelen los pies, tengo sed, tengo sueño,
me dará pulmonía...
—Te lo dije...
En ese momento un camión suena el claxon, haciendo que me sobresaltara.
—¡ Hey niños, se van a enfermar! ¡ Vamos suban!
—No subiré – susurré a Sebastían en su oído. Bufó
—¿ Quieres morir de frío?
—No...
—¿ Quieres morir de hambre y sed?
—No...
¿ Te quieres ir? – miré al suelo.
—Sí...
— Entonces vamos.
Le hizo señas a la pareja para que nos esperaran. Sacamos lo necesario del auto para luego
entrar a la camioneta.
—¿ Que les pasó al auto muchachones?
Sebastían terminó contando toda la historia excepto la parte de la razón por la cual nos
encontramos en Monterrey.
—Entonces ustedes son de la ciudad... - opinó la mujer.
—Así es – respondí.
—¿ Son parejas ustedes? – pensé en contestar pero Sebastían se adelantó.
—Así es... - lo miré sorprendida por su mentira.
No sabia si reír o desmentir a Sebastían. – hacen bonita pareja.
—Gracias – agradeció Sebastían.
—¿ Y que hacen por aquí, tan lejos de su hogar?
—Decidimos pasar un tiempo juntos y lejos de la ciudad, mi mejor opción fue traerla aquí. – pues
hasta mentiroso salió. – nos pueden dejar aquí tomaremos un taxi hasta un hotel. – la señora
negó.

—¡ De ninguna manera! en nuestra pequeña casa nos sobra una habitación. ¿ cierto
Mario? – se refirió a su esposo.
—Así es chicos, no gasten dinero innecesario, los vamos ayudar. Ahora mismo llamaré a mi
compadre para que arregle tu auto y no tengan inconvenientes para irse mañana.
—Gracias Mario y Sara, Mar y yo no queremos incomodar...
—¡ No digas tonterías muchacho!
—No nos conocen... - le hice ver. Ella se encogió de hombros restándole importancia.
—Ustedes no serían capaces ni de matar una mosca -rió secamente.
—Nos convencieron – miré con mala cara a Sebastían.
***
Llegamos a un vecindario las casas se veían humildes nos detuvimos en una casa azul pequeña
pero se veía acogedora.
—Vamos pasen niños, no sean tímidos – Sebastían me tomó de la mano y avanzamos hasta el
interior de la casa, las paredes estaban pintadas de amarillo, no tenían tantos portarretratos, solo
habían dos, los cuales aparecían unos niños sonriente, en la otra fotografía aparece Mario y
Sara estaban en un paisaje Verde.
Sebastían desapareció por la cocina con Sara, escuché un sollozo, salí de la casa,
encontrándome con Mario, estaba sentado en el suelo me daba la espalda, lentamente fui
acercándome hasta quedar al lado de él, al verme limpió las lágrimas que caían de sus ojos, la
fotografía que tenía en las manos, era la misma que había visto hace rato dentro de la casa.
No le pregunté que lo tenía así, aunque moría por saber, con su permiso le quité la fotografía y
la observé detalladamente.
—Fue en Tijuana, la rapté para que descansara de su rutina de todos los días.
—Tiene una sonrisa muy hermosa – comenté.
—Es nuestro pasatiempo... reír aunque las cosas anden mal – lo encaré. Tenía la vista perdida
en el cielo.
—¿Todo anda bien? - me animé a preguntar. No me respondió, más bien se echó a reír sin
ánimos.
—Nada en esta vida anda bien.
—¿ Qué lo tiene así?
—Las cosas de la vida - aún miraba el cielo - hubiera deseado no existir... seguro las cosas sean
diferentes. – su forma de pensar me recuerdan a mi en mi versión de antes.
—¿ Porqué dice eso?
— Porque es la verdad, Miriam.
—Mariett – lo corregí -¿ que lo hace pensar así...? Hace rato lo ví muy alegre con su esposa, me
acaba de decir que su mejor pasatiempo es sonreír? Porqué ahora me dice que lo mejor es no
existir?
Volvió hablar en lo que parecieron años – a veces hay que fingir para hacer al otro felíz... no todo
es perfecto así como lo vez. Sara finge ser felíz a mi lado, pero lo que ella no sabe es que todas
las noches la veo llorar en silencio... Sara... Sara tiene cáncer... hace dos años le diagnosticaron
con cáncer... las quimioterapias son muy caras, mi Sara no ha recibido ni la primera... se me va.
– las lágrimas nuevamente se hicieron presente en sus ojos, también lo acompañé en su dolor
lloré con él. Le di un fuerte abrazo porque lo necesitaba.
—La cena está lista – Sebastían se encontraba recostado en la puerta principal. Sequé mis ojos
Mario hizo lo mismo.
—¡ Vamos, vamos, vamos! ustedes deben morir de hambre – tocó el hombro de Sebastían para
luego entrar a la casa.

—¿ Todo está bien? – tocó mi barbilla, yo solo quería abrazarlo... y así lo hice. Se
sorprendió un poco pero me abrazo con la misma intensidad de como yo lo abrazaba.
—Nada está bien– susurré en su pecho, él tocaba mi cabello, y lo envolvía en sus dedos.
¿ Que me está pasando con Sebastían Dios? Necesito una respuesta urgente porque si no
explotaré con esta marea de sentimientos almacenados en mi corazón. Sentía la urgente
necesidad de besarlo quería experimentar eso de que tanto hablan los adolescentes de mi
escuela. « El primer beso es mágico, »
—Mar... no me dejas respirar –me separé con las mejillas sonrojadas por la vergüenza, no me
había dado cuenta que mi agarre se había vuelto más exigente.
—¿ Entramos? - pregunté con la cabeza gacha. Me tomó de la mano y nos introdujimos a la
casa.
**
—Solo tenemos dos habitaciones chicos. ¿ duermen juntos? – nos preguntó Sara.
—¡ No! - dijimos al unísono.
—Puedo dormir en el sofá – comentó Sebas. Sara negó sonriente.
—Mar, puedes dormir conmigo, y tu Mario duerme con...
—Noo, Sebastían y yo dormiremos juntos... permitir que ustedes duerman separados ya es
demasiado.
—Sí, Mar tiene razón, nos alojaron en su hogar, nos dieron de comer ¿ también les quitaremos
su dormitorio? No, ya es demasiado...
—Debemos ayudar al prójimo y además lo hacemos con mucho gusto que no se les olvide.
Terminamos durmiendo en el mismo dormitorio, obviamente que el decidió dormir en el suelo.
—Sebas... cabemos los dos, en serio – negó acomodándose en el suelo.
—Duerme Tranquila Mar... que tengas dulces sueños. – no quise seguir insistiendo, no estaría
cómoda durmiendo con él en la misma cama.
Las horas iban avanzando y no tenía nada de sueño eran las dos de la mañana y no podía cerrar
los ojos.
¿ No me enviará mis buenas noches? Miré mi móvil para confirmar que no tuviera algún
mensaje... nada.
—¿ Que haces despierta a estás horas? – di un respingo al sentir tan cerca a Sebastían, no supe
en qué momento se encontraba a mi lado.
—¡ Me asustaste! - lo empuje levemente hablando en un susurro. – la pregunta ahora te la hago
a ti ¿que haces despierto?.
—Al menos tengo una excusa válida, iré a la cocina y de paso al baño... - salió de la habitación.
Traté de conciliar el sueño pero se me hacia imposible. Mi móvil sonó indicándome una
notificación... Ian.
Ian: «Disculpa que no te escribiera antes pero estaba ocupado, ahora me desocupé, ¿has visto a
la Luna? Está más hermosas que nunca, la veo a ella y es viéndote a tí, siento la necesidad de
acordarme de ti todos los días, hasta en el anochecer... sé que amas la noche pero sobre todo la
Luna. Todas las noches me acerco a observarla porque sé que antes de dormir lo haces. Es mi
conexión contigo. Buenas noches mi Aurora»
Todos sus mensajes me hacen sonreír... cada mensaje de él lo siento como una necesidad. No
me tomaré la molestia de decirle que quiero conocerlo porque sé que la respuesta es No.
Yo: « Buenas noches, mi querido poeta... Amo todo del cielo, si tuviera la oportunidad de viajar
al espacio para admirar también la galaxia no desaprovecharía la oportunidad, por ahora me
conformaré con el sol, la Luna y las estrellas»

Entró Sebastían a la habitación.

—¿ Y aún no te duermes? - negué sonriente.

—Antes de dormir necesitaba mis buenas noches - él entrecerró los ojos confundido, le mostré
mi celular para que viera el mensaje.

—Me lo hubieses dicho antes te lo hubiera dado yo... – se acotejó en su improvisada cama.

Otra notificación no se hizo esperar.

Ian: « Descansa mi Aurora, que tengas dulces sueños»


Solo faltaba eso para caer rendida con una sonrisa plasmada en mi rostro. Los mensajes de Ian
se han convertido en mi adicción.
*
SEBASTIAN

— Tu auto ya está aquí hijo – dijo Mario.

— Gracias Mario – puse mi mano en su hombro.

—¿ Ya nos vamos Sebas?

—Sí... espérame en el auto...

—Necesito hablar con Mario... a solas – la miré con el ceño fruncido pero obedecí. Salí hacia el
pequeño jardín encontrándome con Sara.

—¿ Que haces despierto tan temprano mijo? – sonreí.

—Ya mar y yo tenemos que irnos.

—¿ Pero... tan pronto? – asentí con la cabeza.

—Tenemos que hacerlo ahora porque sino llegaremos tarde. – saqué de mi billetera una pequeña
cantidad de dinero se lo pasé pero ella negaba – Sara, por favor acéptalo.

—No... no tengo porqué hacerlo Sebastían.

—Acéptalo es una pequeña ayuda... ¿ por favor?

—No mijo no es necesario.

—Sino lo aceptas me sentiré mal, ¿ y no quieres que me sienta mal Cierto? – tomé su mano y
deposité el dinero allí.

—No era necesario Sebastían... pero gracias.

MARIETT

—¡ Por favor Mario! Acepta mi ayuda... hazlo por tu mujer...– trataba de convencer a Mario de
que acepte mi ayuda para que Sara reciba sus quimioterapias en México.
—No mija... estoy ahorrando para que al menos reciba la mitad de la quimioterapia... y además si
le cuento a Sara ella es muy terca y dirá que no... la conozco.

—¿ Tu hablando de terquedad? No me hagas reír si tengo ya quince minutos haciéndote


cambiar de opinión y no te dejas... piensa en Sara... anoche llorabas porque no tienes los
recursos necesarios para ayudarla... –

No habló por unos segundos asimilando la idea – está bien, voy a convencerla – sonreí triunfal.

—¡ Así se habla!
Después de unos minutos nos despedimos no sin antes agradecerles por su buen trato hacia
nosotros. Llegamos a la C.D alrededor de nueve horas y unos cuantos minutos.

—¡ Oh por Dios! – exclamó mi madre al verme abrazándome, todavía no habíamos entrado a la


casa– que preocupada estaba.

—Tranquila mamá... ya estoy aquí – rodé los ojos.

—Discúlpame Maritza... ha sido mi culpa. – mi madre se separó de mi para luego observar a


Sebastían con el ceño fruncido.

—¿ Sabes que va a pasar ahora? – estuve expectante. – Mariett estará castigada por dos
semanas. Sin verte y sin celular – la miré con el ceño fruncido. - ¿ me escucharon?

—¿ Es en serio? - me atreví a decir, ella asintió decidida.

—Discúlpanos Maritza, no volverá a suceder – mi mamá negó.

—Pues claro que no volverá que suceder.. – la miraba sin dar créditos a lo que escuchaba.
Suspiré cansada.

—Sebastían... ve a descansar nos vemos en dos semanas – dije cansada procediendo a entrar a
mi casa. Miré por encima de mi hombro, Sebastían me observaba, le hice señas de que lo
llamaré más tarde, aceptó sonriente para luego desaparecer con su auto de mi campo de visión.

—¿ Crees que es broma de que estás castigada? – habló mi madre a un lado de mi. Me encogí
de hombros.

Al entrar a la casa dos personas llamaron mi atención, aparte de Joseph.

—¡ Mariett! – exclamó Joseph dándome un fuerte abrazo.


—Me castigaron – hice un puchero.

—Hablaré con tu madre, no te preocupes. – miré por encima del hombro de Joseph los dos
chicos nos veían expectantes.

—¿ Quiénes son ellos?


__________________________________

Gracias por tu voto y tu lectura, y por la oportunidad a esta historia. He tenido olvidada esta
historia y he estado pensando, pondré un día fijo para actualizar, y serán los domingos.
Puedes seguirme en Instagram
@crisr64
Aquí publico cosas únicamente de la historia. Eso es todo así nos leeremos pronto
CAPÍTULO 21

“Padre nuevo, con hermanastros incluidos"


—¿ Entonces tu y yo seremos Hermanitas? – la voz chillona de la chica que nos miraba a Joseph
y a mi me dirigió la palabra. No era fea, PARA NADA, era alta, mucho más grande que yo,
cabello rubio, ojos verdes, físicamente en la forma de su actuar y en su hablar, es arrogante.
« No nos llevaremos nada bien»
—Mari... ellos son mis hijos, Maya – señaló a la Barbie arrogante – él es Víctor – el chico es de
cabello rubio como la hermana, ojos verdes, « Es una versión masculina de la Barbie de su
hermana» su mirada es penetrantrante, no dejaba de observarme, dibujó una media sonrisa con
sus labios. La mirada de Víctor se volvía más intensa, tuve que desviar mis ojos a otro lugar ya
que me incomodaba.
—Mucho gusto, y adiós. – me despedí de Joseph con el pretexto de que estaba cansada, mi
madre me amenazaba con su mirada, no le hice mucho caso, de seguro seguía molesta.
No sé cuanto tiempo pasó, quedé rendida de inmediato, miré la hora, nueve y cincuenta,
cuándo alcé la vista encontré a Víctor que me miraba fijamente de mi, garganta salió un grito de
asombro.
—¿¡ Porqué entras así a mi cuarto!? - puse mi mano derecha en la parte Izquierda de mi pecho.
El no decía nada, solo me miraba con una sonrisa de burla plasmada en sus labios cruzado de
brazos. -¡ desaparece de mi habitación! – hablé pausadamente para no perder los estribos. Se
sentó a mi lado sin apartar la vista de mi.
—Me encantan tus ojos – fue la primera vez que lo escuché hablar, su voz era Varonil emanaba
seguridad al hablar – verlos es como viajar en el tiempo y perderse en algún lugar sin la
necesidad de regresar.
¿ Me estaba seduciendo...? Tuve que apartar mi vista, sentía un calor en toda mi cara. Él se
divertía con la situación.
—¿ Estás consiente de tu belleza? – me paré como un zepelín para agarrar el pomo de la puerta
e invitándolo a salír de mi habitación.
—No tengo tiempo para estupideces – hablé torpemente. No me reconocía, con mi cabello
disimuladamente tapaba mi rostro.
—Hasta dormida tienes un rostro angelical... nunca se lo había dicho a otra chica pero... te quiero
a ti para que seas la madre de mis hijos. – tuve que empujarlo para que saliera de mi habitación.
¿ pero que se crees este? Recordé que debía realizar tareas y procedí hacerlas.
**
Los días fueron llegando hoy mi madre se casaba con Joseph, ayer nos mudamos en la casa de
Joseph. Fue de lo más trágico. Mi casa era perfecta para mi mamá y yo. Pero ya la familia había
crecido.
La boda no era ostentosa más bien íntima. Familiares de Joseph y algunos amigos de mi madre,
de mi familia nadie vino como siempre. No me importó, prácticamente siempre somos mi mamá y
yo, así a sido siempre a ella no le afecta, según ella no pudieron venirse de Italia porque no
salían vuelos para México... no le creí siempre es una excusa.
—¡ No entiendo como puedo estar nerviosa si ya lo he hecho antes! - exclama mi madre
nerviosa.
—No te estreses – traté de consolarla.
—¿ Que hacen dos hermosas flores fuera del jardín? – sonreí era Sebastían.
—¡ Llegaste! - lo abracé, no me apenaba hacerlo entre los dos ya se ha vuelto costumbres
nuestras muestras de efectos.
—No me lo perdería por nada en el mundo. Te vez bellísima Maritza.
—Gracias Sebas. Tan bien te vez muy guapo. Nos vemos en un momento chicos.– se alejó de
nosotros.
—Tu también te vez hermosa – le sonreí.
—Tu también.
—Te vez tan perfecta – sus ojos me inspeccionaban de una manera inexplicable, mis pies
lentamente avanzaron hasta él, él hizo lo mismo nos paramos uno frente al otro, nuestros
alientos chocaban, él se inclinó un poco hasta estar a mi altura poco a poco nuestros rostros se
fueron uniendo más y más...
— ¿Interrumpimos?
¿ Es en serio? ¿ siempre pasará esto?
Nos separamos rápidamente.
El muy tonto de Víctor nos miraba divertido, a lo igual que la Barbie de su hermana.
—La ceremonia va a empezar. – comentó Maya.
—Sí... ya vamos – justo cuando iba salir Sebastían me toma de la mano sacándome de allí.
**
Legalmente mi madre ya estaba casada con Joseph, todo había trascurrido bien, Sebastían y yo
actuamos normal no como la última vez que tratábamos de no compartir palabras.
Los días fueron transcurriendo ya todo estaba listo para que mi madre se fuera de Luna de miel
con Joseph.
—Es muy peligroso dejar sola a Mariett Joseph – ya tan pronto tenían discusiones y todo por no
dejarme sola por una Semana. Me uní al tema de conversación desganada porque varias veces
he tenido que intervenir.
—En pocos meses me iré lo cual se supone que estaré sola... vete sin preocupaciones mamá...
disfruta este momento. Tu momento.
—¿ Lo ves? Mari tiene razón mujer... no la llamarás en cada segundo... ¿ o si? – me miró por
varios segundos para luego negar.
—Claro que no. – suspiró cansada.
—Entonces vete sin preocuparte por mí, durante esta semana estaré a prueba para saber si soy
una adulta responsable... - en dos pasos llegó a mi dirección, me tomó entre sus brazos
dándome uno de esos abrazos que no te dejan respirar.
—Para mi nunca crecerás... para mi siempre serás mi niña de dos años... pasé lo que pase
siempre estaré ahí. ¿ okyy? – asentí con la cabeza abrazándola más, ninguna de las dos somos
muy demostrativas en efectos, pero ya últimamente estábamos más unidas, no me apenaba
decirle cualquier cosa, éramos un gran equipo Juntas.
Ya se había ido a Brasil con Joseph. Siete días sola. Sonreí ante la idea. De la escuela a la casa
y de la casa a la escuela. Será entretenido.
—¿ Entonces estaremos juntos por siete días?
—¿ Que quieres Víctor?
—Decirte la verdad mi Aurora... - lo miré con el ceño fruncido.
—¿ De qué hablas?
—Por ahora es solo eso preciosura – subió las escaleras dejándome en un trance ¿ a que se
refería?
________________________________
Y como lo prometido es deuda, aquí les dejo el capítulo.
Gracias por tu lectura y tu voto.
Maya y Víctor en multimedia
CAPÍTULO 22

Ian: «pronto me conocerás mi Lucero, mi Aurora»


Este mensaje me había despertado. Con una sonrisa plasmada en mi rostro me duché, y me vestí
para ir a la escuela.
-¿ Quién te llevará preciosura? - me pregunta Víctor con la boca llena de comida, puse cara de
asco ante tanta mala educación.
-Sebastían vendrá por mi... - intenté dar un paso pero el lo impidió.
-Ah... el chico este...- se inclinó un poco hacia mí. - el vino pero se fue de nuevo, dijo que llegaría
tarde a su Universidad... - se inclinó más, lo mismo que avanzó yo retrocedí -... y se fue - Fruncí
el ceño.
-No lo creo, al menos un mensaje me hubiera enviado.
El negaba con la cabeza -¿ que te digo preciosa...?
-Puedes dejar de llamarme preciosa.
-¿ Y si eso es lo que eres? - si esas palabras hubieran salido de los labios de Sebastían ya
estuviera sonrojada. Antes mi vida era tan monótona, solo se resumía en escuela casa y
viceversa, ahora ando con pretendientes, es tan obvio lo que hace Víctor es coquetearme y obvio
que no le haré caso.
No le respondí, salí de la casa seguido por él.
-¿ Y ahora que quieres Víctor? - hablé cansada. El mostró las llaves del auto de mi madre.
-¿ De donde sacaste esas llaves? - cuando pretendí quitárselas él la alzó para que no la
alcanzara.
-Tu madre, o sea mi madrastra me cedió su auto hasta que regrese de sus vacaciones con
Joseph... sube si no quieres llegar tarde - quitó el seguro y procedió a entrar... sino hacía lo que
decía llegaría tarde a la escuela.
**
-Entre clases y clases el día terminó, al salir afuera me encuentro con Sebastían recostado en su
auto con sus gafas de sol bien puestas, con una sonrisa en mi rostro me quedé observándolo de
lejos, no me cansaré nunca de verlo, no quería admitirlo Sebastían me atrae de una manera
sorprendente. Me encanta sonrisa, sus ojos oscuros, sus cejas pobladas, sus labios... sus
labios... ¿ como se sentiría besarlos...?
Un mensaje me alerta sacándome de mi ensoñación.
Sebas: « ¿ Está hermosa la vista...? Si me sigues viendo así te cobraré los segundos»
Rápidamente me giré ¿ porqué soy tan obvia? Sentí su mano tocar la mía, estaban tan cálida
pasaría toda mi vida así como estábamos.
-¿ Pensabas escapar de mí? - lo miré con una sonrisa.
-Nunca escaparía de ti. - él sonrió con una ceja coquetamente levantada -¡ o sea eres. M-más
veloz que yo y por eso no escaparía de ti! - tartamudeo por no saber que decir.
-Como digas Mar... ¿que harás ahora?
-¿ Comer? ¿ dormir? ¿ tareas? - me tomó de la mano guiándome hacia su auto.
-Ahora comerás y dormirás después - fruncí el ceño.
-¿ A dónde me llevarás...
-Ya verás.
*
Siete minutos después nos encontrábamos en una plaza comercial.
Aparcó el auto.
-¿ Me puedes decir Por qué me trajiste aquí? - no me respondió más bien se echó a reír.
Lo seguí sin muchos ánimos. No sé que planeaba.
-Sebas... - entró al área de trajes de baño, se paró frente a mi. Reí nerviosa.

-¿Q-que es esto ?- el miedo se apoderaba de mí... esta vez no quería escucharlo.


-Elije tu bañador - cruzó los brazos.
-¿ Que pretenderás?
-Ah, entiendo. Necesitas espacio. Lo ví escabullirse al área para hombres. Este era mi momento.
Caminé a pasos apresurados para llegar a la salida, sonreí cuando estuve afuera de
establecimiento, iba a parar un taxi cuando escuché su voz.
-¿ Pensabas huir otra vez de mí? - tragué en seco, no quise verlo, respiré profundo para luego
echarme a correr. No me importó que me vieran correr como una loca desquiciada, sentí
adrenalina pura.
¿ Que si estaba loca?
Con Sebastían no tengo tiempo para pensar. Disminuí de velocidad ya estaba cansada, sentí que
me sujetaba de la cintura. -Te tengo - pataleé para que me soltara, lo que logré fue que me
sujetara con más fuerza. Me subió en su hombro como si yo fuese un saco de papa.
-¡Bájame! - le pegaba a su espalda - van a pensar que me estás secuestrando. -él solo reía -¡ que
vergüenza Sebastían! Mira como nos ven.
Cuando estuvo al frente de la tienda, me bajó.
- Si corres será peor para ti ¿entiendes? - ¡esto era insólito! me estaba amenazando. No le
respondí, tomó mi mano para introducirnos hacia el establecimiento.
-Y ahora te observaré - lo miré ligeramente molesta.
-¿ Quién te crees que eres? - iba hablar pero no lo hizo.
-¿ Tu amigo? - entorné los ojos. Tomé un bañador de mi color favorito. Azul. Ese taoaba mi
cuerpo perfectamente. Me miró de reojo señaló con sus dedos el lado de las sandalias para que
tomara una, me acerqué y tomé la de mi gusto.
-¿ Ya? - asentí con la cabeza, él tomó lo que compré en sus manos.
-Me acompañarás a mí...
Resoplé cansada, el hambre ya hacia su presencia, lo ví rápidamente elegir su bañador y unas
sandalias.
-Yo pago - él negó con la cabeza apretando con fuerza mis cosas.
Pagó y salimos de la tienda.
-¿A donde vamos? - me ignoró caminando hacia su auto, no me quedó de otra que seguirlo.
-Preguntas mucho ¿sabías? - le mostré una sonrisa fingida.
Alrededor de unos minutos llegamos a un restaurante, permanecimos en silencio la mayor parte
del tiempo, pedimos nuestra orden lo cual llegó en unos minutos. De reojo lo sorprendía
viéndome. No sé si fue por la forma en que engullía la comida o por lo mal peinada que estaba.
Lentamente fui bajando el tenedor hasta ponerlo en el plato. Ya tenía vergüenza. Sebastían
negaba sonriente agarrando una servilleta, se fue acercando hasta mi para luego limpiar las
comisuras de mis labios. Esto definitivamente se tornaba extraño.
- Cuanto arte para comer - dejó la servilleta en la mesa. No le respondí porque en gran manera
me sentía avergonzada, él, al ver mi bajón de ánimos me susurró al oído. - tranquila, yo también
tengo ese arte para comer, solo que hoy no quiero hacer espectáculo - le sonreí sin mostrar los
dientes, no nos dijimos nada más, cuando terminamos de comer tuvimos una pequeña discusión
ya que no me dejaba pagar, pero lo convencí.
Llegamos a un bosque era muy solitario, le pregunté una y otra vez hacía donde nos dirigíamos
pero solo me decía «Ya verás»
-Sebastían, mis pies ya no dan más - llevábamos más de cinco minutos caminando, el auto no
cabía en el pequeño camino que conducía hacia dentro del bosque por eso lo dejó atrás,
Sebastían se giró para verme.

-Ya estamos cerca, o... - se fue acercando a mi peligrosamente -¿ quieres que te


cargue? - los pasos que avanzó yo los retrocedí.
-¡ Gracias pero no! - caminé, dejándolo atrás. Él comenzó a reír escandalosamente.
Unos minutos después llegamos a un río, tiene una hermosa cascada sus aguas cristalinas me
incitaban a adentrarme y sumergirme, pero mi cobardía era tan grande que me lo impedía.
-¿ Ves que hermoso es? - di un respingo a sentirlo tan cerca.
-Sí... es muy hermoso - me abrazaba a mi misma.
-¿ Como tu crees que se sentirá el agua? - me voltee para verlo.
-No lo sé...
-Lo descubriremos en unos minutos... - abrí los ojos asombrada, por un milisegundo olvidé por
completo el motivo de porqué nos encontrábamos allí.
-Sebas... yo... - él negó con la cabeza.
-Cero excusas Mar. Sabes que no va conmigo - lo ví mirar a todos lados como si buscara algo -
puedes cambiarte allí - señaló un gran árbol, lo miré preocupada. - no hay nadie Mar, nadie te va
a ver, yo me voltearé para no verte.
-Esto debe de estar lleno de animales raros, y si aparece una serpiente, una araña...
-No hay nada...- él me tendió la bolsa en donde se encontraba el bañador, me acerqué al árbol
me puse detrás de él y sí, me tapaba completamente, miré a todos lados para convencerme de
que realmente no había nadie espiándome, me despojé de mi uniforme y me puse el bañador, me
miré una y otra vez cuando terminé, para asegurarme de que no dejo nada a la imaginación, no
era nada revelador, me puse las sandalias, ya cuando salí de mi escondite, Sebastían ya se
encontraba adentro del río totalmente vestido con lo que compró lo ví moverse como todo un pez.
-Todo va a estar bien, todo va a estar bien - cerré los ojos y repetía una y otra vez en voz baja, la
misma oración- solo es agua y todo los días la usas...
-¿ Hablando sola? - abrí los ojos espantada.
-¡Hey! - lo empujé
- Vamos - me interrumpió, ya sabía lo que iba a decir, me tomó de la mano para que ni pensara
esta vez escapar de él.
-Lo primero que vamos hacer es tomar varias respiraciones profundas...
Duramos algunos quince minutos tomando largas respiraciones, tomó mi mano para luego ir
acercándome hacia el agua, me detuve cuando sentí el agua en mis pies, no quise seguir
avanzando, mi corazón lo sentía a mil por segundos, mis manos comenzaron a sudar, Sebastían
vio como el pánico crecía en mi.
-¡ No puedo hacerlo! - me solté de su agarre dispuesta a huir... pero no lo hice. - seguro pensarás
que es ridículo mi caso pero te juro que es real esta fobia - grité con fuerza dejando escurrir ese
líquido salado de mis ojos.
-Solo confía en mí, es lo único que te pido - limpiaba las lágrimas de mis ojos con tanta ternura,
su mandíbula estaba tensa, me pegó a su pecho dándome un abrazo- sabes que odio vete
llorar... por favor para... solo... solo déjate llevar, nada malo te sucederá.
Asentí con la cabeza separándome de él, le mostré mi mejor sonrisa.
-Hagámoslo pronto...- mordía mi labio inferior nerviosa.
-Esa es la actitud.
Poco a poco nos fuimos sumergiendo hacia el agua, en ningún momento solté la mano de
Sebastían, estábamos solo en la orilla, me miró a los ojos y poco a poco llegamos al centro.
-Sebas... quiero salir de aquí...- el agua solo dejaba llegaba más para arriba de mi cintura.
-Tranquila... solo confía en mi... - él me sostenía por la cintura, me fue dando técnicas para
moverme dentro del agua. Realmente no lo podía creer después de siete años volví a entrar al
agua, pensé que nunca lo iba a lograr, quién diría que algún día yo estuviera así... en una
excesiva cantidad de agua sin el temor de que me voy ahogar. Reí ante mi superación en el día
de hoy y todo gracias a Sebastían.
Salí de mi burbuja de pensamientos, miré a todos lados pero no encontraba a Sebastían por
ningún lado.
-¡ Sebastían! - grité fuerte para que me escuchara. No escuchaba nada -¡Sebastían si esto es una
broma tuya, ya deja el juego... - los minutos pasaban y no escuchaba respuesta de él por ningún
lado - Tranquila Mari, respira, inhala y exhala - llevaba el protocolo al pie de letra porque sino, me
iba a alterar... pero mi paz me fue interrumpida y de la peor forma posible cuando ví a Sebastían
flotar en el agua... mi pecho subía y bajaba el aire se me empezaba a faltar, mi cuerpo me
empezó a fallar... ¡Sebastían... Sebastían está muerto!
-¡ SEBASTÍAN!
_________________________________
CAPÍTULO 23

Todo pasó en una ráfaga de segundos mis ojos se llenaron de lágrimas, arrastré a
Sebastían hacía la orilla, mis manos temblaban, todo se salía de control.

-¡ Sebastían no me hagas esto por favor despierta! - golpeaba su pecho para que sacara el agua.
Justo cuando le iba a dar respiración boca a boca se sentó riendo a carcajadas, lo miré con el
ceño fruncido.

-¿ Es en serio? - limpié mis ojos, los tenía irritados de tanto llorar -¿¡es en serio Sebastían!? -
ganas para golpearlo me faltaron. - eres un imbécil ¿ sabías? - me levanté furiosa del suelo.

-Solo era una pequeña broma, no tienes porqué molestarte - ¿es imbécil o se hace?

-¡ Dices que odias verme llorar pero al parecer lo disfrutaste!... ¡ en serio que eres un tarado! -
recogí mi uniforme y procedí a ponérmelo.

-Perdón solo era una broma - me dio la espalda para que me vistiera.

-Déjame en paz Sebastían! - exclamé enfadada.

Minutos después él se vistió, salimos del bosque en unos minutos emprendimos camino, no
hablamos de nada, entrelace mis brazos debajo de mi pecho y mi cara demostraba lo enfada que
estaba.

-Anda, no me gusta que estés así -desvié mis ojos por la ventana fruncí más mis labios - la Grinch
ahora pareces tu - lo seguía ignorando. Al ver que mi falta de atención no siguió hablando, ya en
la autopista una mujer vendía flores Sebastían la llamó lo cual vino enseguida.

-Quiero las flores más hermosas y en mejores condición que tenga. - habló con la mujer.

-Si es para su novia estas rosas son perfectas - le entregó las rosas, él le pagó.

-¿Segura de que le gustarán? Ella es muy exigente.

-Le encantarán ¿ No es así señorita? - se refirió a mí, yo no dije nada solo sonreí. El semáforo
cambió se despidió de la mujer y siguió en el camino. Tomó las flores y me las entregó.

-Flores para otra flor -la tomé de mala gana, ya no seguía molesta... solo un poquito. - por favor
cambia esa cara, sonríe como siempre lo haces, tan despreocupada - Reí internamente.

- ¿ Y como quieres que esté? - lo miré esperando su respuesta, él solo se encogió de hombros
con la vista fija en el camino.

-Solo hablemos de lo que sea, como por ejemplo...- pensó - hablemos de Ian, de seguro ya no
recibes sus mensajes.

-Te equivocas, todos los días recibo sus mensajes - Sebastían frenó de repente provocando casi
un accidente.

-¡Sebastían! - exclamé asustada.

-Perdón... yo... yo...

-Me quieres matar de un susto? - seguía regañándolo.

-¿ Puedes repetir lo que dijiste? -los autos que atrás se encontraban le sonaban el claxon para
que que avanzara.

-En mejores palabras eres pésimo conductor.

-No. Eso no. Comentaste que aún recibes mensajes de Ian - asentí con la cabeza.

-¿ Y?

Dudó unos segundos antes de hablar -¿ Y que te escribe? - fruncí el ceño.

-Me escribe lo de siempre, y mañana al fin sabré quién es.

-Eso no puede ser...

-¿ Porqué no? - me crucé de brazos esperando su respuesta, inmediatamente se puso nervioso,


pisó el acelerador, tuve que ponerme el cinturón de Seguridad.

-¿ Puedes bajar la velocidad? - llegamos al parque, mi casa estaba a dos cuadras de


este parque, me quité el cinturón para bajar de su auto, él hizo lo mismo.
-Ian no es quién te está enviando esos mensajes Mar... - crucé los brazos con el ceño fruncido.
-¿ Y como estás tan seguro de que no es Ian quién me envía los mensajes? - pensó en
contestarme pero no habló más, solo se encogió de hombros. Resoplé cansada me senté en un
columpio, él me siguió. -¿ que tanto piensas? - su vista estaba pérdida en algún lugar.
-Nada. - no quise seguir insistiendo, de seguro es por su noviecita Kristine.
-¿ Porqué terminaste con tu noviecita? - él me miró con el ceño fruncido.
-Porqué así debía ser... - sonrió mostrando sus hermosos hoyuelos - todos piensan que tu y yo
somos novios - intentaba cambiar el rumbo de la conversación.
-Para todo hay una razón Sebas... quiero la verdad. Y no intentes cambiar de tema.
-Hagamos algo... si me cuentas algo, te contaré lo que quieras saber - negué repetidas veces con
la cabeza.
-Eso me lo dijiste la última vez y nunca me cuentas nada... quiero saber ahora - exigí decidida.
Después de unos segundos los cuales me parecieron horas, días, semanas. Habló.
-Cuando me fui a Londres hacen siete años, en las primeras semanas de mi adaptación en dicho
país, conocí a Kris en la secundaria, los meses iban pasando y nos hicimos amigos, nos fuimos
enamorando. Decidimos darnos una oportunidad, cuando entramos a la Universidad, ella me
comentó que entrará a la Academia de modelaje, ya en pocos meses nos fuimos separando un
poco, la Universidad absorbía la mayor parte de mi tiempo, ella al estar también en el modelaje y
la Universidad tampoco teníamos tiempo de pasar tarde juntos, cuando me enteré de la verdad de
mi identidad se lo comenté. Por un momento pensé que ella me iba a apoyar, a estar conmigo.
Pero no fue así, de sus labios salieron las más frías palabras. « no puedo estar con un hombre
como tu Sebastían» no entendí que había sucedido, la hice entrar en razón, eso no cambiaría
nada, realmente la quería. - Miró el cielo -pero... ¿ sabes? ella quería romper conmigo y no sabía
cómo - rió secamente - la ví besándose descaradamente con un tipo.
-¿ Como te sentiste en ese momento?
-Mal...
-¿ Le reclamaste? - se encogió de hombros.
-Le rompí la cara al tipo ese - puse cara de horror.
-¿ Te arrepientes?
-Sí.. Ella no merecía tanto de mi parte...
-¿ Ah si? - él se encogió de hombros.
-Me di cuenta que no la quería lo suficiente.
-¿ Como así? - él negó sonriente.
-Comparando lo que sentía en aquel tiempo por ella, a comparación por lo que siento por una
chica de aquí de México con eso puedo decir que no era amor lo que sentía - mis ánimos
bajaron... que estúpida soy. Le gusta alguien más -¿ te sientes bien? - me preguntó al ver mi
estado de ánimo.
-Sí - fingí una sonrisa.
-Pues bien, como te decía... - en ese momento celular sonó.

Número desconocido

Fruncí el ceño, la llamada era internacional. -¿ Hola?


-Good afternoon, do I speak with Mss. Mariett Alejandra Palmer? - fruncí el ceño, no hablaba
español.
-Yes, with her talk.
-Es para informarle que usted fue aceptada en nuestro Instituto Oxford - lágrimas de alegría
querían escapar de mis ojos, las palabras no querían salír de mi boca.
-¿ Es cierto?
-Así es... las clases inician para los becados en agosto, eso es todo hasta ahora ¿tiene alguna
duda y necesita preguntar?
-No. Gracias, por ahora no hay dudas. ¡ Gracias por la oportunidad, les prometo que lo
aprovecharé al máximo!
-Eso esperamos de usted señorita...
Corté la llamada con la inglesa, Sebastían me veía confundido.
-¡ Me aceptaron en Oxford! - grité a todo pulmón, obteniendo miradas curiosas, me sentía
eufórica, felíz. Experimenté todos los sentimientos en un tiempo de un segundo.
-¡Felicidades!
-¡ Al fin! Mis sueños se harán realidad. Todas las noches soñaba con esto... no te imaginas lo feliz
que estoy.
-¿Desde cuando empezaste a planear tu futuro? - me senté nueva vez en el columpio no recordé
en que momento me había parado.
-Después de la separación de mis padres, fuí organizando mis ideas, lo que quería... mi sueño
siempre fue irme a estudiar al exterior... siempre fue mi sueño. - estaba felíz, muy felíz.
-Te deseo lo mejor...- le sonreí.
**
Llegamos a mi casa.
-Hasta que al fin la desaparecida aparece - Víctor se encontraba a dos pasos de mí con sus
brazos cruzados, su hermana no apartaba la vista de Sebastían, el tampoco apartaba la vista de
ella.
-Hola Sebas...
-Hola Maya - le sonreía, apreté mis dientes tan fuertes que llegué a pensar que saldrían de mi
encías.
-Necesito hablar contigo Mar...
A solas - comentó Víctor mirando Sebastían.
-Vete tranquila Mari, entretendré a Sebas en lo que llegas - lo tomó de las manos y lo guió al sofá,
él no puso resistencia alguna.

Respiré hondo y caminé hacía el despacho de Joseph, seguida por Víctor. Al llegar, le di la
espalda pensando en lo de hace rato en el parque. Él me confesó que le gustaba alguién... ¿ y si
le gustaba Maya? No es fea, bonito cuerpo, rubia...- empuñé mis manos, ya me estaba
frustrando.
-¿ Puedes girarte y mirarme? - Víctor se encontraba tan cerca de mí, que podía sentir su
respiración.
-¿ necesitas hablar conmigo? - lo encaré poniendo distancia.
-Decirte la verdad. - ya es la segunda vez que me lo dice, pero no entiendo de que habla. Tomó
su celular y empezó a teclear, al momento de que dejó el celular en el escritorio, mi celular sonó.
Notificación.
Mensaje de Ian.
Ian: « Hasta que al fin, mi Aurora. Puedo verte de cerquita... ya sabes quien soy»
Abrí los ojos estupefacta al saber que el mensaje me lo había enviado Víctor, mientras yo lo leía
él lo iba diciendo.
-¿ Sorprendida preciosa? - mi cara daba risa, si tuviera en otras circunstancias me miraría en el
espejo para ver mi cara rara de sorpresa. La quijada se me iba a caer. Literal.
-E-eso no puede ser...
-¿ Y porqué no puede ser? - se cruzó de brazos. Tuve que tomar asiento, esto ya era demasiado.
________________________________
Holaaaa. Me adelanté con el
capítulo pero no importa... Creo no podré publicar el domingo, por eso lo hice ahora. Disfruten del
capítulo. Y ya saben próximo cap. The next domingo.
Gracias por tu voto y lectura. Espero que les sea de su agrado. Y cualquier falta ortográfica que
encuentren me la pueden hacer saber. Ahora si ¡bay!
CAPÍTULO 24

SEBASTÍAN
—¿ Desde cuando conoces a Mariett? – Maya me tenía harto bombardeándome con sus
preguntas. Cada vez que hacía una pregunta se iba acercando y yo retrocedía.
—Desde unos meses – puse cara de aburrimiento.
—¿ Tienes novia? – alzó una ceja esperando mi respuesta. No acostumbro a ir por la vida
diciendo quien me cae bien, o quien me cae mal. Pero a las mujeres como Maya hay que tenerla
bien lejos. Su forma, su actuar, nada me gustaba. No es mi tipo.
—Creo que no tengo porqué contestar tu pregunta – me levanté del sofá, y con toda la educación
del mundo le dije que me dirigía al baño.
La curiosidad hizo su aparición en mí, no acostumbro a tener ese hábito de atender a las
conversaciones ajenas... pero por Mariett soy capáz de convertirme en el metiche más mal
educado de la faz de la tierra. Disimuladamente pegué mi oreja en la puerta para escuchar que le
tenía que decir Víctor a Mar... Mi mar.
—¡ Eso no es cierto! Tu no puedes ser Ian. – esa es Mariett.
—¿ Quieres más pruebas? ¡ Sabía que actuarías así! – mentiroso.
—¡ Por Dios... Víctor! Apenas tengo un semana conociéndote. ¿ Como tu sí sabias de mí
cuando yo ni en fotos te había visto? - tras una breve pausa él habló.
—Yo... si te conocía – mentiroso impostor. Tenía ganas de abrir esa puerta y ponerlo en su lugar.
– debes creerme Mar...
—¡ Deja de llamarme Mar! El único que puede llamarme así es Sebastían – a pesar del momento
de ira, sonreí. – tu y yo somos hermanastro... entre tu y yo no puede suceder nada. ¿ entiendes?
– tras una pausa Víctor habló, siendo su comentario la gota derramada en el vaso de mi
paciencia.
—Te gustaban los poemas que te enviaba, querías conocerme... yo también quería que supieras
quien soy... ¿porqué no nos damos una oportunidad? Olvídate de todo y dame una oportunidad...

—Embustero... – Mar abrió los ojos azorada.


—Sebastían...
—¿ Que haces aquí?
—¡ Tu te callas! - lo apunté con el dedo índice acercándome a él.
Rápidamente Mar se puso en medio de los dos. Sabía cual era mi intención.
—Por favor Sebastían... no hagas una estupidez.
—Lo único que quiero es que no le creas ni una palabra a este.
—¿ Y tu quién crees que eres? – habló él.
—Eres un impostor....tú no eres Ian... Ian soy – las palabras abandonaron mi boca, Mariett
frunció el ceño.
—¿ Que ibas a decir Sebastían? – cruzó sus brazos.
Metí la pata.
—Quiero que en este momento te vayas de mi casa – dirigí mi vista a quién me había echado.
Víctor.

—¡ No tienes ningún derecho de echar a Sebastían!


—¡ Esta casa le pertenece a mi padre, por lo tanto también me pertenece!
—Y aquí vive mi madre con Joseph, por lo tanto puedo traer aquí a quien quiera. Y Sebastían es
mi invitado. – tomó mi mano y salimos de allí.
**
Llegamos al parque.
—¿ Hay algo que quieras decirme? - se cruzó de brazos esperando una respuesta de mi parte. –
quiero la verdad Sebastían Ávila – estaba molesta. Mencionó mi apellido, cosa no común en
ella. -¿ No dirás nada...?¿ Porqué dices que Víctor miente?...
—Porque es así.
—¿ Como estás tan seguro de eso?
—Porque yo cree a Ian ¿ felíz? – abrió los ojos sin dar créditos a lo que escuchaba. Era tiempo
de decir la verdad. Sus ojos estaban indescriptibles.
—No te creo... - respiré profundo.
—Víctor miente.... No sé como hackeo la cuenta...
— Jugabas conmigo... – sus ojos estaban se apagaron... quería llorar, me acerqué pero ella
puso distancia. -¿ Porqué?
—Jamás jugaría contigo Mar. – empezó a reír sin gracia.
—Claro... entiendo. Jugabas conmigo enviándome mensajitos, mientras te gusta otra. – fruncí el
ceño ante su hipótesis.
—Nunca jugaría contigo Mar. No entiendo porqué dices que me gusta alguien. – volvió a reír
sarcásticamente.
—Porque es así... ¿ o me vas a negar que te gusta Maya? - fruncí las cejas.
—¿ De donde sacas esa conclusión?
—Es así...– cruzó los brazos por encima de sus pechos, imité su posición acercándome a ella
susurrándole al oído.
—¿ A poco estás celosa Mariett Alejandra? - miré su rostro. Estaba tenso, sus mejillas obtuvo
un color carmesí, sus pupilas se delataron. Reí al ver su reacción. Se separó de mi rápidamente
dándome la espalda.
—No digas estupideces. –la tomé la cintura y la giré robándole un beso, si ya no lo hacía iba a
morir. Pensé que me rechazaría pero sonreí internamente al ser correspondido. Mis manos nunca
abandonaron su cintura, ella enredó sus manos en mi cuello, nuestros labios se movían
torpemente. Esto ya pasaba lo real. Es como un sueño. Nuestro beso se iba haciendo más
exigente, pero por falta de oxígeno tuvimos que detenernos. La ví a los ojos, los mantenía
cerrados, sus mejillas estaban muy coloradas, lentamente fue abriendo los ojos, se soltó de mi,
pero yo aún tenía mis manos en su cintura y no pensaba dejarla ir, Esto sobrepasaba la locura.
—¿ Ya te quedó claro quién es la que verdaderamente me interesa? – asintió lentamente
tragando seco.
—¿M- me... puedes... soltar? - negué sonriendo, trataba de alejarse de mí, pero se lo prohibí.
—Antes tengo que decirte algo...
—Sebastían... suéltame – evitaba que la mirara, la senté en el columpio, observaba sus
zapatos, me arrodillé frente a ella para que me observara tomando sus manos con las mías.

—No pensé que esto fuera posible... me gustas Mar... me gustas mucho... no sé como
o cuando. Pero pasó y ahora estoy enamorado de ti, amo todo de ti, amo tu sonrisa cuando te
ríes de algo gracioso, amo tus ojos verdes cuando me miran de esa forma, amo cuando te
enojas y frunces tus labios, amo tu humor cuando tienes hambre o cuando las cosas no salen
bien que te enojas de esa forma tan tú. No eres como esas chicas que no demuestran quien son
realmente, ME GUSTAS... Me gustas porque si tienes que decirme alguna verdad en mi cara no
te lo guardas... me gustas mucho, porque cuando estás conmigo eres transparente. Con el poco
tiempo que nos conocemos, ya te conozco completamente... Quiero que seas mi novia Mar... -
sus ojos estaban a punto de soltar una lágrima pero la contuvo. Sonrió con ese brillo hermoso de
sus ojos. Asintió con la cabeza.

—¿ Que quieres que diga? – sonrió tímidamente.

—Que sí- se sentó a mi lado.

—En ese caso. ¿sí?


volví a besar sus labios, ahora con más autoridad... Mariett y yo ¿ juntos? Después de todas
nuestros enfrentamientos... esto era increíble.

**
—¿ A donde quieres ir esta noche – caminábamos hacía su casa tomados de la mano.

—Debo hacer muchas cosas... – suspiró cansada.

—Mañana es sábado. – me miró por unos segundos.

—¿ A donde me llevarás? - me encogí de hombros.

—¿Sorpresa? – negaba sonriendo.

**

MARIETT
—¿ Dónde estabas? te estuve llamando en todo el día y no contestabas el celular. ¿ a poco
crees que lo tienes de lujo?

—No he revisado el celular má...

—Como están las cosas allá. ¿ te estás portando bien con tus hermanastros? - rodé los ojos.

—Sí – dije desgananada. –¿ como están las cosas allá?

—Todo es hermoso aquí en Brasil. Antes de que te vayas de México venderemos para acá. – le
conté sobre la llamada que me habían hecho, se sorprendió un poco pero tarde o temprano
sabía que me iban a aceptar. – antes de que te duermas te llamaré. ¿ escuchaste? – miré el
techo de mi habitación.

—¿ Algo más? - colgó.

**

No dejaba de pensar en lo que pasó esta tarde, Sebastían y yo nos besamos, me confesó que
me quería, somos novios. ¿ Quien lo diría?.

—¿ De que ríes? - Víctor se encontraba en el marco de la puerta de mi habitación.

—Lárgate... – caminó hasta mi cama y se sentó en ella. -¿ Que no oyes que te vayas? - estaba
sumamente molesta como él, me mintió diciendo que era Ian.

¿Que iba a lograr con eso?

—¿ A donde vas tan vestida?

—¡ Que te importa...! ¿ porqué me mentiste? – se encogió de hombros.

—¿ Porqué le crees a él y a mi no? - buen punto.

—Intuición... Lo conozco mejor que nadie y sé que él no me mentiría.


—¡ Es absurdo! – el timbre sonó salí de mi habitación y me dirigí a la puerta, Víctor me seguía.
—Hola – saludó Sebastían.
—Hola – devolví el saludo. Con él ya no sabía como actuar, me sentía tímida. El silencio nos
inundó, solo eran protagonistas nuestras miradas.
—¿ No pretenderán salir a esta hora? ¿cierto? – bufé cansada.
—¿ Algún problema Víctor?
—Son las ocho, estoy a cargo de ti. No creo conveniente que salgas a esta hora – su tono era un
tanto posesivo, lo cual me molestó mucho.
—No te preocupes yo la cuidaré, no estará sola – Tomó mi cintura y me pegó a él. – no llegará
tarde.
Víctor apretó los dientes.
**
Sebastían conducía en silencio, nuestras manos estaban unidas, su mirada estaba fija en el
camino, se que algo piensa, apreté su mano para que saliera de su burbuja de pensamientos.
—¿ Que piensas? - sonrió sin mostrar los dientes.
—En tí... - sonreí.
—No seas payaso... dime la verdad.
—No quiero sonar como un posesivo y celoso pero... quiero que te mantengas lo más alejado
posible de Víctor...
—¿ Se te olvida que vivimos en el mismo techo?
—No vivirá permanentemente ahí...
—Yo tampoco – me encogí de hombros. Tensó la mandíbula...
—Llegamos ...– cambió de tema.
Aparcó el auto. Entramos a un parque de diversiones. Me voltee para verlo, tenía la vista pérdida
en algún lugar. No se que le sucedía y tampoco le iba a preguntar.
—Perdón... – dijo detrás de mi.
—¿ De qué? - me hice la desentendida.
—Por mi cambio de humor...
—¿Que te hizo cambiar de humor? – se encogió de hombros cambiándome el tema.
—Vinimos a divertirnos – me cogió de la mano y nos introducimos al parque.
**
MAYA
—¿ Hola? ¿ Maritza?
—Hola Maya. ¿ como estás?
—Bien querida ¿ y tú?
—Bien, tu papá y yo estamos bien. ¿Necesitas hablar con él?
—¡No! – me apresuré a decir. – es contigo que necesito hablar.

—¿ Acerca de que...?
—Tu hija...
—¿ Que sucede con Mariett? – su voz se escuchaba preocupada. Justo como quería, reí
internamente.
Salió tempranito y ya son las once y aún no llega, a pesar de que tu hija me odia, no le deseo él
mal... – sonreí.
—¿ Donde está Mariett? – su voz sonaba preocupada.
—Esa pregunta quisiera contestártela pero justo eso... no sé donde se encuentre... salió con
Sebastían y aún no llegan... - Víctor me sonreía.
—Voy a llamarla...
—Su teléfono está apagado – la muy mensa lo dejó en su habitación, y lo apagué– me cansé de
llamarla y está apagado. – mis clases de actuación están funcionando.
—Te llamaré en un momento, para saber si llega, algo de seguro le pasó, ella es muy
responsable. Confío en ella.– trataba de tranquilizarse así misma. Es obvio que no confía
plenamente en ella.
*
Sebastían
—Es tiempo de irnos... -hablé detrás de ella Desde que llegamos no hemos parado de subirnos
en todos los juegos.
—¡ No! Nos quedan tres más... – hizo un puchero.
—¿ No tienes hambre? – negó frenéticamente. Respiré cansado. No tenía de otra.
—Solo iremos a la casita de terror – dijo emocionada. Mariett parecía una niña yendo y viniendo,
hoy sus ojos están más expresivos que lo usual. Busqué las taquillas mientras ella buscaba los
juegos en lo que aún no habíamoss ido. Me quedé un rato observándola disimuladamente. Su
cabello se movía con el viento, se abrazó consigo misma. Hacía un poquito de frío...
—¿ Que tanto me vez? – negué sonriendo. Me quité la chaqueta y cubrí sus hombros.
—¿Cuántas veces viste está escena en las novelas, películas o libros? – me encogí de hombros .
Es imposible ser caballeroso con ella. Siempre sabe por donde atacar.
—¿ Ya dañaste el momento romántico? – alzó una ceja y sonrió sin mostrar sus dientes.
—No diré nada– caminó dejándome atrás, reí negando con la cabeza. Caminé detrás de ella.
Jamás me cansaré de admirarla, su cuerpo no es el mejor de todos, pero para mi es perfecta. De
lo único que me arrepiento es de no decirle antes lo que verdaderamente sentía por ella. Saqué el
móvil y le tiré una foto mientras estaba desprevenida, cada vez que daba un paso le tomaba una
foto, rápidamente se giró sonriendo el celular captó el momento la foto quedó perfecta. Justo
como ella es para mí... perfecta.
—¿Me estabas fotografiando? – asentí apenado. Se acercó a mí y tomó el celular en sus manos
– sonríe – besó mi mejilla y capturó la escena. – listo... esa foto será tu buenas noches de mi
parte. Ahora vamos...– me tomó de la mano, dimos los tickets y entramos. Gozaré con esta
escena.
**
Justo como me lo imaginé, los gritos de Mariett no se hicieron esperar, cuando íbamos a mitad
del recorrido cerró sus ojos y tapó sus oídos, capturé esa escena de ella. Era muy chistosa su
cara.
—¿De que tanto te ríes ?– bufó.
Su voz estaba afónica. Nos encontrábamos comiendo pizza, cada vez que intentaba darle una
mordida a mi pedazo, recuerdo la escena de Mariett gritando que la saquen de allí.
— Deberíamos... - la risa no me dejaba hablar – deberíamos repetir el viaje – le dio una gran
mordida a su pizza.
—No me hagas reír...
**
—¿Estarás bien en este lugar? – nos encontrábamos frente a su casa. Ya no quería separarme
de ella.
—Nos vemos mañana...– abrió la puerta lista para salír.
—Hey olvidas algo – se giró para verme con el ceño fruncido.
—Mi celular lo de... - no terminé que hablara cuando atrapé sus labios con los míos. Mar se
estaba convirtiendo en una adicción. Mi adicción. Sonrió entre mis labios.
—Deja de hacer eso – habló tímidamente, separándose de mí.
—Contigo siempre tengo que improvisar – sonrió.
—Hablamos mañana – bajó de mi auto, no arranqué hasta que ví que entró a su casa.
**
MARIETT
Después de salir de auto de Sebastían, prácticamente flotaba en las nubes. No sabía que estar
enamorado es sentirte así. Pleno, felíz, hasta tonta me sentía. ¿ quién lo diría?. Con ese
pensamiento entré a la casa, las luces se encontraban encendidas , miré la hora de mi reloj. 12:
56 Am. Sebastían y yo no medimos el tiempo.
—Estas no son horas de llegar señorita – por un milisegundo pensé abrir la puerta y salir
corriendo me asusté al escuchar esa voz.
—¿ Papá?
__________________________________
Happy Sunday...
Gracias por tu voto y lectura
CAPÍTULO 25

—¿ Que haces aquí? – pregunté sorprendida. El se paró frente a mi cruzándose de brazos.


—¿ Que crees? – negué Frunciendo el ceño.
—No lo sé...
—¿Donde estabas? – habló en un tono frío y poco común en él.
—¿ Me puedes contestar porqué viniste así...? No entiendo...– cambié tema.
—Tu madre me llamó, de que habías desaparecido durante todo la tarde y que no llevaste el
celular... ¿ En que andas jovencita? - arrugué mi cara en total confusión.
—¿ Que me perdí en toda la tarde? – cerré la puerta tras de mí, Maya miraba algo en su celular y
Víctor veía el periódico. No saben disimular.
—¿ Esto es obra de ustedes cierto? – me referí a ellos.
—Nos asustamos mucho Mari, ¿ te imaginas que algo te hubiera pasado andando con
Sebastían? - la cara de mi papá era de confusión, respiré cansada.
—¿Sebastían? – me miró -¿ desde cuando hablas con Sebastían? - miré con cara de pocos
amigos a Maya. Nuevo nombre «LA INTRUSA»
—Es una larga historia Papi... no veo la necesidad de tu viaje...
—Tu madre y tu padrastro se vienen mañana – abrí mis ojos como platos sorprendida.
—¿ Que dices? – Víctor gozaba con la situación, y que decir de la odiosa de su hermana.
—¡ No permitas que se vengan papá! - trate de convencerlo.
—Sabes tú, como es tu madre...
—Esto es ridículo papá... solo fui a un parque de Diversiones... ¿ que tiene de malo disfrutar?
Esto era ridículo, muy ridículo. Ellos lo hicieron a propósito son tal para cual.
Convencí a mi padre de que se quedará en la casa, pensó en llamar a un taxi para que lo
llevaran a un hotel pero lo hice cambiar de opinión.
**
El Sábado llegó sin prisa, cargué mi celular ya que se encontraba descargado.
Dos mensaje me alertaron:
Sebas: «¿Cómo amaneciste hoy?... Porque yo me siento hipnotizado. »

Sebas « pasaré por ti en tres horas, te llevaré a un lugar que te encantará»


—Se te cae la baba.
—¿ Que haces en mi habitación? - me inspeccionó de arriba abajo .
—¿ Así despiertas hermanita? – reía descaradamente. Me levanté de la cama y señalé la puerta.

—Vete por donde viniste Maya. – lo pensó por unos segundos antes de hablar.
—¿ Cuál será tu castigo? – optó por una postura pensativa. La tomé del brazo sacándola de mi
habitación.
—¡No te metas en lo que no te importa! ¡Yo que tú me mantendría lejos de mí!
—¡ Mariett Alejandra! – arrugué mi cara en asombro.
—¿Mamá?
—Esa no es la forma de hablarle a Maya. ¿ Que sucede contigo? ¡tú no eres así!
—Eso no es nada Marit... - ¿Marit? Que ridículo apodo -He escuchado peores cosas
provenientes de tu hija... pero no te preocupes – sus ojos se estaban cristalizando... embustera.
– no entiendo que hago mal Mari... ¿ porqué me odias tanto? - y la muy actriz empezó con su
actuación... comenzó a llorar.

—No le creerás mamá ¿cierto?


—Tú y yo hablaremos a solas... ahora. – se disculpó con Maya pidiéndole que nos dejara a
solas. Entramos a mi habitación y cerró tras ella.
—Me sorprende tu llegada tan pronto... – no contestó.
—¿Dónde estabas anoche? – evadió totalmente mi pregunta. – quiero la verdad Mariett. – me
señaló con su dedo índice.
—¿ Cuando te he mentido? No he hecho nada malo, Sebastían y yo fuimos a un parque de
diversiones... ¿ que tiene de malo eso? - rió sarcásticamente.
—¿Qué tiene de malo? ¡Desapareciste en toda la mañana y me preguntas qué tiene de malo!
¿¡Es en serio Alexandra!?
—¿ Se te olvida de que fui a la escuela?
—De todos modos, llegaste tarde Mariett. Esos chicos estaban preocupados por ti. ¿ no
pensaste en eso? - reí con ironía.
—Ello no se preocupan ni por ellos mismos, ¿ ahora lo harán por mí? – me crucé de brazos
bufando.
—Confié en tí y mira lo que pasa – bufé mirando el techo –estarás castigada por una semana.
—¿¡Que!? ¿por una tontería?
—Sí, por una tontería que no me dejó dormir en toda la noche. Pensé lo peor, tuve que llamar a
tu padre...
—Ustedes son unos buenos exagerados – saqué de mi clóset ropa para ponerme.
—Como soy una exagerada, mi castigo también será exagerado. Dos semanas castigada y sin
celular. A Sebastían no lo quiero ver aquí durante esas dos semanas. Y sí me vuelves a contestar
serán cuatro semanas de castigo, no tres. ¿Entiendes? – mi cara era de shock, en serio que
estaban exagerando, y todo esto es por culpa de Maya.
Me mostré neutra con ella, no le contesté, le pasé el celular y entré al baño a ducharme, de nada
sirve que la haga entrar en razón si por lo que veo le creerá a sus hijastros. Mientras que yo,
simple y llanamente será un cero a la izquierda hasta que mis queridos hermanastros se vayan de
México.
SEBASTÍAN
—¡ Hey Sebas! -entrecerré los ojos confundido.
—¿Tú no estabas de vacaciones con tu esposa? – se encogió de hombros.
—Problemas... – se encontró diciendo.
—Hola Sebastían... ¿ que haces aquí?
—Hola Maritza... Mariett y yo quedamos en vernos hoy – sonrió sin gracia hundiendo los
hombros.
—¿No te dijo cierto? – arrugué las cejas. Esperaba su respuesta – tu querida amiga, está
castigada por dos semana, cero visitas y cero llamadas por el celular. – por lo visto mi ahora
novia, no le ha contado nada a su madre.
—¿Porqué está castigada? ¿ que hizo?
—Por la irresponsabilidad de ustedes dos... desaparecieron todo el día y la noche. – arrugué mi
cara por completo.
—Mi amor...– Joseph tocó el hombro de Maritza – estás exagerando con el castigo de Mari – ella
negó – yo confío plenamente en Sebastían y ni se diga de Mariett. Son buenos chicos. – desvíe
mi vista hacía las escaleras, encontrando a Mariett recargada en el barandal, percibí enfado en
su mirada, sus labios fruncidos me incitaban a acercarme, avancé dos pasos hacía ella, pero
me detuve en seco.
—¿ No te interesa escribir un artículo en la revista para la que trabajas con el título “Castigo a mi
hija por una tontería”? – lo dijo tan cómico que ganas de reír me provocó.

—Sebastían... – posé la vista hacía Maritza – no quiero verte cerca de Mariett hasta
que cumpla con su castigo – miré a Mariett. Bufó mirando el techo.
—No es culpa de ella, yo me la lleve desde temprano...
—No digas nada... no vale la pena que trates de hacerla cambiar de opinión – me encogí de
hombros con las manos dentro de los bolsillos de mi pantalón.
—Estás castigada también por lo de esta mañana– Mariett bufó importándole poco el comentario
de su madre.
Subió las escaleras de seguro a su habitación. Antes de irse disimuladamente me dedicó una
media sonrisa, sus ojos brillaron de una manera diferente. Algo debe de estar planeando o
pensando.
Me despedí de Joseph y Maritza. Y salí de su casa.
—¿Sebastían? - justo cuando iba a subir al auto escucho a Mark, mencionar mi nombre. Me giré
lentamente.
—¡ Hey Mark! – nos saludamos con un apretón de manos.
—No sabía que te llevaras también con mi hija.
«Sí, nos llevamos tan bien que ya nos hicimos novios -pensé internamente»
—Sí, Mar y yo superamos nuestro orgullo y nos hicimos buenos amigos – alargué la última
palabra. El sonrió.
—Me alegro mucho muchacho – posó su mano en mi hombro.
—Mariett es un poco terca cuando se lo propone...
—¿Me lo dice o me lo pregunta? – pensé en voz alta, Mark sonrió.
—Ella es buena chica, pero eso sí... nadie puede contradecirla. Es tan terca como su madre –
ambos reímos por su comentario.
—Me alegra mucho que ustedes sean amigos, a pesar de que tú y yo no somos familiares de
sangre, te quiero como a un sobrino – sonreí sin mostrar los dientes – mientras Mariett se
encuentre aquí en México, te quiero pedir que por favor cuides de ella. Quiéranse no sólo como
amigos sino también como primos – sonreí forzado. Esas palabras hicieron que algo dentro de mi
se quebrara.
¿ Que sucederá cuando Mariett se vaya a estudiar a otro país?
¿ Que pasará con lo nuestro? -negué frenéticamente observando los ojos ambarinos de Mark. Él
me miró confundido.
—Por supuesto que cuidaré de Mariett, Mark... ella ya es parte de mi...
Permanecimos unos segundos en silencio.
—Bueno... debo entrar, debo despedirme de ella. En cuarenta minutos debo estar en el
aeropuerto – fue el primero en hablar.
—Está bien... ve con Dios – él asintió con la cabeza.
—Gracias.
MARIETT
Estaba tumbada en la cama cuando me sentía observada. Giro mi cabeza encontrándome con la
persona más indeseable.
—¿ Que quieres Víctor? – él solo sonreía con sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón.
—Solo vine a observarte... – pegó su espalda en el umbral de la puerta.
—Eso es acoso ¿sabías? – se encogió de hombros.
—Es tu culpa...– bufé cansada – no me iré de México sin antes robarte un beso...– abrí mis ojos
atónita. Él es muy directo y eso me incomodaba. Yo suelo decir lo que me plazca sin medir las
consecuencias, pero Víctor pasaba los límites.
—Vete de mi habitación ¿quieres? – sus ojos no se apartaban de mí lo cual me incomodaba un
poco. – de ahora en adelante tendré que cerrar con llave mi habitación, no vengas un día de
estos y quieras entrar mientras me ducho.
—Ya ví suficiente... - abrí los ojos como platos. El solo reía a carcajadas. -Tenía... tenías que ver
tu cara – decía entre risas. – no soy capaz para tanto Mariett – aun reía.
—Eso no me causa tanta gracia – comencé a tirarle las almohadas, él solo seguía riendo a
carcajadas, me paré de la cama y recogí zapatos y también los empecé a tirar a su dirección.
Los tiré con tanta fuerza que no le quedó de otra que salir a toda prisa.
**
—Se supone que estás castigada – me encontraba en una videollamada con Sebastían, mi
mamá me quitó el celular, pero aún tenia mi laptop.
—Ella no puede quitarme la laptop -. Me encogí de hombros.
—Mariett la rebelde – reí ante su comentario.
—Si me quita la laptop ¿Cómo haré las tareas?
—Buen punto.– permanecimos en silencio por un rato. – hoy te quería llevar a un lugar pero ni
modo – ví desilusión en su mirada. – tendrá que ser después de tu injusto castigo. – formé una
media sonrisa.
—Pues mañana me podrás llevar a ese lugar – me miró sorprendido– no me mires así.
—Tu castigo si mal lo recuerdo termina en dos semanas – frunció la frente confundido.
—No importa... - él negaba frenéticamente.
—La rebeldía no va contigo. No quiero que me culpen por incumplir las reglas – bufé.
—Como bien dicen. Las reglas están para incumplirla. – el sonrió negando.
—¿ Qué has hecho con mi novia? – sonreí un poco tímida. Aún no me acostumbraba del todo.
Sebastían y yo, siendo novios. No contesté, me quedé viéndolo -¿ Que sucede? – negué
desviando mi vista hacia el teclado.
—Aveces pienso que nada es real...- lo escuché sonreír.
—Mar... - posé mi vista a la pantalla para observarlo. – se que es apresurado, pero quiero que
sepas que lo que siento por tí... No es nada pasajero – sus palabras hacen que mis manos
suden, a pesar de tenerlo lejos, el nerviosismo hace presencia en mí – te quiero en mi vida... Ya
te lo había dicho. Pero quiero que siempre lo tengas presente. Te quiero en mi vida. Quiero que
seas tú, la persona a la que una mi vida hasta la eternidad – abrí los ojos sorprendida. Sus
palabras hace que mi corazón palpite más rápido.
—Sebas...
—No te estoy pidiendo matrimonio Mar si es lo que estás pensando... Por ahora no... pero quiero
que tengas presente lo que te acabo de confesar... no sé como o en que momento... pero TE
AMO.
Y con eso... que todo se detenga.
Mi cerebro no procesaba tanta información. Las palabras no salían de mi boca. No sabía que
decirle... nunca le he dicho a un chico «te quiero» eso me parece muy cursi. Quiero a Sebastían
sí, lo quiero un montón. Pero me sentía presa. No podía decirlo.
—Si no sientes los mismo, yo lo entiendo. Todo es muy apresurado, y esas palabras no se les
dice a todas las personas. Solo quería que lo supieras – no podía articular nada. Sigo en shock.
– creo que debes descansar, mañana es lunes y debes ir a la escuela. – asentí con la cabeza y
cerré la laptop.
¡ soy una estúpida!
__________________________________
Gracias por tu voto y lectura... Espero que lo que hago sea de su agrado.
HAPPY SUNDAY!,
CAPÍTULO 26

Nos encontrábamos desayunando en la terraza. Mi madre platicaba con Joseph, Maya


tecleaba algo en su celular, Víctor... Víctor hacia su nueva labor que era acosarme con su
mirada.
Carraspeé para que mi madre dejara su plática con Joseph, lo cual funcionó.
—Necesito hablar contigo – cruzó sus brazos.
—¿A solas? – miré a los lados, todos nos observaban. Suspiré.
—¿ Recuerdas cuando fui con Sebas a Monterrey? - ella asintió con la cabeza – pues... en
donde nos hospedamos conocimos a dos personas mayores – si le cuento que dormí en la casa
de dos desconocidos es capáz de regañarme... otra vez. – solo nos conocimos por algunas cinco
horas y ya nos habíamos hecho buenos amigos. El caso es que entre pláticas me enteré de la
condición de Sara... cáncer... ellos son de pocos recursos Sara no ha recibido quimioterapias.
Les prometí ayudarlos pero solo si tú estás dispuesta a ayudarlos – todos permanecían en
silencio.
—Entonces tu andas por el mundo de buena samaritana. Tenemos entre nosotros a Tereza de
Calcuta– su comentario me molestó.
—Si no puedes hacerlo no te preocupes, hablaré como papá...
—Mariett yo me ofrezco ayudar a esas personas. – interviene Joseph.
—¿ En serio? – pregunté maravillada. Él afirmó.
—Sí, mi hermano es oncólogo y creo que nos puede ayudar...
—¿ El tío Javier no vive en Francia papi? – prenguntó Maya.
—¿ Francia?
—Así es, habla con... ¿Sara? – asentí – y explicale la situación, tendría que salir del país si ella
accede, el viaje no sería un problema, yo pagaría todos sus gastos.
—¿ En serio Joseph? - el asintió sonriendo. Me paré de mi silla y lo abracé – enserio que eres el
mejor. ¡Gracias, Gracias, Gracias!
—Yo ayudaré en lo que haga falta – completó mi madre. Miraba sus uñas. Después de
recriminarme ahora quiere ayudar. Pero se lo agradezco de todos modos.
—Gracias...
**
Ya por fin terminó el castigo puesto por mi madre. Ya era libre.
Me encontraba haciendo unos ejercicios de matemáticas en la escuela cuando siento que tocan
mi brazo izquierdo. Me giré.
—¿Me prestas un lápiz – nunca nadie antes me había pedido algo prestado, viniendo de Regina
me sorprendió el hecho de que me haya pedido un lápiz prestado, a ella solo la escucho hablar
en las exposiciones, siempre en receso se sienta en el último asiento de la esquina con un libro
en la mano. Le pasé el lápiz desviando mi vista inmediatamente a mi cuaderno lleno de
problemas para resolver. -¿ Porqué eres así? – dejé lo que hacía a un lado y otra vez me giré
para verla.
—¿ A mí? – solo nos encontrábamos nosotras dos en el aula, ya teníamos receso.
—Sí. ¿A quién más? – sonrió sin mostrar los dientes.
—Pues... ¿ a que te refieres cuando dices que soy así? No entiendo.
—Te he visto en esta escuela desde que iniciamos la secundaria, siempre estabas con Camila,
Irene y Gabriela. Luego cuando entramos a último año estás siempre sola, no te veo con nadie...
siempre estás aislada... - es mejor estar sola que mal acompañada. Y ellas no eran muy buena
compañia, eran o siguen siendo las tarántulas de este colegio.

—No soy de amistades extensas. Soy así como tú – ambas sonreímos.

**
Las clases ya habían concluido por el día hoy. Me encontraba frente a la Universidad de
Sebastían pienso sorprenderlo ya que no hemos hablado desde ayer, y además nunca lo he
visitado. No había entrado bien cuando lo encontré con la mirada, estaba sentado en unas
bancas rodeado de mujeres ¿es en serio?. Sonreía abiertamente el trío de chicas que también
reían de lo que sea que estén hablando. No vayan a pensar que soy una maníaca celosa pero se
me revolvió el estómago al verlo tan despreocupado con esas chicas.

Se dio cuenta de mi presencia ya que se dirigía hacia mí con cara de sorpresa.

—¿ De que tanto hablabas con ellas que reías tanto? – me crucé de brazos, mientras él me
miraba con el ceño fruncido. No dijo nada por unos segundos. Tragué seco por mi imprudencia.
Como bien saben ustedes, no mido mis palabras.

—Esa no es la forma de saludar a tu novio.

—Ho-hola – sonrió mirando al cielo, sus ojos brillaron de una forma indescifrable, se fue
acercando a mi peligrosamente.

—Esa tampoco es la forma de saludar a tu novio – puso una mano en mi cintura y otra en mi
mejilla. Me estremecí por su acercamiento. Pegó sus labios a los míos fue un beso corto pero
solo eso faltó para no verlo a los ojos. Aún no me acostumbro a todo esto. Me separe acalorada,
mis mejillas ardían. Temía verlo a los ojos. Así que desvié la vista a mis pies.

—Todo el mundo nos vió.

—No me importa... – lo miré de reojo. Me veía divertido – en serio que te vez tan tierna cuando
haces eso. hasta celosas te ves tierna.

—No estaba celosa, deja de decir bobadas – me giré para salir de la Facultad pero con sigilo me
tomó de la mano.
—¿A dónde crees que vas?

—Pues... a mi casa ¿a donde más?– suspiré cansada. Me tomó de la cintura guiándome a donde
se encontraba recientemente.- ¿A dónde me llevas? – era obvio que sabía la respuesta.

—Déjame presentarte a mis compañeras... ¡hey chicas! – las atenciones estaban en mí – Quiero
presentarles a mi novia, ella es Mariett.

—Hola Mariett – habló una de ellas.

—Ella es Victoria– señaló a una castaña de ojos marrones que me había saludado– Ella es
Valeria – la chica no tenía rasgos de ser de México, ojos grises, cabello plateado, es sumamente
hermosa. Hay algo en ella que me dice que es extranjera – y ella es Leyla – cabello negro ojos
oscuros, linda sonrisa, cuerpo escultural – no tiene nada que envidiarle a nadie. Un «Hola» salió
de sus labios.

—Mucho gusto chicas- por cortesía las saludé a todas, me regresaron el saludo.

—Sebas no para de hablar de ti – como lo imaginé, Valeria no es de México, parece ser de


Italiana

—¿Ah si? – Sebastían unió mis dedos con los de él. Sonreí al sentir su tacto.

—Bueno chicas, ya nos tenemos que ir, pero vayan adelantado el trabajo, yo haré mi parte,
para mañana corregirlos juntos... ¿Les parece? – asistieron a la vez. Me despedí de ellas
cortésmente y salimos de allí.

**
—Sabía que quería comentarte algo- ya estábamos en su auto, de camino a mi casa.

—¿ Que es?

—Mis padres regresaron ayer de Australia, les conté de la nuestro y quieren conocerte.

—¿¡Qué!?

—Sí... digo... si quieres ir... – no contesté a su comentario. Sentía su mirada en mí.


—¿ Y... cuando será?

—Cuando tu quieras... no te estoy obligando a nada Mar... lo sabes – aparcó el auto frente mi
casa.

—Todo esto es algo nuevo para mi Sebas... pero ... - sacudí la cabeza para alejar algunos
pensamientos negativos -es más... esta misma noche ven a buscarme, vamos con tus padres. –
me miró sorprendido.

—¿Estás segura? - asentí en respuesta.

—Está bien. Hablaré con ellos para que preparen todo para esta noche...

**
Esto es definitivamente una locura, todo mi vida durante estos meses se han vuelto una locura.
No se en que pensaba cuando le dije a Sebastían de que quería conocer hoy a sus padres.
Cuando estás en una relación y conoces los padres de tu pareja, es porque la relación va en
serio. En esta vida no existen los finales felices, así como está lo bueno también está lo malo,
no me enfoco solo en lo bueno, o lo malo, solo vivo el momento y punto. Pero una duda ronda en
mi cabeza. ¿Qué sucederá cuando me vaya a Inglaterra? ¿Qué pasará entre Sebastían y yo? -
sacudí mi cabeza tratando de despejar mis pensamientos... no es momento de pensar en esto.

—Sebastían te está esperando abajo.– Irrumpió mi madre en mi habitación.

—Sí. Ya voy – se dio la vuelta para irse pero se detuvo.

—Mari...– la miré esperando lo que sea que me vaya a decir. Pero solo negó como su cabeza –
olvídalo. – seguí peinando mi cabello, aun sentía que me observaba. - ¿Qué hay entre Sebastían
y tú? - el cepillo cayó aterrizando a mis pies.

—¿Q-que? ¿De qué hablas?

Sí... Empecé a tartamudear. Se preguntarán porqué no le he contado lo de Sebastían y yo, y la


respuesta es sencilla... no sabía cómo decirlo, nunca he tenido un novio y no sé como
empezar...

«Mami... Sebastían y yo somos novios»

Tengo miedo como lo vaya a tomar...

—¿ Mariett?
—Yo...

—Es obvio que sí – mordí mi labio inferior.

—Te aseguro que te lo iba a contar...

—Ah ¿Cuándo? – se cruzó de brazos esperando mi respuesta.

—Pues... tenía miedo a como lo ibas a tomar – sonreí tímidamente. Ella solo suspiró.

—¿No confías en mí? - su pregunta me sorprendió, ella lo notó.

—Bueno... sí... nunca hemos tratado esos temas... ya sabes a lo que me refiero ¿no? – suspiró
cansada.

—Mariett... sabemos de sobra que tú y yo somos reservadas... somos de hablar poco es a lo


que me refiero. – nos sentamos en el borde de mi cama – pero debes saber que soy tu madre,
puedes confiar en mi para lo que sea... además como madre solo quiero lo mejor para ti... no
cometería el mismo error que mis... - se calló abruptamente.

—Que tus... - la animé a continuar. Pero solo se paró negando con la cabeza.

—Solo olvídalo...

—¿¡ Que solo lo olvide!? ¿Ibas hablar de tu familia cierto?

Cuando era una niña siempre le preguntaba acerca de sus padres. Nunca los conocí, ella solo
decía que estamos del otro lado del mundo y por eso es que se le complicaba a ellos venirse o
nosotras ir. Ahora que estoy grande es obvio de que me ha mentido acerca de su familia. Por un
momento se tensó. Me dio la espalda para luego girarse sobre sus talones.

—Te recuerdo que Sebastían espera por ti abajo y se les hará tarde... ya sabes. No lleguen
tarde y compórtate. – como vió que no me inmuté continuó - ¿y ahora?

—No me cambies el tema – respiró hondo y me tomó del brazo sacándome de mi habitación.

—¡ No mamá! ¿Qué haces? - íbamos escaleras abajo. Nos paramos frente a Sebastían quien
tenía el ceño fruncido.

—Espero que a las díez más tardar Díez y media la traigas de regreso Sebastían.

—Lo prometo...
—Vayan con cuidado y Mariett cualquier cosa tienes mi número – rodé los ojos. Estaba siendo
demasiada protectora.

—Tranquila Maritza. Mar vendrá sana y salva.

Nos despedimos de mi madre, íbamos camino a su auto cuando Sebastían se interpone delante
de mí.

—¿Que sucede? – no dijo nada. Solo puso su mano en mi mejilla y lentamente se fue acercando
a mi. Unió sus labios a los míos, nuestros labios se movían sincronizadamente. permanecería
hasta el amanecer besando los labios de Sebastían, los labios de él eran cálidos, suaves.
Siempre me pareció asqueroso compartir gérmenes con otras persona, pero cuando lo haces
con la persona que amas, nada importa. Sebastían llegó a mi vida para revolotear todo en mi
interior, con él experimenté todos los sentimientos. Hasta el odio... y ustedes lo saben mejor
que nadie. Y como siempre, nos separamos abruptamente por falta de oxígeno.

—El oxígeno está en nuestra contra – reí por su comentario - ¿te dije hoy lo hermosa que te ves?
- sentí mis mejillas calientes. Desde que Sebastían y yo estamos juntos nos convertimos
inseparable he mejorado un poco mi forma de vestir y peinar. Siempre estuve en contra de esas
mujeres que se visten para sus parejas, y está mal... muy mal todo lo que vayas a ser, de
cambiar de looks, de adelgazar Etc. Debes hacerlo para ti, aceptarte a ti misma tal cual eres.
Pero ahora viéndolo de otra forma, ya entiendo a esas mujeres.

—Gracias por el cumplido – traté de sonar coqueta. Aunque fracasé. Besé fugazmente sus labios
- ¿ recuerdas que solo tengo permiso hasta las diez y media? – unió sus dedos a los míos.

—No... no lo olvido ¡vamos!

**
Nos tomamos alrededor de treinta minutos para llegar a casa de Sebastían. Me quedé
boquiabierta por la excesiva grandeza de su casa. Aún no habíamos entrado. Pero créanme
cuando digo “exagerada grandeza”.

—¿ Sorprendida? – asentí como la cabeza.

—¿ solo tres personas viven aquí?

—Sí... pero anteriormente éramos más, pero ahora solo somos tres.

—Que bien – hizo un chasquido con la lengua.


—No tanto... pero ya basta del tema y entremos... de seguro nos estén esperando.

Mis manos comenzaron a sudar, el corazón a latir con más fuerza. Me sentía como si iba a la
guerra y no a conocer a los padres de Sebastían.

¿ Y si no le agrado?

¿O creen que soy muy niña para Sebas?

¿ Y si pasa como en las novelas que los padres son los malos en la historia y quieren separar a
sus hijos de sus parejas - Okay estoy exagerando.

Sin duda alguna esta será una noche larga.


___________________________________
Sí, sí, sí se que dije que no escribiría en wattpad por un tiempo pero es casi imposible.

No olvides votar sí la historia es de tu agrado


CAPITULO 27

— ¿ Sucede algo? - pregunta Sebastían con el ceño fruncido, al ver que no doy un paso hacia
delante.
Choqué mi frente con la palma de mi mano -¡ Como pude olvidarlo! - su expresión de confusión
nunca abandonó su cara – olvidé por completo no hacer la tarea de matemáticas y es justo para
mañana. Siento que la noche termine así Sebas... llévame a casa – caminé a dirección de su
auto.
—Mañana es viernes y solo tienes literatura, historias Biología y por supuesto inglés... pero nada
de matemáticas – que estúpida ni siquiera mentir podía bien.
—¿ Dije matemá...?
—No mientas Mar... ¿ no quieres conocer a mis padres? ¿Es eso? – de conocerlo... si quería
pero no sé cómo actuar en estos caso.
—Claro que quiero – me tomó del brazo llevándome hacía la puerta... no me dio ni tiempo de
protestar cando la puerta fue abierta inesperadamente.
—¡ Ian! - la mujer que abrió la puerta se abalanzó sobre los brazos de Sebastían, su cabello
caía por su cintura estaba en su totalidad blanco, por la poca iluminación no contemplé sus ojos
pero se veían de un color oscuro.
—¡ Nana! - por un momento llegué a pensar que era su mamá... después de unos largos
segundos se separaron, la señora detuvo su vista en mi persona, ví un brillo extraño en sus ojos.

—¿ Ella es tu novia? - él asintió con la cabeza, yo solo le dediqué una media sonrisa.
— Nana, ella es Mariett mi novia, Mariett ella es Rosse mi Nana... es mi segunda madre
prácticamente – no me dió tiempo para decir «mucho gusto» ya que Rosse, me tomó entre sus
brazos.
—¡Bienvenida a la familia preciosa!
—Gracias...- dije tímidamente.
—Vamos entramos, los padres de tu novio quieren conocerte. – mordí mi labio inferior por los
nervios, Sebastían unió sus dedos a los míos.
—No sé que está pasando por tu mente, pero no te estoy llevando a un matadero... son buenas
personas... te lo aseguro – dijo en un susurro, besando tiernamente mi frente.
—Lo sé – le mostré mi mejor sonrisa.
Y como lo imaginé esto en vez de una casa parecía un Palacio... esta casa es tremendamente
grande. No pude evitar observar con detenimiento cada rincón de este lugar. Cuadros,
fotografías esculturas, se apreciaban.
—Tu casa es... hermosa.
—¿ Gracias?
—¡ Hijo! - apareció ante nosotros una mujer de cabello castaño tiene que tener algunos cuarenta
y tantos años, esta vez si creo que sea la madre adoptiva de Sebastían.
—¡ Madre! - se dieron un efusivo abrazo. Me sorprendió la manera en que Sebastían la abrazó,
pude ver un destello de felicidad en sus ojos.
—Te extrañé mucho mi cielo...
—Yo más... -se dieron otro abrazo. Sonreí por lo hermoso que se veían. Después de unos
segundos se separaron, la señora me escaneó con sus ojos.
—¿ Ella es tu novia? - le preguntó.
—Así es mamá... ella es Mariett.... Mariett ella es Bianca mi madre.
—Mucho gusto señora – ella me sonrió dándome un abrazo.
—No te recordaba tan hermosa – fruncí el ceño en total confusión ella pareció notarlo ya que
agregó; – Sebastían me mostró fotos tuya. – sonreí tímidamente.

—¿Gracias? - okay... mi timidez no ayudaba.


—Vamos chicos de seguro tienen hambre – en ningún momento Bianca soltó mi hombro...

—¡ Ricardo! – gritó mientras nos dirigíamos a no sé donde. Un hombre con pocas canas y gafas
nos observaba con una expresión de felicidad, una laptop descansaba entre sus piernas pero no
fue impedimento para levantarse y abrazar a su hijo...

—Mira cariño – llamó Bianca la atención a su esposo – ella es Mariett la novia de tu hijo ¿ cierto
que es hermosa? - me sonrojé un poco.

—Él es mi padre Ricardo.

—Mucho gusto... - estas personas solo conocen los abrazos, Ricardo me dio un fuerte abrazo.

—Bienvenida a la familia preciosa – sonreí con timidez.

—Gracias...

—Basta de pláticas y vamos a comer de seguro debes tener hambre Mar – sonreí ante su
apelativo, solo Sebastían abreviaba mi nombre así, de seguro cuando hablaba con ella se
refería así de mí. – sonreí tímidamente, justo cuando iba hablar, Sebastían me toma de la mano.

—Vayan adelantándose, Mar y yo los seguiremos ahora. – asistieron con la cabeza y


desaparecieron por la cocina...

—¿Sucede algo? – pregunté. En ese momento entró Rosse. No sé en que momento se separó
de nosotros. Nos sonrió para luego entrar al mismo lugar que los padres de Sebastían.

—Solo quiero hacer esto – besó mis labios con posesividad, de inmediato sentía mis orejas y
mejillas calientes, me separé de él con timidez.

—Nos van a ver.– unió nuestras manos.

—Me encanta cuando te muerdes el labio inferior, o cuando unes tus cejas cuando estás
nerviosa... son gestos que me vuelven loco Mar. – no le respondí, solo le di un casto beso en la
mejilla.

Ya estábamos reunidos todos en el comedor, la comida que estaba allí se veía exquisita,
Sebastían fue el primero en tomar su comida, cuando terminó me hizo un gesto para que tomara
lo que me comería, con vergüenza tomé una pequeña porción de lasaña y pollo horneado.
Sebastían me miró con sus cejas fruncidas como diciéndome «¿en serio? » él sabe mejor que
nadie lo destructiva que podía llegar a ser con la comida, pero siempre he llevado esto presente
« si tú novio te lleva a salir, primero come en casa para que no parezca tan necesitada en el
momento de meter el cubierto a tu boca» esto lo había visto en los libros.

Comimos entre medio de pláticas triviales, pensé que sería más incómodo compartir con ellos,
pero realmente son agradables. Al parecer los padres de Sebas viven más en un avión que en su
propia casa, por cuestiones de trabajo están de país en país y la Nana Rosse se fue a vivir en
Londres con Aless hasta que culmine sus estudios. Se tomó unos días para venirse a México.

Rosse es la Nana de Sebastían desde que él llegó a la familia, ella no era de México sino de
Estados Unidos. Sebastían no veía a sus padres alrededor de seis meses cuando él se vino para
acá, sus padres se encontraban en otros países, y llegaron ayer de Australia Y me enteré de
todo esto justo ahora.

—Y cuéntanos de tí Mar – me encogí de hombros sin saber que decir.

—No sé que contarles...

—Tus planes, lo que quieras.

—Mariett aplicó una beca para irse a estudiar a Oxford – comentó Sebastían. Ellos se mostraron
sorprendidos.

—No todos entran allí, felicidades Mariett. Supongo que eres aplicada – comentó Ricardo.

—Sí – fue lo único que salió de mi boca. Rosse frunció el ceño para luego comentar.

—Si tú te vas a Oxfordnque pasará cuando ian via... - fue interrumpida por Bianca.

—No hablemos de eso ahora – reprendió con los ojos a Rosse, no entendía de lo que hablaban.
– eres la primera chica que Sebastían trae a casa – se dirigió a mi. Eso no lo sabía.

Sebastían se paró de su asiendo tendiéndome su mano para que la tomara – iré a mostrarle los
alrededores a Mar, regresamos en un momento. – asistieron.

Miré la hora de mi celular 9: 01 pm. Sebastían caminaba delante de mí perdido en sus


pensamientos, estábamos caminando por el jardín.

—Sucede algo – guardé mi celular. El negó con la cabeza.

—Nada... ¿Por qué preguntas?


—Porque estas distante – él sonrió mostrando esos lindos hoyuelos en sus mejillas.

—No sucede nada – me agarró de la cintura, ví sus intenciones de besarme pero lo impedí -
¿Qué sucede?

—Rosse te llamó Ian – sonrió.

—Ella es la única que me llama Ian. Ah y... Kristine - él me miraba midiendo mi reacción.

—Cuéntame la historia de Ian – frunció el ceño.

—¿La historia?
Bufé agobiada.

— Como, cuando y porqué me escribiste ocultando tu nombre


. – nos detuvimos en la alberca, tomamos asiento en las tumbonas.

—Comencé a sentirme atraído por ti en el crucero, no sabía cómo escribirte, entonces una
brillante idea cruzó por mi mente, me registré usando el nombre de Ian, muy pocas personas
me conocían con ese nombre y me imaginé por eso que era difícil de descifrar. Cuando hablaba
contigo me sentía verdaderamente yo – sonrió - podía decirte lo que verdaderamente sentía por
tí, sin miedo de ser rechazado por la señorita gruñona – le pegué en el hombro -¡ oye! ¿Porqué
hiciste eso? - se quejó pero sé que lo hacía en broma.

—Me llamaste gruñona... – me hice la ofendida.

—Tú también me llamaste Grinch, y me dijiste que me odiabas – bufé.

—¡Me tiraste a la piscina cuando no sabía nadar! ¡ estuve a punto de morir! – él rió. - ¿Qué te
parece gracioso?. – solo negaba con la cabeza.

—Era mi forma de divertirme – un bombillito se prendió en mi cabeza haciéndome recordar.

—¡ Claro! - el frunció el ceño – ya entiendo... ¿recuerdas cuando fuimos a Monterrey? - él asintió


con la cabeza - ¿y recuerdas que esa noche compartimos habitación – asintió otra vez – esa
noche mencionaste que irías a tomar agua – el sonrió recordando – aprovechaste para escribirme
un mensaje.

—Si te soy sincero nunca fui por agua. Me quedé en la puerta.

—Eres impresionante... - nos recortamos en la tumbona abrazados, hacia un poco de frío pero el
cuerpo de Sebastían me dio el calor suficiente para no sentir el frío de la noche.

—No te imaginas como me puse cuando Víctor aseguró ser Ian... - lo dejé hablar – quise...
estuve a nada por golpear su rostro.

—Lo sé.. Pero ya no hablemos de ese tonto. – bufé.

—Está bien... ¿ de que quieres hablar? - no respondí.

—No lo sé... o bueno sí...

—Te escucho.

—¿ Recuerdas que te hablé de mi ex novio? – bufó.

—Sí – dijo indiferente. Busqué sus labios con urgencia, él me recibió gustoso, nos separamos
unos segundos después – pues... mi ex... realmente no existe – me escondí en su pecho. Pero
él se sentó en total asombro, traté de no mirarlo a los ojos. Levantó mi barbilla.

—¿ En serio? – asentí. -¿ porqué mentiste? - me encogí de hombros.

—Bueno... - mordí mi labio ansiosa. - eh... bueno... - esto era embarazoso. El me miraba
divertido – Pues...

—Deja de tartamudear.

—No estoy... ¡ pues lo hice porque sí! - hablé como una niña – tú me hablaste. De tu antigua
novia, y cuando me preguntaste sí tenía novio, mis labios se movieron sin mi consentimiento. –
el rió relajado.

—¿Tampoco habías besado a nadie? – el tema me incomodaba. Negué con la cabeza gacha. –
¿sabes que significa eso? - levanté la cabeza para verlo.

—¿ Que?

—Que tú ...– me señaló – tienes algo que me pertenece y me pertenecerá para siempre...– lo
miré confundida. Las palabras parecían cortas, se acercó a mi lentamente, midiendo mi
reacción. Unió sus labios a lo a míos, pero esta vez no era un beso normal, de esos romántico
y bonito a lo que estamos acostumbrados... no. Este era un beso exigente. Nos separamos por
la misma razón de siempre. « necesitábamos oxígeno» no quería abrir los ojos, pero cuando lo
hice, Sebastían me veía de una manera indescriptible, sus ojos a pesar de la poca luz, los
sentía intensos hacia mí, podía jurar que sus pupilas estaban dilatadas. – ¿te quedó Claro a
quién les pertenecen esos exquisitos labios... o tenemos que repetirlo?

__________________________________
CAPITULO 28

Ya era viernes me encontraba en mi última clase la mañana entera me la pasé en mi


nube de pensamientos aún no dejaba de pensar en los acontecimientos de anoche. Solo de
pensarlo se me teñían las mejillas de rojo.
- « Quedó Claro a quién les pertenecen esos exquisitos labios... o tenemos que repetirlo? »
Una sonrisa se dibujó en mi cara solo de recordarlo.
-«Sí, me quedó muy claro, ahora vámonos que está tarde y debo llegar...
-A las diez y media. - completó él.
Entramos a su casa, me despedí de sus padres y su nana, quería que me quedara a dormir allá
pero era algo imposible.
-Quiero llevarte a un lugar antes de irnos - me tomó de la mano conduciéndome hacia la parte de
arriba de la casa, me sorprendió el hecho de ver tantas puertas.
-Mudaría mi familia y todavía quedaría lugar para invitar a más personas. - él bufó.
-Que exagerada. - lo miré mal...
Entramos a su cuarto, que más para ser una habitación parecía una biblioteca, habían libros por
todos lados, estaban ordenados, la quijada se me iba a caer al piso.
« Créanme cuando digo que se me iba a caer al piso»
La habitación era muy espaciosa, en su totalidad tenía diferentes tonos de Azul, su cama era
matrimonial muchos reconocimientos colgaban en la pared, fotografías por todas partes, sin duda
alguna esta habitación me encantaba, se respiraba armonía.
-Todos esos reconocimiento pertenecen a tí? - asintió con la cabeza.
-Sin duda alguna nuestros... - y ahí iba yo a hablar sin pensar, Sebastían me miraba expectante.
Se acercó a mi con una sonrisa burlona.
-¿ Que nuestros qué...? - me hice la desentendida - ¿ ibas a decir nuestros hijos cierto? - me
acorraló en la pared. Con una sonrisa de burla.
-B-bonita habitación...- esto era muy incómodo.
-No me cambies el tema.- estábamos también cerca que nuestras respiraciones se mezclaban.
-¡Sebastían! - tocaban la puerta, con mi mano lo empujé, pero no retrocedió ni un poquito.
-¿Sí mamá que necesitas? - sus ojos no abandonaron los míos, tragué seco, respiraba con
dificultad.
Debía parar este juego.
-¿Porqué no invitas a tu novia a que se quede esta noche? - solté el aire que retenía cuando
Sebastían se separó de mí para abrirle la puerta a su mamá.
-Su madre no lo permitiría es muy estricta, y además tiene escuela mañana - asentí sin saber que
decir.
-Al menos quería intentarlo - dijo Bianca mirándome.
**
-
Señorita Palmer... - miré al profesor de literatura quien me miraba con el ceño fruncido, todos me
miraban expectantes.
-¿ Como es la experiencia en marte? - lo miré con el ceño fruncido.

-¿Experiencia en Marte?

-¿No estaba en marte hacen un segundo?

-Lo siento pro...

-Cero excusas y vamos a la acción, venga a dar la clase... - mis ojos no podían estar más
expresivos

-¿Qué dice profesor?

-Lo que escuchó señorita Palmer... los minutos avanzan.- Tocó el reloj que descansaba en su
muñeca.

Me paré de mi asiento de mala gana para pararme frente a todos.

Nada me salía bien en este día.

**
«Una sorpresa rosa te espera afuera»

- Sebastían me había enviado este mensaje a las 10: 42 AM. No pude ver su mensaje de
inmediato ya que estaba en clases.

Yo: « ¿Sorpresa?... Las sorpresas me desesperan... mejor dime»

Su respuesta llega de inmediato.

Sebas« Deja de caminar escribiendo en el celular, chocarás con alguien y no sería bonito ver a mi
novia caer al suelo»

Levanté la vista con el ceño fruncido en busca de Sebastían, estaba apoyado en un auto con sus
lentes de sol, se veía tan guapo y atractivo, me sonrió a lo lejos... algo que llamó mi atención fue
una cabellera rosa estaba de espaldas hablando por teléfono. En el momento que se dio la vuelta
gritó como loca mi nombre corriendo a mi dirección... esto fue cómico.

Todos la miraban correr.


Alessia.

-¡ No lo puedo creer! - dije abrazándola.

-¡ Yo tampoco! - después de varios minutos nos separamos.

-¡Tenemos tanto de que hablar! - dijimos las dos al mismo tiempo - sonreímos.

- ¿Quién lo diría? - su brazo descansaba en mi hombro mientras nos dirigíamos hacia mi novio.

-¿Decir qué? - me empujó.

-Tú y yo somos cuñadas... aún no lo creo. - decía emocionada. Pero su sonrisa desapareció
rápidamente dándome otro golpe mas.

-¡ Auch! Ese si dolió... ¿Qué pasó? -frotaba el área golpeada.

-¿Cuándo me lo pensabas contar? - estaba enojada.

-Pues... tenía que ser en persona... ¿Sorpresa?

-No hables mentiras - entrecerró los ojos. En desacuerdo conmigo. Para luego relajarlos.

- Sigo molesta pero me alegro que seas tú la novia y dueña de mi hermano.

-Novia sí, dueña...

-Lo serás... lo serás - reí por su comentario.

-¿Te gustó la sorpresa? - no me dio tiempo de responder ya que atrapó mis labios con los suyos
sonreí como tonta ante su arrebato. - Hola novia.

-Hola novio. - Aless nos observaba divertida.

-Pero en serio que aún no lo asimilo... se peleaban cada vez que se veían y ahora están dando
diabetes - fue turno de nosotros para reír.

-Eres una exagerada Rosita- Aless le propinó un golpe en el hombro a Sebastían.

-¡ Deja de llamarme Rosita! Sabes que odio ese alías- la escena era muy entretenida.

**
Nos fuimos en el auto de Sebastían nos dirigíamos a mi casa. Mi mamá ni Joseph se encontraban
en casa, que por lo tanto la casa era toda nuestra aunque los pesados de mis hermanastros
estaban allí.

-Conocí a un chico lindo cuando venía... - dejé de prestarle atención a Aless para
adentrarme en mis pensamientos. Mi mamá ha estado muy rara en estos últimos días, algo debía
estar pasando, anoche lo comprobé.

Después de que Sebastían me dejara en mi casa veinte minutos más tarde de lo acordado... sí,
somos irresponsables pero cuando estamos juntos el tiempo se vuelve nada... okay ese no es el
caso. El caso es que me dirigí a la habitación de ella para explicarle la razón de mi tardanza, pero
tuve la curiosidad de saber de que hablaba con Joseph ante la mención de mi nombre.
- Cuando se lo contarás a Mari - no se escuchaba con claridad pero entendí perfectamente esa
parte.
- Esto es ridículo - mi madre se escuchaba histérica. - justo ahora quieren...
-¿ No te han enseñado que escuchar conversaciones ajenas es mala educación? - me sobresalté
nerviosa. La mosca en la sopa hizo su aparición... Maya.
Habló tan fuerte haciendo que mi madre y Joseph salieron de su habitación. Todo lo que hace, lo
hace a propósito... me odia tanto.
**
-¡Tierra llamando a Mariett Alejandra! - gritó tan cerca de mis oídos que por instinto tuve que
taparlos.
-Deja de gritar Aless - la recriminó su hermano.
- Estuve hablando sola todo este tiempo - estaba enojada.
- ¡Perdón, perdón, perdón! ¿De que hablabas? - puse toda mi atención en ella pero solo miraba el
camino.
-No hablaré dos veces.... - y así se la pasó en todo el camino. Ignorándome.
**
-Te dejaré con Aless - lo miré con el ceño fruncido.
-¿No te quedarás con nosotras?
Sonrió sin mostrar los dientes - debo regresar a la Universidad - asentí sonriendo - pero te
prometo que cuando termine vendré por ti ¿te parece? .
-Debes comer... - le dije preocupada.
-Allá lo haré - sonrió pegándome a él - me encanta cuando te preocupas por mí - miré hacia arriba
suspirando.
-Creo que ya basta de tanta cursilería - Aless nos separó. - nos vienes a buscar al atardecer - se
refirió a su hermano. No me dio tiempo de despedirme de él ya que me había arrastrado hacia mi
casa.
**
-¡Entonces cumples años en agosto! - aplaudía felíz. Ya habíamos almorzado, estábamos en mi
habitación recostadas en la cama. - prometo hacerte una fiesta cuando entres a Oxford. - por
alguna razón mi pecho se estrujó... irme a Oxford y dejar atrás todo lo que construí aquí en
México en seis meses.
« ¿ Y si me quedo en México? »
-¿Qué sucede cuñada? - reí al escuchar a Aless llamarme cuñada.
-Nada Aless... nada.... Pero cuéntame ¿ que chico te pareció lindo esta mañana...
-¿ Me extrañaste hermani... - Víctor había irrumpido en mi habitación sin tocar, no había
terminado la oración al ver a Aless.
-¿ Que quieres Víctor? - bufé cansada. No dijo nada por un largo tiempo, Miró con sus cejas
fruncidas a Aless.
-Tu peluca se ve tan real - la señaló con su dedo índice, suspiré cansada. Víctor me agobia.
-¡Sal de mi habitación Víctor! - Aless lo observaba embobada, mirándolo descaradamente.
-¿No me presentarás a tu hermano Mari?
-Hermanastro - la corregí - Víctor ella es Alessia hermana de Sebastían, Aless él es Víctor hijo de
Joseph - se dieron la mano para después decir «mucho gusto»
-El gusto es todo mío. Y no... - tocó su cabello - es totalmente natural - Víctor sonrió sin dejar de
ver a Aless.
**
-¿ Viste como me miraba? - después de que Víctor se fue Aless no a parado de hablar de él...
"Su pelo se ve hermoso"
" Tiene bonita sonrisa "
"Me encantan sus ojos verdes"
" Su risa es tan sexy "
Todos esos comentarios provenían de Aless.
-No Aless, no me fijé en como te miraba -ya estaba cansada de sus comentarios.
-¡Debes ayudarme! ¡ Quiero conocerlo mejor... quiero besarlo - mis ojos no pudieron estar más
expresivos cboqué mi cara con mi mano... Aless definitivamente estaba loca.
-Estás loca...
-Debes ayudarme ...- hizo un puchero juntado sus manos en forma de suplica.
-Víctor es un Idiota... y Sebastían no le agrada nada Víctor.
-A mi es a quién tiene que agradarme... vamos di que sí... - sus ojitos de perro mojado en vez de
darme ternura lo que me dio fue gracia.
-Está bien Aless... - celebró victoriosa.
-¡Tengo la mejor cuñada amiga del mundo! - me abrazó inesperadamente.. Y pensar que es
mayor que yo... podrá ser mayor pero de cordura no tiene nada.

___________________________________
Si sigo con ánimos está noche publicaré otro CAP. Gracias por votar y por [Link] leemos en
la próxima.
CAPÍTULO 29

Los días pasaban tan rápido como los segundos en el reloj, ya era lunes otra vez; mi pesadilla,
con mucho pesar me levanté de la cama, para arreglarme e irme a la escuela. Tenía alrededor
de veinte minutos para ir a al colegio, mi habitación era un desastre que por lo tanto no
encontraba mi cepillo para peinar mi cabello. Mi mamá aún no se había ido al trabajo, antes de
entrar iba a tocar pero por cosas del destino la escucho hablar por teléfono con su perfecto idioma
italiano, se escuchaba alterada, impregnaba odio al hablar. Gracias a ella aprendí hablar ese
idioma, y no es para menos teniendo una madre nativa de Italia. Me pegué a la puerta para
escuchar con más claridad.
—¡ Te he dicho que me dejes en Paz! ¡ ni Mariett ni yo nos acercaremos allí...! Que les quede
claro...– la otra persona al parecer hablaba ya que mi mamá calló– dejen de molestarme, hacen
dieciocho años atrás me dijeron que me olvidara de ustedes, y justo ahora que lo estoy logrando
aparecen como si nada a sucedido. – con el ceño fruncido abrí la puerta. Al verme se
sorprendió, estaba tensa. Solo pronunció mi nombre para soltar el teléfono.
—¿Q- que hacías ahí! – tartamudeó.
—Me cuentas ahora lo que está pasando o... - con sigilo levanté su celular del piso, abrió los ojos
a más no poder – lo averiguo yo...– tragó grueso.
—Dame el celular Alejandra – No me gusta para nada que me llamen de ese modo, a pesar de
que es mi segundo nombre, no lo tolero. Y solo me llama así cuando está molesta.
—Primero cuéntame lo que está sucediendo y entonces te daré tu celular – agarró su cabello con
desespero caminando de un lado a otro en su habitación. - ¿ Porqué hablabas en Italiano?,
¿Tiene que ver con tu familia? - bufó cansada parándose frente a mí. Sus ojos verdes se
encontraron con los míos, me miraba molesta, rabia salía de sus ojos.
—Si no me das ese teléfono en este momento... te castigaré hasta el día de tu cumpleaños
¿entiendes de lo que te hablo no? - no le contesté – tienes cinco segundos para darme ese
aparato... cinco, cuatro, tres, dos... – Le pasé su teléfono. Salí de su habitación a toda prisa.
Al salír de la habitación de mamá, me encontré con la escena más catastrófica que mis ojos
podían ver.
Víctor con mi cepillo de peinar.
—¿Porqué tienes mi cepillo en tus manos? - él se hace el desentendido,
Miró su mano.
—Ah... iba a llevártelo. – se lo rebaté de la mano para luego adentrarme a mi habitación.
**
—Y recuerden hacer el ensayo sobre lo aprendido de las leyes de Kepler - mientras la maestra
Flores iba dando su clase de Física, mi mete estaba en otra cosa. ¿ que está escondiendo mi
mamá? quiero saber que está pasando...
El timbre sonó, ya era hora de irnos, recogí todas mis cosas para Lugo salír de clase. Pero nada
sale como lo planeo. La maestra llama mi atención.
—¿Si maestra? ¿Sucede algo? – toda mi atención la puse en ella.
—Es la segunda vez que te llamo la atención Mariett – fruncí el ceño en confusión.
—¿Dos veces maestra? - me hice la desentendida.
—Sí, Mariett, dos veces, recuerdo haberte amenazado con llamar a tus padres – yo también lo
recuerdo.
—No recuerdo muy bien maestra, pero le aseguro que he mejorado mucho...
—Eso ya lo sé, pero hoy te ví distraída si te vuelvo a llamar la atención, ni arrodillándote te
librarás de mi castigo... ¿entendido?. – asentí con la mirada en el piso.

—Lo prometo...

**

Al salir del Colegio encuentro a Sebastían apoyado en el capó de su auto, tiene la vista perdida
en algún lugar, su rostro está tenso, lo que hace que me alerte. Me quedé observándolo por un
largo tiempo, el aún no levantaba la vista.

—¿Es tu novio cierto? - pregunta Regina. «La chica solitaria» así la apodé.

—Sí, es mi novio – respondí con orgullo.

—Hacen bonita pareja. – tocó mi hombro para luego despedirse de mí.

—Ya estaba pensando que te hubieras ido. – expresa Sebastían cuando me acerqué a él. Es
claro que algo le pasaba. El verdadero Sebastían me dijera « esa no es la forma de saludar a tu
novio» y me besaría como si nuestra vida dependiera de eso. Pero este Sebastían es frío, así
como lo conocí el pasado diciembre. Decidí ser yo la que diera la iniciativa. Esperé a que
estuviéramos dentro de su auto.

—¿No me dirás nada? – frunció el ceño. –¿ no me dirás Hola?

—¿ Hola? – negué sonriendo.

—Esa no es la forma de saludar a tu novia – me acerqué a su asiento para darle un corto beso.
Sentí la necesidad de abrazarlo así que no lo dudé, al momento de abrazarlo se tensó pero luego
me envolvió en su a brazos.

—Sentí la necesidad de hacerlo... creo que lo necesitabas. – enredaba sus dedos en mi cabello.
No me dijo nada por un largo tiempo – si te pregunto que sucede estoy más que segura que me
dirás «nada» pero te conozco lo suficiente para saber que algo está rondando por tu mente...
—No es nada chiquita...

—¿Chiquita? - asintió sonriendo, su sonrisa se veía fingida.

—Chiquita, Aurora, mi luz mi todo... - nos miramos a los ojos por un largo tiempo – eres lo mejor
que me ha pasado en la vida Mar... no te imaginas cuanto te amo... nunca pensé enamorarme
así como estoy ahora de ti – sus palabras hacen que se estruja mi pecho...

—Sebas... - me silenció con su dedo.

—Pase lo que pase, no quiero que nunca dudes de mi amor... - lo miré como el ceño fruncido.

—¿De que hablas? - sonrió mostrando esos lindos hoyuelos que se le forman en las mejillas, su
abrazo se tornó más fuerte, le devolví el abrazo un tanto confusa.

—Solo quería que lo supieras mi Aurora... solo eso...

**
—¿ No te quedarás? - ya habíamos llegado a mi casa, aún nos encontrábamos en su auto. En
todo el camino se la pasó en silencio, moría por saber que sucedía. Pero si no me quiere contar
no lo voy a presionar.

—Debo ir a casa, mi familia me espera... nos vemos mañana. – sin más que decir salí de su
coche, su ignorancia me estaba molestando. Salí de su auto sin despedirme, lo escuché
llamarme pero no le presté atención.

Por un momento pensé que bajaría del auto, y me detendría, pero lo único que hizo fue hacer
rugir su auto y desaparecer por la calle.

Estúpido bipolar.

**

Miércoles...

¿ Cuando vendrá la paz a mi vida?

Se preguntarán porqué digo eso.... La respuesta es sencilla.


Comprando un regalo.

Desde el sábado por la tarde después de enterarme de que mi novio bipolar cumple años mañana
no he parado de buscar el regalo perfecto. Pero hay un detalle... no sé que le puede gustar a mi
lindo y bipolar novio.

—Ésta es la quinta tienda que visitamos, ¡ estoy cansada Mari! – Aless tiene razón desde que salí
de la escuela nos introducimos a la plaza comercial ya eran las 6: 20 pm y aún no tengo idea
alguna para darle un buen regalo a Sebas. Nunca he tenido un novio como ustedes
comprenderán, nunca le he regalado nada a algún chico. Recuerdo el día del padre el año
pasado lo único que recibió de mi fue una corbata y un Rolex junto a una cartita escrita por mí.
Sí, si sí muy infantil pero a él le gustó.

—¡ MARIETT! - Pestañeo varias veces. – si no decides pronto me iré y te dejaré sola.

—Ya casi terminamos... - cruzó sus brazos debajo de sus pechos.

—¿ Terminamos de que? Porque si no te acuerdas ni siquiera sabes que le darás a mi hermano.


– me encogí de hombros.

—Dame ideas... - suspiró cansanda sentándose a mi lado.

—¿ Perfume? - negué – ¿reloj? – negué – pensó por unos segundos – ya no sé que más -abrió
los ojos como platos -¡ Tengo una idea que de seguro le encantará a mi hermano! – la miré
extrañada.

**
El afamado viernes llegó sin prisa. Le mentí a mamá diciéndole que no podía ir a la escuela
porque me sentía mal del estómago... sí, las mentiras son malas, pero si le decía las
verdaderas razones era posible que me dijera un « No» con todas sus letras. Ella pensó faltar a la
editorial en la que trabaja pero me negué rotundamente.

« Si se quedaba mi plan fracasaría»

Maya se fue con mi gata traicionera desde ayer a pasar algunos días con la familia de Joseph...
lo mejor que pudo hacer.

Joseph también quería faltar a su trabajo pero también lo convencí de que se fuera. « Que
exagerados son»

—Si sigues mal del estómago no dudes en llamarme ¿si? – esas fueron las palabras de mi madre
antes de irse a su trabajo.

*
—¿ Como sigue la enfermita de la pancita? – miré hacía arriba elevando mis manos al cielo.
—¡Sal de mi habitación Víctor! – me miró de arriba abajo.

—Para estar enferma estás muy sana... ¿ a donde vas vestida así? – me puse un vestido
holgado de flores amarillas y un chaleco que tapaban mis hombros desnudos, hará mucho frío a
donde llevaré a Sebastían.

—Estoy mejorando, gracias por preocuparte – me puse mis converse blanco tomando mi
pequeña mochila haciendo juego con mis tenis.

—¿ Porqué siento que nunca te enfermaste? – lo sentía tan cerca que su respiración chocaba en
mi cuello, no me inmuté.

—Si comentas una sola palabra te prometo que le contaré a Joseph todos los secretos de ti. –
me giré par ver su rostro, sonreía sin dignidad alguna.

—¿ Que sabes de mi Aurora? – no le hice caso y procedí a terminar con mi asunto.

—¿ Que pasaría cuando le diga a Joseph que me acosas y no respetas mi privacidad? Soy muy
exagerada no se si te has dado cuenta, no me conoces bien y no sabes de que soy capáz...
puedo llegar a ser peor que tú y tu hermana juntos. – su sonrisita se le fue del rostro – ahora tú...-
lo apunté con el dedo índice – me vas a cubrir de mi mamá... – se encogió de hombros.

—No quiero ser partícipe de tu juego... – dijo saliendo de mi habitación.

_______________________________

Capitulo corto pero seguro...


No olvides comentar y votar.
Gracias por tu lectura
CAPÍTULO 30

—¿ Porqué debo tener los ojos vendados? – llevaba a Sebastían a rastas hacia la
sorpresa que le tenía, soy muy mala guiadora ya que se ha caído dos veces, la primera chocó
con una piedra, y la segunda, había un murito en lo cual había que levantar los pies. - ¿Me
matarás en mi cumpleaños novia? – sonreí.
—¡ Jamás! Jamás mataría a mi novio bipolar. – ya llegamos...
—¿ Ya me puedo quitar esto de mis ojos? – asentí con la cabeza pero olvidé que no me veía, me
acerqué a él quitándole el pañuelo de sus ojos contemplando el área verde con sus ojos.
Cuando vió el alrededor se sorprendió. Hoy pasaríamos el día entero juntos, realizando
actividades « PELIGROSA»
—¿ En verdad subiremos ahí? – apuntó con su dedo al globo aerostático que esperaba por
nosotros. Sus ojos se iluminaron, sonreía abiertamente formándose esos hipnotizantes
hoyuelos en las mejillas. Aproveché y capturé el momento con la cámara de mi IPhone.
—¿ Sabía usted de que tengo a mejor novia del mundo mundial, y además la más hermosa? –
ironizó en un tono coqueto. Se acercó a mi quitándome el celular para luego besar mi mejilla y
capturar la escena – ya tienes con qué delirar en las noches – lo empujé sonriendo.
—Desde que estamos juntos ya tengo mi delirio – lo tomé como posesividad pero luego recordé
que habían personas y me alejé. Iba a refutar pero hablé antes que él – mejor vamos antes que
me arrepienta de esta locura.
**
Subimos al globo aerostático. Estaba un poco nerviosa pero controlé mis nervios. Subíamos
lentamente. Lo que hizo que se me erizara la piel. ¿Y si la soga que lo sustenta se rompe? No
quiero morir tan joven.
« Todo por ti Sebastían»
Él solo sonreía cada vez que nos elevábamos, tomé su mano, ya que empezaba a tener pánico.
—¿ Que sucede? – preguntó preocupado.
—Solo quería tomar tu mano... ya sabes para que todo sea más romántico. – sonrió como ironía.
—Si no te conociera, te creería. Pero como te conozco. – se acercó a mi oído – tienes miedo.
VÍCTOR
Mi celular no ha parado de sonar durante todo el día, estoy evitando escuchar la chillona voz de
mi hermana mayor... Maya. El sonido de mi celular me indica que tengo una llamada entrante.
Pensé que sería la molestosa de Maya pero me sorprende ver que es Maritza quien llama.
—Hey Maritza
—Hola Víctor ¿Cómo sigue Mari?
—«Tu hija no está enferma se hizo pasar por enferma para escaparse con su noviecito» – no soy
tan estúpido como para decirle eso a Maritza.
—Le preparé un caldo de pollo, después de unos minutos ya se sentía mucho mejor.
—Gracias Víctor, te lo agradezco mucho... ¿ella está despierta? – miré hacia arriba como si el
techo me fuera dar una respuesta.
—Su amiga la de la peluca rosada se la llevó al centro comercial, dijo que venía enseguida.
—Bueno... está bien Víctor, y otra vez te agradezco las buenas intenciones que tienes con Mari.

Después de unos segundos finalizamos la llamada. No dudé en escribirle a Mariett.


MARIETT
Todo se veía miniatura desde aquí arriba.
—Este es mi mejor regalo de cumpleaños – él me abrazaba de espalda, su barbilla descansaba
en mi hombro derecho, sus manos sujetaban mi cintura.
—Y este es el inicio.
—¿ Como planeaste todo esto?
—Tu hermana me ayudó, de hecho, la idea fue de ella... - una notificación proveniente de mi
celular me alerta. Me separé de Sebastían para abrir mi mochila.
El insoportable: « Tu mamá me llamó por teléfono, tube que mentirle... me debes la vida Mariett.
¿ Que me darás a cambio para que tu mami no se entere de la verdad? »
Idiota... escribió tube.
Yo: « TUVE* CON V ... estás en la Universidad para ser más analfabeto»

Me escribe de inmediato.
Insoportable: « Estudio INFORMÁTICA, no literatura y escritura... y no me cambies el tema
¿Qué me darás a cambio? »
Le escribo un último mensaje.
Insoportable: « Una paliza si no cierras la boca»
Su mensaje no se hace esperar.
Insoportable: « No estoy escribiendo con la boca sino con los dedos »
Pues ya ven porque lo tengo agendado como insoportable.
Lo dejé en visto.
**
Entre juegos besos y abrazos, la tarde pasó enseguida. Sebastían parecía un niño yendo y
viniendo emocionado. Después del globo aerostático, nos aventamos de un avión en
paracaídas.
« Sí algo loco, pero cierto»
Nunca olvidaré este día, con tanta altura terminé vomitando dos veces, nunca había hecho algo
tan loco, como aventarme de alturas extremas. En eso de las tres comimos algo. Este fue uno
de los mejores días de mi vida, hice sonreír a Sebastían durante un día entero.
—¿ Que tanto piensas? - nos hallábamos en uno de los restaurantes más sofisticados de la
ciudad. Unió sus dedos a los míos haciéndome sonreír. -¿ Sabias que tienes la sonrisa más bella
del planeta Tierra?
—Tú si tienes la sonrisa más bella del mundo – el calor invadió mis mejillas. Me miró con esa
mirada intensa que solo él puede dar. Lo cual me enloquece de inmediato.
—Te amo...– por inercia mordí mi labio inferior, con mi mano libre aparté el molestoso cabello
que tapaba uno de mis ojos.
—Sebastían... - me calló con su dedo índice.
—No digas nada... solo amo decírtelo – nuestra cena ya había llegado, empezó a comer en
silencio.
Mi plato estaba intacto, si comía algo estaba segura que lo devolvería todo para afuera, aún
sentía ese revoltijo en mi estómago. Él se percató de mi falta de apetito no dudó en preguntar.
—¿ Sucede algo?
—No tengo hambre...– sonreí sin mostrar los dientes. Él me miró con su ceja levantada terminé
contándole el verdadero motivo de porqué no comía.

—Pero intenta comer un poquito luego si quieres vomitar vamos al baño – negué con la
cabeza.

—No me voy arriesgar. Este es mi castigo por mentirle a mi mamá – ya él sabía la historia de mi
gran mentira.

—Y ahora estás pagando las consecuencias.

**
Aún el sol no se ha ido completamente el cielo tiene un tono anaranjado apenas son las siete y
unos cuantos minutos. Le prohibí a Sebas traer su auto, ahora debíamos parar a un taxi para
que nos lleve a casa. Caminábamos sin un rumbo dispuesto. Ya era tiempo de llegar a casa
pero solo caminábamos en silencio tomados de la mano. Miré a Sebastían él estaba absorto en
sus pensamientos con el ceño fruncido. Hacen unos días comencé a buscar una Universidad
aquí en México, ya no veo caso ir a otro lado cuando tengo todo aquí. Ya no quiero escapar
ahora que mi vida tiene sentido, las cosas con mi madre van de maravilla, hablo dos días a la
semana con mi papá tengo dos carpetas de fotos de Eithan, está más bello que nunca, tengo
amigos, pero sobre todo... tengo al mejor novio del mundo. El único que puede hacer parlotear
mi interior con esa mirada que me lo dice todo. No iré a ningún lado que no sea con él. No
abandonaré mis raíces, mi tierra para ponerme aventurar a otro país.

—Este fue el mejor cumpleaños de toda mi vida – sonreí pestañeando varias veces.

—Me alegro que te haya gustado todo.

—Lo único que no me ha gustado es que hayas gastado tanto dinero, y ni me dejaras pagar en el
restaurante. Mañana sacaremos cuentas y pagaré todo lo que gustaste en mi.

—Ese fue mi regalo de cumpleaños, y no me pagarás nada. – le di un corto beso en los labios. -
Sebastían... - era tiempo de hablar.
—¿Sí cielito? – fruncí el ceño.

—¿ Cielito? – el sonrió haciéndome sonreír a mi también.

—Las parejas se ponen nombres empalagosos, pensé en ese ¿ y tu como me dirás? ¿ papacito,
negro o turroncito de azúcar acaramelada en miel? – explote en carcajadas llamando la atención
de algunas personas, sequé una lágrima de mi ojo de tanto reír.

—Estás loco...

—Loco por ti...

—Esos veintitrés años te han restado cordura... pero ya déjame decirte. – estábamos de frente.
No sé como reaccionará pero espero que lo tomé bien.

—A ver cielito ¿ que le quieres contar a tu turroncito de azúcar ?

Exploté otra vez en carcajadas, antes de ponerme sería.

—Pues... pues... - se cruzó de brazos esperando a que continuara -estaba viendo algunas
universidades de aquí México – la sonrisa que recientemente tenía ahora se convirtió en una
línea recta.

—¿Q- que quieres decir con eso? – dijo frunciendo el ceño.

—No me iré a Inglaterra me quedaré aquí. Tal Vez pueda estudiar en donde tu lo haces...

—¿Es una broma cierto? – dio unos pasos atrás.

—Pensé que te pondrías felíz con la noticia...

—¡No puedes hacer eso! – ya me estaba molestando su actitud.

—¿Por qué no puede ser? – subí un poco la voz.

—No puede ser porque lo has planeado desde niña, irte a estudiar allá Es algo estúpido que
ahora quieras quedarte – algo dentro de mi se quebró, una lágrima quería salir, pero la contuve
respirando profundo.

—¡Eres un idiota! – caminé lo más rápido posible para parar un taxi, pero logró alcanzarme.

—Dame... dame una razón por la que no quieras estudiar allá.


¿ Es que se hace o es verdad un idiota? - no me gusta discutir y mucho menos en la calle.

—Déjame en paz Sebastían – subí al taxi que se había parado, él con astucia logró entrar.

Intentaba hablarme pero lo único que logró fue mi ignorancia, le pasé la dirección de mi casa al
chófer.

—No me ignores Mar...

—Déjame en paz Sebastían. No me harás cambiar de opinión ni aunque muevas cielo y mar. Ya
encontré mi lugar y es aquí junto a mi familia... junto a ti – posó sus ojos en mí, dándome esa
mirada indescifrable que ni con todo el conocimiento del mundo pudiera lograr decifrar.

El taxista se estacionó frente a mi casa, intenté pagarle pero Él se me adelantó. Salí despistada
hacía mi casa, pero como todo ocurre en contra a de mi voluntad, Sebastían me tomó de la
mano impidiendo que avance.

—¿ Que sientes por mi realmente Mariett? ¿Hasta donde serias capáz de llegar por mí? - su
pregunta me descoloca pero no dudé en responderle.

—¡ Te Amo sebastían! ¡ te amo tanto que dejaría todo de lado para solo estar contigo! Soy
capáz de renunciar a mis sueños por estar aquí contigo. ¡ Y sí, es lo más cursi que me has
escuchado decir!... Pero es la verdad. Contigo... me siento distintas, puedo ser yo, cuando
estoy contigo haces que los dragones que habitan dentro de mi se revoloteen, amo cuando ríes y
esos hoyuelos se te forman en las mejillas, amo todos y cada uno de tus defectos. Haría lo que
fuera para que solo seamos tú y yo... y creo que eso es... - no me dejó terminar ya que invadió mi
boca, mis labios se movían torpemente, pero luego marcamos el ritmo profundizando más el
beso, no me importó que cualquiera pudieran vernos, no me importó que seamos descubiertos
por mi madre o por Joseph, lo único que me importaba era Sebastían, estar con él, sentirlo
conmigo...

—Yo también te amo – decía entre mis labios. Una notificación proveniente de mi celular hace
que nos separamos de golpe, mis mejillas las sentía ardir, mis labios los sentía latir, cuando
Sebastían y yo estamos juntos perdemos la noción del tiempo, con la poca luz que nos reflejaba,
al fin pude ver una emoción en sus ojos... estaba tenso «nervioso» diría yo.
Sonreí con suficiencia al saber que está así por mi causa. Me dedicó una sonrisa nerviosa,
poniéndome a mi también nerviosa. Con mis dedos tembloroso desbloqueé el celular para ver el
mensaje.

Insoportable: « Los estoy viendo... tan santita que te ves, pensé que te lo comerías a besos... yo
aún quiero mi beso, no importa que casi te lo comes a él »
Resoplé nerviosa, me apenaba el hecho de ser observada en pleno beso con Sebastían, aunque
fuera el idiota de Víctor. Otro mensaje de él:

Insoportable: « TAMBIÉN QUIERO QUE ME COMAS ASÍ COMO HICISTE CON ESE»

Sus comentarios me molestan, odio cuando se pone en ese plan de molestoso.

—¿Sucede algo? - no me había fijado que apretaba los dientes y mis manos. Aligeré el rostro.

—Sí, todo está bien. Ya es hora de que te vayas, te tuve en todo el día, tus padres seguro
también te necesitan o te tienen preparado algo para tí.– asintió con sus manos dentro de los
bolsillos de su pantalón.

—Sí, aunque me encantaría pasar todo el tiempo junto a ti.– se acercaba peligrosamente a mi.
—Y yo junto a ti – me dio un beso corto. – perdón por hablarte... – lo callé con mis labios, él
sonrió entre mis labios. – me encanta cuando haces eso, me vuelves loco.

—Mejor que serás que te vayas antes de que alguien o mejor dicho mi madre nos vea. –
refutando se fue.
_______________________________
Espero que sea de su agrado.
No olvides comentar y votar, si es así.
CAPÍTULO 31

SEBASTÍAN
Días después...
-¿Cómo está la novia más hermosa del mundo? - hablaba por teléfono con Mar. Lo escuché
sonreír.
-Bien.

-Mmm! ¿segura? No te escuchas como si estuvieras bien.


-Anoche le comenté a mi mamá sobre mi cambio de planes...
-Y no lo tomó bien - analicé. Suspiró.

-Así es... no entiendo porqué lo toman tan mal, debería estar feliz de que al menos me quedaré
aquí - resopló con pesadez.
- Mar...
-¿Si?
-Te amo - sonrió.
-Yo también te amo.
-¿ Que? No te escuché - otra vez sonrió tras la línea.
-¡ Te amo Sebastían! Te amo, te amo y te amo ¿Felíz?...
-Muy feliz.
No nos dijimos nada durante unos segundos.
-A que no me adivinas quienes están aquí en la ciudad...
-Selena y Eithan - su padre tuvo que haberle dicho - mañana vendrán a casa, ¡ estoy ansiosa por
estrechar entre mis brazos a mi pequeño Eithan y llenarlo a besos...
- Pronto tendremos los nuestros para que también los llenes a besos - pagaría por ver su cara en
estos momentos, debe de estar más roja que un tomate.
-Muy gracioso.
-¿ A poco no quieres tener muchos minis Sebastían y minis Mariett conmigo?
¿ Porqué no estamos de frente?
-Se- Sebastían...
-Te hice una pregunta - le dije divertido.
-Sss-sí - sonreí complacido. - oye... ya cambiado de tema. ¿No deberías estar en clases? - la
escuché estornudar.
Hoy faltó a la escuela, ya que un fuerte resfriado la atrapó, Maritza se enteró sobre la mentira de
Mariett la otra vez, cuando fingió dolerle el estómago llevándose un fuerte regaño de su madre.
Maritza pensó que Mar fingía también el supuesto resfriado, pero luego vió que mi Aurora esta
vez no mentía.
-¿ Hey estás ahí?
-Sí, mi ojitos lindos aquí estoy. Mi próxima clase inicia en diez minutos.
-Okay... Oye...
-¿ Sí?
-Te extraño - dijo en un hilo de voz, es un gran a avance que ya demuestre todas sus emociones.

-¿Porqué me dices esto justo ahora?


-Ya ignórame, estoy muy sensible en estos días. - entiendo porqué.
-Prometo que cuando termine esta clase me convertiré en tu enfermero hasta el anochecer, mis
besos serán tu medicina.
-Eso me suena a un contagio...
-No lo creo... Te llamaré más tarde ¿sí? Me dirigiré a mi próxima clase.
-Está bien... cuídate y no olvides... que te amo - no me dejó hablar ya que me había colgado.
Con una sonrisa boba iba directo a mi clase cuando escucho mi nombre a mis espaldas. Me giré
para ver a la persona que me había llamado encontrándome con una tremenda sorpresa.

-¿Maritza?
-Tú y yo tenemos mucho de que hablar...
**
MARIETT
DÍAS DESPUÉS.
Tan sólo solo faltan unas tres semanas para pensar bien lo que verdaderamente quiero hacer si
irme o quedarme en México. Sebastían apoya cualquiera de las opciones que elija. Mi madre y
yo hemos estado distantes en estos días. Cuando le comenté acerca de mi decisión no lo tomó
como pensé que lo haría. De seguro ya tenía planeado todos los viajes que hará con Joseph, y
si me quedo seré la piedra que estorba. En tres días es mi graduación de la secundaria...
Ya salí de la escuela...
Estos días serán unas minis vacaciones, aún no se donde estudiaré. Estuve considerando ir a la
misma Universidad que Sebastían. Pero solo es una opción.
El timbre de la casa sanó haciendo que me sobresalte. Ya que nadie tenía intención en abrir lo
hice yo.
Al abrir la puerta principal, una mujer de cabello Rubio, ojos grandes verdosos así como los de
mi mamá... « es muy parecida a mamá» hasta en la forma tan recta en pararse. Ella parecía
estar en un trance examinándome de la misma forma en que yo lo hice con ella. La escuché
susurrar algo en un perfecto italiano... italiano...
« Es idéntica a iza »
-Buenas tardes ¿ a quién busca? - frunció el ceño en total confusión.
-« No entiendo muy bien el español, pero supongo que dijiste quién busco»
-« Sí, eso fue lo que le pregunté» - ella sonrió al escucharme hablar su idioma.
-«Busco a... Maritza Rizzo »
-« Ella aún no llega, pero dígame quién la busca » - se tensó de inmediato.
-Ant... - negó con la cabeza-Leonetta Bianchini vieja amiga de tu madre - me matará cuándo
sepa que dejaré a entrar a una extraña a la casa.
-« pase adelante espérela adentro» - hice un ademán para que entrara. Observaba con
detenimiento todo el lugar, observaba la fotografía de mi madre con Joseph.
-« Desde un principio sabíamos que las cosas no funcionarían con Mark»
-¿Perdón?
-«Lo siento... pensé en voz alta» - se veía avergonzada.
**
La tal Leonetta no dejaba de observarme, de vez en cuando desviaba la mirada a otro lugar, ya
me estaba incomodando, mi mamá no daba señales de vida. Ya estaba aburrida quería llamar a
Sebastían, pero decliné la idea de inmediato, en estos últimos días él ha estado también distante
conmigo. La última vez que no vimos fue cuando me enfermé de un fuerte resfriado, cuando
llegó esa noche lo ví extraño, no quería casi hablarme solo me veía de una forma distinta, no
como me veía siempre. Ya han pasado dos semanas y su indiferencia hacia mí me preocupa.
¿ Estará cansado de mí?
¿ Estará enamorado de otra chica?
Sacudí mi a cabeza repetidas veces tratando de alejar esos pensamientos. Leonetta me veía
con una ceja alzada. Ver a esta mujer es ver a mamá, son idénticas, dos gotas de agua. ¿ en
verdad me creeré el cuento de que es amiga de mi mamá y no familia? Si quiero averiguar lo que
sea que mi mamá me esconde debería aprovechar esta oportunidad.
-«Cuéntame Leonetta...»- crucé mis piernas tomando la misma postura que ella. Esta mujer
parece ser salida de revistas. Mi mamá desde niña siempre me ha corregido mi forma de
sentarme de caminar o pararme.
« Eres una señorita ¡ Por Dios! Debes aprender a comportarte como tal, portando una actitud de
una adolescente sofisticada»
Siempre me abrumaban sus comentarios.
Salí de mi burbuja de pensamientos para cuestionar a la mujer que tengo al frente.
-«¿ Como conociste a mi mamá? ¿ supongo que fue en Italia?» - la mujer se tensó de inmediato
se recostó del respaldar del sofá. Seguí bombardeándola con mis preguntas - «¿ conoces a su
familia? »- ella no pretendía abrir la boca.
En ese momento la puerta es abierta por mi mamá. Su expresión me puso en alerta.
-«¿¡ Que haces en mi casa!? »- gritó a todo pulmón mi mamá, la otra rubia se paró del sofá con
lágrima en sus ojos.
-Iza... - mi mamá me miraba con ganas de acribillarme.
-«¿¡ COMO PUEDE SER POSIBLE QUE DEJARAS ENTRAR A LA CASA A UN DESCONOCIDO
MARIETT ALEJANDRA!?».
Okay... estoy en problemas.
-«Ella no es desconocida mamá... ella es tu familia... »- dos pares de ojos verdes me miran
sorprendidas para luego mirarse las dos al mismo tiempo.
-« ¿Que le contaste a mi hija? » - le pregunta mi mamá a la rubia. No reconozco a mi madre.
Sus ojos destilan odio.
-«¡Yo no le he dicho nada lo juro! »- mi mamá se acercaba peligrosamente a la mujer. Tuve que
ponerme al frente.
-«Mamá... no cometas una tontería por... - olvidé por un milisegundo como hablar italiano. Mi
cabeza era un torbellino. Es primera vez que veo a mi madre perder los estribos. Nunca en mis
diecisiete años la había visto tan molesta.
-«Quiero que te largues de mi casa en estos momentos Antonella antes que pierda la poca
paciencia que me queda. No te quiero volver aquí ¿me entendiste?»
-¡ Iza por favor debes perdo...
-«¡ QUE TE LARGAS DE MI CASA! ¿¡QUE NO ENTIENDES!?» - la mujer comenzó a llorar
tomando sus cosas alejándose de mi casa. Mi mamá casi caía al piso pero fui más ágil logrando
sostenerla.
La senté en el sofá, entré a la cocina para buscarle agua, cuando llegué lágrimas salían de sus
ojos verdes, sentí la necesidad de abrazarla, ella me sujetó con fuerza.
-Todo está bien mamá...- sus sollozos se volvieron más fuerte haciéndome llorar también.
Después de unos largos segundos me separé de ella ofreciéndole el agua.
-¿ Quién es ella? - quité las lágrimas de sus ojos. Ella solo tomaba con tranquilidad de su agua. -
quiero la verdad mamá No más mentiras. No puedes seguir escapando. -me crucé de hombros
esperando a que me respondiera.
-Por culpa de ella toda mi familia me odia. - no pude evitar mi asombro.
-¿ Y quién es ella? - sonrió con ironía.
-Mi hermana... Antonella Rizzo.
- Pero ella dijo que su nombre es Leonetta Bianchini - bufó. - Por eso el notable parecido... quiero
saber todo desde el inicio hasta el final mamá ...- ella solo asintió con la mirada perdida.
-Como bien dijiste no puedo seguir ocultarte más la verdad... - se levantó del sofá - pero será
más tarde, necesito reponerse de este percance. - estoy de acuerdo con ella. Caminó hasta las
escaleras para subir a su cuarto. Llamé su atención.
-¿Má?
-¿Sí?
-Perdón por mi inmadurez por dejarla pasar... ella dijo que era amiga tuya...- sonrió sin mostrar
los dientes.
-No te preocupes... tu regaño al igual que el castigo viene más tarde.- sonrió con malicia
dejándome perpleja.
-¡ Pero maaaamaaá!
_________________________________
Gracias por sus lecturas y votos
CAPÍTULO 32

"¿Que más puede pasar?"

-Estuve en un internado desde los siete años - mi mamá comenzó a relatar su historia. La
escuchaba ansiosa por saber. - somos cinco hermanos... a la única que tuvieron que enviar a un
internado fue a mi - mi mamá vagó su vista hasta la puerta de su clóset - desde niña recibía los
maltratos de mis hermanos mayores. Me metí en muchos problemas por culpa de ellos.
Decidieron mandarme a un internado de Grecia. Estuve ahí hasta los diecisiete. Cuando fue
tiempo de volver a casa pensé que las cosas iban a ser diferentes pero fue todo lo contrario. Me
decían que estaban mejor sin mi, que estorbaba , entre otras cosas que es mejor no recordar.
Conocí a tu padre allá.

-¿ Que tiene que ver mi padre en esto? - me fulminó con la mirada.

-¿Me dejarás terminar? -asentí avergonzaba. - él estaba de vacaciones con sus padres.

-¿Ellos no murieron en un accidente? - tapé mi boca - ¿perdón?

-Si me vuelves a interrumpir te echaré de mi habitación ¿entendido? - asentí. - como te decía...


nos conocimos, nos hicimos amigos - sus ojos brillaron de solo pensar en mi papá. - recuerdo
esa noche en que terminó confesándome que le gustaba - sonrió melancólica - yo también le
confesé mis sentimientos - su sonrisa cambió drásticamente mirándome a los ojos - en mi familia
hay unas reglas puesta por los antepasados de la familia de mi padre y es que ningún Rizzo
puede tener novio menor de los diecisiete, la edad correcta para tener novio era o sigue siendo
los diecinueve... no pueden tener ninguna relación que no sean besos cortos y abrazo, la edad
para casarse debía ser a los veintiséis - ya estaba empezando aburrirme - siempre fui la rebelde
en la familia...

-Y no obedeciste las reglas de tu familia - dije obvia llevando una mirada de odio de mi madre
bajé la mirada a mis uñas.

-No sólo los desobedecí viéndome a escondidas con tu padre... sino que ante ellos cometí el
peor error... quedé embarazada de ti - miré sorprendida a mamá, esta parte nunca la había
escuchado... ella ignoró mi mirada siguiendo con su relato - no se como Antonella se enteró de
mi estado, ella se lo contó a mis papás y me puso en contra de mis otros Hermanos... desde niña
me odiaron no se porqué ese odio hacia mi. - Ellos querían que abortara...- mis ojos no pudieron
estar más expresivos que en estos momentos - me convertí en la vergüenza Rizzo.
-¿ Pero no abortaste cierto?

OKAY ES LO MÁS ESTÚPIDO QUE HE DICHO EN DÍAS - mi mamá me vió con ganas se
golpear mi cerebro.

-Sí, claro que aborté Alejandra - Miró hacia arriba haciendo un gesto de fastidio - le conté la
situación a Mark negándose rotundamente a que cometiera tal locura, él me propuso venirme a
México como él, se iba hacer responsable... debía dejar todo atrás... decidí hacer lo correcto,
irme con tu padre. Cuando le conté a mi familia mi decisión se pusieron todos como locos, mis
padres me hicieron elegir entre ustedes o ellos. Recuerdo esa noche en que me dijeron las
palabras más hirientes... " Si sales por esa puerta, ya no serás parte de esta familia, te olvidarás
de nosotros, como nosotros nos olvidaremos de ti, nunca, pero nunca en tu miserable vida de
mujer fácil, vuelvas a pisar un pie en mi casa, es más vete a México y has de cuenta como si
nunca existimos, porque a partir de hoy solo tengo cuatro hijos " - lágrimas salían de lo ojo de mi
madre, sigilosamente las secó con sus dedos - nunca olvidaré sus palabras, durante el
embarazo caí en una fuerte depresión, en lo que quería acabar con mi vida... si no fuera por
Mark en estos momentos no estuviéramos así... a como estamos ahora...

-Y esa mujer... ¿A que vino? - sonrió con ironía.

-Esa mujer que se hace llamar mi hermana solo vino a hacerme cambiar de opinión para que
viajara contigo a Italia... repentinamente quieren conocerte y disculparse conmigo... han estado
insistiendo durante este último mes, su última opción fue venir personalmente. Pero están muy
equivocados si piensan que me harán pisar Venecia ese lugar es fuego para mis pies... ¿ Ya tus
dudas quedaron claras?

-Debes hacer lo mismo que hará tu familia... perdonar - me Miró con odio.

-Es claro que no sabes lo que dices... ¡ Cinco meses en una depresión! Cinco meses en lo que
estuve a nada de no tenerte Mariett... fue decisión de ellos todo lo que pasó, si él olvidó lo que
me dijo esa noche, que no se preocupen que yo si me acuerdo. No tengo familia Mariett.

-¡ Asiste a la iglesia todos los domingos mamá! Debes sanar tu corazón de todo odio ¿ Es que no
le prestas atención a las prédicas del pastor Antonio? Donde dice que el odio es la peor
enfermedad del corazón...

- Hasta aquí terminó la charla Alejandra... sal de mi habitación, necesito descansar.

-¡ pero Má!...

- Por favor Mariett... hoy no fue un buen día... - antes de salir, caminé hacia ella envolviéndola
en un fuerte abrazo.

-Te agradezco todo lo que haces por mí, eres la mejor mamá del mundo, me amaste aún antes
de nacer, y no te juzgo cuando dijiste que estuviste a punto de cometer una locura, yo sé lo que
es sentirse depresiva... te amo tanto mamá...

- Yo también te amo mi vida... desde antes de tu nacer ya estaba pensando en tu felicidad -


sonreí besando su mejilla.

-Descansa. - salí de su habitación siempre supe que ella me escondía algo de su familia pero no
pensé que fuera tan... tan así.

**

-Sebastían cuando escuches mi mensaje por favor llámame, odio cuando haces eso ¿ Que te he
hecho para que ya no quieras hablar conmigo? Tu ignorancia me afecta... te amo - le dejé ese
mensaje de voz.

-Mi querida hermanita está despechada ¿ Que se siente ser reemplazada? - sentí el corazón a
mil.

-¿ Q - Que quieres decir con eso? - sonrió cínicamente.

-No lo sé - levantó sus brazos al aire encogiéndose de hombros.

-No lo sé, cuando un hombre no le contesta a su mujer, es por razones obvias... ya sabes...
buscando diversión en otro lugar - de solo pensar a Sebastían con otra chica, hace que se me
revuelva el estómago.

-Yo confío en Sebastían él no es capaz de engañarme... -rió hipócritamente.

-No, no, no hermanita... quisiste convencerte a ti misma. Es claro que tienes tus dudas...

- Eres un idiota - pretendí salir abriendo la puerta principal de la casa pero lo que salió de la boca
de Víctor fue suficiente para dejarme helada.

-Ví a tu noviecito muy acaramelado con una rubia de ojitos de gatos así como tú... tu noviecito si
que es suertudo... tiene a dos preciosas muñecas.
-Eres peor que un idiota - salí pegándole un portazo a la puerta, es absurdo lo que dice Víctor.
Me niego a creerle.

-Salí de la casa dispuesta a ir a la casa de Sebastían. Paré a un taxi y subí a el.

**

SEBASTÍAN

-¡Te he pedido perdón en una Infinidad de veces Sebastían!..

¿ Recuerdan cuando le dije a Mariett de que mi ex- novia venía a México?...

Sí, ya Kristine hizo su aparición... no se sí llamarle cosa divina del cielo, o mi mala suerte... pero
de que está, está.

-Sebastían... por favor... debes perdonarme cuando te dije que no quería estar más contigo fue
un grave error mío... te amo...

-Kristine... lárgate de mi casa por favor sino quieres que lo haga yo implementando mis métodos
- Aless se acercó a Kris peligrosamente.

-Ella se irá con sus pies Aless - la fulminé con la mirada. Desde que Kristine entró a mi casa
queriendo hablar conmigo, la estuve ignorando desde que hizo su aparición. En algún momento
llegué a quererla, y quien no. No es fea, bonito cuerpo. Ojos grandes bellísimos « no más que lo
de mi Mar» son de un color azul. Su cabello platino que le da ese toque única. Muchas veces
llegué a perder la cabeza por ella, no lo voy a negar. Pero esa ya es cosa del pesado. Mi
presente ahora es mi Mar...

-Tienes aproximadamente sesenta segundos para que abandones mi casa Kristine. - dijo Aless
destilando odio al hablar.

Aless conocía una fracción de la historia entre nosotros, solo le conté la parte en que ella me era
infiel con el tipito de la revistas. Recuerdo que ese mismo día se le apareció Aless a la casa de
ella, no sé que habría pasado si yo no llegaba a tiempo, Aless tomaba del cabello a Kristine,
mientras trataba de quitar las manos de Rosita su bella cabellera.

-Si no haces lo que pide la Rosita, no podré hacer nada esta vez - ella entendió a que me refería
porque se tensó de inmediato, tiene belleza, pero es cobarde. « Muy diferente a mi Mar»
belleza, inteligencia, coraje pero con un buen corazón. « no sabía que amar fuera así»

-Joven Sebastían - la chica de la limpieza llamó mi atención.

-¿ sí Ruth?

-Su novia está afuera y dice que no se irá sin hablar con usted - Aless salió de pronto dejando a
Kristine con el ceño fruncido por su actitud.

-Gracias Ruth, Aless se encargará de ella. - Ruth se fue dejándome a solas con Kris.

-¿ Quién es Mariett?

-El amor de mi vida - vi desilusión en sus ojos.

-Claro, a todas les dices lo mismo... veremos hasta cuando será el amor de tu vida. Recordé de
inmediato la plática con Maritza.

¿ Hasta cuando estaremos juntos Mariett?

¿ Que pasará con nosotros?

MARIETT

El taxi me había dejado exactamente en la casa de Sebastían, al pagar bajé del auto, no me
había dado cuenta antes, pero para poder entrar a la propiedad García hay que anunciarse por
un microfonito instalado en la pared junto al timbre.

-Buenas tardes ¿ Que se le ofrece? - una femenina voz por el aparato hace que detenga mis
pasos.

-Hola, necesito hablar con Sebastían por favor.

-¿De parte de quien? - esto me estaba cansando.

-Su novia Mariett... y dígale por favor que hasta que no hable con él, no me iré.
-Deme unos segundos para informarle al joven de su visita, aguarde un momento.

Dos minutos después el portón es abierto dejándome ver una cabellera Rosa muy conocida.

-¡ Mari! - no me dejó hablar ya que la tenía sobre mí.

-¿ Porqué no me llamaste antes de venir?

-No lo pensé antes.

-Tu y yo tenemos mucho de que hablar. Nuestro tema principal es Víctor - aplaudió emocionada.

-Rosita, haremos todo lo que dices pero primero debo hablar con tu hermano.

-¿Aun no se ha ido? Pero ya verá. Hoy me va a conocer - dijo en un susurro molesta. No se a


que se a que se refería. Caminé junto a ella apresuradamente.

Al entrar al interior de la casa. Encontré la escena más... horrible del mundo.

Víctor tenía razón... Sebastían me sustituyó con otra...

Sebastían besaba a la chica de cabello Rubio pálido... algo en mi se contrajo. Sentí náuseas,
mis pies querían fallar pero los controlé. Aless veía la escena con la boca abierta horrorizada
ellos aún no notaban nuestra presencia. La tipa esa se separó con una sonrisa de victoria.

-¿ Ves? Que aún me amas. - habló en un perfecto inglés. Quise irme, pero mis pies me lo
prohibieron.

-Pero de esta no te salvas - Aless tomó del cabello a la chica, no lo ví venir, la chica se retorcía
del dolor en su cuero cabelludo. Quise hacer algo irme talvez pero me fue imposible En mi
cabeza aún estaban los labios de ella en los de Sebastián.... Me siento estúpida.

Sebastían logró separar a la loca de cabello Rosa que se removía para que la soltara tenia
mechones de cabello rubio pálido en sus manos.
-¡ Lárgate de mi casa Kristine! ¡ si tan solo te vuelvo a ver cerca de mi hermano mira esto- le
mostró el cabello en sus manos - te sacaré suficiente cabello para mandarme hacer una peluca
blanca... que te quede claro.

-Aless! ¡ Basta! - por el mismo camino por el que entré, salí sin mirar atrás.

**

Justo cuando iba subir a un taxi, alguien me detiene. Sebastían..

-Suéltame por favor - hablé calmadamente pero hecha un volcán a punto de explotar por dentro.

-No es lo que parece Mar, Déjame explicarte - él le hizo señas al taxi para que se fuera.

-¡¿ Que estás haciendo!? - me calló con su boca, no pasó ni quince segundos cuando se separó
adolorido... lo mordí.

-Auch, estoy me lastimaste - su labio inferiore sangraba... pero no me importó. Otra vez intenté
alejarme pero él me detuvo.

-¡ Sebastían por Dios! ... ¡ Déjame en paz!

-Ella me besó... Kristine piensa que aún la quiero pero tu conoces la historia... solo te amo a ti
Mar...

Sonreí con ironía.

-¿ Sabes lo que más me molesta?... Que hayan pasado días y no me tomaras las llamadas, te
escribí muchas veces Sebastían me dejabas en visto... llegué a pensar que algo estaba mal
entre nosotros... pero claro... de seguro tuviste todo este tiempo con ella...

-Yo... yo... - respiró hondo, sus ojos cambiaron de expresión... - piensa... piensa lo que quieras- y
así sin más me dejó y se fue.

-¿ Que pasó? - en mi garganta se formaba un nudo, que no me permitía respirar. Aless notó mi
palidez.

-¿ Que sucede Mari? - se senté en la acera. Tratando de controlar mi respiración.


La última vez que me sucedió esto fue cuando discutí con mamá cuando no me dejaba irme con
papá en las mini - vacaciones pasadas. Solo me sucede cuando algo me asusta, o cuando me
molesto demás. Traté de regularizar mi respiración dejando viajar mi mente en cualquier lugar.
Estaba funcionando ya que respiraba con normalidad.

Miré a todos lados en busca de Aless, pero no la vi en ningún lado. Limpié mis jean con mis
manos. Una silenciosa lágrima sale de mi ojo izquierdo. Todo lo lindo debe acabar.

-Mari - Aless se acercaba corriendo junto a Sebastían.

-¿ Que pasó? - Preguntó él.

-Ya estoy mejor Aless, ya me voy a casa.

-Yo te llevaré - no sonó como una pregunta sino más bien un aviso. - iré por el auto. Cuando
estuvo lo suficientemente lejos traté de parar algún taxi.

-Mari, mi hermano puede llegar hacer un idiota, pero te AMA.

-Tu hermano se puede ir al infinito y más allá junto a su amor, y a mi que me deje en paz -al fin
un taxi.

-¿ Que estás haciendo?...

-Pues... me voy - y así sin más subí al taxi dándole la dirección. Sebastían siempre supo como
hacerme sacar de mis casillas.

**

-¿ Donde estabas? - pregunta mi mamá cerrando el paso hacia mi habitación.

-En casa de mi Ex - novio - abrió los ojos sorprendida.

-¿ Tu y Sebastían ya no son...

La dejé con la palabra en la boca y entré a mi dormitorio.

*
-Si terminaste con Sebastían... ¿ eso. Quiere decir que tengo pase libre? - hacían siglos que no
sabía nada de Maya, sostenía entré sus brazos a Pink « mi gata traicionera»

-No te hagas ilusiones... - le quité a pink.

-Tu deberías regalármela. Ya no quiere saber de ti- otra vez me la quitó.

**

Los días iban pasando aún no encontraba alguna Universidad que llamara mi atención en México.
Seguía buscando, pero no llenaban mis expectativas por otro lado mi relación con Sebastían
dependía de un hilo, esta ha sido nuestro primer enfrentamiento o el segundo creo, pero el caso
es que me duele este distanciamiento, extraño sus mensajes, sus besos y abrazos, extraño
nuestras largas charlas de cualquier banalidad. mañana mis queridos hermanastros « nótese el
sarcasmo» -se Irán a Londres... « Ya era hora» ayer Joseph viajó junto a Mario y Sara a Francia.
Recuerdo cuando les conté la buena nueva de que recibiría sus quimioterapias en el exterior, se
mostraron felices y nerviosos a la vez. Ya deben de estar en ese hermoso país. Aless y Víctor de
vez en cuando tuvieron algunos reencuentros en la plaza comercial, conociéndose un poco.

« Era justo.. Ya me dejará en Paz»

Aless es la chica más extraña que he llegado a conocer. Primero se obsesiona con algún chico,
luego cuando obtiene lo que quiere ya sea un beso o que el chico termine gustándole. Ella se
aleja. Y eso estaba sucediendo con Víctor. A Víctor le atraía la chica Rosa, pero él ya estaba
pasando al baúl de no interesados.

**

SEBASTÍAN

En estos momentos siento que estoy a punto de cometer un delito, no hay vuelta atrás. Esto ya
lo decidí. Debe ser así.

-¿ Que quieres hablar conmigo? - justo cuando iba a responder el agrega. - ¿es sobre Maya o
mi Aurora? - quise saltarle encima. Me controlé porque nos encontrábamos en un lugar público.

-¿ Que tiene que ver Maya contigo? - dije entre dientes, apretando mis manos para no cometer
una tontería.

« Mejor dicho. Para no cometer otra tontería, ya estaba a punto de comer la tercera estupidez en
menos de hora y Media»

-Como comprenderás, no dependo de todo el tiempo del mundo. Debo arreglar mis papeles, viajo
mañana a Londres y dispongo de poco tiempo... así que ve al grano Sebastían - me acomodé
mejor en mi silla dispuesto a soltar la idiotez más grande del mundo.
________________________________

Si encuentran palabras incoherentes me gustaría que me lo hicieran saber.


Gracias por sus lecturas y votos
CAPÍTULO 33

Mi mamá me obligó acompañarla al aeropuerto para despedir a los insoportables de


mis hermanastros.

—Espero que vuelvan pronto - dijo mamá abrazando a la rubia presumida.

—De seguro vengamos en diciembre – dijo Maya. – Espero verte pronto Mari – soltó a mamá
para abrazarme – te voy a extrañar.

Esta chica si que es una actriz.. No es para menos.

« Estudia teatro»

—Te irá muy bien en tu carrera de Actriz, lo haces excepcional.– dije entre dientes en un tono
sarcástico.

—Lo sé... -dijo en mi oído.

—Iré a buscarles revistas para que tengan con que entretenerse en el avión – dijo mamá
alejándose.

Víctor me tomó de la mano.

—Bueno hermanita...– susurró en mi oído – tú me debes algo y llegó la hora de cobrarlo.

Lo siguiente que ví o sentí, fueron los labios de Víctor en los míos. Mi cara era de horror, no
hice nada solo me quedé pasmada. Él se separó de mi con una gran sonrisa. Quise abofetearlo
pero no tenía sentido. Desvíe la vista a Maya quien veía la escena divertida. De Maya, mis ojos
pasaron a un rostro muy conocido para mí, a la única persona que puede hacer brincar mi
corazón, sus ojos se veían inyectados de ira contenida. Cuando algo lo molesta él aprieta sus
manos en puños. Veía a Víctor con odio.

Me acerqué a él en pasos lentos.

«Esto no podía estar pasando» Primero lo encuentro a él besando a la tal Kristine y ahora me
encuentra él, besando a Víctor.

Solo le pido a Dios que mi relación con Sebastían no termine. No sobreviviría si todo termina por
una confusión.
—Sebastían...

— Tenemos que hablar... – habló Inexpresivamente tengo un mal presentimiento.

Siento que no me gustará lo que sea que tenga para decirme. Le escribí un rápido mensaje a mi
mamá, diciéndole que nos veríamos en casa.

—¿ Donde iremos? – le pregunto al ver que me guía hacia su auto.

—Entra...– obedecí sin protestar.

Los dos entramos al auto, no tenía intenciones de encender el auto. Los dos estábamos tensos.
La incomodidad se respiraba en el aire. Cuando estoy con Sebastían no tengo dominio de mí.
Solo actúo y punto... y eso hice...

Lo besé. Pero él hizo lo mismo que hice yo con Víctor... no respondió a mi beso. Su actitud me
estaba asustando. El Sebastían que conozco no haría eso.

—No lo vuelvas hacer... - su tono frío me descolocó. Pretendí hablar pero él lo hizo primero. – Tú
y yo no podemos estar juntos Mariett.

Mi corazón latía con mayor fuerza, mis manos comenzaron a sudar... eso no puede ser posible.
Tragué con dificultad el nudo que se instalaba en mi garganta.

¿ Donde quedó mi Aurora o mi Mar?

Es una broma.

—Estás muy gracioso Sebastían – reí con nerviosismo.

—No es una broma... dos personas como nosotros no podemos estar juntos.

—¿ Como nosotros? ¿De que hablas? - pregunté en confusión.

—No confías en mí... – iba a replicar cuando el continuó su dialogo – y yo... yo... yo no confío en
ti Mar... Mariett – poco a poco la ira iba dominando mi cuerpo... Esto es una pesadilla.

« Esto simplemente no puede estar pasando»


—Si esto es una estúpida broma, desiste ahora mismo porque ya me estoy molestado – hablé
sin perder los estribos.
—¿ No te das cuenta? Eres una niña delante de mí – una lágrima quería escapar de mi ojo
derecho, pero la contuve respirando hondo. – No puedo estar con una chica que no tenga nada
para ofrecerme... eres una niña Mariett... lo siento si soy muy duro pero es la verdad... a partir
de hoy no quiero que seas mi novia... en esta tarde estamos rompiendo. – esa lágrima que
estaba conteniendo, salió sin más, mostrando mi debilidad una, dos, tres y más y más lágrimas
salían de mis ojos tapando mi visión. Sebastían tiene razón soy una niña que lo único que puede
ofrecerle son besos y abrazos... nada más.
—No te creo ni una palabra... no creo nada de lo que dices... te conozco Sebastían... algo te
molesta y estás actuando como un idiota pero... te conozco... – un sollozo escapó de mi
garganta.
—¿ Lo ves? Actúas como una ni...
—¡TIENES EXACTAMENTE SESENTA SEGUNDOS PARA QUE DIGAS QUE ES UNA
BROMA... NO VOY A SEGUIR ESCUCHANDO ESTUPIDECES! – más lágrimas tapaban mi
visión... él no miraba.
« Silencio»
« 3: 36 pm»
« Silencio»
« 3: 37pm»
« Silencio»
« 3: 38 pm»
«Silencio»
« 3: 40 pm»
—Han pasado cuatro minutos y aún sigues aquí... – miré hacia el cielo por paciencia.. Ya tenía
agotado el 99% de ella. Recuerdo la última vez que dejé de sonreír. Cuando mamá y papá
tenían sus discusiones en la noche... ellos pensaban que no me daba cuenta, pero los
escuchaba hablar enfurecidamente, o cuando discutían para decidir con cual de los dos me
quedaría. También recuerdo cuando caí a la piscina cuando el temor de volver a entrar a algún
lugar con una excesiva cantidad de agua era mi mayor temor... o cuando pensé tener amigas y
les contaba los problemas de mis padres y todos los secretos vergonzosos como la fobia de
entrar a agua estancada. Todos esos fueron sucesos que marcaron mi niñez despejando
cualquier rastro de sonrisa o alegría. Haber conocido a Sebastían fue mi mayor tesoro. Estaba
más expresiva mas amorosa, no sólo con él sino también con mi madre. Poco a poco todo se
iba encajando en su lugar. Sonreía más. ¿Y como no? teniendo a Sebastían a mi lado... y todo
eso estaba acabando, lo peor de todo es que no podía evitarlo. No podía hacer nada para evitar
esto. Es su decisión. Soy una niña como bien lo dijo él.
Y como bien dice el dicho: la felicidad del pobre dura poco... personalizándola un poco ; la
felicidad de Mariett esta en la cabeza de un Calvo en busca de un pelo.
—Mírame bien Sebastían... no lo repetiré dos veces... – limpié con rudeza mi cara – cuando
salga por esa puerta tú y yo seremos dos completos desconocidos, podrán pasar los meses,
años hasta siglos, y si algún día te vuelvo a ver te aseguro, te hiperjuro, que pasaré por tu lado,
como si tú fueras una rata callejera. Aprenderé a odiarte... A odiarte con cada fibra de mi cuerpo.
– escupí con desprecio.
—Sigues actuando como una niña...
—Los niños actúan como niño ¿ no? ¿ y no es eso lo que soy? – salí de su auto. Con las lágrimas
al borde de salir, no me permití llorar... ya no más.
—¡ Mariett! - me detuve en seco sin girarme. Esperaba alguna Cámara o la voz de Sebastían
diciendo « Sonríe a la Cámara». En fin, me giré lentamente encontrándolo a él con mi celular en
la mano. – ...tu celular – caminé apresuradamente hacia él rebatándole el aparato de las manos
sosteniéndole la mirada.

**
—¿ Que sucede? – me pregunta mi mamá al verme con los ojos llorosos. Desde que subí al
autobús, de mis ojos no dejaba de salir ese líquido salado. Todos me miraban con lástima, pero
no me importó.
«Ya nada me importaba»
¿ Amar es así?
¿ Porqué duele tanto el corazón?
Mi mamá estaba sentada en el sofá antes de verme con los ojos rojos. Corrí hasta ella
refugiándome en sus brazos así como lo hacia de niña... lloré como una niña pequeña en los
brazos de su madre... ella no dijo nada solo me consolaba dándome palmaditas en la espalda.
—S-Sebastían terminó conmigo... – reí entre lágrimas – suena estúpido que llore por eso... - hice
una mueca de dolor; – pero... Pero duele mucho... siento el corazón partido en pedazos
miniaturas.
—No es nada estúpido Mari – secó mis lágrimas – no sé cuales fueron las razones de su
rompimiento...pero es normal sentirse así... ¿ porqué terminaron? – suspiré reteniendo las
lágrimas que querían seguir saliendo.
No quiero contarle... es demasiado recordarlo. Es más... ni se cuales fueron las verdaderas
razones.
—Por una estupidez... - me levanté del sofá para ir a dirección a mi habitación.
—¿ Que harás ahora? - me giré con el ceño fruncido.
—De que hablas?
—¿Oxford tal vez?
—No tengo cabeza para pensar en nada mamá... dormiré temprano.
—¿ No comerás nada ? – negué subiendo cada peldaño desganada.
—Mariett...
—¿Si?
—El primer amor duele... pero aprenderás a sobrellevarlo.
No le respondí.
**
Si pudiera definirme en una palabra ¿Cuál sería?
Destrozada... ¿Tal vez?
No pude dormir en toda la noche... recordando los mejores momentos con Sebastían... ya sabía
que era demasiado perfecto para ser real. Quise eliminar todas las fotos, quise deshacerme de
cada cosa de él... pero no pude.
Hoy debería ser un gran día pero en ves de serlo será uno de mis tantos días grises. Mamá
contrató a una maquilladora personal para que pudiera arreglarnos... no quise asistir a esa
celebración, no veo caso.
—¿ Ya estás lista? - pregunta mi madre enfundada en su hermoso vestido negro le queda muy
hermoso junto a su cabello recogido en una coleta alta.
—¿ Nos vamos? – tomé mi celular junto a mi bolsa.
—Te ves hermosa... – mi apariencia para mi era lo de menos, mi papá viajaría con Selena para
acá, solo por mi graduación.
Regresando a mi aspecto, tuvieron que aplicarme varias capas de maquillaje solo para cubrir la
ojeras y mi enrojecimiento en la nariz y las mejillas, el vestido es de color azul rey largo con un
pequeño escote en la parte delantera del vestido. Nada del otro mundo. Mi cabello estaba
ondulado...
En serio no veo caso asistir a la graduación.
« Él prometió ir conmigo»
—Estas hermosa pero tu rostro no te ayuda... me guió hasta mi espejo de cuerpo completo se
posicionó detrás de mi con sus manos en mis hombros. – Antes de tu padre hubo alguien más en
mi vida... Ryan... ese era su nombre... - la miré con el ceño fruncido, porque siempre tiene una
historia que contar. — me enamoré perdidamente de él... el día que no lo veía me sentía
enferma, las mejores horas eran las de matemáticas... eran las mejores horas porque se
sentaba a mi lado. Cuando me miraba sentía mi corazón dar brincos de la felicidad. O cuando
me hablaba... su voz era un recital de Beethoven para mis oídos. Por un momento llegué a
pensar que era obsesión pero no... era amor... me había enamorado de mi compañero de clase,
todo lo relacionado a él tenía que saberlo, cuando se sentía enfermo yo sentía su dolor. Cuando
reía con algún amigo yo reía por su felicidad. Eso era amor... era lo que sentía por él... llegué a
considerar estudiar lo mismo que él en la misma Universidad, solo para estar por lo menos en el
mismo lugar – pero no todo en la vida ocurre a como lo imaginamos. Él estaba enamorado de mi
mejor amiga... ya podrás imaginar lo terrible que me sentí cuando se hicieron novios.. Iba
abandonar todo solo por seguirlo a él, a estudiar una carrera que no me llamaba en lo más
mínimo... me llegué a sentir así como tú lo estás ahora... fueron los peores días de mi vida.... –
hizo una pausa- Pero luego recordé que la vida seguía, que no podía detenerme ahí. Esos días
fueron días grises pero luego llegaron días en lo que el sol salió mostrando su resplandor... ¿ y
sabes cual fue mi resplandor?.
—¿ Cual? - me animé a preguntar curiosa. Ella sonrió.
—Haber conocido a tu papá, tenerte a ti ... La vida te tiene deparado grandes cosas en la vida
Mari... solo tienes que fijar tu vista al frente y caminar sin mirar atrás. Como bien dice el dicho. «
Las oportunidades son calvas y debes agarrarlas por los pelos»
Que tu felicidad nunca dependa de un hombre mi cielo, los finales felices no existen, si existieran
ahora mismo estaría con tu papá... hay momentos buenos como momentos malos. Tu vida nunca
terminará con un feliz por siempre. Cada momento malo de la vida, te servirán de experiencia...
si algo te pertenece y lo pierdes, pasarán meses años hasta décadas pero lo tuyo volverá a ti, si
ese es el destino. – me dio un beso en la mejilla.
La abracé depositando también un beso en su mejilla, sonriéndole.
__________________________________
No sé porqué, pero este fue uno de mis capítulos favoritos.
¿Será porque Maritza tiene razón?
Espero que la historia sea de tu agrado
CAPÍTULO 34

Pasajeros a destino Inglaterra favor de ir abordando... Gracias por preferir nuestra aerolínea. -
ya estaba lista para subir al avión.
-Mariett, ya sabes... debes venir en las vacaciones. Prometo ir a visitarte con tu madre. - dijo
Joseph dándome un fuerte abrazo. - Que tengan un buen viaje, se separó de mi para abrazar a
mi mamá y darle un corto beso.
« se preguntarán que está pasando pero se los voy a explicar ahora»
*
Después de la ceremonia de mi graduación en los cuales premiaron a los estudiantes
destacados. Por cierto fui una de las reconocidas con un promedio bastante comprometedor.
-Mi padre asistió junto a Selena y mi hermoso hermano Eithan.
No tenía ánimos para nada, así que nos regresamos a casa. Mi mamá invitó a papá y a Selena.
Yo estaba en mi habitación mirando el techo dejando volar mi mente a cualquier cosa que no sea
«él» ya saben a quien me refiero.
Toques suaves se escuchaban en la puerta.
-¿ Sí?
-Soy yo... Selena.
Abrí un tanto desganada y volví a mi labor de observar el techo.
-Cuando me contaron de que eras tu la novia de Sebastían, no te imaginas lo feliz que me puse. -
no aparté en ningún momento la vista del techo.
-Él y yo ya no somos nada.
-Lo sé... lamentablemente lo sé.... Hacia mucho tiempo que no lo veía feliz, cuando él y yo
hablábamos tenía que mencionarte, no sé por qué terminaron pero quiero que sepas que él era
felíz a tu lado... - esta vez la miré a los ojos.
-Tu sobrino lo único que hacia era actuar, él no sintió nada por mi.
Solo de pensar que llegué ser un juego para Sebastían hace que se me revuelva el estómago.
Quiero llorar hasta el cansancio, quiero gritar hasta que mi garganta duela. Con Sebastían fui
una persona diferente. Con él no tenía necesidad de usar mi caparazón de protección. Hice lo
que nunca pensé que diría en voz alta «Te Amo»
Pero ya aprendí la lección... no pasaré por lo mismo dos veces...
Los días fueron manteniendo su curso, tan solo faltaban dos semanas para que entrara agosto.
Mientras desplazaba mi dedo por mi celular en busca de una Universidad agradable, mi mamá
irrumpió en mi habitación se veía totalmente molesta.
-¿ Es en serio que ya no irás a estudiar a Oxford? - asentí en respuesta. Ella respiró profundo-
¿ te das cuenta que estas rechazando una oportunidad tan... - se detiene al ver que mi vista ya no
está puesta en ella. - ¿ Alejandra? -
Dejé lo que hacia para centrarme en ella.
-Por lo que tanto has luchado, por esas noches de desvelo preguntándote si te había ido bien y
ahora que las cartas juegan a tu favor vienes y desistes de esa oportunidad maravillosa de
estudiar en el exterior. ¿en donde está esa chica que una vez me dijo que no desaprovechará la
oportunidad de irse a Inglaterra? ¿la que tanto luchó por su sueño? ¿ De verdad renunciarás?
¿Dejarás esa gran oportunidad cielo?
Siendo sincera no se aún lo que quiero, en mis planes ya había incluido a Sebastían... iba
renunciar mis sueños por nunca separarme de él...
Odio con todas mis fuerzas el drama, odio no poder controlar mis emociones solo en pensar en
Sebastían, odio que en estos momentos mis ojos se empeñen con lágrimas queriendo salir de
mis ojos no me permito ser más débil cierro los ojos con fuerza para evitar que ese líquido
molesto no se escurra por mis mejillas.

-¿Me puedes ayudar a organizar mis documentos?... me voy esta misma semana...
tienes razón iré a Inglaterra, siempre fue mi sueño y no voy a renunciar a ello. - mi madre se
muestra satisfecha con mi respuesta.
Ella salió de mi habitación diciendo que arreglaría los documentos para mi viaje. En ese momento
mi teléfono sonó inundando mi habitación de una melodía recitadas a piano. Miro la pantalla « Mi
chica Rosa» así es como tengo agendada en mi celular a Aless. Ella misma se agendó así en mi
celular. Dudé por un momento si contestar o no pero terminé cediendo, ella no tiene culpa de mi
desdicha con su hermano.
-¿Hola?
-¡Mari! - su voz se escucha extraña.
-Hola Aless..- traté de sonar casual pero creo que no funcionó.
Escucho un susurro del otro lado de la línea.
-¿Cómo te encuentras?
« Mal, mal, mal... »
-Bien... supongo... ¿ cuando te irás? - cambié de tema no quiero que siga preguntando acerca de
mi bienestar.
-Eh ... eh.
Se escuchaba murmullos.
-¿ Con quién estás?
-Es la televisión pero ya la acabo de apagar... oye... ¿ como vas en busca de la Universidad?
Me tardo unos segundos en contestar.
-Mi búsqueda a finalizado... me iré a Inglaterra...

-¿ En serio? - su voz la escuchaba diferente. Como un destello de tristeza.


-Sí... Pero deberías estar feliz pasaremos más tiempo juntas.
-Sí, pero no... lo que sucede es...
-¿ Hola? ¿ Aless? - se colgó la llamada.
**
Dos días después todo estaba listo para que viajara al día siguiente, en esos dos días estuve
buscando un apartamento cerca de Oxford, tuve suerte en conseguir uno, pero tenía que
compartirlo con otra chica. No era un apartamento, más bien una pequeña casa para dos
personas, nos pusimos en contacto. Quedé en verla desde que llegue para ver si el lugar era de
mi agrado. Traté de convencer a mi mamá de dejarme ir sola. Pero lo que le estaba pidiendo era
algo imposible. Aún soy menor de edad, y por más libertad que mi mamá me quiera dar ella no
permitiría en su sano juicio dejarme viajar a un país totalmente ajeno al mío.
Mientras íbamos de camino al Aeropuerto, Joseph nos acompañaba, se vino en la madrugada
para poder despedirse de mi, y arreglar algunos asuntos de su trabajo.

-Te daré una tarjeta de crédito para que puedas comprarte tus libros y no tengas que preocuparte
por cuestiones económicas - negué sonriendo repetidas veces.
-Lo agradezco mamá pero no lo voy a aceptar... desde que llegue buscaré trabajo y así poder
comprarme lo que necesite sin tu ayuda....- ella sonrió cruzándose de brazos.
-¿ Crees que la vida es fácil Mariett? ¿ A poco piensas que Estados Unidos es como México?
Viniste a estudiar no a trabajar, ¿ Sabes lo difícil que es trabajar y estudiar a la vez? Agradece
de que al menos tengas unos padres que pueden darte todo lo que quieras sin restricciones. No
necesitabas beca para estudiar aquí Mariett. ¿Sabes lo difícil que te será poder mantener esa
beca?...
Me quedo perpleja por las palabras de mi mamá, por más que me niegue ella tiene razón.
-La vida allá no es fácil Mariett. - opina Joseph... sé que tiene razón... - hagamos algo... tú
tomarás la tarjeta de crédito y luego cuando puedas valerte de ti misma le pagarás todo el
centavo que tu madre invirtió en ti. - buena propuesta.

-Pues entonces mi deuda será infinita... - hice un chasquido con la lengua haciendolos
sonreir a los dos.

**
Ya regresando a la realidad mi mamá y yo íbamos a dirección del avión, cuando alguien a mis
espaldas habló.

-¿ Te ibas sin despedirte de tu padre?

-¡ Pá! - lo abracé con fuerza.

¿ En serio que esto es lo que quiero?

¿Dejar todo atrás?

¿ Mi familia?

¿ Mi país?
-Maritza... -dice mi padre con un asentimiento de cabeza.

-Mark...

-No sé en que momento creciste mi cielo... - sonreí.

-No es para tanto papá...

El me escanea de arriba abajo.

- Tenía entendido que odiabas el rosa.


Decidí cambiar muchas cosas en mi vida, como mi forma de pensar, mi forma de vestir, ya ni
quería estudiar administración.

- Pues ya vez. - él sonrió

-Prometo que cuando pueda iré a verte allá junto a Eithan... les deseo un buen viaje. Que Dios
las acompañe.

-Gracias... - agradece mi mamá. Tomándome del hombro - ya hemos perdido mucho tiempo.

Nos despedimos con otro abrazo. A lo lejos visualicé a Joseph, con un movimiento de manos me
despedí de él. Algo que llamó mi atención « o alguien»

Ese rostro nunca lo voy a olvidar, su forma tan perfecta de pararse con las manos dentro de los
bolsillos de su pantalón. Su cabello tan perfecto echado hacia atrás en una forma tan perfecta,
sus labios pequeños y rosados... Sus ojos... esos ojos que tantas veces me vieron de una forma
indescifrable...

Esto es una tortura a mi débil corazón.

¿ Que hace aquí?

¿ Vino a detener mi viaje?

¿ Vino a decirme que no soporta estar sin mi?

¿ A que exactamente viniste Sebastían?

Lentamente avanza hacia mí, mis manos sudan mi corazón quiere salir de mi pecho. Me veo
obligada inspirar profundo a dejar de mirar su lindo caminar.
Si vino realmente a decirme que no puede estar sin mi, que todo lo que me dijo fue un verdadero
embuste soy capáz de dejar todo, soy capáz de cancelar este viaje... soy capáz de dejar todo
por seguirlo a él. No me haré la de rogar...

Con él no.

Mi madre me dice algo que no logró escuchar porque estoy tan perdida en mis pensamiento
viendo la forma de como escapar con Sebastían. Si me dice lo que creo que vendrá a decirme
me voy con él... no tengo ni que pensarlo.

Levanté la vista hacia él, su mandíbula estaba apretada, sus manos nunca abandonaron los
bolsillos de su pantalón, sus ojos no dejaban de verme. No sé que estoy haciendo, no sé por
qué camino hacia él.

Trato de regular mi respiración, trato a como lugar mantenerme serena.

« Pero no lo estoy»

Rápidamente le echa una vista a mis padres que se encuentran a unos pasos detrás de mi. No
miro hacia atrás, no se que mirada le dedicó mi padre a él. Solo quiero verlo a él, ver su
perfecto y angelical rostro.

Su mirada vuelve a mi... es tan inexpresiva como la última vez que lo ví.

-Hola...

Su voz.... Esa voz ¡ Dios mío! Su voz tan ronca y varonil.... Su voz es música para mis oídos.

-Hola - digo de la misma forma que él.


¿ Que está jugando al niño frio? yo también sé jugar ese juego.
Aunque todo en mi interior sea una marea de emociones, no se lo haré demostrar...
-Te vas...- dice en un tono monótono...
Asentí con la cabeza...
« Mi viaje ahora mismo depende de ti»
-No quería que te fueras odiándome - algo dentro de mi me dice que no viene a detenerme - no...
no quiero que.... - cierra los ojos con fuerza... estoy esperando ansiosa que termine lo que sea
que tenga para decirme. - Que tengas un buen viaje Mariett - aquí ya no me miraba a los ojos.
Apreté mis manos con fuerza a mi costado.
¿ Porqué juega así conmigo?
¿ Que le da derecho de romper otra vez mi corazón?
¿Con que autoridad?
Unas ganas inmensas por llorar tenía... pero ya no más...
-Mariett.. - mi mamá llamó mi atención.
-Te deseo lo mejor de la vida Sebastían... espero con todo el deseo del mundo, no volver a verte
nunca más en mi vida - me giré sobre mis talones y avanzar hacia mis padres, abracé a mi papá
por última y tomé la mano de mi mamá y avanzar hacia el avión.
¿ No va a detenerme?
¿ No hará nada?
Pero que tonta soy... estoy comparando la vida real con una novela o esos libros estúpidos
donde todo es perfecto.

¿ En donde está la Mariett realista?


***
En todo el viaje la pasé en silencio. Tuve hasta que hacerme la dormida en varias ocasiones
porque no quería hablar con mi mamá, no quería recordar absolutamente nada de él.
Gracias a Dios ya habíamos llegado sanas y salva al hotel en el que nos hospedaríamos. Mi
madre no ha dejado de hablar por teléfono con Joseph, desde que entramos a la habitación lo
primero que hizo fue tomar el teléfono en sus manos para hacer llamadas a México.
*
-Estoy viendo unos apartamentos - fruncí el entrecejo.
-¿ No pretenderás vivir aquí cierto?
-Deja de darme ideas Alejandra - desplazaba el dedo por su tablet sin mirarme. -¿ Que te parece
este? - en ese momento me pasó su tablet. Dos habitaciones con baños incluidos, una terraza
cocina Sala de estar, puertas de cristal. Bonito la verdad, pero ya tenía planeado en donde
quedarme.
- ¿ Que es esto mamá?
-Pues... el lugar donde vivirás a partir de hoy. - sonrió tímidamente.
-Ya tengo pensado un lugar mami, justamente te iba a pedir que me acompañaras - bajé la vista a
mis uñas.
-¿ En que momento creciste Mari? - un brillo extraño se apoderó de sus ojos.
-Solo quería hacer las cosas bien. - dije encogiéndome de hombros.
**
El lugar parece ser tranquilo, no transcurren tantos autos. Queda a diez minutos de la
Universidad. No es un barrio para ricos, pero tampoco es un barrio tan mal.... Es normal diría yo.

Observo una y otra vez la dirección para comprobar que es correcta. Detuvimos los pasos al
frente de una casa de un nivel, con un pequeño jardín muy descuidado por cierto. Mi mamá
observaba todo con cara de desaprobación.
-¿ Estás segura que es aquí? - pregunta ella quitándome el papel de las mano. -¿ en
serio no quieres el pent-house? Es más... ¿ mejor? Que esto.
Rodé los ojos al cielo...
Ella siempre a velado por mi bienestar... siempre a querido darme lo mejor « no es para menos,
soy su única hija» pero ya no quiero esto. Quiere validarme por mi misma.
-Es mejor estar acompañada que sola...
-Es mejor estar sola que mal acompañada - me corrige. - ¿ que te asegura que esa chica es
buena compañía? - me encogí de hombros.
-«Buenas tardes ¿ en que puedo ayudarles? »- no nos habíamos dado cuenta de que una chica
de mi estatura se encontraba de pie junto a la Puerta. Hablando en un perfecto inglés. Ojalá que
no hable español, para que no nos haya entendido.
-Hola, soy la chica....
-¿ Mariett Palmer?
-Así es... y tú debes ser Samantha Johnson - estrechamos nuestras manos, ella dirigió la vista a
mi madre la cual mostraba una sonrisa fingida. - ella es mi mamá, Maritza Rizzo.
-Mucho gusto señora Rizzo... soy...
-Samantha Johnson... el gusto es todo mío. - Ambas sonríen.
-Supongo que han venido a ver el lugar - abrió la puerta para que pudiéramos entrar - están en su
casa.
-Gracias - dijimos al unísono.
El lugar era espacioso, una sala de estar, cocina amplía dos habitaciones dos baños. La casa
era de una planta. Nada ostentoso. El lugar es muy acogedor las paredes amarillas me
transmitían tranquilidad, paz, bienestar. Mi mamá se mostró satisfecha, pensé que seguiría
poniendo negativas pero estaba muy satisfecha por lo que veía, las habitaciones no eran tan
grande pero ni tan pequeña.
Nada comparado a mi « antigua habitación» pero sin duda todo era agradable.
-¿Y bien, que opinan?
-Me agrada... - expresé.
-Es... algo pequeño el lugar pero supongo que para dos está bien - completa mi mamá.

**
-Prométeme que te cuidarás, Prométeme que estarás en contacto conmigo prométeme que
avisarás cuando tengas vacaciones ...- a estas alturas ya no le prestaba atención, desde que
amaneció no ha dejado su cantaleta, aunque debo entenderla, soy su única hija y ya no nos
veremos cómo siempre.
Pero es su culpa, yo ya había decidido quedarme en México y ella « prácticamente me lo
prohibió» ahora está viendo las consecuencias.... Le haré falta... me echará de menos. Dos
lágrimas escaparon de sus ojos.
Me partió el alma verla tan vulnerable por mi causa. « Ya no tendrá con quien discutir, debería
de estar felíz»
-¡ Ay mamá! deja de llorar no iré a otro planeta...
-Pero si estas en otro país - se queja rompiendo en llanto. La abracé porque es lo único que
podía hacer.
-Debo irme...- tomó su maleta y se encaminó hacia afuera del hotel no sin antes darme otro
abrazo. Ella a igual que yo odia las despedidas porque nos echamos a llorar, por eso me
prohibió acompañarla al aeropuerto, mi equipaje estaba listo para irme a mi nuevo hogar.
-Me llamas cuando llegues - tuve que cambiar de teléfono. Sacó algo de su maleta.
-Esto es para ti - me hizo entrega de un libro, lo giré para ver la portada A dos metros de ti,
hace mucho estaba buscando este libro.
-¿ Por qué este? - ella se encogió de hombros. Me abracé del libro como si este fuera alguna
persona. - Gracias, lo necesitaba, en unos días saldrá la película y primero quería leer el libro.

Otra vez nos dimos un abrazo, para luego verla alejarse en un taxi. Una pequeña lágrima
escapó de mi ojo izquierdo.
-Dale la bienvenida a tu nueva vida Mari...- me dije a mi misma.
« Bienvenida seas»

___________________________________
Otra vez nos leemos. Feliz domingo. Gracias por tu lectura.
Cada domingo ya son menos los capítulos.
"A.S"está llegando a su final. Ya quedan algunos seis u ocho capítulos más el epílogo.
Nos leeremos luego.
Ah, si aún no has visitado en mi muro la otra historia ESTO ES GUERRA ya estás invitado. Una
vez termine A.S* le sigue esa. Por ahora solo está el prólogo. Ya pronto subiré capítulos.
Ahora sí, me despido
CAPITULO 35

SEBASTIAN

Amar...
¿ Que es Amar?
Amar es el sentimiento más puro que un ser humano puede expresar hacia otra persona... amar
es velar por el bienestar de esa persona, amar es exponer tu felicidad a cambio de esa persona...
« Eso es amor»
Deben de estar odiándome... no los culpo hasta yo lo hago. Pero deben entender porqué actúe
como un imbécil con Mariett.

Unos meses atrás, cuando mis padres se encontraban en Europa, ellos tuvieron una
videollamada conmigo.
-Tu madre y yo tenemos que hablar contigo hijo... - había hablado mi padre.

-Adelante soy todo oídos - los dos se dedicaron una mirada que me puso en alerta.

-Tu madre y yo estábamos pensando que cuando termines tus estudios, te vengas a España para
que te hagas cargo de la empresa que está aquí.

-¿ Que?

-Terminas ya en unos meses y necesitamos personal... y tu estudias administración... está es tu


oportunidad de poner en práctica tus conocimiento - intervino mi madre está vez.

Ellos tenían razón... era mi oportunidad... pero aceptar irme era dejar todo atrás...
« Dejar a Mariett atrás»

-Lo siento mamá, papá, pero no puedo a aceptar, con mucho gusto aceptaría hacerme cargo aquí
en México...

-Hijo solo piénsalo, realmente se necesita personal aquí... y tus padres no pueden encargarse de
todo... ya debes sentar cabeza - habló en un tono apacible mi nana apareciendo en la Cámara.

Les debía mucho a mis padres, tenía que reconocerlo... Mariett se iría a Inglaterra olvidé ese
detalle. Me despedí de ellos diciéndole que lo pensaría.

**
Unas semanas después fue mi cumpleaños, ese fue el día más especial de mi vida. Mariett se
esmeró en ese día.
« Ese vestido de flores la hacia ver de maravilla»
« El color amarillo la hizo ver ante mis ojos como una hermosa flor, su cabello suelto danzando en
el aire, esos ojos grandes y hermosos son mi debilidad junto a sus labios carnosos»
Cuando estoy... « Estaba» con ella no tenía tiempo siquiera de pensar, solo actuaba por instinto.
Sus ojos seductores junto a sus labios solo me incitaban a besarla y así lo hice.

El día había pasado de maravilla, esa tarde cuando era tiempo de regresar a casa. Ella me había
contando acerca de sus cambios de planes, ya no quería irse a estudiar a Inglaterra.
Sabía perfectamente que lo hacía por mi... Mariett realmente me quería, aunque no lo expresaba.
Pero sabia que lo hacia a su modo. Le hablé horrible, quería solo hacerla cambiar de parecer. No
quería que renunciara a lo que había planeado desde niña. Cuando me dijo que me amaba, no
sabía cómo reaccionar, si molestarme o ir tras ella y apoderarme de sus labios.

La segunda opción era la correcta. Solo faltó eso para que mi cumpleaños sí fuera perfecto.
No recuerdo con exactitud pero ella había enfermado de un resfriado. Yo me encontraba en la
Universidad cuando la había llamado por teléfono.

-¿Cómo está la novia más hermosa del mundo? - le pregunté.

-Bien...

-Mmm... ¿segura? No te escuchas como si estuvieras bien.

-Anoche le comenté a mi mamá sobre mi cambio de planes...

-Y no lo tomó bien - analicé. La escuché dar un suspiro.

-Así es... no entiendo porqué lo toman tan mal, debería estar feliz de que al menos me quedaré
aquí... - se escuchaba frustrada.

- Mar...
-¿Si?

-Te amo... - sonrió.

-Yo también te amo.

-¿ Que? No te escuché - otra vez sonrió tras la línea.

-¡ Te amo Sebastían! Te amo, te amo y te amo ¿Felíz?...

-Muy felíz.

No nos dijimos nada durante unos segundos. Me había adentrado en mis pensamientos.

-A que no me adivinas quienes están aquí en la ciudad... - rompí el silencio.

-Selena y Eithan... - su padre tuvo que haberle dicho - mañana vendrán a casa, ¡ estoy ansiosa
por estrechar entre mis brazos a mi pequeño Eithan y llenarlo a besos...

- Pronto tendremos los nuestros para que también los llenes a besos - en ese instante pude
imaginar su cara roja.

-Muy gracioso.

-¿ A poco no quieres tener muchos minis-Mariett y minis-Sebastían conmigo?

-Se- Sebastían...

-Te hice una pregunta - le dije divertido.

-Sss-si - sonreí complacido. - oye... ya cambiado de tema. ¿No deberías estar en clases? - la
escuché estornudar. - Hey estás ahí?

-Sí, mi ojitos lindos aquí estoy. Mi próxima clase inicia en diez minutos.

-Okay... Oye...

-¿ Si?

-Te extraño... - dijo en un hilo de voz.


-¿Porqué me dices esto justo ahora?

-Ya ignórame, estoy muy sensible en estos días. - entiendo porqué.

-Prometo que cuando termine esta clase me convertiré en tu enfermero hasta el anochecer, mis
besos serán tu medicina.

-Eso me suena a un contagio...

-No lo creo... Te llamaré más tarde ¿si? Es hora de entrar a clases.

-Está bien... cuídate y no olvides... que te amo... - no me dejó replicar ya que me había colgado.
Con una sonrisa boba iba directo a mi clase cuando escuché mi nombre a mis espaldas. Me giré
para ver a la persona que me había llamado encontrándome con una tremenda sorpresa...

-¿Maritza?

-Tú y yo tenemos mucho de que hablar...

Observé la hora, era el tiempo exacto para entrar a clases.

-¿Debe ser ahora? - ella asintió con la cabeza. Le ofrecí que se sentara y así lo hizo. - ¿ de que
quieres hablar?

-De Mariett... - tragué grueso.

-¿Que sucede con Mariett? - traté de sonar casual pero ya sabía lo que me iba a decir.

-Supongo que sabes que no se quiere ir de México. - asentí. - ¿ y que opinas de eso?

-Cuando me lo contó me mostré en desacuerdo, pero ella es libre de tomar las decisiones que
quiera. - ella sonrió con ironía.

-¿ Sabes que lo hace por ti? - me tensé de inmediato.

No dije nada por unos segundos.

-Sé que tengo algo que ver en que ya no quiera irse, pero no solo lo hace por mi, sino también
por ti, la relación entre ustedes ha cambiado y tu también tienes influencia en su decisión...
-¡Ese es el embuste más grande... ella lo hace por ti! - en ese momento su voz se había elevado
un poco. - Desde que está contigo Mariett ha cambiado mucho Sebastían, ella nunca me había
mentido y ahora lo hace con profesionalidad...- no supe como reaccionar ante su acusación.

-Maritza...

-Eres un gran muchacho Sebastían, te aprecio mucho y lo sabes. Pero necesito que por favor
hagas cambiar de opinión a Mariett. Ella ha planeado todo desde niña y no quiero que sus planes
se queden en la nada, por más que me duela tener a mi hija lejos de mi, quiero que realice sus
sueños.

-Como bien dije, es la decisión de ella quedarse o no.

-Deja de actuar con egoísmo Sebastían... - ya me estaba molestando.

-¿Egoismo? - dije en medio de una sonrisa cínica.

-Sí, egoísmo... lo que mi hija siente por ti debe ser algo del momento... pasajero...- su forma de
hablar me estaba sacando de quicios.

-¡Tú no sabes lo que tu hija siente por mi, ella me ama como yo la amo ella! - algunas personas
desviaron la mirada a nuestra dirección.

-Eres mayor que ella Sebastían, llegará un momento en que te cansarás de ella, puede ser hasta
al revés. No te estoy pidiendo que la dejes, solo te estoy pidiendo que no permitas que abandone
sus sueños - esta vez habló más calmada.

-¿ Ah si? Es obvio que me estas pidiendo que me aleje de ellab- ella negó consecutivamente.

-No soy quién para mandar en el corazón de ambos... nada en esta vida es duradero, los finales
felices no existen. Hoy estamos pero no sabemos que nos depara el día de mañana. Son jóvenes
les depara toda una vida por delante. Si realmente «amas» a mi hija vela por su felicidad. Porque
amar no es actuar con egoísmo, amar es dejar ser feliz... Dejar en libertad con o sin el amor de tu
vida. - y sin más se fue, dejándome con la euforia en mi interior.

Debía pensar con claridad, debía elegir.


Esa tarde cuando fui a su casa, actúe distante con ella, me dolía la forma en que la trataba, me
dolía tanto que me fui de su casa sin una explicación coherente.

Los días siguieron su curso, en esos días no la llamé, estuve ignorando sus mensajes y llamadas.
Estuve tentado varias veces de llamarla. Pero no lo hice. Una tarde iba directo a su casa, ya no lo
soportaba más, iba directo a ella, a su hogar. No me importaba nada. En ese momento no me
importaba que luego me arrepentiría, solo iba y ya.
Ver su rostro, solo... solo por un momento.
Una mujer rubia entraba a su casa, esa era la señal de que debería mantenerme alejado si quería
que con mi falta de atención la alejaría.

Al menos pude verla de lejos, observar su belleza de lejos, ver su cabello amarrado
descuidadamente. Ver esos ojos verdes que me dejan sin aliento cuando me mira. La mujer entró
a la casa, seguida de mi Mar.

Ese era el momento perfecto para marcharme. Mi celular comenzó a sonar indicándome una
llamada. No presté atención al nombre que se reflejaba y contesté.

-¿Hola?

-Sebastían, baby! - esa voz...

- Kristine are you? - ella no habla español.

-« ¡Sí, soy yo! » estoy aquí fuera del aeropuerto... vine por ti vida»

Salí despistado hacia el aeropuerto, ¿ Que hace aquí?

Cuando llegué allí, ví su cabellera rubia a la distancia, cuando estuvo cerca de mí, me besó
desprevenidamente, me separé al instante de ella.

Como si la vida estaba en mi contra, levanté la vista hacia las personas que iban y venían... una
cabellera. Otra cabellera rubia llamó mi atención....

Víctor...

Me miraba divertido. Quise acercarme a él, pero Kristine unió su brazo al mío.

-Tenemos mucho de que hablar Sebas...

-Es obvio que tenemos mucho de que hablar...


Conduje hasta mi casa, Kristine no dejaba de hablar sobre lo que pasó, de que fue un
malentendido, de que me ama. Etc.

Cuando llegamos a mi casa. Dejé que hablara que dijera todo lo que tenía para decirme. Cuando
se cansó, cuando ya no tenía más que decir le pedí que se largara de mi casa, porque si había si
se vino a México por eso, ya tenía su tiempo perdido. Ví las intenciones de Aless, de jalarla por
los pelos, traté de controlar la ira que tenía Aless hacia Kristine. Cuando la chica que ayuda en la
limpieza anuncia la llegada de mi Aurora, quise correr tras ella. Pero en mi lugar lo hizo Aless.

-¿ Quién es Mariett?

-El amor de mi vida... - vi desilusión en sus ojos. Pero se repuso de inmediato

-Claro, a todas les dices lo mismo... veremos hasta cuando será el amor de tu vida.

-¿ A todas? - una risita carente se humor salió de mi garganta. -¿ alguna vez llegué a decirte que
eras el amor de mi vida?... Me acerqué más a ella con los brazos cruzados. - ¿ alguna vez
escuchaste un « Te amo» de mis labios?

Sus labios invadieron los míos, mis labios se mantuvieron cerrados, no le devolví el beso. Mis
ojos la miraban sin ninguna expresión. Quería demostrarle de una vez por toda que ya no me
interesaba en lo más mínimo.

-Ves? Que aún me amas. - dijo mirando de reojo la puerta. Escuché a Aless decir algo en un
susurro acercándose peligrosamente a Kristine, pero esta vez dejé que hiciera lo quisiera, ella se
lo tenía buscado.

Miré a Mariett, quien me veía desilusionada. Quise acercarme pero en vez de eso me acerqué a
separar a la loca de mi hermana Aless de Kristine.

-¡ Basta Alessia!

-¡ Dile que se vaya de mi casa ahora Sebastían! - Kristine recogió sus cosas. Pero antes de echar
un pie a fuera le dirigió las siguientes palabras a mi hermana.

-¡ Estás loca! - Aless se retorcía en mi agarre.


Y se fue.

-¡ Basta! Ya se fue ¿ okay?

-¿ Donde está Mariett?

Salí en busca de Mariett, solo esperaba y no estuviera con Kristine...

Dios escucho mis súplicas ya que Mariett trataba de parar un taxi... traté de detenerla pero
impedía que me acercara, en un momento desprevenido ya no pude contenerme más... terminé
besándola... en cambio, ella mordió mis labios haciendo que estos sangraran.

Traté de explicarle que Kristine me había besado... terminé diciéndole que la amaba... y ese fue el
momento justo en que mi celebro se conectó con mis neuronas. Se supone que debía alejarla y
no tratar de recuperarla. Con todo el dolor de mi alma me mostré neutro y dije las siguientes
palabras con un dejo de frialdad;

« Piensa lo que quieras»

Me giré para entrar a casa.

Luché con mis pies para que no se giraran y cometiera otra idiotez, luché con la tentación de
decirle que esto era un error... pero no podía hacer eso.

_________________________________

Razones por la cual Sebastían actuó tan indiferente con Mariett.


Gracias por comentar votar y leer esta historia.
La estaba leyendo la semana pasada y me di cuenta de toooodaaas las faltas ortográficas y las
palabras incoherente. cuando la termine voy a editarla y quitar esas partes mal escritas...
Bueno... ya me despido, no sin antes desearles un feliz domingo.
CAPÍTULO 36

MARIETT
Los dias pasaban sin prisa, Samanta y yo nos habíamos hecho grandes amigas, es muy
parlanchina pero es agradable. Hacen dos semanas entré a Oxford, hacen dos semanas que me
volví presa de los estudios. Decidí cambiarme de carrera, me fui por la rama de la medicina «
odio todo lo que tenga que ver con Medicina» y aún así decidí estudiar eso.
No tengo una razón contundente de porqué estoy estudiando algo que odio, solo sé que quería
llevarme la contraria a mi misma en algo. Y aquí estamos... « estudiando una carrera
espeluznante para mi» no me malentiendan, odio todo lo que tenga que ver con hospital, solo
espero que cambie de opinión en el transcurso de la carrera.
-¿ Aún sigues despierta? - me pregunta Sam me asusté un poco ya que me encontraba sola en
casa, ella había salido con su novio, seguía en la cocina realizando tareas. Si estudiaba en la
habitación sabía que iba a caer rendida de inmediato, observé la hora « 2: 13pm»
-¿ Quieres matarme del corazón? - dije dramáticamente colocando una mano en la parte
izquierda de mi pecho.
-Que exagerada - resopló. -¿ Quieres un café?
-¿ No quieres que duerma hoy cierto? - se encogió de hombros.
-Solo trato de ser amable... - la ví moverse en la cocina en busca de la cafetera.
Samantha es una chica agradable, tiene veintidós años, nació en Nueva York, se cambió de
Estado para estudiar en Oxford, se está especializando en psicología clínica, su cabello es
castaño ojos marrones es uno o dos centímetros más alta que yo... su novio le lleva solo un
años, aún no lo conozco pero como habla de él me es suficiente para saber que lo quiere.
-¡ Hey! ¿ en que mundo estás?
-En el mismo que el tuyo mensa - tomé el café que ya tenia en sus manos. Cerré los cuadernos
depositándolos en mi mochila. Para luego darle un largo sorbo a mi café.
-Sin dudas eres buena haciendo cafés - sonrió con suficiencia.
-Pues... ya ves, cuando quieras te puedo enseñar...
-¿ Como te fue con tu novio? - cambié de tema.
-Excelente. me llevó al teatro, luego fuimos a comer helado, pero todo fue perfecto. - frunció el
entrecejo - ¿ porqué siempre hablamos de mi y yo casi no sé nada de ti?
Me encogí de hombros.
-Porque no tengo nada que contar - ella negó consecutivas veces.
-Eso no es cierto, tu vida se ve que es emocionante... ¿ has tenido novio? - dejo la tasa a un
lado, ella notó mi incomodidad -¿ te molestó mi pregunta?.
-Sí, pero no importa... sí tuve novio, no hace tanto por cierto pero lo tuve. - ella asintió tomando
un sorbo de su café.
-Deberías enseñarme español, talvez también considere la idea de enseñarte a cocinar - me
alivia su cambio de tema, no estoy para contar mi triste historia de amor.
-Pues, cuando quieras iniciamos las clases.
**
-¿ Como te fue hoy? - hacían semanas que no hablaba con mi mamá.
-Bien, ¿ y a ti?
-Bien... aún sigo en la editorial.
-Debes descansar...
-Te Extraño - sonreí nostálgica.
-Yo te extraño más.
-Esta tarde estuvo otra vez Antonella - abrí los ojos sorprendida. - esta vez no vino sola...
-¿ Con quién fue? - pregunté curiosa.
-Con el mayor de los Rizzo.
-¿¡ Quién!? ¿ ¡ tu papá!? - pregunté con demasiado asombro. Ella asintió sin verme -¿ Que te
dijo?.
-Querían verte...
-¿ A mi? ¿ y porqué?
-Cuando me fui de Italia estaba embarazada de ti Alejandra - dijo con demasiada obviedad.
Rodando los ojos.
-Yo también quiero conocerlos... conocer tus raíces. - me miró con horror.
-Ni lo pienses...
-Mamá por favor... es tiempo de perdonar... eso no te hará bien.
-No me hará bien, ver a esas personas después de dieciocho años, después de su desprecio
hacia mi persona. Por romper unas reglas inútiles - esto último lo dijo en un susurro.
-Por más que te niegues en reconocerlo, mueres por pisar tu tierra natal mamá.
-Si he sobrevivido con eso, seguiré sobreviviendo... buenas noches Mariett.. Descansa y
recuerda que te quiero... adiós. - terminó la vídeo- llamada.
Suspiré con cansancio... mi mamá después de lo ocurrido con su familia no ha vuelto a Italia. Y
sé que anhela visitar su tierra después de más de una década y media.
Abrí mi laptop, para realizar un ensayo para la semana próxima, pero por inercia abrí una de las
carpeta.
Al darle doble clip... las imágenes que se proyectaban, hicieron que dos pequeñas lágrimas
escaparan de mis ojos.
« Sebastían y yo en el parque»
« Sebastían sonriéndole a la cámara y yo con lo ojos cerrados por la altura»
« Sebastían de espaldas sorprendido por la sorpresa que planeé Junto a Aless»
« Sebastían dándome un beso en la mejilla mirando la Cámara»
Le dí doble clic al vídeo ese vídeo fue cuando nos aventamos en paracaídas, no sabía que el
tenía la cámara en sus manos.
-¡Maaaaaaaaar! Miiiiiiraaaaaaa a la caaamaraaaaaraaaaa - el sonreía abiertamente mientras que
yo gritaba a todo pulmón.
No me había percatado antes de ese vídeo... una sonrisa se apoderó de mis labios.
-¿ se puede? - limpié mis lágrimas con las mangas de mi suéter, ya el frío estaba llegando.
-Ya estás adentro - cerré la laptop que descansaba en mi regazo.
-Solo venía a invitarte a una pequeña reunión que se hará en casa de uno de mis compañeros -
ella vio mis aspecto pero no dijo nada. - ¿ Que dices? ¿ te animas?
-Gracias Sam.. Pero me quedaré a terminar un ensayo...
-¡Mañana es sábado Mariett! Es más.. No voy a aceptar un no como respuesta. Levántate de
esa cama ponte algo bien y te espero abajo... - no me dio tiempo de replicar ya que salió de mi
habitación...
Con mucho pesar me levanté de la cama, me duché y me vestí con algo cómodo pero bien
abrigada.
**
La casa era gigantesca todo estaba en un sepulcral silencio. Sam tocó varias veces la puerta, la
cual fue abierta por un chico de la misma edad de ella.
-Sam... pensé que no venías - la estrecha en un abrazo.
-Pues ya ves... ella es Mariett mi compañera de casa.
-Hola... - dije medio tímida.
-Él es Ronny - el chico me devuelve el saludo.
-Es un gusto Mariett... pasen adelante si no se quieren congelar allí afuera. Obedecimos
enseguida.

Algunos diez universitarios se hacían presente en la gigante Sala. Todos tenían en


manos una tasa de seguro chocolate o té, las chicas reunidas entre si, los chicos también en
unas esquinas.

Samantha los saludó a todos con un efusivo saludo sin duda Sam era el alma de las fiestas. Me
presentó con todos ellos.

-¿ De donde eres Mariett? - me preguntó su nombre creo que es ¿Lucy?

-México - me animé a decir.

-Mi familia y yo pasamos las vacaciones en México - comentó otra chica... su nombre es Kyra.

Y así entablamos todos una conversación, pensé que me iba a encontrar con adolescentes
revoltosos, besándose en las esquinas o haciendo todos los que hacen los jóvenes « viviendo el
momento como si de eso dependiera sus vidas»

Pero ellos son diferentes, en vez de alcohol en sus manos, tienen tasas con chocolate caliente
en sus manos. Están hablando en un tono moderado. Odio admitirlo pero no soy muy social, así
como Sam o como cualquier chicos de esos. Ya cada quien se adentró en una conversación
chicas y chicos.

Ya me estaba sintiendo rara, entré a la inmensa cocina y tomé asiento en unos asientos de la
isla, saqué mi celular abriendo el ícono de Instagram. La semana pasada lo bloqueé a « Él» ya
saben de quien hablo.

-¿Aburrida? - me exalté desde mi lugar, este chico me quería matar. -lo siento, no quería
asustarte. - se disculpa Ronny.
-No, tranquilo. No pasa nada. - me acomodé mejor en el asiento. Ronny toma asiento a mi
lado.

-Nunca te había visto antes, ¿Cuánto tiempo llevas aquí? -entrecerró los ojos.

-Unas semanas- el asiente entendiendo.

-¿ Y que estudias?

-Medicina.

Y así pasó la noche, entre preguntas con él. No me sentí incómoda pero tampoco estaba tan
cómoda. No vine hacer amigos, solo vine a estudiar.

*
Tres meses habían pasado desde que me fui de México. Tres meses han pasado desde que
cumplí la mayoría de edad. Tres meses... tres meses sin saber nada de él.

-N-no creo que esto sea necesario Sam - estaba a punto de cometer una locura. Me iba a
decolorar el pelo.

-¡ ay! No te quejes tanto que me desesperas - ella aún dividía el cabello en partes. Estaba a
tiempo de desistir esta locura.

-¿ Y que tal que todo el cabello se me caiga? - desde el espejo la ví resoplar con fastidio.

-Estas en las mejores manos, tranquila no va a pasar nada, solo es aplicarte un color.

-Que hagas malteadas, cafés y cocines delicioso no quiere decir que esté en las mejores manos -
me dio un pequeño empujón. - Auch.... Dolió.

-Además.... Si tu cabeza queda fatídica existen las pelucas... están muy de moda por cierto. -
abrí los ojo con horror.

-¿ Ese es la apoyo que me estas dando?

-¡ Vamos a la acción!...

**
Me miré una y otra vez en el espejo

¿Soy yo?
El color se asentaba perfectamente con el color de mis ojos. Ese tono cobrizo es perfecto.... Me
gusta. Se parece un poco al de ella.

-¿Sorprendida? Ya no pareces una colegiala... te ves más adulta.

-Me gusta - omití su comentario.

-Todo lo que hago es perfecto.


-Ese ego no te dejará respirar.
**
-¿ Sabes? Deberíamos poner una cafetería - dije en broma - ganaríamos mucho con tus cafés y
malteadas.
-Y también una heladería y quien sabe, podemos poner una Academia de modelajes - no evité
reírme por las ocurrencias de Sam.
-Pensándolo bien - opté una postura pensativa - sería buena idea...
-¿ La Academia de modelaje? - la fulminé con la mirada.
-Poner una cafetería - digo con obviedad.
Ella bufó.
-Porque el dinero nos caerá del cielo - se levantó poniendo su tasa en el fregadero.
-Podemos pedir un préstamo - rió sin gracia.
-No se como era tu vida en México Mariett, pero aquí es muy diferente... no tenemos con que
caernos muertas... bueno...yo no. tu sí...
-No seas tan exagerada Sam... primero empezamos con poco y luego si nos va bien lo hacemos
a lo grande.
-Mariett... ya es tiempo de que empieces a pensar como una adulta y no como una niña... tu no
trabajas dependes de tus padres... yo lo hago para sustentar mis gastos... lo siento si soy muy
pesimista. Pero todo negocio requiere de una buena inversión.
Ya me estaba cansando su pesimismo.
-Podemos pedirles un préstamo a mi papá, él lo hará gustoso.
-Eres tan necia -reviró los ojos.
-¿ Eso es un sí?
-Veremos después - sonreí con suficiencia. - no me esperes despierta.
-¿ A donde irás?...
-Haré dos turnos hoy... el dinero no caerá del cielo.
Salió dejándome sola en la cocina. La vida de Samantha es muy agotadora, los fines de
Semana se queda hasta tarde en el restaurante en el que trabaja. Ella es muy fuerte, la admiro
mucho. A pesar de que la vida no la trata de la mejor manera, ella sigue adelante. Tengo mucho
que aprender de ella.
-« Señorita Palmer, esto es una Universidad, no su dormitorio... ¡ levante la cabeza sino quiere
reprobar la materia»
Mi nuevo maestro de Química ya me ha llamado la atención dos veces en este día.
No entiendo porqué todos mis maestros de Química tienen que llamarme la atención.
Decir que estoy bien, es decir que estoy felíz con lágrimas de amargura en los ojos. Durante
estas semanas no he podido pegar un ojo bien en la noche. El insomnio no me ha dejado en paz.
Los nervios los ve tenido a flor de piel, un estrujamiento en el pecho ha hecho de mi día el peor.
« El peor fue cuando " el amor de tu vida te llamó niña"»
Omitiendo mis pensamientos destructivos. Presiento como si algo verdaderamente malo
estuviera al pasar.
En un día he llamado a mi mamá más de cinco veces preguntándole como se encuentra, a mi
papá para saber cómo están. De seguro es una paranoia mía al saber que conoceré a la familia
de mi mamá.
Sí, después de tantas insistencias por parte de ellos y mía, terminó accediendo. Solo puso de
condición.
« dormir en un hotel, y regresarnos al día siguiente»
-Sr. White... no me siento muy bien ¿ me da permiso para ir a enfermería? - se me quedó viendo
la cara con irritación por unos largos segundos para luego asistir con la cabecera.
-Vaya con cuidado - dijo entre dientes.
**
Los días siguientes las pasé en total aburrimiento, le conté a mi papá sobre mi plan de poner una
cafetería y se mostró felíz, pensé que me diría que era mala idea pero me sorprendió al saber
que fue todo lo contrario. Me ofreció su ayuda en lo que necesitara. En dos semanas iré a Italia
con mamá y quiero dejar todo resuelto antes de irme.
________________________________
¡Capitulo nuevo antes del domingo!
Creo no poder actualizar mañana, entonces lo hice ahora. Mañana dedicaré mi tiempo a los
estudios (que flojera)
Pues nah' ...
Que este capítulo sea de su agrado, no olvides cometer votar y leer.
El siguiente capitulo será narrado por Sebastían.
Si por casualidad de la vida encuentran mala ortografía, no dudes en decirme donde, para
corregirla.
Y sin más me despido.
Feliz Sábado
Ah, ya se me olvdaba. Samantha en multimedia
CAPÍTULO 37

SEBASTÍAN
Haberme puesto de acuerdo con el innombrable del hijo de Joseph, fue lo peor que había hecho
aparte de terminar con mi Mar. Recuerdo haberlo citado en un McDonald's un martes en la tarde.

—¿ Que quieres hablar conmigo? ¿es sobre Maya o mi Aurora? – quise saltarle encima. Me
controlé porque nos encontrábamos en un lugar público.
— Deja de llamarla Aurora... ¿y que tiene que ver Maya contigo? - él rió cínicamente.
—Como comprenderás, no dependo de todo el tiempo del mundo. Debo arreglar mis
documentos, viajo mañana a Inglaterra y dispongo de poco tiempo... así que ve al grano
Sebastían – me acomodé mejor en mi silla dispuesto a soltar la idiotez más grande del mundo.
Aprestaba mis dientes tratando de regularizar mi respiración.
—Q- quiero que beses a Mariett delante de mi – él empezó a reír a carcajadas. - ¿Qué te parece
tan gracioso?
—No pretendo irme sin besar esos labios Ian ... no puedo irme de México sin despedirme como
se debe con mi...
Y hasta aquí terminó mi paciencia señoras y señores.
Le pegué mi puño en su cara, pero como al muy imbécil todo le daba gracia, lo único que hacia
era reír. Lo hacia a propósito para provocarme. Las miradas estaban centradas en nosotros.
—Si te atreves a poner tu sucia boca en la de Mar...
—Me lo agradecerás. Lo sé – se paró de su asiento limpiando su nariz. - ¿A quién en su sano
juicio se le ocurre tal barbaridad de pedirle a su rival que bese a su novia?
—¡No te metas! – me levanté efusivo de mi lugar. Él muy payaso seguía riendo.
—Me sorprendes Sebastían, en realidad me sorprendes... pero tranquilo, besaré a tu novia si
eso te hace felíz – en eso momento una chica al parecer trabajaba allí, nos pidió que debíamos
salir del local, ya que espantábamos a los clientes.
Recuerdo ese día...
¿ Como olvidar ese miércoles?

Víctor y su hermana se iban de México.


Llegué al Aeropuerto encontrando a Víctor, besando a mi Mar.
Ella no hizo nada para devolverle el beso, se separó abruptamente de él, mirándolo con el ceño
fruncido. La conozco también como para decir que quiso pegarle. Pues hasta yo quería estampar
mi puño en su cara.
Ella notó mi presencia, y pude ver como su rostro se teñía de ese color tan natural en ella...
Estaba sonrojada. Asustada, nerviosa.
Todo eso lo ví en una sola expresión en su cara. Cuando estuvimos lo suficientemente cerca el
uno del otro le pedí que fuéramos a un lugar con menos bullicios.
Llegamos a mi auto. Quería reclamarle por un beso que ni ella esperaba de él. Pero sería muy
ridículo y bajo de mi parte hacer ese espectáculo cuando yo le había pedido al... Víctor que lo
hiciera. En esos momentos quería que la tierra me tragara y me escupiera en la Luna quizás.
Era ya demasiado para mí tener que terminar una relación como la que teníamos mi Mar y yo.
Mis noches ya no son noches sin su voz, sin sus mensajes, sin esas sonrisas y sin esas bellas
lagunas verdes que tantas veces había llamado mi perdición.
Iba a hablar cuando ella invadió mi boca con la de ella, luché conmigo mismo tratando de
seguirle al beso...
Pero no.... No lo hice.
La separé de mi con todo el dolor de mi alma.
Le dije que no la veía como a una mujer, que ella no tenía nada para darme, que solo pensaba
como una niña... cada palabra que salía de mi boca era un tizón ardiendo en fuego, me
lastimada a mi mismo con cada palabra falsa proveniente de mí...

—¡TIENES EXACTAMENTE SESENTA SEGUNDOS PARA QUE DIGAS QUE ES UNA


BROMA... NO VOY A SEGUIR ESCUCHANDO ESTUPIDECES! »
Lágrimas caían por sus mejillas, quise acercarme a ella estrecharla en mis brazos... odio verla
llorar, siempre lo he odiado.
Pero verla llorar por mi causa, eso ya no tenía nombre, ya estaba a punto de un colapso. Esto
ya debía terminar no podía seguir torturándome.... No podía seguir torturándola a ella. Mi
corazón ya no aguantaba más.
Ella en un determinado tiempo pensó que era broma lo que decía, tenía la esperanza, la certeza
de que fuera algún mal chiste mío. Pero todo tenía que pasar... no sólo se trataba de mi sino
también de ella.
Los minutos seguían corriendo y lo único que quería era desistir de esa gran estupidez.
«Pero no lo hice»
Recuerdo haberle dicho que ya habían pasado cuatro minutos.
—Mírame bien Sebastían... no lo repetiré dos veces, cuando salga por esa puerta tú y yo
seremos dos completos desconocidos, podrán pasar los meses, años hasta siglos, y si algún
día te vuelvo a ver, te aseguro, te hiperjuro, que pasaré por tu lado, como que si se tratara de una
rata callejera. Aprenderé a odiarte con cada fibra de mi cuerpo.
Quise callarla, decirle que la amo... pero seguía diciendo estupideces. Le dije que seguía
actuando como una niña.
Después de unos segundos salió del auto dándole un fuerte golpe a la puerta al salir. Quise
detenerla, decirle que la amo, que nunca la he visto como una niña. En ese momento observe
que su celular se encontraba en el asiento en el que anteriormente estaba, de seguro era una
oportunidad para redimirme, y reanudar todo lo dicho anteriormente.
La llamé por su nombre, duró algunos segundos para girarse.
—Tu celular... – quisiera odiarme por todas las estupideces salidas de mi boca. En el momento en
que ella caminó a zancadas hacia mí, quise besarla oler ese delicioso aroma que desprendía de
su cabello... a hierva buena. Jamás olvidaré ese aroma.
Esa tarde andaba en mi auto sin un destino dispuesto, ya eran las nueve y seguía conduciendo
como un loco en la calle.
Mi teléfono no dejaba de sonar, tampoco tenías ganas de contestar. Es obvio que no será ella.
Llegué a casa faltando media hora para las doce.
—¿ En donde estabas? – preguntó mi mamá, se veía histérica.
—En algún lado del mundo... – traté de subir las escaleras pero mi padre sujetó mi brazo
impidiendo mi paso.
—¿ Que sucede contigo muchacho? ¿Porqué le hablas a tu madre de ese modo? ¿ no te das
cuenta que nos tuviste con el padre nuestro en la boca?
Desapareciste en todo el día, y no te dignaste a tomar las llamadas de tu madre – mi mal humor
no es con ellos... es conmigo mismo.
—Lo siento mamá...hoy no fue un gran día... – después de unos minutos subí a mi habitación. Iba
a darme una ducha cuando mi celular indica una llamada entrante.
< Maritza>
No quería contestar, pensé en dejar sonar el celular. ¿ pero y que tal si algo le pasó a mi Mar?
Si algo le llega a pasar jamás me lo perdonaría.
—¿ Que pasa? - pregunto, un poco asustado.
—¿Qué le hiciste a Mariett? Llegó llorando como nunca la había visto...
Respiré hondo al saber que llegó bien a su casa. Pero me sentía el peor de los hombres al saber
que dejó su debilidad al aire.
—Pasó lo que querías que pasara... – dije con indiferencia.

—¿De que estás hablando?


—Terminé con ella Maritza... lo que querías...
—Yo nunca te pedí que le rompieras el corazón a Mariett... solo te pedí que la hicieras cambiar de
opinión.
—Sabes como es ella, es muy testaruda y además esa era la única forma...
—¿ Renunciarás a ella? ¿ todo ya acabó? – reí sin gracia.
—A estas alturas tu hija debe estar odiándome.
—Es imposible que ella te odie Sebas... te ama, y es imposible que cambie de sentimientos de
la noche a la mañana.
**
Una luz molestosa me hizo abrir los ojos.
—¿¡ Que le hiciste a Mari!? – Aless se encontraba al lado de la ventana.
—¿ De que hablas? – achiqué los ojos para adaptarlos a la luz.
—Solo respóndeme...
—¿ Hablaste con ella? – mi voz se escuchaba patosa a pesar de que mi hora de sueño fue corta.

—No.. – se sentó al borde de mi cama.


—Deberías llamarla... - salió de mi habitación a toda prisa, para luego regresar con su IPhone.
Buscó entre sus contactos a mi Mar. Y presionó el botón.
—¿ Porqué terminaste con ella?
—Porque así debían ser las...
—¿Hola? - ¿ como vivir sin esa voz? Mi vida se convertirá en una pesadilla sin escuchar esa
dulce melodía provenientes de sus labios.
—¡Mari! -
—Hola Aless... – puedo asegurar que está haciendo lo posible para sonar bien por teléfono...
« Pero no lo logró»
— Pregúntale como está – le susurré al oído a mi hermana.
—¿Cómo te encuentras? – Aless me fulminó con la mirada.
—Bien... supongo... ¿ cuando te irás de México? –
—Eh... eh. – Aless me miraba como en busca de una respuesta.
—Dile la verdad, y pregúntale como va con la búsqueda de la Universidad...– murmuré en el oído
de la pelirosa.
—¿ Con quién estás...? -tapé mi boca obteniendo una mirada amenazante por parte de mi
hermana.
—Es la televisión pero ya la acabo de apagar... oye... ¿ como vas en tu búsqueda de
Universidad?
Se hizo un silencio en el otro lado de la línea. Llegué a pensar que había colgado.
—Mi búsqueda a finalizado... me iré a Inglaterra... - debí de estar felíz, porque eso era lo que
quería ¿no? Pero fue todo lo contrario. Soy egoísta lo sé, pero odio la idea de saberla lejos de
mí.
—¿ En serio? – un destello de tristeza se refugió en los ojos de mi hermana... ambos estábamos
iguales.
—Sí... pero deberías estar feliz pasaremos más tiempo juntas..
—Sí, pero no... lo que sucede es... - le rebaté el celular, finalizado la llamada impidiendo que
continuara..
—¿ Que hiciste?
—¿Qué le ibas a decir a mi... a Mariett?
—Le iba a decir la verdad, de que ya no voy a Oxford... ¡ eres un tarado, egoísta!– me quitó su
celular y salió de mi habitación.

Pasaron días.
Después de ese día tan desastroso. Llegaba con ojeras a la Universidad, mis compañeros
estaba preocupados por mí. Solo me faltaba completar un semestre en la Universidad para
terminar. Recibí un mensaje de Maritza.
« Nos vamos mañana»
Una idea atravesó mi mente... con rapidez llegué a casa. Mis padres estaban sentados en la
terraza, ambos tenían una laptop en sus piernas.
—Me voy mañana a Inglaterra... – los dos me miraron como si no fuera de este planeta.
—¿ Excursión de la Universidad? - preguntó papá. Volviendo a su asunto.
—No... me voy con Mariett.
—¿ Es una broma? – mi mamá no hacia partícipe de la conversación. Mi papá acomodó sus
lentes para enfocar sus ojos otra vez en mí.
—No. No es broma papá. No voy a perder lo único puro y sano que tengo. Prepararé mis papeles
para viajar mañana mismo.
Mi papá le dio a la mesa, haciendo sobresaltar a mi madre.
—¡ Tu no vas a ir a ningún lado! ¿ se te olvida que no puedes faltar a la Universidad?
—Cancelaré este semestre...
—¡ De ninguna manera! - estaba sobresaltado. – en diciembre te vas a España.
—Les dije que pensaría su propuesta, y lo pensé lo suficiente para decir que no iré a ningún lado.

Me giré para irme. Pero el volvió hablar.


—¡ Tú si te irás a España! Debes servir para algo...
—¡Ricardo! – mi mamá lo fulmina con la mirada.
—Dile a tu hijo Bianca, que si se va del país, perderá todo. Perderá hasta el apellido... - y con
eso salió. Inspiré profundo para no decir una estupidez.
—Hijo... – mi mamá me abrazaba – no escuches a tu papá.
—Claro que no lo voy a escuchar – me aparté de ella. Pero volvió a sujetarme.
—¡ Sebas por favor, no hagas esto, no te vayas, no lo hagas por favor!
—Mamá, desde niño siempre me han inculcado luchar por lo que quiero en la vida... estoy a
punto de perder ese que tanto quiero... y voy a luchar, así como me lo dijiste.
Salí de allí, la escuché gritar mi nombre pero no me detuve.
Ya tenía mi boleto comprado, ya había ordenado la maleta.
—¿ En serio te vas? - asentí.
—Se que debería apoyarte por ir tras de Mari... pero no creo que sea buena idea Sebas. Papi se
pone como loco cuando no se hace lo que él diga.
—No me importa Aless... ya tomé una decisión...
—Y no es la correcta Sebas... - resoplé con cansancio.
— ¿Has hablado con ella? – negó con la cabeza - ¿ y porqué?
—Debe de estar odiándome, por ser la hermana de un idiota como tú.
—Ella no te odia, y tu lo sabes... ella no es así... ¿ de verdad ya te quedarás en México?
Ella decidió quedarse aquí en México y culminar sus estudios aquí. Ya no quiere estar allá.
—Sí, empezaré el próximo mes.

Observaba todos los libros que tenía en mi recámara, tomé entre mis manos a dos metros de ti,
ese era el libro que le iba a regalar cuando la invité a mi habitación el día que vino a conocer a
mis padres. Nos quedamos hablando banalidades, haciendo que olvidara el motivo por el cual la
invité a mi espacio personal.
*
—¿La amas tanto que te atreves a dejar todo por seguirla? – estaba en una plaza con Maritza.

—¿Lo afirmas o lo preguntas?

—Es mala idea Sebas... primero termina tus estudios, luego puedes ir, para que arreglen sus
asuntos.

—Será muy tarde, Mar puede hacerse un mundo en la cabeza. La conozco bastante bien.

—Piensa bien lo que vayas hacer. Para que después no hayan arrepentimientos... ya me tengo
que ir...

—¿ Como le fue en su graduación? - Mariett se había graduado hace unos días.

—Bien, ya sabes. Por más que lo intenta, no puede esconder sus verdaderas emociones.... Nos
vemos Sebastían.

Ella se iba cuando se detiene con el ceño fruncido.

—¿ El libro A dos metros de ti que apareció en la puerta de mi casa fuiste tú quien lo envió?

Asentí posando mi mano en mi nuca con nerviosismo.

—No le digas que fui yo...

—Luego no lo aceptará – completó ella.

—Ya la conoces.

—Piensa bien lo que vayas hacer Sebas... eres un chico inteligente, sabes tomar buenas
decisiones.

**
El día tan esperado llegó, subía las maletas al taxi.

—¡No hagas esto por favor hijo! – mi madre se acercó a mi llorando.

—No hagas eso mamá... – sequé con cuidado sus lágrimas.

—¡ Entonces no te vayas por favor!


—Lo siento mamá... - me aparté de ella para subir al taxi. La escuché gritar mi nombre una
infinidad de veces, pero no le presté atención.

Ya había llegado al aeropuerto, duré un buen tiempo dentro del auto. ¿ Que estoy haciendo?
Esa era la pregunta que inundada en mi cabeza.

Impotencia...

Rabia...

Coraje...

Cobardía...

Todo eso estaba arremolinado en mi interior. Un nudo se formó en mi garganta.

«¿Quería llorar?» esto era sorprendente.

—¿ Me puede esperar aquí? – el taxista asintió con la cabeza. - n-no tardaré le pagaré el doble.

Caminé a paso veloz hacia dentro, busqué con la mirada a Mariett, una cabellera rubia muy
conocida apareció en mi campo de visión.

Maritza.

Luego observé a mi Mar, que abrazaba a su padre.

—Estás aquí...

—¿ Joseph? ¿ cuando llegaste?

—Ayer – me dio un apretón de mano.

—¿ La dejarás ir? – se refiere a mi Mar. Desvíe la mirada hacia ella, sonreía de algo que su
papá le decía.

—Amar es hacer y dejar ser feliz ¿ no? Necesito hacer citas contigo, ¿Cuándo tienes tiempo?

—Para ti.. Siempre... – le dediqué una sonrisa sin mostrar los dientes. – vete. Despídete, su avión
casi se va.
—Solo vine a verla de lejos – él negó consecutivamente.

—Ve y dile hasta luego... cuando algo es tuyo y lo pierdes, pasarán días, meses hasta años.
Pero siempre regresará a manos de su dueño – no sé a que vino ese comentario – eso lo
aprendí de mi mujer. – me dio palmaditas en el hombro derecho alentándome a acercarme.

Con las manos en los bolsillos iba a su dirección. Nuestras miradas se conectaron por varios
segundos, no pude avanzar, un destello de felicidad se asomó en sus ojos. Sin vergüenza
alguna me miró de arriba abajo. Yo hice lo mismo con ella. Nunca la había visto vestir así, me
causó ternura y ganas de abrazarla... besarla.

Vestía todo rosa, un vestido ajustado un poco a su cuerpo, con unos tenis también rosa, junto
una gorra del mismo color, y un chaleco, obviamente rosa, el reloj sus pulseras todo era de
rosa. Tenía entendido que odiaba ese color porque para las mayorías de las chicas ese era el
color favorito de ellas. En cambio mi Mar, sus colores favoritos son el azul y amarillo. Una mala
combinación.

Avancé hacia ella conteniendo las ganas de besarla, porque estaba al borde de cometer una
estupidez. Ella también avanzó hacia mí.

—No te tardes...– le gritó Maritza a mi Mar.

—Hola... - fui el primero en hablar.

Hola – habló en el mismo tono que yo.

—Te vas – dije. Quise sonar despreocupado e indiferente, pero no lo logré -No quería que te
fueras odiándome.

«¿ En serio? ¿Porqué no le dices de una vez que tienes un boleto para irte con ella? Eres un
cobarde»

– No... no quiero que....

«No te vayas... »

No me atrevo a decirlo.

« Que cobarde eres»

Cerré los ojos y mis manos con fuerza para no decirle lo que verdaderamente quería hacer.
– Que tengas un buen viaje Mariett – me animé a decirle, aparté la mirada de ella, porque sentía
que si la miraba, iba a descifrar lo que verdaderamente sentía en mi interior.

Maritza la llamó, debían ir abordando el avión.

—Te deseo lo mejor de la vida Sebastían... espero con todo el deseo del mundo, no volver a
verte nunca más en mi vida.

¿ Como me sentí en ese momento?

Las palabras quedaban cortas a como verdaderamente me sentía, con palabras no podía
describir lo que se arremolinaba en mi interior.

Odio hacia mi mismo, por hacer drama en donde no había necesidad.

Coraje por ser tan cobarde.


Pero si Mariett cree que ese es nuestro final, está muy equivocada. Esto apenas empieza.

_________________________________

Otro sábado aquí...

La historia ya la terminé en word y me dije ¿porqué esperar hasta los domingos?


Si mañana tengo tiempo seguiré actualizando.
Nos leemos luego
CAPÍTULO 38

MARIETT
Diciembre nos da su fría bienvenida, esta tarde fui con Sam a ver el local de la cafetería. Mis
papás me hicieron un préstamo para que pudiera sustentar todos los gastos de mi pequeño
establecimiento.
Observé la hora del reloj que descansaba en la pared de la cocina. 8: 30 pm.
—No me esperes despierta. Llego tarde – seguí como la vista en mi laptop.
—Nunca te espero despierta...
—Eres mala... no te preocupas por tu compañera de casa. – y ya viene con su drama.
—Se te hace tarde Sam – ella bufó.
—Alguién está de mal humor hoy – Posicioné mi vista hasta ella, terminaba de ponerse el
abrigo. Hoy está muy bien vestida para ir a su trabajo, de seguro saldrá con su novio Nick.
—He estado haciendo un ensayo por más de tres horas acerca de la medicina. Y apenas he
adelantado dos párrafos con cinco líneas... ¡ soy un desastre!
—Escribe lo que más te guste. Vete por la rama que más te agrada y ya verás como las palabras
saldrán.
—¿ Y que pasa si no me gusta nada de la medicina?
—Ah pues... Estás en problemas. Eres la chica más rara que conozco. ¿ a quien se le ocurre
estudiar lo que tanto odia?
—A mí ... – me encogí de hombros. Ella resopló con pesadez.
—Eres rara, y no es un halago... adiós.
—¡También me caes bien! – grité ya cuando estuvo lo suficientemente lejos.
Debía seguir haciendo esto.
El timbre de la casa suenó haciéndome sobresaltar. Algo debió dejar Sam.
—¿ Y ahora que quier... - Ronny se encontraba en la puerta. -Lo siento... -me apresuro a decir. –
pensé que eras Samantha.
—No hay problema... ¿la loca de tu compañera de casa no está?
—Pensé que se habían visto, ella acaba de salír.
—No. No la vi – él no tenía intención de irse de mi puerta. Lo dejé entrar por no ser descortés.
Ronny es un buen chico, no me cae mal en lo absoluto. Después de esa pequeña reunión en su
casa lo ví unas cuantas veces más en Oxford. No somos amigos pero nos saludamos cuando
nos vemos.
Le ofrecí chocolate caliente, lo cual tomó gustoso.
—Espero que no sea una molestia. – negué tomando de mi tasa de chocolate.
—No. Para nada.
—¿Estabas ocupada? – observó la laptop abierta en la isla.
«La cocina es mi lugar preferido para estudiar»
—Sí, debo entregar un ensayo para mañana y lo estaba haciendo.
—¿Necesitas ayuda en algo?
—No, no te preocupes ya luego lo termino.
—¿Puedo verlo? – lo pensé un poco antes de levantarme y buscar mi laptop. Se la entregué. El
leía con el ceño fruncido.
—Está malísimo lo sé. – hizo un chasquido con lengua.
—¿Quieres saber mi opinión? - asentí consecutivamente.
—Eso está pésimo. Hiciste muy mal uso de unas cuantas palabras. Ese párrafo – señaló el
último – no concuerda para nada con lo que has escrito en el primero. Te voy a dar una
recomendación. De seguro se te es difícil escribir en inglés. Lo que te recomiendo es que lo
hagas en tu idioma español, ya que las ideas vendrán con más fluidez, y ya luego lo pasas al
inglés. ¿ Que dices?
—Tienes razón. Intentaré de nuevo. Gracias.

—¿Quieres ayuda?

—Ya me has ayudado. Gracias.

**
Terminé haciéndolo como me había dicho Ronny, y en verdad tenía razón, a pesar de que la
medicina no era mi fuerte, cuando escribía en español las palabras salían con fluidez. Ronny ya
se había ido a su casa, hacen algunas horas. Todavía eran las tres de la madrugada y seguía
leyendo todo lo que había escrito, para así darle los últimos retoques. Este es mi trabajo final en
este cuatrimestre y si quería pasar la materia, debía hacerlo bien.

**
Días después

Ya habíamos rentado el establecimiento para la cafetería, en dos semanas llegarían las


maquinarias.

Hoy conocería a la familia de mi mamá. Ella se veía neutra, indiferente. Joseph también se veía
igual o peor que ella. Él también se vino con nosotros.
Quisiera pensar que los nervios los tiene así, pero algo en el pecho me dice que no es eso.
Joseph me dedica una mirada extraña cada cierto tiempo. Pero luego se reponía con una
sonrisa. Íbamos en el Taxi pero cada quien iba exhorto en sus pensamientos.

—¿ Me pueden decir que está pasando? - los dos dejan de mirar por la ventanilla para luego
posar sus miradas en mi.

—¿Qué está pasado? - contradijo mi mamá.

—Los nervios te tienen así – opinó Joseph. Se las dejé pasar porque tal vez tenía razón.
Hice lo mismo que ellos observar las maravillas de Italia, es mi primera vez en este precioso
país. Y quería disfrutar al máximo toda su maravilla.
Nos alojamos a uno de los hoteles más frecuentados de Italia. Mi habitación tenía una hermosa
vista hacía la ciudad.
Decidí dar un recorrido por todo el lugar. Mi último destino fue el área de la piscina. Un montón
de recuerdos se arremolinan en mi cabeza. No son esos recuerdos de cuando era niña que caí
al agua.

No...
Recuerdos de Sebastían, de como me arrojó al agua cuando estuve en casa de mi papá, de la
primera vez que nos conocimos, sus indiferencia hacia mi, nuestros enfrentamientos, cuando
empezamos a llevarnos mejor, cuando me estaba enseñando a nadar y a perder la hidrofobia.
Nuestro primer beso, nuestras citas. Prácticamente el agua tuvo influencia en nuestros
acercamientos.

Una pequeña lágrima resbaló de mi mejilla, mientras que con mis manos toco el agua.

—¿Qué hay de tu vida Sebastían? ¿ me olvidaste? – pregunté al agua como que si esta me
fuera a dar una respuesta.

—Viajó hacen dos días a España. Sus padres tienen allá un Imperio y quieren que él se haga
cargo – me sobresalté un poco al escuchar la voz de Joseph. Lo volteé a ver y tenía sus manos
dentro de los bolsillos de su pantalón Jean.

—Me alegro por él...– sonreí – es una buena oportunidad, no la podía desaprovechar – dije un
tanto nostálgica.

Permanecemos en silencio por un largo tiempo.

—¿Cómo te trata la Universidad? - rompió el silencio.

—Bien...– bufé – es agotante pero la sobrellevo.

El asistió sonriendo.

—¿Cuándo iremos a conocer la familia de mi mamá?- él se encogió de hombros.

—Ella no piensa ir a buscarlos...

—¡Agh! ¡Es tan orgullosa y predestinada!

—Mira quien habla... – habló entre dientes, llevándose una mirada de odio de mi parte.

—Mi mamá supera todo los estándares...


En ese momento mi celular empezó a sonar. Era mi mamá.
—¿ Sí? –
—¿Has visto a Joseph? – lo miré rápidamente.
—Sí, está justo a mi lado...
—Perfecto, vénganse ya al hotel, ya vienen en camino...
—¿Quiénes? ¿Tu familia? - pregunté divertida.
—No sé... dime tú...– colgó. Debe se estar nerviosa.
Le comenté a Joseph que debíamos irnos. Entramos al hotel, él entró a la habitación que
compartía con mi mamá, y yo entré a la mía. Rápidamente me duché, salí del baño totalmente
vestida.


Al salir de la habitación encontré a mi mamá cerrando la de ella. Joseph estaba junto a ella.
—¿Estas lista? - preguntó ella a verme. Asentí con la cabeza. Ella iba vestida de un vestido gris
liso, le llegaba a las rodillas acompañada de unos zapatos altos del mismo color, su cabello
estaba recogido en un moño, entre sus manos la acompañaba un bolso negro. Joseph iba
vestido de un traje color negro, junto a unos relucientes zapatos de marcas de color marrón.
Ellos parecían unos ejecutivos a punto de cerrar un gran negocio con unos accionistas
extranjeros y no a reencontrarse con unos familiares. En cambio, yo iba vestida casualmente.
—Cámbiate esos tenis Mariett Alejandra. La ocasión no lo amerita.
—Pero ma...
—Sin peros... sabes muy bien que detesto cuando te pones esas cosas. Eso solo lo debes
utilizar para hacer ejercicios. – resoplé con disgusto.
—Ay amor... ella es adolescente, esa es la nueva moda – intervino Joseph a mi favor. Crucé los
dedos para que cambiara de opinión.
—Zapatos altos y buen vestir, esa es la moda de ella. ¡ ve y quítate ese calzado nada apropiado
Mariett! – con mala gana entré otra vez a mi habitación, solo traje unas zapatillas altas, sustituí
mis converse por las zapatillas.
*
Decir que estaba feliz por el reencuentro entre familia, era una completa calaña. Me siento un
poco cohibida, fuera de lugar. Todos me observaban como si hubiese resucitado entre los
muertos.
El hermano mayor de mi mamá; Betto se aclaró la garganta, tratando de llamar la atención.
—Cuéntanos Iza... – le habló a mi madre, ella lo observó con su fría mirada apartando el menú
que tenía en sus manos. Ya habíamos pedido nuestra cena. Pero ella lo leía para no verles la
cara. La conozco lo suficiente para saber lo que está pensando.
—¿Qué has hecho en todos estos años?
Ella relamió sus labios para luego contestarle con las más frías palabras.
—De todo un poco para salir adelante sin la ayuda de nadie. –
Joseph se había ido hacen media hora, recibió una llamada importante.
Betto no volvió hablar más, y nadie lo hizo por unos segundos.
—¿ Cuántos años tienes cielo? - la madre de mi mamá rompió el silencio abrumador que
teníamos.
Iba a responderle a Mariana cuando mi mamá se apresura a responder.
—El mismo tiempo en que ustedes me echaron como si fuera un animal ¿lo recuerdan?
Resoplé como cansancio, ella se estaba comportando como una niña pequeña, ya entiendo de
donde saqué la abstinencia que tanto me caracteriza. Mi mamá cuando se lo propone puede
llegar a ser muy orgullosa. Por eso no concordábamos hace un tiempo atrás cuando papá se fue
de la casa.
Mariana la observó por unos segundos, mi mamá también la observaba pero sin ninguna
expresión en su rostro. Esto ya se estaba tornando incómodo.
Nadie quería hablar...
« ¿Y quien quería hacerlo? si mi mamá estaba siempre en asecho para atacar»
Todos comían el postre en silencio.
Giorgio, el padre de mi mamá « mi abuelo» no dejaba de observarme y negar con la cabeza, él
estaba como si tuviera una lucha interna < si hablar o no> al final terminó haciéndolo.
—Tienes un gran parecido a mi difunta madre – dijo, con una sonrisa media tímida– eres su viva
imagen.
—Se lo he comentado muchas veces...– comentó mamá, hablando en un tono hostil, cosa que
me sorprendió.
Y tenía razón, muchas veces me comentó el gran parecido que yo tengo con su abuela.
Mariana sonrió un poco al ver que mi mamá bajó la guardia.
—Siempre fuiste su favorita – opinó de nuevo Giorgio. Mi mamá no le dirigió la palabra, sino que
metió a su boca el pastel de zanahoria.
Antonella, hermana de mi mamá trató de desviar la conversación. No se habló de nada tan
personal, pero la tensión aún estaba.
Una hora más tarde ya nos estábamos regresando al hotel. Pensé que las cosas saldrían
peores, pero mi mamá se comportó ya al final de la noche.
Al otro día ya nos estábamos regresando al aeropuerto, ellos a dirección México y yo a
Inglaterra. Pensé que pasaría las navidades con ellos pero tenía muchas cosas que hacer en
Inglaterra. Como por ejemplo arreglar unos detalles para la cafetería.
Mi mamá y Joseph quisieron hacerme cambiar de opinión pero les dije que no podía,
prometiéndoles que para las próximas no habrán excusas.
Mi vuelo salió ante que el de ellos. Subí al avión un tanto pensativa, recordando la causa de mi
inesperado cambio de opinión de ir a estudiar a Oxford.
« Sebastían»
Siempre quise despejar mi mente para no pensar en él. Por eso mi obsesivo afán de hacer la
tareas adelantadas. No quería pensar en Sebastían... en lo nuestro « en lo que teníamos»
Aun me duele el hecho de que me consideraba una niña. Me duele saber que no fui suficiente
para él.
Una lágrima silenciosa escapó de mi ojo derecho de tan solo recordar nuestra pequeña historia,
todo el tiempo en que estuvimos juntos, los besos tan apasionados que nos dábamos.
El amor no está hecho para personas con yo. Él fue mi primer amor, con él experimenté ese
sentimiento tan dañino conocido como amor.
Deben de estar pensando que soy una exagerada por que es la primera vez que me rompen el
corazón, pero les aseguro que eso ya no me volverá a pasar no le daré tanta prioridad a los
hombres. Los finales felices no están hechos para mi.
Una vez termine mi carrera de Medicina volveré a México y mandaré mi currículum por todos los
hospitales de allá, si es posible haré las tres tandas para que volver a casa no sea una prioridad.

**
Olvidé por completo de que Sam, se fue a pasar la Navidad junto a su familia.
Genial.
Estaba sola en casa.
______________________________
Ronny en multimedia.
¡¡Feliz domingo!!
CAPÍTULO 39

Nuevo récord 3004 palabras. Ya solo quedan dos capítulos más y el epílogo. Nos
leemos después.
SEBASTÍAN
Dos años... dos años y ocho meses.
Esa fue la última vez que ví a mi Mar.
La he echado tanto de menos, extraño su seductora sonrisa, sus dos esferas verdosas , solo me
he conformado con ver sus fotos.
Estos dos años me han vuelto más gruñón de la cuenta. Ahora si es verdad que me he vuelto un
verdadero Grinch.
Todos en la empresa me temen, cuando llegué hace dos años pensaron que iba a ser como esos
jefes ineptos y permisivos. Tuve que poner a unos cuantos en su lugar en varias ocasiones, más
a esas mujeres que se me acercaban con dobles intenciones.
Ya no tenía ni ganas de sonreír, no le veía caso.
Cada vez que puedo platico con Joseph, le pregunto como están las cosas allá en México. Y
siempre terminaba contándome acercamiento de Mariett.
-Camila ¿Qué tenemos para hoy? - le pregunté a mi secretaria.
-Solo tiene una reunión con el personal de recursos humanos.
-¿Solo eso?
-Sí.
-Gracias - dije dirigiéndome a mi oficina, ella volvió a llamar mi atención -¿si?
-Ya lo olvidaba, tiene una llamada de México y dice que lo llame urgente, un tal Joseph - buscó en
su libreta - no recuerdo su apellido pero...
-No te preocupes Camila. Y gracias otra vez - asintió con la cabeza.
Me dirigí a mi oficina, marcándole inmediatamente a Joseph. En el segundo pitido contestó.
-¿ Hola?
-¿ Que pasó? - pregunté alarmado. Es raro que Joseph me llame si siempre soy yo quien lo hace
primero.
-Sí, estoy bien gracias por preguntar - sonreí un poco.
-Lo siento, es que me encontré extraño que llamaras - el resopló.
-Sí, te llamaba para que me expliques, que pasó por tu mente al regalarle un auto a Mariett - no
pude evitar sonreír.
Tuve el atrevimiento de regalarle un auto a Mariett, pero eso hacen unos meses ¿porqué se
enteró ahorita?
-Pues lo ví aquí y me pareció perfecto para ella - era un deportivo de color rojo. - ¿te viniste
enterando ahora?...
-Pues sí, me acaba de enviar un mensaje... aguarda un momento... Déjame buscar el mensaje
que me envió anoche... ¡ya lo encontré! - unos segundos más tarde Joseph me envió un capture
de la conversación con Mariett, la leí sin colgar.
«¡Hey! Joseph , antes no tuve tiempo de agradecerte por ese auto que me regalaste hace unas
semanas, pero entre la cafetería y la Universidad me he distanciado del móvil. Es un auto muy
lujoso no entiendo porque mejor no me compraron algo más... no sé ¿barato? ¿ económico?...
Pero gracias ya tomé clases de conducir y en poco tiempo tendré mi licencia de conducir.
Hablamos luego y saluda a mamá de mi parte»

Le gustó el coche
-Hey ¿sigues ahí? - bajé de mi nube.
-Sí, sigo aquí.
-¿Sabias que tu locura casi acaba con mi matrimonio?
-¿Qué?
-A Maritza no le gustó mucho la idea de que Mariett tuviera un auto, anoche me hizo dormir en el
sofá, ¿sabes lo difícil que fue dormir en ese sofá tan incómodo?

No pude evitar reír por la forma tan cómica en que lo dijo.

-Mariett ya es mayor de edad, en unos días cumplirá los veintiuno, no veo nada malo, en que le
regalara un auto...

-¿Sabes cuál es el problema? - me senté en mi escritorio resoplando.

La charla será para largo.

-Maritza piensa, que ya no la tomo en cuenta. Que su opinión no me importa. Tus obsequios
costosos y peligrosos le traerán problemas a mi matrimonio hijo, y no quiero eso. Deja de utilizar
mi nombre para esos tipos de cosas Sebas.

-Tranquilo hombre, no te agobies - imité el acento español.


-Lo haré en anonimato si eso es lo que te preocupa. - lo escuché resoplar.

Media hora más tarde había cortado comunicación con Joseph, tenía una reunión de último
minuto con unos nuevos socios para la empresa.

Cada día me costaba mas concentrarme. He tenido pesadillas un tanto aterradoras por así
decirlo.
La semana pasada soñé que Mariett conocía a un chico, antes de ayer soñé que se hacía novia
de ese chico y anoche soñé que me casaba con Mariett, pero cuando fui a quitarle el velo, no era
ella.

Me volveré loco.

Sacudí mi cabeza, como que si así despejaría todo mal pensamiento. Cuando volví en sí, me di
cuenta que me encontraba solo en mi oficina. Camila. Mi asistente me observaba con sus brazos
cruzados.

-Tuve que decirles que la reunión la dejaran para otro día, usted parecía ido. - habló en un
susurro, casi inaudible.

-No te preocupes. De todos modos no me siento bien. - Tomé mi saco y salí de allí. Me sentía
enfermo. Pensar en Mariett siempre me ponía de mal humor. De imaginarla en los brazos de otro,
imaginándola besando otros labios que no fueran los míos.

Sentía impotencia... he intentado acercarme a ella. Pero mi cobardía no me deja. No tengo el


valor de presentarme hasta ella. Sé que me odia.

Estoy seguro que estos años les ha servido para incrementar su odio hacia mi.

Yo mismo me odio por no correr hacia ella aquella vez en el aeropuerto. Lo único bueno que tuve
en la vida lo dejé ir. Con Mariett solo era yo.

No entiendo que hago aquí que aún no he ido a buscarla. Aún no intento presentarme ante ella y
decirle «Hola»

Pero como lo dije una vez. Este no es nuestro final. Mariett será mía y madre de mis hijos,
aunque me tarde décadas en conseguirlo. Estoy sonando como un loco posesivo. Y tal vez sea
cierto. Pero por Mariett me convierto en el más loco desquiciado de los hombres. La amo y no
renunciaré a ella.

De eso... jamás
MARIETT

-¿Aun no estás listas? Ronny te está esperando.

Hoy es mi cumpleaños número veintiuno y Ronny me había insistido hasta el cansancio para que
saliera con él en la noche. Esta mañana en la cafetería Samantha me organizó una fiesta
sorpresa, me hicieron una pequeña celebración donde asistieron algunos de mis compañeros de
clases, algunos amigos de Samantha y por supuesto Ronny. Mi vida social no es un asco a como
era hacen tres años atrás. No me quejo de mi nueva vida.

-Ya dile que ya voy - Samantha salió de mi habitación resoplando. Hacen unos meses terminó
con el noviecito, los padres de él lo estaban obligando a que se casara con alguien de su estatus
social.

Obligaron al pobre chico a que rompiera con Sam. La pobre ha estado devastada
durante estos días. He tratado de consolarla y darles ánimos, pero lo único que puedo decirle es
que los hombres no son buenos.
Unos minutos más tarde ya estaba lista, salí de mi habitación para encontrarme con Ronny. Al
salir de mi habitación mis ojos cayeron en un chico que le entregaba un paquete a mi compañera
de casa, lo único que llegué a escuchar fue admirador secreto. El chico se fue dejándonos solos a
los tres.
-¿Uy, ya tan pronto tienes admirador secreto? - los dos se miraron sonrientes.
-Lo siento mi querida damisela pero la del admirador secreto es usted - ella me entrega el
paquete - es para ti...
-¿Para mi?... Pero ya los que me iban a regalar lo hicieron esta mañana - fruncí el ceño abriendo
el pequeño empaque.

Al abrir el interior hay una pequeña cajita junto a una nota recitadas en inglés con las siguientes
palabras.
Espero que te guste, no sabía que regalarte, cuando fui a Francia, lo ví en una joyería y se me
pareció a ti...

No me cansaré nunca de admirar tu belleza.

Felíz cumpleaños.

Att: un desconocido conocido.


Abrí la cajita encontrando una hermosa pulsera con un caminito de estrellas. Pero lo que más me
sorprendió ( nos sorprendió) es que las estrellas eran diamantes incrustados.
-Tienes en tus manos unos cuantos millones ¿sabias? - opinó Ronny, quitándome la cajita.
-Sin duda alguna ese tipo tiene sus millones.
Ellos seguían hablando y yo en el aire, ¿Quién será ese desconocido conocido?
-No me gusta, puedes quedártelo Sam ¿Ya nos vamos Ronny? - los dos me miraron
sorprendidos.
-¿Estás loca? Eso es tuyo. Y además es muy valioso, esto saldaría todas mis deudas y hasta
sobraría...
-Excelente, pues págalas. - miré a Ronny que me miraba con cara rara.
-¿ Estás segura de que no lo quieres? ¡Es Hermoso Mari!
-Pues... no sé quién es ese desconocido conocido, no pienso utilizar eso.
-Es solo una pulsera, no tiene nada malo usarla...
-Pues yo no la quiero, y si tu tampoco la quieres puedes echarla al basurero. - ella abrió sus ojos
con sorpresa.
-¿¡Estás loca!?
-Lamento interrumpir su plática sobre esa dicha pulsera, pero Mariett... ya es algo tarde.

Me despedí de Sam saliendo con Ronny.


*

-¿ Es en serio?
Estábamos en un parque de diversiones

Ronny solo tenía sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón.


-Pensé que sería buena idea...
-¡ Es genial! ¡ Gracias!

De un momento a otro la euforia del momento fue apagada, Ronny notó mi bajón de ánimos.
-¿Sucede algo?
-No pasa nada... - él enarcó una ceja.
-A mi no me puedes engañar. - suspiré.

-La última vez que fui a un lugar de estos, fue con... mi exnovio - nunca le había
hablado de Sebastían a nadie, ni a Sam. - nuestra primera cita como novios fue un lugar como
este - sonreí nostálgica al recordar ese momento.

Ronny me observaba sin expresión en su rostro.

-No te quedes callado, di algo... - le di un pequeño golpe en su hombro para sacarlo de su trance.
-Es que... nunca me habías contado de que habías tenido novio - me encogí de hombros.

-No ando por el mundo diciendo ¡Oye tú, tenía novio! - traté de sonar divertida. Y lo logré ya que
sonrió.

-Que graciosa Mariett... ¿Quieres ir a otro lado? - negué consecutivamente.

-¡ Quiero subir a todos! - eso mismo le había dicho a Sebastían.

-Está bien, pero luego cuando subamos a la montaña rusa que tu no estés llamando a tu Mami. -
reí sarcásticamente.

-Y cuidado si es al revés.

Unas horas más tarde ya nos regresábamos en su auto a mi casa.

La pasé muy bien con Ronny. Nos subimos a todos los Juegos así como me había dicho.
Comimos pizza y helado, me regaló un peluche pequeño de felpa que había ganado en las
maquinitas después de millones intentos acertó en uno.

-Mariett - abrí los ojos de golpe, me estaba durmiendo. Dirigí mi vista hacia el - ¿Si te hago una
pregunta, me contestarás sin incomodarte?

-Seguro.

Habló después de unos segundos.

-¿Porqué terminaste con tu novio? - hablaba de Sebastían. No quería mentir, pero tampoco
contestar. Pero ya debo dejar atrás todo lo que me hizo mal en algún tiempo. Ya pasaron tres
años y aunque no sean lo suficiente para olvidarme hasta de su nombre, es el tiempo exacto para
no vivir aferrada a recuerdos.

-Según él, era muy niña para él - Ronny frunció el ceño. - el tenía veintitrés y yo diecisiete.

-¿Y tus padres no se interpusieron en tu relación con él? -suspiré.

-En el amor no hay edad, además se llevaba muy bien con mi mamá, y él es el sobrino de la
esposa de mi papá - abrió la boca para hacer una gran «o».
-Y como conquistó tu corazón, Porque me imagino que no lo tuvo fácil - sonreí recordando esos
tiempos.

-Pues al principio se ganó el odio, era un idiota de malhumor. - Ronny sonrió.

Le resumí la historia completa de mi relación con el innombrable, excluyendo pequeños detalles,


de que es adoptado, y de la verdadera causa de porqué viajamos a Monterrey.

-Entonces se hizo pasar por otra persona -él reía abiertamente.

-La verdad no... su nanale dice Ian...

Hicimos silencio por unos momentos, ya habíamos llegado a mi casa, pero no nos habíamos
bajado del coche aún.

-¿Y aún lo amas?

No sé porqué mi corazón dio un vuelco, sentí un caliente en mi estómago, solo por escuchar esa
pregunta.

« ¿Aún amo Sebastían?»

Ronny notó mi incomodidad.

-Ya sé la respuesta - lo miré sin contradecirlo, porque talvez tenía razón.

Él fue mi primer amor, nunca había experimentado ese sentimiento con una persona
real, no voy a mentir que he tenido amores platónicos, pero lo que llegué a sentir por Sebastían,
aún no le encuentro un nombre, aunque las personas lo conozcan por «Amor»

En estos tres años aún no he dejado de pensarlo, de recordar todo lo que vivimos, de todas las
beses que nos besábamos como que si de eso dependieran nuestras vidas.
Pestañeo varias veces tratando de alejar esos pensamientos que de tan solo recordarlo tantas
veces me hizo llorar.

Ronny me veía de una forma extraña.

-Mariett... - empezó a desabrocharse el cinturón de seguridad - hay algo que quiero decirte desde
hace meses, pero con palabras no sabría decirlas.

Lo siguiente que pasó, fueron unos labios cálidos encima de los míos.

¡Ronny me estaba besando!

No supe como reaccionar ante eso. Él al ver que mis labios no se movían se detuvo.

- Lo siento - dijo con un dejo de arrepentimiento.

Lo miré sin ninguna expresión en el rostro.

-¿ Porqué hiciste eso?

-Tenía que de alguna forma demostrarte lo que provocas en mi Mariett, me gustas.

Cerré los ojos con fuerza.

No quería nada con nadie, Ronny ya acaba de arruinar la linda amistad que teníamos.

-Lo único que siento por ti es una linda amistad, y ya con esto lo acabas de arruinar Ronny.

Salí de su auto sin darle tiempo de réplica, escuché la puerta de su auto cerrarse.

-Lo siento Mariett, olvida lo que dije e hice ¿si?

-Ya no puedo verte con los mismos ojos...

-¡Si! Se que puedes verme como siempre, prometo que haré lo mismo... no quiero perder tu
amistad. Por favor perdóname.
Suspirando toqué su hombro.

-No te disculpes por algo que no puedes controlar. Eres un buen chico Ronny, cualquier chica se
moriría por estar contigo...

-Excepto tú... - me interrumpe.

-No quiero nada con nadie Ronny, mi vida amorosa la dejé en México, y no regresará más. De
eso no tengo dudas...

-Hasta que no encuentres el chico correcto... como tú misma lo dijiste, no podemos controlar la
atracción que sentimos hacía otra persona - sonreí ante su metáfora.

-Yo si puedo controlarlo, se camuflar perfectamente mis sentimientos Ronny -él se cruzó de
hombros.

-¿Ah si?

Permanecemos en silencio por un largo tiempo hasta que observé la hora.

-¡ Por Dios Ronny! Es tardísimo. -ya pasaban de la media noche.

-No vemos mañana Mari - asentí con la cabeza.

Cuando estuvo a punto de subirse a su auto, llamé su atención.

-Gracias por lo de esta noche, la pasé de maravilla.

El sonrió inclinado un poco la cabeza.

-Podemos repetirlo cuando gustes, no esperemos tu cumpleaños para que aceptes una invitación
mía - sonreí de acuerdo con él.

Él se fue después de ver que entraba a casa.

Ronny es un gran chico es apuesto y muy caballeroso, pero tengo prohibido sentir algo por otra
persona. No quiero seguir sufriendo, no quiero más dolor en mi vida.
Si me hubiesen dicho que lo mío con Sebastían terminaría así de mal. Me hubiera ahorrado tanto
dolor, diciéndole que solo seríamos amigos.

Pero no... mis sentimientos fueron más fuerte que eso.

Justo cuando iba abrir la puerta de mi habitación escucho unos sollozos.

Es Sam...

Otra vez llorando por ese tal Nickolás, Nick o como se llame.

-Lo siento, pensé que seguías afuera - la abracé sin decirle nada.

Se estremeció al ver mi reacción, pero luego me devolvió el abrazo, las dos somos tal para cual,
no sabemos demostrar sentimientos con abrazos.

Ella lloró con más fuerza. Sam podía ser muy parlanchina pero para demostrar efectos, era un
cero y aparte.

Lo único que hice fue darle palmaditas en la espalda, así como hacia mi mamá conmigo.

-Los hombres son todos idiotas - decía entre susurros. - llegué a pensar que mi vida sería como
en los cuentos de hadas.

No dije nada, ella debía desahogarse y para eso estaba yo.

-No te imaginas lo destruida que estoy, esto es horrible Mari.

-Te equívocas Sam. Se perfectamente como te sientes - ella se separó en mi limpiando su cara.

-¿Ah si? - asentí.

-No hablemos de mí ¿que pasó ahora? - otra vez se le llegaron lo ojos de lágrimas.

-Vino a despedirse, se va a España - otra vez rompió en llanto - lo amo Mari, no te imaginas
cuanto lo amo.

Me rompió el alma verla tan vulnerable, nunca había visto esta versión de Sam. Otra vez la
abracé, era lo único que podía hacer.
-Encontrarás a alguien mejor ya verás...

-¡ No! Solo lo quería a él, no pienso tener más novio en lo que me reste de vida.

-En eso pensamos igual mi querida Sam. ¿Y porqué vino ese tipo?

-Ya te dije, a despedirse... él también me ama Mari. - bufé.

-Si te amara no haría lo que hace. Eso no es amar.

-Debe hacerlo por su familia.

-¿Qué? ¡ después que dices que los hombres son unos idiotas ahora tratas de justificar porque
hace lo que hace? - ella se encogió de hombros.

-Me iré al convento de Barcelona, haré algo productivo en mi vida, brindado servicios de caridad.

-Eres muy exagerada, - ella ya se veía mejor.

-¿ Porqué no me cuentas sobre ese que también rompió tu corazón?

Terminé contándole sobre mi desdicha con Sebastían, me sorprendió el hecho de que se lo


contara con lujos y detalles cada suceso vivido con él. Ella me observaba atenta, prestando
atención a todo lo que le decía.

-Otro estúpido...- dijo cuando terminé de contarle mi triste historia de amor. - eso explicar tu cara
de aburrimiento y amargura - sonreí sin intentar contradecirla. - pues ni modo Mariett, nos
quedaremos solteronas por el resto de nuestras vidas, sin novios, hijos ni nietos, estaremos en
ese lugar de ancianos sin familia... ya todo está profetizado Mari mañana iré a recoger unos
cuantos gatos para que al menos nos hagan compañía. Aunque nos llamen « las viejas de los
gatos»

Esta chica sin duda estaba loca, nos quedamos viéndonos fijamente para luego explotar en
carcajadas, olvidándonos de todo y todos.
CAPÍTULO 40

Ya solo queda un capítulo y el epílogo. Nos leemos luego. Gracias por tu lectura y tu
voto.

Los días siguieron su curso con normalidad, la cafetería estaba abarrotada de gente ese día,
últimamente era muy frecuentada. No teníamos quejas algunas ya que nos estaba dejando
buenas ganancias, contratamos más personal, yo solo me encargaba de la contabilidad, Sam
se encargaba de la supervisión y de vez en cuando hacia esos pasteles tan exquisitos y
deliciosos.
—Oye...– entró a la pequeña Oficina.
—¿Qué quieres? - la digo sin verla, acabé de cometer un error, al momento de de pasar una
factura, y eso me tenía alterada. Tantos números me estaban volviendo loca.
—Te traje un cafecito a ver si dejas al lado tu lado amargo.
—¿Y con un café me “endulzarás” – recalqué la última palabra observándola, ella solo se
encogió de hombros.
—Si tienes fé hasta las aguas se vuelven polvo – resoplé viendo hacia arriba – oye... - dejé de
lado lo que hacia para enfocar la vista otra vez hacia ella. – ¿puedes... prestarme tu auto?
Prometo que lo cuidaré, y además haré cosas productivas y...
—Ahí están las llaves y el auto está en el parqueo, si eso era todo desaparece de mi vista.
— ¿A poco estás en tus días? ¡Estás insoportable! – azotó la puerta al salir haciendo que me
sobresaltara.
*
— Señorita...
Unos de los empleados de la cafetería llamaba mi atención.
—¿Sí, Patrick?
—Le enviaron un obsequio pero debe ir a recibirlo.
Al salir mis ojos captan a una perfecta cabellera rubia tomando una malteada.
—¿Víctor? – el me daba la espalda. Se giró con una gran sonrisa en sus labios.
—¡ Hermanita!
Idiota.
Se acercó para abrazarme, pero con la mirada acusatoria que le di, se paró frente a mi.
—¡ Que grande estás! Estás bellísima – me miraba descaradamente con una sonrisa de burla
plasmada en su rostro.
—Señorita – Patrick llamó mi atención – él chico del envío está allá – señaló la puerta.
Un tanto confundida me acerqué a él.
—¿Mariett Palmer? - asentí con la cabeza – esto es para usted. – me entregó los tulipanes que
tenía en las manos.
En estos últimos días he estado recibiendo obsequios de ese tal desconocido conocido, dirigí mi
vista hacia Víctor, el cual nunca dejó de sonreír.
Sospechoso...
Agradecí al chico por la entrega, observé las flores con detenimiento, eran hermosas una notita
cayó al piso, no dudé en recogerla y leerla.

»Una vez te ví en con un vestido de flores, no dejé de pensar en ti en toda la noche,


las flores eran amarillas, pero hoy quise dártelas verdes, así como tus ojos, los cuales todas las
noches anhelo que me vean.
Pd: una flor para mi bello jardín.
Att; Un desconocido conocido
—¡ Bravo hermanita! - Víctor aplaudía detrás de mí. No pensé tenerlo tan cerca. -¿Ya tan rápido
olvidaste al bravucón de tu noviecito?... Lo mejor que hicieron fue separarse... él ni te quería.
Fruncí el ceño.
—Aguarda un momento... ¿Tu no eres ese tal desconocido conocido? – el sonrió burlón.
—Si te digo que sí, ¿me creerás? – bufé cansada. Víctor me estresaba.
Le entregué los tulipanes a Patrick para que las pusiera en agua para que las ponga en la
oficina, quise tirarla a la basura, así como hice con sus últimos regalos, pero las flores no tienen
culpa.
Me senté en una mesa frente al payaso de mi hermanastro.
Él me seguía viendo divertido.
—¿Qué tanto me ves?
—Sebastían si que fue un idiota – habló de la nada. Me paré de mi asiento lista para entrar a mi
espacio de trabajo. Cuando lo escuché hablar. - ¿Sabes que me pidió la antepenúltima vez que
nos vimos? – detuve mi caminar esperando que hable. – él ya quería deshacerse de ti, su última
idea fue pedirme que te besara delante de él, para así poder decir que le fuiste infiel. – apreté
mis manos en puño.
—Eso no es cierto... – la sonrisa se le borró de la cara.
—No, muñequita, te estoy diciendo la verdad.. ¿aún te importa ese...
—Cállate y desaparece de mi vista Víctor... por favor. – sus ojos se veían diferentes.
—Lo siento, pensé que ya lo habías superado...
—Solo vete por favor – rogué por última vez.
El obedeció mi petición, solo entré a mi lugar de trabajo con las lágrimas a punto de salir. Cerré
con llave y me permití llorar... como lo hizo Sam hace un mes atrás.
Esto es lo más estúpido que puedo hacer, pero es la única forma de desahogarme. Es la única
forma que puedo sacar todo ese dolor.
Nunca le importé.
Él ya no quería nada conmigo y buscaba formas para romper conmigo.
Después de desahogarme hasta el cansancio, decidí ver la hora. Ya llevaba cuatro horas viendo
la nada por la pequeña y opaca ventana de la oficina sin contar las horas de llanto y lágrimas, en
estos momentos mis ojos deben de estar como dos tomates de rojo.
7: 30pm.
Aun no había comido nada, ya todo los empleados se habían ido.
Mañana es lunes y debo ir a clases. Desganada me paré del suelo sacudiendo el polvo de mis
jeans. Mi móvil me indica una llamada entrante.

Sam.

Olvidé por completo de que ella había salido desde temprano con mi auto.

—¿ En donde estás? - le pregunté antes de que hablara.

—Voy en camino ¿Dónde estás tú?

—En nuestra cafetería ¿Qué sucede?

—Mi amigo es joyero fui a visitarlo y aproveché para preguntarle acerca de la pulsera, ¿ sabes
que llevo en mis manos 1.6 millones de dólares?

—Ah, porque de eso se trata...

—¡ No! Hay más, esa pulsa tiene un mensaje ocult....! ¡Aaaaaah!

Un estallido se escucha.

¡ Oh Por Dios!

—¡Sam! ¿Hola? ¿Sam? ...

¡No, no, no!

Esto no puede estar pasando.


Mis manos comienzan a temblar. No puedo reaccionar.

Sam tuvo un accidente.

Salgo del trance, tomé mis cosas saliendo de la cafetería.

*
— Ronny por favor te necesito, este es el tercer mensaje que te dejo, Samantha acaba de tener
un accidente no se en donde está en estos momentos... estoy muy estresada, asustada, me
siento paranoica... yo... Yo.. Por favor ven.
Le había estado marcando a Ronny, pero su celular está fuera de servicio, por masoquista le
dejo estos mensajes. Ya iba en un taxi cuando me atacó una crisis de hiperventilación. El chofer
me ayudó en mi crisis de nervios. Tiene una hermana que pasa por lo mismo, no tuvo problemas
en ayudarme a controlarme.

—Gracias – es lo único que pude decir, ya estaba cansada de tanto llorar, llegué a un momento
en que las lágrimas ya ni salían, mi estómago gruñía de hambre. Todo el cuerpo me dolía. Y lo
mejor de todo es que no sabía a donde ir, ya habíamos recorrido dos hospitales pero no había
rastros de ella.

Siento que en cualquier momento me desvaneceré, no me siento bien, mi estómago lo único que
tiene desde esta mañana, es el café que me brindó Sam.

—Bueno señorita, ya recorrimos los hospitales de la ciudad, solo nos falta una clínica y la única.

—¿Está muy lejos de aquí?

—En tres minutos y llegamos.

*
— Buenas noch...

—¿Aquí se encuentra Samantha Johnson? - la recepcionista me miraba algo sorprendida.

De seguro por mi estado tan demacrado.

Sí, daba miedo y asco.

—No podemos dar información señorita, disculpe...

—Vivimos juntas, soy su única familia en este Estado, no puede prohibirme saber de su
bienestar.

La chica se lo pensó unos momentos, ella al verme tan demacrada, con ojos llorosos y realmente
nerviosa por lo que sea que vaya a ver a continuación.

Ella empezó a buscar en el ordenador, para luego asentir con la cabeza.

—Está en la suite 500 A


—¿En la qué? – mis ojos se abrieron a tal grado que me molestó la vista.

—El señor que los trajo, también pidió las mejores habitación para la chica y otro señor.

—¿Quién los trajo?

—Eso es todo lo que puedo decirle señorita.

Después de darle las gracias me encaminé hasta la suite 500A como dijo la chica de recepción.
Entré sin tocar, ya los nervios me estaban carcomiendo, pensé llamar a los padres de Sam para
explicarles lo que había pasado con ella...

Pero creo que no era necesario, ante mis ojos veo una Samantha muy feliz sentada en un sofá
con una bandeja llena de comida en sus piernas. No le veía ningún rasguño.

No sabía si reír al saber que estaba bien, llorar o lanzarme hacia ella por dejarme en esa tensión.

—¡No puedo creer esto! – ella me miró con extrañeza.

—Mariett...

—¡ Mariett nada! ¿Es en serio Samantha?

—Mariett...

—Cállate, si no quieres que lo haga yo – tenía ganas de darle una abofeteada, los nervios me
tenían mal en cualquier momento caeré al piso. -¡ dos horas sin saber de ti! ¡ Dos horas
buscándote como una estúpida! ¿Cuántas veces tengo que decirte que no hables conduciendo?
¿Te imaginas si algo te hubiera pasado? – abrió la boca para decir algo pero me adelanté – no
usarás mi auto jamás en tu vida, ¡es más... no usarás ningún auto jamás en tu vida!

—¿Me vas a dejar hablar?

—¡ No! – hice un puchero como los niños pequeños, lágrimas caían de mis ojos, aún sentía los
nervios a flor de piel.

—No lo hagas, deja de llorar estoy bien...

—¡Cállate...! - ella se levantó del sofá y fue a darme un abrazo – ¿porqué no me llamaste para
decirme que estabas bien? – decía entre sollozos.
Esto es absurdo y muy vergonzoso.

—Porque estaba sedada, y el móvil no se en donde quedó.

—¿ Y porqué estás en una suite y no en una habitación normal? – con las yemas de su dedo
secaba mis lágrimas.

—Es lo que estoy tratando de decirte y no me dejas.

Al entrar no me fijé si había alguien con ella, solo me posicioné frente a ella como una leona en
busca de comida.

«Tengo hambre »

Sam me giró hasta quedar frente a una persona...

Sebastían...

Si no palidecí cuando dije que pasaría, lo hice ahora.

Perdí el conocimiento, ni sentí haber caído al suelo. Las horas de hambre y cansancio ya me
estaban facturando las horas pérdidas de sueño.

*
No sé cuantas horas duré inconsciente, abrí los ojos con pereza. Había algo en mi brazo
izquierdo. Traté de quitármelo. Pero Sam me lo impidió.

—¿Hey que estás haciendo? – volví a la realidad recordando lo que había pasado.

—¡ Dime que estaba soñando y que nada de lo que pasó hoy es verdad!

—Si te refieres a Sebastían, él está pagando la cuenta y de paso visitando al señor. – fruncí el
ceño.

—¿ Que señor?

—Gracias a Dios no nos pasó nada grave, cuando estaba hablando contigo un auto andaba por
el carril equivocado, el señor es taxista y llevaba a Sebastían a no sé dónde. El caso es que de
los tres, el que sufrió más fue el taxista, pero no fue nada grave gracias a Dios... ¿Cómo estás?
– cambió de tema.

—Cansada – bostecé.

—Pero si dormiste toda la noche...

—¿ ¡Que!? ¿ Que hora es?

—Las diez de la mañana – abrí mis ojos sorprendida. Me quité lo que me suministraba el suero
en mi brazo derecho, lo jalé tan fuerte que sangré.

Mi ropa estaba en el sofá, llevaba una bata puesta.

—Mari.. Debes descansar. No estás bien...

—Bien no estarán mis calificaciones si me doy el lujo de faltar.

Empecé a quitarme la bata . Estaba algo tarde debía ir a la Universidad.

Ya me estaba colocando la blusa cuando Sebastían entró.

—¿ Que estás haciendo? – lo ignoré.

—Por más que intentemos hacerla entrar en razón, no cambiará de opinión.

Salí de allí despistada, sin despedirme de nadie. Sentí la presencia de alguien atrás de mí.

—Debes estar en reposo, estás muy deshidratada no estás...

—Desaparece de mi vista y déjame en paz. Gracias por ayudar a Sam, pero ya está... puedes
largarte.

Me fui de allí a toda prisa, no podía estar un minuto mas cerca de él.

Sam me llamaba pero no le presté atención, también sigo molesta con ella.

Como pude llegué a casa lavé mis dientes, no tenía tiempo ni para bañarme. Tomé mi mochila y
me fui.

En cualquier momento me pueden quitar la beca si me doy el lujo de faltar.


*
— Hey ¿Qué tal? – Ronny pasó su mano por mi hombro.

Lo ignoré y seguí caminando a la salida. - ¿Qué sucede Mari?

—Déjame en Paz Ronny.

Se puso delante de mi impidiéndome el paso.

—Quítate de mi camino Ronny, hoy que no te necesito apareces.

—¿ De que estas hablando? - entrecerró los ojos.

—Mira tu celular y después hablamos.

—Mi celular lo dejé en Brasil en el último viaje que realice con mi familia. – bajé un poco la
guardia.

—¿ Y porqué no me visitaste ayer?

—porque dormí todo el día... a poco – Se acercó a mi peligrosamente -¿ me extrañaste?

Ronny ya se había ganado mi corazón de una forma impresionante, después de declarar sus
sentimientos hacia mi y prometerme actuar como si nada pasó, nuestra amistad se ha
fortalecido, lo empezaba a querer como un hermano.

—Te diré que sí te extrañé sí me trajiste algún obsequios de Brasil.

—Pues no me extrañes porque no te traje nada. – lo miré mal.


- Nos acercamos a su auto.
-No es por alarmarte pero ese tipo de allá – disimuladamente me giré para ver a la dirección que
el decía – no ha parado de mirarnos.

Sebastían no sabe disimular para nada.

¿ Que hace aquí?

—Ignóralo...
—¿ Lo conoces?

Sí, es mi ex...

—Es Sebastían - él me miró sorprendido.

—¿ El que te dejó por ser una niña? - lo miré con mala cara.

No le respondí.

—Lo siento... pero dime ¿Qué que quieres que haga? ¿Quieres que lo saque a puños? -
empezó a remangarse la camisa, no dudé en reír, este chico si que estaba loco. – por ti lo que
sea «my lady»

Me abrió la puerta del auto.

—Hoy seré su chofer my lady... la señorita Samantha me encargó su cuidado – habló con su
perfecto inglés británicos.
Si antes había dudas de la cordura de Ronny ya estaba cien por ciento segura de que le faltaba
juicio.

Olvidé por completo que Sebastían nos observaba.

*
SEBASTIÁN.

Cuando la ví allí en el hospital reclamándole a su amiga, me dieron unas intensas ganas de


abrazarla besarla y jamás soltarla, mi Mar se ha convertido en toda una mujer tiene más
carácter, está más expresiva.

Su amiga trataba de decirle que yo estaba detrás de ella, pero seguía y seguía recriminado a la
chica Castaña.

Cuando se giró pude ver como sus pupilas se dilataban, su rostro palideció al verme, cuando ví
que se desmayaba actué con rapidez y la sujeté en mis brazos.

Samantha llamó al doctor, su cara estaba tan pálida, sin color, me asusté mucho.

—Es normal en su estado –


Samantha se veía preocupada.

—¿En su estado? ¿Cuál estado? - tragué grueso, con miedo de escuchar la respuesta.
En ese momento entró el doctor le suministraron suero, ella estaba muy deshidratada.

No pegué el ojo en toda la noche, su amiga se acostó al lado de mi Mar.

Ella me aconsejó que me fuera, pero le dije que no, me quedaría a cuidarla a ella como lo he
estado haciendo durante este tiempo.

No despertó en toda la noche, a las nueve de la mañana salí a preguntar por la salud de Ernesto
el taxista que me iba a llevar al aeropuerto. Gracias a Dios lo que le pasó no fue nada grave.
Solo se fracturó un brazo.

Cuando volví a entrar a la habitación, Mariett iba a colocarse su blusa, le di la espalda para que
terminara de colocarse su última prenda.
Unos segundos después me giré, ella se colocaba sus tenis. Me decepcioné mucho ver como
me ignoraba, y es que hacen tres años atrás ella me lo había sentenciado. Sus palabras aún
ahondan en mi corazón.

« Mírame bien Sebastían... no lo repetiré dos veces cuando salga por esa puerta tu y yo
seremos dos completos desconocidos, pueden pasar los meses, años hasta siglos, y si algún
día te vuelvo a ver te aseguro, te hiperjuro, que pasaré por tu lado, como si tú fueras una rata
callejera. Aprenderé a odiarte con cada fibra de mi cuerpo.»

Me dolió saber que estaba cumpliendo su palabra al pie de la letra.

¿Y si ya me había olvidado?

¿ Y si ya me sustituyó con otro?

¿ Y si... y si... ella y él...

¡No! No quiero ni imaginarlo porque no se que haría de mi vida sin Mariett...

No lo pensaré.

Algo que siempre admiro de ella, es su forma de camuflar sus sentimientos. Su maestría de
actuar con profesionalidad. Cuando escuché la primera vez el Te amo de sus labios – me sentí el
hombre más felíz y orgulloso de la faz de la tierra.

Ahora tenía miedo de escuchar el Te Odio de sus labios, no soportaría más rechazos de su
parte.
No quise dejarla ir por lo cual tuvo otro pequeño enfrentamiento conmigo.

—Esta tarde cuando fui a su Universidad, me entraron unos tremendos ¿celos? ¿Molestia?
No lo sé, ese muchacho estaba abrazando a mi chica, a mi Mar... mi Aurora. Y eso me llenó
de una furia extraña que jamás había experimentado antes.

La ví reírse con naturalidad con el muchacho.

¿Qué le ve ella a ese?

Puedo hacer más chiste que él, puedo hacerla reír más que ese... sonaré muy egocéntrico pero
soy mejor que él.

No entiendo que le ve ella


Tuve unas ganas horribles de tomarla entre mis brazos y llevármela lejos.

Ese chico le abrió la puerta de su auto y se inclinó hacia ella, provocando tremendas carcajadas
a mi Mar.

Mi respiración ya no era regular veía rojo por la rabia.

El chico subió al auto, lo ví desaparecer en las infinitas calles de Oxford.

Después que se fueron, noté que tenía mis mano empuñadas.

Si mi Aurora piensa que no lucharé por ella, desde luego le digo que está equivocada.

Nos pertenecemos el uno al otro y eso no cambiará, aun pasando milenios.


CAPITULO 41

MARIETT
Ronny me llevó hasta mi casa, aproveché mi soledad y me duché. Realicé unas tareas para el
día siguiente antes de irme a la cafetería, últimamente se abarrotaban de gente y cuando
venimos llegando a casa no nos da tiempo ni de tomar el celular. Por eso contratamos más
empleados y de todos modos pasa lo mismo.
Cuando ya no tuve nada que hacer me fui a la cafetería, mi auto aun no hay salido del taller y me
lo entregan en uno o dos días, tenían que cambiarles la luz delantera. No entiendo como
Samantha pudo destruir así a mi bebé, pero le doy las gracias a Dios que el único perjudicado
fuera el auto y no su vida.
Al llegar a la cafetería allí estaba él, vestía deportivo, cuando lo veo no soy dueña de mi cuerpo
mi cuerpo se acelera de una forma sorprendente. Espero controlar esa euforia que Sebastían
sabe provocar en mí.
Su rostro en estos últimos tres años a cambiado un poquito pero para bien. Su rostro se ve
ahora más adulto... Más definido. Su cabello está más largo de lo que recordaba. Las
hormiguitas de mi estómago reaparecieron revoloteando todo en mi interior.
El pareció sentir la mirada pesada ya que levantó la vista hacia mi dirección, aparté la mirada de
inmediato introduciéndome a mi lugar de trabajo.
*
— Te necesito afuera – alcé mi vista hacia Sam – no me mires así, un día en la cocina no te
quitará la vida de princesa – alcé una ceja – no me mires así – ahora me crucé de brazos. – hay
algo que quiero decirte primero.
—¿ Que es? – sacó del bolsillo la pulsera que la persona anónima me había regalado en mi
cumpleaños. - ¿y ahora? ¿Ya no lo quieres? – me referí a la pulsera.
—¿Qué quieres saber primero? - ¿Arrugué tanto mi frente que parecía una pasa en su último
estado.
—No sé.
—Pues número uno: tu novio está afuera..
—Mi ex . Y además es otro clientes. Su dinero no tiene la culpa de las estupideces que comete
él– la corregí.
—Sí, eso mismo... número dos: cuando estuvimos en la clínica y tu te desmayaste, le dije que
era normal en tu estado...
—¿ En mi estado? ¿Cuál es mi estado? – otra vez arrugué la frente como una pasa. Ella rodó los
ojos.
—¿ Quienes están en estado Mariett Alejandra?.
—¡Estás loca! ¿Cómo le dijiste eso? ¿Qué pensará de mí? ¡ Oh por Dios! – en ese momento ya
la había dado tres vueltas a la estrecha Oficina.
—¿Puedes calmarte? No te estoy diciendo que te embaraces ni nada por el estilo...
—¡ Obvio que no!
—¿ Aún te importa? - sonó más como una afirmación que una pregunta.
Y para que seguir negando lo obvio.
—Tu y yo tenemos una promesa- la acusé con mi dedo – nos quedaremos solteras por el resto de
nuestras vidas. Además... cumplo lo que prometo, ninguna hormona revoltosa impedirá que así
sea.
—Ay por Dios...– rodó lo ojos.
—Sí, además... jamás lo perdonaré. Él podrá bajarme una estrella del cielo para que la decore
en mi habitación y jamás lo perdonaré.
—¡ Ay no! Es imposible que baje una estrella del cielo...
—¡ Exacto! Mi perdón también es imposible... le será más fácil obtener una estrella del cielo que
mi perdón...

—Que exagerada – cruzó sus manos debajo de sus pechos.

—¿Hay algo más? Tengo mucho trabajo.

Puso la pulsera en mi escritorio.

—Esa pulsera tiene un mensaje oculto, si buscas una lupa verás lo que dice...

—¿ Y que dice?

—Mi Aurora, Mi Lucero, Mi Mar...

—Eso quiere decir...

—Que tu chico Sebastían es ese desconocido conocido.

Idiota siempre me engaña.

—Llévale eso... y esto- les dí las flores y la pulsera para que se la entregara.

—¿Qué? ¿Y porqué yo?

—Y dile que deje de enviarme cosas y de acosarme porque le pondré una orden de alejamiento.

—Estás locas... no te atreverías... - la saqué cerrando la puerta en su cara.

**
Ya eran las diez de la noche cuando me dispuse a irme a casa. Di un respingo al ver a Sebastían
en una mesa. Ya todo el personal se habían ido solo quedaba él.
—¿No se ha dado cuenta de que está cerrado?

—Te estaba esperando. Tenemos que hablar.

—Lo siento, pero creo que dos desconocido no tienen nada de que hablar. – agradecí
internamente que no me mostré débil.

—Mariett. No hagas eso por favor.

—¿ Hacer que? Yo no hago nada – saqué las llaves de mi bolsillo – estoy muy cansada y
mañana me depara otro día más pesado que el de hoy.

—Déjame llevarte a tu casa por favor.

Odio que me supliquen. Odio que su voz se escuche tan suplicante.

—No se preocupe, vendrán por mi...

Mentía.

Iba a esperar que se fuera para llamar a un taxi, no es que viviera lejos, pero no quiero
arriesgarme y caminar sola a estas horas. Pero por obra de Dios alguien sonó el claxon, agradecí
internamente saber que era Ronny, le sonreí por ser mi Salvador esta noche.

—¿Pretendías irte sin mi nena?

¿Nena? ¿Desde cuando me llamaba nena?

—Justo le comentaba a este señor de que alguien pasaría por mí – ví la tensión en el aire entre
Sebastían y Ronny. Cerré el establecimiento lo más rápido que pude para largarme de allí.

—Que tenga buenas noches. Vamos Ro. – Ronny le sonrió levemente. Me abrió la puerta de
copiloto para luego subir a su lado.

*
DOS MESES DESPUÉS.

Dos meses... dos meses en lo cual Sebastían me aparecía hasta en la sopa. No me dejaba en
paz ¿a poco no se cansa de rogar? Yo en su lugar ya me habría hartado.
Desde anoche Sam a estado extraña. Cuando me mira aparta la vista y no está tan parlanchina
como antes. Ya era jueves.
Los jueves eran los únicos días que desayunábamos juntas.

Ella no apartaba la mirada de su plato.

—¿ Hay algo que me quieras decir? – levantó la vista.

—¿ Conmigo?

—¡ Que va! Con la sombra detrás de ti – rodó los ojos.

—No es nada... bueno sí...


—¿ Y?
—Rony nos está invitando a las dos a un resort – fruncí el ceño – pero dudo de que quieras ir...
—Sí, dudaste bien... se te olvida la cafetería...
—No te preocupes, yo me... el personal se encargará... anda di que sí, no podemos defraudar
al pobre Ronny - la ví a los ojos para intimidarla. Hay algo que no me cuadra.
—¿Porqué siento que me mientes? ¡Por Dios! Los psicólogos saben mentir y tu no. – se estaba
empezando a sonrojar.
—¿ Que? D-de que estás hablando? - me incliné en la mesa.
—¿A poco te gusta Ronny? – su cara era para morir de la risa.
—¿ Que...? - elevé una ceja. – digo... sí, me gusta R- Ronny y...
—¡ Lo sabía! ¿Desde cuando? - sus labios temblaban. – no debes avergonzarte es normal sentir
atracción por otra persona. A ver dime... ¿Desde cuando?
—D-desde unos días...
—¡Que bien! Voy hacer lo posible para que estén más tiempo juntos...
—¿ Que? ¡ Ay no que as... digo, digo, eh... eh...
—Deja de tartamudear, yo apoyo tu relación con Ronny...
—Es que no... no necesito tu ayuda, yo quiero hacerlo sola.
—Y pensar que quedaríamos solteras para siempre – hice un puchero -¡ pero tranquila!
Sobreviviré.
—No seas dramática, que la única... - calló abruptamente - ¿ nos iremos tres días de
vacaciones? – bufé.
—Vayan tranquilos, yo me quedaré. No tienen que hacer eso por mi....
—¿Estás loca? ¿O es que el café está afectando las pocas neuronas de tu cerebro? - me lo
quitó de las manos.
—¡ Oye!
—Si no vas, no te hablaré jamás en la vida.
—¡ Que exagerada! Pero está bien. Iremos al dichoso resort.
*
No ví a Sebastían en todo el día, debí sentirme aliviada pero no fue así, quisiera mentir y decir
que no me importó su ausencia pero no. No tuve concentración en todo el día.
Le comenté a mi mamá sobre él. De que está aquí, pensé que escucharía un «mantente alejada
de él» pero no... Lo que dijo fue « él es un buen muchacho, deberías darle otra oportunidad»
¡ Por Dios! ¡Compró a mi propia madre!
La semana pasada mi papá, Selena y el pequeño Eithan aunque ya no tan pequeño. Ya a sus
tres años y medio es todo un hombrecito. Es tan inteligente. Ellos estuvieron aquí por dos días.
Me alegró mucho verlos. No me separé ni un momento de mi hermanito. Por un momento pensé
que él me alejaría, pero no fue así. Es tan amoroso y tan hermoso, que me dieron ganas de
comerlo a besos.
Mi papá y Selena me felicitaron, por la cafetería, de que era un espacio acogedor y agradable.
«Te estás convirtiendo en una mujer de negocios como tu padre, preciosa» me dijo Selena ese
día.
No me quejo de la vida que me tocó.
El viernes llegó sin prisa, fui a la Universidad como todos los días. No ví a Sam ni a Ronny en
todo el día. Cuando llegué a casa una nota estaba pegada en la puerta de mi recámara.

A las 5: 00bpm un auto gris pasará por ti, te esperamos allá... Sam.
Me duché lo más rápido que pude, mi maleta ya estaba lista.
Ya eran las cinco cuando una mustang gris se estaciona afuera.
Salió el conductor de dicho auto. Tenía algunos cuarenta y tantos años.
—Usted es la señorita Mariett Palmer? – asentí en respuesta – bien, mucho gusto soy Antoine y
la llevaré al Aeropuerto donde la esperará un jet para llevarla a su destino – lo miré raro.
—Jet? ¿Aeropuerto? – él asintió.
– ¿Quién lo contrató?
—Ronny Stevens – respiré más tranquila.
Deje que el señor llevara mi maleta al auto.
¿Porqué no me dijeron que era fuera del país?
—¿ Y porqué no se vienen conmigo?
—Porque ellos ya están allá. – había algo que no me cuadraba. Pero confío en lo chicos. No sé
que están planeando.
**
No sé cuantas horas había pasado, ya era de madrugada cuando bajé del jet.
Otro auto me esperaba. Apenas sabía que estaba en Francia.
Unos minutos más tarde me encontraba en un hotel llamado Hôtel Ritz.
Yo parecía un animalillo indefenso en medio de la selva.
Entré al hotel y me acerqué a recepción.
No sé francés, a penas sé decir oui y salut comment allez-vous? Pero supongo que habla inglés.
—Hola, ¿En qué podemos ayudarla?
¿Cómo sabe que hablo español?
—H- hola. ¿Hay una habitación reservada a nombre de Mariett Palmer? – buscó en el sistema
para luego pasarme la tarjeta.
—Piso quince suites 92 - ¿pero que...?
—Gracias – el botones se acercó y llevó mi maleta. Cuando me iba, otra vez me acerqué a la
chica - ¿Samantha Johnson y Ronny Stevens ya están aquí?
—Esa información no se la puedo otorgar señorita - la miré feo para luego subir al ascensor.
Sí, muy infantil.
Al llegar a la habitación quedé impresionada, esta es la habitación perfecta para firmar una
película de Reyes. El techo tenía formas de estrella pero hermosas, la habitación estaba
ambientada del color dorado esta habitación era cuatro veces más grande que la que tenía en
México. Puedo ver a través del cristal toda la ciudad. Con palabras no puedo explicar la
hermosura de este lugar. Por ahora lo único que quería hacer era tirarme en esa cama, es tan
suavecita que estoy segura que los últimos dos días la pasaré durmiendo en esta cama, no es
nada comparada a la mía. Sonreí como una retrasada mental ante tal comodidad.
**
Desperté en eso de las tres de la tarde.
Me metí al jacuzzi. Duré ahí unos treinta minutos. Hasta el baño estaba de infarto.
Tampoco quería salir de ahí.
Me vestí con un vestido pintoresco. Dejé mi cabello húmedo suelto. Decidí salír a explorar el lugar
y a comer algo.
Justamente cuando abría la puerta, Sebastían cerraba la de él. Mi impulso de aceleró, lo miré
con horror.
Parecía acabado de duchar ya que su cabello también estaba húmedo, vestía todo de blanco.
Él me observaba de la misma forma.

—¿ Que haces tú aquí? ¿Me venias siguiendo?

—¿Cómo estuvo el viaje?

—¿Qué te importa?

El resopló.

—¿Has visto a Sam o Ronny? – dejé mi orgullo de lado. Él sonrió de lado.

—Tu amiga está en México, y él tal Ronny, no me importa donde esté en este momento. Pero
aquí en Francia no está.

—¿ Que...?
—Tenemos que hablar Mar. Y esta fue la única forma que se me ocurrió....

—Eres un idiota! ¡Déjame en paz! ¡ No quiero verte nunca en mi vida? ¿Qué no entiendes?

Justo iba abrir la puerta cuando él se posiciona detrás de mi impidiendo que lo haga.

—¡ Podrás decir lo que quieras! Pero me vas a escuchar.

—Yo no tengo porqué escucharte... no quiero saber nada de lo que tengas que decir. – estaba
conteniendo las lágrimas para que no me traicionaran.

—Pues tendrás que escucharme...

El muy menso me levantó en sus hombros introduciéndome a mi habitación y cerrando tras él.

—¡ No me toques! Déjame en paz! - ya me había dejado en el suelo -¡ esto es violación a la


privacidad ajena! ¿Sabias? ¡Te voy a denunciar y voy hacer que te pudras en la cárcel! Voy a
decir... - no me dejó seguir ya que me calló con un beso, pero si él pensó que le iba a seguir se
equivocó. Se separó adolorido.

Lo mordí.

—Lo vuelves hacer te quedarás sin labios. Lo prometo.

—Era la única forma de hacerte callar, siéntate porqué voy a resumirte toda la historia durante
estos tres años...

—¿Qué parte de que no me interesa aún no has entendido?

—¿Y que parte de que me dejes hablar aún no has razonado? – frunció el ceño haciéndome
enojar a mi.

—A ver, a ver, a ver ...– me puse al frente de él. -la única que debe de estar enfadada soy yo ¡me
secuestraste! Esto merece cárcel – él me miraba cansado.

—¿Ya me dejarás hablar? – me senté sin mucho ánimo en la cama.

Después de unos segundos arrastró una silla hasta pocisionarla frente a mi.

—Te amo y nunca dejé de hacerlo – me paré furiosa.


—Si eso era ya te escuch... - volvió a sentarme como si fuera un muñeco de marioneta.

—Aún no he terminado y tampoco he empezado. Me enamoré de ti Mariett como jamás lo hice


con otra chica. Todo lo que te dije fue actuado...

—¡ Claro! Olvidaba de que estamos en una novela ¡que despistada soy!

—Déjame terminar y luego opinas todo lo que quieras opinar. – no dije nada.

SEBASTÍAN

—Cuando me dijiste que no querías ir Inglaterra, sospesaba de que lo hicieras por mi. Justo fue
el día de mi cumpleaños ¿ lo recuerdas- ella asintió con la cabeza – discutimos ese día...

—¡Sí! ¿Qué quieres llegar con eso? – resoplé con pesadez.

—Ya estaba seguro de que te quedarías conmigo en México...

—Y sí no actuabas como estúpido, así iba a ser...– no le contesté porque en el fondo sabía que
iba ser así.

Traté de contarle todo sin omitir absolutamente nada. Ella solo fruncía el ceño, pero no dijo
nada. Solo quería que todo se resolviera, ya no soportaba un minuto más lejos de ella. Le hablé
de la empresa de España, de que era otra razón de porqué dejé todo como estaba.

Ya cuando terminé con mi narración, ella me miraba sin ningún tipo de expresión en el rostro. Yo
solo quería que hablara y dijera algo.

—Este es el momento exacto en que me lance en tus brazos y perdone tu idiotez? – Mariett ya
me la ponía difícil.

Esta era mi última opción.

—No, pero que me entiendas un poco... de que bajes un poco la guardia.

—Ja, claro. ¿Y pensaste que hacías lo mejor?

—Estaba y sigo seguro de eso.

— Si me lo hubieras pedido tu mismo, yo me hubiera ido.

— Sabes muy bien que eso no es cierto - ella no dijo nada.


—¡Me hiciste infeliz! Lloré como una loca desquiciada todas las noches, ¿y sabes que es lo
peor? ¡Que mi mamá me veía y nunca me dijo que fue cómplice... - de sus ojos empezaron a
caer lágrimas.

Quise acercarme pero me detuve. -¡ Me llamaste niña! ¡Le pediste a Víctor que me besara!
¿Todo... todo fue planeado? – mas lágrimas salían de sus ojos.

Me molestaba verla llorar por mi causa. Le hice mucho daño.

—Tuviste una muy mala definición de amor Sebastían...– limpiaba sus lágrimas con rudeza –
Amar... es hacer feliz por sobre todas las cosas. Eso que tuviste fueron obstáculos, fueron
pruebas para ver hasta donde llegaba el “amor” que sentías por mí. Pensaste que dejándome ir
las cosas serían diferentes. Pero lo que hiciste fue darte por vencido – la miré atónito por su
conclusión. - ¿Sabes que yo habría hecho en tu lugar?

—Mariett...

—¡ Respondeme!

—Q-que habrías hecho Mariett – un nudo se había formado en mi garganta.

—Yo te hubiera hablado con la verdad...yo te habría dicho desde un principio lo que estaba
pasando. Yo no rompería tu corazón en miles de pedazos como lo hiciste con el mío.

No las contuve más. Solo dejé que dos lágrimas se escurrieran por mis mejillas.

—Cuando amas a una persona no le mientes, no la lastimas y justo eso hiciste tu... mentirme sin
piedad pensado que hacías lo «mejor» mi mamá no te puso una pistola en la cabeza para que
terminaras conmigo.

»Aunque parece una locura pero las relaciones a distancias funcionan, son pocas las
posibilidades pero intentarlo no nos costaba nada. No busques pretextos baratos diciendo que fue
por amor. Porque debes saber que no te creeré. No te creeré ni una sola palabra Sebastían. Y si
eso era todo, si me trajiste a Francia para contarme « la verdad» ya lo hiciste y no cambió nada.
Ahora regrésame a casa, no soporto seguir un segundo más aquí... contigo. »

¿Porqué hacia eso?

Me dolió la forma tan indiferente en que me trató, se paró de la cama y sacó su maleta y empacó
lo poco que había usado.
—Ya estoy lista, quiero irme de aquí – su voz heló mi corazón.

—Quedémonos un día más... por favor – supliqué en un hilo de voz. Después de un resoplido
de su parte asintió en respuesta, pensé que iba hacer más difícil convencerla.

________________________________
Ahora sí. Solo queda un capítulo aparte del epílogo.
CAPÍTULO 42 (final)

MARIETT.
Después que lo ví salir de la habitación, saqué todo el aire que retenía, pensé que en cualquier
momento cometería una locura y me lanzaría en sus brazos. Así como lo estuve pensando desde
un principio.
Él pensó que actuaba de la mejor forma dejándome a un lado solo para que me fuera a Inglaterra.
Pero estaba muy equivocado.

Medía hora de llorar, de sacar toda esa rabia contenida. Decidí salir para comer algo, lo cierto
es que no lo había hecho desde Ayer en la Universidad.
Después de cerrar la puerta él entraba a su habitación. Pero al verme se posicionó delante de
mí.
-Iba a invitarte a comer algo pero creo que... lo... no.. Creo que... - hablaba estropiadamente.
En otras circunstancias me reiría pero no.
Lo dejé hablando solo y salí de allí. Miré detrás de mí. Él me seguía a una distancia prudente. El
actuaba como si yo fuera un perro a punto de morderle. Pero en el fondo sabía que quería evitar
otro enfrentamiento conmigo.
Las palabras que le había dicho eran ciertas. Todo lo que le dije es verdad. Él no puede pensar
que me lanzaría en sus brazos y haría como que ya todo está bien entre nosotros.
No puedo negar que ya no estaba tan molesta como hace un rato. Y me molesté conmigo
misma por mi empatía hacia él. Yo sé que él pensó que hacía lo correcto, pero estaba
equivocado. Me hirió pensando que lo que hacía era por mi bien. Pero se equivocó.
En los primeros días que llegué a Inglaterra, estaba en una etapa en mi nada me importaba.
Que preferiría estar sola. Creo que llegué a tener distimia. Y todo por un chico; mi autoestima
cayó por los suelos. Si no fuera por Oxford que me quitaba hasta el aire para respirar superé mi
bajón de ánimos. Porque eso era ¿no?
Odio esos estúpidos libros de amor donde la vida es perfecta, donde el último capítulo que lees
es del final felíz. Donde el amor vence todos los obstáculos.
Detesto ver como cada día las personas creen y esperan ese príncipe perfecto.
¡No! No es así... a algunas personas les va bien en el amor y a otras no.
No pido un príncipe azul que cumpla todos mis expectativas y caprichos, solo pido a alguien que
sepa complacerme, que me quiera, que no me mienta. Que a la hora de hacer algo me lo
consulte y pida mi opinión.
A pesar de que Sebastían y yo ahora mismo no estamos bien me atrevo a decir que solo lo veo a
él en todos mis planes.
Sé que al fin y al cabo terminaré dándole una oportunidad si me lo pide.
Pero eso si... No se lo pondré fácil.
¿Y quien dijo que él amor es fácil?
»Amar no es fácil«
Entregarle tu corazón a otro no es fácil. Cuando te enamoras no eliges a quien darle tu corazón.
Solo vas con los ojos vendados por ese sentimiento; En el camino se sufre, se llora, se ríe. Pero
no siempre todo será prefecto.
Sebastían no dejaba de observarme, yo tampoco dejaba de observarlo. Me atrevo a decir que
todo el enojo que llegué a sentir esta tarde ya se había esfumado, en cambio estaba la chica
jovial que siempre fuí tiempo atrás cuando fui su novia.
Cada equis tiempo abría la boca y la volvía a cerrar. Es como si tuviera miedo de que lo que me
iba a decir o lo que yo le podría responder acabaría con el momento. Le sonreí para que viera
que ya no estaba tan alterada como hace un rato. La cara de Sebastían estaba épica para
fotografiar, me siento satisfecha al saber que tengo el poder de doblegar a Sebastían. Tengo el
control de todos sus sentimientos.
-¿Este... este es el final? - sabía que preguntaría algo similar a eso.
Negué consecutivamente con la cabeza tomando de mi jugo de manzana.
-No... este es apena el comienzo. Los capítulos de nuestra historia están en tus manos. Depende
de ti alargarlos o acabarlos antes de tiempo. - frunció sus cejas. Él no entendía nada...
«Pues ni yo tampoco»

-Pensé que odiabas el cliché...


-Sí - asentí de acuerdo con él - como odio el cliché - me incliné un poco hacia él. Estaba muy
atrevida en esa tarde. Y él es el culpable- tendrás que usar tus propios métodos. Pero desde ya
te digo que no te lo pondré fácil - él sonrió de lado dirigiendo su vista al plato donde se
encontraba su carne.
-Nunca me la has puesto fácil Mariett. Desde el principio me has hecho agotar siempre mi última
opción. - me miró con esa mirada indescifrable que siempre me lanzaba. Hoy pudiera asegurar lo
que se esconde detrás de esa mirada vacía pero llena de significados. ¿Deseo tal vez? No lo sé.
Los dos sonreímos sin apartar la mirada el uno al otro.

No quiero una historia donde la vida es perfecta, donde la historia culmine con el feliz para
siempre. El final para siempre no existe. Es posible que nos cansemos y todo termine. Donde lo
que una vez nos unió nos separe. A veces soy pesimista, pero lo hago por que no quiero vivir en
una fantasía. Porque quiero estar preparada mentalmente para cualquier cambio de plan. solo
quiero una historia donde los buenos y malos momentos se hagan presente. Donde no tenga que
actuar y ser quien no soy. Donde cada día experimente cosas nuevas con esa persona que elegí
para vivir el resto de mi vida. Quiero ser feliz. Solo quiero vivir cada día como si fuera el último.
Solo quiero vivir cada día sin miedo a decir... ¿Por qué no lo intenté? Sé que él quiere lo mismo
que yo.
Siempre definí mi vida monótona y aburrida. Solo espero que él, sepa llenar esos espacios con el
amor que dice tenerme. Yo pondré de mi parte para que las cosas funcionen.
Pensé que viviría por siempre en una completa Soledad... pero me di cuenta que de tantos
millones de personas al menos le importo a un pequeño remanente.
Cuando pienses algún momento que ya no le importas a alguien solo observa el cielo y mira el
sol; Al anochecer observa la Luna, las Estrellas y verás que al menos le importas a ellos que su
único propósito es hacer brillar tu día y convertirlo en el mejor cada día. Y que detrás de esos
cielos, hay una persona que se encarga todos los días de hacer que respires y te alienta a seguir
adelante aunque todo vaya mal o todos te den la espalda. Tu felicidad solo depende de ti... De
nadie más.
-Te volveré a conquistar Mar...
- Solo espero que no te rindas en el intento cariño.
FIN
EPÍLOGO

-Y entonces tu mamá y yo nos casamos después de veinte años conociéndonos - entorné los ojos
al cielo. Ahí estaba Sebastían mintiéndole otra vez a nuestra Aurora.
-No seas mentiroso Sebastían - la levanté de su sillita. El hizo un puchero que se me antojó
gracioso.
-Los años pasan rápido y no quiero que un sinvergüenza de estos haga lo mismo que yo contigo
a nuestra nena- susurró a mi oído.
Otra vez entorné los ojos.
- ¡Es una niña por Dios!
Mi pequeña frunció el ceño de la misma forma que la de su padre. Esa niña es la viva imagen de
él. Apenas tiene los ojos grandes como yo pero del color de Sebastían y mis labios carnosos,
pero lo demás es todo a él.
-¿Qué es sinvergüenza Papi? - Sebastían abrió los ojos sorprendido - ¿y que hiciste con mami? -
la cara de Sebastían era digna de fotografiar. Traté de contener la risa pero me fue imposible.
Aurora a sus tres añitos es una niña muy sabía e inteligente. Es todo un libro abierto. Habla casi
perfectamente entendible cuando pensábamos que tardaría más tiempo en hacerlo.
Su llegada a alegrado nuestras vidas. Motivándonos siempre a seguir luchando cada día para
sustentarle un buen futuro.
-No le vas a contar a tu hija lo que es un sinvergüenza y lo que hiciste conmigo? - él trataba de
pedirme ayuda pero lo único que hice fue ponerla otra vez en su sillita y lavar los trastes sucios,
dándole la espalda.

¿Cómo explicarle a una niña que me había casado con su madre cuando ella aún estaba en la
Universidad?
Ella no sabía la razón de porqué viajábamos a Las Vegas.
Para volver a reconquistar a Mariett fue todo un reto. Cuando la invitaba algún lado su respuesta
siempre era un no» y cuando le regalaba algo solo me decía « con regalos no me comprarás»
Seis meses. Seis meses fue el tiempo que pude reconquistarla y no fue de la forma más bonita.
Había viajado a España. Pues aún me hacia cargo de la compañía en dicho país y no podía
descuidarlo tanto. Pues cuando regresé la invité otra vez a salir y su respuesta fue un claro «no»
Recuerdo que discutimos y no recordé porqué. Pero en un momento dado perdí la conciencia y
me desmayé.
Sí, sí, sí. Deben de estar pensando que era un flacucho debilucho, pero no.
Llevaba dos días sin comer bien y cuando bajé del avión lo único que hice fue ir a verla.
Solo recuerdo que cuando abrí los ojos la vi en mi pecho llorando como que si mi vida dependiera
de eso. Al escucharla hablar volví a cerrar los ojos.
-Te juro que te amo mucho nunca dejé de hacerlo te amo tanto que si tengo que dar mi vida para
despertarte lo haría, te prometo que nunca más en la vida te diré que no, y vamos a ser los
novios que siempre fuimos en México. Pero debes despertar por favor mi amor... - me partió el
alma verla así por mí. Pues no tenía nada grave no tenía porque ponerse así. Pero tomé eso a
mi favor para tenerla más cerca.
Y en ese momento desperté. Ya se pondrán imaginar lo que pasó después. Estuvo cuidándome
por toda una semana, su rutina solo era su casa , la Universidad y mi apartamento. Muchas
veces le dije que me encontraba bien, pero es tan terca que no me hizo caso.
Un año y medio después la invite a que me acompañara a Las Vegas. Gustosa me acompañó.
Lo que no sabía era a qué exactamente íbamos a las Vegas. Eso pasó en un diciembre ¿como no
olvidar ese mes? Pasé toda la noche maquinando la forma en que le diría que fuera mi esposa.

Al anochecer de ese mismo día reservé un restaurante solo para nosotros dos. No
quería testigos, solo quería que estuviéramos nosotros dos. Había una probabilidad de un 85 por
ciento de que me dijera que no. ( Pues hablamos de Mariett de la chica más directa y sincera y
arruina planes que he conocido en toda mi vida) y además solo pensé, que para ganar hay que
arriesgar.
Su cara fue de asombro al ver que solo nos encontrábamos los dos. Me preguntó qué tramaba
pero nunca le di respuesta.
¡ Estaba nervioso!
¿¡Y como no!? No todos los días le propongo a la mujer que amo que acepte casarse conmigo.
Pensé que en cualquier momento huiría como un cobarde y la dejaría así sin más.
No entiendo que mi Mar le había hecho a mi vida. Ninguna mujer me había hipnotizado de la
forma en que lo había hecho ella. Y a decir verdad eso me aterraba.
Uno nunca sabe lo que pasará en un futuro. Y Mariett se ha convertido en mi ancla. En mi todo y
no soportaría verla lejos de mí.
Ya habíamos cenado. Era la hora del postre y el gran momento.
En una tarta de Limón, escrito en cursiva y un anillo dibujado decía:
¿Quieres ser mi esposa?
Me arrodillé con un anillo « como es la tradición»
Lo único que pensé fue que diría un claro « no, no estoy lista» pues su respuesta sí que me
sorprendió.
¡ Me había dicho que sí, me sentí el hombre más felíz sobre la faz de la tierra!
¡ Me dijo que sí!
Pero cuando le dije que lo hiciéramos al amanecer su cara expresó un completo shock.
Diciendo que lo pensaría. Y que estaba loco y que era muy rápido. Había planeado esta boda
para tener una historia descabellada para contárselo a nuestros nietos.
Pues en fin... Dirán que estaba loco y ahora les digo a ustedes... para qué negar lo obvio, mi Mar
me tenía loco.
En la mañana del día siguiente fue a mi habitación diciendo que sí, que aceptaba casarse
conmigo ese mismo día, pero con dos condiciones.
1-Nada de hijos hasta después de terminar sus estudios y estabilizarse en un trabajo - no puse
objeción. No estaba listo tampoco para tomar el rol de padre.
2-No ponerle restricciones una vez que nos casáramos.
No entendía a que se refería a esa última condición hasta después graduarse. Pues le tocaba
hacer servicios en la noche. « es médico cirujano» yo también debía viajar a España dos veces
al mes «pues aún lo sigo haciendo» Mi hermana ya se hace cargo pero debo ir de todos modos.
Para todos fue una clara sorpresa, pero ya estábamos grandes y podíamos hacer lo que
queríamos. Unirnos en matrimonio.
Cuatro años después me encontraba en España cuando recibí una llamada de Maritza diciendo
que Mariett se había desmayado en medio de una cirugía. Me alerté por que mi Mariett no se
atrevería a realizar una cirugía si no se sentía bien.
El corazón se me puso frío, una corriente pasó por todo cuerpo, esa mañana cuando hablaba
con ella la notaba extraña, sus ojos parecían agotados. Pero me aseguró de que no tenía nada
de que solo no había dormido bien. Y ahora pasaba esto. La había visto extraña durante dos
semanas atrás. Lo único que pasó por mi mente es que tal vez se encontraba enferma ¡que sé
yo!
Una enfermedad que le duraría nueve meses y que le pondríamos como nombre Aurora, mi
pequeño Lucero.
¿Cómo resumirle a esa niña inocente que no sabe nada de la vida todo lo que su madre y yo
pasamos?
La respuesta era fácil... no iba a contárselo. Por lo menos no ahora.
-En la próxima semana nos iremos a Disneylandia.
Un « Sí» gritado a fuerza fue la respuesta de mi Lucero mayor.
Un Yupi » y un baile gracioso mi pequeño Lucero.
-¿ Y luego iremos a Londres a visitar a la tía Sam y al tío Ronny y mi prima Angie y luego iremos
a España a visitar a la tía Aless y a su niña Kamil? - habló tan rápido que no logré entender bien -
Aah, después iremos a ver a mis abuelos en Gualalajara.
-Guadalajara - le corregí.
-Visitaremos a tus tíos y abuelos en otra ocasión, solo iremos a Disneylandia. Aunque podríamos
visitar a tu tía Sam.
-¡Siiiiii! ¿Iremos todos papi? - seguía comiendo de su cereal con leche. Botaba más de lo que
comía. Y lo peor de todo es que me tocará a mí limpiarlo.
-Pues sí pequeña... - dije mientras limpiaba las comisuras de sus labios.
-¿Y mi hermanito? - frunció el ceño.
-Pues si tu mami va, tu hermanito también, ¿ ya olvidas que tu hermanito está en la panza de tu
mami? - ella sonrió asistiendo.
-¿ Y cuando saldrá de ahí? Quiero verlo - se cruzó de brazos frunciendo las cejas y los labios.
-Pues en tres meses más conocerás a tu hermanito. - esta vez habló mi Mar acercándose a
nosotros.
No cambiaría absolutamente nada de mi vida. Tengo todo lo que alguna vez pedí
Una familia maravillosa que cada día me espera en casa. No voy a decir que todo es perfecto
porque no lo es.
Hay momentos en que Mariett y yo discutimos hasta por pequeñas cosas. « pues todas las
parejas lo hacen» Y además no pasamos más de treinta minutos molestos. No puedo pasar tanto
tiempo molesto con mi Lucero mayor.
No conocí a mis padres biológicos pero cualquiera que fuera la situación por la que me
abandonaron no les guardo rencor. No tengo tiempo de guardar odio en mi corazón. Cuando lo
único que debo ofrecer es amor.
Cada día que vivo lo hago pensando en mi familia, para tratar de ser un buen esposo y mejor
padre para mi hija y para el que viene en camino.
Y como bien dijo mi Mar hacen unos años atrás esto no es un final, este es apenas el comienzo
de nuestra historia.
-¿Porqué me miras tanto y te ríes? ¿Es porque estoy gorda y este overol se me ve gracioso?
Sonreí divertido.
No me había dado cuenta que la miraba. Ella me miraba con el ceño fruncido. Me paré de la silla
aprovechando que Aurora comía y no nos prestaba atención para darle un corto beso.
-¿Te dije que te amo? - ella me sonrío.
-No ... - Miró atenta a Aurora de con tomaba la cuchara, aproveché su distracción para darle otro
beso.
-Pues te amo... - ella pasó sus brazos por mi cuello, para hacer lo mismo que yo.
-También te amo... Más de lo que te imaginas.
-¿Y a mí? ¿Me aman? - me separé de mi Mar para tomar en brazos a Aurora y hacerles
cosquillas.
-¡ Pues claro que te amamos!

También podría gustarte